UNIVERSIDAD DE CONCEPCION - CHILE
ORGANO OFICIAL DE LA SOCIEDAD BOTANICA DE CHILE
GAYANA BOTANICA
FACULTAD DE CIENCIAS NATURALES Y OCEANOGRAFICAS
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
CHILE
La revista Gayana Botánica, dedicada al naturalista francés Claudio Gay (1800-1873), es el órgano
oficial de Ediciones de la Universidad de Concepción, Chile, para la publicación de resultados de investigaciones
originales en las áreas de la botánica. Su aparición es periódica, de un volumen anual compuesto por dos números. La
revista recibe trabajos realizados por investigadores nacionales y extranjeros, elaborados según las normas estableci-
das para los autores. La recepción es permanente. Acepta trabajos escritos en español e inglés. La publicación en otros
idiomas deberá ser consultada previamente al editor. Gayana Botánica recibe, además, libros para ser comentados y
publica sin costo, luego de ser aceptados por el Comité Editor, comentarios de libros, comunicaciones de eventos
científicos y obituarios.
DIRECTOR DE LA REVISTA
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REEMPLAZANTE DEL DIRECTOR
Oscar Matthei J.
REPRESENTANTE LEGAL
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PROPIETARIO
Universidad de Concepción
DOMICILIO LEGAL
Víctor Lamas 1290, Concepción, Chile
Para las instrucciones a los autores ver reglamento en última página.
Acredited with the International Association for Plant Taxonomy for the porpouse of registration of new names of
vascular plant and fungi.
Indexada en: Biological Abstracts (BIOSIS, Philadelphia); ESA Biological Science (Cambridge Scientific Abstract);
Kew Records (London); Botanico-Periodicum-Huntianum (Pittsburgh); Index to American Botanical Literature
(Brittonia, New York); Current Advances in Plant Science (Amsterdam).
Subscripción anual: US$ 23.60 (dos volúmenes al año).
Homepage: http://www.udec.cl/-naturl/botanica/gayana/gayanbot.html
Diseño y Diagramación
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Editor Jefe
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Universidad de Concepción
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Ludwig-Maximilians Universitát Miinchen
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Universidad de Chile
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Real Jardín Botánico de Madrid
CHRISTOPHER Lusk
Universidad de Concepción
CLODOMIRO MARTICORENA
Universidad de Concepción
GLORIA MONTENEGRO
Universidad Católica de Chile
CARLOS RAMÍREZ
Universidad Austral de Chile
PATRICIO RIVERA
Universidad de Concepción
CLAUDE SASTRE
Museum National d'Histoire Naturelle Paris
FRANCISCO SQUEO
Universidad de La Serena
Top FE. STuESsSsY
Institut fúir Botanik der Universitát Wien
CHARLOTTE TAYLOR
Missouri Botanical Garden
GUILLERMO TELL
Universidad de Buenos Aires
CAROLINA VILLAGRÁN
Universidad de Chile
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ISSN 0016-5301
GAYANA BOTANICA
VOLUMEN 57 NUMERO 1 2000
CONTENTS
INVITED ARTICLE
KORNER, Ch. The alpine life zone under global Change ..ooooooccnccncninnccnonccnconanconcnnonccnnccnnnonos 1
ARTICLES
RivERa, P. Bibliographic index on diatoms (Bacillariophyceae) from Chile .................. 19
PEREIRA, L; G. Reyes € V. Kramm. Cyanophyceae, Euglenophyceae, Chlorophyceae,
Zyenematophyceae and Charophyceae in chilean rice paddies .ccocoonccicononnnonocnnnnncncnnncnano 29
Muñoz, M. Novelties in the Alstroemeriaceas family coococonccnncnncncccnccnnnnnncaccnccnnnncncnnnnnnnns 55
Warson, J.M. € A.R. FLORES. Two new subspecies of Tropaeolum (Tropaeolaceae) from
ENREDO A 61
Gómez-SOsa, E. Species of Crotalaria (Leguminosae-Crotalarieae) from Argentina: new
[EPS dE A 67
CAvIERES, L.A. Morphological variation of Phacelia secunda J.F.Gmel. (Hydrophyllaceae)
along an altitudinal gradient in central Chile ...oooononcnconcnonicononcccnnncnccnnononncnnconencnnonnenennnnnes 89
SHORT COMMUNICATIONS
FaúnDeEz, L. € J.H. Macaya. New records for the flora of Chile: Magallana porifolia Cav.,
Tristagma ameghinoi (Speg.) Speg. and Tristagma patagonicum (Baker) Traub .............. 97
RopRíÍGUEZ, R.; A. URBINA € S. VALENZUELA. Anatomical studies in Pinguicula chilensis
(BEANS or Ra 101
Barza, C.M.; J. Grau, E. VosYkKa, T.F. Sruessy € H. Weiss. Chromosomal reports of
Hypochaeris L. (Asteraceae) species from Chil8 c.ocococcnnacccconocicononanoconncconnccconconcononcnncncnins 105
CHILEAN BIOLOGICAL FLORA
N*1: MARTICORENA, A.E. € L.A. CAVIERES. Acaena magellanica (Lam.) Vahl (Rosaceae)
ON TO 107
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION - CHILE
ISSN 0016-5301
GAYANA BOTANICA
VOLUMEN 57 NUMERO 1 2000
CONTENIDO
ARTICULO INVITADO
KORNER, CH. El cambio global y los ecosistemas de alta MONtaña ..ooocionacccnnconocanncncanenannnnos 1
ARTICULOS
Rivera, P. Indice bibliográfico de las diatomeas (Bacillariophyceae) de Chile ............... 19
PEREIRA, 1; G. Reyes Y V. KrammM. Cyanophyceae, Euglenophyceae, Chlorophyceae,
Zygnematophyceae y Charophyceae en arrozales de Chil8 cococccononoconocicnonociononenocnoenenenoos 29
Muñoz, M. Novedades en la familia Alstroemerlaceas ..ccconcononnnononcnonacnonaconananononcnannacnnnnnnos 55
Warson, J.M. Y A.R. FLORES. Dos nuevas subespecies de Tropaeolum (Tropaeolaceae) de
la IV Región (Coquimbo) de Chile ......ooccoccnco.o... EA A AE: 61
Gómez-SOsa, E. Las especies argentinas de Crotalaria (Leguminosae - Crotalarieae): no-
vedado des 67
CAvIERES, L.A. Variación morfológica de Phacelia secunda J.F. Gmel. (Hydrophyllaceae) a
lo largo de un gradiente altitudinal en Chile central ..occcconanenioninananonnnanenconanononccnonenenncnennen 89
COMUNICACIONES BREVES
Faúnez, L. y J.H. Macaya. Nuevos registros para la flora de Chile: Magallana porifolia
Cav. (Tropaeolaceae), Tristagma ameghinoi (Speg.) Speg. y Tristagma patagonicum (Baker)
A A e aa 97
RopríGUEZ, R.; A. URBINA Y S. VALENZUELA. Estudios anatómicos en Pinguicula chilensis
Elosi(Eentibulanaccde nro etilo Ion CNEA 101
Baeza, C.M.; J. Grau, E. VosYKa, T.F. Sruessy Y H. We1ss. Recuentos cromosómicos en
especies de Hypochaeris L. (Asteraceae) de Chile ...ooocononcncncnncnnccnconconnenoconconcnnccnrcnncnns 105
FLORA BIOLOGICA DE CHILE
N*1: MARTICORENA, A.E. Y L.A. CAVIERES. Acaena magellanica (Lam.) Vahl (Rosaceae)
A IR 107
UNIVERSIDAD DE CONCEPCION - CHILE
“Los infinitos seres naturales no podrán perfectamente conocerse
sino luego que los sabios del país hagan un especial estudio de ellos”
CLAUDIO GAY, Hist. de Chile, Zool. 1:14 (1847)
PORTADA: Phacelia secunda J.F. Gmelin.
ver Fig. 1, pág. 91
Nota del Editor
La Revista Gayana Botánica fue creada en 1961 como el órgano oficial de Ediciones de la Uni-
versidad de Concepción, Chile, para la publicación de resultados de investigaciones originales en
las áreas de la Botánica. En sus inicios aparecieron trabajos monográficos sobre morfología y
taxonomía producidos por los académicos de la universidad, mas en el transcurso de los años y
como consecuencia de su canje internacional, se transformó en una revista de gran prestigio
debido al interés de la comunidad científica nacional y del extranjero por publicar en esta revista
sus resultados.
En 1985 Gayana Botánica cambió su formato, de acuerdo a las normas de publicaciones periódi-
cas internacionales, con un comité editorial que arbitraban los manuscritos, constituyéndose el
principal medio de comunicación de la biología vegetal existente en el país.
Hoy, a la entrada del tercer milenio, Gayana Botánica en su volumen 57 tiene una nueva presen-
tación, por un lado, en su contenido que trae las secciones: Artículo invitado, Artículos, Comuni-
caciones breves y Flora biológica de Chile, y además, ha sido aceptada por la comunidad cientí-
fica nacional como el Organo Oficial de la Sociedad Botánica de Chile.
ESTA REVISTA SE TERMINÓ DE IMPRIMIR
EN LOS TALLERES DE IMPRESOS ANDALIÉN
CONCEPCIÓN, CHILE,
EN EL MES DE OCTUBRE DE 2000,
EL QUE SÓLO ACTÚA COMO IMPRESORA
PARA EDICIONES UNIVERSIDAD DE CONCEPCIÓN
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ARTICULO INVITADO
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ORITIVVILO FETTIRA
Gayana Bot. 57(1): 1-17, 2000
ISSN 0016-5301
THE ALPINE LIFE ZONE UNDER GLOBAL CHANGE
EL CAMBIO GLOBAL Y LOS ECOSISTEMAS DE ALTA MONTAÑA
Christian Kórner”
ABSTRACT
Nearly forty percent of mankind depend in one way
or another on mountain ecosystems. Local ecosystem
services are slope stability, water yield, agricultural
products or recreational value. Continental scale
influences include drinking water supply, ground
water recharging, irrigation water, hydroelectric
power, flood control, traffic routes etc. In this paper
ÍI review evidence of alpine ecosystem responses to
global change. Itis emphasized that soil conservation
is the centerpiece of any consideration of sustainable
land use in alpine terrain. Complete vegetation cover
of high biological diversity is essential to protect soils
and secure “ecosystem services” in upland systems. It
1s illustrated that this is not necessarily in conflict
with land use and that land use may even contribute
to biological richness if appropriate management is
adopted. Atmospheric influences such as increased
nitrogen deposition, elevated CO, and climate
warming induce subtle changes in alpine vegetation,
the understanding of which requires experimental
concepts which account for long term acclimation and
organismic interaction. It is proposed that
comparative approaches which cover interspecific
variability and natural environmental gradients are
most promising.
KeYwokbs: Altitude, biodiversity, climate, conservation,
grazing, high elevation, land use, mountain ecology.
INTRODUCTION
Lowlands depend on uplands and thereby the
life of forty percent of the world's population is
influenced by mountains, and 10% are directly
“Institute of Botany, University of Basel, Schónbeinstrasse
6, CH-4056 Basel, Switzerland. e-mail: ch.koenerGOunibas.ch
RESUMEN
Casi el 40% de la humanidad depende de alguna manera de
los ecosistemas de montaña. Los “servicios ecosistémicos”
locales incluyen la protección de las laderas, el rendimiento
hídrico, los productos agrícolas y las oportunidades de recreo.
Las influencias a escala continental incluyen el abastecimiento
de agua potable y agua de riego, el recargamiento de acuíferos
subterráneos, la generación de energía hidroeléctrica, la
amortiguación de las fluctuaciones del caudal de los ríos, y
las rutas de transporte. En este artículo, reviso las evidencias
de las respuestas de los ecosistemas alpinos al cambio global.
Se recalca que la conservación de los suelos es la pieza clave
en cualquier consideración del uso sustentable de las tierras
de montaña. Una cobertura completa de una vegetación diversa
es esencial para proteger los suelos y asegurar los “servicios
ecosistémicos” en los sistemas de montaña. Se demuestra que
esta estrategia de conservación no entra necesariamente en
conflicto con el uso productivo de la tierra, y que tal uso puede
incluso potenciar la diversidad biológica si se adopta un
manejo adecuado. Las influencias atmosféricas, tales como el
aumento en la depositación de nitrógeno, niveles
incrementados de CO, y el calentamiento global, pueden
inducir cambios sutiles en la vegetación alpina. La
comprensión de dichos cambios requiere modelos que den
cuenta de la aclimatación a largo plazo, y de la interacción
entre los organismos. Se propone que son promisorias las
aproximaciones comparativas que abarquen la variación
interespecífica y los gradientes ambientales naturales.
PALABRAS CLAVES: Altitud, biodiversidad, conservación,
pastoreo, uso de la tierra, ecología de montaña.
dependent (Messerli and Ives 1984, 1997). All
advanced cultures of historical times were centered
in climatically relatively dry areas, supported by
water from remote mountain systems. Mesopotamia
obtained its wealth from the Euphrates and Tigris
rivers, draining the Anatolian highlands. Egypt's life
line, the Nile, links to the uplands of equatorial
Africa. Through the Ganges and other large river
systems in Central and SE-Asia, the Himalayas
Gayana Bot. 57(1), 2000
supply India and south China. Modern societies,
with an enormously increased human population,
are even more dependent on such river systems and
their recharging of ground water reservoirs. Also
relatively “new” agro-technological developments
in N-America, such as those in Arizona and
California, are up to 100% dependent on the supply
of irrigation water from mountains, in this case the
Rocky Mountains and the Sierra Nevada of California.
Most floods in lowlands have upland origins. The
moisture storage capacity of uplands is a key factor
in the rate of increase and height of floods. With
altitudinally decreasing evapotranspiration and
increasing precipitation, runoff can increase 5 to 10
fold as elevation increases from foothills to the upper
alpine grassland belt (Fig. 1). This obviously calls
for attention to steep alpine terrain and its soils in
flood and land slide control.
3000
Evapotranspiration
2000
Altitude (m)
Precipitation
0 1000 2000
Flux (mm ar!)
Fic. 1. One of the causes why alpine ecosystems are so
fragile is the large surplus of water which passes through
them in most places. The example shown here for the
Alps is typical for many mountain systems. The
combination of increasing precipitation and decreasing
evapotranspiration cause large runoff, which requires
stable soils and plant cover to resist erosion (from Kórner
et al. 1989b and Kórner 1999).
With respect to direct local benefits, it is
often overlooked that a substantial human
population finds subsistence through mountain
agriculture or -i¡n modern times- tourism. These
immediate benefits are essential to the welfare of
countries like Austria, Switzerland or Nepal (e.g.
Price 1997). Last but not least, mountain systems
are barriers for transport, and the functioning of
transport routes and corridors through the
highlands is of great economic significance. The
safety of these routs strongly depends on the
stability of the upslope mountain terrain.
This review focusses on the alpine life zone,
which is the region above the climatic high
altitude treeline, irrespective of the actual
presence of forest (Kórner 1998). However many
of the references and commentaries also relate to
the treeline ecotone itself which is a zone of
intensive land use in many parts of the world.
Much of what is presented here is also relevant
for man-made montane grassland which often
replaces the montane forest.
For most people, including official land use
statisticians, alpine vegetation ends where closed
alpine grassland (mostly pastures) end. However,
fragmented grasslands and open seree and fellfield
vegetation reach much higher elevations.
Biologically-rich plant communities are found at
elevations substantially exceeding 4000-3000 m in
the Himalayas and Andes and contribute to the
overall consolidation of the high alpine landscape
(e.s. Rawat and Pangtey 1987; Kórner 1995,
1999). Most alpine plant species are long-lived and
exhibit clonal growth, which makes them robust
against disturbance and adverse seasons (Ram ef
al. 1988; Kórner 1995). Root systems of native
perennial alpine plants are more extensive than
in lowland plants and tend to prevent soil and
scree loosening and erosion (Korner et al. 1989a).
Massive below-ground structures are crucial for
ecosystem functioning at high elevation (Fig. 2).
What ever happens to the highlands will
affect the lowlands through their intimate
functional link. Hence, intact and ecologically
stable uplands are of general interest to human
welfare. I use the term “stable” in the sense of
functional integrity, persistent vegetation cover,
intact soil profiles and minimum erosion, hence
“stable” is not to be misinterpreted as “frozen” in a
certain stage of internal ecosystem dynamics.
Alpine life zone and global change: KORNER, CH.
ElG. 2. Strong below-ground plant structures secure soils on steep slopes (Carex curvula, Swiss Alps, 2500 m).
There are few simple ecological rules for the
stability and the risk potential in alpine and
mountainous regions and their forelands:
(1) Mountain ecosystems and their dependent
foothills are only as stable as the high altitude
slopes and their soils are.
(2) On slopes soils are only stable with a stable
vegetation.
(3) The stability of the vegetation depends on the
presence of slow growing, deep rooted
plants, which develop complete ground
cover.
(4) Soils, once destroyed, cannot be replaced or
repaired within a reasonable time frame,
because it may take thousands of years for a
soil profile and its typical plant cover to
develop. At low elevation, erosion control by
technology may be possible but this approach
often falls in steep terrain above the alpine
treeline.
Thus, vegetation and soils at and above
treeline play a key role for the stability of life
conditions in the mountains, as well as for the
safety of water supply, flood control, traffic routes
and recreational value for human populations living
in the foothill zone. Given these links, there should
be a wide interest in the current and future status
of high altitude ecosystems, remote from the large
metropolitan areas as they might be. In this
contribution Í discuss some of the threats alpine
vegetation is facing today and will most likely face
in the near future. Since these problems are not
localized, but global, they are adequately addressed
as global change issues.
Gayana Bot. 57(1), 2000
(GLOBAL CHANGE IN HIGH MOUNTAINS
Life conditions for plants have always been
in a state of flux and always will be, everywhere on
the globe. High elevation vegetation is no exception
in this respect (Barry 1990). However, these natural
changes are commonly rather slow and of a largely
physical nature. The current man-induced changes
are rather rapid, include chemical influences (CO»,
soluble N, acid rain) as well as land surface
management, causing unprecedented impacts
(Messerli and Ives 1984, 1997; Price 1995).
Intensification or the rapid abandonment of land use
near the treeline are the most immediate dangers,
followed by potential consequences of altered
atmospheric composition. Climatic changes
exceeding those seen in the recent past (warming,
more intense rain events, reduced snow cover) may
also become critical in places.
As mentioned above, the centerpiece of any
consideration of global change impacts on alpine
ecosystems is the stability of alpine soils. A
persistent ground cover with intact root systems 1s
thus the criterion by which the risk of all
anthropogenic influences on high elevation
ecosystems is to be rated. Below 1 will present a
brief account of important global change risks for
the alpine life zone.
Which global changes are most critical?
Political discussions often center around those which
are less critical, with distant causes, hence calling
for little local action. Among those global threats, I
will discuss consequences of air pollution by soluble
nitrogen compounds and atmospheric CO,
enrichment (both its direct effects on vegetation and
indirect effects through possible climatic warming).
However, I will first address the most critical global
change component which has immediate and direct
local influence, namely human land use at high
elevations. No other component of global change
has similar impact.
ALPINE LAND USE
The alpine zone may have been utilized by
humans for as long as people lived in the foothills.
Hunting and pasturing have influenced alpine
vegetation for many thousands of years. “The man
in the ice”, a bronze age hunter or shepherd found
with largely intact mountaineer outfit, released from
retreating ice above 3000 m in the Central Alps of
Tirol is a most obvious proof of man's active
presence in alpine environments, long before mass
tourism (Eijgenraam and Anderson 1991; Spindler
et al. 1995; Bortenschlager and Oeggl 1998).
Remarkably, this ancient Tirolian was found in an
area where contemporary farmers still herd their
flocks from the South across the glaciers to summer
pastures in the North of the main divide.
It is safe to. assume that all alpine vegetation
has undergone some influence of anthropogenic land
use, except perhaps the most extreme elevations and
inaccessible rock terraces. Populations of wild
herbivores have been reduced by hunting (in the case
of ibex in the Alps in fact eliminated during the 19th
century) and were gradually replaced by seasonal
pasturing with domestic livestock. Traditional man-
made alpine pasture land near treeline is common
in all mountainous regions with permanent
settlements (all over Eurasia, parts of S-America)
but is absent in areas with historically predominant
nomadic life style (N-America, Australia).
Itis largely because of these pasture lands that
the Alps, the Carpathians, the Caucasus, the
Hindukush and Himalayas have been praised by
travelers for their colorful alpine mats. These pastures,
with their wooden fences and stone walls, dwellings
and shrines, drainage and irrigation systems, specific
soil dynamics and very special flora also represent a
unique cultural heritage. Traditional, and thus
commonly sustainable management, only
exceptionally leads to erosion. These traditional forms
of land use are currently disappearing. For three
reasons, measures to secure sustainable agriculture
in traditional alpine pasture land near treeline are
highly recommendable in many parts of the world:
» conserve biologically highly diverse, stable and
also attractive plant communities,
» maintain a healthy, unpolluted food source for
future generations,
* retain a millenial cultural heritage.
In pastures near treeline things can go wrong
in three ways: (1) uncontrolled, non-traditional (i.e.
patchy) grazing causing spot-Impact under otherwise
low stocking rates, (2) stocking beyond carrying
capacity or introduction of excessively heavy cattle
or (3) sudden abandonment of pastures. All three
may affect soils and induce erosion or irreversible
changes in ecosystem structure, such as shrub
invasion. Soil destablization after abandonment has
Alpine life zone and global change: KORNER, CH.
to do with sudden occlusion of drainage systems
(over-saturation of soils), and with turf-erosion
caused by creeping late winter snow, frozen to rank
grass growth. The risky transition period, back to
self-sustainable ground cover, may take at least half
a century (Cernusca 1978), but sensitivity varies a
lot with slope and vegetation type (Gigon 1983).
After abandonment, shrub and tree invasions rapidly
alter ecosystems properties which slowly developed
over millennia of manual work. A future reversal
of this succession will most likely be unaffordable,
hence the loss may be practically irreversible.
Adequate grazing regimes in alpine grassland
can substantially improve hydroelectric catchment
value through ensuring a short, dense and
mechanically robust, but also biologically very rich,
alpine turf. According to measurements and
calculations by Kórner et al. (1989b) the added value
of appropriate pasturing in terms of clean water
yielding may be in the order of 150 $ ha'f5 a' at
current exchange rates. In contrast, inappropriate
grazing in previously ungrazed, sensitive alpine
vegetation negatively affects catchment value and
enhances erosion (Costin 1958). This insight, i.e.
the hydroelectric benefits of refraining from
inadequate land use, contributed to the foundation of
Kosciusko National Park in the Snowy Mountains of
south-eastern Australia. The main impact of pasturing
on alpine vegetation is caused by animal trampling
rather than grazing as such. Late successional alpine
turf with a dense root felt is rather robust, whereas
low, prostrate dwarf shrub communities appear
extremely sensitive in this respect (Korner 1980). The
moister the soil, the steeper the slopes or the loser
the substrate (e.g. volcanic ashes), the greater the
vulnerability to trampling.
With adequate control, grazing may have no
negative effects on alpine vegetation. In places, it may
even improve local stability by favoring biological
richness. Plant species richness generally tends to
represent a sort of insurance for ecosystem Integrity
under stress or disturbance, because of the increased
likelyhood of survival of some species or
morphotypes (functional types) (Kórner 1995). A
recent study in the Swiss Alps revealed that 6 seasons
of cattle exclosure (fence) from “natural” alpine Carex
curvula dominated grassland at 2500 m elevation
(200-300 m above treeline) had unexpected negative
effects: Total (life) above-ground phanerogam
biomass at peak growing season (just before the first
cattle visits), was reduced in the fenced area by one
fifth (Fig. 3), and there were clear indications of
reduced abundance of rare forbs (Fig. 4).
p = 0.088
100 n=18 plots
O grazed
fenced
[o.2)
[an]
Y
Plant dry matter (gm-2)
+— [op]
[a] [a]
159)
o
Above-ground
biomass
Above-ground
necromass and litter
FiG. 3. Land use through grazing may impact alpine
vegetation. However, adequate management of grazing
may in fact have very positive effects on vigor,
biodiversity and stability. Here an example for traditional,
rather extensive midsummer cattle grazing. After 6 years
of fencing a typical alpine grassland in the Swiss Alps at
2500 m altitude (300 m above treeline near Furka Pass),
biomass and dead plant mass was reduced (unpublished
data from S. Schneiter and Ch. Kórner).
Hence, what is described in text books as one
of the most typical, natural alpine grasslands, seems
to benefit from sporadic cattle presence, both in
terms of productivity and biodiversity. Dung
deposition was found to create patch dynamics in
this system with a statistical rotation time of ca. 50
Gayana Bot. 57(1), 2000
years. On average 2% of the plant cover gets
disturbed (largely killed) every year by dung
deposits, but the surrounding vegetation gains in
vigor. Overall the patch dynamics induced by dung
Plant dry matter (g m-2)
deposition stimulates biological diversity. A positive
biomass response to traditional alpine grazing was
also observed in the Garhwal Himalaya (Sundriyal,
1992; Sundriyal and Joshi, 1992).
Swiss Central Alps
2500 m
1991 - 1996
O grazed
fenced
Carex Leontodon Trifolium Poa alpina/ Phyteuma
curvula helveticus alpinum Avenula hemi-
versicolor sphaericum
E¡G. 4. Excluding moderate grazing in natural alpine grassland may cause biodiversity to drop. The abundance of some
subdominant and rare species was reduced after six years of fencing (site and conditions as Fig. 2).
Ecologists should investigate and foster
pasturing systems suitable for the lower alpine and
upper montane zone, because choice of grazing
regime makes a considerable difference for yield
and pasture stability (Rikhari ef al. 1992). The
treeline ecotone is often the zone where pasturing
is mostintense, and where uncontrolled grazing in
a laissez-falre mode can be disastrous. Without
management (mobile fences, shepherds, salt
provision sites), domestic animals tend to crowd
In certain areas and stay away from others, causing
patchy impact, which almost always leads to
erosion. Herding corridors between pastures are
the most vulnerable areas and need careful route
selection and repair. Hence the question is not
whether alpine pasturing is good or bad for alpine
ecosystems, it is a question of how it is practiced.
A good example is the study by Ram (1992), who
showed that the timing of biomass removal (early
versus late season) in Himalayan pastures at 3600
m elevation was more important for yield and plant
recovery than the intensity of biomass removal.
Burning of alpine grassland, asis practised in areas
with tall, unpalatable tussock grasses (e.g. tropical
Andes, equatorial Africa, Mexico, New Zealand),
removes a lot of total plant matter per unit land
area, but the amount of green leaves may not
change in the short term (Hofstede et al. 1995; Fig.
5). In the long term repeated burning mobilizes
ecosystem nutrient pools and induces nutrient
losses through seepage and runoff. It further
negatively affects hydrology as was demonstrated
for high elevation snow tussock by Mark and
Rowley (1976) and Mark et al. (1980).
Alpine life zone and global change: KÓRNER, CH.
ElG. 5. Alpine tall grasslands are often burned to improve pasture quality, but long-term effects on hydrology, nutrient
availability and biodiversity are negative (Nevado de Toluca, Mexico, 4000 m).
Gayana Bot. 57(1), 2000
As an example of high altitude pasture
management which could clearly be improved I
would like to comment on a situation Il have seen
in the Langtang area of Nepal, which may be
typical for other areas as well (Fig. 6 left).
Similar conditions can be found in the Andes
(Fig. 6 right). From visual impression, current
erazing land on former forest land in the upper
montane zone is reduced by approximately one
third of the total deforested area due to scrub
invasion (e.g. by Berberis). The remaining inter-
scrub space 1s overgrazed. Those often thorny
shrubs are apparently in expansion, while fire
wood is carried to the uphill villages and tourist
stations. It would seem logical to cut those bush
lands, fuel small stoves with the wood-chips,
save on transport, reduce forest wood cutting and
improve pastures at the same time. My
impression was that, apart from tradition, strong
leather gloves are the only missing item, because
a governmental stove progamme is under way
albeit apparently poorly accepted, which is
unfortunate. Perhaps the triple benefits
mentioned above were not realized and
communication was not effective. Ground cover
of those pastures was far below 50%, whereas
strictly shepherd-controlled sheep grazing on
similar terrain in some parts of the Caucasus and
the Alps led to very stable and productive, short
and dense grass swards.
FiG. 6. Pastureland with yak in the Langtang Valley, Nepal 3200 m. Dense thorn serub (Berberis etc.) diminishes
pasture value.
Other, more localized, but rather severe forms
of alpine land use are the construction and grading
of ski runs and transport routes, intense summer
tourism, hydroelectric installations and mining.
Alpine life zone and global change: KÓrNER, CH.
Rather sophisticated (and expensive) re-vegetation
procedures may help in places to mitigate erosion
problems (e.g. Urbanska and Schutz 1986; Grabherr
1995), but will not re-establish the stability of
naturally evolved, deeply-rooted soil, and thus
require sustained care. There is a lot of long term
responsibility involved in the management and
alteration of alpine terrain and its soils, given the
rather low self-repair capacity and overall slow
responses of alpine vegetation.
ATMOSPHERIC INFLUENCES
Although commonly far removed from
urban agelomerations and industrial emissions,
alpine ecosystems are affected by atmospheric
pollution to variable degrees, and atmospheric
CO) enrichment is a global phenomenon. Here I
briefly comment on the three most important
aspects of atmospheric change.
Soluble nitrogen deposition
It is well-established that many alpine
regions in the northern hemisphere are currently
receiving rates of soluble nitrogen deposition that
are several times higher than pre-industrial levels
(Bowman 1992; Williams et al. 1995), and alpine
plants have been shown to be very responsive to
N-addition (see Kórner 1999), despite commonly
high nutrient concentrations in their tissues
(Korner 1989). More vigorously growing plants
tend to be more receptive to this atmospheric
fertilizer. Commonly such fast-growing species
are not very robust against physical stress. Their
increasing abundance under continuously
enhanced N-availability could weaken the overall
robustness of ecosystems. The comparatively low
rates of N-deposition in the Rocky Mts. and the
Sierra Nevada of California correspond to
approximately one third of annual N-
mineralisation in soils, but the rates reported for
some parts of the Alps already exceed natural N-
mineralisation. Late successional natural alpine
grassland at 2500 m elevation in the Alps was
found to double biomass when 40 kg of N per
hectare were added during the growing season
(Kórner et al. 1997) and species number declined,
with low stature species becoming overgrown.
Among all compounds deposited in alpine
ecosystems, soluble nitrogen deserves greatest
attention, because of the key role of nitrogen in
plant metabolism and its immediate influence on
plant growth. Acid rain may impose particularly
severe changes in alpine aquatic systems (Psenner
and Nickus 1986; Psenner and Schmidt 1992).
Atmospheric CO) enrichment
Elevated CO> has been expected to become
most influential in plants at high elevations,
because of the already reduced availability due
to lower atmospheric pressure, and thus partial
pressure. Results of gas exchange studies has
indeed supported the idea of instantaneous
(Billings et al. 1961; Mooney et al. 1966; Kórner
and Diemer 1987; Ward and Strain 1997) and
prolonged (Kórner and Diemer 1994; Diemer
1994) strongly positive effects of elevated CO>
on alpine photosynthesis, in line with long term
adjustments to life at high elevation as reflected
in stable carbon isotope discrimination (Kórner
et al. 1991). However, results of four seasons of
in situ simulation of a double-CO> atmosphere
in alpine grassland in Switzerland did not support
this view (Scháppi and Kórner 1996; Kórner et
al. 1997; Fig. 7). Above-ground plant biomass
remained completely unaffected and belowground
effects were small but positive (+12%, P=0.09).
These observations are in line with those by Tissue
and Oechel (1987) for graminoid arctic tundra.
CO>-enrichment did, however, reveal some
species specific responses (stimulation of more
vigorous, currently very rare species), affected
tissue quality of plants (less protein, more
carbohydrates; Scháppi and Kórner 1997), and did
influence herbivore behaviour (significantly
increased consumption by grasshoppers; see
Kórner et al. 1997). These more subtle effects
may translate into significant ecosystem effects
in the very long term. However, the net effect of
CO>-enrichment on the ecosystem C-balance
approached zero after four seasons (see the
synthesis in Kórner et al. 1997). Overall the
influences of doubled CO) are much smaller than
those imposed by the application of amounts of
soluble nitrogen, which are currently contained
in the annual rainfall of many European lowland
regions.
Gayana Bot. 57(1), 2000
FIG. 7. CO,-enrichment experiments in the Swiss Alps at 2500 m elevation. Elevated CO, did not stimulate plant
growth, but affected plant quality and biodiversity, though only slightly, suggesting a very slow response (Korner et al.
1997).
Climatic warming
A most important feature of alpine plant life
is “change” - rapid and small scale change of climatic
and soil conditions. At first sight, the climatic
changes predicted appear to be small compared to
the natural spatial and temporal variation that alpine
plants currently cope with. However, an overall
warming and associated changes in precipitation
patterns and snow cover will influence alpine
vegetation in the long run (Guisan ef al. 1995).
Current predictions suggest that climatic change
effects will be smallest in the tropics and strongest
at high latitudes and are likely to be most pronounced
in Western Europe and parts of Asia (Diaz and
Bradley 1997). In the Alps, minimum temperatures
have been predicted to increase much more than
means (by 2K; Beniston ef al. 1997). Winter minima
10
per se will have little effect on alpine plants, but if
they affect snow cover they can become influential.
However, there is evidence for the Swiss Alps that
effects on snow cover generally diminish as elevation
increases (Beniston 1997). The most sensitive areas
are below treeline, not considered here. Evidence is
accumulating that heavy rainfall events associated
with warming (not necessarily extreme events) will
become more frequent, which is likely to enhance
erosion (e.g. Rebetez ef al. 1997).
Predictions based on models assuming
continuity of current plant-climate relationships and
upslope migration tied to shifts in 1sotherm position
(e.g. Ozenda and Borel 1990; Guisan et al. 1998)
may overestimate change at the basis of vegetation
belts (which are partly linked to soils and relief),
but may underestimate effects on single species, the
level at which migration appears to happen,
Alpine life zone and global change: KóRNER, CH.
according to fossil records (e.g. Ammann 1995).
Holten (1993) and Saetersdal and Birks (1997)
suggested that species of narrow thermal ranges
(often rare species) should be affected first. The
conservative behaviour of large-scale vegetation
boundaries is best evidenced by historical treeline
position which does not seem to have directly
tracked Holocene temperature fluctuations (Alps,
Burga 1988; Andes, Lauer 1988).
One striking example that late successional
plant communities may not respond to substantial
climatic oscillations 1s the Carex curvula dominated
alpine grassland in the Alps. This sedge resembles
a clonal growth strategy and a physiognomy which
is present in all mountains of the world. With its
slow rhizomatous spreading of only 0.5 mm per year,
this sedge forms tussock cohorts of particularly great
age. Using DNA finger printing (PCR), it was
possible to map genotype boundaries (Steinger ef
al. 1996) and estimate clone size and age. It emerged
that single clones of this sedge must be several
thousand years old, having persisted on the very
same spot in the alpine landscape, while holocene
temperatures passed through major deviations from
todays climate (early medieval warm period, little
ice age). Hence, such late successional plant
assemblages may resist climatic changes over long
periods.
The evidence that some alpine plants may still
show significant response to climatic warming
comes from two sides: simulation experiments with
small open top greenhouses such as the ones used
in the International Tundra Experiment (ITEX; e.g.
Henry and Molau 1997), and re-visitation of pioneer
habitats of extremely high elevations (Hofer 1992;
Gottfried et al. 1994; Grabherr and Pauli 1994). The
latter authors calculated mean 10-year up-slope
movement of plant species of 1 to 4 m in elevation
for various mountain tops in the Alps. They thus
confirmed trends already suggested by Braun-
Blanquet (1956), who noted increased plant species
presence above 3000 m elevation in years 1947-1955
as compared to the years 1812-1835.
Temperature increases in the range of interest
here (1-3 *K) are not necessarily enhancing plant
metabolism, because cold-climate plants commonly
adjust their respiration to prevailing temperatures
(Criddle er al. 1994; Larigauderie and Kórner 1995;
Arnone and Kórner 1997), though perhaps not
completely in all cases. It has been known for over
60 years that plant tissues from arctic environments
exhibit respiratory losses similar to those in tropical
forest plants when both are studied under their real
life conditions (for reference see Kórner and Larcher
1988: Kórner 1999). However we know little about
the time constants of thermal acclimation, in
particular the differential responses of above and
below ground organs that are exposed to widely
contrasting thermal conditions. In the temperate
zone, assimilation and release of CO» by plants,
although of key importance to plant growth, are the
least likely bottleneck where climate warming would
become effective. From what is known today it
seems that formative (growth) processes per se are
the most sensitive component of plant growth in cold
climates (Kórner et al. 1989c; Kórner 1999).
The most common observation during in situ
warming experiments in temperate and subarctic
latitudes (e.g. ITEX, International Tundra
Experiment, Henry and Molau 1997) was little effect
on vegetative growth (biomass production), but
substantial phenological acceleration in both arctic
and alpine areas (e.g. earlier flowering; Wookey et
al. 1994; Havstróm et al. 1995; Alatalo and Totland
1997; Stenstróm et al. 1997; Suzuki and Kudo 1997;
Molau 1997; Stenstróm and Jonsdottir 1997; tests
for Carex, Cassiope, Saxifraga, Silene). This is in
line with conclusions by Prock and Kórner (1996)
that early season development of cold climate plants
is Opportunistic, while late season phenology is
deterministic (photoperiod controlled). Hence,
climatic warming will largely affect early season
development, the key to which is the possibility of
earlier snow melt (Guisan et al. 1995, 1998; Guisan
1996). In regions with potential topsoil desiccation
and thus drought-induced nutrient shortage in
midsummer, accelerated snow melt may, however,
have negative effects (Walker et al. 1995). As a
plausible alternative to bulk up-slope migration,
Grabherr et al. (1995) has suggested local niche
filling and re-arrangements in vegetation mosaics,
driven by patterns of snow distribution and
microclimate.
The steep thermal gradients over short
distances observed in alpine terrain provide an
unprecedented opportunity for testing long-term
effects of contrasting temperatures in an otherwise
similar environment (Fig. 8). These “natural
experiments” have the great advantage that they
have been run for periods longer than any funding
11
Gayana Bot. 57(1), 2000
period in experimental ecology ever will. From
physiology to soil studies such gradients have a lot
to offer in plant, animal and microbial sciences. One
can easily find microhabitats with 2-3 K difference
in mean temperature (what global circulation models
predict for a 2x CO, world), hence replication is
theoretically unlimited. It is surprising how little use
Relief for altitude: 'experiments by nature"
of such natural experiments had been made in the
past. An excellent example of the power of such
“experiments” are the studies on reproductive biology
at different slope aspects in the high Andes by Kalin-
Arroyo et al. (1981), Arroyo et al. (1982), and Arroyo
etal. (1985). This is certainly a field to be developed,
with no costs for “treatments”.
10 km
ElG. 8. Global warming may impose accelerated metabolism and plant migration. The alpine landscape with its mosaic
of microhabitats offers a multitude of “natural experiments” which can be used to study the effect of temperature on
plant life without expensive growth facilities. Relief driven thermal gradients may serve as models for large altitudinal
or latitudinal gradients in climate.
The comparative approach is vital to an
understanding of alpine plant life. It is important that
various ways of comparing plants of different elevations
are distinguished (Fig. 9). Specialist plants, exclusively
found at high altitudes, will more likely reflect a high
degree of “adaptation” in their characteristics, and hence
can be expected to behave in a more typically “alpine”
manner, than plants which recently radiated from their
lower elevation centers of distribution to high elevation
outposts. However, a single specialist species with a
narrow high altitude range is still a weak indicator of
life zone specific behaviour, because there is a large
structural and functional diversity among plant species
12
even at highest elevations (Kórner and Larcher 1988;
Kórner 1989; Kórner ef al. 1989a; Kórner 1991). It is
the habitat-altitude-specific community of species, and
the relative frequency of traits among those species,
that bear the most reliable message with respect to
life zone specific adaptive responses (Kórner 1991).
Provenances or ecotypes of single species from a
wide altitudinal range, extending far beyond the
zone of their greatest abundance, have the
advantage of closer taxonomic relatedness, but may
be “Jacks of all trades”. Hence are less likely to
bear most characteristic features of the highest life
zone of plants.
Alpine life zone and global change: KÓRNER, CH.
Relative abundance
ll Da
Elevation
Fic. 9. Functional ecology of alpine plants depends on
comparative studies. This diagram illustrates three typical
ranges of plant species distribution along an elevational
eradient. Itis important to distinguish responses of wide
ranging species of otherwise medium elevational
dominance (middle curve) from those between specialists
from contrasting elevations (left and right curve). It also
matters whether species are tested across their own range
or whether different species are compared which have
contrasting ranges of distribution. The latter often is more
relevant, but requires broad sampling to cover intra-
community variability, hence is more laborious (from
Korner 1999).
As was discussed above, alpine plant
responses to environmental changes will strongly
depend on species and growth conditions. Quite
different responses may be seen on fertile compared
to infertile substrates. It therefore seems, that the
safest approaches are those which consider plants
in natural soil and account for interspecific
differences as well as interactions, which have been
shown to be significant (e.g. Sundriyal and Josill
1992). In situ research commonly leads to greater
variability in experimental results, but this is the
price to be paid for greater relevance. Greater sample
sizes and more work are commonly required to meet
these criteria of realism, hence costs of this sort of
research are often higher than in standardized
laboratory tests. In the ideal case plants are studied
in situ as well as under controlled conditions, which
includes their responses under conditions of natural
microbial rhizosphere coupling, possibly the most
critical aspect of experimental global change
research (Kórner 1996; Niklaus and Kórner 1996;
Niklaus 1998).
CONCLUSIONS
In summary, rising temperatures, longer growth
seasons, increased nitrogen supply and enhanced
CO, concentrations alone or in combination will
reduce some of those constraints dominating alpine
plant life. Lessening' these “limitations” will open
alpine terrain for migrations from lower elevations
and will also create pressure for upward migration
of alpine species. Actual migration will always
depend strongly on migration corridors and whether
mountains provide high enough escapes with
suitable growth substrates. Whether rates of
migrations will track current rapid changes seems
doubtful (Kórner 1994). Most alpine species are
capable of some form of clonal, rather slow mode
of propagation and thus may retain sites irrespective
of such climatic variation as was illustrated for
clones of Carex curvula which have persisted several
thousand years on the very same spot in the Alps
while climate had undergone substantial variation.
Obligatory seeders and alpine “ruderals”, restricted
to open high elevation terraín, are thus the most
likely components of the alpine flora to exhibit fast
responses. Late successional, closed vegetation will
change very slowly if at all (with N-deposition
bearing the greatest influence).
Compared to these atmospheric changes, the
direct human influences which are discussed are
much more severe and immediate. The current rapid
and worldwide detoriation of the lower alpine
vegetation belts and traditional pasture land near
treeline calls for rapid intervention. In the European
Alps large parts of millennia old, stable pastures
became abandoned for economic reasons, and their
famous biological richness as well as their potential
as a sustainable food source is about to be lost. The
transition to forest often takes less than 50 years,
certainly less than 100 years and is largely
irreversible and often associated with unstable
intermediate stages which are sensitive to moisture
loading (slope gliding) and snow pressure (e.g.
Cernusca 1978; Tappeiner and Cernusca 1998). On
the other hand, the world witnesses massive
13
Gayana Bot. 57(1), 2000
overgrazing and destructive use of fire and soil
erosion in large parts of the Andes, the Afro-alpine
zone and the Himalayas (Messerli and Ives 1997;
Kórner 1999), with severe hydrological and safety
implications for settlements and traffic routes. 1
discussed general principles of sustainable use of
such highlands, and it seems the main problem is
the loss of responsibility and tradition of controlled
pasturing that guaranteed long-term intergrity of
these alpine rangelands.
Finally, wild plants inhabiting high alpine
terrain have a great potential for bio-monitoring
atmospheric influences on a global scale, because
such cold climate wilderness habitats are unique in
occurring at all latitudes (Kórner 1992, 1995, 1999).
Hence, well-documented historic research sites in
alpine areas represent invaluable reference points
for global change research. Re-visiting such sites
for which historical inventories of plants or animals
are available, is one of the most powerful tools to
document vegetation change at high elevation. If
done at a global scale by many teams such re-
assessments of alpine biodiversity will allow us to
separate regional from global trends imposed by
global change.
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Fecha de publicación: 15.10.2000
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ARTICULOS
PHODIDETRA
Gayana Bot. 57(1): 19-27, 2000
ISSN 0016-5301
INDICE BIBLIOGRAFICO DE LAS DIATOMEAS (BACILLARIOPHYCEAE)
DECENTE
BIBLIOGRAPHIC INDEX ON DIATOMS (BACILLARIOPHYCEAE)
FROM CHILE
Patricio Rivera Ramírez'
RESUMEN
Recientes revisiones de familias y géneros de diatomeas
chilenas demuestran que el conocimiento taxonómico
sobre esta flora es aún muy incompleto y, en muchas
Ocasiones, erróneo.
El objetivo de esta obra es entregar información sobre los
trabajos taxonómicos y de distribución de las diatomeas
marinas y dulceacuícolas de Chile y contiene 197 referen-
cias bibliográficas correspondientes al período 1840-2000.
PALABRAS CLAVES: Indice bibliográfico, taxonomía,
distribución, diatomeas, Chile.
INTRODUCCION
El objetivo principal de esta obra es entregar
a los estudiosos del fitoplancton marino y dulce-
acuícola de Chile un índice bibliográfico con la in-
formación sobre los trabajos taxonómicos y de dis-
tribución de las diatomeas presentes en nuestro país.
Es un complemento a la información entregada en
las publicaciones de Rivera (1983) y Rivera et al.
(1990).
Aunque la idea fundamental es que este ín-
dice aporte información útil para la identificación
de los taxa (utilizando revisiones de familias y gé-
neros), muy especialmente para aquellos que se es-
tán iniciando en el estudio de los componentes del
fitoplancton, también se ha incluido a los trabajos
que contienen simples listas de microalgas de loca-
“Departamento de Botánica, Facultad de Ciencias
Naturales y Oceanográficas, Universidad de Concepción,
Casilla 160-C, Concepción. E-mail: priveraQudec.cl
ABSTRACT
Recent revisions of families and genera of Chilean
diatoms reveal that the taxonomic knowledge on this
flora is still limited, and in some instances, not
reliable.
This paper provides information about bibliographic
references on taxonomy and distribution of marine
and freshwater diatoms from Chile and includes 197
references since 1840 to 2000.
KEYwOoRDs: Bibliographic index, taxonomy, distribution,
diatoms, Chile.
lidades o áreas determinadas. De esta forma se pue-
de obtener un conocimiento más completo acerca
de la distribución de las especies en Chile.
Las investigaciones sobre diatomeas llevadas
a cabo por científicos nacionales tomaron impor-
tancia a partir de 1965 con el aparecimiento paula-
tino de tres grupos de investigadores. Con anterio-
ridad se conocían las publicaciones de diversos in-
vestigadores extranjeros que esporádicamente ana-
lizaron algún material recolectado en el país. En la
actualidad solamente el grupo perteneciente al De-
partamento de Botánica de la Universidad de Con-
cepción sigue realizando estudios de carácter
netamente taxonómico.
Sinembargo, se debe tener muy presente que
el conocimiento taxonómico sobre las diatomeas que
constituyen la flora marina y dulceacuícola de Chi-
le es aún muy incompleto y, en muchas ocasiones,
erróneo. Esta situación ya fue informada por Rive-
ra en los años 1983 y 1985. Las revisiones de fami-
lias y géneros llevadas a cabo con el empleo de téc-
nicas e instrumental adecuados (microscopía
19
Gayana Bot. 57(1), 2000
fotónica y electrónica), y consultando toda la biblio-
grafía existente a la fecha, así lo confirman (Koch $2
Rivera 1984; Rivera 1981, 1985; Rivera, Avaria dz
Barrales 1989; Rivera 62 Barrales 1989, 1994; etc.).
En el presente índice se incluye solamente
las publicaciones que cumplen con las condiciones
exigidas por el Código de Nomenclatura Botánica
para tener el carácter de válidas: estar impresas y
tener amplia distribución. Por lo tanto no se han
considerado las tesis de pre o postgrado, las unida-
des de investigación llevadas a cabo en los distintos
centros de educación superior o las revistas con dis-
tribución netamente local.
Contiene 197 referencias bibliográficas co-
rrespondientes al período 1840-2000. El 95% de los
trabajos citados se encuentra en la Biblioteca del
Departamento de Botánica, ya sea como original,
fotocopia, microfilms o microfichas. Los trabajos
están ordenados alfabéticamente por autores y den-
tro de cada autor por fecha. Para evitar confusio-
nes, los títulos de las revistas no han sido abrevia-
dos, y los títulos de los trabajos se citan completos,
respetando la ortografía de los mismos.
Deseo agradecer a los Dres. Sergio Avaria P.,
Universidad de Valparaíso, y Roberto Rodríguez R.,
Universidad de Concepción, por sus valiosas suge-
rencias y preparación final del texto para la prensa.
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y Erwin Eire A
Gayana Bot. 57(1): 29-53, 2000
ISSN 0016-5301
CYANOPHYCEAE, EUGLENOPHYCEAE, CHLOROPHYCEAE,
ZYGNEMATOPHYCEAE Y CHAROPHYCEAE EN ARROZALES DE
CEMEBS
CYANOPHYCEAE, EUGLENOPHYCEAE, CHLOROPHYCEAE,
ZYGNEMATOPHYCEAE AND CHAROPHYCEAE IN CHILEAN RICE
PADDIES
Iris Pereira!, Guissella Reyes? y Víctor Kramm?
RESUMEN
Se realizó un estudio taxonómico de ciertos grupos de algas
en algunos arrozales de Chile provenientes de 15 localidades
comprendidas entre la VI y VIT regiones. Se analizó un total
de 31 muestras colectadas en enero de 1997. Se determinó
un total de 40 taxa: 5 Cyanophyceae, 11 Euglenophyceae, 6
Chlorophyceae, 16 Zygnematophyceae y 2 Charophyceae.
De estos 40 taxa, 9 corresponden a nuevas citas para Chile
y se extiende la distribución de 22 taxa en el país. En este
trabajo no se incluyen las Bacillariophyceae (diatomeas).
Las malezas algales más desarrolladas en los arrozales
fueron Nitella acuminata, seguida de Chara braunii y
en menor grado algas filamentosas de los órdenes
Oedogoniales y Zygnematales.
PALABRAS CLAVES: Malezas algales, campos arroceros,
aguas dulces lénticas.
INTRODUCCION
En Chile, las algas componentes del plancton
y el bentos de agua dulce, de diversos cuerpos
dulceacuícolas, han sido ampliamente estudiadas por
diversos autores (Borge 1901; Thomasson 1955,
1963; Parra 1975; Parra y González 1973, 1977a,
b; Parra et al. 1982a, 1982b, 1983; Pereira y Parra
1984; Theoduloz y Parra 1984, entre otros). Sin
! Instituto de Biología Vegetal y Biotecnología, Universidad
de Talca, Casilla 747, Talca, Chile.
? Centro Regional de Investigación Quilamapu, Vicente
Méndez 515, Chillán, Chile.
ABSTRACT
A taxonomical study of the group algae of rice paddy
fields were described at 15 localities in the 6th, 7th and Sth
regions of Chile. 31 samples collected during january 1997
contained a total of 40 taxa: 5 Cyanophyceae, 11
Euglenophyceae, 6 Chlorophyceae, 16 Zygnematophyceae
and 2 Charophyceae. 9 of these taxa were new records
for Chile and it extends the distribution of others 22 taxa
in the country. In this work, the Bacillariophyceae
(diatoms) is not include. The most developed weed algae
in paddy fields are Nitella acuminata, followed by Chara
braunii and to a lesser degree, filamentous algae of the
orders Oedogoniales and Zygnematales.
KeyworDs: Algal weeds, paddy field, lentic freshwater.
embargo, existe un desconocimiento total acerca de
las algas que crecen en pozas temporales como son
los arrozales de nuestro país. En estos ambientes,
las algas juegan un doble rol. Por un lado, algunas
actúan como biofertilizantes naturales para el suelo,
como es el caso de las Cianófitas del Orden
Nostocales, que tienen la doble capacidad de
fotosintetizar y fijar nitrógeno atmosférico, cuando
en los cultivos no se aplican fertilizantes nitroge-
nados sintéticos, ya que éstos disminuyen la
eficiencia en la fijación de nitrógeno. También es
conocido que muchas Cinófitas liberan al medio una
serie de sustancias benéficas para el cultivo de arroz
(tipo taxinas) que actúan en el control de plagas de
nemátodos o de ciertas especies de malezas
29
Gayana Bot. 57(1), 2000
superiores de los géneros Cyperus, Panicum y
Ludwighia (Subrahmanyan 1959, Subrahmanyan
and Manna 1966) y otras sustancias como vitaminas,
que sin duda permiten un mejor desarrollo de este
cereal. Sin embargo, por otro lado, existen otras
algas que actúan como malezas, en especial, las
macrofíticas de la clase Charophyceae (Nitella y
Chara) y los representantes filamentosos de la Clase
Chlorophyceae (Oedogonium, Spirogyra), las cuales
se desarrollan a veces en forma masiva compitiendo
por nutrientes y luz con las plántulas de arroz. De
manera que parece muy importante conocer que algas
en el presente se desarrollan en forma espontánea en
los arrozales, a pesar de la utilización sistemática en
los últimos años de fertilizantes nitrogenados
sintéticos para este tipo de cultivo en nuestro país.
En Chile, las zonas de cultivo de este cereal
se extendían desde la VIII Región por el sur hasta la
Región Metropolitana por el norte (Melipilla, 60 km
al SO de Santiago, 33%41*S,71%13"W) (INIA, 1996)
(Mapa 1). Sin embargo, en la actualidad éstas se
encuentran restringidas entre la VII y VI regiones.
Algunos agricultores de la zona de Melipilla, donde
este cultivo ha desaparecido, sostienen que la causa
de desaparición se debería a la presencia de una
maleza (alga) denominada vulgarmente como
“luche”. Sobre la base de la información disponible,
nos ha parecido importante y urgente iniciar, en
primera instancia, un estudio acerca de ciertos grupos
TABLA Í. Localidades muestreadas de sur a norte.
TabLe I. Sampled localities from sud to nord.
de algas como: Cyanophyceae, Euglenophyceae,
Chlorophyceae, Zygnematophyceae y Charophyceae
que se desarrollan en forma espontánea en estos
cultivos, para posteriormente analizar más
acuciosamente la eficacia y eficiencia de cianófitas
fijadoras de nitrógeno atmosférico y averiguar la
competencia real que se establece entre las algas
macrofíticas y las filamentosas con las plántulas y
plantas de este cereal. A pesar, que en este tipo de
ambiente crecen bastantes diatomeas sedentarias y
éstas juegan un rol dañino especialmente durante la
germinación de las semillas de arroz, dado que
muchas de ellas producen secreciones mucilaginosas
que se adhieren alas semillas o las plántulas de arroz
aún sumergidas perturbando el normal arraigo y
desarrollo y privándolas a su vez de aire, luz y calor
(Batalla 1975), como también lo hacen otros grupos
de algas, éstas no fueron estudiadas, dada la falta de
experticia de los autores en este grupo.
AREA DE ESTUDIO
El área de estudio se encuentra comprendida
entre los 34%41”S y 36%41*S y los 71%03"0 y
72%05'0. Las posiciones geográficas de las localida-
des muestreadas se determinaron con un receptor
GPS Mafellan Promark X en un promedio de 60
observaciones por punto (Tabla 1).
Localidades Posición geográfica Región Altitud Fecha colecta
(m)
1. Chillán 3641"S, 71:54 O VII 215 02-03-01-97
2. Las Garzas 36%22'S, 71570 VII 150 22-01-97
3. Las Brisas 3623"S, 71580 VII 170 22-01-97
4. Millauquén 36*19"S, 71030 VIH 130 22-01-97
5. Trapiche 36%18"S, 72%05'0 VIII 100 22-01-97
6. Buen Retiro 3601"S, 72020 VI 125 22-01-97
7. Racimo de Oro 36%04'S, 72020 vII 193 22-01-97
8. Michongo 35%58"S, 719500 VII 145 22-01-97
9. Los Maitenes 35%46'S, 71%45"0 VII 115 22-01-97
10. Linares 35%44"S, 71%45'0 VII 154 02-01-97
11. Loncomilla 35%46'S, 71%49'0 VI 90 02-01-97
12. Palmilla 35%49"S, 71430 VII 115 22-01-97
13. Las Rastras IAS MIEAIO VII 210 22-01-97
14. San Miguel del Huique 343475, 71%18'0 vI 160 21-01-97
15. Peralillo 34%29”S, 719180 VI 127 21-01-97
Según la WGS de 1984.
30
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, L E7 AL.
REGION METROPOLITANA
e
8va REGION
71
38
Mara 1. Ubicación geográfica de las localidades estudiadas.
Mar 1. Geographical position of the studied localities.
MATERIALES Y METODOS
Se muestreó un total de 15 localidades
comprendidas entre la VI y VI regiones del país (Mapa
1). Se analizó un total de 31 muestras, las cuales se
colectaron durante la estación de verano (los días 2,
21 y 22 de enero de 1997). Durante el período de
colecta las plantas de arroz se encontraban en etapa de
floración y el nivel del agua se mantenía entre 10 y 15
cm de profundidad. Las algas macrofíticas y
filamentosas fueron obtenidas en forma manual o
mediante la utilización de pinzas metálicas junto con
agua, las cuales fueron debidamente etiquetadas con
la información de la localidad, fecha de colecta y
6ta REGION
7ma ero
A
= AS EA
1% OS —,
o E .
le SAN CARLOS (
=N ES
a A? mi
REGION DE LA ARAUCANIA
colector. El plancton se obtuvo arrastrando un frasco a
ras del agua y en otros casos introduciendo el frasco
dentro ésta. No se utilizó red de plancton dado el
cáracter de estos ambientes, pues son muy turbios y
de baja profundidad. El material así recolectado fue
fijado en terreno con formalina al 4 %.
Para la determinación taxonómica, se dispuso
de una lupa binocular Kyowa Optical con ocular
graduado y de un microscopio Nikon Optiphot,
equipado con cámara clara y equipo fotomicrográfico
y de la bibliografía atingente a cada grupo. El material
estudiado se encuentra depositado en la Algoteca del
Instituto de Biología Vegetal y Biotecnología de la
Universidad de Talca.
31
Gayana Bot. 57(1), 2000
RESULTADOS
PARTE TAXONOMICA
Se determinó un total de 40 taxa: 6
Cyanophyceae, 11 Euglenophyceae, 5 Chlorophyceae,
16 Zygnematophyceae y 2 Charophyceae. En este
trabajo no se incluyó a las diatomeas.
De éstos, 9 taxa corresponden a nuevas citas
para Chile: Anabaena fuellerborni Schmidle,
Trachelomonas armata (Ehrbg.) Stein, T. hispida
(Perty) Stein emend. Deflandre var. crenulatocollis
(Mask.) Lemm, Oedogonium franklinianum
Wittrock, O. giganteum Kiitzing, O. lageniforme
Hirn, Spirogyra ellipsospora Transeau, Chara
brauni Gmel. y Nitella acuminata A. Br. ex Wallm.
Clase CYANOPHYCEAE
Familia OSCILLATORIACEAE
OSCILLATORIA Vaucher ex Gomont
Oscillatoria tenuis Agardh (figs. 1, 2)
Agardh, Alg. Dec. 2: 25, 1813; Geitler, 959, fig.
611f,g, 1932; Desikachary, p. 222-223, Pl. 42, fig.
15, 1959; Parra et al., p. 41, figs. 156-158, 1982b.
Filamentos de 4,8-6 um de ancho, verde-azulado claro.
Tricomas compuestos por células más anchas que
largas, de 3-4 um de largo, 4,8-5,6 um de ancho, con
notorios gránulos a nivel de los tabiques transversales.
EcoLoGíaA: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Trapiche
(Loc. 5), VII Región. La especie ha sido citada con
anterioridad en Chile de: Santiago, Región
Metropolitana (Licuime 1963); Ríos Claro,
Loncomilla, Lircay, Maule, Putagán, Ancoa,
Archibueno, Longaví y Paso Nevado, VII Región
(Adlerstein 1979); Estero Lenga (Parra y González
1973), Lagunas Lo Méndez y La Posada (Parra ef
al. 1981), Laguna Grande San Pedro, (Gónzalez
1980), Laguna Quiñenco ( Dellarossa et al. 1980);
Chiloé, en riachuelos y Lago Tepuhueico, X Región
(Parra et al. 1981).
MATERIAL ESTUDIADO: N? 5-1.
2
Familia NOSTOCACEAE
ANABAENA Bory de St. Vincent ex Bornet et
Flahault
Anabaena fuelleborni Schmidle (figs.3, 4, 5)
Schmidle, Engler”s Bot. Jahrb., 32: 61, pl. 1, fig. 4,
1892; Geitler, 904, fig. 567e, 1932; Desikachary,
p. 401- 403, Pl. 71, fig. 11 y Pl. 75, figs. 1,3, 1959.
Células cilíndricas, de 5,5-8,8 um de largo y 4,8-
5,2 um de ancho. Heterocistos oblongos, de 9,6 um
de largo y 6,4 um de ancho. Aquinetas elipsoidales
o cilíndricas, 16-18 (-21) um de largo y 5-8 um de
ancho. Episporio amarillo con finas papilas.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton. Especie
potencialmente fijadora de nitrógeno atmosférico.
Presencia de esporas de resistencia en época de
verano, 22/01/97.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Las Garzas
(Loc. 2), VIII Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N? 2-1.
La especie se cita por primera vez para Chile.
NOSTOC Vaucher ex Bornet et Flahault
Nostoc cf. hatei Dixit (figs. 16, 17, 18)
Dixit, Proc. Indian Acad. Sc1., B, 3: 101, fig. 30, 1936.
Cenobios esféricos, verde-azulados. Filamentos muy
enrollados constituidos por células esféricas o
subesféricas, 2,5-3 um de largo, 4 um de ancho.
Heterocistos intercalares y terminales, esféricos o
subesféricos, levemente más grandes que las células
vegetativas, 4-6,5 um de largo, 4,5-5,6 um de ancho.
EcoLocía: Forma parte del perifiton; pero a veces
los cenobios aparecen adheridos a plantas acuáticas.
Especie potencialmente fijadora de nitrógeno. Sin
aquinetas.
DISTRIBUCIÓN: Presente en la localidad de Buen
Retiro (Loc. 6), VII Región.
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, L ET AL.
MATERIAL ESTUDIADO: N? 6-1. de células vegetativas y heterocistos observadas en el
material estudiado, este taxon se ha atribuido a Nostoc
OBSERVACIONES TAXONÓMICAS: De acuerdo a las cf. hatet; sin embargo, dado la falta de aquinetas no ha
características vegetativas como forma y dimensiones sido posible asignarlo con propiedad a esta especie.
Frias. 1, 2: Oscillatoria tenuis. FiGs. 3, 4, 5: Anabaena fuellebornii. Fis. 6, 7, 8, 9, 10, 11: Cylindrospermum muscicola
var. longispora.
Eras. 1, 2: Oscillatoria tenuis. FiGs. 3, 4, 5: Anabaena fuellebornii. Fis. 6, 7, 8, 9, 10, 11: Cylindrospermum muscicola
var. longispora.
39
Gayana Bot. 57(1), 2000
CYLINDROSPERMUM Kúiitzing
Cylindrospermum muscicola Kitzing ex
Born. et Flah. var. longispora Dixit
(figs. 6, 7, 8, 9, 10, 11)
Dixit, Proc. Indian Acad. Sci., B,3:100, fig.3 A,B,
1936; Geitler, 822, fig. 520d, 1932; Desikachary, p.
366-367, Pl. 64, figs 2, 10, 1959.
Talos expandidos, muscilaginosos. Tricomas de 4-5,5
jm de ancho, constreñidos levemente a nivel de los
tabiques transversales, verde azulado claro. Células
cilíndricas o casi cuadrangulares. Heterocistos
oblongos, 3-8 um de ancho, 9-12 um de largo.
Agquinetas ovales, 14-17 um de largo, episporio liso,
amarillo oscuro.
EcoLocía: Forma parte del perifiton. Es una especie
muy frecuente en los arrozales, especialmente en
aquéllos de la VII Región y potencialmente fijadora
de nitrógeno atmosférico. Presencia de esporas de
resistencia en época de verano, 22/01/97.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en las localidades de Las Garzas,
Las Brisas, Millauquén (Locs. 2, 3-1, 4), VIH y VI
regiones. El taxon ha sido citado en Chile en el plancton
de pozas estancadas en la Isla de Chiloé, X Región
(Parra y González 1978).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 2-1, 3-1.
Desikachary (1959) señala esta especie en cultivos de
arroz en Mandapeshwar, Borivali, China. De acuerdo
a este mismo autor existen varias especies de este
género que participan en la fijación de nitrógeno.
Familia RIVULARIACEAE
GLOEOTRICHIA J.G. Agardh ex. Bornet et
Flahault
Gloeotrichia natans Rabenshorst ex Born. et Flah.
(figs. 12, 13, 14, 15)
Bormnet et Flahault, Ann. Sci. Nat. Bot. Ser. 7: 323 1886;
Geitler, 639, Fig 407, 1932; Desikachary, p. 561-562,
Pl. 118, figs. 7, 15, 1959; Parra et al., p. 30, fig. 64,
1982b.
34
Talos esféricos, blandos, de 5 cm de diámetro;
tricomas de 7,2-8 um de ancho, vainas con la base
lamelada. Células en la base del tricoma más cortas que
anchas, y hacia el extremo distal, células más largas que
anchas, terminadas en una célula cónica. Heterocistos
esféricos o casi esféricos, 10,4-12 um de ancho y de 10,4-
13,6 um de largo. Aquinetas elipsoidalmente alargadas,
12,8-16 um de ancho y 21,6-31,2 um de largo.
EcoLocía: Forma parte del perifiton. Especie
potencialmente fijadora de nitrógeno atmosférico.
Presencia de esporas de resistencia en época de verano,
21/01/97.
DISTRIBUCIÓN: Presente en la localidad de San Miguel
del Huique (Loc. 14), VI Región. Esta especie ha sido
citada con anterioridad en Chile, sin precisar localidad
(Parra et al. 1982a).
MATERIAL ESTUDIADO: N? 14-1.
Clase EUGLENOPHYCEAE
Familia EUGLENACEAE
EUGLENA Ehrenberg
Euglena acus Ehrenberg var. longissima
Deflandre (figs. 19, 20, 21, 22)
Deflandre, Rev. Algol.1: fig. 20:a-c, 1924; Parra et
al., p. 63, fig. 5, 1982a.
Células alargadas, algo curvadas, de 236-290 um de
largo y 8-10 um de ancho, con el extremo posterior
adelgazado.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DisTrRIBUCIÓN: Presente en la localidad de Las Brisas
(Loc. 3-3), VII Región. Se conoce con anterioridad en
Chile: del Estero Lenga (Parra y González 1973) y de
Laguna Lo Méndez, VIII Región (Parra et al. 1981).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 3-3.
Euglena fusca (Klebs) Lemmermanmn (fig. 23)
Lemmermann, Krypt. Fl. Mark Brandenburg, 3: fig.
38:a-1, 1910; Parra et al., p. 64, figs. 10-12, 1982a.
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, L ET AL.
Células planas o levemente espiraladas, de 146-150 um
de largo y 22-23 um de ancho en la parte media de la
célula, con estrías paralelas al eje longitudinal de la
célula; estrías con pequeños gránulos a lo largo de éstas.
Película rígida. Células con dos granos de paramilo, uno
superior, de 30 x 18 um y el inferior, de 34 x 10 um.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Presente en las localidades de
Millauquén y Los Maitenes (Loc. 4, 9), VIII y VI
regiones. La especie se conoce con anterioridad en
Chile: Lago Pellaifa (Thomasson 1963); Cuenca del
río Valdivia, X Región (Dúrrschmidt 1978).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 4-1, 9-1.
Frias. 12, 13, 14, 15: Gloeotrichia natans. Fics. 16, 17, 18: Nostoc cf. hatei.
Frias. 12, 13, 14, 15: Gloeotrichia natans. Fics. 16, 17, 18: Nostoc cf. hatel.
39
Gayana Bot. 57(1), 2000
Euglena sanguinea Ehrenbers (figs. 24, 25, 26) EcoLoGía: Forma parte del fitoplancton.
Ehrenberg, Ann. Phys.: fig. 88, 1830; Parra et al., DISTRIBUCIÓN: Presente en la localidad de
p. 64, figs 27-28 1982a. Millauquén (Loc. 4), VIII Región. Citada con
anterioridad en Chile (Parra et al. 1982a), sin
Células de forma irregular, piriformes u ovoides, precisar localidad.
de 56-64 um de largo y 24-25 um de ancho.
20
Fis. 19, 20, 21, 22: Euglena acus var. longissima. FiG. 23: Euglena fusca. Fics. 24, 25, 26: Euglena sanguinea
Fis. 19, 20, 21, 22: Euglena acus var. longissima. FiG. 23: Euglena fusca. Fics. 24, 25, 26: Euglena sanguinea
36
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, L £7 AL.
PHACUS Dujardin
Phacus orbicularis Húbner (figs. 27, 28)
Hiúbner, Progr. Realgymn. Stralsund.: fig. 163: a-
p, 1886; Parra et al., p. 67, fig. 69, 1982a.
Celúlas planas, levemente giradas helicoidalmente, de 42-
48 um de largo (incluyendo la cola), 30-36 um de ancho.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en las localidades de Las
Brisas, Racimo de Oro, Los Maitenes (Locs. 3, 7,
9), VII y VII regiones. Citado anteriormente por
(Parra et al. 1982a), sin especificar localidad.
MATERIAL ESTUDIADO: N%3-1, 7-1, 9-1.
Fics. 27, 28: Phacus orbicularis. Fic. 29: Phacus pleuronectes. Fics. 30, 31: Trachelomonas armata. FiG. 32:
Trachelomonas bacillifera. FIG. 33: Trachelomonas caudata.
Fics. 27, 28: Phacus orbicularis. Fic. 29: Phacus pleuronectes. Fics. 30, 31: Trachelomonas armata. FiG. 32:
Trachelomonas bacillifera. FiG. 33: Trachelomonas caudata.
37
Gayana Bot. 57(1), 2000
Phacus pleuronectes (Múller) Dujardin
(fig. 29)
Dujardin, Hist. Nat. Zoophy. Infus. fig. 146:a-h, 147,
1841; Parra et al., p.67, figs. 73-76, 1982a.
Células planas, más o menos circulares, con numerosas
estrías y con una cola pequeña, de 56-72 um de largo
y de 50-52 um de ancho.
EcoLoGía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Millauquén
(Loc. 4), VIII Región. Se conoce con anterioridad
en Chile en: Prov. Aconcagua, Zapallar, en aguas
semisalobres de las pequeñas lagunillas del Mar
Bravo, V Región (Johow 1945); Prov. Santiago,
Santiago, suelo, Región Metropolitana (Pérez Canto
1929) y en Chiloé, X Región, riachuelo (Parra y
González 1978).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 4-1.
TRACHELOMONAS Enhrenberg
Trachelomonas armata (Ehrbg.) Stein
(figs. 30, 31)
Stein, Organism. Infus. 3: figs. 267:a; 268:a-b; 269;
270,271:a-c; 272; 273; 274:a-b; 275; 276:a-h, 1878;
Bourrelly, 1-150 p., Pl. 34, fig. 2 1970.
Células anchamente elipsoidales, de 40-44 um de
largo y de 32-36 um de ancho. Lórica provista de
grandes espinas en los extremos basal y apical de la
célula. Las espinas del extremo basal alcanzan mayor
longitud que las espinas del extremo apical. El resto
de la superficie de la lórica presenta espinas más
pequeñas. Collar circular, de 1,6-2,4 um de largo y
7-7,5 um de ancho.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Presente en las localidades de Trapiche
y Los Maitenes (Loc. 5, 9), VIII y VII regiones.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 5-1, 9-1.
Se cita por primera vez para Chile.
38
Trachelomonas bacillifera Playfair (fig. 32)
Playfair, Proc. Linn. Soc. New South Wales 40: fig.
301; 302:a-d; 303; 304, 1915; Dúrrschmidt, 1978; Parra
et al., p.69, figs. 101-102, 1982a.
Células oblongas, de 24-25,5 um de largo y 20-21,5 um
de ancho. Lórica provista de espinas en toda la superficie.
Collar muy corto y poco aparente.
EcoLoGía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Trapiche (Loc.
5-1), VIT Región. Seconoce con anterioridad en Chile:
Cuenca del río Valdivia, X Región (Dúrrschmidt 1978).
MATERIAL ESTUDIADO: N? 5-1.
Trachelomonas caudata (Ehrenberg) Stein
(fig. 33)
Stein, Organism. Infus. 3: fig. 358:a-d, 1878; Parra
et al., p. 69, figs. 103-105, 1982a.
Células en forma de limón, de 36 um de largo, 20-
21,5 um de ancho. Lórica provista de espinas por
toda la superficie, salvo en el collar y en el extremo
basal. Collar largo, de 4-5 um de largo, 6-6,5 um de
ancho. Extremo basal de la lórica con una cola aguda.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Millauquén (Loc.
4), VIII Región. Se conoce con anterioridad en Chile:
Cuenca del río Valdivia, X Región (Diúrrschmidt 1978).
MATERIAL ESTUDIADO: N? 4-1.
Trachelomonas hispida (Perty) Stein emend.
Deflandre (fig. 34)
Deflandre, Monogr. genre Trachelomonas: fig.278:a-
g;279;280; 281:a-b; 282:a-b; 283:a-b; 284:a-b; 285;
286, 1926; Parra et al., p.69, figs. 116-118, 1982a.
Células globosas, de 21-22 um de largo, 18-19 um de
ancho. Lóricas provistas de espinas portoda la superficie.
Collar muy corto.
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, Í. ET AL.
EcoLoGía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Millauquén
(Loc. 4), VIT Región. Citada con anterioridad en Chile
por (Parra et al. 1982a), sin especificar localidad.
MATERIAL ESTUDIADO: N? 4-1.
Trachelomonas hispida var. crenulatocollis
(Mask.) Lemm. (fig. 35)
Lemmermann, Krypt. Fl. Mark Brandenburg, 3: fig.
282:a,b; 283:a,b,1910; Bourrelly, 148 p., Pl. 33,
fig.15, 1970.
Células elipsoidales, de 32-33 um de largo y de 22-
23 um de ancho. Lórica provista de espinas de igual
longitud por toda la superficie. Collar largo, 3,2-4
um de largo y 6-6,5 um de ancho.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Trapiche
(Loc. 5), VII Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 5-1.
Variedad no citada anteriormente para el país.
Trachelomonas hispida (Perty) Stein emend.
Deflandre var. duplex Deflandre (fig. 36)
Deflandre, Monogr. genre Trachelomonas: fig.
284:a,b, 1926; Parra et al., p.70, figs. 119-120, 1982a.
Células subglobosas a elipsoidales, de 28 um de
largo, 21-22 um de ancho. Lóricas con espinas en
ambos extremos, el resto de la superficie de la lórica
sin espinas. Collar muy corto.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton, aparece
junto a Trachelomonas caudata, Euglena fusca y E.
sanguinea.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en las localidades de
Millauquén y Los Maitenes (Locs. 4, 9), VI y VI
regiones. Citada con anterioridad en Chile (Parra
et al. 1982a), sin precisar localidad.
MATERIAL ESTUDIADO: N? 4-1, 9-1.
Clase CHLOROPHYCEAE
Familia ULOTHRICACEAE
ULOTHRIX Kiitzing
Ulothrix variabilis Kiitzing (figs. 37, 38)
Kuútzing, Sp. Alg. 346, 1849; Solari, p.44, lám 4, fig.
h, 1963; Pereira y Parra, p. 155, figs.14, 15, 1984.
Filamentos uniseriados, no ramificados. Células
cilíndricas más largas que anchas, de 12-16 um de
largo y 3-5 um de ancho.Cloroplastos ocupando la
mitad del ancho de la célula y un tercio o la mitad
del largo de ésta, con un pirenoide pequeño.
EcoLocía: Forma parte del perifiton.
DISTRIBUCIÓN: Presente en la localidad de Las Brisas
(Loc. 3), VII Región. La especie se conoce con
anterioridad en Chile: Santiago, Región Metropolitana
(Solari 1963).
MATERIAL ESTUDIADO: N? 3-1.
Familia CHAETOPHORACEAE
STIGEOCLONIUM Kiitzing
Stigeoclonium tenue (Ag.) Rabenh.
(figs. 39, 40)
Rabenh., Fl. Eur. Alg.: 3:377, 1868; Borge, 27(10):1-
40,2 láms., p. 10, 1901; Pereira y Parra, Gayana Bot.
41(3-4), pp.156-157, figs. 30-35, 1984.
Talo verde, brillante, conformado por filamentos
delicados, simples o ramificados, ramificaciones
alternas u opuestas, terminando en células agudas.
Células largas y cilíndricas a veces cortas y cuadradas,
poco constreñidas a nivel de los tabiques transversales.
Células vegetativas del eje principal, de 7-11 um de
largo y 10-12 um de ancho y las de las ramificaciones,
de 11-13 um de largo y 2,5-5 um de ancho.
EcoLocía: Forma parte del perifiton.
39
Gayana Bot. 57(1), 2000
DIsTRIBUCIÓN: Presente enla localidad de Buen Retiro
(Loc. 6), VII Región. La especie se conoce con
anterioridad en Chile en: Prov. Concepción, Laguna
Lo Galindo y Laguna Grande de San Pedro, VIH
Región (Pereira y Parra 1984); Prov. Magallanes,
Patagonia, XII Región (Borge 1901).
MATERIAL ESTUDIADO: N? 6-1.
Familia OEDOGONIACEAE
OEDOGONIUM Link
Oedogonium franklinianum Wittrock (fig. 41)
Wittrock u. Nordstedt, Algae exsic Scand. Fasc. 7,
113, 1880; Gemeinhardt, p.104, fig. 81, 1939.
Especie dioica, macrándrica. Oogonios esféricos,
abriéndose por un poro situado en la parte superior
del oogonio. Oosporas esféricas, llenando casi
totalmente los oogonios, exospora lisa. Anteridios
no observados. Células vegetativas 10-12 um de
ancho y 38-40 um de largo; oogonios 28-29 um de
ancho y 28-30 um de largo; oosporas 24-26 um de
ancho y 25-27 um de largo. No se observó filamentos
masculinos en el material estudiado.
EcoLoGíA: Forma parte del perifiton. Maduración
sexual en época de verano, 22/01/97.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Millauquén
(Loc. 4), VIII Región.
OBSERVACIONES TAXONÓMICAS: Esta especie es muy
parecida a O. cardiacum (Hassall) Wittrock; pero
se diferencia de ésta por sus dimensiones notarias
más pequeñas.
MATERIAL ESTUDIADO: N?* 4-1.
La especie se cita por primera vez para el país.
Oedogonium giganteum Kiitzing
(figs. 42, 43, 44, 45, 46)
Kiitzing, Phycol. germ., 200, 1845; Gemeinhardt,
p. 341-342, fig. 417, 1939.
40
Especie dioica, macrándrica. Filamentos femeninos
de mayor diámetro que los filamentos masculinos.
Oogonios solitarios o agrupados hasta 3, elipsoi-
dales, abriéndose por un poro ubicado en la parte
superior del oogonio. Oosporas de la misma forma
de los oogonios, llenándolos completamente; pared
con tres capas, externa e interna lisas, intermedia con
15-20 corridas de excavaciones. Célula basal ancha.
Célula terminal aguda, con el extremo romo.
Anteridios de 4-7 células. Células vegetativas de
filamentos femeninos, de 24-26 x 110-116 um.
Células vegetativas de filamentos masculinos, de 18-
20 x 86-88 um; oogonios 54-56 x 72-76 um; oosporas
50-52 x 72-76 um. Anteridios 16-18 x 8-10 um.
EcoLocía: Forma parte del perifiton. Maduración
sexual en época de verano, 22/01/97.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Las Brisas
(Loc 3-3), VII Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 3-3.
La especie se cita por primera vez para Chile.
Oedogonium lageniforme Hirn (fig. 47)
Hirn, Acta Soc. Sci. Fenn.: 291, T. XIII, Fig. 68,
1900; Tiffany, S. 168, T. XX, fig. 187, 1930;
Gemeinhardt, p. 346-347, fig. 425, 1939.
Especie dioica, macrándrica. Oogonios solitarios o
raramente de a dos, esféricos o elipsoidales, abriéndose
por un poro ubicado en la parte superior del oogonio.
Oosporas de la misma forma de los oogonios no
llenando totalmente los oogonios. Exospora de las
oosporas lisa, incolora. Mesospora amarillenta y lisa.
Células vegetativas, 10-14 x 28-37 um; oogonios 25-
34 x 30-36 um; oosporas 24-28 x 28-30 um.
Filamentos masculinos no observados.
EcoLocía: Forma parte del perifiton.
DISTRIBUCIÓN: Presente en la localidad de Las Brisas
(Loc. 3-1), VIII Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N? 3-1.
La especie se cita por primera vez para Chile.
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, L ET AL.
FlG. 34: Trachelomonas hispida. FiG. 35: Trachelomonas hispida var. crenulatocollis. FIG. 36: Trachelomonas hispida
var. duplex. Fics. 37, 38: Ulothrix variabilis. FiGs. 39, 40: Stigeoclonium tenue. FIG. 41: Oedogonium franklinianum.
ElG. 34: Trachelomonas hispida. F1G. 35: Trachelomonas hispida var. crenulatocollis. Fic. 36: Trachelomonas hispida
var. duplex. Fics. 37, 38: Ulothrix variabilis. FiGs. 39, 40: Stigeoclonium tenue. FIG. 41: Oedogonium franklinianum.
41
Gayana Bot. 57(1), 2000
Oedogonium suecicum Wittrock (fig. 48)
Wittrock, Bih. Kongl. Svenska Vetensk.-Akad.
Handl. 1(1): 1-72, S.5, 1872; Gemeinhardt, p. 95-
96, fig. 66, 1939; Pereira y Parra, Gayana Bot. 41(3-
4), p.162, figs. 75, 76, 1984.
Especie dioica, macrándrica. Oogonios solitarios,
esféricos o subesféricos, raramente elipsoidal-
esféricos, abriéndose por un poro ubicado en la mitad
del oogonio. Oosporas esféricas, llenando totalmente
los vogonios; pared con 2 capas, la externa espinosa,
la interna lisa. Filamentos masculinos de igual ancho
que los femeninos, o un poco más delgados.
Anteridios 2-6 células, con un espermatozoide por
42
célula. Célula basal alargada. Célula terminal roma.
Células vegetativas 11-12 x 44-50 um; oogonios 33-
36 x 35-44 um; oosporas con espinas 30-34 x 30-35
um.
EcoLocía: Forma parte del perifiton. Maduración
sexual en época de verano, 22/01/97.
DISTRIBUCIÓN: Presente en la localidad de Las Garzas
(Loc. 2-3), VIII Región. La especie se conoce con
anterioridad en Chile sólo para la Laguna Quiñenco
y Laguna La Posada, VIII Región (Pereira y Parra
1984).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 2-3.
]
y
Fics. 42, 43, 44, 45, 46: Oedogonium giganteum. Fic. 47: Oedogonium lageniforme. Fic. 48: Oedogonium suecicum.
Eras. 42, 43, 44, 45, 46: Oedogonium giganteum. Fi. 47: Oedogonium lageniforme. Fic. 48: Oedogonium suecicum.
42
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, L £7 aL.
Clase ZYGNEMATOPHYCEAE
Familia MESOTAENIACEAE
GONATOZYGON De Bary
Gonatozygon aculeatum Hastings
(figs. 49, 50, 51)
Hastings, Amer. Monthly Microsp. J. 13(2), p.29, 1892;
Thomasson, p. 56, 1963.; Parra, p.27, figs. 7-8, 1975;
Parra y González, p. 41, 1977a; Parra et al., p. 155,
figs. 449-450, 1983.
Células alargadas, de 200 um de largo y 12-13 um de
ancho, con 10-11 pirenoides por hemicélula, dispuestos
en forma lineal.
EcoLoGía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Las Garzas
(Loc. 2-1), VII Región. La especie se conoce en Chile
en: Prov. Concepción, Río Andalién, Laguna Lo
Méndez, VIII Región (Parra 1975); Prov. Cautín, Lago
Pichilafquén, IX Región (plancton), (Thomasson
1963); Prov. Llanquihue, Lago Llanquihue, X Región
(plancton) (Thomasson 1963), Isla de Chiloé, X Región
(Parra y González 1977a).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 2-1.
Gonatozygon brebissonii Bary, de (fig. 52)
Bary, de, Unters. Fam. Conjug. 1858; Parra, p. 27,
fig. 9, 1975; Parra y González, p. 41, 1977a; Parra
et al. p.155, figs. 451-453, 1983.
Células alargadas, de 160-178 um de largo y 12-14
jm de ancho, con 11-12 pirenoides por hemicélula
dispuestos en forma lineal.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Las Garzas
(Loc. 2-1), VII Región. La especie se conoce con
anterioridad en Chile en: Prov. de Concepción, Río
Andalién, Laguna Pineda, Río Andalién puente,
Laguna La Posada, VIII Región (Parra 1975).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 2-1.
Familia DESMIDIACEAE
CLOSTERIUM Kúitzing
Closterium leibleinii Kiútzing (fig. 53)
Kútzing, Brit. Desmid, p.167 (pr.p) t. 28:4c-h, k-l,
1848; Parra et al., p. 160, figs. 519-521, 1983.
Células en forma de media luna, de 220-225 um de
largo y de 35-38 um de ancho, con 5 pirenoides por
hemicélula, dispuestos en forma lineal. Extremos de
las células, de 10-12 um de ancho.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en las localidades de Las
Garzas y Buen Retiro (Loc. 2-1, 6), VI y VI
regiones. La especie se conoce con anterioridad en
Chile en: Prov. Santiago, Santiago, Región
Metropolitana (Solari 1963); Prov. Magallanes, Lago
Roca, XII Región, plancton (Thomasson 1955) y
Patagonia (Borge 1901).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 2-1, 6-1.
Closterium venus Kiútzing (figs. 54, 55)
Kuitzing, Brit. Desmid., p. 220 t. 35: 12, 1848; Parra
et al., p. 164, figs. 564-565, 1983.
Células en forma de media luna, de 41-64 um de largo,
4-5,5 um de ancho, sin cristales en los extremos de la
célula; cloroplasto con 6-8 pirenoides por hemicélula,
dispuestos en forma lineal.
EcoLoGía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Millauquén
(Loc. 4), VIII Región. La especie se conoce con
anterioridad en Chile en: Prov. Cautín, Lago
Villarrica, IX Región, en pozas cerca del lago
(Thomasson 1963): Prov. Valdivia, Lago
Panguipulli, plancton (Thomasson 1955), Lago
Riñihue, plancton (Thomasson 1955), Lago Pellaifa,
plancton y pozas (Thomasson 1963); Prov.
Llanquihue, X Región, plancton (Borge 1901).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 4-1.
Gayana Bot. 57(1), 2000
COSMARIUM Corda
Cosmartum bioculatum Brébisson var.
subpunctulatum Krieger et Gerloff (figs. 56, 57)
Krieger et Gerloff, Gattung Cosmarium.: Taf.15, fig. 8,
1962-1969; Solari, p. 45, lám.2, fig. 1, 1963; Parra, p.
36, fig. 85, 1975, Parra et al., p. 177, fig. 681, 1983.
Células de paredes lisas, de 22-23 um de largo, 17-
18 um de ancho. Itsmo 4-5 um.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Los
Maitenes (Loc. 9), VII Región. La variedad se
conoce con anterioridad en Chile: Río Ancoa, VII
Región (Adlerstein 1979).
MATERIAL ESTUDIADO: N? 9-1.
Cosmarium trilobulatum Reinsch (fig. 58)
Reinsch, Alpenflora mittleren Theiles Franken,
118(10), Taf. 22(3), fig. AI 1-b, 1867; Parra et al.,
p. 197, fig. 901, 1983.
Células de paredes lisas, 38-39 um de largo, 33-34
jm de ancho. Itsmo de 9-10 um y cada hemicélula
presenta tres lóbulos carentes de ornamentación.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Buen Retiro
(Loc. 6), VII Región. En Chile, la especie ha sido
señalada con anterioridad: Estero Pangue, Río
Ancoa, VII Región, (Adlerstein 1979); Lago
Villarrica, IX Región, en pozas (Thomasson 1963).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 6-1.
Cosmarium undulatum Corda ex Rafls (fig. 59)
Corda ex Ralfs, British Desmidieae. S. 97, Taf. 15,
fig. Sa,b, 1948.
Células con las paredes onduladas, 30-39 um de
largo, 24-32 um de ancho. Itsmo de 8-9,5 um.
44
Cloroplastos con 2 pirenoides por hemicélula.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DisTRIBUCIÓN: Aparece en las localidades de
Millauquén, Buen Retiro y Los Maitenes (Loc. 4, 6,
9), VIH y VI regiones. En Chile, de esta especie ha
sido señalada con anterioridad la variedad minutum.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 4-1, 6-1, 9-1.
PLEUROTAENIUM Naegeli
Pleurotaenium ehrenbergil (Brébisson) Bary, de
(fig. 60)
Bary, de, Unters. Fam. Conjug., p. 75, 1858.;
Thomasson, p. 57, fig. 38, 1963; Parra, p. 31, fig.
SL 19073.
Células más o menos rectas, de 200-284 pum de largo,
24-31 um de ancho en el itsmo, en los extremos de
las células, 18-20 um de ancho. Itsmo de 20-22 um
de ancho. Cloroplastos uno por célula, con 10-13
pirenoides por hemicélula, dispuestos en forma lineal.
EcoLocía: Forma parte del fitoplancton.
DIsTRIBUCIÓN: Aparece en las localidades de Las Garzas,
Millauquén, Buen Retiro y Los Maitenes (Locs. 2-1,
4,6, 9), VIII y VlT regiones. La especie se conoce con
anterioridad en Chile en: Prov. Concepción, Río
Andalién, Laguna Pineda, Río Andalién puente,
Laguna La Posada, VIII Región (Parra 1975); Prov.
Cautín, Lago Pichilafquén, IX Región, plancton
(Thomasson 1963); Prov. Valdivia, Lago Pellaifa,
pozas (Thomasson 1963); Prov. Llanquihue, Lago
Llanquihue, X Región (Thomasson 1963), Isla de
Chiloé, X Región (Parra y González 1977a).
MATERIAL ESTUDIADO: N* 2-1, 4-1, 6-1, 9-1.
DESMIDIUM Agardh
Desmidium baileyi (Ralfs) Nordst. (fig. 61)
Nordstedt, Acta Univ. Lund., p. 11, 1880; Parra, p.
51, fig. 178, 1975.
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, L ET AL.
Células vegetativas formando filamentos de 19-20
um de ancho y 28-36 um de largo, con una
ondulación en cada hemicélula. Estéril.
EcoLocía: Forma parte del fitobentos, junto a
especies de Spirogyra y Zygnema.
DISTRIBUCIÓN: Presente en las localidades de Las
(CIMCNTO)
000 O
KOX
o
do oo.o.vo oo CS.
O)
o)
(o)
O)
o)
60
30 ¡um 58 10 um
Eras. 49, 50, 51: Gonatozygon aculeatum. FiG. 52: Gonatozygon brebissonii. FIG. 53: Closterium leibleinii. Fics. 54, 55
Closterium venus. Fics. 56, 57: Cosmarium bioculatum var. subpunctulatum. FiG. 58: Cosmarium trilobulatum. FiG. 59:
Cosmarium undulatum. FIG. 60: Pleurotaenium ehrenbergii. FiG. 61: Desmidium baileyi.
Fics. 49, 50, 51: Gonatozygon aculeatum. FIG. 52: Gonatozygon brebissonii. FIG. 53: Closterium leibleinii. Fics. 54.
Closterium venus. Fics. 56, 57: Cosmarium bioculatum var. subpunctulatum. FiG. 58: Cosmarium trilobulatum. FIG.
Brisas y Racimo de Oro (Locs. 3-2, 7), VIH y VI
regiones. La especie se conoce con anterioridad en
Chile en: Río Ancoa, VII Región (Adlerstein 1979);
Laguna La Posada, VIII Región (Parra 1975; Parra
et al. 1981); Cuenca Río Valdivia, X Región
(Dúrrschmidt 1978).
MATERIAL ESTUDIADO: N?* 3-2, 7-1.
99%
Cosmarium undulatum. FiG. 60: Pleurotaenium ehrenbergii. FG. 61: Desmidium baileyi.
45
Gayana Bot. 57(1), 2000
HYALOTHECA Ehrenberg;
Hyalotheca dissiliens (Smith) Brébisson in Ralfs
(figs. 62, 63, 64, 65)
Brébisson in Ralfs, Brit. Desm. S 1, pl. 1, fig. 1,
1848; Parra, p. 50, fig. 169, 1975; Parra et al., p.
230, figs. 1281-1283, 1983.
Células vegetativas formando filamentos.
Conjugación escaleriforme. Células que conjugan
arqueadas. Ambos gametangios participan en la
formación del puente de conjugación. Zigosporas
esféricas, ubicadas en el puente de conjugación.
Pared de la oospora con dos capas la interna
delgada y lisa , la externa algo más gruesa y lisa.
Células vegetativas 13-16 um de ancho y 23-24
jum de largo. Itsmo 22 um. Zigosporas 24-28 um
de diámetro.
EcoLocía: Forma parte del perifiton. Maduración
sexual en época de verano, 22/01/97.
NS
Fics. 62, 63, 64, 65: Hyalotheca dissiliens.
Els. 62, 63, 64, 65: Hyalotheca dissiliens.
46
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Las Garzas
(Loc. 2-1), VII Región. La especie se conoce con
anterioridad en Chile en: Prov. Concepción, Río
Andalién, Laguna Pineda, Río Andalién puente,
Laguna La Posada (Parra 1975), Concepción, VIH
Región (Parra et al. 1974), en estadios larvales de
Caudiverbera caudiverbera. Prov. Cautín, Lago
Villarrica, en pozas cerca del lago (Thomasson
1963), Lago Pichilafquén, IX Región, plancton
(Thomasson 1963); Prov. Valdivia, Lago Pellaifa,
plancton y pozas (Thomasson 1963), Lago
Quilleihue, plancton (Thomasson 1963); Prov.
Osorno, Lago Bonita, plancton (Thomasson 1963);
Prov. Llanquihue, Lago Llanquihue, X Región,
plancton (Fhomasson 1963), Isla de Chiloé, X
Región (Parra y González 1977a); Prov. Magallanes,
Lago Roca, plancton (Thomasson 1955), Lagunas
Ojo de Mar, Lynch, Tres Puentes, Puerto Natales,
Figueroa, Lagos Sarmiento y Porteño, XII Región
(Theoduloz y Parra 1984).
MATERIAL ESTUDIADO: N? 2-1.
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, Í. ET AL.
Familia ZYGNEMATACEAE
SPIROGYRA Link
Spirogyra ellipsospora Transeau (fig. 66)
Transeau, Amer. J. Bot. 1: 289-301, p. 294, T. 27,
fig 1, 1914; Kolkwitz 4. Krieger, p. 356, fig. 497,
1941.
Células con unión plana provistas de 4 cloroplastos.
Conjugación escaleriforme. Células receptoras nunca
hinchadas. En la conjugación escaleriforme, el canal
es cilíndrico y se forma con la participación equitativa
de ambos gametangios. Zigosporas elipsoidales.
Exospora delgada, lisa e incolora. Mesospora gruesa,
granulosa, pardo rojizo. Células vegetativas, 148-150
um de ancho; zigosporas 140-160 x 106-116 um.
EcoLoGía: Forma parte del perifiton y aparece junto
a Chara brauniil y Nitella acuminata. Maduración
sexual en época de verano, 22/01/97.
DisTRIBUCIÓN: Presente en la localidad de Michongo,
comuna de Retiro (Loc. 8), VIT Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N? 8-1.
Esta especie se cita por primera vez para Chile.
Spirogyra cf. subreticulata Fristch
(figs. 67, 68)
Fristch in Fritsch € Stephens, Trans. Roy. Soc. $.
Africa 9: 48, figs. 21,49, 1921; Kolkwitz 4. Krieger,
p. 393-394, figs. 593-595, 1941.
Células con unión plana, con 3-4 cloroplastos.
Conjugación escaleriforme. Células receptoras
nunca hinchadas. El canal de conjugación es
cilíndrico y se forma con la participación equitativa
de ambos gamentangios. Zigosporas elipsoidales,
inmaduras, sólo se aprecia la exospora lisa, delgada
eincolora. Células vegetativas, 50-54 um de ancho.
Zigosporas 70 x 50 um.
EcoLocía: Forma parte del perifiton junto a diversas
especies fitoplanctónicas. Las esporas sexuales
estaban aún inmaduras en verano, 22/01/97.
DisTRIBUCIÓN: Presente en las localidades de
Millauquén y Trapiche (Locs. 4, 5), VIII Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 4-1, 5-1.
OBSERVACIONES TAXONÓMICAS: Este material se ha
atribuido a Spirogyra cf. subreticulata, basándose
fundamentalmente en las características de las células
vegetativas como: ancho, número de cloroplastos por
célula y tipo de conjugación. Sin embargo, no es
posible afirmar que se trate de este taxon, debido a la
inmudurez de las zigosporas, siendo difícil de definir
el grosor y color de las diferentes capas de las
ZigOsporas.
Spirogyra sp. 1 (fig. 69)
Células con unión plana, con 5-6 cloroplastos.
Estéril. Células vegetativas 76-84 um de ancho.
EcoLoGía: Esta alga forma parte del perifiton, especialmente
en los bordes de los cultivos, donde la luz es óptima.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de Las Garzas
(Loc. 2-1), VIIT Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 2-1.
OBSERVACIONES TAXONÓMICAS: El material estudiado
fue imposible de determinar ya que se carece del
estado reproductivo del alga.
Spirogyra sp. 2 (fig. 70)
Células con unión plana, con un solo cloroplasto.
Células vegetativas, 37 um de ancho.
OBSERVACIONES TAXONÓMICAS: Este material es
imposible de atribuir a una especie en particular, ya
que el material está estéril.
EcoLoGía: Forma parte del perifiton junto a especies
de Desmidium cylindricum y Zygnema sp.
DISTRIBUCIÓN: Presente en la localidad Racimo de
Oro (Loc. 7), VII Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 7-1.
47
Gayana Bot. 57(1), 2000
ON
NOE
E¡G. 66: Spirogyra ellipsospora. FiGs. 67, 68: Spirogyra cf. subreticulata. FIG. 69: Spirogyra sp. 1.
ElG. 66: Spirogyra ellipsospora. Fics. 67, 68: Spirogyra cf. subreticulata. FIG. 69: Spirogyra sp. 1.
Spirogyra sp. 3 (fig. 71)
Células con unión plana, con 2 cloroplastos. Estéril.
Células vegetativas, 44-46 um de ancho.
OBSERVACIONES TAXONÓMICAS: Á pesar que se
cuenta con los caracteres vegetativos de esta alga,
no es posible asignarla a ningún taxon, por
carecer de estructuras reproductoras, las que son
48
decisivas en la determinación de las especies en
este género.
EcoLocía: Forma parte del perifiton.
DISTRIBUCIÓN: Aparece en la localidad de San Miguel
del Huique (Loc. 14), VI Región.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 14-1.
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, Í. £7 AL.
EiG.70: Spirogyra sp. 2. FiG.71: Spirogyra sp. 3. FiG.72: Zygnema sp. FIG. 73: Chara braunii. FiG.74: Nitella acuminata.
EiG.70: Spirogyra sp. 2. FiG.71: Spirogyra sp. 3. FiG.72: Zygnema sp. Fic. 73: Chara braunii. FiG. 74: Nitella acuminata.
ZYGNEMA C.A. Agardh
Zygnema sp. (fig. 72)
Células vegetativas, 24-26,5 um de ancho, con dos
cloroplastos estrellados. Estéril.
OBSERVACIONES TAXONÓMICAS: Este material es
imposible de determinar a nivel de especie debido a
que no se cuenta con los caracteres reproductivos.
El género Zygnema comparte, en estado vegetativo, la
presencia de dos cloroplastos estrellados por célula con
el género Zygnemopsis; pero al juzgar por el ancho de
las células vegetativas, este taxon correspondería al
género Zygnema, ya que en Zygnemopsis el rango del
ancho de estas células es menor.
EcoLoGía: Forma parte del perifiton, aparece junto
aespecies de Spirogyra y Desmidium cylindricum.
DisTrIBUCIÓN: Presente en la localidad Racimo de
Oro. (Loc. 7), VII Región.
49
Gayana Bot. 57(1), 2000
Clase CHAROPHYCEAE
Familia CHARACEAE
CHARA Linneo ex Vaillant
Chara braunii Gmel. (fig. 73)
Gmelin, Fl. Badens IV, p. 646, 1826; Wood, p. 257-
261, fig. 12, 1965.
Plantas monoicas, de 10-15 cm de altura. Eje
principal moderadamente delgado, sin células
corticales. De cada nudo del eje principal nacen
7 filoides. Cada filoide presenta 3 nudos, en los
cuales aparecen los órganos reproductores. Los
extremos de los filoides son cónicos. Oogonios
de 560-640 um de largo (incluida la corona),
320-345 um de ancho, con 9 convoluciones.
Esporas de color pardo oscuro a negro, de 450-
500 um de largo, 240-250 um de ancho, con 7-9
estrías insconspicuas, membrana ópaca, blanda
o finamente granulada. Anteridios, de 240 um de
diámetro, octosculado.
EcoLoGíA: Se encuentra formando parte del
perifiton. Maduración sexual en época de verano,
22/01/97.
DisTrIBUCIÓN: En Chile esta especie aparece sólo
en arrozales de las localidades de Michongo,
Loncomilla y Palmilla (Locs. 8, 11 y 12), VII
Región, siendo mucho más abundante en las
últimas localidades, donde se presenta junto a
Nitella acuminata. Es una especie cosmopolita
y su distribución según Wood 1965, se extiende
entre los 65%N y 35%S; desde el sur de
Escandinavia hacia el sur de Cabo de Nueva
Esperanza. En Asia, a partir de Asia Central y
Japón, hacia el sur a través de Indonesia, Nueva
Zelanda, Islas Hawai y sur de Canadá hacia el
sur hasta Argentina Central.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 8-1, 11-1, 12-1.
Esta especie se cita por primera vez para Chile.
NITELLA Agardh
Nitella acuminata Br. ex Wallm. (fig. 74)
S0
Braun, Hooker”s J. Bot. 1:292, 1849; Wood, p.
397-399, fig. 20, 1963.
Plantas monoicas de hasta 30 cm de altura. A
partir de los nudos del eje principal surgen 7-8
filoides, los cuales se subdividen en los extremos
terminales. Apices de los dáctilos acuminados.
Filoides fértiles con 3 oogonios y un anteridio.
Oogonios de 2-3 por nudo, sésiles, 275-375 um
de ancho y 400-630 um de largo. Oosporas pardo
oscuro, 275-375 um de largo, 275 -3253 um de
ancho, con 6-7 estrías con bordes prominentes.
Anteridios 250-300 um.
EcoLocía: Es una de las especies de más amplia
distribución en los arrozales estudiados. Forma parte
del periphyton y aparece junto a especies de
Spirogyra, Oedogonium y Desmidium cylindricum.
DisTrIBUCIÓN: En Chile, aparece en las localidades
(Locs. 1; 2-2; 3-1,2,3,4; 5-1,2; 7-1; 8-1; 9-1; 10; 13;
14 y 15), VII, VI y VI regiones. Según Wood 1965,
se extiende en general, en Norteamérica y América
Central desde el límite americano canadiense hacia
el sur a través de México y las Indias Occidentales
hasta Venezuela y Brasil en América del Sur.
Ocasionalmente en Asia y Africa.
MATERIAL ESTUDIADO: N* 1-1, 2-2, 3-1, 3-2, 3-3, 4-1,
5-1,5-2, 7-1, 8-1, 9-1, 10-1, 13-1, 14-1, 15-1.
OBSERVACIONES TAXONÓMICAS: La especie es muy
similar a Nitella clavata Kútzing señalada para Chile
(Parra y González 1977b), VII Región; pero difiere
de ésta en las dimensiones más pequeñas de los
gamentangios como: diámetros de los oogonios,
oosporas y anteridios. Al juzgar por el aspecto del
talo y las dimensiones de los gamentangios, el
material estudiado se puede atribuir a la f.
subglomerata (A. Br.) R.D.W.
Este taxon se cita por primera vez para Chile.
DISCUSION Y CONCLUSIONES
La especie de más amplia distribución en
los arrozales resultó ser Nitella acuminata, la cual
se extiende por todo el cultivo en las localidades
encontradas, constituyendo una maleza cuantita-
Cyanophyceae...en arrozales de Chile: PEREIRA, Í E7 AL.
tivamente importante durante el crecimiento y
desarrollo de este cereal.
Chara braunii es otra especie significativa
como maleza en los arrozales; sin embargo su
distribución es más restringida, concentrándose
especialmente sólo en algunas localidades de la
VIT Región.
Otro grupo importante como maleza, pero
menos abundante que las especies anteriores y
restringida a las zonas periféricas de los cultivos, lo
constituyen algas filamentosas de los órdenes
Oedogoniales (Oedogonium franklinianum, O.
giganteum, O. lageniforme y O. suecicum) y
Zygnematales (Spirogyra ellipsospora, S. cf.
subreticulata y especies de Zygnema).
En estos ambientes, aparecen algas
filamen- tosas de la clase Cyanophyceae, orden
Nostocales, entre las que destacan: Anabaena
fuellebornii, Cylindrospermum muscicola var.
longispora, Gloeotrichia natans y Nostoc sp.
Estas, por presentar heterocistos, pueden estar
constituyen-do un aporte valioso de compuestos
nitrogenados al suelo, dada su capacidad de fijar
nitrógeno atmosférico. En relación a estas
especies, sería interesante investigar acerca de su
eficiencia en la fijación de nitrógeno en estos
cultivos, con la finalidad de conocer su aporte real
como biofertilizantes naturales.
En relación al fitoplancton de los arrozales,
destacan especialmente especies de la clase
Euglenophyceae y de las familias Mesotaeniaceae
y Desmidiaceae. En las muestras colectadas también
aparecen bastantes especies de diatomeas, las cuales
no fueron aquí estudiadas por las razones que se
aluden en el apartado Introducción.
Los resultados de este trabajo han permitido
ampliar la distribución geográfica de 22 taxa de
un total de 40 y 9 taxa se citan por primera vez
para Chile.
Dado que las algas que crecen en estos
ambientes se encuentran sometidas a períodos de
inundación y de desecación, determinando la
formación de una gran cantidad de esporas de
resistencia, se considera de vital importancia iniciar
un estudio acerca de la dinámica de las poblaciones
algales macrofíticas y filamentosas que actúan como
malezas (Carófitas y Clorófitas), con la finalidad de
poder establecer el momento oportuno para el
control de éstas, ya que este problema preocupa a
los agricultores arroceros del país.
AGRADECIMIENTOS
Los autores agradecen cordialmente a la
Dra. Mariela González, de la Universidad de
Concepción, por sus sugerencias y apoyo en el
material bibliográfico. Al proyecto 463-04 de la
Dirección de Investigación y Asistencia Técnica
de la Universidad de Talca y al Centro de
Investigación Quilamapu, Chillán.
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Gayana Bot. 57(1): 55-59, 2000
ISSN 0016-5301
NOVEDADES EN LA FAMILIA ALSTROEMERIACEAE
NOVELTIES IN THE ALSTROEMERIACEAE FAMILY
Mélica Muñoz Schick”
RESUMEN
Se describe Alstroemeria lutea M.Muñoz, Alstroemeria
achirae M.Muñoz et Brinck y Alstroemeria werdermannii
var. flavicans M.Muñoz como especies y variedad nuevas
para la ciencia. Se presentan descripciones, distribución
geográfica y fotografías en color de cada una de ellas. Se
complementa la descripción de Alstroemeria modesta
Phil. Se describe Leontochir ovallei Phil. var. luteus para
una variedad con flores de color amarillo.
PALABRAS CLAVES: Taxonomía, Alstroemeria, Leontochir
(Alstroemeriaceae), Chile.
INTRODUCCION
La gran floración que se presentó en el año
1997, por la mayor cantidad de precipitaciones en
nuestro país, motivó a diversos colaboradores de la
Sección Botánica, interesados en nuestra flora,
quienes entregaron interesantes ejemplares al
Herbario Nacional (SGO).
De la Primera Región, Tarapacá, se recibió
una colección de la costa de Iquique, realizada por
Raquel Pinto, botánica de la Universidad Arturo Prat.
En ella venían ejemplares y fotografías de
Alstroemeria.
De la Región de Coquimbo y de la de Maule
se recibieron ejemplares y fotografías de
Alstroemeria de parte de Axel Brinck.
De la costa de la Región de Atacama se
recibieron ejemplares y fotografías de Alstroemeria,
de parte de Teresa Eyzaguirre.
“Museo Nacional de Historia Natural, Casilla 787,
Santiago, Chile.
ABSTRACT
Alstroemeria lutea M.Muñoz, Alstroemeria achirae M.
Muñoz et Brinck and Alstroemeria werdermannii var.
flavicans M.Muñoz are described as new species and
variety for science. Description, geographic distribution
and colour photographs for each species are presented.
The descriptions of Alstroemeria modesta Phil. is
complemented. Leontochir ovallei Phil. var. luteus, a
yellow flower colour variety is described.
KeYworDs: Taxonomy, Alstroemeria, Leontochir
(Alstroemeriaceae), Chile.
Se revisó la bibliografía existente para estos
géneros, tanto para nuestro país (Bayer 1987), como
para los países limítrofes (Brako y Zarucchi 1993;
Macbride 1936 y Sanso 1996), concluyéndose que
constituyen especies y variedad nuevas.
Con esta contribución se aumenta en dos
especies y una variedad las 42 entidades de
Alstroemeria presentes en Chile y una variedad
nueva en Leontochir.
DESCRIPCION
Alstroemeria lutea M.Muñoz, sp. nov. (Fig. 1)
Planta valida. Foliis pseudopetiolatis, resupinatis, ovato-
lanceolatis, glabris, 4,5-13,5 cm longis, 1,5-3,5 cm latis.
Umbella 2-3 flora; floribus luteis, tepalis exterioribus,
albo vel pallide luteis, obovatis, apice emarginato
mucronato, margine serrulato, 5,5-6,5 cm longis, 2,2-
4,3 cm latis; tepalis interioribus, oblanceolatis, 6,5-7
cm longis, 2,0-2,2 cm latis, mucronatis, lineis brevibus
basin vel lata trienis superioris purpureo pictis; tepala
inferiore minori, cum vel sine lineis his purpureis.
55
Gayana Bot. 57(1), 2000
Planta robusta de 40-50 cm de alto. Hojas
grandes, oval-lanceoladas, adelgazándose hacia la
base en un pseudopecíolo algo resupinado, de 4,5-
13,5 cm de largo por 1,5-3,5 cm de ancho, glabras,
con los nervios algo elevados por el envés, lisas O
algo onduladas en el borde. Flores grandes en grupos
de 2-3 en el ápice de las ramas. Tépalos externos de
color blanco cremoso y forma obovada, adelgazán-
dose hacia la base, ápice escotado, con un pequeño
mucrón oscuro en la escotadura, borde denticulado,
de 5,5-6,5 cm de largo por 2,2-4,3 cm de ancho, en
el tercio superior más ancho. Tépalos internos de
color amarillo-oro y forma oblanceolada, adelgazán-
dose hacia la base canaliculada que es papilosa por
el envés. Los superiores de 6,5-7 cm de largo por 2-
2,2 cm de ancho, con un pequeño mucrón en el ápice
y estrías cortas, purpúreas hacia la base y/o hacia
los costados en el tercio superior. El inferior algo
más corto, de 5 cm de largo, puede o no presentar
estas estrías; 6 estambres con anteras redondeadas
o alargadas mayores, que se apoyan en el tépalo
inferior y son sobrepasadas por el estigma trífido.
Ovario con ángulos algo alados, que decurren hacia
el pedicelo. Semillas desconocidas.
El nombre específico es por el color amarillo
de los tépalos internos. La especie habita cerros
costeros al sur de Iquique, Región de Tarapacá.
La especie presenta cierta semejanza con
Alstroemeria paupercula Phil., de distribución en
Perú: Arequipa y luego en Chile: entre Tocopilla (11
Región) y Caldera (III Región), pero se puede
separar por el color y tamaño de las flores (en aquélla
son violáceas y menores) y el ápice de los tépalos
externos que en A. paupercula es redondeado a
truncado en el ápice y de bordes densamente
denticulados.
En el Herbario se encontró un ejemplar sólo
con hojas (SGO 47058), recolectado por P. Martens
en Iquique (Huantaca), octubre 1904, que
correspondería a esta misma especie.
MATERIAL ESTUDIADO
CHILE, Región de Tarapacá, provincia de
Iquique, Altos de Punta Patache (20%49”S-
70%09"W), en zona de roqueríos, R. Pinto, 8 Nov.
1997, SGO 143005 (HOLOTIPO); Ibid, W. Sielfeld
n* 34, 1 Nov. 1997, SGO 143073, y Altos de Punta
Lobos (21%02*S - 70%09W), R. Pinto, 1 Nov. 1977,
SGO 143006 (PARATIPOS).
S6
Alstroemeria achirae M.Muñoz et Brinck,
sp. nov. (Fig. 2)
Planta brevis. Foliis parvis, lineari-lanceolatis, 10-
20 mm longis, 2-4 mm latis. Umbella 5-8- flora;
floribus luteis vel pallide roseis, 4-5 cm longis;
tepalis exterioribus obovatis, apice rotundato
mucronato, lineis vel striis vinosis in dimidio supero;
tepalis interioribus oblanceolato-triangularis, base
papillosa, obscure mucronatis, striis vel lineis
vinosis velatis; tepalo inferiore striis rubrovinosus
ad margines in dimidio supero vel tantum roseo ad.
dimidium superum.
Tallo subterráneo de 7-10 cm, con túberes
alargados, blanquecinos, de 3-6 cm de largo por 6-
9' mm de ancho. Tallo emergente de 10-11 cm desde
el suelo. Hojas pequeñas, linear-lanceoladas, de base
ancha, de 10-20 mm de largo por 2-4 mm de ancho,
color verde a rojizo-vinoso, glabras, nervaduras
notorias, algo elevadas y onduladas, borde liso o
algo ondulado. Inflorescencia de- 5-8 flores, de 4-5
cm de largo, de color amarillo o de tinte rosado hacia
los ápices cuando los tépalos externos no tienen
estrías rojo-vinoso. Estos son de forma obovada,
adelgazada hacia la base, ápice redondeado con un
pequeño mucrón rojo-vinoso, mismo color que los
nervios apicales, borde liso, de 2,7-3,6 cm de largo
por 1,1-1,6 cm de ancho, con estrías rojo-vinosas
en la mitad superior, o un tinte rosado en esta misma
parte. Tépalos internos de forma oblanceolado-
triangular, adelgazándose hacia la base que es
papilosa por el interior, de 3-5 cm de largo por 1-
1,6 cm de ancho en su parte más ancha, ápice
triangular, terminado por un mucrón oscuro; los
superiores enteramente cubiertos de estrías color
rojo-vinoso. El inferior algo más corto, puede ser
de color amarillo o con estrías hacia la mitad superior
o sólo con color rosado en la mitad superior.
Filamentos y estilo amarillos o rojizos, sobrepasan
los tépalos y se acercan al tépalo inferior, con anteras
redondeadas, de 2,5 mm de largo y alargadas de 6
mm de largo, estigma trífido, generalmente menor
que los estambres. Ovario de 3 ángulos rojizos, algo
alados, de 1 em largo por 0,8 em ancho.
Semillas inmaduras (no se describen).
El nombre específico es por su semejanza con
el colorido de las “achiras” (Canna sp.). La especie
vive en la cumbre del cerro Los Queñes, Región del
Maule.
Novedades en la familia Alstroemeriaceae: Muñoz, M.
MATERIAL ESTUDIADO
CHILE, Región del Maule, provincia de
Curicó, cumbre Cerro Los Queñes, a 1850 m de
altitud, en zona de piedras angulosas y con maicillo,
A. Brinck, 22 Dic. 1996, SGO 143175 (HOLOTIPO)»;
Ibid., 3 enero 1997, SGO 143174; Ibid., 1 febrero
1998, SGO 143176 (ISOTIPOS). Se observó entre
los 1500 y los 1870 m.
La especie se asemeja a Alstroemeria
versicolor Ruiz et Pavón en el colorido de sus flores,
pero en ella los tépalos son todos más o menos
iguales, de forma espatulada, curvados hacia atrás
y la planta es más alta. A
También se asemeja a Alstroemeria spathulata
Presl, cuyas flores son de forma semejante pero de
color rosado intenso, y además presenta roseta de
hojas anchas, espatuladas, carnosas.
De la Alstroemeria garaventae Ehr.Bayer se
separa, porque ésta es planta más alta, con flores de
tépalos erectos, los externos con borde denticulado
y vive sobre los 1900 m de altitud.
Alstroemeria werdermannii Ehr.Bayer var.
flavicans M.Muñoz, var.nov. (Fig. 3)
A species typica differt floribus cum tepalis amplibus
et flavus-pallidis.
Los ejemplares observados presentan hojas de
bordes algo ondulados y con pequeñas papilas en sus
bordes; tépalos con bordes algo doblados hacia adelante;
los externos son de 3,0-3,1 cm de largo por 1,4 em de
ancho, blanquecinos o con un leve tinte violáceo,
amarillentos hacia la base, con el ápice verdoso, los
internos superiores de 3,2 cm de largo por 0,7 cm de
ancho, con una gran mancha amarilla delimitada en su
parte superior con una línea gruesa de color rojo vinoso
y con pintas de este mismo color sobre el amarillo; son
de forma lanceolado-rómbica, adelgazados hacia el
ápice, canaliculados en tubo y con papilas hacia la base.
El tépalo inferior es lanceolado, de base plana
y poco papiloso, y menor que los superiores, de 2,5
cm de largo por 1 cm de ancho; presenta un solo
color algo rosado o lila hacia el ápice o con algunas
pintas como los superiores.
La cápsula es de 1,6 cm de largo, de color
café claro y las semillas son redondas, de color café
oscuro y de 3 mm de diámetro.
El nombre varietal es por la localidad donde
fue encontrada. La Sra. Eyzaguirre indica además
(com. pers.) que la especie es frecuente a lo largo
de la costa en ese sector, y que crece en arenas. La
variedad crece en arenas al igual que la especie típica
y dentro del rango de distribución de ella.
Alstroemeria werdermannii Ehr.Bayer var.
werdermannii (Fig. 4) tiene hojas de bordes
ondulados, los tépalos son de bordes doblados hacia
adelante, pero son más angostos, de 0,5-1,2 cm de
ancho los externos, de 0,5-0,6 cm de ancho los
internos superiores y el colorido es rosado-purpúreo,
con una franja amarilla y una mancha purpúrea oscura
en los tépalos internos superiores.
La variedad típica vive en la costa de la Región
de Atacama, ya que ha sido descrita para zonas entre
Totoral y Huasco y hace unos años se encontró en
Quebrada Honda, Región de Coquimbo (M.Muñoz
3806, 28.09.1997, SGO 143570).
MATERIAL ESTUDIADO
CHILE, Región de Atacama, provincia de
Huasco, Playa Carrizalillo, Domeyko a la costa,
M.T. Eyzaguirre, 4 de octubre de 1997, SGO 142453
(HOLOTIPO). Ibid, frutos y semillas, 10.1998.
Alstroemeria modesta Phil. (Fig. 5)
El Sr. Axel Brinck ha recolectado esta especie
en la Región de Coquimbo; ella hasta ahora estaba
poco representada en los herbarios de SGO, CONC,
E y K (1 ejemplar de provincia de Copiapó y 5
ejemplares de provincia de Coquimbo).
Se complementa la descripción de flores,
ahora con observaciones realizadas en material
fresco, ya que la realizada por Bayer (1987) sólo
pudo ser hecha en base a material de herbario. Las
flores son blancas con leve tono purpúreo por el
envés y en el mucrón. Los tépalos externos van desde
1,8 a 3,5 cm de largo. La mancha amarilla de los
tépalos internos superiores es bífida, no recta y puede
O no tener rayitas de color purpúreo encima.
La cápsula inmadura, cubierta de finas papilas
acuosas, es de 1,5 - 1,8 cm de largo por 1,0 - 1,3 cm
de ancho, con mucrón de 9-13 mm de largo.
Esta especie ha sido encontrada en localidades
de las regiones de Atacama y de Coquimbo.
57
Gayana Bot. 57(1), 2000
MATERIAL ESTUDIADO
CHILE, Región de Coquimbo, frente al
balneario Las Tacas, en la base de los cerros, A.
Brinck, 25 noviembre 1997, SGO 143217, SGO
143215 y SGO 143216 (en fruto).
Leontochir ovallei Phil. var. luteus
M.Muñoz, var. nov. (Fig. 6)
A species typica differt floribus cum tepalis luteus.
Esta especie de grandes inflorescencias rojas
se ha descrito para la costa de la provincia de Huasco,
Región de Atacama.
Hace unos años, el profesor de Ciencias
Naturales, de Vallenar, Sr. Roberto Alegría, observador
de la naturaleza, ha encontrado una variación de color
amarillo en las flores de la especie. Crece entre la
población de la roja, pero es muy escasa.
Las plantas fueron fotografiadas en la Mina
Oriente, camino a Carrizal Bajo, en noviembre 1991.
AGRADECIMIENTOS
Se agradece a las personas mencionadas en el
texto que trajeron el interesante material, además de
fotografías en color de las especies. A Sergio Moreira
por la fotografía de Alstroemeria werdermanni. Se
agradece al vaqueano Juan Ramón Cabello y a Juan
Alonso Soto Nonque, quienes descubrieron la especie
del cerro Los Queñes. Al Sr. Gosewijn W.J. van
Nieuwenhuizen y al Dr. Ariel Camousseight por la
colaboración en las descripciones en latín.
BIBLIOGRAFIA
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Fecha de publicación: 15.10.2000
58
Novedades en la familia Alstroemeriaceae: Muñoz, M.
ElG. 1. Alstroemeria lutea M. Muñoz (Fotografía de R. Pinto). FIG. 2. Alstroemeria ackhirae M. Muñoz et Brinck (Foto-
grafía A. Brinck). F1G. 3. Alstroemeria werdermannii var. flavicans M. Muñoz (Fotografía M.T. Eyzaguirre). FiG. 4.
Alstroemeria werdermanni Ehr. Bayer var. werdermannii (Fotografía Sergio Moreira). FiG. 5. Alstroemeria modesta
Phil. (Fotografía M. Muñoz). Fic. 6. Leontochir ovallei var. luteus M. Muñoz, junto a L. ovallei Phil. var. ovallei (Foto-
grafía R. Alegría).
EiG 1. Alstroemeria lutea M. Muñoz (Photo R. Pinto). Fic. 2. Alstroemeria achirae M. Muñoz et Brinck (Photo A.
Brinck). FiG. 3. Alstroemeria werdermannii var. flavicans M. Muñoz (Photo M.T. Eyzaguirre). FiG. 4. Alstroemeria
werdermanni Ehr. Bayer var. werdermannii (Photo Sergio Moreira). FiG. 5. Alstroemeria modesta Phil. (Photo M. Muñoz).
FlG. 6. Leontochir ovallei var. luteus M. Muñoz, near £. ovallei Phil. var. ovallei (Photo R. Alegría).
ames, 1 VEST Ue (door E 0071100007 dad QUIN
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Gayana Bot. 57(1): 61-66, 2000
ISSN 0016-5301
TWO NEW SUBSPECIES OF TROPAEOLUM (TROPAEOLACEAE)
FROM THE IV REGION (COQUIMBO), CHILE
DOS NUEVAS SUBESPECIES DE TROPAEOLUM (TROPAEOLACEAE)
DE LA IV REGION (COQUIMBO) DE CHILE
John M. Watson” and Ana R. Flores”
ABSTRACT
Two new subspecies of Tropaeolum hookerianum Barn.
are described. Apart from 7. hookerianum subsp.
austropurpureum presented here, only one other Andean-
Pacific temperate Tropaeolum, T. azureum Bert. ex Colla,
has blue to purple flowers. The second taxon, T.
hookerianum subsp. pilosum, is distinguished by pilose
pedicels, a feature unique among Andean-Pacific
temperate species. Both novelties are Chilean endemics
restricted to the IV Region (Coquimbo), as also is the
nominate subspecies. All three are allopatric, and
considered together extend the species” range to the north,
to the south and to the east. Their characters and
interrelationships pose implications for Tropaeolum
evolution which are likely to be of interest to exponents
of phylogenetics (cladistics), phenetics (taxometrics) and
other disciplines. Descriptions and a key are provided,
and aspects of morphology, ecology and distribution
discussed.
KeYwokDs: Tropaeolum L., flora of Chile, Coquimbo,
endemics, new taxa.
INTRODUCTION
Tropaeolum (ca 88 spp., Central America to
Patagonia) is represented in Chile by 18 species and
one widespread natural hybrid, all of section
Chilensia Sparre. The taxa detailed below raise from
four to seven the infraspecific elements of section
Chilensia. (Sparre 8 Andersson 1991; Hoffmann
et al. 1998; Watson, ined.).
"Fundación Claudio Gay, Alvaro Casanova 613, Peñalolén,
Santiago de Chile.
RESUMEN
Se describen dos subespecies nuevas de Tropaeolum
hookerianum Barn. Además de 7. hookerianum subsp.
austropurpureum J. M. Watson 8z A.R. Flores presentado
aquí, sólo otro Tropaeolum de la zona templada andino-
pacífica, T. azureum Bert. ex Colla, tiene flores de color que
va de azul a morado. El segundo nuevo taxon, T.
hookerianum subsp. pilosum J.M. Watson 8 A.R. Flores, se
distingue por sus pedicelos pilosos, un caracter único entre
las especies templadas del sector andino-pacífico. Ambos
nuevos taxones son endémicos chilenos y están restringidos
a la IV Región (Coquimbo), igual que la subespecie típica.
Los tres son alopátricos y en total extienden el rango de la
especie hacia el norte, el sur y el este. Sus caracteres e
interrelaciones se hallan involucrados en la evolución del
género, que parece ser de interés a los exponentes de la
filogenética (cladística), la fenética (taxometría) y otras
disciplinas. Se provee de descripciones, una clave y se
discute aspectos de su morfología, ecología y distribución.
PALABRAS CLAVES: Tropaeolum L., flora de Chile,
Coquimbo, endémicos, nuevos taxa.
Barnéoud (1846) described T. hookerianum (in
Gay (1845)) from type material collected at Talinay,
Limarí province, by Gay. The nature of the species”
predominant clusters of flowers was observed and
explained by Skottsberg (1950). Sparre £ Andersson
(op. cit.) noted T. hookerianum as endemic to a rather
limited coastal area of Coquimbo region, and common
around the Rio Limari estuary (Fray Jorge, Talinay).
They discounted as aberrant a record from Ñuble
(Buchenau 1892). The taxa most closely related to.T.
hookerianum are T. brachyceras Hook. 8: Arn. to the
south (IV to V Regions) and 7. beuthii Klotzsch of littoral
desert oases (II Region), northernmost of the section.
61
Gayana Bot. 57(1), 2000
MATERIALS AND METHODS
As part of a wider study of the genus, several
short excursions were made during 1997 into areas
of the IV Region where Tropaeolum species had
been observed many years before by one of ourselves
(Flores), or are known to occur. The first phase, in
September, involved locating and collecting
flowering material: the second, in November,
revisiting the same sites during the fruiting stage.
Voucher specimens were taken, later to be deposited
in SGO, CONC and K. This present study utilised
any which corresponded with basic characters of
Tropaeolum hookerianum s.1., including from most
of its previously known range. Comparisons were
made and relevant literature was studied, notably
the most recent taxonomic revision of the
Tropaeolaceae by Sparre $2 Andersson (op. cif.).
DESCRIPTIONS AND DISCUSSIONS
Tropaeolum hookerianum Barnéoud subsp.
hookerianum, in Gay, Fl. Chil. 1: 415. 1846.
The characterisation (in part) of T.
hookerianum by Sparre 8: Andersson (op. cit.) in
their key states: “Flowers usually borne in clusters
of 3-5...”. The main description amplifies this:
“Flowers borne singly at nodes, but nodes in clusters
of 2-8 along stem with often less than 1 mm in
between...” Our field observations and voucher
material reveal this fasciculation to be an inconstant
feature. Nor is it unique to 7. hookerianum. An
example of that species from Fray Jorge shows a
continuous (lower) flowering stem with 16
consecutive solitary pedicels and nodes spaced at
intervals of 1 cm. Above this point on the stem the
typical clustering formation predominates. The same
tendency, though less extreme, was noted at El
Teniente. Solitary flowering nodes may alternate
with clusters along the stem, although in general
solitary and fasciculated sections tend to be relatively
discrete. Our impression is that solitary sequences
occur as a rule on lower sections of the stem where
floration commences, or on less vigorous shoots.
Individuals from populations of other species
recently sampled by ourselves also display dense,
unmistakable nodal fasciculation: T. tricolor Sweet
from Coquimbo province south Los Vilos (Flores
62
é Watson 8813, SGO) and the base of Cuesta
Buenos Aires (Flores 8 Watson 8845, SGO): T.
beuthii (Flores £ Watson 8990, SGO) from the
Paposo district.
T. hookerianum s.l. may always be
distinguished from these and other taxa by reliably
constant alternative features such as petal dimensions
and spur data.
Tropaeolum hookerianum Barnéoud subsp.
austropurpureum J.M.Watson et A.R.Flores,
subsp. nov.
CHILE, IV Región, Choapa Province,
Panamerican highway, near the Padre Hurtado
monument S of road junction to Combarbalá, 100
m, 12-IX-1997, Flores 6 Watson 8553 (SGO
holotype; CONC, K isotypes).
AT. hookeriano Barnéoudsubsp. hookeriano
et T. hookeriano subsp. piloso J.M.Watson et A.R.
Flores colore purpureo florum et distributio discreto
australl differt.
Slender, delicate climbing herb, prostrate only
in rare absence of support, 3 m or usually less long,
from subterranean tuber, glabrous throughout.
Leaves estipulate; petiole to 15(-20) mm; blade
divided almost to base into 5-6 radiating, narrowly
lanceolate to obovate segments, 3-14 x 1-6 mm,
obtuse to subobtuse; one segment of blade usually
mucronate or retuse with a mucro. Flowers arising
singly from nodes, but these commonly in dense
aggregates of 2-9 along stem, at least in upper section
of stem. Pedicels to 30 mm. Calyx lobes subequal,
oblong, obtuse, 6-8 x 3-4 mm, dull purple, often
tinged green and dark-veined; spur stout, conical,
5-6 mm long, 4-8 mm wide at base, pale greyish,
veined dark purple-violet, apex subobtuse. Petals
subequal, much exceeding calyx lobes, 10-15 x 5-9
mm, subspathulate, emarginate to subentire, purple
or very rarely white, veined darker at base. Fruit a
trimerous schizocarp as brown, dry mericarps 4-5
mm long of which 1-3 may develop.
DISTRIBUTION AND HABITAT. A strikingly beautiful
subspecies, apparently confined to Choapa province
by major valleys to the north and south. The present
known longitudinal range is from near Las Palmas
(31%17”S), some 30 km south of the nearest observed
site of subsp. hookerianum (El Teniente, 31%05”5S),
Two new subspecies of Tropaeolum: Watson, J.M. 8: A.R. FLORES
to just beyond the Padre Hurtado monument
(31930*S). It is locally rather common in many
valleys alongside the Panamerican highway,
including around the road junction to Combarbalá.
Its status inland of the Panamerican is unknown,
apart from one record shortly eastwards beside the
road to Combarbalá (P. Riedemann, pers. comm.).
Although not rare overall, subsp. austropurpureum
should be classified as potentially vulnerable to large-
scale disturbance such as highway development and
commercial seed collecting.
Like subsp. hookerianum, the present
subspecies is adapted to the humid, hilly coastal strip
directly influenced by variable Pacific winter rainfall
and frequent fogs. It inhabits species-rich valleys
with an ephemerál spring floration followed by a
long, arid period of drought. Shrubs and taller armed
succulent elements form an important protective and
supportive framework.
NoTEs. The etymology of subsp. austropurpureum
is intended to convey the importance and
decisiveness of the geographically correlated
difference between it and ssp. hookerianum. The
overall segregation of the two flower colours is
complete and mirrors the physical separation of both
taxa. It is reinforced by uniformity of colour
throughout the gross population of each subspecies
and total lack of intermediates. One random white
form of subsp. austropurpureum has been recorded
in habitat.
T. hookerianum subsp. austropurpureum has
been raised and flowered in Europe during 1999
from a small and responsible introduction by seed.
It has already gained prizes and is regarded as
showing considerable horticultural promise.
Tropaeolum hookerianum Barnéoud subsp.
pilosum J.M.Watson et A.R.Flores, subsp. nov.
CHILE, IV Region, Elqui Province, Quebra-
da Maitencillo, 16 km N of Andacollo, 400 m, 21-
IX-1997, Flores € Watson 8580 (SGO holotype;
CONC, K isotypes).
T. hookeriano Barnéoud subsp. hookeriano
aspectu similissimo, sed pedicellis pilosis; differt
aT. hookeriano subsp. austropurpureo J.M. Watson
et A.R.Flores pedicellis pilosis et colore flavo
florum.
Slender, delicate climbing herb, prostrate only
in rare absence of support, 2 m or usually less long,
from subterranean tuber, glabrous except for
pedicels and stems. Stems puberulous. Leaves
estipulate; petiole to 15(-20) mm; blade divided
almost to base into (4-)5-6 radiating and lanceolate,
oblanceolate, ovate or obovate segments, 4-12 x 1-
7 mm, obtuse, one segment of blade often
mucronate. Flowers arising singly from nodes, but
these commonly in ageregates of 2-4 along stem, at
least in the upper section of stem. Pedicels to 30
mum, strongly pilose at base, less so above halfway
to glabrous at apex. Calyx lobes subequal, oblong,
obtuse, 6-8 x 3-4 mm, yellow-green; spur stout,
conical, 5-6 mm long, 5-6 mm wide at base, yellow-
green, apex subobtuse, somewhat darker green.
Petals subequal, much exceeding calyx lobes, 8-12
x 5-8 mm, subspathulate, emarginate, yellow, more
or less dark red-veined at base. Fruit a trimerous
schizocarp as brown, dry mericarps 4-5 mm long of
which 1-3 may develop.
DISTRIBUTION AND HABITAT. Known only from the
type gathering. As observed it is not uncommon
within its very localized colony. Conservation status:
rare and consequently vulnerable.
Although its habitat area is still affected by
coastal Pacific winter rainfall and fogs, subsp.
pilosum clearly experiences a somewhat more arid
and rigorous climatic regime than the other two
subspecies. It inhabits the lower section of a south
facing hillslope, one side of a steep river valley.
Vegetative cover consists of small secrub patches or
individual shrubs with rather bare, stony and rock-
strewn stretches in between which briefly support a
thin, ephemeral spring cover of annuals.
NoTEs. Apart from its geographical distribution
pattern, subsp. pilosum is unique and unexpected in
one morphological particular. With three exceptions,
previously known taxa from section Chilensia are
glabrous. Those three display minor, variable or
transient indumentum features and include,
significantly, subsp. hookerianum as sometimes
finely puberulous (Sparre $ Andersson, op. cit.).
Subsp. pilosum is therefore the first taxon of the
section with well-developed indumentum.
Equivalent consistent diagnostic hair occurs in 17
or more taxa from other sections endemic to
intertropical and subtropical South America. At least
63
Gayana Bot. 57(1), 2000
13 of these have some degree of regular pedicel
pilosity. Sparre and Andersson note a further 28 from
these sections with indumentum as a contingent
character. Section Chilensia was regarded by them
as primitive and essentially glabrous. Consequently
they considered the presence of hairs in more recently
evolved lines as likely to be a derived character.
On the basis of our present knowledge,
subsp. pilosum classifies as a single-site, vicariant
holoendemic (Richardson 1978), perhaps a relict.
A few other taxa in section Chilensia are notably
narrow endemics (cf. T. rhomboideum Lemaire),
but only the cordilleran T. jilesii Sparre (of
suspected recent hybrid origin, thus neoendemic)
shares single site status (Sparre $: Andersson, op.
cit.). Subsp. pilosum is located 30 km due inland
from Guanaqueros Bay, while the nearest recorded
site for subsp. hookerianum (Altos de Talinay) lies
some 50-60 km to the southwest. The intervening
coastal plain evidently lacks suitable habitat. We
speculate that continuing tectonic uplift in an area
of shallower continental shelf, Guanaqueros Bay,
may quite rapidly have distanced subsp. pilosum
from the coast and its congeners, while at the same
time gradually elevating 1t. Its sole known locality
now appears to be effectively isolated. As a result
this subspecies has perhaps been unable to expand
Its range.
The mixture of grouped and separated flowers
noted above for subsp. hookerianum also
corresponds in the two new subspecies. It is
particularly common in subsp. pilosum, where
clustering is less marked, giving a greater proportion
of solitary flowers and a maximum of four pedicels
per node-fascicle, as recorded.
CONCLUSION
We strongly suspect that pollinator
preferences account for the purple corolla of T.
hookerianum subsp. austropurpureum, probably also
in the context of a floral guild (cf. Cocucci $: Sersic
1992). In our judgement its utterly distinct flower
coloration and the notable indumentum feature
presented by T. hookerianum subsp. pilosum,
considered in conjunction with the geographical
isolation of both, clearly warrant recognition at some
taxonomic level. While the two new entities are
insufficiently differentiated from T. hookerianum
64
subsp. hookerianum to justify recognition as full
species, all three do fall very naturally into a group
of allopatric subspecies.
Key for distinguishing Tropaeolum hookerianum
s.l. and separating its subspecies
Pedicels and nodes usually or occasionally borne in
dense separate clusters of 2-9, at least in distal
section of stem;
la. Pedicels and nodes occasionally borne in dense
separate clusters. Spur slender .omcccococnoninconnonncos 2
lb. Pedicels and nodes usually borne in dense
separate clusters. Spur conical, 5-6 mm long: petals
8-15 mm long. (Coquimbo region only) ............. 3
2a. Spur 20-25 mm, petals shorter than calyx lobes.
A ARA RAE ASIS T. tricolor
2b. Spur 8-10: mm, petals 11-12 mm, distinctly
longer than calyx lobes. (Antofagasta region only)
en dad eee T. beuthii
3a. Pedicels not pilose: (near cOast) ...ccccccncnnnonnss 4
3b. Pedicels distinctly pilose: (inland, below
Andacollo) ............ T. hookerianum subsp. pilosum
4a. Flowers yellow. (Altos de Talinay to El Teniente)
EI T. hookerianum subsp. hookerianum
4b. Flowers purple. (Panamerican Highway: La
Palma to Padre Hurtado monument).
Lia ET T. hookerianum subsp. austropurpureum
ACKNOWLEDGMENTS
Our warmest thanks to all who so generously
drew our attention to ssp. austropurpureum; to
Adriana Hoffmann, who first showed us photographs
of it; to Paulina Riedemann and Gustavo Aldunate
who took us to its site; and above all to their daughter,
Margarita Aldunate, the original discoverer. Our
sincere gratitude goes also to Ingeniero Agrónomo
Mélica Muñoz $. of the Museo Nacional de Historia
Natural de Santiago for her helpful suggestions and
kind assistance in checking our manuscript.
Two new subspecies of Tropaeolum: Watson, J.M. 8 A.R. FLORES
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IV REGION
COQUIMBO
CHILE
DISTRIBUTION
OF THE
TROPAEOLUM
HOOKERIANUM
COMPLEX
Tropaeolum
hookerianum
ssp. hookerianum
2 EEES
Tropaeolum
hookerianum
ssp. austropurpureum
3 A
Tropaeolum
hookerianum
ssp. pilosum
SCALE
1:3.000.000
65
y * ss .?
FIG. 2. Tropaeolum hookerianum ssp. austropurpureum
Fecha de publicación: 15.10.2000
66
Gayana Bot. 57(1): 67-87, 2000
ISSN 0016-5301
LAS ESPECIES ARGENTINAS DE CROTALARIA (LEGUMINOSAE -
CROTALARIEAE): NOVEDADES, DESCRIPCIONES Y CLAVE!
SPECIES OF CROTALARIA (LEGUMINOSAE-CROTALARIEAE) FROM
ARGENTINA: NEW REPORTS, DESCRIPTIONS AND KEY
Edith Gómez-Sosa?
RESUMEN
El género Crotalaria L. tiene 12 especies en el área
subtropical de Argentina. Se citan por primera vez cinco
especies para el país, de las cuales cuatro son nativas: C.
balansae Micheli, C. maypurensis Kunth., C. paulina
Schrank y C. tweediana Benth.; y una especie
introducida: C. spectabilis Roth. Todas las especies se
describen e ilustran, incluyéndose información sobre
distribución geográfica, observaciones ecológicas y usos.
Se incluye una clave para diferenciar las especies nativas
y naturalizadas presentes en Argentina.
PALABRAS CLAVES: Taxonomía, Crotalaria, Leguminosae,
Argentina.
INTRODUCCION
Hasta el presente no existe un estudio
monográfico o de conjunto para las especies del
género Crotalaria L. de Argentina. Burkart (1952)
trata el género y da una clave para 7 especies sin
describirlas, incluyendo datos sobre distribución y
usos. Posteriormente, en la flora de Entre Ríos
(Burkart 1987) se tratan 3 especies y últimamente
se han catalogado 7 especies para el país (Planchuelo
1999).
Para América del Sur sólo existen trabajos
parciales o regionales (Bentham 1859; Bernal 1986;
Izaguirre € Beyhaut 1999; Macbride 1943).
| Este trabajo es el resultado del estudio del género como
colaboración al proyecto Flora Fanerogámica Argentina,
PICT 1963, FONCYT - Argentina.
? Instituto de Botánica Darwinion, Academia Nacional de
Ciencias Exactas, Físicas y Naturales-Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), CC
22, 1642 San Isidro, Buenos Aires, Argentina.
ABSTRACT
The genus Crotalaria L. has 12 species in subtropical
areas of Argentina. Five species are cited for the first time
for the country, of which four are native species: C.
balansae Micheli, C. maypurensis Kunth., C. paulina
Schrank, and C. tweediana Benth.; and one is an
introduced species: C. spectabilis Roth. All species are
described and illustrated, including geographical
distribution, ecological observations and utilization. A
key to differentiate all taxa from Argentina is also
included.
Keyworbs: Taxonomy, Crotalaria, Leguminosae,
Argentina.
En este trabajo se reconocen 12 especies para
Argentina, que incluyen 3 nuevas citas: C. balansae
Micheli, C. maypurensis Kunth, C. tweediana Benth.,
C. paulina Schrank y C. spectabilis Roth, esta última
naturalizada. Las entidades se describen teniendo en
cuenta caracteres considerados de importancia
taxonómica por Polhill (1971, 1981 y 1982), Windler
(1974), Windler ££ Mc Laughlin (1980), y Windler
éz Skinner (1982). Se incluye una clave para su
diferenciación y se aportan datos de distribución
geográfica, hábitat y usos.
El género Crotalaria L. ha sido considerado
dentro de la tribu Genisteae (Adams) Benth.
(Bentham 1865). Posteriormente Hutchinson (1964)
lo incluye en la tribu Crotalarieae (Benth.) Hutch. y
Polhill (1976), después de un exhaustivo análisis
redistribuye más naturalmente los géneros de la tribu
Genisteae en las siguientes tribus: Bossiaeeae (Benth.)
Hutch., Liparicae (Benth.) Hutch., Crotalarieae y
Genisteae s. str. De acuerdo a esta nueva clasificación
de Polhill (1981, 1982 y 1994) y Bisby (1981), la
tribu Crotalarieae comprende 11 géneros, de los cuales
sólo Crotalaria está presente en Argentina.
67
Gayana Bot. 57(1), 2000
Crotalaria es un género tropical que se extiende
hasta el subtrópico, especialmente en el hemisferio
sur, y cuenta con unas 600 especies distribuidas
mayormente en el E y SE de Africa (Polhill 1982).
En América su área natural va desde el S de Estados
Unidos de América hasta Argentina subtropical y
Uruguay (Burkart 1952; Windler 1974).
Algunas especies son útiles como abono y
cubierta verde, y se las recomienda como enrique-
cedoras del suelo en humus y nitrógeno, especialmente
- en regiones subtropicales de suelos ácidos. Además,
como fibra vegetal se ha cultivado C. juncea L.,
originaria de India e introducida experimentalmente
en Salta y Misiones (Burkart 1952).
El género Crotalaria es una buena fuente de
materia orgánica, su follaje fresco usualmente
contiene entre 0,5-1% de nitrógeno, que cuando se
incorpora al suelo mejora la fertilidad y la retención
de nutrientes, al mismo tiempo que provee estructura
al suelo enriqueciéndola de humus y retardando la
erosión (Nat. Acad. Sci., 1979). Como buena fuente
de abono verde y cobertura del suelo en Colombia,
se destacan C. brevidens Benth., C. purdieana Senn,
C. retusa L., C. spectabilis, C. juncea y C. lanceolata
E. Mey. (Bernal 1986).
Otras especies son reconocidas como tóxicas
por sus semillas, como €. pallida Aiton y C. spectabilis
Roth, experimentado tanto en ganado vacuno, equino,
Ovino, suino, porcino, como en perros y pollos (Bernal
1986). Se han aislado cerca de 50 alcaloides
pirrolizidínicos de unas 45 especies de Crotalaria
(Mears € Mabry 1971; Kinghorn $: Smolenski 1981).
RESULTADOS
CLAVE PARA LAS ESPECIES ARGENTINAS DEL GENERO CROTALARIA
1. Hojas unifolioladas. Quilla con ápice convoluto. Fruto glabrO ...coconocnocccccanancononononococononccnnononancnonananonnos 2)
1. Hojas trifolioladas. Quilla con ápice recto. Fruto pubescente ..ococncccccnonnnocannonnnnnconnconnnnncnnccnnanononcanncninos 9
Zerain iidio a ao O oO 3
DINERO sUtticos E 8
E Md Ono eee lara itcccp iaa C. paulina
ES A O ISO n dada dia 4
4. Estípulas con ancho uniforme a lo largo del entrenudo; tallos de aspecto aliforme ...cocucncc.... C. pilosa
4. Estípulas angostándose a lo largo del entrenudo, obsagitadas; tallos sin aspecto aliforme ...ococoncnncn... 5
S. Brácteas y bractéolas pecioladas. Las bractéolas nacen en la base del CÁLIZ ..ooococnnncncnnonmenenrnnos 6
S. Brácteas y bractéolas sésiles. Las bractéolas nacen distanciadas de la base del CÁlIZ coccion. 7
6. Estípulas ca. 0,25 cm de ancho en su parte superior. Flores ca. 1-1,5 cm de largo; cáliz con lóbulos
superiores libres, estandarte con apéndices transversalmente elípticos con borde liso; alas rectangulares
menores que el estandarte y subiguales a la quilla c.ococncnnncncncncnoncnoncnonanoneccccancnnnne C. balansae
6. Estípulas de 1-1,5 cm de ancho en su parte superior. Flores ca. 8 mm de largo; cáliz con lóbulos inferiores
unidos por el ápice, estandarte con apéndices aliformes de borde eroso; alas espatuladas tan largas como el
Estandarien eno C. stipularia
7. Brácteas ovado-cordadas, acuminadas, glabras, 0,5-1(=1,2) cm de largo. Bractéolas dispuestas en el tercio
inferior del pedicelo. Racimos de (16-) 25-60 cm de largo, con 20-30 flores ca. 2 cm de largo, pedicelo ca.
1,7 cm de largo, cáliz glabro con lóbulos libres ....oooooccnnnnconcnnnnnonionnoonoooconnooccnonoonnnnonnnnnnon C. spectabilis
7. Brácteas lanceoladas a elíptico-lanceoladas, pubescentes, 0,25-0,6 cm de largo. Bractéolas dispuestas en
el tercio superior del pedicelo. Racimos ca. 8 mm, 1-4 flores de 1-1,6 cm de largo, pedicelo 0,2-0,35 cm de
largo, cáliz pubescente con 3 lóbulos inferiores unidos en €l ÁDICS cococcccnninncnncononocanocncnanenccinnono C. sagittalis
8. Hierba hasta ca. 0,40 m alto. Tallos decumbentes, estriados. Brácteas de 0,5 cm de largo. Estandarte
A A o ccicods C. tweediana
8. Sufrútice de 0,80-1,80 m alto. Tallos erectos, teretes. Brácteas ca. 1,2 cm de largo. Estandarte anchamente
obovado, alas barbadas en el borde inferior y en la UDA ...ooooncccconncccononnonnconnonononcnoncnocnoncnnnons C. martiana
9. Pubescencia hirsuta a glabrescente. Folíolos obovados a circulares, excepcionalmente elípticos
A A AE Peon cocodciocoóS C. incana
Las especies argentinas de Crotalaria: GÓMEZ-SOsa, E.
9. Pubescencia aplicada. Folíolos elípticos a lanceolados ..cccoccocioncccoconocnonnonecconnnconaccononcoranconancnnnacranonons 10
10. Estípulas persistentes. Flores ca. 0,7 cm de largo; cáliz con lóbulos libres. Legumbre 0,7-1 x 0,5 cm, con
ame O O o E a tio C. pumila
10. Estípulas caducas o ausentes. Flores ca. 1,5-2 cm de largo; cáliz bilabiado con 4 lóbulos superiores
unidos de a 2, formando un ojal, el inferior libre. Legumbre de 2-3,5 x 1-1,5, con estípite de 2,5-7 mm de
A as 11
11. Apice de la inflorescencia con brácteas crespas (InCUTVAS) cococooncccocononconcncononconennononnanoncinnaos C. micans
11. Apice de la inflorescencia con brácteas rectas O SIMUOSAS cocooccionononnoncnnonconononnonannancnnos C. maypurensis
DESCRIPCION DE LAS ESPECIES
1. Crotalaria balansae Micheli, Mém. Soc. Phys.
Geneve, 28 (7): 9. 1883. TIPO: Paraguay, Caaguazú,
Mar. 1876, Balansa 1850 (tipo no visto, G, fototipo
SI!). Fig. 1.
IconoGraAFía: Michel: (1883: 99, Tab. 1).
Hierba ca. 30 cm de alto, rojizo-vellosa. Hojas
simples, (2-) 3-4 (-5) cm de largo x 1-2 cm de ancho,
ovado-lanceoladas, ápice agudo, subsésiles,
superficie adaxial y abaxial vellosa, pelos de 2-3
mm; estípulas libres, ca. 1 cm de largo x 0,25 cm de
ancho, triangulares, decurrentes, parte libre sagitada,
pubescente. Racimo apical con ca. 3 flores; brácteas
lanceoladas, pecioladas de 5-7 mm de largo, mayores
que el pedicelo, bractéolas pecioladas ca. 1,5 mm
de largo, dispuestas en la base del cáliz y mayores
que el tubo. Flores amarillas, de 1-1,5 cm de largo,
cáliz bilabiado, poco mayor que la corola, lóbulos
inferiores de 4 mm de ancho, unidos hasta 6 mm,
lóbulos superiores libres, de 3 mm de ancho;
estandarte ca. 1,5 cm de largo x 1,1 cm de ancho,
elíptico a obovado, en la superficie externa nervio
principal pubescente en el tercio apical, en la
superficie interna apéndices transversalmente
elípticos con borde liso sobre la base de la lámina,
uña pubescente; alas de 1,2 cm de largo x 0,3 cm de
ancho, rectangulares; quilla de 1,2 cm de largo x
0,5 cm de ancho, angular, rostrada, con ápice
convoluto y borde superior velloso; estilo geniculado
con línea espiralada pubescente, ca. 24 óvulos. Vaina
de 3 cm de largo x 1 cm de ancho, de contorno
oblongo, glabra.
Hásrtar: Vive en Brasil, Paraguay y en campos del N
de Argentina, para donde se la cita por primera vez.
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov.
Corrientes. Dpto. Santo Tomé: Gdor. Virasoro,
IATEM Dpto. de Pasturas “F.H. Finch”, verano-
1962-1963 (fl), s/leg. 200 (SI). Prov. Jujuy. Dpto.
Manuel Belgrano: Yala, camino a las lagunas, 30-I-
1947 (fl, fr), Schulz 6588 (CTES). Prov. Misiones.
Dpto. Candelaria: Mártires Brete, 17-II- 1946 (fl),
Burkart 15403 (SI). Dpto. San Javier: 30 km de
L.N.Alem, camino a San Javier, sobre ruta 4, 13-
III-1969, Krapovickas et al. 15202 (CTES).
BRASIL. Edo. Santa Catarina. “Entre Campo Novo
y Palmeira”, 17-XI1-1887 (fl, fr), Niederlein 307
(BA); “Campos de la Villa de Palmas”, 26-1-1887
(fl), Niederlein 1060 (BA).
PARAGUAY. Aquidabán, Sa. De Amambay, I-1934
(fl, fr), T. Rojas 6632 (SI).
OBSERVACIONES: Niederlein (1890) cita Crotalaria
balansae con los números 307 y 1060 de su
colección, sin especificar localidad. El estudio de
estos ejemplares ha permitido establecer que estas
localidades pertenecen a Brasil.
2. Crotalaria incana L., Sp. Pl. 716. 1753. “Habitat
in Jamaica et Caribaeis”. LECTOTIPO: Herb.
Sloane vol.6, fol.6 (lectotipo designado por Windler
$ Mc Laughlin, año 1980, BM, no visto). Fig. 2.
C. purpurascens Lam., Encycl.. 2: 200. 1786. TIPO:
“Cette plante croit a Madagascar $ dans l'Isle de
France”. (Tipo P-LAM, no visto).
C. glabrescens Andersson, Kongl. Svenska Vetensk.
Acad. Handl. 1853: 248. 1855, non Benth. 1843.
TIPO: “Galápagos, locis graminosis regionis mediae
insulae Chatham, Andersson 222”. (Tipo P, no visto).
C. incana L. var. australis Griseb., Symb. Fl. Argent.
98. 1879. ISOSINTIPOS: Tucumán, Tusca y Taruca,
69
Gayana Bot. 57(1), 2000
Pampa cerca de La Cruz, Lorentz $: Hieronymus
85, 22/28-X1I-1872. Salta, en las cercanías de San
José, Lorentz 8 Hieronymus 242, 12-11-1873. Jujuy,
en las cercanías de Jujuy, Lorentz $ Hieronymus
1028, IV- 1873 (isosintipos CORD, fotos SI!).
C. picensis Phil., Verz. Antofagasta Pfl. 8: 13. 1891.
TIPO: “Habitat ad Pica”. Febr. 1888, Philippi s.n.”
(Tipo SGO 50053, isotipo y foto SI!).
€. megapotamica Burkart, Darwiniana 17: 595. 1972.
TIPO: “Entre Ríos, río Uruguay, Salto Grande al N
de Concordia. A. Castellanos”. 5-11-1931, Castellanos
595 (Tipo y foto del tipo SI!; isotipo BA 31-1101!).
IconocraAFía: Windler $ Mc Laughlin (1980: 603,
fig. 15); Polhill (1982: 95, fig. 13); Burkart (1987:
642, fig.299, como C. megapotamica Burkart).
Arbusto o sufrútice de 0,60-1,5 m alt., pubescente a
elabrescente. Hojas trifolioladas, folíolos hasta de
3 cm de largo x 2 cm de ancho, elípticos, obovados
a circulares, excepcionalmente elípticos, ápice
obtuso, apiculado, superficie adaxial glabra a
espaciadamente pilosa, tricomas de 0,2-0,5 mm de
largo, superficie abaxial pilosa a glabrescente;
estípulas filiformes, caducas. Racimos generalmente
laxos, brácteas y bractéolas caducas; flores de 1,1-
1,5. cm de largo; cáliz ca. 9 mm de largo, 5 lóbulos
triangular-subulados; estandarte subcircular,
subigual a las alas y menor que la quilla, con 2
apéndices oblicuamente elípticos, de borde liso,
oblicuos entre la lámina y la uña pubescente; alas
rectangulares con uña oblicua, quilla ca. 1,3 cm de
largo x 0,6 cm de ancho, triangular, cortamente
rostrada, ápice recto, borde superior y zona
subsiguiente conspicuamente vellosa; estilo
geniculado, de ápice recto y cortamente pubescente.
Vaina claviforme, cortamente apiculada, de 2-3 cm
de largo x 0,5-0,6 cm de ancho, pubescente, castaño
claro a oscura. Semillas oblícuo-cordiformes,
comprimidas, ca. 2,5 mm diám., hilo semioculto por
el lóbulo radicular. Cromosomas: 2n=14 (Fernández
1977; Palomino $: Vázquez 1991; Cotias de Oliveira
$ Agular-Perecin 1999).
NOMBRE VULGAR: “arvejilla” (Montes 57 B, Misiones).
HábrrArT: Especie pantropical, reconocida como
maleza. En América del Sur está citada para
Colombia y Perú. En nuestro país habita en
70
Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Jujuy,
Misiones, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero y
Tucumán, en abras, lugares altos y matorrales.
Usos: En Colombia C. incana es muy usada en
medicinapopular para curar la blenorragia, para baños
y cataplasmas, y como desinfectante de heridas y
llagas (García Barriga 1975; Bernal 1986).
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov. Corrientes.
Dpto. Capital: Corrientes, 13-X1-1934 (fl, fr),
Burkart 6752 (SI). Dpto. Bella Vista: 1 km de Ruta
27, camino a El Desmochado, 29-VII1-1972,
Schinini 5115 (CTES). Dpto. Concepción: Tabay,
26-11-1967, Arbo 29 (CTES). Dpto. Empedrado: M.
Derqui, 11-111-1950, Schwarz 10147 (CTES, LIL).
Dpto. Itatí: Ruta12, 15 km E de acceso a Itatí, 23-1-
1972, Krapovickas $ Cristóbal 20844 (CTES). Dpto
Ituzaingó: margen Río Paraná, en playa, 7-X11-1973,
Quarín et al. 1802 (CTES). Dpto. Santo Tomé: 23
km E Ruta Nac. 14, camino Cnia. Garabi, 3-XII-
1970, Krapovickas éz Cristóbal 16950 (CTES). Prov.
Chaco. Dpto. 1% de Mayo: Col. Benítez, X1-1929,
Schulz 60 (CTES). Prov. Entre Ríos. Dpto.
Concordia, obrador de Salto Grande, pradera
próxima al río. 17-1-1977 (fl-fr), Troncoso et al.
1513 (SD. Prov. Formosa. Dpto. Formosa: 111-1918
(£1), Jórgensen 2974 (SI). Dpto. Matacos: Ing.
Juárez, 5-11-1963, Bordón 112 (CTES). Dpto.
Pilcomayo: Río Pilcomayo, Pte. Internacional, 12-
XI-1978, Arbo et al. 1574 (CTES). Prov. Jujuy.
Dpto. Manuel Belgrano: Laguna de Yala, 2100 m
s.m., 10-1-1947, Garolae-Romeo s.n. (CTES, LIL),
Dpto. Ledesma: NE Calilegua, 23-I11-1985 (fl, fr.),
Kiesling et al. 5577 (SD). Dpto. Sta. Bárbara:
Vinalito, 30-111-1983 (fl, fr) Ahumada 46553 (SI);
Dpto. Tumbaya: Volcán, 2.300 m s.m., 21-11-1927
(fl), Venturi 4946 (SI, BA). Prov. Misiones. Dpto.
Apóstoles: entre Apóstoles y San José, 9-11-1978
(fLfr), Cabrera et al. 29060 (SI). Dpto. Capital:
Carupá, 26-IX-1987, Aranda $ Rodríguez 31
(CTES). Dpto. Candelaria: Loreto, 220 m s.m. 15-
XII-1947 (fl, fr), Montes 57 B (SD. Dpto. San
Ignacio: San Ignacio, 14-VIIM-1950, Schwindt 3039
(CTES, LIL); idem 4-X11-1947 (fl, fr), Schwarz
5301 (CTES, LIL). Dpto. San Pedro: Tobuna,
centro, 19-X-1949 (fr), Montes 7016 (SI). Prov.
Salta. Dpto. Metán: 28-I11-75, Krapovickas et al.
271945 (LIL). Dpto. Gral. J. de San Martín: ruta nac.
811 y 34, 13-11-1987, Cabrera et al. 34482 (SI).
Las especies argentinas de Crotalaria: GÓMEZ-SOsa, E.
Prov. Santa Fe. Dpto. Capital: San José del Rincón,
23-X1-1936 (fl, fr), Ragonese 2442 (SI). Dpto. San
Javier: La Brava, 25-IV-1983, Pire 1379 (CTES).
Prov. Santiago del Estero. Dpto. Capital: 11I-1914
(fl, fr), Castañeda Vega 42 (SD). Prov. Tucumán.
Dpto. Trancas: La Criolla, 2-111-1912 (fl, fr),
Rodríguez 361 (SI). Dpto. Tafí: Co. de San José,
2.700 m s.m., 11-X1-1925 (fl), Venturi 3648 (SI.
Dpto. Trancas: Tapia, 70 m s.m., 28-XII-1911 (fl,
fr), Rodríguez 243 (SI).
OBSERVACIONES: En los tratamientos tanto florísticos
como monográficos se incluye una larga sinonimia
y el reconocimiento de subespecies y variedades,
las que podrán ser confirmadas con estudios
complementarios a aquellos que consideran sólo las
variaciones morfológicas. C. megapotamica,
representada por ejemplares del NE y mesopotamia
argentina, fue caracterizada por tener pubescencia
más densa y velutina, pero en los ejemplares
estudiados se pudo observar variaciones intermedias
en densidad, longitud y disposición de los pelos,
por lo que se la incluye en la sinonimia. Además se
dilucida el origen del material tipo de C. picensis,
que proviene de Chile y no de Montevideo como lo
citan Windler ££ Mc Laughlin (1980).
3. Crotalaria martiana Benth., London J. Bot. 2:
482. 1843. TIPO: “Brasil, Martius, n. 1142”. (Tipo
M, no visto, isotipo K, foto del isotipo, SI!). Fig. 3.
Crotalaria paraguayensis Windler 2 S.G. Skinner,
Brittonia 34(3): 343. 1982. TIPO: “Paraguay.
Cordillera de Altos, Cerro Choché, 8 Apr. 1902,
Fiebrig 226”. (Tipo US, no visto, isotipos BAF!,
SI").
Sufrútice de 0,80-1,8 m alto. Tallos erectos, teretes,
ca. 0,3 cm diám., seríceo-pubescentes. Hojas
simples, 2,5-5 cm de largo x 1-2,6 cm de ancho,
subsésiles, elípticas a oblongas, mucronuladas,
discolores, superficie adaxial serícea glabrescente,
abaxial serícea; estípulas nulas. Racimo terminal o
lateral, de 3-11 cm de largo, con 6-12 flores; brácteas
ca. 1,2 cm de largo x 0,4 cm de ancho, lanceoladas,
superficie adaxial glabra, abaxial pubescente;
bractéolas en la base de cáliz, similares, poco
menores. Flores de 1,5-1,8 cm de largo, pedicelo
ca. 0,7 cm de largo; cáliz igual o algo mayor que la
corola, seríceo, bilabiado, los lóbulos inferiores
unidos, naviculares, los superiores unidos hasta ca.
1,1 em, con lóbulos ca. 0,8 cm de largo, anchamente
triangulares; estandarte anchamente obovado, ápice
obtuso, apiculado, externamente con franja
pubescente en la mitad superior del nervio medio,
internamente en la unión con la uña, 2 apéndices
transversalmente elípticos, laminares con borde
eroso, seguidos por una franja pubescente; alas de
1,2 cm de largo x 0,4 cm de ancho, rectangulares,
paucibarbada en el borde inferior y la uña; quilla
ca. 1,3 cm de largo x 0,7 cm de ancho, angular, con
ápice convoluto, en borde superior y bordes libres
barbados hacia la base, borde inferior connato con
pelos del doble de longitud; estilo geniculado glabro,
estigma en bisel circumpubescente, ca. 24 óvulos.
Legumbre ca. 4 cm de largo x 1,3 cm de ancho,
elipsoide, coriácea, glabra, castaño-oscura. Semillas
no vistas.
HÁBITAT: Paraguay y Brasil. Crece en campos
arenosos y altiplanicies hasta de 1.000 m s.m.
(Planchuelo 1998). En Argentina sólo se ha
recolectado en Misiones.
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov. Misio-
nes. Dpto. Capital: Posadas, ca. La Granja , 11-1922
(£1), Molfino s.n. (BAP).
OBSERVACIONES: Cabe aclarar que el nombre Cerro
Chóhe fue copiado textualmente del ejemplar isotipo
de C. paraguayensis, y corresponde al Dpto.
Paraguarí 25% 35' S 57% W y que Windler al citar el
material tipo dice “Chore”, localidad que está en el
Dpto. San Pedro, 24? 15' S 57* 37'W.
El ejemplar estudiado, de Misiones, fue citado para
Argentina como C. paraguayensis (Windler €
Skinner 1982) y luego esta especie fue considerada
sinónimo de C. martiana y no citada para Argentina
(Planchuelo 1998).
Crotalaria paraguayensis está relacionada con C.
mohlenbrockii Windler € S.G. Skinner, conocida
por mucho tiempo como C. foliosa Benth., descripta
para Brasil (Windler £: Skinner 1982). Esta última
especie fue subordinada a C. martiana subsp.
mohlenbrockii (Windler € Skinner) Planchuelo
(Planchuelo 1998).
4. Crotalaria maypurensis Kunth in Humboldt,
Bonplant et Kunth, Nov. Gen. Sp. 6: 403. 1824.
TIPO: Panamá. Río Maypures. Crescit in ripa
71
Gayana Bot. 57(1), 2000
Orinoci, prope Maypures, sin fecha, Humboldt s.n.
(Tipo P, no visto, Foto del tipo SI!). Fig. 4.
Crotalaria leptophylla Benth., Ann. Nat. Hist. 3.
430.1839. TIPO: Guyana. Savannahs of the
Rupunoony, sin fecha, Schomburgk 788 (Tipo K,
no visto).
IcoNoGRrAFÍA: Bernal (1986; 40, fig. 8).
Arbusto o sufrútice hasta de 1,50 m alt.; tallos
estriados, pubescentes. Hojas trifolioladas; folíolos
(2-)3,5-7 cm de largo x 0,5-2 cm de ancho, el apical
de mayor tamaño, lanceolados, elípticos y cuneados,
apiculados o mucronulados, superficie adaxial
glabra, abaxial estrigosa, estípulas generalmente
caducas. Inflorescencia terminal, brácteas y
bractéolas en la mitad o tercio superior del pedicelo,
caducas; pedicelos ca. 8 mm de largo. Flores ca.
1,6 cm de largo; cáliz ca. 1 cm de largo, con tubo
ca. 0,3 cm de largo y lóbulos de 0,7 cm de largo, los
superiores unidos en el ápice, de a pares, lóbulo
inferior libre; estandarte subcircular ca. 1,6 cm de
largo x 1,4 cm de ancho, lámina en la unión con la
uña con callos transversales cercanos al nervio
medio, por debajo de los mismos la pubescencia
llega hasta el borde de la uña; alas ca. 1,7 cm de
largo x 0,7 cm de ancho, rectangulares a obovadas;
quilla rostrada, 1,6 cm de ancho en su parte media,
borde superior densamente velloso, excepto en la
uña; ovario estipitado, pubescente, estilo marcada-
mente incurvo con hilera pubescente interna y
circunestigmática. Legumbre ca. 3,5 cm de largo x
1,3 cm de ancho, con estípite ca. 2,3 mm, coriácea,
inflada, estrigosa. Semillas ca.18, ca. 4 mm diám,
hilo en el fondo de una escotadura angosta y
relativamente profunda.
Hásrrar: Especie endémica de América, está presente
en lugares abiertos y poco elevados de
Centroamérica, Cuba y para Sudamérica se la citó
para Colombia, Perú, Brasil y Paraguay (Bernal
1986). En Argentina habita en Corrientes, Jujuy y
Salta, para donde se cita por primera vez.
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov.
Corrientes. Dpto. Empedrado: El Sombrero,
Barrancas del Río Paraná, 27-X1-1954, Carnevali
450 (CTES). Prov. Jujuy. Dpto. Manuel Belgrano:
Termas de Reyes, 11-V-1947, Garolera Romero s.n.
2
(CTES, LIL). Tiraxi, 25-11-1993 (fl), Deginani $2
Cialdella 200 (SD). Dpto. Cochinoca: Abra Pampa,
3.400 m s.m., playa del Río Grande, 18-11-1929 (fl,
fr), Venturi 9374 (SD). Dpto. Ledesma: ca. arroyo
Aguas Negras a 10 km al W de Calilegua, 17-II-
1981 (£l, fr), Fabris 5295 (LP, SI). Prov. Salta. Dpto.
Calderas: s. loc., 29-1-1947, O”Donell 4932 (CTES,
LIL). Dpto. Rosario de Lerma: Campo Quijano,
1.200 m s.m., tierra colorada, 15-12-1929 (fl, fr),
Venturi 8065 (SI, LP).
PARAGUAY. Alto Paraguay: Bco. Ramos, 1-1976,
Arenas 1381 (CTES); Pto. Casado, Bañados del Río
Paraguay, 1-1917 (fl, fr), Rojas 2966 (SI).
OBSERVACIONES: Crotalaria maypurensis es muy afín a
€. micans, por ello resulta dificultoso diferen- ciarlas,
salvo por el carácter de las brácteas en el ápice de la
inflorescencia. Los caracteres citados por Bernal (1986)
para diferenciarlas no se corresponden con los
materiales observados. Estudios posteriores muestran
que, tomando en consideración la distribución en toda
su amplitud, ambas entidades posiblemente constituyan
variaciones dentro de un solo taxón.
5. Crotalaria micans Link, Enum. Pl. Hort. Berol.
Alt. 2: 228. 1822. TIPO: “Herb. Willd. America
Meridionalis, Humboldt 2172”(Tipo B-Willd.
13272, no visto, foto del tipo SI!). Fig. 5.
C. anagyroides Kunth in Humboldt, Bonplant et
Kunth, Nov. Gen. Sp. 6: 404. 1823. TIPO: Venezuela,
prope Caracas, Humboldt 598 (Tipo P, no visto).
C. dombeyana DC., Prodr. 2: 132. 1825. TIPO: “In
Peruvia”, Dombey. s. loc., sin fecha, (Tipo P, no visto).
C. brachystachys Benth., Linnaea 22: 512. 1849.
“Ad Caldas prov. Minas Geráes A. Regnell”.
LECTOTIPO: Brazil. Minas Geráes: Caldas,
Regnell 76 (lectotipo designado por Windler, año
1980, K, no visto) Fig. 5.
ICONOGRAFÍA: Burkart (1952: 325, fig. 97); Burkart
(1987: 639, fig. 298, sub C. anagyroides Kunth).
Arbusto de 0,60-3 m alto, con pubescencia
amarillento-broncínea, notable en los órganos
jóvenes. Hojas trifolioladas; folíolos 2-8 cm de largo
x 1-2,7 cm de ancho, oblanceolados a elípticos con
Las especies argentinas de Crotalaria: GÓMEZ-Sosa, E.
base angostada, discolores, glabros en la superficie
adaxial, estrigoso en la abaxial, estípulas, brácteas
y bractéolas caducas. Racimos robustos, apicales,
de 10-30 cm de largo; antes de la florescencia
brácteas y bractéolas pubescentes, crespas.
Pedúnculos de 3-5 cm de largo, flores amarillo-
limón, de 1,5-2 cm de largo, cáliz persistente, ca.
1,2 cm de largo, lóbulos mayores que el tubo, los 4
superiores, unidos de a pares por sus ápices, el lóbulo
inferior libre; estandarte con apéndices o callos, uña
corta, carnosa, lanosa; alas rectangulares mayor que
la quilla rostrada, ésta con borde superior y uña
lanosa; ovario estipitado, estilo geniculado,
pubescencia distal y circunsestigmática. Legumbre
de 2-3 cm de largo x 1-1,5 cm de ancho; estípite de
6-7 mm de largo, oblonga, inflada, rostrada,
pubescente. Semillas 0,4-0,5 cm diám., numerosas,
castaño-oscuras, lustrosas, reniformes, seno hilar
profundo. Cromosomas: 2n = 16 (Fernández 1977,
bajo C. anagyroides).
NOMBRE VULGAR: “cumandá-guirá” (poroto - árbol),
Chaco, Schulz 155 (CTES).
HABITAT: México, América del Sur, tropical y
subtropical e India occidental (Windler € Laughlin
1980). En Argentina en costas del Río Paraná, en
suelo arenoso, áreas modificadas. También en Jujuy,
Salta y Tucumán. Arbusto hidrófilo, puede crecer
hasta 5 m en un año, provee buen forraje y buena
sombra además de protección para los vientos
(Polhill, 1982).
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov. Buenos
Aires. Pdo. Tigre: Delta del Paraná, Las Rosas, 7-
1I-1935 (fl), Burkart 7020 (SI). Prov. Corrientes.
Dpto. Capital: Isla. Meza, 10 km río arriba en el
Paraná, X1-1936 (fl, fr), Rodrigo 869 (SI). Dpto.
Bella Vista: 200 m del Puerto de Bella Vista, 22-
VI-1969, Gómez-Sosa 124 (CTES). Dpto.
Empedrado: cárcavas ca. Río Paraná, 24-1-1974,
Quarín et al. 1977 (CTES). Dpto. Itatí: Costa del
Río Paraná, 23-1-1972, Krapovickas et Cristóbal
20874 (CTES). Dpto. Ituzaingó: Costa Río Paraná,
en médano, 24-X1-1993, Arbo et al. 6047 (CTES);
Isla Apipé Grande, en desmonte, 8-XII-1973,
Krapovickas et al. 23912 (CTES). Dpto. Gral. Paz:
1-1-1966, Krapovickas y Cristóbal 11833 (CTES).
Dpto. San Cosme: Paso de la Patria, De Marco el
al. 10.949 C. (CTES LIL). Dpto. Mburucuyá: 10/
12-X1-1944 (fl), A.T. Hunziker 5896 (CORD, SI).
Prov. Chaco. Dpto. San Fernando: Resistencia, Pto.
Antequera, H-111-1931, Schulz 155 (CTES). Prov.
Formosa. I-1918 (fl, fr), Joergensen 2134 (SI, BA).
Prov. Entre Ríos. Dpto. La Paz: distrito Tacuaras,
barrancas del Paraná, 5 km al N de la ciudad, 20-I-
1960 (fl, fr), Burkart € Bacigalupo 21215 (SI).
Dpto. Gualeguaychú: Delta del Paraná, Arroyo
Brazo Largo, 26-111-1937 (fr), Burkart 8310 (SD.
Prov. Jujuy. Dpto. Gral. Belgrano: Cuesta de Tiraxi,
1.500 m s.m., 17-IMT- 1982, Schinini €: Vanni 22466
(CTES). Dpto. Humahuaca: Sa. de Zenta, 3.000 m
s.m., orilla del arroyo, 7-111-1929 (fl, fr), Venturi
8323 (SI). Dpto. Ledesma: Calilegua, toma del
arroyo del Medio, 9-II-1980 (fl, fr), Cabrera et al.
31318 (SI). Prov. Misiones. Dpto. Candelaria: Sta.
Ana, orilla de montes, 20-11-1930 (fl, fr), Rodríguez
143 (SI); Dpto. Eldorado: Pto. Eldorado, orilla del
río, 2-VIL-1986, Ferrucci et al. 560 (CTES); Dpto.
Iguazú: Pque. Nac. Iguazú, borde de selva, fl.
amarillo claro, 19-XII-1991, Vanni et al. 2987
(CTES). Dpto. San Ignacio: costa del Río Paraná,
5-X1-1993, Krapovickas y Cristóbal 44640 (CTES).
Dpto. San Pedro: ruta 17, 25 km al E de El Dorado,
29-1-1983 (fl, fr), Guaglianone ef al. 1081 (SD). Prov.
Salta. Dpto. Capital: Vaqueros, Balneario Castañares
en el Río Vaqueros, 8 km N de Salta, 21-11-1977,
Krapovickas Schinini 30381 (CTES). Prov. Santa
Fe. Dpto. Capital: Colastiné, frecuente, 9-XI-1984,
Pensiero 1853 (CTES). Dpto. San Jerónimo: riacho
Coronda, frente Pto. Gaboto, 1-III- 1949, Morello s.n.
(CTES, SI 16911). Prov. Tucumán. Dpto. Monteros:
s. loc. 29-1-1964, Cuezzo 4331 (CTES, LIL).
BOLIVIA. Dpto. La Paz : camino Coroico-San Pe-
dro, 1.250 m s.m., 20-11-1956 (fl), De la Sota 670
(LIL, SI). Dpto. Sta. Cruz, Prov. Ñuflo de Chávez,
Concepción, 29-IV-1977 (fl, fr), Krapovickas de
Schinini 31964 (SI); Prov. Velazco, San Ignacio, 5-
V-1977 (fl), Krapovickas € Schinini 32229 (SI);
Monte de San Ignacio, Buenavista, 400 m s.m., 15-
V-1916 (fl), Steinbach 2127 (SI).
BRASIL. Edo. Paraná. Obraje Lupión, 14-111-1949
(fl, fr), Schwarz 7477 (SD.
PARAGUAY, Sin loc., 1MI-1931 (fl, fr), Joergensen
4617 (SI). Dpto. San Pedro: Río Jejui-Guazú, ca-
mino de San Estanislao a P.J. Caballero, 18-11-1968,
Krapovickas et al. 13986 (CTES).
Gayana Bot. 57(1), 2000
Usos: En Corrientes consideran al grano como buen
alimento para aves, aumentando la postura. En Para-
guay lo utilizan las mujeres para quitar manchas de
la ropa (semillas machacadas), del ej. Schulz 155.
En el ejemplar A.T. Hunziker 5896 se indica “Culti-
vado en jardín por sus propiedades medicinales”.
6. Crotalaria paulina Schrank, Pl. Rar. Hort. Monac.
t. 88, 1821; “Patria Brasilia, ubi D. De Martius ad
urben S. Pauli semina legit.”. TIPO: lámina antes
citada por Schrank (fotocopia, SI!). Fig. 6.
ICONOGRAFÍA: Bernal (1986: 80, fig. 25).
Arbusto de 1-3 m alto, glauco; tallos glabros. Hojas
5-12 cm de largo x 2-4,8 cm de ancho, simples,
elípticas a obovadas, cuneadas, acuminadas, superficie
abaxial pubescente, adaxial glabra, pecíolo pubes-
cente de 0,4-0,5 cm de largo; estípulas conspicuas,
heteromorfas, recaulescentes, aliformes de bordes
redondeados, decurrentes, glabras, paucicilioladas,
otras pequeñas, o nulas. Racimo de 22-40 cm de largo,
con flores amarillas o amarillo-oro, de 2-2,5 cm de
largo, pedicelos ca. 1-1,3 cm de largo; brácteas y
bractéolas glabriusculas a pubérulas, lanceolado-
acuminadas, cortamente estipitadas; cáliz 1,5-2 cm
de largo, bilabiado; estandarte obovado, superficie
externa glabra, la interna con apéndices sobre la
lámina y uña lanoso-pubescentes; alas casi iguales a
la quilla de ca. 1,8 cm de largo x 0,9 cm de ancho
con ápice suavemente incurvo y convoluto, borde
superior de la lámina e inferior de la uña lanoso-
pubescente; estilo geniculado con doble hilera
pubescente en los 2/3 superiores y rodea al estigma
en bisel. Legumbre 3,5-4,5 cm de largo x 0,7-1 cm
de ancho, oblongo-claviforme, glabra, coriácea,
negra, cortamente estipitada y apiculada, con el borde
superior suavemente incurvo. Semillas ca. 40, ca. 3
mm de largo x 3,5 mm de ancho. Cromosomas: 2n =
32 (Cotias de Oliveira $ Aguiar-Perecin 1999).
Hásrrar: El protólogo dice que es nativa de Brasil
y Schrank la describe de plantas cultivadas, de
semillas provenientes de Sáo Paulo, enviadas por
Martius. Además se la ha citado para Colombia
(Bernal 1986) donde se la cultiva en el Dpto.
Antioquía y crece naturalmente en el Dpto. Chocó,
entre los 1.500 a 1.800 m s.m. Los materiales
estudiados amplían su distribución a Paraguay y
NE de Argentina.
74
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov.
Corrientes. Dpto. Ituzaingó: Centro Forestal Villa
Olivari (FIPLASTO), 12- XII- 1994 (fl, fr), Tressens
et al. 5155 (CTES). Prov. Misiones. Dpto. Iguazú:
Parque Nac. Iguazú, Isla San Martín, 4-111-1995 (£1),
Zuloaga et al. 5258 (CTES, SD.
BRASIL. Edo. Paraná. 6 km N de Morretes, camino
a Antonina, 20-1-1985 (fl), Ferrucci et al. 297
(CTES). Edo. Sáo Paulo. Jardín Botánico, 15-Il-
1930 (fl), Hoehne 25194 (SD.
PARAGUAY. Dpto. Alto Paraná. Pto. Bertoni, 342
35' W 25% 40' S, 250 m s.m., costa del Río Paraná,
31-I11-1993 (fl), Schinini et al. 28284 (CTES).
Usos: Polhill (1982) cita para Africa, donde se
introdujo en las estaciones experimentales de
Etiopía, Kenya y Zimbawe como abono verde.
Bernal (1986) la recomienda como posible
ornamental para zonas tropicales y subtropicales.
En Brasil se recomienda cultivarla en asociación con
maíz (Zea mays L.) o mandioca (Manihot esculenta
Crantz); también se aconseja cultivarla interca-
lándola con cultivos perennes (citrus, café, etc.).
Tiene una elevada producción de biomasa y una
eficiente cobertura del suelo (Calegari 1995).
7. Crotalaria pilosa Mill., Gard. Dict. ed. 8,
Crotalaria 2. 1768; TIPO: “La Vera Cruz in New
Spain” (Tipo BM, no visto). Fig. 7.
C. pterocaula Desv., J. Bot. Agric. 3: 76. 1814.
TIPO: “Habitat in America calidore”. Desvaux s.n.
(Tipo P, no visto).
C. genistella Kunth in Humboldt, Bonplandt et Kunth,
Nov. Gen. Sp. 6: 398. 1824. C. pterocaula var.
genistella (Kunth) Benth., ¡in Mart., Fl. Bras. 15: 20.
1859. TIPO: “Crescit locis siccis, in Andibus
Popayanensium, inter La Sequía et Almaguer,
propevillam San Miguel et in ripa fluminis Putes,
alt. 807, item prope Mariquitam Novo Granatensium,
alt. 400 hex.” (Tipo P, no visto).
C. hexaptera Schrank, Syll. Pl. Nov. 2: 79. 1828.
TIPO: “Brazil. Colitur in Caldario Martius”. (Tipo
no localizado).
C. pilosa Mill. var. skutchiú Senn, Rhodora 41: 331.
Las especies argentinas de Crotalaria: GómMEz-Sosa, E.
1939. TIPO: Costa Rica: San José, El General, 730
m, Skutch 3071 (Tipo GH, no visto).
ICONOGRAFÍA: Windler (1974: 158, fig. 1), Bernal
(1986: 70, fig. 21).
Hierba anual, de 0,4-0,8 (-1)m alt.; tallo único con
entrenudos de 3-8 cm de largo x 0,15-0,4 cm de an-
cho; adpreso pubescente a glabrescente, pelos de 0,5-
1,5 mm; estípulas conspicuas, decurrentes con ancho
uniforme a lo largo de los entrenudos, aliformes, de
0,13-0,3 cm de largo, lóbulos de 1-9 mm de largo.
Hojas simples de 3-6 cm de largo x 0,3-1 cm de an-
cho, subsésiles, elípticas, lanceoladas a lineales, adpreso
pubescentes, pelos de 0,4-2 mm de largo. Inflorescencia
terminal u opuesta a la hoja, pedúnculos 4-12 cm de
largo, brácteas y bractéolas sésiles; pedicelos ca. 4 mm
de largo. Flores 5-10, cáliz poco mayor que la corola,
lóbulos 0,9 cm de largo, los superiores unidos hasta
más de la mitad de su longitud, los 3 inferiores unidos
en la base y el ápice, naviculares; estandarte ca. 0,8
cm de largo x 0,5 cm de ancho, elíptico, con apéndi-
ces laminares sobre el envés, uña ca.1 mm, lanosa pu-
bescente, alas iguales a subiguales al estandarte,
quilla mayor de 1 cm de largo x 0,4 cm de ancho,
angular, ápice rostrado, convoluto, borde superior
barbado; estilo geniculado. Vaina de 2,5 cm de lar-
go x 3,5 cm de ancho, glabra.
HÁBITAT: Vive en Costa Rica, Jamaica, Paraná, Tri-
nidad, Colombia, Brasil. En la Argentina: en
Formosa y Chaco. Crece en pajonales, cerca de ríos
y campos bajos, entre gramíneas.
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov. Chaco.
Dpto. 1? de Mayo: Colonia Benítez, abundante, IV-
1936 (fl), Schulz 1137 (SD). Dpto. Bermejo: Puente
Guaycurú a Las Palmas, abundante, 11-1941 (fl),
Schulz 1137 a (SD. Prov. Formosa. Sin localidad,
IV-1919, Jórgensen 3206 (BA- SI). Dpto. Pilagás:
Laguna Inés, XII-1940, Rojas 9002 (SD.
Usos: En Colombia se registraron usos medicinales
similares a C. incana (García Barriga 1975; Bernal
1986).
8. Crotalaria pumila Ortega, Nov. Pl. Descr. Dec.
2.23. 1797. TIPO: Semillas enviadas por Casimiro
Gómez Ortega al Hort. Bot. Matrit. (Tipo MA, no
visto). Fig. 8.
C. lupulina Kunth in Humboldt Bonpland et Kunth,
Nov. Gen. Sp. 6: 402. 1824. TIPO: “Crescit in monte
¡gnivomo Jorullo, alt. 570 hex. (Regno Mexicano)”.
(Tipo P, no visto).
ICONOGRAFÍA: Kunth, op.cit. f. 590. 1824, sub C.
lupulina.
Hierba generalmente anual, hasta de 0,40 m alt.,
ramosa. Tallos de 0,5-1,5 cm diám., estrigoso-
glabrescente; estípulas filiformes, persistentes, ca.
2,5 mm de largo. Hojas trifolioladas con pecíolo
menor que los folíolos, éstos brevemente
peciolulados; folíolos 0,9-2,2 cm de largo x 0,3-0,5
cm de ancho, elípticos a lanceolados, angostamente
cuneados, superficie adaxial glabra, abaxial piloso-
broncínea, tricomas menores a 0,5 mm. Racimos
opositifolios, pedúnculos de 1-2 cm de largo,
brácteas triangular filiformes y bractéolas filiformes,
ubicadas en el tercio superior del pedicelo,
persistentes; flores ca. 0,7 cm de largo; cáliz ca. 3
mm de largo, lóbulos triangulares, libres; estandarte
ca. 6 mm de largo x 5 mm de ancho, subcircular, de
longitud subigual a las alas y menor que la quilla,
superficie externa pilosa en el tercio superior del
nervio medio, superficie interna con apéndices
elípticos, oblicuos, vellosidad en la parte superior y
bordes de la uña; alas 6,5 mm de largo x 2 mm de
ancho, triangulares con ápice obtuso; quilla ca. 0,7
cm de largo x 0,3 cm de ancho, con ápice en ángulo
recto, derecho, conspicuamente rostrado, espaciada-
mente barbado en porción basal de borde superior e
inferior; estilo geniculado, pubérulo en el ápice y
alrededor del estigma. Vaina ca. 0,7-1 cm de largo
x 0,5 cm de ancho, ovoide a claviforme con apículo
ca. 1 mm, espaciadamente pubescente, estípite de
0-0,05 mm. Semillas ca. 10. Cromosomas: 2n=32
(Fernández 1977; Palomino € Vázquez 1991).
Hábrtar: “endémica de las faldas orientales de los
Andes subtropicales, entre los 450 y 2.500 m s.m.”
(Burkart 1952). Vive en Bolivia, Perú y en Argentina
en Catamarca, Jujuy, Salta y Tucumán.
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov.
Catamarca. Dpto. Andalgalá: 2.500 m s.m., V-1915
(fl, fr), Joergensen 1430 (SI). Dpto. Ambato: 1.250
ms.m., 31-II11-1995, Saravia Toledo 13243 (CTES).
Dpto. Paclin: El Pero, ca. 30 km al N de La Merced,
22-V-1984 (fr), A.T. Hunziker é Subils 24717 (SD. .
TS
Gayana Bot. 57(1), 2000
Prov. Jujuy. Dpto. Manuel Belgrano: alrededores de
Jujuy, 8-V-1962 (fr), Cabrera et al. 14248 (SD); León,
111-1929 (fr), Budin 30 (BA). Dpto. San Pedro: Barro
Negro, ca. de San Pedro, 19-I11-1979 (11), Cabrera
et al. 30257 (SD. Dpto. Tumbaya: Volcán al Sud,
12-11-1985 (fl), Kiesling et al. 5123 (SD. Dpto. Valle
Grande: 2.800 m s.m., 29-11-1940 (fl, fr), Burkart
$ Troncoso 11548 (SI). Prov. Salta. Dpto. Caldera:
Cuesta del Gallinato, 29-11-1972 (fl), Cabrera ef al.
22570 (SI). Dpto. La Candelaria: Cumbre de
Castillejo, 200: m s.m., 1-1933 (fl), Schreiter 9229
(LIL, SD. Dpto. Rosario de Lerma: Río Toro, 17-
111970, Abbiatti $ Figueroa 3126 (CTES, LIL).
Dpto. Santa. Victoria: alrededores Santa. Victoria,
ca. 2.600 m s.m., 23-11-1982 (fr); Kiesling et al.
3969 (SI). Prov.Tucumán. Dpto. Capital: Río Salí,
450 m s.m., 21-MII- 1922 (fl, fr), Venturi 1774 (SL,
BA). Dpto. Burruyacú: 20-IIL- 1964, Legname é
Cuezzo 4608 (CTES, LIL). Dpto. Leales: Herreras,
270 ms.m., 7-V121917 (fr), Monetti s.n. (LIL 46681,
SID). Dpto. Tafí: San Pedro de Colalao, 1.100 m
s.m.,10-1V-1914 (fr), Rodríguez 1451 (SL BA).
Dpto. Trancas: 25-II- 1962, Cuezzo 6 Legname
2164 (CTES, LIL); La Criolla, 9-111-1912 (fl, fr),
Rodríguez 388 (BA).
BOLIVIA. Dpto.Cochabamba, Prov. Mizque,
Chaguarani entre Vila Vila y Santa. Cruz., 2.700 m
s.m., 31-11-1939 (fl, fr), Eyerdam 25084 (SI). Dpto.
Tarija, Pcia. Mendez, Rincón de La Victoria, 2.500
m s.m., 26-11-1960 (fl), Meyer 20770 (LIL, SD.
PERU. Dpto. Ancash, Carhuaz: Yangar-Jangas,
2.650 m s.m., 24-V-1970 (fl, fr), Lopez M. et al.
7474 (HUT, SI). Dpto. Piura, Huancabamba: 1.200
ms.m., 20-IV-1986 (fl, fr) Llatas Quiroz 1862 (HUP,
SI). Dpto. Lambayeque, Lambayeque: 300 m s.m.,
9-V-1981 (fr); Llatas Quiroz 650 (HUP, SI). Dpto.
Cajamarca, San Miguel de Pallaques: Casa Blanca,
1.300 m s.m., 11-V-1977 (fl, fr), Sagástegui 8773
(HUT, SD.
9. Crotalaria sagittalis L., Sp. Pl. 714. 1753.
LECTOTIPO: “Habitat in Brasilia, Virginia”, Kalm
2, herb. Linnaeus, LINN 895.2, designado por
Windler,1974 (no visto). Fig. 9.
C. tuerckheimi Senn, Rhodora 41: 339. 1939. TIPO:
Guatemala, Alta Verapaz, Coban, 1.350 m,
Túrckheim II 1282 (Tipo GH, no visto).
76
ICONOGRAFÍA: Bernal (1986: 75, fig. 23).
Hierba de 0,10-0,60 m alto. Tallo piloso. Hojas
unifolioladas, 1,5-5 cm de largo x 0,4-1,5 cm de
ancho, elípticas a lanceoladas, ápice obtuso,
mucronado, acuminadas o agudas, subsésiles, su-
perficie adaxial y abaxial pilosa, tricomas hasta de
2,8 min de largo; estípulas sólo en los nudos supe-
riores, decurrentes, generalmente menores que el
entrenudo, sagitadas, ca. 0,3-1 cm en el extremo
superior. Racimos de 1-4 flores; brácteas lanceoladas
a elíptico-lanceoladas, 2,5-6 mm de largo, pilosas;
pedicelos 2-3,5 mm de largo; bractéolas distancia-
das de la base del cáliz, de longitud subigual a las
brácteas. Flores de 1,1-1,6 cm de largo; cáliz 7-11
mm de largo con lóbulos lanceolados, los tres infe-
riores unidos por el ápice, estrigulosos; estandarte
de 0,5-1,2 cm de largo x 0,4-0,5 cm de ancho,
obovado, externamente piloso en el ápice del ner-
vio central, cara interna con apéndices laminares,
elípticos, de borde irregular y velloso-pubescente
en la parte superior y bordes de la uña; alas elípti-
cas ca. 0,5-0,9 cm; quilla ca. 1 cm de largo x 0,4 cm
de ancho, triangular, apiculada de ápice convoluto,
pilosa en parte basal del borde superior e inferior;
estilo geniculado, laxamente espiralado, pilosidad
en la mitad superior y circunsestigmática. Legum-
bre glabra, oblonga, de 1,5-2,5 cm de largo. Semi-
llas reniformes de 0,3-0,5 cm diám.
HÁBITAT: desde NE de Estados Unidos de América,
Centroamérica (El Salvador y Guatemala) y en
América del Sur hasta Perú, y Bolivia. En Argenti-
na en Jujuy. Crece en praderas subtropicales según
el ejemplar Burkart €: Troncoso, SI 11636.
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov. Jujuy. Dpto.
Santa Ana, Santa Ana, cerros ca. 2.800 m s.m., 29-II-
1940 (fl, fr), Burkart éz Troncoso s.n. (SI 11636).
BOLIVIA. Dpto. Santa Cruz. Prov. Florida, 1.600
m s.m., 30-1-1958 (fl, fr), Krapovickas 9023 (SD.
10. Crotalaria spectabilis Roth, Nov. Pl. Sp.341. 1821.
TIPO: India, Heyne s.n. (Tipo no visto). Fig. 10.
C. sericea Retz., Observ. Bot. 5: 26. 1788, non
Burm. f. 1768. C. retzú A.S. Hitchc., Annual Rep.
Missouri Bot. Gard. 4: 74. 1893. TIPO: India,
Koenig s.n. (Tipo LD, no visto).
Las especies argentinas de Crotalaria: GÓmMEZ-Sosa, E.
ICONOGRAFÍA: Bernal (1986: 94, fig. 31).
Hierba o sufrútice ca. 1,70 m alto, tallo anguloso,
glabro. Hojas simples (4,5-) 6-12 cm de largo x 1-6
cm de ancho, elíptico-cuneadas, mucronadas, su-
perficie adaxial glabra, abaxial estrigoso-pubescente,
pecíolo 0,4-0,6 cm de largo; estípulas anchamente
triangulares, decurrentes, ca. 0,5 cm de largo. Raci-
mos laxos de (16-) 25-60 cm de largo, con 20-30
flores; brácteas ovado-cordadas, 0,5-1 (-1,2) cm de
largo x 0,5-0,7 cm de ancho, acuminadas, glabras,
bractéolas ca. 1 mm, en la mitad o tercio inferior
del pedicelo. Flores amarillo oro, ca. 2 cm de largo,
pedicelo ca. 1,7 cm; cáliz glabro, tubo ca. 0,6 cm,
lóbulos libres, anchamente triangulares, los supe-
riores ca. 0,8 cm de largo x 0,6 cm de ancho; estan-
darte anchamente ovado a subcircular ca. 2 cm de
largo x 2,2 cm de ancho, externamente glabro, in-
ternamente con apéndices laminares horizontales,
cupuliformes, breve uña pubescente en superficie
interna y bordes; alas ca.1,9 cm de largo x 1 cm de
ancho, oblongas a obovadas con bordes incurvos y
uña de 4 mm con bordes pubescentes; quilla redon-
deada hacia la mitad ca. 0,6 cm de ancho, incurva
con ápice convoluto, vellosa en el borde de la uña y
mitad del borde inferior; ovario glabro, estilo
incurvo con doble hilera pubescente. Legumbre
oblonga a claviforme, ca. 3,5 cm de largo x 1,5 cm
de ancho, cortamente estipitada, coriácea, inflada,
negruzca, glabra. Semilla ca. 4 mm de largo.
Cromosomas: 2n=16 (Palomino € Vázquez 1991;
Cotias de Oliveira € Aguiar-Perecin 1999).
HásrTar: Nativa de la India y naturalizada en el Vie-
jo y Nuevo Mundo donde fue introducida como abo-
no verde. En América se la cita para Panamá, Costa
Rica (cultivada, com. pers.), Colombia y Perú. En
Argentina está naturalizada en Misiones, en borde
de caminos (Rodríguez 514). En Chaco y Corrien-
tes se ha introducido como cultivo experimental en
INTA, Schulz 16533 (CTES) y se la encontró natu-
ralizada en terrenos modificados, y en viejos culti-
vos, asilvestrada (Schulz 19072).
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Pcia. Corrien-
tes. Dpto. Empedrado: El Sombrerito, INTA, 15-IV-
1966 (fr), Schulz 15371 (CTES). Pcia. Chaco. Dpto.
1% de Mayo: Col-Benítez, INTA, 111-1969, Schulz
16533 (CTES); 28-11-1979, Schulz 19072 (CTES).
Pcia. Misiones. Dpto. Candelaria: Loreto, 14-11-1980,
Schinini 19848 (CTES), Dpto. Eldorado: Eldorado,
11-11-1993 (fl,fr), Rodríguez et al. 514 (CTES).
OBSERVACIONES: En Africa y Madagascar está na-
turalizada pero por ser notablemente tóxica, ac-
tualmente no se recomienda su cultivo (Polhill,
1982).
11. Crotalaria stipularia Desv., J. Bot. Agric. 3:
76. 1814. TIPO: “Habitat in Cajenna”. s. col. o col.
desconocido, sin fecha (Tipo P, no visto). Fig. 11.
Crotalaria espadilla Kunth in Humboldt, Bonplandt
et Kunth, Nov. Gen. Sp. 6: 399. 1824. TIPO: “Crescit
prope Caripe, locis humidis; et prope Carichanam,
locis arenosis, alt. 30-400 hex.”, H.B.K. 1025 (Tipo
P, no visto. Colec. H.B.K. microfilm SI!).
C. stipularia var. espadilla (Kunth) Kuntze, Revis.
Gen. Pl. 1: 175. 1891.
C. stipularia var. serpyllifolia DC., Prodr. 2: 124.
1825. TIPO: “Patria ign.” Lambert s.n., 1816. (Tipo
G-DC, colec. microfilm SI!).
C. stipularia var. oblongata Griseb., Fl. Brit. W. L
178. 1864. TIPO: “Guadeloupe”(Tipo, K?, GOET?
no visto).
C. stipularia var. sericea Griseb., Fl. Brit. W. I. 178.
1864. “Dominica” (Tipo K?, GOET? no visto).
C. stipularia var. longepedunculata f. elliptica
Chodat % Hassl., Bull. Herb. Boissier , ser. 2, 4:
835. 1904. TIPO: Paraguay. Arroyo Primero Apa,
Nov., Hassler 7838 (Tipo G, no visto).
ICONOGRAFÍA: Windler (1974: 179, fig. 5).
Hierba anual, tallo de 0,1-0,6 m alto por 1,2-5 mm
diámetro, entrenudos 3-8 cm de largo, pubescencia
generalmente villosa, tricomas de 0,5-3 mm,
estípulas decurrentes angostándose a lo largo del
entrenudo, de 1-1,5 cm en la parte superior, con ló-
bulos generalmente incurvos. Hojas ovales, oblon-
gas, elípticas, o lanceoladas, simples, de 2,5-4 cm de
largo por 1-1,5 cm de ancho, base redondeada o agu-
da, ápice retuso, redondeado, o acuminado, pubes-
cencia adpresa o laxamente villosa con tricomas de
(0,5-) 1-1,5 mm de largo, pecíolo de 0,5-1 mm de
Ti
Gayana Bot. 57(1), 2000
largo. Inflorescencia con pedúnculos de 4-6 cm de
largo; brácteas y bractéolas linear-lanceoladas,
pecioladas; flores ca. 0,8 cm de largo; cáliz con los
lóbulos inferiores unidos hasta más de la mitad, con
lóbulos ca. 3 mm de largo, los superiores unidos
también por los ápices formando ojales entre di-
chos lóbulos, ca. 7 mm de largo, estandarte ca. 6
mm de largo por 5 mm de ancho, obovado, igual a
un poco menor que el cáliz, apéndices aliformes,
irregularmente crenulados, uña pubescente; alas
espatuladas iguales al estandarte y menores que la
_quilla, ésta triangular, de 6,5 mm de largo y ca. 3,5
mm de ancho en su parte más ancha, borde supe-
rior, lanoso pubescente, apiculada, con ápice
convoluto; estilo geniculado y laxamente espiralado
con una línea pubescente. Vaina de 2,5-3,5 cm de
largo, de contorno oblongo-obovado, glabra. Semi-
llas 17-41. Cromosomas: 2n=32 (Fernández 1977;
Cotias de Oliveira 8 Agular-Perecin 1999).
HÁBITAT: Nativa de América vive en Rep.
Dominicana, Guadalupe, Haití, Martinica, Puerto
Rico, Trinidad y Tobago, Bolivia, Paraguay y Brasil.
En Argentina crece en Misiones, Formosa,
Corrientes, Chaco, Salta y Tucumán. Frecuente en
suelos arenosos, pastizales de lomas, laderas de
cerros y orillas de montes. Introducida en India
occidental y en Ghana.
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov. Corrientes.
Dpto. Concepción: Tabay, 1-XI-1965 (fl),
Krapovickas 8 Cristóbal 11654 (SI). Dpto. Esquina:
24-XI-1968, Vallejos 1234 (CTES). Dto. Goya: 17-
IV-1969, Carnevali 1395 (CTES). Dpto. Itatí: 17-II-
1983, Carnevali 6044 (CTES). Dpto. Ituzaingó: Í-
1IX-1979, Arbo et al. 2370 (CTES); Ea. Puerto Valle,
24-X1-1962 (fl, fr), Partridge s.n. (BA 61846). Dpto.
Mburucuyá, Ea. Santa. Teresa, 18-VII-1949, Pedersen
387 (LP). Dpto. San Cosme: San Cosme, 25-11-1983,
Carnevali 6033 bis (CTES). Dpto. San Miguel: 2-X-
1978, Schinini $2 Vanni 15659 (CTES). Dpto. Santo
Tomé: “en pastizal, sobre loma”, 21-1-1981, Carnevali
4615 (CTES). Prov. Chaco. Dpto. 1% de Mayo:
Colonia Benítez, VI-1934, Schulz 1138 (SD). Dpto.
San Fernando: Resistencia: marzo, s. año (fl), Meyer
422 (SI); Fontana: 1-1925 (fl), Meyer 606 (SI). Prov.
Formosa. “En chacras”, 111.1918 (fl, fr) Joergensen
2960 (BA). Prov. Misiones. S. loc., año 1931 (fl),
Griner 801 (SI). Dpto. Candelaria: 21-11-1997,
Tressens ef al. 5729 (CTES); Loreto, 17-11-1951,
78
Montes 11240 (LP). Dpto. Capital: Arroyo Itaembé,
Ruta 12, 17-1-1960 (fl), Krapovickas $ Cristóbal
12110 (SL, CTES). Dpto. Iguazú: 7-XI-1949,
Schwindt 2386 (CTES, LIL). Prov. Salta. Dpto.
Caldera: Vaqueros, 21-111-1977, Krapovickas éz
Schinini 30372 (CTES). Prov. Tucumán. Dpto.
Chicligasta, Concepción, 450 m, a orillas del río
Gastona, 27-IV-1922 (fl, fr), Venturi 1819 (SD.
BOLIVIA. Dpto. Santa Cruz, Dolores, Cantón
Buenavista, 6-IV-1916 (fl, fr), Steinbach 1890 (SD);
2-VII-1924 (fl, fr), Steinbach 6230 (BA).
PARAGUAY. Dpto. Central. Caacupé, 11-IV-1950
(fl, fr), Burkart 18340 (SI). Parque botánico,
praderas, I1V-19377 (fl, fr), Rojas 7554 (SD.
12. Crotalaria tweediana Benth., London J. Bot. 2:
482. 1843. TIPO: “Porto Alegre, Tweedie” (Tipo
K, no visto). Fig. 12.
Hierba anual, (12-) 16-30 (-40) cm alto. Tallos
decumbentes, estriados, ca. 0,3 cm diámetro,
broncíneo-vellosos, tricomas ca. 2 mm de largo.
Hojas simples, de 3-4 (3-) cm de largo x 1,2-1,8 cm
de ancho, elípticas a ovadas, velloso-pubescentes,
pecíolo 1-1,5 mm de largo; estípulas nulas. Racimo
apical, pedúnculo de 5,5-8 em de largo, (3-) 7-11
flores; brácteas ca. 3 mm de largo, linear-
lanceoladas, pubescentes; bractéolas ca. 3 mm de
largo, linear-lanceoladas, en la base del cáliz y
menores que el tubo del mismo. Flores 1,5-1,8 cm,
pedicelo de 4-5 mm de largo; cáliz subigual a la
corola, bilabiado, tubo menor que los lóbulos, los
tres lóbulos inferiores ca. 1,6 cm, unidos o sólo
parcialmente unidos en el ápice; los dos superiores
unidos, generalmente hasta más de la mitad de su
longitud; estandarte ca. 1,7 cm circular, nervio
medio externo pubescente, sobre superficie interna
con apéndices transversalmente elípticos, uña con
borde lanoso-pubescente; alas ca. 1 cm de largo x
0,5 cm de ancho, obovadas con bordes ondulados,
menores que el estandarte y la quilla, ésta ca. 1,35: x
0,8 cm, triangular apiculada, ápice convoluto; estilo
geniculado, laxamente espiralado con una línea
pubescente, ápice ensanchado y pubescente.
Legumbre de 2,6-3,5 cm de largo x 0,8-1 cm de
ancho, elipsoide a claviforme, brevemente apiculada,
coriácea, glabra, negruzca. Semillas de 2,5-3,5 mm
de ancho, hilo descubierto.
Las especies argentinas de Crotalaria: GÓmMEz-Sosa, E.
Háprrar: Es nueva cita para Argentina donde crece
en estepa graminosa, generalmente en campos de
suelo laterítico en Misiones y Corrientes. En palmar
alterado de Butia yatai (Mart.) Becc. (en el ejemplar
Schinini 18967).
MATERIAL ESTUDIADO: ARGENTINA. Prov. Corrientes.
Dpto. Alvear: Estancia La Choza, 1-1945 (fl), Meyer
sn. (S127444 y 27445). Dpto. Berón de Astrada: Ruta
Nac. 12, 21 km W de Itá Ibaté, 29-XI-1970 (fl, fr),
Krapovickas 6 Cristóbal 16523 (CTES). Dpto.
Concepción: 11 km de Santa. Rosa, 16-X11-1977 (fl),
Tressens et al. 1004 (CTES). Dpto. Goya: Buena Vista,
21 km S de Goya, ruta 12, 22-XI-1979 (fl), Schinini ef
al. 18967 (CTES). Dpto. Ituzaingó: Laguna Iberá, I-
1927 (fl), R.A. Spegazzini 10029 (SI); Ea. Puerto Valle,
6-XIL-1962 (fl), Portridge s.n. (BA 61.040). Dpto.
Mburucuyá: Ea. Santa. Teresa, 14-X1-1949, Schwarz
8711 (CTES, LILL). Dpto. Saladas: 2 km al S de
Rincón de Ambrosio, 25-X1-1980 (fl), Cáceres 82
(CTES). Dpto. San Cosme: Paso de la Patria, 30-X-
1936 (fl), Meyer 2128 (BA). Dpto. San Miguel: Loreto,
27-1X-1973 (fl), Mroginski 1 (CTES). Dpto. Santo
Tomé: Ruta 40, 14 km S de Santo Tomé, 20-X1-1973
(fl, fr), Lourteig et al. 2902 (CTES). Pcia. Misiones.
Dpto. Candelaria: Loreto, 220 m s.m., habita lugar
alto, muy escasa, 2-X-1945 (fl), Montes 1374 (SD.
Dpto. San Ignacio: San Ignacio, año 1931 (fl), Griiner
s.n. (SI 15520). Dpto. San Javier: Balneario 4 Bocas,
11 km NE de San Javier, 24-1-1976, Krapovickas éz
Cristóbal 28865 (CTES).
URUGUAY. Rivera. s. loc., 19-XI-1951 (fl),
Rosengurt B-6198 (SI).
OBSERVACIONES: Izaguirre £z Beyhaut (1999) citan C.
tweediana para Brasil, Uruguay y la Argentina, pero
no incluyen material de referencia de la Argentina.
ESPECIES EXCLUIDAS
Crotalaria nitens Kunth, Nov. Gen. Sp. 6: 399. 1824.
“Crescit prope Mariquita et Honda, alt. 160-400 hex,
(Nova Granata)”. Fue descripta para Colombia. Según
Bentham (1859) habita en América meridional desde
México a Perú y Brasil meridional. Macbride (1943)
la cita para Perú, Paraguay y Bolivia. Niederlein
(1890) cita los ejemplares 322, 1129 y 1131, sin
especificar país de origen, y hasta el presente no han
podido ser localizados. Rojas Acosta (1905) cita la
especie para Corrientes, sin indicar el material estudiado
ni el herbario o institución donde los ejemplares fueron
depositados. Molfino (1925) publica como C. nitens un
ejemplar de Misiones, San Javier, que tampoco fue
localizado. Windler (1974) la cita para Guatemala,
México, Colombia y, agrega, que está ampliamente
difundida en América del Sur.
Crotalaria pallida Aiton, Hort. Kew. 3: 20.1789, es una
especie pantropical cuya distribución natural se ve
alterada por su amplio cultivo y posterior naturalización
(Polhill 1982). En nuestro país fue incluida en la Flora
de Entre Ríos (Burkart 1987) sin citar ejemplares de
herbario. El estudio de esta especie permitió el hallazgo
únicamente de dos ejemplares: Buenos Aires, Pdo.
Castelar, campo de cultivo experimental del Ing. E. C.
Clos, 31-I11-1950, Burkart 18482 (SI) y Corrientes, en
el campo de la Fac. de Agronomía y Veterinaria, 15-IV-
1944, A. T. Hunziker 5335 (SD). Consecuentemente
no se ha podido verificar fehacientemente que la
especie se halle naturalizada en nuestro país.
Crotalaria polysperma Kotschy ex Schweinf., Relig.
Kotschy 18, t. 14. 1868. Es una especie africana
descripta con estandarte azul, externamente
pubescente (Polhill 1982). Moldenke (1946) la cita
para Salta y Tucumán basándose en dos ejemplares
cuyos datos transcribe, anotando “corolla yellow”
y “yellow flowers”. Este hecho denotaría que estos
ejemplares no corresponden a esta identificación.
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a Nélida Bacigalupo, Zulma Rúgolo
y Fernando Zuloaga, las oportunas observaciones que
enriquecieron este trabajo; como así también a Rupert
Barneby la revisión del mismo. A Lourdes Rico y a
Mauricio Velardes por el envío de descripciones
originales, fotos y datos de los herbarios de Kew y de
Madrid, respectivamente. También a los curadores de
los herbarios consultados por su amable atención y a
Vladimiro Dudás por la confección de las láminas.
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INDICE DE NOMBRES CIENTIFICOS
Crotalaria anagyroides 72
Crotalaria balansae 69
Crotalaria brachystachys 72
Crotalaria dombeyana 12
80
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Crotalaria espadilla 74
Crotalaria genistella 74
Crotalaria glabrescens 69
Crotalaria hexaptera 74
Las especies argentinas de Crotalaria: GÓMEZ-Sosa, E.
Crotalaria incana 69
Crotalaria incana var. australis 69
Crotalaria leptophylla “72
Crotalaria lupulina 15
Crotalaria martiana 71
Crotalaria maypurensis 71
Crotalaria megapotamica 70
Crotalaria micans “72
Crotalaria paraguayensis 71
Crotalaria paulina “74
Crotalaria picensis 70
Crotalaria pilosa 74
Crotalaria pilosa var. skutchii 74
Crotalaria pterocaula 74
Crotalaria pterocaula var. genistella 74
Crotalaria pumila 75
Crotalaria purpurascens 69
Crotalaria retzii 76
Crotalaria sagittalis 76
Crotalaria sericea 76
Crotalaria spectabilis 76
Crotalaria stipularia 77
Crotalaria stipularia var. serpyllifolia 77
Crotalaria stipularia var. espadilla 77
Crotalaria stipularia var. oblongata 77
Crotalaria stipularia var. sericea 77
Crotalaria stipulata var. longepedunculataf. elliptica 17
Crotalaria tuerckheimii 76
Crotalaria tweediana 78
Fic. 1. Crotalaria balansae. A: estípula. B: base de hoja, superficie abaxial. C: ápice de la hoja, superficie adaxial. D: flor
con brácteas y bractéolas pecioladas. E: cáliz, superficie interna. F: estandarte. G: ala. H: quilla. l: gineceo. J: ápice del
estilo. A-C, s. leg. 200 (SD). D-I: [Rojas 6632 (SD)].
El. 1. Crotalaria balansae. A: stipule. B: leaf base, abaxial surface. C: leaf apex, adaxial surface. D: flower with
bracts and petiolate bracteoles. E: calyx, inner surface. F: standard. G: wing. H: keel. l: gynoecium. J: style apex.
81
Gayana Bot. 57(1), 2000
ElG. 2. Crotalaria incana. A: flor. B: cáliz, superficie interna. C: estandarte. D: base del estandarte, apéndices y uña. E: ala.
F: quilla. G: gineceo. H: semilla. [Cabrera 34482 (SD)].
ElG. 2. Crotalaria incana. A: flower. B: calyx, inner surface. C: standard. D: standard base, apices and claw. E: wing.
F: keel. G: gynoecium. H: seed.
EiG. 3. Crotalaria martiana. A: flor. B: bráctea. C: bractéola. D: cáliz. E: estandarte. F: base del estandarte, apéndices
y uña. G: ala. H: quilla. I: gineceo. J: ápice del estilo. [Fiebrig 225 (BAR)].
Fic. 3. Crotalaria martiana. A: flower. B: bract. C: bracteole. D: calyx. E: standard. F: standard base, apendices and
claw. G: wing. H: keel. I: gynoecium. J: style apex.
82
Las especies argentinas de Crotalaria: GÓMEZ-Sosa, E.
H
Fic. 4. Crotalaria maypurensis. A: inflorescencia joven, con brácteas y bractéolas rectas o sinuosas. B: flor. C: cáliz,
superficie interna. D: estandarte. E: base del estandarte, apéndices y uña. F: ala. G: quilla. H: gineceo. I: ápice del
estilo. [A, Venturi 8065 (SI); B-I, Cabrera 22132 (SI)].
Fic. 4. Crotalaria maypurensis. A: immature inflorescence, with straight or sinuous bracts. B: flower. C: calyx, inner
surface. D: standard. E: standard base, apendices and claw. F: wing. G: keel. H: gynoecium. I: style apex.
El. 5. Crotalaria micans. A: inflorescencia joven, con brácteas y bractéolas crespas o incurvas. B: flor. C: cáliz,
superficie interna, D: estandarte. E: base del estandarte, apéndices y uña. F: ala. G: quilla. H: gineceo. 1: ápice del
estilo. J: semilla. [A, Cabrera 31318. B-I: Burkart 7020 (SI); J, Burkart 8310 (SD).
El. 5. Crotalaria micans. A: immature inflorescence, with bracts and incurvate bracteoles. B: flower. C: calyx, inner
surface. D: standard. E: standard base, apendices and claw. F: wing. G: keel. H: gynoecium. I: style apex. J: seed.
83
Gayana Bot. 57(1), 2000
Ei. 6. Crotalaria paulina. A: estípulas. B: flor. C: estandarte. D: base del estandarte, apéndices y uña. E: ala. F: base
del ala, superficie interna. G: quilla. H: gineceo. 1: ápice del estilo. J: semilla. [Schinini 28284 (CTES)].
El. 6. Crotalaria paulina. A: stipules. B: flower. C: standard. D: standard base, apendice and claw. E: wing. F: wing
base, inner surface. G: keel. H: gynoecium. 1: style apex. J: seed.
E¡G. 7. Crotalaria pilosa. A: flor. B: cáliz. C: estandarte. D: base del estandarte, apéndices y uña. E: ala. F: quilla. G: gineceo.
H: ápice del estilo. [Schulz 1137 a (SD)].
Ei. 7. Crotalaria pilosa. A: flower. B: calyx. C: standard. D: standard base, apendice and claw. E: wing. F: keel. G:
gynoecium. H: style apex.
84
Las especies argentinas de Crotalaria: GómEz-Sosa, E.
E¡G. 8. Crotalaria pumila. A: flor. B: cáliz, superficie externa. C: estandarte. D: base del estandarte, apéndices y uña. E:
ala. F: quilla. G: gineceo. H: fruto. [Burkart € Troncoso 11548 (SD).
ElG. 8. Crotalaria pumila. A: flower. B: calyx, outer surface. C: standard. D: standard base, apendice and claw. E: wing.
F: keel. G: gynoecium. H: fruit.
ElG. 9. Crotalaria sagittalis. A: estípulas. B: flor con bráctea y bractéola. C: cáliz. D: estandarte. E: base del estandarte,
apéndices y uña. F: ala. G: quilla. H: gineceo. l: ápice del estilo. J: semilla. [Burkart € Troncoso 11636 (SD)].
ElG. 9. Crotalaria sagittalis. A: stipules. B: flower with bract and bracteole. C: calyx. D: standard. E: standard base,
apendices and claw. F: wing. G: keel. H: gynoecium. Í: style apex. J: seed.
85
Gayana Bot. 57(1), 2000
FG. 10. Crotalaria spectabilis. A: estípulas. B: bráctea. C: flor. D: cáliz, superficie interna. E: estandarte. F': base del
estandarte, apéndices y uña. G: ala. H: quilla. 1: gineceo. [Rodríguez 514 (CTES)].
El. 10. Crotalaria spectabilis. A: stipules. B: bract. C: flower. D: calyx, inner surface. E: standard. F: standard base,
apendices and claw. G: wing. H: keel. I: gynoecium.
El. 11. Crotalaria stipularia. A: estípulas. B: flor. C: cáliz, superficie interna. D: estandarte. E: base del estandarte,
apéndices y uña. F: ala. G: quilla. H: gineceo. I: ápice del estilo. [Schulz 1138 (SD)].
El. 11. Crotalaria stipularia. A: stipules. B: flower. C: calyx, inner surface. D: standard. E: standard base, apendices
and claw. F: wing. G: keel. H: gynoecium. I: style apex.
86
Las especies argentinas de Crotalaria: GÓMEZ-Sosa, E.
FiG. 12. Crotalaria tweediana. A: flor. B: cáliz. C: estandarte. D: base del estandarte, apéndices y uña. E: ala. E: quilla.
G: gineceo. H: ápice del estilo, perfil externo. Í: ápice del estilo, perfil interno. [Montes 1374 (SD).
E¡G. 12. Crotalaria tweediana. A: flower. B: calyx. C: standard. D: standard base, apendices and claw. E: wing. F: keel.
G: gynoecium. H: style apex, outer profile. I: style apex, inner profile.
Fecha de publicación: 15.10.2000
87
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ES
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Gayana Bot. 57(1): 89-96, 2000
ISSN 0016-5301
VARIACIÓN MORFOLÓGICA DE PHACELIA SECUNDA J.F. GMEL.
(HYDROPHYLLACEAE) A LO LARGO DE UN GRADIENTE
ALTITUDINAL EN CHILE CENTRAL
MORPHOLOGICAL VARIATION OF PHACELIA SECUNDA J.F GMEL.
(HYDROPHYLLACEAE) ALONG AN ALTITUDINAL GRADIENT IN CENTRAL
CHILE
Lohengrin A. Cavieres”
RESUMEN
Phacelia secunda J.F. Gmel. (Hydrophyllaceae) es una hier-
ba perenne que en Chile, y también en Argentina, presenta
una amplia distribución, habitando desde Parinacota (1898)
hasta Tierra del Fuego (5495), y desde el nivel del mar hasta
la alta cordillera. En este estudio se documentan algunas
variaciones morfológicas que presenta esta especie a lo lar-
go de un gradiente altitudinal desde los 1.600 m a los 3.400
m en los Andes de Chile central (3395). Se encontró que el
diámetro de las rosetas aumenta significativamente con la
altitud, al igual que el número de inflorescencias por indivi-
duo y la longitud de la pubescencia. Por el contrario, la altu-
ra de las inflorescencias disminuye con la altitud. La ten-
dencia a privilegiar el crecimiento vertical a bajas altitudes
y el crecimiento horizontal en altitudes mayores sería una
respuesta adaptativa a las frías condiciones de los ambien-
tes de alta montaña. Del mismo modo, el aumento en la
longitud de la pubescencia con la altitud sería una adapta-
ción para mantener un balance térmico positivo y evitar los
excesos de radiación en dichos ambientes.
PALABRAS CLAVES: Cambio morfológico, gradiente
altitudinal, Phacelia, Andes.
INTRODUCCION
El género Phacelia Juss. (Hydrophyllaceae)
comprende aproximadamente 150 especies, que
habitan desde el oeste de Norteamérica hasta el sur
de Argentina y Chile (Deginani 1982; Mabberley
1997). La mayoría de las especies de este género se
“Departamento de Botánica, Facultad de Ciencias Naturales
y Oceanográficas, Universidad de Concepción, Casilla 160-
C, Concepción, Chile. email: Icaviere Oudec.cl
ABSTRACT
Phacelia secunda J.F. Gmel. (Hydrophyllaceae) is a
perennial herb that both, in Chile and Argentina, shows a
wide distributional range, inhábiting from Parinacota
(1895) to Tierra del Fuego (5498), and from the sea level
up to the high Andes. In this study some morphological
variations along an altitudinal gradient from 1600 to 3400
m in Andes of central Chile (33958) are reported. The
diameter of the rosettes significantly increased with
elevation, as well as the number of inflorescences per
individual and the longitude of pubescence. In contrast,
the height of inflorescences decreased with elevation.
Tendencies for privileging vertical growth at lower
elevations and horizontal growth at higher elevations
would be adaptations to the cold and harsh climate of
high mountain habitats. In a similar vein, the increase in
the longitude of pubescence with elevation would be an
adaptation in order to maintain positive thermal balan-
ces and avoid the excesses of radiation in those habitats.
KeYwokrDs: Morphological change, altitudinal gradient,
Phacelia, Andes.
encuentran en el hemisferio norte, colonizando
principalmente hábitats templados (Willis 1985;
Mabberley 1997). En Chile, el género está repre-
sentado por 6 especies (Marticorena € Quezada
1985).
Phacelia secunda J.F.Gmel. es una hierba
perenne que habita en todo el continente americano,
desde el sur de los Estados Unidos hasta el extremo
sur de Sudamérica (Deginani 1982). En Chile esta
hierba presenta una extraordinaria amplitud tanto
en su distribución latitudinal como altitudinal,
habitando desde Parinacota (1895) hasta Tierra del
Fuego (5495), y desde el nivel del mar hasta cerca
89
Gayana Bot. 57(1), 2000
del límite altitudinal de la vegetación andina (3.500
m). En Chile, una distribución tan amplia como ésta,
sólo es conocida para Deschampsia antarctica Desv.
(Graminae) y Colobanthus quitensis (H.B.K.) Bartl.
(Caryophyllaceae) que se encuentran a lo largo de
toda la Cordillera de los Andes hasta la Antártica. A
diferencia de las otras especies con amplia
distribución en Chile, P. secunda se desarrolla
exitosamente en climas muy diferentes como son el
clima costero, el clima tipo mediterráneo del valle
central y el clima alto-andino. En Argentina, P.
secunda también presenta una amplia distribución
tanto altitudinal como latitudinal, habitando desde
Jujuy hasta Tierra del Fuego y desde el mar a la
Cordillera de los Andes (Deginani 1982).
Varios estudios han documentado los
drásticos cambios climáticos que ocurren con la
altitud (Billinges £ Mooney 1968; Billings 1972,
1974; Bliss 1971, 1985). Aquellas especies capaces
de crecer en un amplio rango de altitudes deben
adaptarse a la disminución de la temperatura del
aire y del suelo con la altitud, al aumento de los
niveles de radiación y velocidad del viento, y a la
disminución en la duración de la estación favorable
para el crecimiento (Billings € Mooney 1968;
Billings 1974; Bliss 1985; Kórner 1999). La gran
mayoría de los estudios se han centrado en las
adaptaciones fisiológicas que presentan las especies
que habitan los ambientes alpinos (Billings €
Mooney 1968; Bliss 1971; Billings 1972; 1974),
relegando a un segundo plano la documentación
de adaptaciones morfológicas. Una de las
principales características que presentan las plantas
que habitan en zonas alpinas es la reducción del
crecimiento en tamaño de los individuos,
privilegiándose el crecimiento en forma horizontal
(Savile 1972; Kórner et al. 1989; Kórner 1999).
De esta manera los individuos crecen muy
apegados a la superficie del suelo donde pueden
evadir los efectos del fuerte viento y aprovechar la
radiación del suelo para alcanzar temperaturas más
altas que el aire (Kórner 8 Larcher 1988; Kórner
1999). Lo anterior sugiere que una especie que se
distribuya a lo largo de un gradiente altitudinal
debería modificar su morfología para crecer más
cerca del suelo ha medida que se aumenta en
altitud. En el presente estudio se documentan
algunos aspectos de la variación morfológica que
presenta Phacelia secunda a lo largo de un
gradiente altitudinal en los Andes de Chile central.
90
MATERIALES Y METODOS
ESPECIE DE ESTUDIO
Phacelia secunda J.F. Gmel. (Hydrophyllaceae):
hierba perenne, arrosetada o con tallos erguidos, con
rizoma vertical, tallos con pilosidad argénteo-
serícea, adpresa, en menor medida con pilosidad
hirsuta. Hojas basales largamente pecioladas, las
caulinares casi sésiles, pilosas en ambas caras;
lámina entera a lirado pinnada, lanceolada a ovada,
con 1 a 5 pares de lóbulos de ápice agudo y margen
entero, el terminal de mayor tamaño que los
restantes. Inflorescencia compleja de cimas
escorpioides, laxas. o contraídas. Cáliz de igual o
menor longitud que la corola, sépalos más o menos
lanceolados, hirsutos. Corola campanulada, lila a
blanco. Estambres exertos. Fruto cápsula piriforme.
Puede producir entre 1-4 semillas por flor. Las
semillas son naviculares, de 2-3 mm de longitud
por 1 mm de ancho; tienen un extremo marcada-
mente agudo, foveoladas en ambas caras y son de
color castaño oscuro. Los frutos y semillas de esta
especie no presentan adaptaciones morfológicas para
dispersión a larga distancia (Cavieres et al. 1999),
lo que le permite formar bancos de semillas bastante
numerosos (Cavieres £ Arroyo 1999a). Según
Arroyo é Squeo (1990) ásta es una especie parcial-
mente autocompatible.
Deginani (1982) reconoce 2 variedades para
la especie: P. secunda J.F.Gmel. var. secunda con
plantas arrosetadas, con pilosidad en su mayor parte
argénteo-serícea, y P. secunda J.F.Gmel. var. pinnata
(R. et P.) Constance, con plantas marcada- mente
caulescentes, con predominio de la pilosidad hirsuta
(Fig. 1).
AREA DE ESTUDIO
Este trabajo se realizó entre los sectores del
Santuario de la Naturaleza Yerba Loca y el Cerro
Negro en el Centro Invernal de Ski Valle Nevado,
en los Andes de Chile central (3395) (Fig. 2).
En general, el clima de Chile central es del tipo
mediterráneo (di Castri £ Hajek 1976) con una
marcada estacionalidad tanto en las temperaturas como
en las precipitaciones. Se caracteriza además por una
alta variabilidad interanual en las precipitaciones y una
moderada oscilación térmica entre el período invernal
y la época estival. A 1.600 m, en el Santuario de la
Naturaleza Yerba Loca, la temperatura media anual
es de 12,7*C (Peñaloza 1996), mientras que a 2.600
Variación morfológica de Phacelia secunda: CAVIERES, L.A.
EG. 1. Icones de Phacelia secunda J.F. Gmelin. en Deginani (1982). A, Planta en flor y fruto; B, flor; C, corola abierta;
D, cáliz y fruto; E, gineceo; E, semillas; G, Phacelia secunda var. pinnata (Vahl) Deginani, aspecto general. (A-E,
Cabrera 15146; G, Cabrera 18301).
FiG. 1. Icones of Phacelia secunda J.F. Gmelin. in Deginani (1982). A, Plant with fruit and flowers; B, flower; C, open
corolla; D, calix and fruit; E, gineceous; E, seed; G, Phacelia secunda var. pinnata (Vahl) Deginani, general aspect. (A-
F, Cabrera 15146; G, Cabrera 18301).
m y 3.150 m la temperatura media anual es de
alrededor de 6,5%C y 3*C, respectivamente
(Cavieres € Arroyo 1999b).
En la zona de estudio se encontraron
poblaciones de Phacelia secunda desde los 1.600
a los 3.400 m, abarcando una diferencia de 1.800
m de altitud entre ambos extremos del gradiente.
De acuerdo a una tasa de enfriamiento adiabático
del aire (“lapse rate”) de 6C/km (Cavieres «
Arroyo 1999b) la diferencia en la temperatura
promedio entre los extremos del gradiente
estudiado es de 10,8*C, diferencia que de acuerdo
ala estacionalidad que presenta el “lapse rate” (op.
cit.) puede ser aún mayor en los meses de verano.
Los muestreos se realizaron en 5 poblaciones
ubicadas en laderas de exposición W a S, ubicadas
a las siguientes altitudes:
1.600 m: Vegetacionalmente corresponde al
bosque esclerófilo montano de Chile central, que se
caracteriza por la dominancia el árbol Kageneckia
angustifolia y el arbusto Guindilia trinervis.
presentando una fisionomía de matorral abierto
(León 1994; Peñaloza 1996).
2.100 m: Localizado en una ladera de
exposición W en la ruta al complejo de ski Valle
Nevado. La vegetación corresponde a un matorral
91
Gayana Bot. 57(1), 2000
NS
€o
A Yerba Loca
7025 70%4: 7023 70922*
LS dh
70921" 70920" 019
FIG. 2. Mapa de la zona de estudio. Círculos negros indican los sitios de estudio. 1: 1.600 m, 2: 2.100 m, 3: 2.500 m, 4:
2.900 m, 5: 3.400 m.
FIG. 2. Map of the study zone. Black circles indicate study sites. 1: 1.600 m, 2: 2.100 m, 3: 2.500 m, 4: 2.900 m, 5:
3.400 m.
subandino, dominado por Acaena alpina, A.
splendens, y arbustos achaparrados como Chuquiraga
oppositifolia y Anarthrophyllum cuminglil, acompa-
ñados a su vez de varias especies de geófitas y algunas
hierbas anuales (Cavieres et al. 2000).
2.500 m: Localizado en una llanura inclinada,
de exposición S, en la ruta al complejo de ski Valle
Nevado. La vegetación corresponde al límite
superior del matorral subandino (Cavieres et al.
2000), con dominancia de Acaena alpina,
Chuquiraga oppositifolia y A. splendens.
2.900 m: Ubicado en una ladera de exposición
SW, muy cerca del Centro de ski Valle Nevado. La
2,
vegetación corresponde al piso andino inferior que
se caracteriza por la dominancia de especies en cojín
como Laretia acaulis y Anarthrophyllum gayanum
(Cavieres et al. 2000).
3.400 m: Localizado en una ladera de exposición
S en las faldas del Cerro Negro, aproximadamente a 3
km al norte del Centro de ski Valle Nevado. Este sitio
corresponde al piso andino superior (o subnival) de
vegetación, caracterizado por la baja cobertura vegetal,
y la dominancia de especies herbáceas de bajo tamaño
como Nassauvia pyramidalis y Pozoa coriacea, y la
presencia de otras especies en cojín como Azorella
monantha (Cavieres et al. 2000).
Variación morfológica de Phacelia secunda: CAvIEREs, L.A.
MEDICIONES MORFOLÓGICAS
En cada nivel altitudinal se escogieron al azar
25 individuos, a quienes se les determinó el ancho
de la roseta, número de inflorescencias por individuo
y altura de las mismas. Adicionalmente, de cada
individuo se tomó un escapo floral que fue trans-
portado al laboratorio, donde bajo lupa de disección
se determinó la longitud de la pubescencia. Los datos
fueron analizados con ANOVAS de una vía con la
altitud como factor.
RESULTADOS
TAMAÑO DE LAS ROSETAS
Se aprecia un significativo aumento del diámetro
de las rosetas con la altitud (N = 125; F, ,,=31,01; P
<0,001), desde 9,6 cm alos 1.600 m hasta 24,7 cm de
diámetro a los 3.400 m (Fig. 3a). Las rosetas del nivel
2.900 m resultaron ser ligeramente más grandes
(25,8 cm) que las de 3.400 m, aunque las diferencias
no son significativas (Fig. 3a).
NÚMERO DE INFLORESCENCIAS
También se encontró un aumento signifi-
cativo del número de inflorescencias con la altitud
((N'= 125; E, = 45,41; P<0,001). A 1.600 m las
rosetas contienen en promedio 2 inflorescencias
por individuo (Fig. 3b), las que aumentan a un
promedio 3, 13 y 12 inflorescencias por individuo
a 2.100 m, 2.500 m, 2.900 m y 3.400 m, respecti-
vamente (Fig. 3b).
ALTURA DE LAS INFLORESCENCIAS
La altura de las inflorescencias disminuye
significativamente con la altitud (N = 232; F, ,¿=
91,21; P< 0,001). A 1.600 m las inflorescencias
tienen una altura promedio de 24,3 cm por sobre
el nivel del suelo, mientras que a 2.100 m aumenta
a 17,8 cm por sobre el nivel del suelo. A 2.500 m
la altura promedio disminuye a 13,5 cm, mientras
que a 2.900 m y 3.400 m decae aún más a 8,5 y 5,8
cm por sobre el nivel del suelo, respectivamente
(Fig. 3c).
LONGITUD DE LA PUBESCENCIA
La longitud de la pubescencia aumenta
significativamente con la altitud (N = 250: EF, ,,¿=
109,99; P< 0,001). A 1.600 m el promedio de la
pubescencia es de 0,7 mm de largo, mientras que a
2.100 m aumenta a 0,8 mm. A 2.500 m la longitud
de la pubescencia aumenta a 0,9 mm, mientras que
a 2.900 m y 3.400 m aumenta aún más a 1,0 mm y
1,3 mm, respectivamente (Fig. 3d).
DISCUSION
La reducción de la estatura de las plantas
con la altitud ha sido documentada con anterioridad
por una serie de estudios (e.g. Rochow 1970; Jolls
1980; Neuffer € Bartelheim 1989: Galen et al.
1991; Bauert 1996). En el caso de Phacelia
secunda dicha reducción se manifiesta en la dismi-
nución de la altura que alcanza la inflorescencia
por sobre el nivel de suelo (Fig. 3c). Adicional-
mente, P. secunda aumenta el tamaño de las rosetas
con la altitud, de modo que si calcula la razón
estatura/diámetro se obtiene una disminución lineal
de esta razón con la altitud (2,5 cm -1,56 cm - 0,68
cm - 0,33 cm - 0,23 cm a 1.600 m - 2.100 m -
2.500 m - 2.900 m - 3.400 m, respectivamente).
En otras palabras, existe una variación altitudinal
de individuos con mayor desarrollo de crecimiento
vertical en las altitudes menores, e individuos con
un mayor desarrollo de crecimiento horizontal
hacia las altitudes mayores. Kórner ef al. (1989)
proponen que tal respuesta morfológica sería
producto que las morfologías pequeñas, que
privilegian el crecimiento horizontal, son eficientes
captadores y retenedores de energía térmica, de
modo que la temperatura de los tejidos vegetales
puede estar varios grados por sobre la temperatura
del aire (Kórner 1999). Esto es coherente con el
hecho que las formas de vida mejor adaptadas y
más abundantes en las zonas alpinas son plantas
bajas como las hierbas en rosetas y las plantas en
cojín (Bliss 1971; Billings 1974: Kórner 1999).
Kórner et al. (1989) además señalan que la
reducción en tamaño no es una consecuencia de
una menor eficiencia en la maquinaria fotosintética
de las plantas por las bajas temperaturas ambien-
tales, sino a una adaptación que opera incluso al
nivel de la formación y división celular. *
El significativo aumento del número de
inflorescencias por individuo con la altitud sugiere
que habría un aumento en el esfuerzo reproductivo
sexual con la altitud. Esto se contrapone con lo
propuesto por muchos autores (e.g., Billings «
Mooney 1968; Bliss 1971: Billings 1974), quienes
93
Gayana Bot. 57(1), 2000
Diámetro de rosetas (cm)
E
o
Número de inflorescencias
—h
a
ERE ZA
Mo
ES —0
Longitud pubescencia (mm) Altura de inflorescencias (cm)
a
0,7 2
0,6
1600 2000 2400 2800 3200 3600
Altitud (ms.n.m.)
Fic. 3. Variaciones morfológicas de Phacelia secunda con la altitud en los Andes de Chile central (3398). a) diámetro
de las rosetas; b) número de inflorescencias por individuo; c) altura de las inflorescencias; d) longitud de la pubescencia.
Letras diferentes sobre los círculos indican diferencias significativas (P < 0,05) de acuerdo al test a posteriori de
Tukey.
Fic. 3. Morphological variation in Phacelia secunda with elevation in the Andes of central Chile (33958). a) rosettes
diameter; b) inflorescences per individual; c) height of inflorescences; d) longitude of pubescence. Different letters on
circles indicate significant differences (P < 0,05) according to Tukey a posteriori test.
94
Variación morfológica de Phacelia secunda: CAVIERES, L.A.
sugieren que la inversión de esfuerzos en
reproducción sexual debería disminuir con la altitud,
lo que ha sido demostrado por algunos estudios (e.g,
Rochow 1970; Jolls 1980). El razonamiento tras esta
proposición es que las estresantes condiciones
ambientales dificultarían el servicio de polinización
por parte de insectos, y la acumulación de fotosin-
tetatos necesarios para completar el ciclo hasta la
producción de una semilla (Bliss 1971; Billings
1974). Sin embargo, existe evidencia que sugiere
que la reproducción sexual sería más importante
hacia mayores altitudes. Arroyo 4 Squeo (1990)
documentan que, en un gradiente altitudinal en los
Andes patagónicos, la proporción de especies
xenógamas (e.d. especies que requieren obligada-
mente servicios de polinización) aumentan con la
altitud. Arroyo et al. (1981) en los Andes de Chile
central documentan que la longevidad de las flores
en algunas especies andinas de Chile central
aumenta con la altitud. Una mayor longevidad de
las flores aumenta las probabilidades de ser visitada
por un polinizador. De un modo análogo, un
aumento del número de inflorescencias por
individuo con la altitud, y por ende del número de
flores, aumentaría el grado de atracción para los
escasos polinizadores que habitan las zonas alpinas
(Arroyo et al. 1982).
El aumento altitudinal en la pubescencia
también ha sido documentado con anterioridad para
algunas especies de amplio rango de distribución
en zonas alpinas (Meinzer ef al. 1985). La mayor
densidad de pubescencia (como ha sido descrito en
Espeletia, Meinzer et al. 1985) y/o la mayor longitud
de la misma (como es el caso de P. secunda) con la
altitud aumentan el grosor de la “capa límite”
disminuyendo la pérdida de calor por convección
(Meinzer $ Glodstein 1985). Esto permite a la planta
mantener un balance térmico favorable en
comparación a las frías condiciones del aire que la
rodea. De un modo similar, una mayor longitud de
la pubescencia permite crear una película sobre la
epidermis que restringe la intensidad de la incidencia
de fotones (Meinzer $ Glodstein 1985). Conside-
rando que la intensidad de la radiación aumenta con
la altitud (Kórner 1999), una mayor pubescencia
también cumpliría la función de proteger contra el
exceso de radiación incidente.
Finalmente, en este estudio he documentado
que la variación morfológica que presenta P. secunda
a lo largo de un gradiente altitudinal se produce en
forma “clinal” (sensu Briggs € Walter 1997) en
respuesta a las modificaciones del ambiente. Esto,
a su vez, demuestra el alto grado de plasticidad
que presenta esta especie para adaptarse a su
ambiente. Sin embargo, desde el punto de vista
taxonómico esta alta plasticidad ha sido
problemática. A modo de ejemplo, De Candolle
(1845) reconoce 4 variedades para la especie,
diferenciadas por la pubescencia foliar y la longitud
del escapo. Reiche (1907) para la flora de Chile
describe a la especie como “planta polimorfa”,
reconociendo 5 variedades. Este autor además nota
acerca de la especie: “En toda la estención de la
república hasta en las cordilleras 1 entonces en
formas pigmeas”, haciendo alusión a la menor
estatura que adopta esta especie en dichos hábitats.
Brand (1913) describe a la especie con 2 subes-
pecies y 20 formas, nuevamente diferenciadas entre
sí por caracteres como la forma y grado de
pubescencia de la hoja, el grado de desarrollo del
escapo floral, etc. Gibson (1967), para la revisión
de la familia en la flora de Perú, relata que la
búsqueda de caracteres morfológicos para dilucidar
el complejo “P. magellanica (sin. P. secunda)” ha
sido infructuosa por el alto polimorfismo de la
especie. Ella sugiere que sólo el grado de
pubescencia es un carácter útil para distinguir en
la P. secunda var. secunda y P. secunda var.
pinnata. Deginani (1982) diferencia las 2
variedades de la especie del siguiente modo: P.
secunda var. secunda con plantas arrosetadas, con
pilosidad en su mayor parte argénteo-serícea, y P.
secunda var. pinnata con plantas marcadamente
caulescentes, con predominio de la pilosidad
hirsuta. Los resultados de este estudio sugieren que
tal separación resultaría artificiosa ya que el cambio
de éstos, y otros caracteres, es gradual, en respuesta
a las condiciones en que crecen los individuos.
AGRADECIMIENTOS
A Clodomiro Marticorena por su colabora-
ción en la búsqueda de la bibliografía taxonómica.
Investigación financiada por FONDECYT 2950072.
La redacción final del manuscrito ha sido apoyada
por la Cátedra presidencial en Ciencias de Mary
Kalin Arroyo y Núcleo Milenio P99-103-FICM,
Center for Advances Studies in Ecology and
Research on Biodiversity.
95
Gayana Bot. 57(1), 2000
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96
COMUNICACIONES BREVES
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Gayana Bot. 57(1): 97-99, 2000
ISSN 0016-5301
NUEVOS REGISTROS PARA LA FLORA DE CHILE: MAGALLANA
PORIFOLIA CAV. (TROPAEOLACEAE), TRISTAGMA AMEGHINO] (SPEG.)
SPEG. Y TRISTAGMA PATAGONICUM (BAKER) TRAUB (ALLIACEAE)
NEW RECORDS FOR THE FLORA OF CHILE: MAGALLANA PORIFOLIA
CAV., TRISTAGMA AMEGHINOI (SPEG.) SPEG. AND TRISTAGMA
PATAGONICUM (BAKER) TRAUB
Magallana porifolia Cav., Tristagma ameghinoi (Speg.) Speg. and Tristagma patagonicum (Baker) Traub, are reported
for first time for the chilean flora, growing in the Region of Aysen (Region XI). The species are described and comments
about their habitats are made.
Luis Faúndez Y.' y Jorge H. Macaya B.'
' Depto. Producción Agrícola, Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad de Chile, Casilla 1004, Santiago-Chile.
La familia Tropaeolaceae es exclusivamente
americana, y agrupa los siguientes géneros:
Magallana Cay. (2 especies), Tropaeolum L. (86 es-
pecies) y Trophaeastrum Sparre (1 especie). En Chile
existía, hasta el momento, sólo el género Tropaeolum
L. representado por 18 especies nativas y una advena
(Marticorena 1990; Sparre ££ Andersson 1991).
La familia Liliaceae en Chile, a su vez, está
representada por 22 géneros y 48 especies
(Marticorena 1990) a ella pertenece Tristagma Poepp..,
género que está representado en el país por 3 espe-
cies: Tristagma berteri Phil., T. bivalve (Lindl.) Traub
y T. nivale Poepp. (Marticorena 8 Quezada 1985).
El objetivo de la presente nota es dar a cono-
cer, para la flora de Chile, la existencia de las siguien-
tes especies: Magallana porifolia Cav., Tristagma
patagonicum (Baker) Traub, Tristagma ameghinoi
(Speg.) Speg.
Las colectas se realizaron en los alrededores
de Chile Chico, XI Región. El material fue herbori-
zado e identificado en base a bibliografía especiali-
zada. Posteriormente fue depositado en los herbarios
del Museo Nacional de Historia Natural de Santiago
de Chile (SGO) y de Referencia Agronómica de la
Escuela de Agronomía de la Facultad de Ciencias
Agrarias y Forestales de la Universidad de Chile
(aguch ?).
El estudio del material dio como resultado el
descubrimiento de tres nuevas especies autóctonas
no citadas, hasta el momento, como integrantes de la
flora de Chile: Magallana porifolia Cav., Tristagma
ameghinoi (Speg.) Speg. y Tristagma patagonicum
(Baker) Traub.
El género Magallana Cav. es citado por pri-
mera vez para el país y se diferencia de Tropaeolum
L. por presentar hojas con segmentos lineales, a ve-
ces filiformes; por sus flores con estigma trífido, con
una rama bien desarrollada y las otras dos muy redu-
cidas y por su fruto alado.
La afirmación anterior se basa en el hecho que
dichas especies no figuran como presentes en Chile
en los trabajos particulares de las familias
Tropaeolaceae (Sparre 1955; Sparre £ Anderssen
1990) y Liliaceae (Uphof 1945; Ravenna 1967; 1969;
1978): ni en el catálogo de la flora vascular de Chile
(Marticorena € Quezada 1985), la estadística de la
flora vascular (Marticorena 1990) y tampoco en otras
“Acrónimo de herbario propuesto, no reconocido
oficialmente.
97
Gayana Bot. 57(1), 2000
publicaciones recientes (Marticorena 1992). Con es-
tas novedades, las Tropaeolaceae quedan repre-
sentadas en Chile por 2 géneros: Magallana Cav. y
Tropaeolum L., con un total de 20 especies, en tanto
que Tristagma Poepp. queda representada, a su vez,
por las cinco especies siguientes: T. ameghinol (Speg.)
Speg., T. berteri Phil., T. bivalve (Lindl.) Traub, T.
nivale Poepp. y T. patagonicum (Baker) Traub.
Magallana porifolia Cav., Icon. 4: 31, t. 374.
1798.
ICONOGRAFÍA: Ruiz Leal 8: Pérez Moreau, Darwiniana
13 (2-4): 461, fig.1. 1964. Pérez-Moreau y Crespo,
Tropaeolaceae, in M.N. Correa (ed.), Fl. Patagónica
75, tig. 27. 1988.
Hierba perenne, tallo de 1-2 mm de diámetro, herbá-
ceo, tubérculos globosos de 1-2 cm de diámetro, o
elipsoides de 2-4 cm de largo por 1-1,5 cm de ancho.
Hojas con pecíolos de 0,8-4 cm, láminas 3-5-sectas,
generalmente 4 segmentos 10-45 mm de largo por 1-
4 mm de ancho, lineales. Flores axilares, solitarias,
con pedúnculos de 15-35 mm. Cáliz con el labio
superior de 6-9 mm, marcadamente 3-dentado, es-
polón de 10-15 mm, cónico, estrecho, labio inferior
de 7-10 mm con 2 segmentos subtriangulares. Péta-
los amarillos o amarillo-anaranjados, con nervadu-
ras de tono más oscuro, bordes levemente crespos,
los superiores de 6-13 mm de largo por 2-5 mm de
ancho, espatulados, subelípticos u obovados hasta es-
trechamente obovados, a veces marginados, y los in-
feriores de 8-14,5 (incluida la uña de 3-4 mm) de
lareo por 2-4,5 mm de ancho. Filamentos estami-
nales de 1,5-5 mm; anteras de 0,6-1,5 mm. Ovario
de 1-1,5 mm, subgloboso; estilo de 1,8-2 mm, rama
estigmática desarrollada de más o menos 1 mm. Fruto
sámara de 13-20 mm de largo por 10-15 mm de an-
cho, castaño con algunas manchas oscuras. Semillas
de 4-5,5 mm de largo por 3-4,5 mm de ancho.
MATERIAL EsTUDIADO: XI Región: Cerros al sur de
Chile Chico, ladera exposición norte. Luis Faúndez
Y, 17/10/1995 (aguch 11-0011, SGO).
OBSERVACIONES
1. Especie localmente abundante en la parte alta de
98
la ladera de exposición norte, asociada a Colliguaja
integerrima Gill. et Hook. (“Duraznillo”), Stipa neael
Nees ex Steud., Achnatherum speciosum (Trin. et
Rupr.) Barkworth. También presente en laderas de
exposición este pero menos abundante.
2. Al momento de la colección, la población se en-
contraba en el inicio de la floración, con abundantes
individuos aún en estado vegetativo.
3. Dado que la especie crece en las cercanías del ac-
tual límite urbano de Chile Chico, se considera que
esta especie debería ser considerada con algún grado
de riesgo en su estado de conservación. Dado que ésta
es, hasta ahora, la única localidad conocida en Chile
de la especie, se propone su clasificación como espe-
cie “rara” (R), de acuerdo a las categorías reconocidas
en el Libro Rojo de la Flora Terrestre de Chile (Benoit
1989). No se propone la categoría de vulnerable (V),
pues su distribución está principalmente en Argentina.
Tristagma ameghinoi (Speg.) Speg., Anales. Mus.
Nac. Buenos Aires 7: 172. 1902.
Basónimo: Brodiaea ameghinoi Speg., Revista Fac.
Agron. Veterin. La Plata 7: 575. 1897.
ICONOGRAFÍA: Ravenna, in Correa, Fl. Patagónica, 2:
148 fig 136. 1969.
Hierba perenne de 9-20 cm de alto. Bulbo ovoide
aproximadamente de 16 mm de largo por 12 mm de
ancho. Hojas lineales verde grisáceo, de 12-23 cm de
largo por 1-1,4 mm de ancho, levemente canalicula-
das. Escapo de 10-16 cm de largo por 1 mm de ancho.
Espata bivalva, 1-2-flora; valvas casi iguales,
membranáceas, de 13-15 mm. Flores pediceladas ver-
de oliváceo, de 9-12 mm de largo por 10-18 mm de
ancho, tepálos rollizos, los exteriores de 5,5-9 mm de
largo por 0,7-1 mm de ancho, tubo perigonial de 9,5-
12 mm de largo por 2,3 mm de ancho. Filamentos
muy cortos, aplanado-angostos, los episépalos inser-
tos aproximadamente a 7 mm de la base del tubo, de
1-1,5 mm de largo; anteras amarillas, de 2,3-2,4 mm.
Ovario ovoide u oblongo-ovoide, de 2-2,5 mm de lar-
go por 1,8 mm de ancho; estilo grueso, de 1,2-1,5 mm;
estigma ampliamente capitado.
MATERIAL ESTUDIADO: XI Región, Cerros al sur de Chile
Chico, ladera baja de exposición sur. Luis Faúndez
Y., 17/10/1995. (aguch11-0048, SGO).
Comunicaciones breves: Nuevos registros para la flora de Chile: Faúnbez, L. Y J. MAcaya
OBSERVACIONES
1. Especie frecuente y abundante bajo arbustos de
Colliguaja integerrima Gillies et Hook., exclusivamente
en laderas bajas de exposición sur y en terrazas aluviales.
De difícil detección dado el color verde de sus tépalos
que la hace poco visible, particularmente entre el follaje
de gramíneas anuales como: Bromus berterianus Colla;
Vulpia australis (Nees) C.H. Blom, con las que coexiste.
2. Como en el caso anterior, se sugiere incluir esta espe-
cie entre las consideradas como “raras”.
Tristagma patagonicum (Baker) Traub, Pl. Life
19: 61. 1963
Basónimo: Milla patagonica Baker, J. Linn. Soc. Bot.:
11 (54-55): 382. 1870.
ICONOGRAFÍA: Ravenna, in Correa ed., Fl. Patagónica,
2: 148. Fig. 138. 1969.
Hierba perenne de 7-9 cm de alto. Bulbo ovoide u
oblongo-ovoide, de 16-20 mm de largo por 7-9 mm de
ancho, provisto de un cuello endeble de 20-25 mm.
Hojas 1-2, lineales, de 6-8 cm de largo por 0,7-1,8 mm
de ancho, de ápice obtuso. Escapo grácil de 4,5-8 cm
de largo por 0,8-1,1 mm de diámetro. Espata bivalva,
uniflora o biflora; valvas blancas, algo estriadas,
lanceoladas, de aproximadamente 19 mm de largo por
2,2-2,8 mm de ancho, soldadas 2,2 mm hacia la base.
Pedicelos de 2-40 mm. Flor erguida, blanca con estría
parda o pardo-verdosa en el envés de los tépalos, de 12
mm de largo por 10-35 mm de diámetro. Tépalos agu-
dos u obtusos, concrescentes de 11-20 mm, luego ex-
tendidos, los exteriores de 10-14,5 mm de largo por 2-
6,4 mm de ancho, los interiores de 8,5-10 mm de largo
por 2-5,8 mm de ancho. Filamentos muy angostos, los
episépalos insertos a 3,3-5,3 mm de la base del tubo
que forman los tépalos, de 3-4,8 mm, los epipétalos a
5,5-6,5 mm de la base, de 3,5-5,5 mm; anteras algo
incurvas, amarillas, de 1,1 mm. Ovario oblongo de
2.6-3 mm de largo por 0,9-15 mm de diámetro; estilo
filiforme, de 5,5-7,7 mm; estigma capitado-trilobado.
MATERIAL ESTUDIADO: XI Región: Cumbres de los ce-
rros al Sur de Chile Chico. Luis Faúndez Y., 17/10/
1995 (aguch 11-0039, SGO); XI Región. Cerros al
Sur de Chile Chico, ladera de exposición Sur. Luis
Faúndez Y., 17/10/1995 (aguch 11-0055, SGO)
OBSERVACIONES
1. Especie conspicua en razón del tamaño y del colorido de
sus flores. Es localmente frecuente y abundante, bajo indi-
viduos de Colliguaja integerrima Gillies et Hook.
2. Al igual que para las especies anteriores, en relación con
su estado de conservación, se propone la categoría de “rara”.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos la colaboración de Mélica Muñoz e Inés
Meza de la sección Botánica del Museo Nacional de
Historia Natural de Santiago.
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Fecha de publicación: 15.10.2000
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Gayana Bot. 57(1): 101-103, 2000
ISSN 0016-5301
ESTUDIOS ANATOMICOS EN PINGUICULA CHILENSIS CLOS
(LENTIBULARIACEAE)
ANATOMICAL STUDIES IN PINGUICULA CHILENSIS CLOS
(LENTIBULARIACEAE)
Samples of Pinguicula chilensis (Lentibulariaceae) where collected from the Cordillera de Nahuelbuta in order to
characterized some of its anatomical features. Leaves where processed for scanning electrom microscopy analysis in
which pedunculated trichomes and secrecetory glands form 4-8 cells could be observed.
Roberto Rodríguez', Angélica Urbina? y Sofía Valenzuela?
' Departamento de Botánica, Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, Universidad de Concepción, Casilla
160-C, Concepción, Chile. ? Facultad de Agronomía, Casilla 537, Universidad de Concepción, Chillán.
El género Pinguicula L. (Lentibulariaceae)
comprende unas 46 especies distribuidas en el
continente americano, región mediterránea y unas
pocas en áreas circumboreales (Mabberley 1987). Son
plantas insectívoras, que viven en suelos ácidos y
pobres en nitrógeno. En Chile existen dos especies
(Ernst 1962; Casper 1966) que viven en terrenos
húmedos desde la provincia de Talca hasta Tierra del
Fuego. Pinguicula antarctica Vahl (Enum. 1: 192.
1804) fue encontrada por Commerson en el Estrecho
de Magallanes, y tiene una distribución actual desde
Chiloé (en las partes altas de la cordillera, sobre los
800 m), Tierra del Fuego e Isla de los Estados, donde
ocupa hábitats húmedos y fríos, mezclada con musgos
y líquenes que se encuentran en el piso del bosque de
Drimys winteri- Nothofagus betuloides. La otra
especie, Pinguicula chilensis Clos (in Gay, Hist. Fis.
Pol. Chile, Bot. 4: 365.1849), recolectada en Corral,
provincia de Valdivia, habita terrenos húmedos en
las partes altas de las cordilleras, generalmente sobre
los 1.000 m de altitud, desde la provincia de Talca
hasta la provincia de Osorno, además en Argentina a
latitudes similares; frecuentemente se encuentra en
sitios abiertos asociada a una flora formada por
poblaciones de Donatia fascicularis, Astelia pumila,
Sphagnum magellanicum, Tribeles australis, entre
otras plantas típicas que componen las turberas
australes.
La característica más relevante de estas
plantas es la presencia de pelos glandulares que
poseen enzimas proteolíticas. Las síntesis de las
enzimas digestivas de Pinguicula se realizan en el
retículo endoplásmico rugoso de las células de la
cabeza, siendo transportadas a la pared celular a
través de vacuolas y por exocitosis de las vesículas
de Golgi (Vassilyev € Muravnik1988a; Heslop-
Harrison Heslop-Harrison1981). Un modelo de
la actividad de las glándulas digestivas de Pinguicula
vulgaris durante la estimulación por la captura de
la presa es similar a lo observado en Dionaea
muscipula (Vassilyev ££ Muravnik1988b).
Pinguicula chilensis es una pequeña planta
que posee hojas verde claras, sésiles, obovadas, de
20 x 13 mm, con el margen involuto, totalmente
cubiertas con pelos glandulares, reunidas en una
roseta basal de 3-4 cm de diámetro.
Flores solitarias, zigomorfas con un espolón
basal, sostenida por un pedúnculo delgado de 2-8
cm de largo. Cáliz bilabiado, cubierto de glándulas
estipitadas dispersas, labio superior trilobulado, de
101
Gayana Bot. 57(1), 2000
1,5 mm de largo, labio inferior bilobulado de 1,2
mm de largo. Corola bilabiada azulada a blanca, con
venas violáceas, cubierta de pelos glandulares
estipitados; tubo subinfundibuliforme, curvado en
la base. Estambres de 1,7 mm de largo. Ovario
subgloboso, cubierto de pelos glandulares.
Sobre las hojas se han observado atrapados
diversos insectos, entre los que destacan dípteros,
himenópteros y lepidópteros pequeños (Espinosa
1918).
Pinguicula chilensis fue recolectada en el
Parque Nacional Nahuelbuta (37*48"S; 73*01*0),
el material fue fijado en FAA (formaldehído, ácido
acético, alcohol) para los estudios anatómicos y un
registro de la planta está depositado en el Herbario
de la Universidad de Concepción (CONC). Para
microscopía electrónica parte del material fijado se
lavó con buffer cacodilato al 0,2 M, posteriormente
se deshidrató con acetona, fue llevado a secado de
punto crítico, pegadas en portamuestras y metali-
zadas con oro con un espesor aproximado de 430
micrones y observadas en microscopio electrónico
de barrido (MEB) ETEC Autoscan.
DESCRIPCIÓN ANATÓMICA DE LA HOJA
El corte transversal de hoja de Pinguicula
chilensis muestra una hoja bifacial con ambas epi-
dermis constituidas por una fila de células cuadran-
gulares, cubiertas por una cutícula delgada (Fig. 1).
Haz vascular colateral central sin vaina definida,
floema poco abundante, con células de paredes
delgadas y tenues; elementos del xilema con engro-
samientos helicoidales y de 15-16 um de diámetro
(Fig. 2 ). Mesófilo homogéneo con células isodia-
métricas distribuidas en forma uniforme por toda la
lámina, dejando pocos espacios intercelulares. Los
estomas son de tipo anisocíticos, de 30 um de
diámetro y se encuentran en ambas superficies de la
hoja (Fig. 3).
En esta especie se encuentran 3 tipos de
tricomas, ubicados en la superficie adaxial de la hoja,
en el pedicelo floral y en las flores. En la hoja son más
abundantes y variables en forma y función, ya sea como
pelos secretores de sustancias viscosas, pelos sensitivos
o glándulas digestivas. Los pelos se pueden dividir en:
PELOS SIMPLES: formados por un número variable
de células (4-12) dispuestas en una o más filas,
102
pueden ser acuminados en el ápice o terminados en
punta roma, alcanzando un largo de 300-700 um; la
célula basal es de mayor tamaño que el resto, de 30-50
¡um de diámetro, y se ubica entre las células epidérmicas.
Estos pelos son frecuentes en la parte basal de la hoja.
PELOS CAPITADOS: se encuentran en el ápice y cerca
de la vena media de la hoja, en el espolón de la
corola, en el ovario y en el pedicelo floral, son
estructuras pluricelulares con un pedicelo unicelular
(a veces hasta 2-5 celular) y una cabezuela glandu-
lar formada por 16-32 células dispuestas radial-
mente, con un diámetro de 56-80 um (Fig. 4). Se
pueden distinguir además pelos capitados con
apéndices filiformes de 180-500 um de largo,
terminados en una célula corta y cilíndrica, cuya
función glandular es de mayor eficiencia (Fig. 5).
Los apéndices filiformes son abundantes y dirigidos
en todas las direcciones, dando el aspecto de
tentáculos microscópicos dispuestos a la captura de
sus presas, cumpliendo una función sensitiva.
PELOS GLANDULARES SÉSILES: constan de 4-8 (16)
células desiguales, dispuestas radialmente, que se
encuentran inmersas entre las células epidérmicas,
formando un cuerpo de 36-56 um de diámetro (Fig.
6). Las glándulas de 8 células se encuentran princi-
palmente en la cara adaxial de la hoja y su función es
básicamente digestiva, en cambio los cuerpos de 4
células están presentes en la cara abaxial de la hoja y
son considerados como hidátodos (Casper 1966).
En la epidermis adaxial, en la región del
nervio medio de la hoja, las células epidérmicas son
rectangulares, dispuestas una al lado de la otra
paralelamente al eje del nervio medio; entre ellas
existen algunas estructuras glandulares de 4 células.
Las células epidérmicas distantes del nervio medio
difieren en forma a las descritas anteriormente,
observándose una mayor superficie de contacto en-
tre una y otra; entre ellas se distribuyen también las
estructuras glandulares de 4 células, las que presen-
tan un diámetro que varía entre 24-30 um.
BIBLIOGRAFIA
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Eras. 1-6. Pinguicula chilensis, fotos al microscopio electrónico de barrido (la barra de la escala representa 1 micrón).
E¡G. 1. Corte transversal de hoja. Fic. 2. Detalle del xilema. FiG. 3. Estoma y células epidérmicas. Fic. 4. Pelo capitado.
Fi. 5. Pelo capitado con apéndices filiformes. FIG. 6. Pelo glandular sésil.
Fecha de publicación: 15.09.2000
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Gayana Bot. 57(1): 105-106, 2000
ISSN 0016-5301
RECUENTOS CROMOSOMICOS EN ESPECIES DE HYPOCHAERIS L.
(ASTERACEAE) DE CHILE
CHROMOSOMAL REPORTS OF HYPOCHAERIS L. (ASTERACEAE)
SPECIES FROM CHILE
Karyotypes of two Chilean taxa of genus Hypochaeris were studied utilizing root-tip-mitotic metaphases. All the
populations have karyotypes with 2n = 8 that are very uniform within each species. H. apargioides has a chromosome
set 4m + 4st and A. radicata 4m + 2m-sat + 2sm.
Carlos M. Baeza', Júirke Grau”, Emilie Vosyka?, Tod F. Stuessy? y Hanna Weiss?
'Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, Departamento de Botánica, Casilla 160-C, Universidad de Concepción,
Concepción, Chile?. *Institut fiir Systematische Botanik, LMU, Menzingerstr. 67, 80638 Miinchen, Deutschland. “Institute
of Botany, University of Vienna, Rennweg 14, A-1030 Wien, Austria.
El género Hypochaeris L. (Asteraceae) está
representado en el mundo por alrededor de 50 especies,
de las cuales más o menos 40 viven en América del
Sur. Las especies restantes viven en Eurasia, sobre todo
en la región mediterránea (Siljak-Yakovlev ef al. 1994).
En Sudamérica este género presenta grandes dificultades
taxonómicas, ya sea por el gran número de especies
nativas como también por el alto grado de variabilidad
morfológica que presenta (Cabrera 1963, 1974, 1976;
Wulff 1992; Bortiri 1997). Hypochaeris apargioides
Hook. et Arn. es una planta que crece en la zona centro-
sur de Chile continental, ocupando ambientes muy
variables, que van desde lugares secos con suelo arcilloso,
márgenes de bosques con suelos ricos en humus hasta
sectores ubicados en los faldeos de algunos volcanes
del sur de Chile, en suelo volcánico, lugar donde suele
crecer junto a A. tenuifolia y H. palustris. Esta capacidad
de crecer en diferentes hábitats se traduce en una enorme
variabilidad morfológica, sobre todo en la forma y
tamaño de las hojas. H. radicata L. es una maleza
europea naturalizada en Chile, distribuida prácticamente
en todo el país, compitiendo exitosamente con la flora
nativa y endémica de Chile. El objetivo de este estudio
es entregar información acerca del número y set de
cromosomas de H. apargioides, especie endémica de
Chile y de H. radicata, especie adventicia de Europa.
¡H. radicata
La siguiente tabla indica la procedencia del
material utilizado:
| Especies | Origen ¡Ellas
H. apargioides Chile. VII Región. Prov. Stuessy 15479|
Ñuble. Las Trancas up | (CONC, MON
hill behind Hotel Robledal, |
1300 m, 30.01.1998 |
H. apargioides Chile. IX Región. Prov. | Stuessy € Baeza
Malleco. 17 km E of
15516 (CONC,
Puente Lonquimay, 950 m, | ¡Uen |
13.02.1998
H. apargioides Chile. IX Región. Prov. ¡Stuessy € Baeza
Malleco. 8 km of Chilean | 15583 (CONC,
¡Aduana to Paso Pino | WU)
|Hachado, 1380 m,
¡20.01.1999
Chile. VIII Región. Prov. stes 15477
| Concepción. Schwager, | (CONC, WU)|
along vegetated dunes by |
| Pacific Ocean, 5 m,
| 27.01.1998
El material de referencia está depositado en el
herbario de la Universidad de Concepción (CONC) y
en el herbario del Instituto de Botánica de la Universidad
de Wien (WU).
105
Gayana Bot. 57(1), 2000
Las puntas de raíces fueron extraídas de
frutos germinados en placas petri. Para cada especie
se cortó un trozo del ápice de la raíz de 8-10 mm de
longitud y se dejó en una solución 0,002 M de $-
hidroxiquinolina durante 3 horas en el refrigerador
(5%C). Luego se fijó el material en una solución de
Etanol-ácido acético 3:1 en un refrigerador a -20*C.
Para una fijación óptima se cambió el fijador mínimo
en tres oportunidades antes de utilizar las puntas de
raíces. En esta condición el material puede dejarse
durante tres meses y aún está en buenas condiciones
de uso. Para el análisis posterior de las puntas de
raíces se siguió la técnica propuesta por Baeza
(1996). Para determinar el set de cromosomas se
siguió la nomenclatura propuesta por Levan et al.
(1964).
Los resultados obtenidos se resumen en la
siguiente tabla:
Especie 2n Set de cromosomas
H. apargioides (15479) 8 4m + 4st
H. apargioides (15516) 8 4m + 4st
H. apargioides (15583) 8 4m + 4st
HB. radicata (15477) 8 4m + 2m-sat + 2sm
m= metacéntrico
m-sat = metacéntrico con satélite
sm = submetacéntrico
st = subtelocéntrico
En todas las poblaciones estudiadas de H.
apargioides el número básico fue de 2n = 8. Estos
resultados confirman lo reportado por Sáez (1949),
Stebbins (1971), Ruas et al. (1995) y Siljak-
Yakovlev et al. (1994) en cuanto a que las especies
de Hypochaeris de Sudamérica presentan un alto
grado de uniformidad de los cromosomas. Las tres
poblaciones de A. apargioides estudiadas presentan
una fórmula cariotípica 2n = 8 = 4m + 4st, con dos
pares de cromosomas metacéntricos y dos pares
subtelocéntricos. No hay presencia de cromosomas
con satélites. La poblacion de H. radicata estudiada
presenta una fórmula cariotípica 2n =8 =4m+2m-
sat + 2sm, con dos pares de cromosomas metacén-
tricos, un par metacéntrico con satélites (tercer par)
y un par submetacéntrico, situación ya observada
por Barghi et al. (1989) y Ruas et al. (1995).
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo fue producto de una estada
postdoctoral financiada por una beca DAAD del
gobierno alemán (Studienaufenthalt). Se agradece
además el apoyo prestado por el proyecto Flora de
Chile, por el señor decano de la Facultad de Ciencias
Naturales y Oceanográficas, por el señor director del
Departamento de Botánica, por el señor director de
Asuntos Internacionales de la Universidad de
Concepción y por el cuerpo de docentes del
Departamento de Botánica. Un agradecimiento especial
a Gabi y Janina que me acompañaron en esta aventura.
BIBLIOGRAFIA
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especies chilenas de Danthonia DC. y Rytidosperma
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Fecha de publicación: 15.09.2000
106
FLORA BIOLOGICA DE CHILE
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Gayana Bot. 57(1): 107-113, 2000
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ISSN 0016-5301
ACAENA MAGELLANICA (LAM.) VAHL(ROSACEAE)
ACAENA MAGELLANICA (LAM.) VAHL (ROSACEAE)
A. E. Marticorena! 4 L. A. Cavieres!
' Departamento de Botánica, Facultad de Ciencias Naturales y Oceanográficas, Universidad de Concepción, Casilla
160-C, Concepción. E-mail: amartic Qudec.cl
Acaena magellanica (Lam.) Vahl,
Enum. Pl. 1: 297. 1804
BASIÓNIMO: Ancistrum magellanicum Lam., Hlustr.
1:76, t. 22, f. 2. 1791. “E. Magellania. Commers.
Ex herbarium Jussiaei.”
SINÓNIMOS:
Acaena acutifida Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 186. 1911.
Acaena adscendens Vahl var. f5 Hook., Fl. Antarct.
1: 268. 1846.
Acaena adscendens Vahl, Enum. Pl. 1: 297. 1804.
Acaena brachyglochin Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
291. 1911.
Acaena cadilla Hook. f., Fl. Antarct. 1: 269. 1846.
Acaena canescens Phil., Reise Atacama: 192. 1860.
Acaena closiana Gay, Hist. Chile, Bot. 2. 298. 1847.
Acaena colchaguensis Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
205. 1911.
Acaena coxi Phil., Linnaea 33:63. 1864.
Acaena depauperata Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
206. 1911.
Acaena dimorphoglochin Bitter, Biblioth. Bot.
17(74): 165. 1911.
Acaena exaltata Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 229.
t. 24. 1911.
Acaena frondosibracteata Bitter, Biblioth. Bot.
17(74): 158. 1911.
Acaena glandulifera Bitter subsp. nordenskjoeldii
Bitter, Repert. Spec. Nov. Regni Veg. 18: 127. 1922,
Acaena glandulifera Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
223. 1911.
Acaena glaucella Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 157.
1911.
Acaena grandistipula Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
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Acaena krausei Phil. var. massonandra Bitter,
Acaena krausei Phil. var. meionandra Bitter subvar.
glabratula Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 223. 1911.
Acaena krausei Phil. var. meionandra Bitter subvar.
pilosior Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 223. 1911.
Acaena krausei Phil., Anales Univ. Chile 41: 711.
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Acaena longisepala Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
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Acaena longistipula Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
204. 1911.
Acaena macrophyes Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
212: 1911.
107
Gayana Bot. 57(1), 2000
Acaena macropoda Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
159. 1911.
Acaena macrostemon Hook. f. subsp. closiana (Gay)
Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 193. 1911.
Acaena macrostemon Hook. f. subsp. longearistata
(H. Ross) Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 192. 1911.
Acaena macrostemon Hook. f., Fl. Antarct. 1: 269.
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Acaena magellanica (Lam.) Vahl subsp. venulosa
(Griseb.) Bitter var. glabrescens Bitter, Biblioth. Bot.
17(74): 168. 1911.
Acaena magellanica (Lam.) Vahl subsp. venulosa
(Griseb.) Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 168. 1911.
Acaena magellanica (Lam.) Vahl var. pygmaea
Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 169. 1911.
Acaena magellanica (Lam.) Vahl var. venulosa (Att.)
Citerne, Rev. Sci. Nat. Ouest 7(2): 44. 1897.
Acaena molliuscula Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
196. 1911.
Acaena neglecta Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 183.
1911.
Acaena novemdentata Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
196. 1911.
Acaena obtusiloba Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 182.
1911.
Acaena oligodonta Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 160,
f. 30b,c. 1911.
Acaena oligoglochin Bitter var. dolichoglochin
Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 228. 1911.
Acaena oligoglochin Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
227. 1911.
Acaena parvifoliolata Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
203. 1911.
Acaena petiolulata Phil., Anales Univ. Chile 84:
624. 1893.
Acaena philippii Gand., Bull. Soc. Bot. France 59:
707. 1912.
Acaena plioglochin Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
230. 1911.
Acaena purpureistigma Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
226. 1911.
Acaena rubescens Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 225.
t. 22. 1911.
Acaena subflaccida Bitter, Biblioth. Bot. 17(74):
223. NOM.
Acaena subnitens Kalela, Ann. Acad. Sci. Fenn., Ser.
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Acaena triglochin Bitter, Biblioth. Bot. 17(74): 194.
1911.
Acaena venulosa Griseb. Syst. Bemerk. 30, 1854.
108
Icon.: Grondona, E., Darwiniana 13(3-4), págs. 244-
246. 1964; Grondona, E., en Correa, Fl. Patagónica
4-b, fig. 446. 1984; D.M. Moore, Fl. Tierra del
Fuego, fig. 104. 1983.
Planta perenne de hasta 14 cm de alto, rizoma
de ca. 5,5 mm de diámetro, tallo glabro, entrenudos
cortos. Hojas oblongas a linear-lanceoladas, de 2,2-
12,5 cm de largo, con 5-10 pares de folíolos,
obovados, pinnatipartidos, de 6-33 mm de largo base
cuneada, glabros a pubescentes, con pelos cortos,
delgados, blancos a transparentes, más abundantes
en el envés, apéndices estipulares lanceolados, de
3-5 mm de largo, margen irregular, glabrescente.
Ramas floríferas terminales, pedúnculos de hasta
22,5 cm de alto, glabros a pubescentes. Inflorescen-
cia capituliforme, de hasta 15 mm de diámetro,
brácteas basales, alargadas, de forma irregular, de
hasta 6 mm de largo; algunas flores se distribuyen a
lo largo del pedúnculo floral, cercanas al ápice. Flor
hermafrodita con 4-5 sépalos oblongo-lanceolados,
espatulados, de 0,8-2,6 mm de largo, cara interna
glabra, brillante, cara externa pubescente, con pelos
transparentes, largos. Estambres 3; anteras orbicu-
lares a lanceoladas, de color morado, de 1,2-2 mm
de largo, filamentos de 2-3,3 mm de largo. Estilo
corto; estigma obovado-lanceolado, laciniado, de
color amarillo a morado, de 1-2,5 mm de largo. Flor
femenina con estigmas notorios, de 3 mm de largo,
estaminodios de 0,5-1 mm de largo. Cupela de flor
hermafrodita obcónica, tetrágona, de 4-6 mm de
largo, con 4 espinas apicales, raro 3 ó 5, desiguales,
de hasta 10 mm de largo, con gloquidios gruesos.
Fruto un aquenio, fusiforme, con el extremo apical
más agudo, de 2-3,5 x 0,5-1 mm, café rojizo,
uniseminado. (Fig. la, b, c).
Acaena magellanica es una especie
morfológicamente muy variable (Walton $ Greene
1971) y se conoce por presentar un amplio rango de
anormalidades, tanto en sus partes florales como
vegetativas (e.g. flores largamente pediceladas;
Walton 1979). Esta variabilidad provocó que se
describieran muchos taxa (Bitter 1911; Philippi
1862, 1863, 1872, 1893), lo que generó un gran
número de nombres que posteriormente, debido a
revisiones más modernas, han pasado a sinonimia
(Grondona 1964; Walton 1975).
DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA
Esta especie presenta una amplia distribución
en el sur de Sudamérica, particularmente en Argen-
Flora biológica de Chile N* 1: Acaena magellanica: MARTICORENA, A. Y L. CAVIERES
tina y Chile, e islas subantárticas, como son Islas
Kerguelen, Marion, Crozet, Heard, de los Estados,
Prince Edwards, South Georgia, Macquaire y
Falkland (Pisano 1984).
En Chile crece alo largo de todo el país, desde
Arica (Puquios - 18%10"S) hasta Magallanes (Caleta
Misión, Isla Hoste - 55%15”S). Altitudinalmente, esta
especie habita desde áreas a nivel del mar en el sur
de su distribución, hasta casi los 4.200 m de altitud
en la zona norte (Fig. 1d). Esta especie ha sido
mencionada en diversos estudios florísticos
realizados en áreas poco estudiadas, debido a su
inaccesibilidad (Arroyo et al. 1984, 1989, 1992;
Pisano € Schlatter 1981). Es interesante notar la
ausencia de esta especie en el archipiélago de Juan
Fernández, en el cual crecen profusamente A.
ovalifolia y A. argentea, especies con características
morfológicas y biológicas muy similares a A.
magellanica (Johow 1896; Matthei 1995; Skottsberg
1954).
HÁBITATS
En Chile, en todo el rango de distribución
geográfica, esta especie habita generalmente en lugares
húmedos, como orillas de cursos de agua, sitios
anegados y bordes de turberas (Arroyo et al. 1984,
1989, 1992; Teillier ef al. 1994). Adicionalmente, en
Argentina esta especie habita en los bordes de bosques,
turberas, mallines y en pampas húmedas (Grondona
1984).
COMUNIDADES
No existen estudios acabados sobre comuni-
dades a lo largo del país, en que se encuentre A.
magellanica. Sin embargo, un gran aporte lo
constituyen los trabajos de Pisano (1974, 1977,
1980) para la zona austral de Chile, específicamente
la Región de Magallanes. En su estudio ecológico
para la zona de Torres del Paine, Pisano (1974)
señala a la especie dentro de la asociación Matorral
Pre-Andino, Escallonietum rubrum, donde es
común; también dentro de la Estepa Patagónica,
Festucetum gracillimae, formando parte del estrato
herbáceo inferior junto con gran variedad de
gramíneas. Este autor, además, señala su presencia
en el Desierto Andino, dentro de la sección
subandina, donde crece en sitios algo húmedos, con
acumulación de detritus vegetales, formando
céspedes densos bajo un dosel que permite la
penetración de un porcentaje elevado de
iluminación, encontrándose además entre rocas con
marcadas características xerofíticas, formando
extensos céspedes donde hay cierta acumulación de
humus. Pisano (1980) en su trabajo sobre distribu-
ción y vegetación del Archipiélago de Cabo de
Hornos, menciona a A. magellanica creciendo en
costas rocosas y acantiladas a sotavento, siendo parte
de la cubierta herbácea, también en quebradas a
barlovento, donde crece en un estrato herbáceo ralo
y discontinuo, donde el principal componente es
Marsippospermum grandiflorum que se asocia en
variadas proporciones con Gunnera magellanica,
Pernettya pumila, locenes acanthifolius, Senecio
trifurcatus y Luzuriaga marginata. Pisano (1977),
en un estudio fitogeográfico, ubica aA. magellanica
como componente del estrato basal de la asociación
Festucetum gracillimae creciendo desde zonas
higrófitas a xerófitas, y dentro del Bosque
Magallánico en la asociación Nothofagus betuloides-
N. pumilio.
CROMOSOMAS
De las 20 o más especies de Acaena que se
conoce el número de cromosomas, A. magellanica
presenta dos valores:
a) diploide con 2n = 42, que se encuentra en las
poblaciones que crecen en la zona de las islas
subantárticas, y en las áreas climáticamente
parecidas del sureste de Tierra del Fuego.
b) tetraploide con 2n = 84, que corresponde a las
poblaciones que crecen solamente en el sur Chile,
la región boscosa de Tierra del Fuego y las Islas
Falkland o Malvinas (Moore y Walton 1970;
Roulet 1981).
Se piensa que la raza de 42 cromosomas
sobrevivió alas glaciaciones del Pleistoceno más allá
del frente de hielo en el sur de Sudamérica, o en al
menos parte de las islas que no fueron afectadas en
forma considerable por la glaciación. Luego, se
dispersaron a medida que el hielo se retiró,
colonizando hacia las zonas boscosas del sur, del
mismo que lo hizo la raza de 84 cromosomas (Moore
1972; Roulet 1981).
FENOLOGÍA
Estudios de floración realizados en South
Georgia (Walton 1979) han documentado que la
producción de flores estaría determinada por la
longitud del fotoperíodo y la duración de la cubierta
109
Gayana Bot. 57(1), 2000
de nieve, sugiriéndose que la producción de flores
requiere de al menos 13 h de luz/día. La edad de la
planta también es un factor importante, al igual que
el termoperíodo (Walton 1979).
SISTEMA REPRODUCTIVO Y BIOLOGÍA FLORAL
A. magellanica es una especie ginodioica (Arroyo
$2 Squeo 1989), es decir, las plantas son hermafroditas
o femeninas, pero no se encuentran los dos tipos
sobre un mismo individuo. No obstante, esta especie
también presenta capacidad de reproducción
vegetativa (Walton 1976). Las flores sobre el escapo
siempre son del mismo tipo que las del capítulo.
Algunas plantas presentan caracteres predominante-
mente masculinos, es decir, con grandes anteras y
pequeños estigmas, aunque son poco comunes
(Walton 1979). En las flores femeninas, las anteras
están abortadas y agrupadas en la base de los
estigmas, mientras que los filamentos no se
encuentran normalmente elongados. Se han definido
tres tipos de estigmas para las especies de Acaena
(Walton 1971); el tipo X, más largo que ancho,
finamente laciniado, el tipo Y de igual largo y ancho,
y Z más ancho que largo, ambos con lacinias gruesas,
que podrían considerarse un solo tipo. El estigma
de las flores femeninas de A. magellanica es
generalmente más largo que el de las hermafroditas,
aunque crezcan dentro de una misma zona. En
Sudamérica, las flores hermafroditas de plantas
tetraploides de A. magellanica poseen el estigma
del tipo XY, una mezcla entre los tipos X e Y.
La forma de la inflorescencia puede variar
ampliamente dentro de la especie (Walton 19774).
Se han encontrado especímenes que presentan una
inflorescencia entre capitada y racemosa, con un
pequeño capítulo y una serie de flores solitarias
dispuestas espiraladamente en el escapo. También
se conocen plantas con un capítulo vertical ovado y
capítulos subsidiarios pequeños bien desarrollados,
y plantas con capítulos donde las flores son
largamente pediceladas (Walton 1979). Estas
características se mantienen en la etapa de formación
de frutos, donde se pueden presentar cupelas fusio-
nadas (Grondona 1964).
POLINIZACIÓN
Las especies con sexos separados en individuos
distintos (e.g., dioicas, ginodioicas, androdioicas, etc.)
requieren necesariamente de un agente externo para
el transporte de polen. En general, se ha descrito que
110
todas las especies del género Acaena presentan
polinización anemófila (Heywood 1985).
HíBrIDOS
Se sabe que A. tenera es la única especie que
hibridiza con A. magellanica, dándose este
fenómeno sólo en las islas South Georgia (Walton
1971). La falta de hibridización entre A. magellanica
y otras especies de Sudamérica no es extraña, debido
a que probablemente la mayoría de las poblaciones
sudamericanas de esta especie son tetraploides
(Walton 1979). De hecho, el área en la cual A.
magellanica y A. tenera crecen juntas en Tierra del
Fuego, y donde eventualmente pudieran hibridizar,
las poblaciones de A. magellanica son tetraploides
(Walton 1979). La producción de polen viable y la
capacidad de germinar de una pequeña cantidad de
semillas, todo bajo condiciones de cultivo, sugiere
que las poblaciones de híbridos pueden ser manteni-
das en un nivel bajo (Walton 1971).
DISPERSIÓN DE SEMILLAS
Los frutos de esta especie están adaptados
para ser dispersados por animales (zoocoría, Van
der Pijl 1982). Las características de la cupela con
grandes espinas terminadas en gruesos gloquidios
(Fig. 1) permiten al fruto adherirse fuertemente a
pelos y plumas de animales (epizoocoria), asegu-
rando una muy efectiva dispersión por parte de los
animales. Este fenómeno de dispersión es
particularmente importante en islas oceánicas, donde
las aves marinas actúan como agentes de dispersión.
Dentro del continente, la abundancia y distribución
de esta especie se debe a la adhesión del fruto a las
plumas de aves, al pelo de animales y al ganado
doméstico, quienes lo transportan largas distancias
(Ridley 1930).
GERMINACIÓN DE SEMILLAS
Walton (1977a) ha publicado el único estudio
realizado sobre germinación de semillas de esta
especie en condiciones de laboratorio. Este autor
encontró que la máxima germinación que alcanzan
las semillas de esta especies es inferior al 80%. La
estratificación en frío (-4%C) estimula la germi-
nación. Sin embargo, la duración del período de
estratificación afecta los porcentajes finales, ya que
los mejores resultados se obtienen con semillas que
han sido estratificadas por 3 semanas. Períodos de
estratificación tanto mayores como menores
Flora biológica de Chile N* 1: Acaena magellanica: MARTICORENA, A. Y L. CAVIERES
disminuyen la germinación. Estratificaciones a
temperaturas menores (-11*%C) aumentan el tiempo
que demora en germinar la primera semilla. Los
mejores resultados de germinación se obtienen con
termoperíodos de 20%/10% C. Termoperíodos
mayores (20%/20%C) disminuyen el porcentaje final
de germinación, pero disminuyen también el tiempo
en que demora en germinar la primera semilla. Las
semillas pueden germinar tanto en presencia de luz
como en oscuridad, sin embargo la germinación en
oscuridad es menor que en presencia de luz.
ESTABLECIMIENTO DE PLÁNTULAS
Walton (1977a) documenta que el estable-
cimiento de plántulas se ve favorecido en suelos
minerales. Las irregularidades microtopográficas
que presentan este tipo de sustratos proporcionarían
micrositios con acumulación de piedras que
proveerían mejores condiciones de temperatura,
humedad y protección contra el viento. Las
plántulas tienen tasas de crecimiento muy rápidas,
donde la mayor proporción de crecimiento la
presentan las raíces (Walton 1977a).
RESPUESTAS AL AMBIENTE
Observaciones de esta especie en las islas South
Georgia (Moore 1972) han mostrado que la producción
y el tamaño de los capítulos están relacionados tanto a
las condiciones ecológicas como a la posición del
escapo en el patrón de crecimiento de las especies.
Walton (1977a, 1977b) ha mostrado que la
duración de la estación de crecimiento afecta las
tasas de crecimiento y producción de hojas por
individuos. De un modo similar, la longevidad
de las hojas y la senescencia de las mismas es
afectada por la duración y calidad de la estación
de crecimiento (Walton 1977b).
También se ha documentado que esta
especie presenta una notable plasticidad en la
forma de crecimiento del rizoma en relación con
el grado de pastoreo al que están sometidos los
individuos (Moen et al. 1999). Los rizomas de
plantas ramoneadas tienen internodos más cortos,
mayores probabilidades de ramificación y ángulos
de ramificación mayores que los rizomas de
plantas no ramonedas (op. cit.).
FISIOLOGÍA
No existen trabajos publicados en relación con
la fisiología de la especie. Sin embargo, Walton (1976)
documenta que el contenido de clorofila en las
hojas cambia en forma estacional, alcanzando un
máximo durante el verano (enero). Este autor
además muestra que, a pesar de la alta variabilidad
morfológica que presenta la especie en los
diversos ambientes en que crece, la proporción de
recursos asignados a fructificación permanece
constante (36-39%).
Recientemente, Laursen et al. (1997) han
encontrado que esta especie forma asociaciones
micorrízicas. En particular, se ha observado
formación tanto de micorrizas arbusculares como
vesiculares en individuos que crecen en la isla
subantártica Macquarie (Op. cit.).
HISTORIA
En A. magellanica, aunque en la actualidad
presenta una amplia distribución geográfica, se
piensa que esta distribución sólo se ha alcanzado
durante el Cuaternario, posterior a las glaciaciones
pleistocénicas (Walton 1976). Según Wace (1965),
A. magellanica es considerada una “especie
cuaternario/insular”, debido a que está presente en
el hemisferio sur, principalmente en islas oceánicas,
alejadas de los continentes, que sugieren el hecho
de haber llegado desde la Antártica durante el
Terciario. Sin embargo, Moore (1972) postula que
esta especie pudo haberse refugiado durante las
elaciaciones en las partes no glaciadas del sur de
Sudamérica o en las Islas Kerguelen. Posteriormen-
mente, la adaptación de sus frutos a ser transportados
por animales, especialmente aves que vuelan grandes
distancias, habría favorecido su expansión a nuevos
territorios a medida que los hielos fueron retro-
cediendo. La capacidad de reproducirse tanto en
forma vegetativa como sexual, y el alto grado de
plasticidad morfológica que le permite adaptarse a
distintas condiciones microclimáticas serían otros
factores claves en el desarrollo del amplio rango de
distribución que presenta esta especie en la actualidad.
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Fecha de publicación: 15.10.2000
112
Flora biológica de Chile N* 1: Acaena magellanica: MARTICORENA, A. Y L. CAVIERES
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20
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A IT TS AO A ER ANT Mi Mm Mdopa 7 e Ca y, TI ;
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NUEVOS TAXA Y COMBINACIONES PUBLICADOS EN ESTE VOLUMEN
ANGIOSPERMAE
Alstroemeriaceae
Alstroemeria lutea M.Muñoz, sp. nov. 55
Alstroemeria achirae M.Muñoz et Brinck, sp. nov. 56
Alstroemeria werdermannii Ehr.Bayer var. flavicans M.Muñoz, var. nov. 57
Leontochir ovallei Phil. var. luteus M.Muñoz, var. nov. 58
Tropaeolaceae
Tropaeolum hookerianum Barnéoud subsp. austropurpureum J.M.Watson et A.R.Flores, subsp. nov. 62
Tropaeolum hookerianum Barnéoud subsp. pilosum J.M.Watson et A.R.Flores, subsp. nov. 63
CORRIGENDA A GAYANA BOTÁNICA 57(SUPLEMENTO), 2000
pág. 28 dice 30-40 mm debe decir 30-40 um
12-20 mm debe decir 12-20 um
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REGLAMENTO DE PUBLICACION DE LA REVISTA GAYANA BOTANICA
La Revista Gayana Botánica, dedicada al naturalista francés Claudio Gay, es el órgano oficial de Ediciones de la Universidad de
Concepción, Chile, para la publicación de resultados de investigaciones originales en las áreas de la botánica. Su aparición es
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otros textos adicionales. También deberá entregarse un disco de computador con el texto completo, formateado para computa-
dores convencionales. Los manuscritos se enviarán a pares para su evaluación; el editor de la revista, asesorado por el Comité
Asesor Técnico, se reserva el derecho de rechazar un trabajo. +
Títulos y autores
El título principal debe ir todo escrito en mayúsculas en castellano y en inglés, sin subrayar, y debe expresar el contenido real del
trabajo. Los nombres de los autores deben escribirse en mayúsculas y minúsculas. A continuación se colocará el lugar de trabajo
y dirección del o los autores.
Texto
En la presentación del texto se aconseja seguir el siguiente orden: RESUMEN, ABSTRACT, PALABRAS CLAVES, KEYWORDS,
INTRODUCCION, MATERIALES Y METODOS, RESULTADOS, DISCUSION Y CONCLUSIONES, AGRADECIMIEN-
TOS Y BIBLIOGRAFIA. Si por alguna circunstancia especial el trabajo debe ser publicado en forma diferente al orden anterior,
el autor deberá exponer su petición al director. Los nombres científicos y las locuciones latinas serán las únicas que irán en
cursiva en el texto. La primera vez que se cita un taxón de nivel específico o inferior, deberá hacerse con su nombre científico
completo, incluyendo autor; las abreviaturas de los nombres de los autores se harán de acuerdo a las propuestas por R.K.
Brummitt y C.E. Powell (eds.), Authors of plants names. Kew. 1992. Los párrafos se escribirán sin sangría y un espacio entre un
párrafo y otro. En lo posible evitar las palabras subrayadas, si es necesario destacar algo utilizar negrita. Los nombres científicos
cuando encabezan un párrafo irán en negrita cursiva. Las medidas se expresarán en unidades del sistema métrico, separando los
decimales con coma (0,5) o con punto (0.5) si el texto es en inglés. Las citas en el texto deben incluir nombre del autor y año, sin
coma entre autor y año (ejemplo: Smith 1952); si hay más de una fecha se separarán con comas (ejemplo: Smith 1952,
1956, 1960). Si hay dos autores se citarán separados por éz (ejemplo: Gómez $ Sandoval 1945). Si hay más de dos autores, sólo
se citará el primero seguido de la expresión et al. (ejemplo: Stuessy et al. 1991). Si hay varios trabajos de un autor(es) en un
mismo año, se citará con una letra en secuencia adosada al año (ejemplo: 1952a, 1952b, 1954). La BIBLIOGRAFIA incluirá
sólo las referencias citadas en el texto, ordenadas alfabéticamente por el apellido del primer autor, sin número que lo anteceda y
sin sangría. Los nombres de los autores se escribirán en mayúsculas, colocando un punto antes y después del año de publicación
(ejemplo: SMITH, J.G. $2 A.K. COLLINS. 1983.). Las abreviaturas de títulos de revistas se escribirán de acuerdo al B-P-H
y B-P-H/S (Botanico-Periodicum-Huntianum y Botanico-Periodicum-Huntianum/Suplementum). Para las referencias que
son volúmenes siga los siguientes ejemplos: Revista Biol. Mar. 4(1): 284-295; Taxon 23:148-170. Para las abreviaturas de
títulos de libros se recomienda usar las propuestas en Taxonomic Literature (Stafleu 8 Cowan 1976-1988).
Estudios taxonómicos
La nomenclatura se regirá por el Código Internacional de Nomenclatura Botánica. La cita bibliográfica de los taxa y su sinonimia
deberá escribirse así: Lapageria rosea Ruiz et Pav., El. Peruv. Chil. 3: 65. 1802. Lobelia bridgesii Hook. et Arn., J. Bot. (Hooker)
1:278. 1834. En los nombres científicos, los nombres de autores con iniciales se escribirán sin espacio entre las iniciales
y el apellido (ejemplo: 1.M.Johnst.). Las claves se confeccionarán siguiendo el tipo indentado. En el MATERIAL ESTUDIA-
DO de los taxa se sugiere el orden siguiente en la mención de los datos: País (en mayúscula); Región; Provincia (Prov.); localidad;
fecha; apellido del colector y número; sigla del herbario donde está depositado el material (en mayúscula y entre paréntesis).
Ejemplo: CHILE, III Región, Prov. Huasco, camino de Vallenar a San Félix, km 45, 1.280 m. 24-VII-1984. PEREZ $: ROJAS
693 (CONC);... Si la cantidad de especies tratadas es considerable, al final del texto deberá incluirse un índice de nombres
científicos y un índice de colectores.
Figuras
Los dibujos y fotografías se numerarán en orden correlativo con números árabes. Los dibujos deben ser de alto contraste, con
líneas de grosor apropiado para las reducciones y llevar una escala de comparación para la determinación del aumento. Las
fotografías serán en blanco y negro o en color, brillantes, de grano fino y buen contraste y deben ser acompañadas de una escala
de comparación para la determinación del aumento. La inclusión de fotografías y dibujos en color se consultará previamente al
editor de la revista. No se aceptarán fotografías y dibujos agrupados en la misma lámina. Las fotografías deben ser recortadas
tratando de eliminar espacios superfluos y montadas en cartulina blanca, separadas por 2-3 mm cuando se disponen en grupos.
Las láminas originales no deberán tener más del doble del tamaño de impresión incluido el texto explicativo y deben ser
proporcionales al espacio de la página (145 x 210 mm). Se recomienda considerar las reducciones para los efectos de obtener los
números de figuras de similar tamaño dentro del trabajo. En el reverso de las láminas originales anote el nombre del autor, título
del trabajo y número de figuras. En la copia impresa el autor indicará en forma clara y manuscrita la ubicación aproximada de las
figuras. Al término del trabajo se agregarán en forma secuencial las explicaciones de cada una de las figuras.
Tablas
Las tablas se numerarán en orden correlativo con números romanos y llevarán un título descriptivo en la parte superior. Reducir
al mínimo el uso de tablas o cuadros complicados y difíciles de componer.
Nota
Los manuscritos que no cumplan con esta reglamentación serán devueltos a los autores antes de incorporarlos al proceso de
revisión. El valor de la publicación es de US$ 20,00 por página con láminas en blanco y negro y de US$ 35,00 por página con
láminas en color. El autor recibirá 50 separatas de su trabajo. El director de la revista considerará la exención total o parcial del
valor de publicación para trabajos no originados en proyectos de investigación.
Cont... CONTENIDO/CONTENTS
RODRÍGUEZ, R.; A. URBINA Y S. VALENZUELA. Estudios anatómicos en Pinguicula chilensis Clos (Lentibulariaceae)
Anatomical studies in Pinguicula chilensis Clos (Lentibulariaceae)
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¡PORTA TERA A CA CO POS coo 105
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N*1: MARTICORENA, A.E. Y L.A. CAVIERES. Acaena magellanica (Lam.) Vahl (Rosaceae) ..ccoccicnccninncnnos» 107
Acaena magellanica (Lam.) Vahl (Rosaceae)
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KóRrNER, CH. El cambio global y los ecosistemas de alta MOntaDa .ccocnconannncnonanconencnnennanconnennnne sanear rar einen neones 1
The alpine life zone under global change
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Bibliographic index on diatoms (Bacillariophyceae) from Chile
PrrEIRa, 1; G. Reyes Y V. Kramm. Cyanophyceae, Euglenophyceae, Chlorophyceae, Zygnematophyceae y
Charophyceae en arrozales de Chile 29
Cyanophyceae, Euglenophyceae, Chlorophyceae, Zygnematophyceae and Charophyceae in chilean rice paddies
Muñoz, M. Novedades enla familia Alstroemenaceae 55
Novelties in the Alstroemeriaceae family
Warson, J.M. Y A.R. FLorEs. Dos nuevas subespecies de Tropaeolum (Tropaeolaceae) de la IV Región
(Coquimbo) de Chllé .oonconicann A 61
Two new subspecies of Tropaeolum (Tropaeolaceae) from the IV Region (Coquimbo), Chile
Gómez-Sosa, E. Las especies argentinas de Crotalaria (Leguminosae - Crotalaricae): novedades, descripcio-
NES Y CÍAVE dni A 67
Species of Crotalaria (Leguminosae-Crotalarieae) from Argentina: new reports, descriptions and key
Cav1eEREs, L.A. Variación morfológica de Phacelia secunda J.E. Gmel. (Hydrophyllaceae) a lo largo de un
gradiente altitudinal en Chile cor 89
Morphological variation of Phacelia secunda J.F. Gmel. (Hydrophyllaceae) along an altitudinal gradient in
central Chile
COMUNICACIONES BREVES / SHORT COMMUNICATIONS
Faúnnez, L. y J.H. Macaya. Nuevos registros para la flora de Chile: Magallana porifolia Cay. (Tropaeolaceae),
Tristagma ameghinoi (Speg.) Speg. y Tristagma patagonicum (Baker) Traub (Alliaceae) ..ccncccononnananoncannnnooos 97
New records for the flora of Chile: Magallana porifolia Cav., Tristagma ameghinoi (Speg.) Speg. and Tristagma
patagonicum (Baker) Traub
Dirigir correspondencia a:
ComiITÉ DE PUELICACIÓN
REVISTA GAYANA
CasiLLA 160-€
CONCEPCIÓN, CHILE
E-mail: gayanaOudec.cl
EDICIONES UNIVERSIDAD DE CONCEPCION
A