ISSN 0016-531X
8Z
GAYANA
ZOOLOGIA
NUMEROS 1-2 1984
VOLUMEN 48
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
CHILE
FACULTAD DE CIENCIAS BIOLOGICAS
Y DE RECURSOS NATURALES
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
CHILE
DIRECTOR DE LA REVISTA
Patricio Rivera R.
REEMPLAZANTE DEL DIRECTOR:
Oscar Matthei J.
REPRESENTANTE LEGAL:
Guillermo Clericus E.
PROPIETARIO:
Universidad de Concepción
DOMICILIO LEGAL:
Barros Arana 631, 3er piso, Concepción, Chile.
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HAROLDO TORO
Universidad Católica, Valparaiso
ISSN 0016-531X
GAYANA
ZOOLOGIA VOLUMEN 48 NUMEROS 1-2 1984
CONTENIDO
NEIRA, F.J. Biomorfología de las lampreas parásitas chilenas Geotria australis Gray,
1851 y Mordacia lapicida (Gray, 1851) (Petromyzoniformes) 3
ASTE, A. y M.A. RETAMAL. Desarrollo larval de Callianassa uncinata H.M. Edwards,
1837 (Decapoda, Callianassidae) bajo condiciones de laboratorio 41
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
CHILE
“Los infinitos seres naturales no podrán perfectamente cono-
cerse sino luego que los sabios del país hagan un especial estudio
,
de ellos”.
CLAUDIO GAY, Hist. de Chile, 1:14 (1848)
Esta revista se terminó de imprimir en los talleres de Editora e Impreso-
ra Universidad de Concepción, EDUDEC, el 30 de junio de 1984, la que so-
lo actúa como impresora
zayana, Zool. 48(1-2): 3-40, 1984 ISSN 0016-531X
BIOMORFOLOGIA DE LAS LAMPREAS PARASITAS
CHILENAS Geotria australis GRAY, 1851 Y
Mordacia lapicida (GRAY, 1851) (PETROMYZONIFORMES)*.
BIOMORPHOLOGY OF THE CHILEAN PARASITIC LAMPREYS
Geotria australis GRAY, 1851 AND Mordacia lapicida
(GRAY,1851) (PETROMYZONIFORMES).
Francisco J. Neira
INDICE
Pág.
RESUMEN A AS aaa 4
ABRA ona co O copan dente redes 4
INTRODUCCIONA e O IO rc a e tl cis 4
AECA ONES A aid 4
SStuación sistemiaticaidelasiampreaside Ca A on ot od occasion cone nadaa aes 5
MARE RIADA MED O eones de al deals as 6
ME ESE otro to A cool SPA COD OA OO COCOS Anb O EUOATRbOS 6
= (COPAS O AICA ro O ECU SOTO Oo ar Eso AR pO ECO PRCOORRon 6
= CAMAS O to E torito ir r oo ERROR TO ODCOOS 7
= IAEA E OO OOOO Ccp coi DOpENOcOO: 7
IA SORT TOSCO AS EOS TOS COTAS: 7
SD ESCUPCION NACI o oidos ads 9
RESULTADOS e Ino e aaa Roa eeoereeao 10
Deserpciondelasitases dedesarrollo to o edo: 10
— AAA os coso ttososaccob need ooons lO pOD TO Sano TOconA O oc OPODALPDO PNV co IO PO dd 10
A O taa Elsa EE cales Dadas 11
= ERE IMEI O Oo OOO POPE APRO OCA ACOOEA 12
AS A a a ti 13
— Variación de la dentición durante las fases de desarrollo ........oomcoccocncononccoccnnconenccnoccnocorrosnconos 16
— Variación de la longitud total y proporciones corporales
durantelas fases dedes ao a ado ae ooo ense 16
— Clave para separar las especies de lampreas chilenas
segumsusitases dde a oda aaa ae 22
— Distribución geográfica de laslampreas en Chile ..........ooocoocoononenccnnrnonenonneresononcnsnnonrccncoccanannos 23
— Consideraciones generales acerca del ciclo de vida
dla IMP CA o ae 24
DIS MIN asocia 26
=— ATEOS MN ROS snoot src ro OR ORos oooO O OOgRcO aio OOOO OOAcORA cOn OSO CE PAROBES OSOLRCADOCOD 26
OM O sonara 28
— DO A O Cao AO OE CON 29
AGRADECIMIENTOS PAI A O AAA 30
BETTA RA A e cari sn 30
ABASTO OA e Ii AAA A dat 33
* Resumen de la tesis para optar al título de Biólogo Marino de la
Universidad de Concepción, Departamento de Zoología, Facultad de
Ciencias Biológicas y de Recursos Naturales, Casilla 2407, apartado
10, Concepción.
RESUMEN
Se efectuó un estudio morfológico
comparativo de las fases de desarrollo de
las lampreas parásitas chilenas Geotria
australis Gray y Mordacia lapicida
(Gray). El material utilizado en este es-
tudio incluye ejemplares preservados y
muestras colectadas en aguas continen-
tales. Para ambas especies se describen
cuatro principales fases de desarrollo:
ammocoetes, macroftalmia, hipermeta-
mórfica y adulta.
Las larvas ammocoetes son filtrado-
ras micrófagas y viven enterradas a lo
largo de las márgenes de los ríos. Los
ammocoetes de ambas especies son mor-
fológicamente similares, diferenciándose
principalmente en la posición de la clo-
aca, número de miómeros del tronco,
patrón de pigmentación del cuerpo y nú-
mero de divertículos digestivos. Después
del período larval sufren metamorfosis y
migran al océano (fase macroftalmia),
donde transcurre la fase parásita (fase
hipermetamórfica). Más tarde retornan
alos ríos a desovar y morir (fase adulta).
Durante el transcurso de las fases
postlarvales de ambas especies ocurren
cambios significativos en la pigmenta-
ción del cuerpo, posición de la segunda
aleta dorsal, proporciones corporales y
modelo de dentición.
Se incluyen consideraciones generales
acerca de sus ciclos de vida, distribución
geográfica en Chile y comparaciones de
las especies chilenas con las formas
australianas Geotria australis Gray y
Mordacia mordax (Richardson).
ABSTRACT
A comparative morphological study of
the development stages of Chilean Para-
sitic lampreys, Geotria australis Gray
and Mordacia lapicida (Gray) was
carried out, both on preserved and
freshly collected specimens. Both species
have four characteristic phases: ammo-
coetes, macrophthalmia, hypermeta-
morphic and adult.
The ammocoetes larvae are
microphagous filter-feeding which live
burrowed along the river margins. Am-
mocoetes in both species are very similar
in general shape, but differences can be
found in the position of the vent, the num-
ber of trunk myomeres, the pattern of the
body pigmentation and the number of di-
gestive diverticula. After the larval pe-
riod, specimens migrate downstream to
the ocean (macrophthalmia stage), whe-
re the parasitic phase takes place (hyper-
metamorphic stage). Later, the speci-
mens return to the fresh water initiating
the reproductive upstream migration
(adult stage). During the postlarval sta-
ges, significant changes occur in both
species mainly including: body pigmen-
tation, position of second dorsal fin, va-
riation in body proportions and dentition
model.
General considerations on their life
cycles, the geographic distribution in Chi-
le and some comparisons between Chile-
an species and the Australian Geotria
australis Gray and Mordacia mordax
(Richardson) are also included.
KEY WORDS: Cyclostomi, Petromy-
zoniformes, Biomorphology, South He-
misphere Lampreys, Geotria, Mordacia,
Chile.
INTRODUCCION
Antecedentes y objetivos.
Las lampreas (Cyclostomi: Petromy-
zoniformes) han sido separadas en 3 fa-
milias diferentes: Petromyzonidae, que
incluye todas las especies que habitan en
el Hemisferio Norte (holárticas) y Geo
triiddae y Mordaciidae, cuyos represen-
tantes se restringen sólo a ciertas zonas
del Hemisferio Sur (Hubbs y Potter, 1971;
Potter, Prince y Croxal, 1979). Esta
distribución de tipo antitropical obedece
a la máxima temperatura a la cual las
larvas ammocoetes pueden sobrevivir,
entre 28 y 32"C (Potter, 1980a).
Según su ciclo de vida, las lampreas
han sido separadas en 3 categorías: ““pa-
rásitas de agua dulce”, cuya fase parási-
ta tiene lugar en aguas dulces; “no pará-
sitas””, exclusivamente de aguas dulces,
no se alimentan durante el período
postlarval; y “parásitas anádromas”,
las cuales migran al océano donde llevan
a cabo su fase parásita (Hubbs y Potter,
1971; Potter, 1970, 1980a; Potter, Hilliard
y Bird, 1980).
Entre las 35 especies de lampreas ho-
lárticas (Petromyzonidae) se incluyen 14
parásitas y 21 no parásitas; las del He-
misferio Sur incluyen 3 especies parási-
tas anádromas, Geotria australis Gray,
Mordacia lapicida (Gray) y Mordacia
mordax (Richardson) y una no parásita,
Mordacia praecox Potter (Strahan, 1960;
Potter y Strahan, 1968; Potter, Lanzing y
Strahan, 1968; Potter, 1970, 19804; Hubbs
y Potter, 1971).
La lamprea Geotria australis Gray,
único representante de la familia Ge-
otriidae, se encuentra distribuido exclusi-
vamente en el Hemisferio Sur, en aguas
continentales de Tasmania y del sur de
Australia, Nueva Zelandia, Chile, Argen-
tina y las islas Malvinas y Georgias del
Sur en el Atlántico Austral (Gray, 1851;
Ivanova-Berg, 1968; Potter y Strahan,
1968; Hubbs y Potter, 1971; Potter et al.,
1979, 1980; Potter 1980a). La familia Mor-
daciidae contiene sólo el género Morda-
cia y las especies parásitas anádromas
Mordacia mordax (Richardson), distri-
buida en el sur de Tasmania y Australia
(Potter y Strahan, 1971; Potter, 1970,
1980a) y Mordacia lapicida (Gray), endé-
mica de Chile, desde Valparaíso hasta
Tierra del Fuego (De Buen, 1961; Siel-
feld, 1976; Pequeño, 1977; Arratia, 1981);
el tercer representante de la familia, la
especie dulceacuícola no parásita Morda-
cia praecox Potter, se encuentra exclusi-
vamente en los ríos Moruya y Tuross, al
sur de New South Wales, en Australia
(Potter, 1980, 1980a; Hubbs y Potter,
1971).
El ciclo de vida de las lampreas pará-
sitas anádromas comprende dos fases
tróficas divergentes, una fase larval (es-
tado ammocoetes) y una activa fase pa-
rásita marina. Las larvas ammocoetes
son filtradoras micrófagas y viven en-
terradas en el fango a lo largo de las már-
genes de los ríos. Después del período lar-
val sufren metamorfosis y migran al océ-
ano (estado macroftalmia) donde trans-
curre la fase parásita (estado hipermeta-
mórfico). Durante esta fase marina se
alimentan de los fluidos y tejidos corpo-
rales de hospedadores tales como peces
teleósteos que se desplazan en cardúme-
nes (Potter et al., 1979, 1980). Después de
este período trófico retornan a los ríos a
desovar y morir (estado adulto).
En Chile, los estudios sobre nuestras
lampreas son reducidos. La cantidad de
trabajos publicados hasta ahora puede
resumirse en catálogos ictiológicos y lis-
tas sistemáticas (Reed, 1897; Delfin,
1899; Oliver, 1936, 1943; Mann, 1954; De
Buen, 1959; Campos, 1973; Bahamonde y
Pequeño, 1975; Pequeño, 1977; Arratia,
1981), estudios histológicos (Henckel,
1944), registros (Sielfeld, 1976) y el gran
aporte efectuado por De Buen (1961) en
su revisión de ciclóstomos chilenos.
Aparte de esta revisión, ningún otro de-
tallado estudio acerca de Geotria austra-
lis y Mordacia lapicida se ha llevado a ca-
bo desde entonces en nuestro país.
El objetivo de este estudio es describir
en forma comparativa las principales fa-
ses de desarrollo del ciclo de vida de am-
bas especies; dar a conocer los principa-
les caracteres morfológicos, biométricos
y de la dentición utilizados en estudios ta-
xonómicos y poblacionales de lampreas y
su variación durante los diferentes esta-
dos metamórficos; entregar información
acerca de la distribución geográfica de
ambas especies en Chile y establecer
comparaciones entre las especies chile-
nas y las formas australianas Geotria
australis Gray y Mordacia mordaz
(Richardson).
Situación sistemática de las lampreas de
Chile.
Las lampreas del Hemisferio Norte
han sido siempre incluidas por numero-
sos autores dentro de la familia Petromy-
zonidae (Regan, 1911; Bigelow y Shró-
eder, 1948; Fontaine, Damas, Rochon-
Duvignead y Pasteels, 1958; Hubbs y Pot-
ter, 1971; Nelson, 1976; Potter et al., 1979,
1980; Potter, 1980a). Por el contrario,
hasta hace algún tiempo existía gran de-
sacuerdo en relación a la situación siste-
mática de las especies del Hemisferio
Sur. Algunos autores incluyen a Geotria y
Mordacia dentro de la familia Petromy-
zonidae (Gray, 1851; Regan, 1911; Cam-
pos, 1973). Otros taxónomos consideran
dentro de Petromyzonidae las subfami-
lias Petromyzoninae y Caragolinae, don-
de incluyen a Geotria y Mordacia (=Ca-
ragola) respectivamente (Norman,
1957). Hopkins y McDowall (1970) men-
cionan la subfamilia Geotrinae, donde
incluyen ambos géneros. Algunos autores
incluyen a Geotria dentro de la familia
Petromyzonidae y a Mordacia dentro de
Mordaciidae (Bigelow y Shróeder, 1948;
Bahamonde y Pequeño, 1975; Pequeño
1977); en cambio otros (De Buen, 1961;
Arratia, 1981), incluyen ambos géneros
en la familia Geotriidae.
Potter y Strahan (1968), basados en
caracteres anatómicos y morfológicos de
las lampreas holárticas y los géneros del
Hemisferio Sur, propusieron la división
de la familia Petromyzonidae en las sub-
familias Petromyzoninae, Geotriinae y
Mordaciinae. En Petromyzoninae inclu-
yeron todos los géneros holárticos; en Ge-
otriinae y Mordaciinae Geotria y Morda-
cia, respectivamente. Sin embargo,
Hubbs y Potter (1971) al considerar un
mayor número de caracteres distintivos
(i.e., modelo electroforético de hemoglo-
bina y número de cromosomas), sugieren
la separación del grupo a nivel de fami-
lia. De esta forma proponen las familias
Petromyzonidae, Geotriidae y Morda-
ciidae. Dicha clasificación ha sido actual-
mente aceptada por los especialistas del
grupo (Potter et al., 1979, 1980; Potter,
1980a) y se incluye en ella la nueva fami-
lia Mayomyzonidae, cuya única especie,
Mayomyzon pieckoensis, corresponde al
único petromyzoniforme fósil hallado
hasta ahora.
La taxonomía de las lampreas del He-
misferio Sur, Geotria y Mordacia, ha sido
detalladamente estudiada por De Buen
(1961), Potter y Strahan (1968) y Hubbs y
Potter (1971). Todos los problemas siste-
máticos del grupo han derivado de los
considerables cambios morfológicos
sufridos por las especies durante su ciclo
de vida, principalmente las del Hemisfe-
rio Sur. Tales cambios incluyen, entre
otros, la forma del cuerpo y la dentición.
Debido a esto, numerosos géneros (i.e.,
Ammocoetus, Macrophthalmia, Velasia,
Exomegas) y especies (i.e., Geotria chi-
lensis, G. saccifera, G. macrostomus)
fueron descritas (Gray, 1851; Regan,
1911; Norman, 1957; Potter y Strahan,
1968). Revisiones y estudios al respecto
lograron finalmente aclarar el dilema
sistemático de las lampreas del Hemisfe-
rio Sur (Strahan, 1959, 1960; De Buen,
1961; Potter y Strahan, 1968; Hubbs y
Potter, 1971; Potter, 1980a).
MATERIALES Y METODOS
Material estudiado.
En el presente estudio se utilizó princi-
palmente material proveniente del Mu-
seo Zoológico de la Universidad de Con-
cepción (MZUC) y del Museo Nacional de
Historia Natural (MNHN). El resto del
material estudiado fue obtenido en terre-
no, fijado en formalina 10% y posterior-
mente preservado en alcohol 70% (río An-
dalién, Concepción: MZUC N” 16105,
16389 y 16390).
Caracteres taxonómicos.
Los caracteres taxonómicos utilizados
en el estudio de las lampreas del Hemis-
ferio Sur (Geotriidae y Mordaciidae) han
sido descritos detalladamente por Regan
(1911), Maskel (1931), Strahan (1959,
1960), De Buen (1961), Potter y Strahan
(1968), Potter et al. (1968), Strahan y
Maclean (1969), Potter (1970), Hubbs y
Potter (1971), Potter (1980a) y Potter et
al. (1980).
Estos caracteres incluyen, entre
otros, el número de miómeros del tronco,
la ubicación, disposición y forma de los
odontoides circumolares y láminas lin-
guales del disco bucal, posición de la clo-
aca respecto de la segunda aleta dorsal y
medidas proporcionales de varias partes
del cuerpo, tales como las regiones
prebranquial, branquial, del tronco y
caudal (Hubbs y Potter, 1971; Potter et
al., 19804). La mayoría de ellos han sido
adaptados de los estudios realizados en
las lampreas del Hemisferio Norte
(Petromyzonidae) (Bigelow y Shróeder,
1948; Fontaine et al., 1958; Vladykov,
1955; Vladykov y Kott, 1978, 1980) y su uti-
lización en el estudio de las lampreas del
Hemisferio Sur ha sido de gran relevan-
cia para el conocimiento del grupo.
Caracteres externos.
Los caracteres externos utilizados en
este estudio incluyen el número de
miómeros del tronco, contabilizados en el
lado izquierdo de cada ejemplar, desde la
última (séptima) abertura branquial
hasta el margen posterior de la cloaca;
patrón de pigmentación; posición de la
cloaca en relación a la segunda aleta dor-
sal; relación entre la segunda aleta dor-
sal y la aleta caudal; y poros de la línea
lateral anterior.
Caracteres internos.
Se efectuaron observaciones compa-
rativas del digestivo medio (postbran-
quial) en los ammocoetes de ambas espe-
cies, en relación al número de divertícu-
los digestivos. Este carácter, importante
en el reconocimiento específico de los
ammocoetes, fue dado a conocer detalla-
damente para G. australis por Maskel
(1931) y luego descrito para M. mordax
por Strahan y Maclean (1969). Es utiliza-
BrB>
FIGURA 1.
do por Potter y Strahan (1968) como una
de las características anatómicas para
separar Mordacia y Geotria y finalmente
por Hubbs y Potter (1971) como carácter
para distinguir entre Mordaciidae y Ge-
otriidae.
Morfometría.
Las proporciones corporales repre-
sentan un importante carácter sistemáti-
co y ayudan a caracterizar las diferentes
fases de desarrollo. Es frecuente que es-
tas proporciones cambien durante la ma-
duración sexual, como lo indican estudios
en las formas australianas (Potter y
Strahan, 1968).
Las principales medidas morfométri-
cas efectuadas en ambas especies fueron
modificadas de Potter (1980a) y Vlady-
kov y Kott (1980) para ammocoetes y fa-
ses postlarvales y se entregan en relación
al porcentaje (%) de la longitud total
COI) (Uat TU)
L.T. : longitud total, desde el margen
anterior del labio superior hasta
el extremo final de la aleta
caudal.
d-a : longitud preanal, la distancia me-
dida desde el margen anterior del
labio superior hasta el margen
posterior de la cloaca.
d-B,: longitud prebranquial, la distan-
cia medida desde el margen ante-
rior del labio superior hasta el
margen anterior de la primera
abertura branquial.
Le
Principales medidas utilizadas en este estudio para ammocoetes y fases postlarvales (modificado de
Potter, 19804; Vladykov y Kott, 1980):
LT = longitud total; d-a= longitud preanal;
d - By = longitud prebranquial; B;, - B7 = longitud branquial; B7 - a = longitud del tronco;
a - Cc = longitud caudal.
B,B,: longitud branquial, la distancia
medida desde el margen anterior
de la primera abertura branquial
hasta el margen posterior de la úl-
tima (séptima) abertura bran-
quial.
B,a : longitud del tronco, distancia me-
dida desde el margen posterior de
la última (séptima) abertura
branquial hasta el margen poste-
rior de la cloaca.
a-c : longitud caudal, distancia desde el
margen posterior de la cloaca
hasta el extremo posterior de la
aleta caudal.
Para reconocer las variaciones que se
llevan a cabo en otras regiones corpora-
les durante la metamorfosis, se efectuó
una serie de medidas adicionales (en
mm) sobre ejemplares en fases postlar-
vales (Fig. 2). Las simbologías y no-
menclatura de las medidas adicionales
fueron tomadas y modificadas de Potter
(19804) y Potter et al. (1980) y represen-
tan los diferentes parámetros biométri-
cos tomados en cada ejemplar:
d : diámetro oral, diámetro del disco
bucal, medido entre los puntos
extremos dorsal y ventral del dis-
co. Se expresa en porcentaje (%)
de la
(d-By).
d-o : longitud del hocico, distancia medi-
da entre el extremo anterodorsal
del disco oral y el margen ante-
rior del ojo. Se expresa en porcen-
taje (%) de la longitud prebran-
quial (d-B;).
Ab : altura branquial, altura máxima
de la región branquial.
At : altura del tronco, altura máxima
de la región del tronco, anterior a
la insersión de la primera aleta
dorsal.
ld : longitud aleta dorsal, longitud ba-
sal de la aleta dorsal (1* y 2*), me-
dida en toda su extensión.
hd : altura aleta dorsal, altura máxima
de la aleta dorsal (1? y 2*), medi-
da entre la base y el borde más al-
to).
d,-d,: espacio interdorsal, distancia me-
dida entre el término de la prime-
ra aleta dorsal y el inicio de la se-
gunda aleta dorsal.
d,-c : espacio dorsaly-caudal, distancia
medida entre el término de la se-
gunda aleta dorsal y el inicio de la
aleta caudal (medido para Ge-
otria).
ld,-c : longitud dorsal-caudal, distancia
medida entre el inicio de la segun-
da aleta dorsal y el extremo final
de la aleta caudal (medido para
Mordacia).
longitud prebranquial
FIGURA 2.
Medidas adicionales utilizadas en este estudio, para ejemplares en fases postlarvales (modificado de
Potter, 19804 y Potter et al., 1980): d = diámetro oral; d-o = longitud del hocico; Ab = altura bran-
quial; At = altura del tronco; ld = longitud aleta dorsal; hd = altura aleta dorsal; e d, = espacio
interdorsal; dy - c = espacio dorsal) - caudal; ld, - c = longitud dorsal-caudal. Ñ
Descripción y terminología de la denti-
ción.
La dentición de las lampreas repre-
senta una característica exclusiva y rele-
vante de estas primitivas formas, tanto
desde el punto de vista taxonómico como
filogenético (Hubbs y Potter, 1971; Pot-
ter, 19804). Aunque ha habido gran
discrepancia en la terminología de las se-
ries de odontoides del aparato bucal de
lampreas, algunos autores (Potter y
Strahan, 1968; Potter et al., 1968; Hubbs y
Potter, 1971; Vladykov y Kott, 1978; Pot-
ter, 1980a; Potter et al., 1980) han entre-
gado una completa nomenclatura y
descripción de la dentición para
Petromyzonidae, Geotriidae y Morda-
ciidae. En la descripción de la dentición
de G. australis y M. Lapicida, se siguió la
nomenclatura propuesta por Hubbs y
Potter (1971) y Potter (1980a). La simbo-
logía utilizada se muestra en un disco bu-
cal generalizado, modificado de Fontaine
etal. (1958) y De Buen (1961) para los gé-
neros Geotria y Mordacia (Fig. 3):
Láminas linguales (LLT y LLL):
corresponden a las láminas multicúspi-
des de la lengua, formada por una lámina
longitudinal transversal (LLT), en la re-
gión antero-ventral del esófago y un par
de láminas longitudinales linguales
(LLL) ubicadas detrás de LLT.
Láminas orales (LS y LI): incluye las
láminas supraoral e infraoral:
—Lámina supraoral (LS): correspon-
de a la(s) lámina(s) dentaria(s) que se
ubica en el margen frontal superior de la
abertura del esófago, bajo o entre los cir-
cumolares anteriores.
—Lámina infraoral (LI): corresponde
a la lámina dentaria que se ubica inme-
diatamente por debajo de LLT, en el mar-
gen frontal inferior de la abertura del
FIGURA 3.
esófago, sobre la serie circumoral poste-
rior.
Serie circumoral (SC): corresponde a
los odontoides que forman series ra-
diales, continuas o discontinuas, alrede-
dor de la abertura del esófago, por fuera
de LS y LI dentro del disco oral. Se divi-
den en las series: circumorales ante-
riores (CA), circumolares laterales (CL)
y circumoral posterior (CP).
Circumolar antero-medio (CAM):
correspoonde al odontoide ubicado en el
centro de la serie CA y que no constituye
serie ni placa multicúspide.
Marginales (MG): corresponden a
aquellos odontoides que se ubican en la
periferia del disco bucal, inmediatamen-
te adyacentes a las series circumolares
pero que no forman parte de éstas.
Papilas marginales (PM): correspon-
den a elementos que sobresalen del mar-
gen del disco y que no constituyen ele-
mentos córneos a modo de odontoides. Al-
gunos autores (Potter et al., 1968) los de-
nominan cirros circumorales. Puede ser
del tipo carnoso (papilas marginales car-
nosas) o laminares-digitadas.
Esquema de la disposición de las placas dentarias, odontoides y papilas orales de un petromyzonifor-
me, modificado por los géneros Geotria y Mordacia: LS = lámina supraoral; LLT = lámina lingual
transversal; LLL = lámina lingual longitudinal; LÍ = lámina infraoral; SC = serie cireumoral; CA
= circumoral anterior; CL = circumoral lateral; CP = circumoral posterior; CAM = circumoral
anteromedio; MG = marginales; PM = papilas marginales.
RESULTADOS
El ciclo de vida de las lampreas pará-
sitas chilenas G. australis y M. lapicida
comprende 4 etapas principales de de-
sarrollo: las fases ammocoetes, macrof-
talmia, hipermetamórfica y adulta (ma-
duro sexualmente). Cada estado difiere
significativamente entre sí y posee ca-
racterísticas determinadas principal-
mente por el tipo de hábitat donde se de-
sarrollan, tipo de alimentación y etapa
del ciclo de vida.
Descripción de las fases de desarrollo.
FASE AMMOCOETES.
Alestado larval, ambas especies pose-
en muchas características en común.
Siete aberturas branquiales se abren en
un surco lateral en la región branquial;
los ojos son poco aparentes aún y se dis-
tinguen en la región prebranquial sólo co-
mo manchas oculares. El aparato bucal,
especializado en este estado para la ali-
mentación por filtración, está compuesto
por dos prolongaciones anteriores a modo
de labios, de tal manera que la boca no
queda cerrada como un embudo bucal; el
labio superior se extiende lateralmente
hacia la región ventral, formando un bor-
de curvo a cada lado; el labio inferior es
recto, no se prolonga hacia adelante y
queda cubierto por el superior; no se ob-
servan papilas marginales en el borde de
los labios. En el interior de la boca se dis-
ponen numerosos cirros orales; no hay
láminas dentarias ni odontoides.
La primera aleta dorsal está apenas
esbozada y la segunda aleta dorsal se
continúa con la caudal en ambas espe-
cies.
El patrón de pigmentación general es
bastante similar en ambas larvas ammo-
coetes. La superficie dorsal y parte de la
región latero-dorsal del cuerpo de los am-
mocoetes es marcadamente oscura; la
cara ventral y región latero-ventral del
tronco presentan un color pardo ama-
rillento. La región branquial presenta sus
regiones ventral y latero-ventrales de co-
lor rojo, debido a la presencia de abun-
dantes vasos sanguíneos subcutáneos que
10
irrigan los sacos branquiales. Sin embar-
go, se establecen diferencias de pigmen-
tación en la zona dorsal de la región
prebranquial, zona ventral del labio infe-
rior y en los pliegues de las aletas anal,
caudal y segunda dorsal.
Material examinado.
G. australis Gray: 3 ej. (77,0-70,0
mm), MZUC 3034, río Santo Domingo,
Valdivia, agosto 1976; 10 ej. (46,0-35,0
mm) MZUC 2786, río Carampangue,
Arauco, marzo 1976; 27 ej. (85,0-46,0
mm), MZUC 3043, Las Cruces, Purran-
que, octubre 1961.
M. lapicida (Gray): 40 ej. (146,0-45,5
mm), MZUC 16105, ribera sur del río An-
dalién, a la altura del km. 13, Concepción,
agosto 1981.
Diagnosis.
Geotria australis Gray (Fig. 4 Am;
Tabla III
LT 85,0-35,0 mm (X=61,1 mm); 76-66
miómeros en la región del tronco
(X=71). Cloaca bajo el origen de la se-
gunda aleta dorsal. Extremo posterior de
la aleta caudal redondeado. Aletas anal,
caudal y segunda dorsal desprovistas de
pigmento. Zona ventral del labio inferior
sin banda transversa pigmentada; super-
ficie dorsal de la región prebranquial con
una pequeña zona despigmentada que
incluye el orificio nasal. No se visualizan
poros de la línea lateral. Digestivo medio
(postbranquial) con dos divertículos di-
gestivos (Fig. 6a).
Mordacia lapicida (Gray) (Fig. 5Am;
Tabla III)
LT 146,0-45,5 mm (X=88,5); 83-76
miómeros en la región del tronco
(X=79). Cloaca posterior al origen de la
segunda aleta dorsal. Extremo posterior
de la aleta caudal agudo. Aletas anal,
caudal y segunda dorsal densamente pig-
mentadas desde su base. Zona ventral del
labio inferior con una banda transversal
pigmentada; superficie dorsal de la re-
gión prebranquial con una pequeña zona
despigmentada, que no alcanza al orificio
nasal. Poros de la línea lateral ubicados a
ambos lados de la región prebranquial e
inicio de la región branquial; correspon-
den a una serie anterior de 3 poros sobre
el labio superior, una serie preocular de
7-8 poros que se continúa inmediatamen-
te bajo el rudimento de ojo y una serie
postocular superolateral, de 8-10 poros.
Digestivo medio (postbranquial) con un
divertículo digestivo (Fig. 6b).
FASE MACROFTALMIA.
En ambas especies, esta fase se ca-
racteriza principalmente por el de-
sarrollo del ojo en la región prebranquial,
hecho relacionado con la nominación de
este estado. Se desarrolla el aparato bu-
cal, totalmente cerrado en su contorno y
se observa la formación de odontoides y
láminas dentarias córneas. Desaparecen
los labios que constituyen la boca en la fa-
se precedente y se desarrollan papilas
marginales en el borde del embudo bucal.
Se observan también cambios importan-
tesen la pigmentación general del cuerpo
y ubicación de las aletas dorsales. Las
aberturas branquiales no se disponen en
un surco longitudinal.
A partir de esta fase se establece el
modelo general de dentición propio de ca-
da especie, sujeto a variaciones durante
los estados siguientes. En ambas espe-
cies se distinguen morfológicamente los
estados iniciales (macroftalmia tempra-
na) y los estados terminales (macroftal-
mia avanzada), los que principalmente
se diferencian por el tamaño corporal
(longitud total) y el grado de modifica-
ción de odontoides y láminas dentarias.
Material examinado.
G. australis Gray: 3 ej. (93,0-90,4
mm), MZUC 3034, río Santo Domingo,
Valdivia, agosto 1976; 2 ej. (121,0-114,0
mm), MZUC 16389, bajo el puente Anda-
lién, río Andalién, Concepción, julio 1981.
Mi laprerida. (Gray): 26 el:
(155,0-111,0), MZUC 16390, ribera sur y
norte río Andalién, entre km. 10 y puente
Andalien, Concepción, marzo 1982; 1 ej.
11
(175,00 mm) MZUC 16386, bahía Coliumo,
octubre 1980; 1 ej. (143,0 mm), MZUC
16387, bahía Concepción, mayo 1980.
Diagnosis.
Geotria australis Gray (Fig 4 Ma y 7
Ma; Tabla IV)
LT 121,0-90,4 mm (X=101,9 mm); 76-
72 miómeros en el tronco (X=74). Ojos
desarrollados, laterales. Segunda aleta
dorsal totalmente separada de la aleta
caudal; cloaca ubicada bajo el origen de
la segunda aleta dorsal; pliegues de las
aletas dorsales, caudal y anal poco pig-
mentados; extremo de la aleta caudal re-
dondeado. Regiones dorsal y dorso-
lateral del cuerpo notoriamente oscuras,
debido a la presencia de una franja pig-
mentada oscura que recorre toda la re-
gión dorsal en sentido longitudinal, se-
guida por ambos costados de una franja
verde-azul e inmediatamente otra oscu-
ra; regiones laterales y ventral del cuer-
po con tonalidad plateada; borde anterior
de la primera y segunda aleta dorsal con
una franja verde-azul. Poros de la línea
lateral visibles en la región prebranquial
y branquial.
Boca infera, oval (Fig. 7 Ma); abertu-
ra bucal pequeña, con numerosas papilas
marginales, carnosas y laminares-
digitadas muy unidas en el borde; un par
de notorias papilas marginales alarga-
das, que sobresalen de los bordes latera-
les de la boca. Láminas dentarias supra e
infraoral insertas en el borde de la aber-
tura del esófago; LS única, cuadricúspi-
de, formada por dos cúspides laterales
externas espatuladas y dos centrales
agudas; Ll única, alargada, generalmen-
te de 9 cúspides (10-9) (Tabla VIT). Lámi-
nas linguales desarrolladas, insertas en
el pistón lingual; LLT tricúspide, la
central de mayor altura; LLL cuadricús-
pides, situadas detrás de LLT. Todas las
láminas y cúspides de color amarillo cla-
ro, levemente cornificadas. Numerosas
papilas precursoras de los odontoides de
la serie circumoral convergentes hacia la
abertura del esófago; no se observan
odontoides ni zonas circumorales defini-
das (serie circumoral continua). Sin
odontoides marginales.
Mordacia lapicida (Gray)
Macroftalmia temprana (Fig. 5 Mt;
Tabla IV).
LT 155,0-111,0 mm (X=132,0 mm); 84-
78 miómeros en el tronco (X=81). Ojos
desarrollados, laterales. Segunda aleta
dorsal continua con la caudal; cloaca
posterior al origen de la segunda aleta
dorsal; contorno de la aleta caudal agu-
do. Tonalidad del cuerpo similar al mode-
lo de la fase ammocoetes; primera aleta
dorsal desarrollada, pigmentada en su
base; pliegues de las aletas anal, caudal
y segunda dorsal densamente pigmenta-
dos; zona despigmentada alrededor de la
abertura nasal.
Boca ínfera, oval; abertura bucal pe-
queña, rodeada de numerosas papilas
marginales poco aparentes; sin odon-
toides ni láminas dentarias; zonas pre-
cursoras de las láminas supraorales y se-
ries circumorales notorias; pistón lingual
con precursores de las láminas linguales
desarrollados.
Macroftalmia avanzada (Fig. 5 Ma y 8
Ma; Tabla IV)
LT 175,0-143,0 mm (X=159,0 mm); 79
miómeros en el tronco. Ojos en posición
dorso-lateral. Segunda aleta dorsal conti-
nua con la caudal; cloaca posterior al ori-
gen de la segunda aleta dorsal; contorno
de la aleta caudal agudo. Cuerpo más os-
curo que en el estado anterior; primera
aleta dorsal pigmentada en su base; ale-
tas anal, caudal y segunda dorsal densa-
mente pigmentadas.
Embudo bucal desarrollado, oval;
abertura bucal ensanchada, con numero-
sas papilas marginales en el borde (Fig. 8
Ma). Láminas supra e infraoral insertas
fuera del borde de la abertura del esófa-
go; dos LS tricúspides; LI curva, con 9
cúspides (13-9), inserta bajo el margen
ventral de la abertura del esófago (Tabla
VIII); LLT triangular multicúspide, con
dos pequeñas cúspides laterales sobresa-
lientes; LLL curvas multicúspides, ubi-
12
cadas detrás de LLT. Serie circumoral
desarrollada, formada por 30 placas or-
denadas en forma radial alrededor de la
abertura del esófago; sin odontoide
CAM; cada mitad del aparato bucal con 4
placas CA tricúspides, 4 CL cuadricúspi-
des y 7 placas CP alargadas con 3 (4-3)
cúspides; todas las cúspides de color
amarillo oscuro, bien cornificadas. MG
pequeños y poco aparentes alrededor de
la serie circumoral.
FASE HIPERMETAMORFICA.
Esta fase es morfológicamente simi-
lar a la anterior en ambas especies; las
principales variaciones se observan en la
longitud total, desarrollo del aparato bu-
cal y dentición de los ejemplares. Otros
cambios incluyen la pigmentación gene-
ral del cuerpo y aletas.
Material examinado.
G. australis Gray: 4 ej. (570,0-445,0
mm), MNHN 5705, Temuco, octubre 1970;
4 ej. (540,0-470,0 mm), MNHN 5706, Te-
muco, octubre 1970.
M. lapicida (Gray): 6 ej. (247,0-185,0
mm»), MZUC 4381, bahía Concepción, Tal-
cahuano, mayo 1963; 1 ej. (200,0 mm),
MZUC 16391, bahía Concepción, mayo
1980; 1 ej. (275,0 mm), MZUC 16385, bahía
Coliumo, mayo 1981.
Diagnosis.
Geotria australis Gray (Fig. 4 Hi y 7
Hi; Tabla V).
LT 570,0-445,0 mm (X=504,1 mm); 78-
70 miómeros en el tronco (X=74). Ojos en
posición lateral. Segunda aleta dorsal to-
talmente separada de la aleta caudal;
cloaca bajo el origen de la segunda aleta
dorsal; pliegues de las aletas dorsales,
anal y caudal pigmentados; contorno de
la aleta caudal redondeado. Franjas dor-
sales longitudinales oscuras y verde-
azules poco aparentes, se confunden con
el tono pizarra del cuerpo.
Embudo bucal desarrollado, rodeado
por papilas marginales laminares-
digitadas alternadas con papilas margi-
nales carnosas (Fig. 7 Hi). LS cuadricús-
pide, dos cúspides laterales externas es-
patuladas y dos centrales agudas; LI úni-
ca, con 11 (15-9) cúspide (Tabla VII).
LLT tricúspide, las cúspides laterales no-
toriamente desarrolladas, la central más
pequeña; LLL cuadricúspides, situadas
detrás de LLT. Serie circumoral conti-
nua, formada por odontoides dispuestos
en forma convergente hacia la abertura
del esófago. MG ausentes. Todas las lá-
minas, cúspides y odontoides de color
amarillo, bien cornificadas.
Mordacia lapicida (Gray) (Fig. 5 Hi y
8 Hi; Tabla V).
LT 275,0-185,0 mm (X=220,0 mm); 83-
78 miómeros en el tronco (X=81). Ojos en
posición dorso-lateral. Segunda aleta dor-
sal continua con la aleta caudal; cloaca
posterior al origen de la segunda aleta
dorsal; extremo de la aleta caudal agudo.
Primer aleta dorsal pigmentada en su ba-
se, aletas anal, caudal y segunda dorsal
densamente pigmentadas.
Embudo bucal desarrollado, rodeado
por papilas marginales carnosas (Fig. 8
Hi). Dos LS triangulares, tricúspides; 9
cúspides en la LI, la central más sobresa-
liente. LLT triangular multicúspide con
dos cúspides laterales sobresalientes;
dos LLL multicúspides, curvas, ubicadas
detrás de LLT. Serie circumoral formada
por 28 placas circumorales y un odon-
toide CAM, ordenadas en forma radial
alrededor de la abertura del esófago; en
cada mitad del aparato bucal se disponen
4 placas CA con 3 (4-3) cúspides, 4 placas
CL con 4 (5-3) cúspides y 6 placas CP
alargadas con 3 (4-3) cúspides (Tabla
VIII); MG desarrollados, en 1 ó 2 corri-
das en la periferia del disco bucal; todas
las placas, cúspides y odontoides de color
amarillo oscuro, bien cornificadas.
FASE ADULTA.
Esta fase se caracteriza principal-
mente por la formación de una bolsa gu-
lar antero-ventral, muy desarrollada en
ejemplares machos, el gran desarrollo
del aparato bucal y las notorias va-
riaciones en la dentición de ambas espe-
cies. Particularmente llama la atención
13
el desprendimiento de placas y odon-
toides circumorales y la variación en el
número de cúspides de las láminas lin-
guales. La bolsa gular, que aparentemen-
te no está comunicada con el interior del
cuerpo, también puede formarse en
ejemplares hembras (MZUC N” 16001),
aunque su desarrollo es leve. Otros cam-
bios pueden advertirse en la longitud to-
tal y pigmentación general del cuerpo.
Material examinado.
G. australis Gray: 1 ej. (490 mm),
MZUC 4550, estero Las Piedras, San Fa-
bián de Alico, Chillán, febrero 1974; 1 ej.
(435 mm), MZUC 2784, río Maullín, Las
Quemas, Puerto Montt, febrero 1979; 1 ej.
(405 mm), MZUC 16388, río Andalién,
Concepción, mayo 1981; 1 ej. (270 mm)
MZUC 16001, bahía Concepción, febrero
1977.
M. lapicida (Gray): 1 ej. (313 mm)
MZUC 2973, río Ñuble, Cocharcas,
Chillán, 1963; 1 ej. (280 mm), MZUC 3846
estero Claro, Yumbel, septiembre 1962; 1
ej. (278 mm), MZUC 16130, río Toltén,
Pitrufquén, noviembre 1981.
Diagnosis.
Geotria australis Gray (Fig. 4 Ad y 7
Ad; Tabla VI).
LT 490,0-270,0 mm (X=400,0 mm); 78-
75 miómeros en el tronco (X=76). Ojos en
posición lateral. Bolsa gular antero-
ventral presente, muy desarrollada en
ejemplares machos y levemente de-
sarrollada en hembras; se ubica por
detrás del aparato bucal, entre la vertical
que pasa por el ojo y la vertical que pasa
por la primera abertura branquial. Se-
gunda aleta dorsal totalmente separada
de la aleta caudal; cloaca bajo el origen
de la segunda aleta dorsal; pliegues de
las aletas dorsales, anal y caudal total-
mente pigmentados, excepto en sus ba-
ses; contorno de la aleta caudal redonde-
ado. Región dorsal del cuerpo oscura, la
ventral más pálida.
Aparato bucal muy desarrollado, for-
mado por dos extensiones laterales cur-
vas a modo de labios, que terminan por
delante de la bolsa gular (Fig. 7 Ad); pa-
pilas marginales carnosas y laminares-
digitadas, alternadas en la periferia ex-
terna del disco bucal. LS cuadricúspide,
formada por dos cúspides laterales exter-
nas espatuladas y dos centrales agudas;
LI con 11 (11-9) cúspides (Tabla VII).
LLT totalmente bicúspide, muy de-
sarrollada; LLL cuadricúspides, si-
tuadas detrás de LLT. Serie circumoral
continua, odontoides notoriamente espa-
ciados, convergentes hacia la abertura
del esófago; sin odontoides marginales.
Todas las láminas, cúspides y odontoides
de color amarillo, bien cornificadas; se
observa el desprendimiento de odon-
toides de la serie circumoral.
Mordacia lapicida (Gray) (Fig. 5 Ad y
8 Ad; Tabla VI).
LT 313,0-278,0 mm (X=290,3 mm); 84-
78 miómeros en el tronco (X=81). Ojos en
posición dorsolateral. Bolsa gular antero-
ventral presente, desarrollada en
ejemplares machos; se ubica entre el
margen inferior del aparato bucal y la
vertical que pasa por la última (séptima)
abertura branquial. Segunda aleta dorsal
rar, )
==
l cm
Am
continua con la aleta caudal. Cloaca pos-
terior al origen de la segunda aleta dor-
sal; contorno de la aleta caudal agudo.
Aletas dorsales, anal y caudal densamen-
te pigmentadas.
Embudo bucal muy desarrollado, con
las extensiones laterales recogidas en la
región medial; disco bucal rodeado de
papilas marginales carnosas en la perife-
ria (Fig. 8 Ad). Dos LS triangulares, tri-
cúspides; LI dividida en 3 placas, cada
una tricúspide. LLT triangular, bicúspi-
de, muy desarrollada; LLL curvas, con
10 (15-9) cúspides (Tabla VIII). Serie de
placas circumorales totalmente ausen-
tes, se aprecian sólo los 28 sitios donde es-
tuvieron insertas; cada sitio de las series
circumoral anterior, lateral y posterior
con 1-3 odontoides, cuya ubicación coinci-
de con la ubicación de las cúspides de las
antiguas placas; sin odontoide CAM. MG
muy desarrollados, en 1-3 corridas en la
periferia del disco bucal. Láminas, cúspi-
des y odontoides circumorales amarillo
pálido, muy débiles; se observa el
desprendimiento de láminas y odontoides
circumorales.
FIGURA 4.
Fases de desarrollo de Geotria australis Gray (Geotriidae): Am = ammocoetes; Ma = macroftal-
mia; Hi = hipermetamórfica; Ad = adulta (macho).
14
xa
Ma
327 j A
A == 0
Ñ / Es 2 cm E Y
Ad
FIGURA 5.
Fases de desarrollo de Mordacia lapicida (Gray) (Mordaciidae): Am = ammocoetes; Mt = macrof.
talmia temprana; Ma = macroftalmia avanzada; Hi = hipermetamórfica; Ad = adulta (macho).
h vph
am
am
AB da
FIGURA 6. l mm
Esquema del digestivo medio de una larva ammocoetes de Geotria australis Gray (a) de 76 mm. de
LT, y Mordacia lapicida (Gray) (b) de 88 mm. de LT; am = arteria mesentérica; da = divertículo
anterior; db = ducto biliar; dp = divertículo posterior; e = esófago; h = higado; i =.intestino: vb =
vesícula biliar; vph = vena porta hepática.
15
Variación de la dentición durante las fa-
ses de desarrollo.
Los cambios observados en la denti-
ción de las lampreas chilenas se deben
principalmente al desarrollo del aparato
bucal y a los sucesivos recambios de lá-
minas dentarias y odontoides que se lle-
van a cabo durante las distintas fases de
desarrollo. Las principales variaciones
en la dentición de ambas especies tienen
lugar en la lámina lingual transversal
(LLT), serie circumoral (SC) y lámina
infraoral (LI).
En la fase macroftalmia de G. austra-
lis LLT es ancha y tricúspide, para termi-
nar elongada y bicúspide en la fase adul-
ta (Tabla VII. Fig. 7). Un cambio similar
sufre LLT de M. lapicida; al estado
macroftalmia avanzada LLT es triangu-
lar y multicúspide, con 2 pequeñas cúspi-
des laterales sobresalientes y termina bi-
cúspide al estado adulto (Fig. 8). La con-
dición bicúspide final, adquirida por LLT
en esta especie, se debe al gran de-
sarrollo del par de cúspides laterales en
los sucesivos recambios de láminas lin-
guales; difiere en G. australis, donde tras
sucesivos recambios se reduce y desapa-
rece la cúspide central de LLT.
La serie circumoral es continua y los
odontoides van dispuestos en forma con-
céntrica a la abertura del esófago en G.
australis en M. lapicida se distinguen zo-
nas circumorales y las placas se disponen
en forma radial a la abertura del esófago.
En la fase macroftalmia de G. australis
sólo se observan las papilas precursoras
de los odontoides en la zona circumoral.
En las fases siguientes aparecen los
odontoides dispuestos en forma conver-
gente hacia la abertura del esófago; los
odontoides que crecen en la zona margi-
nal del aparato bucal son pequeños y de
cúspides agudas; los que se disponen ha-
cia la abertura del esófago son anchos y
de cúspides romas (espatulados). Aparte
del desprendimiento de odontoides circu-
morales, durante la fase adulta de esta
especie, no se aprecian cambios en el mo-
delo de dentición.
A diferencia de G. australis, en M. la-
picida los cambios en la zona circumoral
16
son considerables (Tabla VIII, Fig. 8).
En la fase macroftalmia avanzada se dis-
ponen en forma radial 30 placas circumo-
rales; en cada mitad del aparato bucal se
observan 4 CA tricúspides, 4 CL con 3
(4-3) cúspides y 7 placas CP alargadas
con 3 (4-3) cúspides. En la fase hiperme-
tamórfica se reducen a 28 las placas cir-
cumorales por la desaparición de un par
de placas CP y aparece el odontoide CAM
entre ambas series anteriores; al mismo
tiempo se observa un aumento en las cús-
pides de las placas CA (3(4.3)), CL (4(5.3))
y CP (3(4.3,)). En la fase adulta, debido a
los sucesivos recambios, desaparecen to-
das las placas circumorales y quedan cla-
ramente marcados sólo los sitios que ocu-
paban; en esas áreas se forman nuevos
odontoides, donde antiguamente se de-
sarrollaban las cúspides de las placas. El
número y ubicación de estos odontoides
es totalmente irregular en esta fase.
Durante los estados postlarvales de G.
australis LI permanece sin grandes cam-
bios; las cúspides de LI de esta especie
varían desde 9 (10-9) en la fase macrof-
talmia a 11 (11-9) en la fase adulta. Por el
contrario, en M. lapicida LI sufre va-
riación en la forma y número de cúspi-
des; en las fase macroftalmia avanzada e
hipermetamórfica LI es una sola lámina
curva, formada por 9 y 9 (13-9) cúspides
respectivamente; en la fase adulta queda
convertida en 3 placas tricúspides, orde-
nadas en un arco bajo el margen inferior
del esófago (Fig. 8 Ad).
Los odontoides marginales (MG),
ausentes en el aparato bucal de G.
australis, se encuentran poco desarrolla-
dos y en una sola corrida en la fase
macroftalmia avanzada de M. lapicida;
en la fase adulta se encuentran visible-
mente desarrollados, con cúspides agu-
das formando 1 a 3 corridas en la perife-
ria del disco bucal.
Variación de la longitud total y propor-
ciones corporales durante las fases de de-
sarrollo.
La variación en la lontitud total de los
ejemplares durante las distintas fases de
desarrollo de ambas especies constituye
2 mm 5 mm 20 mm
FIGURA 7.
Variación de las láminas dentarias y odontoides en el aparato bucal de Geotria australis Gray (Ge-
otriidae), durante las distintas fases de desarrollo: Ma = macroftalmia; Hi = hipermetamórfica;
Ad = adulta.
2 mm 5mm 10 mm
FIGURA 8.
Variación de las láminas dentarias y odontoides en el aparato bucal de Mordacia lapicida (Gray)
(Mordaciidae), durante las distintas fases de desarrollo: Ma = macroftalmia avanzada; Hi = hiper-
metamórfica; Ad = adulta.
un aspecto de considerable interés. La los ejemplares medidos fue de 400,0 mm y
longitud total máxima medida en la de 290,3 mm para G. australis y M. lapici-
muestra de ammocoetes de M. lapicida da respectivamente. Esta considerable
fue de 146,0 mm (X: 88,5), a diferencia de diferencia de longitud total, mostrada
la muestra de G. australis, donde la longi- por ambas especies en las fases extre-
tud total máxima medida fue de 85,0 mm mas, estaría en relación con la duración
(X: 61,1 mm) (Tabla III). Contrariamen- de las distintas fases de desarrollo duran-
te a lo encontrado en esta primera fase, te el ciclo de vida de cada una, como se
en la fase adulta la longitud promedio de discute más adelante.
17
Las figuras 9 y 10 muestran la va-
riación de la longitud total y de las princi-
pales regiones corporales de G. australis
y M. lapicida, durante las distintas fases
(% de LT). Las figuras 11 y 12 muestran
la variación de las medidas morfométri-
cas adicionales obtenidas de G, australis
y M. lapicida durante las fases postlarva-
les (mm).
Durante la metamorfosis, la longitud
relativa de las regiones prebranquial,
branquial, del tronco y caudal está sujeta
a importantes cambios. Mientras d-B;
Ad
Am Ma
FIGURA 9.
Hi
aumenta en longitud entre las fases am-
mocoetes y macroftalmia en ambas es-
pecies, B,-Bz disminuye entre las dos fa-
ses; luego, desde el estado macroftalmia,
las dos regiones aumentan de longitud en
ambas especies. Por el contrario, B,-a y
a-c en ambas especies aumentan de lon-
gitud en las primeras fases y luego dismi-
nuyen a partir de la fase hipermetamórfi-
ca.
La región preanal (d-a) no varía en
forma tan notoria como las restantes re-
Variación de la longitud total promedio (mm) y de las principales regiones corporales (%, de LT) de
Geotria australis Gray durante las distintas fases de desarrollo.
18
giones del cuerpo. Considerando todas las
fases de desarrollo, el promedio de rela-
ción d-a/LT= % es mayor en M. lapicida
(83,2 > 73,7), debido a la posición más
posterior de la cloaca en esta especie.
Ambas especies muestran un conside-
rable aumento de Ab durante las fases de
desarrollo; en M. lapicida, Ab alcanza un
valor mayor que en G. australis, debido a
LT (mm)
Am Mt. Ma Hi Ad
FIGURA 10.
la presencia de la bolsa gular bajo la re-
gión branquial.
Mientras hd, y hd, aumentan durantes
las fases de desarrollo de M. lapicida, en
G. australis disminuye a partir de la fase
macroftalmia; el mismo patrón de dismi-
nución muestran ld, 1d,, d;-d, y d,. En M.
lapicida, por el contrario, se observa un
aumento de ld, ld,-c y d;,-d..
Am Mt Ma Hi Ad
Variación de la longitud total promedio (mm) y de las principales regiones corporales (% de LT) de
Mordacia lapicida (Gray) durante las distintas fases de desarrollo.
(mm)
E
E
vel he]
=J =)
= =
o o
l= £
'9 o
FIGURA 11.
Variación del promedio de las medidas morfométricas adicionales (mm) obtenidas de Geotria
australis Gray durante las fases postlarvales.
20
(mm)
o
>]
a
E
E
E
5]
5
a
a
FIGURA 12.
Variación del promedio de las medidas morfométricas adicionales (mm) obtenidas de Mordacia la-
picida (Gray) durante las fases postlarvales.
21
Clave para separar las especies de lampreas chilenas
según sus fases de desarrollo.
1.- Formas de agua dulce, habitualmente enterradas en zonas fangosas a lo lar-
go de los márgenes de los ríos. No sobrepasan los 160 mm LT. Siete abertu-
ras branquiales se disponen en un surco lateral en la región branquial. Ojos
se distinguen como manchas oculares en la región prebranquial. Aparato bu-
cal no constituido en un embudo bucal, desprovisto de láminas dentarias y
odontoides. Fase AMMOCORteS iO 2
1”.- Formas de agua dulce y marinas. Habitualmente nadadoras, también se las
puede encontrar enterradas en los márgenes de los ríos. Alcanzan los 600
mm de LT. Siete aberturas branquiales diferenciadas, no se disponen en un
surco lateral. Ojos desarrollados, laterales o dorso-laterales en la región
prebranquial. Embudo bucal desarrollado, provisto de láminas dentarias y
odontordes. Fases Postlar males ias ole iaa 3
2(1).- Cloaca bajo el origen de la segunda aleta dorsal. Extremo posterior de la ale-
ta caudal redondeada. 66-76 miómeros en la región del tronco. Intestino me-
dio con dos divertículos digestivos. Alcanzan los 9 mm de LT ooo.........
O E O A A E Larva ammocoete de G. australis (Fig. 4 Am).
2'.- Cloaca posterior al origen de la segunda aleta dorsal. Extremo posterior de
la aleta caudal agudo. 76-83 miómeros en la región del tronco. Intestino me-
dio con un divertículo digestivo. Alcanzan los 155 mm de LT ...o................
LA nr E NA Larva ammocoete de M. lapicida (Fig. 5Am).
3(1”).- Regiones dorsal y dorso-lateral provistas de una franja longitudinal oscura y
dos verdes azules respectivamente. Región ventral plateada o pizarra. Ojos
laterales, desarrollados. Segunda aleta dorsal separada de la aleta caudal.
Láminas dentarias supra e infraoral insertas en el borde de la abertura del
ESA 4
3”.- Regiones dorsal y dorso-lateral sin franjas longitudinales oscuras y verde-
azules. Ojos laterales o dorso-laterales, desarrollados. Segunda aleta dorsal
unida a la aleta caudal. Láminas dentarias supra e infraoral, cuando hay, in-
sertas fuera del borde de la abertura dell esófago......o.ocomodconsaoanmcnodes deso socoaen 6
4(3).- Formas delgadas, entre 90 y 120 mm de LT. 72-76 miómeros en el tronco. Dos
papilas alargadas sobresalen de los bordes laterales del embudo bucal. LS
única, cuadricúspide. LLT tricúspide, la central más alta. Sin odontoides cir-
cumorales desarrollados. Usualmente en desembocadura de ríos y
bahlas.. 0. o Fase Macroftalmia de G. australis (Fig. 4 Ma).
4” - Formas alargadas, entre 270 y 600 mm LT. 70-78 miómeros en el tronco. Em-
budo bucal desarrollado, odontoides circumorales desarrollados, dispuestos
en forma convergente a la abertura del esófago. Usualmente en los cursos
Superiores de risa A aos a e 65)
5(4”).- Embudo bucal pequeño. LT tricúspide, la central más pequeña. Sin bolsa gu-
ES NS a e AAA A A len O. To ado duos
MS NA AI Fase Hipermetamórfica de G. australis (Fig. 4 Hi).
5”.- Embudo bucal muy amplio. LT fuertemente bicúspide. Bolsa gular antero-
ventral, muy desarrollada en machos, levemente en hembras, situada entre
la vertical que pasa por ojo y la primera abertura branquial................
O O o a e Fase Adulta de G. australis (Fig. 4 Ad).
6(3”).- Ojos laterales, Embudo bucal no desarrollado, sólo se observan zonas pre-
cursoras de láminas dentarias y odontoides. 78-84 miómeros en el tronco.
Formas de agua dulce, habitualmente enterradas en zonas fangosas. Alcan-
zZandos 155 MM de NN
RO Fase Macroftalmia temprana de M. lapicida (Fig. 5 Mt).
22
6'.- Ojos dorso-laterales. Embudo bucal desarrollado, con zonas circumorales
definidas ordenadas en forma radial alrededor de la abertura del esófago.
DostEStricúspides:0718-83 Miómeros/¡en el tronco: ocono desconoce esos Y
7(6”).- Sin odontoide CAM. MG pequeños y poco aparentes alrededor de la serie cir-
cumoral, formada por 30 placas. Formas marinas, entre 175 y 143 mm de
DA A Da Fase Macroftalmia avanzada de M. lapicida (Fig. 5 Ma).
7”.- Con odontoide CAM desarrollado. MG desarrollados en 1-3 corridas. 28 pla-
CASMCEA CUM OEA A a e ONIS ONES de cdeaaoaS 8
8(7*).- Embudo bucal desarrollado, sin placas dentarias desprendidas. Ll comple-
ta, con 9 cúspides. Sin bolsa gular antero-ventral. Formas de agua dulce
entre 275 y 185 mm de LT........... o A IA AO AN RARA:
O IOA SAT TTD XRO. a Fase Hipermetamórfica de M. lapicida (Fig. 5 Hi).
8”.- Embudo bucal muy amplio, placas circumorales ausentes, sólo se observan
los sitios donde estuvieron insertas. LI dividida en tres placas, de tres cúspi-
des cada una. Bolsa gular desarrollada en machos, entre la vertical que pasa
por el ojo y la última (séptima) abertura branquial. Usualmente en los cur-
sosisuperioresidemios entremvi3y 218 mode LIA A A
Fase Adulta de M. lapicida (Fig. 54d).
Distribución geográfica de las lampreas en Chile.
Ambas especies de lampreas han sido
registradas en aguas continentales y ma-
rinas de Chile por diferentes autores (i.e.,
Reed, 1897; Delfin, 1899; Quijada, 1913;
Oliver, 1943, 1949; De Buen, 1959; Siel-
feld, 1976; Pequeño, 1977). La mayor par-
te de las localidades donde se han efec-
tuado los registros, incluyendo las locali-
dades tipos, han sido dadas a conocer de-
talladamente por De Buen (1961) y Arra-
tia (1981).
En base a las localidades menciona-
das en la literatura y las registradas en
este estudio (Tabla I), se confeccionó el
mapa de distribución de las lampreas pa-
rásitas chilenas Geotria australis Gray y
Mordacia lapicida (Gray) (Fig. 13).
Geotria australis se distribuye desde
los alrededores de Santiago hasta las pro-
ximidades de Rancagua, por el sur. Es
muy posible que alcance la costa, desde
Valparaíso hasta las cercanías de Pichi-
lemu. Más al sur se distribuye desde la
región comprendida entre San Carlos y
Chillán hasta la desembocadura del río
Maullín, en Puerto Montt. Además de es-
tar registrada en aguas de bahía Concep-
ción, Golfo de Arauco y desembocadura
del río Calle Calle, es posible que su
distribución abarque toda la zona marina
costera comprendida entre San Carlos y
23
la isla de Chiloé. Hacia el sur de Chile se
la ha registrado sólo en Tierra del Fuego.
No existe registro de ninguna de las
dos especies en la región ubicada entre
las proximidades de San Fernando y San
Carlos; sin embargo, debido a la gran
cantidad de sistemas fluviales allí exis-
tentes, parece probable que sus distribu-
ciones comprendan dicha zona.
Mordacia lapicida presenta un rango
de distribución similar al de G. australis,
con algunas variantes. Por el norte se en-
cuentra desde la bahía Valparaíso hasta
las proximidades de Santiago. Hacia el
sur se distribuye desde las cercanías de
Chillán hasta Traiguén. Se la ha registra-
do también en aguas de bahía Coliumo,
bahía Concepción y Golfo de Arauco. Du-
rante este estudio se obtuvieron muestras
de ammocoetes y macroftalmia tempra-
na de M. lapicida en ambas riberas del
río Andalién, en una extensión de aproxi-
madamente 15 kms. Los lugares de cap-
tura se caracterizan por la abundante ve-
getación y el sustrato arenoso fino, con
mucha materia orgánica. Además, en el
mismo río se obtuvieron ejemplares de
G. australis en fase macroftalmia adulto,
lo que indica que ambas especies son sim-
pátricas (Fig. 13), en un gran número de
ríos del sur chileno, incluyendo el río Bío
Bío (De Buen, 1961), Río Claro y río
Mehuín, Valdivia (Pequeño 1977) (Tabla
10);
Más hacia el sur, se la ha registrado
desde Pitrufquén hasta los alrededores
de Puerto Montt. Dada la condición
migrador-anádromo de esta especie, al
igual que G. australis, es muy probable
que su distribución latitudinal abarque la
zona continental y costera comprendida
entre Valparaíso y la isla de Chiloé. En el
sur de Chile únicamente se la ha registra-
do en el río San Juan, península de Bruns-
wick (Sielfeld, 1976).
Desde los 42” hasta los 52” de Lat. Sur,
no existe ningún registro de estas espe-
cies en Chile. Por otra parte, se han re-
gistrado ejemplares de G. australis en fa-
se hipermetamórfica en las islas Malvi-
nas y South Georgias, en el Atlántico Sur
(Ivanova-Berg, 1968), cuyos datos de lon-
gitud total sugieren que se trata del stock
de América del Sur (Potter et al., 1979).
Consideraciones generales acerca del
ciclo de vida de las lampreas en Chile.
Las fechas y lugares de captura de las
diferentes fases de desarrollo de ambas
especies entregan importante informa-
ción acerca de su ciclo de vida. Para este
propósito, es de gran importancia el co-
nocimiento de la fase de desarrollo, longi-
tud corporal y mes de captura de los
ejemplares (Tabla II).
Ejemplares de G. australis en fase
ammocoetes se encuentran en aguas con-
tinentales frecuentemente entre los me-
ses de agosto y marzo. Sin embargo, es
posible encontrar ammocoetes de distin-
tas clases anuales a través de todo el año.
La transformación de los ammocoetes en
macroftalmia tiene lugar en aguas conti-
nentales; los datos obtenidos en este estu-
dio sugieren que G. australis comienza su
metamorfosis entre los 85,0 y 90,0 mm de
LT, entre agosto y marzo. Ejemplares de
G. australis en fase macroftalmia pueden
ser encontrados cerca de la desemboca-
dura de los ríos entre marzo y agosto.
Más tarde migran al océano, probable-
mente entre junio y agosto, para volver
luego a los ríos como ejemplares en fase
24
hipermetamórfica; es corriente en-
contrar esta fase en aguas continentales
en octubre. La considerable variación de
la longitud total promedio de la macrof-
talmia respecto a la hipermetamórfica
en G. australis (101,9 mm < 504,1 mm),
sugiere que el período que pasa en aguas
marinas es extenso; sin embargo, no
existe información acerca de la duración
de cada fase ni del lugar donde migran.
Tampoco se dispone de registros de para-
sitismo de esta lamprea sobre otras espe-
cies.
Ejemplares de G. australis en fase
adulta han sido capturados en aguas con-
tinentales, principalmente entre febrero
y mayo (Tabla I1,A); sin embargo, una
hembra sexualmente madura, de 270,0
mm de LT, fue capturada en aguas de
bahía Concepción en febrero de 1977
(MZUC N” 16001). Este hallazgo sugiere
que probablemente los ejemplares entren
a las aguas continentales durante los me-
ses de verano; indica también que al tér-
mino de la fase marina los ejemplares
migradores no sólo alcanzan la fase hi-
permetamórfica, sino que pueden llegar
a la fase adulta antes de penetrar en las:
aguas continentales.
M. lapicida presenta un ciclo de vida
similar al de G. australis. Es corriente!
encontrar ammocoetes de distintas cla-
ses anuales en las márgenes de los ríos
durante todo el año; la fase macroftalmia
temprana se encuentra a partir de mar-
zO0. En relación a la primera metamorfo-
sis, en agosto de 1981 se obtuvieron 40 am-
mocoetes de M. lapicida en el río Anda-
lién, Concepción (146,0-45,5 mm de LT,
Tabla III). En el mismo sitio, pero en
marzo de 1982, se obtuvo 26 ejemplares
en fase macroftalmia temprana
(155,0-111,0 mm de LT; Tabla IV), que
correspondían a la misma clase anual de
los ammocoetes de mayor longitud colec-
tados en agosto de 1981. Este hallazgo su-
giere que los ammocoetes de M. lapicida
se transforman a macroftalmia entre
agosto y marzo, cuando su tamaño fluc-
túa entre los 110,0 y 150,0 mm de LT.
Los ejemplares de M. lapicida en fase
macroftalmia migran al mar posible-
mente en invierno, entre junio y agosto.
Concepcion
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38
Temuco Ed
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3 Valdivia Y 40
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5) 2 O
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$ o pemtartica 53
Chilena ¿“
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IRE 70 ¡CARA AZ
Mordacia lapicida e Geotria australis Gray
FIGURA 13.
Distribución geográfica de las lampreas Geotria australis Gray (Geotriidae) y Mordacia lapicida
(Gray) (Mordaciidae) en aguas límnicas y marinas adyacentes de Chile.
25
En aguas marinas de bahía Concepción
(Talcahuano) y bahía Coliumo
(Dichato), entre mayo y octubre, se han
encontrado ejemplares en fase macrof-
talmia avanzada junto a ejemplares en
fase hipermetamórfica. Es posible que,
al igual que en G. australis, la transfor-
mación de macroftalmia a hipermeta-
mórfica tenga lugar en aguas marinas.
Por otra parte, en consideración a que si-
multáneamente han sido capturados
ejemplares en ambas fases (Tabla 11,B),
y que la variación en la lontitud total no
es tan considerable como en G. australis,
es posible inferir que el período de esta
especie en aguas marinas es corto y que
su área de migración está restringida só-
lo a la zona costera.
Ejemplares de M. lapicida en fase
adulta se han capturado en aguas conti-
nentales y marinas, principalmente entre
septiembre y diciembre. Al igual que en
G. australis, no existe información acer-
ca de la fase adulta hasta el desove, ni se
dispone de registros sobre sus áreas de
reproducción en aguas continentales de
Chile.
DISCUSION
De Buen (1961) describe para la forma
chilena de G. australis 5 estados de de-
sarrollo: fase larvaria (ammocoetes),
postlarvaria, metamórfica, hipermeta-
mórfica y joven adulto. Por otra parte,
Maskell (1929) distingue 4 estados en el
desarrollo de la forma australiana de G.
australis : Ammocoetes, macrophthal-
mia, velasia y adulto o saccífera, criterio
seguido por Ivanova-Berg (1968) y Potter
y Strahan (1968). En una comparación de
las fases de desarrollo de G. australis,
Ivanova-Berg (0p. cit.) establece que la
fase ““velasia'”? de Maskell (op.
cit.)corresponde a la fase
““metamórfica” de De Buen (op. cit.)en
términos de dentición y a la fase “hiper-
metamórfica”, en términos de tamaño.
Sin embargo, “velasia”, género creado
por Gray (1851) para nominar una nueva
lamprea chilena, corresponde a la fase
“hipermetamórfica” de De Buen (0p.
cit.)en términos de modelo de dentición y
tamaño; las fases “postlarvaria”” y ““me-
tamórfica” a la fase “macrophthalmia”
de Maskell (op. cit.), término extensa-
mente utilizado por varios autores para
nominar el primer estado metamórfico
de Geotria y Mordacia (Maskell, 1929,
1931; Strahan, 1960; Strahan y Maclean,
1968; Potter, 1970, 1980b; Potter y
Strahan, 1968; Potter et al., 1968, 1980).
De M. lapicida, De Buen (1961)sólo
describe la forma adulta, la cual denomi-
na “anwandteri”. Menciona las fases
“lapicida” y “acutidens”” (macroftalmia
26
e hipermetamórfica, respectivamente),
que distingue por la variación de los dien-
tes linguales y amplitud del saco gular;
sin embargo, no describe ninguna de es-
tas fases, incluyendo la fase ammoco-
etes.
Debido a este desacuerdo existente en
la nominación de los estados de de-
sarrollo de las lampreas del Hemisferio
Sur, en este estudio se modificó el criterio
utilizado por Maskell (1929), De Buen
(1961), Ivanova-Berg (1968) y Potter et
al. (1968, 1980). De esta manera y para
facilitar próximos estudios, las fases de
desarrollo para ambas especies fueron
denominadas: ammocoetes, macroftal-
mia (temprana y avanzada), hipermeta-
mórfica y adulta (maduro sexualmente).
Aspectos morfológicos.
Los ammocoetes de G. australis y M.
lapicida son morfológicamente similares
en el patrón de pigmentación general y en
la forma del extremo anterior y poste-
rior. Sin embargo, difieren en la posición
de la cloaca, número de miómeros del
tronco y número de divertículos digesti-
vos. En fases postlarvales, algunos de es-
tos caracteres se mantienen constantes y
otros sufren importantes variaciones.
CLOACA: La cloaca se ubica ventral-
mente y muy cerca del extremo posterior
en M. lapicida (Fig. 5); en G. australis se
ubica más alejada del extremo posterior,
bajo el origen de la segunda aleta dorsal
(Fig. 4). En ambas especies este carác-
ter se mantiene constante a través de los
estados postlarvales y queda manifesta-
do en una mayor relación d-a/LT=0% pro-
medio en M. lapicida (83,0% > 80,0%) pa-
ra la fase ammocoetes (Tabla III).
Strahan (1960) encontró valores prome-
dios de 78,0% + 2 y 84,4% + 1 para am-
mocoetes de las formas australianas G.
australis y M. mordax, respectivamente
y estableció que la cloaca es más poste-
rior en M. mordax; Potter y Strahan
(1968), por su parte, entregan valores
sobre el 80% para la relación d-a/LT=%
en M. mordax y M. praecox y establecen
que la cloaca se ubica aproximadamente
en la misma posición en ambas formas
australianas.
MIOMEROS DEL TRONCO: El nu-
mero de miómeros del tronco es mayor
en ammocoetes de M. lapicida que en am-
mocoetes de G. australis (Tabla III). En
las restantes fases postlarvales de ambas
especies esta diferencia se mantiene re-
lativamente constante, asociada a la ma-
yor relación d-a/LT=% promedio en M.
lapicida. Para las formas australianas,
Strahan (1960) contó también un mayor
número de miómeros en M. mordax que
en G. australis.
SEGUNDA ALETA DORSAL: La con-
dición de unida o separada de la segunda
aleta dorsal respecto de la aleta caudal
ha sido un carácter frecuentemente utili-
zado para distinguir Geotria y Mordacia
(Potter y Strahan, 1968; Hubbs y Potter,
1971). La segunda aleta dorsal se en-
cuentra en ambas especies unida a la ale-
ta caudal en la fase ammocoetes. En la
fase macroftalmia de G. australis se se-
paran y se mantiene esta condición du-
rante el resto de los estados; en M. lapici-
da, por el contrario, permanecen conti-
nuas durante el resto de los estados
postlarvales. De Buen (1961) dio a cono-
cer la separación de la segunda aleta dor-
sal y caudal en G. australis entre las fa-
ses macroftalmia temprana (=fase
postlarvaria de De Buen) y macroftalmia
avanzada (=fase metamórfica de De
Buen); Potter et al. (1980) por su parte,
establecen que la separación entre am-
bas aletas tiene lugar a partir del estado 3
27
de metamorfosis, que corresponde a un
estado de macroftalmia temprana.
DIVERTICULOS DIGESTIVOS: La
extracción del digestivo medio postbran-
quial de las larvas ammocoetes revela la
presencia de dos divertículos digestivos
en G. australis y sólo uno en M. lapicida
(Fig. 6, a y b). Esta característica coinci-
de con las observaciones de Maskell
(1931) para G. australis y con lo descrito
para M. mordax por Strahan y Maclean
(1969). Dichos autores describen el diver-
tículo intestinal como órgano homólogo al
páncreas exocrino de vertebrados supe-
riores, un “protopáncreas”.
OJOS: En la fase macroftalmia de G.
australis, asícomo en las fase hipermeta-
mórfica y adulta los ojos se ubican en po-
sición lateral en la zona prebranquial
(Fig. 4). En M. lapicida se ubican en posi-
ción lateral durante la fase macroftalmia
temprana y luego en posición dorso-
lateral a partir de la fase macroftalmia
avanzada (Fig. 5). La posición dorso-
lateral de los ojos en las fases postlarva-
les de Mordacia es una característica re-
lacionada posiblemente con el hábito en-
terrador del adulto (Potter y Strahan,
1968; Potter et al., 1968; Hubbs y Potter,
1971; Potter, 1980a).
BOLSA GULAR: La posición de la bol-
sa gular representa un valioso carácter
para diferenciar los adultos de G. austra-
lis y M. lapicida y probablemente para
distinguir Geotriidae y Mordaciidae; la
bolsa gular se extiende hasta la primera
abertura branquial en G. australis y has-
ta la séptima (última) abertura bran-
quial en M. lapicida. Durante la fase
adulto, M. lapicida se diferencia de la
australiana M. mordax por el modelo de
dentición y la bolsa gular, notoriamente
desarrollada en la forma chilena y tan só-
lo un repliegue cutáneo de la zona antero-
ventral en la forma australiana (Potter,
19804). Dicha bolsa no está comunicada
con ninguna cavidad corporal y su fun-
ción en ejemplares adultos aún permane-
ce desconocida. Ivanova-Berg (1968) su-
giere que sirve para el transporte de pe-
queñas rocas durante la construcción del
nido. A diferencia de las formas del He-
misferio Sur, las lampreas holárticas no
desarrollan bolsa gular durante la fase
adulta (Potter y Strahan, 1968; Hubbs y
Potter, 1971).
Metamorfosis.
La muestra de ammocoetes de M. la-
picida estudiada resultó ser en promedio
de mayor longitud total que la muestra de
G. australis (146,0 mm > 85,0 mm, Tabla
III). Esta diferencia de tamaño sugiere
que los ammocoetes de M. lapicida alcan-
zan su primera metamorfosis (fase
macroftalmia temprana) a una longitud
total mayor que G. australis: entre los
110,0 y 150 mm de LT y los 85,0 y 90,0 mm
de LT respectivamente. Recientes estu-
dios llevados a cabo en las formas austra-
lianas indican que los ammocoetes de G.
australis inician su metamorfosis entre
los 90,0 y 105,0 mm de LT promedio, des-
pués de un tiempo cercano a los 3 1/4 años
de vida (Potter, 1980b); Potter et al.,
1980); los ammocoetes de M. mordaz ini-
ciarían su metamorfosis aproximada-
mente a los 120 mm de LT, después de 3
1/2 años de vida (Potter, 1970, 1980b). En
este estudio se determinó además que en
ambas especies la primera metamorfosis
ocurre entre los meses de agosto y mar-
zO. Las formas australianas G. australis
y M. mordax inician su período de meta-
morfosis a fines de enero y comienzos de
febrero y a fines de febrero y comienzos
de marzo respectivamente (Potter, 1970;
Potter et al., 1980).
El gran tamaño promedio de los am-
mocoetes de M. lapicida sobre los de G.
australis (88,5 mm > 61,1 mm), en com-
paración con el gran tamaño promedio
alcanzado por G. australis en la fase
adulta (400,0 mm > 290,3 mm), sugiere
que M. lapicida tiene tendencia a la ne-
otenia. Este hecho fue descrito por pri-
mera vez por Strahan (1960) para ammo-
coetes de M. mordax. La condición de po-
seer una larva de gran tamaño y un adul-
to relativamente pequeño, asociado al
hecho de que en la fase macroftalmia
temprana de M. lapicida es posible deter-
minar el sexo debido al desarrollo goná-
dico sugieren dicha tendencia en la espe-
cie chilena.
28
Los cambios morfológicos que tienen
lugar durante el paso de macroftalmia a
hipermetamórfica no son tan conside-
rables como los que ocurren en las trans-
formaciones ammocoetes-macroftalmia
e hipermetamórfica-adulta. Dicho paso
debe considerarse más bien como resul-
tado de una avanzada metamorfosis. En
G. australis el cambio más espectacular
es el aumento de la longitud total, aproxi-
madamente desde 100 a 500 mm (Fig. 9),
además del desarrollo del aparato bucal,
cambios en la dentición y color del cuer-
po. En M. lapicida por su parte, se obser-
va un ligero aumento de tamaño desde
aproximadamente 160 a 220 mm de longi-
tud total (Fig. 10), y cambios en la denti-
ción (Fig. 8). Los mismos cambios que se
observan entre las fases macroftalmia e
hipermetamórfica de G. australis en Chi-
le, fueron dados a conocer en parte por
De Buen (1961) y por Hubbs y Potter
(1971) y Potter etal. (1980) para la forma
australiana; un incremento entre 10 y 60
cms. en la longitud total entre ambas fa-
ses se ha dado a conocer para la forma
australiana (Potter et al., 1980). Esta
considerable variación en longitud y el
gran tamaño que alcanza la fase hiper-
metamórfica de G. australis apoyan la
idea de que esta especie permanece, aun-
que sin evidencias, un considerable pe-
ríodo de tiempo en aguas marinas.
Durante las fases metamórficas de
ambas especies las diferentes regiones
del cuerpo sufren elongamientos y reduc-
ciones. Así, mientras d-B, aumenta de
longitud y B,-By disminuye, B7-a y d-a se
mantienen relativamente constantes
(Figs. 9 y 10). La longitud relativa de la
región caudal (a-c) disminuye a partir de
la fase macroftalmia en ambas especies,
hecho mencionado también por De Buen
(1961) para las fases postlarvales de G.
australis. La reducción en longitud de al-
gunas regiones corporales ha sido corre-
lacionada con la flexibilidad de la noto-
corda durante el período no trófico,a par-
tir de la primera metamorfosis (Potter et
al., 1980) y con la deshidratación del noto-
cordo en especímenes preservados larga-
mente en alcohol (Potter et al., 1968).
La transformación desde la fase hi-
permetamórfica a adulta involucra en
ambas especies principalmente el de-
sarrollo del aparato bucal, notorios cam-
bios en la dentición y la formación de la
bolsa gular en el macho. Es importante
destacar en adultos avanzados de ambas
especies el desprendimiento de odon-
toides y placas circumorales, láminas
linguales y supraorales, cambios obser-
vados también en las formas austra-
lianas G. australis y M. mordax (Potter y
Strahan, 1968; Potter et al., 1968; Potter,
1970).
Se desconoce la duración de todos los
períodos de desarrollo en ambas espe-
cies. No existen datos acerca del lugar
hacia donde migran en el océano, re-
gistros de parasitismo sobre otras espe-
cies marinas, ni registros de las zonas de
desove en los ríos de Chile. Más aún, no se
conoce su alimentación y comportamien-
to durante las diferentes fases y el rol
ecológico de estos agnatos en nuestras
aguas continentales.
Dentición.
El recambio de odontoides y placas
dentarias es una característica muy par-
ticular de los ciclóstomos, tanto de myxi-
niformes (Dawson, 1963; Neira, 1982) co-
mo de petromyzoniformes (Hubbs y Pot-
ter, 1971; Potter, 1980a). Las va-
riaciones en el modelo de dentición de G.
australis reportadas en este estudio han
sido observadas en parte por De Buen
(1961) para la forma chilena y por Potter
y Strahan (1968) y Potter et al. (1980) pa-
ra la forma australiana. Aunque los ante-
cedentes indican que ambas formas ma-
nifiestan los mismos cambios durante sus
etapas postlarvales, faltan aún estudios
comparativos más acabados entre tan le-
janas formas de la misma especie. Por
otra parte, De Buen (0p Cit.) menciona
por primera vez los cambios en la LLT de
M. lapicida, en base a las cuales distin-
gue las fases “lapicida”, ““acutidens” y
“anwanadteri”, discutidas anteriormente.
Durante la fase hipermetamórfica y el
inicio de la fase adulta, la dentición de M.
lapicida y de la forma australiana M.
29
mordax muestran algunas similitudes y
diferencias. En ambas existen 2 LS tri-
cúspides y una LI curva, generalmente
con 9 cúspides; las LLL son curvas y mul-
ticúspides y la LLT es triangular multi-
cúspide, con las cúspides más laterales
sobresalientes (Potter et al., 1968; Pot-
ter, 19804). Sin embargo, en M. mordazx
existen 26 placas circumorales radiales
poco desarrolladas, con 2 CA bicúspides,
5 CL tricúspides y 6 CP bicúspides (2) y
tricúspides (4) en cada mitad del aparato
bucal (Potter et al., 1968, Fig. 3), a dife-
rencia de M. lapicida, donde existen 28
placas circumorales radiales desarrolla-
das, con 4 CA tricúspides, 4 CL tetracús-
pides y 6 CP tricúspides (Fig. 8 Hi). Por
otro lado, en M. lapicida existe un promi-
nente odontoide CAM entre las primeras
placas CA en lugar de tres odontoides pe-
queños, como ocurre en M. mordax (Pot-
ter y Strahan, 1968; Potter et al., 1968).
En el caso de M. mordax, Potter et al.
(1968) observaron que los odontoides
antero-medianos laterales pueden gene-
rar hasta 2 cúspides y que por esta nueva
condición “pasaban a ser equivalentes a
las placas radiales anteriores de M. lapi-
cida'”. Sin embargo, las placas circumo-
rales anteriores son totalmente diferen-
tes en ambas especies, tanto en el núme-
ro de placas como en el número de cúspi-
des por placa. Strahan (com. pers., 1982)
piensa que posiblemente no existen sufi-
cientes caracteres para separar ambas
formas a nivel de especie; sin embargo,
se diferencian notoriamente tanto en el
modelo de dentición como en el de-
sarrollo de la bolsa gular en el macho.
El modelo de dentición y sus va-
riaciones; las características de todas las
fases de desarrollo; y aspectos generales
del ciclo de vida en las especies chilenas
G. australis y M. lapicida prueban su
gran afinidad con las especies austra-
lianas G. australis y M. mordaz. Tales se-
mejanzas biomorfológicas, así como su
presencia exclusiva en el Hemisferio Sur
y su gran separación geográfica, podrían
considerarse como otra evidencia del
estrecho nexo zoogeográfico que rela-
ciona la mayor parte de la fauna marina
circumaustral.
AGRADECIMIENTOS
Deseo manifestar mis sinceros agra-
decimientos al licenciado en Biología pro-
fesor Andrés O. Angulo, quien guió el pre-
sente estudio; al Dr. Jorge N. Artigas, di-
rector del Departamento de Zoología de
la Universidad de Concepción, por la
corrección del manuscrito.
Al profesor don Nibaldo Bahamonde,
del Departamento de Hidrobiología del
Museo Nacional de Historia Natural
(MNHN) por facilitar parte del material
utilizado en este trabajo.
Al profesor Dr. Ronald Strahan, del
Australian Museum of Sydney (Austra-
lia) y al profesor Dr. lan C. Potter, del
School of Environmental and Life Scien-
ces, de Murdoch University (Australia),
por sus valiosos comentarios y el envío de
la mayor parte del material bibliográfi-
co.
A la Sra. Hedy Prosser, por dacti-
lografiar el manuscrito.
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TABLA I. Lugares de captura de Geotria australis Gray y Mordacia
lapicida (Gray) en Chile, ordenados de norte a sur (incluye registros de De
Buen, 1961; Pequeño, 1977; y Arratia, 1981).
LUGAR DE CAPTURA LATITUD LONGITUDLOCALIDAD MAS CERCANA G. australis M. lapicida
AL LUGAR DE CAPTURA
Río Aconcagua 32%55'S 71%32'W Valparaíso +
Concón ER ALS Valparaíso =r
Prov. de Santiago 3330” 70%50” —_— 35 +
Estero Las Piedras
San Fabián de Alico SIS Te Chillán + +
Bahía Coliumo 3632 72"56' Dichato +
Río Ñuble 3639 72%27” Chillán ES
Península de Tumbes 3640" 73"08' Talcahuano + +
Bahía Concepción 3642 73%02' Concepción + +
Río Andalién 3644” 73%01” Concepción + EE
Estero Claro 3649 7219 Yumbel +
Río Biobío 3639 73"10' Concepción + +
Bahía San Vicente 3650” 7310' Concepción +
Río Carampangue AT Arauco +
Río Renaico IUIINAN LSO Renaico +
Río Malleco 3744” 7242” Angol SF
Río Picoiquén 3747 72%42” Angol +
Río Huequén ALU A Angol -
Estero Lolenco IIASMAITL 36) Angol +
Río Purén 3804” 72253” Purén +
Estero Collico 3828" 7140” Malleco ar
Lautaro 3830” 7220” = 4
Temuco 3844” 7236 = +
Río Toltén 30573 STA Pitrufquén 4
Río Claro IMSS Pitrufquén + +
Isla Mainquillahue EEN 5d E Y Mehuín +
Río Mehuín (El Lingue) 39%26' 73"14” Mehuín as +
Río Calle Calle 3948" 73"16' Valdivia +
Estero Chan Chan 3948" 71%59' Valdivia +
Río Llanquihue 3949 72%06' Valdivia +
Corral SIDO ZO Valdivia +
Río Valdivia APR E Valdivia +
Río Toma Galeones SS SA Valdivia +
Río Santo Domingo 3953” 7310" Valdivia +
Osorno 4040” 72950” =- +7 +
Las Cruces AA 3022) Purranque +
Río Maullín, Las Quemas 41%36' 73"40” Puerto Montt +
Río Tucapel 41%50” 7330” Puerto Montt +
Río San Juan,
Península de Brunswik 5339 70%56' Punta Arenas +
Tierra del Fuego SAS00 20 = +
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35
TABLA III. Rango y media de los datos morfométricos obtenidos de las larvas am-
mocoetes de Geotria australis Gray y Modacía lapicida (Gray).
Miómeros
MEDIA
n= 40
RANGO MEDIA RANGO
85.0 - 35.0 61.1 146.0 - 45.5
65.5.-27.5 48.7 119.0 - 37.9
11.4- 6.4 8.5 10.5- 7.3
15.0 E 7 15.5 - 10.3
ITELSIZIS 58.9 63.6 - 59.0
23:9= 1552 20.2 20.0 - 14.5
85.7 - 76.0 80.0 86.8 - 78.4
76- 66 71 83 - 76
del
tronco
36
TABLA IV. Rango y media de los datos morfométricos y merísticos obtenidos de
Geotria australis Gray en fase macroftalmia y de Mordacia lapicida
(Gray) en fases macroftalmia temprana y avanzada.
Geotria australis Mordacia lapicida
Macroftalmia TEMPRANA AVANZADA
n=5 Macrof. n=26 Macrof. n=2
MEDIDAS RANGO MEDIA RANGO MEDIA RANGO MEDIA
L.T. (mm) 121.0 — 90.4 101.9 155.0 — 111.0 132.0 175.0 — 143.0 159.0
d—a(mm) 90.8 — 66.4 76.5 128.0— 91.0 109.3 145.0 — 119.0 132.0
DA A A AS A Y A
12.1— 10.0 11.0 113> 8.0 9.6 126— 11.7 12AEpl
a IS ANEP a a y RR A A A
il 85= 7.9 8.3 110— 8.3 SLU 10.7— 9.9 10.3
A e re o TO ASS
io % A 65 61.0) 68 TL 608 68.9
n % 55.3 — 50,4 52.6 49.6 — 31.8 39.8 67.9 — 62.5 65.2
HA 3 24.4 63 1 46.4 56.5 a 55.6 de
Ab(mm) 47— 3.1 3.8 94— 6.6 8.2 111 7.7 9.4
a A
ld, (mm) MO BB 85 160 86 M4 17-88 102
1d (mmm) O MB A ER O E
A O 380 387 87 390 438
o A A A o
a A a A
a 94 64 TT 183 100 14 196 140 168
o EN E5— 25 43 NL E MS A
Miómeros del A 1
37
TABLA V. Rango y media de los datos morfométricos y meristicos obtenidos de
Geotria australis Gray y Mordacia lapicida (Gray) en fase hipermeta-
mórfica.
Mordacia lapicida
Geotria australis
n=8
n=8
MEDIDAS RANGO MEDIA RANGO MEDIA
L.T. (mm) 570.0 — 445.0 504.1 275.0 — 185.0 220.0
Miómeros del ¡SAO 74
tronco
38
TABLA VI. Rango y media de los datos morfométricos y merísticos obtenidos de Geotria austra-
lis Gray y Mordacia lapicida (Gray) en fase adulto maduro sexualmente.
Geotria australis Mordacia lapicida
n=4 n=3
MEDIDAS RANGO MEDIA RANGO MEDIA
L.T. (mm) 490.0 — 270.0 400.0 313.0 — 278.0 290.3
Miómeros del 78
tronco
39
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40
Gayana, Zool. 48(1-2): 41-56, 1984
ISSN 0016-531X
DESARROLLO LARVAL DE Callianassa uncinata
H. Milne Edwards, 1837 (Decapoda, Callianassidae)
BAJO CONDICIONES DE LABORATORIO
LARVAL DEVELOPMENT OF Callianassa uncinata
H. Milne Edwards, 1837 (Decapoda, Callianassidae)
UNDER LABORATORY CONDITIONS
Andrea Aste y Marco A. Retamal +
RESUMEN
Se obtuvo el desarrollo larval de
Callianassa uncinata H. Milne Edwards,
1837, en el laboratorio. Se controló la tem-
peratura, que osciló entre 17 y 20%C y la
salinidad, que osciló entre 33.7 y
34.3%0. Las larvas fueron alimentadas
con nauplios de 4Artemia salina.
Callianassa uncinata eclosiona como
una prezoea y posteriormente pasa por 5
estados de zoea. No fue posible lograr
otro estado más avanzado.
Se describe y dibuja los estados logra-
dos durante el cultivo.
* Departamento de Oceanología, Facultad de Ciencias Bioló-
gicas y de Recursos Naturales, Universidad de Concepción. Casilla
2407, Concepción.
ABSTRACT
The larval development of Callianassa
uncinata H. Milne Edwards, 1837 was do-
ne. The temperature varied from 17 to
20C and the salinity from 33.7 to 34.3%...
Zoeae were fed with newly hatched Arte-
mia salina during the experiment.
This species hatches as a prezoeal sta-
ge, passing then through five zoeal sta-
ges. Advanced stages, megalopa and pre
juveniles were not obtained.
Prezoea and 5 zoeal stages are descri-
bed and illustrated.
KEY WORDS: Larval Development,
Crustacea, Decapoda, Callianassidae.
INTRODUCCION
Callianassa uncinata H. Milne Ed-
wards, 1837 es una especie de hábitos
crípticos que habita la zona central y sur
de Chile. Por sus hábitos ha sido difícil es-
tudiar su biología, de manera que hasta
el momento sólo existe un trabajo de tipo
taxonómico sobre esta especie, en cir-
cunstancias que por su largo y abundante
desove, hace un importante aporte a la
masa zooplanctónica.
De los estudios realizados en esta fa-
milia (Sandifer, 1973; Retamal, 1975; As-
te y Retamal, 1983) existen variadas y
contradictorias informaciones acerca de
la presencia de una prezoea, número de
estados larvales, etc. Por la extensión de
su vida larval y aspectos morfológicos,
existen dudas acerca del grupo al cual
pertenece (Gurney, 1938). Es por estas
razones que los autores llevaron a cabo el
desarrollo larval intentando aclarar así
algunas de estas interrogantes.
MATERIALES Y METODOS
Hembras ovigeras de Callianassa un-
cinata se recolectaron en julio de 1982 en
Caleta Playa Negra, Penco (36*32'29”S;
72%55'50”W). Luego se trasladaron los
ejemplares al laboratorio donde fueron
colocados en un acuario de 28 1. con 10
cm. de arena fina en el fondo y agua de
mar circulante.
Aquellas hembras cuyos huevos
mostraban un avanzado estado de madu-
rez, cromatóforos y manchas oculares, se
trasladaron a un frasco Erlenmeyer de
41. Una vez que las larvas eclosionaron,
se aislaron 180 de ellas en tres frascos
Erlenmeyer con 500 ml. de agua de mar
filtrada con millipore, otro grupo se fijó
en formalina despues de la eclosión para
comprobar la presencia de una prezoea.
Diariamente se hizo recambio de
agua, eliminando tanto las zoeas muertas
como las exuvias. Las larvas fueron ali-
mentadas con nauplios de 4Artemia salina
excepto los primeros días, en los cuales
se alimentaron con Dunalliella tertiolec-
ta.
Las larvas muertas y las exuvias se fi-
jaron en formalina al 10% y fueron teñi-
das con azul de metileno 0.5% p/p.
Las disecciones y mediciones se hi-
cieron bajo microscopio estereoscópico
Nikon, utilizando portaobjetos excavados
y agujas finas. Los dibujos fueron hechos
con un microscopio Standard provisto de
una cámara clara.
La temperatura del agua osciló entre
17 y 20*C y la salinidad entre 33.7 y
34.3%.
Se usó frascos Erlenmeyer para evi-
tar que las larvas, una vez que alcanza-
ban la superficie del agua quedaran flo-
tando dado su anatomía tan estilizada.
La longitud total (LT) se midió a lo
largo de la superficie dorsal, desde el
- extremo del rostro hasta el telson, exclu-
42
yendo las espinas de éste y la longitud ce-
falotorácica (LCT) hasta la base del pri-
mer segmento abdominal en todos los es-
tados, excepto en la prezoea desprovista
de rostro.
RESULTADOS
a) Cultivos en laboratorio.
Las etapas larvales de C. uncinata ob-
tenidas comprenden un estado de prezo-
ea, de muy corta duración y cinco zoeas.
La Fig. 1 ilustra la sobrevivencia de los
estados larvales de estos cultivos. Se ob-
serva una etapa crítica en los primeros
días, con una alta mortalidad; sólo dos
larvas lograron llegar al quinto estado.
Entre los días 13 y 16 se encontraron lar-
vas en estado I, II, y III simultáneamen-
te.
Por la baja sobrevivencia de estas lar-
vas, la mortalidad acumulativa a través
de cada estado es ya muy elevada para la
segunda zoea, con un valor de 70.55%.
Aumenta rápidamente a 92.77% en el si-
guiente estado y llega a un valor crítico
de 98.88% en la zoea IV (Tabla 1).
TABLA I. Mortalidad acumulativa a tra-
vés de cada estado larval de C. uncinata.
ESTADO N' LARVAS INICIALES MORTALIDAD ACUMULATIVA
LARVAL PARACADAESTADO ATRAVESDE CADA ESTADO
Zoea I 180 12.22%
Zoea II 158 70.55
Zoea III 53 92.77
Zoea IV 13 98.88
Zoea V 2 100.00
Como se indicó anteriormente, sólo 2
larvas lograron llegar al quinto estado,
por lo que le corresponde prácticamente
100% de mortalidad.
En la Tabla II se resumen las medidas
correspondientes a las longitudes totales
y cefalotorácicas de los sucesivos esta-
dos. En general las larvas de C. uncinata
presentan un aumento gradual del tama-
ño a medida que avanza su desarrollo
(Fig. 2).
Los diferentes estados larvales se ini-
cian los días 1, 7, 13, y 32, sucesivamente.
La zoea les el estado de mayor duración,
14 días, considerando sólo las cuatro pri-
meras zoeas, ya que la quinta sólo sobre-
vivió 2 días (Tabla III).
TABLA II. Longitudes totales (L.T.) y cefalotorácicas (C.T.) de
los estados larvales de C. uncinata.
PREZOEA ZOEA I ZOEA II ZOEA III ZOEA IV ZOEA V
L.T.(mm) C.T.(mm) LT" CT AAC AT ETC DIRACET AGAN
n 10 10 10 10 8 2
L.> 2.80 0.85 4.95 1.80 3.90, 2.10 LEO ZSO 7.45 2.75 7.78 3.07
L.< 2.35 0.80 4:59 1.65 4.75 1.60 6.00 2.00 6.20 2.55 UECRA Pear
1 2.62 0.90 4.78 1.70 5.42 1.91 0332032 6.81 2.63 GOZI9O
: número de individuos medidos
L.> : longitud máxima
L.< : longitud mínima
TRE longitud promedio
n
TABLA III. Tiempo de inicio y término de
los estados logrados de C. uncinata.
ESTADO DIAINICIO DURACION TERMINO
LARVAL (días) (días)
Zoea 1 1 14 14
Zoea II 7 9 16
Zoea III 13 12 25
Zoea IV 21 11 32
Zoea V 32 = =-
b) Descripción de los estados larvales.
Prezoea.-
Longitud total (LT) (n=10): 2.62 mm
(2.35-2.80 mm)
Longitud cefalotórax (CT): 0.85 mm
(0.80-0.90 mm)
Cefalotórax liso, sin proyecciones,
ojos sésiles; abdomen 5-segmentado;
sexto segmento fusionado con el telson.
(Fig. 3A).
Anténula: extremo distal externo de
la anténula con 3 prolongaciones termi-
nales cubiertas por una vaina cuticular;
extremo distal interno con una prolonga-
ción subterminal (Fig. 3B).
Antena: desde el coxopodito, en la ba-
se del exopodito, emerge una larga pro-
longación final; exopodito con 6 procesos
laterales cubiertos por una vaina hialina
en el extremo interno distal; a través de
la cutícula se distingue, en el proceso api-
cal, una futura espina y 3 setas; los pro-
cesos marginales con una seta cada uno;
con un proceso terminal (Fig. 3C).
Mandíbula: simple con pequeña denti-
ción en su superficie molar (Fig. 3D).
Maxílula: endito coxal con 6 prolonga-
DIAS DE DESARRNLLN
"Fin de experiencia
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ou
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VIININIAI4GOS
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FIGURA 1.
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Yo] + au [as] o o] + ou
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Sobrevivencia de estados larvales de €. uncinata.
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ESTADOS LARVALES
FIGURA 2. Variación de longitud total promedio de estados larvales de C. uncinata.
ciones marginales; endito basal con una
serie de prolongaciones, 2 de ellas
gruesas y fuertes; endopodito con insi-
nuación de segmentación, con 4 proyec-
ciones apicales y 2 marginales (Fig. 3E).
Maxila: enditos bilobulados; lóbulos
proximal y distal con 8 y 3 proyecciones
en el endito coxal, respectivamente; am-
bos lóbulos del endito basal con 4 proyec-
ciones; endopodito provisto de 2 prolon-
gaciones apicales y 3 marginales; enditos
y endopodito cubiertos por una vaina cu-
ticular; escafognatito con 6 prolonga-
ciones marginales (Fig. 3F).
Primer a tercer par de maxilípodos:
birramosos; coxopodito y basipodito li-
sos; endopodito y exopodito subiguales,
ambos con prolongaciones en el extremo
distal cubiertas por una vaina cuticular;
exopodito no segmentado; endopodito
3-segmentado.
Telson: bilobulado; en el extremo ex-
terno de cada lóbulo emerge una prolon-
45
gación sin vaina cuticular; hacia la zona
media presenta 6 expansiones cuticula-
res largas y delgadas, a modo de vainas
hialinas, la primera vacía; a través de la
cutícula de las restantes se distingue una
seta larga, a excepción de la quinta, que
posee 2 setas (Fig. 33).
Primera zoea.-
Longitud total (LT) (n=10): 4.78 mm
(4.55-4.95 mm)
Longitud cefalotórax (CT): 1.70 mm
(1.65-1.80 mm)
Margen anterior del cefalotórax den-
tado; ojos sésiles; abdomen con 6 seg-
mentos; sexto somito fusionado con el tel-
son; somito 2 con una larga espina me-
dial postero-dorsal, que cubre totalmente
al somito 3; somitos 3-5 con una corta es-
pina medial postero-dorsal (Fig. 44).
Rostro ancho, lateralmente denticula-
do en toda su longitud (Fig. 4B).
Anténula: unisegmentada, con una se-
ta plumosa larga subterminal, 3 estetos y
3 setas terminales, aproximadamente de
igual longitud (Fig. 4C).
Antena: coxopodito unisegmentado,
con una espina ventral de longitud apro-
ximada 1/2 del endopodito; exopodito con
una fuerte espina distal externa y 4 lar-
gas setas plumosas en el segmento termi-
nal; borde interno con 5 largas setas plu-
mosas; borde externo casi recto con una
seta plumosa en la mitad inferior; endo-
podito aproximadamente 1/2 del exopodi-
to, con una larga seta plumosa terminal
(Fig. 4D).
Mandíbula: proceso incisivo y molar
desarrollado (Fig. 4E).
Maxílula: endito coxal con 8 setas plu-
mosas; basal con 4 espinas denticuladas
terminales y 3 setas lisas subterminales;
endopodito 3-segmentado, con fórmula
setal proximal-distal 2-2-4 (Fig. 4F).
Maxila: endito coxal y basal bilobula-
dos; lóbulos proximal y distal del endito
coxal con 13 y 4 setas respectivamente; 8
setas en el lóbulo proximal y 5 en el distal
del endito basal; endopodito
5-segmentado con fórmula setal 3-2-2-2-3;
escafognatito con 8 largas setas plumo-
sas marginales, la proximal es la más
fuerte y larga, con mayor número y den-
sidad de sétulas (Fig. 4G).
Primer par de maxilípodos: Ccoxopodi.-
to y basipodito con 7-8 setas marginales
respectivamente; endopodito 4-seg-
mentado, con fórmula de setación
3-2-2-4, segmentado proximal con una de
las setas en el margen externo, larga y
plumosa; exopodito unisegmentado, pro-
visto de 5 largas setas natatorias termi-
nales, condición que se mantiene en los
siguientes estados (Fig. 4H).
Segundo par de maxilípodos: coxopo-
dito liso; una seta en el basipodito; endo-
podito y exopodito subiguales, endopodito
de longitud un poco mayor que el exopodi-
to; endopodito 4-segmentado, con fórmu-
la setal 3-2-2-5; exopodito con 5 largas se-
tas plumosas natatorias marginales
(Fig. 41).
Tercer par de maxilípodos: coxopodi-
to liso; basipodito con 2 setas; endopodito
aproximadamente 1/2 del exopodito; exo-
46
podito con 5 largas setas plumosas nata-
torias (Fig. 4J).
Telson: triangular; con 7+1+7 proce-
sos terminales; espina medial inarticula-
da, corta, lisa; primera espina lisa, cor-
ta, aproximadamente de la misma longi-
tud que la medial; segunda espina redu-
cida a un pelo; desde la tercera a la sépti-
ma son largas, plumosas, de tamaño
decreciente hacia la espina medial; en la
base y entre cada proceso terminal hay
pequeñísimas espinas (Fig. 4K).
Segunda zoea.-
Longitud total (LT) (n=10): 5.42 mm
(4.75-5.90 mm)
Longitud cefalotórax (CT): 1.91 mm
(1.60-2.10 mm)
Ojos pedunculados (Fig. 5A): sexto
segmento abdominal libre, con una pe-
queñísima espina ventral en la base de
los urópodos (Fig. 5M).
Rostro aumenta de longitud con res-
pecto al estado anterior (Fig. 5B).
Anténula: bisegmentada; segmento
proximal con 2 setas cortas; flagelo inter-
no presente como un pequeño lóbulo, con
una larga seta plumosa terminal; flagelo
externo con 3 estetos largos y 3 setas lisas
cortas (Fig. 5C).
Antena: espinas del coxopodito denti-
culadas, más anchas y largas que en la
primera zoea; endopodito de longitud un
poco menor que la mitad del exopodito,
con 2 largas setas terminales; exopodito
con 7 largas setas plumosas marginales
en el borde interno (Fig. 5D).
Mandíbula: básicamente sin cambios
(Fig. 5E).
Maxílula: (Fig. 5F) y maxila (Fig.
5G) sin grandes cambios.
Primer par de maxilípodos: basipodi-
to con 14 setas marginales; endopodito y
exopodito de igual longitud, endopodito
con fórmula setal 4-2-2-4 (Fig. 5H).
Segundo par de maxilípodos: basipo-
dito con 5 setas; endopodito de longitud
aproximada 3/4 del exopodito (Fig. 51).
Tercer par de maxilípodos: coxopodi-
to liso; basipodito con 2 setas; endopodito
FIGURA 3. Prezoea de €. uncinata. A: vista lateral; B: anténula; C: antena; D: mandíbula; E:
maxílula; F: maxila; G: primer maxilípedo; I: tercer maxilípedo; J: telson. Escala:
0.1 mm.
y exopodito de igual longitud; endopodito
con fórmula de setación 0-2-3-4 (Fig. 53).
Primer y segundo par de periópodos
(P 1 y 2) largos, birramosos, unisegmen-
tados (Figs. 5K y 5L).
Telson: con 8+1+8 procesos termina-
les, condición que no se altera en los esta-
dos siguientes; espina medial aumenta
en longitud, distalmente denticulada
(Fig. 5M).
47
05mm
FIGURA 4. Zoea I de €. uncinata. A: vista lateral; B: rostro; C: anténula; D: antena; E: mandí-
bula; F: maxílula; G: maxila; H: primer maxilípedo; I: segundo maxilípedo; J: ter-
cer maxilípedo; K: telson.
Escala: 0.1 mm.
48
h
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FIGURA 5. Zoea Il de C. uncinata. A: vista lateral; B: rostro; C: anténula; D: antena; E: mandí
bula; F: maxílula; G: maxila; H: primer maxilípedo; I: segundo maxilípedo; J: ter-
cer maxilípedo; K: primer pereiópodo; L: segundo pereiópodo; M: telson.
Escala: 0.1 mm.
49
Tercera zoea.-
Longitud total (LT) (n=10): 6.33 mm
(6.00-7.10 mm)
Longitud cefalotórax (CT): 2.32 mm
(2.00-2.55 mm)
Ojos pedunculados (Fig. 6A); sexto
somito abdominal con una espina dorsal
postero-medial y ventralmente una pe-
queña espina medial; las espinas ubica-
das en la base de los urópodos, ahora lar-
gas y finas (Fig. 6P).
Rostro sin cambios (Fig. 6B).
Anténula: base 2-segmentada; seg-
mento proximal con 1 seta plumosa larga
y 2 cortas; segmento distal con 6 setas
cortas y 2 largas plumosas; flagelo inter-
no con una seta plumosa terminal; flage-
lo externo con 3 estetos largos, 2 setas lar-
gas y una corta (Fig. 6C).
Antena: exopodito con 10 setas en el
margen interno (Fig. 6D).
Mandíbula: rudimento del palpo man-
dibular unisegmentado presente (Fig.
6E).
Maxilula: 11 setas en el endito coxal;
endito basal con 8 espinas denticuladas
marginales y 3 setas lisas subterminales
(Fig. 6F).
Maxila: escafognatito con 12 largas
setas plumosas marginales; adición de
una seta al lóbulo proximal del endito ba-
sal (Fig. 6G).
Primer par de maxilípodos: coxopodi-
to sin cambios; basipodito con 17-18 setas
marginales; endopodito de longitud un
poco mayor que el exopodito (Fig. 6H).
Segundo par de maxilípodos: endopo-
dito aumenta en longitud respecto al esta-
do anterior, con fórmula setal 4-2-3-5
(Fig. 61).
Tercer par de maxilípodos: endopodi-
to de mayor longitud que el exopodito,
con fórmula de setación 1-2-3-4 (Fig. 6J).
Primer par de pereiópodos: basipodi-
to con una seta; de longitud sólo un poco
mayor que el exopodito; endopodito
4-segmentado, con fórmula setal 1-1-0-3,
con tendencia a formar una estructura
queliforme; exopodito con 5 setas natato-
rias marginales (Fig. 6K).
Segundo par de pereiópodos: básica-
mente igual a P 1; endopodito con fórmu-
50
la de setación 0-1-2-3 (Fig. 6L).
Tercer y cuarto par de pereiópodos:
birramosos, unisegmentados (Figs. 6M y
6N).
Quinto par de pereiópodos: unirramo-
so, unisegmentado (Fig. 60).
Urópodos: base no formada; exopodi-
to con 9-11 largas setas plumosas margi-
nales; endopodito sin setas, de longitud
aproximadamente 1/2 del exopodito (Fig.
6P).
Telson: más angosto que en el estado
anterior; espina medial más fuerte y lar-
ga, sobrepasando en longitud a los demás
procesos terminales ahora más cortos
que en el estado precedente (Fig. 6P).
Cuarta zoea.-
Longitud total (LT) (n=8): 6.81 mm
(6.20-7.45 mm)
Longitud cefalotórax (CT): 2.63 mm
(2.55-2.75 mm).
Vestigios de pleópodos en los somitos
abdominales 3-5 (Fig. 7A); sexto somito
abdominal con la espina medial ventral
de tamaño mayor que en el estado ante-
rior.
Rostro sin cambios (Fig. 7B).
Anténula: base 2-segmentada; seg-
mento proximal con 5 setas, 1 larga plu-
mosa; segmento distal provisto de 4 lar-
gas setas plumosas; flagelo interno y ex-
terno básicamente sin cambios (Fig. 7C).
Anténula: endopodito sobrepasa en
longitud la mitad del exopodito; espina
distal del exopodito más fuerte (Fig. 7D).
Mandíbula: palpo mandibular más
grueso y fuerte que en el estado prece-
dente (Fig. 7E).
Maxílula: endito coxal con 13 setas
marginales (Fig. 7F).
Maxila: escafognatito con 15-17 setas;
lóbulo proximal y distal del endito coxal
con 13-14 y 5setas respectivamente; 10 y
6-7 en los lóbulos del endito basal (Fig.
7G).
Primer par de maxilípodos: coxopodi-
to con 9 setas (Fig. 7H).
Segundo par de maxilípodos: básica-
mente sin cambios (Fig. 71).
Tercer par de maxilípodos: endopodi-
FIGURA 6. Zoea II de C. uncinata. A: vista lateral; B: rostro; C: anténula; D: antena; E: man-
díbula; F: maxílula; G: maxila; H: primer maxilípedo; I: segundo maxilípedo; J:
tercer maxilípedo; K: primer pereiópodo; L: segundo pereiópodo; M: tercer pe-
reiópodo; N: cuarto pereiópodo; O: quinto pereiópodo; P: telson.
Escala: 0.1 mm.
ol
FIGURA 7. Zoea IV de C. uncinata. A: vista lateral; B: rostro; C: anténula; D: antena; E: man-
díbula; F: maxílula; G: maxila; H: primer maxilipedo; I: segundo maxilipedo; J:
tercer maxilípedo; K: primer pereiópodo; L: segundo pereiópodo; M: tercer pe-
reiópodo; N: quinto pereiópodo; P: telson.
Escala: 0.1 mm.
52
to con fórmula setal 1-2-3-5 (Fig. 7J).
Pereiópodo I: endopodito queliforme,
con fórmula de setación 0-0-1-3, ahora de
mayor longitud que el exopodito (Fig.
7K).
Pereiópodo II similar a P I (Fig. 7L).
Pereiópodos III y IV: endopodito y
exopodito subiguales; endopodito aproxi-
madamente 1/2 del exopodito, uniseg-
mentado con 2 setas denticuladas dista-
les; exopodito no segmentado, con 5setas
natatorias marginales (Figs. 7M y 7N).
Pereiópodo V: unirramoso, exopodito
ausente, 5-segmentado, 3 y 2 setas denti-
culadas en los 2 últimos segmentos dista-
les (Fig. 70).
Urópodos: bases formadas, con una
pequeña espina medial en la base del exo-
podito; exopodito con 11 setas y en el
margen externo distal una espina; endo-
podito con 7 setas marginales (Fig. 7P).
Telson: más angosto que en el estado
anterior; todas las espinas se han reduci-
do de tamaño, con excepción de la espina
medial y la cuarta, de longitud aproxima-
damente el doble que el resto (Fig. 7P).
Quinta zoea.-
Longitud total (LT) (n=2): 7.50 mm
(7.22-7.78 mm)
Longitud cefalotórax (CT): 3.37 mm
(3.10-3.60 mm)
Pleópodos en los somitos abdominales
3-5 de gran longitud (Fig. 84).
Rostro: más ancho que en el estado
anterior (Fig. 8B).
Anténula: segmento proximal de la
base con 6 setas cortas lisas y una larga
plumosa; segmento distal con 5largas se-
tas plumosas; flagelo interno de longitud
mayor que el externo (Fig. 8C).
Antena: base 2-segmentada; espina
del coxopodito de gran longitud; endopo-
dito sobrepasa en longitud al exopodito,
3-segmentado, los 2 segmentos proxima-
les pequeños; exopodito con la espina dis-
tal más fina y larga, 12 setas plumosas
marginales (Fig. 8D).
Mandíbula: palpo mandibular un poco
más largo que en el estado anterior (Fig.
8E).
53
Maxílula: endito basal con 8 espinas
marginales, 4 setas lisas y una plumosa
(Fig. 8F).
Maxila: escafognatito con 21-22 setas
marginales; lóbulo proximal y distal del
endito coxal con 16 y 5 setas respectiva-
mente; 12-13 y 10 setas en el endito basal
(Fig. 8G).
Primer par de maxilípodos: endopodi-
to de longitud un poco mayor que en el es-
tado anterior; coxopodito con 26-27 setas,
del coxopodito emerge una expansión bi-
lobulada cuyo lóbulo distal es 1/2 del ló-
bulo proximal (Fig. 8H).
Segundo par de maxilípodos: endopo-
dito un poco más largo que el exopodito;
exopodito 2-segmentado (Fig. 81).
Tercer par de maxilípodos: exopodito
2-segmentado; segundo segmento del en-
dopodito casi tan largo como los 3 seg-
mentos distales en conjunto, su ancho
aproximadamente el doble de los demás
(Fig. 8J).
Primer pereiópodo: endopodito quela-
do; dactilopodito sobrepasa en longitud
al dedo propodal, fórmula setal 4-2-3-2;
exopodito 2-segmentado de longitud apro-
ximada 1/2 del endopodito y muy angos-
to. (Fig. 8K).
Segundo pereiópodo: quelación
completa del endopodito, con fórmula de
setación 1-2-4-2; exopodito delgado, apro-
ximadamente 1/2 del endopodito. (Fig.
8L).
Tercer pereiópodo: endopodito y exo-
podito subiguales, exopodito aproxima-
damente 1/2 del endopodito; endopodito
4-segmentado con fórmula setal 1-2-3-2;
segmento proximal casi tan largo como
los 3 distales en conjunto; exopodito
2-segmentado; segmento proximal muy
pequeño (Fig. 8M).
Cuarto pereiópodo: características
generales similares a P 3, fórmula setal
del endopodito 1-2-4-2. (Fig. 8N).
Quinto pereiópodo: con 7-8 y 2 setas en
los 2 segmentos distales, respectivamen-
te. (Fig. 80).
Pleópodos en segmentos abdominales.
Unirramosos, unisegmentados, lisos.
(Fig. 8P).
(5
— BDIJLNOPQ
=> lis
G
=F
FIGURA 8. Zoea V de C. uncinata. A: vista lateral; B: rostro; C: anténula; D: antena; E: mandí-
bula; F: maxilula; G: maxila; H: primer maxilípedo; I: segundo maxilípedo; J: ter-
cer maxilípedo; K: primer pereiópodo; L: segundo pereiópodo; M: tercer pereiópo-
do; N: cuarto pereiópodo; O: quinto pereiópodo; P: pleópodos; Q: telson.
Escala: 0.1 mm.
54
Urópodos: base con 2 espinas, la me-
dial más larga que en el estado preceden-
te y otra marginal, ventral con las mis-
mas características; espina distal del
exopodito más larga, con 18 setas margi-
nales; endopodito con 17 setas margina-
les. (Fig. 8Q).
Telson: más angosto que en el estado
anterior, de forma casi rectangular; es-
pina 2 más gruesa, ya no reducida a un
pelo; espina 4 y la medial de gran longi-
tud, aproximadamente el doble de las de-
más (Fig. 8Q).
c) Resultados morfológicos..-
La Tabla IV resume la variación de la
setación y estetos de la anténula de C. un-
cinata en los sucesivos estados larvales.
En la Tabla V se entrega la setación y
cantidad de espinas de los restantes
apéndices durante las diferentes etapas
de desarrollo larval. h
Cabe hacer notar la constancia en la
cantidad de setas presentes en el exopodi-
to de los tres pares de maxilípodos a lo
largo del desarrollo larval, fenómeno no
observado durante el desarrollo de C.
garthi (Aste y Retamal, 1983). Con excep-
ción de la Zoea I la fórmula de setación
del Telson también permanece constan-
te, siendo ésta 8+1+8.
TABLA IV. Setación y cantidad de este-
tos de la anténula durante el desarrollo
larval logrado de C. uncinata.
s.l S.p. e
Zoea I 3 1 3
Zoea II 3 1 3
Zoea III
S.pr. 2 1 —
s.d 6 2 —
10 le — 1 =
f.e. 3 — 5
Zoea IV
S.pr. 4 1 —
s.d. — 4 =
Ste Z 1 SS
f.e. 2 — 9
Zoea V
S.pr. 6 1 —
s.d — 5 —
ral — 1 =
fe 2 — 6
s.1.: setas lisas; s.p.: setas plumosas; e:
estetos; s.pr.: segmento proximal; s.d.:
segmento distal; f.i.: flagelo interno;
f.e.: flagelo externo.
TABLA V. Setación de ciertos apéndices en el desarrollo larval de
C. uncinata.
AN MAXILULA
EXOP END.BAS. END.COX.
NS s esp s esp
Zoea I 9 3 4 9 —
Zoea II 11 3 4 8 =
Zoea II 14 3 8 11 —
Zoea IV 14 3 8 13 =
Zoea V 16 5 8 13 =
SCA. END.BAS.
MAXILA MAXILIPODO
END.COX. EXOPODITO
S Gl ALGL ol all JR
8 5 8 4 13 OO
8 5 7-8 4 13 SS)
12 5) 8 4 13 DDD
15-16 6-7 10 5 13-14 3.9 3
21-22 10 12-13 6) 16 OOO
END.BAS.: endito basal; END.COX.: endito coxal; 1.d.: lóbulo distal; 1.p.: lóbulo
proximal; s: setas; esp.: espinas.
5)
DISCUSION Y CONCLUSIONES
Se logró obtener durante el desarrollo
larval de C. uncinata una prezoea de cor-
ta duración y Cinco estados de zoea. Se
observó una elevada mortalidad en los
primeros días del estudio, sólo dos larvas
llegaron al estado de Zoea V después de
32 días de efectuada la eclosión.
La duración de cada estado es de 14, 9,
12, y 11 días en los estados de Zoea la IV,
sucesivamente.
Considerando la clasificación de Gur-
ney (1938) para las larvas del género
Callianassa, la especie C. uncinata perte-
nece al Tipo denominado I, ya que sus ca-
racterísticas concuerdan plenamente con
éste, es decir Telson pequeño con 8+1+8
espinas en todos los estados, excepto el
primero; desarrollo extendido y el segun-
do segmento abdominal con una larga es-
pina dorsal.
BIBLIOGRAFIA
Aste, A. y M. Retamal (1983). De-
sarrollo larval de Callianassa garthi, Re-
tamal, 1975, bajo condiciones de laborato-
rio. Cienc. y Tec. del Mar, CONA, 7: 5-26.
Gurney, R. (1938). Larvae of decapod
crustacea. Part. V: Nephropsidae and
Thalassinidea. Discovery Reports XVII:
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Gurney, R. (1944). The systematic of
crustacean genus Callianassa. Proc. Zo-
ol. Soc. Lond., 114: 82-90.
56
Retamal, M.A. (1975). Descripción de
una nueva especie del género Callianassa
y clave para reconocer las especies chile-
nas. Bol. Soc. Biol. de Concepción, 49:
177-183.
Sandifer, P.A. (1973). Mud shrimp
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poda, Thalassinidae) from Virginia
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10.
Tb
12.
13.
14,
15.
16.
17.
18.
19,
20.
21.
REGLAMENTO DE PUBLICACION DE GAYANA
La revista Gayana, dedicada a Claudio Gay, es el órgano oficial de la Editorial de la Universidad de Con-
cepción, Chile, para la publicación de resultados de investigaciones originales en el área de las Ciencias
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