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ZOOLOGIA INTE N? 34
CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LOS DINO. .
FLAGELADOS Y TINTINIDOS DE ANTARTICA. I.
PLANCTON COLECTADO EN DICIEMBRE, 1969
Por
JORGE G. HERMOSILLA
FEB DS 1976
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UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
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INSTITUTO "DE "BIOLOGÍA
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
CHILE
DIRECTOR : Mario Alarcón A.
EDITORES
Mario Alarcón A. Lajos Biro B.
Waldo Venegas S. Lisandro Chuecas M.
EDITORES EJECUTIVOS:
Jorge N. Artigas Clodomiro Marticorena P.
GAYANA
INSTERUT DE BIOLOGIA
ZOOLOGIA 159 N2 34
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CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LOS DINO-
FLAGELADOS Y TINTINIDOS DE. ANTARTICA,. I.
PLANCTON COLECTADO EN DICIEMBRE, 1969
Por
JORGE G. HERMOSILLA
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
Chile
“Los infinitos seres naturales no podrán perfectamente
conocerse sino luego que los sabios del pais hagan un
especial estudio de ellos”.
CLAUDIO GAY. Hist. de Chile, T : IA (ISA
CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LOS DINO-
FLAGELADOS Y TINTINIDOS DE ANTARTICA. Il.
PLANCTON COLECTADO EN DICIEMBRE, 1969
Por
JORGE G. HERMOSILLA (*)
RESUMEN
Se estudió sistemáticamente el contenido de dinoflagelados y tintínidos de
30 muestras de plancton antártico superficial horizontal y 17 verticales (13
horizontales y 15 verticales de Bahía Chile; 17 horizontales y 2 verticales de
Bahía Foster) colectadas en estas áreas en diciembre de 1969. Además se tra-
bajó algunas muestras colectadas en Bahía South (Isla Daumer) en 1965.
Este análisis reveló la presencia de 10 especies de dinoflagelados, 6 de
tintínidos y 1 de silicoflagelados, representados con más frecuencia y abun-
dancia en muestras colectadas en Bahía Foster. En Bahía Chile, generalmente
se encontró escasos ejemplares en pocas muestras. Peridinium archiovatum,
encontrado en el interior de Bahía Foster, es de mayor tamaño que los corres-
pondientes encontrados fuera de ella. Dentro de esta Bahía abunda el zoo-
plancton, especialmente nauplius de copépodos.
Se amplía la distribución geográfica de las especies estudiadas.
En muestras de plancton vertical (50-25 m) son muy escasos los dinoflage-
lados y tintínidos.
'ARBIS TE RUALC TE
Dinoflagellates and Tintinnids from 30 surface and 17 vertical antarctic
plankton samples, collected in Bahía Chile (Isla Greenwich) and Bahía Foster
(Isla Decepción) in December 1969 have been studied. A few samples taken in
Bahía South (Isla Daumer) in January 1965 have been also analysed.
The results revealed the presence of 10 dinoflagellates species, 6 tintinnids
species and 1 silicoflagellates species; they were more frequent and abundant
those samples collected in Bahía Foster.
(*) Depto. de Zoología, Instituto de Biología, Universidad de Concepción.
3
Scarce specimens were usually found in a few samples from Bahía Chile.
Peridinium archiovatum found inside Bahía Foster are greater in size than
those found out of it. The zooplankton is abundant (specially nauplius of
copepods) inside Bahía Foster.
Geographic distribution of studied species is enlarged.
Dinoflagellates and Tintinnids were found to be very scarce in vertical
samples (50-25 m).
IN TRODUCCETON
Como parte del estudio de las comunidades bentónicas antárticas (Con-
venio Instituto Central de Biología, Universidad de Concepción - Instituto
Antártico Chileno), se elaboró un plan que aportara información sobre el
plancton de esas aguas y de su relación con las comunidades bentónicas corres-
pondientes a las áreas de muestreo.
En el mes de diciembre de 1969, se colectó un total de 30 muestras de
plancton superficial horizontal y 17 verticales (50-25 m, a veces menos por
la escasa profundidad), de las cuales, 13 horizontales y 15 verticales, corres-
ponden a Bahía Chile (Isla Greenwich) y 17 horizontales y 2 verticales a
Bahía Foster (Isla Decepción).
A los resultados obtenidos con el análisis de estas muestras se agregó el
correspondiente a algunas colectadas en febrero de 1965 en Bahía South (Isla
Daumer).
Los plancteres que aquí se trata en particular, son algunas de aquellas
especies hasta ahora muy poco o nada conocidas; trabajos recientes de Balech
(1971) comienzan a aclarar el conocimiento de tales especies. Para todas éstas
se amplía la distribución geográfica conocida según otros autores.
Se tenía especial interés en el estudio de los plancteres de Bahía Foster,
debido a que poco tiempo antes de los muestreos (febrero, 1969) habían
ocurrido los eventos volcánicos de Isla Decepción que culminaron con la
aparición de la Isla Yelcho en Bahía Foster, isla actualmente destruida en
gran parte por los sucesos volcánicos de agosto de 1970. Como consecuencia
de ello se suponía que las condiciones del agua de Bahía Foster habrían
sido alteradas en tal grado que impedirían el desarrollo de vida aún planc-
tónica, al poco tiempo de ocurridos los fenómenos volcánicos. Gran cantidad
de escoria y de cenizas depositadas en el fondo y también en suspensión,
cubrieron a organismos bentónicos y afectaron a los planctófagos.
Se agradece sinceramente la ayuda proporcionada por el Instituto Antár-
tico Chileno para la realización de estos estudios; al Sr. Comandante del
AGS 64 “Yelcho”, Capitán Mauricio Lagos, a la Oficialidad y tripulación
del buque, cuya colaboración e interés hizo posible en gran parte, la reali-
zación de los distintos muestreos programados. De igual forma se agradece
4
al Lic. Bio. Marco Retamal y en general a las distintas personas que, de
una u otra forma, ayudaron en los muestreos. Muy especial mención de
agradecimiento al Prof. Enrique Balech, en cuyo Laboratorio de Micro-
plancton en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Riva-
davia”, Buenos Aires, Argentina, se dio término a los análisis cualitativos.
Sus comentarios, experiencia y ayuda han sido fundamentales en este trabajo.
AREA ESTUDIADA, MATERIALES Y METODOS
Las muestras de plancton estudiadas fueron colectadas en el mes de di-
ciembre de 1969 en Bahía Chile, Estrecho Inglés y Caleta Nylon (Fig. 1) y en
Bahía Foster (Isla Decepción) (Fig. 2).
Las muestras horizontales superficiales fueron tomadas con una red de
malla de 34 ¡y de abertura provista de “Flow-meter” (Fig. 3) arrastrada du-
5
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Fig. 1.— Estaciones planctónicas en Bahía Chile, Estrecho Inglés y Caleta Nylon,
Antártica, Chile (diciembre de 1969).
5
rante 2-3 minutos. Las muestras verticales, con una red Ostenfeld de malla
de 180 p de abertura, arrastrada hacia arriba, generalmente entre 50-25 m. En
algunos lugares, debido a la escasa profundidad, las capturas fueron efectuadas
desde menor profundidad hasta 0 m.
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ISLA DECEPCION
BAHIA FOSTER
Fig. 2.— Estaciones planctónicas en Bahía Foster, Antártica, Chile (diciembre
de 1969).
La fijación de las muestras se hizo con solución de formaldehído 89%,
neutralizada con bórax. El análisis microscópico se efectuó con un microscopio
Standard Zeiss RA con contraste de fases; los dibujos fueron realizados con
ayuda de una cámara de dibujo según Abé.
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PARTE NO FILTRANTE
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Fig. 3.— Red de plancton de malla de 34 y, de abertura, con “flow-meter” usada
en capturas horizontales cuantitativas.
Para el estudio de la tabulación de los dinoflagelados se usó el método
de oxidación de Balech (1964). En general, siempre se estudió 5 ó 6 sub-
muestras alícuotas del material original previamente agitado.
Se analizó siempre todos los dinoflagelados y tintínidos contenidos en
cada submuestra, de modo que la cantidad de individuos analizados siempre
fue alta, pese a la escasez de ellos en muchas muestras.
RESULTADOS SISTEMATICOS
CONTENIDO GENERAL DE LAS MUESTRAS COLECTADAS
EN BAHIAS CHILE Y FOSTER
BAHIA CHILE:
EsTACcióÓN 1 — HORIZONTAL: Plancton escaso, con algunos restos inorgánicos.
Domina Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp., Chaetoceros sp. (Células aisladas; “escaso”), Cos-
cinodiscus sp., Rhizosolenia sp., Biddulphia sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva (“escaso”).
Dinoflagelados: No hay.
EstacióN 1 — VERTICAL: Plancton escaso, con abundantes restos de espinas de
Chaetoceros sp.
Diatomeas: Corethron sp., Rhizosolenia sp., Chaetoceros sp., Coscinodiscus
sp., Sceletonema sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
EsTAcióN 2 — HORIZONTAL: Plancton pobrísimo con restos de espinas de Chaeto-
ceros sp.
Diatomeas: Thalassiosira sp., Rhizosolenia sp., Chaetoceros sp. (células aisla-
das), Coscinodiscus sp., Corethron sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Estación 2 — VERTICAL: Plancton escaso, con algunas partículas inorgánicas en
suspensión.
Diatomeas: Corethron sp., Rhizosolenia sp., Chaetoceros sp., (células aisladas);
(“raro”), Coscinodiscus sp., Gyrosigma sp.?
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Estación 3 — HORIZONTAL: Plancton abundante, domina Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp. (algunas con auxosporas), Rhizosolenia sp., Chaeto-
ceros sp. (células aisladas; “raro”), Coscinodiscus sp., (“raro”), Gyrosigma sp.?,
Thalassiosira sp., Biddulphia sp., Nitzchia sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: No hay.
EsTACIÓN 3 — VERTICAL: Plancton relativamente escaso con dominio de Co-
rethron sp.
Diatomeas: Corethron sp. (principalmente restos), Coscinodiscus sp., Chaeto-
ceros sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Zooplancton: Copépodos calanoideos.
EsTacióÓN 4 — HORIZONTAL: Plancton pobrísimo (la más pobre de las muestras
colectadas), con restos de Corethron sp., Rhizosolenia sp., y Coscinodiscus sp.
Diatomeas: Coscinodiscus sp. (restos), Navicula sp., Corethron sp. (restos),
Rhizosolenia sp. (restos).
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: No hay.
EsTacióN 5 — HORIZONTAL: Plancton muy abundante, domina Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp. (algunas células con auxosporas), Thalassiosira sp.,
Sceletonema sp., Cocconeis sp., Gyrosigma sp., Rhizosolenia sp., Chaetoceros
sp. Navicula sp., Biddulphia sp., Nitzchia sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva (“abundante”), C. drygalskit.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. applanatum, P. turbinatum,
Peridinium sp.
Estación 5 — VERTICAL: Plancton abundante, domina Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp., Rhizosolenia sp., Chaetoceros sp. (células aisladas),
Coscinodiscus sp. (restos y células completas). Nitzchta sp., Thalassiostra sp.,
Navicula sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva, C. drygalskil.
Dinoflagelados: No hay.
EsTaCcióÓN 6 — HORIZONTAL: Plancton abundante, dominan las diatomeas con
algunos restos inorgánicos en suspensión.
Diatomeas: Thalassiosira sp., Corethron sp., Coscinodiscus sp., Rhizosolenia
sp., Chaetoceros sp., Biddulphia sp., Gyrosigma sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. turbinatum, Peridinium sp.
9
Estación 6 — VertiCaL: Plancton escaso.
Diatomeas: Corethron sp., Chaetoceros sp., Rhizosolenia sp. Coscinodiscus
sp. (restos y células enteras), Navicula sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Zooplancton: Cumáceos, Copépodos y exhubias.
Estación 7 — HORIZONTAL: Plancton pobre, domina Corethron sp.
Diatomeas: Thalassiosira sp. Corethron sp., Chaetoceros sp., Rhizosolenia
sp., Biddulphia sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: No hay.
EstacióN 7 — VERTICAL: Plancton escaso, con algunas espículas de esponjas.
Diatomeas: Rhizosolenia sp., Chaetoceros sp., Corethron sp., Coscinodiscus sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Estación 8 — HORIZONTAL: Plancton abundante, domina Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp., Rhizosolenia sp. Chaetoceros sp. (escaso), Bid-
dulphia sp. Navicula sp. Gyrosigma sp.?, Coscinodiscus sp., Lichmophora
sp., Nitzchia sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum.
Silicoflagelados: Dyctyocha speculum.
Zooplancton: Exhubias de nauplius de copépodos.
EsTAacióN 8 — VERTICAL: Plancton relativamente escaso.
Diatomeas: Rhizosolenia sp., Chaetoceros sp., Corethron sp. Coscinodiscus
sp., Nitzchia sp. (raro).
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Zooplancton: Copépodos (“raros”).
Estación 9 — HORIZONTAL: Plancton muy abundante, domina Corethron sp.
Dinoflagelados y Tintínidos: Abundantes.
Diatomeas: Corethron sp., Thalassiostra sp., Rhizosolenia sp., Biddulphia sp.,
Coscinodiscus sp., Nitzchia sp.
Tintínidos: Coxliella frigida, Cymatocylis parva, C. drygalskii, Laackmaniella
naviculaefera.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, Peridinium sp.
10
Estación 9 — VERTICAL: Plancton escaso, abundan espículas de esponjas.
Diatomeas: Corethron sp., Rhizosolenia sp. Thalassiosira sp., Coscinodiscus
sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: No hay.
Zooplancton: Copépodos calanoídeos y masas de huevos de los mismos.
EsTACIÓN 10 — HORIZONTAL: Plancton relativamente abundante, domina Co-
rethron sp.
Diatomeas: Corethron sp., Thalassiosira sp. Rhizosolenia sp., Coscinodiscus
sp., Biddulphia sp., Chaetoceros sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva, Laackmaniella naviculaefera.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, Peridinium sp.
EsTacióN 10 — VERTICAL: Plancton muy pobre, con restos de diatomeas.
Diatomeas: Rhizosolenia sp. (restos), Chaetoceros sp. (restos), Corethron sp.
(restos), Cocconeis sp. (restos).
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Zooplancton: Copépodos calanoídeos (hembras ovígeras).
EsTacióN 11 — VERTICAL: Plancton pobrísimo, con restos de diatomeas.
Diatomeas: Chaetoceros sp. (restos y algunas células aisladas), Coscinodiscus
sp., Corethron sp. (restos), Rhizosolenia sp. (restos).
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
EsTACciÓN 12 — HORIZONTAL: Plancton abundante, con muchos restos orgánicos
y espículas monaxónicas.
Diatomeas: Corethron sp., Thalassiosira sp., Chaetoceros sp., Rhizosolenia sp.,
Nitzchia sp., Biddulphia sp., Coscinodiscus sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva, Codonellopsis balecha,
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum.
Silicoflagelados: Dyctiocha speculum.
EsTAcióN 12 — VERTICAL: Plancton relativamente escaso, con algunas espículas
monaxónicas y restos orgánicos irreconocibles.
Diatomeas: Corethron sp., Rhizosolenia sp., Chaetoceros sp. (escaso, células
aisladas), Thalassiosira sp., Nitzchia sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Estación 19 — HORIZONTAL: Plancton abundante, dominan las diatomeas.
Diatomeas: Corethron sp., Rhizosolenia sp., Coscinodiscus sp., Thalassiostra
sp., Biddulphia sp. Grammatophora sp., Chaetoceros sp., Gyrosigma sp.
11
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: Peridinium sp.
Zooplancton: Poliquetos planctónicos (Sigalionidae?).
EsTacióN 19 — VertICAL: Plancton muy pobre.
Diatomeas: Coscinodiscus sp. (principalmente restos de valvas), Sceletonema
sp., Corethron sp. (células enteras y restos), Rhizosolenia sp., Chaetoceros sp.
(restos y algunas células libres).
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Zooplancton: Copépodos.
Estación 20 — HORIZONTAL: Plancton abundante en diatomeas, muy pobre en
dinoflagelados y tintínidos.
Diatomeas: Corethron sp., Thalassiosira sp. Rhizosolenia sp. Grammato-
phora sp., Biddulphia sp., Coscinodiscus sp. (restos).
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, Peridinium sp.
Estación 20 — VERTICAL: Plancton muy pobre; espículas monaxónicas.
Diatomeas: Coscinodiscus sp. (células enteras y restos), Corethron sp., Chaeto-
ceros sp. (células enteras y restos), Rhizosolenia sp., Sceletonema sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Estación 21 — VERTICAL: Plancton muy pobre, con restos inorgánicos con
“arcilla” muy fina.
Diatomeas: Chaetoceros sp. (restos), Corethron sp. (restos), Biddulphia sp.
(restos), Coscinodiscus sp. (células enteras y restos).
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
EsTACIÓN 22 — VERTICAL: Plancton muy pobre.
Diatomeas: Chaetoceros (células enteras y restos), Coscinodiscus sp. (células
enteras y restos), Corethron sp. (restos), Rhizosolenta sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
BAHIA FOSTER (ISLA DECEPCION).
Estación 1 — HORIZONTAL: Plancton muy abundante, con extraordinaria can-
tidad de Corethron sp.; con partículas inorgánicas de color negro, probable-
mente ceniza volcánica.
Diatomeas: Corethron sp., Coscinodiscus sp., Biddulphia sp., Thalassiostra
sp. Navicula sp.
12
Tintínidos: Cymatocylis parva, Laackmaniella naviculaefera, Codonellopsis
balechi.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. applanatum, P. thulesense, P.
metananum.
Silicoflagelados: Dictyocha speculum.
Zooplancton: Nauplius de copépodos.
EsTAcióN 2 — HORIZONTAL: Plancton escaso, con dominio de Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp., Chaetoceros sp., Biddulphia sp. (raro), Coscino-
discus sp., Rhizosolenia sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum (“raro”).
Zooplancton: Nauplius de copépodos.
EsTAcióN 2 — VERTICAL: Plancton muy escaso, con restos inorgánicos de color
negro (¿escoria fina?).
Diatomeas: Corethron sp., Biddulphia sp., Chaetoceros sp. (cadenas de 2, 3,
5 células), Rhizosolenia sp., Coscinodiscus sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
EsTacióN 3 — HORIZONTAL: Plancton muy abundante, pero gran parte de las
células están destruidas; con abundantes restos inorgánicos de color negro,
fibras vegetales y espículas monaxónicas,
Diatomeas: Corethron sp., Rhizosolenia sp. (restos), Coscinodiscus sp., Chaeto-
ceros sp. (restos), Grammatophora sp., Biddulphia sp., Navicula sp. y otras
especies pennadas.
Tintínidos: Cymatocylis parva (abundante).
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum (abundante), P. turbinatum (“esca-
so”), P. convacum, P. mediocre, P. applanatum, P. parcum.
Zooplancton: Nauplius de copépodos.
Estación 3 — VERTICAL: Plancton pobre, con restos inorgánicos de color negro;
domina Chaetoceros sp.
Diatomeas: Chaetoceros sp. (gran cantidad de setas rotas), Corethron sp.,
Rhizosolenia sp. (“escaso”), Coscinodiscus sp. (“escaso”), Biddulphia sp.
Tintínidos: No hay.
Dinoflagelados: No hay.
Zooplancton: Nauplius de copépodos, copépodos calanoídeos.
13
Esración 5 — HORIZONTAL: Plancton muy abundante, domina Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp. (“abundante”), Coscinodiscus sp. Rhizosolenia sp.,
Biddulphia sp. (varias especies), Chaetoceros sp., algunas diatomeas pennadas
muy pequeñas.
Tintínidos: Cymatocylis parva (“abundante”), Laackmaniella naviculaefera,
Coxliella frigida.
Dinoflagelados: Peridinium concavum, P. archiovatum.
Silicoflagelados: Dyctyocha speculum.
Estación 6 — HorIzoNTAL: Plancton relativamente abundante, domina Coreth-
ron sp.
Diatomeas: Corelhron sp., (“abundante”), Chaetoceros sp., Biddulphia sp.
Tintínidos: Codonellopsis balechi, Eaackmaniella naviculaefera, Cymatocylis
parva.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. turbinatum.
EstacióN 7 — HORIZONTAL: Plancton abundante, domina Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp. (“muy abundante”), Chaetoceros sp. (“raro”),
Coscinodiscus sp., Rhizosolenta sp., Thalassiosira sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva (“escaso-abundante”), Laackmaniella navicu-
laefera.
Dinoflagelados: Peridinium concavum, P. archiovatum, P. turbinatum.
Zooplancton: Nauplius de copépodos.
Esración 8 — HORIZONTAL: Plancton pobre, con abundante material inorgánico
en suspensión, aparentemente ceniza volcánica, muy fina. Abunda Cymalo-
cylis parva.
Diatomeas: Corethron sp., Coscinodiscus sp., Rhizosolenia sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva (“abundante”), Coxliella frigida,
Dinoflagelados: Peridintum archiovatum, P. parcum.
EsTacióN 9 — HORIZONTAL: Plancton abundante, domina Corethron sp.
Diatomeas: Coreihron sp. (“abundante”), Chaetoceros sp, Coscinodiscus sp.,
Thalassiosira sp., Nitzchia sp., Gyrosigma sp., Rhizosolenia sp., Biddulphia sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva, Laackmaniella naviculaefera, Coxliella fri-
etda.,
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. parcum, P. concavum.
EsTAcióN 10 — HORIZONTAL: Plancton relativamente abundante, sin dominancia
de ninguna especie.
Diatomeas: Biddulphia sp., Corethron sp., (principalmente restos), Rhizoso-
lenia sp., Coscinod:scus sp. Lauderia sp. Thalassiosira sp.
14
Tintínidos: Cymatocylis parva, Coxliella frigida.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. applanatum.
Zooplancton: Nauplius de copépodos.
Estación 15 — HORIZONTAL: Plancton abundante, domina Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp. (“abundante”), Chaetoceros sp. (cadenas de 2-3
células), Rhizosolenia sp., Coscinodiscus sp., Thalassiosira sp., Navicula sp.,
Gyrosigma sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva (“abundante”), Laackmaniella naviculaefera.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. parcum, P. turbinatum.
Zooplancton: Nauplius de copépodos.
EsTacióN 17 — HORIZONTAL: Plancton relativamente abundante, con predo-
minio de Corethron sp. seguido por Cymatocylis parva.
Diatomeas: Corethron sp. (“abundante”), Chaetoceros sp., Thalassiosira sp.,
Rhizosolenia sp., Navicula sp. Coscinodiscus sp., Biddulphia sp.
Tintinidos: Cymatocylis parva (“abundante”), Codonellopsis balechi, Laack-
mantella naviculaefera.
Dinoflagelados: Peridinitum archiovatum, P. applanatum.
EsTAcióN 18 — HORIZONTAL: Plancton relativamente abundante, con gran can-
tidad de restos de fibras vegetales.
Diatomeas: Chaetoceros sp., Rhizosolenia sp., Biddulphia sp., Coscinodiscus
sp., (restos principalmente), Corethron sp. (“raro”).
Tintinidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum (ejemplares de menor tamaño que
los encontrados en otras muestras), P. turbinatum.
ESTACIÓN 19 — HORIZONTAL: Plancton escaso, sin dominio neto de Corethron sp.
Diatomeas: Corethron sp. (“abundante”) Thalassiosira sp., Chaetoceros, Rhi-
zosolenia sp., Biddulphia sp., Coscinodiscus sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum.
Silicoflagelados: Dyctyocha speculum.
EsTAcióN 20 — HORIZONTAL: Plancton abundante, con partículas inorgánicas en
suspensión. No hay dominio de ninguna especie.
Diatomeas: Navicula sp., Corethron sp., Chaetoceros sp. Coscinodiscus sp.,
Biddulphia sp., Rhizosolenia sp., Cocconeis sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva (“raro”).
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum
Silicoflagelados: Dictyocha speculum.
Estación 21 — HORIZONTAL: Plancton pobre, dominan las diatomeas.
Diatomeas: Chaetoceros sp., Corethron sp., Coscinodiscus sp., Biddulphia sp.,
Thalassiosira sp., Nitzchia longissima.
Tintínidos: Cymatocylis parva, Laackmaniella naviculaefera, Coxliella fri-
gtda.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum.
Silicoflagelados: Dictyocha speculum.
Zooplancton: Estados nauplius y metanauplius de copépodos.
EsTación 22 — HORIZONTAL: Plancton abundante con restos inorgánicos; do-
mina Corethron sp.
Diatomeas: Coscinodiscus sp., Biddulphia sp., Corethron sp., Rhizosolenia
sp., Chaetoceros sp., Nitzchia sp, Grammatophora sp.
Tintínidos: Cymatocylis parva (“escaso-abundante””.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. turbinatum.
Silicoflagelados: Dictyocha speculum.
EsTacióN 23 — HORIZONTAL: Plancton extraordinariamente abundante, con
material inorgánico en suspensión; espículas de tipo oxeas y estrongilos.
Diatomeas: Corethron cryophylum (“muy abundante”), Biddulphia sp., Cos-
cinodiscus sp., Chaetoceros sp. Thalassiosira sp.
Tintínidos: Laackmaniella naviculaefera, Cymatocylis parva (“abundante”),
Codonellopsis balechi.
Dinoflagelados: Peridinium archiovatum, P. parcum, P. applanatum.
Silicoflagelados: Dictyocha speculum.
Zooplancton: Nauplius, copépodos, poliquetos.
DIN OFEA'GEDADO'S
Peridinium archiovatum Balech
Lám. 1, Figs. 1-9
P. archiovatum Balech, 1958a, pág. 84, Lám. 3, Figs. 45-48; 1965, pág. 116,
Lám. 2, Figs. 19-24.
Especie lenticular, de forma y aspecto similar a algunos Diplopsalis, pero
con tabulación sulcal muy característica. En el material estudiado es una de
las especies más abundantes, por lo que se pudo estudiar las variaciones en
una gran cantidad de individuos.
16
La especie ha sido bien estudiada por Balech (1958a, 1965), quien también
la encontró relativamente abundante en material del Mar de Weddell (Ba-
lech, 1965). Para descripciones detalladas de la tabulación de la especie ver los
trabajos de este autor. En el presente trabajo, se entrega esquemas a cámara
clara de las placas de varios ejemplares para poner de manifiesto algunas va-
riaciones destacadas.
Todos los ejemplares encontrados tenían protoplasma, lo que indica que
estaban vivos al capturarlos; al respecto es interesante destacar que esta especie
es una de las pocas que penetra y se mantiene con éxito en Bahía Foster,
donde, al momento de efectuar las colectas plantónicas, probablemente im-
peraban condiciones físicas y químicas del agua muy especiales. La especie
está presente en todas las muestras horizontales colectadas en el área. Además,
es interesante destacar que las mediciones efectuadas en ejemplares presentes.
en Bahía Foster demostraron que éstos eran de mayor tamaño que aquéllos
encontrados fuera de esta Bahía, y aún que los encontrados en Bahía Chile,
lugar éste donde la especie está presente sólo en unas pocas muestras hori-
zontales, y ausente en las verticales (50-25 m).
DIMENSIONES: 39,9-43,0 po trd: 45,0-67,50 y (la mayoría entre 50-60 p).
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Mar de Weddell, Antártica.
Peridinium parvicollum Balech
Lám. 1, Figs. 10-13; Lám. 2, Figs. 1-6
P. parvicollum Balech, 1958a, pág. 87, Lám. 4, Figs. 86-87; Lám. 5, Figs. 92-99;
1958b, pág. 386, Lám. 1, Figs. 27-31; Lám. 2, Figs. 32-36; 1962, pág. 27,
Lám. 1, Figs. 14:21; 1971, pág: 90, Lám. 15; Figs. 235-239.
Especie mediana, orto, hexa, cavozona, circular, con espinas antapicales
y reticulado en todas las placas, lo que alcanza también a las sulcales, espe-
cialmente s.p. Con muy pequeña excavación del sulcus en la epiteca.
La tabulación sulcal de los ejemplares encontrados coincide con la que
Balech encontró en distintas oportunidades en material de aguas antárticas
y subantárticas.
En algunos ejemplares se observa una sinuosidad en el borde inferior
derecho de 1”, carácter muy claramente visible en algunos ejemplares des-
articulados, lo que también observó Balech (1958b); en otros ejemplares ese
borde es recto o casi recto.
La placa 3” es asimétrica, muy alta, tanto o más que 2a y 4” juntas,
carácter que es muy constante en todos los ejemplares.
Esta especie fue encontrada sólo en Isla Daumer; tales ejemplares pre-
sentan notables estrías de crecimiento, visibles incluso en s.p.; s.d. de estos
17
individuos presenta fuerte refuerzo en su borde hacia s.m. muy hialina; un
notable refuerzo se encuentra también en s.a.; s.s. mantiene en todos los ejem-
plares su forma de J, con una apófisis aguda en su borde interno.
Aunque propia de aguas antárticas, donde es muy variable en forma,
Balech ha encontrado que esta especie prospera incluso en aguas subantár-
ticas.
La placa s.p. es muy grande, comparada con otras especies; con ornamen-
tación formando un retículo; en todos los ejemplares se encuentra en s.p.
una banda de sutura estriada que rodea a casi toda ella. Las demás sulcales,
con notables refuerzos en sus bordes.
En algunos ejemplares se observa lo que aparentan ser dos espinitas en
los bordes inferiores de las placas 2* y 4, tal como en Peridinium rosaceum;
en realidad son formaciones derivadas de las suturas de las placas.
DIMENSIONES: Longitud: 60-70 y; trd.: 65-75 p.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica, Mar de Weddell y Estrecho de
Drake.
Peridinium sp.
Lám. 2, Figs. 7-11; Lám. 3, Figs. 1-2
Especie orto, hexa, cavozona, circular, con sulcus muy estrecho; de tamaño
mediano; sin cuernos ni espinas antapicales; con sólo 2a; placas epi e hipo-
tecales con poros en los bordes y notable ornamentación formando un reti-
culado bastante destacado en la mayoría de los ejemplares analizados. Algunos
ejemplares de tamaño ligeramente mayor presentaban estrías de crecimiento
o simplemente bordes hialinos en sus placas. Poro apical y placas del mismo
destacadas. No hay penetración del sulcus en la epiteca.
Placa 1” asimétrica, con poros cerca de sus bordes y notable reticulado;
1 y 7” muestran un desplazamiento general hacia la izquierda de la célula,
lo que contribuye a la asimetría de la especie. En su borde superior 1” muestra
una escotadura para el poro apical y en el inferior es trunca para el contacto
con s.a. Placas 2* y 4 tienen forma aproximadamente igual, con amplios bordes
hacia el poro apical. Placa 3” asimétrica se implanta como cuña entre la y 2a
con las que contacta.
Placas precingulares 1” y 7” muy diferentes en forma y tamaño, asimé-
tricas, dejan un espacio amplio para el paso de s.a. Las demás precingulares
en general bajas asimétricas.
Placas 1” y 5”” asimétricas, grandes, constituyen los bordes laterales del
sulcus; ambas con poros bien marcados cerca de sus bordes; ambas placas
al desarticularse mantienen firme unión con s.s. y s.d. respectivamente.
18
Placas 1”” y 2”” grandes, con forma aproximadamente igual, sin cuernos
ni espinas antapicales.
Placa cingular c,, de mayor tamaño que la base de 1”. La placa cingu-
lar c, constituye el resto del cingulum.
Las placas sulcales, aunque relativamente simples en forma, están com-
plicadas por la aparición de aletas en sus bordes (¿bordes de crecimiento?)
y estrías, especialmente en el borde de unión de s.d. con 5””. Placa s.a. bas-
tante grande, con base amplia y refuerzo para articular con s.s. que tiene
destacado refuerzo en su borde superior y en el inferior. Placa s.d. con forma
muy particular y unida a s.m. bastante destacada en esta especie. Placa s.p.
con escotadura marcada y ubicada casi en el mismo plano que las antapicales,
presenta en todos los ejemplares analizados notables bordes hialinos (proba-
blemente de crecimiento). En ninguna de las placas sulcales se observó orna-
mentación especial.
En la literatura disponible no se encontró referencias en relación a esta
especie, que estaba presente sólo en 4 muestras colectadas en Bahía Chile,
todas superficiales horizontales.
medidos.
DIMENSIONES: Longitud: 60,0 u; etr.: 55,0 uy en casi todos los ejemplares
medidos.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Mar de Weddell, Antártica.
Peridintum mediocre Balech
Lám. 3, Figs. 3-7; Lám. 4, Figs. 1-5
P. mediocre Balech, 1958b, págs. 389-391, Lám. 2, Figs. 54-61; 1971, págs. 130-
131, Lám. 25, Figs. 458-466; Lám. 26, Figs. 467-469.
Especie de medianas dimensiones, meta, quadra, planozona ascendente
una altura de cingulum, con dos espinas antapicales; con aspecto piriforme;
con un corto cuellito apical destacado; con aletas cingulares sostenidas por
rayos destacados; con ornamentación reticulada en todas las placas epi €
hipotecales; con sulcus largo, que llega hasta más atrás de las espinas anta-
picales.
Placa 1” claramente asimétrica, con escotadura superior marcada, meta,
algo variable en forma, con ornamentación constituida por un reticulado
destacado; en ejemplares con bandas de sutura, éstas se destacan de prefe-
rencia en la región inferior de la placa. Placas 2” y 4' similares en forma,
altas. Placa 3” casi simétrica, forma junto con las demás apicales el cuellito
corto, pero destacado.
Placas precingulares 1” y 7” muy diferentes en forma y tamaño por la
forma de 1”. Desarticulada, 1” aparece a veces casi triangular y otras con aspecto
19
romboidal debido a las diferentes posiciones que adopta al desarticularse.
Placas 2” y 6” con forma y tamaño aproximadamente igual en todos los ejem-
plares analizados. Igual ocurre con 3” y 5”. Placa 4” generalmente simétrica,
pero en algunos ejemplares se observa cierta asimetría, con desplazamiento
a uno u otro lado, ya sea por mayor contacto con la o con 3a.
Placas la y 3a muy parecidas en forma y tamaño, relativamente altas,
con amplio contacto hacia 3” y 5” respectivamente. Placa 2a quadra con forma
algo variable en los distintos ejemplares, pero siempre quadra.
Placas postcingulares 1”” y 5'” de diferente tamaño. Placa 3'” general-
mente asimétrica.
> ms
Placas antapicales 1 grandes, portadoras, cada una, de una espina;
y 2
en ningún ejemplar se observó aletas en estas espinas.
Placas sulcales grandes, fácilmente reconocibles, todas muy altas en com-
paración con otras especies. Placa s.a. con un cuellito notable, para contactar
con 1” y una concavidad para alojar a la placa t; tiene un amplio contacto
con s.d. y s.s. Placa s.d. notablemente alta, en algunas posiciones presenta
un refuerzo destacado en su borde interno; en ejemplares desarticulados se
observa una aleta muy hialina. Placa s.s. con forma aproximada a una J, con
una apófisis en su borde superior visible sólo en algunas posiciones; en su
borde de contacto con s.a. muestra un notable refuerzo. Placa s.p. con su
lado izquierdo más largo que el derecho, con notable refuerzo en la parte
cóncava que asienta a s.s.; presenta una espina destacada. Placa t ensanchada
en su parte inferior, tiene amplio contacto con s.a.
Se asemeja a Peridinium pyrum de Balech, pero difiere en que ésta es
siempre penta, en tanto todos los ejemplares analizados de Bahía Chile y
Bahía Foster son quadra. Otra de las diferencias muy marcadas con los
ejemplares de P. pyrum es que 2a en los ejemplares de Balech es bastante
baja y más bien angosta, lo que en modo alguno se encuentra en los ejem-
plares estudiados. Además las placas 1” y 5”” que en estos ejemplares son de
diferente tamaño, en los ejemplares de Balech ocurre que son aproximada-
mente iguales, 1” algo más pequeña. Los ejemplares de Bahía Chile y Bahía
Foster carecen de aletas en las espinas.
Del P. latipyrum se diferencia claramente porque es una especie para
quadra (los ejemplares estudiados son meta quadra), además que ésta tiene
1” muy larga y angosta según su autor (Balech, 1959), y s.p. tiene sus ramas
subiguales, en tanto todos los ejemplares estudiados tienen ramas de s.p. muy
desiguales en tamaño.
Aunque la forma general del cuerpo concuerda con la del P. incognitum,
difiere significativamente de ésta, por la forma y aspecto de 1”, forma y dis-
posición de 2a, la y 3a, por la forma de t, y muy especialmente, por la forma
y tamaño de las sulcales, de las que s.a. es la que aporta las mayores dife-
rencias.
20
Los ejemplares estudiados coinciden con P. mediocre de Balech (1958b
y “1971:
DIMENSIONES: Longitud: 57 pu; trd: 571 en muchos ejemplares.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica, Tierra Adélie; extremo sur
Argentino y Estrecho de Drake.
Peridintum applanatum Mangin, 1915
Lám. 4, Figs. 12-21
P. applanatum Mangin, 1915, pág. 79-80, Fig. 58; Balech, 1971, págs. 129-130,
Lám. 24, Figs. 429-441.
Especie meta, quadra, ascendente (1 altura de cingulum), muy levemente
cavozona, piriforme ancha en vista ventral o dorsal con un cuellito apical
muy marcado que se implanta gradualmente en la epiteca y su borde superior
se dilata ligeramente; en vista lateral el cuellito aparece también dilatado,
pero con corte oblicuo; hipoteca grande, con muesca posterior; con dos espinas
antapicales grandes divergentes (37%), sin aletas; con notables aletas cimgu-
lares sostenidas por rayos finos y destacados. Escultura casi ausente en las
placas. Muy poco variable. Canaleta del poro apical grande.
Placa 1' alta, asimétrica, con amplios contactos con 2”, 4 y 7”; menores con
1” y 2”; prácticamente carece de muesca hacia el poro apical, siendo más bien
trunca; hacia abajo 1” se prolonga en un apéndice trunco notable, con el que
contacta con s.a. Placas 2” y 4 grandes debido a la prolongación que poseen
para formar el largo cuellito apical; placa 3” simétrica, también prolongada
hacia arriba, aunque no tanto como 2” y 4.
Placas 1” y 7” muy diferentes en forma y tamaño; 4” casi simétrica a
no ser por el contacto un poco menor que tiene hacia 3a. Las demás pre-
cingulares anchas y de la misma altura que 4”.
Placas la y 3a casi de igual forma, establecen su menor contacto hacia 3”.
Placa 2a quadra en todos los ejemplares analizados.
Placas postcingulares todas bajas y anchas; 1”” y 5'” con forma y tamaño
semejantes.
”
Placas antapicales 1”” y 2”” notablemente grandes en comparación con
las postcingulares, cada una portadora de una espina antapical destacada.
Placas sulcales relativamente simples; s.a. delgada, alta y estrecha, con
un cuello superior destacado para contactar con 1”. Placa s.d. también delgada
con cuello alto, que corre junto a la parte inferior de s.a.; con una aleta bien
notable. Placa s.s. con forma aproximadamente a una J; en algunas posiciones
muestra un ángulo destacado que se ubica justo en uno de los extremos de
s.p.; ésta tiene sus dos ramas de aproximadamente igual desarrollo; presenta
ZE
refuerzo en su parte superior donde aloja a s.s. Placa t con un cuerpo
superior ancho que se prolonga hacia abajo para terminar trunca.
DIMENSIONES: Longitud: 37,5-53,2 y (comúnmente entre 38-40 ¡; trd: 34,2.
39,9 y; diámetro ántero-posterior: 38 y; longitud cuello: 11,4-12,50 pu; lon-
gitud de las espinas: 11,4-15,0 y; separación de las espinas en la base: 16,2-
20,9 u; separación de las espinas en el extremo: 24,0-28,7 pu. La longitud in-
dicada antes no incluye las espinas antapicales, siguiendo el método de
Balech.
En la literatura se encuentra varias especies cuya forma corporal es pa-
recida a la de los ejemplares analizados; es el caso de Peridinium unipes,
P. obovatum y P. incognitum, entre otros. Sin embargo, con todas las especies
cercanas tienen diferencias tan constantes y de peso, que no es posible atri-
buirlos a ninguna de ellas. Así, con P. unipes se diferencian por la separación
de las espinas antapicales (33-340 en P. unipes), 1 de P. unipes es alta y del-
gada, con contactos hacia 2” y 4' breves, en tanto en los ejemplares estudiados
es proporcionalmente más ancha, con contactos más grandes hacia 2” y 4';
además en éstos se prolonga hacia abajo en una apófisis notable. P. unipes
es penta, mientras estos ejemplares son todos quadra. P. unipes tiene una
sola antapical por fusión; éstos tienen dos placas bien destacadas, cada una
con su correspondiente espina antapical. La placa t de P. unipes es muy
delgada y relativamente larga, siendo más ancha en los ejemplares analizados.
De Peridinium obovatum los ejemplares analizados difieren también por
caracteres tan fuertes como que el cuello apical de esta especie tiene im-
plantación abrupta, mientras que en los encontrados se continúa suavemente
con la epiteca; P. obovatum tiene una separación de antapicales de 71% según
Balech (1962) y 35% según Wood (1954); P. obovatum según su autor es li-
geramente ascendente, en tanto los individuos estudiados son netamente ascen-
dentes (1 altura de cingulum); de acuerdo a la descripción de Wood (1954)
1” y 7” tienen aproximadamente la misma altura, mientras que en los ejem-
plares analizados son francamente de diferente tamaño. De las placas sulcales,
Wood (1954) no hace ninguna referencia, lo que es lamentable, toda vez que
las sulcales resultan de gran ayuda en este tipo de estudios siendo, en la
gran mayoría de los casos, decisivas en la sistemática del grupo.
El Peridintum applanatum de Mangin (1915), difiere de los plancteres
estudiados por la brusca implantación del cuellito en la epiteca y por la
ausencia de escotadura antapical. En su presentación, Mangin no describió
ni dibujó ninguna placa, dada la escasez de ejemplares. La divergencia de las
espinas antapicales en la especie de Mangin es de 35%, deducido esto de su
dibujo correspondiente. Hay que señalar que el contorno general del cuerpo
en P. applanatum difiere marcadamente de los ejemplares analizados, a lo
cual sí se acercan los estudiados por Balech (1965) provenientes del Mar de
Weddell.
22
Cabe, sin embargo, la posibilidad de que la misma escasez de ejemplares
haya impedido a Mangin conocer posibles variaciones de la especie en cuanto
a la forma general del cuerpo, implantación del cuellito apical, separación de
las espinas antapicales, presencia más o menos manifiesta de escotadura anta-
pical (lo que depende en parte de la orientación de la célula con respecto a
su eje longitudinal). Es por esta razón que se prefirió ubicar estos ejemplares
como Peridintum applanatum, más aún cuando estudios recientes e inéditos
del autor revelan una gran variabilidad de los caracteres morfológicos.
Es interesante destacar que los ejemplares en discusión fueron encon-
trados en 5 muestras superficiales horizontales (1-0 m) colectadas en Bahía
Foster, Isla Decepción y en una sola de Bahía Chile, Isla Greenwich.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica.
Peridinium thulesense Balech
Lám. 5, Figs 1-6
P. thulesense Balech, 1958a, págs. 92-93, Lám. 5, Figs. 152-160; 1973, pág. 27.
Pequeños ejemplares con forma pentagonal ancha, sin cuernos apicales ni
antapicales, meta dextros, quadra, fuertemente cavozonos, ligeramente ascen-
dentes (1% de altura de cingulum). Epiteca de bordes casi rectos, con sólo 3
apicales en todos los ejemplares analizados, siendo 1' muy asimétrica, con 3
contactos hacia el lado derecho; con 7 precingulares. Hipoteca baja, con
pequeñas espinas antapicales, casi rudimentarias en algunos ejemplares. Con
aletas cingulares.
Todos los ejemplares analizados presentaban la placa intercalar 2a qua-
dra; considerando que los bordes superiores de 3”, 4” y 5” y por lo tanto,
los bordes inferiores de la, 2a y 3a están en una línea y que los bordes supe-
rior e inferior de 4” y 2a respectivamente son de igual extensión, resulta
una tabulación dorsal “indiferente”, situación que también se encontró en
algunos ejemplares del Atlántico y Pacífico para lo que se llamó Peridiniuum
sympholis, considerado ahora como un sinónimo de P. thulesense Balech.
DIMENSIONES: Longitud: 40-45 y; trd.: 42,5-45,6 pu; ancho del cingulum:
5,0 u en la mayoría de los ejemplares estudiados.
Presente sólo en la Estación 1 Horizontal de Bahía Foster.
Esta especie fue descrita inicialmente por Braarud en 1935 como Peri-
dinium conicum f. islandica; en 1958a Balech describió su P. thulesense con
8 precingulares; en 1969, Hermosilla y Balech crearon un nombre nuevo y
redescribieron la especie de Braarud: P. sympholis; en 1973, Balech llegó a la
conclusión de que P. sympholis es sinónimo de P. thulesense debido a que
esta especie puede o no tener separadas las placas 1” y 4, además de que sólo
23
,
tiene 7” y no 8” como había sido descrito originalmente. Recientemente,
Balech (1973) ha incluido esta especie en el género Protoperidinium, en el
cual según este autor, debería incluirse a todas las especies marinas conocidas
bajo Peridinium.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Artico y Antártico; Atlántico N. y S. En
el Pacífico: en Chile, Bahía de Concepción.
Peridinium concavum Mangin
Lám. 5, Figs. 10-13; Lám. 6, Figs. 1-13
P. concavum Mangin, 1926, pág. 79, Fig. 21 (II); Balech, 1971, págs. 133-135,
Lám. 24, Figs. 442-450; Lám. 5, Figs. 451-457.
Especie con individuos de talla mediana o grande, ancha en la región
ecuatorial, meta, quadra, planozona o ligeramente cavozona, ascendente (Y
a 1), con dos espinas antapicales largas, divergentes y muy separadas; con
aletas cingulares grandes sostenidas por rayos fuertes; con cuerno apical largo,
ensanchado arriba, con su borde izquierdo más alto que el derecho; con
escotadura antapical desde ausente hasta ligeramente desarrollada; con pe-
queña muesca del sulcus en la epiteca.
DIMENSIONES: Longitud: 60,8-76,0 po en Bahía South, Isla Daumer hasta
95,0 u; trd: 53,2-60,8 y; en Bahía South hasta 100,7 p (generalmente entre
71,9-87,4 uy); longitud de las espinas 7,6 y en todos los ejemplares analizados
de Bahía Foster y Margarita; en individuos de Bahía South: 15,2-19,0 y; se-
paración de las espinas en la base: 19,0-26,6 yo en individuos de Bahía South:
32,3-38,0 y; separación de las espinas en el extremo 17,1-34,2 y; en Bahía
South: 34,2-41,8 y.
En los ejemplares estudiados fue posible reconocer una serie de varia-
ciones de forma y tamaño, lo que, sumado a lo encontrado por Balech (1958a
y 1971) demuestra que la longitud varía entre 44 y 112,5 u; los ejemplares
de mayor tamaño estudiados en esta oportunidad son aquéllos de Bahía South,
Isla Daumer (Antártica), colectados en febrero de 1965. Las variaciones de
forma son principalmente la presencia O ausencia de escotadura antapical,
que ha permitido a Balech (1971) crear dos subespecies, concavum y radius,
representantes de las que se encontró en este material. “Todos los ejemplares
son meta. Algunos individuos estudiados poseen enormes bandas estriadas de
contacto entre las placas, especialmente en las epitecales.
Los demás caracteres coinciden con los señalados por Balech (1971) para
Peridinium concavum concavum y P. concavum radius y, en 1958a, para P.
petersi, considerado ahora como sinónimo de la especie de Mangin (1926).
Pa
Es de destacar la constancia de la forma y relaciones de las placas sulcales
en todos los ejemplares analizados.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Estrecho de Drake.
Peridinium parcum Balech
Lám. 4, Figs. 6-11
P. parcum Balech, 1971, págs. 110-112, Lám. 21, Figs. 368-375.
Especie pequeña, globosa, con cuello apical corto, bicónico, con dos
espinas antapicales largas, divergentes, sin aletas; meta, penta, planozona,
ascendente (1), con entrecruzamiento cingular y aletas cingulares sostenidas
por rayos; 3'”” simétrica a algo asimétrica.
DIMENSIONES: Longitud: 30,4-47,5 yu; trd: 30,4-45,0 y; longitud del cuello:
3,7-3,8 ps longitud de las espinas: 7,29-12,5 y; separación de las espinas en
”
la base 7,6-12,5 y; separación de las espinas en el extremo 9,5-17,50 p.
Aún cuando los caracteres merísticos de los ejemplares colectados durante
la Expedición Antártica Chilena de 1969 son mayores que los de aquéllos que
permitieron a Balech (1971) la descripción de esta nueva especie, los caracteres
morfológicos coinciden bien; con neto entrecruzamiento, planozonos, 2a asi-
métrica, s.d. con el típico ángulo de su borde externo y su aleta hialina
grande.
Todos los ejemplares analizados, al ser tratados con hipoclorito de sodio
109%, (NaCIO) liberaban abundantes filamentos de cromatina.
Presente sólo en muestras horizontales superficiales de Bahía Foster.
Peridinium metananum Balech
Lám. 5, Figs. 7-9
P. metananum Balech, 1965, pág. 120, Lám. 2, Figs. 27-33; 1971, págs. 143-144,
Lám. 29, Figs. 547-560.
Se encontró sólo un ejemplar de esta especie, cuyos caracteres morfológicos
permiten asignarla, tentativamente por la escasez de ejemplares, a la de Balech
(1965), ya que se trata de un individuo pequeño con protoplasma claro, 38
de longitud y 34,2 y de trd., con bordes epitecales ligeramente curvos, pe-
queño cuellito apical, cingulum ascendente (aproximadamente 14), notable-
mente cavozono, 1* meta, 2a muy baja y ancha, con excavación del sulcus en
la epiteca; hipoteca poco más corta que la epiteca, con sulcus más angosto
a nivel de las postcingulares extremas, ensanchado hacia el borde antapical;
con dos espinitas antapicales pequeñas. Todas las placas epi e hipotecales
con poros grandes. Con anchas bandas estriadas entre las placas.
25
Los caracteres señalados responden totalmente a la descripción de Peri-
dintum metananum Balech, 1965 y a sus datos complementarios de 1971. La
longitud del único ejemplar estudiado es 4 ¡y mayor que lo señalado por Ba-
lech, lo que está dentro de las variaciones esperadas.
Presente sólo en la Estación 1 Horizontal superficial de Bahía Foster.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: En el Atlántico desde la latitud de Buenos
Aires (Argentina) al Sur y Estrecho de Drake.
Peridinium turbinatum Mangin
Lám. 7, Figs. 1-8; Lám. 11, Figs. 4-6
P. turbinatum Mangin, 1926, pág. 91, Fig. 20 (ID); Balech, 1958a, págs. 91-92,
Lám. 6, Figs. 141-150; 1958b, pág. 389, Lám. 2, figs. 45-51; 1959, pág. 20;
1962, pág. 28.
Especie abundante en las muestras estudiadas, de tamaño mediano, con
longitud aproximadamente igual al transdiámetro; epiteca cónica, de bordes
casi rectos, hipoteca baja; ortho netamente hexa en todos los ejemplares estu-
diados, cavozona circular, muy ligeramente descendente en algunos ejemplares,
sin cuernos apical ni antapicales; con muy pequeña excavación del sulcus en
la epiteca; escotadura antapical visible en algunas posiciones; con dos espi-
nitas antapicales muy pequeñas, protoplasma denso.
Placa 1” asimétrica con su borde derecho cóncavo en todos los individuos,
con marcada escotadura superior (para la canaleta) e inferior (para s.a.); en
la mayoría de los ejemplares el triángulo superior es de tamaño menor que
el inferior, pero en escasos ejemplares son aproximadamente iguales; 3” angosta
y notablemente alta, asimétrica. Placas del poro y canaleta apical grandes.
Placas intercalares la y 3a con forma y tamaño aproximadamente iguales;
2a hexa en todos los ejemplares analizados, con el borde de contacto hacia 3”
mayor que el correspondiente hacia 5”.
Placas cingulares 1” y 7” con altura aproximadamente similar, pero con
forma algo diferente, especialmente en su base y convexidad del borde de 7”
hacia 1'; 2” y 6” con formas parecidas; 3”, 4” y 5” bajas y anchas.
Placas post cingulares extremas aproximadamente iguales, tocan s.p. con
sus bordes inferiores; las demás postcingulares bajas y anchas.
Placas antapicales grandes, sin cuernos, pero con espinas pequeñas.
Placas cingulares c, y C¿ aproximadamente iguales, tan anchas como la
base de 1” y 7”; la mayor parte del cingulum formada por c.,.
Placa t ancha y alta; s.a. alta, ancha arriba para el contacto con 1”; con
refuerzo en el borde inferior; s.d. con refuerzo en el borde interno; el borde
externo con ángulos marcados, con cuello superior más o menos destacado
26
según las posiciones en que se le observe; s.s. ancha, con aspecto de J no muy
cerrada, con la parte superior más grande que la inferior y ángulos bien
marcados; s.p. con sus dos ramas desiguales, contacta en sus extremos con
1” y 5”; tiene una espina grande en su parte media.
Placas epi e hipotecales con ornamentación formada por estrías irregulares
y pequeños poros abundantes.
Placas epi e hipotecales con ornamentación formada por estrías irregulares
y pequeños poros abundantes.
DIMENSIONES: Longitud: 68,4-70,0 yu; trd: 64,6-72,2 ¡y (un ejemplar con
bandas de sutura: 79,8 y); separación de las pequeñas espinas: 19,0 y en las
mayoría de los ejemplares.
En la literatura correspondiente se encuentra cierta variabilidad en la
forma y tamaño de la especie; los esquemas muestran bordes epitecales desde
rectos hasta curvos, y/o con la epiteca baja, redondeada hasta relativamente
recta, con o sin escotadura antapical marcada, lo que, en cierta medida, de-
pende de la inclinación con que se observe la célula.
Peridinium turbinatum Mangin, está bien representado en las muestras
estudiadas, más abundante en Bahía Forster, Isla Decepción, en cuanto a nú-
mero de ejemplares y de muestras en que aparecen.
Todos los ejemplares estudiados son hexa, pero en trabajos de Balech
(varios años); y en observaciones del autor, actualmente en curso sobre mate-
rial antártico de la XXV Expedición Antártica Chilena (diciembre, 1970)
(inédito) se encuentra ejemplares francamente quadra, ligeramente penta, y
netamente hexa.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica, Mar de Weddell, Estrecho de
Gerlache, Tierra Adélie.
TINTINIDOS
Cymatocylis drygalskii (Laachmann) Laachmann
Lám. 8, Figs. 1-7
C. drygalskii (Laachmann) Laachmann, 1910, págs. 350-353, 376, 381, Láms. 36,
40, 41, 43; Kofoid y Campbell, 1929, pág. 137, Fig. 262; Balech, 1947,
págs. 81-83, Lám. 1, Figs. 1-4; Láms. 2 y 3; 1958b, pág. 399.
En el plancton de Bahía South esta especie es muy abundante, de gran
tamaño y forma muy variable, desde ejemplares con estrechamiento muy
marcado hacia la región media de la célula hasta aquéllos en que las paredes
disminuyen gradualmente hacia la región aboral; con el extremo aboral desde
agudo hasta redondeado; con escultura muy destacada hasta ausente; existen
27
también aquéllos en que la plataforma oral está bien recurvada hasta casos
en que es horizontal y aún a veces dirigida hacia arriba.
Con denticulación oral irregular en la gran mayoría de los ejemplares.
Las variaciones de tamaño son realmente sorprendentes, especialmente
la longitud, no tanto en el material de Bahía South como sí en el de Bahía
Chile y Bahía Foster, donde los ejemplares de mayor tamaño (125,4 ¡) se
aproximan en sus proporciones a los mayores de Cymatocylis convallaria, al
punto que en estos casos es muy difícil separar C. drygalski de C. convallaria.
Las figuras que complementan la presentación de esta especie muestran
* algunas de las enormes variaciones observadas. Una descripción detallada se
encuentra en Balech (1947).
DIMENSIONES: Longitud, 125,4-219,3 yo diámetro oral 76,0-83,8 ;¡,.
Los ejemplares de Bahía South y muchos de Bahías Chile y Foster se
acercan a la Fig. 4, Lám. 35 de Laachmann (1910); unos pocos recuerdan al
de la Fig. 2, Lám. 34 y al de la Fig. 2, Lám. 35. Algunos ejemplares se acercan
a C. cristallina de Laachmann (1910) que a su vez son muy parecidos a algunas
formas de C. drygalskiú del mismo autor. Esto confirma lo que también observó
Balech (1947) en el sentido de que hay formas de C. drygalskii que se apartan
bastante de las típicas, pero “parece peligroso separarlas de C. drygalskii pues
pasaría lo que sucedió en Laachmann, quien partiendo de formas muy dis-
tintas entre sí, ..., luego se vio obligado a agrupar alrededor de ambos una
cantidad de formas que llegan a parecerse más a un ejemplar típico de la
otra especie que a los de la propia” (Balech, 1947).
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica, Mar de Weddell y Mar de
Bellingshausen.
Cymatocylis parva (Laachmann) Laachmann
Lám. 9, Figs. 1-8
C. parva (Laachmann) Laachmann, 1910, pág. 383, Lám. 43, Figs. 1-4; Kofoid-
Campbell, 1929, pág. 142, Fig. 256.
Lórigas pequeñas, con forma de copa, agudas lo. romas en el extremo
aboral; sin “arrugas” en la pared de los ejemplares estudiados, pero sí con
escultura reticulada, especialmente en la mitad superior de la lóriga; con
pequeños dientes en la lámina interna de la región oral, con plataforma oral
más o menos desarrollada, horizontal o recurvada.
Muy abundante en las muestras estudiadas, especialmente en aquéllas de
Bahía Foster, donde los ejemplares de mayor tamaño se acercan en su forma
a los pequeños de C. drygalskii y C. convallaria. Al respecto, se obtuvo una
cantidad de esquemas a cámara clara que demuestran, sin lugar a dudas, una
28
continuidad de formas desde aquéllas de pequeño tamaño, similares a la co-
rrespondiente a C. fparva de Laachmann (1910), hasta las “típicas” de C. con-
vallaria Laachmann con lórigas muy anchas y casi sin prolongación caudal, e
incluso aquéllas con prolongación caudal como ocurre en algunas formas de
C. convallaria.
Con lo expuesto, luego de observar gradaciones sucesivas de formas y
medidas, se hace muy difícil, si mo imposible a la vez que artificioso, separar
dos especies, como sería diferenciar C. parva de C. convallaria. Es lo que ha
ocurrido con el material analizado. Al respecto es necesario señalar que en
el importante trabajo de Laachmann (1910), falta la Fig. 5 en la Lám. 36
que correspondería a C. convallaria.
DIMENSIONES: Longitud: 47,5-119,0 y; diámetro oral: 34,2-79,8 y (sin aplas-
tamiento).
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica.
Codonellopsis balechi Hada
Lám. 10, Figs. 1-3
Esta especie fue encontrada principalmente en muestras colectadas en
Bahía Foster, con ejemplares de forma muy constante, generalmente con dos
o tres espiras en la región del cuello; el cuerpo ovoide alargado, siempre
tiene abundante material extraño adherido, de menor tamaño cerca del cuello.
DIMENSIONES: Longitud: 70,0-87,4 y (un ejemplar: 102,6 y); diámetro oral;
26,0-34,2 ps longitud del cuello: 11,4-15,2 pe
Los ejemplares estudiados se acercan mucho más a los de Balech (1958b
= Codonellopsis frigida Balech) por la forma del cuerpo, sin la brusca ter-
minación del cuerpo ni los hombros marcados que este autor encontró en
ejemplares del Estrecho de Drake (1971 = C. antarctica Balech), aun cuando
algunos individuos estudiados en esta oportunidad muestran, cerca del cuello,
lo que podría interpretarse como esbozos y, por lo tanto, con tendencia hacia
ejemplares de Balech (1971).
Codonellopsis gaussí (Laachmann) Kofoid y Campbell
Lám. 9, Fig. 11
C. gaussi (Laachmann) Kofoid y Campbell, 1929, pág. 79, Fig. 164; Balech,
1947, pág. 85, Lám. 6, Fig. 42; 1958a, págs. 77-78, Lám. 1, Figs. 1-2; 1958b,
pág. 396.
Lórigas con un cuello con 4-5 espiras muy tenues y un cuerpo que dis-
minuye rápidamente de diámetro hacia atrás para terminar muy aguda en
29
el extremo aboral; con partículas extrañas adheridas al cuerpo, que incluso
alcanzan a veces una pequeña región del cuello. Sin estructura alveolar en la
pared del cuello.
DIMENSIONES: Longitud: 80,0 ¡y en la mayoría de los ejemplares; diámetro
oral: 42,50 y en la mayoría de los ejemplares.
Esta es una especie que indudablemente necesita mucho estudio, tanto más
cuanto que generalmente es muy escasa en las muestras, lo que también ha
ocurrido a otros autores; en esta oportunidad fue encontrada sólo en la mues-
tra superficial horizontal de la estación 22 en Bahía Fster (Isla Decepción).
Al incluir los ejemplares estudiados dentro de Codonellopsis gaussi se ha
seguido el criterio de Balech (1958a), luego que este autor ha encontrado formas
de lórigas que van desde el típico C. gaussi de Laachmann hasta el C. glacialis,
Los dibujos de Balech (1947) muestran ejemplares próximos al C. gaussi y los
de 1958b, al que sería C. glacialis. La forma de todos los ejemplares aquí
estudiados recuerda al de la lámina 47, Fig. 5 de Laachmann (1910) y a los de
Balech (1958b), aún cuando las proporciones de las lórigas serían algo diferentes,
pero dentro de las variaciones esperadas. Se ha adoptado entonces el nombre
de C. gaussi por prioridad de figura en el trabajo de Laachmann (1910).
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica, Mar de Weddell, Mar de Be-
llingshausen, Tierra Adélie.
Laachmanniella naviculaefera (Laachmann) Kofoid y Campbell
Lám. 10, Figs. 4-5; Lám. 11, Figs. 1-3
E. naviculaefera (Laachmann) Kofoid y Campbell, 1929, pág. 91, Fig. 82; Ba-
lech, 1958b, pág. 398, Lám. 4, Fig. 114.
Especie abundante especialmente en Bahía Foster, con individuos de gran
tamaño, con lórigas muy poco variables en forma y tamaño, con cuello hialino
y 9-16 espiras (generalmente 15-16); el cuerpo con partículas extrañas adheridas,
principalmente valvas de diatomeas; con el extremo posterior truncado. La
ordenación de las espiras es tal que dan la idea de que una espira queda
bajo la anterior correspondiente.
Ninguno de los ejemplares estudiados muestra tendencia a ser dilatado
en el extremo anterior, vale decir, son similares a la forma o especie prolongata
de otros autores; son casi idénticos a los representados por la Fig. 12, lámina 47
de Laachmann (1910).
Balech, que durante varios años se ha ocupado del estudio del plancton
antártico, ha llegado a la conclusión (Balech, 1958b) de que existen formas
intermedias entre lo que se ha llamado Laachmanniella prolongata y E. navi-
culaefera, de tal suerte que es artificioso separarlas como especies aceptándose
como genotipo a L. naviculaefera.
30
Descripciones más detalladas se encuentran en trabajos de Balech (1949,
1958a y 1958b).
La observación atenta de numerosos ejemplares reveló la variación en el
número de espiras del cuello debido a roturas accidentales, incluso el traslado
de ejemplares con ayuda de micropipetas.
DIMENSIONES: Longitud: 175-197,6 po diámetro oral: 36,1-41,8 y diámetro
máximo: 41,8-45,6 u; longitud del cuello con espiras: 64,6-68,0 yu; diámetro ex-
tremo aboral 17,0 ¡ (en varios ejemplares).
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica, Tierra Adélie.
Coxliella frigida (Laachmann) Laachmann
Lám. 9, Figs. 9-10, 12-13
C. frigida (Laachmann) Laachmann, 1910, págs. 392-396, Lám. 44, Figs. 1-8;
Lám. 45, Figs. 1-2; Kofoid y Campbell, 1929, pág. 99, Fig. 201; Balech, 1947,
págs. 86-87, Lám. 5, Fig. 29; 1958b, pág. 398, Lám. 5, Figs. 115-117.
Especie rara en el material estudiado, presente en 5 muestras de Bahía
Foster, con espiras (6-8) en todo el cuerpo, muy separadas y tenues las pos-
teriores; con cierta expansión de la región oral; con denticulación muy irre-
gular en el borde oral; con doble pared y algunas partículas extrañas adhe-
ridas a su superficie externa; dimensiones y forma variables; extremo posterior
redondeado.
DIMENSIONES: 129,2-159,6 jus diámetro oral 83,6-87,4 yu; diámetro máximo:
E
Coxliella frigida es una especie que necesita ser estudiada intensamente
en material de distintos lugares de Antártica, toda vez que sus variaciones son
muy marcadas; con ejemplares de contorno irregular y clara expansión oral
y otros que casi carecen de ella, acercándose a C. intermedia; en todos, en
cambio, es muy constante la denticulación oral irregular. En ejemplares de
mayor tamaño se encontró algumos que tienen borde oral casi recto y denti-
culación muy fina, que hacen pensar en una transición a C. intermedia de
la Fig. 5, Lám. 45 de Laachmann (1910).
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Antártica, Mar de Bellingshausen y Tierra
Adélie.
DISCUSION Y CONCLUSIONES PRELIMINARES
Aún cuando los muestreos fueron realizados durante unos pocos días del
mes de diciembre de 1969 en Bahía Chile y Bahía Foster (Isla Greenwich y
Decepción, respectivamente), es posible observar algunas características parti-
culares del plancton de tal período.
31
Resalta el hecho de que en Bahía Foster, la cantidad y frecuencia de
especies de dinoflagelados y tintínidos es mayor, a diferencia de lo que inicial-
mente se pensaba considerando los acontecimientos volcánicos de ese año.
Así, en esta bahía se encontró ocho especies de dinoflagelados, y seis de tin-
tínidos, contra cuatro y seis en Bahía Chile; el silicoflagelado Dyctyocha
speculum aunque presente en ambas bahías, era más abundante y frecuente
en Bahía Foster.
Es notable que en Bahía Foster el dinoflagelado Peridinium archiovatum
es de mayores dimensiones cuando está en el interior de ésta, lo que pare-
cería indicar que las condiciones del agua fuera de ella le son más desfavo-
rables. Algo parecido ocurriría con el zooplancton, puesto que en éste fre-
cuentemente se encuentra estados naupliales de copépodos o copépodos adultos;
no ocurre con la misma frecuencia el zooplancton en Bahía Chile, donde más
bien es escaso, cuando no ausente, en la gran mayoría de las estaciones. Sin
embargo, la presencia de algunos zooplancteres generalmente voraces, como
los poliquetos Sigalionidae entre otros, parecería indicar que en algún mo-
mento del verano antártico habría una cantidad de fitoplancton relativamente
alta como para mantener una población zooplanctónica de importancia. Todo
esto plantea una serie de interrogantes con respecto al zooplancton mismo y al
bentos, en aquellos casos de animales bentónicos planctófagos, lo cual indica
la necesidad de ampliar los estudios en tal sentido, con la complementación
oceanográfica adecuada. En la gran mayoría de las muestras verticales (50-25 m),
no hay dinoflagelados ni tintínidos.
Se espera que con los resultados de expediciones posteriores se pueda
conocer aspectos detallados de la ecología y biología del plancton en general
y en particular de los dinoflagelados y tintínidos y otros grupos zooplanctónicos
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LAMINA 1
Figs. 1-9.— Peridinium archiovatum.
Figs. 1, 3.— Vista ventral de dos ejemplares sin desarticular.
Fig. 2.— Placa 1”, meta.
le. 4 = Placas Vaz, 3 Es ds
Fig. 5.— Todas las placas epitecales desarticuladas; c, y S.a.
Fig. 6.— “Todas las placas hipotecales, cingulares y sulcales desarticuladas.
Fig. 7.— Placas 1”, 3”, 4, 2a.
Fig. 8.— Placas sulcales s.a., s.d., s.m., S.p.
Fig. 9. Placa 1”,
Figs. 10-13.— Peridinium parvicollum.
Fig. 10.— Vista desde el interior de las epitecales que se indica.
Fig 19: Placas 4”, 5”, 6”.
34
LAMINA 2
Figs. 1-6.— Peridinium parvicollum.
Fig. 1.— Algunas placas epitecales ventrales de dos individuos.
Fig. 2.— Algunas placas epitecales de un individuo.
Figs. 3-5.— Placas sulcales de dos individuos: s.s., s.d., S.a., S.p.
Fig. 6.— Placa antapical 1”.
Figs. 7-11.— Peridinium sp.
Fig. 7.— Vista ventral de dos individuos.
Fig. 8.- Placas 3', la, 2a, 4” (3” y 5” incompletas).
Fig. 9.-- Algunas placas epitecales dorsales.
Fig. 10.— Algunas placas epitecales ventrales vistas desde el interior y cingu-
JareS* Cy Yo. Cao
Fig. 11.— Varias placas epitecales.
36
34
LAMINA 3
Figs. 12. Peridinium sp.
Fig. 1.— Algunas placas hipotecales y sulcales.
Fig. 2.— Placas sulcales s.a., S.s., S.d., S.p.
Figs. 3-7.— Peridinium mediocre.
es 3-4.— Tres ejemplares en diferentes posiciones.
Fig. 5.— Placa 1”.
Fig. 6.— Placas RE en desarticulación.
Fig. 7.— Algunás placas epitecales dorsales, yea
38
LAMINA 4
Figs. 1-5.— Peridinium mediocre.
Fig. 1.— Placas antapicales 1”” y 2””.
Fig. 2.— Todas las placas sulcales, postcingulares extremas y t.
Figs. 3-4.— Placas sulcales y t de dos individuos.
Fig. 5.— Vista de la región de contacto del cingulum, sulcus y 1”.
Figs. 6-11.— Peridinium parcum.
Fig. 6.— Vista dorsal de un ejemplar.
Fig. 7.— Detalle de la región de contacto del sulcus con el cingulum.
Fig. 8.— Vista del sulcus sin desarticulación.
Fig. 9. — Vista antapical de un individuo.
Fig. 10.— Varias placas s.d., S.S., S.p.
Fig. 11.— Placas epitecales 5”, 6”, 7”, 1”, 1”, 2” y placa del poro.
Figs. 12-21.— Peridinium applanatum.
Figs. 12-13.— Un ejemplar en distintas posiciones.
Fig. 14.— Detalle de la región del contacto sulcus-cingulurr.
Fig. 15.— Placa 2””
Fig. 16.— Placas sulcales, t, 1” y 5”.
Fig. 17.= Placas “NH U2 449 1770
Fi. 18:—Placas 2, 3”, E,
Fig. 19.— Placas 2a, 3a, 1”, 5”.
Fig. 20.— Placas ss. y sp. de dos individuos.
Fig. 21.— Placas s.d. y s.s. de varios individuos.
40
Figs. 1-21 — 1]
0 yv
41
LAMINA 5
Figs. 1-6.— Peridinium thulesense.
Fig. 1.— Dos ejemplares en vista ventral.
Fig. 2.— Detalle de 1” y sus Pqnigtos,
Fig. 3.— Vistas ventral y antapical de dos individuos.
Fig. 4— Placas epitecales dorsales.
Fig. 5.— Placas hipotecales y sulcales en desarticulación.
Fig. 6.— Placas Si ¡Si ts Cas
Figs. 7-9— Peridintum metananum.
Fig. 7.— ho ejemplar ¡en vista ventral. |
Fig.-8,— Placas epitécales 1”, 4, 1”, 7” y placa del poro.
Fig. 9 «Blacas 1, 1”, 90, 3
Figs. 10-13.— Peridinium concavum.
Figs. 10:12.— Tres ejemplares vistos en distintas posiciones.
Fig. 13.= Placas 1”, 1”, 2”, 7”.
10
04
12. 10
Fig.
Figs. 1-11, 13 — 10
23
LAMINA 6
Figs. 1-15.— Peridintum concavum.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
Fig.
1.— Placa 1” de dos individuos.
2.— Placa 1' de dos individuos en crecimiento.
3.— Placas 1 y 3'.
4.— Tabulación epitecal.
5.— Placas 3”, 2a, 4”; la, 3a, 3”, 5” incompletas.
6.— Placas s.a., t, C,.
7.— Placas sulcales y cimgulares extremas,
8.— Placas sulcales de dos individuos.
9.— Placas sulcales y t de dos individuos.
10.— Placas sulcales de un individuo.
11.Placas 7 A
12.— Placa 1””,
13.— Placas 4”, 5”, 6”.
44
45
LAMINA/ 7
Á
/
/
Figs. 1-8.— AAA turbinatum.
Fig. 1.= Placas epitecales3/,¿ 2a, 37, 4”, 3%.
Fig. 2.— Placas ici t y cingulares.
Fig. 3.— Placas 1”,-1”, 7”, 5” y región sulcal.
Fig. 4.— Tabulación sulcal e hipotecal completa, excepto 3"”.
Fig. 5.— Placa 1” de varios ejemplares.
Fig. 6.— Placas sulcales, s.a., s.d., s.s., s.p., t, de tres ejemplares.
Fig../.=Blacas sulcales en desarticulación, 1%. 3", Ie e
Fig. 8.— Varias placas epitecales dorsales.
46 '
LAMINA 8
Figs. 1-7.— Cymatocylis drygalskii.
Figs. 1-6.— Morfología de las lórigas de diferentes individuos.
Fig. 7.— Detalle a gran aumento de la pared externa y del borde oral de una
lóriga.
48
6
ia. 12. += 100 4
Figs. 3-6 100 4
Fig. 7 — 10
49
LAMINA 9
Figs. 1-8.— Cymatocylis parva.
Figs. 1-3, 5, 8.— Morfología de las lórigas de varios individuos.
Fig. 4.— Detalle, a gran aumento, del borde oral de dos individuos.
Fig. 6.— Morfología de la lóriga de un individuo y detalle, a mayor aumento,
del borde oral.
Fig. 7.— Detalle, a gran aumento, del borde oral y pared externa de la lóriga.
Figs. 9-10, 12-13.— Coxliella frigida.
Figs. 9, 13.— Morfología de la lóriga de dos individuos.
Fig. 10.— Detalle del borde oral y pared de un individuo.
Fig. 12.— Detalle del borde oral de un individuo.
Fig. 11.— Codonellopsis gaussi.
Fig. 11.— Morfología de la lóriga de un individuo.
50
A
3
Figs. O 100 4
Figs. 7, 10-12 —.10 «
Fis: 152,456, 9,117"13
513
LAMINA 10
Figs. 1-3.— Codonellopsis balechi.
Figs. 1-3.— Morfología de la lóriga de tres individuos.
Figs. 4-5.— Laackmanniella naviculaefera.
Figs. 4-5.— Morfología de la región anterior de la lóriga de dos individuos.
52 '
53
LAMINA 11
Figs. 1-3.— Laackmaniella naviculaefera.
Fig. 1.— Morfología de la lóriga de un individuo con diatomeas adheridas en
la región anterior.
Figs. 2-3.— Detalle del extremo aboral de la lóriga de dos individuos.
Figs. 4-6.— Peridinium turbinatum.
Fig. 4.— Morfología de un individuo.
Fig. 5.— Placa 1” de dos individuos.
Fig. 6.— Tabulación epitecal completa de un individuo.
Fig. 11.— Placas 37 2a, 3a, 45D
Fig. 12.=Placas 14 2, €, Pd
Elg. PS. Placas 3, Ta, Za da 2,30) 2, 9.
54
ESTA REVISTA SE TERMINO DE IMPRIMIR
EN LOS TALLERES DE LA IMPRENTA DE
LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION (CHILE),
EL 30 DE JULIO DE 1975.
GAYANA tiene por objeto dar a conocer las investiga-
ciones originales del personal científico del Instituto de
Biología de la Universidad de Concepción.
Esta publicación consta de una Serie Botánica, una
Zoológica y una Miscelánea, incluyéndose dentro de cada
Serie trabajos biológicos en su sentido más amplio.
Cada número se limitará a un solo trabajo.
GAYANA no tiene una secuencia periódica, sino que
los números se publican tan pronto como la Comisión
Editora recibe las comunicaciones y su numeración es con-
tinuada dentro de cada Serie.
Gayana
INSTITUTO DE BIOLOGIA
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION (CHILE)
Deseamos establecer canje con Revistas similares
Correspondencia, Biblioteca y Canje:
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CASILLA 301 — CONCEPCIÓN
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AS
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IOSTITUITO DE BIOLOGIA
ZOOLOGIA 1975 N. 33
LOS EQUINOIDEOS REGULARES FOSILES
Y RECIENTES DE CHILE
por
ALBERTO P. LARRAIN PRAT
yA FEOS
FEB 20 19/b
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O
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
Chile
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Dr. Oscar Matthei J.
COMITE EDITOR :
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Prof. Lajos Biro B. Dr. Mario Silva O.
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EDITOR EJECUTIVO: Dr. Jorge N. Artigas
FAYANA
MS ALTDO DE BIOLOGIA
ZOOLOGIA IT D NI
LOS EQUINOIDEOS REGULARES FOSILES
Y RECIENTES DE CHILE
por
ALBERTO P. LARRAIN PRAT
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
Chile
“Los infinitos seres naturales no podrán perfectamente
conocerse sino luego que los sabios del país hagan un
especial estudio de ellos”.
CLAUDIO GAY. Hist. de Chile, I : 14 (1848).
INDICE
A A O
A UA A A A A
INSIAECANCE Y LIMITACIONES DEL TRABAJO ..c.cioniconinicorncoranaassanos
A A O
AGRA ME CINMITEN DOS Ct lt dl a nicas
V.— GLOSARIO DE TERMINOS MORFOLOGICOS eontonconiccconenccnanioninonnos
em NO A a ER E e E te
OATES NO TAOLO cacoidccaniieanass reto nnoncdaaseven to said Dua bos es do Edo ene RE ORO) Sosa ARRE Ns
A O a ANO td ARALAR Me DI AO ea De e Vo
An e LM E PARO Cabe As EI AREA a CR o Pt
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E A e RA O A A
DEIA ESE e Dd e lt a AAA
euaechinas a pellanicusy ota it
UE sas Magellan id. dd AS
A A AMA O A
Dienocititas bertmsconiae Ts bi
A A
Registros inciertos o insuficientemente documentados ecocicinincnnninnnos
A
A A PP A
Clave para separar las especies de Equinoídeos Regulares del litoral
A O A A A
VI.— CONSIDERACIONES PRELIMINARES SOBRE LA ZOOGEO-
GRAFIA DE LOS EQUINOIDEOS REGULARES RECIENTES
AAA O ii ción
VIT=DISTRIBUCION Y ZOOGEOGRARIA a O ÓN
Subtamilla ¡(Ctenocidarinae. <a e d N
Camilla Arnbacidae
Familia" Temnopleundae ..ociososereccinnsaien asa conapenas ciao visaone sanos ceso crSARR
Familia ECHAS ironia ol il ÓN
TN A A A A A A O roo tacones
Págs.
LOS EQUINOIDEOS REGULARES FOSILES
Y RECIENTES DE CHILE
por
ALBERTO P. LARRAIN PRAT
ABSTRACT
Larraín, Alberto P. 1975. Los Equinoídeos regulares fósiles y recientes de Chile.
Se estudia la sistemática y se da una clave de las ocho especies de equinoídeos
regulares recientes del litoral chileno, entre las cuales se describe una especie
nueva para la ciencia (Sterechinus bernasconiae n.sp.) y una especie registrada
por primera vez en Chile [4ustrocidaris lorioli (Mortensen)]. Se tratan siete
especies de equinoídeos fósiles chilenos, con una especie nueva para la ciencia
(Cidarites burckhardti n.sp.). Se estudia la distribución y zoogeografía de los
equinoídeos regulares recientes por familias, postulándose orígenes diversos
para la fauna equinológica del extremo Sur de Sudamérica. Se establecen
neotipos para las siguientes especies: Arbacia spatuligera, A. dufresnet, Tetra-
pbygus niger, Pseudechinus magellanicus y Loxechinus albus.
Larraín, Alberto P. 1975. Los Equinoídeos regulares fósiles y recientes de Chile.
Eight littoral species of regular echinoids from the chilean continental coast
are described, compared, illustrated, and keyed for identification. A new
species is described (Sterechinus bernasconiae n.sp.), and one cidaroid species
is reported for the first time from Chile. [Austrocidaris lorioli (Mortensen)].
Seven fossil regular echinoid species are described, one new species among
them (Cidarites burckhardti n.sp.) Geographical distribution and Zoogeography
of the recent species are discussed, adding possible origins for families from
the southern end of South America. Neotypes are established for the following
species: Arbacia spatuligera, A. dufresnei, Tetrapygus niger, Pseudechinus ma-
gellanicus, and Loxechinus albus.
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RESUMEN
El presente trabajo es un estudio monográfico de los Equinoídeos re-
gulares chilenos, que incluye los fósiles y las formas litorales de “erizos” re
cientes de Chile continental.
En una primera parte sistemática, se tratan en orden filogenético con las
correspondientes descripciones e ilustraciones un total de 15 especies: Austro-
cidaris lorioli (Mortensen), que es un nuevo récord para la fauna de Chile;
Cidarites antarctica (Ortmann), un fósil del Terciario inferior de la Patagonia,
que ha sido citado para Chile central; Cidarites curaumae Philippi, un fósil
del Terciario medio de la zona central (Provincia de Valparaíso); Cidarites
ovata Philippi, un fósil del ¿Jurásico? de la Cordillera de los Andes de la
Provincia de Coquimbo; Cidarites burckhardti n.sp., una especie nueva para
la ciencia (identificada erróneamente hasta ahora con un Cidaris de Europa),
fósil del Jurásico superior de la Cordillera de los Andes, en Lonquimay (Pro-
vincia de Malleco): Phymosoma mollense (Paulcke), un fósil del Neocomiano
del Norte de Chile, con un nuevo récord en la localidad de “El Way” (Pro-
vincia de Antofagasta); Psephechinus diademoides (Bayle et Coquand), un
fósil del Jurásico de la Cordillera de Doña Ana (Provincia de Coquimbo) y
de otras localidades del Norte y centro de Chile; Arbacia spatuligera (Valen-
ciennes), reciente, de dilatada distribución en el litoral chileno; Arbacia du-
fresnei (Blainville), reciente, habitante del extremo Sur y región de los canales
magallánicos; Tetrapygus niger (Molina), reciente, de dilatada distribución a
lo largo de la costa de todo Chile, y fósil en el Terciario superior de la
Bahía de Guayacán (Provincia de Coquimbo); Pseudechinus magellanicus
(Philippi), reciente, habitante del extremo Sur y región de los canales maga-
llánicos, presente también en la región del Archipiélago de Juan Fernández;
Pseudechinus cf. magellanicus (Philippi), un fósil del Plioceno de Tubul (Pro-
vincia de Arauco), probablemente idéntico con la especie con la que se com-
para; Dermechinus horridus (A. Agassiz), reciente, registrado por segunda vez
para Chile, que posee una forma del test única entre los equinoídeos recientes
conocidos: Sterechinus bernasconiae n.sp., reciente, una especie nueva para la
ciencia, de la región de los canales magallánicos, y Loxechinus albus (Molina).
el erizo comestible de Chile, del cual se tratan con especial énfasis algunos
aspectos morfológicos, que se encuentra también como fósil en el Terciario
superior de la Bahía de Guayacán (Provincia de Coquimbo). Se aclaran nu-
merosas citas de la literatura especializada, que arrojan una especie dada para
po
nuestro país, aparentemente en forma errónea (Caenocentrotus gibbosus (L.
Agassiz £ Desor), 6 nomina nuda, y 12 citas de nombres de taxa pertenecientes
a la Clase Echinoidea, en su mayoría halladas en listas de fósiles sin mayores
datos. Se termina esta parte con una Clave para separar las 8 especies de
equinoídeos regulares recientes del litoral chileno.
En una segunda parte zoogeográfica se hace un recuento de los principales
mecanismos que influyen en la dispersión de los equinoídeos, y por su estrecha
relación con éstos y el origen de la fauna equinológica del extremo Sur de
Sudamérica, se hace un alcance sobre la conexión terrestre entre Sudamérica
y Antártida en el Terciario inferior. Se discute sobre estas bases la actual dis-
tribución geográfica de las especies de equinoídeos regulares del litoral chi-
leno, estableciéndose para éstos diversos orígenes, principalmente en la costa
Oeste americana (arbácidos), subantártico y antártico (los grupos restantes).
En un Apéndice se dan los datos de caracteres merísticos del material
estudiado, así como los de recolección, y se ilustran con mapas algunas locali-
dades de proveniencia del material estudiado. Se ilustra también con mapas
la distribución geográfica de los equinoídeos presentes en el litoral chileno,
agrupados por familia.
“La evolución es un continuum que se ramifica
y diversifica, y nuestras clasificaciones son arte-
factos impuestos sobre este continuum, como una
simbología taquigráfica para los efectos de la
comunicación”.
J. W. DurHam, 1966.
I—-INTRODUCCION
Ya Aristóteles distinguió en los erizos de mar sus dos tipos extremos de
adaptación, reconociendo su afinidad y denominando Echinus y Spatangus
a los regulares e irregulares, respectivamente. Lamentablemente Linneo no
fue mucho más allá, y en la décima edición de su “Systema Naturae” (1758)
tan sólo reconoció 17 especies, a todas las cuales agrupó bajo el género Echinus.
A partir del siglo XIX, Luis y Alejandro Agassiz se cuentan entre los
mejores representantes de la antigua escuela equinológica, junto a los autores
europeos que han estudiado las colecciones hechas por las numerosas expedi-
ciones de fines del siglo pasado y principios del nuestro, entre las que se
encuentra material chileno. Entre los paleontólogos se destaca Lambert, quien
incluso ha estudiado y descrito equinoídeos fósiles del Cretácico de las islas
Seymour y Snow-Hill (1910) en la Antártida.
Una segunda generación de especialistas es la encabezada por Th. Mor-
tensen (1951) y H. L. Clark (1870-1947), ambos eternos rivales en sus con-
ceptos filogenéticos sobre el grupo, con cuyas discusiones se ha enriquecido
notablemente la equinología. El monumental trabajo de Mortensen “A Mono-
graph of the Echinoidea” (1928-1951), que mantiene plenamente su vigencia,
es tal vez una de las escasas monografías sobre un grupo tan extenso que se
haya Nevado a cabo felizmente. Sin embargo, carece de una conclusión inter-
pretativa final de carácter general, que la hubiera completado.
Los discípulos y continuadores de esta segunda generación son quienes
enriquecen hasta hoy con su trabajo científico la equinología moderna.
CLASIFICACION Y FILOGENIA DE LOS EQUINOIDEOS:
Durham y Melville (1958) comentaron la clasificación de los Equinoídeos
hecha por Mortensen aproximadamente ocho años después de la publicación
del último tomo de “A Monograph ...”, llegando a la necesidad de considerar
a Bothriocidaris como un equinoídeo, en contra de la opinión sostenida por
Mortensen de por vida, basados en estudios de ellos mismos, de Jackson (1912
y otros), de Hawkins (1931 y otros). Concluyeron, además que era conveniente
introducir algunas modificaciones al modelo de clasificación que Mortensen
esbozó a lo largo de toda su obra, que no sintetizó jamás en un esquema o
cuadro filogenético. La Fig. 1 es una traducción del esquema filogenético pre-
sentado por ellos en 1958. Posteriormente, el mismo Durham y colaboradores
lis
CLASE ECHINOIDEA
bclase Subclase
Ai EUECHINOIDEA
Superordenes
DIADEMATACE A ECHINACEA | YE GNATHOSTOMATA E] ATELOSTOMATA
Ordenes
Holectypoida | Clypeasteroida i
Subordenes *
|
|
J
Cuaternario
A
Terciario
Scutellina
lypeasterina
Laganina
Rotulina
=
ASE
y
2
sx Echinoida
* Conoclypina
io
AS
SN
je
Y
AS
Cassiduloida
Spatangoida
Cretácico
Diadematoida
Hemicidaroida
Arbacioida
Phymosomatoida
MX. Temnopleuroida
Echinoneina
Holasteroida
Nucledlitoida
Echinothurioida
Jurásico
Pygasteroida
Ln o e mr e rs e mm re y e o od
o o
Triásico
Carbónico
Orden Megalopoda,Ordovícico Superior, Clase incierta,
Orden Plesiocidaroida, Triásico Superior, Subclase incierta
Familia Heterocidaridae, Jurásico Medio, Subclase Euechinoidea,
Superorden y Orden incierto
Familia Archiaciidae, Jurásico Superior a Eoceno, Superorden
Atelostomata, Orden incierto.
3%. Palaechinoida
Devónico
Bothriocidaroida
Fig. 1.— Esquema filogenético de la Clase Echinoidea, según Durham ge
Melville (1958). (Traducido).
=i1—
presentaron con leves modificaciones, el esquema original (¿¡n Moore et.al. eds.,
1966), que constituye hoy en día el punto de partida para los estudios sobre
los Equinoideos, al que se ha ceñido el presente trabajo (Fig. 2).
ECHINOIDEA
PERISCHOE CHINOIDEA Superorden Incierto EUECHINOIDEA Gnathostomata
Í E á
Diadematacea Echinacea Atelostomata
CLYPEASTEROIDA
PYGASTEROIDA
DIADEMATOIDA
ARBACIOIDA
HEMICIDAROIDA
PHYMOSOMATOIDA
ECHINOIDA
HOLECTYPOIDA
HOLASTE ROIDA
e al
== Y
Y
p
|
3
3
Millones de años antes del presente
E
M
Paleozoico
RIOCIDAROIDA
Fig. 2.— Esquema filogenético de la Clase Echinoidea, según Durham et. al.
(1966). (Traducido).
Resulta conveniente consignar aquí la singularidad de la historia de los
conceptos modernos sobre filogenia de los Equinoídeos, que es parte de la
historia de una proverbial rivalidad científica entre el sostenedor de la tesis
que en definitiva ha desaparecido, Mortensen, y sus numerosos opositores, de
no menos estatura científica que aquél, encabezados por Jackson (op. cit.) y
Clark (1946 y otros) y numerosos otros equinólogos seguidores de esta escuela
hasta nuestros días. Ahora, después de los trabajos críticos de Durham et.al. ya
referidos, la tesis de que Bothriocidaris, un fósil de Ordovícico superior (Cara-
dociano) de “Estonia, es un verdadero Equinoídeo (“ancestral o no”, Durham
y Melville 1958, sic), ha sido ampliamente aceptada, y prácticamente no existen
seguidores de la tesis opuesta, defendida por Mortensen.
PRINCIPALES HITOS DE LA EQUINOLOGIA CHILENA:
La literatura científica nacional es pobre en estudios sobre Equinoídeos.
Molina en su “Saggio Sulla Storia Naturale de Cile” (1782) tan solo menciona
dos especies (Tetrapygus niger y Loxechinus albus), ambas válidas hasta hoy.
Años más tarde, Hupe (¿n Gay, 1854) menciona en total cuatro especies, una
de las cuales está dada erróneamente para Chile.
Es a través de la obra científica de Philippi que la equinología ha tenido
su primer desarrollo en nuestro país, si consideramos tanto los fósiles como los
recientes. Aún cuando en sus trabajos grandes el grupo tuvo una discreta po-
sición y tratamiento (“habiéndome quedado espacio en la lámina, he dibu-
jado en ella algunos Equinodermos fósiles de Chile ...”, 1860, sic), reconoció
y describió varias especies, especialmente irregulares. En uno de sus últimos
trabajos dedicado sólo a los equinoídeos recientes (1892) establece un total
de 16 especies diferentes “o dos menos, si se toman mis dos formas como va-
riedades” (sic); en varias publicaciones, de las cuales sus “Fósiles Terciarios 1
Cuartarios de Chile” (1887) es la más extensa, menciona en total siete diferentes
especies de erizos fósiles de los cuales tres son fragmentos cuya proveniencia es,
en muchos casos, desconocida o dudosa. Es necesario considerar sin embargo,
que Philippi fue un acérrimo creacionista, y como tal la menor variación
del esquema original de una especie le resultaba suficiente para describir una
nueva. No es de extrañarse entonces, que haya contribuido en partes iguales
a la equinología y a la sinonimia de las especies. Aunque su concepto de la
variedad no es claro para el autor de este trabajo, fue ésta quizás su única
concesión a la doctrina evolucionista.
No existen fuera de los de Philippi otros trabajos importantes sobre
Equinoídeos fósiles chilenos, sino tan sólo los que se encuentran dispersos en
los trabajos e informes paleontológico-estratigráficos. Entre éstos es necesario
mencionar los de Tavera (1942, 1956 y otros) que lamentablemente se limitan
a listas de especies, con poco o ningún valor taxonómico.
AS
Indudablemente es a través de las colecciones realizadas en nuestro país
por expediciones extranjeras, y su posterior estudio por especialistas europeos
y norteamericanos, que se han empezado a conocer los representantes de este
grupo en nuestras costas. La primera de éstas es la de Plate, que estudió
Meissner (1896) publicando lo que constituye el primer estudio sistemático
moderno en su tratamiento y documentado, sobre los Equinoídeos chilenos,
aunque carece de descripciones del material. Entre las más recientes está la
expedición de la Universidad de Lund (1948-1949) cuyo material de Equino-
dermos fue estudiado por Mortensen (1952). La obra del mismo (1928-1952)
ya mencionada anteriormente, contiene a todas las especies chilenas hasta ese
entonces conocidas. Finalmente Pawson (1966) ha publicado el material colec-
tado por la expedición de la Royal Society of London en el Sur de Chile.
Un párrafo aparte merece la estudiosa argentina Irene Bernasconi, quien
ha estudiado por años la fauna de Equinodermos de su país, de Antártida y
del extremo Sur del nuestro. Notable es su “Monografía de los Equinoídeos
Argentinos” (1953), en que se tratan varias especies comunes a nuestro litoral
y el argentino.
RELACIONES ENTRE FOSILES Y RECIENTES:
Es, en todo caso, necesario recordar las observaciones de Mortensen (1928-
1951) en varias partes de su obra, y de Ekman (1953 y otros), referentes a
la imposibilidad de relacionar especies recientes de Equinoídeos con especies
fósiles más allá del Plioceno, y las de Durham et.al. (1966), con respecto a
la dificultad de encontrar en los fósiles algunos de los principales caracteres
morfológicos diagnósticos de los recientes. Todo esto hace que entre éstos y
aquéllos sólo puedan aplicarse en la mayoría de los casos conceptos de “estre-
chas relaciones” más que “completa identidad de especies” (Durham y Mel
ville, 1958, sic). Así no es posible esperar de un estudio integrado de fósiles
y recientes como éste, conclusiones espectaculares, sino más bien de una pru:
dente y cuidadosa condición.
LOS EQUINOIDEOS Y LA ZOOGEOGRAFIA:
Los equinodermos, y en especial forma los Equinoídeos, han sido usados
intensamente por mumerosos autores como indicadores zoogeográficos. Ekman
(1946, 1953 y otros), Koehler (1914 y otros), por citar algunos, han establecido
relaciones faunísticas y modelos de distribución importantes, muchos vigentes
hasta hoy, sobre la base de Equinoídeos. Su utilización deriva muy probable-
mente de la generalizada creencia de que se trata de un grupo muy bien
conocido, cuyo estudio ha sido virtualmente completado, y de la utilidad que
ofrece para estos efectos la restricción estenobática de varias de las especies
a
litorales, habitantes de la plataforma continental. Importan también, sin duda,
los mecanismos de dispersión y desarrollo larval planctónico, todo lo cual ha
sido últimamente discutido y considerado extensamente, especialmente por
Fell (1962 y otros).
En el presente trabajo se ha intentado establecer para cada especie las
relaciones zoogeográficas, en los recientes y los fósiles, cuando esto ha sido
posible. Una conclusión más general se podrá lograr cuando a este estudio
se agregue el de los irregulares.
1.—- ALCANCE Y LIMITACIONES DEL TRABAJO
Esta es la primera parte de un estudio monográfico sobre los equinoídeos
chilenos fósiles y recientes, en el cual se incluyen todos los regulares. Du-
rante los últimos tres años se ha trabajado en la necesaria documentación
del autor sobre el tema, y la reunión del material y bibliografía del grupo.
Se han excluido las especies abisales y las de islas alejadas de nuestras
costas. Tampoco se incluyen las especies de Antártida, de las cuales se en-
cuentra abundante material en poder del autor y que será el objeto de un
estudio aparte, que ya se ha iniciado.
El material de equinoídeos se ha obtenido principalmente de las siguientes
expediciones:
Expedición “Chiloé 1”, 1961.
Operación “Centolla”, 1962.
Operación “Mytilus”, 1962.
IFOPE 01, 1964.
“HERO” 72-4a y 72-4b, 1972.
Además, de las colecciones existentes en el Museo del Departamento de
Zoología, Colección del Departamento de Geología y Paleontología y material
facilitado por el Departamento de B. M. y O. del Instituto de Biología “O.
W.G.” de la Universidad de Concepción, y el material colectado por el autor
del trabajo de varias localidades de Chile.
También han cooperado diversas instituciones enviando e identificando
material, entre las que se mencionan:
> 1 ME
Departamento de Antropología U. del Norte, Arica.
Departamento de Oceanología U. de Chile, Antofagasta.
Universidad Austral de Chile, Valdivia.
Universidad de Chile, sede Osorno.
Estación de Mitilicultura, Putemún, Chiloé.
Museo de Castro, Chiloé.
Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, Buenos Aires.
Laboratoire des Invertebrés Marins - Museum National d'Histoire Naturelle
París.
National Museum of Natural History - Smithsonian Institution, Washington.
La obtención del material de fósiles ha requerido la realización de nu-
merosos viajes a terreno, que en total suman más de cincuenta días. De éstos,
las campañas más intensas han sido:
Expedición de Paleontología al Norte de Chile, enero-febrero 1972.
Expedición de Paleontología al Norte de Chile, enero-febrero 1973.
UBICACION DE LAS AREAS DE RECOLECCION:
En la parte pertinente de cada especie se mencionan el o los lugares de
proveniencia del material estudiado, lo que se complementa en la mayoría
de los casos com mapas. La ubicación de los anteriormente mencionados se
da en el Mapa 13. En general, se pretendió cubrir con muestras de numerosas
localidades diferentes las respectivas áreas de distribución de las especies; ésto
fue posible en gran medida en algunas especies, las más importantes. En el
caso específico de los fósiles se han indicado en cada caso en la mejor forma
posible la proveniencia del material, con la consideración de que éste es un
trabajo sistemático y no geológico o estratigráfico.
MI—- METODOS
1.—PREPARACION DE LOS FOSILES.
El material de fósiles fue despejado de la roca encajadora por medio de
cinceles y agujas finas, procurando dejar expuestos los caracteres morfológicos
necesarios para su identificación y estudio. Para los trozos de placas y espinas
sueltas presentes en areniscas provenientes de localidades terciarias, se trabajó
extrayéndolas en el terreno, o bien en el laboratorio, caso en el que se observó
el siguiente procedimiento:
— Disgregación mecánica de la roca
— Tamizaje del sedimento obtenido en una columna de tamices de las
siguientes medidas:
6
Norma ASTM N0Q 38,5
se 8
ip 14
4 25
(Las espinas de Equinoídeos quedan restringidas a las fracciones 8
y 14).
— Análisis en lupa binocular de las fracciones 8 y 14, separando manual-
mente las espinas y trozos.
2.— FIJACION Y PRESERVACION DE LOS EQUINOIDEOS RECIENTES.
COLECCION HUMEDA:
En gran parte, el material sobre el que se trabajó estaba ya fijado, prin-
cipalmente en Formalina. Lamentablemente, ésta deteriora por su acidez algu-
nos de los principales caracteres morfológicos de naturaleza calcárea, por lo
que su empleo es inadecuado a menos que se tomen algunas precauciones,
regulando el pH en valores medios.
FIJACION:
La fijación de los Equinoídeos se realizó en Etanol al 709%, inyectando
la cavidad del cuerpo y sumergiéndolo en el mismo fijador. En algunos casos
se utilizó Formalina neutra (“buffered”) de pH 7.0, preparada de la siguiente
manera:
Solución de Formaldehido 37-40%, (comercial) 100 ml
Agua corriente 900 mi
Fosfato ácido de sodio monohidratado NT
Fosfato disódico anhidro 8.5
Formalina neutra (“buffered”) pH 7 1000 ml
El material se mantuvo en fijador por períodos de aproximadamente
48 horas.
PRESERVACION:
Después de aproximadamente 48 horas en fijador, el material se trasladó
a Etanol al 669%, en el cual el material se conserva definitivamente, debiendo
en algunos casos cambiarse una vez el Etanol después de algunas semanas.
COLECCION SECA:
Parte del material se conservó en seco, para lo cual se dejaron expuestos
a la intemperie por períodos de 6 meses o un año. Una parte del material
seco fue preparado en estufa a temperaturas de aproximadamente 80%C, por
períodos de dos o tres días y expuestos posteriormente a la intemperie en
días secos, para eliminar el mal olor.
7 PO
3.— TECNICAS ESPECIALES.
LIMPIEZA DEL TEST:
Para exponer las estructuras ambulacrales e interambulacrales se some-
tieron los tests a la acción de Hipoclorito de Sodio (NaCIO) comercial, por
algunos minutos, en frío en el caso del material húmedo, y caliente (100%C)
en el material seco. Las espinas y tejidos blandos se extrajeron con un cepillo,
una vez ablandado por acción del hipoclorito. Posteriormente se lavó el ma-
terial en abundante agua corriente.
APENDICES DEL CAPARAZON:
La preparación de las espinas, pedicelarios, espículas y placas de los
pies ambulacrales se realizó extrayéndolos directamente del test con ayuda
de lupa binocular, agujas de disección y pinzas, sometiéndolos a la acción de
Hipoclorito de Sodio concentrado o diluido, según el caso. Se extrajeron de
allí por medio de pinzas o micropipetas, y se lavaron en Etanol 669%, por medio
de sucesivos cambios, para dejarlos definitivamente en agua destilada en
portaobjetos excavados para su observación.
ACLARADO DEL PERISTOMA:
Para la observación de la disposición y morfología de las placas y espí-
culas immersas en el peristoma se procedió de la siguiente manera:
— Disección de la membrana peristomal.
— Deshidratación del tejido en una batería de Etanol de concentraciones
entre 50 y 96%, aproximadamente 15 minutos en cada etapa.
— Dos etapas de deshidratación en Etanol absoluto de 15 minutos cada una.
— Dos etapas de aclarado en Benceno (Benzol) p.a. de 15 minutos cada una.
— Montaje definitivo en portaobjeto excavado, en Rhenohistol (Bálsamo de
Canadá sintético).
— Secado en estufa a 37% por 48-72 horas.
En algunas especies (Arbacia spatuligera, A. dufresnei) fue necesario in-
troducir una etapa inicial de decoloración del pigmento y adelgazamiento del
tejido con Hipoclorito de Sodio concentrado caliente, controlado bajo lupa
binocular.
DIBUJOS:
Se realizaron con lupa binocular y cámara clara (Carl Zeiss) los dibujos
morfológicos, con aumentos entre x10 y x200. Son en algunos casos semi-
esquemáticos, lo que se indica en cada parte.
We.
MAPAS Y ESQUEMAS:
Fueron dibujados en su mayoría por el dibujante Sr. Arnaldo Ruiz, lo
que se indica en cada uno. Los símbolos convencionales utilizados son los
mismos de los mapas originales, indicados en cada mapa al pie (ver Biblio-
grafía), y los que se exponen en las correspondientes leyendas.
FOTOGRAFIAS:
Se hicieron en el Laboratorio Fotográfico del Instituto de Biología
“O. Wilhelm G.”. Algunas de éstas fueron tomadas sobre material tratado
según la técnica descrita por Phelan (1970). Fueron procesadas por el fotó-
grafo Sr. Darío Rioseco.
IV—AGRADECIMIENTOS
El autor desea agradecer a todas las personas que le prestaron su valiosa
cooperación, tanto en las campañas de terreno, como en el envío del material,
la obtención de bibliografía, la dactilografía del original y las valiosas opi-
niones como especialistas en diversas áreas. Entre éstas, especialmente: Pro-
fesor Lajos Biró, Depto. Geología y Paleontología, Inst. de Biología “O.W.G.”,
U. de Concepción; Profesor Hugo 1. Moyano, Depto. Zoología, Inst. de Bio-
logía “O.W.G.”, U. de Concepción; Profesor Dr. Jorge N. Artigas, Depto. Zoo-
logía, Inst. de Biología “O.W.G.”, U. de Concepción; Profesor Jorge Hermo-
silla, Depto. Zoología, Inst. de Biología “O.W.G.”, U. de Concepción; Profesor
Dr. Lisandro Chuecas, Depto. Biología Marina y O., Inst. de Biología “O.W.
G.”, U. de Concepción; Geólogo Sr. Guillermo Alfaro, 1.1.G., Oficina Regional
de Concepción; Srta. Irene Bernasconi, Mus. Arg. C. Nat. “B, Rivadavia”,
Buenos Aires; Dr. David L. Pawson, Smithsonian Institution, U.S.A.; M.G.
Cherbonnier, Museo de París; Profesora Inés Otsu, U. de Chile, Antofagasta;
Profesor René Lara, Universidad del Norte, Arica; Profesor Carlos Moreno,
Universidad Austral de Chile, Valdivia; Dr. Fernando Bickle, Estación de Biol.
Mar. Montemar, Valparaiso; Profesor F. J. Fell, U. de Maine Orono, U.S.A.;
Sra. María Isabel Sanhueza R., Secretaria Depto. Geología y Paleontología,
Inst. de Biología “O.W.G.”, U. de Concepción; Srta. María Angélica Aguayo,
CIC, U. de Concepción, Sr. Alejandro Pozo, Prep. Técnico Depto. Geología
y Paleontología, Inst. de Biología “O.W.G.”, U. de Concepción, Sr. Jorge Urru-
tia G., Laboratorista Técnico Depto. Geología y Paleontología, Inst. de Biología
“O.W.G.”, U. de Concepción; Sr. Arnaldo Ruiz R., Dibujante Depto. Geología
y Paleontología, Inst. de Biología “O.W.G.”, U. de Concepción; Sr. René
Chavarría, Bibliotecario Depto. de Zoología, Inst. de Biología “O.W.G..”, U.
10, —
de Concepción; Srta. Yolanda Ramirez S., Cenid, CONICYT; Sr. Mario Pecchi,
CIC, U. de Concepción; Sr. Tomás Cekalovié, Curador Museo Depto. Zoología,
Inst. de Biología “O.W.G.”, U. de Concepción; y a muchas otras que sería
imposible detallar.
Estos agradecimientos se hacen extensivos a diversas instituciones, prin-
cipalmente a la Universidad de Concepción, que a través de su Consejo de
Investigación Científica financió parcialmente este trabajo y a otras, por la
cooperación prestada en diversas oportunidades, que se detallan en el Ca-
pítulo IT.
V.— GLOSARIO DE TERMINOS MORFOLOGICOS
Aboral: región del test opuesta a la boca, y en general, la superficie del test
ubicada entre el ambitus y el ano, de forma variable entre cónica, semi-
esférica o globosa y aplanada (Figs. 3 y 4a).
Ambitus: región circular cuyo contorno coincide con el mayor perímetro del
test; separa la región oral de la aboral (Fig. 3).
Ambulacro: doble columna meridiana de placas, a través de las cuales se abren
los pares de poros. Se identifican con números romanos del 1 al V de acuerdo
a la correspondiente placa ocular o primera ambulacral del Sistema Apical
(= Radio) (Figs. 3 y 7).
Aréola: superficie anular generalmente algo excavada que rodea a un tubérculo.
Corresponde al área de inserción del músculo externo de la espina.
Burlete: anillo engrosado que limita la parte superior o distal de la base de
la espina. Sirve de inserción superior al músculo externo de la espina.
Esferidios: apéndices del caparazón de equinoídeos. De forma de porra o maza
y muy pequeños, tienen diversa posición sobre el test (Fig. 108).
Espículas: pequeños cuerpos calcáreos de forma variable, que se encuentran
inmersos en los tejidos blandos de algunas partes del cuerpo de los equi-
noídeos (Figs. 101, 117, 118).
Espinas: apéndices del caparazón de equinoídeos. Ubicados sobre un tubérculo,
están unidas a él por un doble círculo de músculos insertos en el burlete
de la espina en la parte distal y en la aréola del tubérculo en la parte
proximal. Las espinas tienen una parte basal y una distal diferenciadas, y
su variedad morfológica constituye carácter importante en la sistemática del
grupo.
Gránulos: prominencias granulares sobre placas que sirven de asiento a pedi-
celarios.
O)
Hendiduras branquiales: excavaciones en forma de canal dispuestas en pares
en el margen peristomal, en posición interambulacral. Indican el lugar en
donde están ubicadas las branquias en el peristoma. No existen en los cida-
ridos (Fig. 4a).
Interambulacro: doble columna meridiana de placas ubicadas entre los ambu-
lacros. Se identifican con números árabes del 1 al 5 de acuerdo a la corres-
pondiente placa genital o primera interambulacral del Sistema Apical
(= Interradio). (Figs. 3 y 7).
Región aboral Sistema apical
Ambulacro
Tuberculos
Ambitus
Pares de
poros
Interambulacro
Sistema
peristomal
Región oral
Fig. 3.— Nomenclatura de la morfología externa de un equinoídeo (semi-
esquemático). Adaptado y traducido de Clark Kk Rowe, 1971.
Linterna de Aristóteles: aparato mandibular de equinoídeos, formado por nu-
merosas piezas calcáreas, Tiene utilidad en la sistemática del grupo para
distinguir taxa mayores (órdenes). (Fig. 4a).
Oral: región del test ubicada entre la abertura de la boca y el ambitus; gene-
ralmente es de forma de una semiesfera aplanada (Figs. 3 y 4b).
Pares de poros: perforaciones dobles en las placas ambulacrales a través de las
cuales se comunica el sistema hidrovascular con los pies ambulacrales (Fig. 3).
Pedicelarios: apéndices del caparazón de equinoídeos. De tamaño generalmente
muy pequeño, están asentados sobre un gránulo en el test. Existen varios
DY —
Hendiduras branquiales
Placas bucales ambulacrales
Sistema peristomal
Sistema coronal
Dientes de la
linterna (Boca)
Sistema apical
Periprocto
Sistema coronal
a de un equinoídeo. a: región oral;
Fig. 4.— Nomenclatura y morfología extern
traducido de Dur-
b: región aboral (semiesquemático). Adaptado y
ham, 1966.
A
tipos morfológicos distintos, cuyas valvas son de importancia en la sistemá-
tica del grupo (Figs. 18, 51, 52, 53).
Periprocto: superficie encerrada dentro del Sistema Apical, con una membrana
periproctal en la cual van ubicadas placas. En los cidáridos, está cubierto
completamente por placas en número variable de ciclos circulares (Fig. 4b).
Placas bucales: (= placas bucales ambulacrales) cinco pares de placas del peris-
toma, de ubicación ambulacral o radial, que sirven de asiento a igual nú-
mero de pies ambulacrales.
Ambulacro TIT
Interambulacro 2
Fig. 5.— Nomenclatura de las suturas de un equinoídeo (semiesquemático).
Adaptado y traducido de Durham, 1966.
Placas genitales: placas del Sistema Apical con una perforación o abertura
para la salida de gonoductos al exterior. Se identifican con números árabes
del 1 al 5, en sentido antihorario, asignándole convencionalmente a la placa
madrepórica el número 2 y la posición en el interradio o interambulacro
superior derecho (Fig. 4b, 6a y 6b).
Placa madrepórica o madreporito: una de las cinco placas genitales del Sistema
Apical, perforada por múltiples poros pequeños que sirven como filtro a
la entrada del Sistema acuífero o hidrovascular (Figs. 7, 6a y 6b).
mn
Placas oculares: placas del Sistema Apical con una perforación pequeña, que
sirve para la implantación de un pie ambulacral. Se identifican con números
romanos del 1 al V, en sentido antihorario, a partir del radio o ambulacro
inferior derecho. Se las designa como exsertas o insertas, según estén sepa-
radas o contiguas al margen del periprocto, respectivamente (Figs. 4b, 6a
y 6b.
Placa supraanal: placa del periprocto que ocasionalmente, en algunas especies,
adquiere mayor tamaño que las restantes, y posición característica, central
o marginal (Fig. 6a).
Supra anal lll. Madreporito
Fig. 6.— Sistemas apicales de equinoídeos regulares. a: dicíclico (S. bernasco-
niae n.sp.); b: monocíclico (A. lorioli) (semiesquemáticos).
Púas: pequeñas excecrencias en la superficie de las espinas primarias de Cidá-
ridos. Frecuentemente ordenadas en hileras longitudinales (Fig. 14).
Sistema acuífero o hidrovascular: conjunto de canalículos que forman un sis-
tema unitario, abierto al exterior por el madreporito, a través del cual
circula el agua del medio marino, y que es empleado como sistema hi-
dráulico para diversos servicios por los equinoideos.
Sistema apical: círculo de placas ubicadas alrededor del periprocto en posición
aboral apical, formado por diez placas, cinco oculares y cinco genitales; puede
ser dicíclico o monocíclico según las placas estén dispuestas en un doble
círculo (genitales dentro, oculares afuera) o en un círculo simple (Figs. 4b,
5, 6a y b).
7
REGULARES
IRREGULARES
ABORAL SY :MADREPORITO ORAL
O) :Boca
PAN
Fig. 7.— Orientación de la Clase Echinoidea, de acuerdo al sistema de Lovén.
Ambulacros (= radios) con números romanos; interambulacros
(= interradios) con números árabes. Madreporito convencionalmente
en el interambulacro superior derecho.
A
Sistema coronal: conjunto de los ambulacros e interambulacros que forman
el test, exceptuando el Sistema Apical y Periprocto y el Sistema Peristomal
(Figs. 3, 4a y b).
Suturas: línea de contacto entre placas contiguas. De acuerdo a su posición
se denominan adradial, adapical, adoral, interradial o perradial (Fig. 5).
Tubérculos: prominencias cónicas sobre las placas que sirven de asiento a
espinas primarias o secundarias. Los tubérculos pueden ser perforados en
el centro (condición perforada) o bien lisos (imperforados). Pueden tener
su contorno dentado suavemente o liso (condición crenulada o lisa respec-
tivamente).
Tubérculos escrobiculares: tubérculos secundarios que rodean las aréolas de
un tubérculo primario (en Cidáridos). Cada uno lleva una espina escrobi-
cular,
VI—-SISTEMATICA
NOMENCLATURA MORFOLOGICA, CLASIFICACION Y TAXONOMIA:
En la nomenclatura morfológica se ha seguido la propuesta por Durham,
Fell, Fischer, Kier, Melville, Pawson y Wagner (in Moore et.al. eds., 1966), con
algunas modificaciones en la traducción de los términos, para lo cual se ha
seguido principalmente a Bernasconi (1953) y Novikoff (1963). La clasificación
adoptada corresponde a la propuesta por Durham et.al. y McCormick € Moore
(in Moore, op.cit. 1966), la que se ha resumido en la Fig. 8. La taxonomía es
la empleada por los mismos autores. Los rangos estratigráficos de les taxa
corresponden a los establecidos por Durham et.al. (op. cit.).
Dn.
'oleqen 2159 us SOpmpur sauspiO) so, sopee1qns (9961) 200 >
A?MUIODIJA DP PPIea1xo sIsdouIg “e9prlOUIYIA ISP[O) P] SP UQIDPIYISOIO —g B1
(93Y - Se1JJ9g ) VOIOONV1VIS 0 (99Y -eJnf)
(994 -3U] -e1np ) VOIO431SV 10H O VIVWO1SOT131V'O INS
(994-PJnf ) VOI INQISSVI "O
(dns :eja19-JUl-Banr) VOIOdALIZTOH O, PUIMOLSOAIMO 29m
('D3Y -209]84 ) (99 -SPIJ] )
(d9Y -JUJ-eJNT ) VOIOINJF1IONW LO A Y J010NIHI3N 3 '19'S
. = | 7 5 E E ES a
(en 0Ip3W-eJnf ) VOIOIDVEYyV O VDVNIHO3"O ANS
(d3y-JU|-eJnr ) VOIOLVWOSONAHI O
(dns -eya19 -dns-seIJ] ) VOlOYVO/NDIN3H'O
(234 -J4| emp ) VOIOIN31WS O
(P3yY -AOPJO)
(dns -eyaJ9 -Ju] -eJnp ) VOIOY J1SVIAd O YIQIONIOS 1)
(day-dns ser] ) vaIoNnIOado L Peu-dns-serL)
(>9y-dng-sel] ) Nana a AMOS
(d3Y-dNS- em) ygOl0lYNHLONIHI3 O
(994-dns - mis) VO/OYVO!D O
(29Y -AOPJO)
(W9J=JMIS) VOIONIHI3V Ivi 'O >Y3O0lONIHIJOHDSIYA Id '19'S
(A0PJO) VOIOYVONDOIJHLOS “O
V30lONIHO3 3SV19 W1 30 NOIDVIIJISV19
e ¿Pe
DESCRIPCIONES SISTEMATICAS:
Clase ECHINOIDEA Leske, 1778
[nomen translatum Bronn 1860 (ex order Echinoidea D'Orbigny 1852, nomen
correctum pro ordo Echimus Leske 1778) (fide Durham et.al. 1966)).
Equinodermos de vida libre, con un caparazón globoso o discoidal, cons-
tituido por numerosas placas calcáreas ordenadas en forma meridiana que
llevan apéndices externamente (espinas, pedicelarios, esferidios). Boca y ano
en extremos opuestos, o bien dispuestos determinando un plano de simetría
bilateral.
Subclase PERISCHOECHINOIDEA M'Coy, 1849
[¡nomen translatum Durham £ Melville 1957 (ex nomen correctum Bronn 1860,
pro order Perischoechinida M'Coy 1949) (fide Durham et.al. 1966)].
Equinoídeos regulares (endocíclicos) con ambulacros e interambulacros con
número variable, de una a numerosas columnas y de dos a veinte columnas de
placas, respectivamente; placas ambulacrales simples; dientes de la linterna con
surco. Sin hendiduras branquiales, esferidios ni pedicelarios oficéfalos (fide
Durham 1966, pars).
Orden CIDAROIDA Claus, 1880
[nomen correctum Mortensen 1935 (pro Cidaroidea Mortensen 1928)].
Caparazón subesférico, rígido o con placas imbricadas; ambulacros con
dos columnas de placas simples, a veces unidas en triadas o díadas, pero nunca
compuestas; interambulacros con dos o más columnas de placas, más anchos
que los ambulacros; cada placa imterambulacral con un tubérculo primario,
que lleva una espina primaria, con aréola y usualmente rodeada de un anillo
de tubérculos escrobiculares. Pedicelarios globíferos y tridentados presentes.
Cinco familias, una de las cuales está representada en Chile.
Familia Cidaridae Gray, 1825
Caparazón rígido; dos columnas de placas imterambulacrales. Tubérculos
primarios perforados. Seis subfamilias, una de las cuales está representada en
Chile.
ER TP
Subfamilia Ctenocidarinae Mortensen, 1928
(nomen translatum Fell 1966 ex Ctenocidarina Mortensen, 1928).
Tubérculos primarios no crenulados o levemente crenulados en la región
aboral, no crenulados en la región oral. Sin pedicelarios tridentados, y con
dos tipos de globíferos al menos. Ocho géneros, uno de los cuales está repre-
sentado en el litoral chileno.
Género Austrocidaris H. L. Clark, 1907
Caparazón algo aplanado, con surco interradial y perradial conspicuos.
Globíferos con diente terminal. Tres especies, una de las cuales está presente
en el litoral chileno.
Especie tipo del género: Austrocidaris canaliculata (A. Agassiz 1863), de-
signada por Clark, 1907.
Austrocidaris lorioli (Mortensen, 1903)
Figs. 9-20 - Tablas I y XI - Mapa 9
Dorocidaris papillata (Leske 1778) A. Agassiz 1881, Rep. on the Echinoidea of
H.M.S. “Challenger”, 111:38 (partim).
Goniocidaris canaliculata (A. Agassiz 1863) A. Agassiz 1881, Rep. on the Echi-
noidea of H.M.S. “Challenger”, 111:43-46 (partim), Pl. Y Figs. 1 y 14.
Stereocidaris lorioli Mortensen 1903, “Ingolf” Echinoidea IV(I):162, Figs. 7-8;
Clark 1925, Cat. Rec. Sea Urch. British Mus.: 28.
Austrocidaris lorioli (Mortensen) Mortensen 1910, Wiss. Erg. Schwed. S. Polar
Exp. V1(4):16, 20; Bernasconi 1970, Physis XXX(80):251-254; Bernasconi 1973,
Rev. Mus. Argentino C. Nat. Hidrobiol. 111(3):323-524.
Austrocidaris canaliculata (A. Agassiz) Clark 1925, Cat. Rec. Sea Urch. British
Mus.: 27-28 (partim); Mortensen 1928, Mon. of the Echinoidea 1:142 (var.
lorioli); Bernasconi 1953, An. Mus. Hist. Nat. Montevideo 22 serie VI(2):6.
IPPO;
No designado. Descripción original sobre un especimen de 30 mm. diá-
metro horizontal. Estación 320 “Challenger”. British Museum. Non vidi.
MATERIAL ESTUDIADO:
Se estudiaron nueve ejemplares provenientes de las localidades detalladas
en el Apéndice, Tabla XI, todas ubicadas en la región Sur del Golfo de Penas.
Sus: dimensiones se dan en el Apéndice, Tabla 1.
ME, TA
Figs. 9-20.— Austrocidaris lorioli.
placas con textura completa, el resto de la |
10-12: ambulacros e interambulacros; 13-16: espinas; 17-20: pedi-
celarios globíferos (para más detalles ver texto)
=D
9: Sistema apical (se indican con flecha las
figura semiesquemática);
DIAGNOSIS:
Caparazón alto, de color blanco amarillento. Sistema apical monocíclico.
Ambulacros con surco perradial tenue; placas ambulacrales con un tubérculo
primario, y el par de poros de posición oblicua, no conjugado. Interambulacros
con surco interradial marcado; tubérculo primario perforado, no crenulado;
tubérculos escrobiculares no forman un anillo cerrado. Espinas interambula-
crales primarias largas (las mayores más del doble del diámetro horizontal del
test) con estrías longitudinales de pequeñas púas. Pedicelarios globíferos ma-
yores sin diente terminal apical, con la abertura rodeada de pequeños dientes,
separada del resto de la hoja de la valva por un cuello constituido por el
conducto dorsal, el que en la parte anterior lleva uno o dos dientes de tamaño
regular.
DESCRIPCION:
FORMA Y COLOR DEL TEST: Caparazón alto, el diámetro vertical excede
la mitad del diámetro horizontal; color blanco-amarillento, en el que sólo
resalta el rosado de la parte basal de las espinas primarias (excepto las orales,
que son igualmente blanco-amarillento en toda su extensión). Test despro-
visto de púas blanco.
Comentarios: Excepto por la referencia original en la descripción de la especie
al rosado de la base de las espinas primarias (Mortensen, 1903) y a la misma
característica descrita en los ejemplares del “Walter Herwig” por Bernasconi
(1970 y 1973), no existen descripciones del color del test. En el nuevo material
disponible es posible determinarlo como una coloración blanca semejante a
la de Austrocidaris canaliculata, en el test desprovisto de espinas; el mismo
color, aunque con un leve tono parduzco es característico de los ejemplares
intactos.
SISTEMA APICAL: Más bien pequeño, monocíclico, con las oculares siempre
en contacto con una placa periproctal; hembras con gonoporos abiertos, al
menos superficialmente en la placa, hacia la sutura interradial correspondiente,
y de mayor diámetro que los gonoporos de los machos. Poros oculares peque-
ños. Numerosas placas periproctales, todas con uno o dos tubérculos (Fig. 9).
Madreporito (Fig. 9a) del mismo tamaño que las restantes genitales.
Comentarios: La semejanza con el sistema apical de Austrocidaris canaliculata
es grande, y tal vez una de las pocas diferencias está en su tamaño relativo
con respecto al peristoma, más pequeño en A. lorioli que en A. canaliculata
(Tabla I, Apéndice).
SISTEMA CORONAL:
Ambulacros: Surco perradial muy tenue, casi no existe (Fig. 10a); placas ambu-
lacrales con un tubérculo cada una, ocasionalmente con un gránulo en el
A
ángulo perradial-adapical (Fig. 11); par de poros de posición oblicua, no
conjugados, aunque el tabique que los separa es fino. Hay aproximadamente
6 a 8 placas ambulacrales por cada interambulacral en el ambitus.
Interambulacros: Surco interradial marcado (Fig. 10b). Placas interambulacrales
(Fig. 12) grandes, con el tubérculo primario no crenulado, perforado, ocupando
casi la totalidad de la placa; aréola circular sólo en las primeras placas ada-
picales, haciéndose elíptica en las placas ambitales y orales; tubérculos secun-
darios escrobiculares no forman un anillo cerrado.
Comentarios: A. Agassiz al describir los ejemplares del “Challenger” (1881:44)
(sobre lo que más tarde Mortensen, 1903, se basaría para describir esta especie)
hace notar y dibuja (PL II, Figs. 4, 5 y 6 non Pl, IL, Figs. 4, 5 y 6 sic pp. 44)
una gradación entre una línea perradial sin surco, o en la cual éste apenas se
insinúa, y una con un surco excavado y claramente visible, todo lo cual co-
rrespondería a Austrocidaris canaliculata (sensu A. Agassiz, 1881). El único
ejemplar de A. canaliculata que he tenido a mi disposición (proveniente de
zona litoral de Puerto Deseado, Prov. de Santa Cruz, República Argentina)
muestra una excavación interradial notable, e igual cosa ocurre con los ejem-
plares de 4. lorioli sobre los cuales se basa la presente descripción; sin em-
bargo, en la sutura perradial la situación es diferente. En el ejemplar de A.
canaliculata no existe más que una leve insinuación de surco, si es que se
puede considerar tal, y la situación en los ejemplares de 4. lorioli es semejante.
Habría que aceptar pues, que este surco perradial es un carácter de expresión
relativamente variable en 4. lorioli, comparando las descripciones anteriores
(Mortensen op.cit. y Bernasconi op.cit.) y el material que tengo a mi dispo-
sición, y tal vez en el género Austrocidaris, si es que la condición que des-
cribo para la especie A. canaliculata no es sólo exclusiva del ejemplar ya refe-
rido y sobre el que se ha basado mi descripción y comparación.
SISTEMA PERISTOMAL: Peristoma algo mayor que el Sistema apical; cu-
bierto con seis o siete series concéntricas de placas peristomales (Fig. 100), las
ambulacrales más anchas que las interambulacrales, ocupando las dos columnas
de placas todo el espacio ambulacral, más aproximadamente un cuarto del
campo interambulacral a cada lado del radio, de modo que en el borde adoral
las placas ambulacrales están contiguas con las ambulacrales de los radios
vecinos, y las interambulacrales forman un triángulo cuya base está en el borde
adapical y cuyo vértice en el borde adoral del peristoma. Las placas ambula-
crales llevan un par de tubérculos a cada lado del par de poros, y las inter-
ambulacrales uno « tres tubérculos cada una.
Comentarios: Las placas imbricadas del peristoma llevan todas espinas secun-
darias, mumerosas, que cubren todo el peristoma, y varios pedicelarios globí-
feros. Tan sólo Bernasconi (1970 y 1973) ha descrito el peristoma de esta
0, - 20
especie, encontrando en él “numerosos pedicelarios globíferos” (sic) en los
ejemplares que describo aparecen alrededor de 30 o más.
APENDICES DEL CAPARAZON: Espinas ambulacrales con el extremo re-
dondeado, algo aplanado; espinas primarias interambulacrales (Figs. 13, 14 y
15) cilíndricas, muy largas (más del doble del diámetro horizontal del test)
con nueve a diez estrías longitudinales de pequeñas púas; entre estas estrías
existe tejido calcáreo reticulado (esponjoso, según Bernasconi 1970 y 1973);
el extremo es fino, aunque no agudo, existiendo un trefilado constituido
generalmente por tres púas terminales, correspondientes a tres estrías de púas
que llegan hasta el extremo mismo (Fig. 13a). Cuello largo (Fig. 15a), rosado
salmón, liso, más largo que el anillo moleteado (Fig. 15b). Espinas primarias
interambulacrales orales (Fig. 16), más pequeñas que las del resto del capa-
razón, de color más desteñido, más lisas, con sólo dos o tres estrías de púas,
terminadas generalmente en dos púas terminales aplanadas y redondeadas.
Espinas escrobiculares algo mayores que las ambulacrales, levemente tableadas.
Algunas espinas secundarias más pequeñas se asemejan a las peristomales, que
son clavadas; espinas apicales poco numerosas, cilíndricas, con el extremo
redondeado, algo semejantes a las ambulacrales, aunque más pequeñas.
Pedicelarios globíferos de varios aspectos y tamaños; los menores (Fig. 17)
se asemejan por su contorno y proporciones a los tridáctilos de otros grupos,
pero su conducto dorsal y abertura terminal los identifican indudablemente
como globíferos; los mayores (Fig. 18), muy numerosos, tienen sus valvas con
la base ancha (Fig. 18a), un leve ensanchamiento medio, y se hacen más
angostas apicalmente, para terminar los márgenes de la hoja en un cuello
(Fig. 18b), constituido por el conducto dorsal, diferenciado claramente, el que
lleva invariablemente uno o dos dientes (Figs. 18c y 19a). El orificio terminal
(Fig. 19) se abre frontalmente en la parte superior estando circundado por un
borde dentado irregularmente, sin un diente apical terminal, sino más bien
una escotadura apical suave (Fig. 18d). Existe un tercer tipo de pedicelario
globífero (Fig. 20) muy escaso, de valvas muy frágiles y anchas. Pies ambu-
lacrales con espículas finas y pequeñas en forma de arcos, inmersas en el tejido.
Comentarios: Las espinas primarias interambulacrales constituyen uno de los
dos caracteres más típicos de la especie; su diferencia con las de A. canaliculata,
la especie más afín, estriba principalmente en la longitud relativa al diámetro
horizontal del test, que en 4. lorioli sobrepasa el doble (Tabla 1) y en 4. cana-
liculata sólo lo alcanza y a veces lo sobrepasa (Bernasconi 1953). Las nume-
rosas y repetidas dudas de Mortensen y Bernasconi sobre la validez de esta
especie están basadas principalmente sobre este carácter. Si en los ejemplares
conocidos hasta ahora existía la posibilidad de confusión a este respecto, en
el nuevo material no es así, ya que es una condición constante el hecho de
que las más largas espinas primarias sobrepasan el doble del diámetro hori-
$5 —
zontal del test. Clark (1925) al estudiar en el British Museum el material
del “Challenger” sobre el cual Mortensen en 1903 describió su nueva especie
A. lorioli (todo el cual Clark incluye en la especie A. canaliculata) opina que
la mayor longitud de las espinas de algunos de estos ejemplares se podría de-
ber a la mayor profundidad en que habitan (1.080 m), y esta conclusión po-
dría aún mantenerse para los ejemplares colectados por el “Walter Herwig”
en una localidad cercana a la estación del “Challenger”, obtenidos a 600 m de
profundidad, estudiados por Bernasconi (1970 y 1973). A la luz del nuevo
material obtenido por el “Hero” en los canales magallánicos y que se des-
cribe aquí, la anterior conclusión de Clark es insostenible, ya que la profun-
didad de captura de éstos es mucho menor que la de los anteriores, entre 160
y 300 m lo que no hace sino confirmar la validez específica de A. lorioli
(Tabla XD.
El segundo carácter diagnóstico de la especie, que lo diferencia de A.
canaliculata ha sido definido en muy buena forma por Bernasconi (1970 y
1973), quien ilustra y describe los pedicelarios globíferos de tamaño mayor.
Los ejemplares de A. lorioli que se describen aquí son notablemente constantes
en la presencia de un cuello claramente diferenciado entre la hoja y la aber-
tura terminal, en la presencia de uno o dos dientes en el centro de este
cuello en posición frontal, caracteres éstos que no presenta A. canaliculata,
cuyos pedicelarios globíferos tienen la abertura terminal incluida en el frente
de la hoja. Con fines comparativos, y de confirmar las observaciones ya citadas
de Bernasconi se ilustran los pedicelarios (Figs. 18 y 19) en la misma forma
que lo hace esta autora (1970:254, Fig. 2). Los otros tipos de pedicelarios glo-
bíferos tienen, como ya se ha dicho, la abertura terminal incluida en la hoja,
sin un cuello de separación, y el tercer tipo de pedicelario globífero (Fig. 20)
es probable que se trate de un estado regenerativo de uno de los otros tipos
corrientes, siendo su proporción ínfima con respecto a los otros tipos.
Las pocas figuras sobre la especie, anteriores a las ya citadas de Bernas-
coni son, sin embargo inequívocas; A. Agassiz (1881, Pl. II, Figs. 1 y 14) ilustra
una espina interambulacral primaria que es indudablemente de esta especie,
por sus proporciones y aspecto general, así como su extremo; Mortensen (1903:
162, Figs. 7 y 8) ilustra un pedicelario globífero mayor, y aunque el dibujo
no es muy bueno permite apreciar los caracteres diagnósticos; además ilustra
otro que se ajusta muy bien al aspecto de aquellos de menor tamaño.
OBSERVACIONES ADICIONALES: Los dientes de la linterna de Aristóteles
(Fig. 104) son característicos del orden, de sección transversal cáncavo-convexa;
llama la atención el borde de éstos, finamente aserrado. Este es un carácter
que comparte 4. lorioli con 4. canaliculata, según se desprende de las obser-
vaciones sobre el material a mi disposición.
7
DISTRIBUCION GEOGRAFICA:
Conocido hasta ahora de dos localidades muy cercanas, en la costa del
Atlántico frente al Río de La Plata, aproximadamente 38 Lat. S., y en este
trabajo registrado en la costa del Pacífico, al Sur del Golfo de Penas (ver
Tabla XI y Mapa 9).
PROFUNDIDAD:
160-300 m en el Pacífico (ver Tabla XI); 600-1.080 m en el Atlántico
(Bernasconi 1970).
Orden, Familia y Subfamilia INCIERTOS
Género Cidarites Lamarck, 1816
Por ser el género-tipo primario de la Familia Cidaridae, han sido asig-
nados erróneamente al género Cidaris Leske 1778 mumerosos especímenes fó-
siles cuya posición genérica no ha podido establecerse con precisión, por tra-
tarse de restos incompletos, creándose así una gran confusión. En este sentido,
el nombre Cidaris no tiene valor taxonómico, y en la opinión de Moore (1966:
U332) este tipo de especies inciertas deben asignarse a otro taxón, adoptán-
dose en este trabajo el de Cidarites Lamarck 1816, que ya había sido utilizado
correctamente en este mismo sentido por Philippi (1887) en la literatura equi-
nológica chilena.
Aunque existen las mayores posibilidades de que se trate de verdaderos
cidáridos en la mayor parte de los casos aquí tratados, no puede descartarse
totalmente que se trate de trozos o partes de equinoídeos de otros órdenes
(por ejemplo Echinothurioida, Hemicidaroida). Por esta razón, y con fines
prácticos, se ha dejado este taxon en esta ubicación como incertae sedis.
De las tres primeras especies no se revisó material. Se trata de descrip-
ciones sobre ejemplares únicos, en los cuales se asienta exclusivamente la va-
lidez del taxon, y aunque en algunos casos su ubicación es desconocida, se
han incluido con el objeto de hacer el trabajo más completo.
Cidarites antarctica (Ortmann, 1900)
Cidaris antarctica Ortmann 1900, Amer. Jour. Sci. V(10):369; Ortmann 1902,
Rep. of the Princeton Univ. Exp. to Patagonia IV(1I):51, 280; Tavera 1942,
An. ler. Cong. Panam. Ing. Min. y Geol. 1(11):603; Feruglio 1949, Desc. Geol.
Patagonia 11:128, 240; Hoffstetter et.al. 1957, Lex. Est. Int. V(7):243.
de
TIPO:
¿Colección U. de Princeton? Non vidi.
DESCRIPCION:
Traducción de la descripción original:
“Placas: Con un tubérculo central perforado, moderadamente grande, cuyo
cuello es leve e indistintamente crenulado. Escrobículo grande rodeado por
un círculo de pequeños tubérculos, entre los que hay, dispersos en forma
irregular, otros aún más pequeños.
Espinas: Subcilíndricas, en su mayor parte levemente comprimidas, de modo
que determinan una sección transversal elíptica; cuello levemente constreñido.
Por lo demás, los diferentes fragmentos son de aproximadamente el mismo
grosor, a todo lo largo. Superficie articular cónica, finamente estriada, con
una foseta articular profunda. Superficie de las espinas cubierta densamente
por gránulos finos, redondeado, formando hileras longitudinales irregulares.
Los gránulos están desarrollados alrededor de toda la espina, pero hay cuatro
espinas del Lago Pueyrredon que llevan tubérculos irregulares, cónicos, sub-
espiniformes, más grandes; en dos de éstas los tubérculos se muestran sólo
en un lado de la espina”.
Comentarios: A juzgar por las descripciones y figuras de Ortmann (1902) no
es posible asociar sus especímenes a las especies recientes de cidáridos de la
región Sur de Sudamérica.
Se trata de una especie citada en algunos casos de un autor a otro sin
consulta de material ni mayor documentación bibliográfica, ni menos descrip-
ciones del o de los especímenes, excepto los dos trabajos de Ortmann (op.cit.).
Tavera (1942) ha obtenido material y lo incluye en su lista de la fauna de
Navidad, sin describir mayormente. Sólo se puede asegurar la validez de la
especie sensu Ortmann lo que le otorga una edad Terciario inferior-Mioceno.
Feruglio (1949) al referirse a los equinoídeos como indicadores cronológicos,
otorga una edad Oligoceno-Mioceno al Patagoniano, piso en el cual coloca a
Cidarites antarctica (op.cit.: 271).
Ignoro a qué especie se refiere Fell (¿n Moore et.al. eds., 1966) al otorgar
un posible alcance al Eoceno de la Patagonia del género Austrocidaris (¿fide
Mortensen 1928>); cualquier asociación de éste con C. antarctica parece en
todo caso inconsistente morfológicamente.
Cidarites curaumae Philippi, 1887
Cidarites curaumae Philippi 1887, Los Fós. Terc. y Cuart. de Chile; 222, 237.
Lám. LIV, Fig. 11.
TIPO;
¿Museo Nacional Historia Natural? Non vidi.
ll pan
DESCRIPCION:
Traducción de la descripción original:
“Espina de 3 mm de diámetro, quizás 25 a 30 mm de longitud, fina, no
estriada, terminada abruptamente hacia la base, con impresión de pequeños
hoyuelos”.
Comentarios: La figura original de la lámina 52 no entrega mayor informa-
ción que la descripción. La característica de tener perforaciones puntiformes
en vez de púas hace pensar que no se trata de una espina de equinoídeos, al
menos el "trozo abultado” (sic). Proviene de la localidad de Curauma, Prov.
de Valparaíso, a la que Philippi otorga una edad Terciario medio (op. cit.: 10).
Cidarites ovata Philippi, 1860
Cidarites ovata Philippi 1860, Viage al Des. de Atacama: 128, Lám. I, Figs. 13
y 1h
TIROS
¿Museo Nacional Historia Natural? Non vid:.
DESCRIPCION:
Descripción original:
“El cuerpo es aovado, aplastado por encima y debajo. La abertura anal
es muy grande, mayor que la oral. En cada hilera de las áreas interambula-
crales hay ocho tubérculos grandes; las aréolas lisas que rodean estos tubérculos
casi se tocan y son aovadas en el sentido transversal, es decir más anchas que
altas; el diámetro del tubérculo ocupa apenas la mitad de la aréola; el borde
de la base del tubérculo tiene unas 16 muescas. “Tres hileras concéntricas de
pequeños tubérculos se hallan rodeando cada tubérculo. Faltan en el ejemplar
las piezas para la salida de los oviductos. Longit. 25 lin., latit. 21 lin., altit. 17-
18 lin. El ejemplar es teñido de rojizo por el óxido de hierro; el señor Gay
lo halló en la Cordillera de Illapel”.
Comentarios: Las figuras originales de Philippi no entregan mayor información
que la descripción que él hace; sin embargo en algunos aspectos la compara-
ción de las figuras y la descripción original muestra algunas inconsistencias,
especialmente en lo que se refiere a los tubérculos escrobiculares. Es indudable
que se trata de un cidárido, y por los caracteres observables, se puede asegurar
que pertenece a las familias Miocidaridae, Cidaridae o Diplocidaridae.
Como aclara el mismo Philippi (op.cit.) el ejemplar que describe no es
parte del material obtenido en su viaje al Desierto de Atacama, sino del
material colectado por Gay, que, a la sazón, debió estar conservado en el
Museo Nacional, y que no fue mencionado por Hupe (in Gay 1854). Lamen-
— 8 =
tablemente no indica ningún dato sobre la ubicación de este especimen en
las colecciones (presumiblemente) del Museo Nacional. Al parecer, esta especie
ha pasado del todo inadvertida en la literatura científica hasta hoy, ya que
Mortensen (1928-1951) no hace referencia a ella en ninguna parte de su obra.
La proveniencia, de la Cordillera de Hlapel, se refiere seguramente al
cerro “Los erizos”, ubicado a la altura de Illapel y Salamanca, en la Cordillera
de los Andes, Esta localidad (Mapa NO 6) ha sido citada en algunos casos como
chilena, pero realmente está ubicada en la Provincia de San Juan, República
Argentina.
Cidarites burckhardti n. sp.
Figs. 21-31 - Tabla 11
(Dedicado al Geólogo francés C. Burckhardt)
Citas anteriores:
Cidaris cf. florigemma Philipps 1829, Burckhardt 1900, An. Mus. La Plata 11:
VI PL: XX, Bigs: 12D;
Cidaris florigemma (1), Chotin 1969, Bull. Soc. Geol. France (7)XI:712.
TIPOS:
Holotipo: 1 espina, depositada en la Colección del Departamento de Geología
y Paleontología, U. de Concepción.
Paratipos: 10 espinas, depositadas en la Colección del Departamento de
Geología y Paleontología, U. de Concepción.
MATERIAL ESTUDIADO:
26 espinas, provenientes de la localidad de Lonquimay (Provincia de
Malleco). Colector: Lajos Biró B., 8.11.68. Sus dimensiones se dan en el Apén-
dice, “Tabla II.
DIAGNOSIS:
Espinas macizas, de forma globoide, de sección transversal circular y sec-
ción longitudinal elipsoidal, redondeadas en el ápice, región basal conservada
sólo parcialmente, pero de modo que se insinúa un cuello y burlete delgado,
de sección transversal inferior a un medio de la sección transversal máxima
del cuerpo de la espina. Ornamentación formada por aproximadamente veinte
estrías longitudinales de gránulos, convergentes en el ápice; estos gránulos son
pequeños, y en muchos casos están desgastados, de modo que sólo se pueden
observar estrías longitudinales irregulares. Diámetro aprox. 7 a 8 mm; lon-
gitud aprox. 12-14 mm (ver Apéndice, Tabla Il).
(1) = Citado sin mencionar autor.
ee 1
Figs. 21-31.— Cidarites burckhardti n.sp. 21: Holotipo; 22-31: Paratipos (todos
a la misma escala).
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DESCRIPCION:
Traducción de la descripción de Burckhardt (op.ctt.):
“La brecha con equinodermos de Lonquimay está formada en gran parte
por las espinas de este Cidaris. Desgraciadamente no poseo ningún ejemplar
completo y bien conservado. La forma de las espinas, ovalada y globoide, puede
asemejarse a la Fig. 6 de la lámina 184 de Cotteau (Paleont. Francaise. Juras-
sique, 1881, n. del T.); difiere, sin embargo grandemente de la forma elongada
típica de Cidaris florigemma. Sin embargo, creo poder asociar nuestras espinas
a las de la especie citada en vista de su decoración completamente análoga.
En efecto, el tallo de las espinas está adornado de series longitudinales muy
regulares de gránulos redondeados unidos entre ellos por una estría delgada
evidente (ver fotografía). Algunas espinas parecen más a Cidaris coronata
Goldf., a las que se asemejan por su forma, y por el cuello muy largo y
bastante delgado (ver. Fig. 5, pl. XX)”.
Comentarios: La revisión de 26 espinas provenientes de la localidad original
me permite establecer lo acertado de la descripción de Burckhardt (op.cit.).
Hasta la fecha no se han encontrado caparazones ni restos de placas, y existen
pocas posibilidades de encontrarlos por las condiciones de la roca (Chotin,
com.pers.). Las características de las espinas, como el mismo Burckhardt hace
notar (1900) son bastante diferentes de las de C. florigemma, y su idea original
hubiera sido muy distinta de tener para comparar descripciones y figuras de
otras especies, por ejemplo, de Balanocidaris glandifera (Múnster 1843).
La especie Cidaris florigemma Philipps 1829 ha sido utilizada por Pomel
(1883) como la especie-tipo de su género Paracidaris, válido (fide Fell in Moore
et.al. eds., 1966:U355). Por esta razón sería necesario cambiar de género a esta
especie. Sin embargo, por las razones discutidas más arriba, se propone cam-
biarlo a Cidarites, con lo cual se evita llevar a otro género bien establecido
la confusión que existe en el género Cidaris, de acuerdo a la recomendación
de Moore (1966) ya citada (ver pág. 35), y se otorga un nombre específico
definitivo en reemplazo de la denominación de nomenclatura abierta utili-
zada por Burckhardt, en cuyo homenaje se lo ha llamado Cidarites burckhardt:.
AFINIDADES:
C. burckhardti no tiene afinidades con ninguno de los Cidarites descritos
para Chile; sin embargo, es posible que tenga alguna relación con el Cidaris
sp. descrito sobre la base de espinas por Weaver (1931), provenientes del Calo-
viano de Las Lajas (Neuquén, localidad cercana a Lonquimay, Rep. Argen-
tina). Cidarites burckhardti se asemeja a las espinas de Caenocidaris cucumifera
(Agassiz), del Bajociano de Francia, a las de Balanocidaris glandifera (Múnster)
del Jurásico de Alemania, a las de Balanocidaris pleracantha (Agassiz), del Cre-
tácico superior de Francia, a las de Balanocidaris roysii (Desor), del jurásico
a
de Francia, pero su mayor semejanza la tiene sin duda con las espinas de
Balanocidaris californica (Clark) del Jurásico medio de California, U.S.A.,
con el cual comparte la ornamentación (aunque en B. californica los gránulos
son de mayor tamaño) y la variación en las dimensiones de las espinas (fide
Fell ¿in Moore et.al. eds., 1966: U334, Figs. 2c y 2d). Es también notablemente
parecido a Cidaris tehamaensis (Clark), (descrito sobre una espina) del Cretá-
cico inferior, o Jurásico? (Grant £ Hertlein 1938) de California distinguiéndose
de este último por el menor tamaño de sus gránulos.
EDAD:
El afloramiento que contiene estos fósiles ha sido reconocido como Jurá-
sico superior (Rauraciano) a partir del trabajo de Burckhardt (op. cit.) en el
cual éste utiliza la edad de P. florigemma en Europa para la correlación, asig-
nando así edad Rauraciano-Secuaniano a las capas con C. burckhardti en Lon-
quimay; esto no es en modo alguno seguro desde el momento en que se ha
aclarado que la especie europea y la muestra son diferentes. No se puede
entonces asignar a los afloramientos con Cidarites burckhardti uma edad sola-
mente sobre la base de la presencia de este fósil; tan sólo su asociación con
Pecten erinaceus [ahora Spondylopecten erinaceus (Buvignier 1852) fide Hert-
lein in Moore et.al. eds., 1966:N364-N365] que fue establecida por Burckhardt
(op.cit.) y que ha sido confirmada por Covacevich más recientemente (fide
Chotin 1969), estaría asegurando la edad Rauraciano del afloramiento con C.
burckhardt:.
JUNE
Subclase EUECHINOIDEA Bronn, 1860
Equinoídeos regulares (endocíclicos) e irregulares (exocíclicos) con ambu-
lacros e interambulacros con número fijo de columnas de placas, dos ambu-
lacrales y dos interambulacrales alternadas; placas ambulacrales simples o (más
frecuentemente) compuestas. Con o sin hendiduras branquiales, con esferidios
y pedicelarios oficéfalos. (fide Feil et.al. 1966, pars). Cuatro Superórdenes, tres
de los cuales están representados en Chile (sólo uno dentro del alcance de
este trabajo).
Superorden £CHINACEA Claus, 1876
(nomen correctum Durham £ Melville 1957, pro Echinideae Claus, 1876).
Caparazón rígido; endocíclicos; con hendiduras branquiales en adultos;
linterna con dientes carenados (fide Durham £ Melville, 1966, pars). Seis
órdenes, cuatro de los cuales están representados en Chile.
Orden PHYMOSOMATOIDA Mortensen, 1904
[emend. Fell £ Pawson 1966 (ex Orden Phymosomatoida Durham £ Melville
1957, nomen translatum ex Suborden Phymosomina Mortensen 1904:56, fide
Fell £ Pawson 1966)]
Tubérculos primarios imperforados; placas ambulacrales simples o com-
puestas, trigeminadas o políporas. Dos familias, ambas representadas por fósiles
en Chile (ver. pp. 44).
Familia Phymosomatidae Pomel, 1883
[nomen correctum Meissner 1904 pro les Phymosomiens Pomel 1883 (fide Fell
« Pawson 1966)].
Tubérculos primarios crenulados, ambulacrales generalmente del mismo
tamaño que los interambulacrales. Placas ambulacrales simples o compuestas,
políporas o diplópodas. Sistema apical usualmente caduco, prolongado hacia
el interambulacro 5. Peristoma grande, con hendiduras branquiales. Esferidios
entre los pies ambulacrales, no en cavidades (fide Fell £ Pawson 1966). 18
géneros, uno presente en Chile.
¡a
Género Phymosoma Haime, 1853
Caparazon deprimido aplanado apicalmente, de tamaño mediano. Placas
ambulacrales compuestas, políporas, pares de poros dispuestos en series dobles
adapicalmente. Tubérculos primarios sin estrías radiales conspicuas, dispuestos
en series regulares.
Especie tipo del género: Cidaris koeniga Mantell, 1822, designado por
Lambert * Thiery, 1910 (fide Fell £ Pawson 1966).
Phymosoma mollense (Paulcke, 1903)
Figs. 32-38 - Tabla MI - Mapa 3
Cyphosoma mollense Paulcke 1903, Neuen Jarh. f. Mineralogie etc. BeilBd,
XVII1:286, Taf. XVII Fig. 11, 1la, 11b; Tavera 1956, An. Fac. C. Fis. y Mat.
13:212-213.
Cyclosoma mollense Paulcke, Biese 1957 in Hofstetter et.al.: 252,
TIPO:
Ubicación desconocida.
MATERIAL ESTUDIADO:
Tres ejemplares obtenidos en la Quebrada “El Way” aproximadamente
10 kilómetros al Sur de Antofagasta (ver Mapa 3), localidad tipo de la For-
mación Way (Wenzel im Hoffstetter et.al., 1957). El material consiste en un
ejemplar con la corona completa, en buen estado, y dos ejemplares con la
corona en malas condiciones aunque suficientemente conservados como para
establecer su identidad. En ninguno de los ejemplares se ha conservado el
Sistema apical ni el peristoma. Sus dimensiones se dan en el Apéndice, Ta-
bla TII..
DIAGNOSIS: Test con forma de rueda, deprimido oral y aboralmente; placas
ambulacrales políporas, con una doble hilera adapical de pares de poros que
se hace simple y en arcos hacia el ambitus y adoralmente; un tubérculo pri-
mario en cada placa ambulacral e interambulacral, imperforado, crenulado,
dispuestos en dos hileras ambulacrales y dos interambulacrales. Sistema apical
caduco; apéndices desconocidos.
DESCRIPCION: |
FORMA DEL TEST: Deprimido oral y aboralmente, forma de rueda. Ambitus
circular (Figs. 32, 33 y'34).
Comentarios: La descripción original y lámina de Paulcke (1903) son muy
claras y dan una idea apropiada de la forma del test; los ejemplares estudiados
en este trabajo, sin embargo, se muestran más deprimidos oral y aboralmente.
aunque tal vez debido en parte a deformación sobre los fósiles,
ds
SISTEMA APICAL: Caduco, no se conserva; como otros representantes del
género, sin embargo, es probable que se halle prolongado en el sentido del
interambulacro 5 (Fig. 33).
SISTEMA CORONAL: Placas ambulacrales políporas, con cuatro, cinco o
seis pares de poros, dispuestos en dos hileras adapicalmente, pasando gradual-
mente a una hilera de arcos, a partir de aproximadamente la sexta placa
desde el ápice adoralmente (Fig. 35), con un tubérculo primario imperforado.
crenulado, con aréola excavada, ocasionalmente confluente con la de otra
placa vecina; mamelón aproximadamente 1/3 del diámetro de la aréola. Existe
una abundante granulación, especialmente sobre la sutura perradial, en donde
adopta recorrido en zig-zag, y también algunos tubérculos secundarios de
pequeño tamaño.
Figs. 32-34.— Phymosoma mollense. 32: oral: 33: aboral; 34 ambital (lateral).
A
Figs. 35-38.— Phymosoma mollense. 35-36: ambulacros; 37: placa ambulacral
ambital; 38: interambulacro (se indican con flecha las placas con
textura completa, el resto de las figuras semiesquemáticas; para más
detalles ver texto).
ms
Placas interambulacrales (Fig. 38), con un tubérculo primario crenulado
imperforado, y uno a tres tubérculos secundarios dispuestos en los ángulos.
Existe una abundante granulación especialmente sobre la sutura interradial,
que adopta a partir de la segunda o tercera placa la forma de una banda, que
bajo el ambitus se hace más angosta y zigzagueante; las dos a tres primeras
placas adapicales no tienen granulación en la región sutural interradial. Bajo
el ambitus los tubérculos secundarios cercanos a la sutura adradial se dis-
ponen en una hilera más o menos regular, la que llega hasta el margen
adradial de la correspondiente hendidura bramquial adoralmente; sobre el
ambitus los tubérculos secundarios se separan, de modo que no forman hileras
sino tan sólo se ubican en el ángulo adradial-adapical de cada placa inter-
ambulacral.
Comentarios: Aunque ni Paulcke (1903) ni “Tavera (1956) mencionan el nú-
mero de pares de poros ambulacrales en cada placa, de la lámina de la des-
cripción original (Paulcke, op.cit. Taf. XVI, Fig. 11 y 11a) es posible deducir
que lleva cinco pares por placa; los ejemplares estudiados en este trabajo
tienen entre seis y cuatro. Aunque la descripción original indica que aboral-
mente estos pares de poros están dispuestos en una sola hilera, sin embargo
agrega que dos ejemplares no presentan esta condición, y tienen una doble
hilera adapicalmente como es característico del género, condición que se
repite en los ejemplares estudiados aquí. La crenulación de los tubérculos
primarios es poco notable, debido a desgaste de la superficie de los fósiles,
pero sin embargo, es indudable en muchas placas.
SISTEMA PERISTOMAL: Hendiduras branquiales bien desarrolladas (Fig. 32).
Peristoma más bien pequeño, aunque mayor que el Sistema apical. (Apéndice,
Tabla III). Este carácter no es observable en el ejemplar ilustrado por Paulcke
(1903) en la descripción original de la especie; en uno de los tres ejemplares
estudiados aquí ha sido posible despejar el margen peristomal y descubrir las
hendiduras branquiales.
APENDICES DEL CAPARAZON: Desconocidos.
AFINIDADES:
En la descripción original, Paulcke (1903) compara su especie con Cypho-
soma paucituberculatum Gras y C. loryi Gras, encontrando ciertas afinidades.
En mi opinión guarda indudablemente cierta relación con P. texanum en la
condición de tener sólo dos hileras de tubérculos ambulacrales y dos de tu-
bérculos interambulacrales, aunque difiere de él en la ausencia de depresiones
sobre la sutura interradial y solevantamiento de las áreas ambulacrales. P.
texanum proviene del Cretácico medio (Albiano) de Texas y Norte de México
(Maldonado-Koerdell, 1953). Otras especies del género de nuestro continente
e
provienen del Albiano medio (P. sanctaeluciae, brasiliensis y binexile del
Brasil, Camacho, 1966), Cenomaniano y Turoniano (P. mexicanum y P. vo-
lanum, respectivamente, de México, fide Maldonado-Koerdell, 1953).
LOCALIDAD:
La Formación Way fue primeramente descrita como “Caleras del Way” por
Bruggen (1950:98). Wenzel (in Hofstetter et.al. 1957) denomina “Calizas del
Way” a la misma unidad, ubicada unos 10 km al SE de la desembocadura
de la Quebrada del Way en Caleta Coloso, Provincia de Antofagasta (Mapa 3).
Posteriormente Alarcón y Vergara (1964) extienden a las calizas del Way y
La Viuda, la denominación de Formación Way, otorgándole edad Hauteriviano
a Aptiano medio (Cretácico inferior). García (1967) mantiene la denominación
de Alarcón y Vergara (Op.cit.) y describe la formación como constituida por
bancos de caliza de más de 500 m de potencia, asignándole edad Neocomiano
(Cretácico inferior) mediante fósiles estudiados por Cecioni.
EDAD:
Phymosoma mollense (Paulcke 1903) fue descrito originalmente de la lo-
calidad de Alto del Molle, en Chañarcillo, Copiapó, en capas que Paulcke
(1903) asignó al Neocomiano, sobre la base de fósiles colectados por Steinmann
en la región. El estudio posterior de Biese (1942) sobre el Cretácico inferior
al Sur de Copiapó tan solo menciona la localidad, la incluye dentro de Cha-
ñarcillo y no hace posterior referencia al toponímico. Tavera (1956) cita a
P. mollense entre los fósiles de “Pabellón gamma” a los que asigna edad Neo-
comiano. Biese (in Hoffstetter et.al. 1957), junto con otorgar rango de forma-
ción a las anteriormente denominadas Calizas de Pabellón, cita a P. mollense
(erróneamente como Cyclosoma mollense), otorgando al miembro Pabellón
gamma una edad Aptiano. Segerstrom (1960) menciona dentro de los estratos
superiores de la Formación Pabellón en Quebrada Meléndez “echinoídeos”
(sic) sin especificar mayormente.
En un trabajo recientemente publicado, Corvalán (1974) afina la estra-
tigrafía de la Formación Pabellón, asignando una edad Barremiano superior
a los estratos superiores (con Agria blumenbachi Studer) y Barremiano inferior
a la base, suprayacente concordantemente a la Formación Totoralillo (Haute-
riviano). De este modo, lo más apropiado es considerar a P. mollense prove-
niente del Barremiano en Copiapó.
El hallazgo aquí publicado de Phymosoma mollense (Paulke 1903) en la
Formación Way, Neocomiano, podría aportar un elemento de comparación
más a una posible correlación entre ésta y las Formaciones Pabellón, Toto-
ralillo y Nantoco, lo que ha sido sugerido por Alarcón y Vergara (1964).
Lamentablemente, el nivel de proveniencia de los fósiles estudiados aquí es
Dllo-
desconocido, no pudiéndose extraer mejores conclusiones. En los trabajos de
Tavera (1957), Segerstrom (1962), Alarcón y Vergara (1964) y Corvalán (1974)
se citan equinoídeos de varios niveles, sin mayores datos. Una revisión del
material obtenido o estudiado por estos autores en El Way y Copiapó, de
arrojar ejemplares de P. mollense, podría entregar datos útiles, al ser posible
fijar con mayor precisión la proveniencia de esta especie en las dos localidades.
Familia Stomechinidae Pomel, 1883
[nomen correctum Durham £ Melville 1957 pro les Stomechiens Pomel 1883
(= Stomopneustidae Mortensen 1903) (fide Fell £ Pawson 1966)].
Tubérculos primarios no crenulados. Tubérculos ambulacrales e inter-
ambulacrales aproximadamente del mismo tamaño. Ambulacros compuestos de
tipo diadematoide, trigeminados o políporos; pueden existir ambulacros di-
plopodos adapicalmente o en todo el test. Sistema apical dicíclico o mono-
cíclico, usualmente pequeño, a veces se extiende hacia atrás. Peristoma grande,
usualmente con hendiduras branquiales conspicuas. Espinas primarias sin cortex
o collar. Pedicelarios (conocidos en Stomopneustes) de tipo oficéfalos, triden-
tados, trifoliados y globíferos. Esferidios ubicados entre los pies ambulacrales,
no en cavidades. (Fide Fell £ Pawson 1966) 21 géneros, uno presente en Chile
(Ver nota al final de la página).
Género Psephechinus Pomel, 1883
Caparazón mediano, hemisferoidal. Placas ambulacrales trigeminadas; tu-
bérculos primarios de tamaño semejantes en toda la extensión del ambulacro.
Especie tipo del género: Stomechinus michelini Cotteau 1884, designado
por Cotteau, 1884, (fide Fell £ Pawson 1966).
Psephechinus diademoides (Bayle et Coquand, 1851)
Echinus diademoides Bayle et Coquand 1851, Mem. Soc. Geol. France 2, 4(1):
33-34, Pl. VIII figs. 23-24; Steinmann 1881, N. Jahrb. f. Min. etc. BeilBd. 1
(fide Móricke 1892); Móricke 1892, N. Jahrb. f. Min. etc., BeilBd. VIII:7, 97.
NOTA: Aunque no se obtuvo material de este género, como se trata de una especie citada
varias veces en la bibliografía, se ha incluido com dos finalidades: aclarar un error de
nomenclatura que se arrastra desde principios de siglo por no haberse respetado el
principio de prioridad, tácitamente establecido desde antes del C.I.N.Z., y completar el
trabajo sin excluir ninguna especie citada para Chile. La validez de esta especie se man-
tendrá sólo si se puede establecer un tipo, ya sea el ejemplar sobre el que se describió
originalmente, o el que sirvió para la subsecuente descripción de Philippi (1860).
e
Echinus andinus Philippi 1860, Viage al Des. de Atacama: 129, Lam. Petref. II,
Figs. 11, 12, 13; Mortensen 1943, Mon. of the Echinoidea 111,; 226; III,:
23-24.
Stomechinus andinus (Philippi) Steinmann 1881, N. Jahrb. f. Min., etc. BeilBd.
I (fíde Móricke 1892); Móricke 1892, N. Jahrb. f. Min. etc. BeilBd. VIIIL-7, 97;
Jaworski 1913, N. Jabrb. f Min. etc. BeilBd. XXXVI1:306; Jaworski 1925,
Publ. Dir. Gral. de Min. Argentina, 4:21; Harrington 1961, Bull. Amer.
Assoc. Pet. Geol. 45(2):19 (fide Alarcón y Vergara 1964); Alarcón y Vergara
1964, An. Fac. C. Fis. y Mat. 20-21:114.
Pseudechinus andinus (Philippi) Lambert £ Thiery 1925, Ess. Nom. raiss.: 572
(fide Mortensen 1943).
Psephechinus andinus (Philippi) Mortensen 1935, Mon. of the Echinoidea II:
502.
TIPO:
Ubicación desconocida.
DESCRIPCION:
Traducción de la descripción original:
“El carácter más sobresaliente de la especie que describimos consiste en
el volumen de sus tubérculos, relativamente enorme, en comparación con los
de la mayor parte de las especies de Echinus.
Las áreas interambulacrales, dos veces más grandes que las áreas ambu-
lacrales están formadas por dos corridas de once a doce placas grandes, que
llevan en el centro un tubérculo redondeado, cuyo centro es imperforado y
no crenulado en la base. Aunque pequeños en la parte superior del test, los
tubérculos van aumentando de tamaño, y alcanzan su máximo volumen alre-
dedor de la base, haciéndose después algo más pequeños hacia las placas peri-
orales. Los tubérculos miliares son bastante pequeños, están agrupados en círcu-
los alrededor de la base de los grandes.
Las placas ambulacrales, en número de quince a dieciséis por corrida,
llevan hacia el centro, un tubérculo, más pequeño que el de la placa inter-
ambulacral vecina en la región superior, en tanto que hacia la región de la
base tienen el mismo tamaño. Los poros, en número de tres pares por cada
placa, están dispuestos en zig-zag de una placa a la siguiente.
El ejemplar que poseemos tiene el test elevado; su estado de conservación
no permite decir nada sobre el tamaño del ano ni sobre cómo están dispuestas
las placas oculares y genitales. La boca es circular, su diámetro alcanza a la
mitad del de la base; las hendiduras del borde son poco profundas”.
Comentarios: Aunque no fue posible obtener material referible a esta especie,
se ha incluido por la abundante información bibliográfica que se obtuvo.
E
Ya enl881, Steinmann estableció la identidad de la especie de Philippi
con la de Bayle et Coquand, que tiene prioridad. Sin embargo, los autores
alemanes continuaron con la denominación de Philippi, a pesar de ser pos-
terior. El ejemplar de Bayle et Coquand provino de los fósiles recolectados
por Domeyko en la cordillera de Doña Ana (aproximadamente 30% Lat. S.) y
su ubicación actual es desconocida. Probablemente ha estado en la colección
de la Escuela de Minas de Copiapó, aunque ya no se encuentra allí. Es posible
que se encuentre, junto con el resto de los fósiles de Domeyko en el Museo
de La Serena. El ejemplar de Philippi proviene seguramente de las colec-
ciones realizadas por Gay en la cordillera de Jllapel, que debió haber estado
en ese entonces en la colección del Museo Nacional de Historia Natural.
AFINIDADES:
Steinmann en 1881, al estudiar fósiles provenientes de Caracoles (Prov.
de Antofagasta) estableció, como ya se ha dicho, la identidad de la especie
de Echinus andinus Philippi y Echinus diademoides Bayle et Coquand, lo que
posteriormente es utilizado por Móricke 1892 para correlacionar las localidades
de proveniencia de estos fósiles. Esta identidad es posible, aunque existen nu
merosas discrepancias, lo que hace difícil la discusión. La descripción original
de E. diademoides es más coincidente con su lámina, y a la vez resulta seme-
jante a la descripción de E. andinus.
Mortensen, al referirse a Echinus andinus Philippi (1860) enfatiza en dos
oportunidades (1943, HL: 266 y II,: 23-24) la necesidad de sacar esta especie
del género Echinus, estableciendo que no es posible asignarlo a ningún género
reciente conocido. Probablemente sobre la base de Steinmann (1881), lo
asigna al género Psephechinus en el cual queda mejor ubicado, mientras no
sea posible revisar el material existente u obtener material en mejor estado
de preservación.
Es probable que el material de Harrington (1961), así como el de Fucini
(fide Jaworski 1925) se pueda referir más bien a otro género, Phymosoma, por
las localidades de proveniencia; una confusión es posible en fósiles muy mal
preservados.
LOCALIDAD:
Es indudable que esta especie, así como otras referidas a equinoídeos de
la zona de la Cordillera de Illapel se refieren a la localidad denominada “Los
Erizos”, ubicada en territorio argentino (31%42” Lat. S.), cerca de la frontera
con Chile (Biró, com. pers.). La localidad de Cerro Mercedario citada en dos
oportunidades por Jaworski (1913, erróneamente como “Menedario” y 1925)
para esta especie, se encuentra en la misma zona, algo más al Sur (31958' Lat, S.,
ver Mapa N9 6).
EDAD:
Bayle et Coquand ubican a esta especie entre los fósiles del Jurásico
(“Oolítico medio”), de la Cordillera de Doña Ana, y posteriormente Jaworski
(1925) le otorga edad Dogger medio (Jurásico).
Orden ARBACIOIDA Gregory, 1900
[nomen translatum Durham £ Melville 1957, ex Arbacina Gregory (fide Fell
€ Pawson 1966)].
Tubérculos primarios imperforados, no crenulados, interambulacrales ma-
yores que los ambulacrales. Epistroma usualmente presente, simulando tu-
bérculos, Periprocto generalmente cubierto por cuatro placas subtriangulares.
Espinas secundarias poco desarrolladas o ausentes. Sin pedicelarios globíferos.
Esferidios alojados en una cavidad de posición perradial en el borde peristomal.
Una familia, representada en nuestras costas.
Familia Arbaciidae Gray, 1855
[nomen correctum Gregory 1900, pro Arbaciadae Gray, 1855 (fide Fell £ Pawson
1966)].
Caracteres del Orden. Veinte géneros, dos representados en Chile.
Género Arbacia Gray, 1835
Caparazón de tamaño mediano a grande, aplanado adoralmente, hemis-
feroidal a subcónico; ambulacros con placas trigeminadas (ocasionalmente con
cuatro pares de poros). Tubérculos primarios interambulacrales grandes y nu-
merosos, dispuestos en series longitudinales y transversales. Sin tubérculos ni
espinas secundarios. Interambulacros con espacios desnudos adapicalmente, que
pueden faltar en adultos de gran tamaño.
; Especie tipo del género: Cidaris pustulosa Leske 1778 (=-Echinus lixula
Linne 1758), designado por Gray, 1835 (fide Fell £ Pawson 1966).
Arbacia spatuligera (Valenciennes, 1846)
Figs. 39-53 - Tablas IV y XI - Mapas 7 y 14
Echinus (Agarites) spatuliger Valenciennes 1846, Voy. “La Venus” Atlas Zooph.
POS Figu 2.
Echinocidaris spatuligera (Valenciennes) L. Agassiz 1846, Ann. Sci, Nat. (Zool.)
3(6):353.
A
Echinocidaris spatuliger (Valenciennes) Hupe 1854, in Gay, Hist. Fis. y Pol. de
Chile, 8:418; Philippi 1857, Arch. f. Naturg. 23(1):133.
Arbacia (= Echinocidaris) spatuliger (Valenciennes) Philippi 1892, Verh. d.
Deutschen Wiss. Ver. 11(4):247,
Arbacia spatuligera (Valenciennes) A. Agassiz 1872 Rev. Ech. Mem. M.C.Z.
3:93; A, Agassiz 1881, Rep. on the Echinoidea of H.M.S. “Challenger” 11:56;
Rathbun 1887, Proc. U.S. Nat. Mus. 1X:264; Meissner 1896 Arch. f. Naturg.
63(1):84; Clark 1910, Bull. M.C.Z. LI1(17):346; Koehler 1914, in Michaelsen,
b.Kennt. Meer. W-Africas 2, Ech. 1:240; Clark 1925, Cat. Rec. S. Urch. British
Mus. Nat. Hist.: 71; Mortensen 1935, Mon. Ech. 11:577; Grant £ Hertlein
1938, Univ. of California Pub. Math. Phys. Sci. 2:20; Clark 1948, Rep. Ech.
Warm. E. Pac. 246; Yáñez y Castillo 1973, Gayana Zool. 25:10.
TIPO: ,
Desconocido (fide Clark 1948), se designa como Neotipo al ejemplar de-
positado en el Museo del Departamento de Zoología, U. de Concepción, con
el número 7965.
MATERIAL ESTUDIADO:
Aproximadamente 90 ejemplares, de las localidades detalladas en el Apén-
dice, Tabla XI Sus dimensiones se dan en la Tabla IV.
DIAGNOSIS:
Test semiesférico en juveniles, y subcónico a cónico en adultos de tamaño
grande (más de 65 mm de diámetro horizontal). Color marrón, con las espinas
levemente más claras. Sistema apical dicíclico, con la ocular V frecuentemente
inserta y generalmente cuatro supranales subtriangulares; madrepórica abul-
tada. Placas ambulacrales de tipo arbacioideo. Interambulacrales libres en
la zona interradial adapical (en adultos a veces no existe este espacio). Mem-
brana peristomal cubierta por placas con gránulos de asiento a numerosos pe-
dicelarios. Espinas de la región oral y ambitales terminadas en un característico
estuche estriado de color más claro. Espinas adapicales progresivamente más
cortas, siendo las más cortas de aspecto de maza, levemente más anchas en
el extremo que en la base. Pedicelarios oficéfalos, tridactilos y trifoliados con
arcos articulares basales. Pies ambulacrales con espículas inmersas en el tejido.
DESCRIPCION:
FORMA Y COLOR DEL TEST: Test semiesférico en juveniles de hasta apro-
ximadamente 65 mm de diámetro horizontal. Cónico a subcónico en ejemplares
de mayor tamaño. Color predominante marrón, ocasionalmente con tinte ver-
doso en interambulacros. En los test desnudos, los tubérculos son blancos lo
que resalta sobre el tono más oscuro del resto. Es posible también observar
cl
en la mayoría de los casos una leve coloración rosada en las hileras meridianas
de pares de poros.
Comentarios: Esta especie es en general de color muy uniforme, predominando
fuertemente en el test el color marrón. La ocasional coloración verde en las
áreas interambulacrales libres adapicalmente es muy feble, y muchas veces
ni siquiera existe, especialmente en los adultos de mayor tamaño. El tinte
rosado o rojizo de las hileras de pares de poros es frecuente en los ejemplares
juveniles, de hasta alrededor de 50 mm de diámetro horizontal. Sin embargo
en ejemplares de gran tamaño, sólo es posible observarlo después de someter
el test al NaCIO concentrado caliente, como un rosado suave que pigmenta
especialmente los pequeños tubérculos que separan cada poro del par ambu-
lacral.
Un estudio de los test desnudos permite asegurar que la adquisición de
forma conoidal es debido a un crecimiento relativo mayor de las placas ambu-
lacrales e interambulacrales de la región apical del individuo, con un incre-
mento relativo menor de las placas del ambitus e inferiores a él. No se puede
asignar la adquisición de esta forma al aumento del número de las mismas.
El límite de talla que separa la forma aplanada de la subcónica está entre
los 60 y 80 mm de diámetro horizontal aproximadamente (Apéndice, Tabla IV).
Grant £ Hertlein (1938) han indicado que no existe coloración verde o
roja en esta especie, sin duda de la revisión de ejemplares adultos de gran
tamaño, en los que esta condición se cumple; sin embargo la revisión de
abundante material permite asegurar que 4. spatuligera, comparte ocasional-
mente con A. dufresnei y A. incisa las tonalidades verde y roja, aunque no
con la misma intensidad ni distribución en el test. En este sentido, es necesario
también modificar la opinión de Mortensen (1935:578), y aclarar que la dis-
tinción sobre el color que él propone entre 4. stellata (= A. incisa), dufresnei
y spatuligera no es un buen carácter, lo que se puede asegurar de la observación
de ejemplares provenientes de varias localidades.
SISTEMA APICAL: Dicíclico, con la ocular frecuentemente inserta (Fig. 39).
Ocular IV ocasionalmente inserta también; las restantes son generalmente
exsertas. Placa madrepórica abultada, con las placas adyacentes del Sistema
apical frecuentemente madreporizadas en los ejemplares de gran tamaño (diá-
metro horizontal sobre 75 mm). Cuatro placas supraanales de forma sub-
triangular, con sus extremos libres (centrales) algo prolongados y arriscados,
de modo que al estar cerradas las placas forman un pequeño promontorio
central. Las placas oculares tienen sus poros cerrados, no siendo posible obser-
varlos en la mayoría de los casos.
Bb
Pe 1111 E 5mm
Figs. 39-44.— Arbacia spatuligera. 39: Sistema apical; 40-42: ambulacro e inter-
ambulacros; 43-44: Sistema peristomal (se indican con flecha las placas
con textura completa, el resto de las placas de la figura semiesque-
máticas; para más detalles ver texto).
Comentarios: La ocular V está inserta en la mayoría (50%, no así la ocular IV,
que sólo se encuentra inserta en algunos casos (109%). Es frecuente que la
placa madrepórica comunique su especial característica a las oculares adya-
centes, en forma semejante a lo que ocurre en A. dufresnet, una anormalidad
que existe en otras especies (Hawkins, 1943:58). Las placas supraanales son
característicamente cuatro, aunque es frecuente encontrar variaciones te-
ratológicas; sus extremos libres son curvados hacia arriba, de modo que for-
man, más que una cubierta O tapa, una pirámide, o al menos un promontorio
en el centro de la región apical. En forma semejante a lo que ocurre en el
sistema apical de A. dufresnei, la abertura anal de A. spatuligera es elongada
en el sentido de un eje que pasa aproximadamente por las placas ocular IV y
genital 1.
SISTEMA CORONAL:
AMBULACROS: Placas ambulacrales de tipo arbacioideo típico, con tres
pares de poros cada una, y un sólo tubérculo de gran tamaño; el resto de la
superficie cubierta profusamente por gránulos y epistroma. Las primeras cuatro
o cinco placas adapicales no tienen tubérculo primario, y sólo a partir de la
cuarta O quinta, en forma alternada, existen tubérculos primarios, de modo
que la doble hilera de tubérculos ambulacrales no se establece más que a
partir de la octava o décima placa ambulacral desde la ocular respectiva.
Pares de poros en dos hileras ambulacrales meridianas, nunca forman arcos,
y bajo el ambitus las hileras se ensanchan de acuerdo a la correspondiente
disminución de tamaño en sentido adapical-adoral de la placa ambulacral
(Fig. 40).
INTERAMBULACROS: Placas interambulacrales (Fig. 41) con uno a
cinco o seis tubérculos dispuestos en una hilera horizontal, que alrededor de
la décima placa de cada columna se hace oblicua, siguiendo la posición de
la placa, que también toma esta dirección. Son tubérculos de gran tamaño,
que cubren toda la placa, excepto por los gránulos y el epistroma, que en
todo caso rellena los espacios dejados por los anteriores (Fig. 42). Los tubérculos
más desarrollados en el test son los ambitales. Adapicalmente las placas inter-
ambulacrales tienen un espacio desnudo interradial, que se desarrolla debido
a que, como se ha descrito más arriba, las primeras placas tienen sólo uno
a cuatro tubérculos, de posición marcadamente adradial. Este espacio desa-
parece sobre el ambitus, y en ejemplares adultos de gran tamaño no existe,
o se halla restringido a las dos o tres primeras placas interambulacrales.
Comentarios: Las placas ambulacrales son típicamente arbacioideas, siendo
muy poco frecuente encontrar algunas con más de tres pares de poros. Las
placas interambulacrales tienen una posición oblicua notable, con los extre-
a
mos interradiales más levantados que los extremos adradiales, especialmente
en el ambitus y bajo él. Los grandes tubérculos ocupan, como ya se ha dicho,
gran parte de las placas, dejando un pequeño espacio entre ellos, que es
ocupado por gránulos (asiento de los pedicelarios) y epistroma (excepción he-
cha de los espacios desnudos a que se ha aludido anteriormente en la región
apical).
Los interambulacros desnudos adapicalmente constituyen un carácter que
comparten 4. spatuligera y A. dufresnei. En la primera sin embargo, la zona
desnuda es relativamente mucho más angosta en sentido interradial que en
la segunda especie. Como norma general, en 4. spatuligera la zona desnuda
interambulacral no sobrepasa en ancho a la distancia entre las hileras ambu-
lacrales de pares de poros a la misma altura del test. Philippi (1857) está
equivocado al decir que A. spatuligera no tiene los espacios interambulacrales
libres a que se ha hecho referencia. Es probable que su conocimiento de la
especie en esa fecha haya sido muy incompleto, o se refiera a ejemplares
adultos de gran tamaño (ca. 80 mm diámetro horizontal) en los cuales este
espacio es sólo vestigial en las dos o tres primeras placas interambulacrales.
SISTEMA PERISTOMAL: (Fig. 43). La membrana peristomal está completa-
mente cubierta de placas de aspecto escamoso (Fig. 44), que llevan gránulos
de asiento a los numerosos pedicelarios formando una cubierta de aspecto
aterciopelado sobre todo el peristoma. Las diez placas ambulacrales están
también cubiertas de gránulos, quedando sólo las cuencas que llevan los pies
ambulacrales; éstos están también cubiertos de placas, lo que hace al peris-
toma entero una estructura notablemente protegida. En ejemplares juveniles,
sin embargo, la cantidad de placas es menor, pudiéndose apreciar en situación
adapical en el peristoma algunas espículas del tipo perforadas, que en los
adutos por engrosamiento originarán placas. En posición radial, las placas
del peristoma son de mayor tamaño, en oposición a las interradiales, que son
más pequeñas.
Comentarios: En los juveniles la membrana peristomal no está completamente
cubierta de placas, como en los adultos; es durante el desarrollo que se cubre
ésta de placas con gránulos de asiento a mumerosos pedicelarios. Estas pueden
alcanzar gran tamaño en las áreas radiales, y aunque de forma más bien
irregular otorgan al peristroma un aspecto cidaroideo. Como se indica en la
parte correspondiente, los pedicelarios son en su mayoría de tipo oficéfalos,
con algunos tridactilos y trifoliados.
APENDICES DEL CAPARAZON: Espinas de la región oral con el caracte-
rístico estuche estriado en la zona apical de las espinas (Figs. 45, 46 y 47);
burlete de la base en posición oblicua (Figs. 45 y 47), de modo que por la
Es
5004
3mm
Figs. 45-53.— Arbacia spatuligera. 45-48: espinas; 49-53: pedicelarios (para más
detalles ver texto).
sl
superficie adapical de la espina el burlete está más cerca del caparazón
que por debajo, en la superficie adoral; en los ejemplares adultos de gran
tamaño las espinas son macizas, especialmente las de la región ambital, que
son las más largas; sobre el ambitus tienden a ser cada vez más cortas, hasta
las inmediaciones del Sistema apical, en donde alcanzan un verdadero aspecto
de porra o maza (Fig. 18). En ejemplares juveniles son relativamente más
largas, y generalmente están truncadas en el extremo, lo que les da un aspecto
espatulado (“spatuligera”). Pedicelarios oficéfalos, tridáctilos y trifoliados con
arcos basales, poco desarrollados en los dos últimos tipos. Oficéfalos (Figs. 49,
50 y 53) semejantes en todo el caparazón, sin diferencias notables según la
región en que se encuentran, con un gran sistema de arcos articulares en la
base. Tridáctilos (Fig. 51) con valvas muy reforzadas por tabiques calcáreos,
especialmente en la lámina u hoja; extremo levemente incurvado hacia abajo;
el borde de la base es notablemente aserrado. Trifoliados (Fig. 52) de tamaño
más bien grande. Esferidios típicamente ubicados en posición perradial en
el borde peristomal de la corona, dentro de una excavación. Pies ambula-
crales muy desarrollados en la región oral con disco de gran tamaño; en la
región apical más reducidos, aunque de gran extensión potencial. Espículas
abundantes en los pies ambulacrales, de forma de varillas o pequeñas porras,
que frecuentemente se anastomosan. Los pies ambulacrales del peristoma tienen
una armadura de espículas que los cubren completamente y el disco calcáreo
está muy modificado.
Comentarios: La descripción de las espinas de A. spatuligera es un punto con-
flictivo en la literatura chilena. Philippi (1857) critica la imprecisión del tra-
bajo de Hupe (in Gay, 1854) a este respecto, aunque sus propias observaciones
no son del todo correctas. El origen de todo ésto parece ser la variabilidad
del aspecto de las espinas según el tamaño de los ejemplares que se consideran.
La posición oblicua del anillo de la base (burlete) permite a las placas
ambitales un mayor arco de movimiento hacia abajo, lo que, indudablemente
tiene incidencia en el desplazamiento de los individuos en el sustrato rocoso
que normalmente habitan. Algunos pedicelarios oficéfalos (Fig. 53) son muy
semejantes a los que A. dufresnei posee en el test en posición oral; no existen
sin embargo, las formas transversales características de la región apical de
esta última especie. Todo esto concuerda en muy buena forma con lo en-
contrado por Koehler (1914). Los pedicelarios peristomales son preferentemente
del tipo oficéfalos, aunque existen las otras dos formas en menor cantidad.
OBSERVACIONES ADICIONALES: En ejemplares adultos las hendiduras
branquiales son muy desarrolladas; las aurículas pueden estar separadas com-
pletamente, contiguas o levemente superpuestas, aunque no se sueldan una
a la otra.
+ 00=
DISTRIBUCION GEOGRAFICA:
Es una especie típica de la costa oeste sudamericana desde Ecuador hasta
el Sur de Chile. Sus límites no han sido nunca establecidos en forma precisa
y aunque diversos autores extienden su rango por el Norte hasta Ecuador,
es probable que no llegue mucho más allá del Perú (Isla de San Lorenzo,
Behías de Sechura e Independencia) (Clark 1948). Hacia el Sur aparentemente
no pasa de Puerto Montt, en donde es reemplazada por A. dufresnei (ver
pág. 131), aunque no existen datos seguros al respecto (Mapa 14).
PROFUNDIDAD:
Litoral, hasta aproximadamente 35 m (ver Apéndice, Tabla XD.
Arbacia dufresnei (Blainville, 1825)
Figs. 54-69 - Tablas V y XI - Mapas 9, 10 y 14
Echinus dufresnii Blainville 1825, Dic. Sci. Nat. 37:76-77.
Arbacia (= Echinocidaris) scythei Philippi 1857, Arch. f. Naturg. 23(1):131-133.
Arbacia dufresnii (Blainville) A. Agassiz 1872, Mem. Mus. Comp. Zool. 3:91-399;
A. Agassiz 1881, Rep. on the Echinoidea of H.M.S. “Challenger” 111:57-58;
Meissner 1896; Arch. f. Naturg. LXII (1):83-89; Koehler 1905, Exp. Ant.
Francaise: 29; Porter 1905, Rev. Chilena Hist. Nat. 1X:131; Koehler 1911,
Deux. Exp. Ant. Francaise: 199-205; Koehler 1914, Echinod. 1, ¿n Michaelsen
Beit. Kennt. Meer. W. Afrikas 2:240; Clark 1925, Cat. Rec. Sea Urch. Bri-
tish Mus.: 69; Mortensen 1935, Mon. of the Echinoidea 11:579; Mortensen
1936, “Discovery” Repts. XI1:215; Geis 1936, Jour. Pal. 10(6):pls. 33-35;
€ Hertlein 1938, Publ. Univ. California. Math. Phy. Sci. 2:18-19; Mortensen
1951, Repts. Lund. Univ. Chile Exp. 3:8.
Arbacia dufresner (Blainville) Bernasconi 1925, Res. 12 Exp. a T. del Fuego 1:
4-7; Bernasconi 1941, Physis XIX: 43; Bernasconi 1947, Gaea VIII:101; Ber-
nasconi 1953, An. Mus. Hist. Nat. Montevideo 22 ser, VI(2):13-15; Bernas-
coni 1966, Rev. Mus. Argentino C. Nat. Zool. 1X(7):151-152; Bernasconi
1973, Rev. Mus. Argentino C. Nat. Hidrob. I11(3):324.
TIPO:
Desconocido. Se fija como Neotipo el ejemplar depositado en el Museo
del Departamento de Zoología de la Universidad de Concepción, con el
N0Q 7966.
MATERIAL ESTUDIADO:
Se estudiaron aproximadamente 50 ejemplares provenientes de las lo-
calidades detalladas en el Apéndice, Tabla XI. Sus medidas se dan en la
¡Tabla V.
OS
DIAGNOSIS:
Test semiestérico, aplanado oralmente. Sistema apical dicíclico, con las
oc. IV y V ocasionalmente insertas. Periprocto con cuatro placas supraanales
triangulares grandés que lo cubren totalmente (raramente tres, cinco o más).
Poros de las oculares generalmente cubiertos. Placas ambulacrales de tipo
arbacioideo, aunque se pueden presentar cuatro pares de poros. Interambulacros
con una notable región mediana desnuda de tubérculos aboralmente hasta el
ambitus, con una coloración característica verde, o más oscura, hasta marrón.
Pares de poros en dos hileras meridianas, que se ensanchan cerca del peristoma.
Epistroma bien desarrollado, granular. Peristoma grande, generalmente su
diámetro es igual al diámetro vertical. Espinas finas y largas, igual a la mitad
dlel diámetro horizontal en los interradios del ambitus, con colores violeta,
marrón o blanquecino (raramente verdosas); pedicelarios oficéfalos de la
región adapical de los radios com la hoja notablemente ensanchada transver-
salmente, con una fuerte constricción entre la hoja y la base; oficéfalos del
peristoma con la hoja más redondeada; tridactilos y trifoliados con procesos
basales de articulación semejantes a los de los oficéfalos, aunque menos desa-
rrollados. Pies ambulacrales sin espículas inmersas en el tejido,
DESCRIPCION:
FORMA Y COLOR DEL TEST: Test semiesférico, aplanado bajo el ambitus,
de tamaño mediano. El color verde que generalmente presenta la parte des-
nuda de las áreas ambulacrales y el color violeta intenso de las espinas hacen
que sea una forma de singular belleza.
Comentarios: En función principalmente de la profundidad, hay variación
ocasional en la intensidad de la pigmentación, alcanzando algunos ejemplares
de 50 m o más una tonalidad obscura, marrón e incluso negruzcos, aún cuando
ejemplares de menor profundidad, de la misma localidad, tienen el verde
característico. Las espinas también se oscurecen, y muchas veces pierden el
tono violeta, pasando a marrón claro, e incluso, ocasionalmente se hacen
blancuzcas.
Se trata de una especie de colores muy llamativos; en el caso de los
ejemplares de color oscuro, su aspecto permite atribuir a ellos la descripción
de A. scythei Philippi (1857), ahora en la sinonimia de A. dufresnet.
SISTEMA APICAL: (Fig. 54). Dicíclico; sólo en muy pocos ejemplares existen
oculares insertas, generalmente la IV y V. El periprocto está cubierto por cuatro
placas supraanales en forma casi invariable. Tan sólo en algunos casos apa-
recen alteraciones en el número, y frecuentemente es la bipartición de una
de las cuatro. El madreporito es generalmente muy poco notable, aún en los
ejemplares adultos; sus poros son discretos, pocos y la placa no es notable-
an
mente abultada. Las genitales están notablemente ornamentadas, con estrías
epistromales en distintas direcciones (Fig. 55). Los poros de las placas oculares
están cerrados por una laminilla calcárea. No existen tubérculos ni gránulos
en las placas genitales, oculares o supraanales; tan sólo un epistroma poco
abultado, que da a las placas del Sistema apical y periprocto un aspecto la-
melar. Margen del periprocto romboidal, con la diagonal mayor sobre las
genitales 1 y 3 aproximadamente.
Comentarios: Bernasconi (1953, 1966) ha encontrado especímenes con las ocu-
lares IV y V contiguas (insertas), lo que coincide con las condiciones de los
ejemplares que yo he podido estudiar. No encuentro ejemplares que tengan
la oc. I inserta. Aún cuando las oculares están mormalmente exsertas, las IV
y V están más próximas al periprocto que las restantes. Normalmente existen
cuatro placas supraanales triangulares. En algunos aparecen cinco o más, con
una frecuencia muy baja (10 a 15%). Esto ha sido notado por numerosos
autores, entre los que se encuentran Bernasconi (1953) y Pawson (1966).
Resulta curiosa la aseveración de Bernasconi (1966) en los equinoídeos del
“Vema” con respecto a que “generalmente placas Oc. I y V contiguas al
periprocto” (sic.). Sin duda se debe al poco número de ejemplares de esa
colección (diez). Es posible encontrar madreporizadas otras placas, además de
la genital 2.
Philippi (1857) describe el Sistema apical de su especie A. scythei muy
semejante a A. dufresnei; sin embargo, él encuentra los poros genitales en
una depresión “und die Oeffnung der Eier leiter selbst liegt in einer Grube”
(sic), carácter que no se encuentra en los ejemplares de 4. dufresnei que he
revisado en este trabajo. Esta es la única característica que hace dudar de la
identidad de 4. scythe: Philippi con A. dufresnei Blainville, aunque es ne-
cesario recordar que su descripción se basa sobre un solo ejemplar.
Agassiz (1881) hace un alcance al asunto del número de placas supra-
anales; sus observaciones, así como las que comenta de Bell (¿n Agassiz, 1881)
son a mi parecer apropiadas, pero carecen de gran importancia, ya que el
número de ejemplares que presentan anormalidades es muy pequeño, y en
ningún caso permite establecer con certeza relaciones entre ontogenia y filo-
genia.
SISTEMA CORONAL:
AMBULACROS: Placas ambulacrales (Fig. 56) de tipo arbacioideo, aun-
que en algunos casos la placa central lleva dos pares de poros, lo que hace
cuatro en vez de tres pares de poros por placa (Fig. 57). Existe un profuso
epistroma granular, especialmente alrededor del tubérculo único en las placas
ambitales. Adapicalmente los ambulacros tienen una sola hilera de tubérculos,
debido a que desaparecen en algunas placas, o bien a la posición exagerada-
=D
Figs. 54-61.— Arbacia dufresnei. 54-55: Sistema apical (textura completa sólo
en placas indicadas con flecha); 56-59: ambulacros e interambulacros;
60: placas interambulacrales ambitales; 61: Sistema peristomal (para
más detalles ver texto).
mente perradial de éstos (Fig. 57). En el ambitus (Fig. 56) tienen dos hileras,
convergentes adoralmente. Los pares de poros están dispuestos en dos hileras
adapicalmente y hasta el ambitus; bajo éste se encuentran en arcos alrededor
del tubérculo y al llegar al margen del peristoma se disponen asemejando tres
o cuatro hileras en cada serie ambulacral (Fig. 69).
INTERAMBULACROS: Placas interambulacrales (Fig. 58) desnudas ada-
picalmente excepto por un tubérculo de posición pronunciadamente adradial,
lo que origina un notable campo interambulacral limpio. Estos tubérculos son
alternados, uno grande y uno de pequeño tamaño en algunos ejemplares
(Fig. 59). A partir del ambitus adoralmente los tubérculos aumentan en ta-
maño de manera que la primera o segunda placa subambital se encuentra
cubierta de tres, cuatro o cinco tubérculos, haciendo desaparecer el campo
interradial desnudo (Fig. 60). En las placas interambulacrales son visibles
estrías (de crecimiento?) (Fig. 60) por un color amarillo o verde más pálido
que el resto de las placas; esto determina un zig-zag interradial. Igual sucede
a menudo con las suturas adapical y adoral de las placas interambulacrales.
El epistroma granular es notable y especialmente desarrollado alrededor del
tubérculo en cada placa (Fig. 58).
Comentarios: Esta especie es muy definida por la constancia de los caracteres
descritos; la extensión del campo libre de tubérculos de los interambulacros
en la región adapical es condición constante, así como la desaparición de
esta condición adoralmente desde el ambitus. El ancho de esta zona es gene;
ralmente mayor que la distancia entre las hileras ambulacrales de pares de
poros, a la misma altura del test.
SISTEMA PERISTOMAL: (Fig. 61). Las diez placas bucales tienen excava-
ciones para alojar la base de los pies ambulacrales; no existen placas entre
los cinco pares. Hay numerosas placas pequeñas inmersas en el tejido del pe-
ristoma, las que llevan en pocos casos pedicelarios oficéfalos; las placas bu-
cales llevan, en cambio numenosos pedicelarios oficéfalos que forman una
corona alrededor del margen adoral del peristoma. Existen espículas de
forma de pequeñas láminas perforadas, dispersas en el peristoma; éstas y
las pequeñas placas (que son en algunos casos difícilmente diferenciables) se
agrupan con mayor densidad en los radios o ambulacros; también aquí las
placas son más mumerosas y de mayor tamaño en relación a las espículas
perforadas.
Comentarios: El peristoma está en la mayoría de los casos pigmentado de un
color marrón oscuro, lo que hace necesario una técnica de aclarado que in-
cluye la parcial destrucción del pigmento. Las espículas son escasas, y es in-
dudable que por engrosamiento van a originar las placas peristomales. Los
6
pedicelarios del peristoma son oficéfalos y tridáctilos acortados. Las observa-
ciones de Koehler (1914) son. poco claras en lo que se refiere a la forma de
estos pedicelarios; una discusión mayor a este respecto se encuentra en la
parte de apéndices del caparazón. Las observaciones de Bernasconi (1953) sólo
indican pedicelarios oficéfalos en el peristoma; sin duda se debe a una in-
correcta identificación de los tridáctilos, que son más cortos que los del ca-
parazón y por esta razón pueden resultar semejantes y confundirse con los
oficéfalos.
.
APENDICES DEL CAPARAZON: Espinas primarias orales (Figs. 62 y 63)
con el correspondiente estuche terminal de color más claro, con tres o cuatro
surcos y las carenas respectivas; desde el ambitus hacia arriba las espinas se
hacen más aguzadas en el extremo y el estuche desaparece; espinas radiales
de la región apical cortas y relativamente más gruesas, macizas, frecuentemente
de mayor diámetro hacia el extremo (Fig. 64). Pedicelarios tridáctilos (Fig. 65)
macizos, con la base casi rectangular y la hoja con forma de triángulo isósceles;
tienen en la base un sistema de arcos o asas semejante al de los oficéfalos,
más fino y menos desarrollado que en éstos. Oficéfalos de dos tipos diferentes:
uno (Fig. 66) con la hoja más ancha que alta, terminada en un vértice agudo,
con una constricción fuerte entre la hoja y la base, que se encuentra distribuido
de preferencia en la región aboral (radios); otro (Fig. 67), con la hoja general-
mente de ancho y largo semejantes, aunque también levemente más anchas
que largas en algunos casos, con el extremo superior no terminado en un
vértice agudo, sino más bien redondeado, con una constricción más bien
moderada entre la hoja y la base. Este último tipo (y en menor grado el
anterior) tienen muy desarrollada una lengúeta (Fig. 67a) en la región media
de la base, que se proyecta horizontalmente. Pedicelarios trifoliados (Fig. 68)
de tamaño relativamente grande, con la hoja lobulada, y también con asas
en la base, aunque poco desarrolladas en comparación a las de los oficéfalos.
Esferidios (Fig. 69a) ubicados típicamente en posición perradial, dentro de
una pequeña cavidad, de forma esférica o esferoidal en el borde de la abertura
del peristoma. Pies ambulacrales sin espículas inmersas en el tejido, siendo
las únicas espículas las que se encuentran en la base del disco calcáreo del
extremo distal, haciendo un soporte cuadrangular, formado por varios estratos
de cuatro espículas con forma de arco con los extremos espatulados e incur-
vados en sentido contrario a la curvatura del arco (ver Fig. 84). El disco cal-
cáreo de la extremidad está formado normalmente de cuatro piezas, pero puede
este número variar entre 3 y 5.
Comentarios: Las espinas constituyen un carácter más bien variable. Tanto
su coloración, como sus proporciones varían de acuerdo al tamaño del ejem-
plar, o incluso dentro de ejemplares de tamaño semejante, en función espe-
E ql
2504:
65-68: pedicelarios; 69: borde
Figs. 62-69.— Arbacia dufresnei. 62-64: espinas;
peristomal con foseta del esferidio (para más detalles ver texto).
|
— 67
cialmente de la profundidad. En general, son agudas y finas, y su coloración
varía de un violeta intenso, pasando por una gama de marrón hasta verde
(en pocos casos) y blanquecino. Las espinas de la región aboral son más ma-
cizas, y tienen el estuche más desarrollado (Fig. 63); las espinas del ambitus
aún conservan el estuche, pero son más finas y frecuentemente más largas
(Fig. 62); las espinas radiales sobre el ambitus son cortas, sin embargo las
escasas interradiales no lo son tanto sino que, por el contrario, son las más
largas de todas, especialmente en ejemplares de Isla Calabrés, Archipiélago
Madre de Dios (50% 28,5” Lat. S.; 75% 14,0” Long. W, ver Mapa 10) y en
algunos casos es posible encontrar en ellas un estuche vestigial. La observa-
ción de Meissner (1896) es en parte correcta, ya que en la mayoría de los
casos las espinas interradiales más largas del ambitus tienen una longitud
igual a un medio del diámetro horizontal; sin embargo en algunos ejemplares
estas espinas alcanzan y sobrepasan en longitud el diámetro horizontal del
test. Philippi (1857) es preciso en su descripción de la existencia del estuche
en las espinas orales, pero su observación sobre las aborales es confusa.
Los pedicelarios constituyen un carácter peculiar de esta especie. Los ofi-
céfalos, sin duda los más útiles para la identificación en especies de este género,
son de dos tipos diferentes, como ya se ha descrito; su ubicación es también
distinta, al menos en los ejemplares que he tenido a mi alcance. El primero
de los tipos parece ser bastante exclusivo de esta especie, ya que no existe
en ninguno de los ejemplares revisados de A. spatuligera. El segundo tipo,
por el contrario, es muy semejante a los oficéfalos que A. spatuligera tiene
distribuidos por todo el caparazón. Koehler (1914) ha discutido en buena for-
ma este asunto, y sus conclusiones son correctas; sin embargo, la valva que él
describe y figura (pl. XV, Fig. 14) pertenece a la región adapical de los radios
(aboral) más a la región del peristoma como él indica. Mortensen (fide Koehler,
1944) ha descrito dos formas diferentes de pedicelarios tridáctilos; no pudiendo
revisar el trabajo y basado en la observación de Mortensen (1935), Bernasconi
(1953 y otros) y mías es posible pensar que se trate de una confusión con
algunos estados intermedios entre oficéfalos y tridáctilos, que son frecuentes
en este género. Los pedicelarios de la región adapical están generalmente
pigmentados de un color morado pálido. “Todos los tipos de pedicelarios pre-
sentan arcos basales de articulación, condición que normalmente sólo existe
en los oficéfalos en otras familias. Esto, sin embargo, no se presta para con-
fusiones, ya que son muy diferentes en su forma general.
No existen espículas en el tejido de los pies ambulacrales, lo que cons-
tituye un carácter que diferencia en buena forma a 4. dufresnei de A. spatu-
ligera; (esta última tiene abundantes, inmersas en el tejido). Tan sólo existen
espículas de las que sirven de soporte a la armadura calcárea de la ventosa
del extremo del pie ambulacral, semejantes en las tres especies de la familia
en Chile (Fig. 84).
6B=
DISTRIBUCION GEOGRAFICA:
Es una especie de la costa sudamericana que alcanza hacia el Norte a la
latitud de Puerto Montt (41% Lat. S.) por la costa del Pacífico, y hasta la
altura del Río de la Plata (35% Lat. S.) por la costa del Atlántico (Bernasconi,
1953). Su dispersión austral es segura hasta el extremo del continente Suda-
mericano (Mapas 9, 10 y 14); sin embargo, Koehler (1905) lo cita de la Isla
Booth-Wandel (ver págs. 131-132), en el Continente Antártico (65% 5” Lat. S.).
PROFUNDIDAD:
El material estudiado indica un habitat desde el litoral, hasta 100 m.
Registros anteriores, sin embargo, se extienden hasta los 315 m (Bernasconi,
Género Tetrapygus L. Agassiz, 1841
Caparazón hemisferoidal, aplanado oralmente, tamaño mediano a grande.
Ambulacros políporos. Tubérculos primarios en series regulares longitudinales
y transversales; tubérculos secundarios (y espinas) presentes.
Especie tipo del género: Echinus niger Molina, por monotipia.
Tetrapygus niger (Molina, 1782)
Vigs. 70-84 - Tablas VI y XI - Mapas 1, 2, 4, 5, 12 y 14.
Echinus niger Molina 1782, Saggio sul. st. Nat. Cile: 348.
Echinocidaris nigra (Molina) Hupe 1854, in Gay, Hist. Fis. Pol. de Chile, 8:
419; Philippi 1857, Arch. f. Naturg. 23(1):33; Meissner 1896, Arch. f. Naturg.
62(1):85.
Arbacia nigra (Molina) A. Agassiz 1881, Rep. on the Echinoidea of H. M. S.
“Challenger”, III: 56; Rathbun 1887, Proc. U.S. Nat. Mus. 1X:263; Philippi
1892, Verh. d. Deutschen Wiss. Ver. 11(4):247; Porter 1905, Rev. Chilena
Hist. Nat. 1IX:131.
Tetrapygus niger (Molina) Mortensen 1909, Ech. d. Deutschen Sudp. Exp:
83, 105; Clark 1910, Bull. M.C.Z. LI1(17):345; Clark 1925, Cat. Rec. Sea Urch.
British Mus.:72; Grant € Hertlein 1938, Univ. California Publ. Math. Phys.
DEN IZ 2d: UlarK 19481 "RED. Ech'" Warm. E Paco 2%x
TIPO:
No establecido; descrito originalmente sin ilustración, probablemente sobre
notas del autor. Se fija como Neotipo el ejemplar depositado en el Museo del
Departamento de Zoología, Universidad de Concepción, con el número 7967,
MATERIAL ESTUDIADO:
Se estudiaron aproximadamente 100 especímenes recientes, provenientes de
los lugares especificados en el Apéndice, Tabla XI. Las dimensiones del ma-
terial descrito se dan en la Tabla VI.
FOSILES: Abundante material del Cuaternario, constituido por trozos de
corona, placas aisladas y mumerosas espinas primarias y secundarias sueltas,
provenientes de la Bahía La Herradura de Guayacán, Provincia de Coquimbo.
Los depósitos corresponden al borde Oeste de la Bahía, a una altura aproxi-
mada de 2 m. s.n.m. (ver Mapa 5, para edad, ver p. 76).
DIAGNOSIS:
Test semiesférico o globoso, de color violeta intenso a negro, con los
tubérculos blancos con el ápice violeta. Sistema apical dicíclico, con la ocular
V invariablemente inserta, y las oculares 1 y IV ocasionalmente insertas tam-
bién. Guatro placas supraanales subtriangulares, que en adultos de gran ta-
maño (sobre 75 mm diámetro horizontal) se multiplican, alcanzando frecuente-
mente hasta veinte. Placas ambulacrales políporas, arbacioides, con cuatro a
cinco pares de poros en las ambitales, con un sólo tubérculo primario, grá-
nulos y epistroma bien desarrollado. Placas interambulacrales con uno a varios
(hasta seis) tubérculos primarios dispuestos en una serie horizontal u oblicua
en las placas aborales y orales, respectivamente. En las placas interambula-
crales aborales existen de uno a varios tubérculos secundarios, aumentando
su número progresivamente desde el ápice hacia el ambitus, al igual que los
primarios, dispuestos como ellos en una serie horizontal, en posición adapical
en la placa. Peristoma con numerosas placas inmersas en el tejido, que llevan
protuberancias fijas o papilas, bastantes desarrolladas; pares de pies ambula-
crales bilobulados. Espinas primarias con estuche apical poco desarrollado o
vestigial en las ambitales y orales. Espinas de la región apical acortadas,
muchas con forma de maza. Pedicelarios oficéfalos de dos tipos, una de las
formas transversa, con dos lóbulos semiesféricos en los lados de la hoja de la
valva; trifoliados ausentes. Valvas de los pedicelarios con una coloración vio-
leta o morada característica.
DESCRIPCION:
FORMA Y COLOR DEL TEST: Test semiesférico a globoso en ejemplares
de gran tamaño; en juveniles es aplanado. Color negro o violáceo intenso;
en los caparazones desnudos resaltan las bases de los tubérculos más claras, y las
hileras de pares de poros oscuras. En la región oral el color es más claro en
los caparazones desprovistos de púas.
Comentarios: T. niger ha sido siempre identificado con su coloración negra,
que en realidad corresponde a un color violeta intenso. L.oos ejemplares adultos
Me
de gran tamaño (diámetro horizontal mayor de 80 mm), tienen una forma
globosa característica, aunque los juveniles son más bien aplanados.
SISTEMA APICAL: Sistema apical dicíclico (Fig. 70), con la ocular V inserta
aunque también la I y IV en menor forma y en algunos casos exsertas. Madre-
pórica de mayor tamaño que las restantes genitales, abultada, con irregulari-
dades en forma de crestas que también están presentes en las restantes genitales.
Poros de las oculares cubiertos por una laminilla. Cuatro placas supraanales
subtriangulares, como en los otros géneros de la familia, aunque en los adultos
es muy frecuente que éstas se multipliquen, llegando a ser muy numerosas.
Comentarios: En los ejemplares adultos de gran tamaño (diámetro horizontal
mayor de 80 mm) es generalmente difícil reconocer los límites de las placas
del Sistema apical, debido a la intensa ornamentación con pliegues y crestas
que se desarrollan sobre ellas. Las placas oculares V, 1 y IV aparecen insertas
en proporción decreciente en este mismo orden (Figs. 71, 72, 73). Troschel
(cf. Koehler 1914: 240) estableció el género Pygomma para aquellos arbácidos
en los cuales una o más placas oculares tocan el periprocto, incluyendo allí
a nuestras especies T. niger y A. spatuligera; su determinación no ha sido
mantenida, a partir de Loven (Koehler, op. cit).
SISTEMA CORONAL:
AMBULACROS: Placas ambulacrales de tipo arbacioídeo, con cuatro y
a veces cinco pares de poros en las ambitales (Fig. 77). Un tubérculo primario
y epistroma cubren el resto de la placa. Entre los poros del par se dispone un
gránulo alargado de ornamentación (epistroma). Cada placa ambulacral lleva
un tubérculo, a partir del ápice, de modo que existe una doble hilera me-
ridiana de tubérculos ambulacrales completa en cada ambulacro. Hileras
meridianas de pares de poros se ensanchan bajo el ambitus.
INTERAMBULACROS: Placas interambulacrales siempre con un tu-
bérculo primario a lo menos, y en el ambitus con una serie horizontal oblicua
de hasta seis tubérculos primarios (Fig. 78). Con tubérculos secundarios nu-
merosos, dispuestos en forma irregular en las primeras placas, pero a partir
de la quinta o sexta (en ejemplares adultos) desde el Sistema apical se dis-
ponen también en series horizontales sobre los tubérculos primarios (Fig. 78).
Estos tubérculos secundarios desaparecen en el ambitus y bajo él. En el resto
de la placa existen numerosos gránulos y epistroma especialmente en aquellas
ubicadas sobre el ambitus; las de la región oral están casi completamente cu-
biertas por los grandes tubérculos primarios, los que sólo dejan espacios para
unos pocos gránulos.
Comentarios: Las placas ambulacrales son comparativamente pequeñas en
relación a las interambulacrales. Las interambulacrales no dejan zonas libres
e
2mm — tn
Figs. 70-76.— Tetrapygus niger. 70-73: Sistema apical; 74-75: Sistema peristo-
mal; 76: pie ambulacral peristomal (para más detalles ver texto).
apicalmente, más que en algunos ejemplares en forma muy excepcional, por
lo que a partir de Troschel (cf. Koehler, 1914) se lo debía clasificar dentro del
género Echinocidaris. Esta condición lo aproximaba a las especies de arbácidos
de las costas del Atlántico; sin embargo hoy se ha otorgado: una importancia
mucho menor a este carácter, y la presencia de tubérculos secundarios ha
independizado al género monotípico Tetrapygus de los restantes arbácidos.
Hupe (¿in Gay, 1854) destaca la doble hilera de tubérculos ambulacrales com-
pleta desde el ápice como un carácter que distingue a esta especie de los
otros arbácidos de nuestras costas. Un carácter notable relacionado con la
existencia de tubérculos (y espinas) secundarias en Tetrapygus es su presencia
exclusivamente interambulacral; no existen nunca en las placas ambulacrales;
Philippi (1857) en su descripción de Arbacia scythei (ahora en la sinonimia
de A. dufresnel) se refiere a una forma muy semejante a T. niger y cuya más
importante diferencia estriba en los espacios interambulacrales libres de tu-
bérculos (y espinas) adapicalmente, que Philippi describe pero que T. niger
no posee; ésta es, como se ha dicho, la razón para asociar a A. scythei con
A. dufresnel, que sí posee estas características.
SISTEMA PERISTOMAL: En ejemplares adultos está cubierto casi entera-
mente de placas; en ejemplares juveniles y adultos de poco tamaño hay mayor
densidad de placas en las regiones ambulacrales (Fig. 74). Todas estas placas,
de tamaño variable, llevan uno o más tubérculos fijos, o papilas (Mortensen
1935, 11:530, 583) que no llevan sobre ellos ningún apéndice móvil (Fig. 75).
Placas ambulacrales cubiertas de gránulos de asiento de pedicelarios, los que
también existen sobre otras placas del peristoma, de tipos oficéfalo y tridáctilo,
principalmente. Adoralmente dentro del círculo de placas bucales existen algu-
nas placas o espículas de forma de fimas láminas perforadas, que en adultos son
más numerosas y engrosadas. Los pies ambulacrales del peristoma tienen su
disco notablemente alargado, bilobulado (Fig. 76).
Comentarios: Las pequeñas placas dispersas en el peristoma en juveniles mues-
tran ya la característica de las que lo cubren casi completamente en adultos,
una tuberculación que no corresponde, como se dice más arriba, a bases de
apéndices, sino que se trata de tubérculos fijos, probablemente una mani-
festación en el peristoma del epistroma característico del resto del test. En
esto se aproxima a la condición de las placas peristomales de A. spatuligera,
que posee también una granulación intensa (Fig. 44), aunque en esta última
se trata de los gránulos de asiento de pedicelarios. Los pies ambulacrales
son muy constantes en su característica de ser bilobados, con el disco calcáreo
muy modificado, característica que comparten los restantes arbácidos.
APENDICES DEL CAPARAZON: Espinas primarias (Fig. 79) progresivamente
más cortas desde el ambitus adapicalmente; las más próximas al Sistema apical
8 =
frecuentemente son cortas y gruesas, en forma de maza. Las ambitales son
generalmente las más largas, disminuyendo consecuentemente de tamaño desde
el ambitus adoralmente; las subambitales y ambitales (Fig. 79) tienen vestigios
del estuche apical que es característico del género afín Arbacia. Burlete bien
desarrollado, de posición oblicua. Espinas secundarias (Fig. 80) más pequeñas
que las anteriores, con el burlete poco desarrollado, también de posición obli-
cua; no poseen en ningún caso estuche apical ni vestigios de él. Pedicelarios
oticéfalos (Figs. 81-82) de dos tipos diferentes, unos de forma semejante a los
de otros géneros, con la hoja normalmente desarrollada con el borde aserrado
(Fig. 81), y otros con la hoja bilobulada, con dos lóbulos semiesféricos laterales,
lo que le otorga un aspecto transversal característico (Fig. 82). Los primeros
están generalmente presentes en todo el caparazón excepto la región adapical,
en donde preferentemente se ubican los segundos; sin embargo ni la diferencia-
ción ni la ubicación son estrictas; tienen arcos basales articulares muy desa-
rrollados y en la base del tabique mediano de las valvas llevan una proyección
laminar en forma de lengúeta (Figs. 8la, 82a), que hace prominencia hacia
el centro del pedicelario. Valvas de los pedicelarios tridáctilos (Fig. 83) con el
borde de la hoja aserrado, con arcos basales, aunque poco desarrollados. No
se observan pedicelarios trifoliados. Las valvas de todos los tipos de pedi-
celarios presentan un típico color morado o violeta, al igual que la termi-
nación del estilete de los pedicelarios, que sirve de asiento a las valvas. Esfe-
ridios típicamente ubicados en una cavidad en el borde del peristoma en
posición perradial. Pies ambulacrales muy desarrollados en la región oral, en
donde pueden estirarse varios centímetros, con un disco calcáreo formado
generalmente por cuatro placas en la ventosa terminal,; pies del peristoma
bilobulados. La base del disco calcáreo de los pies ambulacrales presenta las
características placas en forma de arco que hacen las veces de soporte en los
arbácidos (Fig. 84).
Comentarios: Las espinas primarias del ambitus son generalmente las más
largas, y en las que con mayor frecuencia es posible encontrar vestigios del
estuche terminal característico de las espinas primarias de los arbácidos. Esta
es una estructura muy poco notable, gencralmente confinada al ápice mismo,
y que muchas veces sólo revela el examen microscópico. Las espinas secun-
darias no poseen este estuche, y sólo están presentes sobre el ambitus, en los
interambulacros; su forma es de maza, con el extremo generalmente de mayor
diámetro que la base.
Los pedicelarios oficéfalos con sus valvas con la hoja transversa bilobu-
lada, que generalmente se ubican en la región aboral son algo semejantes a
aquellos que Arbacia dufresnei posee en la misma región, aunque en Tetra-
pygus no están restringidos a los extremos apicales de los ambulacros como
en ésta. Esto ya ha sido anotado por Koehler (1914) aunque este autor cita a
an
—e
Figs. 77-84.— Tetrapygus niger. 77-78: placas ambulacrales e interambulacraies
ambitales; 79-80: espinas; 81-83: pedicelarios; 84: espícula de pie
ambulacral (para más detalles ver texto).
Mortensen (1) para la morfología de los oficéfalos transversos de A. dufresnet,
que él no pudo observar, Los pedicelarios tridáctilos presentan procesos ba-
sales de articulación, característica de los arbácidos que ha sido comentada
antes en este trabajo, y especialmente reconocida desde Geis (1936) para esta
familia. Los pedicelarios oficéfalos presentan también, al igual que en Arbacia
spatuligera y dufresnei uma lengúeta en la base del tabique mediano de la
valva, prominente hacia el centro del pedicelario. La ausencia de pedicelarios
trifoliados es notable aunque no se puede descartar que existan. Sin em-
bargo es conveniente destacar que en A. spatuligera y dufresnei los trifoliados
se distinguen poco de los tridáctilos, y casi exclusivamente por su tamaño, y
recordar la opinión de Geis (op.cit.) respecto al cuidado con que deben apli-
carse estas distinciones, nominales y morfológicas, que distan mucho de ser
naturales. Resulta notable el color morado de las valvas de los diferentes
tipos de pedicelarios. Su pigmentación es muy firme, y se mantiene aún des-
pués del tratamiento con NaCIO concentrado-caliente. y
No existen espículas en los pies ambulacrales, y sólo tienen el acostum-
brado disco calcáreo terminal en la ventosa, cuyas cuatro piezas son unidas
por las placas en forma de arco con los extremos lobulados, agrupadas en
forma de un cuadrángulo, que no se diferencia E de las presen-
tadas «por Arbacia.
OBSERVACIONES ADICIONALES: Aurículas alargadas cuyas partes no
siempre se topan en el extremo, y cuando lo-hacen=se superponen ligera-
mente, sin soldarse una a la otra. ;
DISTRIBUCION GEOGRAFICA:
Desde el Norte del Perú (Paita, 5% Lat. S., (fide Clark 1910, 1948), hasta
el Estrecho de Magallanes, en la localidad de Punta Chilota, aproximadamente
532 20' Lat. S. (ver Tabla XI, Mapas 12 y 14), lo que constituye una confir-
mación de antiguos registros de la especie en el extremo Sur. :
PROFUNDIDAD:
Litoral, hasta aproximadamente 40 m (Tabla XI).
EDAD:
T. niger es una especie abundante actualmente en el litoral chileno, en
su extensión continental. Como se ha dicho anteriormente, se estudiaron espe-
címenes, probablemente fósiles, provenientes de la bahía La Herradura de
Guayacán, Provincia de Coquimbo (Mapa 5).
La localidad ha sido reconocida como Terciario desde tiempos de Darwin
(fide Herm 1969). Fuenzalida y Hoffstetter (in Hoffstetter et.al. 1957). le
asignan edad Plioceno a las capas inferiores (Formación Coquimbo) y con-
(1) = no especifica obra.
6
sideran post-pliocénicos hasta recientes a los depósitos suprayacentes, siguiendo
el concepto de Darwin. Ultimamente, Herm y Paskoff (1967, fide Herm 1969)
y Herm (1969) han estudiado la estratigrafía y paleontología del Terciario
superior y Cuaternario del Norte y centro de Chile; de acuerdo a ellos los
depósitos de donde proviene el material estudiado corresponden al Holoceno
medio-inferior, denominado Ciclo marino “Vega”.
Orden TEMNOPLEUROIDA Mortensen, 1942
[nomen translatum Durham £ Melville 1957 (ex Suborden Temnopleurina
Mortensen 1942), fide Fell £ Pawson 1966).
Linterna camarodonta. Caparazón generalmente esculpido, con crestas
epistromales o depresiones suturales, o ambas, al menos en estados juveniles.
Si el caparazón no presenta epistroma, las hendiduras bramquiales son muy
profundas y conspicuas (fide Fell k Pawson 1966). “Tres familias, una repre-
sentada en Chile.
Familia Temnopleuridae A. Agassiz, 1872
[Temnopleuridae A. Agassiz 1872, emend. Duncan 1889, Mortensen 1942 (fide
Fell £ Pawson 1966).]
Tubérculos imperforados, usualmente crenulados. Caparazón generalmente
con epistroma en forma de crestas y depresiones o ambos. Ambulacros tri-
geminados de tipo equinoídeo. Poros dispuestos en una o varias series verticales.
Zonas poríferas no expandidas adoralmente. Hendiduras branquiales poco
profundas (fide Fell £ Pawson 1966). 39 géneros, uno de los cuales está en
Chile.
Género Pseudechinus Mortensen, 1903
Pamaño pequeño a moderado, hemisferoidal a subcónico. Sin poros
angulares. Epistroma poco notable, en forma de crestas que radian desde el
tubérculo primario, presente en juveniles y ocasionalmente en adultos. Tu-
bérculos primarios levemente crenulados o no crenulados. Sistema apical di-
cíclico o con una o dos oculares insertas. Placa supraanal notable. Espinas
sin púas o ganchos (fide Fell £ Pawson 1966, partim). Una especie presente
en Chile.
A, PU
Especie tipo del género: Echinus albocinctus Hutton 1872, designado
por Mortensen, 1903.
Pseudechinus magellanicus (Philippi, 1857)
Figs. 85-96 - Tablas VII y XI - Mapas 10, 12 y 15
Echinus magellanicus Philippi 1857, Arch. f. Naturg. 23(1):130; A. Agassiz 1881,
Rep. on the Echinoidea of the “Challenger”, 111:116; Rathbun 1887, Proc.
U.S. Nat. Mus. 9:278; Philippi 1892, Verh. d. Deutsch. Wiss. Ver. 11(4):246-
247; Meissner 1896, Arch. f. Naturg. 52(1):87; Hutton 1904, Ind. f. Novae
Zealandiae: 289 partim; Koehler 1906, Echinodermes Exp. Ant. Francaise: 30,
Echinus fueginus Philippi 1898, Rev. Chil. Hist. Nat. 11:88.
NVotechinus magellanicus (Philippi) Dóderlein 1905, Zool. Anz. XXVIII: 623;
Dóderlein 1906, Echinoiden der Deutschen Tief. Exp. “Valdivia” var. typica
y hassleri (sic): 227 taf. XXVII Fig. 9; Mortensen 1936, “Discovery” Repts.
Ech. £ Oph. XII:220; Bernasconi 1941, Physis XIX:44,
Pseudechinus magellanicus (Philippi) Clark 1925, Cat. Rec. Sea Urch. Bri-
tish Mus.: 118; Bernasconi 1925, Res. 12 Exp. a T. del Fuego: 10; Grant £
Hertlein 1938, Univ. California Pub. Math. Phys. Sci. 2:22-23; Mortensen
1943, A Mon. of the Echinoidea 1II,: 232; Mortensen 1952, Rep. Lund.
Univ. Chile Exp. 3:8; Bernasconi 1953, An. Mus. Hist. Nat. Montevideo Vl
(2):17, Láms. VII Figs. 2-3, VIII Figs. 1-6, XVIII Figs. 3-4; Bernasconi 1966,
Rev. Mus. Argentino C. Nat. (Zool.) IX(7):152; Pawson 1966, Pac. Sci.
XX(2):208 Figs. 2-3; Bernasconi 1973, Rev. Mus. Argentino C. Nat. (Hi-
drob.) 111(3):324,
TIPO:
No designado; se establece como Neotipo el ejemplar depositado en el
Museo del Departamento de Zoología de la Universidad de Concepción con
el NQ 7968.
MATERIAL ESTUDIADO:
Aproximadamente 200 ejemplares, detallados en el Apéndice, Tabla XL
Sus dimensiones se dan en la Tabla VIIa.
DIAGNOSIS:
Tamaño pequeño. Sistema apical dicíclico, con la ocular 1 invariablemente
inserta y la madrepórica de gran tamaño, abultada. Placas periproctales con
una supraanal subcircular o subtriangular grande, que ocupa en los ejem-
plares juveniles alrededor de un 80% y en los adultos alrededor de un 509%,
del periprocto, y dos laterales adyacentes a la supraanal, alargadas y varias
e Bo
placas pequeñas alrededor del ano, desplazado fuertemente hacia la ocular 1
inserta. Placas con un tubérculo primario cada uno, liso o finamente cre-
nulado a partir del cual existe epistroma en los estados juveniles, y ocasional-
mente en adultos. Test sin púas de color marrón, morado, rojizo o rosado,
verdoso, grisáceo o blanquecino, con las columnas de pares de poros de color
blanco (lo que produce en muchos de los casos el efecto de bandas meridianas
de colores), de forma aplanada o semiesférica. Espinas estriadas, muy finas,
de colores semejantes al test aunque más claras, y de color más intenso en
la base. Valvas de los pedicelarios globíferos con el diente apical abierto en
el dorso, dientes laterales uno o dos por lado, a veces el de un lado notable-
mente mayor que los otros, ocasionalmente de disposición impar.
DESCRIPCION:
FORMA Y COLOR DEL TEST: Semiesférico o aplanado, con el diámetro
horizontal aproximadamente igual al doble del diámetro vertical. Color muy
variable en los caparazones, entre ambulacros e interambulacros, variando en-
tre marrón, morado, rosado, verdoso, grisáceo o blanquecino. Las series ver-
ticales de pares de poros conservan una tonalidad blanquecina, por lo que
generalmente el caparazón desprovisto de espinas tiene bandas meridianas de
colores. En otros ejemplares la coloración es morado uniforme, especialmente
en los especímenes de poca profundidad.
Comentarios: Mortensen (1913:231) caracteriza a Pseudechinus albocinctus
por la coloración del test, en forma muy semejante a la descripción que
aquí se hace de P. magellanicus, estableciendo (op. cit.: 235) posteriormente
la gran afinidad entre estas dos especies a este respecto. Esta peculiar pig-
mentación del caparazón de P. magellanicus se presenta preferentemente en
ejemplares de profundidad (más de 200 m), combinado con un aspecto ge-
neral muy frágil. Estos colores tienden a desaparecer en ejemplares preserva-
dos durante largo tiempo. Los ejemplares de poca profundidad y litorales
son de color uniforme, morado o violeta suave, con las espinas más claras
en el extremo.
SISTEMA APICAL: Dicíclico, con la ocular I inserta invariablemente (Fig. 85);
ocasionalmente existen otras oculares insertas; oculares de menor tamaño
que las genitales; madrepórica abultada, de mayor tamaño que las restantes
genitales. Placas periproctales con una supraanal conspicua, de gran tamaño,
relativamente más grande en juveniles (80%, del periprocto) que en adultos
(509), con dos placas laterales de menor tamaño, alargadas, y varias otras,
pequeñas, alrededor del ano, que se encuentra fuertemente desplazado en
dirección de la ocular I, inserta. Todas las placas periproctales son de tex-
tura granular y apariencia translúcida y brillante y la supraanal muestra una
disposición radial de los gránulos.
a
Comentarios: El sistema apical es, sin duda, uno de los aspectos más carac-
terísticos de P. magellanicus. La constancia de la ocular 1 inserta fue comen-
tada por Jackson (fide : Mortensen 1943:234) y Mortensen (0p.cit.). y se ve
confirmada por los ejemplares estudiados aquí.
SISTEMA CORONAL:
AMBULACROS (Fig. 86): Placas ambulacrales de tipo equinoídeo, trige-
minadas, con un tubérculo primario, de posición central, solevantado cons-
picuamente sobre la placa, dispuestos en una serie vertical en el caparazón.
Alrededor de cada primario existen tres o cuatro tubérculos secundarios. En
ejemplares juveniles y ocasionalmente en adultos (aproximadamente 2%) es
posible observar epistroma, en forma de crestas que radian a partir del tu-
bérculo central, estableciendo frecuentemente puentes entre éste y los tu-
bérculos secundarios periféricos (Fig. 87). Este carácter se halla más pronun-
ciado en las placas ambitales.
INTERAMBULACROS: Placas interambulacrales (Fig. 88) con un tu-
bérculo primario, dispuestos en el test en una hilera vertical y varios (apro-
ximadamente diez) tubérculos secundarios alrededor de éste. En adultos con
epistroma, éste es más notable en los ambulacros.
Comentarios: Los tubérculos primarios están marcadamente levantados sobre
la placa, incluyendo todo el espacio encerrado por la aréola, que está leve-
mente excavada. Es llamativa la aparición de epistroma, que asegura la co-
rrecta posición del género dentro del Orden Temnopleuroida. Esto ya había
sido descrito en ejemplares juveniles pequeños por Pawson (1966:208, Fig. 2)
y comentado por la importancia del hallazgo anterior de Fell (1958, fide
Pawson op. cit.) en especies neocelancesas del género. Este es el primer re-
gistro de este carácter en adultos de P. magellanicus. (Para localidad, ver
Mapa 11).
SISTEMA PERISTOMAL: Sin placas además de las diez usuales bucales
(Fig. 89). Sin espículas en la membrana peristomal, excepto pequeñísimos
gránulos calcáreos en el borde interno (adoral) de la membrana, inmersos
en ella. Con pedicelarios oficéfalos, trifoliados y tridáctilos sobre las placas
bucales; sin espinas.
Comentarios: P. magellanicus cumple en forma rigurosa con la condición de
no tener espinas en el peristoma, igual que los otros representantes del gé-
nero; no hay tampoco espículas, excepto las bihamadas que presentan los
pies ambulacrales. Existen pequeñísimos cuerpos calcáreos de forma esferoidal
en el tejido engrosado del margen interior de la membrana peristomal, sobre
los cuales sería preciso realizar un estudio detenido (por su posible relación
con el mecanismo de secreción de carbonato de calcio para engrosar las
placas o espículas).
en
Figs. 85-89.— Pseudechinus magellanicus. 85: Sistema apical; 86: ambulacro;
87: placa ambulacral ambital; 88: interambulacro; 89: Sistema peris-
tomal /se indican con flecha las placas con textura completa, el resto
de la figura semiesquemática; para más detalles ver texto).
APENDICES DEL CAPARAZON: Espinas primarias (Fig. 90) rectas, muy
estriadas, con el burlete muy desarrollado, longitud variable, en ejemplares
juveniles son muy finas y largas, hasta 10 mm en ejemplares de diámetro
horizontal 10 mm (colectados a profundidades mayores de 200 m). Espinas
secundarias (Fig. 91) cónicas, sin burlete notable; miliares escasas, más fre-
cuentes en la región oral, estrías sin ganchos ni borde aserrado.
Pedicelarios globíferos (Figs. 92, 93 y 94) generalmente abundantes, de
tamaño variable; unos pequeños, con sus valvas de alrededor de 160 y de
longitud, y otros mayores, con valvas de alrededor de 400 ¡ de longitud, de
lorma semejante, con uno o dos dientes laterales por lado; diente apical
notable, abierto, con un surco dorsal, levemente curvado hacia abajo; algu-
nos tienen diferenciada abruptamente la base de la hoja, con hombros angu-
losos (Fig. 94). Oficéfalos (Fig. 95) con arcos articulares grandes, abundantes.
Tridáctilos (Fig. 96) más bien escasos, de tamaño variable, entre 200 y 300 p
de longitud valvar, con la hoja levemente diferenciada de la base.
Comentarios: El largo de las espinas de los ejemplares provenientes de las
cercanías de Juan Fernández es notable, y explicable debido a su profundidad
(alrededor de 250 m) y al hecho de provenir ciertamente de aguas calmadas.
Esto ha sido notado por Fell, F. J. (in litteris), también en ejemplares co-
lectados en el “Hassler” en 1872 y más recientemente por el “Anton Bruun”
en la misma zona. Aún más, un ejemplar colectado por el “Hero” en la
región del Golfo de Penas, también de profundidad (250 m) y de pequeño
tamaño, tiene las espinas notablemente largas y finas.
Los pedicelarios globíferos tienen en algunos ejemplares valvas atípicas,
que constituyen formas muy “hombradas”, en cierto modo parecidas a las
que poseen algunas especies del género Sterechinus. El número y posición
de los dientes laterales es muy variable dentro de esta especie aunque más
constantes dentro de las mismas poblaciones. Así, por ejemplo, es muy fre-
cuente en los especímenes provenientes de Juan Fernández que tengan un
diente en un lado, bastante desarrollado, y en el otro un diente más pequeño.
Esto es menos frecuente en los ejemplares de la región Sur, en los que
usualmente hay dos dientes a cada lado. En los ejemplares de Juan Fernández
es también notable la longitud de la hoja de los pedicelarios globíferos,
alrededor de 1,5 a dos veces el largo de la base, lo que en ejemplares de
otras regiones alcanza apenas a 1,5 veces. Son también relativamente más
frecuentes las formas “hombradas” en las valvas de los pedicelarios globí-
feros de los ejemplares provenientes de Juan Fernández que en los de la
región austral.
OBSERVACIONES ADICIONALES: Linterna camarodonta, dientes quillados
o carenados, epífisis se cierran dejando un foramen. Tamaño grande en relación
al caparazón.
7 e
Figs. 90-96.— Pseudechinus magellanicus. 90-91: espinas; 92-96: pedicelarios
(para más detalles ver texto).
=83 —
DISTRIBUCION GEOGRAFICA:
Hacia el Sur alcanza al menos el Estrecho de Magallanes; hacia el Norte
llega por el Atlántico a la latitud del Río de La Plata (35% Lat. S, fide
Bernasconi 1953) y por el Pacífico hasta la latitud de Puerto Montt (41?
Lat. S) por el litoral continental, alcanzando aisladamente el Archipiélago
Juan Fernández (Más a Tierra), en los 33-34% Lat. S (Ver Mapa 15).
PROFUNDIDAD:
Litoral hasta 360 m. Se amplía levemente su rango batimétrico, anterior-
mente registrado hasta 340 m (Bernasconi 1953).
"Pseudechinus cf- magellanicus (Philippi, 1857)
MATERIAL ESTUDIADO:
Cuatro especímenes, provenientes del corte de camino, aproximadamente
a 300 m desde la desembocadura del Río: Raqui-Tubul hacia el Este, en la
base de la Formación Tubul (ver Mapa 8). El material consiste en dos mol-
des internos en mal estado y dos coromas completas, a las que faltan el
Sistema apical y peristoma. Además, numerosas espinas sueltas, asociadas
con la arenisca que contiene los fósiles. Sus dimensiones se dan en la Tabla
VII b del Apéndice. Depositado en la Colección del Depto. de Geología y
Paleontología, U. de Cóncepción.
DESCRIPCION:
Placas ambulacrales de. tipo equinoídeo, trigeminadas. Tubérculos pri-
marios levemente crenulados, solevantados, ubicados uno por placa. Placas
interambulacrales semejantes a las descritas en P. magellanicus, cada una
con un tubérculo primario semejante a los de las ambulacrales, aunque
ostensiblemente mayores que los de aquellas. Tubérculos primarios dispuestos
en hileras. Tubérculos secundarios en número de seis a ocho por cada placa,
dispuestos adyacentes a las suturas en todo el margen de las placas. Epis-
troma moderado, presente.
Espinas primarias (obtenidas por disgregación de la roca encajadora) idén-
ticas a las descritas para P. magellanicus; espinas secundarias también,
Moldes internos irreconocibles, asociados a esta especie por el tamaño
y proveniencia común con el material anteriormente descrito.
Comentarios: La completa identidad de los fósiles con la especie reciente del
género en nuestras costas (P. magellanicus) es imposible de establecer, sin
contar al menos con ejemplares que conservan el Sistema apical, o lo que es
más difícil, espinas y/o pedicelarios sobre el caparazón. Sin embargo, el
pr
aspecto general de las coronas, y sobre todo el de las espinas encontradas
en la roca permite establecer ciertas posibilidades de identificación del ma-
terial, por lo que se ha conferido la especie a Pseudechinus magellanicus
(Philippi 1857).
Junto con las espinas descritas de Pseudechinus, existen, en el mismo
material, espinas de otros grupos que también se encuentran en la tafo-
cenocis de la Formación Tubul.
LOCALIDAD:
Philippi (1887) reconoció paleontológicamente los afloramientos tercia-
rios de la desembocadura del Río Tubul, en la Bahía de Arauco. Bruggen
(1950) explica su diferencia con los afloramientos isocrónicos del resto del
país como una diferencia de facies, considerándolos como depósitos a “gran
distancia de la costa” (sic) a diferencia de los del Norte, “sedimentos forma-
dos en la vecindad de la costa” (sic) Feruglio (1949) se refiere a estos aflora-
mientos como “capas de Tubul”, que es la denominación que Hoffstetter
et.al. (1957) reconocen como original. Tavera (1942) sólo agrega a las obser-
vaciones de Bruggen (0p.cit.) una localidad más en donde afloran las are-
niscas del Plioceno y su base (al Sur de Los Alamos) y algunas especies de
fósiles recolectadas en ellas. Ultimamente, Martínez y Osorio (1968) han estu-
diado los foraminiferos de estos afloramientos, asignándole el nombre y rango
de Formación, y corroborando las observaciones de Bruggen (op.cit.) respecto
al ambiente en que dicha formación se depositó, caracterizándola como de
profundidad cercana a los 150 m, con temperatura de fondo no mayor de
8-92, con temperatura superficial de 14-15%C, ambiente de mar abierto.
EDAD:
Bruggen otorga a estas areniscas edad Plioceno. Martínez y Osorio (op.ctt.)
afinan la estratigrafía de la localidad, asignando edad Plioceno medio a la
base, y a la Formación en su conjunto. Los fósiles estudiados en este trabajo
no arrojan mayores datos al respecto. Es interesante mencionar que el gé-
nero Pseudechinus se conoce también fósil del Oligoceno y Mioceno inferior
de Australia del Sur (Pawson 1969), y del Plioceno y Pleistoceno de la región
Australo-neocelandesa (Fell, 1962; Fell XK Pawson 1966).
A <Ú
Orden £CHINOIDA Claus, 1876
(= Suborden £Echinina Mortensen 1942)
Linterna camarodonta. Test no esculpido (sin epistroma). Hendiduras
branquiales poco profundas. “Tubérculos imperforados, no crenulados. Espinas
sólidas. “Tres familias, una representada en Chile.
Familia Echinidae Gray, 1825
(emend. Mortensen 1943)
Caparazón de tamaño moderado a muy grande. Ambulacros con placas
trigeminadas o políporas, de tipo equinoídeo. Sistema apical dicíclico, o con
oculares 1 y V insertas. Pedicelarios globíferos, oficéfalos, tridáctilos y tri-
foliados presentes. Globíferos sin glándulas en el tallo, sin cuello (excepto
Loxechinus), valvas con uno a numerosos dientes a ambos lados del diente
apical, Color variable entre blanco, verde, rojo (distintas tonalidades) o púr-
pura. 13 géneros, tres de ellos presentes en el litoral chileno.
Género Dermechinus Mortensen, 1942, emend.
Un tubérculo primario en cada placa ambulacral. Espinas secundarias
pequeñas, muy numerosas, formando una cubierta densa, por sobre la cual
las espinas primarias sobresalen en forma conspicua. Ganchos de las espinas
secundarias radian horizontalmente desde la espina. Sistema apical muy pe-
queño en relación al tamaño del test, dicíclico; peristoma más pequeño que
el Sistema apical, con la membrana peristomal ocasionalmente con algunas
placas además de las bucales, con algunas espículas bihamadas y numerosas
espículas en forma de pequeñas láminas perforadas, aunque en algunos casos
tiene sólo las diez placas bucales.
Especie tipo del género: Echinus horridus A. Agassiz 1879, designado por
Mortensen (1942), género monotípico.
Dermechinus horridus (A. Agassiz, 1879)
Figs. 97-108 - Tablas VII y XI - Mapas 9, 11, 16 y 17
Echinus horridus A. Agassiz 1879, Proc. Amer. Acad. XIV:203; A. Agassiz 1881,
Rep. on the Echinoidea of H.M.S. “Challenger”, 1M1:115, pl. VI, Figs. 1-5;
Grant £ Hertlein 1938, Publ. Univ. California Math. Phys, Sci, 2:22,
-
Sterechinus horridus (A. Agassiz) Dóderlein 1906, Echinoiden der Deutschen
Tief. Exp. “Valdivia”: 220, tf. 28(20), Fig. 1-2, 35(27), Fig. 2-3, 47(39),
Fig. 10-11.
Dermechinus horridus (A. Agassiz) Mortensen 1942, Vid. Medd. 106:231; Mor-
tensen 1943, A. Mon. of the Echinoidea 111,:112, pls. XIX, Figs. 6-10, XX,
Figs. 1-3, LVI, Figs. 22, 23, 29-31; Clark 1946, The Echinoderm fauna of
Australia: 322.
TIPO:
(Descrito originalmente sobre fragmentos). Colección del “Challenger”,
British Museum. Non vidi.
MATERIAL ESTUDIADO:
Se estudiaron tres ejemplares enteros y numerosos fragmentos, colectados
por la expedición “Hero” 72-4b, frente a Isla Topar, ubicada en la confluencia
de los canales Trinidad, Concepción y Ancho, Prov. de Magallanes. Se trató
de repetir la Estación 308 del Viaje del “Challenger”, lo que en el caso de
los equinoídeos arrojó resultados altamente positivos, lográndose obtener esta
especie en el mismo lugar, aproximadamente, en que el “Challenger” la obtuvo
por primera vez: (Ver Mapa 11).
50%08'5” Lat. S.
74%41'0" Long. W.
Prof.: 250 m (rastra).
Colector: H. 1. Moyano.
Fecha: 6-X-1972.
(Como comparación se adjuntan los datos del “Challenger”:
BOS10" Lat. S.
74%42* Long. W.
Prof. 315, m
Fecha: 5-1-1876).
Además, un fragmento de grandes dimensiones provenientes de la salida
del Seno Baker al Golfo de Penas, 74%40' Lat. S. 47%48' Long. W. (Ver Tablas,
VIH y XI del Apéndice y Mapa 9).
DIAGNOSIS:
Sistema apical dicíclico. Placas ambulacrales con un tubérculo primario
cada una, cubiertas profusamente por tubérculos secundarios, miliares y grá-
nulos en toda la superficie; placas interambulacrales también con un tubérculo
primario cada una, e igualmente cubiertas por tubérculos y gránulos. Forma
del test esferoidal en juveniles, y cónica, de gran tamaño, en los adultos. Sis-
tema peristomal en algunos casos con una placa entre cada par de ambula-
Ugg.
crales y otras de menor tamaño no muy numerosas que llevan un pedicelario
cada una; espículas en forma de delgadas láminas perforadas, y b'hamadas
inmersas en el tejido del peristoma. Espinas primarias de gran tamaño, de
color rojo o anaranjado; secundarias de menor tamaño y más finas, muy nu-
merosas; miliares muy abundantes, con hileras longitudinales de pequeños
ganchos, terminadas en un disco, que también lleva ganchos en el borde; todos
estos ganchos están dirigidos hacia afuera y levemente incurvados hacia abajo
en el extremo. Pedicelarios tridáctilos de dos tamaños; oficéfalos, trifoliados
y globíferos presentes, estos últimos con un diente apical y laterales bicús-
pides en número de uno a un lado y tres al otro casi invariablemente. Lin-
terna camarodonta, de pequeño tamaño.
DESCRIPCION:
FORMA Y COLOR DEL TEST: Esteroidal en ejemplares juveniles, y cónica,
de gran tamaño en adultos, en los que el diámetro vertical excede el diámetro
horizontal en más de una vez y media (Ver Tabla VII). Color del caparazón
anaranjado, rojizo oscuro o amarillento; ocasionalmente puede ser marrón
(ejemplar de Seno Baker).
Comentarios: La forma de ejemplares juveniles de acuerdo a Dóderlein (1906,
tf. XXVIII, Fig.1-2) es normal, un poco inflada en los de mayor tamaño; €s
realmente notable la forma de los adultos, lo que ha sido enfatizado por los
diversos autores. Se trata de uma forma cónica, aunque el diámetro en sentido
aboral no decrece sino muy cerca del Sistema apical, dejando así plano el
extremo superior.
SISTEMA APICAL (Fig. 97): Dicíclico, con las oculares muy separadas, pe-
queñas. Todas, al igual que las demás placas del test, profusamente cubiertas
de tubérculos y gránulos. El madreporito es de tamaño semejante a las demás
genitales, a lo más algo abultado, con un borde no madreporizado adapical-
mente, cubierto densamente de tubérculos. Placas periproctales irregulares,
entre las que no se distingue una supraanal por tamaño ni por posición.
Comentarios: Dóderlein (1906: 220-240, taf. XXVIII Fig. 1d-2) ilustra ejem-
plares juveniles, en uno de los cuales indudablemente es posible distinguir
una placa supraanal; esta condición se pierde con el crecimiento. El madre-
porito puede resaltar por su coloración o por ser algo abultado, pero su tamaño
es esencialmente el mismo que las demás genitales. En general es un Sistema
apical muy compacto.
SISTEMA CORONAL:
AMBULACROS: Placas ambulacrales (Fig. 98) trigeminadas, con un tu-
bérculo primario cada una, dispuestos en forma de una serie conspicua ver-
tical; alrededor de éste aproximadamente tres a ocho tubérculos secundarios
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Figs. 97-101.— Dermechinus horridus. 97: Sistema apical; 98-99: ambulacro e
interambulacro; 100-101: Sistema peristomal (se indican con flecha
las placas con textura completa, el resto de las figuras semiesque-
máticas; para más detalles ver texto).
grandes, de posición preferentemente adradial; en las placas del ambitus los
tubérculos primarios se hacen más pequeños y los secundarios pueden formar
series o hileras horizontales. El resto de la placa está cubierta por un gran
número de tubérculos secundarios, miliares y gránulos. El par de poros adoral
tiene posición muy cercana a la sutura correspondiente, o tocándola; los dos
pares restantes muy cercanos a la sutura adradial o tocándola.
INTERAMBULACROS: Placas interambulacrales (Fig. 99) con un tu-
bérculo primario cada una, dispuestos en forma de una serie vertical cons-
picua, más notable que las series ambulacrales por su tamaño; aproximada-
mente cinco tubérculos secundarios dispuestos entre el tubérculo primario y
la sutura interradial en forma de un arco pronunciado. En las placas ambi-
tales pueden existir hasta tres de estas hileras, tanto entre el tubérculo pri-
mario y la sutura interradial como entre ésta y la sutura adradial. El resto
de la placa está cubierto por un gran número de tubérculos secundarios, mi-
liares y gránulos de la misma manera que las placas ambulacrales.
Comentarios: El aspecto más notable en las placas es su densa cubierta de
tubérculos secundarios, miliares y gránulos, sin dejar libre ningún espacio;
este carácter ha sido confirmado por todos los trabajos anteriores y es em-
pleado como un buen carácter diagnóstico por Mortensen (1942) para justi-
ficar la creación del género monotípico Dermechinus.
SISTEMA PERISTOMAL (Fig. 100): Existen las diez placas bucales acostum-
bradas, que llevan numerosas espinas miliares y pedicelarios, oficéfalos en
su mayoría. Entre cada par de placas ambulacrales existe en algunos casos
una placa de menor tamaño; en otros hay una cierta cantidad de placas aún
más pequeñas, inmersas en el tejido del peristoma, cada una de las cuales
lleva un pedicelario. Existen también una gran cantidad de espículas en forma
de delgadas láminas perforadas (Fig. 101) de contorno irregular, y otras del
tipo bihamado, dispersas. Las primeras se agrupan en algunos casos en el
borde interno de la membrana. Existen, aunque escasas, espículas rectas.
Comentarios: Mortensen (1942: 231; 1943: 5, 6, 115) enfatiza la ausencia de
otras placas fuera de las diez ambulacrales en el peristoma. Sin embargo, de
las observaciones sobre el material a mi disposición se concluye que existen
otras placas, que se describen más arriba. Es curioso el énfasis de Mortensen
sobre este punto, ya que Dóderlein (1906: taf. XXXV, Figs. 2-3) tiene exce-
lentes fotografías del peristoma, en una de las cuales (3) aparecen algunos
cuerpecitos pequeños entre las placas ambulacrales que bien podrían ser
placas. Con las espículas ocurre algo en cierto modo semejante, ya que Mor-
tensen (op.cit.) sólo se refiere a espículas bihamadas, encontrándose sin em-
bargo espículas en forma de pequeñas láminas irregulares perforadas (también
es op:
evidentes en Dóderlein, loc.cit.). Las espículas bihamadas quedan restringidas
prácticamente a los pies ambulacrales cuando existen las otras. Esto, que es
notable en los ejemplares estudiados en este trabajo, lo es también en las
fotografías de Dóderlein (op.cit... De esta manera es necesario modificar la
diagnosis de Mortensen para el género (1942:231), en el sentido en referencia.
Probablemente se trata de un carácter que aparece con el desarrollo en
adultos (los aquí estudiados son de mayor tamaño que los especímenes des-
critos hasta ahora).
APENDICES DEL CAPARAZON:
Espinas primarias (Fig. 102) rectas muy largas, con el extremo tableado.
La mayoría tiene aspecto de haber regenerado y tienen un segmento basal
intensamente coloreado. Las interambulacrales son de mayor tamaño que las
ambulacrales, alcanzando las primeras longitudes de hasta 40 mm en los
ejemplares de gran tamaño (diámetro vertical de 164 mm). Espinas secun-
darias de tamaño menor con ganchos poco conspicuos. Espinas miliares
(Fig. 103) con ganchos, dispuestos en filas longitudinales, con el extremo ter-
minado en un pequeño disco cuyo borde tiene también ganchos, en la con-
tinuación de las filas longitudinales; estos pequeños ganchos se encuentran
dirigidos radialmente hacia afuera, incurvados hacia abajo en el extremo. Pe-
dicelarios tridáctilos de dos tamaños; unos grandes de aproximadamente 1,5-
2 mm de longitud de las valvas (Fig. 104), y otros pequeños, cuyas valvas
(Fig. 105) alcanzan alrededor de 500 y de longitud. La lámina de la valva
de los mayores es de sección transversal subtriangular, con los bordes in-
ternos unidos por finos puentes dicótomos que forman una malla poco densa;
tiene forma trapezoidal, con los bordes distales aserrados, que son los que
se tocan cuando el pedicelario se cierra. Pedicelarios oficéfalos (Fig. 106)
abundantes especialmente en el peristoma; valvas anchas, con la hoja pe-
queña y las cápsulas de inserción muscular grandes, de longitud total alre-
dedor de 500 y. Pedicelarios trifoliados escasos, valvas con el margen de la
lámina liso, de alrededor de 120 y de longitud. Pedicelarios globíferos (Fig. 107)
relativamente escasos, con las valvas de alrededor de 500 ¡ de longitud; cápsula
de inserción muscular ovoidal; lámina angosta, de aproximadamente la mitad
del largo de la valva; diente apical levemente incurvado hacia abajo, con
dientes laterales generalmente bicúspides. Esferidios (Fig. 108) en forma de
maza, de alrededor de 250 ¡, de longitud, con un cuello poco marcado; abun-
dantes especialmente en los radios de la región oral.
Comentarios: El gran tamaño que alcanzan las espinas primarias está indu-
dablemente en relación con el gran tamaño del test. El ejemplar de Golfo
de Penas posee espinas de hasta 60 mm de longitud, lo que sin duda lo hace
notable. En las miliares resulta singular el extremo en forma de disco con
ganchos, lo que constituye un buen carácter diagnóstico.
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Figs. 102-108.— Dermechinus horridus. 102-103: espinas; 104-107: pedicelarios;
108: esferidio (para más detalles ver texto).
ES
Los pedicelarios tridáctilos corresponden muy bien a los descritos por
Mortensen (1943) y se mantiene la semejanza con los ejemplares típicos de
Sudamérica, y la diferencia con los ejemplares africanos, descritos por Do-
derlein (op.ctt.). Indudablemente éste es un buen carácter para mantener la
subespecie D. horridus horridus para la forma sudamericana y la subespecie
D. horridus africanus para la forma sudafricana. Un carácter notable en los
pedicelarios giobíferos que no ha sido notada, al parecer, por los autores que
han estudiado la especie anteriormente, es la condición bicúspide de los
dientes laterales. Este podría representar un carácter importante si se confirma
su constancia en otro material; como se trata de un carácter de difícil obser-
vación es probable que haya pasado inadvertido hasta ahora; el múmero
de dientes laterales no coincide con los descritos por los autores citados,
pero muy probablemente se trata de variaciones en poblaciones diferentes.
OBSERVACIONES ADICIONALES: Linterna notablemente pequeña en re-
lación con el tamaño del test. Gamarodonta, dientes quillados o carenados,
epifisis se cierran dejando un foramen.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA:
Región de los Canales magallánicos; Golfo de Penas Sur (Mapa 9) y
confluencia de los canales Ancho, Concepción y Trinidad, frente a la Isla
Topar (Mapa 11). Se conoce además de los extremos Sur de Africa y Austra-
lia, en el Estrecho de Bass (ver Mapa 17). La localidad en el Golfo de Penas
Sur, Seno Baker, es nuevo récord para la especie.
PROFUNDIDAD:
250-315 m en Sudamérica; 350-550 m aprox. en Africa; 180-550 m aprox.
en el Estrecho de Bass.
Género Sterechinus Koehler, 1901
Placas ambulacrales trigeminadas, de tipo equinoídeo, con tubérculos
primarios placa por medio, cada tres placas, o en la mayoría de las placas
ambulacrales, faltando sólo en algunas adapicales y adorales, en donde es
reemplazado por un par de secundarios. Espinas primarias más largas que
las secundarias, con el extremo aplanado; secundarias numerosas, de aspecto
sedoso, muy frágiles. Sistema apical monocíclico, o dicíclico. Test y espinas
de colores entre blanco, blanco amarillento o verdoso, verde oliva, rojo.
Especie tipo del género: Sterechinus antarcticus Koehler, 1901, designado
originalmente por el autor.
09 =
Sterechinus bernasconiae m.sp.
Figs. 109-129 - Tablas IX y XI - Mapas 9, 11 y 16
TIPOS:
Holotipo: Un ejemplar completo, depositado en el Museo del Departamento
de Zoología de la Universidad de Concepción con el NO 7969 (Indicado en
Tabla IX).
Paratipos: Siete ejemplares, cuatro disecados parcialmente para exponer el
caparazón, uno de ellos con el peristoma montado en preparación definitiva
(de acuerdo a la técnica descrita en el Capítulo UN), depositados provisoria-
mente en el Museo del Departamento de Zoología de la Universidad de
Concepción, con los Nos. 7970-7976.
MATERIAL ESTUDIADO:
18 especímenes, provenientes de dos localidades en los Canales magallánicos,
especificados en la Tabla XI del Apéndice (ver Mapas 9 y 11).
DIAGNOSIS:
Test subcónico, color blanquecino; Sistema apical dicíclico, con todas
las oculares exsertas. Periprocto cubierto por numerosas placas pequeñas cir-
culares u ovoidales, con una placa supraanal vestigial marginal, adyacente a
la genital 3. Placas ambulacrales de tipo equinoídeo, cada una con un tu-
bérculo primario de tamaño variable (en la región oral puede faltar el tu-
bérculo primario en una placa o dos, reemplazado por dos secundarios); pares
de poros dispuestos en arcos de tres pares, formados por dos de una placa
y el inferior de la placa superior. Sistema peristomal sin placas accesorias que
cierren el anillo formado por los cinco pares de bucales; sin espinas secun-
darias sobre ellas, con pedicelarios de tipo oficéfalo preferentemente. Espinas
primarias interambulacrales finas y largas (alcanzando en el ambitus hasta
30 mm de longitud), rectas, con el extremo tableado. Espimas secundarias
finas, sin ganchos. Pedicelarios tridáctilos con un tipo normal; y otro de
valvas muy elongadas, de hasta 2 mm de longitud, que se topan solamente
en sus extremos.
DESCRIPCION:
FORMA Y COLOR DEL TEST: Especie aplanada a subcónica, al menos en
ejemplares de diámetro horizontal superior a 40 mm (ver Tabla IX). Influye
sin embargo en este aspecto la condición superpuesta del Sistema apical, el que
es abultado, al igual que el periprocto. “Test blanco, cuando desnudo; con es-
pinas y pies ambulacrales resalta el color rosado de las partes blandas, el
tejido muscular y epiteliar. Las espinas son igualmente blancas.
Ma
Comentarios: Bernasconi (1953) destaca en la especie afín, Sterechinus agassizi
la forma subcónica adquirida por los ejemplares de diámetro horizontal ma-
yores de 70 mm. En $. bernascontae esta característica es propia de ejemplares
de menor tamaño; no conociendo los juveniles, no se puede asegurar si éstos
son aplanados, como parece ser característico de los de otras especies del
género. La coloración en el material fijado es estrictamente blanca, no exis-
tiendo más que leves tonalidades de verde amarillento o rosado, y la
musculatura basal de las espinas y los pies ambulacrales le confieren un tono
marrón claro al caparazón intacto, incluidos estos apéndices. Aunque la co-
loración es importante en distinguir algunas especies del género (v. gr. Stere-
chinus neumayeri), no parece, en otras ser muy importante, y varía en tona-
lidades de amarillento-blanquecino con tintes rosados (Sterechinus agasstzt)
(Mortensen 1943, Bernasconi 1953). Además, varía en el material fijado.
SISTEMA APICAL (Fig. 109): Dicíclico, con todas las oculares exsertas; todo
el sistema parece estar sobrepuesto en la región apical, por la condición de
sobrerrelieve que presenta. Oculares aproximadamente 1 a 14 de las geni-
tales, ambas con tubérculos de asiento a espinas secundarias y pedicelarios.
Madreporito abultado, generalmente un poco más oscuro que el resto de
las genitales. Periprocto cubierto de pequeñas placas circulares, entre las que
destaca una algo mayor, de posición marginal, que corresponde probable-
mente a la supraanal. Frecuentemente la madrepórica deja un borde libre
en el margen periproctal, en el que se pueden observar algumos tubérculos
o gránulos, que son frecuentes sobre las restantes genitales, y en número más
reducido sobre las oculares.
Comentarios: Las oculares exsertas en todos los casos son un carácter que
asemeja a esta especie a $. agassizi, y a S. dentifer, las dos con Sistema apical
dicíclico estricto hasta ahora en el género. Sin duda que es con estas dos es-
pecies con las que guarda mayor afinidad S. bernasconiae, como se ve en
otros caracteres descritos. La posición marginal de la placa supraanal vesti-
gial del periprocto puede interpretarse como una persistencia de un estado
juvenil, o bien asignar a estos ejemplares una condición de juveniles, lo que
es difícil, debido a su tamaño. Su posición es siempre adyacente a la genital 3,
o entre ésta y la madrepórica. Este es un carácter que acerca esta especie
a S, dentifer (cf. Mortensen 1943).
SISTEMA CORONAL:
AMBULACROS (Figs. 110, 111, 112, 113 y 129): Placas ambulacrales
(Fig. 111) trigeminadas, de tipo equinoídeo. Cada placa con un tubérculo
primario, cuyo tamaño puede variar; por su posición central en la placa
determinan una hilera vertical meridiana en cada columna de placas. Esta
condición puede faltar en la primera o dos primeras placas apicales, así como
E
Figs. 109-113.— Sterechinus bernascomiae nm.sp. 109: Sistema apical; 110: am-
bulacro; 111: placas ambulacrales ambitales; 112: ambulacro; 113:
ambulacro (la placa inferior corresponde a la sexta desde el borde
peristomal; se indican con flecha las placas con textura completa,
el resto de la figura semiesquemático; para más detalles ver texto).
en una o dos placas subambitales (orales); en este último caso (Fig. 113), la
placa leva dos o más tubérculos secundarios, cuya condición está determi-
nada más por su posición fuera del centro de la placa (y por lo tanto de
la hilera vertical meridiana de tubérculos primarios) que por su tamaño
relativo. Las placas aborales presentan un tubérculo secundario en el ángulo
adapical-perradial a partir de la cuarta o quinta placa adapical (Fig. 112) de
manera que en el centro del ambulacro existe una doble hilera vertical de
tubérculos secundarios; esta condición desaparece en el ambitus, y las placas
orales tienen los tubérculos secundarios desordenadamente dispuestos y más
numerosos. Pares de poros dispuestos en arcos poco pronunciados, formados
por dos pares superiores de una placa y el inferior de la placa inmediatamente
superior.
INTERAMBULACROS (Figs. 114 y 115): Placas interambulacrales gran-
des, con un tubérculo primario de posición central, cercano a la sutura adoral,
con varios (generalmente cinco a seis) tubérculos secundarios dispuestos des-
ordenadamente sobre el resto de la placa. Numerosos tubérculos pequeños y
gránulos dispuestos en el borde areolar, que pueden ser confluentes con el de!
tubérculo de la placa siguiente, o bien estar separados; esto último ocurre
en las placas ambitales (Fig. 115) y aborales (supraambitales).
Comentarios: El aspecto de mayor importancia en el establecimiento de la
forma que se describe como una nueva especie radica en la presencia y dis-
posición de los tubérculos primarios en los ambulacros. En todas las espe-
cies descritas hasta ahora, que se mantienen en el género Sterechinus Koehler,
un carácter importante lo constituye la presencia de tubérculos primarios
alternadamente placa por medio en los ambulacros; es interesante consignar
que éste no constituye una característica exclusiva de este género ya que
dentro del género Echinus también se da el mismo carácter (Fell £ Pawson,
1966). Sin embargo, S. bernascontae no presenta este carácter, y tiene todas
las placas con un tubérculo primario, aunque de tamaño variable, y ocasional-
mente en una o dos placas orales (subambitales) desaparece el tubérculo pri-
mario, existiendo en su lugar dos o más secundarios, en una condición seme
jante a la descrita por Bernasconi (1953) para las placas alternas sin tubércu-
los primarios de $. agassizi.
Las dos especies de Sterechinus que mayores afinidades presentan con
esta nueva especie son indudablemente $. agassizi y S. dentifer; una identidad
con el último es muy improbable por aspectos que se discuten en otras partes
del trabajo; con $. agassizi la principal diferencia radica en los tubérculos
primarios de las placas ambulacrales, que, como ya se ha dicho, en $. bernas-
coniae existen en cada placa (aunque de diferente tamaño), y en agassizi sólo
existen placa por medio. Tanto en la descripción original de Mortensen (1910)
de $. agassizi, como en la parte pertinente de “A Monograph of the Echinoi-
Pa
1254 de. A
Figs. 114-118, Sterechinus bernasconiae n.sp. 114: interambulacro; 115: placas
interambulacrales ambitales; 116: peristoma; 117-118: espículas del
peristoma y base de las branquias, respectivamente (se indica con
flecha una placa con textura completa; la figura 115 tiene textura
completa en las dos placas; para más detalles ver texto).
dea” (1943) este carácter se encuentra formando parte de la diagnosis de S.
agassizi, y no es posible una confusión con respecto al tamaño relativo de los
tubérculos y su calificación por parte de Mortensen como primarios y se-
cundarios, ya que en varias partes de su trabajo de 1943 él discute este tipo
de confusiones en que otros autores han incurrido en otras especies (para
mejores datos ver Mortensen 1943, TIT,: 4, 105). Así, pues, la diferencia entre
S. bernasconiae y S. agassizi en este carácter es válida y muy importante, si
bien el carácter de $. bernasconiae obliga a ampliar parcialmente el concepto
del género. La única aproximación a esta condición descrita antes, corres-
ponde a Koehler (1917, cf. Mortensen 1943) para ejemplares atípicos de S.
diadema. En este caso existen tubérculos primarios consecutivos en varias
placas ambulacrales (no se hace referencia a posición ni número). Esto no
hace sino confirmar el poco valor de la presencia o ausencia de tubérculos
primarios en placas consecutivas como carácter para diferenciar géneros, en
este caso Echinus de Sterechinus como ha hecho Mortensen (1943).
La cantidad y disposición de tubérculos (y espinas) secundarias es coinci-
dente con las características del género, en cuanto a que son abundantes y
forman una cuebierta de las placas que sólo se hace menos densa en los
campos perradial e interradial.
El borde areolar de los tubérculos primarios interambulacrales aborales
está frecuentemente separado en tubérculos consecutivos, en una condición
semejante a la comentada por Mortensen (1936) para un ejemplar atípico
de S. agassizi; bajo el ambitus, sin embargo, la cercanía de los tubérculos funde
los bordes areolares, de modo que se hacen confluentes.
SISTEMA PERISTOMAL (Fig. 116): Cinco pares de placas bucales separados,
no formando un anillo continuo; sin placas que los interconecten. Sobre las
placas bucales existen pedicelarios oficéfalos en número discreto. Existen nu-
merosas espículas en forma de láminas de contorno ovoidal, perforadas (Fig.
117), y algunas bihamadas dispersas (Fig. 118) aunque ubicadas de preferencia
en la base de las branquias, las que tienen también espículas de forma de asta
de ciervo. Sólo unas pocas espículas ovoidales perforadas se han engrosado, lle-
gando a constituir pequeñas placas de asiento a un pedicelario (oficéfalo),
por fuera del círculo de placas bucales, en número no mayor de diez.
Comentarios: No existen en S. bernasconiae placas que cierren el círculo for-
mado por las bucales, condición que es común a la mayoría de las especies
del género; no existen tampoco espinas sobre el peristoma, condición que lo
asemeja a $. dentifer, aunque en este último esta condición se ha asociado
a un carácter juvenil (Mortensen 1943), lo que en este caso no es posible, ya
que se trata de ejemplares que por su tamaño deben ser considerados adultos.
99 —
APENDICES DEL CAPARAZON: Espinas primarias (Fig. 119) finas, frágiles,
interambulacrales más largas que las ambulacrales, y dentro de las interambula-
crales, de mayor longitud las ambitales, que pueden alcanzar más de 30 mm de
longitud en ejemplares de diámetro horizontal 50 mm. Sección transversal
(Fig. 120) muestra estrías poco profundas, con el estroma central ocupando
aproximadamente 1, del diámetro total. En la parte distal, la espina adquiere
sección tableada u ovoidal (Fig. 121). Recta en toda su extensión. Burlete
normalmente desarrollado, acetábulo grande. Espinas secundarias (Fig. 122)
finas, sin ganchos, existiendo ocasionalmente una finísima indentación de las
septas, visible sólo con gran aumento. Las espinas forman, como es caracte-
rístico del género, una cubierta en el test, que lo hace aparecer erizado.
Pedicelarios globíteros (Fig. 1235) con dos o tres dientes laterales por lado, con
el diente apical largo e incurvado; pedicelarios oficéfalos (Fig. 124) más bien
anchos, con una constricción moderada y arcos basales poco desarrollados;
pedicelarios tridáctilos de dos tipos, uno normal, con la hoja de la valva no
muy angosta, y valva (Fig. 125) de aproximadamente 500 a 600 y de longitud;
otro tipo con la hoja de la valva extraordinariamente fina y elongada, alcan-
zando sus valvas (Fig. 126) casi 2 mm de longitud en los casos extremos; este
último presenta tabicación transversal en la parte basal de la hoja y el ex-
tremo es ondulado. Pedicelarios trifoliados pequeños, hoja de la valva (Fig. 127)
más ancha o igual a la altura. Esferidios ovoidales. Pies ambulacrales con
espículas bihamadas dispersas en el tejido, con roseta terminal formada por
disco calcáreo de cuatro piezas, muy frágiles, perforadas. Existen algunas pocas
espículas sigma (Fig. 118). Además de las espículas ya descritas en los pies
ambulacrales, existen algunas de forma de asta de ciervo en la base de las
branquias, y bihamadas dispersas en el tejido peristomal.
Comentarios: Las espinas primarias son rectas en toda su extensión, terminando
como se ha descrito con sección tableada. Su extrema fragilidad hace que muy
pocas o ninguna superen enteras las etapas de colecta. La sección transversal
es semejante en alto grado a la descrita por Mortensen (1943) para S. dentifer,
aunque el estroma medular es en $. bernasconiae más denso y fino. Un ca-
rácter notable está dado por las espinas secundarias, que carecen de ganchos,
teniendo una finísima indentación que resulta visible sólo con gran aumento,
confiriéndole a las espinas un aspecto diferente del de las otras especies del
género, generalmente con ganchos. Los pedicelarios globíferos son esencial-
mente semejantes a los de las otras especies del género, sin que existan dife-
rencias notables, excepto con $. dentifer, que se diferencia de las otras por
el alto número de dientes laterales, que puede alcanzar a cuatro o cinco a cada
lado (Mortensen, 1943).
Los pedicelarios tridáctilos ofrecen un carácter único, en el sentido de
existir dos tipos que se diferencian por la longitud de las valvas y el aspecto
— 100.—
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Figs. 119-127.— Sterechinus bernasconiae n.sp. 119-122: espinas; 123-197: pe-
dicelarios (las zonas en las figuras indicadas con flecha sólo muestran
el contorno, la textura es semejante al resto de la figura; para más
detalles ver texto).
— 101 —
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Figs. 128-129.— Sterechinus bernasconiae n.sp. 128: oral, caparazón parcial-
mente Juesto para mostrar estructura ambulacral e interambula-
cral y Sistema apical; 129: oral, detalle de ambulacro V e inter-
ambulacros 4 y 5 mostrando disposición de tubérculos primarios
en las placas (Fig. 129 sombreado según Phelan. 1970, modificado).
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general. A diferencia con los que posee el género Echinus y otros géneros
cercanos, no existen tampoco formas dactiladas, sino que el más pequeño, en
este caso es normal, y el de mayor tamaño tiene la hoja de una extremada
longitud, alcanzando las valvas hasta cerca de 2 mm de longitud, como ya se
ha dicho. Este es un carácter importante en la definición de la especie, y en
este sentido el que más se le aproxima es $. agassizi.
Los pedicelarios oficéfalos, trifoliados y los esferidios no ofrecen mayores
peculiaridades.
El disco calcáreo terminal de los pies ambulacrales es muy frágil, y se
destruye al introducirlo en NaCIO para su observación; las espículas bihamadas
son abundantes, v algunas con forma de sigma.
DISCUSION:
Esta especie está muy relacionada con el género Echinus, y presenta carac-
teres intermedios entre éste y Sterechinus. Indudablemente tiene grandes afi-
nidades con Echinus euryporus Clark 1912, descrito sobre material del “Cha-
llenger” de la estación 308, a la que se ha hecho mención anteriormente
(Ver pág. 87 y Tabla XD). Difiere éste, sin embargo, en la coloración del test
(café o rojizo en E. euryporus (fide Mortensen 1943, TI[,:24), en la forma de
éste (más aplanado en S. bernasconiae), y en la ausencia de dientes laterales
a media altura en la hoja de la valva de los pedicelarios globíferos, caracte-
rísticos de E. euryporus. Como se establece más arriba (en cada parte perti-
nente) las mayores afinidades acercan S. bernasconiae a S. agassizt, con el cual
puede incluso haber sido confundido (Meissner 1900?).
Una importante conclusión de todo lo anterior, es la necesaria revisión
del género Sterechinus, sobre la base de material sudamericano y antártico,
así como un reestudio del material de Echinus euryporus Clark 1912; es posible
que éste sea más bien un Sterechinus, o al menos, una especie de una posición
genérica tal que, relacionándolo con la nueva especie aquí propuesta, y las ya
conocidas de Sterechinus arroje mueva luz sobre el verdadero origen y afini-
dades de los equínidos sudamericanos.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Sólo conocido hasta ahora de las estaciones
del “Hero” 72-4b en la región Sur del Golfo de Penas (app. 47950” Lat. S. y
74%40' Long. W) y en las inmediaciones de la Isla Topar (aproximadamente
5008” Lat. S. y 74%41” Long. W).
Es muy posible que la cita de Meissner (1900) (fide Bernasconi 1953) de
Sterechinus agassizi en el Golfo de Penas pueda referirse a S. bernasconiae
N. S|p., y no se trate de un error de localidades como se ha sugerido hasta
ahora.
PROFUNDIDAD:
300 a 600 m.
=105=
Género Loxechinus Desor, 1856
Placas ambulacrales políporas, entre seis y once pares de poros. Espinas
primarias más bien cortas en relación al test. Sistema apical dicíclico. Pedi
celarios globíferos con cuello sin musculatura circular, valvas sin una dife-
rencia abrupta entre base y hoja.
Especie tipo del género: Echinus albus Molina 1782, designado por Desor
(1856), género monotípico.
Loxechinus albus (Molina, 1782)
Figs. 130-153 - Tablas X y XI - Mapas 3, 4, 5, 6, 10 y 16
Echinus albus Molina 1782, Saggio sul. st. Nat. Cile: 200-348; Hupe 1854, in
Gay, Hist. Fis. Pol. de Chile 8: 417; Philippi 1857, Arch. f. Naturg. 23(1):133.
Heliocidaris erythrogramma (Valenciennes) Hupe 1854, in Gay, Hist. Fís. y
Pol. de Chile, 8:420; Philippi 1857, Arch. f. Naturg. 23(1):133; Philippi
1892, Verh. d. Deutschen Wiss. Ver. 11(4):247 (ver nota al pie).
Strongylocentrotus gibbosus L. Agassiz et Desor, A. Agassiz 1881, Rep. on the
Echinoidea of H.M.S. “Challenger” 111:106.
Strongylocentrotus albus (Molina) A. Agassiz 1872-74 Rev. of the Echini: 162,
438; Rathbun 1887, Proc. U.S. Nat. Mus. 1X:271; Meissner 1896, Arch. £.
Naturg. 52(1):86; Lambert 1903, Bull. Soc. Geol. France 4(111):483; Clark
1910, Bull. Mus. Comp. Zool. LI1(17):347-348.
Heliocidaris alba (Molina) Philippi 1892, Verh. d. Deutschen Wiss. Ver. 11(4):
247.
Heliocidaris antarctica Philippi 1892, Verh. d. Deutschen Wiss. Ver. 11(4):247.
Loxechinus albus (Molina) Desor 1856, Synopsis des Ech. Fossiles: 136 (fide
Mortensen 1943); Mortensen 1903, “Ingolf” Echinoidea IV(1):127; Koehler
1911, Deux. Exp. Ant. Frangaise: 162; Clark 1925, Cat. Rec. Sea Urch. Bri-
Nora: Mortensen (1943 111, 3:350) ha aclarado el asunto de la confusión en la denominación
de Heliocidaris erythrogramma, conjeturando que Valenciennes probablemente describió su
especie sobre un ejemplir de Loxechinus albus, o al menos su lámina original correspondería
a L. albus más bien que a H. erythrogramma. Posteriormente Agassiz et Desor (1846) y los
autores siguientes habrían continuado con este nombre para la especie australiana, que es una
especie válida. Así, es explicable que los autores citados en la sinonimia con este nombre para
L. albus hayan creído identificar la especie de Valenciennes en algunos ejemplares de L. albus.
En la opinión de Mortensen (op.cit.) el nombre H. erythrogramma debe ser mantenido para la
especie australiana como nomen conservandum, en beneficio de la duda por el inconveniente
cambio de un nombre extensamente utilizado, sin grandes variaciones ortográficas, para un
taxon válido. Esto ha sido seguido por los autores modernos.
7
tish Mus.: 134; Porter 1926, Rev. Chilena Hist. Nat. 30:190; Bernasconi 1925,
Res. 12 Exp. a T. del Fuego; 7; Mortensen 1936, “Discovery” Repts. Ech. £
Oph. X11:223; Schwabe 1936, Bol. Soc. B'91. Concepción X(2):125; Grant «
Hertlein 1938, Univ. California Publ. Math. Phys. Sci. 2:28; Mortensen 1943,
Mon. of the Echinoidea IM,: 172; Bernasconi 1947, Gaea VIII:103; Clark
1948, Rep. Ech. Warm. E Pac.: 265; Mortensen 1952, Rep. Lund. Univ.
Chile Exp. 3:10; Bernasconi 1953, An. Mus. Hist. Nat. Montevideo, 22 ser.
VI(2):23-25; Pawson 1966, Pac. Sci. XX(2):210; Larrain 1972, Bol. Soc. Biol.
Concepción XLIV:201; Yáñez y Castillo 1973, Gayana Zool. 25:10.
DIPO:
No establecido. Descrito originalmente sin ilustración, probablemente so-
bre notas del autor. Se designa como Neotipo al ejemplar depositado en el
Museo del Departamento de Zoología de la Universidad de Concepción, con
el NO 7977.
MATERIAL ESTUDIADO:
Aproximadamente 100 ejemplares recientes, provenientes de los lugares
especificados en el Apéndice, Tabla XI. Sus dimensiones se dan en la Tabla X.
Fósiles: Abundante material del Cuaternario, constituido por trozos de co-
rona, placas aisladas y numerosas espinas primarias y secundarias sueltas,
provenientes de la Bahía La Herradura de Guayacán, Provincia de Coquimbo.
Los depósitos corresponden a borde Oeste de la Bahía, a una altura apro-
ximada de 2 m s.n.m. (ver Mapa 5). Se encuentra allí con restos de Tetrapygus
niger. Para mayores datos sobre la localidad, ver págs. 76, 116.
DIAGNOSIS:
Caparazón mediano a grande, de color verde, ocasionalmente con tona:
lidades rojas en ambulacros e interambulacros (ejemplares de gran tamaño y
profundidad pueden ser blancos parcial o completamente). Placas ambula-
crales entre 6 y 11 geminadas, cada una con un tubérculo primario. Sistema
apical dicíclico. Numerosas placas periproctales más bien grandes. Ano cen.
tral. Espinas primarias más bien cortas en adultos, cónicas; espinas secun-
darias y miliares numerosas. Pedicelarios globíferos con un cuello entre ca-
bezuela y pedúnculo o tallo, con valvas grandes, con número variable de
dientes laterales, entre uno y cuatro a cada lado.
DESCRIPCION:
FORMA Y COLOR DEL TEST: Caparazón semiesférico, que puede alcanzar
considerable tamaño, superior a 100 mm de diámetro horizontal. Color del test
verde, en algunos casos con estrías meridianas rojizas o moradas, sobre am-
bulacros e interambulacros. En ejemplares de gran tamaño, la región adoral
adquiere un tono blanquecino, y en algunos casos todo el ejemplar presenta
esta coloración (Mortensen 1951:11).
— 107 —
Comentarios: La única mención en la bibliografía de ejemplares completa-
mente blancos se encuentra en Mortensen (op.cit.) y no hay otra hasta ahora.
Sin embargo, de la descripción original de Molina (1782) es claro que él
recuerda y se refiere a ejemplares completamente blancos (“tienen la costra
y las espinas blancas” sic).
La forma del test es muy constante, y sólo se observan deformaciones en
el Sistema apical, producidas por el comensal que frecuentemente se encuentra
allí (Pinnaxodes chilensis (Milne Edwards)). En algunos casos estas deforma-
ciones pueden ser extraordinariamente grandes, otorgando al test un aspecto
cónico.
SISTEMA APICAL (Figs. 130 y 131): Dicíclico, con las oculares app. 1/2 de
las genitales; oculares exsertas; madreporito del mismo tamaño que las demás
genitales, con la periferia libre, con tubérculos y gránulos. Es relativamente
frecuente (10%) que alguna de las genitales tenga una doble perforación
(Fig. 131). Placas periproctales disminuyen de tamaño hacia el centro, irre-
gulares, casi todas cubiertas por tubérculos secundarios, o gránulos las más
centrales. Ano central.
Comentarios: Es relativamente frecuente encontrar deformaciones del Sistema
apical producidas indudablemente por la ocupación del recto por el comensal
Pinnaxodes chilensis. Un carácter que resulta muy constante es el hecho de
no existir oculares insertas en el material revisado en este estudio. Esto con-
trasta sin duda con la situación que existe en Caenocentrotus gibbosus (fide
Mortensen 1943, 111,:323) en el que las oculares IV y V están insertas, y cons-
tituye uno de los mejores caracteres para distinguir a ambas especies entre
sí. Existe una gran constancia de la condición y características del sistema
apical en ejemplares de muy distinta proveniencia, como Arica (app. 18%
Lat. S) y la región de los canales magallánicos (45-50% Lat. S).
SISTEMA CORONAL:
AMBULACROS (Figs. 136 y 137): Placas ambulacrales políporas, entre 6
y 1l-geminadas, con los pares de poros dispuestos en forma de arcos, e in-
variablemente uno adyacente a la sutura adapical, muy cercano al tubérculo
primario, generalmente sobre su aréola. Cada placa con un tubérculo primario,
dispuesto en el test en una serie vertical; entre uno y una serie horizontal
de cinco o seis secundarios de posición adradial, y uno, dos, o más raramente
tres tubérculos secundarios en posición perradial.
INTERAMBULACROS (Figs. 138 y 159): Placas interambulacrales con
un tubérculo primario cada una, dispuestos en una serie vertical en el test,
y varios tubérculos secundarios a ambos lados del tubérculo primario, sin
formar series verticales mi horizontales, excepto en la región interradial, en
— 108 —
DA
Figs. 130-185.— Loxechinus albus. 130-131: Sistemas apicales; 132-135: peris-
tomas (se indican con flechas las placas con textura completa, el
resto de las figuras semiesquemáticas; para más detalles ver texto).
la que en algunos ejemplares un tubérculo secundario conspicuo se ubica
en el vértice de cada placa, formando una doble serie vertical interradial
en el test (Fig. 144).
Comentarios: El número de pares de poros es variable; en el ámbitus de
ejemplares procedentes de Caleta Coloso (Antofagasta) se encuentran entre
ocho (fig. 140) y once pares de poros; en ejemplares de Caldera, nueve (Figs.
141 y 142); en ejemplares de Putemún (Chiloé) entre seis y ocho (Fig. 143);
en ejemplares de Isla Madre de Dios (aproximadamente 50% Lat. S. región
de los Canales magallánicos) entre siete y ocho; en general el número varía
entre seis y once pares de poros, y no se encuentra ningún tipo de gradación
latitudinal que permita sugerir sobre esta base alguna diferenciación en sub-
especies o razas geográficas. Tampoco existen diferencias en la disposición
de los tubérculos, ya que la ubicación de los tubérculos secundarios interra-
diales en forma de una doble serie vertical (Fig. 144) presente en ejemplares
provenientes de Caleta Coloso (Antofagasta) no existe en ejemplares de otras
localidades cercanas como Isla Santa María (Pen. de Mejillones, Provincia de
Antofagasta), y reaparece en ejemplares provenientes de Isla Madre de Dios.
Esto no prueba sino que se trata de una especie variable en estos caracteres,
y que es poco apropiado basar cualquier diferenciación taxonómica sobre
ellos. Una diferencia poco importante que sí guarda relación con la distribu-
ción geográfica es la tendencia de los pares de poros a ubicarse en forma de
una serie horizontal en cada placa, los que a la vez son más largas en este
sentido, en los ejemplares del Norte (v. gr. Isla Santa María, Antofagasta;
Caleta Coloso, Antofagasta (Fig. 140); Caldera (Figs. 141 y 142)), y la ten-
dencia a formar arcos de posición oblicua, en placas relativamente menos
extendidas en sentido horizontal de los ejemplares del Sur [ej. Putemún, Chiloé
(Fig. 143) e Isla Madre de Dios).
El número de pares de poros puede servir como un buen carácter para
distinguir a £. albus de C. gibbosus, ya que el primero tiene placas 6-11-ge-
minadas (7 a 10-geminadas según Fell £ Pawson 1966) y el segundo 4 a 5-
geminadas (Fell k Pawson 1966).
SISTEMA PERISTOMAL (Figs. 132 y 135): Placas bucales del peristoma re-
gularmente dispuestas en cinco pares; entre cada par existen ocasionalmente
placas accesorias de menor tamaño, irregulares, frecuentemente en pares.
Numerosas placas pequeñas, y espículas de forma de láminas perforadas
(Figs. 133 y 134), estas últimas ubicadas preferentemente en posición adoral
en relación a las bucales; las placas llevan gránulos de asiento a pedicelarios,
en su mayoría oficéfalos; nunca tienen espinas. Existen ocasionalmente espí-
culas bihamadas en los pies ambulacrales del peristoma.
— 110 —
5mm
5mm
136-139.— Loxechinus albus. 136-137: ambulacros; 138-139: interambulacros.
Las Figs. 136 y 139 sobre ejemplares de P. Henry, ver Mapa N9 10;
las Figs. 137 y 138 sobre ejemplares de Ca. Coloso, ver Mapa N9Q 3
(se indican con flecha las placas con textura completa, el resto de
las figuras semiesquemáticas: para más detalles ver texto).
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Figs. 140-144.— Loxechinus albus. 140: placas ambulacrales ambitales (sobre
tres ejemplares de Ca, Coloso, ver Mapa NQ 3); 141-142: placas am-
bulacrales ambitales (sobre tres ejemplares de Caldera, ver Mapa
N0 4); 143: placas ambulacrales ambitales (sobre tres ejemplares de
Putemún, Chiloé); 144: placas interambulacrales ambitales (todas las
placas semiesquemáticas, excepto la indicada con flecha; para más
detalles ver texto).
Comentarios: Aunque existen algunas diferencias entre los ejemplares de
diferentes poblaciones, los peristomas son esencialmente semejantes; así, en
algunos ejemplares (Isla Madre de Dios, aproximadamente 50% Lat. S) existen
placas intermedias entre los pares de ambulacrales (Fig. 135), las que llevan
gránulos de asiento a pedicelarios, especialmente oficéfalos, en una situa-
ción que se aproxima a la descrita por Mortensen para el género Sterechinus
(1943 III, :6); en otros ejemplares (Caleta Coloso, Provincia de Antofagasta
Fig. 132), no existen placas intermedias, y en cambio hay algunas espículas
bihamadas en los pies ambulacrales del peristoma, lo que no existe en po-
blaciones del Sur (Isla Madre de Dios).
APENDICES DEL CAPARAZON: Espinas primarias (Fig. 145) más bien cor
tas en adultos (app. 25% del diámetro horizontal); espinas secundarias (Fig.
146) más cortas, esencialmente iguales a las anteriores; espinas miliares en
algunos ejemplares con el extremo en forma de maza (Fig. 147). Pedicelarios
tridáctilos en dos tamaños, los mayores con valvas de aproximadamente 1 mm
de largo (Figs. 148 y 149), los menores con valvas aproximadamente la mitad
del largo que los anteriores, esencialmente similares a ellos, excepto por la
frecuente ausencia de dientes en el borde de la región mediana en los últimos.
Oficéfalos (Fig. 150) con arcos basales no muy pronunciados, con un notable
engrosamiento mediano en la hoja. Trifoliados (Fig. 151) muy pequeños (val-
vas app. 150 ¡ de longitud). Pedicelarios globíferos (Fig. 152) con valvas lar-
gas (ca. 500 ¡1), con un diente terminal incurvado hacia abajo, y número va-
riable de dientes laterales en ambos lados, entre uno y cuatro, presentándose
variadas combinaciones dependiendo de la población de que se trate, Pre-
sentan un cuello muy especial, con un rodete conjuntivo entre el tallo del
pedicelario y las valvas. Los pies ambulacrales presentan espículas tan solo
ocasionalmente, del tipo bihamadas; el disco calcáreo (Fig. 153) está formado
por cinco placas radiales, con el borde externo dentado; las placas dejan ge-
neralmente un ojal en cada unión entre dos.
Comentarios: Las espinas primarias son más bien cortas, aunque en ejem-
plares juveniles son notablemente largas las interambulacrales; la coloración
es variable, entre verde oscuro y verde claro hasta blanco, con tintes rojos
o rojizos hacia los extremos en algunos casos. Un carácter que no ha sido
notado por autores anteriores, aunque no es constante en todos los ejemplares
es el engrosamiento del extremo de las espinas miliares, que aunque discreto,
es observable claramente, en ejemplares provenientes de 1. Madre de Dios
(Mapa 10).
Los pedicelarios tridentados son relativamente variables; así, ejem-
plares provenientes de localidades cercanas (Puerto Henry, 1. Madre de Dios
e Isla San Pedro, en Golfo de Penas Sur) muestran diferencias en lo que se
—113 —
5004
1254
500
Figs. 145-153. Loxechinus albus. 145-147: espinas; 148-152: pedicelarios; 153:
disco calcáreo de un pie ambulacral (para más detalles ver texto).
— 114 —
DA
refiere a la indentación lateral media en los tridentados grandes, así como
al largo relativo de la hoja, que, por ejemplo, es mayor en ejemplares de
I. San Pedro que en ejemplares de Pto. Henry. Los globíferos también muestran
gran variabilidad en lo que se refiere al número de dientes laterales; así por
ejemplo, individuos provenientes de Pto. Henry y de I. San Pedro presentan uno
a un lado y dos al otro; ejemplares de Cocholgúe, Concepción, llevan tres o dos
por lado; ejemplares provenientes de Caleta Coloso, Antofagasta (Mapa 3) tie-
nen hasta cuatro a un lado y dos o tres en el otro; ejemplares de I. Santa María,
Provincia de Antofagasta, cuatro a un lado y tres o cuatro al otro; no es
posible asegurar una norma, pero al parecer, los ejemplares de la región Sur
tendrían menor número de dientes laterales que los de la zona Norte. En el
cuello de los pedicelarios globíferos, a diferencia de los restantes represen-
tantes de la familia Echinidae, no existe más que musculatura longitudinal,
y un rodete de tejido conjuntivo que ha sido descrito en un trabajo anterior
(Larrain 1972) confirmando la hipótesis de Mortensen (1943, IMI,: 7). Esta
característica resulta demasiado sofisticada como para ser incluida como un
hecho diagnóstico importante, así como los tipos de musculatura del cuello,
y no se puede hacer otra cosa que, como Mortensen (1943, III,:6-7), citarlo
todo como caracteres que en algún momento pudieran servir para esclarecer
algún asunto de importancia filogenética o de relaciones taxonómicas. La
ubicación dada por Bernasconi (1953) al género Loxechinus en la familia
Strongylocentrotidae es, en todo caso, inconveniente e induce a errores, al
caer en una importante contradicción con su propia clave (op.cit. : 16), espe-
cialmente en lo que se refiere a la presencia y número de dientes laterales
en los pedicelarios globíferos. De este modo, la inclusión del género mono-
típico Loxechinus en la familia Echinidae es lo más apropiado por el mo-
mento, a pesar de que Arrau (1958:59), que obtuvo todos los estados larvales
en el laboratorio, ha probado conclusivamente que el pluteus de £. albus no
es en ningún modo del tipo de la familia Echinidae.
Las escasas espículas que fue posible observar en los pies ambulacrales
del peristoma son del tipo bihamadas, sin que tengan las extremidades ra-
mificadas, lo que también asegura la inconveniente ubicación del género en
la familia Strongylocentrotidae (Bernasconi, 1953:23).
OBSERVACIONES ADICIONALES: Linterna camarodonta, dientes quillados
y epifisis se cierran en la parte superior, dejando un foramen. Compases
muy ensanchados en su extremo mayor, de forma acorazonada. Aurículas
moderadas, poco soldadas en la unión entre las dos piezas.
= 115 —
DISTRIBUCION GEOGRAFICA:
Alcanza hacia el Sur hasta el Estrecho de Magallanes, llegando hasta
la Isla de los Estados en su dispersión oriental (fíde Bernasconi 1953). Hacia
el Norte llega hasta Ecuador (aproximadamente 6% Lat. S) según Clark (1948).
Ver Mapas 3, 4, 5, 8, 10 y 16.
PROFUNDIDAD:
Litoral, hasta 340 m.
EDAD:
L. albus es una especie abundante y muy exitosa actualmente en el
litoral chileno, en su extensión continental. Como se ha dicho anteriormente,
se estudiaron especímenes, probablemente fósiles, provenientes de la Bahía
La Herradura de Guayacán, Provincia de Coquimbo (Mapa 5), en depósitos
del Holoceno inferior-medio (fide Herm 1969). (Para mayores datos sobre edad
y localidad, ver 76).
IMPORTANCIA ECONOMICA:
Loxechinus albus es una especie comestible, a lo largo de la costa chilena
y del Perú. Aunque su extracción se halla limitada a los pescadores artesa-
nales y “mariscadores”, la industrialización de las gónadas como conserva
tiene un volumen muy grande en número de especímenes, lo que ha hecho
extinguirse algunas poblaciones locales (Calbuco, Provincia de Llanquihue).
Tan sólo en la Isla de Chiloé se ha calculado su extracción en cincuenta mi-
llones de ejemplares al año (Buckle, 1973). Si a esto se agrega que estudios
preliminares han permitido determinar que un erizo demoraría cerca de ocho
años en alcanzar talla comercial (Buckle, op. cit.), es fácil vislumbrar que
se trata de un recurso que está en vías de extinción. Estudios de su biología,
encaminados a desarrollar métodos de utilidad en la equinicultura han re-
sultado hasta ahora en su mayor parte infructuosos en cuanto a la obtención
de “semilla” en condiciones de laboratorio, aunque positivos en muchos
otros aspectos (Buckle, op. cit.).
—116-—
A A ——— A
REGISTROS INCIERTOS O INSUFICIENTEMENTE DOCUMENTADOS:
Caenocentrotus gibbosus (L. Agassiz £ Desor 1840): en varios trabajos (A.
Agassiz 1872; Clark 1910, 1925, 1948; Grant £ Hertlein 1938; Mortensen 1943,
Fell y Pawson 1966) aparece citada esta especie como habitante de la costa
chilena, en localidades imprecisas de la zona central y Norte. Sin embargo no
se encuentra, hasta donde se puede asegurar con el material revisado y co-
lectado en este trabajo, realmente representado en nuestras costas; probable-
mente su límite Sur no se extiende más australmente que el determinado por
Clark (1948) a la altura de Callao, Perú (12% Lat. S) mediante las colecciones
realizadas en el “Velero 11”.
Hasta ahora la única mención a una localidad chilena es la citada por
Clark (1910) de Valparaíso, de material depositado en el Museo de Zoología
Comparada (M.C.Z., Harvard). Se trata probablemente de un ejemplar errónea-
mente identificado o incorrectamente etiquetado, y que ha originado por citas
de autores posteriores del trabajo aludido de Clark la actual confusión. En
este mismo trabajo, Clark (1910:347) asigna una cita anterior de Meissner
(1896) de Loxechinus albus de la localidad de Iquique a la especie Caeno-
centrotus gibbosus, por el sólo hecho de describir Meissner la deformación
del Sistema apical en los ejemplares por él estudiados. Esta deformación
causada por el comensal Pinnaxodes chilensis (Milne Edwards) sería co-
mún a ambas especies, por lo que ya Mortensen (1943) ha establecido lo
erróneo de la aseveración de Clark a este respecto. Recientemente Gutiérrez
(1971) ha estudiado el desarrollo larval del comensal en £. albus con algunas
observaciones sobre esta peculiar asociación.
La revisión de material de C. gibbosus colectado por M. Gaudichaud en
la expedición de “La Bonite” en 1837, facilitado por el Museo de París, me
permite asegurar que no es imposible una confusión entre esta especie y
E. albus, aunque existen importantes caracteres diferenciales a nivel de Fa-
milia entre ambos. En los comentarios sobre las descripciones de £. albus
en este trabajo se han enfatizado los aspectos que los distinguen, con la fina-
lidad de ayudar a resolver la probable confusión que ha existido hasta ahora,
prueba de lo cual es la sinonimia cruzada entre las dos especies.
Cidaris sp.: Citado por Tavera (1956) en una lista titulada “Distribución
vertical de la fauna del Cretáceo inferior al Sur de Copiapó (según colección
Dr. Biese)”. No hay descripción ni otra referencia, excepto la proveniencia,
del “Valanginiano sup. Abundancia”. Seguramente Biese (1942) se refiere a
éste como Rhabdocidaris.
Cidaris sp.: Identificado por Corvalán y Pérez (in Segerstrom, 1959) en una
lista sin descripción ni otros datos, excepto la proveniencia, del Lías supe-
rior (Toarciano) de la Formación Lautaro en la ribera Este del Río Copiapó,
=117 —
5 km. al Norte del Tranque Lautaro. El autor estuvo en dos oportunidades
en la localidad, la última durante cinco días (1973), encontrando tan sólo
una espina, probablemente asignable a un cidaroideo, en una localidad cer-
cana (Hacienda Manflas). Su estado de preservación no permite establecer
otra conclusión.
Didematidae: Citado por Biese (1942:444) en listas de fósiles del Aptiano
(Cretácico medio) de la región al Sur de Copiapó (actualmente Formación
Pabellón). Sin descripción ni otros datos.
Diadematidae: Citado por Biese (1961:14-15) en listas de fósiles, sin descrip-
ción ni otros datos, excepto la proveniencia, del Lías medio y Dogger (Jurá-
sico) de Cerritos Bayos, Provincia de Antofagasta. El autor estuvo en la locali-
dad en el año 1972, habiendo resultado infructuosos los esfuerzos por encon-
trar los afloramientos referidos por Biese (Op. cit.).
Echinus anchistus: descrito por Clark (1912) sobre material del “Challenger”;
es probablemente una forma batial (1890-2415 m de profundidad) fuera del
alcance de este trabajo.
Echinus euryporus: descrito por Clark (1912) sobre material del“Challenger”.
Aunque no fue posible obtener esta especie en las colecciones, es altamente
probable que se trate de un Sterechinus (ver discusión en pág. 105).
Echinus pertenuis: Descrito por Philippi (1887) sobre trozos de placas y al-
gunas espinas, sin ilustración. Fósiles del Terciario de Arauco, no asignables
a ningún género sobre la base de la descripción original.
Echinus bigranularis (Lamarck): Citado con descripción e ilustración por
Bayle et Coquand (1851) en el material de fósiles recogido por Domeyko en
la Cordillera de Doña Ana (Provincia de Coquimbo, aproximadamente 309
Lat. S). La identidad con la especie de Lamarck es muy poco probable, según
se desprende de la misma descripción citada, y del concepto mucho más res-
tringido que esta especie tiene en la actualidad. El material original de-
bería hallarse en la Colección de la antigua Escuela de Minas de Copiapó,
que no pudo ser visitada aún cuando se estuvo en la ciudad el año 1972 con
este objeto. Probablemente se trate de un Stomechinidae.
Echinoidea: Citado en varias ocasiones por Corvalán (1974) en listas de
fósiles del Neocomiano de Copiapó (Provincia de Atacama), sin descrip-
ciones ni otras referencias.
Equínidos: citado así en varias listas de fósiles del Cretácico inferior al Sur
de Copiapó, por Biese (1942). Sin otros datos.
Echinus sp.: Descrito por Philippi (1887) sobre trozos de placas y espinas,
probablemente fósiles del Terciario de Coquimbo, que sólo se pueden aso-
ciar con algún arbácido, por la descripción que Philippi hace de las espinas
(“son estriadas y están comprimidas en la punta”. sic).
— 118 —
Rhabdocidaris: Citado por Biese (1942:443) del Valanginiano (Cretácico in-
ferior) de la región al Sur de Copiapó, sin otra referencia ni descripción. Es
probable que a esto se refiera “Tavera (1956) como Cidaris sp. (ver página
anterior).
Stomechinus: Citado por Biese (1961:15) del Bajociano (Jurásico medio) de
Cerritos Bayos, Provincia de Antofagasta (ver página anterior). No hay refe-
rencia posterior ni descripción del material.
Toxaster: citado por Biese (1942:444) en una lista de fósiles del Aptiano
(Cretácico inf.) de la región al Sur de Copiapó (ver página anterior). Sin
descripción ni otros datos.
NOMINA NUDA:
Existen varios casos de mombres binomiales citados en la literatura, a
los cuales sus autores no han agregado nunca las descripciones ni ilustra-
ciones correspondientes, por lo que deben considerarse nomina nuda,
Arbacia amoena: Citada por Philippi (1892) en una lista de equinoídeos
chilenos, sin descripción ni ilustración.
Arbacia isothela: Citada por Philippi (1892) en una lista de equinoídeos
chilenos, sin descripción ni ilustración.
Echinus rodula: Citado por Philippi (1892) en una lista de equinoídeos chi-
lenos, sin descripción ni ilustración.
Echinus lepidus: Citado por Philippi (1892) en una lista de equinoídeos chi-
lenos, sin descripción ni ilustración.
Echinus cunninghami: Citado por Philippi (1892) en una lista de equinoídeos
chilenos, sin descripción ni ilustración, sólo con la referencia a la localidad
Estrecho de Magallanes (Magellanstrasse). Probablemente sinónimo de Pseude-
chinus magellanicus (Philippi).
Hypechinus minutus: Citado por Tavera (1942) en una lista de equinodermos
fósiles del Terciario de Arauco (“Piso de Millongue), sin descripción, ilus-
tración ni otras referencias posteriores. Probablemente referible a Pseudechinus
magellanicus (Philippi).
MISCELANEA:
Diadema antiquum: Cirripedio, no equinoídeo, descrito por Philippi (1887).
Se incluye aquí por el nombre genérico, que puede inducir a error, por
ser homónimo (actualmente no válido) del género Diadema de equino-
ideos [(Diadema Gray 1825, non Diadema Schumacher 1817 nec Diadema
Ranzani 1817, = Coronula Lamarck 1802 (fíde Newman et.al. in Moore et.al.
eds. 1969:R289)].
— 119 —
CLAVE PARA SEPARAR LAS ESPECIES DE EQUINOIDEOS REGULARES
RECIENTES DEL LITORAL CHILENO
l.— Placas ambulacrales con un par de poros cada una; sistema apical
monocíclico. Espinas interambulacrales primarias mayores que el
doble del diámetro horizontal del test. Región de los canales ma-
A A Austrocidaris lorioli (Mortensen)
1'.— Placas ambulacrales con más de un par de poros cada una; sistema
apical con diversas oculares insertas o completamente dicíclico, nunca
monocíclico. Espinas interambulacrales primarias no alcanzan nunca
el doble. del diámetro horizontal del test ..........ccomiomos+emsssedosnes 2
2.— Espinas primarias con un capuchón o estuche estriado en el ápice,
o al menos vestigios de él. Cuatro placas supraanales (ocasionalmente
más en adultos de gran tamaño) subtriangulares grandes cubren com-
pletamente el periprocto. Sin pedicelarios globíferos mm.com. 3
2'.— Espinas primarias sin capuchón o estuche en el ápice. Existen algu-
nas placas en el periprocto, que mo lo cubren completamente, de
forma generalmente irregular. Con pedicelarios globíferos ................ 5
3.— Color negro o violado intenso. Con tubérculos y espinas secundarias
al menos en algunas placas interambulacrales. Pedicelarios oficéfalos
con dos semiesferas de posición lateral en el extremo de la hoja, de
color morado o púrpura. Arica a Estrecho de Magallanes ............
A A Tetrapygus niger (Molina)
3'.— Otro color. Sin tubérculos ni espinas secundarias en ninguna placa .... 4
4— Color pardo. Con espacios interambulacrales adapicales desnudos
muy reducidos o inexistentes. Pedicelarios oficéfalos sin la hoja
ensanchada en el extremo. Espinas orales espatuladas. Arica a Arauco
ei Mi Pt ROI SRA IR EI Arbacia spatuligera (Valenciennes)
4',— Color pardo oscuro a verde intenso en los espacios desnudos inter-
ambulacrales, que son amplios. Pedicelarios oficéfalos de la región
apical con el extremo de la hoja ensanchado lateralmente (forma
transversal”). Espinas orales no espatuladas, o muy ligeramente espa-
tuladas, Puerto Montt al Sur ..ccccnocinicconenonoss Arbacia dufresnei (Blainville)
6'.—
Placas ambulacrales poliporas, con 6 a 11 pares de poros cada una.
Color verde a verde rojizo (ocasionalmente blanco-amarillento en
adultos de gran tamaño y profundidad). Pedicelarios globíferos con
la hoja de la valva adelgazada progresivamente desde la base, sin
una diferencia pronunciada entre estas dos partes. Arica a Estrecho
rd A A A Loxechinus albus (Molina)
dl
Placas ambulacrales trigeminadas, con tres pares de poros cada una.
Valvas de los pedicelarios globíferos con la hoja delgada, demarcada
A A A A O A
Color rojo anaranjado a amarillento. Espinas miliares con hileras
longitudinales de ganchos, cuyos extremos se incurvan radialmente y
hacia abajo; en el extremo forman un disco con ganchos en su borde
dirigidos hacia la base. Adultos singularmente altos, con el diámetro
vertical entre 1,5 y 2 veces el diámetro horizontal. Región de los
cabales magallánicos .ctqioipómissarurtguicaas: Dermechinus horridus (A. Agassiz)
Espinas miliares suaves y sedosas, o con hileras de pequeños dientes
dirigidos hacia arriba, sin disco terminal apical. Tamaño normal, diá-
metro vertical nunca alcanza el diámetro horizontal eooccicicincnimmm....
Color blanco o blanco amarillento. Periprocto con numerosas placas
pequeñas circulares, entre las que destaca una levemente mayor, mar-
ginal que se puede identificar como supraanal desplazada. Sistema
apical dicíclico, con todas las oculares exsertas. Pedicelarios tridáctilos
de tipo grande con la hoja de la valva más de tres veces el alto de
la base. Región de los canales magallánicos ...... tr tip
O e el ds AS O A Sterechinus bernascontae n.
7'.— Diámetro horizontal no superior a 30 mm. Con una placa supraanal
grande, que cubre el 50 al 809%, del periprocto y dos alargadas, más
pequeñas, situadas a sus flancos. Sistema apical dicíclico, con la ocu-
lar I invariablemente inserta, junto a la cual se ha desplazado el ano.
Pedicelarios tridactilos grandes con la hoja como máximo dos veces
la Taftura dec la base; Puerto! Montt" aliSur ls Nondistii lo
sp.
A Pseudechinus magellanicus (Philippi)
121.
VHI.— CONSIDERACIONES PRELIMINARES SOBRE LA ZOOGEOGRAFIA
DE LOS EQUINOIDEOS REGULARES RECIENTES CHILENOS
Existen, además de los ya conocidos en la zoogeografía, dos mecanismos
o modos de dispersión que parecen alcanzar gran importancia en los equi-
noídeos. Sus larvas planctónicas representan un excelente estado para que
las corrientes marinas las transporten, permitiéndoles salvar (si las restric-
ciones de las larvas en cuanto a salinidad, temperatura, y otros factores
abióticos lo permiten) grandes distancias. Esto ha sido utilizado entre otros
por Fell (1962) para postular un modelo de dispersión para los equinodermos
en el Hemisferio Sur, mediante la influencia de la Corriente Deriva del
Oeste (WD), que alcanza indudablemente gran importancia en la explicación
de la existencia de algunos géneros en la costa chilena. El mismo deberá ser
válido también para movilizar incluso adultos, si las condiciones de sus habitat
lo permiten (ej. P. magellanicus, en masas flotantes de Macrocystis). Hedgpeth
(1969) ha generalizado esto, llegando a postular que la fauna subantártica
de invertebrados marinos de sudamérica tendría probablemente su origen por
colonización desde los lugares más próximos por el Oeste (1969:4).
El segundo mecanismo se refiere a factores de topografía submarina, la
existencia de las cordilleras oceánicas y los montes submarinos y guyots re-
lacionados con ellas. Aunque la idea es anterior, últimamente Allison, Durham
£ Mintz (1967) han hecho una apropiada discusión sobre las posibilidades y
evidencias de cómo esta topografía sirve en la actualidad, y ha servido en
el pasado para favorecer la dispersión de fauna en forma de “estadios” de
aguas someras (shallow water “stepping stones” sic), en el Pacífico Sur. Dawson
(1966) ha encontrado evidencias de que este mecanismo ha influido notable-
mente en la dispersión de la fauna de equinoídeos en la región de Nueva
Zelandia-Antártida e islas vecinas.
Por otra parte, un hecho histórico que es necesario considerar en rela-
ción con la zoogeografía, es la existencia del puente terrestre que alguna vez
unió Sudamérica y Antártida, en la región del Arco del Scotia. Por ser un
aspecto relevante y al que hasta ahora siempre se ha aludido en forma vaga
en las consideraciones zoogeográficas de mumerosos trabajos, se discute en
forma extensa en las próximas páginas. Tiene una indudable importancia
como camino por el cual debió establecerse el intercambio faunístico entre
el Pacífico y el Atlántico, y como barrera para la continuidad del periciclo
circumpolar, en relación al WWD,.
— 122 —
EL PUENTE TERRESTRE TERCIARIO ANTARTO-
SUDAMERICANO
Un hecho que proyecta gran importancia sobre la dispersión de la fauna,
especialmente marina, en el extremo Sur de nuestro continente, es su posible
unión con Antártida en el pasado. Es conveniente revisar aunque sea somera-
mente, los antecedentes anteriores y los últimos descubrimientos a este res-
pecto, para una vez establecidos los principales hechos e hipótesis, situarse
en mejor forma en la perspectiva histórica. Tal como Colbert (1970) ha
establecido, la relación entre los puentes intercontinentales y el Continente
de Gondwana es poca; el puente terrestre está más bien relacionado con
la historia de los geosinclinales Magallánico y Andino; sin embargo, es con-
veniente no perder de vista las relaciones entre los continentes del Hemis-
ferio Sur a fines del Mesozoico.
ANTECEDENTES BIO- Y PALEOBIOGEOGRAFICOS:
Ortmann (1903) ha hecho una extensa exposición y discusión de las teorías
respecto a la extensión y antiguas conexiones de Antártida, entre las que des-
taca las de Von Ihering (1891, 1894, 1897, en las que expone sus teorías del
“Archiplata y Archelenis”), Ruetimeyer (1867), Hutton (1873, 1874), Gill
(1875, 1900), Forbes (1893), Hedley (1895, 1899) y otras tan antiguas como
los de Hooker (1874). En ese mismo trabajo, Ortmann expone mediante un
mapa (Fig. 154) la probable conexión entre Antártida y los otros continentes
australes en el Terciario (Ortmann, op.cit. pl. 100).
Una conexión-puente ha sido postulada por Earland (1934-24) como
explicación más probable para la notable diferencia entre las faunas fora-
miniferológicas del Mar de Weddell y Mar de Bellinghausen, Antártida, ha-
ciendo la comunicación Atlanto-Pacífica muy tardía en el extremo Sur de la
Península Antártica y Tierra del Fuego.
No puede dejar de mencionarse el nombre de Skottsberg, quien, a través
de su extremo trabajo y numerosas publicaciones sobre las floras del Hemis-
ferio Sur ha enfatizado el rol de la Antártida y sus uniones con los demás
continentes australes como un importante hecho paleobiogeográfico. Un tra-
bajo de síntesis (1953) contiene su hipótesis de que “El hundimiento (del
puente) debió completarse en el Terciario tardio” (sic).
Estas ideas han sido tomadas y desarrolladas modernamente por Boltovs-
koy (1957, 1965 y otros) y Boltovskoy * Theyer (1966), quienes han asegurado
mediante el estudio de los foraminíferos de las plataformas argentina y chi-
lena y el análisis de discrepancias importantes entre sus conclusiones bio-
geográficas y las de trabajos malacológicos, que la conexión entre el Atlántico
y el Pacífico en el área Sur ha ocurrido muy tardíamente, en el Pleistoceno
Superior.
— 123 —
Fig. 154.— Probables conexiones continentales en el Hemisferio Sur durante
el Terciario, según Ortmann (1903).
Fell (1962 y otros) ha considerado que la unión antarto-sudamericana
es un absurdo, basado sobre su teoría respecto a la Corriente Deriva del
Oeste (WWD) como mecanismo de dispersión de equinodermos. Ultimamente
ha publicado el hallazgo de equinoídeos fósiles en el sector neocelandés de
la Antártida, y ha otorgado a este material el valor de establecer relaciones
faunísticas en el Terciario inferior entre Antártida y Sudamérica. La expli-
cación de esto la asigna a un mecanismo semejante al WWD, o a la probable
existencia de una conexión de aguas poco profundas, en tiempos Terciario-
inferior, lo que sería coincidir en parte con la idea de una unión inter-
continental (Hotchkiss £ Fell 1972). -
— 124 —
'
Un hito importante es el que establece Brundin (principalmente 1966)
en el desarrollo de la Zoogeografía como un elemento que aporta, cuando
bien administrado, valiosos datos a la Paleobiogeografía. Establece clara-
mente cambios bidireccionales de relaciones transantárticas mediante el estudio
Fig. 155.— Cambios bidireccionales de relaciones faunísticas transantárticas, se-
gún Brundin (1966).
de los Chironomidae (Diptera) (Fig. 155), que por la rigurosidad del método
con que han sido postuladas representan hipótesis que deben ser consideradas
como las más avanzadas en este campo del conocimiento. Las bases del razo-
namiento filogenético seguido por Brundin se encuentran en Hennig (1960)
— 125 —
y han sido tomados por una fuerte escuela zoogeográfica integrada entre otros
por Illies (especialmente 1965) y Fittkau (especialmente 1969-1974).
ANTECEDENTES PALEOCEANOLOGICOS:
Se ha postulado al menos un modelo de paleocirculación para la Antár-
tida y el Pacífico (Frakes £ Kemp, 1972), en el cual se ha considerado que
la unión terrestre desapareció en el límite Eoceno-Oligoceno, permitiendo el
establecimiento de la circulación circumantártica a partir de ese entonces.
Kennett (1973) ha relacionado a este hecho la existencia de regímenes turbu-
lentos en la circulación deprofundidad en la región australiana, a partir del
Oligoceno.
Evidencias de este tipo faltan totalmente en muestro Océano Pacífico,
aunque sobre bases paleontológicas, Herm (1969) ha postulado el estableci-
miento de la Corriente de Humboldt desde el límite Mioceno-Plioceno, de-
bido, según él, a un acontecimiento regional morfológico que no explicita
mayormente.
Sea como fuere, lo que se puede asegurar es que durante el tiempo
(Terciario) en que, ubicados los continentes aproximadamente en las posi-
ciones que ocupan hoy, una barrera terrestre separaba el Atlántico y Pacífico
en el extremo Sur, la circulación ciclónica debió verse muy reforzada, in-
cluyéndose en ella completamente el equivalente de la actual Deriva del
Oeste (WWD). Así no es aventurado pensar en la actual Corriente de Hum-
boldt como un resto disminuido de lo que pudo ser la corriente que ascendió
en la costa del Pacífico hacia latitudes menores, y que completaría su ciclo
al llegar a la zona ecuatorial, girar hacia el oeste y alcanzar nuevamente altas
latitudes en la región australo-neocelandesa, llegando, finalmente a la costa
antártica. Esto debió ser así al menos desde el Mioceno, ya que indudable-
mente la completa congelación de la Antártida a partir de esta época ha dado
en gran parte sus características a las masas de aguas que componen la
Corriente de Humboldt en la actualidad. Con anterioridad al Mioceno, estas
aguas no tuvieron necesariamente las mismas condiciones, y al respecto Frakes
£ Kemp han elaborado una interesante explicación tocando los problemas de
transferencia de calor y el subsecuente efecto sobre el clima de las regiones
perioceánicas (Frakes £ Kemp, op.cit. 100).
Es difícil coordinar los datos de Herm (0p. cit.) y los de otros autores,
con respecto a la cronología de estos eventos. Sin embargo, parece posible
aceptar la idea del establecimiento de la Corriente de Humboldt como una
corriente fría a partir del Mioceno, aunque tal vez su efecto no fue in-
mediatamente drástico sobre la fauna miocénica de aguas temperado-cálidas
de la zona estudiada por él, la que se habría desarrollado en tiempos en
que este sistema de circulación no se había enfriado aún. Lo que para Herm
Ñ
— 126 —
A AAA A A
es el establecimiento de la corriente fría, podría ser interpretado como el
momento en que el cambio de características térmicas de esta corriente em-
pezó a hacer sentir su efecto sobre la fauna. Indudablemente esto acarrearía
la necesidad de revisar la cronología del “Terciario y acomodar estos dos hechos
que aparentemente tienen una diferencia de algo menos de 20 millones de
años.
ANTECEDENTES GEOLOGICOS:
Pocos autores se han ocupado, sobre bases estrictamente geológicas, de la
unión y separación de Antártida y Sudamérica posterior a la escisión del
Continente de Gondwana. Dott (1967 fide Dalziell 1971), (1969) ha estruc-
turado, dentro del concepto global de tectónica del Cenozoico, un modelo de
conexión que habría perdurado hasta el Cenozoico Inferior. Posteriormente
Dalziell (1971 a y b) y Dalziell £ Elliot (1971) han elaborado lo que es la
hipótesis más probable, sobre la base de un estudio de geología estructural
de largo alcance en la región de Magallanes, el Arco de Scotia y la Península
Antártica. El caudal de información atingente es tan abundante en los últimos
años, que se pueden mencionar sólo algunos de los trabajos relacionados
directa o indirectamente con este hecho. Entre éstos, los de Halpern £ Carlin
(1972) sobre datación isotópica de rocas antárticas y del extremo Sur de Chile,
los de Kennett £ Fillon (1970), Ciesielski £ Weaver (1973), Frakes (1972)
Frakes £ Kemp (1972) sobre paleotemperaturas del Terciario. Particularmente
interesantes son los trabajos de Watkins * Kennett (1971) y Kennett (1973) so-
bre paleocirculación antártica, aunque sólo referida a la región australiana. In-
teresantes son los resultados obtenidos por el “Glomar Challenger” que, entre
otros datos, ha establecido que la glaciación de la Antártida data al menos
del Mioceno Inferior (app. 26 millones de años) (aunque sujeta a pulsos
negativos de deshielo) y que se ha separado de Australia en el Eoceno Inferior
(app. 50 millones de años) (Scientific Comp. “Glomar Challenger” leg. 28,
1973). Aubouin et.al. (1973) han resumido que el Terciario (especialmente
Plioceno) de la región austral de Sudamérica contiene extensas coladas ba-
sálticas, y otras indicaciones de que ha tenido, al menos desde el Mioceno en
la zona occidental (Pacífico) un ambiente subaéreo. Sobre las Shetland del
Sur han publicado González-Ferran y Katsui (1970) un estudio del volcanismo,
de edad Mioceno a Reciente, sin pretender lamentablemente una correlación
con las facies volcánicas isocrónicas de la región patagónica y Tierra del Fuego.
Como ya se ha mencionado, son Dalziell * Elliot (1971) quienes ofrecen
las mejores alternativas. Sin embargo, en la cronología del evento sólo ase-
guran que la expansión del piso oceánico en la región del Arco de Scotia
data desde el Mioceno (20 a 25 millones de años) y por lo tanto, la separación
de los dos continentes a lo ancho de la Cordillera Andina-Antártica del Oeste
dataría desde ese entonces.
— 127 —
CONCLUSIONES:
En resumen, se puede asegurar sobre bases paleobiogeográficas y geoló-
gicas que la unión entre Antártida y Sudamérica existió a lo largo de por
lo menos parte del Terciario. Durante el tiempo en que esta unión existió,
la Antártida era un continente que carecía de la actual capa de hielo polar. La
completa congelación de la Antártica coincidió aproximadamente con la se-
paración del puente continental orogénico con Sudamérica. (Mioceno) (auctt.
op. cit.).
— 128 —
VHI.— DISTRIBUCION Y ZOOGEOGRAFIA
A la luz de lo establecido anteriormente, y de las relaciones de afinidad
entre las especies de equinoídeos tratadas en la parte sistemática, es posible
esbozar para cada especie en particular y para cada grupo en general sus
probables centros de origen, y explicar al menos parcialmente su actual dis-
tribución geográfica, con la ayuda, en algunos casos, de los datos aportados
por los fósiles. Sin embargo, del alcance de este trabajo no es posible esta-
blecer con claridad divisiones en unidades zoogeográficas (Provincias o re-
giones), por lo que cada vez que se utilizan en el texto estos conceptos, se
indica su autor.
Subfamilia Ctenocidarinae:
Mortensen (1928) ha postulado para esta subfamilia un origen en los
mares antárticos, en los cuales, aparentemente se encuentra restringida; esta
conclusión es corroborada por Pawson (1969) más recientemente. Tiene una
distribución antártica-subantártica característica (Pawson 1969), con alrededor
de veinte especies distribuidas alrededor de Antártida, en las islas subantár-
ticas, Nueva Zelandia y Sudamérica. En el extremo Sur de Tierra del Fuego
se conoce Austrocidaris canaliculata, que no existe en la costa Oeste de Sud-
américa (Bernasconi 1947, 1953, 1966, 1973), y hay un registro de A. spinulosa
en la salida Oeste del Canal de Magallanes en los equinoideos colectados
por el “Vema” (Bernasconi 1966).
Austrocidaris loriol::
De las tres especies del género (canaliculata, spinulosa y ésta) A. lorioli
era, hasta ahora, la con menos probabilidades de encontrarse en la costa
chilena a latitudes de 55% Lat. S. Su validez había sido puesta en duda aún
por su autor, quien lo había considerado finalmente una “variedad” de 4.
canaliculata, sin duda en atención al poco número de especímenes con que
contaba. Sólo conocido por un ejemplar del “Challenger” y dos del “W. Her-
wig” colectados en la misma zona, frente a la desembocadura del Río de La
Plata, en el Océano Atlántico (37-38% Lat. S.) hasta ahora, se la había con-
siderado una especie de habitat muy restringido, estenobática, de profundidad
entre 600 y 1080 m. El hallazgo reportado aquí permite ampliar espectacular-
mente su distribución geográfica y batimétrica (ver Tabla XI y Mapa 9), con
los nueve ejemplares colectados en el crucero “Hero” 72 4-b.
99 =
Un registro fósil del Eoceno de la Patagonia ha sido considerado por
Mortensen (1928) como un Austrocidaris, lo que abogaría en favor de un
posible origen del género en Sudamérica, en donde se encuentra restringido
en la actualidad. Si bien el origen de las especies de Austrocidaris debe bus-
carse en el Terciario inferior de acuerdo a lo anterior, su actual dispersión
debe entenderse como un producto del conjunto de factores paleogeográficos
que ha afectado a esta parte de Sudamérica a lo largo del “Terciario, de los
cuales el más importante parece ser la comunicación entre los dos océanos
en el extremo Sur. No es aventurado presumir que el centro de origen del
género pueda identificarse con la plataforma argentina, en la región de las
Malvinas (sector oriental de la Provincia magallánica según Bernasconi 1947),
desde donde ha colonizado la costa Atlántica (A. canaliculata alcanza hasta
la latitud de la costa del Brasil (32259 Lat. S.)), y la región de Tierra del
Fuego, alcanzando ocasionalmente a la región de los canales magallánicos,
como es el caso de la especie que aquí se reporta, Austrocidaris lorioli. Este
último paso debería haber ocurrido en tiempos post-Terciario medio, de
acuerdo a lo postulado con respecto al puente terrestre antártico-sudamericano.
En cuanto al rango batimétrico, es posible que la considerable profun-
didad en el Atlántico esté relacionada con la presencia de condiciones abió-
ticas de aguas frías, que no encontraría a menores profundidades, en donde
predomina la influencia cálida de la Corriente del Brasil. Estas condiciones
estarían presentes en las localidades del “Hero” en la región de los canales.
Todas las especulaciones anteriores, sin embargo, deberían ser corrobora-
das en el futuro por el hallazgo de esta especie, a profundidades cada vez
menores hacia el Sur, desde su localidad-tipo hasta la región de las Malvinas
o estrecho de Magallanes en el Atlántico, y entre el Estrecho mismo y las
localidades en los canales al Sur del Golfo de Penas, en el Pacífico, para
ser aceptadas plenamente.
Familia Arbacitdae: (Mapa 14)
Está representada en nuestras costas por dos géneros, Arbacia y Tetrapygus,
que integran dentro de la Familia una unidad con grandes afinidades, lo
que ha sido establecido por Mortensen (1935 II: 545, 565, 582).
Género Arbacia:
Mortensen (op. cit.: 565) ha postulado que el género sería originario de
la costa Oeste americana, y que ha alcanzado su actual distribución, que
incluye la costa Este norteamericana, la costa Oeste de Africa y algunas islas
del Atlántico, por dispersión desde aquí en el Terciario (Fell £ Pawson 1966).
Es muy posible que este género haya originado en un modelo muy
simple de dispersión lineal, una serie de especies a lo largo de la costa del
— 130 —
Pacífico. La serie de iniciaría con una especie de dilatada distribución,
Arbacia stellata (= A. incisa), que se extiende desde el Golfo de California
hasta Islas de Chincha, en el Perú, a los 13%59 Lat. S (Clark 1948). Esta
comparte un tramo de su extensa distribución con Arbacia spatuligera (son
simpátricas entre Islas de Chincha y la Bahía de Sechura, aproximadamente
a 5%40' Lat. S, fíde Clark 1948), que la releva hacia el Sur. Es posible que un
estudio detallado del área simpátrica pruebe que existen allí formas intermedias,
si es que estas especies no han derivado tanto como para no hibridizar.
Tal vez las formas atípicas de pequeño tamaño de A. spatuligera a que se
refiere Clark (op. cit.: 246) no sean estados de “arbaciela” persistentes, como
podría pensarse, semejantes a los que otras especies y esta misma tienen
(Mortensen 1935 Il: 565, 576), sino los ya aludidos estados “intermedios”
(híbridos). Arbacia spatuligera es, a su vez, relevada alrededor de los 38 a
419 Lat. S por otra especie, Arbacia dufresnei. Es muy sugerente a este res-
pecto la presencia en la zona del Golto de Arauco (37-38% Lat. S) de formas
que comparten muchos caracteres de ambas especies, cuya identificación es
conflictiva tanto por su tamaño, coloración, como estructura interambulacral,
que sólo se pueden asignar a A. spatuligera por la presencia de abundantes espí-
culas en los pies ambulacrales, y la falta de los característicos pedicelarios
oficéfalos que A. dufresnet lleva en la región adapical. Su presencia alrededor
de 20 m de profundidad obliga a ampliar el rango batimétrico de A. spatu-
ligera, aproximándolo más al modelo euribático de A. dufresnei (0-350 m).
Es muy posible que se trate de una forma intermedia, cuya correcta caracteri-
zación podrá hacerse una vez que se cuente con más material.
Arbacia spatuligera:
Tal como se ha establecido anteriormente, el límite Norte de dispersión
de esta especie parece estar alrededor de los 6% Lat. S., aunque no es preciso.
Hacia el Sur tiene una dilatada extensión, llegando aproximadamente hasta
la altura de Puerto Montt (41% Lat. S). En este sentido es necesario consi-
derarla como un representante típico del modelo de distribución longitudinal
de Ekman (1953), asociado a la corriente de Humboldt o del Perú, modelo
que como se verá, tiene también vigencia en otras especies de equinoídeos
chilenos.
Arbacia dufresnei:
Como ya se ha establecido, es una especie característica del cono Sur
sudamericano, desde la latitud de Puerto Montt (41) en el Pacífico, hasta el
Río de La Plata en el Atlántico (35%), incluyendo las Islas Malvinas (Mor-
tensen 1936, Bernasconi 1953). Según Koehler (1903) alcanzaría hasta Antár-
tida (Isla Booth-Wandel), lo que es dudoso, ya que se basa sobre un ejemplar,
— 131 —
al cual el autor (Koehler, op. cit.) no ha podido revisar importantes caracteres
como los pedicelarios, por encontrarse la muestra en mal estado. Lo más
posible es que se trate de una confusión de etiquetas de las muestras de la
primera expedición de Charcot, lo que ha sido sugerido antes por Mortensen
(1936). Sin embargo, Bernasconi (1925, 1941, 1947, 1966) y otros autores habían
mantenido esta distribución; incluso, Bernasconi (1941) la cita “coleccionada
por todas las expediciones extranjeras que han recorrido los mares antárticos
y que han ...” (sic) En un trabajo reciente (1973) no ha citado esta localidad
de Antártida dentro de la distribución de A. dufresnei. Hasta ahora, parece lo
más apropiado excluir a esta especie de la fauna antártica, como lo ha hecho
Pawson (1969). También se ha aclarado (Mortensen 1935 II: 580) que no se
encuentra en Tristan da Cunha, sino se trata allí de una especie afin, Arbacia
crassispina, que se ha derivado probablemente de A. dufresnei por el me-
canismo de dispersión desde el Oeste postulado por Fell (1962) y Hedgpeth
(1969).
Género Tetrapygus
Tetrapygus niger:
Es la única especie del género, característica de la costa Oeste de Sud-
américa, en la que tiene una dilatada distribución, alcanzando desde el
extremo Sur a la latitud del Estrecho de Magallanes (Punta Chilota, 53920"
Lat. S) por la costa chilena hasta el Norte de Perú (Paita, 5% Lat. S) sin sobre-
pasar el Ecuador (Clark, 1948).
Para Hupe (in Gay 1854) Tetrapygus alcanza hacia el Sur hasta Chiloé,
lo que era frecuentemente citado como su límite austral; sin embargo, tal
como Clark (op. cit.) hace notar, los autores antiguos extienden su rango
hasta Patagonia. Bernasconi (1953) da una probable distribución hasta el
“archipiélago chileno” (presumiblemente la región de los canales magallánicos),
y de los datos presentados en este trabajo (Tabla XI) se puede concluir su
presencia en la región del Estrecho de Magallanes, aunque el material es
escaso y requiere una mejor confirmación (Ver Mapa 12).
Las mayores afinidades de T. niger relacionan a esta especie con Arbacia
spatuligera, con quien comparte la ocular V inserta, y con A. dufresnei, a la
que se asemeja algo en la forma de algunos pedicelarios oficéfalos, por lo
que es apropiado presumir el origen común con aquéllas. Lamentablemente
el material de fósiles de esta especie es muy joven, Holoceno inferior o tal
vez Pleistoceno superior, y proviene de una localidad que está incluida en
su actual área de distribución, por lo que no se puede utilizar para extraer
mayores conclusiones.
— 132 —
rd
Indudablemente, Tetrapygus niger obedece al modelo de distribución
longitudinal de Ekman (1953), asociada a la corriente de Humboldt o del
Perú.
Familia Temnopleuridae
Género Pseudechinus:
Se conocen alrededor de doce especies del género, de las cuales seis están
aparentemente restringidas a la región de Nueva Zelandia (Pawson 1966) y
las seis restantes tienen una distribución subantártica, que incluye el extremo
Sur de Sudamérica, Africa, Australia y numerosas islas australes en los Océanos
Pacífico, Atlántico e Indico. El género alcanza en su máxima dispersión
hacia el Norte hasta Tristan da Cunha en el Atlántico y hasta el Archipié-
lago de Juan Fernández en el Pacífico, ambas a la misma latitud (33 a 342
Lat. S).
Una buena parte de las especies de Pseudechinus han tenido probable-
mente su origen desde “los lugares más próximos por el Oeste”, en el sentido
que Hedgpeth (1969) otorga a las especies antárticas y subantárticas. Fell
(1962) ha sugerido que el género tendría su origen en la región Neocelandesa
o Australasiática, y habría obtenido su actual distribución mediante escapes
ocasionales, asociados a la corriente Deriva del Oeste (WWD). Esto es real-
mente muy posible, y si la persistencia aparentemente prolongada del pluteus
de Pseudechinus magellanicus, como parecen sugerir recientes trabajos de
Pawson (1971) es efectiva, y extensiva a otras especies “colonizadoras”, unido
al hecho de que el biotopo de Pseudechinus contempla masas flotantes de
algas como Macrocystis (Fell 1962, Pawson of. cit.), es apropiado suponerle
a estas especies un gran potencial de dispersión.
Los fósiles más antiguos del género se conocían hasta ahora del Plioceno
de la región australo-neocelandesa (fide Fell 1962, Fell £ Pawson 1966) y del
Oligoceno y Mioceno inferior de Australia del Sur (fide Pawson 1969). Su ha-
llazgo en el Plioceno sudamericano, en la Formación Tubul, plantea algunos
nuevos problemas. Es posible considerar su presencia allí como un indicio de
que nuestra costa ha estado sujeta a recibir especies “colonizadoras” desde hace
largo tiempo, provenientes del Oeste, de acuerdo a las ideas de Fell y de
Hedgpeth ya aludidas. Esto obliga a aceptar la existencia de un sistema de
circulación tan adecuado como el actual en épocas pasadas para dicho objeto.
Si consideramos todo lo expuesto con relación a la existencia del puente
terrestre Antártico-Sudamericano, estamos en condiciones de favorecer esta po-
sibilidad, explicando, de paso, la presencia de Pseudechinus a la latitud de
Juan Fernández, postulando que debió llegar allí en tiempos en que la co-
— 133 —
rriente fría de Humboldt no existía como tal, no habiendo, por lo tanto,
ninguna barrera como la que existe en la actualidad para que Pseudechinus
remonte la costa del Pacífico hacia el Norte (la corriente de Humboldt es
una barrera, como se verá más adelante, para este efecto). Esto debió ocurrir
en tiempos prepliocénicos, si aceptamos los conceptos expuestos anteriormente.
Pseudechinus magellanicus: (Mapa 16)
Como menciona Bernasconi (1953) ésta es una especie típica y abundante
en el Estrecho de Magallanes. Alcanza por la costa Oeste de Sudamérica hacia
el Norte hasta los 41% Lat. S. a la altura de Puerto Montt, sin que existan
registros más al Norte por el litoral. Su punto de máxima dispersión Norte en
el Pacífico está a la altura del Archipiélago de Juan Fernández (33-34 Lat. S),
lo que ya había sido mencionado por Koehler (1910:221), pasando inadvertido
hasta ahora; el registro de Koehler no es, sin embargo muy confiable, ya que
lo da también como una especie antártica litoral, probablemente confundido
con Sterechinus. Tan sólo del material descrito en el presente trabajo se puede
asegurar su existencia en esta zona (también ha sido colectado allí por el
“Anton Bruun” (Fell, in litteris), por el Atlántico alcanza hasta la latitud del
Río de La Plata (359), incluyendo Islas Malvinas (Bernasconi 1973). Nume-
rosos autores, incluido Mortensen (1943) extienden su distribución hasta
Tristan da Cunha; sin embargo, como él mismo sugiere (op. cit.), y posterior-
mente A, Clark (1968), es posible que un estudio cuidadoso de este material
pruebe que se trata de alguna otra especie, con mayores afinidades con las
especies del Atlántico e Indopacífico. Finalmente, es interesante mencionar
que varios autores antiguos ubican el límite Norte por el Pacífico a la latitud
de Ancón, Perú (12% Lat. S); ya Mortensen (1943) y posteriormente Bernasconi
(1953) aclaran esto como un error de Rathbun (1886), a quien se debería
la primera cita errónea. Pawson indica como límite Norte por el Pacífico
para esta especie los 35% Lat. S (1969), seguramente apoyado en datos no
publicados del material del “Anton Bruun” de Juan Fernández. Ahora, este
límite es confirmado.
De ningún modo tiene vigencia en esta especie el modelo de distribución
longitudinal de Ekman (1953). Muy por el contrario, es completamente in-
dependiente de las condiciones oceanográficas determinadas por la corriente
fría de Humboldt en la costa Oeste sudamericana. Más bien, su presencia en
la región de Juan Fernández se debe a que ésta es una zona de marcada in-
fluencia oceánica, en la cual las condiciones que son determinadas por la
corriente de Humboldt prácticamente no existen, y en todo caso, son muy
diferentes de las que ésta determina en la región costera continental, de
acuerdo a resultados obtenidos por recientes expediciones oceanográficas a
la zona, (N. Silva in litteris, Chuecas com. pers.). La presencia en estas locali-
— 134 —
dades de especies de otros Phyla (Annelida, Bryozoa) de afinidades magallá-
nicas, sugiere que se trata de un verdadero relicto de fauna (Moyano, com.
pers.). Lamentablemente los datos sobre edad del Archipiélago no aportan
nada, ya que se trata de rocas volcánicas principalmente, cuaternarias (1.1.G.
1968). Como las muestras estudiadas en este trabajo provienen de un monte
submarino que probablemente se puede relacionar con los referidos por Alli-
son, Durham *£ Mintz (1967), es posible aceptar que éste también ha estado,
como aquellos, al menos una vez desde el Oligoceno (Terciario medio) a una
profundidad que le ha permitido recibir y mantener fauna de aguas someras
de profundidades entre 200-300 m, tal como ocurre en la actualidad. Esta
fauna habría llegado desde el Sur, tal como se ha establecido en la página
anterior al discutir la distribución del género Pseudechinus. Si se acepta la
cronología de los eventos de circulación y temperatura de paleocorrientes del
Terciario postulados anteriormente, vemos que no existen, entre esta idea y
aquéllas, diferencias importantes. De algún monte submarino de los que exis-
ten en la zona, esta fauna, que incluye P. magellanicus, pudo haber llegado
a establecerse en el Archipiélago mismo en el Cuaternario, o antes, desde
la aparición allí de condiciones apropiadas.
Un segundo camino, aunque más improbable para P. magellanicus es el
que constituye la zona de medianas latitudes, especificamente la región de
Juan Fernández, Isla de Pascua, San Félix y San Ambrosio, mediante los
“estadios favorables” de aguas someras que pudieron representar los numerosos
“guyots” y montes submarinos que allí existen, relacionados con el Indo-
pacífico (Allison, Durham £ Mintz 1967). Esto se opone fundamentalmente a
la idea desarrollada por Ekman (1946) sobre la barrera del Pacífico del Este,
para la cual empleó fundamentalmente datos aportados por los equinodermos
de aguas tropicales, aunque no por esto puede dejar de aceptarse la evidencia
aportada por Allison et. al. (op. cit.), cuya idea parece más apropiada para
explicar las características de la fauna de Isla de Pascua y San Félix, que la
de islas más cercanas al continente o del margen continental mismo.
Familia Echinidae (Mapa 15)
Género Dermechinus
Dermechinus horridus:
La distribución de esta especie (Mapa 17) es la que presenta las mayores pe-
culiaridades dentro de la fauna equinológica de Chile. Se la encuentra también
en los extremos Sur de Africa y de Australia (Estrecho de Bass), siendo estas dos
las únicas localidades conocidas hasta ahora fuera de Sudamérica, en donde
— 135 —
tiene una distribución por la costa del Pacífico entre los 47 y 50% Lat. S, de
acuerdo a los datos del material estudiado en este trabajo, colectado por el
“Hero” en 1972. El último es su punto de máxima dispersión austral, ya que
en Africa está alrededor de los 30% Lat. S y en Australia en los 40% Lat. S.
La localidad aquí publicada del Golfo de Penas Sur, Seno Baker, constituye
un nuevo récord para la especie, tal como se ha aclarado antes. La especie
ha sido colectada pocas veces, y para una relación completa de sus hallazgos
hasta el año 1946, remitirse a Clark (1946:322).
Sus afinidades con el género Sterechinus son notables, especialmente en
los juveniles de D. horridus que no han alcanzado aún el dilatado diámetro
vertical característico de los adultos (fide Dóderlein 1906). Siendo así, es po-
sible asignar a D. horridus un origen subantártico, de igual modo como se ha
postulado para Sterechinus (ver más adelante). Aunque no se puede descartar
que D. horridus haya alcanzado su actual distribución por medio del ya alu-
dido mecanismo de la corriente Deriva del Oeste, esta explicación no es com-
pletamente satisfactoria. Si bien todas las localidades conocidas están dentro
de la zona de influencia de esta corriente, su restricción a las mismas es inex-
plicable sobre estas bases, ya que debería también hallarse en las islas que
se encuentran dentro de esta extensa área, en las que otras especies han encon-
trado etapas favorables para completar su periciclo subantártico (v. gr. Pseude-
chinus). Esto es más válido si se consideran las profundidades a que se en-
cuentra (alrededor de 200 a 500 m). La misma precaución es válida para una
probable explicación basada sobre estadios favorables de aguas someras, de
acuerdo a las ideas de Dawson (1966) y de Allison et al. (1967) en otros lugares.
Género Sterechinus
Es un representante típico del grupo de equinoídeos de distribución cir-
cumpolar antártico (Pawson 1969). De las cinco especies que se conocían
hasta ahora sólo una ($. agassizi) se encontraba en la costa sudamericana, en
el Atlántico, hasta alrededor de los 36% Lat. S, frente al Río de La Plata
(Bernasconi 1973). Pawson (1969) ha prolongado su distribución hasta apro-
ximadamente los 5% Lat. S. Incluye las Islas Malvinas y Georgia del Sur, Las
cuatro especies restantes son características del litoral antártico, incluyendo
Kerguelen y Georgia del Sur.
Registros antiguos (Meissner 1900) extendían el rango de $. agassizi hasta
el Golfo de Penas; autores posteriores (Mortensen, Bernasconi) desestimaron
éste y otros registros del Pacífico por no haberse confirmado con material.
Es muy posible que la cita de Meissner (op. cit.) pueda corresponder a
Sterechinus bernasconiae n.sp., aunque es difícil confirmarlo. Recientemente
Bernasconi (1966) ha publicado el hallazgo de nueve especímenes, todos ju-
veniles, de esta especie en el Estrecho de Magallanes, con lo que se habría
— 136 —
confirmado la presencia de ella en las costas chilenas; sin embargo, tratándose
de juveniles, es posible pensar que bien pudiera tratarse de S. bernascontae
n.sp., lo que se podría dilucidar con una revisión del material.
Mortensen (1943 IMT,: 176) ha asociado a Hypechinus patagonensis
(D'Orbigny) con el género Sterechinus, estableciendo algunas afinidades y
considerándolo como un probable antecesor. Se trata de un equinoídeo fósil
del Mioceno de la Patagonia (Patagonense), no muy frecuente, cuya mejor
descripción la dan Mortensen (op. cit.) y Ortmann (1900). Bernasconi (1959)
sin embargo la asigna al Oligoceno, y lo asocia a Pseudechinus magellanicus,
como un probable antecesor de éste. Siguiendo el concepto ya utilizado de
Feruglio (1949:271), debemos asignar una edad Oligoceno- Mioceno al
Patagonense, con lo cual coinciden las ideas de Mortensen y Bernasconi
(Opp. citt.) en cuanto a cronología, aunque no a relaciones filogenéticas. No
es posible extraer ninguna conclusión definitiva a este respecto del material
bibliográfico en que se describe H. patagonensis que puedo revisar [Von
Ihering 1897:336 (probablemente otra especie); Ortmann 1900: 52, pl. XI,
Fig. 2; Lambert 1903: 477-478; Mortensen 1943 III,: 176, Figs. 77 a y b; Ber-
nasconi 1959: 147-149], sin embargo, aún sin haber revisado material, me
parecen ambas posibilidades muy improbables, principalmente por el mal es-
tado de los ejemplares descritos. Tal vez la figura de Ortmann (loc. cit.) sea
la más completa, siendo aún insuficiente.
La presencia del género en las islas circumantárticas ya citadas, así como
su distribución sugiere que ha estado, al igual que el género Pseudechinus,
sujeto al mecanismo de dispersión por la corriente Deriva del Oeste, y pa-
rece confirmar el origen antártico que le han atribuido algunos autores
(Mortensen 1943, Pawson 1969).
Sterechinus bernasconiae:
La nueva especie propuesta en este trabajo es la prueba del paso del
género al Norte del Estrecho de Magallanes por la costa del Pacífico. Repre-
senta para el género lo que Austrocidaris lorioli para el suyo, y en este
sentido gran parte de lo establecido para aquél puede ser válido para Stere-
chinus bernasconiae. La profundidad en que vive S. bernasconiae (300-360 m)
lo ubica muy bien dentro del rango batimétrico del género (0-1000 m aproxi-
madamente). Su ubicación en la región de los canales magallánicos coincide
con la de Dermechinus horridus, entre los 47 y 50% Lat. $.
— 137 —
Género Loxechinus
Loxechinus albus:
Esta especie tiene una distribución notablemente dilatada en sentido
latitudinal. Diversos autores han coincidido en fijar su límite austral en la
salida Este del Estrecho de Magallanes, alcanzando hasta la Isla de los Estados
en su dispersión oriental (Bernasconi 1953). Existe sin embargo cierta incer-
tidumbre en cuanto a su límite de distribución hacia el Norte. A partir del
trabajo de Clark (1910) se fija a la altura de Callao, Perú (12% Lat. S), lo
que autores posteriores mantienen, a pesar de que el mismo Clark (1948) lo
extendió posteriormente hasta los 6%53'50”. Aunque las identificaciones de la
especie hechas por Clark en varios trabajos no son del todo seguras, por su Oca-
sional confusión de C. gibbosus y L. albus, lo que se ha comentado ya, el trabajo
de 1948 es muy confiable en este sentido y permite asegurar la presencia de
L. albus en las Islas Lobos de Afuera, en el litoral peruano, a la latitud
ya citada. La aseveración de Biickle (1973) con respecto a un posible límite
Norte hasta Ecuador no parece tener ninguna base segura, y probablemente
es una generalización.
Como ya se ha dicho, Loxechinus es un género monotípico, característico
de la costa occidental de Sudamérica, cuyas escasas afinidades filogenéticas
con otros miembros (géneros) de la familia no permiten sugerir relaciones
con taxa de características zoogeográficas definidas. Clark (1910) ha postulado
que debería tener un origen antártico, aunque no cita mayores argumentos
para tal aseveración; sin embargo, su idea merece tomarse en consideración
debido a que tiene una distribución simpátrica en algunas zonas con otros
géneros de la familia Echinidae, de cuyas afinidades antárticas no se puede
dudar. Pawson (1969) ha sugerido, por el contrario, un origen en el H. Norte
para Loxechinus, a pesar de mo existir evidencias en este sentido. Parece
apropiado consignar aquí que en la opinión de Mortensen (1943 IIT,: 172)
la mayor relación la tiene este género con Parechinus, que también es un gé-
nero restringido al Hemisferio Sur (costa sudafricana).
Con respecto a su paleodistribución, existe un registro de esta especie
en el Holoceno de la Patagonia argentina, alrededor de los 45050' Lat. S
(Feruglio 1950 1II: 103, 111, 119, 189). No estando descrito ni ilustrado, sería
necesario revisar el material para confirmar su correcta identificación,
que ampliaría su paleodistribución en el Atlántico, permitiendo aven-
turar que provino por la vía del Sur desde el Pacífico, y que ha desa-
parecido de allí en la actualidad, probablemente por modificación de las
condiciones del medio litoral, Esto ha sido sugerido por el mismo Feruglio
(op. cit.: 76) para explicar las diferencias faunísticas entre los moluscos de
diferentes niveles y edades en el Cuaternario de la Patagonia. Loxechinus
— 138 —
albus (citado como Toxocidaris (Loxechinus) albus (Mol.) estaría incluido en
su grupo IV, proveniente de terrazas marinas de 20 a 30 m s.n.m., que corres-
ponden cronológicamente al “último período de expansión glaciar” (sic) y
formaría parte también de su grupo V, correspondiente a fauna de terrazas
marinas de 6-19 m s.n.m., del Posglacial superior, con “especies todavía vi-
vientes en el mar adyacente” (sic). Así, podríamos concluir que £. albus habría
formado parte en el Holoceno inferior a una fauna de aguas frías en la
costa del Atlántico al Norte del Estrecho de Magallanes, desde donde se
habría retirado hacia mayores latitudes como consecuencia de un aumento
de la temperatura (entre otras causas, la más probable), en la actualidad. Una
idea muy semejante a la de Feruglio ha desarrollado últimamente Herm (1969)
para explicar las peculiaridades de la fauna de moluscos de Neogeno en la costa
de Chile central y Norte. Lamentablemente, los únicos registros de esta
especie como fósil en esta zona se limitan al Holoceno, como ya se ha ex-
puesto antes, encontrándose en localidades en donde L£. albus vive en la actua-
lidad, por lo que no se pueden extraer de éstos mayores conclusiones.
Aún cuando se trata de una especie con la más dilatada distribución
longitudinal (sigue el modelo de Ekman, 1953) entre los equinoideos cono-
cidos, no ha sido posible establecer diferencias a nivel de taxa subespeciíficos,
ya que como se ha aclarado antes, las diferencias intrapoblacionales son en
todos los casos analizados iguales o mayores que las interpoblacionales, to-
mando localidades tan distantes como Caleta Coloso, Provincia de Antofa-
gasta (23%45" Lat. S) y Puerto Henry, Isla Madre de Dios (50% Lat. S.).
— 139 —
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Sistema apical
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TABLA IV
DIMENSIONES DE ARBACIA SPATULIGERA (VALENCIENNES 1846) (medidas en mm)
Sistema coronal
Sistema apical
Peristoma Placas
No Oh Dyv 17) % de H h 0 % de YD h A. LA. Localidades 5
1 85 49 18 21 31 36 29 24 Bahía Concepción
2 66 36 13 20 30 45 29 21 Bahía Concepción
3 63 33 13 21 28 44 Zi 20 Bahía Concepción
4 78 45 25 32 32 41 29 23 Bahía Concepción
5 51 37 11 22 24 47 21 18 Bahía Concepción
6 79 42 17 29 31 39 27 24 Bahía Concepción
7 75 43 14 19 31 41 27 22 Bahía Concepción
8 75 40 14 19 31 41 27 21 Bahía Concepción
9 69 35 15 22 2 46 25 21 Bahía Concepción
10 70 35 14 20 32 46 24 20 Bahía Concepción
11 63 35 13 21 30 48 23 18 Bahía Concepción
12 66 3 12 18 31 47 26 18 Bahía Concepción
13 70 38 13 19 31 44 24 20 Bahía Concepción
14 66 38 14 2 31 47 26 1 120 Bahía Concepción
15 70 39 12 17 30 43 29 23 Bahía Concepción
16 77 38 12 16 34 44 28 22 Bahía Concepción
17 71 44 14 20 32 45 26 22 Bahía Concepción
18 71 33 14 20 31 44 25 20 Bahía Concepción
19 72 42 15 21 32 44 25 21 Bahía Concepción
20 A 77 A ; : -
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23 24 16 6 25 13 54 15 13 e
24 34 17 7 28 18 53 18 15 eh a Eeraien
25 20 8 E 25 19 60 13 11 Meda Casals
26 28 14 6 21 15 54 17 13 A uueerción
27 30 14 7 23 17 57 17 13 Bahía Ci oclin
28 40 20 9 23 21 53 18 13 ad pia
Bahía Concepción
TABLA V
DIMENSIONES DE ARBACIA DUFRESNEI (BLAINVILLE 1825) (medidas en mm)
No o e Eee: dp á 2 de Pe a Placas de Localidades
1 50 27 14 28 27 54 20 17 Putemún, Chiloé
2 32 20 11 34 26 81 18 15 Putemún, Chiloé
: 44 25 14 32 24 55 20 14 Putemún.. Chiloé
34 16 10 29 19 56 20 12 Putemún, Chiloé
5 41 21 11 27 21 51 32 14 Putemún, Chiloé
6 35 20 10 29 20 57 20 15 Putemún, Chiloé
7 36 19 11 31 19 53 17 13 Putemún, Chiloé
23 12 7 30 14 61 12 10 Talcán, Chiloé
9 28 15 8 29 16 57 16 12 Talcán, Chiloé
10 31 17 9 29 17 55 14 12 IL. Sn. Pedro, G. Penas, Sur
11 32 19 10 31 18 56 14 13 Caleta Trinidad
mo 34 18 9 26 19 56 14 12 Caleta Trinidad
se bo Há la 29 19 56 — 14 I. Sn. Pedro, G. de Penas Sur
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LOCALIDAD (m) Ejemp. Fecha
Austrocidaris lorioli
ro 72, 4b — 300 47945" 74945" H. L Moyano 1 1-X-72 Rastra
cial o ero 72, 48 11 160 47957,4' 74937,8' H. L Moyano 1 1-X-72 Rastra
Canal Sommerset Hero 72, 4b — 260 47958" 74935" H. L Moyano 7 2-X-72 Rastra
csrempoo - oli Tfope 01 59 35 35934" 72942" Moyano-Antezana 1 -— Draga
Cocholgúe =- — — 36032' 739 Larraín 2 29-X-74 Mano
Tumbes =— — 2 36040" 7396' Bay-Schmith 6 12-VI-74 Buceo
Tumbes — — == 36940" 7396' Villela 64 1-V111-7 Buceo
Tumbes =- — — 36040" 7396 Bay-Schmith 6 27 -111-74 Buceo
Bahía Concepción =— —=— =— 36940" 739 Bay-Schmith 7 -VI-72 Buceo
Arbacia dufresnei
Putemún, Chiloé =— —— Lit. 42927,4' 73945,5' M. Villarroel 3 27-1X-71 Mano
Putemún, Chiloé Chiloé 1 23 6 42927,4' 73045,5* J. Stuardo 1 15-11-61 Buceo
Putemún, Chiloé —— =— Lit. 42927,4' 73945,5" M. Villarroel 1 -V-72 Mano
Castro, Chiloé — -—= ; Lit. 42929" 73946" -— 7 13-11-72 Mano
Chiloé — — Lit. 42045" 73900" J. Stuardo 9 _— e
Talcán, Chiloé =— —— =— 42045" 73900" Vidal-Mendoza- 2 62 Buceo
Theyer
Canal Chacao, Fte. I.
Teresita =— o 103 42045" 73940* V. A. Gallardo 1 18-111-63 Rastra
Ca. Chica Hero 72, 4b =- 12 47947,1' 74054,3' H. Saelzer 1 1-X-74 Buceo
Ca. Chica Hero 72, 4b 9 40 47947,1' 74954,3' H. 1. Moyano 1 1-X-72 Rastra
Ca. Hale Hero 72, 4b 11 45 47957,4 74937,8' H. I. Moyano 2 1-X-72 Rastra
P. Brown, Canal Baker Hero 72, 4b 17 30 48902,5' 74902,0' H. I Moyano 3 3-X-72 Rastra
Canal Messier, Bahía
Tribune Hero 72, 4b 23 30 48046" 74924" H. I. Moyano I 4-X-72 Rastra
Cerca P. Edén Hero 72, 4b 24 20 49909,3' 74923,3' H. Saelzer 2 5-X-72 =—
Canal Trinidad Hero 72, 4b 28 50 49955" 75929" H. I. Moyano 1 7-X-72 Rastra
Canal Trinidad Hero 72, 4b 29 50 49955,5" 75929,0" =— 1 7-X-7, Red P.
Pto. Henry 1. Madre
de Dios Hero 72, 4b =— 6-7 50900,3* 75919.7" H. Saelzer 1 7-X-72 Bucco
Canal W, Fte. 1. Calabrés Hero 72, 4b 33 40-60 50928,5* 75014,0* MH. IT. Moyano 1 0-X-72 Rastra
Rada Shinglet Hero 72, 4b 5-10 51952' 73944" H. Saelzer 1 29-1X-7:
Seno Otway Hero 72, 4a — =.- 53900" 71940" Retamal et al. 4 e ra
Bahía Inútil Hero 72, 4a 6b 18 53930" 70900" Retamal et al. 3 11-1X-72 Rastra '
Bahía Inútil Hero 72, 4a 4a 32 53930" 70900" Retamal et al. 14 10-1X-72 Rastra
Bahía Inútil Hero 72, 4a 4b 30 53930" 70900" Retamal et al. 1 10-1X-72 Rastra
Tetrapygus niger
El Morro, Arica =— =— Lit. 18029" 70921” Saelzer-Gallardo 7 9-VIL-62 Mano
Playa Brava, Iquique — — Lit. 20915" 70911” A. Quezada Y -VIL-74 Mano
Caldera — =— Lit. 26056,5" 70949" Larraín-Pozo 20 -11-73 Mano
Guanaqueros, Coquimbo =— A 30910" 71925' “T. Cekalovié 3 6-IX-68 Mano
Los Molles — =— Lit 32015" 71933' A. Larraín 2 22-11-72 Mano
Tumbes — — 2 36940" 7396" E. Bay-Schmith 5 27 -111-74 Buceo
Bahía Concepción — =— Lit. 36940" 730 A. Larraín 50 11-73 Mano
Bahía Concepción — _— — 36940" 739 G. Sanhueza 100 o Mano
Punta Chilota (Magallanes) — =— —25b. 53919" 70928,5' Carvajal-Barrera 1 20-1V-62 =—
Jagúell
Dermechinus horridus
Boca Seno Baker Hero 72, 4b -— — 47948" 74940" H. I. Moyano 1 3-X-72 Rastra
Frente 1. Topar Hero 72, 4b 27 250 50908,5* 74941' H. I. Moyano 3 6-X-72 Rastra
Loxechinus albus
1. Sta. María (Antofagasta) =- — — 23920" 70900" A. Larraín 3 16-11-72 Mano
Ca. Coloso (Antofagasta) —_— —— Lit. 23943" 70925* Saydivan-Otsu 60 -X-72 a
Caldera + ——' "Lit 27900" 70950" A. Larraín 3 -11-73 Mano
Punta Lavapié — =— Lit 36934" 739 A. Larraín 30 -VI-74
Cocholgúe =— — — 36940" 739 A. Quezada 2 29-111-68 Mano
1. Sta. María (Concepción) =— — Hhi— 37900" 73935" =— 1 5-VI-67 A
Pargua (Prov. de Llanquihue) == =— "Li. 41946 73930" Villarroel ] 11-11-72 Mano
Putemún, Chiloé > == MEE 42927,4' 739455" Villarroel 15 -V-72 Mano
Pcia amO —E —l — 42029" 73946" H. Saelzer 6 -XI-67 Buceo
Talcán' ALoP: A E ES 42045" 73900" Vidal-Mendoza 3 26-11-62 Buceo
IA “Los Ciivor E A E SS 42045" 73900" Stuardo-Theyer 2 15-11-62 Buceo
Ca. Chica ON Pa == 3-7 42045" 73900" — 2 22-11-61 Buceo
Cerca" P" Edén Hero 22, 4b ES 12 47947, 1' 74954" H. Saelzer 2 1-X-72 Buceo
Rada Shinglet Hero 72, 4b E e He perso La . qe he a
id Magallanes , = 5-10 50957,8' 73943 H. Saelzer 1 29-1X-72 Buceo
— — Lit. 53911" 70955" F. Gómez 2 12-1-75 Mano
Sterechinus bernasconiae
Boca Cana!
te cof 5] de $ le 300 47950" . 74940" Moyano-Saelzer 8 1-X-72 Rastra
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6) = Tetrapygus niger Mapa N21
5 0 5
Km.
Mapa NQ 1.— Localidad con T. niger (para más datos ver Tabla XI).
— 161 —
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Caleta Cavancha
PTA. CAVANCHA
PTA. LARGA
Cta. del Molle
PTA. REDONDA
Ba. Chiquinata
PTA. GRUESA
Cta. Toyos
PTA, SANTIAGO
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PLANO TOMADO DE CARTA
PRELIMINAR ESC. 1: 250000
N2 2070_1QUIQUE
16M 1954
8 = Tetrapygus niger Mapa N22
7 EEE AAA
Km.
Mapa NO 2.— Localidad con T. niger (para más datos ver Tabla XD.
— 163 —
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PLANO
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IA | ENTRA
Km.
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Mapa NO 3.— Localidad con £. albus (reciente) y P. mollense (Neocomiano)
(para más datos ver Tabla XI y pág. 49).
— 165 —
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Cta. Zenteno
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OCEANO
PTA. CALDERETA
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É E (S = Loxechinus albus | pop
a Km.
Mapa N9 4.— Localidades con T. niger y L. albus (para más datos ver Ta-
bla XI).
— 167 —
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PTA.TINAJA
PTA SALIENTE
Rda. Barranca
Rda. Blanca
PTA MAITENCILLO
PTA LAGUNILLAS
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PTA EUANAUERO
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PTA. OES
PLANO TOMADO DE CARTA — mm ; :
PRELIMINAR ESC 1: 250000 = Tetrapygus niger y Loxechinus albus (Holoceno).
N2 2971 LA SERENA A : O
No 307, VALLE (O =Tetrapygus niger (Holoceno-é Pleistoceno sup”). Mapa N2 Le
: A =Tetrapygus niger (Reciente, ver Tabla XI). pe
5 o 5
RR A
Km.
Mapa N9 5.— Localidades fosilíferas con L. albus y T. niger (ver págs. 76 y
116) y localidad con T. niger reciente (ver Tabla XI).
— 169 —
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íferas con equinoídeos en la Cordillera de Los
Mapa N9 6.— Localidades fosil
probable-
págs
localidad con P. diademoides (
Jaworski (1925).
Andes, interior de Illapel, en territorio argentino. 1
. 37 y 52)
mente localidad con P. diademoides y C. ovata (ver
fide Philippi (1860); 2
Stome-
chinus andinus) fide
— 171 —
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2014 DMI.
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PTA S ANA
CABO CARRANZA
PTA. LA VIEJA
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Rada Pelluhud
PTA. ALTA
PTA. NEGRA
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1QM. 1082. (S =Arbacia spatuligera Mapa N?7]
A
Km.
Mapa N9 7.— Localidad con A. spatuligera (para más datos ver Tabla XI).
— 173 —
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PTA. ESPOLON
Ens. la Gaviota
PACIFICO
PTA. PIEDRAS
BOCA CHICA
OCEANO
PUNTA LAWAPIE
PELEAS, 1 2200do =Loxechinus albus
16M. 1981. Of
5 O =Pseudechinus cf. llanicus (Plioceno), Mapa NS 6
A ] 5 Fseudechinus cf. mage
Km.
Mapa NO 8.— Localidad con £. albus (ver Tabla XI) y localidad fosilífera con
P. cf. magellanicus (Formación Tubul; para más datos ver pá-
gina 85).
— 175 —
Ñ 2%,
A o AO A A 2 A in.
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TOM. DE CARTA
PRELIMINAR ESC O S= Arbacia dufresnei
TS GOLFO DE PENAS = Austrocidaris lorioli M Ñ . 3
ect horridus apa =
5 2 , Dermechinus horridus
Kon. (> = Sterechinus bernasconiae
Mapa N9 9.— Localidades con A. dufresnei, A. lorioli, D. horridus y
bernascontae n.sp. (para más datos ver Tabla XI).
Pozo
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PACIFICO
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PEL NA ESC 1260000, = Arbacia dufresnei
[GM 1953 $ =Loxechinus albus Mapa N210
o S = Pseudechinus magellanicus
Mapa NY 10.— Localidades con A. dufresnei, L. albus y P. magellanicus (para
más datos ver Tabla XD.
— 179 —
DEL NORTE
ANO O. DELCAR
PELI ES 1 :250900 ZA = Dermechinus horridus
al EA MADRE Ñ DIOS
O = Pseudechinus magellanicus Mapa N2 11
A Li = Sterechinus bernasconiae
Mapa NQ 11.— Localidad con D. horridus, P. magellanicus y S. bernasconiae
n.sp. Corresponde aproximadamente a la estación 308 del viaje
del "Challenger” (para más datos ver Tabla XI y pág. 87).
— 181 —
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PESTO, PUNTA ARENAS Ó = Pseudechinus magellanicus
> = Tetrapygus niger Mapa N9 12
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Mapa NQ 12.— Localidad con P. magellanicus y T. niger (para más datos ver
Tabla XI y página 132).
— 183 —
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Mapa NO 13.— Mapa del Territorio nacional, mostrando la ubicación de los
Mapas l a 12.
— 185 —
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=>==Tetrapygus niger -=»—=|oxechinus albus
amm =Arbacia dufresnei Y =Sterechinus bernasconiae n.sp.
2 =formas entre A.spatuligera y A.dufresnei
2 2 =zoma sin datos sobre presencia de arbácidos
Esc. Aprox. 1:55.550000
Mapa N9 14.— Distribución geográfica de los arbácidos (Familia Arbaciidae)
presentes en el litoral chileno.
Mapa N9 15.— Distribución geográfica de los equínidos (Familia Echinidae)
presentes en el litoral chileno.
— 187 —
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=Pseudechinus magellanicus
de P magellanicus
A Esc. Aprox. 1: 42300000
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Mapa N9 16.— Distribución geográfica de P. magellanicus.
— 188 —
MODIFICADO DE AR GEOG SOC
ANT. MAF FOLIO SER 1968 Apr POS
=Dermechinus horridus
Mapa N9 17.— Distribución circumpolar subantártica de D. horridus,
— 189 —
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ESTA REVISTA SE TERMINO DE IMPRIMIR
EN LOS TALLERES DE LA IMPRENTA DE
LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION (CHILE),
EL 4 DE DICIEMBRE DE 1975
NAANS ab OVIMAET 40 ¿THWAN ALO
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GAYANA tiene por objeto dar a conocer las investiga-
ciones originales del personal científico del Instituto de
Biología de la Universidad de Concepción.
Esta publicación consta de una Serie Botánica, una
Zoológica y una Miscelánea, incluyéndose dentro de cada
Serie trabajos biológicos en su sentido más amplio.
Cada número se limitará a un solo trabajo.
GAYANA no tiene una secuencia periódica, sino que
los números se publican tan pronto como la Comisión
Editora recibe las comunicaciones y su numeración es con-
tinuada dentro de cada Serie.
Gayana
INSTITUTO DE BIOLOGIA
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION (CHILE)
Deseamos establecer canje con Revistas similares
Correspondencia, Biblioteca y Canje:
COMISION EDITORA
CaAsiLLA 301 — CONCEPCIÓN
CHILE
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GAYANA
AESTETUTO DE BIOLOGÍA
ZOOLOGIA TITS N=.36
CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LOS
CETACEOS VIVIENTES Y FOSILES DEL
TERRITORIO DE CHILE
por
R. DONOSO-BARROS
Departamento de Zoología
Universidad de Concepción
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UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
Chile
INSTITUTO' DE BIOLOGKA
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
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DIRECTOR :
Dr. Oscar Matthei J.
COMITE EDITOR:
Dr. Oscar Matthei J. Prof. Marco A. Retamal
Prof. Lajos Biro B. Prof. Clodomiro Marticorena
Prof, Ivonne Hermosilla B.
EDITOR EJECUTIVO: Dr. Jorge N. Artigas
GAYANA
AS ETITU TO DE, BIOLOGEA
ZOOLOGIA 1975 N? 36
CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LOS
CETACEOS VIVIENTES Y FOSILES DEL
TERRITORIO DE CHILE
por
R. DONOSO-BARROS
Departamento de Zoología
Universidad de Concepción
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
Chile
“Los infinitos seres naturales no podrán perfectamente
conocerse sino luego que los sabios del país hagan un
especial estudio de ellos”.
CLAUDIO GAY. Hist. de Chile, I : 14 (1848).
TEMARIO
Págs
A A 3
A E E A A O A Mt a 4
E E E A A A A UE E:
A A A A A 8
AI A A A e 15
Metodología en el estudio sistemático de los cetáceos vivientes .............. 16
Clave de los génerosde cetáceos de los mares chilenos ....ooccoccconoonacorosomos. 17
o So 19
Supertamilía Delfhmotded eccsooressco ateos Oe 19
Familia Delphintdae ............ A 20
Rama CE ROEDENIAAA toi ao eos aloa odas RS 49
Superiamilia PiNSeterorden elo omocacacion conos nosaltres 54
A do 54
Subfamilia Physeterimal ..ococioonos:ooonoseboraninestcnacasnancao cansino econó ninas 54
A A A A E 61
A e 64
Superfamilia | Squalodontoidea ...mooomomomencinncnorcenerenioncaconcanoconncenicncnrones 71
Familia Squelodontdae a ocansusitatessoospeidenseso sins po cesaeos aspas 71
SUDOR Uaemex ON coso ale cs asia de
Familia Balaenopteridae .......... O 73
Baum “Balapnidae amu pouocanaoio pao ado oiandson o dote do amaia sacas iones 85
Comportamiento de las ballenas en el hemisferio SUL coccinoconinnononconeser». 89
Industria y explotación ballenera ....ooooccconocoomersercnnsnancononoroconsarsennoseniniccanionenasios 96
Rasgos generales de la actividad ballenera en Chil coocicinicicinninininnnnnomms».. 102
A 106
Glosario de MOmbrES eoomccconocncnnecionsunincananonnosncoaronorascorannirncnacan enana conca rn srnnesonnanconenas 111
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ADVERTENCIA
El manuscrito de este trabajo quedó en forma de un primer borrador a
la muerte de su autor el Dr. Roberto Donoso-Barros, ocurrida trágicamente
el 2 de agosto de 1975. Felizmente alcanzó a terminar las láminas, con lo que
sólo restó ordenar el texto y los títulos. Este presentaba numerosas correcciones
manuscritas, que fue necesario interpretar cuidadosamente para mantener el
espíritu y sentido general del trabajo. Los nombres de taxa científicos fueron
uniformados y en escasas ocasiones corregidos.
Como no hubo revisión final por parte del autor, es probable que se
hayan mantenido algunas pequeñas inexactitudes que él habría reconocido
y corregido oportunamente. El valor de la obra, sin embargo, justifica plena-
mente su publicación, la que constituye un importante aporte al conocimiento
de la fauna chilena.
Junto a los profesores Hugo I. Moyano G. e Iván Benoit C., hemos efec-
tuado con cariño esta labor, como un homenaje a nuestro amigo y compañero
de trabajo de varios años en el Departamento de Zoología de la Universidad
de Concepción, y como una acción indispensable para salvar sus últimos tra-
bajos, de lo que fue su excelente producción científica.
Dr. JORGE N. ARTIGAS
Editor
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CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO DE LOS
CETACEOS VIVIENTES Y FOSILES DEL
TERRITORIO DE CHILE
por
R. DONOSO-BARROS
Departamento de Zoología
Universidad de Concepción
RESUMEN
Los cetáceos de Chile comienzan a ser mencionados en los primeros viajes
hechos por los españoles a comienzos del siglo dieciséis. Durante el siglo dieci-
siete los navegantes holandeses señalaron la gran abundancia de ballenas en
los canales australes, señalando a la vez el peligro que significaban para la
navegación. En la obra de Diego Rosales (1648) se diferencian tres tipos de
ballenas y dos de delfines.
En el último tercio del siglo dieciocho los relatos de los cronistas son
reemplazados por la información científica. Debemos recordar los viajes de la
Coquille, la Uranie, el Beagle, la Magenta y otros.
A mediados del siglo diecinueve Claudio Gay en su Historia Física y
Política de Chile describió varios delfines y dos grandes ballenas. Con pos-
terioridad Philippi estudió la fauna cetológica de Chile incluyendo formas
fósiles y vivas.
Después de estas contribuciones encontramos varios trabajos sobre dife-
rentes tipos cetológicos como biología, fisiología, distribución, taxonomía.
La fauna de las aguas chilenas incluye 31 especies, de las cuales siete son
ballenas verdaderas y el resto odontocetos.
Los cetáceos están ampliamente distribuidos a lo largo de la costa chilena
y los únicos límites en su dispersión son los inherentes a su propia tolerancia
ante las variaciones térmicas de las aguas marinas y costeras. Problemas rela-
cionados con su protección, migraciones, control y colecta son discutidos,
E E
ABSTRACT
Chilean cetaceans are reported by the first spanish travellers at the begin-
ning of the sixteenth century.
During the seventeenth century the Dutch seamen reported the great
abundance of whales in the Magellanic channels and the danger that these
animals represented for navigation,
Diego Rosales (1648) mentioned three and two species of whales and por-
poises respectively.
Late in the eighteenth century, scientifical information took place and
many species of whales, dolphins and porpoises were described. Among the
main scientific voyages are those carried out on board of the ships La Co-
quille (France), L'Uranie (France), Beagle (England) and Magenta (Italy).
In the middle of the nineteenth century, Claudio Gay published his
important work, Historia Fisica y Politica de Chile, describing some dolphins
and two whales. Later on, R.A. Philippi studied the cetacean fauna of Chile,
including fossil and living forms.
In addition to these publications, isolated information on biology, taxo-
nomy and geographical distribution have been reported.
The cetacean fauna of Chilean waters is composed by 31 species; seven
true whales and 24 toothed cetaceans.
Whales and odontocetes are widespread along the chilean coast and its
distribution is only limited bv its tolerance to differences of temperature.
Problems related with protection, migration, and whaling are discussed.
INTRODUCCION
Chile surgido como país de las profundidades oceánicas en el terciario
medio, en cualquier estudio de su naturaleza se muestra siempre estrecha-
mente adherido a su profunda raíz oceánica. Ciertamente desde que las prime-
ras embarcaciones europeas surcaron muestro ámbito marino surge la infor-
mación inicial sobre los rasgos de la vida en sus aguas.
Pigafetta (1520) observó los primeros cetáceos del hemisferio sur, du-
rante la expedición de Magallanes.
Jufré de Loayza (1525) señala la abundancia de ballenas y delfines en
los mares australes (a estos últimos los llama toninas). |
Durante el memorable viaje realizado en busca de la posesión del Estre-
cho de Magallanes por Juan Ladrillero (1558), uno de los pilotos más hábiles
de la época, Diego Gallego, escapó milagrosamente de zozobrar al toparse con
una ballena.
Pedro Sarmiendo de Gamboa (1598) en el relato de su derrotero por los
canales australes en busca del filibustero Drake, observó muchísimos bufeos
(= delfines) como numerosas ballenas.
ms
Gonzalez de Najera (1601) afirma que las ballenas eran muy abundantes
en la costa chilena, se podían ver desde los cerros de la costa gran cantidad
de ellas. Sus huesos abundaban sobre la costa, utilizando sus vértebras para
hacer asientos con ellas.
Los barcos holandeses enfilaron sus proas durante el siglo 17 a las costas
americanas. Le Maire y Schouten (1619) escriben sobre los cetáceos de los ca-
nales: “...eran tantas las ballenas que se encontraban junto a las islas que
era menester navegar con tiento, huyendo a cada paso, ya de ésta ya de aquéila,
por ser muchas las que se atravesaban al paso e impedían a las naves su viaje
y las ponían a manifiesto peligro de perderse, porque eran tan terribles que
parecían escollos y rocas del mar”.
Alonso de Ovalle (1648) considera a la ballena “la reina de los peces”
sosteniendo que se distribuyen a lo largo de Chile desde la zona de los canales
hasta más allá de Copiapó y Huasco. Señala que en las costas se buscaba el
ámbar gris para utilizarlo comercialmente.
Diego de Rosales (1648) en una apreciación más acuciosa de estos grandes
mamíferos marinos se desprende que reconocía una ballena grande que pa-
rece ser Balaenoptera; ¡otra cuyo exterior aparece cubierto de prominencias
pegadas a su piel y aletas (que pensaba eran moluscos) que corresponde a
Megaptera o ballena jorobada; una tercera que califica de monstruoso animal
con una cabezota gigantesca, una mandíbula con grandes dientes, que faltan
en el maxilar superior, rasgos éstos que pertenecen al cachalote Physeter catodon.
En cuanto al resto de los cetáceos con dientes distingue las toninas (Phocaena)
de los pufeos o delfines (éstos incluyen varios géneros).
James Cook (1768) durante su pasaje por los canales australes en el ve-
rano no observó ballenas, sin embargo en su viaje (1772) al pasar las cercanías
antárticas observó mumerosas ballenas, lo que coincidió con su migración es-
tival a las aguas del polo sur.
Molina (1782), señala dos ballenas una de las cuales llama Balaena misti-
cetus y la otra estima como boops, posiblemente pueda corresponder con la
ballena jorobada. Molina pensaba que todas las formas del hemisferio norte
podrían encontrarse en aguas chilenas. Un colega directo de nuestro abate
naturalista, era por nacionalidad, orden y destierro don Felipe Gómez de
Vidaurre quien escribió también su compendio sobre la Historia de Chile,
impreso en el siglo XIX por Barros Arana. Allí describe una ballena gigantesca
basada en el error de tomar por costilla una de las ramas de la mandíbula.
La tranquilidad de los grandes cetáceos empieza a ser alterada a partir
de fines del siglo XVIII en que las proas de los balleneros del norte se dirigen
hacia el sur en busca de este valioso botín.
Diversas expediciones ocurridas desde los comienzos del siglo diecinueve
entregaron observaciones y variadas descripciones de los cetáceos del hemisferio
a e
sur. Los viajes del marino Peron a los mares del sur permitirán a Lacépéde
(1804) utilizando sus manuscritos describir el delfín de Peron, de la tierra
de Van Diemen, el cual será verificado numerosas veces en aguas chilenas.
La expedición de la Uranie (1824) permitirá a Quoy y Gaimard describir
el delfín cruzado austral Lagenorrhynchus cruciger.
Lesson (1826) que era el médico y naturalista del viaje de la Coquille des-
cribirá distintas especies de cetáceos de la costa austral, su Delphinus lunatus
descrito de un ejemplar viviente frente a Talcahuano persiste hasta hoy como
una forma no aclarada,
La extensa travesía del Beagle fue exitosa en la colecta de estos notables
mamíferos; así Waterhouse (1838), pudo dedicar una especie de delfín al
capitán Fitzroy, desafortunadamente constituye un sinónimo del delfín oscuro.
John Gray que revisó los cetáceos capturados y observados durante la ex-
pedición del Erebus y Terror refirió varias especies que viven en las costas
chilenas. La expedición del Astrolabe que ocurrió en el mismo año de pu-
blicación (1846) aportó varios iconotipos e iconografías publicadas por Hom-
bron y Jacquinot sobre estos notables mamiferos.
Claudio Gay (1847) menciona alrededor de seis especies de delfines, un
cachalote y Balaena antarctica.
Giglioli (1874) durante el viaje de la corbeta Magenta describe una nueva
ballena observada desde muy cerca en el mar, de acuerdo a los rasgos se tra-
taría de un cetáceo tan singular que constituiría una nueva familia. Hasta la
actualidad no se ha obtenido nueva muestra de tan bizarro cetáceo, que de
acuerdo a una cita de Yáñez (1948) sería una anomalía.
Philippi (1887 a 1894) efectúa mumerosas observaciones sobre delfines,
haciendo descripciones de especies actuales, también fósiles e incluso de la
anatomía de sus cráneos. Pérez Canto (1886) describe dos cetáceos que con-
sidera nuevos.
Reed (1904) hace una breve comunicación sobre Phocaena.
Quijada (1910) menciona la existencia de diez cetáceos en la colección
del Museo de Historia Natural. En su curiosa lista sobre los mamíferos que
faltaban en la sección vertebrados menciona varios cetáceos del Pacífico
suroccidental que nunca han podido ser comprobados en nuestro territorio.
Liouville (1913) da cuenta de los cetáceos estudiados por la décima ex-
pedición antártica francesa.
Oliver-Schneider (1926, 1935, 1946), hace referencia a los cetáceos obser-
vados en la costa de Concepción, como también a los restos fósiles de animales
pertenecientes a este orden.
Cabrera y Yepez (1940) hacen una importante relación sobre la morfo-
logía, etología y ecología de los diversos cetáceos que viven en Sudamérica,
muchos de los cuales viven en aguas de Chile,
a
Mann 1946 publica un documentado trabajo sobre la morfología ocular y
la visión del rorcual y del cachalote. Allí sustenta el concepto de visión sumer-
gida y visión sobre agua que se llama amfioftalmia.
Yáñez (1948) enumera los cetáceos observados en la costa de Chile.
Mann (1957) presenta una clave para identificar los cetáceos encontrados
en aguas territoriales.
Aguayo (1962) inicia sus estudios cetológicos con la contribución acerca
de la madurez sexual del cachalote, que fue patrocinada por el que escribe,
como tesis de grado. Esta investigación permitió descartar la pretendida supo-
sición que poseía un ciclo sexual estacional, sostenida por autores japoneses.
Se pudo demostrar que esta falacia era una consecuencia de la captura de
animales inmaduros, ya que el tamaño fijado para las capturas coincide con
cierta frecuencia con animales que aún no han alcanzado la pubertad.
Toro (1965) comunicó al Tercer Congreso Latinoamericano de Zoología
la presencia del cachalote enano (Kogia simus) en la costa de Chile Central.
Praderi (1971) revisa material craneológico de Phocaena existente en las
colecciones nacionales.
La presente relación se fundamenta en el estudio de los cetáceos exis-
tentes en el Museo Nacional de Historia Natural; Museo de Zoología de la
Universidad de Concepción; Museo de la Plata (Argentina).
Hemos revisado igualmente toda la información pertinente como la pa-
leontológica para dar un cuadro general de la cetofauna de Chile. Algunas
modificaciones taxonómicas han sido propuestas como el cambio de Balaena
simpsoni al género Caperea. Hemos considerado Phocoena obtusata Philippi
como el primer homónimo de Phocoena dioptrica Lahille por lo cual la
revalidamos. Hemos reestablecido el género Nodus sobre Mesoplodon, cuyas
prioridades habían sido sugeridas por Herchkowitz (1966).
Consideramos nuestra contribución con especiales propósitos docentes e
informativos sobre la fauna de Chile. Queremos una vez más levantar nuestra
voz en el desierto de la estolidez humana protestando de la despiadada des-
trucción de los cetáceos, en el sentido de una “explotación de rapiña” como
tan objetivamente la ha llamado Severtzov, encabezada en este momento de
la historia por la Unión Soviética y el Japón, cuyos gobiernos han hecho
oidos sordos a los consejos de destacados cetólogos internacionales y a la
propia International Whale Comission sobre la necesidad de una veda para
salvar la sobreexistencia de estos valiosos recursos y evitar la irreversible desa-
parición de la faz del globo de tan maravillosos animales. Confío que por
extraño azar esto pueda ser entendido, y esta contribución no sea uno más de
los requiem postreros.
Orden CETACEOS
Cete Linnaeus 1758, Cetacea Brisson 1762.
Los cetáceos son mamíferos de vida permanentemente acuática, predo-
minantemente talasófila, aunque existen algunas formas de aguas dulces y
otras que pueden remontar los ríos. Su aspecto general recuerda a un pez,
razón por la cual algunos naturalistas del pasado los consideraron entre los
peces. Las extremidades anteriores se han transformado en aletas o remeras
que recuerdan las pectorales. Las extremidades posteriores faltan externa-
mente y a veces se conservan en las cercanías de la columna algunos restos
rudimentarios. Sobre el dorso existe en muchas especies una aleta dorsal
impar, que carece de armazón ósea. La piel es desnuda, firme con un grueso
panículo adiposo, los pelos son excepcionales, si existen éstos se encuentran
restringidos al extremo cefálico o caudal. Sobre la cabeza llama la atención
el pequeño tamaño de los ojos, el oído reducido a un punto apenas visible
sobre la línea posocular. Sobre el dorso de la cabeza llama la atención la
presencia de dos aberturas, que a veces aparecen como desplazadas hacia la
izquierda como ocurre en los cachalotes, se trata de los espiráculos, los cuales
corresponden a las aberturas nasales. A través de ellos se expulsan los chorros
de aire de la respiración cuyo vapor de agua al condensarse con la temperatura
fría es apreciado desde lejos, permitiendo en las grandes ballenas la identi-
ficación a gran distancia.
El cuello de los cetáceos falta, al igual que en los peces, a pesar que se
reconocen vértebras cervicales, pero éstas se encuentran muchas veces fusio-
nadas o convertidas en láminas muy delgadas. La cabeza es maciza a veces
terminada en un hocico corto otras veces se prolonga formando un “pico”.
La parte posterior del cuerpo termina en una aleta caudal de posición hori-
zontal, con el borde libre delgado y frecuentemente escotado. La cola es muy
grande, fuertemente musculada y constituye el órgano propulsor por exce-
lencia. La cola está constituida por una triple armazón conjuntiva sobre la
cual se insertan los músculos.
El tamaño y peso revela enormes fluctuaciones, en algunos delfines llega
a menos de 80 kilógramos para alcanzar y sobrepasar las 100 toneladas en
muchas ballenas. La epidermis es bastante gruesa con el estrato córneo muy
denso, alcanzando un grosor superior a los tres milímetros. El pelo que
falta en la mayor parte del cuerpo aparece a veces sobre la cabeza, en el
conducto auditivo externo, o en el hocico.
En los delfines se encuentran pelos en los fetos y en los juveniles pero
desaparecen en los adultos. En los misticetos encontramos vibrisas ricamente
inervadas, sin embargo carecen de elementos mioepiteliales y muy frecuente-
==
“mente encontramos un seno sanguíneo que podría corresponder con los
“órganos eréctiles. Carecen de glándulas cutáneas como de uñas. Las glándulas
mamarias son de posición abdominal y se encuentran situadas en las proxi-
-midadés del:surco inguinál. En Phocaena se encuentran dentro de la bolsa
mamaria, a veces se sitúan en dos bolsas laterales provistas de un mamelón.
En los machos no hay escroto, los testículos son intrabdominales, el pene se
oculta en el espesor de las masas musculares, emergiendo durante la micción,
el coito o después de la muerte. En las hembras la abertura vaginal y la
vulva se encuentran en el surco medio ventral.
El esqueleto de los cetáceos ofrece notables modificaciones como conse-
“cuencia de su habitus pisciforme, las manos transformadas en aletas remeras
poseen cuatro a cinco dedos palmeados, frecuentemente hiperfalángicos, que
forman úna paleta; el brazo y cl antebrazo son muy cortos, la clavícula está
ausente. De las extremidades posteriores quedan en las ballenas algunos
“restos óseos que las recuerdan pero son inconstantes en la mayoría de los
cetáceos.
El cráneo en los cetáceos posee notables diferencias con los mamíferos
conocidos ya que se establecen una serie de modificaciones de carácter tan
profundo que afectan las relaciones topográficas y proporciones de los dife-
rentes huesos. El fenómeno general más importante a nivel craneal es la
telescopagia. De acuerdo a las ideas de Múller el maxilar, los premaxilares
y el vómer sufren un alargamiento postero anterior considerable, rechazando
la porción craneal situada por detrás del hocico, produciéndose una reducción
de los huesos con la excepción del parietal, como un cambio en sus relaciones.
En los arcocetos fósiles no se observan estas modificaciones; el cráneo con-
serva en éstos el esquema normal de los mamíferos. En los embriones de los
cetáceos es interesante señalar que el osteocráneo tiene una estructura similar
al esquema de los euterios evolucionando hacia la telescopagia en el curso
del desarrollo ontogenético. Debe señalarse que en los. odontocetos existe ade-
más la asimetría craneal, que se encuentra más acentuada hacia el lado iz-
quierdo. Las desviaciones asimétricas alcanzan sus mayores niveles en el
grupo de los fisetéridos como Physeter y Kogia. Llama la atención en los
cetáceos la reducción del etmoides como de los cornetes, la lámina cribosa
pierde sus numerosas aberturas y se presenta como lámina ósea imperforada
situada en la parte anterior de la caja craneana. Las hemimandíbulas carecen
de un desarrollo de la rama ascendente y el cóndilo es poco sobresaliente.
Las vértebras cervicales tienden a reducirse considerablemente, en algunas
especies se convierte en láminas delgadas, en otras se produce su fusión. La
reducción del cuello se acompaña en la reducción cervical. El número de las
cervicales a pesar de las modificaciones permite reconocer siempre a siete
elementos. Las vértebras torácicas, lumbares y caudales varían en su número
y las vértebras se unen entre sí mediante los discos invertebrales lo que
comunica a la columna una gran elasticidad. El número de costillas oscila
entre 9 a 13 pares, de las cuales cuatro a siete son costillas verdaderas y 5
a 8 pertenecen al grupo de las falsas o aesternales. Las primeras costillas se
articulan a la columna de acuerdo al esquema de articulación costal. Los
dientes son monofiodontes y homodontes (con una sola punta e iguales)
igualmente con carácter simple y provistos de una raíz (haplodontes). En
los grupos fósiles como los arqueocetos la dentadura tenía carácter hetero-
donte, molares de tipo carnívoro, dientes yugales, premolares, esto obliga
a pensar que los cetáceos derivan de grupos de heterodontes muy probable-
mente de creodontes que se adaptaron a la vida acuática. En los misticetos
no encontramos al estado adulto dientes sino un tipo de formaciones córneas
conocidas con el nombre de “barbas”, que algunos consideran homólogas de
la “rugae palatina” de los euterios. Las barbas presentan dispositivos fil-
trantes del agua acomodados a los hábitos planctófagos de las ballenas. Se
disponen en hileras suspendidas del maxilar superior de una parte a otra
del paladar por una especie de quilla media. Cada barba aparece como una
lámina córnea más o menos alargada en triángulo rectángulo cuya inserción
se hace por el lado más corto, con el lado más largo, la hipotenusa de este
triángulo orientada hacia la profundidad mediana de la boca. Morfológica-
mente la barba representa una especie de estuche comprimido de naturaleza
córnea que depende de una gigantesca papila dérmica ricamente vascularizada.
La capa de Malpighi las reviste generando túbulos córneos delgados con
extremidades libres, en el resto forma un cuerpo compacto del que penden
los pelos que a su vez es recubierta por tejido córneo formando la barba
propiamente tal, en la parte proximal se encuentra cerca de la prominencia
dérmica la sustancia suberoide de Delage. En los embriones las barbas apa-
recen esbozadas como placas.
Las glándulas salivales faltan en la mayoría de las especies aunque han
sido mencionadas en el género Balaenoptera. La faringe y el esófago son muy
estrechos en los Misticetos en cambio aparecen amplios en los Odontocetos
que son capaces de ingestas muy voluminosas. El estómago es pluriocular, El
intestino delgado es muy largo en los misticetos hiperodóntidos sobrepasando
en cinco a seis veces la longitud corporal, sin embargo el récord de longitud
lo ostentan los cachalotes cuyo intestino delgado es 16 veces más largo que
la longitud total del animal, en Tursitops es 15 veces mayor que el cuerpo.
Entre las glándulas de la pared intestinal se han citado las de Lieberkiihn,
Brunner, Payer. El intestino grueso no aparece con segmentos diferenciados
en los Odontocetos; en los misticetos aparecen los mismos segmentos que se
observan en los mamíferos euterios. El hígado es pequeño, poco o incompleta-
mente dividido, vesícula biliar ausente. Páncreas alargado, lobulado poco
o bal
conglomerado, los numerosos conductos pancreáticos se unen al duodeno en
el colédoco.
El bazo es de tamaño reducido, se encuentra próximo a la porción pos-
terior del duodeno y acompañado frecuentemente de bazos suplementarios.
Aparato respiratorio se encuentra adaptado a la respiración aérea como
igualmente posee regulaciones que lo adecúan a la vida acuática. Las narinas
están constituidas por aberturas abiertas en el medio de la cabeza entre los
dos ojos, exteriormente hay una abertura común en los odontocetos y dos en
los misticetos. Las vías nasales carecen de papel olfatorio y funcionan ex-
clusivamente en la respiración. Las aberturas nasales se cierran mediante
valvas durante la inmersión para abrirse cuando emergen del agua, todo ello
debido a la actividad muscular. Los conductos nasales en los misticetos son
simples, en los odontocetos son complicados por una serie de grandes cavidades
laterales o “sacos vestibulares”. En los cachalotes la evolución de las vías na-
sales está ligada al desarrollo del “balón de espermateti”, que forma una
gran masa sobre el hocico y que determina un desarrollo asimétrico entre los
conductos nasales derecho e izquierdo. La laringe es muy larga, atraviesa la
faringe y penetra en la región naso faríngea y se encuentra sólidamente fijada
por los músculos palatofaríngeos que forman un potente esfínter. Después de
la espiración violenta a través de los conductos el chorro de aire espirado se
eleva 4 o 5 metros en las grandes ballenas y al condensarse con la baja tem-
peratura ambiental es visible desde lejos como un chorro de vapor. Este aire
es nauseabundo como lo hubiera señalado en el pasado el marino y natura-
lista español Antonio de Ulloa. En los cachalotes el chorro de aire, por ra-
zones de posición, se observa formando un ángulo de 45 grados con la hori-
zontal.
La laringe es simple, forma un tubo que se conecta con las cavidades
nasales, entre los cartílagos la mucosa faríngea forma una bolsa impar en los
misticetos y par en los odontocetos. Las cuerdas vocales son defectuosas pero
emiten ruidos que son muy útiles en la vida de relación de estos animales.
La tráquea, bronquios y bronquiolos poseen anillos cartilaginosos resistentes.
El árbol tráqueo bronquial está muy desarrollado, en cambio la superficie
respiratoria no tiene gran relieve. Los capilares respiratorios se disponen en
los alvéolos en dos planos, rasgo éste que no se encuentra en los mamíferos
terrestres. Existe un plexo vascular de predominio venoso anexo a la circu-
lación funcional pulmonar, la presencia de un esqueleto cartilaginoso a nivel
bronquiolar permite un pasaje mayor de aire hasta las terminaciones más
profundas del árbol bronquial. En la pared de los conductos que llevan el
aire existe además una red vascular venosa que ofrece los caracteres morfo-
lógicos de un dispositivo funcional. El tejido pulmonar se caracteriza por el
enorme tamaño de los alvéolos pulmonares.
pan E
El diafragma de los cetáceos se dispone más oblicuamente que en los
mamíferos terrestres, siendo mucho más anterior en el dorso y más posterior -
en el viente.
El corazón no tiene nada de particular en su estructura que el resto de
los mamíferos salvo su tamaño relacionado a la talla de los animales. Los
troncos aórticos y pulmonares persisten durante largo tiempo comunicados
por un canal arterial permeable que se encuentra en los jóvenes pero más en
los balenopteridos que en otros cetáceos. El sistema arterial revela la presencia
de extensas redes admirables arteriales en la región torácica, de las arterias
axilares, de la base del cráneo, de las arterias cervicales, de las carótidas in-
ternas, lumbares, etc, El rasgo más notable es la red admirable concerniente a
la circulación cerebral, el cual se encuentra irrigado exclusivamente por las
arterias geningeas en relación estrecha por su generación con los elementos
de la red admirable torácica. Las venas se disponen análogamente a las arterias
formando extensas redes y plexos, carecen de válvulas.
El sistema nervioso se caracteriza por su encéfalo de considerable tamaño,
redondeado, con un peso notable en proporción a la masa corporal en muchos
odontocetos, hemisferios cerebrales grandes, fuertemente girencéfalos, bulbo
olfatorio ausente o muy rudimentario.
El cerebelo es de gran tamaño. La reducción del área olfatoria es un
hecho adquirido en el curso de la especialización de los cetáceos modernos.
Los arcocetos poseían un rinencéfalo bien desarrollado, con nervios olfatorios,
sin embargo los hemisferios cerebrales eran de modesto tamaño y lisencéfalos,
en los odontocetos fósiles su cerebro muestra reminiscencias con el de los
arcocetos.
El tacto se ejerce cutaneamente pero su significado es poco claro: El -
olfato muestra considerable regresión de los centros nerviosos o. desaparición
total.
El ojo es muy pequeño en relación a la talla de los animales pero bas-
tante eficiente como elemento de información. Los ojos son aplastados. de
adelante hacia atrás especialmente a expensas de la cámara anterior del ojo.
La esclerótica es notablemente gruesa en los grandes cetáceos, el cristalino
es esferoidal. La coroides es muy vascularizada con un tapiz lucido muy ex-
tendido. La retina completamente vascularizada salvo en la banda horizontal
cercana a la papila óptica. Los nervios ópticos están bien desarrollados en
casi todos los géneros. El ojo funciona esencialmente bajo el agua para lo
cual presenta dos modificaciones. El índice de refracción de la cámara anterior
del ojo es idéntico al del mar y la córnea es dióptricamente inoperante cuando
el animal está sumergido. El sistema dióptrico queda por ello circunscrito al
cristalino que dada su curvatura hace que la imagen focal se forme sobre la
retina, de acuerdo a ello la visión en el aire correspondería a un ojo fusrte-
a das
mente m:ope. Los procesos ciliares y sus músculos debido a una regresión son
incapaces de acomodar el cristalino. Igualmente la tensión en la zonula de
Zinn es insuficiente para aplanar la cara anterior del cristalino que se con-
serva esférica. De acuerdo a las observaciones realizadas por Mann (1946), las
ballenas habrían adaptado la visión a dos medios diferentes debido a la, exis-
tencia en el ojo de dos pisos que funcionan diferentemente. La mitad superior
del ojo tiene un largo eje óptico que puede recibir la imagen de los objetos
sumergidos. La otra mitad posee un eje corto que recibiría la imagen de los
objetos situados en el medio aéreo. Esta doble visión ha sido llamada por su
autor “anfioftalmia”. De acuerdo también a las observaciones de Mann, la
visión en colores existe por la presencia de conos. Los párpados carecen de
cartílago tarso y de glándulas de Meibomio, la glándula lacrimal y las de
Harder están muy desarrolladas y secretan una sustancia aceitosa que recubre
la córnea y la conjuntiva aislándola del efecto ¡ismótico marino.
El oído recibe las vibraciones transmitidas por el agua por lo cual ha
ocurrido una profunda transformación si consideramos que los arcocetos pre- .
sentaban un oído muy semejante a los mamíferos terrestres. Las orejas han
desaparecido, el conducto auditivo externo se abre en un simple orificio a
flor de piel. En los misticetos quedan remanentes de los músculos del pabellón.
El conducto auditivo externo es muy estrecho y en algunas especies se oblitera
medianamente, en otros existe un largo tapón de cerumen entre la abertura
externa y el tímpano. El tímpano varía de forma según los grupos en los
misticetos por ejemplo hace prominencia como una especie de cono sobre el
conducto auditivo externo. La cadena de huesecillos aparece anquilosada. La
trompa de Eustaquio simple en los misticetos, en los odontocetos muestra tres
o más extreflexiones llenas de aire. El laberinto y los canales semicirculares
pequeños se muestran bien desarrollados.
Un órgano muy típico de los cetáceos es el melón conocido también como
órgano del “espermateci”. Aparece como un cuerpo voluminoso. en forma de
balón situado sobre la parte anterior de la abertura del. espiráculo . nasal.
Posee una fuerte pared de naturaleza muscular dependiente de la muscula-
tura nasal, inervadas por las ramas sensitivas del nervio-infraorbital depen-
diente del trigémino. La interpretación fisiológica de esta formación ha sido
muy discutida. Se ha supuesto que representaría una especie de amortiguador
contra posibles choques. Otros en base a su rica intervación han imaginado que
podría jugar un papel como un barorreceptor. El tamaño del “melón” varía
según las especies, pero en los fisiteridos es donde alcanza su máximo tamaño
y en que especialmente se le denomina “órgano del esperma”.
El melón descansa sobre un tejido adiposo llamado lecho, su interior está
repleto de tejido alveolar rico en fibras laminares fimas que contienen ur”
aceite que aparece líquido y cristalino en los ejemplares vivos pero que ía
ida aa
muerte convierte en una materia sebosa “el espermaceti o blanco de ballena”.
Un cachalote adulto puede producir hasta cinco toneladas de esta sustancia,
lo que es revelador del inmenso volumen que alcanza este cuerpo.
El aparato urinario muestra un riñón constituido por numerosos riñonci-
tos; los “renculi de Ommaney”, cada uno de estos microriñones contiene sus-
tancia cortical y medular, como irrigación propia. Cada uno posee una micro-
pelvis que desemboca en un uréter común, que va a una vesícula piriforme.
Los genitales masculinos se caracterizan por la persistencia del testículo den-
tro de la cavidad abdominal situados por detrás de los riñones. El canal de-
ferente posee muchas mexuosidades que se han conceptuado debido a una
primitiva exorguidia que regresó a la enorquidia. Las vesículas seminales fal-
tan en muchas especies aunque han sido señaladas en otras. El pene durante
la inactividad sexual se sitúa en el saco peniano para emerger durante la
erección o también después de la muerte.
El aparato genital femenino se caracteriza por ovarios encapsulados en la
bolsa ovárica. Los oviductos son delgados, sinuosos. El útero es bicorne con
asimetría del desarrollo o del cuerno o derecho según las especies. La vagina
es alargada cilíndrica, su pared posterior desarrolla dos pliegues transversales
que constituyen los “recessus spermaticus” que retienen el semen después de
la cópula. La vulva muestra un vestíbulo superficial, carece de himen, los
grandes labios son gruesos, los pequeños labios engloban un clítoris corto
y curvado.
Las mamas son dos, situadas a cada lado de la línea media inferior del
cuerpo y en la misma línea de la vulva. En un comienzo los pezones aparecen
hundidos en una especie de bolsa, Posteriormente cada mamela posee una
musculatura compresora que es una parte especializada del panículo carnoso
con el cual se continúa. Esta musculatura se contrae en el acto de lactar y
el joven que mama bajo el agua recibe rápidamente sin mayor esfuerzo gran
cantidad de leche, porque la ausencia de labios blandos en las crías les
impiden mamar como los mamíferos terrestres.
La leche de algunos cetáceos ha sido estudiada encontrándose en general
un alto tenor en grasas y proteínas.
La reproducción y vida sexual es poco conocida. El acoplamiento ha
sido observado por algunos balleneros y se verificaría en posición vertical. El
ciclo de reproducción varía en el curso del año según las especies, la duración
de la gestación oscila entre seis meses hasta un año. El número de fetos es
generalmente único. El parto es rápido; la hembra corta el cordón, el joven
emerge rápidamente y pronto empieza a mamar. A veces el pequeño cuando
existen dificultades es empujado hacia la superficie por su madre y en los
odontocetos por otras hembras que se acercan. La primera mamada ocurre tres
horas después de nacer, lo que naturalmente es diferente según la especie.
ADS
Las ballenas rorcuales al nacer miden 7 metros pesando 2000 kilogramos,
a los siete meses miden 16 metros y su peso es de 23.000 kilogramos. La
pubertad se produce a los dos años, con un tamaño de 23.7 m y un peso de
80.000 kilogramos.
ORIGEN DE LOS CETACEOS.
La estructura de las formas actuales permite hacerlos derivar de un grupo
de euterios por lo cual la teoría de Steinmann que los derivaba directamente
de los reptiles, o la hipotética génesis en Promammalia de Albrecht no tienen
asidero moderno. Sin embargo si bien en las faunas fósiles encontramos bien
representados los arquicetos no es menos cierto que desconocemos sus cepas
ancestrales. Ameghino lo ha relacionado con los edentados considerando al-
gunos rasgos particulares de su evolución como la fusión de vértebras cervicales,
la ausencia de cavidad medular en los huesos largos, participación del pteri-
goides en el palator óseo, etc.; sin embargo, a pesar de esto, tales cambios
pueden ser consecuencia de adaptaciones que llevan a cambios y modifica--
ciones convergentes no necesariamente dependientes del punto de vista filo-
genético. Doderlein, Stromer suponen que los arquicetos provendrían de in-
sectívoros, lo que ha sido refutado por Slipjer.
Los cetáceos muestran muchos rasgos que los asemejan con los carnívoros
y los ungulados aunque existen en los cetáceos numerosos caracteres arcaicos
como la placenta corio epitelial (compartida por los ungulados), la existencia
de un útero bicorne, abertura de la uretra separada de la vagina (existe en
los roedores, insectívoros y prosimios), presencia de la vena columno vertebral
propia de los reptiles, marsupiales, adentadores y quirópteros), etc. La per-
sistencia de estas afinidades con ambos grupos de euterios y la mantención
de rasgos arcaicos, obligan a buscar el origen de los cetáceos en un grupo de
mamíferos que precedió la fisuración de ungulados y carnívoros, este sería un
grupo primitivo de insectívoros del cretáceo, probablemente del que emer-
gieron y en donde debemos buscar los ancestros de los cetáceos. De acuerdo
a varias opiniones los Pantolestidae que pudieron haber sido acuáticos serían
muy vecinos a la raíz generadora de los cetáceos. En efecto este orden parece
una unidad, debemos recordar que existe un grupo con cola muy larga poco
diferenciada del cuerpo y otro grupo de cola corta bien diferenciada del cuerpo,
lo que corresponde respectivamente con los odontocetos y con el complejo ar-
quicetos y misticetos. Los misticetos si bien muestran rasgos más primitivos
que los odontocetos, ello no significa un parentesco muy íntimo con los arqui-
cetos. Los arquicetos no muestran homogeneidad. Los protocetos poseen una
organización muy primitiva aunque bastante marcada para la vida acuática,
entre ellos se destacan los basilosáuridos altamente especializados. En general
se admiten tres filum en los cetáceos: misticetos, odontocetos y basilosauros
E
que derivan del grupo ancestral de Protocetus enraizado a su vez con los
euterios del complejo insectívoro-creodonte.
METODOLOGIA DEL ESTUDIO SISTEMATICO DE LOS
CETACEOS VIVIENTES.
El estudio externo de los cetáceos consigna la organización general morfo-
lógica, el tamaño expresado en la longitud total y el peso total.
Desde el punto de vista segmentario interesa la relación de la cabeza en
la longitud corporal. Existen ejemplos en que la cabeza es enormemente grande
con respecto a la masa corporal como en el género Physeter y Eubalaena, en
otros grupos es en cambio pequeña. Algunas medidas se refieren a las rela-
ciones del hocico con otros puntos morfológicos, como ojo, oido, etc.
Algunas medidas locales se refieren al tamaño de las aletas remeras, a la
aleta dorsal que puede faltar en algunos géneros y a las distancias entre las
aberturas externas. El cuadro a continuación nos indica cuáles son las me-
didas más utilizadas por los cetólogos.
Longitud total (hocico a caudal).
Proyección de la mandíbula con respecto al maxilar superior.
Extremo de la maxila superior con respecto al ápice del melón o balón
Extremo de la maxila superior al ángulo de la boca.
Extremo de la maxila superior al centro del ojo.
Extremo de la maxila superior a la abertura respiratoria o espiráculo.
Centro del ojo a meato auditivo.
Distancia de la escotadura caudal al borde posterior de la dorsal.
Distancia de la escotadura caudal al centro del ano.
Distancia de la escotadura caudal al ombligo.
Distancia del centro del ano a la abertura genital.
Longitud de la remera (desde la inserción anterior al vértice).
Ancho mayor de la remera.
Longitud de la aleta dorsal a la base.
Alto de la aleta dorsal.
Extensión total de las caudales.
El cráneo es otra región de gran importancia para su identificación. Entre
los rasgos más importantes se destacan los dientes, especialmente su forma,
número e inserción maxilar. Para el análisis del cráneo, el Comité de Estudio
de los Mamíferos Marinos, ha recomendado algunas medidas que señalaremos
a continuación.
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1.— Longitud condilobasal.
2.— Longitud máxima del rostrum.
3.— Ancho del rostrum en la base.
4.— Ancho del rostrum por delante de las muescas interorbitales,
5.— Ancho de los procesos supraorbitales a nivel de los ángulos preorbitales.
6.— Ancho de los procesos supraorbitales a nivel de los ángulos postorbitales.
7.— Ancho zigomático.
8.— Ancho de la caja cerebral a través de los parietales.
9.— Distancia máxima entre las esquinas de los lados externos premaxilares.
10.— Línea de dientes premaxilares a derecha e izquierda (número).
11.— Línea de dientes maxilares a derecha e izquierda (número).
12.— Línea de dientes mandibulares a derecha e izquierda (número).
13.— Longitud máxima de la mandíbula a derecha e izquierda.
14.— Alto máximo de la mandíbula a nivel del coronoides a ambos lados.
15.— Longitud de la sinfisis mandibular.
Otros estudios osteológicos se refieren especialmente a la columna ver-
tebral.
La región cervical reviste gran interés por diversas fusiones y simpli-
ficaciones que ocurren en diferentes especies.
El número de vértebras dorsales y caudales son muy importantes por el
número y diversos rasgos adaptativos. Las costillas y extremidades aportan
diferentes rasgos esquelatarios de interés aunque ciertamente menores que
los craneales y cervicales.
CLAVE DE LOS GENEROS DE CETACEOS DE LOS MARES CHILENOS
DESC EROS pONistas dE JDarDas do enisibsictaiaitelo incas diendo cajnd colacao caian 2
Getáccos provistos: dé: dientes rss somo ij nda 5
2.— Cuello arrugado provisto de repliegues .o.coconicicnninnnnnnnnncnncacecranccrnnan conos 3
Cuello? liso» carente: de: repliegues;.Hlomnsanticcin rasa 4
3.— Aleta dorsal presente, borde de las remeras lisos, cabeza lisa .....:......
Ma in oda Balaenoptera
Aleta dorsal reemplazada por una quilla ondulada, bordes de las
remeras festoneados, cabeza con tubérculos prominentes ...cmciniconcnnn».
A A A A O Megaptera
+— aleteo! presentere. old. elias ato cid dto Caperea
Alcaide dardo en lo ill dios Eubalaena
5.— Dientes maxilares superiores ausentes O rudimentarios cm. a de
Dientes maxilares superiores bien desarrollados ..occiciciconiciconicccaninononononos 11
= Ma
6.— Cabeza grande en forma de cofre, hocico no diferenciado de la
A A A ATA EN ASTON 7
Cabeza no grande pero el hocico diferenciado como pico «comico. 8
7.— Cabeza enorme, equivalente a un tercio de la longitud total. Aleta
COTA" CUTE READER OIE. LOGO, IBAS Physeter
Cabeza no excesivamente grande. Aleta dorsal presente ............. Kogia
8.— Extremo anterior de la cabeza se eleva abruptamente en ángulo recto
con respecto al hocico, abultándose hacia adelante con la edad .......... 9
Extremo anterior de la cabeza abultada pero no proyectándose hacia
adelante sino más bien retrocediendo ...........oceoenssrormoscrcororronesansoses 10
9.— Partes superiores negras, longitud hasta 10,5 metros; partes inferiores
grises a blancas con los flancos levemente oscuros, marcas claras en
el cuerpo. Un diente en el extremo de cada rama mandibular ........
Partes superiores oscilan entre castaño claro con manchas blancas
a negruzcas. Regiones inferiores gris claras a blanquecinas. Dos
dientes en el extremo de cada rama mandíbular siendo menores
NS a Hyperodon
10.— Tamaño puede alcanzar siete metros. Vientreclaro. Mandíbula más
larga que la maxila superior. Un diente en cada rama mandibular
PA AA A IA Ziphius
Tamaño puede alcanzar hasta seis metros. Vientre oscuro. Mandíbula
tan larga como la maxila. Un diente en la mitad de cada rama man-
dibular Proyectado hacia ARUETA oucocncrracermersro nine Nodus
1 AlEta COrRal pPRESENtE ocre 12
AE Dor nde 10.08. Aa. 10. died dde Lissodelphis
12,— Hocico marcado distalmente de la cabeza por un surco transversal
A AS os 13
Hocico mo marcado por un surco que separe el extremo anterior de
la cabeza y aún el hocico no está separado ..cciiocinnncncinacinioncocicneniónases 15
13.— Hocico muy corto, mo mayor de 5 a 8 cm. Cada maxila con 20 a 22
Entes 2, EA AR RARA A cl. ME IA Tursiops
Hocico mayor de ocho centímetros, más de 22 dientes en cada ma-
AI AS 14
14.40 a 50 dientes en cada rama de las maxilas. Entre el dorso negro y
el abdomen claro existen bandas grises onduladas co... Delphinus
Más de 50 dientes en las maxilas. Hocico muy largo. Sin bandas
Pres onduladas. icdoicicirarndaca ri ciereccito cane DATA ARA Stenella
15.— Longitud mayor de tres metros Y Medio .........ioomoiscrnscomitenceseorirrcnaos 16
Longitud menor de tres metros y Medio e.mmninininninninnnsss A. Ls 19
2.
16.— Gris azulado con manchas, rayas blancas o círculos. Siete o menos
dentes: mandibulapes HA a O A Grampus
Color negruzco total o con grandes marcas laterales. Ocho o más
nilentest en*:cada rama mandibular 20 ¿ias ORAR 17
17.— Cabeza globular prominente en la frente. Aletas muy largas y estre-
chas. Una mancha blanca acorazonada en la garganta e... Globicephala
Sin los' caracteres; anteriores Misión A 18
18.— Cabeza aplanada dorsalmente. Aleta dorsal no muy alta. Remeras
puntiagudas. 8-11 dientes en cada rama maxilar. Cuerpo negro
E A e A RA O OE
Cabeza redondeada. Dorsal muy alta. Remeras no puntiagudas. 10
a 12 dientes en cada maxila. Dorso negro, vientre claro .............. Orcinus
19.— Aleta dorsal falciforme con la extremidad curvada agudamente ........
e e al NE o 01 en, Bs Lagenorhynchus
Aleta dorsal no falciforme, o anchamente triangular o con extremo
A A A A 20
20.— Aleta dorsal triangular con el borde anterior cóncavo y espinudo,
ELDSECLIDOL. EOMNELO ii Phocaena
Aleta dorsal redondeada con el borde anterior nunca cóncavo ni
espinudo, borde posterior MO CONVEXO eccocccocrocacoconononncnroas Cephalorhynchus
Sub- Orden ODONTOCETOS Flower 1867
Se caracterizan esencialmente por la presencia de dientes comúnmente
numerosos y aparentes e igualmente repartidos en los maxilares superiores
e inferiores, infrecuentemente en número reducido, localizados en este caso
en las maxilas inferiores, más excepcionalmente en las superiores, ocasional-
mente existen dientes rudimentarios cubiertos por las encías. La variación
en el número de dientes es considerable, en agunas especies sobrepasa el par
de centenas y en otros no sobrepasa la pareja. De acuerdo a Simpson (1945),
este suborden se subdivide en tres superfamilias Platanistoidea (formas de los
ríos de la región pantropical), Delphinoidea (delfines, marsopas y tuninas
sensu-lato) y Physeteroidea (cachalotes). En Chile se encuentran representadas
las dos últimas.
Superfamilia Delphinoidea Flower 1864
La región palatina del hueso pterigoides se curva en una cámara de aire
más o menos amplia. La región petrotimpánica se fija al cráneo por liga-
mentos. Los huesos lacrimales se muestran independientes. La sinfisis de la
A
mandíbula es estrecha. El orificio nasal o abertura espiracular se abre hacia
la derecha. Poliodontes, con los dientes iguales. Se agrupan en tres familias:
Delphinidae, Phocaenidae y Delphinapteridae. La última familia es propia
del ártico e incluye animales tan interesantes como el narval y la beluga no
representados en las aguas chilenas.
Familia Delphinidae Gray 1821
Los miembros de esta familia poseen por lo menos las dos primeras
cervicales soldadas entre sí. El hocico es largo sobrepasando el neurocráneo.
Numerosos dientes, pequeños, cónicos, simples, igualmente repartidos en los
maxilares, raramente faltan en la maxila superior. Cabeza frecuentemente
prolongada en un pico. Viven gregariamente en tropillas a veces muy nu-
merosas, son comunes en todos los mares, aunque existen especies muy lo-
calizadas y endémicas de ciertas aguas.
Género Delphinus Linnaeus
1758 Delphinus Linmaeus Syst. Nat. 10(1):77. Especie típica Delphinus
delphis Linnaeus.
1846 Rhinodelphis Wagner Schreber's Sáugth. Especie típica Delphinus
delphis designado por Allen 1939.
1864 Delphis Gray Proc. Zool. Soc. London: 236. Especie típica Delphinus
delphis por tautonomía.
1880 Eudelphinus Van Beneden y Gervais. Osteographie des Cetacés:: 600.
Especie típica Delphinus delphis.
El género es monotípico, formado por una especie de amplia repartición
por los mares del globo. De acuerdo a Hershkovitz (1966) podrían recono-
cerse algumas razas geográficas, de las cuales la mominal tendría la más
amplia distribución geográfica. Las otras dos se encontrarían restringidas, una
de ellas, al Mar Negro (D. d. ponticus) y la otra al Pacífico Norte desde el
Mar de Bering, hasta la Baja California y el Japón hacia el Occidente (D. d.
bairdi). En las costas de Chile vive Delphinus d. delphis.
Delphinus delphis Linnaeus
Fig. 1
1758 Delphinus delphis Linmaeus Syst. Nat. Ed. 10 1:77; localidad típica:
Océano Europeo.
Combuesto por tres subespecies. Son amimales cuyo tamaño varía entre
un metro cincuenta y dos metros, Alrededor de 180 a 260 dientes, pudiendo ha:
e
ber a cada lado de 38 a 65 superiores y de 40 a 58 inferiores, la cabeza es re-
dondeada con un “pico” de 15 cm de longitud aproximadamente, que se
encuentra claramente separado de la región frontal por una ranura angulosa
y bien marcada.
Es en su aspecto general bastante esbelto, su coloración es extremada-
mente variable pero en general pueden mencionarse como tricolores, en
los cuales el dorso es negro, los costados bayos y la región ventral blanca.
Sin embargo hay muchísima variación individual al grado que ninguno sea
igual. Son animales muy activos y el número de individuos de sus tropillas
varía, a veces de cuatro o cinco, en algunos casos se han contado hasta 500 por
Km cuadrado. Efectúan migraciones que van en relación con las de sus peces
predilectos, en su mayoría engráulidos, observándose en los meses de in-
vierno concentraciones en los bancos de anchoas. También devoran otros
peces, crustáceos, cefalópodos. Las hembras grávidas suelen reunirse en gru-
pos de un solo sexo, una vez producido el parto las crías permanecen li-
gadas a las madres a través del cordón umbilical durante varios días. Des-
pués de ello se produce el alumbramiento (expulsión de la placenta).
Delphinus delphis delphis Linnaeus
1804 Delphinus vulgaris Lacepede Hist. Nat. Cet.: xlii, 250, Pl. 13, Fig. 1.
Localidad típica: todos los mares.
1828 Delphinus capensis Gray Spicil. Zool. 1:2, Pl. 2, Fig. 1. Localidad
típica: Cabo Buena Esperanza.
1829 Delphinus longirostris Cuvier Reg. Anim. Ed. 2; 1:288. Localidad
típica: Bahía de Bengala, India.
1830 Delphinus Nova-zelandiae Quoy y Gaimard. Voy. Astrolabe Zool, 1:
149. Pl. 28 localidad típica: Bahía Tolaga, Nueva Zelandia.
1846 Delphinus Janira Gray, Zool. Voy. Erebus and Terror 1:41, pl, 23.
Localidad típica: “Terranova, Canadá.
1846 Delphinus Forsteri Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:42 Pl. 24,
Localidad típica: entre Nueva Caledonia e isla Norfolk.
1846 Delphinus fulvifasciatus Wagner Screber's Saugeth. 7:Pl. 361, Fig. 1.
Iconotipo de Hombron y Jacquinot Voy. Pole Sud. “dauphin á
bande fauve”. :
1848 Delphinus albimanus Peale U.S. Exploring Exp. 1838-40 8:33 Pl. o,
Fig. 1. Localidad típica: costa de Chile.
1850 Delphinus Sao Gray, Cat. Mam. Br. Mus.: 125. Localidad típica:
Madagascar.
1859 Delphinus Frithii Blyth 1859 Journ. Asiatic. Soc. Beng. 28:492. Lo-
calidad típica: Viaje de Inglaterra a India.
no
1860 Delphinus algeriensis Loche Rev. Mag. Zool. 12:474 Pl. 22, Fig. 1. Lo-
calidad típica: costa de Argelia.
1866 Delphinus Moorei Gray Proc. Zool. Soc. London 1865:736, Fig. 1.
Localidad típica: Sudoeste del Cabo de Buena Esperanza.
1866 Delphinus Walkeri Gray Proc. Zool. Soc. London 1865:736, Fig. 2.
Localidad típica: sudoeste del Cabo de Buena Esperanza.
1866 Delphinus pomeegra Owen, Trans. Zool. Soc. London 6:23, Pl. 6,
Fig. 3. Localidad típica: costa de Madras (basado en iconotipo
de cráneo y animal coloreado de Sir. Walter Elliot).
1866 Delphinus major Gray Cat. Seals, Whal. Br. Mus.: 396. Localidad
típica: desconocida.
1880 Eudelphinus tasmaniensis Van Beneden y Gervais Osteograph.: 604
Pl. 39, Fig. 9. Localidad típica: Hobart Town, Tasmania.
1881 Delphinus fusus Fischer, Act. Soc. Lin. Bordeaux (4)35:127, 139, 218
Pl 6, Fig. 1. Localidad típica: Arcachon, Bahía de Viscaya.
1881 Delphinus Sowerbianus Fischer. Ebenda. Igual localidad.
1881 Delphinus variegatus Fischer. Ebenda. Igual localidad.
1881 Delphinus balteatus Fischer. Ebenda. Igual localidad.
1881 Delphinus moschatus Fischer. Ebenda. Igual localidad.
1883 [Delphinus] curvirostris Riggio Naturalista Siciliano 2(7):1-7P13, Fig. 1.
Localidad típica: desconocida.
1891 Delphinus Dussumieri Blanford Fauna British Mamml.: 588
(nuevo nombre para Delphinus longirostris Cuvier).
La subespecie nominal es la única que puede encontrarse en la costa de
Chile, Según Peale (1848) en nuestras costas existe a los 27%16'S, 75%30'W.
Aparece en la costa de Concepción en le otoño según Oliver Schneider (1946).
Para Yáñez (1948) no sobrepasaría los 45% latitud sur mi los 60% de latitud
norte.
1 Delphinus domeykoi Philippi
1887 Delphinus Domeykoi Philippi Fos. Terc. Cuart, Chile: 24 Pl, 57.
Restos de radius y cubito.
Los restos atribuidos a esta especie terciaria provienen de la Ha-
cienda La Cueva, Provincia de Colchagua en las cercanías de Matanzas y se
encuentran constituidos por trozos atribuibles al cubito y radio de un odonto-
ceto, obtenido por don Ignacio Domeyko,
$9) o
Género Stenella Gray
1864 Glymene Gray, Proc. Zool. Soc. London: 237 (preocupado po a
Lammarck, 1818 Polychaea).
1866 Stenella Gray Proc. Zool. Soc. London: 213. Especie típica Steno
atitenuatus Gray.
1866 Euphrosyne Gray Proc. Zool. Soc. London: 214 (preocupado por
Euphrosyne, Meigen 1800 Diptera).
1868 Clymenia Gray Synop. Whales. Dolph. Brit. Mus.: 6 (enmendación
de Clymene preocupado por Clymenia Savi, 1817 vermes).
1868 Micropia Gray Sym. Whal. Dolph. Brit. Mus.: 6 especie típica:
Clymenia stenorhyncha Gray.
1880 Prodelphinus Gervais (in Van Beneden) Osteographie des Cétacés:
604 (sustitución de Clymenia).
1934 Fretidelphis Iredale y Througton Mem. Aust. Mus, 6:25. Especie típica
Delphinus roseiventris Wagner.
En la revisión momenclatural de Hershkovitz (1966) se reconocen nueve
especies, aunque como ocurre con casi todos los delfines se necesita una
revisión ya que muy probablemente varios taxones pueden ser realmente
válidos o no. Para el territorio de Chile se han citado algunas especies las
cuales necesitan reconfirmación. El género se distribuye por todas las áreas
oceánicas del globo, sin embargo muestran una distribución muy precisa en
algunos casos. Por ejemplo ciertas formas predominan en el hemisferio norte
logrando sobrepasar en algunas regiones el límite ecuatorial hasta casi el
trópico de Capricornio y aun más como ocurre con $. coeruleoalba que llega
hasta el río de la Plata y por el borde africano hasta el Cabo de Buena
Esperanza. $. dubia es propia del hemisferio norte, en cambio S. attenuata
habita las aguas notopelágicas de acuerdo a la división de Sclater (1899). Hay
incluso algunas especies como $. graffmani de distribución muy pequeña desde
la costa mejicana en Acapulco por la costa panameña hasta la costa occidental
de Colombia. Otra especie por el Atlántico como S,. pernettyi habita desde
cabo Hatteras, Golfo de Méjico, Caribe, hasta la costa de Brasil. Otras especies
apenas son conocidas por restos óseos.
CLAVE DE LAS. ESPECIES
CI total de COlOr "azul USGUEO enc omstesnaciasconeenconreoo alonso seoaress o 0xEÍ tenen oa 2
a ed lane o O rl ell a no longirostris
2.— Alrededor del ojo una estría oscura que no se proyecta hacia atrás.
o a o e UA ee en Lo e o A ar coeruleovalba
Alrededor del ojo una estría oscura que se proyecta hacia atrás. Pico
claro tenerte. AI AAA. SAR LG: attenuata
Stenella attenuata (Gray)
Fig. 2
1846 Steno attenuatus Gray Zool. voy. H.M.S. Erebus and Terror. Zool.
1:44 pl. 28. Localidad típica: desconocida (cráneo).
1846 Delphinus brevimanus Wagner Screber's Siugthiere 7: pl. 361. Fig. 2.
Iconotipo del Voy. au Pole Sud Astrolabe 1842-1853 con localidad:
Estrecho de Banda y Singapore.
1850 [Delphinus] microbrachium Gray Cat. Mam. Brit. Mus.: 119 (nombre
para “dauphin á petit pectoral”).
Se ha querido considerar esta especie como idéntica con Delphinus malaya-
nus representado en el Átlas de la Coquille y descrito por Lesson (1826), sim
embargo estos animales son muy diferentes. El tipo de malayanus fue captu-
rado, estudiado y dibujado a bordo, aunque mo sabemos si fue conservado.
El animal procedía de Karimata una pequeña isla del mar del Sunda entre
Borneo y java. El animal aparece como relativamente grueso, probablemente
se trata de una hembra, sin embargo las remeras son más grandes que las
observadas en el género, en cuanto al color es un gris generalizado sin división
de áreas, lo que no calza con la especie attenuata. La descripción original de
Gray en 1846, no indica la localidad típica, posteriormente en 1850 en el
Catálogo de los mamíferos del Museo Británico indica el Cabo de Hornos.
La designación brevimanus de Wagner (1846) y macrobrachium Gray
(1950) son simplemente menciones latinas y griegas para el dibujo de Hombron
y Jacquinot aparecido en el viaje al Polo Sur del Astrolabio y descrito como
“delfin con pectorales chicas”.
Este animal se caracteriza por la parte anterior de la cabeza larga y de-
primida, una banda oscura extendida desde la aleta al hocico en su ángulo
y desde allí al ojo. El color del cuerpo es negro azulado dorsalmente y gri-
sáceo blanquisco ventralmente. Numerosas manchitas blancas, grises y aun
_purpúreas se observan en la superficie entera del cuerpo, excepto en la parte
anterior de la cabeza, remeras o aletas pectorales, aleta dorsal y aleta de la
cola. Una ondulada área negra dorsal recorre el cuerpo desde ambos
extremos para fundirse justamente debajo de la aleta dorsal como
un área triangular oscura. El pico y ambos lados de la mandíbula son
negros, pero en el extremo existe un área blanca muy diferenciada. El ojo
aparece rodeado de un área negra que a veces se proyecta hacia adelante pero
nunca hacia atrás, Lineas grisáceas corren hacia la parte anterior de la cabeza,
Los dientes oscilan entre 37-39 en la maxila superior y 4041 en la inferior.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Pacífico sur, Mar de la China, Océano
Indico. y Japón. La localidad para Chile necesita reconfirmación.
Stenella coeruleoalba (Meyen)
Fig. 4
1833 . Delphinus coeruleo-albus Meyen Nova Acta Acad. Cesar. Nat. Cur.
16(2):609 Pl. 43, Fig. 2. Localidad típica: Río: de la Plata (según
Philippi). Ps
1893 Delphinus amphitriteus Philippi Anal. Mus. Nac. Chile (1) Zool. 6:7
PL. 1, Fig. 3. Localidad típica: Atlántico sur 20915'S,
Este pequeño delfín muestra una extensa sinonimia: se le ha citado en
diferentes áreas como también se ha incluido en su sinonimia otras formas del
Pacífico o de Sudáfrica, lo que revela la necesidad de una revisión del género
que en el momento actual es un verdadero caos. No hay prueba segura que
este delfín viva en aguas chilenas, sino informaciones muy vagas referidas a
la presunta sinonimia de formas del pacífico, por esta única razón la incluimos
como problema a resolver.
Como en el anterior existe una banda oscura extendida desde la remera
al ángulo del hocico y luego proyectada hacia el ojo, la tonalidad de esta
figura es mucho más clara que en la anterior. El color del cuerpo es azul
acero que se convierte en blanco puro en los costados, partes inferiores y
pico. Desde el ojo, se desprende por detrás una banda blanca o azul
pálida que se dirige a la aleta dorsal terminando aguzadamente. Por detrás
del ojo se desprende una cinta oscura que alcanza por los costados hasta
la región anal. El número de dientes es de 50 en cada maxila.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Boca del Río de la Plata. Atlántico Sur.
Probablemente en el Pacífico austral.
Stenella longirostris (Gray)
Fig
1828 Delphinus longirostris Gray Spicil. Zool. 1:1 (Localidad típica: Sud
Africa Cabo de Buena Esperanza, Japón, basado en colección
Brodke, según Schlegel).
1846 Delphinus microps Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:42 Pl. 5.
Sin localidad tipo.
1846 Delphinus roseiventris Wagner Schreber's Sáug. 7:Pl. 360. Basado en
un iconotipo de Hombron y Jacquinot. Voy. Pole Sud. “dauphin
á ventre rouge”. Localidad típica según Pucheran y Jacquinot:
India, Molucas.
1866 Delphinus stenorhynchus Gray Cat. Seals, Whales: 240,
Este animal llama la atención por su largo hocico que recuerda a los
delfines de ríos, incluso algunos pensaron que podría ser una Sotalia como
lo imaginó Van Beneden (1880). Cabrera y Yepes (1944) recuerdan a un
platanístido. Este animal se caracteriza además por su color gris pardusco
bastante oscuro en las partes superiores más claro en las inferiores. Sobre el
dorso se disponen numerosas manchas claras, el vientre claro está salpicado
de figuras irregulares, a veces asteriformes.
Se distribuye en el Atlántico y Pacífico bastante ampliamente. En Chile
se le ha mencionado en el litoral de Concepción (Oliver, 1946), Chiloé (Yáñez,
1948).
Género Lagenorhynchus Gray
1846 Lagenorhynchus Gray, An. Mag. Nat. Hist. 17:84, especie tipo Lage-
norhynchus albirostris Gray.
1866 Electra Gray, Cat. Seals and Whales Brit. Mus.: 268, especie tipo
L. electra (preocupado por Electra Lamouroux, Bryozoa).
1866 Leucopleurus Gray, Proc. Zool. Soc. London: 216, especie tipo Del-
phinus leucopleurus.
1866 Sagmatias Cope, Proc. Acad. Nat. Sci. Phil. 18:294, especie tipo
Sagmatias amblodon Cope.
De acuerdo a Hershkovitz, el género se encuentra constituido por seis
especies de las cuales obliquidens, albirostris, acutus se distribuyen en los ma-
res del norte; otra especie £L. electra es propia de los mares tropicales de
Asia y Africa. En el sur de América austral existen dos: thiocolea propia
de las islas Falkland y el complejo cruciger (que de acuerdo a la revisión de
Kellog (1941) reuniría conespecificamente a L. oscurus y australis). Hershkovitz
insinúa que de acuerdo a Scheffer y Rice (1963), Davis (1963), Bierman y
Slipper (1947) podría obliquidens ser también sinónimo.
En el Symposium sobre investigaciones en el campo de la Cetaceología fue
presentada una comunicación por Fraser (1966) quien rediscute las conclu-
siones de Kellog (1941) revalidando oscurus y australis que podrían ser sepa-
radas atendiendo a diversos caracteres ecto y endosomáticos. Desde luego
Lagenorhynchus oscurus difiere osteológicamente de ambas formas por su
hocico notablemente más largo y estrecho y por su cráneo obviamente más
estrechado que en las otras. Además es también muy diferente en el color y
diseño de las manchas corporales,
El cráneo de cruciger y australis muestran muy escasas diferencias, sin
embargo estas semejanzas van acompañadas de profundas diferencias somá-
ticas.
CLAVE DE LAS ESPECIES DE LAS AGUAS CHILENAS
1.— Longitud del rostrum considerablemente mayor que la porción más
ancha del; cráncol:aniss dara tp tds e obscurus
Longitud del rostrum similar a la extensión más ancha del cráneo ...... 2
2.— Hocico con un área triangular que se continúa con el pigmentado de
la parte anterior de la cabeza en una línea delgada. Mentón negro
por detrásel cuello, blanco mai A eta cruciger
Hocico totalmente oscuro pero delante de la extensión del ojo
se distingue un círculo de pigmento estrecho o más intensamente oscuro
que las regiones por encima, mentón y parte del cuello fuertemente
DEPTO dr tr e ro ic li australis
Lagenorhynchus cruciger (Quoy y Gaimard)
Figs. 7 y 42
1824 Delphinus cruciger Quoy y Gaimard, Voy. autor du monde, Uranie
et. Phys. Zool.: 87 Pl. 2, Figs. 3, 4. Localidad típica: Pacífico Sur
490 entre Cabo de Hornos y Australia.
1824 Delphinus albigena Quoy y Gaimard, Voy. aut. d. monde, Uranie et
Phys. Zool.: 87 Pl. 11, Fig. 2. Pac. Sur Cabo Hornos y Australia
1826 Delphinus bivittatus Lesson y Garnot Voy. dans La Coquille. Zool.
1:178 Pl. 9, Fig. 3. Localidad típica: Atlántico Sur 140 leguas al
W. de las Malvinas.
1826 Delphinus superciliosus Lesson y Garnot Voy. dans La Coquille Zool.
; 1:181. Localidad típica: Castle Forbes, Sur Tasmania 4498,
1893 Phocaena D'Orbignyi Philippi Anal. Mus. Hist. Nat., Zool. 6:10 Pl. 1,
al Fig. 2. Cambio de nombre.
El ejemplar original de Quoy y Gaimard, está fundado en un animal que
vivía libremente en el océano (Pacífico Sur 49% S entre el Cabo de Hornos y
Australia). Existen indudablemente algunas fallas debido a la observación par-
cial del ejemplar tales como el hocico y la remera aparecen blancas, la dorsal
v caudal muy negras, con la totalidad del dorso oscuro que se prolonga por
dos trazos ventrales en la porción medio lateral formando una cruz. Considero
también perteneciente a este taxon a Delphinus albigena del mismo autor y
aparentemente semeja una variedad, aunque adolece de una mediocre obser-
vación del animal en el mar, además la distribución es muy semejante al
anterior. Considero razonable incluir como sinónimo a Delphinus bivittatus
Lesson cuyo tipo viviente se observó nadando a “140 leguas” al oeste de las
Falkland en la ruta hacia el Cabo de Hornos podría ser incluida dentro de
la sinonimia, desde luego se aprecia el trazo central no tan completo pero
MR
bien aparente, igualmente la fina continuidad del pigmentado del rostrum
con el color de la parte anterior de la cabeza. Con respecto a Delfphinus super-
ciliosus Lesson la distribución del pigmento no es tan clara, el animal fue
colectado en el Pacífico Sur, 44% en Castle Forbes en las proximidades del
Cabo Sur de Tasmania, lo coloco con profunda interrogante en virtud de
alguna ligera similitud con bivittatus, aunque es muy posible que este animal
de la región antártica zelando-australiana, forme unido a D. clanculus Gray
una entidad diferente. Phocaena dorbignyi Philippi no ofrece ninguna duda
por cuanto este animal es un mero cambio de nombre al ejemplar represen-
tado por D'Orbigny como Delphinus cruciger.
Los rasgos morfológicos externos se caracterizan por el área triangular
negra del hocico continuada con la porción pigmentada anterocefálica. En el
ángulo labial se proyecta en una delgada línea negra dirigida hacia atrás. En
la porción mentoniana esta línea se confunde con la fuerte pigmentación de
esa región. La maxila superior tiene una imagen semejante. La región cer-
vical detrás del mentón es blanquecina. El vértice cefálico marcadamente
pigmentado se continúa con la coloración de la maxila superior, ensanchán-
dose caudalmente hacia atrás. Esta región limita lateralmente con una ancha
zona no pigmentada.
Alrededor del ojo existe una intensa mancha circular, circunscrita pos-
teriormente por una delgada línea blanca de pigmento y a los lados de la
cabeza y flancos, una banda blanca. Por debajo de la mancha orbital una
cinta blanca ensanchada aumenta la separación de la mancha con respecto al
pigmento ventral. La prolongación lineal oscura del hocico se proyecta hacia
la mancha. Por debajo y delante del parche orbital hay una delgada banda
de pigmento café negrusco que se ensancha subocularmente dentro de un
segmento café negruzco, cuya porción dorsal es semicircular y contigua al
negro del flanco posterior del ojo; una línea ventral débilmente definida se
extiende desde el lado blanco del cuello para terminar en la inserción anterior
de la remera. i
Un área blanca lateral bordeada de negro desde los lados de la cabeza
a la mitad del cuerpo, siendo aguzada en su extremo anterior muy bien de-
finida en las proximidades del hocico y entre la pigmentación del dorso y
lados. La porción blanca se adelgaza notablemente en el punto de separación
de la pigmentación dorsal a nivel de la aleta dorsal y de la pigmentación ex-
pandida de la banda medio lateral del cuerpo. La pigmentación de la banda
lateral oscura está ensanchada por detrás del ojo y la aleta remera se fija
en su porción más inferior. A partir de la mitad del cuerpo la pigmentación
oscura dorsal se va estrechando en una banda hacia la región caudal que se
fusiona con la coloración dorsal de la aleta caudal. El espacio blanco entre
el dorso y la banda lateral oscura asume la forma de un triángulo irregular-
«JA
mente escaleno extendido de la mitad de la dorsal. con su vértice caudal.
El área negra de los lados se conecta con la cola siendo una prolongación
de la impregnación melánica lateral. En la porción ventral de esta segunda
mitad existe una proyección ligeramente punteada oscura hacia atrás. alre-
dedor del ano se aprecia uma coloración café negruzca.
Los rasgos craneales de este cetáceo son muy semejantes a los de su pa-
riente australis aunque externamente son muy diferentes ,así se ha dicho que
osteológicamente son parecidos sus cráneos como los de un tigre y de un león
a pesar que las diferencias exteriores son notables. El número de dientes
oscila entre 42 a 45.
La distribución geográfica de este delfín corresponde al Pacífico Austral
proximidades de Tierra del Fuego hasta el Cabo de Hornos (Yáñez, 1948).
Costa atlántica sur (Cabrera y Yepez, 1940), Pacífico sur chileno (Mann, 1957).
Lagenorhynchus australis (Peale)
Fig. 5
1848 Phocaena australis Peale U.S. Exploring Expedition 1838-42.8:33.
Localidad típica: Costa Patagónica, entre Isla de los Estados y
Cabo San Diego.
1866 Sagmatias amblodon Cope Proc. Acad. Nat. Sc. Phil. 18:294. Localidad
típica: desconocida.
El presente cetáceo es característico de la región sur de nuestro conti-
nente. El tipo de Peale proviene “costa de la Patagonia, un día de navegación
al norte del estrecho de Le Maire, entre la Isla de los Estados y el cabo de
San Diego”, su área de distribución abarca la costa de Tierra del Fuego y
el Pacífico sur. De acuerdo a Hamilton (1952) es bastante conocido en las
Islas Malvinas, especialmente más en el lado occidental que en el oriental.
El sinónimo Sagmatias amblodon corresponde claramente a esta especie
como lo ha demostrado Kellog (1941). El material está constituido por un
cráneo colectado durante la expedición de los Estados Unidos al hemisferio sur,
llevado por el Dr. Charles Pickering, médico del Vincennes sin indicación
precisa de colecta.
Todo el hocico muy oscuro, frente al círculo ocular se presenta como
una banda apenas más pigmentada que las regiones adyacentes. Extremo de
la maxila, barba y cuello oscuramente pigmentado, este último en su borde
posterior forma un arco, este con el lado opuesto contacta en la blancura
abdominal.
Una bien definida área ocular oscura más ancha que en las otras especies
que se continúa desde la maxila superior hasta la región sorbitaria. Línea
externa del manchón orbital bien definida posteriormente. Hacia adelante
a
2
aparece como estrecha banda a la estría rostral. Una línea arqueada de pig-
mentación dorsal dirigida hacia la aleta remera.
A los lados de la cabeza existe una zona bien definida, grisácea, lenticular
extendida desde la región ocular hacia la caudal. La porción dorsal de ella
está bien definida desde lo negro de la cabeza y espalda, El borde ventral
está en una banda difusa que proviene desde encima. Inserción de la remera
contrasta entre lo grisáceo del flanco y su pigmentación más obscura. Por
detrás de la axila aparece un resaltante manchón blanco como extensión de
la blancura ventral.
Pigmentación oscura del dorso dirigida hacia atrás con ligera convexidad
del borde inferior y una definida línea de pigmentación más oscura en la
mancha.
Pigmentación oscura de la espalda se extiende hacia atrás con una suave
convexidad del borde inferior hacia la región caudal. La banda estrecha se
conecta con la pigmentación de la cola. El área blanca es irregular, tiene
un aspecto de triángulo isósceles con el vértice dirigido hacia adelante en el
casquete cefálico que a veces se proyecta sobre la aleta dorsal para continuarse
hacia atrás uniéndose ventralmente con la pigmentación caudal. La mancha
gris lateral se continúa a veces en una oblicua y ancha banda que marchando
por el borde ventral termina en la región del ano.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA. La especie es característica de la región
austral habiendo sido observada indistintamente a los lados pacífico y atlántico
de esta área. En Chile se ha observado en la región de los canales magallá-
nicos como en las costas de Tierra del Fuego.
Lagenorhynchus obscurus (Gray)
Figs. 6 y 41
1828 Delphinus (Grampus) obscurus Gray Spicilegia Zoolog. 1:2 Pl. 2, Fig. 2,
Fig. 3, Figs. 4, 5. Localidad típica: Cabo de Buena Esperanza.
1838 Delphinus fitzroyi Waterhouse Proc. Zool. Soc. London: 23. Localidad
típica: Golfo de San José, Chubut, costa atlántica sur de Argen-
tina.
1846 Delphinus breviceps Wagner, Schreber Singethiere, 7:427 Pl. 368,
Fig. 1 (iconotipo “dauphin á museau court” de Hombron y
Jacquinot, 1842-53 Voy. Póle Sud: Atlántico Sur,Río de la Plata).
1893 Phocaena posidonia Philippi Anal. Mus. Nac. Chile (1) Zool 6; 7 y 12.
Pl. 2, Fig. 2. Localidad típica: Pacífico sur de Chile 48*10' S,
77 W.
a
El ejemplar figurado por Waterhouse en el Viaje del Beable no ofrece
dudas con respecto a su identidad con la especie de Gray. La especie D.
breviceps se funda en la lámina del Atlas del Viaje al Polo Sur de Hombron
y Jacquinot y de acuerdo a Kellog sería sólo una variedad del delfín de
Fitzroy. En cuanto a nilsonii es un simple cambio de nombre para un Del-
phinus obscurus de Nilsson que sin fundamento se supuso originario del
hemisferio norte, pero es un estricto sinónimo.
Phocaena posidonia mo ofrece duda alguna en relacionarla con obscurus
del cual debe considerarse sinónima.
El cráneo de £. obscurus difiere de los otros porque el rostrum es mucho
más largo que el de L. cruciger y L. australis, obviamente por ello su cráneo es
angosto. De acuerdo con Hamilton (1952), E. obscurus es un animal más
delgado que las otras formas, además bastante más pálido que L£. australis.
Sin embargo, a pesar de las opiniones existentes, la tesis de Fraser (1966)
tiene mucha validez al afirmar que cien años después que el capital Heaviside
llevó a Inglaterra ejemplares de estos animales, el estatus de L. obscurus
es aún insatisfactorio.
Hocico grisáceo o negro en la mitad anterior de la longitud bucal, borde
bucal marginado de negro. Pigmentación del hocico aparece algo discontinua
con respecto al melanismo cefálico. Desde el ángulo bucal aparece una línea
de pigmentación que pasa por debajo del ojo curvándose hacia la aleta re-
mera. Cuello, maxilar inferior (a veces) blancos.
La cabeza dorsalmente es muy pigmentada extendiéndose sobre el dorso,
aleta dorsal y cola; esta región está separada a la altura del hocico por una
banda blanca que se extiende hasta la región caudal,
El área ocular está difusamente marginada por una mancha oscura que
aparece a veces unida a la pigmentación bucal. La línea que une el ojo «on
la remera marca un límite muy neto con la zona blanca, lo que contrasta con
la parte situada por encima que es más difusa. La porción oscura del dorso
se extiende hacia el ano, hacia la parte situada por detrás de la aleta dorsal,
la pigmentación más oscura forma dos ramas que dejan entre sí un espacio
blanco irregularmente triangular. A veces la rama superior se proyecta en
un espacio grisáceo bien evidenciado posteriormente. Las partes laterales
de tonos levemente grisáceos pero hacia el vientre blancos.
El borde posterior hacia la cola está fuertemente pigmentado y la cola
es negra en su totalidad.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Es también una especie del hemisferio sur,
se la ha encontrado en el Atlántico, Pacífico, igualmente en las islas Malvinas
y al sur de Africa en el Cabo de Buena Esperanza. En Chile según Yáñez
(1948) nadaría por los canales magallánicos en pequeños grupos, pudiendo
alcanzar en su distribución hasta Coquimbo. Oliver-Schneider (1945) afirma
que abunda en las costas de Concepción.
mn q
Género Cephalorhynchus Gray
1846 Cephalorhynchus Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:36. Especie
típica por tautonomía: Delphinus cephalorhynchus Cuvier,
1862 Eutropia Gray Proc. Zool.Soc. London: 1945. Especie típica por
monotipia: Delphinus eutropia Gray.
Delfines con el hocico cónico, que no forma pico definido. El rostrum
es ancho y corto, equivale apenas a la mitad de la longitud craneal total.
Dientes muy numerosos, agudos, 25 a cada lado de la maxila superior y 32
en cada rama mandibular. Las remeras o pectorales son algo breves de con-
torno ovalado. La caudal es ancha y semilunar,. Caracteriza a estos animales
el aspecto manchado u overo en que participan en grado variable los tonos
oscuros y blancos. Son en general formas pequeñas no mayores de dos metros
de longitud distribuidos en su totalidad en la zona austral del hemisferio sur
(Africa del Sur, América del Sur, Antártica, Asia Sur, Nueva Zelandia).
Contenido: cuatro especies, dos limitales.
CLAVE DE ESPECIES
Predominantemente blanco con los extremos negros (cabeza, aletas,
A A A A commersoni
Predominantemente oscuro con la región ventral blanca e... eutropia
Cephalorhynchus commersonti Lacépede
Fig. 10
1804 Delphinus Commersonii Lacépéde Hist. Nat. Cet.: 317. Localidad
típica: Estrecho de Magallanes.
1892 Lagenorhynchus Floweri Moreno Rev. Mus. La Plata, 3:385 Pl, 8, 9.
Localidad típica: Atlántico, Tierra del Fuego, Costa de Santa
Cruz.
1892 L[agenorhynchus] Burmeisteri Moreno Rev. Museo La Plata 3:390
(lapsus por £. floweri).
El presente delfín fue descrito por el Conde Lacépéde basado en un
relato y descripción de un animal visto por Commerson que denominó vul-
garmente “le jacobite” que fue enviado al Conde George Louis Leclerc de
Buffon. Este manuscrito constituye el fundamento descriptivo del delfín de
Commerson, tunina overa o jacobita.
Es un animal de un metro a metro y medio de longitud. El cuerpo es
albo-porcelana. La cabeza, las remeras, la aleta dorsal, la caudal enteramente
a 30
negras. El melanismo de la cabeza se extiende hasta las pectorales. La colora-
ción de la dorsal se une a la caudal a través de.una cinta negra. Una mancha .
negra alrededor del ano y genitales. Garganta blanca.
La especie es abundante en el Atlántico, de allí nos viene el primer dilato
ocurrido durante el memorable viaje de Louis Antoine de Bougianville sobre
las fragatas Boudense y la auxiliar L'Etoile al cruzar el estrecho de Magallanes
(1766). En efecto el animal pudo ser muy bien observado por el naturalista
de abordo Commerson ya que es un animal que se acerca bastante a los barcos
mostrando una notable familiaridad como igualmente se desplaza muy pausa-
damente. Sus movimientos como escribe Moreno (1892) “producen en el ca-
mino una línea ondulada, con intervalos largos entre la emersión y la in-
mersión. Sus movimientos eran tan suaves que al elevarse sobre la superficie
producían apenas el ruido de la aspiración, parecido al escape de una pe:
queña máquina de vapor. Los vimos por centenares, cuando la mar estaba
tranquila, y pudimos tomar nota de sus formas y colores, tan pausada era su
marcha”.
Su distribución geográfica en Chile incluye los canales magallánicos Sí
Tierra del Fuego. /
Cephalorhynchus eutropia (Gray)
Jdes. 9 y. 35
1846 Delphinus Eutropia Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:pl.34
(figura sim texto).
1849 Delphinus Eutropia Gray Proc. Zool. Soc. London: 1 (descripción).
Localidad típica: Pacífico Sur, Chile.
1866 Eutropia Dickiei Gray Proc. Zool. Soc. London: 215. Nuevo nombre
para Delphinus Eutropia Gray.
1893 Phocaena (Hyperoodon?) albiventris Pérez-Canto (in Philippi, Anal.
Mus: Hist. Nat. Chile (1) Zool. 6:8 Pl. 2, Fig. 3. Localidad típica:
vecindad de Valparaiso.
1896 Tursio ? papone Pérez Canto (in Philippi) Anal. Mus. Nac. Chile.
Zool. 12:14 Pl. 4, 5, 6. Localidad típica: Chile.
1896 Tursio plahyrrhinus Pérez-Canto (in Philippi) Anal. Mus. Nac. a
12:16 Pl. 4, 5, 6. Localidad típica: Chile.
La tunina de vientre blanco es característica del Pacífico Sur de la costa
chilena. Su tamaño es aproximadamente igual a la tunina de Commerson, el
aspecto general es parecido aunque la tunina de vientre blanco' posee el ros-
trum maxilar más prolongado y su coloración es muy diferente. Presenta un
color grisáceo dorsal a veces con tintes verdosos, el vientre es blanto y muy
frecuentemente hay una mancha detrás de las remeras o pectorales. Existen
ud
algunas variaciones dentro de este diseño general. En el ejemplar desérito
por Pérez Canto como, Phocaena albwentris el colorido es bastante típico, sin
embargo alrededor de los labios aparece una coloración clara algo rosada. -
El cráneo muestra variaciones sexuales y de crecimiento que han de-
terminado distintas denominaciones como panope, platyrrhynus, albiventris.
Según Oliver Schneider (1946) este cetáceo es ocasional en el litoral de la
provincia de Concepción, sin embargo las relaciones parecen demostrar que
vive en las aguas del centro de Chile.
Género Pseudorca Reinhardt
1862 Pseudorca Reinhardt Overs. Dansk. Vidensk. Selsk. Forh.: 151. Especie
típica Phocaena crassidens Owen.
1871 Neorca Gray Suppl. Cat. Seals. Whales. Brit. Mus.: 81. Especie típica:
Pseudorca meridionalis Gray.
Esta especie curiosamente fue fundado sobre material fósil, un cráneo
del cuaternario de Lincolnshire, Inglaterra, solamente algunos años después
se tuvo la sorpresa de comprobar que era un género viviente, al capturarse
algunos ejemplares en el Báltico. Se caracterizan por su cráneo ancho, con la
frente prominente, ligeramente globosa, los labios claros, cremosos en los ani-
males frescos. La coloración general es completamente negra, sin ninguna
marca ventral blanca como los calderones a quienes recuerda. Un rasgo que
lo acerca a las orcas verdaderas son los dientes que son muy gruesos y fuertes
pero cortos.
El género es de distribución panoceánica,
Pseudorca crassidens (Owen)
Fig. 15
1846 Phocaena crassidens Owen Hist. of Brit. Foss. Mam. Birds.: 516,
Fig. 213. Localidad típica: Lincolnshire Fens, Stanford, Ingla-
terra.
1865 Orca meridionalis Flower Proc. Zool. Soc. London: 420, Fig. 1 y 2.
Localidad típica: Tasmania.
1866 Orca destructor Cope Proc. Acad. Nat. Sc.Phil. 18:293. Localidad
típica: Payta, Piura, Perú.
1867 Globicephalus Grayi Burmeister Anal. Mus. Publico B. Aires 1(6):
367 Pl. 21, Localidad típica: Golfo de Somborombón, Prov. Bue-
nos Aires.
1882 Pseudorca? mediterranea Giglioli Zool. Anz. 5:268. Localidad típica:
Mar Mediterráneo.
o MO si
Las costumbres de este cetáceo son poco conocidas por cuanto raramente
se acerca a las costas, se sabe que vive en grandes agrupaciones. No existen mu-
chos antecedentes sobre -su posible agresividad en todo caso sus poderosos
dientes (8 a 9 por lado) y su tamaño cercano a los seis metros y a veces algo
mayor impresionan considerablemente acerca de una posible agresividad, tan
ostensible en su pariente la orca verdadera. Comen jibias y peces como ba-
calaos.
La distribución en la costa sudamericana no está documentada por abun-
dantes hallazgos. El único bien documentado de la costa chilena es el de
Oliver Schneider (1946) un cráneo varado en Trauco, Llico, Costa de Arauco.
Género Orcinus Fitzinger
1828 ? Megalodontia Brookes Cat. Joshua Brookes Mus.:40 (referencia de
Gray 1866 Cat. seals and whales. No aclarado).
1846 Orca Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:33. Especie típica Del-
phinus orca Linmaeus por tautonomía. Preocupado por Orca
Wagler 1830.
1860 Orcinus Fitzinger Wiss. pop. Naturg. Sáugt. 6:204, cambio de nombre
por Orca Gray.
1868 Ophysia Gray Synop. Whales and dolph.: 8 Especie típica: Orca
capensis Gray
1870 Gladiator Proc. Zool. Soc. London: 71. Especie típica: Orca stenor-
hyncha Gray. Preocupado por Gladiator Gitsl, ...., Coleoptera.
El género Orcinus incluye una sola especie de distribución panoceánica
aunque con una mayor tendencia por aguas frías. Está formado por una sola
especie. Miller y Kellog (1955) han dividido el género en una especie atlántica
y otra pacífica. Estudios posteriores no han aceptado tal separación concep-
tuando al género como monotípico.
Grandes cetáceos con una dorsal muy alta, fuerte dentatura de hábitos
carniceros y notablemente agresivos.
El cráneo se caracteriza por su aspecto macizo, robusto. El occipital es li-
geramente cóncavo. Los pterigoides aparecen separados. Huesos del rostro
anchos y cortos, premaxilares angostos en la mitad y amplios en la frente.
Mandíbula muy ancha y sólida anteriormente, con sínfisis corta. La fórmula
11 — 13
dentaria es ——————. Los dientes son gruesos, cónicos, puntiagudos, suave-
11 — 13
mente curvados; la corona aparece cubierta con una capa de esmalte delgada.
Raíces gruesas y más aplanadas en la superficie anterior que en la posterior.
e de
- Iredale: y Througthon (1933) propusieron el reemplazo de Orcinus por
el género Grampus Gray alegando una supuesta tautonomía con Delphinus
grampus Blainville (1817) que: es un sinónimo de la orca dado a las pobla-
ciones noratlánticas. Sin embargo Grampus (1828) creado por Gray en Spicilegia
Zoologica incluyó varias especies de delfimes, de las cuales ninguna era la
orca ya definida porLinnaeus. El objetivo de Gray fue agrupar en un sub-
género a los delfines de cabeza globosa, llamados “calderones” sensu lato, en
efecto en su lista figuran varios incluso un “Delphinus grampus” Linnaeus
nombre que correspondía a un cráneo de un delfín calderón existente en la
colección huenteriana del Colegio de Cirujanos de Londres y que Lacépetde
en 1804 recuerda en su descripción del“cachalot svineval” basado en los
cráneos 1137 y 1138.
Gray en 1846 fijó virtualmente como tipo del género a Delphinus griseus
Cuvier 1812 (cambiado, como era frecuente en aquella época, por Grampus
cuvieri) hasta que finalmente Reinhardt 1862 utilizó a Delphinus griseus por
subsecuente selección. Como puede verse Grampus nunca fue utilizado para
la orca y siempre para algún: calderón, de allí aunque Blaineville haya lla-
mado con la acepción de Delphinus grampus a las orcas norteñas esto no
tiene sentido alguno para invocar los principios tautonómicos, ya que el
nombre figuraba en la literatura, por lo menos en un relato de Lacépéde,
además el género Grampus fue generado para el calderón gris.
Orcinus orca Linnaeus
Figs. 14 y 34
1758 Delphinus orca Linnaeus Syst. Nat. Ed. 10:77. Localidad típica: Mar
del Norte (Suecia).
1780 Delphinus serra Borowski Gemein. Naturg, Thier. 2:38, Localidad
típica: Spitzbergen, Estrecho de Davis.
1789 Delphinus gladiator Bonaterre Encyclop. Trois. Regn.: 23. Localidad
típica: Spitzbergen, Estrecho Davis, Groenlandia.
1792 D[elphinus] Orca ensidorsatus Kerr 1792 Anim. Kingd.: 364, Localidad
y típica: Atlántico, Antártico y mares europeos.
1804 Delphinus Duhameli Lacépeéde Nat. Hist. Cet.: xliii, 314 Pl. 9, Fig. 1
(basado en una lámina de un animal proveniente del Loira,
Francia).
1817 Delphinus grampus Blainville Nouv. Dict. Hist. Nat. 9:168.
1846 Orca capensis Gray Zool. Voy. Erebus and Teror: 34 Pl. 9, Localidad
típica: Cabo de Buena Esperanza.
1858 Delphinus victorini Grill. Kongl. Svens. Vet. Akad. Handl. (2)2:21
Pl. 1. Localidad típica: Río Kynsua, oeste de Ciudad del Cabo.
Sud Africa.
Orca Eschrichtii Reinhardt: Ray. Soc. London: 188, Fig. p. 187.
Localidad típica: Kollefjord de Strómó, Islas Faroe. — is
Orca Schlegelii Lilljeborg Ray. Soc. London: 237. Localidad típica:
Costa Oeste de Noruega.
Orca magallanica Burmeister An. Mag. Nat. Hist. 3(18):101. Localidad
típica: Arroyo del Cristiano Muerto, Argentina 38950'S.
Orca ater Cope Proc. Acad. Nat. Scien. Phil. 21:22. Localidad típica:
Costa Noroccidental de Oregón a las Aleucianas.
Orca atra Gray Supp. cat. seals and whales Brit. Mus. (error por ater).
Orca rectipinna Cope Proc. Acad. Nat. Sc. Phil.: 22 Fig. 15-16. Lo-
calidad típica: Costa de California.
Orca stenorhyncha Gray Proc. Zool. Soc. London: 74 Fig. 1-3. Lo-
calidad típica: Mar del Norte.
Orca latirostris Gray Proc. Zool. Soc. London: 71 Fig. 1-3. Loc. típica:
Mar del Norte.
Ophysia pacifica Gray Proc. Zool. Soc. London: 71, 76. Localidad tí-
pica: Chile:
Orca australis Gervais Osteograph. Cetac. Atlas Pl. 47 Fig. 3. Localidad
típica: Atlántico Norte. :
Orca arcticus Gervais Osteograph. Cetac. Atlas Pl. 47 Fig. 3. Localidad
típica: Islas Faroe.
Orca europaeus Gervais Osteograph. Cetac. Atlas Pl. 47, Fig. 3. Lo-
calidad típica: Atlántico Norte.
Orca africana Gray Suppl. Cat. Seals and Whales Brit. Mus.: 90. Lo-
calidad típica: Bahía de Algoa, Cabo de Buena Esperanza, Sud
Africa.
Orca minor Malm, Kongl. Sven. Vet. Ak. Hand. 9:81. Localidad típica:
Varberg, Suecia.
Orca tasmanica Gray Suppl. Cat. Seal. Whal. Brit. Mus.: 92. Localidad
típica: Tasmania.
Orca ater var. fusca Dall Marine anim. northwest, coast. North. Am.:
298 Pl. 17 f. 3. Localidad típica: Costa de California o de Oregón.
Orca antarctica Fischer Journ. Zool. 5:146. (Basado en un dibujo de
un ejemplar visto en el mar entre las islas Shetland del Sur y
Powell en el viaje del Astrolabio al Polo Sur del Capitán Dumont
d'Urbille).
La orca que para los autores ingleses tiene nombres nada recomendables
como “killer whale” o “man eater whale” (ballena asesina o ballena antro-
pófaga) es el más grande de los delfines pudiendo en algunas oportunidades
sobrepasar los ocho metros, aunque sus tamaños frecuentes oscilan entre
cuatro a seis metros.
a
Es un animal macizo que se caracteriza por una elevada aleta dorsal,
dispuesta en vela latina y cuya altura corresponde a un octavo de la longitud
del animal. Las remeras o pectorales son comprimidas con el borde posterior
ligeramente falciforme. La coloración es dorsalmente negra con el vientre
claro que oscila entre el amarillo ocre al blanco. Los límites de separación
entre ambas áreas son variables. Los ojos están circundados por una mancha
blanca, la cual se proyecta hacia atrás adquiriendo a veces un aspecto reni-
forme. Por detrás de la dorsal se encuentra a veces una mancha semilunar,
sin embargo a veces aparecen impregnada de pigmentos que oscilan entre
el rojo y el amarillo.
Las costumbres agresivas de las orcas o espolartes, explican sus terribles
nombres en la lengua inglesa. En efecto sin alejarse de las costumbres gene-
rales de sus parientes los delfines, se desplazan en grupos, retozan y juguetean
sin embargo su organización de animal predador les permite cazar atacando
en grupos a animales tan respetables como las grandes ballenas a quienes
destrozan y devoran rápidamente. Fuera de estas voluminosas presas son vícti-
mas frecuentes de los espolartes los delfines, pingúinos, descuidadas aves ma-
rinas, incluso capturan a las focas aun en los bordes de los témpanos o de
las rocas. Su agresividad tampoco excluye al hombre y se han referido sus
ataques a pequeños botes que han hecho zozobrar y devorado a sus tripulantes.
En la procura de sus presas despliegan gran habilidad lo que está de
acuerdo con su gran cerebro delfiniano, así se recuerda el relato de un fotó-
grafo de animales que se instaló en un témpano de pequeño tamaño, de
pronto quedó aislado y fue asediado por una bandada de orcas las que du-
rante el asedio empezaron a golpear los bordes del témpano de acuerdo a su
técnica habitual para quebrar el hielo y capturarlo. Felizmente fue avistada
tan dramática situación desde un barco enviándose una lancha con hombres
armados que rechazaron las orcas y lo rescataron de tan trágico acontecimiento.
Me refería un antropólogo que caminando un día por las orillas de uno
de los canales australes “le siguió un hermoso delfín con aleta dorsal desta-
cadamente alta, negro por encima y blanco por debajo” quien le hacía una
serie de manifestaciones amistosas como para incitarlo a acercarse al borde
del agua, felizmente para el antropólogo ignorante de la zoología, los senderos
que seguía se alejaron de la orilla perdiendo de vista al “simpático cetáceo”.
Cuando le expresé que se había encontrado en grave peligro de haber sido
devorado por una orca quedó realmente espantado prometiendo no acercarse
jamás ni al más inofensivo cetáceo.
Las orcas cuando atrapan la presa la levantan primero sobre el agua,
luego la destruyen y devoran rápidamente. Es muy probable que la muerte
que sufrió un hombre rana en la Bahía de Coquimbo hace una docena de
años atrás haya sido causada por el ataque de un espolarte. Quienes obser-
o is
varon su tragedia, vieron que el nadador fue atrapado por un animal que
lo levantó, luego apareció una gran mancha de lcd no auedanda ni restos
del malogrado buceador. EL : :
Sin embargo a pesar de esta pésima fama en libertad, cuando las orcas
han sido cautivadas y mantenidas en grandes acuarios como en los Estados
Unidos, se han mostrado bien dispuestas a tolerar esta situación doméstica, se
familiarizan en alto grado con el hombre mostrando gran amistad con los
domadores y los visitantes, en forma similar a los simpáticos delfines. Parece
ser que los hábitos agresivos de este cetáceo son la expresión de sus as
necesidades alimenticias como ocurre con los carnívoros.
DISTRIBUCION. Se distribuye por todos los mares, aunque suele ser más
frecuente en las regiones frías. En América del Sur empieza a abundar desde
la latitud 50% aumentando hacia los canales magallánicos y territorio antár-
tico. En la provincia de Concepción, aparece incidentalmente y ha sido cap-
turada en la Isla Santa María y en la Caleta de “Tumbes; habría sido de
acuerdo a relatos de los balleneros muy abundante a comienzos del siglo,
Oliver Schneider (1946).
Género Tursiops Gervais
1843 Tursio Gray List. Mam. Brit. Mus.: xxiii, 105. Especie típica Tursips
iruncatus Montagu (preocupado por Tursio Fleming 1822, Mis-
ticetae).
1855 Tursiops Gervais Hist. Nat. Mamm. 2:323 (nuevo nombre para Tursio
Gray) Delphinus tursio Bonaterre por tautonomía.
1868 Gudamu Gray Synop. whales and dolph. Brit, Mus.: 6. Especie típica:
Clymenia gudamu Gray.
Incluye delfines de gran tamaño, provistos de un pico corto, fuerte,
marcadamente separado de la frente. La sinfisis mandibular es corta, los
dientes son bien desarrollados, se disponen en un número cercano a la .cen-
tena, la aleta dorsal se dispone en el dorso en una posición equidistante entre
la caudal y el hocico. :
El género está compuesto por dos especies, una de las cuales sería poli-
típica, pero en todo caso aparece como necesidad evidente la revisión del
grupo.
La distribución geográfica incluye prácticamente todos los océanos pero
alejado de las áreas extremadamente frías, así por ejemplo en el hemisferio
norte no sobrepasa el sur de Groenlandia y en el Sur no alcanza las aguas
antárticas aunque llega a Nueva Zelandia.
= 99 =
Tursiops nesarnack (Lacépede)
1804 Delphinus nesarnack Hist. Nat. Cet.: xliii, 307 Pl. 15 Fig. 2. Localidad
típica: Atlántico Norte.
La presente especie se considera constituida por dos subespecies; la forma
nominal se distribuye en el Atlántico Occidental desde el sur de Groenlandia
y Nueva Brunswick a Florida, Texas, México y Antillas Menores. Atlántico
Oriental desde Noruega, Mar del Norte y Báltico, también el Mediterráneo y
el Mar Negro, la costa africana de Senegal y Cono 4? S, 26% W al mar.
La otra subespecie T. n. aduncus habita el Océano Indico, Mar Rojo, Sud
Africa y de la Bahía de Bengala a Australia: Pacífico desde Nueva Zelandia,
Australia, Indonesia y Mar de la China en el occidente desde Baja California
a Chile. En el Atlántico desde el golfo de San Matías hasta Río Negro, ha
sido capturado o visto en Río de la Plata, Río Uruguay en Paysandú, en
Rio Grande do Sul en Brasil.
Cráneo alto con una cavidad cerebral dilatada; nasales de forma trian-
gular; pterigoides unidos en la línea media; huesos del rostro anchos y cónicos;
premaxilares amplios y chatos, convexos en la mitadde su longitud; maxilares
inclinados hacia los bordes. Dientes largos puntiagudos, lisos recubiertos de
16-25
esmalte. Fórmula dentaria ————-—— . Sinfisis mandibular muy corta.
Tursiops nesarnack aduncus (Ehrenberg)
Fig. 8
1832 Delphinus aduncus Ehrenberg Symbol. Phis. Mamm,. 2: nota al pie 1.
(Ultima pág. del fascículo encabezado “Herpestes leucurus H.E.”).
Localidad típica: no indicada.
1841 Delphinus hamatus Wiegmann Schreber's Sáugth. 7: Pl. 369. Locali-
dad típica: Mar Rojo.
1842 Delphinus abusalam Rúpell Mus. Senckber. (1845)3:140 Pl. 12, Lo-
calidad típica: Mar Rojo, India.
1848 Delphinus perniger Blyth Journ. Asiat. Soc. Bengal. 17:249, 250.
Localidad típica Bahía de Bengala, India.
1862 Tursiops catalania Gray Proc. Zool. Soc. London: 143. Localidad tí-
pica: Cabo Melville, noreste de Queensland.
1866 Steno? gadamu Gray Cat. seals and whales Brit. Mus.: 394 (basado en
un nombre y descripción de Owen manuscrita en 1866).
1903 Tursiops fergusoni Lydekker Journ. Bomb. Nat. Hist. Soc. 15:41 Pl. 3.
Localidad típica: Tribandrum, Travancore, India.
A
1908 : Tursiops gephyreus Lahille Anal. Mus. Nac. Buenos Aires 16:347
ES Fig. 1, 3. Localidad típica: Punta de Lara, Río de la Plata; Quil-
mes, Río de la Plata, Argentina.
1909 ?Tursiops dawsoni Lydekker Proc. Zool. Soc. London: 802 Locali-
: dad típica: Trivandrum, Travancore, India.
191] Tursiops nuuanu Andrews Bull. Amer. Mus. Nat. Hist. 30:233 Pl. 10.
Localidad típica: Pacífico Norte 12% N, 120% W.
1934 Tursiops maugeanus Iredale y Througthon Mem. Austr. Mus. 6:68.
Localidad típica: Río Tamar, Tasmania.
Los tursiones, o peces mulares, llamado por los brasileros “peixe boto”
miden desde dos y medio a casi cuatro metros de longitud, se reconocen por
su frenteabombada, un pico corto ancho, la aleta dorsal ligeramente alta
falciforme, la cola ancha subisocélica. Los dientes son más bien grandes en
un número cercano a 25 a cada lado, tanto en las maxilas superiores como in-
feriores. El color general es gris ahumado o plomizo que palidece progresiva-
mente hacia el vientre llegando casi al blanco. En oportunidades los animales
muestran tonos purpúreos o son muy oscuros dejando una estrecha banda
blanca ventral. Esta especie no tiene agrado por los mares muy fríos y si bien
llega algo a zonas cercanas a las aguas polares lo hace en verano, en invierno
busca aguas más cálidas.
La forma que habita en las aguas de nuestro hemisferio difiere de la
nominal en que el color gris está impregnado de verdoso, en cambio la no-
minal es tendiente al negro.
Los estudios sobre comportamiento de estos animales han mostrado un
comportamiento psicológico muy elevado entre los mamíferos comparable a
los primates y proboscideos. Desde luego poseen un gran desarrollo encefálico
en relación a la masa corporal, con un cerebro ricamente girencéfalo. Los
estudios de comportamiento han mostrado la existencia de comunicaciones
por la emisión de sonidos tanto para los miembros del grupo como también
son Capaces de desarrollar un lenguaje para comunicarse con el hombre cuan-
do es mantenido en cautiverio. Existe una llamada de angustia con una pri-
mera parte caracterizada por un aumento de volumen y frecuencia en los
silbidos que se acompaña luego de una caída de la frecuencia. En este caso
vienen otros delfines en su ayuda, quienes lo empujan hacia la superficie del
agua para facilitar su respiración. Cuando se efectúa la primera respiración se
efectúa una comunicación entre el protegido y su salvador caracterizada por
el intercambio de un silbido y un chasquido. Este sentido solidario se ha
observado en forma dramática en condiciones de libertad. Debido a una
explosión cercana a un grupo de Tursiops, un individuo quedó en malas con-
diciones siendo ayudado por dos que lo empujaron hacia la superficie, sin em-
mms ¡is
bargo el animal era pesado y luego fatigó a sus protectores, siendo de inmediato
reemplazado por otros y así sucesivamente hasta que recuperó sus condiciones
físicas y pudo respirar y nadar solo,
Los sonidos emitidos son de tres clases: silbidos,. chasquidos y graznidos;
se ha señalado también el lamento o. quejido, Se aprecia que entre los animales
uno emite los sonidos y el otro escucha, emitiéndolos después a su turno.
Estas “conversaciones” pueden efectuarse bajo el agua y sobre el agua y en
condiciones variables. A veces se producen duetos en los cuales uno de los
animales repite la sucesión de sonidos del otro. El hecho más sorprendente
encontrado en los “delfines nariz de botella” de los autores ingleses (bottle-
nose dolphins) es su habilidad para establecer un lenguaje de intercambio
con los seres humanos bajo el cautiverio. La primera tendencia en este obje-
tivo el animal empieza a emitir con un solo lado abierto de la boca una serie
de chasquidos, silbidos haciendo zumbar el aire llegando en su progreso
a la formación de un lenguaje silbado que semeja al llamado lenguaje silbado
de algunas comunidades humanas, es el desarrollo del llamado lenguaje hu-
manoide.
Las hembras paren un solo “delfinato”; éste nace en presentación caudal
hecho que ocurre en todos los cetáceos. Una vez nacidos y destruida la comu-
nicación umbilical con la madre, el reción nacido nada rápidamente hacia
la superficie para respirar. En general hay una tendencia a hundirse en los
neonatos; en caso que no lo hagan por su propio medio, la hembra lo empuja
y lo lleva a la superficie para respirar.
Las hembras cuidan los cachorros celosamente y no les permiten alejarse
mucho de ellas, si lo hacen la hembra rápidamente los trae a su lado no per-
mitiendo por ningún motivo que puedan descarriarse. Los cachorros.se dispo-
nen a sus costados o sobre su dorso; cuando maman la hembra se dispone
de lado y las crías succionan la leche debajo del agua. La protección maternal
dura alrededor de un año y medio o más. En condiciones de cautiverio la
relación madre e hijo se prolonga a veces notablemente tres años y a veces
más. Cuando la madre se preña empieza a rechazar la cría grande.
Pasado el primer año la madre le permite mayor distancia y alejarse
más para retozar a veces con otros jóvenes. Los jóvenes empiezan a atrapar
peces y calamares con los que juegan al comienzo sin ingerirlos, más tarde
empiezan a comerlos, aumentando sucesivamente su consumo a la vez que
disminuyen la ingestión de leche, hasta que llega un momento en que se
reemplaza la dieta completamente y la lactancia cesa definitivamente.
En condiciones de cautiverio se observa que en los grupos se establecen
diversas categorías de dominios. El macho mayor y más fuerte domina el
grupo, generalmente se pasea solo o con alguna hembra, a veces lo hace más
a menudo con una hembra dominante. Un segundo grupo de influencia es
e ans
el constituido por la hembra mayor, finalmente 'viene otro grupo de hembras
y los machos jóvenes. El macho dominante no permite que los machos jóvenes
cortejen las hembras, y éstos son frecuentemente perseguidos y lesionados
cuando pretenden cubrir las hembras, incluso estas mismas suelen rechazarlos.
Sus inclinaciones sexuales se ven frustradas de este modo y muchas veces
practican juegos homosexuales o incluso contra otros objetos del medio, a
veces tortugas e incluso hembritas infantiles, naturalmente sin éxito ni
satisfacción aparente.
Una serie de estudios para estudiar la discriminación visual en Turstops
se han llevado a cabo, demostrando que en parejas que muestran pequeñas
diferencias los animales son capaces en 25 pares discriminar 21, lo cual da
un 84%. Se observa que se presenta una marcada diferencia entre los esque-
mas presentados con visión al aire que los presentados con visión directa-
mente debajo del agua. Todas las discriminaciones hechas bajo visión sub-
auática, no pudieron hacerse del agua al aire salvo que las formas
hubieran sido ya reconocidas bajo el agua. La dificultad de la visión del agua
al aire se encontró causada por una distorción de las imágenes. Al parecer
los animales carecen de visión binocular a corta distancia y el mover la cabeza
de lado a lado sugiere que la impresión estereoscópica sea muy improbable.
Parece que necesita el estímulo con un ojo y después con el otro. Los expe-
rimentos han demostrado que la capacidad de resolver los tests de discrimina-
ción visual permite válidas comparaciones semejantes a las que se obtienen
en el trabajo con monos, chimpancés y elefantes.
Género Lissodelphis Gloger
1841 Lissodelphis Gloger Gemein. Naturg. 1:169. Especie típica: Delphinus
Peronii Lacépede.
1846 Delphinapterus Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:36. Especie
típica: Delphinus Peronii Lacépéde por monotipia preocupado
por Delphinapterus, Lacépeéde 1804 Cetacea, Monodontidae.
1861 Leucorhamphus Lilljeborg Uppsala Univ. Arsskr. Mat. Naturv.: 4, 5
nuevo nombre para Delphinapterus Gray. Especie típica: Delphi-
nus Peront Lacépeéde por designación original. e
DISTRIBUCION: Atlántico Sur; Australia, “Tasmania, Nueva Zelandia y
Tierra del Fuego por el Pacífico Sur. Pacífico Norte, Mar de Behring.
Contenido: dos especies, una alcanza la costa de Chile.
dao BO) e
Lissodelphis peronii (Lacépéde)
Fig. 13
1804 Delphinus Peroniú Lacépede Hist. Nat. Cetac. xliii, 316. Localidad
típica: Sur de Tierra de Van Diemen, 44 S,
1804 Delphinus leucoramphus Lacepede Hist. Nat. Cetac.: 36 (nota de pie
de página refiriéndose a manuscripto de Peron).
1846 D[elphinus] bicolor Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:36 Pl. 15.
Localidad típica: Pacífico (46% 48" S, 1422 W).
1893 Delphinapterus Lessonii Philippi Anal. Mus. Hist. Nat. Chile 1:17
Pl. 4 Fig. 3. Localidad típica no hay, basado en Delphinapterus
peronii.
1898 Prodelphinus Gervaist Trouessart, Cat. Mamm: 1036 (basado en un
cráneo descrito como Prodelphinus leucoramphus por Van Bene-
den y Gervais 1868-1880).
1900 Tursio? chiloensis Philippi Anal. Univ. Chile: 10 (basado en un
cráneo con Localidad típica: Ancud, Chiloé).
El delfín de Peron, fue descrito por Lacépéde, basado en un manuscrito
que le envió el marino y naturalista Peron de sus viajes por tierras australes,
El tipo fue observado el 11 de enero de 1802 al sur de la Tierra de Van
Diemen, lo que conocemos actualmente por Tasmania.
Son caracterizados por la ausencia de la aleta dorsal, se asemejan al gé-
nero Stenella en las proporciones pero no presentan el rostro tan alargado
además es más ancho.
Las pectorales son muy largas, su pico es prolongado en línea recta,
siguiendo una línea con el borde de la cara. El dorso, el casquete cefálico,
e incluso la aleta caudal son de color obscuro que llega al negro profundo,
el resto es de color blanco intenso que contrasta fuertemente con el mela-
nismo de la espalda. La dentadura posee 43 dientes arriba y otros tantos
abajo.
Los delfines de Peron se reunen en grupos o “escuelas” muy pequeñas.
Hay una observación de animales arponeados de la especie boreal en la cual
los miembros del grupo no dejaron las proximidades del barco.
En Chile este animal fue observado por Lesson (1826) en las proxi-
midades de Cabo Pilar en el estrecho de Magallanes, el animal aparece
representado en el atlas del viaje de La Coquille, Reed (1904) lo menciona
de la Bahía de Concepción; D'Orbingy (1847) lo refiere a Cabo de Hornos.
Oliver Schneider (1946) lo menciona como frecuente en el litoral, Philippi
(1900) de la isla de Chiloé en las proximidades de Ancud.
A
Género Grampus Gray
1828 Grampus Gray Specilegia Zoologica 1:2. Especie típica: Delphinus
griseus Cubier.
1873 Grayius Scott Maman. Recent and Ext.: 104, Especie típica no hay,
nuevo nombre para Grampus.
1933 Gramphidelphis lredale and Througton Rec. Austral. Mus. 19:31.
Especie típica no hay, nuevo nombre para Grampus.
El presente género de carácter monotípico se encuentra representado por
una especie distribuida por el Pacífico Oriental, Columbia Británica, Mon-
terey, Baja California, Chile, Pacífico Occidental, Japón, Nueva Zelandia,
Australia. Océano Indico, Mar Rojo. Atlántico oriental, Mar Mediterráneo,
Sudáfrica, Atlántico occidental, desde Massachuset a Nueva Jersey.
Grampus griseus (Cuvier)
Fig. 12
1812 Delphinus griseus Cuvier Ann. Mus. Hist. Nat. 19:13-14 Pl. 1 fig.
superior, Localidad típica: Brest, Francia.
1812 Delphinus aries Cuvier Ann. Mus. Hist. Nat. 19:12 Pl. 1 fig. inferior.
Localidad típica: Niza, Francia.
1822 Delphinus Rissoanus Desmarest Mammal.: 519. Nuevo nombre para
Delphinus aries.
1846 Grampus Cuvieri Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (1)17:85. Nuevo nombre
para Delphinus griseus.
1846 Grampus sakamata Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:31. Nuevo
nombre para Delphinus orca Temminck y Schlegel (no Linnaeus).
1850 Grampus Richardsoni Gray Cat. Mamm. Brit. Mus. Cet.: 85. Localidad
típica desconocida.
1866 Grampus chinensis Gray Cat. Seals and Whales Brit. Mus.: 323. Lo-
calidad típica: Leuchen, Mar de China.
1873 Grampus Stearnsii Dall. Calif. Acad. Sc. 5:13. Localidad típica: Mon-
terrey, California.
1881 Grampus souverbianus Fischer Act. Soc. Linn. Bordeaux. Localidad
típica desconocida.
1933 Grampidelphis exilis Iredale and Throughton Rec. Austr. Mus. 19:32
Pl. 10 Figs. 1-5. Localidad típica: Playa Oceánica de Manley,
Sidney, Nueva Gales del Sur.
1933 Grampidelphis kuzira Iredale and Throughton Rec. Austr. Mus. 19:34.
Nuevo nombre para Grampus sakamata.
O PD
El calderón de Risso se caracteriza por su prominente cabeza anterior
que se proyecta notablemente, su aleta dorsal falciforme. El pico desaparece
y la maxila inferior está retraída sobre la maxila superior que se levanta
verticalmente con la frente. Remeras largas y estrechas, Maxila superior des-
provista de dientes, en la mandíbula su número es reducido localizándose
en las proximidades de la sinfisis. La totalidad de las vértebras cervicales es
soldada. Los ejemplares llegan a tamaños entre tres y medio a cuatro metros
de longitud. El número de dientes no es constante, sobre la mandíbula pueden
contarse 6 a 14, son cónicos, fuertes y cercanos al extremo sinfisal. El color
general es grisáceo a veces blanco sobre las regiones ventrales.
Generalmente vive aislado no formando escuelas, a veces se aprecian
grupos muy reducidos. Como todos los delfines tiende a acercarse a las pro-
ximidades de los botes o barcos realizando juegos, se recuerda uno por los
neozelandeses que visitaba la región de Pelorus Sound, donde realizaba sus
juegos muy familiarmente con los boteros y pescadores del área,
En el territorio de Chile ha sido mencionado por G. Mann (1957) y tam-
bién por Hershkovitz (1966) aunque sin indicar localidad precisa.
Género Globicephala Lesson
1828 Globicephala Lesson Complem. oeuvres de Buffon 1 Cetaces: 276.
Especie típica: Delphinus globiceps Cuvier por tautonomía.
1828 Globicephalus Lesson Férussac Bull. Sc. Nat. 16:116 (enmendación
de Globicephala Lesson).
1830 Cetus Wagler Nat. Syst. Amph.: 33 (nuevo nombre para Globicephala
Lesson).
1846 Globiocephalus Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:32 (enmenda-
: ción de Globicephala).
1864 Sphaerocephalus Gray Proc. Zool. Soc. London: 244, Especie típica
Sphaerocephalus incrassatus (Preocupado por Sphaerocephalus
Echscholtz, Hymenoptera).
1884 Globiceps Flower Proc. Zool. Soc. London: 508 (preocupado por
Globiceps Lepeletier y Serville 1825, Insecta).
Son delfines de tamaño grande, de cabeza voluminosa, con la región frontal
prominente, globosa de allí el nombre de “calderones”, no presentan pico. La
dorsal es más larga que ancha, las remeras o pectorales son alargadas acumi-
nadas. Poseen dientes en ambas maxilas en un número total de cuarenta,
dispuestos de a 10 en cada hemimaxila. El segundo dígito de la remera posee
14 falanges y el tercero 9 falanges.
El género se encuentra” formado por dos especies para algunos autores,
aunque hay quienes pretenden reconocer tres. Hershkovitz (1966) en su ca-
— 8 —
tálogo de los cetáceos acepta una especie dividida en dos razas geográficas.
Desde el punto de vista de su geografía se distribuye por todos los mares
desde Groenlandia Noruega y Alaska por el norte hasta el Cabo de Buena
Esperanza, Cabo de Hornos, Islas Kergelen y Nueva Zelandia por el sur.
Globicephala melaena (Traill)
Fig. 11
1890 Delphinus melas Traill, Nicholson's Journ. Nat. Phil. Chem. Arts,
22:81 Pl. 3. Localidad típica: Scapay Bay, Pomona, Islas Orkney,
Escocia.
1898 Globicephala melaena Thomas, Zoologist, (1), 2:99 (Corrección del
género del nombre, melas es masculino, como el género Globi-
cephala es femenino se corrigió por melaena que es correcto).
DISTRIBUCION: Exactamente igual al género.
COMPOSICION: Está constituido por dos subespecies, que difieren en
rasgos del colorido. En la costa de Chile habita la forma nominal propia del
hemisferio sur. La forma sieboldi es característica del hemisferio norte, del
área del Pacífico.
Globicephala melaena melaena (Traill)
1812 Delphinus globiceps Cuvier Ann. Mus. d'Hist. Nat. 19:14 Pl. 1.
Localidad típica: Saint Brieux, Francia.
1820 Delphinus deductor Scoresby Act. Art. Reg. 1:469 Pl. 13, Fig. 1.
Localidad típica: Islas Orkney, Faroe, Shetland.
1825 Delphinus grinda Lingbye Tidsgr. Nat. 4:232. Localidad típica:
islas Faroe.
1829 Delphinus Harlani Fischer Syn. Mamm.: 656. Nuevo nombre para
Delphinus intermedius Harlan.
1834 Phocaena Edwardii Smith Afric. Zool. South. Afr. Quart. Journ.(2)
3(2):239. Localidad típica: Slangkop, Cabo de Buena Esperanza.
1837 Globicephalus conductor Rapp Die Cetaceen: 34. Nombre latino para
“le globicephale conducteur” Lesson, Hist. Nat. Cet. 1828.
1846 Globiocephalus affinis Gray Zool. Voy. Erebus and Terror: 32. Lo-
calidad típica desconocida.
1846 Globiocephalus Svineval Gray Zool. Voy. Erebus and Terror: 32.
Localidad típica: Costa de Norte América.
1846 Globiocephalus macrorhynchus Gray, Zool. Voy. Erebus and Terror:
33. Localidad típica: Mares del Sur.
1846 Delphinus carbonarius Wagner Schreber's Saugethiere 7:305. Localidad
típica: Atlántico, Pacífico e Indico desde 50% N a 35% S.
7. E
1837 Globicephalus Fuscus Hamilton (Jardin) Natur. Libr. Mamman. 6:
220 (n.n.).
1852 Globicephala indica Blyth Journ. Asiat. Soc. Bengal. 21:358 (Locali-
dad típica: W. Bengala).
1862 Globiocephalus incrassatus Gray Proc. Zool. Soc, London: 309 figs.
pág. 311-312, Localidad típica: Bridgeport, Dorsetshire, Gran
Bretaña.
1871 Globiocephalus guadaloupensis Gray Suppl. Cat. seals and Whales
Br. Mus.: 84, Localidad típica: Isla de Guadalupe, Mar Caribe.
1871 Globiocephalus australis Gray Suppl. Cat. Seals. Whal. Brit. Mus.: 85
(nomen nudum).
1876 Globicephalus brichypterus Cope Proc. Acad. Nat, Sci. Philadelphia
28:129, Fig. 1-3. Localidad típica: Oriente de la Bahía de Dela-
were, boca río Mauricio,
1896 Globiocephalus chilensis Philippi Anal. Mus. Nac. Chile Zool. Entr.
12:7P1.1, Fig. 3-4. Localidad típica: Los Vilos, Coquimbo e Isla
Chiloé.
1939 Globicephala leucosamaphora Rayner Ann. Mag. Nat. Hist. (11)4:543.
Localidad típica: Cabo de Buena Esperanza, Sudáfrica.
1957 Globicephala brachycephala Cadenat Bull. Inst. Franc. Afrique Noire.
19:1357 (lapsus por brachyptera, Cope).
Es un animal de cuatro a seis metros de longitud, cabeza considerable-
mente abultada, labio superior sobresaliente con la boca hendida que simula
una eterna sonrisa. Las pectorales son muy alargadas y puntiagudas recor-
dando las alas de una golondrina. La dorsal es alargada considerablemente,
baja y encorvada. Color general negro con una mancha blanca entre las pecto-
rales la que se prolonga a veces como una línea hacia el ano. Diez dientes
en cada maxila.
Los calderones som notablemente gregarios formando escuelas constituidas
a veces por varios miles de ejemplares, y ocurre que en ciertas oportunidades
el mar los arroja a las costas produciéndose grandes varazones de estos cetáceos.
La conducta de sacar a la superficie a los jóvenes ha sido observada en
el calderón en condiciones de libertad, incluso se han observado llevando a
un animal joven por las remeras en circunstancias que el juvenil había muerto y
se encontraba en putrefacción. En una oportunidad en que se capturó un
juvenil éste llamaba al parecer a su madre, que apareció en escena tratando
de rescatar al pequeño. Un ejemplar subadulto capturado para un barco de
estudios comenzó a emitir sonidos como graznidos de pájaro, cuatro adultos
se mantuvieron nadando en círculos alrededor del barco incluso hasta treinta
minutos después que el capturado fue sacado de la escena.
Pp
- La conducta protectora se observa también en el calderón del Pacífico,
seis calderones defendieron a un séptimo que fue arponeado, incluso parti-
ciparon en su protección un cetáceo que suele asociarse a las escuelas de
calderones en la parte norte del Pacífico el Lagenorhynchus obliquidens, en
una oportunidad en que un adulto fue muerto de un balazo, dos adultos lo
empujaban para alejarlo del barco. Hay información acerca de un calderón
cautivo que arrastraba una hembra muerta por una de las remeras con la
cual incluso copuló varias veces, es posible que en este caso haya existido un
interés sexual más que una conducta solidaria, esto porque en otra oportunidad
existiendo en el mismo acuario otra hembra de calderón que murió, simple-
mente ignoró su existencia. En otra oportunidad este mismo macho llevó por
varias horas una hembra muerta de Lagenorhynchus obliquidens con la cual
estuvo junto por más de tres años.
Una hembra enferma que era inyectada recibía la ayuda de sus
tres compañeros de estanque, que repetían su señal de alarma. Se cree que
los machos en malas condiciones son abandonados por los compañeros de
escuela.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Se distribuye por el Océano Atlántico,
Pacífico e Indico desde setenta grados norte hasta aproximadamente sesenta
grados latitud sur. El reconocimiento de las formas australes de las del norte
son difíciles de hacer individualmente, quizás existe un manojo de variables,
hasta el momento son difíciles de juzgar siendo como expresa Hershkovitz
los reconocimientos más subjetivos que objetivos.
En Chile el calderón negro ha sido observado por Philippi (1896) quien
lo menciona de lugares tan distantes como Los Vilos, Coquimbo y de la
Isla de Chiloé.
Oliver Schneider (1946) refiere que aparece ocasionalmente en la costa
de Concepción especialmente en los meses de verano; existen antecedentes
de varios ejemplares en el Golfo de Arauco y en la Bahía de Concepción.
Yáñez (1948) dice se encuentra en los canales de Tierra del Fuego.
De acuerdo a la información disponible se concluye que el área de dis-
tribución del Calderón negro en la costa chilena es muy amplia y extendida
desde Coquimbo a Punta Arenas.
Familia Phocoenidae Bravard (1855)
Son animales de tamaño nunca superior a dos metros. Cabeza sin pico,
rostro corto, raras veces de igual longitud que el cráneo. El número de dientes
oscila entre 64 hasta más de 100, son fuertemente comprimidos lateralmente.
El cuerpo es robusto, grueso. En el dorso encontramos una aleta pequeña
da les
de contorno triangular que en algunos géneros falta. La caudal es estrecha
con escotadura pequeña, las pectorales son moderadamente pequeñas. Está
representada por varios génros de los cuales Phocoena existe en las costas
chilenas.
Género Phocoena G. Cuvier
1817 Phocoena Cuvier Regne animal 1,1:279, Especie típica: Delphinus
phocaena Linnaeus.
1866 Acantodelphis Gray Cat. seals and whales Brit. Mus.: 304,
Cetáceos sociales, con aleta dorsal pequeña presente, dientes de la maxila
superior dispuestos hacia el tercio distal. Dientes fuertemente comprimidos
y espatulados. Distribución muy amplia en el Pacífico y Atlántico. Se conocen
cuatro especies de las cuales dos se encuentran en territorio de Chile.
rl cráneo en el género Phocoena se caracteriza por un occipital levantado
casi verticalmente hasta la altura del rostrum, para recurvarse en grado va-
riable hacia adelante.
La arcada zigomática es visible desde encima en P. spinipinnis en cambio
en P. obtusata es inapreciable.
La porción posterior de los maxilares es subcuadrangular en obtusata,
expandiéndose calarmente en su articulación fronto temporal, dorsalmente algo
convexos le otorgan un aspecto prominente. En P. spinipinnis la porción
posterior de los maxilares es subpentagonal, ligeramente extendida lateral-
mente aunque sin sobrepasar la arcada zigomática, el dorso de los maxilares
es liso no mostrando prominencia alguna. Los condilos occipitales son visibles
desde encima, algo más notables en obtusata.
Crestas prenasales de los intermaxilares más altas y fuertes en spinipinnis,
aunque más prolongadas longitudinalmente en obtusata.
Fosa temporal se presenta redondeada y pequeña en obtusata, en cambio
es grande y alargada posteriormente en spinipinnis.
Los dientes del género permiten identificarlo fácilmente, por su tamaño
pequeño, con su corona corta subredondeada y de aspecto espatulado. Se
observan bien separados entre sí.
El número de dientes de acuerdo a Praderi (1971) oscilaría en obtusala
entre 18-23 en la maxila superior y 16 a 19 en la inferior. En el ejemplar
que pude examinar se cuentan 18 en la superior y 16 en la inferior. Fórmula
21 — 21
dentaria general ————-—-— ¿
En Phocoena spinipinnis de acuerdo a Lahille (1908) la maxila superior
poseería entre 15 a 17 dientes. En la inferior la variación sería entre 9 a 18.
O
El ejemplar de nuestro museo posee 14 en la maxila superior.
19 — 18
Fórmula dentaria general ——-———.
Al lado de estas dos especies existe la especie P. sinus que habita el
Pacífico en la región norteña especialmente en aguas calientes y templadas.
La distribución de este animal parece no sobrepasar las costas mejicanas.
A partir del Perú se ha señalado exclusivamente a Phocoena spinipinnis que
junto con Phocoena obtusata de la región austral pacífica como atlántica,
representan el elenco completo de las turinas observadas en aguas chilenas
CLAVE DE LAS ESPECIES
Dorso oscuro con vientre blanco. ..ciicciooooooomommooso O o es obtuvsata
Dorso y vientre homogéneamente OSCUTO eoccinononinnnnnneninneneaciss spinipinnis
Phocoena spinipinnis Burmeister
Figs. 23 y 33
1865 Phocoena spinipinnis Burmeister Proc. Zool. Soc. London: 228. Lo-
calidad típica: Boca del Río de la Plata, Buenos Aires, Argentina.
1893 Phocoena Philippii Pérez Canto (in Philippi) Anal. Mus. Nac. Chile,
(1) Zool. 6:9 Pl. 3. Localidad típica: Océano Pacífico, Chile.
Esta especie descrita por Burmeister (1865) y redescrita por Pérez Canto
(1893) nuevamente discutida por Philippi (1894) es característica de la costa
atlántica y pacífica del cono sur americano.
Es un cetáceo relativamente pequeño cuyo tamaño varía entre 1.5 a 2 me-
tros de longitud, cabeza redonda con pequeña insinuación de pico. Remeras
alargadas de contorno falciforme. Aleta pequeña, se proyecta como un gancho
hacia atrás presentando a veces en el borde anterior una hilera de espinas
que frecuentemente falta. El extremo de la aleta carece siempre de estas
formaciones.
Color negro o verde negruzco. La región ventral es más clara, a veces se
encuentra una línea longitudinal blanca en el abdomen, como también el
surco de las aletas pectorales blancas.
Cabrera (1960) piensa que podría ser este mismo animal la especie des-
crita por Lesson bajo el nombre de Delphinus lunatus, pero de acuerdo a la
lámina el animal nada tiene que ver con una Phocoena, como tampoco la des-
cripción basada en animales que retozaban en el mar, aunque la mención a las
costumbres que hace Gay y que afirma las llaman tuninas recuerda mucho
el comportamiento de estas marsopas, pero indudablemente el nombre citado,
difícilmente puede ser aplicable a cualquiera de los cetáceos conocidos,
EIA
Son animales sociales como muchos odontocetos y abundantes en las
cercanías de las costas, suelen seguir los barcos en algunos trechos de sus
recorridos.
En Chile se le ha encontrado desde Arica hasta Magallanes, con indicacio-
nes precisas de Valparaíso, Cartagena, Concepción y Arauco. Se conocen ejem-
plares de Paita y Chancay en el Perú. Personalmente he visto un grupo en las
proximidades de la bahía de Arica en 1948, Recientemente Praderi (1971) ha
mencionado material de Cartagena (Provincia de Santiago), Playa Ritoque en
lay cercanías de Viña del Mar. En el Atlántico se conoce desde Cabo Posi-
donio hasta Tierra del Fuego.
Phocoena obtusata Philippi
Figs. 24 y 32
1893 Phocoena obtusata Philippi Anal. Mus. Nac, Hist. Nat. Chile Zool.
6:12 Pl. 3 Fig. 1. Localidad típica: Bahía de Concepción, Pací-
fico, Chile.
1912 Phocoena dioptrica Lahille Anal. Mus. Nac. Buenos Aires 23:269
Pl. 6-7-8-9. Localidad típica: Punta Colares, cerca de Quilmes,
provincia de Buenos Aires, Río de la Plata, Argentina.
1922 Phocaena Stornii Marelli Anal. Soc, Cient. Argentina 94:229 figs. 1-
3-4 5. Localidad típica: Atlántico sur, Tierra del Fuego Argen-
tina.
La presente especie, ha figurado en la literatura bajo el mombre de
Phocoena dioptrica Lahille, propia de la región atlántica. El tipo constituido
por un feto femenino se conservaba formolado en el Museo Argentino de
Ciencias Naturales de Buenos Aires, en la actualidad de acuerdo a la infor-
mación más reciente. Praderi (1971), no ha sido encontrado por lo cual debe
consignarse como extraviado,
Con anterioridad a Lahille (1912) fue descrita una marsopa de la Bahía
de Talcahuano por Philippi (1893) con la designación de Phocoena obtusata,
que para algunos autores dudosamente podría referirse al mismo taxón. El
ejemplar de la costa chilena estudiado por el viejo naturalista corresponde
exclusivamente a una piel proveniente de la costa de Concepción en la
que es marcadamente contrastante la distribución de una pigmentación negra
dorsal con la muy blanca ventral. De acuerdo a la relación la coloración
negra dorsal aparece separada de la ventral blanca por una línea con cinco
escotaduras “es ziehen sich aber fiinf kurze, etwas schráge silberweisse Binden
in der Zeichnung nich einstehen”. Este esquema de separación de la pig-
mentación ventral y dorsal no se ha observado en los pocos ejemplares co-
nocidos (nueve en total), pero si se ve que la separación del melanismo dorsal
ue E ip
en muchos animales sigue una línea ondulada. En dos ejemplares del Museo
de La Plata se aprecia que esta “schráige silberweisse Binden” forma una
primera ondulación sobre el ojo, luego “como una suave surva sobre los cos-
tados, para formar otra aparente escotadura hacia el pedúnculo corporal.
True (1903), Frazer (1968) piensan que posiblemente esta singular dis-
tribución del diseño en los costados sea un artefacto determinado por efecto
de una posible putrefacción cadavérica o un defecto de mala preparación,
que haya alterado el contenido y distribución de las melaninas. Pese a la
consideración de estas opiniones no debemos olvidar también que el maculado
tiene entre los mamíferos grandes variaciones individuales que son debido
a la influencia de los llamados genes aditivos que regulan casi in situ la
extensión y forma de las manchas. Sobre la genética del “overo” existe abun-
dante información tanto de los grandes animales domésticos hasta los más
pequeños. Conociendo la influencia de este acontecer genético parece bas-
tante razonable aceptar que ello juegue un papel muy importante también
en las poblaciones libres de cetáceos. Dentro de esta misma Phocoena cabe
recordar la marcada variabilidad que se observa en la pigmentación de las
aletas pectorales o remeras, en el ejemplar original de Philippi son negras,
lo mismo se ha observado en un ejemplar colectado por Wilkins y referido
por Fraser 1968, en otros ejemplares aparecen parcialmente oscuras, en al-
gunas con el borde decrecientemente oscuro grisáceo, para encontrar animales
con las remeras blancas.
La aleta caudal negra en los ejemplares conocidos asume diversas varia-
ciones en la distribución del pigmento pudiendo estar su área pigmentada
unida o no a la coloración del dorso. Como puede verse la coloración del
ejemplar de Philippi en relación con los ejemplares que configuran a
“Phocaena diotrica” no se apartan significativamente del pattern general,
salvo en las sinuosidades laterales, pero en ningún caso permite acercarlo al es-
quema de Cephalorhynchus eutropia como se ha pretendido, e incuestiona-
blemente si existe cierta diferencia con los ejemplares conocidos de dioptrica,
explicable por los rangos de la variabilidad individual, existe un abismo si
lo comparamos con C. eutropia. En cuanto a otros rasgos, la forma de la
cabeza representada por Philippi coincide con la dioptrica del Atlántico,
igualmente ocurre con la posición de las aberturas oculares en relación al
hocico y región cefálica. La forma de la dorsal coincide como un calco con
el patrón de la especie de Lahille, lo mismo puede decirse con los rasgos
caudales. Las relaciones merísticas efectuadas sobre la piel están dentro de
la variación normal de esta pequeña marsopa, en cuanto a la relación de la
aleta dorsal con la longitud total del animal se ha observado que en las
hembras la aleta dorsal corresponde entre un 7,5 a un 8,6%, de la longitud
total, en el único macho de la serie esta relación es 12.5%, y en el ejemplar de
a ia
Philippi equivale a 13,59%, factor que mirando los datos de variación en las
hembras, como otras posibles variaciones está perfectamente acorde con la
variabilidad de este pequeño cetáceo.
Mi impresión personal del tipo existente en el Museo de Historia Natural
de Santiago de Chile, como igualmente las comparaciones realizadas con ejem-
plares estudiados personalmente en el Museo de La Plata, Argentina, hacen
considerar estas designaciones como pertenecientes a un solo animal, que
por razones prioritarias debe llevar el nombre asignado por Philippi (1893).
Las costumbres de esta marsopa son poco conocidas, nadie la ha observado
formando asociaciones en escuela, parece ser un animal de hábitos solitarios
relativamente infrecuente.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Vive desde el sur del Río de la Plata
continuando por la costa Atlántica, Islas Malvinas, Georgia del Sur, Estrecho
de Magallanes costa pacífica hasta Talcahuano.
Superfamilia Physeteroidea Gill 1872
En la presente agrupación se reúnen varios odontocetos como los ca-
chalotes, las ballenas nariz de botella, los zifios y los berardios. Todo este
grupo muestra cierto grado de asimetría craneal y carecen de dientes total-
mente en el maxilar superior, y cuando ellos existen, son dientecillos rudimen-
tarios carentes de alvéolos. Su distribución incluye todos los mares. Se dividen
en dos familias, ambas representadas en el territorio litoral chileno.
Familia Physeteridae Gray 1821
Cara asimétrica con convexidad cefálica considerable. La porción pala-
tina de los pterigoides no ensanchada en una cavidad aérea dependiente
de la bolsa gutural. Los dientes faltan en la maxila superior, están bien
desarrollados en la mandíbula. El cuerpo es fuerte, cilíndrico, las remeras
cortas, la cabeza bastante grande. Se conocen dos géneros vivientes, uno
de ellos desde el mioceno. Existen mumerosos géneros fósiles.
Los Physiteridae incluyen fundamentalmente los cetáceos conocidos con
el nombre de cachalotes los cuales poseen una amplia dispersión, siendo
objeto de una caza para el aprovechamiento industrial. La familia se sub-
divide en dos sub-familias Physeterinae que incluye el género Physeter y
Kogiinae formado por el género Kogíia.
Subfamilia Physeterinae
Sin aleta dorsal, cabeza enorme, zigoma incompleto. Un género vivo y
varios fósiles,
— l
Género Physeter Linnaeus
1758 Physeter Linnaeus Syst. Natur. ed, 10, 1:76. Especie típica: Physeter
macrocephalus Linnaeus (por elección Palmer, 1904).
1761 Catodon Linnaeus Fauna Suecia ed. 2:18. Especie típica: Physeter
catodon por tautonomía.
1804 Physalus Lacépéde Hist. Nat. Cetac.: xi, 219. Especie típica: Physalus
cilindricus Bonaterre.
1806 Physeterus Dumeril Zool. Analytique: 28. Especie típica: “les phy-
séteres”.
1822 Tursio Fleming Philosophy of zoology 2:211. Especie típica: Physeter
tursio Linnaeus por tautonomía.
1828 Megistosaurus (Anonimus) in Harlan Am.-Journ. Scien. Arts, 14:186,
Especie típica: huesos desenterrados en la boca del río Mississippi
y exhibidos en Baltimore, identificados como pertenecientes a
Physeter catodon con los que se propuso crear un género fósil.
1828 Cetus Billberg Syn. Faun. Scand.: 39, Especie típica: Cetus cilindricus
Lacépéede.
1865 Meganeuron Gray Proc. Zool. Soc. London: 439. Especie típica: Ca-
todon (Meganeuron) Kreffti Gray.
El presente género monotípico está constituido por un cetáceo conocido
vulgarmente como cachalote, espamuel, nombre este último que ha derivado
de la palabra inglesa “sperm whale”. El cachalote tiene como más impre-
sionante rasgo su gigantesca cabeza única entre todos los cetáceos. Las ma-
xilas superiores son delgadas y deprimidas; detrás de ellas el cráneo posee
una gran cresta transversal, moldeado dentro de una base cóncava cuyos
cantos reciben el órgano del esperma. Los procesos ascendentes de la maxila
están también expandidos para sostener la superficie subyacente convexa
del saco del aceite. El espiráculo está abierto en la porción final de la región
de la frente y hacia el lado izquierdo. La mandíbula lleva exclusivamente
los dientes. Estos son iguales, bien desarrollados dispuestos en una hilera de
treinta a cada lado, que varía entre dieciséis a treinta. Los dientes poseen
alvéolos. Cuando la boca se cierra los dientes se introducen en un receso
fibroso de la maxila superior. La cabeza corresponde a un tercio de la longitud
total que alcanza los veinte metros.
El género Pryseter se encuentra desde el mioceno, sobreviviendo en
la actualidad en una sola especie Physeter catodon distribuida por todos
los mares, pero sólo los machos alcanzan los mares helados.
a
1758
1758
1758
1758
1780
1780
1789
1789
1789
1792
1792
1792
1792
1798
1802
1804
1804
1818
Physeter catodon Linnaeus
Fig. 19
Physeter Catodon Linnaeus Syst. Nat. Ed. 10.1:76. Localidad típica:
Océano Septentrional (restricto a Islas Orkney por Thomas).
Physeter macrocephalus Linnaeus Syst. Nat. Ed. 10,1:76. Localidad
típica: Océano Europeo.
Physeter microps Linnaeus Syst. Nat. Ed. 10, 1:76. Localidad típica:
Océano septendrional.
Physeter tursio Linnaeus Syst. Nat. Ed. 10,1:77. Localidad típica:
Océano Septentrional.
Physeter Nova Angliae Borowski Gemein. Naturg. Thier. 2:32 (nom-
bre para “cachalot de la Nouvelle Anglaterre”, Brisson 1756).
Physeter Andersoni Borowski Gemein. Naturg. Thier. 2:33 (nombre
para “cachalot a dents pointues”, de Islandia y Groenlandia
Brisson, 1756).
Phiseter trumpo Bonaterre Tabl. Encyclop. Meth. Cetol.: 14 Pl. 8
Fig. 1. Localidad típica: Bayona, Francia (Phiseter sic.).
Phiseter cylindricus Bonaterre Tabl. Encycl. Meth. Cetol.: 16 Pl. 7
Fig. 1. Localidad típica: Groenlandia (basado en relatos de
Anderson 1747 Hist. Groenlandia: 148 Fig.).
Phiseter mular Bonaterre Tabl. Encycl. Meth. Cetol.: 17-18 Fig. 5
(Localidad típica Groenlandia, basada en relatos de Anderson,
Hst. 2:118).
Physeter niger Kerr Anim. King.: 361 (Basado en un Sperm Whale
con dos aletas dorsales).
Physeter cinereus Kerr Anim. King: 361 (nuevo nombre para el
cachalote de la Nueva Inglaterra).
Physeter rectidentatus Anim. King.: 362 (nuevo nombre para el ca-
chalote de dientes puntiagudos de Brisson).
Physeter falcidentatus Anim. King.: 361 (nombre basado en “cachalot
a dents en faucilles, Brisson 1756).
Physeter maximus Cuvier Tabl, Elemen. Hist. Nat.: 176. Localidad
típica: Atlántico Norte, cerca de Andierne, Baja Bretaña,
Francia.
Physeter gibbosus Schreber, Sáugth. Pl. 338 sin texto.
Catadon svineval Lacépede Hist. Nat, Cet. XXXIX 216 (pro parte).
Localidad típica: Atlántico norte, Noruega.
Physeter orthodon Hist. Nat. Cet.: xli, 236. Localidad típica: Atlán-
tico norte Groenlandia basado en relatos de Anderson.
Physeter sulcatus Lacépetde Mem. Mus, Hist. Nat. París 4:474. Lo-
calidad típica: Japón, basado en un dibujo japonés.
1822 Physeter australastanus Desmoulins Dict. Class. Hist. Nat. 2:618.
Localidad típica: Molucas y Nueva Zelandia, basado en dibujo
de Quoy y Gaimard 1824, descripción y dibujo del Capitán
Benjamín Hammat.
1822 Tursio vulgaris Flemming Philos. Zool. 2:211 (nombre para Physeter
tursio).
1824 Physeter polycephus Quoy y Gaimard (in Freycinet) Voy. aut. monde
Zool.: 77 (animal visto en el mar sin localidad típica).
1826 Delphinus Bayeri Risso Hist. Nat. Europ. Merid. 3:22. Localidad
típica: Mar Mediterráneo, Niza, Francia.
1850 Catodon Colneti Gray Cat. Mam. Brit. Mus. Cet.: 52. Localidad
típica: Punto Inglés. Méjico.
1865 Catodon (Meganeuron) Krefftii Gray Proc. Zool. Soc. London: 439.
Localidad típica: Nueva Gales del Sur, Australia (Basado en
fotografías de las vértebras cervicales enviadas por Krefft al
Museo Australiano).
1866 Physeter australis asiaticus Gray (lapsus por Australasianus) Cat. Seals
and Whales Brit. Mus.: 210 (sin localidad típica).
1898 Physeter pterodon Trouessart Cat. Mamm.: 1056, Sin localidad típica.
Esta especie extendida por todos los mares no muestra verdaderas aletas
dorsales aunque en la sinonimia Kerr (1792) usó el nombre niger para men-
cionar un cachalote con dos aletas dorsales. Esta apreciación es muy proba-
blemente debida a uma mala interpretación ya que con cierta frecuencia se
aprecian en la región dorsal ciertas plegaduras especialmente en el tercio pos-
terior, el número y altura de estas plegaduras pueden variar, el más anterior
era llamado por los antiguos “balleneros de bote y arpón” joroba (hump, de los
ingleses). Es posible que pliegues más resaltantes hayan causado el animal
de Kerr.
Con el transcurso de la edad el cuerpo tiende a arrugarse apareciendo
numerosas estrías cutáneas de las cuales las situadas debajo de la garganta
aparecen muy pobremente definidas. Las diferencias de tamaño entre hem-
bras y machos son muy acentuadas siendo los machos bastante mayores. Las
remeras tienen la forma de paletas anchas, sin embargo en relación a
la masa corporal se aprecian muy pequeñas. La caudal alcanza a medir hasta
4,5 metros y muestra una escotadura central mo muy profunda. La longitud
total del macho oscila entre 18 a 20 metros, en la hembra de 11 a 13. Los
ojos son bastante pequeños, sin embargo ello representaría una especial
adaptación a las grandes presiones marinas, tendría una doble visión para
mirar los objetos en el aire y bajo el agua (lo que Mann ha llamado amtiof-
talmia), también existiría visión panorámica y de los colores (fide Mann 1946).
Py ¿E
En nuestro laboratorio de Biología en la Facultad de Ciencias Pecuarias
de la Universidad de Chile, realizamos una serie de estudios sobre la ma-
duración de los cachalotes colectados en la costa de Chile, que fundamentaron
la tesis de graduación del Dr. Aenlio Aguayo en 1962. En esta investigación
se pudo comprobar que el tamaño promedio de los machos adultos es 12,79
metros, oscilando la población entre 12,37 a 13,21 metros y el promedio del
diámetro de los túbulos seminiferos es 181,33 micras (oscilando entre 176,91
a 185,75). Un grupo de puberes medía 11,27 metros y la media de la pobla-
ción oscilaba entre 10,83 y 11,71 metros. El promedio del diámetro de los
túbulos seminíferos es de 131,60 micras y la media fluctuaba entre 128,10 y
135,10 micras. Los individuos impúberes alcanzaron 9,33 metros y la media
poblacional fluctuó entre 8,82 m y 9,84 m., el promedio de diámetro de los
túbulos seminíferos es de 87,56 y la media poblacional entre 83,52 y 91,60
micras. Este trabajo pudo demostrar la inexistencia de un supuesto ciclo
sexual madurativo como Nishiwaki e Hibiya (1951, 1952, 1955) lo había soste-
nido, jamás se encontró un testículo inmaduro en un animal mayor de 12 me-
tros, como tampoco testículos con parenquima madura en un individuo me-
nor de 9,84 m. Estos hechos obligan a impedir la caza del cachalote por
debajo de los 12 metros en la cual caen muchos impúberes,, lo que restringe
las posibilidades de recomponerse de las poblaciones. En nuestro material el
tamaño máximo adulto que estudiamos fue un macho de 16,3 metros en
circunstancias que anteriormente su promedio se estimaba entre 18 a 20. Esto
nos demuestra que prácticamente con los medios modernos de caza estos ani-
males no logran llegar a la completa adultez, lo que significa que dentro de
algunos años si mo se toman serias medidas desaparecerán de los mares defi-
nitivamente como tantas otras especies que la insensatez humana ha destruido.
Las causas de la persecución del cachalote radican en el espermaceti
cefálico, el marfil de los dientes, la piel, el ámbar gris y también la carne
que se consume en los mercados, estos productos han desarrollado algunas
industrias como la de figuritas de marfil, industrias de velas y cirios con el
espermaceti. Con respecto al ámbar gris es una sustancia gris negruzca de olor
desagradable que se observa en el intestino a la cual se atribuyó propiedades
afrodisíacas, sin embargo debemos señalar que esto es fantástico, no se conoce
bien su causa y se piensa que su origen es patológico, sin embargo hoy se
vende bastante caro y explica que el cachalote figure en el Libro Rojo de
los animales en extinción,
La alimentación es carnívora y sus dientes les permiten apresar los gran-
des cefalópodos que son su menú predilecto, Clarke cita en el estómago de
un cachalote de las Azores la presencia de un pulpo de doscientos kilos con
tentáculos de diez metros.
8
Es un gran zambullidor que puede alcanzar los 500 metros, a la vez
que permanecer más de una hora bajo la superficie del agua. El chorro de
agua que arroja es fuerte y dirigido hacia adelante lo que permite reconocerlo
a distancia. Ocasionalmente consume peces y otras presas grandes, no hay
antecedentes de ataque al hombre la única mención huérfana de comproba-
ción moderna es la relación que refiere Cabrera de las crónicas de 1574 sobre
un cachalote que encalló en las playas de Valencia en cuyo estómago habían
dos hombres devorados. Es casi sin duda una más de las tantas fábulas que
circularon en el siglo dieciséis. Sin embargo físicamente tendría todas las
condiciones para hacerlo a pesar que la interesante novela de Hermann
Melville no pasa de ser una ficción, porque en la realidad nunca se ha en-
contrado un cachalote de la malignidad de Moby Dick.
Como todos los odontocetos, los cachalotes tienen hábitos sociales, en-
contramos las características manadas o “escuelas” formadas por varias hem-
bras y machos jóvenes de distintas edades capitaneadas por un macho viejo.
Las hembras no van nunca a las áreas frías lo que los machos gustan de
hacer en los períodos calurosos, vuelven a los trópicos durante el tiempo frío.
Durante la pubertad los machos jóvenes intentan competir y desplazar al
jefe de la “escuela”, si tienen éxito éste se convierte en un solitario muy
agresivo que en el pasado fue temido por los balleneros de bote, cuyas débiles
barcas fueron muchas veces convertidas en añicos por un coletazo. Los ca-
chalotes paren una cría, después de una preñez que duraría según diversos
autores de 10 a 12 meses o quizás más de un año. De acuerdo a la informa-
ción antigua recogida por Gay 1847, los cachalotes eran muy frecuentes en
la costa chilena aunque podrían pertenecer a otra especie porque parecen
más pequeños, siendo comunes a 8 o 10 leguas de la Isla Mocha. Afirma que
se recogía el ámbar gris en la costa de Chile debido a su utilización en per-
fumería, que a pesar de la ignorancia que en los medios científicos existía
acerca de su origen, los araucanos conocían su exacta procedencia “meyene”
el nombre que ellos utilizaban para esta excreta, significa en su lengua
vernácula excremento de ballena. Afirma que las pariciones en raras opor-
tunidades terminan en dos crías, lo más frecuente es una que se fija fuerte-
mente a las mamas ventrales de la madre.
Los cachalotes prefieren las aguas profundas (azules) raramente penetran
en los estuarios o en las aguas verdes. Cuando el agua es profunda no temen
acercarse a las costas y así en algunas islas oceánicas como Guadalupe se
acercan hasta dos kilómetros de la costa. Se ha sostenido la afición de los
cachalotes por las islas pero en general se debe a su interés por capturar en
sus vecindades a gran número de cefalópodos que complementan su menú.
Se piensa que ciertas islas representan atractivos en las migraciones de los
cachalotes como las Galápagos en el Pacífico sur que atraerían las pobla-
Ms
ciones de Chile, los que se acercarían entre 6 a 60 km. de las islas. En ge-
neral las hembras y las crías se acercan mucho menos a las costas que los
machos, Comúnmente se ha afirmado que las migraciones a las latitudes frías
las ejercen machos adultos que dejan los harenes. Matthews ha mostrado que
esto €s falso, encontró que son machos jóvenes y algunos adultos los que se
dirigen al área fría de los hemisferios a partir de la región ecuatorial. Los
machos jóvenes antes de adquirir su madurez sexual efectúan estas migra-
ciones y permanecen algunos después de su original migración. Los harenes
también realizan algunas migraciones a otras latitudes a partir de aguas
ecuatoriales.
La región del archipiélago de las Galápagos parece ser una zona de
reproducción de los cachalotes del Pacífico. Se observan migraciones en esa
región de grandes manadas formadas en oportunidades por cientos de ani-
males. La organización social de los cachalotes es variada y se reconocen en
general tres tipos de agrupaciones. La más característica es la escuela formada
por hembras, individuos jóvenes dirigidos por un macho adulto. Un segundo
grupo son los “pods” o pandillas de machos jóvenes de crecimiento variado
y que hacen migraciones importantes muchas a las áreas frías. Una tercera
agrupación son los “body” o cuerpos que se forman por la coalescencia de
dos o más escuelas. Los rebaños constituyen agregados de muchas de estas
formaciones. Agregaciones a veces constituidas por escuelas con hembras pre-
ñadas, escuelas mixtas de machos y hembras jóvemes han sido observadas
en las proximidades de las Azores. La tendencia migratoria de los machos
hacia el antártico en las poblaciones de Chile no es tan apreciable como se
decía, el 49, de los machos del área ecuatorial son solitarios, el 56%, lo son
entre las latitudes 28 a 36% S, Algunos sugieren que los machos que van al
antártico se concentran y posteriormente se dispersan, hay algunas eviden-
cias de agregaciones de machos maduros, algunos sostienen que se trata de
grupos muy reducidos de tres o cuatro, sin embargo hay algunos que hablan
de manadas numerosas,
El cuidado parental, se caracteriza por una lactancia que se extiende
entre doce a trece meses, La madre se coloca de lado y el pequeño succiona,
el “ballenato” se coloca paralelo a la madre, Durante la época de nutrición
la madre ejerce una activa protección sobre todo cuando el pequeño tiene
reacciones de temor. Los machos ocasionalmente pueden proteger la cría
al proteger el hamer. La estación de cría para el cachalote ha sido establecida
y es diferente en el hemisferio norte del hemisferio sur, para el hemisferio sur
ello ocurre desde agosto hasta diciembre, para el hemisferio norte desde enero
hasta julio. Los jóvenes son concebidos y paridos en las áreas en que se distri-
buyen los harenes, los cuales se concentran entre las latitudes 40% N y 4095.
Matthews ha sugerido que machos incapaces de asegurar un rebaño en la
a
primavera continúan migrando hacia el sur al polo, mientras que los machos
exitosos permanecen con el rebaño en primavera y meses de verano y fecun-
dan las hembras. Suponen que la cópula ocurre durante el curso de la mi-
gración. La copulación tiene lugar después que se han alcanzado las zonas
de alimentación siendo comunes en las Galápagos.
Las actitudes de protección son variadas, existe una común en los ani-
males jóvenes que consiste en dar vuelta en círculos para observar a distancia,
pero se ha constatado que los individuos viejos suelen ser mucho menos cuida-
dosos que los jóvenes. Cuando advierten un peligro se produce una reacción
que abarca a todo el grupo y que los antiguos balleneros llamaban el “volarse”,
los individuos escapan nadando rápidamente del área peligrosa, emitiendo
ruidos las aletas sobre el aire al zambullirse perpendicularmente y una rápida
acomodación horizontal. La emisión de ruido es lo más notable de esta reac-
ción. Las ballenas no tienen órgano del olfato que le permita olfatear, los
odontocetos carecen de lóbulos y nervios olfatorios. Yablokov ha sugerido
la existencia de “puntos olfatorios” en la raíz de la lengua que reaccionarían
frente a diversos estímulos químicos. La visión parece ser el órgamo sensorial
más importante de los cachalotes, la existencia de una incapacidad visual en
la región posterior permitía a los balleneros acercarse sin despertar “el vuelo”.
Respuestas defensivas de los cachalotes fueron observados en la antigua
pesca, a veces los buques fueron mordidos, algunos botes fueron destrozados
y partidos en dos, a veces por cachalotes heridos u otros que intervinieron
solidariamente, pero en general los animales arponeados raramente regre-
saron a atacar a sus victimarios, la destrucción se hacía mediante fuertes co-
letazos. Los ataques a mordiscos han sido también referidos en la valerosa
tradición ballenera del pasado.
El oído de los cachalotes es muy bien desarrollado y notablemente agudo
como lo conocieron los balleneros en que a veces un ruido mínimo desen-
cadenaba “el vuelo” de la manada; sin embargo no habían sido establecido
la emisión de sonidos. En (1957) Worthington and Schevill describieron tres
tipos de sonidos subacuáticos producidos por una escuela de cachalotes, éstos
recuerdan un gemido como piar bajo; un chirrido que recuerda un gozne
mohoso y el tercero es un agudo y seco golpe, algunos autores creen que el
único ruido audible es el último. Se ha afirmado que los cachalotes son capaces
de transmitirse las alarmas desde 6 a 7 millas, éstas pueden inducir la huída
o bien la asistencia de un animal dañado.
Subfamilia Kogiinae
Cachalotes pequeños con aleta dorsal, cabeza no extraordinariamente
grende. Arco zigomático completo, Presumiblemente tienen amplia distribu-
ción en los mares cálidos. Su conocimiento, los límites de sus variaciones, su
o
historia natural son conocidos fragmentariamente. Se han descrito siete espe-
cies, pero desde hace ya largo tiempo que se piensa que no más de dos o
quizás solamente una son válidas. Seguiremos la opinión de Handley quien
ha presentado evidencias sobre la existencia de dos especies. De estas existen
antecedentes para reconocer a una de ellas como existente en Chile, una se-
gunda es muy probable aunque su presencia no ha sido probada.
Género Kogia Gray
1846 Kogia Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1 Mam.:22. Especie típica:
Physeter breviceps Blainville.
1851 Euphysetes Wall Mem. Austr. Mus. 1:46. Especie típica: Euphysetes
Grayú Wall. ;
1871 Callignathus Gill American Nat. 4:737. Especie típica: Physeter simus
Owen (preocupado por Callignathus Agassiz 1846).
1876 Cogia Wallace Geograph. distr. of anim. 2:208 (enmendación de Kogia,
Gray preocupado por Cogia Butler 1870, lepidoptera).
1926 Callignathula Strand Arch. Naturg. 92(A8):61 sustitución de Callig-
nathus Gill.
Los cachalotes enanos son pequeños cetáceos dentados, que a pesar de
lo relativamente infrecuentes tienen una amplia distribución mundial en los
mares cálidos. Su variación no es completamente conocida, así han sido des-
critas siete especies, sin embargo los studios más recientes señalan evidencias
para aceptar dos especies.
En sus rasgos generales recuerdan a los gigantes cachalotes, en efecto
el aparato nasal aparece agrandado por el órgano del esperma y poseen un
cráneo asimétrico. Sin embargo difiere claramente de los grandes cachalotes
por su tamaño mucho menor que alcanza los tres metros en contraposición con
12 a 18 metros de los primeros.
La cabeza es muy pequeña entre los cetáceos alcanzando un sexto o un
séptimo de la longitud total, mientras que la cabeza de los cachalotes llega
a un tercio de la longitud.
Los miembros del género Kogia difieren además por poseer una aleta
dorsal que falta en los miembros del género Physeter.
Los cachalotes enanos son considerados como raros o poco comunes no
existiendo evidencia alguna que sus poblaciones hayan disminuido en tiempos
históricos por causas comerciales, incluso parece ser que sea más frecuente por
el interés de estudiarlo de los cetólogos.
El primer ejemplar descrito por Blainville está fundado en un cráneo
que le fue enviado en 1838 de Sudáfrica, Cabo de Buena Esperanza; este
— pz
cráneo fue conocido antes que Wall (1851) describiera el primer esqueleto
de un ejemplar australiano. Solamente en 1866 Gray, Owen, Krefft describirán
la morfología externa.
Como escribe Handley (1963) alrededor de 1911 solamente se habían
mencionado once especímenes, en 1917 se conocían veintiuno y alrededor de
1937 casi una centuria después de su descubrimiento se habían señalado 50
ejemplares.
Desde esa fecha las frecuencias han aumentado considerablemente,
existiendo a lo menos un par de cientos de animales capturados. Del Pacífico
Sur se conocen más de 150, del Atlántico más de una cincuentena, del Japón
hay un número cercano a los 30. Son habitantes de las aguas temperadas de
las costas de Africa, América y región Australiana y Neozelandesa. Su bio-
logía es muy poco conocida, se alimentan de pulpos, cangrejos, langostinos.
Internamente se han encontrado parasitados por nematodes, cestodes y ex-
ternamente por crustáceos.
Las hembras paren una sola cría, que las acompaña durante la lactancia.
Los animales son solitarios o se congregan en pequeños grupos. Su carne es
comestible pero sin interés comercial.
CLAVE DE LAS ESPECIES DE KOGIA
Aleta dorsal al medio del cuerpo, alta. Longitud cóndilo basal menor
que 302 mm. Dientes maxilares presentes ecmmcnrmenerearnnconoos simus
Aleta dorsal algo posterior al centro del cuerpo. Longitud del cóndilo
basal mayor de 350 mm. Dientes maxilares ausentes ...... breviceps
Kogia breviceps Blainville
Figs. 21 y 37
1838 Physeter breviceps Blainville Ann. Franc. Etrang. d'Anat. Physiol. 2:
337 Pl. 10. Localidad típica: Cabo de Buena Esperanza.
1851 Euphysetes Grayii Wall. Mem. Austr. Mus. 1:46 Pl. 2. Localidad
típica: Playa Maroubra. Nueva Gales, Australia.
1866 Kogia Macleayii Gray Cat. Seals and Whales Brit. Mus.: 391. Localidad
típica: Playa Manly, Nueva Gales, Australia.
1871 Kogia Floweri Gill. Amer. Natur. 4:738 Fig. 167, 172. Localidad típica:
Mazatlán, Sinaloa, Méjico.
1874 Euphysetes pottsii Haast Trans. New. Zeal. Inst. 6:99 Pl. 15. Localidad
típica: Bahía del Gobernador, Ohinitahi.
1884 Kogia Goodei True Cat, aquat. mamm. Bull. U. S. Nat. Mus. 27:19.
An. Rep. U.S. Com. Fish: 8. Localidad típica: no indicada.
El presente cachalote enano oscila entre dos metros setenta a tres metros
cuarenta, Su peso puede alcanzar hasta 408 kgs. La aleta dorsal es baja y
colocada algo por detrás del centro del cuerpo. Los dientes maxilares faltan.
Los dientes de la mandíbula se disponen entre doce a dieciséis pares. La sin-
fisis mandibular es larga (86 a 120 mm) presentando una quilla ventral.
La fosa cráneo dorsal es más larga y estrecha al lado izquierdo, además
lisa posteriormente. Las aletas pterigobasioccipitales son alargadas, constitu-
yendo el foramen mayor en las proximidades del medio de la altura craneal.
El septum dorso sagital cerca del vértex tiene un ancho de 20-38 mm.
DISTRIBUCION: Habita las aguas tibias del Pacífico Sur. Se le ha encon-
trado en el sur del Perú donde se desplaza a las aguas del norte de Chile.
En el Pacífico vive en las cercanías de Australia, Nueva Zelandia, sur de
Estados Unidos. En el Atlántico se le ha encontrado en Sudáfrica y en la
costa uruguaya de acuerdo a Vaz-Ferreira y Praderi (1971).
Kogia simus Owen
Figs. 20 y 38
1866 Physeter (Euphysetes) simus Owen Trans. Zool. Soc. London 6(1):30
Pl. 10-14.
El tamaño es algo menor que la precedente (2.1 a 2.7 metros). Su peso
mayor se ha fijado alrededor de 272 kg. La aleta dorsal es alta y situada en
el centro del cuerpo. La longitud de la sinfisis mandibular es menor
(37-46 mm) siendo plana ventralmente. Existen 1 a 3 dientes maxilares (es
posible que pudieran faltar, lo que no está claramente demostrado). Los dientes
mandibulares se disponen en 8 a 11 pares. La fosa cráneo dorsal es más irre-
gular en el borde posterior y subsimétrica. El septum dorso sagital es de
anchura menor que el anterior (6-14 mm). Las alas pterigobasioccipitales son
cortas y el foramen magno se sitúa por debajo del punto medio de la altura
craneal.
DISTRIBUCION: Este pequeño cachalote aparece simpátrida en muchas
áreas de dispersión con el anterior, prefiriendo los mares cálidos. Se le conoce
de las regiones adyacentes a Sudáfrica, India, Ceylán, Japón, Hawai, Australia
del sur. En las costas chilenas fue señalado en 1965 por Haroldo Toro, en
el Tercer Congreso Latinoamericano de Zoología que tuvo lugar en Santiago
y que por razones aún ignoradas sus trabajos nunca fueron publicados.
El pequeño cachalote presentado por Toro provenía del área vecina a
Valparaíso en Chile Central.
Familia Hyperoodontidae Lacépede 1804
Los hiprodóntidos reúnen una familia de odontocetos de tamaño grande
que oscila entre cuatro a nueve metros de longitud. Su cabeza muestra un
cráneo voluminoso que recuerda algo a los cachalotes, pero a diferencia de
éstos el hocico se prolonga en un pico, en que contrasta su extensión con su
>
base redondeada. Este curioso perfil determinó la designación de los balleneros
ingleses de “ballenas nariz de botella” (bottle nosed whales) también las deno-
minan “ballenas de pico”. La dentadura es incompleta, los dientes son exclu-
sivamente mandibulares. El espiráculo dorsal medio de contorno semilar con
la concavidad orientada hacia adelante, en la región gular se aprecian dos
surcos prominentes. En cuanto a las aletas, llama la atención la dorsal muy
pequeña, las remeras están bien desarrolladas. La familia tiene una distri-
bución panoceánica y está formada por cinco géneros, de los cuales Tasma-
cetus es el único no representado en aguas chilenas.
Género Hyperoodon Lacépede
1804 Hyperoodon Lacépede Hist. Nat. Cet.: xliv, 399. Especie típica:
Hyperoodon butskopf.
1806 Hyprodon Duméril Zool. Anal.: 28. Enmendación por Hyperoodon
Lacépede.
1811 Uranodon Illiger Prod. Syst. Mamm. Avium: 153. Enmendación por
Hyperoodon.
1814 Bidens Fischer Zoognosia, Tabul. Synop. Illust. 3:686. Especie típica:
Delphinus diodon Hunter (1787 Phil. Trans.).
1817 Heterodon Blainville (in Desmarest) Nouv. Dict. Hist. Nat. 9:175.
Preocupado por Heterodon Latreille 1801 Reptilia.
1821 Hyperdordon Gray London Medical Repository 15:210 (error tipo-
gráfico por Hyperoodon).
1825 Cetodiodon Jacob, Dublin Philos. Journ. Sc. Rev. 1:72, Especie típica:
Cetodiodon Hunteri (Desmarest).
1830 Anodon Wagler Nat. Sys. Amph.: 34. Preocupado por Anodon Smith
1829 Reptilia.
1843 Chaenodelphinus Eschricht Fórhandl. Skand. Naturf. Stok.: 655 (nom-
bre sustituido).
1846 Chaenocetus Eschricht Oversigt K. Dansk. Videnk. Selsk. Forh.: 17
(nuevo nombre para Hyperoodon).
1863 Lagenocetus Gray Proc. Zool. Soc. London: 200. Especie típica: La-
genocetus latifrons Gray.
1866 Lagocetus Gray Cat. seals and whales Brit. Mus.: 82. Enmendación
de Lagenocetus Gray.
Los representantes de este género, son odontocetos de gran tamaño, con
la frente prominente por debajo de la cual emerge un pico relativamente
corto. Los maxilares superiores carecen de dientes visibles, pero a veces se
aprecian algunos dientecillos rudimentarios incluidos en las encías, La man-
díbula posee dos y a veces cuatro dientes, poco aparentes en los animales
a A
juveniles, pero más gruesos en los adultos. Los dientes situados más distal-
mente suelen ser mucho menores. La totalidad de las vértebras cervicales apa-
recen fusionadas. La prominencia frontal que ha causado su singular deno-
minación popular, se debe a la presencia de una gran vejiga de “esperma
aceti” que descansa sobre la parte posterior del cráneo que aparece muy
elevada.
El género está constituido por dos especies, una es propia de las re-
giones boreales y la otra del hemisferio sur en aguas antárticas.
Hyperoodon planifrons Flower
Fig. 22
1882 Hyperoodon planifrons Flower Proc. Zool. Soc. London : 392. Locali-
dad típica: Isla Lewis, Archipiélago de Dampier. Australia Occi-
dental.
1895 Hyperoodon Burmeisterí Moreno Anal. Mus. La Plata Zool. 3:4
(nomen nudum).
1913 Hyperoodon rostratum Luiouville Deux. Exped. Antarc. Franc. 1908-
1910. 1:142 Pl. 6. Localidad típica: Antártica.
1926 Mesoplodon pacificus Longman Mem. Queens]. Mus. 8:269. Localidad
típica: Mackay, Queensland.
Animal voluminoso, cuyos machos miden 8 a 9 metros de longitud y las
hembras no sobrepasan los siete metros. El tono general es pardo con tonos
castaños, a veces grisáceo con el vientre más claro. Los individuos jóvenes
presentan una librea más oscura que los viejos que tienen tendencia a hacerse
más claros llegando hasta el amarillento sucio. Suele formar escuelas pequeñas
constituidas por tres a cinco individuos. Es uno de los más rápidos nadadores
que se conocen y su capacidad de sumergirse es notable. La reproducción
tiene lugar en la primavera. Su alimentación es fundamentalmente teutófaga
aunque adicionan a su régimen peces, como los cachalotes.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Propia del hemisferio sur, este odontoceto
ha sido observado en el Atlántico Sur en Bahía Blanca, Océano Indico:
Ceylán al sur y occidente de Australia. Pacífico Sur: desde Nueva Zelandia
y Valparaíso hasta los casquetes polares antárticos.
Género Berardius Duvernoy
1851 Berardius Durvenoy Ann. Sc. Nat. Paris (3) Zool. 15:52, 68. Especie
típica: Berardius arnuxi Duvernoy.
1863 Berardus Gray Proc. Zool. Soc. London: 200 (emendación de Berardius
-Duvernoy). Y
1922 Paikea Oliver Proc. Zool. Soc. London: 574. Especie típica: Mesoplo-
don mirus True.
Género: próximo a Hyperoodon del cual difiere por la presencia de dos
pares de dientes inferiores, El diente más anterior está en posición mesial
avanzada «siendo :el más poderoso y puede llegara 8 cm, El diente posterior
es: más chico. aislado y netamente posterior al procedente. pela
- Se conocen dos especies que podrían a lo mejor ser simples razas geo-
gráficas, una distribuida en el Pacífico Norte y la otra al Sur, en el territorio
austral de Chile e incluso hasta el Atlántico sur después de franquear el
Cabo de Hornos se encuentra la forma que habita las aguas neozelandesas.
Incluso por el Atlántico sube hasta el arroyo del Pesacado que sale al sur
de la Plata, como lo señala Cabrera y Yepez (1940).
Berardius arnuxti Duvernoy
Figs. 18 y 36
1851 Berardius Arnuxii Duvernoy Ann. Sci. Nat. Paris (3) Zool. 15: 52, 68
Pl. 1. Localidad típica: Akaroa, Islas Banks, Nueva Zelandia.
1871 Berardius Hectori Gray Ann. Mag. Nat. Hist. 4(8):117. Localidad
típica: Bahía Titay, Estrecho de Cook.
1873 Mesoplodon knoxi Hector Trans. New. Zeal. Inst. (1870) 5:168 Pl. 6
Fig. 4a-b. Localidad típica: Pacífico Sur, Nueya Zelandia, Bahía
Titay, Porirua. des
El presente cetáceo mide entre diez a doce metros de longitud. La cabeza
es prominente, el hocico corto pero bien neto sobrepasado ligeramente por la
mandíbula, El color es moreno pardo o grisáceo negruzco en el dorso, claro o
blanquecino en las regiones ventrales. El color es muchas veces negro atercio-
pelado con tintes verdosos, en el vientre muestra con cierta frecuencia una
mancha gris de grado y extensión variables. Las costumbres son desconocidas.
Género Ziphius Cuvier
1823 Ziphius Cuvier Rechérch. Ossemen. fos. 5:350. Especie típica: Ziphius
cavirostris Cuvier por designación original.
1846 Xiphius Agassiz Nomen. Zool.: 389 (enmendación de Ziphius).
1828 Diodon Lesson Compl. oeuvres Buffon Hist. Nat. anim. rares 1 (Cet):
123, 440, Especie típica: Diodon Desmarestii Risso (Preocupado
Diodon Linnaeus).
1841 Hipodon Haldeman Proc. Acad. Nat. Sc. Philad. 1:127; Nuevo nom-
bre para Diodon Haldeman.
1864 Aliama Gray Proc. Zool. Soc. London: 242. Especie típica Aliama
desmarestii (Risso).
1865 Petrorhynchus Gray Proc. Zool. Soc. London: 524. Especie típica:
Hyperoodon capensis Gray.
1865 Ziphiorhynchus Burmeister Rev. Farmaceutica 4:363. Especie típica:
Ziphiorrhynchus criptodon Burmeister.
Le E
Odontocetos de cinco a siete metros de longitud. Cabeza con la frente
relativamente plana. Hocico ancho y grueso. Mandíbula sobrepasa la maxila
superior, 2 a 4 dientes principales, más desarrollados en los machos que en
las hembras, a veces dientes adicionales en los maxilares superiores de existen-
cia efímera. Cuatro primeras cervicales soldadas. Una sola especie de carácter
cosmopolita.
Ziphius cavirostris Cuvier
Fig. 17
1823 Ziphius cavirostris Cuvier Recher. Ossem. Foss. Ed. 2 5(1):350 Pl. 27
Fig. 3. Localidad típica: Entre Fos y Galegeon bocas del Ródano,
Francia.
1826 Delphinus Desmarestii Risso Hist. Nat. Europe Merid. 3:24 Pl, 3
Fig. 3. Localidad típica: Mar Mediterráneo.
1846 Delphinus Philippiú Cocco Arch. Naturg. (12)1:104 Pl. 4 Fig. c.
Localidad típica: Estrecho de Messina, Mediterráneo.
1850 Hyperoodon Doumeti Gray Cat. Mamm. Brit. Mus, Cetacea: 68,
Localidad típica: Córcega, Mar Mediterráneo.
1851 Hyperoodon Gervaisti Duvernoy Ann. Sc, Nat, Paris 3 Zool. 15:49, 67.
Localidad típica: Costa de Aresquiers, cerca de Frontignan, Hé-
rault. basado en un iconotipo figurado por Gervais.
1863 Ziphius indicus Van Beneden Mem, couron, et autr. mem, Acad. Roy.
Sc. Lettr-Bx Arts. Belgique 16(1):23 Pl. 1. Localidad típica: Cabo
de Buena Esperanza, Sudáfrica,
1865 Hyperoodon Capensis Gray Proc. Zool. Soc. London: 359, Localidad
típica: Posiblemente Cabo de Buena Esperanza, Sudáfrica.
1865 Hyperoodon semijunctus Cope Proc. Acad. Nat. Sci. Phil. 17:280.
Localidad típica: Charleston, Carolina del Sur, U.S.A.
1865 Delphinorhynchus australis Burmeister Allgem. Zeitsch. Ges. Naturw.
Dresden 26:262, Localidad típica: Costa de Buenos Aires, Argen-
tina.
1865 Ziphiorrhynchus cryptodon Burmeister Rev, Farmaceut. Buenos Aires
5:363. Localidad típica: Playas de Buenos Aires, Argentina.
1867 Epiodon patachonicum Burmeister Allgem. Zeistschr. gesam. Naturw.
29:5 (nuevo nombre para Zyphiorrhynchus cryptodon Burmeister).
1871 Petrorhynchus mediterraneus Gray Suppl. Cat. Seals. and whales: 98.
Localidad típica: Mar Mediterráneo.
1871 Ziphius aresques Gray Suppl. Cat. seals and Whales Brit. Mus.: 98
en sinónimo.
1871 Ziphius decavirostris Gray Suppl. Cat. Seals and Whales Brit. Mus.:
98 en sinónimo,
= 68 =
1872 Epiodon Heraultii Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (4), 10:469. Basado en
Ziphius de Aresquies dibujado por Van Beneden y Gervais.
1873 Epiodon chathamiensis Hector Ann. Mag. Nat. Hist. 4(11):105. Lo-
calidad típica Isla Chatham, Nueva Zelandia.
1875 Ziphius Savii Richiardi Arch. per la Zool. (2)3 Pl. 7-8. Localidad
típica: Costa de Liguria cerca de Pisa.
1876 Ziphius nova-zelandiae Haast Proc. Zool. Soc. London: 466. Localidad
típica: Lyttleton Harbor, Península Banks, Nueva Zelandia.
1883 Ziphius grebnitzkii Stejneger Proc. U. S, Nat. Mus. 6:77. Localidad
típica: Isla Komandorsky, Siberia Oriental, Mar de Behring.
La ballena de Cuvier como suele llamarse al Ziphius cavirostris, fue cono-
cido inicialmente por un cráneo fosilizado proveniente de un depósito francés
situado en Bocas del Ródano, en las cercanías de Fos y la boca del Galegeon.
Fuera de los caracteres genéricos llama la atención el pequeño tamaño
de las pectorales, la caudal semilunar bastante extendida. Color gris oscuro,
a veces casi negro por encima y gris más claro o aun blanquizco por debajo.
A veces la cabeza y parte anterior del dorso claras casi blancas, otras veces
maculados de blanco en la espalda o con manchas oscuras abdominales.
Algunos animales poseen tonos parduzcos o castaños. Este animal es propio
de los mares templados. Existe en las costas chilenas, según Oliver-Schneider
en la actualidad es visitante ocasional de la costa de Concepción, antes era
más abundante y aparecía en nuestras aguas litorales a fines del verano. Sus
hábitos alimenticios son de naturaleza teutofaga.
Género Nodus Wagler
1828 Aodon Lesson Compl. oeuvr. Buffon Cet.: 155, 440 PL'S “Eig. L
Preocupado por Aodon Lacépéde, Piscis. 1789.
1830 Nodus Wagler Nat. Syst. Amphib.: 34 (muevo nombre para Aodon
Lesson). Especie típica: Delphinus edentulus Schreiber.
1846 Micropterus Wagner (in Schreber) Sáugethiere 7:281, 352 (preocupado
por Micropterus Lacépede 1802, Piscis).
1849 Micropteron Eschricht Konigl. Dansk. Vidensk. Selsk. Skrift. (5)1:97.
Especie típica: Delphinus micropterus por tautonomía.
1850 Dioplodon Gervais Ann. Sc. Nat. Paris (3)14:16 (líneas 19-20). Especie
típica: Delphinus densirostris Blainville.
1850 Mesoplodon Gervais Ann. Sc. Nat. Paris (3) Zool, 14:16. Especie
típica: Delphinus Sowerbiensis Blainville.
1851 Mesodiodon Duvernoy Ann. Sc. Nat. Paris (3) Zool. 15:41. Especie
típica Mesodiodon Sowerbyi: Duvernoy.
1866 Msiodon Gray Cat. Sals and whales: 349 (error por Mesodiodon).
Es
1866 Dolichodon Gray Cat. Seals and whales Brit. Mus.: 353. Especie típica:
Ziphius layardii Gray.
1871 Callidon Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (4)7:368. Especie típica: Meso-
plodon. Giintheri Kreftt.
1871 Neoziphius Gray Suppl. Cat. Seals and whales Brit. Mus.: 101. Especie
típica: Neoziphius europaeus Gervais.
1876 Oulodon von Haast Proc. Zool, Soc. London: 457. Especie típica:
Mesoplodon grayi Haast por monotipia.
El presente género ha figurado en la literatura bajo el sinónimo de
Mesoplodon que no tiene ninguna condición prioritaria. El primer nombre
válido es Nodus que incorrectamente la literatura (Ellerman y Morrison-Scott,
1951) atribuyó a un sinónimo de Ayperodon, como lo ha probado Hershko-
vitz, además de Nodus otros sinónimos como Micropteron y Dioplodon son
prioritarios. Se ha invocado para el uso de Mesoplodon la condición de
“nomen oblitum” especialmente por los adherentes al artículo 23(b) del Có-
digo Internacional de Nomenclatura Zoológica, como en el momento en que
Hershkovitz escribía vindicando la prioridad de Nodus esta regla mantenía
su poder, sin embargo como ha sido supendida parece conveniente volver a
la primera designación que “es la única para mantener la estabilidad taxo-
nómica”.
Odontocetos con grandes reducciones dentarias cuyos tamaños oscilan
entre cinco a seis metros, distribuidos en los diferentes mares y numerosas
especies fósiles en los depósitos pliocénicos. El extremo de la cabeza aparece
conformado como un pico largo sub-cilíndrico, con la mandíbula más gruesa
y prolongada que la parte superior, la boca muy hendida que alcanza hasta
el nivel de los ojos. El estudio del cráneo revela un rostrum notablemente
largo, estrecho puntiagudo semejante al pico de los pájaros, la mandíbula es
aun más prolongada, Dientes superiores rudimentarios o totalmente ausentes,
los mandibulares un par situado bastante atrás de la sinfisis mandibular.
Presentan una corona pequeña, la raíz en cambio es grande y fuertemente
comprimida.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Atlántico Oriental (Noruega, Inglaterra,
Mediterráneo, Costa de Sudáfrica), Atlántico Occidental (Canadá hasta Tri-
nidad). Costa Argentina hasta Chubut, incluso las islas Malvinas. Pacífico
Oriental desde el mar de Bering hasta California por el morte y Chile por
el sur. Pacífico Occidental desde Japón, Australia, Nueva Zelandia y Océano
Indico. Se conocen diez especies de las cuales una alcanza en su distribución
las aguas del territorio chileno.
Otra de las especies Nodus layardi ha sido descrita del Pacífico Sur y del
Océano Indico, desde Australia a Nueva Zelandia, incluso en el área de las
pq.
Falkland y el Cabo de Buena Esperanza, sin embargo a pesar que su distri-
bución fuerza a suponer que pudiera alcanzar las aguas del cono sur no
tenemos hasta el momento evidencia alguna de su distribución por las costas
chilenas por lo cual debemos dejar como posibilidad futura que este animal
pudiera colectarse en nuestro litoral. En Chile solamente se ha encontrado a
Nodus grayi cuya distribución es muy similar a layard:.
Nodus gray: (Haast) nov. comb.
Fig. 16
1876 Mesoplodon Grayi Haast, Proc. Zool. Soc. London: 9, 457. Localidad
típica: Saltwater Creek 30 millas al norte de la península de
Banks.
1878 Mesoplodon haasti Flower Proc. Zool. Soc. London 1877:684. Locali-
dad típica: Nueva Zelandia.
1878 Mesoplodon australis Flower Trans. Zool. Soc. London 10:417, 419
Pl. 71, Fig. 1 p. 72. Localidad típica: Nueva Zelandia.
La presente especie encontrada en territorio chileno muestra los mismos
rasgos de la descripción genérica, pero presenta 17 a 19 dientes pequeños en
la maxila superior de cada lado, mide alrededor de diez metros de longitud,
presentando un color negro dorsal y un contorno notablemente fusiforme.
- Superfamilia + Squalodontoidea Simpson 1945
La presente agrupación reúne cetáceos que vivieron desde el eoceno
hasta el mioceno. Comprende dos familias, de distribución cronológica y
geográfica aparentemente distinta. Una de las familias, Agorophiidae se de-
senvolvió desde el eoceno hasta el mioceno inferior de norteamérica. Algunos
de sus géneros fueron contemporáneos con los delfines y los fiseteridos. Se
piensa que alguno de sus géneros fueron los antepasados de los squalodontes
del mioceno superior. La otra familia, Squalodontidae, es propia del hemisferio
sur.
Familia + Squalodontidae Brandt 1873
La telescopagia de los huesos craneales es casi completa. Los maxilares
son alargados, los dientes en la mayoría de los géneros recuerdan a los escualos
y existe gran tendencia a la homodontia. En los grupos más primitivos se
conserva la heterodoncia. Los miembros de esta familia se han agrupado
en géneros como Prosqualodon, Neosqualodon, Squalodon, este último ha
sido mencionado por Oliver Schneider para el. territorio de Chile.
—
Género + Squalodon Grateloup
1840 + Squalodon Grateloup Act. Acad. Roy. Scien. Bordeaux 2:208, Especie
típica: Squalodon bariensis Grateloup.
Este género se encontraba extendido por América del Norte y Sur. Eran
cetáceos voluminosos de gran tamaño, con rostrum prolongado con dientes
fuertes y poderosos. Existe cierta probabilidad de que su comportamiento haya
sido más o menos equivalente al que desempeñan las actuales orcas,
+ Squalodon sp. (ref.) Oliver Schneider
19352 i Squalodon sp. Oliver Schneider Rev. Chil. Hist. Nat. 39:304.
Con interrogativo atribuye los restos de un fósil encontrado en la He-
rradura de Coquimbo y que fue motivo de diversas discusiones en 1903,
Oliver Schneider sostiene lo siguiente: Hasta ahora lo considerábamos
un delfínido, pero un examen de dibujos y sobre todo la descripción de sus
restos que debemos a la distinguida profesora Srta, Filomena Ramírez, me
dan la certidumbre de que se trata de una especie de Squalodon”.,
La referencia del trabajo de la Srta. Ramírez es de una revista muy
escasa, El Educador, de enero de 1904,
Los huesos que se hallaron eran bien definidos y correspondían a trece
vértebras y a cinco costillas muy angostas (fide Oliver Schneider 1926) fueron
descubiertos por don Alfonso Larenas (1903) y dieron motivo a la publi-
cación de la profesora Ramírez.
Sub-Orden MYSTICETOS Flower 1864
Maxilar con una placa orbitaria; proceso ascendente maxilar no sobre-
pasa el proceso supraorbitario. Caja craneana telescópica sobre todo poste-
riormente; los huesos forman la pared de los conductos nasales conservando
sus relaciones normales. Cara simétrica. Un etmoturbinal. Región basal del
mesetmoide cubierta por los huesos nasales y por la porción mediana de los
frontales. Dientes presentes en gran número en los embriones, pero ausentes
en los adultos, en los que se establecen láminas córneas que forman el apa-
rato filtrante. Narinas diferenciadas. Sinfisis mandibular ligamentosa. Ciego
intestinal presente, hembras provistas de periné. Los misticetos representan
a las ballenas con barbas, que son los mamíferos más voluminosos a la vez
que los más grandes animales de todos los tiempos. Los tamaños pueden
llegar en longitud a los treinta metros y en peso hasta las 130 toneladas.
El suborden se encuentra dividido en las familias Eschrichtiidae, Balaenop-
teridae, Balaenidae y Cetotheridae (esta última fosilizada del Mioceno). En
a, AT
las aguas chilenas se encuentran representadas las familias Balaenopteridae
y Balaenidae.
Familia Balaenopteridae Gray 1864
Los miembros de esta familia son conocidos como rorcuales o ballena
de aleta (fin whales) nombre que les viene del desarrollo de la aleta que
se encuentra ausente en las otras familias; presentan bajo la superficie del
cuello y región pectoral uma serie de surcos o pliegues. Son los cetáceos
más grandes y salvo una sola especie, las otras dos son de extensión uni-
versal, teniendo gran importancia comercial. Las vértebras cervicales se man-
tienen independientes. Llama la atención en el cráneo su ensanchamiento
y aplastamiento. Los bordes de la maxila superior están fuertemente
adosados y paralelos por sus relaciones al labio inferior. La lengua
blanda parece jugar un papel muy importante en la alimentación de las
ballenas rorcuales. Cuando el animal abre la boca los músculos que se in-
sertan en los surcos gulares quedan en reposo dejando una amplia cavidad
por debajo de la superficie bucal en la cual penetra el agua. Después la boca
se cierra, la lengua se solevanta en tanto que los músculos se contraen, el
agua es entonces expulsada a través de las barbas dejando aprisionada entre
las cerdas los organismos planctónicos capturados.
Se conocen tres géneros actuales y siete géneros fósiles extendidos desde
el Mioceno hasta el Plioceno.
Género Balaenoptera Lacépede
1804 Balaeno ptera Lacépede Hist. Nat. Cetacées: xxxvi, 114, Especie típica:
Balaenoptera gibbar Lacépede, por designación original y mono-
tipia.
1806 Phylasus Dumeril Zool. Analytique: 28. Especie típica: Balaena phy-
salus Linnaeus.
1815 Catoptera Rafinesque Analyse de la Nature: 219. Nuevo nombre
para Balaenoptera Lacépede.
1815 Cetoptera Rafinesque Analyse de la Nature: 61. Enmendación de
Catoptera Rafinesque.
1821 Physalus Gray London Medical Repository, 15:310. Especie típica:
Balaena physalus (preocupado por Physalus, Lacépede).
1821 Boops Gray London Medical Repository 15:310. Especie típica Ba-
laena boops Linnaeus.
1822 Physalus Fleming Philosophy of Zoology 2:206. Especie típica Balaena
physalus Linnaeus.
1830 Mosticetus Wagler Nat. Sys. Amph.: 33. Especie típica no aclarada.
1831 Rorqual Voigt (in Cuvier) Das Tierreich 1:342. Especie típica (der
pd Br
1836
1842
1849
1849
1864
1864
1865
1866
1866
1866
1866
1867
1868
1874
1874
1900
rorquel = Balaena physalus Linnaeus) por tautonomía virtual.
Rorqualus Cuvier Hist. Nat. Cetac.: 303. Especie típica: Rorqualus
musculus (tautonomía virtual, con el mombre vulgar “rorcual”),
Ptychocetus Gloger Hand und Hilfabuch Naturgesch. l:xxxiw, 174.
Especie típica: Balaenoptera musculus. -
Pterobalaena Eschricht K. Danske Vidensk, Selsk. Skrift. Nat. Math.
Afd. (5) 1:108. Especie típica: “El finhval del mar del norte” =
Balaena physalus.
Ogmobalaena Eschricht K. Danske Skrift. Nat. Math. Afd. (5) 1:108.
Especie típica: “furehvaler eller Rórhvaler” = Balaena physalus
Linnaeus.
Benedenia Gray Proc. Zool. Soc. London: 211. Especie típica: Bene-
denia knoxi.
Sibbaldus Gray Proc. Zool. Soc. London: 222. Especie típica = Ba-
laena musculus Linnaeus.
Sibbaldius Flower 1865 Proc. Zool. Soc. London 1864:392. Especie
típica: Sibbaldius laticeps Gray.
Cuvierius Gray Cat. seals and Whales: 114, Especie típica: Cuvierius
latirostris Flower.
Rudolphius Gray Cat. seals. whales: 382, Especie típica: Sibbaldius
laticeps Gray.
Fabricia Gray Cat. seals and Whales: 382. Especie típica Balaeno ptera
rostrata Fabricius.
Swinhoia Gray, Cat. Seals, Whales: 382, Especie típica: Balaenoptera
swinhoet Gray.
Flowerius Lilljeborg Nov. Act. Reg. Soc. Sc. Uppsala (3), 6:6, 11. Es-
pecie típica: Flowerius gigas Eschricht.
Agaphelus Cope Proc. Acad. Nat, Sc. Phil. 20:159, Especie típica:
Agaphelus glaucus Cope.
Stenobalaena Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (4) 14:305. Especie típica:
Stenobalaena xanthogaster Gray.
Dactylaena Gray Ann. Mag. Nat. Hist, (4) 13:449. Especie típica:
Balaenoptera Huttoni Gray.
Eubalaenoptera Aclogue Faune de France 1 (Mamif.):83, Especie tÍ-
pica: no establecida.
Ballenas de gran tamaño con cuerpo alargado, grácil, garganta plegada,
aleta dorsal falciforme, cabeza munca mayor que un cuarto de la longitud
total. Pectorales delgadas y estrechas no mayores que un séptimo de la lon-
gitud del animal. Cabeza muy aplanada por encima como embutida en la
mandíbula, Boca grande rasgada hasta por debajo de los ojos. A la mitad
a
de la distancia entre pectorales y ojo se encuentra la abertura auditiva. A
cada lado de la boca se disponen seriadamente las barbas, que tienen aspecto
de. un cepillo largo, con láminas estrechamente apretadas entre una y otra,
provistas de un fleco de filamentos cortos. Las hembras poseen un par de
mamas abdominales que cuando no funcionan se encuentran cubiertas por
un repliegue cutáneo.
Los rorcuales como habitualmente se les llama viven en alta mar o a
veces en las proximidades de las costas siempre que ellas sean solitarias. En
las regiones polares se colocan bajo los bancos de hielo y presionando desde
la profundidad los rompen para salir a respirar, también entran
en estuarios o son capaces de cruzar estrechos notablemente angostos.
Son nadadores muy veloces y cuando perciben un peligro se hunden con
gran rapidez. Un rasgo muy interesante en las ballenas en general y en los
rorcuales en especial es su respiración que se ve desde distancia. En efecto
la ballena se acerca a la superficie colocando sus espiráculos afuera expul-
sando violentamente el gas de los pulmones para aspirar aire limpio. La
expulsión del aire pulmonar es sonora como una caldera, los gases son pro-
yectados como columna de vapor que sube hasta cierta altura y se abre en
surtidor que se desvanece en el aire, exactamente igual al fenómeno de una
persona que respira en una atmósfera fría. Esto es lo que ha creado el mito
de los chorros de agua de las ballenas, a las cuales muchas veces las repre-
senta con hermosos surtidores sobre la cabeza. La altura del cúmulo de vapor
es variable, lo que está en relación con la corpulencia de la especie, en las
más grandes alcanza hasta quince metros. Fue el geógrafo y marino español
Antonio de Ulloa quien señaló el mal olor que acompañó la respiración
de estos cetáceos, que hoy se sabe es debido a la volatización de sales orgánicas
fétidas. La alimentación de los rorcuales la constituyen los crustáceos que
abundan extraordinariamente en el mar formando parte del plancton. Los
rorcuales consumen especialmente lo que habitualmente los balleneros de
Noruega llaman krill formado por numerosos crustáceos como eufásidos,
calanos, etc. A veces devoran peces pequeños cuando están en cardúmenes
estos quedan apresados en las gigantescas fauces, mientras el agua escurre
entre las barbas oprimida por la lengua sobre el paladar. Las hembras dan
una sola cría, no son raros los gemelos, a veces se han encontrado hembras
preñadas con más de dos crías.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Se distribuyen en ambos círculos polares,
ello porque pueden migrar de un polo al otro como incluso de un océano al
otro. Muchos piensan que la reproducción se realiza en áreas próximas al
Ecuador. Se conocen cinco especies de las cuales cuatro son conocidas de aguas
chilenas.
A 77 JN
CLAVE DE ESPECIES
l.—- Tamaño mayor que once metros. Aletas pectorales sin bandas
Cars dd IA ZRII AA (2
Tamaño menor que once metros. Aletas pectorales con bandas
blancas A A A AO A. AA acutorostrata
2.— Aleta dorsal alta (50 o más cm.) falciforme, implantada en el comienzo
del tercio posterior del culérpe! diaria dile borealis
Aleta dorsal no alta mi falciforme, implantada en el comienzo del
CUareó ¡posterior CENTUETPO ¿incl ile dl di idi (3)
3.— Tamaño inferior a 25 metros. Pectorales equivalentes a un séptimo
de la longitud total. Dorsal escotada con vértice redondeado. Dorso
MEET COM VIENE BIANCO ATI liinda TA physalus
Tamaño superior a 25 metros. Pectorales equivalen a un décimo de
la longitud total. Dorsal isocélica triangular. Dorso azul plomizo más
Caro vEntralMénte USA AA ANAIS di A musculus
1780
1804
1837
1837
1845
1849
1849
1850
1862
1862
1867
1872
Balaenoptera acutorostrata Lacépede
Fig. 27
Balaena rostrata Fabricius Fauna Goenland.: 40 (preocupado por
Balaena rostrata Múller 1776).
Balaenoptera acuto-rostrata Lacépede Hist. Nat. Cetac. xxxvii, 134
Pl. 4, Fig. 2, Pl. 8. Localidad típica: Cherbourg, Francia.
Balaena minima Rapp, Die Cetac.: 52 (nuevo nombre).
Rorqualus Minor Hamilton Jardine's Natur. Libr. Maman. Whales
(6):142, Pl. 7. Localidad típica: Firth of Forth. Escocia.
Balaenoptera Eschrichtii Rasch, Nyt. Magaz. Naturvid. 4:123. Locali-
dad típica: Suecia.
Pterobalaena minor groenlandica Eschricht, Kongl. Dansk. Vidensk.
Selsk. Skrift. 1:109. Localidad típica: Groenlandia,
Pterobalaena minor bergensis Eschricht Kongl. Dansk, Vidensk. Selsk.
Skn. 1:109, Localidad típica: Bergen, Noruega.
Balaenoptera microcephala Gray Cat. Mam. Brit. Mus, Cetac.: 32,
Pterobalaena nana pentadactyla Barkow Das Leben der Walle:5, 17
(localidad típica desconocida, animal compuesto de dos especies
basado en huesos).
Pterobalaena nana tetradactyla Barkow Das Leben der Walle: 17
(nuevo nombre).
Balaenoptera bonaeriensis Burmeister Actas Soc. Paleo. B. Aires: xxiv..
Localidad típica: cerca de Bergrano, Buenos Aires.
Balaenoptera Davidsoni Scammon Proc. Calif. Acad. Sc. 4:269.
e
1874 Balaenoptera Huttoni Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (4), 13:448 Pl. 18.
Localidad típica: Bahía Otago head, Nueva Zelandia.
1877 Sibbaldius mondinii Capellini Mem. Accad. Sci. Inst. Bologna. (3)7:
423. Localidad típica Mar Adriático.
1905 Balaenoptera Racovitzai Lahille Rev. Jard. Zool. Buenos Aires: 74.
Localidad típica: Antártica.
Nombres vulgares: rorcual menor; ballena enana; minkehval; vaahval; minke
whale.
Los balleneros de habla española lo llaman a veces “ballenato” lo que
es impropio porque bajo ese nombre se designan a las ballenas juveniles y
a las crías. El presente animal mide como máximo 10 metros los machos
y 9 las hembras. La dorsal es alta, cóncava por detrás con punta aguda ter-
minal, ubicada en el tercio posterior. Es pizarra oscuro en el dorso para
hacerse blanco inferiormente, lo mismo que la caudal y pectorales. Los pecto-
rales presentan una franja blanca que raramente falta. Los surcos de la parte
inferior del cuerpo son rojizo naranja. Las barbas son alrededor de 325 de
una longitud cercana a los veinticinco centímetros de color amarillento pálido.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Atlántico Norte y Artico desde Spitzbergen
a Bahía de Baffin, el Mediterráneo, Mar Negro y Florida. En el Atlántico sur
Cabo de Buena Esperanza, Río de la Plata y hasta los hielos antárticos. Pa-
cífico Norte desde las aguas siberianas, Bering a Baja California, mar del
Japón y mar Amarillo en el oeste; en el Pacífico sur desde Australia Nueva
Zelandia a Chile. Océano Indico desde el sur de Africa a la Bahía de Bengala
y Java.
Balaenoptera borealis Lesson
Fig. 26
1828 Balaenoptera borealis Lesson Compl. oeuvres Buffon... Cet.: 342.
Localidad típica: Atlántico Norte, Holstein (Schleswig-Holstein).
1841 Balaenoptera arctica Temminck Fauna Japonica Mamm.: 26. Lo-
calidad típica: Costa de Kii, Japón.
1846 Balaenoptera laticeps Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1 (Mamm):
20 nuevo nombre).
1846 Balaenoptera Iwasi Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1 (Mamam.):20.
1864 Sibbaldus Schlegelii Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (3), 14:352. Localidad
típica: Costa noroccidental de Java.
1870 Balaenoptera alba Giglioli Faun. Vert. Nell'Oceano, Viag. Magenta:
74. Localidad típica: Mar de Java.
Nombres vulgares: Rorcual de Rudolphi, sheival, Sei whale, sejval.
Es una ballena de 16 a 17 metros de longitud. Aletas pectorales cortas,
dorsal puntiaguda bastante anterior, situada en la parte más delantera del
cs UN
último tercio. Color negro azulado, más claro en los costados y blanco infe-
riormente. En la garganta tiene tonos rosados en los surcos, vientre de tono
marfileño. Láminas de las barbas estrechas, negras con listas amarillas.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Muy abundante en la Antártica donde
constituye uno de los grandes consumidores de krill, es frecuente en las costas
de Chile, Argentina y Perú. Sin embargo es completamente cosmopolita y una
de las especies más aficionadas a realizar migraciones, de allí que se le en-
cuentre en cualquier lugar del océano. El ejemplar descrito por Giglioli como
B. alba fue observado en el mar y corresponde a un albino.
Balaenoptera musculus (Linnaeus)
Fig. 29
Balaena Musculus Linnaeus Syst. Nat. Ed. 10, 1:76. Localidad típica
no establecida.
Balaenoptera jubartes Lacépeéde Hist. Nat. Cet.: xxxvii, 120 Pl. 4.
Localidad típica: Mares de Groenlandia,
Balaenoptera rorqual Dewhurst Mag. Nat. Hist. 5:214. Localidad
típica: Ostende, Belgica.
Physalus Sibbaldii Gray, Proc. Zool. Soc. London: 92, Localidad típica:
Costa de Yorkshire, Mar del Norte.
Balaenoptera gigas Reinhardt (in Rink) Grónland geogr... 1(2):10.
Localidad típica: Mares de Groenlandia.
Rorqualus major Knox Trans. New. Zealand. Inst. (1869) 2:21, 23
Pl. 2a, Fig. 1 (nuevo nombre).
Balaenoptera indica Blyth Journ. Asiat. Soc. Bengal. 28:488, Localidad
típica: Sordip, Bahía de Bengala. India.
Sibbaldius antarcticus Burmeister Proc. Zool. Soc. London: 713 Fig. 1
(escápula). Localidad típica: Samboramban, Buenos Aires. Ar-
gentina.
Sibbaldius sulfureus Cope Proc. Acad. Nat. Sc. Phil: 20 Fig. 11.
Localidad típica: Costa Noratlántica de Estados Unidos.
Balaeno ptera intermedia Burmeister Bol. Mus. Publ. Buenos Aires: 7.
Localidad típica: Boca Río Luján, Buenos Aires.
Balaeno ptera Carolinae Malm, Nagra blad on Hvaldjur i Allm...:10,
Localidad típica: Suecia.
Pterobalaena gryphus Munter Mitt, Naturw. Ver. von Neu Vorpom.
u Riigen 9:54. Localidad típica: Costa de Pomerania, Mar Báltico.
Balaenoptera miramaris Lahille Rev. Mus. La Plata 9:79 Pl. 1,2,11,
Localidad típica: Miramar, Buenos Aires,
au, PUES
Tid. 55(11):310. Localidad típica: Islas Crozet y Kerguelen,
Océano Indico Austral.
Nombres vulgares: Ballena azul, rorcual, Alfahuara, Blue Whale, blaahval.
El rorcual gigante es el más grande de los animales que han existido
en todos los tiempos. Su tamaño alcanza generalmente los veintisiete metros,
pero se conoce un ejemplar récord que alcanzó a los treinta y un y medio
metros. Las aletas pectorales son ligeramente mayores que un séptimo de la
longitud total. La dorsal está ubicada en la iniciación del último cuarto del
cuerpo, es muy pequeña, triangular con la extremidad proyectada hacia atrás.
La caudal recuerda un triángulo isocélico cuya base equivale a tres veces
la altura. Los pliegues gulares numerosos, sesenta a cien. Color grisáceo azulado
algo plúmbeo, en algunos individuos bastante pálido, pero siempre el dorso
es más obscuro que el vientre que suele ser muy pálido.
A veces presentan manchas claras en los costados, a veces las pectorales
o la caudal muestra un reborde blanco. Existen alrededor de unas 370 láminas
que forman las barbas, las láminas son de color negro azulado y las láminas
mayores llegan a medir un metro de longitud.
Recientemente Ichihara (1966) ha insistido en el reconocimiento de una
forma distribuida en las islas Kerguelen y Crozet, la que identifica con Ba-
laenoptera musculus brevicauda, Zemsky y Boronin, 1964. Los datos mostrados
parecen corroborar la presencia de una forma de rorcual que difiere en varios
rasgos de su morfología, datos merísticos, etc., de la ballena azul. Esta forma
se encuentra en la parte sur del océano Indico y realiza migraciones a las zo-
nas antárticas vecinas, igualmente migra después a áreas tropicales cercanas
a Australia. Señala además que esta población no tiene formas intermedias
con el gran rorcual, y que en determinadas épocas del año los grandes ror-
cuales llegan a la zona de su distribución. Curiosamente Ichihara lo considera
una subespecie, lo que no parece compadecerse con los hechos que señala.
Ciertamente que existen muchas preguntas que contestar incluso la fuerte
probabilidad que se tratara de especies distintas, es posible que pueda corres-
ponder con indica Blyth.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Artico, Atlántico, Pacífico e Indico, en
el hemisferio sur alcanza hasta el casquete polar antártico. En la costa chilena
ha sido capturada en diversas áreas,
Balaenoptera physalus (Linnaeus)
Fig. 25
1758 Balaena Physalus Linmaeus Syst. Naturae Edit. 10, 1:75. Localidad
típica: Océano Europeo.
1758 Balaena Boops Linnaeus Syst. Naturae Edit. 10, 1:76. Localidad tí-
co
Balaena major Kerr Animal Kingdom: 357. Localidad típica: Mares
árticos.
Balaenoptera gibbar Lacépede Hist. Nat. Cetacées xxxvii, 126. Lo-
calidad típica: Mares Árticos.
Balaenoptera rorqual Lacépede Hist. Nat. Cetacées xxxvii, 126. Lo-
calidad típica: Mares de Escocia.
Balaena sulcata Neill Mem. Wern. Nat, Hist. Soc. 1:212. Localidad
típica: Escocia.
Physalus verus Billberg Synop. faun. scand.: 41 (nuevo nombre).
Balaenoptera mediterraneensis Lesson Compl. oeuvr. Buffon. .: 442,
361. Localidad típica: Isla Santa Margarita, Francia.
Physalis vulgaris Flemming Hist. Brit. Anim.: 32 (nuevo nombre).
Balaena antiquorum Fischer Synop. Mammal.: 525. Localidad típica:
Mar Mediterráneo.
Balaena Quoyi Fischer Syn. Mammal.: 526. Localidad típica: Islas
Malvinas.
Balaenoptera Aragous Farines y Carcassone Mem. sur u. Cetac.: 1-27 Pl.
Localidad típica Saint Cyprien, Pirineos Orientales, Mediterráneo.
Balaenoptera tenuirostris Sweeting Mag. Nat. Hist. 4:343. Localidad
típica: Playa de Charmouth, Inglaterra.
Balaena (Balaenoptera) Tschudii Reichenbach Vollst, Naturg. in Auss,
Saugth. 1:33. Localidad típica: Costa de Miraflores, Lima, Perú.
Balaenoptera brasiliensis Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:51.
Localidad típica: Bahia, Brasil.
Physalus Duguidii Heddle Proc. Zool. Soc. London: 187 Pl. 45. Lo-
calidad típica: Escocia.
Pterobalaena gigantea Van Beneden Bull. Acad. Roy. Sc. Let. B-A.
Belg. 26, (2), 1:390. Localidad típica: Isla Vlieland.
Benedenia knoxti Gray Proc. Zool. Soc. London: 212 Figs. 8, 8a, 8b.
Localidad típica: Costa de Gales del Norte, Mar del Norte.
Balaenoptera patachonicus Burmeister Proc. Zool. Soc. London: 190
Fig. 1-11. Localidad típica: Río de la Plata, Argentina.
Balaenoptera swinhoi Gray Proc. Zool. Soc. London: 725 figs. 1-6.
Localidad típica: Formosa.
Swimhoia chinensis Gray Synop. Whal. dolphins.: 3 (nuevo nombre).
Balaenoptera velifera Cope Proc. Acad. Nat. Sc. Philad.: 16 Fig. 9, 10.
Localidad típica: costa de Oregon.
Sibbaldius tuberosus Cope Proc. Acad. Nat, Sc, Philad.: 16. Localidad
típica: Costa norteamericana oriental.
Sibbaldius tectirostris Cope Proc. Acad. Nat. Sc. Phil.: 17, Localidad
q
típica: Bahía Sinepuxent, Maryland Peninsula.
1874 Stenobalaena xanthogaster Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (4)14:305. Lo-
calidad típica: Puerto Undervood. Nueva Zelandia.
1879 Balaenoptera blythi Anderson Anatom. Zool. Resear. exp. west.
Yunnan.:563. Localidad típica: India.
1901 Balaenoptera copei Elliot Field. Columb. Mus. Zool. Ser. 2:13. Lo:
calidad típica: Islas Shumagen, Alaska.
1957 Balaenopteris guibusdam Tomilin Mam. east. Eur. north. Asia 9:93.
1957 Balaena antipodarum Tomilin (error por antiquorum Fischer) Mam.
cast. Eur. .. USO
1957 Dubertus rhodinsulensis Tomilin Mam. east. Eur. ... 9:131.
Nombres vulgares: Fin whale, Finback, Finhval, rorcual común, ballena de
aleta.
Su tamaño es menor que la ballena azul o rorcual mayor, su tamaño má-
ximo conocido parecen demostrar que no logra sobrepasar los veinticuatro y
medio metros de longitud. Los machos son ligeramente menores que las hem-
bras. Las pectorales o remeras son muy pequeñas no sobrepasando un décimo
de la longitud total. La dorsal es bastante baja, escotada y con la punta re-
dondeada, dispuesta en el último cuarto corporal. Dorsalmente negra a veces
algo sepia en algunos ejemplares, el vientre siempre blanco. Las pectorales y
la caudal inferiormente blancas. Fondo de los surcos gulares de tonos rosados,
en algunos ejemplares negruzco. Barbas formadas por 300 a 450 láminas más
estrechas que en el gran rorcual y bicolores. Externamente las láminas son
negras pero en parte también son blancas dando un notable contraste.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Distribución cosmopolita, en aguas chilenas
a lo largo de la costa, en Tierra del Fuego, territorio Antártico. Es la especie
más frecuente en todos los mares; naturalmente de las especies que se capturan
es la más numerosa. En el período de invierno migran hacia la zona tórrida
especialmente hacia el Brasil o hacia el Perú. Es un animal de movimientos
muy ágiles y veloces siendo prácticamente imposible su captura sin la in-
tervención del arpón con granada. El mombre rorcual viene del noruego
rorhval, que alude a sus arrugas o pliegues.
t Balaenoptera sp.
1935 - + Balaenoptera sp. (ref.) Oliver Schneider, Rev. Chil. His. Nat. 36:303,
Transmito la opinión de Oliver Schneider “debo referir provisoriamente
a este género todavía viviente, los restos de cetáceos en el Corte de la Ballena,
cercano a la estación de Colico (Ferrocarril a Curanilahue); los hallados en la
Albarrada, departamento de Arauco y finalmente los huesos encontrados por el
geólogo Prof. Miguel Machado, en la Isla Mocha, en 1903, en los terraplenes
del caletón de la Fragata y los recogidos por mí, en el mismo sitio, durante
e a
nuestra expedición a la isla en 1933 y que guardamos en el Museo de Con-
cepción”.
Desde esta referencia no existen nuevas informaciones acerca de este
material y de su posible asignación, de modo que simplemente transcribo
la información por cuanto no he podido ver estos materiales.
Género * Plesiocetus Van Beneden
1859 t Plesiocetus Van Beneden Bull. Acad. Sci. Belgique (2)8:139. Especie
típica Plesiocetus garopii Van Beneden.
El presente género es propio del Mioceno inferior y se caracteriza por
cráneo simétrico alargado; huesos nasales muy desarrollados recubren parte
del supraoccipital, los parietales y el frontal, timpánico alargado ovalado
deprimido en el borde inferior. Huesos rostrales poco penetrantes entre los
frontales; apófisis cigomática de los escamosos extremadamente abierta. Con-
dilos mandibulares discretamente curvados.
DISTRIBUCION CRONOLOGICA. Mioceno inferior a Plioceno inferior.
t Plesiocetus sp. (ref.) Oliver Schneider
1935 tPlesiocetus sp. Oliver Schneider Rev. Chilena Hist. Nat. 36:303,
En su relación sobre los mamíferos fósiles de Chile, Oliver Schneider,
escribe “el estudio de los restos de cetáceos procedente de la Boca del Río
Rapel y obtenidos en 1894 que se conservan en el Museo de Santiago, me han
sugerido la idea que se trata de un cetotherideo del género Plesiocetus”. En
realidad si realmente estos restos corresponden a Plesiocetus como suponía
el profesor Oliver, en ningún caso pueden ser asignados a la familia Ceto-
theridae, ya que ésta no incluye al género Plesiocetus que en verdad es una
ballena miocénica asignable a la Familia Balaenopteridae. Del territorio del
Chubut se conoce una especie asignada al mioceno inferior Plesiocetus dyticus,
se encuentran señalados materiales más recientes del plioceno superior.
Género Megaptera Gray
1846 Megaptera Gray Ann. Mag. Hist. (1)17:83. Especie típica: Megaptera
longipinna Gray.
1846 Megapteron Gray Zool. Voy. Erebus Terror. Especie típica: Megap-
teron longimana.
1846 Perqualus Gray Zool. Voy. Erebus and Terror Pl. 32. Especie típica:
Balaenoptera boops Fabricius.
1849 Kyphobalaena Eschricht K. Dansk. Vidensk. Selsk. Skrift. Nat. Math,
SS
E Afd. (5), 1:108. Especie típica Kyphobalaena boops Fabricius.
1864 Poescopia Gray. Proc. Zool. Soc. London: 207. Especie típica: Ba-
laena lalandii Fischer. :
1871 Poeskopia Gervais Nouv. Arch. Mus. Hist. Nat. Paris 7:88 (enmen-
dación).
1873 Cyphobalaena Marschall Nom. Zool. Mamm.: 5 (enmendación).
1957 Megapterina Tomilin Mam. of east. Europ... 9:274.
La cabeza ocupa un tercio de la longitud total, cuerpo corto muy grueso
anteriormente fuertemente estrechado hacia atrás. Una quilla ondulada sobre
el dorso reemplaza a la aleta dorsal. Remeras equivalen a un tercio de la
longitud. Surcos gulares de disposición menos regular y se extienden sobre
el vientre hasta la región umbilical. Se conocen varias especies fosilizadas
del pleistoceno y plioceno. Una sola especie existe en la actualidad.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: “Todos los mares desde el Artico al An-
tártico.
Megaptera novaeangliae (Borowski)
Fig. 28
1780 Balaena boops Fabricius Fauna Groenlandica: 36(nec Linnaeus 1758).
Localidad típica: Groenlandia.
1781 Balaena Nova Angliae Borowski Gemeinnúz. Naturg. Thier. Berlin
2(1):21. Localidad típica: New England, Estados Unidos.
1789 Balaena nodosa Bonaterre Tabl. Encycl. Meth. Cet.: 5. Localidad
típica: New England, Estados Unidos.
1828 Balaenoptera australis Lesson Complem. oeuvr. Buffon. Localidad
típica: Cabo de Buena Esperanza. Sudáfrica.
1829 Balaena lalandii Fischer Syn. Mamm.: 525, Localidad típica: Cabo
de Buena Esperanza.
1832 Balaena longimana Rudolphi Abh. Akad. Wiss. 1829:133 Pl. 1. Lo-
calidad típica: Boca del río Elba. Alemania.
1846 Balaena longipinna Gray An. Mag. Nat. Hist. (1), 17:83 (lapsus por
longimana).
1834 Balaenoptera capensis Smith South Afric. Quart. Journ. 2:130, Lo-
calidad típica: Cabo de Buena Esperanza.
1836 Rorqualus antarcticus Cuvier Cetaceés: 347 Pl. 20 Fig. 2-4.
1842 Balaenoptera leucopteron Lesson Nouv. Tabl. Reg. Anim.: 202.
1846 Balaena Allamack Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:17.
1846 Megaptera americana Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:17, Lo-
calidad típica: Supuestamente Islas Bermudas.
1846 Megaptera Poeskop Gray Zool. Voy. Erebus and Terror 1:17, Lo-
calidad típica: Cabo de Buena Esperanza.
E
1850 Megaplera huzira Gray Cat. Mamm. Brit. Mus, Cet.: 30, Localidad
típica: Japón.
1853 Balaenoptera Astrolabe Pucheran Voy, Pole Sur, Astrol. Zeleé 3: e
: Pl. 24, 1. Localidad típica: Mares del Sur.
1863 Balaenoptera syncondylus Miller K. Phys. Oekon. Ges. Konigs 1:38.
Localidad típica: Alemania, Ostsee und die Kurische Nehrung.
1864 Megaptera novazelandiae Gray Proc. Zool. Soc. London: 207 Fig. 4.
| Localidad típica: Otago, Nueva Zelandia.
1865 Megaptera osphyia Cope Proc. Acad. Nat. Sci. Phil.: 180, Localidad
típica: 40 millas de Petit Menan Ligthouse, Maine, USA.
1866 Megaptera moorei Gray Cat. seals and Whales: 122, Localidad típica:
Estuario río Dee, Inglaterra.
1866 Megaptera Burmeisteri Gray Cat. Seals and Whales: 129, Localidad
típica: Costa de Buenos Aires,
1867 Megaptera braziliensis Cope Proc. Philad. Acad. Sc.: 32. Localidad
típica: Bahía, Brasil.
1868 Kiphobalaena Keporkak Van Beneden Bull. Ac, Roy. Sc. Belg. 25:109.
Localidad típica: Estrecho de Davis, Groenlandia.
1869 Megaptera versabilis Cope Proc. Acad. Nat. Sc. Phil.: 15 Fig. 5, 6
1871 Megaptera bellicosa Cope Proc. Am. Phil, Soc. 12:103 Fig. 21-28,
Localidad típica: Antillas francesas, isla St. Barthelemy.
1883 Megaptera indica Gervais Comp. Rend. Ac, Sc. Paris 97: 1556. Lo-
calidad típica: Golfo de Persia.
1842 Balaena gibbosa Gray (in Dieffembach) “Trav. New Zealand 2:183,
Localidad típica: Nueva Zelandia.
1897 Balaena atlanticus Hurdis Nat, Hist. of Bermudas: 330, 339, Localidad
típica: Bermudas.
Nombres vulgares: yubarta, ambaquis, humpback, hunshval, ballena joro-
bada; este último nombre es traducción del inglés. Los noruegos también la
llaman knorhval que significa ballena gruñona por el ruido que hace al
respirar. Fuera de sus proporciones generales que son las del género, presenta
además de la quilla dorsal una ventral. Los bordes de las aletas aparecen
profundamente festoneados igualmente la caudal, Por delante de la cabeza
a los lados de los espiráculos se ven una serie de tubérculos prominentes que
le dan un aspecto singular e inconfundible con otro cetáceo. La longitud oscila
entre 10 a 12 metros e incluso hay hembras que llegan hasta los 17 metros.
El color es variable, frecuentemente son negros en el dorso con la parte
inferior blanco lechosa. Los surcos de tonos rosados, las aletas pectorales son
blancas o maculadas de albo por encima y blancas por debajo, algunos in-
no
dividuos presentan manchas negras ventrales e incluso hay ejemplares melá-
nicos, las barbas son negras de unos 70 cm. de longitud con el fleco pardo
o amarillento. A a E :
Los -megapteros como los rorcuales efectúan migraciones hacia las regiones
tropicales, sin embargo su permanencia en la zona tórrida es breve y retornan
al comienzo de la primavera, el verano lo pasan al sur del Cabo de Hornos.
Se observa que la migración hacia el ecuador se realiza en el mes de mayo
y las poblaciones se dirigen siguiendo caminos conocidos. Existen en el he-
misferio sur tres rutas bien determinadas. Una sigue la costa del pacífico a lo
largo de la costa chilena y peruana. Otra remonta el Atlántico por la Argen-
tina y Brasil. Un tercer grupo va al Cabo de Buena Esperanza marchando
por la costa occidental de Africa hasta el golfo de Guinea. En sentido inverso
a fines de Octubre reaparecen las comunidades en las Shetland, Georgia del
Sur, Orcadas.
Una de las cosas que caracteriza a la yubarta es su comportamiento que
algunos califican de festivo. Es un animal que realiza numerosos desplazamien-
tos y evoluciones, así salta sobre el agua para hundirse profundamente, luego
efectúa un gran torniquete para reaparecer y saltar nuevamente, es así que
este comportamiento tan de los delfines resulta incomprensible para un animal
de la talla del megaptero. La respiración es muy característica, se asoma, res-
pira tres o cuatro veces seguidas sumergiéndose un poco entre cada dos veces,
allí saca todo el extremo posterior del cuerpo lo que nunca hacen los rorcuales.
La alimentación es semejante a la de los rorcuales, principalmente eufáusidos,
otros microcrustáceos y peces pequeños. La reproducción ocurre en verano,
generalmente paren una cría aunque mo son raros los partos dobles.
Es un animal bastante inteligente que al darse cuenta de las balleneras
las elude rápidamente como se ha sostenido, y su desaparición del área se
debería a que sería capaz de alejarse de las zonas peligrosas.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: La misma del género, abunda en los mares
polares.
Familia Balaenidae Gray
La familia Balaenidae reúne las ballenas propiamente tales, que si bien
se parecen a los rorcuales difieren de ellos por varios caracteres externos.
Desde luego el cuello, región gular y abdomen son lisos, es decir carecen de
surcos O repliegues tan característicos de los balenoptéridos.
El rostrum del cráneo está arqueado en relación con la disposición de. las
barbas, que son muy largas, mirada lateralmente la boca aparece como cur-
vada, convexa dorsalmente.
La telescopagia del cráneo se produce por una proyección anterior de los
huesos posteriores del cráneo. Los nasales, las prolongaciones nasales de los
sui E sn
premaxilares están enteramente por delante del reborde orbitario. El hocico
es convexo y estrecho. Las remeras son anchas con cuatro o cinco falanges.
Las cervicales se encuentran soldadas.
La familia posee tres. géneros vivientes y cuatro: fósiles que se encon-
traban desde el mioceno al plioceno.
Género Eubalaena Gray
1864 Eubalaena Gray Proc. Zool, Soc, London: 201. Especie típica: Ba-
laena australis Desmoulins por monotipia.
1864 Hunterus Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (3), 14:349. Especie típica:
Hunterus temmincki Gray.
1865 Macleayius Gray Proc. Zool. Soc. London: 588, Especie típica Ma-
cleayius australiensis Gray.
1866 Hunterius Gray Cat. seals and whales: 78, 98 (nombre enmendado).
1873 Macleayanus Marschall Nomen, Zool, Mam.: 8 (enmendación).
1873 Halibalaena Gray Proc. Zool. Soc. London: 140, Especie típica:
Balaena britannica Gray.
Cabeza más pequeña que el género tipo de la familia Balaena Linnaeus;
en Eubalaena la cabeza equivale a un cuarto de la longitud total, en cambio
en Balaena corresponde a un tercio. Las aletas son también menores, la línea
bucal en Eubalaena es ligeramente angulada en la maxila superior mientras que
en Balaena se muestra una curvatura muy neta. La aleta dorsal falta en
ambos géneros.
El presente género es monotípico, con una especie de amplia distribución
mundial,
Eubalaena glacialis (Miller)
1776 Balaena glacialis Miller Zool. Danicae prodr.: 350, Localidad típica:
Cabo Norte de Noruega.
La presente especie se encuentra dividida en tres razas geográficas:
E. g. glacialis Hemisferio Norte en el Atlántico hasta el Golfo de Méjico y
Mar Mediterráneo; E. g. japonica Lacépede Pacífico Norte Mar del Japón y
de China; E. g. australis Desmoulins, habita las aguas del Hemisferio Sur desde
el círculo antártico por el Atlántico hasta Río de Janeiro, por el Pacífico
hasta Coquimbo, Océano Indico, Sudáfrica, Nueva Zelandia y Australia.
e is
Eubalaena glacialis australis (Desmoulins)
Fig. 31
1822 ' Balaena australis Desmoulins Dict. Class. Hist. Nat. 2:161 (basado
en la “baleine du cap” Cuvier 1823, el esqueleto existía en el
- Museo de París, colectado en 1820 por De Lalande, en la Bahía
de Algoa, Cabo de Buena Esperanza, Sudáfrica). Localidad típica:
Algoa, Cabo de Buena Esperanza, Sudáfrica.
1828 Balaena antarctica Lesson Compl. Oeuvr. Buffon Cetacées: 391 (ba-
sado en ballena del Cabo de Cuvier 1823).
1843 Balaena Antipodum Gray (in Dieffenbach) Trav. in N. Zealand 2:
183. Localidad típica: Nueva Zelandia.
1864 Hunterus Temmincki Gray Ann. Mag. Nat. History (3)14:149 (nuevo
nombre).
1865 Macleayius australiensis Gray Proc. Zool. Soc. London: 589 (Fig. 1, 2.
Localidad típica: Nueva Zelandia.
1866 Eubalaena capensis Gray Cat. seals and whales: 91 (nombre basado
en la ballena del Cabo de Cuvier).
1874 Balaena hectori Gray An. Mag. Nat. Hist, (4)13:56. Localidad típica:
Tory Channel, Nueva Zelandia.
Localidad típica: Tory Channel, Nueva Zelandia.
Nombres vulgares: Rigth whale, Raituel, Ballena raituel, Nordhval. Es un
animal macizo, rechoncho, cabeza fuerte. La longitud alcanza frecuentemente
a los diez metros aunque se conocen animales de catorce. El color es negro
con manchas escasas en la región ventral. Las barbas son negras y bastante
largas, llegando algunas a ciento ochenta centímetros, el ancho de veinte
centímetros. Las barbas están formadas por doscientas a doscientos cincuenta
láminas. Sobre el labio de esta ballena existe un rodete verrugoso que se ex-
tiende desde el borde anterior hasta los espiráculos, esta formación que algunos
llaman bonete o gorra se debe a la presencia de crustáceos parásitos que se
instalan allí.
Es un animal de movimientos pesados, menos migratorio que sus parientes
los rorcuales. Su mayor abundancia es en la costa pacífica, siendo más raras en el
Atlántico. Durante su actividad sale a respirar cada veinte a cuarenta minutos,
luego se sumerge levantando la cola como las yubartas. La hembra cría un
ballenato cada dos años.
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Hemisferio sur, Atlántico, Pacífico, terri-
torio antártico.
Pa
Género Caperea Gray
1864 Caperea Gray Proc. Zool. Soc. London: 202. Especie ue. Balaena
(Caperea) antipodarum Gray 1864.
1870 Neobalaena Gray Ann. Mag. Nat. Hist. (4):154, Especie típica:
Balaena marginata Gray.
El género está constituido por una sola especie viviente, caracterizada
por su tamaño pequeño, ausencia de surcos, con una pequeña aleta dorsal
como los balenoptéridos. Las vértebras cervicales están completamente anqui-
losadas entre sí, las costillas son anchas y planas en número de diecisiete (nin-
guna ballena alcanza ese número).
DISTRIBUCION GEOGRAFICA: Hemisferio Sur, costa atlántica desde Bue-
nos Aires a las Malvinas. Sudáfrica. Pacífico sur, costa de Chile, Nueva Zelandia,
Australia, costas del Océano Indico del sur.
Caperea marginata Gray
Fig. 30
1846 Balaena marginata Gray Zool. Voy. Erebus and Terror Mamma.: 48
Pl. 1, Fig. 1. Localidad típica: Australia occidental,
1864 Balaena (Caperea) antipodarum Gray, Cat. seals and whales: 101
Fig. 9 (no es la especie de Gray (in Dieffenbach 1843) que es
B. g. australis).
La ballena pigmea, “pigmy right whale”, “dvergrettvhal”, posee un tamaño
del tipo de los delfines en efecto no sobrepasa los seis metros, El cráneo tiene
una situación intermedia entre los rorcuales y las ballenas propiamente tales,
El color es negro en la totalidad del cuerpo. Es una especie escasa, más fre-
cuente en la región australiana y neozelandesa aunque algunos ejemplares
han sido registrados en la costa de Chile o en áreas del Atlántico cercano a
Buenos Aires.
Y Caperea simpsoni (Philippi) nov. combinación
1887 Balaena Simpsoni Philippi Fos. Ter. Cuart, Chile: 24, Localidad tí-
pica: Ancud, Isla de Chiloé,
1826 Neobalaena simpsoni Oliver-Schneider Rev. Chil. Hist. Nat. 30:155.
Philippi refirió al género Balaena un material osteológico recolectado por
el almirante don Enrique Simpson, constituido por un occipital, dos cóndilos,,
cuatro fragmentos mandibulares, seis vértebras, procedentes de Ancud.
e YO
Oliver-Schneider reunió nuevos materiales como fragmento de costilla
procedente de Bahía Inglesa en las proximidades de Caldera, colectado por
don Teodoro Finger (Julio 1884). Cráneo, columna vertebral, cola y extre-
midades anteriores, procedentes de Playa el Cable cerca de Caldera, encon-
tradas por don Archibaldo Mackienze y depositados en el Museo Nacional de
Historia Natural. Restos indeterminados reunidos por E. E. Gigoux de Agua
del Algarrobo, también en Caldera. Una vértebra procedente de Cruz Grande,
el Toto, depositado en el Museo Minerológico de la Universidad de Chile. A
la luz de estos hipodigmas la transfirió al género Neobalaena.
Philippi mismo sostenía que su ballena no sería mayor de siete metros.
Materiales tanto de Chiloé como de Atacama que son coincidentes en ta-
maño con material patagónico del santa-crucense (mioceno medio) expresando
“es muy probable que la ballena terciaria de Chile no ha alcanzado jamás
grandes dimensiones”.
Toda esta información parece justificar la determinación de Oliver-
Schneider de incluir este cetáceo en Neobalaena (= Caperea auct.).
COMPORTAMIENTO DE LAS BALLENAS EN EL
HEMISFERIO SUR
Los balaenoptéridos representan los más importantes cetáceos del hemis-
ferio sur, su gestación dura aproximadamente un año, efectuando migraciones
relacionadas por la alimentación, celo y desarrollo de la cría. Estas ballenas
van en el verano a las regiones polares donde se alimentan, las que en aquella
época están ricas en elementos planctónicos especialmente en Eufásidos en
el hemisferio sur y calánidos copepodos en el hemisferio norte.
Se ha afirmado que las ballenas de un hemisferio podrían migrar al
otro, pero como las estaciones son opuestas en los dos hemisferios las pobla-
ciones no convergen simultáneamente en el Ecuador, sin embargo en algunas
oportunidades algunos individuos minoritarios pueden cruzar el espacio ecua-
torial y mezclarse con las poblaciones del círculo antipodal manteniendo un
intercambio genético entre ambas poblaciones. Sin embargo no cabe la menor
duda que el espacio oceánico austral especialmente sus aguas profundas son
las que mayores condiciones poseen para sostener una población de ballenas
numéricamente mayor, lo que ha determinado que en esta área las de bale-
nopteridos y balenidos hayan sido más severamente destruidos por lo cual en
la actualidad se están convirtiendo en animales raros.
Las ballenas efectúan movimientos dirigidos hacia los llamados centros
de nutrición, en algunos casos ellos han sido bien determinados como ha
ocurrido con la ballena jorobada, cuyas migraciones se efectúan hacia las
cercanías de las costas tropicales. La ballena azul y el rorcual mediano dejan
stc:
la región antártica en el período del otoño aunque hay pocos datos seguros
de su ulterior desplazamiento. Recientemente en aguas subantárticas en las
proximidades de Kerguelen los balleneros japoneses descubrieron una gran
concentración de un rorcual llamado ballena azul pigmea (B. musculus brevi-
cauda). Se ha calculado que del número de capturas que se efectúan anualmente,
un 859%, se realiza en aguas antárticas durante el verano en la época en que
el krill, Fuphausia superba, es devorado por las distintas ballenas. El krill es
la base de la alimentación en la antártica, sin embargo podrían existir otros
campos de nutrición como el señalado anteriormente en aguas subantárticas.
Incluso la composición del alimento varía en algunas áreas ya que por ejemplo
en las ballenas el contenido gástrico se compone tanto en la “ballena azul”
como en la “de aleta” de Euphausia vallentini y Thysanoessa macrura en
cambio en la “azul pigmea” hay solo Euphausia,
En los períodos de invierno las ballenas capturadas a lo largo
de las costas del hemisferio sur normalmente no muestran alimentos
en el tubo digestivo o éste es muy escaso. Consumen pequeñas cantidades de
eufausidos y peces pequeños, pero no existe duda que sobreviven ampliamente
con las reservas de grasas desarrollados en el verano polar.
Aparece claro que el ciclo estacional de las ballenas es de carácter indi-
vidual sin que exista una sincronización muy estricta. Sus migraciones por
ejemplo no asumen nunca el carácter de una movilización de masas sino se
trata de procesiones. Mackintosh y Brown en 1956 han mostrado una curva
continua de ballenas por estación que muestra una sucesiva migración alcan-
zando su mayor frecuencia en el verano para irse lentamente disminuyendo
hacia el otoño e invierno, sin embargo a pesar de ello la migración no es
absoluta y quedan en invierno algunos individuos que persisten en el polo.
El número de nacimientos y preñeces pueden estimarse extrapolando esta
curva, lo que ha sido hecho en sudáfrica. La “ballena de aleta” posee la
máxima parición en las proximidades de junio y la crianza alrededor de mayo,
cuando están fuera del antártico. Resultados comparables fueron también
obtenidos para la “ballena azul”.
En lo que respecta a las migraciones existe cierta claridad en concep-
tuarlas como ligadas a la actividad fisiológica de naturaleza estacional, in-
cluso los acontecimientos estacionales están extendidos en varios meses y en
lo que respecta a los individuos tienen su propio tiempo que varía con la
función y la edad. Por ejemplo hay evidencias que las hembras preñadas y
las ballenas viejas alcanzan los lugares de nutrición primero que las hembras
“en descanso” y las ballenas jóvenes, —igualmente las primíparas después que
las multíparas. El desplazamiento de los inmaduros es distinto a los adultos,
en las áreas cálidas van cerca de la costa y en general están menos represen-
tadas en los campos de nutrición antártica, también es significativo el número
e
de jóvenes como algunos escasos adultos que no entran a las aguas antárticas
durante el verano. Respecto a esto último se han observado ballenas adultas
alimentándose en aguas fuera de la antártica, es sabido que las aguas sub-
antárticas tienen gran riqueza de plancton y ciertamente los grandes cetáceos
pueden encontrar allí comederos dada la abundancia de Euphasia.
El esquema de distribución de las ballenas en el territorio antártico es
bastante similar para la “ballena azul” como para la “ballena de aleta” y
desde un punto de vista general en las aguas antárticas existen áreas de nu-
trición o comederos que concentran los grupos de ballenas los que implícita-
mente han sido reconocidos por los balleneros y en los cuales efectúan la
captura de estos grandes animales. En general de acuerdo a varias opiniones
se acepta un campo I al sur del Pacífico en el mar de Bellinghausen; cam-
po II, en el Atlántico sur de las Malvinas y enfrente al mar de Wedell;
campo TIT frente al Africa del Sur; campo IV entre las islas Kerguelen al sur
del Océano Indico y la tierra de Guillermo; campo V al sur de Nueva Ze-
landia y Australia frente a la tierra de Jorge V; campo VI situado en la con-
vergencia antártica entre el área occidental y oriental del Pacífico.
Con respecto a la distribución de estos comederos parece existir una se-
gregación parcial de las poblaciones de cetáceos, constituyendo grupos se-
parados sin que existan entre éstas, espacios de separación verdaderamente
claros, para las poblaciones de los dos tipos de rorcuales. En lo que respecta
a la ballena jorobada o humpback, es muy evidente la segre-
gación en poblaciones independientes de carácter geográfico. Sus áreas de
muchísimo meor cojmprendidas que en los otros balenopteridos. Los estudios
efectuados en las diferentes comunidades de Megaptera han podido revelar
que en las costas tropicales de cada uno de los continentes del hemisferio sur
encontramos comunidades de “ballena jorobada” y que son las que en in-
invierno atrapan los balleneros, existiendo en las costas del Pacífico Sur, del
Atlántico sur e Indico estaciones dedicadas a la explotación ballenera, ello
sólo está indicando una extensa área de secregación poblacional.
Las capturas antárticas en los distintos campos indicados parecen corres-
ponderse en forma coincidente con las agrupaciones en las áreas tropicales
de los océanos australes, salvo para el campo VI que está ubicado en el sector
central del Pacífico. El estudio de la ruta de migración de las “ballenas joro-
badas” se ha efectuado por medio del estudio de los animales marcados mos-
trando que existen rutas de migración regular entre áreas de crianza y de
alimentación, lo que hace presumible que esto sea más generalizado. Con-
forme a la polarización hacia los comederos podríamos agrupar el conjunto
de ballenas jorobadas en cinco o seis poblaciones que podrían referirse a los
campos indicados en el área antártica y que proveen el alimento. Sin embargo
e os
debemos reconocer que en las áreas de alimentación no son exclusivas en
forma absoluta para una determinada población del área tropical. Por ejemplo
el campo II que se encuentra enfrentando al mar de Wedell en pleno Atlántico -
austral recibe en verano una determinada concentración de Megaptera pero
estas provienen de la costa americana y de la costa occidental de Africa, sin
embargo a pesar de estos hechos, el estudio a través del marcaje ha demos-
trado que el número de ballenas que pueden transferirse al otro grupo es
tan pequeño, que pueden calificarse a las atlantoamericanas y a las atlanto
africanas como poblaciones diferentes. Aun más ha podido verse utilizando el
marcado, que al desplazarse hacia el sur se abren hacia el este y el oeste en
tal forma, que en ciertas oportunidades cruzan los territorios de otra pobla-
ción y se incorporan a ella, incluso pueden permanecer dentro de una po-
blación adyacente pero en general regresan a la población original o al co-
medero que esta población utiliza. Si con respecto a la “ballena jorobada”
se tiene una visión clara, faltando algunos pequeños detalles, en lo que res-
pecta a la “ballena azul” y a la “ballena de aleta” se conoce algo sobre su
distribución en los comederos como acerca del ciclo sexual y sus variaciones,
pero nos falta mucho acerca del conocimiento de las rutas de migración.
Ambas especies de rorcuales recuerdan a Megaptera en estas movilizaciones
para alimentarse en las aguas antárticas en verano y las aguas tropicales
para las crianzas invernales. Parece ser de acuerdo a la experiencia de caza
de los balleneros que las áreas de los rorcuales aparecen continuas a lo largo
de la región antártica y no formando manchones como ocurre en el caso
de Megaptera. Un análisis de ballenas rorcuales marcadas ha mostrado que
después de uno o varios años los ejemplares fueron recapturados en las mismas
regiones en que fueron previamente marcados.
Brown (1954) ha señalado la tendencia de los rorcuales a volver al
mismo territorio una vez transcurrida la migración de invierno, a pesar de
esto señaló también que existe una sustancial minoría que se dispersa del
este al oeste separándose del lugar del marcaje hasta en cincuenta grados de
longitud. Se ha mostrado que incluso pueden pasar los límites de sus pre-
tendidas zonas en muchos cientos de millas aun moviéndose en áreas de otras
poblaciones, esto es válido para el “rorcual azul” como para “el de aleta”.
A través del comportamiento general existen signos de la existencia de
movilización general de la población en una dirección particular, pero esto no
es absoluto por desorden de los movimientos individuales ya que searía muy
difícil aceptar que las ballenas en sus desplazamientos siguieran reglas es-
trictamente definidas, Se trata de encontrar una explicación general en torno
a las mudas de las balenopteras analogándolas con los actos de las Megaptera.
Brown (1959, 1962) ha señalado que existen para las tres especies un
esquema general de segregación y de concentración en áreas separadas de
ci NO
reproducción y cría como de asociación y dispersión en las áreas de comederos.
Es posible que las diferencias de comportamiento observadas dentro del
esquema general sean consecuencia de comportamientos particulares de la
“ballena azul” o de la “ballena de aleta” como por ejemplo que las áreas
de dispersión de los rorcuales sea más grande o que el regreso a las áreas de
crianza utilice rutas diferentes, que el intercambio de individuos antre las
poblaciones sea más frecuente que en Megaptera.
Law ha observado en los rorcuales ciertas tendencias relacionadas con la
intensidad de la captura en el Atlántico, en el Pacífico y en el Indico. Los
animales más viejos son los que primero ocupan los comederos, los jóvenes
en cambio se desplazan ampliamente de este a oeste constituyendo los últimos
en llegar. Con respecto a individuos marcados en los comederos, se ha visto
que de cinco “ballenas de aleta” marcadas en el “campo II1” frente a Africa del
sur, dos fueron recapturadas en la costa sudoccidental africana y tres en la
costa africana sud-oriental. Un ejemplar marcado en Brasil fue recapturado
en el “campo II” donde era esperable su hallazgo. Once marcados en la
costa de Chile, cuatro fueron recuperados en el “campo II” frente al Atlán-
tico y mar de Weddell, no hay prueba que la mayoría de los animales siga
la ruta alrededor del Cabo de Hornos a través del estrecho de Drake, esta
circunstancia sólo podría ser que la minoría que hubiera segundo esa ruta fuese
capturada en el “campo 11” en los cuales las ballenas por la intensidad de
la pesca tienen una chance seis veces mayor de ser apresadas, que en la región
austral inmediata al sur de Chile. Brown puntualiza que las marcas de “ballena
de aleta” recapturadas muestran que pueden dar la vuelta del área pacífica al
“campo II” pudiendo desde allí migrar a áreas atlánticas o pacíficas, igual-
mente las del “campo III” pueden moverse a las zonas de crianza y repro-
ducción del Indico y del Atlántico.
Ciertos estudios serológicos realizados por Fujino han demostrado en el
ártico la existencia de poblaciones y subpoblaciones de ballenas caracterizadas
por determinados grupos sanguíneos. Esta técnica ha sido aplicada muy limi-
tadamente en el territorio antártico, sin embargo Fujino recientemente ha dis-
tinguido una población atlántica y otra índica las que encuentran evidencia
en el “campo II” y “campo III” en forma consistente con los movimientos
de las ballenas marcadas señalado por Brown.
Aparece entonces una evidencia que existe en los stocks antárticos de
las “ballenas de aleta” y probablemente en “la azul” una tendencia a la se-
gregación en una escala muy ancha; a lo menos la mayoría de los investiga-
dores ha apreciado la existencia de un vasto territorio con dilatados límites
como área de alimentación, a la vez que hay muchos desplazamientos y sobre-
posición de los grupos durante la época de alimentación, Si bien en las
“ballenas jorobadas” es muy bajo el intercambio entre las unidades de cría,
que permiten hasta el reconocimiento de subpoblaciones definidas que man-
tienen su autonomía, ello no ha podido ser comprobado para los rorcuales,
tanto el azul como el de aleta.
Nuestra información en lo que respecta a las áreas de crianza situadas en
las áreas del hemisferio sur, se fundamenta en varios antecedentes. La actividad
ballenera pelágica se encuentra confinada a las aguas situadas en la latitud
40 grados sur. Cuando las ballenas abandonan los comedores antárticos para
dirigirse a las áreas cálidas de crianza los barcos balleneros las buscan en el
océano abierto. Sin embargo la información obtenida es muy limitada. En
general hay pocas rutas de aguas profundas en el hemisferio sur y en el centro
del Atlántico austral y los informes de los barcos escasos. El que las ballenas
no formen una concentración conspicua en esas aguas no debe sorprendernos
si consideramos la inmensa magnitud de los océanos australes, aún más, cuando
se reúnen en los estrechos cinturones alimenticios antárticos aún imaginando
que en una gigantesca población de un cuarto de millón de ejemplares se en-.
contraría una ballena cada 20 a 30 millas cuadradas como han señalado Mack-
intosh y Brown (1956). Ahora en invierno las ballenas se dispersan en las
aguas temperadas y subtropicales por lo cual virtualmente desaparecen en la
enorme extensión de su masa acuosa. No sin razón se pregunta Mackintosh
“si las grandes ballenas tienen la posibilidad de ocultarse casi para desaparecer
en el gran espacio oceánico, cuanto mayor será nuestro desconocimiento de
las poblaciones de pequeños cetáceos”.
Existen dos grandes interrogantes, uno es conocer cuánto viajan hacia
el Ecuador la “ballena azul” y la “ballena de aleta”, el otro si para la crianza
establecen agrupaciones o bien se dispersan; así podría ser que hubiera desde
una dispersión extrema a otra gradual en pequeños campos de cría como
Megaptera, igualmente las migraciones podrían similarmente dispersarse ca-
nalizadas dentro de ciertas rutas definidas.
En cuanto a la primera cuestión sobre su dispersión ecuatorial las infe-
rencias se han obtenido de estaciones balleneras distribuidas en las costas
continentales. Ballenas “azules” y de aleta” han tenido lugar en balleneras
de Sudáfrica y Chile entre los 30-35 grados latitud sur. En latitudes más nor-
teñas como Madagascar, Mozambique, Angola, Congo, Ecuador han capturado
Megaptera; en los centros australianos ha sido capturado también este cetáceo,
en cambio el rorcual azul y el de aleta muy raramente. En todo caso su ina-
pariencia en base a esta información no significa necesariamente su ausencia
pero al menos mostrarían que no van tan próximos al Ecuador por lo menos
en lo que respecta a las aguas costeras, En Durban y Bahía Saldanha de Sud-
Africa y tal vez en las estaciones chilenas la mayoría de las ballenas azules y
de aleta corresponden a inmaduros. Se sostiene que los adultos en aguas
africanas se encuentran en las zonas profundas en los límites del rango de
¿Ok
las capturadas. Si los dos rorcuales forman concentraciones en los periodos
de cría comparables a las concentraciones de alimentación en el ántártico
sería esperable que en algunas ocasiones se hubieran visto aunque fuese en
las rutas de los barcos, pero la falta de estas informaciones ha hecho suponer
que en el invierno tienden más bien a dispersarse que a concentrarse, igual-
mente algunas observaciones llegadas a los Institutos Oceanográficos tienden
a confirmar esta idea.
La “ballena azul” como la “ballena de aleta” han sido vistas efectuando
migraciones dentro de ciertas rutas, pero los ejemplares son escasos lo que
se debería al desplazamiento en un ancho frente no existiendo aparentemente
caminos de concentración como ocurre en los comederos. Las observaciones
verificadas en rutas de navegación poco usuales tampoco han sido muy con-
cluyentes, salvo que la “ballena azul” y la “de aleta” no se reúnen en áreas
de crías como las “ballenas jorobadas”. Estas últimas se dirigen a aguas Cos-
teras para la crianza y a las aguas abiertas para comer distribuyéndose linel-
mente como muchos animales marinos migratorios, que van a las costas a
reproducirse y a las aguas abiertas para alimentarse. No sabemos si estas
concentraciones costeras de la “ballena jorobada” y también de las “ballenas
grises” (Eschrichtius) obedecen a la dirección impartida por instintos ances-
trales, pero si ello es así, debe esperarse que también se conservara tal com-
portamiento en las dos especies de rorcuales consideradas. Con respecto a ello
existen algunas evidencias: los adultos capturados caen en el área de las
estaciones balleneras subtropicales en invierno, sin embargo su número es
tan reducido que deberíamos pensar que los grupos de crianza se encontrarían
muy ampliamente dispersos en las latitudes temperadas del sur. Algunas rela-
ciones sugieren que las rutas de migración se efectuarian por fuera de las
áreas costeras. Mórch (1911) comunica que numerosas “ballenas de aleta” se
congregaron en la costa brasilera durante el invierno, sin embargo esta in-
formación no es suficientemente clara. Mayor importancia parecen tener ciertas
relaciones fundadas en observaciones efectuadas en noviembre de 1936 y re-
feridas por Mackintosh (1966). En estaciones patagónicas entre los 46 a 56
grados sur, se registró una agrupación de ballenas, formada por quince del
tipo “de aleta”, cinco no identificadas, solamente detrás de ellas iba una
ballena solitaria, los ejemplares se desplazaban hacia el sur presumiblemente
en busca de su campo de nutrición antártico. Más demostrativa aún aparece la
información de Clarke (1962) acerca de un crucero verificado en la costa chi-
lena en octubre y noviembre de 1958, en el cual se apreciaron ochenta y cuatro
“ballenas de aleta”, incluso a 150-180 millas de la costa entre 32-34 grados sur
se observó una congregación de cincuenta ejemplares, densidad que sólo tiene
a e
parangón con las agregaciones de ballenas en los comederos antárticos. Estos
animales estaban fuera del rango de la estación ballenera y en una época del
año cuando estaban por migrar al antártico.
Clarke piensa que a lo menos algunas “ballenas de aleta” durante sus
migraciones podrían seguir los bordes de las regiones oceánicas al lado de
las corrientes de ascenso para alcanzar las líneas costeras en busca de algún
alimento. Existen evidencias fuertes que a lo menos una parte de las ballenas
de aleta gravita hacia los continentes en las latitudes cálidas durante el in-
vierno siguiendo una ruta migratoria en las aguas profundas no muy alejadas
de la planicie continental, sin embargo hay buenas razones para pensar que
una gran parte del conjunto se va a regiones bastante lejanas del relieve
costero.
Wheler (1946) refiere que durante un crucero por el Atlántico en agosto de
1943 alrededor de la latitud 20 grados sur se observó un significativo número de
“ballenas azules” como algunas de aleta entre 24 grados sur y siete grados
oeste, 700 millas al sur de la isla Ascensión, lo que corresponde a unas 900
millas de la plataforma continental a la vez que muy lejos de toda ruta
normal de navegación. En el plazo de seis días a contar del veintiuno de
agosto fueron vistas 40 ballenas lo que daba un promedio de 6,7 ballenas
diarias, cifra que coincide con lo que se observa en los cruceros para observar
los grupos de nutrición en la antártica, Es presumible que este conjunto era
parte de una masa migratoria que se dirigía en la estación de verano hacia
la Antártica, sin embargo es difícil apreciar qué ruta podrían seguir entre
ambas regiones o qué otras concentraciones podrían observarse en futuras
exploraciones invernales en las partes centrales del atlántico sur, Pacífico €
Indico.
INDUSTRIA Y EXPLOTACION BALLENERA
Después de revisado el comportamiento y migraciones de las ballenas
resulta indispensable realizar algunas consideraciones sobre las actividades
balleneras, ya que ella incide seriamente en la cantidad de ballenas, sus po-
sibilidades de sobrevida, la racionalización de sus capturas, que gravitarán
seriamente sobre su destino como comunidad entre los seres vivientes. Es
cierto que desde tiempos bastante alejados el hombre ha perseguido a estos
grandes animales con el fin de apoderarse de sus grandes masas corporales
para consumir su carne, utilizar sus barbas, su grasa para fabricar distintas
sustancias, sus huesos, etc.
La fauna de cetáceos de Chile y del extremo austral de sudamérica ha
sufrido profundas modificaciones desde los tiempos de los primeros nave-
o A
gantes a los actuales, en ello ha incidido ciertamente la práctica de las artes
balleneras. Sin embargo el aspecto crítico para las poblaciones de cetáceos,
se va acentuando en los últimos decenios.
Si consideramos los inicios de la industria ballenera ella se remonta como
puede verse en los grabados escandinavos a tiempos prehistóricos. La primera
relación histórica de la pesca de ballenas ocurre alrededor del año 1000
siendo los vascos quienes han dejado escritos sus primeros testimonios, a
los cuales Cabrera llama los maestros de los balleneros. En muchos de los
escudos como el de Bermeo, Castrurdiales, Lequeitio, Ondarroa, muestran
ballenas o naves balleneras. Durante el siglo XIV los vascos eran eficientes
recolectores de estos grandes cetáceos. Su habilidad era tan conocida entre los
pueblos vecinos que incluso dentro del vocabulario existían términos en todos
los países que se encontraban en las cercanías del Atlántico norte para llamar,
a Eubalaena glacialis, ballena Viscaya o “Baleine des Basques” como los
franceses. Pero el arte ballenero se difundió en toda esa área durante el siglo
XIX y el XV, En los comienzos del siglo XVII, Carlos I antorizó a una com-
pañía escocesa las actividades balleneras las que se efectuaron en áreas adya-
centes del Mar del Norte.
Durante el siglo XVIII y XIX se despertó gran interés por las actividades
balleneras. Numerosos barcos que zarparon de puertos británicos Leith, Dun-
dee, Peterhead, se orientaban hacia Groenlandia y el Artico para ir en pro-
cura de los grandes cetáceos.
Será durante este período en que se escribirá la epopella ballenera, cuyas
páginas más conocidas y brillantes están en el relato de Herman Melville. En
efecto la caza de la ballena era una batalla sin cuartel en la cual el cazador
lograba una victoria arriesgando la propia vida. Los balleneros en su mayoría
hombres del norte de Europa, especialmente noruegos, o de las islas Shetland,
se acercaban en pequeños barquichuelos, a veces ligeramente mayores que
botes a las proximidades de las ballenas o cachalotes de los cuales se arponeaba
directamente, allí se iniciaba una larga faena que consistía en mantener el
animal arponeado sujeto a una cuerda del bote, a la vez que se le clavaban
varios arpones más, para lograr su muerte por sangramiento. Durante esta
desordenada carrera adheridos a las ballenas se evitaban las cercanías para
impedir los coletazos que rápidamente podían convertir en un recuerdo triste
la aventura de los cazadores. Más peligrosos aun resultaban los cachalotes
que no sólo eran capaces de hacer trizas las embarcaciones con los golpes de
su cola, sino que muchas veces saltaban por encima de la embarcación arro-
jando al sumergirse montañas de agua e incluso se describieron terribles y
destructoras dentelladas de estos magníficos odontocetos capaces de reducir a
miserables astillas las embarcaciones. Los cachalotes eran los más temidos
por su gran capacidad de lucha antes de entregarse. Esta época de explota-
a O
ción ballenera por sus características y riesgos difícilmente habría sido capaz
de reducir en forma muy significativa las poblaciones de cetáceos porque el
método de obtención sólo permitía un número relativamente bajo de capturas.
Vale recordar que la mayoría de los barcos balleneros tenían breve vida
por su fragilidad y los embates de las capturas, sin embargo los pocos casos
de longevidad naviera no mostraron tampoco gran eficacia en el número de
los capturados. Por ejemplo el ballenero “True Love”, que salió de los
astilleros de Filadelfia en 1764 y que fue aprisionado por los ingleses en
1782 alcanzó a navegar casi cien años y realizó 72 campañas lo que equivale
a un número casi igual de años, logrando después de esa larga actividad captu-
rar 500 ballenas, cifra que es insignificante, ya que en una sola campaña cual.
quier ballenero ha duplicado esa cifra de un siglo de actividad.
A mayor abundamiento la técnica del arponeo directo era eficiente para
capturar las ballenas verdareras (Balaena y Eubalaena) como igualmente para
los cachalotes, sin embargo los rorcuales tímidos y veloces difícilmente caían
con la técnica heroica. Se dice que fue este animal de fabuloso tamaño, exci-
tador de ambiciones pero de veloz escapada el que forzó la imaginación de
Svend Foynara quien en 1867 introdujo el arpón granada. Este se dispara
desde unos cuarenta metros mediante un cañoncito. El arpón lleva una carga
explosiva equivalente a una granada, Al clavarse el arpón se produce una
explosión, las aspas en número de cuatro se abren fijándose a la carne. Por
lo general la muerte se produce a los veinte minutos por término medio.
aunque no son excepcionales los casos de muerte instantánea. El arpón arro-
jado se encuentra fijado a cuerdas que se desenroscan velozmente terminando
fijadas a resortes elásticos que amortiguan los barquinazos del animal en su
agonía. Con esta nueva modalidad se actúa sobre seguro no escapando ninguna
ballena a las asechanzas de los cazadores. Las ballenas capturadas son imsu-
fladas con aire quedando a flote, generalmente se les señala con una bandera
de la Compañía Ballenera.
Una modalidad que ha sido enormemente lesiva para las poblaciones
balleneras es el Barco Usina, que es un verdadero centro de recepción de
las ballenas capturadas por los barcos. Una unidad de explotación está for-
mada por un buque factoría o fábrica de 20.000 a 30.000 toneladas al cual
llegan 8 a 20 barcos de 200 a 400 toneladas. Existen en la actualidad alre-
dedor de 23 a 25 unidades de explotación de las cuales con la excepción
de tres operan en la antártica. En 1958 Noruega poseía 9; Japón 8; Ingla-
terra 3; Rusia 2 y Holanda 1. Rusia ha incrementado ese número porque
en aquella época tenía tres barcos usinas en construcción, igualmente después
Japón compró las unidades inglesas, país éste que se retiró de las actividades
balleneras en 1964.
o
Los barcos factorías mo “son permitidos en el Atlántico a causa de la
escasez de cetáceos. Una sola expedición de seis meses de duración es bastante
cara. La sola nave usina está por encima de los cuatro millones de libras ester-
linas y los miembros de la tripulación gastan alrededor de un millón y medio
de libras. Los cañoneros son los que tienen los más elevados salarios alcanzando
en un crucero alrededor de 5000 libras.
Los buques factorías tienen una tripulación aproximadamente de 500
hombres que trabajan día y noche en turnos de doce horas. En un día se
pueden faenar alrededor de 45 a 50 ballenas. Las ballenas son izadas a cu-
bierta; una vez ubicado el animal, los operarios proceden utilizando una
especie de cuchillo corvo a rajar la piel en tiras, luego atan los trozos ti-
rándolos y arrancando con ellos el sebo cutáneo de color blanco níveo, de
esta manera se descuera el dorso y costados, la piel ventral sale en una sola
capa gruesa y es lo que llaman en su lenguaje “la lengua”. La mandíbula es
desmontada, las barbas son cortadas a nivel de las encías. A medida que se
arranca el tocino, éste es arrastrado a uma máquina picadora que lo reduce
a trozos diminutos, luego es llevado por una correa sinfin a las calderas que
efectúan la extracción de aceite. El cráneo se separa del cuerpo, luego todo
es cortado con cuchillo o con sierra mecánica; los restos son arojados en
grandes calderas para cocinarlos por la acción del vapor. Una vez introducdia
la ballena todo es lavado no quedando prácticamente nada más que las bar-
bas. Estas que tenían antiguamente mucho interés eran sometidas a un baño
de agua hirviente para ablandarlas y arrancar los remanentes de encía, luego
son lavadas en piletas de agua tibia para dejarlas secar más tarde.
Cuando se ha extraído el aceite queda una masa que es pulverizada y
desecada formando una pasta oscura y espesa. Una tercera máquina la con-
vierte en un polvo muy fino guardándose en bolsas para la exportación, €s
el impropiamente llamado guano de ballena. En los barcos usinas en general
hay un menor aprovechamiento de algumas partes de las ballenas, lo que se
compensa por las mayores capturas. En un día de trabajo un barco puede
cosechar 600 toneladas de aceite y 130 toneladas de carne. Los buques factorías
están muy bien aprovisionados para seis meses, así llevan 300 toneladas de
víveres congelados, desecados o enlatados; 60 toneladas de carne fresca y
pescado. Cientos de toneladas de papas y otros vegetales, 50 cerdos vivos,
existen gabinete de atención médica, rayos X, quirófano, biblioteca, cine.
Existe también en la cubierta delantera un hangar con un helicóptero que
sirve de enlace con los buques balleneros y avista las ballenas.
Como era fácil de prever se juntó una trinidad formada por el arpón-
explosivo, el barco usina y el helicóptero que prácticamente han casi ter-
minado con las ballenas. Esto último ha hecho que ciertos países hayan su-
primido la actividad ballenera por los altos costos que significa que no al-
ds NN
canzan a cubrirse con los magros resultados que se logran por la sobreexplota-
ción. Inglaterra, por ejemplo, lo hizo esperándose que ocurriera con Noruega
sobre todo después que Japón y Rusia decidieron incrementar su actividad
ballenera. Ciertamente estos dos países tienen costos muy bajos y puede todavía
resultarles económicamente conveniente, lo que ciertamente no acontece con
otros países europeos.
La evidente injuria sobre las poblaciones determinó la necesidad de cierta
acción internacional conjunta para evitar la destrucción de estos animales.
En 1936 se realizaron los primeros acuerdos referentes al límite captura. En
1946 comienza a funcionar la International Whaling Commission que llega
a ciertos acuerdos generales en torno a la explotación ballenera; ellos se re-
fieren a zonas vedadas para la caza, la obtención de una talla mínima, no
capturar hembras con pequeños, prohibición de la explotación de algunas
especies en peligro.
Con respecto a las primeras, las limitaciones han sido mínimas, salvo el
impedir que penetren barcos usinas al ártico dada la baja cantidad de ce-
táceos, pero ciertamente más que las recomendaciones de la 1.W.C. influye
la baja rentabilidad de la explotación en el área del polo norte.
En cuanto a la talla ésta ha sido fijada como mínima para “la ballena
de aleta” en 7,6 metros; en la “ballena jorobada” se acepta 10.7 metros, en
cuanto a los cachalotes han indicado 9,1 metros, longitud absolutamente in-
conveniente porque responde exclusivamente a machos impúberes (Esta
dimensión es notablemente menor a la señalada por la 1.W.C., que acepta 10,7).
Según Aguayo (1962) el tamaño más adecuado sería sobre 11,5 metros, donde
se encuentran animales que ya han alcanzado la pubertad.
La prohibición de la caza de los cetáceos ha tenido muy poca aceptación,
bajo esta noción debe entenderse la prohibición total de capturar un deter-
minado cetáceo o la acción controlada de alcanzar un número determinado
de presas. En el primer caso el resultado es bastante triste porque hasta hoy
nunca se ha logrado acuerdo total para evitar la destrucción de un cetáceo
como ha ocurrido por ejemplo con el cachalote que no logró obtener ma-
yoría de votos en la I.W.C. para detener su destrucción, ya que los votos
japoneses y rusos fueron sus mayores opositores. En cuanto a la eficacia de
las restricciones se tienen fundadas dudas que todos cumplan las normas
establecidas y parece ser que algunos suelen sobrepasar las tasas de captura
acordadas, Sin embargo la organización parece ser razonable. En 1959 se acordó
la captura de 15.000 ballenas azules. Los barcos factorías instalados en la
Antártica debían cablegrafiar semanalmente acerca del número de animales
reunidos, a la comisión internacional instalada en Noruega. En las cercanías de
la cuota establecida ordenaba suspender las campañas, razón por la cual el
período de caza se transformaba en una verdadera olimpiada de capturas produ-
O
de colecta se transformaba en una verdadera olimpíada de capturas produ-
ciéndose una acelerada competencia entre las diferentes factorías pesqueras
En 1958 se capturaron 35.997 ballenas entre las que debemos descontar las:
ballenas azules. -
Parece más probable que las limitaciones verdaderas en las capturas de
ballena se originaron por una baja de los animales debido a la sobre-explota-:
ción que determinó una baja del rendimiento en las recolecciones y los altos
costos que cada expedición originaba en países de altos nivelse como Inglaterra
y Noruega. En 1965 debe señalarse una caída del precio de aceite de ballena
en el mercado mundial que determinó un exacto pareo entre ganancias y
gastos que obligó a Noruega a abandonar las actividades de caza de ballenas,
vendiendo o arrendando sus pertenencias a la compañía japonesa Nippon Sui-
san Kaisha, que por su baja mano de obra podía continuar estas actividades.
La captura de hembras con pequeños en general es respetada, pero fre-
cuentemente se capturan muchas hembras preñadas, como ocurrió durante la
expedición japonesa en el antártico en 1959-1960 en que un 209% de las ba-
llenas azules estaban preñadas.
La veda de algunas ballenas es casi simplemente la consecuencia de la
casi total destrucción de sus poblaciones. En un comienzo de las actividades
balleneras las presas más importantes y frecuentes eran las ballenas verda-
deras, Balaena mysticetus y Eubalaena glacialis, los rorcuales más rápidos y
tímidos evadían con mucha eficiencia a los arponeros. El advenimiento del
arpón con carga explosiva fue el principio del fin de los grandes cetáceos,
junto a las ballenas verdaderas, cayeron los rorcuales, tan ágiles como el
azul, el de aleta, las ballenas jorobadas e incluso la ballena boba o “sei whale”.
Estos cambios de especie son la consecuencia de la eliminación de las grandes
lormas y su reemplazo de ellas en el ara insaciable de la codicia humana.
De acuerdo a una exposición de Robert Clarke Eubalaena glacialis antes
abundante está hoy extinguida ;la ballena azul y la de aleta en el tiempo que
se expresaba (1958) se encontraban sobre-explotadas y que la actual explota-
ción del “sei whale” era justamente la consecuencia de ello, sin embargo nadie
aprendía esta lección acerca de la imsensatez humana, por el contrario deri-
vaba la industria a la explotación del cachalote que será en el futuro uno
de esos animales que conocieron por última vez los hombres del siglo veinte
a no ser que medie una veda completa e inmediata. Como hemos visto lo
único que detiene los intereses comerciales son fallas que empiecen a hacer
improductivo el negocio, esperamos qu algún milagro de ese tipo logre salvar
de su pronta extinción a tan maravillosas criaturas.
Vale recordar que Mackintosh calculó que la población total de ballena
azul comprendía unos 150.000 individuos que por efecto de la sobreexplota-
ción se encontraba compuesta por la tercera parte, de allí que propusiera la
— 101 —
suspensión de la caza y una veda de aproximadamente veinte años, desde
1950. Si ello hubiera ocurrido, en el momento actual la población de ballena
azul sería similar a la de 1930, sin embargo se continuó la sobre-explotación
hasta que se acordó en 1970 la veda total, pues bien la recuperación total si
es que ocurre en el mejor de los casos necesita hoy cincuenta años, esto es
el 2020, siempre que un tercio de la población lograra formarse en el año
2000. Una vez más queda de manifiesto los graves errores que se causan por
no seguir la opinión objetiva y desinteresada de los biólogos.
RASGOS GENERALES DE LA ACTIVIDAD BALLENERA
EN CHILE
Los conquistadores que llegaron hasta el país seguramente tuvieron in-
formaciones sobre la fauna ballenera, sin embargo los relatos no son muy
comunes; González de Nájera (1601) refiere que en Chile las ballenas son
muy abundantes en los mares y que se acercaban bastante a tierra, como
pudo verse de los altos cerros que caen sobre el mar. En su expedición por
los canales australes Schouten y Lemaire hacen referencia a la gran cantidad
de ballenas existentes en los mares del extremo sudamericano como igual-
mente de la vigilancia que debía tenerse para evitar golpes contra estos
grandes animales. Brewey (1643) nos habla de la abundancia de ballenas en
el mes de enero afirmando que estaban obligados a mantenerse a barlovento
para evitar chocar con las ballenas que representaban grave peligro para
la nave.
Alonso de Ovalle (1646) se refiere a las ballenas diciendo que hay tal
abundancia de ballenas en el océano chileno que en realidad no puede
saberse en qué lugar del globo existen más; de acuerdo a su información
éstas llegarían delante de Copiapó y Huasco.
Siguiendo las opiniones de González de Najera afirma que “las ballenas
tienen buen provecho a la tierra por el ámbar con que la enriquecen ya
que existe mucho ámbar nadando sobre el agua y que los araucanos sólo se
interesaron cuando los soldados españoles empezaron a buscarlo, encontrando
mucho y bueno”.
El ámbar gris en aquella época era muy apetecido, es un cálculo segre-
gado por el intestino del cachalote que está constituido por restos de ani-
males que utiliza en su alimentación. Generalmente se trata de los picos
córneos de los cefalópodos, envueltos en la masa de este cálculo, que apa-
rece pardo oscuro untuoso como jabón al tacto, fétido, al cortarlo el interior
es gris con olor almizclado no desagradable. Estas formaciones no se sabe si
son normales o patológicas pero el animal puede expulsarlas (recuerdan a
los bezoares o cálculos de los rumiantes) formando las masas flotantes del
— 102 —
ámbar gris. Antiguamente se le estimaba porque se pensaba en su uso tera-
péutico y las ideas sobre su origen eran muy variadas. Según Alonso de Ovalle
que transmitía la opinión de su época “el ámbar gris se criaba” en algunas
peñas y los cachalotes lo comian, pero no pudiendo soportarlo dentro del
estómago se acercaban a tierra vomitándolo”. Afirma que. otros piensan que
se trataba de los excrementos de las ballenas. Algunas ideas más peregrinas
aún suponían que el ámbar gris era producto de la actividad de un tipo de
abejas que vivía en las cercanías del mar, o producto de las raíces o tubérculos
marinos, aun se imaginaba que todo el fondo del mar estaba tapizado por
ámbar que era arrancado en las tempestades o por la acción de las ballenas
que ingiriéndolo lo depositaban en su tubo digestivo. Todas estas disqui-
siciones estrafalarias producto de la imaginación afiebrada muestra los errores
a que llevan la falta de observación, los simples araucanos tenían ideas bas-
tante claras sobre su origen, lo llamaban “meyene” que significa “deyecciones
de ballena”. Ellos no tuvieron más que un interés tardío por colectar escretas
para hacer perfumes como “peau d'Espagne” o píldoras para aromatizar el
café de los árabes.
El aceite —dice Alonso de Ovalle— se explotaba cuando alguna ballena
era arrojada a la playa.
Durante el siglo dieciocho se inició ya la explotación de las ballenas en
sudamérica. En 1766 el almirante Bougainville al retornar a Saint Malo lle-
vaba en su barco L'Aigle un gran cargamento de aceite de ballena y gran
abundancia de pieles de lobos marinos. Durante el período 1788-1790 el
barco “Amelia” de Londres se dedicó a la pesca de cachalotes en la costa
chilena obteniendo 139 toneladas de esperma. El cachalote fue empezado a
utilizarse para emplear su grasa en la fabricación de velas finas; del balón
cefálico se extraía grasa. Cuando en 1825 empezaron a usarse las parafinas
en la confección de velas el “sperm whales” dejó realmente de ser una ba-
llena para esperma y empezaron a drivarse sus productos grasos hacia cosme-
tología y sus dientes para pequeña industria de marfil. El ámbar gris se
seguía explotando y Chile, recolectándolo del mar, se transformó en uno de
los primeros exportadores de esta sustancia.
En 1782 el abate Molina reconocía para Chile la presencia de varias
especies de ballena. Afirmaba que existía la Balaena mysticetus o ballena
grande a quien los indios llamaban yene. Seguramente se trataba de Euba-
laena glacialis o quizás de Balaenoptera musculus; afirma también la exis-
tencia de una ballena chica que los indios llaman icol que según Molina
correspondería a Balaena boops de Fabricius que es lo mismo que Megaptera
novaeangliae o ballena jorobada. Molina expresa que “tiene razones para
creer que todas las especies que habitan los mares del norte fuera de las
— 103 —
dos mencionadas existen igualmente en los mares del sur pero como los na-
turales no se han aplicado a este género de pesquería, le ha sido imposible
averiguar con exactitud la naturaleza de las ballenas”.
Entre: los años 1787 a 1790 los balleneros ingleses que visitaron las
Malvinas y los mares del área austral recolectaron 1385 barriles de aceite de
ballenas que fueron a ochenta pesos el barril. Impresionado el gobernador
de las Malvinas por esta utilidad, escribió a su majestad el rey de España
proponiéndole la instalación de una estación ballenera en aquellas islas,
ésta se logró después en Puerto Deseado. El capitán Jewitt informará que a
bordo de su barco “Heroína”, observó en esa localidad alrededor de cin-
cuenta buques extranjeros que eran en su mayoría balleneros.
Claudio Gay refiere que las costas chilenas fueron invadidas por nu-
merosos balleneros, sostiene que tales pescas sobre la costa chilena realizadas
en su mayoría por ingleses, franceses y americanos tenía como principal
objeto ejercer el contrabando. La mayoría de los barcos se dirigían a la bahía
de Valdivia y a la bahía de San Carlos. Refiriéndose a la Eubalaena glacialis
que toma por la ballena franca del norte es un de las más capturadas dando
en Chiloé alrededor de 80 barriles de aceite, sostiene que este mismo animal
capturado en la bahía de Concepción produce alrededor de 100 barriles.
Sostiene que la “ballena de aleta” no era pescada debido a su gran ligereza;
los cachalotes eran infrecuentes; en lo que respecta a la ballena jorobada el
número de barriles era variable, los animales pequeños producían entre 12 a 16;
los medianos 25 a 30; los animales grandes como máximo producían 60
barriles.
Como expresa Gay las frecuentes e intensas pescas de los balleneros de
los americanos del norte, determinaron que el número de estas ballenas con-
siderable no ha mucho tiempo, con la guerra tan obstinada que se le ha
hecho se han vuelto cada día más raras e ido a refugiarse a lugares más
desamparados.
Entre 1830 a 1832 había noventa y una embarcaciones extranjeras ca-
zando ballenas aforando 30.083 toneladas. Como la caza empezó a disminuir
como anota Gay entre 1841 a 1843 se contaban solamente veintiocho aforando
solamente 9.667 toneladas.
En Chile se quiso formar una Sociedad Ballenera con el objeto de ex-
plotar a Eubalaena en aquella época, sin embargo fracasó, como dice Gay,
el espíritu de asociación en estas comarcas era sumamente escaso y a pesar que
cada ballena podía dar 7-9 quintales de barbas y entre 120 a 180 barriles de
aceite no fueron incentivos suficientes para que ocurriera. Como se vio las em-
barcaciones balleneras dejaron sus hábitos cazadores, desgraciadamente algunos
años después se ideó el arpón explosivo. Como escribió Gay su sentencia se
cumplió “la utilidad de estos animales es bien conocida pues da lugar a tan
— 105 —
numerosos productos que hacen temer su destrucción casi completa”, hoy
no solo está extinguida la ballena glacial, sino también la ballena azul y- la
ballena de aleta y marchan por el mismo camino las ballenas que restan.
Para las actividades pesqueras en el presente siglo” Chile, Perú y Ecuador
han establecido la Comisión Permanente del Pacífico Sur, que 'ha establecido
una serie de conceptos en cuanto a la jurisdicción que les cabe sobre las
costas y la explotación de sus recursos entre los cuales forman parte las in-
dustrias balleneras. Chile posee a lo largo de su costa tres estaciones balle-
neras: una en la estación del golfo de Arauco, conocida como Chome; otra
en las cercanías de Valparaiso que es Quintay y la tercera al sur de Iquique.
Las actividades se realizan en estas estaciones ya que las ballenas son captu-
radas, atadas y toadas por las naves de captura, en ninguno de los tres países
señalados existen barcos usinas y todo el laboreo se hace en tierra.
En 1956 se organizó con intereses noruegos, franceses, panameños y pe-
ruanos una compañía ballenera peruana, que de acuerdo a las condiciones
tripartitas del tratado del Pacífico sur fue autorizada para pescar en las
aguas jurisdiccionales de los países señalados. De acuerdo a la reunión de
diciembre de 1955 se estableció la cuota total para la captura de grandes
cetáceos acordándose 2.100 cachalotes, ya que no habían prácticamente ba-
llenas, Este cetáceo es muy común en las costas de Perú, Ecuador y Chile,
sin embargo hoy está escaseando y ha sido inscrito en el libro rojo de las
especies en extinción.
Las colectas balleneras, de acuerdo a las estadísticas realizadas por las
compañías de Chome y Quintay, excluyendo la nmortina del Molle se han
distribuido en materia de colectas en la siguiente forma.
BALLENAS EN SENTIDO GENERAL CAPTURADAS EN CHILE
ENTRE 1950-1958
Años Physeter “Azul” Sei whale “de joroba”
1950 769 45 — Ls
1951 784 77 2 3
1952 694 142 10 15
1953 798 172 27 5
1954 746 70 26 —=
1955 746 179 33 11
1956 1154 207 47
1957 2299 100 39 5
1958 2062 165 16 -
La explotación de las ballenas indicadas significaron los siguientes ru-
bros, expresados en kilógramos.
Aceite; de: EDEMA. oorsgommiriiós rra e praia 6.173
Aceite de otra y, barbarie ei 1.924.959
Caña dE OSO ¿AA io 8.528
HO ECT id iia ii 1.139.872
Desde 1959 hasta 1963 la explotación ballenera que prácticamente quedó
centrada sobre el cachalote, la ballena jorobada y el sei-whale muestra los
siguientes resultados de acuerdo a los informes del Depto. de Pesca y Caza
(1963).
PRODUCCION EXPRESADA EN TONELADAS
Año Harina Aceite Ballena Aceite esperma
y barbas
1958 74.8
1959 507,9
1960 200 1.769,9 501,9
1961 1.099 2.649
1962 991,2 5.452
1963 1.651,7 1.463,5
Como un corolario a todos los hechos expuestos se puede apreciar que
la sobrexplotación ballenera ha tenido los resultados que los científicos habían
previsto, la abundancia y sobreproducción del krill antártico está revelando
como un espléndido indicador biológico la continua regresión de las pobla-
ciones balleneras, que como apuntara Gay hace ciento cincuenta años su
grandiosa productividad lo ha llevado a su destrucción casi completa.
ZOOGEOGRAFIA
La distribución de los cetáceos en las aguas chilenas es una expresión
local de diversos aspectos de su dispersión general. Ciertamente algunas for-
mas muestran una marcada ubicuidad en ámbitos marinos muy precisos y
hasta relativamente restringidos; otras se dispersan en determinados océanos
o áreas generales del globo, a veces en situación de bipolaridad, hasta aque-
llas especies de carácter cosmopolita que ocupan prácticamente todas las
aguas saladas del globo. La mayoría de los cetáceos conocidos son talasicolas,
o, >. O
aunque se conocen varios géneros fluminicolas ligados a grandes ríos tropi-
cales como el Ganges, Orinoco, Amazonas y La Plata.
La poca precisión de los límites zoogeográficos de muchos cetáceos se
encuentra determinado por variaciones de la temperatura de las aguas que
están aparejadas con el volumen de alimentos que ellas aportan, lo cual de-
termina migraciones en pos del alimento y de la reproducción.
De acuerdo a las ideas iniciales de Sclater y Sclater (1899) la extensión
marina del globo puede ser dividida en varias regiones que dependen de
las grandes masas oceánicas. Así se reconocerían seis regiones marinas.
l.— Región Arctatlántica, extendida en el Atlántico desde las regiones más
boreales del casquete polar hasta los cuarenta grados de latitud norte.
.— Región Mesatlántica, situada desde el límite sur de la anterior hasta las
10)
vecindades del Trópico de Cáncer.
3.— Región Indopelágica, es una extensa zona de aguas pantropicales al sur
de la bahía de Bengala comprendidas entre la costa oriental de Africa,
la costa de la península Indica, el Mar de la China y el borde occi-
dental de Australia, alcanzando hasta el grado cuarenta de latitud sur.
— Región Arctisirénica, son las aguas del Pacífico norte entre el Círculo
Artico hasta los veinte grados de latitud norte.
5.— Región Mesirénica.— Está comprendida en el Pacífico sur desde el Trópico
de Cáncer hasta el Trópico de Capricornio.
6.— Región notopelágica, comprende las aguas situadas al sur del paralelo 40
hasta el círculo Antártico, formando un anillo de aguas frías subantárticas
e
y antárticas.
La especificidad zoogeográfica de estas regiones es relativamente débil
en cuanto a la fauna en general y aún más acentuada en cuanto a la dis-
tribución de los cetáceos. La: región Arctatlántica parece muy favorecida en
lo que respecta a algunos cetáceos característicos de ella como Delphinapterus
leucas, aunque también se le encuentra en la porción más boreal de la región
Arctirénica. El narval Monodon monoceros tiene una distribución parecida
aunque se le observa tanto en el Atlántico como en el mar de Bering en el
Pacífico. Una situación semejante ocurre con Balaena mysticetus. Cierta-
mente estas regiones del esquema zoogeográfico de Sclater y Sclater, muestran
una fauna común de cetáceos, de los cuales hacen excepción el género
Lissodelphis de la región Arctirénica, y varias especies del género Nodus
(= Hyperoodon). La circunstancia d su doble presencia en el Pacífico y
Atlántico norte no es extraña en absoluto por cuanto entre el Pacífico norte
y el Atlántico norte existió una antigua conexión que perduró durante el
Plioceno hasta tiempos Pleistocénicos. Esta conexión de acuerdo a Ekman
tuvo gran influencia en la fauna atlántica. El clima noratlántico varió en la
última parte del terciario entre aguas tibias y subárticas, lo que hizo po-
— 107 —
sible el pasaje de muy variadas formas. El período en que el hielo retrocedió
en la región escandinava es conocido como gotiglacial y en este período
aparecen en esta área Balaena, Monodon y Delphinapterus. Como puede
verse desde el punto de vista cetológico las dos regiones más boreales
(arctatlántica y arctisirenia) ofrecen gran similitud probablemente debido a
estas conexiones cerradas en tiempos recientes.
Un cetáceo al que nos referiremos someramente, Lissodelphis borealis, se le
encuentra en el ártico, y un pariente muy próximo, Lissodephis peronii (Fig. 13)
es característico de aguas subantárticas. Curiosamente £. borealis no vive en
el Atlántico; sus límites más norteños se encuentran en el Mar de Bering
hasta las proximidades de California. La especie Lissodelphis peronii que
algunos consideran emparentada a nivel subespecífico se distribuye en el
Atlántico desde el sur de Brasil, Patagonia, Sud Africa y por el Océano
Pacífico alcanza las costas chilenas, Nueva Zelandia, Tasmania, Nueva Guinea
en el Pacífico Occidental. La distribución de este interesante cetáceo corres-
ponde a lo que conocemos como dispersión bipolar, sobre la cual se han
planteado interpretaciones como las expuestas por Theel,- Pfeffer y Murray
que suponen la bipolaridad como consecuencia de una alteración en el
cinturón tropical de una especie relicta. Si bien es cierto esta teoría parece
desechable y es más posible que la situación actual de este cetáceo se deba
a migraciones como postula Chun para la fauna pelágica. Recientemente
Nishiwaki ha señalado la coexistencia de ambas especies en aguas japonesas
lo que refuerza la suposición que la dispersión geográfica sea debida a mo-
vilización migratoria y que pesea a su infrecuencia el cinturón ecuatorial no
es impermeable al paso de estos delfines.
Existen varias especies como los miembros del género Hyperoodon que
en un tiempo fueron considerados característicos de la Región Arctatlántica
(Sclater y Sclater); sin embargo se han comprobado un número suficiente de
especies que permite catalogarlo como un género de amplia repartición por
todas las regiones marinas, esto mismo se observa con respecto a géneros
como Nodus (= Hyperodon) Lagenorhynchus, Phocoena, Tursiops, Stenella,
Kogia que se encuentran en el océano atlántico, pacífico y en las
otras regiones de distribución marina. De acuerdo a los antecedentes geo-
lógicos el actual océano Pacífico, el océano Atlántico, el mar Mediterráneo,
el océano Indico y el océano Pacífico occidental estuvieron reunidos en el
extenso mar de Tethys. Todos los paleogeógrafos coinciden en la aceptación
de su existencia aunque existen opiniones diferentes en cuanto a su extensión
como al tiempo geológico de duración. Este mar aparece en el cámbrico in-
ferior y con escasas interrupciones locales persistió hasta el final del terciario.
Desde su iniciación hasta comienzos del terciario el mar de Tethis se ex-
tendió considerablemente incluyendo el Mediterráneo y el área del Asia sur-
10 —=
occidental. La fauna indica occidental, del Pacífico, la mediterránea, del
Atlántico tropical, del Pacífico Oriental estuvieron incorporadas en la gran
unidad del mar de Tethis, y ciertamente la comprensión de estas relaciones
históricas nos permite comprender la situación actual de gran parte de la
fauna de cetáceos de las diversas áreas del océano. La aparición del Istmo
de Panamá, acontecimiento geológico que ocurre en el pleistoceno cierra la
comunicación existente entre el Atlántico y el Pacífico,que prácticamente
constituía la comunicación de las cetofaunas de ambos océanos, ya que la
separación del Mediterráneo por la formación de un puente entre Asia y
Africa ocurrió en tiempos miocénicos, separando el Atlántico del Indico.
Hemos señalado que la separación del Atlántico y Pacífico en la región boreal
ocurrió en el terciario último y pleistoceno. La región austral quedó en
cambio abierta a través del Mar de Drake, sin embargo los distintos conjuntos
de aguas en cierta medida tienen efectos limitantes. En todo caso desde
Chiloé a la Tierra del Fuego encontramos la Convergencia Antiboreal cuyas
aguas oscilan entre 14 y 15 grados en verano y 10 a 12 grados en invierno.
Esta gran línea se extiende hasta los 38 a 40 grados de latitud sur. El círculo
antártico está circundado por el conjunto llamado Convergencia Antártica
cuya temperatura oscila entre 3 a 4,5 grados en verano y l a 2 gra-
dos en invierno. Entre la Convergencia Antiboreal y la Antártica se dis-
pone el conjunto de aguas subantárticas. En lo que respecta a Cetáceos es
digno de señalarse el género Cephalorhynchus con dos especies en nuestras
aguas y otras dos más que en conjunto siguen una distribución parecida a la
convergencia antiboreal, aunque se les encuentra en aguas patagónicas y una
de las formas extralimitantes llega en la región indopelágica hasta Sarawak.
La especie C. commersoni se le encuentra en la costa patagónica desde Santa
Cruz al sur, alcanzando las aguas subantárticas, también vive en los canales
y Tierra del Fuego. Siguiendo la convergencia antiboreal alcanza hasta las
proximidades de las islas Kerguelen, la otra especie chilena C. eutropia (Fig. 9)
es característica del Pacífico sur y de la costa de nuestro país desde los 33 a
40 grados sur, lo que corresponde con la distribución antiboreal.
Algunas áreas más tibias del Pacífico se encuentran caracterizadas por
ciertos cetáceos no encontrados en las aguas frías como ocurre por ejemplo
en los cachalotes enanos del género Kogía de mayor incidencia en las regiones
cálidas. Tenemos por ejemplo que ellos han sido encontrados en áreas no
más australes que la costa frente a Valparaiso, teniendo mayor frecuencia
la región de aguas tibias del Perú y Norte de Chile. Physeter catodon, el
cachalote, se encuentra prácticamente desde la Antártica hasta las áreas más
cálidas mostrando una gran tolerancia a los cambios de temperatura. El gé-
nero Berardius representado en nuestro mar exclusivamente por una sola
especie tiene una distribución que va desde los 33 grados latitud sur hasta
+A
la región de los hielos antárticos, siendo un cetáceo de caracteres distribu-
cionales subantárticos, uno de los pocos ejemplos de cetáceo notopelágico
como lo señalaban Sclater y Sclater. También cae en una situación parecida
la ballena pigmea Caperea marginata, aunque algunos ejemplares han sido
registrados en el Océano Indico.
Las ballenas verdaderas como Eubalaena glacialis australis y los balaenop-
teridos como Balaenoptera physalus y B. musculus tienen una distribución
tustral que no solo incluye las áreas subantárticas y partes de la concurrencia
Antboreal sino hasta las frías aguas de la Convergencia Antártica y en sen-
tido opuesto pueden alcanzar las regiones cálidas hacia el norte llegando por
el Pacífico hasta el Ecuador y en el Atlántico las vecindades del Río de
Janeiro. Es muy probable que estas distintas localizaciones geográficas sean
consecuencia de migraciones, hábitos alimentarios y reproductivos.
Los miembros del género Phocoena representados en nuestras aguas por
P. spinipinnis y P. obtusata tienen una distribución a lo largo de la costa
chilena, alcanzando la primera hasta el Perú por el Pacífico y en el Atlántico
hasta las vecindades de Río de la Plata. Phocoena obtusata es relativamente
más restringida en su distribución. En Chile se le observó en las cercanías de
Concepción y personalmente he visto ejemplares en el mar en la región de
Chiloé. En el Atlántico alcanza por el norte hasta Río de la Plata, sigue
por la costa patagónica, habiendo sido registrada de las islas Malvinas
(= Falkland).
En cuanto a otros géneros como Physeter, Orcinus, Pseudorca, Tursiops,
Grampus, Globicephala, Delphinus, Stenella, Megaptera, muestran una dis-
persión que abarca la totalidad del globo, encontrándose en todos los mares
y latitudes conocidas. La condición cosmopolita en algunos casos es restrin-
gida a la temperatura de las aguas, existiendo formas de una mayor inci-
dencia en aguas cálidas o temperadas del globo como ocurre con ciertas
especies de Stenella, Grampus, Pseudorca, en las cuales disminuye su frecuen-
cia en aguas muy frías. En otras oportunidades algunas son más frecuentes
en ambientes fríos como ocurre por ejemplo con Orcinus, siendo probable en
estas últimas que ciertas áreas del globo como las regiones antárticas y árticas
le suministren mayor cantidad de alimentos como otros cetáceos, focas y aves
marinas. Entre los géneros Megaptera, Physeter es muy posible que el cosmo-
politismo sea un fenómeno aparentemente condicionado a migraciones de
poblaciones de una determinada área, como ha sido observado muy clara-
mente en poblaciones antárticas de Megaptera.,
Otra interrogante importante reside en la situación de varios taxones
adscritos al mismo género, que por razones de análisis sistemático suficiente
se conceptúan como una sola especie y en los cuales la mayoría reconocen la
— 110 —
necesidad de una seria revisión de su situación real. Un caso muy ilustrativo
al respecto ha sido la reevaluación de varias especies de Lagenorhynchus in-
cluidos bajo una sola especie.
En todo caso la distribución de Sclater y Sclater mo calza con la disper-
sión de los cetáceos, apenas medianamente en el hemisferio norte existe algo
que pudiera acercarse a la antigua concepción. Ello porque la situación
actual de los océanos era distinta en tiempos pleistocénicos y los diversos
cetáceos pudieron invadir diferentes áreas estableciéndose distintos grados de
especiación en parte responsables de las actuales poblaciones. La fauna de
Cetáceos de Chile es una consecuencia de una proyección muy localizada de
una dispersión global, la mayor o menor frecuencia de determinadas especies
en sus aguas es exclusivamente consecuencia de sus vecindades, entre las cuales
las regiones australes son las de mayor importancia.
GLOSARIO DE NOMBRES
El comercio ballenero ha creado numerosos nombres para designar las
ballenas y otros cetáceos. En nuestro país existen nombres originales y caste-
llanización de nombres ingleses; la presente lista glosario tiene por objeto
señalar el nombre popular en Chile (en algunos casos lo sugerimos, señalán-
dolo con un asterisco), también incluimos la denominación de los balleneros
ingleses y noruegos.
Delphinus delphis delfín común
Stenella coeruleoalba delfín de banda blanca *
Stenella attenuata delfín de remera corta *
Stenella longirostris delfín de hocico largo *
Lagenorhynchus cruciger delfín cruzado *
Lagenorhynchus obscurus delfín oscuro *
Lagenorhynchus australis delfín austral *
Cephalorhynchus commersoni delfín de Commerson *
Cephalorhynchus eutro pia delfín overo *
Pseudorca crassidens falsa orca
Orcinus orca orca o espolarte
Turstops nesarnak tursion
Lissodelphis peronú delfin sin aleta
Grampus griseus calderón de Risso
Globicephala melaena calderón negro
Phocoena spinipinnis tunina negra
Phocoena obtusata tunina vientre blanco *
Physeter catodon cachalote, espamuel (sperm whale)
— 111 —
Kogia breviceps cachalote enano
Kogia simus cachalote enano dentado
Hyperoodon planifrons ballena nariz de botella
Berardius arnouxi ballena berardio *
Ziphius cavirostris ballena de Cuvier
Nodus grayi ballena picuda *
Balaenoptera acutorostrata rorcual menor (minque whale o minkehval)
Balaenoptera borealis rorcual de Rudolphi (sheival, sei whale)
Balaenoptera musculus rorcual, ballena azul, alfahuara (blue whale,
blaahval)
Balaenoptera physalus rorcual común, ballena de aleta (fin whale,
fin back)
Megaptera novaeangliae yubarta, ambaquis (humpback, hunsival)
Eubalaena glacialis raituel, ballena franca (right whale, Nordh-
val).
Caperea marginata ballena pigmea (pigmy right whale, dver-
grettvhal)
INSERTAE SEDIS
Amphiptera pacifica Giglioli
Figs. 39 y 40
1870 Amphiptera pacifica Giglioli Note in. dist. Fauna vert. n. oceano
Viagg. Magenta 1865-68:76.
El presente catáceo fue observado en las cercanías de las islas San Félix
de Chile, nadando en el mar y se propuso para un nuevo género de la nueva
familia Amphipteridae. La descripción dada por Giglioli es notable y cierta-
mente su animal no corresponde a ninguna ballena siendo bastante diferente
de los balenopteridos con los cuales algunos han querido asimilar esta ba-
llena, imaginando que se trataría de un rorcual anómalo. Transmitiré la in-
formación de Giglioli que es altamente ilustrativa. Encontrándose en la escala
del buque adherido a un costado recogiendo una red, a pocos metros del
sitio en que trabajaba apareció una ballena que creyó un balenopterido.
El animal medía alrededor de dieciocho metros de largo, pudiéndola apreciar
y dibujar en muchos detalles. A diferencia de todas las ballenas conocidas
poseía dos aletas dorsales firmes y turgentes, de sección triangular, separadas
entre sí por un espacio mayor de dos metros. La cabeza era bastante larga ma-
yor que la parte del cuerpo que asomaba a la superficie del agua, y que dis-
minuía gradualmente hacia el extremo anterior. La aleta pectoral izquierda
que en un momento salió fuera del agua era completamente falciforme. Las
partes dorsales eran grises verdosas más oscuras, hacia los costados tendía
— 112 —
a aclararse, en la parte anterior también los animales eran más oscuros. La
región gular era clara blanquecina y no pudo observar la presencia de surcos
gulares tan típicos de los balenopteridos.
El animal que parecía bastante curioso estuvo moviendo su mandíbula
dando la impresión que estaba formando un bolo, pudo verle las barbas que
eran francamente negras. Desgraciadamente el tipo de la descripción estaba
vivo y en el mar y nadie ha reencontrado tan bizarro animal.
La especie ha sido comparada con dos animales de doble aleta dorsal
que han sido vistos una sola vez también libres en el mar, uno es Delphinus
rhinoceros de las islas Hawai y Australia; la otra Oxypterus mongitori del
mar Mediterráneo.
Delphinus chilensis Philippi
1896 Delphinus chilensis Philippi Anal. Mus. Nac. Entr. 12:10 Pl. 2 Fig. 3
(feto macho en alcohol).
Podría ser un Delphinus o Stenella.
Delphinus lunatus Lesson
Fig. 45
1826 Delphinus lunatus Lesson Voy. Coquille Zool. 1:182 Pl. 9 Fig. 4.
Localidad típica: Bahía de Talcahuano.
El nombre está basado en un animal visto en el mar. Gay lo menciona,
corrigiendo el nombre popular que le da Lesson de “funenas” diciendo que
las llaman “tuninas”. Seguramente a través de estas referencias es que Ca-
brera ha pensado que se trataría de Phocoena spinipinmis. Sin embargo la
especie representada por Lesson no corresponde a las conocidas de Chile.
— 113 —
1.— Delhpinus delphis; 2.—Stenella attenuala; 3.— Stenella longirostris;
4 — Stenella coeruleoalba; 5.— Lagenorhynchus australis; 6.— Lagenorhyn-
chus obscurus; 7.— Lagenorhynchus cructger.
— 114 —
aduncus; 9.— Cephalorhynchus eutropia; 10.— Cepha-
11.— Globicephala melaena; 12. — Grampus griseus;
8.— Tursiops nesarnak
lorhynchus commersonit;
13.— Lissodelphis peronit.
— 115 —
14.— Orcinus orca; 15.— Pseudorca crassidens; 16.— Nodus grayi; 17.— Ziphius
cavirostris; 18.— Berardius arnouxii.
— 116 —
19.— Physeter catodon; 20.— Kogia simus; 21.— Kogia breviceps; 22.— Hype:
roodon planifrons; 23.— Phocoena spinipinnis; 24.— Phocoena obtusata.
— 117 —
25.— Balaenoptera physalus; 26.— Balaenoptera borealis; 27.— Balaenoptera
acutorostrata; 28.— Megaptera novangliae.
29.— Balaenoptera musculus; 30.— Caperea marginata; 31.— Eubalaena glacialis
australis.
— 119 —
32.— Cráneo de Pliocoena obtusata; 33.— Cráneo de Phocaena spinipinnis;
34.— Cráneo de Orcinus orca.
— 120 —
35.— Cráneo de Cephalorhynchus eutropia; 36.— Cráneo de Berardius arnouxii.
37.— Cráneo de Kogia breviceps; 38.— Cráneo de Kogia simus.
— .121-—
39.— Amphiptera pacifica vista lateral según Giglioli; 40.— Amphiptera paci-
fica vista dorsal según Giglioli; 41.— Delfphinus fitroyi según Waterhouse
(= Lagenorhynchus obscurus); 42. — Delphinus cruciger según D'Orbigny
(= Lagenorhynchus cruciger).
— 122 —
43.— Delphinus superciliosus según Lesson; 44.— Delphinus bivittatus según
Lesson; 45.— Delphinus lunatus según Lesson; 46.— Delphinus malayus según
Lesson; 47.— Delphinapterus lessoni según Philippi (= Delphinapterus peroni).
— 123 —
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EN LOS TALLERES DE LA IMPRENTA DE
LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION (CHILE),
EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 1976. o
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GAYANA tiene por objeto dar a conocer las investiga-
ciones originales del personal científico del Instituto de
Biología de la Universidad de Concepción.
Esta publicación consta de una Serie Botánica, una
Zoológica y una Miscelánea, incluyéndose dentro de cada
Serie trabajos biológicos en su sentido más amplio.
Cada número se limitará a un solo trabajo.
GAYANA no tiene una secuencia periódica, sino que
los múmeros se publican tan pronto como la Comisión
Editora recibe las comunicaciones y su numeración es con-
tinuada dentro de cada Serie.
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INSUTUTO ¡DE PIO EOGRA
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CATALOGO DE LOS ARACH-
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SCORPIONES, OPILIONES, ACARL
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REGION DE CHILE, MAGALLANES,
INCLUYENDO LA ANTARTICA
CHILENA (CHILE)
Por
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EDITORES EJECUTIVOS: Hugo I. Moyano
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CATALOGO DE LOS ARACHNIDA:
SCORPIONES, PSEUDOSCORPIONES, OPILIONES ,
ACARI, ARANEAE Y SOLIFUGAE DE LA XII REGION
DE CHILE, MAGALLANES INCLUYENDO LA
ANTARTICA CHILENA (CHILE)
Por
TOMAS CEKALOVIC K.
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Chile
“Los infinitos seres naturales no podrán perfectamente
conocerse sino luego que los sabios del país hagan un
especial estudio de ellos”.
CLAUDIO GAY. Hist. de Chile, I : 14 (1848).
INDICE DEL CONTENIDO
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ACORAMDEMIIMITENTOS a a daniela Non VUe 0 as Ronda 13
MAPA BIOGEOGRAFICO DE LA PROVINCIA DE MAGALLANES .... 14
GRAVE SPARÍA LOS ORDENES DE. ARAGENTDA E rrrtanono con oo ca eeS des 15
CAIPASE ARACENA ae io oo da oa eaia Di paa sonara t o aToo ss eds INN essa 15
ORDENSCORPIONES A rad so nada eo OS Use sagaado e siSeeo cias 15
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ORDENA.ESEUIDOSCORPIONES: cinco O IA E A /
SUBORDEN CEPBEONTINEA ad ea a ai ci IRSA 17
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SUBORIDENTNEOBISTENEA ana inonninaecon io ci be DO VNa iO esenenensa casio srsocestos id sogas 17
Familia: Vachoniidae ...... pe MR E e a E A Reca EdA 17
Familia: Olpiida€ ..ooccinncnicnononcnnnncnnnanosconononnonnnarncnn neon eoran conan nrn aaron on rra ononanaonnnnos 18
SUBORDEN. GEELTERRINEA: c0onticoncnotodaneno conoca lona cn eo A INoAS SUR ISR adeN dono BRO ISS 18
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QUHAWVERARASEOS OPILIONES DE MAGALLANES cercaccantesonncnnacaornscoiss 20
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Superfamilia: Gamasidoidea ...inciossinirsnessimorenicconoresivadarinsonos cd RIN 31
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Camilla: CUIDIAS: vsirmsriniciina anidan aid 33
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Familia: Tetranychidae ............ A 37
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Familia: SIManMidudze sccivrisyrndras coros edilicio 37
Famulra: ITOMIDICIIOAS lies. ici rr 38
Superfamilia: Hydrachnoidea '.....ccmoomcoonsanrossurorararasuasincorosncaicnnan on RAIN 38
Fanulia:. Halacaridae . coconosveccrientoroncnrtasotrno darodadondra read rod AN 38
Superfamilia:. Hygrobatoidea ..cocinmoiossicmssseiirviud ie ias MOON 4)
Familia: Hydryphantida€ ocio. ooconiompornserasnosarnonnanaanonsoncspogsaonoap enojan e oRtana nos 40
Familia: Clathrosperchonida€ .....oommosossmmrmresserosronsarsoyrosno asesor aa 40
Familia: Hygrobatidae .......ommommmmmsmmssmmsmmssmmesc ross 41
Superfamilia: Lebertioidea .ocnrcirmosenioasisararnoiresoosrravvagso soc 41
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Superfamilia: Limnesioidea i..ommomicomnsos»csnorrodarisnitónos eoabena cion center cl RAR 42
Familia: Limnesiidas :isesrrsoconionocicón:coorñnsnacuencnnaroannsonddlanbl deapilo decidi IN 42
Superfamilia: Pionoidea
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Panas, DuErdda MR O A E da os 4 Me, Lo 60
Pam Eladio. E Aa e A A E 63
a e A A 64
o A 65
Familia: Sparassidae ................ A A A 65
A o IA E IL 65
Familias Pholcidae usas A 67
A dando dde do lll eo ENDE e an O ara cie OO 67
Familia; Linyphiidas csciromiintbilión in ando ra era 69
Eamilia: Clubionidaé:simara ino oa 12
Familia: Anyphaenidae i.imisicióinicrcorteionicinacicar sos ano reso osearo rara va vand rana ORSAI 75
Familla: ¡Araneidae nia cae e A 78
Familia: Zodariidae ................ O E 80
AAA A 80
ODEDES SOLE TICAR o tmcurcriscini ar li 84
Familia: .AMIMOTrECAIdA sirio ir llano SN 84
COORDENADAS DE LOS LUGARES GEOGRAFICOS DE LA XII RE-
GION DE CHILE Y LA ANTARTICA CHILENA 86
CUADRO RESUMEN:.DE. LOS GRUPOS TAXONOMIGCOS oa 89
INDIGE. DE NOMBRES GLIENTIFICOS-> cunda 93
/
/
CATALOGO DE LOS ARACHNIDA: SCORPIONES, PSEUDO-
SCORPIONES, OPILIONES, ACARI, ARANEAE Y SOLIFUGAE
DE LA XIl REGION DE CHILE, MAGALLANES INCLU-
YENDO LA ANTARTICA CHILENA (CHILE)
ATEO R
TOMAS CEKALOVIC K. *
ABSTRACT
A systematic Catalogue of the Magellanic and Chilean antarctic Arach-
nida, including the Orders: Scorpiones, Pseudoscorpiones, Opiliones, Acari,
Araneae and Solifugae with 261 species, 156 genera and 69 families is here
presented.
A complete geographical distribution and an actual bibliography of all
the taxa is also presented.
New records for one specie of Scorpiones, two species of Pseudoscorpiones,
four species of Opiliones and eleven species of Araneae collected during the
past five years, are added.
RESUMEN
Se presenta un Catálogo sistemático de los Arachnida de Magallanes y la
Antártica chilena, incluyendo los Ordenes: Scorpiones, Pseudoscorpiones, Opi-
liones, Acari, Araneae y Solifugae, con 261 especies, 156 géneros y 69 familias.
Se presenta también una completa distribución geográfica y la actual
bibliografía para todos los taxa.
Finalmente se aportan muevos records para una especie de Scorpiones,
dos especies de Pseudoscorpiones, cuatro especies de Opiliones y once especies
de Araneae.
* Conservador de Museo, Departamento de Zoología, Universidad de Concepción, Concepción,
Chile.
po, 1
PROLOGO
La fauna y flora chilena constituyen un significativo ejemplo del aisla-
miento de Chile. Sus eficientes barreras naturales han circunscrito un área, que
aunque de gran variedad entre sus partes, tiene escasa relación con las zonas
limítrofes. El alto endemismo y la gran variedad de expresiones morfológicas
que las especies pueden presentar, derivadas de las condiciones que la latitud
y la altitud les imponen, hacen del estudio de las plantas y animales chilenos
un trabajo especialmente estimulante.
La fauna chilena fue estudiada con poderoso impulso inicial por extran-
jeros especialmente contratados y residentes en el país, o por expediciones
europeas, en cuyo itinerario quedó incluido nuestro territorio. Fue la época
de gloria del estudio de nuestro medio natural. Posteriormente se inicia un
lento y seguro desinterés por esta materia, Nuestros científicos, imitando a los
europeos y norteamericanos, dedicaron su ingenio a materias, según ellos, más
sofisticadas y modernas. En las ciencias naturales, se imponen los estudios
ecológicos y de dinámica poblacional. Este nefasto afán imitativo terminó
haciendo estériles innumerables horas de trabajo ecológico. Nuestros cientí-
ficos y naturalistas, habían imitado los planes de trabajo, pero no consideraron
que esos países habían adelantado de tal modo en sus estudios sistemáticos
que bien podían empezar a interesarse por las interrelaciones de las especies
ya conocidas. En Chile se colectaban miles de muestras que nadie era capaz
de identificar, por lo tanto resultaban imposibles de consignar en publicaciones
científicas y por ende sin valor de análisis. Ultimamente se ha despertado en
nuestro medio científico un honrado interés por abordar problemas que bene-
ficien al país más que a la persona del investigador, de ello ha resultado que
un importante número de hombres de ciencia han vuelto a la sistemática
como su quehacer diario más importante. Así, hemos visto por fin publicadas
monografías de animales y plantas chilenas y dentro de poco tiempo se pro-
ducirán en forma masiva, con el objeto de informar a la ciudadanía, “Guías
de campo”, que permitirá una fácil identificación de los elementos naturales
da lt
Como personalmente he llegado a ser un converso a la sistemática, desde
mis inicios como Ingeniero Agrónomo hasta mi actual trabajo como Biólogo
Sistemático, es que me es especialmente grato introducir al lector en este
trabajo de don Tomás Cekalovié K., Conservador del Museo de Zoología de
la Universidad de Concepción; su paciente labor de recopilación bibliográfica,
de Museo y de terreno, unida a un notable afecto a su tierra natal, hacen de
este Catálogo de los Arachnida de Magallanes y la Antártica una obra de
especiales dimensiones. Será una apreciable ayuda para los estudiosos de la
arachnología chilena y un orgullo para los magallánicos.
Este Catálogo sirva de ejemplo y estímulo para que se hagan trabajos
similares en otros grupos. A un Catálogo lo siguen las monografías, y a éstas,
los estudios ecológicos y poblacionales y fimalmente los estudios aplicados.
¿Cómo podemos estudiar contaminación si no podemos hacer estudios de
seres contaminados o dañados? ¿Cómo podemos comparar su aumento o dis-
minución si no hay una nomenclatura que haga equivalente los datos de un
informe y los siguientes? ¿Cómo podemos comunicar nuestras mutuas expe-
riencias? Chile necesita con urgencia del estudio sistemático de su flora y
fauna. Bienvenido este importante Catálogo y los que lo sigan.
Noviembre de 1976.
Dr. JORGE N. ARTIGAS
Jefe Departamento de Zoología
Instituto de Biología
Universidad de Concepción
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IN TRODUCCLON
Este trabajo constituye la recopilación total de las especies de Arachnida
citadas para la XII Región de Chile (Magallanes), incluyendo la Antártica
Chilena.
Remontándonos a los inicios en relación con los estudios y observaciones
de la fauna arachnológica, podemos citar la presencia de importantes expe-
diciones que pasaron o trabajaron en la región austral, comprendida entre
los paralelos 499 S (Isla Wellington) en la parte norte y los 56% S (Archi-
piélago de los Wollaston y Cabo de Hornos), en el extremo meridional del
continente.
Con de trascendental importancia los estudios realizados por Guerin-
Meneville en el histórico “Voyage de la Coquille” realizado en 1830; pero,
indudablemente, la expedición de mayor envergadura y mejor organizada
fue la que llevó a cabo “La Romanche” en 1882, comandada por el Capitán
Louis Martial. De las recolecciones efectuadas en el sur de Tierra del Fuego
y Bahía Orange, el zoólogo E. Simon describió las primeras especies de Araneae
y Opiliones conocidos para esa zona, dándolo a conocer en “Mission Scien-
tifique du Cap Horn, 1882-1883”.
Con posterioridad Albert Tullgren, en 1901, estudia los Araneae de la
Patagonia de Chile y Argentina, basado en material obtenido por la Svenska
Expeditionen till Magellanderm y describiendo un apreciable número de
nuevas especies. Al año siguiente, nuevamente Eugene Simon, junto a W.
Soerensen estudiaron los especímenes de Araneae y Opiliones de la Ham-
burger Magalhaensische Sammelreise, especialmente dan a conocer una veintena
de especies nuevas de interesantes localidades situadas en las islas chilenas
ubicadas al sur del Canal de Beagle. Posteriormente son numerosos los autores
que describen nuevas especies que están presentes en la región, entre ellos:
C. F. Roewer; C. de Mello-Leitao; E. Ellingsen, etc.
En la última década, 1960-1970, se realizaron algunos estudios mo-
nográficos, revisiones sistemáticas de grupos o catálogos faunísticos, le corres-
pondió al autor de este trabajo junto al aracnólogo uruguayo Pablo San
Martín efectuar la descripción de la primera especie de escorpión para
Magallanes (San Martín y Cekalovié, 1968); Max Beier, del Museo de Viena
en 1964, estudió los pseudoscorpiones de Chile, en el cual describe dos especies
nuevas procedentes de las selvas magallánicas; Wulf Besch, investigador ale-
mán que permaneció en Chile durante dos años, en 1964 da a conocer la
ca leas
revisión sistemática de los Acari dulceacuícolas, trabajo publicado en Ale-
mania; continuando con el estudio de la acarología, diversos autores: H.
Preston; H. Newele; R. W. Stradtmann; P. C. Petterson; J. A. Wallworks;
W. Nixon; T. A. Warren, etc. hacen investigaciones en la Antártica Chilena
y publican sus resultados in J. Linsley “Entomology of Antartica”; los Acari
Oribatidos terrestres de la Patagonia y Cordillera de los Andes, fueron in-
vestigados por la especialista danesa Marie Hammer, publicado en 1962.
Herbert Levi de la Universidad de Harvard dio a conocer en 1963 algunas
nuevas especies de Araneae; R. Calderón de la Universidad de Chile de Val-
paraíso agrega nuevos récords para algunas species quee habitan en Magallanes
y fueron localizados en la región del Parte Nacional “Pérez Rosales”; otros
autores mencionan en sus trabajos varias de las especies citadas en el pre-
sente catálogo. Los Solifugae fueron estudiados por (Muma, 1971), en su
monografía sobre la fauna chilena. El primer hallazgo de un Solifugae para
Magallanes fue dado a conocer por Cekalovié y Quezada, 1969, sobre un
ejemplar encontrado por el autor de este trabajo en la localidad de Rincón
Negro, Ultima Esperanza.
El presente Catálogo está ordenado por grupos sistemáticos; para los
Ordenes se adoptó la nomenclatura actual de Savory, 1972; las familias fueron
presentadas de acuerdo a los últimos trabajos monográficos de diversos autores;
los géneros han sido ordenados alfabéticamente al igual que las especies
dentro de cada género.
Para cada especie se indica la cita original, la localidad típica ,su distri-
bución geográfica y se agregan además las muevas localidades inéditas obte-
nidas del material examinado por el autor obtenido de diversas expediciones
y conservados en las Instituciones que se indican con su sigla respectiva.
La ubicación geográfica de cada especie se indica entre paréntesis, se-
ñalando la “zona” a que pertenece, usando la nomenclatura usada por T.
Cekalovié, 1975, en su “Divisiones Biogeográficas de la XII Región Chilena
(Magallanes)”.
ABREVIATURAS UTILIZADAS
AHMN = The American Museum of Natural History, New York, U.S.A.;
INCO — Museo de Zoología, Instituto de Biología “Ottmar Wilhelm G.”,
Universidad de Concepción, Chile; IPM = Instituto de la Patagonia, Punta
Arenas, Magallanes, Chile; MACN — Museo Argentino de Ciencias Naturales
“Benardino Rivadavia”, Buenos Aires, Argentina; MZC = Museum of Com-
parative Zoology, Harvard University, Cambridge, U.S.A.; MNHN = Museum
National D'Histoire Naturelle, Paris, Francia; PEÑA = Colección particular,
Sr. Luis Peña G., Santiago, Chile.
AGRADECIMIENTOS
El autor desea agradecer a todas las personas que colaboraron en alguna
medida, a la realización del presente trabajo.
Cabe destacar al Dr. Roberto Donoso-Barros, investigador trágicamente
desaparecido y que fuera profesor del Instituto de Biología de nuestra Uni-
versidad, por las ideas e información sobre acarología; al Dr. Jorge N. Artigas,
Jefe del Departamento de Zoología, del Instituto de Biología, y al profesor
Hugo I. Moyano, Editor de “Gayana” del Instituto de Biología, por la co-
laboración prestada.
También vayan mis agradecimientos a especialistas nacionales y extran-
jeros que cooperaron en la identificación de algunas especies o proporcio-
naron una valiosa información bibliográfica, ellos son: Dra. Valeria Vitali
Di Castri, del Museum National D'Histoire Naturelle, Paris; Berta S. Gersch-
man y Rita D. Schiapelli, del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Ber-
nardino Rivadavia”, Buenos Aires; Dr. Norman Platnick, American Museum
of Natural History, New York; Dr. Herbert Levi, Museum of Comparative
Zoology, Harvard University, Cambridge; Dr. Walter C. Sedgwick, Bar M.
Ranch, Boston, U.S.A.; Dr. Martin H. Muma, Silver City, New México, U.S.A.;
Dra. Hildegard Zapfe, Universidad de Chile, Santiago; profesor Carlos Cal-
derón, Universidad de Chile, Valparaíso; Dr. Wulf Besch, miembro de FAO,
Bundesamt fiir Ernáhrung und Forstwirtschaft, Frankfurt am Main Germany;
Sr. Luis Peña G., Universidad Técnica del Estado, Santiago; y finalmente al
Sr. José Bustos por la confección del dibujo que ilustra la portada.
a
MAPA DE LA XII REGION DE CHILE, MAGALLANES
ZONAS BIOGEOGRAFICAS DE MAGALLANES
Tomás Cekalovic K.1974
a 1 ZONA PACIFICO AUSTRAL
|
| EZ 2 ZONA DE HIELO PATAGONICO
|
Liiiinis
| | IZ 3 ZONA DE SELVA AUSTRAL
| TT 4 ZONA DE MATORRAL
5 ZONA DE ESTEPA
0 muaa > 100 Km.
LU
Hb
Fig. 1.— Zonas biogeográficas de la XII Región Chilena, Magallanes,
IT. Cekalovié, 1974.
o
CLAVE PARA LOS ORDENES DE LA CLASE ARACHNIDA
PRESENTES EN MAGALLANES
1.— Abdomen o parte posterior si existe, no segmentado 2
A A A O O eS 3
2.— Cuerpo dividido en dos partes separadas por un pedículo, forma de
E A A A E Soc ARANEAE
2,— Cuerpo globoso no dividido en dos partes, más o menos pequeños
A A A O ACARI
3.— Con un par de pinzas anteriores grades (como de Camarones) econo. 4
3. —Sin un par de pinzas anteriores muy grandes, si las hay son muy
pequeñas Y ESCONUIdAS conoinoncnccnnnnnnnnncnnononannn eco none nn cn reee cnn nnennn nn terror nr nnne nenes 3
4.— Con abdomen prolongado en un larga cola que lleva cinco segmentos
y una vesícula terminal con un aguijón (mayores de 10 MM) oocococanaoa..
A, A A O SCORPIONES
4',— Abdomen no terminado en una cola con aguijón (menores de 10 mm)
A Ali IAE A A a PSEUDOSGO RPIONES
5.— Con forma de araña, patas cortas y muy peludas (en terreno corren
mucho en lugares secos y de mayor calor) ...oconiciccocnnnoconanononos» SOLIFUGAE
5'—Con forma de araña de patas extraordinariamente largas en relación
al cuerpo, ocasionalmente con fuertes espinas. Cuerpo normalmente
muy quitinizado, triangular, subcirculares, globosos (andar lento, há-
DitOs MOCLUTDOS) monaococnncononcanonóanioocnccncnóno cado nocon oro nnndcin nn donan cocoa co nadas OPILIONES
Clae ARACHNIDA Lamarck, 1801
Orden SCORPIONES Leach, 1815
Familia Bothriuridae Simon, 1880
1.— Urophonius paynensis San Martín £« Cekalovic, 1968.
Inv. Zool. Chilenas 13: 82-85, Láms. I-IV, 1 mapa, 2 fotogr.
Localidad típica: Chile, Magallanes: Ultima Esperanza (Cerro Castillo).
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Ultima Esperanza (Cerro
Guido; Barranca Negra; Laguna Amarga; Rincón Negro; Lago Nor-
denskjold; Salto del Payne; Cerro Solitario; La Península; Cerro Castillo;
Laguna Figueroa).
E
Material examinado: Magallanes: 1 ejemplar, Km. 15 N. Estancia Cerro
Castillo, Puerto El Chingue, marzo 8, 1969, “TT. Cekalovié (INCO);
3 ejemplares, Km. 36, N. Puerto Natales, Tres Pasos, marzo, 8, 1969,
T. Cekalovié (INCO); 7 ejemplares, Puente Río Payne, Laguna Amarga,
febrero, 21, 1971, T. Cekalovié (INCO); 2 ejemplares, Puente Río
Payne, Laguna Amarga, febrero, 21, 1971, T. Cekalovié (1IPM); 10
ejemplares, Km. 50 N, Puerto Natales, camino a Cerro Castillo, marzo, 8,
1969, “T. Cekalovié-N. Pavlov, (INCO). (Zonas 4 y 5).
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Orden PSEUDOSCORPIONES Latreille, 1818
Suborden CHTHONIINEA Belier, 1932
Familia Chthoniidae Hansen, 1894
1.— Austrochthonius chilensis magalhanicus Beier, 1964.
Ann. Nat. Mus. Wien 67: 313.
Localidad típica: CHILE, Magallanes.
Distribución geográfica: Chile, Magallanes (sin indicar localidad).
calidad).
Suborden NEOBISIINEA Beier, 1932
(— DIPLOSPHYRONIDA [parte] Chamberlin, 1929)
Familia Vachonriidae Chamberlin, 1947
(= GYMNOBISIIDAE Beier, 1947)
2 — Mirobistum chilense Beier, 1947.
Ann. Nat. Mus. Wien 67: 323-324, Fig. 8.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Seno Otway (Río Caleta).
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Península de Brunswick (Río
Caleta, Río El Ganso, Los Robles).
AA
Material examinado: Magallanes: 1 macho, Río Caleta, marzo, 18, 1971,
B. Marckham, ex-Nothofagus pumilio y Nothofagus betuloides (INCO);
1 macho, 1 hembra y 1 nympha, Río Caleta, marzo, 18, 1971, B. Marck-
ham (1IPM). (Zona 3).
Familia Olpiidae Chamberlin, 1930
3.— Serianus patagonicus (Ellingsen), 1904.
Boll. Mus, Zool. Anat. Torino 19(480):5.
Localidad típica: CHILE o ARGENTINA, Patagonia.
Distribución geográfica: ARGENTINA, Neuquén: Lago Correntoso; Río
Negro: Lago Trébol; CHILE, Coquimbo: 22 millas S. La Serena; Aysén:
Puerto Cristal; Río Murta (Lago Buenos Aires); Magallanes: La Penín-
sula (Lago Toro); Puerto Williams (Isla Navarino); Patagonia (sin in-
dicar localidad). (Zonas 4 y 5).
Suborden CHELIFERINEA Beier, 1932
(- MONOSPHYRONIDA [parte] Chamberlin, 1929)
Familia Chernetidae Menge, 1855
4.— Chelanops (Chelanops) coecus (Gervais), 1849.
Hist. Fis. Pol. de Chile 4: 13, Atlas Lám. 1, Fig. 13.
Localidad típica: CHILE, Llanquihue: Calbuco.
Distribución geográfica: ARGENTINA, Neuquén: Pucará; Río Negro:
Lago Moreno, Lago Nahuel Huapí; Chubut: Lago Puelo; CHILE, Ñuble:
San Carlos; Cautín: 10 millas NE Pucón; Km. 25 E. Temuco; Osorno:
Km. 10 E. Puyehue; Km. 18 W. Purranque; Llanquihue: Los Riscos,
Calbuco, Puerto Montt; Aysén: Río Murta (Lago Buenos Aires), Chile
Chico; Magallanes: Puerto Edén (Isla Wellington). (Zona 1).
5.— Chelanops (Chelanops) michaelseni (Simon), 1902.
Ergbn. Hamburg. Magelh. Sammelr. 6(4): 44-45,
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Agua Fresca,
Distribución geográfica: ARGENTINA, Tierra del Fuego: Estancia Via-
monte, Ushuaia; CHILE, Magallanes: Península de Brunswick (Agua
Fresca, Punta Arenas, Chorrillo de la Piedra, Los Robles); Tierra del
PT A
Fuego (Estancia Rosario, Bahía Inútil, Boqueron); Cueva del Miladón
(Ultima Esperanza); Puerto Williams (Isla Navarino).
Material examinado: Magallanes: 1 macho, Monte Alto (Laguna Kerber),
febrero, 17, 1971, T. Cekalovié (INCO). (Zonas 1, 3, 4 y 5).
Nota: Especie presumiblemente presente en Magallanes.
6.— Chelifer cancroides (Linnaeus), 1758.
Acarus cancroides Lin, 1758.
Syst. Nat. Ed. 10: 616 p.
Localidad típica: EUROPA (Suecia).
Localidad cosmopolita: CHILE o ARGENTINA. Patagonia.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Bahía Orange (Isla Hoste);
vecindades del Cabo de Hornos. (Zona 1).
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Orden OPILIONES Sundevall, 1833
CLAVE PARA LAS FAMILIAS, GENEROS Y ESPECIES DE
OPILIONES DE MAGALLANES
1.— Palpos delicados, tibias y tarsos sin espinas, con uña terminal muy
pequeña o ausente. Tarsos de las patas portando una sola uña
a ide Suborden PALPATORES Thorell.
Familia PHALANGIDAE SimON eonmmniinnos 2
1”.— Palpos robustos, tibia y tarsos con espinas y dientes, presentado
una fuerte uña terminal o garra. Tarsos tercero y Cuarto pro-
VISCO 08 UAM" ERMEIA Puococanandonas: ranrcenrona puomos o sgalo rro iates= NN
A O ps e Auloiilen LANIATORES Thorell.
Familia GONYLEPTIDAE Simon emccmooo 7
2(1).— Patela y tibia de los palpos con pequeñas apófisis apical interna.
Segundo segmento de los queliceros con apófisis aguda o den-
tículos cerca de la base de los dedos ...........ooosommmsomoss.mmoondasiacnsiin
MORA 0 AAA Género Thrasychirus .....iooopopoononuranoooasaga caian
2'.— Patela y tibia de los palpos con pequeña apófisis apical interna,
la tibia a menudo sin apófisis. Segundo segmento de los quelí-
ceros sin apófisis aguda o dentículos cerca de la base de los dedos
aria UR AU AT, GENETO! PAFESYCA TUS dirias
3(2).— Quelíceros muy largos, el basiquelícerito tiene la misma longitud
que el prosoma, y sobrepasa mucho el nivel del margen frontal
prosomático al replegarse; el segundo segmento tiene un apófisis
agudo antero-lateral al lado de la base de los dedos ....................
A ADA T. gulosus Simon (machos)
3",— Quelíceros cortos, el basiquelícerito equivale a la mitad de la
longitud del prosoma, y no sobrepasa el margen frontal pro-
SGHIALIGO, (AL REDIERALSO erioiinenc Lo larns dins dospho op didedidriars «lead elos: ¿EN
4(3”).— Segundo segmento de los quelíceros liso, con una pequeña apó-
fisis roma antero-lateral cerca de la base de los dedos ................
PIDA EAS ON T. dentichelis Simon (machos)
4'”.— Segundo segmento de los quelíceros con dentículos en la parte
amtero-lateral, cerca dela baserde los. dedos mitin
PA E sosnssnencancasa LD. modestus Simon (machos)
5(2”).— Patela y tibia de los palpos con apófisis pequeña eocmmcnconcimmm.»
5',— Patela de los palpos con apófisis pequeña y tibia sin apófisis ......
e enana T. modestus Simon (hembras)
6(5).— Cara dorsal y ventral con cortos pelos obscuros comspicuos. Con
una extensa mancha mediana color castaño obscura en el episto-
soma que llega al prosoma. Sin manchas rosadas en el epistosoma
cialliri a al. dentichelts' Simon (hembras)
6'.— Cara dorsai y ventral con cortos pelos claros inconspicuos. Mancha
mediana a tocar el prosoma. Con manchas rosadas laterales en
A A A A
7(1).— Escudo dorsal u opistosomático dividido en cinco áreas y con
o A A
O
7'.— Escudo dorsal u opistosomático dividido en cuatro áreas y con
cuatro surcos transversales
nr rrrrnnrrrmmn... ..rrrrmrsrsrsosrsrrasmormrprsrrrrsss....
A TO A Subfamilia GONYLEPTINAE Simon
E osa as AIN Sadocus polyacanthus (Gervais)
8(7).— Fémur de los palpos con una espina subapical interna e. y
8'.— Fémur de los palpos sin espina subapical interna 11
9(8).— Areas cuarta y quinta del scutum inermes, el área cuatro dividida
e Discocyrtus modestus (Walckenaer)
9'.— Areas cuarta y quinta del scutum armadas, el área cuatro a me-
Udo dividida” ctra 10
10(9').— Areas primera y segunda del scutum armadas, el área uno dividida
att 0 Lycomedicus planiceps (Guerin)
10'.— Areas primera y segunda del scutum ¡Nermes .coininioninnonnnncnannonoss
a AAA . Pachylus chilensis (Gray)
11(8”).= Cámara: ocular ¡imermes. id AA A 12
11". Cámara ocular ¡mada rio ir 13
12(11).— Opérculo anal y área quinta del scutum con una espina, área
p y q
cuatro con dos tubérculos. .............. A A a a
12”.— Opérculo anal y áreas cuatro y cinco del scutum inermes, áreas
dos y tres con tubérculos .............. O A A
E EA Chilegyndes phillipsoni Roewer
13(11”).—- Cámara ocular y área quinta del scutum armada de una fuerte
espina y nunca Con tubérculos ..........i.c.:.soccooicitcin score
PARA de RA 4 Acanthopachylus aculeatus (Kirby)
13”.— Cámara ocular armada con dos tubérculos, a veces puede llevar
dos espinas, área cinco inerme o con dos tubérculos ica mmm. 14
14(13').— Areas uno, dos, cuatro y cinco del scutum y tergitos libres uno
y dos armadós con dos 'tubérculos ¿eii ciaiicdonció. .osiciolitidans AECI oa
ir cita Metabalta hostilis Roewer
EN >
Orden OPILIONES Sundeval, 1835
(- PHALANGIIDA Perty, 1833)
Suborden PALPATORES Thorell 1876
Familia Phalangiidae Simon, 1879
Subfamilia Leiobuninae Banks, 1893
1.— Thrasychirus dentichelis Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 142, Lám. 3, Fig. 21.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Isla Hoste (Cerro Sentry Boxes).
Distribución geográfica: ARGENTINA, Río Negro (Isla Victoria); Santa
Cruz (Bahía Aguirre; Ushuaia; Isla de los Estados). CHILE, Santiago
(Quebrada Macul); Valdivia: Corral; Magallanes: Isla Hoste (Cerro
Sentry Boxes); Isla Navarino. (Zona 1).
Material examinado: Magallanes, 1 hembra, Península de Brunswick,
Puerto del Hambre, abril, 4, 1971, F. Gómez (INCO); 1 hembra,
Puerto del Hambre, abril, 4, 1971, F. Gómez (IPM); 2 ejemplares
Península de Brunswick, Río San Juan, febrero, 8, 1974, C. Strauss
(INCO); 1 hembra, Isla Nueva, abril, 1972, Peña-Barría (INCO); 1 hem-
bra, Isla Nueva, abril, 1972, Peña-Barría (PEÑA). (Zonas 1 y 3).
2.— Thrasychirus gulosus Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 143, Lám. 3, Figs. 22-23.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Isla Hoste (Cerro Sentry Boxes).
Distribución geográfica: ARGENTINA, Santa Cruz: Isla de los Estados
(Puerto Roca). CHILE, Magallanes: Isla Hoste (Cerro Sentry Boxes);
Península de Brunswick (Punta Arenas, mayo, 3, 1959). (Zonas 1 y 4).
3.— Thrasychirus modestus Simon, 1902.
Ergeb. Hamburg, Magelh. Sammelr. 2: 46.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Isla Hoste (Cerro Sentry Boxes).
Distribución geográfica: ARGENTINA, Santa Cruz: Tierra del Fuego
(Ushuaia); CHILE, Magallanes: Isla Hoste (Cerro Sentry Boxes), Isla
Navarino (Puerto Pantalón).
e >
Material examinado: CHILE, Magallanes, 1 hembra, Península de
Brunswick, Río El Ganso, diciembre, 31, 1962, T. Cekalovié (INCO);
2 hembras, Punta Arenas, febrero, 16, 1963 T. Cekalovié (INCO);
| hembra, Punta Arenas, febrero, 16, 1963, TT, Cekalovié (1PM); 10
ejemplares, Isla Madre de Dios, Caleta Henry, Octubre, 7, 1972, H.
Moyano (INCO). (Zonas 1, 3 y 4).
Suborden LANIATORES Thorell, 1876
Familia Gonyleptidae Simon, 1879
Subfamilia Gonyleptinae Simon, 1879
4 — Sacodus polyacanthus (Gervais), 1844.
In Walckenaer, Hist. Nat. Inst. Apt. 4: 576.
Localidad típica: CHILE, Magallanes.
Distribución geográfica: ARGENTINA, Neuquén: (Lago Curhué Grande;
Correntoso); Río Negro (Puerto Blest; Lago Hess; Lago Frías); CHILE,
Aconcagua: (Sin indicar localidad); Valparaiso: (Valparaíso); Santiago:
(Santiago); Concepción: (Concepción); Valdivia: Estero Estancilla; Co-
rral; Valdivia); Llanquihue: (Puerto Montt); Magallanes: (Estrecho de
Magallanes; Patagonia).
Subfamilia Pachylinae Roewer, 1913
5.— Acanthopachylus aculeatus (Kirby), 1819.
Trans, Linn. Soc. London 12: 452,
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Estrecho de Magallanes.
Distribución geográfica: GUAYANA FRANCESA; PARAGUAY; BRA-
SIL, Río Grande do Sul (Uruguaiana); URUGUAY, Montevideo
(Sayage; Punta Carreta); Lavalleja (Aguas Blancas; Cerro Are-
quita); Tacuarembó (Punta Arroyo Laureles); Maldonado (Sierra
de las Animas); Treinta y Tres (Quebrada Cuevas); Colonia (Carmelo);
ARGENTINA, Misiones: Santa María; Chaco: Resistencia; Salta:
Pampa Grande; Santiago del Estero: Río Salado; Santa Fe (sin indicar
localidad); Corrientes: (Colonia Carlos Pellegrini; Yapeyú); Entre Ríos:
Concordia; Palmar; Córdoba (Alta Gracia; El Sauce en Calamuchita;
mo
los Sauces); San Luis: Alta Sierra de San Luis; Buenos Aires: (Adrogué;
Acasusso; Arroyo El Pescado; Balcarce; Bella Vista; Belloc; Burzaco;
Carapachay en el Delta; Castelar; Cañada Arregui; City Bell; Chapal-
malal; Chascomús; Chivilcoy; Isla Martín García; Florencio Varela;
Floresta; Ing. Maschwitz; Jeppener; Juárez; José C. Paz; Laguna La
Brava; Laguna La Salada; Las Flores; La Plata; Lobería; Luján; Monte
Veloz; Moreno; Pilar; Punta del Indio; Punta Piedras; Rosas; San
Isidro; San Miguel; Sierra Chica; Sierra de la Ventana; Sierra La
Pelerina, cerca Mar del Plata; Tandil; Tigre; Verónica; Vitel; Zelaya);
CHILE, Magallanes: Estrecho de Magallanes (Zona 1).
6.— Acanthoprocta pustulata Loman, 1899.
Zool. jahrb. Suppl. 5:12.
Localidad típica: CHILE, Valdivia: Corral.
Distribución geográfica: CHILE, Valdivia: Corral; Magallanes: Estrecho
de Magallanes. (Zona 1).
7.— Chilegyndes phillipsoni Roewer, 1961.
Senck. Biol. 42(1-2):101, Lám. 19, Fig. 10.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Península Muñoz Gamero.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Península Muñoz Gamero,
2.800 ft. (Zona 1 o 6).
8.— Discocyrtus modestus (Walckenaer), 1847.
In Walckenaer, Hist. Nat. Ins. Apt. 4: 576.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Estrecho de Magallanes.
Distribución geográfica: CHILE, Valdivia: Valdivia; Magallanes: Estrecho
de Magallanes; Patagonia. (Zona 1).
9.— Eubalta meridionalis (Soerensen), 19
Ergbn. Hamburg. Magalh. Sammelr. 2: 22,
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Canal Beagle (Tierra del Fuego).
Distribución geográfica: ARGENTINA (Canal Beagle); CHILE, Maga-
llanes: Canal Smith; Tuesday Bay; Canal Beagle; Bahía Gletscher;
Tierra del Fuego.
Material examinado: Magallanes, 1 macho, Península de Brunswick, Cho:
rrillo de la Piedra, octubre, 29, 1960, T. Cekalovié (INCO); 1 macho,
Península de Brunswick, Laguna Parrillar, diciembre, 12, 1965, T.
Cekalovié (INCO). (Zonas 1, 3 y +).
10.— Lycomedicus planiceps (Guerin), 1830.
Iconogr. Regne Animal 3: 13.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Isla Hoste.
Distribución geográfica: ARGENTINA ?: Buenos Aires (Baradero?);
CHILE, Santiago: Santiago; Magallanes: Isla Hoste; Estrecho de Ma-
gallanes. (Zona 1).
11.— Metabalta hostilis Roewer, 1913.
Arch. Naturg. 79A(4): 61-63, Fig. 29.
Localidad típica: CHILE, Concepción: Concepción.
Distribución geográfica: CHILE, Concepción: Concepción; Magallanes:
(sin indicar localidad).
Material examinado: Magallanes, 2 machos y 13 hembras, Península de
Brunswick, Río San Juan, febrero, 8, 1974, C. Strauss (INCO). 1 ma-
cho y 3 hembras, Península de Brunswick, Río San Juan, febrero, 8,
1974, C. Strauss (IPM). (Zona 3).
12.— Pachylus chilensis (Gray), 1833.
Griffith Anim. Kingdom 13: 20, Fig. 2.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Estrecho de Magallanes.
Distribución geográfica: URUGUAY: (Sin indicar localidad); ARGEN-
TINA, Córdoba: San Luis (Sin indicar localidad); Mendoza: (Aconca-
gua, Roewer, 1929, puede ser de Chile?); Buenos Aires (Sin indicar
localidad); Santa Cruz: Estrecho de Magallanes; CHILE, Valparaíso:
Valparaíso; Quilpué; Viña del Mar; Casablanca; Santiago: Santiago;
Talca: (Talca; Pocillas); Cautin: Temuco; Valdivia: Valdivia; Llan-
quihue: Maullín; Magallanes: Estrecho de Magallanes. (Zona 1).
NoTa: Especies presumiblemente presentes en Magallanes.
=U5S
Familia Triaenonychidae Pocock, 1903
Subfamilia Triaenonychinae Pocock, 1903
13.— Diasa michaelseni Soerensen, 1902.
Ergebn. Hamburg. Magalh. Sammelr. 2: 11.
Localidad típica: Patagonia?
Distribución geográfica: ARGENTINA, Río Negro (Lago Nahuel Huapí;
Lago Frías); CHILE, Valdivia: Fundo Putabla; Patagonia?
14.— Triaenonyx chilensis Sorensen, 1902.
Ergebn. Hamburg. Magalh. Sammelr. 2: 7.
Localidad típica: Patagonia.
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt; Patagonia
(sin indicar localidad).
15.— Triaenonyx corralensis Roewer, 1914.
AECA. NACI BUDA > sisas
Localidad típica: CHILE, Valdivia: Corral.
Distribución geográfica: CHILE, Valdivia: Corral; Patagonia (Sin indicar
localidad).
16.— Triaenonyx dispersus Roewer, 1914.
ATC. Natur, BULA: enoninancisa
Localidad típica: Patagonia.
Distribución geográfica: CHILE, Maule: Cauquenes; Concepción: San
Vicente; Cautín: Temuco; Valdivia: Valdivia; Llanquihue: Puerto
Montt; Patagonia (sin indicar localidad).
17.— Triaenonyx rapax Sorensen, 1886.
Die. Arach. Austral Lio.
Localidad típica: Patagonia.
Distribución geográfica: CHILE, Cautín: (Villarrica; Coipué); Patagonia
(sin indicar localidad).
18.— Triaenonyx valdiviensis Soerensen, 1902.
Ergebn. Hamburg. Magalh. Sammelr. 2: 9,
Localidad típica: CHILE, Valdivia: Valdivia.
Distribución geográfica: ARGENTINA, Neuquén: Pucará; Río Negro
(Isla Victoria; Lago Fría): CHILE, Santiago: (Quebrada Macul; San-
tiago); Valdivia: (Fundo Putabla; Valdivia; Corral); Aysén: Puerto
Aysén; Patagonia (sin indicar localidad).
INCERTAR. SEDES
Familia Gonyleptidae Simon, 1879
Subfamilia Pachylinae Roewer, 1913
19.— Metagyndes martensi (Soerensen), 1902.
Ergebn. Hamburg. Magalh. Sammelr. 2: 32,
Localidad típica: Patagonia.
Distribución geográfica: ARGENTINA?, Buenos Aires (Ensenada, quizás
corresponda a Ensenada, Llanquihue, Chile); CHILE, Llanquihue:
(Maullín; Ensenada); Patagonia (sin indicar localidad). Lagatovais;
Ivellón? (Nota del autor: Las localidades de: Lagatovaia e Ivellón, no
corresponden a lugares geográficos de Chile).
20.— Metagyndes pulchella (Loman), 1899.
Zool. Jahrb. Suppl. 4(2): 8.
Localidad típica: CHILE, Valdivia: Corral,
Distribución geográfica: ARGENTINA, Neuquén: Lago Lácar; Río Ne-
gro (Bariloche; Correntoso; Isla Victoria; Lago Fría); CHILE, Valpa-
raíso: Valparaíso; Arauco: Contulmo; Valdivia: Corral; Patagonia (sin
indicar localidad).
21.— Spinivunus adumbratus Roewer, 1943.
Senck. Biol. 26(1-3): 24-25, Lám. 2, Fig. 15.
Localidad típica: CHILE, Sur de Chile.
Distribución geográfica: CHILE, Sur de Chile (sin indicar localidad).
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Localidad típica: CHILE, Antártica: Estrecho Gerlache.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Islas Shetland del Sur; Pe-
nínsula Antártica (Isla Argentina, Isla Torgeisen, Costa Graham,
Isla Anvers, Isla James Ross, Isla Green, Costa Danco); Isla Livings-
ton; Isla Decepción; Puerto Yankee.
dit e
Familia Parasitidae Oudemans, 1901
3.— Parasttus navicularis (Gervais), 1849.
Hist. Fís. Pol. de Chile 4: 42.
Localidad típica: CHILE (sin indicar localidad).
Distribución geográfica: CHILE. Toda la República; Magallanes: Tie-
rra del Fuego; Isla Navarino (Puerto Toro). (Zona 1).
Familia Halarachnidae Oudemans, 1906
4.— Halarachne miroungae Ferris, 1925.
Parasitology 17: 166.
Localidad típica: CHILE, Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Base
Gabriel González Videla), en Mirounga leonina “elefante marino”;
Mirounga angustirostris “elefante marino”; Phoca vitulina richards
“foca común; Pygoscelis papua “pinguino papua”.
5.— Orthohalarachne magellanica Finnegan, 1934.
Discovery Reports 8: 319-328.
Localidad típica: CHILE, Magallanes (En las fosas nasales del “león
marino” Otaria byronia.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes. (Zonas 1 y 5).
Familia Laelaptidae Berlese, 1892
Subfamilia Laelaptinae Berlese, 1892
6.— Laclaps brunneus Kramer, 1898.
Ergeb. Hamb. Magalh. Sammelr. 22: 24.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego (Zona 1)
7.— Laelaps (Eulaelaps) grahamensis Trágardh, 1908.
Wiss. Ergeb. Schwed. Sudpolar Exped. 5: 15,
Localidad típica: CHILE, Antártica: Tierra de Graham.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Tierra de Graham (Mount
Bransfield).
e, E
Superfamilia UROPODINOIDEA Kramer, 1881
Familia Cillibida: Trágardh, 1944
8.— Cibilla rectangularum (Kramer), 1898.
Ergeb. Hamb. Magalh. Sammelr. 22: 25.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zonas
2 y de
Suborden 7IJXODIDES Leach, 1815
Familia Argasidae Canestrini, 1890
9.— Otobius megnini (Dugés), 1834.
Ann. Sci. Nat. Paris (Sér. 2), 1.
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: ARGENTINA, Catamarca; Córdoba; San Luis;
CHILE. (Norte y centro del país). Parasitando el conducto auditivo
externo de caballos, ovejas, perros, vacunos y algunas aves; Maga-
llanes: (Sin indicar localidad).
Familia /xodidae Murray, 1877
10.— Amblyomma parvitarsum Neumann, 1911.
Das Tierreich.
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: ARGENTINA, Jujuy; Neuquén; Río Negro;
Chubut; Santa Cruz (parásito de: guanaco, vicuña, vacuno, oveja,
avestruz petiso); CHILE. Sin indicar localidad, parásito de: vicuña,
guanaco, llamas, alpacas; Magallanes: sin indicar localidad, ectopará-
sito de Lama guanicoe “guanaco”. Posible parásito de: Vicugna vi-
cugna “vicuña”, Bos taurus “buey”, Ovis aries “oveja”, Pterocnemis
pennata pennata “avestruz”, Lama glama “llama” y Pacos lama “al-
paca para los mamiferos presentes en Magallanes,
e Y
11.— /xodes auritulus Neuman, 1904.
Arch. Parasitol, 8: 450.
Localidad típica: No se obtuvo información exacta, posiblemente:
Antártica?
Distribución geográfica: ARGENTINA (Tierra del Fuego); BRASIL;
CANADA; COSTA RICA; GUATEMALA; PERU; ESTADOS UNI-
DOS; NUEVA ZELANDIA; CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
(Zona 4).
12.— Ixodes ricinus (Linnaeus), 1758.
Syst. Nat. Ed. 10: 625.
Localidad típica: EUROPA.
Distribución geográfica: Cosmopolita; ARGENTINA, Tucumán; Entre
Ríos; CHILE. Diversos lugares del centro de Chile, sin indicar lo-
calidad, parásito de: Diuca diuca diuca “diuca”; Agriornis livida
livida “Zorzal mero”; Magallanes: sin indicar localidad exacta, pa-
rásito de Turdus falklandii magellanicus “zorzal común”, también
parasita Bos taurus “buey”, Equus caballus “caballo”.
13.— Ixodes uriae White, 1852.
Journal of Voyage in Baffin's Bay. 2: 210.
Localidad típica: Posiblemente Antártica?
Distribución geográfica: ARGENTINA, Tierra del Fuego; CHILE,
Antártica (Isla Decepción), Magallanes: Cabo de Hornos en Pygoscelis
adeliae “pinguino de Adelia”; Pygoscelis antarctica “pinguino papua”;
Daption capensis “petrel pintado”; Chataracta loennbergi “salteador”;
Macronectes giganteus “petrel gigante”.
Suborden THOMBIDIFORMES Reuter, 1909
Superfamilia PROSTIGMATOIDEA Kramer, 1877 -
Familia Eupodidae Koch, 1842
(= PENTHALEIDAE Oudemans, 1931)
14.— Protereunetes minutus Strantmann, 1967.
In J. Lindsley. Entomology of Antartica 10:55-56, Fig. 1, a-g.
En 7 O
Localidad típica: CHILE, Antártica. Península Antártica; Isla Anvers,
Islas Shetlands del Sur, Isla South Orkey.
Familia Penthalodidae Thor, 1933
15.— Stereotydeus villosus (Trouessart), 1902.
Coll. Nat. Hist. “Southern Cross”, p. 227.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Península Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Isla
Anvers), Islas Shetland del Sur (Isla Rey Jorge, Isla Livingston, Isla
Decepción).
Familia Bdellidae Dugés, 1834
Subfamilia Bdellinae Grandjean, 1938
16.— Bdella symetrica Kramer, 1898.
Ergeb. Hamb. Magalh. Sammelr. 25: 11-14.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Isla Navarino (Puerto Toro).
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego; Isla
Navarino (Puerto Toro). (Zonas 1 y 3).
17.— Bdella uncinata Kramer, 1898.
Ergeb. Hamb. Magalh. Sammelr. 25: 11-14.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Isla Navarino (Puerto Toro).
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego; Isla
Navarino (Puerto Toro) (Zonas 1 y 3).
Familia Rhagidiidae Oudemans, 1922
18.— Rhagidia gerlachei (Trouessart), 1903.
Res. Voy. du S. Y. Bélgica Zool. p. 4.
Localidad típica: CHILE, Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Islas Shetland del Sur; Islas
Greenwich; Península Antártica.
19.— Rhagidia leechi Strandtmann, 1963.
Pacific. Ins. 5(2):463, Figs. 34-40.
Localidad típica: CHILE, Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Decepción.
Familia Tydeidae Kramer, 1877
20.— Tydeus erebus Strandmann, 1967.
In J. Lindsley. Entomology of Antartica 10: 70-71, Fig. 10,
Localidad típica: CHILE, Antártica: East Antártica (Isla Mule).
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: East Antartica (Isla Mule).
21.— Tydeus tilbrocki Strandmann, 1967.
In J. Lindley. Entomology of Antartica 10: 71-74, Fig. 11.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Isla Danco).
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Isla
Danco), Isla Decepción.
Familia Pachygnathidae Kramer, 1877
(= NANORCHESTIDAE Grandjean, 1937)
22.— Gainta nivalis Trouessart, 1914.
Deux. Exped. Ant. Fran. 16 pp-
Localidad típica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Isla Peter-
mann).
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Isla
Petermann), sobre algas.
23.— Nanorchester antarcticus Stradmann, 1963.
Pacific Ins. 5(2): 470, Figs. 55-59.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Isla Ross (Observation Hill).
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Decepción; Península
Antártica (Isla Anvers); Isla Ross (Observation Hill).
0
Familia Tetranychidae Donnadieu, 1875
24.— Bryobia praetiosa Koch, 1835.
In Panzer. Ins. Germ. Heft. 133.
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: Cosmopolita. CHILE, Magallanes: Tierra del
Fuego (Zonas 3, 4 y 5).
Familia Demodicidae Nicolet, 1855
25.— Demodex canis Leyding.
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: Cosmopolita. CHILE, Magallanes: (Sin indicar
localidad), vive en asociación con el “Bacterio” Staphylococcus pyo-
genes albus produciendo la sarna en Cannis familiaris “perro”.
Familia Erythrasidae Oudemans, 1902
26.— Fallopia protractus (Kramer), 1898.
Ergeb. Hamb. Magalh. Sammelr. 25: 8-10.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego (Zona 1).
Familia Smaridiidae Kramer, 18378
27.— Smaris scopula “Trouessart, 1903.
Exp. Antarctiques Belge.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Ultima Esperanza.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Ultima Esperanza (En
troncos podridos de Nothofagus antarctica “ñirre” (Zonas 3, 4 y 5).
A y
Familia Trombidiidae Leach, 1815
Subfamilia Trombidiinae Thorell, 1935
28.— Trombidium pectineus Kramer, 1898.
Ergeb. Hamb. Magalh. Sammelr. 25:
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Isla Navarino; Isla Picton. (Zonas 1 y 4).
Superfamilia AHAYDRACHNOIDEA Leach, 1815
Familia Halacaridae Murray, 1876
Subfamilia Rhombognathinae Viets, 1927
29.— Rhombognathus gressitti Newell, 1967.
In Linsley Entomology-of Antarctica 10: 83-85, Figs. 1-7.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Isla Anvers (Biscoe Point).
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Anvers (Biscoe Point);
Islas Shetland del Sur.
30.— Rhombognathus magnirostris lionix Trouessart, 1889.
Ann. Mag. Nat. Hist. 5(6)26:
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zo-
nas 1, :3.:0. 5).
31.— Rhombognathus plumifer (Trouessart), 1889,
Ann. Mag. Nat. Hist. 5(6)26:
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 1).
32.— Rhombognathus (Rhombognathides) trionyx “Trouessart,
1889.
Ann. Mag. Nat. Hist. 5(6)26:
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zo-
nas 1, 3 o 5).
E
Subfamilia Halacarinae Viets, 1927
33.— Agave drygalskii (Lohmann), 1907.
Schr. Naturw. Ver. Sch. 14: 6-9.
Localidad típica: CHILE, Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica.
34.— Copidognathus liouvillesr "Trouessart, 1914.
Jeuxieme Exp. Antarctique Francaise. 16 pp.
Localidad típica: CHILE, Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Mar
de Bellingshausen).
35.— Copidognathus longirostris (Trouessart), 1896.
C. R. Acad. Sci. Paris 107:
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 1).
36.— Copidognathus obsoletus "Trouessart y André, 1938.
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 1).
37.— Copidognathus simonis (Lohmann), 1907.
Schr. Naturw. Ver. Sch. 14: 12.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Mar
de Bellinghausen); Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 1).
38.— Halacarus (Halacarellus) armatus (Kramer), 1898.
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 1).
39.— Halacarus (Halacarellus) harioti harioti (T'rouessart), 1899.
Ann. Mag. Nat. Hist, 5(6)26:
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 1).
e: ODA
40.— Halacarus (Thalassarachna) novus (Lohmann), 1907.
Schr. Naturw. Ver. Sch. 14: 7-10,
Localidad típica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Isla Peter-
mann).
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Isla
Petermann).
Subfamilia Lohmannellinae Viets, 1927
41.— Lochmannella falcata falcata (Hodge), 1863.
Trans. Tyneside Nat. Field, Club. 5.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 1).
Superfamilia AYGROBATOIDEA Koch, 1842
Familia Hydryphantidae Piersig, 1896
Subfamilia Hydryphantinae Piersig, 1896
42.— Hydryphantes jujuensis Nordenskjold, 1904.
Arkiv. fór Zool. 3: 395-396, fig. 172.
Distribución geográfica: ARGENTINA, Neuquén (Las Lajas); Jujuy
(Laguna Colorada); CHILE, Santiago: Lo Valdés; Cautín: Villarrica;
Magallanes: Laguna Amarga (Zona 5).
Familia Clathrosperchonidae Lundband, 1936
Subfamilia Clathrosperchoninae Lundband, 1936
43.— Notosperchonopsis pauciscutata (Viets), 1955.
Trans. Linnean Soc. London 13: 255, Fig. 6.
Localidad típica: BOLIVIA: Lago Titicaca (Pamen Bay).
Distribución geográfica: CHILE, Coquimbo: Fray Jorge; Llanquihue:
Peulla; Magallanes: Península de Brunswick (Río de los Ciervos; Cho-
rrillo Alicia); BOLIVIA: Lago Titicaca (Tamen Bay) (Zona 3).
a
Familia Hygrobatidae Koch, 1342
Subfamilia Hygrobatinae Koch, 1842
44.— Australiobates cekalovici Besch, 1964.
Beitr. zur Neotr. Fauna 3(2): 128-129, Figs. 45a-46.
Localidad típica: Península de Brunswick (Río de los Ciervos).
Distribución geográfica: ARGENTINA, Río Negro (Río Limay, cerca
Lipala Grande). CHILE, Valdivia: Oeste Isla Teja; Magallanes: Pe-
nínsula de Brunswick (Río de los Ciervos; Río Blanco). (Zonas 3 y 4).
45.— Corticacarus (Corticacarus) nilsoni Besch, 1964.
Beitr. zur Neotr. Fauna 3(2): 144-146, Fig. 57.
Localidad típica: Ultima Esperanza (Río “Tres Pasos).
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Ultima Esperanza (Rio
Tres Pasos). (Zona 5).
46.— Corticacarus (Corticacarus patagonicus Besch, 1964.
Beitr. zur Neotr. Fauna 3(2): 146-147, Figs. 58-59.
Localidad típica: Península de Brunswick (Estero del Medio).
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Península de Brunswick
(Río de los Ciervos; Estero del Medio; Km. 40 S. de Punta Arenas).
(Zona 4).
NOTA DEL AUTOR. (El Estero del Medio corresponde al Estero Mina Rica,
y la localidad asignada: “Km. 40 Sur de Punta Arenas” podría per-
tenecer al Chorrillo Quema Angosta o al Río Canelo Sur).
47.— Hygrobatella (Tetrahygrobatella) chilensis Besch, 1964.
Beitr. zur Neotr. Fauna $(2): 137-138, Fig. 51.
Localidad típica: Península de Brunswick (Río Blanco).
Distribución geográfica: CHILE, Coquimbo: Fray Jorge; Magallanes:
Península de Brunswick (Río Blanco). (Zona 3).
Superfamilia LEBERTIOIDEA Thorell, 1900
Familia Oxidae Viets, 1926
Subfamilia Oxinae Viets, 1926
48.— Flabellifrontipoda neotropica Lundband, 1944.
Arkiv. Zoology 5(8): 458-459, Ejes 13,
a
Localidad típica: COLOMBIA: Coconuco.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Península de Brunswick
(Río de los Ciervos; Río Blanco); COLOMBIA: Coconuco. (Zona 3).
49.— Flabellifrontipoda sneiderni Lundblad, 1955.
Arkiv. fór Zoology 5: 456-457, Fig. 12.
Localidad típica: COLOMBIA: El Tambo.
Distribución geográfica: CHILE. Valdivia: Lago Riñihue; Magallanes:
Península de Brunswick; Ultima Esperanza (Río Tres Pasos); CO-
LOMBIA: El Tambo. (Zona 5).
Superfamilia LIMNESIOIDEA Thorell, 1900
Familia Limnesiidae Thorell, 1900
Subfamilia Tyrrellinae Koenike, 1910
50.— Tyrellia australis Besch, 1962.
Acarología 4: 381-390, Figs. 4-5.
Localidad típica: CHILE, Magallanes.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes (Sin indicar localidad).
Superfamilia PIONOIDEA Thorell, 1900
Familia Pionidae Thorell, 1900
Subfamilia Tiphysinae Vitzthum, 1942
51.— Hydrochoreutes krameri Piersig, 1896.
Beitr. Kent. Sach. Hydroch.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego; AR-
GENTINA, Tierra del Fuego (Ushuaia). (Zona 1).
Superfamilia ATUROIDEA Thorell, 1900
Familia Aturidae Thorell, 1900 ,
Subfamilia Aturinae Thorell, 1900
52.— Rhynchaturus hexaporus Besch, 1964.
Beitr. zur Neotr, Fauna 3(2): 160-162, Fig. 71.
e y BE
Localidad típica: CHILE, Valdivia: Liquiñe.
Distribución geográfica: CHILE, Valdivia: Liquiñe; Magallanes: Ulti-
ma Esperanza (Laguna Amarga; Río Tres Pasos). (Zonas 4 y 5).
Suborden SARCOPTIFORMES Reuter, 1909
Superfamilia ACARIDOIDEA Latreille, 1802
Familia Acaridae Ewing and Nesbitt, 1942
(= TYROGLYPHIDAE Donnadieu, 1868)
Subfamilia Acarinae Nesbitt, 1945
53.— Tyrogliphes siro (Linnaeus), 1758.
Syst. Nat. Ed. 10: 616.
Localidad típica: EUROPA y AMERICA (in farina).
Distribución geográfica: Cosmopolita; CHILE, Magallanes (sin indicar
localidad). Acaro del queso.
Familia Hyadesidae Halbert, 1915
54.— Hyadesia uncinifer Megnin, 1899.
Miss. Scient. Cap. Horn. 6:
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 1).
Familia Glycyphagidae Berlese, 1887
55.— Chaetodactylus antarcticus (Trágardh), 1907.
Sci. Nat. Doc. Sci. pp. 11-13.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Península Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica.
56.— Glycyphagus domesticus (DeGeer), 1771.
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: Cosmopolita; CHILE, Magallanes: Tierra del
Fuego. Habita en productos almacenados, como frutas secas, Cueros,
pieles, :etc:):
A
Familia Sarcoptidae Trouessart, 1892
57.— Sarcoptes scabiei (DeGeer), 1778.
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: EUROPA.
Distribución geográfica: Cosmopolita; CHILE, Magallanes: (Sin indicar
localidad). Acaro de la sarna.
Familia Psoroptidae Canestrini, 1892
58.— Psoroptes equi cuniculi (Zurn),
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: Cosmopolita, ARGENTINA, CHILE. Maga-
llanes? (Parásito en las orejas de Oryctolagus cuniculus “conejo”).
59.— Psoroptes equi equi (Haering), 1838.
Nova Acta Acad. Caes. Leop. Carol., 18(2):
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: Cosmopolita, CHILE, Magallanes: (Parasita
Equus caballus L. “Caballo””).
60.— Psoroptes equi Ovis (Railliet).
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: Cosmopolita. CHILE, Magallanes: (Parasita
el ganado ovino), Ovis aries “oveja'””).
Familia Proctophyllodidae Mégnin y “Trouessart, 1883
Subfamilia Alloptinae Canestrini, 1879
61.— Alloptes aschizurus Gaud, 1952.
Mem. Inst. Sci. Madagascar (Ser. A), 8: 164, Fig. 2.
Localidad típica: FRANCIA: Isla Keguerlen.
Distribución geográfica: FRANCIA: Isla Keguerlen; CHILE, Antártica:
Isla Greenwich (base Arturo Prat), en Chionis alba “paloma antár-
tica” y Chionis minor “paloma antártica.
Pu 7 A
62.— Alloptes chionis Ayteo and Peterson, 1967.
In J. Linsley. Entomology of Antarctica 10:98, Figs. 1-4.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Isla Gastón.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Gastón, en Chionis
minor “paloma antártica” y Chionis alba “paloma antártica”.
63.— Alloptes obtusolobus Dubilin, 1951.
Akad. Nauk. S.S.S.R. Zool. Inst. Parasitol. Sborn. 13: 249, Fig. 70.
Localidad típica: EUROPA: Delta del Volga y del Danubio; Lago
Omega, en Larus cachinnans “gaviota del Volga”.
Distribución geográfica: EUROPA; Delta del Río Volga; Río Danubio;
Lago Omega; CHILE, Antártica; Base Gabriel González Videla, en
Larus dominicanus “gaviota común”.
Familia Avenzoariidae
64.— Scutumegnimia phalacrocoracis Atyeo and Peterson, 1967.
In J. Linsley. Entomology of Antarctica 10: 100, Figs. 5-8.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Isla de Maipo.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla de Maipo, en Phala-
crocorax atriceps “cormorán imperial”.
65.— Zachuatkinia hydrobatidir Dubilin, 1949.
Akad. Nauk. S.S.S.R. Zool. Inst. Parasitol. Sborn. 11: 219-220, Figs. 9,
10 y, 12;
Localidad típica: CHILE, Antártica: Haswell Island.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Decepción, en Fregetta
tropica “golondrina de mar de viente negro”; Isla Shetland del Sur,
Isla Anvers, Isla Laurie, Isla Litchfield, Isla Haswell en Pagadroma
nivea “petrel de las nieves”, Oceanites oceanicus exasperatus “golon-
drina de mar”.
Superfamilia ORIBATEIDEA Dugés, 1833
Familia Aypochthoniidae Berlese, 1910
(=BRACHYCHTHONTIDAE Berlese, 1910)
66.— Brachychthontus foliatus (Hammer), 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 21-22, Lám. 3, Fig. 16.
Localidad típica: BOLIVIA, Este de la Cumbre, 4.000 m.
1 OS
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas; ARGEN-
TINA, Santa Cruz: Punta Bandera; BOLIVIA, Este de la Cumbre,
4.000 m.; Chacaltaya, 5.400 m. (Zona 4).
67.— Eobrachthontus oudemansií Hammer, 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 19, Lám. 2, Fig. 12.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Arroyo de la Cruz de Pie-
dra, 2.600 - 3.650 m.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego; AR-
GENTINA, Mendoza: Arroyo de la Cruz de Piedra, 2.600 - 3.650 m.
(Zona 1).
68.— Liochthonius fimbriatissimus (Hammer), 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 14-15, Lám. 1, Fig. 2.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel (Arroyo
Los Pajaritos, 2.300 - 2.700 m.).
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt; Magalla-
nes: Punta Arenas, Tierra del Fuego; ARGENTINA, Mendoza: Valle
Río Atuel (Los Pajaritos, 2.300 -2.700 m. Laguna Atuel; Arroyo de
la Cruz de Piedra, 2.600 - 3.650 m.; Río Negro; Puerto Blest; Santa
Cruz: Punta Bandera. (Zonas 4 y 5).
69.— Liochthonius mollis (Hammer), 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 15, fig. 3-Sa.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel, cerca Arroyo
Las Chircas.
Distribución geográfica: ARGENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel;
CHILE, Antártica: Isla Decepción.
70.— Liochthontus pepitensis Hammer, 1962.
Biol. Skr. Da. Vid. Selsk. 13(2): 14-15, Lám. 1, Fig. 15.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona 3,
4 o 5).
71.— Liochthonius rigidisetosus v. curtus Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 14, Lám. 1, Fig. 4.
Localidad típica: CHILE, Llanquihue: Petrohué.
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Petrohué; Magallanes:
Punta Arenas. (Zona 4).
cs
72.— Liochthonius unilateralis Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 15-16, Lám. 2, Fig. 6.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zona
dy HO: 3):
73.— Trichthonius pulcherrimus (Hammer), 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk, 10(1): 22-23, Lám. 3, Fig. 17.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel (Arroyo
Las Chircas, 1.900 - 2.200 m.).
Familia Malaconothridae Berlese, 1916
74.— Malaconothrus traslamellatus Hammer, 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 27-28, Lám. 6, Fig. 24.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Arroyo de la Cruz de
Piedra, 2.600 - 3.650 m.
Distribución geográfica: CHILE, Atacama: Copiapó; Coquimbo, La
Serena; Santiago: Polpaico, El Volcán; Magallanes: Puerto Natales;
ARGENTINA, Salta; San Antonio de los Cobres, 3.800 m.; Mendoza:
Arroyo de la Cruz de Piedra, 2.600 - 3.650 m.; Río Negro: Bariloche,
Llao-Llao, Puerto Blest; Santa Cruz: Punta Bandera; Lago Moreno;
BOLIVIA, Cumbre, 5.000 m. (Zona 5).
Familia Camisiidae Selinick, 1928
75.— Camisia segnis (Grandjean), 1936.
Ann. Soc. Ent. France 105: 38, Figs. 1-2.
Localidad típica: EUROPA (Sin indicar localidad).
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt, Petrohué;
Magallanes: Tierra del Fuego; BOLIVIA. La Cumbre, 5.000 m., Cha-
caltaya, 5.400 m. (Zonas 3, 4 o 5).
76.— Nothrus (?) fossatus Kramer, 1898.
Ergeb. Hamb. Magalh. Sammelr, 22: 29.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Sur de Tierra del Fuego?
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego»; AR-
GENTINA, Tierra del Fuego (Ushuaia). Nora. El autor de la espe-
cie, la cita como dudosa para Magallanes (Chile). (Zona 1).
A
77.— Nothus suramericanus (Hammer), 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 32-33, Lám. 8, Fig. 32.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel (Arroyo
Los Pajaritos, 2.300 - 2.700 m.).
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Puerto Natales; Punta
Arenas; ARGENTINA, Salta: San Antonio de los Cobres, 3.800 m.,
Mendoza: Valle Río Atuel (Arroyo Los Pajaritos, 2.300 -2.700 m.,
Arroyo El Obscuro, 3.300 m.); Arroyo Plomo 2.400 m., Arroyo de la
Cruz de Piedra, 2.600 - 3.650 m., Santa Cruz: Punta Bandera; BOLI-
VIA, Cumbre, 5.000 m. (Zonas 4 y 5).
78.— Platynothrus skottsbergi “Tragardh, 1933.
The Natural History of Juan Fernández and Easter Island. Zool. 3: 556-
558, Figs. 7-10.
Localidad típica: CHILE, Valparaíso: Islas Juan Fernnández (Masatie-
rra).
Distribución geográfica: CHILE, Valparaíso: Isla Juan Fernández
(Masatierra: Quebrada Rabanal, Puerto Inglés, Cerro Damajuana,
Centinela), Llanquihue: Puerto Montt; Magallanes: Cueva del Mi-
lodón, Puerto Natales, Punta Arenas; ARGENTINA, Mendoza: Valle
Río Atuel (Arroyo Las Chircas, 1.900 - 2.200 m., Laguna Atuel), Arro-
yo de la Cruz de Piedra, 2.660 - 3.650 m., Arroyo El Plomo, 2.400 m.,
Río Negro: Bariloche, Puerto Blest; Santa Cruz: Perito Moreno, El
Calafate, Punta Bandera (Zonas 3, 4 y 5).
Familia Hermanniidae Sellnick, 1928
79.— Phyllhermannia dentata v. glabra Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 24, Lám. 4, Fig. 13.
Localidad típica: CHILE, Magallanes; Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas. (Zona 4).
80.— Petrocortesía australis Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 24-25, Lám. 5, Fig. 14,
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego; AR.
GENTINA, Río Negro: Llao-Llao, Puerto Blest. (Zonas 3, 4 o 5).
PP.
Familia Eremaeidae Willmann, 1931
(= OPPIIDAE)
81.— Anderemaeus magellanis Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 54, Lám. 18, Fig. 46.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas, Tierra del
Fuego. (Zonas 3, 4 y 5).
82.— Globoppia intermedia Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 44-45, Lám. 13, Fig. 34
Localidad típica: CHILE, Llanquihue; Puerto Montt.
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt; Maga-
llanes: Punta Arenas. (Zona 4).
83.— Globoppia maior Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 46, Lám. 14, Fig. 36.
Localidad típica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt.
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt; Maga-
llanes: Punta Arenas; ARGENTINA, Santa Cruz: Ventisquero Mo-
reno. (Zona 4).
84.— Globoppia minor Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 45-46, Lám. 13, Fig. 35.
Localidad típica: CHILE, Llanquihue: Petrohué.
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Petrohué; Magallanes:
Punta Arenas. (Zona 4).
85.— Lanceoppia hexapili Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 42-43, Lám. 11, Fig. 31.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
(Zonas 3, 4 o 5).
86.— Nodocepheus dentatus Hammer, 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 65, Lám. 18, Fig. 75a, Lám. 19, Fig. 75.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel (Estancia
El Sosneado, 1.600 m.
= e
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Peulla, Petrohué; Ma-
gallanes: Cueva del Milodón, Puerto Natales; ARGENTINA, Men-
doza: Valle Río Atuel (Estancia El Sosneado, 1.600 m. Arroyo Las
Chircas, 1.900 -2,200 m.). (Zona 5).
87.— Oppia angustata Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 37, Lám. 9, Fig. 25.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas, Tierra del
Fuego; ARGENTINA, Río Negro: Llao-Llao, (Zonas 3, 4 y 5).
88.— Oppia loxolineata Wallwork, 1965.
Pacific. Ins. 7(3): 454, Figs. 1-2.
Localidad típica: CHILE, Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Decepción; Isla Anvers;
Isla Livingston; Isla Torgensen; Costa Danco; Isla Argentina.
89.— Oppia magellanis Hammer, 1962.
Biol, Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 37-38, Lám. 9, Fig. 26.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas, Tierra del
Fuego. (Zonas 3, 4 y 5).
90.— Oppia multicorrugata Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk, 13(2): 39-40, Lám. 10, Fig. 28.
Localidad típica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt.
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt; Magalla-
nes: Cueva del Milodón. (Zona 5).
91.— Oppia pepitensis Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk, 13(2): 38-39, Lám. 10, Fig. 27.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zonas
3, 1 y 5.
92.— Opiella nova (Oudemans),
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: (No se obtuvo información).
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt, Petrohué;
E
Magallanes: Puerto Natales: ARGENTINA: Mendoza: Valle Río
Atuel (Estancia El Sosneado, 1.660 m., Puerto de los Arrollos; Río
Negro: Llao-Llao, Puerto Blest; BOLIVIA, Chulumani, 1.800 m.,
EUROPA; ESTE DE LOS ESTADOS UNIDOS; GROENDANDIA.
(Zona 5).
93.— Oppiella suramericana (Hammer), 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 48-49, Lám. 13, Fig. 51.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel (Arroyo
Blanco, 1.800 m.).
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Peulla; Puerto Montt;
Magallanes: Cueva Milodón, Puerto Natales; Punta Arenas; Tierra
del Fuego; ARGENTINA, Mendoza: Valle del Río Atuel (Arroyo
Blanco, 1.800 m.); Santa Cruz: Perito Moreno, Punta Bandera; BO-
LIVIA, Chacaltaya, 5.400 m. (Zonas 3, 4 y 5).
94.— Suctobelba microdentata Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2):30-31, Lám. 7, Fig. 20.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas, (Zona 4).
Familia Oribatulidae Jacot, 1929
95.— Eporibatula australis Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 56-57, Lám. 19, Fig. 48.
Localidad típica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt.
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt; Magalla-
nes: Punta Arenas. (Zona 4).
Familia Ceratozetidae Jacot, 1925
96.— Cryptozetes chilensis, Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 58-59, Lám. 19, Fig. 50.
Localidad típica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt.
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt; Magalla-
nes: Tierra del Fuego. (Zonas 3, 4 o 5),
O
97.— Edwardzetes andicola Hammer, 1958.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 10(1): 89-90, Lám. 27, Fig. 110.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel (Arroyo
Los Pajaritos, 2.300 - 2.700 m.).
Distribución geográfica: CHILE, Llanquihue: Puerto Montt, Peulla;
Magallanes: Puerto Natales, Punta Arenas, Tierra del Fuego; AR-
GENTINA, Mendoza: Valle Río Atuel (Arroyo Los Pajaritos, 2.300 -
2.700 m.); BOLIVIA, Este La Cumbre, 4.000 m. (Zonas 3, 4 y 5.
98.— Edwardzetes elongatus Wallwork, 1966.
Bull. Brit, Antarctic. Surv. 9: 11, Figs. 13-14.
Localidad típica: Antártica: South Georgia.
Distribución geográfica: Antártica: South Georgia; CHILE. Antártica:
Isla Bellingshausen.
99.— Furcobates hastata (Kramer), 1898.
Ergb. Hamb. Magalh. Sammelr. 2.
Localidad típica: CHILE, Magallanes?
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Puerto Natales. (Zona 5).
100.— Granizetes curvatus Hammer, 1961.
Biol. Skr. Dan Vid. Selsk. 13(1): 117-118, Lám. 37, Fig. 115.
Localidad típica: PERU, Puno: Sillustani, 3.900 m.
Distribución geográfica: PERU, Puno: Sillustani, 3.900 m.; CHILE,
Magallanes: Puerto Natales, Tierra del Fuego. (Zonas 3, 4 y 5).
101.— Maculobates longiporosus Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan Vid. Selsk. 13(2): 61-62, Lám. 21, Fig. 54.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas; ARGEN-
TINA, Santa Cruz: Ventisquero Moreno. (Zona 4).
102.— Magellozetes antarcticus (Michael), 1895.
Descripción original (No se obtuvo información).
Localidad típica: Antártica: South Georgia.
Distribución geográfica: Antártica: South Georgia; CHILE, Antártica:
Península Antártica (Base Gabriel González Videla, Bahía Hope);
Isla Adelaida; Isla Anvers; Tierra del Fuego. (Zonas 3, 4 o 5).
o
103.— Magellozetes processus Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 65-66, Lám. 23, Fig. 59.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas, (Zona 4).
104.— Porozetes polyzonalis Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 70-71, Lám. 25, Fig. 63.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zonas
AA OO)
105.— Tuxenia manantialis Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan Vid. Selsk, 13(2): 62-63, Lám. 22, Fig. 55.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: ARGENTINA, Santa Cruz: Punta Bandera;
CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zonas 3, 4 o 5).
Familia Oribatellidae Jacot, 1925
106.— Oribatella palustris Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 78-79, Lám. 28, Fig. 72.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas. (Zona 4).
Familia Podacaridae
107.— Alaskozetes antarcticus antarcticus (Michael), 1903.
Rapp. Scient. (Zool.) R-17:3, Figs. 1-11.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Península Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Shetland, del Sur; Isla
Nelson; Isla Livingston; Isla Decepción; Isla Fuente; Isla Cecilia;
Isla González; Isla Greenwich; Bahía Paraíso (Base Gabriel González
Videla); Isla Adelaida; Isla Anvers.
108.— Halozetes belgicae belgicae (Michael), 1903.
Rapp. Scient. (Zool.), R-17: 5, Figs. 12-19.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Gerlache Strait.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Península Antártica (Base
Gabriel González Videla, Bahía Paraíso, Costa Danco, Brialmont
Cove, Bahía Hope); Isla Adelaida; Isla Anvers; Isla Torgensen; Isla
Decepción; Isla Argentina; Isla Shetland del Sur; Isla King George 1;
Isla Orkney; Isla Livingston.
109.— Halozetes marinus (Lohmann), 1907.
Schr. Naturw. Ver. Sch, 14:369, Fig. 3.
Localidad típica: CHILE, Antártica.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Cuverville; Isla Orkney.
110.— Halozetes necrophagus Wallwork, 1967.
In Linsley. Entomology of Antarctica 10: 110-112, Figs. 1-3.
Localidad típica: CHILE, Antártica: Isla Cuverville.
Distribución geográfica: CHILE, Antártica: Isla Cuverville.
Familia Phthiracaridae Perty, 1841
Subfamilia Phthiracarmae Perty, 1841
111.— Hoploderma furcata (Kramer), 1898.
Ergeb. Hamb. Magalh. Sammelr. 22: 31.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zonas
3, 039).
112.— Steganacarus schizocoma Hammer, 1962.
Biol. Skr. Dan. Vid. Selsk. 13(2): 79-80, Lám. 28, Fig. 72.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego. (Zonas
S 40.9
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Orden ARANEAE Clerck, 1757
Suborden MYGALOMORPHAE Pocock, 1892
Familia Dipluridae Pocock, 1897
l.— Scotinoecus cinereopilosus (Simon), 1888.
Ann. Soc. Ent. Franc. (6)8: 222.
Localidad típica: CHILE, Valdivia: Valdivia.
Distribución geográfica: CHILE. Valparaíso: Quebrada Verde; Valdi-
via: Valdivia; Magallanes: Punta Arenas (Zona 4).
2.— Scotinoecus fasciatus Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 183-185.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas; Tierra del Fuego
(Bahía Gente Grande) y ARGENTINA, Santa Cruz: Río Gallegos.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas; Tierra del
Fuego (Bahía Gente Grande); ARGENTINA, Santa Cruz: Río Ga-
llegos (Zonas 4 y 5).
3.— Tryssothele fuegiana Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr, 2: 8.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Río del Zurdo (cerca Laguna
Blanca).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Río del Zurdo (Zona 5).
a A
Suborden ARAENOMORPHAE Millot, 1933
Familia Dyctinidae Cambridge, 1871
4.— ÁAuximus fuegianus Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 128.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Lennox.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Lennox; Isla Daw-
son; Tierra del Fuego (Río Azopardo); Isla Navarino (Puerto Toro);
Ultima Esperanza (Campo Toro). (Zonas 1, 3 y 5).
5.— Dyctina fuegiana Simon, 1895.
An. Mus. Nac. Buenos Aires 4: 168.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto Toro).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Isla Navarino (Puerto Toro); Sur de Tierra del
Fuego, Allen Gardiner (ver Isla Garden) (Zonas 1 y 3).
6.— Dyctina togata Simon, 1904.
Ann. Soc. Ent. Belg. 48: 85-86.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Allen Gardiner.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Allen Gardiner (ver Isla
Garden), (Zona 1).
7.— Myropsis backhausen: (Simon), 1896.
An. Mus. Nac. Buenos Aires 4: 142.
Localidad típica: ARGENTINA. Tierra del Fuego: Bahía Harberton
(Puerto Bridge).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas; Isla Na-
varino (Puerto Toro, Puerto Pantalón); Isla Lennox; ARGENTINA.
Tierra del Fuego: Bahía Harberton (Puerto Bridges). (Zonas 1 y 4).
8.— Tallumetus acanthochirus Simon, 1904.
Ann. Soc. Ent. Belg. 48: 85.
Localidad típica; CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes. Península de Brunswick,
Punta Arenas (Zona 3).
e
Familia Amaurobiidae Bertkau, 1878
9.— Amaurobius fuegianus Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 128.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange);
Patagonia. (Zona 1).
Familia Theridiidae Sundevall, 1833
10.— Anelosinus carelmapuensis Levi, 1963.
Trans. Amer. Microscop. 82: 45, Figs. 45-48.
Localidad típica: CHILE. Llanquihue: Carelmapu.
Distribución: CHILE. Llanquihue: Carelmapu; Magallanes: Isla We-
llington (Puerto Eden). (Zona 1).
11.— Anelosimus luisi Levi, 1967.
Bull. Mus. Comp. Zool. 136(1): 13.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Cameron).
Distribución geográfica: CHILE. Arauco a Tierra del Fuego; Maga-
llanes: Tierra del Fuego (Cameron). (Zona 5).
12.— Anelosimus magallanes Levi, 1963.
Trans, Amer. Microscop. 82: 42, Figs. 31-34,
Localidad típica: CHILE. Tierra del Fuego (Cameron).
Distribución geográfica: CHILE. Osorno: Termas de Puyehue; Maga-
llanes: Tierra del Fuego (Cameron). (Zona 5).
13.— Anelosimus michaelseni (Simon), 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr, 2: 14.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto Toro).
Distribución geográfica: CHILE. Llanquihue: Petrohué; Magallanes:
Isla Navarino (Puerto Toro). (Zona 1).
14.— Anelosimus purpureus (Nicolet), 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile. 3: 529-530,
Localidad típica: CHILE. Valdivia: Valdivia.
Distribución geográfica: CHILE. Sur de Coquimbo hasta Magallanes;
a
Valdivia: Valdivia; Llanquihue: Ensenada, Petrohué: Magallanes:
Isla Wellington (Puerto Eden). (Zona 1).
15.— Anelosimus recurvatum (Tullereen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 191-193.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Morro Chico.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Morro Chico; ISLAS
MALVINAS o FALKLAND: Stanley; Fitz Roy (Zona 5).
16.— Anelosimus ventrosus (Nicolet), 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile 3: 536.
Localidad típica: CHILE (sin indicar localidad).
Distribución geográfica: CHILE. Arauco hasta Tierra del Fuego; Ma-
gallanes: Tierra del Fuego; Patagonia (Zona 5).
17.— Anelosimus wellingtoni Levi, 1967.
Bull. Mus. Comp. Zool. 136(1): 14-15, Figs. 37-38.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Wellington (Puerto Eden).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Wellington (Puerto
Eden). (Zona 1).
18.— Asagena patagónica Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 194-195, Lám. 1, Fig. 4.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza y ARGEN-
TINA. Santa Cruz: Río Gallegos.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza; AR-
GENTINA. Santa Cruz: Río Gallegos. (Zonas 4 o 5).
19 — Chrosiothes australis Simon, 1896.
An. Mus. Nac. Buenos Aires 5: 143.
Localidad típica: CHILE o ARGENTINA: Patagonia (Sin indicar lo-
calidad).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes. Península de Brunswick
(Punta Arenas); Isia Lennox; ARGENTINA, Tierra del Fuego: Ba-
hía Harberton (Puerto Bridges); Patagonia (Zonas 1, 3 y 5).
20.— Episinus Porteri (Simon), 1896.
An. Mus. Nac. Buenos Aires 5.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Río Tres
Pasos); Tierra del Fuego (Río Azopardo).
0
Distribución geográfica: CHILE. Cautín: Villarrica; Llanquihue: Peu-
lla; Magallanes: Ultima Esperanza (Río Tres Pasos); Tierra del
Fuego (Río Azopardo). (Zonas 3 y 5).
21.— Erigone antarctica Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 122, Lám. 3, Fig. 7.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
(Zona 1).
22.— Latrodectus curacaviensis (Muller), 1776.
Linn. Vollst. Nat. Syst. Suppl. p. 342.
Localidad típica: ANTILLAS. Isla de Curacao.
Distribución geográfica: CHILE. Coquimbo: Socos, Arqueros, Km. 3
Norte Totoralillo; Valparaíso: Casablanca, Valparaíso, Viña del Mar;
Concepción: Concepción; Bío-Bío: Los Angeles; Arauco: Choroico;
Malleco: Los Sauces; Cautín: Pucón, Villarrica; Magallanes: Cerro
Guido, Barranca Negra; BOLIVIA, Sucre; PARAGUAY. Chaco;
Asunción; ARGENTINA. Santiago del Estero; Córdoba: Cabaña; La
Rioja: Chilecito, Nonogasta, Peñas, Pinchas; Catamarca: Andalzala,
Amadores, La Viña; Tucumán: Tapia, Tapi Viejo; Salta: Juramento;
Buenos Aires: Tandil, Sierra de las Ventanas, San Blás; Río Negro:
General Roca; URUGUAY. Artigas; Paso Espinillo; Río Negro;
Serranía de las Animas; Cerro Manganeso; Camino de Tierras Co-
loradas; BRASIL. Amazonas: Manaus; Río Grande do Norte: Mos-
soró; Pernambuco: Serra Talhada; Bahía: Jacuhipe, Caravelas; Gua-
nabara: Río de Janeiro (Praia de Piratininga); Sao Paulo: Instituto
Butantán, Petrópolis, Itaguaí, Río Claro, Corumbataí, Sao José do
Río Preto, Nova Granada; Río Grande do Sul: Porto Alegre; Minas
Gerais: Paracatú, Tres Marías, Palma; Mato Grosso: Agachi, Taquarí,
Corumba, Utiarití; ANTILLAS. Isla de Curacao.
Material examinado: CHILE. Concepción: 1 ejemplar, Escuadrón, ene-
ro, 16, 1971, J. Hermosilla (INCO); Arauco: 1 ejemplar, Choroico,
marzo, 2, 1958, Gómez (INCO); 1 ejemplar, Contulmo, marzo, 29,
1969, I. Sanfeliú (INCO); Malleco: 7 ejemplares, Km. 8 camino de
Angol a Renaico, diciembre, 23, 1967, T. Cekalovié (INCO); Maga-
llanes: 4 ejemplares, Ultima Esperanza, Barranca Negra, enero, 25,
1955, “T, Cekalovié (INCO); 1 ejemplar, Cerro Guido, enero, 20, 1966,
T. Cekalovié (INCO). (Zona 5).
a
23.— Steatoda sabulosa (Tullgreen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 193-194.
Localidad típica: ARGENTINA. Santa Cruz.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes (sin indicar localidad);
ARGENTINA. Santa Cruz; BOLIVIA (sin mayor información).
24.— Theridion agreste Nicolet, 1849.
In Gay, Hist. Fis. Pol. de Chile 3: 540.
Localidad típica: CHILE (Sin indicar localidad).
Distribución geográfica: CHILE. Coquimbo: lHlapel, Caimanes; Llan-
quihue: Llanquihue; Magallanes: (Sin indicar localidad).
25.— Theridion amarga Levi, 1967.
Bull. Mus. Comp. Zool. 136(1): 8.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Laguna Amarga.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Laguna Amarga. (Zona 5).
26.— Theridion spinifer Simon, 1904.
Ann. Soc. Ent. Belg. 48: 92.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick,
Punta Arenas. (Zona 3).
27.— Ulessanis scutula (Nicolet), 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile. 3: 478-479, Lám. 5, Fig. 26.
Localidad típica: CHILE. (Sin indicar localidad).
Distribución geográfica: CHILE. Aysén: Valle de Aysén.
Material examinado: CHILE. Magallanes: 2 hembras, Península de
Brunswick, Río Caleta, marzo, 1961, “TT. Cekalovié (INCO). (Zona 3).
Familia: Hahniidae Bertkau, 1878
28.— Bigois antarctica Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2:40.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto Toro) y
ARGENTINA. Tierra del Fuego: Ushuaia.
A
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto
Toro, Puerto Pantalón); ARGENTINA, Río Negro: Lago Nahuel
Huapí (Bariloche); Tierra del Fuego: Ushuaia, (Zonas 1 y 3).
29.— Hahmia heterophthalma Simon, 1905.
Bull. Mus. Torino 20: 15.
Localidad típica: ARGENTINA. Santa Cruz.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas; ARGEN-
TINA. Santa Cruz (Zona 3).
30.— Hahnia michaelseni Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 39-40,
Localidad típica: ARGENTINA. Tierra del Fuego: Cabo San Pío,
Distribución geográfica: CHILE. Tierra del Fuego (Sin indicar ¡ocali-
dad); ARGENTINA, Tierra del Fuego: Cabo San Pío. (Zona 3).
Familia Archaeidae Koch y Ber., 1854
31.— Mecysmauchenius nordenskjoldi Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 222, Lám. 3, Fig. 6.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Río Serrano).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Río
Serrano); Punta Arenas; Isla Picton (Puerto Banner); Spanger.
NOTA DEL AUTOR: La localidad de Spanger no corresponde a un lugar
geográfico de Chile. (Zonas 1, 3 y 4).
32.— Mecysmauchentus segmentatus Simon, 1884.
Ann. Mus. Civ, Génova 20: 379, Figs. 3-7.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste e Isla Hermite.
Distribución geográfica: CHILE. Valparaíso: Islas Juan Fernández (Ro-
binson Crussoe); Llanquihue: Cerro Derrumbe; Magallanes: Península
de Brunswick (Punta Arenas, Agua Fresca); Morro Chico; Ultima Es-
peranza (Río “Tres Pasos); Isla Navarino (Puerto Toro, Puerto Pan-
talón); Isla Picton (Puerto Banner); Isla Hoste (Bahía Orange); Isla
Lennox; Isla Hermite; Allen Gardiner (ver Isla Garden); ARGENTI-
NA. Río Negro: Nahuel Huapí; Isla Tierra del Fuego: Ushuaia: Cabo
San Pío; Bahía Harberton (Puerto Bridge); Lagotovaia; Isla de los
Estados; ISLAS MALVINAS o FALKLAND: Sidney sobre Poa fla-
bellata. (Zonas 1, 3 y 5).
ÓN
Familia Scytodidae Blackwall, 1852
335.— Sicarius terrosus (Nicolet), 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile 3: 352-353, Lám. 1, Fig, 9.
Localidad típica: CHILE. Valdivia: Valdivia.
Distribución geográfica: CHILE. Valdivia: Valdivia; Aysén: Río Aysén;
Magallanes: Punta Arenas; PERU; ARGENTINA (varias localida-
des). (Zona 3).
Familia Sparassidae Bertkau, 1872
34.— Polybetes delfini (Simon), 1904.
Ann. Soc. Ent. Belg; 48-117.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas (Zona 3).
Familia Thomisidae Sundevall, 1833
35.— Coenypha edwardsi (Nicolet), 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile 3: 392-393.
Localidad típica: CHILE. Valdivia: Valdivia.
Distribución geográfica: CHILE. Valdivia: Valdivia; Magallanes: Punta
Arenas. (Zona 3).
36.— Coenypha fuliginosa (Nicolet), 1849.
In Gay Hist, Fis. Pol. de Chile 3: 392.
Localidad típica: CHILE. Valdivia: Valdivia.
Distribución geográfica: CHILE. Valdivia: Valdivia; Magallanes:
Punta Arenas. (Zona 3).
37.— Petricus cinereus Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 225-227.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas (Zona 3).
38.— Petricus lancearius Simon, 1905.
Boll. Mus. Zool. Anat. Comp. Torino 20(511): 11 12.
Localidad típica: ARGENTINA. Santa Cruz: Monte Buenos Aires (al
Sur del Lago Argentino).
tal
Distribución geográfica: ARGENTINA, Santa Cruz: Monte Buenos
Aires (al Sur del Lago Argentino).
Material examinado: CHILE. Magallanes: 1 hembra, Punta Arenas
Chorrillo “Tres Puantes), abril, 1959, T, Cekalovié (INCO); 1 macho,
Seno Otway (Río El Ganso), marzo, 1961, T. Cekalovié (INCO).
(Zonas 3 y 4).
39.— Petricus niveus (Simon), 1895.
An. Mus. Nac. Buenos Aires 5: 171.
Localidad típica: CHILE. Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (sin in-
dicar localidad); Punta Arenas; Patagonia; Isla Navarino (Puerto
Toro); ARGENTINA. Neuquén; Tierra del Fuego; ISLAS MALVI-
NAS o FALKLAND. Fitz Roy; Volonteer Beach; Stanley; Fox Bay
East. (Zonas 1 y 3).
40.— Petricus sordidus Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 224-225, Lám. 2, Fig. 8.
Localidad típica: CHILE o ARGENTINA. Tierra del Fuego (Paramo).
Distribución geográfica: CHILE. (Sin indicar localidad); ARGENTI-
NA, Tierra del Fuego (Paramo). (Zona 3).
41.— Petricus zonatus Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 227-228, Lám. 2, Fig. 9.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Ultima Esperanza. (Zo-
nas 4 o 5).
42.— Stephanopsis ditissima (Nicolet), 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile 3: 394, Lám. 3, Fig. 9.
Localidad típica: CHILE, Patagonia (sin indicar localidad).
Distribución geográfica: CHILE. Valparaiso: Valparaíso; Llanquihue:
Cerro Derrumbe, Petrohué Norte; Aysén: Valle de Aysén; Maga-
llanes: Isla Hoste (Bahía Orange); Isla Navarino (Puerto Toro);
Isla Picton; ARGENTINA. Jujuy: Pampa Blanca; Patagonia.
Material examinado: CHILE. Magallanes: 1 hembra, Península de
Brunswick (Río Caleta), marzo, 26, 1961, "T, Cekalovié (INCO).
(Zonas 1 y 3).
En 7
Familia Pholcidae C. L. Koch, 1850
43.— Pholcus phalangiodes (Fuesslin), 1775.
Verz. Schweiz. In.
Localidad típica: No se obtuvo información. Es una especie cosmo-
polita.
Distribución geográfica: Cosmopolita; CHILE. Magallanes: Punta Are-
nas. (Zona 3).
Familia Agelenidae C. L. Koch, 1837
44.— Cybaeolus pusillus Simon, 1884.
Bull. Scc. Zool. France 9: 125-126.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Oran-
ge); Tierra del Fuego. (Zona 1).
45.— Emmenoma oculatum Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 126-127.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste e Isla Hermuite.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste; Isla Hermite;
Isla Navarino (Puerto Toro, Puerto Pantalón); Isla Picton (Puerto
Banner); Isla Lennox; Tierra del Fuego (Río Azopardo); Ultima
Esperanza (Campo Toro); ARGENTINA. Tierra del Fuego: Ushuaia;
Cabo San Pío; ISLAS MALVINAS o FALKLAND. Volonteer Beach;
Kidney Island; Fitz Roy; Stanley. (Zonas 1, 3 y 5).
46.— Hicanodon cinerea Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 253, Lám. 5, Fig. 9.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Río Tres Pasos.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Río
Tres Pasos). (Zona 5).
47.— Mevianes wilsoni Simon, 1904.
Ann. Soc. Ent. Belgique 48: 111-112.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Allen Gardiner.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Allen Gardiner (Canal
Beagle) (ver Isla Garden). (Zona 1).
md
48.— Pionaces mayor Simon, 1904.
Ann. Soc. Belgique 48: 108, Fig. 6.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas. (Zona 3).
49.— Portería albopunctata Simon, 1904.
Ann. Soc. Ent. Belgique 48: 109-110, Figs. 7-8.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas; Canal
Beagle, Allen Gardiner (ver Isla Garden). (Zonas 1 y 3).
492.— Rubrius antarcticus (Karsh), 1880.
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Localidad típica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (sin
indicar localidad); Tierra del Fuego (Glaciar Negri); Isla Guarello.
Material examinado: CHILE. Magallanes: 9 ejemplares, Tierra del
Fuego, Glaciar Negri, enero, 16, 61, T. Cekalovié (MACN); 18 ejem
plares, Isla Guarello, mayo, 19, 76, T. Cekalovié (INCO); 14 ejem-
plares, Isla Guarello, mayo, 19, 76, J. Artigas (INCO); 4 ejemplares,
Isla Guarello, mayo, 20, 76, T. Cekalovié (INCO); 2 ejemplares, Isla
guarello, mayo, 19, 76, T. Cekalovic (IPM); 15 ejemplares, Isla Gua-
rello,mayo, 19, 76, T. Cekalovid (AMHN); 9 ejemplares, Isla Guarello,
mayo, 19, 76, T. Cekalovié (MZC). (Zonas 1 y 3).
50.— Rubrius castaneifrons (Simon), 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 124-125,
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange, pie
del Cerro Sentry Boxes).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Oran-
ge); Allen Gardiner (ver Isla Garden). (Zona 1).
51.— Rubrius subfasciatus (Simon), 1884.
Bull, Soc. Zool. France 9: 123-124.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hermite (Bahía San Martín).
Distribución geográfica: CHILE. Valparaíso: Quilpué; Magallanes: Isla
Hermite (Bahía San Martín); Isla Navarino (Puerto Toro, Puerto
Pantalón); Cabo de Hornos; Isla Lennox; Isla Picton (Puerto Ban-
ner); Península de Brunswick (Punta Arenas, Agua Fresca); Tierra
nn,
del Fuego (Bahía Gente Grande); ARGENTINA. Chubut: Valle
Hermoso; Río Negro: Bariloche; Neuquén: San Martín de los Andes;
Tierra del Fuego: Ushuaia, Bahía Harberton (Puerto Bridges); Pá-
ramo; Lagotovaia; Patagonia. (Zonas 1, 3 y 5).
Familia Linyphiidae Blackwall, 1859
52.— Bathyphanies hermani Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 212, Lám. 1, Fig. 13.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Cerca del Río Tres Pasos.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Cerca
del Río Tres Pasos). (Zona 5).
53.— Bathyphantes lennoxensis Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 23.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Lennox.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Lennox. (Zona 1).
54.— Bathyphantes Ppatagonicus Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 201-202, Lám. 1, Fig. $8.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: “Tierra del Fuego (Cordillera
aproximadamente en los 54% S).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Parte
cordillerana). (Zona 1 o 3).
55.— Ceratinopsis lineata Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 201-202, Lám. 1, Fig. 8.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Zonas
00D).
56.— Ceratinopsis michaelseni Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 20.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Lennox.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Lennox. (Zona 1).
57.— Clitistes velutinus Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 20-21.
MR = e da
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto Toro).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto
Toro). (Zona 1).
58.— Goniatum fuegianum Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 198-199, Lám. 1, Fig. 7.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Río Tres Pasos.
Distribución geográfica: CHILE, Magallanes: Ultima Esperanza (Río
Tres Pasos). (Zona 5).
59.— Haplinis pollicata (Tullgreen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 206-208, Lám. 2, Fig. 5.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (sin
indicar localidad); Punta Arenas; ARGENTINA. Tierra del Fuego:
Bahía Harberton; ISLAS MALVINAS o FALKLAND. Puerto San
Carlos, (Zonas 3, 4 y 5).
60.— Hilaria plagiata Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 204-205, Lám. 1, Fig. 10.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas. (Zona 3).
61.— Hypselistoides affinis Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 202-203, Lám. 1, Fig. 9.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Lennox y ARGENTINA,
Tierra del Fuego: Lagotovaia.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Lennox; ARGENTI-
NA. Tierra del Fuego: Lagotovaia. (Zona 1).
62.— Lephthyphantes australis Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 212-213, Lám. 3, Fig. 1.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza.
Distribución geográfica: CHILE. Valparaíso: Valparaíso; Magallanes:
Isla Navarino (Puerto Toro); Ultima Esperanza; ARGENTINA. Tie-
rra del Fuego: Ushuaia. (Zonas 1, 4 y 5).
63.— Linyphia antarctica Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 214-215, Lám. 3, Fig. 2.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas,
a y
Distribución geográfica: CHILE. Coquimbo: Coquimbo; Magallanes:
Punta Arenas; Tierra del Fuego. (Zonas 3 y 4).
64.— Einyphia aysenensis “Tullgreen, 1902.
B. till. K. Svenk Vet. Akad. Handl. 28, 4(1): 18-19, pl. 3, Fig. 4a-c.
Localidad típica: CHILE. Aysén: Valle de Aysén.
Distribución geográfica: CHILE. Aysén: Valle de Aysén; Magallanes:
Península de Brunswick, Punta Arenas. (Zona 3).
65.— Linyphia erythrocera Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 24-25,
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto Toro).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto
Toro). (Zona 1).
66.— Oedothorax arcuata (Tullgreen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 200-201, Lám. 2, Fig. 3.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza: Tuesday.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza: Tues-
day. (Zona 1).
67.— Oedoihorax esperanza (Tullgreen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 199-200, Lám. 2, Fig. 2.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Ultima Esperanza.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Zonas
tio: 5).
68.— Oedothorax matei (Keyserling), 1886.
Spinnen Amer. Therididae 2: 159, Lám. 16, Fig. 224.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Bahía Gente
Grande).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Bahía
Gente Grande); PERU; BRASIL; ARGENTINA. (Zona 5).
69.— Oedothorax montevidensis (Keyserling), 1877.
Verh. Zool. Bot. Ges. Wien. 27: 582, Lám. 14, Figs. 9-10.
Localidad típica: URUGUAY. Montevideo.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Isla Lennox; Isla Navarino (Puerto Pantalón); URU-
GUAY. Montevideo. (Zonas 1 y 3).
US. PAM
70.— Oedothorax pictonensis Simon, 1902.
Hamb. Magalh, Sammelr. 2: 18,
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Picton (Puerto Banner).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Picton (Puerto Ban-
ner). (Zona 1).
71.— Porrhoma fuegianum (Tullgreen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 205-206, Lám. 2, Fig. 4.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Bahía Gente
Grande).
Distribución geográfica: CHILE. Valdivia: Valdivia; Magallanes: Tie-
rra del Fuego (Bahía Gente Grande); Isla Navarino (Puerto Toro);
Isla Picton (Puerto Banner); Península de Brunswick (Punta Arenas);
ARGENTINA. Tierra del Fuego: Ushuaia; ISLAS MALVINAS o
FALKLAND. Volonteer Beach; Puerto San Carlos. (Zonas 1, 3 y 5).
72.— Smermisia barbata Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10: 208-209, Lám. 1, Fig. 11).
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Tuesday).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Es-
trecho de Magallanes, Tuesday). (Zona 1).
73.— Smermisia nigro-capitata Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 210, Lám. 2, Fig. 6.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas, (Zona 3).
74.— Tetragnatha labialis Nicolet, 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile. 3: 530.
Localidad típica: CHILE. Valdivia: Putabla.
Distribución geográfica: CHILE. Valdivia: Putabla; Magallanes: Pe-
nínsula de Brunswick, Punta Arenas. (Zona 3).
Familia Clubionidae Wagner, 1888
75.— Axyacrus elegans Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 140-141, Lám. 3, Fig. 20.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste e Isla Hermite.
a
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Oran-
ge); Isla Hermite: Isla Navarino (Puerto Toro); Isla Lennox. Allen
Gardiner (ver Isla Garden). (Zona 1).
76.— Coptoprepes flavopilosus Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 137.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange);
Isla Picton; Isla Nueva. (Zona 1).
77.— Ferrierta echinata Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 247-248, Lám. 5, Fig. 4.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Río Tres Pasos; Río Serrano;
Ferrier).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Fío
Tres Pasos, Río Serrano, Ferrier). (Zonas 4 y 5).
78.— Liparotoma amaenum Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 138-139.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Cabo de Hornos.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Cabo de Hornos. (Zona 1).
79.— Liparotoma nigropictum Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 139-140.
Localidad típica. CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Isla Hoste (Bahía Orange). (Zonas 1 y 3).
80.— Philisca hahni Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 129, Lám. 3, Fig. 14.
Localidad típica. CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange pie
del Cerro Sentry Boxes).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto
Toro); Isla Hoste (Bahía Orange pie del Cerro Sentry Boxes). (Zona 1).
81.— Philisca navarinensis "Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 228-230, Lám. 5, Fig. 1.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isia Navarino (Puerto Toro).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto
Toro). (Zona 1).
A
82.— Tomopisthes backhauseni Simon, 1896.
An. Mus. Nac, Buenos Aires 5: 172,
Localidad típica: ARGENTINA. Tierra del Fuego: Bahía Harberton
(Puerto Bridges).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto
Pantalón, Puerto Toro); Península de Brunswick (Punta Arenas);
ARGENTINA. Tierra del Fuego: Bahía Harberton (Puerto Bridges).
(Zonas 1 y 3).
83.— Tomopistes conspersus Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 33,
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas). (Zona 3).
84.— Tomopisthes immanis Simon, 1884.
Bull. Soc, Zool. France 9: 133-134.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Aysén: Valle de Aysén; Magallanes:
Península de Brunswick (Punta Arenas, Agua Fresca); Isla Lennox
(Puerto Banner, Puerto Piedras); Isla Navarino (Puerto Toro); Isla
Hoste (Bahía Orange); Allen Gardiner (ver Isla Garden); Ferrier;
Spanger; ARGENTINA. Tierra del Fuego; Bahía Harberton (Puerto
Bridges).
Material examinado: CHILE. Magallanes: 1 hembra y 1 macho, Pe-
nínsula de Brunswick, Tres Brazos, marzo, 9, 1961, T. Cekalovié
(INCO); 1 hembra, Punta Arenas, Chorrillo Tres Puentes, abril, 26,
1959, T. Cekalovié (IPM). (Zonas 1 y 3).
85.— Tomopisthes injucundum Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 33-34.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas; Isla Picton; AR-
GENTINA. Tierra del Fuego: Ushuaia; Bahía Harberton (Puerto
Bridges).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Isla Picton (Puerto Banner); Isla Navarino (Puerto
Pantalón); ARGENTINA. Tierra del Fuego: Bahía Harberton
(Puerto Bridges); Ushuaia. (Zonas 1 y 3).
a EA
86.— Tomopisthes kraepelini Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 31-32,
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas). (Zona 3).
87.— Tomopisthes magellanicus Simon, 1887.
Miss. Scient. du Cap. Horn. 6(2): E. 32 - E. 33.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Estrecho de Magallanes.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Agua Fresca, Punta Arenas); Estrecho de Magallanes; ARGENTINA.
Tierra del Fuego: Ushuaia; Bahía Harberton (Puerto Bridges); Lago
Jacinto cerca de Lapataia. (Zona 3).
88.— Tomopisthes modestus Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 35.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas). (Zona 3).
89.— Tomopisthes taentatus Simon, 1886.
Bull. Soc. Zool. France 11: 571.
Localidad típica: ARGENTINA. Patagonia: Santa Cruz.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); ARGENTINA. Santa Cruz; Tierra del Fuego: Bahía
Harberton (Puerto Bridges); Ushuaia. (Zona 3).
90.— Tomopisthes varius Simon, 1884,
Bull. Soc. France 9: 134-135, Lám. 3, Figs. 17-18.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Isla Picton (Puerto Banner); Isla Navarino (Puerto
Toro, Puerto Pantalón) Allen Gardiner (ver Isla Garden); Ultima
Esperanza (Estrecho de Magallanes, Tuesday). (Zonas 1 y 3).
91.— Tomopisthes vittatus Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France. 9: 135.
Localidad típica: ARGENTINA. Tierra del Fuego: Ushuaia.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes. Península de Brunswick
(Punta Arenas); ARGENTINA. Tierra del Fuego: Ushuaia. (Zona 3).
e
92.— Trachelas longitarsis Simon, 1904.
Ann. Soc. Ent. Belg. 48: 104, Fig. 5c.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas). (Zona 3).
Familia Anyphaenidae Bertkau, 1878
93.— Gayenna affinis Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr, 2(10): 241-242, Lám. 4, Fig. 8.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Punta Arenas y ARGENTINA.
Tierra del Fuego: Bahía Harberton (Puerto Bridges).
Distribución geográfica: CHILE. Aysén. Valle de Aysén; Magallanes:
Punta Arenas; ARGENTINA. Tierra del Fuego: Bahía Harberton
(Puerto Bridges). (Zona 3).
94.— Gayenna approximata Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 233-234, Lám. 4, Fig. 3.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Río Azopar-
do); Estrecho de Magallanes (Bahía Tuesday).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Río
Azopardo); Península de Brunswick (Punta Arenas); Estrecho de
Magallanes (Bahía Tuesday).
Material examinado: CHILE. Magallanes: 6 ejemplares, Chorrillo Tres
Puentes, noviembre, 1960, T. Cekalovié (INCO); 3 ejemplares, Cho-
rrillo Tres Puentes, Noviembre, 1960 (IPM). (Zonas 1 y 3).
95.— Gayenna cinerea Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 244-245.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Río Azopardo).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Río
Azopardo).
Material examinado: CHILE. Magallanes: 8 hembras, Chorrillo Tres
Puentes, abril, 26, 1959. T. Cekalovic (INCO); 2 hembras, Chorrillo
Tres Puentes, abril, 26, 1959, T. Cekalovié (IPM). (Zona 3).
96.— Gayenna coccinea Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 131, Lám. 3, Fig. 15.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
e
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Oran-
ge); Tierra del Fuego (sin indicar localidad). (Zonas 1 y 3).
97.— Gayenna dubia Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 243-244, Lám. 4, Fig. 4.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas; Ultima Esperanza.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Ultima Esperanza. (Zonas 3, 4 y 5).
98.— Gayenna excepta Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 234-235, Lám. 4, Fig. 9.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Campo Toro.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Cam-
“po Toro). (Zona 5).
99.— Gayenna ignota (Keyserling), 1887.
Verh. Zool. Bot. Ges. Wien. 27.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Estrecho de Magallanes (Bahía
Posesión).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Estrecho de Magallanes
(Bahía Posesión). (Zona 5).
100.— Gayenna stellata Simon, 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 131-132, Lám. 3, Fig. 16.
Localidad típica: ARGENTINA, Tierra del Fuego: Ushuaia.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Canal Beagle; ARGEN-
TINA. Tierra del Fuego (Ushuaia). (Zona 1).
101.— Gayenna strigosa (Tullgreen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 237-238, Lám. 4, Fig. 6.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas y Tierra del
Fuego (Bahía Gente Grande).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Tierra del Fuego (Bahía Gente Grande); ARGEN-
TINA. Neuquén: Alto Limay; Chubut: Puerto Madryn; ISLAS MAL-
VINAS o FALKLAND. Stanley; West Point Island; New Island;
Volonteer Beach; Puerto San Carlos; Fitz Roy Stanley. (Zonas 3 y 5).
e
102.— Gayenna trilineata Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 240-241, Lám. 4, Fig. 7.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Tierra del Fuego (entre los
54% y la Cordillera).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (entre
los 54% S y la Cordillera). (Zonas 1 o 3).
103.— Gayenna unidentata 'Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 238, Lám. 5, Fig. 2.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Río Azopardo).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Río
Azopardo). (Zona 3).
Familia Araneidae Leach, 1819
(= ARGIOPIDAE Simon, 1890)
104.— Araneus karki Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 219-220, Lám. 3, Fig. 4.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Patagonia (Kark).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Patagonia (Kark).
NOTA DEL AUTOR.— La localidad Kark, puede pertenecer a la Sección o
Puesto Kark, en Ultima Esperanza. (Zona 5).
105.— Diphya limbata Simon, 1896.
An. Mus. Nac. Buenos Aires 5: 144.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Tierra del Fuego (Río Azopardo).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Patagonia Meridional (Ul-
tima Esperanza); Tierra del Fuego (Río Azopardo); ARGENTINA,
Tierra del Fuego: Ushuaia. (Zonas 1 y 3).
106.— Diphya spinifera (Tullgreen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 249-250, Lám. 5, Fig. 6.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Navarino (Puerto Toro).
Distribución geográfica: Aysén: Valle de Aysén; Magallanes: Isla Na-
varino (Puerto Toro). (Zona 1).
Material examinado: CHILE. Magallanes: 1 macho, Punta Arenas, mar-
zo, 1961, “TT. Cekalovié (INCO). (Zonas 1 y 3).
A as
107.— Meta fuegiana Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr. 2: 26.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange)
Allen Gardiner (ver Isla Garden). (Zona 1).
108.— Metepeira flaviventris (Nicolet), 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile 3: 494-495.
Localidad típica: CHILE. (Sin indicar localidad).
Distribución geográfica: CHILE. Aysén: Valle de Aysén; Magallanes:
Punta Arenas; Isla Navarino (Canal Beagle, Puerto Eugenia); AR-
GENTINA. Tierra del Fuego: Ushuaia. (Zonas 1 y 3).
109.— Metepeira hyadesi (Simon), 1884.
Bull. Soc. Zool. France 9: 121-122, Lám. 3, Figs. 5-6.
5 Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste (Bahía Orange).
Distribución geográfica: CHILE. Valdivia: Valdivia; Magallanes: Isla
Hoste (Bahía Orange) Allen Gardiner (ver Isla Garden). (Zona 1).
110.— Metepeira laberintheus (Hentz), 1847.
Journ. Bost. Soc. Nat. Hist. 5: 471, pl. 31, Fig. 3.
Localidad típica: ARGENTINA. Santa Cruz: Monte Buenos Aires.
Distribución geográfica: CHILE. Coquimbo: La Herradura; Valparaíso:
Peñaflor, Los Perales; Magallanes: Punta Arenas; ARGENTINA.
Santa Cruz: (Monte Buenos Aires, al sur del Lago Argentino); CA-
NADA a la Patagonia (Zona 3).
111.— Walckenaera bilobata Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 197-198, Lám. 1, Fig. 5.
g.
Localidad típica: CHILE, Magallanes: Río “Tres Pasos.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Río
Tres Pasos); ARGENTINA. Santa Cruz (Monte Buenos Aires al Sur
del Lago Argentino). (Zona 5).
112.— Walckenaera patagonica Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 196-197, Lám. 1, Fig. 4.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Campo Toro; Ferrier.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Cam-
po Toro; Ferrier). (Zona 5).
nn A
Familia Zodariidae Thorell, 1886
113.— Storena bergi Simon, 1895.
An. Mus. Nac. Buenos Aires 5: 169.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas; Campo Toro.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Ultima Esperanza (Campo Toro); ISLAS MALVI-
NAS o FALKLAND. Fitz Roy Stanley. (Zonas 3 y 5).
Familia Eycosidae Sundevall, 1833
114.— Lycosa australis Simon, 1884.
Bull, Soc. Zool. France 9: 119-120,
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Isla Hoste e Isla Hermite.
Distribución geográfica: CHILE. Valdivia: Valdivia; Llanquihue: Pe-
trohué Norte; Chiloé: Isla de Chiloé; Magallanes: Península de
Brunswick (Punta Arenas); Isla Lennox, Isla Picton (Puerto Banner);
Isla Hoste; Isla Hermite; Isla Navarino (Puerto Toro); Tierra del
Fuego (Río Azopardo); ARGENTINA. Tierra del Fuego: Ushuaia;
Bahía Harberton (Puerto Bridges); Lagotovaia. (Zonas 1 y 3).
115.— Lycosa implacida Nicolet, 1849.
In Gay Hist. Fis. Pol. de Chile 3: 358, Lám. 2, Fig. 10.
Localidad típica: CHILE. Valdivia: Valdivia.
Distribución geográfica: CHILE, Coquimbo: La Herradura; Santiago:
Quebrada de La Plata; Maule: Constitución; Valdivia: Valdivia;
Putabla; Estancilla; San José de la Mariquina; Magallanes: Ultima
Esperanza (Cueva del Milodón); Península de Brunswick (Punta Are-
nas, Chorrillo Tres Puentes).
Material examinado: Coquimbo, 2 hembras, Valle del Choapa, Sala-
manca, agosto, 11, 1961, D. González (INCO); Concepción: 2 hem-
bras, Concepción, agosto, 9, 1955, J. Artigas (INCO); Magallanes:
2 machos y 1 hembra, Punta Arenas, mayo, 3, 1959, T. Cekalovié
(INCO); 3 ejemplares, Chorrillo Tres Puentes, abril, 26, 1959, T.
Cekalovié (MACN); 1 hembra, Ultima Esperanza, Cueva del Milodón,
marzo, 9, 1959, “TT. Cekalovié (IPM). (Zonas 3 y 5).
Pe
116.— Lycosa magellanica Karsch, 1880.
Zeitz Ges. Naturw. 53:
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Llanquihue: Cerro Derrumbe; Maga-
llanes: Península de Brunswick (Punta Arenas, Tres Brazos, Chorrillo
Tres Puentes, Río El Ganso).
Material examinado: CHILE. Magallanes: 1 hembra, Península de
Brunswick, Tres Brazos, noviembre, 1960, T. Cekalovié (INCO); 2
hembras, Punta Arenas, noviembre, 4, 1960, T. Cekalovié (INCO);
5 ejemplares, Península de Brunswick, Chorrillo Tres Puentes, abril,
26, 1959, T. Cekalovié (INCO); 4 ejemplares, Chorrillo Tres Puentes,
abril, 26, 1959, T. Cekalovié (IPM); 4 ejemplares, Punta Arenas, Cho-
rrillo Tres Puentes, abril, 26, 1959, T. Cekalovié (CMHN); 1 macho
y 1 hembra, Seno Otway, Río El Ganso, marzo, 9, 1961, T. Cekalovié
(INCO). (Zona 3).
117.— Lycosa michaelseni, Simon, 1902.
Hamb. Magalh. Sammelr, 2: 42-43,
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas e Isla Navarino
(Puerto Toro).
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas); Isla Navarino (Puerto Toro). (Zonas 1 y 3).
118.— Lycosa ohlini Tullgreen, 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 254-255, am. 9; “Fig Pl.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Punta Arenas.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Península de Brunswick
(Punta Arenas, Agua Fresca, Chorrillo Tres Puentes); Ultima Espe-
ranza (Río Tres Pasos); Isla Navarino (Puerto Toro); ARGENTINA.
Tierra del Fuego: Ushuaia.
Material examinado: CHILE, Magallanes: 1 ejemplar, Península de
Brunswick, Chorrillo Tres Puentes, abril, 26, 1959, T. Cekalovié
(MACN). (Zonas 1, 3 y 5).
119.— Lycosa patagonica Simon, 1886.
Bull. Soc. France 11:
Localidad típica: CHILE o ARGENTINA. Camino entre Santa Cruz y
Punta Arenas.
Distribución geográfica: Magallanes: Punta Arenas; ARGENTINA.
Chubut (Esquel); Santa Cruz: Santa Cruz. (Zonas 3 y 5).
ca BA
120.— Lycosa serranoa (Tullgreen), 1901.
Svenks. Exped. Magellanstr. 2(10): 256.
Localidad típica: CHILE. Magallanes: Río Serrano.
Distribución geográfica: CHILE. Magallanes: Ultima Esperanza (Río
Serrano). (Zona 4).
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(= SOLPUGIDA Leach, 1815)
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Subfamilia Mummucinae Roewer, 1934
1.— Mummucia patagonica Roewer, 1934.
In Bronn's Klass, Ord. Tierr. 5(1V:4): 584-585.
Localidad típica: ARGENTINA (Río Santa Cruz).
Distribución geográfica: ARGENTINA, Santa Cruz: (Río Santa Cruz);
CHILE, Magallanes (Ultima Esperanza, Rincón Negro). (Zona 5).
si El
2.— Uspallata pulchra Mello-Leitao, 1938.
Anal. Mus. Argentino Cienc. Nat. 40: 21-22, Figs. 44-48.
Localidad típica: ARGENTINA, Mendoza: (Cerca de Uspallata);
Distribución geográfica: ARGENTINA, Mendoza (cerca de Uspallata);
CHILE, Tarapacá: Laguna Huasco; Coquimbo: Hacienda Illapel; Fray
Jorge; Valparaíso: Río Marga-Marga; Concepción: Salto del Laja; Ma-
lleco: Km. 1 W. Angol; Aysén: Km. 4,8 W. Chile Chico; Magallanes:
Km. 4 W. Laguna Amarga. (Zona 5).
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Les CEA e
COORDENADAS DE LOS LUGARES GEOGRAFICOS DE MAGALLANES
Y LA ANTARCTICA CHILENA CITADAS EN EL CATALOGO
Adelaida (isla) 67910'S; 68%30"W
Agua Fresca (río) 53%23'S; 71200"W
Allen Gardiner (canal) 55%01'S; 66%57"W
Anvers (isla) 64934'S; 63230"W
Argentine (islas) 6514'S; 64 14W
Arturo Prat (base) 62230'S; 59%41"W
Azopardo (río) 5429'S; 68217"W
Banner (puerto) 55%01'S; 66%57"W
Barranca Negra 50958'S; 72236"W
Beagle (canal) 5455'S; 6740"W
Bellinghaussen (mar de) 85%00'S; 65%00"W
Biscoe (islas) 65%42'S; 65%56"W
Blanco (río) 33-338, JUNO YY
Bransfield (estrecho de) 62250'S; 5820"W
Brialmont (caleta) 64%14'S; 61207"'W
Brunswick (península) 53930'S; 71*25"W'
Cabo de Hornos (isla) 55%59'S; 67*"17'W
Caleta (río) 53158; 71359 W
Cameron (cabo) 53240'S; 74*23"W
Campo Toro 51920'S; 722944 "W
Canelo Sur (arroyo) 53RIYS; FPESOOW
Castillo (cerro) 51920'S; 72%37"W
Cueva del Milodón (caverna) 5L*3F'S;. 12-85 'W.
Cuverville (isla) 64%40'S; 62237"W
Chorrillo Alicia (estero) 5327'"S; 7010"W
Chorrillo de la Piedra (estero) 53-109; 11 "028 W
Chorrillo Mina Rica (estero) 53203'S; 71210'W
Danco (costa) : 64%49"S; 62”51'W
Dawson (isla) 54200'S; 70230"W
Decepción (isla) 62258'S; 60%39'W
De la Fuente (islote) 622295; 5941"W
Dungenes (punta) 5224'S; 6826"W
Eden (puerto) 49%08'5; 74%25"W
El Chingue (puesto) 51912'S; 72%27"W
El Zurdo (río) 52200'S; 71*15"W
y Ps
Estrecho de Magallanes
Estero del Medio (arroyo)
Ferrier (cerro)
Gabriel González Videla (base)
Garden (isla)
Gente Grande (bahía)
Gerlache (estrecho)
Graham (costa)
Greenwich (isla)
Guarello (isla)
Guido (cerro)
Henry (caleta)
Hermite (isla)
Hope (bahía)
Hoste (isla)
Inútil (bahía)
La Península (puesto)
Laguna Amarga (laguna)
Laguna Blanca (laguna)
Laguna Figueroa (laguna)
Laurie (isla)
Litchfield (isla)
Livingston (isla)
Los Robles (lugarejo)
Madre de Dios (isla)
Monte Alto
Morro Chico
Muñoz Gamero (península)
Natales (puerto)
Navarino (isla)
Negri (glaciar)
Nelson (isla)
Nordenskjold (lago)
Norsel (punta)
Nueva (isla)
Orange (bahía)
Pantalón (puerto)
Paraíso (bahía)
Parrillar (laguna)
Parry (fiord)
Peninsula Antarctica
Petermann (isla)
As
5300'S;
93-035;
51909'S;
64949'S;
55%01'S;
DLLDO'S;
60%56'S;
6512'S;
62230'S;
50223'S;
50254"S;
5000'S;
ASS S0'S;
63223'S;
55910'S;
5330'S;
DIPID'S;
51900'S;
9222385
QU ZIS:
60%43'S;
6446'S;
62237'S;
5304'S;
50910'S;
519485;
5291%4'S;
52230'S;
BIS23S;
55210'S;
D49 2618;
62*18'S;
51901'S;
64*46'S;
DO:
DOSIS;
54956'S;
6452'S;
BIZ ES;
54930'S;
64949'S;
65910'S;
70%40"W
71202"W
13712W
6251"W
66257"W
70210"W
64 30"W
64213'W
59944"W
1520'"W
72228"W
15-19W
67%45"W
57200"W
69220"W
69%40"W
72241"W
12248:W
71210"W
72228"W
AS VW
6405'W
60227"W
70249"W
75210"W
70%42'W
71927"W
73200"W
72231" W
67230"W
70258"W
5900"W
72255'W
64%05"W
66235"W
6803 "W
67230"W
62254 'W
TI 15 W
69220"W
62*51"W
6409"W
Picton (isla)
Piedras (puerto)
Posesión (bahía)
Puerto del Hambre
Punta Arenas (ciudad)
Quema Angosta (chorrillo)
Rey Jorge (isla)
Rincón Negro (lugarejo)
Río de los Ciervos (río)
Río El Ganso (río)
Río Payne (río)
Río Rosario (arroyo)
Río Verde (lugarejo)
Ross (isla)
Salto del Payne (cascada)
San Martín (bahía)
Seno Otway
Sentry Boxes (cerro)
Serrano (río)
Shetland del Sur (islas)
Smith (canal)
Solitario (cerro)
South Orkey (isla)
Tierra del Fuego (isla)
Torgensen (isla)
Toro (lago)
Toro (puerto)
Tres Brazos (río)
Tres Pasos (río)
Tres Puentes (arroyo)
Tuesday (bahía)
Ultima Esperanza
Ventisquero Serrano (glaciar)
Wellington (isla)
Williams (puerto)
Yankee (puerto)
5505'S;
5504'S;
52215'S;
5339'S;.
53210'S;
5330'S;
62203'S;
5115'S;
53910'S;
53910'S;
5100'S;
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71200"W
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57946"W
73202"W
67235'W
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73200"W
57256"W
73%48"W
72225W
45938"W
69200"W
64204'W
72%41"W
67204'W
70257"W
1229 W
70%52"W
74%28"W
73200"W
73-12 "W
74%45"W
67238"W
60200'W
CUADRO RESUMEN DE LOS GRUPOS TAXONOMICOS
ORDEN FAMILIAS - GENEROS ESPECIES
SCORPIONES Bothriuridae l 1
1 ] 1 ]
PSEUDOSCORPIONES Chthontidae 1
Vachontidae 1 1
Olpidae 1 1
Chernetidae 2 3
1 4 5 6
EU a AR a ls a
OPILIONES Phalangtidae 1 3
Gonyleptidae 11 12
Triaenonychidae 2 6
1 3 14 21
ACARI ÁAscaidae 1 2
Parasitidae 1 1
Halarachnidae Z 2
Laelaptidae l 2
Cillibidae l 1
Argasidae 1 1
Ixodidae 2 4
Eupodidae l 1
Penthalodidae 1 1
Bdellidae 1 2
Rhagidiidae ] 2
Tydeidae 1 2
Pachygnathidae 2 2
Tetranychidae l 1
A 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 a,
PO > o EL
ORDEN FAMILIAS GENEROS ESPECIES
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Demodicidae
Erytraeidae
Smaridiidae
Trombidiidae
Halacaridae
Hydryphantidae
Clathrosperchonidae
Hygrobatidae
Oxidae
Limnestidae
Pionidae
Aturidae
Acaridae
Hyadesidae
Glycyphagidae
Sarcoptidae
Psoroptidae
Proctophylloidae
Avenzoaridae
Hypochthoniidae
Malaconothridae
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Camisiidae
Hermanntidae
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Eremaetdae
Oribatulidae
Ceratozetidae
Oribatellidae
Podacaridae
Phthiracaridae
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ARANEAE Dipluridae
Dyctinidae
Amaurobiidae
Theridiidae
Hahniidae
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Archaeidae
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Scytodidae
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A 5
ORDEN FAMILIAS GENEROS ESPECIES
Sparassidae 1 1
Thomisidae 3 8
Pholcidae 1 1
Agelenidae a 9
Linyphidae 13 25
Clubionidae 7 18
Anyphaenidae 1 11
ÁAraneidae 5 9
Zodariidae l 1
Lycosidae ] 7
1 16 61 121
SOLIFUGAE Ammotrechidae 2 2
1 1 2 2
DOTA TES
ORDENES FAMILIAS GENEROS ESPECIES
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INDICE DE NOMBRES CIENTIFICOS
acantochirus, Tallumetus, 59
Acanthopachylus, 22, 24
Acanthoprocta, 22, 25
ACARI, 15, 31, 54, 89
ACARIDAE, 43, 90
ACARINAE, 43
ACARIDOIDEA, 43
Acarus, 19
aculeatus, Acanthopachylus, 22,24.
adeliae, Pygoscelis (AVES, SPHENISCIDAE), 34
adumbratus, Spinivunus, 28
affinis, Gayenna, 76
affinis, Hypselistoides, 70
Agave, 39
AGELENIDAE, 67, 91
agreste, Theridion, 63
Agriornis (Aves, lin: sd
Alaskozestes, 53. : E
alba, Chionis (AVES, CHIONIDAE), 44, 45
albopunctata, Porteria, 68
Alloptes, 44, 45
ALLOPTINAE, 44
amaenum, Liparotoma, 73
amarga, Theridion, 63
AMAUROBIIDAE, 60, 90
Amaurobius, 60
Amblyoma, 33
AMMOTRECHIDAE, 84, 91
Anderemaeus, 49
andicola, Edwardzetes, 52
Anelosinus, 60, 61
angustata, Oppia, 50
angustirostris, Mirounga (MAMMALIA, PHOCIDAE), 32
antarctica, Bigois, 63
antarctica, Erigone, 62
antarctica, Linyphia, 70
antarctica, Nothofagus (FAGACEAE), 37
antarctica, Phygoscelis (AVES, SPHENISCIDAE), 34
antarcticus antarcticus, Alaskozetes, 53
antarcticus, Chaetodactylus, 43
antarcticus, Magellozetes, 52
antarcticus, Nanorchester, 36
antarcticus, Rubrius, 68
ANYPHAENIDAE, 76, 91
approximata, Gayenna, 76
ARACHNIDA, 15
ARAENOMORPHAE, 59
ARANEAE, 15, 58, 82, 90
ARANEIJDAE, 78, 91
Araneus, 78
arcuata, Oedothorax, 71
ARGASIDAE, 33, 89
aries, Ovis (MAMMALIA, BOVIDAE), 33, 44
ARCHAEIDAE, 64, 90
arcuata, Linyphia, 71
ARGIOPIDAE, 78
armatus (Halacarellus), Halacarus, 39
Asagena, 61
ASCAIDALE, 31, 89
aschizurus, Alloptes, 44
atriceps, Phalacrocorax (AVES, PHALACROCORACIDAE), 45
ATURIDAE, 42, 90
ATURINAE, 42
ATUROIDEA, 42
auritulus, Ixodes, 34
australis, Chrosiothes, 61
australis, Eporibatula, 51
australis, Lephthyphantes, 70
australis, Lycosa, 80
australis, Petrocortesia,, 48
australis, Tyrellia, 42
Australiobates, 41
Austrochthonius, 17
Auximus, 59
AVENZOARIIDAE, 45, 90
Axyracrus, 72
aysenensis, Linyphia, 71
backhauseni, Myropsis, 59
backhauseni, Tomopisthes, 74
barbata, Smermisia, 72
Bathyphantes, 69
Bdella, 35
BDELLIDAE, 35, 89
BDELLINAE, 35
belgicae belgicae, Halozetes, 53
bergi, Storena, 80
betuloides, Nothogafus (FAGACEAE), 18
Bigois, 63
bilobata, Walckenaera, 79
Bos (MAMMALIA, BOVIDAE), 33, 34
BOTHRIURIDAE, 15, 89
BRACHYCHTHONIIDAE, 45, 90
Brachychthonius, 45
brunneus, Laelaps, 32
Bryobia, 37
byromia, Otaria (MAMMALIA, OTARIDAE), 32
caballus, Equus (MAMMALIA, EQUIDAE), 34, 44
cachinnans, Larus (AVES, LARIDAE), 45
Camisia, 47
CAMISIIDAE, 47, 90
cancroides, Acarus, 19
cancroides, Chelifer, 19
canis (Demodex), 37
Canis (MAMMALIA, CANIDAE), 37
capensis, Daption (AVES, PROCELLARIIDAE), 34
carelmapuensis, Anelosinus, 60
castaneifrons, Rubrius, 68
cekalovici, Australiobates, 41
Ceratinopsis, 69
CERATOZETIDAE, 51, 90
Chaetodactylus, 43
Chataracta (AVES, STERCORARIIDAE), 34
Chelanops, 18
Chelifer, 19
CHELIFERINEA, 18
CHERNETIDAE, 18, 19
Chilegyndes, 22, 25
chilense, Mirobisium, 17
chilensis, Cryptozetes, 51
chilensis magalhanicus, Austrochthonius, 17
chilensis, Pachylus, 22, 26
chilensis (Tetrahygrobatella), Hygrobatella, 41
chilensis, Triaenonyx, 27
chionis, Alloptes, 45
Chionis (AVES, CHIONIDAE), 44, 45
Chrosiothes, 61
CHTHONIIDAE, 17, 89
CHTHONIIDEA, 17
Cibilla, 33
CILLIBIDAE, 33, 89
cinerea, Gayenna, 76
cinerea, Hicanodon, 67
cinereus, Petricus, 65
cinereopilosus, Scotinoecus, 58
CLATHROSPERCHONIDAE, 40, 90
CLATHROSPERCHONINAE, 40
Clitistes, 69 4
CLUBIONIDAE, 72, 91
coccinea, Gayenna, 76
coecus, (Chelanops) Chelanops, 18
Coenypha, 65
conspersus, Tomopisthes, 74
Copidognathus, 39
Coptoprepes, 73
Corticacarus, 41
corralensis, Triaenonyx, 27
Cryptozetes, 51
cuniculus, Oryctolagus (MAMMALIA, LEPORIDAE), 44
curacaviensis, Latrodectus, 62
curvatus, Granizetes, 52
Cybaeolus, 67
Cyrtolaelaps, 31
Daption (AVES, PROCELLARIIDAE), 34
delfini, Polybetes, 65
sc O ci
Demodex, 37
DEMODICIDAE, 37, 90
dentata glabra, Phyllhermania, 48
dentichelis, Thrasychirus, 21, 23
Diasa, 27
Diphya, 78
DIPLOSPHYRODINA, 17
DIPLURIDAE, 58, 90
Discocyrtus, 22, 25
dispersus, Triaenonyx, 27
ditissima, Stephanopsis, 66
Diuca (AVES, FRINGILIDAE), 34
diuca diuca, Duica (AVES, FRINGILIDAE), 34
domesticus, Glycyphagus, 43
dominicanus, Larus (AVES, LARIDAE), 45
drygalskii, Agave, 39
dubia, Gayenna, 77
Dyctina, 59
DYCTINIDAE, 59, 90
echinata, Ferrieria, 73
Edwarzetes, 52
edwardsi, Coenypha, 65
elegans, Axyracrus, 72
elongatus, Edwardzetes, 52
Emmenoma, 67
Eobrachthonius, 46
Episinus, 61
Eporbiatula, 51
erebus, Tydeus, 36
EREMAEIDAE, 49, 90
Erigone, 62
ERYTHRAEIDAE, 37, 90
erythrocera, Linyphia, 71
esperanza, Oedothorax, 71
equi cuniculi, Psoroptes, 11
equi equi, Psoroptes, 11
equi ovis, Psoroptes, +4
Equus (MAMMALIA, EQUIDAE), 34, 44
Eubalta, 25
Eulaelaps, 32
EUPODIDAE, 34, 89
excepta, Gayenna, 77
EE o 7 AE
falcata falcata, Lochmannella, 40
falklandii magellanicus, Turdus (AVES, TURDIDAE), 34
Fallopia, 37
familiaris, Canis (MAMMALIA, CANIDAE), 37
fasciatus, Scotinoecus, 58
Ferrieria, 73
flabellata , Poa (Graminaceae), 64
Flabellifrontipoda, 41, 42
flaviventris Metepeira, 79
flavopilosus, Coptoprepes, 73
fimbriatissimus, Liochthonius, 46
foliatus, Brachychthonius, 45
fossatus, Nothrus, 47
Fregetta (AVES, HYDROBATIDAE), 45
fuegiana, Dyctina, 59
fuegiana, Meta, 79
fuegiana, Tryssothele, 58
fuegianum, Goniatum, 70
fuegianum, Porrhomma, 72
fuegianus, Amaurobius, 60
fuegianus, Auximus, 59
fuliginosa, Coenypha, 65
furcata, Hoploderma, 54
Furcobates, 52
Gainia, 36
GAMASIDOIDEA, 31
Gayenna, 76
gerlachei, Rhagidia, 35
giganteus, Macronectes (AVES, PROCELLARIIDAE), 34
glabra dentata, Phyllhermannia, 48
glama, Lama (MAMMALIA, CAMELIDAE), 33
Globoppia, 49
GLYCYPHAGIDAE, 43, 90
Glycyphagus, 43
Goniatum, 70
GONYLEPTIDAE, 20, 24, 28, 89
GONYLEPTINAE, 22, 24
grahamensis (Eulaelaps), Laelaps, 32
Granizetes, 52
gressitti, Rhombognathus, 38
guanicoe, Lama (MAMMALIA, CAMELIDAE), 33
gulosus, Thrasychirus, 21, 23
GYMNOBISSIIDAE, 17
o A
Halacarellus, 39
HALACARIDAE, 38
Halacarus, 39, 40
Halarachne, 32
HALARACHNIDAE, 32, 89
HALACARIDAE, 39, 90
HALACARINAE, 39
Halozetes, 53, 54
hahni, Philisca, 73
Hahnia, 64
HAHNIIDAE, 63, 90
Haplinis, 70
harioti harioti (Halacarellus), Halacarus, 39
hastata , Furcobates, 52
hermanni, Bathyphantes, 69
HERMANNIIDAE, 48, 90
heterophthalma, Habhnia, 64
hexapili, Lanceoppia, 19
hexaporus, Rhynchaturus, +12
Hicanodon, 67
Hilaria, 70
Hoploderma, 54
hostilis, Metabalta, 22, 26
hyadesi, Metepeira, 79
Hyadesia, 43
HYADESIDAE, 43, 90
HYDRACHNOIDEA, 38
hydrobatidii, Zachuathinia, 45
Hydrochoreutes, 42
Hydryphantes, 40
HYDRYPHANTIDAE, 40, 90
HYDRYPHANTINAE, 40
Hygrobatella, 41
HYGROBATIDAE, 41, 90
HYGROBATINAE, 41
HYGROBATOIDEA, 40
HYPOCHTHONIIDAE, 45, 90
Hypselistoides, 70
ignota, Gayenna, 77
immanis, Tomopisthes, 74
implacida, Lycosa, 80
Lo SIE
injucundus, “Tomopisthes, 74
intermedia, Globoppia, 49
Ixodes, 34
IXODIDAE, 33, 89
IXODIDES, 33
jujuensis, Hydryphantes, +0
karkii, Araneus, 78
kraepelini, Tomopisthes, 75
krameri, Hydrochoreutes, 42
laberintheus, Metepeira, 79
labialis, Tetragnatha, 72
Laelaps, 32
LAELAPTIDAE, 32, 89
LAELAPTINAE, 32
Lama (MAMMALIA, CAMELIDAE), 33
lancearius, Petricus, 65
Lanceoppia, 19
LANIATORES, 20, 24
Larus (AVES, LARIDAE), 45
Latrodectus, 62
LEBERTIOIDEA, 41
leechi, Rhagidia, 36
LEIOBUNINAE, 23
lennoxensis, Bathyphantes, 69
leonina, Mirounga (MAMMALIA, PHOCIDAE), 32
Lephthyphantes, 70
limbata, Diphya, 78
LIMNESITDDAE, 42, 90
LIMNESIOIDEA, 42
lineata, Ceratinopsis, 69
Linyphia, 70, 71
LINYPHIIDAE, 69, 91
Liochthonius, 46, 47
liouvillei, Copidognathus, 39
Liparotoma, 73
livida livida, Agriornis (AVES, TYRANNIDAE), 34
Lochmannella, 40
loennbergi, Chataracta (AVES, SPTERCORARIIDAE), 34
LOHMANNELLINAE, 40
longiporosus, Maculobates, 52
— 100 —
longirostris, Copidognathus, 39
longitarsis, "TPrachelas, 76
loxolineata, Oppia, 50
luisi, Anelosinus, 60
Lycomedicus, 22, 26
Lycosa, 80, 81, 82
LYCOSIDAE, 80, 91
Macronectes (AVES, PROCELLARIIDAE), 34
Maculobates, 52
magallanes, Anelosinus, 60
magellanica, Lycosa, 81
magellanica, Orthohalarachne, 32
magellanis, Anderemaeus, 12
mage!lanis, Oppia, 50
magellanicus, Tomopisthes, 75
Magellozetes, 52, 53
magnirostris lionix, Rhombognathus, 368
maior, Globoppia, 19
MALACONOTHRIDAE, 47, 90
Malaconothrus, 47
manantialis, Tuxenia, 53
marinus, Halozetes, 54
martensii, Metagyndes, 28
matei, Oedothorax, 71
mayor, Pionaces, 68
Mecysmauchenius, 64
megnini, Otobius, 33
meridionalis, Eubalta, 25
MESOSTIGMATA, 31
Meta, 79
Metabalta, 22, 26
Metagyndes, 28
Metepeira, 79
Mevianes, 67
michaelseni, Anelosinus, 60
michaelseni, Ceratinopsis, 69
michaelseni, (Chelanops) Chelanops, 18
michaelseni, Diasa, 27
michaelseni, Hahnia, 64
michaelseni, Lycosa, 81
microdentata, Suctobelta, 51
minor, Chionis (AVES, CHIONIDAE), 44, 45
— 101 —
minor, Globoppia, 49
minutus, Protereunetes, 34
Mirobisium, 17
Mirounga (MAMMALIA, PHOCIDAE), 32
miroungae, Halarachne, 32
modestus, Discocyrtus, 22, 25
modestus, Thrasychirus, 21, 23
modestus, Tomopisthes, 75
mollis, Liochthonius, 46
MONOSPHYRONIDA, 18
montevidensis, Oedothorax, 71
multicorrugata, Oppia, 50
Mummucia, 84
Mummucinae, 84
MYGALOMORPHAE, 58
Myropsis, 59
Nanorchester, 36
NANORCHESTIDAE, 36
navarensis, Philisca, 73
navicularis, Parasitus, 32
necrophagus, Halozetes, 54
NEOBISIINEA, 17
neotropica, Flabellifrontipoda, 41
nigrocapitata, Smermisia, 72
nigropictum, Liparotoma, 73
nilsoni (Corticacarus), Corticacarus, 41
nivalis, Gainia, 36
nivea, Pagadroma (AVES, PUFFINIDAE), 45
niveus, Petricus, 66
Nodocepheus, 49
nordenskjoldi, Mecysmauchenius, 6%
Nothofagus (FAGACEAE), 18, 37
Nothrus, 47, 48
Notosperchonopsis, 40
nova, Opiella, 50
novus (Talassarachna), Halacarus, 40
obsoletus, Copidognathus, 39
obtusolobus, Alloptes, 45
oceanicus oceanicus, Oceanites (AVES, HYDROBATIDAE), 45
Oceanites (AVES, HYDROBATIDAE), 45
oculatum, Emmenoma, 67
— 102 —
Oedothorax, 71, 72
ohlini, Lycosa, 81
OLOGAMASINAE, 31
OLPIIDAE, 18, 19
Oppia, 50
Oppiella, 50, 51
OPPIIDAE, 49, 90
OPILIONES, 15, 20, 23, 29, 89
ORIBATEIDEA, 45
Oribatella, 53
ORIBATELLIDAE, 53, 90
ORIBATULIDAE, 51, 90
Orthohalarachne, 32
Orytolagus (MAMMALIA, LEPORIDAE), 44
Otaria (MAMMALIA, OTARIDAE), 32
Otobius, 33
Oudemansi, Eobrachthonius, 46
Ovis (MAMMALIA, BOVIDAE), 33, 44
OXIDAE, 41, 90
OXINAE, 41
PACHYGNATHIDAE, 36, 89
PACHYLINAE, 21, 24, 28
Pachylus, 22, 26
pacos, Lama (MAMMALIA, CAMELIDAE), 33
FALPA TORES, 20, 25
palustris, Oribatella, 53
papua, Pygoscelis (AVES, SPHENISCIDAE), 32
Pagadroma (AVES, PUFFINIDAE), 45
PARASITIDAE, 32, 89
Parasitus, 32
parvitarsum, Amblyoma, 33
patagonica, Asagena, 61
patagonica, Lycosa, 81
patagonica, Mummucia, 81
patagonica, Walckenaera, 79
patagonicus, Bathyphantes, 69
patagonicus (Corticacarus), Corticacarus, 41
patagonicus, Serianus, 18
pauciscutata, Notosperchonopsis, 40
paynensis, Urophonius, 15
pectineus, “Trombidium, 38
pennata pennata, Pterocnemia (AVES, RHEIDAE), 33
— 103 —
PENTHALEIDAE, 34
PENTHALODIDAE, 35, 89
pepitensis, Liochthonius, 46
pepitensis, Oppia, 50
Petricus, 65, 66
Petrocortesia, 48
phalacrocoracis, Scutumegnimia, 45
Phalacrocorax (AVES, PHALACROCORACIDAE), 45
PHALANGIIDA, 23
PHALANGIIDAE, 20, 23, 89
phalangioides, Pholcus, 67
Philisca, 73
Phoca (MAMMALIA, PHOCIDAE), 32
PHOLCIDAE, 67, 91
Pholcus, 67
PHTHIRACARIDAE, 54, 90
PHTHIRACARINAE, 54
Phyllhermannia, 48
pictonensis, Oedothorax, 72
phillipsoni, Chilegyndes, 22, 25
Pionaces, 68
PIONIDAE, 42, 90
PIONOIDEA, 42
plagiata, Hilaria, 70
planiceps, Lycomedicus, 22, 26
Platynothrus, 48
plumifer, Rhombognatus, 38
Poa (Graminaceae), 64
PODACARIDAE, 53, 90
pollicata, Haplinis, 70
Polyacanthus, Sadocus, 22, 24
Polybetes, 65
polygonalis, Porozetes, 53
Porozetes, 53
porteri, Episinus, 61
Porteria, 68
Porrhomma, 72
praetiosa, Bryobia, 37
processus, Magellozetes, 53
PROCTOPHYLLODIDAE, 44, 90
PROSTIGMATOIDEA, 34
Protereunetes, 34
protractus, Fallopia, 37
PSEUDOSCORPIONES, 15, 17, 19, 89
nl a
Psoroptes, 44
PSOROPTIDAE, 44, 90
Pterocnemia (AVES, RHEIDAE), 35
pulchella, Metagyndes, 28
pulchra, Uspallata, 85
pulcherrimus, Trichthonius, 47
pumilio, Nothofagus (FAGACEAE), 18
purpureus, Anelosinus, 60
pusillus, Cybaeolus, 67
pustulata, Acanthoprocta, 22, 25
Pygoscelis (AVES, SPHENICIDAE), 32, 34
pyogenes albus, Staphylococcus (BACTERIA, MICROCORACEA), 37
racovitzai (Gamasellus), Cyrtolaelaps, 31
rapax, Triaenonyx, 27
rectangularum, Cibilla, 33
recurvatum, Anelosinus, 6l
Rhagidia, 35, 36
RHAGIDIIDAE, 35, 89
RHOMBOGNATHINAE, 38
Rhombognathides, 38
Rhombognathus, 38
Rhynchaturus, 42
ricinus, Ixodes, 34
rigidisetosus curtus, Liochthonius, 46
Rubrius, 68
sabulosa, Steatoda, 63
Sadocus, 22, 24
Sarcoptes, 44
SARCOPTIDAE, 44, 90
SARCOPTIFORMES, 43
scabiei, Sarcoptes, 14
schizocoma, Steganacarus, 54
scopula, Smaris, 37
SCORPIONES, 15, 16, 89
Scotinoecus, 58
Scutumegnimia, 45
scutula, Ulessanis, 63
SCYTODIDAE, 65, 90
segmentatus, Mecysmauchenius, 64
segnis, Camisia, 47
— 105. —
serranoa, Lycosa, 82
Serianus, 18
setosus, Cyrtolaelaps, 31
Sicarius, 65
simonsis, Copidognathus, 39
siro, Tyroglyphes, 43
skottsbergii, Platynothrus, 49
SMARIDIIDAE, 37, 90
Smaris, 37
Smermisia, 72
sneiderni, Flabellifrontipoda, 42
SOLIFUGAE, 15, 84, 85, 90
SOLPUGIDA, 84
sordidus, Petricus, 66
SPARASSIDAE, 65, 91
spinifer, Theridion, 63
spinifera, Diphya, 78
Spinivunus, 28
Staphylococcus (BACTERIA, MICROCORACEA), 37
Steatoda, 63
Steganacarus, 54
stellata, Gayenna, 77
Stephanopsis, 66
Stereotydeus, 35
Storena, 80
strigosa, Gayenna, 77
subfasciatus, Rubrius, 68
Suctobelta, 51
suramericanus, Nothrus, 48
suramericana, Oppiella, 51
symetrica, Bdella, 35
taeniatus, Tomopisthes, 75
Tallumetus, 59
taurus, Bos (MAMMALIA, BOVIDAE), 33, 34
terrosus, Sicarius, 65
Tetragnatha, 72
Tetrahygrobatella, 41
TETRANYCHIDALE, 37, 89
Thalassarachna, 40
THERIDIIDAE, 60, 90
Theridion, 63
THOMISIDAE, 65, 91
— 106 —
Thrasychirus, 20, 21, 23
tilbroki, Tydeus, 36
TIPHYSINAE, 42
Tomopisthes, 74, 75
togata, Dyctina, 59
Trachelas, 76
translamellatus, Malaconothrus, 47
Triaenonyx, 27
TRIAENONYCHIDAE, 27, 89
TRIAENONYCHINAE, 27
Trichthonius, 47
trilineata, Gayenna, 78
trionyx (Rhombognathides), Rhombognathus, 38
TROMBIDIFORMES, 34
TROMBIDIIDAE, 38, 90
TROMBIDIINAE, 38
Trombidium, 38
tropica, Fregetta (AVES, HYDROBATIDAE), 45
Tryssothele, 58
Turdus (AVES, TURDIDABE), 34
Tuxenia, 53
TYDEIDAE, 36, 89
Tydeus, 36
Tyrellia, 42
TYRRELLINAE, 42
Tyroglyphes, 45
TYROGLYPHIDAE, 453
Ulessanis, 63
uncinata, Bdella, 35
uncinifer, Hyadesia, 43
unidentata, Gayenna, 78
unilateralis, Liochthonius, 47
uriae, Ixodes, 31
Urophonius, 15
UROPODINOIDEA, 33
Uspallata, 85
VACHONIIDAE, 17, 89
valdiviensis, Triaenonyx, 27
varius, Tomopisthes, 75
ventrosus, Anelosinus, 61
— 107 —
velutinus, Clitistes, 69
Vicugna (MAMMALIA, CAMELIDAE), 33
vicugna, Vicugna (MAMMALIA, CAMELIDAE), 33
villosus, Stereotydeus, 35
vittatus, “Tomopisthes, 75
vitulina richardi, Phoca (MAMMALIA, PHOCIDAE), 32
Walckenaera, 79
wellingtoni, Anelosinus, 61
wilsoni, Mevianes, 67
Zachuathinia, 44
ZODARIIDAE, 80, 91
zonatus, Petricus, 66
— 108 —
GAYANA tiene por objeto dar a conocer las investiga-
ciones origimales del personal científico del Instituto de
Biología de la Universidad de Concepción.
Esta publicación consta de una Serie Botánica, una
Zoológica y una Miscelánea, incluyéndose dentro de cada
Serie trabajos biológicos en su sentido más amplio.
Cada número se limitará a un solo trabajo.
GAYANA no tiene una secuencia periódica, sino que
los múmeros se publican tan pronto como la Comisión
Editora recibe las comunicaciones y su numeración es con-
tinuada dentro de cada Serie.
Gayana
INSTITUTO DE BIOLOGIA
“OTTMAR WILHELM GROB”
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION (CHILE)
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Deseamos establecer canje con Revistas similares
Correspondencia, Biblioteca y Canje:
COMISION EDITORA
CasiLLa 301 — CONCEPCIÓN
CHILE
' WO TANA
PEFUETO: DE BIOLOGEA
ca, ZOOLOGIA 1976 N* 33
LARVAS DE LA FAMI-
LIA SPIONIDAE (PO-
LYCHAETA) EN EL
PLANCTON DE LA BA.-
HIA DE CONCEPCION,
CHILE.
por
FRANKLIN D. CARRASCO
Wa
LIBRE
Universidad de Concepción
Chile
INSTITUTO DE BIOLOGIA
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
GHILE
DIRECTOR :
Dr. Oscar Matthei J.
COMITE EDITOR :
Dr. Oscar Matthei J. Prof. Marco A. Retamal
Prof. Lajos Biro B. Prof. Clodomiro Ma ticorena
te"
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EDITORES EJECUTIVOS: Hugo 1. Moyano a
Roberto Rodríguez
GAYANA
PESTITUTO DE BIOLOGIA
ZOOLOGIA 1.9. 6 N? 38
LARVAS DE LA FAMILIA SPIONIDAE (POLYCHAETA)
EN EL PLANCTON DE LA BAHIA DE CONCEPCION,
CHILE.
por
FRANKLIN D. CARRASCO
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
Chile
“Los infinitos seres naturales no podrán perfectamente
conocerse sino luego que los sabios del país hagan un
especial estudio de ellos”.
CLAUDIO GAY. Hist. de Chile, I : 14 (1848).
LARVAS DE LA FAMILIA SPIONIDAE (POLYCHAETA)
EN EL PLANCTON DE LA BAHIA DE CONCEPCION,
CHILE.
por
FRANKLIN D. CARRASCO (*)
RESUMEN
Se estudia las larvas pelágicas del Spionidae(Polychaeta) so-
bre la base de muestreos planctónicos semanales, realizados entre
Octubre de 1971 y Julio de 1973 frente a Caleta Leandro (36*38'30" 5,
73%205'24”" W), Bahía de Concepción.
Mediante recuento de las larvas, se establece el ciclo repro-
ductivo anual para cada una de las especies de la Familia Spio-
nidae.
Cultivos realizados en acuarios con larvas de la Familia Spio-
nidae, permitieron la determinación de catorce especies, las que
son descritas e ilustradas.
ABSTRACT
Pelagic larvae of Spionidae(Polychaeta) in weekly planktonie
samples collected off Caleta Leandro (36%38'36" S, 73%05'24” W),
Bay of Concepción from October, 1971 to July, 1973, have been
studied.
The counting of larvae has permitted to establish the annual
reproduction cycle for each species of the Family Spionidae.
Culture experiments in aquaria with larvae of Spionidae led
to the determination of fourteen species, which are described and
illustrated in the work.
(*) Departamento de Biología Marina y Oceanografía, Universidad de Con-
cepción.
cnt
INTRODUCCION
En el período comprendido entre Octubre de 1971 y Julio de
1973, se tomó muestras de plancton en la Bahía de Concepción,
específicamente frente a Caleta Leandro (36*38'36” S, 73%05'24” W)
(Fig. 1). Al analizar las larvas de Polychaeta de dichas muestras
se pudo constatar, que las larvas pertenecientes a la Familia Spio-
nidae dominaban, hecho por el cual consideradas como base de
este estudio.
Dentro de las larvas de Polychaeta, las pertenecientes a Spioni-
dae fueron las primeras en ser descritas, debido a que se trata de
formas larvales muy vistosas y a menudo las más numerosas en
el plancton. Entre los estudios hechos sobre esta familia destacan
entre otros, los de Hannerz (1956) y Sveshnikov (1962).
En este trabajo se identificó y describió larvas pertenecientes
a 14 especies de Polychaeta Spionidae, cuyas formas adultas ya
han sido tratadas por Carrasco (1974).
MATERIALES Y METODOS
Las muestras planctónicas se obtuvo a bordo de una em-
barcación menor provista de un motor fuera de borda, utilizándose
en algunas ocasiones un bote a remos. El muestreo se realizó en-
tre Octubre de 1971 y Julio de 1973 (ver Anexo 1). La red de planc-
ton empleada es del tipo Nansen, con una boca de 30 cm. y una
longitud de 60 cm., la abertura de mallas es de 120 micrones y
fué necesario agregarle un lastre a su región inferior. Las muestras
se tomó en forma oblícua, arrastrando la red desde el fondo
hasta la superficie, operación que se ejecutaba en 4 minutos, elec-
tuándose de 2 a 3 muestreos paralelos y se registraba además la
temperatura superficial del agua de mar.
Las muestras eran llevadas al laboratorio (Estación Experimen-
tal de Biología Marina de la Universidad de Concepción, Caleta
Leandro), donde eran inmediatamente vaciadas en cubetas de cul.
tivo de vidrio. Se fijaba una alícuota de 50 cc. en Bouin y del planc-
ton restante se separaban las larvas de Polychaeta utilizándose un
estereomicroscopio, y colocándolas a continuación en cubetas de cul-
tivo.
Antes de la fijación de las larvas, era necesario anestesiarlas
con cloruro de Magnesio. La fijación dió buenos resultados con
Bouin normal calentado a 70%C y con Gilson. Las larvas así pre-
servadas se trasladó a los 8 días a una solución de alcohol etílico
etílico de 70%, seleccionándose las que serían montadas en porta-
objetos, para un estudio posterior de setas y trocas.
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Ak e A ITMEAEERE PARALA 205) A AO
1.— Mapa de la zona de muestreo en el cual se indica la
Fig.
estación de plancton.
En caso de tinción se utilizó hematoxilina Delafield, Erlich y
aceto-carmín. Una vez realizada la tinción, las larvas se pasó
por una batería de alcohol etílico y xilol. La operación se efectuó
manipulando tanto la larva como los distintos líquidos sobre el
portaobjetos, con una pequeña pipeta de punta muy fina y bajo
un estereomicroscopio. A continuación se montó cada larva indi-
vidualmente con bálsamo de Canadá. Antes de colocar el-cubre-
objetos a la preparación fué necesario disponer-pedecites-de “plas-
ticina sobre las cuatro esquinas de él, con el objeto de dejarlo
levantado y así no aplastar el ejemplar. Todas las preparaciones
así realizadas se observó bajo un microscopio Carl Zeiss Standard
RÁ, provisto de condensador adecuado para contraste de fases co-
mo para contraste diferencial de interferencias. Esta última moda-
lidad dió muy buenos resultados en la observación de las setas
y trocas.
Durante toda la época de muestreo fué preciso mantener y con-
trolar los cultivos de las diferentes larvas obtenidas de los —mues-
treos semanales. Estos experimentos se realizó en los acuarios de
la Estación de Caleta Leandro. Las cubetas de vidrio usadas -en
los cultivos miden 9 cm. de largo, 4,5-cm. de alto y 4,5 de pro-
fundidad y se mantuvo semisumergidas en uno de los acuarios
provisto de agua corriente. Las larvas se cultivó en agua de mar
filtrada, la que se cambiaba dos veces por semana y el suminis-
tro de alimento se efeciuaba más o menos con la misma frecuen-
cia. El alimento utilizado de preferencia consistió en algas secas
molidas; en épocas de abundancia de fitoplancton se les suminis-
tró este sin seleccionar, aprovechando el muestreo regular.
Todas las ilustraciones se realizó en base a ejemplares mon-
todos, no dibujándose las trocas, empleándose una cámara lú-
cida. Para las descripciones se siguieron criterios de Thorson
(1946), Hannerz (1956), Rasmussen (1956) y Bhaud (1967). Pa-
ra el tratamiento estadístico de las muestras planctónicas se si-
guió a Snedecor (1964). Para graficar la densidad mensual de
larvas de Polychaeta Spionidae se utilizó la ecuación de la esfera:
= k y3 V'/4; en que k = constante y V = número de individuos.
Los valores de r así obtenidos para cada mes por especie de Spio-
nidae, fueron suavizados utilizando la fórmula (a + 2b + c)/4, tra-
tratamiento que es corriente en ecología poblacional.
RESULTADOS
1.—CLAVE PARA LAS LARVAS DE LA FAMILIA SPIONIDAE
EN EL PLANCTON DE LA BAHIA DE CONCEPCION
Gastrotrocas completas se encuentran en todos los se-
tígeros a excepción de los 2-3 primeros. 2 pares de ojos
rojos simples. Prostomio en general bien delimitado del
A e AI... A Z
Gastrotrocas no se encuentran en todos los segmentos de
la región media y posterior del cuerpo. Existen 3 pares de
ojos negros, los más laterales son compuestos.. Setígero
AE e id lola AN A 6
Porciones del prostomio y peristomio proyectadas anterior-
mente. en una, prolongación (como Aedo. ........ctmmtondia amen 3
ESOO: mas. O Menos TORIO Werder ao 4
Setas larvales de brillo lustroso y muy gruesas .. Nerine sp. 1
Setas no como las anteriores ........... Nerinides quinquedentata
Larvas largas y muy delgadas. Pigmentación muy débil
ale E RA. A AE EI ON Paraprionospio pinnata
Larvas de tamaño inedio o pequeño, con procesos pros-
a ul A A A 5
Setas larvales no aplastadas y presentes sólo en los no-
topodios. Setígero 1 con una seta curvada igual que la
ASS AUS coria Spiophanes bombyx
Larvas pequeñas con setas aplastadas, aserradas curva-
das y de cierto lustro presentes en los notopodios y neu-
ropodios. Adoptan posición “quetosfera” al ser estimula-
A A O Rhynchospio glutaea
Peristomio no bien demarcado del prostomio. Palpos ten-
taculares situados en forma más mediana. Branquias se
ontaaaa astrasy del SOÚgeTrO a iran cnt ties a ll 7
Igual que las anteriores pero con branquias que comien-
zan en seligeras -posterlores io na ii 18
Larvas con 4 corridas bien definidas y longitudinales de
ROS A MR a 8
Barras no comp las contenores A cdi 10
ELEVOS. IIA PERIA cios 9
Larvas de tamaño mediano con dos tipos de setas modifi-
cauas en el Seugero Dueto Orson ?Polydora sp. IV
Setas del setígezo 5 modificadas con una estructura alar
ACCESORIOS... o CM, eds e ?Polydora sp. 1
Setas modificadas del setígero o, poseen una estructura
MEXICANO AAA rca ?Polydora sp. V
e ¿E
12,
13.
13”.
Larvas con una corrida dorsal de cromatóforos o mela-
O rr a 11
LOTVOS: NO COMO, las QUISTOLAS rescicrinicos ai 12
Larvas cuyas corridas de melanóforos empiezan en el se-
O A A e EA OL ?Polydora sp. IN
Larvas con la corrida de melanóforos empezando en la re-
oión media del. CUPO; aivició donald Polydora citrona
Larvas con 2 corridas longitudinales de melanóforos y 2
tipos de setas modificadas en el setígero Ú mnnincnncnnisnss
MA. po "CERA. MD Ns Is Wear o cra E ?Polydora sp. Il
Larvas con intensa pigmentación, dispuesta en varias co-
rridas irregulares situadas en la región dorsal. Setas mo-
dificadas del setígero 5 del tipo falciforme .nccccccn.cccccconans
AAA A Polydora socialis
Larvas macizas con débil pigmentación. Setas fuertes, lar-
COR "Y 05 AO TASTE orar arc Boccardia chilensis
Larvas de tamaño mediamo con setas no como las ante-
riores, que presentan una corrida dorsal de melanóforos
del tipo cambiante, muy vistosos e intensoS mmcccicncnnmiss
EEE.» ADORGESET BDO ACA Boccardía proboscidea
2.— DESCRIPCIONES DE LAS LARVAS DE SPIONIDAE
Género Boccardia Carazzi, 1895
a) Boccardia proboscidea Hartman, 1940
FIGS. A BA, 18) ME
Dimensiones de las larvas
N* de setígeros Longitud Ancho
(micrones) (micrones)
7 425 88
9 510 96
11 535 120
ds 645 125
13 740 170
15 950 190
16 1050 215
17 1065 221
18 1500 295
pe es
1
15
Fig. 2.— Boccardia proboscidea; larva pelágica tardía. 1. Prosto-
mio. 2. Manchas oculares. 3. Restos de la prototroca. 4. Pe-
ristomio. 5. Carúnculo. 6. Palpos tentaculares. 7. Fosetas
ciliadas. 8. Neurosetas definitivas. 10. Branquia emergien-
do. 11. Lamela notopodial. 12. Lamela neuropodial. 13. Me-
lanóforos. 14. Telotroca. 15. Pigidio.
Larva pelágica
La siguiente descripción se baza en un ejemplar de al menos
9 setígeros. El prostomio es anteriormente algo achatado, sus lí-
mites con las partes laterales del peristomio no son claros. Existen
dos pares de ojos dispuestos casi en línea recta, el par de ojos más
exterior es doble y grande. Las bandas ciliadas de la prototroca
son bastante grandes. Se observa ya el ca:únculo, el cual alcanza
hasta el comienzo del setígero 1. Los palpos prostomiales se pre-
sentan muy reducidos, no sobrepasando en longitud la altura del
setígero 1.
El primer setígero es un poco más largo que el resto. Su par
de parapodios está mal diferenciado, alcanzando la lamela noto-
podial un tamaño levemente más grande que la lamela neuropo-
dial y presentando una estructura bulbosa de donde se origina un
mechón de setas larvales. Los setígeros del resto del cuerpo tie-
nen sus parapodios muy mal diferenciados, donde los cirros o la-
melas notopodiales presentan un desarrollo relativamente mayor y
los cirros neuropodiales apenas se insinúan. Las notosetas son to-
das larvales mientras que las neurosetas son de naturaleza defi-
nitiva y se presentan en cantidad bastante reducida. El pigidio es
de regular tamaño sin estructuras accesorias. La telotroca está bien
conformada. Las nototrocas se observan desde el setígero 3 y con-
sisten en corridas de 4 células ciliadas. Las gastrotrocas se ubican
solamente bajo el setígero 7 y consiste de 5 células ciliadas.
La faringe y el esófago se extienden hasta el final del setígero
2, donde comienza el estómago. La pigmentación es muy vistosa.
Consiste ésta en una corrida longitudinal de melanóforos de tipo
variable, los que se disponen sobre los setígeros 1 y desde el se-
tígero 4 hacia atrás, hasta el término del cuerpo. El pigidio está
también provisto de una rica pigmentación.
Larva pelágica tardía
La siguiente descripción se basa en una larva de 18 setígeros.
El prostomio es anteriormente redondeado. No se observa bien la
delimitación entre el prostomio y los bordes laterales del peristo-
mio. Los dos pares de ojos se ubican sobre el prostomio en un arre-
glo casi trapezoidal. El carúnculo está bien diferenciado, alcanzan-
do hasta la mitad del setígero 1. Los órganos nucales se disponen
lateralmente al carúnculo y están orientados longitudinalmente. Los
palpos están bastante desarrollados, presentándose gruesos y Ccor-
tos, extendiéndose hasta la altura del setígero 5.
El primer setígero presenta un tamaño no mayor que los restan-
tes. Los parapodios p:esentan una diferenciación relativamente bue-
na, en especial las lamelas notopodiales que adoptan una posición
erecta. Las notosetas consisten tanto de setas de naturaleza larval
como también capilares definitivos. El setígero 5 está provisto de
0 E
setas modificadas, las cuales son de dos tipos: unas espinas falci-
formes gruesas y otras espinas distalmente romas. No existen se-
tas acompañantes. El tamaño de este setígero no es mayor que
los restantes y se ubican en él, tanto superior como inferiormente,
unos pequeños mechones de setas. Los uncinos aparecen en el se-
tígero 7 y en un número de 4 por parapodio, estando acompaña-
dos por setas definitivas. El pigidio está profundamente dividido
por una muesca. Las nototrocas están constituídas por corridas de
6 células las que comienzan desde el setígero 3. Las gastrotrocas
se ubican bajo los setígeros 7-10-13 y 15. La pigmentación consiste
en una amplia corrida de melanóforos, los que se dispone dorsal-
mente. Los melanóforos son muy cambiantes y le otorgan un as-
pecto muy vistoso y característico a la larva. Otra región con pig-
mentación es el pigidio. La faringe no presenta pigmentación y
alcanza hasta el setígero 2. El esófago por su parte se encuentra
situado entre los setígeros 2 y 6. Desde el setígero 7 se extiende
el estómago, para dar paso alrededor del setígero 12 a un recto.
Observaciones
Las larvas anteriormente descritas concuerdan con las larvas
de la misma especie analizadas en California por Hartman (1941),
Adultos de la especie fueron registrados para la Península de Tum-
bes por Castilla (1964). En general estas son pequeñas y de pig-
mentación vistosa. Al proceder a cultivar estas larvas, fué impo-
sible hacerlas prosperar más allá de los 18 setígeros. Al parecer la
metamorfosis tiene lugar entre los estadios de 19 y 20 setígeros.
También es característico de estas larvas su afinidad por la luz.
Las larvas de esta especie, que se presentaron en regular abun-
dancia en el plancton, se pudieron colectar entre los meses de
Agosto y Abril. La mayor abundancia se observa en verano (Ene-
ro a Abril) y en los meses de Agosto y Septiembre.
b) Boccardia chilensis Blake 4 Woodwick, 1971
MOS. dB B, LO DEE
Dimensiones de las larvas
N* de setígeros Longitud Ancho
(micrones) (micrones)
12 740 175
15 960 230
16 1200 260
17 1320 300
18 1650 320
21 1790 450
Larva pelágica
La descripción se basa en un ejemplar de al menos 16 setí-
geros. El prostomio es algo romo anteriormente. Existen 3 pares de
ojos dispuestos en línea recta. El par de ojos más externo es doble,
el otro par de ojos es simple y de posición central, entre los dos
pares anteriormente citados se ubica un tercer par de ojos o pro-
bablemente pueda tratarse de un par de melanóforos ya que pre-
senta una posición más epidérmica. La delimitación del prostomio
con los bordes laterales del peristomio es deficiente. Las bandas
ciliadas de la prototroca son bastante grandes. El carúnculo es bien
visible alcanzando hasta el comienzo del setígero 1 y flanqueado
por los órganos nucales. Los palpos peristomiales ya están pre-
sentes y alcanzan hasta la altura del setígero número 1.
El setígero 1 es más amplio que el resto, el notopodio presen-
ta un grueso mechón de setas larvales muy fuertes que se origi-
nan de la estructura bulbosa, el neuropodio presenta ya algunas
setas definitivas de tipo capilar. El resto de los parapodios presen-
ta poca diferenciación exhibiendo un desarrollo relativo mayor el
cirro notopodial. El cirro neuropodial apenas se observa. Las setas
de los notopodios son del tipo larval y dispuestas en fuertes me-
chones. Estas setas presentan un aspecto lustroso que provoca una
refracción de la luz. Los neuropodios de todos los setígeros están
armados con setas definitivas de tipo capilar. Los uncinos todavía
no aparecen. El setígero 5 no presenta ninguna diferenciación y
todavía no emergen las setas modificadas. No se aprecian aún
las branquias. El pigidio no es muy grande y la telotroca es de
tamaño regular pero con una ciliación muy intensa, presentándose
dorsalmente discontínua.
Las nototrocas se observan desde el setígero 3 y consisten en
corridas transversales de 6 células ciliadas. Las gastrotrocas se ubi-
can bajo los setígeros 10-13-15. La faringe presenta una intensa
pigmentación obscura. El esófago es corto, observándose a conti-
nuación el estómago, el cual se constituye a partir del setígero 4
y está provisto de una fuerte pigmentación. En el setígero 12 se
conforma un intestino recto el que en su región terminal, está do-
tado de una importante pigmentación.
Larva pelágica tardía
Es una larva muy maciza y ancha, considerándose para la des-
cripción un ejemplar de 21 setígeros. La delimitación del prostomio
con los bordes laterales del peristomio no son claros. La forma y
disposición de los dos pares de ojos no ha sufrido grandes altera-
ciones, respecto a los estadios anteriores, aunque ahora se nota
bien la naturaleza del par de melanóforos, que se dispone entre
2 A
Fig. 3.— Boccardia chilensis; larva pelágica tardía.
1
los dos pares de ojos. El carúnculo está bien formado y los órga-
nos nucales que lo flanquean se disponen ovalmente y van acom-
pañados de cierta pigmentación. Los palpos tentaculares están bien
desarrollados, alcanzando hasta la altura del setígero 4.
Los parapodios aún no presentan una diferenciación aprecia-
ble. El cirro notopcdial 1] es pequeño y de posición erecta, mien-
tras que el neuropodial 1 es más grande y de un tamaño seme-
jante a los cirros notopodiales de los setígeros restantes. Los cirros
neuropodiales del resto de los setígeros son de tamaño bastante
reducido. El setígero 5 es un poco mayor que el resto y se obser-
van setas modificadas de dos tipos: unas falciformes y otras dis-
talmente romas. Las notosetas son todas de tipo larval y biaserra-
das, las que presentan además un brillo lustroso característico. Las
neurosetas son capilares definitivos. Los uncinos aparecen desde
el setígero 7 y su número varía entre 45. Las branquias se obser-
van ya a lo largo de todo el cuerpo, anteriormente muy pequeñas
y tornándose más conspicuas a la altura de la región media del
cuerpo.
El pigidio es bastante pequeño, presentando dorsalmente una
muesca. La telotroca está relativamente reducida pero su ciliación
es intensa. La faringe presenta una fuerte pigmentación. El esó-
lago alcanza hasta el setígero 3. El estómago se extiende hasta el
setígero númezo 13 y también está dotado de pigmentación. Desde
el setígero 17 se constituye un intestino recto, cuya región terminal
está provista de fuerte pigmentación. Las nototrocas aparecen en
el setígero 2 extendiéndose hasta el final del cuerpo y están con-
formadas por 8 células ciliadas. Las gastrotrocas se disponen bajo
los setígeros 7-10-13-17. La pigmentación externa está muy reduci-
da, no existiendo melanóforos, salvo los de posición cefálica y pi-
gidial.
Observaciones
Se caracterizan estas larvas por su forma maciza, así también
por la presencia de setas larvales bastante fuertes y de superficie
lustrosa. En el plancton no son muy abundantes. La descripción
original dada por Blake € Woodwick (1971), corresponde con las
características mostadas por las larvas arriba descritas, en espe-
cial por ejemplares de desarrollo bastante avanzado, estadios en
los cuales se observaban claramente las características de las se-
tas modificadas del setígero 5, principal carácter analizado.
Las larvas de Boccardía chilensis se pueden colectar en el
plancton de la Bahía de Concepción, entre los meses de Noviem-
bre y Marzo, como también en Septiemb:e. Los meses de mayor
e L=
abundancia corresponden a Diciembre, Enero y Febrero. En los
cultivos artificiales que se intentó, no fue posible alcanzar hasta la
metamorfosis, la que al parecer se verifica en larvas que ya tie-
nen más de 21 setígeros.
Género Nerine Johnston, 1838
c) Nerine sp. l
Figs/ 4,48 4
Larva pelágica
La descripción se basa en un ejemplar que presenta 10 setí-
geros y mide 920 micrones de largo por 200 de ancho. El prostomio
presenta anteriormente una prolongación en forma de cirro, la cual
está encajada en un pliegue del peristomio. Las bandas ciliadas
de la prototroca están bien desarrolladas. El peristomio fozma una
callosidad muy visible por encima y detrás del prostomio. No se
observan los palpos tentaculares.
Los parapodios están muy mal diferenciados, observándose úni-
camente los ya largos y gruesos cirros postsetales de los notopo-
dios, los que son semicurvos. Las setas son todas de naturaleza
larval y extraordinariamente robustas, curvadas y largas; vistas en
sección parecen ser triangulares y con dos bordes aserrados y los
dientes bastante grandes. El pigidio es muy grande, como también
muy robusta su telotroca. No existen nototrocas, pero sí gastrotro-
cas de poderoso aspecto y presentes bajo todos los setígeros. La
faringe y el esófago se extienden hasta el setígero 2. El estómago
se dispone desde el setígero 3 y presenta una fuerte pigmentación.
Externamente la larva carece de melanóforos.
Larva pelágica tardía
Se considera en esta condición a una larva de 13 setígeros, la
cual mide 1340 micrones de largo y 270 de ancho. Esta larva más
grande y gruesa no presenta grandes cambios con respecto a la
descripción dada anteriormente. Se observan muy bien 2 pares de
ojos de color rojo, dispuestos en línea recta. No se observan palpos
tentaculares. La prototroca es muy fuerte. Los parapodios están
mucho más diferenciados, sobresaliendo los robustos cirros noto-
podiales, grandes y curvados, además de los incipientes cirros neu-
ropodiales. Las setas son solamente del tipo larval, de superficie
lustrosa, gruesas, aserradas y largas, ubicadas solamente en los
notopodios. Los neuropodios no presentan setas de ningún tipo.
pe le
Nerine sp. I: larva pelágica tardía.
Fig. 4.
m7”
N
N Ñ ÓN
NN NN
Fig. 5.— Nerinides quinquedentata; larva pelágica de 12 setígeros.
Ey AR
No se observan nototrocas sobre el dorso del ejemplar. Las
gastrotrocas son muy poderosas y distribuidas bajo todos los setí-
geros. El pigidio es muy grande y presentando una fuerte telotroca,
la que es discontínua dorsalmente. Por transparencia se observa
que la faringe y el esófago alcanzan hasta el setígero 3. El estó-
mago se extiende hasta el setígero 10, el cual presenta sus pare-
des pigmentadas. En el setígero 11 se conforma el intestino recto,
el que presenta en su extremo cierta pigmentación.
Observaciones
Lo que más llama la atención de estas larvas, son sus pode-
rosas setas de superficie lustrosa, como así también el gran tama-
ño del pigidio. Las características enunciadas en las descripciones
precedentes, concuerdan en buena parte con larvas de este tipo
registradas en el Gullmar Fjord y denominadas Nerime sp. 1 por
Hannerz (1956), aunque sus setas no son tan robustas. En el plane-
ton de la Bahía de Concepción se obtuvo solamente 2 ejemplares,
los que fueron colectados el día 7 de Enero de 1972.
Género Nerinides Mesnil, 1896
d) Nerinides quinquedentata Hartmann-Schróder, 1965
gs... 8
Dimensiones de la larva
N* de setígeros Longitud Ancho
E (micrones) (micrones)
6 388 120
13 660 180
15 730 190
17 1120 227
20 1250 250
22 1300 255
Larva pelágica
El prostomio presenta anteriormente una proyección en forma
de dedo, la que se encuentra encajada en un proceso muscular
originado del peristomio. Los límites entre el prostomio y los bor-
des laterales del peristomio son bastante notorios. Existen dos pa-
res de ojos de color rojo dispuestos casi en línea recta. El par de
ojos más exterior es del tipo doble. Las bandas ciliadas de la pro-
TT
Fig. 6— Nerimides quinquedentata + larva pelágica tardía,
pi ls
totroca están divididas en dos porciones contiguas. Los incipientes
palpos tentaculares están fijos a las regiones más alejadas y ex-
teriores del peristomio y son bastante cortos.
Los parapodios están muy mal diferenciados. Las setas son
todas larvales y de aspecto opaco. En el setígero 1, las setas lar-
vales son largas y en el resto de los setígeros son cortas y angos-
tas. El pigidio no es muy grande y la telotroca es contínua y muy
fuerte. No se aprecian nototrocas en la región dorsal de la larva.
Gastrotrocas se pueden observar sólo bajo el setígero 3. La fa-
ringe presenta una intensa pigmentación y se prolonga hasta el
setígero 1. El estómago y la región terminal del recto también
poseen pigmentación, lo que no ocurre con la superficie de la larva.
Larva pelágica tardía
Se describe un ejemplar de 22 setígeros pronto a entra: en
metamorfosis. La delimitación entre el prostomio y el peristomio es
bien marcada. Los dos pares de ojos existentes se disponen ahora
en un arreglo trapezoidal. Los palpos tentaculares están bien di-
ferenciados y son de aspecto macizo, con bordes internos aserra-
dos, extendiéndose hasta la altura del setígero 7.
El cirro neuropodial del setígero 1 es bien visible, al contrario
de lo que sucede con el notopodial, el cual apenas se observa.
En los restantes parapodios, el cirro notopodial alcanza buen de-
sarrollo, al igual que las branquias, dándole a la estructura que re-
sulta de la conjunción de ambos, aspecto grueso y disposición erec-
ta. Los cirros neuropodiales son más finos y presentan su extremo
distal aguzado. Las setas larvales persisten en el notopodio 1. En
los setígeros restantes, las setas notopodiales consisten en capila-
res definitivos, cortos y un poco curvados. Los uncinos aparecen
en el setígero 14-15 y en núme:o de 4-5 por neuropodio, no lle-
vando setas acompañantes. Cada uncino termina en cinco diente-
cillos.
Las nototrocas se sitúan en el setígero 2 y consisten en 4-6
células ciliadas. Las gastrotrocas se ubican bajo el setígero 3, con
4 células ciliadas y entre los setígeros 7 y 11, con un número de 2
células ciliadas por setígero. La disposición en estos últimos setí-
geros es muy especial, ya que bajo el setígero 2, las 2 células ci-
liadas se sitúan muy próximas la una a la otra, empezándose a
separar en los setígeros que vienen a continuación, para por úl-
timo en el setígero 11, estar bien separadas las 2 células ciliadas.
La faringe pigmentada y el esófago se extienden hasta el setígero
4. A partir del setígero 5 se conforma el estómago, el que es muy
pigmentado y se prolonga hasta el setígero 16. En el setígero 17 se
observa la disposición de un intestino recto cuya región terminal
es pigmentada.
e, E
Observaciones
Las larvas de Nerinides quinquedentata son de tamaño me-
diano y no muy abundantes en el plancton de la zona de estudio.
La identificación de ellas fué facilitada por el hecho de contarse
con todos los estadios de desarrollo, incluso un estadio juvenil
bentónico. El cultivo artificial de estas larvas es bastante comple-
jo, sumándose a ello la baja cantidad de ejemplares que se con-
taba para los ensayos. En el laboratorio no fué posible alcanzar
más allá del estadio de 22 setígeros. El especimen bentónico ana-
lizado fué capturado con la red de plancton utilizada normalmente,
la que se arrastró muy contigua al fondo del mar. Las larvas «de
esta especie se colectó durante casi todo el año, a excepción de los
meses de Marzo, Abril y Mayo. El mes de mayor abundancia fué
Agosto.
Género Paraprionospio Caullery, 1914
e) Paraprionospio pinnata (Ehlers, 1901)
Has 7,8
Dimensiones de la larva
N* de setígeros Longitud Ancho
(micrones) (micrones)
9 340 90
6 490 7
7 658 Sa
8 912 147
13 1290 170
15 1600 180
29 3400 246
Larva pelágica
La descripción se basa en una larva de al menos 8 setígeros.
El prostomio es redondeado anteriormente. No se observa la deli-
mitación entre el prostomio y los bordes laterales del peristomio.
Existen dos pares de ojos de color rojo, los que van dispuestos en
un arreglo trapezoidal. El par de ojos de posición más externa es
del tipo doble. Las bandas ciliadas de la prototroca están bien
desarrolladas.
El primer setígero es más amplio que el resto. Las setas son
todas de naturaleza larval, de bastante longitud pero delgadas y
Pe
se ubican sólo en los notopodios. El pigidio tiene un buen tamaño
y está armado con 4 cirros anales. La pigmentación larval es del
tipo difuso-granulosa. El cuerpo presenta un color verde claro y
es bastante transparente. Tanto la región cefálica como la pigidial
manifiestan una coloración rosada.
Larva pelágica tardía
Se considera aquí una larva de 27 setígeros. Prostomio ante-
riormente redondeado. Se nota claramente la naturaleza doble del
par de ojos más externo. El carúnculo está bien conformado. Las
bandas ciliadas de la prototroca tienen buen tamaño. Los palpos
tentaculares son bastante prominentes. El primer setígero es más
amplio que el resto, sin observarse la presencia de cirros parapo-
diales. En el resto de los setígeros se presenta una pobre diferen-
ciación de los parapodios, estando ya formados los cirros notopo-
diales, pero no así los neuropodiales. Se presentan ya las bran-
quias, variando su número y consistencia de un ejemplar a otro.
En este caso las branquias se presentan en los segmentos 2 y 3.
El par de branquias del segmento 2 es bipinnada y el par del seg-
mento 2 cirriforme. Las setas larvales son largas, muy delgadas,
biaserradas y no presentan la superficie lustrosa. El desarrollo de
las setas definitivas está muy retrasado.
Por transparencia se observa que la faringe alcanza hasta el
término del setígero 2. El esófago se dispone entre los setígeros 3
y 5. El estómago se constituye a partir del setigero 6, para formar-
se al final del cuerpo un intestino recto, que presenta varias asas
en su trayecto. El pigidio está bien formado, con una téelotroca bas-
tante fuerte. Existen varios cirros anales cortos, que le otorgan al
pigidio un aspecto muy especial. También es posible observar en
él estructuras glandulares.
Observaciones
Las larvas de P. pinnata, se caracterizan por: su gran tamaño.
Las larvas de esta especie son las más abundantes en el plancton
de la Bahía de Concepción. Este hecho estaría de acorde a lo es-
tablecido en cuanto a la dominancia faunística en el bentos de la
Bahía de la zona de estudio (Gallardo et al., 1972), ya que P.
pinnata es la especie dominante. Por otra parte al analizar algu-
nas muestras del Golfo de Arauco tomadas a bordo del R/V Thomas
Washington, el día 4 de Abril de 1972, se observó que ellas con-
tenían larvas bastante grandes de P. pinnata en un porcentaje
en número y peso, superior al 50% del total de organismos planc-
tónicos contenidos en dichas muestras.
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Fig. 7.—Paraprionospio pinnata; larva pelágica tardía.
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Fig. 8.—A: Boccardia proboscidea, larva pelágica de 9 setígeros.
B: Boccardia chilensis, larva pelágica de 6 setígeros.
C: Nerine sp. Ll, larva pelágica.
D: Paraprionospio pinnata, larva pelágica.
En cuanto a la curva de abundancia relativa de estas larvas,
se puede decir que las máximas capturas se obtuvo a fines de
primavera y en verano (Diciembre a Marzo). A partir de Abril des-
ciende bruscamente la captura, no siendo colectada en los meses
de invierno (Junio, Julio, Agosto y Septiembre), empezando en Oc-
tubre su lento incremento. Las larvas de esta especie representaron
el 50% del total de la colecta de larvas analizadas para este es-
tudio. En la literatura existen antecedentes que se refieren a la
abundancia en aguas neríticas de larvas de Prionospio-Paraprio-
nospio (Day, 1967).
La identificación de las larvas de esta especie se facilita por
la forma corporal que ellas presentan, es decir, largas y delgadas
y de cuerpos transparentes. Los cultivos que se realizó de larvas
de P. pinnata tuvieron un éxito relativo, ya que para lograr es-
tadios bastante avanzados, era también necesario seleccionar lar-
vas de un desarrollo relativamente avanzado. En estos ensayos
se logró que algunas larvas tardías entraran en metamorfosis y
construyeran sus tubos, el que confeccionan con mucus y sedi-
mento muy fino. La metamorfosis se realiza cuando las larvas tie-
nen alrededor de 33 setígeros. Los cultivos no prosperaron más
allá de los 37 setígeros.
Género Polydora Bosc, 1802
ft) Polydora citrona Hartman, 194]
Eieaswd 136.214
Dimensiones de la larva
N?* de setígeros Longitud Ancho
(micrones) (micrones)
12 750 135
13 800 140
18 1490 200
19 1860 215
Larva pelágica
Se escogió el estadio de 13 setígeros como típico. Prostomio
anteriormente redondeado. Existen dos pares de ojos negros de
desigual tamaño, dispuestos en un arreglo trapezoidal, el par más
anterior es doble y el otro par simple. Las bandas ciliadas de la
prototroca están bien desarrolladas. Los palpos tentaculares son
pequeños y aún no alcanzan a la altura del primer setígero. El
a
setígero 1 es más amplio, en el notopodio lleva un fuerte mechón
de setas larvales y al parecer también, algunas definitivas. Su neu-
ropodio está provisto sólo de setas definitivas. En el resto del
cuerpo se pueden observar tanto las lamelas postsetales notopo-
diales, como también las neuropodiales. Las notosetas son de na-
turaleza larval y las neurosetas capilares definitivos. Desde el se-
tígero 7 se observan ya pequeños bulbos de ubicación dorsal, con-
tiguos a los cirros notopodiales, que corresponden a las branquias
en desarrollo y que desaparecen un poco más atrás de la mitad
del cuerpo.
El pigidio presenta dorsalmente una muesca. Por transparencia
es posible observar que la faringe y el esófago alcanzan hasta el
setígero 3, el estómago comienza a partir del setígero 4. Las noto-
trocas aparecen desde el setígero 3 y consisten en corridas de 6
células ciliadas. Las gastrotrocas se disponen bajo los setígeros
3-5-7-10. La pigmentación consiste en primer lugar, de un melanó-
foro de naturaleza invariable situado entre el setígero 1 y el se-
tígero 2, uno a cada lado. A partir del setígero 5, aparece una co-
rrida de melanóforos de aspecto variable, que persisten hasta el
final del cuerpo. Desde el setígero 6 y ubicados sobre los parapo-
dios, se disponen dos corridas de melanóforos, al parecer de forma
invariable. El pigidio también presenta pigmentación, la que se
dispone principalmente en el dorso. Por último a la entrada de la
faringe y a cada lado se disponen dos melanóforos.
Larva pelágica tardía
El carúnculo es bien visible, lateralmente va flanqueado por
dos surcos ciliados. Los palpos tentaculares se han desarrollado
bastante y alcanzan buena longitud. Los parapodios presentan una
buena diferenciación. En el primer setígero se observan claramen-
te los cirros postsetales. En los restantes setígeros tanto los cirros
notopodiales como neuropodiales se presentan en forma conspícua.
Setígero 5 más amplio que el resto y con dos tipos de setas modi-
ficadas: dos espinas distalmente aguzadas y dos espinas de ter-
minación obtusa. También se observan en este setígero, los me-
chones de setas definitivas ubicados superiormente e inferiormente.
Las setas larvales se mantienen especialmente en los notopodios,
pero las setas definitivas han aumentado en número tanto en los
neuropodios como en los notopodios. Se observa además, las bran-
quias las que van aumentando de tamaño desde el setígero 7 has-
ta el setígero 10. Los uncinos se presentan a partir del setígero 8,
variando su número entre 3-4 por neuropodio. El pigidio presenta
dorsalmente una muesca, la cual está flanqueada por dos peque-
ños lóbulos. Las nototrocas se ubican a partir del setígero 3 hasta
el final del cuerpo y están conformadas por 6 células ciliadas. Las
Ju o
Fig. 9.— Polydora citrona; gran larva pelágica.
—% ==
gastrotrocas se disponen bajo los setígeros 3-5-7-10-13-15-17. La fa-
ringe y el esófago alcanzan hasta el setígero 6 el estómago. La
pigmentación sigue el esquema esbozado para los estadios menos
avanzados.
Observaciones
Las larvas de Polydora citrona son de aspecto muy llamativc
y relativamente abundantes en el plancton de la zona estudiada.
Diversas características que presentan tanto la larva pelágica co-
mo el juvenil recién metamorfoseado, permiten ubicar el material
obtenido del plancton en la especie en referencia. Estos caracteres
son entre otros, la calidad de las espinas modificadas del setígero
5, la forma del prostomio y la presencia en el pigidio de las 4
papilas claviformes. En los cultivos artificiales efectuados se alcanzó
con relativa facilidad hasta la metamorfosis, la que tomó lugar
cuando las larvas tuvieron más de 18 setígeros. En cuanto a la
respuesta a la luz, se puede decir que los estadios pelágicos in-
cipientes son fotopositivos, no así los ejemplares planctónicos tar-
díos que se muestran indiferentes a la luz. Las larvas de esta es-
pecie se colectan del plancton entre los meses de Noviembre y
Abril, alcanzando su mayor densidad en el mes de Enero.
g) Polydora socialis (Schmarda, 1861)
Figs. 10, 13J-K, 21 B
Dimensiones de la larva
N?* de setígeros Longitud Ancho
(micrones) (micrones)
3 135 99
6 345 80
8 400 120
12 550 120
14 950 200
16 1100 200
18 1300 240
20 1560 260
23 1780 270
25 2000 280
26 2250 280
Pig. 10.— Polydora socialis; gran larva pelágica.
o E
Larva pelágica
Se describe un ejemplar de al menos 15 setígeros. Prostomio
anteriormente redondeado. Se observan dos pares de ojos negros
de desigual tamaño, siendo el par más anterior y de posición la-
teral doble. Las bandas ciliadas de la prototroca son fuertes. El
primer setígero es más amplio que el resto, con los cirros notopo-
diales y neuropodiales levemente esbozados. Las setas la:vales son
opacas y biaserradas. Las nototrocas se encuentran presentes des-
de el setígero 3, continuando hasta el final del cuerpo. Gastrotro-
cas bajo los setígeros 3-5-7-10-13. La faringe y el esófago se extien-
den hasta el setígero 4, empezando el estómago desde el setígero
5. La pigmentación empieza por los melanóforos ubicados entre
los dos pares de ojos, otros melanóforos se ubican sobre las ban-
das ciliadas laterales. Los primeros melanóforos dorsales aparecen
a nivel del setígero 2, conformándose a continuación 4 filas de
melanóforos ubicados longitudinalmente: 2 corridas más centrales
cuyos melanóforos se disponen como trazos transversales y 2 co-
rridas dorso-laterales que se inician en el setígero 2 y que poseen
una forma masiva e irregular. En los primeros setígeros las corri-
das de melanóforos, están más contiguas unas a otras. Á veces en
algunos ejemplares y en la mitad del cuerpo se dispone una co-
rrida más de melanóforos en la línea media del dorso. La región
pigidial también está ricamente pigmentada. Los melanóforos que
poseen estas larvas son del tipo invariable.
Larva pelágica tardía
El prostomio ha perdido anteriormente la forma redondeada,
insinuándose una pequeña muesca. Los palpos tentaculares han
alcanzado gran desarrollo. Las setas larvales desaparecen a par-
tir de la mitad del cuerpo y son reemplazadas por setas definiti-
vas. Todas las neurosetas son definitivas. Setígero 5 con espinas
modificadas falciformes de gran tamaño, con una cavidad sub-distal,
existiendo además, mechones de setas tanto superiormente como
inferiormente. Los uncinos aparecen en el setígero 7 y se distribu-
yen en un número de 3 por parapodio.
Las branquias se presentan desde el setígero 8. Pigidio fuerte
y no se observan cambios en él con respecto a estadios anteriores.
Las nototrocas presentes desde el setígero 3 consisten en corridas
de 9 células ciliadas. Gastrotrocas bajo los setígeros 3-5-7-10-13-15-
17-19-21. La faringe y el esófago se extienden hasta el setígero 5.
En los setígeros 6 y 7 aparece una estructura similar a una '"molle-
ja”. El estómago comienza en el setígero 7-8, para conformarse un
recto a la altura del setígero 18. La pigmentación ha sufrido cierta
alteración. Las 4 corridas de melanóforos, además de la central
a
difusa, se observan claramente en la primera mitad del cuerpo,
pero posteriormente se confunden y aparecen los melanóforos fu-
sionados en sentido transversal. La faringe presenta una intensa
pigmentación, al igual que el pigidio. Ventralmente existen mela-
nóforos dispuestos en 2 corridas, entre los setígeros 2-3, 4-5 y 3-6.
Observaciones
Las larvas de Polydora socialis son muy abundantes en el
plancton de la zona de estudio y muy características por su intensa
pigmentación. La determinación de estas larvas es posible median-
te la forma de las espinas modificadas del setígero 5, por la forma
del prostomio, como también por el aspecto que presenta el disco
que rodea al pigidio. Descripciones de los estadios lazvales de esta
especie han sido efectuados en Norteamérica por Blake (1969). Las
larvas son fácilmente cultivadas en el laboratorio y llevadas más
allá de la metamorfosis, construyen sus tubos con cualquier mate-
rial que haya precipitado al fondo de las cubetas de cultivo. De
todas las especies cuyas larvas se trató de cultivar, esta es la que
menos cuidado requería. La metamorfosis se realiza cuando las
larvas tienen 30 setígeros. La respuesta a la luz es bastante inten-
sa en los ejemplares pelágicos, de no más allá de 20 setígeros; los
individuos de más edad son al parecer indiferentes a la luz. Las
larvas pelágicas son fitoplantotróficas, aunque también ingieren, al
parecer larvas pequeñas como se vió en las cubetas de cultivo.
Su capacidad de ingerir elementos grandes queda demostrada por
una larva que medía 150 micrones de ancho y contenía un ejem-
plar de Coscinodiscus que presentaba un diámetro de 170 micrones.
Las larvas de esta especie se pueden colectar durante casi to-
do el año, a excepción del mes de Mayo. El período de mayor den-
sidad en el plancton corresponde a los meses de verano, en espe-
cial Enero y Febrero, siendo ellas superadas en número sólo por
las de Paraprionospio pinnata.
h) ?Polydora sp. 1
Figs. 11, 13 HZ
Larva pelágica
La descripción se basa en un ejemplar que presenta 16 setí-
geros y mide 910 micrones de largo por 235 de ancho. El prostomio
es anteriormente redondeado. La delimitación entre el prostomio y
los bordes laterales del peristomio son pocos claros. Dos pares de
ojos negros dispuestos casi en línea recta, el par más exterior es
doble. Entre los dos pares de ojos se observa un par de melanó-
ene
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ig. 11.—?Polydora sp. l; larva pelágica de 15 setígeros.
PR OR
foros. Las bandas ciliadas de la prototroca no son grandes. El ca-
rúnculo está bien formado y alcanza hasta el límite del setígero 1.
Palpos tentaculares bien desarrollados, de pequeña longitud, ex-
tendiéndose hasta la altura del setígero número 3.
El primer setígero no presenta un tamaño mayor que el resto
de los setígeros, pero es notable por el grueso mechón de setas
larvales que se origina de la estructura bulbosa. Los neuropodios
portan setas definitivas. Del setígero 2 al 4 las lamelas parapodia-
les no están bien desarrolladas. Las notosetas larvales no alcanzan
tanto tamaño como en el caso de las del setígero 1. Las setas la--
vales son opacas y biaserradas. El setígero 5 es un poco más
amplio que los restantes, porta setas modificadas falciformes que
poseen una estructura anexa tipo alar, se observan además, setas
acompañantes del tipo capilar. En este setígero existen 2 peque-
ños mechones de setas definitivas, situados tanto superior como
inferiormente. A partir del setíge:o 6 se observa una mayor dife-
renciación de los parapodios, en especial de las lamelas notopo-
diales, donde persisten las setas larvales. Los neuropodios están
todos armados con setas definitivas. Los uncinos aparecen en el
setígero 7 y son distalmente bífidos, disponiéndose en un número
que varía entre 2-3-4 por neuropodio. Los uncinos van acompaña-
dos por capilares definitivos.
El pigidio es redondeado, sin muesca dorsal ni cirros anales,
pero presenta numerosas glándulas. Las nototrocas aparecen en
el setígero 3 y se extienden a través de todos los setígeros restan-
tes y constan de 6 células ciliadas. Las gastrotrocas se disponen
bajo los setígeros 3-5-7-10-13. Por transparencia se observa que la
faringe se extiende hasta el setígero 1. El esófago abarca los se-
tígeros 2-3-4. A partir del setígero 5 se conforma el estómago, apa-
reciendo por último, un intestino recto a nivel del setígero número
15. La pigmentación consiste en primer lugar, de un par de mela-
nóforos ubicado entre los setígeros 1-2 por encima de los parapo-
dios. Desde el setígero 4 se forman 4 corridas longitudinales de me-
lanóforos, las que son pequeñas y están situadas contiguas al par
de corridas de melanóforos más exterior. Los melanóforos son en
general pequeños, circulares y de tipo invariable.
Observaciones
Las larvas arriba descritas son relativamente pequeñas y muy
escasas en el plancton. Se asemejan bastante a las larvas de
?Polydora sp. IV, que se describen más adelante en este trabajo,
en especial por su pigmentación. Los pocos ejemplares colectados,
se capturó a fines de Enero, el 4 de Febrero y el 4 de Mayo de 1972.
8
i) ?Polydora sp. I
Piga! 412... 2d des
Dimensiones de la larva
N?* de setígeros Longitud Ancho
(micrones) (micrones)
8 334 79
11 605 120
13 615 170
14 875 175
17 1100 180
19 1370 195
Larva pelágica
Se considera aquí una larva de 11 setígeros. Se observan dos
pares de ojos de coloración negra, que se disponen casi en línea
recta. Los ojos en cuestión son bastante grandes y de tamaño de-
sigual, en que el par de ubicación más externa es más grande y
doble. El setígero 1 es de mayor tamaño, presenta setas larvales
muy largas y de dos tipos: un tipo uniaserrado mucho más abun-
dante y otro más delgado, de aspecto segmentado y poco abun-
dante. El resto de los setígeros presenta levemente insinuadas es-
tructuras que corresponderán a los futuros cirzos notopodiales y
neuropodiales. Las setas ubicadas sobre estos setígeros son todas
de tipo larval y dispuestas únicamente en la región notopodial. El
estómago se conforma a nivel del setígero 2. La pigmentación con-
siste en dos corridas de melanóforos, al parecer de tipo invariable,
que se disponen a partir del setigero 3 para finalmente juntarse
en los setígeros posteriores. La pigmentación también se extiende
al pigidio.
Larva pelágica tardía
El prostomio es bastante alargado y anteriormente redondeado,
insinuándose una muesca de poco monto. Los ojos se disponen en
arreglo trapezoidal. Entre los pares de ojos se dispone una vistosa
pigmentación, que es del tipo difusa y dispersa en las células de
dicha región del cuerpo. El carúnculo está bien conformado, ex-
tendiéndose hasta el final del setígero número 1 y flanqueado por
surcos ciliados de los órganos nucales. Palpos tentaculares bien
desarrollados.
Neurosetas definitivas mientras que las notopodiales son lar-
vales. Setígero 5 más abultado, portando superiormente e inferior-
rd, po
e WN p
EN NA
INN
Y ¡NN
210 4
: Fig. 12.—?Polydora sp. Il; larva pelágica tardía.
0
CES AA OO COI)
94
Fig. 13—B. proboscidea; A. Setas modificadas del setígero 5. B.
Uncino. C. Seta larval. B. chilensis; D. Setas modificadas
del setígero 5. E. Uncino. F. Seta larval. P. citrona; G.
Setas modificadas del setígero 5. ?Polydora sp. 1; H. Setas
modificadas del setígero 5. 1. Uncinos. P. socialis; ]. Setas
modificadas del setígero 5. K. Uncino. ?Polydora sp. Il; L.
Setas del setígero 5. M. Uncinos. N. Seta larval. O. Seta
larval modificada.
E EA
mente setas capilares. Las espinas modificadas son de dos tipos:
una seta falciforme de posición ántero-superior y 3 setas fornidas
con un diente accesorio de posición ínfero-posterior. Uncinos a par-
tir del setígero 7, variando su número entre 3-4 por neuropodio;
cada uncino es distalmente bífido. Branquias dispuestas desde el
setígero 7 y se prolongan hasta el 12. El pigidio muestra claramen-
te una muesca que determinará dos lóbulos. La telotroca es bastan-
te fuerte. Las nototrocas se ubican sobre los setígeros que van des-
de el 2-3 hacia atrás, consisten en corridas de 6 células. Las gas-
trotrocas por su parte, se disponen bajo los setígeros 3-5-7-10-13-15-17
y 19.
La pigmentación, además de la ubicada en la región cefálica,
consiste de 2 melanóforos ubicados entre los setígeros 1 y 2, dis-
puestos uno a cada lado. A partir del setígero 3 se ubican las dos
corridas longitudinales de melanóforos que tienen aspecto de pe-
queños trazos transversales, que se van haciendo cada vez más
anchos. En el setígero 10 estas dos corridas de melanóforos adop-
tan una orientación en sentido longitudinal, distribución que se
mantiene hasta el final del cuerpo.
Observaciones
Las larvas de ?Polydora sp. 1, son de tamaño regular y mo-
deradamente abundantes en el plancton. Son fácilmente identifica-
bles gracias a las dos características corridas de melanóforos que
se encuentran sobre sus dorsos. La metamorfosis en las la:vas de
esta especie se realiza, al parecer, en especímenes que presentan
19 setígeros, hecho que no fué posible comprobar en los acuarios.
Estas larvas se pueden colectar entre Diciembre y Mayo y también
en Agosto. Su mayor densidad en el plancton se registra ente los
meses de Enero y Mayo.
j) ?Polydora sp. IM
Figs. 14, 15, 22 A
Larva pelágica
La descripción se basa en un ejemplar de 19 setígeros. El pros-
tomio es anteriormente redondeado. Los límites entre el prostomio
y los bordes laterales del peristomio no son claros. Existen dos pa-
res de ojos de coloración negra dispuestos casi en línea recta. En-
marcando a los ojos se dispone una vistosa pigmentación. Las ban-
das ciliadas de la prototroca son bastante prominentes. El carúncu-
lo está ya esbozado y flanqueado por los surcos ciliados y se pro-
longa hasta el límite del setígero 1.
ELN y PO
sp. HI; gran larva pelágica.
Fig. 14—”?Polydora
ÍA QS LS
4
Fig. 15.—?Polydora sp. MM; larva en proceso de metamorfosis.
E >
Primer setígero más grande que los restantes. La lamela del no-
topodio se observa bastante bién y va acompañada por un me-
chón de setas larvales, no así la neuropodial que no se alcanza a
observar. Desde el setígero número 2 persiste la tendencia a una
lamela notopodial de buen desarrollo y a una lamela neuropodial
muy poco diferenciada. Las notosetas son todas de tipo larval y las
neurosetas definitivas, es decir, largos capilares curvados. No exis-
ten uncinos ni setas modificadas.
La faringe pigmentada alcanza hasta el setígero 2, disponién-
dose a continuación un corto esófago que comprende los setígeros
2 y 3. El estómago se presenta desde el setígero 4 hacia atrás. La
región terminal del intestino recto está vivamente pigmentada. El
pigidio posee dorsalmente una muesca. Las nototrocas comienzan
en el setígero 2 y comprenden 6 células ciliadas. Las gastrotrocas
se ubican bajo los setígeros 3-5-7-10-13-15 y 17. La pigmentación
consiste en primer lugar de un par de melanóforos situados sobre
el setígero 2 y por encima de los parapodios. Sobre el dorso se
ubica una corrida de melanóforos de tipo cambiante o variable,
que le otorga a la larva un aspecto especialísimo. Sobre el pigi-
dio también se disponen melamóforos.
Observaciones
Se colectó solamente dos larvas, un especimen de 19 setígeros
que mide 1160 micrones de longitud por 154 de ancho y otro ejem-
plar de 25 setígeros que presenta 1360 micrones de largo y 200 de
ancho, ambos especímenes se capturó en los meses de Febrero y
Marzo de 1972. Estas larvas que se caracterizan por su gran longi-
tud, no estaban registradas en la literatura, pero sí los ejemplares
adultos (o juveniles ?), los que fueron denominados ?Polydora sp.
por Hartmann-Schróder (1965) y citados para la Bahía de San Vi-
cente (Chile). Además de las larvas citadas, se pudo contar para
su estudio un ejemplar juvenil bentónico, el que fué colectado en
la zona de muestreo en el mes de Diciembre de 1972. La identifica-
ción de estas larvas está asegurada por su intensa pigmentación,
como así también por la forma alargada de ellas. La metamorfosis
pareciera que toma lugar cuando la larva ha alcanzado unos 25
setígeros.
k) ?Polydora sp. IV
Figs. 16, 22 D
Gran larva pelágica
La descripción se basa en el único ejemplar que se colectó, de
16 setígeros y que mide 1020 micrones de largo por 210 de ancho.
El prostomio es anteriormente redondeado. Los límites del prosto-
py —
4
A
Fig. 16.— ?Polydora sp. IV; gran larva pelágica.
PAL.
mio y bordes laterales del peristomio no son claros. Se observan
dos pares de ojos dispuestos en un arreglo trapezoidal. Entre los
dos pares de ojos se ubica un par de melanóforos. El carúnculo
está bien formado y alcanza hasta el límite posterior del setígero 1.
También se aprecian claramente los surcos ciliados. Los palpos
son más bien cortos, pero bien desarrollados, alcanzando hasta la
altura del setígero 3. Las bandas ciliadas de la prototroca son
fuertes.
Primer setígero mayor que los restantes. Lamelas parapodiales
conspícuas. El neuropodio porta setas definitivas. En los setígeros
2 al 4 los parapodios presentan poca diferenciación, en especial en
el caso de las lamelas neuropodiales. Las setas larvales no presen-
tan superficie lustrosa. Las neurosetas son todas definitivas. El se-
tígero 5 es mucho más amplio que el resto, presentando setas mo-
dificadas de dos tipos: un tipo falciforme grueso y otras distalmen-
te romas; ambos tipos van acompañados por setas espinilormes
modificadas. Este setígero también está provisto de un mechón de
setas de posición inferior. Del setígero 6 hacia adelante, los para-
podios tienen poca diferenciación. Las lamelas notopodiales son un
poco mayores que en el caso de los setígeros 2 al 4. Las setas lar-
vales persisten, como asimismo las setas definitivas en los neuropo-
dios. Los uncinos son distalmente bífidos y aparecen desde el se-
tígero 7.
Las nototrocas se inician en el setígero 3, constando ellas de
6 células ciliadas y que continuarán hacia atrás. Las gastrotrocas
se disponen bajo los setígeros 3-5-7-10 y 13 y están constituidas por
5 células ciliadas. La pigmentación consiste en melanóforos dis-
puestos en dos filas longitudinales, entre los setígeros 3 a 5. En el
setígero 5 se constituyen 4 corridas longitudinales de melanéóforos,
las que con el correr de los setígeros se van juntando, para perder
por último su identidad y quedar como un trazo transversal. El
pigidio también presenta una rica pigmentación.
Observaciones
Esta larva se asemeja bastante a ?Polydora sp. I, también des-
crita en este trabajo, pero a diferencia de la citada es mucho más
grande. La larva recién descrita, que además es la única que se
dispuso para el estudio, se colectó el día 3 de Marzo de 1972.
Pro! FSE
1) ?Pelydora sp. V
Figs. 17, 22 F-G
Larva pelágica
Para la descripción se consideró el único especimen colectado.
Dicho ejemplar presenta 16 setígeros y mide 660 micrones de lar-
go por 127 de ancho. El prostomio es redondeado anteriormente.
Existen dos pares de ojos dispuestos en un arreglo trapezoidal; el
par más externo es grande y doble. El carúnculo alcanza hasta el
final del setígero 1. Palpos bien desarrollados, pero cortos, exten-
diéndose hasta la altura del setígero 4.
Los setígeros 2, 3 y 4 tienen los parapodios bastante reducidos.
Las lamelas neuropodiales apenas se observan y son mayores que
las neuropodiales: Tanto los notopodios como los neuropodios por-
tan setas capilares definitivas, persistiendo además las setas larva-
les pero en número bastante reducido. El setígero 5 es mucho más
amplio que cualquiera de los restantes. Tiene setas modificadas de
un solo tipo, setas con aspecto falciforme provistas con una estruc-
tura auxiliar, parecida a una uña y situada lateralmente. Además
en este setígero se observa un pequeño mechón de setas definiti-
vas de posición inferior. Los setígeros del 6 hacia. atrás, son más
pequeños que el 5, pero bastante más voluminosos que los seií-
geros 1 al 4. Las lamelas notopodiales tienen buen desarrollo, al
contrario de las neuropodiales que están apreciablemente reduci-
das. Las neurosetas son distalmente bífidas y aparecen en el setí-
gero 7, disponiéndose en un número de 2 a 3 por neuropodio. Du-
rante el transcurso de estos setígeros, los notopodios portan más
setas definitivas que larvales.
Las nototrocas comienzan en el setigero 3 y persisten en el
resto del cuerpo. Las gastrotrocas se ubican en los setígeros 3-5-7r
10-13. La faringe se extiende hasta el setígero 2. Del setígero 3 y
hasta el 5, se extiende el esófago. El estómago se conforma a par-
tir del setígero 6, finalizando en el 11. El intestino recto comienza
en el setígero 12. La pigmentación consiste en 2 corridas longituai-
nales de melanóforos, los que se disponen entre los setígeros 3 y 6.
A partir del setígero 7 y por detrás de la fila transversal de mela-
nóforos, se presenta una pigmentación difusa irregular, la que con-
tinuará en los setígeros siguientes. El pigidio está provisto de una
intensa pigmentación. Los melanóforos que presenta esta larva, son
al parecer del tipo cambiante.
_—4A—
Fig. 17.—?Polydora sp. V; larva pelágica.
eo
Género Rhynchospio Hartman, 1936
11) Rhynchospio glutaea (Ehlers, 1897)
Figs 1821. 422 FE
Dimensiones de la larva
N* de setígeros Longitud Ancho
(micrones) (micrones)
3 245 65
4 279 7
5 300 94
6 370 100
di 395 105
8 450 120
10 520 183
11 540 140
13 615 145
14 740 170
16 890 224
Larva pelágica
La descripción se basa en una larva de al menos 7 setígeros.
Prostomio anteriormente algo achatado. Los límites del prostomic
con los bordes laterales del peristomio no se aprecian. Presenta la
larva 2 pares de ojos de color rojo, dispuestos en un arreglo tra-
pezoidal. El par anterior es grande y doble, no así el otro que es
simple y de posición más central. El carúnculo está bastante de-
sarrollado, observándose claramente los surcos ciliados de los ór-
ganos nucales. Las bandas ciliadas de la prototroca presentan un
buen desarrollo. Los palpos tentaculares recién han emergido.
El primer setígero es más grande que el resto. De la estructu-
ra corporal bulbosa del setígero emerge un mechón de setas lar-
vales, el que tiene una posición notopodial y alcanza en longitud,
más allá de la mitad del cuerpo larval. En el resto de los setígeros
persiste la tendencia a una reducida diferenciación de los parapo-
dios. Los notopodios están provistos de setas larvales fueries y
grandes. Los neuropodios presentan muy pocas setas, las que son
cortas y al parecer definitivas. El pigidio posee un buen tamaño y
está provisto de glándulas. La telotroca es dorsalmente discontínua
y no muy fuerte. El estómago se origina a partir del setígero 2.
La pigmentación del cuerpo de la larva es difusa y granular, de
coloración verde-amarillenta. Se encuentra melanóforos sólo en la
región prototrocal y pigidial.
al ri
Fig. 18.— Rhynchospio glutaea; larva pelágica tardía.
— 46 —
Larva pelágica tardía
Se basa la descripción en un ejemplar de 14 setígeros. El pros-
tomio es anteriormente achatado, presentando vistosas proyeccio-
nes laterales con aspecto de cuernos. El carúnculo está bien con-
formado y se extiende hasta el límite posterior del setígero 1. Los
órganos nucales consisten en estructuras ciliadas en forma de elip-
se situadas una a cada lado del carúnculo. Los palpos tentacula-
res están muy diferenciados, son bastante curvados y alcanzan
hasta la altura del setígero 3.
El setígero 1 tiene igual talla que los setígeros restantes. Los
parapodios están bien diferenciados en todos los setígeros y las
lamelas tanto notopodiales y neuropodiales tienen el mismo tama-
ño. Todas las setas de los notopodios son larvales, al contrario de
las neuropodiales que son definitivas. Los uncinos comienzan a
partir del setígero 9, dispuestos en un número de 2 por neuropodio.
Cada uncino es distalmente trífido.
El pigidio presenta una profunda muesca dorsal que está flan-
queada por dos cirros anales grandes, además de varias glándu-
las. La telotroca es fuerte y dorsalmente discontínua. Las nototrocas
se constituyen a partir del setígero 3 y consisten de 6 células ci-
liadas. Las gastrotrocas, formadas por 4 células ciliadas, se sitúan
bajo los setígeros 1 al 9. La faringe y el esófago se extienden casi
hasta el final del setígero 2. En el setíge.o 3 aparece un estómago
y a continuación no se observa bien la aparición del intestino rec-
to. La pigmentación de esta larva es muy similar a la enunciada
para larvas de menor desarrollo. La pigmentación dorsal es aquí
más notable y también es del tipo difuso granular.
Observaciones
Las larvas anteriormente descritas son muy pequeñas y zec-
tangulares en sección. Sus desplazamientos son muy activos y res-
ponden en forma positiva a la luz. Esta larva se caracteriza por-
que al estimularla adopta una posición muy especial denominada
“guetosftera”, que no es otra cosa que el producto de un intenso
curvamiento del cuerpo. Las larvas de Rhynchospio glutaea pue-
den ser encontradas durante todo el año en el plancton. Su den-
sidad presenta dos máximos de captura, uno en Julio y el otro en
Septiembre, Octubre y Noviembre.
La identificación de las larvas de esta especie es bastante
compleja, debido en primer lugar a su pequeño tamaño, como a
los dos caracteres principales que se utilizaron para su determina-
ción, los que aparecen solamente en ejemplares pelágicos tardíos
Y que son las proyecciones laterales del prostomio además de la
forma y disposición de los uncinos. En los cultivos artificiales que
se realizó, fué imposible obtener estadios larvales avanzados. La
metamorfosis se realiza al parecer, entre los estadios de 17 y 18
setígeros.
Género Spiophanes Grube, 1860
m) Spiophanes bombyx (Claparéde, 1870)
Pibs; 19,"20, +22 JL
Dimensiones de la larva
N* de setígeros Longitud Ancho
(micrones) (micrones)
11 830 148
14 1330 200
17 1460 260
18 1790 265
Gran larva pelágica
La descripción se realizó en base a una larva de 17 setígeros.
El prostomio es romo anteriormente y en sus lados recién aparecen
las proyecciones laterales. Existen dos pares de ojos dispuestos en
un arreglo trapezoidal. Las bandas ciliadas de la prototroca son
grandes y fuertes. No se observa nada comparable a un carúncu-
lo. Los órganos nucales van dispuestos entre la altura del nacimien-
to de los palpos y el par de ojos central. Los palpos tentaculares
ya han emergido y aparecen gruesos y cortos.
El primer setígero es más amplio que los restantes. La dife-
renciación de los parapodios es deficiente. Las setas larvales están
ubicadas en la región notopodial, tienen su superficie opaca y son
delgadas. Los neuropodios están absolutamente desprovistos de se-
tas.
El pigidio está armado con cirros anales en un número que
varía entre 2 y 3 pares. La telotroca es de tamaño regular y dor-
salmente discontínua. Las nototrocas se disponen de la siguiente
manera: en el setígero 3, 4 células ciliadas; en el setígero 4, 6 cé-
lulas ciliadas; los setígeros 5, 6 y 7 con 7 células ciliadas. A partir
del setígero 8, las nototrocas están conformadas por 6 células ci-
liadas. Las gastrotrocas se disponen bajo el setígero número 3, en
un número de 4 células ciliadas y desde el setígero 4, se encuen-
tran sólo 2 células ciliadas ubicadas lateralmente y por setígero,
siendo además de menor tamaño. La faringe que presenta una in-
pi
PR_
175 y
Fig. 20.— Spiophanes bombyx; gran larva pelágica.
===
Fig. 21.—P. citrona; A. Larva pelágica. P. socialis; B. Larva pelá-
gica. ?Polydora sp. II; C. Larva pelágica. R. glutaea; D.
Larva pelágica.
.—5l —
Fig. 22.—?Polydora sp. lll; A. Setas del setígero 5. B. Uncino. C.
Seta larval. ?Polydora sp. IV; D. Setas del setígero 5. E.
Uncinos. ?Polydora sp. V; F. Setas del setígero 5. G. Un-
cino. R. glutaea; H. Seta larval. 1. Uncino. Sp. bombyzx;
J. Seta modificada del setígero 1. K. Seta larval. L. Uncino.
Ll ÑK
tensa pigmentación, se extiende en conjunto con el esófago hasta
el setígero 3. El estómago se ubica entre los setígeros 4 y 13, cons-
tituyéndose a continuación un intestino recto. La pigmentación su-
perficial de la larva es del tipo difuso y de color rojo-anaranjado,
tanto en el extremo anterior y posterior del cuerpo.
Observaciones
La larva de Spiophanes bombyx es muy grande y maciza. Si
- consideramos la talla de los ejemplares, en relación al tamaño y
grosor de las setas larvales, se verá que las últimas están bastan-
te reducidas. La identidad de estas larvas se logró al poder contar
para su estudio, con la serie completa de estadios de desarrollo,
incluso con juveniles bentónicos. La metamorfosis se realiza entre
los estadios de 19 y 21 setígeros. En los cultivos artificiales no fué
posible alcanzar la metamorfosis. Los estadios más avanzados res-
- ponden negativamente a la luz. Los movimientos de estas larvas no
se caracterizan por su actividad.
Estas larvas se pueden colectar en el plancton durante buena
parte del año, a excepción de Mayo, Junio y Agosto. Las máximas
densidades se alcanzaron en los meses de Noviembre, Diciembre,
Enero, Febrero y Marzo.
DINAMICA ESTACIONAL DE LAS LARVAS
DE LA FAMILIA SPIONIDAE
Las larvas de Spionidae son las más abundantes en el planc-
ton de la Bahía de Concepción, si se considera la totalidad de las
larvas de Polychaeta. Ellas representaron el 79,1%: del total de lar-
vas analizadas durante el período de muestreo. Solamente las per-
tenecientes a la especie Paraprionospio pinnata, alcanzaron un 50%
del total de larvas de Polychaeta. Otras larvas de abundancia im-
portante son las de Polydora socialis, las que alcanzaron un 10,5%
del número total; también tuvieron un buen porcentaje las de
Rhynehospio glutaea con un 5,7% y las larvas de Polydora citrona
con un 45% del total de estadios larvales considerados durante
los meses de muestreo. El resto de las larvas de las especies de la
familia, presentaron los siguientes valores: Spiophanes bombywxw
3,4%, Boccardia proboscidea 2,3%, ?Polydora sp. II 0,97%, Boccar-
día chilensis 0,76%, Nerinides quinquedentata 0,55%. El resto de
las especies, presentaron larvas con porcentajes de abundancia muy
reducidos.
Las larvas de la Familia Spionidae, muestran un ciclo anual
de abundancia relativa que refleja la tendencia del ciclo anual de
A BaGE:
todas las larvas de Polychaeta en la zona de muestreo (Carrasco
1975). Dicho ciclo se caracteriza por exhibir un pronunciado máxi
mo de captura en los meses de fines de primavera y de veran
(Noviembre a Marzo) (Fig. 23).
Las densidades mensuales de las 9 larvas más frecuentes e
el plancton de la zona, aparecen en la figura 24 y su presenci
en las diferentes épocas del año en la figura 25. Es necesaria pun-
tualizar también, que se sigue aquí para determinar las épocas
reproductivas, el método basado en la densidad de larvas encon-
tradas en el plancton, durante el transcurso del año, método el
cual ha sido bastante criticado (Giese, 1959), pero por lo menos,
nos da una idea bastante aproximada de las épocas reproductivas
de las distintas especies.
Las larvas de P. pinnata, poliqueto de la costa oriental del
Océano Pacífico y especie dominante en los fondos blandos de la
Bahía de Concepción (Gallardo, 1972), según se veía, eran las más
abundantes. Esta especie tiene larvas en los meses de Enero, Fe-
brero y Marzo, que probablemente corresponde al período de re-
producción del adulto y no están presentes durante el invierno. Un
modelo similar al de P. pinnata, presenta Polydora citrona, cuyas
larvas aparecen también de Enero a Abril y de Noviembre a Di-
ciembre, con un máximo en Enero y ausentes en los meses de in-
vierno y comienzos de primavera.
Rhynchospio glutaea presenta larvas durante todo el año, con
un máximo poco pronunciado que se inició en Junio y otro mayor
en Octubre. Aparentemente esta especie estaría en reproducción
todo el año, con una época más intensa entre los meses de Julio
y Diciembre. La especie Polydora socialis y Spiophanes bombyxz,
tienen larvas durante casi todo el año, con un breve período de
reposo en Mayo, la primera de las nombradas y en Mayo, Junio
y Agosto la segunda. Las máximas densidades se lograron en los
meses de verano.
Boccardía chilensis presentó larvas planctónicas en los meses
de Septiembre a Marzo y en pequeñas cantidades. Su período de
reposo reproductivo es largo. Boccardia proboscidea tiene un pe-
ríodo reproductivo bastante largo, ya que no se encuentran lar-
vas, solamente en los meses de Mayo y Julio.
Las larvas de Nerinides quinquedentata se encuentran en
pequeñas cantidades y su período reproductivo, sería bastante lar-
go, abarcando desde Junio a Febrero. Finalmente las larvas de
?Polydora sp. ll aparecen en reducida cantidad en los meses de
Diciembre a Mayo y en Agosto.
«Eb
120
110
100
NUMERO PROMEDIO DE LARVAS
[07]
O
ENE: MA
JJ. .A.S. ORINA
MESES
Fig. 23.—Ciclo anual de la abundan
cia relativa de las larvas de
la Familia Spionidae en el plancton durante el año 1972.
pon
JU Ads Md
MESES
Fig. 24.— Variaciones de la densidad mensual de las nueve larvas
más frecuentes en el plancton de la zona de estudio.
568 —
. chilensis
proboscidea
quinquedentata
, sp.1l
..citrona
R.glutaea
S.bombyx
. ptranata
ESCALA
Es
0
ESPECIES
Boccardia chilensis
Boceardia proboscidea
Nerine sp.l
Nerinides quinquedentata
Paraprionospio pinnata
Polydora citrona
Polydora socialis
2Polydora sp.l
?2Polydora sp, 1I
?Polydora sp, 111
?Polydora sp,1Y
Rhynchospio glutaea
Spiophanes bombyx
Fig. 25.— Presencia en las diferentes épocas del año de las larvas
de la Familia Spionidae en la zona de estudio.
AGRADECIMIENTOS :
Vaya el primer reconocimiento al Dr. Víctor A. Gallardo, por
su valiosa cooperación en la realización del presente trabajo; se
agradecen también, las críticas y sugerencias de los Profesores
Srta. María Teresa López, Dr. Lisandro Chuecas y Sr. Hugo Sael-
zer; mención especial requiere la esforzada ayuda prestada en el
trabajo de terreno por los Sres. Gumercindo Araya y Angel Ra-
mírez.
57 —
ANEXO 1.
CALENDARIO DEL MUESTREO Y RECUENTO DE LAS LARVAS
DE POLYCHAETA DEL PLANCTON DE LA ZONA DE ESTUDIO
FECHA N? LARVAS xr” HORA
1971
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ESTA REVISTA SE TERMINO DE IMPRIMIR
EN LOS TALLERES DE LA IMPRENTA DE
LA UNIVERSIDAD DE CONCEPCION (CHILE),
EL 28 DE DICIEMBRE DE 1976.
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GAYANA tiene por objeto dar a conocer las investiga-
ciones originales del personal científico del Instituto de
Biología de la Universidad de Concepción.
Esta publicación consta de una Serie Botánica, una
Zoológica y una Miscelánea, incluyéndose dentro de cada
Serie trabajos biológicos en su sentido más amplio.
Cada número se limitará a un solo trabajo.
GAYANA no tiene una secuencia periódica, sino que
los números se publican tan pronto como la Comisión
Editora recibe las comunicaciones y su numeración es con-
tinuada dentro de cada Serie.
Gayana
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“OTTMAR WILHELM GROB”
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