ISSN 0016-531X
GAYANA ZOOLOGIA
1993
NUMERO 1
VOLUMEN 57
FACULTAD DE CIENCIAS NATURALES
Y OCEANOGRAFICAS
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
CHILE
DIRECTOR DE LA REVISTA
Andrés O. Angulo
REEMPLAZANTE DEL DIRECTOR
Oscar Matthei J.
DIRECTOR IMPRESION
Jorge N. Artigas
REPRESENTANTE LEGAL
Augusto Parra Muñoz
PROPIETARIO
Universidad de Concepción
DOMICILIO LEGAL
Victor Lamas 1290, Concepción, Chile
EDITOR EJECUTIVO GAYANA ZOOLOGIA
Luis E. Parra
COMITE EDITORIAL
GLORIA ARRATIA
The University of Kansas, U.S.A.
NIBALDO BAHAMONDE N.
Universidad de Chile, Chile.
ARIEL CASAMOUSSEIGHT
Museo Nacional de Historia Natural, Chile.
María E. CASANUEVA
Universidad de Concepción, Chile.
RurTH DESQUEYROUX-FÁUNDEZ
Muséum d'Histoire Naturelle, Suiza.
RAMÓN Formas C.
Universidad Austral de Chile, Chile.
JEAN-LouP D' HonDT
Muséum National d' Histoire Naturelle, Francia.
CarLos G. JARA
Universidad Austral de Chile, Chile.
ALBERTO P. LARRAÍN
Universidad de Concepción, Chile.
JUAN LÓPEZ GAPPA
Museo Argentino de Ciencias Naturales
“Bernardino Rivadavia”, Argentina.
María L. MORAZA
Universidad de Navarra, España.
JogL MINET
Muséum National d' Histoire Naturelle, Francia.
Huco I. MoYANo
Universidad de Concepción, Chile.
JUAN C. ORTIZ
Universidad de Concepción, Chile.
NELSON PAPAVERO
Universidade de Sáo Paulo, Brasil.
GERMÁN PEQUEÑO R.
Universidad Austral de Chile, Chile
Linba M. PrrkinN
British Museum (Natural History), Inglaterra.
JAIME SOLERVICENS
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educa-
ción, Chile.
HAROLDO TORO
Universidad Católica de Valparaíso, Chile.
W. CaLvin WELBOURN
The Ohio State University, U.S.A.
Indexado en Bulletin Signaletique (Abstract, CNRS, Francia); Pascal Folio (Abstract, CNRS, Francia); Periodica (Index
Latinoamericano, México); Marine Sciences Contents Tables (MSCT, Index FAO); Biological Abstract (BIOSIS);
Entomology Abstract (BIOSIS); Zoological Records (BIOSIS); Ulrik's International Periodical Directory.
Diseño y diagramación
Patricio Araneda G.
ISSN 0016-531X
CESUEANVDENIVIÓ, EOXO NM OCEAN
VOLUMEN 57 NUMERO 1 1993
CONTENTS
MARTÍNEZ, RODRIGO 1. AND M. E. CASANUEVA. Oribatid mites from the Alto
Biobio, Chile: diversity and relative abundance (Acari: Oribatida) .............. Y
CASANUEVA, M. E. Phylogenetic studies of the free-living and arthropod
associated Pacpidae (Acari: Mesostigmata) ercceroscicannccecccccón ciao ceo senora 21
FREYRE, L. R. anp L. C. PROTOGINO. Two energetic metabolism models of
TES AEREOS OEA o maroc IR 47
Ruiz, V. H. AND C. OYARZÚN G. Presence of Macrourus holotrachys
Caria lO dl A a tas NOA e oidos S7
MARCHANT S. M., M. Foraminifera of Scholl, Magellanic Region, Chile
CATAN A e O OA coo rcococE 61
Ruzz, V. H., López, M. T., Moyano, H. I. AnD M. MARCHANT. Ichthyology
of the high Biobio river system: some taxonomical, alimentary, reproductive
and ecological aspects and a discussion on the river DASiN ..ococcccccnnnnncnrananos» dE
SchuLbr, M. Ovarian cycle of Probopyrus ringueleti Verdi and Schuldt,
1988 (Isopoda: Epicaridea: BOpyrida€) ..ocococococicncnnnnnnnonenenenenanananananenenenancnnos 89
Frrrz. M. A. AND A. MARTÍNEZ. Á new species of Horcomutilla Casal, 1962,
from Venezuela (Hym. Mutillidae: Sphaeropthalminac)....ooocccnnnonananannoos 105
LIBRARIES
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION-CHILE
ISSN 0016-531X
CEEI EOI
VOLUMEN 57 NUMERO 1 1993
CONTENIDO
MARTÍNEZ, RopriGO I. Y M. E. CASANUEVA. Acáros oribatidos del Alto
Biobío, Chile: diversidad y abundancia relativa (Acari: Oribatida) .............. 7
CASANUEVA, M. E. Estudio filogenético de Laelapidae de vida libre y asocia-
dos icon artrópodos (Aca: Mesostigmata)) ..acocaccodondes soon duos eno gese conose gndsaitacacas 21
FrEYRE, L. R. y L. C. PrRoToGINO. Dos modelos de metabolismo energético
dejpeces dejaena dulce de Arena... ocre esoo osease 47
Rurz, V. H. y C. OYARZÚN G. Presencia de Macrourus holotrachys Gunther,
O A doo 57
MARCHANT $. M., M. Foraminiferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica,
Elle (Protozoa: Foral peas 61
Rurz, V. H., López, M. T., Moyano, H. IL. ano M. MARCHANT. Ictiología del
Alto Biobío: aspectos taxonómicos, alimentarios, reproductivos y ecológicos
comuna discusión sobre la oa o ecos dolia sacos sisas is eps: ld,
SchuLbr, M. El ciclo ovárico de Probopyrus ringueleti Verdi y Schuldt,
1988 (isopoda: Epicaridea: BOpyrdac) e icccancenediocncaneeseaoao oso sae aosssass ios 89
Frirz. M. A. AND A. MARTÍNEZ. Una especie nueva de Horcomutilla Casal,
1962, de Venezuela (Hym. Mutillidae: Sphaeropthalminae)......oooccccocnoncos. 105
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION-CHILE
“Los infinitos seres naturales no podrán perfectamente conocerse sino
luego que los sabios del país hagan un especial estudio de ellos”.
CLAUDIO GAY, Hist. de Chile, 1:14 (1848)
Portada:
Algunos foraminíferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica,
Chile (ver pág. 73)
ESTA REVISTA SE TERMINO DE IMPRIMIR
EN LOS TALLERES DE
IMPRESOS VALVERDE
P. AGUIRRE CERDA 50, CONCEPCION, CHILE,
EN EL MES DE JUNIO DE 1993
LA QUE SOLO ACTUA COMO IMPRESORA
PARA EDICIONES UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
Gayana Zool. 57 (1): 7-19, 1993
ISSN 0016-531X
ACAROS ORIBATIDOS DEL ALTO BIO-BIO, CHILE: DIVERSIDAD Y
ABUNDANCIA RELATIVA (ACART: ORIBATIDA)
ORIBATID MITES FROM THE ALTO BIO-BIO, CHILE: DIVERSITY AND
RELATIVEABUNDANCE (ACARI: ORIBATIDA)
Rodrigo I. Martínez" y María E. Casanueva"
RESUMEN
Un total de 19 especies de oribátidos, con tres nuevos
registros para el país, fueron identificadas en 46 muestras
de suelo recolectadas en el sector del río Huillinco, lago
Icalma (38? 47”S; 719 16"W) en el área del Alto Bío-Bío,
Chile. Para cada especie se entregan breves comentarios
de la distribución geográfica conocida, de la distribución
espacial en el sustrato (hojarasca o suelo), su abundancia
relativa y las relaciones con la flora predominante del
área. Se incluyen fotografías originales, a color, obteni-
das al fotomicroscopio.
PALABRAS CLAVES: Acari, Oribatida, suelo, Alto Bío-Bío,
Chile.
INTRODUCCION
Entre los estudios sistemáticos más relevantes
de la fauna de oribátidos en Chile se destacan los
de Gervais (1849), quien describe 5 especies a
partir del material recolectado por Gay; Berlese y
Leonardi (1903) describen 2 nuevas especies para
Pitrufquén y una para San Vicente; Tragardh (1931)
señala 17 nuevas especies para el Archipiélago
Juan Fernández; Hammer (1962) presenta, sin lu-
gar a dudas, el mejor aporte al conocimiento de los
oribátidos chilenos al describir 63 nuevas especies
en base a material recolectado en la Cordillera de
los Andes. Sheals y MacFarlane (1966) describen
una nueva especie desde la Cordillera de Darwin,
al igual que Balogh y Mahunka (1967). Covarrubias
(1967, 1968a, 1968b, 1969) describe 16 nuevas
* Departamento de Zoología, Universidad de Concep-
ción. Casilla 2407, Concepción, Chile.
ABSTRACT
Examination of 46 soil samples collected from the
Huillinco river, Icalma Lake (38% 47 *S; 71% 16” W) at the
area of the Alto Bío-Bío zone, Chile, resulted in the
recovery of 19 species of oribatids, three of which are
new records for Chile. Brief comments on the spatial
distribution in the substrate, relative abundance and the
relationships with the associated flora are given.
KEYWORDS: Acari, Oribatida, soil, Alto Bío-Bío, Chile.
especies, además de señalar nuevos registros para
el país de otras especies. El último aporte
taxonómico es el de Mahunka (1982), quien descri-
be una nueva especie para el Archipiélago Juan
Fernández (fide Covarrubias, 1986). Además, de
estos trabajos taxonómicos Covarrubias (1975,
1987) y Campos, Covarrubias y Urias (1975) reali-
zan trabajos ecológicos sobre comunidades
edáficas, contribuyendo al conocimiento de la fau-
na chilena de microartrópodos del suelo. En gene-
ral, todos los trabajos mencionados anteriormente
han estudiado la fauna de oribátidos presentes en la
zona Norte, desde la localidad de Granizo (32?
59”S; 71 10"W) al Norte o Sur, desde Petrohué
(41? 22”S; 72 19"W) al Sur del país, pero hasta la
fecha no existen trabajos publicados donde se haya
estudiado la fauna de oribátidos edáficos asociados
a bosques nativos en la zona central de Chile. La
zona del estero Huillinco, Alto del Bío-Bío, Chile,
está caracterizada por una flora mixta donde desta-
can las especies Nothofagus pumilio (“lenga””),
Nothofagus dombeyi (“coigiie”), Nothofagus
Gayana Zool. 57 (1), 1993
obliqua obliqua (“roble”), Araucaria araucana
(“pino araucaria”), Chusquea sp. (“quila”) y Drimys
winteri (“canelo”).
En el presente estudio se entrega un catastro de
las especies de ácaros oribátidos edáficos presentes
en la zona del Alto Bío-Bío, se mencionan datos de
la distribución geográfica conocida, se señala la
abundancia relativa de cada especie registrada, las
relaciones con el sustrato edáfico y la flora asociada
presente en el área de estudio.
MATERIALES Y METODOS
El material estudiado fue recolectado, entre
enero y marzo de 1990, desde la zona divisoria de
aguas del Estero Huillinco - Lago Icalma que se
caracteriza por la presencia de Araucaria araucana,
Chusquea sp., Drimys winteri y Nothofagus spp.
(Fig. 1). La zona de muestreo fue dividida en 2 áreas
de acuerdo a la flora predominante: A) Quila y
Canelo, y B) Quila, Canelo y Roble. Cada una de las
muestras fue, a la vez, subdividida de acuerdo al
estrato edáfico en: estrato superior (hojarasca) y
estrato inferior (suelo, bajo 10 cm de la superficie).
En el laboratorio, los especímenes de oribátidos
fueron extraídos con un embudo Berlese y fijados
en alcohol; el aclarado y montaje se realizó con
solución Nesbitt y Berlese respectivamente. En
submuestras de 2,5 cm? se determinó, en forma
preliminar, la abundancia relativa mediante el uso
de una escala arbitraria (1 a 3 ejemplares: poco
abundante; 4 a 6: abundante; más de 7: muy abun-
dante). Las fotografías fueron obtenidas con un
fotomicroscopio Zeiss, y la identificación de los
ácaros se realizó de acuerdo a las claves de identi-
ficación de Balogh (1972), y las diagnosis y esque-
mas de Hammer (1958, 1961, 1962a, 1962b, 1966,
1967, 1968).
RESULTADOS
En las muestras analizadas, provenientes de la
zona del Alto Bío-Bío, Chile, fue posible identificar
19 taxa de ácaros oribátidos. La abundancia relati-
va, su presencia o ausencia en las dos áreas en que
se dividió la zona de recolección y su relación con
el estrato edáfico (hojarasca o suelo) para cada una
de las especies, se señala en la Tabla I.
El área A, con predominio de Chusquea sp.
(“quila”) y Drimys winteri (“canelo”), es la que
presenta la mayor riqueza específica con 14 espe-
cies; 9 de las cuales se presentan exclusivamente en
esta área: Oribatella puertomonttensis, Ceratozetes
nigrisetosus, Tramalaconothrus oxyrrinus,
Physobates spinipes, Stomacarus sp., Eobra-
chychthonius oudemansi, Phyllhermannia tuber-
culata, inmaduros de la familia Achypteridae y
ejemplares inmaduros de la familia Ceratozetidae.
En cambio, el área B, con presencia de quila, canelo
y además roble (Nothofagus obliqua obliqua), pre-
senta 10 especies, de las cuales 5 fueron recolecta-
das sólo en esta área: Globoppia maior, Phthira-
carus sp., Liochthonius nodifer, Pseudotocepheus
tenuiseta y Lanceoppia hexapili. Sólo las especies
Phthiracarus sicilicoma, Trichthonius pulche-
rrimus, Gozmayina sp. y Liochthonius sp. fueron
registradas en ambas áreas (A y B).
En el estrato hojarasca se identificaron siete
especies: Phthiracarus sp., Eobrachychthonius
oudemansi, Globoppia maior, Lanceoppia hexapili,
Ceratozetes nigrisetosus, Oribatella puerto-
monttensis e inmaduros de Ceratozetidae. Particular-
mente para el estrato suelo, se identificaron las
siguientes especies: Trichthonius pulcherrimus,
Liochthonius nodifer, Tramalaconothrus oxyrrinus,
Pseudotocepheus tenuiseta e inmaduros de Achyp-
teridae. Las siete especies restantes estaban presen-
tes en ambos estratos (suelo y hojarasca).
Las especies más abundantes en todas las
muestras analizadas y en ambos estratos edáficos
fueron Globoppia intermedia, Phyllhermannia
tuberculata, Liochthonius sp. y Stomacarus sp.
Los taxa de ácaros oribátidos identificados,
divididos artificialmente en ácaros inferiores y su-
periores (fide Balogh, 1972), en las muestras prove-
nientes de la zona del Alto Biobío, fueron los
siguientes:
I. ORIBATIDOS INFERIORES:
Familia Archeonothridae Grandjean, 1932
Stomacarus sp. (Fig. 2)
Constituye el primer registro del género para
Chile. El género fue creado por Grandjean (1952)
para la especie tipo Stomacarus tristani, la cual fue
recolectada en Tristan da Cunha.
Acaros Oribátidos del Alto Bío-Bío, Chile: MarTÍNEZ, R. 1.
Familia Phthiracaridae Perty, 1841
Phthiracarus sp. (Fig. 3)
Perty (1841) (fide Balogh, 1972) crea este
género con la especie tipo Hoplophora laevigata
Koch, 1841 y señala que es cosmopolita en distribu-
ción. Covarrubias (1986) menciona, para Chile,
tres especies: P. globifer, P. maculatus y P.
sicilicoma. Con el material obtenido desde la zona
de estudio no ha sido posible determinar la especie,
por lo que se mantiene como Phthiracarus sp. hasta
obtener más ejemplares.
Phthiracarus sicilicoma Hammer, 1962 (Fig. 4)
Esta especie fue descrita por Hammer (1962)
de 3 ejemplares recolectados en praderas de Holcus
lanatus, Hieracium sp. y Ranunculus sp. en Puerto
Montt, Chile.
y M. E. CASANUEVA
Familia Brachychthoniidae Balogh, 1943
Eobrachychthonius oudemansi
Hammer, 1958 (Fig. 5)
Descrita por Hammer (1958) como Eobra-
chychthonius argentinensis para Argentina. Poste-
riormente, Hammer (1962) señala que E. argen-
tinensis es un sinónimo junior de E. oudemansi y
cita esta especie para Tierra del Fuego, Chile y
Argentina.
Liochthonius sp. (Fig. 6)
Hammer (1959) describe el género Lioch-
thonius, conlaespecietipo Brachthonius perpusillus
y señala que es un género cosmopolita en distribu-
ción. Covarrubias (1986) cita para Chile nueve
especies pertenecientes a este género: L. altimonti-
cola, L. australis, L. fimbriatissimus, L. nodifer, L.
TABLA I. Acaros oribátidos presentes en las áreas de estudio, estrato edáfico y abundancia relativa.
(x = presente; - = ausente)
Area A Area B
ORIBATIDOS INFERIORES
Stomacarus sp.
Phthiracarus sicilicoma
Phthiracarus sp.
Trichthonius pulcherrimus
Gozmayina sp.
Eobrachychthonius oudemansi
Liochthonius sp.
Liochthonius nodifer
Tramalaconothrus oxyrrinus
AAA AA
A SN
ORIBATIDOS SUPERIORES
Phyllhermannia tuberculata
Pseudotocepheus tenuiseta
Globoppia intermedia
Globoppia maior
Lanceoppia hexapilis
Ceratozetes nigrisetosus
Ceratozetidae inmaduro
Oribatella puertomonttensis
Physobates spinipes
Achypteridae inmaduro
Estrato Abundancia
Hojarasca y suelo
Hojarasca y suelo
Hojarasca
Suelo
Hojarasca y suelo
Hojarasca
Hojarasca y suelo
Suelo
Suelo
Hojarasca y suelo
Suelo
Hojarasca y suelo
Hojarasca
Hojarasca
Hojarasca
Hojarasca
Hojarasca
Hojarasca y suelo
Suelo
Abundante
Poco abundante
Poco abundante
Poco abundante
Poco abundante
Poco abundante
Abundante
Poco abundante
Poco abundante
Abundante
Poco abundante
Muy abundante
Poco abundante
Poco abundante
Poco abundante
Poco abundante
Poco abundante
Poco abundante
Poco abundante
Gayana Zool. 57 (1), 1993
pepitensis, L. rigidisetosus, L. rigidisetosus
var. curtus, L. saltaensis y L. unilateralis. Los
especímenes estudiados en este trabajo difieren de
las especies anteriormente mencionadas en varios
caracteres, principalmente en la forma de las setas
dorsales, por lo cual constituye una nueva especie
que será descrita próximamente. Norton (1991)
(com. pers.) ratifica la validez de esta nueva espe-
cie:
Liochthonius nodifer Hammer, 1962 (Fig. 9)
Especie descrita para Puerto Montt por
Hammer (1962) y recolectada bajo Fuchsia sp.,
Digitalis sp. y Gramíneas.
Familia Cosmochthoniidae Grandjean, 1947
Trichthonius pulcherrimus Hammer, 1958
(Fig. 7)
Especie descrita por Hammer (1958) como
Cosmochthonius pulcherrimus para Argentina y
Bolivia. Posteriormente, Hammer (1961) crea el
género Trichthonius, con Cosmochthonius
pulcherrimus como especie tipo. Hammer (1962)
cita a 7. pulcherrimus para Puerto Montt y Punta
Arenas, Chile.
Gozmayina sp. (Fig. 8)
Primer registro del género para Chile. El géne-
ro Gozmayina posee dos especies descritas: G.
majestus para Norteamérica y G. golosovae para
Rusia. El material recolectado en este estudio difie-
re de las especies mencionadas anteriormente, por
lo que constituye una nueva especie que será descri-
ta en un próximo trabajo.
Familia Malaconothridae Berlese, 1916
Tramalaconothrus oxyrrimus Hammer, 1962
(Fig. 10)
Especie descrita en base aun ejemplar recolec-
tado en vegetación densa en Puerto Montt, Chile,
por Hammer (1962).
IT. ORIBATIDOS SUPERIORES:
Familia Hermanniidae Sellnick, 1928
Phyllharmannia tuberculata Covarrubias, 1967
(Fig. 11)
Esta especie fue descrita por Covarrubias
(1967), en base a ejemplares recolectados en bos-
ques pluviales de Valdivia.
10
Familia Otocepheidae Balogh, 1961
Pseudotocepheus tenuiseta Hammer, 1966
(Fig. 12)
Especie descrita por Hammer (1966) para bos-
ques nativos de Fox Glacier, Nueva Zelanda. Cons-
tituye el primer registro de la especie para Chile.
Familia Oppiidae Grandjean, 1954
Globoppia intermedia Hammer, 1962 (Fig. 13)
Descrita por Hammer (1962) para Puerto Montt
y Punta Arenas de ejemplares recolectados bajo
helechos, Taraxacun sp., pastos y trébol.
Globoppia maior Hammer, 1962 (Fig. 19)
Hammer (1962) describe esta especie y cita su
presencia en Puerto Montt y Punta Arenas.
Lanceoppia hexapili Hammer, 1962 (Fig. 14)
Especie descrita por Hammer (1962), en base
a3 ejemplares recolectados en pastos y bajo Barberis
sp. en Tierra del Fuego, Chile.
Familia Ceratozetidae Jacot, 1925
Ejemplar inmaduro (Fig. 15)
Por ser un ejemplar inmaduro es imposible
identificarlo, a menos que se mantenga crianzas con
el fin de obtener los estados adultos (Norton, 1991,
com. pers.).
Familia Oribatellidae Jacot, 1925
Oribatella puertomonttensis Hammer, 1962
(Fig. 16)
Especie descrita por Hammer (1962), a partir
de 6 ejemplares recolectados alrededor de Holcus
lanatus, Carex sp., Hieracium sp., Ranunculus sp.,
Viola sp. y bajo Ilex sp. en Puerto Montt.
Familia Tegoribatidae Grandjean, 1954
Physobates spinipes Hammer, 1962 (Fig. 17)
Hammer (1962) describe esta especie sobre la
base de tres ejemplares recolectados en Petrohué.
Familia Achypteridae Thor, 1929
Ejemplar inmaduro (Fig. 18)
Constituye el primer registro de una especie de
esta familia para Chile. La familia fue creada por
Thor, 1929, y agrupa a 9 géneros de amplia distri-
bución geográfica. Norton, 1991 (com. pers.), rati-
fica la inclusión de este individuo inmaduro en esta
familia.
Familia Ceratozetidae Jacot, 1925
Ceratozetes nigrisetosus Hammer, 1958 (Fig. 20)
Acaros Oribátidos del Alto Bío-Bío, Chile: Martíngz, R. I. y M. E. CASANUEVA
Especie descrita para Bolivia por Hammer
(1958), a partir de 90 especímenes recolectados en
Chacaltaya y la Cumbre. Constituye el primer re-
gistro de la especie para Chile.
DISCUSION Y CONCLUSION
Aunque el material estudiado en el presente
trabajo proviene de recolectas relativamente pe-
queñas y limitadas sólo a una estación del año, sí
permite confirmar lo que actualmente se conoce
acerca de la fauna de ácaros oribátidos edáficos en
Chile y, extender el conocimiento de los patrones
de distribución de las especies previamente descri-
tas por otros autores, como también señalar la
presencia de nuevos registros y nuevas especies
para el país.
Se identificaron 19 especies de ácaros
oribátidos para el área de estudio; de éstas 11
constituyen especies previamente descritas por
Hammer (1958, 1962) y Covarrubias (1967) para el
país; 2 especies, Ceratozetes nigrisetosus,
Pseudotocepheus tenuiseta y un ejemplar inma-
duro de la familia Achypteridae, constituyen el
primer registro para el país; los ejemplares pertene-
cientes a los géneros Stomacarus, Gozmayina y
Liochthonius constituyen nuevas especies para el
país, las cuales serán descritas en un trabajo si-
guiente. No fue posible determinar una especie del
género Phthiracarus por disponer de pocos ejem-
plares. Finalmente el ejemplar inmaduro de la fami-
lia Ceratozetidae fue identificado por Norton, 1991
(com. pers.), quien señala que para identificar
correctamente los especímenes inmaduros se de-
ben criar y obtener los estados adultos correspon-
dientes.
Se observan diferencias entre los estratos su-
perior (hojarasca) e inferior (suelo) en relación a su
riqueza específica. De las 19 especies identificadas,
7 fueron recolectadas sólo desde el estrato superior,
5 exclusivamente desde el estrato inferior y 7 espe-
cies fueron recolectadas desde ambos estratos
edáficos (hojarasca y suelo). En el área donde
predominaba Chusquea sp. y Drimys winteri se
registraron 14 especies, de las cuales 9 sólo estaban
presentes en dicha área y que representan a 6 y 3
especies de oribátidos superiores e inferiores res-
pectivamente. En cambio en el área donde, ade-
más, existe Nothofagus obliqua obliqua, sólo se
registraron 10 especies, cinco de ellas típicas de
dicha área de muestreo y, con un leve predominio de
especies (3) de oribátidos superiores. Las especies
Phthiracarus sicilicoma, Trichthonius pulche-
rrimus, Gozmayina sp. (oribátidos inferiores) y
Globoppia intermedia (oribátido superior) fueron
registradas indistintamente en ambas áreas de re-
colecta.
Globoppia intermedia es la especie predomi-
nante en las áreas de estudio en la zona del Alto Bío-
Bío, Chile. Por otra parte, Stomacarus sp., Lio-
chthonius sp. y Phyllhermannia tuberculata se pre-
sentan con relativa abundancia, y el resto de las
especies identificadas están pobremente represen-
tadas en las muestras analizadas.
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo fue realizado bajo el patrocinio
de la Dirección de Investigación de la Universidad
de Concepción, como parte del Proyecto D.I.
N*20.38.21. Los autores agradecen al Dr. Juan C.
Ortiz del Proyecto EULA (11.5) por poner a nuestra
disposición las muestras estudiadas y al Dr. Roy
Norton de New York State University, Syracuse,
USA, por confirmar las identificaciones de las
especies encontradas en este trabajo.
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FiG. 1. Vista parcial de la zona de muestreo; FiG. 2. Stomacarus sp. Vista parcial, 4x.
¡0
Gayana Zool. 57 (1), 1993
FiG. 3. Phthiracarus sp. Vista lateral, 4x; FiG. 4. Phthiracarus sicilicoma Hammer, 1962. Vista lateral, 4x;
FiG. 5. Eobrachychthonius oudemansi Hammer, 1958. Vista lateral, 10x; Fic. 6. Liochthonius sp. Vista ventral, 10x.
14
Acaros Oribátidos del Alto Bío-Bío, Chile: MarTíNEZ, R. IL. y M. E. CAsANUEvA
FiG. 7. Trichthonius pulcherrimus Hammer, 1958. Vista dorsal, 10x; Fic. 8. Gozmayina sp. Vista lateral, 10x;
FIG. 9. Liochthonius nodifer Hammer, 1962. Vista parcial del gnatosoma e idiosoma, 40x.
15
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Fic. 10. Tramalaconothrus oxyrrimus Hammer, 1962, Vista ventral, 4x; Fic. 11. Phyllermannia tuberculata Covarrubias,
1967. Vista ventral, 4x; Fic. 12. Pseudotocepheus tenuiseta Hammer, 1966. Vista ventral, 4x; FiG. 13. Globoppia
intermedia Hammer, 1962. Vista ventral, 4x.
16
Acaros Oribátidos del Alto Bío-Bío, Chile: Martínez, R. IL. y M. E. CASANUEVA
14
FiG. 14. Lanceoppia hexapili Hammer, 1962. Vista lateral, 4x; FiG. 15. Inmaduro familia Ceratozetidae. Vista ventral, 4x.
Gayana Zool. 57 (1), 1993
FiG. 16. Oribatella puertomonttensis Hammer, 1962. Vista parcial, 4x; FiG. 17. Physobates spinipes Hammer, 1962.
Vista ventral, 4x; FiG. 18. Inmaduro familia Achypteridae. Vista ventral, 4x.
18
Acaros Oribátidos del Alto Bío-Bío, Chile: MarTÍNEZz, R. I. y M. E. CasaNUEVA
Fic. 19. Globoppia maior (ex: Hammer, 1962). Vista dorsal.; Fic. 20. Ceratozetes nigrisetosus (ex: Hammer, 1958).
Vista dorsal.
19
louis did
ES AE
de
Gayana Zool. 57 (1): 21-46, 1993
ISSN 0016-531X
PHYLOGENETIC STUDIES OFTHE FREE-LIVING AND ARTHROPOD
ASSOCIATED LAELAPIDAE (ACARI: MESOSTIGMATA)
ESTUDIO FILOGENETICO DE LAELAPIDAE DE VIDA LIBRE Y ASOCIADOS
CONARTROPODOS (ACARI: MESOSTIGMATA)
María E. Casanueva'
ABSTRACT
The genera of free-living and arthropod-associated
Laelapidae were reviewed in an attempt to determine the
internal relationships of the family. Using phylogenetic
methods, with computations on the PAUP and MacClade
programs, a comparative study of eighty-three characters
in fifty generic taxa resulted in the construction of nine
consensus cladograms illustrating familial and subfami-
lial relationships. The Leptolaelapidae was used as the
sister group and Ologamasidae as the outgroup.
The Laelapidae was redefined to include eight sub-
families: Hypoaspidinae Vitzthum, 1940; Melittiphidinae
Evans and Till, 1966; Haemogamasinae Oudemans, 1926;
Alphalaelapinae Tipton, 1960; Laelapinae Berlese, 1892;
Myonyssinae Bregetova, 1956; Hirstionyssinae Evans
and Till, 1966 and Mesolaelapinae Tenorio and Radovsky,
1974. The new arrangement of the free-living and arthro-
pod-associated generais the following: Family Laelapidae,
with two subfamilies: Hypoaspidinae, which includes the
free-living, predatory and phoretic mites on Coleoptera
and Blattaria, with Tribe Pseudoparasitini and Tribe
Hypoaspidini, and Melittiphidinae which includes laela-
pid mites associates of Hymenoptera (Apidae and
Formicidae) and Isoptera, with Tribe Laelaspidini, new
tribe, Tribe Melittiphidini and Tribe Varroini.
The dermanyssoid mites associated with Chilopoda,
Diplopoda, Araneae and crustacea are included in the
famili Iphiopsididae, with two subfamilies: Scissura-
laelapinae, new subfamily and Iphiopsidinae which is
divided into Tribe Iphiopsidini and Tribe Gecarci-
nolaelapini, new tribe.
* Laboratorio de Acarología, Departamento de Zoología,
Universidad de Concepción. Casilla 2407-Apartado 10,
Concepción, Chile.
The genus Urozercon is included for the first time in the
family Laelapidae; and the new genus Gecarcinolaelaps
is established in Iphiopsididae. The prior ranking of
Euvarroa and Varroa as the family Varroidae Delfinado
and Baker, 1974 is refuted.
KeEYworbDs: Acari, Mesostigmata, Laelapidae, Phylogeny.
RESUMEN
Se estudiaron los géneros de la familia Laelapidae de
vida libre y asociados con artrópodos en un intento para
determinar las relaciones internas de la familia. Utilizan-
do métodos filogenéticos, con los programas PAUP y
MacClade, se realizó un estudio comparativo de 83
caracteres en 50 géneros, obteniéndose nueve cladogra-
mas de consenso que ilustran las relaciones a nivel de
familia y subfamilias. Las familias Leptolaelapidae y
Ologamasidae se utilizaron como el grupo hermano y
grupo externo respectivamente.
Se redefine la familia Laelapidae, la cual incluye
ocho subfamilias: Hypoaspidinae Vitzhum, 1940; Melit-
tiphidinae Evans y Till, 1966; Haemogamasinae
Oudemans, 1926; Alphalaelapinae Tipton, 1960;
Laelapinae Berlese, 1892; Myonyssinae Bregetova, 1956;
Hirstionyssinae Evans y Till, 1966 y, Mesolaelapinae
Tenorio y Radovsky, 1974. La posición de los géneros de
la familia Laelapidae, de vida libre y asociados con
artrópodos es la siguiente: a, Subfamilia Hypoaspidinae
que incluye los ácaros de vida libre, depredadores y
foréticos en Coleoptera y Blattaria, con dos tribus:
Pseudoparasitini y Hypoaspidini y, b, Subfamilia
Melittiphidinae dividida en tres tribus: Laelaspidini, nue-
va tribu, Melittiphidini y Varroini, las cuales incluyen los
laelápidos asociados a Hymenoptera (Apidae y
Formicidae) e Isoptera.
Los ácaros dermanisoídeos asociados con Chilopoda,
Diplopoda, Araneae y Crustacea son incluidos en la
zl
L
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Familia Iphiopsididae, con dos subfamilias: Scissura-
laelapinae, nueva subfamilia y, Iphiopsidinae. Esta últi-
ma es dividida en dos tribus: Iphiopsidini y Gecarcino-
laelapini, nueva tribu.
Se incluye por primera vez el género Urozercon en la
INTRODUCTION
The dermanyssine family Laelapidae is com-
plex, species-rich, very diverse, and very poorly
understood. Hypotheses concerning the evolution-
ary history of this family and its relatives are mini-
mally developed and the classification of the group
is consequently inadequate. Early authors (e. g.,
Canestrini, Berlese) described many genera and
species especially from Europe. Subsequent work-
ers have continued with the description of new
forms and, at the same time, have attempted to
formulate comprehensive classifications. These
efforts have failed. These mites have been placed in
a single family (Vitzthum, 1943; Baker and
Strandtmann, 1948) or in a number of different
families (Baker and Wharton, 1952; Bregetova,
1956; Rosario, 1981). The difficulty in classifica-
tion might be attributed to the wide range of ana-
tomical forms as a result of diverse adaptation to
parasitism and to the consequent concentration of
studies on parasites on vertebrates while neglecting
the numerous free-living and arthropod-associated
species. The Laelapidae exhibits a fascinating range
of habitats and associations, mostly not studied in
detail.
Among the Laelapidae are many genera that
developed ectoparasitic (nest-dwelling or host-
dwelling) associations with mammals (35 genera),
and also many free-living, soil-dwelling predatory
forms (10 genera). Lesser derivative elements are
soil inhabiting or nest-associated predators. The
greatest anatomical and ecological diversity, how-
ever, is seen in the arthropod-associated species (43
genera). Here occur associates of Coleoptera (8
mite genera), Blattaria (2 genera), Isoptera (1 genus),
Hymenoptera (21 genera), Araneae (1 genus),
Myriapoda (7 genera) and terrestrial Crustacea (2
genera).
From the viewpoint of phylogenetic systemat-
ics, this family and included taxa and its relatives
are not adequately characterized and understood.
Can the Laelapidae be recognized as a monophy-
letic group (that is, can a unique evolutionary origin
22
familia Laelapidae y, el género Gecarcinolaelaps en la
familia Iphiopsididae.
PALABRAS CLAVES: Acari, Mesostigmata, Laelapidae,
Filogenia.
be hypothesized) within a monophyletic super-
family Dermanyssoidea? The present study empha-
sizes the predaceous soil and arthropod-associated
genera to discover major patterns of morphological
variation in the lesser derivative forms and thus
provide a comparative and phylogenetic basis for
study of the derivative groups. Finally, compari-
sons with the eviphidoid family Leptolaelapidae as
the hypothesized sister group (nearest evolutionary
relative) and with Ologamasidae as the outgroup of
Laelapidae have been done. Thus this study pro-
vides an improved classification and better under-
standing of the evolutionary relationships within
this diverse group of Mesostigmatid mites.
MATERIAL AND METHODS
This study was based on specimens in the
Acarology Laboratory at The Ohio State Univer-
sity, and in other museums. The total number of
genera in this family is ca. 100; of this, one half is
available in the collection at the Acarology La-
boratory. The other half was made available by the
following persons and their institutions: Dr. Torb-
jorn Kronestedt, Swedish Museum of Natural His-
tory, Sweden; Dr. Evert E. Lindquist, Biosystematic
Research Institute, Canadian National Collection,
Ottawa; Dr. David C. Lee, South Australian Mu-
seum; Dr. Marisa Castagnoli, Istituto Sperimentale
perla Zoologia Agraria, Florence, Italy; Dr. George
C. Eickwort, Dept. of Entomology, Cornell Uni-
versity; Dr. John Kethley, Field Museum of Natural
History; Dr. R. L. Smiley, Smithsonian Institution,
USA and Dr. Mercedes Delfinado-Baker, Benefi-
cial Insects Laboratory, USDA.
Efforts to borrow specimens from Russia and
from the Rijksmuseum van natuurlijke Historie,
Leiden, Netherlands, British Museum of Natural
History, England and from the Potchefstroom Uni-
versity Collection in South Africa were unsuccess-
ful. As aresult, I was unable to examine the follow-
ing type species of genera: Angosomaspis
multisetosus Costa, 1971; Dynastaspis walhallae
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVAa, M E.
Costa, 1971; Holostaspis isotricha Kolenati, 1858;
Hypoaspis (Hypohasta) simplexans Womersley,
1956; Iphiolaelaps myriapoda Womersley, 1956;
Iphis astronomicus Koch, 1839; Laelaspisella
epyginalis Marais and Loots, 1969; Lucanaspis
brachypedes Costa, 1977; Myrmeciphis crawleianus
Hull, 1923; Promacrolaelaps hunteri Costa, 1971;
Reticulolaelaps faini Costa, 1968; and Zontia
meliponensis Turk, 1948. For all these, it was nec-
essary to resort literature-based data.
In some taxa a complete account of morpho-
logical characters could not be made because the
specimens available were poorly mounted and I had
no permission to remount them, or broken and body
parts were missing. Example of this are the follow-
ing taxa: Angosomaspis, Cyclothorax, Euandro-
laelaps, Laelaspisella, Myrmeciphis, Myrmolaelaps,
Myrmoleichus, Promacrolaelaps, Reticulolaelaps,
and Zontia.
A total of 50 genera of free-living and arthro-
pod associated laelapids was examined; when nec-
essary and permission was granted, some prepara-
tions were remounted.
Methods:
Specimens were studied with the aid of a Wild
M-20 phasecontrast microscope, equipped with ca-
mera lucida, 15x wide field oculars and 10x, 20x,
40x bright field, 40x phase contrast, 100x bright
field and phase contrast objectives. Measurements
were made with a 1 mm scale (divisions of 0.01
mm) using the Wild M-20. Dissecting and mount-
ing were accomplished with an Olympus stere-
oscopic microscope equipped with 10x oculars and
0.7x - 4x objectives.
The morphological terms used are largely those
of Evans and Till (1965) for morphological struc-
tures, Lindquist and Evans (1965) for idiosomal
chaetotaxy, Evans (1963, 1969) for leg chaetotaxy.
Moraza and Johnston (in preparation) for tarsus 1
chaetotaxy and Athias-Henriot(1969) for adenotaxy.
Analytical methods:
One attempt to recover the phylogenetic rela-
tionships among the different taxa under study is
the Phylogenetic Systematic approach (Felsenstein,
1982; Platnick, 1985). The major criterion and most
reliable method for determination of polarities
needed in phylogenetic analysis, is the Outgroup
method (Watrous and Wheeler, 1981; Farris, 1982;
Maddison et al., 1984).
The material utilized for outgroup compari-
sons was extracted from the families Leptolae-
lapidae Karg, 1978 and Rhodacaridae Oudemans,
1902 (sensu Lee, 1970).
All the data obtained from the study were
analyzed using the computational programs PAUP
and MacClade. These programs are based in the
parsimony principle.
RESULTS AND DISCUSSION
I. HisrorICAL REMARKS
The morphological heterogeneity exhibited
by the group has encouraged taxonomic and sys-
tematic studies by several scientists who have at-
tempted to define it. Berlese (1892) recognized two
families: Dermanyssidae Kolenati, 1859, which
included the obligatory parasites, and Laelapidae
Berlese, 1892, including the free-living forms,
paraphages of arthropods and facultative ecto-
parasites, comprising the genera Laelaps Koch,
Hypoaspis Canestrini, Seius Koch, Iphis Koch,
Stylochirus Canestrini, Neoberlesia Berlese, Podo-
cinum Berlese and Iphiopsis Berlese. In 1903 and
1904 Berlese described new species of free-living
and ant associated mites. After Berlese”s classifica-
tion of laelapid mites, the subsequent classificatory
works have dealt almost exclusively with the “para-
sitic” forms. Tragardh (1904, 1908) reduced the
family Laelaptidae to subfamily rank and assigned
1t to the family Parasitidae.
Vitzthum (1943) established one of the current
approaches to the classification of this family.
Vitzthum recognized a single family, Laelaptidae,
with thirteen subfamilies: Hypoaspidinae,
Hyletastinae, Phytoseiinae, Podocininae, Iphiop-
sinae, Haemogamasinae, Laelapinae, Raillietiinae,
Liponyssinae, Dermanyssinae, Halarachnidae,
Entonyssinae and Rhinonyssinae. With some ex-
ceptions, the first five given here included free-
living mites or associates of invertebrates and the
remaining eight parasites of vertebrates. Baker and
Strandtmann (1948), following Vitzthum classifi-
cation, described Myrmonyssus chapmani and in-
cluded it in the subfamily Hypoaspidinae. Zumpt
and Patterson (1951) added a new subfamily,
Myonyssoidinae, and tentatively included Dasy-
ponyssinae Fonseca, 1940. However, Zumpt and
Till (1958) excluded Myonyssoidinae from
Laelapidae and placed it in Ascidae.
A second approach to the interpretation of the
Laelapidae was given by Baker and Wharton (1952).
They modified Vitzthum'”s classification and re-
23
Gayana Zool. 57 (1), 1993
ognized nine families: Laelapidae (Laelapinae,
Hypoaspidinae and Hyletastinae), Dermanyssidae
(Dermanyssinae and Liponyssinae), Phytoseiidae
(Phytoseiinae and Podocininae), Iphiopsidae,
Haemogamasidae, Raillietiidae, Rhinonyssidae,
Entonyssidae and Halarachnidae. They mentioned
that the Laelapinae have strong ventral setae, ex-
panded pilus dentilis, a fleshy tectum and they are
parasitic. On the other hand, Hypoaspidinae have
weak ventral setae, seta-like pilus dentilis, reduced
tectum and they are free-living. The nymphs and
adults of Hypoaspidinae mites are all active feeding
stages, in many cases they may become phoreti-
cally associated with other soil-inhabiting arthro-
pods. Hypoaspids have not developed specialized
adaptive structures for phoresy, as in other groups
of mites, and they cling to their hosts by means of
their chelicerae (Hunter and Mollin, 1964) or clasp-
ing the host”s hair and curving mainly legs Il around
it (Rosario, 1981). Evans and Till (1966) consid-
ered the Hypoaspidinae mites one of the most
primitive mesostigmatid mites because of the ab-
sence of specialized structures. The subfamily
Hypoaspidinae has been suggested by Radovsky
(1969) to have given rise to the parasitic Laelapinae
mites from which more specialized parasitic groups
(i. e. Dermanyssidae, Spinturnicidae and others)
are said to have arisen.
Evans (1955) excluded the Phytoseiinae and
Podocininae from Laelapidae. He placed Podoci-
num near the Macrochelidae and Hypoaspidinae in
the Laelapinae, and the Raillietiinae in the Liponys-
sinae. Evans (1957), working with the British free-
living and parasitic members of Laelapidae sensu
Vitzthum, recognized the Eviphididae (=Hyletasti-
nae) as a separate family, but included the Spintur-
nicinae Oudemans as a subfamily of Laelapidae.
Several genera from Laelapinae, Hypoaspidinae
and Podocininae were removed and distributed
among the Aceosejidae and Neoparasitidae. Evans,
Sheals and McFarlane (1961) used the name Ma-
cronyssinae rather than Liponyssinae. Laelapidae
in this narrow sense then included nine subfami-
lies: Laelapinae, Haemogamasinae, Iphiopsinae,
Macronyssinae, Entonyssinae, Dermanyssinae,
Spinturnicinae, Halarachninae and Rhinonyssinae
(Radovsky, 1967).
Bregetova's classification (1956) is similar to
that of Baker and Wharton (1952). She gave slightly
broader limits for the Laelapidae in which Raillietia
and Myonyssus were included. Tipton (1960) re-
viewing the Laelapinae recognized in it only fif-
24
teen genera, all of them vertebrate-associated. He
also established the subfamily Alphalaelaptinae
with the genus Alphalaelaps. Bernhard (1963) men-
tioned nine subfamilies, but without Spinturnicinae
and with Raillietiinae included as a separate sub-
family.
In 1965 Karg recognized the superfamily
Laelaptoidea Berlese, 1892 sensu Evans, 1957 with
the single family Laelaptidae. He included subfami-
lies: Hypoaspidinae Vitzthum, 1941 with the gen-
era Ololaelaps s. lat. and Hypoaspis s. lat., and the
subgenera Cypholaelaps, Gymnolaelaps, Cosmo-
laelaps and Hypoaspisella;, Laelaptinae Tragardh,
1908 with Laelaps and Haemolaelaps;, Haemo-
gamasidae Oudemans, 1926 with Eulaelaps and
Haemogamasus. Karg (1978a) included the genera
Hypoaspis, Androlaelaps and Reticulolaelaps within
the family Dermanyssidae Kolenati. Later, in 1979,
1982 and 1987 studying the genus Hypoaspis
(Dermanyssidae), Karg subdivided the genus into
eight subgenera: Hypohasta Karg, 1979; Hypoaspis
Canestrini, s. str., Cosmolaelaps Berlese, 1903,
Alloparasitus Berlese, 1920, Gaeolaelaps Tragardh,
1952, Holostaspis Kolenati, 1958, Laelaspis Berlese,
1903 and Pneumolaelaps Berlese, 1920. Til1 (1963)
synonymized Haemolaelaps Berlese, 1910 with
Androlaelaps Berlese, 1903 which was placed by
some recent authors in Laelapinae and Hypoaspidi-
nae respectively.
Evans and Till (1966, 1979) adopted Der-
manyssidae as the family name with priority over
Laelapidae. They restricted their concept of the
family and recognize the following subfamilies:
Dermanyssinae, Haemogamasinae, Pseudo-
laelapinae, Myonyssinae, Melittiphinae, Laelapinae,
Hirstionyssinae and Macronyssinae. They defined
a basic dermanyssid type as follows: adult cheli-
cerae chelate-dentate; movable digit bidentate in
the female, unidentate in the male; pilus dentilis
short, setiform; spermatodactyl free distally and
grooved. Deutosternum with six transverse rows of
denticles; corniculi horn-like; pedipalps with two-
tined claws; anterior margin of tectum denticulate.
Dorsal shield entire with 39 pairs of setae.
Metasternal setae free. Genital shield flask-shaped
with one pair of seta. Anal shield with 3 setae,
euanal seta absent. Opisthogastric cuticle with 7
pairs of setae, metapodals small, subcircular.
Peritrematal shields free posteriorly; peritreme
extending beyond coxa I. Male with holoventral
shield bearing 10 pairs of setae excluding anals;
genital orifice presternal. All legs with developed
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVA, M E.
retractile ambulacra; legs'chaetotaxy normal (as
defined by Evans and Till, 1965); without marked
sexual dimorphism.
Radovsky (1967) delimited the Laelapidae
including the Haemogamasinae. He restored Ma-
cronyssidae to family rank, and Hirstionyssus,
Echinonyssus, Patrinyssus, Trichosurolaelaps and
Australolaelaps are placed in the Laelapidae. He
restricted Dermanyssidae to members of the
Dermanyssinae and elevated Hystrichonyssidae to
family rank. Radovsky (1969) chose the restricted
family concept Laelapidae in preference to Der-
manyssidae s. lat. based on the long established
usage of the former name.
Krantz (1978) also retained the name
Laelapidae following Radovsky”s ideas but he ap-
plied the rules of priority in assigning Derma-
nyssoidea as the superfamily name. He recognized
nine subfamilies in Laelapidae: Hypoaspidinae
which includes many free-living species, many
associated with arthropods, and a few regularly
found in the nest or on the bodies of vertebrates;
Haemogamasinae which are facultative parasites of
rodents and some birds, they are polyphagous,
feeding on dead arthropods, nematodes or vegeta-
ble matter; Laelapinae, facultative parasites of mam-
mals and occasionally with birds; Alphalaelapinae,
Myonyssinae and Hirtionyssinae are parasitic on
mammals; Iphiopsinae and Melittiphinae are asso-
ciated with arthropods; and Pseudolaelapinae is
free-living. Tenorio and Radovsky (1974) also in-
cluded the subfamily Mesolaelapinae which is found
entirely on mammals. In the sense of Krantz (1978)
the Laelapidae can be defined as: adults with
chelicerae dentate or edentate, fixed digit present;
with three pairs of hypostomal setae in nymphs and
adults; peritremes variously produced, typically
well developed and elongate, occasionally absent;
legs without “metatarsi”.
Lindquist(1979) gave the Laelapidae the same
status as Dermanyssidae. He included under Derma-
nyssoidea Kolenati, 1859 the families Haemogama-
sidae, Macronyssidae, Rhinonyssidae, Hala-
rachnidae, Spinturnicidae, Ixodorhynchidae,
Entonyssidae, Raillietiidae, Dermanyssidae and
Laelapidae.
Evans and Till (1979) recognized the family
Laelapidae with five subfamilies: Laelapinae, free-
living mites or with a range of associations with
insects, birds and mammals as inhabitants of nests,
scavengers and parasites on the body of the host
(Ololaelaps, Androlaelaps, Ondatralaelaps,
Laelaps, Hyperlaelaps, Pseudoparasitus, Stratio-
laelaps, Cosmolaelaps, Holostaspis, Gymnolaelaps,
Pneumolaelaps, Laelaspis and Hypoapsis s. lat.);
Haemogamasinae, mites associated with house and
field mice and moles (Eulaelaps and Haemo-
gamasus); Myonyssinae, one genus associated with
bee-hives (Myonyssus); Pseudolaelapinae, a free-
living genus (Pseudolaelaps); and Hirstionyssinae,
an obligatory haematophagous ectoparasite of
mammals (Hirstionyssus).
Rosario (1981), following Baker and Wharton
(1952), recognized the family Laelapidae with two
subfamilies: Hypoaspidinae and Laelapinae. Among
the free-living Hypoaspidinae she included:
Cosmolaelaps Berlese, Hypoaspis Canestrini,
Scissuralaelaps Womersley, Stratiolaelaps Berlese,
Gaeolaelaps Berlese and Pneumolaelaps Berlese.
For the generic classification, Rosario (1981) fol-
lowed Tragardh (1952), Costa (1968, 1974) and
Hunter (1966), among other authors, who treated
these Baker and Wharton (1952) subgenera as valid
genera.
Johnston (1982) included the superfamily Der-
manyssoidea with seventeen families within the
cohort Dermanyssina. He recognized Haemo-
gamasidae and Hirstionyssidae as separate families
and not to be included within Laelapidae as Krantz
(1978) had done.
From the examples of classifications listed
above, it can be clearly seen that there is not precise
agreement between any two of these classifica-
tions. Furthermore, there are vacillations when it
comes to determining the placement of certain taxa.
Among these taxa, for example, are: Urozercon
Berlese, Myrmonyssus Berlese, Podolaelaps
Berlese, Iphiopsis Berlese, and Neoberlesia Berlese.
The placement and definition of the genus Varroa
Oudemans, 1904 has also been controversial. When
first described, the genus was considered to have
one species V. jacobsoni, a parasite of Apis indica
Fabricius, and was placed into the subfamily
Laelapinae. Gunther (1951), based on mites found
in the sealed brood cells of honey bees from Singa-
pore, described Myrmozercon reidii. Baker and
Wharton (1952) listed Varroa in the subfamily
Hypoaspidinae within Laelapidae. Delfinado and
Baker (1974) studying mites on honey bees consid-
ered M. reidi as a synonym of V. jacobsoni and
proposed the family Varroidae to accommodate
two genera: Varroa (V. jacobsoni Oudemans) and
Euvarroa (E. sinhai Delfinado and Baker); both
genera are parasites of domestic and wild honey
25
Gayana Zool. 57 (1), 1993
bees. Unlike some of the Laelapidae, the females of
Varroidae completely lack the fixed digit of the
chelicerae and have a reduction in the number of
gnathosomal setae. These characters are considered
as “unique” for Varroidae by Delfinado and Baker,
1974. In 1987 Delfinado-Baker and Aggarwal de-
scribed a new species of Varroa, V. underwoodi,
which has also Apis cerana (= A. indica) as the
original host.
II. CLADISTIC ANALYSES
The families Leptolaelapidae and Ologa-
masidae were used as the sister group and outgroup
respectively. Genera like Leptolaelaps Berlese,
Ayersacarus Hunter, Evansolaelaps Marais and
Loots and Cerambylaelaps Costa were originally
referred to the family Laelapidae (=Dermanys-
sidae) on account, for example, of the entire dorsal
shield, reduced dorsal chaetotaxy, palp-claw 2-
tined, 2 pairs of genital setae and male with an entire
holoventral shield. However, the long posteriorly
directed spermatodactyl is not a shared character
with the males of Laelapidae. Karg, 1978b created
the subfamily Leptolaelapinae within Macroche-
lidae to include Leptolaelaps. He established that
Leptolaelaps Berlese, is an “intermediate form”
confirming conception of Eviphidoidea Karg, 1965.
The superfamily Eviphidoidea is considered the
sister group of Dermanyssoidea. Both share the
following characters: J4 close to JS, fixed-digit of
chelicerae with differentiated dentition and poste-
riorend of dorsum by ZS5. Later, in 1983, Karg using
phylogenetic methods concluded that Leptolae-
lapidae is a valid family within Eviphidoidea and
the family includes the genera Leptolaelaps Berlese,
Ayersacarus Hunter, Cerambylaelaps Costa,
Evansolaelaps Marais and Loots and Austrocheles
Karg. These genera are distributed over the south-
ern parts of Africa and South America, over Aus-
tralia, New Zealand, Malaysia and the subantarctic
islands.
Karg, 1983 mentioned that Leptolaelapidae
and Laelapidae share the following plesiomorphic
characters: slight difference between males and
females, dorsal shields with a reticulate pattern,
without differences in the shape of dorsal setae,
ventral shields not very enlarged and fused, genital
shield with one pair of simple setae, anal shield with
26
two paranal and one postanal setae, deutosternum
with 7 to 8 rows of denticles and protonymph
pygidial shield with 3 internal, 3 medial and 3
lateral setae.
Among the synapomorphies shared by Laela-
pidae and Leptolaelapidae are: reduction of the
dorsal chaetotaxy, a denticulate tectum, female
genital shield flask-shaped, with 1 or 2 pairs of
genital setae, metasternal setae off the sternal shield
and palp-claw 2-tined.
The used characters, their polarization and
data matrix are shown on Tables I and Il. Hypoth-
eses about the phylogenetic relationships within the
family Laelapidae are shown on Figs. 1 - 9. Num-
bers on cladograms indicate stems, and the apo-
morphic characters are listed for each stem.
On the basis of the evidence summarized on
the cladograms it appears that the genera of free-
living and arthropod-associated laelapid mites rep-
resent 8 main, well defined and probably
monophyletic groups. These are referred to as groups
[HL HL, IV, V, VI, VI and VIII (Fig. 1). Phylogeny
within each group is discussed separately followed
by a discussion of the relationships among them
and with the laelapid associate of vertebrates. In the
text character numbers are given in parentheses.
Group I (Fig. 2):
This group includes all the free-living, soil-
dwelling, predatory genera: Ololaelaps, Pseudo-
parasitus, Gaeolaelaps, Alloparasitus, Cosmo-
laelaps, Euandrolaelaps and Stratiolaelaps.
The free-living forms show little diversity in
morphology, and the genera of this group are
plesiomorphic for nearly all of the characters that
have been analyzed. For this reason it can not be
defined satisfactorily on the basis of unique derived
characters (groups autapomorphies); apomorphies
are: one postero-lateral seta (pl2) on genu IT absent
(53), a state which is also derived independently in
Coleolaelaps and Dyscinetonyssus, and seta antero-
dorsal two (ad2) on tibia II absent (65), independ-
ently derived in Hypoaspis and Coleolaelaps.
The species of Ololaelaps are symplesio-
morphic for most of the characters considered here
and probably resemble the ancestral laelapid stock
in many ways. A peritrematal shield fused to the
exopodal shields (36) in the female is the only
apomorphy for Ololaelaps, a character state which
has also evolved independently in Cosmolaelaps
and Coleolaelaps.
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVA, M E.
The group of genera formed by Pseudo-
parasitus, Cosmolaelaps, Gaeolaelaps, Stratio-
laelaps, Euandrolaelaps and Alloparasitus
apomorphically developed additional setae (px)
between the J and Z series (31). Pseudoparasitus is
an early derived taxon with opisthonotal seta S5
absent (32), which evolved independently at least
three times within the laelapids. The Cosmolaelaps
-Alloparasitus group of genera present a two-tined
palp claw (15); character state which is the pre-
dominant one in most of the laelapids with the
exception of Ololaelaps, Pseudoparasitus and
Gymnolaelaps which retain the primitive condition
of three-tined palp claw.
Cosmolaelaps presents characters 30 and 36
as apomorphies. Stratiolaelaps has evolved four
apomorphies: long corniculi, longer than palp fe-
mur (13); podonotal seta z2 absent (20); opisthonotal
seta S5 not on the shield (32) and one antero-ventral
seta (av2) on genu I absent (49). Euandrolaelaps
evolved a short peritreme (34), and in Alloparasitus
the podonotal seta z2 is absent (20). Gaeolaelaps is
not defined by any apomorphic or autapomorphic
characters among the ones analyzed. This problem
might be partly resolved by restricting Gaeolae-
laps to the “aculeifer group”.
Group Il (Fig. 3):
This group includes Androlaelaps casalis, a
predator, and the paraphages of Coleoptera (Hypo-
aspis, Coleolaelaps and Dyscinetonyssus) and
Blattaria (Blaberolaelaps and Gromphadorho-
laelaps). This group of laelapid genera emerged
from its sister group, the free-living laelapids, by
one autapomorphic character: absence of podonotal
seta ró on the dorsal shield (23).
Androlaelaps casalis has three apomorphies:
podonotal seta só not on the shield (22), unpaired
accessory setae between J series present (30) and
additional setae (px) between J and Z series present
(31). It is the sister group of the Hypoaspis through
Gromphadorholaelaps group of genera which are
characterized by the loss of the podonotal seta
z3(21).
Hypoaspis and Coleolaelaps share one char-
acter: the absence of one antero-dorsal seta (ad2) on
tibia IL (65). Coleolaelaps is differentiated from its
sister genus by characters 28, 32 and 53; Hypoas-
pis cannot be defined with any of the characters
used here.
From the Aypoaspis-Coleolaelaps group di-
verged a group of genera formed by Dyscineto-
nyssus, Blaberolaelaps and Gromphadorholae-
laps, which share three apomorphies: reduced
hypostomal process (11), less than two teeth on the
movable digit of the female chelicera (18) and a
short peritreme, reaching to coxa 11-111 (34). Dyscine-
tonyssus and Blaberolaelaps present two synapo-
morphies: loss of the opisthonotal setae J2 (24) and
Z3 (29), and three apomorphic characters, 20, 22
and 32, which also evolved independently in some
predatory laelapids (i.e., Alloparasitus, Coleolae-
laps and A.casalis). Gromphadorholaelaps presents
one to three denticles per row on the deutosternum
(9), and one autapomorphy: fixed digit of male
chelicerae with same length as the spermatodactyl
(78)
Dyscinetonyssus differentiated from its sister
genus by developing fourteen apomorphies: more
than 6-7 rows of deutosternal denticles (8), a char-
acter state which also is derived independently in
Neohypoaspis and some laelapid associates of mam-
mals (Haemogamasus, Myonyssus and Echino-
nyssus); a reduced fixed digit on the female
chelicera (17), astate also presentin Myrmolaelaps,
Varroa, Androlaelaps fahrenholzi and Alpha-
laelaps; podonotal seta z4 spine-like (19); loss of
the opisthonotal seta Z2 (28); genital seta off the
shield (43); loss of setae ad3 (47) and av2 (49) on
genu Il; setae ad3 (52) and p12 (53) on genu ll absent;
seta pd3 on genu IV absent (56); loss of setae ad3
(60), pd3 (61), av2 (62) and pl2 (63) on tibia I. On
the other hand, Blaberolaelaps is differentiated by
losing the opisthonotal seta Z1 (27), and by one
unique derived character: trochanter of female palp
with one hyaline and flat seta (80).
Group II (Fig. 4):
This group includes seven genera associated
with Hymenoptera (Formicidae and Apidae):
Gymnolaelaps, Holostaspis, Laelaspis, Myr-
monyssus, Pneumolaelaps, Hunteria, and Lae-
laspoides, which share one apomorphic character:
loss of seta (ad2) on tibia II (65).
The Pneumolaelaps-Holostaspis group is de-
fined by one synapomorphic character: sternal seta
st4 placed on the endopodals (42). Pneumolaelaps
is an early derived taxon with two autapomorphies:
sternal seta stl placed off sternal shield, on the
metasternal area (37) and a wide peritreme (82). Its
27
Gayana Zool. 57 (1), 1993
TABLE I. List of Characters.
1-4, Tectum:
1. trifurcate 1000
2. denticulate 1100
3. smooth 1110
4. fimbriate 1101
example:
Pseudolaelaps 1000
Gaeolaelaps 1100
Laelaps 1110
Haemogamasus 1101
5. Subcapitular setae hyp 3:
present 0
absent 1
6-8. Number of rows of
deutosternal denticles:
6. 6-7 rows 000
7. less than 6 rows 110
8. more than 7 rows 101
example:
Gaeolaelaps 000
Varroa 110
Haemogamasus 101
9. Number of deutosternal denticles:
multidenticulate 0
1-3 denticles 1
10. Tritosternum:
long, bifid 0
short, lacinia reduced j
11. Hypostomal processes:
normal, fimbriate
reduced 1
12-14. Length of corniculi:
12. not longer than palp femur 000
13. longer than palp femur 110
14. one-half palp femur 101
15. Palpal claw:
with 3 tines 0
with 2 tines 1
16. Size of palp claw tines:
similar in length 0
basal tine reduced 1
17. Fixed digit female chelicera:
normally developed 0
reduced or absent 1
18. Number of teeth on movable
digit female chelicera:
two teeth 0
one or none 1
19. Podonotal seta z4:
normal, setiform 0
spine-like or blunt-like 1
28
20. Podonotal seta z2:
present 0
absent 1
21. Podonotal seta z3:
present 0
absent 1
22. Podonotal seta s6:
present 0
absent 1
23. Podonotal seta r6:
present 0
absent 1
24. Opisthonotal seta J2:
present 0
absent 1
25. Opisthonotal seta J3:
present 0
absent 1
26. Opisthonotal seta J4:
present 0
absent l
27. Opisthonotal seta Z1:
present 0
absent 1
28. Opisthonotal seta Z2:
present 0
absent 1
29. Opisthonotal seta Z3:
present 0
absent 1
30. Unpaired accessory setae
between J series:
absent 0
present 1
31. Additional setae (px”s):
always absent
present 1
32. Opisthonotal seta S5 on the
shield:
present 0
absent
pr.
33-35. Length peritreme:
33. long (i.e., reaching coxa I) 000
34. short (i.e., reaching
coxae III-II)
35. absent
110
del
36. Female peritrematal shield:
not fused to exopodal IV 0
fused to exopodal IV 1
EN)
38
38
39
40
41
42
43
44
45
46
47
48
49
S0
51
2
53
54
. Sternal seta stl
placed on sternal shield 0
placed off sternal shield 1
-42. Sternal seta st4:
. on sternal shield 00000
. on metasternal shield 10000
. on soft cuticle 11100
. on endopodal 11101
. absent 11110
. Genital seta:
on the shield 0
off the shield 1
. Female anal shield:
fused with ventral and
genital shield 0
free 1
. Shape female anal shield:
subtriangular, subcircular
or suboval 0
other shape (kidney, crescent,
bowl shaped) 1
. Seta al2 Gel:
present 0
absent 1
. Seta ad3 Ge I:
present 0
absent 1
. Seta pd3 Ge I:
present 0
absent 1
. Seta av2 Ge lI:
present 0
absent 1
. Seta pl2 Ge I:
present 0
absent 1
. Seta al2 Ge Il:
present 0
absent 1
. Seta ad3 Ge Il:
present 0
absent 1
. Seta pl2 Ge Il:
present 0
absent 1
. Seta al2 Ge III:
present 0
absent 1
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVAa, M E.
3:
S6.
E
S8.
39:
60.
61.
62.
63.
Seta al2 Ge IV:
present
absent
Seta pd3 Ge IV:
present
absent
Seta pvl Ge IV:
present
absent
Seta pl2 Ge IV:
present
absent
Seta al2 Ti I:
present
absent
Seta ad3 Ti I:
present
absent
Seta pd3 Ti I:
present
absent
Seta av2 Ti I:
present
absent
Seta pl2 Ti 1:
present
absent
. Seta al2 Ti II:
present
absent
65
66.
67.
68.
69.
70.
TAE
12:
18"
74.
Seta ad2 Ti II:
present
absent
Seta pl2 Ti Il:
present
absent
Seta al2 Ti III:
present
absent
Seta ad2 Ti II:
present
absent
Seta pl2 Ti HI:
present
absent
Seta al2 Ti IV:
present
absent
Seta ad2 Ti IV:
present
absent
Seta pd3 Ti IV:
present
absent
Sternal shield:
well sclerotized
not sclerotized
Number of setae on anal shield:
2 0 three
more than three
pS
0
1
0
1
1.
76.
1
78.
19:
80.
81.
82.
83.
Length of legs 1:
subequal in length
twice longer than other legs
Femur IV:
without anterior spur
with anterior spur
Fixed digit female chelicera:
without anterior process
with anterior process
Fixed digit male chelicera:
shorter than the
spermadactyl
same length as the
spermadactyl
Sternal setae on Protonymph:
normal
hypertrophied
Palpal-trochanter setae:
all simple
one hyaline and flat seta
Male dorsal shield:
entire
divided
Wide peritreme:
absent
present
Podonotal seta j1:
simple
spatulated
pd.
Gayana Zool. 57 (1), 1993
TABLE II. Data Matrix.
Character Number 12345 67890 12345 67890 12345 67890 12345 67890
12345 67890 12345 67890 12345 67890) 12
Pseudoparasitus 11000 00000 00000 00000 00000 00000 11000 00111
00010 00000 00100 01100 00001 00110 10
Cosmolaelaps 11000 00000 00001 00000 00000 00001 10000 10111
00010 00000 00100 01100 00001 00110 10
Euandrolaelaps 11000 00000 00001 00000 00000 00000 10110 00111
00010 00000 00100 01000 00001 00110 10
Gaeolaelaps 11000 00000 00001 00000 00000 00000 10000 00111
00010 00000 00100 01100 00001 00110 10
Ololaelaps 11000 00000 00000 00000 00000 00000 00000 10000
00000 00000 00100 01100 00001 00110 10
Alloparasitus 11000 00000 00001 00001 00000 00000 10000 00111
00010 00000 00100 01100 00001 00110 10
Stratiolaelaps 11000 00000 01101 00001 00000 00000 11000 00111
00010 00010 00100 01100 00001 00110 10
Coleolaelaps 11000 00000 00001 00000 10100 00100 01000 10111
00010 00000 00100 01100 00001 00100 10
Dyscinetonyssus 11000 10100 10001 01111 01110 00110 01110 00111
00110 01010 01100 11101 11101 10110 11
Hypoaspis 11000 00000 00001 00000 10000 00000 00000 00111
00010 00000 00000 01100 00001 00110 10
Gymnolaelaps 11000 11000 00000 00001 00000 00001 11000 00111
01010 00000 00000 00100 00001 00100 10
Holostaspis 11100 00001 00001 00100 00000 00001 10000 00111
01010 00000 00000 00100 00001 00110 10
Laelaspis 11100 00000 00001 00001 00000 00001 00000 00111
01000 00000 00010 01100 00001 00110 10
Myrmolaelaps 11100 00001 10001 11100 01100 00001 10110 10000
00010 00010 00000 00100 00001 00100 10
Myrmonyssus 11101 00000 10001 10100 11100 10000 01110 00111
OLI MOE PEE OLE LE AA
Neoberlesia 11101 00000 10001 00100 00100 00001 10000 00000
00001 00000 00000 00100 00001 00110 10
Bisternalis 11100 00000 00001 00000 01100 00001 11000 01111
01011 10110 00000 00100 10000 00010 00
Euvarroa 11101 11001 10001 11000 00000 00001 10110 00111
00011 00100 01000 10100 00000 00000 00
Hunteria 11100 11000 00001 00000 00000 00001 11110 00111
00010 00000 01000 00000 00001 00100 10
Laelaspoides 11101 00000 00001 00001 01100 00001 10000 00111
01010 00000 00000 10100 00001 00110 10
Melittiphis 11100 11010 10001 00000 00000 00001 10000 00000
00011 00000 00100 01100 00101 10110 10
30
4
'
Melittiphisoides
Neohypoaspis
Pneumolaelaps
Stevelus
Tropilaelaps
Varroa
Dinogamasus
Blaberolaelaps
Urozercon
Iphiopsis
Jacobsonia
Narceolaelaps
Julolaelaps
Scissuralaelaps
Iphiolaelaps
Scolopendracarus
Ljunghia
Cyclothorax
Gecarcinolaelaps
Haemogamasus
Androcasalis
Androfahrenholzi
Myonyssus
11100
00010
11000
00011
11100
01010
11101
00010
11101
00011
11101
00010
11100
00111
11100
00010
11101
10011
11101
00011
11001
00010
11001
00010
11001
00010
11100
00010
11101
00010
11101
00010
11000
00010
11000
00010
11100
10010
11010
00010
11100
00010
11100
00010
11100
00011
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVAa, M E.
31
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Alphalaelaps 11010 11000 00001 01001 01100 00000 01000 10111
00010 00000 00001 11100 00010 01111 11
Hirstionysus 11010 10100 00001 00100 11100 00110 01000 00111
00010 00000 00000 01100 00000 00110 10
Mesolaelaps 11000 00000 00001 00000 00100 00000 0100 000111
00010 00000 00000 01100 00000 00110 10
Laelaps 11100 00010 00001 00000 00100 00000 00000 00100
Pseudolaelaps 10000 00000 00001 00000 10010 10100 00000 10100
Gromphadorholaelaps 11100 00010 10001 10100 10100 00000 00110 00111
Outgroup 00000 00000 00000 00000 00000 00000 00000 00000
Note: Characters 73 to 83 are not included here due to the fact that each of them is an autopomorphy of a different genus.
| Il 111 IV V VI Vil VIII
I- V LAELAPIDAE
VI - VIII IPHIOPSIDIDAE
FiG. 1. Families Laelapidae and Iphiopsididae. Numbers on figure refer to stems. Apomorphic characters are listed for
each stems.
STEM 1: 1,2, 38, 39, 40, 44, 58, 68, 69, 71; STEM 2: 58; STEM 3: 62; STEM 4: 57; STEM 5: 3; STEM 6: 65; STEM
7:30, 45; STEM 8: 3, 12, 13, 48, 49, 61; STEM 9: 11, 22, 23, 32, 58; STEM 10: 53, 65; STEM 11: 23; STEM 12: 22,
23; STEM 13: 5; STEM 14: 5, 34; STEM 15:7.
32
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVA, M E.
Ololaelaps
Pseudoparasitus
Cosmolaelaps
Gaeolaelaps
Stratiolaelaps
Euandrolaelaps
Alloparasitus
Group |
PSEUDOPARASITINI
FiG. 2. Group I: Pseudoparasitini. Numbers on figure refer to stems. Apomorphic characters are listed for each stems.
STEM 1: 53, 65; STEM 2: 36; STEM 3: 31; STEM 4: 32; STEM 5: 15; STEM 6: —; STEM 7: —; STEM 8: 30, 36;
STEM 9: —; STEM 10: —; STEM 11: 12, 13, 20, 32, 49; STEM 12: 3, 4; STEM 13: 20.
sister group is characterized by having unpaired
accessory setae between the J series (30). Holostaspis
is differentiated by a short, reduced tritosternum
(10), and reduced number of teeth (one or none) on
the movable digit of the female chelicera (18).
Laelaspoides and Laelaspis are closely rela-
ted genera which present one synapomorphic char-
acter podonotal seta z2 absent (20), state which
also evolved independently in some free-living
laelapids. Laelaspis differentiated from its sister
group by two progressive apomorphies: loss of seta
al2 on genu 111 (54) and pvl on genu IV (57). On the
other hand, Laelaspoides developed three
apomorphic characters: loss of podonotal seta só
(22) and r6 (23) on the dorsal shield, and loss of seta
pd3 on genu IV (56), a parallelism with Myrmo-
nNyssus.
The sister group of Pneumolaelaps-Holostaspis
is Hunteria-Myrmonyssus, which includes species
that have three apomorphic characters: opisthonotal
seta SS not on the shield (32), a short peritreme (34)
and seta antero-dorsal three (ad3) on genu Il is
absent (52). The early derived taxonis Myrmonyssus
with 28 apomorphies: characters 5, 11, 16,18, 21,
26, 32, 34, 46-48, 50-56, 59-64, 66, 67, 70 and 72.
Hunteria evolved less than 6-7 rows of deutosternal
denticles (7), opisthonotal seta S5 not on the shield
(32) and seta ad3 on genu Il absent (52). Gymno-
laelaps presents one apomorphic characters-
podonotal seta z2 absent (20).
Hunteria and Gymnolaelaps present two
synapomorphies: less than 6-7 rows of deutosternal
denticles (7) and unpaired accessory setae between
the J series present (30).
Group IV (Fig. 5):
The Bisternalis - Melittiphisoides group of
genera which evolved two synapomorphies:
podonotal setae s6 (22) and r6 (23) absent.
The distribution of character states summa-
rized in Fig. 5 suggests an early division of this
group into four principal lineages. The first lineage
represents Bisternalis, taxon defined by three
autapomorphic characters at this level: sternal seta
st4 on the endopodal shield (42), seta al2 on genu I
¡09
05)
Gayana Zool. 57 (1), 1993
7 7
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Group Il
HYPOASPIDINI
Fic. 3. Group II: Hypoaspidini. Numbers on the figure refer to stems. Apomorphic characters are listed for each stems.
STEM 1: 23; STEM 2: 22, 30, 31; STEM 3: 21; STEM 4: 65; STEM 5: 11, 18, 34; STEM 6: 20, 22, 23, 24, 29: STEM
7: 9; STEM 8: —; STEM 9: 28, 32, 53; STEM 10: 8, 17, 19, 28, 43, 47, 49, 52, 53, 56, 60, 61, 62, 63; STEM 11: 27.
absent (46), seta av2 on genu I absent (49) and seta
pd3 on tibia I absent (61), and a convergent devel-
opment of three apomorphies: opisthonotal seta S5
not on the shield (32), sternal seta st4 placed off the
shield (37) and seta pd3 on genu I absent (48).
A second lineage represents an unnamed taxon
defined by two synapomorphies: hypostomal proc-
ess reduced (11) and the loss of seta ad2 on tibia II
(65). The early derived taxa from this lineage are
Myrmolaelaps and Neoberlesia which can be ten-
tatively defined by one progressive synapomorphy:
a reduced number of teeth (less than two) on mov-
able digit of female chelicera (18). Myrmolaelaps
further became differentiated with four apomor-
phies (10, 16, 34, 37) and one autapomorphic
character: a reduced fixed digit of female chelicera
(17),and legs I twice longer than other legs (75),
while Neoberlesia achieved two apomorphies: seta
hyp 3 of the gnathosoma absent (5), and femur IV
with an anterior spur (76).
The third lineage represents Neohypoaspis
which can be defined by two apomorphies: more
than 6-7 rows of deutosternal denticles(8) and
female peritrematal shield fused to exopodal IV
shield(36) a state also derived independently in
34
Myrmolaelaps. Neohypoaspis presents spatulated
podonotal setae ¡1(83).
A fourth lineage represents two nominate ge-
nera, Melittiphis and Melittiphisoides, with two
synapomorphies: less than 6-7 rows of deutosternal
denticles (7) and seta pvl1 on genu IV absent (57).
Melittiphis, originally placed in the subfamily
Melittiphinae by Evans and Till (1966) presents
four autapomorphic characters: one denticle per
deutosternal row (9), loss of setae pl2 on genu II
(53), p12 on tibia 1 (63) and pl2 on tibia 1 (66); and
Melittiphisoides evolved seven apomorphies (32,
33, 34, 37, 48, 56 and 61).
Group V (Fig. 6):
The genera in this group lack the hypostomal
setae three (hyp3) or one (hyp1) on the subcapitu-
lum (5). The early derived taxa are the Tropilaelaps
-Urozercon group, which are closely related gen-
era, sharing three synapomorphies: areduced hypos-
tomal process (11), a state which also evolved
independently once in the Euvarroa -Dinogamasus
group; reduced corniculi (i.e., reaching to half palp-
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVA, M E.
femur length) (14) and loss of seta ad3 on genu II
(52). Urozercon has five apomorphies: 18, 47, 48
and 62, and four autapomorphic characters: sternal
seta four (st4) absent (42), loss of setae pd3 (61) and
p12 (63) on tibia I, and five setae on the anal shield
(74).
Its sister group Stevelus, Euvarroa, Varroa
and Dinogamasus is defined by a regressive syna-
pomorphy: short peritreme (34). The first taxon to
differentiate in this lineage is Stevelus, with charac-
ters 10, 18, 32, 49, 52 and 57 as apomorphies and
five autapomorphies: seta z4 blunt-like (19), loss of
podonotal seta z2 (20), loss of opisthonotal seta J4
(26), sternal seta one (st1) placed off the shield (37)
and loss of seta ad3 on genu 1 (47).
The lineage which originated the remaining
genera on group V present one synapomorphic
character, which is an autapomorphy for the group:
palp-claw with basal tine reduced (16); and apo-
morphic character (11), a parallelism with the
Tropilaelaps-Urozercon group. Dinogamasus has
evolved one apomorphy: sternal seta four (st4)
placed on soft cuticle (43), a state which also has
evolved independently in some of the free-living
forms. From this lineage emerged the Euvarroa-
Varroa group with two autapomorphies: tritos-
ternum short and reduced (10) and fixed digit of
female chelicera absent (17). Varroa and Euvarroa
have been originally included in a separate family -
Varroidae - by Delfinado and Baker (1974) - on the
basis of the complete lack of the fixed digit, and the
number and arrangement of the gnathosomal setae.
However, these regressive apomorphies have
evolved independently in several other genera in
the family Laelapidae. These authors missed the
fact that Tropilaelaps and Stevelus lack seta hyp3,
Dinogamasus and Urozercon lack setaehypl on the
gnathosoma, and that Myrmolaelaps also presents
a very reduced (sometimes regarded as a total
absence) fixed digit on the female chelicera.
Varroa is differentiated from its sister genus,
Euvarroa, by regressive autapomorphies: loss of
setae av2 on genu 1 (49), pvl on genu IV (57) and
av2 on tibia 1 (62). Euvarroa presents two autapo-
morphies: loss of setae pd3 on genu I (48) and ad3
on genu II (52).
Group VI (Fig. 7):
This lineage represents one genus, Scissura-
laelaps, which is differentiated by two apomor-
phies: smooth tectum (3); corniculi longer than palp
femur (12-13), a parallelism with Stratiolaelaps,
and tworegressive characters: loss of setae pd3 (48)
and av2 (49) on genul. Thisis the sister group of the
remaining genera associated with Diplopoda and
Chilopoda.
Group VII (Fig. 8):
This lineage represents a group of genera
formed by Julolaelaps, Iphiolaelaps, Iphiopsis,
Jacobsonia, Narceolaelaps and Scolopendraca-
rus. Itis defined by one regressive synapomorphy:
hypostomal seta three (hyp3) absent (5).
Julolaelaps is the first taxon to differentiate
with only one apomorphy: loss of the opisthonotal
seta Z3 (29). Its sister lineage in turn is defined by
characters 49, 50 60 and 61 as apomorphies, and by
five synapomorphies, which are autapomorphic
within the group: loss of setae al2 (46) and ad3 (47)
on genu I, loss of setae ad3 on genu II (52), pd3 on
genu IV (56) and pd3 on tibia IV (72). Scolo-
pendracarus has separated from its sister group of
genera by nine apomorphic characters (9, 10, 24,
25, 26, 28, 53, 54 and 57), and by one autapomor-
phic character: sternal shield not sclerotized (73).
The group Iphiolaelaps-Narceolaelaps has
evolved one autapomorphy: loss of seta al2 on tibia
1(59) and three regressive apomorphies: loss of
setae pd3 on genu I (48), pl2 on tibia 1 (63) and pl2
on tibia 1 (66).
Narceolaelaps is the first taxon to emerge
from this lineage by evolving one autapomorphic
character: loss of the opisthonotal seta Z1(27) and
two apomorphies: one to three denticles per
deutosternal row (9), a state which also evolved
independently in Scolopendracarus, and loss of
seta ad2 on tibia II (65), a parallelism with the
Iphiopsis - Jacobsonia group. Males of Narceo-
laelaps present a divided dorsal shield (81).
The Iphiolaelaps-Jacobsonia group has
evolved seven synapomorphic characters (51, 53,
54, 55, 64, 67 and 70); from which four are
apomorphies within the group: loss of setae al2 on
genu II (51), al2 on genu IV (55), al2 on tibia 11 (64)
and al2 on tibia IM (67). Iphiolaelaps is an early
derived taxon with two apomorphic characters: one
tooth on the movable digit of the female chelicera
(18), a state which also has evolved independently
in Ljunghia and Cyclothorax, and lack of a peri-
treme (35), which is a parallelism with Jacobsonia.
35
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Pneumolaelaps
Laelaspoides
Laelaspis
Holostaspis
Myrmonyssus
Gyrmolaelaps
Hunteria
Group lll
4 LAELASPIDINI
Fic. 4. Group III: Laelaspidini new tribe. Numbers on figure referto stems. Apomorphic characters are listed foreach stems.
STEM 1: 65; STEM 2: 42; STEM 3: 32; STEM 4: 37; STEM 5: 30; STEM 6: 20; STEM 7: 10, 18; STEM 8: 5, 11, 16,
18, 21, 22, 23, 26, 34, 43, 46, 47, 48, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 56, 59, 60, 61, 62,63, 64, 66, 67, 70, 72; STEM 9: 6, 7, 30;
STEM 10:35, 22,23, 356; SIEM 11:54, 57; STEM 12: 20; STEM 13: 33, 34, 52.
Jacobsonia and Iphiopsis present five synapo-
morphies: corniculi longer than palp-femur (13),
opisthonotal seta 73 absent (29), loss of seta pv1 on
genu IV (57) and ad2 on tibia I1 (65). Jacobsontia is
differentiated by three apomorphic characters: loss
of podonotal seta z3 (21) and opisthonotal seta J2
(24), lack of a peritreme (35), sternal seta one (stl)
placed off the shield (37), and one autapomorphic
character: fixed digit of females chelicerae with a
process directed anteriorly (77).
Group VII (Fig. 9):
Lineage that represents taxon which includes
the genera Ljunghia, Gecarcinolaelaps and
Cyclothorax. Itis defined by only one apomorphy:
less than 6-7 rows of deutosternal denticles (6-7). It
seems that Ljunghia is not a well defined taxon
(Domrow, 1975) because all the species included
are very different from each other. LEjunghia, in the
present sense, could be defined by characters 18,
21, 25 and 28, which represent parallelisms with
other genera of Laelapidae.
36
Its sister group, Gecarcinolaelaps -Cyclo-
thorax, evolved four progressive apomorphies: loss
of seta pd3 on genu 1 (48), pv1 on genu IV (57), ad3
on tibia I (60) and seta pd3 on tibia I (61). Cyclo-
thoraxis differentiated by ten apomorphies (12, 14,
18,25,26,37,49,50,63,66), and Gecarcinolaelaps
by a short and reduced tritosternum (10), unpaired
accessory setae between the J series present (30),
sternal seta st4 absent (41), loss of setae ad3 on
genu IT (52) and al2 on tibia IV (70); and by one
autapomorphy: sternal setae of the protonymph
hypertrophied (79).
Relationships among groups I-VIII (Fig. 1):
While each of the groups (1 - VIII) are reason-
ably well defined on the basis of synapomorphies
and probably monophy]letic, the family Laelapidae
appears to be weakly characterized.
The Cladogram on Fig. 1 is supported by
seven synapomorphies, shared by almost all the
members included in this group of genera, and
considered results ofregressive evolution: a) loss of
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVa, M E.
Neoberlesia
Neohypoaspis
Bistemnalis
Myrmolaelaps
Melittiphis
Melittiphisoides
11
Group IV
MELITTIPHIDINI
FiG. 5. Group IV: Melittiphidini. Numbers on figure refer to stems. Apomorphic characters are listed for each stems.
STEM 1: 22, 23; STEM 2: 32, 37, 42, 46, 48, 49, 61; STEM 3: 11, 65; STEM 4: 18; STEM 5: —; STEM 6: 8, 36;
STEM 7: 7, 57; STEM 8: 16, 17, 33, 34, 36, 49; STEM 9: 5; STEM 10: 9, 53, 63, 66; STEM 11: 32, 33, 34, 37, 48, 56, 61.
seta postero-lateral two (pl2) on genu IV, with the
exception of Hunteria, Tropilaelaps, Dinogamasus,
Gromphadorholaelaps, Narceolaelaps, Scissura-
laelaps and Gecarcinolaelaps; b) loss of seta ad2 on
tibia III, except in Bisternalis, Euvarroa,
Blaberolaelaps, Narceolaelaps; c) loss of seta pl2
on tibia III, exceptin Dinogamasus, Narceolaelaps,
Coleolaelaps, Myrmolaelaps, Euvarroa and
Hunteria;, d) loss of seta ad2 on tibia IV, with the
exception of Tropilaelaps, Gromphadorholaelaps,
Iphiolaelaps, Bisternalis and Euvarroa; e) tectum
not trispinate (denticulate or smooth); f) sternal seta
four (st4) placed off the sternal shield, with the
exception of Ololaelaps, Myrmolaelaps, Melitti-
phisoides, and Neohypoaspis, and g) female anal
shield free and triangular except on Ololaelaps and
Neoberlesia.
Grandjean (1946) gave several examples on
priorities in setal regression and it seems clear that
losses usually occur in identical sequences even in
different lineages of the same major group. When
dealing with presence or absence of body or leg
setae as parallelism or convergence, itis common to
find high homoplasy. It is my contention that the
cladogram on Fig. 1 is the least easily rejected
despite the relatively large amount of homoplasy,
as shown by the relatively great tree length and the
low consistency index.
The results of the analyses indicate that the
Hypoaspidinae (Groups I to IT) is the sister group of
the other Laelapidae (Groups III - V).
Groups I and Il are supported by one
synapomorphic character, which is a regressive
autapomorphy: loss of seta pvl1 on genu IV (57).
Groups 1 — II share only one synapomorphy with
groups MI -— V, which is also a regressive
autapomorphy, the loss of seta pl2 on genu IV (38).
Groups MI — V present one synapomorphic
character: smooth tectum (3), with Gymnolaelaps
and Neohypoaspis as exceptions. Gymnolaelaps
has been defined by Evans and Till (1966) as a
group of species with a denticulate tectum, and
Neohypoaspis also presents a denticulate tectum.
Group II is defined by a regressive apomorphy:
loss of seta ad2 on tibia IT, state which also evolved
independently on group I (freeliving laelapids).
Groups IV and V share two synapomorphies:
unpaired accessory setae between J series present
(30), with the exception of Stevelus and Myrmo-
nyssus; and female anal shield kidney, crescent or
37
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Tropilaelaps
=* Urozercon
Stevelus
Euvarroa
Dinogamasus
Group V
VARROINI
Fic. 6. Group V: Varroini. Numbers on figure refer to stems. Apomorphic characters are listed for each stems.
STEM 1: 5; STEM 2: 11, 14, 52; STEM 3: 34; STEM 4: 10, 18, 19, 20, 26, 32, 37, 47, 49, 57; STEM 5: 16, 11; STEM
6: 50; STEM 7: 18, 42, 47, 48, 49, 50, 61, 62, 63; STEM 8: 48, 52; STEM 9: 9, 49, 57, 62; STEM 10: 43; STEM 11:
10, 17.
bowl shaped (45): exceptions are Myrmolaelaps,
Melittiphisoides, Stevelus and Varroa. Group IV is
defined by two synapomorphies: podonotal setae só
(22) and r6 (23) not on the dorsal shield, absent or
inserted on the lateral soft cuticle. Group V is
characterized by lacking seta hyp 3 on the
subcapitulum (5).
On the other hand groups VI to VIII, which
represent the family Iphiopsididae, are character-
ized by aregressive autapomorphy: loss of seta av2
on tibia I (62) with the exception of Julolaelaps,
Gecarcinolaelaps, and Iphiopsis. Group VI repre-
sents only one genus, Scissuralaelaps, defined by
four synapomorphies: 3, 12-13, 48-49 and 61.
Groups VII and VIII share two synapomor-
phies: hypostomal process reduced (11), additional
setae (px) between J and Z series present (32); and
three apomorphies: setae s6 (22) and r6 (23) not on
the shield, and loss of seta pl2 on genu IV (358), a
state which also has evolved independently in the
Hypoaspidinae.
Group VIT is defined by the loss of setae hyp1
or hyp 3 on the gnathosoma (5), which have also
evolved independently in group V of the
Hypoaspidinae, and a short or absent peritreme
38
(34). Finally, Group VIII is characterized by a
deutosternum with less than 6-7 rows of denticles.
When some taxa associate of mammals (Lae-
laps, Haemogamasus, Myonyssus, Alphalaelaps,
Echinonyssus, Mesolaelaps and Androlaelaps
fahrenholzi) were included in the analyses, the tree
length went up and the consistency index decreased,
indicating a higher number of homoplasies. None
of the characters used in this study can be used to
define one group of taxa associated with mammals
even though they always come together in the tree.
This group of laelapids should be recognized as
different taxonomic ranks. They have been tempo-
rarily included in different subfamilies (.e., Haemo-
gamasinae, Myonyssinae, Alphalaelapinae,
Hirstionyssinae, Laelapinae and Mesolaelapinae)
following Evans and Till, 1966, and Radovsky,
1985. The species Androlaelaps fahrenholzi should
be placed in a separate genus (Haemolaelaps),
closely related with those laelapines associated
with vertebrates and leaving the genus Androlaelaps
for species which are predators or occasionally
associated with nests of vertebrates.
Evans and Till (1966) studying the free-living,
paraphagic and ectoparasitic British “Derma-
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CAsANUEva, M E.
vi vil
a
Bay
9 7 a Ry
3 5 a a
s Y E $e 1%
173 L1>] 7 Q Q
CI 2
Faj 3 = 2 8
n 3 2 2 =
Narceolaelaps
VIII
Scolopendracarus
Ljunghia
Gecarcinolaelaps
Cyclothorax
Groups VI - VIII
IPHIOPSIDIDAE
FiG. 7. Groups VI, VII and VIII: Family Iphiopsididae. Group VI: Scissuralaelapinae, new subfamily. Numbers on figure
refer to stems. Apomorphic characters are listed for each stems.
STEM 1: 62; STEM 2: 3, 61; STEM 3: 11, 22, 23, 32; STEM 4: 5; STEM $5: 6, 7.
nyssidae” recognized eight subfamilies: Derma-
nyssinae, Haemogamasinae, Pseudolaelapinae
(Pseudolaelaps), Myonyssinae (Myonyssus),
Melittiphidinae (Melittiphis), Laelapinae, Hirstiony-
ssinae and Macronyssinae. They included within
Laelapinae all the free-living laelapids and the
species belonging to the following genera: Laelaps,
Androlaelaps, Pneumolaelaps, Gymnolaelaps,
Holostaspis and Laelaspis. They indicated that
Pseudolaelaps and Melittiphis show greater affini-
ties with Laelapinae than with any other subfamily.
In this study, Pseudolaelaps always showed greater
affinities with the outgroup than with any Laela-
pidae. It shares more symplesiomorphies than
synapomorphic characters with Laelapidae and it
presents a trispinate tectum, and hypotrichy of the
idiosoma and appendages. Therefore, it is sug-
gested that Pseudolaelaps should be removed from
Laelapidae. Further studies are needed to determine
1ts correct family placement. Melittiphis, as well as
other laelapid mites associates of Hymenoptera and
Isoptera, has been included in the subfamily
Melittiphidinae
Karg (1979) attempted to give a phylogenetic
key for the subgenera Hypoaspis, Cosmolaelaps,
Alloparasitus, Gaeolaelaps, Pneumolaelaps,
Holostaspis and Laelaspis, including as the most
relevant characters: a) tectum with toothed margin
or smooth = 0, 1; b) deutosternal rows polydont or
oligodont = 0, 1; c) opisthonotal seta Z4 not elon-
gated or elongated = 0, 1; d) female genital shield
normal or greatly expanded= 0, 1; and e) genital
shield with one pair or more than one pair of seta=
O, 1. An analysis using these characters was done
and the results showed that the characters used by
Karg vary so much within even each genus that
they cannot be used as binary statecharacters.
Some of Karg's characters were used in this study,
but they were polarized following the additive
method.
Gayana Zool. 57 (1), 1993
TI. CLASSIFICATION
On the basis of the proposed phylogeny the following classification of the family Laelapidae is
suggested.
Family Laelapidae Berlese, 1892
40
A. Subfamily Hypoaspidinae Vitzthum, 1940
a) Tribe Pseudoparasitini Vitzthum, 1940
Ololaelaps Berlese, 1903; type-species: Hypoaspis venetus Berlese, 1903
Pseudoparasitus Oudemans, 1902; type-species: Laelaps meridionalis Canestrini, 1882
Gaeolaelaps Tragardh, 1952; type-species: Laelaps aculeifer Canestrini, 1884
Alloparasitus Berlese, 1920; type-species; Laelaps (Hypoaspis) oblongus Halbert, 1915
Cosmolaelaps Berlese, 1903; type-species: Laelaps claviger Berlese, 1883
Euandrolaelaps Bregetova, 1977; type-species: Laelaps (Androlaelaps) sardous Berlese, 1911
Stratiolaelaps Berlese, 1882; type-species: Laelaps (Iphis) miles Berlese, 1892
b) Tribe Hypoaspidini Vitzthum, 1940
Androlaelaps Berlese, 1903; A. casalis group
Hypoaspis Canestrini, 1885; type-species: Gamarus krameri G. 8 R. Canestrini, 1881
Coleolaelaps Berlese, 1903; type-species: Laelaps (Iphis) agrestis Berlese, 1887
Dyscinetonyssus Moss 4 Funk, 1965; type-species: Dyscinetonyssus hystricosus Moss 4 Funk,
1965
Blaberolaelaps Costa, 1980; type-species: Blaberolaelaps matthiesensis Costa, 1980
Gromphadorholaelaps Till, 1969; type-species: Gromphadorholaelaps schaefferi Till, 1969
B. Subfamily Melittiphidinae Evans and Till, 1966
c) Tribe Laelaspidini, new tribe
Gymnolaelaps Berlese, 1916; type-species: Laelaps myrmecophilus Berlese, 1892
Holostaspis Kolenati, 1858; type-species: Holostaspis isotricha Kolenati, 1858
Laelaspis Berlese, 1903; type-species: Iphis astronomicus Koch, 1889
Myrmonyssus Berlese, 1903; type-species: Myrmonyssus diplogenius Berlese, 1903
Pneumolaelaps Berlese, 1920; type-species: Iphis bombicolens Canestrini, 1885
Hunteria Delfinado-Baker, Baker 8 Flechtmann, 1984; type-species: Hunteria brasiliensis
Delfinado-Baker, Baker 8 Flechtmann, 1984
Laelaspoides Eickwort, 1966; type-species: Laelaspoides ordwayae Eickwort, 1966
d) Tribe Melittiphidini Evans and Till, 1966
Bisternalis Hunter, 1963; type-species: Bisternalis rettenmeyeri Hunter, 1963
Myrmolaelaps Tragardh, 1906; type-species: Myrmolaelaps equitans Tragardh, 1906
Neoberlesia Berlese, 1892; type-species: Neoberlesia equitans Berlese, 1892
Neohypoaspis Delfinado, Baker £ Roubik, 1983; type-species: Neohypoaspis ampliseta Delfinado,
Baker 8 Roubik, 1983
Melittiphis Berlese, 1918; type-species: Laelaps (Iphis) alvearius Berlese, 1896
Melittiphisoides Delfinado-Baker, Baker € Flechtmamn, 1984; type-species; Melittiphisoides
apiarium Delfinado-Baker, Baker 8 Flechtmanmn, 1984
e) Tribe Varroini Delfinado and Baker, 1974
Tropilaelaps Delfinado, 1961; type-species: Tropilaelaps clareae Delfinado, 1961
Urozercon Berlese, 1901; type-species: Urozercon paradoxus Berlese, 1901
Stevelus Hunter, 1963; type-species: Stevelus amiculus Hunter, 1963
Euvarroa Delfinado 8: Baker, 1974; type-species; Euvarroa sinhai Delfinado d: Baker, 1974
Varroa Oudemans, 1904; type-species: Varroa jacobsoni Oudemans, 1904
Dinogamasus Kramer, 1898; type-species: Dinogamasus crassipes Kramer, 1898
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVA, M E.
C. Subfamily Haemogamasinae Oudemans, 1926
Eulaelaps, Brevisterna, Ischyropoda, Acanthochela, Haemogamasus
D. Subfamily Alphalaelapinae Tipton, 1960
Alphalaelaps
E. Subfamily Laelapinae Berlese, 1892
Aetholaelaps, Cavilaelaps, Chrysochlorolaelaps, Domrownyssus, Gigantolaelaps,
Gnatholaelaps, Hymenolaelaps, Hyperlaelaps, Laelaps, Liponysella, Nakhoda,
Longolaelaps, Mysolaelaps, Neolaelaps, Neoparalaelaps, Notolaelaps, Ondatralaelaps,
Oryctolaelaps, Permelaelaps, Radfordilaelaps, Rhyzolaelaps, Sinolaelaps, Steptolaelaps,
Tricholaelaps, Tylolaelaps, Tur
F. Subfamily Myonyssinae Bregetova, 1956
Myonyssus
G. Subfamily Hirstionyssinae Evans and Till, 1960
Echinonyssus, Ancoranyssus, Patrinyssus, Thadeua, Trichosurolaelaps
H. Subfamily Mesolaelapinae Tenorio and Radovsky, 1974
Mesolaelaps, Rhodacantha
Note: Subfamilies C to H were not analyzed in this study. The list of genera in these subfamilies was taken from
Radovsky, 1985.
Family Iphiopsididae Kramer, 1886
A. Subfamily Scissuralaelapinae new subfamily
Scissuralaelaps Womersley, 1945; type-species: Scissuralaelaps novaguinea Womersley, 1945
B. Subfamily Iphiopsidinae Kramer, 1886
a) Tribe Iphiopsidini Kramer, 1886
Julolaelaps Berlese, 1916; type-species: Julolaelaps dispar Berlese, 1916
Iphiolaelaps Womersley, 1956; type-species: Iphiolaelaps myriapoda Womersley, 1956
Iphiopsis Berlese, 1882; type-species: Iphis mirabilis Berlese, 1882
Jacobsonia Berlese, 1910; type-species: Iphiopsis (Greeniella) submollis Berlese, 1910
Narceolaelaps Kethley, 1978; type-species: Narceolaelaps annularis Kethley, 1978
Scolopendracarus Evans,1955; type-species: Scolopendracarus brevipilis Evans, 1955
b) Tribe Gecarcinolaelapini, new tribe
Ljunghia Oudemans, 1932; type-species: Ljunghia selenocosmiae Oudemans, 1932
Cyclothorax von Frauenfeld, 1868 type-species: Cyclothorax carcinicola von Frauenfeld, 1868
Gecarcinolaelaps n. gen. Type-species: Gecarcinolaelaps cancer (Pearse, 1929) n. comb.
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Julolaelaps
Iphiolaelaps
Iphiopsis
Jacobsonia
Narceolaelaps
Scolopendracarus
Group VII
IPHIOPSIDINI
Fic. 8. Group VII: Iphiopsini. Numbers on figure refer to stems. Apomorphic characters are listed for each stems.
STEM 1: 5; STEM 2: 29; STEM 3: 46, 47, 49, 50, 52, 56, 60, 61, 72; STEM 4: 48, 59, 63, 66; STEM 5: 9, 10, 24, 25,
26, 28, 53, 54, 57; STEM 6: 51, 53, 54, 55, 64, 67, 70; STEM 7: 9, 27, 65; STEM 8: 18, 35; STEM 9: 13, 29, 57, 65;
STEM 10: —; STEM 11: 21, 24, 35, 37.
The free-living laelapid mites, Group l, are
ranked at the tribe level. These genera are
plesiomorphic in many character states relative to
the other laelapid-type mites. For example, a
denticulate tectum, four pairs of subcapitular setae,
normal and bifid tritosternum, normal leg chaeto-
tacic pattern, etc., characters which are also present
in the Ologamasidae and Leptolaelapidae, and may
well represent the plesiomorphic states for the
laelapid mites.
The name Hypoaspidinae Vitzthum has prio-
rity over other available family group names for the
subfamily proposed here to include groups I
(Pseudoparasitini) and II (Hypoaspidini). These
two groups constitute a well-defined monophyletic
lineage representing the sister group of the other
laelapid mites.
Since the genera of groups III to V are mem-
bers of a simple well-defined monophyletic group,
they are considered as one subfamily, Melitti-
phidinae. The name Melittiphidinae has priority
over the family name Varroidae for the subfamily
proposed here.
42
Each group (MI, IV and V) within the sub-
family Melittiphidinae are assigned tribal rank:
group III represents the tribe Laelaspidini, new
tribe, to include genera associated with Formicidae
and Apidae; group IV is tribe Melittiphidini which
includes six genera associated with Hymenoptera;
and group V represents tribe Varroini which are
associates Of honey-bees, carpenter bees, bumble-
bees and Isoptera.
The species in the subfamilies Haemoga-
masinae, Alphalaelapinae, Laelapinae, Myo-
nyssinae, Hirstionyssinae and Mesolaelapinae, all
associates of mammals, were not analyzed in detail
here. However, when some of these genera were
included in the analyses they always diverged from
the Hypoaspidinae. Therefore, their subfamily rank
is retained until more analyses are done. The mam-
mal-associated laelapid mites and the Hypoaspidinae
are characterized by one synapomorphic character:
loss of seta pvl on genu IV, which is a regressive
apomorphy.
The groups VI, VIT and VIII represent a new
family group: Iphiopsididae. Previous allocation of
|
Phylogenetic studies of the free-living and arthropod: CASANUEVA, M E.
Ljunghia
Gecarcinolaelaps
Cyclothorax
Group VIII
GECARCINOLAELAPINI
FiG. 9. Group VIIT: Gecarcinolaelapini, new tribe. Numbers on figure refer to stems. Apomorphic characters are listed
for each stems.
STEM 1: 6,7; STEM 2: 18, 21, 25, 28; STEM 3: 48, 57, 60, 61; STEM 4: 10, 30, 41, 52, 70; STEM 5: 12, 14, 18, 25,
26, 37, 49, 50, 63, 66.
the genera of these groups was in the subfamily
Iphiopsidinae within Laelapidae (Evans, 1955).
The iphiopsid mites represent a well-defined and
- monophyletic group that includes paraphages of
Chilopoda, Diplopoda, Araneae and Crustacea.
According to the phylogenetic analyses the
family Iphiopsididae Kramer present two sub-
families: Iphiopsidinae, divided into two tribes:
Iphiopsidini Kramer, and Gecarcinolaelapini new
tribe; and Scissuralaelapinae new subfamily.
Scissuralaelapinae (group VI) represents the
sister group of the other two groups of iphiopsid
mites. Iphiopsidini is a well-defined and mono-
phyletic group which includes paraphages of
Chilopoda and Diplopoda. Considering the setal
losses some members of the family Iphiopsididae,
Jacobsonia and Iphiopsis, are among the most
regressive mesostigmatid mites known and this is
the result of the retention of larval character states
(paedomorphosis).
The appropriate taxonomic status of the gene-
ra (especially Ljunghia) temporarily included in the
tribe Gecarcinolaelapini, which are associates of
Crustacea and Araneae, will become apparent when
new data are analyzed.
CONCLUSIONS
The phylogeny proposed for the free-living
and arthropod-associated laelapid mites based on
parsimony methods represents a substantial im-
provement in understanding the evolutionary his-
tory of the group, and gives a basis to understand the
most derived groups within the cohort Derma-
nyssina.
Many characters of laelapid mites have yet to
be analyzed phylogenetically due to the incom-
pleteness of data and, therefore, the proposed
phylogeny must be regarded as preliminary. When
data on the immature stages and males, as well as
life-history and habitat diversification, become avail-
able a more strongly based phylogeny of the family
Laelapidae can be achieved.
Concepts of the free-living and arthropod-
associated Laelapidae were reviewed in an attempt
to determine the internal relationships of the mem-
bers of the family. Using phylogenetic methods,
PAUP and MacClade programs, a comparative
study of eighty-three characters in forty-three ge-
neric taxa resulted in the construction of nine con-
43
Gayana Zool. 57 (1), 1993
sensus cladograms illustrating familial and
subfamilial relationships. The Leptolaelapidae Karg,
1978 was used as the sister group and Ologama-
sidae Ryke, 1962 as the outgroup to the Laelapidae.
In the revision of the taxa included in this
study, it is intended that the taxa reflect natural
hierarchical groups and to be defined on the basis of
synapomorphies where possible. Tree length and
consistency index were sometimes sacrificed to
obtain the most definable groups of laelapid mites.
The Laelapidae was redefined to include eight
subfamilies: Hypoaspidinae Vitzthum, 1940;
Melittiphinae Evans and Till, 1966; Haemo-
gamasinae Oudemans, 1926; Alphalaelapinae
Tipton, 1960; Laelapinae Berlese, 1892; Myo-
nyssinae Bregetova, 1956; Hirstionyssinae Evans
and Till, 1960; and Mesolaelapinae Tenorio and
Radovsky, 1974. The new arrangement of the free-
living and arthropod-associated genera is the fol-
lowing: Family Laelapidae, with two subfamilies:
a. Subfamily Hypoaspidinae, which includes the
free-living, predatory and phoretic mites on
Coleoptera and Blattaria, with: Tribe Pseudo-
parasitini (Alloparasitus, Cosmolaelaps, Euandro-
laelaps, Gaeolaelaps, Ololaelaps, Pseudoparasitus,
Stratiolaelaps); Tribe Hypoaspidini (Androlaelaps
casalis group, Blaberolaelaps, Coleolaelaps,
Dyscinetonyssus, Gromphadorholaelaps, Hypo-
aspis), b. Subfamily Melittiphidinae, which in-
cludes laelapid mite associates of Hymenoptera
(Apidae and Formicidae) and Isoptera, with: Tribe
Melittiphidini (Bisternalis, Myrmolaelaps,
Neoberlesia, Neohypoaspis, Melittiphis, Melitti-
phisoides); Tribe Varroini (Dinogamasus,
Euvarroa, Stevelus, Tropilaelaps, Urozercon,
Varroa).
The family Iphiopsididae, which includes
dermanyssoid mite associates of Chilopoda,
Diplopoda, Araneae and Crustacea is divided into
two subfamilies: a. Subfamily Scissuralaelapinae,
new subfamily (Scissuralaelaps); b. Subfamily
Iphiopsidinae with: Tribe Iphiopsidini (Iphiolaelaps,
Iphiopsis, Jacobsonia, Julolaelaps, Narceolaelaps,
Scolopendracarus); and Tribe Gecarcinolaelapini,
newtribe (Cyclothorax, Gecarcinolaelaps, Ljunghia).
The genus Urozercon is included for the first
time in the family Laelapidae; and the new genus
Gecarcinolaelaps is established in Iphiopsididae.
The prior ranking of Euvarroa and Varroa as the
family Varroidae Delfinado and Baker, 1974 is re-
futed.
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ISSN 0016-531X
DOS MODELOS DE METABOLISMO ENERGETICO DE PECES
DE AGUA DULCE DE ARGENTINA
TWO ENERGETIC METABOLISM MODELS OF FRESHWATER
FISHES OF ARGENTINA
Lauce R. Freyre y Lucila C. Protogino*
RESUMEN
Para expresar el consumo de oxígeno en relación con
el peso, los valores del mismo a diferentes temperaturas
fueron recalculados para 209, describiéndose mediante
las regresiones predictiva y funcional. Se comparó el
modelo empírico tradicional (consumo de oxígeno en
función del peso), con un modelo deducido a partir de
datos morfométricos, esbozándose la existencia de dos
grupos ecológicos, integrado el primero por:
Bryconamericus iheringi(Boulenger, 1887), Apareiodon
affinis (Steindachner, 1879), Astyanax eigenmanniorum
(Cope, 1894), Oligosarcus jenynsi (Ginther,1864),
Basilichthys b. bonariensis (Cuvier y Valenciennes, 1835),
y el segundo por: Pimelodus maculatus (Lacépede, 1803),
Prochilodus platensis Holmberg, 1889 y Hoplias m.
malabaricus (Bloch, 1794). El modelo propuesto a partir
de las relaciones morfométricas permitirá pronosticar la
tasa de flujo metabólico para otras especies.
PALABRAS CLAVES: Metabolismo energético, peces.
INTRODUCCION
El metabolismo enégetico de peces de agua
dulce, constituye uno de los flujos de energía que
contribuiría a elaborar modelos dinámicos y permi-
tiría utilizar el conocimiento acumulado hasta el
presente, para estimar el balance energético de las
poblaciones de peces. En tal sentido, esta contribu-
“Instituto de Limnología “Dr. Raúl A.Ringuelet”,C.C.712
(1900) La Plata, Buenos Aires, Argentina.
Contribución Científica N*496 del Instituto de Limnología
“Dr. Raúl A. Ringuelet” (UNLP-CONICET).
ABSTRACT
To estimate oxygen consumption as a function of
weight, consumption values at different temperatures are
recalculated for a constant temperature of 20C and
described by of predictive and functional regressions. A
comparison is made between the conventional empirical
model (consumption of oxygen in relation to weight) and
a model that uses morphometric data, suggesting the
existence of two ecological groups, the first one
comprising: Bryconamericus iheringi(Boulenger, 1887),
Apareiodon affinis (Steindachner, 1879), Astyanax
eigenmanniorum (Cope, 1894), Oligosarcus jenynsi
(Giinther, 1864), Basilichthys b. bonariensis (Cuvier y
Valenciennes, 1835), and the second one consisting of
Pimelodus maculatus (Lacépede, 1803), Prochilodus
platensis Holmberg, 1889 and Hoplias m. malabaricus
(Bloch, 1794). The model proposed, based on
morphometric relationships, is potentially useful for
predicting the metabolic flow rate of other species.
KeEYwokrDs: Energetic metabolism, fish.
ción pretende analizar la escasa información local
con la que se cuenta.
El método más utilizado, para la medición del
metabolismo y el único desarrollado en nuestro
medio, es el del intercambio gaseoso. Una varie-
dad de este método, que aunque permite lograr
buena precisión, exige la eliminación de dióxido de
carbono, colocando al ejemplar en condiciones
diferentes a su medio natural, es el de las técnicas
manométricas (Malex, J. 1965). Por otro lado, el
método más confiable para detectar posibles erro-
res de determinación químicos o galvánicos, es la
tasa de agotamiento de la concentración de oxígeno
en medios cerrados. Mientras que las mediciones de
47
Gayana Zool. 57 (1), 1993
diferencia de concentración de oxígeno, entre los
circuitos de entrada y salida en cámaras abiertas
exige el uso de equipos complejos.
Los métodos de agotamiento de oxígeno utili-
zan el período denominado metabolismo de rutina,
siendo las variables más estrechamente relaciona-
das con la intensidad del metabolismo, en estas
condiciones, el tamaño del ejemplar y la tempera-
tura del medio. Desafortunadamente, se hallan es-
casas referencias en la literatura respecto de otras
variables como: concentración de gases (Brown,
M.E. 1957; Basu, S. P.1959; Beasmish, F.W.H.
1964) y disponibilidad de alimento (Brown, 1957).
La estrategia más evidente para su modelado
es el cálculo de regresiones de tres variables, ensa-
yando diversas transformaciones en cada una de
ellas, y el análisis de la bondad de ajuste de las
funciones resultantes. Otra posible solución consis-
te en aceptar de antemano un modelo que rela-
cione el metabolismo con la temperatura (Wimberg,
G.G. 1960), reduciendo el modelo a un sistema de
dos variables.
Odum, H.T. (1983) propone una metodología
para relacionar las tres variables y una interpreta-
ción, con cuyo apoyo quizá pueda encontrarse el
modelo deseado.
ANTECEDENTES
Los primeros trabajos sobre respirometría en
nuestro país corresponden a Freyre, L.R., C.M.
Romero y O.H. Padín (1980) para Bryconamericus
iheringi y Parma de Croux, M. y E. Lorenzatti
(1981a) en Apareiodon affinis. Las investigacio-
nes continúan, contándose con información res-
pecto a las siguientes especies: Basilichthys b.
bonariensis, Freyre, L.R.; O.H. Padín y M.A.
Denegri (1981); Pimelodus maculatus, Parma de
Croux y Lorenzatti (1981b); Astyanax eigenma-
nniorum, Freyre etal., (1982); Prochilodus platensis,
Parma de Croux, M.J. (1983a); Hoplias m.
malabaricus Parma de Croux (1983b) y Oligosarcus
jenynsi, Freyre, L. R., O.H. Padín y L. C. Protogino
(1984).
Los dos equipos de trabajo utilizan la técnica
de agotamiento de oxígeno en cámara cerrada con
determinaciones mediante electrodos galvánicos.
Sin embargo, existen diferencias en los equipos de
experimentación, ya que Freyre y colaboradores
utilizan diferentes cámaras para alojar al pez, inde-
48
pendientemente de las que contienen a los equipos
de medición. Esto permite, mediante el estableci-
miento de un circuito cerrado, que se produzca la
suficiente renovación sobre la cara sensible del
electrodo con un flujo muy pequeño para el pez. En
el equipo empleado por Parma de Croux y colabo-
rador, no se utilizan cámaras distintas, con lo que la
intensidad de agitación a la que se exponen los
ejemplares es mayor.
El poder conectar al circuito cámaras de volú-
menes variables, adecuados al tamaño del pez,
permite en el primer caso mantener los errores de
experimentación dentro de un rango de variación
más constante y menos dependientes del tamaño de
los especímenes. Otro detalle de diseño consiste en
el uso de una llave, que conecta el circuito interno
con el agua exterior y cierra el mismo una vez que
el pez se ha recuperado del “stress”, con lo que la
porción útil de los valores de la experiencia parte de
concentraciones de oxígeno más elevadas.
Las diferencias no van más allá de las descrip-
tas, y en ambos casos debe tenerse en cuenta el
cuidado puesto por los autores en publicar los
resultados detallando en tablas, datos de temperatu-
ra, peso y tasa de consumo de oxígeno, lo que
permite una eventual reelaboración.
MATERIAL Y METODO
Los resultados se describieron mediante la
regresión funcional media geométrica (Ricker, W.E.
1973), empleando un programa para microcom-
putadora. El mismo permite ajustar una regresión
de mínimos cuadrados a un conjunto de hasta siete
variables, resolviendo sistemas de ecuaciones como
las que figuran en la literatura (Moroney, M. J.1968;
Sokal, R. R. y F. J. Rohlf, 1979).
El listado del programa para microcomputadora
Texas TI 59 con módulo Master e inscriptor PC
100A óC, como las indicaciones para su uso, puede
ser solicitado a los autores.
RESULTADOS
Ciertos autores, entre ellos Zeuthen, E. (1953)
y Wimberg (1960), sostienen larelación exponencial
del metabolismo en función del peso del cuerpo:
Dos modelos de metabolismo energético de peces: FREYRE, L. R. y L. C. ProToGINO
AO,= a. WS (1)
donde 0 es una constante de proporcionalidd y KB es
una constante que expresa la relación entre área y
volumen, estando su valor comprendido entre 0,67
y 1.
Para expresar el metabolismo, se puede con-
siderar la regresión predictiva entre el logaritmo del
consumo de oxígeno por unidad de tiempo y el
logaritmo del peso, hallando un valor aproximado
de 0,80 para el exponente 6.
Por otra parte, Ricker (1973) expresa que
para hacer el metabolismo menos dependiente del
peso del pez, conviene utilizar la regresión funcio-
nal, aun cuando se emplean regresiones de tres
variables.
Una revisión de los trabajos publicados sobre
metabolismo de rutina, nos permitió utilizar el
criterio propuesto por Ricker (op. cit) y analizar los
datos, mediante la expresión propuesta por
Wimberg (1960):
AO, 29: = AO, 9,,
2 (20 *C)
donde q, = Q,,”", siendo Q,, el coeficiente de
temperatura y tla temperatura de experimentación
en C.
A la tabla de valores de q en función de t que
ofrece dicho autor, se ajustó la fórmula de interpola-
ción que la expresa sintéticamente y con suficiente
precisión:
4,7 (0,3152859282 + 0,0051852645 1).!"2
Los valores de consumo por unidad de tiempo,
a diferentes temperaturas de experimentación, fue-
ron recalculados para 20”C.
Para todas las especies consideradas se com-
putaron el logaritmo del consumo de oxígeno total
a 20*C y el logaritmo del peso, efectuando el ajuste
de la regresión predictiva:
Y=a+bX (2)
donde Y es el logaritmo del consumo de oxígeno a
20*C y X es el logaritmo del peso.
Esto permitió eliminar los datos que se aleja-
ban significativamente de la línea de regresión
hallada, porque podían denunciar algún error ex-
perimental no detectado.
A partir del cálculo de los coeficientes de la
ecuación (2) se obtuvo la regresión funcional:
Y =u+vX
siendo v = b/r, donde r es el coeficiente de
correlación y u= y - vx (Ricker, 1973).
Los coeficientes de la regresión funcional co-
rresponden a los valores de las constantes de pro-
porcionalidad (a. = 10*) y la constante que expresa
la relación entre área y volumen (8 = v) de la
ecuación (1), Tabla I, Figs. 1, 2 y 3.
Teniendo en cuenta el modelo de la Fig.4
propuesto por Odum (1983), podemos considerar
que la tasa de flujo es directamente proporcional al
coeficiente de transferencia y a la “carga”:
J=KQ (3)
Por otra parte, K es proporcional a la
conductividad L e inversamente proporcional a la
capacidad de carga C
K =L/C (4)
La cantidad de biomasa Q es proporcional al
coeficiente calórico k, y al peso W:
Q =k, W (S)
La capacidad de carga C es proporcional al
volumen (v) y disminuye con el aumento del área
superficial (a), por lo tanto C=k v/a, además v y a
tendrán sus correspondientes expresiones alo-
métricas v = kl? ; a = kl* y como las superficies
crecen según el cuadrado de las dimensiones linea-
les y las masas como los cubos, podría ponerse C =
kl, pero más exactamente sería:
Ek
por otro lado, en biología pesquera se utiliza la
expresión
IA TO (6)
entonces puede ponerse:
CEKXIWIN SS (7)
Utilizando las ecuaciones (4,5, 6 y 7) reempla-
zadas en la ecuación (3) puede demostrarse que:
J, =L/kk, Al wee
Por otra parte, la intensidad de flujo (metabo-
lismo) es proporcional al consumo de oxígeno por
individuo y al coeficiente oxicalórico k?
49
Gayana Zool. 57 (1), 1993
AM
E
ES]
+
¿2 Biheringi
+
log AO. [mg/n)
FiG. 1. Diagrama de dispersión del logaritmo
del consumo de oxígeno a 20 *C en relación
con el logaritmo del peso. Ajuste de la regre-
sión predictiva (línea interrumpida) y funcio-
nal (línea continuada). Los datos que apare-
cen recuadrados han sido eliminados de los
cálculos.
S0
A0,(mg/h)
0.jenynsi
log AQ[mg/h)
0,5
B.bonariensis
logW(g)
Fic. 2. Referencias idem figura 1
P.maculatus
A A
P.platensis
H.malabaricus
T Y T Y T T La E
50 100
w(9)
Fi. 3. Referencias idem figura 1.
Dos modelos de metabolismo energético de peces: FREYRE, L. R. y L. C. PRoroGINO
J,=AO,k,
entonces:
L/k k ALP yyeh
A
AS (8)
y denominando:
Lk=D;c/b=B yk, A'*/k, =E
escribimos la ecuación:
AO,=DE W” (9)
que en forma logarítmica queda:
log AO,= log D + log E + B log W (10)
Anteriormente vimos que el mejor modelo
empírico para expresar la relación entre AO, y W
era:
AO, = o. W*?
Comparando con (9) puede verse que:
a=DE
FiG. 4. Diagrama que representa el modelo propuesto por
Odum.
BE=B:=Cc/b
Cuando poseemos experimentos respiromé-
tricos, tenemos estimaciones de KB y podemos de-
ducir c = 6 b.
Efectuando este tratamiento para todas las
ecuaciones estudiadas, los resultados graficados en
la Fig. 5 parecen sugerir la existencia de dos conjun-
tos, representado uno por B. iheringi, A. affinis, A.
eigenmanniorum, O. jenynsi. y B. b.bonariensis, y
el otro integrado por P. maculatus, P. platensis y H.
m. malabaricus.
La expresión anterior puede utilizarse para
estimar valores generalizables a cada grupo como:
c=B,b,/n
donde ¡ corresponde a las distintas especies.
Entonces, a partir de la ecuación (10), se pue-
den estimar los valores de D como:
log D¡= log AO, - log E, - B log W
e0. jenynsi
eA.eigenmanniorum
08 *B. bonariensis
Cc = 2,457803861
o A
eP platensis Aaffinis
*B.¡heringi
067 eP.maculatus 3-1,84112315
H. malabaricus
A === T T rl
3 32 b
FiG. 5. Representación gráfica de los valores de las
constantes 6 y b para las distintas especies. La línea
continuada representa los valores de B =c/b en función
de la constante b.
51
*9 BIN31] UIPI SPIDUIDIIAJIY *L “BA
(6)m 60)
SnjD]N39DWy
Gayana Zool. 57 (1), 1993
"SEPeIapIsuo) saradsa se]
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52
Dos modelos de metabolismo energético de peces: FREYRE, L. R. y L. C. PrRoroGINO
TABLA l. Coeficientes de la regresión predictiva y de la regresión funcional, coeficiente de correlación (r) y número de
datos (N) para todas las especies estudiadas.
Bryconamericus iheringi -0.405380 0.48325 0.63296
Apareiodon affinis -0.281701 0.68179 0.72371
Astyanax eigenmanniorum -0.510980 0.80906 0.83283
Oligosarcus jenynsi -0.542201 — 0.85728 0.88240
Basilichthys b. bonariensis -0.487790 0.77983 0.78779
Pimelodus maculatus -0.158360 0.57616 0.59504
Prochilodus platensis -0.262701 0.64605 0.69575
Hoplias m. malabaricus -0.306960 — 0.57453 0.60473
TABLA IM. Las columnas A y b resultan de datos morfométricos bibliográficos u originales. Los valores de c =
2.457803861 para el primer grupo y c = 1.84112315 para el segundo grupo de especies se utilizaron para estimar el
valor de 1-B=1c/b. Las columnas log W y log AO, se obtuvieron de datos respirométricos experimentales, las
columnas log E y L/k se obtuvieron de las anteriores segun las ecuaciones propuestas.
log A 0,
1-B log W(g) (mg/m logE
Bryconamericus iheringi | 1.01897E-05 3.19608 0.23099 0.48086 -0.17300 1.14794 0.020383
Apareiodon affinis 5.26810E-06 3.26089 0.24628 1.05576 0.43810 1.00108 0.043780
Astyanax eigenmanniorum| 1.26647E-05 3.19800 0.23146 0.34353 -0.23305 1.16749 0.021649
Oligosarcus jenynsi 1.04640E-05 3.11762 0.21164 1.01636 0.32911 1.24699 0.019092
Basilichthys b. bonariensis| 5.04600E-06 3.16291 0.22293 0.85410 0.17827 1.12016 0.024797
Pimelodus maculatus 4.11347E-05 2.82139 0.34744 1.21426 0.54125 0.77723 0.093680
Prochilodus platensis 4.06517E-05 2.91692 0.36881 1.32022 0.59024 0.68160 0.118940
Hoplias m. malabaricus 2.01875E-05 3.00149 0.38660 1.61133 0.61880 0.48599 0.139450
3
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Donde los promedios indicados se obtienen de
expresiones individuales y E se obtiene de datos
morfométricos.
En la tabla II figuran los valores de la constante
de la ecuación (10), estimados usando valores me-
dios de c para cada grupo de especies. Los ajustes
que se obtienen con este modelo, comparando con
el modelo empírico y los datos respirométricos se
muestran en las Figs. 6 y 7.
CONCLUSIONES
Del análisis del metabolismo energético para
ocho especies de peces aquí tratadas, se concluye
que:
a- puede utilizarse la regresión media
geométrica con ecuaciones de tres variables
para ajustar modelos empíricos que relacio-
nan el consumo de oxígeno, el peso y la
temperatura.
b- pueden corregirse los resultados respiro-
métricos utilizando la fórmula de interpo-
lación de q,,, en la relación propuesta por
Wimberg (1960).
c- el mejor modelo para expresar la relación
entre el consumo de oxígeno y el peso, a
temperatura constante es: AO, = a, W*
d- existe una relación entre la constante 6 y b
que puede aprovecharse para confeccionar
modelos metabólicos a partir de datos
morfométricos, más fácilmente obtenibles
que los datos experimentales.
e- parece existir una componente tipológica
para la relación entre B y b que haría supo-
ner que el valor de c para peces frecuen-
tadores de aguas vegetadas micro y meso-
animalívoros, y peces de aguas libres, de
régimen planctófago se aproxima a 2.458.
Para los peces frecuentadores de fondo,
omnívoros, y para los peces frecuentadores
de áreas vegetadas y libres, ictiófagos, el
valor de ces 1.841. La ubicación ecológica
de las formas mencionadas está basada en
los trabajos de Ringuelet, R. A. (1975),
Ringuelet, R. A.; R. Iriart y A. H. Escalante
(1980) y Escalante, A. H. (1982, 1983).
f- los valores de c característicos del grupo
tipológico y los valores de las constantes A
y b obtenidos por morfometría podrían uti-
54
lizarse para pronosticar la tasa de flujo
metabólico de la especie.
g- las dos últimas consideraciones (e y f) cons-
tituyen hipótesis que requieren un mayor
aporte de información.
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55
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Gayana Zool. 57 (1): 57-59, 1993
ISSN 0016-531X
PRESENCIA DE MACROURUS HOLOTRACHYS GUNTHER, 1878,
EN CHILE
PRESENCE OF MACROURUS HOLOTRACHYS GUNTHER, 1876,
IN CHILE
Víctor H. Ruiz R.* y Ciro Oyarzún G.”
RESUMEN
Se confirma la presencia de Macrourus holotrachys
Giinther, 1878 en aguas del mar de Chile. Esta especie
había sido reportada de varias localidades, pero una
confusión previa con Macrourus carinatus (Giinther,
1878) ponía en duda estos registros.
Se entregan los límites de su distribución en el
Pacífico Sur Este.
PALABRAS CLAVES: Macrouridae, M. holotrachys, Distri-
bución.
INTRODUCCION
El Orden Gadiformes se encuentra bien repre-
sentado en la ictiofauna chilena, a la que contribuye
con 50 especies (Pequeño, 1989) distribuidas en las
familias Macrouridae (28), Merluccidae (3), Gadidae
(8), Moridae (9) y Muraenolepidae (2).
A nivel mundial la familia Macrouridae es
también la más importante dentro del orden
Gadiformes, con más de 300 especies descritas
hasta la fecha y con una distribución que abarca
Proyecto FONDECYT N?* 0820-91
“Universidad de Concepción, Fac. de Cs. Nat. y
Oceanográficas, Depto. de Zoología, Casilla 2407, Con-
cepción
“Universidad Católica de la Santísima Concepción, Fa-
cultad de Ciencias, Depto. de Biología Marina, Casilla
127. Talcahuano.
ABSTRACT
This paper confirms the presence of Macrourus
holotrachys Gúnther, 1878, in marine waters of Chile.
This species had been reported from different localities,
but the previous confusion with its close relative Macrou-
rus carinatus (Giúnther, 1878), made doubtful most of
these records.
The limits of its distribution in the South Easter
Pacific is given.
KeyYworDs: Macrouridae, M. holotrachys, Distribution.
desde la parte superior del talud continental hasta el
piso oceánico, pero nunca más allá de los 6.000 m
(Iwamoto, 1989).
En Chile, la familia ha sido estudiada por
Pequeño (1971), quien reconoce la presencia de 11
especies pertenecientes acinco géneros. Bahamonde
y Pequeño (1975) confirman la presencia de éstas.
En los últimos años, las contribuciones de
Chirichigno e Iwamoto (1977), Iwamoto (1978,
1979), Makushok (1972, 1976), Marshall (1973),
Ruiz y Oyarzo (1982), Wilson y Waples (1984),
Trunov y Konstantinov (1986), han enriquecido su
conocimiento, lo que Pequeño (1989) reconoce en
su lista sistemática indicando 11 géneros y 28 espe-
cies para las aguas chilenas.
En el país, la familia Macrouridae comprende
los siguientes géneros y especies: Coelorhynchus
(5 especies), Coryphaenoides (7), Chalinura (1),
Lionurus (1), Ventrifosa (1), Mahia (1), Macrourus
(2), Macrurus (1), Macrouroides (1), Malacocephalus
(1), Nezumia (S), y Trachyrhynchus (2).
57
Gayana Zool. 57 (1), 1993
El objeto de este trabajo es aportar anteceden-
tes acerca de la presencia en aguas chilenas de
Macrourus holotrachys Giinther, 1878, especie
conflictiva dentro de la familia, a menudo confun-
dida con Macrourus carinatus (Giinther, 1878), y
que Cohen et al. (1990) no considera dentro de la
fauna chilena.
MATERIAL Y METODO
Esta comunicación se basa en el estudio de
doce ejemplares con longitudes totales entre 480 y
588 mm y 389 a 1.200 gr de peso capturados me-
diante pesca de arrastre, en la zona de Talcahuano,
el 01 de mayo de 1991 y como fauna concurrente
de la pesca de Dissostichus eleginoides.
Parte de la muestra se mantuvo congelada y el
resto fue inyectado con formalina al 10% y preser-
vado_en alcohol 70P.
En la determinación taxonómica se utilizó
toda la literatura disponible.
RESULTADOS Y DISCUSION
Los ejemplares capturados resultaron pertene-
cer a la especie Macrourus holotrachys Giinther,
1878, que ha sido confundida generalmente con
Macrourus carinatus Giinther, 1878. Los siguien-
tes caracteres morfológicos y merísticos permiten
hacer una buena determinación taxonómica: zona
ventral de la cabeza sin escamas, ángulo rostral sin
escamas, aleta pélvica con 9 rayos, 8-16 ciegos
pilóricos, rayo exterior de la aleta pélvica más
largo que el resto, segunda dorsal por delante del
inicio de la anal.
Algunos de éstos se entregan en la tabla 1
confrontándolos con los de M. carinatus de modo
de facilitar la determinación y separación de estas
especies.
Giinther (1887) en un trabajo sobre los peces
de profundidad recolectados por el Challenger du-
rante los años 1873-1876 entrega la descripción de
las especies y la siguiente distribución: este de la
Boca del Río de la Plata a 1.090 m de profundidad
para el primero y cerca de la ísla Principe Edwards
a 560 metros de profundidad para el segundo.
Posteriormente Norman (1937), al describir
los peces patagónicos costeros entrega la siguiente
distribución para Coryphaenoides holotrachys
(Giinther, 1878), Costas de Uruguay y Argentina;
Región Patagonia-Falklands; Estrecho de Magalla-
nes?. Esta es la primera referencia de la presencia
de la especie en Chile aunque el autor plantea la
interrogante sobre esta distribución.
Fowler (1945) en su Catálogo Sistemático
sobre los peces de Chile reconoce la siguiente
distribución para la especie: Localidad Tipo al este
de la Boca del Río de La Plata, Chile (Canal Beagle,
Tierra del Fuego). Uruguay, Argentina, Patagonia,
Islas Falklands y Estrecho de Magallanes.
Pequeño (1971) en su Sinopsis de los
Macrouriformes de Chile indica para Coryphae-
noides holotrachys (Giinther, 1878) la siguiente
distribución: Boca del Río de La Plata, Uruguay,
Islas Malvinas, Patagonia y en Chile, Canal Beagle
y Estrecho de Magallanes. Por primera vez se entre-
gala localidad precisa de captura: 54%53”S;67*56"W
para material recolectado el 16 de septiembre de
1902 a 140 metros de profundidad, por una expedi-
ción sueca al Polo Sur.
Bahamonde y Pequeño (1975) en una lista
sistemática sobre los peces de Chile reconocen la
TABLA I. Caracteres que permiten diferenciar M. holotrachys de M. carinatus.
sin escamas
sin escamas
Zona ventral de la cabeza
Angulo rostral
Aleta pélvica 9 rayos
Ciegos pilóricos 8-16
Rayo exterior pelv. más largo
II dorsal respecto de la anal
58
más adelante
parcialmente descamado
sin escamas
8 rayos
13 - 21
igual que el resto
sobre ella
Presencia de Macrourus holotrachys Gunther, 1878, en Chile: Rurz, H. y C. OYARZÚN G.
presencia de Coryphaenoides holotrachys
(Giinther). No así, la de Macrourus carinatus
Giinther.
Pequeño (1989) revisa y comenta su nueva
lista sistemática sobre los peces de Chile, allí entre
otros macroúridos menciona la presencia en Chile
de Macrourus carinatus (Gúnther, 1878) y por un
error dactilográfico (comunicación personal) no
aparece Macrourus holotrachys Giinther, 1878.
Señala además la importancia de una nueva revi-
sión de la familia en Chile.
Cohen, Inada, Iwamoto y Scialabba (1990) en
un Catálogo de la FAO referido a los Gadiformes
del Mundo consideran ambas especies involucra-
das con las siguientes antecedentes:
Macrourus holotrachys Giinther, 1878 Distri-
bución: de la Patagonia hasta el este del Río de la
Plata, norte de las Islas Falkland/Malvinas, este de
South Georgia, costas oeste de Chile con dudas.
Esta especie bentopelágica se encuentra a profun-
didades que van desde los 300 a más de 1.200 m y
con longitudes totales hasta los 80 cm.
Macrourus carinatus (Ginther, 1878) (cerca
de Principe Edwards, 560 m). Distribución: aguas
temperadas subantárticas a ambos lados de Sud-
américa. Islas Falkland/Malvinas, montañas sub-
marinas alrededor de Sudáfrica, de las islas Crozet
a Principe Edwards y de Nueva Zelandia a Islas
Macquarie. Esta especie, aparentemente bentope-
lágica, se encuentra a profundidades que van desde
los 300 a 1.100 m pero generalmente se captura
entre los 500 y 800 m y alcanza longitudes totales
hasta 87 y más de 100 cm.
Esta última contribución que plantea dudas
acerca de la presencia de M. holotrachys motivó la
realización de este trabajo.
De acuerdo a lo señalado más arriba se conclu-
ye que la especie M. holotrachys habita aguas de
la plataforma continental y talud superior del Pací-
fico Sudoriental (costas de Chile) hasta la Conver-
gencia Subtropical.
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Gayana Zool. 57 (1): 61-75, 1993
ISSN 0016-531X
FORAMINIFEROS DE LA BAHIA SCHOLL, REGION MAGALLANICA,
CHILE (PROTOZOA: FORAMINIFERA)
FORAMINIFERA OF SCHOLL BAY, MAGELLANIC REGION, CHILE
(PROTOZOA: FORAMINIFERA)
Margarita Marchant S. M.*
RESUMEN
En el presente trabajo se estudia la fauna de los
foraminíferos bentónicos recientes de Bahía Scholl
(52%44”S; 73%54”W, Región Magallánica), a una profun-
didad de 18 metros.
El número total de las especies encontradas fue de 28. De
éstas 1 es nueva para la ciencia: Oolina simplicita n. sp.
y 3 son mencionadas por primera vez para aguas chilenas:
Fissurina laevigata, F. semimarginata y Quinqueloculina
patagonica.
PALABRAS CLAVES: Foraminíferos, Bahía Scholl, Región
Magallánica, Nueva especie, Nuevos registros.
INTRODUCCION
Escasos son los trabajos sobre microfauna
bentónica realizados en la Región Magallánica
(Brady, 1884; Egger, 1893; Heron-Allen é Earland,
1932). En relación a foraminíferos específicamen-
te, durante los últimos años Boltovskoy y Theyer
(1970); Zapata y Varela (1975); Zapata (1987) y
Zapata y Alarcón (1988), han venido investigando
los foraminíferos recientes bentónicos de las mues-
tras extraídas a lo largo del litoral chileno entre los
41930”S y 53*18"W, recolectados por clásicas ex-
pediciones como Mar Chile I (1960), Expedición
"Depto. Ciencias de la Tierra, Universidad de Concep-
ción, Casilla 3-C Concepción-Chile.
ABSTRACT
The recent benthic foraminifera fauna from Scholl Bay
(52%44”S; 7354” W Magallanic Region), collected at 18
m depth is studied.
A total number of 28 species were found, one is a new
specie: Oolina simplicita n. sp. and three of them are
mentioned for the first time for Chilean waters: Fissurina
laevigata, F. semimarginata and Quinqueloculina
patagonica.
KEYwOokrDs: Foraminifera, Scholl Bay, Magallanic Region,
New Specie, New Records.
Centolla (del Departamento de Caza y Pesca,
1962), Expedición Metula (1976), Expedición Ja-
ponesa del Akebono Maru 72 (1977) y la Expedi-
ción HERO-72 (1972). Sin embargo, estos trabajos
no son suficientes, contrastándose con el alto cono-
cimiento tanto en distribución y abundancia de los
foraminíferos del Atlántico Meridional (Boltovskoy
et al., 1980).
Proposiciones de provincias zoogeográficas,
han incluido a la zona del Estrecho de Magallanes
dentro de la Provincia Foraminiferológica Argenti-
na (Boltovskoy, 1976) y ala Provincia Magallánica
(Zapata, 1987, inédita). La primera, a pesar de la
inexistencia de antecedentes faunísticos y la segun-
da en base a la alta afinidad (53%) de los forami-
níferos de ambos extremos de Sudamérica.
En consideración a los antecedentes presenta-
dos, el presente trabajo pretende investigar cuali-
tativa y cuantitativamente los foraminíferos de Bahía
61
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Scholl, actualizar su posición taxonómica, como
una forma de aportar nuevos antecedentes sobre la
distribución de los foraminíferos australes chilenos.
MATERIALES Y METODOS
El material sobre el cual se basó el presente
estudio corresponde a una muestra extraída me-
diante draga, a 18 m de profundidad en Bahía Scholl
(52%44'; 73954”W), Región de Magallanes, por la
Expedición HERO-72, el 28 de septiembre de 1972.
El sedimento extraído, aproximadamente 57
g, se trató con Tetracloruro de Carbono (CCL4) con
el fin de separar por diferencia de densidad los
caparazones de foraminíferos, de las partículas de
arena. De la fracción sobrenadante (aproxi-
madamente 4 g 6 55 ml), se sacó una submuestra de
9 ml para ser examinada bajo lupa binocular, extra-
yéndose todos los ejemplares de dicha fracción.
Por último, éstos fueron identificados, monta-
dos en portarreglillas y fotografiados al Micros-
copio Electrónico de Barrido (SEM) de la Univer-
sidad de Concepción.
La clasificación utilizada para las familias y
géneros de foraminíferos fue la de Loeblich y
Tappan (1964-1988) y Decrouez (1989), por ser la
más conocida y la de mayor uso en el estudio de los
foraminíferos. Tanto la sinonimia como la distribu-
ción geográfica se restringió a la descripción origi-
nal de la especie y a referencias de trabajos efectua-
dos en aguas chilenas y argentinas.
Las descripciones entregadas en orden alfa-
bético corresponden a una nueva especie para la
ciencia, a nuevos registros para el litoral de Chile,
y a especímenes que han quedado determinados
sólo hasta nivel genérico.
Todo el material determinado pasó a integrar
parte de la colección de foraminíferos del Museo
del Departamento de Zoología de la Universidad
de Concepción (MZUOC), bajo los N“22230-22257.
RESULTADOS
1.1. ANÁLISIS CUALITATIVO
El análisis del material estudiado permitió
reconocer la presencia de 28 especies, distribuidas
en 14 familias y 20 géneros (Tabla ID.
62
TABLA I. Taxonomia de las especies determinadas en el
área del presente estudio.
Phylum Protozoa
Clase Sarcodina
Subclase Rhizopoda
Orden Foraminiferida
Suborden Textulariina
Superfamilia Trochamminacea
Familia Trochamminidae
Género Trochammina
Especie Trochammina plana
Suborden Spirillinina
Familia Patellinidae
Género Patellina
Especie Patellina corrugata
Suborden Miliolina
Superfamilia Cornuspiracea
Familia Cornuspiridae
Género Cornuspira
Especie Cornuspira involens
Superfamilia Miliolacea
Familia Hauerinidae
Género Quinqueloculina
Especie Quinqueloculina patagonica
O. seminulum
Género Miliolinella
Especie Miliolinella subrotunda
Género Pyrgo
Especie Pyrgo ringens
Suborden Lagenina
Superfamilia Nodosariacea
Familia Vaginulinidae
Género Lenticulina
Especie Lenticulina sp.
Familia Lagenidae
Género Lagena
Especie Lagena striata
Familia Ellipsolagenidae
Género Oolina
Especie Oolina hexagona
Oolina simplicita n. sp.
O. vilardeboanus
Género Fissurina
Especie Fissurina laevigata
F. semimarginata
Suborden Rotaliina
Superfamilia Bolivinacea
Familia Bolivinidae
Género Bolivina
Especie Bolivina punctata
Superfamilia Cassidulinacea
Familia Cassidulinidae
Género Cassidulina
Especie Cassidulina minuta
Género Cassidulinoides
Especie Cassidulinoides parkerianus
Superfamilia Buliminacea
Familia Uvigerinidae
Género Uvigerina
Especie Uvigerina bifurcata
Superfamilia Discorbacea
Foraminíferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica: MARCHANT S.M., M.
Familia Discorbidae
Género Discorbis
Especie Discorbis bertheloti
D. peruvianus
D. vilardeboanus
Superfamilia Planorbulinacea
Familia Cibicidae
Género Cibicides
Especie Cibicides aknerianus
C. dispars
C. variabilis
Superfamilia Nonionacea
Familia Nonionidae
Género Pullenia
Especie Pullenia subcarinata
Superfamilia Rotaliacea
Familia Elphidiidae
Género Elphidium
Especie Elphidium macellum
Género Cribrorotalia
Especie Cribrorotalia meridionalis
Género Notorotalia
Especie Notorotalia clathrata
1.2. DESCRIPCIÓN DE LAS ESPECIES
Fissurina laevigata Reuss, 1850
(Lám. 2, Fig. 5)
Sin.: Fissurina laevigata Reuss, 1850: 366, tab. 46,
figs. 1 a, b; Boltovskoy, 1954: 157, lám. XI,
figs. 5 a, b; Boltovskoy et al., 1980: 32, pl. 15,
figs. 14-16.
Lagena laevigata Reuss. Brady, 1884: 473,
tab. 114, figs. 8 a, b.
Lagena biancae (Seguenza) Heron-Allen W
Earland, 1932: 372, tab. 10, fig. 35.
Descripción: conchilla unilocular, oval o piriforme,
de base inflada y sección comprimida, espe-
cialmente en la zona apertural, algunas veces
carinada. Pared calcárea, transparente, lisa,
brillante. Abertura larga, de márgenes
periféricos prolongándose en un tubo
entosolenio corto.
Dimensiones: largo x 0,20-0,25 mm.
ancho x 0,15-0,20 mm.
Fissurina semimarginata Reuss, 1870
(Lám. 2, Fig. 6)
Sin.: Lagena marginata var. semimarginata Reuss,
1870: 62(1): 468; Schlicht, 1870: 11, pl. 4,
figs. 4-6.
Fissurina semimarginata (Reuss). Boltovskoy
et al., 1980: 33, pl. 16, figs. 8-10.
Descripción: conchilla unilocular, piriforme agu-
zada en su abertura, periferia carinada. Pared
calcárea, translúcida, fuertemente perforada,
excepto en la zona central. Abertura pequeña
en forma de ranura y con tubo entosolenio,
recto.
Dimensiones: largo x 0,14 mm.
Lenticulina sp.
(Lám. 4, Fig. 3)
Descripción: conchilla planispiral, bilateralmente
simétrica. Contorno subcircular, margen
periférico agudo. Con más de seis cámaras en
la última vuelta, bajas, arqueadas. Paredes
semitransparentes, vidriosas. Abertura termi-
nal.
Dimensiones: diámetro x 0,30 mm.
Observaciones: debido a las malas condiciones del
único ejemplar encontrado y a las pocas carac-
terísticas morfológicas que se desprenden de
la fotografía al Microscopio Electrónico, es
imposible identificarlo hasta especie.
Oolina simplicita n. sp.
(Lám. 3, Fig. 1)
Descripción: conchilla unilocular, oval, sección
transversal redondeada; zona aboral redon-
deada, zona apertural acuminada. Pared
calcárea, translúcida, ornamentada con 10 co-
rridas longitudinales, con 6 escamas que van
desde la base hasta cerca de la abertura, de-
jando un área sin ornamentación alrededor de
ésta. Abertura pequeña sobre un muy corto
cuello.
Etimología: del latín simplex = sencillo.
Dimensiones: largo x 0,21 mm
diámetro x 0,19 mm.
Holotipo: depositado bajo el N* 22230 del Museo
Zoológico de la Universidad de Concepción
(MZUC).
63
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Paratipo: depositado bajo el N* 22231 del Museo
Zoológico de la Universidad de Concepción
(MZUC).
Observaciones: esta especie se diferencia de Oolina
melo d'Orbigny, en que posee 10 corridas
longitudinales, con 6 escamas en cada una de
ellas, en cambio, la especie melo presenta 12
corridas, con más de 10 escamas en cada una
de ellas. Además el área bucal está despro-
vista de ornamentación.
Quinqueloculina patagonica d'Orbigny, 1839
(Lám. 3, Figs. 7 a y b)
Sin.: Quinqueloculinapatagonica d'Orbigny, 1839:
74, tab. 4, figs. 14-16; Martinotti, 1920: 306,
tab. 12, fig.15; Boltovskoy, 1954: 122, lám. 1,
figs. 4 a-c, 5 a-b; Boltovskoy et al., 1980: 46,
pl. 28, fig. 18-21.
Mioliolina patagonica (d'Orbigny). Heron-
Allen éz Earland, 1932: 314, tab. 6, figs. 10-12.
Descripción: conchilla quinqueloculinoide, sección
triangular, periferia redondeada. Cámaras con-
vexas y de ancho aproximadamente igual en
toda su longitud, suturas nítidas y deprimidas.
Pared calcárea, lisa, blanca aporcelanoide.
Abertura oval, con un diente simple y largo.
Dimensiones: largo x 0,3 - 0,5 mm.
1.3. LIsTA TAXONÓMICA
De las especies presentes en el área, y que
estan tanto en Argentina como en Chile. Además se
entrega algunas referencias bibliográficas.
Bolivina punctata d'Orbigny, 1839
(Lám. 1, Fig. 1)
Bolivina punctata d'Orbigny, 1839: 63, lám.
8, figs. 10 - 12; Gay, 1854: 467; Boltovskoy y
Theyer, 1970: 306, lám. 1, fig. 10; Zapata,
1987: 41, lám. 2, figs. 15 y 16.
Cassidulina minuta Cushman, 1933.
(Lám. 1, Figs. 2 a y b)
Cassidulina minuta Cushman, 1933: 92, lám.
10, fig. 3; Boltovskoy et al., 1980: 22, pl. 7, figs.
18-20; Zapata, 1987: 54, lám. 4, figs. 11 y 12.
Cassidulinoides parkerianus (Brdy, 1884)
(Lám. 1, Figs. 3 a y b)
Cassidulina parkeriana Brady, 1884: 432, lám.
54, figs. 11-16; Heron-Allen y Earland, 1932:
359, lám 9, figs. 22- 25.
Cassidulinoides parkerianus (Brady). Boltovs-
koy y Theyer, 1970: 318, lám. 2, fig. 2;
Boltovskoy et al., 1980: 23, pl. 8, figs. 1-4;
Boltovskoy y Totah, 1987: 44; Zapata, 1987:
S6, lám. 5, figs. 1 y 2.
Cibicides aknerianus (d'Orbigny, 1846)
(Lám. 1, Figs. 4 a y b)
Rotalina akneriana d'Orbigny, 1846: 156,
lám. 8, figs. 13-15.
Cibicides aknerianus (d'Orbigny). Boltovskoy
y Theyer, 1970: 318, lám. 2, figs. 5-6;
Boltovskoy y Totah, 1987: 44, figs. 3-28, 8;
Zapata, 1987: 58, lám. 5, figs. 3-5.
Cibicides ex gr. aknerianus (d'Orbigny).
Boltovskoy et al., 1980: 23, pl. 8, figs. 5-11.
Cibicides dispars (d'Orbigny, 1839)
(Lám. 1, Fig. 5)
Truncatulina dispars d'Orbigny, 1939: 38,
lám. 5, figs. 25-27; Heron-Allen y Earland,
1932: 420, pl. 14, figs. 32-34.
Cibicides dispars (d'Orbigny). Boltovskoy et
al., 1980: 24, pl. 8, figs. 12-16; Zapata, 1987:
59, lám. 5, figs. 6-8.
Cibicides variabilis (d'Orbigny, 1839
(Lám. 1, Figs. 6 a y b)
Truncatulina variabilis d'Orbigny, 1839: 135,
lám. 2, fig. 29; Heron-Allen y Earland, 1932:
420, lám. 14, figs. 36-39.
Cibicides variabilis (d”Orbigny). Boltovskoy
y Theyer, 1970: 319, lám. 2, fig. 3; Boltovskoy
et al., 1980: 25, pl. 9, figs. 12-17; Zapata,
1987: 61, lám. 5, figs. 15-19.
Cyclogyra involvens (Reuss, 1850)
(Lám. 1, Fig. 7)
Operculina involvens Reuss, 1850: 370, tab.
46, fig. 20.
Cornuspira involvens (Reuss). Cushman y
Wickenden, 1929: 4, pl. 2, fig. 3; Heron-Allen
y Earland, 1932:323.
Cyclogyra involvens (Reuss). Boltovskoy et
al., 1980: 26, pl. 10, figs. 11 y 12; Zapata,
1987: 69, lám. 6, figs. 16 y 17.
Cribrorotalia meridionalis (Cushman y
Kellet, 1929)
(Lám. 1, Figs. 8 a y b)
Eponides meridionalis Cushman y Kellet,
1929: 11, lám. 4, figs. 4-6.
Cribrorotalia meridionalis (Cushman y
Kellet). Zapata, 1987: 64, lám. 6, figs. 3-5.
Discorbis bertheloti (d'Orbigny, 1839)
(Lám. 2, Figs. 1 a y b)
Rosalina berthelotid” Orbigny, 1839: 135, tab.
48, figs. 28-30.
Discorbina berthelotid*Orbigny. Brady, 1884:
150, tab. 89, figs. 10 a-c, 11, 12; Egger, 1893:
387, tab. 15, figs. 10-12; Boltovskoy et al.,
1980: 27, pl. 11, figs. S-7.
Discorbis bertheloti (d'Orbigny) var.
floridensis Cushman, 1931: 17, tab. 3, figs. 3
a-c, 4 a-c, 5 a-c; Boltovskoy, 1954: 200, lám.
14, figs. 10 a-c, 11 a-c; lám. 15, figs. 3 a-c.
Discorbis bertheloti(d”Orbigny). Heron-Allen
y Earland, 1932: 414; Boltovskoy et al., 1980:
2 pls 1d, figs: 5-7.
Discorbis peruvianus (d'Orbigny, 1839)
(Lám. 2, Figs. 2 a y b)
Rosalina peruviana d'Orbigny, 1839: 41, lám.
1, figs. 12-14; Gay, 1854: 458.
Discorbis floridana Cushman, 1922: 39, lám.
S, figs. 11-12; Cushman y Parker, 1931: 18,
lám. 4, fig. S.
Discorbis peruvianus (d'Orbigny). Boltovs-
Koy y Theyer, 1970: 325, lám. IT, figs. 22 a y b;
Boltovskoy et al., 1980: 27, pl. 11, figs. 16-20.
Discorbis vilardeboanus (d'Orbigny, 1839)
(Lám. 2, Figs. 3 a y b).
Rosalina vilardeboana d'Orbigny, 1839: 44,
tab. 6, figs. 13-15.
Discorbis vilardeboana (d'Orbigny). Brady,
1884: 645, tab. 86, figs. 9 a-c, 12; tab. 88, figs.
2 a-c; Heron-Allen y Earland, 1932: 409, tab.
18, Hgs. 37-39:
Discorbis vilardeboanus (d'Orbigny). Boltovs-
Koy, 1954: 201, lám. 14, figs. 9 a-c.
Elphidium macellum (Fichtel y Moll, 1798)
(Lám. 2, Fig. 4)
Nautilus macellum Fichtel y Moll, 1798: 66,
lám. 10, figs. e-k.
Elphidium aff. macellum (Fichtel y Moll).
Zapata y Varela, 1975: 17, lám. 1, fig. 12.
Foraminíferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica: MARCHANT S.M., M.
Elphidium macellum (Fichtel y Moll). Zapata,
1987: 76, lám. 7, figs. 17 y 18; Boltovskoy ef
al., 1980: 30, pl. 14, figs. 1-6.
Lagena striata (d'Orbigny, 1839)
(Lám. 2, Fig. 7)
Oolina striata d'Orbigny, 1839: 21, lám. 5, fig.
12.
Lagena striata (d'Orbigny). Cushman y
Wickenden, 1929: 6, pl. 6, figs. 4 a, b;
Boltovskoy y Theyer, 1970: 342, lám. 3, figs.
17-23; Boltovskoy et al. , 1980: 37, pl.20, figs.
11-14; Zapata, 1987: 97, lám. 10, figs. 18 y 19.
Miliolinella subrotunda (Montagu, 1803)
(Lám. 4, Fig. 4)
Vermiculum subrotunda Montagu, 1803: 521.
Quinqueloculina meridionalis d'Orbigny,
1839: 75, tab. 4, figs. 10-13.
Miliolina subrotunda (Montagu). Heron-Allen
y Earland, 1932: 316.
Triloculina subrotunda (Montagu). Cushman
y Wickenden, 1929: 4, pl. 10, figs. 6 a-c;
Boltovskoy, 1954: 127, lám. 1, figs. 8, 9 a-c,
10; lám. 2, figs. 11 a-c, 12 a-c;
Miliolinella subrotunda (Montagu). Boltovs-
koy y Theyer, 1970: 345, lám. 4, fig. 1;
Boltovskoy et al., 1980: 39, pl.21, figs. 11-14;
Zapata, 1987: 104, lám. 11, figs. 15-17.
Notorotalia clathrata (Brady, 1884)
(Lám. 2, Fig. 8)
Rotalia clathrata Brady, 1884: 709, lám. 107, .
figs. 8 y 9; Heron-Allen y Earland, 1932: 433,
pl. 16, figs. 1-4; Boltovskoy etal., 1980: 40, pl.
23, figs. 1-3; Zapata, 1987: 109, lám. 12, figs.
13 y 14.
Oolina hexagona (Williamson, 1848)
(Lám. 2, Fig. 9)
Entosolenia squamosa var.hexagona William-
son, 1848: 20, lám. 2, fig. 23.
Oolina hexagona (Wiliamson). Boltovskoy y
Theyer, 1970: 350, lám. 4, fig. 15; Boltovskoy
et al., 1980: 41, pl. 23, figs. 15-17; Zapata,
1987: 111, lám. 12, figs. 17 y 18.
Oolina vilardeboana d'Orbigny, 1839
(Lám. 3, Figs. 2 a y b)
Oolina vilardeboana d'Orbigny, 1839: 19, lám.
5, figs. 4 y 5; Zapata, 1987: 114, lám. 13, figs.
7-9.
65
Gayana Zool. 57 (1), 1993
Patellina corrugata Williamson, 1858
(Lám. 3, Figs. 3 a y b)
Patellina corrugata Williamson, 1858: 46,
lám. 3, figs. 86-89; Brady, 1884: 634, pl. 86,
figs. 1-7; Heron-Allen y Earland, 1932: 406,
pl. 13, figs. 19-22; Boltovskoy y Theyer, 1970:
350; Zapata, 1987: 116, lám. 13, figs. 13 y 14.
Pullenia subcarinata (d'Orbigny, 1839)
(Lám. 3, Figs. 4-5)
Nonionina subcarinata d'Orbigny, 1839: 28,
lám. S, figs. 23 y 24.
Pullenia subcarinata (d'Orbigny). Heron-
Allen y Earland, 1932: 403, lám. 13, figs. 14-
18; Boltovskoy y Theyer, 1970: 352, lám. 5,
fig. 18; Zapata, 1987: 120, lám. 14, figs. 6 y 7.
Pyrgo ringens (Lamarck, 1804)
(Lám. 3, Fig. 6)
Miliolites (ringens) subglobosa Lamarck, 1804,
5(9): 351, lám. 17, fig. 1.
Biloculina patagonica d'Orbigny. Heron-Allen
y Earland, 1932: 311, lám. 6, figs. 4-6.
Pyrgo ringens (Lamarck). Boltovskoy y
Theyer, 1970: lám. 4, figs. 16 a y b.
Quinqueloculina seminulum (Linné, 1767)
(Lám. 4, Figs. 1 y 2)
Serpula seminulum Linné, 1767: 1264.
Quinqueloculina araucana d'Orbigny, 1839:
76, lám. 9, figs. 13-15; Gay, 1854: 468.
Quinqueloculina magellanica d'Orbigny,
1839: 77, lám. 9, figs. 19-21.
Miolina seminulum (Linné). Heron-Allen y
Earland, 1932: 313, lám. 6, figs. 25-40.
Quinqueloculina seminulum (Linné).
Boltovskoy y Theyer, 1970: 353, lám. 4, fig.
18; Zapata y Varela, 1975: 18, lám. 3, fig. 2;
Zapata, 1987: 124, lám. 15, figs. 1 y 2.
Trochammina plana Eggers, 1893
(Lám. 4, Fig. 6)
Trochammina plana Eggers, 1893: 264, lám.
5, figs. 19-21, 48-52; Boltovskoy y Theyer,
1970: 362, lám. 5, figs. 19 a y b; Zapata, 1987:
137, lám. 16, figs. 12-14.
Uvigerina bifurcata d'Orbigny, 1839
(Lám. 4, Fig. 5)
Uvigerina bifurcata d'Orbigny, 1839, 5(5):
53, pl. 5, fig. 113; Boltovskoy y Totah, 1987:
44; Zapata, 1987: 140, lám. 17, figs. 4 y 5.
66
2.1. ANÁLISIS CUANTITATIVO
En la Tabla N* 2 se detallan las frecuencias de
cada una de las especies encontradas. El análisis
revela un E= 35,27 % (equitatividad) que represen-
ta una dominancia representada principalmente por
dos especies: Cibicides aknerianus (24,81 %) y
Cribrorotalia meridionalis (45,08 %).
De las 14 familias determinadas en este estu-
dio, las mejores representadas son Elphidiidae (57,60
%) y Cibicidae (27,07 %) y la más diversa es
Ellipsolagenidae con 5 especies: Oolina hexagona,
Oolina simplicitan. sp., Oolina vilardeboana, Fissu-
rina laevigata y Fissurina semimarginata.
DISCUSION
Los resultados obtenidos confirman nueva-
mente lo insuficientemente estudiado que está nues-
tro litoral. Así, la foraminiferofauna del litoral
chileno requiere que, en el futuro, se realicen
muestreos sistemáticos, que permitan ampliar el
número de las especies conocidas, sus rangos
latitudinales y batimétricos. Esto sin lugar a dudas
significará ajustar y corregir los patrones
zoogeográficos y ecológicos en forma considera-
ble.
Doce ejemplares han quedado en /nsertae
sedis debido a la escasez de material de compara-
ción.
CONCLUSIONES
1. Se encontró un total de 6.353 foraminíferos
distribuidos en 28 especies, pertenecientes a 20
géneros y 14 familias.
2. Una especie es nueva para la ciencia: Oolina
simplicita n. sp.
3. Tres especies se mencionan por primera vez para
aguas chilenas: Fissurina laevigata, Fissurina
semimarginata y Quinqueloculina patagonica.
4. A causa del mal estado de conservación y a la
escasez de ejemplares y de material de compara-
ción, una especie se determinó solamente hasta
nivel genérico: Lenticulina sp.
Foraminíferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica: MARCHANT S.M., M.
TABLA IT. Distribución de frecuencia de foraminíferos bentónicos recientes de la Bahía Scholl.
10
FAMILIA
Trochamminidae
Patellinidae
Cornuspiridae
Hauerinidae
Vaginulinidae
Lagenidae
Ellipsolagenidae
Bolivinidae
Cassidulinidae
Uvigerinidae
Discorbidae
Cibicidae
ESPECIES
T. plana
P. corrugata
C. involvens
O. patagonica
O. seminulum
M. subrotunda
P. ringens
Lenticulina sp.
L. striata
O. hexagona
O. simplicita n. sp.
O. vilardeboana
F. laevigata
F. semimarginata
B. punctata
C. minuta
C. parkerianus
O. bifurcata
D. bertheloti
D. peruvianus
D. vilardeboanus
C. aknerianus
0,12
0,09
0,01
0,34
0,96
0,03
0,01
0,03
0,39
0,15
0,01
0,56
0,47
0,01
137
7,00
0,19
0,08
0,03
0,63
159 2,50
1575 24,81
201
C. dispars
C. variabilis
P. subcarinata
E. macellum
C. meridionalis
N. clathrata
Insertae sedis
Nonionidae
Elphidiidae
S. Dos familias son las más abundantes en cuanto
a ejemplares: Elphidiidae (57,60 %), con Cri-
brorotalia meridionalis (45,08 %) y Cibicidae
(27,07 %), con Cibicides aknerianus (24,81). La
familia Ellipsolagenidae es la más diversa con
5 especies.
AGRADECIMIENTOS
La autora agradece al profesor Sr. Hugo I.
Moyano G. del Departamento de Zoología de la
Universidad de Concepción, por haber cedido tan
gentilmente la muestra de sedimento para su estu-
dio y por intermedio de él, al Proyecto Bryozoa
FONDECYT N? 0616/89 el cual permitió la toma
de fotografías al Microscopio Electrónico.
4 0,06
139 2,20 1718 27,07
6 0,09 6 0,09
791 12,46
2861 45,08
3 0,04 3655 57,60
12 0,19 12 0,19
6346 100,00
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16(1): 14-24.
Fic. 1. Bolivina punctata x 300. FiG. 2a. Cassidulina minuta x 150. FiG. 2b. Cassidulina minuta x 150. F1G. 3a.
Cassidulinoides parkerianus x 150.FiG. 3b. Cassidulinoides parkerianus x 220. FiG. 4a. Cibicides aknerianus x 96, lado
espiral. Fic. 4b. Cibicides aknerianus x 150, lado umbilical. Fic. 5. Cibicides dispars x 220, lado espiral. Fic. 6a.
Cibicides variabilis x 130, lado espiral. Fic. 6b. Cibicides variabilis x 80, lado umbilical. FiG. 7. Cyclogyra involvens
x 260. Fic. 8a. Cribrorotalia meridionalis x 70, lado espiral. Fic. 8b. Cribrorotalia meridionalis x 80, lado umbilical.
68
Foraminíferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica: MARCHANT S.M., M.
69
Gayana Zool. 57 (1), 1993
LAMINA 2
Fi. la. Discorbis bertheloti x 260, lado espiral. Fic. 1b. Discorbis bertheloti x 200, lado umbilical. Fic. 2a. Discorbis
peruvianus x 160, lado espiral. Fic. 2b. Discorbis peruvianus x 170, lado umbilical. Fic. 3a. Discorbis vilardeboanus
x 260, lado espiral. Fic. 3b. Discorbis vilardeboanus x 260, lado umbilical. Fic. 4. Elphidium macellum x 960. FIG. 5.
Fissurina laevigata x 220. Fic. 6. Fissurina semimarginata x 280. FiG. 7. Lagena striata 260, vista apertural. FIG. 8.
Notorotalia clathrata x 150, lado espiral. Fic. 9. Oolina hexagona x 300.
70
Foraminíferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica: MARCHANT S.M., M.
71
Gayana Zool. 57 (1), 1993
LAMINA 3
El. 1. Oolina simplicita n. sp. x 270. Fic. 2a. Oolina vilardeboana x 300. Fi. 2b. Oolina vilardeboana x 300. Fic. 3a.
Patellina corrugata x 260, lado espiral. Fi. 3b. Patellina corrugata x 340, lado umbilical. Fic. 4. Pullenia subcarinata
x 140. Fic. 5, Pullenia subcarinata x 130, vista lateral. FiG. 6. Pyrgo ringens x 60. FiG. 7a. Quinqueloculina patagónica
x 80. Fi6. 7b. Quinqueloculina patagonica x 300, vista apertural.
72
Foraminíferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica: MARCHANT S.M., M.
Gayana Zool. 57 (1), 1993
LAMINA 4
FiG. 1. Quinqueloculina seminulum x 70. FiG. 2. Quinqueloculina seminulum x 200, vista apertural. FIG. 3. Lenticulina
sp. x 80. FiG. 4. Miliolinella subrotunda x 200. FiG. 5. Uvigerina bifurcata x 130. Fic. 6. Trochammina plana x 200.
74
Foraminíferos de la Bahía Scholl, Región Magallánica: MARCHANT S.M., M.
Gayana Zooi. 57 (1): 77-88, 1993
ISSN 0016-531X
ICTIOLOGIA DEL ALTO BIOBIO: ASPECTOS TAXONOMICOS,
ALIMENTARIOS, REPRODUCTIVOS Y ECOLÓGICOS
CON UNA DISCUSION SOBRE LA HOYA'
ICHTHYOLOGY OF THE HIGH BIOBIO RIVER SYSTEM: SOME
TAXONOMICAL, ALIMENTARY, REPRODUCTIVE AND ECOLOGICAL
ASPECTS AND A DISCUSSION ON THE RIVER BASIN
Víctor H. Ruiz R.*, María Teresa López”
Hugo I. Moyano G.*, Margarita Marchant””"
RESUMEN
Se describe la ictiofauna del Alto Biobío y de sus tribu-
tarios sobre la base de observaciones de terreno y de 273
especímenes capturados durante los años 1988, 1989 y
1990 en 10 estaciones entre los 37%40"”S y los 3848”S. Se
capturaron ocho especies nativas: Aplochiton zebra,
Basilichthys australis, Bullockia maldonadoi, Cheirodon
galusdae, Diplomystes nahuelbutaensis, Percichthys tru-
cha, Percilia irwini, Trichomycterus areolatus y dos
exóticas: Oncorhynchus mykiss y Salmo trutta, lo que
representa un 34% de la ictiofauna total del Biobío.
Las especies dominantes en los muestreos fueron las
nativas T. areolatus y P. trucha y las introducidas O.
mykiss y S. trutta. Los machos fueron más dominantes
que las hembras en todas las especies, alcanzando el
100% en $. trutta y ninguna presentó ejemplares comple-
tamente maduros. El espectro trófico más amplio perte-
nece a O. mykiss (11 ítemes) seguido de P. trucha (9
ítemes) y el menor a 7. areolatus (5 ítemes); el ítem
alimentario más importante es el de los quironómidos,
seguido de plecópteros y aéglidos.
Se discute la ictiofauna del río en sus aspectos bióticos y
en términos de su abundancia, distribución, vulnerabili-
dad frente a agentes naturales y antrópicos como urbani-
zación, contaminación y la futura construcción de represas.
l Proyecto 20.37.17 de la Dirección de Investigación de
la U. de Concepción.
* Departamento de Zoología, U. de Concepción ; casilla
2407, Concepción.
** Departamento de Oceanología, U. de Concepción;
Casilla 2407, Concepción.
"Departamento Ciencias de la Tierra, U. de Concep-
ción; Casilla 3c, Concepción.
PALABRAS CLAVES: Ictiología, Biodiversidad, Distribu-
ción, Ecología, Alto Biobío.
ABSTRACT
The distribution of fishes within the High Biobio river
system is described from field observations and from 273
specimens. Eight species: Aplochiton zebra, Basilichthys
australis, Bullockia maldonadoi, Cheirodon galusdae,
Diplomystes nahuelbutaensis, Percichthys trucha,
Percilia irwini, Trichomycterus areolatus are native to
the system and two are exotic: Oncorhynchus mykiss and
Salmo trutta. This number represents 34% of the whole
ichthyofauna.
The ichthyofauna plus the its reproductive, trophic,
adaptational and distributional aspects is analyzed in the
frame of a vulnerable High Biobio river system in terms
of habitat destruction, urbanization, introduced species
and present and future dam building. The potential threats
to the fishes of the system are discussed.
KerworDs: Ichthyology, Biodiversity, Distribution, Eco-
logy, High Biobio River.
INTRODUCCION
La hoya hidrográfica del Biobío (36%43' -
38255”S; 70% 49'-7310"W) con una superficie de
24.029 km? es uno de los dos polos interactuantes
naturales de desarrollo de la VIII Región por su
implicancia en la generación de energía hidroeléc-
trica, por el alto valor agropecuario y forestal de
77
Gayana Zool. 57 (1), 1993
sus suelos, por el uso de sus aguas para riego y
consumos doméstico e industrial, y por ser el medio
de vida de vastas poblaciones de invertebrados y
vertebrados acuáticos. Á pesar de ello, este sistema
es aún bastante desconocido en términos tanto
bióticos como abióticos, no obstante que algunos
grupos zoológicos como el de los peces sea de alto
interés sistemático, deportivo e industrial. El otro
polo es el Golfo de Arauco y áreas marinas adya-
centes hacia el norte y sur, sobre los que el río
influye con su carga de sedimentos que probable-
mente determinan su alta productividad pesquera
(Observaciones de los autores).
Entre los diversos trabajos ícticos de nivel
nacional como los de Eigenman, 1910, 1927;
Golusda, 1927; Oliver, 1949; Mann, 1954; De Buen,
1955, 1958, 1959; Fischer, 1962, 1963; Campos
1969, 1970, 1973, 1984, 1985; Dazarola, 1972;
Arratia, 1983, 1987; Arratia et al. 1978, 1981;
Huaquín, 1979; Wetzlar, 1979; Arratia y Menu
Marque, 1981; Vila y Soto, 1981; Pequeño, 1981;
Campos et al., 1984; Neira, 1984; Manríquez et al.,
1988 y Gajardo 1988, poco es lo que atañe directa-
mente a la ictiofauna del río Biobío. No obstante,
los trabajos de Fischer, 1963, Duarte et al. 1971;
Arratia y Menu Marque, 1981; Arratia, 1983, 1987;
Huaquín et al. 1984; Manríquez et al., 1984;
Lederman y Pichott, 1984; Campos, 1985; Artigas
et al. 1985 y Ruiz, 1988, al dar especial énfasis
ecológico aestudios ictiológicos chilenos, se consti-
tuyen en modelos aplicables a la ictiofauna del
Biobío.
En lo que a la fauna íctica del Biobío en
particular se refiere, Stuardo, 1988, resume lo cono-
cido basándose en Oliver-Schneider (1949) y Fischer
(1963), reconociendo sólo algunas especies, pero
sosteniendo que la diversidad es alta. Por otra parte
hay que señalar que hace unos 30 años se introdujo
masivamente en su hoya alevines de salmónidos
criados en la Piscicultura de Polcura sita en uno de
los tributarios del río Laja, principal afluente del
Biobío. Y como es usual, nunca se evaluó esta
introducción, desconociéndose sus efectos sobre la
fauna nativa.
En vista de la situación antes señalada se
planeó esta investigación para conocer: a) la diver-
sidad real de la ictiofauna del Alto Biobío, b)
delimitar su distribución y densidad y c) caracteri-
zar la mayoría de sus especies en términos de
longitud, madurez gonádica y espectro trófico.
B
e)
FiG. 1. Sectores alto, medio y bajo del río Biobío (según Sánchez y Muñoz, 1988) y localidades de captura. Escala 1:250.000.
78
Ictiología del Alto Biobío: Ruiz ef al.
MATERIALES Y METODOS
Después de un recorrido exploratorio del Alto
Biobío, se realizaron tres prospecciones entre 1988
y 1990 en los siguientes lugares cuyos números son
los mismos consignados en el mapa de la figura 1.
1. Rañilhueno (37%40”S; 71250"W)
2. Queuco. (Desembocadura del río Queuco en
el Biobío). (37%49”S; 71251"W)
. Ralco (38%02”S; 71*20"W)
. Pangue (37953"S; 71*38"W)
6. El Saltillo (entre Ralco y Lepoy) (37955”S;
71234"W)
3. Balseadero Callaqui (37950*S; 71*40"W)
7. Lomín(38%05”S; 71923"W)
8. La Junta. (Desembocadura río Lonquimay en
el Biobío). (38%26'S; 71*14”W)
9. Lago Galletué (38%42”S; 71*16"W)
10. Lago Icalma (38%48”S; 71*16'"W)
$ Un
En estos lugares se utilizó como artes de pesca
chinguillos, línea manejada a mano, espineles y una
pequeña red de copo de 10 m de largo, 1,5 m de alto
y 0,7 cm de abertura de malla. Los peces capturados
fueron medidos, pesados e inyectados con formalina
TABLA I. Estados de madurez gonádica.
al 10%. Parte de la muestra se evisceró antes de la
fijación para obtener el peso de sus estómagos
llenos y vacíos.
En el laboratorio los peces fueron separados y
determinados taxonómicamente. Se determinó el
peso del contenido gástrico por diferencia de pesa-
da entre los estómagos llenos y vacíos. Se averiguó
la composición (ítemes) del contenido estomacal
usando una lupa estereoscópica, determinando nú-
mero y frecuencia de los temes. También se calculó
el indice de capacidad estomacal (ICE) (Wetzlar,
1979) mediante la relación :
Peso contenido estomacal
ICE Peso total del pez
Q = %composición x %frecuencia
numérica
El aporte relativo de cada ítem a la alimenta-
ción de los peces se obtuvo del cálculo del coefi-
ciente alimentario numérico (Q) (Hureau, 1970),
con la siguiente calificación cuantitativa:
Q<20 = ítemes terciarios
Q > 21-200 secundarios
Q > 201-10.000 = primarios
Estados
I. Virgen
II: Virgen madurando
III: En desarrollo A
IV: En desarrollo B
V: Gravidez
VI: En desove
VII: Vaciándose
VIII: Reposo
Testículo
transparente
Tranparente
gris a rojo
Blanco-rojizo
Opaco-rojizo
con capilares
sanguíneos
Blancos, gotean
“leche” o ésta
sale por presión
Contenido sale
con poca presión
Rojizo y vacío
Ovario
transparente
transparente
gris a rojo
anaranjado-
rojizo
Opaco-rojizo
con capilares
sanguíneos
Rojizo y vacío
Huevos
Invisibles
Visibles
con aumento
Discernibles y
opacos.
Visibles como
gránulos
blanquecinos
Redondos, muchos
translúcidos y
maduros
Mayoría de los
huevos translúcidos
Sin huevos opacos
Algunos huevos
en reabsorción.
Tamaño gónada
pequeños
pequeños
1/2 cavidad
abdominal
2/3 cavidad
abdominal
Gónadas llenan
cavidad ventral
79
Gayana Zool. 57 (1), 1993
El índice de importancia numérico (IIN) de
cada ítem se calculó mediante la fórmula de
Windell (1968):
IN = Vo
El estado de maduración de la gónada fue
estimado mediante la siguiente pauta (Tabla 1):
RESULTADOS
A. Composición específica:
A diez alcanza el número de especies de
Osteichthyes encontradas dentro de los 273 ejem-
plares capturados en el Alto Biobío durante los años
1988-1990, (Tabla IT). De éstas ocho son nativas y
dos introducidas: O. mykiss y S. trutta. De las
nativas, dos: D. nahuelbutaensis, y P. irwini han
sido consideradas anivel nacional en la categoría de
“en peligro” y las restantes en la de “vulnerables”
(Glade, 1988).
Las especies dominantes en los muestreos con
sus respectivos porcentajes son: T. areolatus
(31,5%), P. trucha (28,57%), O. mykiss (17,58%) y
S. trutta (10,26%).
De las localidades muestreadas, Lonquimay,
en la confluencia de este río con el Biobío, es la que
produjo el mayor rendimiento numérico con 86
ejemplares capturados de los que 70 correspondie-
ron sólo a 7. areolatus. A esta localidad siguió
Rañilhueno con 61 peces de cinco especies pero
cualitativamente diferente por el predominio de
ambas truchas: P. trucha (nativa) y O. mykiss (in-
troducida). La mayor diversidad específica se al-
canzó en Callaqui, 7 especies, y la menor en el
Saltillo con sólo una.
B. Aspectos reproductivos:
Ninguno de los ejemplares analizados presen-
taba gónadas completamente maduras (Tabla IID.
Los estados más avanzados se observaron en
D. nahuelbutaensis y O. mykiss. En esta última las
hembras de 20 cm de longitud estaban en estado
HI y las de 27 cm en estado HI-IV; los machos de
hasta 20 cm estaban en estado I-II mientras que los
de 29 cm estaban en estado IV.
En la proporción sexual llama la atención el
predominio de los machos sobre las hembras en
todas las especies encontradas, dentro de las que en
S. trutta sólo se capturaron machos (Tabla ID.
TABLA II. Peces - especies y número de individuos por localidad - recolectados en el Alto Biobío.
Localidades
Ra "Oe Ca” Ba
Especies
Cheirodon galusdae
Diplomystes nahuelbutaensis
Bullockia maldonadoi
Trichomycterus areolatus
Aplochiton zebra
Percichthys trucha
Percilia irwini
Basilichthys australis
Oncorhynchus mykiss
Salmo trutta
RI” Sa Lo Eq
Localidades:Ra = Rañilhueno; Qe = Queuco; Ca = Balseadero Callaqui; Pa =Pangue; R1 = Ralco; Sa = El Saltillo; Lo
= Río Lomín; Lq = confluencia lonquimay y Biobío; Ga = lago Galletué; Ic = Lago Icalma.
80
Ictiología del Alto Biobío: Ruiz et al.
C. Aspectos tróficos:
Los más altos índices de capacidad estomacal
pertenecen a O. mykiss y T. areolatus con un ICE de
10%, mientras que en P. trucha no pasa del 3,7%.
En cuanto a la diversidad de presas consumi-
das por las especies estudiadas se constata que para
P. truchalos dípteros Chironomidae constituyen un
ítem primario con un IIN de 97, al que le siguen
insectos del orden y de las familias Plecoptera,
Culicidae, Ditiscidae y del crustáceo decápodo del
género Aegla. Para D. nahuelbutaensis los ítemes
primarios están integrados por Aegla, Chironomidae,
Plecoptera y Culicidae, constituyéndose en un ítem
secundario los insectos del orden Ephemeroptera.
En 7. areolatus el ítem más importante es Chirono-
midae con un IIN de 76, al que siguen Ephemeroptera
y Culicidae.
Para O. mykiss los Chironomidae hacen el
ítem primario más importante (IIN = 58), seguido
de Aegla (IIN=48) y de Plecoptera (IIN=34); sin
embargo, para esta especie introducida los peces
autóctonos P. trucha y T. areolatus forman un ítem
terciario importante. En la alimentación de la otra
especie introducida, Salmo trutta, los Chironomidae
vuelven a serel ítem de mayor importancia (IIN=61)
seguido de Plecoptera (IIN=35), Aegla y de gastró-
podos del género Chilina.
El espectro trófico más amplio pertenece a O.
mykiss con 11 diferentes ítemes seguido de P.
trucha y S. trutta con nueve cada uno y el más
reducido a 7. areolatus con sólo cinco. Para todas
las especies el ítem alimentario principal está cons-
tituido por los quironómidos seguido por los
plecópteros y las pancoras de agua dulce (Aegla
sp.).
D. Distribución y hábitat:
En las áreas estudiadas, los juveniles se encon-
traban cerca de la orilla entre la vegetación o entre
los espacios muertos que quedan entre las rocas en
áreas con gran cantidad de bolones. Los Siluriformes
son los que mejor se adaptan a este tipo de hábitat
pudiéndo enterrarse cuando el sustrato está consti-
tuido por arena fina y gruesa. La perca-trucha, las
truchas salmonídeas y los pejerreyes adultos se
distribuyen por el curso principal del río acercándo-
se las primeras al atardecer y al alba en busca de los
remansos que le ofrecen una mayor oferta
alimentaria.
Las especies de más amplia distribución en la
hoya del Biobío son las introducidas O. mykiss y S.
trutta.
APRECIACION BIOTICA Y ABIOTICA DE
LA HOYA:
DISCUSION Y CONCLUSIONES
I. CONOCIMIENTO DE LAS COMUNIDADES BIOLÓGICAS
El resumen que supone la Tabla V indica que
los conocimientos de la biota acuática (Parra et al.
1977,1982 a, b,c, 1983 a, b; Dellarossa et al., 1976;
Rivera y Arcos, 1975; Rivera et al., 1982; Ruiz,
1988; Artigas et al., 1975) es limitado variando
desde cero en toda la extensión del río para el caso
del perifiton a razonablemente conocido para el
caso de los peces del sistema. Lo mejor conocido es
el plancton de las lagunas próximas a su desembo-
cadura.
II. Los PECES DEL ALTO BIOBÍO Y LOS DE TODO EL
SISTEMA
En la Tabla VI se han listado todos los peces
conocidos para el sistema hidrográfico del Biobío,
desde su desembocadura en la parte norte del Golfo
de Arauco (localidad 1) pasando por su zona pota-
mal s. 1. (localidades 2-7), su zona reitral (localida-
des 8-15) hasta su área de origen (localidades 16 y
17). El total de especies que alcanza a 29 es tres y
media veces mayor que el de 8 señalado por Stuardo
(1988). Este número que incluye 25 especies nati-
vas y 4 introducidas, equivale a un 50% de las 36
especies nativas y 22 exóticas (58) señaladas para
todo Chile por Arratia et al., 1981. Sin embargo la
relación de especies nativas versus introducidas
(6,25:1) es muy diferente en el Biobío respecto de
la proporción (1,64:1) que resulta de los valores
generales de Arratia et al. (op. cit.), lo que significa
que en el Biobío predominan grandemente las es-
pecies nativas.
La diversidad es mayor en la desembocadura
con trece especies, algunas de ellas netamente ma-
rinas como Trachurus murphyi y otras capaces de
moverse en ambientes de salinidad variable como
Mugil cephalus y Eleginops maclovinus por ejem-
81
Gayana Zool. 57 (1), 1993
TABLA TI. Estado de madurez y proporción sexual de peces del Alto Biobío.
TaBLATV. Coeficiente alimentario (Q), índice de importancia numérica (TIN) y su valor proporcional (P, S, T) para cinco
Especies
D. nahuelbutaensis
D. nahuelbutaensis
T. areolatus
T. areolatus
P. trucha
P. trucha
O. mykiss
O. mykiss
S. trutta
Estados de madurez
especies de peces del Alto Biobío.
82
Itemes / Indices
Chironomidae
Ephemeroptera
Plecoptera
Culicidae
Ditiscidae
T. areolatus
Aegla sp.
Trichoptera
Lepidoptera (larvas)
Huevos s/ident.
Aeshnidae
Tenebrionidae
Curculionidae
Formicidae
P. trucha
Chilina
Hymenoptera
Empididae
Especies
N? de ítemes
P. trucha
QUIN /Cl
9.360/97/P
13/4/T
347/19/S
49/7/S
24/5/S
0,3/0,5/T
21/5/S
10/3/T
0,3/0,5/T
P. trucha
9
Especies de peces
D. nahuelbu.
Q/IN /Cl
1.784/42/P
141/12/S
986/31/P
610/25/P
1.690/41/P
235/15/P
D. nahuelbu
6
macho
hembra
macho
hembra
macho
hembra
macho
hembra
machos
T. areolatus
QUIN /Cl
S.7117/176/P
2.452/50/P
784/28/P
74/ 9/ S
167/13/8
T. areolatus
5
O. mykiss
QUIN /Cl
3.307/58/P
68/08/58
1.333/34/P
90/10/5
17/4/E
2.307/48/P
38/6/8
4/2/T
4/2/T
68/8/S
17/4/T
O. mykiss
11
Valor proporcional de los ítemes: P = primario; S = secundario; T = terciario.
Febr/Abr.
Febr/Abr.
Febrero
Febrero
Febrero
Febrero
Febr/Abr.
Febr/Abr.
Febr/Abr.
S. trutta
Q/N /Cl
3.731/61/P
147/13/S
1.249/35/P
32/6/S
869/30/P
8/3/T
514/23/P
48/7/S
32/6/S
S. trutta
9
Ictiología del Alto Biobío: Ruiz et al.
plo. Considerando todas las localidades se advierte
en general que la diversidad aumenta desde la unión
del río Laja con el Biobío (localidad 6 hasta la
desembocadura). Una explicación probable está en
el mayor gasto del río en esa zona, su mayor
anchura y menor velocidad. A esto se contrapone
sin embargo la contaminación que se supone afecta
principalmente a esta zona por los efluentes de
varios pueblos y ciudades (Laja, Los Angeles, Na-
cimiento, Santa Juana, Hualqui, Chiguayante y
Concepción) y de industrias productoras de celu-
losa (Laja, Nacimiento, San Pedro) y que actuaría
negativamente contra la diversidad íctica.
El área superior del río, motivo de este trabajo,
muestra una diversidad menor con un máximo de 7
especies en el Balseadero Callaqui, seguidas por
Lonquimay y Galletué con 6 especies cada una, de
las que 2 especies en cada localidad corresponden a
las introducidas: O. mykiss y S. trutta. Esta menor
diversidad estaría relacionada con el menor tamaño
del río y su mayor velocidad. El que en los lagos
Galletué (6 spp.) e Icalma (4 spp.) existan tan pocas
especies probablemente esté relacionado con su
oligotrofía.
Los valores de diversidad y densidad (canti-
dad de peces obtenidos en un área de muestreo)
pueden no corresponder a la realidad teniendo en
cuenta los artes de pesca empleados, que pueden
ser responsables de la obtención de pocos espe-
címenes y de pequeño tamaño. Por otra parte, la
abundancia y distribución de algunas especies varía
estacionalmente, por lo que éstas podrían variar si
se hubiera hecho más estaciones, en meses diferen-
tes y con otras artes de pesca. Con todo, las tres
temporadas muestreadas, cuyos resultados se expo-
nen aquí, deben haberse traducido en una informa-
ción bastante aproximada a la realidad de la diver-
sidad y distribución de los peces en el Alto Biobío.
III. EsraDO ACTUAL Y FUTURO DE LA HOYA DEL
BrioBÍO Y LA VULNERABILIDAD DE SU ICTIOFAUNA
FRENTE A AGENTES NATURALES Y ANTRÓPICOS
a. Erosión y partículas en suspensión
Aunque uno de los sectores menos interveni-
dos de la hoya sea el Alto Biobío, ésta se ve
afectada por la erosión natural resultante del des-
hielo principalmente en los volcanes Lonquimay,
Copahue y Callaqui y por la erosión de origen
antrópico derivada de la intensa tala de bosques y
del sobrepastoreo. Como ejemplo de la primera
está la “leche glacial” que reciben algunos de los
afluentes del Biobío, que se traduce en una gran
cantidad de partículas en suspensión que alteran el
color natural de las aguas dado por pigmentos
orgánicos de gran peso molecular que son parte de
las fracciones más solubles del humus y cuya
intensidad de coloración puede variar con la aci-
dez del medio (Branco, 1984). Otro ejemplo dra-
TABLA V. Estado del conocimiento de las comunidades biológicas en la hoya del Biobío.
Zonas (*) Alto Biobío
Subzonas Late La2
Comunidades
Bentos
Plancton
Ictiofauna
Vegetación litoral
Perifiton
Microbiota
Zonas(*) sensu Sánchez y Muñoz, 1988.
Medio Biobío
Bajo Biobío
Ir AE Lair
Alto Biobío = Lagos Galletué e Icalma hasta 37%45”S; 72*18"W
Medio Biobío = desde 37%45”S; 72*12"W hasta 37%20”S; 72%40"W.
Bajo Biobío = 37”20”S; 72%240"W hasta desembocadura en Golfo de Arauco.
Subzonas: Lal = lagunas de Galletué e Icalma; La2 = Lago Laja; La3 = lagunas urbanas de Concepción;
Tr = tributarios; Cp = curso principal; Es = estuario.
Tipo de conocimiento: 0 = no estudiado; 1 = medianamente conocido; 2 = existen buenos antecedentes.
83
Gayana Zool. 57 (1), 1993
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Ictiología del Alto Biobío: Ruiz et al.
mático en la alteración de la coloración y la carga
de partículas aportadas al río, está dado por el río
Malla. Este, que se origina del flanco sur del
volcán Callaqui, en febrero de 1989 presentaba un
color achocolatado debido a la gran carga
sedimentaria que teñía fuertemente las aguas del
Biobío al unírsele. Una situación similar presenta-
ban los ríos afluentes Lomín (octubre del *88) y
Queuco (febrero del 89) con aguas de color café
lechoso, las que contrastaban grandemente con las
de otro afluente, el río Huequecura, de aguas
claras y transparentes. La gran cantidad de partí-
culas en suspensión podría llegar a “enterrar” las
oviposturas, afectar el sistema branquial de ale-
vines y adultos o arrastrar los alimentos potencia-
les hacia el fondo.
b. Vulcanismo
La historia actual y pasada del río está ligada a
la historia geotectónica de la cordillera andina
entre los 36%S y 38%S. Ya desde su nacimiento en
los lagos Galletué e Icalma esto se hace presente.
Ambos lagos se ubican al oriente casi equidistantes
de dos grandes complejos volcánicos: el del Llaima
hacia el norte y el de la gran caldera que representan
los Nevados de Sollipulli hacia el sur. La acción
pasada de este último se hace notoria en un estrato
de piedra pómez de ca. un metro de espesor en toda
el área. Los 100 primeros kilómetros del río desde
su nacimiento corren al oriente de los volcanes
Lonquimay y Tolhuaca y sólo cambia de dirección,
abandonando la cadena andina, cuando se encuen-
tra con el volcán Callaqui, alejándose de la influen-
cia volcánica directa sólo al poniente de Santa
Bárbara. La influencia del vulcanismo es evidente
y se repite cada cierto tiempo. Así el 25 de diciem-
bre de 1989 apareció el cráter parásito Navidad en
el flanco norte del volcán Lonquimay y cuya activi-
dad afectó al Biobío a través de las grandes cantida-
des de ceniza precipitada en toda el área. Por otra
parte, el valle del río Lolco, afluente del Biobío,
fue prácticamente ocupado y sepultado por la len-
gua de lava que fluyó por más de un año desde el
cráter Navidad. Por debajo del frente de lava fluía lo
que quedaba del río Lolco con una temperatura de
70*C y pH de 5,5. Hechos como éste probablemente
han afectado recurrentemente a la fauna íctica,
reduciendo su número y diversidad al menos tem-
poralmente. La repetición de fenómenos de este
tipo y de otros geológicos igualmente desestabi-
lizantes a lo largo de millones de años de historia de
la cadena andina, probablemente tengan que ver
con la baja diversidad de la ictiofauna chilena de
agua dulce.
c. Utilización del agua del Biobío
Tres son los usos principales que se dan a las
aguas del río: a) consumo doméstico: agua potable
y sistema de alcantarillado implicando eliminación
de residuos; b) regadío agrícola y c) generación de
energía eléctrica. Existe no obstante, un cuarto uso,
aún en pequeña escala: crianza de peces (pisci-
factorías). El principal de ellos y el que tendrá una
mayor incidencia sobre el porvenir del río es el de
la hidroelectricidad. Estos usos principales y otros
se resumen en la Tabla VII.
TaBLA VII. Utilización del agua en la hoya hidrográfica del Biobío.
Zonas Alto Biobío
Subzonas Lai. TE CEp
Acuacultivos
Riego
Pesca
Hidroelectricidad
Eliminación residuos
Industrial (Celulosa)
Agua potable
Turismo-Recreación
- = noexiste; * = existe.
Medio Biobío
Bajo Biobío
Lat Tr ¿Ep Da TES” ¿Ep
85
Gayana Zool. 57 (1), 1993
En la actualidad la subhoya principal del
Biobío, la del río Laja, soporta tres grandes centra-
les hidroeléctricas: Abanico en la proximidad del
lago Laja, El Toro en el río Polcura y Antuco
después de la desembocadura del estero Pichi-
polcura. Para los próximos 25 años se proyecta la
construcción de seis represas en el Alto Biobío
antes de su confluencia con los ríos Laja y Vergara,
de las que una, Pangue, ya está en la fase inicial de
su construcción (Croquevielle y Benavente, 1990).
¿ Cuál será el efecto de estos lagos artificiales
sobre la estructura física del río y sobre su fauna ?.
Al respecto Margalef (1983) enfatiza que la cons-
trucción de embalses incide sobre los ecosistemas
preexistentes modificándolos de manera muy di-
versa. Desde el punto de vista limnológico, el nivel
del río es más fluctuante, el agua se hace más turbia
y hay mayor sedimentación; los índices de comuni-
dades se hacen pobres y cambiantes; la biomasa
menor y la tasa de renovación más elevada. Si se
construye una o más de las represas del Alto Biobío
no sólo se modificará el curso superior ante de la o
las represas por la inundación de grandes superfi-
cies, sino que también se alterará el curso fluvial
post-represas con irregularidades de flujo que se-
guramente influirán en su ictiofauna especial-
mente. Uno de los efectos de la construcción de
represas es la alteración de la productividad de la
ictiofauna al restringir su comportamiento migra-
torio. Welcomme (1985) ha señalado que la cons-
trucción de represas tiene como efecto principal
sobre las comunidades de peces, la eventual des-
aparición, o en el mejor de los casos, la declinación
de las especies diadromas, al impedir las migracio-
nes con fines reproductivos aguas arriba de los
adultos, así como el retardo aguas abajo de los
juveniles (en nuestra ictiofauna las salmonídeas y
las lampreas). Se sabe por otra parte que los peces
se concentran en el muro de las represas, viéndose
afectados en su reproducción (Branco, 1984) y por
un lado se tenderá a la reducción de las especies
migratorias en esos lagos artificiales y por el otro
podrán aumentar las poblaciones sedentarias.
Para contrarrestar esos efectos negativos
podrían instalarse sistemas de “escaleras” para que
los peces pudieran moverse, pero debido a su alto
costo en nuestro país, la solución del problema
podría derivar hacia la creación de pisciculturas
(López et al., 1989). En la actualidad ya existen
establecimientos de este tipo en las cercanías del río
o de sus afluentes, algunas de las cuales utilizan
aguas de vertientes. Entre ellas se pueden destacar:
86
Safogari Ltda., sita en los alrededores del puente
Piulo; “Millahue” en las cercanías de Santa Bárbara
y un Centro de Cultivo en instalación, en San José,
El Peral cerca de Los Angeles, dependiente de la
Sociedad Agrícola Aguas Claras Ltda. que se dedi-
cará a la engorda para exportación de una variedad
de la “Trucha Arco Iris” (comunicación personal de
E. Molina, administrador de esta última empresa).
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo ha sido financiado por Proyecto
20.37.17 de la Dirección de Investigación de la
Universidad de Concepción, entidad a la que los
autores agradecen profundamente. Igualmente se
hacen un deber en agradecer a las siguientes perso-
nas, funcionarios o alumnos, de la U. de Concep-
ción: J. F. Gavilán, Depto. Biología Molecular,
Alfonso Rubilar y Ernesto Toledo, Depto. Zoología
por su colaboración en terreno; Elvira Solar, Depto.
de Zoología, por dactilografiar la primera versión
de este trabajo, y a la Sra. Alejandra Saavedra,
Depto. de Oceanología, por la recopilación y
ordenación de los datos.
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1988 (ISOPODA: EPICARIDEA: BOPYRIDAE)
Miguel Schuldt*
RESUMEN
El propósito de este trabajo es efectuar un estudio
microanatómico de los ovarios de Probopyrus ringueleti
Verdi y Schuldt durante el proceso de maduración. Los
ovarios poseen una zona germinativa laminar que se
extiende dorsalmente según un plano frontal, eviden-
ciándose un gradiente dorso-ventral que conduce a la
estratificación de los elementos germinales, pudiendo
distinguirse en un ovario maduro 4 regiones: a) un área
con células goniales; b) una franja conteniendo gonias II
y oocitos en proface temprana (““premeiótica”); c) otra
con oocitos en previtelogénesis y vitelogénesis lI; y, d)
una región con oocitos en vitelogénesis II. Sobre la base
de estas asociaciones celulares se propone una escala de
maduración sexual de 4 estadios. La población de oocitos
en vitelogénesis II es particularmente numerosa, inclu-
yendo 7 u 8 hileras de ovas. Esta estructura plantea una
interesante alternativa funcional: la posibilidad de que
existan evacuaciones parciales. Posibilidad que se rela-
ciona con la evidencia de que no necesariamente la
liberación folicular afecte a la totalidad de los oocitos en
vitelogénesis II, como es usual en crustáceos superiores.
Se estima que la recuperación del tejido folicular liberado
por la puesta precedente es sólo parcial, considerandose
la eventualidad de que persista el mecanismo primario de
foliculogénesis (por división de las células conjuntivas)
durante la restauración del ciclo ovárico.
PALABRAS CLAVE: Bopyridae, Microanatomía, Oogénesis;
Foliculogénesis; Maduración Sexual.
¡Contribución científica N* 526 del Instituto de Limno-
logía “Dr. R.A. Ringuelet” (ILPLA).
“Museo de La Plata, División Zoología Invertebrados l,
1900 La Plata, Argentina.
ABSTRACT
The main purpose of this paper is to perform a
microanatomic study of the ovary cycle of Probopyrus
ringueleti Verdi y Schuldt. The ovaries show a germinative
areea with a dorsoventral maturative gradient that leads
to germinal stratification. In a mature ovary there are 4
distinctive areas: a) an area with gonia; b) one that
harbours gonia II and oocytes in an early profase
(“premeiotic”); c) one with oocytes in previtellogenesis
and vitellogenesis l; and, d) one that includes the oocytes
in vitellogenesis II. On the basis of these cellular
associations, a 4 stage ovary development scale was
proposed. The oocyte population in vitellogenesis II was
particularly numerous, including up to 7 or 8 rows of
oocytes. This structure offers an interesting functional
alternative: the existence of partial discharges. This
possibility is related with the evidence that the follicular
liberation does not necessarily affect all of the oocytes in
vitellogenesis II - as is usual in higher crustacea. It is
believed that recovery of the secondary follicular tis-
sue is only partial and the possibility is being analysed
that the primary mechanism of secondary folliculo-
genesis by cleavage- persists to the extent of follicle II
necessities during restoration of the ovary cycle.
KeYworDs: Bopyridae, Microanatomy, Oogenesis;
Folliculogenesis, Ovarian cycle.
INTRODUCCION
Los bopíridos establecen consorcios con crus-
táceos decápodos [Markham, J.C. (1986)], confor-
mando asociaciones parasitarias atípicas (hema-
tófagos) catalogables como casos particulares de
predación [Kuris, A.(1974,com. pers.)]. Probopyrus
ringueleti Verdi y Schuldt es un huésped frecuente
89
Gayana Zool. 57 (1), 1993
de las cámaras branquiales de Palaemonetes
argentinus Nobili (Caridea, Palaemonidae), infec-
tando también ocasionalmente a Macrobrachium
borellii (Nobili). La presencia del parásito incide
negativamente en la función respiratoria de los
camarones de ambos sexos y la función reproduc-
tora de los hospedadores femeninos, en cuyos ova-
rios se halla ausente la vitelogénesis configurando
un caso de castración [Schuldt, M. (1883); Schuldt,
M. y L.A. Rodrigues-Capítulo, (1985, 1987)] equi-
parable a los ocasionados por otros representantes
del género Probopyrus Giard y Bonnier [Beck, J.T.
(1980b); Abu-Hakima, R. (1984)].
La prevalencia de Palaemonetes argentinus
con Probopyrus ringueleti (branquiales) en el área
estudiada fluctúa a lo largo del año (1 - 70%). Esta
variación en la tasa de infección resulta de la
interacción de elementos dinámico-poblacionales
tales como la mortalidad de los camarones (octubre
a diciembre, y febrero), reclutamiento (enero, fe-
brero) y migración de los mismos (junio a agosto-
septiembre) [Schuldt, M. y M.C. Damborenea
(1989); Schuldt, M., L.R. Freyre y M.C. Damborenea
(1988)]. La prevalencia se traduce en una disminu-
ción del potencial reproductor de los camarones
(13,7 a 15,2%) [Schuldt, M. y M.C. Damborenea
(1987)], pudiendo la presencia del parásito limitar
la expansión de los hospedadores en su hábitat,
como se constató efectivamente con Probopyrus
floridensis Richardson [Beck, J.T. (1979); Dale,
W.E. y G. Anderson (1982)]. P. argentinus cons-
tituye el principal sustento de una variada ictio-
fauna de interés comercial y deportivo [Schuldt, M.
y M.C. Damborenea (1989)], lo cual por si solo
explica el interés puesto en este consorcio, máxime
teniendo en cuenta que los paleomónidos albergan
a especies cultivadas con éxito en casi todas las
regiones tropicales y subtropicales del globo (v.g.
Macrobrachium Bate ssp.) [Provenzano, A.J.
(1985)]. No obstante, la biología de los bopíridos en
general, exceptuando a P. pandalicola y P. ringueleti
es poco conocida [Beck, J.T. (1980abc); Verdi,
A.C. y M. Schuldt (1988)], al punto que, salvo
observaciones preliminares [Schuldt, M. (1983,
1987)] aún falta una descripción dinámica del ova-
rio de Probopyrus. Cabe destacar que P. ringueleti
es el primer isópodo donde se constata al menos una
recuperación parcial del tejido folicular liberado
por la puesta precedente [Schuldt, M. (1983)]. Se-
gún Charniaux-Cotton, H. (1978) la recuperación
postpuberal del tejido folicular (secundario o per-
manente) (ID) es habitual en Malacostraca. Sin
90
embargo, los trabajos de Besse, G. (1976) evidencian
que en los isópodos estudiados no existe una
recuperación de las células conjuntivas del folículo
TI, involucionando éstas después de la ovulación, lo
cual implica, aparentemente, cuestionar la validez
general del modelo propuesto por Charniaux-Cotton,
K.(1978). El papel transicional respecto de la
recuperación folicular que manifiesta el
comportamiento ovárico de P. ringueleti posibilita
prima facie relacionar la dinámica folicular de
isópodos con el resto de los malacostracos, en un
marco de referencia amplio tal como lo constituye
el modelo propuesto por Schuldt, M. (1987), el cual
resulta de relacionar la recuperación folicular con la
mayor o menor extensión que adquieren los proce-
sos de reabsorción oocitaria en cada ciclo ovárico.
Otro aspecto que no puede soslayarse es la
relación que pudiera existir entre la vitelogénesis y
la presencia O ausencia de machos, aún cuando en
crustáceos superiores, salvo algunos casos que re-
visten el carácter de excepcionales, la presencia de
machos carece de influencia decisiva sobre el desa-
rrollo vitelogenético [Charniaux-Cotton, H. (1978);
Krisnhakumar, R. y K.G. Adiyodi (1981)]. En el
anfípodo Orchestia gammarellus (Pallas) se obser-
va que las hembras en ausencia de machos no
evacuan los oocitos maduros, los cuales involu-
cionan [Charniaux-Cotton, H. (1974)]. Enisópodos
se ha podido constatar únicamente en dos especies
una dependencia entre la vitelogénesis secundaria
y el acoplamiento, se trata de Porcellio dilatatus
Brandt y Armadillo officinalis Duméril, donde la
ausencia del macho impide el desarrollo de la
vitelogénesis II [Legrand, J.J. (1958); Besse, G.
(1976)].
Consecuentemente se hace imprescindible
efectuar un análisis microanatómico pormenori-
zado de las transformaciones que acontecen a lo
largo del proceso de maduración oocitaria de P.
ringueleti, con el propósito de obtener por primera
vez una descripción dinámica del funcionamiento
ovárico de un crustáceo epicárido. Dicho propósito
motiva la presente contribución a la biología
reproductiva del taxón considerado, efectuada so-
bre la base de una evaluación de la histología
ovárica de P. ringueleti. Secundariamente, toda
extensión en el conocimiento de la biología inhe-
rente a Probopyrus resulta de interés también des-
de el punto de vista taxonómico, ya que se trata de
una entidad genérica donde la acotación específica,
partiendo de la morfología externa, es particular-
mente ardua [Markham, J.C. (1985)], requiriéndose
El ciclo ovárico de Probopyrus ringueleti: ScuuLbr, M.
la concurrencia de elementos diagnósticos propor-
cionados por la etología y biología de las especies
en cuestión [Schuldt, M. (1990)].
MATERIALES Y METODOS
Los animales estudiados fueron capturados en
el Canal Villa Elisa (colector de los arroyos Carna-
val y Martín), aproximadamente a 300 m de su
desembocadura en el Río de la Plata (Boca Cerrada,
Selva Marginal de Punta Lara, Prov. Buenos Aires,
Argentina).
Para la evaluación preliminar del desarrollo
ovárico de P. ringueleti se contó con 5 muestreos
realizados de agosto a diciembre de 1981 (11, 13 y
28.08.81; 07.09.81; 14.12.81; n=113 párasitos). Se
efectuaron 6 relevamientos para obtener infor- .
mación adicional sobre el período de puesta de
septiembre de 1982 a enero de 1983 (09.09.82;
07.10.82; 11.10.82; 12.11.82; 27.01.83; n=278 pa-
rásitos). Finalmente se dispuso un muestreo men-
sual desde el 10.10.84 hasta el 18.02.86 (tamaño
mínimo de cada muestra: 75-100 P. argentinus,
capturándose más de 200 P. ringueleti).
Con los fijadores ensayados (Regaud,
Maximow, Helly, Hollande, Bouin, Halmi y Car-
noy) se obtuvieron buenos resultados solo con el
Bouin y el Carnoy (6:3:1). Se deshidrató y aclaró
con N-Butanol, incluyéndose las piezas con
paraplast. Los cortes de 6 a 8 um fueron coloreados
con hematoxilina de Harris y eosina, tricrómico de
Gomori y PAS [Gabe, M. (1968)].
Un contingente de aproximadamente 90 P.
argentinus con sus respectivos P. ringueleti fue
mantenido en 1 acuario de 85 lts. desde el 01.09.82
hasta el 28.12.82. De ellos pudieron ser individua-
lizados 15 camarones gracias a la presencia en el
cefalopereion de metacercarias de un problable
Phyllodistomum Braun sp. Las encapsulaciones de
este trematode se aprecian a simple vista, siendo
útiles marcas naturales cuando por su número y
topografía proporcionan diseños definidos. Las
observaciones de acuario se registraron diariamen-
te (alas 10.00 y 18.00 horas). Los camarones fueron
alimentados 2 veces por semana con carne bovina
picada. De esta manera se obtuvieron datos adicio-
nales acerca del período de puesta así como de la
restauración del ciclo ovárico del epicárido.
RESULTADOS
1. ZONACIÓN INTRAOVARICA. CARACTERIZACIÓN Y
EVOLUCIÓN DE LA PROGENIE GERMINAL
Los ovarios, al igual que los testículos, son
pares. Estan situados en el pereion, dorsalmente
respecto de los órganos digestivos. La ubicación del
parásito en la cámara branquial del hospedador
determina la asimetría del pereion, la cual se mani-
fiesta también en el desarrollo de los ovarios, siendo
de menorextensión el ovario derecho de P. ringueleti
cuando se aloja en la cámara branquial derecha de
P. argentinus, reduciéndose el ovario izquierdo
cuando parasita a la cámara opuesta.
Las gónadas de hembras juveniles de P.
ringueleti de 1,5 mm (largo total o Lt) poseen
todavía un aspecto tubular, compacto, que alberga
a células conjuntivas, oogonias, y oocitos en pro-
fase meiótica, predominando en estos últimos
imágenes zigo-paquiténicas (Fig. 1). Los ovarios
presentan una delgada teca conjuntiva consistente
en una membrana de tipo “basal” de 0,5 a 1,5 um
de espesor, sobre la que se observan células
conjuntivas cuyos núcleos hacen hernia hacia el
interior del ovario. Estas células son semejantes a
Fic. 1. Sección transversal del ovario de una hembra
juvenil (1,5 mm Lt) con predominio de oocitos profásicos
(zigo-paquiténicos) (Flecha mayor: fibras musculares
vinculadas a la teca periovárica; Flecha menor: membra-
na “basal”).
91
Gayana Zool. 57 (1), 1993
las células conjuntivas que posteriormente confor-
marán al folículo. A la teca periovárica suelen
adosarse externamente diversas células conectivas,
desde elementos equiparables a los “foliculares” (y
que aparentan ser de escasa motilidad), hasta gran-
des células ameboides del tipo de los macrófagos
(talla nuclear: 4-6um; talla celular: 7-15um), con
granulaciones acidófilas en el citoplasma. En la
teca también se detecta la presencia de fibras mus-
culares, las cuales no son constantes y pueden
observarse en la periferia dorsal de la teca, siendo su
disposición de tendencia circular (no alcanzan la
faz ventral del ovario). Estas fibras se relacionan
con haces musculares cuyas células confluyen
dorsalmente (filamentos suspensores?) (Fig. 1).
El aspecto tubular de las gónadas desaparece a
medida que el ovario se extiende. Las secciones
transversales del ovario de hembras adultas (mayo-
res de 3 mm Lt) permiten observar la naturaleza
FiG. 2. a) Estructura ovárica (semiesquemática) de una
hembra adulta (sección frontal) (*: ovario derecho;
grisado: región del ovario con vitelogénesis II; barra: área
de sección transversal de una proyección ovárica - deta-
llada en b). b) Estratificación celular intraovárica (sec-
ción transversa; barra en Fig. 2a): gonias 1 (a), gonias II
y oocitos “premeióticos” (b), ovocitos en previtelogénesis
y vitelogénesis 1 (c), y oocitos en vitelogénesis II (área
punteada) (véase también Fig. 5).
92
anisótropa [Weibel, E.R.(1969)] del órgano. El
gradiente de maduración de las células germinales
es hacia el ventro. La secuencia madurativa se
origina a partir de una entidad laminar dorsal que
se extiende horizontalmente (Fig. 2a) y alberga a
células goniales y conjuntivas. Esta lámina celular,
que no siempre se presenta como una monocapa
de gonocitos, posiblemente sea homologable a la
zona germinativa de O. gammarellus [Charni-
aux-Cotton, H. (1959, 1978)]. De esta manera
resulta una estratificación de las gonias y de los
oocitos (Fig.2b), pudiendo distinguirse en un ova-
rio en madurez avanzada a 4 regiones, cada una de
las cuales alberga a una asociación o población
celular definida:
a) La formación laminar dorsal alberga princi-
palmente a gonias I y células conjuntivas (Figs. 2-
5). Las gonias presentan un núcleo claro (de 6-
9um), redondo u ovoide, con cromatina granular.
Los flocos cromáticos suelen ser periféricos y
subcentrales; estos últimos tienden a aproximarse
al nucléolo (de 1-2um) (Fig. 5). Las células
conjuntivas poseen un núcleo muy ovoide o
subtriangular (de 3-6uum), con un gránulo cromático
central (de aproximadamente 1jum). La carioteca y
la cariolinfa de los elementos mesodérmicos suele
ser algo más densa que la de las células goniales.
b) Ventralmente se extiende una banda (Fig.
2b) que alberga oogonias, generalmente las de
mayor talla, consideradas gonias II dada la escasa o
nula provisión de células mesodérmicas [Charniaux-
Cotton, H.(1976); Payen, G.G.(1977); Zerbib, C.
(1980)]. Los gonocitos tienden a evolucionar hacia
la profase meiótica, y aparentemente sin experi-
mentar una mitosis previa. A continuación, aunque
suele advertirse cierta mezcla entre tipos celulares,
se sitúan los oocitos profásicos, siendo la figura
nuclear más frecuente el zigo o paquinema, muy
denso y polarizado, observado también en otros
crustáceos superiores [Rouquette, M. (1979);
Laulier, M. (1974); Payen, G.G. (1974); Schuldt,
M. (1980a)]. Los núcleos en diacinesis temprana
(9- 10m) [Laulier, M. (1974); Payen, G.G. (1974)]
son menos frecuentes (Fig. 5).
c) A continuación, hacia el ventro (Fig. 2b), se
hallan emplazados los oocitos en previtelogénesis
y vitelogénesis primaria (I) con las correspondien-
tes células de la trama mesodérmica o foliculares
(Figs. 5 y 11). Se trata de oocitos con una vesícula
germinativa en crecimiento, con un nucléolo pro-
minente. El citoplasma es basófilo y granuloso. En
estas células no es posible discriminar la previ-
El ciclo ovárico de Probopyrus ringueleti: ScuuLbr, M.
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> o nc "Sd
IL NMSEBS
Fic. 3. Hembra virginal (transición subadulta-adulta): ovario en maduréz incipiente (flechas).
Fic. 4. Hembra adulta. Ovarios en madurez media (*: oocitos en vitelogénesis ID.
Fic. 5. Hembra adulta. Madurez Media. Detalle de las poblaciones celulares (véase Fig. 2b) (flecha menor: células
conjuntivas o “foliculares”; flecha mediana: oogonias I; * menor: gonias II; flecha mayor: oocitos en Zigo-paquitene;
* mediano: región de previtelogénesis y vitelogénesis l; estrella: zona con oocitos vitelogenéticos 1 en necrobiosis; y,
* mayor: oocito en vitelogénesis IT).
93
Gayana Zool. 57 (1), 1993
telogénesis de la vitelogénesis endógena o primaria
[Charniaux-Cotton, H. (1978); Schuldt, M. (1980a);
Meusy, J. J. y H. Charniaux-Cotton (1984)]. La
foliculogénesis secundaria (II) [Charniaux-Cotton,
H. (1978)] se observa en oocitos cuyo núcleo posee
un diámetro que oscila entre 12 y 14 um, siendo la
talla celular respectiva de aproximadamente 25 um
(Figs. 5 y 11).
d) Finalmente, se sitúa el estrato ventral
(Fig.2b), el más voluminoso en un ovario maduro,
integrado por oocitos en vitelogénesis secundaria
(ID). La vitelogénesis II se observa en oocitos con un
diámetro nuclear de aproximadamente 14 um y una
talla celular de 25-30 um. Su citoplasma presenta
vacuolizaciones y gotitas eosinófilas. Estas últimas
son de aproximadamente 1 ¡um (Figs. 6 y 11).
Durante el comienzo de la vitelogénesis II persiste
un incremento de la vesícula germinativa hasta
alcanzar 20 ¡um, luego su talla se manteniene más o
menos estable. La heterogeneidad del nucléolo se
acentúa, siendo su talla de aproximadamente 8 |um.
La estabilización del crecimiento nuclear corres-
ponde a oocitos de 35 um, con vacuolas de 10 um
y gotas vitelinas de 4 um. Posteriormente el vitelo
conforma grandes placas de 9-15 um (eosinófilas,
eritrófilas y PAS+), que ocupan prácticamente la
totalidad del ooplasma, que queda reducido a los
finísimos puentes basófilos que delimitan las pla-
cas de vitelo. El citoplasma alberga además a gran-
des gotas que aparecen “vacías” después de los
pasajes por los solventes orgánicos. Su talla suele
ser algo mayor que las placas proteicas (Figs. 7 y 9).
Las ovas son expulsadas con una talla de
aproximadamente 180 um. Su núcleo posee aspec-
to estrellado. El nucléolo es heterogéneo, vacuo-
lado, llegando a medir 12 um (Figs. 6 y 10). El
huevo de P. ringueleti es microlecítico, con un
diámetro próximo a los mayores consignados para
Bopyridae [Stromberg, J. O. (1971)].
Se observan procesos de reabsorción celular a
lo largo de todo el ciclo oogenético, afectando
aisladamente a los distintos tipos oocitarios
descriptos. Destacables por el número de oocitos
involucrados son los fenómenos de reabsorción
directa y reaccional que se aprecian durante la
madurez media y avanzada, afectando a oocitos en
vitelogénesis I y II, y especialmente a los que
inician la vitelogénesis propiamente dicha (II). La
presencia de figuras mielínicas en el ooplasma
suele ser el síntoma precoz del inicio de la sucesión
muerte-necrosis [Bessis, M. (1970)] (Figs. 8 y 9);
mientras que el tejido folicular de sustitución
94
[Rubiliani-Durozoi, M., C. Rubiliani y G.G Payen
(1980)] constituye una entidad semipermanente, y
climax de esta sucesión, que revela la existencia
en el pasado gonadal de procesos de reabsorción
reaccional (Figs. 12-14).
2. ESCALA DE MADUREZ SEXUAL
En el transcurso de las distintas etapas por las
que atraviesan los contingentes germinal y acceso-
rio del ovario en su progresión hacia la madurez, es
conveniente distinguir la presencia de una fase
unidireccional, no repetitiva, que es la que se cum-
ple en los ovarios de los animales virginales cuando
se inicia el ciclo ovárico (denominados, frecuente-
mente, estadios de inmadurez y premadurez virgi-
nal) [Christiansen, H.E. (1971)], y que se integra
con el desarrollo de una fase cíclica del proceso
reproductivo, comprendiendo esta última tanto a
los estadios subsiguientes a la premadurez como a
la recapitulación de estos estadios entre puesta y
puesta, tal como se observa en animales pertene-
cientes al estrato reproductivo. Para la presente
evaluación se contó principalmente con ejemplares
que proporcionaron información acerca de los
etadios de madurez correspondientes a la segunda
fase, por lo cual se caracterizarán casi exclusiva-
mente las transiciones gonadales observables a lo
largo de una maduración de puesta de un ovario del
tipo adulto, comprendiendo dicho lapso: a) la orga-
nización de los folículos II, b) la vitelogénesis II, c)
la emisión de los oocitos, y d) la reconstitución del
folículo HI. Sobre la base de la presencia y/o exten-
sión de las citadas entidades morfológicas y funcio-
nales es posible distinguir a 4 estadios de
maduración:
I. Madurez incipiente. Ovario de escaso de-
sarrollo, ocupando el mismo en una sección trans-
versa menos del 30% del tejido conectivo laxo
(lacunar) circundante. La progenie oocitaria arriba
al término de la vitelogénesis primaria. La
foliculogénesis Mes incipiente. Ausencia de oocitos
con placas de vitelo eosinófilo (Fig.3).
II. Madurez media. El ovario se extiende,
ocupando el estrato oocitario en vitelogénesis II
la mayor parte de la trama conjuntiva disponible
(Figs. 4 y 5).
TI. Madurez avanzada. El estrato oocitario
en vitelogénesis II se ha extendido ventrola-
teralmente hasta las inmediaciones de la pared
El ciclo ovárico de Probopyrus ringueleti: ScuHuLbr, M.
FiG. 6. Hembra adulta. Madurez avanzada. Los oocitos en vitelogénesis II rodean al resto de las células germinales
(flecha).
FiG. 7. Detalle de la figura anterior.
FiG. 8. Hembra virginal. Reabsorción oocitaria directa incipiente (* menor) y reaccional (* mayor) en oocitos
pertenecientes a las primeras etapas de la vitelogénesis IL.
FiG. 9. Hembra virginal. Oosorción directa incipiente: figuras mielínicas (*) (oocitos en etapas iniciales de la
vitelogénesis II, área central de la figura).
95
Gayana Zool. 57 (1), 1993
corporal. Las tallas oocitarias del mismo pueden
presentar variaciones más o menos acusadas de uno
a otro animal, desde 60 pum hasta 180 ¡un (talla de
ovulación). La fluctuación de las tallas oocitarias
posibilita, en caso de ser necesario, y atendiendo a
la ausencia O presencia de ovas próximas a la
ovulación, proceder a una subdivisión del estadio
[Il en una madurez avanzada sensu stricto (lla) y
una madurez total (IIIb) (Figs. 6 y 7).
IV. Evacuación (ovulación) y postpuesta.
La presencia de la cavidad folicular o cisternae
follicularis (CF) [Schuldt, M. (1981)], albergando
algún oocito residual en vitelogénesis avanzada o
total, caracteriza a la primera fase de este estadio
(Figs. 10 y 11). El tiempo transcurrido desde la
ovulación se aprecia en función del grado de
obliteración de la cavidad folicular. La reducción
de la CF se debe al repliegue del contingente de
células foliculares hacia los oocitos que se hallan al
término de la vitelogénesis I. De esta forma se
constituye el folículo II [Charniaux-Cotton, H.
(1978)]. Se puede considerar que la postpuesta da
paso a la madurez incipiente cuando el tejido foli-
cular vaciado se ha adosado totalmente a los ooci-
tos en vitelogénesis I. La reducción de la CF y el
emplazamiento del tejido folicular secundario
(TFS) coinciden con las primeras fases de la
segmentación de los huevos, apreciándose por pla-
no de corte en cada embrión de 2 a 4 núcleos (Figs.
10-12).
3. PRESENCIA DE OOGONIAS
Las gonias se detectan tempranamente en las
gónadas, habiéndoselas observado ya en P. rin-
gueleti juveniles (de aproximadamente 1 mm Lt) y
subadultos (tallas inferiores a3 mmLbt). Las oogonias
se hallan presentes en cada uno de los 4 estadios de
madurez descritos para las hembras adultas (mayo-
res de 3 mm Lt; sección 2). Esta persistencia del
epitelio germinal a lo largo de toda la existencia de
los individuos es habitual en crustáceos superiores
[Charniaux-Cotton, H, (1978)] (Figs. 1, 5 y 11).
4. RECUPERACIÓN DE CÉLULAS MESODERMICAS O
FOLICULARES
El adosamiento de células conjuntivas al
folículo primario [Charniaux-Cotton, H. (1978)],
provenientes de los folículos secundarios vaciados
96
en la ovulación precedente, y que tiene lugar duran-
te la postpuesta, implica una recuperación folicular
(Figs. 11 y 12). Cabe señalar la existencia de proce-
sos necrobióticos (directos y reaccionales, con ten-
dencia a la formación de tejido folicular de sustitu-
ción), que sin duda inciden negativamente en la
cantidad de las células foliculares recuperadas, no
obstante, se observa una integración celular efecti-
va al nuevo folículo (Fig. 11).
5. VITELOGÉNESIS Y PRESENCIA DE MACHOS
En el transcurso del período de reproducción
(noviembre 1982) se recogieron 9 hembras adultas
de P. ringueleti carentes del macho enano que
habitualmente se observa en el pleon de las hem-
bras. El examen microanatómico de los ovarios de
8 de estas hembras permitió constatar la ausencia de
vitelogénesis II, o bien observar únicamente la
presencia de un número reducido de oocitos en
vitelogénesis II con síntomas de necrobiosis y con
tejido folicular de sustitución a nivel de las ovas
mayores (que no sobrepasan los 30 um) (Fig. 13).
En sólo 1 de las hembras pudo constatarse cierto
progreso de la vitelogénesis II. En esta hembra la
talla oocitaria máxima no sobrepasa los 70 um,
notándose una gran variabilidad en la talla de los
distintos oocitos en vitelogénesis, y en franco con-
traste con el desarrollo sincrónico que se observa
habitualmente en ovarios en madurez media. La
estructura ovárica de estos animales es similar a la
de la hembra carente de macho de una de las
cámaras branquiales de P. argentinus cuando ambas
están ocupadas por P. ringueleti [Schuldt, M. y L.A.
Rodrigues-Capítulo (1985).
6. OBSERVACIONES DE ACUARIO: UNOS POCOS DATOS
RELATIVOS A DINÁMICA OVÁRICA
El período de observación (01.09.82 - 28.12-
82) se corresponde con los meses en que se regis-
tra el mayor número de P. ringueleti ovígeros
[Shuldt, M. y M. C. Damborenea (1987)]. La tem-
peratura del agua de los acuarios fluctuó según la
temperatura ambiente (laboratorio no calefac-
cionado) (temperatura media mensual: septiembre
= 14,5 2C, octubre = 16,3 2C, noviembre = 18,4. *C,
y diciembre = 22,4 *C).
De los 15 P. ringueleti individualizados gra-
cias al diseño característico que proporcionan los
El ciclo ovárico de Probopyrus ringueleti: ScuuLor, M.
añ
ELSA
( Y 4
4 A Si” AE es
Se
y
2
Fic. 10. Hembra Ovigera con oocitos residuales en reabsorción directa (5):
FiG. 11. Hembra ovígera. Recuperación folicular (flecha) y remanente de la cavidad o cisterna folicular (*) (la flecha
señala un oocito con síntomas de vitelogénesis IT).
Fic. 12. Hembra Ovigera. Ovario con oocito al término de la foliculogénesis II (flecha), con ovas residuales en
reabsorción directa (5), y tejido folicular de sustitución (estrella).
97
Gayana Zool. 57 (1), 1993
FiG. 13. Estructura ovárica de una hembra adulta carente de macho. Las ovas mayores (en vitelogénesis II incipiente)
presentan necrobiosis directa y reaccional (flecha).
FiG. 14. Ovario atípico (hembra adulta, madurez avanza-
da) con procesos de oolisis acentuada afectando la por-
ción distal de la región de vitelogénesis II. Próximo a la
pared corporal ventral se observa tejido folicular de
sustitución (flechas).
Módulo (escala). Figs. 1 y 5: 25um; Figs. 3, 7-9, 11-13: S0um; Figs. 4, 6 y 14: 100um; y Fig. 10:200um.
98
El ciclo ovárico de Probopyrus ringueleti: ScHuLbr, M.
Phyllodistomum sp. en el cefalopereion de los P.
argentinus sólo 3 isópodos proporcionan informa-
ción útil alos fines propuestos (tiempo de incubación
de los embriones, lapso que transcurre entre puestas
y número de las mismas):
P. ringueleti (1). Ovula 07.10.82. Incuba du-
rante 9 días. 4 días después de liberar la puesta
ovula por segunda vez, incubando 20 días. Trans-
curridos 4 días desde la liberación de las larvas
ovula por tercera vez. La incubación se interrumpe
al morir a los 9 días de la misma (23.12.82) el
hospedador.
P. ringueleti (2). Ovula 21.10.82. Incuba hasta
25.12.82 (65 días).
P. ringueleti (3). Ovula 24.11.82. Incuba hasta
28.11.82 (4 días). 15 días después ovula por segunda
vez, incubando durante 20 días.
DISCUSION
1. FOLICULOGÉNESIS Y VITELOGÉNESIS, SU RELACIÓN
CON PROCESOS DE REABSORCIÓN REACCIONAL Y SU
IMPORTANCIA EN EL MARCO DE LA FISIOLOGÍA OVÁRICA
DE CRUSTÁCEOS SUPERIORES
El desarrollo de un contingente importante de
folículos en vitelogénesis II se asocia a una deten-
ción en la evolución del estrato oocitario en
vitelogénesis I, lo cual en crustáceos superiores se
relaciona con la ausencia del tejido folicular HI (o
permanente), requiriéndose para su utilización por
los oocitos (vitelogenéticos I) el vaciamiento pre-
vio del contingente en vitelogénesis II [Charniaux-
Cotton, H. (1974, 1978); Schuldt, M. (1980a)]. La
disponibilidad del mismo no es uniforme para toda
la camada de oocitos en vitelogénesis I, por que la
continuidad del contingente de células foliculares
que liberan los oocitos al abandonar la región de
vitelogénesis durante la fresa (delimitando la cavi-
dad o cisterna folicular) sufre disrupciones en aque-
llos sitios del ovario donde se desarrollan procesos
de reabsorción que afectan a oocitos pertenecientes
ala camada een vitelogénesis IT [Schuldt, M. (1987)].
Estas células foliculares que ingresan al ooplasma
como fagocitos, integran una entidad denominada
tejido folicular de sustitución [Rubiliani-Durozoi,
M., et al. (1980)], significando necesariamente una
merma de tejido folicular permanente. A esta sus-
tracción debe sumarse la mortalidad que experi-
mentan las mismas durante la retracción de la
cavidad de puesta y el ulterior repliegue del contin-
gente folicular hacia los folículos primarios. Una
disminución en la población folicular, debida a las
mismas causas, había sido señalada para P.
argentinus [Schuldt, M. (1980b, 1981)], sin embar-
go, la cantidad de estas células que finalmente serán
reutilizadas por P. ringueleti parece ser aún menor
(Figs. 11 y 12).
Los procesos de reabsorción oocitaria de los
crustáceos se relacionan con una dieta deficiente,
privación hormonal, falta de acoplamiento [Adi-
yodi, R.G. y T. Subramoniam (1983)], poluentes
[Payen, G.G. y J.D. Costlow (1977)] y obliteración
oviductal [Schuldt, M. (1987)], pudiendo plantear-
se la posibilidad de que la oosorción constituya una
respuesta general frente a situaciones de estres
diversas, cumpliendo con la necesidad de ajustar la
numerosidad oocitaria a las posibilidades efectivas
de puesta, constituyendo por ende un factor regula-
dor de la fecundidad. La necrobiosis oocitaria,
como fenómeno discreto, es un evento habitual en
las gónadas de crustáceos.
En algunos ovarios de P. ringueleti (hacia fines
del estadio IV), en oocitos que por su emplazamien-
to deben considerarse pertenecientes al estrato
vitelogenético primario, se esboza un epitelio
folicular del tipo del secundario, a pesar de hallarse
estos oocitos imposibilitados (por la interposición
de ovas residuales y/o proceso de oosorción) para
recibir al grueso del tejido folicular que se aproxi-
ma [Schuldt, M. (1987)] (Fig. 11). De esta manera,
se plantea la posibilidad de la persistencia del
mecanismo primario de foliculogénesis II (v.g. por
división de las células foliculares preexistentes).
Esta posibilidad requiere ser examinada en el
contexto de la foliculogénesis de crustáceos isó-
podos en particular y la de crustáceos superiores en
general. Besse, G. (1976), sobre la base del análisis
de la oogénesis de P. dilatatus, llega ala conclusión
de que la recomposición folicular en dicha especie
se debe a la actividad mitótica de lo que denomina
el epitelio prefolicular. Las mitosis se extenderían
hasta el fin de la vitelogénesis l, a partir de la cual
la expansión (o adaptación espacial) del estrato
folicular se debería fundamentalmente ala distensión
de las células conjuntivas. Besse, G. (1976) descarta
la posibilidad de una ulterior reutilización de las
células foliculares, como señala Charniaux-Cotton,
H. (1978). Besse, G. (1976) se refiere a observacio-
nes en otras espécies de isópodos, siendo todas ellas
99
Gayana Zool. 57 (1), 1993
coincidentes en cuanto a la no recuperación de
células conjuntivas.
En los ovarios de P. ringueleti se aprecia una
reutilización de tejido folicular entre puesta y pues-
ta (Schuldt, M. (1987)) (Fig. 11), si bienes problable
que el número de elementos recuperados no satisfa-
celos requerimientos de los oocitos en vitelogénesis
IT que inician la vitelogénesis propiamente dicha
(Meusy, J.J. y H. Charniaux-Cotton (1984)). La
existencia de una entidad asimilable al tejido
prefolicular de P. dilatatusno se observa en el ovario
de P. ringueleti, si bien lateralmente al área germinal
se aprecia la presencia de células conjuntivas que
desde los bordes se integran a los oocitos en
previtelogénesis y vitelogénesis I. Aunque esta
discreta población lateral de células foliculares sea
homologable en cierta medida al tejido prefolicular
señalado por Besse, G. (1976), teniendo en cuenta
la demanda de células foliculares de 8 series ventrales
(o verticilos) de oocitos en vitelogénesis II, como es
el caso de P. ringueleti, parece razonable aceptar
que la demanda celular conjuntiva durante la
vitelogénesis II, cuando se restaura el ciclo ovárico,
es satisfecha de un modo significativo mediante
mitosis en el folículo MI. Han sido observadas figuras
mitóticas en folículos pertenecientes a oocitos de
aproximadamente 100 um, tanto durante el ciclo
puberal como en el transcurso de la fase repetitiva
del ciclo ovárico (Schuldt, M.(inédito)). El hallazgo
de estas imágenes es muy ocasional, lo cual no
basta, en principio, para minimizar su aporte, ya que
se sabe de laexistencia de tumores donde la detección
de figuras mitóticas es infrecuente (Dr. F. Cueva
(com. pers.)). Un asincronismo en las divisiones de
las células conjuntivas que integran los distintos
folículos Il es probable. Besse, G. (1976) señala la
importancia de las divisiones asincrónicas en P.
dilatatus (al menos hasta el comienzo de la
vitelogénesis IT).
Las células conjuntivas o foliculares revelan
la existencia de un alto grado de especialización
funcional (Charniaux-Cotton, H. (1974. 1978);
Besse, G. (1976); Payen, G.G. y J.D. Costlow
(1977); Meusy, J.J. (1980); Rubiliani-Durozoi, M.,
et al. (1980); Zerbib, C. (1980); y Schuldt, M.
(1981)), no obstante, es evidente que la capacidad
de división no se pierde, como se observa durante la
reabsorción reaccional de oocitos en vitelogénesis
IT (Ginsburger-Vogel, T. y J.J. Meusy (1982)).
La recuperación de las células foliculares du-
rante las sucesivas puestas ha sido establecida por
primera vez por Charniaux-Cotton, H. (1974) para
100
O. gammarellus. El proceso parece válido para la
mayoría de los crustáceos superiores (Charniaux-
Cotton, H. (1978)). Posteriormente ha sido consta-
tado también en P. argentinus (Schuldt, M. (1980)),
Macrobrachium rosenbergii (De Man) (Fauvel,
Ch.(1981)), y Palaemon serratus (Pennant) (Faure,
Y., C. Bellon-Humbert y H. Charniaux-Cotton
(1981)). Cabe destacar que Fauvel, Ch. (1981)
señala la ausencia de divisiones en el folículo HI de
los oocitos de ovarios pertenecientes a animales
adultos.
En P. argentinus, en cambio, se observan
mitosis foliculares en oocitos en vitelogénesis II
pertenecientes a hembras ovígeras, si bien cabe
consignar que cuesta hallar estas divisiones en
secciones histológicas. Con una frecuencia algo
mayor se observan duplicaciones de células
conjuntivas en oocitos de hembras virginales en su
primera maduración de puesta. Tanto en uno como
otro caso las mitosis fueron detectadas en el período
correspondiente a la primera mitad del desarrollo
de la vitelación exógena, interpretándose que la
frecuencia de la mitosis disminuye a medida que el
oocito madura (Schuldt, M. (inédito)). Consecuen-
temente, adhiriendo a Besse, G. (1976), es probable
que durante las últimas etapas del desarrollo ooci-
tario predomine la distensión mecánica del epitelio
folicular.
También en P. ringueleti se observa que las
mitosis de las células foliculares son abundantes
durante la previtelogénesis y vitelogénesis I, ha-
ciéndose cada vez mas infrecuentes a medida que
progresa la vitelogénesis II (Schuldt, M. (inédito)).
Exceptuando el caso de los isópodos citados
por Besse, G. (1976), es posible integrar las obser-
vaciones de los diferentes autores en lo que se
refiere al comportamiento de las células conjuntivas
del folículo durante la oogénesis de crustáceos
superiores, postulando una estratégia ovárica de
tipo “oportunista” (Schuldt, M. (1987)). Según esta
hipótesis, el ovario integra la población folicular
durante la restauración del ciclo reproductor en
primer término con células foliculares vaciadas en
la puesta precedente, cubriendo luego eventuales
pérdidas debidas a procesos necrobióticos (Schuldt,
M. (1981)) mediante mitosis. De acuerdo con este
modelo de integración folicular la persistencia del
mecanismo primario de extensión folicular (por
mitosis), en el caso de haber sido activado,
circunscribe su acción, en mayor o menor medida,
a las primeras etapas de la vitelogénesis II, ya que,
aparentemente, durante la vitelogénesis avanzada
El ciclo ovárico de Probopyrus ringueleti: ScHuLor, M.
las células foliculares consiguen adaptarse al creci-
miento oocitario mediante la extensión mecánica.
Dicho modelo funcional permite agrupar ca-
sos de muy elevada recuperación folicular (O.
gammarellus, M. rosenbergii), de elevada recupe-
ración (P. argentinus), y de escaso reaprove-
chamiento conjuntivo (P. ringueleti) (Schuldt, M.
(1987)). En este contexto resta explicar el dispendio
folicular de Rhyscotoides legrandi Johnson, Asse-
llus Geoffroy St. Hilaire, y P. dilatatus (Besse, G.
(1976)).
2. PERIODICIDAD SEXUAL
Existe una gran variabilidad en Bopyridae
respecto del número de puestas de cada hembra (1-
10) y la duración del período de incubación de los
embriones (9 días a 3 meses) (Vease síntesis en
Beck, T.J. (1980a)). Para P. floridensis se
consignan 7 puestas sucesivas, con un tiempo de
incubación de 11-14 días, constatándose un míni-
mo de 9 días (Beck, T.J. (1980a)).
P. ringueleti se reproduce de agosto/setiembre
a abril/mayo, siendo el período de septiembre a
febrero el de mayor actividad sexual (Schuldt, M. y
M.C. Damborenea (1989)). La estructura de las
cohortes se diluye tanto por la permanencia de las
larvas (micro y criptonisquias) sobre un hospedador
intermediario (copépodo) no hallado aún, como por
la dependencia que existe entre la talla de P.
ringueleti y el tamaño del P. argentinus que lo
hospeda, pudiendo caracterizarse sólo 2 distribu-
ciones modales (seudocohortes) para P. ringueleti
(Schuldt, M., et al. (1988)). La longevidad de las
hembras de P. ringueleti depende del sexo del P.
argentinus que parasita (los camarones masculinos
son menos longevos que las hembras), viviendo P.
ringueleti alternativamente 13 ó 16 meses (Schuldt,
M. et al. (1988)).
Sobre la base de información de campo se
estima que P. ringueleti produce 3 puestas entre
agosto/setiembre y diciembre/enero, con un tiempo
de incubación de aproximadamente 20 días para
cada una de ellas, pudiendo producir potencial-
mente 6 puestas anuales (Schuldt, M. y M. C.
Damborenea (1989)). No obstante, los datos que
proporcionan al respecto los camarones con bopí-
ridos e identificados por la distribución de
Phyllodistomum sp., suministran tiempos de
incubación extremos (4-65 días). Asimismo es va-
riable el tiempo que transcurre entre el abandono
del marsupio y el comienzo de la incubación si-
guiente (4-15 días). Es probable que estos valores
dispares reflejen un efecto acuario. Empero, es
posible extraer algunas conclusiones acerca de as-
pectos de la dinámica ovárica.
Considerando el discreto intervalo que trans-
curre entre una y otra incubación, es factible que la
incubación máxima de 65 días sea el fruto de 3
evacuaciones e incubaciones sucesivas. Todos los
embriones de una misma puesta poseen siempre el
mismo grado de desarrollo (habitual en Bopyridae)
(Bourdon, R. (1968); Stromberg, J.O. (1971); Cash,
C.E. y R.T. Bauer (1992)). P. ringueleti puede
producir 2 puestas con un intervalo de 4 días,
permitiendo suponer que existen evacuaciones par-
ciales, lo cual se correlaciona con el aspecto del
ovario de la figura 14 (pertenece a una hembra
virginal y la estructura ovárica no es habitual),
donde la conformación de la región de vitelogé-
nesis permite postular la posibilidad de que la
puesta sea integrada sólo por algunos verticilos de
oocitos en vitelogénesis II. El proceso de
foliculogénesis II de P. argentinus (Schuldt, M.
(1980a, 1981)), se desarrolla a partir del vaciado
total de la región de vitelogénesis Il, siendo coinci-
dentes las observaciones de Fauvel, Ch. (1981)
acerca del mismo proceso en M. rosenbergii. En
consecuencia, puede suponerse que la ovulación de
crustáceos superiores con un número discreto de
hileras o verticilos de oocitos (1-4) implica el desa-
rrollo de un fenómeno que afecta a todo el contin-
gente de oocitos en madurez total. La evidencia de
procesos de evacuación parcial en P. ringueleti
constituye una particularidad relacionada con el
hábito parasitario, y que condujo a una estrategia
reproductora orientada hacia el incremento de la
descendencia.
El disponer de un stock oocitario maduro de
reserva es sin duda beneficioso, especialmente si el
período de incubación se halla condicionado por la
extensión del período de intermuda del hospedador
(Beck, J.T. (1980a); Cash, C.E. y R.T. Bauer (1992)).
La estructura ovárica de P. ringueleti permite una
rápida adecuación funcional (v.g. sincronización) a
la ecdisis del hospedador. Esta respuesta es posible
dado el rol subordinado de la recuperación folicular
en P. ringueleti, por que cuando existe una
reutilización generalizada de células conjuntivas, la
restauración ovárica es mas lenta debido a que la
recomposición del stock de ovas maduras se efec-
túa entonces a partir de los oocitos en vitelogé-
nesis I.
101
Gayana Zool. 57 (1), 1993
CONCLUSIONES
1) Los ovarios poseen una zona germinativa
de tipo laminar que se extiende dorso-frontalmente,
con un gradiente madurativo ventral que conduce a
la estratificación germinal, pudiendo distinguirse
en un ovario maduro, en sentido dorso-ventral a 4
regiones, cada una de ellas albergando una asocia-
ción celular definida: a) con gonias (principalmente
primarias); b) con gonias II y oocitos en profase
temprana; c) con oocitos en previtelogénesis y
vitelogénesis I; y d) con oocitos en vitelogénesis IT.
2) Sobre la base de estas asociaciones celula-
res se elaboró una escala de maduración sexual de
4 estadios: madurez incipiente (I), madurez media
(ID), madurez avanzada (III), y evacuación y
postpuesta (IV).
3) El desarrollo de la región de vitelogénesis
secundaria del ovario se relaciona con la presencia
del macho sobre el abdomen de la hembra.
4) En P. ringueleti, contrariamente a lo que se
observa en otros isópodos, existe una recuperación
de elementos conjuntivos de los folículos vaciados
en la puesta precedente. Esta reutilización folicu-
lar, en relación a los casos conocidos en distintas
especies de crustáceos superiores, es de menor
cuantía.
5) Para la foliculogénesis II de crustáceos
superiores adultos se postula la existencia de una
mecánica ovárica “oportunista” que permite redu-
cir al mínimo el dispendio energético-celular. La
misma se caracteriza por una fase sinérgica de
integración folicular secundaria y una etapa de
distensión mecánica. La primera comprende la re-
cuperación de las células foliculares liberadas y la
complementación mitótica residual, que posible-
mente se circunscribe al primer período de la
vitelogénesis secundaria. La etapa de distensión del
contingente folicular permite la adaptación de las
células conjuntivas al crecimiento oocitario duran-
te la vitelogénesis avanzada.
6) Experiencias de acuario prueban que P.
ringueleti posee la capacidad de producir evacua-
ciones (parciales) que no comprenden a la totalidad
de los oocitos en vitelogénesis II que alberga el
ovario, si bien es probable que en la naturaleza cada
puesta afecte íntegramente al stock de ovas madu-
ras del mismo.
102
AGRADECIMIENTOS
Es deseo del autor agradecer las oportunas
sugerencias de 2 revisores anónimos.
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ISSN 0016-531X
UNA ESPECIE NUEVA DE HORCOMUTILLA CASAL, 1962, DE VENEZUELA
(HYM. MUTILLIDAE: SPHAEROPHTHALMINAE)
A NEW SPECIES OF HORCOMUTILLA, CASAL, 1962, FROM VENEZUELA
(HYM. MUTILLIDAE: SPHAEROPHTHALMINAE)
Manfredo A. Fritz" y Antonio Martínez*
RESUMEN
Se describe e ilustra en este trabajo una nueva espe-
cie de Mutillidae de Venezuela, perteneciente al género
Horcomutilla Casal, 1962, próxima a H. reichi (Mickel,
1937).
PALABRASCLAVE: Hymenoptera, Mutillidae, Horcomutilla,
Sistemática, Neotropical.
El género Horcomutilla fue establecido por
Casal en 1962 y se incluyen en él hasta ahora 12
especies (Casal 1965, 1970), que cubren un área
bastante extensa de América, desde Panamá hasta
la Argentina.
Horcomutilla maracayi sp. n.
(Figuras 1, 2)
Color general del tegumento del cuerpo casta-
ño rojizo más o menos oscuro, excepto la parte
ventral de la cabeza y totalmente el pronoto que son
testáceos; patas y apéndices bucales rojo píceo,
espolones muy claros, casi blancos. Pilosidad que
cubre la cabeza dorsalmente negra, con dos bandas
dorado-grisáceas claras, que van desde el ápice de
los lóbulos frontales y que están unidas sobre el
vértice formando una U. La pilosidad de las mandí-
bulas es similar a la del clípeo, labro y región ventral
de la cabeza, que es dorado-grisácea. Pronoto con
pilosidad dorada y pelitos negros intercalados
"Investigadores Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas, CONICET, Argentina. Instituto
de Investigaciones Entomológicas Salta “INESALT”, 9
de julio 14, 4405 Rosario de Lerma - Salta - Argentina.
ABSTRACT
A new species of Mutillidae from Venezuela,
belonging to the genus Horcomutilla Casal, 1962, near to
H. reichi (Mickel, 1937), is described and figured in this
paper.
KeYworDs: Hymenoptera, Mutillidae, Horcomutilla,
systematics, Neotropics.
irregularmente, más abundantes lateral y
preescutelarmente. Abdomen: la banda tegumen-
taria clara transversal del tergo II con cortos pelitos
de tonalidad dorada, unida medial y posteriormente
a una banda longitudinal de pilosidad grisáceo-
dorada clara, que se continúa en los tergos Ill a V,
teniendo lateralmente los II al IV pelos de similar
coloración. La pilosidad del tergo VI es oscura con
una angostísima banda mesal longitudinal clara.
Pigidio marginado lateralmente con pilosidad larga
y oscura, habiendo medial y distalmente cortísimas
escamas blanquecinas. Región ventral del cuerpo
con pilosidad blanco cenicienta.
Cabeza: clípeo con dos dientes paramediales
sobre el borde anterior y con una región mesal
ancha y corta entre ellos; frente cóncava, por arriba
y a cada lado proyectada en lóbulo triangular algo
arqueado, convexo por encima y excavado por
debajo, de borde lateral cóncavo en la mitad ante-
rior y subdentiforme distalmente, por debajo es un
tanto granuloso-punteado, ocultando el clípeo;
medial y anteriormente, sobre el borde clipeal, con
un pequeño dentículo que se continúa por detrás en
forma de línea longitudinal poco conspicua rasa e
irregular; los lóbulos separados entre sí por es-
cotadura mesal subangulosa; la superficie de la
105
Gayana Zool. 57 (1), 1993
cabeza muy marcada y aglomeradamente puntea-
do-rugosa. Antena: escroba por dentro y debajo del
diente lateral del lóbulo frontal; escapo algo arquea-
do, apenas más largo que el ancho cefálico desde su
inserción en la escroba; artejo 12 angostándose
distalmente y con el ápice romo. Quilla o crestita
genal no alcanza el borde proboscidal que es
rebordeado, no aquillado. Mandíbulas no falcifor-
mes, borde interno medialmente con 2 dientes: uno
proximal pequeño y uno distal saliente, más largo y
evidente, ambos triangulariformes; superficie con
pilosidad fina que en la región ventral se proyecta
algo más distalmente. Labro pequeño, saliente,
cubierto de pilosidad, el borde anterior mesal-
mente con 2 sedas salientes. Pronoto poco convexo,
trapecial, bruscamente constreñido por detrás del
estigma mesotorácico, después ampliado pero sin
llegar a la anchura de la mitad torácica, su borde
lateral microscópico e irregularmente serrulado.
Patas cubiertas de pilosidad, en las tibias medias y
posteriores tienen una hilera de espinitas fuertes
dorso lateralmente; espolón de la tibia anterior algo
sinuoso, los de las meso y metatibias espiniformes,
todos aguzados. Abdomen dorsalmente muy
aglomeradamente punteado. Pigidio algo convexo,
el borde libre débilmente rebordeado y según la
incidencia de la luz, con obsoleto burlete longitudinal
medio; superficie transversal y algo oblicuamente
rasgada o estriada, esta escultura es algo menos
manifiesta mesalmente. Esternos con puntos más
aglomerados distalmente, formando franja trans-
versal mucho más amplia en el II; todos los puntos
con sedas decumbentes o dirigidas oblicuamente
hacia atrás; el borde distal de los tergos I al V con
cortísima membrana.
MATERIAL ESTUDIADO: Holotipo hembra. Vene-
zuela, Aragua, El Limón (Maracay), 450m, 14. 5.
1975, en la colección Martínez.
LARGO: 8,0 mm; ancho del pronoto: 2,0 mm;
ancho cefálico: 2,8 mm aproximadamente.
ENTIMOLOGÍA: El hombre obedece al lugar en
que fue colectado el Holotipo, único ejemplar hasta
ahora conocido.
Próxima a H. reichi (Mickel), se diferencia
por la conformación de las bandas dorad- grisáceas
de la cabeza, unidas sobre el vértice y por la banda
transversal del segundo tergo, sustituida en aquélla
por dos máculas.
Horcomutilla maracayi sp. n., Fic. 1, vista dorsal. Fic. 2, cabeza vista de frente.
106
Una especie nueva de Horcomutilla Casal, 1962: Frrrz, M. A. y A. MARTÍNEZ
LITERATURA CITADA
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107
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