Mars 1960
l~.w«.llf- Série Tome V,
N° 1,
REVUE
ALGOLOGIQUE
— FONDÉE EN 1922 -
Par P. ALLORGE et G- HAMEL
MUSÉUM NATIONiAL D'HISTOIRE NATURELLE
LABORATOIRE DE CRYPTOGAMIE
12, RUE DE BUFFON - PARIS V-
Publié avec le concours du Centre
Paraissant quatre fois par an.
National de la Recherche Scientifique
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SCIENTIFIQUE
I. — PUBLICATIONS PÉRIODIQUES
BULLETIN SIGNALÉTIQUE
Le Centre de Documentation du C.N.R.S. publie un « Bulletin signa-
létique » dans lequel sont signalés par de courts extraits classés par
matières tous les travaux scientifiques, techniques et philosophiques,
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duction sur microfilm ou sur papier des articles signalés dans le « Bulle¬
tin signalétique » ou des articles dont la référence bibliographique
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T Partie (biologie, physiologie, zoologie, agriculture) :
France . 120 N F
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Section XI. — Biologie animale, génétique, biologie
végétale :
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alimentaires :
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JOURNAL DES RECHERCHES DU C.N.R.S.
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1, place Aristide-Briand, BELLEVUE (S.-et-O.).
BULLETIN DU SERVICE DE LA CARTE
PHYTOGÉOGRAPHIQUE
Série A. Carte phytogéograph. au 1/200.000'. Abonn. 1 an. 10 N F
Sene B. Carte des Group, végét. au 1/20.000'. Abon. 1 an. 10 N F
Nouvelle Série. Tome V, Fasc. 1.
Mars 1960.
REVUE
ALGOLOGIQUE
DIRECTEURS .
P. BOURRELLY et ROB. LAMI
SOMMAIRE
J. Frenguelli. — Diatomeas y silicoflagelados recogidas en Tierra
Adélie durante las Expediciones Polares Francesas de Paul-
Emile Victor (1950-1952) . 3
M me P- Gayral. — Sur la présence au Maroc et à Dakar de Levringia
brasiliensis (Mont.) B. Joly. 49
M ,ne L. Gauthier-Lièvre. — Les genres Ichlyocercus, Triploceras et
Triplastrum en Afrique . 55
R. Hovasse et L. Joyon. — Contribution à l’étude de la Chrysomo-
nadine Hydrurus foetidus . 66
M. Voigt. — Falcula^urx nouveau genre de Diatomées de la Médi¬
terranée . 85
Bibliographie
89
Diatomeas y Silicoflagelados
recogidas en Tierra Adéiia
durante las Expediclones Polares Francesas
de Paul-Emile VICTOR (1950-1952)
por t J- FRENGUELLI
(La Plata-Argentine).
Por amable intermedio del D r Enrique Balech, el D' G. Tré-
goubof, de la « Station Zoologique de Villefranche-sur-Mer », ha
tenido la gentileza de remitirme 36 muestras de pescas planctô-
nicas antârticas para la determinaciôn de las Diatomeas y los
Silicoflagelados en ellas eventualmente contenidos.
Todas las pescas habian sido realizadas en el mar de Tierra
Adelia, trente a Port-Martin, a través de agujeros o grietas del
hielo por los doctores J. Sapin-Jaloustre y G. Cendron, médicos
biôlogos, y el senor Prévôt, en très expediciones a Tierra Adelia,
1949-1952, en la sérié de « Expediciones Polares Francesas de
Paul-Emile Victor ».
Segün los datos que me remitiera el colega Balech, las muestras
examinada por mi corresponden a las pescas siguientes.
Ano 1950.
Pescas del D r Sapin-Jaloustre.
61. — Pesca vertical 0-40 m, a través de agujeros en el hielo;
10-VI-1950. Diatomeas escasas; sin especies prédominantes ni
abundantes.
85. - - Pesca horizontal sobre 100 métros en el cono luminoso
del faro, durante la noche del 16-VII-1950, Diatomeas raras.
86. — La misma pesca repetida por segunda vez. Diatomeas es¬
casas, sin especies prédominantes ni abundantes, con algunas
frecuencia de Fragilariopsis lincaris.
94. — Pesca de superficie, hecha de noche sobre 100 m; 18-VII-
1950. Diatomeas escasas.
95. — La misma pesca repetida en el curso de la noche. Diato¬
meas muy escasas, con alguna frecuencia de Melosira sol.
4
J. FRENGUELLI
165. — Pcsca horizontal de superficie, efectuada el 28-VII1-1950.
Diatomeas muy escasas, con frecuencia relativa de Cocconeis
pinnata.
166. — Repeticion de la pesca anterior; muy pocas Diatomeas.
171. — Pesca de superficie, efectuada en cinco idas y vueltas
sobre un trayecto de 20 métros, el 19-IX-1950. Diatomeas esca¬
sas, con predominio de Fragilariopsis linearis y frecuencia de
Cocconeix imperalrix.
173. — Pesca superficial, sobre 100 métros; ll-IX-1950. Diatomeas
frecuentes, con predominio de Fragilariopsis linearis.
174. — Repeticion de la misma pesca; con idéntico resultado al
analisis diatomologico.
192. — Pesca superficial, sobre 40 m, 3-1-1950; Diatomeas abun-
dantes, con abundancia de Fragilariopsis linearis y frecuencia
relativa de Nitzschia Adeliae.
Ano 1951.
Recolecciones del D r . Cendron.
55. — Pesca vertical, à 16 h. 30 local (6 h. 30 G.M.T.), Port
Martin, a un kilômetro de la Costa (Lat. 48’31”, Long. 141°
28’55”. Pesca vertical de 0-150 m; temperatura del agua en
superficie —1°9; temperatura del aire —18°2; 7-IV-1951. Dia¬
tomeas escasas, con predominio de Synedra Reinboldi y
frecuencia de Chaetoceros criophilus.
67. — Pesca vertical, 0-140 m, a las 12 h. local, temperatura del
agua en superficie —1°8, del aire 11°1; 2-V-1951. Diatomeas
frecuentes, con predominio de Synedra Reinboldi.
72. — Pesca vertical, 0-150 m, a las 12 h.; 22-V-1951. Diatomeas
raras, con predominio de Synedra Reinboldi.
130. — Pesca vertical, de 0-150 m, a las 13 h.; temperatura del
aire 11°8; 6-VI-1951. Diatomeas escasas, con predominio de
Synedra Reinboldi.
178. — Pesca vertical, de 0-150 m; a las 11 h. 30; temperatura del
agua en superficie —1°85, temperatura del aire —15°1; 29-
VIII-1951. Diatomeas raras, variadas.
186. — Pesca vertical, de 0-150 m; a las 13 h. 30 local; tempera¬
tura del aire -12°6; 4-IX-1951. Diatomeas escasas, con predo¬
minio de Melosira sol y frecuencia relativa de Triceratium
arcticum.
194. — Pesca vertical, de 0-150 m; à 15 h.; temperatura del aire
—21 °2; 29-IX-1951. Diatomeas muy escasas, representadas
casi exclusivamente por Fragilariopsis linearis, acompanada
por las demâs especies en ejemplares raros y pequenos.
Source : MNHN, Paris
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
5
231. — Pesca vertical, de 0-150 m; a 16 h. 30; temperatura del
agua a 4 m de profundidad —1°84; salinidad establecida por
densidad 33,8 %o. Temperatura del aire —12°; 3-X-1951.
Diatomeas muy raras, con predominio de Fragilariopsis line¬
aris y frecuencia relativa de Nitzschia Adeliae.
283. — Pesca vertical, de 0-150 m; a las 16 h. 30; temperatura del
agua en superficie —1°1; temperatura del aire 1“2; 15-XII-
1951. Diatomeas escasas, con predominio de Fragilariopsis
linearis y frecuencia de Coscinodiscus Oestrupi.
Todas las pescas tuvieron la misma ubicacion.
Ano 1952.
Pescas del Sr. Prévôt.
0. — A 3 m de profundidad; temperatura del agua en superficie
0°, del aire 5°; 3-II-1952. Diatomeas numerosas, con predomi¬
nio de Corethron criophilum y abundancia de Rhizosolenia
alata (variedades).
1. — A 2,50 m, entre Ile des Pétrels e Ile Rostand (Archipel de
Zoologie); temperatura del agua en superficie —1°2, del aire
—8°2, a 16 h. 30; 12-III-1952. Diatomeas abundantes, con
frecuencia de Biddulphia litigiosa, Coscinodiscus lineatus y
Fragilariopsis linearis var. curta.
2. — A 6 m de profundidad, entre Ile Rostand e Ile Carrel;
temperatura del agua en superficie —1°3; 15-III-1952. Dia¬
tomeas abundantes, con predominio de Synedra Reinboldi y
abundancia de Corethron criophilum y Rhizosolenia alata fa.
inermis.
3. — A4 m de profundidad; entre Ile des Petrels e Ile Rostand;
temperatura del agua en superficie —1°7, a 11 h.; 31-III-1952.
Diatomeas abundantes, con abundancia de Biddulphia litigiosa
y Melosira sol.
4. — Entre Ile des Petrels e Ile Rostand; 2-V-1952, pesca super-
ficial. Diatomeas escasas, con frecuencia relativa de Fragila¬
riopsis linearis, Biddulphia litigiosa y Synedra Reinboldi.
5. — Pesca vertical; cuatro descensos a 22 m; entre Ile des
Petrels e Ile Rostand; temperatura del agua en superficie
—1°6; 16-V-1952. Diatomeas numerosas, con frecuencia de
Fragilariopsis linearis y Biddulphia litigiosa.
5A. — Pesca vertical; cuatro descensos como la anterior; 17-V-
1952. Diatomeas numerosas, con abundancia de Corethron
criophilum y Fragilariopsis linearis.
6
J. FRENGUELLI
6. — En una rotura del hielo a 200 m del glaciar; très tomas
a un métro de profundidad; 1 a 4 m; temperatura del agua en
superficie —1°5; temperatura del aire —13°; 7-VI-1952. Dia-
tomeas frecuentes, con predominio de Biddulphia litigiosa y
frecuencia de Navicula directa.
7. — En rotura del hielo a 200 m del glaciar; dos tomas a 7 m;
una a 1 m de profundidad; temperatura del agua en superficie
—1°5; 9-VII-1952. Diatomeas escasas, sin especies prédomi¬
nantes ni frecuentes.
Ademâs de las 29 muestras de las pescas planctônicas enumera-
das en la lista anterior, he examinado otras 7 muestras de la misma
procedencia, de pescas realizadas también por el D r . Sapin-Ja-
loustre, en 1950. Segün étiquetas aplicadas en sendos frasquitos,
las 7 muestras corresponden a las pescas siguientes :
48. — Pesca vertical de 40 m de profundidad, 5-VIII-1950; Diato¬
meas escasas, sin especies prédominantes ni abundantes, de
relativa frecuencia Melosira sol y Navicula antarctica.
62. — Pesca vertical de 40 métros de profundidad, 10-VII-l950 ;
Diatomeas muy escasas; sin especies prédominantes ni abun¬
dantes.
241. — Pesca vertical de 100 métros, 17-XI-1950; Diatomeas abun¬
dantes, con abundancia de Fragilariopsis linearis y frecuencia
de Amphiprora Kjelmani var. subtilissima, Nitzschia adeliae
y Fragilariopsis sublinearis.
242. — Pesca vertical de 100 métros 17-XI-1950; Diatomeas abun¬
dantes, con predominio de Fragilariopsis linearis y relativa
frecuencia de Melosira sol.
328. — Pesca vertical de 100 métros, 8-XII-1950; Diatomeas abun¬
dantes, con predominio de Fragilariopsis linearis y abundan¬
cia de Nitzscha adeliae.
329. — Pesca vertical de 100 métros, 8-XII-1950; Diatomeas abun¬
dantes, con predominio de Fragilariopsis linearis, abundancia
de Melosira sol y frecuencia de Nitzschia adeliae.
330. — Pesca vertical de 100 métros, 8-XII-1950; évidentemente
se trata de una repeticiôn de la pesca anterior, mostrando una
composiciôn idéntica al anâlisis diatomôlogico.
Todas las muestras remitidas fueron pequenas y resultaron exi-
guas para un examen diatomolôgico cabal. Sobre todo ne pudieron
ser sometidas a los necesarios procedimientos de oxidaciôn, para
conseguir preparaciones microscôpicas limpias y aptas para una
observaciôn concluyente de las diversas especies diatômicas. Una
condiciôn desfavorable fué también la de tener que utilizar, para
el examen diatomolôgico, solo la menor cantitad de materiales.
Source : MNHN, Paris
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
7
ya por si mismos excesivamente exiguos, por reservar el resto,
destinado para ulteriores exâmenes a cargo de otros especialistas.
Solo he de exceptuar las muestras 329 y 330, que por error (antes
de recibir disposiciones contrarias) fueron sometidas totalmente
a una prolija oxidaciôn y examinadas en preparaciones micros-
côpicas convenientes. El involuntario error, sin embargo, résulté
oportuno para un conocimiento completo del contenido diatomo-
lôgico de las muestras y una guia muy ütil para las determina-
ciones en las demâs muestras. La ventaja de tal circunstancia fué
realmente apreciable por el hecho de que, habiendo sido obteni-
das todas las muestras en una misma localidad y dentro de un
area limitada, resultaron todas de una constituciôn diatomolôgica
casi unifome.
Por la misma circunstancia el resultado de mi anâlisis darâ una
idea, sino completamente cabal, por lo menos bastante satisfac-
toria acerca del contenido en Diatomeas y Silicoflagelados del
plancton del mar antârtico de Tierra Adelia, trente a Port-Martin,
esto es de una localidad todavia inexplorada desde este punto de
vista.
ANALISIS DE LAS MUESTRAS
En la relation siguiente las muestras analizadas se enumeran
en orden cronolôgico llevando una numération progressiva y la
leyenda de la étiqueta de procedencia.
Ademâs de las Diatomeas y los Silicoflagelados, la mayor parte
de las muestras contienen restos de algas, espiculas de Esponjas,
raros Radiolarios, muy raros Foraminiferos, y otros microorganis-
mos cuyo estudio estâ reservado a otros especialistas; algunas entre
ellas contienen también escasos ejemplares de Spermatogonia an-
iiqua Leud.-Fortm. (espiculas largas de Sticholonche zanclea
Hrtw.) ; en fin entre los elementos marinos no es infrecuente hallar
restos de organismos de origen terrestre, como células siliceas del
tejido de Gramineas, caparazones de Crisostomatâceas, y früstulos
de Diatomeas de aguas dulces. Entre estas ültimas se observan es-
pecialmente valvas de Cgclotella Meneghiniana Kiïtz., Melosira
distans y especies de Achnanthes. Mientras las dos primeras espe-
cies en diferentes muestras aparecen raramente, como elementos
accidentales, traidos con los demâ materiales terrestre por hielos
llotantes; las especies de Achnanthes, por su frecuencia, ordina-
riamente en largas candenas, parecerian elementos que se han
incorporado al complejo diatomico local, evidentemente por su
eurihalinidad y por un ténor salino relativamente bajo en un mar
con hielos en fusion.
8
J. FRENGUELLI
LISTA GENERAL
La lista general de las Diatomeas observadas en las muestras de
la pescas de plancton efectuadas trente a Port-Martin, en Tierra
Adelia es la siguiente :
Achnanthes Bongrninii M. Per — 4.
» Charcotii M. Per. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 7, 61, 85, 94, 178 241
329, 330.
Actinocgclus excentricus M. Per. — 242.
Amphiprora Kjellmanii var. striolatn Grun. — 5 A.
» » var. subtilissima H. v. H. — 48, 192, 231, 241,
242, 328, 329, 330.
Amphora arc ta A. Schm. — 171.
» Bongrainii M. Per. — 5, 48, 192.
» Charcotii M. Per. — 173, 174, 194, 329, 330.
» Gourdonii M. Per. — 3, 5A, 55, 130, 178, 242, 329, 330.
» granulata Greg. — 48.
» Racouitzæ H. v. H. — 329, 330.
Arachnoidiscus Ehrenbergi var. indica Grun. — 1, 2, 5A, 62, 94,
95, 165, 171, 173, 174, 192, 242, 328, 329, 330.
Asteromphalus parvulus Karst. — 0, 1, 2, 3, 5, 6, 72, 171, 178,
194, 283.
» Hookeri Ehr. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 7, 48, 61, 62, 67, 85,
86, 94, 95, 130; 165, 166, 171, 173, 174, 192, 241, 242,
328, 330.
Biddulphia astrolabensis Hendey. — 62, 67, 186, 242, 328, 329, 330.
» Belgicæ M. Per. — 5, 48, 62, 95, 166, 231, 242, 329, 330.
» litigiosa H. v. H. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 6, 7, 48, 55, 61, 85,
94, 95, 130, 165, 166, 171, 173, 174, 178, 186, 192, 241,
242, 328, 329, 330.
» Otto-Mülleri H. v. H. — 330.
» punclata var. belgicæ M. Per. — 171, 329, 330.
» » var. subtriundiilata H. v. H. — 2, 94.
» striata Karst. — 2, 3, 5A, 7, 48, 186.
Biddulphia Van Heurckii M. Per. — 171.
» Weissftogii Jan. — 48, 242, 328, 329, 330.
Chætoceros atlanticus Cl. 0, 2, 7.
» bulbosus (Ehr.) Heiden-Kolbe. — 178.
» criophilus Castr. — 0, 1, 2, 4, 5, 5A, 6, 7, 48, 55, 67, 72,
86, 95, 130, 165, 166, 171, 173, 174, 192, 194, 231, 241,
242, 283.
» curvatus Castr. — 329, 330.
Source : MNHN, Paris
DIATOMEAS Y SILICOFLAGEI.ADOS
9
» dichæta Ehr. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 6, 7, 55, 62, 67, 72,
86, 94, 130, 166, 171, 192, 241, 242, 328, 329, 330.
» skeleton Schüitt. —- 5A, 7, 55.
Charcotia bifrons (Castr.) M. Per. 0, 2, 3, 4, 5A, 7, 48, 62, 85, 94,
130, 165, 171, 173, 174, 178, 192, 194, 241, 242, 283,
328, 329, 330.
» chromoradiata (Karst.) M. Per. — 0.
Cocconeis antarciica H. v. H. — 85, 16a, 173, 174, 241.
» cosiata Greg. — 0, 62, 72, 94, 171, 242, 328.
» Gautieri H. v. H. — 242.
» imperatrix A. Schm. — 1, 2, 3, 5, 7, 48, 67, 85, 86, 94,
95, 165, 171, 173, 174, 192, 241, 242, 328, 329, 330.
» litigiosa H. v. H. — 2, 7, 67, 94.
» pinnata Greg. — 1, 2, 4, 5, 5A, 6, 7, 48, 55, 61, 62, 67, 85,
94, 95, 165, 166, 171, 173, 174, 178, 192, 194, 241, 242,
283, 328, 329, 330.
» Schuetli H. v. H. — 329, 330.
Corcihron criophilum Castr. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 6, 7, 48, 61, 85,
86, 94, 95, 130, 166, 171, 173, 174, 192, 241, 242, 283,
328, 329, 330.
Coscinodiscus aclinocycloides M. Per. — 67, 241, 242, 328, 329, 330.
» anlarcticus Grun. — 1, 2, 3, 5, 6, 7, 48, 61, 67, 72, 171,
192, 241, 242, 283, 329, 330.
Coscinodiscus asteromphnlus Ehr. 329, 330.
» ntlanticus Castr. — 178.
» Belgicæ M. Per. — 0, 2, 3, 61, 67, 85, 94, 165, 171, 173,
174, 178, 192, 194, 241, 242, 329, 330.
» Charcotii M. Per. — 328, 329, 330.
» exccntricus Ehr. — 1, 329, 330.
» » var. fnsciculatn Hust. — 2, 329, 330.
» Gainii M. Per. — 1, 2, 5A, 7, 48, 61, 62, 72, 94, 95, 165,
171, 173, 174, 178, 192, 242, 328, 329, 330.
» Gerlachii H. v. H. — 192.
» gigas Ehr. — 283.
>v linealus Ehr. — 1, 2, 3, 5, 5A, 7, 62, 67, 85, 94, 165, 166,
171, 173, 174, 178, 192, 241, 242, 328, 329, 330.
» » var. irregularis Temp. et Per. 1, 2, 5, 7, 178,
192, 194, 241.
» oculoides Karst. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 7, 48, 61, 62, 85,
86, 94, 95, 165, 171, 173, 174, 192, 241, 242, 328, 329,
330.
» odontodiscus Grun. ■— 173, 174.
» Ocstrupi H. v. H. — 2, 5A, 67, 86, 95, 130, 165, 166, 173,
174, 283.
10
J. FRENGUEELI
» radiatus Ehr. — 194, 329, 330.
» stellaris Roper. — 3A, 7, 85, 94, 173, 174, 192, 241 328
329, 330.
» stellaris var. fasciculata Castr. — 5, 7, 171, 329, 330.
». » var. noua H. v. H. —i 61, 171, 173, 174, 192.
Dactyliosoten antarcticus Castr. — 1, 2, 3, 5, 7, 85, 94 , 171 .
Diploneis Frickei H. v. H. — 242.
» papula (A. Schin.) Cleve. — 242.
» » var. constricta Hust. — 242, 328.
Entopijla australis Ehr. — 329, 330.
Eucampia antarctica (Castr.) Mangin. — 0, 5, 95.
» balauslium Castr. — 1,2, 3, 4, 5, 5A, 7, 48, 61, 62, 67, 72,
85, 86, 94, 95, 130, 165, 166, 171, 173, 174, 178, 192
194, 241, 242, 328, 329, 330.
Fragilaria Bongrainii M. Per. — 3, 5, 5A, 6, 7, 166.
Fragilariopsis antarctica (Castr.) Hust. — 1, 2, 3, 5, 5A, 6, 48, 61,
62, 67, 86, 94, 130, 165, 171, 173, 174, 192’ 194 241 ’
242, 283, 328, 329, 330.
» antarctica var. elliptica n. var. — 3, 61, 241 328 329
330.
» linearis (Castr.) Freng. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 6 7 48 61
62, 72, 85, 86, 94, 95, 130, 165, 166, 171, 173, 174 17s’
192, 194, 231, 241, 242, 283, 328, 329, 330.
» var. curta H. v. H. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 6, 48, 61,
62, 67, 72, 86, 166, 171, 173, 174, 194, 241, 242 328
329, 330.
» rhombica (O’Meara) Hust. — 0, 1, 2, 4, 5, 6, 7, 48, 61,
67, 72, 86, 94, 130, 165, 166, 171, 173, 174, 178 192’
241, 242, 328, 329, 330.
» snblinearis (H. v. H.)Hciden-Kolbe. — 0, 1, 5, 5A, 6, 7
48, 61, 62, 67, 85, 130, 165, 171, 173, 174 178 192
241, 242, 283, 329, 330.
Gomphonema groenlandicum Oestr. — 5, 171 .
Grammatophora arcuala Ehr. — 329, 330.
* Charcotii M. Per. 72.
Gyrosigma lincare Grun. — 329, 330.
Hyalodiscus zonulatus M. Per. — 165.
Licmophora antarctica M. Per. — 2.
» Belgicæ M. Per. — 7.
» gracilis (Ehr.) Grun. — 1, 2, 3, 5, 5A, 7.
Metosira Pantocseki H. v. H. — 62, 67, 94,’165, 171 173 174 329
330. ...
» sol (Ehr.) Kiitz. — 2, 3, 4, 5, 5A, 7, 48, 55, 61, 62, 67, 72,.
Source : MNHN, Paris
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
11
85, 86, 94, 95, 130, 166, 171, 173, 174, 178, 186, 192,
241, 242, 283, 328, 329, 330.
Navicula ( Schizonema) cintarctica n. sp. — 0, 2, 3, 5A, 6, 48, 61,
165, 242.
» directa W. Sm. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 6, 242.
» » var. subtilis (Greg.) Cl. — 2, 3, 6, 7.
» Gourdonii M. Per. — 6.
» quadratarea var. antarctica M. Per. — 3.
» rhombica var. adeliae n. var. — 5, 178.
» Schuettii H. v. H. — 7.
» Trompii Cl. — 95.
Nitzschia adeliae n. sp. — 48, 62, 86, 173, 174, 178, 192, 231, 241,
242, 283, 328, 329, 330.
» angustissiina H. v. H. — 2, 7, 171, 194, 241, 329, 330.
» Lecointei H. v. H. — 171, 173, 174, 192.
» sigma var. rigida (Kütz.) Grun. — 6.
Pleurosigma antarcticum Heiden-Kolbe. — 2, 5A, 7.
» » var. angusta Heiden-Kolbe. — 1, 4, 5, 7.
» euodon var. kerguelensis Heiden-Kolbe. — 5, 48, 85, 86,
165, 171, 173, 174, 241.
Podosira hormoides var. glacialis Grun. — 2, 7, 94, 165, 171, 173,
174, 178, 192, 329, 330.
» maxima (Kütz) Grun. — 48, 329, 330.
Rhizosolenia alata fa. inermis (Castr.) Mangin. — 0, 1, 2, 3, 5, 6,
7, 48, 55, 67, 85, 130, 171, 173, 174, 328, 329, 330.
» hebetata var. semispina (Hensen) Gran. — 0, 2, 5, 6, 7,
242, 283, 329, 330.
» slyliformis Brightw. — 0, 1, 3, 4, 5A, 6, 48, 55, 85, 165,
166, 178, 192.
» » fa. bidens Karst. — 0, 1, 2, 3, 5, 5A, 7, 72, 171,
329, 330.
» » var. longispina Hust. — 0.
Synedra gelida n. nom. — 4, 171.
» Reinboldi H. v. H. — 0, 1, 2, 3, 4, 5, 5A, 6, 7, 48, 55, 62,
67, 72, 85, 86, 95, 130, 165, 166, 171, 173, 174, 178,
186, 242, 328, 329, 330.
» tabulata (Ag.) Kütz. — 165, 171.
Thalassionema gelida M. Per. — 192, 194, 329, 330.
Thalassiosira antarctica Comber. — 283.
» hyalina (Grun.) Gran. — 5.
Trachyneis oblonga (Bail.) Per. — 3, 4, 5, 5A, 7, 48, 61, 86, 94, 165,
171, 173, 174, 178, 186, 242, 328, 329, 330.
12
J. FRENGUELLI
Triceratium arcticum Brightw. — 2, 3, 5, 48, 55, 62, 67, 85, 94, 95,
130, 165, 166, 171, 173, 174, 178, 186, 192, 241, 242,
283, 328, 329, 330.
Tropidoneis glacialis Heiden-Kolbe. — 4, 5, 6.
» » var. constricta Heiden-Kolbe. — 5.
DESCRIPCION SI ST EM A Tl CA DE LAS ESPECIES OBSERVADAS
PENNATAE
Monoraphideae
Achnanthes.
Achnanthes Bongrainii M. Per — ( Achnanthepyla Bongrainii,
M. Peragallo, 44, p. 11 y 50, PI. I, Fig. 4-6). Especie antârctica ob-
servada por Peragallo sobre los musgos de la isla Petermann y en
casi todas las pescas de aguas saladas efeetuadas por la Segunda
expediciôn antârtica francesa comandada por J. Charcot. Muy
rara y evidentemente accidentai en la muestra n° 4 de Tierra
Adelia .
Achnanthes Charcotii M. Peragallo (44, p. 13, PI. I ,Fig. 10-11).
Especie antârtica, hallada por Peragallo sobre los musgos de
Cabo I uxen, Tierra de Graham, pero también comûn en todas las
pescas de aguas saladas. En Tierra Adelia, fué observada en trece
muestras, nunca en gran abundancia, pero en muchas entre ellas
reunidas formando largas cadenas, hasta de mas de 200 früstulos.
Probablemente se trata de una especie de aguas dulces que pudo
adaptarse a un ambiente de aguas marinas de escasa salinidad.
Cocconeis.
Cocconeis costata Greg. (Gregory, 22, p. 39, PI. IV, Fig. 10;
Hustedt, 34, II, p. 332, Fig. 785). Especie de amplia difusiôn en
los litorales marinos y en las costas de mares templados y frios.
En las regiones marinas australes y antârticas fué ya senalada
por Van Heurck (55, p. 17), Peragallo (44, p. 51), Carlson (6,
p. 22) y Heiden-Kolbe (31, p. 588). En el plancton de Tierra
Adelia esta escasamente representada por pequenos ejemplares,
en siete muestras.
Cocconeis imperatrix A. Schm. (A. Schmidt, 50, PI. 189, Fig. 10-
15). Especie de amplia difusiôn en mares frios. Confundida con
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
13
C. costata var. pacifica Grun. por Grunow y Cleve. En mares aus¬
trales citada por su fundador, en el estrecho de Magallanes; por
Peragallo (44, p. 52, muy esparcica sobre todas las algas) ; por
Carlson (6, p. 22), en Sud-Georgia; por Hendey (30, p. 342, PI. 10,
Fig. 8-9), en el estrecho de Bransfield y en la East Cumberland, en
Sud-Georgia; y por mi (Frenguelli, 19, p. 229, PI. I, Fig. 1-2).
En el plancton de Tierra Adelia, se hallô representada por hermo-
sos ejemplares, en 21 muestras, pero generalmente en cantidad
reducida, con excepciôn de la muestra n° 171 donde es relativa-
mente frecuente.
Cocconeis Gautieri H. v. H. (Van Heurck, 55, p. 17, PI. II, Fig. 30).
Especie antârtica rara, hasta ahora indicada solamente por Van
Heurck en un sondaje (Lat. S. 64°25’ y Long. W. 62°02’). Fué
citada, como esparcida en todas partes, por Peragallo (44, p. 52),
pero evidentemente este autor la confundiô con C. Schuettii H. v. H.
Existe también en los mares de la Antârtida argentina, como en
Tierra Adelia, en ejemplares raros pero tipicos. En Tierra Adelia
se observé solamente en la muestra n° 242.
Cocconeis Schuettii H. v. H. (Van Heurck, 55, p. 18, PI. II,
Fig. 29). Especie antârtica rara, citada por Van Heurck en el son¬
daje anteriormente mencionado y por Peragallo (44, p. 53) en la
Antârtida sudamericana (isla Petermann). En Tierra Adelia es
rara y observada solo en la muestra n° 329 pero en ejemplares tipi¬
cos, de mm. 0,073-0,084 de largo por mm. 0,051-0,062 de ancho.
Cocconeis litigiosa H. v. H. (Van Heurck, 55, p. 18, PI. II,
Fig. 29). Otra especie antârctica rara, hallada por Van Heurck en
el mismo sondaje de las dos especies anteriores y por Peragallo
(44, p. 54) junto con las mismas en la isla Petermann. Van Heurk
la considéra como una probable variedad de C. Schuetti y Pera¬
gallo (44, p. 54) se adhiere a esta opinion, llamândola C. Schuettii
var. litigiosa. En los materiales de Tierra Adelia, solo se hallô
representada por raros ejemplares en cuatro muestras.
Cocconeis antartica H. v. H. (C. japonica Pant. var. antarctica r
Van Heurck, 55, p. 17, PI. II, Fig. 26). Otra especie antârctica rara;
hallada por Van Heurck unicamente en un sondaje, en Lat. S.
61° 05’ y Long. W. 63° 04’. Peragallo, quien la habia observada
en la Antârtida sudamericana (islas Argentinas y Peterman) la
considéra como la valva superior de C. Schuettii var. minor (M. Pe¬
ragallo, 44, p. 54). Por lo que puede observarse en los materiales
de Tierra Adelia, donde se hallô representada por raros ejem¬
plares en cuatro muestras, mâs bien apareceria como una forma
vinculada a C. Gautieri. De todas maneras no podria asociarse a
14
J. FRENGUELLI
la especie fôsil de Pantocsek, C. japonica, que Cleve (10, II, p. 177)
considéra como la valva superior de C. antiqua Temp. et Brun,
fôsil en el Mioceno japonés.
Cocconeis pinnata Greg. (Gregory, 24, p. 79, PI. VI, Fig. 1).
Especie marina neritica cosmopolita. En los mares antârticos ya
senalada por Hendey (30, p. 342). Peragallo (44, p. 53), en las
islas Argentinas, fundô con ella una nueva variedad, C. pinnata
var. plena, que, segün Hendey, no puede ser separada del tipo.
En Tierra Adelia, se reconociô en todas las muestras (exceptuando
las mâs pobres), si bien casi siempre en ejemplares escasos. Solo
poderia exceptuarse la muesta n° 4, donde se reune en pequenos
grupos, con relativa frecuencia (PI. 3, Fig. 3).
Biraphideae
Diploneis.
Diploneis Frickei (H. v. H.) Heiden ( Nauicula Frickei, Van
Heurck, 55, p. 10, PI. II, Fig. 184; Diploneis Frickei, Heiden-Kolbe,
31, p. 613). Especie antârtica hallada en sondajes por Van Heurck
(en Lat. S. 64 ü 25’ y Long. W. 62°02’) y por Heiden (en Lat. S.
61°58’ y Long. W. 95°8’). En Tierra Adelia es una especie rara y
hallada solo en dos muestras.
Diploneis papula (A. Schm.) Cl. ( Nauicula papula, A. Schmidt,
50, PI. VII, Fig. 45-47; Diploneis papula, Cleve, 10. I, p. 85). Es¬
pecie littoral marina de amplia difusiôn y relativamente frecuente
en costas de mares câlidos y templados. Indicada por vez primera
en mares frios. En lierra Adelia fué hallada en muy raros ejem-
pares en una sola muestra (n° 242).
Diploneis papula var. constricta Hust. (Hustedt, 34, II, p. 680,
Fig. 1071-d). Variedad ordinariamente junto al tipo. Rara en las
muestras 242 y 328.
Nauicula.
Nauicula ( Libellus ) rhombica var. Adeliæ n. var. (PI. II, Fig. 3-4;
PI. IV, Fig. 1, 2). Valva ampliamente lanceolada, larga mm 0,059
y ancha mm 0,0205; estrias obscuramente perladas, muy leve-
mente radiantes, alcanzando el rafe derecho y rigido, 18-19 en
mm 0,01, algo mâs gruesas alrededor del nücleo central y algo
inenos numerosas, y un poco mâs densas en los extremos. Cara
conectival rectangular con cingulo complejo, larga mm 0,059 y
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
15
ancha mm 0,0247. Difiere del tipo de Gregory por sus frûstulos
mâs pequenos, valvas mâs anchas, subeliptica con âpices mâs
romos, estrîas mâs numerosas y no muy evidentemente perladas.
Rara en las muestras n" 5 y n” 178, reunida en cadenitas de 4 a
11 frûstulos (Lâm. III, Fig. 1-2). El tipo y sus variedades ya fueron
senaladas en los mares antârticos por Van Heurck y M. Peragallo.
Navicula (Libellus) Schuettii H. v. H. (Navicula Schuettii, Van
Heurck, 55, p. 13, PI. I, Fig. 10). Especie antârtica, hallada por
Van Heurck en un sondaje, en Lat. S. 64° 25’ y Long. VV. 62° 02’;
por M. Peragallo en las islas Argentinas y por Heiden-Kolbe en
el estrecho de Bransfield, en Tierra de Graham. En Tierra Adelia,
muy rara en la muestra 7 ünicamente.
Navicula ( Eunavicula ) Gourdonii M. Per. ( Navicula Gourdonii,
M. Peragallo, 44, p. 57, PI. II, Fig. 10). Especie antârtica fundada
sobre frûstulos procedentes de las costas de las islas Argentinas y
Petermann. En los materiales de Tierra Adelia, rara en la muestra
n° 6, ünicamente.
Navicula (Eunavicula) directa (W. Sm.) Ralfs — (Pinnularia
directa, W. Smith, 52, I, p. 56, PI. XVIII, Fig. 172-b; Navicula
directa, Ralfs, en Pritchard, 46, p. 906). Especie de amplia distri-
buciôn geogrâfica, especialmente en mares templados frios y frios.
En mares australes sud-americanos fué senalada por P. Petit (45,
p. 121) en los alrededores de Cabo de Hornos, por Van Heurck,
(55, p. 10), en sondaje en Lat. S. 64°25’ y Long. VV. 62°02’, y por
Peragallo (44, p. 56), en las islas Argentinas y Petermann. En
Tierra Adelia résulté rara en 9 muestras y relativemente frecuente
en la muestra n° 6.
Navicula ( Eunavicula ) directa var. subtilis (Greg.) Cl. ( Pinnu¬
laria subtilis, Gregory, 23, p. 16, PI. I. Fig. 19; Navicula directa
var. subtilis, Cleve, 9, p. 467). Variedad que acompana el tipo en
mares templados frios y frios. Por vez primera senalada en mares
antârticos. En Tierra Adelia rara en cuatro muestras.
Navicula ( Schizonema) antarctica n. sp. (PI. II, Fig. 5-6).
Valva lanceolada, larga mm 0,013-0,022, ancha mm 0,006-0,0065;
extremos obtusos, en los e^emplares mayores muy levemente ate-
nuados; estrias 14-15 en miïp0,01, levemente radiantes; areas axial
y central indistinctas. Rara o escasa en nueve muestras, relati-
vamente frecuente en la muestra n° 48.
Navicula (Orlhosticha) Trompii Cl. (Navicula Trompii, Cleve,
12, p. 932, Fig. 11). Especie fundada por Cleve sobre ejemplares
muy raros del Atlântico austral (Lat. S. 45°-Long. E. 26°). En los
16
J. FRENGUELLI
mares antârticos hallada por Van Heurck (55, p. 13, PI. I, Fig. 16-
18) no rara en la isla Harry, Hugues Inlet, estrecho de Gerlache,
y por Heiden-Kolbe (31, p. 625) en Gauss-Station, en pescas de
superficie y de profundidad. En Tierra Adelia, rara en la muestra
n° 95, ünicamente.
Navicula (Marina) quadratarea var. antartica M. Per. —
(M. Peragallo, 44, p. 58, PI. II, Fig. 9). Variedad fundada por
M. Peragallo en materiales procedentes de la costa de la isla
Petermann. En Tierre Adelia, rara en la muestra n° 3, ünicamente.
Trachyneis.
Trachyneis oblonga (Bail.) Per. — ( Stauroptera oblonga, Bai-
ley, 2, p. 10, Fig. 17; Trachyneis aspera var. oblonga, Cleve, 10, I,
p.192; Trachyneis oblonga, Peragallo, 43, p. 151, PI. XXIX,
Fig. 10). Variedad de amplia distribuciôn geogrâfica. En los
mares australes hallada por Castracane (Stauroneis oblonga,
Castracane, 7, p. 24, PI. 20, Fig. 7 y 11), por M. Peragallo, 44,
p. 59) en las islas Argentinas y Petermann, y por Heiden-Kolbe
31, p. 619) en Observatory Bay, isla Kerguelen. En Tierra Adelia es
una variedad muy difundida (en 18 muestras) y en grandes
ejemplares (valva largo mm 0,277-0,283, ancho mm 0,048-0,054),
pero escasos.
Pleurosigma.
Pleurosigma antarcticum Heiden-Kolbe (31, p. 648, PI. IV,
Fig. 94). Especie antartica fundada sobre materiales de pescas
superficiales y profundas en el mar helado de los alrededores de
la Gauss-Station. En Tierra Adelia es rara en très muestras (n° 2,
5Ay 7).
Pleurosigma antarcticum var. angusta Heiden-Kolbe (31, p. 648,
PI. IV, Fig. 95). Variedad procedente de la misma localidad del
tipo. En Tierra Adelia, como el tipo es rara en cuatro muestras
(n OB 1, 4, 5 y 7).
Peurosigma euodon var. kerguelensis Heiden-Kolbe (31, p. 646,
PI. IV, Fig. 91). Variedad de Pleurosima euodon de Pantocsek,
fôsil en el Mioceno de Hungria (Pantocsek, 42, p. 30, PI. XXXI,
Fig. 190) y, como el tipo, caracterizada por la marca en forma de
herradura que, en los extremos valvares cine los nôdulos termi¬
nales. Fundada por Hendey y Kolbe sobre ejemplares procedentes
de la Observatory Bay, en Kerguelen. En Tierra Adelia es rara
o escasa, pero en hermosos ejemplares, alcanzando dimensiones
mayores (valva mm 0,268-0,335 de largo por mm 0,034 de ancho)
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
17
que las indicadas por los ejemplares de Kerguelen por Heiden y
Kolbe. En nueve muestras.
Gyrosigma.
Gyrosigma lineare Grun. ( Plearosigma [ Rhoicosigma ?] lineare,
Cleve y Grunow, 13, p. 59; Cleve, 10, 1, p. 120). Especie escasa-
mente difundida en costas de mares templados y frios. Por vez
primera senalada en mares antârticos; en Tierra Adelia, en ejem¬
plares raros, en una sola muestra (n° 329). Quizâs se trate de una
variedad por cuanto, si bien de caractères coincidente con el tipo,
sus valvas son grandes (largos mm 0,245-0,261, ancho mm 0,029-
0,032), de contornos mâs sigmoideos y mâs lanceolados que el tipo.
Amphiprora.
Amphiprora Kjellmanii var. striolata (Grun.) Cl. ( Amphiprora
striolata Grunow, en Gr. y Cleve, 13, p. 62, PI. IV, Fig. 81 ; A. Kjell-
manii var. striolata, Cleve, 10, I, p. 17). Variedad de especie polar
ârtica, fundada en ejemplares procedentes del mar de Kara y de
Groenlandia oriental. En mares antârticos habia sido ya senalada
por Van Heurck (55, p. 15) en el hielo de la banquisa en 67°59’
Lat. S. y 70°39’ Long. W. En Tierra Adelia es rara en la muestra
5A, ûnicamente.
Amphiprora Kjellmanii var. subtilissima H. v. H. (55, p. 15, PI. I,
Fig. 25). Variedad establecida por Van Heurck en materiales pro¬
cedentes del hielo de la banquisa austral, en raros ejemplares. En
la Antârtida sudamericana fué hallada en varias pescas planctô-
nicas al oeste de Tierra de Graham por Heiden y Kolbe (31, p. 651 ).
En las muestras de Tierra Adelia es escasa en ocho entre ellas y
frecuente en el n° 241. Ordinariamente sus früstulos (PI. I, Fig. 1)
se hallan reunidos en parejas y a veces en cadenitas de cuatro.
Tropidoneis.
Tropidoneis glacialis Heiden-Kolbe (31, p. 656, PI. V, Fig. 100).
Especie antârtica, fundada sobre frustulos procedentes de varias
pescas en Gauss-Station y al oeste de Tierra de Graham. En Tierra
Adelia se hallô rara en très muestras (n 08 4, 5 y 6), pero en grandes
früstulos alcanzando sus valvas hasta mm 0,250 de largo por
mm 0,039 de ancho.
Tropidoneis glacialis var. constricta Heiden-Kolbe (31, p. 656,
PI. V, Fig. 101). Variedad por Heiden y Kolbe hallada junto con el
tipo y también en Obscrvatory Bay, Kerguelen. En Tierra Adelia se
18
J. FRENGUELLI
observé en ejemplares muy raros solamente en la muestra n° 5. —
(PI. I, Fig. 2).
Gomphonema.
Gomphonema groenlandicum Oestr. (Oestrup, 40, p. 414, PI. III,
Fig. 8, 11, 12). Especie neritica marina en regiones frias, ârticas
y antârticas. En los mares antârticos ya senalada por Peragallo
(44, p. 63) en las islas Argentinas y Petermann, y por mi (19,
p. 235, PI. I, Fig. 9). En Tierra Adelia, es rara en las muestras
n° 5 y 171.
Amphora.
Amphora Bongrainii M. Peragallo (44, p. 60, PI. II, Fig. 22).
Especie antârtica, hallada por Peragallo en la isla Petermann. En
islas Argentinas y Petermann. En Tierra Adelia, résulté muy es-
casa en très muestras.
Amphora Gourdonii M. Peragallo (44, p. 60, PI. II, Fig. 23).
Especie antârtica, hallada por Peragallo en la isla Petermann. En
Tierra Adelia, rara o muy escasa en siete muestras.
Amphora Charcotii M. Peragallo (44, p. 61, PI. II, Fig. 24 y 25).
Especie antârtica, hallada por Peragallo en las islas Argentinas y
Petermann. En Tierra Adelia, rara en cuatro muestras.
Amphora Racovitzæ H. v. H. (Van Heurck, 55, p. 8, PI. I, Fig. 1
y 3). Especie antârtica, hallada por Van Heurck en un sondaje,
en Lat. S. 64°25’ y Long. W. 62°02’; y por M. Peragallo, p. 61), en
la isla Petermann. En Tierra Adelia, rara en la muestra n° 329,
solamente.
Amphora ( Halamphora ) granulata Greg. (Amphora granulata
Gregory, 23, p. 53, PI. VI, Fig. 96). Especie neritica marina de
amplia distribucién geogrâfica. Es rara en la muestra n° 48 de
Tierra Adelia, donde se cita por vez primera para regiones antâr¬
ticas; pero existe también en los mares antârticos argentinos,
también rara.
Amphora (Cymbamphora) arcta A. Schmidt (50, PI. XXVI,
Fig. 63). Especie neritica marina, originaria de Port Lincoln,
Australia. En mares antârticos, fué senalada por Van Heurck
(55, p. 7, PI. I Fig. 6) en la isla Harry, Hugues Inlet, estrecho de
Gerlachc. En Tierra Adelia, rara en la muestra n u 171, ünicamente.
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
19
Hyporaphideae
Nitzschia.
Nitzschia ( Eunitzschia) Adeliæ n. sp., P], II, Fig. 1-2. Valva
largamente. lanceolada, con extremos progresivamente atenuados y
terminando en âpices romos; larga mm 0,090-0,141, ancha mm
0,009-0,010; perlas carenales 7-7 1/2 en mm 0,01, entre si algo dife-
rentemente espaciadas, las dos medianas bastante separadas una
de la otra, todas redondas; estrias dificilmente visibles, alrededor
de 35-37 en mm 0,01. Cara conectival linear, con lados paralelos
y ângulos redondeados, larga mm 0,090-0,141, ancha mm 0 09-
0,010. ' ’
Observada en 12 muestras : en seis de ellas escasa; en cinco
(n“ 86, 192, 231, 241 y 329) frecuente y en una (n“ 328) abun-
dante.
Nitzschia ( Eunitzschia ) angustissima H. v. H. Especie antàr-
tica determinada por Van Heurck (55, p. 20, PI. 3, Fig. 59) en
materiales procedentes de Lat. S. 65°15’5 y Long. W. 64"30’. Fué
hallada luego por M. Peragallo (44, p. 65), junto con su var.
delicatula M. Per., en las islas Argentinas. En Tierra Adelia, rara
en seis muestras.
Nitzschia (Sigmatella) sigma var. rigida ( Kiitz) Grun. (Amphi-
pleura rigida, Kützing., 38, p. 104, PI. IV, Fig. 30; Sigmatella
subrecta, Brébisson, 3, p. 22; Nitzschia rigida, Peragallo, 43,
p. 291. PI. LXXIV, Fig. 8-9; Nitzschia sigma var. rigida, Grunow,
271. Variedad cosmopolita, neritica en aguas marinas de escasa
salinidad. En Tierra Adelia, rara en la muestra n" 6.
Nitzschia (NitzschieUa) Lecointei H. v. H. (Nitzschia? Lecointei,
Van Heurck, 55, p. 21, PI. III, Fig. 57). Especie antârtica hallada’
por Van Heurck en Lat. S. 65“15’5 y Long. W. 64°30’. En Tierra
Adelia, rara en très muestras (n° 171, 174 y 192).
PSEUDORAPHIDEAE
Fragilaria.
Fragilaria Bongrainii M. Per. Especie antârtica fundada por
M. Peragallo (44, p. 67, PI. III, Fig. 2-3) sobre materiales proce¬
dentes de las islas Argentinas. En los mares antârticos sudameri-
canos es especie frecuente y abundante en pescas neriticas; pero
en Tierra Adelia es escasa o rara en seis muestras.
Source : MNHN, Paris
20
J. FRENGUELLI
Fragilariopsis.
Fragilariopsis antarctica (Castr.) Hust. — (Fragilaria antarc-
tica, Castracane, 7, p. 56, PI. XXV, Fig. 12; Fragilaria Castracanei,
I)e Toni, 15, p. 687; Fragilariopsis antarctica Hustedt, en
A. Schmidt, 50, Iâm. 299, Fig. 9-14). Especie caracteristica de los
mares antârticos, donde, como ya observara Mangin (sub Fragilaria
Castracanei, en 39, p. 64), représenta una de las especies mâs
difundidas y mâs abundantes. En taies condiciones, en efecto, fué
hallada por todos los investigadores que estudiaron Diatomeas en
recolecciones marinas de mares antârticos : Castracane, Karsten,
Van Heurck, Lemmermann (sub Denticula antarctica), M. Pera-
gallo, Fritsch, Mangin, Heiden y Kolbe, Hendey, Carlson, etc.,
mis investigaciones la hallaron mâs bien rara en el mar de las
islas Orcadas australes (Frenguelli, 19, p. 239, PI. I, Fig. 10). En
Tierra Adelia, es escasa o rara, pero présente en todas les muestras,
con excepciôn de las que resultaron insuficientes para un examen
diatomolôgico conveniente.
Fragilariopsis antarctica var. elliptica n. var. (PI. II, Fig. 7).
Valva de contornos ellipticos, larga mm 0,016-0,019, ancha
mm 0,06-0,009; costillas algo irregularmente espaciadas. Coïncide
con el tipo, exceptuando en la forma de los contornos valvares y
en sus dimensiones mâs pequenas. Rara en las muestra n os 3, 61,
241, 328, 329 y 330.
Fragilariopsis linearis (Castr.) Freng. — ( Fragilaria linearis,
Castracane, 7, pp. 56, 57, PI. XIX, Fig. 9 y PI. XXV, Fig. 11 super;
Fragilaria cylindrus fa. elongata, Van Heurck, 55, p. 24, PI. III,
Fig. 43; Fragilaria Van Heurckii, M. Peragallo, 44, p. 68, PI. III,
Fig. 9; Fragilariopsis linearis, Frenguelli, 19, p. 244, lâm. I,
Fig. 16). Especie antârtica caracteristica. Ya senalada por Castra¬
cane, Van Heurck (en hielo de banquisa), Fritsch (trente a cabo
Adare, 20, p. 48), por M. Peragallo (en las islas Argentinas), por
Heiden y Kolbe (en muy numerosas pescas en la Antârtida sud-
americana) y por mi (en las Orcadas australes). En Tierra Adelia
se encuentra en casi todas las muestras, constituyendo uno de los
componentes de mayor importancia.
Dentro de esta especie hc incluido también numerosas cadenas
de frustulos, que seguramente le corresponden, pero que, en la
imposibilidad de oxidar los materiales a mi disposiciôn, solo
pudieron observarse por su cara conectival. Sus elementos, cuyas
cadenas llegan a contener hasta mâs de 60 frustulos, en sus
caractères coinciden con los de las cadenitas que Van Heurck
(55, PI. III, Fig. 46-48) atribuye a su Fragilaria antarctica, pero
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
21
que mucho mâs probablemente corresponden a Fragilaria cylin-
drus fa. elongata, esto es a Fragilariopsis linearis (Castr.) En
Tierra Adelia, la cara conectival de sus frûstulos mide mm 0,036-
0,097 de largo por mm 0,008-0,015 de ancho y tiene 9 1/2 a
10 estrîas marginales en mm 0,1.
En Tierra Adelia, Fragilariopsis linearis es frecuente en très
muestra (n os 4, 5, 86), abundante en otras très muestras (n os 5A,
192, 241) y prédominante en diez muestras (171, 173, 174, 194, 231,
242, 283, 328, 329, 330) (PI. IV, Fig. 4).
Fragilariopsis linearis var. curia (H. v. H.). — (Fragilaria curta,
Van Heurck, 55, p. 24, PI. III, Fig. 37). Variedad generalmente
acompanando al tipo. Por lo comun se ha considerado dentro del
tipo (Mills, Index, p. 730; Frenguelli, 19, p. 244); pero bien
puede considerarse una buena variedad por sus diminutas dimen-
siones (largo mm 0,011-0,020, ancho mm 0,005-0,0055) y por sus
estrîas mâs numerosas (12 en mm 0,1). En Tierra Adelia como
el tipo forma largas cadenitas de frûstulos. Acompana el tipo en
24 muestras, siendo en algunas entre ellas bastante frecuente.
Fragilariopsis sublinearis (H. v. H.) Heiden-Kolbe — (Fragilaria
sublinearis, Van Heurck, 55, p. 25, PI. III, Fig. 39; Fragilariopsis
sublinearis, Heiden-Kolbe, 31, p. 554). Como las formas anteriores
es otra especie marina propia de regiones antârticas de amplia
difusién, aqui ya mencionada por varios autores (Van Heurck,
Peragallo, Fritsch, Heiden y Kolbe, Hendey, Frenguelli). En
Tierra Adelia pudo observarse en 22 muestras, con ejemplares de
contornos variados, de valvas largas, cortas, lineares, linear-e^
Hpticas, con inflaciôn mediana, con estrîas algo oblicuas; esto es
con todas las variaciones que los autores separaron en sendas
variedades ( Fragilaria sublinearis fa. longa y fa. lata, y Fragilaria
obliquecostata y su fa. maxima, de Van Heurck; Fragilaria subli¬
nearis var. ambigua, de Peragallo, etc.) y que considéré (19,
p. 241, PI. I, Fig, 11-15) mâs conveniente reunir en una unica
especie de contornos valvares muy variables.
Fragilariopsis rhombica (O’Meara) Hust. — ( Diatoma rhombi-
cum, O’ Meara, 41, p. 55, PI. I, Fig. 2; Fragilariopsis rhombica,
Husted, 35, p. 296, Fig. 6-7). Especie marina de amplia difusiôn
en mares australes, pero hasta ahora solo mencionada por
O’Meara y Castracane (7, p. 57, PI. XXV, Fig. 22) como proce-
dente del mar prôximo a las islas Kerguelen y Heard, y por
Husted entre las especies antârticas en materiales traîdos por
la Walfang-Expedition. En Tierra Adelia, si bien escasamente
representada, se hallô en 24 muestras.
22
J. FRENGUELLI
Synedra.
Synedra (Eusynedra) tdbulata (Ag.) Kiitz. — (Diatoma labu-
latum, Agardh, 1, p. 50; Synedra tabulata, Kützing, 38, p. 68,
PI. XV, Fig. X. 1-6). Especie eurihalina, cosmopolita; en los mares
australes ya mencionada por P. Petit (en Cabo de Hornos), Heiden
y Kolbe (en Kerguelen) y Carlson (en Sud Georgia).
Synedra (Eusynedra) gelida n. nom. — (Synedra antarctica,
Heiden-Kolbe, 31, p. 562, PI. VII, Fig. 155). Especie antârtica
hallada por Heiben y Kolre en materiales procedentes de la Gauss-
Station (Gaussberg). Su cambio de nombre se debe al hecho de que
ya M. Peragallo (44, p. 69, PI. IV, Fig. 1 ) habia dato un nombre
igual a una especie diferente de Synedra hallada también en los
mares antârticos (isla Petermann). En Tierra Adelia se observo
rara en dos muestras (n° 4 y 171).
Synedra (Eusynedra) Reinboldi H. v. H. — (Synedra [ Toxa-
rium] Iieinboldii, Van Heurck, 55, p. 23, PI. III Fig. 35). -_
Especie propia de los mares antârticos, determinada por Van
Heurck en materiales procedentes de la banquisa de la isla Harry,
Hughes Inlet, estrecho de Gerlache. Heiden y Kolbe la observaron
en numerosas recolecciones efectuadas en la banquisa desde
59°52’ hasta 65 0| 38’ de Lat. S. En el plancton de la Bahia Uruguay
(Frenguelli, 19, p. 245, PI. II, Fig. 1-5) se hallô en raros ejem-
plares. En Tierra Adelia es una de las especies mâs representadas,
especialmente en materiales de pescas profundas. Su presencia se
comprobô en 30 muestras; generahnente en ejemplares escasos,
pero en dos (n os 0 y 4) frecuente y en cinco (n os 2, 67, 72, 130 y 329)
prédominante. (PI. III, Fig. 2).
Thalassionema.
Thalassionema gelida M. Per. (44, p. 69, PI. III, Fig. 10). Especie
antârtica, fundada por M. Peragallo en materiales procedentes de
las islas Argentinas, Booth-Wandel y Petermann. En Tierra Ade¬
lia, es muy escasa en cuatro muestras (n os 192, 194, 329, 330).
Araphideae
Licmophora.
Licmophora gracilis lEhr.JGrun (Podosphenia gracilis, Ehren¬
berg, 16, p. 214. PI. XVII, Fig. 6; Licmophora gracilis, Grunow,
25, p. 34). Especie neritica marina, comün en todas las costas!
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
23
Para los mares australes aun no habia sido mencionada. En Tierra
Adelia, se observé muy escasamente representada en seis mues-
tras (PI. IV, Fig. 3).
Licmophora antarctica M. Per. (44, p. 70, PI. IV, Fig. 10). Es-
pecie antârtica fundada por M. Peragai.lo. Su nombre, tras de
una inejor révision, tendra que caer en sinonimia por cuanto ya
ocupado por Carlson, en 1913 ( Licmophora antarctica, Carlson, 6,
p. 30, PI. III, Fig. 23-24) para una especie difercnte, hallada en
Cabo Roquemaurel, Tierra de Graham. La especie de Peragallo es
rara en Tierra Adelia, en una muestra (n° 2) ünicamente.
Licmophora Belgicæ M. Per. — ( Licmophora Reichardtii var.?,
Van Heurck, 55, p. 26, PI. III, Fig. 51; Licmophora belgicæ,
M. Peragallo, 44, p. 70, PI. IV, Fig. 5-6, var. minor). Los
ejemplares de Van Heurck procedieron del sondaje en Lat. S.
64° 25’ y Long. W. 62° 02’; los de Peragallo fueron hallados en la
isla Petermann. En Tierra Adelia la especie es rara, en una sola
muestra (n° 7).
G rammatophora.
Grammatophora arcuata Ehr. (17, PI. 35-A, Fig. XXIII, 11-12;
Grammatophora arcuata var. antarctica, Grunow, 29, p. 3). Espe¬
cie bipolar y de las costas de los mares templados frios. En los
mares australes fué indicada por Grunow (islas de Kerguelen, San
Pablo, Nueva Zelandia, Nueva Holanda, etc.), P. Petit (Lyall’s
Bay, Cabo de Hornos), M. Peragallo (isla Petermann). Hendey y
Kolbe (Kerguelen). En Tierra Adelia se observé en muy raros
ejemplares en una sola muestra (n° 329).
Grammatophora Charcotii M. Per. (44, p. 71, PI. IV, Fig. 11).
Especie antârtica rara, fundada por Peragallo en ejemplares
(cara conectival ünicamente) procedentes de la isla Petermann. En
Tierra Adelia se observé un solo ejemplar, en divisién celular (PI. I,
Fig. 3), en la muestra n° 72 solamente. El ejemplar, que también
muestra su cara conectival ünicamente, coincide con el tipo de
M. Peragallo, en sus grandes dimensiones (largo mm 0,103,
ancho mm 0,034 y 0,0315), en su extructura y en la ausencia de
ornamentacién en su cara conectival.
Entopyla.
Entopyla australis Ehr. (A/n. Berlin. Akad., 1848, p. 8). Especie
neritica marina, propria de las costas de los mares australes, de
amplia difusién. En los mares del Sud, fué senalada en las costas
24
J. FRENGUELLI
de Nueva Zelandia, islas Campbell y San Pablo (P. Petit), isla
Kerguelen e islas Malvinas (Ehrenberg, Hooker, Kützing), costas
de Patagonia y Tierra de] Fuego (Frenguelli), en Observatory
Bay, Kerguelen (Heiden-Kolbe), en banquisa antârtica (Van
Heürck) . En Tierra Adelia se observé en una muestra (n° 329)
solamente.
CENT RI CÆ
Discoideæ
Melosira.
Melosira sol (Ehr.) Kiitz. — (Discoplea radiala, Ehrenberg
Ber. Berlin. Akad., 1842, p. 265- Gaillonella sol, Ehrenberg, Ber.
Berlin. Akad., 1844, p. 202; Melosira sol, Kützing, Species Algar.,
p._31). Especie earacteristica de los mares australes, donde fué
senalada por todos los autores, desde Ehrenberg hasta hoy. Como
ya muy oportunamente ha notado Hustedt (34, I, p. 272), pro-
cediendo de varios sondajes en la banquisa de la Antârtida suda-
mericana. Van Heurck (55, PI. VII y VIII) ha llgurado varias
valvas que corresponden a diferentes tipos de estructura de esta
especie, de conformacion muy complicada. Ademàs de las figuras
atribuidas a M. sol, como el mismo Van Heurck habiâ sospechado,
pertenecen a esta misma especie también M. subhyalina H v. H
Puede agregârsele también M. omma Cleve (en A. Schmidt, 50,
PI. 179, Fig. 23; Van Heurck, 55, p. 33), que ya Peragallo (44,
p. 90, PI. V, Fig. 7) considéré como segunda valva de M sol
También a la misma especie debemos agregar, entonces, las formas
procedentes de islas antàrticas Booth-Wandel, Petermann, Argen-
tinas, Cabo Tuxen, puerto Lockroy, etc., que, junto con la forma
tipica, M. Peragallo (44, p. 90, PI. V, Fig. 1, 2 y 6, 7, 8) ha lla-
mado A/, sol fa. terminalis, M. sol var. marginalis, M. omma var
Polaris, M. Van Heurckii, M. subhyalina, etc. Todas estas formas,
que evidentemente pertenecen a los diversos tipos valvares de
M - sol > se observan en 30 muestras de Tierra Adelia (PI. V, Fig. 4,
5; 9). Entre estas muestras, que nos relevan Melosira sol como
una de las especies mas difundidas en la Antârtida francesa, todas
ellas estân representadas por una discreta cantidad de frù'stulos,
siendo frecuentes en très muestras (n" 48, 95, 242) y prédomi¬
nantes en la muestra n" 186.
Melosira Pantocseki (H. v. H.) nov. comb. (PI. I, Fig. 5 y PI. V
Fig ' 8) Coloco en el género Melosira, esta interesante forma
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
25
antârtiea que, por Van Heurck y M. Peragallo, fué determinada
de una manera diversa y dudosa. Ademâs de la forma que Van
Heurck (55, p. 34, PI. XIII, Fig. 106) dejo indeterminada bajo el
nombre de Podosira? y que M. Peragallo (44, p. 85) dedicô a su
descubridor, bajo el nombre de Podosira Van Heurckii, agrego a
esta misma especie las formas que Van Heurck (55, p. 34, PI. XIII,
Fig. 10) llamô Hyalodiscus (?) Pantocsekii y M. Peragallo (44,
p. 84 y 85, PI. VI, Fig. 1 y 2) determinô como Hyalodiscus Pantoc¬
sekii var. lævis y Podosira Van Heurckii var. minor, respectiva-
mente. Si bien en los materiales de Tierra Adelia todas estas
diversas formas se hallan sueltas, un examen detenido de sus
probables relaciones, demostraria que todas ellas representan
capas externas e internas de la valva de una Melosira de consti-
tuciôn compleja y variada como la de M. sol. Resultarla évidente
que, en una valva de una constituciôn semejante a la del primer
tipo de M. sol, segûn el anâlisis de Hustedt (34, I, p. 272),
la capa externa estaria representada per la Podosira? de Van
Heurck (55, PI. XIII, Fig. 106), estos es por P. Van Heurckii de
Peragallo (44, p. 85), mientras las dernâs formas constituirian
capas valvares internas de un segundo tipo y quizâs también de
valvas de un tercer tipo, analogamente a lo que ocurre en Melosira
sol. En las capas que considero como capas externas de un primer
tipo (PI. I, Fig. 5), parece constante la existencia de pequenas plaças
de érosion superficial, en el centro hialino de la valva y en sus
costillas radiales : estas plaças a veces son nniy escasas, hasta
casi ausentes, mientras en otras son mâs numerosas, hasta que las
costillas llegan a asumir un aspecto irregularmente moniliforme.
En los ejemplares por mi observados, el diâmetro valvar de esta
especie va de mm 0,097 hasta mm 0,233.
En Tierra Adelia, M. Pantocseki es rara o muy escasa en nueve
inuestras (n ua 62, 67, 94, 165, 171, 173, 174, 242, 330).
Podosira.
Podosira maxima (Kii'tz.) Grun. — (Cyclotella maxima, Kützing,
38, p. 50, PI. I, Fig. 5, PI. XXI, Fig. 6-b; Podosira maxima, Grunow,
13, p. 118). Especie neritica marina, cosmopolita. En los mares
australes, fué senalada por P. Petit (en Cabo de Hornos), Cleve
(en Tierra de Fuego) y Van Heurck en banquisas del Antârtico
sudamericano. En Tierra Adelia es rara en las inuestras n" 48 y
329.
Podosira hormoides var. glacialis Grun. — ( Podosira hormoides
var. glacialis, Grunow, 28, p. 56, PI. V, Fig. 32; Podosira glacia-
26
J. FRENGUELLI
Iis, Cleve, 11, p. 12, PI. II, Fig. 17-20; Podosira glacialis, Jôr-
gensen, 36, p. 97, PI. VI, Fig. 7). Especie neritica marina de
mares frios. En la Antârtica senalada por Van Heurck (55, p. 34)
en hielos entre 64° y 65° Lat. S. y 61° Long. W, y en la isla Harry,
Hughes Inlet, estrecho de Gerlache. En Tierra Adelia se hallô rara,
en once muestras.
Hyalodiscus.
Hyalodiscus zonulatus M. Peragallo (44, p. 85, PI. VI, Fig. 3),
De esta rara diatomea, fundada por M. Peragallo en materiales
procedentes de las islas Argentinas, he observado un solo fragmen-
to (PI. V, Fig. 6) en la muestra n° 165.
Thalassiosira.
Thalassiosira anlarctica Comber (14, p. 491, PI. XI). Especie
planctônica marina, distribuida ampliamente en todas las aguas
antârticas, segün Comber y Hendey (30, p. 237). En Tierra Adelia
se observé en escasa cantidad en la muestra 233, ünicamente.
Thalassiosira hyalina (Grun.) Gran. — (Coscinodiscus hyalinus
Grun. en Cleve y Grunow, 13, p. 113; Thalassiosira hyalina, Gran,
“OA, p. 16, PI. I, Fig. 17-18). Especie planctônica neritica en
mares polares. En los mares australes, observada por Hendey
(30, p. 239) en materiales del « Discovery » pescados en el Atlân-
tico al Suroeste de Africa. En Tierra Adelia, muy escasa en la
muestra n" 5.
Charcotia.
Charcotia bifrons (Castr.) H. v. H. — (Coscinodiscus bifrons,
Castracane, 7, p. 156, PI. II, Fig. 1; M. Peragallo, 44, p. 78). Es¬
pecie antârtica, senalada en el plancton antârtico por Castracane,
Karsten, Van Heurck, M. Peragallo, Heiden-Kolbe y Hendey!
En Tierra Adelia, como en otros puntos del mar gélido austral,
pudo obseryarse en numerosas muestras (23), si bien en escasa
cantidad. Siguiendo el ejemplo de Heiden-Kolbe (31, p. 478) y de
Hendey (30, p. 256), bajo Ch. bifrons he reunido también las for¬
mas que Castracane (7, p. 161, PI. XXII, Fig. 6) Ilamô Coscinodis¬
cus (?) polygonus y M. Peragallo (44, p. 78) ha separado como
Charcotia janus var. planus, formas que, como C. bifrons, carecen
de lünulas marginales. (PI. V, Fig. 7).
Charcotia chromoradiala (Karst.) M. Per. — (Coscinodiscus chro-
moradiatus, Karsten, 37, p. 79, PI. IV, Fig. 5; Charcotia chromo-
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
27
radiatus, M. Peragallo, 44, p. 78). Especie antârtica de la misma
distribuciôn geogrâfica de la anterior, pero menos frecuente. En
mares antârticos sudamericanos fué mencionada por Karsten,
Van Heurck, M. Peragallo, Heiden y Kolbe. En Tierra Adelia
fué observada en ejemplares escasos en dos muestras (n os 0 y 171),
asignândole solo esas valvas que corresponden a las que estân
provistas de grânulos marginales en las figuras publicadas por
Van Heurck (55, p. 46, PI. II, Fig. 153 y 155).
Coscinodiscus.
Coscinodiscus excentricus Ehr. (Ehrenberg, Abhand, Berlin,
Akad. 1839, p. 146). Especie planctônica marina cosmopolita. En
los mares australes y antârticos ya senalada por Cleve, Karsten,
Van Heurck, Heiden-Kolbe y Hendey. En Tierra Adelia escasa
en dos muestras (n os 1 y 329).
Coscinodiscus excentricus var. fasciculata Hustedt (34, I, p. 390,
Fig. 202). Variedad planctônica oceânica, cosmopolita; no mencio¬
nada aün en los mares antârticos. En Tierra Adelia, rara en dos
muestras (n° 2 y 329).
Coscinodiscus lineatus Ehr. (Ehrenberg, Ablandl. Berlin, Akad.,
1838, p. 129). Especie planctônica cosmpolita, frecuente en todos
los mares. En los mares australes y antârticos ya mencionada por
Cleve, Castracane, Karsten, Heiden-Kolbe y Hendey. En Tierra
Adelia escasa o frecuente en 20 muestras.
Coscinodiscus lineatus var. irregularis Temp. et Per. ( Coscino¬
discus leptopus var. irregularis, Tempère y Peragallo, 53, n 08 6 y
17; C. lineatus var. irregularis. Hustedt, 34, I, p. 394). Variedad
sôlo senalada en las costas de Noruega y Dinamarca. En Tierra
Adelia se observa por lo menos en cinco muestras, junto con el
tipo y a veces (muestras n° 178 y 241) sin él.
Coscinodiscus antarcticus Grun. (C. [subglobosus var.?] antarc-
ticus, Grunow, 28, p. 84; C. antarcticus, Rattray, 47, p. 60). Peque-
na especie propia de los mares australes y antârticos. Fundada
por Grunow en materiales procedentes de la isla Kerguelen; luego
hallada por Van Heurck (55, p. 46) en Lat. S. 65°15’5 y Long. W.
64°30’; por M. Peragallo (44, p. 2) en cabo Tuxen e islas Léonie,
Booth-Wandel, Petermann y del Rey Jorge; por Heiden-Kolbe
(31, p. 491) en Kerguelen y en numerosas pescas planctônicas
en mares australes y polares. En Tierra Adelia, si bien siempre
en cantidad escasa, esta especie se hallô présente en 17 muestras,
con valvas de mm 0,015 a mm 0,026 de diâmetro.
28
J. FRENGUELLI
Coscinodiscus stellaris Roper (49, p. 20, PI. III, Fig. 3). Especie
planctônica cosmopolita. En varios lugares de mares antârticos,
fué senalada por Castracane, Karsten, M. Peragallo y Hendey.
En Tierra Adelia fué hallada en 10 muestras, escasa.
Coscinodiscus stellaris var. fasciculata Castr. (7, p. 158, PI. V,
Fig. 9). Variedad hasta ahora exclusiva de los hielos antârticos
donde fué indicada por Castracane y Van Heurck. Hustedt (34,
I, p. 396) y Hendey (30, p. 243) la incluyen en la lista sinonimica
de la especie de Roper; pero creo mâs conveniente adoptar la
opinion de Castracane y de Van Heurck (55, p. 50) que destacan
esta variedad por su estructura mâs delicada y mâs netamente
fasciculada. En Tierra Adelia es mâs rara que el tipo y présente
solo en cuatro muestras (n os 5, 7, 171, 329).
Coscinodiscus stellaris var. nova H. v. H. (Coscinodiscus stellaris
var. nov., Castracane, 7, p. 155, PI. III, Fig. 2; C. stellaris var.
novus, Van Heurck, 55, p. 50). Variedad antârtica, segün Castra¬
cane procedente de un punto prôximo a la barrera de hielo antâr-
tico y segün Van Heurck hallada en hielo en fusiôm de Lat. S.
65°15’5 y Long. W. 64°30\ Como observa Castracane, su estruc¬
tura es tan fina que no se podria reproducir convenientemente con
el dibujo. En Tierra Adelia, donde esta variedad fué observada
en cinco muestras (n os 61, 171, 173, 174, 192), su valva tiene de
mm 0,075 a mm 0,080 de diâmetro; sus estrias radiales, formadas
de finisimos puntos, estân reunidas en fasciculos en numéro de
13 en mm 0,1; su centra valvar estâ marcado por una estrella de
grânulos oblongos. El numéro de estos grânulos, como en el tipo,
es variable y, en algunos casos, ellos pueden faltar. En estos casos
en que la estrella central carece, la valva asume el aspecto de esa
valva dibujada por Van Heurck (55, PI. XIII, Fg. 171), pero no
detérminada, ni descripta.
Coscinodiscus atlanticus Castr. (7, p. 158, PI. V, Fig. 8). Especie
hasta ahora hallada solamente por su autor en el Atlântico aus¬
trale incluida en la révision de Rattray (47, p. 30). En Tierra
Adelia es un elemento muy raro, en la muestra n" 178, ünicamente.
Coscinodiscus actinocycloides M. Peragallo (44, p. 80, PI. V,
Fig. 4). Especie antârtica, descripta por Peragallo como proce¬
dente de las islas Argentinas. En Tierra Adelia es rara en cinco
muestras.
Coscinodiscus Belgicae M. Per. ( Coscinodiscus denarius, Van
Heurck, 55, p. 47, PI. XII, Fig. 163; C. belgicae, M. Peragallo,
44, p. 80). — Especie antârtica halla por Van Heurck en un son-
daje, en Lat. S. 64°25’ y Long. W. 62°02’, y por M. Peragallo, en
DIATOMEAS Y SILICOFLAC.ELADOS
29
las islas Argentinas y Petermann. En Tierra Adelia es una especie
mâs o menos escasamente representada en 17 muestras.
Coscinodiscus Charcolii M. Per. (44, p. 81, PI. VI, Fig. 4). Especie
antârtica fundada por M. Peragallo en materiales procedentes
de las islas Argentinas. Hendey (30, p. 251) volviô a senalarla como
procedente del Atlântico austral, en Lat. S. 31° 16 1/4 y Long. W.
29° 56’ 1/2. En Tierra Adelia, rara en las muestras 238 y 329.
Coscinodiscus Gainii M. Per. (44, p. 81, PI. V, Fig. 5). Especie
antârtica como la anterior, fundada por Peragallo sobre frustulos
de la misma procedencia. En Tierra Adelia, es especie escasamente
representada en cada muestra, pero présente en 19 pescas.
Coscinodiscus asieromphalus Ehr. {Ber. Berlin. Akad., 1844,
p. 77). Especie marina cosmopolita. En los mares australes y an-
târticos ya senalada por Cleve, Heiden-Kolbe y Hendey. En Tierra
Adelia, rara en las muestras 329 y 330.
Coscinodiscus Gerlachii H. v. H. (55, p. 47, PI. 12, Fig. 165).
Especie antârtica fundada por Van Heurck en frustulos proce¬
dentes de Lat. S. 64°25’ y Long. W. 62°02’. Luego hallada por
Heiden-Kolbe (31, p. 493) en Gauss-Station y en pescas realizadas
en proximidad de Lat. S. 65° y Long. E. 87°. En Tierra Adelia,
rara en la muestra n° 192, ünicamente.
Coscinodiscus radiatus Ehr. ( Abhand. Berlin. Akad., 1839, p. 148,
PI. III, Fig. 1 a-c). Especie frecuente en todos los mares. En los
mares australes y antârticos mencionada por P. Petit, Karsten,
Mangin, Heiden-Kolbe, Hendey. En Tierra Adelia, rara en dos
muestras (n os 194 y 330).
Coscinodiscus oculoides Karst. (37, p. 81, PI. VI, Fig. 3). Especie
propia de los mares antârticos, muy esparcida y frecuente. Hal¬
lada en numerosas estaciones por Karsten y Hendby. Es posible
que, por otros investigadores haya sido determinada como C.
oculus-iridis Ehr., con la cual puede confundirse. En Tierra Adelia
es un elemento poco abundante, pero présente en la mayor parte
de las muestras (25). En todas éstas, la mayor parte de las valvas
présenta su caracteristica roseta central de areolas mâs grandes,
pero no faltan valvas sin roseta central, como Van Heurck (55,
p. 49, PI. XII, Fig. 167) représenta esta especie. Las valvas con
roseta central coinciden con la forma que Van Heurck (55, p. 50,
PI. XIII, Fig. 170) indica, en cambio, como « C. radiatus var. allant
à Oculus-iridis (Ehr.), forma» (PI. III, Fig. 4).
Coscinodiscus odontodiscus Grun. ( Odontodiscus spica, Ehren¬
berg, Ber. Berlin. Akad., 1845, p. 79; Coscinodiscus odontodiscus.
30
J. FRENGUELLI
Grunow, 28, p. 81, PI. III, Fig. 23; C. curvatulus var. odontodiscus,
Hustedt, I, p. 408, Fig. 415). Especie de amplia difusién geogrâ-
fica, en ambiente pelàgico. En mares australes ya senalada por
Cleve (Kerguelen), por Van Heurck (en Lat. S. 64°25’ y Long. W.
62°02’) y por Heiden-Kolbe (en Lat. S. 65°32’ y Long. E. 87°40’).
En Tierra Adelia, rara en la muestra n° 174, ünicamente; a
menudo sin borde valvar, como observé Van Heurck (55, p. 49,
PI. XII, Fig. 162) para sus hallazgos.
Coscinodiscus Oestrupii H. v. H. (55, p. 49, PI. XII, Fig. 168).
Especie antârtica fundada por Van Heurck en materiales proce-
dentes de un sondaje, en Lat. S. 70°50’ y Long. W. 102° 13’. Heiden-
Kolbe (31, p. 492) volvieron a hallarla en el material de pesca en
Lat. S. 30°49’ y Long. E. 12°7\ En Tierra Adelia, se observé en
11 muestras, en una de ellas (n° 233) relativamente frecuente.
Coscinodiscus gigas Ehr. ( Abhandl. Berlin. Akad., 1841, p. 412).
Especie plancténica cosmopolita; especialmente en mares tropi¬
cales y subtropicales. En mares australes observada por Hendëy
(30, p. 246) en materiales procedentes de alrededor el 54° de Lat. S.
y los 61-66° de Long. W. En Tierra Adelia, rara en la muestra
233, ünicamente.
Arachnoidiscus.
Arachnoidiscus Ehrenbergi var. indica Grun. ( Arachnoidiscus
indicus, Ehrenberg, Mn. Berlin. Akad., 1854, p. 162; A. Ehren-
bergii var. indica Grunow, in Pantocsek, 42, I, p. 69, PI. XIX,
Fig. 171). Variedad relativamente frecuente al estado fésil, rara
en las costas actuales del Pacifico. En mares australes el tipo fué
hallado por Hendey en el estrecho de Bransfield (Hendey, 30,
p. 267), en Lat. S. 62°59’ y Long. W. 57°28; la variedad fué deter-
minada por Van Heurck (55, p. 43) en materiales procedentes de
un sondaje en Lat. S. 70°50’ y Long. W. 102°13’ (Mar de Bel-
lingshausen, al SW de la isla Peter Ist). En Tierra Adelia, se ha
observado en 14 muestras. Sus frûstulos, escasos o raros en cada
muestra, coinciden con los ejemplares fésiles publicados por
A. Schmidt (50, PI. LVIII, Fig. 6-7). Generalmente son de dimen-
siones considérables, alcanzando sus valvas un diâmetro de
mm 0,106-197; ademâs de las formas normales (PI. V, Fig. 1, 2),
en la muestra n° 94 se observé una intéressante valva anémala, de
contornos ovalados (PI. V, Fig. 3).
Asteromphalus.
Asteromphalus paruulus Karsten (37, p. 90, PI. VIII, Fig. 14).
Pequena especie antârtica, con preferencia para las aguas marinas
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
31
de baja salinidad; observada frecuentemente en el mar de Belling-
shausen y del estrecho de Drake, pero siempre en escasa cantidad
(Hendey, 30, p. 270). Por anteriores autores puede haber sido
confundida con alguna variedad de A. heptactis (Bréb.) Ralfs, es-
pecialmente con la variedad representada por A. Schmidt en su
Atlas, PI. 38, Fig. 8 (A. Ralfsianus var.) que en realidad mucho se
le parece. En Tierra Adelia, es escasa o rara en 11 muestras.
Asteromphallus Hookerii Ehr. (Mn. Berlin. Akad., 1844, p. 200,
Fig. 3). Especie de amplia difusiôn en mares polares y subpolares.
Fundada por Ehrenberg sobre materiales traidos por el personal
del viaje antârtico de los buques « Erebus » y « Terror » (1833-
1843) e incluida en la « Flora Antarctica » (33) de J. D. Hooker
bajo varios sinônimos (.4. Buchii Elir., A. Humboldtii Ehr., A.
Cuuierii Ehr., A. Hookerii). Habian sido pescados en «Victoria
Barrier » y en « Victoria Land », en un bloque de hielo, y en limo
de fondo a la profundidad de 190 brazas; y tainbién en espumas
marina ilotando en el oceano en Lat. S. 64° y Long. W. 160°
(Hooker, 33, p. 513). En los mares australes luego fué senalada
por todos los investigadores de diatomologia antârtica, en Ker¬
guelen, en las Antillas australes, en los mares alrededor de la
Tierra de Graham, en la banquisa, etc., por Karsten, P. Petit,
Cleve, Van Heurck, Peragallo, Mangin, Hf.iden-Kolbe, Hendey,
siempre abundante, especialmente alrededor de Georgia Sud (Hen¬
dey, 30), p. 270). También en Tierra Adelia es relativamente fre-
cuente en 28 muestras, con frûstulos tipicos, con valvas de cinco a
ocho sectores, con tabiques ordinariamente rectos, de mm 0,084
hasta mm 0,112 de diâmetro.
Aclinocyclus.
Actinocyclus excentricus M. Per. (44, p. 75, PI. VI, Fig. 6). Es¬
pecie antârtica, hasta ahora mencionada solo por su autor, en
las islas Argentinas. En Tierra Adelia es muy rara, en la muestra
n° 242, solamente; representada por pequenas valvas de mm 0,060
de diâmetro, con borde estriado algo mâs angosto que en la figura
de Peragallo, con estructura en rayos irregularmente fasciculados,
espina marginal bien visible.
Biddulphioideae.
Biddulphia.
Biddulphia astrolabensis Hendey (30, p. 275, PI. IX, Fig. 1-3).
Especie antârtica, meroplanctônica, hasta ahora observada sola-
3
Source : MNHN, Paris
32
J. FRENGUELLI
mente por su autor, en pequerïa cantidad, en materiales proce-
dentes del estrecho de Bransfield. En Tierra Adelia es un elemento
raro, pero présente en siete muestras (n os 62, C7, 186, 242, 328,
329, 330) (PI. I, Fig. 4).
Biddulphia Belgicae M. Per. — ( Biddulphia obtusa var.?. Van
Heurck, 55, PI. X, Fig. 132; B. Belgicae, M. Peragali.o, 44, p. 72).
Especie antârtica mencionada por Van Heurck, en un sondaje,
en Lat. S. 64°25’ y Long. W. 62°02’ y por M. Peragallo, en las
islas Argentinas. En Tierra Adelia, es una forma escasa o rara, en
ocho muestras.
Biddulphia litigiosa H. v. H. (Van Heurck, 55, PI. X, Fig. 141 ;
B. anthropomorpha, Van Heurck, 55, p. 39, PI. X, Fig. 136-137;
B. polymorpha, Mangin, 39, p. 23, Fig. 1-7). Especie antârtica,
muy variable en la forma de sus valvas. Como ya ha resenado
Hendey (30, p. 277), quien para ella ha adoptado el nombre de B.
anthromorpha H. v. H., Mangin ha reunido en esta especie también
las deinâs formas que Van Heurck (55, p. 40-42) ha llamado
B. Ottomullerii, B. Ottomullerii var. rotunda, B. punctata var.,
B. punctata var. subtriundulata, B. punctata var. subaurita y
B. translucida, reuniéndolas bajo el nombre colectivo de B. poly¬
morpha. Un temperamento anâlogo fué adoptado por mi mâs
tarde (Frenguelli, 19, p. 249, PI. II, Fig. 9) pero reduciendo la
lista sinonimica de esta especie a las formas que Van Heurck
considéré como variedades de B. punctata Grev. y agregândole
B. punctata var. belgicae de M. Peragallo (44, p. 73).
El examen de las muestras de Tierra Adelia, donde la especie
de Van Heurck es relativamente frecuente y mâs o menos bien
representada en 27 pescas plancténicas, me ha convencido de que
realmente B. litigiosa y B. anthropomorpha son formas de una
misma especie. En las cadenitas a menudo se mezclan früstulos de
ambas formas y hasta früstulos de cuyas valvas una corresponde
a B. litigiosa y la otra a B. anthropomorpha. Pero lo mâs inte-
resante es que, especialmente en las muestras donde esta especie
es mâs frecuente, B. anthropomorpha a menudo se encuentra
contenida en el interior de B. litigiosa como si se tratara de un
esporo de resistencia. Esta suposicién estaria corroborada por el
hecho que, mientras B. anthropomorpha ordinariamente (cuan-
do no contenida en el interior de B. litigiosa) se encuentra en
früstulos sueltos, B. litigiosa forma cadenas entre cuyos früstulos
son frecuentes las formas anomalas (vacias y en decadencia) como
las que ha ilustrado Mangin (39, p. 26, Fig. 6-7). También es
interesante observar que mientras solo en las muestras pobres
es posible hallar B. anthropomorpha sola o casi sola, en las mues-
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
33
tras mâs abundantes prédomina B. litigiosa. Es por estas razônes
que he preferido, entre los nombres de Van Heurck, dar prefe-
rencia a B. litigiosa y no a B. anthropomorpha. Ya HendeJy (30,
p. 278) nos diô los motivos por los cuales no podrla adoptarse el
nombre de B. polymorpha propuestro por Mangin, nombre ya
utilizado con anterioridad para especie diferente. A esta razôn
puede agregarse el hecho de que no es posible aceptar una especie
sobre cuyo sentido ningiin autor esta de acuerdo. Sobre este hecho
ya insistî en una oportunidad anterior (Frenguelli, 19, p. 250).
Las numerosas observaciones realizadas en el material de Tierra
Adelia me permiten modificar las opiniônes vertidas en la opor¬
tunidad mencionada y reducir a B. litigiosa H. v. H., B. anthropo¬
morpha H. v. H. y B. polymorpha Mang. e. p. la lista sinonimica de
esta interesante especie. B. litigiosa, entre las 27 muestras de
Tierra Adelia, es frecuente en las muestras n° 1 y 4, abundante en
n“ 3 y prédominante en n° 6, en las demâs muestras es escasa.
Biddulphia Ottomullerii H. v. H. (Van Heurck, 55, p. 40, PI. X,
Fig. 138 y 142). Especie antârtica, considerada como sinônima de
la especie anterior por Brown, Mangin y Hendey y como buena
especie por M. Peragallo y por Heiden-Kolbe. M. Peragallo le
agrega, ademâs, dos variedades (B. Otto Miillerii var. rotunda
H. v. H. y var cruciata, M. Peragallo, 44, p. 73). Van Heurck
hallô la especie en un sondaje, en Lat. S. 64°25’ y Long. W. 62°02’;
Peragallo en las islas Argentinas, Petermann y del Rey Jorge;
Heiden-Kolbe en Gaussberg y Gaussstation. En Tierra Adelia se
observé rara en la muestra n° 330, ünicamente.
Biddulphia punctata var. subtriundulata H. v. H. (55, p. 41, PI. X,
Fig. 139-140). Otra forma incluida por Mangin y Hendey en la
lista sinonimica de B. anthropomorpha H. v. H. Fué hallada por
Van Heurck y M. Peragallo en las mismas localidades que la
especie anterior. En Tierra Adelia se encontre rara en las mues¬
tras n° 2, 94 y 329.
Biddulphia punctata var. Belgicae M. Per. (Biddulphia obtusa
var.?, Van Heurck, 55, p. 41, PI. X, Fig. 134-135; B. punctata
var. Belgicae, M. Peragallo, 44, p. 73). Como la especie anterior,
por los mismos autores situada en la misma lista sinonimica.
Hallada por Van Heurck en el mismo sondaje y por M. Peragallo
en Port-Lockroy. En Tierra Adelia, rara en las muestras n°’ 171 y
330.
Biddulphia Van Heurckii M. Per. (Biddulphia obtusa var.?.
Van Heurck, 55, p. 40, PI. X, Fig. 143; B. Van Heurckii, M. Pera¬
gallo, 44, p. 73; B. obtusa fa. anthropomorpha, Heiden-Kolbe, 31,
34
J. FRENGUELLI
p. 541). Otra forma, por los autores ya mencionados, asimilada
a B. antliropomorpha H. v. H. A ellos agregaremos Heiden, quien,
en este caso, considéra la especie de Van Heurck coino una varia-
ciôn o quizâ un estado de desarrollo ( Entwickliings-stadium ) de
B. obtusa Greg. Esta forma fué hallada por Van Heurck y M. Pe-
ragallo en las mismas localidades de la anterior y por Heiden-
Kolbe en Gaussberg y Gaussstation. En Tierra Adelia, fué obser-
vada solo en la muestra n° 171, rara.
Biddulphia Weissftogii Jan. (Janisch, en Van Heurck, 54, PI. C,
Fig. 1-2). Especie planctônica neritica; una de las especies mâs
caracteristic.as y a veces mâs abundantes en los mares australes,
desde las costas meridioneles de Sud Africa y la isla Kerguelen
hasta las orillas de la Antârtida. En los mares antârticos fué
senalada por Castracane, Brown, Karsten, Reinsch, Van Heurck,
Mangin, M. Peragallo, Heiden-Kolbe, Hendey y Frenguelli (19,
p. 251, PI. II, Fig. 6-8). En Tierra Adelia, fué observada rclativa-
mente escasa en cinco muestras (n os 48, 242, 328, 329 y 330).
Como ya noté (19, p. 252), Peragallo supuso que B. Weissflo-
gii Jan., de paredes valvares robustas, nos fuera sino la valva de
invierno o un quiste de otra forma de valva de paredes delgadas,
derivada del desarrollo estival de la primera. Pero, en contraste
con Van Heurck, no se décidé en considerar la valva de paredes
delgadas como B. striata Ivarst.; créé, en cambio, que B. Weiss-
flogii mâs bien podria asimilarse a B. translucida Van Heurck
(55, p. 42, PI. X, Fig. 145-146).
Biddulphia striata Karsten (37, p. 122, PI. XVII, Fig. 2-3).
Especie antârtica, planctônica neritica, fundada por Karsten en
material de la pesca 160, « Gazelle-Bassin» del « Valvidia », luego
senalada por Van Heurck (55, p. 42, PI. X, Fig. 144, 147, 148) en
hielos, en 65°15’5 de Lat. S. y 64"30’ de Long. W.; por Mangin (39,
p. 22, Fig. 1) en numerosas pescas, en isla Jenny, Port-Lockroy,
islas Petermann, Léonie, del Rey Jorge, etc.; por Hendey (30,
p. 278, PI. X, Fig. 4-5) en el mar de las islas Shetlands del Sud,
Sud Georgia, etc.; ordinariamente en gran abondancia. En Tierra
Adelia es relativamente escasa en siete muestras.
Sabido es que Mangin considéré esta Biddulphia como una
forma estival por haberla hallado ünicamente en pescas de vera-
no; y que, por esta razôn, fué interpretada como una forma de
B. Weissftogii (fa. aestiva) por Heiden y Kolbe (31, p. 539-540),
quienes, en las pescas de invierno en las mismas regiones polares
hallaron solamente formas tipica de B. Weissflogii que designaron
como B. Weissflogii fa. hiberna.
DIATOMEAS Y SILICOFLACELADOS
35
Triceratium.
Triceratium (Trigoninm ) arcticum Brightw. (Brightwell, 4,
p. 250, PI. IV, Fig. 11). Especie neritica marina, especialinente
frecuente en los litorales de los mares frios (bipolares) y solo aqui
y alla en mares templados. En las regiones antârticas fué ya
senalado por Van Heurck (55, p. 39), en sondaje lat. S. 65°25’ y
Long. W. 62 n 02’, bajo el nombre de Biddulphia ( Triceratium )
arclicn var.; por M. Peragallo (44, p. 74) en la isla Petermann,
como Triceratium arcticum y sus sinônimos Tr. arcticum var.
kerguelense y Tr. arcticum var. antarcticum; por Hendey (30,
p. 282, PI. X, Fig. 1) en proximidad de la Tierra Louis Philippe,
como Trigoninm arcticum; y por mi (19, p. 253) en las Orcadas
australes, como Triceratium (Trigonium) arcticum. En Tierra
Adelia es relativamente escaso, en 24 muestras; en la muestra
n° 192 se observaron algunos ejemplares con lados valvares leve-
mentes côncavos (PI. III, Fig. 1).
Eucampia.
Eucampia balaustium Castr. (Castracane, 7, p. 97, PI. XVIII,
Fig. 5). Especie planctônica neritica y oceânica, propia de los
mares australes, donde reemplaza a E. zodiacus Ehr., proprio de
los mares boréales. En la région polar antàrtica a menudo pros¬
péra en gran cantidad. Se caracteriza por su notable polimorfismo,
ya senalado por Karsten, Van Heurck, Mangin, Heiden y Kolbe.
Como ya noté (19, p. 254), sus früstulos de paredes muy espesas y
gruesas granulaciones, considerados como esporos de resistencia
por Karsten y como células de reposo por Mangin, segûn Karsten
pueden descender hasta la profundidad de 5.700 métros, mientras
las formas mâs delicadas permanecen en el plancton superficial.
Karsten también considéré las formas robustas como früstulos
de invierno, destinados a la multiplicaciôn celular, mientras la
formas mâs delicadas serian früstulos de verano (Karsten, 37,
p. 120). Van Heurck (55, p. 38, PI. VIII, Fig. 114), quien comparte
este punto de vista, se inclia a considerar como taies « valves d’été »
también la forma que Castracane llamô Môlleria antarctica.
Ademâs que por Castracane, E. balaustium en los mares antâr-
ticos fué hallado por Karsten, desde 52°47’ hasta 63° 16’ de Lat.
S.; por Van Heurck en todas las pescas de la Belgica, desde el
61° hasta el 71" de Lat. S.; por Peragallo, en proximidad de las
islas Argentinas, Léonie, Petermann y del Rey Jorge; por Mangin,
como forma dominante en cl plancton de la bahie Marguerite; por
Heiden-Kolbe, desde la isla Kerguelen hasta el 66° de Lat. S.
36
J. FRENGUELLI
aproximadamente; por Hkyden, al Sud del Cabo de Buena Esperan-
za hasta el 69° ; por mi, en el plancton de Bahiâ Uruguay, Orcadas
Sur.
En Tierra Adelia, Eucampia balaustium se observé en 30 mu-
estras. Sin representar una forma prédominante, es relativamente
frecuente en muchas entre ellas y en todas se hallan mezcladas,
en cadenas o sueltas, valvas de todos los tipos : mâs robustas y
mas delicadas, con apéndices latérales cortos o largos y puntiagu-
dos, si bien en algunas muestras puede predominar uno u otro
de estos dos tipos (PI. III, Fig. 4).
Eucampia antarctica (Castr.) Mangin. — ( Môlleria antarctica,
Castracane, 7, p. 98, PI. XVIII, Fig. 8; Eucampia antarctica,
Mangin, e. p., 39, p. 58, Fig. 41, 42, 44). Especie planctônica an-
târtica; considerada por Mangin como una forma de la especie
anterior e incluida en su lista sinonimica, considerando un « tipo
balaustium » con gruesas granulaciones y un « tipo Môlleria »
con frûstulos provistos de bandas intercalares y paredes lisas.
Hendey (30, p. 285, PI. XIII, Fig. 8-10) adopta un temperamento
anâlogo, pero reune las dos especies de Castracane bajo el nombre
de Eucampia balaustium. En Tierra Adelia es una especie rara,
observada solo en très muestras (n os 0,5 y 95). Por el momento he
conservado las dos especies por separado, por el hecho de que las
formas que, aqui atribuyo a E. antarctica, corresponden exac-
tamente al tipo de Castracane ( Môlleria antarctica ) y, en la mu-
estra n° 0, donde E. balaustium prâcticamente falta, E. antarctica
es, en cambio, un elemento relativamente frecuente.
Chaetoceros.
Chaetoceros dichaeta Ehr. (Ehrenberg, Ber. Berlin. Akad.,
1844, p. 200). Especie antârtica, planctônica caracterîstica; segün
Cran, esparcida, aqui y alla, tambien en el Atlântico septen¬
trional. En las regiones antârticas fué seiïalada por Ehrenberg,
Hooker, Castracane, Cleve, Karsten, Van Heurck, Mangin,
Heiden-Kolbe, Hendey, Frenguelli (19, p. 257, PI. IV, Fig. I,
PI. V, Fig. 1-2). En Tierra Adelia, se observé en 23 muestras;
generalmente escasa o poco abundante. Donde se halla mâs o
rnenos frecuente, se présenta con todas las variaciones ( longa,
lata y tenuicornis) consideradas por Mangin (39, p. 39-43, Fig. 18-
25) (PI. IV, Fig. 3).
Chaetoceros atlanticus CI. — {Ch. atlanticum, Cleve, 8, p. 11,
PI. II, Fig. 8; Ch. dispar, Castracane, 7, p. 76, PI. VIII, Fig. 6).
Especie planctônica, ampliamente distribuida en todos los marcs.
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
37
por lo comün frecuente también en los mares polares. En los
mares antârticos fué senalada por Grunow, Cleve, Castracane,
Karsten, Mangin, Heided-Kolbe, Hendey, Frenguelli (19, p. 256,
PI. IV, Fig. 2-4, PI. V, Fig. 3). En Tierra Adelia es escasa en las
muestras n 0|S 0, 2, 7.
Chaetoceros skeleton Schütt. — ( Chae.loce.ras skeleton, Schütt,
51, p. 45, PI. V, Fig. 19; Chaetoceros atlanticus var. skeleton,
Hustedt, 34, I, p. 643, Fig. 365). Especie planctônica especial-
mente difundida y frecuente en mares calidos y templados. En
los mares antârticos fué mencionada por Van Heurck (55, p. 30,
PI. VI, Fig. 83-84), en el hielo de la banquisa, en la isla Harry,
Hughes inlet, estrecho de Gerlache, y por Mangin, en Lat. S. 69°36’
y Long. W. de Paris 106°50’, « une forme rappelant le Ch. ( skele¬
ton ) polijgonus Cleve » (Mangin, 39, p. 34). En Tierra Adelia,
es rara en las muestras n os 5A, 7 y 55.
Chaetoceros curuatus Castr. — {Ch. curvatum, Castracane, 7,
p. 77, con figura). Rara forma planctônica, hallada por Castra¬
cane al Sud de la isla Heard; por Mangin (39, p. 36, Fig. 15-16);
y por Hendey (30, p. 294) alrededor de las costas africanas, al
sudeste de Colonia del Cabo. En Tierra Adelia es muy rara en la
muestra n° 329.
Chaetoceros criophilus Castr. {Ch. criophilum, Castracane, 7,
p. 78, con figura). Especie planctônica, neritica, propria de los
mares antârticos, donde constituye una de las Diatomeas mâs
abundantes, especialmente alrededor de la isla Georgia del Sud y
en los mares de Weddel, Bellingshausen y Ross. En los mares
antârticos fué senalada por Castracane, Cleve, Karsten, Van
Heurck, Mangin, Hustedt, Heiden-Kolbe, Hendey, Frenguelli
(19, p. 259). En Tierra Adelia, fué observada, mâs o menos
relativamente escasa, en 24 muestras.
Chaetoceros bulbosus (Ehr.) Heid. — {Dicladia bulbosa, Ehren¬
berg, 17, PI. XXXV-A, Fig. 21-10; Chaetoceros radiculum, Castra¬
cane, 7, p. 79 con figuras; Chaetoceros bulbosum, Heiden, 31,
p. 526, PI. IX, Fig. 171). Especie rara, caracteristica de los mares
australes. Senalada por Ehrenberg, «in mari Antarctico»; por
Karsten, en 52°47’ Lat. S. y 29° 13’ Long. E. y en 59°F Lat. S.
y 47°38’ Long. E.; por Van Heurck, en isla Harry, Hughes Inlet,
estrecho de Gerlache; por Mangin, en 69°36’ Lat. S. y 106°50’ Long.
W. de Paris; por Heiden-Kolbe, en Gaussstation y en numerosas
pescas entre 55° y 65° Lat. S. y 72° y 95° Long. E.; por Hendey,
en Shetlands australes y Cabo de Hornos. En Tierra Adelia, he
observado un solo ejemplar, muy pequeno y aislado, en la muestra
n° 178. (PI. II, Fig. 8).
38
J. FRENGUELLI
SOLENOIDEAE.
Corethron.
Corethron criophilum Castr. — (C. criophilum, Castracane, 7,
p. 85, PI. XXI, Fig. 14; C. inerme, Karsten, 37, p. 104, PI. XIII,
Fig. 11-16). Especie planctônica neritica y pelâgica, caracteristica
de los mares antârticos, donde représenta uno de los elementos
diatômicos mâs difundidos. Dentro de sus congénères, la posiciôn
sistemâtica de esta especie ha sido muy discutida. En una ocasiôn
anterior (Frenguelli, 18, p. 332), ya me ocupé de esta cuestiôn.
En tal circunstancia no comparti las ideas de Ostenfel» quien se
inclina a reunir C. criophilum-hyslrix-pelagicum-valdiviae en una
ünica especie: ni la de HENDrlY, quien a esta lista sinonimica ha
agregado también C. Murrayanum Castr., C. hispidum Castr. y
C. inerme Karst., considerando todas las especies mencionadas
como diferentes « fases » de una misma especie dentro de su
« orbital conception of a polyphasic species-system » (Hendey,
30, p. 325, PI. VII-VIII), aceptando, en cambio, la opinion de
Hustedt (34, I, p. 546) de que se tratara de formas especificas
diferentes, no solo por sus diferencias morfolôgicas, sino también
por su diferente distribuciôn geogrâfica. Acepté, sin embargo, el
criterio de este autor al reunir, como sinônimas, C. valdiviae Karst.
y C. criophilum Castr. Pero, las observaciones posteriores, reali-
zadas por mi en materiales de pescas planctônicas en la Antârtida
argentina y en Tierra Adelia me aconseja abandonar también esta
opinion por cuanto, mientras en la primera région prédomina la
especie de Karsten (constantemente repetidas en varias ocasiones
por cuatro anos), en Tierra Adelia (en pescas realizadas por très
anos sucesivos), en todas las muestras y a menudo en cantidad
considérable, se han observado siemprc y exclusivamente früs-
tulos morfolôgicamente correspondientes a C. criophilum Castr.,
esto es früstulos en ambos extremos con setas finas y lisas, sin
estar provistos de esas caracteristicas setas con gancho ( Fan-
garnie) que distinguen C. Valdividae Karst. Por estas razones, solo
podriâ admitir una identidad especifica entre C. criophilum Castr.
y C. inerme Karst. ambas caracterizadas por setas lisas. En Tierra
Adelia, esta especie se obervô en 26 muestras, mâs o menos nume-
rosas en todas ellas, pero especialmente frecuente en el n° 5A,
abundante en el n° 2 y prédominante en el n° 0. (PI. I, Fig. 6 y
PI. IV, Fig. 4).
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
39
Dactyliosolen.
Dactyliosolen antarcticus Castr. — (/). antarcticus , Castracane,
7 , p. 75, PL IX, Fig. 7; D. laevis, Karsten, 37, p. 93, PL IX,
Fig. Il)- Especie planctônica oceânica, cosmopolita. En los
mares antârticos, después que alli fuera descripta por su fundador,
fué senalada por Karsten, abundante en Lat. S. 59° 16’ y Long. E.
40° 13’; por Ci.eve no rara desde 42° Lat. S. y 3° Long. W. hasta
44° Lat. S. y 48° Long. E.; por Van Heurck, en 65° 15’ de Lat. S.
y 64°30’ de Long. W.; y por Hendey, en numerosas pescas en
Georgia del Sud, Sandwich australes, Cabo Town, desde Sud-Shet¬
lands hasta Cabo de Hornos, etc.. En Tierra Adelia, escasa en
ocho muestras; presentando siempre, en las cadenas de D. antarc¬
ticus Castr. tipico, intercalaciones de C. laevis Karst.
Rhizosolenia.
Rhizosolenia styliformis Brightw. (Brightwell, 5, p. 94, PL V,
Fig. 5). Especie planctônica oceânica, en todos los mares, pero
preferentemente en los frios y templado-frios. En los mares an¬
târticos y australes senalada por Cleve, Karsten, Van Heurck,
Mangin, Heiden-Koi.be, Hendey y Frenguelli (19, p. 261, PL III,
Fig. 10). Segün Hendey (30, p. 320, PL XI, Fig. 15-17) es especial-
mcnte comûn alrededor de Georgia Sud, del grupo de las islas
Sandwich australes, de la isla Bouvet y en el estrecho de Drake,
pero no mâs al Sud de estos parajes, faltando en las pescas efec-
tuadas en los mares de Bellingshausen y de Weddel. En Tierra
Adelia, escasa o rara en 13 muestras.
Rhizosolenia styliformis var. longispina Hustedt (en A. Schmidt,
50, PL CCCXVI, Fig. 6-7, 12; Hustedt, 34, I, p. 586, Fig. 334).
Variedad hasta ahora senalada en el Atlântico. En los mares aus¬
trales fué mencionada por mi (19, p. 262, PL III, Fig. 11) en la
bahia Uruguay de la isla Laurie (Orcadas australes). En Tierra
Adelia es rara en la muestra n" 0, ûnicamente.
Rhizosolenia styliformis fa. hidens (Karst.) nov. comb. — (Rhi¬
zosolenia bidens, Karsten, 37, p. 98, PL IX, Fig. 13). Formas de
Rhizosolenia parecidas a las que he dibujado en la Fig. 7 fueron
observadas en matcriales antârticos por muchos autores y diver-
samente determinadas. Por vez primera fueron senaladas por
Castracane (7, p. 73, PL XXIV, Fig. 14) que la indicé como « Rhi¬
zosolenia sp. vel forma monstruosa » : Karsten los describiô como
una nueva especie, aceptada luego por Van Heurck (55, p. 28,
PI. IV, Fig. 94); Heiden-Kolbe (31, p. 519, PL VIII, Fig. 158-161)
40
J. FRENGUELLI
observaron varios ejemplares que en parte determinaron como
Rh. hebetata fa. bidens (Fig. 160-162) y en parte como Rh. hebe-
tnta fa. intermediaria entre fa. semispina y fa. bidens (Fig. 158-
159), en fin Hendey (30, p. 312) volviô a meneionar las como
Rb. bidens, pero observando de haberlos vistos provistos de una
estructura conectival similar a los de Rh. styliformis. En Tierra
Adeiia, fué observada en ejemplares aislados en nueve muestras.
Posiblemente se trata de una anomalia que puede afectar los
früstulos de diferentes especies. Los de Tierra Adeiia en su forma
generalmente coinciden con la Fig. 13 de Karsten y la Fig. 158 de
Heide.n-Kolbe ; pero los atribuyo provisionalmente a Rh. styli¬
formis por haber observado (en la inuestra n° 14) un früstulo
entero con los caractères de esta especie, llevando una de las
caliptras apical caracteristica de la misma y la otra provista de la
pria bilida propia de la fa. bidens. No podria excluirse, sin embargo,
que algunas caliptras aisladas o en fragmentos de früstulos poco
caracterizados puedan corresponder a anomalia de Rh. alata, como
sospecha Karsten o de Rh. hebetata como admite Heiden (PI I
Fig. 7).
Rhizosolenin hebetata car. semispina (Hensen) Gran — (Rhizo-
solenia semispina, Hensen, 32, p. 84, PL V, Fig. 39; Rh. hebetata
fa. semispina, Gran, 21, p. 55, Fig. 67-b). Variedad de una especie
planctonica comiin en todos los mares. En los mares antârticos,
fué senalada por Karsten hasta 63" 30’ de Lat. Sud, por Hendey
hasta 69" de Lat. S. y por mi (19, p. 262, PI. III, Fig. 7-9) en las
Orcadas australes. Segün Hendey* (30. p. 315), esta variedad, que
este autor indica como Rh. hebetata « semispina phase », es parti-
cularmente abundante en los alrededores de las islas Georgia del
Sud, Sandwich australes y cabo de Hornos. En Tierra Adeiia, es
présente en ocho muestras; abundante en la mueslra n" 0.
Rhizosolenia alata fa. inermis (Castr.) Mangin — (Rhizosolenin
inermis, Castracane, 7, p. 71, PI. XXIV, Fig. 7, 8, 10, 13; Rh. alata
fa. inermis, Mangin, 39, p. 59, Fig. 50; Hustedt, 34, I, p. 602,
Fig. 348). Variedad que prefiere el plancton de los mares frios
de ambos hemisferios. En los mares antârticos, ademâs de Cas¬
tracane, la hallo Karsten (37, p. 98), esparcida aqui y alla, desde
53”30’ y 63“16' de Lat. S.; Van Heuhck (55, p. 28, PI. IV, Fig. 68-
69), en el hielo de la banquisa del estrecho de Gerlache;’ Heiden-
Koi.be, 31, p. 520), en la banquisa hasta 65"42’ Lat. S.; por Mangin,
en 69"20 Lat. S. y 102"09’ Long. W.de Paris); Hendey (30, p. 311 ),
frecuente alrededor de Cabo de Hornos, Isla Georgia del Sud y en el
Mar de Weddell, desde 61 "51’ hasta 68”51' de Lat S.; en fin hallada
por mi (19, p. 263, PI. III, Fig. 4-6) rara en Bahia Uruguay de la
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
41
isla Léonie (Orcadas australes). En Tierra Adelia es escasa o rara
en 16 muestras; abundante en la muestra n° 2. En la muestra
n° 173, se observaron algunos ejemplares con rostro apical muy
largo, de transicion entre fa. inermis y fa. curoirostris Gran.
(PI. III, Fig. 4 y PI. V, Fig. 7).
SILICOFLAGELADOS
Las muestras de las pescas de plancton de Tierra Adelia puestas
a mi disposiciôn resultaron pobres en Silicoflagelados. Excluyendo
las muestras muy escasas o déficientes, todas las demâs contienen
algunos esqueletos, ordinariamente raros, con excepciôn de la
muestra n° 0, donde se hallan con relativa frecuencia. Todos ellos
corresponden a una sola especie, Dictyocha spéculum Ehr., la
ünica que por lo comün se halla en todos los mares australes y
antârticos. En Tierra Adelia, como en todas partes, el mayor nu¬
méro de los ejemplares corresponden a la forma tipica, con pocas
variaciones. El diâmetro de su anillo basal varia de mm 0,020 a
mm 0,027. Entre los esqueletos tipicos, de seis elementos (6 puas
radiales, 6 ventanas basales, 6 varillas anulares, 6 varillas de
sostén) con un solo anillo apical, las variaciones consisten en un
mayor o menor largo de las puas radiales, en un numéro mayor
o menor (a veces muy reducido) de puas accesorias, en doble ani¬
llo apical (ordinariamente uno mâs pequeno que el otro), en una
mayor amplitud del anillo apical, mâs o menos iobusto (PI. I,
Fig. 8-b) o delgado y en una mayor o menor abertura (interru p-
ciones y deformaciones) del anillo basal (PI. I, Fig. 8-c).
OBSER VA CIO h 1 ES GENERALES
Por el anâlisis relatado vemos que el plancton de Tierra Adelia,
trente a Port-Martin, en cuanto a su composiciôn diatomolôgica es
relativamente pobre y heterogéneo.
Entre las 115 formas determinadas (entre especies y variedades)
las realmente planctonicas, nerlticas y pelâgicas, se mezclan abun-
dantemente con elementos ticoplanctonicos, pseudoplanctonicos y
hasta con formas de aguas dulces. Evidentemente se trata de un
conjunto en que los elementos propios de un plancton neritico se
juntan con elementos oceânicos traidos por las corrientes marinas
y con elementos ocasionalmente traidos del borde continental o
insular arrancados por las olas, junto con las algas sobre las cuales
viven epifiticamente o arrastrados por los bloques de hielo.
En este conjunto la mayor parte de sus componentes son formas
raras o muy escasas y présente solo en un numéro muy reducido de
42
J. FRENGUELLI
muestras o en tina muestra ünicamente. Asi son generalmente
raras en una sola muestra 34 formas y 14 formas en dos muestras
solamente. Los elementos que concurren en el mayor numéro de
muestras son las siguientes :
en 13 muestras, Achnanthes Charcotii, Nitzschia Adeliae y Rhi-
zosolertia styliformis;
en 14 muestras, Arachnoidiscus Ehrenbergi var. indica;
Rhizosolenia nlata fa. inermis;
Coscinodiscus antarcticus y C. Belgicae;
Trachyneis oblonga;
Coscinodiscus Gainii;
Cocconeis imperatrix y Coscinodiscus lineatus;
Fragilariopsis sublinearis ;
Charcotia bifrons y Chnetoceros dichaeta;
Fragilariopsis antarctica, Fr. linearis var. curia,
en 16
en 17
en 18
en 19
en 21
en 22
en 23
en 24
Fr. rhombica, Triceratium arcticum y Chaetoceros criophilus;
en 25
en 26
en 27
en 28
en 29
en 30
laustium
en 32
Coscinodiscus oculoides;
Corethron criophilum;
Biddulphia litigiosa ;
Asteromphalus Hookeri;
Cocconeis pinnata ;
Sgnedra Reinboldi, Melosira sol y Eucampia ba-
Fragilariopsis linearis.
Estos mismos elementos, que podemos considérai* como los
que mas caracterizan la flôrula diatômica de Tierra Adelia, son
también los que en mayor abundancia concurren en las diferentes
muestras examinadas. En efecto, ademâs de estar présente en la
mayor parte de ellas.
Biddulphia litigiosa es abundante en el n" 3 y prédominante en
el n u 6;
Chaetoceros criophilus es abundante en el n° 55;
Corethron criophilum es abundante en el n° 5A y prédominante
en el n° 0;
Fragilariopsis linearis es abundante en el n° 5A y prédominante
en los n° 2, 171, 173, 174, 194, 231, 241, 242, 283, 328, 329, 330;
Rosira sol es abundante en los n° 3 y 329 y prédominante en el
n° 186;
Nitzschia adeliae es abundante en el n° 328;
Rhizosolenia alata y su fa. inermis son abundantes en los n° 0 y
2, resp.;
Synedra Reinboldi es prédominante en los n os 55, 67, 72 y 130.
DIATOMEAS Y SILICOFLAGELADOS
43
Ademâs, en las dénias muestras son frecuentes : Amphiprorn
Kjellmanii var. subtilissima (n° 241), Biddulphia litigiosa (n° 2,
4, 5), Cocconeis imperatrix (n° 171), C. pinnata (n° 165), Coscino-
discus lineatus (n° 1), C. Oestrupi (n° 283), Fragilariopsis linearis
(n° 4, 5), Fr. linearis var. curta (n° 1), Fr. sublinearis (n° 241),
Melosira sol (n° 48, 95, 242), Nauicula antarctica (n° 48), N. di-
recta (n° 6), Nitzschia Adeliae (n os 192, 241, 329), Synedra Rein-
boldi (n° 4) y Triceratium arclicum (n° 186).
En cuanto a su distribuciôn geogrâfica, las Diatomeas reco-
nocidas en las muestra estudiadas se reparten como sigue :
31 formas cosmopolitas o de amplia difusiôn geogrâfica : Coc¬
coneis costata, C. pinnata, Diploneis papula, D. papula var. cons-
tricta, Navicula directa, N. directa var. subtilis, Trachyneis oblon-
ga, Gyrosigma lineare, Amphora granulata, Amphora arcta, Nitz¬
schia sigma var. rigida, Synedra tabulata, Licmophora gracilis ,
Grammatophora arcuala, Podosira maxima, Coscinodiscus excen-
tricus, C. excentricus var. fasciculata, C. lineatus, C. lineatus var.
irregularis, C. stellaris, C. asteromphalus, C. radiatus, C. odonto-
discus, C. gigas, Arachnoidiscus Ehrenbergi var. indica, Chaeto-
ceros dichaeta, Ch. atlanticus, Ch. skeleton, Rhizosolenia stylifor-
mis, Rh. styliformis var. longispina, Rh. hebetata var. semispina.
73 formas de mares australes y antârticos : Achnanthes Bon-
grainii, .4. Charcotii, Cocconeis imperatrix, C. Gautierii, C. Schuet-
tii, C. litigiosa, C. antartica, Diploneis Frickei, Navicula Schuettii,
N. Gourdonii, N. Trompii, N. quadratarea var. antarctica, Pleuro-
sigma antarcticum, PI. antarcticum var. angusta, PI. euodon, Am-
phiprora Kjellmanii var. subtilissima, Tropidoneis glacialis, Tr.
glacialis var. constricta, Amphora Bongrainii, A. Gourdonii, A.
Charcotii, A. Racovitzae, Nitzschia angustissima, N. Lecointei,
Fragilaria Bongranii, Fragilariopsis antarctica, Fr. linearis, Fr.
linearis var. curta, Fr. sublinearis, Fr. rhombica, Synedra gelida,
S. Reinboldi, Thalassïoncma gelida, Licmophora antarctica, L.
belgicae, Grammatophora Charcotii, Entopyla australis, Melosira
sol, M. Pantocseki, Hyalodiscus zonulatus, Thalassiosira antarctica,
Charcotia bifrons, Ch. chromo radial a, Coscinodiscus antarcticus,
C. stellaris var. fasciculata, C. stellaris var. nova, C. atlanticus, C.
actinocycloides, C. Belgicae, C. Charcotii, C. Gainii, C. Gerlachii, C.
oculoides, C. Oestrupii, Asteromphalus parvulus, Actinocyclus
excentricus, Biddulphia astrolabensis, B. belgicae, B. litigiosa, B.
Ottomulleri, B. punctata var. subtriundulata, B. punctata var.
Belgicae, B. Weissflogii, B. striata, B. Vanheurckii, Eucampia ba-
laustium, E. antarctica, Chaeloceros curvatus, Ch. criophiliis, Ch.
44
J. FRENGUELLI
bulbosus, Corethron criophilum, Dactyliosolen antarcticus, Rizo-
solenia styliformis fa. biclens.
7 formas bipolares : Amphiprora Kjellmanii var. striolata,
Gomphonema groenlandicum, Podosira hormoides var. glacialis,
Thalassiosira hyalina, Asteromphalus Hookeri, Triceratium arcti-
cnm, Rhizosolenia alata fa. inermis.
4 formas nuevas : Nauicula rhombica var. Adeliae, Nitzschia
adeliae, Fragilariopsis antarctica var. elliptica, Navicula ( Schizone-
ma) antarctica.
Todas las formas aqui mencionadas ya habîan sido senaladas
en los mares antârticos y australes naturalment exceptuando las
cuatro formas nuevas y Diploneis papula, D. papula var. constricta
y Gyrosigma lineare que por primiera vez se indican en el plancton
antârtico.
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4
Source : MNHN, Paris
48
J. FRENGUELLI
LÉGENDES DES PLANCHES
Planche 1.
Fig. 1. — Amphiprora Kjellmanii var. subtilissima H. v. H., contorno de
früstulos, en vista conectival.
Fig. 2. — Tropidoneis glacialis var. constricta Heiden-Kolbe, vista conectival.
Fig. 3. — Grammatophora Charcotii M. Per.
Fig. 4. — Biddulphia astrolabensis Hendey.
Fig. 5. — Melosira Pantocseki (H. v. H.), nov. comb., valva externa.
Fig. 6. — Corethron criophilum Castr. variaciones en la convexidad y en la
denticulaciôn del extremo celular.
Fig. 7. -— Calipras de Rhizosolenia styliformis fa. bidens (Karst.) nov. comb.
Fig. 8. — Dictyocha spéculum Ehr., a, forma normal; b, forma con anillo
apical ancho; c, forma con anillo basal abierto.
Planche 2.
1-2. —- Nitzschia adeliae n. sp., cara valvar (1) y cara conectival (2).
3-4. — Navicula ( Libellus) rhombica var. Adeliae n. var., cara valvar (3) y
cara conectival (4).
5-6. — Navicula ( Schizonema ) antarctlca n. sp.
7. — Fragilariopsis antarctica var. elliptica n. var.
8. — Chaetoceros bulbosus (Ehr.) Heiden-Kolbe.
Planche 3.
1. — Diatomeas de la muestra n° 67. — Vista de conjunto; en el centro, una
valva de Triceratium arcticum Brightw.
2. — Diatomeas de la muestra 329. — Vista de conjunto; con numerosos
frustulos de Synedra Reinboldi H. v. H.
3. — Cocconeis pinnata Greg. y Corethron criophilum Castr.
4. — Eucampia balaustium Castr., Rhizosolenia alata fa. inermis (Castr.)
Mangin y Coscinodiscus oculoides Karst.
Planche 4.
1-2. — Navicula ( Libellus ) rhombica var. Adeliae n. var. fragmento de
cadena con früstulos en vista valvar (1) y conectival (2).
3. — Licmophora gracilis (Ehr.) Grun., en vista conectival, y Chaetoceros
dichaeta Ehr., fragmento de cadena.
4. — Corethron criophilum Castr., vista valvar, y fragmentos de cadenas de
Fragilariopsis linearis (Castr.) Freng.
Planche 5.
1-2. Arachnoidiscus Ehrenbergii var. indica Grun., la misma valva desde
diferentes pianos focales.
3. — Arachnoidiscus Ehrenbergii var. indica Grun. forma de valva ovalada.
4. — Melosira sol (Ehr.) Kütz., valva externa.
5. — Melosira sol (Ehr.) Kütz., valva interna (fa. Omma).
6. — Hyalodiscus zonulatus M. Per., fragmento de valva.
^ Charcotia bifrons (Castr.) M. Per. y Rhizosolenia alata fa. inermis
(Castr.) Mangin.
8. — Melosira Pantocseki (H. v. H.) nov. comb.
9. — Melosira sol (Ehr.) Kütz., valva de limite.
REVUE ALGOLOGIQUE
N"« Sér.. T- V; PI. 1
Source : MNHN, Paris
REVUE ALGOLOGIQUE
N lle Sér., T. V: PI. 2
Source : MNHN, Paris
revue algologique
N 1|B Sér-, T. V; PI. 3
REVUE ALGOLOGIQUE
N'f- Sér., T. V; PI. 4
Source : MNHN ; Paris
REVUE ALGOLOGIQUE
N"e Sér.. T. V; PI. 5
Source : MNHN, Paris
Sur la présence au Maroc et à Dakar
de Levringia brasiliensis (Mont.) B. Joly
Par M me P. GAYRAL
Une récente prospection algologique à Dakar et sur la côte de
Mauritanie, en nous permettant de rapporter des exemplaires de
Levringia et de prendre contact avec ce genre inconnu dans
l’Atlantique froid, nous a fait découvrir que des échantillons déjà
anciens de notre collection marocaine que nous n’avions pas pu
identifier auparavant, se rapportaient au genre Levringia.
La découverte par J. Feldmann dans les récoltes du Rio de Oro,
d’un Levringia auquel il donna le nom de Levringia atlantica était,
en 1938, fort intéressante car ce genre n’était pas connu jusqu’alors
dans l’océan Atlantique africain. Par contre, quelques espèces
étaient déjà décrites d’Australie, de Nouvelle-Zélande, du littoral
oriental de l’Afrique du Sud et du littoral indien. Cependant l’es¬
pèce de J. Feldmann, tout en augmentant considérablement l’aire
de répartition de ce genre, ne faisait que remonter celle-ci au Nord
du 20 e parallèle. L’espèce que nous avons trouvée au Maroc, dans
des localités très proches de Rabat, accroît sensiblement vers le
Nord (34 e parallèle) la répartition des Levringia.
Ayant eu la chance de récolter en Mauritanie, sur la côte Est de
la presqu’île du Cap Blanc, Levringia atlantica J. Feldm., bien
caractérisé par ses sporanges longs et étroits formés de 2 (3 au
plus) rangées de logettes (Fig. 2), nous avons pu comparer les
échantillons du Maroc avec ceux de L. atlantica et juger de diffé¬
rences suffisantes pour qu’il s’agisse certainement au Maroc d une
espèce différente.
Les Levringia au Maroc ont une fronde de 5-12 cm. de longueur,
de couleur brun olivâtre, atténuée aux extrémités. Les rameaux,
sans les poils, ont environ 2 mm. de diamètre dans la région
moyenne et sont couverts d’un feutrage de poils denses qui
dépassent la fronde d’environ 1 mm. Le thalle est ramifié dès la
base; les axes principaux portent des rameaux simples qui ne
sont pas rares puisqu’on peut en trouver une dizaine sur les plus
grands échantillons.
50
M me P. GAYRAL
En coupe transversale on distingue une région centrale formée de
filaments incolores, densément enchevêtrés, et pourvus d’abon¬
dants rhizoïdes de 3-4 jx de diamètre. A la périphérie de cette zone
médullaire se trouve une zone corticale interne encore à peu près
incolore, formée par les filaments centraux qui se recourbent et
se ramifient plus ou moins dichotomiquement. Ils se montrent for¬
més de cellules rectangulaires ou dolioliformes de 18-20 jx de
largeur, environ deux fois plus hautes que larges, et dont les
chromatophores sont très peu développés. A l’extérieur, une zone
corticale colorée est constituée par des filaments centraux qui se
terminent en filaments assimilateurs remplis de plastes discoïdes
et qui sont pouvus à leur base d’une zone d’accroissement bien
nette au niveau de laquelle une ramification latérale, ramifiée à
son tour, donne naissance à des sporanges pluriloculaires. Les fila¬
ments assimilateurs ont 15-18 jx de largeur et atteignent 1,5 mm.
de long. Les sporanges pluriloculaires, différenciés aux extrémités
de ramifications nées soit à la base des filaments assimilateurs, soit
un peu plus profondément dans la zone corticale externe, ont en
moyenne 120-150 jx de longueur et 15-20 jx de largeur; ils sont
formés de logettes à cloisons assez irrégulièrement disposées qui
constituent des rangées transversales de 4-6 cellules (Fig. 1). II
n’est pas rare de voir de nouveaux sporanges se différencier à
l’extrémité de filaments développés à l’intérieur d’un ancien spo¬
range dont la paroi subsiste à la base.
Nous n’avons pas observé de sporanges uniloculaires.
Lieux de récolte :
Nos échantillons du Maroc proviennent de deux localités dites
« Gay ville » et Crique Roc situées, l’une à 12, l’autre à 25 km environ
au Sud de Rabat. Ils ont été récoltés dans des cuvettes de la zone très
battue située à l’extérieur du cordon rocheux qui délimite à marée
basse une sorte de lagune dans ces deux localités.
L’espèce présente au Maroc diffère donc de L. ailantica J. Feld.
par sa fronde plus ramifiée, et surtout, microscopiquement, par
ses sporanges moins régulièrement cylindriques, relativement
beaucoup moins étroits et formés d’un plus grand nombre de
logettes dans chaque rangée transversale. Par contre, grâce à une
étude publiée en 1952 par B. Joly sur les échantillons récoltés
au Brésil, près de Rio de Janeiro et que l’auteur considère comme
identiques à l’algue décrite par Montagne sous le nom de Meso-
gloia brasiliensis, il nous paraît possible d’affirmer que les échan¬
tillons du Maroc doivent être rapportés à cette espèce qui, comme
l’a montré B. Joly, doit en fait être nommée Levringia brasiliensis
(Mont.) B. Joly. La description, les dimensions et les dessins
Source : MNHN, Paris
PRÉSENCE AU MAROC ET A DAKAR DE LEVRINGIA BRASIL1ENSIS 51
Fig. 1. ■— Levringia brasiliensis (Mont.) Joly, échantillon du Maroc. A, Bouquet
de filaments issus de la zone médullaire (X 160). — B. Détail montrant les spo¬
ranges (X 480). — fil. ass., Filament assimilateur; rh. rhizoïde; sp., sporange
pluriloculaire.
52
M me P. GAYRAL
donnés par Joly sont suffisamment proches de ceux que nous
avons mentionnés ou reproduits pour qu’il ne soit guère permis,
en dépit de l’éloignement géographique, de douter de l’identité
des algues du Maroc avec celles du Brésil.
Des exemplaires identiques à ceux du Maroc existent aussi au
Sénégal; c’est ainsi que lors de notre passage à Dakar, grâce à
l’embarcation qu’a bien voulu mettre à notre disposition
M. Monod, Directeur de l’I. F. A. N., pour visiter les îles Madeleine
situées tout près de la pointe Sud de la presqu’île du Cap-Vert,
nous avons pu récolter quelques échantillons de Levringia sem¬
blables à ceux du Maroc. D’autres auteurs avant nous, notamment
M. P. Dangeard et M. Sourie avaient récolté cette même espèce,
et leurs échantillons soumis à J. Feldmann avaient suggéré à ce
spécialiste, dans une correspondance relatée par P. Dangeard
(1952), qu’il pouvait s’agir du Mesogloia brasiliensis décrit par
Montagne; toutefois l’imprécision de la diagnose de Montagne,
pour une espèce où les caractères microscopiques jouent un rôle
essentiel, n’avait pas permis à J. Feldmann d’affirmer qu’il s’agis¬
sait bien de l’espèce brésilienne. La redécouverte de Mesogloia
brasiliensis, et les précisions qu’apporte B. Joly à sa connaissance
permettent maintenant de considérer que Levringia brasiliensis
(Mont.) Joly est une bonne espèce et de lui assimiler les Levringia
du Maroc, et ceux autres que L. atlantica connus jusqu’à ce jour
dans la région du Cap-Vert, suivant en cela l’opinion de M. Feld¬
mann qui d’ailleurs a bien voulu nous la confirmer récemment de
vive voix.
Levringia brasiliensis (Mont.) Joly est donc une espèce nou¬
velle pour la flore du Maroc, et une dénomination nouvelle dans la
flore du Sénégal pour des échantillons jusqu’ici incomplètement
déterminés. Il est intéressant de noter qu’une espèce de l’Atlan¬
tique américain se retrouve sur la côte africaine, et nous sommes
d’ailleurs persuadée qu’il doit en être ainsi pour bien d’autres
algues décrites sous des noms spécifiques différents des deux
côtés de l’océan.
Remarquons toutefois, la symétrie en latitude étant à peu près
respectée entre les stations du Brésil et celles du Cap-Vert, que le
fait le plus remarquable et, semble-t-il, aberrant reste comme
nous le disions au début de cette note, l’extension en latitude que
constitue, pour cette espèce, sa présence au Maroc.
Source : MNHN. Paris
PRÉSENCE AU MAROC ET A DAKAR DE LEVRINGIA BRASILIENSIS 53
Fig. 2. — Levringia atlaniica J. Feldmann. A, Bouquet de filament (X 160). -
B, Détail montrant les sporanges pluriloculaires (X 480). (Abréviations, voir
planche précédente.)
54
M me P. GAYRAL
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Source : MNHN, Paris
Les Genres Ichtyocercus, Triploceras
et Triplastrum en Afrique
Par L. GAUTHIER-LIÈVRE
ICHTYOCERCUS, G. S. West and W. West 1897.
En 1887, G. S. West et W. West ont créé le genre Ichtyocercus
pour une curieuse Desmidiacée trouvée dans les récoltes de
Welwitsch en Angola. Ce genre ne comporte actuellement que
trois espèces peu répandues, toutes tropicales.
De petite taille, la cellule cylindrique est légèrement contractée
à l’isthme, qui est à peine marqué. L’extrémité de chaque demi-
cellule, comprimée dans un plan, se termine par deux lobes po¬
laires divergents, prolongés par une épine et séparés par une con¬
cavité plus ou moins accusée; l’aspect général n’est pas sans rap¬
peler une queue de poisson. La membrane mince, incolore est
finement ponctuée. Le chloroplaste central porte un ou deux pyré-
noïdes par demi-cellule.
Parmi les espèces connues, deux ont été trouvées en Afrique,
la troisième I. Humberti découverte par P. Bourrelly dans une
récolte effectuée par H. Humbert dans une cuvette à Sphagnum
du massif de Tsaratanana (Madagascar), est une espèce de grande
taille dont les caractères sont intermédiaires entre ceux des autres
espèces.
Ichtyocercus angolensis West and West 1897, (Fig. 1 f).
Cellule petite, courte, relativement large, à côtés légèrement
convexes; lobes polaires très courts, triangulaires, terminés par
une, parfois deux très petites épines; apex peu échancré. Mem¬
brane ponctuée. Dimensions : 46-63,5 jj. X 12,5-19 \l; apex 12,5-17 i*.
Zygote sphérique ou ellipsoïde, épispore lisse, mésospore scrobi-
culée; dimensions : 21-33,5 [j..
Distribution géographique. — Ecologie. — Afrique : Angola :
marais à Eriocaulacées, Xyridacées, Utriculaires, de la région de
Huilla : Empalanca et Lopollo (ait. 1 700 m. environ); colL
D r Welwitsch, avril-mai 1860.
56
L. GAUTHIER-LIÈVRE
Ichtyocercus longispinus (Borge) Krieger 1937.
= I. angolensis var. longispinus Borge 1899, (Fig. 1 a-e).
Cellule plus longue et plus étroite que chez l’espèce précédente,
à côtés subparallèles, à apex concave et lobes polaires longuement
triangulaires, fortement divergents, munis chacun d’une forte
épine de longueur variable. Isthme peu marqué; membrane ornée
de fins pores plus denses à l’apex. Un chloroplaste portant 1-2 py-
rénoïdes par demi-cellule. Dimensions : 84-100 |x X 9-11 (*; apex
avec épines 20-26 fx.
Zygote globuleux, lisse, 28-31 fx de diamètre.
, exemplaire et zygospore
Fig. 1. Ichtyocercus : a-e, I. longispinus, a, e, exemp
provenant d’un trou d’eau entre Fort-Rousset et Eddou. — b, exemplaire
provenant d un ruisseau marécageux entre Ewo et Etoumbi. — c d des
Splmgnum du Djili. — f, I. angolensis, d’après les dessins de West et West
Ech. 1 : fig. e. Ech. 2, toutes les autres figures.
Distribution géographique. — Ecologie. — Amérique du Sud :
Guyane (Borge). — Asie: Sumatra, Sphagnum (Krieger). _
Afrique : Quoique nous ayons prospecté de nombreuses stations
en Afrique occidentale, depuis la zone sahélienne jusqu’à la zone
forestière, nous n’y avons jamais rencontré cette espèce. Elle
semble au contraire être assez répandue au Moyen-Congo, où on
LES GENRES ICHTYOCERUS, TRIPLOCERAS ET TRIPLASTRUM 57
la trouve en abondance dans certaines stations à physionomie
assez semblable à celle des stations qui, en Angola hébergent
/. angolensis.
Moyen-Congo : marais semi-permanents à Sphagnum, Utricu-
laires, Cypéracées, Graminées, près du pont du Djili (25 km. de
Brazzaville, piste des Plateaux Batékés) ; abondant de décembre
à février, plus rare de juillet à septembre. Petite forme à dents
courtes, apex nettement concave, la concavité souvent échancrée
au centre. Membrane à pores assez gros régulièrement disposés
en séries transversales. Chloroplaste à 2-3 pyrénoïdes par demi-
cellule. Dimensions: 70-83 p X 9-10 |i; apex (écartement des épines) :
Ewo et Etoumbi, eau claire sur fond sableux. Forme plus élancée
20-25 (i.
Petit ruisseau marécageux à Xyridacées, Utriculaires, entre
Ewo et Etoumbi eau claire sur fond sableux. Forme plus élancée
que la précédente, lobes polaires plus longs, terminés par une
longue épine; apex concave rarement échancré au centre. Mem¬
brane densément ponctuée, pores généralement disposés sans
ordre apparent, plus denses vers l’apex. Dimensions : 100-105 {j.
(avec épines) X 10-11 jx.; isth. 9 jx.; apex 28-33 \l.
Assez commun dans des trous d’eau semi-permanents à Utri¬
culaires, dans un marais à Eriocaulacées, Xyridacées et Sphagnum
entre Eddou et Fort-Rousset. Forme longue rappelant la var.
australiensis (Playf.) Krieger 1937. Dimensions : 90-130 jx. X 10 jj..
Zygote ellipsoïde à épispore incolore et lisse, à mésospore brun-
olivâtre finement scrobiculée; ligne de déhiscence nette. Dimen¬
sions : 25-30 [x. X 38-40 y..
Nous avons, dans cette dernière station observé un certain
nombre de zygospores; beaucoup d’entre elles possédaient déjà
leur mésospore brune mais celle-ci était lisse; d’autres nettement
plus foncées montraient les fines scrobiculations qui ne doivent
apparaître qu’à maturité complète. Il est probable que celle décrite
et figurée par Borge était immature.
Madagascar : massif du Marojejy (Nord-Est), petites cuvettes
faiblement tourbeuses, sur fond de sable ou de quartz (ait. 1 000 à
2 050 m.) P. Bourrelly in Mém. Inst. Scient, de Madagascar, Sé¬
rie B, t. VI, 1955. (Coll. H. Humbert).
Ichtyocercus sierra-leonensis Woodhead and Tweed 1958.
Les auteurs donnent la description suivante : cellule de petite
taille, une fois et demi plus longue que large; demi-cellule presque
58
L. GAUTHIER-LIÈVRE
circulaire à côtés convexes, deux fortes et longues épines divergent
de part et d’autre de l’apex dont la convexité continue l’arc latéral
de la demi-cellule. Vue apicale circulaire avec deux épines diamé¬
tralement opposée, membrane peu épaisse. Dimensions : 36 j* de
long sans épines; 70 fi avec épines; largeur 21 p.; 43 p. entre les
extrémités des épines.
Distribution géographique. — Afrique : Sierra-Leone, lac Son-
fon (Woodhead and Tweed).
Autant que nous pouvons en juger par la figure (PI. I, Fig. 1)
donnée par les auteurs, cette algue ne semble pas répondre aux
caractères du genre Ichtyocercus; nous supposons que l’on a af¬
faire à une petite forme d’un Arthrodesmus à vue apicale sub¬
circulaire.
TRIPLOCERAS Bailey 1850.
Cellule de moyenne ou grande taille, subcylindrique, plus ou
moins resserrée à l’isthme et graduellement atténuée vers les extré¬
mités. De 1 isthme à l’apex, la membrane ondulée porte, sur les on¬
dulations des verticilles successifs d’épines simples, bi- ou trifur-
quées, ou des verticilles de courtes verrues tronquées, émarginées
ou légèrement denticulées. L’apex est bi- ou trifurqué, chaque lobe
pouvant être uni-, bi- ou tridenté; lorsque l’apex ne présente que
deux lobes opposés, entre ceux-ci apparaissent une ou plusieurs
dents, simples ou bidenticulées. Chloroplaste axile, radié. Zygote in¬
connu.
Le genre Triploceras ne comporte actuellement que deux es¬
pèces : T. yracilis très polymorphe et largement répandu, et T. ver-
licillatum beaucoup plus rare et à aire plus restreinte. Ces deux
espèces, proches l’une de l’autre, sont facilement identifiables dans
leur forme type; la discrimination devient plus difficile, voire
délicate lorsqu’on a affaire aux formes variées dérivant de T. gra-
cilis. Une troisième espèce T. australianum (Borge) Krieger (= Do-
cidium australianum Borge 1896, placée dans le genre Triploceras
par Krieger (1937), vient à juste titre d’en être retirée par Scott,
Fig. 2. — Triploceras et Tnplaslrum : a-g, T. gracile var. bidentatum fma
o/rica/mm ; a, f, exemplaire provenant d’un trou d’eau entre Fort-Rousset et
Eddou ; b, des marais de la Léfrni; c, d, du lac de Banfora; e, g, d’un marais
entre Ewo et Etoumbi; h, var. denticulatum, marais de Léfini; i-1, var.
bispinatum, i, des marais du Djili; j, des marais d'inondation du Bani à San;
, J, des marais entre Ewo et Etoumbi; m, var. sudanense, d’après Grônblad et
Scott, n-p T. yerhcillatum var. minor, d’un trou d’eau entre Fort-Rousset et
bddou. q-t, Triplas! rum spmulosum var. africanum; q, s, de Gao; r, du Barlco
près de Fort-Archambault; t, d’Ouganda.
Ech. 1 : fig. a, b, e, f, g, h, i. 1, n; éch. 2 : fig. j, k, o, p, q, s, t.
Source : MNHN. Paris
60
L. GAUTHIER-LIÈVRE
pour être mise clans le genre Pleurotaenium sous le nom de PI. aus-
tralianum (Borge) Scott; cette espèce est en effet très proche de
PI. Kayei (cf. Scott, 1958, p. 25, PI. II, Fig. 16).
Trois autres espèces : T. abbreviatum, T. simplex, T. spinosum
ont primitivement été rangées dans le genre Triploceras; pour
celles-ci nous adoptons la manière de voir de Iyengar et Ramana-
than (1942), qui ont créé pour elles le genre Triplastrum.
Triploceras gracile Bailey 1851.
Espèce de moyenne ou grande taille, membrane ondulée ornée de
9-15 verticilles d’épines simples; apex bi- ou trifurqué, chaque lobe
bi- ou tridenté. Cette espèce, très largement répandue dans le
monde, des régions boréales aux régions australes, est d’une grande
variabilité; de nombreuses formes ou variétés ont été trouvées les
principales ont été retenues par Krieger dans sa monographie
(1937, p. 441-451, PI. 52-53).
Jusqu’ici, le type n’a pas été trouvé en Afrique et les variétés
cjui y ont été rencontrées sont assez rares.
var. bidentatum Nordstedt 1887.
Cette variété est caractérisée par son ornementation qui diffère
de celle du type par les épines des verticilles qui sont bidentées
sauf celles des 2-3 verticilles situés près de l’apex, qui sont
simples et redressées. Dimensions : 280-548 fj. X 26-43 p.
Distribution géographique. — Amérique du Nord et du Sud :
U.S.A.; Terre-Neuve; Cuba; Brésil; Paraguay. — Asie : Inde. —
Océanie : Nouvelle Zélande. — Afrique : Soudan : P. Bourrelly
(1957) signale cette variété dans le Macina (lac Débo et marais
d inondation du Niger entre Soye et Mopti, novembre, coll. Th.
Monod).
La Fig. 7, PI. I, de Grônblad and Scott, Sudanese Desmids
(1958), est très semblable à la Fig. 10, PI. I, de Bourrelly (1957),
c’est à notre avis une forme de la var. bidentatum.
forma africana (Woodhead and Tweed) comb. nov. = T. gracile
var. af ricana W. and T. 1958 (Fig. 2, a-g).
En 1958, Woodhead et Tweed décrivent du Sierra-Leone une
variété af ricana du T. gracile; les exemplaires étudiés par ces au¬
teurs, autant que l’on peut en juger par les figures qu’ils en
donnent (PI. I, Fig. 5, 11) ne sont pas très différents de la var.
bidentatum; ils sont d’autre part très proches des nôtres, l’iné¬
galité des denticulations étant peut-être plus marquée chez les
individus du Sierra-Leone. Tout en étant difficiles à séparer de la
LES GENRES ICHTYOCERUS, TR1PLOCERAS ET TRIPLASTRUM 61
var. bidentatum, les exemplaires africains possèdent cependant
un ensemble de caractères qui justifient la création d’une forma
af ricana.
Les exemplaires africains diffèrent de la var. bidentatum par
leur grande taille et leur ornementation plus compliquée. L’apex
comporte deux lobes polaires robustes, divergents et redressés,
terminés par 2-3 fortes dents. Entre ces lobes, au-dessous de l’apex
se remarquent 1-3 petites dents simples ou bidenticulées. La
membrane ondulée (10-18 ondulations), porte sur chaque ondula¬
tion une faible protubérance typiquement bidentée; les 1-2 verti-
cilles situés au-dessous de l’apex sont rarement bidentés : chaque
protubérance porte généralement une forte dent redressée vers
l’apex, au-dessous de celle-ci, dans le même plan longitudinal se
remarque une ébauche de dent arrondie. Les autres verticilles,
plus denses (de 10 à 14 protubérances) sont de complication crois¬
sante au fur et à mesure que l’on avance vers l’isthme. Chaque
protubérance porte alors de 2 à 4 denticulations : deux longues,
inégales et divergentes, situées dans le même plan longitudinal,
elles existent toujours.
Par ces grandes formes robustes à verticilles serrés, T. gracile
se rapproche de T. verticillatum, mais chez cette dernière espèce
et ses variétés, les protubérances sont tronquées au sommet, au¬
tour duquel les denticulations, toujours petites, sont disposées en
couronne; dans la var. bidentatum la protubérance est simplement
la base robuste de la dent principale.
Distribution géographique. — Afrique : Sierra-Leone; lac Son-
fon (Woodhead et Tweed, 1958). — Haute-Volta; lac de Banfora,
marge à hélophytes, rare, octobre à décembre; dim. : 400 y. X 40-
42 pu ; isth. : 20 jj.; apex 35 jj.. Forme élancée très ornée; 10-12 verti¬
cilles denses; les trois près de l’apex bidenticulés, les autres tri-
denticulés; apex à deux lobes profondément bidentés. — Moyen-
Congo; mares en brousse, temporaires de longue durée ou semi-
permanentes, le long de la piste Brazzaville-Pointe-Noire entre
Kimbédi et JacOb. Assez commune de février à juillet; forme de
grande taille, robuste; 12-14 verticilles denses par demi-cellule;
apex à deux lobes bi- ou tridenticulés. Dim. : 480 jj. X 40-48 p.; apex :
45-50 jj. ; isth. : 23-25 jj.. Marais de la Léfini, à environ 120 km. de
Brazzaville sur la piste de Gamboma; assez rare, octobre. Dim. :
500 jj. X 48 jj.; isth. : 25 jj.; apex : 50 jj.. Petit ruisseau marécageux
entre Ewo et Etoumbi, assez commune, octobre. Dim. : 470-700 X
50 jj.; isth. : 25-28 jj.; apex : 40-50 jj.. Trous d’eau semi-permanents
dans un marais à Xyridacées et Eriocaulacées entre Fort-Rousset
et Eddou, commune, août. Dim. : 600 jj. X 45 jj.; isth. : 22 jj.;
apex : 40 jj..
62
L. GAUTHIER-LIÈVRE
var. bispinatum Taylor, 1934 (Fig. 2, i-1).
Cette variété qui n’est qu’une forme simple de la var. bidentatum
est caractérisée par sa cellule étroite, grêle, faiblement ondulée et
à protubérances peu saillantes, celles-ci portant deux courtes
épines divergentes dans le plan longitudinal. Les lobes polaires
sont bidentés, mais en vue frontale une seule dent est générale¬
ment visible; l’apex est granuleux. Dimensions: 346-548 ja X 22-28 j a.
Distribution géographique. — Terre-Neuve.
En différentes stations africaines nous avons trouvé des indi¬
vidus qui, quoiqu’un peu différents de ceux de Taylor, semblent
pouvoir être rapportés à cette variété; comme nous l’avons dit
plus haut, ce ne sont que des formes appauvries de la variété précé¬
dente.
Soudan : marais d’inondation du Bani entre San et Bénéni-
Kégni ; très rare, octobre. Forme grêle, à apex bilobé, chaque lobe
unidenté, 9 verticilles de protubérances portant chacune deux
fortes épines; cette forme est très voisine de la var. bidentatum.
Dim. : 270 fA X 20 ja; isth. : 10 p.; apex : 18 ja.
Moyen-Congo : marais à Sphagnum du pont du Djili (25 km. de
Brazzaville, piste des Plateaux Batékés) dim. : 300-310 [a X 24 p.;
isth. : 14 ja; apex : 26 ja. Marais dans le lit d’un ruisseau entre Ewo
et Etoumbi; dim. : 330-360 ja X 20-26 ja; isth. : 14-16 ja; apex 24-27 ja.
Trous d’eau dans un marais à Xyridacées entre Fort-Rousset
et Eddou, août assez commun; dim. : 300 X 20 ja; isth. : 13 ja;
apex : 20 ja.
var. denticulatum (Playf.) G. S. West, 1909 (Fig. 2, h).
Chez cette variété, chaque ondulation de la membrane est ornée
de deux petites dents aiguës, dressées. Dimensions : 371-464 ,a
X 21,5-26 ja; apex 19-27 ja.
Distribution géographique. — Australie.
forma torrida (Woodhead and Tweed) comb. nov. = T. gracile var
torrida W. and T. 1958.
Forme très voisine de la var. denticulatum d'Australie mais plus
étroite, à épines fines.
Distribution géographique. — Afrique : Sierra-Leone, lac Son-
fon (W OOOHEAD et Tweed) ; dim. : 310 n X 15 g; apex : 17
Nous rapportons à cette variété de petits exemplaires dont les
verticilles étaient ornés de petites épines aiguës, deux sur les ver-
ticilles situes près de l’apex, trois ou quatre sur les autres
Moyen-Congo : marais de la Léfmi, sur la piste de Gamboma,
rare, octobre. Dim. : 270-280 g X 20-25 g; isth. :16 g; apex : 30 g!
var. sudanense Gronblad and Scott, 1958, (Fig. 2. m).
LES GENRES ICHTYOCERUS, TRIPLOCERAS ET TRIPLASTRUM 63
Chez cette variété qui est proche de la var. bidentatum Nordst.
les verticilles sont moins nombreux (8-10 par demi-cell.) et les
épines beaucoup plus longues. Dimensions : 360-381 [a X 39-45 ja;
isth. : 12 ja; apex : 26 [a.
Distribution géographique. — Soudan (Anglo-egyptien) : ré¬
gion du Haut Nil (Grônblad et Scott).
T. verticillatum Bailey 1851.
Espèce de taille moyenne; cellule resserrée à l’isthme et peu
atténuée vers les extrémités. Membrane faiblement ondulée, chaque
ondulation portant des verticilles serrés de proéminences tron¬
quées (10-15 verticilles); les 2-3 verticilles situés sous l’apex sont
formés de dents obtuses dirigées vers celui-ci, les autres verticilles
sont formés de proéminences tronquées, dressées, perpendiculaires
à la membrane et portant à leur extrémité deux ou plusieurs petites
denticulations. Comme chez l’espèce précédente, l’apex est bi- ou
trifurqué, chaque lobe pouvant être uni-, bi- ou tridenté. Dimen¬
sions : 380-506 ja X 30-50 [a (avec épines), apex : 31-53 [a.
Distribution géographique. — Amérique du Nord et du Sud :
U. S.A.; Terre-Neuve; Cuba; Brésil.
Cette espèce est représentée en Afrique par une très petite
forme : var. minor var. nov. (Fig. 2, n).
Cellule de petite taille peu ou pas atténuée vers les extrémités;
l’isthme est bien marqué et la membrane porte 6-8 verticilles de
crêtes saillantes, ondulées ou denticulées, disposées longitudinale¬
ment. Les 2-3 verticilles au-dessous de l’apex sont simplement
bidenticulés. Apex à deux lobes bidentés, courts, divergents, entre
lesquels s’apperçoivent deux denticulations, situées sur deux
courts lobes arrondis. Dimensions : 215 [a X 25 p.; apex : 23-25 [a;
isth. : 12 [a.
Distribution géographique. — Afrique : Moyen-Congo, trous
d’eau semi-permanents dans un marais à Xyridacées entre Fort-
Rousset et Eddou, rare, août.
TRIPLASTRUM Iyengar et Ramanathan 1942.
Cellule de petite taille, cylindrique, faiblement resserrée à
l’isthme; apex légèrement dilaté et brusquement tronqué, divisé en
trois lobes divergents, court, épais, à extrémités uni-, bi- ou
tridenticulées. Membrane sans ornementation. Chloroplaste axile
portant 1-3 pyrénoïdes par demi-cellule.
En 1940, Iyengar et Ramanathan trouvent dans une récolte pro¬
venant d’une rizière des environs de Madras, une algue voisine de
5
Source : MNHN, Paris
64
L. GAUTHIER-LIÈVRE
Triploceras abbrevialum Turner et de T. simplex Allorge, pour la¬
quelle ils créent le genre Triplastrum et ils nomment leur algue
Triplastrum indicum. Par l’adoption de cette nouvelle nomen¬
clature les deux espèces connues à cette époque deviennent respec¬
tivement : T riploceras abbreviatum Turner = Triplastrum abbre-
viatum (Turner) Iyengar et Ramanathan; Triploceras simplex
Allorge = Triplastrum simplex (Allorge) Iyeng. et Raman. Ces
auteurs ne semblent pas avoir eu connaissance du Triploceras
spinulosum Kisselev (1930), dont leur Triplastrum indicum ne
diffère que trop peu pour lui conserver son rang spécifique, il
devient Triplastrum spinulosum var. indicum (Iyeng. et Raman.)
comb. nov.
Ce genre ne comporte actuellement que ces trois espèces, toutes
très rares et paraissant très localisées : T. abbreviatum de l’Inde;
T. simplex de France (lac de Grandlieu) et T. spinulosum; le type
du Turkestan, la var. indicum de l’Inde, la var. africanum, d’A¬
frique.
Triplastrum spinulosum (Kisselev) comb. nov.
Espèce de petite taille, à cellule cylindrique légèrement contrac¬
tée à l’isthme, à apex faiblement dilaté et divisé en trois lobes obtus
à peine divergents; ces lobes sont bi-, tri- ou quadridenticulés.
Membrane lisse, incolore; chloroplaste à 1-2 pyrénoïdes par demi-
cellule. D’après Kisselev ce chloroplaste serait en plaque, d’après
nos observations il serait central, radié. Dimensions : 67 p. X 9 jx.
Distribution géographique. — Asie : dans une rizière près de
Weliko- Alexewskoje (Turkestan).
var. indicum (Iyeng. et Raman.) comb. nov.
= T. indicum Iyeng. et Raman.
Cette variété diffère du type pas sa taille plus grande par ses
lobes polaires plus longs, plus divergents, terminés comme chez le
type par 2-4 petites épines. Dimensions : 80-91,9 g X 13,4-14 u, de
large, à la base de la demi-cell. : 14-16,7 p à l’apex.
Les auteurs ont observé les zygospores, celles-ci sont subsphé¬
riques, à membrane épaisse, à marge ondulée crénelée; dim 42
Distribution géographique. — Asie : dans une rizière des envi¬
rons de Madras (Inde).
var, africanum var. nov. (Fig. 2, q-t).
Generalement de taille plus élevée que le type, cette variété en
différé par sa cellule légèrement resserrée au-dessous de l’apex;
LES GENRES ICHTYOCERUS, TRIPLOCERAS ET TRIPLASTRUM 65
ce dernier est divisé en trois lobes, plus longs que chez le type et
sa var. indicum, fortement divergents, bidenticulés, plus rarement
tridenticulés. 1-3 pyrénoïdes par demi-cellule. Dimensions: 70-105 jx
X 10-14 n; isth. : 10-12 jx; apex : 15-18 g.
Distribution géographique. — Afrique: Soudan; marais d’i¬
nondation du Niger à Gao, très rare, décembre; dim. : 70 X 10 it;
isth. : 9 {jl. Oubangui-Chari; le Barko à Fort-Archambault, très
rare, février (coll. A. M. Homolle). Dim.: 78-80 g X 14 ix; isth.: 10 fx.
apex : 18 jx. Ouganda; marais à Tijpha, sp., C. papyrus, Jussiaea
sp., Nymphaea sp., etc., au niveau de l’équateur, sur la route de
Massaka à Kampala, assez commune, août. Dim.: 92-105 jx X 10-13 jx
isth. : 9-12 jx; apex 15-18 {x.
BIBLIOGRAPHIE SPECIALE
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Akad. Handl. XXII, 1896.
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Bih. K. Vet. Akad. Handl., XXIV. 1899.
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Fennica (Soc. pro Fauna et Flora Fennica), 58, 1958.
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West W. and G. S. — Welwitsch’s African Freshwater Algae. — Journ.
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Woodhead and Tweed. — Freshwater Algae of Sierra-Leone. I. Hydro-
biologia 12, 2/3, 1958.
Contribution à l’étude de la Chrysomonadine
Hydrurus toetidus
Par Raymond HOVASSE et Louis JOYON
Hydrurus foetidus Trevisan 1848 est une forme coloniale d’eau
douce, d’allure classique : alors que la forme flagellée y est parti¬
culièrement brève, le stade palmella s’y développe considérable¬
ment, ses cellules étant groupées par milliers à l’intérieur de la
gelée, selon un dispositif précis, qui confère à l’ensemble un ni¬
veau d’organisation unique pour un Protiste, mais qui équivaut à
celui de beaucoup de Thallophytes. L’organisme devient alors
macroscopique, certains échantillons se mesurant en dizaines de
centimètres.
Ce n’est pas une forme commune : en ce qui concerne l’Au¬
vergne, Sauvageau (1895) indique qu’elle y a été récoltée par l’abbé
Hy (Herbier Thuret). Avel et M me Avel (1932) l’ont recherchée
et retrouvée : ils en indiquent quelques stations inconstantes dans
le massif du Sancy, observées au cours des étés de 1929 à 1931.
Dans les autres régions de France elle est connue du mont Pilât
et des Cévennes, des Vosges, du Jura, des Pyrénées et de Corse. Il
s’agit toujours de stations de montagne, auxquelles se limite l’ha¬
bitat estival, et semi-permanent, du Protiste. Mais celui-ci a été
rencontré aussi à Strasbourg, Lyon, Agen, Antibes, et jusqu’à
Miramas, ainsi que le note Bourrelly; ces stations de plaine ne
sont qu’hivernales.
En effet, ainsi que l’ont établi les auteurs, et en particulier
Bursa (1934), l’organisme envisagé est un sténotherme typique,
exigeant une eau dont la température soit normalement comprise
entre 2° et 12°. Les dépassements de ces limites ne seraient sup¬
portées généralement que pendant de courts instants.
Hydrurus présente aussi des exigences portant sur l’Oxygène
dissous — il lui faut une eau bien aérée -— et sur la lumière : il
demande un éclairement important et de longue durée. Il disparaît
en effet, par les journées courtes, quand la neige recouvre les petits
torrents, ne laissant passer qu’une lumière diffuse. Au cours de
l’été, ces besoins ne sont satisfaits qu’en altitude, d’où sa rareté.
Par contre, vers la fin de l’hiver et au printemps, les conditions de
HYDRURUS FOETIDUS
67
milieu lui deviennent favorables sur des aires très larges. L’orga¬
nisme devient alors commun dans les torrents, et, avec rallonge¬
ment du jour, descend jusque dans les plaines. Puis, dès que la
température s’élève à nouveau, ses colonies disparaissent, pour
la plupart brusquement, et au moins pour un an. Il nous est
cependant arrivé d’en rencontrer encore quelques-unes subsistant
au mois de juin, à des altitudes médiocres (1 000 m.), en eau aérée,
mais nettement plus chaude que ne le pense Bursa : 16”.
L’exigence du Protiste semble beaucoup moindre en ce qui
concerne le pH de l’eau ambiante : dans toutes nos couzes, il est
nettement acide, de 5 à 6,5; mais on sait qu Ihjdrurus peut vivre
également en eau calcaire, dans laquelle il peut s’encroûter de
carbonate de Calcium.
Désirant étudier la Cytologie d’une Chrysomonadine, nous nous
sommes adressés à cette forme, dont nous avons pu disposer faci¬
lement à la Station Biologique de Besse, pendant l’hiver, et en été,
dans les quelques points du massif du Sancy, généralement situés
autour de 1 600 m., où il subsiste en permanence.
Un matériel pratiquement illimité nous a ainsi permis au moins
une étude morphologique assez poussée de cet être que l’on ne
peut encore cultiver.
HISTORIQUE.
Caractérisé par sa masse, sa couleur jaunâtre, par l’odeur réel¬
lement fétide qu’il laisse sur les doigts après contact, ce Protiste
a été remarqué de bonne heure et considéré comme une Algue.
Villars l’a décrit le premier, en 1789, sous le nom de Conferua
foetida. Il est redécrit à nouveau par Vaucher en 1803, et, 21 ans
plus tard, Agardh crée pour lui le genre Hijdrurus, distinguant
2 espèces, d’après l’allure des ramifications : H. vaucherii et H.
penicillatus. Il est revu ensuite fréquemment, et on en multiplie le
nombre des espèces et sous-espèces. Le binôme Ihjdrurus foetidus
(Villars) Trevisan 1848 est cependant conservé seul par Kirchner,
qui reconnaît encore 7 sous-espèces, que supprime par la suite
Rcstafinsky (1882). Cette solution simple a été maintenue depuis,
malgré une tentative de Skuja, créant pour lui un genre Nanurus
et une espèce flacidus, sans raisons suffisantes semble-t-il. Plus
récemment, une variété indica a été définie par Bharadwaja :
nous ignorons sa validité.
Il faut noter que cet organisme présente une distribution géo¬
graphique extrêmement étendue, puisqu’elle englobe les régions
montagneuses du monde entier, et que les colonies sont très poly¬
morphes, variant au gré des conditions de milieu, qu’il s agit en
68
RAYMOND HOVASSE ET LOUIS JOYON
outre, d’un être vraisemblablement dépourvu de reproduction
sexuée. On conçoit ainsi que les petites divergences entre localités
peuvent se maintenir, et en imposer pour des différences infra-
spécifiques, ou même spécifiques, tant qu’une étude précise des
cellules, des zoospores et des kystes n’a pas été effectuée.
ETUDE MORPHOLOGIQUE.
La morphologie de ces trois types de formes, cellules, zoospores
et kystes, a été examinée initialement par Vaucher, puis par
Rostafinsky, par Laoerheim, puis par Klebs (1892). Ce sont les
figures de ce dernier, ainsi que quelques autres dues à Lemmer-
mann qui sont le plus souvent reproduites dans les ouvrages
classiques. Elles ne donnent qu’une idée imparfaite de l’organisme
in toto. Les cellules elles-mêmes n’ont pas été soumises aux tech¬
niques modernes. Nous voulons combler ces lacunes, tant à l'aide
du microscope optique que de l’appareil électronique. Mais tout
d’abord nous chercherons a comprendre l’organisation des colonies
si complexe pour un Protiste.
La colonie, tout au moins la colonie classique, comprend un
axe portant des ramifications : cet ensemble évoque plutôt l’allure
d’un fuseau que celle d’un sapin, à laquelle elle a été comparée car
l’épaisseur maximum n’est pas atteinte au niveau de la base, mais
sensiblement au milieu (PI. I a). A partir de là elle diminue régu¬
lièrement vers l’extrémité distale, et à un degré moindre, vers
l’insertion.
A lui seul, abstraction faite des rameaux, le tronc dessine égale¬
ment un fuseau plus large dans la zone moyenne. Ses ramifications
offrent un développement dont la variété avait impressionné les
anciens auteurs, les poussant a distinguer plusieurs espèces.
Dans une colonie qui n’a pas encore essaimé, il existe au moins des
rameaux de premier ordre, mais, si les conditions de milieu l’ont
permis, il peut se faire que ces premiers rameaux en portent
d’autres de second ordre, et ainsi de suite, jusqu’au 5' et 6‘ ordre.
Ce dernier semble rarement dépassé. La forme reste d’autant plus
simple que le courant dans lequel elle vit est plus régulier, au
contraire, c’est dans les cascatelles qu’elle atteint son maximum
de complication.
On sait que chaque rameau est terminé par une cellule apicale,
dont la forme est celle d’un dôme régulier, convexe vers l’extérieur,
reposant sur une base plane. La convexité est occupée par le chlo-
roplaste unique, particulièrement volumineux, surmontant le
noyau, qui centre la région basale, où il est entouré d’un cercle
de grandes vacuoles à leucosine (PI. I b et d). Cette région est le
HYDRURUS FOETIDUS
69
pôle flagellaire, toujours proximal dans toutes les cellules de la
colonie. Il ne porte de flagelle qu’à l’instant de l’essaimage : sa
polarité s’inverse alors, la spore se déplaçant, son plaste devenu
postérieur.
Le chloroplaste de la cellule apicale se trouve particulièrement
bien éclairé puisqu’aucune cellule ne lui sert d’écran : l’élément
qui le renferme se trouve ainsi dans les meilleures conditions pour
assimiler. Sa taille est presque toujours plus forte que celle des
autres cellules : elle doit posséder un métabolisme plus élevé,
dont les résultats se manifestent par une secrétion de gelée, sur¬
tout au niveau de sa base, et par une importante activité mitotique.
La cellule apicale se divise donc, et longitudinalement. Il est ma¬
laisé de saisir son cloisonnement, et les mouvements des cellules
filles qui lui font suite : le tout doit se passer très vite. On recon¬
naît facilement la prédivision à la duplication du pyrénoïde, suivie
de celle du plaste, puis du stade à deux noyaux, mais jamais les
deux cellules filles n’apparaissent au contact : l’une d’elles est
presque toujours passée en dessous de l’autre, sans que l’on puisse
ainsi savoir si leurs tailles ont été strictement identiques. Le plus
souvent la cellule inférieure se divise à son tour, mais moins vite,
son cloisonnement est perceptible : on le reconnaît strictement
médian (PI. I d). Les cellules qui en proviennent peuvent rester
accolées, ou encore, l’une glisser en-dessous de l’autre.
Il en résulte des variantes dans la disposition des cellules cons¬
tituant les rameaux : parfois c’est une simple fde de cellules, soit
régulièrement superposées, soit esquissant un zig-zag plus ou
moins prononcé, à partir de la 2 e . Le plus souvent, le rameau est
fait de couches cellulaires successives, dans lesquelles le nombre
des cellules varie. Nous traduisons cette variation par les formules
suivantes, dans lesquelles chaque nombre entre deux virgules
représente les cellules d’une couche, à partir de l’apex. L inter¬
valle entre deux parenthèses représente un rameau.
( 1 , 1 , 1 , 1 , 1 , 1 ,) — ( 1 , 1 , 1 , 1 , 2 , 1 , 2 , 1 , 1 ,) — ( 1 , 2 , 2 , 2 , 3 , 2 , 2 , 3 .) —( 1 , 1 , 3 , 2 , 2 , 1 ,)
(1,2,2,3,2,2,2,) — (1,1,4,2,2,2,3,) — (1,4,5,5,6,6,5,4,3,3,2,2,1,)...
Comme l’indiquent ces séries de nombres choisies pour leur di¬
versité, mais qui ne sont pas des extrêmes, le rameau lui-même
peut dessiner un fuseau dont la largeur maximum est plus proche
de l’apex que de la base. La loi qui règle la formation du rameau
ne paraît pas stricte, vraisemblablement par suite du conflit entre
les divers facteurs présents. Doivent en effet jouer un rôle dans ce
déterminisme : l’éclairement des cellules, la tension superficielle
de la gelée, plus ou moins aidée par les frottements qu exercent
sur les filaments les filets d’eau du courant. Ces deux facteurs
70
RAYMOND HOVASSE ET LOUIS JOYON
doivent agir dans le même sens pour provoquer la mise en série
linéaire des cellules, et gêner l’élargissement des rameaux : en
fait ceux-ci sont plus effilés aux extrémités des colonies, où cer¬
tains rameaux ont jusqu’à 50 couches cellulaires, chacune d’au
plus 4 ou 5 cellules. Mais il est certain aussi que la quantité de
gelée disponible, et sa viscosité ont également leur importance
dans le déterminisme du phénomène.
Le point d’apparition d’un nouveau rameau semble indéterminé,
car l’espacement entre rameaux de second ordre est parfaitement
irrégulier (PI. I c) : les insertions sont tantôt alternatives, tantôt
en opposition, ou même en verticille, avec cette seule règle qu’il
paraît nécessaire dans ce dernier cas que le rameau maître ait une
largeur suffisante : au moins cinq ou six cellules par couches. La
densité de la ramification est plus forte au milieu des rameaux,
minima vers les extrémités.
Le nouveau rameau semble dû à un incident fortuit : la mise
en biais, ou même en travers d’une cellule dont l’axe devient
oblique par rapport à celui du rameau de base : la saillie latérale
permet au plaste de se dégager des cellules qui le précédaient et lui
servaient d’écran. Devenue ainsi éclairée sur tout son plaste, la
cellule se trouve dans les mêmes conditions que la cellule apicale,
et fonctionne comme elle. II semble que les mouvements irréguliers
auxquels est soumise une colonie dans une cascatelle favorisent cet
incident; il faut en effet remarquer que rien ne relie les unes aux
autres les diverses cellules de la colonie : elles jouissent d’une
très grande indépendance, leur seul trait d’union étant la gelée
commune, la seule règle de leur association, le maintien de leur
polarité, maintien qui ne présente d’exceptions justement que lors
de la formation d’un nouveau rameau et que lors de la sporulation.
Il nous est arrivé quelques fois de constater l’apparition de la ra¬
mification par une véritable dichotomie se produisant au niveau
même de la cellule apicale, dont les deux moitiés seront restées par
exception accolées dans la position de la figure d : on obtient alors
deux rameaux terminaux divergeants comme en c’, selon un Y.
D’un autre côté, il nous faut remarquer la différence entre la
constitution du tronc et celle des rameaux dont nous venons de
voir la genèse. A partir de l’apex, le tronc s’élargit insensiblement
sur une grande longueur, parvenant à des largeurs importantes,
de l’ordre de grandeur du millimètre, et comportant, par coupe
optique jusqu’à une centaine d’éléments cellulaires. On note alors
de grosses différences dans le volume et la forme de ceux-ci : ils
sont toujours plus petits et plus effilés que ceux des rameaux termi¬
naux. Dans certains troncs, leur volume est certainement moitié
Source : MNHN, Paris
HYDRURUS FOETJDUS
71
de celui des cellules des rameaux. Il ne semble pas cependant que
les propriétés de ces cellules aient beaucoup varié, car il arrive
que l'on trouve sur leurs bords de jeunes rameaux néoformés
dans lesquels la taille cellulaire est redevenue normale.
Nous n'avons envisagé jusqu’alors que les troncs n ayant pas
sporulé : la sporulation fait en effet disparaître toute la ramifi¬
cation, ou presque toute, réduisant les colonies presque exclusi¬
vement à leur tronc. Si le stade antérieur a échappé à l’obser¬
vateur, il pourra croire avoir alTaire à un type différent de colonie,
sinon d’espèce, alors qu’il ne s’agit que d’une différence de stade.
On pourra, de même observer des colonies à base totalement
dénudée, mais dont l’extrémité sera normalement ramifiée : il
s’agit vraisemblablement d’une reprise de la ramification à partir
de la région moyenne après une première sporulation.
LA CELLULE NORMALE. (Fig. 1, texte).
Examinée sur le vif au microscope ordinaire, elle^ montre son
plaste distal jaune pâle, virant au verdâtre dès qu'elle s’altère,
coiffant en partie la région proximale incolore où se situent les
organites cellulaires centrés par le noyau. Celui-ci est plus ou
moins facilement visible, ainsi que les produits d’assimilation :
gouttelettes lipidiques brillantes, et grosses vacuoles à leuco-
sine. On distingue également plusieurs vacuoles pulsatiles, géné¬
ralement 5 ou 6, sans localisation précise, sur le pourtout de la
zone proximale. Leur rythme est lent. Enfin, le contraste de phase
permet de reconnaître le chondriome réticulé, ou tout du moins,
les plus superficiels de ses cordons.
L’étude cytologique a été effectuée après des fixations variées,
mais, il importe" qu’elle soit effectuée dans la nature, les exem¬
plaires transportés, même en milieu isotherme s’altérant facile¬
ment. Les fixations à base d’acide osmique se sont révélées les,
meilleures.
Le chl-oroplaste. — Il présente l’allure générale d’une coupe
presque pleine, irrégulière sur ses bords où elle s’amincit en cor-
dons plus ou moins effilés en direction de la zone proximale. Il
contient un volumineux pyrénoïde central, mais dont l’observation
est souvent malaisée : tantôt visible sur le vif, tantôt parfaitement
invisible, même après action du Lugol. Sa visibilité se trouve, en
effet, liée à la présence, sur sa périphérie, d'une couche de très
fines gouttelettes lipidiques osmioréductrices, résultat perceptible
de l’assimilation. Selon leur abondance plus ou moins grande, le
contour de l’organite est ou n’est pas souligné. On ne peut mer sa
présence chez un Hijclrunis sans l’avoir recherché attentivement.
72
RAYMOND HOVASSE ET LOUIS JOYON
Le meilleur procédé pour le mettre en évidence consiste à effectuer
une imprégnation osmique de plusieurs jours : les gouttelettes
périphériques se démontrent en premier lieu. Puis le plaste se
fonce, plus vite que le pyrénoïde, qui finit par dessiner une sphère
claire bien nette centrant le plaste sombre.
„ p i*- V, ~ CelIule normal d'Hydrurus foetidus. Combinée d'après plusieurs
ï* ctron '-' V 0 - 000 - - Er •• er 8®*toplasroc. G : Golgi. Gp : gouttière
; l i C ? eCtl °,ï d "“' onio " mitochondrial. 1 : grains lipidiques. L : va-
oie a leucosine. M : element du chondriome. mV ; membrane nucléaire
n . noyau, v : vacuole périphérique. V. P : vacuole pulsatile.
Au microscope électronique (PI. 2), le plaste se montre constitué
par des laines rayonnant autour du pyrénoïde, et gagnant la péri¬
phérie, après s'être incurvées, en même temps que leur nombre
s accroît par dichotomie, ou diminue par concrescence. L’ensemble
forme ainsi un réseau de lames. A la périphérie, elles arrivent
tangentes à la surface du plaste, où elles se terminent. Le plaste
y présente une limite osmiophile à double contour, particulière-
ment nette.
La bordure du plaste se montre, sur les coupes, entamée par des
échancrures importantes, dessinant des gouttières plus ou moins
profondes dans lesquelles passent les cordons du chondriome
HYDRURUS FOETIDUS
73
(Fig. 1; Fig. 3, PI. III). Contrairement à ce qui s’observe chez
certains Chlamydomonas, ces gouttières ne sont jamais trans¬
formées en canaux, on ne peut donc considérer le chondriome
comme inclus dans le plaste.
Les lames plastidiales apparaissent triples sur les coupes,
la lame médiane étant plus marquée que les deux latérales, parce
qu’elle paraît formée elle-même de deux lames en contact étroit,
mais qui s’écartent parfois. Entre les lames se trouve un stroma
granuleux d’apparence tigrée, dans lequel, autour du pyrénoïde,
se condensent les grains lipidiques.
Le pyrénoïde, dont nous avons signalé l’importance est norma¬
lement sphérique : son diamètre dépasse le tiers de celui du plaste
(PI. II). Il renferme également des lames et un stroma en conti¬
nuité avec celui du plaste. Les lames se relient plus ou moins dis¬
tinctement à la périphérie avec celles du plaste, mais leur nombre
est moindre. Il se réduit progressivement vers le centre de l’orga¬
nite, par anastomoses successives. Ces lames sont doubles, et non
triples. Elles sont plus osmiophiles que celles du plaste, et certai¬
nement moins larges, en quelque sorte comme d’étroits rubans
plongés dans un stroma abondant, tantôt plus clair, tantôt plus
dense que celui du plaste. Ces rubans convergent au centre vers
une zone où il ne nous a pas paru exister une structure précise.
Dans la prédivision, on note cependant deux points de convergence
des rubans : ils s’écartent l’un de l’autre et sont chacun le centre
d’un des pyrénoïdes fils, et le point de convergence d’un nouveau
système de lames plastidiales.
Le chondriome. — Nous avons noté plus haut sa disposition
en cordons anastomosés : le réseau ainsi établi est lâche à 1 exté¬
rieur du plaste, plus dense sur le pôle flagellaire. Les coupes étu¬
diées à l’électronique lui montrent des aspects inattendus, en cou¬
ronnes, en anneaux caudés, ou en Y, traduisant son caractère réti¬
culé. Les cordons ont l’ultrastructure classique : la paroi double
externe est épaisse, les tubes internes comparables à ceux d’une
Paramécie, mais moins abondants, plus irréguliers (PI. III, M).
L’ergastoplasme ne semble exister que dans la région proximale,
où il est abondant, fait de saccules, généralement par unités, riche¬
ment couverts de grains de Palade, et en relation par leurs extré¬
mités soit avec le noyau, soit avec les divers constituants du
vacuome (PI. III, Er). Le vacuome revêt, en effet, plusieurs
aspects : c’est tout d’abord l’ensemble des vacuoles pulsatiles,
voisines de la paroi cellulaire, au pôle flagellaire. Sur coupe, a
la diastole, elles montrent un contour polygonal dont les angles
se relient à des saccules qui rayonnent dans le cytoplasme, pré-
74
RAYMOND HOVASSE ET LOUIS JOYON
sentant çà et là des dilatations de leurs cisternes. L’appareil
réalise ainsi visiblement le drainage cytoplasmique, de proche en
proche, jusqu’au noyau (PI. III, V. P.).
Tout autour de celui-ci, dessinant un cercle dans un plan per¬
pendiculaire à l’axe cellulaire, on distingue de 5 à 7 grandes
vacuoles, de la taille du noyau, ou plus grandes que lui, dans les¬
quelles s amasse la leucosine. Elle apparaît en coupe comme une
substance amorphe renfermant de petits granules denses irrégu¬
liers, parfois creux. Entre ces vacuoles, le cytoplasme forme
d’épaisses cloisons rayonnantes, renferment des cordons mito¬
chondriaux, et, régulièrement, de grands saccules d’ergastoplasme,
tantôt continus, tantôt fragmentés en petites vacuoles ou débou¬
chant même dans la vacuole à leucosine. Ainsi, entre ces dernières
et le noyau ou le plaste, il existe toujours, intercalé, au moins un
saccule cloisonnant le cytoplasme. Remarquons que les rapports
entre ergastoplasme et vacuoles paraissent ici identiques à ceux
reconnus par Buvat chez les plantes supérieures.
Enfin, il existe toujours, au contact de la paroi cellulaire externe,
de petites vacuoles presque régulièrement réparties sur toute
la surface, parfois ouvertes à l’extérieur, et que pour cette raison
nous considérons comme l’origine de la secrétion de la gelée (PI. II
et IV, v). Notons qu’elles sont communes chez les Chrysomona-
dines.
Le noyau occupe l’axe de la cellule : en coupe selon cet axe, il
dessine un cône ou un tronc de cône généralement accolé au
plaste par sa base, tandis que par son sommet, il se rapproche
du pôle flagellaire (PI. IV). Sa limitante est double, les deux mem¬
branes constituantes entrent en contact en de nombreux points,
sans perforations visibles. Des contacts ne sont pas rares avec les
saccules de 1 ergastoplasme : il existe toujours plusieurs de ceux-
ci, dépourvus cette fois de grains de Palade, intercalés entre la
base et le plaste.
Il y a toujours un gros nucléole, grenu, avec çà et là quelques
zones plus denses. Le nucléoplasme est également grenu, le plus
souvent sans trace de chromosomes. Le microscope optique en
montre cependant quelquefois, petits et nombreux mais nous
n'avons jamais vu de bonnes figures de mitoses, à moins qu’au
stade de la télophase, et quelle que soit l’heure de la fixation. Nous
pensons que la mitose doit être très rapide.
Le sommet du cône nucléaire s’approche du pôle flagellaire,
centrant une zone particulièrement complexe, riche en petites
vacuoles claires ou osmiophiles, et qu’occupe l’appareil de Golgi
(PI. IV, G).
Source : MNHN, Paris
HYDRURUS FOETIDL’S
75
Celui-ci comprend des empilements de saccules, résolus en
vacuoles sur leurs bords, et orientés en direction convergente vers
le sommet virtuel du cône nucléaire. Un cytoplasme dense les
entoure, riche en grains de Golgi. Des saccules ergastoplasmiques
pénètrent également dans cette masse sans que nous puissions
dire s'ils communiquent ou non avec les saccules golgiens, mais
ils font certainement partie du système de drainage des vacuoles
pulsatiles.
Y a-t-il au sommet virtuel du cône nucléaire un centrosome ou
un centriole permanent? Nous n’avons pas vu de centrosome hors
de la phase flagellaire : il est néanmoins difficile d'expliquer la
polarisation de l’appareil de Golgi et la forme effilée du noyau
sans admettre la présence d'un organite capable d'orienter cyto¬
plasme et noyau : comme d’autre part cette zone est très riche en
granulations de toutes sortes, il est possible qu’un centriole dis¬
cret ait pu nous échapper.
LA CELLULE EN ESSAIMAGE
Particulièrement au printemps, à la suite d’un déterminisme
imprécisé, la colonie se résoud en zoospores. L’essaimage semble
toujours partiel : le tronc y échappe tandis que tous ses rameaux
se transforment en flagellés. Il faut d’autre part noter la rapidité
du phénomène, qui est accompli en quelques heures.
Ses causes ne sont pas exactement connues : les auteurs sont
en désaccord à son sujet : pour Bursa, il est conditionné par une
importante diminution de lumière, mais il s’effectue en plein jour.
Rostafinsky pense qu’il se fait de nuit. Pour Klebs, ce sont les
variations de la teneur du milieu en Oxygène qui le provoquent.
Lemmermann et Hollande pensent qu’il suffit de détacher la colo¬
nie et de la placer en eau tranquille pour l’obtenir.
En fait, on parvient à avoir au laboratoire, surtout au prin¬
temps, quelques essaimages partiels, même importants, de jour
comme de nuit, mais jamais la transformation massive que l’on
rencontre dans la nature. L’élévation de température arrête l’essai¬
mage; un éclairement intense le favorise, mais il intervient certai¬
nement d’autres facteurs car bien souvent, en été, en agissant sur
la température et la lumière, il nous a été impossible d’obtenir
un seul flagellé à partir de certaines colonies, tandis que d’autres
nous en donnaient.
Le phénomène naturel débute par une multiplication cellulaire
intense au niveau des rameaux : il se forme des groupes de deux,
puis de quatre cellules dans une gelée qui se liquéfie ; les cellules
se mobilisent et essaiment, et la colonie se réduit à son tronc. Sur
76
RAYMOND HOVASSE ET LOUIS JOYON
le même support, on rencontrera côte à côte des colonies intactes,
et d’autres qui ont essaimé : certains facteurs internes doivent
donc jouer un rôle. Les divisions préalables à l’essaimage pour¬
raient inciter à penser à une méiose. Rien n’appuie, ni n’infirme
cette possibilité. Il faut noter que la taille et la forme des zoospores
ne sont pas constantes. L’allure tétraédrique classique est loin
d'etre unique : les prolongements qui correspondent aux angles
du tétraèdre varient largement en développement et en mobilité et
leurs changements rapides permettent de les assimiler à des pseu¬
dopodes (Fig. 2 texte).
Il n’y a qu’un seul flagelle, épais, peu allongé, tirant la cellule :
le plaste devient alors postérieur durant la progression.
HYDRURUS FOETIDUS
77
Nous avons examiné spécialement la question du second fla¬
gelle : Fauré-Frémiet en a en effet découvert un chez Chromulina
psammobia. Il y reste interne, mais se met en relation avec un
stigma. Ici le stigma fait défaut. S'il nous est arrivé de voir un
second cinétosome, disposé à angle droit du premier, nous pensons
qu’il s’agit d’un stade de prédivision.
Flagelle mis à part, l’ultrastructure de la zoospore ne diffère pas.
fondamentalement de celle de la cellule immobile. Sur les pré¬
parations colorées étudiées au microscope optique, on distingue
une desmose unissant centrosome et Golgi, qui devient ainsi appa¬
reil parabasal. Il n’y a cependant pas de fibre parabasale à l’instar
de celle reconnue chez les grands Zooflagellés. Au microscope
électronique, les saccules golgiens apparaissent appliqués d’une
manière plus intime contre le cône nucléaire, prolongé lui-même
jusqu’au centrosome par la couche externe de la membrane nu¬
cléaire, ou par des saccules d’ergastoplasme.
Le centrosome est un cylindre creux, fortement osmiophile, du
même calibre que le flagelle, et séparé de ce dernier par un mince
espace clair; le flagelle a la structure habituelle.
Notons également que la paroi de la zoospore est souvent
bordée de vacuoles petites, comparables à celles signalées dans
la cellule normale, mais qui ont parfois ici un contenu osmiophile.
Elles évoquent les corps mucifères si fréquents chez beaucoup
de Flagellés.
Nous n’avons pas observé la fixation, que n’a vu du reste aucun
de nos prédécesseurs. Ne sont connus que les stades initiaux décrits
par Berthold, par Rostafinsky, comme des cellules en série dans
une colonne de gelée, ce qui correspond, en employant la formu¬
lation utilisée plus haut, à (1,1,...), et (1,1,1,!,).
LA CELLULE ENKYSTÉE
C’est surtout au printemps que se fait l’enkystement, dans les
colonies riches en réserves, où il peut parfaitement se réaliser en
même temps que la sporulation. Les cellules du tronc s’écartent de
celui-ci par une importante secrétion de gelée au niveau de leur
pôle flagellaire, elles apparaissent ainsi soulevées hors de la colonie
sur une colonne de gelée, et se transforment en kystes : cette des¬
cription de Klebs doit être complétée : bien souvent les kystes se
forment dans les rameaux ou dans le tronc sans déplacement cellu¬
laire, et ne se dégagent du tronc que par destruction de celui-ci.
Le détail de la formation est visible au microscope optique : on
voit débuter une membrane de silice au niveau même du plaste,
elle s’étend sur tout son pourtour, et se termine au niveau du
78
RAYMOND HOVASSE ET LOUIS JOYON
noyau par le pore, qui se fermera plus tard par le bouchon ovoïde
classique, plus riche en matière organique que le kyste lui-même.
Après la sécrétion de l’enveloppe kystique, on sait qu'il s’édifie, en
efïct, une crête, en anneau de Saturne, dont le microscope optique
ne laisse pas préciser exactement la forme, son pouvoir séparateur
étant insuffisant. Le microscope électronique en permet l’analyse,
mais cependant ne nous renseigne pas sur la genèse même de la
paroi kystique : lors de l’effection des coupes les fragments de
silice provenant de la paroi brisée déchirent régulièrement les
préparations et en rendent impossible l’observation. Par contre,
l'édification de l’anneau peut s'étudier sur frottis secs : son étude
est facile, à condition d’opérer avec des flux électroniques très
faibles, les seuls qui ne déforment ni ne brisent cette frêle mem-
brane.
Cette formation, que nous avons déjà décrite (1957), comprend
deux stades successifs : à partir du pôle opposé au pore, il se réa¬
lise, sur un tiers de la circonférence une crête épaisse de près
d’1/2 (J. et haute de 3 pi (Fig. 3).
Fig. 3. — .4, B et C : trois stades de l'édification du kyste. D, le kyste achevé
v“ i U s e no e Pr ° m : I ’ anneira ’ !es ailes l le P»re, et son bouchon; la verrue dorsale
HYDRURUS FOETIDUS
79
Elle sert ensuite de point de départ à la totalité de l’anneau, lame
très mince, qui se continue dans le même plan, en débordant dans
la direction du pore, mais sans toucher le kyste sur les 2/3 de la
circonférence. Il y a ainsi deux ailes, plus ou moins complètes qui
peuvent ou non s’unir en avant du pore.
La croissance de la lame n’est pas continue sur toute la circon¬
férence, mais s’effectue par des lames fragmentaires contiguës,
distinctes à l’origine les unes des autres, mais qui généralement
finissent par se souder. La croissance périphérique s’effectue par
l’adjonction au bord libre de petites bulles de silice qui viennent
s’y souder selon un procédé qui évoque une croissance cristalline.
La largeur totale de l’anneau est sensiblement le triple de celle
du kyste : sa sécrétion demande donc une extension considérable
du cytoplasma sécréteur, demeuré à l’extérieur du kyste : il doit
s’agir de lames pseudopodiques, que l’on ne peut distinguer de la
gelée ambiante. Le kyste terminé n’est pas vraiment sphérique,
ce qui, ainsi que nous le fait remarquer Bourrelly, constitue une
exception chez les Chrysomonades. Il existe en outre, dans le plan
de symétrie de l’ensemble, à 90° de l’ouverture du pore, une hernie
en papille, dont le déterminisme nous échappe. Il est possible que
l’irrégularité de la forme générale du kyste qui n’est évidente
qu’après sécrétion de l’anneau, soit explicable par une déformation
de la sphère initiale, non encore durcie, par une traction due aux
pseudopodes lamineux sécrétant la lame.
Le kyste renferme un plaste prédivisé opposé au pore. Il a
parfois aussi deux noyaux, mais le fait n’est nullement général.
Le dékystement n’a pas été observé, mais il est fréquent de
trouver des enveloppes kystiques vides de leur contenu.
REMARQUES PARTICULIERES.
Quelques points des descriptions précédentes suggèrent des
remarques, et appellent des comparaisons avec les faits connus.
En premier lieu, nous signalons, à côté des colonies classiques
que nous venons d’examiner, l’existence de colonies encroûtantes,
ayant le type habituel des palmellas, c’est-à-dire non organisées.
Elles s’observent au printemps, au moment du maximum d’ex¬
tension de l’espèce : il arrive que tous les supports possibles d’un
torrent, qu’ils soient de pierre, de bois, ou de métal, sont couverts
d’un revêtement gélatineux jaune gluant et fétide, qui, au micro¬
scope se révèle colonisé par les cellules décrites plus haut. Il s en
échappe de très abondantes zoospores caractéristiques, tandis
qu’il s’y forme aussi des kystes typiques.
80
RAYMOND HOVASSE ET LOUIS JOYON
De telles colonies correspondent assez sensiblement a celles
décrites et rangées dans le genre Phaeodermatium Hansgirg pour
que nous en venions à mettre en doute la validité de ce genre,
malgré 1 autorité des savants tels que Pascher ou Geitler qui ont
étudié Phaeodermatium rivulare.
En ce qui concerne le chloroplaste, il pourrait sembler curieux
de voir qu il n y apparaît que des lipides. N’oublions pas que nos
techniques les mettent en évidence in situ, dès leur formation,
alors qu elles ne conservent ni ne colorent les glucides non con¬
densés ou peu condensés. La leucosine n’apparaît ici qu’enva-
cuolée, à une certaine distance du plaste. Le transfert depuis le
plaste se réalise probablement grâce à l’ergastoplasme qui forme
trait d’union entre vacuoles à leucosine et plaste. Remarquons
qu il n en est pas obligatoirement ainsi chez les formes voisines,
puisque chez Chrysochromulina chiton étudiée par I. Manton et
ses collaboratrices, les vacuoles à leucosine sont en contact avec
les plastes.
Nous avons déjà décrit certaines particularités morphologiques
du pyrénoïde (1957). Manton et Clarke indiquent (1958) en avoir
reconnu un d un type analogue chez une Chrysochromulina sp..
Notons encore son volume qui est de l’ordre de grandeur de la
moitié de celui du plaste. Comparé à celui des Chlamydomonas
qu’étudient Sage* et Palade, ou à ceux des Volvocales que nous
connaissons, il est nettement plus riche en lames. Il rappelle plutôt
le type d’organites que signale Leyon (1953) chez Closterium, pour
les pyrénoides sans amidon. Mais ce dernier auteur pense qu’il
s’agit d’organites renfermant de la chlorophylle, et qu’il compare
aux granas des plantes supérieures.
Nous avons été ainsi conduits à examiner de plus près les
pyrénoides sur le vif : nous avons constaté sans erreur possible
qu'ils ont la même coloration que les plastes, qu’ils renferment
donc de la chlorophylle. Mais, tandis que les lames plastidiales
se distinguent sans difficulté au microscope ordinaire au moment
de l’écrasement du plaste, celles du pyrénoïde sont beaucoup plus
discrètes, et la substance de l’organite apparaît alors presque
homogène. La comparaison avec un granum n’est donc pas
soutenable.
Une autre question se relie à celle du pyrénoïde : ainsi que
nous l’indiquons plus haut, il semble bien exister un centre de
convergence des lames au milieu de l’organite, et ce centre paraît
jouer un rôle au moment de la division. Ceci nous rappelle des
constatations analogues effectuées en 1938 par l’un de nous sur
Chlamydomonas monoica Strehlow, chez lequel on entrevoit une
division compliquée du pyrénoïde à laquelle doivent présider des
HYDRURUS FOETIDUS
81
centrioles. On sait que plusieurs auteurs, en particulier Zimmer¬
mann (1924) et Chadefaud (1941) ont admis la présence d’un
organite directeur dans le pyrénoïde ou à son contact. Chadefaud
le dénomme même cinétosome. Sans admettre ce terme, puisque
nous lui donnons une signification généralement bien différente,
à la suite de Chatton, nous rejoignons donc l’opinion de notre
collègue, en admettant qu’il peut exister là un centriole qui induit
l’organisation du pyrénoïde, sinon celle du plaste tout entier.
11 faut remarquer, en effet que, lors de la division, les pyrénoïdes
« fils » sont reformés avant que les plastes n’aient récupéré la
totalité de leur organisation : il semble donc, dans le temps, y
avoir plutôt dépendance du plaste vis-à-vis du pyrénoïde que
dépendance du pyrénoïde vis-à-vis du plaste.
L’ultrastructure des vacuoles pulsatiles n’a pas, à notre connais¬
sance, été examinée jusqu’alors chez les Chrysomonadines. A titre
de comparaison, nous connaissons divers travaux sur celles des
Amoebiens, ou sur celles des Ciliés. En particulier, citons ceux
de E. Fauré-Frémiet sur plusieurs types de Péritriches et d’Ophry-
oscolécidés. Nous avons nous-mêmes examiné ces organites chez
quelques Volvocales, et chez le Péridinien Polykrikos beauchampi.
Chez cette dernière forme, comme chez les Ciliés et les Amoebiens,
il s’agit d’appareils différenciés présentant un cortex permanent,
ou spongioplasme, souvent osmiophile, relié plus ou moins large¬
ment à des canaux ergastoplasmiques, possédant un canal excré¬
teur permanent et structuré. En particulier, il existe souvent des
fibres contractiles accompagnant la vésicule et son canal.
Ici, la vésicule possède une paroi tout à fait simple, sans diffé¬
renciations particulières : elle s’ouvre directement à 1 extérieur
au moment de la systole, sans canal excréteur ni orifice régulier.
Mais, au moins comme chez les Ciliés, elle est en relation en pro¬
fondeur avec les cisternes de l’ergastoplasme, parfois dilatées en
vésicules accessoires. Si le niveau d’organisation semble, chez les
Chrysomonadines, nettement inférieur à celui atteint par les Ciliés,
nous retrouvons cependant dans ces deux types de forme un
même caractère, à savoir cette liaison avec 1 ergastoplasme, consti¬
tuant, en quelque sorte, le dénominateur commun à ces deux
types d’organes.
Chez les Volvocales malgré un type d’organisation réputé
plus évolué, la constitution de la vésicule pulsatile reste identique
à celle d ’Hydrurus foetidus.
Remarquons que ni I. M anton et ses collaboratrices, ni E. Fau¬
ré-Frémiet, ne parlent d’ergastoplasme ou d ’endoplasmic réticu¬
lum à propos des Chrysomonadines qu’ils étudient au microscope
électronique : Synura, Chrysochromulina, Chromulina. Chez
82
RAYMOND HOVASSE ET LOUIS JOYON
Hydrurus, nous avons dès 1957 indiqué sa présence, sinon son
importance, telle qu'elle ressort de la présente étude. Il paraît peu
vraisemblable qu’il s’agisse d’une particularité du genre. Nous
pensons plutôt qu’il s’agit d’une simple question de technique.
L’abondance du matériel dont nous avons disposé nous a permis de
multiplier nos fixations plus facilement peut-être que nos collègues.
Remarquons enfin qu’aucun phénomène de sexualité n’a jamais
été observé chez cette Chrysomonadine : certes de tels phéno¬
mènes ne sont pas communs dans cet ordre de Flagellés; il n’en
est pas moins vrai qu’il est troublant de voir précéder la formation
des zoospores par deux divisions rapides donnant des groupes de
4 éléments sporaux. Nous n’avons pas reconnu de méiose, mais
nous n’avons pas davantage pu étudier ces divisions présporales,
dont le caractère cytologique nous eut immédiatement fixés.
Nous espérons combler cette lacune, et quelques autres, dans des
travaux ultérieurs.
( Clermont-Ferrand, Centre de Biologie cellulaire ).
INDEX BIBLIOGRAPHIQUE
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monadine Hydrurus foetidus Kirehner. - Rev. alqoL, 6, 1932.
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Source : MNHN, Paris
HYDRURUS FOETIDUS
83
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Arch. 37, 1935.
Source : MNHN, Paris
REVU! ALGOLOGIQUE
N 1 '® Sér., T. V; PI. 6
Hydrurus foetidus
a : deux colonies entières, d’aspect très différent, pénicillé et ramifié.
b : 5 rameaux de constitution différente, dessinés après fixation et coloration
in toto; le montage de la préparation a disposé toutes les cellules dans un
plan, c : une extrémité de rameau avec sa ramification normale, c’ : extrémité
dichotomisée d’un jeune rameau, d : cellule apicale et sa division, trois
stades successisfs.
revue algologique
N»e Sér., T. V; PI 7
Hydrurus foetidus
Fragment de photo électronique, montrant les rapports du pyrénoïde et
du plaste. En haut la membrane cellulaire et ses vacuoles. Le pyrénoïde avec
ses lames sombres et les grains lipidiques qui l'entourent. Les lames du plaste
avec leur aspect triple. X 30.000. T. T. B.
Source : MNHN. Paris
REVUE ALGOLOGIQUE
N»* Sér , T. V; PI. a
Hydrurus foetidus
1. Cellule normale, pôle flagellaire : en haut une vacuole pulsatile en relation
avec l’ergastoplasme et ses cisternes. (,. Golgi. Leucosine. A. Noyau et son
nucléole n. X 15.000. T. T. H.
2. Trois saccules ergastoplasmiques, Mitochondries et Noyau. II. C. A.
3. Gouttière dans le plaste avec cordon mitochondrial. R. C. A.
4. Ergastoplasme en relation avec une vacuole pulsatile en diastole. R. C. A.
REVUE ALGOLOGIQUE
N l|c Sér., T. V; PI. 9
Hydrurus FORT 11)1's
Noyau et appareil de Golgi. Plaste et un fragment de pyrénoïde.
Le contour des vacuoles à leucosine (L) n’est pas visible. R. L. A.
IBI9L. OUI
Vj’MiSt./
ytAïuV
Source MNHN Pans
Source : MNHN, Paris
Falcula, un nouveau genre de Diatomées
de la Méditerrannée
Par Manfred VOIGT
Les Diatomées étudiées ont été remarquées pour la première
fois dans un matérial d’origine marine, obligeamment fourni
par le D r E. Rogall de Hambourg. Ce matérial avait été obtenu
en nettoyant le contenu du tube digestif d’un poisson herbivore
(Box Salpa) pris dans l’Adriatique et comprenait notamment des
espèces appartenant aux genres Synedra, Cocconeis, Licmophora
et Grammatophora qui se trouvent généralement attachées aux
algues supérieures dans la zone littorale.
Un examen détaillé nous a révélé la présence de deux espèces
appartenant évidemment au genre Pseudohimantidium Hust. et
Krasske (Krasske 1941) et aussi des formes semblables mais qui
en différaient radicalement en certains détails, à tel point qu’il
nous a semblé nécessaire de créer un genre nouveau pour les
désigner.
Il est curieux de noter que, alors que l’examen de beaucoup
d’algues de la région côtière Française de la Méditerranée n’a
jusqu’ici fourni aucun exemplaire de ces formes, elles étaient de
nouveau nombreuses dans les organes digestifs de quelques Box
Salpa pêchés dans les eaux de Banyuls. Nos remerciements sont
dûs à M. C. Delamare-Deboutteville du Laboratoire Arago, qui
nous a fourni ce matérial.
Diagnosis.
FALCULA gen. nov.
Valva arcuata, plerumque linearis, apicibus vel rotundatis,
vel oblique truncatis; utroque extremo cum poro magno unico.
Striis transapicalibus parallelis, subtiliter punctatis et pseudo-
raphi linearis excentrica interruptis.
Haec pseudoraphe arcuata est sed non sinuosa nec extremis
recurvatis.
Visu pleurali plus minus rectangulari.
Ce genre est apparemment connecté aux genres Synedra et
Peudo-himantidium; l’axe apical en est arqué et les axes perval-
Source : MNHN, Paris
86
MANFRED VOIGT
vaire et transapical sont rectilignes. Il diffère de Synedra par la
position du pseudoraphé et tout particulièrement par la formation
des pores apicaux, de Pseudohimantidium par la forme du pseudo¬
raphé et la forme, nombre et position des pores. Ces différences
sont en partie montrées dans les Fig. 15-19 de la Planche II.
Dans les genres Synedra, Licmophora et autres Diatomées épi-
phytes, le pore est le plus souvent minuscule et placé dans la
surface striée de la valve (Fig. 19); les pores multiples de Pseudo¬
himantidium se présentent sous la forme d’ouvertures plus ou
moins coniques dans une partie considérablement épaissie de la
membrane striée de la valve (Fig. 16, 17). Le pore que nous ren¬
controns dans Falcula (Fig. 18) ressort plus ou moins de la mem¬
brane qui l’entoure et qui fait partie de la transition de la surface
valvaire à celle de la ceinture connective. Cette membrane est
mince et friable* ce qui se prouve par le nombre relativement
considérable de valves avec pores aux bords déchiquetés.
La position de l’ouverture sur le bord de la ceinture connective
en rend 1 observation difficile, à moins que la valve ne se trouve
convenablement inclinée dans la préparation, mais l’emploi du
contraste de phase ou du fond noir en facilite souvent la visibilité,
visibilité.
Les frustules de deux des trois espèces décrites se trouvent
groupés en petits bouquets, semblables à ceux constitués par
les frustules de la Diatomée Synedra curuata Pr. Lavr. (1955)
et que l'on trouve également épiphytes sur les algues supérieures;
quelques-uns de ces bouquets de frustules montrant souvent des
ceintures multiples, ont été observés dans des préparations inciné-
rees d algues. En cela aussi, Falcula diffère des formes épizoïques
de Pseudohimantidium dont les pédoncules allongés se trouvent
fixes sur des Copédopodes (A. Jurilj 1957).
Description d'espèces.
FALCULA ROGALLII n. gen. n. sp. (Fig. 1-5)
Valvae arcualae, lineares, media dorsi leviter depressae, api-
cibus oblique truncatis, 90-213 g longue, 7-13 g latae. Striae trans¬
versales parallelae, punctalae, 25-23 in 10 g, punclis cerciter 27 in
10 (A.
Pseudoraphe linearis, angusta, arcuata, apnd lateram concavem
valvae posüa. Utroque extremo valvae poro nmgno rotundato
Lx algis m aquis marinis Adriae et apud Bamjuls.
lypus in herb. mihi n° U1 008.
falcula, nouveau genre de dia tomées de la Méditerranée 87
C’est l’espèce la plus grande et la plus commune. Les premiers
exemplaires furent rencontrés dans l’Adriatique et plus tard en
quantités considérables dans les Box Salpa de Banyuls.
Le grand pore apical, situé à la pointe même de la valve, n’est
visible que lorsque celle-ci est convenablement orientée dans la
préparation (Fig. 5). On trouve souvent des formes anormales de
cette espèce, mais montrant toujours nettement la forme typique
du pore apical (Fig. 4).
Le matériel de Banyuls était particulièrement riche en une
seconde espèce de dimensions plus réduites :
FALCULA MEDIA n. sp. (Fig. 6-10)
Valvae arcuatae, linearo-lanceolatae, apicibus rotundatis, leviter
angustatis et subproductis, 45-106 jj. longae, 4-5 jj. latae.
Striae transversales 34-36 in 10 jji, subtiliter punctatae et pseudo-
raphi lineari, angusta, apud marginem concavem valvae, inter -*
ruptae. Utroque extremo valvae, poro magno elliptico, concavo
latere valvae sito.
Ex algis, in aquis marinis Adriae et apud Banyuls.
Typus in herb. mihi n° 4 0 070.
Falcula media diffère de l’espèce Rogallii en grandeur et contour
ainsi qu’en la densité de la striation et la position du pore apical,
qui se trouve maintenant déplacé vers la marge concave de la
valve (Fig. 6-8).
Le matérial provenant de l’Adriatique contenait un petit nombre
d’une troisième espèce, délicate et très finement striée, aux extré¬
mités légèrement capitées et au bord concave un peu ondulé :
FALCULA SEMIUNDULATA n. sp. (Fig. 11-14).
Valvae angustae, linearo-lanceolatae, arcuatae, margine ventrali
medio leviter undulato et apicibus angustatis, subcapitatis, 57-66 n
longae, 2,4-2,8 jj. latae. Utroque extremo valvae, poro magno, ellip¬
tico, in concavo latere extremitatis valvae sito. Striae transapicales
cerciter 36-40 in 10 jj., subtilissime punctatae et pseudoraphi an¬
gusta lineari, prope marginem concavem valvae posita, inter-
ruptae.
Ex algis in aquis marinis Adriae.
Typus in herb. mihi n° 41 071.
Cette espèce, bien plus rare que les autres, avec le contour ven¬
tral légèrement ondulé et un grand pore situé sur le bord concave
de chaque extrémité (Fig. 12, 13) se trouvait mêlée aux deux autres.
Source : MNHN, Paris
88
MANFRED VOIGT
mais aucun groupe n’en a été observé dans les préparations inci¬
nérées. Il était absent du matérial de Banyuls et nous n’en possé¬
dons aucun frustule complet pour en montrer l’aspect en vue
connective.
REFERENCES
Jurilj A. — Diatomées épizootiques sur les Copépodes. Acta Botanica
Croatica, Vol. XVI, 1957.
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Proshkina-Lavrf.nko. — Diatomées du plancton de la Mer Noire —
Acad. Scienc. USSB, 1955.
LEGENDE DES PLANCHES
PLANCHE I
Fig. 1. Calcula Rogallü n . gen. n. sp. de l’Adriatique, vue par contraste
de phase, montrant le pseudoraphé et les pores.
Fig. 2, 3. Extrémités de deux valves différentes, vues par éclairage
oblique X 2000.
Fig. 4. — Forme anormale montrant le pore apical.
Fig. 5. — Petit exemplaire, incinéré, montrant le pore apical, par contraste
de phase.
Fig. 6, 7. — F al cul a media n. sp. vue par contraste de phase, montrant les
pores apicaux. X env. 1000.
X F env 8 1000 EXtrémité dUn frustuIe ’ incinér é, montrant la position des pores.
PLANCHE II
Fig. 9 10. — Falcula media n. sp. montrant la striation X 2000.
F'f’ iô ~ ^ nlcula st’miundulata n. sp. par contraste de phase X env. 1200.
apicaux X 3000 ~ Extremités du mêm e exemplaire, montrant les ipores
X Fi oÔ0 14 ' ~ AUtrC exemplaire ’ mon trant la striation par éclairage oblique
raphé. 15 " 19 ' ~~ Comparaison des différents types de pores et de Pseudoraphé.
Fig. 15. Pseudoraphé de Pseudobimantidium X 1000.
m„lHnii 6, «* 17 r ~7 Extré . mités de Pseudobimantidium, montrant les pores
multiples et les terminaisons du pseudoraphé. P
Fig. 18. — Pore apical de Falcula rogallii.
.J 7 , 1 ,?’ - 1 . 9 '. ~ Extrémité de Synedra gailloni (Bréb.) Ehr. montrant le pore vu
de 1 intérieur de la valve X 2000. P ’ vu
Source : MNHN, Paris
revue algologique
N"e Sér , T V; PI. 10
FALCULA, NOKVEAU GENRE DK DIATOMÉES. PI. I.
Souree : MNHN, Paris
REVUE ALGOLOGIQUE
N lle Sér., T. V; PI H
Falcula, nouveau genre de diatomées. PI. II.
hfDffrrrri
BIBLIOGRAPHIE
Les conditions actuelles de l’imprimerie ne permettant plus d’envisager la
parution d’une Bibliographie Algologique méthodique comme dans la première
série de cette revue, il ne sera publié que des indications bibliographiques con¬
cernant les ouvrages importants ou les mémoires d’intérêt général. Les lecteurs
de langue française peuvent trouver un complément d’information dans la
«Bibliographie» paraissant en annexe au «Bulletin de la Société botanique de
France » et dans le « Bulletin analytique » publié par le Centre National de la
Recherche Scientifique.
Moore B. H. — Marine ecology. — John Wiley & Sons; New \ork;
493 p., 244 fig.; 1958.
Cet important volume présente une vue d’ensemble sur tous les pio-
blèmes posés par l’écologie marine, aussi bien pour les organismes
animaux que végétaux. . ,
L’ouvrage est divisé en 12 chapitres. Apres une courte introduction
rappelant la bibliographie générale, les définitions des termes employés
en écologie et les méthodes écologiques, l’auteur étudie en detail en
deux chapitres importants, les facteurs physiques et chimiques : tem¬
pérature, salinité, pression, éclairement, action des vagues et des cou¬
rants, abrasion, marées, substrat, gaz dissous dans l’eau, influence du
pH, des sels organiques et inorganiques. Le chapitre quatre se rapporte
aux facteurs biologiques du milieu : nourriture, pullulement et disper¬
sion des organismes, prédation et interaction de facteurs multiples.
Le chapitre cinq s’attache aux divers types d’habitats. Le chapitre six,
qui intéressera particulièrement les algologues, est consacré aux récifs
coralliens, à la zone intercotidale et aux estuaires. Cinq chapitres, grou¬
pant plus de 200 pages, envisagent l’étude des organismes suivant leurs
habitats. Enfin, un court résumé forme le douzième chapitre qui est
complété par un appendice donnant la position systématique des
403 genres animaux et végétaux cités dans le volume. Référence biblio¬
graphique et index alphabétique permettent une utilisation pratique.
Comme on le voit par la simple énumération des têtes de chapitres,
les algologues, malgré des défaillances regrettables dans la bibliographie
(les noms de Anand, Beauchamps, Bôrgesen, Feldmann, Gessner, Hamel,
Kjellmann, Lami, Lemoine, Oltmanns, Okamura, Rosenvinge, Sauvageau,
Waern, Yendo... ne sont même pas cités..), apprécieront ce volume de
lecture agréable et facile, qui rendra de grands services à tous ceux qui
s’intéressent aux grands problèmes de l’écologie marine.
Fr. A.
Pocock M. A. — Letterstedtia insignis Areschoug. — Hydro-
biologia, 14, n° 1, 1-71. 12 pl., 1959.
La validité du genre Letterstedtia, créé par Areschoug à propos d’une
chlorophycée trouvée à Port Natal et qu’il avait nommée Letterstedtia
insignis, avait été contestée par Papenfuss qui arguait que ce genre
n’était pas suffisamment distinct du genre Ulva pour le séparer de ce
dernier. L’auteur, afin d’élucider ce problème, a étudié le L. insignis
très abondant à Sait Vlei Bay et Waterloo Bay, en Afrique du Sud.
90
BIBLIOGRAPHIE
Après une introduction sur la topographie de cette partie de côte
les conditions de récoltes et l’écologie de cette espèce, l’auteur décrit
la morphologie extérieure de cette algue qui présente une grande varia¬
bilité, comme l’illustre de nombreuses photographies. L’anatomie des
paities jeunes de la plante montre la structure distromatique caractéris¬
tique des Ulvacées, mais cependant diffère des Ulva dans le fait que
es membranes internes des deux couches de cellules sont en contact
1 une de 1 autre et partiellement fusionnées. Très tôt dans le dévelop¬
pement commence à apparaître une différenciation entre les tissus
meristematique et somatique. Les cellules méristématiques, qui se ren¬
contrent dans les régions marginales de la fronde, ont une membrane
mince, un chloroplaste pariétal dans leur partie supérieure et deux
ou plusieurs pyrénoïdes; les cellules somatiques, localisées dans les
parties plus agees de la fronde, ont des membranes qui s’épaississent
progressivement, ces cellules contiennent plusieurs petits chloroplastes.
- a croissance en épaisseur dans les régions somatiques se fait par deux
processus : formation de dhizoïdes cheminant entre les deux couches
de cellules (comme chez les Ulva) et dépôt de substance membranaire
dans les membranes internes fusionnées des deux couches de cellules
cbTr. rePI ! 0 d t UCtl0n - Se f Uee Se fail par is °Samètes, l c gamète possède m,
chloroplaste pariétal, un seul pyrénoïde et un stigma. Après libération
se'filent ’ C ° PU ? nt et fo ™ cnt un planozygote à quatre flagelles- ils
se fixent, s arrondissent, secretent une membrane et germent. La coniu-
gaison parait être une règle générale. L’auteur a effectué des cultures
tion y de e gc SUr ' ame ’ , danS reau de ««* et additionnée de la soï"
de Schbeibeb : leur contenu devient granuleux, l’élongation com¬
mence et apparaît alors une membrane transversale divisant la soore
d='u„ c ^rr- 5 ?
poussant ^ ZTZ st,rfété%Me„ue Se e r n V cuhnr V e en ! ^ ^
car ~
ultérieurement ’ Propose de compléter cette étude
Fr. A.
Floridae f ITT** ” d Notes on the
lonaae, 1. — Bol. A ol., Lund, 112, 3, 339-352, 1959.
nomîc'rour^fnrmt-r/ge^re^m'tu 5 da
V ° 1Ume SUF ' eS «hodophyta'pou'ria^XTôrBriUsh 8
nom de Cer amiaTshamZoHManZ (Kutz.)'comb. A nov. d ° U PrCndr ' ' e
BIBLIOGRAPHIE
91
Kbtzing avait décrit (1846) un Ceramium spiniferum (- Ceramium
flabelligerum J. Ag.) trouvé par Naegeli à Naples. En se rapportant au
snécimen type, l’auteur démontre que Kutzing avait fait une erreur
dans la transcription de la localité et que, en réalité, ce Ceramium vient
des côtes anglaises et non de la Méditerranée.
Il est important de connaître l’auteur et la date de publication de
l’épithète spécifique du Trailliella intricala car cette algue n est, en fait,
ciu’une phase du cycle d’une algue pleomorphique : Bonnemaisoma
hamifera. Le nom de Bonnemaisonia hamifera (Hariot 1891) est ante¬
rieur à celui de Trailliella intricata (Battcrs 1896) et doit être seul
conservé, si, comme il est généralement admis ces deux noms corres¬
pondent à deux phases d’une même algue.
L’auteur démontre que le nom de Gelidium spinulosum (G. Ag.) J. Ag.
1852 est illégitime; c’est Kützing qui le premier a élevé cette algue au
rang d’espèce sous le nom de Gelidium microdon (1849).
Enfin, le Graleloupia fïlicina (W'ulf.) Ag. doit prendre le nom de Grate-
loupia fdicina (Lamour.) C. Ag., pour être en accord avec les règles
actuelles de la nomenclature.
Fr. A.
Schiller J. — Untersuchungen an den Planktischen Proto-
phyten des Neusiedlersees, 54, II Teil, 1950. Wissensch Arb.
Burgenland, Eisenstadt, 44 p., 12 pl., 1957.
En 1955, dans la même collection l’auteur avait donné un premier
volume sur les Dinophycées qui peuplent les eaux du lac saumatre
de Neusiedler. Le deuxième volume est consacré aux Cryptomonadines
qui croissent surtout de l’automne au printemps.
Après une courte introduction écologique, l’auteur donne la descrip¬
tion systématique des espèces rencontrées en indiquant de plus, pour
chacune, la période de récolte, la température optimale et le pH. Nous
y trouvons 1 Cryptochrysis, 12 Chroomonas (dont 10 sp. nov.), 6 Cya-
nomonas (dont 5 nov. sp.), 35 Cryptomonas (dont 27 nouveautés), 1 es¬
pèce nov. de Chilomonas et 1 nov. sp. de Sennia. L’ensemble est donc
extraordinairement riche avec 56 espèces et variétés dont 44 sont nou¬
velles pour la science.
Douze planches groupant 57 figures illustrent ce beau mémoire.
P. By.
Petersen B. J. et Hansen J. B. — On some neuston organisms
I. — Bot. Tidsskr., 54, p. 93-110, 15 fig., 1958.
Les auteurs retrouvent Hyalobryon minutum Mack, et montrent, grâce
au microscope électronique, que la logette de cette espèce est constituée
par de petites écailles. Nous pensons que la logette vide que nous avons
représenté dans nos « Recherches sur les Chrysophyeées » (p. 32, fig.
G 12) sous le nom de Dinobryopsis sp. appartient à l’espèce de Mack.
Il nous semble préférable de conserver le nom de d’Hyalobryon aux
formes à logettes constituées par des tubes emboîtés, et de réserver celui
de Dinobryon — Dinobryopsis aux espèces à thèque écailleuse.
Dans le même article, les auteurs décrivent un nov. gen. de Chryso-
phycées à logette fixée et couronne de pseudopodes rappelant Bhizaster.
92
BIBLIOGRAPHIE
Enfin, la microscopie électronique permet de préciser la structure
des pseudokystes de Chromophyton Rosanoffii et de montrer que le
pédoncule est prolongé par des pseudopodes. Cette structure particu-
üerc, associée à la présence de 2 flagelles, justifie l’acceptation du genre
L/tromophyfon Woronin, emend., Petersen et Hansen.
Tous les organismes étudiés dans cette note particulièrement intéres¬
sante vivent sur ou sous Je film de surface de l’eau.
P. By.
Lami R. et Meslin R. — Sur une Cyanophycée, Calothrix Chap-
mami nom. nov. vivant à l’intérieur d’une Entéromorphe Iimi-
cole. — Bull. Labo. Dinard, 44 , p. 47 - 49 , l pi #> 1959 .
Les auteurs observent dans la zone supérieure du schorre, de la baie
de La Fresnay (Cotes-du-Nord), des Enteromorpha lorta, dont les thalles
tubuleux sont bourres de filaments de Calothrix.
Ce Calothrix endophyte avait été signalé en Irlande et au Norfolk sous
le nom de C. endophytica Cotton 1912. Ce nom étant déjà employé pour
une autre espece par I.emmermann 1910. les auteurs proposent celui
de Calothrix Chapmanii.
dénfonstrative. eSt i,,USlré Par deS micr °P h otographies particulièrement
P. By.
Ettl H. Einige Bemerkungen zur Systematik der Ordnung
Chlorangiales Pasc. — Algologische Studien, Prague, p. 291-349
Il pl., 1958. y ’ 1 ’
,,ni'éemfw„ d .° nne - Un , e révi . si0 . n systématique des Tétrasporales fixées,
• IT1 ‘'! S ne s agit pas d’une révision purement livresque
a ime , elud f importante fondée sur l’observation sur le vivant d’un
grand nombre de genres et d’espèces.
L auteur reconnaît 4 familles dans cet ordre :
o \ Chariochloridaceae (genre Characiochloris) ;
2") Chloranoiaceae (genres Chlorangium, Chlorangiopsis, Stylosphae-
Pbusocytium, Malleochloris, Chlorepithemia) ;
' «-lorenrys, CecidocHo-
4") Hormotilaceae (gen. Ecballocystis, Hormolila, Prasinocladus, etc..).
Cette dermere famille est provisoirement laissée de côté.
étudiées 1 phyt0génétit ' ues d 1 ” relient les 3 familles
BIBLIOGRAPHIE
93
Cette révision oblige l’auteur à faire un certain nombre de combi¬
naisons nouvelles après un remaniement complet des genres. Foui
rlnnue famille, chaque genre, chaque espèce, une diagnose, une elef de
détermination, une synonymie étendue, nous donnent tous les renseigne¬
ments souhaitables complétés par une illustration originale très soignée.
\ côté des nov. comb. nous trouvons un nombre important d especes
nouvelles appartenant aux genres : Characiochloris, Chlorangium.
Nous avons là, un travail fort important qui apporte des vues intéres¬
santes et originales sur un grand groupe bien mal connu. ^ ^
Skuja H. — Uber eine discoïde Ausbilgung der Oocystaceen. —
Nov. Hedwigia 1, l, p. 5-16, 3 pl.
L’auteur décrit un nov. gen. d’Oocystacées : le genre Discocystis qui
est caractérisé par des cellules solitaires, libres, en forme de disque plus
ou moins aplati présentant 2 chloroplastes qui se font face et ne sont,
de ce fait, bien visibles que de profil. La membrane est formée de
2 pièces en verre de montre accolées, la multiplication se fait par
autosporulation.
Ce genre renferme 2 espèces, l’une nouvelle vivant sur 1 ecorce des
arbres, l’autre splhagnophile, décrit par Steinecke sous le nom de
Protococcus saturnus.
P. By.
Ettl H. et O. — Zur Kenntnis der Klasse Volvophyceae. II. —
Arch. f. Protistenk., 104, l, p. 51-112, 34 fig., 1 pl., 1959.
Dans un important mémoire que nous avons déjà signalé et analysé,
les auteurs avaient montré l’importance du nombre de vésicules contrac¬
tiles et sur cette base, un certain nombre de nouveaux genres avaient été
créés.
Dans ce deuxième travail l’étude de quelques Volvocales des genres
Chlorogoninm, Carteria, Chlamydonionas, Sphaerellopsis est poursuivi.
Les auteurs décrivent les nov. gen. Coslatochloris, Pyramichlamys, Nciu-
tocapsa, Chlamydonephris et précisent avec bonheur la diagnose de
Platymonas.
Costatochloris avec 2 sp., renferme les flagellés verts à 4 fouets et
section quadrangulaire : il s’agit de Diplostauron quadriflagellé. Pyra¬
michlamys se sépare des Carteria par l’absence de papille membranaire
et la présence d’une dépression apicale d’où partent les 4 fouets (15 sp.).
Chlamydonephris renferme de même les Chlamydonionas globuleux
sans papille, à dépression llagellaire.
Platymonas sera réservé aux formes quadriflagellées dont les fouets
naissent dans une véritable fosse vestibulaire.
Quant à Nautocapsa c’est une Tétrasporale organisée comme un Nau-
iococcus mais à zoospore à 4 fouets du type Carteria.
Ces nouvelles coupures génériques, qui s’inspirent directement des
travaux de M. Chadefaud sur les cellules nageuses des Algues, nous
semblent pleinement justifiées et nous souhaitons vivement qu’elles
soient acceptées par tous les Algologues et Prostistologues.
P. By.
94
BIBLIOGRAPHIE
Fott B. — Algcnkunde, 1 vol. de 482 p., 255 fie. — G. Fischer
éd. Iena, 48, 90 DM, relié, 1959.
Voici un traité élémentaire sur les Algues, traité moderne en langue
allemande où 388 pages sont consacrées à la taxinomie des grands phy-
lums algaux. Nous y trouvons les grands groupes classiques employés par
Je manuel of Phycology : Cyanophyta. Chrysophyta, Phaeophvta, Rhodo-
phyta. Chlorophyta, Euglenophyta, Pyrrhophyta, puis flagellés colorés
(Cryptophycées et Chloromonadophyceae) et incolores de place systé¬
matique douteuse.
Pour chacun de ces grands groupes, une courte introduction avec
essentu' 1 des données cytologiques, biologiques, morphologiques, puis
I étude systématique des familles avec l’analyse des genres les plus
représentatifs. Une courte bibliographie termine le chapitre et cite les
travaux les plus importants.
Une excellente illustration, avec beaucoup de figures originales (il y
a en fait non 255 figures mais 255 planches), complète le texte. Signalons
de belles photographies au microscope électronique sur les Diatomées
les Chrysophycées, les Péridiniens. Remarquons aussi que les formes
fossiles sont brièvement citées.
Deux petites critiques : bibliographie parfois incomplète- les livres
de détermination de Fremy et de Hamel, ne figurent pas dans les réfé¬
rences. De plus Fott étant un spécialiste des eaux douces donne une très
grande place aux Qhiorophyta, 128 pages, tandis que les Pheophyta
n O 111 dr0 ‘* [ i“ a 23 Pages et les Rhodophyta 28. Le volume se termine
par un chapitre important et fort bien fait sur l’écologie des algues
(44 pages) ou sont étudiées tour à tour, le plancton, le neuston le
benthos, les algues subaériennes, les algues du sol, les algues thermales,
la végétation criophile, les algues saumâtres les épibiontes, les symbiotes
et le parasitisme. Enfin quelques pages sont consacrées à l’importance
des algues en pisciculture, leur signification comme indientent hîni„_
P. By.
Le Gérant : R. Lami. — Imp. Monnoyer, Le Mans.
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