UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA
MUSEO
(FACULTAD DE CIENCIAS NATURALES)
DEL
I H RECTOR
D' SAMUEL A. LAFONE QUEVEDO, M. /V. (Uautnb.)
TOMO XVIII
(.SECUNDA SERIE, TOMO V)
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BUENOS AlItES
IMPRENTA DE CONI HERMANOS
684, PERÚ, 684
mil -1612
PlJIUJCAClOíNUS DLL MIISKO l>K LA PLATA
SEGUNDA SIíT ti E
La. segunda serie de las publicaciones del Museo de La Plata., com-
prende los siguientes grupos:
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ginales del personal científico del Museo, que á causa, de las planchas
de. gran formato que las acompañan, no pueden incluirse en la Revista.
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publican, también, las memorias originales del personal científico del
Museo y las de los colaboradores tanto del país como del extranjero.
BIBLIOTECA
Volúmenes en 8° menor de 25 pliegos por lo menos, que contienen tra-
ducciones fie obras y estudios publicados en el extranjero, relacionados
con asuntos que sean tema de investigaciones en el Museo; lo mismo
que series de artículos de vulgarización científica.
CATÁLOGOS
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zonados ó simplemente enumerativos de las diversas colecciones del esta-
blecimiento.
UN IV MUSI DAD NACIONAL DE LA PLATA
Kl<: VISTA
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MUSEO DE LA PLATA
MUSEO L)E LA PLATA
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Presidente : doctor Samuel A. Entone Quevedo, M. A. (Cantal».).
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(FACULTAD DE CIENCIAS NATURALES)
R KYISTA
1)10L
MUSEO DE LA PLATA
1)1 HECTOlí
I)p SAMUEL A. LA FON K QUEV EDO, M. A. (Cantal».)
TOMO XVIII
(SBOUNDA SERIE, TOMO V)
BUENOS AIRES
I M ! MI UNTA I)R CONI HERMANOS
(¡SI, PERÚ, fiS'I
IÍHI-UU2
UN
NUEVO GÉNERO DE LA FAMILIA « MEGAT1IERIDAE
Pon SANTIAGO KOTII
Plesiomeg-atherium Hans-Meyeri
El doctor líodolfo Iiautlial tuvo ¡i bien enviarme para ser determi-
nados, dos fragmentos de maxilar de un género de la familia Megathcri-
dae, recogidos por el mismo en la altiplanicie de Abra Pampa, durante
su viaje á Bolivia.
Habiendo tenido la ocasión de conversar con el doctor Florentino
Ameghino acerca de dicbo hallazgo, este señor tuvo la amabilidad de
confiarme para su descripción, unos fragmentos de esqueleto del mismo
género, procedentes de la misma región.
Los restos que tengo presente constan de un fragmento de mandíbula
que conserva todavía en sus alvéolos los tres dientes posteriores; un
fragmento de maxilar superior con los tres dientes del medio; una apó-
lisis superior del arco zigomático y las partes próxima! y distal de una
tibia, pertenecientes al Museo Nacional de Buenos Aires ; además, un
fragmento de maxilar superior y una mandíbula casi entera, recogidos
por el doctor K. Iiautlial.
Estos restos presentan en general el carácter del Mcgatherinm , y, á
primera vista, se podría creer que se trata de una muy pequeña especie
de este género. Pero, comparándolos detenidamente con el material tan
copioso que de los gravigrados posee el Museo de La Plata, resulta (pie
los fragmentos presentan para con el género Mcgatherinm diferencias
tan importantes que me parece justificado de establecer un nuevo gé-
nero. Se trata aquí evidentemente de una forma que viene á colocarse
entre los géneros Mcgatherinm y N’coracanthua, acercándose quizá algo
más al primero que al último, por cuya razón propongo el nombre de
/ V es i o m egath crin vi .
ItEV. MUSEO I.A Ul, ATA. — T. XVIII. (IV. 22, 1011.)
1
s
El género Ncorucunthus , con (los especies, N. liunaeiateri y N. liracke-
Imscliitmus, luí sido establecido por Ainegliino, sobre dos mitades de
mandíbula conservadas en nuestro Museo. Las describió primero con el
nombre de Orucanthus pero como este nombre estaba ya ocupado para
otro animal, lo cambió por el de Neoracanthus i *.
Lydekker estudió posteriormente ambos maxilares, declarando que
procedían de animales jóvenes y pertenecían al género Megatherium.
lista opinión carece absolutamente de fundamento. Estas mandíbulas
no proceden de animales muy jóvenes, lo (pie demuestran suficiente-
mente las crestas (loph.) transversales muy gastadas en las coronas de
los dientes; si tienen alguna, similitud con el Megathcrium, es única-
mente en la forma general de los dientes. Sería más aceptable la opi-
nión de Eurmeister que los consideraba como pertenecí entes al gé-
nero Nothrotheriu-m 3 (Caeloñon) descripto con mucha minuciosidad por
.1. lleinliardt 4. No hay duda que entre estos dos géneros exista, seme-
janza en la forma fundamental ; pero si se quisiera proceder de esta
manera la clasificación de especies y géneros se liaría imposible. Todos
estos tipos en cuestión pertenecen evidentemente á un mismo grupo
genealógico; tratándose de formas bien especializadas y aisladas, la
determinación es relativamente fácil, pero á medida que el material de
un grujió aumenta, la clasificación se complica por los ti pos que forman
t ransiciones.
Los restos más antiguos de la familia Mcyatheridae hasta ahora co-
nocidos proceden de las capas de Santa Cruz que constituyen el piso
superior de la formación de toba-patagónica (verosímilmente oligoeeno).
Todas son formas pequeñas de un tamaño poco mayor que el perezoso.
En el jiiso paranense que contiene una fauna marina tan parecida
á la de la formación patagónica, que antes se consideraba de la misma
edad, aparece por primera vez el gigantesco Megatherium. Naturalmente,
un mamífero de semejante talla no se ha desarrollado directamente de
los pequeños tipos santacruzeños y tiene que haber numerosas formas
de transición. En el jiiso ltio Frías que forma el horizonte inferior de
la formación areniscoqiatagónica y que contiene una fauna de transición
entre el jiiso Santa Cruz y el paranense, encontré una mandíbula que,
á juzgar por su tamaño, pertenece á una especie intermediaria entre
1 lio!, de la Acad. Xue. de Ciencias.
4 M a mi/. Jos. de la llep. Anj., p. (573, 188!).
:l K1 genero l'ti (5 establecido por l.innl cu 1S3S, y en ISS!) I.ydekker caminó el
nombre de Coeloilon, por el de Xotlirotluriiun, por liaber sido ya ocupado el primer
nombre.
4 l'idcnsk. ¡jelxk, Skr., ~> le Ilaekkc, nalurcidcnskabeliij otj malhcinatislc AJd. 12 te
lid. 111. Kjobenhavn, 1878.
los pequeños tipos antiguos y el Megatlierium americannm. Desgracia-
damente la pieza está incompleta, y faltan los dientes. Los géneros
Nothrotherium y Neocanthm, por su tamaño y forma se parecen mucho
más á los tipos del piso Santa Cruz que al Megathcrium , á pesar de que
proceden de capas más recientes, mientras el Plesiomegatherium por su
tamaño se acerca más al último género. Se podría, suponer (pie los gé-
neros Nothrotherium , Neocanthm y / *lcs iom egatheri nvi representan for-
mas de transición directas; pero éste no es el caso, sino que cada una
forma una pequeña rama lateral de un mismo grupo genealógico, con
tanta más razón se puede considerar cada una de estas tres formas como
género bueno. Tampoco ni uno de los tipos santaeruzeños conocidos
forma un antecesor directo del Megathcrium ; todos los géneros (pie co-
nocemos de esas capas, no son sino ramas de un tronco. La estructura
de los dientes en ellos es de forma cuadrangular simétrica, con bordes
fuertemente redondeados. La corona consta de dos crestas transver-
sales, separadas en el medio del diente por un profundo surco. En todos
los dientes estas crestas transversales forman un ángulo recto con el
eje longitudinal de la dentadura. Igual cosa sucede tanto en el Nothro-
therium, como en el Megathcrium. En el Neocanthm y el Plesiomegatherium,
los dientes forman un romboide ; las crestas transversales están obli-
cuas con respecto al eje longitudinal. Aquí tenemos, pues, una especia-
lizaron que no existe en los dos géneros precedentes. El margen in-
ferior de las mandíbulas del Plesiomegatherium y del Megathcrium es
muy arqueado hacia abajo, como sucede también en algunos tipos san-
tacruzeños, en el Nothrotherium y el Neocanthm, es mucho más derecho,
por lo tanto no se trata aquí de simples variaciones. También en las
otras partes del esqueleto encontramos notables diferencias entre el
género Megathcrium y Plesiomegatherium.
Nuestro Museo posee una gran parte del esqueleto de una. especie de
gravigrados encontrada en la formación arenisca de Catamarca, que con-
tiene una fauna, parecida, á la del piso paranense. Estos restos fueron
descriptos á su tiempo por el doctor Francisco P. Moreno y A. Mer-
cerat, bajo el nombre de Megathcrium fíurmcisteri '. Ulteriormente la
misma especie fue identificada por Lydekker, con el Megathcrium (Hat t-
dryi % especie establecida por el doctor Francisco P. Moreno, sobre una.
mandíbula procedente de las capas de Monte Hermoso 1 2 3.
Seguramente Lydekker no sometió los restos procedentes de Cata-
marca. á ninguna comparación minuciosa, pues de hacerlo, hubiera visto
1 Revista del Museo de La ríala, vol. I, p. 229, 1891.
2 Anales del Musco de La l'lala, l’al. Arg., III, p. 7(¡, 1891.
9 Boletín del Musco de, La Víala, p. 12, 1888,
10
que, tanto ol cráneo como las demás partes del esqueleto, difieren en sn
forma general de los del género Mcf/atlieriinn , mientras la mandíbula
sobre la cual está basado el jMcfiatherhtm Gaudryi , se diferencia sólo
por el tamaño de la del Meyatherhim americamim. El doctor Ameghino
opina también que la mencionada mandíbula de Monte Hermoso perte-
nece al genero Mcf/atherium : pero la atribuye al Megalhcrhm anti-
Fí£. 1 — Mandíbula <1<*1 Plestiomcgatheriiim Hnns-Mcycri. ]¡¿ «1**1 tamaño natural
lo (pie no es exacto ; esta última especie, (pie proviene de las
capas paranenses, es mucho más pequeña.
Los restos procedentes de Abra Pampa y de Cata marca pertenecen
evidentemente á dos especies diferentes de un género nuevo, lo que
se deduce claramente de la forma de los dientes. Moreno y Mereerat
habían llamado ya la atención sobre la implantación oblicua de los
dientes en el maxilar de los restos procedentes de Catamarón, si bien
la posición oblicua en éste es menos acentuada que en los maxilares
encontrados en Abra Pampa.
Entre los restos procedentes do Catamarea se halla el cráneo con la
Mam-i f. fos. (Ir la Jiep. Artj p. 671, 1889.
11
mandíbula. Éste, en su forma general, presenta analogía con el de M<-
(jatheriuni ; pero ambos difieren mucho en los detalles. Así, en el .1/ c-
gatlierium, la parte anterior del cráneo es corta y alta; en el Pierio-
niegatherium es baja y larga, como en el Scelifloi herium. Como el cráneo
completo «le Megatherium americauum, (pie poseemos en el Museo, es
mucho más grande que el del Pleaiomegatherinm, he medido en ambos
Fig. 2. — Maxilar .superior <lt* Plesiomegatherium llana- Mcyerí
tamaño natural
el largo y el alto de la parte anterior, con el fin de obtener asi la pro-
porción del tamaño. En el Megatherium americanum la altura medida
en el segundo diente es de 20 centímetros y adelante, en el borde de la
abertura nasal 19 centímetros; por consiguiente, la altura de esta
parte es casi igual adelante y atrás. La longitud desde el foramen in-
fraorbital hasta el borde de la abertura nasal da 11 centímetros. En el
WesiomegatJierium la altura en el segundo diente mide 14 centímetros
y en la abertura nasal sólo <S centímetros. La longitud desde el foramen
infraorbital hasta el borde de la abertura nasal mide 17 centímetros.
12
La paite anterior del cráneo es, por lo tanto, notablemente más baja
adelante «pie atrás, y mucho más larga «pie alta, de manera que se
parece más al género Kothrotherium «pie al Megatherium. Además el
maxilar superior se ensancha adelante en el paladar, lo mismo que en
algunos tipos de Santa Cruz. Desgraciadamente, el premaxilar no existe;
á juzgar por la síntisis debía ser corto, como en el Hapalops, mientras
«pie en el Megatherium es muy largo. En este último género la síntisis
«le la mandíbula es más larga «pie el espacio ocupado por los dientes;
sucede lo contrario en el Pies i o megath erium donde la síntisis es notable-
mente más corta «pie el espacio ocupado por los dientes. De este hecho
se puede deducir con seguridad «pie el premaxilar tiene que ser muy
corto. Ambos géneros presentan además, una diferencia notable en el
proceso orbital. El proceso post-orbital, en el Megatherium americanum ,
forma una prominencia lateral triangular, siendo llana en el vértice, en
el Plesiomegatherium es muy abultado, elevándose sobre el vértice;
lateralmente forma dos prominencias, separadas en el me«lio por una.
fosa. Adelante hay otra protuberancia en el vértice, separada del pro-
ceso post-orbital por una fosa. Hacia atrás la protuberancia del proceso
post-orbital se reúne con la cresta sagital que se eleva muy notable-
mente encima «le la superficie frontal. En el género Megatherium esta,
parte del cráneo es plana, sin desigualdad alguna; en el Plesiomega-
therium todo el vértice es más abovedado. En el primer género la apó-
lisis zigomática del hueso lagrimal forma una lámina ósea con borde
estrecho; en el último género, al contrario, forma una ancha espiga
cuadrangular que se encuentra también más abajo en el cráneo. Desgra-
ciadamente, en el cráneo del Plesiomegatherium la parte temporal es
algo deformada ; pero la fosa temporal, como en general toda la parte
posterior del cráneo, parece más abovedada que en el Megatherium.
Muy notables diferencias presentan ambos géneros en el segmento
occipital. En el Megatherium americanum , la parte inferior del occipucio
se dirige marcadamente hacia atrás; los cóndilos occipitales sobresalen
mucho de la cresta occipital, mientras en el Plesiomegatherium se hallan
en la misma línea de dicha cresta.
La cresta occipital se extiende en est«‘ género desde la cresta sagital
en forma de un gran arco hacia atrás, y dobla un poco arriba del pro-
ceso mastoideo hacia adelante formando una. esquina angular. En el
Megatherium la cresta occipital no se extiende tan atrás, sino que corre
casi en línea recta hacia abajo, y donde se une con el proceso mastoideo,
en vez «1c doblar adelante se dirige mas bhm un poco hacia atrás. Esta
cresta es más angosta y más aguda «pie en el Plesiomegatherium , en «‘I
«mal es muy redondeada y ancha. En este último género, el llano occi-
pital es proporcionalmente más alto y más angosto «pie en el JMega-
therium.
Idénticas diferencias se presentan también en las demás partes del
esqueleto. En el género Plesiomegatherium la. pelvis es de una consti-
tución más grácil (pie en el género Megatherium. En éste, de las cinco
vértebras que constituyen el sacrum, tres apófisis transversales están
unidas con el borde superior del ilion y dos con el isquión. En el Plesio-
megatherium sucede lo contrario, uniéndose aquí dos apófisis transver-
sales con el ilion y tres con el isquión, de manera que el sacro sale
menos adelante y más atras de las dos alas del ilion; la cresta del ilion
es también bastante más estrecha que en el género Megatherium. En
este género las cinco apófisis espinosas están soldadas entre sí, mien-
tras en el Plesiomegatherium la posterior es completamente libre. La en-
trada de la pelvis, en este último género, es notablemente más angosta.
He medido cuatro pelvis de Megatherium americanum ; la altura varía,
entre 55 y 00 centímetros; el ancho entre 29 y 35 centímetros. En el
Plesiomegatherium la altura mide 50, el ancho 18 centímetros, medida
en la parte anterior. Otras diferencias son : cavidad articular (fosa ace-
tabular) más profunda ; alas del ilion más angostas que se extienden
más hacia abajo ; fosa ilíaca más llana; pubis más alto con cresta más
aguda y apófisis más prolongada hacia adelante.
En el género Plesiomegatherium el fémur es más aplastado, el tro-
cánter menos desarrollado; el cuello del fémur, es más largo y propor-
cionalmente menos grueso que en el Megatherium. Los epicóndilos me-
dial y lateral t ampoco son tan fuertemente desarrollados, pero sobresalen
más lateralmente. Desde el borde externo del epieóndilo medial se ex-
tiende arriba del cóndilo medial una cresta muy saliente que se reúne
con la superficie articular de la rótula (facics patellaris) ; esta cresta
articular es más alta y menos llana que en el Megatherium.
Mucho más grandes que en el fémur son las diferencias entre ambos
géneros, en la tibia. Ante todo, este hueso en el género Plesiomega-
therium es mucho más largo y más delgado que en el género Megatherium.
lie medido cinco extremidades posteriores de Megatherium , en las cuales
el fémur y la tibia son del mismo individuo. En todas ellas el fémur es
de 12 á 15 centímetros más largo que la tibia. En el Plesiomegatherium
el fémur es de 3 centímetros más corto (pie la tibia. La diálisis, en este
género es mucho más angosta en el medio y encorvada, hacia adelante.
La cresta anterior es muy sobresaliente y se extiende desde la tubero-
sidad tibial, transversalmente por encima de la superficie anterior hasta
el maléolo medial, lo que da á la. diálisis una forma muy prismática. En
el Megatherium la tibia, en su parte medial, se encorva más bien hacia
atrás, la cresta anterior no es tan sobresaliente y desaparece casi total-
mente en el medio, de manera que la. diálisis resulta más bien ovalada
que prismática. La superficie art icular lateral de la liarte proximal es en
el Megatherium muy convexa y presenta más bien la forma de un cóndilo
14
que la de una tosa. La superficie articular medial es bastante plana.. En
el género Plesiomegatherium esta cara articulares mucho más profunda,
y de Corma más ovalada y la cara articular lateral, en vez de ser convexa,
es plana, como en el género Scclidotherium ; en el medio es más bien
algo cóncava. En la mayor parte de los gravígrados, liábanse en la
articulación de la rodilla varios huesos cuneiformes que se intercalan
con superficies articulares muy bien formadas entre el fémur y la tibia.
En el Megathcrium la cara articular lateral de la tibia presenta una, su-
perficie lisa y convexa, sin interrupción alguna, parecida al correspon-
diente cóndilo del fémur. En el Plesiomegatherium las superficies para
los huesos cuneiformes están separadas de la superficie articular su-
perior por una cresta, juntándose las dos caras casi en ángulo recto. En
la superficie articular medial, el borde (margo infraglenoidalis ), se en-
corva más hacia afuera que en el Megathcrium, especialmente por el
lado posterior, á pesar de que el cóndilo medial sea menos desarrollado.
El borde posterior de la fosa intereondiloidea posteriores muy saliente;
abajo se encuentra una grande y profunda concavidad. En el Mega-
therium el borde posterior apenas sobresale del cuerpo de la tibia, y no
existe sino una fosa muy pequeña. La parte proximal de la tibia en el
género Plesiomegatherium ofrece más similitud con el Scelidotherium, el
Mglodon y especialmente con el Qrypotheriim (pie con el Megathcrium .
La parte distal difiere menos del Megathcrium en su forma general. El
maléolo medial se extiende menos hacia arriba y forma una protube-
rancia muy áspera. En todas las tibias de Megatherium que posee nues-
tro Museo, el maléolo medial se extiende mucho más hacia arriba, ter-
minando en una cresta que corre oblicuamente hacia arriba formando
un resalto. En el lado posterior, hay en el Megathcrium dos surcos
(saleas malleolaris) y en el Plesiomegatherium tres. Por el lado anterior,
el borde de la superficie articular para el estrágalo es más angosto en
el Plesiomegatherium (pie en el Megathcrium, y sobre su bórdese observa
en el primero una fuerte protuberancia (pie falta, en el segundo.
En ninguna de las dos piernas del Plesiomegatherium que poseemos
está completo el peroné. Por los fragmentos que tenemos se ve que el
maléolo lateral, en el Plesiomegatherium, avanza mucho más hacia abajo
y adelante que en el género Megathcrium. La fací es articular para el as-
trágalo, en este último género presenta una superficie semilunar. En el
Plesiomegaterium, consta de dos secciones, de las cuales la superior pre-
senta una faceta articular transversal que se extiende desde la margen
anterior del maléolo lateral hasta la margen posterior. La parte inferior
forma una faceta vertical (pie llega solamente hasta el medio del hueso,
formando con la faceta superior un ángulo recto. Esta parte del peroné
se parece más al de Mglodon y Lestodon (pie al de Megathcrium .
Las tacies articulares en el estrágalo (talas) presentan las mismas di-
lerendas. En el Megatherium la faceta correspondiente pava el peroné
presenta en la parte lateral del estrágalo una tatúes articular semilunar
que pasa en la parte áspera del hueso, sin límites marcados, reuniéndose
arriba con la trochlea tali en una quilla muy redondeada (véase fig. 3).
En el género Plesiomegatherium esta misma facetase compone de dos
secciones : la superior presenta una superficie angosta, dirigida de ade-
lante hacia atrás y que se reúne con la trochlea tali en un borde vivo: la
sección inferior presenta una superficie circular algo inclinada hacia
Trochlea talis
F. meil.
F. lat.
F. avt. libularis
Proc. metí,
tali
Frote, lat. tali
Sinos tali
F. art. ouboidea
F. art. navícula -
lis
F'ig. 3. — Talos del Megatherium americanum visto de frente
1 /3 del tamaño natural
adelante. Toda la faceta se eleva notablemente por encima de la parte
áspera y está limitada por un borde saliente (véase fig. 4). La parte
lateral maleolar, es por lo general, más ancha que en el Megatherium.
En este último género el borde de la cara articular del calcáneo se reúne
atrás con el borde de la trochlea tali , mientras en el género Plesiome-
gatherium ambas facetas están separadas en su parte posterior por una
canaleta bastante ancha. En el Megatherium las facetas de la trochlea
tali y de la caput tali se juntan igualmente en forma de un borde agudo;
en el Plesiomegatherium las dos facetas están separadas por una cana-
leta que representa el cuello del as trágalo ; además, el surco del estrá-
galo es notablemente más profundo (véanse fig. 3 y 4).
Sabido es que en los gravigrados la trochlea tali consta de dos sec-
I<>
(•iones articulares muy desiguales : la parte lateral representa una ar-
ticulación discoidea, alta: la parte medial, al contrario, es muy baja
y presenta una espiga semejante á la apólisis odontoide de la segunda
vértebra cervical (epistrofeo).
En el género Megatherium esta parte presenta la forma de un cono,
que tiene su mayor anchura en el lugar de contacto con la superficie
articular lateral. En el Plesíoviegathen'um la parte medial tiene la forma
de una espiga cilindrica, algo comprimida en el lugar de contacto con
la superficie articular lateral y es ancha en la parte medial. (Este carácter
F- art. filmlaris
Proc. lat. tali
Col] un i tali
Proc. im*d. tali
F. art. navicularis
Si 11 1 1 s tali
F. art. euboidea
Fig. 4. — Talus del Plcsiovietiathcrivm Ilvrmcistcri visto de frente
1 / 3 del tamaño natural
no es aparente en la fig. 4, porque la fotografía no fue tomada de arriba),
ba espiga presenta en sn parte inferior una apófisis que se dirige hacia
la parte medial, mientras en el Megaihcrinm se dirige hacia la parte la-
teral. En el Plcslomegatherinm la apófisis articular medial se une en un
ángulo recto con el disco articular lateral, de manera que este último
está más parado (pie en el género Megatherium , donde ambas superfi-
cies articulares se unen en un ángulo obtuso. En toda la trochlea tal i
el primer género ofrece más semejanza con el Mylodon y el Lestodon
que con el género Megatherium.
La superficie articular anterior del capul tali, sobre la cual se articula
el hueso na vicular, presenta en el Megatherium una cal idad concéntrica
muy honda, en el Plcxiomegatherinm esta cavidad es mucho menos pro-
funda (véanse fig. y 4). La cara articular calca nea posteriores más a agos-
ta y más convexa por atrás que en el Megatherium. El procesam posterior
18
tali y ki trochlea tali están separados por una profunda canaleta que se
junta con el saleas tali-. En el Megatherium falta esta canaleta; el pro-
eennan tali forma aquí una protuberancia que llega hasta dentro del sal-
ean tali.
El calcáneo del género Plesiomegather'mm , en su forma general, es
más delgado y proporcionalmente más largo ; atrás de la cara articular
posterior es notablemente más comprimido que en el Megatherium. La
faceta posterior para el talan es más convexa y pasa lateralmente sobre
la pared lateral ; es también más ancha en dirección antero-posterior.
En el Megatherium esta parte del hueso es más plana y más ancha, el
borde lateral de la faceta posterior no llega hasta la pared lateral (véanse
lig. 5 y (!). El salean calcanei es más ancho y profundo que en el género
Megatherium. El sustentáculo con la faceta, anterior (f acien articularin
anterior) es muy saliente, tanto en su parte medial como en la anterior.
En la parte an tero inferior encuéntrase una cresta áspera, angosta y
muy saliente. En el Megatherium el hueso presenta en este punto una
tuberosidad nudosa separada por un surco profundo (saleas injtexoris
liallaeis) de la tuberosidad situada abajo de la faceta cuboidea. Esta
tuberosidad está igualmente dividida en el medio por un surco, de
manera que el hueso presenta tres protuberancias. El género Plenio me-
gatherium tiene una sola de estas tuberosidades, pero está más desarro-
llada y se dirige hacia atrás en forma de una cresta muy elevada. En
el Megatherium la superficie inferior del calcáneo está algo comprimida
atrás de esta, tuberosidad ; sólo detrás del proeessus trochlearis se eleva,
dicha cresta que es notablemente más ancha y muy redondeada (véanse
lig. 7 y 8).
Diferencias como las mencionadas se observan tanto en la forma de
las facetas articulares como en las tuberosidades, en los demás huesos
del pie. Por ejemplo, la. faceta, articular, navicular cuneiforme, en el
género Plenio megatherium está, dividida en dos secciones por un surco
que no existe en el Megatherium.
No entro aquí en mayores detalles sobre los diversos huesos del pie.
Las diferencias señaladas en las páginas anteriores demuestran sufi-
cientemente que los restos procedentes de la formación arenisca de
< 'afama rea, deseriptos por F. P. Moreno y A. Mercerat, con el nombre
de Megatherium fínrmeinteri, no pueden pertenecer al género Mega-
therium. Los restos procedentes de Abra. Pampa concucrdan en los ca-
racteres fundamentales con los de Cata marca, pero pertenecen á una
especie muy pequeña.
El género / 7 es i o mega therium, según los restos que poseemos hoy,
consta de dos especies : para la más pequeña procedente de Abra Pañi
pa, propongo el nombre de Plesiomegatheriam Haus-Meyeri. La otra es-
pecie procedente de (latamarca debe conservar el nombre de Plesiome-
20
yatherium Bunneisteri y no Gaudryi. A más de la diferencia en el ta-
ma ño, siendo el Plesiomeyatheriuni Bunneisteri de un tamaño muy nota-
blemente mayor que el 7 ‘les t o ¡n eya t hería in llans-Meyeri , se observan tam-
bién, en los pocos restos existentes del esqueleto, algunas diferencias
entre ambas especies. Así, en el P. Hans-Meyeri , el processus postorbi-
talis es menos nudoso que en el 7\ Bunneisteri , la apófisis del hueso
lagrimal es más angosta ; la. apófisis zigomática en el maxilar es nota-
blemente más ancha y plana; adelante, es más saliente sobre el foramen
orbitalis , formando una incisura muy profunda. La rama de la mandíbu-
la es proporcionalmente más corta, y, en su parte medial, más alta; el
lado externo es extraordinariamente plano, mientras en el 7*. Bunneisteri,
lo mismo (pie en el Meyatherium americanum, es abovedada, tanto en la
dirección infero-superior como en la antero-posterior. Además la. rama
mandibular del P. Huns-Meyeri, en dirección labi-lengual es más angos-
ta, especialmente en el borde inferior (busis mandibular is ) ; en la parte
posterior es más fuertemente encorvada que en el P. Bunneisteri. La po-
sición oblicua de los dientes es más pronunciada en el P. Hans-Meyeri,
como ya lo he dicho, (pie en el /'. Bunneisteri. En ambas especies las
crestas transversales en los dientes anteriores son más oblicuas que en
los dientes posteriores ; el ángulo agudo varía, en el P. Hans-Meyeri,
entre ó 5 y (Ja grados, en el V. Bunneisteri entre (JO y 70 grados. La ti-
bia en el 7*. Hans-Meyeri es todavía más delgada que en el P. Bunneis-
teri, y principalmente la diálisis es más chata,
lie aquí algunas medidas comparativas:
1\ llaiis-Mcycri V. Jlunueistcii
Milímetro:* Milímetros
Espacio que ocupa la serie dentaria superior 135 200
Diámetro labi-lingual del m1 en el lobo posterior .. . 25 38
— antero-posterior del m1 en el medio — 33
— labi-lingual del nr en el lobo anterior. . . 25
— labi-lingual del m* en el lobo posterior. . 30 —
— antero-posterior del ms en el medio 27 —
— labi-lingual del m1 en el lobo anterior. . . 32 4 ti
labi-lingual del m1 en el lobo posterior . . 20 10
antero-posterior del m3 en el medio 30 11
labi-lingual del m* en el lobo anterior. . . 28 10
— labi-lingual del m‘ en el lobo posterior . . 23 34
— antero-posterior del ni* en el medio 28 38
labi-lingual de] m5 en el medio 17 30
antero posterior in4 en el medio. 13 20
Altura déla rama mandibular un el medio entre
nq y ni, 125 154
(írosar de la rama mandibular en el borde interior. 30 54
Espacio que ocupa la serie dentaria inferior 132 190
Diámetro labi-lingual del nq en el lobo anterior, . . 22 33
— labi-lingual del m, en el lobo posterior,. 28 39
21
1\ IlansMeycri )'. JtunneMcri
Milímetros Milímetros
Diámetro antero-posterior del m4 lado lingual 25 35
— labi-lingual ni2 en el lobo anterior 2!1 11
— labi-lingual m, en el lobo posterior 30 12
— antero-posterior m3 en el lado lingual. . . 2(5 3(5
— labi-lingual m3 en el lobo anterior 30 10
— labi-lingual ni3 en el lobo posterior 27 37
— antero-posterior ni3 en el lado lingual ... 28 37
— labi-lingual in4 en el lobo anterior 2(5 37
— labi-lingual m4 en el lobo posterior 18 21
— antero-posterior m4 en el medio.. 2!) 38
En el Plesiomcgatherium Bur,tieisteri la. mayor parte (le los dientes del
lado del maxilar no corresponden perfectamente á los del otro.
Asimismo, en los fragmentos de maxilar de Plesiomegatherium llam-
Meyeri que recogió Hauthal y los que yo recibí de Ameghino, existen
pequeñas diferencias en el tamaño de los dientes, pero son tan insig-
nificantes que no se puede deducir de ellas la existencia de dos especies.
N OTA
SOBRE LA GRASA DE «CAMELOS RROMÉDARIUS»
Pou MARÍA L. COlíANERA y CAROLINA E. SPEGAZZINI
Constituye el tema de la presente nota el estudio de una grasa animal
<iue el azar puso en nuestras manos. Habiendo muerto un dromedario
( dámelas Dromedarius L.) en el Jardín Zoológico de La Plata, fué envia-
do al Museo para ser preparado, contribuyendo á aumentar las ya ricas
colecciones de la sección de Zoología de nuestro Instituto.
Fué ésto motivo para que pudiésemos disponer de la materia grasa
(pie nos ocupa, en gran cantidad y en perfecto estado de conserva-
ción.
No describiremos aquí una droga, ni sus usos terapéuticos, pero si una
materia que tal vez con el tiempo sea utilizada en la, farmacia, dada la
enorme cantidad que un solo animal puede proporcionar, su fácil obten-
ción en estado de pureza, con una blancura perfecta, olor agradable y
un aspecto que no la haría despreciable como excipiente, con propieda-
des curativas, que si bien científicamente se ignoran, el vulgo se afana
en admitir
Nos cautivó en nuestra tarea el carácter novedoso de este estudio,
pues en la clásica obra de Lewkowitsch 1 2 no está citada la grasa de
dromedario, entre las numerosísimas substancias de este género (pie allí
se estudian.
Antes de entrar en materia, permítasenos una palabra de gratitud
1 Los ensayos <|iio on la República van á hacerse, on grande oséala para criar dro-
medarios y camellos, destinados á los transportes en la pampa y en las planicies pa-
tagónicas, dan mayores probalidades de realización á nuestra, creencia.
* S. Liowkowitch, Technoloyie et anal-yac vhimiques (les ¡miles, (jraisses ct aires. Pa-
rís, lOOíl.
— 23 —
pitra nuestro profesor doctor Enrique Herrero Uucloux, quien nos lia
dirigido con solicitud en la realización del presente trabajo.
PREPARACIÓN RE LA MUESTRA
Lst grasa so encontraba en abundancia en el cuerpo del dromedario,
pero para nuestro estudio operamos sobre la que formaba la giba, pre-
firiéndola por su homogeneidad y por encontrarse libre del resto de los
tegidos, lo que facilitaba su obtención.
Para purificarla, cortada en pequeños trozos, fue sometida á la acción
del agua hirvi ente en una caldera; cuando la grasa se separó conve-
nientemente, la decantamos y filtramos á través de papel, en embudo
baño maría, previo reposo suficiente para facilitar la eliminación del
agua.
Se guardó en frascos cerrados á esmeril al abrigo de la luz y en lugar
fresco.
MÉTODOS ANALÍTICOS
Los datos físicos y químicos que determinamos en esta grasa son re-
sultados obtenidos practicando los métodos de la obra citada de Lewko-
M’itsch, salvo variaciones de detalle.
Los datos físicos que estudiamos son la densidad, el punto de fusión,
el punto de solidificación, el índice de refracción, la solubilidad, los
puntos de fusión y solidificación de los ácidos grasos y el calor de
combustión.
Los datos químicos considerados fueron la humedad, las materias mi-
nerales, los índices de saponificación, de Heliner, de yodo, de acetilo y
de ácido, las materias insaponificables y los ácidos grasos volátiles so-
lubles é insolubles.
La densidad fué determinada con una balanza regulada de Mobr-VVest-
phál, utilizando una vasija de Weinhold para poder estudiar las varia-
ciones del dato con la temperatura, desde 100° C. á 40 c O. Los resulta-
dos fueron :
KEV. MUSEO I.A PI.ATA. — T. XVIII. (IV. 24, 1911.)
2
— 24
demostrando un aumento perfectamente regular con el descenso de la
temperatura.
El punto de fusión naciente y completa, siguiendo el modo operatorio
de Bensemann nos dio las cifras :
Punto (le fusión naciente 39° C.
Punto do fusión completa 43°C.
El índice de refracción se determinó con un refractómetro universal
de Eéry, haciendo dos series de observaciones, aumentando y disminu-
yendo la temperatura, obteniéndose mayor regularidad en el segundo
caso que en el primero. Los resultados apuntados corresponden á tem-
peraturas decrecientes :
Indice de refracción á 50° C. 1.4535
Indice de refracción á 45° C 1.4556
La solubilidad se ensayó siguiendo exactamente las indicaciones de
Valenta, comprobando que tanto en frío como en caliente, la grasa es
completamente insoluble.
Los puntos de fusión naciente y completa de los ácidos grasos, pre-
parados según el procedimiento deFinkener, se determinaron como para
la grasa pura, obteniendo :
Punto do fusión nuciente 39.5-41° C.
Punto do fusión completa 43° C.
El calor de combustión se obtuvo con el obús de Mahler, siguiendo
en todo el modo operatorio adoptado para las mantecas por el doctor E.
Herrero Ducloux '. La cifra hallada fué:
Calor dtí combustión 8.818.69 cal.
La humedad se valoró en cápsula normal, sometiendo la grasa duran-
te 12 horas á una temperatura de
El índice de saponificación se hizo de acuerdo con el procedimiento
de Koettstoríer, el de yodo siguiendo á Hiibl y las materias insaponifi-
cables adoptando el modo operatorio de Allen-Thomson. Los ácidos
grasos volátiles solubles é insolubles, que corresponden al índice Kei-
chert-Meissl-Wolney, fueron valorados siguiendo las indicaciones de
Ooudon y Miintz.
1 E. H Kit imito Dijci.oux y L. Hita imito Dcci.oux, Datos calorimétricos (le mante-
cas argentinas, en ¡Invista de la Facultad de Agronomía y Veterinaria. La Pinta, 1909.
KESULTADOS
Hemos reunido en un cuadro las constantes y variables de la grasa
analizada, agregando una fotografía de los cristales de ésta, obtenidos
según el método de Beltield, muy semejantes á las formas descriptas
como cristales de «plumosa».
Las cenizas no fueron estudiadas en cuanto á su composición por su
extrema escasez, lil índice de yodo (Hiibl) se hizo sobre los ácidos gra-
sos por haberse hallado cifras discordantes con la grasa misma.
'Oí ASA !>]•: HIÍOM KDAIÍIO
Densidad á 100 ° 0.8576
Punto de fusión 43°
Punto de solidilicación. 39°
índice de refracción á 40° 1 .4576
índice de refracción á 45° 1.4560
Punto de fusión de ácidos grasos 43°
Punto de solidificación de ácidos grasos 39°5
Calor de combustión. 8.818.69
Humedad 100°-105° 0.0747
Cenizas 0.0039
Indice de saponificación. 198.05
índice de Helmer 94.16
índice de Hiibl 43.42
2(5 —
índice de acetilo 73.52
índice ácido 0
Ácidos grasos volátiles 0.3323
b) Ácidos grasos volátiles solubles, 0.2391
a ) Ácidos grasos volátiles insolubles 0.0932
Relación n/¿>Xl 00. 38.98
Materias insapouiti cables. 1.924
INTERPRETACIÓN DE L(>8 RESULTADOS
Eli el cuadro comparativo figuran las determinaciones que en el tra-
tado de Lewkowitsch atribuyen numerosos autores á las distintas gra-
sas, pero siendo las cifras numerosas, por las múltiples variantes á que
están sujetos dichos datos, nos liemos limitado á indicar las cantidades
extremas.
Por lo que se refiere al índice de refracción, á excepción de la grasa
por nosotros tratada y la de cerdo, cuyas determinaciones se deben á los
doctores Lavenir y Herrero Ducloux, las demás han sido calculadas
reduciendo grados del butirorefractómetro, forma en que se encontraban
expresadas en los cuadros de Lewkowitsch, á índices de refracción, ob-
tenidas en las dos primeras directamente por el refractómetro de preci-
sión de Carlos Féry.
En el cuadro general de comparación no nos ha sido posible consig-
nar las relaciones de las grasas allí indicadas en las determinacio-
nes : ácidos grasos volátiles, ídem solubles é insolubles y la relación
u/bx 100, por ser diferentes los métodos seguidos por los experimenta-
dores citados en la obra de Lewkowitsch, y nosotros ; y además, por tra-
tarse en nuestro caso de un modo operatorio convencional que daría re-
sultados comparables, operándose sólo en igualdad de condiciones. Pero
habiendo encontrado referente á la axungia los datos que en el cuadro
número 3 se expresan ‘, obtenidos por un método igual al empleado
por nosotros, los hemos reunido, pudiéndose notar que si bien la canti-
dad total de ácidos grasos, no es muy diferente, en cambio la proporción
de solubles é insolubles varía notablemente, modificando también la re-
lación a/bx 100.
^ P. Lavknik y E. Herrero Ducloux, Contribución al estudio de las mantecas de
la República Argentina. Iíuoiuks A i ron, 1905.
27
CUADltO COMl’AliATIYO DIO I.AS (¡HASAS DIO CE1ÍDO Y DKOMEDAHIO
Museo de La Plata, 1909.
N O T A
SOBRE EL METEORITO BE -«EL PERDIDO»
Por el doctor ENRIQUE HERRERO DUCLOUX
Vicedirector del Museo de La Tinta
Eu el mes <le septiembre de 1900 recibió el Museo, como donación del
señor Bennike, director del Syd og Word de Buenos Aires, una roca de
forma irregular, de color pardo rojizo y de 300 gramos de peso, proce-
dente, de un campo distante 10 kilómetros de la estación « El Perdido»
del Ferrocarril del Sud, entre Irene y Borrego, cerca de Bahía Blanca.
La muestra 'venía, acompañada de una carta, por la cual el señor Ben-
nike explicaba la forma del hallazgo hecho por un peón, en el año ante-
rior, mientras araba un campo del señor Christián Larsen, á trescientos
metros de la casa de la chacra; y advertía, además, que lo enviado no era.
sino un fragmento de la roca que en poder de los chacareros se encon-
traba.
El doctor W. ScMller, jefe de la sección mineralógica de nuestro Mu-
seo, se trasladó inmediatamente á El Perdido y pudo obtener la totali-
dad de la piedra que por sus caracteres exteriores y el punto de su ori-
gen, inducía á clasificarla como una piedra meteórica, adquisición valiosa
para nuestras colecciones, como después pudo constatarse.
Su peso total es de 30.200 gramos; su forma es irregular, angulosa
su diámetro es de 30 á 33 centímetros; su superficie es desigual, llena,
de cavidades poco profundas distribuidas sin regularidad y que recuer-
dan las impresiones que dejarían los dedos en la arcilla húmeda- ; su
color no es uniforme, aunque domina el tinte pardo rojizo, pero no esca-
sean las manchas grises y rojas ; su fractura, difícil, ofrece caracteres
distintos, según la parte en que se produce, presentando superficies
30 —
irregulares, de color más obscuro que en el exterior, con manchas azu-
ladas, grisáceas y pequeños centros de brillo metálico, dando origen,
por la acción de los agentes atmosféricos, á pequeños bongos rojizos que
se asemejan á las exudaciones de cloruro de hierro señaladas en muchas
rocas de la misma naturaleza.
Actúa sobre la aguja imanada, aunque sin presentar polaridad, y re-
ducida á polvo fino abandona al imán la cuarta parte de su peso aproxi-
madamente como indicaré luego ; al ser pulverizada se desprenden déla
masa algunos pequeños nodulos de forma irregular, muy maleables, de
gran dureza y de color gris metálico, cuyo peso llega á 0,0000 y aun á.
0,1095 gramos por excepción.
El peso específico de la piedra meteórica, determinado en dos frag-
mentos de 45 y 13 gramos, oscila entre 3.470 y 3.452 á 15° O.
Al ser incorporada á ha colección de meteoritos argentinos del Museo,
se puso de manifiesto su semejanza en caracteres exteriores al meteorito
de Indio Rico (provincia de Buenos Aires) y la circunstancia de hallarse
este punto á una distancia de 30 á 40 kilómetros de El Perdido, hizo
pensar inmediatamente en un parentesco más ó menos íntimo entre las
dos rocas.
Emprendí entonces un estudio químico, mientras se enviaba á Europa
algunos fragmentos para su estudio petrográfico, siendo descripto en for-
ma sumaria en Centralblatt fiir Mineralogie, etc. l.
El profesor doctor F. Berwertli, de Viena 2, confirmó poco después
aquella sospecha, diciendo que los cortes microscópicos de los meteori-
tos de Indio Rico y El Perdido presentan un aspecto petrográfico suma-
mente semejante, á tal punto que los dos trozos parecen ser fragmentos
del mismo cuerpo celeste, teniendo en cuenta la distancia escasa de los
dos hallazgos ; además, agregaba que no era posible realizar observa-
ciones más exactas por el estado de descomposición avanzada de las
muestras examinadas.
Como era perfectamente posible la hipótesis del profesor Iíerwerth,
que era también la del doctor Schiller y la mía, aunque con las reservas
consiguientes, seguí en mi tarea analítica las huellas del profesor doc-
tor Juan J. J. Kyle, hasta donde me fué posible, en su estudio químico
del meteorito de Indio Rico 3.
Fraccionando el polvo de la piedra meteórica por la acción de un imán
obtuve :
1 MctcoritcnJ'und in der arycnlinisehcn Provinz Bueno n .tire», mi Centralblatt J'iir Mi-
ncralogie, ote., 190(5, ii" 22, p. 71(5.
s Carta dirigida al profesor doctor W. Schiller.
8 Juan J. J. Kyj.u, Andlinis de una piedra meteórica, en Anulen de la Sociedad Cien-
tífica Argentina, XXIV, 128-133. Hílenos Aires, 1887.
— 31
' Por ciento
Parto magnética soluble en aei<lo clorhídrico 23.1)50
— insoluble en íícido clorhídrico 1.125
Parte no magnética soluble en ácido clorhídrico ...... 30.300
— iusoluble en ácido clorhídrico 14.925
En estas fracciones, el análisis cualitativo me permitió constatar es-
pecies mineralógicas propias de los meteoritos (troilita, divina, aleacio-
nes ferroniquélicas) ; y aunque los pequeños nodulos aislados no me
dieron figura alguna de corrosión por el ácido nítrico, su análisis cuan-
titativo me autoriza á clasificarlos como constituidos por kamacita. En
efecto, comprobada la ausencia del cobalto, determiné los datos siguien-
tes :
a b
Peso del nódulo 0.1095 0.0060
Poso específico á 15° C 7.922
Hierro (Fe) 0.1017 0.0009
Níquel (por diferencia) (Ni) 0.0078 0.0051
Admitiendo para la kamacita 1 la fórmula FelvNi que corresponde á
Por ciento
Hierro 93.031
Níquel 0.969
y calculando para 100 gramos las cifras halladas páralos nodulos, tene-
mos
Por ciento
Hierro 92.559
Níquel 7.441
lo que no está muy lejos de la composición teórica.
La troilita ó sulfuro de hierro magnético fué caracterizada y aislada,
pero su determinación cuantitativa se hizo calculando como EeS el azu-
fre total de la roca, valorado con el método de Eggertz que ya experi-
menté en otro caso análogo 2 y que para el meteorito de El Perdido me
(lió un porcentaje de 1.347.
En la determinación de los demás elementos seguí los métodos más
aconsejados por W. F. Hillebraiul 3 y por Albert Meuriee 4.
1 Icilio Guarkschi, en Nuova Enciclopedia di Chimiea, IX, 57.
2 E. Herrero Duci.oux, El hierro metcórico de la Puerta de Arnaco, en Revista
del Museo de La Plata, XV, 84-90. Hílenos Aires, 1908.
3 W. F. Hillebranij. The analy sis of silicate and carbonate rocks. Washington, 1900.
4 Albert Meurice, Cours d'analyse quautitative de, maticrcs minórales, París, 1908.
La composición centesimal de los fragmentos del meteorito que ana
licé puede expresarse así :
Sílice (Si()„) 35. OKI -34 .500
Óxido ferroso (FeO) 5.844-6.151
— férrico (Fog03) 17.094
— de aluminio (Al„Üa) 5.305
— do manganeso (MnO) 0.431-0.440
— de níquel (NiO) 0.695-0.708
— de calcio (CaO) 2.220
— do magnesio (MgO) 18.397
— de potasio (KsO) 0.096
— de sodio (Na,0) 1.205
Hierro metálico (Fe) 6.571
Níquel motálico (Ni) 0.550
Agua y pérdida 1.986
Como el estudio del profesor J. J. J. líyle data de 1887 y la cumpa
ración de los resultados es en extremo ilustrativa, agrego aquí el cua
dro analítico correspondiente til meteorito de Indio Rico, que el emi
líente profesor considera semejante á las piedras meteóricas de Dliurm
sala y de Georgia estudiadas por Hangliton y Willet y Smitli respecti
vamente.
COMPOSICIÓN OKI. MIOTICOIUTO 1)IÍ INDIO IUCO
Parte magnética = 18.31 °/0
Soluble en ácido clorhídrico
43.10 o/o
Insoluhlo en ácido clorhídrico
38.59 %
33
Poco tiempo después de terminar mi trabajo y cuando me disponía á
ordenarlo para que fuese publicado, llegaron al Museo varios fragmen-
tos de roca procedentes de la misma localidad, y bailados sobre una
pequeña loma, casi en la superficie del suelo. Aunque el aspecto y el
color no correspondían á los de la piedra meteórica, una alteración pro-
funda y prolongada (pues no se conoce la fecha de la caída de los meteo-
ritos do Indio Kico y El Perdido) podía suponerse como causa de esta»
diferencias y en la duda, preferí estudiar los nuevos fragmentos, ini-
ciando conmigo el análisis mi aventajado alumno Nazario Álvarez,
quien constató la ausencia de níquel y de hierro metálico.
Los datos analíticos hallados por mí son los siguientes:
Poso específico ít 15° (J 2.898-2.887
Agua á 110° C 0.346
Pérdida, al rojo 9.443
Sílice (Siüs) 9.035
Oxido de titano (TiOs) vestigios
Ácido sulfúrico (S03) vestigios
— clorhídrico (Cl) 0
— fosfórico (P»06) vestigios
Oxido ferroso (FeO).. 0.279
— férrico (FesO,) 80.785
— de aluminio (AlsO„) 0.399
— manganeso (MnO) 0.010
— de calcio (CaO) 0.677
■*— de magnesio (MgO) 0.567
— de potasio (KaO) 0.421
— desodio (NaaO) 0.086
habiéndose determinado el peso específico por la balanza hidrostática
sobre dos fragmentos que pesaban 1000 y 1025 gramos, de superficie
irregular, de fractura desigual, algo terrosa, desprovistos de acción
sobre la aguja imanada y presentando las reacciones del ácido titánico
muy desigualmente.
Por su composición recuerdan los óxidos de hierro mezclados con sili-
catos que se conocen bajo el nombre genérico de limonita, quedando
descartado su origen meteórico.
Musco de La Plata, 1910.
CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO
Dlí LA MICROMERIA EUGENIOIDES (HIERONYMUS)
(AI UÑA-MUÑA)
Pon i:r. doctor ENRIQUE HERRERO DUCLOUX
Vi codi rector del Ofusco de La Plata
Comprende el presente estudio 1 los resultados de investigaciones ini-
ciadas hace algunos años é interrumpidas en varias ocasiones por las
dificultades de obtener hojas de la planta, en condiciones convenientes de
pureza y de conservación que permitiesen dar algún valor al trabajo, in-
grato y pesado de suyo. Habitando las alturas de las sierras, en toda la
región serrana ú occidental del país, acompañada de otras especies de la
misma familia y de caracteres semejantes formando praderas 2, no es fácil
obtener la mu ña-muña de los campesinos, sin mezcla; y si á ésto se agrega
los inconvenientes del transporte por las distancias y las condiciones del
terreno, sin trabajo se comprenderá que me haya decidido á suspender
mi tarea sin haber alcanzado lo que al emprenderla me propusiera : es-
tudiar en forma completa la esencia y el principio activo sospechado en
la Micromeria eugenioides.
El género Micromeria, de la familia de las labiadas, está representado
por tres especies en la región citada 3 :
1 Debo hacer constar aquí la participación activa que el profesor Leopoldo Herrero
Ducloux lia tenido en este trabajo, como colaborador dicaz.
8 P. G. Loukntz, Cuadro de la vegetación de la República Argentina, en La República
Argentina de Ricardo Napp, 12í) y 130. Buenos Aires, 1870.
3 I. IIikroxymijs, Plantae diaphorinac Jlorac argentinae, en lioletín de la Academia
Nacional de Cicnciae en Córdoba, IV, entrega III. Buenos Aires, 1882.
— 35 —
1. Mi Somería engenioides (llieronymus) ; syn. Xcnopoma engenioides
(Pl. Lor., n. 713; Gr. Syinb., n. 1711).
Es la especie conocida por loa campesinos con el nombre de muña-muña
y la que utilizamos para este estudio. Las provincias donde crece espon-
táneamente, prefiriendo las sierras más elevadas, son La liioja, Catamarca,
Tucumán, Salta y Jujuy. En ellas, el pueblo utiliza las hojas en infusión
teiforme como estimulante, digestivo y estomacal, para combatir la puna,
las indigestiones y los dolores de estómago. Se le atribuyen propiedades
afrodisíacas y emenagogas, pretendiendo algunos que es eficaz contra la
esterilidad en la mujer.
2. Micromeria boliviana (Benth. Lab. 381); syn. Xcnopoma boliviamm
(Gr. Sym., n. 1700).
Es conocida vulgarmente con el nombre d e peperina y piperita, habi-
tando la sierras de Tucumán, Salta y Jujuy, aunque se halla también en
Bol i vi a y Perú.
3. Micromeria odorum ( Hieronymns ) ; syn. Xenopoma odorum (Gr. Pl.
n. 712 ; Sym. n. 1710).
El nombre vulgar de esta especie es también peperina y piperita como
la anterior, hallándose en las sierras de Tucumán y Córdoba.
Habitantes de las serranías, en Córdoba, me han asegurado que esta
especie escasea cada vez más.
La Micromeria engenioides ofrece el aspecto de un arbusto enano, con
los caracteres propios de toda la vegetación de las sierras que debe re-
sistir fuertes vientos, en un medio de una sequedad exagerada.
Sus hojas son opuestas, lanceoladas, de 3 á 5 milímetros de largo y de
1 á 2 milímetros de ancho. Su colores verde obscuro en su cara superior
y verde gris claro en su cara inferior; poseen un olor muy agradable que
recuerda la menta, sin ser por completo comparable, y su sabor es grato
al principio y ardiente después.
Las muestras que han llegado al laboratorio se reducen á polvo sin
dificultad y se conservan sin alteración aparente, excepto en su olor que
varía con el tiempo, perdiendo poco á poco su semejanza con la esencia
de menta para adquirir un cachet especial, siempre muy agradable.
ANÁLISIS INMEDIATO
Iniciado el estudio con una pequeña cantidad de hojas, hice algunas
determinaciones para conocer las proporciones de los principios inmedia-
tos más importantes distribuidos en grupos y obtuve los primeros resul-
tados en la forma siguiente :
36 —
l*or ciento
Humedad ¡í 100-105° C 12.350-12.080
Cenizas 11.1)70-11.041
Ázoe total 2 . 040-2 . 007
Materias proteicas 10.537-10.008
Materias grasas y colorantes 8.083-8.939
Resinas, almidón, azúcares, gomas y compuestos pécticos. 30.190-30.052
Celulosa 11.032-11.950
Después, operando sobre muestras más importantes, bien homogéneas
y libres de arena, procedí á un análisis inmediato más detenido, sepa-
rando las especies químicas de acuerdo con los métodos generales indi-
cados por A. H. Alien en su tratado de análisis orgánicos comerciales 1 *
y por Dragendorff y Schlagdenhauffen en su obra clásica dedicada al
análisis de los vegetales \
Determinadas exactamente la humedad y las cenizas, obtuve :
Por ciento
Humedad entre 100-105° C 14.80-15.00
Cenizas 8.590-8.417
procediendo en seguida sobre 50 gramos de hojas secas y pulverizadas
de acuerdo con el cuadro analítico que á continuación incluyo :
50 gramos de hojas secas, en polvo + 0(,Hfi hirviendo entre 86 y 90° O.
A .Solución :
A 1 e a 1 o i -
iles, glu-
cósidos,á-
ciilos erg.
libres, clo-
ró tila, alg.
resina s,
grasas, ce-
ras y al-
canfores .
esencias.
Residuo: Secar á 100° C., pesar y tratar con CH,.OH d = 0.848.
H. Solución :
M aterías
minerales
tánicos á-
eidos org.
a 1 e a 1 o i -
des, glucó-
sidos, ma-
teria ex-
tractiva y
colorante,
resinas y
azúcares.
Residuo .-Secar á 100°, pesar y tratar con cant. dada de 11*0 fría y filtrar.
C. Solución
A 1 b u m i-
noiiles so-
lubles, go-
ma.
Si son raí-
ces ó fru-
tos, comp.
póctieos ,
sales org.
dextrinoi-
des y co-
lorantes.
Residuo : Lavar con CaIl5 . OH, secar á 100° y pesar. Tra-
tar con 1500 em3 IIaO + 15 ILSO, y calentar basta
reacción negativa con iodo.
D. Solución:
Dextrina
y maltosa
de almi-
dón, al-
liuminoi -
des y áci-
dos org.
libres ó
sales
Residuo : Lavar completamente, secar á 110°
y pesar. Hervir 2 h. con 1500 cm3 Na
(Olí) 2 o/o, filtrar.
E. Solución :
Albumiuoi-
iles, jnat.
p 6 e t i c a s ,
entesa, hu-
mus y pro-
ductos de
deseo ni po-
sición.
Residuo: lavar con HsO,C,1I5.
(OII)y (CjH5)20 secará 110°
y pesar. Tratar con 112() ■
lír + Nllj.
P. Solución :
Liguinay co-
lorantes.
Residuo: Ce-
lulosa.
1 Alfhkik) H. Aíxhn, Commercial Onjanio Anal ¡j sis, I, 429 y siguientes. Londres,
1898.
* DKAGHNpoitFKy Scur.AGDK.xiiAiJFFKN, Analysc des végétaax. (Encydopcdic de Frémy)
37
Los resultados obtenidos pueden expresarse así :
A. Materias solubles en bencina. — El fraccionamiento de las substan-
cias solubles en bencina, hasta agotamiento completo con este disolvente,
se hizo de acuerdo con la marcha sistemática siguiente :
A. Solución en C6II6 ó CC13II. Evaporar á sequedad; tratar con II sO ; evaporar do nue-
vo á seco á 100° y luego ¡i 110° y pesar.
FoIíUtlízredo: Esen-
cias, alcanfores
parcialmente y
alcaloides volíít.
Estos pueden no-
tarse por reac-
ción del líquido y
conservarse con
gotas de IIC1.
Residuo : Tratar con 11,0 caliente y en frío filtrar con vacío.
Residuo : Tratar con MCI diluido caliento y sepa-
rar por filtro una solución de C6llfi ó (JC131I de
de esto residuo.
Solución CCljH : Evaporar á seco
y tratar residuo con alcohol de
d - 0.818, filtrar.
Solución : Dividir
en dos porciones
iguales :
ul Evaporar y pe-
sar total extrac-
to :
b) Reacciones de
alcaloides y glu-
cósidos y ácidos
orgánicos.
Solución acida :
Reacciones de
alcaloides y
glucósidos.
Solución : Alcan-
fores, resinas,
clorofila, acei-
tes fijos.
Residuo : Aceites
fijos, grasas,
ceras y rara
vez resina.
llegando á las cifras (pie figuran á continuación :
Extracto bencénico
Esencia y substancias volátiles
Materias solubles en agua
Cenizas del extracto acuoso
Materias solubles en HC1 (4 °/00)
Resinas y materias colorantes solubles en CH3.OII. .
Aceites lijos, cera y-materia grasa
Materia seca
por ciento
10.624
0.056
0.059
0.0022
0.048
6.529
3.930
Hojas frescas
por ciento
9.039
0 . 050
0.050
0.0018
0.040
5.549
3.340
— 38 —
La esencia de la muña-mnña fué aislada por destilación acuosa de cien
gramos de hojas, obteniendo de aquella una solución ó emulsión muy
perfecta ; de ésta se extrajo la esencia por agitación con éter sulfúrico en
operaciones repetidas, hasta (pie el líquido acuoso no presentó aroma apre-
ciable, conservando, sin embargo, un ligero olor que recordaba los com-
puestos sulfurados que se hallan en las esencias de algunas resedáceas,
caparidáceas y tropeoláceas.
La escasez de la muestra destilada, aunque la operación se repitió, no
permitió obtener la esencia en cantidad suficiente para poder fijar sus
constantes físicas; pero pueden darse de ella algunos caracteres. Se pre-
senta bajo la forma de un aceite espeso, de color amarillo obscuro algo
verdoso y de olor penetrante algo alcanforado; es soluble en agua, alcohol
y éter sulfúrico, solidificándose al aire en poco tiempo y adquiriendo en-
tonces un aspecto cristalino; su solución alcohólica desvía á la izquierda
el plano de la luz polarizada y posee reacción neutra.
Puede calcularse en 0,21 á 0,30 gramos el rendimiento de cien gramos
de hojas frescas, en el laboratorio, pero no es aventurado suponer que el
porcentaje será mucho mayor en la región de origen, pues las personas
que han observado la planta in situ, notan una pérdida notable en el aro-
ma de las hojas que les hemos ofrecido.
El principio activo será objeto de un capítulo á parte, por lo cual no
hacemos ahora sino mencionarlo por haberlo caracterizado en este ex-
tracto boncénico y mejor aun en el elorofórmico, cuando substituírnosla
bencina por el cloroformo, para separar esta fracción A en el análisis in-
mediato.
B. Materias solubles en CH3OH. — Esta fracción es la más importan-
te del punto de vista cuantitativo, como lo demuestra el cuadro general,
y merece alguna atención por haberse señalado en ella la presencia de
una saponina, que figura en las cifras del cuadro correspondiente, en la
fracción de las resinas insolubles en alcohol frío y que estudiaremos en
lugar especial.
Las substancias separadas en el extracto alcohólico quedan definidas á
continuación, debiendo advertir, sin embargo, que para su determinación
cuantitativa me aparté de los métodos aconsejados en este caso por
Alien, adoptando los empleados por Wiley en productos de origen ve-
getal
1 IIauvky W. Wíi.ky. Offwinl and Provisional Mcthods of Analysis. Washington,
1908.
Materia seca Hojas frescas
por ciento por ciento
Extracto alcohólico (CHS OH). 33.128 28.158
Resinas insolubles cu alcohol frío y saponina 8.954 7.G07
Extracto tlel alcohol frío 24.174 20.544
Cenizas d© este extracto 1.437 1.216
Resinas y materia colorante insolubles en agua. . . . 8.153 6.928
Extracto acuoso 14.584 12.393
Conizas del extracto 1 . 689 1 . 429
'Panino 1.328 1.122
Ácidos orgánicos y materias extractivas 9.392 7.983
Azúcar reductor 2.070 1.759
Azúcar no reductor vestigios vestigios
La saponina se puso de manifiesto en la tendencia de las resinas á
formar emulsiones, al atacar con agua el extracto alcohólico casi seco y
además por la formación de espuma persistente y exagerada al extraer
con agua las hojas después de haber sufrido la acción de la bencina y el
alcohol metílico en frío.
C. Materias solubles en agua. — Separada y caracterizada la saponina
como queda dicho, esta fracción carece de interés y por esta razón me
limitó á separar en el extracto acuoso las substancias qne indico :
Materia seca Hojas frescas
por ciento por ciento
Extracto acuoso (sin cenizas) 6.310 5.363
Cenizas dei extracto acuoso 2.139 1.818
Arabinato calcico en óxido de calcio .... 0.812 0.690
Compuestos pécticos 1.396 1.186
Arabina y dextrina 1.449 1.231
Erytrodextrina . vestigios vestigios
Albuminoides solubles (N X 6,33) 0.768 0.652
En este caso como en los siguientes el ázoe filé valorado por el método
de Kjeldald.
D. Materias solubles en H2S04 (1 °/0). — Procediendo en el ataque de
acuerdo con Alien, determinó el almidón por el método de Lindet que
Fleurent 1 aconseja, operando directamente, sobre las hojas agotadas con
cloroformo y alcohol.
He aquí los datos obtenidos :
1 E. Er.KUHKNT, Traite d' anahjse cliimiquc appliquée á V examen des produits industríete.
París, 1898.
RF.V. MUSEO LA PLATA. — T. XVIII. (Vil. 14, 1911.)
3
40 —
E. Materias solubles en fNa(OH) 2 °/0]. — Comprende este grupo albu-
minoides, materias pécticas insolubles en líquido neutro, cutosa y pro-
ductos húmicos de descomposición mal definidos. Entre ellos he separado
la fracción prccipitable por ácido clorhídrico solamente, como puede
verse :
Materia seca Hojas frescas
por ciento por ciento
Extracto alcalino (Na(OH) 2 °/0) 24.626 20.932
Materias precipitables por ácido clorhídrico (subst.
póoticas, humus do descomposición, etc.) 15.990 13.591
Substancias no determinadas 8.636 7.341
F. Materias solubles en agua bromada y amoníaco. — Corresponde esta
fracción á la lignina y á las materias colorantes que han resistido á la
acción de los disolventes neutros, ácidos y alcalinos empleados, podien-
do expresarse los resultados como anteriormente :
Materia sera Hojas frescas
por ciento por ciento
Lignina y materias colorantes 0.381 0.323
G. Celulosa pura. — Las hojas después de ser agotadas sistemática-
mente, abandonaron un residuo que presentaba los caracteres de la ce-
lulosa. Pesado aquél después de secarlo á 105° C. é incinerado me dió :
Celulosa pura
Cenizas residuales
Materia seca
por cielito
9.489
0.891
Hojas frescas
por ciento
8.065
0.758
cenizas correspondientes á las materias minerales incrustantes que no
habían abandonado la celulosa, á pesar de los tratamientos que había
sufrido.
COMPOSICIÓN DE LAS CENIZAS
La circunstancia de pertenecer la muña-muña á una familia poco es-
tudiada por Doering 1 y Max Siewert 2 del punto de vista de su compo-
1 Adoi.fo Dokring, Los constituyentes inorgánicos (le algunos árboles y arbustos ar-
gentinos, oto., mi Boletín de la Academia Nacional (le Ciencias en Córdoba, II, 66-91.
Córdoba, 1875.
* Max Sihwhkt, G crbstojf- Materialien und Aschen-Analysen en la obra do Ricardo
Napp, Dic Argentinischc llcpublik. Rueños Aires, 1876.
— 41
sición mineral, en sus trabajos especiales y aun por Wolff 1 en su clásica
obra, me indujo á analizar las cenizas de las hojas; teniendo en cuenta
además que los datos poseen cierto valor por tratarse de una planta ca-
racterística de lugares de gran altitud y de extrema sequedad.
No creo necesario indicar los métodos analíticos empleados, pues se
ha seguido fielmente á Fresenius en este trabajo, y me 1 imitaré á presen-
tar los resultados :
Ilojns fresáis
por ciento
Cenizas totales 8.596-8.417
Cenizas solubles en agua. ..... 3.595-3.450
Cenizas insolubles 5.001-4.967
COMPOSICIÓN QUÍMICA
En 100 gramos ilo
PRINCIPIO ACTIVO
En la extracción del principio activo, sospechado en la mima- muña, he
empleado varios métodos con resultados muy variables.
Así, por ejemplo, el método clásico de Pelletier y üaventou, fundado
en el ataque del vegetal por el ácido sulfúrico muy diluido, en caliente,
y la precipitación ulterior del principio activo básico por una lechada de
cal, me permitió aislar por extracción alcohólica del precipitado com-
plejo cálcico, una substancia cristalina, en agujas muy linas y estrellas,
pero en cantidad muy pequeña.
1 Emil Wolff, Aschen Analysen von latid und forstwirthschaftlichen Produoten, Fa-
brik-Ab fallen und wildwacliscnden Planeen. Berlín, 1880.
!
42
El método preconizado por el profesor Pedro N. Arata 1 y que él mis-
ino ha empleado con tan felices resultados en sus valiosas contribuciones
al estudio de nuestras plantas medicinales, no fué aplicable en este caso,
sin duda, por la naturaleza del principio por aislar.
En ninguna investigación como en ésta, he sentido las dificultades que
ocasiona la escasez de la muestra, la lejanía de su origen, agravado todo
por el escasísimo rendimiento del vegetal mismo. Hablar de alcaloides ó
glucósidos en esta ocasión sería prematuro; y la imposibilidad de aplicar
los métodos de investigación de glucósidos que Bourquelot 2, Perrot y
Cforis 3 han ideado y aplicado en estos últimos años, me obligan á dejar
apuntados los datos recogidos, las reacciones observadas, sin cerrar un
capítulo (pie no desespero de completar.
El extracto obtenido por la acción del cloroformo ó do la bencina so-
bre las hojas pulverizadas y secas, atacado por ácido clorhídrico al 4 por
mil, abandona á este disolvente el principio activo. Por evaporación muy
lenta de la solución clorhídrica se obtienen grupos cristalinos en forma
de estrellas y cristales aislados, aciculares unos y tabulares otros, todos
dotados de un gran poder refringente y polarizando la luz en el micros-
copio con efectos muy bellos.
Las reacciones que se observaron fueron hechas sobre el principio acti-
vo, separado por los medios apuntados, siendo perfectamente compara-
bles en uno y otro caso y variando tan solo algunas en intensidad, como
se indicará oportunamente. Se operaba sobre la solución muy débilmen-
te ácida ó sobre el producto de la evaporación de soluciones, obtenido
muy lentamente y á suave calor.
IMPACCIONES DEL PRINCIPIO ACTIVO
Reactivo de J)ragcndorff : Precipitado rojizo amorfo; en soluciones muy
diluidas 4 el precipitado es amarillo naranjado.
i Pudro N. Arata, Apuntes de química, 111, 302. La Plata, 1893.
* Em. BOTJRQUicr.OT, Journal de pharmacie et de chimic, XIV, 481 y sig. París, 1901.
3 Em. Perrot y Ai.r. Goris, La stérilisation des plantes medicinales daus ses rapports
avee leur activitó thérapeutique, cu Bullctin des Sciences pharmaooloyiqucs, XVI, 381-390.
París, 1909. Dcsile esta fecha, los autores y sus discípulos lian publicado un gran
número de memorias, estudiando los principios activos de varios vegetales, en el
Bulletin citado, en el Journal de pharmacie et de chimic y en el Bullctin de la Sudóte
Chimique de Frunce.
4 Llamo soluciones muy diluidas aquellas de las cuales 1 centímetro cúbico corres-
pondía á 0,25 gramos de hojas frescas.
43
Reactivo de Mayer : Precipitado amarillo claro que no se produce sino
en soluciones de concentración vecina de 1 por mil.
Reactivo de Millón : Precipitado blanco soluble en exceso de reactivo
pero no por la acción del calor.
Ácido galotánico : Precipitado blanco coposo que desaparece en pre-
sencia de ácidos aun muy diluidos.
Ácido píerico : Precipitado amarillo cristalino, presentándose en es-
trellas de tres puntas, como puede verse en el dibujo.
Ácido fosfomolíbdico : Precipitado amarillento coposo, soluble en ca-
liente; en soluciones completamente neutras se produce una coloración
verde manzana.
Reactivo de Boucliardat : Precipitado abundante, amorfo, color ker-
mes.
Ácido molíhdico : Precipitado amarillento.
Cloruro mercúrico : Precipitado blanquecino, amorfo, escaso.
Yoduro cádmico potásico : Precipitado muy escaso, blanquecino, que no
se presenta en soluciones diluidas.
Cianuro argéntico potásico : Precipitado amarillento, amorfo, insoluble
en exceso de reactivo.
Reactivo de Mandelin : Precipitado pardo soluble en exceso de reacti-
vo; por el calor vira al rojo pardo.
Reactivo de Kiliani : Coloración pardo rojiza en frío.
Reactivo de Frolide : Coloración parda en frío.
Ácido triacético : Precipitado cristalino, en Laces y estrellas, insolu-
bles en exceso de reactivo.
Reactivo de Kcller : Precipitado cristalino en. estrellas, soluble en ex-
ceso de reactivo por el calor.
— u —
Reactivo He Marquis : Coloración parda algo rojiza.
Reactivo de Kundrat : Coloración pardo rojiza obscura.
Reactivo de Buckingham : Coloración pardo obscura que por adición (le
agua da un líquido verde.
Reactivo de Wenzcl : Color pardo que vira al rosado, conservando una
aureola parda.
Reactivo de FlucJciger : Coloración parda.
Acido sulfúrico : Color pardo fuerte que aumenta por el calor.
Ácido nítrico : Color amarillo fuerte que por el calor desaparece, aban-
donando un residuo pardo amarillento.
Hidrato potásico : Precipitado blanco sucio, amorfo, desprendiendo
por el calor un olor penetrante.
A moníaco : No produce precipitado en las soluciones de que dispuse,
pero da un color amarillo pardo que aumenta por el calor.
Agua de bromo : Precipitado amarillo blanquecino, soluble parcial-
mente en exceso de reactivo.
Acido sulfúrico y sulfato ferroso : Nada en frío; por el calor produce
tinte rojizo fuerte.
Acido hidrocloroáurico : Reducción muy lenta en frío.
Acido hidrocloroplatínico : Precipitado escaso, amarillento, mal defi-
nido.
El reactivo de Marmet, el ácido fosfoantimónieo, el sulfocianuro potá-
sico y el yoduro de cadmio no han dado resultado apreciable.
Con las reacciones que anteceden creo poder afirmar la existencia en
las hojas do mu ña-mu i ia de un principio básico que presenta los caracte-
res generales de los alcaloides y algunos particulares que lo distinguen
de los conocidos, aunque no sean suficientes para establecer su indivi-
dualidad.
Por las razones que más arriba expreso, la afirmación anterior queda
perfectamente definida y limitada, tanto más cuanto que la existencia de
una saponina en las hojas permite sospechar la presencia de productos
de descomposición de naturaleza compleja y de caracteres tales que pue-
den confundirse con los alcaloides.
SAPONINA
Revelada la presencia de un cuerpo del grujió de las saponinas en las
hojas de la muña-muña, j>or las observaciones que quedan apuntadas, al
hablar del extracto alcohólico del análisis inmediato, procedí á separarlo,
determinando sus caracteres y sus projiorciones.
45
Para extraer esta saponina ensayé el método de Selirader, pero la pre-
sencia de una cera soluble en alcohol absoluto hirviente é iusoluble en
el mismo á la temperatura ordinaria, hizo imposible su aplicación.
El método de Kobert y Pacliorukow 1 me dio resultados satisfactorios:
la fracción precipitable por el acetato neutro, es decir, la saponina ácida,
es muy escasa por lo cual no filé tomada en cuenta; la fracción precipi-
table por acetato básico, saponina neutra, fué descompuesta por hidro-
genó sulfurado y purificada por el alcohol absoluto hasta obtenerla casi
desprovista de materias colorantes.
Se presenta bajo la forma de una materia amorfa, de color blanco algo
amarillento.
Es soluble en agua con producción de espuma exagerada y se disuelve
también en alcohol etílico hirviente, en alcohol metílico caliente y en al-
cohol amílico; es insoluble en bencina, éter de petróleo, éter sulfúrico y
alcohol etílico puro y frío.
Por la acción del calor obscurece y desprende vapores de un olor pene-
trante y desagradable; su punto de fusión no puede determinarse porque
se descompone antes de adquirir fluidez, desde los 150° O. aproximada-
mente.
Las reacciones que he observado no son características, siendo comu-
nes á casi todos los cuerpos que en esta gran familia de las saponinas se
encuentran.
lie aquí las principales :
Acido sulfúrico : sobre la substancia produce una coloración amarilla
fuerte que vira al rojo vivo y luego obscurece; por dilución con agua se
obtiene un líquido rojo pardo.
Ácido nítrico : da con la substancia una coloración amarilla que por
el calor obscurece, desprendiendo un olor penetrante.
Ácido clorhídrico : en frío no provoca cambio alguno, pero en caliente
actúa en forma análoga al anterior.
Hidrato de bario : las soluciones acuosas precipitan en blanco ligera-
mente amarillento, grisáceo por desecación.
Ácido hidroclorodurico : en frío no acusan cambio alguno las solucio-
nes, pero en caliente hay principio de reducción.
Nitrato argéntico : la reducción se produce sólo por ebullición prolon-
gada.
Licor de Fehling : se obtiene un resultado comparable al anterior; si
la solución se acidula ligeramente con ácido clorhídrico y se calienta, el
líquido neutralizado reduce rápidamente el reactivo cupropotásieo.
Las soluciones no precipitan por los reactivos generales de los alca-
J. J. L. van Rijn, Die Glykosidc, 215. Berlín, 1900.
loides. Acidulándolas fuertemente con ácido clorhídrico y sometidas á la
temperatura de ebullición, se enturbian, se obscurecen, desprenden un
olor penetrante y depositan un cuerpo blanquecino y pulverulento, inso-
luble en agua.
La determinación cuantitativa de la saponina se hizo por el método
clásico de Christophson, modificado por Dragendorff 1 en lo que se refie-
re á la composición del residuo de la calcinación del precipitado saponina-
barita.
Sobre diez gramos de hojas pulverizadas y secas, hallé en dos en-
sayos :
es decir que las hojas analizadas contienen 1,401-1,405 por ciento desa-
pon i mi.
1 J. J. L. van Kijn, loe. eit., 219.
Museo de La Plata, 1910.
APUNTE S
SOIlItK
ANTROPOMETRÍA DE CUATRO NATURALES
DEL NOROESTE ARGENTINO 1
Pon CARLOS BRUCH
.Tofo do la Sección do Zoología del Musco do La Plata
Durante el verano de 1908 y con motivo del viaje que realicé á la re-
gión andina de la República por encargo del Museo de La Plata, tuve
ocasión de examinar en Amaicha, Quilines y Fuerte Quemado, cuatro
individuos nacidos en esas localidades, vale decir, otros tantos represen-
tantes típicos, á mi modo de ver, de los actuales habitantes mestizados
de la región. Dada la carencia de estudios antropométricos sobre los na-
turales de aquella parte de la República y la importancia que revisten
las observaciones de este género por limitadas que sean, me lie decidido
á presentar los resultados obtenidos.
Mis estudios sobre el terreno los lie realizado con el instrumental de
Martin y las tablas cromáticas de von Lusclian y de aquel antropó-
logo.
Para el índice cefálico empleo la clasificación y nomenclatura quinaria
de Topinard sin conversión; para el facial total lie adoptado las desig-
naciones y agrupaciones de Weissenberg; y las quinarias de Collignon
para el índice nasal.
En las líneas que siguen lie reunido, en forma de breves diagnosis, las
particularidades morfológicas más importantes de cada uno de los su-
jetos observados.
i Comunicación presentada al Congreso científico internacional americano, Buenos
Aires, 1910.
— 48 —
1. Juan Bautista Mamaní. — 40 años. Quilines.
Aspecto : enfermizo, pobremente nutrido.
Color de la piel : 18, pero más tostado sobre todo el medio del pecho;
pies y manos 25-20.
Iris : 2.
Cabello : negro, ligeramente canoso; bigote pobre; pera constituida
por pocos pelos.
Dentadura : bastante hiperortognata, gastada, pero sin carie.
Manos : membrana natatoria, 3,1.
Pies : con incisión fuerte entre el dedo índice y medio, producida por
el uso de sandalias; dedos, sobre todo el índice, muy globosos.
2. Espíritu Ocampo. — 40 años aproximadamente. Quilines.
Aspecto : tipo indefinible.
Color de la piel : semejante ó 22.
Iris : 4 << 5.
Cabello : negro, algo canoso; bigote muy ralo.
Dentadura : ortognata, bastante destruida por la carie y gastada, ob-
sérvase en los incisivos y caninos superiores una profunda incisión trans-
versal (producida probablemente por el continuo mascar de la coca).
Manos : membrana natatoria, 2,7.
Pies : como el individuo precedente; dedos muy globosos.
3. Inocente González. — 55 á 00 años. Fuerte Quemado.
Aspecto : bien conservado, fuerte, musculoso; de fisonomía enérgica,
reservada. Arcos orbitales pronunciados; nariz manifiestamente agui-
leña.
Color de la piel : 17 aproximadamente; manos y pies, 25-20.
Dentadura : algo hiperortognata no cariada, pero los dientes gastados
hasta las encías, y los incisivos y caninos superiores notablemente cón-
cavos.
Manos : membrana natatoria, 3,4.
Pies : sin particularidades ; dedos muy globosos.
4. Manuel José Lera. — 49 años. Fuerte Quemado.
Aspecto : común, tipo reservado.
Color de la piel : 18, cara y pecho más tostados; manos más obscuras
que 2(1.
Tris : 3 >- 4.
Cabello : negro; bigote y perita, ralos.
Dentadura : ortognata, muy gastada y cariada.
Manos : membrana natatoria, 2,8.
Pies : como los individuos anteriores.
— 49 —
Á propósito de los datos (pie anteceden, conviene hacer notar que en
los individuos observados, el color de la piel es, en casi todos ellos, pardo
rosáceo obscuro y en uno solo pardo grisáceo. En cuanto á la pigmenta-
ción del iris, en dos de los individuos es pardo castalio y en los otros
llardo claro.
Revisando los cuadros numéricos agregados al final de esta comuni-
cación se encontrarán suficientes antecedentes antropométricos, pero
conviene ilustrar algunas de las cifras (pie en ellos figuran.
En primero término, la estatura de los cuatro individuos acusa una
media de 1092 milímetros, es decir, se trata de una talla correspon-
diente al grupo de altas estaturas de la conocida y aceptada clasificación
de Topinard; sin embargo, aparece en el referido grupo debido á una mí-
nima fracción de dos milímetros, y seguramente á causa de la presencia
de un individuo relativamente alto (1750). Si no interviniera la referi-
da circunstancia, la media quizá correspondería al grupo de tallas supe-
riores al término medio humano (1651-1G90).
El índice cefálico ofrece una media mesaticéfala (78,2); la del facial
total es liiperleptoprósopa (103,3); y la del nasal leptorrina (08).
Dado el verdadero valor seriario del índice auricular, me parece tam-
bién conveniente hacer notar, que la medida obtenida de 53 se aproxima
á la del índice de los Europeos [54, en 8 c f (Topinard)], considerada como
un tipo medio; y corresponde casi exactamente, á la de los Fueguinos
(53,5), á la de los indios del Chaco publicados por Lehmann-Nitsche
(Chiriguanos 53,2; Chorotes 57,2; Matacos 54,0; y Tobas 53) y Singale-
ses (53,3) medidos por Manouvrier. Por otra parte, tomando en cuenta
la longitud absoluta de la oreja, en dos de los individuos acusa mesocia
y en los otros dos macrocia; sin embargo, la media de los cuatro corres-
ponde al grupo de macrocia, establecido por Schwalbe.
Mis observaciones coinciden exactamente con las realizadas por el
doctor Ten Kate en seis individuos de San Antonio. En primer término
la media de las tallas medidas, por aquel distinguido antropólogo, es de
1070 milímetros, es decir, confirma mis suposiciones enunciadas en pá-
rrafos anteriores; luego, por una rara coincidencia, el índice cefalomé-
trico acusa una media de 78,2, la misma proporcionada por los cuatro
individuos que he medido.
Á mero título informativo y aunque la serie es reducidísima, voy á
relacionar mis observaciones con las realizadas por el doctor Ten Kate
en el material óseo, procedente del noroeste argentino, y que tuvo ocasión
de estudiar tan sabiamente.
Según las reconstrucciones hechas por el especialista nombrado, la
talla de ambos sexos combinados alcanza á una media de 1034 milíme-
tros, es decir, corresponde al grujió de las estaturas inferiores á la media
humana; y sería aún más reducida — 1014 milímetros — si se conside-
50
rara á aquélla como la talla cadavérica y, se la redujera en los 20 milí-
metros aceptados.
El índice cefálico medio de 72 hombres es hiperbraquicéfalo (92, G);
el facial superior de 35 hombres mesoprósopo (08,4), mesósemo, según
la nomenclatura empleada por Ten Kate; y el nasal en 50 hombres hi-
1 »erl ep tórrino (5 0) .
Existe, pues, una discrepancia fundamental á la que no doy mayor va-
lor, sin embargo, pues son muy pocos los sujetos por mí observados y no
es mi propósito, hoy por hoy, establecer vinculaciones con los habitantes
prehispánicos.
Valores obtenidos en milímetros
CUK UPO
Altura
A achuran
Rev. del Museo de La Plata. T. XVIII (Ser. II, T. V.)
Inocente González
Circunferencias
52
índices
Cifras inedias calculadas
Do la talla 1692
Del índice cefálico. . 78,2
Del índice facial 103,3
Del índice nasal 68
Del índico auricular 53
VARIACIONES Y ANOMALÍAS
AN ÁTOMO- ANTROPOLÓGICAS EN
LOS HUESOS DEL CRÁNEO
DE LOS PRIMITIVOS HABITANTES DEL SUR
DE ENTRE RÍOS
Por FÉLIX E. OUTES
Secretario y director de publicaciones del Musco de lia Plata: profesor
en las Universidades de Buenos Aires y La Plata
Al doctor José María liamos Mcjía.
AL LECTOR
Las observaciones contenidas en las páginas que siguen debieron
aparecer como parte integrante de una extensa memoria sobre la morfo-
logía de los primitivos Habitantes del sur de Entre Ríos que preparaba
desde hace algún tiempo, y en la que pensaba aplicar los métodos más
estrictos y meticulosos l.
Circunstancias diversas, entre otras la próxima aparición de una obra
amplia sobre las agrupaciones indígenas que vivieron en aquella región
de la República, basada sobre grandes series, y para cuyo estudio
su autor debe haber aplicado, sin duda alguna, disciplinas semejantes
á las aludidas, me han persuadido de la inoportunidad de mi esfuerzo.
Me reduzco, pues, modestamente, á la publicación del Corpus de observa-
ciones referentes á variaciones y anomalías, complementadas con el co-
mentario que ellas sugieren, naturalmente, del punto de vista antropoló-
gico. Pienso, con todo, que mi sobria contribución podrá ser útil á los
especialistas, no obstante la instabilidad de las cifras que ella propor-
1 En 1909 publiqué un parágrafo (le la memoria á que me reñoro en el texto :
conf. Félix F. Outes, Observaciones sobre la complicación y sinoslosis de las suturas (leí
cráneo cerebral de los primitivos habitantes del sur de Entre Ríos, en Anales de la Socie-
dad científica argentina, LXVI, 286 y siguientes, lluenos Aires, 1909.
— 54
eiona, obtenidas sobre un conjunto limitado de piezas; y los vacíos que,
puedan notarse, debidos, en primer término, á las fuentes precarias de li-
t matura especial á mi alcance; y, luego, ala falta de material normal nume-
roso que me hubiera permitido verificar comparaciones imprescindibles.
Tratándose de material antiguo, probablemente prehispánico, por lo
general en mal estado de conservación dada su procedencia, he debido
prescindir del examen de ciertos huesos del cráneo cerebral y facial :
etmoides, nngiiis, vomer, etc., que se hallan casi del todo destrozados.
Haré notar, asimismo, que si bien adopto el orden descriptivo observado
en los tratados clásicos de anatomía, he prescindido, en ciertos casos,
de la mención de caras, bordes ó ángulos que no ofrecen particularida-
des dignas de registrarse. También he dejado de lado el estudio de la
dentadura, destruida por el profundo desgaste de sus elementos, muy
rara vez semiconservados.
Explicado el concepto que lia presidido la redacción de estas páginas,
casi es inoficioso manifestar que en ellas no me ocupo en lo más mínimo
de caracteres métricos, á los que pensaba dedicar una parte especial del
trabajo original.
Una buena porción del material utilizado, pertenece al Museo nacio-
nal de Buenos Aires l 2 *, y el resto es de mi propiedad particular •. Las
piezas de aquel instituto provienen de cementerios indígenas situados
en la cuenca del Paraná Pavón, explotados hace ya muchos años por el
aficionado argentino Ramón Lista a ; y de las fuentes del Nancay y
« rincones » del Ibicuy, donde fueron reunidos por el señor Oscar Du-
rand-Savoyat, enviado por el Instituto Geográfico argentino en 1894 para
que formara colecciones en esa región de la parte meridional de la pro-
vincia de Entre ltios 4 5. Las piezas de mi propiedad fueron exhumadas
del enterratorio deMazaruea !1, localidad situada sobre el Paraná Pavón,
1 Números 91, 107, 108, 109, 110, 11 1, 112, 118, 114, 115, 116, 117, 118, 119,
120, 121, 122, 123, 124, 125, 126, 127, 128, 129, 130 y 131. Todas estas piezas son
meneiouadas en el texto eon su número seguido de la letra M.
2 Números 451, 452, 453, 454, 456, 8944, 8945, 8946, 8947.
a Á propósito de las investigaciones del aficionado nombrado, conf. : Ramón Lis i a,
Les cimeticrcs ct paraderos Minuancs de la proel ave d’ Entre Ríos, en Mémoires d’Arcliéo-
lotjie, 27 y 29, buenos Aires, 1878; Benigno T. Martínez, Etnografía del Río de la
Plata, .i propósito del t napa etnográfico del señor LaJ'one Qucvedo. Los Charrúas, en Re-
vista Nacional, XXV, 93 y nota 1. buenos Aires, 1898 ; b. T. Martínez, Historia de
la provincia de Entre Ríos, I, 21, nota 27 ; 29, nota 38. Buenos Aires, 1900-1901.
1 Sobre el viajo del señor Durand-Savoyat, se encontrarán breves referencias en:
Tarea del Instílalo G" ográfico argentino durante el año ISÍI.'i, en Holetín del Instituto
Geográfico argentino, XIV, 615. buenos Aires, 1898; Viajes y exploraciones, en Holetín
del Instituto Geográfico argentino, XV, 183. buenos Aires, 1894.
5 Véase sobro este interesante cementerio : Luis María Torres, El cementerio in-
dígena de Maza ruca, en Historia, I, 447 y siguientes, buenos Aires, 1903; Luis María
como las otras en el departamento «le Gualeguaychú, y me fueron obse-
quiadas por mi inolvidable amigo José S. Alvarez y por el señor don
Bafael Escriba,
Los restos óseos son atribuíbles en su inmensa mayoría á individuos
adultos, aunque los hay también maduros 1 y seniles 2 ; y, sólo en un
reducido número, he podido determinar con seguridad el sexo 3, mientras
la i>oreión más numerosa debe considerarse como dudosa.
1
OBÁNEO cebebbal
§ I. FRONTAL
Senos frontales. — Tres fragmentos aislados me han permitido exa-
minarla estructura y constatar la extensión de los senos frontales. Dos
veces (131 M. y 129 M.), iie hallado á ambos separados por un tabique
sagital algo desviado hacia la izquierda ; y en un caso (131 M.), la su-
perficie de la cavidad mayor interrumpida por pequeñas crestas ó emi-
nencias óseas.
Seccionado otro fragmento (128 M.), notable pór el desarrollo pro-
nunciado de la glabela y arcos superciliares, sólo hallé dos exiguos espa-
cios libres, situados debajo de aquélla; ofreciendo los cortes sobre los
arcos superciliares tan sólo el «liploe y tabla externa sumamente des-
arrollados, y, en cambio, una tenue capa de tejido compacto hacia la ca-
ra endocraneana.
Cara anterior. — El desarrollo de la glabela en los individuos de se-
xo masculino correspondo siempre al número 2 del esquema de Bro-
ca 4, y excepoionalmente al número 3 (cráneo 451) ; mientras que en los
femeninos sólo puede referirse al número 1.
i
También algunos de los cráneos estudiados presentan ligeros rastros
de un torus exocraneano medio-frontal. En todos los casos, la eminencia
Torres, Arqueología argentina, Los cementerios indígenas del sur de Entre Píos y su
relación con los del Uruguay, túmulos de Campana (Buenos Aires ) y Santos (Brasil), en
Anales del Musco nacional de Buenos Aires, IX, 66 y siguientes. Buenos Aires, 1903.
i Números 107 M., 111 M., 451.
! Número 108 M.
8 Son cf 107 M., 108 M., 110 M., 117 M., 451, 452, 454, y 9 91 M., 109 M.,
453, 456.
4 Paul Broca, Instructions craniologiques ct craniomótriqucs, en Mémoires de la So-
cicté d’ Anthropologie de París (deuxieme serie), II, lámina VI. Paris, 1875.
UEV. MUSEO LA PLATA. — T. XVIII (VII, 17, 1011)
4
5(5
referida es poco visible, y mejor puede verificarse su existencia median-
te la palpación. En los cráneos 453 y 451 el toras referido sólo ocupa un
pequeño espacio comprendido entre las tuberosidades frontales latera-
les y forma, más bien, un levantamiento aislado que en la calvaría 108 M.
llega á extenderse basta el mismo bregma.
Aunque boy por boy sería aventurado considerar al toras sagittalis
ossis frontis como un carácter de raza, me parece útil reproducir una
estadística publicada por Bartels 1 á la que agrego mis propias obser-
vaciones.
CUADRO I
Frecuencia del torus sagittalis ossis frontis
i P. Bartiüls, Ueber Rassenunterschiede am Sehadel, en Inter naüonalcn Monat-ssehrift
fiir Anatomic und Physiologie, XXI, 156. Leipzig, 1904.
57
Cara inferior. — En la porción orbitaria de la cara inferior del fron-
tal, la apiña trochlearis destinada á polea de reflexión del oblicuo mayor,
se encuentra substituida en dos casos (IOS M. y 129 M.), el uno en la ór-
bita derecha y el otro en la izquierda, por una cresta ósea estrecha, de
2 y 4 milímetros de longitud, respectivamente, que corresponde, con
plena seguridad, al ligamento fibroso de la extremidad postero-superior
del arco cartilaginoso de la polea mencionada.
La spina trochlearis, el tubérculo, la cresta ó proceso que la substitu-
yen, se encuentran con relativa frecuencia, preferentemente en la órbita
derecha, algo menos en ambas y muy poco en la izquierda.
En el cuadro II he reunido las observaciones realizadas hasta ahora.
CUADRO II
Frecuencia de la spina trochlearis
Resulta, pues, que las 242 veces que la spina trochlearis se ha se-
ñalado en cráneos Europeos, corresponden á una proporción de 15,9 por
ciento, mientras en el material do Entre Ríos llegaría su frecuencia á
22.22 por ciento ; pero, recuérdese que éste es limitado y, desde lue-
go, los tantos por ciento pueden alterarse con mayores elementos de es-
tudio.
Borde anterior. — El frontal, en su borde supraorbitario ofrece con
] Merisel, ex A. F. Le Douele, Traite des variations des os du cráne de l’homme,
ct leur signification au point de vuc de V Anthr opolo gie zoologique, 188. París, 1903.
2 Zoja, ex André Verga, Foche parole sulla spina trocleare dell’ órbita umana, en
Archivio per V Antropología e la Etnología, XIX, 423 y siguiente. Firenzo, 1889. Le
Double, en la estadística que presenta sobre la frecuencia de lo. spina trochlearis, ad-
jiulica á Giaeomini los resultados do Zoja y íí ésto los de aquél (Le Double, Ibid.,
188).
3 Garlo Giacomini, ex Verga, Ibid., nota en la página 426.
4 Le Double, Ibid., 188.
58
frecuencia cavidades de recepción ó agujeros de transmisión, destinados
á dar alojamiento ó pasaje á vasos y filetes nerviosos.
La incisura supraorbitralis es la que más abunda, transformada en
muchos casos en foramen nupraorbitale, debido á la osificación del liga-
mento que une sus extremidades.
En 18 arcadas orbitarias examinadas, el centro del foramen ó de la
escotadura se halla del plano sagital del cráneo á una distancia media á
la derecha de 22,25 milímetros, y á la izquierda de 23,14 milímetros.
Las más de las veces, ambas variedades muestran un pequeño orificio
en su fondo, origen de un canalículo del que no hace al caso ocuparme ;
pero, el referido detalle falta en dos ocasiones.
También he constatado en un caso, la existencia del falso foramen
supraorbi torio de D’Este (foramen spurio) '.
En cuanto á la incisura frontalis que se señala con menos frecuencia,
la he hallado ocho veces, seguida ó no de un surco más ó menos pro-
nunciado.
En primer término, haré notar que la distancia media á que se hallan
del plano sagital del cráneo la escotadura ó el foramen supraorbitarios,
es menor que la observada por Le Double en 200 Europeos. Este autor,
midiendo el intervalo en la misma forma como lo he verificado, señala
las cifras 20,3 y 25,1 milímetros para la derecha é izquierda, respecti-
vamente
Por lo demás, en el cuadro III van reunidas, para apreciar su frecuen-
cia, las diversas particularidades observadas en el borde supraorbitario
del frontal; habiendo complementado dicho cuadro con numerosos datos
referentes á los Europeos. Analizando las diversas sumas que en el figu-
ran, parece que la escotadura supraorbitaria fuera menos frecuente que
en los Europeos ; pero, en cambio, el foramen se presenta en igual pro-
porción de veces que en estos últimos, salvo hacia el lado izquierdo
donde aumenta casi en el doble. El falso foramen y la escotadura supra-
orbitaria interna seguida de surco, señalan, también, proporciones ele-
vadas con respecto á los mismos Europeos ; y en cuanto á la escotadura
supraorbitaria interna, no existe sino una mínima diferencia por el lado
derecho, la que se acentúa notablemente en el borde anterior izquierdo
donde su frecuencia es sólo de 22,22 por ciento, mientras en los Euro-
peos alcanza á 47,14 por ciento \
1 D’Esth, ex Lio Douiu.k, Ibid., 191.
2 Lie Douhlk, Ibid., 195.
s Al formar las estadísticas que ligaran en el cuadro III, no lie tomado en cuenta
un buen número de observaciones referentes á la inciuura frontalis, hechas por Lotze,
Krause, D’Este y Lo Double, porque en ellas no se especifica la frecuencia por
borde orbitario, sino simplemente en conjunto.
59
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§ II. ESFEROIDES
1. — Grandes alas
Cara externa. — Como es sabido, la cara externa de las grandes
alas del esferoides presenta de ordinario poquísimas variaciones morfo-
lógicas. Sin embargo, en los cráneos 451 y 453, llama la atención la forma
Fig. 1. — 1, Facies inferior pyramidis ; 2, Foramen la-
cerum ; 3, Foramen ovale ; 4, Sutura sphenosquamosa ;
5, Foramen spinosum; G, Fossa mandibularis ; 7,
Spina angula ris¡ S, Fissura petrotympanica : 0. Fis-
gara sphenopetrosa (451, izquierda, X 1 /3>-
recta n guiar bien definida,
amplia y de regular altu-
ra do la hendidura esfeno-
maxilar, que contrasta,
notablemente, con la muy
estrecha que se presenta
de ordinario.
Borde interno. — El
foramen órale , además de
sn forma habitual, afecta
otras anómalas. Lo he en-
contrado elíptico, semilu-
nar y aun periforme.
En cuanto á las varia-
ciones del foramen spino-
sum, son mucho más importantes. En el cráneo 451, á la derecha, se ha-
lla situado muy hacia atrás, en el mismo ángulo formado por las sutu-
ras esfenopetrosa y esfe-
noescamosa y del lado ex-
terno de la spina angula-
vis; mientras que á la
izquierda, la arteria me- 2
ningea media, sus venas
acompañantes y el ner-
vio espinoso de Luschka
lian pasado por un surco
abierto, muy oblicuo, se-
parado por una cresta
ósea de la primer sutura
nombrada (fig. 1).
El surco á que me re-
fiero, en el calvar i um 91
51., se transforma, en parte, en un falso foramen, circunscripto por una
cresta interna semicircular (fig. 2): aunque la disposición que lie obser-
Fig. 2. — 1 . Fossa mandibularis ; 2, Foramen sjyinosum ;
3, Sutura sphenosquamosa ; 4, Foramen ovale; ó. Fo-
ramen lacerum ; G, Fissura sphenopetrosa ; 7, Facies
inferior pi/ramidis ; 8. Spina angiilaris (01 M.. dere-
cha, X J/3>-
0
8
61 —
vado con más frecuencia (108 M., 110 31. y lado izquierdo de 91 M.), es
en canal oblicuo, abierto directamente sóbrela sutura esfenopetrosa pe-
ro sin que el petroso forme la pared interna (ñg. 3).
Fig. y. — 1, Facies inferior pyramidis ; 2, Fissura sphc-
no2>etrosa; 3, Sutura sphenosgitamosa ; 4, Foramen
ovale: 5, Foramen spiuorum; ü, Forra mandibularis ;
7, ,S pina anyularir (91 M., izquierda, X 'D-
Resumiendo, puedo formar las siguientes estadísticas sobre las varia-
ciones del foramen ovale (cuadro I Y) y del foramen spinosum (cuadro Y)
CUADRO IV
Frecuencia de las variaciones del foramen ovale (primitivos habitantes
del sur de Entre Ríos)
i Las observaciones (cuadros IV y V), corresponden á ocho cráneos, algunos con
grandes destrozos en la región examinada.
CUADRO V
Frecuencia de las variaciones del foramen spinosum (primitivos habitantes
del sur de Entre Ríos)
2. — Procesos pterigoideos
Según los particularidades morfológicas que ofrecen los procesos pteri-
goideos en sus caras interna, externa y posterior, Waldeyer 1 los lia
distribuido en tres grupos, cuyos caracteres principales son : a) caras
interna y externa casi del mismo tamaño, pero á veces ligeramente
mayor la segunda; fosas pterigoideas y escafoideas bien visibles; b) con-
junto bien desarrollado; cara externa de gran tamaño en su parte infe-
rior; fosas pterigoideas y escafoideas bien visibles; c) conjunto muy poco
desarrollado; cara externa también de tamaño limitado; fosas escafoideas
y pterigoideas muy poco visibles, resultando el hamulus también pequeño.
Además de los tres tipos referidos, Spóttel ha encontrado un cuarto
que se caracteriza por ser la cara externa, en su parte inferior, de
forma triangular, y sumamente deprimida la mitad superior; las fo-
sas pterigoideas bien desarrolladas, pronunciadas y largas, y, en cambio,
las escafoideas pequeñas y profundas 2.
Desgraciadamente, el material que tengo á mi disposición, se encuen-
tra, como lo tengo dicho repetidas veces, mal conservado, por cuya causa
sólo he podido revisar cinco individuos. He hallado dos veces el tipo a
1 W. Waldeyer, TJcber die Wulatbildungen aus Menschenschadel sowie iiber anthro-
pologisohc 'Yersehiedenhciten in der Bildung der Fliigelforisützo des Keilbeins, on Corres-
pondentz-Blatt der den tachen Geaellaehafl fiir Anthropologie, Ethnologio und TJrgesohiohte,
XXIV, 114. Müuchen, 1893.
s Otto Spottel, JJeber Formverschiedenheiten der Fliigelfortzdtze des Keilbeins bei
iíenschen und Affen, 21 y siguiente. Miinchen, 1896.
— 63 —
y tres el b, siempre bien caracterizados; frecuencias que representan el
40 y 00 por ciento respectivamente. Ambas formas corresponden á las
más comunes entre los Europeos y muellísimas agrupaciones exóticas
como lo demuestra, el cuadro VI, en el que lie reunido en forma bien cla-
ra, las estadísticas de Waldeyer y Spottel, pero dejando de lado el tipo
asimétrico del último autor.
64 —
CUADRO VI
Frecuencia de los diversos tipos de jtrocessns ptcryyoidcus
1 SpoTTKL, íbid., 58.
* Waldeyer, ex Spottel, Ibid., 57.
— 65 —
§ III. OCCIPITAL
1. — Basiooccipital
Cara póstero- inferior ó exocraneana. — Examinando esta cava,
he notado que el tuberculum pharyngeum, formación precondiloidea que
representa parte de los restos del arco anterior de la vértebra occipital,
se presenta siempre muy poco pronunciado; y, en el del cráneo 451, tien-
de á transformarse en una formación ligeramente alargada.
En un solo caso (calvaría 110 M.), creo haber hallado la fovcola infun-
dibuliformis anterior , en estado muy rudimentario, situada en el plano
mediano y muy próxima á la sutura esfenooccipital.
Gomo es sabido, se trata de una anomalía sumamente rara entre los
Europeos como lo evidencia el cuadro VIL
CUADRO VII
Frecuencia de la fovcola infundibuliformis (anterior, media y posterior)
Las diversas variaciones que se presentan en la región comprendida
entre el tubérculo faríngeo y las proximidades del borde anterior del
foramen ocoipitale magnum , han sido agrupadas por Mingazzini en cuatro
tipos. En el I existe á cada lado, inmediatamente después del cóndilo, una
fosilla semejante á un surco que se extiende desde la extremidad interna
] Ex Le Doubi,k, Ibid., 87.
2 Ales Hrdlicka, Contribution to the physical anthropology of California, en ü ni-
versity of California publications, American Archaeology and Ethnology, IV, 62. Ber-
keley, 1906-1907.
— Gtí
de aquél hasta el foramen condiloideo anterior (Jorca praccondylica) ;
luego viene una cresta rugosa y poco saliente, la crista muscular is, que
presta inserción al recto anterior menor de la cabeza; inmediatamen-
te después se encuentra una nueva losilla (f ovea parva), mucho menos
pronunciada que la
praccondylica, y en
la que adhiere el
recto anterior ma-
yor, y por último,
otra cresta bien vi-
sible, á la (pie ]\Iin-
gazzini llama crista ,
si/nostotica , por con-
siderarla como un
vestigio de la unión
del basiótico con el
resto del basioocci-
pital. La fovea prac-
condylica persiste en
el 1 1 tipo, desapare-
ce la fovea parva y
las crestas muscular
Fig. 4. — 1. Condylus occipitalis ; 2. Canalis con dy la ideas ; 3,
Vocea praccondylica 4, Crista muscular is ; 5, Fovea parva : (5.
('vista synostotica ; 7, Tuberculum pharyhgeum ; 8, Foramen
occipitalc magnum (110 M., 5/.)-
y sinostósica se confunden, formando el límite anterior. En el 111 tipo,
las dos tosidas constituyen una sola depresión, pues no existe la crista ■
muscular is, aunque se conserva la sinostósica. Por último, en el IV tipo
sólo se nota una depresión única entre el cóndilo y la cresta sinostósica1.
En siete basioocci pítales de los primitivos habitantes del sur de En-
tre Píos, cuatro por ambos lados, corresponden al tipo 1 (fig. 4). En el
resto no existe la homología de los anteriores: el lado derecho de uno
(108 M.) es del tipo I, mientras el izquierdo ofrécelos caracteres del II;
otro (8944) del III y I respectivamente, y el último (8945) del I y IV.
(cuadro VII I).
1 Mixgazzixi, ex Lo Do vis lio, Ibid., 84 y siguiente, figuras incluidas en las mis-
mas páginas.
67
CUADRO VIII
Frecuencia de los diferentes tipos que afecta la región comprendida entre
el tuberculum phnri/nr/eum y el foramen occipitalc magnnm (primitivos habitantes
del sur de Entre Ríos).
Húmero
de
cráneos
Formaciones
7 Tipo I de Mingazzini
7 » II »
7 » III »
7 » IV »
Dereclia
Izquierda
71.43
14.29
14.29
Antes de pasar más adelante y dada la imposibilidad de eonsultar la
memoria ya citada de Mingazzini, creo útil hacer notar, á mero título
informativo, que Jeschke lia encontrado la fovea praccondylica 50 por
ciento de veces en una serie de 200 cráneos l.
2. — Escama del occipital
Segmentación. — El calvarium 107 M., conserva rastros laterales
de la sutura transversa squamae occipitalis. Por el lado derecho, la referida
sinartrosis se inicia en el asterio y se pierde casi bruscamente á los
18 milímetros; mientras por el izquierdo es casi imposible fijar el punto
exacto de partida á causa del mal estado del hueso, se borra insensible-
mente y llega á tener unos 25 milímetros de longitud. Los vestigios que
se han conservado en la parte externa son más visibles por el lado de-
recho, pero, en la cara endocraneana, la obliteración es completa en to-
das sus partes.
Muchos de los autores que se han ocupado del estudio del os Incac ,
1 Konkad Jeschke, Uebcr den Sttlcns praecondyloidcm des Hintcrhauptbcins, 7 y
siguiente, figuras 1 y 2. Konigsborg i. Pr., 1894. El autor do esta tesis ignoraba cu
1894 que tres años antes Mingazzini había publicado su estudio fundamental en el
Anatomischcr Anzcigcr.
68 —
mencionan casos como el descripto y Jacqnart *, Vircliow ", Annchin 3
y Stieda 4, han figurado ejemplares típicos.
La persistencia en el adulto de restos de suturas fetales como la
transversa de la escama occipital, alcanza una frecuencia relativamente
elevada, como lo demuestran las cifras reunidas en el cuadro IX.
1 II. Jacquakt, Be le ralear de l’os épactal, ou partie supórieure de Vécaille occipitale
ventée di» tiñóte, comme caractcre de race en Anthvopologie, ótnde de cette piéce ehez les
animaux soits le nom d’os ínter parietal, 6, lámina XXV, figura 4. Sólo lio podido con-
sultar la separata de esta memoria, publicada en 1865 en el Journal d’Anatomie et de
Physiologie.
* R. Viuchow, Ueber einige Merkmale niederer Menschenrassen am Schddel, 98,
lámina IV, figura 6. Debo, también, referirme á la tirada aparto do este estudio
aparecido en 1875 en las Abhaudlangen der Kduigl. Akademie der TVissenschaften za
Berlín .
3 Dmithii Anuciiin, O nyckotoruikh anomaliyakh chclovyeeheskagho cherepa i preinmsli-
ehestvenno ob ikh rasprostranenii po rasam, en Izvyestiya Imperatorskoe obshchestvo Ly
ubitelci estestvoznaníya Anlropologhii i Etnoghrafii, (sostoyashehoe pri Imperatorskom
Moskovskom Universitctye), XXXVIII, Trudui Antrupologliichcskagho Otdyla, VI, 76,
figuras 75 y 94. Moskva, 1880. De las anomalías del occipital tratadas por Anuehiu,
(J. de Méróylcowsky publicó un rapport detallado en la Bcvue d! Anthvopologie (XI,
140-147) de 1883. Sin embargo, conviene tener presente el original ruso, porque al
analista nombrado se le han deslizado algunos errores tipográficos de importancia
que alteran las cifras de Annchin.
* H, Stikda, Dic Anomalicn der mensehlichen Hinterliaupsachuppc, en Anatomischen
Hcften, II, 95, lámina VI, figura 13. Wiesbaden, 1892.
69 —
CUADRO IX
Frecuencia de restos laterales de la sutura transversa squamac occipitalis
1 J. Ranke, Die überzahligcn Hautknochen des menschliehcn Sohddeldachs, en Abhand-
lungcn der kaiscrlisches bayerischen Akademie der IVissenchaften, II el., XX, 377. Man-
chen, 1899.
*
5 Anuciiin, Ibid., 87.
3 Bartels, Ibid., 162.
— 70 —
Por otra parte, creo útil hacer notar que los porcentajes contenidos
en el cuadro referido, son siempre mucho mayores que los correspon-
dientes al os Incae propium ó diversas variedades del mismo.
En los primitivos habitantes del sur de Entre Eíos, la frecuencia de
restos de la sutura transversa squamae oeripi talis que alcanza á 9,1 por
ciento, corresponde casi exactamente á la observada por A un chin en
los Americanos en general (9,5 °/0), y es ligeramente más elevada que la
obtenida para la inmensa mayoría de los Europeos.
En otro occipital aislado que tengo á la vista (8944) falta una buena
porción del ángulo superior de la escama por haberse desprendido de
ella un os apiris squamae ocripitaUs s. triquetrum, el que alcanzaba á te-
ner 01 milímetros de base '.
La sutura que separaba la mencionada formación del resto del hue-
so (sutura transversa superior squamae ocripitaUs) es ligeramente sinuosa
y poco complicada.
El cuadro X 1 2 contiene un buen número de observaciones sobre la
frecuencia, en diferentes razas, del os apiris squamae ocripitaUs s. trique-
trum, que, en los primitivos Entrerrianos alcanza uno de los más eleva-
dos porcentajes ofrecidos por agrupaciones indígenas americanas.
1 Considero como os apicis squamae occipitalis s. triquetrum, íí la misma formación
descripta por Vi relio w en 1875 (VincilOW, Ibid., 77, lámina V, iigura 3), conocida,
también, con los nombres de os preinterparietale [Chiakugi, cx Stihda, Ibid., 82;
denominación aceptada por el mismo Stieda (Ibid., 82 y passim) y Marimó (F. Mahi-
mó, Sulla ossa interparietali e preinterparietali nel cranio umano, en Archivio per V
Antropología e la Etnología, XVIII, 102 y passim)'], hueso interparietal accesorio
(Eugicxio Fxcaliu, Ossa accesorio comparativamente studiate nel cranio dell’uomo e dei
rimanenti mammiferi, en Atti della Societñ, Toscana di Scienza NaturaU, VII, 107 y 122,
lámina X, figura 14. Pisa, 1885), y que Ranke llama, comunmente, Spitzenknochen
(Hankü, Ibid., 364 y passim).
* Me lie visto en el caso do excluir del cuadro las observaciones de Stieda porque
este autor no da la procedencia de sus cráneos ; y las do Washington Mattliews
(Arizonienses), Franlc ltussell (Americanos diversos) y Hartéis (agrupaciones étnicas
diversas) debido á que los especialistas nombrados confunden bajo una misma deno-
minación al verdadero os apicis y á los huesos wormianos suturales que frecuente-
mente se hallan en la lambdoidea.
71
CUADRO X
Frecuencia del os apicis squamcte occipilalis s. triquetrum
1 Anuchin, Ibid., 89.
2 M a rimó, Ibid., 108 y siguientes.
3 Ranke, Ibid., 377.
4 Surgí, ex Marimó, Ibid., 109.
5 H. F. C. Ten Kate, Anthropologie dea anoiens hab.itants de la région Calchaquic
(Bépriblique Argentina), en Anales del Musco de La Plata, sección Antropológica, I, 21
sí 29. La Risita, 1896.
REV. MUSEO LA PLATA. — T. XVIII. (VII, 18, 1911.) f>
72 —
Cara postero-inferior ó exocraneana. — Haré notar, en primer
término, la relativa frecuencia con (píela escama occipital superior pre-
senta el (jonflement de que habla Matiegka *, más ó menos pronuncia-
do en los seis casos en que lo he hallado; mientras, por otra parte, en la
calvaría 108 M., la mitad superior de la escama y la inferior, forman
un ángulo pronunciado y bastante agudo.
Como «manifestaciones» de la Ooeipitahoirbel de Froriep, ofrece el crá-
neo 451 dos tipos de formaciones postcondiloideas bastante definidas, y
Fig. 5. — 1. Forimción posteoudiloidon. acentuada ; 2 y 5, Canales condyloidei ;
3 y 4, Condylii occipitales ; 6, Foramen occipitale magnum; 7. Formación post-
condiloidea poco acentuada; 8, Xncisura marginalis posterior (451,
que corresponden á residuos del arco posterior ó neural de la citada
vértebra. En primer término, exactamente por detrás de cada cóndilo,
se nota un tubérculo bastante notable y de forma ovalar. Luego, en la
porción posterior del labio del foramen magnum existe, bien neta, la in-
cissura marginalis posterior. Por lo demás, en el resto del labio del fora-
men, hay asperezas óseas que sólo deben referirse, á mi entender, á los
lugares de inserción del ligamento atlante-occipital (fig. 5).
1 H. Matikgka, TJeber Mean Ka mmhildu n gen erinnernden Merkmale des menschliclien
Scliddels, en SitzungebcrichUn der Kaiscrliclicn Akademie dcr Wisscnschaftcn in Wicn.
Mallicmatisch-NaturwissenscliaftUche Klasse, CXV, 111 y siguientes. Wien, 1906.
— 73 —
En el resto del material, el occipital aislado 8944 ofrece una incisura
marginalis aun más típica (véase la fig. 7).
Las formaciones postcondiloideas son relativamente abundantes entre
los Europeos ; me bastará hacer recordar que Mannu las ha hallado en
10,52 por ciento de los cráneos Sardos que ha examinado (31 casos en
205 cráneos) *.
Pasando á otro orden de caracteres ; la crista occipitalis externa , en
diez de las escamas que tengo á la vista, se presenta muy poco visible
ó casi del todo ausente. Sólo en el cráneo 451, entre la linea nuchae in-
ferior y el borde del foramen, se halla muy bien marcada, pues alcanza
á tener dos milímetros de elevación.
El inio es en un caso absolutamente nulo (0 del esquema de Broca) 2 en
cuatro corresponde al número 1, en dos al 2 y en uno tan sólo al 3. Por
último, en el cráneo femenino 453 se encuentra reemplazado por una
depresión. Según Merkel 3, Josepli 4 y Hagen 5 el inio exiguo es pecu-
liar, ó mejor dicho, caracteriza á diversas agrupaciones étnicas inferio-
res, todo lo contrario de lo que acontece con los Europeos.
La linea nuchae inferior resulta muy poco visible en todo el material
de que dispongo. Respecto á la superior y suprema , sólo en la escama
8944 ¡están [bien caracterizadas; y, debo advertirlo, en otros cuatro
casos no se observa vestigio alguno de las mismas.
Al considerar el resto de las escamas que he examinado no puede ha-
blarse, en verdad, de los mencionados detalles anatómicos, desde que el
espacio comprendido entre ambos, corresponde al levantamiento óseo
designado por Ecker con el nombre de torus occipitalis transversas G.
De la formación á que acabo de referirme, Hagen ha formado seis
tipos. Como sólo he hallado en el material que estudio los dos primeros,
’ Andrea Mannu, Sui rudimenti dclla vertebra occipitale nel cranio remano, en Atti
delta Rocíela Romana di Antropología, XIII, 239. Roma, 1907.
! Broca, Ibid., lámina VI.
3 Fn. Mkrkkl, üie linea nuchae suprema. Anatomisch und anthropologisch bctrach-
tet, 18. Leipzig, 1871.
4 Berniiard Hagen, Ueber einige Bildungen an der Hinterhauptsschuppe des Mens-
chcn, en Beitrage zur Anthropologie und Urgeschichte Boyeras, III, 84. München, 1880.
6 Hagen, Ibid., 84.
6 A. Ecker, Ueber den queren Hinterhauptsumlst (Torus occipitalis transversas) am
Schtidel vcrseliicdcncr aussereuropaiseher Vdlkcr, en Arcliiv für Anthropologie, X, 116.
Braunschwoig, 1878.
— 74
me concretaré á dar á continuación sus caracteres, tanto más cuanto
que Hagen los considera como formas de torus típicos, y en cambio, di-
ce de las demás : Die nun weiter folgenden Formen betrachte ich ais blose
Uebergangsstationcn , (lie alie schon die Linea supremac und superiores ,
sonde die Protuberanz und das Tubere. linear, deutlich erlcennen lassen ,
und allmdhlich zu der ganz glatten Hinterhauptsschuppe ohne Wulst und
Linien fiihren 1 .
Bien, pues; el torus , en el tipo I, está constituido por un levanta-
miento transversal de 15 á 20 milímetros de anclio, bastante elevado,
algo deprimido en sus extremidades laterales próximas á la sutura
lambdoidea; aunque sus bordes superior é inferior se presentan redon-
deados 2. El U tipo, bastante semejante al anterior, es mucho más an-
gosto, visiblemente deprimido lateralmente y con bordes vivos 3.
En varios occipitales, tres veces be constatado la existencia del I
tipo y cuatro la del II ó sea 27,27 por ciento y 36,37 por ciento, respec-
tivamente. Sin embargo, en casi la totalidad de los casos, el torus es
muy poco pronunciado, pues alcanza á lo sumo, dos milímetros de ele-
vación. Únicamente en la calvaría 108 M., el burlete llega á destacarse
unos 10 milímetros.
Las cifras contenidas en el cuadro XI dan una idea clara de la fre-
cuencia do la formación que me ocupa, la cual en los Entrerrianos primi-
tivos alcanza á una proporción centesimal muellísimo mayor que la co-
rrespondiente á los Araucanos argentinos, antiguos habitantes de la
región Di agilita y Peruanos, siendo sólo comparable á la señalada hasta
ahora en muchos pueblos de Oceanía, los antiguos Mexicanos, etc.
1 Hagen, Ibid., 71.
* Hagen, Ibid., 70, lámina VI, figuras 11 « y b, 10 a y b.
3 IIagen, Ibid., 70, lámina VI, figura 7.
75
CUADRO XI
Frecuencia del torus occipitalis transversas
1 Hagen, Ibid., 80 y siguientes.
8 Bartels, Ibid., 164.
3 Ecker, Ibid., 116 y siguientes.
4 H. Ten Kate, Contribution d la craniologie des Araucam argenfíns, en Revista del
Musco de La Plata, IV, 220. La Plata, 1892.
5 Ten Kate, Anthropologie, etc., 30.
- 76 —
Por último, dos veces lie notado la existencia de la crista astcrica in-
ferior de Matiegka 1 (9 cráneos = 22,2 °/0); y una la del proceso retro-
mastoideo de Waldeyer 2 * anomalía que preferiría llamar crista retro-mas-
toidea (9 cráneos = 11,1 °/0).
Aunque ambas formaciones no lian sido estudiadas con amplitud, me
parece conveniente hacer notar que la primera se ha señalado por Ma-
tiegka en un insular de Cliatam, un indígena norteamericano (Silka) y en
el cráneo de un gigante Ilerzegovino; mientras Waldeyer ha encon-
trado la crista retro-mastoidea en cráneos Papilas de la isla de Táma-
ra \ Por otra parte, Le Double y Dubreuil-Chambardel, en una memoria
que no he podido consultar, hacen notar la relativa frecuencia, en crá-
neos Polinesios, de la particularidad mencionada. Asimismo, han ob-
servado que en los Europeos, la formación referida es muy poco fre-
cuente (10 veces sobre 740 cráneos = 1,35 %), y no la han encon-
trado en 40 cráneos de Negros y 11 de Malgachos. En cambio, en
diferentes pueblos de Oceanía en general, es mucho más usual (20 ve-
ces en 149 cráneos = 17.45 °/0), y esta proporción se mantiene muy
equilibrada en los Neocaledonios (10 veces en 57 cráneos = 17,55 °/o)
y Papilas (1 vez en 0 cráneos 10,07 °/0), aunque aumenta ligeramente
en los insulares de la isla Engineer, situada en las proximidades de la
Nueva Guinea (3 en 15 cráneos = 20,0 °/0) 4.
De modo, pues, que la proporción de 11,1 por ciento con que la crista
retro-mastoidea se presenta en los primitivos habitantes del sur de Entre
Ríos, se aproxima bastante á la de los pueblos de Oceanía.
Cara antero-superior ó endocraneana. — Para la descripción de
las variaciones morfológicas que pueden presentarse en la cara endo-
craneana de la escama del occipital, se tropieza con la grave dificultad
de no poder seguirse un orden rigurosamente metódico desde que mu-
chos de los diversos caracteres principales, con las variantes que ofre-
cen, contribuyen á su vez á la formación de las más interesantes anoma-
lías. Sin embargo, trataré do dar á continuación un resumen de mis
observaciones.
Eli un solo caso (calvaria 108 M.), la crista occipitalis interna es nor-
mal; vale decir, constituida por una eminencia lineal continua, simple y
1 Matikgka, Ibid., 409 y siguiente.
* W. Wai.dkykr, Ueber Sohadel-Variationen, en Correspondenz-Blatt der Deutschen
fícsellsehaft fiir Anthropoloijio, Ethnologie und Urgvschichtc, XXXIV, 192 y siguientes.
Braunscliweig, 1903.
8 Matiegka, Ibul., 410 ; Waldkyek, Ueber Schiidel, etc., 193.
4 A. F. Le Doum.k, Traiié de s variations des os de la face de l’homme, 412 y si-
guientes. Paris, 1906.
rectilínea que iniciándose casi en el mismo endinio, termina en el bor-
de posterior del foramen magnum .
En la escama aislada 123 M. la crista poco pronunciada, roma y des-
plazada á la izquierda, está limitada hacia ambos lados por dos surcos;
el derecho, mucho más definido que el izquierdo, rodea el foramen por
Fig. 6. — 1 y 4, Sulci transversi; 2, Sulcus sagittalis ; 3, I’rotuberantia oceipi-
talis interna; 5, Crista occipitalis interna; 6, Foramen occipitale magnun
(123 H., */,).
el mismo lado, mientras el otro termina simplemente en el borde (fig. 6).
En los demás occipitales de que dispongo, la rama inferior de la emi-
nentia cruciata se bifurca ya en el tercio superior ó inferior, (•orno tam-
bién en la mitad de su desarrollo; se presenta casi siempre francamente
achatada y una sola vez elevada, aunque roma. ISTo obstante, en todos
estos casos las ramas divergentes de la cresta, se pierden insensible-
mente hacia ambos lados del foramen magnum.
En el caso de la calvaría 108 M. se trata, como lo tengo dicho, de un
carácter normal ; en la escama 123 M., los surcos occipitales laterales
78 —
constituyen una anomalía poco frecuente ; por último, el resto del ma-
terial ofrece estados intermedios que conducen á la fossa ocoipitalis me-
diana, ó formas bien definidas y típicas de la misma»
Hiller, en un estudio bastante prolijo que ha realizado de la rama
inferior de la eminentia omciata, distingue cuatro formas principales.
La primera corresponde á la cresta normal á que me be referido en pá-
rrafos anteriores 5 en la segunda, la misma cresta se bifurca dando lugar
á un campo triangular aplanado; en la tercera la expansión triangular
ofrece una depresión más ó menos notable, aunque plana en su fondo
y, por último, en la cuarta se presenta, ya francamente, la fossa occipita-
lis mediana i. Haré notar que la forma segunda de Hiller, corresponde
al triángulo vermiano de Regnault y á la depresión postopistiaca de
Debierre.
La clasificación de Hiller, aunque discreta, presenta el inconveniente
de no ofrecer para sus formas segunda y tercera un límite bien defini-
do; antes bien, la identificación de las mismas depende, en mucho, de
la ecuación personal de cada observador. Sin embargo, y á falta de otra
mejor, be preferido aplicarla en mis investigaciones.
En el material procedente del sur de Entre Ríos, be encontrado, no
sólo la forma primera (calvaría 108 M.), sino también la segunda y ter-
cera; además de la cuarta, de que me ocuparé más adelante
El campo triangular aplanado (forma II), oscila entre 35 y 25 milíme-
tros de altura y 23 y 20 milímetros de base; la depresión de la misma
forma, varía entre 30 y 18 milímetros de altura y 12 y 10 milímetros de
base, no pasando su profundidad de dos milímetros.
1 ákthuh Hii.lhr, Uéber die foséala vermiana des Hintcrhauptbeines (Fossa occipitalis
mediana), 18 y siguientes, figuras 1 á 4. Konigsberg i. Pr., 1903.
— 79 —
CUADRO XII 1 2
Frecuencia de variaciones en la rama inferior de la cmincnlia cruciata
(crista occipitalis interna, canales occipitales, campo triangular y campo triangular deprimido)
Llama, la atención al recorrer el cuadro XII, en el que lie reunido las
cifras que indican la frecuencia de las diversas variantes que he men-
cionado, el elevado porcentaje de formaciones excepcionales en los pri-
mitivos habitantes del sur de Entre Itios y, especialmente, del tipo más
próximo á la fossa occipitalis mediana, mientras la cresta está represen-
tada únicamente en un 10 por ciento de los casos.
En cuanto á la fossa occipitalis mediana de Loinbroso fi, la he encon-
trado tres veces.
1 Do osto cuadro se lian excluido los porcentajes correspondientes á la fossa ocoi-
pitalis mediana, que irán en los cuadros XIII y XIV y queso han obtenido sobrólas
mismas series de cráneos que figuran en el XII.
2 Hillkr, Ibid., 24.
3 Otto Sturmhofel, Ucbcr dic Emincntia cruciata des Hintcrhauptbcincs, 22, figura
5. Konigsberg i. Pr., 1903.
4 Ex Sturmhofel, Ibid, 35 y siguiente.
5 Ex Le Double, Traité des variations des os du criine, etc., 34.
6 He preferido la designación de fossa occipitalis mediana dada por Lombroso á la
— so
En un caso, calvar ¡um 107 M., tiene la forma de un triángulo isósceles
cuyo vértice llega casi al mismo endinio ; pero, como se halla rota la
parte correspondiente al borde del foramen, no puedo dar la altura
Fig. 7. — 1 y 4. Sulcl transversi : 2, Sitien# sagitta lis : Fossa lorcularis; 5,
Fossa occipital! a mediana; (5, Incisura margina lis posterior ; 7, Foramen occi-
pítale magnum (8044. 1 / , ) -
y base, sino simplemente la profundidad mayor, que alcanza á 3,5
milímetros próximamente.
En el cráneo 453, la fosa es mucho más pequeña : tiene 18 milímetros
curiosa anomalía de que me ocupo (O. Lombkoso, Esistenza (li una fossa occi pítale
mediana ncl uranio di un delinquente, en Rea I e Instituto Lombardo di Scienze ó Lctterc,
Rendiconti. TV, parto I, serie 111. 37 y siguiente. Milano, 1871), no sólo por sus de-
rechos de indiscutible prioridad, sino también por serla única que no deja entrever
el posible origen de tan discutida anomalía. Todo lo contrario sucede con las deno-
minaciones de fosa oerebelosa media (Axdiika Ykhga, Delta fossetta media ccrebclla-
re delV oseo occipitale, en Reate Instituto Lombardo di Scienza e Lcttcra, Rendiconti, A ,
parto II, serie III. 715. Milano, 1872) ó fosa verminna (Paul Albrkcht, Sur la
81
de longitud, su ancho máximo no pasa de 8 milímetros y la profundidad
de 3 milímetros. En cuanto á la forma, es francamente amigdaloide.
Por último, la escama 8944 ofrece un caso mucho más típico, si cabe :
de forma amigdaloide ó más bien oval ; y con una longitud, ancho
y profundidad máximos que alcanzan á 20, 18 y 3 milímetros, respecti-
vamente (fig. 7).
Los tres casos descriptos de fossa occipitalis mediana , representan
una frecuencia de 30,0 por ciento, cifra muy elevada y sólo comparable
4 la encontrada por Marimó en los Australianos y por Lombroso en un
grupo de Americanos. Sin embargo, en los Americanos1 en general la fre-
cuencia de la anomalía en cuestión, oscila la inmensa mayoría de veces,
entre 1,8 por ciento y 8,5 por ciento, pero es algo más elevada en los
Esquimales (10,2) y Peruanos (15,7), y marca el máximo en los Aimaráes
(40,0), En los Europeos normales, 3a fossa occipitalis mediana está repre-
sentada, generalmente, en un 5 por ciento de los casos (véanse los cua-
dros XIII y XIY).
fossette vermienne du aráñe des mammiféres, en Bulletin de la Société d’ Anthropologie de
Bruxelles, II, 140. Bruxelles, 1884). Haré notar, al pasar, que Le Loable (Le Dou-
iilk, Traitá des variations des os du aráñe, etc., 27) se equivoca al decir que la desig-
nación de fosa aunará se debe á Frank Eusell ; la verdad es que tal nombre ha
sido empleado por Lombroso para designar á la fossa occipitalis mediana [C. Lombro-
80, La fossette aymarienne chez les criminéis et dans la race humaine, en Bnlletins de la
Société d’ Anthropologie de París, VI ( troisidme sene), 410. París, 1883].
82 —
CUADRO XIII
Frecuencia de la fossa occipitalis mediana (Europeos)
1 Lombroso, Ibid., 410.
8 Le Double, Traite des variations des os du crdne, etc., 33.
3 IjB Double, Traite des variations des os da crdne, etc., 35.
* F. Makimó, Contributo alio studio della fossetta occipitale e delta cresta frontale nel
cranio amano (normali, pazzi, delinquenti c razze inferiori), en Archivio per V Antro-
pología e la Etnología, XVII, 248. Firenze, 1887.
6 G. Pauravicini, Sulla fossetta occipitale mediana, en Archivio di psichiatria,
XXIV, 242, 1903 ; citado en Internacionales Centralblatt für Anthropologie und ver-
wandte wisscnschaften, VIII. Greifwald-Stettin, 1903.
0 Piezas expuestas en la Primera Exposición Internacional do Antropología Cri-
minal; véanse, Actcs du premier Congrés International d’ Anthropologie criminclle —
Hiologie et Sociología (liorna, JSSS), 502 y 511, nota 5. Roma, 1880-1887.
7 Le Double, Traitó des variations des os du crdne, etc., 34.
8 Le Double, Traite des variations des os du crdne, etc., 36.
9 IIiller, Ibid., 24.
10 Stuumiiobkl, Ibid., 21 y siguientes.
83 —
CUADRO XIV
Frecuencia de la fossa occipitalis mediana
(Asiáticos, Africanos, Americanos y habitantes do Oconnia)
1 Le Doubi.e, Traité des variations des os dw crdnc, etc., 33.
2 Lomrkoso, Ibid., 412.
3 Frank Russeix, Studies in cranial variation, en The American Naturalist,
XXXIV, 741 y siguiente. Boston, 1900.
4 Makimó, Ibid., 249.
6 MaríMÓ, Ibid., 250.
84
El endinio, en ocho de los diez occipitales que tengo á la vista, es
perfectamente normal, muy pronunciado y se corresponde con el inio.
Sólo en la escama 123 M. la elevación es menos aparente.
En la calvaría 108 M. se nota una pequeña fossa torcularis situada
debajo del endinio, aunque algo desviada hacia la izquierda. De forma
más ó menos circular, debe tener 5 milímetros de diámetro y dos de
profundidad.
También en la escama aislada 8944, existe una formación semejante
(pie ocupa el sitio del endinio. En este caso, la forma es bastante irre-
gular; el diámetro mayor acusa 14 milímetros, el menor 12 milímetros
y la profundidad 2,5 milímetros (fig. 7).
ha fossa. torcularis es una anomalía poco frecuente; hasta ahora se
lian señalado por los especialistas tan sólo 13 casos que se aumentan
á 15 con los dos que he descripto. En los Europeos se presenta muy
raramente; Sturmliófel la ha encontrado en 1,75 por ciento de casos :
0,5 por ciento situada en el centro y 0,25 por ciento á la derecha del
endinio. En cambio, no la ha hallado desplazada hacia la izquierda 1 *.
Es, pues, muy elevada la frecuencia de 2(1,0 por ciento con que se pre-
senta la anomalía referida en los primitivos habitantes del sur de
Entre Ríos.
CUADRO XV
Frecuencia de la fossa torcularis
1 SruUMHoFKL, Ibid., 18 y siguientes, figura 4.
8 Stuumiioekl, Ibid., 18 y 21.
3 Gíovanni Zoja, Sopra una notcvole fosadla anómala alV Endinion (fossctta torcu-
lare), 1 y siguiente de la tirada aparto de este estudio publicado, en 1889, en el llo-
lletino Scientifico, editado en Pavía.
4 Le Doublk, Traité des variations des os du crdne, etc., 25.
85
Para terminar con el estudio de la escama del occipital de los primi-
tivos Entremanos, sólo me resta examinar las variaciones de los surcos
de los si mis venosos posterior® de la dura madre.
]STo creo oportuno discutir las clasificaciones formuladas para agrupar
las referidas variaciones, pero no titubeo en dar preferencia y aplicar
la de Sturmhofel, que posee marcadas ventajas sobre la de Le Double.
Aquel autor admite la existencia de tres tipos bien definidos: en el
primero, el surco sagital se confunde con el transverso derecho ; en
Pig. 8. — 1, Sulcus transversvs ; 2, Sulcus sagittalis ; 3, Protuberantia
occipitalis interna (8945, 1 / )
el segundo el surco sagital se confunde en el transverso izquierdo
y, por último, en el tercero, el referido surco se bifurca y va á con-
fundirse con los transversos derecho é izquierdo.
En mi material he encontrado siete casos en que el surco sagital,
mediano, simple y rectilíneo va á perderse en el transverso derecho ;
este liltimo, por lo general, casi tan ancho como el izquierdo.
Una sola vez el surco sagital, en las mismas condiciones que el del
tipo precedente, se confunde con el transverso izquierdo que es más an-
cho que el derecho.
En la escama 8945, el surco sagital con caracteres semejantes á los
ya mencionados, salvo el borde izquierdo que es muy pronunciado,
se confunde con el transverso derecho. En cambio, por el lado izquierdo
no existe surco alguno ni aun siquiera vestigios, pero sí la cresta pro-
nunciada á que me he referido (fig. 8).
*
Por último, en el occipital 123 M., el surco sagital está dividido
en dos surcos secundarios separados por una cresta bien definida, me-
diana y rectilínea. El secundario derecho se confunde en el transverso
del mismo lado y otro tanto hace el izquierdo con el transverso corres-
pondiente (fig. fi).
De modo, pues, que el tipo primero de Sturmhofel está representado
en 70 por ciento del material procedente del sur de Entre Eíos, y el
segundo tan sólo en 10 por ciento.
La forma atípica de la escama 8945 puede considerarse como rara,
pues no encuentro casos análogos en la literatura de que dispongo ; en
cuanto á la que presenta la 123 M., corresponde á otras ya observadas
por Le Double en Europeos l.
Sin embargo, en los primitivos habitantes del sur de Entre Eíos,
como en los Europeo's, predomina el tipo primero de Sturmhofel y es
•menos frecuente el segundo ; aproximándose mucho, por otra parte,
mis cifras á las obtenidas por Le Double (véase cuadro XYI.)
CUADRO XVI
Frecuencia de los tipos de surcos de la cara endocraneana
de la escama del occipital
1 Corresponde á la variedad « del tipo V do la clasificación deleitado anatomista
(Le Double, Traité des variaüons des os da crdne, etc., 17).
2 Sperino, ex Le Double, Traité des variaüons des os da crdne, etc., 16.
8 Sturmhofel, Ibid., 18 y 28.
87
3. — Exoccipital
Cara postero-inferior ó exocraneana. — Solamente lie podido exa-
minar siete exoccipitales; en el resto del material de que dispongo, la
mencionada región del cráneo se halla destrozada por completo.
Los cóndilos, salvo en la pieza 8944, son siempre de forma oval ; en
aquella, el del lado izquierdo es elíptico y el derecho algo irregular pero
tendiendo á la conformación usual.
La superficie articular propiamente dicha se muestra convexa, y en un
solo caso (8945), convexa elevada b Las facetas del borde son por lo ge-
neral pequeñas, salvo en el cráneo 451 que las tiene bien visibles. El
campo alar, excepción hecha del cráneo á que acabo de referirme, se
presenta muy poco desarrollado pero en aquél es, en cambio, muy ma-
nifiesto. El zócalo anterior ofrece algunas variaciones : así, en el cráneo
451 es vertical, en la calvarla 110 M. cóncavo elevado y en las piezas
107 M., 108 M., 8945 y 8944 oblicuo elevado. El zócalo lateral siem-
pre se destaca nítidamente, mientras el posterior puede considerarse
como ausente.
En seis de los casos que he examinado, ambos cóndilos son simétricos
y convergentes pero, en la pieza 8945, existe un marcado defecto de
orientación ; así, el plano medio del cráneo con el longitudinal del cóndi-
lo derecho, forma un ángulo de 27 °, mientras para el izquierdo, el án-
gulo es sólo de 25°.
La forma oval de la mayoría de los cóndilos que he examinado, no es,
indudablemente, considerada como típica en los tratados clásicos de
anatomía; sin embargo, no dispongo de la literatura necesaria para dar-
me cuenta de la frecuencia de la conformación referida.
La superficie articular convexa, corresponde á una de las formas más
comunes entre los Europeos. Misch, sobre un total de 291 observacio-
nes realizadas sobre cráneos de Alemanes, ha encontrado 124 con ambos
cóndilos convexos, 104 con uno ó ambos diédricos, 35 con uno ó ambos
convexos pero achatados y, por último, 5 con dos caras separadas '.
llespecto al zócalo anterior, el autor mencionado se expresa como si-
1 Empleo la nomenclatura y sigo la clasificación de Martin Miscli (véase M.
Misen, Beitrage sur Kenntnis <ler Gelenkfortsatze des menschlichcn Hinterhauptes und den
Yarietdtcn in ihrem Bereiche, 2 y siguientes. Berlin, 1905).
* Misen, IbUl., 3 y siguiente. Por desgracia, no lio podido utilizar como lo hu-
biera deseado, las estadísticas de Misch. Esto investigador ha malogrado, en eso
punto, la gran labor que ha realizado ; y presenta las cifras obtenidas en forma tan
embrollada, casi incomprensible, quo es de todo punto imposible reunirlas en cua-
dros en que se indiquen los grados de frecuencia y las respectivas proporciones
centesimales.
REV. MUSEO LA PLA1A. — T. XVIII (VII, 10, 1011)
(i
— 88 —
gue : Auft’allcnd liohe Vordersockel einer oder beider Se i ten fand ieh bei
ungefiihr 10 °/0 aller Schiidel, niedrige fust bei 20 °/0, steile bei etica 3 °/0,
schriige bei iiber 6 °/0 , deutlich konlcave bei mehr ais 15 °/0, konvexe bei
noch nicht 2 °/0, obué Bec iielcs ichtigung der Per uaner- Schiidel sogar bei
lcaum mehr ais 1 °/0, massige bei gegen 10 °/0. Steile, schriige , konlcave und
massige Vords, sind bei den Bentschen verhdltnismdssig hiinfig zu finden ,
und zivar konlcave bei etica 30 °/0, bei Weiber sogar noch hiiufiger, so dass
cinc massige Konkavitdt deutseher weiblieher Vordersockel beinahe ais die
Nona gelten kan u, ivas mir auch die untersuchten iceiblichen Leichen zu
bestat ¡gen scheinen l.
Mis observaciones no corroboran las anteriores conclusiones, pues en
el material procedente del sur de Entre Ríos, predomina el zócalo anterior
oblicuo ((U>, 7 °/o) y ocupa el segundo lugar el vertical (10,7 °/0) ; mientras
el cóncavo señala una proporción casi idéntica á la encontrada por
Misch (1 0,7 %).
La falta del zócalo posterior es rara, pues : Esfehlt — dice el observa-
dor alemán — also ziemlich jedem zwolften Schadel anf einer oder bei den
Seiten der Hintersockel , icobei ltaufug die Hinterhauptschuppe cine mehr
oder weniger deutliche Aulegesbelle fiir den hinteren Atlasbogen zcigt 2.
Por ultimo, la asimetría en la posición de los cóndilos, al parecer rara
si se examinan las estadísticas de Miscli, quien sólo lia bailado cinco
casos entre 285 cráneos Alemanes 3, no lo es en realidad, pues Sergio
Sergi lia constatado su existencia en 00 por ciento de Romanos moder-
nos, en 72 por ciento de Melanesios, en 40 por ciento de Peruanos
deformados y en 25 por ciento de Fueguinos, sobre un total de 100,01,
54 y 14 cráneos, respectivamente \
El canalis condyloideus no ofrece particularidad alguna, y se presenta
constantemente por ambos lados.
En cuanto al canalis hgpoglossi, es normal en cuatro casos (451, 120 M.,
1)1 M. y 8945) ; doble por ambos lados en uno (107 M.) y doble de un so-
lo lado en dos (108 M. y 8944). De las cuatro veces en que existe desdo-
blamiento, que, como diría Kollmann, correspondería á una nueva « ma-
nifestación» de la primitiva vértebra occipital, sólo en una, el tabique
óseo es completo, vale decir, extendido en todo el curso del canal ; en el
resto, ocupa la parte correspondiente á la proximidad del orificio interno.
1 Misen, lliid., 13 y n¡£ii¡ont,(>.
* Misen, Ibid., 15 y siguiunto.
8 Misen, IbUl., 21.
1 Símelo Skkgi, Siill’ asimmetria dei condili oeoipitali nell’ nomo, cu Atti della So-
ciclá Romana di Antropología, XV, 183 y siguiente. Roma, 1910.
— 89 —
CUADRO XVII
Frecuencia del canalis ht/poylossi doble
En el cuadro XVII aparecen reunidos todos los datos referentes á la.
frecuencia del canalis hypoglossi doble, aunque haciendo abstracción de
su posición, etc. En los primitivos habitantes del sur de Entre Ríos, la
referida formación paracondiloidea se presenta en 42,85 por ciento de.
1 Ex Le Double, Traite des variations des os du eranc, etc., 67.
2 Le Double, Traitó des variations des os dn eranc, etc., 67.
3 Bartels, Ibid., 165.
los casos, cifra exageradísima y que sobrepasa, en mucho, las mayores
conocidas hasta ahora y que se refieren á los Peruanos (27,0 °/0) y Tiro-
leses (25,0 %)•
Sin embargo, quizá con mayor material so modifique la cifra obteni-
da, aunque es indudable que existe en los Americanos una tendencia
marcada al desdoblamiento.
De las mismas formaciones paracondiloideas á que me he referido, sólo
encuentro en la calvaría 108 M., un desarrollo bien visible del proceso
yugular izquierda sin constituir, por ello, un processus paracondyloidcus ,
pues apenas llega á 5,5 milímetros de altura sobre la superficie del hue-
so, y es sabido que Ainadei considera como anómalos, únicamente á aque-
llos procesos que exceden seis milímetros de elevación Conviene ha-
cer notar, sin embargo, que en el material procedente del sur de Entre
Ríos, los procesos yugulares son muy pequeños.
Cara antero-superior ó endocraneana. — He podido examinar tan
sólo tres exoccipitales por la cara endocraneana. En dos de ellos (8944 y
107 M.), se nota poco desarrollado el tubérculo exoccipito-basilar de Le
Double. Sería inoportuno hacer comparaciones dado el exiguo material
examinado pero, á título ilustrativo, agrego el cuadro XVIII, que con-
tiene datos sobre la frecuencia de la formación referida.
CUADRO XVI II
»
Frecuencia del tubérculo exoccipito-basilar
1 Giuskiums Amadici, II prooesso paroccipilale ó la para mastoidea del temporales dei
mammiferi nell’ nomo, en Archivio per V Antropología e la Etnología, X, 268. Firenze,
1880.
! Hianciii, cjc Lio Double, Traité des variations des os da crñne, ote., 76.
3 Aurigo Tamassia, Craniometria degli alienati c dei delinqucnti in rapporto alV
Antropología e la Medicina légale, en Archivio per V Antropología ct la Etnología, IV,
166 y siguientes. Firenze, 187-1.
91
§ IV. PARIETAL
Forma. — He notado en todos los parietales de los primitivos habi-
tantes del sur de Entre Ríos, cierta tendencia marcada á la forma cua-
drada, tanto culos individuos de sexo masculino como en los femeninos.
Dado el limitado material ámi disposición, considero aventurado sen-
tar conclusión alguna al respecto; pero, recordaré que Hollander lle-
ga á establecer que el parietal del hombre es rectangular, con el diá-
metro sagital bien desarrollado, mientras en la mujer los diámetros sa-
gital y frontal son más ó menos iguales, es decir la forma es casi ó
del todo cuadrada1.
También me ha llamado la atención el aplastamiento de la porción
antero-superior del hueso, tan notable en casi la mayoría de los casos
que llega á hacer desaparecer la regularidad de la curva normal.
Forámenes parietales. — Las perforaciones que se hallan con fre-
cuencia cerca del borde superior y por delante del ángulo postero-su
perior se presentan, en el material que tengo á la vista, en las condi
ciones siguientes.
En tres casos existe un solo foramen por el lado derecho ; en uno, es
único por el izquierdo; en otra pieza, la perforación es sagital ; en la
calvaría 110 M., además de un foramen sagital, se nota otro por el lado
derecho ; en el cráneo 451, se presentan dos hacia la derecha, y, por últi-
mo, en un solo caso no existen rastros de las perforaciones que me ocu-
pan.
Se hallan situados, siempre, en los alrededores del obelio y sólo el
foramen sagital de la calvaría 110 M. se encuentra, indudablemente, en
la pars media de la sutura biparietal.
La forma, casi constante, es circular, pero, el foramen sagital del
cráneo 453 es elíptico.
En cuanto á las dimensiones, oscilan entre tres y un milímetros. Por
lo general, los forámenes de forma circular tienen uno ó 1,5 milímetros
de diámetro ; mientras el elíptico del cráneo á que me he referido, acusa
tres milímetros en el diámetro mayor y uno en el menor.
Por último, en el calvarium 91 M., único caso en que los forámenes son
bilaterales, la línea sobre la cual se hallan situados, corta oblicuamente
el curso de la sutura sagital.
Analizando las cifras contenidas en el cuadro XIX, se nota que por lo
general los forámenes bilaterales son menos frecuentes que los unilate-
1 Paul v. Hollandkk, Bin fíeitrag zur Anatomic der Schcitelbeine des Menschen ;
56. Kimigsliei'g i. Pr., 1894.
CUADRO
Frecuencia de los
KL'ROPA
ASIA
ÁFRICA
AMÉRICA
OCHA NÍA
VARIOS
927
1 Augiicr, ex Lh Douiii.h, Traité des variations des os du crilnc, etc., 116.
8 Ln Dochuo, Traite des variations des os du erdiie, etc., 117.
3 Si* io riño y Licggh, ex Lio Doubi.f, 'Traite1 * 3 des variations des os du eníne, etc., 117.
1 Gnomon, ex Lio Doonr.io, Traité des variations des os du cránc, etc., 118.
93
XIX
5 IIankh, Ibid., 68.
6 Bartei.S, Ibid., 168 y siguiente.
7 Vitai.h Vitau, Studio slatinlico mi fori parictali, on Arohivio per V Antropología r
la Etnología, IX, 195 y siguiente. Firenze, 1879.
94
mies, no sólo entre los Europeos sino también en los Americanos y habi-
tantes de Oceanía. Desde luego, me refiero á las sumas totales de cada
una de las referidas formaciones, agregando ála de forámenes bilaterales
la columna de vestigios. La particularidad á que acabo de referirme
se observa, también, entre los primitivos habitantes del sur de Entre
Ríos.
El foramen doble por el lado derecho, es sumamente raro ; sólo Le
1 loable menciona un caso en 235 cráneos de Franceses (0,43 °/0) y he
encontrado otro, como lo he dicho, en mi material, el que representa,
pues, 14,2!) por ciento, cifra muy elevada y que puede se modifique. La
misma frecuencia del foramen sagital tínico (14,29 °/o)> sobrepasa en mu-
cho á la observada en otras agrupaciones étnicas, en que oscila entre
9,25 por ciento y 1,02, excepción hecha de los TJnyamvezis que ofre-
cen 20,0 por cielito.
Los casos en que se presentan un foramen sagital y otro parietal
derecho, son también más frecuentes en los antiguos Entrerrianos
(14,29 %) que entre los Europeos (Rusos, 10 %; Bávaros, 10,0 °/0).
Por último, en 14,2!) por ciento de los parietales que he examinado,
no existe perforación alguna ; el porcentaje referido es el mismo que el
de los Mongoles, se aproxima al de los Malayos, es mayor que el de los
Bushmen, Hotentotes, Neobri taños y Keoirlandeses y mucho menor que
el de la totalidad de los Europeos, el resto de los Africanos, Americanos
y habitantes de Oceanía.
El diámetro de los forámenes parietales de los primitivos Entrerria-
nos, es mucho menor que el considerado como normal, el cual, según Le
Donóle, oscilaría entre cinco y tres milímetros.
En cuanto á la asimetría notada en la posición de los forámenes bila-
terales del calvarium 91 M., se mencionan también casos entre los Euro-
peos, pues sobre 93 cráneos de la colección Esquirol once, es decir el
1 1.82 por ciento, se halla en las referidas condiciones
Cara externa ó exocraneana. - — Las líneas temporales superior
é inferior que se inician siempre normalmente, son por lo general muy
poco visibles, excepción hecha del cráneo 451 en el que se hallan bien
mareadas.
El trayecto que siguen no presenta mayores inflexiones pero, en el
cráneo á que me he referido, se nota, inmediatamente después de cada
estefanio, una curva, pronunciada dirigida hacia el plano sagital.
Por lo demás, en todas las juezas que tengo á la vista, las líneas tem-
porales llegan en su desamólo hasta la misma sutura, lambdoidea.
líe medido, en las pocas piezas que me lo permitían, la distancia
Lis Doublis, Traite des v.ariatiom des os du crdne, etc., 120.
95 —
mínima, sí que se hallan situadas, una de otra, las líneas superiores
ó inferiores, y en cuatro casos he obtenido los resultados siguientes:
Distancia mínima absoluta
Linca superior Linca inferior
Milímetros Milímetros
451. 80 5)0
91 M. ....................... . 96 110
10» M. ....................... . 100 117
107 M. ....................... . 110 115
Bien, pues, esa distancia mínima entre ambas líneas temporales de
los primitivos habitantes del sur de Entre Ríos, es mucho menor que
la considerada normal entre los Europeos, y las cifras correspondientes
al número 451 no sólo acentúan la indicada diferencia, sin que se aproxi-
men á formas completamente pitecoides. Doy á continuación algunos
breves datos que ilustrarán mejor el punto que trato.
Otros autores, aunque no expresan si so trata de la distancia mínima,
han hallado entre los Americanos cifras aun menores que las obtenidas
por mí.
Así, Hyades y Deniker han medido 03 milímetros en cráneos de
Yamanas 2 ; y Martin, 70 milímetros en la serie de Patagones que tan
prolijamente ha estudiado 3 4.
En cambio, Strauch ha constatado que en los viejos dolicocéfalos del
Río Negro, ambas líneas temporales se hallan á distancias que oscilan
entre 100 y 160 milímetros \
Por último, el espacio comprendido por los detalles anatómicos des-
1 Paul Topinard, Éléments tV Antkropologie générale, 800. París, 1885.
* P. Hyades y J. Denikek, Mission scientifique da Cap Hora, 1882-1883, VII,
Anthropologic-Ethnographie, 33. París, 1891.
8 Rudolf Martin, Altpatagonischc Schddel, en Yierteljahrsschrift der Natwrforsohen-
den Gesellschaft in Züricli, Jubcíband, XLI, 509. Ziirich, 1896.
4 R. Lehmann-KPitsche, Altpatagonischc Sohüdel mil eigcnthiimlichen Verlctzungcn
wahrscheinüch Nage-Spuren, en Verhandlnngen der Berliner Anthropologischcn Gcsclls-
ckaft, 1900, 554, 556. Berlín, 1900.
96
criptos, es siempre lirifonne, disposición observada, también, en los
Yamanas '.
Como una consecuencia de la gran curva descripta por las líneas
temporales, el planum tém parale se lialla casi siempre bien desarrollado,
especialmente en el cráneo 451 y en el calvarium 91 M., en los que
adquiere gran tamaño.
En el cuadro XX aparecen reunidas algunas cifras que indican la fre-
cuencia, en diferentes razas, de planum temporale con gran desarrollo. Es
fácil darse cuenta (pie se trata de un carácter predominante en agru-
paciones étnicas inferiores, siendo en cambio, muy poco frecuente entre
los Europeos.
CUADRO XX
Frecuencia de planum temporale con gran desarrollo
i Hyadks y Dknikkií, Ibid., 33.
- Prof. Doctor Rüdingur, Die líasscn-Schtidel und Skelete in der Konigl. Anato-
minchen Anatalt in Manchen, culi. Schaakfhauskn, I>ie Anthropologischen Sammliuujen
Dcutsvhlands, X, Miinehcn, 2 y siguientes; 94 y siguientes; 132 y siguientes; 110 y
siguientes. Braunsclnveig, 1892.
3 G. Brohsiku, Das anthropologische Material des Anatomischen Mnseums der Ko-
niglivhen Universitiit zu Berlín, en ScnAAKL’ll a USKN’, Ibid., V, Berlín, 22 y siguientes.
Braunsclnveig, 1881.
* J. Eridomn, Afrikanisohe Sohiidel, en Archiv fiir Anthropologie, XXVIII, 340 y
siguiente. Braunsclnveig, 1903.
6 Eridolin, Siidseeschiidel, en Archiv fiir Anthropologie, XXVI, 692 y siguientes.
Braunsclnveig, 1900.
97
Las tubera parietalia son siempre notables en G de los cráneos que
tengo á la vista; en el calvarium 452 resultan casi nulas, y en la.
calvaría 110 M., lian sido destruidas por una osteomielitis gomosa ('?).
La posición de las tuberosidades respecto á las líneas temporales,
la he observado siguiendo las indicaciones de Aigner. Este autor ha
formado cinco grupos : en el número 1 la tuberosidad so baila, más
arriba de la línea temporal superior, en el 2 sobre la misma línea, en el
3 entre la superior é inferior, en el 4 sóbrela inferior y en el 5 debajo de
ella
Los resultados que he obtenido aparecen reunidos en el cuadro XXI,
mediante el cual podrán compararse con los referentes á otros pueblos.
1 P. Damasus Aigner, Ueber die ossa parictalia des Menschcn. Ein Bcitrag zur ver-
gleichendcn Anthropologle, 114, figura 9. Miinclien, 1900.
98
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Aigxei!, I&irZ., 114 y siguiente.
99 —
La disposición 1 y 2 no se observa entre los primitivos habitantes
del sur de Entre líios ; la 3 se presenta con más frecuencia hacia la
izquierda y el porcentaje por ambos lados se aproxima al que ofrecen
los Hebreos, pero, en cambio, es mucho menor que el de los Alemanes de
Munich ; la 4 da una proporción bastante cercana á la de los Europeos
cpie acabo de nombrar y, por fin, en la 5, se llega á una frecuencia do-
radísima, lo que no es de extrañar, si se tiene en cuenta la gran curva
descripta por las líneas temporales y el buen desarrollo de la superficie
de inserción del músculo temporal y su aponeurosis.
Gara interna ó endocraneana. — Los surcos arteriosos que con-
tienen las ramas de la meníngea inedia son siempre tres en todo el
material que tengo á la vista, compuesto de dos pares de huesos, ade-
más de otros cuatro aislados L Existe un surco situado en el ángulo
antero-inferior para la arteria parietal anterior y otros dos que se des-
prenden del borde inferior y que corresponden á las arterias parietales
posteriores.
Las impresiones vasculares de que me ocupo son, en la calvaría 109 M.,
igualmente desarrolladas por ambos lados, pero en el calvarium 107 M.
se presentan mucho más visibles hacia el izquierdo.
En todas las piezas de que dispongo, el surco destinado á alojar la
arteria parietal anterior es mucho más pronunciado que los otros dos.
y en la calvaría 109 M., á la derecha y á la izquierda, está constituido
en su origen por una formación canaliforme.
Todos los caracteres que acabo de enumerar — aunque implican va-
riaciones — son absolutamente normales ; desgraciadamente, lo exiguo
del material no me permite presentar resultados numéricos.
Sin embargo, en el cuadro XXII he reunido algunas observaciones
con el objeto de que los lectores de estas notas puedan ilustrar su crite-
rio. También de ese modo les será fácil verificar que en los Europeos
los surcos vasculares del lado izquierdo son mucho más desarrollados
que los del derecho; luego el orden en la frecuencia corresponde á los dos
lados desarrollados por igual; y, por último, es menos usual encontrar
los del parietal derecho más marcados que los del izquierdo. También
he agregado algunas pocas observaciones hechas por Danillo en cráneos
de Negros.
1 En el resto del material, la observación so hace imposible a través del foramen
magnum.
100
CUADKO XXII 1 *
Frecuencia en el desarrollo de los surcos vasculares
Los pequeños surcos venosos (Inscriptos por Oscar Schultze u los he en-
contrado con relativa frecuencia. Se trata en los casos que he anotado,
de impresiones sulciformes situadas casi siempre en las proximidades
del surco sagital, dirigidas transversal ú oblicuamente á la sutura sagi-
tal, estrechas, y cuyo desarrollo alcanza 30 milímetros á lo sumo 7.
Salvo el cráneo 451 y el calvarium 91 M., que no he podido examinar
con la comodidad deseada, en todo el resto del material he hallado las
losillas producidas por las vellosidades aracnoideas, conocidas gene-
ralmente con el nombre de granulaciones de Paccliioni (foveolae granu-
laren). Las pequeñas impresiones puntiformes, considerados por Ereme K
i El signo > indica mayor desarrollo.
S. F. D anili.O, Quelques considérations sur les sillona artériels de l’ciulocrdnc diez
l’homme, en Bulletins de la Société d’ Anthropologie de Paria (tróisiémc serie), VI, US y
siguiente. Paris, 1S83.
3 Peli, ex Lio Doui»lic, Traité des variations des os da crdnc, etc., 133 y siguiente.
I Lio Domino, Traité des variations des os da erdne, etc., 134.
5 Danillo, Ibid., 119 y siguiente.
II OsivAR Sciiultzio, Ueber sulci venosi meningei des Schadcldachcs, en Zeitsehri/t J'iir
Morphologie and Anthropologie , I, 451 y siguiente, láminas XIV ;í XVI. Stuttgart,
1899.
7 lio encontrado las formaciones referidas en el cráneo 453, en la calvarla 109
M. y en el parietal 125 M. El rosto del material es imposible revisarlo con como-
didad y seguridad.
“ Gustavo Brémio, Ueber die durch Pacchioni1 sche Granulationen verursacliten Ein-
driicke der Sohcidelknochen, en Zeitsehri/t fiir Morphologie and Anthropologie, 416 y
siguientes. Stuttgart, 1903.
101
como la disposición más rudimentaria, las lie encontrado con suma fre-
cuencia, especialmente á lo largo del surco que aloja la arteria parietal
anterior, y del surco sagital.
Igualmente abundan las losillas aisladas que constituyen el grupo 1
de Bremo; generalmente situadas en las proximidades de la sutura sa-
gital y en el ángulo bregmático ; de forma circular, ovalada ó elíptica,
iumque siempre poco profundas.
Las del grupo II (umfassende Grubcn), las be observado solamente
en el cráneo 453 y en el parietal aislado 124 M. Son circulares, elípticas
y aun de forma irregular (cráneo 453); situadas cerca á la sutura sagital
ó déla arteria parietal anterior y sus ramas, y con las impresiones se-
cundarias puntiformes.
En cambio, el grupo III constituido por acumulaciones locales de
impresiones, está muy bien representado. Los lugares preferidos son los
anteriormente citados; su forma es circular y la profundidad muy limita-
da, excepción hecha de la calvaría 108 M. que muestra una aglomeración
del tipo que me ocupa y que sólo ha respetado una débil capa de la tabla
externa.
Haré notar, que tanto en el tipo I como en el 11 y III, los tamaños
son siempre reducidos: las impresiones circulares llegan á tres milí-
metros de diámetro y las elípticas á siete milímetros.
Por lo demás, mis observaciones coinciden con las de Bremo en cuan-
to á la situación de las cavidades de Pacchioni que, usualmente, se ha-
llan en los tercios anterior y medio del parietal.
Borde superior. — El aplastamiento más ó menos marcado de la por-
ción antero-superior de los parietales, que varía según los casos, y que
es muy frecuente, produce una lofocefalia bastante notable pues los
bordes de ambos huesos, al reunirse, dan lugar á una formación cresti-
forme ( crista parietalis).
La crista parietalis coexiste indistintamente con una construcción de
la bóveda del cráneo ya en forma de tejado ( Hamform ), ó ya de las co-
nocidas bajo las denominaciones de en dos d’áne y en carene. En mi ma-
terial están representadas las dos primeras variedades.
Este carácter importante y sobre el cual Sergi ha fundado unas de
sus subvariedades craneanas, la ovoides lophocephalus , es raro entre los
Europeos y sólo sé que Ecker lo ha observado en cráneos de los Itei-
hengraber l. En Asia, se menciona con relativa frecuencia entre los Chi-
nos 2 ; y en los pueblos de la Oceanía es usualísimo señalarlo, tanto en
1 Ecker, ex Matiegiía, Ibid., 375.
2 K. A. Habkrkh, Schaxlel und Skelclteile aus l'eking, Ein lieilrag zur somatisvheii
Etimología der Mongole.n, 84, figura. 25. Jena, 1902.
10*2
los de raza Malayo- Polinesio (Chatam Sumatra 2, Marquesas, Ta-
liiti, Mauguia y Nueva Zelandia 3), como en los Tasmanios 4 y Mc-
lanesios !i.
Por otra parte, la crista parietalis se halla con mucha frecuencia en
las agrupaciones indígenas americanas, y aun en los pueblos hiperbó-
reos próximos á América (Groenlandia) °.
En la América del Norte se encuentran casos muy típicos entre los
cráneos de los primitivos Californianos 7 y Pah Ute 8 ; é igualmente en
Centro América, en el material retirado de las sepulturas de Santiago
Tlaltelolco, Penoso de San Jerónimo y camino de Santa Fe 9.
En la América del Sur, la crista parietalis puede considerarse como
un carácter dominante en la mayor parte de sus pobladores indígenas,
tanto del oriente como del occidente; aunque parece fuera aun más no-
table en los del este, pero, conozco pocos casos del Perú, Chile y región
Diaguita (República Argentina)
En cambio, en el Brasil es muy marcada y frecuente en los Karaya,
Kayapo é Ipurinas M, y ofrece formas altamente pronunciadas en los
Botoeudos 12.
I Hkiniuch Poli,, Uebcr Schadel und Skelete dcv Bewohncr der Chatham-Inseln, cu
Zeitschrift fiir Morphologie und Anthr opolo gie, V, 14 y siguientes y 73. Stuttgart,
1902.
•- V. Giukerida-Ruggeri, Crani c mandibolc di Sumatra, en Atti dalla Societa I to-
ma na di Antropología, IX, 214 y siguientes. Roma, 1903.
3 Félix, von Lusciian, Sammlnng Baessler. Schadel von Polynesisclien Invehí, eu
Vcrbffentlichungen aun dcm Koniglichcn M.useum fiir Vólkerkunde, XII, 29 y siguientes,
lámina I y passim. Berlin, 1907.
* Topinaud, Ibid., 717 y siguientes ; A. de Quatreeages y Ernest T. Hamv,
Crania Ethnica. Les crdnes des races humaines, 221, figura 228. Paris, 1882.
5 G. Seugi, Specie e varietd úname. Saggio di una sistemática antropológica, 81, figu-
ras 58 y 59. Torillo, 1900.
6 Welckeh, ex Matiegka, Ibid., 375.
7 Hudi.icka, Ibid., 55, láminas 1 y 2 ; R. VincilOW, Crania Ethnica Americana.
Sammlnng auscrlesencr amerikunischer Schüdeltgpen, cu Zeitschrift fiir Ethnologie, 1892,
Supplemcnt, lámina XXIV.
8 Virciiow, Crania, etc., lámina XVI.
9 E. T. Hajiy, Anthropologic du Mexiqne, en Mission scientifique aa Mexique el dans
l’Amérique Céntrale. Recherches zoologiques pour servir á l’ Histoire de la f auné de V Amé-
rique Central el du Mexique, premibre partic, 17 y siguientes, láminas I y siguientes.
Paris, 1884.
10 ViiiCuowyOttHin, etc., láminas XXV y VII ; Ten Katk, Anthropologic, etc., 30,
lámina, II, figura 4.
II Paul Eurenreicii, Anthropologisehe Sindica nber die Urbewohner Itrasiliens vor-
nehmlich der Staaten Mallo Orosso, Goyaz und Amazonas (Purus-Gcbiet), 137 y siguien-
tes, figuras 50 y siguientes. Braunsehweig, 1897.
13 Laceuda eii. no e Rodrigues Peixoto, Contribuifoes para o estado anlhropologico
— 103 —
Ten Kate *, dice haber encontrado la crista parietalis en muchos crá-
neos de Araucanos argentinos, y Venían la considera como uno de los
detalles anatómicos característicos de sus Patagones hipsidolicocófalos ",
Por último, todos los especialistas que han examinado material osteo-
lógico procedente de la Fuegia, han hallado la misma formación, sin
excepción alguna, en cráneos de Yamanas :I y A local o f 4.
Por otro lado, en las piezas 451, 107 M., 91 M. y 109 M., he encontra-
do, además, el torus parietalis lateralis de Waldeyer, por lo general poco
pronunciado y que ocupa la pars brcgmática ó la media de la sutura sa-
gital en una extensión que oscila en 20 y 30 milímetros. La formación
á que acabo de referirme se ha señalado, también, en los Kayapo, Ipu-
rina 8, Botocudos B y Yamanas 7.
La depresión prelambdoidea señalada por algunos anatómicos, la lie
encontrado en las piezas 107 M. y 91 M. ; en la primera con tendencia
marcada á la forma llamada por Matiegka trigonum supra-lambdoideum
s. obeliacum, mientras en el otro calvarium es, simplemente, una depre-
sión reducida en las proximidades del obelio (sulcus sagiüalis externas
de Barkow).
Diferentes especialistas han descripto casos aislados que ofrecen va -
riedades de la depresión referida pero, en el cuadro XXIII sólo he ren-
das ragas indígenas do Brazil, en Archivos do Musen Nacional do Rio de Janeiro, I, 56
y siguientes, láminas JX-XI. Rio de Janeiro, 1876 ; Fu. M. Rey, Étude anthropolo-
gique sur les Botocudos, 24 y siguientes, 53. Paria, 1880 ; J. Rodrigues Peixoto,
Novas estados craniologicos sobre os Botocudos, en Archivos do Musen Nacional do Rio
de Janeiro , VI, 209 y siguientes, figuras 2 y siguientes. Rio de Janeiro, 1885.
1 Ten Kate, Contribution, etc., 219 y siguiente.
2 René Vernau, Les anciens Patagona. Contribution d l’ étude des races précolombiennes
de V Amériqne da Sud, 72, figura 4. Monaco, 1903.
3 P. Mategazza e E. Regalía, Studio sopra una serie di crani di Fuegini , en Ar-
chivio per V Antropología o la Etnología, XVI, 504, lámina XVI, Firenzo, 1886; G.
Sehgi, Antropología física della Fuegia, en AHÍ della llcalc Accademia Medica (serie II,
III), 45 de la tirada aparte, láminas I y II, figuras 2 respectivamente. Roma, 1887.
Hyades y Deniker, Ibid., 33, lámina XXVI ; J. Vilo. Hultkuantz, Zar osteolo-
gie der Ona-und Yahgan-Indianer des Feuerlandes, en Svcnska Expeditionen till Mage-
llanslanderna. Wissenschaftliche Ergebnissc der Schwedisch.cn Expcdition nach den Magc-
llanslandern, I, 114 y siguientes, lámina XV, figura 1. Stockholm (sin fecha).
4 Rudolf Martin, Zar physischen Anthropologie der Fcuerlándcr, en Archiv fiir
Anthropologie, XXII, lámir.a V, figura 1. Braunsclivreig, 1893.
6 Ehricnreich, Ibid., 145, 150 y 158, figuras 67, 68, 75, 92, 93.
6 Rodrigues Peixoto, Ibid., 225 y siguientes, figuras 14 y 16 ; 237 y siguientes,
figura 22.
T Hyades y Deniker, Ibid., 33, láminas XXIII y XXV.
KEV. MUSEO LA PLATA. — T. XVIII. (VII, 19, 1911.)
7
104
nido los resultados obtenidos en series numerosas. Es fácil notar que la
particularidad que me ocupa es sumamente frecuente en los Djagga, pe-
ro, desgraciadamente, los porcentajes varían mucho en las series proce-
dentes de otras regiones. Sin embargo, la depresión prelambdoidea en
los primitivos habitantes del sur de Entre Ilíos se presenta con una
frecuencia que se aproxima á la correspondiente á los Europeos y al-
gunos asiáticos, aunque es mucho más elevada que la de los Americanos
examinados por ltabl-ltückhard.
CUADRO XXIII
Frecuencia de la depressio praelambdoidea
I Broesiiíe, Ibid., 7 y siguientes, 22 y siguientes.
Fitmoux, Biirjílten-iind Kalmiiekcnschadel, en Archiv fiir Anthropologie, XXVII,
30l¡ y siguientes, llraunscliweig, 1902.
a FaiDOi.iN, Afrikanisohe Schiidcl, etc., 340 y siguientes.
4 Wiiucnmann, Untcrmohung von 30 Dsehaggasohiiddn, on Archiv fiir Anthropologic,
XXV, 385 y siguientes. Bruuuschweig, 1808.
4 Raúl, ex Matiegka, Ibid., 385.
II Broesike, Ibid., 49 y siguientes.
7 Fjudoi.in, Siidsceschiidel, etc., 002 y siguientes.
105
Bordes posterior é inferior. — La única particularidad que lie
notado en el borde posterior de los parietales, consiste en el desarrollo
algo exagerado de la línea temporal superior que forma á lo largo de la
sutura lambdoidea, un burlete regularmente acentuado (451, 107 M.,
452 y 110 M.).
Además, en las piezas 451, 107 M., 91 M. y 109 M., existe en el bor-
de inferior, ya por ambos lados ó por uno solo, la crista s. processus aste-
riacus superior, no muy pronunciada.
Las formaciones anormales á que acabo de referirme, han sido seña-
ladas con anterioridad por autores ya citados, en cráneos aislados pro-
cedentes de Chile. [Huarilla, Machi (Virchow)], Estados Unidos [Pali-
óte (Virchow)], Sumatra (Giuffrida-Ruggeri), etc. Por otra parte, Ma-
tiegka ha encontrado la crista asteriaca superior , cuatro veces sobre un
total de 10 cráneos de antiguos Californianos (Santa Posa), y ha obteni-
do la frecuencia de 10 por ciento en 150 cráneos reunidos en osarios
de Bohemia *.
Alien, describe también, el mismo detalle anatómico en material os-
teológico procedente de la Florida 1 2, y Martin habla de un burlete seme-
jante al que yo he encontrado en la terminación de la línea temporal su-
perior, y que parece fuera bastante frecuente éntrelos antiguos Patago-
nes 3. Desgraciadamente, el número do observaciones es muy limitado
para asignar á la particularidad que me ocupa, el valor de carácter de
raza.
§ Y. TEMPORAL
1 . — Porción escamosa
Tamaño y forma. — Considerada en su conjunto la escama del tem-
poral de los primitivos habitantes del sur de Entre Ríos, varía mucho
en su tamaño. En algunas de las piezas que tengo á la vista (451 y 107
M.), se presenta muy bien desarrollada, en otras (108 M. y 110 M.) es
mediana, y también las hay muy reducidas y bajas (91 M. y 109 M.)
Cara externa ó exocraneana. — El surco temporo-parietal externo
que aloja á la arteria temporal profunda posterior, se presenta normal-
1 Matiegka, Ibid., 368.
5 Harrison Aleen, Crania from the monncls of the St. John’s River, Florida: A su-
tudy made in conection with crania from others parts of South America, en Journal of
the Acadcmy of Natural Sciences of Philadelphia, X, 369 y siguiente. Philadolphia,
1896.
3 Martin, Altpatayonische, etc., 510.
106
mente en los siete casos que lie podido revisar, aunque, por lo general,
muy poco visible. Las más de las veces se nota mejor en su origen, y se
reconoce apenas en la porción parietal. No lie observado tendencia al-
guna que indique mayor pronunciamiento por el lado derecho, y sólo en
el calvarium 91 M. falta á la izquierda. De cualquier modo, en todo el
material revisado existe la impresión vascular.
Le Double hace notar que Poirier ha señalado la referida disposición
anatómica en un 50 por ciento de los casos observados (Franceses) y
Zoja en 25 por ciento de sujetos (Italianos); mientras él mismo, en
Tours, ha verificado que la ausencia del surco temporo parietal consti-
tuiría la excepción '. Las referencias del anatómico francés indican,
pues, que la impresión vascular que me ocupa es, indudablemente, mu-
chísimo más frecuente entre los primitivos Entrerrianos que en los En
ropeos.
Los canalículos destinados á dar pasaje á los minúsculos del sistema
emisario temporal, tan bien estudiados por Bovero y Calamida 1 2, los lie
encontrado 8 veces al revisar 17 temporales (17,00 °/0). En dichas 8 ve-
ces he hallado 11 forámenes, de los cuales: 8 suprazigomáticos (57,11 °/0),
8 infrazigomáticos (21,13 °/0) y 3 prezigomáticos (21,13 °/0). Los foráme-
nes suprazigomáticos son todos anteriores; mientras 2 de los últimos
son inferiores y sólo 1 superior.
La posición de la abertura exocraneana coincide, salvo la instabilidad
que siempre existe en estas formaciones, con la señalada por los autores
nombrados. El calibre, en general, es de tres cuartos de milímetro;
más escasos son los de un milímetro; y, sólo el foramen suprazigomático
anterior izquierdo del cráneo 151, alcanza á dos milímetros de diámetro.
La multiplicidad de forámenes de un mismo grupo ó subgrupo es
rara: sólo he hallado en el lado derecho del cráneo 151, dos forámenes
suprazigomáticos anteriores (12,50 °/u sobre el total de S de ese tipo). En
cambio, es común la coexistencia de formaciones pertenecientes á gru-
pos diferentes : así, por ejemplo, he anotado 1 infrázigomátieo lateral
con 1 suprazigomático anterior; 1 suprazigomático anterior con 1 pre-
zigomático inferior, etc.
Por otra parte, en la cara posterior del tuberculum articulare (110 M.,
lado izquierdo) y en el fondo de la fossa mandibular is, dispuestos en el
sentido del eje mayor (153, lado derecho), he hallado uno y dos foráme-
nes, respectivamente, cuyo valor no me atrevo á asignar dada la lite-
1 Lis Douhlk, Traité des variations des os da erdnc, etc., 121.
5 Alfonso Hoveko y Umijerto Calamida, Canali venosi emissari temporali squa-
mosi c petrosquamosi, en Memoria della llcale Academia dolía Scicnzc di Torillo, serie 11,
l.III, 159 y siguientes, con dos láminas. Torillo, 1903.
107 —
ratura limitada y el material de comparación escaso de que dispongo.
Mis observaciones, desgraciadamente, no pueden ser comparadas en
forma alguna con las de B overo y Calamida. En primer término, estos
anatómicos después de revisar 2472 temporales, en su inmensa mayoría-
de Europeos, sólo hallaron en 414 (16,74 °/0), rastros de canales emisa-
rios 1 2 ; y, por otra parte, la frecuencia de sus diferentes grupos dentro
de aquel conjunto limitado, es de 15,94 por ciento (suprazigomáticos),
81,88 por ciento (infrazigomáticos) y 2,17 por ciento (prezigomáticos) á.
La linea tempo ralis se presenta en algunos casos (451, 108 M., 452,
453 y 8946) como un levantamiento que sigue sin interrupción algu-
na á la rama ascendente de la raíz longitudinal del proceso zigomático,
mientras que en otros (107 M., 110 M., 109 M., 8945 y 127 M.), existe
una evidente solución de continuidad entre ambos, resultando de ello
que la cresta se eleva como un burlete aislado sobre el processm mas-
toideus.
Excepción hecha del cráneo 451, en todo el resto del material la su-
perficie de inserción del músculo, es muy poco rugosa, siendo más fre-
cuente ¡a terminación del burlete en una arista más ó menos pronuncia-
da, aunque en muchos casos la sección de la cresta es francamente con-
vexa.
El doctor Fernando Pérez, de Buenos Aires, ha tratado de determinar
la dirección que sigue la linea temporalis en su trayecto suprameático.
Aunque no me satisface el procedimiento seguido á propósito de este
asunto por el distinguido investigador, me referiré á sus observacio-
nes, ya que en esta memoria no deseo sino ofrecer el mayor número de
elementos de comparación.
El doctor Pérez, valiéndose de 120 temporales, ha establecido seis
variedades; la 1, oblicua de 45 grados; la 3, 5 y 6 casi horizontales,
siendo la 2 y 4, formas de pasajes entre los dos primeros grupos.
En el cuadro XXIV lie reunido sus resultados numéricos y los que
yo he obtenido.
1 Boyero y Calamida, Ibid., 190.
2 Boyero y Caramida, Ibid., 188, 190.
108
CUADRO XXIV
Frecuencia de formas de trayecto suprameático de la linea lemporalis
Mis observaciones en el material exótico de que dispongo, coinciden
con las del doctor Pérez, en cuanto se refieren á establecer que las va-
riedades más frecuentes son las casi horizontales.
Por otra parte, la linca temporalis en el resto de su trayecto, va ele-
vándose paulatinamente basta llegar á la sutura temporo-parietal, al-
go más arriba de la incisura parictalis. Sin embargo, en esta parte del
desarrollo del burlete, el trayecto es poco curvilíneo, especialmente, en
el cráneo 451.
Haré notar, por último, para terminar este asunto, que la linea
temporalis de los primitivos habitantes del sur de Entre Píos, es se-
mejante por sus caracteres morfológicos á la que presentan los Europeos
estudiados por Blaschy, y en cambio, no lio hallado en caso alguno, la
forma acodada de que habla Dalla liosa 1 2.
El processus postglenoideus se presenta constituido en la mayoría de los
casos (451, 107 M., 108 M., 452, 453 y temporales aislados 8040 y 127
M.), por una apófisis laminar, más ó menos manifiesta, de base ancha y
ápice redondeado, aunque generalmente cortante (fig. 9). En el cal-
varium 91 M. y en la calvarla 100 M., está formado por un tubérculo
mamilar de base algo ancha y ápice romo (fig 10). Por último, en las pie-
zas 110 M. y 8045 falta por completo la formación que describo.
Resulta, pues, que considerando los 0 casos en que se presenta el
1 F. Pérez, Oreille ct cncéphaln. lítude d’ anatomía chirurgicale, 14. Buenos Aires,
1905.
2 Rü dolií Bi.asciiy, Uebcr (lie crista supra mastoidea des Schlafenbeins, 33 y siguien-
tes. Konigsborg i. l’r., 189G.
proccssus postglcnoideus, en 77,77 por ciento la formación es apofisiaria y
en 22,22 por ciento tuberculada.
Advertiré que la disposición en apófisis, no es, indudablemente, la
más frecuente en los Europeos.
Examinando las numerosas cifras que lie reunido en el cuadro XXY ',
4
3
2
1
8
10
Fig. 9. — 1, Tabercalum articulare; 2, i'ossa manclibularis ; S, Froccssus post-
glenoideus; 4, Facies témpora-lis; 5, Saleas arteriae temporales mcdiae; (i. Li-
nea temporales ; 7, Zona cribada de Cliipault; 8, Spina supra meatum 9.
Frocessus mastoicleus ; 10, J [catas acústicas externas (127 XI.. !/,).
noto que el processus postgUnoideus bien marcado, es tan frecuente por
ambos lados simultáneamente en los primitivos Entrerrianos como en
1 Con el objeto de poder correlacionar los resultados numéricos de Loewenstein,
Cabibbe y míos, lie resuelto hacer una alteración fundamental en el cuadro XXY.
Los porcentajes que figuran en él los be obtenido con respecto al número de obser-
vaciones y no al de cráneos. Las causas son las siguientes : Cabibbe, en sus estadís-
ticas, hace figurar más de una observación para cada cráneo ; es decir, ha anotado
las variaciones del processw postylcnoideus tanto del lado derecho como por el izquier-
do de la misma pieza. En cambio, Loewenstein y yo, no hemos tomado en conside-
ración pequeñas diferencias entre uno y otro lado ; de ahí, que cada observación
simple se refiera á los dos temporales. Sin embargo, para no perder las importantes
investigaciones de Cabibbe, he considerado el número de cráneos revisados por
Loewenstein y yo, como si se tratase de igual cantidad de observaciones y los casos
los Europeos examinados por Loewenstein, aunque las trazas de la mis-
ma formación aparecen mucho menos que en los Italianos de Cabibbe.
En cuanto á la falta absoluta, se reduce casi en la mitad, comparada con
la que ofrecen la totalidad de los Europeos normales. Puede inferirse de
3 4
G
Fig. 10. — 1, Proeessus mastoideus ; 2, Spina supra rneatum; 3, .Mea tus acuáti-
cas externas; 4. Proeessus postglcnoideus ; 5, Proeessus zigomaticus ; G, Tuber-
culum articulare (91 51., ’/,).
ello (pie el proeessus postglenoklcus es más frecuente en los primitivos ha-
bitantes del sur de Entre Píos «pie en los Europeos.
en que Cabibbe lia hallado bien desarrollado, trazas ó ausencia de proeessus postgle-
noideus simultáneamente á la derecha é izquierda, están equiparados cada uno de ellos
á una sola observación. Inoficioso me parece decir que las observaciones referentes
á la derecha é izquierda, las he computado independientemente.
Frecuencia del processus postglenoideus
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112
Sólo en un caso (temporal aislado 8946) la fossa mandibularis es real-
mente normal. En el resto de mi material se presentan las variaciones
morfológicas (pie paso á describir-
Un buen número de veces (1 10 M.,
f 453, 109 M., 8945 y 137 M.), el tu-
bcrculum articulare, que constituye
el límite anterior de la fossa. se
2
lialla muy bien desarrollado y for-
ma una pared elevada y casi vertí -
cal: en cambio, la raíz longitudinal
del proceso zigomático, que es, co-
mo se sabe, un elemento de impor-
tancia para el límite externo, no
existe en forma alguna (fig. 11.) Es-
te tipo, corresponde perfectamente
r"! á la fossa a doccia , dcFolIi ’.
Además be observado, entre la
la normal, otra intermedia (107 M. y
91 M.) en la cual la raíz longitudinal es apenas visible (fig. 13.)
En el cráneo 451 y en la cal-
varía, 108 M. el tubcrculum tien-
de á atenuarse evidentemente
lo mismo que la raíz longitu-
dinal, disposición que encuen-
tro mucho más típica en el cal-
varium 453, y que hace recordar
la forma pitecoide descripta por
el anatómico citado (fig. 13.)
Desgraciadamente, no conoz-
co estadística alguna que resu-
ma las observaciones verificadas
hasta ahora, sobre la morfología
de la fosa mandibular en dife-
rentes razas, pero, esto no obs-
tante, liaré notar que la forma
normal en los primitivos habi-
tantes del sur de Entre Ríos co-
rresponde al 9,09 por ciento de los casos, el tipo a doccia á 45,45 por
ciento, su variedad atenuada á 18,18 por ciento y las fosas abiertas, ca-
si pitecoides á 37,37 por ciento.
1 Riccakdo Foi.i.i. Riccrche milla •morfología délla cavila glenoidea, en Avcliivto per
l’ Antropología c la Etnología. XXIX, 199. Firenze, 1899.
Fig. 12. — 1, Fissura petrotympanica ; 2. Fossa man-
díbula ris ; 3, Tubcrculum articulare; 4. Trocessus
zigomaticus ; 5, Sutura sphenosquamosa ; G. Fora-
men ovale; 7, Foramen spinosum ; S, Spina angu-
la ris ; 1). Foramen caroticum externum ; 10, Fossa
jugularis (01 M., derecha, l¡¡).
Fig. 11. — 1, Processus zigomaticus : 2, Tubcrcuh
articulare ; 3, Fossa mandibularis (110 M.. lf j)
forma que acabo de describir y
113 —
Martin se expresa en la forma (pie sigue al ocuparse de la fossa man-
(libularis de los antiguos Patagones. Besonders in die Augen faüend ist
die Ausbildung der fossa mandibu-
laris. Diesel be ist ausserordentlich
(jerdtmig, in der sagitalem liichtu ng
bedeutend verlangert und im Guazca-
seicht. Das Tympanicum, das die
Hintertcaud dev Gelenlcgrube bildet.
2 ist nicli t senJcrecli t gcstelU, so adera
wendet sich starJc nach Maten and
bildet an der Stelle, a a welcher es in
die liorizontale Laye umbiegt, lceine
5 scharfe Xante, sondern nur Anea
ganz seMcachen Kaochemcal-l Se
ve, pues, que se trata de un tipo
de los hallados entre los antiguos
Entrerrianos y que parece se en-
contrara con relativa frecuencia
ainerica- 3
Fig. 13. — 1, I’roccssus zigomaticus ; 2, Tubercu-
lum articulare ; 3, Fossa mandíbula lis ; 4, Fis-
sura petrotympanica ; 5, Mcatus acústicas ex-
ternas (452, izquierda, */,)•
en diferentes agrupaciones étnicas
ñas
Antes de pasar adelante, conviene dar una
somera idea sobre la topografía de la región
en que se halla la fossa mandíbula ris. Pablo
Bartels ha establecido tres tipos: entre los
dos primeros la diferencia fundamental es-
triba en la existencia, en el II, de una cresta
estilo-timpánica, de que carece el I, y (pie
termina en un punto más ó menos pronun-
ciado (pie llama el autor tuberculum tympani-
cum. La forma III es, simplemente, de transi-
ción 1 2 3. En mi material he encontrado, sin
excepción alguna, el tipo I I, con las crestas
petrosa y estilo-timpánica más ó menos des-
Fig. 14. — 1, Processits styloideus; 2.
Spina angularis ; 3, Tuberculum
articulare ; 4, Tuberculum tympa-
nieum ; 5, Frocessus mastoideus
(IOS, M., izquierda. */,).
arrolladas, lo mismo que el tuberculum (fig. 14.) Agregaré, que en la calva-
1 Martin, A l tpataijon iselie Schaüel, etc., 518, figura 3.
2 Kobert Lkhmanx-Nitsciie, No tt relies reclierclies sur la formation pampéame et
V homme fossile de la Républiqitc Artjentine. Recueil des contributions scicntifiqaes de MM.
. C. Burckhardt, A. Doerinej, Friih, II. von Ihcring, II. Leboucq, Jt. Lehmann-
Nitsche, R. Martin, X'. Ilutli, W. R. Scoit, G. Steinmann et F. Zirkel, en Revista del
Museo de La Plata, XIV (segunda serie, I), 344. Buenos Aires, 1907.
3 Bartels, Ucbcr GcscliIeelitsunterseUiedc am Schddel, 27 y siguiente. Berlín, 1897.
— 114 —
ría 108 M. y por el lado izquierdo existe, bien visible, la fossatympánico-
stiflo-mastoiflea de Tliieme, que se presenta, atenuada en la región de la
derecha. El tipo II de Bartels, no es el más frecuente entre los Europeos
(23,5 % o* y 38,1 °/0 9)> 11 ' aun entre los Malayos (33,3 °/„ cf 00,0 °/0 9)i ei1
los que se presenta, mucho más usualmente, la forma sin cresta estilo-
timpánica (Europeos 55,0 % o* y 13,-1 °¡0 9; Malayos 10,0 °/„ cd y
20,0 °/o 9)- Martin describe, en su material patagónico, algunos casos
que corresponden al II tipo de Bartels y mencionados cráneos que ofre-
cen \v\fosna de Tliieme.
Cara interna ó endocraneana. — Mis observaciones en la cara en-
Pig. 15. — 1, Facies anterior pyramidis ; 2, Fací es cerebrales ; 3, J1 Largo parietales ;
4, canal arterioso mira escamoso, cuya dirección está indicada por la seda (127 !M,,
izquierda, 1 / j ) .
docraneana de la escama del temporal, me han ofrecido poquísimas par-
ticularidades. Sólo mencionaré que en el hueso aislado 127 M., he ha-
llado un pequeño canal arterioso infraescamoso que se inicia en un
pequeño surco, posible alojamiento de nna rama de la arteria meníngea
media, (pie sigue un trayecto de abajo á arriba y de delante hacia atrás
y desemboca sobre el corte en bisel de la articulación temporo-parie-
tal (íig. 15.)
Este tipo de canal infraescamoso, que ha sido objeto de un estudio
especial por parte deCutore como los descriptos por Gruber, Tenchini,
Hovero y Calamida, (ti uffri da-Ruggeri , Frasetto y Le Double, son muy
1 Xo poseo c] trabajo especial ele Cutoro, pero lie podido consultar una breve nota
aclaratoria did misino autor. (Véase, Gaki a.no Cvtokis, Ancora di mío spccialc canal
perforante arterioso nclla squama tcmporale delV nonio, en Anatomischcr Anzeiger,
XXIX, 579 y siguientes, figuras 2 y 3. .lena, 190(i.
115
poco frecuentes pues sobre un total de 7 G50 cráneos examinados por
los anatómicos nombrados, sólo ha sido hallado en 0,0 por ciento de los
casos b Desgraciadamente, no puedo expresar en cifras su frecuencia
entre los primitivos Entrénanos pues sólo dispongo de dos temporales
aislados en condiciones de poder ser revisados.
Circunferencia. — En 1905, Gi ufí'rida-liuggeri describió por prime-
ra vez un prolongamiento, casi siempre triangular ó lingüiforme, del
borde superior de la escama, dirigido hacia el interior del parietal y al
que designó con el nombre de processus ensiformis s. Por otra, parte,
Buntaro Adaclii, quizá ignorando las investigaciones del distinguido
anatómico italiano, ha descripto hace muy pocos meses, bajo el nombre
de processus parietalis squamae tcmporalis, una formación que, sin cono-
cer el estudio original de Giuffrida-Ruggeri, no titubeo en considerar
idéntica al processus ensiformis 1 * 3.
La referida espansión de la escama, bastante frecuente en los Euro-
peos y Japoneses como lo evidencia Adachi, se halla muy poco desarro-
llada en los primitivos habitantes del sur de Entre Píos y, en algunos
casos, no existen rastros del processus.
La región del pterio, en casi todos los cráneos (pie tengo á la vista,
se halla destrozada ó la sinostosis lia hecho desaparecer los detalles más
importantes. Únicamente el cráneo 451. y el calvarium 91 M., están en
mejores condiciones para el examen. Por el lado derecho de la última
pieza á que me he referido, se nota un prolongamiento de la escama
hacia el frontal, pero la obliteración casi completa de la pars temporalis
do la sutura coronal, me impide constatar si se trata de un processus
frontalis squamae temporalis rudimentario, ó de un simple pterio en K.
En el cráneo 451, á pesar de la sinostosis, se ve claramente que el
pterio por ambos lados es en forma de H, y al mismo tipo pertenece el
del lado izquierdo del calvarium 91 M., pero, existe en esa región, una
estenoorotaña 4 manifiesta, aunque sin formación canali forme, teniendo
1 Le Douule, Traite des variations des os de la face, etc., 436.
- No couozco el trabajo original fio Giuirritla-Ruggeri, publicado en 1904 en el
Monittore Zooloyico Italiano, y sólo tengo breves referencias incidentales contenidas
en otras publicaciones (Cutore, Ibid., 581, figura 2 ; Le Douule, Imitó des varia-
tions des os de la face, etc., 437).
3 Buntaro Adachi, Processus parietalis squamae temporalis, en Zeitschrift fiir Mor-
pholoyic und Anthropoloyic, X, 485 y siguientes, láminas XXX á XXXII. Stuttgart,
1907.
4 Á propósito do ostenocrotafia, he notado que muchos autores no establecen, con
claridad, el valor do esa designación y quizá la apliquen, en algunos casos errónea-
mente. Así, por ejemplo, Ten Kato habla de Vcnfonccmcnt particular du ptórion qui
11(5 —
la sutura parietoesfenoidal cinco milímetros de desarrollo, cifra muy
inferior á la media normal obtenida por lianke (D, 1 2"““ 4 ; I, llmm9 ; media
genera], 1 2mml 5, para ambos lados) en 100 cráneos de antiguos Bávaros
El exiguo material de que be dispuesto para redactar esta parte de
mis observaciones y la misma duda manifestada al referirme al supuesto
processusfrontalis squamae temporalis del calvarium 91 M., me obliga á no
tomar en consideración las observaciones de otros especialistas y, mu-
cho menos, formular porcentajes. Lo que acabo de expresar puede refe-
rirse igualmente á la estenocrotaña 2.
2. -- Porción mastoidea
Forma é impresiones musculares. — En la porción del temporal
que comienzo á estudiar, las variaciones individuales son múltiples.
Desde luego, la forma del processus mastoideus, no ofrece un tipo único
y bien definido que sólo podría establecerse contando con un material
osteológico numeroso. Sin embargo, en los individuos que he atribuido
al sexo masculino, el processus se presenta ancho, corto, con el ápice
francamente redondeado y de conjunto general macizo (451 ; 108 M., lado
izquierdo ; y 110 M.) (fig. 9); aunque en uno de ellos (108 M.) existe una
diferencia por el lado izquierdo cuyo processus es estrecho, largo y algo
puntiagudo. Esta última disposición la he encontrado, también, aunque
con el ápice redondeado en las piezas 107 M. y 452.
En los individuos femeninos, la forma masculina del cráneo 451, que
casi me atrevería á considerar típica, se presenta atenuada y con dife-
Virchow a designó s ous le nom de stónocrotnphie (Ten Kate, Contribution, etc., 220).
Sin embargo, puede existir el hundimiento á que se refiere el antropólogo holandés
y no haber estenosis del ala magna del esfenoides. Yirchow ha definido bien clara-
mente el carácter que motiva la presente aclaración (véase Virciiow, Ueber einigc
Merkmale, etc., 51 y siguiente) y aun en simples manuales dé Antropología so esta-
blece claramente que puede ó no coexistir la estenosis con una depresión más ó me-
nos canalií'orme (véase, por ejemplo, Emil Schmidt, Anthropologische Methodcn,
Anleitung zum Beobachten und Sammeln fiir Laboratorium und lleise, 273. Leipzig,
1888).
1 JoanneS Ranee, Die Schddel der altbaycrisehen Landbevblkerung, en Beitrage zur
Anthropologie und Urgesvhichte Bayerns, I, 279. Mánchen, 1877.
* Pueden revisarse, sin embargo, las estadísticas de Anucliin (Ibid., 37 y si-
guiente) sobre la frecuencia de las anomalías á que me lio referido en el texto ; y, á
cambio de la obra original, los resúmenes publicados por (J. de Mérejkowsky (llevuc
d’ Anthropologie, douxiémo sério, V, 357 y siguientes. Paris, 1882) ó 11. títieda (Biolo-
gischen Ccntralblatt, II, 38 y siguientes). Ten Kate es el único que ha reunido, en
material argentino, algunas observaciones sobro el particular (Ten Kate, Contribu-
tion, etc., 220 ; Anthropologie, etc., 30).
117 —
rentes gradaciones de desarrollo. Existe, también, una excepción en la
pieza 8945 cuyos procesos mastoideos son estrechos, largos y de ápice
puntiagudo.
Además, en un buen número de casos, el gran desarrollo del diámetro
transversal (pie coincide con la línea de separación de los segmentos su-
perior ó inferior del jrroccs-
sus , contribuye á que el
ápice parezca dirigido ha-
cia el plano medio ó sagi-
tal.
4
Al revisar los procesos
mastoideos de los primiti-
vos habitantes del sur de i
Entre Ríos, me ha sor-
prendido la fuerte inser-
ción del complexo menor
que, en varios casos, forma
una ranura más ó menos
profunda (fig. 10).
Esta particularidad se
Fig
ha señalado en 4 por cien-
to de los cráneos de los
antiguos habitantes de la
región Diaguita, estudia-
dos últimamente por Fernando Thibon, quien ha considerado á la impre-
sión muscular que me ocupa como una ubicación anormal de la incimra
mastoide b No me explico el error en que ha incurrido el doctor Thibon,
tanto más cuanto «pie en todos los casos (pie ha considerado excepciona-
les, existe la incisura y la crista d'ujastrica, muy atenuadas, pero fácil-
mente identificadles. Por otra parte, en el proceso representado en la fi-
gura (57 de su monografía, existe un gran desarrollo en profundidad y
elevación de la incisura y de la crista , respectivamente, siendo un caso
típico y en verdad inconfundible.
Segmentación. — En el calvar ium 107 M., existe en ambos procesos
restos de la sutura petroescamosa externa, que ocupa una extensión de
ocho milímetros por el lado derecho y 15 milímetros por el izquierdo.
La persistencia unió bilateral de esa sutura primitiva no es muy fre-
16. — 1, Sulcus 2>ro arl. vccipita lis ; 2, I neis ara mastoi-
clea ; Inserción del complexo menor; 4, Processus mastoi-
deus ; 5, Crista digastrica ; 6, Condylus oecipitalis ; 7, Cana-
lis conclyloideus ; S, Foramen occipitale magnwm (451. de-
recha, 1 /.).
1 Fernando Thibon, La región mastoiclea de los cráneos Calchaquíes, 36, figuras 49
67, 84 y 90. Buenos Aires, 1907. Este estudio ha sido también publicado eu los
Anales del Musco nacional de Buenos Aires , XVI, 307 y siguientes. Buenos Aires,
1907.
118 —
cuente entre los Europeos, siendo los porcentajes mucho más elevados
en los Americanos, Diaguitas y Eutrerrianos primitivos estudiados hasta
ahora (cuadro XXVI.)
CUADRO XXVI
Frecuencia de persistencia de la sutura petroescamosa externa
Cara externa ó exocraneana. — En (i piezas cuyas condiciones de
conservación permiten su examen, he encontrado 14 forámenes mastoi-
deos, de los cuales 8 situados más ó menos normalmente, 2 en las proxi-
midades de la sutura parietomastoideo, y 4 en la misma sinartrosis occi-
pitomastoideo.
Por otra parte, en la pieza 108 M., la formación referida falta por
ambos lados y en la 107 M., la ausencia es tan sólo á la izquierda.
Respecto al número de forámenes en ambos processus de un mismo
cráneo, he anotado :
Casos
Uno por ambos lados en 3
Dos por ambos lados en 1
Uno á la derecha en 1
Uno ¡í la derecha y dos á la izquierda en . ... 1
En el cuadro XXVII aparecen reunidas mis observaciones y las de
Thibon, única estadística que he podido consultar.
Sin embargo, las frecuencias centesimales en los Diaguitas y primiti-
vos habitantes del sur de Entre Ríos, sólo coinciden ó se aproximan en
los casos de 2 forámenes, tanto á la derecha como á la izquierda, ó en
aquellos en (pie existe 1 á la derecha y 2 á la izquierda.
I Lio Dounr.ic, Traite den variations des os da crdne, etc., 295.
II Tiiidon, Ibid., 12.
— 119 —
CUADRO XXVII
Frecuencia y número de los foramina mastoidca
En el resto, la diferencia es indudablemente notable.
La spina supra meatum, existe en todo el material que tengo á la vis-
ta, y en diversos grados de desarrollo, aunque por lo general poco ma-
nifiesta. El único caso que llama la atención, corresponde al temporal
aislado 127 M., cuya spina es enorme (lig. 9).
La formación que me ocupa, se presenta en los primitivos habitantes
del sur de Entre Ríos con mucha mayor frecuencia que en los Europeos
y ciertos Americanos, como ser los Diaguitas; sin embargo, disponien-
do de material más numeroso se encontrará, posiblemente, una frecuencia
que quizá llegue á aproximarse á la casi constante señalada hasta aho-
ra en agrupaciones étnicas bien diversas (véase el cuadro XXVIII).
1 Thibon, Ihid., 40.
REV. MUSEO LA PLATA.
T. XVIK (VII, 20, 3011)
R
120
CUADRO XXVIII
Frecuencia de la apiña supra meatum
La zona cribada de Chipan] t se nota casi siempre muy poco, y sólo
en el cráneo 451 y parietal aislado 127 M. es más evidente, sin llegar á
ser exagerada. Por otra parte, falta de un solo lado en 4 casos y por
ambos en 2. De modo, pues, que en la serie de 9 piezas de que dispongo,
la zona cribada se presenta, ya de un solo lado ó por ambos, en 77,77
por ciento y falta por completo en 22,22 por ciento de los casos.
Tldbon lia señalado la particularidad anatómica referida, en 79,0 por
ciento de los cráneos Diaguitas estudiados por él (79 cráneos sobre 100)
mientras la ausencia total alcanza á 21,0 por ciento 4. Desde luego, mis
observaciones y las de Tliibon llegan á los mismos resultados, pues las
diferencias son apenas sensibles.
La pared interna del processus mastoidcus que circunscribe exterior-
mente á la incisura mastoidea aparece en todo el material completa-
mente vertical, cual si hubiera sido seccionada con un instrumento cor-
tante.
La incisura mastoidea ofrece muchas variaciones individuales, pero,
sin embargo, es casi siempre profunda y bastante ancha, con su pared
externa á pico, como lo tengo dicho, é igualmente bien definida la in-
terior (fig. 10). En algunos casos, como por ejemplo en el calvariuni
1 SciiHi.t/.ií, Kiksski.hacii, Okada y Dknoiu, ex Péhkz, Ibid., 22.
* PÉHEZ, Ibid., 22.
3 Tumos, Ibid., 41.
1 Tumos, Ibid., 41.
121
452, llega á tener 0 milímetros de ancho. He notado, no obstante, en al-
gunas piezas (108 M. y 109 M.), que la incisura era mucho más profun-
da de un lado que del otro.
En la. crista digastrica , he observado mayores variantes. Existe, indu-
dablemente, en un buen número de casos, una formación ósea elevada y
ancha (451, 107 M., 110 M., 91 M. y 8945) (fig. 10) pero, en otros es ape-
nas visible y situada en un plano mucho más alto que el del fondo de la
misma incisura. También existen casos, tratándose de un mismo cráneo,
en los cuales la crista de un lado es más desarrollada que su homologa.
Por último, en el cráneo 453, la crista tiende á transformarse en bulla
(Pérez), pero no se trata de un caso típico.
El surco vascular que aloja á la arteria occipital es, las más de las
veces, estrecho y de profundidad más ó menos manifiesta (fig. 10); y
excepcionalmente ancho, y apenas excavado (107 M., y 452), ó tan poco
visible que se nota apenas (453). Como lo he dicho al tratar de la crista
6 incisura, también el sulcus a. occipitalis se presenta en algunos indivi-
duos más desarrollado de un lado que del otro.
La impresión de conjunto que produce la región del proccssus mastoi-
deus, que acabo de describir con detalles, puede concretarse en los si-
guientes términos. Casi en todos los casos, aun en las mismas formas
atenuadas, la incisura, la crista y el surco de la arteria occipital se pre-
sentan con absoluta nitidez, como si hubieran sido modelados á cuchillo,
pues sus paredes son verticales y hasta cortantes los bordes (fig. 10).
Como la incisura mastoidea es por lo general la más desarrollada y
profunda, la crista y el surco quedan muchas veces á alto nivel y menos
manifiestos, y podría casi decirse, que no existe relación alguna entre
el desarrollo del primer detalle anatómico mencionado y los otros dos.
Según parece, la disposición especial á que me he referido en los co-
mienzos del párrafo precedente, es frecuente en muchos cráneos ameri-
canos 1 y aun en los mismos Diaguitas estudiados por Tliibon, aunque en
estos últimos ni la incisura ni la cresta ni el surco de la arteria occipi-
tal llegan á ser tan marcados como en los primitivos habitantes del sur
de Entre Kíos.
Por otra parte, conviene hacer notar que en mi material, siempre he
encontrado una cresta como separación entre la incisura mastoidea y
1 R. Liciimann-Nitsciie, El cráneo fósil de Arrecifes (provincia de, Buenos Aires),
atribuido á la formación pampeana superior, en Revista de la Universidad de Buenos
Aires, VIII, 44 y siguientes. Buenos Aires, 15)07 ; véase, igualmonto : Lkiimann-
Nitsciie, Xouvclles rechcrchcs, etc., 304 ; Tjiihon, Ibid., 36.
- 122 —
el surco de la arteria occipital 5 pues creo prudente dejar de lado la pe-
queña bulla rudimentaria del cráneo 453. Á este respecto, las observa-
ciones de Pérez, verificadas en cadáveres de individuos procedentes de
los hospitales de Buenos Aires, vale decir de Europeos casi en su mayo-
ría, arrojan una frecuencia de 43,4 por ciento para la cresta (52 casos
sobre 120) y de 45,8 por ciento para la bulla (55 casos sobre 120) l. En
los antiguos Diaguitas, la cresta se presenta mucho más frecuentemente
que la bulla (71,5 u/„ y 24,5 °/0 respectivamente), y pienso con Thibon,
que quizá predomine en los Americanos el referido tipo de formación
ósea 2.
3. — Porción petrosa
Base. — El orificio de la porción ósea del conducto auditivo exter-
no, en casi la totalidad de los cráneos que tengo á la vista, afecta la for-
ma de una elipse, con su diámetro mayor vertical ú oblicuado de abajo
á arriba y de atrás á delante. Únicamente en el calvarium 452 y en el
temporal aislado 127 M., la forma es perfectamente circular.
Los casos en que el tipo elíptico se presenta oblicuo, coinciden con un
aplastamiento más ó menos pronunciado del timpánico que interviene,
entonces, en la construcción de la fossa mandibular is , como lo he explica-
do con detalles en párrafos anteriores.
El tipo de orificio externo que predomina en los primitivos habitan-
tes del sur de Entre Ríos, es excepcional entre los Europeos como lo de-
muestran fácilmente las cifras contenidas en el cuadro XXIX.
1 PÉRJ5Z, IbUl., 23.
s Tiiihon, Ibid., 4-1.
123
CUADRO XXIX
Frecuencia de tipos de mcatus acústicas externas 1
Sin embargo, parece fuera la forma usual en un gran número de
Americanos. Le Double trae A este respecto datos ilustrativos de inte-
rés. En sus investigaciones en diferentes series de cráneos Mexicanos y
Peruanos antiguos y modernos (17!) ejemplares), depositados en museos
de París, Lyon y Burdeos, siempre ba bailado la forma elíptica de gran
diámetro vertical, más ó menos oblicuado. Iguales residtados lian obteni-
do : el profesor Macal ister (bijo) al examinar 33 cráneos de indígenas
Norteamericanos antiguos y modernos y 110 de Peruanos y Chilenos de
diferentes localidades y épocas, conservados en la universidad de Cam-
bridge; y Clarence J. Blake sobre casi la totalidad de 637 cráneos de
Peruanos prebispánicos y Moundsbuildcrs 1 * 3. Por último, Martin ba en-
contrado el tipo III en los Patagones que ba estudiado 4 5.
Vértice. — En el cráneo 453, falta la pared inferior del foramen
caroticum extcnium, cuyo calibre, en los temporales que be podido obser-
var, oscila entre 6 y 7 milímetros.
El foramen lacerum antcrius es siempre de pequeño tamaño, especial-
mente en el calva, rium 91 M. Su forma, en el cráneo 451 es alargada en
dirección antero-posterior. Haré notar que Hrdlicka ba observado que
el foramen lacerum anterius de los primitivos Californianos es, también,
de pequeño tamaño \
1 El tipo I corresponde á la forma elíptica de ejo mayor antero-postorior ; el 11 á
la circular ; y el III, á la elíptica, pero con ejo mayor vertical ú oblicuado más 6
menos.
! Le Doubi.e, Traité des variations des os du crdne, etc., 325.
’ Le Double, Traite des variations des os dn crdne, etc.., 325.
4 Martin, Altpatagonische, etc., 512.
5 Hublicka, Ibid., 62.
124
Cara postero-inferior. — - El processm styloidem en todo mi mate-
vial, y tanto por el lado derecho como por el izquierdo, se halla roto.
En el oalvarium 107 M., el diámetro de la porción que se conserva en la
base, llega á 4 milímetros; en el 91 M. el processm izquierdo es de sección
triangular y fuertemente marcado en su origen.
En todos los casos observados, he notado que la fossa jugularis y el
foramen lacerum posterius, se presentan mucho más desarrollados por el
lado derecho que hacia el izquierdo.
Borde inferior. — - La vagina processm styloidei alcanza en la mayo-
ría de los temporales que tengo á la vista, un tamaño mediano, salvo en
las piezas 451 y 91 M., que la tienen bien desarrolladas.
II
CRÁNEO FACIAL 1
§ I. MAXILAR SUPERIOR
1. — Cuerpo
Gara anterior ó facial. — El foramen infraorbitale se halla situado
á una distancia media del borde inferior de la órbita que llega á 7,46
milímetros por el lado derecho y á 7 milímetros por el izquierdo; casi
la misma observada por Gruber en numerosísimos cráneos de Europeos
y por Adachi en los Japoneses 2.
En la gran mayoría de las piezas de que dispongo, he encontrado fo-
rámenes simples que, en 7 casos, son perfectamente circulares, y en 4
elípticos, con su gran diámetro dirigido de arriba abajo y de adentro
hacia fuera.
En los forámenes circulares del lado derecho, el diámetro alcanza,
término medio, á 3,33 milímetros mientras por el lado izquierdo sólo
llega á 3 milímetros. En los elípticos, el diámetro mayor oscila entre 7
y 5 milímetros y el menor entre 4 y 2 milímetros.
1 Para el estudio del cráneo facial lie dispuesto, además del material mencionado
anteriormente, de cierto número de caretas faciales.
* Gitunmt, ex Lk Doublis, Traité dea variutiona dea oa de la face, etc., 170 ; B.
Adachi, fíie Orbita and die Hauptmasse des SelUidels der Japaner wnd die Methode der
Orbitalmessiing, en Zeitachri/t fiir Morphologie und Anthropologie, VII, 457. Stnttgart,
1004 .
125
Las formas á que me lie referido son ambas normales, aunque el diá-
metro de los forámenes circulares resulta bastante pequeño.
Por otra parte, el tipo I de que me he ocupado, corresponde á una fre-
cuencia de 03, 03 por ciento y el 1L á
i •’ :¡
36,40 por ciento.
Haré notar, sin embargo, que en el
maxilar derecho del cráneo 453, cal-
var mm 452 y careta facial 450, el fo-
ramen infraorh itale es bífido (fig. 17).
En esas piezas, la referida formación,
que se presenta con una frecuencia
de 25 por ciento, se halla situada
próxima al borde inferior de la órbi-
ta, hacia adentro y algo más arriba
que el foramen verdadero. En estos
casos, la forma de la abertura princi-
pal es redondeada, y la de la rama
colateral algo alargada.
El canalis infraorbitalis bífido es,
relativamente, poco frecuente como puede notarse al examinar los datos
numéricos contenidos en el cuadro XXX; pero, mis observaciones arro-
jan resultados que se alejan de los obtenidos por otros especialistas.
Fig. 17. — 1, Sltlcits infraorbitalis ; 2. Fora-
men infraorbitale; 3, su rama colateral
(452, ■/,).
CUADRO XXX
Frecuencia del foramen infraorbitale bífido
Le Douhle, Traite (les variations (les os de la face, etc., 173.
i Adachi, Die Orbita, etc., 458.
12(5 —
La sutura infraorbitalis , falta en (los piezas ; en el calvar ium 107 M.,
sólo existe la porción extraorbitaria; pero, es perfectamente normal
en otros cuatro maxilares.
En buena parte del material de que dispongo, la fosa canina es apenas
visible y sumamente plana ; algo más pronunciada en las piezas 452
y 107 M. y profunda y ancha en los cráneos 451 y 453.
Únicamente en el maxilar del cráneo 451 (lado derecho) y en el aislado
121 M (ambos lados), he podido constatar la existencia de la apófisis
ocular de Krause que se presenta, pues, con la frecuencia de 1 6,00 por
ciento.
Borde vertical anterior. — En las piezas 456 y 122 M., la termi-
nación en dos ramas del referido borde es perfectamente normal. En el
í’esto del material existen distintas anomalías, como ser : ausencia bila-
teral de la rama infero-externa (cráneo 453 y calvarmm 452) ; ausencia,
igualmente bilateral, de la crista intra-maxillaris de Holl y de la rama
infero-externa (118 M. y 120 M.) ; ausencia unilateral (derecha) de la
referida crista y disposición perfectamente normal á la izquierda (crá-
neo 451), y ausencia conjunta unilateral de la crista maxillaris y rama
infero-externa, mientras por el otro lado sólo falta esta última (91 M.
y 122 M.).
La spina nasalis anterior no alcanza gran desarrollo ; sólo la del nú-
mero 451 puede referirse al número 3 del esquema de Broca ', y en el
resto del material corresponde, siempre, á los números 1 ó 2.
2. — Proceso f rontal
Borde externo ó facial. — De la sutura longitudinalis imperfecta
se notan, por lo general, muy pocos rastros, siempre sulcifonnes y apenas
excavados. Sólo en la pieza 119 M., los vestigios son más pronunciados.
3. — Proceso alveolar
Forma. — Broca y Topinard1 2, como es sabido, han distribuido los
diferentes tipos de arcadas dentarias en cuatro grupos : parabólicas,
1 Broca, Ibid., lámina VI.
- Broca, Ibid., 52 y siguiente ; Topinard, Ibid., 955 y siguientes.
127
elípticas, ipsilokles ó hiperbólicas. Bianchini, por otra parte, lio toma en
cuenta la última forma, pero, en cambio, subdivide cada uno de los tres
grupos restantes en dos variedades, según las diferencias que presen-
tan ya en divergencia ó ya en el largo ó ancho Sin embargo, en una
memoria publicada recientemente, su autor Mauricio Bauer, llama
la atención sobre la aparente dificultad que existe de poder referir
una arcada determinada á cualquiera de los tipos clásicos ; y, para
subsanarla, establece formas de transición que presentan caracteres
comunes á uno ú otro. Pienso, sin embargo, que es imposible establecer
tipos, como lo hace Bauer, que tengan, por ejemplo, caracteres de pa-
saje del elipsoide al ipsiloide : una arcada es curvilínea y convergente
ó es rectilínea y paralela y, si esta última divergiera ligeramente resul-
taría paraboloide, como sería elipsoide si convergiera. Los límites no
son fijos, indudablemente, pero también es aventurado fundar nuevos
tipos sobre simples gradaciones de otros bien determinados, y que pue-
den incluirse bien en las subdivisiones de Bianchini. No obstante, creo
que conviene mantener el grupo de uribcstimmt de Bauer, ya que pueden
agregársele las formas asimétricas que suelen presentarse con relativa
frecuencia *.
En mi material, compuesto de 11 maxilares, he hallado 5 processus
alveolaris paraboloides, 4 ipsiloides y 2 elipsoides, cantidades que repre-
sentan el 45,45 por ciento, 18,18 por ciento y 36,30 por ciento respecti-
vamente de los casos.
La forma que predomina es, pues, paraboloide, la más frecuento en
todas las agrupaciones humanas (véase el cuadro XXXI) y considerada
como propia de las razas superiores. También se nota una frecuencia
bastante elevada del tipo ipsiloide que, igualmente, es muy usual, aun-
que no tanto como el anterior, en casi todos los pueblos. En cambio, los
processus elipsoides que sólo se señalan, con cierta frecuencia en agru-
paciones étnicas inferiores, como los Australianos, Neooaledonios,
Hotentotes, Negros diversos, Timotes, etc., únicamente están represen-
tados en el 18,18 por ciento de los casos.
1 Arnaldo Bianchini, Studio sul patato del cranio umano, cu Atti delta Socieid
Romana di Antropología, VII, 97 y siguientes. Ropa, 1900.
2 Moriz Bauer, Bsitrage zur anthropologischen Untersuchnng des harten Gaumens,
en Archiv fiir Anthropologie, XXX, 161 y 176 y siguiente. Braimsckweig, 1904.
128
CUADRO XXXI
Frecuencia de los tipos de processus alveolaris
i Baueh, Ibi(l., 176.
* Bianchini, Ibid., 102.
129
Por lo demás, las cifras obtenidas en los primitivos habitantes del sur
de Entre Ríos, indican cierta frecuencia en las formas de processus alveo-
lar is bastante semejante á la ofrecida por otros Americanos, en los cua-
les predominan las arcadas dentarias curvilíneas y divergentes, y son
mucho más raras las curvilíneas y convergentes.
Por último, á mero título informativo, liaré notar que en los 214 crá-
neos estudiados por Bauer, sus formas de transición se presentan con
la frecuencia siguiente : entre elipsoides é ipsiloides, 7,09 por ciento;
entre ipsiloides y paraboloides, 10,7 por ciento.
4. — Proceso palatino
Cara inferior ó palatina. — Los surcos vásculo-nerviosos que se
observan de ordinario en esta cara, se presentan normalmente en siete
de las ocho piezas que tengo á la vista. Sólo en la 121 M., se notan tres
impresiones por cada lado, desprendidas de un surco común que se ini-
cia en el orificio inferior del foramen palatinum posterius ; siendo el sul-
cus palatinas lateralis mucho más profundo y ancho que los dos me-
dianos.
Borde anterior. — ■ He encontrado algunas variaciones en Ja línea
de separación del piso nasal con el plano subnasal. En el calvar ium 91
M. y en la pieza aislada 119 M. se observa hacia un lado la forma an-
thropina 1 usual, reemplazada en el otro por una gouttidre simienne no
muy típica.
La 120 M., además de ofrecer por el lado izquierdo la disposición pi-
tecoide, tiene el derecho constituido de tal manera que pueda referirse
á la forma infantilis de Mingazzini.
Por último, en la 118 M., la catarrinia se nota ya bien definida.
En el i’esto del material, es decir, en 7 maxilares superiores, se pre-
senta por ambos lados la formación clásica.
Las diversas variaciones que acabo de mencionar, han sido objeto
de estudios detenidos por parte de Topinard 2 y Mingazzini, quienes
han formado con ellas varios grupos; y, si bien ambos antropólogos di-
1 G. Mingazzini, Ueber dic onto- und plúlogenetische Bedcutung der vcrschicdcncn For-
men der apertura pyriformis, en Archiv fiir Anthropologic, XX, 176. ISraunschweig,
1891-1892. Observo la nomenclatura do acpiel anatómico.
- P. Topinard, Du prognathisme alvéolo-sous-nasal, en Bcvue d’ Anthropologic, I,
535 y siguientes. Paris, 1872 ; véase, igualmente, P. Topinard, Du bord inféricnr
des narines sur le crdnc ct des caracteres de supériorité ou d’infériorité qu’il fournit, en
lhdletins de la Société d' Anthropologic de raris (troisién le serie), IV, 184 y siguientes.
Paris, 1881.
130 —
Aeren en algunos detalles, sus clasificaciones coinciden en lo substan-
cial.
En los primitivos habitantes del sur de Entre Ríos, predomina
(03,63 °/o de los casos) el tipo clásico, que los dos especialistas citados
consideran propio de las razas blancas, semíticas, indo europeos, etc. En
cambio, la gouttiére simienne doble que se halla con tanta frecuencia en
los Negros de África, en la mayor parte de los pueblos americanos, Aus-
tralianos’, etc., alcanza apenas al 9,09 por ciento. El remanente, ó sea el
27,27 por ciento de los casos observados, no presentan, como lo he he-
cho notar, la homología que debiera existir en la construcción de ambos
lados del borde ó plano inferior de la apertura pyriformis, y es por ello
que los he excluido de las estadísticas reunidas en los cuadros XNXTI
y XXXIII.
1 P. Topinakd, Elude sur les Tasmaniens, en Mémoires de la Société d’ Anthr opolo gie
de París, III, 322. París, 1868 ; véase, también : P. Topinakd, Sur les Tasmaniens,
en Bulletiu8 de la Société d’ Anthropologie de París, (IIa série), IV, 646. París, 1869 ;
Topinakd, Elemente, etc., 802.
131
CUADRO XXXII
Frecuencia de variaciones en el plano naso-alveolar
(Europeos)
1 MiNGAZZíNX* Ibid., 179.
•- Osear Hovorka, Die aeimore Nase, 40 y siguientes. Wieu, 1893.
" Topinakd, Dií prognathismc, etc., 637 y siguientes.
1 32
CUADRO XXXIII
Frecuencia de variaciones en el plano naso-alveolar
(Asiáticos, Africanos, Americanos y habitantes do Occanía)
1 Hovokiía, Ibicl., 10 y siguiente.'
8 Topinahd, Du protjnathisme, etc., 637 y siguientes.
3 Mingazzini, Ibicl., 171).
' Vicuña u, Ibicl., 76.
5 Wir.mcM Voi.z, Bcitrcicje ziir Anthropolocjie cler Siiclsee, en ArcMv filr Anthropolocjic,
XXIII, 113 y siguiente. Eraunsehweig, 1805.
“ Mingazzini no da la procedencia especial de los cráneos.
133 —
Bevi salido las cifras correspondientes á otros pueblos americanos, es
lácil constatar que en casi todos ellos predominan los tipos considera-
dos inferiores, especialmente en los Patagones y Fueguinos, mientras en
el conjunto del material estudiado por mí, se observa una tendencia,
marcadísima hacia la forma anthropina.
Borde interno ó naso-bucal. — El mal estado en que se encuen-
tra la mayor parte de los maxilares superiores que utilizo para este es
tudio, no me ha permitido realizar un examen prolijo, en todos ellos, del
foramen incisivum y do los canales naso-palatinos. Aquella, fosilla, por
lo general de gran tamaño, es casi siempre cordiforme, aunque en el cal -
varium 91 M. aparece irregularmente circular y en el cráneo 453 está
constituida por una hendidura alargada en el sentido del plano sagital.
Por otra parte, sólo he encontrado los dos canales de Stenson
dispuestos en la forma indicada en el esquema de la figura 18,
pero ésto sólo en cuatro piezas, pues el resto como lo he dicho,
se halla destrozado. El tipo de canales naso-palatinos á que
acabo de referirme, es uno de los más frecuentes, aunque no el
normal. Matiegka 1 lo ha encontrado en 41 cráneos sobre un
total de 2(50 y Le Double 2 83 veces sobre 500 ó sea en 15,77
por ciento y 16,00 por ciento, respectivamente ; mientras la forma nor-
mal corresponde según las investigaciones de esos anatómicos, á 21,15
por ciento y 22,80 por ciento respectivamente.
Fig. 18
(452)
§ II. MALAR
Forma. — Los huesos malares se muestran Siempre bien desarrolla-
dos y hasta llegan á ser robustos ; pero, sólo en el cráneo 451 puede de-
cirse que existe verdadero eurignatismo.
Gara externa. — Para el examen del canalis zigomaticus he dispues-
to de muy poco material; incompleto, por otra parte, pues me ha faltado
ya el hueso del lado derecho ó ya el del izquierdo.
En cuatro casos en que no existía el malar izquierdo, he observado
una disposición absolutamente normal; en otros dos (91 M. y 120 AL.),
falta por el lado izquierdo la rama zigomático-temporal, y, en cambio, la
facial es bífida en uno de ellos ; el calvarinm 452 no conserva, á la de-
recha, rastro alguno de ambas ramas. En la pieza aislada 121 M., la dis-
posición es más complicada: á la derecha existen tres forámenes zigo-
mótico-orbitales de forma alargada y otros tantos faciales pero circula-
1 Matikoica, ex Le Douisle, Traite des variations des os de la face, etc., 289.
8 Le Douhle, Traité des variations des os de la face, etc., 289.
134 -
ros, uno de aquéllos corresponde á una formación normal con sus ramas
exterior y posterior, mientras los otros dos corresponden á su vez, ¡idos
canales independientes que desembocan en la cara externa del hueso
¡i la izquierda, además de la referida formación normal, existe un canal
independiente (fig. 19 a, 1>).
A pesar de ser Le Double el único anatómico que se ha ocupado con
cierto detenimiento de las variaciones del canalis zújomatimis , no ha pu-
blicado los resultados numéricos obtenidos en sus estudios. Sólo cita
Fig, 19. — a) 1. Facies malaris; 2, 3 y 4, Foramina zygomaticof acia lia ; f>, Sutura zigomaticomaxillaris
b) 1, 2 y 3. Foramina zygomaticoorbitalia ; 4, Facies órbita lis (121 M., */])
dos casos de ausencia del conducto malar, lo que me hace suponer se
trate de una anomalía rara, y no agrega dato alguno sobre la frecuencia
con que se presentan las formaciones anormales registradas en párrafos
anteriores
Por último, el hueso aislado 8947 ofrece un ejemplo típico del toras
zi/f/oinaticus de Mies, hallado por este anatómico en algunos cráneos de
indios Fox (Estados Unidos) y descripto por primera vez en 1893 1 2.
Borde postero-superior. — El processus marginalis, en los pocos
casos en que se ha conservado, está constituido por una expansión re-
dondeada o una cresta ganchiforme dirigida hacia arriba (fig. 20). Es
siempre de tamaño reducido, excepción hecha del correspondiente al
1 Lu Doubi.k, Traite des variaiions des os de la face, ere., 140.
4 Véase: Wai.dkyiíi:, Ucbcr dic Walstbildinujen, ote., ya citado, 111.
— 135 —
lado derecho del cráneo 451,
y he notado, además, que en
la referida pieza y en el cal-
vari um 91 M. el procesan*
derecho es más desarrollado
que el izquierdo.
iío he podido consultar los
estudios publicados hasta
ahora sobre el detalle anató-
mico del cual acabo de ocu-
parme; desde luego, me es
imposible referir las forma-
ciones descriptas á los tipos
fundados por Panichi.
Ángulo anterior. — En
algunas piezas (451, 452, 118 M.), ha hallado muy bien desarrollado el
tubérculo órbito-malar.
Ángulo inferior. — Sólo una vez (91 M.), he podido constatar la
existencia del tubérculo malar.
§ 111. HUESOS PROPIOS DE LA NARIZ
Forma. — Las variaciones deforma que presentan los nasales de los
primitivos habitantes del sur de Entre Píos pueden distribuirse, sin
violencia alguna, en los grupos establecidos por Manon vrier1.
En la careta facial 45(5, los huesos propios, en lugar de tener la forma
de una lámina cuadrilátera, son irregularmente pentagonales, en una pa-
labra, realizan una anomalía por defecto, y causada por un exceso de
desarrollo de arriba á abajo del frontal, que ha ocupado mayor espacio de
la porción Ínter orbitaria debido á un retardo en la osificación nasal con
relación á la de aquel hueso (flg. 21).
iío conozco casos parecidos, pues, en su mayoría, las observaciones pu-
blicadas hasta ahora, se refieren á huesos nasales estrechados, debido á
un exceso de desarrollo de la apófisis ascendente de ambos maxilares
superiores.
En otras dos piezas (452 y 453), se nota una expansión exagerada de
1 L. Manouyhikh, Mcmoire sur les váriations normales et les anomalies des os na-
sa ux dan s l’espéee liumaine, en Bulletins de la Société d’ Anthropologie de París ( qua -
tríeme serie), IV, 712 y siguientes. París, 1893.
REV. MUSEO LA PLATA. — T. XVIII (VII, 25, P.I1I)
9
— 136 —
los luí esos propios, á tal grado, que corresponden al tipo que Manou-
vrier llama en forma de lámina de hacha
(flg. 22) L
Esta disposición, que representa á las varia-
ciones producidas por exceso de desarrollo de
los nasales es, según el autor nombrado, su-
mamente común en cráneos sudamericanos y
fué hallada, constantemente, en los antiguos
Venezolanos de la colección Marcano.
En el material de que dispongo, existe sin
Fig. 21. — (450, */,) duda alguna, una tendencia general muy mar-
cada hacia el referido tipo que, en el calva-
rium 452 resulta exageradísimo, tanto, que el ángulo superior externo
del nasal izquierdo, casi llega hasta el dacrio.
Por otra parte, la pieza á que acabo de
referirme, lo mismo que la careta facial
456, ofrecen dos casos de empiétement de
uno de los nasales sobre el otro que, como
es sabido obedecen, también, á irregulari-
dades en la osificación 1 2.
Faltan estudios amplios sobre esta últi-
ma anomalía, no muy frecuente, por otra
parte, pues sólo conozco algunos casos ais-
lados señalados en Europeos (Manon vrier y
Hovorka) 3, Patagones (Vircliow ) 4, Poli-
nesios (von Luschan) 5, Malayos (Giuffrida Ruggeri ) c, etc.
La curbatura de los huesos propios se desarrolla casi siempre en for-
ma normal, y, tan sólo en los nasales del cráneo 453, existe un aplasta-
miento marcado en su mitad superior, la única conservada.
§ IV. PALATINO
Cara inferior. — La crista marginalis de Bichat, no ofrece un des-
arrollo uniforme en todo el material que tengo á la vista; unas veces
1 Manouviukk, Ibid., 740 y siguiente, figura 4, M, N ; véase igualmente, Lk
Doubi-K, Traité des variatiom des os de la face, etc., 12, números 2 y 3.
8 Véase, igualmente la figura 22 de esta memoria.
8 Manouviukk, Ibid., 744, figura 4 Z; IIovoriía, Ibid., 18, figura 2 b; véase,
igualmente, Lie Douiu.k, Traitó des variatiom des os de la favo, cte., 31.
4 Virchow, Crania, etc., lámina I.
6 von Luschan, Sammlung Baessler, etc., lámina 19.
8 Giuffiuda-Kuggkki, Crani, etc., 225.
— 137 —
se presenta bien pronunciada (118 M. y 451) ; otras, poco notable (453),
y en dos casos, sumamente atenuada (122 M. y 91 M.).
El foramen palatinum majas no ofrece particularidad alguna; pero be
Derecha Izquierda
#
• 110 M.
• •
Fig. 23
anotado algunas variaciones en el número de los foramina palatina mi-
nora. En seis casos, más ó menos conservados, aparecen en la forma
siguiente :
La crista marginalis, separa en algunos casos el gran foramen palati-
no délos accesorios; en otros se interpone entre estos últimos simple-
138
mente ó bifurcándose, y hasta forma un puente óseo sobre uno de ellos.
Todas estas particularidades están representadas en los esquemas de la
figura 23.
§ Y. MANDÍBULA
1. — Cuerpo
Canal mediano del mentón. — En uno de los ocho maxilares infe-
riores examinados por mí (11(5 M.), he hallado un canal mediano incom-
pleto que se inicia cerca déla base de la protuberantia mentalis, donde se
observa una abertura de 1,5 milímetros de diámetro, y que luego se
pierde en el interior del hueso.
Ignoro la frecuencia con (pie se presenta la referida formación anó-
mala, pero, en todo caso, y como lo hace notar Le Double, es mucho me-
nos rara que el canal completo.
Cara anterior. — La protuberantia mentalis está constituida, las más
de las veces, por una elevación triangular redondeada, de lados em-
botados y tubérculos mentonianos más ó menos notables. Este mismo
tipo aparece algo atenuado en otras piezas (454 y 111 M.) pues la emi-
nentia es apenas notable y los tubérculos poco desarrollados. Por otra
parte, en el cráneo 451, el mentón, aunque achatado, es francamente
triangular, de lados vivos, tubérculos netos, fosas mentonianas laterales
(Topinard) bien definidas, y base rectilínea que interrumpe por completo
el desarrollo normal de la curva descripta por el borde inferior (fig. 24).
Las formas reunidas en el primer grupo suelen señalarse en agrupa-
ciones étnicas inferiores ; en cuanto á la última mencionada, parece ser
propia de los pueblos Europeos \
El foramen mentale se halla situado á igual distancia de los bordes
superior é inferior, entre el Io y 2o premolares, y, muy pocas veces, por
debajo del 2o. Todos son de forma circular, con el borde anterior ó ante-
ro-inferior cortante; de dos milímetros de diámetro y, excepcionalmente,
de mayor tamaño (cráneo 451 : derecho, 3 milímetros ; izquierdo, 4 milí-
metros). En ningún caso lia hallado forámenes dobles ó múltiples.
Gara posterior. — La spina mentalis , cuya forma clásica, en reali-
dad de verdad, la constituyen: en haut deux petites cretes osseuses , verti-
cales, parallcles, plus ou moins ecartes de 1 a (i millimetres ; au milieu une
surface lisse de 1 a 2 millimetres ; cubas deux petites cretes également vertí-
Topinard, Élcments, etc., ¡)00.
139
cales et par alíeles que separe simplement un sillón , vestí ge de la séparation
primitivc de la mandibnle en deux moities 1 ; y cuyas múltiples variacio-
nes conducen liasta la forma á la cual puede aplicarse sin reservas la
designación establecida por la Nomina anatómica, se presenta en los pri-
mitivos habitantes del sur de Entre Píos ofreciendo las particularidades
siguientes :
En primer término, en la mandíbula 114 M. se notan dos apófisis su-
periores bien definidas y separadas, mientras las inferiores están consti-
tuidas por dos crestas poco notables, próximas entre sí y que se des-
prenden de aquéllas. Sin embargo, el tipo (pie predomina, con la insta-
bilidad que es de suponerse, secar acteriza por presentar dos apófisis
superiores distanciadas más ó menos ó sólo separadas por un ligero sur-
tió ; mientras las formaciones inferiores, casi reunidas á aquellas, apare-
cen fusionadas y determinan placas rugosas, alargadas y más ó menos
elevadas. En la mandíbula del cráneo 451, las apófisis superiores son
muy desarrolladas, llegando una de ellas á tener dos milímetros de altura;
pero, las inferiores, como en otras juezas, están confundidas y forman
una placa alargada y mal definida.
En todas las mandíbulas que tengo á la vista, la linea mylohyoidea
se juesenta jtoderosamente marcada; y, por ello, Va f ovea submaxillaris
aparece muy acentuada.
Por otra jiarte, en la mandíbula del cráneo 451, he observado la exis-
tencia de un canal de un milímetro de diámetro que, iniciándose á la iz-
quierda del pico que forma la base de la cminentia mentalis en la cara
jiosterior del cuerpo de la mandíbula, se dirige de abajo á arriba jaira
describir luego una curva y desembocar en la cara anterior, casi en el
jilano medio del hueso y ju'óximo al borde inferior. Asimismo, en la man-
díbula referida, como en las que llevan los números 454, 114 M. y 117 M.,
existen jior ambos lados (salvo en la que lleva el número 117 M., que
sólo puede observarse á la izquierda), debajo de la línea milohiódea, en-
tre el 2o premolar y el Io molar ó bajo el Io ó 2o premolares, el ostium de
un foramen, casi sieinju’e de un milímetro de diámetro, origen de un
canalículo que luego se júerde en el interior del hueso.
Pienso que estas formaciones dieron jiasaje á ramas anómalas de las
arterias milohiodea y ósea que, como es sabido, se originan en la dentaria
inferior, una délas ramas colaterales descendentes de la arteria maxilar
interna.
1 P. ToriNAitn, Les caracteres simiens de la máehoire de La Nanlctle, en Heme d’An-
thropologie, XV (troisiévie série, 1), 416 y siguiente. Paris, 1886.
140
2. — Ramas
Forma. — Casi una mitad de las mandíbulas examinadas por mí
tienen ramas muy anchas, poco elevadas, y que forman con el cuerpo un
ángulo francamente recto (ftg. 24).
Cara interna. — El sulcus mylohyoideus por el lado derecho de la
mandíbula del cráneo 451, aparece transformado en canal en una exten-
sión «le cinco milímetros de la mitad inferior de su desarrollo ; anomalía
originada por la osiftcación, parcial en este caso, de la membrana fibrosa
que sostiene el tronco vásculo-nervioso milohioideo al fondo del surco.
Por otra parte, en la mandíbula aislada 111 M., y por su lado
izquierdo, la impresión de que me ocupo es apenas visible.
La transformación del sulcus mylohyoideus en canal completo ó incom-
pleto es rara, según lo afirma Le Double, quien habría encontrado sólo
dos casos sobre 422 cráneos de Franceses (0.47 °/0 ) '.
Borde superior. — El processus coronoideus no ofrece variaciones sen-
sibles; el vértice es siempre marcadamente romo ó embotado, y en la
mandíbula 454, con ligero repliegue hacia atrás ; el borde anterior des-
cribe en ciertas piezas una convexidad anterior marcada (fig. 24) ó es
casi rectilíneo como en la mandíbula 111 M. ; en cuanto al borde poste-
rior se halla perfectamente acentuado, ofreciendo el del lado izquierdo
de la mandíbula del cráneo 453 una notable convexidad posterior.
Haré notar respecto á estas particularidades, que la forma embotada
del ápice del processus coronoideus de los primitivos habitantes «leí sur
«le Entre Ríos, es propia «le casi la mayor parte de las agrupaciones
étnicas inferiores 1 2, y que la convexidad marcada del borde anterior es,
asimismo, frecuente en agrupaciones primitivas (Papúas, Australianos,
Peruanos, etc.) 3.
Considerada en su conjunto la forma del processus es, las más «le las
veces, normal, excepción hecha del correspondiente al lado izquierdo «le
la mandíbula del cráneo 453 que afecta la forma de espátula ó, si se
quiere, de arco gótico 4.
1 Lis Double, Traitó den variations den on de la face, etc., 344; véase, asimismo,
Zoja, II gabinetto, etc., 1° nupplemento, 86 y 89, «loado so registran algunos casos
aislados do transformación incompleta (cráneos 2775-735 y 2778-738).
a Cesare Biondi, Forma e dimensión i del/a apofini coronoide nella mandibola nmana,
on Archivio per V Antropología e la Etnología, XX, 176. Fironze, 1890.
8 Biondi, Ibid., 181, lámina I, n° 1289; lámina II, n° 3781 y 3781’.
1 Biondi, Ibid., 185 y siguiente; lámina I, n° 1428; Le Double, Traitó des varia-
tionn den on de la face, etc., 353 y siguiente, figura d.
Dejando de lado los casos normales, como el processus corono hiena de
la mandíbula 453 (lado derecho), no sobrepasa la altura del condyloi-
deus, la incisura, mandibulae es de excavación semielipsoidal, cuya
cuerda horizontal ha sido proporcionada por el eje menor de la elipse y
la flecha por el mayor; forma rara, señalada dos veces entre Italianos (2
sobre 491 = 0.41 °/0) y una en cráneos Fueguinos (1 sobre 13 = 7.69 °/0) l.
Otro tanto pasa con la mandíbula 117 M.. pero en este caso, la esco-
2 3 4
Fig. 24. — 1, Processus rami mandibularis superior: 2, Gonion; 3, Processus rami manclibularis
inferior; 4, Incisiira lemurinica (451, ■/,)
tadura es semicircular, disposición que, como la otra, no es frecuente
Por otra parte, la forma insólita del borde posterior del processus del
lado izquierdo de la pieza 453, contribuye á que el límite de la invisura
6
ofrezca, en parte, la forma de una S.
En cuanto á la morfología del Gondyloideus , mis observaciones
puedo sintetizarlas en los términos que siguen. La superficie articular
1 Biondi, Ibid., 179 y siguiente, 187.
-4 Biondi, Ibid., 180.
142
es, las más de las veces, irregularmente elíptica, casi amigdaloide, como
en la mandíbula 453 ; pero, en un caso (117 M.,) resulta más ó menos
ovoide. La cara anterior del processus, ofrece su mitad triangular interna
muchísimo más desarrollada cpie la externa, con lafovea pterygoidea muy
poca profunda, no obstante ser amplia y abierta; asimismo, el borde ante-
rior de la superficie articular es neto, formando en ciertas casos una lige-
ra cresta : estos dos últimos caracteres han sido señalados en agrupacio-
nes humanas inferiores (Fueguinos, Papuas, etc.) '. El borde externo, en
las proximidades de la superficie articular, llega á ser en algunos casos
(454, 112 M.,) muy neto y hasta puntiagudo, tal cual lo ha encontrado
Parigi en cráneos de Fueguinos y Papilas 1 2 ; mientras en las mandíbulas
111 M., y 114 M. he notado la presencia del processus liypocondyloi-
(leus 3. Por último, en casi todas las piezas que he examinado, el borde
interno adquiere gran desarrollo, terminando en ángulo vivo 4 * 6.
Respecto á la posición del eje mayor del cóndilo con respecto á la ho-
rizontal, he hallado un solo caso en que aquel se inclina al exterior
(1 sobre G = 16. G6 °/0)> dos en que es horizontal (2 sobre G =33.33 °/0) y
tres en que se dirige francamente hacia adentro (3 sobre G = 50.00 °/0).
Predomina, pues, la posición que Parigi considera un carattere di massa
propio delle razze inferior i B, y que parece es frecuente hallar en cráneos
Fueguinos °.
Conviene recordar, por otra parte, que el processus condyloideus de la
mandíbula 453 (1 sobre 5 = 20.00 °/0), se halla á la misma altura que el
coronoideus ; variación sumamente rara, hallada por Parigi en dos crá-
neos Italianos (2 sobre 491 = 0.41 °/0), y en uno, respectivamente, de
Nias (1 sobre 2G = 3.84 °/0), Fueguinos (1 sobre 13 = 7.G9 °/0) y habitan-
tes prehistóricos de la isla Palmaria 7.
Borde inferior. — Aplicando el método de Zoja 8, he determinado
los puntos de apoyo que ofrece el borde inferior de la mandíbula. Todas
las piezas cuyas condiciones de conservación permitían ser observadas,
ofrecen cuatro puntos ; y, sólo tres, la que lleva el número 451. En el
1 Giuseppe Parigi, Sulle inserzioni dci muscoli masticatori alia mandilóla e sulla
morfología del cóndilo nclV nomo, en Archivio per l’ Antropología e la Etnología, XX, 258.
Firenze, 1890.
5 Parigi, Ibid., 260.
3 Couf. Le Douri.e, Traité des variations des os de la face, etc., 362.
4 Parigi, Ibid., 261.
4 Parigi, Ibid., 251.
6 Parigi, Ibid., 253.
7 Parigi, Ibid., 264.
8 Giovanni Zoja, Sopra l’asimmetria della mandibola, en Archivio per l’ Antropología
c la Etnología, XXVII, 77 y siguientes. Firenze, 1897.
143
primer grupo aparecen dos puntos á la derecha y dos á la izquierda ;
mientras en el último existe uno á la derecha y dos á la izquierda.
Sin duda alguna, predomina un tipo relativamente poco frecuente,
hallado por Zoja en 10,80 por ciento de los casos; mientras parece ser
el último á que me he referido más usual en general, pues, su existencia
ha sido constatada en 81.20 por ciento de los 302 casos observados
por el anatómico italia.no Asimismo, si bien la distribución de los pun-
tos de apoyo pares nada ofrece de particular en cambio, en el caso ais-
lado á que me he referido, aparecen en forma que no es, tampoco, la
más frecuente 1 2.
Respecto á la posición de los puntos que me ocupan, todas las mandí-
bulas, sin excepción alguna, descansan posteriormente en el punto pre-
goniaco 3 4, mientras el apoyo anterior es, las más de las veces, y en los
casos del primer grupo, el punto submolar y, excepcionalmente, el sub-
premolar y subcanino. En la mandíbula 451, el punto par anterior iz-
quierdo es el subcanino. Predominan, pues, disposiciones frecuentes \
La parte de borde inferior comprendida entre el tuberculum viéntale y
el gonio, ofrece en algunas mandíbulas una curvatura de concavidad
inferior más ó menos acentuada, que, en la pieza 451 (ñg. 24) llega á ser
marcada, constituyendo, entonces, la verdadera incisura lemurinica de
Albrecht. Esta anomalía, señalada por Gruber en los Europeos con una
frecuencia de 1,52 por ciento á 1,42 por ciento 5, parece fuera más fre-
cuente entre los primitivos habitantes del sur de Entre Ríos, aunque no
me atrevo á formular porcentajes, dado el material exiguo que he exa-
minado.
En conjunto, el angulas mandibulae ofrece en la que lleva el número
454 una extraversión bastante notable ; en cambio, en las piezas 453,
111 M., y 114 M., alcanza una intraversión manifiesta, que es muy acen-
tuada en la 111 M.
La cara interna del mismo ángulo, muestra en la mandíbula del crá-
neo 451, sumamente marcadas, las crestas de inserción del pterigoideo
externo; particularidad considerada por algunos como carácter pite-
coi «le 6.
1 Zoja, Sopra V asimmetria, etc., 79.
4 Zoja, Sopra V asimmetria, etc., 80.
3 He determinado la posición del gonio, observando el método preconizado por
Broca (lbid., 93 y siguiente).
4 Zoja, Sopra V asimmetria, etc., 82.
5 Guubbr, ex Lie Doüble, Traitó den variations des os da la face, etc., 367,
4 Le Double, Traitó des variations des os de la face, etc., 345.
144 —
Por último, el processus rami mandibular is, aparece más ó menos des-
arrollado en todas las mandíbulas que tengo á la vista, pero, tan sólo en
su forma pitecoide l.
Las más de las veces son formaciones rudimentarias, en las que apa-
rece sólo la expansión superior; 6 igualmente resultan poco exagerados
los casos en que existen ambos procesos, el superior ó inferior. La ex-
cepción corresponde á la mandíbula del cráneo 451, cuyos procesos son
bastante poderosos, acentuados, más aun, por las enormes crestas de
inserción del masetero (ftg. 24).
Mingazzini afirma que tanto la forma lemurinica como la pitecoide son
raras 2 * ; en cambio, Bosse habría encontrado el processus rami mandibu-
laris bien desarrollado en 7 G por ciento de los 500 maxilares por él exa-
minados, muy notable en 7 por ciento, poco manifiesto en 11 por ciento y
ausente en 5 por ciento \ Sin embargo, las investigaciones de Balli pa-
recen confirmar las suposiciones de Mingazzini : las estadísticas de aquel
anatómico, que se extienden sobre 890 maxilares, lian señalado la inte-
resante anomalía que me ocupa en 18,40 por ciento de individuos nor-
males, y, más ó menos la misma proporción entre delincuentes, locos de
nacimiento y locos con psicosis adquiridas (20,31 0/0, 10,90 °/0 y 17,03 °/0 ,
respectivamente) 4. Entre los indígenas sudamericanos, Ten Kate la.
lia hallado ocho veces en el material que estudió procedente de la
región Diaguita 5 6 ; el mismo antropólogo la ha observado plusieurs fots 8
en cráneos de Araucanos argentinos, coexistiendo, las más de las
veces, con la incisura lemurinica ; mientras Mingazzini hace notar
(pie en las mandíbulas de Fueguinos conservadas en Boma, il processo
é rudimentale o visibilc, soltanto sopra un margine 7 .
En el Museo do La Plata, el 30 de abril de 1911.
1 G. Mingazzini, Sul significato morfológico del processus rami mandibularis nell’
nomo (apofisi lemurinica di Albrccht), en Archivio per V Antropología e la Etnología, XXII,
133 y siguientes. Firenze, 1892. S’ intenderá per forma « pitecoide » ogni forma di pro-
cesso del ramo mandibolare dell’ nomo il qnale, come nellv scimie, colpisca i margini ris-
parmiando l'angolo... (Ibid., 142.)
- Mingazzini, Sul significato, etc., 143.
8 Bosse, ex Le Douhle, Traitó des variations des os de la face, etc., 372.
1 Kuggeiio Bai.i.i, Ucber dic sogenanntcn I’roccssns rami mandibularis (apophysis lemu-
rinica) un menschlichen Schadeln, en Anatomischer Anzciger, XXX, 108. Jena, 1907.
6 Ten Kate, Anthropoloyio, etc., 11.
6 Ten Kate, Contributions, etc., 220.
7 Mingazzini, Sul significato, etc., 143.
DATOS SOBRE LA ACCIÓN
DE
LAS SALES DE COBALTO Y VANADIO EN LOS VEGETALES
POR EL
D>' ENRIQUE HERRERO DUCEOUX
Y MARÍA LUISA COBANERA
Pocos capítulos de la fisiología vegetal lian sido tan estudiados como
el que investiga el rol de las materias minerales en la vida de las plantas,
su influencia en el desarrollo de éstas, las formas en que son asimiladas
y las combinaciones que constituyen al almacenarse en los tejidos, entre
los problemas que al químico fisiólogo le sugiere la observación de los
fenómenos vitales del vegetal, el examen de la variadísima composición
de las cenizas de especies de una misma familia y de órganos de una
misma planta y el conocimiento más y más perfecto de las diastasas. Y
á pesar de las investigaciones realizadas desde Wiegmann y Polstorff,
Knop y Nobbe, basta Ville, Demousy, Heinrich y Stoklasa, entre los ex-
perimentadores de todas las naciones que merecen citarse, puede decirse
que no se lian resuelto los problemas propuestos aunque se lian acumu-
lado preciosos datos qiie permitirán resolverlos.
Entre nosotros, este género de investigaciones ha merecido la atención
de estudiosos que se hallan hoy en plena labor, poseyendo la bibliografía
argentina tefeis l, memorias 2 y conferencias 3, que acreditan nuestra afir-
1 Federico Gándara, Contribución al estudio de una propiedad bioquímica de la plata
coloidal de Bredig (tesis <lel doctorado en química). Buenos Aires, 1908.
! Horacio Damianovich, Influencia de las soluciones coloidales de materias coloran-
tes sobre la germinación (memoria presentada al 1er Congreso científico panamericano).
Santiago de Chile, 1910.
8 Federico Gándara, El manganeso en la agricultura (conferencia dada en la Liga.
Agraria). Buenos Aires, 1910.
— 146
marión y autorizan á creer que los estudios químicos aplicados á la bio-
logía vegetal lian de adquirir muy pronto la importancia que ya tiene la
química en sus aplicaciones á las ciencias agrícolas.
Los datos que consignamos en estas páginas corresponden á los pri-
meros resultados de una serie de investigaciones que liemos emprendido,
y que actualmente continuamos 1 inspirados en la obra de los especialis-
tas extranjeros citados y muy particularmente en los trabajos de Oscar
Loew, cuya primera síntesis 2 es sin duda el mejor estímulo páralos que
se inician en este género de estudios, por los problemas que plantea, las
dudas que sugiere y los rumbos inexplorados que señala.
Nos propusimos estudiar la acción de las sales de cobalto, vanadio y
urano en pequeñas cantidades, para establecer su valor como excitantes
y después experimentar con dosis crecientes para conocer su acción so-
bre las plantas durante su desarrollo, su valor como elementos nutritivos
y su acumulación en determinados órganos, colocándolas en condiciones
de poder substituir á elementos de acción conocida y del mismo grupo
natural.
Hemos elegido una especie vegetal conocida, vulgar si se quiere, la
arveja ( Pisuin sativum), determinando la composición de las cenizas de
la muestra empleada en las experiencias y algunos otros datos útiles
para interpretar los resultados.
He aquí los datos de nuestras arvejas.
Datos generales
Peso medio del grano 0sr1698
Volumen medio del grano. 0.126 cm3 *
Humedad á 100-1 05 5 8.107 °/0
Cenizas 2 . 997 °/0
Composición de his cenizas
Ácido silícico en Si04. 0.130
— sulfúrico cu SO, 3.498
— clorhídrico en Cl3 7.898
— fosfórico en PsOs 47.059
1 La acción del flúor en distintas ospecies vegetales y en particular ou la vid y su
fruto, ha sido estudiada por mí en colaboración con mi aventajado discípulo Vicente
Isnanli y será objeto de una memoria especial.
4 Oscar Loew, The physiological role of mineral nutriente. Washington, 1899.
3 Este es el único dato en que so distinguen estas cenizas de las que considera.
Wolff en su obra Aechen Analysen von land und forstwirthschaftlichen Producten, Fa-
brik-AbJ alten und wildwaehsenden P flamen, 31. Berlín, 1880.
— 147
Óxido férrico eu Fe203 1.750
Óxido calcico en CaO 1.177
Oxido magnésico en MgO 5.820
El modo operatorio seguido en los ensayos se apartó en detalles sola-
mente del indicado por Grandeau 1 y por Deliérain 2 y los aparatos uti-
lizados no necesitan ser descriptos por la claridad de las fotografías que
Fig\ 1. — Cultivos de la primera serie
debemos á la gentileza del profesor Carlos Brucli. La composición de los
líquidos .se indica al tratar de cada una de las series, pero en todas ellas
el ensayo tipo de comparación se hizo con una solución normal de Ivnop,
constante en todas las experiencias.
Las arvejas se hacían germinar, hasta que la radícula alcanzaba algu-
nos milímetros, en arena lavada y calcinada, humedecida; se colocaban
después en los vasos de ensayo sobre algodón de vidrio y se medían las
raíces y los tallos con intervalos de ocho días, renovándose los líquidos
al mismo tiempo. Cada 24 horas se insuflaba aire en los líquidos de eul-
1 A. Gií.vxdkau, Chimie et physioloyie appliquées a Vagriealture el «• /« sylviculturc.
París, 1879.
2 Dkiiéraix, Traite de chimie agricolc. París, 1902.
— 148
tivo durante algunos minutos y se observaba la reacción, manteniéndola
muy ligeramente ácida durante todas las experiencias.
Terminados los ensayos se separaban las raíces y las hojas de las
plantas formadas y los residuos de los granos; desecadas estas distintas
partes á 105° C., hasta constancia de peso, se determinaba el valor déla
materia seca, se calcinaba con precaución y por pesada del residuo, se
conocía el total de materias minerales, obteniendo por diferencia las
substancias orgánicas. En las cenizas se hicieron distintas determina-
ciones; unas destinadas á investigar la presencia de los metales em-
pleados para los cultivos, no utilizando para ésto sino las hojas, y otras
cuantitativas para estudiar las variaciones en la riqueza de ácido fosfó-
rico y de óxido férrico, así como su diferente distribución en el vegetal
formado.
Los cultivos se hicieron en laboratorios, donde no se realizaban mani-
pulaciones químicas, excepto los correspondientes á la quinta serie con
los resultados que más adelante explicaremos ; y en todos los casos se
tuvo especial cuidado de que los ensayos recibiesen por igual la luz di-
fusa del sol.
PRIMERA SERIE
Los ensayos de esta serie se hicieron utilizando las soluciones si-
guientes :
Io Ensayo tipo :
2o Solución de cobalto : como el líquido anterior substituyendo la sal
de hierro por 0,02 gramos de nitrato cobaltoso ;
3o Solución de vanadio : como el líquido tipo, substituyendo el fosfato
potásico por 0,05 gramos de vanadato sódico y 0,20 de cloruro potásico ;
4o Solución de urano : como el líquido tipo, substituyendo el fosfato
potásico por 0,10 gramos de nitrato de uranilo.
Las observaciones que se hicieron entre la fecha de la siembra (9, VI,
909) y el final de la séptima semana, permitieron constatar una turgen-
cia manifiesta en las plantas de la solución de cobalto que contrastaba
149 —
Fig. 3. — Primera serie : raíces
con el aspecto marchito de las plantas del líquido de vanadio; y en uno
y otro caso, el desarrollo de las raíces fue escaso, adquiriendo mayor diá-
metro que en los otros dos ensayos, pero no presentando las raicillas
abundantes de éstos, sino iui cierto número de nudosidades ó raíces abor-
Fig. 4. — Cultivos de la segunda serio
tadas. Las raíces de las plantas en el líquido de urano adquirieron mayor
desarrollo que en la solución tipo.
La presencia del cobalto y el urano no pudo constatarse con certeza,
en las cenizas de las plantas formadas pero sí la del vanadio; las raíces
del ensayo de cobalto dieron la reacción de esta base aunque no se hace
constar en el cuadro de resultados, porque puede tratarse de materia ad
herida ó acumulada en los tejidos superficiales.
Los resultados lian servido de punto de partida para los ensayos de
151
RESULTADOS DE LA PRIMERA SERIE
SEGUNDA SERIE
Corresponden los ensayos de esta serie á soluciones de nitrato eobal-
toso en proporciones crecientes, á partir de la dosis empleada en la so-
lución segunda de la primera serie, para conocer su valor como excitan
te. El líquido tipo era idéntico y en las demás la substitución de la sal
de hierro se hizo así :
Gramos por mil
Líquido 2. Co (N03)s 0.025
Líquido 3. Co (NOa)s 0.050
Líquido 4. Co (N03)3 0.075
Los cultivos duraron seis semanas á contar de la fecha de la siembra
en los líquidos (12, VIII, 909), notándose los mismos caracteres apunta-
dos en el 2o líquido de la primera serie, la turgencia de los órganos aéreos
REV. MUSEO LA PLATA. — T. XVIII. (IX. 14, 1911.)
10
— 152 —
Fig. 5. — Corte transversal de una raíz
/
Fig. 5 bis. — Raíz número 1. Corte transversal, pasando por
las dos raíces secundarias laterales AA' ; R, raíz principal:
las raíces secundarias están en vías do atrofiarse por com-
pleto y las zonas obscuras presentan células disgregadas; el
crecimiento de estas raíces se lia detenido; l l, haces libe*
ríanos normales: Vi, haces de vasos leñosos.
153 —
y las formas curiosas de las raíces, así como su coloración especial ; el
desarrollo normal de las ramas y hojas contrastaba con el crecimiento
anormal de las raíces y la formación de las nudosidades que recordaban
las que presentan las raíces de leguminosas, nos indujeron á estudiar la
estructura interna de dichas nudosidades. La colaboración eficaz del pro-
fesor Augusto (J. Seal a nos permitió constatar que no se trataba sino de
Fig. 6. — Knices <lo la segunda sorio
una atrofia gradual de las raíces secundarias bajo la acción del cobalto;
las figuras bastan para dar una idea exacta del fenómeno observado.
La falta de sales de hierro en el líquido no produjo efecto alguno en
las hojas, habiéndose repartido la reserva de los granos ; y no puede
decirse con seguridad si hubo substitución del hierro por el cobalto,
aunque la presencia de este último pudo comprobarse sin dificultad en
los dos últimos ensayos y con carácter dudoso en el segundo.
Número
154
RESULTADOS DI! LA SEGUNDA SERIE
rían tas
/ Raíces
1 ' Granos ......
\ Hojas
1 Plant. compl.
Í Raíces
Granos ......
Hojas
2 Plant. compl.
Raíces
3 ] Granos
\ Hojas
3 Plant. compl.
¡Raíces
Granos
Hojas
4 Plant. compl.
TERCERA SERIE
lín estos ensayos, los líquidos contenían nitrato coba 1 toso en mayores
proporciones, substituyendo al sulfato ferroso, excepto en el líquido 1
ó solución tipo y en el líquido 5 que contenía vanadato sódico como ex-
plicaremos al tratar de la siguiente serie. Las soluciones de nitrato cobal-
toso contenían :
Gramos por mil
Líquido 2. Co (NO,), 0.100
Líquido 3. Co (NO,), 0.150
Líquido 4. Co (N03)s 0.200
durando las experiencias cuatro semanas á partir de la siembra en los
líquidos (13, X, 909).
Los resultados pueden apreciarse por la fotografía : la acción del co-
balto es evidentemente nociva, dejando de manifestarse los efectos que
— 155
Segunda serie : hojas Fig. 8. — Segunda serie : raíces
- — ■ 1 5(j —
sobre la turgencia <le los órganos aéreos se había notado antes ; las raíces
mostraban en los puntos de nacimiento de las raicillas, nudosidades exa-
Fig. !). — Cultivos ríe la tercera serie
geradas y ¡i partir de la segunda semana casi podría decirse que las raí-
ces principales decrecieron en lugar de aumentar en longitud.
157
lf ESU IiTA DOS DE DA TERCERA SERIE
CUARTA SERIE
Se dedicaron estos ensayos á soluciones de vanadato sódico, como se
había hecho en el líquido 3 de la serie primera y en el líquido 5 de la
anterior, es decir, substituyendo el fosfato bipotásico de la solución tipo
— que se conservó invariable — por vanadato sódico así :
Gramos por mil
Líquido 5 (3a serie). Na,HVü4.. .... 0.080
Líquido 2 (4a serio). Na,IIV01 0.120
Líquido 3 (4a serie). NafHV04. . .... 0.170
Líquido 4 (4a serio). Na,HV04.. .... 0.240
158
Fig. 10. — Tercera serie : hojas Fig. 11. — Tercera serie : rabíes
— 159 —
y agregando cloruro potásico en todas ellas, en la proporción de 0,10
por litro.
Los efectos observados en la primera serie, aquí se exageraron, pre-
sentando las raíces un aspecto comparable á las de soluciones cobaltosas
y notándose en los órganos aéreos menos vigor, aunque el crecimiento
no se aparte mucho del ensayo tipio, comprobándose lo observado en otras
condiciones por Suzuki y Aso 1 en lo que á la toxicidad de los compues-
tos vanádicos se refiere.
La determinación del vanadio cualitativamente se hizo sin dificultad
en las cenizas de las hojas.
Las experiencias duraron en esta serie cuatro semanas á partir del día
de la siembra en los líquidos (23, IX, 910).
RESULTADOS DE LA CUARTA SERIE
i Suzuki y Aso, L’aclion de quelques substances chimiques sur la végétation, Nouveaux
Remédes, número 22. París, 1903.
— 160 —
a V
161
QUINTA SERIE
No hacemos constar aquí los resultados de estos cultivos repetidos dos
veces, sino con el propósito de presentar una, comprobación del efecto
nocivo de los gases de laboratorio sobre los vegetales jóvenes.
Por hallarse libre el laboratorio de química analítica del Museo — se
hicieron las siembras el 12 de noviembre de 1{>10 y el 23 de enero de
1911 — realizamos en él estas experiencias con soluciones de nitrato de
manilo en proporciones mayores que las empleadas en el líquido 4 de la
primera serie. Pero bien pronto pudimos observar, no sólo «pie los efec-
tos eran contrarios á los anotados en aquella ocasión, sino (pie también,
el líquido tipo proporcionaba plantas raquíticas, debiendo suspender el
trabajo á la tercera semana, pues el estado de las hojas no hubiese per-
mitido seguir adelante.
El aire ambiente impurificado por substancias diversas, algunas en
proporciones infinitesimales, se mostró contrario al desarrollo de las
plantas jóvenes, comprobándose en este caso lo observado por diversos
autores que han experimentado en la atmósfera de los laboratorios quí-
micos, debiendo atribuirse esta acción á los productos de la combustión
del gas de alumbrado ó á vestigios de este misino gas 1 y quizá al óxi-
do de carbono como resultaría de los recientes estudios del profesor Mo-
lisch de Praga 2.
1 llcvuc générale des Sciences, XXII, 144. París, 1911.
4 Anzeiger der le. Alead, der Wiss. in f Fien, XLVIII, número 11, página 20. Viona,
1911.
162 —
Fig. 14. - Quinta-serie : hojas 15. - Quinto serie : raíces
RESULTADOS DE LA QUINTA SERIE
Museo de La Plata, 1911.
LONGICORNIOS ARGENTINOS NUEVOS
Ó POCO CONOCIDOS 1
Por CARLOS BRUCH
Jefe ele la Sección de Zoología del Museo de La Plata
II
AltGENTlNIORME UlUJCIl
(nov. gen. Oemidarum)
Ungula profunde b Habata. Palpi subaequales, articulo terminali oblongo T
ápice truncato. Mandibulae breves triangulares . Genae breves. Oculi
grosse gran-ulati, partiti : lobulo supero párvulo elongato subtriangu-
lar i, infero magno subgloboso, superno emarginato.
Capot parvum ovatum duplo longius guaní latum; tubérculo antennifero
parum perspicuo ang ululo .
Antennae 11-articulatae, teretes, apicem versus compressulae ; scapo leni-
ter arcuato, articulis 3-5 aequilongi , subsequentes sensim abbreviati,
articulo supremo pusillo ovalo.
Pronotum subcglindricum, longius guaní latum, antrorsum vix suban-
gustatum, basi bisinuatuni, medio subcristatum.
Scutcllum subtriangulare elongatum.
Elytrae coriaceae elongatae, subpar allelae, disco planas, ápice singula-
tim rotundatae.
Acetabulae anticae extrorsum apertae; coxae subglobosae.
Processum prostérnate lineare, ápice truncatum et lenissime emargina-
tum; mesosternale latios prosternan isomorphum. Metasternum longi-
trorsum sulcatum.
Pedes ínter medii et posteriores longiores; fémures subpediccllati com-
pressi; tibiae compressae, vix arcuatae, ápice incrassatae et bispinosae;
tarso rom pastorío rum- intennediorumque articulas termiualis langitn-
dinem omnium ceterorum aequans.
1 Véase Revista del Museo de La Plata, XV (segunda serie, II), 108 y siguientes. Bue-
nos Aires, 1008.
Typus A. Soliulzi Hhuch n. s¡i.
Testacea subopaca; antennae, femom-m ápices, tibiae tur* ¡que picei.
C'aput ínter oculos obsolete sul-
catum, fronte depressa, lo-
tee ¡bus sparse punctulatis.
Antcnnae h irsutae.
Pronotum dense <j ranulatum ,
(jranulis piliferis, crista me-
d ¡ana subsp inosa.
Elytrae triplo longiores quam
latae, punetis piliferis (pilis
erectis) ornatae, basi grann-
latae, costulis quaternis ob-
soletis, a piceni non atting en-
tibas.
Abdomen tenuiter sparseque
pubescens ; pedes satis ciliati.
Long. : o* et Q 11-17 ; lat.
hum. : 2-3,5 mm.
, . Argentinanne Schulzi O
El nuevo genero tiene algunos
caracteres comunes con el género Macroeme Auriv., pero, por la forma
de la cabeza, el pronoto y las antenas resulta completamente distinto.
La lengüeta es largamente bilobada, su incisión mediana rectangular.
Los palpos labiales y maxilares son subiguales, llevan el artículo termi-
nal oblongo, truncado en el ápice. Las mandíbulas son cortas, triangu-
lares. Los ojos groseramente
granulados y divididos : el ló-
bulo superior es pequeño, alar-
gado y sub triangular; el infe-
rior grande, globuloso, ligera-
mente escotado.
La cabeza es pequeña, defor-
ma ovalar, doble* más larga que
ancha: la frente transversal, me-
diocremente inclinada; el labro
escotado; los tubérculos anteníferos angulosos, son poco pronunciados.
Las antenas de 11 artículos, son en el macho más largas, en la hembra
más cortas que el insecto, cilindricas y comprimidas en el ápice. El pri-
mer artículo es un poco arqueado ; los artículos 3-5 son de igual largo,
los siguientes disminuyen gradualmente y el último es muy pequeño,
ovalado.
166
El pronoto afecta una forma subcilíndrica, y es más largo que ancho,
en el medio subcrestado, más ó menos giboso y bisinuoso en la base.
El escudete es triangular alargado, en el ápice
redondeado.
Los acetábulos anteriores son abiertos hacia
afuera; las coxas anteriores subglobosas.
El proceso prosternal es estrecho, linear, en el
ápice truncado y algo escotado; el mesosternal es
más ancho, formado como aquél. El metasterno es
longitudinalmente sulcado.
Las patas intermedias y posteriores son más
largas; los fémures subpedunculados y compri-
midos ; las tibias también comprimidas, ligera-
mente arqueadas, engrosadas hacia el ápice y
allí biespinosas. Los tarsos de las cuatro patas
posteriores tienen el último artículo tan largo
LllUüZA
como los demás juntos.
El longicornio, que á la vez viene á formar el tipo genérico, es de un
color testáceo uniforme, subopaco, de aspecto coriáceo ; las antenas son
piceas, en la extremidad fuscas; tibias, tarsos y ápi-
ce de los fémures negruzcos.
La cabeza es obsoleto-eanaliculada entre los ojos,
la frente impresa; sus costados son dispersamente
puntuados.
Las antenas son hirsutas, sobre todo en la parte
antero ex terna; en la extremidad densa y muy te-
nuemente ciliadas.
El pronoto presenta una granulación apretada
{gránalos pilíferos), que es más marcada, subespino- proceso ,ici 1)ro y „ieta»-
sa en la región basa! de la cresta mediana. teino de A' Schulzi
Los élitros, tres veces más largos que anchos, están cubiertos de pun-
tos pilíferos y granulados en la base; y llevan cuatro costillas discoida-
les muy obsoletas y abreviadas.
La parte inferior del insecto es fina, dispersamente puntuada y
velluda.
Poseo varios ejemplares de esta interesante especie, que fueron colee
•cionados cerca de Córdoba por el señor Pritz Scliulz, en cuyo honor la
he denominado.
167
CGNTItOCEItUAl Cnuvn.
Clievrolat, Aun. Soc. Ent. Fr., J861, p. 189.
Hivlitcri Brucli n. sp.
Obscure castaneum totum pnnctatum, sat cincrco-pilosum , pilis fere ad-
pressis aliis longioribus erectis commixtis .
Elytris médium versus juxta margines maculam Jlavidam longitudina-
lem linearem ostendentibus , altera parum supcriore M-formi trans-
verse interjecta ornatis.
Antennarum pubcscentia, pedum corporisque partís inferas utin C. exor-
natum Neivm.
Long. : 8,5; lat. hum. : 2,3 mm.
Esta es la segunda especie, que se conoce del género Centrocerum
Ghevr., la cual difiere de C. exornatum Newm. : por su color uniforme y
el dibujo elitral en forma de M.
En las antenas se observa solamente la espina en el tercer artículo,
faltando las pequeñas espinas, que debieron existir en los dos artículos
siguientes; detalle, que no me parece suficiente, para separar genérica-
mente ambas especies, que son, en los demás caracteres, idénticos.
C. Bichteri es de color castaño obscuro, todo puntuado, bastante hir-
suto : los pelos son grisáceos, semiacostados, mezclados con otros aisla-
dos más largos y levantados.
Cada élitro lleva una manchita flava, en la mitad del borde externo,
una estrecha faja acodada, formando una M sobre el disco.
La cabeza es rugosamente puntuada. El pronoto subcilíndrieo, poco
arqueado en los costados, algo más estrechado en la base; los puntos
son más gruesos que en la cabeza y aun mayores sobre el disco, donde
son más separados y menos impresos.
Sobre los élitros se observa la puntuación grosera, menos pronunciada
en su i>arte posterior.
La pubescencia, sobre las antenas, patas, y en la parte inferior del
insecto está distribuida como en la otra especie nombrada.
El único ejemplar que poseo, procede de la gobernación del Cliubut y
me fué cedido por mi amigo señor Juan Richter, á quien tengo el gusto
de dedicarlo.
REV. MUSEO I.A PI.ATA. — T. XVIII. (XI. 22, 1911.)
11
168
XEOCII.YTUS Thoms.
Thomson, Mus. scient., 1860, p. 67.
Attlai Brucli n. sp.
Obscnre ferrugineus, corpas pronotus elytraeque intense castañete, pubes-
cent ia Jl avida picta.
Caput eximie punctulatum ; frons medio sal cata atque vittis Jlavidis
longüutlinalibus binis o mata ; foveola transversa postocularis linca
flavida, per capitis latera excar rente, limitata.
Prothorax linea mediana subcristatulus scabri-
dusque totas pubescenti-flavidus ; plagulte nada
bipinnata, pinnis vix angustioribus antice
versas, sueris prope medio abrapte geniculato-
introrsis, cum cent rali usque ad marginan an-
/
ticnm /ere prod actis.
¡Scntellum /la vid a ni.
Elytra sabgranalata, pahescentia brevis ac dense
castañete postice palli diore, basi Jlavida ves-
tita : vittis tribus transversis o mata : vitta
prima basalis latiore subir i angular i, secunda
arcuata cum praecedenti linca mediana an-
gustiori longitudinal! juncia, tedia recta a,
caeteris remota.
Pedas Jlavido-pilosam, abdominis segmentum
extrema m ct parte caelcrum postica etiam /la-
vido-pubesccntc, parte antica tenuissime pu-
berulo-rufescente.
Long. : 17 ; lat. hum. : 4 mm.
Xcoclytxts Aulai
De color ferrugineo subido; cuerpo, pvonot.o y élitros obscuro casta-
ños; lu ornamentación está formada de pelillos flavos.
La cabeza es distintamente puntuada : los puntos sobre la frente espar-
cidos, más apretados en los costados, gruesos y profundamente impresos
sobre el vértice. La frente está provista de un surco mediano y de dos
líneas longitudinales flavas; el vértice es transversal mente impreso y
limitado por una línea flava, que se prolonga por los costados de la
cabeza.
El pronoto tiene el borde anterior arqueado, la base estrechada, una
línea mediana escabrosa y subcrestada; está cubierto densamente de
una pubescencia amarilla, exceptuando la parte que forma el dibujo «lis-
169
coidal. Este último consiste «le una línea longitudinal bipenada : las líneas
son divergentes hacia adelante, siendo las anteriores acodadas y conver-
gentes Inicia: el borde anterior.
El escudete es flavo. Los élitros son subgranulados, cubiertos por una
pubescencia corta y apretada de color castaño, que se vuelve más clara
en la extremidad posterior y amarilla hacia la base. El dibujo de cada
élitro está formado : por dos líneas oblicuas divergentes hacia atrás,
unidas por una tina línea sutural, y por una faja transversal, situada: en
la mitad posterior. El ápice de los élitros está truncado y ligeramente
bi espinoso.
El pecho y abdomen están también allomados de pelillos flavos; la
mitad anterior de los segmentos, exceptuando el último, son muy tenues
rufescente-pilosos.
Un solo ejemplar, algo mutilado, del Cb acó santa feci no (La Gallareta).
Dedicado á mi amigo don Augusto Aula, quien lia enriquecido ya mi
colección con numerosas especies nuevas.
¡II ECOMETOPUS Tho.ms.
J. Thomson, JZssai C'lass. Longic., 18f>0, p. 220.
patagónicas Bruch n. sp.
Atro-f uscus ; antennae, palpi, tibiae,
tarsique pedum anteriorum rufo cas-
tanei ; totus tenuiter ruguloso-granu-
losus, pubescentia cinerascente tc-
nuiésima atque difusa, in parte ca-
pitis supera, protlioracis pectorisque
infera densiore vestitus.
Frons longitudinaliter sulcata; anten-
narum t ubercid i mediocres.
Protlioracis linea mediana subcristata.
Scutellns pilis jiavidis adspersus.
Maculac pubescentia Jlavida ejforma-
tae tria in quaque elytra : prima
scutello adpressa basalis párvula,
secunda ad elytrae médium majar,
tertia obliqne vittaeformis praeapi-
calis. Elytra ápice oblique truncata.
Meso-et metatlioracis episternum, uhdominis tria segmenta basalia, mar-
gine apiceque favo-pilosa.
Long. : 11; lat. hum. : 3 mm.
2 [eco m etopu s pa tagonicus
170
De color negruzco; antenas, palpos, tibias y los tarsos de las patas
anteriores son rufo-castaños. Todo el coleóptero está finamente ruguloso-
granulado, cubierto de una ])ubesceneia grisácea, muy tenue y esparcida,
que es más tupida sobre la cabeza y el pecho.
La frente es longitudinalmente saleada; los tubérculos anteníferos son
poco niani tiestos.
El pronoto tiene una cresta mediana, débilmente marcada.
El escudete es flavo-pubescente.
Cada élitro ofrece tres manchas formadas por pelillos flavos : una
pequeña basilar, debajo del escudete; otra mayor, en la mitad anterior,
y la tercera forma una faja oblicua preapical. Los élitros están oblicua-
mente1 truncados en el ápice.
El episterno del meso y metatorax, como también la terminación y los
costados de los tres primeros segmentos abdominales, están adornados
de pelillos flavos.
Procede de la gobernación del Clmbut, de donde me trajo el ingeniero
G-uglielmetti el ejemplar típico.
SMODICLU I-Iai.dum.
Ilaldcmani], Frans. Aid. Pliil., X, 1847. j>. 38.
argenf iuiiiii ISrucli n. sp.
, fulvo-castaneuvi , nitidum, subgla-
brum.
Capitc distincte punctulato; tuberculis
antenniferis iqnnrformibus retro rsis.
Antennis basi sparsc punctulatis, arti-
cvlis conioideis.
Pronoto subqu adrato, disco plano vindi-
co paneta lato ; scutcllo laevi.
Elytris regularitcr punctatis, ápice tan-
tum ciliatis.
Pectore pv nefato; abdoniinis lateribus
seymen toque terminal i parce viilosis.
Feinoribns raido tuinidis suboratis , Ín-
terin ed i ispost icisque co m press i orib as ,
pediccllo destitutis, non areuatis.
Tarso ruin a rt i culis ci/lind racéis,
IjOiu/. : 9; lat. lmin. : 2 mm.
loba-lis terminal ibas pusillis.
171 -
La especie más pequeña, de la s<tíc; de color fulvo-castaño, bastante
lustrosa y subglabra.
La cabeza es poco convexa, distintamente puntuada: los puntos espar-
cidos, más gruesos sobre la frente; los tubérculos anteníferos forman
una pequeña espina, dirigida hacia atrás. Las antenas son en la base
dispersamente puntuadas, con artículos cónicos, poco comprimidos desde
el quinto.
El pronoto es subcuadrado, plano sobre el disco; la puntuación bas-
tante marcada, dispersa. El escudete es liso.
Los élitros son uniformemente puntuados, ciliados sólo en el ápice.
El pecho es puntuado, los costados del abdomen y el segmento termi-
nal son poco velludos. El proceso mesosternal es cónico, sus ángulos
redondeados.
Las patas son cortas, gruesas; los fémures muy hinchados, subovala-
dos y glabros; los intermedios y posteriores son más comprimidos, no
visiblemente pedunculados ni arqueados. Las tibias son ligeramente
ciliadas; los tarsos cortos, sus artículos cilindricos, los lóbulos termina-
les muy diminutos.
El único individuo (o*) de esta especie lo he coleccionado en La
Plata, provincia de Buenos Aires.
hotmriciiNC' Brueh n. sp.
Fu l non , subopacion. Anteunarum punc-
tuatio et pubescentía crcbrac et tenues,
artículi subconici, quinqué básales vix
compressi, ceteri validius atque Infere
infero marginan iuternum versus sub-
excavgtae .
Capul et pro nota m tenuissime d enseque
Ji avo-pubescen i i a, punctul is maj use li-
lis vix impressis notata. Anteunarum
tubérculo lato subiaminari. Frons
clon gata , Jissa, linea mediana longi-
t lid i na l i profunda .
Pronotnm vix latius quam longius, sub-
hexagonum , disco plumón, lateraliter
rotundatum , ruguloso-punctulatum.
Scutellum subovatum , flavo-pubescens.
Mytra plana, sesquies longiora quam
lata, nitent tuse ula, uniformiter punctul ata ae fuco-pubescentia, basi
trúncala atque utrimque costilla obsoleta abbreviata ornata.
Processus prosternalis elongatus, marginibus par alíelas, valide carina-
172
tus, ápice trunmtm ; processus mesosternalis amplius transversas,
ápice truneatus angulatusque .
Pedes tenuiter ciliati; fémures sat incrassati comp ressi , basi subpedun-
culati, parium posterior mn leniter arcuati ; tibiae mediocres .
Peot-us et abdomen glabra ad latera tantum leniter pubescentia.
Long. : 10,5; lat . hum. : 2,5 mm.
De color fulvo ; subopaco. Antenas muy finamente puntuadas y cilia-
das; sus artículos subcónicos lo son poco basta el quinto; luego bastante
más comprimidos y del lado interno subexcavados.
Cabeza y pronoto, muy diminutos y densamente flavo-pubescente,
llevan puntos gruesos, poco impresos. Los tubérculos anteníferos son
anchos, laminiformes; la frente es alargada, hendida, y lleva una línea-
longitudinal profunda.
El pronoto es algo más ancho que largo, subhexagonal, plano, en los
costados redondeado, rugillosamente puntuado.
Escudete subovalar, transversal, flavo-ciliado.
Los élitros son planos, dos veces y media más largos que anchos, níti-
dos, uniformemente puntuados y cubiertos de pelillos flavos; están trun-
cados en la base y tienen un par de costillas abreviadas, apenas indicadas.
El proceso prosternal es alargado, truncado en el ápice, de lados
paralelos, fuertemente carenados; el del mesosterno es amplio, trans-
versal, también truncado y anguloso.
Las patas son finamente ciliadas; los fémures bastante hinchados,
comprimidos, stibpedunculados en su base, y un poco arqueados en las
patas medianas y posteriores; las tibias son mediocres.
Pecho y abdomen subglabros, solamente en los costados ligeramente
velludos.
Provincia de Buenos Aires.
Si mal no recuerdo, esta especie me la ha determinado el señor Gou-
nelle como 8. brunneum Ohevr. i. litt.
IHXELLII Bkuch. n. sp.
rf , rufo-castancus , nitidus , subglabrus, sparse obsoleteque punctatus.
Antennis dense flavido-pubescentibus , articulis cylindricis , secundo
excepto subsphaerieo .
Capite ínter oculos profunde, f ere V-formiter, infosso, sed in parte antica
sub tubereulis antenniferis gibboso.
Pronoto hexágono, tertio latió re quam longo, disco plano .
Elytris regulariter et grossins quam capite pronotoque punetatis, ápice
pubescentibus.
17:3
Smodicnm Dinellii ¿
Cor por is parte infera subglabra; peetoris abdominisque lateribus tenui-
ter villosis.
Processo prosternan longitrormm sili-
cato apiceque amplíalo ac tráncalo.
9 ni ajo r; capite pronotoque distinctis
donata , nianifestius punctata ; anten-
nis niinus pubescentibns ; capite sub-
plano, fronte transverse et profunde
sulcata , linea interoculari longitudi-
nal') impressa; tuberculis antennife-
ris pa ru in ni a n ifestis.
Pronoti latitudine longitud i nem dinii-
diam superante ; lateribus rotundatis.
Long. : <¿,12; Q , Ib; lat. lium. : ¿ .
3; 9? 4 mui.
l)e color rufo-castaño, lustroso, sub-
glabro.
Las antenas son espesas, finamente
puntuadas, cubiertas de una pubescencia
flava, bastante densa y levantada; sus artículos son subcilíndricos, sien-
do el segundo pequeño, casi esférico.
La cabeza es por encima fina y dis-
persamente puntuada, entre los ojos
en forma de V escotada y bastante gi-
bosa cerca de los tubérculos anteuífe-
ros.
El pronoto es un tercio más ancho
que largo, hexagonal, su disco plano,
como la cabeza puntuado.
El escudete es glabro, subcircular,
en la base truncado.
Los élitros tienen la puntuación
más gruesa y apretada, dos costillas
muy obsoletas, abreviadas; hacia el
ápice están ligeramente ensanchados
y solamente allí ciliados.
El proceso prosterna] es longitudi-
nalmente surcado, dilatado y trunca
do en el ápice; el mesosternal es cóni-
co, alargado v escotado. „
’ ° J Smodicum Dinellii 9
El cuerpo por debajo es subglabro;
mientras el pecho y abdomen muestran los costados finamente velludos.
174
Los fémures son moderadamente engrosados y comprimidos, poco
pedunculados y arqueados en la base.
Tarsos por debajo denso esponjoso-pilosos.
La bembra- es más grande que el macho, lleva la puntuación mucho
más acentuada, la cabeza y el pronoto bastante distintos.
Las antenas son más delgadas, menos pubescentes. La cabeza no está
escotada adelante, pero en la frente profunda y transversalmente surcada,
y provista de una línea longitudinal interocular, impresa; los tubérculos
anteníferos son menos pronunciados.
El pronoto es la mitad más ancho que largo, en los costados redon-
deado.
Los élitros son más largos y algo más ensanchados hacia atrás que
en el macho.
Algunos ejemplares de esta especie me fueron comunicados por el
señor Dinelli, quien los coleccionó en Tafí Viejo, provincia deTucumán.
niissiojmm Biucli 11. s|>.
cf. praeccderiti similis sed grossius
p uncial ]us ; capite profundo fron-
tal) ct linea ¡nteroeulari itnprcssa
donato.
Antean is era ss io ribas, glabrio ribas ,
articulo secando majare conoideo.
Pronoto snbeordiformi , disco exca-
rato, ad latera postice grosse pane-
tato.
Elytris subpara llelis.
Processo prostcrnali plano, spathuli-
fornii.
Long. : 13; lat. Imm. : 3 nun.
Semejante á la especie precedente,
pero de color más obscuro, más fuer-
temente puntuada y el pronoto de for-
ma distinta.
Se diferencia además de aquélla por
las antenas, que son más espesas, menos pubescentes; su primer artículo
es más grueso y arqueado en la base, el segundo mayor y cónico.
La cabeza es fuertemente puntuada, tiene un surco transversal pro-
fundo y una línea interocular longitudinal impresa.
El pronoto es subcordiforme; el borde anterior anchamente escotado,
su disco excavado; los puntos son gruesos en la región postlateral.
175
Los élitros son subparalelos, ciliados en sn extremidad.
El pedio tiene pelillos finísimos; el abdomen es bastante velludo.
El proceso prosternal carece de surco, es alargado, espatulitorme.
Un solo ejemplar de Misiones.
IÍISAI.TES Thoms.
Thomson, Physis, I. 1868, p. 110.
Spcgiizziuii Brucli n. sp.
Obscuro castaneus, pubescentia isabellina adpressa bren totas obductus,
.seto Un nomí tillis erectis adspersus.
Maca lis ferrugi neis indctcrin i ñutís.
Antennarum articulis ó, 7 et 9totis,
4, 6 , 8, 10 et 11 ápice tantum ni-
gris.
Pronoto Uñéis longitud i -na libas duo-
bus basi atris , per scutellum pro-
ductis , maculam postscutella ron
formantibas do mito.
Elgtris pune lis impressis perspicuis
o mutis, ápice obligue truncatis ,
ángulo externo ucutis ; ehjtrae
singular parte inedia postica dita
introrsa convergente atque macula
subtriangular i praeapicali nótala.
Üpecies B. bimaeulato Auriv. ucee-
dens sed robustior atque latió r ;
macula ruin fabrica diversa, ncc non macula nigra segmenti abdomi-
nali prinii destituía , etc.
Long. : 14; lat. lium . : 4 tu ni.
Esta especie es vecina de fí. biniaculatus Anriv., pero se distingue por
sn forma más ancha y robusta, el dibujo muy diferente, y por la ausen-
cia de las manchas negras en cada lado del primer segmento abdominal.
Sobre los élitros son perceptibles, los gruesos puntos impresos, de los
cuales nacen cerdas negras y erguidas; la impresión que acompaña el
margen sutural es también mucho más profunda y más divergente, que
en la especie citada.
B. Spcgazzinii es de color castaño obscuro, enteramente cubierto de
una pubescencia corta, muy apretada, de color isabelino, mezclada de
pelos setosos, esparcidos y levantados.
Bisaltos Speyazzinii (j?
i
176
Las antenas son más pálidas en su mitad posterior; sus artículos 5, 7
y !) son totalmente negro-aterciopelados, mientras que los 4, (i, 8, 10 y
11 lo son solamente en t‘l ápice; del lado inferior son las antenas bas-
tante hirsutas.
La cabeza lleva una línea longitudinal impresa, y es como el pronoto dis-
persamente puntuada; pero los puntos están casi ocultos por la pubescencia.
El dibujo sobre el pronoto y los élitros es muy mal limitado, de color
ferrugineo. El pronoto presenta dos líneas aproximadas que se vuelven
negruzcas en la base y se prolongan por los costados del escudete, para
formar una mancha postescutelar esfumada. Cada élitro lleva en su mi-
tad posterior una ancha faja oblicua y una mancha preapical. El ápice
de los élitros está truncado, el ángulo externo agudo, dentado.
El abdomen lleva dos líneas laterales ferrugineas.
Las patas son fuertemente hirsutas, las eerditas pálidas, pero mez-
cladas con negras, sobre todo en los tarsos, fémures y tibias posteriores :
estas últimas abundan también en el segmento terminal del abdomen.
El proceso mesosterual es amplio, subcuadrado y giboso.
Varios ejemplares que proceden de las provincias de Mendoza y Tucu-
mán, concuerdan perfectamente con la descripción dada.
Me es grato dedicar esta especie á mi distinguido amigo, doctor Spe-
gazzini, á quien la entomología argentina debe numerosos descubri-
mientos.
TYRIIVTIIIA II. W. Batios
II. W. Bates, Aun. Xat. Ilist.. 3. XVIII. 18611. p. 370.
argentina Brucli. u. sp.
Elongata subpxi róllela , /¡aro- hirsuta
atque tenuissime ciliolata , (jrosse
punclata.
( iapite , dimi dio «utico antennarmn
a rticuli quarti, clytris femoribus-
que anterior ¡bus fia ro-ferrue/ineis ;
antennis , niaculis lateralibus pro-
noti nec non di midió postico eli/-
trorum ¡> icéis.
Gapite pronotoque laxe punctulatis.
Pronoto antrorsnm leniter auqustato,
retro rsum i m prenso hasique Insi-
núalo.
¡dentello maculaque postscutellari a tris .
íJlytris si n q «lis ápice rol nudatis , f/rosse punctatis , punctis rcqulariter
seriatis a pican versus sensim eranescentihus.
177 —
Corporis parte infera totius sparse pubescente , mctasterno amplio glabro .
Jjong. : 6 ; lat. Imm . : 1,2 mm.
Longicornio de forma alargada, subparalela; flavo-hirsuto y también
muy tenue ciliado, groseramente puntuado.
Cabeza, mitad anterior del cuarto artículo de las antenas, pronoto,
élitros y fémures anteriores de color flavo-ferrugineb. Antenas, manchas
laterales del pronoto y la mitad posterior de los élitros de un negro pez.
Las antenas son apenas más largas que el coleóptero, muy velludas,
sobre todo del lado anter o- externo ; su tercer artículo es largo, cilindrico.
La cabeza y el pronoto son dispersamente puntuadas; este último
resulta algo estrechado hacia adelante, hendido en su parte post-lateral
y bisinuoso en la base.
El escudete y una mancha postescutelar son negruzcos.
Los élitros están distintamente puntuados : los puntos dispuestos en
hileras más ó menos regulares, son gruesos, profundamente impresos,
pero desvaneciéndose hacia el ápice, donde los élitros se hallan separa-
damente redondeados.
El cuerpo aparece debajo dispersamente pubescente; el metas terno
es amplio, glabro.
Las patas son negruzcas, velludas; los fémures medianos y posteriores
solamente en la base pálido ferrugineos.
Poseo algunos ejemplares hembras, coleccionadas por el señor Dinelli
en Tafí Viejo, provincia de Tucumán.
IIEBESTOLA Blncii.
Hlanchard, Gay, Hist. de Chile, V, 1851, p. 513.
iJoergenseui Brucli n. sp.
Corpore clongato linear-i , atro, pubescentia pallide fulva tenui adyrcssa-
que obducto; pronoto 4 Uñéis obscuris notato, antennis ni gris, hueca-
libus partibus femurisque testaseis, tibiis atque tarsis f uséis.
Capite subgloboso, sparse punctulato, nonnihil ínter antennas fisso, linea
longitudinali impressa donato.
Prothorace subcylindrico , paulo latiere guaní longiore , basi angustato,
ut capite punctulato.
Elytris subpar allelis, ápice angustatis, sp ínula sutural i ornati , ángulo
externo acute productis; punctis regulariter seriatis grossis ornatis.
Proceno prosternan amplio, triangulan, ápice truncato.
Long. : .9/ lat. Imm. : 1,1 mm.
- 178 —
Coleóptero de cuerpo alargado, muy estrecho, lineal; de color pardo,
casi negruzco, vestido de una pubescencia muy tenue y acostada, de un
leonado pálido, algo más grisácea en la parte inferior.
Las antenas son negras; el pronoto está adornado 'de cuatro fajas longi-
tudinales obscuras; las partes bucales y patas son testáceas.
La cabeza es subglobosa, bastante fuerte y dispersamente puntuada;
poco excavada y presenta una línea impresa entre las antenas. Éstas son
negras, como un tercio más largas que el insecto, provistas de cerdas del
lado inferior que son más abundantes del tercero al sexto artículo.
El protórax es subeilíndrico, poco más largo (pie ancho, en su base li-
geramente enangostado y como la cabeza puntuada.
Los élitros son subparalelos, por encima bastante planos, poco estre-
chados en el ápice, donde llevan una pequeña espina interna y el ángulo
externo prolongado en punta aguda. Tienen, asimismo, puntos impresos,
muy gruesos y dispuestos en series regulares.
El proceso prosterna! es amplio, triangular, truncado en el ápice; el
mesosternal es subrectangular, un poco más ancho en la base.
La puntuación en la parte inferior del insecto es más fina que la del
pronoto; la pubescencia más grisácea y mezclada con pelillos aislados,
levantados; el segmento terminal tiene cerditas negras en la punta.
Los fémures son pálido-testáceos, microscópicamente ciliados; tibias
y tarsos fuscos y más fuertemente pubescentes.
Varios ejemplares me fueron comunicados por el señor Joergensen,
quien los ha recogido en Bonpland, gobernación de Misiones. Según
Grounelle, áesta especie se la halla también dispersa por el Brasil.
CATÁLOGO SISTEMÁTICO
DE LOS
COLEÓPTEROS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA '
Pon CARLOS BRUCH
Jefe de la Sección de Zoología del Musco de La Plata
PAES VIH
Fam. CERAMBYCIDAE
IMtlONINII
l’nramlra Latr.
expectata Lam. Aun. Soc. Ent. Belg., 1902, p. 09. * Misiones, Tucu-
ínán.
glabra (Degeer). # Misiones, Alto
Attelabus glaber Degeer, Mém., IV, 1774, p.
351, pl. 19, f. 14-10.
Scarites testacea Fbr. Ent. Syst., IV, 1794,
p. 437.
Parandra ferruginca Stunn, Cat., 1820, p. 78,
pl. 4, f. 33.
P. mandibularis Perty, Delect. Anim. Art.,
1830, p. 84, pl. 12, f. 1.
P. maxillosa Oast. Ilist. Nat., II, 1840, p. 387.
P. lineolata Gory, león. Kegn. Anim., 1844,
p. 207, pl. 42, f. 7.
P. granáis Thoms. Mus. Scient., 1800, p. 79.
P. colombina Thoms. Mus. Scient., 1800, p. 80.
P. barbota Thoms. Mus. Scient., 1800, p. 95.
P. occipitalis Thoms. Physis, I, 1807, p. 108.
1 Las partes 1 IV y V de esto Catálogo lian aparecido en el tomo XVII (segunda se-
rie, IV) de la Revista del Museo de la Plata, páginas 143-260, Buenos Aires, 1910-1911.
Paraná, Pormo-
sa.
180
A ito|>lo«l(M'ina Guér.
Subgen. Migtlolus Westw.
quadricolle (Bates), Ent. M. Mag., XII, 1875, p. 47
(Anoploderma).
tetropioide Fairm. Aun. Soc. Ent. Belg., 1803, p.
<>11. (Anoploderma).
thulanum Lam. Ann. Soc. Ent. Belg., 1902, p. 201.
Subgen. Anoplodurinn Guér.
bicolor Guér. Bev. Zool., 1840, p. 277. Blneli.
Voy. D’Orb., 1843, p. 200, pl. 20, f. 2.
I spondylioide Fairm. Ann. Soe. Ent. Belg.,
1893, p. 610.
Subgen. S .ypilus Guér.
Orbignyi Guér. Bev. Zool., 1840, p. 277.
Venturae Dolirn, Stett. Ent. Zeit., 1882, p.
405.
Subgen. Clierrocrius Berg
Bruchi Berg, Gom. Mus. Nao. Buenos Aires, t. I,
1882, p. 32.
Subgen. Mysteria Tboms.
cylindripenne Tboms. Glass. Longic., 1800, p. 279.
Prionidium molle Burm. Stett. Ent. Zeit.,
1805, p. 100.
Lacordairei Lam. Ann. Soe. Ent. Belg., 1902,
p. 212.
cylindripennis Lae. Gen. Col., VIII, 1809;
atlas pl. 81, f. 2.
Subgen. I’allioeeru» Water]).
Wagneri Waterli. Ann. Nat. Tlist., 1901, p. 521.
Eumystoria Jiahell ifera Brucli, Bev. Mus. La
Plata, t. XV, 1908, p. 199, fig.
# Mendoza.
# Santiago del Es-
tero.
Argentina (An-
des).
# Misiones, Santia-
go del Estero.
* Mendoza, Bioja.
Patagonia, Río
Negro.
* Río Negro, Neu-
quen.
* Buenos Aires,
Santa Fe, Cha-
co, Jujuy.
* Chaco santafeei-
no.
Santa Fe, Santia-
go del Estero,
Catamarca.
— 181 —
Steiiodonles Serv.
Subgen. .Mallodon Serv.
spinibarbis (Linn.).
Cerambyx spinibarbis Lililí. Syst. Nat., ed. X,
1758, p. 390.
Prionus maxillosus Oliv. Ent., IV, 1795, p. 16,
pl. 1, f. 3, <f .
P. spinibarbis Fbr. Syst. Eleutli., II, 1801,
p. 203.
P. dentatus Ebr. 1. c., 1801, p. 263.
Armiger frangens Voet, Cat., II, 1806, p. 2,
pl. i, f. 2, 9-
A. miles Vóet, 1. c., 1806, p. 2, pl. 1, f. 3, cf.
Prionus gayatinus Gerin. Ins. Spec. Uov.,
1824, p. 468.
Mallodon spinibarbe Wliite, Cat. Brith. Mus.,
Vil, 1853, p. 43.
Mallodon bonariense Tlioms. Pliysis, I, 1867,
p. 99.
Mallodon Germari Tlioms. Physis, I, 1867,
p. 100.
Mallodon Orbignyi Tlioms. Pliysis, I, 1867,
p. 101.
Cullipogoii Serv.
Sitbgen. Ortlioinegas Serv.
jaspideus Buq. Icón. Bégn. Anim., 1844, p. 212.
Subgeu . Knoploeei'iis Serv.
armillatus (Linn.).
Cerambyx armillatus Linn. Syst. Hat., ed. XII,
1767, p. 622.
Prionus armillatus Oliv. Entom., IV, 1795,
p. 9, pl. 5, f. 17.
Enoplocerus armillatus Serv. Ann. Soc. Ent.
Fr., 1832, p. 147.
Subgeu. IVavosoma Blncli.
luctuosum (Schonli.).
Prionus luctuosas Seliónli.Syn. Ins., 1,3, 181 7,
p. 346.
* Buenos Aires ; to-
da la República
excepto la re-
gión sur.
* Misiones.
* Tuenmán, Salta,
Chaco santafe-
cino, Misiones.
* Entre Ríos, Co-
rrientes, Misio-
nes.
182
Erg ates Huberti Buq. Bull. Soc. Ent. Fr.,
1840, p. 28.
Kavosoma triste Blncli. Voy. D’Orb., 1843,
p. 200, pl. 20, f. 5.
Navosoma Blanchardi Thoms. Bev. et Mag.
Zool., 1877, p. 270.
Cíenosecliíi Serv.
Subgen. Apotroplms Bates
simplicicollis Bates, Ent. Montli. Mag., 1 875, p. 49. * Misiones.
Paranaccus Olivieri Thoms. Bey. etMag.Zool.,
1877, p. 270.
Subgen. Ctenoscelis Serv.
acanthopus (Germ.). # Misiones.
Prionus acanthopus Germ. Ins. -Spec. Nov.,
1824, p. 407.
Prionus Goeus Perty, Deleet. Anim. Art., 1 830,
p. 80, pl. 17, f. 5.
IVIaerodontia Serv.
flavipennis Clievr. Aun. Soc. Ent. Fr., 1833, p. 05, * Misiones, Alto
pl. 3, f. 1. Paraná.
impressicollis Blnch. Ann. Se. Nat. Zool.,
1848, p. 210.
Am'isIt'oliiK nineli.
Servillei Blncli. Gay, Hist. Ghile, V, 1851, p. 452, Mendoza,
pl. 27, f. 3.
Apterocaxdus marginipennis Fairm. Ann. Soc.
Ent. Fr., 1804, p. 270.
Aeanthinodera bihamata Bates, Trans. lint.
Soc. Lond., 1809, p. 43, nota.
Acalodegma Servillei Thoms. Bey. et Mag.
Zool., 1877, p. 202.
l’riouaplcrus Serv.
staphylinus Serv. Ann. Soc. Ent. Fr., 1832, p. 200. * Córdoba, Santa
flavipennis Serv. Ann. Soc. Ent. Fr., 1832, Fe (Bosario).
p. 201.
183 —
Apteroemihis Faina.
Dunfordi (Burm.). *Ncuquen,
Micropsalis Dunfordi Burm. Stett. Ent. Zeit., but,
1879, p. 190. Cruz.
Germaini Fairm. Aun. Soc. Ent. Fr., 1804, p. 207, # Mendoza,
pl. 0, f. 1 a-b. quen.
Micropsalis heterogama Burm. ReiseLa Pla-
ta Staat., nota, 1801, p. 314. — ibid. Stett.
Ent. Zeit., 1805, p. 157.
Polyoza Serv.
Lacordairei Serv. Aun. Soc. Ent. Fr., 1832, p. 107. * Misiones, Alto
Dejeani Cray, Griil. Anim. Kingd., II, pl. Paraná.
05, f. 3.
Micro] tlop lio rus nineli.
magellanicus Blnch. Gay, Hist. Cliile, V, 1851, *Neuquen, Clm-
p. 450. but, Santa
castaneus Blnch. 1. c., 1851, p. 457. Cruz, Tierra
Calverti Germain, An. Univ. Chile, 1897, del Fuego,
p. 451.
Halycidocrius Berg
Philippii Berg, Inf. ofcl. Expd. Rio Negro (Pata- * Bahía Blanca, Río
gon.) Ins., 1881, p. 107, pl. 2, f. 17. Negro, Pampa
Central.
var. SchulziBruch, Eev. Mus. La Plata, t. XY, 1908, # Córdoba,
p. 202, fig.
Clin-
Santa
Neu-
Caliivonuis Serv.
Desmaresti (Guér.)
Prionus Desmaresti Guér. Icón. Régn. Anim.,
1843, pl. 42, f. 8, a-c.
hamatiferus Serv. Ann. Soc. Ent. Fr., 1832,
p. 195.
var. Bravardi Burm. Reise La Plata Staat., I,
1801, p. 314.
morosus White, Proceed. Zool. Soc., 1850, p. 11, pl.
13, f. 3.
rugosipennis Lucas, Cast. Voy., 1859, pl. 11,
f. 3, a-b.
# Córdoba, San
Luis, Mendoza,
Tucumán, Ca-
tamarca, San-
tiago del Este-
ro.
#Neuquen, Mendo-
za, Catamarca,
Salta.
REV. MUSEO LA PLATA.
T. XVIII (XII, 18, 1911)
12
184 —
coriáceas Fairin. Añil. Soc. Ent. Fr. , 18(54,
p. 270.
coriaeeus Bnrm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 109.
Pyrodes Serv.
auratus (Linn.).
Gerambyx auratus Linn. Syst. Nat., eil. X,
1758, p. 395.
nigricornis Guér. Yerli. zool. bot. Yerein Wien,
V, 1855, p. 598.
rubrozonatus Lnc. Cast. Voy., 1859, p. 180,
pl. 11, f. 2.
nitidus (Fbr.)
Frionas nitidus Fbr. Mant. Ins., I. 1787, p.
128, n. 5.
Frionas speciosus Oliv. Ent., IV, 1795, p. 31,
pl. 4, f. 13, c?.
Prionus angulatus Oliv. 1. c., 1795, p. 31, pl. 1,
f. 2, ?.
Pyrodes asneas Buq. Aun. Soc. Ent. Fr.,
1800, p. 018.
Frionas Pallasi Gerni. Ins. Spec. Nov., 1824,
p. 4(59.
pulcherrimus (Perty).
Frionas pulcherrimus Perty, Del. Anim. Alt.,
1830, p. 80, pl. 17, f. 4, 9.
F. antennatus Wliite, Longic., YII, 1853, ]>.
51, pl. 2, f. 0, o*.
F. fastuosas Ericlis. Wiegin. Arcliiv, 1, 1847,
p. 139, 9-
F. heterocerus Ericlis. 1. c., 1847, p. 139, <y.
F. petalocerus Wlúte, Longic., VII, 1853,
p. 50.
P. farinosas Bates, Trans. Ent.. Soc. Lond.,
1809, p. 51.
GEItA.YIKYGINI
Ijiandia Auviv.
inopinata Anriv. Entomolog. Tidskrift, 1904, p.
20(5, Hg.
Misiones (Bon-
pland), Santia-
go del Estero.
Gobernación del
Chaco.
Misiones, Alto
Paraná.
Misiones, Alto
Paraná.
* Chaco, Salta, Tu-
cumán.
- 185 —
ülacrocme Auriv.
priapica (Tlioms.). # Tucumán, Oliaco,
Sclerocerus priapicus Tlioms. Archiv. Ent., Misiones.
I, 1857, p. 121.
Argel» tinoenie Brucli
Schulzi Bruch, ltev. Mus. La Plata, t. XVI 11, 1911, # Córdoba,
p. 165, fig.
¡Ilalacoplerus Sevv.
flavosignatus White, Cat. Brith. Mus. Longic., Buenos Aires.
1S53, p. 115, pl. 3, f. 6.
pavidus (Germ.). * Entre ltíos, Mi-
Cerambyx (Stenocorus) pavidus Germ. Ins. siones.
Spec. Xov., 1824, p. 506.
Malacomacrus pallescens White, Longi c., Y III,
1853, p. 41, pl. 2, f. 5.
Aeli ryson Serv.
lutarium Burm. Stett. Ent. Zeit., 1865, p. 175.
maculatura. Burm. Stett. Ent. Zeit., 1865, p. 175.
surinamum (Linn.).
Cerambyx surinamum Linn. Syst. Xat., XII,
1767, p. 632.
Cerambyx longicolle Degeer, Mém., V, 1775,
p. 117, pl. 14, f. 11.
Stenocorus pallcns Fbr. Ent. Syst., I, 1792,
p. 227.
Stenocorus circumjiexus Fbr. Syst. Eleuth.,
II, 1801, p.' 310.
Achryson chontalense Bates, Trans. Ent. Soc.,
1872, p. 171.
undulatum Burm. Stett. Ent. Zeit., 1865, p. 175.
# Buenos Aires,
Córdoba, Men-
doza, Tucumán.
# Buenos Aires,
Mendoza, Mi-
siones, Tucu-
mán.
# Buenos Aires,
San Luis, Cór-
doba, Mendoza,
Misiones.
* Buenos Aires,
Córdoba, San
Luis, Mendoza,
Tucumán.
18G
unicolor Brucli, Rev. Mus. La Plata, t. XY, 1908, * Córdoba, Chaco,
p. 203. Santa Fe, Mi-
siones.
Knrymerus Serv.
eburioides Serv. Aun. Soc. lint. Fr., 1833, p. 50G. # Buenos Aires,
Córdoba, Men-
doza, Tucumán.
quadriguttatus (Bunn.) * Tucumán.
Malacopterus quadriguttatus Bunn. Stett. lint.
Zeit., 1865, p. 108.
Tórnenles Rciclie
Bouchanti Buq. Rev. Zool., 1843, p. 299. * Buenos Aires,
pallidipennis Reiclie, Trans. lint. Soc. Lond., 1 837, * Buenos Aires,
p. 12, pl. 2, f. 1. Córdoba, Tucu-
mán.
8|)alho|))^iis Lue.
eburioides (Blncli.) * Patagonia, Río
Criodion eburioides Blncli. Voy. D’Orb., 1843, Negro,
p. 209, pl. 22, f. 2.
obscurus (Guér.) * Patagonia, Río
Torneutes obscurus Guér. Rev. Zool., 1843, p. Negro.
301 y 302.
1‘raxytliea Tlioms.
coliare (Burm.) * Buenos Aires?
Elaphidium coliare Bunn. Stett. lint. Zeit-, Mendoza.
1805, p. 100.
Hypcnnallus collaris (Bunn.) Lac. Gen. Col.,
VIII, 1809, p. 303.
Psygma I oeerns Perty
Wagleri Perty, Isis, 1828, p. 739, pl. X. * Chaco santafeci-
Phaenicocerus Dejcani Latr. Icón. Régn. no, Córdoba.
Anim., 1843, ]>. 475, pl. 05, f. 7.
Badariottia Giancllii Giglio, Tos. Boíl. Mus.
Zool. Anat. Coinp., YIIT, 1893, n° 130.
187
Kanquelcs Go»n-
mus Goun. Bull. Soc. Bnt. Fr., (9.), 1900, p. 140, fig.
Coccotlcrus Buq.
novempunctatus (Germ.)
Geramhyx (Stenocorus) novcm-punctatus Germ.
Ins. Spec. Nov., 1824, p. 505.
Coccoderus tuberculatus Buq. Rev. Zoo]., 1840,
p. 225.-Blnch. Voy. D’Orb., 1843, p. 207,
pl. 21, f. 3.
IVIetopoeoelus Serv.
quadrispinosus Buq. Ann. Soc. Ent. Fr., 1800, p.
019.
Uragus Guér.
hamaticollis Guér. Icón. Régn. Anim., 1843, p.
231.
Ilammatochacrus Serv.
bipartitus Buq. Ann. Soc. Ent. Fr., 1800, p. 024.
Lacordairei Gallan, Ann. Nat. Hist., (0.), IX, 1892,
p. 20.
Plocaederus Batus (L.) Burm. Stett. Ent. Zeit.,
1805, p. 108.
murinus Gahan, Ann. Nat. Hist., (0.), IX, 1892,
p. 22.
Xestia Serv.
corvina (Germ.)
Geramhyx (Stenocorus) corvinas Germ. Ins.
Spec. Xov., 1824, p. 508. — Gallan, Ann.
Nat. Hist., 1892, p. 32.
vittata Thoms. Classif. Longic., 1800, p. 192.
* Mendoza, Rioja,
Sant iago del Es-
tero.
* Misiones, Río Ne-
gro (Viedma).
# Misiones.
Patagón i a.
* Chaco, Santa Fe.
* Córdoba, Santa
Fe, Salta, Tu-
cuiiián, Jujuy,
Misiones.
* Corrientes, Santa
Fe, Salta, Tu-
cumán.
* Misiones, Tucu-
mán, Jujuy.
* Misiones.
- 188 —
Ct'iodlou Serv.
angustatum Buq. Ann. Soc. Ent. Fr., 1852, p. 358. * Misiones, Alto
Paraná.
setosum (Gerin). * Misiones.
Gerambyx setosus Genn. Ins. Spee. Xov., 1821,
p. 507.
ISiitlierium Bates
erythropus (Luc.) * Salta.
Griodion erythropus Lúe. Cast. Voy. Amér.
Sud, 1859, p. 187, pl. 11, f. 1-a.
Anoplonieriis Thoms.
Buqueti Belon, Bull. Soc. Ent. Fr., 1890, p. IX; * Misiones,
ibid. Ann. Soc. Linn. Lyon., 1890, p. 298.
Grainniicosum Bluch.
flavofasciatum Blncli. Voy. D’Orb., 1843, p. 209, * Río Negro, Cliu-
pl. 22, f. 3. but, Santa
Cruz.
Clilorida Serv.
costata Serv. Ann. Soc. Ent. Fr., 1834, p. 32. Misiones,
festiva (Linn.) * Misiones, Salta,
Gerambyx festivas Linn. Syst. Xat., ed. X, Tucumán, «Tu-
1758, p. 389. juy.
Gerambyx africanas Voet, Cat., II, 1800, p.
17, pl. 10, f. 60.
Gerambyx spinipes Degeer, Mém., V, 1775,
p. 100, pl. 13, f. 14.
Gerambyx sulcatus Oliv. Ent., IV, 1795, p. 28,
pl. 10, f. 113.
Ehui'ia Serv.
octoguttata (Gemí.) * Entre Ríos, Mi-
Gerambyx octoyuttatas Genn. Mag. Ent., IV. siones, Tucu-
1821, p. 108. luán,
quadrilineata Burm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. * Buenos Aires,
105. Santa Fe, Mi-
siones, Tucu-
mán.
189 —
sórdida Bunn. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 105.
vittata Blucli. Voy. D’Orb., 1813, p. 208, pl. 21,
f. 0.
Erositla Tlioins.
gratiosa (Blncli).
Eburia gratiosa Blncli. Voy.D’Orb., 1813, p.
208, pl. 21, f. 8.
Elmrodacrjs Tlioms.
crassimana Goun. Aun. Soc. Ent. Fr., 1909, p. 021,
f. 1-2.
subaffinis Wliite, Longic., VII, 1, 1853, p. 95.
Oncoplera Lac.
vidua Lac. Gen. Coléopt., VIII, 1809, p. 298, nota.
Orion Gu6v.
brunneus Guér. Icón. Bégn. Anim., III, 1813, p.
229.
Lacordairei Ritseina, Notes Leyd. Mns., XI, 1889,
p. 111.
patagonus Guér. Icón. Régn. Anim., III, 1813, p.
229.
Lachesis Blncli. Voy. D’Orb., 1813, p. 209,
pl. 22, f. 1.
? brunneus Guér. 1. c., 1813, p. 229.
Centrorerum Chevr.
exornatum (Newin.)
Elaphidion exornatum Newm. Entoinol., 1811,
p. 111.
Ibidium argentinum Burin. Stett. Ent. Zeit.,
1805, p. 171.
Richteri Brucb, Rev. Mus. La Plata, t. XVIII,
1911, p. 107.
* Santiago del Es-
tero, Tucumán.
* Corrientes.
# Buenos Aires, Co-
rrientes, Misio-
nes, Tucumán.
* Catamarca
# Misiones.
Argentina.
Patagonia.
Argentina.
* Córdoba, Chaco,
Catamarca, Tu-
cmnán,Río Ne-
gro, Clmbut.
* Buenos Aires,
Córdoba, Men-
doza,Tucumán,
Misiones.
* Clmbut.
190
IlyperiualIiiM Lac.
cerussatus (Kewm.)
Elapliulion cerussatum Newm. Entomol.,1 84 1 ,
1>. 111.
elegans (Clievr.)
Elaphidion elegans Clievr. Ann. Soc. Ent. Fr.,
1801, p. 190.
* Buenos Aires,
Córdoba, Cíni-
co.
* Misiones.
Ikrotosphaerioii Goun.
variabile Goun. Ann. Soc. Ent. Fr., 1909, p. 035,
f. 20 (1).
* Santa Fe, Misio-
nes.
Tricliopliorus Serv.
albomaculatus Burm. Stett. Ent. Zeit., 1865, p. * Buenos Aires.
107. Tucumán, Ca-
tamarón, Misio-
nes.
distinctus Newra. Entomol., 1811, p. 0. * Tucumán.
electus Gahan, Proc. Zoo!. Soc. Lond., II, 1903, p. * San Luis.
251.
hircus Berg, An. Univ. Buenos Aires, 1889, p. 110.
interrogationis Blncli. Voy. D’Orb., 1843, p. 208,
pl. 21, f. 9.
lippus (Genn.)
Cemmbyx ( Stcnocorus) lippus Germ. Ins. Spee.
Uov., 1824, p. 508.
próximas Berg, An. Univ. Buenos Aires, 1889, p.
117.'
del Estero.
* Córdoba, Mendo-
za.
Sphaei-íon Serv.
exutum Newm. The Entomol., 1841, p. 93. * Córdoba, San
rusticum Burm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. Luis, Mendoza.
107.
inerme (Wliite) * Buenos Aires,
Per iboeum inerme White, Longic., Vil, 1853, Córdoba, Men-
p. 108. doza.
lentiginosum Berg, An. Univ. Buenos Aires, 1889, Corrientes,
p. 119.
19]
spinigerum (Blncli.)
Miopteryx spinigcr Blncli. Voy. D’Orb., 1843,
p. 209, pl. 22, f. 4.
Periboeuiu Tlioms.
vicinum (Perroud.) Aun. Soc. Lino. Lyon, II, 1855,
p. 877.
Slizoecra Sei-v.
plicicollis (Germ.)
Cerambyx (Stenocorus) plicicollc Germ. Ins.
Spec. Xov., 1824, p. 500.
spiniformis (Faino.)
Ibidion spiniformeF&inn. Ano. Soc. Ent. Fr.,
18G4, p..274.
tristis (Guér.)
Spliaerion triste Guér. Icón. Regn. Anim,,
1880, p. 233.
vicina Goun. Aon. Soc. Ent. Fr., 1911, p.
IVIalIocera Sorv.
fulvoterminata Berg, An. Univ. Buenos Aires,
1889, p. 113.
Lacordairei Lae. Gen. Coléopt., 18G9, p. 321, nota
1 ; atlas IX, pl. 87, f. 1.
ramosa Goun. Ann. Soc. Ent. Fr., 1908, p. G47.
vau Berg, An. Univ. Buenos Aires, 1889, p. 115.
oblita Lam. Compt. Bend. Soc. Ent. Belg.,
1890, p. CLXX.
Tetroplon Auriv.
Aurivillii Goun. Ann. Soc. Ent. Fr., 1908, p. G5G.
(«nomitlolon Tlioms.
Bréthesi Bruch, Rev. Mus. La Plata, t. XV, 1908,
p. 204, fig.
elegantulum Lam. Ann. Soc. Ent. Belg., 1884, p. 88.
Qetoplon Tlioms.
fasciferum (Berg)
Ibidion fasciferum Berg, An. Univ. Buenos
Aires, 1889, p. 110.
* Buenos Aires,
Córdoba.
* Misiones.
# Misiones.
* Córdoba, Mendo-
za, San Luis,
Tucumán.
# Misiones.
* Misiones.
* Buenos Aires, En-
tre Ríos.
# Misiones.
# Misiones.
* Misiones.
* Misiones.
* Tucumán, Misio-
nes, Chaco.
* Alto Paraná.
* Buenos Aires,
Corrientes, Mi-
siones.
— 192 —
Cycnidol'iii Thoms.
Gounellei Brucli, liev. Mus. La Plata, t. XV, 1908,
p. 200, fig.
mucoriferum (Tlionis.)
Ibidion ( Compsibidion) mucoriferum Thoms.
Physis, I, 1807, p. 154.
Oompsa Pertj
albopicta Perty, Delect. Anim. Art., 1830, p. 92,
pl. 18, f. 13.
arcufera Goun. Aun. Soc. Bnt. Fr., IV, 1908, p.
009.
implicata (Thoms.)
Ibidion ( Heter achton) implicatum Thoms. Phy-
sis, I, 1807, p. 148.
Kcf erae lil es Newm.
bonariensis Thoms. Syst. Oeramb., 1800, p. 572.
Ihidion Serv.
epaphus Berg, An. tíniv. Buenos Aires, 1889, p.
111.
gnomoides Thoms. Syst. Oeramb., 1804, p. 570.
phoracanthoides White, Longic., VIII, 1855, p.
plagiatum Burm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 174.
tenellum Burm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 175.
uniforme Berg, An. Univ. Buenos Aires, 1889, p.
112.
IVeoeorus Thoms.
ibidionoides (Serv.)
Stenycjra ibidionoides Serv. Ann. Soc. Ent.
Fr., 1834, p. 98.
Alcyopis Pascoo
Tucumán (Tafí
Viejo).
Misiones.
* Buenos Aires, Mi-
siones.
* Tucumán.
Argentina.
* Buenos Aires.
Misiones.
# Misiones.
Corrientes,
# Buenos Aires,
Mendoza.
Mendoza.
Buenos Aires.
* Misiones.
cyanoptera Pascoe, Ann. Nat. ITist., 1800, p. 484. # Misiones.
193
Ocsyophila Bedel
minuta (Fbr.)
Saperda minuta Fbr. Spec. Ins., I, 1781, p.
235.
Saperda pygmaea Fbr. Ent. Syst., I, 2, 1792,
p. 323.
vini Panz. Fn. Genn., OG, lü.
var. pasillo, Fbr. Mant. Ins., I, 1787, p. 155.
Ohriiim Serv.
multifarium Berg, An. Univ. Buenos Aires, 1889,
p. 109.
Holopterus Blncli.
antarcticus Auriv. Arkiv for Zoologi, YII, 3,
1910, p. G.
chilensis Blneli. Gay, Hist. Chile, V,1851, p. 47G,
pl. 28, f. G.
longipes (Burm.)
Stenophantes longipes Burm. Reise. La Plata
Staat., 1, 18G1, p. 314.
Holopterus cuyanus Burm. Stett. Ent. Zeit.,
1865, p. 174.
Holopterus sublineatus Fairm. Ann. Soc. Ent.
Fr., 18G4, p. 273.
Ophiostoniis Thoms.
bonariensis (Burm.)
Lcptura bonariensis Burm. Stett. Ent. Zeit.,
18G5, p. 177.
Eurvptera Serv.
dimidiata Redtb. Reise Novar., II, 1808, p. 189.
latipennis Serv. Encycl. méth., X, 1825, p. G88.
melanoplitliisis Berg-, An. Univ. Buenos Aires,
1889, p. 107.
Clieloderus Grav
# Buenos Aires.
# Misiones, Cata-
marea.
Tierra del Fuego.
# Santa Cruz.
* Córdoba, Mendo-
za, Puna de Ju-
juy, Chubut,
Santa Cruz.
# Buenos Aires.
Corrientes.
* Tueumán.
Corrientes.
Childreni Gray, Griff. aniin. Kingd,, II, 1832, ]>. * Neuquen.
784, pl. 117, f. 8.
194
Oxypellus Blncli.
quadrispinosus Blncli. Gay, Ilist. Chile, Y, 1851,
p. 400, pl. 27, f. 8.
I.auiurii* Germain
concinnus (Phil.) jun.
Callichroma concinna Pliil. jan. An. Univ.
Stgo. Cliile, 1859, p. 670; ibid. Stett. Ent.
Zeit., 1800, p. 249.
Callichroma laevigata Pliil. Stett. Ent. Zeit.,
1804, p. 220.
Siliyll a Thoms.
Dankoi Lam. Aun. Soc. Ent. Belg., 1900, p. 112;
ibid. Itesnlt. du S. G. Bélgica, 1900, p. 49,
pl. 1, f. 9.
Callispbyris Newin.
macropus Newm. The Entomol., 1840, pl. 1 c, f. c?
semicaligatus Fairm. et Germ. Ann. Soc. Ent. Fr.,
1859, p. 490.
leptopus Pliil. An. Univ. Santg. Chile, 1859,
p. 073.
Schythei Pliil. An. Univ. Santg. Chile, 1802,
p. 212.
A(olo|»lcryx Lnc.
compsoceroides Lac. Gen. Coléopt., Y1H, 1809,
p. 474, nota.
IIcpbacMlion Newm.
ocreatus Newm. The Entomol., 1840, p. 10.
Slenorrbopalus lilueli .
gracilipes Blnch. Gay, Ilist. Chile, V, 1851, p. 409.
macer (Newm.)
llephaestion mecer Newm. The Entomol., 1 840,
p. 10.
* Chubnt (Cordille-
ra).
# Chubnt, Santa
Cruz, Lago Paz.
Santa Cruz, Tie-
rra del Fuego.
# Neuquen.
* Santa Cruz, Tie-
rra del Fuego.
# Misiones.
* Neuquen.
*Río Negro, Na-
huel lluapí.
* Río Negro, Na-
huel lluapí.
195
Omínala AVliite
bipartita Bates, Aun. Nat. llist., (4), XI, 1873, p. 20.
Eunomia (Newm.)
Odontocera Eunomia Newm. The Entomol.,
1841, p. 1)2.
Subgou. Kliopnlcss:» Bates
tenuis (Buriii.).
Rhinotragus tennis Burm. Stett. Eut. Zeit.,
1805, p. 173.
Ornisloimis Tboms.
bicinctus Tlioms. Syst. Oeramb., 1S04, p. 107.
Odontocera Serv.
apicalis ffelug).
Stenopterus apicalis Klng, Nov. Aet. Ac. Leop.,
XII, 1825, p. 471, pl. 44, f. 5.
fasciata (Oliv.).
Necydalis fasciata Oliv. Ent., IV, 1795, p. 10,
pl. 1, f. 9.
chrysozonc White, Longie., VIII, 2, 1855, p.
192, pl. 5, f. 5.
vitrea Serv. Aun. Soc. Ent. Fr., 1833, p. 547.
flavicauda Blessig, Hor. Ent. ltossicae, XI, 1873,
]). 40.
Istliiniadc Tlioms.
braconides (Perty).
Stcnopterus braconides Perty, Delect. Anim.
Art., 1830, p. 94, pl. 19, f. 3.
Aeyphodcres Sevv.
aurulentus (Kirby).
Odontocera au mienta Kirby, Trans. Linn. Soc.,
XII, 1818, p. 443.
crinitus (Klug).
Stenopterus crinitus Klug, Nov. Aet. Ac.
Leop., 1825, p. 474, pl. 44, f. 11.
# Misiones (Bon
pland).
Misiones.
Paraná
# JMisiones.
* Tucunián.
# Tneumán.
# Alto Paraná.
# Misiones.
# Formosa, Misio
nes.
# Misiones.
19(3 —
femoratus (Klug). #Formosa.
Stcnopterus femoratus Klug, Noy. Act. Ac.
Leop., 1825, p. 174, pl. 44, f. 10.
moestus Bates, Ann. Nat. Ilist., 4, XI, 1873, p. 117. Misiones.
Charisia Cliauip.
barbicra (Kirby). * Santa Fe.
Necydalis barbicrus Kirby, Trans. Linn. Soc.,
XII, 1818, p. 443.
Gharis Aaede Newm. The Entorno!., 1840,
p. 91.
Tomoplerus Sei-v,
larroides Wliite, Cat. Britli. Mus. Longic., VIII, * Misiones.
1855, p. 177.
obliquus Bates, Trans. Ent. Soc.r 1870, p. 329. * Tucumán, Misio-
nes.
vespoides Wliite, Cat. Britli. Mus. Longic., VIII, * Paraná.
1855, p. 170, pl. 5, f. 8.
Callicltroma Lato.
phyllopus Buq. Guér. Icón. Régn. Anim., 111,1830, * Paraná, Entre
p. 220. Ríos. Misio-
corvinum Burm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. nes, Alto Pa-
109; ibid. Sett. Ent. Zeit., 1879, p. 199. raná.
sericeum (Fbr.). * Misiones, Tucu-
Cerambyx sericeus Fbr. Ent. Syst., T, 1792, mán.
p. 253. — Oliv. Ent., IV, (37, p. 25, pl. 5,
f. 37.
trilineatum Bates, Cistul. Entom., 2, XXI, 1879, * Misiones, Alto
p. 403. Paraná,
vittatum (Fbr.). * Misiones, . Tueu-
Gerambyx vittatus Fbr. Syst. Ent., 1775, inán.
p. 100. — Oliv. Ent., IV, p. 32, pl. 2, f. 10.
var. electrinum Goun. Ann. Soc. Ent. Fr., 1911, * Tucumán, Misio-
p. 74. nes.
Oi'dio.stonia Serv.
haemorrhoidale (Gemí.). # Paraná, Chaco,
Callichroma haemorrhoidale Genn. Ins. S]>ec. Misiones.
Noy., 1824, p. 490.
197
rufiventre (Germ.). # Misiones.
Callichroma rnjivcntre Germ. Ins. Spec. Nov.,
1824, p. 494.
ventrale (Germ.). * Misiones.
Callichroma ventrale Germ. Ins. Spec. Hoy.,
1824, p. 494.
(lompsocerns Serv.
aulicus Tlioms. Essai Olassif. Longic., 1850, p. 253 ;
Gounelle, Bull. Soc. Ent. Fr., 1910, p. 142.
Cosmisoma thyrsopliora Bnrm. Stett. Ent.
Zeit., 1805, p. 109.
Orthostoma igneum Wliite, Longic., VII, 1 853,
p. 147.
Orthostoma violaceum Wliite, Longic., VII,
1853, p. 147.
Orthostomidius aulicus (Tlioms.) Brucli, Rev.
Mus. La Plata, t. XV, 1908, p. 211.
parviscopus (Burm.).
Orthostoma parviscopa Burm. Stett. Ent.
Zeit., 1805, p. 109.
Orthostomidius parviscopus ("Burm.) Brucli,
Rev. Mus. La Plata, t. XV, 1908, p. 209.
* Buenos Aires,
Mendoza, Ca-
tamarca, Misio-
nes.
* Catamarca, Tucu-
mán.
Paromoeoccrus Goun.
barbicornis (Fbr.). # Buenos Aires,
Saperda barbicornis Fbr. Ent. Syst., I, 2, Santa Fe, En-
1792, p. 311. tro Ríos, Misio-
Saperda plumigera Oliv. Ent., IV, 1795,08, iies.
p. 13, pl. 1, f. 2 a-b.
Cosmisoma cquestrc Guér. Icón. Regn. Anim.,
III, 1843, p. 231.
Cosmisoma ecuestre Burm. Stett. Ent. Zeit.,
1805, p. 170.
LTnxia Tlioms.
gracilior (Burm.). # Buenos Aires,
Cosmisoma gracilior Burm. Stett. Ent. Zeit., Córdoba, Mi-
1805, p. 171. — Berg, An. Soc. Cient. Ar-
gent., 1880, p. 237.
sumes.
1 98 —
Gompsoceriiliiis Uruch
-Gounellei Brucli, Rev. Mus. La Plata, t. XV, 1908, * Buenos Aires.
1>. 208, fig.
Ellicnioi) Thoms.
íbasale (Burm.) . * Paraná, Mendoza,
Gosmisoma basale .Burm. Stett. Ent. Zeit., Salta, Cata-
1805, p. 170. marca, Tucu-
máu.
Cluiiwulei-iis Pairm. et Gemí.
•octomaculatus Fairm. Aun. Soc. Ent. Fr., 1801, *Neuquen, Clm-
p. 107. but.
testaueus (Blncli.). * Río Negro (Na-
Gycnoderm tcstaceus Blncli. Gay, Hist. Chile, huel Iluapí).
y, 1851, p. 479, pl. 28, f. 5.
tricolor (Fairm.). *Neuquen.
Gycnodents tricolor Fairm. Aun. Soc. Ent.
Fr., 1859, p. 502.
ISi ‘ai-hvrrliopakt Burm.
iridipennis (Olievr.). *Tncumán, Misio-
Chrysoprasis iridipennis Clievr. Rev. Zool., nes.
1859, p. 20.
Brachy rrhopnla aurivitta Burm. Stett. Ent.
Zeit., 1805, p. 172.
versicolor (Olievr.) * Buenos Aires,
llhopai ophor a versicolor Clievr. Monogr. Arca- Córdoba, Tu-
na naturae, 1859, p. 02. cuinán, Salta.
Rhopalopliora platensis Clievr. Monogr. Arca-
na naturae, 1859, p. 03.
Bruchyrr /tópala semirubra Burm. Stett. Ent.
Zeit., 1805, p. 172.
Brachyrrhopala aenescens Burm. Stett. Ent.
Zeit., 1805, p. 172.
Gorcmia Sc.rv.
Bruchi Goun. Bull. Soc. Ent. Fr.,(l0), 1905, p. 227.
# Córdoba, Mendo-
za, Cata marca,
Tueumán.
199 —
ferruginea Bruch, Rev. Mus. La Plata, t. XV, 1908, * Salta,
p. 213.
II vlolrnpes Serv.
bajulus (Linn.). * Argentina, espe-
Gcrambyx bajulus Linn. Syst. Nat., ed. X, cié cosmopo-
1758, p. 390. lita.
caudatus Degeer, Mém., V, p. 80.
Linneianus Laicli. Verz. Tyr. Ins., II, p. 09.
similis Marsh. Ent. Brit., I, p. 335.
var. bullatus Haldem. Trans. Am. Pliil., X,
p. 30.
var. lividus Mnls. Col. Fr., ed. 1, p. 50.
var. puellus Villa. Col. Europ. dnpl., Suppl. 1833,
p. 30.
Calvdon Thoms.
globithorax (Fairai. et Cerní.). * Neuquen, Clui-
Gallidium globithorax Fairm. et Cerní. Aun. bnt, Sta. Cruz.
Soc. Ent. Fr., 1801, p. 108.
submetallicum (Blncli.). *Río Negro, Neu-
Gallidium submetallicum Blnch. Gay, Hist. (píen, Chubut
Chile, V, 1851, p. 497, pl. 29, f. 8. Santa Cruz.
Cyllene Newm.
acuta (Germ.). * Buenos Aires,
Glytus acutus Cerní. Mag. Ent., IV, 1831, Córdoba, Men-
p. 170. (loza, Catamar-
Glytus exsanguis Clievr. Monogr., 1802, ]>. 527. ca, Misiones.
Bonplandi Coun. Aun. Soc. Ent. Fr., 1911. p. 83. # Misiones (Bon-
pland).
MeEyi (Clievr.). # Córdoba, Entre
Glytus Mellyi Clievr. Ann. Soc. Ent. Fr., 1802, Ríos, Catainar-
p. 54. ca.
próxima (Cory). # Córdoba, Mendo-
Glytus próximas Cory, Monogr., 1835, p. 5, za, Tucumán.
pl. 2, f. 2,
Glytus elongatus Clievr. Monogr., 1801, p. 379.
Glytus multiguttatus Burm. Stett. Ent. Zeit.,
1805, p. 170.
rufipes (Lap. et, Cory). Buenos Aires.
Glytus rufipes Lap. et Cory, Monogr., 1835,
p. 8, pl. 2, f. 0.
BEV. MUSEO l,A PI.ATA. — T. XVIII. (XII. 18, 1011.)
18
200
spinifera (Newm.).
Olytus spiniferus Newm. The Entorno]. , 1840,
p. 7.
Glytus nebulosas Lap. et Gory, Monogr., 1835,
p. 11, pl. 3, f. 11.
Spixii (Lap. et Gory).
Glytus Spixii Lap. et Gory, Monogr., 1835,
]). 92, pl. 17, f. 107.
* Buenos Aires,
Córdoba, Men-
doza, Tucu-
nián, Catam ar-
ca, Misiones.
# Córdoba, Cata-
marea.
IXeoelj’tus Tiloma.
Aulai Bruch, Bev. Mus, La Plata, t. XVIII, 1911, p. *Chaco santafe-
108, fig. ciño.
curvatus (Gemí.). * Buenos Aires,
Glytus curvatus Gemí. Mag. Ent., IV, 1821, Tucunián, Mi-
li. 171. siones.
Glytus dorsalis Lap. et Gory, Monogr., 1835,
p. 23, pl. 5, f. 27.
famelicus (Burni.). # Córdoba, Misio-
Glytus famélicas Burm. Stett. Ent. Zeit., 1 805, lies, Tucunián.
p. 170.
pusillus (Lap. et Gory). # Buenos Aires, Mi-
Clytus pusillus Lap. et Gory, Monogr., 1835, siones.
p. 22, pl. 5, f. 25.
sobrinus (Lap. et Gory). * Buenos Aires,
Clytus sobrinus Lap. et Gory, Monogr., 1835, Córdoba,
p. 29, pl. 0, f. 35.
¡vi eeomclopiis Thoma.
palmatus (Oliv). * Alto Paraná.
Glytus palmatusOliv. Ent., IV, 70, 1795, p. 29;
patagonicus Bruch, liev. Mus. La Plata, t. XVIII, * Cliubut.
1911, p. 169, flg.
Ochyra Pascoe
coarctata Pascoe, Ann. Xat. Hist., 1871, p. 274, * Tucunián.
pl. 13, f. 3.
Listro pto ra Sorv.
aterrima (Gerni.).
Gallichroma aterrimum Gemí. Ins. Spec.
Xov., 1824, ]). 497.
Misiones.
201
Diliammatuphora Chevr.
auratopilosa Bruch, Rev. Mus. La Plata, t. XV,
1908, p. 214, fig.
binodula Chevr. Monogr. Arcana naturae, 1859,
p. 54.
p arana (Gernm.).
Listroptera pavana Geium. Col. Hefte, XI,
1873, p. 140.
Listroptera perfórala Burm. Stett. Ent. Zeit.,
18G5, p. 173.
Dihammatophora aepitus Chevr. Monogr. Ar-
cana naturae, 1859, p. 54.
Itliopalophora Serv.
collaris (Germ.).
Gallichroma coliare Gerni. Ins. Spec. Xov.,
1824, p. 498.
bicolor Guér. Rev. Zool., 1839, p. 330.
Rhopalophora sanguinicollis Serv. Aun. Soc.
Ent. Fr., 1834, p. 101.
Oycnoderus Serv.
tenuatus Serv. Ann. Soc. Ent. Fr., 1834, p. 102.
Cusiuosoma Serv.
Brullei (Muís.).
Callimoxys Brullei Muís. Coll. Fr. Longic.,
1802-3, ed. 2, p. 215.
Cosmisoma nodieollis Burm. Stett. Ent. Zeit.,
1805, p. 171.
Compsocerus nodieollis Lac. Gen. Col., IX,
1809, X, p. 37, not. 3.
scopulicorne (Kirby).
Saperda scopulicorne Kirby, Trans. Linn.
Soc., XII, 1818, p. 442.
¡Vlallnsonia Serv.
jucundum (Dej.) i. litt. Cat., 3 ed. 1837, p. 355.
* Catamarca.
* Tucumán.
* Buenos Aires,
Córdoba, Men-
doza, Catamar-
ón.
* Salta, Tucumán,
Misiones.
* Misiones.
# Paraná, Córdoba,
Catamarca, Tu-
cumán, Misio
nes.
* Misiones.
* Córdoba, Tucu-
mán.
202
tricolor Perty, Delect. Anim. Arfe., 1830, p. 91, pl. * Salta, Tucumán.
18, f. í).
zonatum (Salilb.) * Buenos Aires,
Ceramhyx zonatus Sahlb. Peric. Ent., 1823, Córdoba, Santa
1». 52, pl. 3, f. 1. Fe.
Mallosoma elegans Serv. Ann. Soc. Ent. Fr.,
1 834, i». 09.
Ceramhyx (Purpuricenm) vinculatus Cerní.
Ins. Spec. Nov., 1824, p. 501.
var. Mallosoma fuligineum Newm. The Ento-
mol., 1840, p. 7.
Mallosoma thoracicum Wliite, Longic., VII,
1853, p. 111.
Chrysoprasis Serv.
? aeneiventris Bates, Trans. Ent. Soe., 1870, * Tucumán.
p. 410.
aurata Auriv. Arkiv forZool., Vil, 3, 1910, p. 22.
aurigena (Cerní.).
GaUichroma aurigena Cerní. Ins. Spec. Nov.,
1824, p. 490.
auriventris Redt. líeise Novar., II, ESOS, p. 195.
basalis Clievr. Rev. Zool., 1859, p. 27.
haemorrhoidalis (Cerní.).
GaUichroma haemorrhoidale Cerní. Ins. Spec.
Nov., 1824, p. 490.
linearis Bates, Trans. Ent. Soc., 1870, p. 417, nota.
Sthenias Bates, Trans. Ent. Soe., 1870, p. 411.
* Santiago del Es-
tero.
* Córdoba, Misio-
siones, Tucu-
nián,
* Misiones.
*Formosa.
* Misiones.
# Chaco, Misiones.
# Córdoba, Tucu-
mán, Misiones.
I'roiiulia Tlioins.
decora Tlioins. Class. Longic., 1800, j*. 241.
* Chaco, Misiones.
(.'allidcrypluiM Hlnch.
laetus Blncli. Cay, Hist. Chile, V, 1851, i». 488, pl. * Rio Negro, Neu-
29, f. 0.
quen, Cliubut.
Auejloecra Serv.
cardinalis (Dalni.)
Ceramhyx cardinalis Balín. Analect. Ent.,
1 823, p. 07.
* Buenos Aires,
Córdoba, Santa
Fe.
— 203 —
Gnoma purpurea Perty, Delect. Aniin. Alt.,
1830, p. 93, pl. 18, f. 15.
fulvicornis Burm. Stett. Ent. Zeit., 18(55, p. 172.
Callopisma Thoms.
bimaculata Gouu. Ann. Soc. Ent. Fr., 1911 p.
Stenygra Serv.
setigera (Germ.)
Callidium ( Glytus) setigerum Germ. Ins. Spec.
Xov., 1824, p. 51(5.
Stcnochorus conspicuus Perty, Delect. Anim.
Art., 1830, p. 91, pl. 18, f. 11.
Stenygra tricolor Serv. Ann. Soc. Ent. Er.,
1834, p. 97.
Traehelia Serv.
maculicollis Serv. Ann. Soc. Ent. Fr., 1834,]). 20.
Smoclicutu Haldem.
argentinum Brucli, Rev. Mns. La Plata, t. XVI 11,
1911, p. 170, fig.
bonariense Brucli, Rev. Mus. La Plata, t. XV 111,
1911, p. 171, fig.
Dinellii Brucli, Rev. Mns. La Plata, t. XYI1I,
1911, p. 172, fig. rf y 9.
missionum Brucli, Rev. Mus. La Plata, t. XV III,
1911, p. 174, fig.
I’oeeilopeplus Thoms.
haemopterus (Luc.)
Poecilosoma haemoptera Luc. Cast. Voy.,
1859, p. 178, pl. 11, f. 5.
Tropídosoma Perty
* Córdoba.
* Misiones.
* Misiones(Iguazii).
*■ Córdoba.
* Buenos Aires.
* Buenos Aires.
* Tucunián.
* Misiones.
* Chaco.
Spencei Kirby, Trans. Linn. Soc., XI 1,1818, p. 438, * Chaco, Misiones.
]>]. 22, f. 13.
204
pteracanlha Newm.
spinosa Guér. Icón. Bégn. Anim., 1843, p. 218. * Misiones.
fastidia Newm. Ent. Mag., Y, p. 393.
I.oplionocerus Serv.
hirticornis (Gyllh.). * Misiones.
Tracliyderes hirticornis Gyllli. Schonli. Syn.
Ins., I, 3, App. 1817, p. 170.
Pteroplatus Buq.
adustus Burm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 105. # Buenos Aires,
Córdoba, Men-
doza,Tucumán.
Apliylax Lac.
lyciformis (Genn.). * Buenos Aires,
Ceramhyx lyciformis Gemí. Ins. Spec. Nov., Córdoba, Men-
1824, p. 502. doza, Catamar-
Pteroplatus lyciformis (Germ.) Thoms. Syst. ca.
Ceramb., 1804, p. 107.
Aphylax mentiens Lac. Gen. Col., IX, 1809,
p. 105, nota 2.
Cvphosterna Chevr.
Subgen. Gaiu ltria Thoms.
nigripennis Chevr. Ann. Soc. Ent. Fr., 1802, p. # Misiones.
700.
Ei'iphus Serv.
purpuratus Chevr. Monogr. Añil. Soe. Ent. Fr., * Alto Paraná.
1802, p. 748.
Dorcacerus Latr.
barbatus (Oliv.).
Ceramhyx barbatus Oliv. Encycl. mótil., V,
1790, p. 300.
Trachyderes auricomus Germ. Mag. Ent., IV,
1821, p. 108.
* Buenos Aires,
Córdoba, Men-
doza, Catamar-
ón, Tucumán,
Misiones.
205 —
IMiacdinus Serv.
Martii (Perty) * Alto Paraná,
Prionus Martii Perty, Delect. Anini. Alt.,
1830, p. 80, pl. 17, f. 6.
biplagiatus Buq. Rey. Zool., 1840, p. 142.
moestus Newm. Ann. Nat. Hist., IV, 1840,
p. 195.
Traehyderes Dalm.
argentinus Brucli, Rev. Mus. La Plata, t. XV, * Córdoba.
1908, p. 210.
Boisduvali Dup. Monogr. Mag. Zool., II, 1838, p. * Misiones.
5, pl. 188, f. 1.
cardinalis Dup. Monogr., II, 1838, p. 28, pl. 204, f. 1. * Córdoba, Chaco,
costatus Auriv. Arkiv forZoologi, V, 1, 1908, p. 7. * Santiago del Es-
tero.
cruentatus Dup. Monogr., II, 1838, p. 20, pl. 200, # Córdoba, Cata-
f. 2. marca, Chaco,
dimidiatus (Fbr.). * Buenos Aires,
Cerambyx dimidiatus Ebr. Mant. Ins., I, Córdoba, Mi-
1787, p. 133. siones.
var. notatus Dup. Monogr., 1838, p. 50, pl.
104, f. 1.
var. seapularis Dup. Monogr., 1838, p. 47,
pl. 102, f. 2.
Cerambyx ( Traehyderes ) taeniatus G erm . Ins.
Spec. Nov., 1824, p. 512.
morio (Fbr.). * Buenos Aires,
Cerambyx moño Fbr. Mant. Ins., I, 1787, Córdoba, Men-
p. 133. doza, Santa Fe,
Cerambyx thoracicus 0\iv. Encycl. mótil., 1790, Misiones.
p. 300.
Cerambyx virens Thunb. Mém. Act. Petr.,
VIH, 1822, pl. 10, f. 4.
puncticollis Dup. Monogr., 1838, p. 20, pl. 197, f. 1. * Catamarca.
Richteri Bruch, Rev. Mus. La Plata, t. XV, 1908, * Catamarca, Salta,
p. 215. Misiones,
signatus Gyllh. Schonh. Syst. Ins., I, 3, App. # Buenos Aires, Mi-
1817, p. 177. siones.
striatus (Fbr.). #BuenosAires,Mi-
Ceramhyx striatus Fbr. Mant. Ins., 1,1787, siones, Tucu-
p. 133. man.
— 206
Cerambyx strigosus Gmel. Ed. Linn., 1, p. 4.
var. lincolatus Dup. Monogr., 1838, p. 45, pl.
161, f. 3.
var. próximas Dnp. Monogr., 1838, pl. 101,
f. 1.
succinctus (Linn.).
Cerambyx succinctus Linn. Syst. Hat., et. X,
1758, p. 391.
Tmchy deres cayennensis Dnp. Monogr., 1838,
p. 34, pl. 150, f. 1.
var. succinctus Oliv. Ent., IV, 1795, p. 20, pl.
7, f. 43, a-b.
Cerambyx zonarius Voet, Cat., II, 1800, p. 9,
pl. 7, f. 17.
sulcatus llorín. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 102.
variegatus Perty, Delect.Anim. Art., 1830, p. 88.
pl. 17, f. 11.
nigrofasciatus Groy, Icón. Kegn. Anim.,
1843, pl. 43, f. 2
var. Audouini Dup. Monogr., 1838, p. 2, pl.
180, f. 2.
var. gloriosas Dnp. Monogr., 1838, p. 4, pl.
187, f. 2.
* Misiones, Forino-
sa, Santiago del
Estero.
* Corrientes, Tucu-
mán, J tijuy, M i-
siones.
# Buenos Aires Cór-
doba, Santa Fe,
Cata marea, Tu-
eumán.
Anustcrnus IJurm.
sanguinolentos (Bonn.). * Paraná, Córdoba,
T racliy deres sanguinolentas Burm. Stett. Ent. Mendoza, Clia-
Zeit., 1805, p. 102. co, Corrientes.
Leptura martialis Dolirn, Stett. Ent. Zeit.,
XXIX, p. 457 y 1881, p. 440.
O xy me rus Serv.
lateriscriptus Bonn. Stett. Ent. Zeit., 1 805, p. 103. * Buenos Aires,
Córdoba, Cha-
obliquatus Bonn. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 103.
= 1 pallidus Dup. Monogr., 1838, p. 49, pl.
215, f. 1.
co.
* Buenos Aires,
Córdoba, Entre
Ríos, Chaco.
207 —
rivulosus (Genn.). * Buenos Aires,
Cerambyx rivulosus Gerrn, lns. Spee. Nov., Córdoba, Mi-
1824, p. 512. siones.
Oxymerus lineatus Dup. Monogr., 1888, p. 41,
pl. 211, f. 1.
= ? var. pallidus Dup. Monogr., 1838, p. 49,
pl. 215, f. 1. ■
Saundersii Waterli. Aun. Nat. Hist.., (5), XYI1, Corrientes.
1880, p. 500.
Xvloeharis Serv.
lanaris (Blneli.). * Mendoza, Cata-
1 lirios orna lanaris Blncli. Voy. D’ürb., 1843, marea, Tucu-
p. 207, pl. 21, f. 2. nián, Salta.
Xylocharis Jlavocoma Eairm. Ann. Soc. Ent.
Er., 1804, p. 272.
Trachyderes aurulentus Burm. Stett. Ent.
Zeit.,1805, p. 102.
oculata Serv. Ann. Soc. Ent. Er., 1834, p. 48. í Buenos Aires,
Entre Bíos, Co-
rrientes.
Richardii Dup. Monogr. Mag. Zool., 1838, p. 32, * Buenos Aires,
])1. 200, f. 1. Córdoba, Men-
costatus Dup. Monogr., 1838, p. 32, pl. 200, doza, Catamar-
f. 2. ca.
haematica Fairm. Ann. Soc. Ent. Er., 1804,
p. 271.
Ozotlera Dup.
farinosa Burm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 101. * Buenos Aires,
San Luis, Men-
doza.
Ussnnotus Dalm.
andalgalensis Brucli, Rev. Mus. La Plata, t. XV, * Catamarca.
1908, p. 218, flg.
spadíceus Dalm. Analect. Ent.., 1823, p. 05. * Misiones.
Cerambyx ( Lissonotus ) purp uratus Germ. lns.
Spec. Xov., 1824, p. 503.
Dislcnia Serv.
columbina Serv. Encycl. métli., X, 1825, p. 485. # Misiones.
— 208 —
Cometes Serv.
hirticornis Serv. Encycl. méth., X, 1825, p. 480.
Wagneri Goun. Aun. Soc. Ent. Fr., 1911, p. 148.
l\legad€*i*us Serv.
stigma (Linn.).
Cerambyx stigma Linn. Syst. Nat., ed. X,
1758, p. 395.
LAMIII\I
II ornihius Fairm.
sulcifrons Fairm. Ann. Soc. Ent. Fr., p. 02 ; (Hor-
nius) — ibicl. Mis. Cap. Horn., p. 01, pl. 2,
f. 11.
Tapina Serv.
coronata Serv. Encycl. métli., 1825, p. 540, c?.
erectifrons Thoms. Monogr. Arcliiv. Ent., I,
1857, p. 43, i>l. 7, f. 2 a.
nigra Gray, Griff. anim. Kingd., II, 1832,
p. 119, pl. 05, f. 5.
picea Serv. Encycl. métli., 1S25, p. 540, 9.
Adetus Le Conté
muticus (Tlioins.).
Agennopsis muticus Thoms. Arch. Ent., I,
1857, p. 302.
Agennopsis mexicanus Thoms. Physis, 1, 1808,
p. 153.
nanus Fairm. et Germ. Ann. Soc. Ent. Fr., 1859,
p. 522.
pusillus Fairm. et Germ. Ann. Soc. Ent. Fr., 1859,
p. 521.
Ithaphiplcra Serv.
nodifera Serv. Ann. Soc. Ent. Fr., 1835, p. 00.
* Misiones.
* Misiones.
* Misiones.
* liío Negro, Chu-
bnt, Sta. Cruz,
Tierra del Fue-
go.
* Córdoba, Misio-
nes, Formosa.
* Tucumán.
# Buenos Aires.
* Formosa.
* Misiones.
209 —
Plerocoptus Serv.
acuminatus (Fbr.).
Saperda acuminata Fbr. Syst. Eleutli., II,
p. 323.
dorsalis Serv. Ann. Soc. Ent. Fr., 1835, p. 01.
ISisaltes Thoins.
adustas (Burm.).
Ptericoptus adustus Burm. Stett. Ent. Zeit.,
18G5, p. 179.
bimaculatus Auriv. Entom. Tidskrift, 1904, p. 207.
Spegazzinii Brucli, Rev. Mus. La Plata, t. XVIII,
1911, p.176, fig. ,
ltoheli.s Thoms.
acuta Pase. Ann. Nat. Hist., 4, XV, p. 73, pl. 8, f. 6.
lignosa Tliorns. Syst. Ceramb., 18G4, p. 110.
Uesinipliora Serv.
cirrosa Erichs. Wiegm. Archiv, 1847, 1, p. 147. —
Bates, Ann. Nat. Hist., 1800, p. 200.
cuculata Tliorns. Pliysis, I, 1808, p. 104, 0.
grísea Auriv. Entom. Tidskrift, 1904, p. 208.
hirticollis (Oliv.).
Saperda hirticollis Oliv. Ent., IV, 1795, p. 11,
pl. 4, f. 37.
intonsa (Germ.).
Lamia intonsa Germ. Ins. Spee. Xov., 1824,
p. 484.
pallidipennis Chevr. Journ. of Ent., I, 1801,
p. 251.
Isclinolea Thoms.
bim aculata Olievr. Journ. of Ent., I, 1801, p. 252.
crinita Tliorns. Olass. Longic., 1800, p. 347.
Eriopsilus Batea
? nigrinus Bates, Ann. Nat. Hist., (3),J¡ XVII 1,
1800, p. 193.
# Salta,
* Tucumán, Men-
doza.
* Mendoza,
* Tucumán, Men-
doza,
# Buenos Aires, Tu-
cumán.
# Misiones, Alto
Paraná.
# Misiones.
# Formosa,
# Tucumán.
# Misiones.
# Argentina.
* Misiones.
# Misiones.
* Tucumán.
210 r-
Lj’psiinena Le Conte
fuscata Le Conté, Journ. Pliil., 2 II, 1852, p. 155. * Misiones, Tucu-
Alloeoscclis leptis Bates, Biol. Cent. Americ., mán.
Y, 1881, p. 358. — Gallan, Trans. Ent. Soc.,
1895, p. 123.
Aeonopterns Iílnch.
montevidensis Tlioms. Pliysis, I, 1808, p. 140. * Buenos Aires.
Ehispliacriiim Newm.
purpureum Newm. Ent. Mag., Y, 1838, p. 498. * Misiones.
Clololtura Wncli.
alboplagiata Blnch. Gay, Hist. Chile, V, 1851, * Neuquen.
p. 512, pl. 30, f. 5, 9.
Aerenea Tlioms.
quadriplagiatum (Boli.). * Buenos Aires,
Compsosoma quadriplagiatum Boh. Res. Eu- Córdoba, Alen-
gen., II, 1859, p. 151. doza, Tucu-
Compsosoma albigena Burm. Stett. Ent. Zeit., mán.
1805, p. 179.
Tessareephora Tlioms.
arachnoides Tlioms. Monogr. Arcliiv. Ent., 1857, * Tucumán.
p. 77, pl. 9, f. 10, a-b.
II(‘sveliol.vpa Tlioms.
miniata Tlioms. Pliysis, 1, 5, 1808, p. 54. * Misiones, Alto
Paraná.
Ilypsioma Sevv.
albisparsa (Germ.). * Buenos Aires,
Lamia albisparsa Germ. lns. Spec. Noy. ,1824, Córdoba, Men-
p. 477. (loza, Tucu-
Uypsioma bonaricnsis Burm. Stett. Ent. Zeit., mán, Misiones.
1805, p. 179.
Doris Tlioms. Pliysis, T, 1808, p. 50, 5. * Tucumán.
211
fasciata Thoms. Class. Longic., 1800, p. 118.
gibbera Serv. Aun. Soc. Ent. Fr., 1835, p. 89.
Oncideres Serv.
fasciata Luc. Cast. Voy. Amér. Snd, 1859, p. 189,
pl. 13, f. 1 a.
Germari Thoms. Physis, I, 5, 1868, -p. 79.
guttulata Thoms. Physis, I, 5, 1868, p. 84.
gutturator (Fbr.).
Ccrambyx gutturator Fbr. Syst. Ent., 1792,
p. 172.
impluviata (Gerrn.).
Lamia impluviata Germ. Ins. Spec. Noy.,
1824, p. 483.
miniata Thoms. Physis, I, 5, 1868, p. 88.
Peritrox Bates
denticollis Bates, Aun. Nat. llist., 8, XVI, 1865,
p. 313.
Trestonía Buq.
capreola (Germ.)
Saperda capreola Germ. Ins. Spec. Nov., 1824,
p. 492.
Onocepliala Thoms.
nodipennis Burm. Stett. Ent. Zeit., 1865, p. 181.
Stethoperma Lam.
Batesi Lam. Ann. Soc. Ent. Belg., XXVIII, 1884,
p. 94.
Pachypeza Serv.
pennicornis (Germ.).
Saperda pennicornis Germ. Ins. Spec. Nov.,
1824, p. 490.
* Misiones.
* Misiones.
* Misiones.
* Corrientes, For-
mosa.
* Córdoba, Salta,
Tucumán.
* Salta, Tucumán.
Córdoba.
* Misiones.
* Buenos Aires.
* Alto Paraná.
Babia Blanca.
* Misiones.
* Misiones.
212
Hippopsis Serv.
lemniscata' (Fbr.).
Saperda lemniscata Fbr. Syst. Eleuth., II, ,
1801, p. 330.
Hippopsis lineolata Serv. Encycl. mótil., 1825,
p. 330.
mon achica Berg, An. Univ. Buenos Aires, VI,
1889, p. 100.
Dorvasta Puncoe
? crassicornis Pascoe, Trans. Ent. Soc., IV, 1858,
p. 204, pl. 20, f. 5.
Aletretia Bates
dissimilis Belon, Aun. Soc. Ent. Belg., 1 903, p. 1 53.
Emphytoecia Fairm. et Germ.
versicolor (Boh.).
Saperda versicolor Boli. Res. Eugen., II, 1859,
p. 151.
Phytoecia sanguinicollis Burin. Stett. Ent.
Zeit., 1805, p. 180.
Anisocerus Serv.
scopifer (Germ.).
Lamia scopifer Germ. Ins. Spec. Nov., 1824,
p. 470.
Gjmnoeerus Serv.
Bruchi Goun. Ann. Soc. Ent. Fr., 1900, p. 17.
1’olyi‘i‘haphis Serv.
spinipennis Cast. Hist. Nat., II, 1840, p. 400.
Acrocinus Illig.
longimanus (Linn.).
Gerambyx longimanus Linn. Syst. Nat., ed.
X, 1758, p. 388.
Macropus longimanus (Linn.) Cast. Hist. Nat.,
II, 1840, p. 457.
* Tucumán.
* Buenos Aires.
* Tucumán.
* Alto Paraná.
# Buenos Aires
Córdoba, Men
doza, Tu cu
man.
* Misiones.
* Chaco.
# Misiones. *
* Misiones.
213
¡Vlacrophora Thoms.
accentifer (Oliv.). # Misiones, For-
Prionus accentifer Oliv. Ent., IV, 1795, p. 8, inosa.
pl. 4, f. 1(5.
Acrocinus accentifer (Oliv.) Serv. Aun. Soc.
Ent. Fr., 1835, p. 19.
Oreodera Serv.
fastidita Dej. Cat., 3, ed. 1837, p. 301. * Buenos Aires,
Tucixmán.
glauca (Linn.). * Chaco.
Cerambyx glaucas Linn. Syst. Xat., ed. XI,
p. 020.
Lamia Spengleri Fbr. Gen. Ins. Mant., 1801,
p. 230.
taberculata Degeer, Mém., V, 1775, p. 112,
pl. 14, f. 4.
quinquetuberculata (Drap.). * Buenos Aires,
ñ-tuber culata. Drap. Aun. Soc. Phys. Brux., Tucumán.
V, 1820, p. 328, pl. 83, f. 0.
Lamia trinodosa Germ. ins. Spee. Xov., 1824,
p. 471.
Alph us Thoms.
canescens Bates, Aun. Xat. Hist., 3, IX, 1802, p. * Alto Paraná.
122, nota.
leuconotus Thoms. Class. Longic., 1800, p. 10. * Alto Paraná.
Dryovteues Serv.
scrupulosus (Germ.) * Misiones.
Lamia scrupulosa Germ. Ins. Spee. Xov.,
1824, p. 470.
Dryoctencs caliginosas Serv. Aun. Soc. Ent.
Fr., 1835, p. 28.
Sleirastoma Serv.
depressum (Fbr.) # Corrientes, Clia-
Cerambyx depressus Fbr. Ent. Syst., II, 1792, co, Misiones.
p. 200.
Icptnroidcs Schreb. Nov. S]iec. Ins., 83, pl.
f. 10.
breve Serv. Aun. Soc. Ent. Fr., 1835, p. 24.
214 —
marmoratum (Tliunb.)
Trachyderes marmoratus Tlmnb. Mém. A cari.
Petr., VIII, 1822, p. 307, pL 10, f. 4.
Lamia lacerta Cast. líist. Nat., II, 1840, p.
401,
Lamia maculata Germ. Ina. Spec. Noy., 1824,
p. 480,
Stellio Pascoe, Trans. Ent. Soc., ser, 3, V, 1806,
p. 280.
Hedypathes Thoms.
betulinus (Klug).
Saperia betulina Klug, Nov. Act. Ac. Leop.,
XII, 2, 1825, p. 402.
albinas Thoms. Syst. Ceramb., 1804, p. 18.
viiluus Vigora, Zool. Journ., II. 1826, p, 239,
pl. 9, f. 0.
Aeanlhoderes Serv.
•congener Burm. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 178,
quadrinodosus Burm. Stett., Ent. Zeit., 1865, p.
178.
Scylill'opopsis Thoms.
-albitarsis Cast. Hist. Nat., II, 1840, p. 401.
Alcidi «i» Thoms.
bicristatum Bates, Aun. Nat. líist., 8, XI i, 1808,
]>. 109, nota.
bispinum Bates, Aun. Nat. Hist., 3, XII, 1863, p.
105, nota.
Tithonus Thoms.
umbrosus Thoms. Syst. Ceramb., 1804, p. 24
La^oolicirim Thoms.
-araneiformis (Lian.)
Cerambyx araneiformis Linn. Syst. Nat., ed.
XI, ]). 025.
# Misiones.
* Buenos Aires.
* Misiones.
* Buenos Aires,
Córdoba, Men-
doza,Tucumán.
* Paraná.
* Misiones.
* Misiones,
* Alto Paraná.
* Alto Paraná.
* Tucmnán, Misio-
nes.
— 215
Lamia araneiformis Fbr. Ent. Syst., II, 1792,
p. 271. — Tlioms. Ciáis. Longic., 1800, pl.
1, f. 1-8.
Anísopus Serv.
variegatus Burin. Stett. Ent. Zeit., 1805, p. 178.
(Anisopadus).
Leptostj>lus Lo Couto.
diversas especies inéditas
Trypanidius Tlioms.
? dimidiatue Tlioms. Class. Longic., 1800, p. 8.
Leplurgus Batos
argentinus Berg, An. Univ. Buenos Aires, VI,
1889, p. 105.
? deliciosus Bates, Aun, Hat. Hist., 1808, p. 375.
Microplia Sorv.
agilis Servé Aun. Soc. Ent. Fr., 1834, p. 22.
signífera Tlioms. Syst. Cerainb., 18G5, p. 544.
Baryssinus Bates
bilineatns Bates, Ann. Hat. Hist., 1804, p. 44.
Proba ti us Tlioms.
trameralis (Perty).
Acanthocinus humeralis Perty, Delect. Anim.
Art., 1830, p. 91, pl. 18, f. 8.
ludricus (Germ.)
Lamia ludiera Germ. íns.’Spec. Nov., 1824, p.
481.
Tucumán.
Buenos Aires.
Buenos, Aires,
Tucumán.
Misiones.
Tucumán.
Chaco, Misiones.
Alto Paraná.
Misiones.
Tucumán.
Misiones, Alto
Paraná.
REV. MUSEO LA PLATA. — T. XVIll. (III, 12, 1912.)
14
— 216 —
Sporelus Bates
colobotheoides (' Whi te)
Eutrypanus colobotheoides White, Longic.,
VIII, 2, 1855, p. 272. — Bates, Aun. Nat.
Hist., 18(56, p. 435.
Ocdopeza Serv.
pogonocheroides (Serv.)
Leiopus pogonocheroides Serv. Añil. Soc. Ent.
Fr., 1835, p. 88.
umbrosa (Germ.)
Lamia umbrosa Gemí. Ins. Spec. Nov., 1824,
p. 475.
litigiosa Bates, Ann. Nat. Hist., 3, XIII,
1864, p. 146, nota.
Ac*an(lioeiiiiis Stepli.
dorsalis (Germ.)
Lamia dorsalis Germ. Ins. Spee. Nov., 1824,
p. 472.
si gnatus Serv. Ann. Soe. Ent. Fr., 1835, p.
33.
Exocentrus Muís.
setosus (Serv.)
Pogonochaerus setosus Serv. Ann. Soc. Ent.
Fr., 1835, p. 58.
Colohotlica Serv.
Brullei Galian, Ann. Nat. Ilist., 6, III, 1889, p. 389.
fasciata Bates, Ann. Nat. Hist.., 3, XYI, 1865, p.
108.
musiva (Germ.)
Saperda musiva Germ. Ins. Spec. Nov., 1824,
p. 488.
poecila (Germ.)
Saperda poecila Germ. 1. c., 1824, p. 488.
simillima Auriv. Entoiuol. Tidskrift, 1902, i). 210,
íig.
* Misiones.
* Chaco, Santa Fe.
* Alto Paraná.
# Tucumán.
Misiones.
# Chaco, Santa Fe,
Tucumán.
Misiones.
# Misiones.
# Elisiones.
# Alto Paraná.
# Misiones.
217
Cathcxis Thonis.
longimana (Pascoe)
Colobothea longimana Pascoe, Trans. lint.
Soc., 2, Y, 1859, p. 52.
T v rin tilia ] Sutes
argentina Brucb, Rey. Mus. La Plata, t. XVIII,
1911, p. 170, fig.
Ileniilophus Serv.
climidiaticornis Serv. Aun. Soc. Ent. Fr., 1835,
p. 50.
unicolor Bates, Aun. Xat. Hist., 5, VIII, 1881, p.
293.
Amphioiijrcha Thoms.
colligata Redtb. Reise Novar., II, 1803, p. 187,
pl. 5, f. 7.
hemispila (Germ.)
Saperda hemispila Germ. Mag. Ent., IV, 1821,
p. 109.
Saperda luctuosa Serv. Aun. Soc. Ent. Fr.,
1835, p. 40.
Petronae Burra. Reise La Plata Staat., II, p. 100 ;
ibid. Stett. Ent. Zeit,, 18G5, p. 180.
Amphionycha spilota Bates, Aun. Nat. Hist.,
1881, p. 199.
Isnmerida Bates
plumosa Bates, Aun. Nat. Hist., 5, VIII, 1881, p.
291.
I’hoebe Serv.
Spegazzinii Brucb, Rev. Mus. La Plata, t. XV,
1908, p. 219, fig.
Aerenica Thoms.
Misiones.
* Tucumán (Tafí
Viejo).
* Misiones.
* Misiones.
* Misiones.
* Misiones.
* Buenos Aires,
Córdoba, Men,
doza, Tucumán-
Misiones.
* Tucumán
* Córdoba.
acutipennis Galian, Ann. Xat. Hist., 0, III, 1889, * Misiones,
p. 400.
— *218
hirticornis (Klug). *Tucumán.
Saperda hirticornis Klug-, Nov. Act. Ac. Leop.,
XII, 1825, p. 408, pl. 43, f. 3.
Saperda picta Klug, Nov. Act. Ac. Loop.,
XII, 2, 1825, p. 407, pl. 43, f. 1.
■ lastatis Buq.
bonariensis Thoms. Pliysis, T, 0, 1808, p. 127. Buenos Aires.
Joergenseni Brucli, llev. Mus. La Plata, t. XVII I, * Misiones (Bon
1 Hallándose en prensa esta parto do nuestro catálogo, mi distinguido colega señor
Gounelle tuvo la amabilidad de comunicarme la descripción de un interesante longi-
cornio, cuya posición sistemática debe ser al lado del género Anostcrnus Burm.
21!) —
ÍNDICE ALFABÉTICO DE GÉNEROS, SUBGÉNEROS Y S1NONÍMIAS
DE LA FAMILIA OERAMBYCIDAE (l’RlONINI-LAMIINl)
A calodcgma 182
Acanthinodera 182
Acanthocinus Steph 216
Acanthoderes Serv 214
Achryson Serv 185
Aconopterus Blnch 210
Acrocinus Ulig 212
A crocinas 213
Acyphoderes Serv 195
Adetus Le Conte 208
Aerenea Thoms. 210
Aerenica Thoms 217
Agennopsis 208
Alcidión Thoms 214
Alcyopis Pase 192
Aletretia Bates 212
Alloeoscclis 210
Alphus Tlioms 213
Ampliionycha Thoms 217
Ancistrotus Blnch 182
Aucylocera Serv 202
Anisocerus Serv 212
Anisopus Serv 215
Auoploderma Guór 180
Anoploderma (Subgen.) 180
Anoplomerus Thoms 188
Anosternus Burm 206
Antedice Thoms 218
Aphylax Lac 204
Apotrophus Bates (Subgen.) 182
Aplcrocaulns 182
Apterocaulus Fairm 183
Argeutinoemo Bruch 185
Atelopteryx Lac 194
Hadariotiia 186
Baryssinns Bates 215
Kebelis Thoms 209
Bisaltos Thoms 209
líráchyrrhopala Burm. 198
llutherium Bates 188
Callia Serv 218
Callichroma 194
Callichronia Latr 196
Callideryphus Blnch 202
Callidium 199
Callipogon Serv 181
Callisphyris Newm. . 194
Callopisma Thoms 203
Calocomus Serv 183
Calydon Thoms 199
Cathexis Thoms 217
Centrocerura Chevr 189
Ckkambycidak Fam 179
Cerambycini. . 181
Charisia Cliamp. 196
Cheloderus Gray. 193
Clienoderus Fairm. et Gemí; .... 198
Cherrocrius Berg (Subgen.) 180
Clilorida Serv ; . . . . 188
Clirysoprasis Serv 202
Clytus 199
Coccoderus Buq 187
Colobothea Serv 216
Colobura Blnch 210
Cometes Serv. 208
Compsa Perty 192
Compsoceridius Bruch 198
Compsocorus Serv 197
Compsosoma 210
Coremia Serv. . 198
Co8misoma 197
Cosmosoma Serv 201
Criodion. 186
Criodion Serv.. 188
Ctenoscelis Serv. 182
Ctenoscelis (Subgen.) 182
Cycnidolon Thoms 192
Cycnodcrus 198
Cycnoderus Serv 201
Cyllene Newm 199
Cypliosterna Chevr 204
DeSmiphora Serv. 209
Diástrophosternus Goun 218
Dihammatopliora Chevr 201
Distenia Serv 207
Dorcacorus Latr 204
DorcastaPasc 212
Dryoctenes Serv 213
220
Eburia Serv ...................
Eburodaorys Thoms. ............
Elaphidium ....................
Emphytoecia Faina, et Germ. . . .
Enoplocorus Serv. (Suligen.). . . . .
Ergotee. ¡ .
Eriopsilus Batos. ...............
Eriplms Sorv. .................
Erlandia Auriv. ................
Erosida Thoms. ................
Ethemon TJioms. ...............
Eumysteña Bruch ...............
Eurymerus Serv. ...............
Euryptora Serv. ...............
Eusphaerium Newm ............
Eutrypanus ....................
Exoceutrus Muís. ..............
Gambria Thoms. (Snbgeu.). . . . . .
Gnomo, ........................
Gnomidolon Thoms. ............
Grammicosum Blucli ...........
Gymnocerus Sorv. ..............
Halycidocrius Berg. ............
Haminatochoorus Serv. .........
Hastatis Buq ..................
Hebestola Blnch, ...............
Hedypathes Thoms. ............
Hemilophus Sorv. ..............
Hephaestion Newm .............
Hosychotypa Thoms. ...........
Heterachtes Newm .............
Hippopsis Serv. ................
Holopterus Blnch. ..............
Horuibius Faina ...............
Hylotrupes Serv. ...............
Hypermallus
Hypermallus Lac
Hypsionia Serv. ................
Ibidiou Serv. ..................
Ibidion ........................
Ischnolea Thoms. ..............
Isomerida Bates
Istlimiade Thoms. ..............
Lagocheirus Thoms. ............
Lamiini. ......................
Lautarus Germain
Leptostylus Le Coate. ..........
Leptura. .......................
Lepturgus Bates
Lissonotus Dalia ...............
Listroptora Serv. . . . .
Listroptera. .................... 201
Lophonocerus Serv. ............ 204
Lypsimena Le Coate. ........... 210
Macrodontia Serv. 182
Macroeme Auriv ............... 185
Macrophora Thoms. ............ 213
Maeropm ...................... 212
Malacomaorus .................. 185
Malaeopterus Serv. ............. 185
Malaeopterus . .................. 186
Mallocera Serv» ................ 191
Mallodon Serv. (Subgen.). ....... 181
Mallosoma Serv. ............... 201
Mecometopus Thoms. ........... 200
Megaderus Serv ................ 208
Metopocoelus Serv. ............ 187
Microplia Serv. ................ 215
Micro plophorns Blnch. .......... 183
Mioropsalis .................... 183
Migdolus Westw. (Subgen.). ..... 180
Miopteryx. ..................... 191
Mysteria Thoms. (Subgen.) 180
Navosoma Blnch. (Subgen.) ..... 181
Neoclytus Thoms. .............. 200
Neocorus Thoms. ............... 192
Obrium Serv. .................. 198
Ochyra Pase ................... 200
Octoplon Thoms. ............... 191
Odontocera Serv. .............. 195
Oedopeza Serv. ................ 216
Oesyophila Bedel. 193
Onnnata Wliite. ................ 195
Oncideres Serv. ................ 211
Oncoptera Lac ................. 189
Onocephala Thoms 211
Ophiostomis Thoms. ............ 193
Oreodera Serv ................. 213
Orion Guér . . . . . ’ 189
Ornistomus Thoms. ............ 195
Orthomegas Serv. (Subgen.)..... 181
Orthostoma Serv. .............. 196
Orthostomidms Bruch ........... 197
Oxymerus Serv ................ 206
Oxypeltus Blnch ............... 194
Qzodera Dup .................. 207
Pachypeza Sorv. ............... 211
Par anae<m8. .................... 182
Parandra Latr . ................ 179
Paromoeocerus Goun ........... 197
Pathocerus Waterh. (Subgen.) . . . 180
Periboeum Thoms. ............. 191
188
189
186
212
181
182
209
204
184
189
198
180
186
193
210
216
216
204
203
191
188
212
183
187
218
218
214
217
194
210
192
212
193
208
199
186
190
210
192
191
209
217
195
214
208
194
215
206
215
207
200
221
Pcriboeum 190
Peritrox Batos 211
Phaodinus Serv 205
Phaenicocerua .................. 186
Phoobe Sorv 217
Phytoecia 212
PlocacdcniB .................... 187
Poecilopeplus Tlioms 203
Poecilosoma 203
Polyoza Sorv. 183
Polyrrliaphis Sorv 212
Praxythea Tlioms 186
Prionaptorus Sorv. 182
Prionidium 180
Prionini... 179
Probatins Tlioms. 215
Prónuba Tlioms 202
Protosphaorion Gouu . 190
Psygmatooorus Porty 186
Pteraeantlia Newm 204
Pteroooptus Serv. 209
Ptoroplatus Buq. 204
I’yrodes Serv 184
Ranqueles Goun 187
Rliapliiptora Serv 208
Rhinotragus . 195
Rhopalossa Bates (Subgen.) 195
Rkopalopliora Serv 201
Rhopalophora. 198
Scytbropopsis Tlioms. 214
Sibylla Tlioms. 194
Smodicum Haldem ............. 203
Spatbopygus Lac 186
Sphaorion Serv 190
Sporotus Bates 216
Steirastoma Serv 213
Stonodontos Sorv. 181
Stenorrhopalus Blueh 191
Stenygra Serv. 203
Stothoperma Lam 211
Stizocera Serv 191
Sypilus Guér. (Subgen.) 180
Tapina Serv. . 208
Tessarecphora Tlioms 210
Tetroplon Auriv 191
Tithonus Tlioms. 214
Tomopterus Serv 196
Tomentos Reicbe. 186
Tracbelia Sorv 203
Trachyderes Dalm 205
Trachyderes 207
Trestonia Buq 211
Tricliopkorus Serv 190
Tropidosoma Pertv 203
Trjqianidius Tlioms 215
Tyrinthia Bates 217
Uragus Guór 187
Unxi.a Tlioms 197
Xostia Serv 187
Xylocliaris Serv. 207
ÍNDICE ALFABÉTICO DE ESPECIES, SUBESPECIES Y SINONIMIAS
DE LA FAMILIA CERAMIíYCIDAE (PKIONINI-LAMIINl)
Aaede Newm 196
acanthopus Germ. 182
acceiitifer Oliv 213
acuminatus Fbr 209
acuta Germ. (Cyllene). 199
acuta Pase. (Bebelis) . . . 209
acutipennis Gallan 217
adustus Burra. (Pteropl.). ....... 204
adustus Burm. (Bisalt.) 209
aeneiventris Bates 202
acnesccm Burm 198
aeneus Buq 184
aepitus Ckevr 201
africanua Voot 188
agilisSorv. 215
albiycna Burm '. 210
albinus Tlioms 214
albisparsa Germ 210
albitarsis Cast 214
albomaculatus Burm 190
albopicta Porty 192
alboplagiata Blncli 210
andalgalonsis Brucli. ........... 207
angulatu8 Oliv 184
angustatum Buq 188
antárcticas Auriv. 193
antennatus White 184
apicalis Klug 195
arachnoidos Tlioms 210
araneiformis Liun. (Lagocli.). . . . 214
222
araneiformis Fbr. (Lamia). . . .
arcufera Goun
argentina Bruch
argentinum Burm. (Ibid.) ....
argontinnm Bruch (Smod.)..
argentinas Brucli (Trachyd.).
argentinas Berg (Lepturg.). .
armillatus Lian. (Enopl.) . . . .
nrmillalas Oliv. (Frión.)
aterrima Gemí
Audouini Dnp
Aulai Bruch
aulicus Thoius
a u rata Auriv
auratopilosa Bruch
auratus Lilia.
«aricomus Gemí
aurigena Gemí
auriventris líedth.
Aurivillii Goun
aurivitta Burm
aurulentus Kirhy (Acyph.). . .
anrulentus Burm. (Xyloch.)..
hajulus Lian
barhata Tlioins
harhatus Oliv.
barhicornis Fbr
harinera Kirhy
basalo Burm
basalis Chevr
Batesi Lain
I¡atu8 Lina
betulinns Klug
bicinctus 'i'lioms
bicolor Guór. (Anopl.).
bicolor Guór. (Iihopal.)
bicristatum Bates
bihamaia Bates
bilineatus Bates
bimaeulata Goun. (Callop.). .
bimaculata Chevr. (Ischnol.)
bimaculatus Auriv
binodula Chevr
bipartita Bates.
bipartitas Buq
biplagiatus Buq
bispinum Bates
Itlanohardi 'I'lioms
Boisduvali Dup
bonariense Tlioins. (Mallod.). .
bonariense Bruch (Smodic.). .
bonarieusis Tlioins. (Heteracht.). 192
bonariensis Burm. (Opliiost.) . . . . 193
bonarien8Í8 Burm. (Hypsiom.) . . . . 210
bonariensis Tlioms. (llebest.). . . . 218
Bonplandi Goun 199
Bouchanti Buq 180
braconides Perty 195
Bravardi Burm 183
Bróthosi Bruch 191
breve Serv 213
Bruchi Berg (Cherrocr.) 180
Bruelii Goun. (Coreni.) 198
Bruchi Goun. (Gymnoc.) 212
Bruchi Goun. (Diastr.) 218
Brullei Muís. (Cosmos.) 201
Brullei Gallan (Coloboth.) . ...... 216
brnnneus Guór 189
bullatus Haldem 199
Buqueti Belon 188
caliginosas Serv 213
Calverli Germain 183
cauescens Bates 213
capreola Gerni 211
cardinalis Dalia. (Aneyl.) 202
cardinalis Dup. (Trachyd.). ..... 205
castaneus Blnch 183
caudatus Degeer 199
cayennensis Dup 206
cerussatus Newm 190
Cliildreni Gray 193
chilensis Blnch. . . . .' 193
chontalense Bates 185
chrysozone Wliite 195
circumjlexus Fbr ¡85
cirrosa Erichs. . 209
coarctata Pase 200
Coetis Perty 182
coliare Burm ’ 186
collaris Burm. (JSlaphid) 186
collaris Gerni. (Rhopaloph.) 201
colligata Redtl* 217
colobotheoides White 216
colombica Tlioms 179
columbina Serv 207
compsoceroidos Lac 194
concinnus Phil. jan 191
congener Burm 214
conspicuas Perty 203
coriáceas Fairm. (Calocom.) 184
coriáceas Burm. (Calocom.) 184
eoronata Serv 208
215
192
217
189
203
205
215
181
181
200
206
200
197
202
201
184
204
202
202
191
198
195
207
199
179
204
197
196
198
202
211
187
214
195
180
201
214
182
215
203
209
209
201
195
187
205
214
182
205
181
203
223
corvina Germ
corvintm Burm
costata Sorv ¡
costatus Auriv. (Trachyd.)
cr ¡status Dup. (Xyloch.)..
crassicornis Pase.
crassimaua Goun
ermita Thonis. .
ermitas Klng
eruentatns Dup. . . .
encalata Tlioms.
eurvatus Germ
ouyanus Burm
cyanoptera Pase
eyliudripenne Tlioms
eylindripcnnis Lac
Dankoi Lam
decora Tlioms
Itejeani Gray (Polyoz.)
Dejf.ani Latr. (Phoenic.)
delitiosns Bates
dentatus Fbr
denticollis Bates
(lepressum Fbr
Desmaresti Gnér. . . •.
dimidiata Redtb .
dimidiaticornis Serv
dimidiatus Fbr. (Tracbyd.)
dimidiatus Tlioms. (Trypan.) . . . .
Dinellii Bruch
dissimilis Beloti
distinctus Newm
Doris Tlioms.
dorsalis Lap. et Gory (Clytus). . . .
dorsalis Serv. (Pterocopt.)
dorsalis Germ. (Acanth.)
Dunfordi Burm
eburioides Serv. (Eurym.)
eburioides Blncli. (Spathop.)
electrinmn Goun
electas Gallan.,
elegans Clievr. (Hyperm.)
elegans Serv. (Mallos.)
elegantulum Lam
clongatm Clievr.
epaphns Berg .
tiques fre Gnér. (Cosmis.)
equestre Burm. (Cosmis.)
ercctifrons Tlioms
erytliropus Lnc
Euuomia Newm
exornatum Newm 18!1
expectata Lam 175)
exsanguis Clievr 1 5)5)
cxutuni Newm. 15)0
famelicus Burm 200
farinosa Burm 207
Ihsciata Oliv. (Odontoc.-) 195
fasciata Newm. (Ptorac.) 204
fasciata Tlioms. (Hypsiom.) . . . . . 211
fasciata Lnc. (Oncid.) . ......... 211
fasciata Bates (Colobotli.) 210
fasciferutn Berg 191
fastidita Dej 213
fastuosas Erielis ....’.. 181
femoralis Burm 218
femoratus Klng....- • 190
ferruginca Sturin. (Farandra) 179
ferrugine.a Brucli (Corem.) 199
festiva Lililí....' 188
flabcllifcra Bruch. 180
ñavicauda Blessig 195
flavipennis Chevr; (Maerod.) . . . . 182
flat'ipennis Sorv. (Prionapt.) 182
Jtavocoma Fairm. 207
Havofasciatum Blnch 188
flavosignatus White 185
formosus Bates 184
frángeos Voet. . 181
f uligineum Newm 202
fulvicnrnis Burm. 203
fulvotermiuata Berg 191
fuseata Le Conte 210
gayatinus Germ 181
Germaini Fairm 183
Germarii Tlioms. (Mallod.) 181
Germarii Tlioms. (Oncid.) 211
GiancllU Giglio 180
gibbera Serv 211
glabra Degeer 179
glauca Liuu. 213
globithorax Fairm. et Germ 199
gloriosas Dup 200
gnomoides Tlioms 192
Gounellei Bruch (Cycnid.). ...... 192
Gounellei Bruch (Compsoc.) 198
gracilior Burm 197
gracilipes Blnch : 194
granáis Tlioms. 179
gratiosa Blnch 189
grísea Auriv. 209
guttulata Tlioms 211
187
190
188
205
207
212
189
209
195
205
209
200
193
192
180
180
194
202
183
180
215
181
211
213
183
193
217
205
215
203
212
190
210
200
209
210
183
180
180
196
190
190
202
191
199
192
197
197
208
188
195
gutfcurator Fbr
haematica Fairni
liaemopterus Luc
haemorrhoidale Germ
haomorrhoidalis Gorin.
hamaticollia Guér . .............
hamatifeni8 Serv
liemispila Germ.
hetcrooerus Ericlis.
heterogama Burra
liircus Berg
hirticollis Oliv
hirtieornis Gyllh. (Lophon.)
hirtieornis Serv. (Coniet.)
hirtieornis Klug (Aorenea)
Huberti Buq
liuineralis Perty.
ibidionoides Serv
igneum White
iniplicata Thoins
irapluviata Gerra . ..............
impressicollia Blneh
inerme Wliito
innpinata Auriv.
interrogationis Blneh
intonsa Gerra.
iridipenuis Chevr
jaspideus Buq
Joorgonscni Bruch
jucundum Doj
lacerta Cast
Laclicsia Blneh
Lacordairei Lain. (Myst.)
Lacordairei Serv. (I’olyoz.)
Laeordairei Gallan (Hammat.J. . .
Lacordairei Ritsom. (Orion)
Lacordairei Lac. (Malloc.)
laetus Blneh
laevitjata Pliil. (Callichr.)
lanaris Blneh
larroides White.
lateriscriptus Burra
latipennis Sorv
leraniseata Fbr
lentiginosuin Berg
leptis Bates
leptopue Phil
lepturoides Schrob
leuconotus Thoins. .
lignosa Tlioras
linearis Bates
lineatm Dup 207
Uneolata Gory (Parara!. ). . 170
lineolata Serv. (Hippops.) 212
lineolatus Dup 20li
Linncianus Laieh 100
lippus Gorra 100
litigiosa Bates 210
lívidas Mills 190
longicolle Degeer. 185
longimana Paseoe (Cathex.) 217
longiraanus Linn 212
longipes Burra 193
luctuosa Serv 217
lnctuosum Schonh 181
ludicrus Gerra 215
lutariura Burra 185
lyciforinis Gorra 204
raacer Newm 194
niacropus Neivm 194
macúlala Gerra 211
maculatura Burra 185
maculicollis Serv 203
magellanicus Blneh . 183
mandibularis Perty. 170
marginipennis Fairra. (Apteroo.) . . . 182
inarraoratura Tlmnb 214
martialis Dohrn 200
Marti i Perty 205
maxilloaa Cast 170
maxillo8U8 Oliv 181
melanophtliisis Berg 193
Mellyi Cast 199
mentiem Lae. 204
mexicanas Tlioras. 208
miles Yoet 181
miniata Thoras. (Hesycli.) 210
miniata Thoras. (Oncid.) 211
minuta Fbr : 193
missionura Bruch. 203
nioestus Bates (Acyph.) 190
moeatua Newm. (Phaedin.) 205
molle Burra 180
raonaehica Berg 212
montevidensis Thoras 210
inorio Fbr. 205
morosus White 183
mucorifcrum Thoras 192
nniltifarium Berg 193
multiguttatus Burra.. 199
multipunctata Serv 218
murinus Gahan 187
211
207
203
190
202
187
183
217
184
183
190
209
204
208
218
182
215
192
197
192
211
182
190
184
100
200
198
181
218
201
214
189
180
183
187
189
191
202
194
207
190
200
193
212
190
210
194
213
213
209
202
mus Goun
musiva Germ
muticus Thoms
nainis Fairm. ot Germ
nebulosas Lap. et Gory.
nigra Gray
nigricornis Guór
nigrinus Bates...;
nigriponnis Chevr
nigrofasciatus Gory. .
nitidus Fbr
nodicollis Burm. (Cosmos.)
nodicollis Lac. (Cosmos.)
nodifera Serv
nodipeunis Burm
notatus Dup
novempuuctatus Ger;n
obliquatus Burm.
obliquus Bates . .
oblita Lam
obscuras Guér
occipitalis Thoms
ocreatus Newm
octoguttata Germ
octomaculatus Fairm
oculata Serv
Olivieri Thoms.
Orbignyi Guér. (Sypilus)
Orbignyi Thoms. (Mallod.)
Pallasi Germ
pallem Fbr
pallescens White
pallidipeunis Reich. (Torneut.).. .
pallidipennis Chevr. (Desmiph.)..
pallidus Dup. (Oxyin.)
pallidus Dup. (Oxym.)
palinatus Oliv
paran a Gemm.
parviscopus Burm.
patagónicas Bruch
patagonus Guér
pavidus Germ
pennicornis Germ....
perfórala Burm
petaloceru8 White
Petronae Burm
Philippii Berg....*
phoracanthoidos White
phyllopus Buq
picea Serv
picta Klug
5 —
plagiatum Burm 192
j)laten8¡s Ciiovr. 198
plicicollis Germ 191
plumigcra Oliv 197
plumosa Bates 217
poecila Germ 216
pogonochoroides Serv 216
priapica Thoms.. 185
próxima Gory 199
próximas Berg (Trichoph.) 190
proximm Dup. (Truchyd.) 206
puellus Villa 199
pulcherrimus Perty. 181
puncticollis Dup 205
purpuratus Chevr. (Eriph.) 204
purpúralas Germ. (Lisson.) 207
purpurea Perty 208
purpureum Nevvm. (Eusphaer.). . . 210
pusilla Fbr 198
pusillus Lap. etGory (Neoclyt.). . 200
pusillus Fairm. et Germ. (Adet.). 208
pygmaea Fbr 198
quadricolle Bates 180
quadriguttatus Burm ........... 180
quadrilineata Burm 188
quadrinodosus Burm 214
quadriplagiatum Boíl 210
quadrispinosus Buq. (Metop.). . . . 187
quadrispinosus Blnch. (Oxyp.)... 194
quinquetuhorculata Drap 218
ramosa Goun. 191
Richardii Dup. 207
Richteri Bruch (Centroc.) 189
Richteri Bruch (Trachyd.). ...... 205
rivulosus Germ 207
rubrozonatu8 Luc 184
rufipes Lap. etGory 199
rufiveutre Germ 197
rugosipennis Luc 188
rusticum Burm 190
sanguinicollis Serv. (Rhopal.) 201
8anguinicollÍ8 Burm. (Phytoec.). . . 212
sanguinolentas Burm. 206
Saundersii Waterh 207
8capularÍ8 Dup 205
Schulzi Bruch (Halycid.) 188
Scliulzi Bruch (Argenta). ) 185
Schythei Phil 194
scopifer Germ 212
scopulicorno Kirby 201
scrupulosus Germ 213
— 22
187
216
208
208
200
208
184
209
204
206
184
201
201
208
211
205
187
206
196
191
186
179
194
188
198
207
182
180
181
184
185
185
186
209
206
207
200
201
197
200
189
185
211
201
184
217
183
192
196
208
218
— 2‘26 —
seraic.aligatns Faina. et Gemí .... 194
scmiruíra Burm 198
soricoum Fbr , . . , 196
Servillei Blueh. (Ancistr.) 182
Servillei Thoms. (Acalod.) 182
.sotlgera Gemí 208
setosuni Gorin 188
setosns Serv 216
siguatus Gyllh. (Trachyd.) 205
niguatun Serv. (Acantli.) 216
signífera Thoms 215
similis Marcli 199
sintillinia Auriv 216
simplicieollis Bates... 182
sobrinus Lap. et Gory 200
sórdida Bnrm. 189
spadiceus Dalm 207
upeciosus Oliv. (Pyrod.) 184
Spegazzinii Bruch (Bisalt.), 209
Spegazzinii Bruch (Plioebe) 217
Spencei Kirby. 203
Spenglcri Fbr 213
h pilóla Bates 217
spinibarbe White 181
spinibarbis Linn. (Mallod.) 181
upinibarbia Fbr. (Mallod.) 181
spinifera Neww 200
spiniforinis Faina. 191
spinigorum Blueh. 191
spinipeanis Cast 212
spinipcu Degeer 188
spinosa Guér 204
Spixii Lap. et Gory 200
xpondijlioule Faina 180
staphylinus Serv 182
Stellio Pase 214
St.henias Bates 202
stignia Lian 208
striatns Fbr. 205
xtrigomiH Gmel 206
subafñnis White 189
mblineatus Faina. 193
sabmetallicam Blueh. 199
sueciactus Lian. (Tracliyd.) 206
mooinoluu Oliv. (Trachyd.) 206
sulcatns Oliv. (Chlorid.) 188
sulcatus Baria. (Trachyd.) 206
sulcifroas Faina 208
sariaamum Lian 185
taeniatus Gemí 205
teaellaia Baria 192
teaaatas Serv 201
tennis Baria 195
testarea Fbr. 179
testaceus Blueh 198
tetropioide Faina... 180
thoraoicum White 202
thoracicus Oliv 205
thulauum Lata 180
thyrsopliora Baria 197
tricolor Faina. (Chenod.) 198
tricolor Perty (Mallos.) 202
tricolor Serv. (Stenygr.) 203
triliaeatuia Bates 196
Irinodosa Gemí. 213
triste Blnch. (Navos.) 182
tristis Guér 191
tuber culata Degeer 213
tuberculatus Btw|. 187
umbrosa Gemí 216
umbrosas Thoms 214
undulatnm Baria 185
unicolor Bruch (Achrys.). ....... 186
unicolor Bates (Hemiloph.) 217
uniformo Berg 192
variabilo Goua. 190
variegatus Perty (Trachyd.). .... 206
variegatus Baria. (Aaisop.) 215
van Berg 191
veatrale Gemí 197
Veníame Doliru 180
versicolor Clievr. (Brachyrrh.) . . . 198
versicolor Boíl. (Empliyt. )...... . 212
vespoides White 196
viciaa Goua 191
vicinuia Perroud 191
vidaa Lac 189
vidmiH Vigors 214
vinculatus Gemí ... i 202
vini Paaz 193
violaceum White 197
viren» Tliuuh 205
vitrea Serv 195
vittata Thoms. (Xestia) 187
vittata Blnch. (Eburia) 189
vittatum Fbr 196
Wagleri Perty 186
Wagueri Watcrli. (Pathoc.) 180
Wngueri Goua. (Comet.) 208
xauthomera Redtb 218
zonarius Voet. 206
zonatum Salill»... 202
GUILLERMO SALOM Y SUREDA
f EL 19 DE JULIO DE 1911
Ha fallecido el profesor Guillermo Salom y Sureda y con él pierde la
Escuela de ciencias químicas del Museo uno de sus colaboradores más
activos y eficaces.
Como merecido homenaje á su labor en este instituto, que lo contaba
entre sus consejeros académicos desde 1906, creo cumplir un deber re-
construyendo á grandes rasgos su vida y reseñando las honras (pie á su
muerte se le tributaron.
.Nacido en Palma de Mallorca (España), su educación científica se
orientó durante algún tiempo hacia, las ciencias naturales, desviándose
después por vinculaciones de familia hacia la náutica. En este rumbo,
hizo estudios que le permitieron graduarse como piloto mercante en
1864, realizando diversos cruceros, en tal carácter, á América; en uno
de ellos, durante el año de 1868, llegó á Buenos Aires y se estableció en
San Pedro (provincia de Buenos Aires), donde el cólera puso en peligro
su vida. El país lo atrajo, ofreciéndole un campo sin límites á sus ini-
ciativas y á su actividad, con esa potencia asimiladora que se impone al
— 228 —
extranjero en cuanto pisa el suelo argentino ; y cediendo á sus impulsos
se estableció como farmacéutico en la citada localidad y después en San
Nicolás, ciudad de la misma provincia, donde permaneció basta 1870.
De regreso de un viaje á España, se radicó en Buenos Aires, realizan-
do estudios regulares en la Facultad de ciencias médicas, donde se gra-
duó como farmacéutico en 1873, ejerciendo la profesión en el estableci-
miento de Torres y Barton como gerente del mismo, basta 1874.
Los años que en su juventud había pasado sobre los veleros de ultra-
mar, dejaron en su espíritu honda huella, una imperiosa necesidad de
movimiento que no condecía con las tareas sedentarias del laboratorio,
y es por ésto sin duda que realizó otro viaje á Europa en 1875, reco-
rriendo una gran parte de ella y aprovechando de su estadía en los gran-
des centros universitarios para perfeccionar sus conocimientos.
En 1882, ya en el país, la fundación de la ciudad de La Plata le pro-
porcionó ocasión excepcional para ejercitar su actividad, tomando parte
en el trazado de las calles de la capital de la provincia, en el campo vir-
gen, para vincularse después á ella sin descanso hasta que la muerte
vino á sorprenderlo.
Los cargos que desde 1893 ha desempeñado son los siguientes :
Vocal inspector de farmacias en el Consejo superior de higiene, 1893 ;
Jefe de la 0a sección de la Dirección de salubridad pública, 1897 ;
Académico de la Facilitad de química y farmacia (Universidad pro-
vincial), 1901 ;
Profesor de farmacia orgánica en la misma, 1902 ;
Vicedecano de la Facultad de química y farmacia, 1903 ;
Profesor de mineralogía aplicada á la farmacia, 1905 ;
Decano de la Facultad de química y farmacia, 1905 ;
Vocal de la Sociedad nacional de farmacia, 1905 ;
Presidente de la Asociación farmacéutica de protección mutua, 1905;
Al fundarse la Universidad nacional de La Plata, en 1905, la Facul-
tad de química y farmacia, como Escuela de ciencias químicas, pasó á
formar parte del Museo (Facultad de ciencias naturales) en 1906 y desde
entonces, el profesor Salom ejerció los cargos siguientes :
Consejero académico del museo (reelecto en 1909) ;
Profesor titular de farmacología ;
Profesor de farmacia práctica, 1907.
En el desempeño de estas funciones y como inspector general de far-
macias de la provincia de Buenos Aires, una reagravación de la enfer-
medad crónica que padecía lo llevó á la tumba el 19 de julio de 1911,
terminando así una vida de trabajo incesante que bien puede presen-
tarse como ejemplo.
En el acto del sepelio, demostración elocuente de las simpatías que el
profesor Salom había conquistado dentro y fuera de la Universidad, el
229
director general de salubridad de la provincia de Buenos Aires doctor
Justo Y. Garat, leyó un conceptuoso discurso, hablando también, en
nombre de sus alumnos, con sentidas frases, el joven Avelino Barrios.
En nombre de la dirección del museo, y cumpliendo obligaciones que
mi cargo me imponía, leí sobre su tumba las páginas que á continuación
agrego: ellas expresan fielmente los sentimientos de los que fuimos sus
compañeros de tarea en la enseñanza y perfilan su personalidad moral
para que pueda ser debidamente apreciada.
Á LA MEMORIA DEL PROFESOR GUILLERMO SALOM
« Señores :
Vengo en nombre de la dirección del Museo y como jefe de la Escuela
de química y farmacia de nuestra Universidad, á rendir homenaje de
respetuoso afecto á la memoria del profesor Guillermo Salom, antes de
entregar á. la madre común sus restos mortales.
Ayer la muerte nos arrebató un colaborador modesto pero decidido,
en la persona del profesor liosso, y hoy nos priva de uno de los elemen-
tos más valiosos de trabajo del museo, con esa indiferencia de las fuer-
zas naturales, con esa rudeza de las causas ocultas que hace meditar á
los espíritus más superficiales en la fragilidad de la engañadora pompa
de jabón que llamamos vida humana.
Ante la tumba de un ser querido, de un amigo íntimo, esta medita-
ción es confusa, sin precisión en las ideas, sin propiedad en los térmi-
nos, como si algo de nosotros mismos se hubiese perdido y nos halláse-
mos en el mundo de los sueños, donde las nociones de espacio y de
tiempo se borran del entendimiento. Y es que á pesar de reconocerla-
necesaria, fatal, ineludible, la muerte nos sorprende siempre, y una
honda tristeza nos invade al verla llegar « demasiado pronto». ¡ Cuánta
amargura respira el epitafio de la tumba antigua !
Aquél que profane mis cenizas,
Que muera el último de los suyos !
Pena más cruel es insonable sin duda : ver caer á nuestro alrededor
la encarnación de nuestros afectos, unos después de los otros, en silen-
cio, como las hojas, y quedar como el árbol tras el otoño, desnudo, sin
abrigo, sin apoyo y sin caricias ! Y aunque en el fondo este sentimiento
sea egoísmo, y el hijo llore la perdida sombra, el discípulo la brújula
rota, y el amigo la palabra afectuosa que no escuchará más, este senti-
miento es doloroso, es aguijón punzante que nos hace sufrir y por el su-
frimiento que engendra se dignifica y se ennoblece.
280 —
El hombre que acaba de desaparecer, espíritu excepcionalmente afec-
tivo, había sembrado sin usura á su alrededor, y no es extraño que en su
tumba se abran esas llores espontáneas del corazón que llamamos sim-
patía, agradecimiento y respeto : sea ésto consuelo para los suyos.
Salom probó con su vida que no es la patria solamente el país donde
se nace, pues que el nacer no es obra de la voluntad : patria es el surco
donde el sembrador cae en la mitad del día, es el hogar tranquilo y feliz
ganado después de la jornada. Olvidado sin ingratitud de la lejana isla
(pie lo viera nacer, á la república dedicó sus mejores energías y en ella
quiso siempre morir, no sólo porque pensaba que es un sueño el de la
muerte, que se duerme bien en cualquier lecho, sino por el cariño que á
esta tierra bendita profesaba. Para su actividad incansable, el país en
formación le brindó campo sin límites y á él se entregó con alma y vida,
lleno de entusiasmo, con una fe ciega en el porvenir, con un desinterés
poco común en nuestro medio, y una fuerza de voluntad característica
de su noble raza.
Encantaba escuchar su palabra cálida, relatando sus empresas y aven-
turas de pioneer resuelto, de algunos años, su labor paciente y obscura
de otros, y su actuación sobresaliente de la madurez de su vida.
En la Universidad de la provincia, origen de la nuestra, en aquella
institución mal conocida y no comprendida aun, durante una época de
pobreza que puso á prueba la nobleza de sus profesores, el profesor Sa-
lom dirigió la Facultad de química y farmacia acompañado de amigos
dignos de él y de su obra, salvándola de la muerte y manteniendo su
prestigio ante propios y extraños. Sus colegas y discípulos olvidarán
quizá en el torbellino de la vida activa que á todos nos arrastra, las ho-
ras de bonanza, pero ese período ingrato será, sin duda, siempre, re-
cuerdo imborrable del valor moral del jefe y del amigo que ha desapa-
recido.
Yo quisiera que nuestros hombres jóvenes no olvidasen tan pronto; y
no es que pretenda hacerlos vivir en el perpetuo dolor de los recuerdos :
la alegría de las almas jóvenes no puede destruirse,' como el más crudo
invierno no mata el árbol sano y sólo lo aletarga.
Yo reconozco la necesidad orgánica, imperiosa del placer y de la ale-
gría, único medio de sobrellevar una vida de lucha incesante y de tra-
bajo sin tregua : no olvidemos la leyenda del escultor que pensaba en
bronce, contada por Oscar Wilde con ironía exquisita. Pero me rebelo
contra esta facilidad para olvidar, que nos caracteriza, como si hubiése-
mos hecho nuestra la opinión del poeta que dice « recordar es envejecer
y es morir». No, recordar es volver á vivir la vida que filé, buena ó
mala, embellecida por el encanto misterioso del pasado.
El porvenir abierto ante los jóvenes es un túnel hacia el cual se ven
arrastrados sin saber si al otro lado encontrarán la luz. Prudente es en-
• — 281 —
tonces llevar el ejemplo de los que fueron, fortalecerse con sus triunfos,
aprender de sus descalabros y derrotas. Y si el ejemplo procede de un
maestro que lia sido guía, consejero, amigo constante y seguro, doble
valor posee como algo nuestro, que dentro de nosotros vive, porque la
comunión de los espíritus, cuando es sincera, iguala en potencia á la
•sangre transmitida por la herencia.
Demos siquiera este consuelo al hombre que estudia y enseña en
nuestro medio ambiente ; dejemos acariciar esa esperanza al que lejos de
los caminos que conducen á la riqueza, persigue los fantasmas de la
gloria y sueña con la posteridad ; y estimulemos, con el recuerdo cons-
tante de los que nos precedieron, á los jóvenes que deben constituir en
■el mañana el núcleo intelectual de nuestro país, completando el maravi-
lloso cuadro de su grandeza económica.
Una parte de la obra realizada por el profesor Guillermo Salom podrá
perderse, quedar ignorada y aun estéril ; pero las actividades que dedicó
á la Universidad en su vida provincial y bajo el régimen nacional, están
aseguradas con la supervivencia de la institución, en pleno período de
desarrollo y florecimiento. En el gabinete de farmacología y en el labo-
ratorio de farmacia práctica perdurará el eco de sus lecciones, la autori-
dad de su saber y de su experiencia, el influjo de su carácter entero y
de su honorabilidad sin tacha ; y cuando los estudiantes del futuro con-
templen la imagen de Salom que dentro de breve plazo presidirá los
trabajos en aquellas aulas, como la del inolvidable Delachaux preside
otros de distinto carácter en el museo, respetarán su memoria, como
nosotros lo liemos hecho con Perón, Puiggari, Stroebel, Ramorino y
■Speluzzi en la Facultad de ciencias.
Señores :
Pocos hombres merecerán como el profesor Guillermo Salom, las pa-
lmas de El libro de mi amigo , que constituyen elocuente epitafio: «tra-
bajó mucho- en esta vida hasta ser recompensado por la muerte, que es
la única recompensa de la vida».
Musco ile .La Plata, 1911.
E. Herrero Ducloux.
KKV. ML'SKO I.A Pl.ATA.
T. XVIII. (IV, 15, 1912.)
15
LOS PRONOMBRES DE LA LENGUA TORA
CON REFERENCIAS Á LOS DEL MOCOVÍ
Poli El. PADRE FRAY ZACARÍAS DUCCI, O. F. M.
Y UNA INTRODUCCIÓN
1)K SAMUEL A. LAFONE QUEVEDO
Con motivo del hallazgo por el padre Pablo Hernández, S. J., del ma-
nnseristo que contiene la gramática y el vocabulario del idioma Mbayá,
pedí al reverendo padre fray Zacarías Ducci, autor del valioso trabajo
sobre los Indios Tacagalé y su lengua, que me obsequiase con un capí-
tulo ó capítulos suplementarios sobre los pronombres de tercera persona
en éste y los demás idiomas afines, Toba, Mocoví y Abipón, con la in-
tención de aumentar á la lista algo de lo que al respecto de los Mbayá
nos ha dejado el padre Sánchez Labrador, que ha permanecido iné-
dito, y aun desconocido en su mayor parte, por casi siglo y medio.
El padre Ducci en el acto correspondió á mi invitación con el estudio
á que estos párrafos sirven de prólogo, y hace tiempo (pie debió publi-
carse, cosa que no se ha realizado por inconvenientes que nunca faltan,
por lo que pido al autor mil disculpas.
Es indudable que tanto el Tacagalé del padre Ducci, O. P. M., como
el Mbayá del padre Sánchez Labrador, S. J., son los dos trabajos más
completos que poseemos de los idiomas del Chaco, tipo Guaycurú, y con
este complemento (pie ahora nos ofrece el primero, sabemos á qué ate-
nernos en cuanto á esos pronombres demostrativos del Toba (pie tan
curiosamente diferencian su lenguaje según la postura ó situación de la
persona de quien se habla. Algo parecido se desprendía de lo que el
padro Tavolini y otros habían apuntado sobre el Mocoví, y Dobrizhof-
fer sobre el Abipón ; pero todo ello era fragmentario si lo comparamos
con lo que ahora nos establece el padre Ducci.
— 233
El padre empieza, como correspondía, reproduciendo las formas de
los pronombres personales en los tres codialectos principales, al que yo
agregué el cuarto :
Yo. .... .
Tú
Nosotros .
Vosotros .
Toba Moco vi Abipóu
AYEM AIM AYM
AM ACCAMÍ AKAMI
COMÍ OGCOM AKAM
ACCAMÍ ACCAMYÍ AKAMYÍ
Mbayá
E (V.); EO (M.)
ACAMI (V.); AM (M.)
OCÓ
ACAMI-DIGUAYI
AM-DIGUAYI
Ya en otra liarte he analizado las formas Mbayá de los pronombres,
y se explicó allí como E es sincopación de AI, IÓ, AY y la O final, otra
sincopación, esta vez de AM. En cualquier caso lo curioso aquí son
esas dos diferentes hablas, la una varonil y la otra mujeril, siendo de
observarse también : Io que la forma mujeril del Mbayá y la común del
Toba en segunda persona son idénticas ; 2o (pie la O como terminación
pronominal de tercera es de femenino en Guayeurú; y 3° que el Mbayá
está más cerca geográficamente de otras lenguas con hablas viril y mu-
jeril, que las demás naciones de este tipo de lenguas á que damos el
nombre general de Guayeurú.
Nadie, ni por un solo momento, puede poner en duda que estos cuatro
idiomas pertenecen á una sola familia lingüística; pero á la vez hay que
reconocer (pie en su léxico el Mbayá se distancia bastante de los otros
tres. Estas concordancias y discordancias nos ayudan á comprender
cómo, en América al menos, diferentes lenguas puedan parecerse mucho
ó poco en sus vocabularios y, ello no obstante, pertenecer á un solo abo-
lengo con más ó menos elementos étnico lingüísticos en común.
En el pequeño cuadro que antecede resaltan las semejanzas y ahora
veremos qué nos dice Sánchez Labrador á propósito de los demostrati-
den exactamente á las de los otros tres codialectos, al menos en sus es-
pecialidades demostrativas. Sin embargo, en Mbayá encontramos ese
sufijo té á que el padre Ducei llama la atención, y no sería extraño que
1 A<nií está ose 1YO, forma singular clel plural YYYOA, aquello x, que ou vano bus-
cábamos on Toba, Mocoví 6 Abipón.
un estudio más profundo y comparativo de los cuatro eodialectos llegase
á desenterrar analogías en que ni hemos soñado.
En mi concepto, tan importantes son las discordancias como las con-
cordancias entre los tres primeros y este cuarto grupo (pie se nos viene
á agregar tan oportunamente; porque se comprueba de una manera con-
vincente que en los pronombres personales y en sus partículas de pose-
sivación y conjugación está el índice de más peso para la clasificación
de ciertas lenguas en nuestro continente: en este sentido celebraré más
y más la mayor discrepancia que pueda hallar yo entre el Mbayá y el
Toba ó Mocoví en todo lo demás; pero siempre teniendo por delante ese
esquema pronominal que á todas luces está cantando la estrecha rela-
ción que une á los tres eodialectos nombrados entre sí, y todos tres tam-
bién con el Abipón.
Los cuatro idiomas tienen por índice radical de primera persona la
1 ó Y, y siguen las analogías en todas las demás personas, con las modi-
ficaciones propias de cada uno de ellos; pero en los vocabularios de
todos cuatro se ve á primera vista (pie han sido afectados por elementos
alófilos de estirpe y lengua, cual más cual menos, pero basta todo ello
liara probar que la pronominación es mucho más persistente que todo el
resto del vocabulario.
Así, pues, descubrimos cómo el Payaguá, aunque en grado más re-
moto, puede emparentar con los demás idiomas de tipo (fnaycurú, y su-
cesivamente por análogas razones podremos incluir también, aunque á
mayor distancia que el Payaguá, el grupo «Lengua», Viejo ó N i maga.
No sucede otro tanto con el Mataco, aunque la segunda y tercera per-
sona suenan como del Toba; su «YO » es de tipo Mojo-Maypure, Chañé
ó Nu- Arnaco, es decir, que se vale del sonido radical N para expresar
la primera persona, no como refuerzo en cualquiera de las tres, como
sucede en los eodialectos de tipo Guaycurú ', sino como radical única y
exclusiva de la primera persona. En Quichua, como en los idiomas déla
familia Guayeurú, el uso de la N como refuerzo pronominal en todas
tres personas es frecuentísimo ; [tero el sufijo de posesivación en pri-
mera persona es francamente la Y ; en Mataco, por el contrario, basta
el prefijo N para determinar un tema posesivado de primera persona,
sin que el sonido I ó Y entre para nada en la combinación
Es indudable que las lenguas americanas lian sufrido mezclas increí-
bles, y como no han tenido literatura (al menos la gran mayoría de ellas)
no lia habido la tendencia de inclinarse á un abolengo más que á otro
después de cada choque de dos ó más idiomas, como ha sucedido en los
1 Investigaciones en los eodialectos Nocten y Vejo/, del Mataco están estable-
ciendo parentesco pronominal de estos dos idiomas.
235 —
casos del Viejo Mundo. El verdadero enredo tiene que resultar en la
primera generación, en que el conquistador estropea la lengua del con-
quistado y hasta la desprecia, aunque sea ella la que representa la ma-
yor cultura,. Nosotros conocemos el Latín, el Teutónico y el Itomanee
del tiempo del juramento de Estrasburgo á mediados del siglo ix ; pero,
¿cómo sería la jerga que hablaban unos y otros durante los cuatrocien-
tos años que precedieron í Al fin, la cultura de los romanos volvió ¿pre-
valecer y con ella se modificaron las lenguas, pero de un modo muy dis-
tinto 4 la evolución lingüística, de la América.
En resumen, Pigafetta nos legó dos cortos vocabularios en su intere-
sante relación, mediante los cuales podemos comparar lo que eran el
Guaraní y el Patagón del tiempo de Magallanes con lo que son en la actua-
lidad 1 ; por otro lado el manuscristo dicho del padre Barzana, ó Barcena, y
que por más moderno que sea no puede ser mucho posterior á 1010, nos
permite comparar el Toba de aquellos años con el de Dueci, trescientos
años más moderno. Muchas son las enseñanzas de orden lingüístico que
se pueden aprovechar de los trabajos antiguos y modernos de uno y otro
misionero, y ya quisiéramos los americanistas contar con muchos ejem-
plos más como éste de lo que filé y lo que es en materia étnico-lingiiís-
tica. Es por esto que desde el primer momento se concedió la mayor
importancia al ensayo del padre Dueci, por lo mismo que se había pro-
ducido con total independencia de cuanto se había escrito por otros au-
tores y misioneros ¡i. propósito de las lenguas de tipo Guaycurú.
No perdemos la esperanza de que no sea ésta la última palabra del
buen Misionero Franciscano, pues permanece aún inédito un largo vo-
cabulario Toba, en su mayor parte reunido por el distinguido america-
nista doctor Ángel Justiniano Carranza, y que sólo espera oportunidad
para salir á luz. % Quién mejor que el reverendo padre Fray Zacarías
Dueci para servir de padrino al inédito manuscrito ? Hasta entonces se
cree que tendremos el manuscristo del padre, Sánchez Labrador listo
para darlo también ála imprenta.
Museo, octubre 3 «le 1011.
I
ADVERTENCIA
Es para acceder á reiteradas instancias de mi amigo el profesor Sa-
muel A. Lafone Quevedo, que voy á exponer brevemente cuanto tengo
1 Pero sólo por la parte léxica.
averiguado en punto 4 pronombres «te la lengua Toba. Se trata de un
capítulo de la gramática de dicha lengua no bien explorado todavía.
Algo se adelantó al respecto con la publicación del opúsculo Los Tobas
de Taccagalé y m lengua y aqní se añaden algunos datos más, adquiri-
dlos posteriormente. Al publicarlos en forma más completa., me permitiré
algunas observaciones comparativas sobre análogos elementos gramati-
cales del Mocoví, que mostrarán una vez más la gran afinidad que existe
entre ambas lenguas. Por lo demás, no es cosa que se haya advertido
ahora lo del estrecho parentesco entre el Toba y Mocoví, y ni aun entre
estos idiomas y el Abipón y Mbayá. Es un punto entre otros muchos
que pone en claro el aludido y docto americanista en su ponderado es-
tudio sobre el Mocoví, fundado en el mamiscristo del misionero fran-
ciscano, padre Francisco Tavolini. De aquí tomo las voces mocovíes
que entran en estas comparaciones.
11
PRONOMBRES PERSONALES
Por ser varios y un tanto complicados los pronombres de tercera per-
sona los daré aparte más abajo. Comienzo por exponer los de primera y
segunda persona en ambos números, que en Toba son éstos :
Singular
Primera persona Segunda persona
Ayem — yo. Am — tú.
Mu mi
Comí ú Occomí — nosotros. Camí ó Accamí — vosotros.
En Mocoví tenemos :
Singular
Aim — yo. Accamí — tú.
Plural
Occom — nosotros. Accamí — vosotros,
y en Abipón :
Singular
Aym — yo. Akamí — tú.
Plural
Akám — nosotros.
Akamyí — vosotros.
237 —
Como se ve, la única diferencia apreciable entre esos pronombres es
la (pie pasa entre el Toba Am y el Moeoví y Abipón Accamí. En lo
demás hay identidad easi completa, la que sería absoluta, desde el mo-
mento que pudiera tenerse en cuenta el hecho de haber oido yo, de boca
de los Tobas, Ayem y algo como Aim y Ayim, y Com y Occom en
lugar del ordinario Comí. !No lo hallo consignado en mis apuntes, pero
conservo de ello algún recuerdo.
En este y otros casos habrá (pie conceder mucho á la influencia del
fonetismo del alfabeto propio de la nacionalidad del escritor, mientras
('alte un alfabeto científico (pie sea adoptado por todos los colectores de
materiales lingüísticos.
Por lo que se refiere al Akám del Abipón, es indudable (pie no se
diferencia del Occom Moeoví y Toba, pues nada más cierto que la equi-
valencia de la a y la o en el Moeoví, Abipón y Toba, hecha notar y ad-
vertida por Lafone Quevedo.
He aquí ahora el pronombre ó los pronombres de tercera persona en
ambos números, como los tengo averiguados en Toba con bastante se-
guridad, según creo, aun relativamente á su preciso significado.
Singular
Dá, dedá, edá — él (parado).
Adá, adáadá — ella (parada).
Plural
Davá, dedavá, — edavá ellos, ellas (parados ó paradas).
Singular
Iñí — él (sentado).
Añí — ella (sentada).
Plural
Iñivá — ellos, ellas (sentados ó sentadas).
Singular
Idyí — él (acostado).
Adyí — ella, (acostada).
Plural
Idyivá — ellos, ellas (acostados ó acostadas).
Singular
Essó él — (moviéndose).
Assó — ella (moviéndose).
— 238 —
Plural
Esová — ellos, ellas (moviéndose).
<S 'imjular
Nná, enná — él (viniendo).
Anná — ella (viniendo).
Plural
Ennavá — ellos, ellas (viniendo).
Sintjular
Ca, eccá — él (qne no se ve).
Accá — ella (que no se ve).
Plural
Eccavá — (dios, ellas (qne no se ven).
Pronombres de tercera persona, como los anotados, se hallan en Mo-
coví. (Véase el párrafo siguiente.)
En Toba no me ha sido posible determinar si los pronombres perso-
nales, registrados hasta aquí, sean ó no susceptibles de declinación. Lo
(pie es cierto es (pie Ayem, Ana, etc., sin variación alguna, pueden tra-
ducirse por de mí, á mí, de tí, á tí, etc., según el papel que desempeñan
en la frase. Lo mismo dígase de sus respectivos recíprocos Maecha-
yem, Maecliam, Maechedá, Maechaccamí, Maechaccamí, Mae-
chedavá.
111
PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS DE PERSONA Y COSA
Los pronombres que van descriptos en el párrafo anterior, como de
tercera persona, son igualmente demostrativos. Éstos varían según el
género, asumiendo en el singular una c vel i inicial, para el masculino
y una d para el femenino. En el plural son idénticos para ambos géne-
ros. Varían, además, según el estado ó postura de la persona ó cosa á
que se refieren. Tales mecanismos, que no dejan de ser curiosos, han
sido observados en el Mocoví por Lafone Quevedo. Toba, Mocoví y
Abipón eoncuerdan en esto perfectamente. He aquí los demostrativos
Tobas :
Dá, edá, dedá, — este, ese, aquel (parado).
Adá, adaadá, — esta, esa, aquella (parada).
— 239 —
Davá, edavá, dedavá, — estos, estas, esos, aquellos, aquellas (para-
dos ó paradas).
Iñí, ñiá, nihá, — este, ese, aquel (sentado).
Añí, añiá, añihá, — esta, esa, aquella (sentada).
Iñivá, — estos, estas, esos, esas, aquellos, aquellas (sentados ó sen-
tadas).
Idyí, idyá, dyí, dyá, — este, ese, aquel (acostado).
Adyí, adyá» — esta, esa, aquella (acostada).
Idyivá, — estos, estas, esos, esas, aquellos, aquellas (acostados ó
acostadas).
Essó, ssó, — este, ese, aquel (moviéndose).
Assó, — esta, esa, aquella (moviéndose).
Essová, — estos, estas, esos, esas, aquellos, aquellas (moviéndose).
Nná, enná, — este, ese, aquel (viniendo ?).
Anná, — esta, ésa, aquella (viniendo ?).
Nnavá, ennavá, — estos, estas, esos, esas, etc. (viniendo ?).
Los pronombres demostrativos del Mocoví, según el padre Tavolini y
Lafone Quevedo son los siguientes :
Parado
Edasó, — aquel. Aadassó, aquella. Eddoassó, aquellos (plural eom.).
Eddá, enná, — ese. Addá, — anná, esa. Ennoá, eddoá, — esos
(plural eom.).
Moviéndose
Esó, — aquel. Assó, — aquella. Essoá, — aquellos (plural eom.).
Sentado
Innissó, — aquel. Annissó, — aquella. Iyyoassó, — aquellos (plural
eom.).
Inní, — ese. Anní, — esa. Iyoá, — esos (plural eom.).
Ennasó, — este. Annassó, — esta. Enneassó, - — estos. Annoassó,
— estas (plural eom.).
Acostado ó echado
Iddi, — ese. Addí, — esa. Iyyoá, — esos (plural eom.).
Iddissó, — este. Addissó, — esta. Iyyoassó, — estos (plural com.).
Puesto que los del Toba se ajustan á la misma regla de los del Mo-
coví en cuanto al asumir una vocal inicial especial, según el género á
(pie pertenecen, y varían como éstos, según el estado ó postura de la
persona ó cosa á que se refieren, es lícito suponer que las diferencias
240
con que van registrados y que se, advierten entre unos y otros, dejan á
salvo el íntimo parentesco de ambas lenguas. Las más notables consis-
ten en que el Mocoví termina muchos de sus demostrativos con só, ter-
minación que no he notado en el Toba, pero que pudiera muy bien exis-
tir y existe de hecho en el Toba del padre Bárcena. Para mí ese só es
un elemento extraño al simple demostrativo y una de las tantas partí-
culas que tanto en Toba, como en Mocoví, se su fijan á nombres, pronom-
bres y verbos, y que agrega á los mismos alguna modificación á su pri-
mitivo significado. Ignoro cuál sería esta modificación en el presentí1
caso, aunque sospecho que ello importe movimiento. Podría explicársela
diferencia en cuestión, suponiendo con Lafone Quevedo la equivalencia
de h y s de a y o en estos dialectos equivalencia que he podido com-
probar con evidencia en muchos casos. En el presente queda en pie la
sospecha de que el so no pase de ser una simple partícula agregada al
demostrativo. Efectivamente, en Mocoví los mismos demostrativos no
llevan invariablemente ese sufijo; pues hay edá y adassó, inní é in-
nissó, etc., y lo que es más ennoasó, en que vemos el só pospuesto al
signo de pluralidad oá, signo que en Toba se halla siempre con el so-
nido vá y wá.
Debo' notar también (pie he oido de boca de los Tobas dedatá y de-
date, sin saber á punto fijo en qué sentido modifican el demostrativo
esas partículas finales. Como prefijo, ó lo (pie sea, los demostrativos
llevan en Toba algunas veces una Te y, según sospecho, una n. No sería
difícil que se tratase aquí de esas dos partículas pronominales tan co-
munes en Toba y que acompañan casi siempre el nombre. En Mocoví se
encuentra igualmente qu-iñi ó k-iñí qu-ecca ó k-eccá y no es cierto
que se trate de una simple conjugación, como parece lo indica Lafone
Quevedo.
IV
USO lile LOS DKMOSTH ATI VOS
Por lo que se refiere al uso de los demostrativos descriptos en el pá-
rrafo <pie antecede, noto (pie los Tobas los emplean con verdadera pro-
fusión ; tanto que en muchos casos no se pueden traducir, sino como un
simple artículo. He observado también (pie en unas frases hacen las ve-
ces del adverbio y la preposición. Con frecuencia llevan pospuestas las
partículas M y Madyi, que dicen afirmación, y cháa en el singular y
cháa ló en el plural, que agregan al demostrativo el significado de alió,
allí, ahí. He aquí algunos ejemplos (pie traduzco á la letra :
1. Comenté dedd taele dedá piguem.
Mañana aquel irá para arriba.
24!
2. Nna aboga ladiguühik accá.
Este maíz su molido (de) alguna, i. c., molió alguna.
3. Nnamadyi.
Este seguramente, vel, aquí propiamente.
4. Allá, nanná, nenná nam cacle.
Sí, este aquí (es) el camino.
5. Cacea caví cacle taclc dedá la Amnclion.
No hay el camino (que) va á la Asunción.
(5. Vootagá caví sallaganelc enná.
Tal vez (sea) el cacique aquél.
7. Iñicháa ennapek kidyí.
Aquél allí lo dijo recién.
8. Dcdavácliáaló aló niiguel-lagavó comcié.
Aquellas mujeres volverán pronto.
9. Avignéiga adá neguetolé cháogá.
Traiga aquella muchachita allá (óga dice quietud).
10. Iñi nsoñí.
Éste se sienta.
1 1. Adyí lid docta.
Esa otra duerme.
1 2. Tale-omeló nnoogoñí añiá nal-lá.
De aquí á poquito se pondrá el sol.
1 3. Iñivacháaló llaalcá itáletapeguetó nidyilcolaccá.
Aquellos hombres están hablando á los amigos.
14. Cotté voo innálc dyi galelc.
La [¡alometa ha mordido á mi hijo.
15. Olegagá sso assó illó (illó es : mi animal).
La gallina esa (es) mía.
1 0. Cliigoccodác kededá naviac , navó nenná adommá esová llacrtcá.
Vinieron del monte, vinieron aquí tu casa aquellos hombres.
17. Añini accadataralcyí lateidcc.
Esta olla (es) grande.
1 8. Chot dam ñomagat.
Deme la yerba mate.
19. Saccáiyagué uso nomagá.
No está lejos el invierno (qué pasó ?)•
— 242 —
20. Nivittá nna nomagá.
Se acerca el invierno.
En Moeoví también los demostrativos desempeñan, á más del propio,,
el papel de artículo y adverbio, como bien lo hace notar en la obra ci-
tada La tone Quevedo.
Y
PEON OMB RES INDEFINIDOS
En Toba hallo como pronombres indefinidos los siguientes:
Eccá, ccá, — - alguno (el Toba explica: uno que no se sabe).
Accá, — alguna.
Eccavá, — algunos, algunas.
Cacea» eaieca, saccaiccá» saccaccá» haccá» — nadie, ninguna,
nada.
Caccá camadyi, — no está nadie.
Liá, — otro, otra, otra ve».
El saccaicca Toba es evidentemente el scaeccá Moeoví, pues la a
que se sigue á la s del primero es puramente eufónica. El Toba tiende
siempre á completar el sonido de las consonantes con alguna vocal,
cuando las primeras se hallan aglomeradas en las palabras. En Moeoví
no parece ser así. Por ejemplo, lo que en Toba es : nuwagannagat,
vel, nuwagannagannagat, noogoshiguem, en Moeoví es : novar-
ía amarete, denorcchiguim , que dicen en ambas lenguas: rebenque y
monta , sube.
VI
PRONOMBRES RELATIVOS
Parece' que pueden llamarse relativos en Tobados demostrativos re-
forzados con la letra m, como dam, nam, som, ñim, cam. Así á lo
menos lo dejarían comprender las frases siguientes :
1 . Pedro dam dennagdatapek.
Pedro (es) el que está cantando.
2. Padre nam annacJc.
El Padre (es) el (pie viene.
Aló cam lamooguá il-leu tonnatak.
La mujer á quien su ¡muido se lia muerto está triste.
243
4. Caiccá cam wagayá.
No hay quien comprenda, (nadie lo entiende '?)
5. Savagayá dam shcnapék.
No entiendes lo que digo.
Sin embargo no faltan en Toba expresiones en las que no aparecen
relativos. Por ejemplo :
Comenté niguel-lagavó taele dedá navütc .
Mañana volverá (el que) fue al monte.
En el dialecto Abipón se da por el relativo que , el que , Eknam, plu-
ral Enonam el cual, si no es el mismo, se parece mucho á los del
Toba, notados más arriba. Enam en Toba dice : igual, como. En cnanto
al Moco vi parece indudable que el demostrativo eccá, plural eccuá,
haga también las veces del relativo como lo hace notar Lafone Que-
vedo.
YI1
PRONOMBRES INTERROGATIVOS
Lo (pie tengo averiguado acerca de los pronombres interrogativos en
la. lengua Toba se halla condensado en los siguientes ejemplos :
1. Nedam shigagavá '?
I Quién (es) aquella persona ? (que se ve ?).
2. Ncéccam shigagavá t
¿Cuál persona ? (que no se sabe1?).
■3. Negué da gallé ?
¿ Quién (es) aquel hombre "?
4. Negué cam loogot diá tvaedia !
¿ De quién (es) aquella cosa allí ?
5. Negué laceo una muí f
¿ Para quién (es) la comida, está aquí “?
6. Negué cam netasop iñiá Pedro f
Á quien está junto el Pedro ?
7. Cammá aunó neécca t
¿ La casa esta de quién (es) ?
3. Neécca cam sañt nna t
¿ Á quién doy ésto ?
0. Cannégue nóo ?
Qué es ésto ?
10. Cannégue cam il-leu cam lamóoguát
l Á quién se murió la mujer !
11. Canné lasliidranatqui?
¿ Cuya es la pipa !
1 2. Negue cam loogot (lid waediá tologochit '?
I Cuyo es aquel cuchillo ahí !
13. Neécca cam loogot na?
¿ Cuyo es esto !
14. Toen ch-anividuó ?
i, A qué vienes !
15. Neécca hele da Pedro ?
¡ Por qué motivo va allá Pedro!
10. Waccam auachigaccaegue ?
I De qué lugar (de dónde) vienes ?
17. Camí iga cam noen dUetacá ?
¿ Quién de vosotros habla bien ?
1 .3. Camí iga cam mica ?
I De vosotros quién entiende!
19. lüta cam en apegó iñ iá Pudre ?
¿Qué es lo <pie lia dicho el padre!
20. Táen-neécca f
j, (Jué hay, qué quieres, qué dices ! (contestando).
21 . Négne cam nak eso J?
I A qué ha venido aquél !
22. Negue cam avachalelcté nam aucolá ?
I En qué pones el maizito!
Poco ó nada puedo decir acerca de la naturaleza de estos pronombres
ó partículas de interrogación. Si no fuera buscar sutilezas en donde no
se debe, diría que el único elemento característico é invariable que en
(dios encuentro, es una ele y una c ; puesto que tanto los prefijos can y n
de cannégue, négue y neécca, como esa gue, ablandamiento de le, y los
sufijos a, ta y ga de neécca, éta é iga respectivamente, son elementos
comunes á nombres y verbos.
Basta una ligera comparación para descubrir la afinidad entre estos
interrogativos y algunos de los que da Laf'one Quevedo, caracterizados
por una Q inicial, en Mocoví.
245 —
H1HLI0GRAFÍA
Padre Fray Zacarías Duoci, O. F. M., Los Tobas de Toccagalé (Misión de
San Francisco Solano) con arte y vocabulario Toba- Castellano y un majar, Híle-
nos Aires. Imprenta y Litografía «La Hílenos Aires». 1904.
Moco vi MS. del padre Francisco Tavolini y afros documentos, editados y
comentados por Samuel A. Lafone Quevedo, M. A. La Plata. Talleres de pu-
Wlieaciones del Museo, 1892.
Lafone Quevedo, ol>. cit.
Idem, ob. cit. Notas ó sea principios de gramática Mocoví, según ellos se des-
prenden de los trabajos de Tavolini, Dobrizhoffer, Barcena g otros, pág. L.
Ídem, ob. cit., Notas, etc., pág. L.
Idem, ob. cit., Notas, etc., pág. L.
Ídem, ob. cit., Notas, pág. 7 y 8.
Ídem, ob. cit., Notas, etc., pág. LVII.
Ídem, ob. cit., Notas, etc., pág. LV.
Idem, ob. cit., Notas, etc., pág. LII.
Idem, ob. cit., Notas, etc., pág. LII.
. Idem, ob. cit., Notas, etc., pág. Lili.
INDICE
DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN EL TOMO XVIII
(SEGUNDA SERIE, TOMO V)
Un nuevo género de la familia Hcgatheridae, por Santiago Roth 7
Nota sobro la grasa de Camelas Dromedarios, por María L. Cobanera y Ca-
rolina E. Spegazzini 22
Nota sobre el meteorito de « El Perdido », por el doctor Enrique Herrero
Ducloux 29
Contribución al estudio de la Micromeria eugenioides (llieronymus) (muña-mu-
ña), por el doctor Enrique Herrero Ducloux 34
Apuntes sobro antropometría de cuatro naturales del noroeste argentino por
Carlos Bruch 47
Variaciones y anomalías anátomo-antropológicas en los huesos del cráneo do
los primitivos habitantes del sur de Entre Ríos, por Félix F. Outes 53
I. Cráneo cerebral 55
I. Frontal 55
§ II. Esfonoides 60
§ III. Occipital 65
§ IV. Parietal 91
§ V. Temporal ' 105
II. Cráneo facial 124
§ I. Maxilar superior 124
$ II. Malar 133
§ III. Uñosos propios de la nariz 135
$ IV. Palatino 136
§ V. Mandíbula 138
Datos sobro la acción de las sales de cobalto y vanadio en los vegetales, por
el doctor Enrique Herrero Ducloux y María Luisa Cobanera 145
Longicornios argentinos nuevos ó poco conocidos, por Carlos Bruch 164
Catálogo sistemático do los coleópteros de la República Argentina, por Carlos
Bruch (pars VIII). 179
Guillermo Salom y Sureda, f el 19 de julio de 1911. 227
Los pronombres de la lengua Toba con referencias á los del Mocoví, por ol
padre fray Zacarías Ducci, O. F. M. y una introducción do Samuel A.
Lafone Quevedo 232
riJlíLICACIONlíS DEL MUSEO DE LA PLATA
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lian de venta, en el Museo íí. los precios siguientes :
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Austin 1996