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Museum of
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ISSN 0034 - 740X
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VOL. 23 (1996) , |
Inspice structuram!
MEVISTA CHILENA
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ENTOMOLOGIA
Santiago
REVISTA CHILENA DE ENTOMOLOGIA
Propietaria de la Revista:
SOCIEDAD CHILENA DE ENTOMOLOGIA
Domicilio legal:
Sección Entomología, Museo Nacional de Historia Natural,
interior Quinta Normal, Santiago
Personería Jurídica concedida por
Decreto Ministerio de Justicia N*2.204, del 10 de Agosto de 1965
Fundada en Santiago el 4 de Junio de 1922,
con el nombre de Sociedad Entomológica de Chile
Consolidada y reorganizada con el nombre de
Sociedad Chilena de Entomología el 30 de Marzo de 1933
Toda correspondencia y colaboraciones deben ser dirigidas a:
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ISSN 0034 - 740X
VOL. 23 (1996) HARVARD Conspice naturam,
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UNIVERSO! ' Inspice structuram!
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ENTOMOLOGIA
La publicación del presente volumen
ha sido posible gracias al generoso legado efectuado a nuestra Sociedad
por el Dr. Charles P. Alexander
SUMARIO
CHIAPPA, E.; M. LIZANA Y H. Toro. Descripción de los estados preimaginales de Sphex latreillei
Eepeletien(Elymenopteras Sphecida A A e
CepoLa, C.V. Y E.N. Borro. Evaluación de la respuesta funcional de Amblyseius idaeus
Moraes £ Mc Murtry, 1983 y Phytoseiulus macropilis (Banks, 1905) (Acarina:
Ehytosetidas)enicondiciones dela
CHIAPPA, E. Comportamiento reproductivo de machos de Sphex latreillei Lepeletier (Hy-
menopteraSphecid a) mu. miran. e lA o e
MICHEL, A.A. Y E.S. TESAIRE. Cronología del desarrollo embrionario normal de Baeacris
punctulatusiMoaunbere)iOrthopttria Acid
ANDERSEN, T. A new species of Monodianesa Kieffer, 1992 from Southern Chile (Diptera:
Ehrinomidas: Brodiames macia ANO. O
VISCARRET, M.M. Y E.N. Borro. Descripción e identificación de Trialeurodes vaporariorum
(Westwood) y Bemisia tabaci (Gennadius) (Hemiptera, Homoptera: Aleyrodidae).....
Morrone, J.J. Clave ilustrada para la identificación de las familias sudamericanas de gorgojos
(Coleoptera: CUrculionoida) A AE O A e
Toro, H.; E. CHIAPPA Y R. COVARRUBIAS. Diversidad de Apoidea (Hymenoptera) y su asociación
alavesctación nativarentelmnonte de Chi Ri
Here, O.E.; J. PETTERSSON; E. FUENTES-CONTRERAS AND H. NIEMEYER. New Records of aphids
(Hemiptera: Aphidoidea) and their host-plants from Northern Chile ...............
Carrizo, P.I. Especies de trips (Insecta: Thysanoptera) presentes en flores de malezas en el
área hortícola de La Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina) ................
NOTAS CIENTIFICAS
ELGUETA, M. Jordanopus, nuevo nombre para el homónimo posterior Proscopus Jordan, 1924
(ColcopterasAnthribidas) asia lalo lada ee ote ale ae ale ato le penen e. DoS ASS
OBITVARIOS MIGUEL CERDA GA (192319)
COMENTARIOS BIBLIOGRAE CO SR E
INSTRUCCIONES ALO SAVIO RES
CONTENIDO RRE
Pág.
9
990
101
103
105
REVISTA CHILENA DE ENTOMOLOGIA ISSN 0034 - 740X
Publicación oficial de la Sociedad Chilena de Entomología,
Casilla 21132, Santiago (21) - Chile
debe citarse: Rev. Chilena Ent.
Representante legal: El Presidente en ejercicio de la Sociedad
Director Responsable: el Editor
Editor
- MARIO ELGUETA D.
Comité Editorial
JAIME APABLAZA H.
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DANKO BRNCIC J.
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VICENTE PÉREZ D'A.
HAROLDO TORO G.
Consultores de este volumen:
Jaime Araya C. (Universidad de Chile), Jorge Artigas C. (Universidad de Concepción),
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Chile), María E. Casanueva (Universidad de Concepción), Jorge Cepeda P. (Universidad de La Serena),
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cuarias), Fresia Rojas A. (Museo Nacional de Historia Natural), Luisa Ruz E. (Universidad Católica de Valpa-
raíso), Francisco Sáiz G. (Universidad Católica de Valparaíso), Jaime Solervicens A. (Universidad
Metropolitana de Ciencias de la Educación), Haroldo Toro G. (Universidad Católica de Valparaíso),
Guillermo J. Wibmer (Tallahase, U.S.A.)
Sociedad Chilena de Entomología
Directorio 1994 - 1995
Presidente: DRA. LUISA RUZ E.
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Secretario: ING. AGR. TOMISLAV CURKOVIC $.
Tesorero: DR. ARIEL CAMOUSSEIGHT M.
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Directorio 1995 - 1996 y 1996 - 1997
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Vicepresidente: DR. ARIEL CAMOUSSEIGHT M.
Secretario: ING. AGR. TOMISLAV CURKOVIC $.
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Custodio y Bibliotecario: DR. MIGUEL CERDA G. Y
Impreso por:
Impresos OGAR,
Padre Orellana 1348 - Santiago
en el mes de Diciembre de 1996
Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 5 - 13
DESCRIPCION DE LOS ESTADOS PREIMAGINALES DE SPHEX LATREILLEI
LEPELETIER (HYMENOPTERA: SPHECIDAE)'
ELIZABETH CHIAPPA!, MILENA LIZANA ' Y HAROLDO Toro ?
RESUMEN
Se describe el huevo, estados larvales, pupa macho y hembra y el capullo de S. latreillei.
ABSTRACT
Eggs, immature stages of development, male and female pupae and cocoon of S. latreillei Lepeletier are de-
scribed.
INTRODUCCION
Las especies del género Sphex constituyen un grupo
de avispas que excavan sus nidos en el suelo,
ocupando la misma área de nidificación año tras
año (Krombein, 1979; 1984). Un completo
resumen de los datos biológicos de la Familia
Sphecidae es presentado por Iwata (1976),
indicando que las presas para alimentar a las larvas,
corresponden a ninfas o adultos de las Familias
Tettigoniidae y Gryllacrididae (Orthoptera) . La
mayor parte de las especies del género practican
aprovisionamiento masivo para alimentar las larvas
y construyen nidos multicelulares. A diferencia de
lo indicado por Iwata (op.cit.), S. latreillei practica
abastecimiento progresivo y también inusualmente,
construye nidos con una sola celda (Chiappa et
al.,1996).
Importantes contribuciones (Asís et al., 1990;
Trabajo financiado por Proyecto FONDECYT 1930122,
Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad de
Playa Ancha, Casilla 34-V , Valparaíso, Chile, Fax 56-32-
285041.
“Departamento de Zoología, Universidad Católica de
Valparaíso, Casilla 4059, Valparaíso, Chile. Fax 56- 32-21 2746.
(Recibido: 12 de diciembre de 1995. Aceptado: 4 de junio
de 1996)
Evans, 1964 a,b, 1966; Evans Lin, 1956; lida,
1967, 1969; Tsuneki Tida, 1969), han puesto en
evidencia la relevancia de los caracteres larvales
tanto en la comprensión de la biología de las
especies como su utilización en la interpretación
de la filogenia. En este último sentido, los nuevos
aportes ayudan al esclarecimiento de problemas
sistemáticos, muy frecuentes en este grupo de
avispas (Evans, 1964a).
En Chile, realizando trabajos pioneros sobre el
comportamiento y biología de himenópteros,
Janvier (1926) describe los estados preimaginales
de huevo y larva postdefecante de esta especie.
Disponiendo de abundante material y numerosas
observaciones realizadas en la zona central de
Chile, el presente trabajo, presenta un estudio de
la morfología de los estados larvales, pupa y capullo
del S. latreillei, poniendo especial atención en
algunas estructuras esenciales que pueden facilitar
una comparación posterior con otras larvas del
género o de la subfamilia.
MATERIALES Y METODOS
Las larvas se colectaron excavando nidos, en
un área de nidificación en la zona de Parral (36"
09' S - 71% 50' W), en la VII Región de Chile; las
6 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
características del área y los hábitos de nidificación
se describen en otro artículo (Chiappa et al., 1996).
Los estudios se basaron en una larga serie de
larvas preservadas en solución de Kahle y en
ejemplares de larvas postdefecantes conservados
dentro de los capullos. De esta última forma se
pudieron mantener vivas en el laboratorio por 3-4
años sin sufrir mayores modificaciones. La longitud
total de las larvas y de los capullos fueron tomadas
con pie de metro digital.
Para el estudio más detallado de algunas
estructuras, las larvas se hirvieron en KOH para
aclarar las zonas esclerosadas y luego, fueron
observadas bajo glicerina en un microscopio
estereoscópico Wild. Los espiráculos se estudiaron
bajo microscopio óptico.
Las mandíbulas, maxilas y labio fueron
removidas de la cabeza para su observación.
Las ilustraciones se hicieron con cámara lúcida
y las fotografías obtenidas en microscopio de
barrido JEOL ISM-25-SII.
La nomenclatura empleada en la morfología de
las larvas, sigue la de Michener (1953) para los
Sphecidae, replanteada por Evans 8 Lin (1956)
para la subfamilia Sphecinae.
Doce larvas en el último instar fueron colocadas
en celdas artificiales, construídas con arcilla, para
observar la construcción del capullo.
La descripción de la larva postdefecante sirve
como base para comparar el resto de los estados
juveniles.
Los ejemplares descritos se conservan en la
colección particular del primer autor.
RESULTADOS
Huevo: Sin pedúnculo, de aspecto cilíndrico,
con extremos redondeados, algo curvado, de color
blanco amarillento, de largo: X= 4,8 mm, (rango=
4,71-4,91 mm), diámetro máximo: X= 0,82 mm,
(rango= 0,81-0,9 mm; n= 5). Los ejemplares de
esta especie colocan un solo huevo en la primera
presa depositada en la celdilla, éste es ubicado en
la región esternal, ligeramente posterior e
internamente a la primera coxa, cruzando
oblicuamente el torax, desde la parte media hacia
la coxa mesotorácica del lado opuesto. Se ubica de
manera semejante a Tachysphex japonicus Iwata,
según lo describe Shibuya (1933). También se
constató, en una oportunidad, postura en la
membrana cervical, lo que corresponde
probablemente a una ubicación accidental.
Generalmente se ha descrito para Sphecidae, que
el huevo es ubicado donde la hembra clavó el
aguijón, de este modo la larva naciente puede
succionar la hemolinfa que sale de la herida, se
ha indicado también que la larva muere si es
desalojada de esa posición (Iwata, 1976). Sin em-
bargo la posición del huevo, puede también estar
relacionada con una mayor protección alcanzada
entre las primeras patas, ya que las patas posteriores
pueden perderse por autotomía, como lo hemos
observado muy frecuentemente.
No pudimos hacer observaciones directas sobre
la duración del estado de huevo, pero las
estimaciones de Janvier (1926), aproximan el
tiempo de duración de este estadio en una semana
o un poco más, dependiendo de las condiciones
ambientales.
Larva postdefecante: De color blanco cremoso,
fusiforme, robusta, inmóvil, sin reacción frente a
estímulos externos, de consistencia flácida, toma
una posición característica dentro del capullo, muy
incurvada, con la cabeza escondida en la curva
interna, de modo que no se visualiza a primera
vista, extremo anterior dirigido hacia la parte
redondeada del capullo. En 11 ejemplares medidos
se obtuvo un largo promedio de 23,68 mm (r=
-13,19-32,81 mm); diámetro máximo 8 mm ( r=
6,25-9,25 mm; n= 15). Tegumento con una
puntuación muy fina, sin espículas ni pelos. Con
tubérculos laterales prominentes, que disminuyen
hacia los extremos de la larva. La forma corporal
es regular y no hay diferenciación entre tórax y
abdomen como ocurre en los estados anteriores.
Area tergal de los segmentos con una línea que
separa un anillo cefálico y otro anal (Fig. la).
Cápsula cefálica tan larga como ancha, (medida
hasta la sutura epistomal), proporcionalmente
menor en relación al cuerpo, cuando se la compara
con los primeros estadíos (Fig. 1b); sin pelos,
excepto en los bordes laterales del labio y bordes
de la abertura salival; sin espículas, a excepción
de la abertura salival y alrededor de las galeas y
palpos maxilares. Mandíbulas más esclerosadas en
el ápice, articulaciones, base de los apodemas
mandibulares, igual que las suturas hipostomal,
pleurostomal y borde occipital. Papilas antenales
presentes pero poco prominentes, redondeadas, con
3 sensillas en el centro dispuestas en forma trian-
gular. Suturas paraorbitales esclerosadas y sutura
—_——————
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CAD
SN TETERA
Chiappa et al.: Descripción de los estados preimaginales de Sphex latreillei Lepeletier 7
Figura 1: Larva postdefecante deS. latreillei: a. vista lateral b. cabeza, vista anterior. c. tentorio d. mandíbula (¿macho?) cara externa e.
mandíbula (¿macho?) cara interna f. mandíbula (¿hembra?) cara externa g. mandíbula (¿hembra?) cara interna. h, i, j. vista lateral, super-
ficial y posterior del espiráculo k. maxila cara, dorsal.
Rev. Chilena Ent. 23, 1996
Figura 2: Vista anterior de maxilas y labio con abertura salival de la larva postdefecante. Se
observan las galeas, palpos maxilares y labiales bien desarrollados. Fotografía microscopio
de barrido (100x).
Figura 3: Vista anterior de la abertura salival y las espículas de la hipofaringe en una larva de
4” instar. Fotografía microscopio de barrido (450x)
Chiappa et al.: Descripción de los estados preimaginales de Sphex latreillei Lepeletier 9
coronal bien marcada, alcanza el extremo de las
paraorbitales. Tentorio completo, con ramas
dorsales. Impresiones tentoriales anteriores
alargadas, sobre las articulaciones mandibulares;
impresiones tentoriales posteriores esclerosadas, se
encuentran en posición normal (Fig. 1b,c).
Clípeo poco prominente, de lados convergentes
hacia la parte distal, 2,8 veces más ancho que largo,
sin tubérculos distales, sutura con el labro casi
recta. Labro bilobulado y con pelos muy cortos en
el borde distal, poco más de 4 veces más ancho
que largo.
Mandíbulas 1,8 veces más largas que anchas
(n= 11), macizas, muy esclerosadas, con cara
externa convexa y lisa, la interna con una carina
recta; borde distal con 4 dientes: uno posterior, muy
corto y redondeado, los dos siguientes más largos,
de tamaño semejante entre ellos y el anterior muy
agudo, claramente más largo que los demás,
determina la carina interna (Fig. 1d,e). Corion
mandibular, triangular, muy esclerosado,
particularmente en la inserción de los apodemas y
en las articulaciones. En ciertos casos, se pudo
observar un tipo de mandíbulas distintas de las
recién descritas: en su forma general, el diente
anterior proporcionalmente menor, menos convexo
y carina interna ausente (Fig. 1f,g). Estas diferentes
formas de mandíbulas probablemente corresponden
al dimorfismo sexual mandibular presente en
adultos, lo que facilitaría notablemente el
reconocimiento de sexos, ya que las larvas no
presentan ninguna marca o depresión en el último
esterno, como ocurre en otros Hymenoptera
(Nielsen € Bohart, 1967; Duchateau é Van
Leeuwen, 1990)
Maxilas carnosas, cilíndricas, con ápice dirigido
mesalmente, galeas de bordes paralelos, truncadas
apicalmente, con 2-3 minúsculas sensillas en el
extremo; palpos muy cerca de las galeas, pero
ventrales y externos a ellas, además son más lar-
gos y cónicos; estipe poco desarrollado, pero bien
esclerosado (Fig. 1k). Hipofaringe convexa, la
superficie cubierta de gran cantidad de espículas
diminutas. Labio carnoso y prominente, pre y
postmentón bien definidos, lateralmente con palpos
más cortos que los maxilares, truncados y con
depresión terminal. Abertura salival transversal,
de bordes sobresalientes, con pequeñas espículas y
pelos cortos en el borde (Fig. 2).
Dos espiráculos torácicos y 8 abdominales
claramente visibles debido a su gran esclero-
samiento, circulares, con un anillo periférico
finamente dentado, sobresaliendo de la superficie
corporal. Colocados en una sola línea lateral,
tamaño promedio 0,22 mm de diámetro aunque
decrecen hacia los extremos. Peritrema bien
desarrollado, café claro, poco esclerosado que cubre
más de la mitad de la abertura del espiráculo.
Atrium globoso, con filas concéntricas de espinas
muy pequeñas, se une ampliamente al subatrium,
a la entrada de este último un anillo de espinas
finas, tan largas que se entrecruzan en el centro
(Fig. 1h, 1, J).
Segmento metasómico X menor que el resto
(largo promedio= 3,6 mm, r= 3,45-3,88 mm; n=
3), redondeado, con una abertura anal transversal
apical. Sin marca o depresiónes en el esterno que
pudieran indicar el sexo de las larvas.
Primer estadio larval: Cuerpo rosado,
ligeramente curvado. De tamaño semejante al del
huevo, el único ejemplar disponible encontrado
sobre la presa, con la cabeza en la misma posición
que el huevo, pero con el cuerpo desplazado hacia
la parte anterior de la langosta. Midió 4,9 mm de
largo, con diámetro máximo de 0,9 mm. Cabeza
proporcionalmente mayor que el cuerpo,
comparada con los estados más avanzados. Tórax
de menor diámetro que el abdomen, en éste último
se empiezan a vislumbrar los lóbulos laterales y
está claramente segmentado. Cabeza sin zonas
particularmente esclerosadas, mandíbulas sin
pigmentación, más largas que anchas, con dientes
finos aserrados, curvadas mesalmente, paralelas al
borde del labro, éste fuertemente bilobulado;
maxilas y labio poco desarrollados.
Segundo estadio larval: Rosada; de 7,63 mm
largo y diámetro máximo de 1,97 mm. Con una
clara división entre cabeza, torax y abdomen;
tegumento liso, sin espículas ni pelos, cuerpo con
tubérculos laterales desde el 2% segmento torácico
hasta el VI metasómico. Cabeza de tamaño
proporcionalmente mayor que los estados
posteriores, más ancha que larga (1,2 : 1) y más
esclerosada que el resto del cuerpo, especialmente
en el borde posterior. Labro fuertemente bilobulado;
labio con abertura salival transversal bien
desarrollada, proporcionalmente menor que en el
estado postdefecante, con bordes prominentes y
redondeados, sin pelos ni espículas y dos
protuberancias en los extremos; maxilas dirigidas
mesalmente, con palpos y galeas presentes.
Mandíbulas poco esclerosadas, con 3 dientes
10 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
agudos de bordes aserrados, el externo más de 2
veces más largo que los otros.
Tercer estadio larval: Largo promedio de 10,35
mm (r= 9,21-11,78 mm); diámetro máximo
promedio 2,39 mm (r= 1,79-2,68) (n=4). Cabeza
más esclerosada que en el estado anterior. Se
empiezan a insinuar las líneas paraorbitales;
hipofaringe con espículas; mandíbulas esclerosadas
sólo a lá altura de los dientes, éstas y las maxilas
semejantes a las del 2* estadío.
Cuarto estadio larval: Con largo promedio de
13,25 mm (r= 11,71-14,98 mm) y diámetro pro-
medio máximo de 3,94 mm (r= 3,21-4,5 mm)
(n=8). Cabeza con líneas paraorbitales claramente
visibles, bien esclerosadas; mandíbulas totalmente
esclerosadas, el diente externo más curvo y largo
que en el 2” y 3er estadío, aparece un 4” diente
interno, poco desarrollado. Abertura salival con
labios redondeados, sin espículas, de ancho
proporcionalmente menor que el estado
postdefecante (Fig. 3).
Larva predefecante: Cuerpo robusto, blanco
rosáceo, fusiforme, turgescente, ligeramente
curvado en la región anterior, con tegumento liso,
sin espículas ni pelos. Longitud promedio de 27,89
mm (r= 26,78-30,79 mm); diámetro promedio
máximo 8.18 mm (r= 7,07-8,77 mm) (n=7). Lóbu-
los laterales, decrecen en tamaño hacia los
extremos de la larva, más prominentes que en la
larva postdefecante; anillo cefálico y anal de cada
segmento separados por una fuerte hendidura,
particularmente en la parte media del cuerpo.
Cabeza, proporcionalmente menor que en la larva
postdefecante, a diferencia de ésta, la cabeza es
más alta que ancha (1,4 veces). Clípeo 2,1 veces
más ancho que largo, sin tubérculos distales, sutura
con el labro recta. Labro bilobulado 3,7 veces más
ancho que largo. Mandíbulas como en el estado
postdefecante, pero el diente posterior más corto.
Torax y abdomen claramente diferenciados. Ultimo
segmento abdominal más redondeado y con
abertura anal menor que en la larva postdefecante
(Largo promedio= 2,16 mm; r= 2,09-2,42 mm; n=
3)
Capullo: Café claro externamente, con longitud
promedio máxima de 34,67 mm (r= 21,75 - 43,97
mm) y un diámetro promedio máximo de 10,96
mm (r= 8.02 - 14,28 mm) (n= 53). De forma
cilíndrica, estrechándose hacia los extremos.
Extremo anterior redondeado, en el posterior un
corto pedúnculo para unir el capullo a la pared de
la celdilla. El pedúnculo es algo flexible y sólo está
compuesto por material de las dos capas más
externas del capullo. Se observan 3 capas de muy
diferente estructura: la más extena con fibras muy
laxas, algunas pocas unidas a la pared de la celdilla;
frecuentemente se puede ver en esta capa,
inclusiones de restos de las partes esclerosadas de
presas consumidas por la larva. La primera capa
junto con la intermedia le dan el color al capullo;
la segunda capa de tejido denso, con fibras más
finas que la anterior, tejidas en una malla apretada,
se encuentra muy unida a la capa más interna
(aunque ambas son separables). La capa interna
de mayor grosor, café-rojiza, impermeable, suave,
rígida y frágil, lo que la hace muy quebradiza; con
fibras no diferenciables (debido a su estructura
compacta), internamente no es perfectamente lisa,
pues presenta rugosidades de distribución regular,
que probablemente se corresponden a impresiones
del cuerpo de la larva.
La construcción del capullo fue realizada en una
sola noche por las larvas, a lo menos las dos
primeras capas, este lapso difiere de lo anotado
por Janvier (1926), quien establece unas dos
semanas en su elaboración. Es posible que esta
disparidad de resultados se deba a distinta técnica
en la observación, ya que Janvier (op. cit.), colocó
las larvas en tubos de vidrio y, en esta oportunidad,
se realizó la experimentación en celdillas de arcilla,
que eran colocadas nuevamente en el lugar desde
donde se había extraído la larva.
Contenido del capullo: Las fecas son de color
café muy oscuro, tienen forma helicoidal y no son
totalmente compactadas van ubicadas hacia la base
del capullo que se adhiere a la pared de la celdilla.
Están envueltas, externamente, por las tres capas
del capullo; sobre ellas la larva construye una
especie de tapa muy cóncava, que separa a la
larva de las excretas, con material semejante a la
tercera capa del capullo.
Pupa macho: Semejante al adulto en su forma
general, especialmente en relación al largo y forma
de la armadura bucal y a las mandíbulas que son
distintas a las de las hembras. Cuerpo sin pelos,
de largo promedio total de 30,42 mm (r=27,32-
35,03 mm; n= 3). Cabeza ligeramente más ancha
que larga (1: 0,9); largo promedio de 5,86 mm (r=
5,3-6,73 mm) y ancho promedio= 6,42 mm (r=
6,1-6,94 mm) (n=3). Antenas con espinas pequeñas
y pelos en el borde externo. Clípeo, algo más
protuberante que la zona frontal, bordes laterales
Chiappa et al.: Descripción de los estados preimaginales de Sphex latreillei Lepeletier 11
Figura 4: Pupa de S. latreillei. a. vista dorsal del cuerpo del macho b, c, d. patas posteriores, medias y anteriores del macho e, f, g. patas
anteriores, medias y posteriores de la hembra.
12 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
convergentes hacia la parte proximal; borde distal
más esclerosado, prominente y más oscuro que el
resto del clípeo, ligeramente emarginado; con
abundante pilosidad incolora. Labro menos
esclerosado que el clípeo, con borde distal casi
recto; superficie con pilosidad corta y una leve
cresta media. Región ocelar, con 4 pequeños
tubérculos hacia el vertex. Frente, clípeo, genas y
labro sin tubérculos. Piezas bucales semejantes a
las del adulto, sin protuberancias; mandíbulas
esclerosadas hacia el borde distal, particularmente
el diente interno.
Torax, en general, con tegumento liso que deja
translucir abundante pilosidad sin coloración, línea
media deprimida. Pronoto con borde anterior y
posterior protuberantes. Escutelo prominente con
línea media deprimida; escudo con un tubérculo a
cada lado de la línea media. Tégulas cubiertas con
un pequeño tubérculo rugoso. Alas lisas, sin
rugosidades ni tubérculos. Metatorax protuberante.
Propodeo liso, tan largo como el escudo y escutelo
juntos.
Segmentos metasómicos con tubérculos
laterales entre el 1-V, siendo menores en segmento
[ (no visible en vista dorsal) y mayores en segmento
III; tergos del I-VI, con finas estriaciones
transversales, bordes de los tergos más
esclerosados, particularmente el tergo II, con
espículas y pilosidad corta, especialmente en los
tergos III-V; último tergo liso, sin estrías ni
espículas. Esternos del metasoma sin tubérculos,
ligeramente estriados en los cuatro primeros
segmentos; esterno I con borde terminal
emarginado, último esterno triangular con extremo
distal redondeado (Fig. 4a).
Patas anteriores con tegumento liso; coxa, más
esclerosada que el resto de la pata, con un tubérculo
en la superficie ventral y una espina terminal; tibia
con espina distal prominente; todo el borde externo
con espinas y borde interno con espinas sólo en la
mitad distal; tarsos con abundantes espinas
laterales (Fig. 4d).
Patas medias: coxa más esclerosada que el resto
de la pata, con tubérculo y espina terminal; tibia
con espinas dispersas y espaciadas sobre la
superficie, con dos espinas distales largas, la
interna más larga que la externa; basitarso y tarsitos
con espinas más prominentes y densas que la tibia,
cada tarsito con dos espinas distales largas (Fig.
4c).
Patas posteriores: coxa más esclerosada que el
resto de la pata y más desarrollada que en las patas
anteriores y medias, con espina distal menos
protuberante; fémur más grande que los otros dos
pares de patas; tibias con espinas en la superficie y
dos espolones terminales laminares que dejan ver
por transparencia las espinas del adulto; tarsos
semejantes a las patas medias, pero con espinas
más desarrolladas (Fig. 4b).
Pupa hembra: Semejante al macho, pero de
tamaño menor: X= 25,36 mm; r= 22,94-27,99 mm
(n=3). Ancho promedio de la cabeza 5,46 mm (r=
4,9- 6,0 mm) mayor que el largo promedio= 4,61
mm (r= 4,2-4,98 mm) (n=3), comparativamente
más ancha, labro con borde distal más agudo, clípeo
más cuadrado y con menos pilosidad superficial
que en el macho; bordes laterales paralelos, borde
distal menos protuberante, esclerosado y con pelos
más largos que en el macho. Mandíbulas
semejantes a las de la hembra adulta. Tórax con
mesonoto más corto y postnoto más alargado que
en el macho. Ultimo esterno metasómico con dos
proyecciones distales que dejan una hendidura en
forma de V entre ellas.
Patas anteriores con espinas de la tibia y del
tarso más largas que en el macho; patas posteriores
con coxas de tamaño semejante a las anteriores y
medias, fémur menos desarrollado que en el ma-
cho.
DISCUSION
Debido al interés que presenta la incorporación
de caracteres larvales al conocimiento de los grupos
y en la aclaración de problemas sistemáticos se ha
considerado conveniente hacer un análisis
comparativo de los caracteres presentados por S.
latreillei en relación a las otras especies de la
familia.
De acuerdo a Evans (1964a), los caracteres de
las larvas de la subfamilia Sphecinae y
Ampulicinae serían los más primitivos de la
familia y claramente diferentes del resto de los
Sphecidae.
Si se comparan los caracteres de la larva de S.
latreillei con lo planteado por Evans (1964a), se
puede observar que, excepto por la forma corporal
con fuertes proyecciones y las papilas antenales
poco desarrolladas, el resto corresponden a
caracteres primitivos, lo que confirmaría la idea
de considerar el género Sphex como uno de los
Chiappa et al.: Descripción de los estados preimaginales de Sphex latreillei Lepeletier 13
más primitivos de la subfamilia Sphecinae (Evans,
1964a). Es necesario aclarar que los caracteres
establecidos por Evans (1964a), no han sido
tratados con el método hennigiano para determinar
apomorfías, pero tienen un apreciable valor como
elementos comparativos.
LITERATURA CITADA
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Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 15 - 18
EVALUACION DE LA RESPUESTA FUNCIONAL DE AMBLYSEIUS IDAEUS MORAES €
Mc MURTRY, 1983 Y PHYTOSEIULUS MACROPILIS (BANKS, 1905) (ACARINA:
PHYTOSEIIDAE) EN CONDICIONES DE LABORATORIO.
CLAUDIA V. CÉDOLA! Y EDUARDO N. Borto?
RESUMEN
Se evaluó experimentalmente la respuesta funcional de Amblyseius idaeus Moraes £ Mc Murtry y de Phytoseiulus
macropilis (Banks) (Acarina:Phytoseiidae) a densidades crecientes de Tetranychus urticae Koch (Acarina:
Tetranychidae) en las siguientes condiciones de laboratorio: 25 +2 “C de temperatura ambiental, 50 a 75 % de
humedad relativa y fotoperíodo de 14:10 (horas luz: horas oscuridad).
Se utilizó la ecuación del disco de Holling (1959) para describir y estimar los parámetros de la respuesta funcional
mediante el método de cuadrados mínimos no lineales.
Ambas especies mostraron una respuesta funcional de tipo II con un decrecimiento en la eficiencia de consumo y
de búsqueda hasta la densidad de 70 arañuelas. Phytoseiulus macropilis presentó un consumo diario de 8,72
arañuelas/día mientras que el de A. idaeus fue de 4,56 arañuelas/día, siendo la tasa de ataque (a) 0,008 y 0,016
y el tiempo de manipuleo (Th) de 3,44 h. y 2,25 h. para A. idaeus y P. macropilis respectivamente.
ABSTRACT
The functional response of the predators Amblyseius idaeus Moraes £ McMurtry and Phytoseiulus macropilis
(Banks) (Acarina: Phytoseiidae) to increasing densities of its prey Tetranychus urticae Koch (Acarina:
Tetranychidae) was evaluated under controlled conditions ( T”: 25 +2 C, HR: 50to70 % and photoperiod 14:10
- L:D). A non linear square regression method was used on Holling's disk equation to estimate the parameters of
the functional response.
The functional response displayed a type II (Holling, 1959) shape with a decrease on the predation efficiency of
both predators when densities reached 70 spider mites. P macropilis had a prey consumption rate of 8.72 spider
mites/day and A. idaeus 4.56 spider mites/day. The attack rate (a) was 0.008 and 0.016 for A. idaeus and P.
macropilis respectively. The handling time (Th) was : 3.44 h. and 2.25 h. for both species respectively.
INTRODUCCION
Los ácaros de la familia Tetranychidae,
comúnmente denominadas “arañuelas” ó “arañitas
rojas”, representan un serio problema en cultivos
hortícolas en la Argentina, como ser tomate, poroto,
berenjena, ya sea en el campo abierto ó en
' Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia
de Buenos Aires. Argentina.
? Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. IMYZA,
CICA, CC 25, Castelar (1712), Buenos Aires, Argentina.
(Recibido: 6 de febrero de 1996. Aceptado: 24 de mayo de
1996
ambientes protegidos (invernáculos) debido al daño
que provocan. Este se manifiesta por la aparición
de zonas necróticas en el parénquima foliar, con
la consiguiente merma en la capacidad fotosintética
(Sances et al., 1979) y en un aumento de la tasa de
transpiración nocturna de la planta. Esto, sumado
a la elevada capacidad reproductiva y al rápido
desarrollo que caracterizan a las poblaciones de
estos ácaros (Scopes, 1985) los transforman en una
seria plaga para la horticultura, tal como sucede
en el cinturón hortícola platense, de la Provincia
de Buenos Aires.
Los severos ataques producidos por las arañuelas
han determinado que el manejo de las mismas se
16 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
traduzca en periódicas aplicaciones de acaricidas
que modifican el ambiente, eliminan ó reducen la
acción de los enemigos naturales y comprometen
la calidad de la producción y su comercialización.
Entre los enemigos naturales más importantes
de las poblaciones de tetraníquidos se encuentran
los ácaros depredadores de la familia Phytoseiidae.
Su empleo en planes de manejo integrado de plagas
(MIP) desde 1970 hasta el presente, los colocan
como los más exitosos agentes de control biológico
(Huffacker et al., 1970; Helle éz Sabelis, 1985; van
Lenteren et al., 1991).
Varios son los atributos biológicos a evaluar en
un enemigo natural para poder determinar su
efectividad como agente de biocontrol.
Respecto a este tema, Huffacker et al., (1976)
señalan entre los más importantes a la tolerancia
ambiental, la duración de su ciclo de desarrollo
respecto al de su presa y a su habilidad para buscar,
detectar y atacar a la misma en especial cuando su
densidad es baja.
Esta última característica se evalúa mediante el
análisis de la respuesta funcional del enemigo natu-
ral, la que permite estimar el número de presas
consumidas por un depredador en función de la
densidad de la presa disponible (Holling, 1959).
Considerando la posibilidad de emplear
acarófagos fitoseidos para el control biológico de
arañuelas, el objetivo del presente trabajo fué
evaluar la respuesta funcional de Amblyseius
idaeus Moraes £ McMurtry y Phytoseiulus
macropilis (Banks) (Acarina: Phytoseiidae) en
relación a su presa Tetranychus urticae Koch
(Acarina: Tetranychidae) en condiciones de
laboratorio, a los efectos de conocer la
potencialidad biológica de estos acarófagos con el
propósito de emplearlos en estrategias de control
biológico inundativo.
MATERIALES Y METODOS
Las experiencias se realizaron con hembras
adultas de A. idaeus y P. macropilis de 48 a 72 h.
de edad, obtenidas de las crías que se mantienen
en el Insectario para la Lucha Biológica del
IMYZA - CICA - INTA, Castelar, Argentina.
Los depredadores fueron expuestos durante el
lapso de dos dias a densidades de 1 - 5 - 10-20 -
30 - 50 - 70 hembras adultas de 7. urticae (presa)
de 7a 10 días de edad. Las presas fueron renovadas
cada 24 hrs.
Superado el tiempo de exposición los
depredadores se retiraron, procediéndose a estimar
el consumo diario promedio, para lo cual se registró
el total de presa consumida por los depredadores
para cada nivel de densidad. Por cada densidad
de presa se realizaron cinco réplicas, repitiéndose
el experimento tres veces lo que proporcionó 15
lecturas por cada densidad de presa y especie de
depredador.
Cada unidad experimental consistió en
recipientes plásticos de 2,5 cm de diámetro (4,9
cm? de superficie) recubiertos con polietileno
transparente con el fin de evitar posibles escapes
del material biológico. Discos de hojas de poroto,
Phaseolus vulgaris L., fueron colocados dentro de
los mismos, en superficie abaxial, con el objeto de
proporcionar alimento a la presa.
Los experimentos se desarrollaron en una
cámara climatizada a una T” de 25 + 2 *C con
humedad relativa del 50% - 75 %, siendo el
fotoperíodo de 14:10 (L:0).
La respuesta funcional de A. idaeus y P.
macropilis fue evaluada mediante la ecuación del
disco:
Na/P = aNT/1 + a Th N (Holling, 1959)
donde Na/P = n* de presas consumidas por
depredador; N = n* de presas ofrecidas; a = tasa de
búsqueda; Th = tiempo de manipuleo; T = tiempo
experimental (24 h)
Para una estimación más precisa de a y Th se
utilizó la transformación recíproca de la ecuación
del disco de Holling (1959) propuesta por Livdahl
$ Stiven (1983), siendo luego estos valores
utilizados como iniciales para el ajuste de los datos
por cuadrados mínimos no lineales (SAS,
PROCNLIN SAS Institute, 1985).
La comparación entre especies del consumo
medio diario de la eficiencia de búsqueda por
densidad se realizó mediante ANOVA (de 1 fac-
tor), en tanto que la comparación entre las medías
de la eficiencia de búsqueda (definida como número
de presas consumidas por densidad de presa
ofrecida Na/N x 100 ) por especie, se realizó
mediante la prueba de G é H (Games é Howell,
Sokal Rolf, 1981).
Cédola y Botto: Respuesta funcional de Amblyseius idaeus y Phytoseiulus macropilis 17
RESULTADOS Y DISCUSION
La Tabla 1 muestra los valores estimados de a y
Th para A. idaeus y P. macropilis.
TABLA l
PARAMETROS ESTIMADOS DE LA ECUACIÓN DE
HOLLING. R (COEFICIENTE DE DETERMINACION).
ESPECIE a (IC 95%)
A ideaus 0,008
(0,0071-0,0106)
Th (IC 95%) R?
3,4469 hs 94,8%
(2,9062-3,9875)
2,2536 hs 93,55%
(1,8684-2,6387)
P. macropilis 0,0161
(0,0122-0,0201)
- Ambas especies presentan una respuesta
funcional de tipo II (Holling, 1959) con un aumento
del número de presas atacadas a medida que
aumenta la densidad de presa disponible, tendiendo
a alcanzar un plateau (Fig. 1) a densidades mayores
de 50 arañuelas.
Este hecho contrasta con el aspecto de "domo"
de la curva de respuesta funcional hallado por
algunos autores (Mori 4 Chant, 1966) en ciertas
especies de fitoseidos, como en P persimilis sobre
hembras adultas de 7. urticae.
Para cada especie, no se registraron diferencias
significativas entre los valores de consumo
observados y los esperados (X?, p = 0,05), lo que
indica un buen ajuste al modelo utilizado.
La Tabla 2 muestra los valores de consumo
promedio para ambas especies. Se observa que P.
macropilis fué la especie que mostró el mayor
consumo diario a las densidades de presa ofrecidas,
mostrando un consumo máximo de 8.72 arañuelas/
día frente a las 4.56 arañuelas/día de A. idaeus,
cuando la densidad de presa fué de 50 arañuelas.
TABLA 2
VALORES DE CONSUMO MEDIO (x) Y SUS
RESPECTIVOS DESVÍOS ESTANDAR (ds). LOS VALORES
DENTRO DE UNA FILA SEGUIDOS DE (*) DIFIEREN
SIGNIFICATIVAMENTE ENTRE SÍ (o =0,05), F(FISHER)
A. idaeus P. macropilis
Densidad de
presa X (ds) X (ds)
l 0,57 (0,31) 0,61 (0,34)
S) 0,76 (0,35) * 1,37 (0,41) F=14,07
10 1,46 (0,59) * 2,26 (0,65) F=7,1
20 2,46 (0,74) * 3,76 (0,72) F=19,7
30 3,10 (0,50) * 5,93 (0,75) F=123,3
SO 4,56 (0,61) * 8,72 (0,64) F=36,3
70 4,36 (0,64) * 5,87 (0,64) F=327,9
Esta respuesta de P. macropilis podría deberse
a su mayor tamaño corporal respecto, de la
segunda, condicionándola a poseer una alta tasa
de consumo para sostener su biomasa y a un mayor
desgaste energético diario provocado por su gran
movilidad. Del mismo modo la tasa de ataque
(a) de P macropilis (Tabla N* 1) resultó mayor
que la A. idaeus, a la vez de presentar mayor
eficiencia de búsqueda en las densidades de presas
probadas.
En comparación con otros fitoseidos, el consumo
de A. idaeus y P. macropilis para similares
densidades de presa (i.e. 50 arañuelas/día) fueron
inferiores a los hallados por Lain £ Osborn (1974)
para Amblyseius chilenensis y Phytoseiulus
persimilis sobre T. urticae, quienes registraron para
esas especies valores medios de 10 y 16,5 arañuelas
por día, respectivamente. Sin embargo, el registro
de consumo de P macropilis resultó cercano al
hallado por Everson (1979) para P. persimilis.
En lo referente a la eficiencia de búsqueda,
ambas especies mostraron un lento decrecimiento
de la misma a medida que la densidad de presa fue
Nro. de ácaros consumidos por día
60 80
0 20 40
densidad de presa
Figura 1: Respuesta funcional de A. idaeus y P. macropilis sobre
el estado adulto de T. urticae. Las curvas muestran los valores
esperados según la ecuación del disco de Holling (1959).
Los símbolos representan los valores promedios observados de
consumo. A. idaeus (—, *); P..macropilis (- -, IM).
18 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
70
EE A. idaeus
AX] P macropilis
60
a
50
40
eficiencia de búsqueda (100 N /N)
30
ce
N SS cf
20 Ñ a
SN:
EE:
10 N Ñ
N N br
Ñ N WN
Ñ N Ñ
0 N N N
0 10-20 3070. E 6 70 0
densidad de presa
Figura 2: Eficiencia de búsqueda de A. idaeus y P. macropilis en
función de la densidad de presa ofrecida. Letras iguales indican
que no difieren significativamente (GéH - nivel 5%).
No se incluyó en el análisis los valores de la densidad 1 por
presentar coeficientes de variación cercanos a 60%.
aumentando (Fig. 2). Dicha eficiencia fue mínima
a la densidad de 70 arañuelas, presumiblemente
debida al saciado de los depredadores frente una
mayor disponibilidad de alimento, hecho que se
correlaciona con una merma en la capacidad de
consumo a dicha densidad respecto de la densidad
inmediata anterior donde el consumo fue máximo.
No obstante, observamos que P. macropilis
presentó una mayor eficiencia que A. idaeus
(Fig.2); esta diferencia fue significativa a partir de
la densidad 5 (F= 14,07; P 0,0009 ).
Con estos resultados podemos concluir que P.
macropilis fue la especie que mostró el mayor
consumo y una mejor eficiencia para las
condiciones experimentadas, en especial a bajas
densidades, atributo primordial para la selección
de potenciales enemigos naturales.
Aún cuando estos resultados son preliminares,
dan una idea aproximada de la capacidad de
consumo y eficiencia de búsqueda de los acarófagos
evaluados frente a sus presas naturales y son
importantes porque aportan nuevos datos
biológicos de interés en la selección de acarófagos,
con vistas a ser empleados en planes de control
biológico de plagas de cultivos hortícolas en la
República Argentina.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a la Ing. Agr. Sara Cáceres de la
Estación Experimental Bella Vista, INTA
(Corrientes) por el envío del material biológico
evaluado en el presente trabajo.
LITERATURA CITADA
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COMPORTAMIENTO REPRODUCTIVO DE MACHOS DE SPHEX LATREILLEI
LEPELETIER (HYMENOPTERA: SPHECIDAE)'
ELIZABETH CHIAPPA ?
RESUMEN
Se presentan observaciones sobre el comportamiento reproductivo de machos de S. latreillei los que patrullan
sólo las áreas de nidificación de las hembras. En relación a grandes agregaciones de la especie, se estudiaron
conductas tales como agresión, utilización de perchas temporales y estrategias alternativas para conseguir el
máximo número de apareamientos.
ABSTRACT
Observations are presented on the mating behaviour of S. latreillei. Males were observed patrolling only on the
nesting sites. While in large aggregations, the males of this species exhibit behaviors as intramale aggression,
establishment of temporary perchs and altenative strategies to obtain maximal number of matings.
INTRODUCCION
Uno de los factores que influencian de gran manera
las tácticas de apareamiento en los insectos, es el
costo en inversión parental de cada uno de los
sexos. Los machos, cuyo éxito reproductivo
depende del número de apareamientos conseguidos
(Bateman, 1948), tienen menor inversión paren-
tal que las hembras y éstas resultan ser un factor
limitante para ellos. Además, debido a lo anterior,
se establece una fuerte competencia entre los ma-
chos, por lo que se presentan conductas agresivas,
diferentes grados de territorialidad o búsqueda
activa de las hembras (Parker, 1978). Esta última
actividad, es considerada semejante a la búsqueda
de alimentos en un habitat y ha sido planteada como
parte del problema de optimización general
(Charnov, 1976), asumiéndose que el objetivo de
la selección natural, es obtener el máximo de
' Financiado por proyecto FONDECYT 1930122.
? Facultad de Ciencias Naturales y Exactas. U. de Playa Ancha,
Casilla 34-V, Valparaíso, Chile. Fax 56-32-285041.
Recibido: 13 de marzo de 1996. Aceptado: 27 de mayo de
1996)
cigotos fertilizados por un macho, por lo que éste
adoptará la estrategia que maximice la tasa de
fertilización durante su vida reproductiva (Parker,
1970b, 1978).
Alcock et al., (1978) han analizado la conducta
de reproducción de los machos de abejas y avispas
y se han realizado varios estudios en los últimos
años acerca del comportamiento de machos
esfécidos, desde que Lin (1963) hizo un estudio
detallado de la conducta territorial de Sphecius
speciosus (Alcock, 1975a,b; Evans, 1966, 1989;
Kurczeswski, 1966; Kurczeswski $ Kurczeswki,
1984; O'Neill 62 Evans, 1983).
La avispa Sphex latreillei es una especie
univoltina que ha sido estudiada estos últimos años
con mayor detalle (Chiappa € Toro, 1994; Toro
$ Chiappa, 1994; Chiappa et al., 1996 a,b).
Presenta especial interés, porque es una especie
endémica y la única del género que habita en Chile;
exhibe una característica que no es típica de otras
especies de la familia Sphecidae, ya que los ma-
chos son de mayor tamaño que las hembras (Toro
$ Chiappa, 1994). Aunque es fundamentalmente
solitaria, se puede encontrar nidificando en grandes
agregaciones, por lo que diversas conductas y
estrategias se pueden desarrollar en zonas de alta
20 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
densidad (Chiappa éz Toro, 1994); estudios sobre
los machos de S. latreillei no se han hecho, en
nuestro país, desde que Janvier (1925, 1926)
publicara observaciones conductuales descriptivas.
Además se conocía solamente para la zona central
de Chile, pero ultimamente, se han encontrado
ejemplares en las quebradas verdes de Antofagasta,
lo que plantea una nueva distribución geográfica.
En el presente trabajo, considerando que en
especies poligínicas que se aparean repetidamente,
la selección natural favorece a los machos de la
especie que son capaces de ubicar y copular con el
mayor número de hembras, se plantearon los
siguientes objetivos:
e establecer los mecanismos de ubicación de las
hembras.
e determinar los rangos de acción de los machos
(home range)
e conocer las estrategias para conseguir
apareamientos
e cuantificar la duración y el número de cópulas
a nivel poblacional
e cuantificar la duración y el número de cópulas
de un macho en particular, para comparar con
la situación poblacional.
MATERIALES Y METODOS.
Las observaciones fueron hechas en Parral
(36%09”S-71*50" W, VII Región de Chile) durante
varias temporadas entre 1982 a 1996;
cuantificaciones de las conductas de los machos se
hicieron durante 18 días en cada temporada de los
años 1990, 1994 y 1995. Se dividió el área en 3
zonas, denominadas A, B y C (mapa en Chiappa
et al., 19964).
Para la vigilancia de situaciones individuales,
se marcaron 31 machos con números o letras:
* se midieron las distancias de vuelo, a partir de
las perchas para determinar el rango de acción
(home range);
e se observó su comportamiento diario en la zona
de nidificación, particularmente los intentos y
éxitos en conseguir apareamientos con hembras
de diferente tamaño y edad;
* se constató la presencia en el área de
nidificación; |
e se midió el largo del ala anterior con pie de
metro digital (precisión de 0.03 mm) desde la
articulación hasta el ápice del ala, medida que
ha sido estimada como correlacionada con el
largo total del cuerpo y que es más precisa que
medir el abdomen, que es más compresible y
puede ser flectado (Hastings, 1986);
+ se anotó el grado de desgaste de los 2 pares de
alas, así como el grado de coloración para
estimar la edad de los individuos.
e las acciones de estos machos fueron anotadas
de la siguiente forma:
- N* de persecusiones a hembras, machos o
individuos de otra especie
- N* de intentos de cópula con rechazo de las
hembras
- N* de éxitos en conseguir cópulas
- permanencia en perchas
- Otras estrategias para obtener cópulas.
Además, se espolvorearon 100 machos en el área
A y 300 en el área B con polvo de color blanco y
azul respectivamente, para comprobar tendencias
a ocupar los mismos lugares para patrullar.
Se registró preferencia de machos por sitios de
espera (que llamaremos perchas en este trabajo).
Cada una de las observaciones tuvo una duración
de 30 minutos. Para estas experiencias se
utilizaron:
1) perchas artificiales confeccionadas con alambre,
que tenían las siguientes alternativas de altura
desde el suelo: 10 cm, 20 cm y 50 cm.
2) perchas naturales como piedras y arbustos. En
el caso de las piedras, previamente se escogió
una frecuentemente visitada por los machos y
que midió 10 cm desde el suelo, a su lado se
agregaron dos piedras de 16 y 34 cm como
nuevas alternativas. En el caso de arbustos, se
registró la frecuencia con que los machos
ocupaban ramas ubicadas aproximadamente a
10, 40, 70 y 90 cm de altura desde el suelo.
3) como un tipo especial de percha, durante 1 hora,
se registraron las cópulas de un macho que se
instaló alejado del área de mayor densidad y
sobre el nido de una hembra que estaba
trabajando.
En parejas tomadas al azar se midió la duración
de las cópulas con cronómetro, a distintas horas y
en diferentes días.
Se contó a lo largo de un transecto de banda fija
de 40 m de largo por 4 m de ancho, el número de
parejas en cópula. Se recorrió dicho transecto desde
las 9 hs a las 21 durante 10 minutos cada hora.
Para saber si la atracción de sexos es por olor,
color, movimiento y/o combinación de estas vari-
Chiappa: Comportamiento reproductivo de machos de Sphex Latreillei Lepeletier 21
ables, se hicieron los siguientes experiencias,
ofreciendo a los machos:
e. hembras muertas, (lavadas con alcohol para
eliminar olores), secas e inmóviles colocadas
sobre el suelo
e hembras muertas lavadas con alcohol, secas,
movidas artificialmente mediante un hilo
transparente de 85 cm de largo unido a una
varilla de 1.5 m de longitud. El experimentador
las desplazaba imitando los movimientos en zig-
zag de las hembras vivas.
. señuelos artificiales de cartón, imitando hembras
que variaban en color y tamaño como se indica:
completamente blanco, blanco con banda negra,
completamente rojo, rojo con banda negra y cada
uno de ellos en 3 tamaños: 3,5, 6 y 8 cm. Con
ellos se realizaron las mismas experiencias que
con las hembras muertas.
e hembras y machos vivos atados y movidos de la
misma manera que las hembras muertas.
e para observar la atracción al movimiento y
detectar su eventual persecusión se lanzaron con
la mano 40 objetos diferentes en tamaño, color
y olor(piedras, palos, ramas), 3 veces cada uno,
en el área de vuelo de los machos.
RESULTADOS
Protandria: Los machos aparecen en la segunda
semana de diciembre, constatándose que esta
conducta, en S. latreillei es de aproximadamente
8 días de adelanto respecto de las hembras, lo que
coincide con lo observado por Janvier (1926) quien
estableció 1-2 semanas de anticipación en la
emergencia de machos.
Ubicación de hembras: Sólo los individuos
vivos y en movimiento eran atractivos, fueran
machos o hembras; también los señuelos artificiales
eran atrayentes, sólo por breves momentos mientras
estaban en movimiento pero, en estos casos, no
hubo intento de cópula. En cambio, sí hubo claras
respuestas con hembras muertas en movimiento.
Con las hembras vivas cuyos colores habían sido
modificados, hubo 5 apareamientos. Los resultados
fueron negativos respecto a variaciones en el
tamaño, color o sexo. Confirmando que la visión y
el movimiento son fundamentales en la ubicación
de las hembras, los resultados respecto alos objetos
y señuelos lanzados al área de vuelo fueron todos
positivos (n=120). Estos eran inmediatamente
perseguidos por gran cantidad de machos, aunque
eran de distinta forma y tamaño y experimentadas
en diferentes horas del día (Tabla 1).
Sitios de espera (perchas): Los machos se
detienen repetidamente sobre algunos puntos
elevados sobre el suelo, habitualmente llamados
perchas, tales como plantas, piedras, palos secos o
excrementos de ganado, lo que les sirven para
obtener una mejor visión de su campo de acción.
El área escogida se repite día tras día, no se alejan
más de 4-5 m, por lo que los individuos marcados
eran fácilmente localizables. No tienen un lugar
TABLA 1
EXPERIENCIAS SOBRE MECANISMOS DE
ACERCAMIENTO A LAS HEMBRAS. DURACIÓN DE
CADA UNA 15 MIN, EN 1 Y 2 NÚMERO DE RÉPLICAS
VARIABLE.
N* DE
TIPO DE MACHOS
RESPUESTAS QUE
RESPONDEN
TIPOS DE
SEÑUELOS
ANEPAAEO
[AAA a]
+roja s/banda
+c/banda negra
+rojo s/banda
3) OBJETOS
LANZADOS AL
VUELO
100% n=120
Tipo de respuestas: a= acercamiento > a 5cm; b= acercamiento <
a 5cm; c= se posan sobre el ejemplar; d= intento de cópula; e=
cópula.
DD Rev. Chilena Ent. 23, 1996
fijo y cambian continuamente, aunque hay una
cierta preferencia por algunos de ellos.
Las experiencias en relación con preferencia de
perchas de diferente altura, muestran que sólo la
más alta fue escasamente visitada, en el caso de
las artificiales (Tabla 2a). En las experiencias con
elementos naturales del medio, los resultados
fueron diferentes (Tabla 2b y c). En el arbusto se
observó un cambio en la preferencia de altura
respecto a la hora del día (Tabla 2c).
TABLA 2
PREFERENCIA DE MACHOS DES. LATREILLEI POR
PERCHAS DE DIFERENTES ALTURAS. TIEMPO DE
CADA OBSERVACIÓN: 30 MIN.
a) perchas artificiales
18:00 - 18:30 hrs.
o fo lo fo las fas [as [39 |
ECC 1 E E CA A
ECN E E E ES O CE
A A A
En los 31 machos marcados para diferenciarlos
individualmente, se observó que si se establecen
por algún tiempo en una determinada percha,
demuestran agresividad hacia los individuos que
se acercan. Al respecto se encontró lo siguiente:
e si el individuo perseguido es un macho puede:
e alcanzar a su rival y, eventualmente agredirlo,
pudiendo incluso lanzarlo al suelo
e fracasar en la persecusión, en cuyo caso hay un
vuelo exploratorio, generalmente no más de 3-
4 m, aunque pueden haber persecusiones más
largas pero son escasas
* si el individuo perseguido es hembra puede:
* entrar en cópula
e serrechazado por la hembra, a lo cual el macho
puede insistir o continuar con un vuelo
exploratorio semejante al descrito anterior-
mente.
e si el individuo es de otra especie, alejarlo con
un vuelo amenazante y agresivo.
Un tipo especial de percha en el caso de ubicar
una hembra trabajando, era encima de la entrada
del nido, de manera que cada vez que ella salía, el
macho trataba de tomarla para entrar en cópula.
Esto sucede en las mañanas temprano o al
atardecer, durante las actividades de limpieza y
cierre del nido. Sin embargo, hay machos que
además de ocupar una percha, exploran la entrada
de los nidos a cualquier hora del día. En relación a
esta conducta se observó que un macho se instaló
al atardecer, sobre el nido de una hembra muy
pequeña que estaba trabajando en un nido en el
área periférica del área de nidificación y, con esta
estrategia, logró 3 cópulas en una hora de
observación. El ejemplar presentaba una actitud
muy agresiva respecto de cualquier otro macho,
cuidando intensamente la hembra seleccionada.
Rango de acción (home range): No se encontró
machos ni hembras volando fuera de la zona de
los nidos, lo que fue demostrado tanto por las
observaciones sobre los machos espolvoreados con
polvo blanco y azul de las zonas A y B, como los
marcados individualmente que volvían siempre a
los mismos lugares; no se encontraron individuos
visitando áreas que no correspondían al área en
que habían sido marcados.
El patrullaje de los machos se realiza a partir
de una percha y los vuelos no tienen un patrón
regular, comprenden un recorrido de observación
que abarca por lo general, unos 2-3 m alrededor y
períodos de estadía de algunos segundos sobre las
perchas, sólo hasta que algo en movimiento los
estimule nuevamente.
En los ejemplares marcados en forma individual
se comprobó que retornaban hasta por 18 días
consecutivos a la misma área, la misma percha que
habían dejado el día anterior o a una no muy
alejada.
Cópula obligada y rechazo de las hembras:
Los machos, de mayor tamaño que las hembras
(Toro 6: Chiappa, 1994), son muy agresivos e
insistentes para conseguir apareamientos, la cópula
Chiappa: Comportamiento reproductivo de machos de Sphex Latreillei Lepeletier 23
tiene un caracter obligatorio y forzado. La constante
en el apareamiento, es la utilización de la fuerza
que emplean los machos para reducir a las hembras,
haciéndolas caer con estrépito sobre el suelo cuando
las toman durante el vuelo. Frente a este verdadero
acoso, las hembras tienen una actitud de rechazo
permanente; no se pudo constatar que las hembras
fueran más receptivas en algún determinado
momento de su vida. El rechazo lo manifiestan de
tres maneras:
e elevando la altura, velocidad y/o dirección de
vuelo, conductas que también se presentan en
S. tepanecus (Gillaspy, 1962) al ser así
esquivados, los machos pueden incluso caer al
suelo debido al ímpetu de su agresión.
e mediante una postura particular, realizada en
fracciones de segundos, que consiste en girar
sobre sí mismas exponiendo sus patas
semiextendidas, lo que pueden hacer no sólo en
el suelo, sino también durante el vuelo. Este tipo
de rechazo también lo hacen los machos
pequeños, que eventualmente son confundidos
con hembras
e moviendo el abdomen en todas direciones para
evitar la introducción de la genitalia masculina.
Sin embargo, este es el rechazo más ineficiente,
puesto que una vez que es tomada con las
mandíbulas es difícil evitar la cópula, frente a
ello las hembras evitan resistir y aceptan
pasivamente a los machos.
La conducta de rechazo de las hembras se puede
relacionar con la posición que adquieren los ma-
chos durante la cópula. Luego del ajuste
mandíbulo-protorácico (Toro 8 Magunacelaya,
1980), los individuos quedan unidos sólo por la
genitalia, apoyado el macho en una o las dos patas
posteriores y los otros dos pares libres y levantados,
preparados para defenderse de otros machos que
se acercan a disputar el acceso a la hembra en
cópula. Así se pueden defender ya que hay muchos
casos, en que los machos en cópula deben establecer
combates con uno o más machos que se acercan
atraídos por la hembra. La unión de las genitalias
es tan fuerte que los machos las pueden trasladar
en vuelo y conducirlas al follaje de los árboles para
no ser perturbados.
Frecuencia y duración de las cópulas: Los
apareamientos se observan desde las primeras horas
de la mañana, con un aumento de la frecuencia,
en el período de mayor actividad de transporte de
langostas para alimentar las larvas por parte de
las hembras (Fig. 1). Ello demuestra las pocas
posibilidades de rechazo que tienen en esa ocasión,
por tener las patas ocupadas en sostener las presas.
De este modo, los machos realizan todo el
apareamiento con una hembra que mantiene la
presa firmemente con las patas y mandíbulas. Si
la presa no es arrebatada por una cleptoparásita
(Chiappa 8 Toro, 1994), la avispa continúa con el
transporte en cuanto el macho lo permite, lo que
incluso ocurre con este último unido aún a la
hembra, la que arrastra presa y macho.
Otro momento en que las hembras son tomadas
para aparearse con éxito, es cuando están
realizando labores en el nido, ya que la hembra
está con las patas ocupadas sacando la tierra, por
lo que la conducta de rechazo demora un tiempo
determinante para un acercamiento exitoso del
macho.
La comparación del número de intentos de
apareamiento y éxitos de cópula fueron claros en
relación al tamaño (Tabla 3), no así en relación a
la edad de las hembras (Tabla 4).
TABLA 3
COMPARACIÓN DEL NÚMERO DE INTENTOS VS
ÉXITOS EN LAS CÓPULAS, EN RELACIÓN AL TAMAÑO
DELAS HEMBRAS.
TABLA 4
COMPARACIÓN DEL NÚMERO DE INTENTOS VS
ÉXITOS EN LAS CÓPULAS, EN RELACIÓN AL TAMAÑO
Y EDAD DELAS HEMBRAS.
hembra 143 10 intentos
fre
ETICO EE
peas
ad
CNOEN
24 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
La duración de la cópula es muy variable (Fig.
2), sin embargo, en el gráfico se observa que los
tiempos de cópula de un sólo macho en un día
completo de actividad es semejante o cae en los
tiempos contabilizados para diferentes machos de
la población y que la mayor cantidad de cópulas
son más bien cortas (54-84 seg).
Dormitorios: Los machos aparecen en el área
de nidificación después que las hembras,
aproximadamente a las 9.00 hs, y la abandonan
para ir a dormir cuando la luminosidad ya no es
muy alta. La hora en que aparecen o que se retiran
va cambiando a medida que cambia la temperatura
y disminuye la disponibilidad de luz día, hacia fines
de febrero.
Duermen agrupados en forma de verdaderos
racimos y se ubican en los extremos de las ramas
de los árboles más altos y cercanos que rodean el
área de nidificación, con lo que consiguen tanto
los primeros como los últimos rayos de sol. Según
pudimos constatar cambian de árbol cada año, pero
los lugares conservan las características descritas.
Janvier (1925,1926) hizo una descripción detallada
de los dormitorios de varias especies de avispas,
entre ellas S. latreillei.
DISCUSION
Esta especie forma agregaciones basadas en los
recursos alimenticios y en lugares de nidificación
adecuados (Chiappa et al. 1996a) del tipo llamado
“agregaciones pasivas” por Cade (1977). Entre las
distintas etapas que propone Parker, en la evolución
de los sitios de nidificación, S. latreillei estaría en
la primera, en que las hembras se encuentran
asociadas al alimento y a los nidos. Este tipo de
sitio de encuentro, por la distribución cercana de
las hembras, contribuye al éxito reproductivo de
los machos (Parker, 1978).
Los machos emergen primero que las hembras,
como ocurre en el mayor número de avispas y
abejas solitarias que nidifican en agregaciones
(Michener,1974), sin embargo es una protandria
relativamente corta, donde probablemente no existe
una marcada selección hacia los machos que
aparecen primero. Esto está de acuerdo con la idea
de que una protandria de larga duración se pro-
duce casi exclusivamente en las especies
monógamas y en que sólo las hembras vírgenes
son receptivas ( Thornhill £ Alcock,1983). En esta
especie hay cópulas múltiples de ambos sexos
(sistema reproductivo poligínico-poliándrico) y las
hembras recién emergidas no son especialmente
fecundadas, como ocurre normalmente en muchos
insectos.
Existe una conducta agresiva entre los machos
relacionada a una fuerte selección sexual (Toro dz
Chiappa,1994) y se pueden observar machos
dominantes que expulsan a los demás de las
perchas consideradas propias. Sin embargo, esta
propiedad es solamente temporal, ya que una o más
perchas son ocupadas cada mañana y defendidas
durante el día. La resistencia está en relación a la
densidad poblacional puesto que, cuando hay
demasiados machos, se hace más difícil y costoso
defender una percha que cuando hay menor
cantidad de competidores.
La temporalidad con que son ocupadas las
perchas, así como la ubicación de las hembras sólo
por medio de la visión, explica la ausencia de
marcaje odorífero, aunque ello implique
equivocaciones en las persecusiones, situaciones
que también ocurren en otros Hymenoptera
Aculeata (Barrows, 1975,1978,1983). Desde un
punto de vista adaptativo, es interesante señalar
que la visión es el sistema más rápido de
comunicación intraespecífica, particularmente
eficiente si se usa en un sistema con cópulas
múltiples, en áreas de nidificación limitadas, donde
es necesario encontrar pareja en un medio
altamente competitivo.
Algunos machos adoptan una estrategia distinta
para conseguir cópulas, que consiste en
inspeccionar a la entrada de los nidos en los cuales
la hembra está trabajando, con lo que consiguen
un alto número de apareamientos, sin defender una
percha tradicional. La observación de esta
conducta, recuerda el comportamiento de guardia
y defensa de los nidos que hacen los machos en
otras especies de insectos durante la oviposición
(Hook 4 Matthews, 1980; Parker, 1970a).
Interesante de destacar es que cada macho puede
practicar ambas conductas indistintamente, según
hemos podido observar, dependiendo de las
condiciones de mayor o menor densidad
poblacional. Probablemente, también influya la
estrategia seguida por sus competidores, ya que la
territorialidad se acentúa cuando hay menor
número de machos, lo que también ha sido
Chiappa: Comportamiento reproductivo de machos de Sphex Latreillei Lepeletier
N' de copulas - N' de presas - C”
Tiempo (hr del día)
SN N' de cópulas HEHE hembras c/ presos 53 hembras en cópula y c/presa M7 (C”)
Figura 1: Número de cópulas y presas durante un día, en relación a temperatura.
7
N? de cópulas
A
MN
MO O
O O
DIMALIII DARIA DA DIR IADAd
A
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CUIDAD LILA NIC Arce CALA r ADAN IdA
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IN)
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59
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e)
109
no
129
189
149
Duración (seg)
B(A) N' de cópulas de varios machos (1(B) N” de cópulas de un solo macho
Figura 2: A). Duración de cópulas en 44 machos a lo largo de un día. B) Duración de cópulas de un solo macho en un día de
actividad
25
26 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
reportado (Evans, 1966) para Sphecius speciosus.
Sin embargo, estos cambios producidos en el
comportamiento no se pueden, en este caso,
comparar al polimorfismo estable que se-presenta,
por ejemplo (Alcock,1979) en Centris pallida.
Existe más bien, una plasticidad conductual
fenotípica relacionada, probablemente, al tamaño
y edad de los machos, lo que correspondería a una
ESS mixta (estrategia evolutiva estable), frente a
condiciones ambientales relativamente fijas
(Maynard Smith, 1978; Parker, 1978). Los
individuos que participan de cada una de las
estrategias, no son dimórficos sino que adoptan
una u otra, para minimizar la competencia y
maximizar el número de cópulas conseguidas.
Alcock (1979) ha sido un gran defensor de la
variación intraespecífica y ha propuesto varias
categorías con los mecanismos causales
correspondientes. En ese contexto, se puede ubicar
a S. latreillei, en la categoría de la Variación
Conductual Intraespecífica Tipo II (varias
estrategias dentro de la misma población) y
mecanismos causales de la Variación Conductual
Intraespecífica Tipo I (los individuos tienen la
capacidad de adoptar más de un rol conductual).
En esta especie la flexibilidad del comportamiento
es muy notable, como también se puede apreciar
en la capacidad de los machos de acomodar la
altura de las perchas utilizadas, respecto de las
actividades de las hembras, que en la mañana y en
el atardecer están casi todas en el suelo realizando
tareas en relación al nido. Esto se puede apreciar,
particularmente, en la experiencia de perchas en
los arbustos en que existen todas las posibilidades
de altura para establecerce en espera de hembras.
El gran dimorfismo sexual en S. latreillei
permite una verdadera agresión entre los sexos
durante el apareamiento. En razón del principio
de Bateman (1948), se podría entender la alta
estimulación de los machos por procurarse un gran
número de hembras para aparearse. Es más difícil
entender las cópulas múltiples de las hembras, ya
que para ello se han dado varias interpretaciones
diferentes, como el valor nutritivo que puede tener
el líquido seminal, reducir los riesgos de
infertilidad, beneficios genéticos para la
descendencia o viabilidad de los huevos en
poblaciones pequeñas (Berry, 1985; Madsen et al.,
1992; Móller, 1992; Parker, 1970a).
En este caso la selección natural debería
favorecer a los machos que son superiores luego
de producida la cópula, es decir, cuyo esperma
compite en la fertilización de los huevos. Esta ha
sido una interpretación habitual para especies de
insectos cuyas hembras tienen apareamientos
múltiples (Thornhill £ Alcock, 1983). Como las
hembras copulan repetidas veces con diferentes
machos, es inevitable que los espermios con
distintas cualidades compitan entre ellos,
especialmente si hay almacenamiento de esperma
en la espermoteca. Esto es especialmente favor-
able en sistemas haplodiploides en donde la hembra
controla el sexo de la progenie (Gerber é
Klostermeyer,1970; Werren,1980). Por lo demás,
se ha encontrado que los insectos son animales en
que las hembras tienen mayor control sobre el
proceso reproductivo que los machos (Thornhill
Alcock,1983).
Se ha planteado que el secuestro de las hembras
por el macho, la cópula obligada y el impedimento
para que otros machos se apareen con la hembra
escogida, son estrategias de elección selectiva por
parte de las hembras. Esta? conducta se entiende
como la competencia que existe entre los machos,
quienes a través de distintas maniobras tratan de
atraer a las hembras (Ghiselin,1974). La cópula
forzada que se presenta en S. latreillei, también se
da en otras especies de insectos y es, probablemente,
la manera de informarse de la calidad de la pareja.
Para la hembra y las larvas, los costos de esa forma
de apareamiento, está en los costos en relación al
tiempo dedicado y a las pérdidas de presas que
ocurren frecuentemente durante las cópulas
(Chiappa et al.,1996a), aunque puedan disminuir
con la aceptación de las hembras cuando se ven
inmovilizadas.
El rechazo sexual se da frecuentemente en las
hembras de los insectos (Richards,1927) y en esta
especie ocurre, antes y durante la cópula. Además
de los distintos tipos de rechazos descritos para S.
latreillei, se puede constatar en los tiempos de
duración de las cópulas, claramente distintos, que
podrían interpretarse como una falta de
cooperación de parte de las hembras frente a ma-
chos no deseados y en el porcentaje de éxitos
respecto de intentos de cópula (Tablas 4 y 5; Fig.
2). Hay incluso una persecusión muy agresiva hacia
los machos por parte de hembras que no quieren
copular. A pesar de todos los mecanismos de
rechazo que tienen las avispas, los machos reducen
por la fuerza a las hembras, presentándose un
verdadero conflicto entre los sexos.
Chiappa: Comportamiento reproductivo de machos de Sphex Latreillei Lepeletier 27
AGRADECIMIENTOS
A los alumnos de la Facultad de Ciencias de
La Universidad de Playa Ancha: Claudia Alfaro,
Milena Lizana, Adriana Parraguez, que ayudaron
a realizar observaciones en terreno y, a Christian
Jofré y Claudio Palma que realizaron las
filmaciones de las conductas.
LITERATURA CITADA
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Rev. Chilena Ent.
1996, 23:29 - 41
CRONOLOGIA DEL DESARROLLO EMBRIONARIO NORMAL DE BAEACRIS
PUNCTULATUS (THUNBERG) (ORTHOPTERA: ACRIDIDAE)
ADRIANA A. MICHEL! Y ERNESTINA S. TEISAIRE?
RESUMEN
Se ha investigado la cronología de los cambios morfológicos ocurridos durante el desarrollo embrionario de
Baeacris punctulatus (Thunberg) hasta la eclosión, especie la cual se considera un acrídido de distribución
sudamericana de importancia económica por ser una plaga potencial en zonas de pasturas y praderas naturales.
La totalidad del desarrollo se cumple en aproximadamente 20 días, con 11 estadios embrionarios definidos por
caracteres morfológicos externos. Se evidencia una concordancia con los cambios embrionarios detallados para
otras especies de ortópteros, existiendo sólo diferencias en el momento del desarrollo en que ocurren los cambios
morfogenéticos.
Las gónadas se organizan al diferenciarse los sacos celómicos alos 7-8 días del desarrollo. Las estructuras sexuales
externas se desarrollan antes (a los 12 días) de que se evidencie la diferenciación sexual de las gónadas, que ocurre
aproximadamente alos 18 días.
Se plantea que el conocimiento de la organogénesis permitiría la implementación de métodos de control biológico
que afecten el desarrollo embrionario normal.
ABSTRACT
The chronology of the morphological changes occurring during the embryonic development of Baeacris punctulatus
were investigated until hatching. This South American acridid species is important economically because itis a
potential pestin pasture areas and in natural prairies.
The complete development takes place in approximately 20 days with 11 embryonic stages defined by external
morphological characters. There is a correspondence with detailed embryonic changes for other orthopteran spe-
cies. Differences exist only at the time of development when morphogenetic changes occur.
The gonads appear when the celomic sacs differentiate at 7-8 days of their development. The external sexual
structures develop (at 12 days) prior to sexual differentiation of the gonads, which occurs approximately at 18
days.
Itis proposed that knowledge of the organogenesis, would allow for the implementation of methods of biologic
control which could affect the normal embryonic development of this species.
INTRODUCCION
Los estudios de acrídidos en Sudamérica están
referidos principalmente a aspectos de la
' Instituto de Morfología Animal, Fundación Miguel Lillo,
Miguel Lillo 251, 4000 S.M. de Tucumán, Argentina.
2 Instituto de Invertebrados y Cát. Emb. y Anat. Comparadas,
Fac. Cs. Nat., Univ. Nac. de Tucumán, Miguel Lillo 205, 4000
S.M. de Tucumán, Argentina.
(Recibido: 16 de marzo de 1996. Aceptado: 15 de junio de
1996)
sistemática, ecología y ciclos de vida. Entre éstos
se incluyen observaciones sobre: la duración del
desarrollo embrionario y postembrionario, número
de estadios ninfales, viabilidad de los huevos,
desarrollo de la genitalia externa (terminalia),
madurez sexual, etc. (Barrera 8 Turk., 1977; Turk
$1 Barrera, 1979; Lange, 1986).
La información en la familia Acrididae es en su
mayoría sobre el desarrollo embrionario en géneros
de las subfamilias Cyrtacanthacridinae,
Oedipodinae y Gomphocerinae (Bodenheimer «
Shulov, 1951; Colombo dz Bassato, 1957; Uvarov,
30 Rev. Chilena de Ent. 23, 1996
1966; Anderson, 1973; Billett 82 Wild., 1975;
Gallois, 1979 a y b; Richards Davies, 1983;
Conn, 1993) y en menor proporción en la
subfamilia Catantopinae (Nelsen, 1931, 1934;
Sisler, 1981). En las tres primeras se incluyen tablas
de desarrollo normal confeccionadas en base a la
morfología externa y algunas consideraciones sobre
la morfogénesis de las gónadas y de otras
estructuras internas.
La especie Baeacris punctulatus (Thunberg)
está dentro de un grupo de acrídidos cuya
importancia radica en que es considerada una plaga
potencial en zonas de pasturas y praderas naturales
con una distribución sudamericana (Carbonell
Ronderos, 1973; Ronderos, 1985). A pesar de esto,
hasta el momento sólo se dispone de las
observaciones realizadas por Turk (Turk 8 Barrera,
1979) en ejemplares colectados en la provincia de
Tucumán, referidas a distintos aspectos del ciclo
biológico.
Debido a la escasa información sobre el
desarrollo embrionario se ha decidido realizar el
análisis de éste estableciendo fehacientemente la
cronología de los estadios y definiendo los
sucesivos cambios de la morfología externa e
interna hasta la eclosión, en condiciones
controladas. El objetivo de este trabajo es aportar
datos para un mayor conocimiento de B.
punctulatus en cuanto al ciclo de vida,
principalmente por que esto permitiría en el futuro
la implementación de métodos de control biológico
que afecten el normal desarrollo embrionario y los
procesos de organogénesis.
MATERIAL Y METODOS
Los ejemplares adultos de Baeacris punctulatus
fueron colectados en la ruta provincial a San Javier,
n” 380, en los kilómetros 28 y 29. Un total de 55
animales de ambos sexos se criaron en el
laboratorio a temperatura ambiente durante 6
meses. En este período se obtuvieron 30 desoves,
los que se mantuvieron hasta la eclosión en una
cámara de cría a 30"C + 1 de temperatura, entre
50-70% de humedad y un fotoperíodo de 14 horas
luz. Los desoves se acondicionaron en cajas
plásticas con camas de algodón humedecido para
evitar la desecación.
Las muestras se constituyeron por 3
huevos extraídos manualmente de cada desove. La
extracción se hizo en forma periódica totalizando
un número de 100 muestras a lo largo de un período
de 22 días, a partir del cual se producía la eclosión
de las primeras ninfas. El muestreo se organizó en
períodos fijos, cada 3 horas el primer día y luego
cada 24 horas, extrayéndose hasta tres muestras
por vez.
Los huevos de cada muestra, destinados a
observaciones, fueron fijados en Bouin y
conservados en alcohol 70%. Parte de las muestras
anteriores se colocaron en alcohol n-butílico
durante 3 meses a fin de ablandar la cutícula para
la posterior realización de cortes histológicos.
Una vez incluido el material se efectuaron cortes
seriados de 6Ltm de espesor, con orientación sagital
y frontal y luego teñidos con hematoxilina de Erlich
- eosina. Se realizaron esquemas con lupa binocu-
lar con cámara clara. El desarrollo embrionario
ha sido representado por medio de 11 estadios cuya
elaboración se realizó en base a los caracteres
morfológicos más evidentes, principalmente
referidos a la morfología externa. Este criterio es
similar al utilizado por otros autores, como por
ejemplo, en las tablas de desarrollo de Billet éz
Wild (1975), para Schistocerca gregaria, de
Bodenheimer é Shulov (1951), para Dociostaurus
maroccanus, de Roonwall (1937); Schulov y
Penner (1959), para Locusta migratoria
migratorioides, y de Sisler (1981), para Dichroplus
elongatus. Esta forma de representación de las
diferentes etapas del desarrollo pareciera ser la más
acertada, ya que permite la comparación de estadios
morfológicamente similares y la evaluación de la
cronología en que se suceden los eventos
morfogenéticos en los diferentes grupos.
Los movimientos del embrión en la masa de
vitelo en conjunto se definen como blastoquinesis,
distinguiéndose en ellos, por un lado la anatrepsis
que es la inmersión del embrión en el vitelo y un
segundo movimiento, katatrepsis, que se inicia con
la ruptura del amnios que facilita la rotación del
embrión el que se desplaza hasta quedar la parte
ventral hacia la cara cóncava del huevo (Gillot,
1980).
RESULTADOS
El desarrollo embrionario de Baeacris
punctulatus tiene una duración media de 20 días,
con un R= 18-22 y una variación de 20 + 2,
Michel y Teisaire: Desarrollo embrionario de Baeacris punctularus (Thunberg) 31
considerando el inicio desde el momento de la
puesta de los desoves. Los cambios producidos
durante el desarrollo se establecieron en 11 estadios
embrionarios con las siguientes características:
Estadio I (Fig. 1): Este estadio se presenta a las
48 horas desde la puesta; se identifica un primordio
embrionario ubicado en la parte posteroventral de
la masa de vitelo en el extremo micropilar. El
primordio mide aproximadamente 0,16 mm de
longitud.
El vitelo está limitado por el blastodermo
delgado de células planas, no ordenado en forma
epitelial. A nivel del primordio embrionario las
células son cilíndricas altas y se distinguen núcleos
en división mitótica. Internamente, en la masa de
vitelo se observan numerosos núcleos sueltos y muy
voluminosos que corresponderían a los
denominados vitelófagos (Fig. 13).
Estadio II (Fig. 2): Este estadio correponde a un
embrión de 72 horas desde la puesta. En el
primordio embrionario se distingue una zona an-
terior con lóbulos cefálicos prominentes y una zona
posterior. El primordio embrionario mide 0,48 mm
de longitud, extendiéndose en el extremo
micropilar.,
Se observa un aumento del espesor del primordio
por invasión de células hacia el interior, con la
consiguiente diferenciación de dos capas celulares,
indicando el inicio de los movimientos gastrulares.
El blastodermo está organizado en forma de una
capa de células planas, con una notable actividad
mitótica en la zona micropilar
Estadio III (Fig. 3): Este estadio corresponde a 4
días de desarrollo. Hay un considerable aumento
en el tamaño del primordio embrionario
alcanzando una longitud de 0,80 mm en sentido
antero-posterior, simultáneamente hay un
hundimiento del embrión en la masa de vitelo o
anatrepsis.
Se cierra completamente la cavidad amniótica
que inicialmente ocupa el polo micropilar del huevo
y luego se desplazará según el crecimento del
embrión. Una vez diferenciado el amnios se
distingue una capa serosa, que limita exteriormente
al vitelo formada por una capa contínua de células
planas con núcleos voluminosos y de cromatina
laxa. Estas células son más altas en el extremo
micropilar del huevo constituyendo un
revestimiento epitelial cúbico de forma discoidal
(hidropilo).
En el embrión se evidencian claramente dos
capas celulares correspondientes al ectodermo
externamente y al meso y endodermo internamente,
esta morfología es coincidente con la presencia de
un Surco gastral en la línea media ventral que es
visible en cortes frontales (Fig. 14).
Estadio IV (Fig. 4): Corresponde a 5 días de
desarrollo, con un marcado crecimiento del
embrión hasta duplicar la longitud del estadio an-
terior alcanzando aproximadamente 1,60 mm.
Claramente se diferencian las regiones céfalo-
torácica y abdominal, la primera con los lóbulos
cefálicos muy desarrollados y entre ellos los esbozos
de las antenas y el esbozo del labro; y los esbozos
pares de mandíbulas, maxilas, labio y apéndices
torácicos. La región abdominal no presenta aún
segmentación.
La pared de los esbozos de los apéndices está
fomada por una capa epitelial externa de células
cilíndricas y un acúmulo de células internas, sin
una organización definida, formado por tejido
mesodérmico. La cavidad amniótica se ha
extendido hacia la cara cóncava del huevo.
Estadio V (Fig. 5): Corresponde a 6 días de
desarrollo embrionario. El embrión mide 1,76 mm
de longitud aproximada. Los cambios, aunque poco
marcados, se distinguen externamente por un
aumento del tamaño de los esbozos de los apéndices
cefálicos y torácicos, como también por la
insinuación de la segmentación abominal siendo
más marcada en la parte anterior del abdomen.
Estadio VI (Fig. 6): Este estadio se alcanza a los 7
días de desarrollo aproximadamente. El embrión
crece en longitud hasta llegar a 1,84 mm y es muy
evidente el mayor desarrollo lateral de cada región
(cefálica, torácica y abdominal), sobre todo en los
segmentos abdominales. Se completa la
segmentación abdominal hasta 11 segmentos y
cada uno con cuatro lóbulos; 2 mediales y 2
laterales.
Internamente se identifican los esbozos
gonadales ubicados dorsolateralmente a nivel del
primer segmento abdominal. Este tiene aspecto
fusiforme formado por células germinales
primordiales, indiferenciadas, dispuestas
irregularmente en la parte interna y externamente
59 Rev. Chilena de Ent. 23, 1996
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rodeadas por una capa celular que se continúa hacia
adelante y atrás formando un cordón (Fig. 16). Las
células germinales primordiales son voluminosas,
claras, redondeadas, con núcleos grandes y
citoplasma reducido; la cromatina se encuentra en
diferentes grados de condensación fomando una
granulación gruesa. También se evidencia el
epitelio delgado que limita la cavidad celómica en
el interior de los segmentos abdominales (Fig. 15).
Estadio VIT (Fig. 7): Se alcanza a los 9 días de
desarrollo aproximadamente. El embrión mide una
longitud de 1,92 mm. En este estadio no se
observan variaciones en la ubicación del embrión
en relación a la masa de vitelo, sin embargo es
muy evidente el mayor desarrollo de la región an-
terior con los lóbulos cefálicos muy prominentes,
así mismo, los rudimentos antenales crecen en
longitud hasta alcanzar a los apéndices cefálicos
que se han desplazado anteriormente a raíz de la
diferenciación cefálica. En cortes a este nivel se
observa la diferenciación de la retina de los ojos,
ganglios y nervios. Por otro lado, hay un marcado
crecimiento de los apéndices torácicos con una
incipiente segmentación evidenciándose las
regiones del cuerpo.
A los 10 días ocurre la ruptura del amnios
(durante la blastoquinesis) quedando el embrión
expuesto en la superficie cóncava de la masa de
vitelo. A continuación, hasta los 13 días, hay un
desplazamiento y rotación del embrión
(katatrepsis) hasta quedar la región cefálica hacia
la cara convexa del huevo y con el abdomen
curvado en la cara cóncava. La región abdominal,
con pequeños brotes de apéndices, está restringida
al extremo micropilar del huevo con los apéndices
orientados hacia el corion. En el primer segmento
abdominal, a ambos lados, se observan los
pleuropodios como evaginaciones trilobuladas (fig.
18). Estas presentan una amplia cavidad tapizada
por un epitelio cilíndrico simple con citoplasma
granular y están conectadas por un corto cuello de
epitelio plano a la pared del cuerpo. Esta estructura
par que se evidencian hasta los 13 días; a partir de
los 14 días de desarrollo no se detecta su presencia.
Estos funcionarían como órganos glandulares
enzimáticos para el ablandamiento del corion
(Nichols, 1989). Simultáneamente ocurre el
crecimiento del embrión alcanzando un promedio
de 2 mm de longitud.
En cortes sagitales, se identifican a los 10 días
de desarrollo y por primera vez unas células claras
de forma globosa con núcleos redondeados y
cromatina granular, éstas se han reconocido como
células del cuerpo graso externo que se ubican
lateralmente, próximas al tegumento y dispuestas
metaméricamente. Las células derivadas de ellas
constituyen el cuerpo graso interno que rodea a
los esbozos de las gónadas (Colombo y Bassato,
195 D)WELS17):
A los 12 días el embrión mide 2,64 mm, con un
crecimiento más marcado en ancho que en largo.
Entre los cambios más notables merecen una
mención especial los siguientes: aumento en la
pigmentación de los ojos, segmentación del labro
y crecimiento de las antenas plegadas hacia la parte *
posterior, los 3 pares de patas adquieren la posición
definitiva en el tórax diferenciándose en cada una:
fémur, tibia y tarso; siendo este último parcialmente
segmentado. La región abdominal está formada por
8 segmentos divididos en 3 lóbulos cada uno, uno
medio y 2 laterales; y los restantes segmentos están
modificados para formar la genitalia, sin embargo
no es posible diferenciar las estructuras de las
genitalias masculinas y femeninas. |
En las formaciones ganglionares de la cadena
nerviosa ventral se observan dos zonas, una externa
o periférica de células claras y voluminosas, y una
zona central de células pequeñas.
Estadio VIII (Fig. 8): Corresponde a los 13 días
de desarrollo aproximadamente. Con un embrión
de 2,99 mm de longitud. La morfología externa es
muy semejante a la de un embrión de 12 días, sin
embargo varía la disposición del embrión en razón
que, éste gira sobre sí mismo quedando con los
apéndices hacia la cara cóncava del huevo, con la
cabeza hacia el extremo romo y el abdomen
curvado en el extremo del micropilo, adquiriendo
la posición definitiva en el huevo.
Estadio IX (Fig. 9): Se inicia a los 14 días de
desarrollo, hay un aumento considerable en el
tamaño alcanzando 4,16 mm de longitud. En la
blastoquinesis, mientras se producen los
movimientos de desplazamiento del embrión,
crecen las paredes del abdomen hacia el dorso y se
tocan y unen alos 14 días, por el proceso conocido
como cierre dorsal quedando restos de vitelo en el
interior del abdomen. El cierre dorsal completo
constituye el indicio de finalización de la
katatrepsis.
Michel y Teisaire: Desarrollo embrionario de Baeacris punctularus (Thunberg) 33
En este punto el embrión tiene la forma externa
defintiva por lo que a partir de este momento los
mayores cambios están referidos a un aumento
considerable del tamaño. En la región cefálica se
evidencian los ojos completamente pigmentados,
las antenas formadas por 9 segmentos, el labro muy
desarrollado, con las piezas bucales completas. En
la región torácica los 3 pares de patas están
totalmente definidos, siendo el tercero de mayor
tamaño plegado cubriendo la mayor parte del ab-
domen. En la última porción de la región abdomi-
nal, recién a los 15 días, se diferencia la genitalia
y estructuras asociadas lo que facilita la distinción
de machos y hembras, ya que en el macho se
observa claramente la ampolla celómica del décimo
segmento que es el esbozo de las glándulas anexas
y la invaginación ectodérmica que constituye el
esbozo del conducto eyaculador.
En el tegumento se observa una cutícula
embrionaria que ha comenzando a pigmentarse a
partir de los 15 días y que permanece hasta el
momento de la eclosión, donde es reemplazada por
una cutícula ninfal. En los segmentos se incia la
diferenciación de los tergos dorsalmente, formados
por una capa celular y externamente una cutícula
con pequeñas escamas imbricadas con el extremos
aguzado hacia atrás. En el tórax hay importantes
paquetes de fibras musculares organizados en
relación con un gran desarrollo de las paredes en
esta región.
En el tracto digestivo se diferencian el proctodeo
y estomodeo sin continuidad con el intestino medio,
interrumpidos por una membrana epitelial doble.
Los restos del vitelo sin consumir son almacenados
en la cavidad del intestino medio.
A partir de los 15 días es evidente el neuropilo
en cada formación ganglionar; se diferencian
también los túbulos de Malpighi en número
reducido, relacionados con la invaginación
proctodeal.
El esbozo gonadal es par y se ubica dorsal al
intestino medio, del 2* al 4% segmento abdominal,
fusiforme con un parénquima y una cubierta de
células mesodérmicas que acompañan a las células
germinales sin diferenciar. Las células
mesodérmicas son pequeñas, con citoplasma
reducido y núcleo fuertemente basófilo. Las células
germinales se identifican por un escaso citoplasma
levemente basófilo, finamente granulado y núcleo
voluminoso con cromatina en diferentes estadios
de condensación.
Estadio X (Fig. 10): Abarca entre los 17 a 18
días de desarrollo. Inicialmente el embrión mide
aproximadamente 4,96 mm hasta alcanzar los 5,25
mm. |
Externamente, hay un aumento en el tamaño
del tercer par de patas con los tarsos completamente
segmentados con espinas en el fémur.
Internamente se diferencian con claridad los
conductos traqueales rectílineos entre la
musculatura asociada al tegumento. Recién a los
18 días se distinguen los espiráculos en continuidad
con las tráqueas de diferentes calibres ramificadas.
La cavidad bucal en forma de saco se abre hacia
el estomodeo que se comunica con el intestino
medio lleno de cierta cantidad de vitelo (Fig. 19).
Entre el estomodeo y el intestino medio se
desarrollan los ciegos instestinales, en tanto que
posteriormente se comunica la región media con
el proctodeo (Fig. 20).
En este estadio se identifican las gónadas
masculina de la femenina por sus diferencias en la
organización estructural. El ovario par, dorsal al
intestino medio, abarca desde la mitad del segundo
segmento abdominal hasta el cuarto inclusive. Cada
órgano es alargado, con las células germinales
primordiales ubicadas en la porción basal y grupos
de ovogonias en la parte central y dorsal , está
rodeada por células mesodérmicas y células del
cuerpo graso. Las ovariolas son esféricas y se
encuentran en número de diez de cada lado. Las
células germinales primordiales son grandes,
redondeadas y basófilas claras, con citoplasma
reducido y de granulaciones finas; el núcleo
presenta la cromatina condensada en gránulos de
diferentes dimensiones. En tanto que, las células
ovogoniales de las ovariolas tienen un tamaño
menor, con el núcleo claro y poco citoplasma. Los
extremos de cada ovario se continúan
posteriormente por medio de cordones de tejido
conectivo, y es a partir de este material que se
originará el oviducto lateral. Por otro lado, en el
séptimo segmento abdominal se observa una
invaginación ectodérmica ventral media que
constituye el esbozo del oviducto común.
La gónada masculina está constituída, de cada
lado, por aproximadamente 28 folículos esféricos
muy próximos entre sí y rodeados por una delgada
capa de células del cuerpo graso. A su vez cada
folículo, en sección transversal, está limitado por
hasta 4 células foliculares mesodérmicas o células
capsulares que encierran de 4 a 8 espermatogonias,
34 Rev. Chilena de Ent. 23, 1996
éstas se disponen ordenadamente en la periferia
del folículo y a su vez rodean a la célula apical de
forma estrellada (Fig. 21).
Estadio XI (Fig. 11): A los 20 días de desarrollo
el embrión mide 5,6 mm aproximadamente,
alcanzando en algunos casos 5,68 mm a los 21
días, abarcando prácticamente la totalidad de la
longitud del huevo.
En este estadio se completa el desarrollo de la
región cefálica:antenas, labro y piezas bucales con
mandíbulas, maxilas y palpos labiales. En la región
torácica se diferencia claramente la inserción de
los 3 pares de patas segmentadas y las tibias
presentan espinas y espolones.
El intestino medio contiene aun restos del vitelo
sin consumir. Las paredes del tubo están formadas
por un epitelio de grandes células, globosas, con
citoplasma cargado de plaquetas vitelinas
eosinófilas (Fig. 22). El núcleo con la cromatina
en forma de gránulos densos se encuentra
desplazado excéntricamente hacia la membrana
plasmática basal del epitelio.
En el macho se desarrolla, en la región ventral
de la gónada, un cordón mesodérmico conectivo,
el que luego formará la porción gonádica de los
conductos sexuales.
Ejemplar eclosionado (Fig. 12): En las primeras
24 horas luego de la eclosión las ninfas adquieren
una pigmentación castaña clara similar a la del
adulto. Se caracterizan por un incipiente desarrollo
de las pterotecas y genitalia externa.
En la gónada femenina (Fig. 24) hay un aumento
en el número de ovogonias en cada ovariola,
permaneciendo en 10 el número de ovariolas. Estas
adquieren una forma elongada en sección sagital.
La invaginación ectodérmica ventral del séptimo
segmento abdominal se dilata en el fondo
constituyendo el esbozo de la espermateca que se
une al oviducto común, ambas estructuras están
tapizadas por un epitelio cúbico revestido por
cutícula. ó
En el macho, en los testículos se distinguen dos
grupos de rudimentos foliculares rodeados por
abundante tejido conectivo, cuerpo graso y tubos
de Malpighi. Cada folículo es casi esférico y está
limitado por 3 a 4 células capsulares planas,
internamente se encuentran de 4 a 8
espermatogonias primarias en diferentes estadios
de división y una célula apical ubicada en el centro
del folículo (Fig. 23). La célula apical tiene una
forma estrellada con prolongaciones
citoplasmáticas que se proyectan entre las
espermatogonias primarias, con un núcleo esférico,
pequeño y de disposición central, de cromatina
condensada, y rodeado por un halo citoplasmático
claro. Las espermatogonias primarias tienen el
citoplasma granular basófilo con límites celulares
claros, con el núcleo grande ocupando la mayor
parte de la célula, en interfase con la cromatina
dispuesta en filamentos delgados con finas
granulaciones basófilas y un nucleolo. En relación
alos órganos sexuales, en el décimo segmento ab-
dominal, ventralmente, se observa una
invaginación de la epidermis tapizada por un
epitelio cúbico que forma un conducto con el
extremo dilatado en forma de copa. La dilatación
está revestida por epitelio seudoestratificado y
ambas estructuras, conducto y dilatación, están
recubiertos internamente por una cutícula; éstos
corresponden en conjunto al esbozo del bulbo
eyaculador. Por otro lado, la vesícula celómica del
décimo segmento que se encuentra a continuación
de la dilatación antes mencionada, está tapizada '
por epitelio cilíndrico simple formado por células
con el citoplasma apical granular y basófilo y el
núcleo basal.
DISCUSION
Aún en condiciones de cría similares, se ha
encontrado que la duración del desarrollo
embrionario en Baeacris punctulatus tiene una
variación de 20 + 2 por lo que se considera que el
rango y variación en la duración del desarrollo sería
una característica inherente a cada especie; estos
resultados son confirmados al ser comparados con
datos de especies del género Dichroplus (Turk $
Barrera, 1979; Sisler, 1981) donde también se
evidencia la gran variación existente en
condiciones semejantes. Esta característica no
permitiría establecer un patrón de desarrollo
unificado para cada género. Por otro lado, el hecho
de contar con escasa información sobre otras
especies emparentadas sólo permite una
interpretación preliminar que podría,
eventualmente, modificarse con mas datos en el
futuro.
Es así como, en nuestras observaciones nos
parece importante señalar la realización del
Michel y Teisaire: Desarrollo embrionario de Baeacris punctularus (Thunberg) 35
desplazamiento y crecimiento del embrión en dos
etapas: la primera, anatrepsis, con la inmersión
del embrión en la masa de vitelo coincidiendo esta
interpretación del proceso con las descripciones
de Uvarov (1966) y Anderson (1975). Y la segunda
fase, la katatrepsis, también denominada
blastoquinesis, que incluye procesos de mayor
complejidad consistentes en la ruptura del amnios,
la diferenciación de la serosa a partir del
blastodermo y la migración y rotación del embrión
(Bodenheimer é Shulov, 1951; Uvarov, 1966; Bil-
let 82 Wild, 1975 y Anderson, 1975). Estas dos
etapas se diferencian con claridad, inicialmente por
el hundimiento del embrión en la masa vitelina y
por una emersión posterior con rotación
embrionaria, sin embargo, Sisler (1981) divide al
proceso en 3 etapas según la posición del embrión
en el huevo (denominándolas anatrepsis,
blastoquinesis y katatrepsis) y Richard 8 Davies
(1983) diferencian dos etapas en el mismo al que
lo denominan blastoquinesis, incluyendo en él las
fases de anatrepsis y katatrepsis. Estas diferencias
son atribuidas a distintas formas de interpretación
del proceso, más que a diferencias en estas etapas
del desarrollo de las especies citadas en la
bibliografía.
Al igual que en otros ejemplos de ortópteros
(Bodenheimer Shulov, 1951; Sisler, 1981;
Uvarov, 1966; Anderson, 1975; Richards 4 Davies,
1983), es común tanto, la presencia de esbozos de
apéndices abdominales y pleuropodios, ambas
estructuras temporales que luego se reducen. No
obstante, a pesar de coincidir las características
morfológicas en el grupo, se ha notado que existen
marcadas diferencias en referencia al momento de
formación de cada una de estas estructuras y su
reducción, como por ejemplo en la tabla de Slifer
para Melanoplus spp. mencionado por Uvarov
(1966) donde tanto pleuropodios como apéndices
abdominales se detectan en el estadio 15; como
también, en Dociostaurus maroccanus (Boden-
heimer 8 Shulov, 1951) se describen a partir del
estadio 7 los pleuropodios y en el estadio 8 el resto
de los apéndices abdominales, reduciéndose ambos
completamente en el estadio 13. En tanto que, en
Baeacris punctulatus los pleuropodios y apéndices
abdominales se observan a partir del estadio 7 y
están reducidos en el estadio 9.
La formación de la gónada ocurriría en dos
etapas, la primera consistente en la segregación
de las células germinales primordiales es muy
difícil de observar dadas las dimensiones de los
acúmulos celulares que están involucrados. Sin
embargo, la segunda fase de organización
estructural y posterior diferenciacion sexual de las
gónadas se observa a partir de los 7 a 8 días en el
material estudiado; estos resultados, considerando
sólo la organización del esbozo, son comparables
a los mencionados por Bonhag (1959), Colombo
$ Bassato (1957), Gallois (1979a y b) y Nelsen
(1931, 1934). Es así como, las crestas genitales
son visibles recién cuando se diferencian los sacos
celómicos antes de que acurra la katatrepsis.
En referencia a la diferenciación del sexo, las
estructuras relacionadas con los caracteres sexuales
empiezan a organizarse antes de que se observen
diferencias palpables a nivel de la composición
celular de las gónadas. Esta característica del
desarrollo ha sido notada anteriormente por Nelsen
(1931, 1934) en Melanoplus differentialis y por
Gallois (1979a y b) en Locusta migratoria
migratorioides.
Es ¡importante señalar que nuestras
observaciones son coincidentes con las de Colombo
á Bassato (1957) en referencia a la diferenciación
sexual de la gónada previa a la eclosión. No
obstante debe señalarse que no se observaron
figuras meióticas durante el desarrollo
embrionario, por lo que esta etapa de la
gametogénesis ocurriría en el desarrollo
postembrionario.
AGRADECIMIENTOS
A Patricia E. Vince por la realización de los
esquemas. Al Consejo de Investigaciones de la
Universidad Nacional de Tucumán, por el subsidio
otorgado para estas investigaciones.
LITERATURA CITADA
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Michel y Teisaire: Desarrollo embrionario de Bueacris punctularus (Thunberg) 37
D| Y | a
Figuras 1-9: 1. Estadio 1 (48 hs.). Barra = 0,34 mm. 2. Estadio 11 (72 hs). Barra = 0,34 mm.. 3. Estadio III (4 días). Barra = 0,34 mm. 4.
Estadio IV (5 días). Barra =0,34 mm.. 5. Estadio V (6 días). Barra=0,34 mm.. 6. Estadio VI (7-8 días). Barra = 0,34 mm. 7. Estadio VII
(9-12 días). Barra = 0,68 mm.. 8. Estadio VIII (13 días). Barra = 0,68 mm.. 9. Estadio IX (14-16 días). Barra = 0,68 mm.
38 Rev. Chilena de Ent. 23, 1996
11
S
US
Figuras 10-12: 10. Estadio X (17-19 días). Barra=0,68 mm.. 11: Estadio XI (20-21 días). Barra=0,68 mm.. 12. Ejemplar eclosionado.
Barra = 0,68 mm.
39
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10 de Bueacri
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Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 43 - 49
A NEW SPECIES OF MONODIAMESA KIEFFER, 1922 FROM SOUTHERN CHILE
(DIPTERA: CHIRONOMIDAE: PRODIAMESINAE)
TROND ANDERSEN!
ABSTRACT
Monodiamesa mariae n. sp., from southern Chile is described and figured based on two males and one female
netted along a slow flowing river in Puerto Aisén. The genus Monodiamesa Kieffer has a bipolar distribution,
known also from the Palaearctic, Nearctic, and Oriental regions.
RESUMEN
Se describe Monodiamesa mariae n. sp., del sur de Chile. La descripción y las figuras están basadas en dos
machos y una hembra recolectados con red demacla en un río de poca corriente en Puerto Aisén. El género
Monodiamesa Kieffer tiene una distribución bipolar y es también conocido en las regiones Palaearctic, Nearctic
y Orientales.
INTRODUCTION
The genus Monodiamesa Kieffer, 1922 contains
some of the more important members of chirono-
mid indicator communities of temperate lakes. The
immatures are found in the littoral to the profundal
zone of, mostly, mesotrophic to strongly olig-
otrophic lakes, most commonly on sandy substrates.
They also occur in running waters and sporadi-
cally in moderate eutrophic lakes (Sether, 1979).
Seven named species occur in the Holarctic region
(Sether, 1989). The European species was treated
by Brundin (1952), while Sether (1972) revised
the North American species and gave a key to the
Holarctic species. Further, two undescribed spe-
cies are known from the Oriental region (Ashe ef
al., 1987).
The genus Monodiamesa has also been recorded
several times from South America. Edwards
! Museum of Zoology, Bergen Museum, Muséplass 3, N-
5007 Bergen, Norway.
(Received: April 23, 1996. Accepted: June 31, 1996)
(1931) listed Monodiamesa bathyphila (Kieffer,
1918) in his work on the Chironomidae from
Patagonia and South Chile. According to Pagast
(1947) Edwards later reexamined the material and
identified it to Prodiamesa rufovittata
Goetghebuer, 1932. P rufovittata is a Palaearctic
species and Pagast (1947: 584) stated that the South
American material “ ... gehórt zu Prodiamesa
rufovittata oder einer náchst verwandten Art”.
Later, Brundin (1956a) discussed the identity of
the South American species and concluded that it
undoubtedly belongs to an undescribed
Monodiamesa species close to the European M.
alpicola (Brundin, 1952) and M. ekmani (Brundin,
1949). Brundin (1956b) listed Monodiamesa
chilensis n. sp. as a member of the Chironomidae
community in the larger lakes in Southern Chile.
Brundin (1958) again listed M. chilensis n. sp. and
stated that the new species seems to be close to M.
ekmani. However, the species was never described
and the name, Monodiamesa chilensis Brundin,
thus is anomen nudum. Later Brundin (1966: 367)
stated that “Monodiamesais represented by..... one
species, patagonica Brund. (in litt.), in South
Chile-Patagonia.” Brundin apparently never de-
44 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
scribed the species under this name either, so the
name Monodiamesa patagonica Brundin also is a
nomen nudum.
During a field trip to southern Chile in January
1996, I collected two males and a female of a
Monodiamesa species in Puerto Aisén. The spe-
cies is described and figured below and thus is the
first Monodiamesa species to be described from
the Neotropical region.
METHODS AND MORPHOLOGY
The material examined was mounted on slides
following the procedure outlined by Sether (1969).
The general terminology follows Sether (1980).
The type of Monodiamesa mariae sp. n. is lodged
in the Museum of Zoology, Bergen (ZMBN).
RESULTS
Monodiamesa Kieffer, 1922, emended
Generic description as in Sether (1977, 1989) ex-
cept pseudospurs present at apex of tarsomeres 1
and 2 of mid leg and on tarsomeres 1 or 1 and 2 of
hind leg. Male antenna with sensilla chaetica
present on flagellomeres 1-2 or 1-3 or 2-6 and 13.
Female antenna with 6 flagellomeres (AR about
0.5) or with 7 flagellomeres (AR about 1.7).
Monodiamesa mariae n. sp.
(Figs. 1 - 13)
? Monodiamesa chilensis Brundin, 1956: 217,
nomen nudum
? Monodiamesa patagonica Brundin, 1966: 367,
nomen nudum
Type locality: CHILE: XI Region, Provincia de
Aisén, Puerto Aisén, Rio de los Palos.
Type material: Holotype 9, CHILE: XI Region,
Provincia de Aisén, Puerto Aisén, Rio de los Palos,
45*23"S 72*41*W, 13. Jan. 1996, net, T. Andersen
leg. (Z?MBN No.: 244). Paratypes: 1 3 1 9, as
holotype.
Diagnostic characters: The male imago is char-
acterized by presence of sensilla chaetica on
flagellomere 2-6 and 13, by having an AR of about
1.7 and by the rounded, wide-based inferior
volsella. The female imago by the 6 segmented
antennae with an AR of 0.55.
Etymology: Named after my wife Maria
Graciela Diaz Gonzalez, who grew up in Puerto
Aisén and introduced me to the impressive nature
of Southern Chile.
Description:
Male imago (n = 2, if not otherwise stated).
Total length 5.13-5.85 mm. Wing length 2.93-
3.15 mm. Total length / wing length 1.62-2.00.
Wing length / length of profemur 2.34-2,43. Col-
oration of thorax yellowish with vittae and mark-
ings blackish brown, abdomen and legs brown.
Head (Fig. 1). Antennae with 13 flagellomeres,
ultimate flagellomere 817-842 um long. AR 1.66-
1.71. Sensilla chaetica on flagellomeres 2-6 and
13. Temporal setae 11 - 12, including 2-3 inner
verticals, 2-3 outer verticals, 6-8 postorbitals.
Clypeus with 9-10 setae. Tentorium 216-228 um
long, 60-64 um wide, with microtrichia along mar-
gin of posterior tentorial pit. Stipes 168-188 um
long, 32-54 um wide. Palp segment lengths in
um: 40-44, 72-80, 148-156, 136-148, 264 (n=1).
Third palpal segment with 2 sensilla clavata
apically, 18-21 um long.
Thorax (Fig. 2). Antepronotum with 8-12 lat-
eral setae. Dorsocentrals 9-11, prealars 6-7,
supraalar 1. Scutellum with 13-15 setae.
Wing (Fig. 3). VR 0.98- 1.00. R, , ends 1/3 of
distance between R, and R,,.- MCu 119-121 um
long, reaching M 91-99 um basally of RM. Costal
extension 62-72 um long, with 1-2 non-marginal
setae. R with 16-19 setae, R, with 2 setae, R,,.
with 1-2 setae near tip. Brachiolum with 2 setae,
squama with 28-29 setae.
Leas. Spur of front tibia 79-95 um long, spurs
of mid tibia 63-73 nm and 70-75 um long, of hind
tibia 78-84 um and 90-105 um long. Width at
apex of front tibia 70-79 um, of mid tibia 59-62
um, Of hind tibia 76-77 jm. Hind tibial comb of
13-14 setae, shortest setae 26-30 um long, longest
setae 45-63 um long. Pseudospurs of ta, of mid
leg 47-48 um and 48-53 um long, of hind leg 44-
47 um and 47-49 um long, of ta, of mid leg 40-41
um and 44-45 um long. Lengths (in um) and pro-
portion of legs:
Andersen: New Species of Monodiamesa Kieffer, 1922 from Chile 45
Figures 1-5: Monodiamesa mariaen. sp., male imago. 1: head; 2: thorax; 3: wing; 4: left side of hypopygium, dorsal view: 5: hypopygium
with tergum IX removed, left dorsal view, right ventral view.
46
1234-1291
1275-1324
1299-1364
123-131
131-139
1422-1536
1332-1405
1569-1650
0.43-0.45
0.58-0.61
Rev. Chilena Ent. 23, 1996
1168-1234
:605-613
915-1013
3.44-3.55
3.04-3.14
Hypopygium (Figs. 4-5). Tergite IX with 26-
27 setae, laterostemite IX with 12-13 setae. Tip of
anal point 27-33 um long. Phallapodeme 119-121
um long, transverse sternapodeme 168-172 um
long. Median volsella 65-68 um long; superior
volsella 69-72 um long, 41-44 um wide at base,
19-21 um wide at tip, with altogether 38-44 strong
setae on both surfaces and along margin; inferior
volsella rounded with wide base, 121-127 um long,
maximum width 66-82 um, with altogether 19-21
setae on dorsal surface and along margin.
Gonocoxite 320-332 um long. Gonostylus 128-
132 um long, megaseta 21-22 um long. HR 2.42-
2.59, HV 3.88-4.57.
Female imago (n = 1).
Total length 5.42 mm. Wing length 3.44 mm.
Total length / wing length 1.57. Wing length /
length of profemur 2.78. Coloration of thorax yel-
lowish with vittae and markings blackish brown,
abdomen and legs brown.
Head (Figs. 6-7). Antennae with 6 flage-
llomeres; pedicel with 3 setae; flagellomeres 2-5
each with one pair of sensilla chaetica; flagellomere
6 with about 18 sensilla chaetica; length/width (in
um) of pedicell and flagellomeres: 80/103, 84/45,
Pi 1234 1569 1201
P2 IST TO M6S
P3 IMSS 20 72
ta, ta
588-596
335-359
482-523
3
449-474
261-279
351-417
302-310
188-196
229-237
2.27-2.29 2.3-2.5
4.31-4,45 ZE LES
2.97-3.13 2.8-3.0
53/43, 62/39, 78/35, 82/36, 199/35. AR 0.55. Tem-
poral setae 11, including 2 inner verticals, 4 outer
verticals, 5 postorbitals. Clypeus with 14 setae.
Tentorium 170 um long, 39 ym wide. Stipes 162
um long, 35 um wide. Palp segment lengths in
um: 51, 72, 154, 146, 197. Third palpal segment
with 2 sensilla clavata apically, 22 um long.
Thorax (Fig. 8). Antepronotum with 13 lateral
setae. Dorsocentrals 16, prealars 8, supraalars 1.
Scutellum with 24 setae.
Wing (re +9) URSOD1 RA ends US tuidis>
tance between R, and R,,.. MCu 159 um long,
reaching M 90 um basally of RM. Costal exten-
sion 97 um long, with 2 non-marginal setae. R
with 24 setae, R, with 19 setae, R,, . With 13 setae.
Brachiolum with 3 setae, squama with 37 setae.
Legs. Spur of front tibia 75 um long, spurs of
hind tibia 66 nm and 76 um long, of hind tibia 84
um and 92 um long. Width at apex of front tibia
72 um, of mid tibia 72 um, of hind tibia 84 um.
Hind tibial comb of 12 setae, shortest setae 29 um
long, longest setae 51 um long. Pseudospurs of ta,
of mid leg 43 um and 53 ¡um long, of hind leg 49
um and 51 um long, of ta, of mid leg 41 jm and
45 um long. Lengths (in um) and proportion of
legs:
Abdomen. Number of setae on tergites II-VII
as: 108, 79, 62, 61, 57, 49, 57. Number of setae
on sternites I-VIIIT as: 4, 15, 21, 33, 41, 49, 39.
Genitalia (Figs. 10-13). Gonocoxite IX with
11 seta, tergite IX with 26 setae. Cercus pediform,
201 um long with about 100 setae. Seminal cap-
sule with relatively long microtrichia, 103 um long
including 10 um long neck, 86 um wide. Notum
215 um long, rhamus 125 um long.
Larvae and pupae unknown.
Andersen: New Species of Monodiamesa Kieffer, 1922 from Chile 47
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DNA
Fu
es Y)
UE
VIL
Figures 6-13: Monodiamesa mariae n. sp., female imago. 6: head; 7: antennae; 8: thorax; 9: wing; 10: genitalia, ventral view; 11:
genitalia, dorsal view; 12: gonapophyses VIIL(VIL, ventrolateral lobe; DmL, dorsomesal lobe); 13: apodeme lobe.
48 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
DISCUSSION
From Monodiamesa bathyphila to which
Edwards (1931) identified his South American
material, M. mariae n. sp. is easily separated by
the much lower AR and the shape of the superior
and inferior volsella. Prodiamesa rufovittata,
which Pagast (1947) mention from South America,
belongs to an other genus which lack the spine-
like median volsella.
In the key to the males of the Palaearctic
Monodiamesa given by Sether (1973) M. mariae
n. sp. will key out with M. prolilobata Sether,
1973, M. alpicola (Brundin, 1952) and M. ekmani
(Brundin, 1949). With M. prolilobata the new
species shares characters like an AR of about 1.7.
In hypopyglal features, particularly in the rounded
shape of the inferior volsella, it appears most simi-
lar to the Palaearctic M. alpicola. However, while
the inferior volsella in M. alpicola has a compara-
tively long, narrow base, the base of the inferior
volsella in M. mariae n. sp. is short and wide.
Brundin (1958) suggested that the South Ameri-
can species is near to M. ekmani, but this species
has an inferior volsella which is not rounded, but
more foot-shaped apically.
According to Sether (1973) M. prolilobata, M.
alpicola, and M. ekmani forra a monophyletic
group. M. mariae n. sp. clearly belongs in the
same group. A phylogenetic analysis including
also immatures is needed to sort out the closer re-
lationship, but judging from the geographical dis-
tribution M. prolilobata is the likely candidate as
the sister species of M. mariae n. sp. For the Eu-
ropean and the North American species the distri-
bution pattem can be explained by the vicariance
event resulting from the Tertiary splitting of North
America and Eurasia, while the occurrence of M.
mariae n. sp. in Southern Chile is probably due to
dispersal from North America along the South
American Andes.
Sether (1979) listed the Palaearctic M. ekmani
and M. alpicola as characteristic members of the
profundal chironomid community of oligotrophic
lakes, M. ekmani also as a member of the sublit-
toral and littoral community of ultra- to strongly
oligotrophic lakes. In the Nearctic, M. prolilobata
is found in both oligotrophic and mesotrophic
lakes. Brundin (1956b, 1958) include
Monodiamesa as a member of his Tanytarsus rothi-
community of the moderately oligotrophic lakes
of the Southern Andes (T. rothi Brundin, 1956 is a
nomen nudum, the species is a synonym of T.
clivosus Reiss, 1972: 69). The present specimens
were, however, netted along a slow-flowing, shalow
river with rich vegetation of sedges and grasses.
ACKNOWLEDGEMENTS
I am indebted to Ole A. Seether, University of
Bergen, for valuable advise and discussions. I also
want to thank Patricia and Henry Warren, Talca,
for company during my travel in Southem Chile.
The field work in Chile was funded by the Re-
search Council of Norway (NEFR). Gladys Ramírez
made the slide preparations.
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Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 51 - 58
DESCRIPCIÓN E IDENTIFICACIÓN DE TRIALEURODES VAPORARIORUM (WESTWOOD) Y
BEMISIA TABACI (GENNADIUS) (HEMIPTERA, HOMOPTERA: ALEYRODIDAE)
MARIANA M. VISCARRET' Y EDUARDO N. Borro!:
RESUMEN
La compleja taxonomía de la familia Aleyrodidae, con varias especies de importancia económica, no ha sido
estudiada en detalle en la Argentina.
En este trabajo se identifican y describen las especies Trialeurodes vaporariorum, en cultivos protegidos de
tomate, berenjena, zapallito, etc.; y Bemisia tabaci, plaga principalmente en cultivos de algodón y soja.
ABSTRACT
The taxonomy of the family Aleyrodidae, comprising many economically important pest species, has not been
studied in detail in Argentina.
This work identifies and describes the species Trialeurodes vaporariorum, on greenhouse on tomato, eggplant,
squash, etc.; and Bemisia tabaci, a pest mainly of cotton and soybean.
INTRODUCCION
Entre los aleiródidos de importancia económica
(Mound « Halsey, 1978; Vet et al., 1980; Liu et
al., 1992) se destacan Bemisia tabaci (Gennadius)
y Trialeurodes vaporariorum (Westwood), ambas
especies citadas para la Argentina (Tapia, 1970).
La primera es una plaga de cultivos principalmente
de algodón y soja; la segunda se encuentra
habitualmente en cultivos hortícolas protegidos
(tomate, pepino, zapallito, melón, etc).
Se han efectuado muchos trabajos para
implementar algún tipo de control, ya sea químico
o biológico, sobre ambas -plagas. La
implementación del control, especialmente
biológico, requiere un profundo conocimiento de
la especie plaga y sus relaciones tanto con los
factores ambientales (Zalom et al., 1985), como
'IMYZA/CICA/INTA, Casilla de Correo 25, Castelar (1712),
Buenos Aires, Argentina.
(Recibido: 14 de mayo de 1996. Aceptado: 17 de octubre de
1996)
con los enemigos naturales, en general de carácter
específico (Gerling, 1967; Vet et al., 1980; Coudriet
et al., 1985; Enkegaard, 1993; Kirk et al., 1993;
López, 1994).
La compleja taxonomía del grupo (Martin,
1987) y la presencia de biotipos (Liu et al., 1992)
han llevado frecuentemente a la aplicación de
medidas erróneas de control. En la Argentina la
identificación de estas especies ha sido dudosa
(Bachmann, comunicación personal; Terán,
comunicación personal), debido a la falta de
especialistas en el tema. La correcta identificación
de los organismos plaga, es el paso primordial en
la implementación de planes efectivos de control,
en particular cuando el objetivo es el control
biológico (De Bach, 1964).
En este trabajo se presentan la descripción
morfológica y los caracteres de identificación de
Trialeurodes vaporariorum y Bemisia tabaci con
el fin de contribuir a un mejor conocimiento de
estas especies.
52 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
MATERIALES Y METODOS
Los individuos de Trialeurodes vaporariorum
provinieron de material parental colectado sobre
tomate en La Plata, provincia de Buenos Aires
durante 1993. Su cría en laboratorio se realizó sobre
tabaco, zapallito y tomate. ;
La población de Bemisia tabaci estudiada se
obtuvo de material parental colectado en cultivos
de algodón en Santiago del Estero, y de Ipomoea
sp. en Tucumán durante 1994 y 1995. Su cría en
laboratorio se realizó sobre plantas de tomate,
tabaco, berenjena y algodón.
La principal estructura estudiada fue la exuvia
del estadío ninfal IV, comúnmente llamada
«pupario» (Martin, 1987), término que será
utilizado en este trabajo. Detalles relativos a la
existencia de algunas setas, perdidas por el
tratamiento y manipulación del frágil pupario, han
sido corroborados con la observación del estadío
ninfal IV vivo, habitualmente llamado «pupa»
cuando presenta ojos rojos.
La identificación del material se realizó
utilizando los trabajos de Quaintance y Baker
(1913, 1914), Hill (1969), Martin (1987) y Bel-
lows et al. (1994). La determinación taxonómica
de Bemisia tabaci fue confirmada por el
especialista en el género Bemisia, Dr. Raymond J.
Gill (Plant Pest Diagnostics Center, Department
of Food and Agriculture, Sacramento, California,
EE=VWU:;):
El material se preparó de dos maneras. Para
microscopía Óptica, los puparios se colocaron en
álcali en caliente, luego en agua jabonosa y se
montaron en líquido de Hoyer; las pupas se trataron
de igual forma pero no recibieron el tratamiento
con álcali. Para microscopía electrónica de barrido
se usaron sólo los puparios, los cuales fueron
tratados con álcali en caliente, pasados por alco-
hol y montados para su observación. Para ambas
especies se ha observado diversidad morfológica,
principalmente en la ubicación, largo y número de
setas y poros (Mound, 1963). Por este motivo las
descripciones realizadas en este trabajo
corresponden a las estructuras encontradas en el
rango de plantas hospederas citadas para cada
especie.
RESULTADOS Y DISCUSION
Un esquema general, indicando las áreas en que
se dividió al pupario para su descripción (Martín,
1987; Bellows et al., 1994) es presentado en la
Elgaále
Trialeurodes vaporariorum: el pupario es de
forma oval con los laterales del cuerpo levantados
en empalizada (Fig. 7). El margen de la pared es
siempre crenulado. Dorsalmente pueden observarse
las setas del disco dorsal, que de acuerdo a la región
del pupario en la que se encuentren se denominan
de diferentes formas (Figs. 2 y 8, Sc, Sto, Sabd,
Soa). En la región cefálica (Figs. 2 y 8) puede
observarse un par de setas (Sc); y en la región
torácica uno, dos o tres pares de setas (Sto); la línea
ecdisial (Le), que se encuentra a esta altura,
presenta un aspecto de Y invertida. En los
segmentos III y IV de la región abdominal (Figs. 2
y 8) pueden observarse dos pares de setas (Sabd);
además se observa un par de setas en el octavo
segmento abdominal (Soa) (Figs. 2, 8 y 9).
Todo el contorno de la pared presenta
dorsalmente setas submarginales (Ssm) (Figs. 2 y
8), las cuales han sido descritas (Hill, 1969) como
papilas, probablemente porque sólo se observa la
base de las setas debido a su ruptura. La mayoría
de las setas submarginales son de menor tamaño
que las del disco dorsal, aunque pueden haber setas
Figura 1: Vista dorsal de. un «pupario» de aleiródido, adaptado de
Martin (1987). Rdd: región del disco dorsal, Rsd: región subdorsal,
Rsm: región submarginal, Rm: región marginal.
Viscarret y Botto: Descripción e identificación de Trialeurodes vaporariorum y Bemisia tabaci. 98
0.21 mm
0.023 mm
Figuras 2-3: Trialeurodes vaporariorum. 2. Vista dorsal del «pupario». 3. Detalle del orificio vasiforme. Le: línea ecdisial, Li: língula, Og:
opérculo genital, Ov: orificio vasiforme, Pltc: pliegue traqueal caudal, Pltt: pliegue traqueal torácico, Sabd: seta abdominal, Sc: seta cefálica,
Sca: seta caudal, Smp: seta marginal posterior, Soa: seta del octavo segmento abdominal, Ssm: seta submarginal, St: seta terminal, Sto: seta
torácica.
intercaladas de tamaño similar a las del mismo.
Tanto el número, largo y ubicación de estas setas
no parecen responder a un patrón fijo, aún entre
individuos criados sobre una misma planta
hospedera.
En el área submarginal se observa un par de
setas caudales (Sca) (Figs. 2, 8 y 9).
Se observó la presencia de setas marginales
posteriores (Smp), pero no de anteriores (Sma)
(Figs. 2 y 8), las que sin embargo han sido descritas
(Hill, 1969).
Las setas submarginales y caudales y aquellas
del octavo segmento abdominal son de presencia
constante, si bien su longitud puede diferir, no así
el resto de las setas cuya presencia no es constante.
Los pliegues y poros traqueales se observan
claramente en vista dorsal (Fig. 2, Pltt y Pltc). El
orificio vasiforme (Ov) es de forma subcordada y
se encuentra en el VIII segmento abdominal (Figs.
2, 3 y 9), presenta un opérculo (Og) de forma
también subcordada; que cubre la porción ante-
rior de la língula (Li). La língula es de forma
arborescente (con 5 ó 6 anchas proyecciones
digitiformes achatadas), con dos setas distales (Fig.
3, St). La língula nunca sobrepasa el orificio
vasiforme.
Ventralmente se observaron las siguientes
estructuras: la cabeza con las antenas y las piezas
bucales, el tórax con los tres pares de patas, y el
abdomen sin estructuras definidas.
En el microscopio electrónico, 7. vaporariorum
y B. tabaci presentan una clara diferencia en su
superficie: T. vaporariorum no presenta cera en
forma de virutas. La existencia de setas
submarginales en lugar de papilas pudo
comprobarse claramente con este método (Fig. 8).
Bemisia tabaci: el pupario es de forma oval con
el extremo anterior romo y el posterior algo
aguzado; no se observaron líneas de setas
marginales ni papilas, la pared pupal no está
levantada como en T. vaporariorum (la pupa tiene
un aspecto achatado), el contorno de la pared es
S4 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
Sabd
0.23 mm
Figuras 4-5: Bemisia tabaci. 4. Vista dorsal del «pupario». 5. Detalle del orificio vasiforme. Le: línea ecdisial, Li: língula, Og: opérculo
genital, Ov: orificio vasiforme, Pltc: pliegue traqueal caudal, Ps: papila subdorsal, Sabd: seta abdominal, Sc: seta cefálica, Sca: seta caudal,
Smp: seta marginal posterior, Soa: seta del octavo segmento abdominal, St: seta terminal, Sto: seta torácica, Zcc: zona circular central.
crenulado, y no siempre está bien definido (Figs. 4
y 10).
Dorsalmente pueden observarse las setas del
disco dorsal; en la zona cefálica uno o dos pares
de setas (Sc), y en la región torácica también uno
o dos pares de setas (Sto); aquí se observa también
la línea ecdisial (Le) en forma de Y invertida (Figs.
4 y 11). En la región abdominal se aprecian un par
de setas (Sabd) en el segmento abdominal 1 y otro
par a la altura del segmento abdominal III (Fig. 4
y 11); también en esta región se pueden ver un par
de setas en el octavo segmento abdominal (Soa), a
los lados del orificio vasiforme (Figs. 4, 11 y 12).
En el área submarginal se observan un par de
setas caudales (Sca) (Figs. 4, 10 y 11).
Las setas marginales anteriores (Sma) no se
observaron en ningún caso; ocasionalmente se
observaron setas marginales posteriores (Fig. 4,
Smp); ambas setas (Sma y Smp) han sido
mencionadas por Hill (1969).
El único par de setas de presencia constante es
el caudal, el resto no siempre está presente. Existe
una amplia gama de combinaciones de presencia/
ausencia de las demás setas entre individuos (Figs.
10 y 11), relacionadas no sólo con la planta
hospedera (Mound, 1963), sino también con
características individuales (observación personal).
El largo de todas las setas presentes es similar, si
bien pueden presentarse reducciones en algunos
casos.
Los pliegues traqueales torácicos no se observan
dorsalmente, y no se pudo comprobar la presencia
de poros traqueales, si bien se observó una
abundante secreción de cera a esta altura (Fig. 10).
En la región abdominal, también dorsalmente,
existen zonas circulares centrales (tubérculos
medios) (Zcc), no siempre bien definidas, de
presencia constante en los segmentos 1 y Il, aunque
tambien a veces en los segmentos II, IV y V (Fig.
4).
Viscarret y Botto: Descripción e identificación de Trialeurodes vaporariorum y Bemisia tabaci. 9)
ASMS2 Ams_ASMS1
1d)
Pores/porettes in
submarginal group
(SMaP)
Pores/porettes in
thoracic group
(SThP)
Pores/porettes in
submedial group
(SMeP)
Pores/porettes in
subdorsal group
(SDP)
Figura 6: Bemisia tabaci. Detalle de setas submarginales del
«pupario», tomado de Bellows ef al. (1994).
En algunos casos se observaron papilas
subdorsales en los segmentos IV a VI (Fig. 4).
El orificio vasiforme (Ov), que se encuentra en
el octavo segmento abdominal (Figs. 4, 5 y 12), es
de forma triangular; el opérculo (Og) es de forma
subcordada y cubre la parte anterior de la língula
(Li). Esta es similar a una flecha invertida, de punta
redondeada y con dos setas en el extremo (Figs. 5
y 12); la língula nunca sobrepasa el orificio
vasiforme.
El pliegue traqueal caudal (Pltc) se observa
claramente y presenta posteriormente secreciones
de cera (Figs. 4 y 10).
Las observaciones con el microscopio
electrónico de barrido revelaron que todo el dorso
del pupario está cubierto densamente de cera en
forma de virutas (Fig. 13), se requirió una limpieza
profunda para mejorar la observación de setas
diminutas, de alto valor taxonómico. Estas setas
son de muy difícil observación aún en el
microscopio electrónico. Dos estructuras ayudan
básicamente a discernir entre especies muy
cercanas, B. tabaci y B. argentifolii Bellows and
Perring; la presencia o ausencia de la seta submar-
ginal n* 4 del grupo anterior (Fig. 6, ASMS4) y el
ancho del pliegue traqueal (Bellows et al., 1994).
En las observaciones de microscopia electrónica,
ASMS4 no fue distinguida, aunque se observaron
otras setas del mismo grupo (Fig. 14).
La media del ancho del pliegue traqueal (n=9
especímenes), se encontró entre un rango de ancho
de 18 a 8l jm (media de ancho mínimo: 31,50 +
8,42 um; media de ancho máximo: 57,37 + 16,62
um), valores dentro del rango medido por Bellows
et al. (1994) para B. tabaci. En vista ventral se
observan las mismas estructuras que en 7.
vaporariorum y además los correspondientes
pliegues traqueales torácicos.
AGRADECIMIENTOS
Esta investigación fue desarrollada en el marco
del convenio INTA-USDA N* 58-4012-3-F069.
Los autores agradecen la confirmación
taxonómica al Dr. Raymond J. Gill; la lectura
crítica del trabajo y sus valiosas sugerencias al Dr.
Axel O. Bachmann y al Ing. Agr. Hugo A. Cordo;
y a Oscar J. Rosarno, Pedro Aubone y Juan Furia.
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Viscarret y Botto: D
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Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 59 - 63
CLAVE ILUSTRADA PARA LA IDENTIFICACION DE LAS FAMILIAS SUDAMERICANAS
DE GORGOJOS (COLEOPTERA: CURCULIONOIDEA)
JUAN J. MORRONE '
RESUMEN
De acuerdo con un consenso entre recientes propuestas clasificatorias, la superfamilia Curculionoidea (Insecta:
Coleoptera) -que incluye los gorgojos y sus formas afines- comprende 12 familias y aproximadamente 6000
géneros y 57.000 especies. Con excepción de las familias Ithyceridae (neártica) y Brachyceridae (afrotropical),
las restantes familias se hallan representadas en América del Sur. Este trabajo presenta una clave ilustrada para
identificar las familias sudamericanas de gorgojos, a saber: Nemonychidae, Anthribidae, Belidae, Attelabidae,
Brentidae, Caridae, Erirhinidae, Curculionidae, Platypodidae y Rhynchophoridae.
ABSTRACT
According to a consensus among recent proposals, the superfamily Curculionoidea (Insecta: Coleoptera) -which
includes weevils and their relatives- comprises 12 families and approximately 6000 genera and 57,000 species.
With the exception of the Nearctic Ithyceridae and the Afrotropical Brachyceridae, the remaining families are
represented in South America. This paper presents an illustrated key to identify the South American weevil fami-
lies, namely, Nemonychidae, Anthribidae, Belidae, Attelabidae, Brentidae, Caridae, Erirhinidae, Curculionidae,
Platypodidae, and Rhynchophoridae.
INTRODUCCION
La superfamilia Curculionoidea (Insecta: Co-
leoptera) comprende unos 6000 géneros y 57.000
especies de gorgojos y formas afines (Thompson,
1992). Tradicionalmente la clasificación del grupo
se basó en los esquemas de Schoenherr (1826) y
Lacordaire (1863), los que fueron seguidos por los
diferentes autores que contribuyeron durante este
siglo con el «Coleopterorum Catalogus» de Junk.
Recientemente tres especialistas han llevado a cabo
notables trabajos relacionados con la clasificación
de los Curculionoidea (Thompson, 1992;
Zimmerman, 1993, 1994a, b; Kuschel, 1995). De
acuerdo con un consenso entre dichos aportes
(Morrone, en prensa), en América del Sur se
encuentran representadas 10 familias de
' Laboratorio de Sistemática y Biología Evolutiva (LASBEB),
Museo de La Plata, Paseo del Bosque, 1900 La Plata, Argentina.
(Recibido: 19 de junio de 1996. Aceptado: 24 de agosto de
1996)
Curculionoidea, estando ausentes sólo Ithyceridae
(neártica) y Brachyceridae (afrotropical).
El objetivo de este trabajo es presentar una clave
para la identificación de las familias sudamericanas
de gorgojos, la cual fue confeccionada sobre la base
de las claves de Thompson (1992), Zimmerman
(1993) y Kuschel (1995) y del examen de
ejemplares de distintas colecciones. Para facilitar
la posterior consulta bibliográfica especializada
(e.g., Wibmer é O'Brien, 1986; Morrone Roig-
Juñent, 1995), presento a continuación una lista
de las familias que se hallan en América del Sur,
comento acerca de su estatus (cuando no hay
acuerdo entre los distintos autores) y enumero las
subfamilias presentes en el subcontinente:
1.0 Nemonychidae Bedel
1.1 Rhynorhynchinae Voss
2.0 Anthribidae Billberg
2.1 Anthribinae Billberg
60 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
3.0 Belidae Schoenherr. Sigo aquí el criterio de
Kuschel (1995). Thompson (1992) y Zimmerman
(1993) tratan a Aglyciderinae y Oxycorininae como
familias independientes.
3.1 Belinae Schoenherr
3.2 Oxycoryninae Schoenherr
4.0 Attelabidae Billberg. Sigo aquí el criterio de
Kuschel (1995). Zimmerman (1994a) da estatus
familiar independiente a Rhynchitinae y
Pterocolinae. Thompson (1992) y Kuschel (1995)
tratan a la primera como una subfamilia de
Attelabidae; la segunda es considerada una
subfamilia de Attelabidae (Thompson, 1992) o un
sinónimo de Rhynchitinae (Kuschel, 1995).
4.1 Rhynchitinae Thomson
4.2 Attelabinae Billberg
5.0 Brentidae Schoenherr. La extensión original
de Brentidae fue ampliada por Morimoto (1976),
Thompson (1992) y Kuschel (1995), quienes
incluyen en ella las subfamilias Eurhynchinae,
Cyladinae, Apioninae, Nanophyinae y
Antliarhininae. Zimmerman (1994b), en cambio,
separa Eurhynchidae, Apionidae y Antliarhinidae
como familias independientes.
5.1 Brentinae Schoenherr
5.2 Cyladinae Schoenherr
5.3 Apioninae Schoenherr
6.0 Caridae Thompson. Caridae es tratada como
una subfamilia de Belidae (Thompson, 1992),
como una familia independiente (Zimmerman,
1994a) y como una subfamilia de Brentidae
(Kuschel, 1995). De acuerdo con sus caracteres
larvales (May, 1994), este taxón es intermedio entre
las familias más «primitivas» y Curculionidae, por
lo que el tratamiento de Zimmerman (1994a) me
parece el más acertado.
7.0 Erirhinidae Schoenherr. Thompson (1992) y
Zimmerman (1993) dan estatus familiar a
Erirhinidae, la cual es tratada por Kuschel (1995)
como una tribu de Curculioninae. La subfamilia
Raymondionyminae, tratada por Thompson (1992)
como una familia independiente, es asignada aquí
a esta familia.
7.1 Erirhininae Schoenherr.
8.0 Curculionidae Latreille. Curculionidae
representa la mayor familia de seres vivos, teniendo
unos 4100 géneros y 42.000 species. En las últimas
décadas varios taxones antiguamente asignados a
ella han sido separados como familias
independientes: Rhynchophoridae (Morimoto,
1962a,b, 1978), Ithyceridae (Morimoto, 1976),
Erirhinidae (Thompson, 1992; Zimmerman,
1993), Brachyceridae, Cryptolaryngidae y
Raymondionymidae (Thompson, 1992). Kuschel
(1995) trata a Rhynchophoridae. y Platypodidae
como subfamilias de Curculionidae, y fusiona
varias subfamilias tradicionales con Brachycerinae
y Curculioninae. El concepto de Curculionidae
sensu stricto aplicado aquí coincide con el de Th-
ompson (1992) y Zimmerman (1993).
8.1 Entiminae Schoenherr
8.2 Cyclominae Schoenherr
8.3 Phytonominae Thomson
8.4 Curculioninae Latreille
8.5 Baridinae Schoenherr
8.6 Cryptorhynchinae Schoenherr
8.7 Zygopinae Lacordaire
8.8 Cleoninae Schoenherr
8.9 Molytinae Schoenherr
8.10 Magdalininae Thomson
8.11 Cossoninae Schoenherr
8.12 Scolytinae Latreille
9.0 Platypodidae Shuckard. Tratada como familia
independiente por Thompson (1992) y Zimmerman
(1994a). Kuschel (1995) la trata como una
subfamilia de Curculionidae.
9.1 Platypodinae Schuckard.
10.0 Rhynchophoridae Schoenherr.Tratada como
una familia independiente por Morimoto (1962a,
b, 1978), Thompson (1992) y Zimmerman (1993).
Kuschel (1995) la considera como una subfamilia
de Curculionidae.
10.1 Sphenophorinae Lacordaire
10.2 Dryophthorinae Schoenherr
10.3 Orthognathinae Lacordaire
10.4 Sitophilinae Morimoto
10.5 Rhynchophorinae Schoenherr
Con el objeto de facilitar el uso de la clave se
representan esquemáticamente los principales
caracteres de la misma (Figs. 1-16) y se ilustran
especies representativas de la mayor parte de las
familias (Figs. 17-25).
Morrone: Clave ilustrada para identificación de familias sudamericanas de gorgojos 61
CLAVE PARA LAS FAMILIAS
SUDAMERICANAS DE CURCULIONOIDEA
¡Antenas ada 2
Antena Eta a elo ae 5
2. Funículo antenal con 6 segmentos o menos (el 7 se halla
fusionado con la clava); clava antenal lisa y brillante, con
ápice esponjoso (Fig. 3); uñas tarsales separadas por lóbulos
extendidos entre las caras dorsal y ventral de los tarsitos (Fig.
o dto lo ROO MARA RHYNCHOPHORIDAE (Fig. 25)
2' Funículo antenal con 7 segmentos (si existieran menos, es
por fusión entre algunos segmentos, pero no con la clava);
clava antenal con suturas y pubescente, con ápice no
esponjoso (Fig. 4); uñas tarsales no separadas por lóbulos
(Fig. 6) AS
3. Edéago con tectum y pedon separados (Fig. 7), tegmen tanto
O más lao cqueel qué. cos osoocoouodosovonouooo á
3' Edéago con tectum y pedon fusionados (Fig. 8), tegmen más
corto que el edéago ....... CURCULIONIDAE (Fig. 23)
4. Rostro presente; cabeza más angosta que el protórax, el cual
no está constreñido lateralmente; formas generalmente
A o o ERIRHINIDAE (Fig. 22)
4' Rostro ausente; cabeza tan ancha como el protórax, el cual
está constreñido lateralmente; formas terrestres. ...........
RO PLATYPODIDAE (Fig. 24)
5. Mandíbulas con ápice usualmente simple (Fig. 9); palpos
maxilares alargados, proyectándose anterolateralmente;
labro no fusionado al clípeo (con sutura clipeolabral
A lo 6
5' Mandíbulas con ápice dentado (Fig. 10); palpos maxilares
compactos, no proyectándose anterolateralmente; labro
fusionado al clípeo (sin sutura clipeolabral) ............ 1
6. Protórax no carenado; cabeza con dos suturas gulares en la
base (Fig. 11); ventritos 1-5 libres; pigidio cubierto; tibias
MENOS 010000000000 NEMONYCHIDAE (Fig. 17)
6' Protórax con una o más carenas transversales cerca de la base;
cabeza con una sutura gular fusionada (Fig.12) o sin suturas;
sólo el ventrito 5 completamente libre, los demás fusionados
en parte; pigidio expuesto; tibias sin espolones. ...........
E A E Me -..... ANTHRIBIDAE (Fig. 18)
7. Ventritos libres, 2-5 subiguales en longitud (Fig. 13).... 8
7 Ventritos 1 y 2 fusionados, 2 6 5 más largos que el 3 y 4
considerados por separado (Fig. 14).................. 9
8. Antenas insertadas a los lados del rostro; élitros
irregularmente punteados; tegmen del edéago con ápice de
la placa dorsal no dividido y carente de Setas..............
A ts tado BELIDAE (Fig. 19)
8' Antenas insertadas por debajo del rostro; élitros punteado-
estriados; tegmen del edéago con ápice de la placa dorsal
Plobadoy coa CARIDAE
9. Palpos maxilares con 4 segmentos (Fig. 15); élitros
irregularmente punteados ...... ATTELABIDAE (Fig. 20)
9' Palpos maxilares con menos de 4 segmentos (Fig. 16); élitros
punteado-estriadoS.............. BRENTIDAE (Fig. 21)
AGRADECIMIENTOS
Agradezco a Paula Posadas por la lectura crítica
del manuscrito y a Adrián Fortino y Sergio Roig-
Juñent por la confección de las ilustraciones. Este
“estudio ha sido realizado con el apoyo económico
de la National Geographic Society y del Consejo
Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
(CONICET), Argentina.
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62 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
AUN
10
11 12
15 16
Figuras 1-16: Caracteres morfológicos de Curculionoidea. 1,2, antenas geniculadas vs. rectas; 3, 4, clava antenal lisa y con ápice esponjoso
vs. con suturas y ápice no esponjoso; 5, 6, uñas tarsales separadas por lóbulos vs. no separadas por lóbulos; 7, 8, edéago con tecton y pedon
separados vs. fusionados; 9, 10, mandíbula con ápice simple vs. dentado; 11, 12, cabeza con dos suturas gulares vs. una sutura gular; 13,
14, ventritos libres vs. fusionados; 15, 16, maxila con palpo de cuatro segmentos vs. menos de cuatro segmentos.
Morrone: Clave ilustrada para identificación de familias sudamericanas de gorgojos 63
Figuras 17-25: Especies representativas de Curculionoidea. 17, Nannomacer germaini (Nemonychidae); 18, Dinocentrus tuberculosus
(Anthribidae); 19, Atrachtuchus argus (Belidae); 20, Minurus seniculus (Attelabidae); 21, Apion pachymerum (Brentidae); 22,
Araucarietius viridans (Erirhinidae); 23, Listroderes annulipes (Curculionidae); 24, Megaplatypus sulcatus (Platypodidae); 25,
Sphenophorus brunnipennis (Rhynchophoridae). Tamaño aproximado: 17=2 mm, 18=8 mm, 19=10 mm, 20=2 mm, 21=2 mm, 22=5
mm, 23=9 mm, 24=7 mm, 25=7 mm.
Rev. Chilena Ent.
1996, 23:65- 81
DIVERSIDAD DE APOIDEA (HYMENOPTERA) Y SU ASOCIACION A LA VEGETACION
NATIVA EN EL NORTE DE CHILE, 2* REGION '
HaroLDo Toro?, ELIZABETH CHIAPPA? Y RENÉ COVARRUBIAS?
RESUMEN
Se presenta información sobre la diversidad de Apoidea encontrada, en el desierto costero del norte de Chile,
durante un período de tres años de sequía. Se identificaron 29 especies lo que representa un número reducido en
relación a la diversidad del grupo conocida para el país. Se postula que el factor más importante de esta baja en
el número de especies es la escasez de lluvias. Colletidae (12 especies) y Anthophoridae (7 especies) fueron los
más abundantes tanto en riqueza específica como en número de ejemplares. Siete especies se estiman endémicas
para el área. Las especies oligolécticas fueron más abundantes en los muestreos, sin embargo varias de éstas han
sido colectadas asociadas a otras plantas en otras localidades. Se indican las asociaciones interespecíficas entre
Apoidea y plantas.
ABSTRACT
The diversity of Apoidea found in the costal desert, in northern Chile, during a 3 year-period of dry conditions, is
presented. Twenty nine species were identified, which represents a small number, in relation to the bee diversity of
the country. it is postuled that the scarce rainfall in the area is the main factor reducing the species number.
Colletidae (12 species) and Anthophoridae (7 species) were the most abundant both in species richness and in
number of specimens. Seven species are considered endemic for the area. Oligolectic species, for the area, were
more abundant, nevertheless several of them have been collected associated to other plants in other localities. The
species-specific relation of Apoidea and plants is given.
INTRODUCCION
Existe una seria preocupación mundial por el
conocimiento de la biodiversidad ante la necesidad
de determinar, a la brevedad posible, zonas o
lugares donde concentrar esfuerzos que eviten el
empobrecimiento paulatino de especies de animales
y plantas, a que está siendo sometido el planeta
(Comitee on International Sciences,1989). De
acuerdo a varias estimaciones la pérdida de especies
' Financiado por CONICYT, Proyecto 193.0123
? Zoología, Univ.Católica de Valparaíso, Casilla 4059,
Valparaíso,Chile. htoroCaix1.ucv.cl
3 Biología, Univ. de Playa Ancha, Casilla 34-V.
Valparaíso.Chile. echiappaCuplaced.upa.cl
* Inst. Entomología, Univ.Metropolitana, Casilla 147,
Santiago, Chile
(Recibido: 25 de junio de 1996. Aceptado: 18 de octubre de
1996)
causada por el hombre, es mayor que todas las otras
catástrofes ocurridas en los últimos 65 millones
de años, previéndose que en las próximas décadas
el ritmo de destrucción se acelere mucho más si se
mantiene la tendencia.
En Chile el área llamada Norte grande (18-28”
S), es probablemente la más afectada por
empobrecimiento, debido primariamente a una
desertificación creciente y en parte por acción
antrópica.
El déficit hídrico de la 2* Región, calculado por
la diferencia entre precipitaciones y evapotrans-
piración potencial, varía entre 1.400 a 1.600 mm/
año (Oltremari et al.,1987). El promedio anual de
cantidad de agua caída tiene un rango amplio a
través de los años, que va aproximadamente entre
5 a 30 mm con un promedio para Taltal de 25.1
mm (Di Castri y Hajek, 1976), las cifras mayores
66 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
corresponden a inviernos excepcionalmente
lluviosos, que permiten la aparición de una
vegetación abundante; sin embargo en los últimos
años, particularmente 1993 - 94 las precipitaciones
han sido cercanas al límite de variación inferior,
mientras que en 1995, a pesar de una grave escasez
de agua en los primeros meses, se advierte una
pequeña mejora a final del año en el área de Paposo.
Esta última quebrada proporciona datos puntuales
distintos, llegando a cifras interesantes en los meses
de mayo a diciembre de 1995 (R. Espejo,
Universidad de Antofagasta, información per-
sonal). La zona vecina a la costa no recibe
influencia de las lluvias tropicales de verano
(invierno boliviano), que afectan y favorecen las
condiciones de vida en las zonas altas de la cordil-
lera de los Andes.
La escasez de agua caida se encuentra, en parte,
reemplazada por la existencia de neblinas costeras
que tienen un interesante rol para las plantas: por
una parte aumentan la presión de vapor ambiental,
con la correspondiente disminución de la pérdida
de agua y por otra hacen posible la condensación
sobre las superficies expuestas de varias especies,
que pueden aprovechar el agua directamente por
absorción foliar o haciéndola escurrir hasta las
raíces. De acuerdo a nuestras observaciones, si
bien la neblina logra mantener alguna vegetación,
no es suficiente para la mayoría de las especies de
plantas, éstas en ausencia de lluvia, aparecen secas
en la observación externa, excepto por especies del
género Nolana.
El impacto antrópico es importante, a pesar de
la escasa población presente en la zona y originado
fundamentalmente por tres distintas fuentes: uso
de la vegetación como combustible, reducida
crianza de ganado caprino y actividad minera.
Tanto la crianza de ganado como la utilización de
la vegetación de mayor tamaño, como combustible,
tiene a su vez un efecto múltiple, ya que además
de la pérdida directa de ejemplares de plantas y de
su correspondiente fauna asociada, se produce
reducción del efecto sombra, aumento de la acción
del viento, destrucción de los suelos y disminución
de la capacidad de condensación de neblinas.
La actividad minera, fuertemente incrementada
en los últimos años, muestra un efecto negativo
importante agravado por la falta de precipitaciones,
los vehículos pesados que llevan mineral, de
tránsito frecuente, levantan una enorme cantidad
de polvo. A pesar de que el camino es regado a
menudo con camiones cisterna, la tierra se deposita
sobre las plantas de ambos lados de las quebradas,
hecho que es particularmente notable en la
Quebrada de Paposo, provocando un daño de larga
duración, al no existir lluvias que arrastren
posteriormente el polvo acumulado sobre las
plantas.
Probablemente tomando en cuenta el deterioro
ambiental, se ha podido advertir en los últimos 10
años una preocupación conservacionista creciente,
con acciones tomadas por la Corporación Nacional
Forestal (Santoro y Flores, 1990; CONAF, 1994),
fundamentándose basicamente sobre trabajos de
investigación llevados a cabo sobre flora y
vertebrados superiores (Aguirre y Ovalle, 1974;
Ce1,1962; Donoso-Barros, 1966; Mesa, 1981;
Muñoz, 1959; Oltremari, et al.,1987; Ortiz, 1980),
a pesar de la poca información sobre biodiversidad
que proporcionan las especies de vertebrados
(Platnick, 1992). De acuerdo a nuestra información
los trabajos orientados a conocer la diversidad de
insectos de la zona son muy escasos (Cortés, 1983;
Cortés y Campos, 1971, 1974; Etcheverry, 1952),
O practicamente no existen, excepto por pocas
comunicaciones que citan insectos del norte, no
escapando los Apoidea de esta generalidad. La
mayoría de los trabajos de este último grupo,
corresponden a descripciones originales dentro de
estudios sistemáticos de taxa reducidos.
Buena parte de estos trabajos, se han llevado a
efecto en años con alta pluviometría, O
especialmente favorables (Simpson, 1989),
posiblemente alentados por conocer la notable
diversidad a nivel específico que se presenta en
esas oportunidades, sin embargo, los resultados
obtenidos en esas condiciones no proporcionan el
panorama más general que caracteriza la parte
norte de Chile. En situaciones de sequía extrema,
que correponde a la situación que pudiera
calificarse de más frecuente o normal en la zona
costera de la 1* y 2* Región , disminuye la
diversidad y las relaciones de plantas e insectos |
pueden seguir tendencias distintas, sin la
intervención de otros factores como altura,
densidad (Waddington, 1979; Jong y Klinkhamer,
1994) o simetría floral (Moller y Eriksson, 1995).
La reducción de diversidad se liga también a
otros problemas, como cambios en las interacciones
de los polinizadores con las plantas debido a
aumento de competencia (Eickwort y Ginsberg,
1980; Bawa, 1983; Roubik, 1989). La condición
Toro et al.: Diversidad de Apoidea y asociación a la vegetación en el norte de Chile 67
de especialistas también debe ser necesariamente
afectada (Roubik, 1995), ya que los oligolécticos
pueden no encontrar su fuente de alimento par-
ticular.
La reducción también afecta al número de
ejemplares de cada especie. La menor densidad
de plantas con flores hace necesario recorridos más
largos, de parte de los insectos que buscan alimento,
estas mayores distancias promueven el intercambio
génico entre ejemplares alejados de plantas, los que
en otras condiciones pudieran incluso pertenecer
a poblaciones diferentes. La reproducción de las
plantas se ve por una parte favorecida por una
mayor heterogeneidad, sin embargo lo anterior
también puede significar alguna pérdida en el fino
ajuste necesario para poder vivir en condiciones
tan selectivas.
El objetivo de este trabajo es proporcionar
información sobre la diversidad de Apoidea de las
quebradas del extremo sur de la 2? Región, en
condiciones de piuviometría muy baja. Estas áreas
son consideradas por Quintanilla (1989) como
desierto litoral de Antofagasta y Taltal, desierto
costero neblinoso de Taltal y Chañaral y vegetación
de lomas de Paposo y Pan de Azúcar . Se pretende
además conocer las asociaciones que se establecen
entre las abejas y las plantas presentes en estas
condiciones de aridez extrema. De acuerdo a
observaciones previas la diversidad y la abundancia
de ejemplares se ve muy cambiada con las
precipitaciones, de manera que una visión más glo-
bal de la zona requiere de un estudio
suficientemente largo, que permita comparar la
situación de sequía más frecuente de la zona con
el caso imprevisible de los episodios de lluvia
MATERIALES Y METODO
Las observaciones se realizaron durante el
período 1993 a 1995, en quebradas ubicadas al sur
de la 2* Región: Cifuncho (25” 35' S, 70% 30'W),
Taltal (25* 25' S, 70? 34' W) Paposo (25? S, 70” 26'
W) y algunas zonas puntuales ubicadas entre 10 a
25 km al norte de Paposo, generalmente por debajo
de los 550 m.s.n.m. excepto por la localidad de
Agua Verde en la parte alta de la Quebrada de
Taltal, estas áreas son señaladas como C - T - P
NP, respectivamente en la tabla de localidades
(Tabla 1). Luego de un viaje de prospección inicial,
los muestreos se realizaron en los siguientes meses:
X y XI de 1993; IX, XI y XII de 1994; IX, X y XII
de 1995 y I de 1996. Estimándose un total de
esfuerzo de colecta de 1200 hs/ hombre.
Nose observaron lluvias durante los muestreos
excepto por una llovizna suave de 15 minutos en
una noche del mes de Enero de 1996.
La asociación de abejas y plantas se estableció
mediante colecta de ejemplares en plantas
identificadas. Se fijó inicialmente dos períodos de
trabajo, antes y después de medio día, anotando el
tiempo de colecta utilizado frente a cada ejemplar
de planta, se pretendía buscar información sobre
diferente horario de utilización del recurso,
especificidad y/o preferencia de una especie de
ápido por una planta. Esta metodología tuvo que
ser cambiada por ineficiente en razón al escaso
número de ejemplares de Apoidea presentes en la
zona.
Tomando en consideración el número de
ejemplares presentes, la colecta de abejas se realizó
recorriendo el terreno en búsqueda de plantas con
flores y disponiendo de una batería de frascos con
KCN, de manera de usar un solo frasco para los
insectos colectados en cada especie de planta. Este
sistema permitió obtener la siguiente información:
a) Número de ejemplares de Apoidea, machos
y hembras, por especie, localidad y fecha
b) Número de especies de Apoidea visitantes de
cada especie de planta
c) Frecuencia comparativa de individuos de cada
especie de Apoidea visitante de cada especie de
planta
d) Número de especies de plantas visitadas por
cada especie de Apoidea
La identificación de plantas fué hecha en el
terreno por R.Villaseñor (Universidad de P. Ancha)
y confirmada posteriormente mediante uso de
claves o por comparación con material identificado.
En los gráficos se utilizan las siguientes
abreviaturas para las especies:
NOMBRE DE LA ESPECIE ABREV.
Adesmia atacamensis Phil A. atacam.
Argilia radiata (L.) D.Don A. radiata
Astericium vidalii Phil. A.vidalii
Calandrinia longiscapa Barn. C. longisc.
Copiapoa cinerea (Phil) B.et R. C. cinerea
Cristaria intonsa Johnst. C. intonsa
Cristaria foliosa Phil. C. foliosa
Cristaria sp Crist. sp
Dinemandra ericoides A. Juss. D. ericoides
Euphorbia lactiflua Phil. E. lactiflua
Frankenia chilensis K.Presl. E chilensis
68 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
éá _ A _—__=—_==—====1
H. lineariif
L. chilensis
L. fruticosa
Heliotropium lineariifolium Ph
Loasa chilensis (Gay)Urb. et G.
Loasa fruticosa (Phil.)Urb. G.
Nolana coelestis (Lind.) Mier. N. coelest.
Nolana crassulifolia Poepp. N. crassul.
Nolana leptophylla (Mier) Johns. N. leptoph
Nolana mollis Johnst. N. mollis
Nolana periviana (Gaud) John. N. peruvian
Nolana paradoxa Lindl. N. paradox
Nolana villosa (Phil.)Johnst. N. villosa
Nolana sp
P. celosioi.
Nolana sp
Philippiamra celosivides (PJOK
Polyachirus cinereus Ric. et Wel. P. cinereus
Senecio cachinalensis S. cachinal
Tigridia philippiana Johnst. T. philipp.
Los ejemplares de abejas colectados fueron
guardados en sobres y humedecidos posteriormente
en el laboratorio, para montaje e identificación.
La determinación a nivel de especies fué realizada
por el primer autor, utilizando claves o
comparación con material determinado depositado
en la colección de la Universidad Católica de
Valparaíso. En casos de duda o desconocimiento
del taxon se indica el nombre del género más un
número para señalar situación específica. En la
parte sistemática se sigue a Michener ef al. (1994)
Para los datos de Apoidea de las muestras de
diferentes fechas, quebradas o plantas asociadas
se estudiaron las siguientes medidas comunitarias:
número de ejemplares por especie (=N); número
de especies (=S); diversidad específica, medida por
la función H'=2 Pi log2 Pi(Pielou, 1969). En este
análisis no se incluyeron los datos tomados en
Enero que aparecieron en 1996 muy modificados
por situaciones climáticas particulares.
Las especies identificadas se anotan en los
gráficos con la siguiente abreviatura:
NOMBRE DE LA ESPECIE ABREV.
COLLETIDAE
Caupolicana dimidiata Herbst, 1917 C. dimidiata
Chilicola (Heteroediscelis) sp. Ch. (H).sp.
Chilicola neffi Toro y Mold. 1979 Ch. neffi
Chilimelissa rozeni Toro y Mold.1979 Ch. rozeni
Chilimielissa sp. 1 Ch.spl
Chilimelissa sp.2 Ch.sp2
Xenochilicola fulva Toro y Mold. 1979 X. fulva
Colletes araucariae Friese, 1910 C. arqucariae
Colletes atripes Smith, 1851 C. atripes
Colletes sp.2 C. sp2
Mourecotelles sp. M. sp
Leioproctus sp.l L. spl
ANDRENIDAE
Spinoliella longirostris Toro, 1995
Parasarus atacamiensis Ruz, 1993
HALICTIDAE
Caenohalictus dolator (Vacilar, 1903)
Dihalictus aricencis (Schrottky,19 10)
Sphecodes sp.l
MEGACHILIDAE
Anthidium sp.
Anthidium chilense Spinola, 1851
Trichothurgus atacamensis Sielfeld, 1973
Megachile sp.l
Megachile sp.2
ANTHOPHORIDAE
Alloscirtetica chilena Urban,1971
Svastrides melanora (Spinola, 1851)
Svastra flavitarsis (Spinola, 1851)
Centris buchholzi Herbst, 1918
Centris chilensis (Spinola, 1851)
Centrisescomeli Cockerell, 1920
Mesonychium garleppi (Schrottky, 1910)
S. longirost.
P. atacam.
C. dolator
D. aricencis
Sph.sp.l
Anthidium sp.
A.chilense
T. atacam.
Megachile 1
Megachile 2
A.chilena
S. melanura
S. flavitarsis
C. buchholzi
C. chilensis
C. escomeli
M. garleppi
RESULTADOS Y DISCUSION
En un total de 891 ejemplares colectados se
determinaron 29 especies de Apoidea (Tabla 1), lo
que representa un 8,3% de las especies conocidas
para el país (Toro, 1986). La colecta total representa
una cantidad muy baja de especímenes, para Chile
central o para la zona norte, en relación a las horas
esfuerzo de colecta.
La poca abundancia de material la estimamos
directamente relacionada con falta de lluvias en el
área, este factor determina disminución de plantas
floridas, situación que se acentuó fuertemente en
los últimos años (1994-95), hasta presentar un
paisaje con muy pocos ejemplares de plantas
verdes. Lo anterior también parece explicar la
escasa coincidencia de plantas o asociaciones
vegetales frecuentes en otros recuentos (Gajardo,
1994) que no aparecen mencionadas en este trabajo.
Se observa una mayor porcentaje de especies de
Colletidae (41.1 %) y Anthophoridae (24.1 %) y
opuestamente, una muy baja diversidad en
Andrenidae (6.9%), mientras que Halictidae
(10.3%) y Megachilidae (17.2%) alcanzan valores
intermedios. La proporción es semejante a la que
muestran los mismos grupos en el resto del país
(Toro, 1986), observándose como situación particu-
lar la falta de representación en Apidae y
Fideliidae. La ausencia de abeja de miel es en cierto
Toro ef al.: Diversidad de Apoidea y asociación a la vegetación en el norte de Chile 69
TABLA 1
ESPECIES DE APOIDEA ENCONTRADAS EN LA
2* REGION
[PP SEXO MOcADAD 0 MESES
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A A a
C. dimidiata
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[Ch. rozeni |25|45) |x| | | ol 1] 7 21|41
Ch. sp] | olss [lx | [o 1] 7farjar
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X. fulva AI AA oleo
[C. atripes |1o|14|x| | | | 9) 6| o| 6] 3]
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Coca
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C. sp.2 ES
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NDRENIDAE
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M. garteppi | 31 3] |x| | | o| 6 o| ojo!
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C= Quebrada de Cifuncho; h=hembras; m=machos;
NP=Quebradas del norte de Paposo; P=Quebrada de
Paposo; T=Quebrada de Taltal; X=presencia.
ls
Un N —
modo interesante, ya que pequeñas colonias se
encuentran, viviendo “asilvestradas”, en otras áreas
desérticas del país (Toro et al., 1992)
La más alta frecuencia de especies de Colletidae
es debida principalmente a la contribución
abundante de Xeromelissinae (Chilicola,
Chilimelissa y Xenochilicola)(Fig. 1); estos géneros
incluyen la mitad de las especies de la familia
presentes en la zona, por su pequeño tamaño y
preferencia de estratos bajos pasan facilmente
desapercibidas, por lo que generalmente son
escasas en las colecciones.
La subfamilia Diphaglossinae, se observa sólo
representada por Caupolicana dimidiata, especie
abundante en la III y IV Región y relativamente
frecuente en la zona central, de manera que este
recuento fija ahora su distribución más
septentrional en Paposo. Otras dos especies
chilenas del mismo género (C. vestita y C.
albiventris), siguen más hacia el norte en su
distribución geográfica. Colletini es conocida por
su enorme distribución particularmente en el
género Colletes, el cual se encuentra representado
en la zona por tres especies, mientras que de los
Paracolletin1, abundantes en el centro-sur, sólo fue
posible encontrar una especie en la zona en este
período de sequía.
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Figura |: Abundancia de especies de Colletidae: a) en la zona y b)
en la temporada
70 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
Es interesante notar que el número de especies
de Colletidae disminuye mientras se avanza hacia
las quebradas ubicadas más al norte, hasta
encontrarse sólo con ejemplares de Ch.neffi, que
se mantiene abundante desde Paposo al norte. Dos
factores pudieran ser explicativos al respecto: - las
especies de distribución sur tienen dificultades en
condiciones de sequía de extender su rango hacia
el norte y, - la incorporación de especies del norte
está fuertemente limitada por áreas desérticas que
se extienden tanto hacia el Oeste como hacia el
norte.
Las dos especies de Panurginae (Andrenidae),
están poco representadas (Fig.2), una de ellas
Spinoliella longirostris, es de descripción reciente
(Toro, 1995) y parece ser más bien escasa, por lo
que provisoriamente la consideramos como
endémica. Parasarus atacamensis es muy
abundante en la III y IV Región donde se encuentra
asociada con Nolana rostrata y según Ruz
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9 4 Il P.atacam.
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S.longirost.
P.atacam
Figura 2: Abundancia de Andrenidae en el área y en la temporada
(comunicación personal), con Encelia, Calandrinia
y Cristaria, pero en la zona sólo se han encontrado
escasos machos lo que parece indicar que, en
condiciones de alta pluviometría la densidad de
ejemplares puede aumentar notablemente.
Halictidae aunque es pobre en especies, presenta
abundancia de ejemplares de vida libre en toda la
zona de estudio (Fig.3), mientras que la única
especie de Sphecodes encontrada es escasa,
posiblemente en relación con su vida parásita. La
presencia de Dihalictus aricensis en todas las
épocas de muestreo hace pensar en que se puedan
encontrar adultos a lo largo del año, como ocurre
también con algunas especies del mismo género
en la Zona Central.
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70 ON.Paposo
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Figura 3: Abundancia de Halictidae en el área y en la temporada
Megachilidae (Fig.4) está representado por las
dos subfamilias. La única especie de Lithurginae
encontrada en la zona es escasa, aunque se pudo
ubicar nidos en troncos caídos de “quiscos”
(Eulichnia). Las celdillas encontradas, aunque no
Toro et al.: Diversidad de Apoidea y asociación a la vegetación en el norte de Chile Al
contenían larvas, se corresponden bien con las
descripciones de Rozen (1973) sobre nidos de
Trichothurgus dubius. Los túneles eran ocupados
por ejemplares de Centris buchholzi, como sitios
de alojamiento.
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A.chilense
T.atacam
Anthidium sp
Megachile 2
Megachile 1
Figura 4: Abundancia de Megachilidae en el área y en la
temporada.
De las dos especies de Megachile encontradas,
una es abundante en ejemplares, de distribución
geográfica amplia y asociada a una diversidad
importante de plantas, la otra se restringe sólo a
las quebradas de más al norte.
Las especies de Anthidiinae son distintas en
cuanto a abundancia, Anthidium sp. es frecuente
sólo en la parte alta de la Quebrada de Taltal (Agua
Verde). A. chilense en cambio, se encuentra
siempre, aunque es más frecuente en los meses de
Diciembre y Enero, esta especie, junto con A.
funereum (no representada en la zona) son las
especies de Anthidiinae de más amplia distribución
geográfica en Chile ocupando ambientes muy
distintos entre la II y X Región, en una extensión
latitudinal superior a los 2.000 km.
En Anthophoridae (Fig.5), Svastra flavitarsis
y Svastrides melanura sólo se colectaron durante
el mes de Enero; la alta frecuencia comparativa de
S. flavitarsis se debe a búsqueda de material en los
alrededores de un área de nidificación cubierto por
Tessaria, la distribución de esta especie, en todo
caso se extiende tanto hacia el norte como hacia
el centro-sur en Chile, por lo que en años más
favorables se espera encontrar una mayor
frecuencia tanto temporal como espacial. El único
macho de S. melanura, permite fijar en Taltal su
límite de distribución norte.
ON.Paposo
MD Paposo
DTaital
Ml Cifuncho
N* ejemplares
Y
A.chilena
S.melanur.
S.flavitars.
7.buchholz. SS
C.chilensis
C.escomeli
M.garleppi
120
100
N? ejemplares
(92)
O
a
A.chilena
S.melanur.
S.flavitars
C.chilensis
M.garleppi
C.buchholz. |
C.escomelí
Figura 5: Abundancia de Anthophoridae en el área y en la
temporada.
La otra especie de Eucerini presente,
Alloscirtetica chilena Urban, es interesante por
72 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
encontrarse practicamente todo el año en las áreas
de estudio hasta Paposo por el norte. Urban (1971),
extiende la distribución de esta especie hasta
Antofagasta. La misma situación muestra Centris
buchholzi y C. escomeli, siendo la primera mucho
más abundante que la segunda; para estas dos
especies las quebradas del sur de la 2* Región
corresponden a su límite más austral, hacia el norte
tienen una distribución amplia tanto en altura como
en latitud. C. chilensis, en cambio, es más
frecuente en la 3? Región, alcanzando a la zona
Central con menos ejemplares. Las dos especies
de Centris del norte, particularmente C. buchholzi,
parecen estar asociadas con Mesonychium
garleppi, que los parasita en casi toda su
distribución geográfica, la presencia de esta última
en Taltal, corresponde también a su límite de
distribución más austral.
En la zona se advierte un mayor número de
especies desde el norte hacia el sur con un ligero
TABLA 2
ABUNDANCIA, DIVERSIDAD Y EQUIPARIDAD DE
APOIDEA EN LA ZONA PARA UN PERIODO DE
TRES AÑOS
CIFUNCHO
MAR ES JUE
NA A A A A
EROS NC BET
MIA A Ms 1
A A AR
A AA E AA ROTA Ln
A AAA A
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AA A A BESA
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a O os Peal
y JFoss os | — | 081 [086 |
N=Número de especies; S=Indice de diversidad; H'=In-
dice de diversidad; J=Indice de equiparidad; TOTAL=TO0-
tal por localidades.
a
aumento en la Quebrada de Taltal (Tabla 2).
En relación a la abundancia de ejemplares (N)
los valores varían ampliamente para cada quebrada,
el análisis de varianza a un criterio dió F
(3,12)=1,82 con p >0,05, por lo que se asume que
no hay diferencias significativas entre quebradas
para esta variable. La variación entre quebradas
para el número total de especies (S), con los datos
de cuatro fechas tampoco es significativa, ya que
el análisis de varianza da F(3,12)=0,819 con
p>0,05.
En cuanto a las variaciones según el factor
"fecha" con los datos de las 4 quebradas tanto para
N como para S, se encuentra, en el primer caso
(N) F(3,1 2)= 2,74, con p>0,05 y en el segundo
caso (S) F(3,12)=7,48 con p<0,01, o sea que las
variaciones globales de abundancia entre fechas
no son significativas, pero si lo son las variaciones
de S, siendo para esta variable los valores globales
de Octubre más altos que los otros tres meses
estudiados.
En la tabla 2 se entrega también para cada fecha
el valor del índice de diversidad H” de Shannon-
Wiener y el valor del índice de equiparidad
(DGEevenness); en todas las quebradas se observa
que la variación de H” sigue estrechamente al
número de especies (S), que es entonces el
componente principal de la diversidad en este caso;
el otro componente, la equiparidad (J) en cambio,
se mantiene relativamente constante en fechas y
localidades.
Para la sumatoria de S total por quebrada, se
observa tanto para S como para H”, valores mayores
en las quebradas de Cifuncho y Taltal; respecto a
Paposo y Norte de Paposo, donde esta última sería
la más diversa. La situación puntual de Taltal
puede deberse a mejores condiciones de humedad
presentes en la temporada, ya que la quebrada se
mantiene verde hasta niveles superiores a 300
msm., presentando otro punto húmedo en altura
(Agua Verde), con vegetación abundante de
Adesmia y Atriplex.
El mismo incremento ocurre con las especies
de distribución no compartida, sin que esto
signifique endemismo, ya que en varios casos,
particularmente las especies de Cifuncho,
prolongan su distribución hacia el sur (vide supra).
De distribución geográfica no compartida, en
sentido estricto, sólo existen dos especies en
Cifuncho (Chilicola (Heteroediscelis) sp. y
Colletes sp.2) y dos especies en Qda. de Taltal
Toro et al.: Diversidad de Apoidea y asociación a la vegetación en el norte de Chile 73
(Chilimelissa sp.1 y sp.2), ninguna de estas especies
parece haber sido conocida antes para Chile.
Se consideran además como endémicas para el
área: Chilicola neffi Toro y Moldenke, Spinoliella
longirostris Toro, ambas descritas para la zona y
encontrada en los muestreos de Paposo y quebradas
costeras de más al norte, Anthidium sp. que siendo
abundante en Taltal puede alcanzar hasta un poco
más al norte y A. chilena, descrita por Urban (1971)
en base de dos machos. Las hembras de esta especie
aun no descritas, son muy semejantes a A. porteri
de la 4* Región, pero diferenciables por la placa
pigidial, que es un poco más ancha en A. chilena.
Aunque los endemismos están relacionados con
adaptaciones a condiciones particulares (como es
la situación que ocurre en la zona de estudio), ellos
aparecen más frecuentes en áreas de alta
precipitación (Huston, 1994). Las adaptaciones
desde el punto de vista morfológico, se muestran
espectaculares y en cierto modo convergentes,
dentro de especies de distintos grupos, las más no-
tables están organizadas para permitir un más fácil
acceso a las fuentes de néctar, que son ofrecidas
por las distintas especies de Nolana presentes en
la zona. En este sentido las modificaciones
corresponden a un mayor alcance de las piezas
bucales, con alargamiento de la cabeza,
particularmente el área malar, además de una
mayor longitud del labio o partes distales de las
maxilas. Tales caracteres alcanzan situaciones
extremas en el caso de S. longirostris, que presenta
el área malar y sobre todo la glosa más larga que
el resto de las especies de su género (carácter
enfatizado, curiosamente, mucho más en los ma-
chos que en las hembras) y en Ch. rozeni con área
malar más larga que el ojo, cardos y estipites
enormenente alargados, lo mismo que los palpos
labiales.
Los registros obtenidos a lo largo del año en
cuanto a abundancia de ejemplares por especie en
cada temporada se indican en Tabla 1. |
Se puede observar que: 10 especies de abejas se
presentan en una sola fecha; 5 especies en dos
fechas; 5 especies en tres fechas; 5 en cuatro fechas
y 4 especies se presentan en todas las temporadas.
Estas últimas constituyen la fauna más constante,
en cambio las 10 primeras tienen una estrecha
estacionalidad, encontrándose un gradiente entre
estos extremos con 3 tramos de 5 especies cada
uno.
Hay una mayor cantidad de especies recolectadas
en enero (19) y octubre (21), mientras que las cifras
están reducidas apreciablemente en noviembre y
diciembre. Esta situación puede estar influida por
factores pluviométricos, ya que el primer muestreo
de X-1993, presentaba mejores condiciones
vegetacionales debido a lluvia en años previos,
mientras que 1-1996 se vió favorecido por algunas
precipitaciones tardías ocurridas en diciembre 1995
y a comienzos del mismo mes (R. Espejo,
Universidad de Antofagasta, información per-
sonal). |
La condición multivoltina podría favorecer el
aprovechamiento de lluvias ocasionales, en espe-
cial si el estado de diapausa es realizado durante
la prepupa (Roubik, 1989), de esta manera la
emergencia de adultos puede responder más
rapidamente a condiciones favorables del medio
producidas por las precipitaciones, tal podría ser
el caso de todas las especies presentes a lo largo
del año como Centris buchholzi, C. escomeli,
Alloscirtetica chilena y Dihalictus aricensis.
Suponemos una condición univoltina para la
mayoría de las especies, que se presentan en una
temporada restringida, en este aspecto parecen
distinguirse dos períodos distintos favorables para
la aparición de adultos: de septiembre a noviembre
y de diciembre a enero; propias del primer período
son: Caupolicana dimidiata, Chilicola neffi,
Spinoliella longirostris, Parasarus atacamensis,
Caenohalictus dolator, Megachile sp.2 y
Mesonychium garleppi (Tabla 1), mientras que a
comienzos del verano aparecen Chilicola
(Heteroediscelis) sp., Chilimelissa sp.2, Colletes
sp.2, Trichothurgus atacamensis, Svastra
flavitarsis y Svastrides melanura. Esta separación
se corresponde con observaciones realizadas para
las mismas especies, cuando tienen una
distribución más amplia, en otras zonas más
centrales en Chile como C. dimidiata y P.
atacamensis.
En las cantidades totales de ejemplares
colectados a lo largo de la temporada, las cifras
mayores también corresponde a Colletidae con
32,3%, aunque hay cinco especies que se muestran
escasas o muy escasas dentro de la familia. Los
Anthophoridae aparecen como abundantes, pero
estas cifras son fuertemente influidas por C.
buchholzi y también de manera importante por S.
flavitarsis, encontrada en un sólo muestreo. La
cantidad de Andrenidae es claramente baja en
relación a los demás grupos, situación que
74 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
diferencia a la zona de la 3* Región, donde la
familia es abundante tanto en especies como en
individuos, de acuerdo a nuestras observaciones
personales.
Megachilidae y Halictidae están representados
en general por especies con mayor persistencia que
las otras familias, esta situación es determinada
por la presencia de especies de amplio rango tem-
poral como Megachile sp.1 y Anthidium chilense
para Megachilidae y de Caenohalictus dolator y
Dihalictus aricensis para Halictidae.
Variaciones mayores en número de ejemplares,
son a veces determinadas por la aparición o
desaparición de especies en la temporada como
ocurre con Svastra, Anthidium y otras (Tabla 3).
TABLA 3
NUMERO DE EJEMPLARES DE APOIDEA POR ESPECIE DE PLANTA VISITADA
C. dimidiata
Ch. (H). sp.
> 15
E
Eacone [a] [aja
7
sa oa
ce a daa a aa aja ea
A AAA ls lala el a
pS o
P. cinereus
N. perivian
Toro et al.: Diversidad de Apoidea y asociación a la vegetación en el norte de Chile 13
Los datos obtenidos pueden estar fuertemente
influenciados por condiciones ambientales, tanto
pluviométricas como situaciones puntuales que
tienen un efecto muestreal, como es el caso
determinado por neblinas persistentes a lo largo
del día en que se realiza el muestreo. En
condiciones de día nublado no se encuentran
ejemplares en el medio, pudiendo presentarse así
varias especies con discontinuidades, tal puede ser
la causa de una importante cantidad de ejemplares
de Xenochilicola fulva en los muestreos de octubre,
diciembre y enero, sin tener representación en
noviembre , de la misma manera se presentan
Chilimelissa sp.1 o Megachile sp.2.
El análisis de frecuencia de machos con respecto
a hembras dentro de las familias (Tabla 1) muestra
una mayor abundancia de hembras para Colletidae
(63%) y Megachilidae (67,9%), mientras que la
situación opuesta se produce en Anthophoridae,
donde sólo se alcanza a 44,1%, el porcentaje, en
este último caso, es muy influenciado por la
asimetría que muestran C. buchholzi y S.
flavitarsis. La proporción de esta última especie,
puede ser debida a una ligera protandria, ya que
todos los ejemplares se encontraron en un área de
nidificación y en una sola colecta. Se aprecia cierta
semejanza en las cifras de machos y hembras de
Halictidae (47,5% de hembras) y Andrenidae (43
% de hembras).
La asociación de las especies de abejas con la
vegetación se indica en Tabla 3.
De las 72 especies de plantas con flores,
encontradas en la zona en algún período durante
los años 1993-1995 (Villaseñor, en preparación),
26 fueron visitadas por lo menos por algún ejemplar
de Apoidea. Lo anterior deja sin ápido polinizador
al 63,9% de las plantas presentes; para este alto
porcentaje quedarían las siguientes posibilidades:
utilizar el viento u otro animal como polinizador,
ser autógamo o no ser polinizado. Esta última
posibilidad hace pensar en una fuerte disminución
de semillas en épocas de sequía extrema, no sólo
por la falta de flores sino también por no haber
abejas en el medio.
Datos de relaciones cuantitativas totales entre
especies de abejas visitantes y especies de plantas
visitadas se entregan en Tabla 4.
De la sección A de la tabla observamos que 58,6
% de las especies de abejas (17) visita una o dos
especies de planta, mientras que un 31 % de las
especies se muestra como poliléctico amplios
TABLA 4
No de No de
especies especies
de Apoidea
A. Distribución de las 29 especies de abejas según visiten
1, 2... n, plantas; B. Distribución de las 26 especies de
plantas según si son visitadas por 1, 2... n especies de abe-
jas.
estando asociados a 4 ó más especies de plantas;
ninguno de estos últimos alcanza a visitar al 50%
de las plantas presentes. La condición de
generalista o especialista se discute más adelante
a nivel de grupos supraespecíficos (familias).
En la sección B de la tabla 4 se observa también
que más de la mitad de las especies de plantas se
encuentran asociadas a pocas especies de abejas (1
ó 2), mientras que sólo un 34 % son visitadas por
4 ó más especies. A semejanza de los que sucede
con las abejas no hay ninguna especie de planta
que sea visitada por más del 45% de las especies
registradas
A nivel de la categoría familia, Megachilidae
es el visitante de espectro más amplio, a pesar de
tener un número de especies relativamente escaso,
habiéndose colectado ejemplares sobre un 57,7%
de las plantas visitadas, lo opuesto ocurre con
Andrenidae que se encuentra sólo en relación con
11,5%, observándose valores intermedios
semejantes para Colletidae (50%), Anthophoridae
(42,3%) y Halictidae (46,1 %).
Dos especies de Megachilidae se encuentran
asociados a un número importante de plantas,
particularmente Megachile sp.] encontrada sobre
11 especies diferentes y en menor grado Anthidium
chilense, asociado a 6 especies (Fig.6). La
condición de amplio generalista ayuda a explicar
su larga permanencia en el tiempo y en todas las
quebradas estudiadas.
76 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
El mayor rol como polinizador mutualista
(Pellmyr, 1992), o comensal (Roubik, 1989), no
fué determinado. En este sentido, pareciera más
bien haber una gradiente entre ambos tipos de
asociación, que debiera depender en buena parte
de su posible especialización diaria, haciéndose
mayor la interacción comensalista mientras más
generalistas sean las especies de abejas;
opuestamente, las especies más oligolécticas o
monolécticas debieran funcionar más como
mutualistas considerando que se transporta polen
sólo de una o pocas especies.
Los individuos juveniles de los polilécticos
parecen ser necesariamente poco discriminantes
en cuanto al tipo de polen que les sirve de alimento,
ya que es extraído de plantas pertenecientes a
familias a veces muy alejadas filogenéticamente.
Este comportamiento puede influir de manera
primaria en la amplitud del rango geográfico de
las especies de abejas; las posibilidades de mayor
distribución de generalistas (como A. chilense que
alcanza en su distribución a más de 2.500 km hacia
el sur del área estudiada), se entienden mejor por
esta amplia aceptación de sus larvas de distintos
tipos de polen.
En situación opuesta están Anthidium sp. y T.
atacamensis, oligolécticos y con fuerte tendencia
a monoleccia según el muestreo. Anthidium sp.
está asociado, en forma casi exclusiva, con Adesmia
tarapacensis, mientras que T. atacamensis, como
casi todas las otras especies chilenas del grupo, se
encuentra asociado con cactáceas. Provisoriamente
no es posible tener una idea más clara de la segunda
especie de Megachile debido a la poca cantidad de
ejemplares colectados.
Aunque Nolana villosa y Frankenia chilensis
muestran una frecuencia de visitas de las dos
especies polilécticas proporcionalmente semejante,
se advierte una utilización muy diferenciada en
Loasa fruticosa y Nolana sp. que atraen solamente
a A. chilense; mientras N. leptophylla, N. chilensis
y C. foliosa hacen lo propio con Megachile spl.
(considerando sólo especies de Megachilidae) (Fig.
6). Adesmia tarapacensis se la encontró visitada
sólo por Anthidium sp., lo que no es frecuente en
Chile para las especies de este género que son
ampliamente atractivas. Tal situación tambien
puede deberse a falta de lluvias, ya que sólo se
encontraron plantas floridas en la parte alta de la
Qda. de Taltal, en el resto de las zonas de muestreo
los ejemplares estaban secos.
140
O P.cinereus
E N.perivian
120+. EN E
E 7 philipp.
sn C.cinerea
100 A.atacam.
ES Ml S.cachinal.
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= L.fruticosa
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MM A.chilense
BAnthidium sp
N* Ejemplares
2)
C.foliosa
P.celosioi
F.chilensis
N.leptoph [E
Nolana sp.
A.atacam
T.philipp.
P.cinereus
Figura 6: Asociación de Megachilidae y plantas en el área: a.-
preferencias de las especies de Megachilidae; b.- Frecuencia de
ejemplares de cada especie en las plantas visitadas.
Las dos especies de Andrenidae no comparten
plantas visitadas. La asociación de un Panurginae
indeterminado visitando Dinemagonum, es
señalada por Simpson (1989); parece posible que
la especie observada por este autor corresponda a
Parasarus atacamensts, lo que ampliaría su rango
de polileccia de acuerdo a lo señalado más arriba.
Las especies de Halictidae con vida libre
(Dihalictus aricence y Caenohalictus dolator) se
encuentran también como polilécticos de amplio
rango (Fig.7), esta situación es bastante general
para otras especies de los mismos géneros en la
zona central del país.
De las 8 especies de plantas las cuales se asocia
Toro et al.: Diversidad de Apoidea y asociación a la vegetación en el norte de Chile 77
Dihalictus, sólo Cristaria foliosa y Loasa fruticosa
se encuentran compartidas con Caenohalictus, se
observa en ésta última una cierta preferencia por
plantas arbustivas como es el caso de Cristaria y
Loasa, sin embargo para C. foliosa, Dihalictus
parece ser más importante atendiendo el número
de ejemplares colectados.
100
90
80
70 C.gracilis
Gi MN clavata
E IR Bl N.crass.
g 50 Ls 1 A.tarapacen
5 O Nolana sp.
Z 40 E N./eptophylla
30 E.lactiflua
F.chilensis
20 L.fruticosa
10 GS E N.villosa
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0
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60
DO Sph.sp.1
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Y
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C.foliosa
N.villosa E
L.fruticosa
F.chilensis
Elactiflua E
N.leptophylla
Nolana sp.
Ad.tarapacen
N.crassulifolia
N clavata K
Cr.gracilis
Figura 7: Asociación de Halictidae con plantas: a.- preferencia de
ápidos; b.- preferencia de plantas.
Las especies de Colletidae de la zona presentan
cierta tendencia a ser oligolécticas; sólo 25% de
las especies se encontraron asociadas a 3 o más
especies de plantas (Fig. 8), mientras que el 58,3%
se encontró asociado a una sola especie. Ch. neffi,
aunque asociada a 4 especies de plantas tiene
alguna preferencia por C. foliosa, mientras que los
pocos ejemplares colectados de C. dimidiata no
muestran ninguna preferencia.
Es interesante la abundancia de ejemplares de
Chilicola sp.1 y Xenochilicola fulva lo que sugiere
una buena sobrevivencia actuando como
monolécticos en condiciones de sequía. De ambas
especies se colectaron machos y hembras,
observándose acercamiento de sexos sobre
Philippiamra celosioides, ambos hechos parecen
ser indicadores de una actividad reproductiva nor-
mal. No se observó acercamiento de sexos en Ch.
rozeni pero la abundancia de machos y hembras
pareciera también sugerir un periodo de
reproducción activa. La dependencia de Ch. rozeni
de Nolana coelestis es especialmente estrecha, ya
que sus flores son utilizadas como lugar de
alojamiento para machos y hembras, es posible que
la nidificación se haga también en túneles
excavados en los tallos de esta misma planta.
Cristaria foliosaresultó atractiva para un mayor
número de Colletidae estando visitada por un 30%
de las especies (Fig.8 ), los ejemplares comparten
con A.vidalii y L. fruticosa la visita frecuente de
C. araucariae y conservan una sola especie propia
C. atripes; sin embargo esta última de amplia
distribución geográfica se encuentra asociada con
numerosas especies de plantas en su rango de
distribución sur, por lo que es posible esperar que,
en condiciones de una mejor floración, C. atripes
se muestra como poliléctico amplio dentro de la
zona .
La mayor cantidad de ejemplares fué encontrada
asociada a P. celosioides. las pequeñas flores de
esta especie, permanecen abiertas solamente en un
corto período diario de tres a cuatro hrs siendo
asiduamente visitadas por X. fulva y Chilimelisa
splqQueWse comportan en la zona como
monolécticos. Sin embargo, fuera de Colletidae,
la especie también se encuentra asociada a algunos
Megachilidae, Anthophoridae y en menor grado a
Halictidae. Aparte de su buena sobrevivencia
existen dos características que aparentemente
favorecen la predilección de los forrajeadores por
Philippiamra: - las flores en agregados son por lo
general más atractivas y, - la abundancia que
alcanza en la zona asegura un stock importante de
néctar (Johnson y Hubbell, 1975; Pike, 1984,
Roubik, 1989).
De todas la especies de Anthophoridae, Centris
buchholzi es el generalista más amplio (Fig. 9),
sin tener una preferencia muy marcada por ninguna
de las especies con las que se encontró asociado;
su presencia a lo largo del año, el amplio rango
78 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
140
120
100
8
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BF. chilensis
L.fruticosa
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O N.villosa
M C.foliosa
C.araucariae
C.atripes
Colletes sp.2
Leioproctus
sp.1
Mourec.sp
X.fulva
Figura 8: Asociación de Colletidae con plantas: a.- preferencia de plantas; b.- preferencia de ápidos.
geográfico que habita y la abundancia de
ejemplares le asigna un rol ecológico importante.
Las tres especies de Centris todas polilécticas
se encontraron compartiendo especies de plantas
de la siguiente manera:
C. chilensis C. escomeli
C. buchholzi
Cristaria foliosa
P. celosiodes
Nolana villosa
Nolana leptophylla
Nolana crassulifolia| Loasa fruticosa
C. chilensis
C. buchholzi no comparte con los otros, 2
especies de plantas; mientras que sólo una especie
visitada por C. buchholzi, no es compartida por C.
escomeli y C. chilensis. Considerando que el rango
geográfico de dos de las 3 especies de Centris se
extiende hacia el norte, donde se asocian a varias
especies de plantas diferentes, es de esperar que
en condiciones de pluviometría alta su espectro
generalista les permita asociarse a Otras especies
floridas. Lo mismo se puede aplicar para C.
chilensis con respecto a su distribución ampliada
hacia el sur.
Toro et al.: Diversidad de Apoidea y asociación a la vegetación en el norte de Chile 79
ON mollis
ll N.crass.
100 N.paradox
El C.longísc.
120
00
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Bl A.atacam.
ED. ericoides
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N* ejemplares
o
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El N.villosa
Bl C.foliosa
C.chilensis
C.escomeli
S.flavitars
C.buchhlz
A.chilena
S.melanur.
M.garleppi
70 :
Y
60 e C.buchhlz.
, El S.flavitars
50 E M C.escomeli
ES El C.chilensis
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Y
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a O
pia Luco EE
Q
Figura 9: Asociación de Anthophoridae con plantas: a.- preferencia de ápidos; b.-plantas visitadas.
De acuerdo a Simpson (1989) hay una estrecha
relación entre especies de Centris y Dinemandra a
través de utilización de aceites; esta relación no
fué bien documentada por nosotros durante el
muestreo debido al bajísimo número de ejemplares
de Dinemandra que se encontraban floridos
La otra especie de Anthophoridae generalista
amplio, Alloscirtetica chilena, comparte plantas
en forma diferenciada con las especies de Centris.
Las tres especies de abejas que aparecen como
monolécticas en el muestreo (S. flavitarsis, S.
melanura y M. garleppi) son polilécticos en su
distribución amplia, por lo que debiera esperarse
un comportamiento distinto en períodos de alta
floración.
De las 11 especies de plantas asociadas a
Anthophoridae (Fig. 9) N. leptophylla y P.
celosioides son visitadas por 4 especies
compartiendo entre ellas solamente a C. buchholzi.
La alta frecuencia de visitas de S. flavitarsis sobre
N. leptophylla parece deberse a un hecho muy par-
ticular, ya que la abundancia es puntual tanto en
la temporada como en el espacio, dado por la
concurrencia de dos circunstancias: a) vecindad
del área de nidificación y b) presencia de Tessaria,
pudiendo ser esta última planta la que está
realmente asociada a Svastra. Dos observaciones
favorecen esta interpretación: asociación de S.
flavitarsis con Tessaria en otras áreas geográficas
y ausencia de Svastra en otras quebradas o zonas
donde hay N. leptophylla, pero donde no existe
Tessaria.
C. foliosa, N. villosa y N. crassulifolia se
encuentran asociadas a 3 especies de
Anthophoridae, compartiendo la mayoría de ellas,
aunque con distinta frecuencia de individuos.
Todas las especies de plantas visitadas por un solo
Anthophoridae están también asociadas a distintas
especies de otras familias de Apoidea dentro de
las quebradas estudiadas.
En el conjunto de especies de plantas la mayor
cantidad de visitantes la mostró Cristaria foliosa,
Nolana villosa y Philippiamra celosioides, toda
la abundancia de especies de abejas que mantienen
estas plantas, hace pensar que ellas puedan juegar
un rol especialmente importante en la mantención
de la diversidad de ápidos en tiempos de escasa
precipitación.
Un rol algo menor, en este mismo sentido, se
advierte para varias especies de Nolana que se
observaron en buenas condiciones, floreciendo a
lo largo del año; dependiendo aparentemente en
forma casi exclusiva de las neblinas costeras. La
alta cantidad de sal que recubre las hojas de Nolana
parece favorecer la retención de agua atmosférica,
aparte de ser probablemente disuasivo para la
acción de herbívoros mayores (camélidos), junto a
un fuerte sabor picante que fué advertido en las
hojas.
La semejanza de formas de las flores en distintas
especies de Nolana puede ser otro factor interesante
como mecanismo atractivo (Little, 1983), las
80 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
mismas disposiciones pueden favorecer
mecanismos de memorización de forrajeadores, lo
que representa una ventaja importante para
especies generalistas.
Desde otro punto de vista, las pocas especies de
plantas que se mantienen en buenas condiciones
de floración, permiten la permanencia de un
número interesante de abejas que pueden tener un
rol significativo en períodos de floración más
extenso, cuando las condiciones pluviométricas son
favorables.
Las especies de ápidos polilécticos, consi-
derando sus asociaciones dentro de todo su rango
de distribución geográfica, corresponden a 65,5%;
estos constituyen la gran mayoría de las especies
presentes en el área a los que habría que agregar
Trichothurgus que es oligoléctico para cactáceas.
Las asociaciones de los Xeromelissinae y de
Anthidium sp., que se muestran como oligolécticos,
provisoriamente no son claras, debido a que hasta
ahora no habían sido colectadas o, son de
descripción reciente y de biología desconocida.
La gran cantidad de generalistas, en un medio
de condiciones extremadamente selectivas, puede
presentar algunos problemas de interpretación
considerando una mayor frecuencia de especies
oligolécticas en este tipo de ambiente,
especialmente adaptadas a condiciones particulares
(Michener, 1954). Tomando en cuenta obser-
vaciones prospectivas iniciales, llevadas a cabo en
años con precipitaciones abundantes, parece prob-
able que la composición de la apidofauna cambie
profundamente en esas otras condiciones y se
constituya mostrando una alta frecuencia de
oligolécticos; estos podrían ser también endémicos,
altamente adaptados a las condiciones locales, por
lo que pueden modificar sus períodos reproductivos
respondiendo a los mismos estímulos del medio
que estimulan y permiten la aparición de
vegetación abundante. Parece tambien probable
que estas especies presenten fenómenos
sucesionales concordantes con la sucesión
vegetacional presente. La mayor presencia de
generalistas habría que interpretarla entonces como
respondiendo a una extrema escasez de recursos
que no permite la sobrevivencia en base a una sola
especie de planta.
AGRADECIMIENTOS
Al Sr. Rodrigo Villaseñor por toda la
colaboración prestada en la elaboración de este
trabajo y la identificación de plantas.
LITERATURA CITADA
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Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 83 - 87
NEW RECORDS OF APHIDS (HEMIPTERA: APHIDOIDEA) AND THEIR HOST-PLANTS
FROM NORTHERN CHILE
OLt E. HeElE!, Jan PETTERSSON? , EDUARDO FUENTES-CONTRERAS? AND HERMANN M. NIEMEYER?
ABSTRACT
A list of eleven aphid species collected in the “Norte Chico” area in northern Chile is given. Aphis danielae
Remaudiére, Eucarazzia elegans (Ferrari) and Hysteroneura setariae (Thomas) are new records to Chile. In the
collections seven species are agriculturally important pests introduced from the Northern hemisphere and only
two are native to South America(A. danielae and Uroleucon macolai (Blanchard)), in accordance with previous
experiences of a poor endemic aphid fauna in the Southern hemisphere. This could be explained by Heie's hy-
pothesis based on palaeontological data.
RESUMEN
Se entrega una lista de once especies de áfidos colectados en el “Norte Chico” de Chile. Las especies Aphis
danielae Remaudiere, Eucarazzia elegans (Ferrari) e Hysteroneura setariae (Thomas) son nuevos registros
para Chile. En las recolecciones realizadas se encontraron siete especies que son plagas de importancia agrícola
introducidas desde el hemisferio Norte y solo dos son nativas de América del Sur (A. danielae y Uroleucon
macolai (Blanchard)), coincidiendo con estudios anteriores que reportan una fauna endémica de áfidos pobre
para el hemisferio Sur. Esto podría ser explicado por la hipótesis de Heie basada en datos paleontológicos.
INTRODUCTION
The aphid fauna of Chile seems to be very poor
relative to areas of the Northern hemisphere of
similar size. In particular, for Chile only 133 spe-
cies have been previously reported in the litera-
ture, with 31 native representatives, many of them
shared with Argentina (Smith 8 Cermeli, 1979;
Carrillo, 1980; Quednau, 1990; Remaudiere et al.,
1993-I Stary et al., 1993; Quednau $: Remaudicre,
1994; Stary, 1995, Carvalho el al., in press;
Fuentes-Contreras et al., unpublished data). This
'Department of Biology, DLH, Emdrupvej IO 1, DK-2400
Copenhagen NV, Denmark.
“Department of Entomology, Swedish'University of
Agricultural Sciences, P.O. Box 7044, S-750 07 Uppsala,
Sweden.
“Departamento de Ciencias Ecológicas, Facultad de Ciencias,
Universidad de Chile, Casilla 653, Santiago, Chile.
(Received: July 9, 1996. Accepted: August 24, 1996)
paucity of the Chilean aphid fauna may be the re-
sult of large scale biogeographic and
palacontological processes as proposed by Heie
(1994a, 1994b), but the lack of basic research on
economically unimportant aphid species means
that the species richness probably will be found to
be larger in the future.
In order to increase the scant available infor-
mation about Chilean aphids in noncultivated habi-
tats, aphids and their host plants were collected in
areas of the “Norte Chico” with special attention
to the native flora. The list of aphids given below
shows a total of ten aphid species on native plants,
three of them being new to Chile. Also, the records
of aphid host plant associations with native plant
species are given.
MATERIALS AND METHODS
During October 1991 collections of aphids and
84 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
their host plants were carried out at the following
locations: site A: near Vicuña, 30%01'S-70%41'W,
on October 18, 1991; site B on orange trees in the
town of Vicuña, 30%01'S-70%42'W, on October 18,
1991, site C: East of Vicuña, 30%00'S-70%31'W, on
October 19, 1991, site D: West of Vicuña, 30%00'S-
70*48'"W, on October 20, 1991; site E: near
Domeyko 28*57'S-70%53'W, on October 21, 1991;
site F, near La Serena, 29*51'-71%15', on October
DN SO
The aphids were collected in 70% ethanol, later
preserved by mounting them in Euparal and iden-
tified by Ole E. Heie. Samples of host plants were
identified by Sebastian Teillier and deposited in
the herbarium at Museo Nacional de Historia Natu-
ral, Santiago, Chile. Aphid samples are deposited
at Zoological Museum at Copenhagen.
For original references of cited species see Nieto
Nafría et al., (1994), Remaudiére (1994),
Remaudiére et al., (1991) and Smith € Cermeli
(TON
RESULTS AND DISCUSSION
List of aphids collected
The species are listed in alphabetical order. An
asterisk (*) designates a species new to Chile.
Acyrthosiphon kondoi Shinji: site D (see collec-
tion sites above), on Melilotus albus Desr.
(Fabaceae); site E, 3 alate females on Caesalpina
angulicaulis Clos (Caesalpinaceae). It lives on
many species of Fabaceae (Leguminosae) e.g.
Medicago, Melilotus and Trifolium spp., and is an
ocassional pest to these plants in Chile. It is of
East Asian origin and now nearly cosmopolitan;
in the Neotropical region known from Argentina,
Bolivia, Chile and Mexico (Smith é Cermeli,
1979; Remaudiere ef al., 1991).
* Aphis danielae Remaudiere: site A, on Lycium
stenophyllum Remy (a large colony) and on a cac-
tus Echinopsis chilensis (Colla) Friedr. et Rowl.
(colonies on buds). Remaudiere (1994) described
material collected on Lycium sp., L. chilensis and
Schinus polygamus (probably not a host) in three
localities in Argentina. The normal host is prob-
ably Lycium. The species is rather similar to Aphis
craccivora Koch, but its processus terminalis is
much shorter. In the Neotropical region it is de-
scribed from Argentina and now also found in
Chile.
Aphis spiraecola Patch, (= A. citricola v.d. Goot,
of authors as listed in Blackman 8 Eastop, 1994):
site C, on Calandrinia parviflora Phil.
(Portulacaceae) and Oenothera picensis Phil.
(Onagraceae). site B, on Citrus nobilis; site E, on
Bahia ambrosioides Lag. (Asteraceae); site E, on
Caesalpina angulicaulis Clos (Caesalpinaceae).
The species is polyphagous. It is widespread in
warm climates; in the Neotropical region known
from, Argentina, Bolivia, Brazil, Caribbean Is-
lands, Central America, Chile, Colombia, Peru,
Surinam and Venezuela (Smith 4% Cermeli, 1979,
as A. citricola v.d. Goot).
Brevicoryne brassicae (Linné): site A, on
Hirschfeldia incana (R. et Pav.) Pers.
(Brassicaceae). It lives on many species of
Brassicaceae and on Tropaeolum (Tropaeolaceae).
It is of Paleartic origin, but now cosmopolitan, in
the Neotropical region it is known from Argen-
tina, Bolivia, Brazil, Caribbean Islands, Central
America, Chile, Colombia, Ecuador, Mexico, Peru,
Uruguay and Venezuela (Smith € Cermeli, 1979).
* Eucarazzia elegans (Ferrari): site A, on Phrodus
microphyllus (Miers) Miers (Solanaceae), one alate
female. The hosts of this species belong to the
Lamiaceae. The chief distinguishing characters
are triangular shadows surrounding the ends of the
wing veins and strongly swollen siphunculi. It is
probably of Mediterranean origin, but now widely
distributed in tropical and subtropical regions, in
the Neotropical region recorded from Bolivia
(Remaudiére ef al., 1991) and now also Chile.
* Hysteroneura setariae (Thomas): site A, on Stipa
cfr. speciosa Trin. et Rupr. (Poaceae). It lives on
many grasses. The chief distinguishing charac-
ters are the long processus terminalis and the pale
cauda. The body color is brown. Widely distrib-
uted in warm climates; in the Neotropical region:
Argentina, Bolivia, Brazil, Caribbean Islands,
Colombia, Honduras, Peru, Surinam and Venezue-
la (Smith $: Cermeli, 1979) and now also Chile.
Lipaphis erysimi (Kaltenbach): site Á, on
Hurschfeldias incana (Ro Acta) REESE
(Brassicaceae). The species lives on many species
Heie ef al.: New records of aphids and their host-plants from Chile 85
of Brassicaceae. It is cosmopolitan, outside Eu-
rope usually recorded as L. pseudobrassicae (Davis,
1914); in the Neotropical region known from Ar-
gentina, Bolivia, Brazil, Chile, Caribbean Islands,
Colombia, Honduras, Mexico, Peru, Surinam and
Venezuela (Smith 4% Cermeli, 1979).
Macrosiphum euphorbiae (Thomas): site C, on
Alstroemeria cfr. leporina Bayer et Grau
(Amaryllidaceae) and Veronica anagallis-aquatica
L. (Scrophulariaceae); site D, on Sonchus asper
(L.) J. Hill (Asteraceae) and Pluchea absinthioides
(H. et Arn.) H. Rob. et Cuatrec. It is polyphagous
and nearly exclusively anholocyclic. It 1s cosmo-
politan; in the Neotropical region known from
Argentina, Bolivia, Brazil, Caribbean Islands,
Chile, Colombia, Ecuador, Peru and Venezuela
(Smith € Cermeli, 1979).
Metopolophium dirhodum (Walker): site C, on
Chaetotropis cfr. elongata (H.B.K.) Bjórk
(Poaceae). It alternates between Rosa and grasses
in the Northern hemisphere, but seems to be
anholocyclic in Chile. Further native host-plant
records for M dirhodum and other cereal aphids
are given by Vargas (1981), Quiroz et al. (1986)
and Oehrens (1990). In the Neotropical region it
has been reported from Argentina, Bolivia, Bra-
zil, Chile, Mexico and Uruguay (Smith 4 Cermeli,
1979 as Acyrtosiphum dirhodum (Walker);
Remaudiere et al., 1991).
Myzus persicae (Sulzer): site A, on Hirschfeldia
incana (R. et Pav.) Pers. (Brassicaceae). It is
polyphagous and may be host alternating between
Prunus spp. (mainly P. persica L.) and a large
number of plants, but predominantly anholocyclic
on the latter. In Chile, Zúñiga (1968) cited P
persica and P. amygdalus Batsch. as overwinter-
ing hosts and gives further records of secondary
host-plants, Cosmopolitan and widespread all over
the Neotropical region (Smith 8 Cermeli, 1979;
Nieto Nafría et al., 1994).
Uroleucon macolai (Blanchard): site A, on
Baccharis salicifolia (R. et Pav.) Pers. (Asteraceae),
described as Macrosiphon macolai by Blanchard
(1932) and redescribed by Remaudiére ef al.,
(1991), who placed it in the genus Uroleucon. The
samples deviate from the latter description, prob-
ably because the specimens are rather small (about
2.0 mm or less; in material from Bolivia 2.6-3.5
mm); the processus terminalis is shorter (4.3-4.8
x the basal part of antennal segments VI, against
5.4-6.4 x), most specimens have fewer than 5 hairs
on tarsal segment I, and the number of caudal hairs
is only 6-8 (against 9-14). The species has been
found only on Baccharis salicifolia, B. polifolia
and B. sp in Argentina, Chile and Bolivia (Nieto
Nafría et al., 1994).
ZOOGEOGRAPHICAL NOTES
From the information in the literature (Smith
$ Cermeli, 1979; Fuentes-Contreras et al., unpub-
lished data) and the present aphid survey it has
been confirmed that a large proportion of the aphid
species in Chile, as in Bolivia (Remaudiere et al.,
1991) and Argentina (Nieto Nafría et al., 1994),
have been introduced from Europe or North
America. Among the eleven species collected in
natural habitats and emphasising native plant spe-
cies, the following seven are agriculturally relevant
species that have spread nearly all over the world
from the Northern hemisphere: Acyrthosiphon
kondoi, Aphis spiraecola, Brevicoryne brassicae,
Lipaphis erysimi, Macrosiphum euphorbiae,
Metopolophium dirhodumand Myzus persicae. An
eighth species, Hysteroneura setariae, is distrib-
uted all over the tropics and part of the subtropics,
being new to Chile. Furthermore, Eucarazzia
elegans is of Mediterranean origin and is also new
to Chile and previously recorded from Bolivia
(Remaudiere et al., 1991). Finally, in this collec-
tion only two species are endemic to South
America, Aphis danielae and Uroleucon macolai,
both originally described from Argentina.
The reason for the poor representation of spe-
cies endemic to South America, even in natural
habitats, has been given by Heie (1994a, 1994b).
An adaptive radiation of Aphididae, the family
richest in species today, took place on the North-
ern hemisphere rather late, after the middle of the
Tertiary (probably in the Miocene or later), when
the world climate became colder and herbaceous
angiosperms formed plant societies covering large
areas. Species of this family, which were less
specialised than most other aphids at that time,
developed a new kind of host alternation, very dif-
ferent from that found in Adelgidae, Pemphigidae,
Anoeciidae and Hormaphididae, which was based
86 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
mostly on woody hosts, and became adapted to
large seasonal oscillations, both climatic and veg-
etational. In their dispersal southwards, the trop-
1cs acted as a barrier except for those polyphagous
species able to overwinter anholocyclically. Ata
biogeographical level, plant diversity in the trop-
_ics represents a problem to an alate monophagous
aphid trying to find a new host plant after leaving
the plant on which it was born, a mechanism pro-
posed by Dixon et al., (1987) to explain the low
species richness of aphids in the tropics.
Most Aphididae genera have an Holarctic ori-
gin, e.g. also Aphis and Uroleucon, while genera
evolved in the Southern hemisphere belong to fami-
lies supposed to have been rich in species during
the first half of the Tertiary on the basis of avail-
able palaecontological data, primarily
Drepanosiphidae. In fact, from the 30 native spe-
cies that are described from Chile, or described
from Argentina and subsequently reported as
present in Chile, the only two native genera re-
ported to date belong to Drepanosiphidae:
Neuquenaphis Blanchard (12 species, Quednau é
Remaudiére, 1994) and Neosensoriaphis Quednau
(1 species, Blackman d Eastop, 1994), but they
represent almost one half of the native species de-
scribed to date. Other Drepanosiphidae are two
species of Neophyllaphis Takahashi (Blackman éz
Eastop, 1994) and Thripsaphis uncinae Quednau
(Quednau, 1990) adding up to 16 species of this
family.
On the other hand, Aphididae is not represented
by any native genus and by 15 native species, most
of them belonging to the genus Uroleucon
Mordvilko (9 species, Carvalho et al., in press;
Carrillo £ Mundaca, 1995), which also has many
species in Africa, but few representatives in South
America compared with the Northern hemisphere
where it has its origin.
The species richness in Chile and in other South
American countries is probably much larger than
known today, because basic research in non-agri-
cultural areas is lacking. However, this factor may
not change the global pattern of aphid diversity
between hemispheres. For instance, Dixon et al.,
(1987) model predicts to Chile more aphids than
the species described to date, but this expected di-
versity is considerably less than the observed mean
diversity for countries of the Northern hemisphere.
In the meanwhile, further efforts should be done
to increase the knowledge of native aphid diver-
sity. Both Neuquenaphis and Uroleucon, the two
most species-rich genera in Chile and Argentina,
continue to yield new species (e.g. Quednau 4
Remaudiére, 1994; Delfino, 1994; Carvalho et al.,
in press).
ACKNOWLEDGEMENTS
We thank Sebastián Teillier for identification
of host plant species and to S. Langemark of
the Zoological Museum of Copenhagen for
mounting the aphids. Financial support of In-
ternational Program in Chemical Sciences
(IPICS) and the Department of Research Co-
operation (SAREC, Sweden) is gratefully ac-
knowledged. Eduardo Fuentes-Contreras wishes
to acknowledge a Doctoral Fellowship from
CONICYT-Chile.
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Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 89 - 95
ESPECIES DE TRIPS (INSECTA: THYSANOPTERA) PRESENTES EN FLORES DE
MALEZAS EN EL AREA HORTICOLA DE LA PLATA (PROVINCIA DE BUENOS AIRES,
ARGENTINA)
PAOLA I. CARRIZO!
RESUMEN
A partir del ingreso accidental de Frankliniella occidentalis (Pergande) en la República Argentina, se hizo necesario
revisar la abundancia relativa entre esta nueva especie, y el resto de las especies de trips presentes en flores de
malezas. Para ello, se muestreó semanalmente el área hortícola de La Plata - Provincia de Buenos Aires - a fin de
determinar la importancia relativa de las especies de trips, durante todo el año.
Fl occidentalis fue el único trips que permaneció activo durante el invierno enlas flores de malezas; siendo además
el más abundante, ya que contó con el mayor número total de hospederas (51). Siguen en abundancia las especies
Thrips tabaci Lindemann (43 especies hospederas), Frankliniella schultzei Trybom (23) y Taeniothrips sp.
(16). En total, se registraron para el área 12 especies de trips, sobre 55 especies de Dycotiledoneae y 3 especies de
Monocotyledoneae muestreadas.
ABSTRACT
A survey was carried out in the Buenos Aires province with a view to establishing the weed host range of the
newly arrived Western flower thrips (WFT), Frankliniella occidentalis (Pergande) in Argentine, and other com-
mon thrips species. For this purpose, flowers of weeds were weekly sampled throughout the horticultural growing
area in La Plata for a 12-month period from september 1994 onwards.
The WFT was the only overwintering thrips species detected, at the same time having the largest weed host range
(51 species), the onion thrips, Thrips tabaci Lind., Frankliniella schultzei Trybom and Taeniothrips sp., were
found in 43, 23, and 16 hosts, respectively. In addition, 8 other thrips species were collected during this survey. A
total of 55 Dicotyledoneae and 3 Monocotyledoneae weed host were sampled during this work.
INTRODUCCION
La abundancia relativa de las especies de trips
presentes en la República Argentina podría
modificarse a partir del ingreso de Frankliniella
occidentalis (Pergande) en el país, detectada para
el área hortícola de La Plata en 1993, y confirmada
oficialmente en 1995 (De Santis, 1995 a y b).
Existen numerosos estudios del trips en todo el
mundo, que lo sitúan como poseedor del más
amplio rango de hospederas espontáneas y
' Univ. Nac. La Plata, Calle 60 y 119, (1900) La Plata, Buenos
Aires, Argentina.
Recibido: 20 de agosto de 1996. Aceptado: 22 de octubre
de 1996.
cultivadas (Bitterlich y McDonals, 1993; Bryan y
Smith, 1956; Chellemi et al., 1995; Cho et al.,
1995; Palacios et al., 1994; Stobbs et al., 1992;
Yudin et al., 1986). Posee una capacidad invasora
producto de la combinación de su alta feritilidad,
la difusión de cultivos intensivos de la última
década, y su capacidad de adquirir resistencia a
insecticidas (Cho et al., 1986). Esto ha convertido
a F. occidentalis en una de las plagas de
invernadero más importantes en todo el mundo.
Existe para la República Argentina, un estudio
detallado de la fauna de trips, previo al ingreso de
ésta especie (De Santis et al., 1987). Puede
presumirse -debido a los antecedentes de la plaga-
que la abundancia relativa entre las especies de
trips presentes en las flores de malezas se haya
90 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
modificado para el área de La Plata. Aunque
existen numerosas referencias acerca del
comportamiento de la plaga en todo el mundo, es
necesario estudiar cada área en particular, a fin de
verificar lo que sucede para las condiciones locales.
El objetivo del presente trabajo fue realizar un
estudio de la asociación de especies de trips y flores
de 55 especies de Dicotyledoneae y 3 de Mono-
cotyledoneae de crecimiento espontáneo.
MATERIALES Y METODOS
Se escogieron al azar dos ejemplares de cada
especie de maleza, a las cuales se le extrajeron 3
flores, siguiendo la metódica de Chellemi et al.,
(1994). Las flores se acondicionaron en recipientes
de plástico con alcohol 70%, y fueron llevadas al
laboratorio para la extracción de trips y posterior
identificación de las especies, utilizando las claves
de De Santis et al., (1987), Bailey (1957), Moulton
(1948) y Sakimura y O"Neil (1979). El muestreo
fue semanal y se realizó entre Agosto de 1994 y
Setiembre de 1995, en la zona de Olmos (Partido
de La Plata), área con alta densidad de invernaderos
dedicados al cultivo de hortalizas.
RESULTADOS Y DISCUSION
En Tabla 1 se detallan las especies de malezas
muestreadas y por quincena de cada mes las
especies de trips encontradas. No fueron
consideradas Capsella bursa-pastoris (L) Medikus,
Stellaria media (L) Vill., Oxalis sp.. Cynodon
dactylon (L) Pers., y Cyperus esculentus L., dado
que en sus flores no se encontró trips alguno, aun
cuando éstas son mencionadas como hospederas
de F. occidentalis. En general, las especies y
géneros presentadas en la Tabla 1, han sido citadas
previamente como hospederas para otros países
(Bitterlich y McDonald, 1993; Bryan y Smith,
1956; Chellemi et al., 1994, Cho et al., 1995,
Palacios et al., 1994; Stobbs et al., 1992; Yudin ef
al., 1986).
El trips que presentó el mayor número de
hospederas espontáneas (Tabla 1 y Figura 1) fue E
occidentalis (51), lo que probablemente le permitió
permanecer activo -el único, en flores de malezas-
durante el invierno, de acuerdo con la ya observado
por Cho et al., (1995) y Felland et al., (1993).
Asimismo, Thrips tabaci Lindemann y
Frankliniella schultzei Trybom tuvieron el segundo
y tercer lugar, con 43 y 23 especies respectivamente,
en cuanto al número de hospederas que
presentaron. Estas tres especies representaron -en
conjunto- cerca del 90% de la captura total de trips
en las flores de malezas muestreadas.
Es de notar que Taeniothrips sp. presentó
comparativamente un número considerable de
hospederas (16 especies) con respecto a los demás
trips presentes (Figura 1). De acuerdo con De
Santis et al., (1987) en el país se hallan 7.
maculicollis Hood, y T. inconsequens (Uzel),
teniendo ésta última un elevado número de
hospederas entre la vegetación perenne leñosa, tales
como diversas especies del género Acer (Teulon et
al., (1994). En el presente relevamiento, se
consideró sin embargo, sólo la vegetación anual y/
o semileñosa (Cabrera y Zardini, 1978).
No fueron consideradas en la elaboración de la
Figura 1 las especies del género Haplothrips sp.,
Sericothrips hemileucus Hood, y Chirothrips spp.
debido al bajo número de hospederas que
presentaban (Tabla 1).
Las especies del género Chirothrips,
consideradas habitantes de pastos o gramíneas (De
Santis et al. 1987) mostraron una captura escasa
sobre las hospederas muestreadas en éste trabajo
(Tabla 1.), que en su mayoría pertenecen a la clase
Dicotyledoneae (Cabrera y Zardini, 1987).
Frankliniella platensis De Santis fue hallada
únicamente sobre Allium triquetum L., una liliácea
afín a aquella citada para la zona por De Santis
(1966). j
Thrips australis (Bagnall) -el trips de los
eucaliptus- fue hallada en un mayor número de
hospederas durante los meses de Octubre a
Diciembre (epoca de floración de su hospedera
específica, sobre la que puede hallárselo en grandes |
cantidades). Sin embargo, permanece en el área -
inclusive hasta el mes de Abril- sobre flores de
diversas malezas, como ya fuera mencionado por |
De Santis et al., (1987).
El trips de las compuestas, Microcephalothrips
abdominalis (Crawford), mostró una mayor
frecuencia durante los meses de Marzo y Abril, y
preferentemente sobre especies de ésta familia, de
acuerdo con De Santis et al., (1987).
Entre los representantes de los trips predadores,
sólo fue hallado Aeolothrips fasciatipennis
Blanchard, y no sobre las hospederas mencionadas
Carrizo: Especies de trips en flores de malezas, La Plata-Argentina 91
(Nro.)
F. schultzei
- - O- - -Taeniothrips sp.
—- GS — T. tabaci —U— ]. australis
(meses)
—= == occidentalis
-------— M. abdominalis
——+— Haplothrips sp.
Figura 1: Número de especies de malezas hospederas por especies de trips registradas durante 1994-1995, en el área estudiada.
para nuestro país por De Santis et al., (1987), sino
únicamente sobre flores de Echium plantagineum
L. (Tabla 1.). Asimismo, sobre ésta especie de
maleza fueron hallados escasos ejemplares de los
trips considerados plaga. (E. occidentalis, T. tabaci,
y E. schultzei).
AGRADECIMIENTOS
Al Dr. L. De Santis, ya que sin su invalorable
guía no habría podido llevar mi trabajo a buen
término. A la Lic. Laura Iharlegui del Museo de
La Plata, por la identificación de las especies de
malezas. Al Ing. Agr. H. Alippi por prestarme su
ayuda en cuanto fue necesario para mi trabajo.
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NOTA CIENTIFICA
Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 97 - 98
JORDANOPUS, NUEVO NOMBRE PARA EL HOMONIMO POSTERIOR PROSCOPUS
JORDAN, 1924 (COLEOPTERA: ANTHRIBIDAE)
MARIO ELGUETA!
RESUMEN
Se propone el nombre de reemplazo Jordanopus nom. nov. (Anthribidae) para Proscopus Jordan, 1924, homónimo
posterior de Proscopus Marshall, 1919 (Curculionidac). Se listan las especies incluídas en Jordanopus y se
detalla su distribución geográfica.
ABSTRACT
Jordanopus nom. nov. (Anthribidae) is proposed to replace Proscopus Jordan, 1924 junior homonym of Proscopus
Marshall, 1919 (Curculionidae). Included species and geographic distribution are detailed.
En el curso de un trabajo de investigación
emprendido por el autor, tendiente a presentar una
visión actualizada sobre los coleópteros de Chile
(Elgueta y Arriagada, 1989), se encontró el registro
del Anthribidae Proscopus veitchi Jordan, para la
Isla de Pascua (Campos y Peña, 1973).
-Proscopus Jordan (1924), género propuesto para
ubicar una nueva entidad específica de Anthribidae
(P. veitchi), presente en las Islas Fiji, resulta ser
(Neave, 1940) un homónimo posterior del género
de Curculionidae Proscopus Marshall (1919), este
último propuesto para ubicar una nueva especie
de Sudáfrica (P. marginatus). Dada esta
homonimia, considerando la inexistencia nombres
génericos en sinonimia (Wolfrum, 1929, 1953) y
de acuerdo a lo establecido en el artículo 60 del
Código Internacional de Nomenclatura Zoológica
! Sección Entomología, Museo Nacional de Historia Natural,
Casilla 787, Santiago - Chile.
(Recibido: 31 de julio de 1996. Aceptado: 3 de noviembre
de 1996)
(ICZN 1985), se hace necesaria la proposición de
un nuevo nombre para el taxón de Anthribidae.
Proscopus Jordan ha sido utilizado con
posterioridad para incluir nuevas entidades
específicas, por el mismo Jordan (1939a y b),
Wolfrum (1959) y Frieser (1981); esta nominación
genérica también ha sido utilizada en referencia a
algunas especies por Jordan (1928), Zimmerman
(1938) y Holloway (1985). Asimismo, Morimoto
(1980) incluye este taxón en la nueva tribu
Jordanthribini, que comprende elementos
distribuídos en islas de la Polinesia y Micronesia.
Jordanopus Elgueta nomen novum
= Proscopus Jordan, 1924; especie tipo: Proscopus
veitchi Jordan, 1924, por monotipia (nec Proscopus
Marshall, 1919; Coleoptera: Curculionidac).
Especies incluídas:
Jordanopus aper (Jordan, 1939b) (Proscopus)
Nueva combinación.
Distribución: Islas Salomón (Wolfrum, 1953)
98 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
Jordanopus caledoniensis (Frieser, 1981)
(Proscopus) Nueva combinación.
Distribución: Nueva Caledonia (Frieser, 1981)
Jordanopus gentilis (Jordan, 1939a) (Proscopus)
Nueva combinación.
Distribución: Islas Fiji (Wolfrum, 1953)
Jordanopus liber (Wolfrum, 1959) (Proscopus)
Nueva combinación.
Distribución: Descrita originalmente para Nueva
Zelandia. Holloway (1958) establece que se trata
de un error y que corresponde en realidad a una
especie de las Islas Fiji. Posiblemente sea sinónimo
de J. rudicollis, de acuerdo a Holloway (1958).
Jordanopus rudicollis (Jordan, 1939a) (Proscopus)
Nueva combinación.
Distribución: Islas Fiji (Wolfrum, 1953).
Jordanopus veitchi (Jordan, 1924) (Proscopus)
Nueva combinación.
Distribución: Islas Samoa y Fiji (Jordan, 1928,
Wolfrum 1929), además de la Isla de Pascua (Cam
pos y Peña, 1973). i
Jordanopus vellanus (Jordan, 1939b) (Proscopus)
Nueva combinación.
Distribución: Islas Salomón (Wolfrum, 1953).
Etimología: El nuevo nombre que se propone se
dedica a la memoria de Heinrich Ernst Karl Jor-
dan (1861-1957), especialista en Anthribidae y
otros grupos de insectos, de vasta obra (Hopkins,
1955) que sobrepasó el campo de la entomología
(Mayr 1955); a su apellido se le ha agregado la
palabra latina opus (obra, labor, trabajo), en
referencia directa a su prolífica trayectoria
científica.
AGRADECIMIENTOS
Al Dr. Guillermo J. Wibmer (Tallahassee, USA),
por hacer notar al autor esta homonimia y por sus
sugerencias al presente aporte.
Al Dr. Daniel Burckhardt (Muséum d'”histoire
naturelle, Ginebra) y Prof. Luis E. Parra
(Universidad de Concepción), por la valiosa
cooperación brindada en la ubicación de referencias
bibliográficas.
LITERATURA CITADA
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- OBITUARIO
Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 99 - 100
Dr. MIGUEL H. CERDA GONZALEZ
(1923 - 1996)
Hoy sábado como de costumbre se trabaja en la
Sección Entomología del Museo Nacional de
Historia Natural y como es tradicional vendrán
amigos y colaboradores a consultar la Colección,
la bibliografía societaria y principalmente a
conversar sobre el grupo de insectos motivo del
quehacer profesional o simplemente de una
vocación apasionada. Pero este sábado será
diferente, faltará nuestro amigo más fiel y el
colaborador más entusiasta, Don Miguel. El viernes
11 de octubre de 1996 pasó bruscamente a integrar
esa realidad virtual de la memoria colectiva
testimoniada por sus obras y alimentada por los
recuerdos de quienes compartieron el devenir de
su vida, equilibrada entre el docto cirujano formado
en la Universidad de Chile y el entomólogo
autodidacta forjado al alero de la Sociedad Chilena
de Entomología.
En calidad de médico, ingresa en 1955 como
Oficial de Sanidad en el Ejército, permaneciendo
hasta 1981, fecha en que se acoge a retiro
voluntario con el grado de Teniente Coronel.
Paralelamente, ocupa diversos cargos profesionales
en distintos centros hospitalarios públicos a lo largo
del país. Desempeñándose principalmente como
médico tratante en la especialidad de Cirugía en
los Hospitales de Los Andes, de Lautaro, de
Temuco, de Victoria, San Martín de Quillota,
Gustavo Fricke de Viña del Mar, Carlos Van Buren
de Valaparaíso, Enrique Deformes de Valparaíso y
en el de Punta Arenas.
Ocupa además diversos cargos administrativos.
Director de la XIII Dirección Zonal de Salud,
período 1973; Director de la XII Dirección Re-
gional de Salud, período 1974-1979; Secretario
Regional de Salud de la Secretaría Regional Mi-
nisterial XII Región, enero-abril 1980. En abril
del mismo año regresa a Santiago, y es nombrado
como Médico Inspector del Ministerio de Salud y
luego Jefe del Departamento de Profesiones
Médicas y Paramédicas del Servicio de Salud
Metropolitano Sur, cargo que aún desempeñaba.
Como entomólogo, de sus primeros pasos los
registros se remontan al 9 de mayo de 1951, cuando
en la Sesión Ordinaria de la Sociedad Chilena de
Entomología es presentado por el Dr. Emilio Ureta,
Jefe de la Sección Enomología del Museo. Su
aceptación como Socio agregado se comunica
oficialmente en la Sesión del 13 de junio del mismo
año.
En los 45 años transcurridos y con el sólo deseo
de contribuir a la buena marcha de la Sociedad, el
Dr. Cerda se desempeñó en los más diversos car-
gos con todo el entusiasmo y dedicación que
siempre le admiramos. En el período 1964-1965
le correspondió ocupar por decisión mayoritaria,
el cargo de Presidente. Es durante esta etapa cuando
la Sociedad obtiene su legitimidad administrativa,
aprobando los Estatutos que hasta la fecha la rigen
y adquiriendo su Personalidad Jurídica con fecha
10 de agosto de 1965. Nuevamente ocupa el cargo
de Presidente entre 1974-1981, aciagos años
durante los cuales, con su presencia ayuda a paliar
las dificultades.
Entre 1987-1988 se desempeña como Secretario;
100 "Rev. Chilena Ent. 23, 1996
entre 1988-1989 como Vicepresidente y desde 1993
ocupaba el cargo de Custodio y Bibliotecario.
Su pasión por la Entomología queda de
manifiesto en su permanente esfuerzo por ayudar
y compartir con quienes participamos de la
Sociedad y su contribución científica ha quedado
plasmada en la publicaciones que sobre los
Cerambycidae de Chile realizara.
CERDA G., M., 1953. Cerambicido de Europa colectado en Chile.
Coleoptera, Cerambycidae. Revista Chilena de Entomología,
3: 116
CERDA G., M., 1953. Nuevos cerambicidos chilenos. Coleoptera,
Cerambycidae. Revista Chilena de Entomología, 3; 135-139.
CERDA G., M., 1953. Contribución al estudio de los cerambícidos
chilenos. Coleoptera, Cerambycidae. Revista Chilena de
Entomología, 3: 150-151.
CERDA G., M., 1954. Dos nuevos cerambicidos chilenos (Co-
leoptera Cerambycidae). Revista Chilena de Historia Natu-
ral, 54: 94-96 (1954-1955). -
CERDA G., M., 1963. Dos nuevos cerambicidos chilenos (Co-
leoptera Cerambycidae). Publicación Ocasional Museo
Nacional de Historia Natural Chile, $2; 6-8
CERDA G., M., 1963. Dos nuevos cerambicidos chilenos (Co-
leoptera, Cerambycidae). Publicación Ocasional Museo
Nacional de Historia Natural Chile, 3: 1-8
CERDA G., M., 1968. Nuevos cerambícidos chilenos (Coleoptera:
Cerambycidae). Revista Chilena de Entomología, 6: 101-107.
CERDA G., M., 1972. Revisión de la subfamilia Oxypeltinae (Co-
leoptera, Cerambycidae). Publicación Ocasional Museo
Nacional de Historia Natural Chile, /3: 1-12
CERDA G., M., 1973. Nueva tribu de Cerambycinae (Coleoptera:
Cerambycidae). Revista Chilena de Entomología, 7: 115-122.
CERDA G., M., 1975. Revisión de los Prioninae de Chile (Co-
leoptera: Cerambycidae). Revista Chilena de Entomología, 8:
41-46 (1974).
CERDA G., M., 1980. Contribución al estudio de los cerambícidos
de Chile (Coleoptera: Cerambycidae). Revista Chilena de
Entomología, /0: 63-66
CERDA G., M., 1980. Nuevo cerambicido de la República Argen-
tina. Revista Chilena de Entomología, 10: 91
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la región magallánica (Hymenoptera: Apoidea) Revista
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(Coleoptera: Cerambycidae). Revista Chilena de Entomolgía,
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CERDA G., M., 1987. Nota sobre Achryson philippi Germain 1898
(Coleptera: Cerambycidae). Revista Chilena de Entomología,
15: 79-81.
CERDA G., M., 1988. Nuevo Cerambycinae de Chile (Coleoptera:
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CERDA G., M., 1988. Actualización de la lista sistemática de los
Cerambycidae (Coleoptera) de Chile. Revista Chilena de
Entomología, 16: 89-91
CERDA G., M., 1991. Nuevo cerambycinae de Chile (Coleoptera:
Cerambycidae). Revista Chilena de Entomología, 16: 263-264.
CERDA G., M., 1993. Nuevos cerambícidos de Chile (Coleoptera:
Cerambycidae). Revista Chilena de Entomología, 20: 13-14.
CERDA G., M., 1995. Nuevos cerambicidos de Chile (Coleoptera:
Cerambycidae). Revista Chilena de Entomología, 22: 75-79.
Ariel Camousseight
COMENTARIOS BIBLIOGRAFICOS
Mound, L.A. 62 R. Marullo, 1996. The Thrips of
Central and South America: An Introduction
(Insecta: Thysanoptera). Memoirs on Entomology,
International. Vol. 6. Associated Publishers
(Florida, USA). 487 pp.
Después de la aparición entre los años 1932 y
1933 de una serie de artículos de D. Moulton sobre
los Thysanoptera de Sudamérica, este libro es la
primera actualización en el conocimiento de los
trips de esta región, reuniendo la información que
se encontraba dispersa en numerosas publicaciones.
La intención de los autores en un comienzo fue
restringirla a las especies de América Central, lo
que se refleja al tratar algunos géneros donde han
sido omitidas algunas especies ya reportadas para
sudámerica. De esto están concientes los autores,
sin embargo, debido a la amplia procedencia del
material disponible, se extendió su campo de
estudio a toda esta parte del Continente. Ante esto
ellos señalan que se trata de una “introducción” y
no de una “revisión” de las especies de América
del Sur. Se enfatiza sobre la limitada exploración
de muchas áreas de la región, lo que a futuro
representa un campo abierto para nuevos estudios,
y sobre los escasos estudios de biología.
Contiene detalladas claves ilustradas para
géneros y especies, sinonimia y descripción de
Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 101 - 102
nuevos géneros y especies, comentarios sobre cada
una de ellas, y una extensa bibliografía, con lo cual
se convierte en una herramienta de trabajo indis-
pensable para los estudiosos del grupo y para
quienes trabajan en barreras cuarentenarias. En la
Introducción se tratan aspectos de la biología,
filogenia, morfología y preparación de los insectos
para su estudio. Se estudian 92 géneros de
Terebrantia y 135 géneros de Tubulifera.
Particularmente interesante resulta el tratamiento
de las especies de Frankliniella de la región, cuya
identificación ha sido siempre problemática, y lo
aquí presentado es un excelente punto de partida
para clarificar la situación de las especies chilenas
que no fueron incluídas.
Novedoso resulta también para nosotros el
hallazgo de dos especímenes de trips chilenos en
el BMNH determinados como (Thrips) striaticeps
Blanchard los cuales son transferidos al género
Liothrips. Esto validaría la especie previamente
colocada como “species dubia” por Moulton, 1933;
Bailey 8 Gentile, 1968, y Nakahara, 1994.
En resumen este libro es un invalorable aporte
al conocimiento de los trips neotropicales, indis-
pensable para los futuros estudios de la fauna de
trips del área.
Ernesto Prado C.
Estación Experimental La Platina, INTA
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Rev. Chilena Ent.
1996, 23: 103-104
INSTRUCCIONES A LOS AUTORES
Las colaboraciones para la Revista Chilena de
Entomología (publicada anualmente) deberán
corresponder a investigaciones originales, inéditas,
sobre Entomología en cualquiera de sus
especialidades, aspectos o relaciones, con las citas
bibliográficas o revisión de literatura necesarias
para fundamentar el nuevo aporte, y con especial
referencia a Chile o a la región Neotropical.
La recepción de trabajos será continua. La
aceptación dependerá de la opinión expresada por
a lo menos dos revisores. La publicación se hará
en estricto orden de recepción, condicionado por
su aceptación, dejandose expresa constancia de las
fechas de recepción y aceptación definitiva de los
manuscritos.
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a doble espacio, en hoja tamaño carta, con un
margen de 2,5 cm. por lado; cada hoja se numerará
correlativamente y llevará el apellido de los autores.
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cuanto a que el texto sea absolutamente legible.
Deberá evitarse el uso de neologismos y de
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Revista Chilena de Entomología
Casilla 21132
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deben incluir un resumen en ambos idiomas. La
aceptación de aportes redactados en otro idioma,
está sujeta a autorización por parte del Comité
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Introducción, Materiales y Métodos, Resultados,
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la localización preferida de Tablas y Figuras.
Las llamadas al pie de página deberán indicarse
mediante un número, con numeración correlativa
a lo largo del manuscrito.
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ser hechas sólo con inicial mayúscula ej.: González;
los nombres de autores de la Literatura Citada
deberán ser escritos con mayúscula, ej.:
GONZALEZ. El término Bibliografía se reserva
para aquellos casos en que se efectúa una
recopilación exhaustiva sobre un determinado
tema.
Ejemplos de menciones de citas bibliográficas:
FRIAS L., D., 1986. Biología poblacional de
Rhagoletis nova (Schiner) (Diptera:
Tephritidae). Rev. Chilena Ent., 13: 75-84.
TORO, H. y F. ROJAS, 1968. Dos nuevas especies
de Isepeolus con clave para las especies chilenas
(Hymenoptera: Anthophoridae). Rev. Chilena
Ent...0:35,60.
GREZ, A.A.; J.A. SIMONETTI y J.H. IPINZA-REGLA,
1986. Hábitos alimenticios de Camponotus
morosus (Smith, 1858) (Hymenoptera:
Formicidae) en Chile Central. Rev. Chilena
Ent., 13: 51-54.
Note que se resalta los nombres científicos y el
volumen de la revista. En el caso de títulos que
incluyan nombres genéricos o específicos, deberá
llevar en paréntesis el Orden y la Familia a que
pertenecen, separados por dos puntos. Se aceptará
la cita abreviada del nombre de la Revista
(propuesta por sus editores) o en su defecto el
nombre completo de la misma, cuidando adoptar
un criterio uniforme.
104 Rev. Chilena Ent. 23, 1996
Ejemplos de menciones de citas de libros,
capítulos de ellos y publicaciones en prensa:
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biología de zonas áridas. Editorial Blumé,
Barcelona.
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BURCKHARDT, D. (en prensa). Jumping plant lice
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tropical region. Part. 3: Calophyidae and
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Society.
BLANCHARD, C.E., 1851. Fasmianos. In: C. Gay
(ed), Historia Física y Política de Chile.
Zoología, 6: 23-29. Imprenta de Maulde et
Renou, Paris.
Nótese que en el penúltimo caso no se indica
fecha ni volumen de supuesta publicación.
Las citas en el texto se hacen por la mención
del apellido del autor seguido del año de
publicación, separados por una coma. Varios
trabajos de un mismo autor publicados en el mismo
año, deberán diferenciarse con letras minúsculas
(ejemplo: Rojas, 198la, 198lb y 198lc); para citas
de trabajos de dos autores se deben mencionar los
apellidos de ambos (ejemplo: Rojas y Cavada
1979); trabajos de más de dos autores deberán ser
citados por el apellido del primer autor seguido de
et al., varios trabajos citados dentro de un
paréntesis deberán ser separados por punto y coma
(ejemplo: Frías, 1986; Toro 8 Rojas, 1968; Grez
et al., 1986 y Rojas 8 Cavada, 1979).
La primera vez que se cite en el texto un nombre
científico, deberá llevar el nombre de su descrip-
tor (ejemplo: Peloridora kuscheli China, 1955) y
en lo posible el año de su descripción. Todas las
palabras en latín, incluso abreviaturas en latín,
deberán ser subrayadas.“
Gráficos, diagramas, mapas, dibujos y
fotografías llevarán la denominación de Figuras
(abreviado como Fig. en el texto); se usará el
término Tabla para designar cualquier conjunto de
datos presentados en forma compacta.”
Se deberá proporcionar en una hoja aparte, un
encabezamiento de página (título acortado) de no
más de 80 caracteres, incluyendo espacios y
apellido del autor (ejemplo: Guerrero et al.: Acción
parasitaria de himenópteros sobre Plutella
xylostella L.).*
Los dibujos deben ser hechos con tinta china
negra y papel diamante o en papel blanco de buena
calidad pudiendo usarse además, materiales
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deberán ser en blanco y negro, papel brillante y
con buen contraste e intensidad. La impresión a
color será de cargo de los autores.
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desea un número mayor, deben solicitarse y
cancelarlas anticipadamente. La cantidad adicional
debe ser indicada al devolver las pruebas de
imprenta.
CONAENMIDIO
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SOCIEDAD CHILENA DE ENTOMOLOGIA
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