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MUSEUM OF COMPARATIVE ZOOLOGY.
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• MUSEO DE LA PLATA
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T O Iwí: O III
REVISTA
DEL
MUSEO DE LA PLATA
DIKIJIDA rOli
K R A. X C I S C O P. Al O R E X O
Fuudailor V Director del Musco
T O 3VL O III
LA PLATA
TALLERES DE PUBLICACIONES DEL MUSEO
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LA SIERRA DE LA VENTANA
(PROVINCIA DE BUENOS AIRES)
.A.FXJ:!>TTES X'PtELIls/EinsrA.IiES
RODOLFO HAUTHAL
Encargado de la Sección Geolúgica y MÍDeralógica del Museo do La Plata
Acabo de hacer uaa rápida escui'sion á las Sierras situadas
ai Sud de la Provincia de Buenos Aires, conocidas generalmente
con el nombre de Sierras de la Ventana, del Chaco, de Cura-
rnaJal, de las Tunas y de Pillahuincó, con el objeto de estudiarlas
y hacer una colección petroiii'áfica que hace falta en la sec-
ción confiada á mi caruo en este Mu.~.eo y la que debe con-
tener la historia geológica y mineralógica del suelo argentino.
bastas montañas han sido visitadas ya por varios viajeros y
naturalistas. El primero que dio algunas noticias geográficas
fué el oficial de ingenieros D. José María de los Reyes, que las
visitó durante la « Espedicion á la Sierra de la Ventana», al
mando del Coronel Pedro Andrés García. (1).
Carlos Darwin, duiMute su viaje por tiori'a desde el Rio
Negro hasta Buenos Aires, se detuvo allí algunos días y son
exactas las breves noticias que contiene su diario de viaje sobre
la Sierra de la Ventana y la de Quetru-geyu, que probablemente
es la de Pillahuincó. (2).
El iiMa[)a Geológico y Topográfico de los alrededores de
Bahía Blanca», puLilicado por Augusto Bravard en 1857, con-
tiene una parte de la Sierra de la A'entana, pero no entra en
ningún detalle. com[)rendiendo todas las rocas bajo la denomi-
nación de Rocas Mctamórficas.
Sun exactos é interesantes los datos (|ue da Duoring en el In-
forme oficial de la Comisión Científica, agregada al Estado Mayor
de la Espedicion al Rio Negro en 1879 (3), sobre la geología y
petrografía de la rejion que visitó, es decir la estremidad Oeste
[l] Peili'.i Ang-elis. Colección de ilocumeiitoís sobre el Rio de la Plata, tomo \.
í'^i Gcolor/ical Obsí'rcations 2° edit. 1876, p. 434, Naturalist's voyage etc. 2»
edit. 1870, p. 107.
(oi Buenos .\ires, 18t!l.
fie la Sierra de Curaioalnl y las jiequeñas jirolongacioncs del
Oeste de la Sierra de la ^'entana.
El Dr. Eduardo Holmhorg que realizó en 1883 una escursion
ú la Sierra de Curamalal, di'i también muchas observaciones
exactas. (1 ).
El Dr. Eduardo Aguiri'e ha imblicado últimamente un inte-
resante opúsculo sobre la Sien-a de la \"entana, (2) que contiene
una buena cosecha de datos de valor para el conocimiento de
estas montañas.
Es una lástima que los señores Heusser y Claraz, (3) au-
tores del trabajo mas importante que conocemos sobre la geo-
logía de la Provincia de Buenos Aires, no pudieran visitar esas
montañas, ocupadas, en la época en que escribieron, por las tri-
bus salvajes, los que debieron contentarse con medir trigonomé-
tricamentesu mayor altura á la qucasignan de li60á 1170 metros.
He dispuesto de poco tiempo para esta ])rimera escursion,
que solo tenía por objeto un reconocimiento general, y he de
volver en breve á aquellas montañas para continuar el trabajo
(]ue he emprendido sobre rejion tan interesante del territorio
argentino, la que ha aido muy poco estudiada aún, bajo el punto
de vista de mis estudios favoritos. Sin enabargo, considero que
las observaciones que he hecho, pueden ser de alguna utilidad
desde ya á los que investigan la geología Sud-Americana y doy
aqui una rápida reseña de ellas, ¡¡rometiéndome tratar, con mas
detenimiento y mayores detalles, la «Orografía y Geología de las
Sierras de la Provincia de Buenos Aires», á medida que ade-
lanten mis investigaciones.
La Provincia de Buenos Aires tiene dos sistemas de mon-
tañas los que bien puede ser cjue una vez bien estudiados formen
uno solo: el llamado comunmente Sierra del Tandil, Azul, etc.,
que arranca del Atlántico y se pierde liajo la Pampa, al Oeste
de la laguna Blanca Grande, y el de las Sierras de la \'entana
y demás, nomljradas mas ai'i-iiía, objeto de estos apuntes.
Este último sistema mide mas ó menos cien kilómetros de
largo por cerca de cincuenta de ancho, y i'i él pertenecen (omo
hemos dicho, las sierras de la \'onlana. del Chaco, de Cura-
mahd. do las Tunas y de Pilhduiiiicó, las (|ue constituyen jior
su oríííon v la constitución v uniformidml do sus materiales, el
(1) La Sierra ile Curamalal. Buenos Aires, 1884.
(2) Anale.s de la Suciedad Cient'iñca Ari;eiitiiia, tomo XXXII, p. 20. Biieiiíis
Aires, 1891.
(3) Kssais pour servir :'; uno descr¡iitioii [iliysiijue ct géoynostiíjue de la I'ro-
vincc arffentine de Buenos .\ires. 18C6.
i'esto de un antiquísimo sistema de montañas, cuya edad es indis-
cutil)lemente mucho mayor que la de la Cordillei'a de los Andes.
El ensayar la ivconstruccion lii|iotótica de estas viejísimas
montañas, tan desliedlas por la acción de los elementos físicos
durante su larga existencia, elementos qué apenas han dejado
subsistentes pedazos del gran maciso primitivo, y el restablecer
idealmente la grandiosa fisonomía de esta parte del Continente
Americano, es un jiroblema tan difícil como interesante y cuya
solución respondería ú muchas preguntas que hace la geología
histórica pero que (juedarán sin contestación si no se practican
serias investigaciones en lo (juc queda del remoto pasado.
No tenemos la ])retension de contestar á todo lo que se desea
saber sobre el origen, desarrollo y casi desaparición de las
montañas del Sud de esta Provincia; nos contentamos hoy con
contribuir en la medida de nuesti-as fuerzas á dar alguna luz sobre
sus restos (jue estamos estudiando.
EiScala i:5ooooí>
MI pequeño croquis geográfico que acompaña estos apuntes
( tig. 1) comprende solamente la Sierra de la ^'entana, la parte Oeste
pSSSS
*K?^ o
do lo de las Tunas y parte del Oeste
de la de Pillahuincú, que son los pun-
tos que hemos examinado y sirve solo
l>ai'o indicar con mayor claridad la es-
tension y la profusión de los elemen-
tos generales, en la constitución de la
montaña.
En el perfil, (fig. 2) se puede ver que
todas las rocas son sedimentarias, que
en su oi-ígen fueron depositadas \u¡vi-
zontalmente, y que aliora, dislocadas
y presionadas, jiresentan una inclina-
ción en sus estratos al Sud-Oeste y de
4(1" hasta 70". La dirección de las caicas
sigue un rnmlxi N. 50 Oeste mag. y
no es ]>aralela á la do la cadena, ha-
l.)iendo entre ésta y la dirección do las
;s capas, una diferencia de 20".
;^ La parte mas antigua de estas mon-
•" tañas es un conglomerado (¡ue ost,-i
'■ • indicado en el cri'xpiis con el número
!_• i, el que constituyo el estremo ()este
|-| do la Sierra de Pillahuincó y el de las
■^ Tunas, y la margen dei'echa del Sauce
II Grande, en su rojion Oeste, hasta 5 n
O kilómetros h.ácia la Sierra de la
A'ontana. Ll coloi' de este conglome-
rado, es en general negrusco-azulojo
y su cemento es süiciuso y á menudn
arcilloso. Los fragmentos (|uo lo com-
ponen son principalmente de cuai-cila.
Su tamaño varía entre el de una ave-
llana y el de una alberja. Solo mas
al Lsto se encuentran fragmentos do
una i'oca cristalina, (pii/.á idéntica con
el gnoiss encontrado por Darwin al
Lste de la Sior-ra de Pillahuincú. ( I ).
No he podido visitai' aiin esa [larte
do la Sierra do Pillahuinc('i. \" poi' lo
tanto, no }iuedo precisar la situación
relativa entre el gneiss v el conglo-
i-ig.
(1) Dni-win Gcol. obsoi'v. 2" c. [kí.í:-. 434.
merado. Según los hechos ohservados hasta ahora: aglome-
ración y aumento de volumen de los fragmentos de cuarcita \
aparición de fragmentos cristalinos hacia el E., se puede dedu-
cir con bastante seguridad que el conglomerado reposa inme-
diatamente sobre el gneiss.
Kn este conglomerado hay liancos de cuarcita mas ó menos
estensos, lenticulares y en foi'ma de cuñas, paralelos al con-
glomerado. Estas cuarcitas son compactas, de color amarillo
sucio, gris, inclinándose á veces á verdoso, pero nunca blancas
ni rojas como en la Sierra de la Ventana. Estas cuarcitas pa-
recen ser, á primera vista, contemporáneas del conglomerados,
pero bien pudiera suceder cjue fueran mas antiguas, y que for-
maron pliegues sobre los que se depositó el conglomerado.
Como ya lo hemos dicho, los fragmentos de cuarcita son
menos abundantes al O. y mas pequeños, disminuyendo su ta-
maño hasta convertirse la roca en una arenisca esquistosa (N"
2 del plano). Estos fragmentos ó granos miden, en la arenis-
ca, de 2 hasta 3 mm. de diámetro, y son todos del mismo la-
maño. Su color es gris, manchado de blanco brillante por la
moscovita que contiene en aliundancia. La moscovita abunda
aún mas hacia el O., donde en partes esa arenisca es un poco
pizarrosa. Conviene mencionar aquí que á veces esta arenisca
es roja, por estar impregnada de óxido de hierro. Las hojuelas
brillantes de la moscovita y el rojo del óxido de hierro, le dan
un bello aspecto á esta roca. La inclinación y dirección de esta
arenisca es la misma del conglomerado.
En algunos pliegues de esta arenisca y plegadas igualmente,
se encuentran capas pequeñas de esquistos arcillosos, á veces
i-icos en moscovita, la que se presenta en hojas delgadas (Véase
N° 4 en el croquis;.
Si estas pizarras se depositaron originariamente en una
capa continua ó si fueron solo depósitos lenticulares en la
arenisca, no es cosa que pueda juzgar con seguridad desde ya.
pero me inclino á creer que muy probablemente sucedió lo último.
La suposición de Aguirre (1) que «El suelo entre la Sierra de
Pillahuincó y el estremo de la Ventana debe estar compuesto
por este esquisto recubierto de humus vegetal», no corresponde
á los hechos que he observado.
La roca mas poderosa de esa sierra es una cuarcita, la que
])uede llamarse «Cuarcita de la Ventana», porque forma
casi sola la verdadera Sierra de ese nombre. ICsta roca, que ya ha
(I) La Sierra Je la VenUina — pag. 10.
— 8 —
sido señalada por Darwin (1), Doering (2) y Aguirre (3). es
compacta y blanca, habiendo perdido por lo general su primi-
tiva estructura y color.
Las fuerzas que han producido estas montañas, fuerzas sobre
las que diremos algo mas adelante, han dado un aspecto pi-
zarreño á esta cuarcita, y el color blanquecino de ésta se cambia
en rojizo, merced á la solución de hierro de que está impreg-
nada. Estos cambios de color producen un espectáculo pinto-
resco en la falda S. del Cerro de la "\'entana.
La esquistosidad de la cuarcita varía mucho. En algunos
puntos el espesor de las lajas de esta cuarcita varía desde un
decímetro, mas ó menos, hasta algunos milímetros. Sin ale-
jarse de la verdad, puede pues llamarse á esta cuarcita «pi-
zarra cuarcítica», como lo hace Doering.
Entre los bancos de esta cuarcita se encuentra á veces un
mineral talcoso y á menudo en forma de escamas, y cuando
es muy abundante, alterna en capas muy delgadas con las
cuarcitas. No pienso con Doering que estas escamas son la
causa de la esquistosidad: en mi opinión, esta resulta de la
presión. Estas escamas se han depositado posteriormente entre
las hojas ó lajas de la cuarcita, observándose con mucha fre-
cuencia la falta de ellas entre las citadas hojas. En unos pun-
tos se las encuentran en abundancia, en otros faltan completa-
mente, en otros son poco numerosas, lo que prueba que la
esquistosidad de la roca no resulta de ellas. Pero, vuelvo á re-
petirlo, para opinar definitivamente sobre este punto y sobre
otros fenómenos metamórficos que se observan en las rocas
do la Ventana, es necesario aguardar el examen microscópico
que de ellas, voy á hacer en breve, y cuyo resultado haré co-
nocer conjuntamente con la descripción completa del macizo
montañoso que me ocupa.
Agregaré á las observaciones ya mencionadas, que en el lado
N. E. de la Sierra alta, en una altura de cerca de trescientos
metros, existe, depositado sobre la cuarcita y areniscas, un con-
glomerado mas moderno, (Véase N° 5 en el croquis) colocado
horizontalmente, y que se compone de trozos de rocas, redon-
deados, (|ue alcanzan hasta un metro cúbico en muchos casos.
El cemento de este conglomerado es silicioso, muy rojo, aún
(1) Geol. Obs., 435.
(2) Inf. Ofi., p. 350.
(3) La Sierra do la Ventana, p. 9.
'.)
mas que las areniscas citadas, debido ú la gran cantidoil de
rixido de hierro (jue contiene.
Las fuentes ferruginosas (|ue ¡¡rodujeron este color, debiei'on
brotar después del depósito del conglomerado, porque los trozos
de rocas que éste contiene son solamente de «blanca Cuarcita
de la Ventana » .
De importancia mas general para la Geología, son los fenó-
menos (jue han dado lugar al origen y formación de estas
Sierras y que se deducen de los hechos que tenemos á la vista,
que son los siguientes:
1" — Todas las rocas que he observado están plegadas, con
escepcion del conglomerado mas antiguo (n" 1), en el que no
he notado pliegues, pero que bien pueden existir, pues mi
rápida escursion primera no me ha i>ermit¡do detenerme mucho
en este examen.
2" — Estos pliegues están inclinados, siendo el faldeo supe-
i'ior de ellos mas largo y menos inclinado que el contrario ;
este faldeo superior se adelanta sobre el inferior, siendo así
convexo el primero y cóncavo el segundo, pero hacia el N.N.E.
en la arenisca, estos pliegues son principalmente casi trian-
gulares.
3" — Hacia el O. los pliegues son mas acostados, disminu-
yendo sus plegadui-as, y siempre el faldeo superior mas largo
(|ue el inferior, que se acorta cada vez mas, hasta el punto
drinde desaparecen bajo el terreno pampeano, dejando suponer
que bajo éste se encuentran estas capas en posición horizo.ital,
liabiendo desaparecido totalmente las plegaduras. En los Anales
del Museo entraré en mayores detalles, acompañándolos de las
planchas fotográficas que ilustran este interesante fenómeno.
Estos hechos prueban evidentemente que: 1" La fuerza que
produjo estos plegamientos no so ejerció de abajo hacia arriba,
sino c|ue la presión se produjo del S. S.O. hacia el N. N.E. y
en dirección horizontal. 2" Que cuando se formó esta Sierra
existió una masa resistente al \í. contra la que fueron empujadas
las rocas antiguas que constituyen la Sierra. Los pliegues que
forman la cumbre mas elevada, en los últimos 250 metros de su
altura y de los que damos aquí un lijero bosquejo (fig. 3) son
una demostración de lo tjue dejamos dicho.
Es curioso que en todo el sistema de la Ventana, el lado
N. E. de la montaña sea mas inclinado en el sentido de la
vertical, lo que también ha observado Holmberg en la Sierra
de Curamalal. He observado que en algunos puntos la cuar-
cita inclinada en esa forma, se plega sobre ella misma en sen-
— 10 —
tido cada vez mas vertical hacia el N. N. E., hasta desaparecer
dd ^ocltra la arenisca. Este hecho es de duu.dexphcacn.3n
porque encontramos que la arenisca se levanta en algunos puntos-
sobreb cuarcita hasla una altura de 800 á WO metros sobre
el nivel del mar.
l-'ig. 3
Otra dificultad es que tal repliegue es solo posible cuando la
roca replegada en esas condiciones está cubierta por poderosas
capas desoirás que eviten el levantamiento, y cuando la roca se
encuentra en un estado plástico. .
De que clase han sido esas poderosas capas que cubnenm
la hoy cumbre de la Ventana, no podemos aun asegurarlo, pero
no es difícil que fueran de una especie de arenisca l^^^^^'^'J^''^^
la que tenemos algunas muestras, y riue es la que hemos men-
cionado como levantándose en algunos puntos sobre el ialdeo
N N-E. (le la cuarcita? ú otra roca sedimentaria
' -No habrá sido también depositada una parte de la cuarcita
en forma de calcáreo, el que transformóse mas tarde en cuar-
cita'^ Interesante es el observar cp.e en muchos punto, c
^de la Sierra, á ambos lados, á una altura de_ 400 n^tic.
sobre el nivel del mar, está cubierto por una inmen.a in-
"uL^on de calcáreo, que no puede haber tenido su origen
enelLoess. He hechola mismo observación que Steizner ( Bu-
i e p 2G4) deque el Loess no reposa directamente sobre las
oSsínforiores á^^, s¡n6 que siempre se encuentra inen.e-
diaria una incrustación calcárea de masó menos espe.o i no
creo que el Loess haya proporcionado el matenal para la. ca-
nas calcáreas que he señalado del pié de la bierra.
^'"¿t^^entrl en los contrafuertes de la Sien. m.,ie,-ni
blanca, que es el resultado de la descomposición de la cua a
Contiene un silicato magnésico y alumimco y carbonato de cal >
cuarzo.
— li —
No lie oliservado en esta ¡¡rimero visita rocas que puedan
aproveciiarse con utilidad para las industrias. El cuarzo blanco
(|iie llena las innumerables vetas de la i'oca, no es esplotable.
So encuentran bellos cristales de cuarzo hialino, ]jero los de
un tamaño regular son raros. Sin embargo, señalaré las cuar-
citas ferrujinosas (que también menciona Aguirre l)ág'. 9) en
la falda de la Sierro de lo \'entana. No es difícil (|ue la ley di'
hierro aumente con la jirofundidad en estas cuarcitas y entonces
se tendría en esa rejion una riqueza minero que tanta falta hace
en la RepiiL)lica Argentina, en condiciones esplotables.
Por lo que se refiere ¡'t la existencia de restos glaciates, men-
cionaré solamente que el valle del Sauce Grande, en los puntos
(pie he examinado, fué mu\ iirobablemente, el lecho do un
antiguo ventisquero. Sin embai'go, allí no he descubierto rocas
estriadas, pero la configuración del valle y las muchas lomas
redondeadas (roches ntoutoiinécs.) situadas principalmente al Sud-
Kste del Sauce Grande, en las faldas de los Tunas y Pillahuincó,
indican la existencia de un antiguo mar de hielo.
Difícil es hoy decir la edad de estas montañas faltándonos aun
los fósiles, peroá juzgar por la clase de las rocas que la componen,
creo, con los autores que se han ocupado de este sistema do
Sicri'as, que ellas pertenecen al ¡icríodo Arcaico, hurónico pro-
baljlemente.
Antes de concluir estas lógicas observaciones sobre la Sierra
de la ^'entana, cumplo con gusto el deber de manifestar aquí
mi agradecimiento ol señor Senador de la Provincia, don Justo
A'illanuevo. por las atenciones que me lia dispensado durante
mi permanencia en su estonci;i. situado en el centro de mis
estudios.
R. H.
%
UN BOSQUEJO
Oeoloeía ele Siicl=América
GUSTAVO STEINMANN (1)
Al presentar un bosquejo de la geología de la América del
Sud, me creo obligado á agregar algunas aclaraciones que
esplican su publicación. Este bosquejo acompaña á un mapa
(|ue hace parte de la segunda edición del Atlas Físico de Ber-
c.HAus (Gotha, GusTus Perthes) jiublicacion que se teTminan'i
ií fin del año corriente. Además de muchos otros mapas, la parte
geológica de este atlas tiene croquis de todos los continentes que
representan el estado actual de nuestros conocimientos. Al pre-
parar la hoja de América del Sud, he sido ayudado por varios
geólogos, los que, como yo, han tenido ocasión de esplorar al-
gunas jiartes de ese continente, y especialmente por Orville
Derby para la parte del Brasil, y por Luis Brackebush para la
parte de la República Argentina, y por muchos otros.
Pienso que hay algún interés ¡lai'a la Asociación de Geólo-
gos Americanos, en dar á conocer las mayores semejanzas y di-
ferencias que existen entre la parle Norte y la parte Sud del
gran Continente Americano, y en insistir sobre algunos puntos
notables de la evolución geológica de Sud-América.
Paso por alto las rocas primitivas aun muy poco estudiadas
en Sud-América. Las rocas paleozoicas, son mejor conocidas y
( 1 ) Profesor de Geología on la Universlilad de Freiburg, en Badén.
Este trabajo fué leído ante la Sociedad Geológica de América, el 25 de Agosto
de 1891 y lo hemos traducido del American Naturalist, Octubre 1891, para hon-
rar con él la Revista del Museo de La Plata.
F. P. M.
\
— li
oívecen ¡iraa interés. Con las investigaciones de D Orl)igny,
Forbe^ Kavser, Rnthbun, Clarke, OrviUe Derby, y las hechas
úUiniamente por el Dr. Ulrich, de Slrasburgo, s.-bre la rica co-
lección de fósiles que formé de la meseta central de Bolivia, so
han demostrado los dos siguientes interesantes puntos.
I Que casi todas las divisiones de los formaciones Paleozoi-
cas están representadas en Sud-América por depósitos marinos
conocidos por fósiles Cambrianos, Silurianos ( latei'ior y sui^e-
rior). Devonianos y Carboníferos.
Ha^ta donde llegan nuestros conocimientos, las formaciones
Paleozoicos mas antiguas, es decir, las Cambrianas y Silurianas
están ííeneralmente mas alteradas y metamortoseadas que las
series Devonianas v Carboníferas. De este hecho resulta que
las faunas de las últimas formaciones están mejor conocidas
(jue las de la primeras.
11 La fauna Paleozoica mas rica conocida de Sud-América,
es la de la formación Devoniana. Se han descrito de ella mas
de 150 especies. Lo rica y bien conservada colección que recojí
en la parte Este de la Meseta Boliviana ha permitido al señor
Ulrich demostrar que los depósitos Bolivianos forman un es a-
hnn muv importante entre los de Norte- América, por un lado,
V los del Brasil. Islas Falkland y África del Sud. por otro. Las
pizarras arcillosas muy fosiliferas, las arcillas arenosas y las
areniscas distribuidas estensamente en Bolivia y Brasil, son
los equivalentes de las areniscas de Orlskany, del Helderbeg
superior, v de los grupos de Hamilton de Norle-Amenca.
Su fauna presenta un carácter Americano >■ no Europeo,
como lo prueban los dos Brariuiopodos mas comunes y mas
característicos:
!■> Lento coelia flahcUitcs - Este fósil se ha encontrado en
Xorte-América, en Bolivia, en las Islas Falkland y en Sud-Alnca.
2" VihiUna pustulosa que es conocida deXorte-America, Brasil,
R(-4ivia v Sud-Africa.
Teniendo en cuenta por una parte la identidad, por otra la
.mieianza de las formas Devonianias de las regiones nombra-
das, parece ser casi evidente que un gran mar De^T>nlano ocupo
vastas ostensiones de ambas Américas y de Sud-Atrica.
Los depósitos Carboníferos parecen ser mucho mas limitados
en Sud-América que los Devonianos. La mayo' parte de los
.ub-Carboníferos están compuestos por areniscas sm tosUe^,.
la existencia del Carbonífero superior, que contiene represen-
tantes de Braquiópodos y Gasterópodos distnbuidns universal-
— l.J —
mente, y del género F/isuIiiia. se conoce en el Perú, Bolivia y
en .-ilgunas partes del Brasil.
Dui'ante las épocas Perniiano, Triásica y Junisica la mayor
jiarte del continente Sud-Americano, lo mismo que en Norte-
AmtM'ica, estaba emerjida sobre el nivel del' mar, por(|ue según
las investigaciones hechas por Brackebush en la República Ar-
gentina, pul' mi en Bolivia. y por Derby en la rejion de Matto
Grosso, una gran parte, sino la mayor, de la areniscas rojas
consideradas generalmente como de una edad Permiana ó Triá-
sica, parece pertenecer á las formaciones (_>etáceas, y probable-
mente á la parte mas inferior de ellas. La flora que existió durante
los ]iei-íodos Permiano y Triásico en el continente Sud-Ameri-
cano, es del mas alto interés. Los yacimientos de carbón del
Sud del Brasil y los de las Cordilleras Argentina y Chilena con-
tienen muchos representantes de la flora llamada « Glossopteris
flora i> conocida del Sud-India, Australia y Sud-Africa. La edad
de estos depósitos de cai'bon no es la misma en todas ¡lartes.
La Hora del Sud del Brasil ha sido referida al Paleozoico mas
moderno, porque contiene algunos tipos Paleozoicos de plantas:
los depósitos de la cordillera Argentina y Chilena pertenecen
al grupo Rético y en jiarte están cubiertos por depósitos ma-
rinos del Lias inferior.
.Solo se han encontrado depósitos marinos de las formaciones
Ti-iiisica y Jurásica en la parte Ueste del continente es decir,
en la cordillera, entre los 5" \' S'y' de latitud .Sud. Los fósiles
triásicos son del mismo tipo (|ue los encontrados en California
y en el Canadá Occidental : siendo el fósil principal una especie
de Psoudomonotis del .urupo de Fs. scuacirciflar/s Gabb. Ln la
formación Jurásica se han encontrado casi todos los horizontes
en un estado fosilífero, y las ricas colecciones que hicimos en
diferentes puntos de las Cordilleras Argentina, Chilena y Pe-
ruana nos permiten determinar que la sucesión de la vida or-
gánica marina durante ese período, fué casi la misma en la
costa del Pacifico, que en l'Án'opa é India Oriental, y que exis-
tieron relaciones faunistíeas nui\' intimas entre esas rejiones.
En cuanto á la eslension de los depósitos marinos de las épo-
cas Triásica y Junisica, existen notable semejanza entre Norte
y Sud-América, estando amlias confinadas á una pequeña faja
paralela á la costa del Pacifico.
Contrastando con esta ¡lequeña estension de las rocas Triá-
sicas y Juriisicas, los depósitos Creláccos cubren en Sud-Amé-
rica una área muy grande. Se encuenti-an fíVsiles marinos Cre-
táceos en casi todas partes en la Cordillera, desde el sud de
— 10 —
Palagonia hasta ^"enezLlela Oriental, y el seaor W'liite ha des-
crito una rica fauna de la romnacion Ci-etácea del Mste del Bi-a-
sil. Las invasión de las áreas conlinenlales iioi- el mar ea el
período Cretáceo mas antiguo, que se ha. observado en muchas
partes de la Europií Central, parece que tuvo lugar en mucha
mayor escala en ambas Américas. Sabemos ahora por las in-
vestigaciones de Hill y White, que una parte de los estratos
Cretáceos de Tejas, considerados en un principio como del Cre-
táceo superior, pertenecen á la [larte mas inferior de esa for-
mación.
La formación Cretácea de INIéjico aparece como una continua-
ción directa de los depósitos de Tejas, y á juzgar por nuestros co-
nocimientos actuales, han sido muy íntimas las relaciones entre
las faunas del Ci-etáceo mas antiguo de esas regiones y las de
Venezuela, Colombia y Norte del Perú. Interesa ver ciertos fú-
siles característicos del Cretáceo inferior del Norte, reaparecer
en el Sud. El famoso género Aucella, ampliamente distribuido
en las costas del Pacífico del Norte, ha sido mencionado i-e-
cientemenfe por Nikitin como descubierto en Méjico y por ^^'hite
en el Brasil, y lo conozco también de los alrededores de Linm
asociado con Amonitas del Neoconiiano do I'ÁU'oi>a. El mar
Cretáceo (|ue cubrió la parte central de América ^probablemente
se estendió mas lejos hacia el Este. ICncontramos, por esto, al-
gunas relaciones notables entre las faunas del Cretáceo inferior
y las del superior de Sud-América, especialmente de Colombia
y Perú, y las del África del Norte y África Occidental. Algunas
formas de Buchiceras conocidas de Argel, se encuentran con
abundancia en la región Amazónica superior. Los vei'daderos
depósitos marinos de la parte central de Am-érica desaparecen
en el Norte y en el Sud, y parecen haber sido reemplnzados
l)0r depósitos arenosos sin fósiles marinos. Probablemente, gi-an
parto de las formaciones de las areniscas rojas que se en-
cuentran en el Brasil, Venezuela, Bolivia y en el Norte do la
República Argentina, toman el mismo lugar relativo de los se-
dimentos marinos del Cretáceo mas antiguo, como sucede prin-
cipalmente con las capas de Atlantosaurus, las formaciones de
Trinidad y Tuscaloosa en el Norte, subyacentes ó formando un
equivalente de ellas.
No debo concluir mis observaciones sobre las formaciones
Mezozóicas de Sud-América, sin mencionar las dos ¡leculiari-
dades siguientes: La primera es cpie completamente indepen-
dientes de los deiiósitos marinos cretáceos de la Cordillera
en la costa del Pacífico en el Sud de Chile, se encuentran
— 17 —
areniscas glauconíticas que contienen una rica fauna del cre-
táceo mas moderno, especialmente en la isla de Quiriquina.
Además de muchas Amonitas y Baculites en parte idénticas
con las de Sud-India, esta fauna está caracterizada por la abun-
dancia de Gasterópodos de un tipo Terciario. Las capas Cretá-
ceas están cubiertas por una formación de lignila, cuya fauna
no contiene los fósiles Cretáceos, pero estratigráficamente ambas
formaciones están íntimamente unidas. Un paralelismo ton
curioso parece existir en estos depósitos del Sud de Chile con
el grupo Chico-Tejón de California del Norte.
El segundo hecho que señalamos es la abundancia de rocas
eruptivas entre las formaciones Triásica, Jurásica y Cretácea
de la Cordillera. En el lado Oeste del linde de Chile y Perú,
donde predominan los depósitos marinos de esas formaciones,
solo una pequeña parte de las rocas está formada por calcá-
reos, pizarras arcillosas ó areniscas. Estas parecen, á lo menos,
interpuestas entre masas estratificadas de materiales porfirices
melafíricos y andesíticos, alcanzando el espesor total de estas
estratas varios miles de metros.
A juzgar por lo que sabemos hoy, esta es la mas grande
área de formación eruptiva del l^empo Mesozoico. La Cordillera
de Sud-América es famosa por sus formaciones eruptivas de
los últimos tiempos, pero merece no menos atención por sus
erupciones sub-marinas durante el tiempo Mesozoico, y por la
inyección de la eslrata Mesozoica por rocas graníticas verda-
deras y dioríticas.
Las formaciones terciarias, bien desarrolladas en la Repú-
blica Argentina, han sido divididas por Dóring en un número
de grupos. Conformo con las investigaciones de Amegliino, los
depósitos terciarios mas modernos de Sud-América muestran
una notable peculiaridad. Este paleontólogo descubrió restos de
seres humanos, no solo en el Plioceno, sino también en los
depósitos miocenos. Debo confesar que comparando las estra-
tos Mesoz<;)icas europeas con las de Sud-América, parece que á
estas corresponde completamente otra clasiñcacion. Lo que se
ha llamado la formación pampeana en la República Argentina,
y referido al Plioceno, no es otra cosa que el Loess en Europa,
cuya formación se produjo durante los dos últimos períodos
de congelación (glatiations). Adaptando este modo de ver al
presente caso, lo llamado estrata í^'Iiocena pertenece probable-
mente al gran período glacial, y la estrata Pehuelche represen-
ta solo los depósitos morénicos del último período glacial.
Los depósitos Pleistocenos de Sud-América no han sido aún
- 18 -
estudiados en detalle, pero los depósitos glaciales que observé
en el Sud de Patagonia pueden distinguirse fácilmente en dos
diferentes grupos: los de una formación mas extendida y over-
arched, que cubre no solo los países bajos, sino también las
mesetas de 100 metros de altura; y la formación más moder-
na, la Kettlc morainc que se encuentra á lo largo del pié de la
Cordillera.
La estension de verdaderos depósitos glaciales entre las Cor-
dilleras parece ser mucho mayor de lo admitido hasta hoy.
Ahora veinte años Raimondi describió verdaderos morenas bien
claras de la Cordillera Nevada de Ancache ( cerca de -Q" lat. S. )
que bajaban hasta una altura de 2500 metros sobre el nivel
del mar. Yo mismo he encontrado depósitos moreniscos en la
Cordillera de Copiapó (28" lat. S. ) cerca de 1200 metros sobre
el nivel del mar, y esta observación coincide bien con las he-
chas al Norte del Ecuador por Sievers quien encontró rastros
de antigua glaciación en la Sierra Nevada de Santa Marta y en
la Sierra Nevada de Perija. Estos hechos parecen probar que
los períodos glaciales no alternaron en ambos hemisferios sino que
fueros contemporáneos. A este respecto nuevos estudios sobre
las formaciones Pleistocenas de Sud-América serán de gran
valor científico.
Además de los verdaderos depósitos glaciales y las forma-
ciones cólicas del Loess y Lehm, existen en Sud-América de-
pósitos parecidos y de gran estension, especialmente en la me-
seta alta de Bolivia. Mesetas y depósitos de tufas análogos á
los del Great Basin del Oeste de Estados Unidos, indican una
mayor estension del Lago Titicaca en tiempos antiguos, que
abarcaba toda la alta planicie, desde el Sud del Perú liasta la
frontera Argentina. Parece que esta estension anterior de lagos
en Sud-América coincide también con la de los lagos de la re-
jion del Great Basin.
DATOS
TIERRA DEL FUEGO
COMUNICADOS POR EL
Reverendo THON4AS BRIDGES
1
Christian Mission in Tion'a del Fuego, Febi'uary 18th 1891.
In response to the kind suíi'gesti(ins of the devoted and able
Director of the Museum of La Plata, & with the hope that the
information here giveii will prove interesting to many readers, &
heli)ful, I now write the following brief account of the Christian
Mission so longestabhshed in Tierra del Fuego, and of my work
in ronnection with it, & of the present state of that country
& its people and its prospects in tiie futura.
Soma forty yaars ago tha Mission was founded by the zea-
lous efforts of Capt. Gardiner R. N. who in a voyage previous-
ly made through theMagallan Straits was struck with the mise-
rable state of the nativos he then met as regards their igno-
rance of God. and the immorality of their lives. So funds had
been raised, & an equipment forrncd for beginning the Mission.
This consisted of tlie generous founder, a Doctor of medicine,
a Catechist, Carpenter, & threo pious Cornish flshermen, with
a years' provisions, two new Pinnaces fitted wilh all requisi-
tas & two small Boats. The party arrived safely at midsummer
and after landing them & their goods, the barque that brought
tham resumad her voyage.
The natives hearing of the wondrous visitors gathered
from all sidas in increasing numbers their cupidity rendered
them more & more troublesome dangerous, and as none of
them knew any English, or tha Englislimen any word of the
native language, friendly intercourse became increasingly diffi-
cult, and it became avident to the Missionaries that they must
either assert their power by using their firearms against the
natives, or give up their position & go elsewhere. But by this
tima, some months after tlieir arrival, some of them were in
very weak health, and so they unhappily determinad to seak
an asylum in soma sacluded spot in the country, rather tlian
incur the risk of a passage across the ocaan to tha Falklands.
So they found their unhappy asylum in Spaniard Harbor, at tha
head of Aguirre Bay, whcre they lingered on in daily sickness
— 22 —
weakness, & liunger, but uplield in ¡i woiirlcrFul maiincr iu :ill
muluol fellowship, and rejoicing in tlie love ot' God. Journals
were faithfully & regulaiiy kept, and report the exceptional
difficulties under which they lived. The fish supply on which
they had reckoned proved very disappointing, as did also the
birds, and animáis. They also forgot their supply of gun-
powder which was taken on by the Vessel. They made scveral
trips to Picton Island to take in supplies of their stores,
whielí they had taken the precaution to bury there.
However the end of it all was, that after the lapse of 8 or
9 months they had all died of sickness & famine.
Attempts had been made to forward them supplies from
Montevideo & the Falkland Islands without success. At length
shortly after the death of the Chief & last survivor, a Schooner
from the Falklands was chartered, & came with supplies. On
searching for the Mission party at Picton Island; a notice was
found painted on a prominent rock "Hasten to Spaniard Har-
bor, Aguirre Bay, we are starving. "
On reaching the latter place they found it a scene of death
and ruin. Natives had been there, ransacked everything burnt
the Pinnaces, for the sake of the Iron on them.
Such bodies as were found were buried, and all ^^•ritten
papers & books carefully collected & sent home.
In reply to the carnest prayers of the dying Martyrs and
in accord with their wise counsels, the result of their painful
experience, the Mission was started afresh, & on a more
efficient plan, & met with very considerable success, not
however, without many dangers & difticulties. Many earnest
& faithful men engaged in its service, and in 1859 a massacre
occurred at Wullya, of the Crew of the Mission vessel, & a
Catechist, followed by the sacking of the vessel of everything
movable by the covetous natives.
In 1861 I entered the service of this Mission, my duty being
to learn the language of the Natives, & to teach them the pre-
cepts & hopes of the Gospel. This course I followed in safety
at a Mission Station established in 185G in the Falklands.
To this Station some few natives were brought from time to
time in the Mission Vessel for instruction in religión and the
duties of civilized life, and wevc in due time exchanged for
others, and in this Avay many natives had come under Chris-
tian influences, and had acquired knowledge of farming &c.
Associated with others in this work I continued in its good
cause from 1861 to 1886. During these years I had well learned
- 23 —
the Yahyan language, and reduced it to writing and its struc-
ture had set forth in various grammars. '
Many of the people had be(?ome Christians, & had settled
down to a life of Ghristian rule, and civilization, cultivating
the soil with good results, keeping catlle, making butter, and
had even risen to regularly employing liired labor on their
farms. Associated with others, I began residence in the coun-
try in 1869, & there I liave lived ever since with my family.
The prospects of the nativas for some years were most encou-
raging, for they had largely improved physically, as well as mo-
rally, and at the Mission Station over 30 families had en-
closed gardens and among tliem owned, between 70 & 80 head
of Cattle, given to the desei'ving among them by the Mission.
Also in many places round about, many natives had small
cultivations and the liealth of the people was good, and their
numbers fast increasing, there being many large families of
healthy children, and every indication of progress in every
way. The first drawback was through the spread of disease,
directly traceable to the visits & improper conduct of Sealers.
Scrofula & unclean diseases continued lo develop themselves
increasingly, and the people very rapidly decreased, & became
disheartened in their works. Finally came measles & other
diseases, and in a few weeks swept through the land & took
away fuUy two thirds of the survivors. So terrible have been
the results that 3000 natives liave dwindled down to less than
300. And a like fatality has befel the other tribes comparati-
vely unaffected by the Mission agency.
Besides being helpful in improving the natives, the mission
has beeñ directly helpful in saving the lives of shipwrecked
mariners, who have found kind treatment by the natives &
been conducted by them in safety to the Mission station &
other points where they could obtain help. These services have
been recognised by various European govei'nments, and medals
and recompense awarded to the Mission & the natives.
One thing is proved incontestably which is that Christia-
riity & civilization are good & effectual to raise & bless all
races of man equally, and that it is the vices of men that
alone tend to their ruin.
Since 1886 I have been settled with my family in Tierra del
Fuego as a colonist amoug the natives, & dependent chiefly
upon their labor, and we have done very well, and done an
immense amount of profitable labor of many Idnds, and Ave
find beyond doubt that a life of regular work & Ghristian prin-
— 24 —
ciples is most helpful to tlie natives. We find the nalives
work well & happily \\'hen assured of adequate reward. They
shear our sheep, make fences, saw oul ])oards & planks oí'
all kinds, work well witli the pick & spade, are good boatmen
& pleasant companions. We ñnd their labor profitable, more
so I think, tlian we should find fliat of any imported labor.
Our pjrospects are good, last year the increase of our
sheep was 80 %. In íour years our cattlc have incroased from
46 to 150, and our sheep from 140 to 020. The co\\'s yield
good milk, and we find dairy work pays very well. The pas-
ture of the country is good, but capable of indetinite impro-
vement, composed of over 20 varieties of grass, bul chiefly
composed of a hard dry grass, which the cattle avoid during
summer, ^^■hen they ünd abundance of the better kinds, but in
winter thrive Ion it, as it is then almost their solé sustenance,
& stands the winters frost & snow perfectly. By labor beau-
tiful pastures can be fornied, as the humid clima te greatly
favors its growth, & no new kinds need be imported. Under
feeding the natural grasses greatly improve. Begond all doubt
the induslries of the country will be 1^' Pastural, 2"'^ Wood-
culting , 3'^ Mineral, A^^ Fishcuring. Pastural y agricultural
pursuits will be extensive in the east & north, owing to the
immense extent of good camps, and a suitable climate. All
along since our introduction of cattle some 20 years ago they
have done exceedingly well, & require no aid during winter,
eilher in shelter or food. They show no signs of degeneraling
in size or quality, and the rate of increase is rapid, and the
health splendid. Sheep thrive equally well, as also do horses.
As regards woodcutting. The supply of timber is inexhaus-
tible, and is good for all kinds of purposes. The townships of
Sandy Point is wholly built of it, as also the Farm buildings
in the Falklands. As fuel it is exccllent, und fences made of
it last for 20 years. Trees grow to diameters reaching even to G
feet, & attain a heiglit of 70 & 80 ft. They consist of 3 varie-
ties of American beech, one of which is an evergreen, and the
only other of consequence is the Winters bark, the wood of
which is soft, & when dry very light. As timber it is of very
little account. The finest timber is found some little distance
in, and on eastern slopes. For beams and framing for ship &
housebuilding it is better ñttled than for boards, as it is very
Hable when cut thin to warp & shrink unevenly. It iíi readily
sawn.
As regards minerals, gold is found in an alluvial deposit
- 2o —
only right througii Onisin, i. e. the large eastern island, and has
yielded good results to tlie working miner for many years. The
Islands in the S. E. as Picton, Lennox & New Islands also
abound in gold. In the west are many indications of rich deposils
of copper, iron & sulphur, and there can be no doubt tliat'
other metáis will l)e fonnd.
4) As i'egards fisli. Thesc are found at soasons in immense
quantities, there being vast shnals of sprats of two varieties,
and four or five kinds of choice fish tliat prey upon the sprats.
Besides these are found in tlie rivers and river bays immense
quantities of Mullets & Smelt, and in many localities two kinds
of Rock cod of good quahty can be hooked at all seasons.
Besides there are many kinds of smaller yet valuable fish,
chiefíy plentiful tlirough summer and autumn & early winter.
Besides these fish there are abundance of the íinest mussels,
whelks & other shellflsh.
Thomas Bridges.
t¡
Iñciíeits ii tle Ufe of M. TI. Briijes
COMMUNICATED BY HIMSELF TO HIS FRIEND
K. VrORENO Esq.
Diiector of the Museum La Plata.
Some 12 years ago when re.sident Missionary at Ushuaia,
in the midst of .some 500 natives, a party of natives arrived
from the south in their canoes to tell us that a shipwrecked
party was on an exposed headland of their country Atduaia
«New Year's Sound» where they liad been living a considera-
ble time, but at length had all died of starvation, and were
lying unburied. One of these unfortunates was a woman.
The natives had spent considerable time in their passage to us,
in which it had been necessary to haul their canoes over a
neck of land. Furthermore we learned that Iwo men with their
families had visitad the scene of the sad fate of the brave
English seamen, but too late to save life. For though Iwo of
them still lived, and the natives tried to induce the stronger
of the survivors to trust liimself witii them, they could not
prevalí, but they left lieside the poor men a bucket of water, &
a roast stag, and then took their departure, as they could not
haul up their canoe on such an exposed & rugged shore. For
several days after, they were unable to return because of a
gale, & when they did, both of the survivors were dead.
The natives had many days before seen the spread of
white canvas, under which the dying men were slielíered from
the weather, but they were ah-aid to go eariier, fearing trea-
chery from the western Indians, ^^•ho some years before had
beguiled a number of them & killed them. At the earliest
possible day we went in the Yawl Mission Vessel to ascertain
the truth, & to do what we could for the dead. But though our
vessel was specially adapted for her work in those tempestuous
— 28 —
regions, \\c fituad wc could not Ijeat lo ^\■ill(l\\•a^(l IVoiii False
Cape Horn. The second time we driÜcd dowii ainong tlie
Wollaston Islands & were in considerable danger, drifting liopc-
lessly before the S. W. gale during Ihe night among Lslets bul
little known.
However the Aveather moderated, & we determined to return
to the Mission Station, and reach Blaclc Head tlie scene of the
Catastropliy í'rom the Avestward. This we did successfuUy afler
many delays owing to bad weather, & ancliored noar liy. ^^"e
then i'owed to the headland & found the dead bodies lying in
a row, l'uUy dressed. The captain's wife was among them.
The natives had before this repeatedly visitcd the spot, &
taken away for their use all that they could find, but had
not touched the dead, save to bring the last two and place them
wilh the rest. As far as I can remember there were eleven bodies.
On looking about, a diary kept l)y the captain was found, in
which we learned that his vessel was the «San Rafael» of Li-
verpool, bound to Valparaíso with a cargo of coal. This took
fíre, & the ship's party had to ieave her lo her fate. They left
in two boats, and the other boat was picked up by a passing
vessel. But unhappily at night & during a snow-storm the
boats separated, and the captain & his party only too glad to
rest, landed on the first land they could reach, and after their
boat AA'as smashed against the rocks of their dreadful prison
did they flnd out the hopelessness of their lot. They found the
promontory abrupl all round, and cut otf froni the land at the
back by an impassable cleft, Ihrougli which the rough sea surged
continually. They landed there at night in a snow-storm. So
they began the lite of death, dealing out with a sparing hand
the few stores they had, eking them out with the meagre
sliellfish their rocky home supplied. Fortunately they could
get firewood, but not of good quality as the busli there was
of dwarfed evergreen trees. However they lived there some sewen
weeks, when they all rapidly failed & passed away. the living
being too weak to bury the dead.
The poor captain wrote to his son a day or so before his
death telling him that he was then almost blind, and deplora-
bly weak and wretched, yet he expressed his carnest wish that
his son would live as a Christian should.
We found it a difficult matter to bury the dead, because
the rock immediately underlay the scanty soil, Avchich was an
inseparable nctwork of roots, for owing to Ihe excessive hu-
midity the vegetalion was truly wondcrful. We did this last
— 29 —
sad duty lo (lie un fnrt uñates as bcst \\c could, according lo
llie rites of tlie C'nurch of Englnnd. Such property as we could
collect & recover from the poor natives we did, & sent it liomo
to the authorities and in due time the poor natives were recom-
pensed for tlieir humanity & trouble, with a present of £ 40
worlh of clotliing from tlie British government, & we workers
in the Mission service were encouraged by a gracious lelter of
appreciation of our A\-ork from the Queen.
On another occasion we heard a report from the Eastern
natives that there was a company of shipwrecked men wan-
dering among the outer Islands, & I went to seck & lielp
lliem. The season was late in Autumn & the weather was
wintry, and frost & snow were everywhere. Our vessel \\'as
away in the Falklands. So with a good crew of five Indians
and a kid of 14 yiars of aje the son of one of our Catechists I went
in (juest of these men. The day was sno^^•y & very cold, and at
night overeóme by cold & wet we landed for rest & refresh-
ment. It was quite dark, but the natives managed admirablx-,
tSc we spent a good night. It frose sharply that night, and tlio
next morning the cold was intense, but the air was quite calm
& clear. We made all the haste we could round the Eastern &
Southern shores of Navarin Island & also circumnavigated Len-
nox Island We found traces of the seamen, but they had, as we
afterwards learned got safely oñ" to some passing vessel. We
were absent from home in our small boat for ten days, & our
natives greatly commended themselves to us for their good
qualities.
On another occasion wisliing to know more of the country
I look a boat-voyage with a Calechist, my eldest son, & a crew
of six natives in a large whaleboat. The weather was al times
as pleasant as at others it was adverse & disagreeable, and
we were absent from home, doing much of our tra\elling by
night, because the days are so very stormy.
The first day Avas so rough that our stores were welted, &
we could only get to the westward against prevailing AX'inds
by rowing.
We met with vorious nativos on our voyage all bcing
most friendly. At last we reached Oaiacirr, our furthest point
west, and where was the isthmus over which we had deter-
mincd to haul our boat, & so get into the inner waters of a
large district called Aghaia. It required two days hard work to
haul our boat over, and the weather was very stormy & snow
— 30 —
fell rre(|ueiill\ . We liad to camp in a bñ'^, liul llie next day
none of us were the worse for our hardships.
As we were sailing down the waters of Agaia wc carne
across natives, bul they were so frightened that they hastened
away for their lives. They had not seen the boat ascend, & how
it carne there they had no idea, and thougli one of our crew
was known to them, and a near neiglibour he could not prevail
upon tliem to stop, for they were afraid we were « Asasin »
íVom the west, wliose only object could be to kill all we met.
So we landed at the head of a long creek, and found every
thing saturated. During the night it snowed much, but owing to
our native crew we had a good night, & they were as always.
very cheerful and lielpful. The next day we walked across an
isthmus leading us to one of the creeks of Atduaia on the South
coast of Hoste Island But it was a perfect scene of desolation in
spite of the rank forest growth. As everywhere in western
Fireland animal & bird life was \ev\ scarce, and we saw very
few signs of human life. We then returned to our hut, and
having breakfasted departed, and the weather being fine we
rowed well. On the way we landed here & there & to our
surprise found cultivation where the natives grew potatoes &
turnips.
The next day we reached Wullaia the scene of the mas-
sacre of the Mission party of cight persons in 1859. Here we also
found cultivations & spent a pleasant day. We were surprised
to gather ripe & good raspberries as this bush has become
quite wild there, having been brought from the Falkland Mission
station many years before.
During the afternoon which was very fine we spent our
time admiring the beautiful scenery, fishing for Saj or Rock cod
of wliich we caught some fine specimens, and also in gathe-
ring a supply of Shapi. This is a bivalve, with very thin &
transparent shells, which are able al pleasure to change their
quarters. They adhere by clipping the leaves of the kelp A\'ith
their shells, and when conscious of danger by our puUing up
however gently the kolp which they weighed down, for they
\\-ere a numerous colony, they darted backwards & forwards
Init always do\\nward so that it was somewhat difficult to cap-
lure them. The natives have reason to speak of them so highly
as they do, They are only plenliful in a few favorite places.
We reached home at midnight of the tentli day, having rowed
most of the way.
On another occasion, when the natives were in a highly
— 31 —
excited state because of blood quairels of many months stan-
ding in which many had tuken a chief part, now on one side,
noM" on another, aware oí' danger I liad convened a special
meeting to guard against an increase of the evil. At Ihis meeting
^^•e were able so to realise to the native mind the danger they
were in, & the folly and sin of the course they had been so long
following that they at our instigation solemnly promised to
help no side, & to do their best to sto[) all l'urlher tlghting &
mui'der. No sooner Avas this impression made & these promises
given than a large parly of mon prepared for a murderous tlglit
with a party then resident at the slation. But they had come too
kite, and in a short time they scattered among our people, &
no fighting took pkice. It Avas an important crisis. Murders
& thefts were numerous, & few men indeed there were whose
persons did not attest by many a scar of the quarrelsomeness
of the people as a race. They were very ready to take offence,
and they ordinarily were very careful not to give offence. Their
relations to each other were very much improved when they
came under Christian influences, lile & property became secure
and each ones rights lespected, and public opinión ruled the
community for good. This opinión was however largely rided
by US, at our daily meetings for instruction & divine worship.
In proof of the superstition that used to prevalí I mention
the following.
An elderly, and very strong man, and a great rogue had
brought me some fish for sale. I let him into the kitchen, &
had occasion to go into another room to get the wherewith to
purchase it. Having paid him to his saíisfaction he left. Some-
time after liaving occasion to use a knife I went to tlie kitchen
table to find it, but it was not there. After thinking, 1 carne to
the assurance that my fishman had stolen it. I forthwith went
alone to his wigwam to accuse him, & regain my knife. Howe-
ver he disclaimed all knowledge of the knife, and I could only
State the reasons 1 had to believe that he had taken the knife
I said I should speak to the people tomorrow on this subject
unless the knife was reíurncd. I Ihen went up to my house.
Not long afterwards I lieard a great noise of coughing & Vomí-
ting, and on opening the door was surprised to find my culprit
with my knife in his hand, but all wet. He had just coughed
it up he told me. He said he had not stolen the knife, but
wishing to convince me he was a true wizzard, his spirit had
taken the knife, and now he had brought it up again. He as-
ked me not to speak of the subject tomorrow.
- 32 —
On another occasion a native asked me to speak un liis
behalf to reclaim for him an axe that Aruj^awaian had stolen
from him, because this Arupawaian was a very violent man,
& he was afraid to speak to him. Accordingly that afternoon
I went into Arupawaian's wigwam, & after some general &
plcasant conversation mentioned tlie object of my visit, and clai-
mcd the axe for my client. But tlie man was excessively violent
& excited, and would not give up the axe, though he did some
time afterwards, when 1 got some of his own friends to back me
in my demands.
Thomas Bridges.
Galálip Desmjtifi é lliistraJo
DE LAS
HUACAS DE CHAÑAR-YACO
(PROVINCIA DE CATAMARCA)
POR
SAMUEL A. LAFONE QUEVEDO
CATÁLOGO DESCRIPTIVO É ILUSTRADO
Pltiacas ele Cl^a.na.r-Ya.co (u
PROVINCIA DE CATAJIARCA)
LAS HUACAS
^'^^^.
'■'''^■•0;^:^
Las Hiiacas ó yacimientos en que se liallaron los objetos
que se detallan en seguida, están como á una legua al Este
de la cuesta que separa los campos del Fuerte de Andalgalá
de los de Belén, al Sud del Camino del Zanjón.
El suelo consiste de un Ijurriul bastante firme, pero que una
,yV7 vez pisoteado ó cavado
se convierte en polvo
corredizo como azogue:
en realidad no pasa de
ser el limo impalpable
depositado por creces,
probablemente abajo del
agua del inmenso lago
que alguna vez ocupó
esta altiplanicie. (2)
Los cantos rodados
que se hallan cerca de
las huacas deben haber
sido conducidos á mano,
como lo mismo las pie-
dras de las pircas (3) y
corrales (juc por allí
abundan.
Unos viajeros que
Figura 1 pasaban dieron con el
montículo del que sobre
(1) Los objetos aquí desci-iptos han sido depositados popel Sr. Lafone Quevedo
en el Museo de la Plata, con toda su rica colección de antigüedades Cataraarqueñas.
(2) De unos 3.000 y más pies sobre el nivel del mar.
(3) Pared de cantos colocados en seco ó con barro.
— 36 —
salían las ollas que formaban las tapas de las huacas A y B
(veáse fig. 1).
Hoy no es posible saber si los cinco enterratorios estuvieron
abajo de un solo otero, allpatauca, mound ó montículo, ó si cada
uno contaba con su montón por separado. Los vientos, las
lluvias y acaso las crecientes que han reducido á tejas tres de
las cinco tapas, primero tuvieron que desmoronar los oteros
que las resguardaban.
Huaca A
La primera huaca hacia el sud, fig. 2, tenía su tapa descubierto,
bajo la cual estaba rayando con el suelo un gran tinajón lleno
de huesos.
La tapa es una hermosa holla ó Iniillqui tiznada con hollin,
de forma simétrica, de 5G centímetros en la boca por 5(3 de alto.
Alrededor estaban colocadas las tinajas y yuros, pero no se
observo si alguna de estas tinajas ocupaba el lugar asignado
á otras de igual clase en las huacas B y E.
Los yuros ó botellones e\ f son de forma y dibujo elegantes.
En el primero los zig-zag, goteras etc., parece que simbolizan agua,
co en araucano. En el segundo se repiten algunos detalles con
lineas onduladas, cruces maltesas etc., igualmente significativas
de agua y acaso de su valor fonético.
Pero mejor que todo esto es la grande olla en (jue yacía el
cuerpo, como de costumbre, en cuclillas. Las dimensiones de
ésta son como sigue :
Alto 0.65 Asiento 0.15
Diámetro mayor. . . 0.48 Boca 0.28 y 0.32
Esta olla está en buena conservación, su material bien ama-
sado y quemado, y los dibujos son de pintura negra sobre rojo.
El exterior ha sido pulimentado con esmero. Las bandas ver-
ticales son tres de cada lado. Las del centro forman cruces
maltesas de buena forma y elegante colocación, y lo hacen
mediante triángulos negros separados por fajas del fondo. Es-
tos triángulos deben compararse con aquellos que figuran en
las mitras y dalmáticas de las pinturas peruanas. V'éase
Wiener « Perú y Bolivia » pág. 739. _
Esta clase de adornos parece que se llamaban liuámpar.
Las bandas laterales llevan un tejido de líneas cruzadas.
Este adorno sencillo, pero de buen efecto, y terminado
arriba y abajo en dos cintas negras, parece imitado de un tra-
bajo de tiento ó junco como las precintas más ó menos bor-
— ó I —
(Figura 2)
Y..0 6 garrafo ,.iutad."- fT ü. W iá"-"G' "¿tro yuro 6 Jarra.
.1 Tapa. - n Olla funeraria. - C Olla suo.ta. _ D OHa s„oU. - E E Anverso y reverso d.
— 38 —
dadas con que se asegura un vaso débil ; pero esto no quita
que ello pueda contener su valor simbólico : pues, como dice el
Dr. W. H. Holmes en sus preciosas monografías sobre la
cerámica de la América Septentrional, la mas infeliz de las olle-
ras algo pretendía decir con cada punto y cada línea. Kl
Sr. Holmes, se guarda muy bien de pretender interpretarlas,
mas yo me aventuro ;i inferir que son exorcismos dirigidos á
conjurar la mala suerte, y todos tendentes á llamar la lluvia
benéfica.
Juntamente con las tinajas se empaquetó i)arte de un fémur,
cuya descrii)cion se deja al Director del Museo de La Plata. Del
cráneo solo se recogieron fragmentos que de mirarlos se liacen
tierra. Por el agujero de la tapa se liabia introducido la lluvia
con efecto desastroso para los liuesos. A lo que se pudo ver.
era braquicéfalo.
El cadáver se hallaba rodeado de tierra y estaba tan apre-
tada que costaba desprenderla de los huesos y costados.
Los vasos c, d, e, f y </, son de alfarería bayo-rosada, con
indicios de un baño de pintura roja muy viva.
El yuro f tiene d<\s nudillos en forma de gotas que caen en
dirección de las asas.
Huaca B
Una enorme olla servía de tapa i'i la urna que contenía el
cadáver. Este era de adulto y l)raquicéfalo, del que se dará no-
ticia aparte por el Director del Museo de La Plata, quien ha lo-
grado restaurarlo después de darle un baño en blanco de ballena.
La olla es una noble pieza, bastante simétrica, gruesa y no
mal quemada, de color bayo claro, circunstancias á que ha de-
bido su conservación. Las dimensiones son las siguientes:
Alto 0,65 — Ancho 0,63
Como se deja ver, la tapa podía haber recibido la urna,
cubriendo á lodo como en un estuche; mas esto no fué la mente
de los que enterraron aquellas, desde que los dos labios de las
ollas estaban á nivel.
Los huesos yacían ea la olla abajera dispuestos como en la
huaca A, con la cara mas ó menos hacia el naciente, y con
una de las dos tinajas, c ó d, inclinada en dirección á la boca
del difunto, tal y como lo hallamos en la huaca E. Los prime-
ros descubridores habían removido estos vasos, pero después
de fijarse en la colocación, y lo que ellos observaron se con-
firmó deslíaos en la hunca K.
— 39 -
V
e
V^
a Tapa.
h Olla con liuesos.
c Olla de beber.
) 'O
I
(Figura 3)
rf Olla.
pequcua.
g Olla c en escala maj-or.
h :> f , .
Nota. — El vaso h corresponde i'i la huaca C.
— 40 —
¿Qué quería decir esta disposición de la tinaja? Casual no
podía ser. Yo me inclino a creer que era por hacerle muna-muna
al enterrado, es decir, hacerle desear, para que con sus ansias
de Tántalo hiciera llover.
La olla abajera b es inferior en clase y mas delgada que la
encimera. Una faja del fondo separa dos cuerpos de líneas cru-
zadas al sesgo, único adorno de la urna. Su color es entre bayo
y rosado.
Afortunadamente, el Doctor Moreno ha logrado restaurar
este cráneo al grado de hacerlo servir para algo, y este traba-
jo de mi buen amigo me evitará de algún descalabro en mate-
ria tan ardua ; pero nadie puede negar que el hallazgo de estos
huesos in sHu es de grande importancia para el estudio de las
razas argentinas.
Una cosa se impone aun al mas lego en la materia, y es
que se trata de una raza muy diferente de aquellas á quienes
corresponden los cráneos medio Aymaríticos que poseo de la
región Calchaquina, y que ya marcharon á ser estudiados por
el mismo Moreno.
Las ollitas c y d nada tienen que llame su atención, y son
menos meritorias en su forma que e y f. De las cuatro, f es
la única que lleva dibujo. Estas dos se han repetido en escala
mayor, para que se pueda distinguir el dibujo de la segunda.
Las asas son de muy elegante forma, y es este un adorno que
siempre han sabido aplicar con destreza y gusto.
Pero falta que dar cuenta de lo mas curioso de este descu-
brimiento, porque cei'ca de la cara del indio ó india se ha-
llaba algo que había sido un loro de mosaico de cuentas de
malaquita partidas por la mitad. El alma del loro era de palo
en su mayor parte apolillado, de suerte que al tocarlo todo se
hizo pedazos, quedando únicamente fragmentos del mosaico
adherido á la pega. Las cabecitas eran dos, pero la mayor se
deshizo en el viaje. Estas cuentas de malaquita eran abun-
dantísimas en toda la región y casi no hay yacimiento de im-
portancia que no las produzca. El Dr. Moreno, á quien remito
lo que se ha podido salvar de esta curiosidad, nos dirá lo que
sabe al respecto, no tan solo porque es poseedor de igual reli-
quia oriunda de otro punto de la República, sino también por-
que en la espedicion Mettfessel enviada por el Museo de La Plata.
se halló un cadáver que vestía una cota de malla de las mismas
cuentas de malaquita ó Immjcas, como aquí se dice á los abalorios
ó huallcas del í'erú.
41
El color de la alfarería es el común entre bayo y rosado con
tiznes de rojo encendido.
Huaca C
Las hiiacas A y B se hallaban en línea más ó menos norte
y sud, como á un metro ó poco más una de otra ; y al norte
.-• ••. de estas, en forma de corona,
'v se encontraron otras tres á
unos 2 ó 3 metros unas de
otras.
La primera á la izquierda
contenía huesos de un adulto,
pero en lamentable estado. La
tapa de alfarería muy inferior
vacia en pedazos á la vuelta
de la urna, y debió ser un
puco ó taza igual á las que
cubrían las huacas D y E.
En forma esta olla se rela-
ciona con la urna abajera de
la huaca A, pero carece de
pinturas y pulimiento. En su
inmediación estaba una pe-
queña tinajita. Al acomodar
estos restos hubo una pequeña
confusión, pero creo que el
Ijuro h que íigura en la lámina de la huaca B sea la que corres-
ponda á este hallazgo. (1)
Huaca D
De este hoyo solo logramos sacar un montón de huesos de
párvulo mezclados con tejas de la mas grosera fábrica; entre
los huesos estaban algunas cuentas sueltas de malaquita.
Huaca E
Después de las huacas A y B la que dio mas importantes
resultados fué la E, última de nuestra exploración, fig. 5.
La tapa, á juzgar por las tejas que rodeaban el hoyo prin-
cipal, debió corresponder al tipo de la huaca C, y como alfarería
era de lo mas ordinario y peor asado
Figura i
(1) Véase la lámina de la huaca B.
— 42 —
A flor de tierra se divisaba el aro de un ImiUquí, negro a y
luego se descubrió que al Este, como haciéndole la venia, aso-
maba la olla h.
El huiUqui era casi igual a la tapa de la Imaca A en forma,
calidad, etc., y contenia huesos de un párvido y los 4 vasos
c, d, e y f dispuestos a la vuelta del cadáver. Como se verá
éstos se han dibujado á media escala del hiiiUcpií ú olla que
los contenia. En forma y gusto puede decirse que estos vasos
priman sobre todos los demás. De los huesos solo se pudo
salvar polvo.
Tal vez hice mal de no traerme las tejas de la tapa, pero
ya no cabia mas en los cajones, y el tiempo apuraba: la verdad
es que entre tanto bueno me parecia que unas tejas ordinarias
jiodrian dejarse de lado.
La olla a tiene unos 0.50 de alto, i)or 0.44 de ancho; en la
boca estii tiznada de hollin, en el exterior aún mancha las
manos. A todas luces debe ser obra del mismo artista que
Figur.a 5
Ol'a con huesos y tinaj.'is.
Olla colocada como en el ilibujo,
luro hallado adoutro de a.
Tinaja hallada adentro de a.
Tuco ú escudilla adentro de a.
— 43 —
trabajó la tapa de la huaca A. La forma es elegante pero el
material ordinario, granzudo y mal asado.
A la par y al Este de a se hallaba la tinaja b tal y como se
pinta en la lámina. Dos bandas, una diestra y otra siniestra, se
cruzan á la altura de la garganta, y el dibujo de líneas cruza-
das se interrumpe en el crucero en un cuadro en blanco. El
triángulo inferior de las aspas, estas de San Andrés, está ocu-
pado por tres cheurrones dentados de abajo. Todo es negro
sobre el rosa del material. Arriba de todo lleva una orla den-
tada que llena el vacío.
Ya se lia dicho cual debió ser el objeto de la inclinación de
esta tinaja, y ello esplica como debió liallarse la que ocupaba
igual colocación en la huaca B.
En lo mejor que estaban cavando se les deshizo el hutllqui
11 bolla y quedaron los escombros en el suelo resultando de
cada terrón huesos y los vasos c, d, e y f, tres de ellos de re-
gular material, gusto y forma preciosos, y el cuarto una joya.
El vaso c, es un jarrito ú yuro con asa bien modelada, pero
que carece de pintura.
El vaso d, debe compararse con e y f de la huaca A. Los
piquilllos etc., todos indican agua y su valor fonético co, mien-
tras (¡ue el nudillo ó pupo (ombligo) algo de fálico debe encer-
rar: tal vez indique que el niño ei-a varón.
El jai'ro e es de linda forma y dibujo. Los quencos 6 líneas,
en zigzag, con su valor fonético de co, parece que piden ú ofre-
cen agua, y el pupito ó nudillo rejiite lo del yuro, que el en-
tei-rado era varón.
Pero la pieza mas bella de todas es el 2^iicu ó escudilla f.,
que en alfarería reproduce las formas de la calabaza. De esto
no cabe la menoi- duda porque en lo ovalado y en las hendi-
duras que indican la unión con el tronco y la inñorecencia se
está revelando el oríjen á que debe atribuirse. Es una verda-
dera calabaza i'eproducida en barro.
La pintura y pulimento corresponden á la olla abajera de
la huaca A y su quencos al jarro e. La falta de asiento ó base
indica que debía taparse con ella el vaso que contuviese el de-
pósito de agua en el que también podi'ía nadar.
Como objetos de cerámica, éste y la olla b de la huaca A son
de arte muy superior á lodo lo demás y corresponden mas bien
á los objetos que se hallan en fragmentos á la redonda.
¿Qué quiere decir esto? ¿Será posible que los indios también
hayan vuelto á utilizai' tinajas, etc., de razas anteriores á ellos?
Esto es lo que debe estudiar el arqueólogo porque hasta hoy
sería aventurado pretender solucionar la dificultad.
Los vasos todos, salvo a \ f son del rosado 6 bayo, general
en el vacimiento.
OBSERVACIONES GENERALES
Mientras no se conozca el resultado de la exploración arqueo-
h'igica en el Valle de Calchaqui costeada por el Museo de La
Plata y el Tesoro de la Provincia de Buenos Aires, puede decirse
que este hallazgo en Chañar- Yaco es el primero de que se ha
dado cuenta con algo de proligidad. Yo mismo reconozco que
más se ha podido hacer, y en un segundo viaje remediaré
faltas de omisión que se cometieron en el primero; pero nadie
me negará que esto es mejor que nada y que es un paso dado
en dirección á lo practicado por el Señor Flinders Petrie en
Egypto. Con trabajos como el del Museo de La Plata y el mió
^se duplicará el valor de las colecciones vendidas por el Sr. Zava-
e ta y otros.
Una vez reunidos los veinte y tantos objetos exhumados en
Chañar- Yaco, advertí que faltaba en ellos el símbolo de la ser-
piente tan común en toda esta región. Santa Maria, Andalgalá,
Belén, Tinogasta, vamos todo el antiguo Londres y Calchaqui,
parece que á porfía nos presentan tejas y demás, cuajadas con
serpientes, dragones y otros reptiles.
Esta falta, algo significa, y aun que no sea posible expli-
carlos, debe notarse porque á la larga llegai'á el momento de
resolver la incógnita.
En cuanto á material, forma y dibujos algo análogo encon-
tramos en la región circunvecina. Huillquis ú ollas como la
tapa de la huaca A y urna de la E son comunes en todas
partes, como por exemplo la que figura en el margen encon-
trada en Andahuala, valle al este de
San José, hacia la falda del cordón de
Anconquija. Fig. G.
En mi cartera con lecha 2G de Junio
de 1886 conservo esta nota :
« En todo el rio (de Belén parte supe-
rior) he visto 3 Huillquis con ¡mpo en vez
de asiento. » Fig. 7.
^'s»''^^ ]¿\ jjjipQ ,-, escudilla está reproducida
en otra que según mi cartera lialjia servido de
tapa á una tinaja de inferior material y sin
pintura, hallado en las inmediaciones de la
allpataiica, otero ó nwttnd de Cliaquiago, cerca
1,,, 1 . 11 i»TT O líuillqvú
del luierte de Andalgala. tig. 8. F¡g. r
Este jyuco también es boleado de asiento, y su orilla ó labio
lleva picos. Su forma es elegante; el color, el
el rojo subido de estas tejas, y el dibujo
una faja caracoleada de mucho efecto. Pai'a
evitar grandes claros del fondo, la linea exte-
rior en lugar de dar vuelta sufre una prolon-
'^' gacion y engrosamiento que produce un efecto
armonioso. El material es fino y bien pulido, como el de Cha-
ñar-Yaco.
Los Padres Misioneros nada nos dicen acerca de estos en-
tierros en tinajas, porque de los Indios que hallaron en los
valles de Calchaqul, sabemos por ellos mismos que eran enter-
rados mas ó menos como se acostumbra ahm-a.
Aparte de esto, si todos los Indios de no importa qué época,
se hubiesen inhumado en ollas, no alcanzaría el país para
tanto entierro. Mucho es lo que se halla, mucho lo que se ha
venido hallando desde siglos atrás, y mucho mas lo que queda
por descubrir; pero, con todo, no corresponde á los 4-0,000 In-
dios encomendados por Juan Pérez de Zurita en su trilátero de
Londres, Córdoba y Cañete, todas tres ciudades encerradas en
el riñon de Calchaquí.
Lo mas probable jiarece ser que en una época pre-Colom-
biana vivieron en estos valles Indios que enterraban en tinajas,
los mismos que desaparecieron ante hordas menos civilizadas,
que les aprendieron mal el arte de la cerámica, y adoraban
como conojMs, hitacas y qué sé yo, lo que el tiempo iba descu-
briendo de los yacimientos antiguos.
En otra ocasión hemos de ver que á la par de estos objetos
todos mas ó menos artísticos, se encuentran otros de lo mas
tosco, en combinación con flechas de hueso y cabezas con de-
formación Aymarítica y Puccina.
Para los que no conozcan á lo que esto se refiere, estrac-
taré aquí lo que hallo en la famosa (.^ Instmccion contra las
Ceremonias ése. » . Sevilla 1603, cap. VI.
« Los Collas y Puquinas y otras naciones de Indios usan
formar la cabeza de los niños en diversas figuras con mucha
superstición.
4G —
Figura 9
c(En alyuaas partes las hacen muy largas, ((juc llaman (¡coj-
lohoma) adelgazándolas y haciéndolas que vengan al molde de
unos como bonetes f|ue llaman Clmcu, angostos y luengos. En
otras partes hacen las cabezas llanas y anchas de la frente
que llaman Palto liorna.
Y además del daño que
hacen á los niños con esta
violencia, usan ciertos sa-
crificios al Sol y á los
ídolos.»
Qayto dice largo y en-
hiesto como un cono mien-
tras que pallo ó }Mlta es
ancho aplastado. Ver Tor-
res Rubio in voc.
El cráneo restauí'ado
por el Dr. Moreno, como él mismo nos dirá, no responde á
ninguna de estas deformaciones, y desde que el entierro en
tinajas es característico de los Chiriguanos, hay que buscar
analogías en esa dirección.
Acompaño dos figuras de indiecitos avecindados en Pilciao.
Figura 9, son buenos ejemplos de la cabeza cónica : a es
oriundo de Belén, b de los Pueblos. Figura 10, a y b
son naturales de la altiplanicie del Pucará de Anconijuija,
primos hermanos. Indios
netos, estos de tez más os-
cura que aquellos, todos cua-
tro con ojos al sesgo, pero
aquellos más que estos. En
mi concepto estos responden
al tipo Chaquense, aquellos
al Ayniarítico. Los cuatros
son inteligentes y muy bue-
nos músicos particularmente
fig. 9 « y fig. 10 b; pero en la
Figur.l 10
escuela los segundos priman soljre los primeros
El cabello de todos es grueso, lacio y negro.
De observar también es que entre las tejas de la Hiiaca no
se haya hallado representación alguna de la cara humana, cosa
tan usual en toda esta región.
— -íí
II
LAS TEJAS DEL CAMPO
Ya se ha visto que en las Iluacas de Chañar -Yaco faltaba
en absoluto el simbolismo de la serpiente, y que los objetos
de cerámica eran inferiores a lo mejor que se encuentra en
estos lugares salvo dos excepciones, la olla A 6, y el 2^uco ó
escudilla E f.
Concluida la excavación salieron los peones á buscar tejas
en todo el campo circunvecino, que está sembrado de fragmen-
tos de vasos, que cuando enteros fueron preciosos ; y volvieron
trayendo una ponchada de tejas de las que las mejores se
reproducirán a([uí, en taniiulo natural.
TEJA DE CÁNTARO TIPO DRAGÓN
Figura 10. Esta pieza corresponde á la bó\eda de un can-
taro cuyo tipo se verá mas abajo.
Sobre un fondo bajo se enrosca una serpiente coral, y al
dar la última revuelta hacia la cabeza se combina con una
cara monstruosa abajo de la cual se desarrollan pies ó manos.
La teja es finísima y bien puli-
mentada, y su forma debió ser simé-
trica y elegante. Fig. IL
Basta ver la hermosa tinaja ha-
llada en Huasan por el Sr. Blamey
para hacerse cargo de lo que eran
estas primorosas botijas.
Allí tenemos pintados esos dra-
gones ó Medusas con cola de ser-
piente coral y pies de lagartija, va-
sos que sin duda fueron abundan-
tísimos en esta región á juzgar por
los restos que de ellos se encuen-
__ tran.
¿¡r-—-]'y c (/"^ o Los óvalos negros y encarnados
>^j[gjj ^--íKL' gg alternan y aun en el grabado
Figuran pucdcn distinguirso porque estos
a, la teja; ¿66, los cor es; ce, tejas sueltas. llCVan SU Orla nCgTa. r Ig- !-•
— 48
TINAJA BLAMEY
(COLECCIÓN LAFONE QUEVEDO EN EL MUSEO DE LA PLATA)
Figura 12
Esta hermosa tinaja fué hallada en un rastrojo, y por los
agujeros que lleva se vé que habia sido compuesta. En forma,
gusto y pulimiento es de
primer orden. Los óvalos
encarnados se distinguen i^er-
fecto mente, como también la
orla y otras partes rojas de
la cara. Esta botija explica
\o que fué el original de la
leja fig. 11.
En este ejemplo la ovala-
cion de la serpiente es sen-
cilla, pero en una teja ha-
llada en Chañar- Yaco, y otras
del campo de Pilciao vemos que la ovalacion puede ser doble.
El Museo de La Plata posee un hermoso vaso de este tipo re-
galado por su Director, el Señor Moreno, que fué adquirido en
Pilciao, procedente de las faldas al naciente.
Estos hermosos vasos nunca pudieron servir para urnas
funerarias: ellos debieron ocuparse
con agua ó algún otro líquido, y
sin duda se enterrarían en el se-
pulcro de algún hombre de impor-
tancia. Los modernos han conser-
vado la forma, pero cuan distintos
son el material y el gusto. Fig. 13.
La figura 14 es sacada de una
teja que sin duda perteneció á otra
tinaja del mismo tipo que la ante-
rior, y creo que juiedo decir que
Figura 13 son innumerables los ejemplos que
,.„ se podrían presentar de muestras
Vaso moderno 1892 I i
Nalividad Pihuala de 05rpca de eStOS VaSOS.
49 —
Por las razones ya referidas se advierte que los vasos des-
critos en los anteriores párrafos nada tienen en común con
los hallazgos en las huacas de Chañar-
Yaco, si bien son característicos de la re-
gión de Andalgalá. Ahora empero pasare-
mos á una teja que debe compararse con
el puco E f por el baño encarnado y el
curioso dibujo de peines tan general en
*''^"''''' " todos los valles Andinos de esta parte
del Tucuman. Este fragmento formó parte de un imco ó escu-
dilla, probablemente de forma esférica, material fino, bien ama-
sado, bañado en tierra roja, y sobre este baño van pintadas
las dos fajas negras entre las cuales caracolea el dibujo de
peines ó tenedores. Los cortes demuestran que el alma de la
teja es de greda negra, que tal vez resulte de sustancias vege-
tales. Es de advertir sin embargo, que
en estos lugares abundan los objetos
en greda gris y negra generalmente
con grabados de dragones, serpientes,
etc. Figura 15.
De este tipo poseo una oUita des-
barrancada en una creciente del rio
de Santa Maria, cerca del Paso, de
donde resultaron una serie de cráneos
deformados, remitidos hace poco al
Dr. Moreno.
Dos ejemplares más tengo sacados de Huasan : uno, parte
de un puco (fig. 16) que sirvió de tapa á una urna mortuoria ;
y otro, una ollita en la que se vé la
disposición completa del dibujo. Fig. 17.
No quiero rejiroducir aquí la pre-
ciosa olla del Pucará en tres colores,
negro ante y encarnado, en la que
estos peines son de 12 y mas dientes;
pero la reservo pai'a cuando dé cuenta
de mi colección.
Estos vasos serian para contener
agua, y ella va simbolizada en estos
signos. En Maya el peine tiene valor
fonético de c«, y por lo tanto puede
sospecharse de equivaler al sonido co,
'"^"™ ^'' agua.
La teja que se dibuja en la figura 18 es parte de uno de
Figura lü
Figura IG
50
Figura 18
esos pucos ó escudillas en tres colores, que son tan comunes
en las regiones de Andalgala y Santa Maria. Según mi calculo
pudo medir unos 0.21 de diámetro. Sobre un fondo ante pálido
caracolea una faja de jaqueles
oblongos encarnados con rayas
negras en los espacios de aquel
color ; dos orlas negras diente
de serruclio la acompañan y
más allá de estas asoma una
continuación del adorno en el
segundo tinte. Esta taza debió
ser de muy buen gusto cuando
completa.
Hay una forma de vasos muy general en los Departamentos
de Andalgala, Belén y Tinogasta, pero por lo visto escasa en
Santa Maria; su tipo está de manifiesto en la figura 19, dibujo
de un ejemplar hallado en Guasayaco de Belén; pero el Museo
de La Plata está dando á luz una
hermosa serie de estas
urnas en las planchas
anexas á sus Anales.
Algunas de ellas las
conseguí yo en Belén.
Los que las hallan las ocupan
para depositar agua, pero aun falta
([ue saber el destino que les daban
los antiguos; porque si bien es cierto
que su simbolismo es acuario, puede
referirse á algún sacrificio ó cere-
monia tendente á pedir lluvia y término á seca desastrosa.
Estas tinajas por lo general son de buen material fino bien
amasado, bañadas en tierra encarnada y pulimentadas con pri-
mor. El dibujo es negro y se divide en tres zonas : el gollete,
el cuerpo y el asiento ó arranque. La primera suele contener
escalones jaquelados; la segunda caracoleos culebrinos á veces
caras llorosas, etc; y la tercera, líneas rectas ú ondeadas que
de la 1* zona caen hacia el fondo.
Las orejas ó asas son trasversales y elegantes, colocadas en
el arranque del cuerpo, y arriba de ellas muchas veces halla-
mos nudillos en forma de reptiles, caras, etc.
El labio interior suele adornarse con signos que yo he su-
puesto quieran decir co, agua. En el catálogo de mi colección
explico todo esto en extenso.
Figura 19
Negro sobre rojo.
51 —
Con la figura 19 á la vista ya podremos hacernos cargo de
lo que fue la tinaja á que correspondió la teja figura 20.
Cuando dibujé el vaso de Guasayaco me
cayó en gracia el adorno escalonado del
..p^ ^ anverso, pero indiqué el motivo del reverso,
^\^ ) f / que son tres lambrices, precisamente ana-
^^<X1L/ logas á las que asoman en la teja fig. 20.
^'^'"'^ "" Se deduce pues que en Chañar- Yaco
habia Indios de los que conocían, hacían y usaban estos vasos.
Una vez que tengamos la suerte de hallarlos in süu y en com-
binación con todos sus accesorios, podremos decir algo mas de
las tribus á que debamos atribuirlos.
De ninguna manera debemos admitir que se haya probado
que estos y los vasos de las_Huacas correspondan á una sola
época.
Otro hallazgo importante tuvimos la suerte de hacer y fué
uno de esos idolillos de barro, canopas ó
zemes que aun son abundantes, pero que
deben haber sido innumerables á la vez que
generales en toda la América. Fig. 21.
En mi colección tengo un crecido nú-
mero de estos objetos. La cara ancha, los
ojos al sesgo son característicos de los más.
Muchos son fálleos y acentúan las naturas
de los dos sexos.
El padre Arriaga, según la cita de Squier
en su Land q the Incas p. 189, cuenta
que la huaca ó canopa personal, las más de
las veces era un oltjeto insignificante y se
enterraba con su dueño ; otras eran comunales y en forma de
varón ó hembra.
Acompaño una de estas canopas hallada en
Belén, fig. 22, que á la par de la otra parece haber
perdido cuernos, como los que se
advierten en la figura 23.
Las más de las canopas ó conopas
que poseo, son trabajadas en un
barro de tinte rosado, y varias de
ellas tienen las orejas abiertas como
para colgarles zarcillos, ó introdu-
cir alguna cañita. También los habia
en madera, como se verá por la
figura 24 que reproduce una de
Figura 21
Tamaño natural
Figura 22
Canopa ó Huaca
de Belén
Figura 23
Idolillos de los
Bañados de Pilciao.
52
estas canopas ó zemes hallada en una de las urnas que me
regaló Don Clemente Delgado en Santa Maria.
Kn las mismas urnas que hoy están ya en el
Museo de La Plata, se hallo un cráneo de párvulo
con deformación aplastada ó ppalta orna. Desgracia-
damente fué arrojada al campo de donde á los pocos
meses la recogí y el Dr. Moreno no la ha podido
reconstruir, pero creo que aun se advierte la espe-
cialidad referida, importante en este caso, porque
demuestra que los que enterraban párvulos en urnas
del tipo Santa Mariano acostumbraban deformar crá-
neos de esta manera. Los jesuítas que entraron al
Valle de Calchaquí nada dicen al respecto.
Figura 24
III
LAS TEJAS DE LAS GARROCHAS
Como á medio camino entre Pilciao y la aguada de Chañar-
Yaco se estienden unos barriales y médanos, llamados de las
Garrochas ; campos son estos sembrados de tejas primorosas,
de las que logré hacer una bella colección. La principal se
remitió ya al Museo de La Plata y los duplicados al Instituto
Smithoniano de Washington, en reconocimiento de las muchas
atenciones á que
le soy deudor, y
porque deseo que
el insigne arqueó-
logo Sr. W. H.
Holmes instituya
un parangón entre
? el material de las
respectivas alfare-
rías.
Empezaré con
la teja figura 25, que corresponde á una de las tinajas draco-
nicas, véase figura 12. Su tinte es rosado y los cortes de las
orillas indican que es parte del costado y bóveda del vaso. El
dibujo es negro, pero los óvalos de la serpiente alternan con
encarnado. Por lo visto el medallón de la cara se diferencia
Figura 25
Botija hermosa tipo figura 12.
■ Tiuto rosado.
— 53
en algo del tipo ya conocido. De desear es que se consiga
algún ejemplar completo.
La figura 26 reproduce parte de otro de estos vasos draco-
nianos, en que asoman la cara y una
de las vueltas de la cola. Aquí tam-
Ij bien tenemos 3 colores, el ante del
I fondo, el negro y el rojo. Los óvalos
■í^ negros llevan su enrejado de líneas
r^ cruzadas, pero los otros son lisos. Los
^';\ cortes de los cantos dan el grueso y
curvas, y me evitarán el trabajo de
referirme á ellos.
La figura 27 corresponde á otro de
estos vasos curiosos : asoman dos
vueltas de la cola, pero los óvalos introducen una novedad en
en el adorno, pues llevan óvalos
concéntricos de mayor á menor hasta
acabar en un punto.
En la figura 28 parece que tene-
mos el ojo de una de estas caras
de Medusa. La niña va rodeada de
Figiua 26
Tipo DraCüuico. Bayo claro y negl-o.
Figura 27
Vaso draconiano. Negro y rojo sobro bayo
rojo.
Figura 29
Negi'O sobre ante.
Figura 28
Negi'o y rojo sobre bayo.
Al mismo grupo deberemos atribuir el
fragmento fig. 29,
pero . por su for-
ma, no por sus
dibujos que más
bien apuntan en
dirección á cara-
coleos griegos.
La teja figura 30 ha forma-
do parte de una de esas tinajas con dragón de ovalacion
a completa, y que indudablemente
seria una pieza primorosa cuando
completa.
Todas estas tejas son de
alfarería fina, bien amasada y
quemada, con regular pulimen-
tación. La destrucción de estos
vasos probablemente se debe á
la acción del tiempo ; los vien-
tos y las aguas las descubrirían
Figura 30 jo
Negro sobre ante y éStaS, loS ft'iOS V loS SOleS
04 —
Figura 31
Plato 6 escudilla. Negro sobre ante.
obrando en las partículas de caliche que nunca falta, las
partirían.
No menos interesantes que estas piezas son otras corres-
pondientes á unos platillos de primorosa fábrica y pintado,
de las que solo una reproduciré aquí. Su forma es tal, que
solo se concibe que pueda ser obra del torno. El color es ante,
su forma boleada de abajo, y
el labio incurvado hacia aden-
tro, lo que confirma la sospe-
cha que servia de ¡¡lato y no
de vaso para beber ó sorber.
Figura 31.
Hasta aquí, que yo sepa,
no se ha encontrado un ejem-
plar completo de este tipo de
vaso, así que no podemos ha-
cer la restauración como en el
caso de las tinajas draconianas. Lo que si puede asegurarse
es que la gente que los usaba y dedicaba á sus muertos era
gente de buen gusto y mano diestra.
Al mismo grupo, en cuanto á su tipo serpentino-dracónico,
pertenece la teja, fig. 32;
mas el corte lateral está
cantando que ha sido
Líente que llevaba su tapa.
Los óvalos negros á rayas
cruzadas se alternan con
otros encarnados encerra-
dos en orla de aquel color:
á la derecha asoma un
dibujo en rojo y negro. Esta pestaña interior en el corte es el
único ejemplo que conozco.
Como fuente también debe clasificarse la hermosa leja, fig. 33,
con su fan-
tástico di-
bujo. Al
verla parc-
ela el la-
bio de una
cacerola
en finísi-
Figma 33 ^^ «"a'-e-
Negro sobre ante VlCi. OIllG ,
Figura 32
Fuente. Negio y rojo sobre ante.
55
cr-mimrnmmm
Figura 34
mas después de bien lavada desapareció el limo que tapaba el
dibujo aquí reproducido.
El hecho de ser fuente no privarla de servir como tapa
de alguna urna mortuo-
ria. La pieza ha sido traba-
jada por un artista y otro
tanto puede decirse de to-
das las piezas descritas
en esta sección.
No menos meritorio
ha sido el plato, figura 34,
cuyo corte lateral es igual
al de la figura 27. En cuanto al motivo de la guarda, la teja
nos deja con las ganas, pero tal vez corresponde al tipo del
anterior. Los puntos de la derecha son entreverados con unas
pinturas impresas antes de ser asada
la pieza.
El puco de que formó parte la
teja fig. 35, ya es más ordinaria en
material y gusto. Abajo de la faja
negra de la orilla asoma un óvalo
ó nido de círculos sin simetría que
muy bien podrán ser partes de una
espiral. Lo probable es que haya
servido de tapa á alguna tinaja mor-
tuoria.
Hasta aquí solo hemos tratado
de la alfarería roja, rosada y baya, pero el campo de las Gar-
rochas es rico también en la gris con grabados, de la que
un ejemplo se verá en
la teja de j^^^^^f^ ó taza,
figura 36.
La faja superior con-
tiene cabezas de dragones
cornudos ó cerastes. Es
figura bien conocida en
la alí'areria negra y gris
de Andalgalá.
En un 2^^'co ó taza gris
hallada en la cuenca de
Villavil se vé una orla
de estas sierpes cornudas
ó cerastes, fig. 37.
Figura 35
Negro sobre ante rojizo.
Figura 36
Puco gi-is grabado
— 56
Figura 37
De otra teja gris muy curiosa hallada en Andalgalá he sa-
cado el dibujo que se reproduce en la fig. 38,
y que es muy parecido al de la teja fig. 36.
Se vé pues que el artista de las Garrochas
combinó las dos ideas en un solo vaso.
Muy bien sabrían los primitivos artistas
lo que todo esto significaba, y las olleras posteriores reprodu-
cirían el simbolismo
sin darse cuenta de
más, que le creían
eficaz contra la mala
suerte. Lo último que
pierden las masas es
y el simbolismo que le es anejo.
Figura 38
Puco de alfareria gris. Andalgalíí.
Línga~in- Yon
del reverso
SU superstición, tradición
Aquí se me ocurre preguntar :
1° ¿ Qué habrá en común entre el Quichua Machacuay, ser-
piente y el Mexicano Coatí?
2° ¿ Hasta que punto podrá concederse, que estos dos nom-
bres encierren la raiz Co, agua ?
Estas preguntas no se contestan con negativa simple, por-
que macha-y es « cueva » en aquel idioma y coa no coatí, « ser-
piente » en este ; y, ti, son respectivamente pronombres de-
mostrativos.
No todos saben que entre los Mayas del Yucatán Bacah eran «va-
I ^_^ \[|il!|iíF.i'iÜ[iil' i con cabeza de hombre
ódeanimal.quesepo-
nian llenas de aguas,
en las cuatro esqui-
nas del patio del tem-
iólo de los ídolos. »
« Otras vasijas en
que se encerraban las
entrañas de los muer-
tos. »
« Nombre de los
cuatro dioses mayo-
irs, representados en
aquellas vasijas y lla-
mados las columnas
del cielo. » Brasseur
Fig'»» 39 ¿Q Bourbourg in voc.
Cuadro de los iJacat. Codex Cortesiano : ex SmitU lustitut. -i^- . oQ
Eep. 1882. Pl. II. ^'&- "^^^
— 57
n
Estas cosas son un verdadero misterio, y la dificultad no
se hace menos cuando vemos que las cuatro tinajas sagradas
se llamaban también Canob, como si dijésemos Canopa.
Los nombres de estas Divinidades eran Kasa, Muluc, Ix y
Canac, cuya etimologia da mucho que pensar, sobre todo por
lo fálleos que suenan y porque Canac puede muy bien ser equi-
valente de Camac.
En mi catálogo ilustrado presentaré varios vasos de estos
« con cabeza de hombre ó de animal »
sacados de las Imacas de Calchaquí.
Otra pieza muy importante es la teja
figura 40. Msta así no es nada, pero
comparada con la teja del Rio del Inca
en Tinogasta nos revela toda una tra-
dición mitológica, como se verá por
la fotografía sacada de aquel frag-
mento de vaso, fig. 41.
Al Indio no puede acusársele de
tener imaginación, de suerte que al
encontrar un dibujo del tipo de la fig. 37, debemos reconocer
en él un asunto mitológico demasiado conocido, al menos para
los artistas.
El tridente con
su toqui ó chaqui
« hacha, » de pe-
dernal, indica au-
toridad superior.
Lamento no haber
podido enterar esta
preciosa taza y su
dibujo, pero me
felicito de haber
hallado siquiera
tanto.
Esto no pudo
ser obra de los alfa-
reros calchaquíes
del tiempo de la
conquista y si lo
era debió represen-
tar un arte anterior
que habia sobre-
vivido á la nación
Figura 41
— 58
Figura 42
Taza gris
que lo inventara. En otro trabajo que preparo daré cuenta de-
tallada de esta interesante teja, porque su simbolismo es digno
de ser estudiado á la luz do otras piezas que conservo en mi
colección ; pero basta lo dicho para despertar la curiosidad del
americanista.
Las dos tejas, fig. 42, deben corresponder á tazas por el
estilo de las anteriores. En a asoma la boca
de un cerastes, y en b algo semejante al
rollo ó toca del figurón en la
lámina 41.
La teja figura 43 contiene
una de esas serpientes con-
vencionales tan comunes en la
alfarería pintada de Santa Ma-
ría y demás Departamentos de
esta región. Lo usual es que
estos culebrones caracoleen en forma de S, lo que con sus dos
cabezas lo hacen con mucha gracia y simetría.
Si acaso representan un signo fonético me
inclino á creer que más bien sea N. El sonido
de s en América es siempre sos-
pechoso y debe buscarse en una
de las degeneraciones de /.; ó t.
Le teja figura 44 es parte
do un jarro grabado sobre gris, color natural
de la arcilla. Hará como 7 años que en el
mismo lugar se halló parte de otro muy pa-
^L*oii^ j tamaño, fig. 45.
Jarros de alfarería gris grabados son
muy comunes en toda la región meridio-
nal de los valles Calchaquinos, pero no creo
que sean tan abundantes al norte del Atajo
si es que los hay, porque
en mi callera no conservo
ningún .ejemplo.
Todas estas tejas grises,
cuando llevan dibujo, son
grabadas jjor lo general con
un buril de punta algo afi-
lada, pero conozco algunas que han sido labra-
das con instrumento de punta redondeada. Las
Figura 45 puntuacioucs á vcccs se han hecho por separado,
jarro^deías^Gjnrocbas ^^^^^ ^^^ grupctes. A lo que sc vé cl adomo ha
uvü urá
Figura 43
Teja gris
recido en ííusto y
Figura 44
Jarro gris grabado
— 59
sido grabado en crudo, pero liasta aquí no se ha advertido que
se haya hecho resaltar con alguna masilla de color, á ma-
nera de intaglio.
Los últimos objetos recogidos son ios fragmentos de unas
tinajas en forma de « velero » como
dicen aquí, porque á veces las hacen ser-
vir de tal, es decir, tina de bañar velas.
Fig. 46. La forma es elegante, pero
el material más ordinario y sin nin-
guna pulimentación : los cortes que
acompañan á las tejas darán idea del
grueso del vaso.
La restauración se ha efectuado so-
bre el vaso fig. 47, hallado en Santa
jNIaria. Estas
urnas son tri-
partitas: la base,
el cuerpo y el
gollete.
Figura 46
Urna mortuoria. Color café claro.
Dibujo negro.
Muchas de
ellas llevan una
variante curiosa en el asiento porque este
■consta de unos seis pies dispuestos como
en la figura 48. Estos vasos se encuen-
tran con frecuencia en toda la región
Andalgalina, pero rara vez enteros, por-
que como cerámica son de lo peor en
todo sentido, menos su forma.
Figura 47
Ver ejemplar en^'iado.
Figura 40
Las figuras 49, 50 y 51 represen-
tan varias tejas correspondientes á
esta ó análogas urnas. Las dos últi-
mas incluyen un motivo que hace uso
del símbolo de Isis y
Osiris, la escalinata. Es
tanto mas cu-
riosa cuanto
que la encon-
tramos tam-
bién entre los Zuñis, de
la América Setentrional.
Todas estas tejas han pasado al
Museo de La Plata, pero las que lle-
vaban rojo sobre café, se remitieron
h
Figura 4S
GO
al Instituto Smithsoniano. La fig. 52 da una buena idea de estas, y
parece que corresponde á la cintura en
(jue el gollete sale del cuerpo déla urna.
El tamaño de estas urnas indica
que se usaron para enterrar párvulos,
que por lo general es lo que se en-
cuentra en tinajas más ó menos de
este tamaño. Aunque en estos ejem-
plos nada pudo encontrarse desde que
todos están en fragmentos, no han Figma úo
dejado de hallarse ollas comunes con
huesos en esos lugares, lo que prueba
que era enterratorio de Indio.
Como se ha dado una urna mor-
tuoria, tipo velero, de las de Santa
María, daré otra del tipo normal. De
estas hay una esplendida colección en
el Museo de La Plata, la que se ha
aumentado últimamente con varias pie-
^'s"™ 51 zas primorosas que recogí yo en el
Valle de Cachaquí. Fig. 49.
Estos vasos llevan un viso
entre blan-
co y ante
ó bayo; al-
gunos son
de tres co-
lores y su
simbolis-
mo merece
ser estu-
diado. En el Museo de La Plata existe
una magnifica colección de estas urnas,
aumentada hoy con todas las que yo ha-
bla reunido.
Figura 52
Toja de urna rojo sobre café.
Urna mortuoria tipo normal de
Santa .RIaria, fondo blanco
— Gl —
CONCLUSIÓN
Con ansias debemos esperar el trabajo del Director Moreno.
porque así empezaremos á vislumbrar algo en el laberinto de la
Craneología Argentina: ésta nos tiene que suministrar más de
una nota cierta en el estudio de las razas americanas en su
civilización.
Mientras tanto, me permitiré hacer algunas observaciones
acerca del enigma de estos yacimientos en campos y lugares tan
desiertos y sin agua. El dilema es este: ó en otra época llovía
más, ó era parte del rito enterrar á determinados cuerpos asi
y en tales lugares.
La hipótesis que más se recomienda es la segunda. Yo creo
que los antiguos sacrificaban sus víctimas [humanas enterrán-
dolas y que esto hacían colocándolas en tinajas ó urnas fabri-
cadas expresamente para estas ceremonias, las que se adornaban
con todo el simbolismo necesario para conjurar la mala suerte,
ej.: Chiquí, Uati, etc.
Esta ceremonia de enterrar párvulos la tenían hasta los Incas
Peruanos, pero parece que no acudían á ella sino en último
caso, como á cosa que les repugnaba, por ser superstición
antigua que deseaban cayese en desuso. En sus apuros hasta
los Israelitas ofrecían víctimas humanas y muy mal rato pasa-
ron muchos de sus hijos. La expiación por el hijo primogé-
nito no significaba otra cosa que una sustitución de palomas
por el cuerpecito del recien nacido.
No todos los niños que morian pudieron ser enterrados en
urnas, no todas las urnas contienen restos humanos, á no
ser que estos hayan desaparecido del todo ; y es verosímil su-
poner que solo algunos merecieron este rito suntuoso. En tal
caso lo más racional seria que estos enterrados hayan sido víc-
timas que de tales pasaron á ser huacas ó objetos de adoración.
El Señor Frazer en su obra « The Golden Bough » ha tra-
tado este punto con una erudición admirable. En sus páginas
puede estudiarse como una víctima puede convertirse en Dios,
y como todo se relaciona íntimamente con la idea reproductora
de la naturaleza. La urna era el arca, el yoni, el niño, el linga,
el líorus, la víctima propiciatoria, (jue debia conjurar el Chiquí
ó Uati, y conseguir la lluvia ú otro bien que se pedia.
Estas son hipótesis, pero esos tiestos algo decian alguna
vez, v nosotros, á fuerza de escuchar y atar cabos, acaso á la
— 62 —
larga logremos oir su vocecilla, hoy casi apagada con el tras-
curso de los siglos.
En las jurisdicciones de Salta y Jujui los criollos se oponen
fuertemente a que se remuevan estas huacas, y á pié junto
creen que el primer resultado de tal sacrilegio sería una helada
intempestiva destructora de la mies. Esta superstición abona
en favor de la hipótesis mia de que los entierros en tinajas
sean víctimas propiciatorias. Algo también importa que ellos
se encuentran por lo general solos ó en grupetes, otras veces,
como en la exploración Methfessel del Museo de La Plata, con
cabezas ó con algún otro objeto supersticioso.
Si del estudio del Director Moreno resultase que el cráneo
restaurado sea de tipo guaranítico-chaquense, y atenta la obli-
cuacion de los ojos en la fig. 21 podríamos deducir un argu-
mento en favor de la opinión, que estos restos corresponden á
razas Atlánticas, es decir, Brasilico-Caribicas. que según Mon-
tesinos y su cronología entraron talando y quemando en la
región Andina, entre los 500 ante Ch. y 500 A. D. Las razas
guaraníticas sabemos que aun entierran en tinajas, mientras
que los P. P. Misioneros nada nos dicen de esta interesante
costumbre en los Valles Calchaquinos, razón por la que es
justo deducir que se trata de usos y costumbres remotamente
precolombianos, probablemente correspondiente á la misma
raza que construyó las leguas de fortalezas y pircas que abun-
dan en todo el país, y que de ninguna manera pueden atri-
buirse á los moradores en ranchos y toldos de quincha y tum-
badillo {*) que hallaron los españoles cuando entraron en el
Tucuman.
Pilciao, Enero 28 de 1892.
Samuel A. Lafone Quevedo.
(*) Así llaman las construcciones de rama parada con reboque de barro.
Nota. — Las tres tejas del frente fueron halladas en Las Garrochas tres meses des-
pués de la primera expedición.
— C)3 —
Figura ói
Figura 55
Figura 56
Tejas en tres colores de Las Garrochas.
DESCRIPCIÓN
Algunas Alfarerías Calehaquíes
DEPOSITADAS EN EL MUSEO PROVINCIAL DE ENTRE-RIOS
JUAN B. AMBROSETTI
t
k
DESCRIPCIÓN
ALGUxNAS ALFARERÍAS CALCHAOUÍES
DEPOSITADAS EN EL MUSEO PROVINCIAL DE ENTRE-RIOS
JUAN B. AMBROSETTI
On a parfois irrévérencieusement appcló l'Ar-
ch^ologie la science des pots cassés.
Lorsque l'ceuvre en metal s'est oxydée on
sulfuiée, le travail ea bois est pourri ot'lc tissu
tonibe en poussi^re , Tceavre en argile, le pot
intact ou brisé, se retrouve encoré, dernier ves-
tige du passé, dernier docuraent qui nous Itgucnt
ceux qui nous ont prícédés.
Charles Wieneb.
Desde la edad de piedra hasta nuestros dias, la cerámica
ha sido conocida por casi todos los pueblos, y son pocas las
excepciones que, como los fueguinos y ciertas tribus de África
y Oceanía, pueden citarse.
Son muchos los lugares en donde los restos de objetos de
barro encontrados nos demuestran un grado de civilización
muy elevado; otros, por el contrario, nos presentan sus prime-
ros albores.
Aquí, contemplamos la tosca vasija sin dibujos ni adornos,
que refleja la utilidad sin el cultivo del gusto.
Allá, examinamos con admiración las urnas funerarias cu-
biertas de geroglificos y esculturas, simbolizando el progreso
de una educación gradual.
En medio de esos dos estreñios se registran los objetos
cuyas formas variadas representan las evoluciones en las eos-
k
— 08 —
tumbres, y cuyos grabados el desarrollo progresivo de la inte-
ligencia.
Es indis;:utible que la AmJrica del Sur, lia sido una de las
partes donde este arte ha florecido, y sus más elocuentes ves-
tigios se hallan principalmente en el Perú, Bolivia y la región
norte de la República Argentina.
La gran nación de losCalchaqui'es, ]Hieblo valiente, guerrero
é industrioso, habitaba la parte comprendida entre la frontera
Boliviana hasta la provincia de Córdoba, dependiente del im-
perio de los Incas en la época de la Conquista Española.
En cerámica había progresado mucho; amenudo se encuen-
tran, gracias á las frecuentes exploraciones que se han lle-
vado á cabo por esa región, urnas funerarias cubiertas de di-
bujos, que como en los atahudes egipcios, han de leerse algún
dia las ha7,añas de los muertos que guardan; platos, ollas, cán-
taros, ídolos, amuletos, pipas y un gran número de objetos
variados hasta el infinito.
Como se vé, este arte desempeñaba entre los Calchaquíes un
gran papel en su vida íntima.
Generalmente estos ol)jetos están bien cocidos y casi siem-
pre cubiertos por un barniz que les impide trasudar los líqui-
dos ; su color es el negro ó el rojo en distintos tonos. Obte-
nían el primero de una piedra suave y jabonosa y el segundo de
una tierra llamada casquisa.
Las formas son casi tan numerosas como los objetos mis-
mos, y tienen todos ellos un tinte suigéneris que las separan
de las alfarerías Peruanas.
Los dibujos se reducen á combinaciones de rectas en su
mayor parte, salvo en algunos objetos, y en las urnas funera-
rias, sobre todo, en que las curvas, las figuras simbólicas ó de
animales se hallan princij)almente.
Desde el año 1536 hasta el 1664, ya vencedores de Almagro,
Rojas, del Prado, Castañeda ó vencidos por Pérez de Zurita y
Mercado, no desfallecieron en el justo combate empeñado por
su independencia como pueblo libre y por la i)átria como úni-
cos legales herederos de sus antepasados.
Los Quilmes, último vestigio de aquel grupo abnegado de
valientes, supo sobreponer el amor patrio al instinto nutritivo,
y cuando el hambre abría al lado de cada uno una fosa, fue-
ron arrancados de sus hogares para trasportarlos á Buenos
Aires, en donde como único recuerdo, habían de legar su nom-
bre al paraje que hospedase sus últimos restos.
La esclavitud les era odiosa y solo así se exjilica la muerte
I
— 09 —
que todos y cada uno dieron á sus hijos, estrellándoles la ca-
beza en las rocas.
Ironías del destino : su único crimen entonces, era la virtud
del siglo : pelear por la Patria.
Los objetos que paso á describir son siete, que proceden de
puntos distintos y pertenecen á tipos diferentes.
Núm. 1
CÁNTARO ANTROPOMORFO
L;'inl. I
Este cántaro lo forma un gollete casi cilindrico que descansa
sobre la parte antero- superior de un hemisferio y éste á su vez
sobre la base de un cono truncado invertido.
De la parte supero-posterior del gollete, arranca un asa que
termina en la parte central superior del hemisferio.
El gollete es largo, cilindrico y ancho y aun cuando sus
bordes están rotos casi en su totalidad, se ven que estaban
dirigidos hacia afuera y eran lisos.
A unos 15 milímetros debajo de los bordes y en su parte
anterior, se hallan grabados dos pequeños círculos, separados
uno de otro por un espacio de 2.5 milímetros: estos represen-
tan dos ojos.
Debajo de ellos el gollete es liso hasta llegar á un punto
en donde hay un estrechamiento circular que los separa del
hemisferio.
En el borde superior del estrechamiento, se hallan tres tu-
bérculos salientes de forma aproximativamente cónica; uno
anterior situado en el medio, entre los dos ojos, es decir,
bajando desde los ojos hasta el borde dos rectas, de modo que
formen un ángulo; el tubérculo se hallará en el vértice.
Los otros dos están situados á cada lado del tubérculo
central y separado de él por un espacio do 20 milímetros.
De estos tres tubérculos el más interesante es el del medio:
este contiene lo que le falta al gollete para formar una cara:
en su parte superior se hallan dos pequeños agujeros que
representan la fosas nasales y debajo de ella una hendidura
transversal que representa la boca.
Los demás tubérculos son lisos, quizás representan las
'irejas.
— 70 —
La parte posterior del gollete tiene una pequeña depresión
cóncava lisa.
Del borde posterior arranca el asa, larga, gruesa, ancha y
muy arqueada; en su parte media y longitudinal se halla un
surco algo profundo, tanto en la cara superior como en la infe-
rior, á él converjen líneas algo encorvadas á uno y otro lado,
las que le dan un aspecto de trenza, tanto más que nace en la
región occipital, digamos así, de la cabeza, formada por el
gollete.
El aprovechar las asas para darles aspecto de trenza lo he
visto en otro cántaro muy parecido, conservado en las coleccio-
nes del Museo de La Plata.
¿Habrán querido representar una mujer ó los calchaquíes
usarían trenza?
El cuerpo del cántaro se puede dividir en tres partes:
La superior representa un hemisferio perfecto, la inferiól-
es un cono truncado é invertido de base muy ancha, y la base
del cántaro la forma la sección circular del cono, que tiene en
el centro una concavidad algo profunda.
En la línea de unión de la primera y segunda ¡¡arle, se
hallan también tres tubérculos cónicos de base muy ancha y
alargada, encontrándose uno en la parte posterior y los otros
dos á cada lado á una distancia de 12 milímetros.
En la parte superior del cuerpo del cántaro, abarcándolo
todo menos la parte anterior debajo del gollete, se hallan gra-
bados una serie de dibujos (¡ue resaltando por falta del barniz
que cubre este cántaro, le dan de lejos un aspecto de crocliet.
Estos dibujos están formados exclusivamente por combina-
ciones de rectas, divididos en siete secciones, separados entre
sí, por dos líneas paralelas dispuestas verticalmente.
Mirando el cántaro de frente y emjjezando poi' la izquicrd:i.
las tres primeras secciones son iguales, tienen en su parle
central un zig-zag, formado por dos paralelas que se dirigen
de arriba abajo, el resto de las secciones está ocupado jior
líneas verticales á los lados del zig-zag. llenándolo fuera y
dentro de los ángulos formados por él.
Las líneas que forman el zig-zag, guardan entre sí una
distancia de 5 milímcti'os más ó menos.
Las secciones 4", 5^ y 7^ son iguales, teniendo en vez de
zig-zag, paralelógramos superpuestos, cuyos ángulos internos
correspondientes al eje menor, están colocados en el medio de
la sección : sus lados también son dobles.
— 71 —
Entre uno y otro paralelógramo se hallan triángulos cuya
base está formada por una porción de la vertical qne forma el
tabique divisorio de la sección.
El espacio comprendido entre estos triángulos y los lados
del paralelógramo y el interior de éstos, se halla lleno de
pequeñas verticales, como en las secciones anteriores.
La sexta sección, tiene en su parte superioi' una serie de
perpendiculares de cuatro milímetros á una recta horizontal
doble, la superior tiene suspendido por sus vértices á dos
triángulos Isóceles colocados uno á cada extremidad.
A veinte y un milímetro de esta línea, otra horizontal doble,
cuya superior tiene en su parte media otro triángulo que
descansa sobre ella por su vértice ; y la inferior también tiene
triángulos suspendidos por su vértice, y así sucesivamente.
El espacio comprendido entre las líneas dobles, se halla
igualmente ocupado por verticales pequeñas.
Estas secciones son muy irregulares, como se verá por las
siguientes medidas tomadas en cuatro puntos de ellas.
Los dibujos parecen haber sido hechos con algún punzón
de hueso punteagudo, porque el grabado es hondo.
Este cántaro está hecho de arcilla mezclada con algunos
granitos de cuarzo, muy bien cocido; lo cubre un barniz negro
que no deja trasudar los líquidos; interiormente presenta un
color ceniciento.
El único objeto que se le parezca de los que conozco hasta
ahora, es el que ya hize referencia, pero de base más bien
plana y con la cara mucho mejor hecha.
Este cántaro como los seis siguientes, provienen de Tucuman
y los debo á la generosidad de mi buen amigo Pablo Oliver
— 12 —
(hijo), arrebatado á sus amigos prematuramente por la impla-
cable segadora de vidas, cuando le esperaba un brillante por-
venir.
Coleccionista desinteresado, que sabía dominar el espíritu
de avaricia, tan común en los que prefieren mostrar dentro de
sus escaparates un objeto, sin permitir estudiarlo ni remitirlo
á un establecimiento público, para (jue sirva de patrimonio
científico de todos.
Núm. 2
CÁNTARO
Lám. II
Este cántaro, está formado de un gollete que descansa sobre
un hemisferio, que á su vez está colocado sobre un cono trun-
cado é invertido; en la parte posterior del gollete se halla
un asa.
VA gollete es cilindrico en su primer tercio y se ensancha en
su parte inferior.
Los bordes de la boca son lisos, gruesos, algo irregulares
y dirigidos hacia afuera.
Presenta el gollete dos estrechamientos, uno que se halla
en su parte media y otro que lo separa de la primer parte del
cuerpo.
El cuerpo se puede dividir en dos partes, la superior que
es hemi-esferoidal, algo irregular y la inferior cónica truncado,
invertida y muy irregular.
La base es aplanada y tiende á tomar la forma circular.
El asa es pequeña, gruesa y ancha, nace un poco más
arriba del primer estrechamiento y termina en el segundo sobre
la primer parte del cuerpo.
El agujero formado por ella es pequeño, ovalado y no per-
mite pasar sino un dedo.
Su color es negro, se ven trazas de barniz y carece total-
mente de dibujo.
Fué también hallado en Tucuman, junto con el número 1.
— 73 —
Núm. 3.
CÁNTARO
Lúm. III
Este es parecido al anterioi-, solo que el cuerpo es esférico
y el gollete se eleva casi insensiblemente.
Este está separado del cuerpo por un estrechamiento no muy
profundo, se eleva en forma de un cono y al llegar cerca de
los bordes se dirigen hacia afuera ; estos son lisos y la boca
tiene una forma circular.
El cuerpo se asemeja en su forma á una naranja ; la base
es circular y aplanada lo bastante para permitirle una posición
vertical.
El asa situada en la parte supero-posterior del gollete mis-
mo, es igual en forma y dimensiones á la del cántaro nüm. 2.
Su color es rojo oscuro, tiene trazas de barniz, ya muy gas-
tado; en el interior presenta un color plomizo.
Los dibujos grabados son muy sencillos y están formados
por líneas que tienen 20 milímetros de largo, 5 de ancho y 2
de profundidad. Estas representan tres líneas quebradas, su-
perpuestas, no tocándose los extremos de las rectas que las
forman.
Estas tres líneas quebradas dan vuelta alrededor del gollete
en su parte media y superior cerca de los bordes, donde en
vez de ser tres son dos las líneas quebradas.
Este cántaro fué hallado junto al núm. 1 y 2, en Tucuman.
Núm. 4.
BOTELLA DE SUSPENSIÓN Y DE BASE CÓNICA
Esta botella la forma un gollete colocado sobre el centro de
un ovoide invertido.
El gollete es alto y bastante grueso, es cónico hasta su parte
media y de allí sigue cilindrico hasta la boca, que es de forma
circular.
/•i
Los bordes se dirigen hacia afuera y son lisos.
En la parte anterior y media del gollete, en el punto en donde
se eleva en forma de cilindro, se halla un tubérculo pequeño é
informe.
El cuerpo representa un ovoide invertido, un poco corto.
cuyo eje mayor es perpendicular al suelo. La base es natural-
mente cónica y un poco redondeada.
En la parte anterior y posterior del cuerpo, antes de llegar
al gollete, se hallan cuatro tubérculos esferoidales grandes, igua-
les entre sí, dos delante y dos detrás, separados proporcional-
mente a los dos lados. Un poco mas abajo de la línea de los
tubérculos, se hallan dos asas una á cada lado, iguales á las
del cántaro núm. 3, colocadas transversalmente de manera que
han servido para pasarle una cuerda que lo debía suspender,
y esto se explica, pues dada la forma de la base, no es posijjle
que pueda mantenerse derecha de otro modo.
Los Calchaquíes, á lo menos que yo sepa, no han usado
soportes para asentar sus vasijas de base cónica como las que
se encuentran en los lagos de Suiza.
Según Weiner, donde el suelo es ai-enoso, les era fácil enca-
jarlas en la arena que le servía de soporte.
Los dibujos están grabados en el gollete en su parte anterior,
están formados por líneas dobles que parten del borde del go-
llete y terminan ya sea en la línea que separa á éste en dos
mitades, ya en el borde del cuerpo.
Estas líneas dobles forman ángulos muy agudos, sin unirse
la abertura tiene 22 milímetros de ancho.
El espacio comprendido entre estas dos líneas, está lleno do
pequeñas rayas que tienen 4á 5 milímetros de largo, 3 de an-
cho y bastante profundas, colocadas una detrás de otra, for-
mando hileras mas ó menos paralelas.
La mayor parte de las lineas dobles convergen al tubérculo
que se halla en la parte anterior del gollete, el que está roto
pero que parece haber sido también grabado, y por la disposi-
ción de las líneas parece liaber (juerido representar el sol irra-
diando sus rayos luminosos.
Su color es plomo oscuro; se ven trazas de un barniz rojizo.
Proviene como los anteriores de Tucuman.
/ü
Núm. 5.
CANTARITO ANTROPO Y ZOOMORFO
Lám. V
Es una de las piezas mas curiosas de la colección.
Representa un mamífero enroscado y acostado de un lado.
Sobre él se halla un gollete ([ue representa una cabeza humana
lirovisto de un asa.
El gollete es cilindrico y vá ensanchándose á medida que
se eleva, terminando en la boca, que es circular con bordes lisos
y dirigidos hacia afuera; nace un poco detrás del cuello del
animal y casi en la región del omóplato derecho.
Está provisto de tres tubérculos casi cónicos, situados á 21
milímetros debajo de los bordes. Uno en la parte anterior y
dos en las laterales, una á cada lado.
El de la parte anterior es liso arqueado, y representa muy
bien una nariz; los laterales se hallan provistos de insiciones
transversales que á mi modo de "\-er representan las orejas.
A cinco milímetros del tul)érculo central ó de la nai-iz y si-
tuados un poco mas arriba, so hallan otros dos tubérculos es-
feroidales, no muy salientes, con un óvalo grabado en su interior,
•dispuesto transversalmente y que representa los dos ojos.
Debajo de los ojos se hallan tres líneas verticales, que según
parece, representan la acción de vei-. la vista, la observación, etc.
El artista que hizo este cántaro, olvidó la boca, pero en
cambio grabó las cejas que se hallan representadas por dos
líneas arqueadas superpuestas, que ari-ancan cerca de la nariz,
jjasan sobre los ojos y terminan en las orejas; la línea sujicrior
es lisa y la inferior punteada.
El cuerpo representa un animal enroscado y acostado sobre
el lado izquierdo.
Parece ser un mamífero sin extremidades.
La cabeza y la cara se asemejan á un ratón, triangulares
con dos orejas salientes, cortas, con una hendidura vertical en
su parte interior; debajo de la frente se hallan dos ojos pare-
cidos á los del gollete, pero más salientes.
En la punta del hocico, hay dos agujeritos para represen-
tar las fosas nasales, y debajo de éstos, una hendidura trans-
versal para la boca.
— 7G —
De aquí salen dos paralelas á cada lado, que pasan por las
(luijadas y terminan en las orejas; el espacio comprendido entre
estas dos líneas, est;'i Heno de pequeñas rectas de dos a tres
milímetros de largo y dispuestas en el mismo sentido de las
paralelas.
Visto de cierta manera este adorno, parece una cabezada
ó riendas.
Partiendo do la nuca y siguiendo a lo largo de la columna
vertebral, se hallan dos líneas paralelas que recorren tocio el
cuerpo y que llegan hasta el arranque de la cola, la que está
provista de líneas transversales.
El interior de las paralelas está ocupado por tres series de
pequeñas rayas que siguen la misma dirección : exteriormente
tienen triángulos isóceles, cuyas bases están formadas por las
mismas paralelas ; el interior de los triángulos, está lleno de
jjequeñas rectas verticales á la base.
La paralela superior tiene quince triángulos y la inferior
diez y ocho.
El asa es cilindrica, nace en la parte posterior y superior
del gollete y termina en la superior del cántaro, á pocos milí-
metros del gollete; su color es de terra-cotta.
Como las anteriores proviene de Tucuman. Tiene al-
gún parecido con otro cántaro que se halla figurado en la
obra del campo de los muertos de Ancón, publicada por
Stubel y Reiss, entrega 7-'', fig. 16, plancha 95, que re-
jn'esenta una vívora enroscada con un gollete en su parte
media superior.
El estar la cabeza sobre el cuerpo de un animal, al parecer
muerto, y las tres rayas debajo de los ojos, puede ser que quie-
ra representar á un cazador.
N úm. 6
TAZA
L ;'i m. VI
Este objeto es muy parecido á una taza moderna de base
plana, provista de una asa.
Los bordes son lisos, delgados y verticales; la abertura for-
mada por ellos es perfectamente circular.
Debajo de los bordes se halla un estrechamiento, y de allí
/ /
las paredes de la taza se inclinan un poco; en esta parte se
hallan acanaladuras verticales.
Después se lialla t)lro estrechamiento mas profundo que el
anterior, y sigue á este otra parte redondeada que termina en
una base plana y perfectamente circular, que tiene en su inte-
rior una depresión algo profunda. El asa difiere de las descri-
tas anteriormente: se halla en la extremidad de un pedúnculo
grueso y algo largo que sale de la parte posterior de la taza,
entre el primer y el segundo estrechamiento.
En el interior de la taza se vé un agujero que entra en el
pedúnculo.
El asa es elíptica, gruesa y ancha, y la abertura pequeña.
Las paredes de esta taza están cubiertas de dibujos gra-
bados.
En los bordes hay rectas oblicuas que se cruzan, muy cerca
unas de otras.
Desde los bordes hasta el primer estrechamiento entre las
acanaladuras verticales en las partes que sobresalen, se hallan
pequeñas rayas que forman series una debajo de la otra, dis-
puestas horizontalmente.
Desde el segundo estrechamiento se hallan distribuidos gru-
pos formados por rectas, que saliendo de él, terminan en el
borde de la base.
Cada grupo está formado por diez líneas, y estos grupos son
seis, separados entre si por una distancia de treinta y cinco
milímetros.
El color es rojo oscuro y se ven vestigios de barniz en su
exterior; el interior carece de él y presenta un color ceniciento
rojizo. Interiormente se notan las impresiones de los dibujos
exteriores.
Es un trabajo muy fino y delicado. Parece imposible que
haya resistido tanto á la acción del tiempo.
Es de una pasta homogénea, en la que se notan partículas
de mica.
Como las otras, proviene de Tucuman.
— ít
Núm. 7
O L L I T A
Lúm. VII
Es de forma esferoidal, con un gollete y un asa.
El gollete se halla en su parte central y superior; es circu-
lar, delgado, de bordes lisos replegados hacia afuera, y muy
corto.
El cuerpo es esferoidal, bastante irregularmente hecho, so-
bre todo en su parte inferior ó base que tiende á ser aplanada;
en ella se notan impresiones dijitales.
El cuerpo está provisto de dibujos.
El asa falta, pero quedan aun las dos extremidades ; nace
en la parte posterior del cuerpo, á 15 milímitros debajo del
gollete y termina en el mismo cuerpo á 43 milímetros debajo
de su nacimiento.
Por las partes que quedan se puede ver que ha sido ancha,
gruesa y muy encorvada.
El color es rojo ladrillo y en el interior plomizo.
Presenta vestigios de barniz y de dibujos pintados en color
negro.
Aun se puede ver que cubrían todo el cuerpo debajo del
gollete, menos la parte donde se halla el asa.
Parecen compuestos de puras rectas y divididos por seccio-
nes, como en el número 1°.
Fué exibida en la Exposición Continental de 1882, con el
siguiente letrero :
OLLA DE BARRO
encontrada con carbón al lado de una india muerta, en Jachal.
(Presentada por Noó Correa.)
Después de la clausura de la Exposición, la compré en un
remate de objetos.
Proviene de la provincia de San Juan.
— 79 —
Todos los objetos que acabo de describir pertenecían á mi
colección particular, la que tuve el honor de regalar al Museo
de mi provincia natal, Entre-Rios, donde se hallan depositados,
coadyuvando así á su fundación.
Al concluir, debo hacer presente que las láminas que acom-
pañan este trabajo, han sido dibujadas del natural por mi buen
amigo Silvestre Machin.
Juan B. Ambrosetti.
Laboratorio del Museo del Paraná, Judío 30 de 1S86.
La Eíoliiciiii U los kmlu
ESCRITA PARA LOS JÓN'ENES QUE DESEEN APRENDER EL ESTUDIO DE LA ZOOLOGÍA
POR
MATÍAS RAMOS MEXIA
( Continuación. ) — Véase página 302 del tomo \l.
Para nuestra clasificación, el rango de cada animal depen-
derá de su facultad asimilante, cuya fuerza trataremos empeñosa-
mente de descubrir. Esta facultad varía de tal modo, que entre
el mas inferior de todos y el mas elex'ado, hay todos los grados
intermediarios. La de fulminación está sujeta á la misma gra-
dación, y las dos facultades, de asimilación y de fulminación,
están íntima y reciprocamente ligadas (1).
La variedad de formas no es menor, apesar de no ser sino
la resultante de tres formas fundamentales distintas, á saber:
la esfera, el hemisferio y el disco : mas ó menos prolongadas,
y de las posiciones en (|ue se agregan, posiciones c[ue también
pueden reducirse á tres : la paralela, la lineal y la resultante
de ambas, ó radial.
Todos los organismos animales, cualquiei'a que sea el nú-
mero de células, gástrulas ó conjuntos de todas estas formas
que se agreguen, se hacen individuos independientes, ó se in-
di vidiialixan, cuando todas esas partes se adaptan á las condi-
ciones necesarias á la existencia del todo, y en tales condicio-
nes, se llaman colonias ó individuos, según la menor ó mayor
adaptación y solidaridad entre sus partes.
El cuadro adjunto, en forma de árbol, nos servirá de norma
para estudiar los animales en un orden de acuerdo con lo que
dejamos dicho.
Como no hacemos ahora mas que dar principio á este es-
tudio, podemos formar nuestro cuadro con los nombres comu-
( I ) Es necesario no confundir la palabra facultad con la Aa propiedad. Tal
confusión coniluc'iria á un absurdo, puesto que si el protoplasma aumentase su
propiedad fulminante, bien pronto llegaría á serlo tanto como el loduro de Ázoe
de que hemos hablado antes.
— 82 —
nes á muchos animales. Xos obliga también, por otra }iaiie, i'i
hacerlo así, no solo las dificultades para dar colocación en un
mismo punto á los animales terrestres y á los marinos, sino
también la circunstancia de que en las descripciones hechas
de los animales y de su desarrollo por los naturalistas que los
han estudiado, no siempre se ha tomado en cuenta las parti-
cularidades y los caracteres elegidos por nosotros para l)osciuejar
su genealogía. El cuadro es, pues, sumamente imperfecto, pero
su perfeccionamiento solo puede ser el resultado de estudios mas
completos. El número y la separación de sus ramas, no pueden
ser sino arbitrarios, y responden solamente al número de los
grupos en que se acostumbra comprender á los animales que
es mas necesario hacer figurar en el árbol genealógico.
El hombre, respecto de la forma también, parece adolecer de
una perniciosa idea de adaptación, que llamaremos filonwrfismo,
porque lo lleva a separar, por medio de líneas ó de tabiques suge-
rido por las distintas modalidades de la intermitencia, todo cuanto
no produce en sus órganos una misma sensación ó efecto. Y
así como hemos dicho que el estado adulto es el « detentor »
del desarrollo, así también podemos decir ([ue la forma, en la
mas vasta acepción de la palabra, es el « detentor » del enten-
dimiento humano. Sin embargo, a medida que se adelanta en
la observación de la naturaleza, se confirma la creencia, muy
antigua ya, de que todo lo que existe no es sino gradaciones ó
múltiples de una sola y única sustancia ó fuerza verdadera-
mente espontánea.
De modo que si la cosmogonía de los tabiques no es ver-
dadera, nuestro cuadro no delterá tener la forma de un árbol
sino la de una esfera — la esfera del protoplasma — que ten-
dríamos que representar como si estuviese formado de lineas
divergentes del centro y perpendiculares á una serie de zonas
concéntricas, taml)ien limitadas por líneas, para escribir en un
hemisferio, los nombres de los animales en el orden siguiente
y principiando á corta distancia del centro :
Protozoarios libres.
Id en colonias.
Vermes.
Artrópodos.
Vermes.
Colonias fijas.
Vermes.
Artrópodos.
— 83 —
\'ermes.
Colonias ambulantes.
Vermes.
Artrópodos.
Vertebrados. (1)
Las líneas solo servirían para escribir los nombres de es-
pecies, y estarían en tal posición (¡ue llegarían á unirse ó anas-
tomosarse, ó, mas bien, á converger hasta poder fecundarse in-
definidamente.
Un cuadro de clasificación zoológica, perfecta, sería de gran
utilidad, pues que con él ¡¡odría explicarse no solo la formación
de los animales, sino también todo cuanto se relaciona con el
hombre; el cual, zoológicamente hablando, no es sino el mas
animal de todos los animales, como lo veremos cuando haya-
mos estudiado mas la Zoología.
Los colores rojo y azul del cuadro, sirven para indicar si
son los efectos de la cal ó los de la sílice los que predominan
en los animales de cada rama, así como también para hacer
notar las relaciones de las ramas verticales con las laterales.
El rojo representa la cal, el azul la sílice, el violeta recordará
la presencia de ambos minerales.
(1) En los Vermes pueden comprenderse los Moluscos.
DESCRIPCIÓN
PROTOZOARIOS
Se llama Protozoarios á unos seres muy i)C(|ueños, for-
mados ó de una sola célula ó de muchas sei)aradas ó unidas
por un pedúnculo. Ocupan en la Historia Natural, el punto
de arranque del cual divergen los dos Reinos: el de los Vege-
tales y el de los Animales, y se ha encontrado tantas dificul-
tades para determinar cuáles de ellos puede considerarse como
pertenecientes á uno ó á otro, que algunos naturalistas, creyendo
salvar esta dificultad, hicieron una división intermediaria, ú la
cual dieron el nombre de Reino de los Protlstas.
Se presenta aquí una cuestión que no debemos pasar en si-
lencio porque nos interesa muy especialmente: ¿Qué es animal
y qué es vegetal? — Para el gato, parece animal la pelota de papel
que él mismo hace rodar y la pluma que remolinea en el patio.
Para el caballo, el diario y la planta seca de cardo, llevados
por el viento, son fieras que lo atacan. El hombre se complace
en comi)arar á una locomotora con un animal, y lo que es mas
lamentable aun, dá á las palabras que sirven para designar los
distintos animales, el valor de sustantivos, de entidades.
Indudablemente, la definición mas común y primitiva del
animal es la siguiente: aquello que se mueve sin motor visible.
Pero las definiciones son ¡lor lo general malas; porque en la
naturaleza no existen las líneas de separación que aquellas re-
quieren para sor buenas, y la (jue los gatos y los caballos
hacen del animal, tiene necesariamente que ser mala, y nosotros
estamos sufriendo las consecuencias de no haber desechado
mucho tiempo antes la definición primitiva del animal.
Es tan difícil, tan imposible, el dar una buena definición del
animal ó del vegetal, como lo sería el dar la de una parte de
— 85 —
un árbol, (jue limitásemos ;'i un;i unidad métrica cualquiera.
Solo se puede definir .bien los o)rjaiiisn¿os, diciendo que son pro-
toplasma en lacha contra la desprotoplasniixacion repentina.
Las diferencias que hoy enti'c los vegetales y los animales
son solamente de grado, y aun estos mismos grados se borran
por completo en los organismos mas inferiores, principalmente
en los que son parásitos. (1)
El distintivo que mejor puede servir en nuestro propósito de
clasificar los organismos en vegetales y animales, es la manera
en que hace la nutrición. Podemos llamar vegetales á los or-
ganismos que se nutren, sin, comer, de alimentos casi siempre
inorgánicos tomados directamente del exterior; y animales á casi
todos los organismos que tienen que introducir los alimentos
dentro de su cuerpo, que tienen que comerlos, y estos alimentos,
en su mayor parte, consisten en cuerpos orgánicos, en alimen-
tos preparados por otros organismos.
Los organismos mas parásitos, los que mas comen á otros
organismos, son, i)ues, los quemas adquieren aquellos caracte-
res (jue nos los liace llamar animales; pues los vegetales han
evolucionado perfeccionando principalmente los medios de eco-
nomizar por la quietud, mientras que los animales han evolu-
cionado perfeccionando principalmente los medios de adquirir por
el movimiento. Los vegetales son mas anabólicos, ó muy feme-
ninos; los animales son mas catabólicos, ó muy masculinos.
En los Protozoarios, así como en los demás organismos
monocelulares, ya sean animales ó vegetales, se han hecho
últimamente los mas interesantes é instructivos descubrimientos,
y continuarán revelándonos otros secretos no menos interesan-
tes. Asi como en las primeras lecciones de lectura, una de las
mayores dificultades para aprender á leer estaba en el tamaño
casi microscópico de las letras de las cartillas, así también la
excesiva pe([ueñez de los organismos inferiores ha sido el prin-
cipal obstáculo para estudiarlos y descubrir todo lo que hay
en ellos de interesante. Todo cuanto con ellos se relaciona es
de la mayor importancia, pues son nada menos que los deposi-
tarios de los grandes secretos de la formación de los demás
animales, los cuales no son sino colonias mas ó menos nume-
rosas y compactas de Protozoarios mas ó menos calcáreos ó
(1) Se llama parásitos á los organismos cuando están pegados á otros orga-
nismos, alimentándose á costa de ellos, ó comiéndoselos despacio y parcialmente;
pero cuando no están pegados á otros, sino que se los comen pronta y totalmente,
el animal se llama herbívoro carnívoro ú omnívoro.
— sñ —
mas ó menos silicosos, y de Bacterios mas ó menos activos y
variados en sus afinidades, dimensiones y contornos.
Las dos cualidades, de calcáreos y silicosos, son las que
sirven principalmente para la clasificación de la primera Clase
de los Protozoarios, la cual se llama Rhizópodos. La segunda
Clase lleva el nombre de Infusorios.
Rizópodos (Rhiia. raíz: podos. pié)
Los Rhizópodos son los Protozoarios con los cuales ahora
principiamos el estudio de los animales que no puede confun-
dirse con los vegetales.
Los esqueletos fósiles de estos seres son tan numerosiis,
que, apesar de su extremada pequenez, su acumulación ha lle-
gado á formar islas y verdaderas montañas. La variedad y la
elegancia de su forma, y la delicadeza de su estructura, sobre-
pasan todo lo que la imaginación es capaz de concebir y desafían
á los mas hábiles artistas.
A])esar de su infinita variedad, se puede, sin embargo, dis-
tinguir dos tipos principales que se llaman Foraminíferos y
Eadiolarios.
Los Foramíferos, fig. G, son los Rhizópodos que tienen es-
queleto calcáreo, formado i)or una ó mas celdillas y atravesado
ó por una sola abertura
ó por poros que dan paso
á las falsas patas ó pseu-
dopodios mas ó menos ti-
nos, de la Ameba que ha
i|uedado encerrada dentro
de esta especie de concha
y que su cuerpo, comple-
tamente blando ó casi lí-
(|uido ya, ha secretado.
Los hay que carecen de
esqueleto ó que están cu-
biertos de una capa Jiya-
lina mas ó menos consistente. Estos Foraminíferos, ó Rhizó-
podos, pues algunos se parecen á los Radiolarios, se llaman
Awehiformes y son de agua diUce.
Fig. 6
I
87 —
Los Barí ¿ola r ios, fií;'. 7, son de estructura mas comi)licado :
contienen una vesícula membranosa, muy particular, llamada
cápsula central, de la cual carecen los Foraminíferos, y que se-
parada del animal, puede reproducirlo,
pues dentro de ella se forman los iíér-
menes de otros Radiolarios. Su esqueleto
silícoso se forma casi siempre, no en la
superticie exterior, como la membrana
de la célula y la concha de los Forami-
níferos, sino como el núcleo, en el inte-
rior del protoplasma, de donde irradia
hacia el exterior formando admirol>lcs
figuras. En algunos, este esqueleto pene-
tra mas ó menos en la cápsula central,
en otros no. Los hay cuyo esqueleto es
compuesto solo de espíenlas pequeñas y
aisladas, ya esparcidas en toi-no de la
cápsula central, ya convergentes, ya tan-
gentes á ella. En otros, el esqueleto
forma una cascara ó concha como una red, dentro de la cual
existen á veces otras mas pequeñas, á la manera de ciertos
juguetes que hacen los chinos. Los Radiolarios de agua dulce,
ó Helioxoarios, tienen estructura menos complicada y sus pseu-
dopodios son muy finos.
Muchos Rhizópodos, tanto Radiolarios, como Foraminíferos,
forman colonias, y se puede citar como ejemplos, el Mi/xodictyon
sacíale y el Sphceroxoum ovodimare. Así como la Codosiya unihellata
es también una colonia de otros organismos parecidos á los
Infusorios y llamados Flagclatos ij Flagelarios porque están pro-
vistos de uno ó de muchos flagelos que sirven de órganos
locomotores á aquellos que nadan independientes, ó que no for-
man colonias fijas.
Fig.
Infusorios
Estos Protozoarios, fig. 8, tienen formas determinadas, mem-
brana exterior, pestañas vibrátiles, pelos, garras, boca y ano.
Tienen ademas una vesícula jmlsdtü y un núcleo que contiene
otros corpúsculos llamados micronúcleos. Estos, por el papel
que desempeñan en la reproducción, ofrecen curiosos detalles
88 —
que lina sido el objeto de asiduos estudios, así como tamliien lo
ha sido la manera interesante en que se verifica la reproducción.
Algunos Infusorios se reproducen por medio de gérmenes
que pasan al través del cuerpo del individuo que
los produce. Como el agua á donde pasan á vivir,
contiene todo cuanto necesitan para su desarrollo,
los nuevos Infusorios crecen y pronto llegan á ser
adultos. Otros se enquistan, ya cuando no tienen
qué comer, ya para digerir ó para reproducirse.
En este último caso, el contenido del Infusorio se
divide en dos individuos que se hacen libres cuan-
do se rompe el quiste ó parte muerta del inmortal
progenitor.
La mayor parte se reproduce dividiéndose ó, mas
bien, trasformi'mdose en dos: generalmente se se-
paran, pero algunos (fig. 9) permanecen unidos y
forman colonias conocidas bajo los nombres de
EpistijUs, Carchcsium, Zootamniíim , etc., ú todos los
cuales comprenderemos bajo la denominación de
EpistijUdeos, porque los individuos ([ue forman las
colonias están unidos por un pedúnculo mas ó
menos largo y fijos por un tallo común en cuyo
eje se encuentra un músculo: ó son como el OpJirij-
diitm, cuyo cuerpo es tan largo, que participa de
\í4^ la extensibilidad que forma el ])edúnculo en los
■""''"' otros Epistylideos.
Va\ un extraño Infusorio recientemente encon-
trado en La Plata, la parte posterior es tan mus-
culosa y larga, que el animal se mueve como un
gusano.
Los Infusorios, por medio de sus pestañas vi-
lirútiles, que mueven con mucha ligereza, hacen
entrar la comida á la boca, y también se sirven
de ellas como de remos, para moverse en el agua.
Comen cualquiera cosa pequeña, y como para estos
seres elementales, «hambre» significa exactamente
lo mismo que «amor», porque son monocelulares,
comen también á otros Infusorios, y sucede algu-
nas veces que el que come se parte en dos durante la diges-
tión; es decir, se reproduce. Otros, por medio de una especie
de hermafrodismo, se unen ;'i otro individuo y se fecundan
mutuamente; algunos se reproducen durante ó después de este
acto llamado conjugación, pero en otros casos se reabsorben
Fig. 8
89
inúíunmonte y no se separan mas, sino que (|uedan formando
un solo individuo (|uo despue-; se reproduce.
Los Infusorios de que acabamos de hablar, se llaman Cilia-
dos. Otros, llamados Acineíos, son pa-
i'ásitús que viven en el intestino ú
otras cavidades del cuerpo de otros
animales y aun de los Infusorios, á
los cuales los primeros se pegan por
medio de unas prolongaciones como
tentáculos. Los Acinetos son parásitos
temporalmente, pues se hacen libres
cuando han adquirido todo su desar-
rollo, por lo cual se les considera
como fases del desarrollo de algunos
Infusorios.
Los Ciliados viven princiiialmcnte
en el agua dulce; se encuentran las
mismas formas en la de mar, pero
estos no han sido aun bien estudia-
dos.
Tienen la particularidad de que si
se sacan del agua y se ponen á secar,
puede guardárseles por el tiempo que
se quiera, sin que se mueran; cuando
se les pone en el agua vuelven á la
vida activa como antes.
Otras ccflonias de Infusorios, lla-
mados Catalacfas, superiores á los l^)is-
lilídoiis, alcanzan hasta formar una
plánula ciliada exteriormente y cono-
cida l)ajo el nombre de Magosphaera
plánula. Pero esta plánula. compuesta
de células ciliadas, se desagrega, y
que la conqionian se convierten eji amebas, las cuales, repro-
duciéndose, se trasforman en mórulas y finalmente en nuevas
plánulas.
Es oportuno ahora recordar (¡ue liay otras plánulas, las cuales,
apesar de ser vegetales, su reproducción puede sugerir mucho
y dar una idea clara de lo que debe tener lugar en el desarrollo
de los Metazoarios; porque en los vegetales, como dijimos antes,
la gradación es mas permanente y visible. En las plánulas ve-
getales, de las cuales la mas conocida se llama Volvox globator,
cuando las células anabólicas, no pueden asimilar mas, son fe-
Fig. 9
las células o
Infusorios
— 90 —
runfladas por las células cataljólicas. de la misma pláiuila. De modo
que tenemos ai[uí un caso visible de la fecundación y reproduc-
ción Ínter se, que en los Metazoarios produce el crecimiento y el
consiguiente agotamiento de la asimilatividad que lleva á la
separación de los sexos y á la necesidad de la ret'ecundacion.
METAZOARIOS
Cuando las células que se reproducen llegan á ser mas asi-
milantes que las de los Protozoarios que forman colonias como
las de los Epistilídcos, por ejemplo, el pedúnculo ya no se desar-
rolla, sino que las células (piedan toilas unidas íntimamente,
formando un grupo, y cuando las células de este grupo no
tienden á separarse como en los Catalactas, todas las células
de la plánula se reproducen y se adaptan por dividida especiali-
zacion del trabajo, á las conveniencias mutuas, las cuales vienen
á serlas del todo. Los primeros resultados de esto es la formación
de algunos animales clasiticados con otros muchos que llevan la
denominación de
Vermes
Este nombre sirve para designar los animales de cuerpo cor-
to ó 'largo, chato ó cilindrico, con una envoltura músculo- cutánea
y desprovistos de miembros articulados.
Es muy difícil, y aun imposible, el clasificarlos de una ma-
nera claramente limitada. No es posible tampoco determinar
con exactitud ni aun siquiera á cu.iles de ellos debe colocárseles
en el punto mas bajo de la escala, pues la diferenciación que
adquieren uni:)s, les dá una organización superior á otros que,
bajo el punto de vista de su facultad asimilante, pueden ocupar
un rango mas elevado, si admitimos que la adaptación ó dife-
renciación de las dintintas partes de un animal, ó la especiali-
zacion de sus órganos, es el efecto de la falta de anabolismo
mas exactamente dicho, del exceso de catabolismo, con relación
á la cantidad de alimento ofrecida por el medio. Como este
desquilibrio existe en todos los animales, no es jiosible deter-
minar en todos ellos si la l'alta de anabolismo, manifestada por
la especializacion de los órganos, se halla en su período aseen-
— 1)1 —
dente, ó si, liabiendo vencido la resistencia del medio, la ada])ta-
cion adquirida empieza á sur inútil y á disminuir. Ademas, sii-
2¡crior é inferior son términos puramente relativos y arbitrarios,
(jue no siem})re son mas fácil de aplicar en absoluto y con
)n\)|)iedad á la forma de los animales, que á la posición del
sol ó á las extremidades de dos ramas opuestas en una planta.
Si admitimos que los animales no ost;'in excluidos de la ley
universal de la intermitencia de la forma, estamos obligados á
admjtir también que como el protoplasma aumenta siempre su
facultad de asimilar y se opone ;'i la resistencia del medio por
mcdií) del [>rofeccionamiento de sus órganos para adquirir \)OV
todos los medios posibles, el anal)olismo alcanzará un poder
suficiente no solo para equibrar, sino también para sobrepasar
la resistencia del medio, y entonces tendrá lugar uno de los
mas inesperados fenómenos.
El jii-imer caso de tan interesante ocurrencia nos lo ofre-
cen los
Rotíferos
Estos ^'ermes, fig. 10, así como otros Vermes inferiores,
son también los primeros animales en que se presentan los
resultados de una ley á la cual vamos á ver desempeñar un
papel de primera importancia
en el cambio de forma de los
animales. Esta ley es la si-
guiente: 1 tomado n veces por
suma lulo, es igual á n. De esto
resultará que un animal com-
puesto de 20 células, será, por
lo menos, 20 veces y no 1, su-
perior á un ProtozoiU'io mono-
celular; porque la suma de las
ventajas adquiridas por 20 uni-
xJadcs de anintal, vendrá á estar
en un solo individuo. Y si en
lugar de un individuo formado rig. lo
de 20 unidades de animal, tene-
mos uno formado por 20 veces 2U unidades, las ventajas serán
tan considerables que nos pondrán en este dilema: ó es falso
que 1 Xii = ii! él una Iníena especie no desciende de otra biioia
— 92 —
especie del mismo tipo, sino que todas han evolucionado para-
elamente; (¡ue son hermanas ó simplemente prójimas, (i)
Los Rotíferos son colonias individualizadas de Protozoarios
mas asimilantes que los Epistilideos y Catalactas, los cuales,
por estar las células de que son formados, íntimamente ligadas
entre sí y especializadas, han adquirido estos Vermes una orga-
nización tan suporior á la de otros, que hasta han sido consi-
derados como Crustáceos ciliados.
La mayor parte de estos microscópicos sores se encuentra
en el agua dulce, bajo el musgo ó verdin de los techos, y los
hay también que son marinos. Algunos son parásitos en otros
animales y se llaman Albertídeos. — Los que viven libres pueden,
como los Ciliados, conservarse secos, aunque no por mucho
tiempo, sin que se mueran.
Los mas lindos son los Filodi nidos. Cuando ponen en movi-
miento el aparato ciliar de que está provista su extremidad
anterior, mueven el agua >■ parecen un vapor de ruedas que vá
navegando. Pero los mas interesantes son, sin duda, el Tro-
chosphaera aecuaforíalis, por su instructiva simplicidad; los Flos-
culáridos, porque son generalmente fijos y encerrados en un
tidío ó en una vaina gchitinosa, ó agregados en grupos y en-
\ueltos en una masa gelatinosa (jue en los Couochüus forma una
colonia flotante. Lsta manera de agregarse los acerca de cier-
tas Lsponjas llamadas HaUsnrcas. No es esto lo único tjue
tienen de interesantes estos Rotífei-os; lo es taml)ien el hecho
de que las colonias de los Conoquilos son formadas de indivi-
duos que son lodos hembras.
Los machos son tan diferentes de las hembras, tan peque-
ños, tan sumamente escasos y poco necesarios que, por mucho
tiempo, se ha creído no existía en los Rotíferos un sexo tan
antipático. (2) Las hembras producen dos clases de huevos:
huevos de verano, con cascara fina )' que se desarrollan sin ser
i'ecundados, y huevos de inmerno, con cascara dura y i'ugosa,
puestos en otoño, fecundados y de los cuales nacen hembras
catanabólicas, ó partenogenéticas, en la prima^'era siguiente.
Algunos otros Rotíferos ó petpieños A'ormes semejantes á
los Rotíferos y Uamad'^s Echinodcros, también presentan carac-
(1) La palabra especie puede cambiarse por la ríe género, 6 por las de familia
ú orden: según los limites que el lector quiera dar á la acción del medio y de la
provisión acumulada gradualmente dentro del huevo, y á la palabra variedad.
(2) Cuando los machos son muy diferentes de las hembras, se dice que hay
diino)-/isiiio se.cita!; cuando son Iguales, puede decirse que hay isonwr/isiiio.
— 03 —
téi'cs que los acerca de los Artrópodos (bichos con patas articu-
ladas) y esto, no siendo ya un heclio aislado, da lugar para
creer que el tip(j Artrópodn evoluciona siguiendo, hasta cierta
altura, una línea paralela .-'i la de los ^'ermes, de los cuales,
los primeros no serán sino las formas mas diferenciadas,
y por consiguiente, mas pobres y gastadoras de estos últimos.
Tendríamos entonces que distribuirlos á lo largo de aquellas
ramas do nuestro árbol genenhigico, en donde están ellos colo-
cados: i>ero en este caso, tendríamos (|ue aumentar el número
de las ramas, hasta hacerlo igual al de las especies, y darles
una forma mas semejante á la de las ondulaciones del mar, ó
mejor aun, ¡i la de una planta en la cual las ramiticaciones
del tallo y de las ramas representarían las colonias, y las flores
los Artrópodos; mientras (¡ue los internodios serian los Ver-
mes. De estos, los ([uo llegan mas adelante se llaman Ver-
tebrados.
Las plantas, y pi'ineijialmentc aquellas de ramillcacion late-
ral unípara, como ¡a de la quinoa, por ejemplo, ofrecen una
particular utilidad para que podamos, por sus formas, darnos
cuenta de la marcha de la evolución, pues esta ha dejado cons-
tancia permanente y visible en el esfjueleto de madera de la
planta. La diferencia (|ue hay entre la forma de la planta, con
la evolución de los animales, consiste en que la planta que
tomemos para hacer la comparación, es tan solo un individuo
ó ejemplar cuyo catanabolismo ó facultad de unirse con el fruto
de su reproducción, vá disminuyendo á medida que el ejemplar
crece; mientras que la evolución de los animales se ha hecho por
intermedio de muchísimas generaciones de individuos que, sin
dejar constancia visible, han acumulado la facultad de repro-
ducirse catanabólicamente. De modo (|ue mientras en la planta,
el volumen del tallo y de las ramas disminuye liácia las extre-
midades, en el árbol genealógico de los animales, lo que podría
llamarse el volumen del tallo y de las ramas, aumenta á me-
dida que se aleja del punto de partida. El testimonio de su
evolución, aunque ha desaparecido con los antepasados, está
oculto dentro de los huevos y la mayor perfección puede sei'
tal vez una trasformacion compensatoria del número de indivi-
duos que produjeran los antepasados.
Lo que dejamos dicho respecto de los Artrópodos, explicará
su posición en el árbol genealógico, la cual, si bien no es exacta,
es indispensable, á causa de la carencia de datos respecto de
los nombres de los Artrópodos inferiores que deberian es-
cribirse cerca de los A'ermes y de las colonias que figuran en
— 9-i —
el árbol genealógico. Los nombres de Insectos, Arácnidos y Crus-
táceos están para representar solamente á las extremidades su-
periores de eada clase.
Turbelarias
Las Turbelarias, fig. IL son lombrices chatas, ovales,
foliáceas ó cestóideas (como cinta); de piel blanda y cilia-
da, provistos por lo general de canal digestivo,
pero casi siempre sin ano. En su forma exte-
rior y organización interna se asemejan á ciertos
gusanos parásitos, pero las Turbelarias llevan
una vida mas decente, pues no son parásitos
sino que viven liln'es en el agua dulce, en el
mar, bajo las piedras, en el barro y aun en la
tierra húmeda. El cuerpo está todo cubierto de
pestañas vibrátiles y [¡rovisto de órganos del
tacto de forma y origen análogo á los de ciertos
órganos urticantes de las agua-vivas, pero que
también se encuentran en muchos Infusorios.
Las BhcMocelas son las mas pequeñas de
todas, y tan semejantes á los Infusorios, en las
]3rimeras fases de su desarrollo, que es muy r¡g. u
difícil distinguirlas de estos Protozoarios. Al-
gunas, durante toda su vida, carecen de canal digestivo: de
modo que la digestión se verifica en ellas como en los Infuso-
rios : por la sustancia parenquimatosa de su cuerpo. En su
mayor [¡artesón de agua dulce. Son generalmente hermafroditas,
pero se observa en las diferentes especies un gradual aumento
en la separación de los sexos, entre los cuales existe un com-
pleto isomorflsmo. Lo mismo ([ue los Rotíferos, ponen huevos
de verano y liuevos de invierno, cuyo desarrollo está mas ó
menos adelantado al tiempo de ponerlos. Unas muy pequeñas,
llamadas Microsiomas, cuando están bien alimentadas, se re-
producen cornil la lombriz solitaria, y forman una cadena de
diez y seis individuos que luego se separan.
Las Dendrocelas son anchas y chatas; generalmente con sus
bordes ondulados ; la boca está situada hiicia el medio del
cuerpo, y el tubo digestivo es ramificado. Unas carecen de ten-
táculos, otras los tienen pequeños ó grandes. Algunas carecen
— 05 —
de ojos, otras tienen dos ó muchos, los cuales, lo mismo que
en los caracoles, están por lo general sobre los tentáculos ó en
su base.
Cestódeos
Los Cestódeos, fig. 12, tienen la' forma de una cinta com-
puesta de segmentos como anillos chatos de algunas cadenas.
Cada uno de estos anillos es un individuo ó proglotis. La cadena
ó estróbilo, está fija por un extremo en donde existe un pequeño
engrosamicnto llamado la cabeza, ú cscolex.
'"^^^hST-^
Fig. 12. — Ttfnia y Botrioccfalo.
a. Túnia ó lombriz solitaria, b. Cabeza, c. Ganchos, d. Un proglotis, c. Huevo, f. Embrión con su
seis ganchos, g- Dos proglotis del Botriocéfalo. i. Larva ciliada del mismo.
La porción del cuerpo, mas inmediata á la cabeza, se llama
cuello: es mas delgada que el resto de la cadena, y los anillos
se hacen mas visibles y mayores hi'icia el extremo opuesto, por
el cual los individuos (¡ue han llegado á su estado adulto se
separan de la cadena.
— 9(j —
Como los sexos estihi separados en un mismo individuo
(hermafrodismo), cada uno produce por sí solo los huevos fe-
cundados. Estos, por muchas circunstancias, ])ueden lle<;ar al
estómago de otros animales. De allí, una vez digerida la en-
voltura del huevo y lilii'e el emhrion, emigra atravesando los
tejidos y \á á los músculos ú otros órganos en donde se en-
quista, y cuando esta carne infestada es comida por el hombre
ó por otro animal, el cisticerco se desarrolla y forma un nuevo
escolex que produce jior brotes otra nueva cadena, ó estróbilo,
conocido bajo el nombre común de tenia ó idombriz solitaria»,
pero de las cuales hay muchas especies.
Nemátodos
Los Nsmátodos, son Vermes cilindricos, generalmente muy
largos, filiformes y cuyas extremidades terminan en punta.
La boca está situada en la extremidad anterior y el ano en la pos-
terior. Va\ su mayor parte son parásitos que viven en el inte-
rior de toda clase de animales, sea durante toda su vida ó por
períodos mas ó menos largos. Otros son siempre libres en el
mar, en agua dulce ó en la tierra. Muchos Nemátodos pequeños
pueden, como los Ciliados y los Rotíferos, ser desecados y volver
ó la vida en un medio húmedo.
Los sexos se hallan, por lo general, separados en distintos
individuos. Uno, llamado Pelodijtes, es hermafrodita : otro, Rliah-
(loncma nigrovenoswn, aunque semejante á la hembra, produce
primero células catabólieas, ó espermatozoides, y después se
vuelve hembra verdadera y produce células anabólicas, o huevos.
Casi todos los Nemátodos se reproducen por medio de huevos
•de cascara dura como la de los huevos de invierno de los Ro-
tíferos; pero cuando los huevos tienen cascara fina, se desarrollan
dentro de la madre y el Nemátodo es vivíparo.
Algunos otros do estos ^'ermes presentan otras particulari-
dades de gran interés: sea por formar el vínculo de unión con
otros A'ermes, ó por su estrecha relación con otros animales.
Los Ichtydinos, ó Gcistrofricos, se asemejan tanto á los Rotífe-
ros, que hasta han sido clasiticados con estos, mientras que su
musculoso exófago y su intestino, los pone en íntima relación
con los Nemátodos. Tienen cuerpo vesicular y vermiforme, ci-
liado en la cara ventral, y terminado por dos apéndices que
— 97 —
fonnaii una liorquela. Algunos, lo mi.smo que los Rotíferos,
producen dos clases de huevos : huevos de verano, pequeños y
de cascara tina, que se desarrollan dentro de la madre, y hue-
vos de invierno, de mayor tamaño, de cascara dura y cuyo
embrión se desarrolla después de haber sido puestos los huevos.
El Eubostrieo tiene una envoltura formada de pelos muy
finos, pegados; herencia, sin duda, de alguna Esponja, como
lo serán también las espíenlas ciM'neas que poseen los demás
Nemátodos.
Los QuetosoDÜdcos también tienen el cuerpo cubierto de muy
finos pelos, y })arecen ser la forma de transición entre los Ne-
mátodos y el muy intei'esante género Sag/fta, para el cual se ha
establecido el orden de los
Quetonatos
La gástrula esférica, como ya lo sabemos, ha ad([uirido
su forma por el exceso de desar/'ollo de su primitiva mem-
brana interior, sobre la fulminante ó exterior. De la gástrula
mas pobre y mas vacía de esta forma, que se ha diferenciado
sin agregarse, han tenido origen los Sagitta.
Son pequeños gusanitos marinos, como de un centímetro de
largo, de forma de Hecha, trasparentes, con nadaderas laterales
y la cola terminada en nadadera horizontal, formada de finos
radios unidos ¡¡or una membi-ana. A cada lado de la boca, dos
grupos de ganchos lijeramente encorvados que les sirven de
órganos de prensión, les han valido el nombre de Quetonatos.
Si fijamos la atención en el lugar que ocupan en el árbol
genealógico los Vermes que estamos estudiando, fácilmente se
comprendei'á la imitortancia que tienen todos ellos. Son efecti-
vamente, con los demás animales colocados cerca de ellos, el
punto de convergencia ó de divergencia de otras muchas formas,
según se hagan individuos simples y libres, por medio de la
unión íntima y adaptación de sus partes, ó se fijen y agreguen
en forma de colonias.
Hay otros muchos Vermes mas, pero si fuésemos á estu-
diarlos todos sin interrupción, tendríamos ahora que dejar muy
atrás á otros animales que debemos conocer antes. A fin de
evitar saltos Linéanos demasiado grandes, y aun cuando tenga-
mos que hacer muchos pequeños, pasaremos á los
V
'J8
Celenterados
Este iiomljre significa que la cavidad digestiva de los ani-
males así llamados, es simplemente la misma cavidad visceral,
{koilos, cavidad; entera, intestinos), y se refiere ¡irincipalmente
á aquellos animales que conservan la forma primitiva de las
gdstrulas con muy poca variación: [)or lo cual es á estos ani-
males á los que mejor podría dai'se el noml)re de Gastreados,
el cual nos permitiría incluir, á mas de las Esponjas, otros
animales con tubo digestivo distinto.
Los Celenterados se llaman también Cnidarios, porque, excep-
tuando las Esponjas, sus tejidos contienen pequeñas cápsulas
con un hilo arrollado en espiral y llamadas cnidoblastos ó nema-
toquistes. Estos órganos son mici'oscópicos y secretan una sus-
tancia venenosa que produce una sensación igual á la de la
ortiga. Como la ortiga se llama akaléphe, en griego, Aristóteles
dio ese nombre á los Celenterados que nadan libremente como
las agua-vivas.
Al estudiar los Celenterados, nos sucederá como cuando en
las primeras lecciones de lectura encontramos palabras de una,
dos ó tres letras, antes de saber leer de corrido. El Celente-
rado, esa frase sencilla de la Zoología, revela con cierta esjiecio
de sinceridad, muchos secretos muy difíciles de descubrir en
los animales superiores A ellos. El velo que los cubre en estos
es, en el Celenterado, mas trasparente; y si no creemos sean
seres excluidos de las leyes que rijen á todos, lo que ellos nos
dicen de sí mismos, debemos tomarlo como la verdad de lo
que i)asa en los demás.
Son, efectivamente, como una ciudad en construcción. Se vén
casas sin concluir; los cimientos para otras; pilas de ladrillos
y demás materiales para las que se están construyendo, y liasta
se vé cómo se verifican estos trabajos.
Los Celenterados se llamaban también Zoolitos, porcjue los
mas de ellos tienen tanto de común con las plantas, que
poi- niuclio tienqjo se ha creído no eran animales. Como los
unos y las otras no son sino ramas de un mismo tronco, par-
cialmente divergentes solo por acumulación de diferencias inti-
nitamente pequeñas del pnitoplasma, vamos á estudiar los
Celenterados y los demás animales, comparándolos con las
plantas y también con nosotros mismos. Nada debemos temer
— 09 —
del antropomorfismo, desde r¡ue ya saljemos que tomándolo al
revés podremos comprender la naturaleza con la mayor cla-
ridad.
En la mayor parte de los Celenterados, las gástrulas, lo
mismo que el proglotis de los Cestódeos y el fruto de la repro-
ducción de otros muchos animales, mientras reciben con faci-
lidad lo que necesitan para sus gastos, ó fulminación, lo pasan
muy bien; están con la boca mas ó menos abierta según su
glotonería ; crecen y echan brotes como una planta en buena
tierra, hasta formar una colonia de gástrulas en distintos
grados de desarrollo. Pero estos brotes, cuando el medio no dá
mas y la madre no puede proporcionarles todo lo necesario
para sus ya exageradas necesidades, se desprenden de la colo-
nia madre y van á buscar la vida por su cuenta, llevando
consigo el capital recibido de sus padres.
Como este capital es mas ó menos considerable solamente
en i'elacion con las as})iraciones del nuevo ser, encontraremos
idguna discordancia entre lo que nosotros creemos ser superio-
ridad y lo que se tiene por tal. Pero como hemos elegido para
nuestra clasificación la facultad de asimilar, como principal
factor en la evolución de los animales y como secundario la
especializacion de los órganos, vamos á formar el tipo de los
Celenterados, ó Gastreados, con las siguientes clases :
Espongiarios.
Hydroideos.
Acalefos.
Antozoarios.
Briozoarios.
Espongiarios
Estos Celenterados, llamados hoy Pseudo-Celenterados, .son
tan asimilantes, tan femeninos ó anab(Micos con relación á su
fulminatividad ó masculinidad, que son los Celenterados mas
esencialmente semejantes á los mas anabólicos organismos: á
los vegetales. A causa de esto, la forma de verdadera gástrula
no se observa en su desarrollo, porque este, siendo el camino
regresivo que lleva al animal á su estado adulto y forma defi-
nitiva, es únicamente en este último estado que se acercan de
la forma de gástrula.
100
Lo que conocemos con el nombre de esponja, no es sino el
esqueleto de unas llamadas Euspongias, porque son Irlandas y
elásticas. Las Halisarcidas, ó Mixospongias, son gelatinosas, sin
esqueleto alguno ó con algunas esitículas aisladas y son de
formas muy irregulares. Todas las demás tienen esqueleto mas
ó menos sólido, ya calcáreo, ya tiliroso, córneo ó silíceo, y el
cual sostiene un tejido contráctil, tapizado por células en ese
estado del protoplasma, que los zoólogos llaman Flagelarlos.
En tamaño son muy variadas, tanto por el número de indi-
viduos de que están formadas, el cual puede ser de uno ó de
muchos, cuanto por el tamaño de ellos, que puede ser á veces
tan solo de unos pocos milímetros. Al exterior se vén las aber-
turas de los canales inhalantes, por los cuales el agua lleva el
alimento al interior de la Esponja, y circulando por estrechos
canales, sale por otros mayores, llamados canales exhalantes y
cuyas bocas se llaman ósculos.
La variabilidad que hemos visto en los Rhizópodos, la en-
contramos repetida en todas las par-
tes del esqueleto de las Esponjas, á
tal extremo, que se ha llegado á
decidir que no es posible hacer una
completa clasificación de las EsjHin-
jas. La forma de las espíenlas y
principalmente la naturaleza de los
tejidos del esqueleto, son los carac-
teres menos variables y sirven para
hacer las principales subdivisiones.
En las Esponjas fibrosas ó silíceas, fig. 13, el esqueleto está
formado de fibras córneas
y de espículas silíceas de
l'ormas muy variadas, que
suelen alcanzar un largo
considerable. En algunas,
las espículas están unidas
formando redes envueltas
por capas de sustancia
córnea ó silícea, á veces
sólida como piedra.
Las calcáreas, fig. 14,
tienen el armazón forma-
do por espículas calcáreas,
^* " ya simples, ya formando
estrellas de tres ó de cuatro radios. Las colonias de Esponjas
Fig. 13
— ini —
son por lo general dioicas, es decir ({ue cada colonia es de
sexo diferente, y se reprodurcn por Ijrotes ó por medio de gér-
menes ó (jcmitltts: grupos de células envueltas por una mem-
brana que á veces es una cascara dura compuesta de partículas
silíceas, y que como los I'rotozoarios enquistados y los huevos
de los Cestodeos, quedan por algún tiempo detenidos en su
desarrollo. Otras se reproducen por huevos que á veces se
desarrollan dentro de la misma Esponja.
Hydroideos
Bajo este nombre comprenderemos los Celenterados verda-
deros, inferioí'es, fijos, reunidos en colonias ramificadas, rara
vez aislados y que por lo general producen brotes que por
mayor desarrollo de la parte interna de la gástrula, han tomado
la forma de un quitasol.
Son, como lo indica su posición en el árbol genealógico,
los Celenterados que ocupan la parte inferior del centro de
divergencia de todas las ramas, del mare-niagimm de la Zoo-
logía.
Las dos ramas mas bajas son las de aquellos Hydroideos
en los cuales las gástrulas mas asimilantes no han podido
alcanzar el mayor desarrollo de su parte interna, á causa de
la excesiva consistencia de su protoplasma con relación á su
asimilatividad, y en lugar de dilatarse y tomar la forma de
quitasol, se han alargado en forma de tubo ó de campana y
no S3 han separado de la colonia fijo. Por intermedio de ciertos
individuos muy egoístas, han dado origen á los Briozoarios y
estos á otros animales.
Aquellos Hydroideos cuyas mas egoístas gástrulas han
conservado mas su estado amiboideo, han alcanzado la forma
de quitasol, ó de una pequeña campana, y se separan de la
colonia fija.
Luego, estas pequeñas campanillas flotantes, llamadas me-
dusas hi/droidens, han dado origen á los Antozoarios, Braquio-
podos, Acalefos, Moluscos, etc.
Los Hydroideos, ó Hydroxoarios, figs. 15 y 16, son colonias de
pólipos, en foi-ma de césped ó de árbol: en la mayor parte de ellos
los pólipos están rodeados de una capa quitinosa, córnea, gelati-
nosa ó calcáj'ea, segregada por los pólipos que forman la colonia.
— 102 —
El tallo y las ramificaciones son recorridas en su eje por un
canal que comunica con la cavidad visceral de cada pólipo. La
forma y posición de estos varían según las funciones de cada
uno en la colonia, como también según las diferentes colonias
de Hydrozoarios; pero las diferencias mas importantes proceden
de ser en estos Celenterados en los que se verifica el paso de
una á otra forma de gástrula.
La estructura de los pólipos es, por lo general, muy simple;
principalmente en aquellas colonias 'cuyas funciones son desem-
peñadas por individuos distintos, ú órganos. Hay unos que no
hacen mas que comer y se llaman (jasteroxoidos. Otros ha}" que
se contraen con mucha facilidad y se retuercen en espiral :
son los dadilo-.oiíJos, ú órgano del tacto. En medio de los i)ri-
meros se encuentran otros sin boca ni tentáculos; estos son
los pólipos cjue producen los huevos ó los brotes. Estos jjrotes
consisten en pólipos ó en medusas que á veces producen por
brotes otras medusas.
En los demás animales, los productos que se esperan de
sus progenitores son en la forma de huevos ó de espermato-
zoarios, pero en los Hydrozoarios es tan gradual el calanabo-
lismo, que es todo el órgano reproductor el que se sejjara,
tomando primero la forma de medusa. Algunos no }iroducen
— 103 —
estos óriianos independientes; en muclios, los extremos opues-
tos de la sexualidad permanecen siempre unidos á la colonia:
su forma de medusa se modifica completamente y quedan re-
ducidas á simples partes la colonia. El aumento de calor ó de
alimentación basta para hacer que las medusas destinadas á
separarse permanezcan unidas á la colonia: las que se separan
sufren una metamorfosis mas ó menos completa.
Los Hydrozoarios se dividen en Hydrocoralíneos, Tubiilarios y
Campanidarios .
Los Hijclrocomlíneos se llaman así por su semejanza con
los Antozoarios ó Coralarios. Forman un esqueleto calcáreo con
celdas tubulosas, en donde los gasterozoides están rodeados de
numerosos dactilozoides mas pequeños y sin boca.
En los Tubularios, los pólipos son ya desnudos, ya cubiertos
de un peridermis tubular, córneo ó quitinoso. A este grupo
pertenecen las Hydras de agua
dulce, fig. 16, que son largas
gástrulas tubulares, aisladas,
y cuyos brotes se separan de
la madre. Estos pólipos aisla-
dos, pueden reproducirse cor-
tándoles en varias parles ; cada
una de estas, por pequeña" que
sea, reproduce el animal com-
pleto; y si se le dá vuelta como
á un guante, la parte interior
desempeña las mismas funcio-
res de la digestión como antes
Je dársele vuelta.
Los TubuliU'ios marinos son
los mas numerosos y variados
por las formas de los pólipos. En las llamadas Espongicolideas
ó Tecomeditsas, no se ha observado aun la separación de los
sexos ó «reproducción sexual», como se llama.
Los Campamdarios están rodeados de un tubo córneo ó qui-
linosa, que se ensancha en la forma de una campana en derre-
dor de cada pólipo y dentro de la cual puede este retraerse.
Fig. 16
Acalefos
Los Acalefos son colonias libres ó ambulantes, é individua-
lizadas. Por su oríjen, desarrollo y estructura, difieren mucho
— 104. —
de los Hyrlrozoarios, pero casi todos están comprendidos en
una misma clase bajo el nomitre de Hydromedusas, á la manera
de una serie de líneas entrecortadas, cuyos espacios vacíos
hubiésemos cubierto alternativamente con otra serie de líneas
también cortadas. Gráficamente podría esto representarse así:
Esta especie de solución de continuidad, alternante, ó para
simplifica)', solución alternante, se nota por primera vez, en las
Hydromedusas, porque en la forma de Medusa, la máscara de
la forma, como decía Diderot, es tan trasparente ó, mas bien,
tan visible, que en lugar de engañar, revela la existencia de
otras medusas ijue han sido entresacadas para clasificarlas
como procedentes de un origen muy lejano, porque difieren de
un Acalefo como un punto difiere de una línea formada de
puntos. Pero, como debemos suponer, cuando una medusa
Hydroidea pudo alcanzar un grado de asimilatividad suficiente
para producir elementos bastante coherentes como para poder
unirse intimamente y para adaptarse á llevar una vida libre y
completamente individualizada, el animal (¡ue ha de resultar de
tan diferentes aptitudes, debe también ser muy diferente de la
parte ú órgano de una colonia incoherente de un Hydrozoario
ó de un Acalefo; debe ser como un caracol ó una concha.
Como entre los Hydrozoarios y los Acalefos, la solución alter-
nante es mas gradual, ó con un número mayor de series de
líneas separadas, que entre los demás Celenterados, debemos
dejar atrás á los Antozoarios y Briozoarios, y seguir ahora con
la Acalefos, pero principiando por los superiores y yendo hacia
atrás hasta llegar á los Briozoarios.
Formaremos el grupo de los Acalefos con los siguientes Ce-
lentei-ados: Medusas, Sifoiióforos y Ctenóforos.
Medusas
Si tomamos la forma, como el principal y mas importante
de los caracteres, es imposible separar estos Celenterados de los
Hydrozoarios.
Ademas de algunas Medusas de existencia tija muy dudosa,
aunque muy semejantes á los Hydrozoarios por otros caracteres,
hay también otras Medusas de campana gelatinosa y dura, y
— lo:) —
cuyos tentáculos soa tnnibieii dui'i>s, i[ue ú veces se reproducen
por medio de lirotes y forman un racimo de Medusas que lue-
go se separan. Otras son una cami)ana ó saco profundo, formado
de cuatro partes iguales y con cuatro largos tentáculos ó cuatro
haces de tentáculos. Han sido clasificadas alternativamente como
Hydrozoarios y como Acalefos.
Las Medusas vei'daderas, ó Discóforas, son grandes, formadas
de ocho partes iguales; su campiuia gelatinosa es mas gruesa y
su organización mucho mas complicada que la de las medusas
Fig. 17
Hvdroídeas. Las figuras 17 y 18 representan algunas de estas
Acalefos.
Su origen es siempre completamente diferente del de las Hy-
droideas, y la manera en que se desarrollan tampoco es la misma
en todas ollas. La Pelai/ia se forma directamente de un huevo
que produce una sola gástrula, la cual toma gradualmente la
forma larval común á las demás Medusas y conocida con el nombre
de Ephiira, fig. 19 y 20, y después la de una Pclagía adulta. En
las demás, la plánula, ó doble plánula, so tija, toma la forma de
lOG
un i)(_ilii)
Inmodo scijfistovw, íig. 21, el cual, después de producir
por brotes otros
scifistomos, se
señnla en mu-
chos segmentos
que son peí] ño-
ñas Kfiras pues-
tas unos sobre
otras como una
pila de platos.
De esta forma que ahora toma el
nombre de estróbilo, fig. 22, se se-
paran una por
una las nuevas
Medusasyconti-
núan creciendo
hasta adquirir
un desarrollo
Fig. 19
Vista de abajo
Fig. 18
Fig. 20
Vista de frente
que es enorme
de la Medusa adulta con el de
SI se compora el volumen
larva de (|ue procede.
Las Discól'oras, se dividen en
Monostomas y Rhixostuinas.
Los Monostomas, tig. 18, tienen
una sola boca, ancha y rodeada por
cuoti'O brazos; los bordes de la
comitono son ondeados, llevan ¡¡or
liliimenlos marginales, ó bien haces
de largos íilamentos bajo lo cam-
pana, ó sino, bandas de ten-
táculos cortos en lo porte supe-
riíir.
Ln las Bliixostoinas, los bor-
des do la boca primitiva están
soldados y al derredor de ellos
hay ocho brazos con numerosos
y pe(|ueños chupadores ó vento-
sas en lugar de bocas: la cam-
jiana, ó (|uitasol, carece de fila-
mentos marginales. Fig. 17.
22 (a)
Mf^o,, u^sJr -^■_§.
Fig. 22 (c)
\
— 107
Sifonóforos
Los Sifonóforos son los Acalefos mos semejantes á los Hv-
drozoarios; pero ea vez de ser fijos y i-amificados, son colonias
libres y mas individualizadas de gáslridas de diferentes formas:
fijas á un tallo libre y contráctil, formado por la gástrula pi-i-
mitiva, madre de la colonia: de modo
que ese tallo es también un canal por el
cual el líquido nutritivo circula constan-
temente por toda la colonia. Está casi
siempre provisto, en su extremidad su-
perior, de uno vejiga aéreo, ó jmeuniatú-
foro, por medio del cual la colonia se
mantiene en posición vertical, y á veces
es de dimensiones considerables.
Las formas polipoideas ó medusoideas
de las gástrulas, se han modificado se-
gún las funciones que cada una desem-
peña en la colonia, y están todas tan
ligadas una á la otra y a toda la colonia,
(jue es muy raro se separen de ella antes
de alcanzar á su madurez sexual.
Solo en los llamados Velelliclos ó Dis-
coideos, los órganos reproductores, no
satisfechos con lo que reciljen de su ía-
milia, se separan de ella y viven inde-
pendientes desde antes de haber agotado
su catanabolismo. Los sexos vienen en-
tonces á estar separados en individuos
distintos pero de igual forma.
La figura 23 representa uno de los
Sifonóforos, pero sus formas son muy
variadas. Todos son muy urticantes, y
el llamado Fisalia lo es tanto que hasta
puede causar la muerte de un hombro.
Son también los mas preciosos animales
del mar; tienen la trasparencia del cristal y los mas variados
y puros colores del arco-iris.
108
Ctenóforos
Estos Acalefos, figs. 24 y 25, son mas ó menos esféricos,
cilíndi'icos ó cestoídeos, y comunmente con dos largos filamen-
tos laterales. Su cuerpo
es también gelatinoso;
está señalado por ocho
paletas ó costillas nata-
torias, formadas de pes-
tañas vibrátiles con-
crescentes y que dan
al animal la apariencia
de una naranja sin cas-
cara ó de un melón.
La boca está en uno de
los polos y nadan con
ella hacia atrás.
Como el cuerpo de
estos Acalefos muestra mucha tendencia
á deprimirse, desde el principio de su
desarrollo, en vez de estar compuesto
por ocho partes iguales, como el de los Discóforos, parece estar
formado de solo cuatro partes dobles; de modo que su forma
exterior es muy variada y mas ó menos deprimida. Solo las
llamadas Teniatas ó Cesio'íclcas, son completamente chatas y como
cinta ; tienen solamente cuatro costillas bien desarrolladas y
nadan por medio de movimientos ondulatorios de su cuerpo.
Fig.
sm^^^^SvifS!
Fig. 24
levando la boca hacia abajo.
Antozoarios
Las gástrulas de que están formados los Antozoarios, ó Co-
rales, fig. 20, también se llaman pólipos. 1mi lugar de ser colonias
libres é individualizadas, como los .\calefos, son tijas como los
Hydrozoarios; pero difieren de estos no solo por el mayor tamaño
y por la forma mas recojida de los pólipos, sino también por
ser en estos mas complicada la estructura de la cavidad diges-
tiva, la cual posee un tulio exofáguico y está dividida i)or ta-
— loo
.í?>.f
biques radióles, llamados repliegues mesentero'ideos, los cuales
comunican entre sí en el fondo de la cavidad y de allí, por
medio de canales ramificados, con
las pai'odes internas del cuerpo de
los pólipos, de tal manera, que el
alimento tomado por cualquiera de
ellos aprovecha á todos los demás.
Como estos animales son casi
todos fijos y se reproducen por bro-
tes, se ap,'regan en colonias mas ó
n.enos numerosas; desde el pólipo
simple y solitario, nacido de un
huevo fecundado, hasta en un nú-
mero muy considerable de pólipos.
En el desarrollo de las colonias, la
reproducción catanabólica — tan impropiamente llamada asexual
— tiene lugar por medio de brotes que crecen en diferentes
partes del pólipo : en la extremidad inferior, en los lados del
cuerpo, cerca de la boca, y aun en ella misma: en el perísto?iia
(peri, en derredor; stoma, boca). Los que producen brotes mas
distantes de la boca, los de pedúnculo mas largo, y por consi-
guiente, los mas pobres, son los Cormdarios, pues están los
pólipos unidos por medio de vastagos como raíces, y cada
individuo ocupa una pequeña celda muy semejante a la de los
Hidrozoarios y de algunos Briozoarios.
Algunas colonias no son invariablemente tijas, sino que tienen
su parte inferior, sin pólipos, metida en el fondo fangoso del
mar; á veces se desprenden de él, se dejan llevar por las olas
y adquieren así cierta individualidad.
La división del trabajo es lo mas limitada que puede ser:
cada pólipo desempeña por sí mismo todas las funciones de su
vida, y tan solo la producción de los elementos sexuales está
repartida en individuos distintos, los cuales ó están todos mez-
clados en una misma colonia, ó repartidos en colonias dioicas.
En algunos se encuentran individuos hermafroditas ; en ellos,
los huevos y los espermatozoarios so forman los unos al lado
de los otros en un mismo repliegue mesenteroideo.
El esqueleto es calcáreo, córneo ó silíceo y mas ó menos
sólido ; á veces tiene la consistencia de la piedra y es de muy
variada estructura. El eje sólido de un Alcionario llamado Ysis
hippuris, está formado por partes calcáreas y córneas, alterna-
tivamente. Las partes calcáreas son de un blanco puro y las
córneas de color oscuro, de modo que el eje parece todo ani-
— lio —
Hado. Oíros carecen de esqueleto: se desprenden de donde se
lialiían fijado y pueden cambiar de lu,ü,ar, llevados por el agua
ó tal vez por su voluntad. Se llaman Actiniarios ó anémonas de
mar; son en su mayor parte solitarios, hermafroditas y comun-
mente de tamaño considerable.
La gran variedad que presentan los Antozoarios en sus for-
mas, es debida á la estructura y naturaleza de la sustancia de
que están compuestos sus esqueletos, ¡í las diferencias de los
pólipos que los producen y al modo variado de su crecimiento
y del desarrollo de los brotes. Habitan todos los mares y prin-
cipalmente los de las zonas cálidas. La mayor parte se fija cerca
de las costas, y su esqueleto forma los arrecifes de coral, ó atols,
que son muy peligrosos para los navegantes y (|ue vienen á ser
a veces origen de nuevas islas.
Se dividen en Alcionarios y Zoantarios; á los cuales agregare-
mos ¡os CaJicoxoarios.
Los Alcionarios, ú Ociactinios, tienen ocho tentáculos bi pinados
é igual número de repliegues mesenteroideos no calcificados.
En los Zoantarios, ó Poliactinios , todas esas partes son en nú-
mero de G ó de un mfiltiiilc de G. Los tentáculos son simjjles
y formando círculos en derredor de la boca.
Los Calicoxoarios son intei'esantes porque se parecen tanto á
las Medusas, que algunos zoólogos los clasifican como Acalefos,
mientras otros los consideran mas próximos de los Antozoarios.
Estos pólipos medusoideos son muy pequeños, parecen un
scifistomo y tienen la forma de una copa cuyos bordes, alar-
gados en ocho diferentes partes, forman ocho brazos provistos
en su extremidad de muchos tentáculos cortos. El centro ó
fondo de la copa, es alargado y forma un pedúnculo por el
cual el animal se ha fijado. Son siempre solitarios, y aunque
no se reproducen por brotes, son notables por la facilidad que
tienen de recobrar su forma, reproduciendo las partes mutiladas.
Briozoarios
Los Briozoarios, figs. 27 y 28, son los Gastreados mas pequeños
de todos, y en términos generales, inferiores á los Antozoarios
liajo el punto de vista do su facultad asimilante. Han evolucio-
nado con un capital inferior al de estos; pero gracias á la exi-
íiiiidad de sus dimensiones v á la habilidad tradicional v
— 111 —
característica de tocios sus antepasados, de vivii' :i expensas de
otro, han conseguido hacerse dar una colocación en la clasifi-
cación zoológica, muy inmediata ú la de otros animales mucln)
mas honorables, pues sus antepasados, en lugar de comer ¡'i
otros despacio y parcialmente, se los tragaban enteros.
Los Briozoarios son, pues,. -como los hombres que han he-
redado una fortuna robada. Pero como no se debe condenar á
nadie sin oirlo antes, es tan solo por un deber de justicia que
ocupan un lugar tan bajo en nuestro ;'irbol de clasificación: pero
al mismo tiempo, trataremos de disculpar el parasitismo de
sus antepasados.
Si desechamos el antropomorfismo y aceptamos la teoría de
la evolución, como la mas parecida á la verdad, veremos que el
parasitismo, si bien muy variado en formas y grados, es la
ley universal que rije á los organismos, y que en los animales
es la continuación del desarrollo directo, durante el cual, el
espermatozoario saca del huevo, de la hembra y del medio, los
alimentos necesarios para satisfacer su virulencia ó facultad de
asimilm-. l'.sta facultad, aumentando de generación en genera-
ción, por efecto de la continua fecundación, llega á tal punto,
que el alimento ofrecido por el medio llega á ser insuficiente,
y el parasitismo es la consecuencia.
Siendo así, pues, como el parasitismo, ¡o mismo que el de-
sarrollo directo, varía princi¡)almente [lor su duración, podemos
derlucir que cuando dura por toda la vida del animal, ha de
tener lugar en este el paso á otro animal de rango muy superior.
El parasitismo a que los Briozoarios deben su heredada su-
perioridad y alta clasificación zoológica, debe haber servido para
hacer la transición, no solo entre los ¡•espongiarios y los Hy-
drozoarios, sino también de los Briozoarios a muchos animales
pequeños que respiran directamente de la atmósfera.
Brioxoario quiere decir animal musgo, nombre que se les ha
dado porque el aspecto de las colonias que forman es el mismo
de esa ciase de vegetales. Habitan principalmente en el mar,
pero abundan también en el agua dulce, en las aguas estancadas
y en los rios de poca corriente. Se fijan sobre cualquier objeto:
piedras, madera flotante, yerbas, etc. Las colonias que forman
son de muy reducidas dimensiones; el cuerpo de cada indivi-
duo, ó x,oec¿a, es sumamen'e pequeño, á veces microscópico, y
están todos dispuestos en un orden muy regular. Algunas co-
lonias se extienden como una membrana, otras son macizas
como un polipero, ó forman una cascara sobre los cuerpos
en que se fijan.
— 112 —
La con^isloncia de íqs Briozonrius es córneo, íjelntinosa ó
■oalcúi'oa. Las diferentes configuraciones de los individuos y las
posiciones en que se agregan, producen uno variedad osoml)ro-
:sa en sus colonias. Los individuos desempeñan distintos fun-
ciones en la colonia; en algunos Briozoarios hay unos individuos
que son los cazadores ; tienen una especie de tenaza de forma
semejante ó la cabeza de un pájaro, llamada avicularia, y son
los (|ue matan ó agarran los pequeños organismos ú otras par-
tículas alimenticias demasiado grandes para ser comidas; en
otros, los cazadores no tienen tenazas sino un largo filamento
muy movible, llamado vibracularia, y es lo que pone constante-
mente en movimiento el agua, con lo cual el alimento es puesto
al alcance de los cazadores ó de los encargados de comerlo ; otros,
llamados ovicelas. construyen los huevos, los cuales, á veces,
salen ya fecundados. Estos huevos son, en algunos, muy seme-
jantes á las gémulas de las Ivsponjas. En algunos, los huevos
se desarrollan en el agua; en otros van i'i una especie de nido,
en donde tiene lugar la incubación. De estos huevos nacen á
veces individuos que ya se han reproducido dentro de él y cons-
tituido una pequeña colonia; otros son al nacer individuos simples
que mas tarde se fijan y forman colonias jior la producción
progresivas de nuevos brotes que se forman \a al exterior ya
dentro de los individuos. En algunos, estos individuos se separan
de la colonia, pero por lo general (juedan siempre unidos al
que los produjo.
Los mas inferiores (juedan siempre aislados, ya cada indi-
viduo fijo por un largo jjedúnculo, ya muchos unidos por un
estolón ó vastago como el de las frutillas. — Estos Briozoarios se
llaman Eiüoproctas, porque la boca y el ano están situados mas
adenti'o que en los demás, ó Ectoproctas (Ex, fuera de; entos, den-
tro: proxtos, ano. j La primitiva cavidad de la gástrula y la organi-
zación de la larva de los Briozoai-ios superiores, queda perma-
nente en el estado adulto de los Entoproctas.
Los Briozoarios se parecen tonto ó los Hydrozoarios, que
por mucho tiempo se los ha reunido en un mismo grupo.
Pero nosotros debemos considerar ó a(|uellos Hydrozoarios t|ue
no producen medusas libres, como el tronco de donde los
Briozoarios han tenido origen por medio de solución alternan-
te; mientras los demás Hydrozoarios que producen medusas
libres, .serán los que han evolucionado en dirección ascendente
y dado origen á las ramas superiores.
Los Briozoarios superiores se llaman Ectoproctas, porque el
ano está situado fuera del círculo de tentáculos. Según la ma-
113
ñera en que están dispuestos los tentáculos, y según que ten-
gan ó no una lengüeta movible, llamada eiústomo, se dividen en
GimnoJemos y Fihctolemos.
Los Gimnolemos, ú Estelmápodos, íig. 27, son
casi todos de mar; carecen de epístomo y lle-
van un círculo completo de tentáculos sobre
un disco llamado lofóforo. Son los Briozoarios
mas numerosos y variados, y de consistencia
córnea ó mas ó menos calcárea, y á veces
gelatinosa.
Los FilactoleDws, ó Lopliopodos, fig. 28, son
de agua dulce ; sus numerosos tentáculos están
en dos hileras paralelas, sobre un lofóforo en
forma de herradura, y están provistos de un
epístomo movible. Los individuos de la colo-
nia son relativamente grandes y semejantes los
unos á los otros; tal vez ¡jortiue comunican
entre sí mas directamente que los Gimnolemos.
Pertenecen á este orden los Cristatelideos, que son colonias
ambulantes, trasparentes; los individuos están dispuestos en
SUS A
fié
Fig. 27
Fig. 28.
hileras ovales, concéntricas, sobre un pié común. También liay
una variedad de los PlumateUdeos llamados Frcdericela sultana,
que son colonias movibles. Estos Briozoarios se encuentran en
el fondo de los lagos de Suiza.
Nos vimos obligados á interrumpir el estudio de los Vermes,
para evitar la misma dificultad (jue tendríamos si quisiésemos
estudiar la fisiología vegetal por medio de hojas, flores, frag-
mentos de tallos y de otras partes de diversas plantas, que
encontrásemos repartidas eu diferentes montones. Pero ahora
que ya tenemos una idea general de la fisiología vegetal de los
— 11 i —
animales, seguiremos estudiando los demás, lomando por sepa-
i-ado cada uno de los grupos en que la clasificación los ha
acomodado.
Toca su turao ahora al 2" orden de los Vermes chatos, ó
Plathelmintos, llamados
Tremátodos
Son gusanos parásitos, chatos, generalmente foliáceos y rara
vez cilindricos; provistos de ventosas, boca y canal digestivo,
pero sin ano. En lugar de ser largos y compuestos de muchos
segmentos, ó proglotis, como el tenia, son simiiles. cortos,
ovales ó foliáceos, y puede considerárseles mas
r^ bien como escolexes aislados, que en vez de bro-
tar proglotises, su cuerpo se segmenta en Cerca-
ños, íig. 29, que adquieren una organización mas
elevada que la de los proglotis de los tenias.
Algunos, como el saguaipé, pueden vivir en el
canal digestivo ó en otros órganos de otros anima-
les, por lo cual se les llama endoparásitos, y Monos-
tomos ó Dístomos, según el número de sus ventosas.
Los que tienen dos ventosas en la extremidad an-
terior y una ó varias en la posterior, se llaman
Poltstomos; son generalmente ectoparásitos, como las
sanguijuelas lo son accidentalmente y viven pegados A las bran-
quias de los peces.
La historia del desarrollo de muchos de
estos Vermes es sumamente instructiva. En-
tre un individuo adulto y su inmediato des-
cendiente adulto, aparecen por lo menos cinco
formas diferentes que se suceden en diferentes
medios y huéspedes. Del huevo fecundado,
nace un embrión ciliado, acuático; este entra
en un caracol y se trasforma en un Espo-
roquiste, fig. 30, lleno de Cercarlos ó de Redias,
fig. 31. La Redia, en un nuevo huésped, puede
dar otra generación de Redias que producen
Cercanos, y estos, cuando son tragados por
otro animal, alcanzarán al estado de saguaipé
adulto cuando lleguen al intestino, hígado, etc..
Fig. 29.
de un último huésped.
— 115 —
La Reclia de algunos Dístomos marinos pi'oduce Cercanos
unidos por las colas y formando masas globulosas que nadan
libremente en el mar; como si fuesen un principio de colonia
cuyos individuos se separan por el creciente egoísmo
de cada uno de ellos.
El Diporpa, cuando ha llegado á su estado adul-
to, se une á otro individuo y ambos se sueldan
por el medio de sus cuerpos y forman una X. En
este estado se llaman Diploxoon. Algunos Diporpas
nunca llegan á su madurez sexual perfecta; se
quedan solterones y mueren sin dejar sucesión.
En el Oijrodactijlus, muy pequeño Polistomo
hermafrodita, el cuerpo de la madre contiene las
hijas, nietas y biznietas, encerradas las unas den-
tro de las otras.
El estudio del desarrollo de los animales pue-
de ser mas ó menos claro é instructivo, ó mas ó
menos incomprensible y engañoso, según sea mas
ó menos elevado el rango de cada animal; pero rig. 31.
siempre se debe tener presente lo (¡ue dijimos á
propósito de los Protozoarios y de los Rotíferos: Los Metazoarios
no solo son colonias mas ó menos numerosas y coalescentes
de Protozoarios mas ó menos calcáreos ó silíceos, sino que son
también los múltiples de otros Metazoarios mas simples y cuyo
desarrollo será simultáneo; porque el huevo es un Metazoario
en estado ultra-amibóideo, y cuyos Protozoarios — llamados cé-
lulas, en cierto estado de diferenciación, ó merides ó xoonites,
según la mayor ó menor coalescencia de las agrupaciones de
células — tienden todos á adaptarse á las necesidades del todo;
es decir, van á especializarse. En este trabajo de especializacion»
en esta evolución interna, en que empieza á bosquejarse un
pescado, por ejemplo, no vamos á ver Radiolarios, Filodinidos
ni Ectoproctas, porque estos son animales del todo adaptados
y cuya adaptación principió en una dirección determinada y
terminó después de haberse agotado la provisión maternal. Por
el contrario, en el animal cuya embriología estudiemos, todas
las partes tienen á su disposición todo el capital acumulado
por la madre, tienen mucho mas anabolismo y carencia de cal
y de silico. De modo que con tantas ventajas, el nuevo individuo
no se detendrá á cada paso de su desarrollo, como tuvo que
hacerlo la serie de sus antepasados.
Sin embargo, como la asimilación y el alimento están limi-
— IIG —
tados conforme á la virulencia comunicada por el elemento
masculino y á la cantidad y calidad del alimento almacenado
en el huevo por el anabolismo do la madre, resultará fiue los
fenómenos de aumento de volumen y de diferenciación, lla-
mados desarrollo, serán simultáneos y presentarán fases tanto
menos persistentes cuanto á mas remotos antepasados perte-
necieron exclusivamente. Cuanto mas abundante sea el ali-
mento, tanto menos notables serán los efectos de esa falta
de alimentos, que dio á los antepasados su forma definitiva.
Es generalmente admitido hoy, que el desarrollo del individuo
(ontogenia) es una repetición abreviada del desarrollo de toda
la serie de los antepasados (filogenia). Pero esta opinión, te-
niendo por l¡ase la analogía que existe entre las formas de
desarrollo de algunas especies y las de otros animales adultos,
inferiores, nos enseña que todos los animales obedecen á unas
mismas leyes fundamentales, y por lo tanto, nos enseña también
que la analogía no puede ser el medio seguro para descubrir
cuál ha sido la serie de formas recorrida por los antepasados de
una esijccie; porque las series, no solo son en extremo variadas
en la gradual adaptación de sus órganos, sino que también son
todas })aralelas entre sí, en cuanto á las formas. Además, el
hecho de que en el desarrollo de animales muy diferentes se
observan formas muy semejantes, mientras varían entre una
especie y otra del mismo género, y el desacuerdo que reina
entre los naturalistas que han estudiado el desarrollo de una
misma especie, en diferentes individuos, hacen suponer varíe
también en los diferentes individuos, y rjue cada uno tenga el
suyo exclusivo á él dentro de ciertos limites. Todo, pues, con-
tribuye á hacernos desconfiar de la utilidad del estudio del desar-
rollo para descubrir con bastante exactitud cuáles han sido los
antepasados y cómo es, exactamente, la evolución de la forma
del protoplasma animal. Por el contrario, el desarrollo de los
animales inferiores, que se verifica fuera del huevo, en el medio
exterior, es el que puede darnos una explicación mas clara y ge-
neral del desarrollo de otros animales en los cuales este es tan
oscuro, no solo á causa déla simultaneidad en el desarrollo de las
diferentes partes del futuro animal, sino también por las mas ó
menos precoces coalescencias, reabsorciones, variaciones de dife-
rentes grados y saltos de adaptación que no tienen que recorrer.
Por consiguiente, la segmentación de las Móneras y demás
Protozourios; esa manera de comer de los Infusorios, llamada
conjugación; la reproducción por brotes, de los Celenterados y
otros animales; la generación alternante y los curiosos fenó-
— 117 —
menos de reproducción y desarrollo de los Trcm;Uodo5, j\Iedu-
sas, etc., son los que pueden darnos innumerables datos de
gran valor, gracias á su sencillez, para comprender no solo el
desarrollo de los demás animales, sino también su genealogía,
ó historia de su filogenia.
Rhincocelos
Los Rhincocelos, ó Nemertinos, son generalmente largos y
chatos, y se distinguen de las Turbelarias, no solo por ser largos
y generalmente cestoídeos, sino también por su organización
superior y mayor tamaño. Tienen en la cabeza dos fosetas
ciliadas y están provistos de una larga trompa tubulosa y pro-
tráctil, armada á veces de un estilete grande y varios pequeños.
.Su cavidad visceral parece estar dividida en varias partes, como
si estos animales fuesen formados de varios segmentos en serie
lineal, como una sanguijuela ó como una cadena de Micros-
tomos; pero los Nemertinos, siendo mas asimilantes, esos
segmentos habrán quedado unidos, formando un solo individuo.
Su catanabolismo es muy notable, pues pueden recobrar su
forma reproduciendo las partes mutiladas. En las especies
cuyo cuerpo se rompe fácilmente, una sola fracción de él puede
reproducir el animal completo si las circunstancias son favo-
rables.
En tamaño son muy variadDS, juies los hay desde medio
centímetro hasta de quince y aun mas pies de largo. Viven
casi todos en el mar, bajo las piedras, en el barro ó nadando
libremente. Algunas especies viven en tubos ó vainas que cu-
bren con una sustancia mucosa; otros son parásitos y aveces
tan parecidos á las sanguijuelas, que estuvieron clasificados
como tales, bajo el nombre de Malacobdelas.
Los Nemertinos rara vez son hermafroditas; los sexos están
separados en individuos distintos pero isomorfos. Los huevos
se desarrollan por lo general después de haber sido puestos.
En algunas especies se desarrollan dentro de la madre, y aun
en el ovario mismo.
— 118 —
Gefíreos
Los Gefíreos, cuyo nombre significa fuente, porque se creía
eran la transición ó puente entre un puente y otro puente, son
las gástrulas llenas, ó completas, de algunos Antozoarios, indi-
vidualizadas sin agregarse.
Son casi siempre de forma alargada y cilindrica: viven en el
mar á mucha profundidad, bajo las piedras, ó en las grietas,
dentro la arena, etc.
Se dividen en Aquetas y Quetífcros; á los cuales se ha agre-
gado también los Tuhícolas.
Los Aqitetos, ó SipuncuJídcos, son muy largos; la boca está
situada en la extremidad proboscidiforme (en forma de trompa)
y generalmente retráctil del cuerpo, y está frecuentemente
rodeada de tentáculos ciliados. El ano está en la parte dorsal,
á veces cerca de la extremidad anterior, pero el intestino es
muy largo, ya recto, ya describiendo muchas circunvoluciones.
Los Tuhícolas tienen la boca rodeada de tentáculos formados
de muchos filamentos branquiales, que en la cara dorsal se
encorvan en forma de asa y delante de
la cual está el ano. La piel secreta un
tubo de quitina, dentro del cual viven
á la manera de otros ^'ermes cuyo
cuerpo está formado de anillos y con
los cuales han estado clasificados an-
teriormente. Estos Gefíreos Tubícolas,
cuyo nombre genérico es Foronis, pre-
sentan en su desarrollo mucha ana-
logía con los Sagita, y algunos zoólo-
gos niegan deba consideriírseles como
verdaderos Gefíreos.
Los Quetífcreos, ó Equiurídeos, son
de cuerpo largo y muy contráctil; es-
tán armados de dos fuertes cerdas en
la cara ventral y á veces tienen tam-
bién dos círculos de cerdas en la ex-
tremidad posterior. La boca está en la
base de la trompa, la cual puede al-
canzar gran desarrollo y bifurcarse en
su extremidad, (fig. 32) ó |)uerle tamljien
ser corta y ancha. Los machos son rig. 32.
— 119 —
á veces muy pequeños y viven como parásitos de las hembras.
El cuerpo, aunque en estado adulto no está señalado por ta-
biques internos, exceptuando el tiue separa la cabeza del resto
del cuerpo, durante el desarrollo está señalado en quince seg-
mentos.
Enteropneustas
El cuerpo de estos ^'ermes, fig. 33, cu\o nombre genérico es
Balanoglosus, está cubierto de pestañas vibrátiles y dividido en
varias regiones, de las cuales una contiene las branquias. La
región anterior es muy contráctil y sirve al animal para la lo-
comoción; es una trompa gruesa, separada del resto del cuerpo
por un pescuezo seguido de un collar ancho y musculoso, cerca
Fig 33.
de cuyo borde anterior está situada la boca. El ano es terminal.
La parte media de la región branquial y toda la caudal est.-in
claramente señaladas en anillos. Viven en la arena, metidos
hasta el pescuezo, y su cuerpo secreta mucosidades en lugar
de un tubi) sólido.
120 —
Anélidos
Cuando la gástrula esférica se individualiza sola, se forma
un Sagita ; y seguramente otros muchos de los Vermes ya es-
tudiados, cuando se haga mas asimilante. Pero cuando el pro-
ducto de la reproducción catanabólica de esa forma de gástrula
no se une en un todo coalescente, sino que se segmenta en
otras varias gástrulas que se agregan en serie lineal, el único
animal que puede resultar de este agregado de gástrulas, es un
Anélido inferior, compuesto de un reducido número de gástrulas
esféricas ; es decir, un Arquianélido.
Hay una gran variedad de estos Anélidos inferiores : pero
como no se llaman ni Arquianélidos ni Vermes, sino Artrópodos,
y además, algunos de ellos son superiores á otros Vermes co-
nocidos bajo el nombre de Anélidos, debemos ocuparnos pri-
mero de los Pol/gordios; el eslavon de unión entre los ^'ermes
de que acabamos de tratar y los Anélidos marinos, y conti-
nuaremos luego con los demás Anélidos, llamados Hirudineas y
Quetópodos.
Poligórdios
La combinación de los caracteres de estas pequeñas lombri-
ces es tan particular, que se las considera como una forma
de transición entre los Nemátodos, los Gefíreos y los Quetó-
podos.
Su desarrollo es de los mas interesantes; y si comparamos
la forma de sus larvas con las de otros Anélidos llamados
Nereis y Quetópteros, encontraremos hechos muy instructivos
para descubrir el origen, no solo de los Anélidos marinos, sino
también de otros muchos animales.
Son pequeños, largos y finos; con dos tentáculos en la ex-
tremidad anterior y dos fosetas ciliadas, á alguna distancia
hacia atrás de los tentáculos. La boca tiene dos labios salien-
tes y el ano está á veces rodeado de ocho espinas ó de dos
bordes desiguales, y cerca de él hay un círculo de veinticuatro
tubérculos que sirven al animal para fijarse. En la edad adulta,
el cuerpo no está dividido exteriormente en anillos separados
— 121 —
por líneas trasversales bien marcadas, pero la segmentación
está indicada por dilataciones del tubo digestivo y por la pi'C-
sencia de tabiques internos. Los sexos están separados, ya en
individuos distintos, va en uai;> mismo.
Hirudineas
Las Hirudineas, ó Discóforas, mas comunmente llamadas San-
guijuelas, son Vermes formados por la agregación lineal, no
de unos pocos anillos, sino por muchos segmentos, cada uno
de los cuales está compuesto de un corto número (3, 4 ó 5)
de anillos, ó gástrulas, si no esféricas en el sentido geométrico
de la palabra, pertenecientes, sí, al mismo tipo zoológico. El
cuerpo es generalmente chato, como el de los Tremátodos, y
tan parecido al de estos, que algunos zoólogos las reúnen al
mismo grupo. Los anillos de que se componen los segmentos
son muy cortos, á veces se distinguen difícilmente y aun ijue-
dan del todo confundidos. El órgano principal para fijarse es
una gran ventosa en la extremidad posterior y generalmente
otra pequeña en la parte anterior, delante ó en derredor de la
boca. Esta está hacia el lado ventral y provista de tres peque-
ñas máxilas con finísimos dientes; i') tienen una trompa exten-
sible ó un apéndice en forma de cuchara. Por la piel secretan
un lífjuido mucoso y una sustancia viscosa que se endurece y
sirve para envolver los huevos en un capullo, el cual, lo mismo
que el esporoquiste de los Tremátodos, contiene muchos hijos.
Casi todas las Hirudineas son hermafroditas. Viven en el
agua, en el barro y aun en la tierra seca; ya caminan fiján-
dose por medio de sus ventosas, ya nadan por medio de un
movimiento ondulatorio de su cuerpo. Cuando la ocasión se
les presenta, se fijan en la piel de los animales de sangre ca-
liente y chupan hasta hacer una buena provisión de sangre
(jue les sirve para mucho tiempo; otras son parásitas que están
siempre pegadas á las branquias de los peces; otras se ali-
mentan de lombrices.
Su organización interna es muy adelantada. El Sr. Saint
Loup, que las ha estudiado prolijamente, cree encontrar en
una Hirudínea rudimentos de cuerda dorsal y de esqueleto in-
terno.
Las mas interesantes para nosotros son las Histriohdelídeas,
pues en ellas vemos los primeros ó los últimos vestigios de la
j^22
diferenciación que encontraremos muy adelantada aun en los
Artrópodos. Tenemos en ellas una región cefálica, distinta de
lo demás del cuerpo, y en la extremidad anterior y posterior.
órganos locomotores especiales, semejantes á pies. El cuerpo
es parecido á la larva de un Díptero, y en la extremidad pos-
terior tienen dos apéndices articulados, muy movibles; además,
los sexos son separados en individuos distintos. Estas Hirudí-
neas pueden, pues, ser consideradas como la forma que cierra
definitivamente el paso entre los Anélidos liermafroditas, y los
Artrópodos, en los cuales los sexos están separados en dis-
tintos individuos.
Quetópodos (1)
Los Quetópodos son Vermes libres, ó no parásitos, con raras
excepciones; compuestos de anillos ó segmentos que corres-
ponden á los segmentos de los órganos internos y que son por
lo general todos iguales. Apesar del nombre que llevan, no
todos tienen pies, ó pm-ápodos; cuando estos no existen, las
cerdas están implantadas en las criptas, ó poros, de lo piel, y
si su número es muy reducido, tales Quetópodos se llaman
Oligóquetos
La forma de estos Anélidos es muy simple; carecen de pa-
ra podos, ó pies rudimentarios, de tentáculos y de todo otro
apéndice, excepto de cerdas; tampoco tienen ojos, sino simples
manchas pigmentarias. Solo unas pocas especies viven en el
mar; en su mayor parte son de agua dulce ó viven en el barro
ó, como la lombriz, en la tierra húmeda. Son también lierma-
froditas. Ponen los huevos aislados ó, como las sanguijuelas,
encierran muchos denti'o de un capullo, y en el de la lombriz
de la tierra, un solo embrión ó muy pocos, se desarrollan co-
miendo á sus otras hermanas menos voraces ó no fecundadas.
Los Nais y Chaetogaster son formados de nn corto niimero de
anillos y se reproducen por brotes. El Chaetogaster produce fre-
cuentemente cadenas de cuatro, ocho y aun diez y seis individuos,
cada uno compuesto de tres anillos y la cabera. El Nais también
se reproduce por brotes, pero solo en la primavera y el verano;
(1) Chaiic, cerda; 'podos, pié.
— 123 —
en el oti^ño. hubiéndose agotado su catanabolismo, los sexos
se sej)aran y entonces se reproducen por medio de huevos fe-
cundados. En otros Oligócjuetos acuáticos de mayor tamaño, Vi
Oliyóquetos limtcolas, llamados Tulnflcidos y Lumhr indinos, las cé-
lulas reproductoras, masculinas y femeninas, se forman del •>
al 12" segmento.
Poliquetos
Estos Quetópodos son do una organización externa superior á
la de los Oligóquetos; bien que es muy difícil establecer una línea
de se])aracion entre ambos, porque los caractéi-es que los distin-
gue se hacen menos marcados y desaparecen completamente. Son
exclusivamente de mar; los segmentos de su cuerpo están por lo
general provistos de apéndices mas ó menos numerosos y muy
variados, y que sirven para la locomoción y [¡ara las funciones
de la respiración y del tacto. « Los cirros presentan una gran
variedad de formas y á veces difieren en las diversas partes
del cuerpo del mismo animal; son apéndices tenlaculiformes,
simi)les ó articulados, ó cónicos y con un artejo especial en su
base. A veces aumentan en anchura y se trasforman en esca-
mas, ó élitros, que cubren el dorso del animal y constituyen una
verdadera coraza. Las cerdas presentan una gran variedad: son
filiformes, corvas, chatas, en foi'ma de lio?, de aguja, de flecha,
etc., y pueden ser tan numerosas que cul)ran los lados del
cuerpo, ó todo el dorso del animal con un tupido pelo de as-
pecto metálico y l)rillante. Además de los cirros, se encuentra
frecuentemente br;ui(ju¡as iiliformes, ramificadas, en haces, en
forma de peines: ya limitadas á la región media del cuerpo, ó
extendidas sobre toda la parte dorsal ó solamente sobre la ca-
beza y los segmentos anteriores».
El número de segmentos que componen el cuerpo de los
Polííjuetos. varía desde unos pocos hasta una cantidad muy
considerable ; de modo que el largo de ellos varía en conse-
cuencia.
La reproducción se efectúa de todas las maneras posibles :
por brotes y por medio de huevos. Por lo general, los sexos
están separados en individuos distintos y son por lo común
isomorfos, aunque á veces es tan completo el dimorfismo sexual,
que los machos y las hembras fueron en otro tiempo conside-
rados como pertenecientes á distintos géneros. Solo en algunas
especies la separación de los sexos está limitada al mismo
— 12-i —
individuo. Estos Poiíquetos liermat'roditas pertenecen principal-
mente á la familia de los SerpuUdeos . La reproducción por
brotes alterna con la reproducción por huevos; el individuo
nacido de un huevo se reproduce pi'imero por brotes que se
separan de la madi-e, y mas tarde, i)or medio de huevos que á
veces ya estallan formados antes de haberse separado de la
madre el brote que los produce.
Los Poiíquetos son todos del mar y se dividen en Nercideos
y Tabicólas.
Los Neréideos, ó Errantes, viven libres, ya nadando ó arras-
trándose en el fondo, ya escondidos entre las algas, entre los
mejillones, etc. Los Tubícolas, ó Sedentarios, no pueden ser sepa-
rados de los Neréideos, por el mis-
-^?.-te,"i ,, aM^ ^^'-^ ™of''^'o ciLic hace difícil separar
TQ^M|-;^j/ á los Poiíquetos de los Oligóquetos.
'^wí'^ Viven fijos dentro de tubos hechos
jJX ds variadas sustancias y consisten-
cias. Fig. 34. Algunos viven en agu-
jeros ó tubos hechos en el barro, ó
se cubren de una vaina mucosa que
adquiere mas ó menos consistencia,
ó se hace calcárea ó tan dura como
piedra. Otros hacen sus tubos con
granos de arena, pedacitos de con-
chas ó con cualíjuicra otra cosa (¡ue
pase á su alcance; pegan todas esas
partículas ó las mezclan con la se-
creción de ciertas glándulas y co-
locan la masa en el borde de los
tu!)0s que van construyendo. Algunas especies arrastran sus
tubos como los caracoles; otros agujerean las rocas calcáreas.
Así como cuando en una numeración en la cual enconti-amos
la serie 1, 3, 5, 7, etc., decimos que faltan los números 2, 4,
6, etc., así también podemos decir al estudiar los Anélidos,
que faltan aquellos agregados simples de la gástrula esférica,
([ue se han individuaUzado y diferenciado completamente, sin
agregarse. Será imposible llenar esta solución de continuidad
si no recuri'i)nos á ese tipo de animales llamados Artrópodos, los
cuales reúnen, como lo veremos, todas las condiciones re(¡ue-
ridas para ser considerados como los agregados simples y mas
diferenciados, de gástrulas esféricas; es decir. Anélidos cortos,
individualizados sin agregarse en forma de Anélidos largos ó sea
agregados compuestos de otros agregados.
M0%
mmk
— 125 —
Artrópodos
Como lo hemos visto ya, cuando la gástrula esférica se
reproduce y se agrega, esta agregación forma una larga serie
de anillos, 6 segmentos, la cual se llama un Anélido cuando
se individualiza y adapta.
Pero cuando esa reproducción y separación empiezan á ser
reprimidas, no porque el producto tenga, por falta de alimento,
que separarse ¡¡ara hacer vida propia, como en los Anélidos,
sino á causa de las exigencias del todo, esa reproducción —
llamada á veces crecimiento y a veces brotes — viene á quedar
limitada á aquellos puntos que se hallan en buenas condiciones
de reproducción catanabólica. Pero aun en estos puntos fa^•o-
recidos, esta reproducción viene ú ser mas ó menos coartada
por las exigencias del lodo y por cierto fenómeno (|uímico de
que nos ocuparemos muy luego. De modo que todas las gás-
trulas se ven obligadas, con mas ó menos premura, á adap-
tarse á las conveniencias del todo, á especializarse y constituirse
en órganos del nuevo individuo. Los animales así organizados
son los ^'ermes superiores á los Anélidos inferiores, é inferiores
á los superiores, y llamados en general Artrópodos (Arihron,
articulación; jpodos, pié).
El fenómeno químico, á que podemos atriiiuir la diferencia-
ción de los órganos, es la condensación de la cal y de la sílice
contenidas en el protoplasma en cantidad relativamente mas ó
menos considerable.
Al exceso y á la carencia de estos dos cuerpos les hemos
visto ya desempeñar un j)apel tan importante en la formación
de los animales ya estudiados, que puede decirse que la cal y
la sílice son los principales elementos conformadores del pro-
toplasma animal. Pero como ambos no tienen unas mismas
propiedades, es permitido clasificar de pasivo, á la cal, cuya
propiedad consiste principalmente en formar el esqueleto ó
armazón ; y de activo, á la sílice, cuya propiedad principal con-
siste en formar la trama fina de los órganos, y solo su exceso
sirve para la formación de esqueleto mas ó menos sólido.
Los Artrópodos son Anélidos detenidos en su reproducción
catanabólica, por agotamiento de esta facultad y por la conden-
sación de las sustancias contenidas en su protoplasma. Todo
esto ha dado lugar á la adaptación de las gástrulas producidas
en el período de decadencia de su facultad reproductora; á la
formación do órganos mas perfectos, ó mas adecuados á todas
— 126 —
las funciones de la vida. Asi es que mientras los Vermes solo
pueden arrastrarse ó nadar, los Artrópodos son aptos para
ejecutar movimientos complicados: corren y trepan unos, saltan,
nadan ó vuelan otros, y todos con muclia ajilidad y destreza.
El cuerpo presenta, en muchos de ellos, tres regiones distintas:
la cabeza, el tórax y el abdomen. La primera lleva los órganos
de los sentidos y las piezas de la boca. El tórax lleva los apén-
dices que sirven para la locomoción: pies y alas; muy comun-
mente está soldado con la cabeza y constituye un rcfaJotórax.
El abdomen casi siempre estii desprovisto de miembi'os; cuando
existen, se llaman pies abdominales y concurren á la locomoción,
ó sirven para la respiración ó para llevar los huevos.
Los anillos de que se compone el abdomen son visibles
porque la fusión de ellos no es completa; lo es mayor en el
tórax, y en la cabeza es tan completa que parece formada de
una sola pieza, cuando no está completamente soldada con el
tórax.
Los sexos son separados en individuos distintos. Solo los
Tardígrados, casi todos los Cirrípodos y algunos otros Crustii-
ceos ( Cijmotóideos y el cangrejo llamado Gibia mayor) se ha en-
contrado son hermafroditas; pero en todos los demás, cada in-
dividuo es macho ó hembra y presenta, según su sexo, completa
diferencia en su forma y organización. Bien que, á veces,
apenas si se puede distinguir la hembra del macho, y aun apa-
recen en los Insectos y Crustáceos algunos individuos en los
cuales la mitad del cuerpo es hembra y la otra macho.
Todos los Artrópodos se reproducen por medio de huevos,
y en todos los grupos se encuentran algunas especies cuyos
huevos se desarrollan dentro de la madre, la cual es por lo
tanto vivipara.
¡Muchos Artrópodos presentan en su desarrollo un fenómeno
muy notable, llamado metamorfosis {meta, cambio: morplié, forma).
Esta es completa cuando la forma y organización de la larva
son muy diferentes de las del animal adulto; pero cuando el
cambio consiste simplemente en el desarrollo de algunas partes
del cuerpo, la metamr>i-fosis se llama incompleta.
En los Insectos, los de metamorfosis incompleta son por lo
general de una organización inferior á los de metamorfosis
completa; porque la escasez de alimentos, debida á la falta de
anabolismo de la madre, ha hecho anticipar el trabajo de dife-
renciación en el hijo. Esta diferenciación ha tenido lugar dentro
del huevo, ya sea después de puesto el huevo, ya cuando aun
se hallaba en el interior de la madre. Los de metamorfosis
— 127 —
completa son por lo general superiores, porque son relativamente
mas anabólicos, y la madre puede ofrecer mas alimento al hijo,
el cual puede conservar un estado mas amiboideo, tomar la
forma de Anélido. vivir mas y asimilar mas, ó, por lo menos,
almacenar mas alimento, a favor del cual podrá alcanzar un
grado superior de organización cuando le llegue la hora fatal
de la difei'enciacion completa.
En los Crustáceos es tan gradual el cambio de forma, ó se
verifica por medio de tantos y tan pequeños cambios, que ape-
nas si se puede considerar su desarrollo como una metamor-
fosis.
Algunos Artrópodos presentan otra clase de metamorfosis,
llamada regresiva. Tratemos de ex])licarnos este nuevo fenómeno.
En un huevo de gallina, por ejemplo, están contenidos todos
los elementos necesarios para que el pollito se desarrolle y viva
durante cierto tiempo. Las gástrulas comen, se reproducen y
también trabajan con suma inteligencia. Pero la provisión se
agota, y llega á tal extremo la escasez de recursos, que una
sublevación general tiene lugar dentro de la cascara y el pollo
nace.
Los órganos del recien nacido son excelentes para vivir
dentro de una cascara de huevo; pero las plumas no son bas-
tante abrigadas en su nuevo medio; el pico no puede levantar
un grano de maíz, etc., etc., pero el pollo puede comer, y
poniendo en juego la inteligencia de su protoplasma, seguirá el
camino de la adaptación y metamorfosis progresiva, y crecerá
porque come y aprenderá porque estudia.
En los animales que tienen metamorfosis regresiva, sucede
lo contrario. Cuando el animal nace, se pega á otro animal; es
decir, se hace parásito. Se encuentra también en un medio
muy diferente ahora de aquel en que vi\ía ; ]iero este nuevo
medio es mucho mejor que el interior de su huevo : las gástrulas
encuentran el alimento con mas facilidad y abundancia, y se
hacen haraganas ; en vez de estudiar, no hacen sino comer ;
pierden todo lo que habían adelantado en diferenciación y se
hacen mas amébicas. Si poseían buenas herramientas, las cam-
bian por otras, mas aparentes, sí, pero inferiores; se hacen un
animal feo, un parásito repugnante y perjudicial.
Sin embargo, es necesario tratar de disculpar á los pequeños.
Cuando el animal nace, sea de un huevo, sea directamente de
la madre, su asimilatividad lo obliga á comer y absorber mas,
y cuando los órganos y aptitudes adquiridas, no bastan para
permitirles vivir en el nuevo medio, el animal se hace parásito
— 128 —
porque lia llegado al límite de organización y virulencia ó osi-
milatividad, incompatibles con la escasez del medio, y el cual
no i)uede ser fi'j'nrjueado sino por medio del parasitismo.
Los Artró])odos se dividen en Ilexdpodos. Ouicóforos, Miriá-
2)odos, Araciwidcos y Crustáceos.
Hexápodos
Los Hexápodos, ó Insectos, son los Artrópodos que respiran
directamente de la atmósfera y que se distinguen de los demás
Artrópodos principalmente por tener el cuerpo claramente divi-
dido en tres regiones distintas : la cabeza, el tórax y el abdo-
men. El nombre de Hexápodos responde al número de sus patas.
Con muy pocas excepciones, todos tienen alas y vuelan con mas
ó menos facilidad. Es curioso y muy interesante, sin duda,
el hecho de ser en las hembras (¡ue las alas faltan mas co-
munmente. Son anabólicas y por eso no se devoran tanto á sí
mismas como lo hacen los machos.
La cabeza lleva, además de los ojos, tres pares de apéndices
pertenecientes á la boca, y un par de antenas que son los ór-
ganos del olfato y del tacto y presentan gran variedad de formas
y tamaños. El tórax, formado de tres anillos, está unido á la
cabeza por un adelgazamiento y lleva tres pares do patas y dos
de alas. El abdómicn está formado, por lo general, de nueve ó
diez anillos unidos por membranas. Es la parte mas blanda
del cuerpo y contiene los órganos de la digestión y de la re-
producción.
Si nos fijamos en el número de las partes de que se componen
estos Artrópodos, veremos que parecen estar formados por la
repetición de 1+3 partes ; como los brotes del Quetogaster. En
la cabeza tenemos el número 1+3 ; la cabeza con los tres seg-
mentos del tórax representan 1+3, y el tórax con el abdomen son
3X3=0. ¿Cuál será el mínimo común múltiple de los Insectos?
Los sexos son por lo general fáciles de distinguir ; á veces
son tan diferentes, que los machos y las hembras de algunos
Insectos fueron considerados como pertenecientes á especies ó
á géneros distintos. Casi todos son ovíparos; algunos salen del
huevo estando este dentro del cuerpo de la madre, y nacen en
estado de larva; otros nacen ya con su envoltura de ninfa:
estos Insectos se llaman impíparos.
(Continuará)
Nitas ó sea priicipíos de Graiática iacafl
SAMUEL A. LAFONE QUEVEDO
(Coíielusion). — Vc'aso pftgina 424 dol tomo II.
Yo hube deseado.
la
b. ta
S. 1. Tom dissiá Pl. 1. Tomr dissiá
2. Lactom dissiíi 2. Lactom dissiü
3. Lactom nissiii 3. Lactom nissité
Nota — Aquí entran las partículas Tom y Lactom, que según
parece se intercambian con alguna irregularidad, pero i|uc
acaso tengan su uso especial, Lactom parece que dice — yn Inüic.
Yo había deseado.
S. 1. D" - issi - á Pl. i. Lactcmrdissiá
2. Tomd - issi - a 2. Lactomdissiá
3. N - issi - a 3. Lactomnissité
Nota — La r en éste y en el anterior tiempo en I" de plural
parece ser sincopacion de la partícula ar.
Yo desearé.
la
S. 1. D' - issiaó Pl. 1. Ard - íssíqo
2. D - issiaó 2. Ard - issioo
3. N - issiaó 3. N - issiteó
Nota — La terminación ó es característica de futuro y coi--
responde al ám del Abipon. Por lo que se vé muy Iiien pudiera
suceder que ó sea por óm. No deja de advertirse cierta cadu-
cidad en la letra m como se verá en seguida. La oo por ao es
efecto de asimilación.
Yo habré deseado .
S. L Tom dissiá Pl. 1. Tom dissiá
2. Ardissiá 2.
3. Lactom nissiá 3. Lactom nissité
130 —
Desea íú. etc.
S. 1.
•1. Dissiá accomi
3. Xissia eeca
Pl. 1. Ardissio ocom
2. Dissia accami
3. Nissitú eccuá
XoTA — Dice Dobrizhofler, » el modo imperativo (enAbipoiij
no sufre mudanza ». pero no agregó la colocación del pronom-
bre como lo hace Tavolini.
Accami Dissiá sería, Tú dices
Dissid Accami » Di tú
Que yo deseé.
S. 1. D-issi-ó
2. D - issi - ó
3. N - issi - ó
Pl. 1. Ardissio
2. Dissió
2. Nissitó
Nota — Este es el futuro con una ligera sincopacion.
Yo desearla .
S. 1. Dissiaquet
2. Dissiaquet
3. Nissiaquet
Pl. 1. Ardissiaquet
2. Dissiaquet
3. Nissitequet
Nota — • Este tiempo condicional parece que lleva la partí-
cula qitct, que en Dobrizhoffer figura como Jcef, «si», conjunción.
y puede ser final ó inicia!
Que vo haya deseado.
S. 1. Quectar Dissiá
2. Quedar Dissiá
3. Quectar Nissiá
Pl. 1. Quectar Dissiá
2. Quectar Dissiá
3. Quectar Nissité
Nota — Aquí reaparece la conjunción ó partícula verllal quet
aumentada con ar y i'cforzada con c en razón del aumento si-
lábico. \"éase el ejemplo (pie d;\ Dobrizhoffer.
«Ket greenr'ani g'Dios (/rJiOpiciii Ket — Si tú fueras bueno amarías
á Dios. — Ket «si», se repite tanto en la condición como en el
— 131 —
condicionado». (La /•' es esa r gargarizada, que Techo dice
se produce a moda de torbellino en la garganta).
Si yo hubiera deseado.
S. 1. Queectomr Dissiá Pl. 1. Queectomr Ardissiá
2. Queectomr Dissiá 2. Queectomr Di.ssió
3. Queectomr Nissiá 3. Queectomr Nissitó
Nota — Nuevamente es Dobrizhoffer que nos saca de apuros;
este autor dice que cmüa es después que; y como el a Abipona
puede ser o SMocoví, vemos f(U6 queectomr puede ser por T<ct
amia, una condición después que algo suceda: quétamla, quet-
o)nlo, queetoml. queectomr — solo falta que probar que esta r
pueda ser aquella /, y si no lo es será el ar del anterior tiempo.
Yo habria deseado.
S. 1. Lactom Dissiá Pl. 1. Lactom Ardissiá
2. Lactom Dissiá 2. Lactom Ardissiá
3. Lactom Nissiá 3. Lactom Arnissité
Nota — Véase el verbo auxiliar, donde dice: Casi — Lactom.
Cuando yo deseare.
S. i. Quectar Dissiá Pl. 1. Quectar Ardissiá
2. Quectoctia Dissió 2. Queectar Dissió
3. Quectar Nissiá 3. Quectar Nissité
Nota — Véase lo dicho atrás acerca de quectar. La forma de
segunda persona es de futuro; pero es común la confusión de
a y o.
Cuando yo hubiere deseado
S. 1. Queectoctia Dissiá Pl. 1. Queectar Ardissió
2. Quectoctia Dissió 2. Queectar Dissió
3. Quector Nissió 3. Quectar Nissitó
Nota — La variante queectoctia es curiosa. En Abipon debe-
ríamos hallar algo así —
— r.i-2 —
Ketaincha, \ esto nos aproxima al amawacli — cuando — de
este idioma.
Aii/aniach rilcajnchier'ra — Cuando tú me ames, etc.
La forma qiiector donde mas atrás tenemos quecrtouir nos
explica que algo de probable hay en la hipótesis de que o es
por om, y desde luego por nm. Estas son analogías fundadas
en leyes fonológicas, y no porque simplemente resalten al oído
ó á la vista.
«Los Abipones parece que carecen de infinitivo, cuyo lugar
suplen por otros giros», dice Dobrizhoffer, y yo me inclino á
creer que otro tanto sucede con el Mocoví, los ejemplos del P.
'I'ovulini no obstante. — Ex. Al.)ipon:
« La rihete m'hnkéñe, Aliora deseo comer. — Rihc (') rihetc.
« yo deseo — y hakéñe, yo como, están ambos puestos en el
« mismo modo, tiempo y persona ; la ' letra m colocada entre
« ellos, hace ó suple el lugar del infinitivo».
La m existe en Mocoví: Haber de amar — Diissivó mavové.
Querer — Dissio.
Nota — Forma de futuro y segunda persona, la razón de 1<;
cual no la encuentro.
Haber querido — Ardisió.
Nota — Forma como la anterior. La ú puede ser por a y
anm por am.
Querido — Dissio — Ochococtá.
Nota — ^'éase arriba. La segunda forma es i)arte del verbo
chocoidá, querer.
Queriendo — Odissió
Nota. — Si el prefijo o es por om ó sea am, ya tenemos la ni
que buscamos en una de sus formas.
— I3;i —
Habiendo de querer — Ardissió.
Nota — ^"éase HaJicr querido-.
Posdata. — Diom y diomal, partículas prefijas de infinitivo,
parei-e ([ue encierran la m Abipona, a la vez que algo tienen
de amia — después que.
haber de dar — Diom - esannó.
Habiejido dado — Diomal - esannó.
Haber de llevar — Diom — igacti.
LXNXII
TRANSICIONES DE LOS VERBOS
Como se dijo al tratar de la declinación de los Pronombres,
los verbos transitivos en sus fiecciones de sujeto y objeto, arro-
jan nueva luz sobre el mecanismo fleccionnl de aquellos. l']n
asunto tan nuevo y tan oscuro, el mejor medio es el de formar
cuadros sinópticos en que se reúnan todos los ejemplos aná-
logos, para que así se advierta de un solo golpe la importan-
tancia relativa de tal. ó cual forma, y la verosimilitud de la
clasificación que de ella se haga.
C.\SO RÉGIMEN DE 1" PERSONA
— 134 —
(1) Aim ichocoictagan — i/o te quiero nnictio.
FLECCIONES COMPLETAS
Querer.
Sing. El me Ncoict-iva
El te Ncoict-arvá
Pl. El nos Ncoictava
El os Ncoictava
Hablar.
El me Deectacaivá
El te Deectacarvá
El le Deectacarvaú
Pl. El nos Deectacoová
El os Deectacarvá
El habla Deectacá
Tú me Yctari
Ver.
El re
Ya va na.
El me Yavanivíi
El te YvanagLii'i
El lu Ya vana
Pl. El nos Yavanoguá
El os Yavaniarvii
El los Yavanló
— 135 —
Decir .
Yo te Aim Ysinniappeguá^- Pl. To os Ysinnappearguú
» Ysinnaippcnrguá Yo les Ysinló
o
Tit me Acc Ynniappiivá
Tu le
Ynniai)pega
Tu nos Ynniorvá
Tu les Ynni riégalo
Aguardar .
Ped. me Yalia-ivá
» te YaTiarvá
» Jo Ya lia
Pl. Ped. nos Yalivvii
os Yaliarvii
los Yalialó
El. me. te. etc.. dice.
El me Ennapiivá
'ta
n te Ynniappegarvá
ía
» le Ennapegá
o o
Nos te Ysincaguá
» le Yssincapperló
Vos me Ynniivii
ta
» le Ynniapegá
b
Ellos me Ennerappivá
» te Ynnirapperguá
» le Ennerappegá
Pl. El nos Ennaperguá
o
El os Ennai'vii
ta _
El los Ennalú
Pl. Nos os YsincargUi'i
» los Ysinnarló
Pl. Vos nos Ynniapperguá
» les Ynniapegalo
Pl. Ellos nos Ennerapperguá
» ros Ynnirapperguá
» les Ennaló
De futuro.
Yo te haré llamar — Silactarniravo-vel-So\arairav(j
Üir.
Nos te Occom Ñagayarncavá Pl. Nos os Ñagayarngá
), lo Ñae'arncii » los Ñagayarnark)
— 136 —
Yo me, te. lo, oigo. etc.
Yo me Aim Ñagaynnlta Pl.
)) te (1) Ñagayai-nova Yo os Ñagayarnovii
)) ¡o Ñagayarnú » los Ñagayarnavá
Pedro me. te. lo. etc.
Pedro me e Ped. Nagayarnivá Pl. Pedro nos Nagayarnorvá
» te Nagayarnarvá » os Nagayarnarvíi
» lo Nagayagan » los Nagayarnov¿\
Servir.
Nos te Oceom Ñaguennorguá Pl. Nos os Ñaguencagua
o
» lo Ñaguengá » los Ñaguennarló
Aborrecer.
Yo, me, te, lo, etc.
lo me Dioqr|UÍaltá Pl.
)) fe Dioqquiagavii Yo os DioqquiagavLi
» lo DioqcjLiiá » los Dioqquiaíó
Pedro me, te. etc.
o
Pedro me e Ped. Noqquiaivá Pl. Ped. nos Noqquiarvo
o
» te Ñoqquiarvá » os Noqquiarva
i> lo No([quiá » los Noqquialó
Aquellos se aborrecen — Eccua Doqquiancactay
n
Aquel me Noqijuiatá (2) Aquellos nos Ñoqquiarvá
o
» te Ñoqquiarvá (3) » os Accami loqquialté
I) lo Noqf[UÍata » los Loqquiacaté
(1) La o aquí es por '( mudanza del Mocoví.
(2) Esto debe ser eri'or.
(3) Segunda forma — .\ccami loiiquLalté.
- 137
A borrecer
Tú te Doqquialta
» me Doqquiaivá
)) lo Doqquiarctii
)) nos ArdoqquiarVa
I) ¡os Doqquialó
Nos nos Ai'doqquialtá
» te Ardoq(juiarvá
» lo Ardoqquiti
)) os Ardoqquiarvá
» los Ardoqquiarló
Ante todo vemos aquí:
Sing'. 1. Caso régimen de Aim — iva.
2. » » » Accami — arva — agua — eguá — arguá
— rgua .
3. I) » » Ecca — ryaa — á — ló — egá — rió.
0 0 o
Pl. 1. )) » » Occom — ava — oova — oguá — orvá —
ergua.
2. » » » Accami — avá — arva — (i) arva — ai'-
0
guá — arva.
3. » » » Eccua — egaló, arló, aló.
En pocas palabras, todos ellos son formas sincopadas de
los pronombres con la terminación va, menos la tercera, que
siempre se ajusta a otras reglas, por cuanto no bay pronom-
bre absoluto de esa persona, y se tiene que suplir con cual-
quier demostrativo.
La forma gucí es por na ó ira, fonetismo español.
En la segunda persona, las variantes en r, g, rg, responden
:i mudanzas fonológicas de estos idiomas, tratándose de dichas
letras, que según la combinación se ladean á la guturacion ó
al gargarismo, ó á las dos cosas juntas. Todo ello no pasa de
ser esto :
La a y la e iniciales pueden ser eufónicas, no obstante que
la a también puede ser característica de segunda.
— 138 —
Nota i-^ — En el vocabulario Mocovi del señor Pellesclii,
hallo :
¿Mu-ju-üribá? — i Me quieres"!
Mesirujutirabá — No te quiero
Aquí está el iva = me
aba = te
Nota 2^ — En los apuntes que recogí de boca del indio
toba López, está lo siguiente :
Yo te quiero — Yugpitaó (por Scopitaó)
Tu me quieres — Marugpicheü
El me quiere — Merkpicheuá
Que no lo quiere — Saragpitauá (1)
Aquí se destaca el
euá = me
aó = te
LXXXiri
CASO RÉGIMEN DE 1=' PERSONA
(I) Yo le jiregunté: — ¿cómo se dice — yo no te quiero?
— Ah! contestó; ¿cuando lo dice que no lo quiere? etc., etc.
— 139
» os Laraaiactii
» los Yaiacté
Tú 7ne Diaiamartinió
b
Tú me levantards — Diadanisimi'i
La / está de más, y es adverliial: >a so dijo que es prefijo
que siempre puede acumularse.
ELECCIÓN COMPLETA
Maldecir
Yo. me. te. lo. etc.
Yo me Aim Nischioennelta Pl.
» te Sischinniapéh lo os Sischenniapelí
» lo Sischionnapéh )> los Sischioennapé
Pedro, me. te. etc .
Ped. mee Vea. Dischoennapch Pl. Ped. nos Ardisclioennapelí
» te Dischiinniapelí » os Ardischiinniapeh
» lo ischoennapeh » los isclioennapé
140
Xosoíros nos maldecimos — Nischoennaltá
Nos fe Sischieanagi'i Tú te Niscliünnillá
I) lo Sischoennori » me Dischiinni
)> os Sisclioennai'i ■■) lo Yschinni
)) /os Sischoennagaé » /os Yschioinnió
Aquellos se inaLliccn — Nischoenneltá
Ellos me Dischoennelta Ellos nos Ardischoennerapelí
" fe Ardiscliiiiiniapeh -> os »
•> lo Yschoennerapeh » los Yschoennapé
ARTICULACIÓN
ta
El LDi — me Pl. Larr — i\'os
El D — te Lara — Os
El Y — lo Y — Los
LXXXI\'
CASO RÉGIMEN DE 1' PERSONA
Subtijo ileh — Romance me
Yo te
El me llora Noinnilelí ÑoyeniaTéh
FLECCION COMPLETA
Llorar
Sins,'. ^Yos te Occom Ñovencarléli Pl. Xos os Ñoyencarléh
,> lo Ñovennarléli » los Ñovennarlegot
— 141
Ellos me. le. etc.
Ellos me Eccui\ Noyindüléh Ellos »os Noyendorléh
o
» fe . Novinnirarléli-
» lo
Novendeeléli
» os NoNendorléli
» los Noveiilogót
los ¡ne. te. ele.
Vos me Accnnii Noyinnüléh
» lo » Noyinniatque
I 'os nos
Noyinniapegorléli
Novinniarléh
Noyinniapelgot
Vos los ^ Noyinniapilgue
Novinniiléh
En este ejemi)Io liallamos:
Sing. 1. Aim --yo
2. Accami — in
3. Pei'sona —
r
Pl. 1. Occom — Nosotros
r
2. Accami — Vosotros
3. Persona —
que pueden simplificarse así:
régimen iléli
aléh, arléh, irarléh
léh, eléh, atqué
o
orléli, arléh
o
rléh, arléh
ta ía ííi
orlegot, logót. elgüt,
Igué, iléh
Pl. 1. or — léh ar — léh
2. r — léh ar — léh
la
3. e — Igot
1
léh
142 —
Lxxx^'
CASO RÉGIMEN DE 1» PERSONA
Subfijo / — Romance >ne
Yo te
b.n
e Ped. El me ama Avov-i Aim Savarri
la
e Ped. El me siente Navacta-i » Nigai
El me (quieta Ypactarin-i » Spactarrini
El me baufña Yoccorigu-i-lcaih ( 1) » Soccoriguilcaiiiú
La explicación mas sencilla de esta forma es la de una Y
de tercera persona que equivale al sub-ñjo va ó leh y en pri-
mera sufre sineopacion con la i de esa persona.
LXXXM
FLECCIONES EXCEPCIONALES
Lastimar — Savé linné — Yo. etc.
Sing. Yo me Ave inne Pl. Yo os Save Dinnidii
ta
i> te Save dinnidii » los Save Linnecté
» lo Save linné
Pedro se lastima
Pedro se Lavé dinnidii Pedro nos e Ped. ave ardinné
» me e Ped. ave inné » os » ardinnidii
)) te » ave dinnidii » los » ave linnecto
» lo )> ave linné
(1) Literalmente; Yo mojo-to la tu-cabcza.
— 143 —
Aim eseccapegá accaini maschi
yo nombro te jefe
En las frases sueltas está lo siguiente:
Esaniardó — Yo fe doy. Yo te di
Esanniarrnó — Yo te daré
Esanné — Yo le doy
Esammó — • Yo le daré
Nañanimmó — Tu me darás
Nañanidimmó — ■ Dámelo
Aqquictoctó — Dámelo
Nañanidim — Dármela
Traer
Traeme Noddocó — Yo te traigo Ñoddoa
LXXXVII
RESUMEN
De los cuadros resulta que los verbos admiten varias formas
de transición.
1* Caso régimen como subfijo del verbo, constando este de
una sincopacioa del pronombre con terminación oa, na ó ha.
2* Que en lugar de va etc. lleva la terminación léh.
3=^ Que suple el lelí ó va con i ó y.
4* Que prefija el caso régimen estando el sujeto incluido en
la forma personal del tema.
Aparte de estas cuatro clases se encuentran algunos ejem-
plos excepcionales, pero que son insignificantes, y no afectan
las reglas.
Parece que las variantes oa, va, ba, na, giia no son mas que
defectos del fonetismo castellano, que no distingue bien entre
estos sonidos.
— 144
Apesar de lo dicho en el capítulo de las declinaciones estoy
por creer que hasta aquí no se descubi'en mas que dos formas
análogas en el Mocoví y Abipon, las que corresponden á la 1"
V i"- clase.
LXXXVIII
ADVERBIOS
Dohrizhot'fer dice que en Abipon los adjetivos suplen las
veces de adverbios, y que se conjugan con partículas de tiempo.
Es probable que otro tanto suceda en Mocoví. Al ser tan es-
caso él de noticias sobre estas partículas, no jjuedo yo ser muy
abundante tampoco: y mas bien me he limitado á dar en forma
tabular todas las partículas y voces que bajo cualquier pretesto
puedan tener algo de adverbial en su significado. En ello no
se funda hipótesis alguna y el orden alfal)ético que se observa
facilita toda referencia.
Mas tarde es posible que se logren datos que nos faltan, ya
porque del Mocoví se publique algo que no conocemos, ya por-
que del Toba, Abipon, etc. se recoja mucho de lo que existe
en MS.
Muchas de las voces suenan mas bien á pronombres que á
adverbios, pero por las partículas que las acompañan he creído
poderlas incluir en este lugar.
LXXXIX
Enseguida seda el Cuadro de muchas palabras que sonde
uso adverbial:
ía
Aguinium M/n/ lejos
Actaiguequerdap¡iigom Por ai-riba
Actainqueraaguim Por abajo
145 —
Aschinaectaguerdappiííom
Asehintague eda lavarschi;
Aschintaague cda aquini
laqueidicta
L — inicial
Lactam v Lavam
ta
Lactom
ta
Layam, Layamsquee
Leyocte
ta
Lavarschiguim
la
Lavarschigom
Loctaqueen
Loctomque
Leva — Scavit
Limmoctia
Limmennata
Por arriba
Muy arriba por Poniente
Por abajo
Igualmente
Partícula de tiempo ¡casado
Casi
Casi
Casi. Yo casi he comido
¿Cuántas veces?
Del Poniente
Por, del, por la parte del Oeste
De tiempo pasado
Habíais, habéis
En Toba — otro
Becien
Peden
M — inicial
Mes — Mes - y - assapet
Mesca — Mesca - assevelék
Mecca ?
Mala cea?
ta
Mevaqué eccá?
Mactaiqque?
Mennectaqué?
o
Macticagué?
Madien ?
Signo de interrogación
No. Ko quiero
No. Ko obede-.co
¿A quién'? masculino
¿A quién'! femenino
iDónde ha nacido'!
¿ Dónele ha ido'!
[.Dónde está fulano'!
¿,De dónde vino'!
¿.Por qué no comes!
UG -
Mallen ?
Mennectari?
IMinnictari ?
jMactilquerague?
M — con pronombre
Maccami
Meccaquen?
Malaccaquen?
Maccaquen?
Moyoctequen '?
Monnictragué?
Mescoyoigué
Mescovocte
la " ^
Meen cadenarti?
ta la
Mennectá daammactigui
¿Por qué'!
¿.Cómo está fidano'!
l.Cúmo estás'!
¿De dónde venís?
Como
Como Id ó ros
¿. Quél masculino
¿ Qué"! femenino
¿Con quién'l femenino
¿Con muchos"!
¿Dónde estáis vos"!
Muy cerca
Poco
¿Cómo te llamas'!
¿Cómo te apellidas!
— 147 —
Om, Orna
r
Oicteu
Q inicial
Quischigué ncoppá
Quer Aaquini
Quennegué ?
Rdappigom
Sea vel Mesca
Scaecca
Uí
Scancoppá
Sea vi t
Scavit leva
Squeppé
Sfiueppeleyá
SíiLieppeleyáúh
Slevocco
iíí
Slessoctiáquedappigom
Tómale
Toctraecca
te
Tom
s
Tomaloctrae
Tomar
U, ó Uh
Después
Mucho
Partlcu la, ii i terrogan te
Hace mucho
De por abajo
¿ Qué"! ( sentí )
De por arriba. Norte
¿jYo"? ¿ Nonne'l
No, nada
No hace mucho
Ayer
Anteayer
Anoche
Ante noche
Anteante noche
Mucho
Muy lejos
Ahora, después de poco
Nada
Partícula verbal de pasado había
Otra vex.
Haber de futuro
Mucho
El Sr. Pelleschi da ahaa — sí^
Dobrizhoffer dice que Háá es el sí mujeril.
Todas estas expresiones y partículas merecen un estudio
minucioso que las analice y ponga en claro todo su valor léxico
y gramatical ; pero por ahora no me es posible hacerlo yo, li-
mitándome á llamar la atención sobre la partícula interroga-
tiva M.
El mana Quichua es muy conocido, y aunque significa no,
cuando no es de mando, también puede usarse como el Latin
nonne para introducir pregunta. Mact y mactah son pronombres
interrogativos en Maya ó Yucateco, lengua en que Ma es no.
Pero lo mas importante de todo sería hallar identidad ra-
dical entre esta INI y el pa interrogativo del Guaraní porque yo
— 14S —
sospeclio que dehe existir esla ley fonética en el Guaraní y otras
lenguas más ó menos sus ¡¡arientas : ¡n-]}.
Como Tavolini no dio el cuadro de las palabras adverbiales,
dejando (¡ue se adivinasen de las frases, conviene reproducir
ac[uí todo lo que encontramos en Dobrizboffer y (|ue puede tener
algo de analogía con las expresiones Mocovícs.
Men Como, Así
Amlii Después que
Latam Cosí
Men ¿ Acaso no ?
M De interrogación
Mik Id id
Tengase presente que las consonantes iniciales todas son
articulaciones; que a 6 ci puede ser o vel ó del Mocovi, y que
t con aumento silábico requiere refuerzo con c. Con esta ad-
vertencia se vé la analogía entre las partículas. El leí «ya» como
partícula verbal de pretérito es común á las dos lenguas.
En cuanto á las partículas auxiliai-es de verbo, Tavolini las
cita así :
Habría — Quet
Hubiera habido — Quectar
Mejor sería llamarlos adverbios de tiempo y conjunciones:
ta
Tom — Tiempo jmsado Quet Sí
ta
Lactom — ya Quectar Cuando
En Toba la fleccion temporal se efectúa mediante las par-
tículas
Callaga — antes
Cómele — después
Quecalcata — antes, que Toba
Quecallagá — antic/uainente »
Yách — casi (=yak) »
Estas deben compararse con el
Amia — después Abipon
la — antes, ya »
Kánigra — antes »
Om, orna, omal — despites Mocovi
la — ya, antes »
— 149 —
Una circunstancia es muy digna de ser atendida : l;an- en
Abipon y ccilínga en Toba, son partículas iniciales de tiempo
pasado en la conjugación. En Quícbua ñaca vel yaca, también
dice — poco tiempí) ha. — La terminación de pretérito en esta
lengua es — )'ca — (|ue en Santiago se reduce á - ra, de suerte que
parece como si el m bastara jiara señalar el tiempo pasado, ra
que siempre anda cerca del la. En todas las lenguas se usa
acumular partículas de un solo valor léxico, como en nuestro
conmigo, endenantes etc., asi que parece como si rea fuese un r«
+ ca que sería anagrama de ca-\- ra, por sincopa — craógra.
En los [ironombres se ha visto que hay analogías:
asi que muy bien puede haberla taml.iien en otras partículas.
En Quichua ña es - >a - y ñaca es por n - yaca yaca con refuerzo
n. Ni esta lengua ni las demiís de toda esta parte de nuestra
América distinguen entre la y y la 116 I mojada; de suerte que
ya y Ja pueden muy liien ser una sola dicción, pues ambas sig-
nifican ya.
Es curioso como el español también confunde el ya, pues
decimos : •
ya viene — futuro, y
ya vino — pasado
de suerte que en nuestro idioma como en el Chaquense pode-
mos meter el ya sin mucho miramiento, pero con esta adver-
tencia, que nuestro ya ha venido de un jai>i Latino.
Nota — A propósito de la confusión de la II y y en todo el
interior daré este ejemplo: «Telegrama: Vayasi no llega toda-
vía etc. El Vayasi era por Wallace, un nombre inglés, y el que
puso llega y otras voces españolas bien, se confundió tan luego
como tuvo que escribir la II estranjera.
— 15U —
xc
DE LA APOSICIÓN
Y digo aposición como se dice afijo, de aquella partícula que
puede ser pre ó i^osposicion : es un aljsurdo llamar preposición
á una partícula final de régimen, y hace falta una palabra que
exprese una de estas que tan luego puede ser final como ini-
cial.
Esto en cuanto al nombre que debemos dar á la partícula.
Ahora por lo que respecta á la aposición, bien [¡oco es lo (¡ue
hay que observar, porque Tavolini no dejó nada especial acerca
de las últimas cuatro partes de la oración.
En Abipon tenemos una guia segura, pues Dobrizlioffer tiene
varios párrafos en que li'ata de las diferentes partículas.
Men, Mek. Ken, Enekra. son: cu y n con ó sin ¡iiorinticnto.
Alge, Elge -- sobre ) Queda — a!
] Uueda
', Quera
Haraá ) ) Quera — a!
Naraá \ — con
En Mocoví hallamos estas frases :
Rlaim enna ¡.Para mí es pa-o?
Quenná aim Esto es para mí
Aquí está el ken á ó para.
Este mismo qiícn en Malaccaquen etc. pai'ece ijue equivale á
nuestro a vel con: qne tamjjien es el Latin á ó ab.
Barcena dedica un capítulo, á estas partículas, ¡lero me li-
mitaré á reproducir solo algunas de ellas.
Edá — prefijo — cuJ. in, d
Saic edá, nohic
roij á casa
Yni — así, sccninlnin
Naeaenapet ini
lo dice así
¡ja lo está diciendo así
— 151 —
Eaá — por = por dónde
Enalavú — /'or fu casa
Mi ni — hasia
Mi ni — noli i e
liasta casa
Ni — de quietud — in, en
Ayem ni ibó
estoy en mi casa
de mi en casa
lula — Inicia
Saic edá üjó
Voij Inicia mi casa
Fastas aposiciones Tobas se compai-an bien con otras que
hallamos en los ejemplos de Tavolini: son pronombres demos-
trativos, adverbios y a¡)osiciones.
Parece indudable que a las partículas iniciales M y Q siem-
pre }iuede dárseles el valor de lo que en Romance se dice \n-Q-
líosicion.
XCÍ
CONJUNCIONES
Muy pocas son las que podemos asentar con seguridad,
pero al interpretar los textos es probable que resulten algu-
nas más.
Tenemos conocidos:
Alam pero
Calal pe7-o
Char (1) y
Yyá co«, también lleva fleccion
Legti mas
M (inicial) couio, que
Maccami co>nv tú 6 vos
(1) Ex.: cactai char-dactai — <!( p'"^'''-" V '" madre— p. 51. Abipon, C/im-.
1-52
XCII
INTERJECCIÓN
Lo siguiente es lo poco que he recogido correspondiente á
estas expresiones. Es indudable que el Mocoví sea tan rico
como el Toba en exclamaciones, pero por ahora es capítulo
que aún est.á por escribirse.
_ — ta
Elavayek magacti eccanayapék
Hijo de una que te lleve el diablo
Addaixih — ahora verás
ta
Addai;rí (x??) — ahora veréis
XCIII
PARTÍCULAS
En todo idioma son éstas de la mayor importancia, pero en
los Americanos con mas razón, porque son las que todo lo
hacen ; digamos que son la sangre, la vida, de la gramática de ^
estas lenguas.
— 153 —
Como se habrá visto, las hav sustantivales v verbales.
partículas de sustantivo
En primer lugar están las i|ue indican género, número y
articulación posesiva ; mas ,conio ya se trató de ellas en su
propio lugar, bastará con nombrarlas lijeramente.
Masculino
ihr cica
Pactiornaca el que
la 2. ek
Noennarcék Moutarax
la _ck
Mocoilek Pttimno
GÉNERO
Femenino
^ uga
Pactiornága, la que cura
ía ^ é
Noennarcé Montaraxa
la asé
INIocoilasé Paisana
NÚMERO
Son muchas las partículas que liacen plural, pero casi to-
das se reducen á un aumento silábico con restauración de la
consonante final, que en el singular se elide ó se oculta bajo
acento ó guturacion especial.
Por ejemplo, d final jjuede dar plural ule, arí, até, ala, acté,
ta
di, a ó el; está pues claro que la agudez del « resulta de las
varias consonantes ocultas en el acento y que reaparecen al
recibir el aumento silábico que constituye la verdadera termi-
nación del plural, es decir, que por razón de eufonía se res-
taura lo perdido : el Mocoví siente y percibe lo que á nosotros
nos suena y lee á capricho.
iSIuchas otras dificultades desaparecen, vista la cosa con el
mismo lente.
o
Léh y teh hacen lea, tea, y la h ó k .siempre tira á hacerse cá.
Las mudanzas fonéticas que la misma lengua exige, entran
para mucho, y una vez averiguada la ley que las rige, la ma-
yor acaso resulte la menor irregularidad.
DIMINUCIÓN
La terminación ole disminuye y puede subfijarse á nombres
y adjetivos.
Paganaclolé — Carouita
Niccoléh — Fuehlito
Leccochioléh — Poco mejor
— 154 —
Ole es también terminación diminutiva y de cariño en
Toba y en Aliipon.
' Tuba : Cani — Moxa — Caniolé
Un bonito ejemplo es .el siguiente:
Avogleníi — carreta
Avoglenalé — carretel, carreta chica ó carretica
Aquí se vé que le basta para determinar el diminutivo.
El que sigue es otra forma del mismo, en que la c del le
se ha asimilado :
Cactialigui — tu liijito
TER>n.\ACI0X DE AUMENTO
Ya se lia tratado del simple plural, aparte de las cuales
hay las siguientes partículas:
Uh — i'taij, iiuiclio, en. cantidad.
Lipi — inucheclumhre, aglomeración, cantidad, nvmero.
Sácte — agrupación.
Uh vel u se subfija á adjetivos >' verL>os:
Yaloláuh — Yo enfermo muy
i. e. yo estoy, etc.
r
e Pedro añarayeuli — Pedro es fortisinio
Pelleschi en su vocabulario trae estas voces que explican
el valor léxico de la partícula ith vel ú.
Aluc(|ué — Macho
Aluuc — Grande
Mesca-lúh — Chico i. e. no grande
No puedo creer (¡ue los Abipones carezcan de esta partícula;
acaso su raíz se contenga en la voz latenc, grande.
En Toba la tenemos :
Tocoij ! Tocoij ! nomacalii
¡Jesiis! qué frió tan gtande!
Noensaü — Muy bueno
Layordó — Mucho (López)
La voso ü — Muchos (Barcena)
Lecha — ■ Mucho »
En esta lengua n tínal hace superlativo, como lo dice el P.
Bi'ircena.
— 155 —
Lipi, rippi ó ipi, es otra ¡lartícula final muy característica
de los tres idiomas.
Yalé — Hombre YaTeripiii — Gcnie
Layenalipi — manada
Navatipi — totoral
Abipon Joalé — liombre
Joaliripi — ¡nachos hombres
Xota — Esta J latina debió escribirse con y en castellano,
porque á esta letra corresponde, como se desprende de la \oy.
Mocoví.
Ait — vincha en Abipon
Ait ipi — niuij vincJio
Va\ el Toba no hallo esta terminación, pero ella debe existir.
)7:. terminación cíe árbol
En 2'A- acaban muchos nombres de árbol en Abipon — como:
A|ioik — chañar
üaik — algarrobo blanco
En Mocovi tiene el mismo uso :
Naccalmaih — ombú
Ammai)pih — algarrobo
Dudasnik — dnraxno
Mansanik — nntnxano
A[ipiguinik — ñandubag
It, material de la cosa
(^omo en Abipon la terminación it se refiere al material de
lu cosa.
Alivit — j)ared de Alavá — fierra
Xcoippadit — corral de Ncoippá — leña, palo
¡Mocoví a qui — de vaso continente
Abipon reki —
Esta es partícula final; ex., gr.: Ectaqqui, jarra. En Abii)on
— 15G —
Dobrizhof'fer dice que es rcki; uno de los ejemplos que dá es
ñeetr'ki, copa, que es la propia voz E-cta-qqiii ; ex. gr.:
Abipon Ñeet — beber
ta
Mocoví Nieét — beber
Literalmente, la voz dice : algo en que beber.
El mejor ejemplo es ossoetctcirqui «faja», lo que contiene el
cuerpo Lassót: aquí se vé la forma completa r,qui —
o
Ennerarnaqui — tintero
Saca — sin
Esta partícula debe ser la misma que sea, no ; su valor se
deduce de las siguientes combinaciones :
ia r
Cocte-saca — tuerto — Cocte
r
Licti-sacca — rengo
Lquelagat-saca — manco
Quilacca — cieejo
Sai ó Sacte — lugar en que
Sat ó Sacte, Hat — en Abipon
, Dice Dobrizhoffer que «hat» indica el suelo nativo de ciertos
árboles ó de ciertos frutos :
Nebokehat — un, palmar de Neboke».
En Mocoví tenemos:
Ectoniqque — penca
Ectonessácte — pencatial
La partícula final sat indica el lugar donde tal ó cual cosa
crece; como:
Nocolalatelsat — cañaveral.
Appalorsat — pajonal
Puede decirse que corresponde al Romance por al en roble-
dal, etc.
— 157 —
Xo es imposible (¡ue algo tenga en coman con la termina-
ción :
Sanavirona sacat — pago —
Obsérvese la nueva correlación fonética :
S — Mocoví = H — Abipona
XCIV
PREFIJOS DE VERBO
3D y 3Sr
Entre estos el principal es la N, que juntamente con la D
sirve para reforzar los verbos débiles. Ambas partículas pue-
den ser también articulación pronominal, y la D, ya sea sola
ó vocalizada, en algunos verbos es caso régimen. La N inicial
parece que á veces tiene valor reflexivo. Ex.:
Osso-i-nni — tú desmidas
Nosso-i-nni — tú te desnudas
La L ó El dá fuerza de tiempo pasado y representa el Id
del Abipon. Es la partícula que Humboldt ya había señalado
como característica de pretérito.
La M inicial de infinitivo — Ex. :
Mesdiscictii maagactii — ¿Ko quieres manifestarlo?
Véase la D.
— 158 -
xcv
PARTÍCULAS DE VERBO
En Mocovi tenemos varias partículas que sabemos que son
postizas, porque admiten el aumento de segunda persona entre
el tema y la terminación: su valor aun no está determinado
en todos los casos.
Las principales observadas son las siguientes:
A — d otro
Simple
La primera y mas importante partícula es la ¿i — á otro.
He aquí los ejemplos:
liacer oir á otro.
A
á Otro
Compuesto
Yac - ov - i - augué
Edan - i - akque
Massacti - aguit
Doinn - i - anni
Daqqu - i - anni
Savay - aguit
Lasso - V - alék
tu te quedas
tu buscas
¡tas respuesta?
tu quedas, otro sale
á ti te pica víbora
¡10 me había juntado
fu ofendes
— 159 —
Ad - i - apék tu lanceas
Yn - i - apék tu dices
Yqu - i - appeguá tu, nombras
Yppict - i - aé tu tnalicias
Y'l - i - aó fu pones
Sidann - apque Yo busco, estoy buscando
En todos estos ejemplos se puede suplir á otro con otro, etc.
En cuanto á la terminación apele posible es que sea por tapek,
y entonces no corresponde á este grupo.
Alta — mismo
La terminación alta es reflexiva, y en Tavolini su uso más
frecuente es en las transiciones yo, me, tu, te, etc. El siguien-
te es un buen ejemplo :
Xevan - i - alta tu te miras
i. e. « // mismo
Apék i'e¡ — Apqué
^"éase rt — Compuesta.
ta Z
Avot
Del ejemplo que se dá parece como si mas bien se tratase
le una construcción como la latina — est mil/i, est tibí.
ti _
Ynn - i - a\ot — tu lo tienes
Su traducción literal acaso sea : ello de ti es ó hay
Ct i'el Ctat reí ctá reí Te
Parece que esta partícula inicial equivale á nuestro csfd, y
sirve para conjugar adjetivos :
Tcadiccá — Yo estoy grueso '
Tcadeccaí — tu estás grueso
Tcaleeccá — él está grueso
Tcadeeccá — nosotros estamos grttesos
IGÜ
Como final la encontramos en los siguientes ejemplos:
Lili - i - ctá — tu estás soltado
Onn - i - ctaé — rsiar aquí
Onn - i - ctani — estar
Nota — ta parece que significa estar : la c es simplemente
eufónica.
Cták
Su A'alor se deducirá de los ejemplos :
Esta terminación parece que combina el ctá de arriba con
la terminación k vel h que denota individuo, de suerte que
puede considerarse como una especie de — yo el que estoy ha-
ciendo tal cosa.
Ctó
Tal vez combinación de Ct con ó, que puede ser partícula
que indique movimiento. Ejemplo:
Niguinn
i - ctó
tu corres
Ignoro su valor, pero aquí van los ejemplos
\\o - \ - o
ta
Lyacaa - y - é
Yac - Ov - i - e
Yppict - i - aé
tu antas
tu vas allí cerca.
tu te quedas, otro se rá
tu malicias
Obsérvese como en el último ejemplo se combinan las dos
partículas á y e.
IGl
ta r o
Gát }■ Gan ó Con
Estas dos partículas parece f[ue son de hacer, y correspon-
den ni red y fn» del Abipon: K\.:
Guc — de dirección
Este significado se deduce de los dos ejemplos que van en
seguida :
ta
Aa - i - guc — • tu vas "por aUá
Coacl - i - gutí — ta sigues camino
Guc — compuesto con O
OccoyfU't - i - ogué — tu aflojas
Yac - Ov - i - augutí — tu te quedas
El segundo ejemplo lleva :\ mi'is la partícula á, que se su-
pone signitK(ue á otro.
Gué — compuesto con cve
Llyacca - y - evegué — tu, andas allí de casa
En todos estos ejemplos puede resultar que la gu no sea
más que ablandamiento de una k para recibir la é lina!.
Guit
De esta partícula nada se sabe, y son ejemplos de su uso:
A(|quict - i - guit — tu, coiinilijas
Oppil - i - guit — • //( vuelves á juntarte
Acconiit- i - ftuit — sírvase
— 1G2 -
Casi jinrece como si esta partícula correspondiese á nuestro
re, otra vex viás.
Guit — en composición con A
Massact - i - aguit — Ihífí rcsp^csfo?
Sava\a - y - aguit — ■ yo me liahria jmiicido
Lék — acaso, el que
Esta terminación })arece (pie es ]iortic¡¡)al y compuesta ele
/ + ék.
Avact - i - lék — Iií dcsiapas
Lék — en composición con A
Lasso - y - a lék — l>i ofendes
Aquí entra la idea de á otro.
Con V
Ópp - i - levek — tu vuelves
En esta terminación cnli-a la T', (pie seg'un parece indica
movimiento. \^éase VO.
Ni vcl Nni — Iluminación de Verbo Neutro
— 1G3 —
l'il or-i-iuti hace creer i|ii(' iiiii puedo ser terminaci.iu do
i-ellc.\iv(>; sin embargo no se puedo a.scíj,urar: la N y D inicia-
les mas i)ien corresponden á la idea de ser, como se despren-
do do Ids ejemplos citados y otros muclios. Lo [¡rohaljlc os
(juo el ni final sea forma do vcrljo sustantivo.
Los dos .ejemplos do a compuesta con iin(\ encierran el co-
nocido valor de esa partícula.
• NNi - — compuesto con A
Véase N¿ ad lin,
Ña
Su \aliir li'xieo so derivará del ejoniplo :
Nappo - i - ñ;i — lu. te destapas.
>Sc delio leiier présenle, (jue ña so analiza asi: ii - ij - d. La
partícula reliexiva os la primera ;*.
O
Del ejonijilo lialir;'i (pío deducir su \ulor.
1 .Cíj - y - (') — tú le desoldifjas
X\u - i - (I — tú JMIICS
Oi>pilid - i - ó — tú vuelves, saliendo de una parle
O — combinada con Guc
Occoyarl - i -oguó — til aflojas
Yac - Uv - i - aug'uó — tú te qncdus
O — combinada con A
Y 1 - i - aó — tú po)ics
No es imposible que esta O tenga algo que ver con la idea
de movimiento.
Kií —
Oicti
Hacer .
Kn Abipon Kachil es — yo Iim^o — y Dolii'izholTei' ritii la
voz como partícula (|uc onira para íbnnai' un lema de verbos
de hacer (al i'i cual cosa. Las leyes fonológicas ya demostradas
nos enseñan á buscar la o n(pii>lla en el a esta; á conocer el
chicheo como equivalente de /'', \ :i dejai'
eufónico de t con aumento silábii'i).
Ja c como recai-ao
Analizado asi vemos (jue tenemos el verbo iS'-oc^ — vo bago —
ia
que tanto se parece al vcrbn S-octc-\o empiezo. Lsla [¡.irticula
tal vez sea la de estos verbos.
Ychocoictó
Nectoclió
Yschoiclinni
Nchcoictevelí
Querer
Pcsnr
llcstitiiir. Pagar
Cansarse
Einpexar
Soecleeguc
ta
Mesycliocoicto — Disr/ustar - i - e
hacer que no tciKja gitslo
Pck
cslar con — ndo.
Es muy posible que exista esta partícula separadamente; en
tal caso apéh y tapck serían comíjinaciones de a y ta con pck.
El valor léxico que Dobrizhoffer dá á tapék, lo que se lia diciio
de a y ta, el valor participial de la terminación ek y de la pai'-
ticula spa en Quichua, todo confirma la hipótesis que pck es
más ó menos el ei(uivalente morfológico de nuestro mío. Véase
Tapéc.
Que — mudanza por Guc.
La G y la Q responden á exigencias fonéticas de sintaxis,
como sucede con /.: y h. A'éase e y ¡jaé. Son ejemplos :
Edan - i - ak(|ue — tu buscas
Sidann - i - ap(|uc — ¡jo busco ó estoy buscando
1. líck / Ve?- ejemplos.
— 165 -
1. liani
•2. Rck
3. Sch
1. Nahirt'l - i - rani tti pierdes
2. ligan - i - rék l¿i lanjas
3. Aim Nii\';inic¡scli ijo soy caslijj
\'c'anso las Ici'iriinacicmes ek v )ü.
ScliÍL;u¡m — de abajo para arriba.
Uiin - i - scliigLÜm — tu te levantas
Dennoct - i - schiguiín — tu montas
\\\ valiir lóxici") de csla terminación [tuedc conipi'ol)arse con
la iialaliiM (|ue dice — Ciclu — La vocal i puedo mudarse ú o.
it, ole. \^óase uin.
Tapec y Tari — Están eon — ndo.
vTaitee \ Tari, tlice Duliri/dinlTei', anexada á la üUima silalia
del voi-l>o, denota una acción que aiiora osla comenzada.»
l.is dos pai-lieulas se en-euenli'an en Mocovi : Ex. gi-.
De Tapck ó Apek
Yniapók — Decir — estar diciendo
Ñaga^arncficlápeh — Estamos escuchando
De Tari.
Adenactarni — Pensar
i
I'aelaiTini — Apretar
i.it
Ychococlarni — Confesarse
— 16G —
l,ii ti'i'iiiiiiacion ek es pci'son'il, p delje soi- |i;irtic¡|)ial. y la
t un i¡i(lic(3 denioslrativo que puede ó no uniilii'rie soyun las
exigencias l'onéticas de tal n cual combinación: el romance scri'i
el qíic está con el pailicipio en -mh. La It |mii- k es nuidan/.a
frecuento en esto idioma.
r,a p puede comparai'sc cun la p Ouicliua (;n .s7>« — (eruiina-
cion participial ipie se usa cuando el sujeto del ¡lai'ticipio es el
mismo (|U(! el del verlx) principal.
Te
o
()\arn -i - ti; — pégale al vuballo cu que vas
L'm — Inicia ai'riba.
Oi|quis - 1 - uui — til. aitlics
L.onnis - i - uní — ta te Ivcaiitas.
Esta es ¿¡articula de movimiento li.'icia arriba; que debe com-
[)arai'se con la otra, schiíjnini. \\\\ Abipon, (',¡elo e-; — ipiínn — y
este am sin duda es el iiin Mi.tcoN'i. En ai|ucl <lialecto atto es
ayacjuigam.
Vék — de acá para allá
V,\\\\n\-i\ - i - vék tu saíps
i'lnnar - i - vék tu tiran con cascote
Alact - i - vék til arrojas
la L!l
Aciarn - i - vék tu descartas (cae:)
Ncoi;nnu - i - \ék tu haces aijnas.
Nchcoict - i - vék ta te cansas.
Aipii \"emos la forma [lersonal en ck con una r (pu; sin duda
es de movimiento. \'éanse vó y ci. A lo (|ue se deduce pai'cce
— ir.7 —
(jue c\ innvimiiMilo os de cci'ca i'i lí^jos; á In iiivci-sa de i-ó qm
Vó — de afuera adentro.
Esla terminación es algo complicada, ¡mes la onconlramos
bajólas formas ó y ró en el m-ismo verlio. También ¡larecc cual
si fuese terminación de futuro, y no lo es desde f|ue Ta\(ilini
da esa foi-ma, por lo general parecida al presente cuando no
idéntica.
Acaso convenga comparar esta partícula con el íwíí Quichua
de alhi para acá.
Parece que la terminación en ó no es mas que forma sin-
copada de ró.
K\ P. lii-iguiel dá un vei'bo que sin duda lleva esta iiartícula.
Acaim — oá — acercarse;
y lii que es más, determina el valor dií ella, por cuanto acer-
carse signilica movimiento d(' alh'i para ac;'i.
FINÍ
La Efilicli Je los Aiiíales
ESCRITA PARA LOS JÓVENES QUE DESEEN PRINCIPIAR EL ESTUDIO DE LA ZOOLOGÍA
MATÍAS RAMOS MEXIA
(Continuación.) — Vúase págiua 12S.
Algunos Insectos ponen sus huevos uno al lado del otro, for-
mando una capa continua sobre el objeto en que los han depo-
sitado, y si después de haber nacido las larvas se observa las
cascaras vacías, se vé que !a capa que forman se asemeja mucho
á ciertas colonias vacias de Briozoarios.
Un fenómeno muy curioso é instructivo presentan los Insec-
tos en la metamorfosis ■ mas ó menos completa, ó repentina,
cjue sufren en el curso de su existencia. Se les vé, en efecto,
en tres estados muy diferentes, durante los cuales, la forma,
la organización y hasta las costumbres del animal, son comple-
tamente distintas.
Las larvas son tan diferentes de los Insectos adultos, que
si su metamorfosis, en vez de verificarse á nuestra vista ó en
muy breve tiempo, tuviese lugar después de muchísimos años
de formada la larva, ó fuera del alcance de nuestra observación,
seguramente clasificaríamos á cada una de esas formas — larva
y adulto — en dos tipos diferentes. Así se ha hecho ya con In-
sectos y con otros animales cuando las diferencias sexuales ó
las de su desarrollo no eran aun bien conocidas; se ha consi-
derado ú una misma especie, como especies y aun como géneros
y familias diferentes. Y si admitimos (¡ue para una modificación
mas profunda solo se requiere un mayor espacio de tiempo,
podemos creer, con todo fundamento, que las distintas formas
de los animales adultos no son sino el resultado del agota-
miento mas ó menos precoz de la facultad de asimilar, comu-
nicada por la fecundación, ó lo que es lo mismo, son estados lar-
vales de muy corta duración, pero formas precursoras de otros
animales de un tipo superior.
Los Insectos que tienen metamorfosis completa son, antes
de que esta tenga lugar. Anélidos compuestos, por lo general, de
trece gástrulas esféricas; unos tienen patas, otros carecen de ellas;
estas patas son ya articuladas, ya compuestas de una sola pieza.
, Pero lo mas curioso es que en estado de larva los Insectos
— 170 —
viven mucho; dos, tres y cuatro años. Absorben en ese tiempo
una gran cantidad de alimentos, y aun engordiui; pues su pro-
toplasma no puede ni asimilar ni gastar todo lo que el organis-
mo asimila, y el excedente se acumula bajo la forma de grasa :
l)ero asi que llegan al estado de Insecto perfecto, su vida no será
muy larga. El Efímero, por ejemplo, que en este último estado
vive solo algunas horas y ni come ni aun siquiera tiene
boca, ya ha vivido tres años en estado de larva; y de este modo,
con mas ó menos diferencia, todos los demás Insectos.
Cuando las orugas de algunas mariposas van á sufrir su
metamorfosis, se las vé caminar continuamente, como poseídas
de un gran malestar, y si se observa alguna que atraviesa en
esos momentos sobre los cristales de una ventana, se vé que
su cuerpo vá secretando en todas direcciones finísimos filamen-
tos de seda, que se pegan al vidrio y que haciéndose cada vez
mas numero.sos, acaban por imposibilitar la marchado la oruga.
Esta queda fija principalmente por la parte media del cuerpo;
su exterior se endurece, mientras que en el interior casi todo
se hace mas amiboideo y la oruga queda convertida en crisálida,
dentro la cual se formará el Insecto adulto.
Como todos los fenómenos que tienen lugar en la vida de
todos los animales no es posible atribuirlos á otras causas que
á las propiedades del protoplasma, el de la diferenciación en la
metamorfosis de los Insectos lo atribuiremos á las propiedades
de la sílice. — Porque es en el estado de Insecto «perfecto» que
el animal llega á ser apto para todas las funciones de la vida,
y porque lo que estudiaremos mas adelante nos inducirá á ha-
cerlo así, llamaremos desde ya á la sílice, el elemento educador
del protoplasma. — De modo que, en un sentido no del todo fi-
gurado, puede decirse que los Insectos perfectos son los mas
antiguos sabios del mundo.
Esta es una gran lección, pues nos enseña que no basta es-
tudiar; que, por el contrario, lo que aprendemos puede sernos
fatal si no nos acerca de la verdad.
Efectivamente, la ignorancia completa y la suprema sabiduría
son como los dos extremos de una línea recta, y podemos mas
bien alejarnos de la verdad si lo que aprendemos es perpendi-
cular á esa línea. También puede suceder que aun tomando
la buena dirección, pasemos de largo, mirando lejos de noso-
tros mismos y de las grandes causas que nos estrechan ínti-
mamente; pero que despreciamos porque, siendo las mas im-
portantes, son, por eso mismo, aquellas con que estamos mas
familiarizados.
— 171 —
Los Insectos son en extremo vanados en sus mas pequeños
y minuciosamente estudiados detalles, pero se les ha repartido
en solo ocho órdenes principales, á saber: Ortópteros, Neurópteros,
Estrepsípieros, Ehíncodos, Dípteros, Lepidópteros, Coleópteros é Hi-
menópteros.
Los Ortópteros (orthos, vecío ; pteroii, ala) no tienen caracteres
que puedan servir para distinguirlos tan claramente como los
demás Insectos. Se dividen en tres sub-órdenes.
1° Los Tisaniiros carecen de alas; están cubiertos de escamas
ó de pelos y tienen apéndices en la extremidad del abdomen,
por medio de los cuales pueden saltar á distancias relativamente
muy considerables. El abdomen es á veces reducido á unos
pocos anillos, y las hembras de al-
gunos, después de ser fecundadas,
crecen notablemente antes de poner
los huevos. Habitan en los parajes
húmedos, bajo el pasto, bajo la cor- ^.^,
teza de los árboles, en las orillas //'
del mar, sobre el agua, sobre la j-i^ 35
nieve, etc. — Los bichitos que des-
pués de un dia de lluvia cubren el agua de los charcos, como
una capa de pólvora, son los Tisanuros llamados Podurelas.
Fig. 35.
2° Los Ortópteros genuinos tienen las alas anteriores angostas,
duras y á veces coriáceas, cubriendo el abdomen y las alas
posteriores, las cuales son anchas, membranosas, plegadas á lo
largo. La cabeza es grande y bien desarrollada en todas sus
partes. En los últimos segmentos del abdomen llevan apéndices,
y las hembras tienen por lo general un oviscapo, órgano especial,
por medio del cual introducen los huevos en la tierra. Este
órgano es una larga cola semejante á una espada, formado por
los tres últimos segmentos del abdomen, que se han alargado
y forman dos valvas dentro las cuales hay un estilete que cor-
responde al noveno segmento.
Se dividen en Corredores (Cursoria) Caminadores (Gressoria)
y SaUadores ( Salteria ).
Los primeros, ó ForficuUdeos, fig. 36, tienen élitros cortos y
duros, y las alas posteriores membranosas. Abdomen de nueve
anillos y una especie de tenaza en su extremidad. Los Bláti-
172
rig. 3G
Fig. 37
(los, Ó Cucaraclias, fig. 37, tie-
nen la cabeza cubierta por
un escudo «cefalotorácico», el
'^fí^) cuerpo es chato, las alas an-
/w I teriores son élitros anchos, cu-
yos bordes se cruzan, pero
pueden faltar, lo mismo que
las alas anteriores, en las hem-
bras y aun en los machos.
Los Caminadores son de i'ormas muy es-
trañas; cuerpo y patas muy largas. Las
anteriores son muy desarrolladas en los
Máiüidüs, ó Mamboretaes, y se sirven de ellas para apoderarse
de su presa. Las alas son casi foliáceas y el cuerpo es de color
amarillo ó verdoso. Los Fásmidos, ó Espectros, son de cuerj)0
largo y fino; patas muy largas, con pelotas adhesivas entre las
garras. Los élitros y las alas son mas ó menos desarrolladas:
los que las tienen grandes parecen hojas, y los que carecen de
ellas se confunden con los tallos de los arbustos donde viven.
Los SaIlado)-es (Langostas y Grillos) tienen casi siempre las
patas posteriores propias para saltar. Se dividen en Acridios,
Laaistídeos y GriUideos.
Los Acridios tienen las alas anteriores duras y apenas cubren
las posteriores. Los tarsos son de tres artejos y con pelotas
adhesivas entre las garras. Las hembras carecen de oviscapo,
pero tienen cuatro estiletes córneos en la extremidad del abdomen.
Fig. 3S
Los Lacustídeos, fig. 38, son generalmente de color vcváe ú
— 173 —
oscuro; carecen de pelotas adhesivas entre las garras; los tar-
sos son de cuatro artejos y las hemliras poseen un largo ovis-
copo en forma de sable.
Los GrilUdeos tienen cuerpo grueso y cilindrico; élitros cortos,
que no cubren del todo las alasposteriores. Las hembras, ó ca-
recen de oviscapo ó tienen uno cilindrico. Las patas son a veces
propias para cavar la tierra, en donde por lo general viven estos
Insectos.
3" Los Ortópteros Pseiulo- Neurópteros tienen las cuatro alas
membranosas, todas de una misma estructura y (jue por lo
general no se doblan.
Los mas conocidos de este sub-órden son los Termítidos, ú Hor-
migas blancas, llamadas asi por parecerse mucho á las Hormigas
por sus costumbres, pero se distinguen fácilmente porque los
Termitas tienen antenas largas y rectas, mientras que en las
Hormigas son cortas y acodadas. Las alas de los Termitas son
delicadas, todas de igual tamaño y se doblan paralelamente con el
cuerpo durante el reposo, fig. 39. Lo mismo que las hormigas,
Soldado
Reina
Fig. 39
viven en sociedad formada por diferentes clases de individuos,
á saber: la «reina» y el «rey»; los «soldados», con cabeza
grande y fuei-tes mandibulas, y las « obreras » ó hembras mas 6
menos degeneradas, con mandibulas y cabeza mas pequeñas, y
todos los cuales son esclavos tan voluntarios como el hombre
lo es hoy, gracias á su «libre albedrio».
En los Termitas, los «soberanos», en su estado adulto, tie-
nen las alas atrofiadas, y se distinguen del jiopulacho por tener
el abdomen mas voluminoso , y después de la fecundación
adquiere en la reina un desarrollo enorme, pues esta lleva en
su seno, no otro soberano, sino una nación entera.
— 174 —
Estos Insectos viven en ol tronco de los árboles, en las ma-
deras y en la tierra. Los que hacen sus habitaciones en las
maderas son temibles á veces, porque trabajan en el interior
sin dejar ver por fuera indicios de sus trabajos, de modo que
las piezas de las construciones se rompen cuando menos se
esperaba. Otras viven en el suelo y hacen montones de tierra
hasta de dos metros de altura.
Anfibióticos se llaman aquellos Ortópteros que por ser acuá-
ticos en su primera edad, podrían, asi como otros Insectos
cuyas larvas son también acuáticas, ser considerados como los
antepasados ó, por lo menos, como muy cercanos á los antepa-
sados de los Anélidos de agua dulce. Este grupo lo forman las
familias de los Pérlidos, Efiméridos y Lihelulídeos.
Los Pérlidos tienen el cuerpo largo y chato; alas desiguales,
las posteriores extendidas y á veces dobladas hacia abajo en su
extremidad; algunos tienen dos largos apéndices caudales y con
frecuencia las alas están atrofiadas en los machos.
«En artículo de muerte», los Etiméridos son pequeños y
lindos Insectos, con grandes alas anteriores ; las posteriores son
mucho mas pequeñas y á veces ó faltan del todo ó están sol-
dadas con las anteriores. Las patas anteriores son muy largas.
El abdomen termina con tres largos filamentos anales, de los
cuales el del medio puede no estar desarrollado. Las piezas de
la boca son del todo rudimentarias, pero perfectamente inúti-
les, pues estos Insectos no comen, y viven solo pocas horas
después de llegar á su estado adulto; pero ya lian vivido tres
íiños en estado de larvas, y algunos han tenido en ese tiempo
mas de veinte mudas. Tan pronto
como estos espermatogéneos inséc-
ticos — tanto derruiti\os cuanto cons-
tructivos— han llegado á su «com-
pleta madurez», no se llaman «quis-
tes» sino Efiméridos, y todos se
remontan en los aires en busca do
su ideal, que parece consistir en in-
mortalizarse por medio de su prole.
Los Lihelulídeos, ó Aguaciles, fig.
40. no son tan espirituales, pues
están provistos de muy fuertes y útiles herramientas para co-
mer á otros Insectos y vivir mas. Tienen grandes alas siempre
abiertas y que parecen una gasa reluciente ; su cabeza es muy
movible, con grandes ojos y antenas cortas y puntiagudas. El
abdomen termina por dos apéndices, el uno opuesto al otro.
Fig. 40
— 175 —
Los Neurópteros se parecen á los Libelulídeos y á los Efimé-
ridos, con los cuales se les clasificaba anteriormente; mientras
algunos entomólogos los colocan cerca de las mariposas, en
atención á algunos de sus caracteres. Difieren de los Ortópte-
ros por su organización interna y por tener metamorfosis com-
pleta ; también las piezas de la boca se asemejan por un ladu
ú las de los Lepidópteros y por otro á las de los Coleópteros.
Las principales divisiones de los Neurópteros son los Fla-
nipenes y los Tricópteros.
Los Planipenes tienen sus cuatro alas iguales, membranosas
y (jue no se doblan; las piezas de la boca son fuertes y pro-
pias para masticar. Las larvas de algunos son acuáticas; las
de los Panórpidos se parecen á las orugas, pero el adulto tiene
á veces las patas posteriores propias para el salto, y las hem-
bras poseen un oviscapo, como las langostas.
Los Tricópteros, ó Frigánidos, se asemejan mas aun á las
mariposas. Las alas están cubiertas de escamas y las patas
llevan espinas ó espolones. Las piezas de la boca forman una
especie de lengüeta ó trompa. Las larvas viven en el agua, en
tubos hechos con arena, fragmentos de plantas ó caracoles muy
pequeños. Algunas especies fijan su tubo sobre las toscas ó lo
llevan consigo cuando caminan. Las crisálidas salen de la cas-
cara y se trasforman en insecto alado fuera del agua.
Los Estrcpsipteros son un pequeño número de Insectos que
se distinguen por su completo diformismo sexual, por el escaso
desaiTollo de sus élitros, retorcidos en la punta, y por el para-
sitismo de las larvas y de las hembras. Las piezas de la boca
están atrofiadas, y son inútiles en el estado adulto. Las hem-
bras no solo carecen de alas, 'patas y ojos, sino que son ver-
miformes y no abandonan ni su envoltura de ninfa ni su vida
de parásito en el abdomen de las abejas y mangangaes, del
cual sacan solamente la parte anterior del cuerpo.
Los Rhíncodos tienen un «rosti-o» ó pico tubular, formado ó
de una sola pieza ó de tres ó cuatro artejos, y casi siempre
es adaptado para picar y cliupar. Cuando salen del hue^■o tienen
— 17G —
ya la misma forma de los adultos, solo les faltan las alas, que
empiezan á desarrollarse después de una de las primeras mu-
das. Como una excepción ¡'i la regla, los Coccidos machos tienen
metamorfosis completa : se transforman en crisálida dentro de
un capullo.
Este orden está compuesto con los sub-órdenes siguientes:
Ápteros, Fitoptirios, Cicadarios y Ilemípteros.
Los Ápteros^ ó Piojos, son parásitos sin alas, provistos de
un rostro corto y retráctil; á veces con piezas rudimentarias,
propias para masticar. Salen del huevo con la forma de los
adultos, pero ya lian tenido una muda dentro de aquel. Son
parásitos en la piel de los mamíferos y de las aves, y tienen
un abdomen relativamente grande.
Los Fitoftirios son pequeños Rhíncodos, provistos por lo
general de uno ó dos pares de alas membranosas; pero las
hembras son casi siempre ápteras. Las piezas de la boca con-
sisten en un largo pico y cuatro cerdas duras dentro de una
vaina.
Estos Insectos viven en las plantas, alimentándose de la
savia; sus picaduras producen muchas veces deformidades en la
corteza; y están frecuentemente cubiertos de una sustancia ce-
rosa, semejante al moho y que se pega á los tallos y las hojas
por medio de un jugo meloso. Este jugo, ó miel, es secretado
por dos pequeños tubos situados sobre el antepenúltimo seg-
mento del abdomen y les gusta mucho á las hormigas.
La manera de reproducirse estos Insectos es muy intere-
sante, y nos muestra cuan antropomúrfica es la idea que tenemos
de los sexos. Pero si desechamos tan perniciosa costumbre y
admitimos que los dos sexos no son sino los estados ascen-
dente y descendente de una sola y misma fuerza, veremos que
— usando palabras antropomórficas — todo lo vivo es macho,
y que la reproducción de los Fitoptirios, Wamada jiatienóc/eiiesia,
difiere de las demás maneras de hacerse la reproducción tan
solo en grado y en las proporciones en que están combinados
los dos factores esenciales de la evolución orgánica , á saber :
el anabolismo ó fuei'za sintética, por la cual los cuerpos au-
mentan de volumen, y el catabolismo ó fuerza analítica, la
cual no solo produce el gasto y la especializacion, sino también
modela todos los órganos y aun produce el enquistamiento, la
limitación, la membrana, la segmentación y la separación ; todo
lo cual no es sino formas distintas de la reproducción.
La partenogetiesia consiste en que algunos individuos llama •
dos hembras, conservan ¡lor un tiempo relativamente mas largo
177
que en los demás Insectos y durante la estación favorable para la
asimilación, la necesaria proporción entre el anabolismo ó poder
de fundir dos en uno, y el catabolismo ó poder de segmentar
uno en dos, el cual, semejante á las tijeras de Átropos, corta
el producto del anabolismo.
Los Fitoptirios comprenden tres familias: Coccidos, Afidos y
Psillidos.
Los Coccidos, ó Cochinillas, tienen antenas cortas; los machos
son mucho mas pequeños que las hembras, con grandes alas
anteriores y las posteriores á veces atrofiadas. En estado adul-
to no toman alimento alguno. Las hembras, por el contrario,
carecen generalmente de alas, son mas grandes y pesadas, con
abdomen chato y cuya segmentación es apenas visible ; meten
el pico en el parenquima de las plantas y permanecen inmó-
viles, trasformándose en huevos, y de la inmortal madre, solo
([ueda la cascara sin vida, ó sólida, del quiste en que se había
encerrado para renovar su existencia.
Los Afidos, ó Pulgones, fig. 4L tienen largas patas, largas
antenas y largo pico en ambos sexos; bien que en algunas
especies carecen de pico
divíduos se llaman «no- /
izas». Kn los Áfidos, /
(Fig. 41)
y no toman ahmento al-
guno en el estado adulto;
pero otros individuos de
la misma especie son muy -^
buenos comedores. Estos
Indiví
drizas
pues, hay tres clases de
individuos y tres sexos en
vez de dos: catabólicos (machos), pe(|ueños y con alas; anabólicos
(hembras), mas grandes y sin alas, y catanabólicos (nodrizas),
grandes también y (jue á veces son alados y á veces ápteros.
Estos últimos, sin ser fecundados, es decir, por partenogénesis,
producen huevos que se desarrollan en el interior de la madre.
En el otoño, las hembras verdaderas ponen huevos fecundados,
de los cuales nacen individuos partenogenéticos á principios de
la primavera siguiente. Estos siguen produciendo durante la
primavera y el verano algunas generaciones de individuos par-
tenogenéticos y vivíparos; pero en el otoño, habiéndose agotado
el catanabolismo, la separación de los sexos reaparece con las
hembras completamente bien nutridas y los machos dispépticos
y desecados.
Los FsiUidos, ó Psilodos, tienen el pico vuelto hacia atrás;
178
Fig. 42
lodos están provistos de alas, y las patas posteriores son pro-
pias para el salto.
Los CicADARios, ú Homópteros, tienen sus cuatro alas mas ó
menos membranosas, á veces, y principalmente las anteriores,
coriáceas y coloreadas. El pico es largo y formado de tres arte-
jos; la cabeza es relativamente grande, y por lo general presenta
apéndices muy grandes á veces en las Fulgorídeas. Los Jfembráci-
fJos, fig. 42, son notables por los estraños y variados apéndices
del protorax. En algunas especies, el
abdomen está cubierto de un polvo ce-
roso, tan abundante en la Flatta limhata,
que forma un artículo de comercio, co-
nocido bajo el nombre de cera de la
China. El macho de la Chicharra toca
el tambor en su abdomen y produce ese
ruido monótono llamado el canto de la
Chicharra : las hembras tienen un ovís-
copo en forma de sierra, por medio del
cual introducen los huevos bajo la cor-
teza de los árboles. Las larvas de las
especies grandes pasan algunos años
antes de hacerse adultos.
Los Hemípteros, ó Heterópteros, se llaman comunmente chin-
ches: las alas anteriores son en parte coriáceas y en parte
membranosas; ambos pares se doblan horizontalmente sobre
el dorso. Algunas especies son ápteras; en otras, solo los ma-
chos son alados. El pico está colocado sobre la frente y dobla-
do bajo el tórax durante el reposo. El primer segmento del
toi'ax es grande y movible. Muchos de estos Insectos tienen
un olor infecto, debido
á la secreción de una
glándula situada en el
metatorax, ó parte pos-
terior del tórax. Algu-
nos son acuáticos, fig.
43, y se llaman Hij-
drocóreos; otros son principalmente terres-
tres y se llaman Gcocórcos. Los Hijdro-
metrülos pueden correr sobre la superficie
del agua. Las especies marinas son ápte-
ras y algunas (Halohates flaviventrís) , fig. 44, se asemejan á un
pequeño cangrejo.
Fig. 43
Fig. 44
— 179 —
Los Dípteros están caracterizados principalmente por tener
solo un par de alas; las posteriores están atrofiadas y repre-
sentadas por dos apéndices membranosos, terminados por un
botón y llamados balancines; las anteriores son bien desarro-
lladas, trasparentes y con nervaduras que son casi todas lon-
gitudinales. La cabeza es movible, con ojos grandes y unida
al tórax por un corto pedículo. Las piezas de la boca son pro-
pias para picar y chupar; forman una especie de \'entosa con
un aparato perforante. A excepción de los PuUcídeos (pulgas y
piques), tienen los segmentos del tórax soldados entre sí ; los
del abdomen son por lo general en número de cinco á nueve,
y presentan diferentes grados de coalescencia. Las patas están
provistas de garras y generalmente de ventosas.
Los sexos rara vez son muy diferentes; la forma del abdo-
men difiere mas comunmente, y en las hembras termina en
un oviscapo retráctil ; las piezas de la boca pueden ser tam-
bién diferentes. En los mosquitos y tábanos, solo las hembras
están provistas de aparatos para picar.
Con respecto á sus costumbres, los Dípteros son invaria-
blemente animales detestables, pues son asquerosos, parásitos
ó ladrones, sea durante su juventud ó en su edad madura.
En cuanto á su desarrollo, estos Insectos presentan una
forma típica, común á todos; su metamorfosis es completa 6
mas ó menos repentina. En unos mosquitos llamados Cecidomia
ó Miastor, fig. 45, y que, como los Fitoptírios, viven sobre las
plantas, las larvas son vivíparas;
las tijeras de Átropos penetran muy
prematuramente en el cuerpo de es-
tas larvas y cortan á cada una en ^—^j^^^^^—^^^
otras muchas y pequeñas larvas, ''^'^i;^^' ''^^^"■^^
las cuales se desarrollan á expen-
sas y dentro del cuerpo de la joven
madre. En otros Dípteros, llamados Jiacuo (Fig. & Hembra
Pupíparos, el embrión y la larva se
desarrollan dentro del cuerpo ya adulto de la madre, é inme-
diatamente después de nacer se convierten en crisálida.
Los Dípteros se dividen en Ncmóccros, Braquíceros y Afaníp-
tcros.
Los Nemóceros {nema, hilo; heras, cuerno) tienen cuerpo lar-
go, largas antenas, á veces plumosas en el macho, alas largas
y patas finas y largas. Las larvas viven en el agua, en las
plantas ó en la tierra.
Los Braquíceros (hrachys, corto) son de cuerpo grueso y an-
— 180 —
tenas cortas. Sus formas son variadas, y por su modo de vivir
son parásitos, ladrones ó sucios.
Las Afanípteros (aphamxo, desaparecer) son de cuerpo com-
primido. En lugar de alas tienen tan solo pequeñas láminas
laterales en el -mesotorax y metatorax; las antenas son muy cor-
tas y las patas posteriores adaptadas para el salto. La hembra
del pique, ó Sarcopsijlla penetrans, después de ser fecundada se
hincha, como la hembra de las hormigas blancas.
Los Lepidópteros (polillas y mariposas) tienen las piezas de
la boca trasformadas en una larga trompa, arrollada en esi)iral
y guardada entre dos grandes palpos labiales: pero se las pue-
de ver desarrollar acercando á ella un poco de agua con azúcar.
Este órgano puede á veces ser tan corto que apenas sirva para
chupar el néctar de las flores, que es su principal alimento.
El cuerpo y las alas están casi siempre cubiei-tos de escamas
ó pelos escamosos, de variados colores y colocados, como las
plumas de las aves, lo mismo que las tejas de un techo: pei'o
son tan finos y delicados, que se desprenden al contacto de los
dedos, como un polvo muy fino; su composición química es
idéntica á la de la pluma. La cabeza es movible, con grandes
ojos. Las antenas son generalmente notables por su gran de-
sarrollo, y por lo común son pectinadas en el macho. Las alas
son también muy grandes, rara vez rudimentarias; las pos-
teriores están por lo general unidas á las anteriores por medio
de espinas llamadas rctináculos ó frenos, que se enganchan á
las alas anteriores. Las patas son débiles y delicadas, armadas
de gruesos espolones. Los segmentos del tórax están íntima-
mente soldados; el abdomen se compone de seis ó siete ani-
llos y se termina por un haz de pelos salientes.
Los sexos son por lo general muy diferentes en tamaño y
color, así como en la estructura de las alas; á veces existe un
completo dimorfismo. Los machos son de colores mas vivos,
son mas vivaces y activos; las hembras son mas pesadas, a
veces vermiformes, y aun iguales á un anélido corto ; no líalen
del capullo y su muerte no es sino una trasformacion en
millares de vidas, pues casi todo su cuerpo se convierte en
innumeraljles huevos. Esta manera de reproducirse es la misma
que la de los Coccidos y de otros animales, y nos recuerda
también la de la Protomyxa y de los Radiolarios ; pero en los
— 181
InsectOí;, cada zoús}>oi-o, ú espermatozoario, tiene á su disposi-
ción una buena provisión de alimentos con cjue satisfacer su
virulencia.
La partenog-enesia es excepcional en algunos Lepidópteros;
en oti'os tiene lugar regularmente. Las larvas, llamadas ortigas,
son de diferentes colores y comunmente están revestidas de gran
variedad de pelos ; por lo general se alimentan de sustancias
vegetales. La cabeza de las orugas es la parte mas dura del cuer-
po; siguen á ella tres pares de patas torácicas y dos ó cinco
pares de falsas patas en los anillos abdominales. Cuando se
fijan y se convierten en crisálidas {chrysos, oro), son generalmente
notables por el brillo metálico de sus colores. Muchas se encierran
en un capullo, del cual poco tiempo después ó en la primavera
siguiente, sale el insecto adulto, y «muere» mas ó menos
inmediatamente después de fecundar ó de poner sus huevos.
Los Lepidópteros se dividen en Microlepi-
dópteros, Geometrinos, Noctuinos, Bombicinos, Es-
fingíncos y Ropaloceros.
Los Microlepidópteros, tig. 4G, son Maripo-
sas muy pequeilas y delicadas, con antenas
largas y finas, y las alas unidas por retina-
culos. Las larvas de algunas especies viven
en el agua; otras en hojas arrolladas, en el
parenquima ó en otras partes de las plantas,
en los géneros de lana, en las pieles, etc.
Las Geometrínas, tlg. 47, son generalmente de cuerpo delgado ;
alas grandes, dobladas
durante el reposo sobre
el dorso ; antenas con
un artejo grueso en su
base. Las orugas tienen
cinco ó seis pares de pa-
tas. Para caminar, fijan
sus patas anteriores,
acercan de estas su ex-
tremidad posterior, la
fijan y levantan su ex-
tremidad anterior para
fijarla mas adelante; de
modo que hacen para caminar, como el que mide algo por las
cuartas de la mano.
Las Nocturnas, ó Mariposas nocturnas, son de colores os-
curos y cuerpo ancho, estrechado hacia atrás ; las alas son
Fig. 46
Adulto
y
Crisíilida
Oruga
Fig. 47
— 182 —
grandes, tendidas sobi-e el dorso dui'ante el reposo; patas largas,
provistas de fuertes espolones. Las larvas, en su mayor parte,
se trasforman en crisálida en la tiei-ra.
Las Bonihicinas son también nocturnas, de cuer¡)o pesado y
cubiertos de pelos escamosos muy tupidos, á veces lanoso; an-
tenas cjuetiformes, pectinadas en el macho : las alas, tendidas
sobre el dorso durante el reposo, son anchas y sin retináculos.
Las hembras son gruesas y pesadas, vuelan muy poco y son
á veces vermiformes. Los machos, por el contrario, son ágiles
y vuelan también de dia. En estos Lipidópteros es en los que
la partenogenesia es mas frecuente.
Las Esfingíneas tienen por lo general una larga trompa con
la cual chupan el néctar de las flores, sin posarse ni dejar de
mover las alas con rapidez. El cuerpo es largo y acuminado
en su extremidad. Las alas anteriores son angostas y las pos-
teriores pequeñas. Tienen un vuelo rápido y las alas son hori-
zontales durante el reposo. En algunas especies las alas son des-
nudas y trasparentes. Las orugas tienen un cuerno anal.
Las Ropalócems tienen alas muy grandes, verticales durante
el reposo y por lo general son de colores vivos y muy variados.
Las antenas terminan en un botón. En las hembras de las
especies llamadas Vanesa y Papilio, se presentan dos ó tres varie-
dades que se creía ser otras tantas especies distintas.
Los Coleópteros, tig.
Kinfa (.Fjg. 48) Larva
•48, están caracterizados principalmente
porque sus alas anteriores, que en los
demás Insectos son las mas desarrolla-
das, en los Coleópteros (¡coleos, estuche)
tienen excesiva consistencia y están tras-
formadas en apéndices que son mas
bien perjudiciales. Durante el reposo,
los bordes internos de los élitros (ely-
fron, envoltura) están aplicados exacta-
mente el uno junto al otro; á veces
están separados ó son muy pequeños:
pueden también cruzarse el uno sobre el
otro, ó aun estar completamente solda-
dos. En este caso el Insecto no puede
volar. Debajo de los élitros están las
alas membranosas, colocadas horizontal-
mente sobre el abdomen y plegadas al
través; cuando están desplegadas pre-
— 183 —
sentaii una extensión considerable. La forma general de estos
Insectos es también diferente de la de los demás. El segmento
anterior del tórax, que en los demás Insectos está soldado con
los otros dos, en los Coleópteros está separado y es mas ó
menos independiente en su desarrollo, mostrando mayor ten-
dencia á unirse con la cabeza. Esta es mas ó menos desarrollada
é independiente de este primer segmento. Los segmentos medio
y posterior son mucho mas pequeños y están unidos al abdo-
men, con el cual son mas ó menos, ó aun completamente coa-
lescentes; de modo que en estos Insectos, las alas y dos pares
de patas parecen pertenecer al abdomen. Las piezas de la boca
son propias para masticar.
En sus gustos y costumbres se parecen á los Dípteros ; su
metamorfosis es también completa. Las larvas son generalmente
largas; ya apodas y vermiformes, pero con cabeza ya formada,
ya tienen, además de las patas torácicas, rudimentos de patas
en los anillos posteriores del abdomen. Algunas son acuáticas;
otras son parásitas ó ladronas que se alimentan de la miel
hecha por otros Insectos de un orden diferente. Todas se ali-
mentan de las mismas sustancias que los adultos, las cuales
consisten en sustancias animales ó vegetales.
Los Coleópteros son los Insectos mas variados y numerosos,
y los que mas han llamado la atención de los naturalistas, por sus
estrenas formas y hermosos colores ; así como la consistencia
de sus integumentos, haciendo fácil su conservación, ha con-
tribuido á que sean hoy los Insectos mas estudiados. No es
estraño, pues, que la naturaleza haya sido tan pródiga en es-
pecies de Coleópteros.
Los Hymenópteros son mas interesantes, porque su vida, ó
lo que de ellos se sabe, no está encerrado en límites tan es-
trechos como son los pequeñísimos detalles de la forma exterior
de esas momias animadas, llamadas escarabajos. De modo que
al estudiar los Hymenópteros nos divertiremos mas porque tam-
bién hemos de aprender mas.
Estos Insectos tienen sus cuatros alas membranosas {hijmen,
membrana), trasparentes y con pocas nervaduras ; las anteriores
son mas grandes que las posteriores y estas están, como en los
Lepidópteros, unidas á las anteriores por medio de pequeños
— 18 i —
g-anchos. Algunas veces las alas faltan en uno de los sexos, 6
en las oljreras de algunas de las especies que viven en sociedad.
El cuer[)0 es generalmente delgado ; la cabeza es movible, con
ojos grandes que casi se tocan en los machos; las antenas poi'
lo general tienen en su base un artejo grande que lleva una
serie de anillos pequeños, que se dobla hacia un lado, ó son
completamente rectas. Las piezas de la boca son propias para
masticar y lamer; algunas de estas piezas se asemejan á las
de los Coleópteros ó de los Ortópteros. El abdomen rara vez
está unido al tórax en toda su anchura; por lo común está
unido por el primero ó por los dos primeros anillos que se han
adelgazado y forman un fino pedículo. El número de seg-
mentos de que se compone el abd(3men, varía entre tres y nueve.
y se termina en las hembras ya por un taladro {terebra), ya por
un aguijón (ocnleus). Estos caracteres son los que sirven para
dividir los Hymenópteros en Terehrancios y Aculeatos. Su meta-
morfosis es completa.
Los Terehrancios son aquellos cuyas hembras están provistas
de un oviscapo ó taladro que sobrepasa la extremidad del ab-
domen y puede á veces estar retirado dentro del cuerpo. Según
la manera en que sus larvas se alimentan, se subdividen en
Fitófagos, AgallícoJas y Entomófagos.
Los Fitófagos tienen el abdomen sésil, es decir sin pe-
dúnculo. Sus larvas se parecen á las orugas, de las cuales se
distinguen por el número de sus patas, el cual puede ser de tres
pares ó de nueve á doce. Las hembras ponen sus huevos bajo
la epidermis de las hojas; la picadura produce un añujo de
savia que penetra los huevos y los hace aumentar su volumen.
Las larvas se alimentan de las hojas ; viven comunmente en
sociedad durante su primera edad y se trasforman en crisálida
dentro de un capullo. En algunas especies tiene lugar la par-
tenogenesia.
Esta es mas frecuente y aun i-egulai' en los Agallícolas, fig. 49, Te-
rehrancios, cuyo ab-
domen está unido por
un pedículo y cuyas
larvas carecen de pa-
tas y aun de ano. En
^g^„^ estos Insectos, la par-
y. ^j, tenogenesia alterna
con la separación de
los sexos, y en algunas especies se dice es la única manera
de reproducción.
s
— 185 —
Es muy curioso, por cierto, encontrar la partenogenesia en
Insectos de grupos tan diferentes como los Hymenúpteros, Le-
pidópteros y Rhíncodos, que se desarrollan á expensas de sus-
tancias vegetales vivas. ¿Nosen'iel jugo délos organismos mas
partenogenéticos, ó catanabólicos, lo que dá esta propiedad á
los Insectos?
Los Entomófagos tienen el abdomen pedunculado. Las larvas
son por lo común jjarásitas de otros Insectos ó se alimentan
de sus larvas, y carecen de patas y de ano.
Los mas interesantes para nosotros son los Pteromálidos.
Son generalmente muy pequeños y de colores vivos; sus alas
carecen de nervaduras ó tienen una sola. Las larvas son pará-
sitas de las larvas de toda clase de Insectos y aun de otras
larvas parásitas. Uno, llamado Platygaster, es parásito de esas
lai'vas vivíparas de Cecidomya, que apenas tienen unos pocos
milímetros de largo. Los huevos carecen absolutamente de pro-
visiones alimenticias y todo su protoplasma es empleado para
la formación de una larva muy semejante á esos bichitos del
agua llamados Ciclopes, y mas aun á los Rotíferos.
Estos son hechos muy instructivos ; pero siempre debemos
tener presente que si bien la analogía es el medio mas útil
para descubrir la verdad, puede también ser causa de error en
el estudio de las diferencias peculiares que resultan de la com-
plicación de los distintos factores en la evolución de los ani-
males. Los Pteromálidos pueden ser ó Rotíferos superiores, ó
Cíclopes no acuáticos, deformados por el parasitismo, en otra
dirección diferente á la que deformó á otros Ciclopes, ó Copépodos:
todas pueden ser formas paralelas, de los mas inferiores Ar-
trópodos que empezaron á tomar su forma típica desde una
fase mas ó menos temprana de su desarrollo.
Los Icneumónidos, otra familia de los Entomófagos, depositan
sus huevos dentro ó sobre el cuerpo de una oruga ó de la
larva de algún otro Insecto, y las del Icneumónido se alimentan
á expensas de las sustancias de las larvas de una mariposa,
por ejemplo, sin hacerla perecer; pero cuando están por tras-
formarse en crisálida, devoran á la victima y no dejan de ella
sino tan solo la cascara ; de modo que de la crisálida de una
mariposa se ve salir un Hymenóptero.
Las Hormigas, Avispas y Abejas forman el sub-órden de
los Aculeatos, ó Hymenópteros, cuyas hembras están provistas
de un aguijón venenoso, retráctil. El abdomen está unido al
tórax por medio de un pedúnculo, y sus larvas, lo mismo que
(..)
186
Obrera
Hemltra
las de los Entomófagos y Agallícolas carecen de patas y de ano.
Las Hormigas viven en
sociedad formada de diferen-
tes clases de individuos, fig.
50. Los machos y las hem-
jjras tienen alas, pero las
obreras son ápteras ; son
hembras degeneradas, cuya
facLÜtad de reproducción ha
sido artificialmente trasfoi'-
mada en actividad y en un
mero instinto de amor ma-
ternal, lillas son las encar-
gadas de cumplir con los deberes que en las sociedades humanas
son desempeñados por individuos que son á la vez ciudadanos,
obreros y padre ó madre. De modo que como la división del trabajo
hace la perfección de las funciones, las larvas de las Hormigas es-
tán mucho mejor cuidadas que las nuestras. Jamás se vio á una
Hormiga con su larva en un brazo y cocinando ó barriendo con
el otro ; ni á una hormiguita con una pierna rota por descuido
de la niñera ó porque esta estaba conversando con un zángano.
Y si ellas pudieran disponer de un instrumento equivalente á
nuestro vidrio de aumento, es decir, de un microscopio, es muy
probable que nos considerarían como los mas atrasados de todos
los Insectos.
Pero las Hormigas son animales muy pequeños, formados
con muy poco ó muy fino protoplasma, y por eso han podido
¡dcanzar mucho antes una perfección relativamente mayor que
nosotros, quienes, estando formados con mucho y muy ordinario
protoplasma, las acciones del medio no han podido obrar con
tanta eficacia.
La división del trabajo ha perfeccionado tanto los sexos, que
las hembras no hacen mas que producir huevos, y los machos
son tan perfectos espermatogéneos, que cuando han trasformado
en futuras Hoi-migas toda la parte viva de su cuerpo, quedan
reducidos á cascaras vacías y entonces el antropomorfismo nos
hace decir que «los machos se mueren».
Con respecto á sus relaciones con otras naciones, algunas
Hormigas parecen estar menos adelantadas que nosotros, pues
los destrozos y las matanzas que hacen á otras nos recuerdan
la civilización de algunos pueblos primitivos ; como el de los
Asirios, por ejemplo. Otras especies están mas humanizadas,
pues solo viven del robo. La vida de las Hormigas, su inlcli-
— 187 —
gencia, han despertado la atención de los observadores, y se
han escrito muy buenos libros sobre ellas.
Las Avispas son mucho mas variadas que las Hormigas.
Los Crisídidos, 6 Avispas doradas, son de un brillo metálico,
azul, verde ó rojo cobrizo. El abdomen es solo de tres, cuatro
ó cinco segmentos. Las hembras ponen en los nidos de otros
Hymenópteros. En los Heterogíneos, las hembras son muy dife-
rentes de los machos, son generalmente sin alas y también
ponen sus huevos en el nido de otros. Las Cavadoras viven so-
litarias, tienen las patas largas y provistas de espinas ó agui-
jones. Las hembras hacen sus cuevas en la arena, en el suelo
ó en la madera seca, y ponen los huevos en el fondo del agu-
jero. Algunas llevan el alimento diario para la larva ; otras al-
macenan en una celda cerrada toda la provisión necesaria para
el desarrollo de la larva, provisión que consiste en Insectos. En
este caso, no matan al Insecto, sino tan solo lo paralizan introdu-
ciendo el aguijón entre alguna de las articulaciones del tórax
hasta el ganglio ventral inmediato, para lo cual mas comun-
mente se montan sobre el Insecto de que quieren apoderarse y
lo «desnucan». Las langostas les dan mucho trabajo, inútil casi
siempre, pues estas se defienden poniendo sus patas posteriores
sobre la parte vulnerable ; la que se descuida es trasportada a
la puerta de la cueva de la Avispa, en donde esta se afana
inútilmente por introducir una presa mucho mas grande que
la cueva. Otras inspeccionan los trenes que pasan, y se llevan
las moscas que van de pasageros.
Los Véspidos, ó Avispas verdaderas, tienen antenas acodadas.
Algunas son solitarias ; otras viven en sociedad. Las hembras
de las solitarias hacen sus celdas en la arena, ó con barro
sobre los árboles ó en las paredes, y las llenan con miel ó,
mas comunmente, con insectos, orugas ó arañas. Las Avispas
sociales hacen celdillas mas pequeñas pero numerosas, regu-
lares y hexagonales, con madera triturada y unida en hojas
que cuando se secan toman la consistencia del cartón. Todas
estas celdillas están unidas y colgadas á las ramas de los ár-
boles por medio de un pié común.
En estos Hymenópteros, lo mismo que en tantos otros anima-
les, la separación de los sexos aparece solamente al fin del ve-
rano. «Los machos se mueren» pronto después de sus bodas,
y las viudas pasan el invierno bajo las piedras ó la yerba. Cuando
llega la primavera, salen y cada una principia á formar su
colmena. Durante la primavera y el verano, la vieja matrona
pone huevos de los cuales no nacen hembras y machos, sino
— 188 —
jóvenes matronas catoníibúlicas y obreras grandes. Como en
estas nuevas hembras y obreras, el fermento del hambre no se
ha agotado aun, ellas continúan reproduciéndose sin ser fecun-
dadas y ponen huevos (jue también se desarrollan; pero ahora
nacen de ellos esas hembras completamente agotadas y dispép-
ticas que nuestro antropomorfismo llama «machos». Es tan solo
á íines del verano, ([ue reai)arece la separación de los sexos.
Los machos y las hembras nacen de los últimos huevos de
la señora mayor y de los de algunas de aquellas obreras mas
anabólicas y menos activas, cuya vida, en vez de haber sido
gastada bajo la forma de trabajo, se ha acumulado bajo la de
protoplasma empleado en la reproducción. Los machos y las
hembras se remontan en el aire, como los Efiméridos, y después
de esta ceremonia, ó vuelo nupcial, solo las verdaderas hem-
bras continúan viviendo hasta el año siguiente; y no solo los
machos se «mueren», sino también los pobres solterones y sol-
teronas se dispersan y perecen gradualmente en la mas triste
soledad.
Los Apkios, ó Abejas, tienen patas anchas, principalmente
las posteriores, y el primer artejo de los tarsos está provisto
de una escobilla de pelos. Las alas anteriores no se doblan.
El cuerpo es mas ó menos velloso. Algunas son solitarias ;
otras viven en sociedad y hacen sus nidos en las paredes, en
el suelo ó en los huecos de los árboles. Muchas son parásitas,
no hacen nido y ponen sus huevos en los nidos de otras.
Las Abejas poseen, respecto de los sexos y de la reproduc-
ción, conocimientos mucho mas adelantados que los de todo
otro ser viviente conocido; y la división del trabajo y su mo-
ralidad son tales, que sus sociedades parecen ser organismos
cuyas partes están muy próximas á unirse en un solo indivi-
duo. Las Abejas no solo saben hacer los machos (zánganos)
y las obreras, sino que también saben cebar ó abonar el i)ro-
toplasma catabólico, á fin de hacerlo mas capaz de desempeñar
mejor su misión. Saben también cómo hacer una hembra \>ev-
fecta, ó «reina», como se llama el órgano anabólico de la colonia.
Pero la llamada jrina parece mas bien una prisionera y es el
ovario, cebado tamlñen, ó abonado, del organismo-colmena.
En las Abejas, solo «los machos se mueren» poco tiempo
después de sus bodas; las obreras y las madres pasan el in-
vierno en la colmena, calentándose mutuamente y alimentán-
dose de sus provisiones de miel y polen. En la primavera, la
Abeja madre, después de ser fecundada, parece un individuo
herma frodita, pues contiene un depósito de espermatozoarios.
— 180 —
I'illa pone diferentes clases de liuevos: huevos fecundados, de
los cuales nacen hembras ú obreras, y huevos no fecundados,
de donde salen los machos. Las obreras pueden accidentalmente
poner huevos, pero estos no producen sino machos. Cuando son
accidentalmente fecundadas, pueden también poner huevos que
dan hembras verdaderas. Esto parece ocurrir á consecuencia
de un descuido de las obreras, en dar demasiado alimento á
la larva.
Onicóforos
Estos Artrópodos, llamados también Protraqucatos en lugar de
Postraqueatos, son, así como los Miridpodos (cientopies) los mas
parecidos a los Anélidos; tanto, que estuvieron clasificados con
estos hasta que se descubrió que respiran por tráqueas (1) y
([ue sus patas son articuladas y no simples parápodos como
las de los Anélidos marinos. Son de cuerpo largo y vermifor-
me, compuesto de catorce á treinta y mas anillos, cada uno
con un j)ar de patas cónicas, rudimentarias, terminadas por
dos garras. La porción anterior del cuer])0 forma una cabeza
claramente distinta, con un par de tentáculos y dos ojos. Las
pocas especies conocidas hoy, forman el género Peripatus. Ha-
bitan en la América del Sur, la Nueva Zelanda y el Cabo, y
viven en la tierra húmeda, bajo las hojas, etc.
Miriápodos
Estos Postraqueatos también se parecen ú los Anélidos,
pero algunos se parecen también á ciertos Crustáceos; y aun á
los Insectos por su respiración traqueal, por la forma de su
cabeza y por su organización interna, á excepción del sistema
nervioso, que se asemeja mas al de los Anélidos. Las hembras
son generalmente mas grandes que los machos.
Los Miriápodos se dividen en Quilonatos y Quilópodos, y se
distinguen fácilmente por sus antenas, por la forma de los
(1) Tubos ramificados distribuidos en todo el cuerpo y que comunican con el
aire exterior por medio de espiráculos ó agujeros llamados estiijinas.
190
Fig. 51
anillos de su cuerpo y por el número de patas que lleva cada
anillo.
Los Quilonatos, fig. 51, tienen antenas cortas; cuerpo mas ó
menos cilíndi'ico, generalmente muy largo y compuesto de diez á
ochenta anillos. Las
patas anteriores, ó to-
rácicas, están general-
mente dirigidas hacia la
boca. Los tres anillos
torácicos, y á veces los
dos ó tres siguientes, llevan un solo par de patas; los demás,
excepto el séptimo en los machos, llevan dos pares cada
uno, colocadas sobre la cara ventral. Unas series de poros
situadas a cada lado del dorso, dan salida á un líquidn
corrosivo é infecto que sirve al animal como medio de defen-
sa. Cuando algunos de estos Miriápodos salen del huevo,
tienen solo tres pares de patas, como los Insectos adultos, pero
continuando en su desarrollo se vuelven mas semejantes á los
Anélidos. Los Quilonatos viven en la humedad, bajo las hojas
ó los escombros, y se alimentan de sustancias vegetales po-
dridas.
Los Qiiilúpodos tienen antenas largas y cuerpo generalmente
deprimido, y un par de fuertes patas-máxilas. Cada anillo lleva
un solo par de patas, y tocios están cubiertos en la cara dorsal
y ventral por chapas sólidas de quitina, unidas por membranas.
Las patas están insertas á ambos lados del cuerpo. Se alimen-
tan de otros animales, los muerden con sus patas-máxilas y
los matan introduciendo en la herida la secreción de las glán-
dulas del veneno.
Si tuviésemos que hacer iigurar á los Myriápodos en el
cuadro de clasificación, la forma de árbol de este exigiría que
escribiésemos el nombre de los Quilópodos cerca de los Ai'ác-
nidos y de las Llirudlneas, y el de los Quilonatos cerca de los
Insectos y de los Oligoquetos. — Tanto los Myriápodos como
los Onycóforos, debemos considerarlos, lo mismo que las His-
triobdelas, como las formas que ligan á los Anélidos con los
Artrópodos; las formas menos diferenciadas de estos, y por
consiguiente, superioi'cs bajo el junito de vista de su facultad
asimilante, ó anabolismo.
lUl
Aracnóideos
Bajo este nombre eslún comprendidos los Artrópodos y otros
animales que están ó parecen estar provistos de solo cuatro
pares de patas torácicas, y cuya región cefálica no está sepa-
rada del cuerpo por un pedículo ni por límites claros. Se divi-
den en Tardígrados, Pif/iiogoii/deos, Acarios, LinguatuUdeos, Pseudo-
scorpioiiídeos, Falángidos, Solífitgos, Araneidos, Fedipalpos y Escor-
pionídeos.
Los Tardígrados, fig. 52, son Aracnóideos muy pequeños, cuyo
cuerpo no está dividido en cabeza,
tórax y abdomen, sino que es ver-
miforme, con cuatro pares de pa-
tas rudimentarias no articuladas
y terminadas por algunas garras.
En la extremidad anterior tienen
una ventosa á veces retráctil y pa-
recida á una pequeñísima copa
de cristal. Las patas posteriores están colocadas en la extre-
midad del cuer^DO. Viven en las. aguas estancadas, entre las
algas, bajo el musgo, etc., y carecen de órganos respiratorios.
Estuvieron anteriormente clasificados como Rotíferos, y así
como estos y los pequeños Nemátodos, poseen la facultad de
recobrar su actividad vital después de haber estado desecados.
Son liermafroditas.
Fig. 52
Los Pignogónidos, fig. 53, son Aracnóideos tan dudosos como
interesantes. Se llaman también Pantópo-
dos, con tanta mayor propiedad cuanto que
sus patas han tomado tal desarrollo — ya en
largor ya en grosor — en proporción al
resto del cuerpo, que este ha quedado
rudimentario, mientras las patas forman,
con mucho, la mayor parte del animal.
La parte central del cuerpo se prolonga
hacia adelante como un rostro cónico, en
cuya base salen unos apéndices en ibrma
de pinza, y debajo de él otros semejantes ya á patas ya á pinzas.
Lo mas curioso de estos animales es que en lugar de tener un
solo estómago, tienen nada menos que nueve, ó sea uno divi-
— 102 —
Fig. 51
dido en nueve partes, ocho de las cuales, con sus correspon-
dientes glándulas sexuales, están contenidas en las ocho patas
y alcanzan hasta el último artejo. El noveno estómago, ó la no-
vena parte de él, ocupa el centro del cuerpo y está reducida á
un pequeño tubérculo en cuya extremidad está el ano. Estos
Artrópodos viven en el mar, entre las algas, en las colonias
de Hidroídeas, etc. Estuvieron clasificados como Crustáceos, á
algunos de los cuales se asemejan mas que á los verdaderos
Aracnóideos. Sin embargo, su organización interna los aleja
mucho de los Crustáceos y los acerca de ciertas «estrellas de
mar » .
Los Acarios, fig. 54, son
por lo general pequeños,
á veces casi microscópi-
cos. El cuerpo es mas co-
munmente grueso y reco-
gido; no dividido en re-
giones distintas, pues la
cabeza, el tórax y el abdo-
men están confudidos en
una masa común, y solo
rara vez presenta algunas señales de división. Los integumentos,
formados de quitina, presentan una superficie ondulada ; pue-
den ser mas gruesos en algunas partes y formar bandas si-
métricas ó gruesas láminas, y llevan pelos ó cerdas en algunos
puntos. Sus cuatro pares de patas, así como las piezas de la
boca, son de formas tan excesivamente variadas como es su
género de vida. En su mayor parte son ¡¡arásitos en los vege-
tales ó en los animales; muchos viven libres en el mar, en
agua dulce ó en la tierra, ó son alternativamente libres y pa-
rásitos, siendo parásitos en su estado de larva y libres en la
edad adulta. Las larvas, lo mismo que los Insectos adultos,
tienen solo tres pares de patas, y dos en algunas especies. Los
sexos están separados en individuos distintos, los cuales difie-
ren en tamaño, forma, y á veces hasta en el género de vida.
Las hembras, como es de suponer, son mas grandes que los
machos.
Los Dematófilos, cuando nacen, son vermiformes, con el aij-
dómen largo y anillado, pero que se hace mas corto y mas
grueso después de la primera muda durante su vida de pará-
sito en el interior de la piel de los mamíferos. Los Sarcóptidos
producen la sai'na. Tienen cuerpo corto, pero el Dermaleichuf.
<|ue no peneti-a en la piel, tiene abdomen largo. Los T¿ro(/li-
— 193 —
fidos viven en el queso, en los Insectos y en las sustancias
vegetales; su cuerpo es mas ó menos alargado. Los Ixódidos
son generalmente grandes y chatos, con un escudo dorsal só-
lido. Viven en las plantas, pero las hembras y las larvas son
parásitas en los reptiles y mamíferos. A ellos pertenece la
garrapata. El bicho colorado {Tetranychus molestissimus) es de la
familia de los Trombldidos . Los Fitóptidos tienen abdomen largo
y anillado, y los dos pares de patas posteriores están atrofia-
dos. \'iven en los vegetales, y sus picaduras producen agallas
ó deformaciones de la corteza. Los Hijdrdcnidos son acuáticos
y por lo general de colores vivos; las patas son adaptadas
para nadar. En el Diplodontiis, los apéndices anteriores del ce-
falotorax, llamados palpos, están provistos de pinzas.
Los Linguatulídeos, cuando están encerrados en el huevo y
reducidos á un escaso alimento, empiezan á hacerse Artrópo-
dos, pero después, cuando se libran de su prisión, se hacen
parásitos, y como ya son ricos, no necesitan de herramientas
tan perfeccionadas como las de los Artrópodos; se deshacen
de ellas y se trasforman en gusanos feos y haraganes. Son
entonces de cuerpo largo y anillado, á veces chato y formado
en su mayor parte por el abdomen, el cual ha adquirido un de-
sarrollo enorme á consecuencia del parasitismo. Los machos
son notablemente mas pequeños que las hembras.
Los Pseudoscorpionídeos, fig. 55, son Aracnóideos muy peque-
ños, semejantes i'i los Escorpiones por su forma exterior, por
las piezas de la boca y por sus miem-
bros anteriores provistos de pinzas ; pero
se parecen mas á los Acarios por la
simplicidad de su organización. Su ab-
domen, chato y relativamente grande,
está formado de diez ú once anillos; es
de muy diferente forma del de los Es-
corpiones y carece siempre de aguijón
venenoso. En su desarrollo presentan
una forma larval semejante á la de la
mavor parte de los Crustáceos. Viven ^. ..
Ijajo la corteza de los árboles, bajo el
musgo, en los libros viejos, etc., y corren muy ligero hacia
los lados y para atrás.
194
Los Falámjklos, fig. 56, tienen los patas muy largas y del-
gadas: los piezas de la boca, ó qiielíceras,
son en forma de pinzas. El abdomen
está señalado en seis ó nueve anillos,
y unido, ó no separado del tórax, el cual
principia á lomor mayor desarrollo que
/■■ I \ '^ el alidúmen; en algunas especies, este
I \ está oculto ]ior el cefalotorox, de modo
que las potas participan de ese mayor
'''^' ""^ clesarrollo. Los Falángidos tienen lo
particularidad de que los machos producen células anabólicas,
ó huevos, en el mismo órgano que las catabólicas, ó esperma-
tozoarios. ■
Los Solíftigos tienen el cefalotorax dividido en dos regiones;
la anterior lleva las piezas de la boca, que consisten en dos
fuertes pinzas verticales y dos ó tres pares de patas, de las
cuales el par anterior está trasformado en palpos ; la porte
posterior del cefalotorax lleva dos ó tres pares de patas y
está unida al abdomen. Este es cilindrico y compuesto de nueve
ó diez segmentos.
Los Araiieidos,
nal de una glándula de
ó Arañas veixladeras, fig. 57, tienen el cuerpo
dividido en dos regiones : cefalotorax
y abdomen, unidas por un pedículo.
Los palpos, ó miembros anteriores, son
mucho mas pequeños que las patas,
á las cuales se asemejan en las hem-
bras, pero en los machos tienen una
conformación diferente y sirven para
poner á sus hambrientos hijos en el
lugar debido, es decir, dentro del cuerpo
de la hembra. Las queliceras se com-
ponen de una fuerte pieza basilar, que
tiene una ranura en la cara interna y
un artejo terminal, ó garra, la cual
puede dolilarse dentro de la ranura
y en cuya punta desemboca el ca-
veneno. Cuando el animal muerde,
— 195 —
el líc|uido secretado se derrama en la lierida hecha por la
garra y causa la muerte casi instantánea en los animales
pequeños. Los cuatro pares de patas son generalmente largas,
se terminan por dos garras pectinadas en su borde cóncavo y
mas abajo de estas hay generalmente otra garra mas pequeña
que es reemplazada, á veces, por una escobilla de cerdas. El
abdomen no presenta señales de segmentación, pues todos los
anillos se han unido durante el desarrollo y forman una sola
pieza; es grande é hinchado, sobretodo en las hembras. En su
extremidad hay cuatro ó seis pezones llamados hiladeras, cu
cuya superficie se abren los conductos que dan salida á una
sustancia viscosa que el aire endurece rápidamente y que
constituye los hilos con que las arañas hacen sus telas por
medio de las garras de sus patas. Los canales ó poros por donde
sale la sustancia de que se forman esos hilos, son de una
finura prodigiosa; baste decir que en algunas especies, cada
¡!Ílo es la reunión de mas de mil hebrillas.
Las Arañas no tienen metamorfosis como los Insectos
superiores ; cuando salen del huevo tienen ya la forma general
y la organización del anhnal adulto ; pero solamente después
de la primera muda es que abandonan el saco dentro del cual
se han formado y que pueden tejer sus telas y cazar su presa.
Los hilos, precursores aquí, del viento Norte, y llamados
babas del Diablo, (hilos de la Virgen, en Europa) son la obra de
las Arañas jóvenes, en las cuales parece que es mas activa la
secreción que los produce. En los Insectos, también son los
jóvenes los que producen la seda. Todas las Arañas se ali-
mentan de animales vivos, y los medios de que se valen para
apoderarse de su pres;a son muy variados.
Según el número de sus pulmones, ó sacos pulmonares,
los Araneidos se dividen en Tetrapneumóneos y Dipneumóneos.
Los Tetrapneumóneos son generalmente grandes ; con tres,
cuatro ó, rara vez, seis íiiladeras y cubiertos de pelo. No tejen
telas, sino hacen largos tubos ó tapizan sus cuevas con un
tejido fino y tupido. Algunas cierran la entrada con una tapa
fija por una visagra. La Terafosa avicnlaria es tan grande y
fuerte que puede matar un pájaro pequeño.
Los Dipneumóneos tienen seis hiladeras y dos sacos pulmo-
nares. Son las Arañas mas comunes y sus numerosas especies
han sido clasificadas en siete grupos ó triL)Us diferentes, según
sus costumbres, el número y la distribución de sus ocho ojos,
y según la forma de sus órganos. Hay especies acuáticas, cuyos
nidos son campanas impermeables, como las de los antiguos
— 196 —
buzos, y pueden correr sobre la sui)erficie del agua con la
misma facilidad que puede hacerlo sobre la tierra el animal
mas lieero.
Los Fedipalpos se parecen á los Escorpiones, pero mas aun
á las Arañas. El abdomen es, como en estas, separado del
oefalotorax por un pedículo, pero está compuesto de una serie
de once á doce anillos distintos. En los TeUfomis, los últimos
segmentos del abdomen son muy delgados y se terminan por
un apéndice muy fino y también anillado. Los palpos maxila-
res son muy fuertes, terminados ó por fuertes garras espinosas
como en las Arañas, ó por pinzas didáctiles. Las patas ante-
riores son muy largas y finas; parecen largas antenas. Lo
mismo que los Araneidos, tienen ocho ojos y glándulas vene-
nosas en sus quelíceras; se parecen también por la organiza-
ción de su sistema nervioso. Los Frinos son vivíparos.
Los Escorpionídcos, fig. 58, se parecen tanto á los cangrejos,
([ue estuvieron clasificados en un mismo grupo. El cuerpo está
compuesto de tres partes: cefalotorax, preabdómen y postab-
Fig. oS
domen. El cefalotorax lleva cuatro pares de patas y palpos
muy desarrollados y con fuertes pinzas. Está unido al preab-
dómen por toda su anchura y ambos forman una sola pieza.
— 197 —
El pre;ib(lúnien es bien desarrollado, cilindrico y formado de
siete anillos; el postabdomen es mucho mas delgado y com-
puesto de seis segmentos; está doblado hacia arriba y lleva en
su extremidad un aguijón venenoso. Son vivíjjaros y presentan
pocas diferencias sexuales; los machos tienen pinzas mas fuer-
tes y un postabdómen mas largo.
Crustáceos
Estos Artrópodos llevan en sus integumentos las sustancias
duras con que los Anélidos hacen sus tubos. Su forma exte-
rior presenta una completa gradación en el desarrollo de las
distintas partes del cuerpo y de sus apéndices, principalmente
en los pertenecientes al tórax. Esta región muestra tal tenden-
cia á crecer i'i expensas de la cabeza y del abd(Jmen, y alcanza
tal desarrollo sobre las demás regiones, que los Crustáceos
podrían mas bien llamarse Torácicos.
Los Anélidos, como hemos visto, crecen ¡i lo largo, y tanto,
que con frecuencia se separan del exceso de su crecimiento ó
adquieren un largor extraordinario; pero en los Crustáceos, el
crecimiento en longitud se detiene desde su principio y se de-
sarrollan en latitud, form.ándose anchos segmentos con varia-
dísimos apéndices provistos de cerdas, tan características de
los Crustáceos como de los Anélidos. Este desarrollo á lo an-
cho, principia muy temprano, de modo que la larva del Crus-
táceo toma comunmente una forma llamada NanpUiís, en lugar
de tomar la de Trocósfera, como se llama á la que desarrolL'in-
dose en longitud, produce los Anélidos. Las antenas que poseen
todos los Insectos y que desaparecieron en los Aracnóideos, las
encontramos de nuevo en los Crustáceos; pero ahora es en
número de dos pares que reaparecen; como si el Nauplio, con
sus tres pares de apéndices, representase tres «cabezas» pri-
mordiales, en vez de una, como se cree generalmente. Como la
coalescencia de los segmentos ó anillos de que se compone el
cuerpo, y la forma general de este y de sus partes, presentan
una completa gradación, es muy difícil dar una descripción
general de estos Artrópodos. Con muy raras excepciones, todos
viven en el agua y respiran por medio de branquias.
Los Crustáceos se dividen en tres grupos principales, que
son: Eniomostráceos, Malacostráceos y Gigantostráceos.
— IOS —
Eníomostráceos
Son los Crustáceos mas pO(¡ueños y de organización mas
simple: cuya forma general y tamaño, así como el número y
forma de sus órganos son sumamente variados; pero se encon-
trará muchas relaciones entre ellos si se compara las formas
de desarrollo de los unos con las del estado adulto de los otros.
Por la simplicidad de sus formas de desarrollo y de su estado
adulto, los mas inferiores deben ser considerados como los
animales que primero han tomado la forma de Crustáceos, y
por consiguiente, los Entomostráceos inferiores, actuales, deben
ser los Crustáceos mas modernos. El grupo se compone de los
órdenes siguientes : Fillópodos, Ostrácodos, Copépodos y Cirrí-
podos.
Los Fillópodos (pJnjllou, hoja) tienen patas foliáceas, ó remos.
El cuerjio, corto ó largo, es muchas veces segmentado; casi
siempre está ó cubierto por un ancho escudo, ó mas ó menos
completamente encerrado en una concha bivalva. Se dividen en
dos sub-órdenes: Cladóceros y Branqidópodos.
Los Cladóceros, fig. 59, son muy pequeños, tanto, que en
las escuelas de aquí se enseña
que son Infusorios. Tienen el
cuerpo comprimido, y á excep-
ción de la cabeza, está todo
encerrado en una concha bi-
valva; con un par de antenas
trasformadas en paletas anchas
y bifurcadas, y cuatro ó seis
pares de patas adaptadas para nadar. Los machos son mas
pequeños que las hembras, pero tienen las paletas mas fuertes
y los ojos mas grandes.
En la primavera y el verano, ó cuando las circunstancias
son favorables, las hembras, lo mismo que las de los Rotíferos,
producen huevos de verano que se desarrollan por partenoge-
nesia en el interior de la madre. Estos huevos contienen abun-
dante alimento y se han formado de la manera ordinaria :
absorbiendo las células mas hambrientas á las que lo son
menos, y también sacando el alimento directamente de la san-
gre de la madre. En ciertos casos se ha observado que el des-
arrollo de los huevos ha tenido lugar en la misma larva de un
Fig. 59
— 199 —
Cladócero, cuando estalta todavía dentro del cuerpo de la ma-
dre. En el otoño, ó cuando el alimento empieza á escasear, la
separación de los sexos empieza y se efectúa en el orden si-
guiente: primero aparecen los individuos partenogenéticos, ó
catanabólicos, luego los hermafroditas, mitad machos y mitad
hembras, y, por último, las hembras y los machos separada-
mente. Estas hembras ponen huevos de invierno, algunos de
los cuales no han sido fecundados y no se desarrollan. Los
([ue han sido puestos después de la fecundación, pueden desar-
rollarse aun después de haber estado desecados cuando el
agua en donde estaban se secó, y hasta se ha constatado que
no se desarrollan si antes no han estado desecados por algún
tiempo.
Los Cladóceros viven en el agua dulce y en la de mar, y
se les llama comunmente Pulgas de agua. Algunos se Ajan por
la cabeza ó por el dorso, como los Cirripodos; otros tienen el
abdomen muy largo, cilindrico y anillado.
Los Brcmquiójwdos, íig. 60, son inmensos si se les compara con
Fig. GO
¡os Cladóceros (á veces cerca de dos centímetros de largo). Tienen
también una organización interna mas complicada y un mayor
número de miembros; á veces tienen cuarenta pares de patas.
El cuerpo es claramente segmentado; puede ser largo y sin
escudo, pero mas comunmente está cubierto por un escudo
chato, fig. 00, ó encerrado en una concha bivalva. Son casi
exclusivamente de agua dulce y se
ha observado que cuando uno de
ellos permanece en agua salobre,
toma un tamaño y una forma tan
diferentes, que se le ha creído per-
tenecer á otro género, y que cuando
el agua se hace aun mas salada,
sigue variando y toma los carac-
teres de otra especie de ese género.
Su reproducción, sexualidad y desarrollo de los huevos, son
análogos á los de los Cladóceros.
Fig. Gl
— 200 —
Los Ostrácodos actuales, iig. G2, son muy periueños. Su
cuerpo está completamente encerrado en una concha bivalva,
muy semejante i'i la de un mo-
lusco bivalvo, y mas ó menos
quitinosa ó calcárea. Ambas
valvas están unidas en el dor-
so por un ligamento elástico.
Y se abren en las extremidades
y en el lado ventral, por donde
salen algunos pares de miem-
bros que sirven para la loco-
moción. Casi todos los Ostrá-
En la concha
(Fig. 62)
codos son marinos: mu\' pocas especies viven en el agua dulce.
Los Copépodos, tlg. G3, son de cuerpo largo, rara vez acha-
tado en forma de escudo: casi siempre
desprovisto de envoltura tcstácea, y jior
lo general es claramente articulado. La
cabeza está soldada al primer segmento
del tórax, t?on el cual forma un cefalo-
torax con cinco pares de apéndices. Si-
guen luego cuatro anillos torácicos, cada
uno ó solo tres de ellos con un par de
patas birremadas. El abdomen está tam-
bién compuesto de cinco anillos, carece
de miembnxs y se termina por una pe-
queña nadadera caudal, l)ifurcada y pro-
vista de cerdas. Por lo general, las hembras llevan sus huevos
en dos sacos colocados á ambos lados del abdomen.
Estos Crustáceos viven principalmente en el mar, pero se
encuetran muchos en el agua dulce. En su mayor parte son
parásitos; algunos son libres, otros viven libres y parásitos
alternativamente. Cuando las hembras se hacen parásitas, se
desfiguran mas ó menos, y á veces se deforman tanto, que sin
el conocimiento de su desarrollo y organización interna, se les
tomaría como ^'ermes parásitos. (Fig. 64). Los machos son muy
diferentes de las hembras; son siempre ágiles y mas pequeños.
La fecundación tiene lugar en el tiempo en que los sexos son
menos diferentes, es decir, cuando el catanabolismo apenas
Fig. Ü3
— 201
empieza á agotarse. Los maclios se pegan á las hembras y se
hacen verdaderos pigmeos, mientras las hem-
bras crecen enormemente á consecuencia de
\í\ fecundación y del parasitismo, viniendo
de ese modo á ser ellas las intermediarias
entre el hambre y el aHmento, y sus hue-
vos el rende \-rous de la masculinidad y fe-
menilidad.
Fig. G4
Los Cirrípodos, en su edad adulta, son
fijos y están encerrados en una concha for-
mada de cuatro, cinco ó mas piezas, (ñg. 65);
pero durante su juventud son libres, y en
ciertas fases de su desarrollo se asemejan
á los Ostrácodos y Copépodos adultos y
libres. Cuando se fijan se adhieren por la
extremidad anterior, por medio de la secreción de una «glán-
dula cementaría», cuya abertura está cerca de la extremidad de
las antenas anteriores; de modo ([ue
la cabeza queda frecuentemente hacia
abajo y la extremidad posterior hacia
arriba. Esta lleva seis pares de patas
en forma de sarcillos, ó cirros, provis-
tos de cerdas y que sirven para mover
el agua y atraer el alimento contenido
en ella. En tal posición, el animal pa- ^'^' ^"^
rece un niño pequeño, acostado de espaldas y jugando con
sus piernas levantadas.
Si los Crustáceos son los mas torácicos de los Artrópodos,
los Cirrípodos son mas que Crustáceos, mas que torácicos: son
cefálicos, pues el abdomen lia desaparecido durante el desarro-
llo, y en el estado adulto ha quedado reducido á casi nada
mas que el ano. Todo lo que en los otros animales está con-
tenido en el abdomen, en los Cirrípodos ha caido á la cabeza
y parte anterior del tórax. La extremidad anterior, ó región
cefálica, presenta diferentes grados de desarrollo; está por lo
general encerrada toda dentro de la concha, pero muchas veces
crece fuera de ella en la forma de un pedúnculo mas ó menos
largo y grueso.
Las piezas de que se compone la concha también presentan
202 —
Fig. 66
una gran variedad de formas y tamaños. Los que carecen de
pedúnculo ó tienen uno rudimentario, y cuya concluí está cu-
bierta de una tapa ú opérenlo movible, se llaman Operculados.
Los que tienen un pedúnculo mas
ó menos desarrollado, se llaman Pe-
duiícidados. Fig. G6.
Hay Cirrípodos de otras formas,
que difieren mas ó menos de los
Cirrípodos verdaderos y que son
parásitos mas ó menos deformados.
En uno, llamado Alcipe lampas, en-
contramos un macho muy curioso,
pues se halla reducido al mas alto
grado de adaptación y simplicidad
que pueda alcanzar un espermatogé-
neo. En otros, el cuerpo está for-
mado de once segmentos y se parece
á la larva de un Insecto. Otros no
son sino un saco con un haz de
filamentos ramificados, que introducen en el cuerpo de otros
animales para chupar sus jugos. Estos Cirrípodos, llamados
BJu'xocé falos, pasan de la forma de un lindo Ostracodo llamado
Ctjpris, á la de un parásito deformado. En los Lernaeodiscits,
la piel lleva algunos apéndices formados de a\cinco lóbulos que
contienen embriones!»
Con respecto á sexos y reproducción, lo que los Cirrípodos nos
enseñan hasta ahora no tiene mayor interés, pues carecemos
de los datos necesarios sobre ellos.
En su mayor parte son hermafroditas; pero la separación
de los .sexos es gradual en ellos, y en algunas especies, el
mismo individuo, no solo pasa del catanabolismo del desarrollo
al hermafrodismo, sino que también pasa de este á la com-
pleta separación de los sexos en individuos distintos. Por la
atrofia de los órganos masculinos en el individuo hermafrodita,
este se convierte en hembra. Los machos son muy jiequeños \'
se adhieren á las hembras como parásitos ó mas bien como
estimulantes del «hambre».
203
Malacostráceos
Bajo esta denominación establecida por Aristóteles, se com-
prende aquellos Crustáceos cuya or-
ganización mas elevada y formas
relativamente mas constantes, per-
miten clasificarlos en grupos mejor
determinados. Hay, sin embargo,
algunas especies cuyo lugar no ha
sido aun bien determinado porque pertenecen tanto á los Filló-
podos cuanto á los Malacostráceos. Fig. 67.
Los verdaderos Malacostráceos parecen estar formados de
trece segmentos que llevan igual número de pares de apéndices;
de un abdomen de seis anillos con un par de patas cada uno
y una nadadera caudal en su extremidad. Los diferentes grados
de coalescencia y desarrollo de todas esas partes, dan una gran
variedad de formas á estos Crustáceos. Los dos grupos prin-
cipales en que se les ha dividido se llaman Artrostrcíceos y Tora-
costráeeos.
Artrostráceos
Este grupo está formado con aquellos Malacostráceos Guyo
cuerpo está formado de tres partes mas ó menos coalescentes:
cabeza, tórax y abdomen, y cuyos anillos torácicos, en número
de siete ó menos á veces, son todos claramente visibles y llevan
cada uno un par de patas. Los seis segmentos anteriores están
todos unidos y constituyen la cabeza ó el cefalotorax con seis
pares de apéndices que son : dos pares de antenas, un par de
mandíbulas, dos pares de máxilas y un par^de, patas-máxilas.
El abdomen presenta diferentes formas y desarrollo en los dos
i'irdenes que forman el grupo, los cuales se llaman Anfípodos é
Isópodos.
\
Los Anfípodos son generalmente de cuerpo largo y compri-
mido; pero los hay de cuerpo corto y ancho. El abdomen es
largo y mas ó menos doblado hacia la cara ventral y con los
— 204 —
tres pares de patas posteriores dirijidas liácia atrás. Los siete
pares de miembros torácicos llevan las branquias y tienen el
l)rimer artejo mas ó menos ensanchado, principalmente en los
cuatro primeros pares.
En los Lemodipodos, el abdomen está completamente atrofiado
y carece de patas ; las anteriores están insertas muy cerca de
la boca.
Los Orevetinos, fig. G8, tienen la cabeza y los ojos pequeños,
pero largas las antenas. Las patas posteriores son bien desa-
rrolladas y á veces muy largas. El Ccrajms tubularis vive en un
tubo membranoso.
pf^T?
Fig. 68
Fig. 69
Los Eiperinos, fig. G9, tienen la cabeza y los ojos grandes;
las antenas son generalmente pequeñas. Algunas de sus patas
suelen estar provistas de pinzas ó de fuertes garras prensiles.
Los Isópodos, fig. 70, en vez de ser largos y comprimidos, son
cortos, anchos y mas ó menos deprimidos, ó de
forma abovedada. El abdomen está muy redu-
cido en desarrollo y en el número de sus
anillos, los cuales j)ueden ser cinco ó sola-
mente uno; de modo que el cuerpo es elíptico
ú oval. Sin embargo, hay muchos Isópodos
que se asemejan á los Anfipodos; lo cual
nos muestra una vez mas la falta de líneas
de separación. Las hembras y las larvas de
los Isópodos llamados Anisópodos, son parási-
tas en los peces; los machos son diferentes
de las hembras y viven libres.
Gran número de Isópodos son parásitos y mas ó menos de-
formados por la metamorfosis regresiva. Los machos son mas
ó menos diferentes de las hembras y generalmente pigmeos ;
Fig. 70
— '2o:> —
á veces «inueren» poco después de la fecundación, mientras las
hembras crecen enormemente y se deforman. Los Cimoiokleos
son hermafroditas ; pueden ser machos en su edad temprana
y volverse hembras después de la muda.
Toracostráceos
VÁ cefalotorax de estos JNIalacostráceos está compuesto del mis-
mo número de segmentos que el de los Artrostráceos; pero en vez
de ser claramente distintos esos segmentos, están todos ó casi
todos cubiertos por un escudo dorsal y lateral. Los miembros,
de los cuales trece pares pertenecen ai cefalotorax y seis al
abdomen, son de diferentes formas y mas ó menos desarro-
llados. Su organización interna es superior á la de todos los
demás Artrópodos. Comprenden tres órdenes distintos : Cuiná-
neos, Estomápodos y Podoftalinarios.
Los Cwnáccos presentan en su desarrollo mucha
con los Isópodos, y en su estado adulto con las larvas de los
Toracostráceos superiores. El escudo cefalotorácico es muy pe-
([ueño, cubre solo la cabeza y dos ó tres anillos torácicos. Tienen
dos patas-máxilas y seis pares de patas, de las cuales las an-
teriores son bifurcadas ; el abdomen es delgado y en los ma-
chos lleva dos, tres ó cinco pares de patas y termina en apén-
dices caudales ; en las hembras carece de patas.
Los Estomápodos, tíg. lí, son largos ; alidómen muy grande
y cuyas patas, bien desarrolladas, llevan manojos de branquias.
El escudo cefalotorácico es
blando y corto, no cubre los
tres ó cuatro últimos anillos
del tórax ni está soldado con
todos los que cubre. La ca-
beza, ó parte anterior del
cefalotorax, es movible ; lle-
van los ojos colocados sobre
pedúnculos y las antenas, de
las cuales un par tiene una •- í^.í^ v/¡
ancha escama con cerdas en
sus bordes. El sexto par de Fig. 71
— 206 —
miembros cefalotorácicos es muy desarrollado y constitu\e patas
prensoras, y el anillo á que pertenecen es tanto menos desar-
rollado. Estas patas, así como el par precedente y las tres
posteriiires, estiin á los lados de la boca. El sexto y último
anillo del abdomen lleva un par de patas trasformadas en nada-
deras V una ancha nadadera caudal.
Los Podoftalmários, lo mismo que los Estomápodos, tienen
los ojos sobre pedúnculos ; pero el excesivo desarrollo del sexto
par de apéndices cefalotorácicos de los Estomápodos ha desa-
parecido en los Podoftalmários y está distribuido en todo el
cefalotorax, el cual es mas grande, cubre todos los anillos con
su escudo y produce miembros de muy diferentes formas.
Los Esci\ópodos, fig. 72, son pequeños y de una oi'ganizacion
interna muy simple. Las patas cefalotorácicas y las patas-m^'lxila.^
son todas muy semejantes y todas sirven para la locomoción; es-
tán compuestas de dos piezas, una de las cuales es una rama mas
grande t|ue la princijjal. El cuerpo es largo y el abdomen bien
desarrollado; las patas abdominales son comunmente tan i'u-
dimentarias en las hembras como grandes en los machos. Al-
gunos no tienen metamorfosis en su desarrollo, pero otros pasan
primero por la forma larval de los Entomostráceos, llamada
Náuplio y después por las de los Podoftalmários superiores.
Estos Escizópodos tienen á veces ocho ojos pequeños en el
tórax y en el abdomen. Los machos son tan diferentes de las
hembras, que estuvieron anteriormente separados en géneros
diferentes.
— 207 —
Los Decápodos tienen solo cinco pares de patas cefalotorá-
cicas, pero estas son generalmente mucho mas desarrolladas
que las de los Escizópodos, y con pinzas mas ó menos fuer-
. tes, principalmente en el par anterior, en donde una sola de
las patas puede ser tan grande que exceda el tamaño de todo
el cuerpo del animal.
En el desarrollo de su parto anterior, ó cefalotorax, y en la
consiguiente disminución de la posterior, ó abdomen, los De-
cápodos presentan una perfecta gradación. Se los ha dividido
por el medio, en Macruros y Braqiduros {maleros, grande; bmchys,
corto; oiira, cola).
A alguna distancia de la línea de división, los Macruros, íig. 73,
tienen abdomen grande, mas largo que el cefalotorax; con cinco
pares de falsas patas y terminado por una gran nadadera cau-
dal, ó telsou. Uno de los pares de antenas lleva dos ó tres
flagelos; las del siguiente par llevan uno solo, pero están pro-
vistas de una ancha escama orlada de cerdas. El cuerpo es
mas o menos comprimido, y sus integumentos pueden á veces
estar muy endurecidos por depósitos calcáreos. Algunas espe-
cies de estos Decápodos pasan en su desarrollo por la forma
de Náuplio, y la forma larval siguiente, llamada Zoca, se pa-
rece á un Cyclops.
Los Braqnmros, fíg. 74, por otro lado, pero también á alguna
distancia de la línea de separación,
son los mas cortos de los Decápo-
dos. Mientras en los Macruros hay
tendencia á la compresión y á crecer
á lo largo, en los Braquiuros hay
mas tendencia á la depresión y á
crecer á lo ancho. El cuerpo de los
Braquiuros está casi completamente
formado por el cefalotorax, el cual ~ Fig. 74
es de formas diferentes, mas ó menos y á veces excesiva-
— 208 —
mente acortado; con cinco pares de patas también de muy dis-
tintas formas y tamaños, principalmente las del primer par,
las cuales están provistas de pinzas. Las del último ó de los
últimos pares, pueden tener la forma de nadaderas. El abdo-
men es la parte mas reducida del cuerpo, principalmente en
los machos. En estos es mas pequeño y con uno ó dos pares
de falsas patas trasformadas; las hembras tienen cuatro pares
([ue sirven para llevar los huevos, y en ambos sexos, como si
la fuerza do coalescencia que obra en el tórax ejerciese atrac-
ción sobre los restos del abdomen, este está doblado bajo el
tórax, donde se aloja en una cavidad eslernal. Los ojos y un
par de antenas se doblan dentro de pequeñas cavidades.
Gigantostráceos
Estos Crustáceos son casi todos fósiles.
sentados solo por el género Limulus, fig. 75,
\
Hoy están repre-
con el cual se ha
formado el orden de los Xifosuros {xiphos,
espada).
Estos tienen un par de antenas tras-
formadas en patas delgadas y provistas
de pinzas; las piezas de la boca también
están trasformadas en patas terminadas
por pinzas, y por garras las del segundo
par ó del segundo y tercero. El cefalotorax
es muy grande y abovedado, cubierto por
un escudo mu) dui'o y redondo. El abdo-
men es chato, mucho mas pequeño, he-
xagonal y también cubierto por un escudo,'
con puntas aceradas, movibles, y termi-
nado por un aguijón movible y en forma
de espada. En el lado ventral del abdo-
men hay cinco pares de falsas patas cu-
biertas por dos anchas chapas que llevan
las láminas branquiales. Las larvas ca-
recen do aguijón y son semejantes á los
Crustáceos fósiles llamados Trilohitas, que
eran muy numerosos y variados en las
antiquísimas capas del Cambriano infe-
rior. Los Xifosuros son muy grandes; viven dentro de la arena
ó del barro y se encuentran en el archipiélago Indio y en las
costas occidentales de la Améi'ica del Norte.
Fig.
209 —
Equinodermos
Kstos animales cuyas formas pueden verse en las figuras
77 á 80, constituyen uno de los tipos mas separados. Pero
como la hipótesis de la generación «espontánea» parece no
tener una base bastante sólida, estamos en la necesidad de
admitir que los Equinodei'mos descienden de otros animales
de un tipo inferior á ellos; y en la de averiguar cuáles pue-
den ser sus antepasados. La larva del Equinodermo llamado
Comátula, fig. 76, puede darnos una idea provisoria de ello.
Un Vermes, descendiente del pólipo mas asimilante de un
Antozoario; es decir, de un pólipo lleno, ha-
biendo llegado por la continua refecundncion
en la serie de sus antepasados, á un alto
grado de asimilatividad, produjo un huevo
<[ue se desarrolló en una larva cuatro veces
"V^Í^V mas catanabólica que el Vermes antepasado,
íS'/ y el cual, en vez de uno, produjo cinco indi-
viduos unidos, pero no completamente coa-
lescente. Esta familia — ó tal vez la madre
de los cuatro hijos — habiendo secretado cier-
ta cantidad de sustancia calcárea, cayó por
su peso al fondo del mar, en donde se fijó
y produjo un pedúnculo, como el Cypris de
los Cirrípodos y como las larvas de otros mu-
chos animales fijos. Este ú otro análogo
puede haber sido el origen de los Crinoídeos,
fig. 77.
Mas tarde, cuando la asimilatividad del
animal y la provisión acumulada en los huevos aumentó mu-
cho, el cáliz de lo que hubiera sido un Crinoideo, no pudo
quedar erguido, y como una flor sobre su débil tallo, se
dobló por su propio peso; la boca, que antes estaba hacia
arriba, vino á quedar hacia abajo, y el tallo se separó ó fué
reabsorbido durante un periodo mas ó menos adelantado del
desarrollo.
Los Equinodermos parecen como si hubiesen sido mas ó
menos deprimidos por su propio peso en una dirección mas ó
menos perpendicular al eje principal de su cuerpo. En efecto,
encontramos en ellos todos los grados de depresión y de regu-
- 210 —
laridad, desde la Holoturia vermiforme y simétrica, hasta el
Erizo de mar, ea forma de escudo y torcido.
La larva de una Holoturia, en cierto estado de su desarrollo,
es muy semejante a un pólipo de Antozoario. No tiene tallo
porque las Holoturias son mas bien Vermes á los cuales la
composición química de su protoplasma se opone a la solida-
ridad y perfección de sus órganos, y dá á las Holoturias una
organización mas análoga á la de los Equinodermos que á la
de los verdaderos ^'ermes. Las analogías que existen entre los
verdaderos ICquinodermos y las Holoturias, no serán, pues,
sino un caso de solución alternante, de tal naturaleza, que pone
á las Holoturias sobre la línea natural de separación, existente
entre los Equinodermos y los Vermes. De modo que si los
Vermes no fuesen los verdaderos puentes entre dos márgenes
muy diferentes en el reino de los animales, el nombre do Gefí-
reos (pítente) correspondería solamente á las Holoturias.
Los Equinodermos son, respecto de los Antozoarios, lo que
son los Acalefos respecto do las Hidromedusas y los Cristate-
lídeos respecto de los Briozoarios. Son colonias ambulantes de
individuos mas asimilantes, cuyo producto de reproducción
catanabólica ha quedado unido mas intimamente que los indi-
viduos de una colonia de Antozoario, formada por brotes;
mientras (¡ue en los Equinodermos, los brotes se han consti-
tuido en un todo mas individualizado y muy diferente de una
colonia fija, cuyo producto se ha agregado mas independiente-
mente y por eso en mayor número de individuos.
Las diferencias entre un Antozoario y un Equinodermo son
muy grandes, pero entre ambos ha)- un ^^ermes, un puente ó
Gefireo que llena la solución de continuidad, establecida por el
filomorfismo.
Uno de los caracteres distintivos de los Equinodermos —
además do la forma pentagonal de su organización — son las
incrustaciones calcáreas de sus integumentos, provistos por lo
general de puntas ó espinas y que constituyen un dermato-
esqueleto ó cota de malla, mas ó menos sólida ó mas ó menos
movible, formada por la justaposicion de piezas calcáreas. En
las Holoturias, las incrustaciones calcáreas están diseminadas
en los integumentos y consisten en pequeñas concreciones de
formas determinadas en las distintas especies; son de forma
de ruedas, anclas, flores, etc.
El aparato locomotor de los Equinodermos es muy curioso;
consiste en un sistema de canales que rodean el exófago y se
continúan en todos los rádioc-.. Estos canales se llenan de agua
- 211 —
del mar; el movimiento de las pestañas vibrátiles de que está
revestido el interior, hace ir el agua á unos apéndices exterio-
res, pequeños tubos 'contráctiles. La' presión del agua dilata
esta especie de pies llamados tubos auibulatarios, que como son
contráctiles, se fijan en el suelo por medio de una ventosa (¡ue
tienen en su extremo, y al contraerse arrastran al animal.
Los sexos son tan exactamente i^^uales, que solo pueden
distinguirse por el diferente color de los elementos sexuales ó
con el auxilio del microscopio. Algunas especies son hermafro-
ditas ; otras muchas reproducen con mucha facilidad cualquiera
parte de su cuerpo que se les corte, y aun se dividen espontá-
neamente: es decir, continúan reproduciéndose «asexualmente»,
como se dice cuando el fruto del catanabolismo se separa. En
su desarrollo tienen }>or lo general una metamorfosis muy
complicada, y en algunas de sus fases, las larvas se parecen
á las de los Celenterados ó ií las de algunos Vermes.
Los Equinodermos se dividen en cuatro clases: Grinoídeos,
Astcroídcos, Holoturioídcos ij Equinoldeos.
Criiioideos
77, tiene la forma de cáliz
<s?.. ->")
^^ ( ^1^
-^l.)V
El cuerpo de los Crínoídeos, fig
ó de disco, del cual salen bra-
zos articulados, simples, bifur-
cados ó ramificados, provistos
de pequeños apéndices llama- _
dos 2^í7i2tlas. Son lijos por me-
dio de un tallo taml)ien calcá-
reo, pentagonal y articulado,
del cual algunas especies se
separan en su edad adulta y
viven libres, si bien los indi-
viduos son completamente sc-
dentai'ios.
El tallo y la cara dorsal del
cáliz y de los brazos están cu-
biertos de chapas calcáreas, y
de una piel dura la cara su-
perior de los brazos y del cáliz,
donde están situados la boca y
el ano. Este es excéntrico, pero
Ja boca está por lo general en el medio del cáliz.
Fig. '
— 212
« Los órganos reproductores presentan grandes analogías
con los de los Asteroídeos. En uno de los géneros actuales,
son cinco pequeñas arborizaciones que empiezan en el disco,
se dividen cada una en dos troncos principales y se prolongan
en los brazos de donde salen á derecha é izquierda ramas que
entran en las pínulas. Solo las ramas terminales, situadas en
las pínulas, secretan los productos sexuales; los troncos son
estériles. »
Los Crinoídeos son en su mayor parte fósiles muy antiguos.
y casi todas las especies actuales viven en los mares muy
profundos, en donde los animales parece conservan una forma
mas primitiva, ó mas fósil, por decirlo así.
Asteroídeos
Las Estrellas de mar, fig. 78, son Crinoídeos cuyo proto-
Fig. 78
plasma, siendo menos calci'ireo con relación li su mayor asi-
milatividad, les ha permitido alcanzar mayor desarrollo y tomar
— 213 —
una forma mas aplanada que á los Crinoídeos propiamente
dicho.
Los Asteroídeos están caracterizados por su forma de es-
trella regular y generalmente pentagonal, y cuyos brazos son
mas ó menos desarrollados, ya sea en largo ya en ancho.
Sobre la cara superior, el esqueleto es por lo general coriáceo,
ó tiene chapas calcáreas sobre las cuales se encuentran peque-
ñas eminencias, puntas ó ganchos, y en los bordes una hilera
de chapas mas grandes, llamadas «chapas marginales». En la
cara ventral, también rodeada de chapas marginales, está situada
la boca en el centro de la estrella; de allí irradia por el medio
de los brazos un surco profundo que lleva los tubos ambula-
torios.
Los Asteroídeos se dividen en Ofiurídeos y Estelerídeos.
Los Ofiurhleos tienen los brazos delgados y muy largos,
chatos ó cilindricos, que se adelgazan, ó empiezan á ser bra-
zos, á muy corta distancia del centro del cuerpo. Los surcos
ambulatorios están cubiertos por chapas calcáreas, de modo
que los tubos ambulatorios salen á ambos lados de los brazos.
Estos son flexibles, se mueven en todas direcciones, principal-
mente hacia adelante y hacia atrás, y parecen serpientes. .Estos
Equinodermos cai'ecen de ano. Su metamorfosis se simplifica
mucho en algunas especies vivíparas. En otras, cuando el
animal sale del huevo, tiene ya la forma del adulto.
Los Estelerídeos tienen los brazos anchos, tanto, á veces, que
no son sino los ángulos mas ó menos salientes del cuerpo; y
aun cuando son angostos, contienen, como las patas de los
Pantópodos, una parte del tubo digestivo y de las glándulas
sexuales. Los surcos ambulatorios no están cubiertos por
chapas calcáreas y los tubos ambulatorios salen en el medio
de los brazos. El ano está situado en la cara superior.
214 —
Holoturioideos
Las Holoturias, ó Pepinos de mar, fig. 79, son cilindricas
y vermiformes; sus integumentos son bj
jjandos y coriáceos, en
vez de estar cuijiertos
por una cascara só-
lida, como los de-
más Equinodermos :
las concreciones que
contienen están dise-
minadas y consisten
en pequeños cuerpos
de formas determina-
das según sean su-
perficiales ó estén situadas mas profundamente en la piel.
La boca ocupa la extremidad anterior del cuerpo y está
rodeada de tentáculos ramificados que pueden ser reti'ai-
dos dentro del cuerpo. En la extremidad posterior esta el ano.
ó cloaca, por donde el agua penetra hasta los órganos de la
respiración, los cuales son ramificados y se llenan y vacían á
voluntad del animal. El sistema muscular de su envoltura
músculo-cutánea tiene, como en los Vermes, un gran desarro-
llo. Cuando se las incomoda á las Holoturias, se contraen
con tal fuerza, que despedazan todo su cuerpo ó vomitan los
intestinos por el ano; pero después lo reproducen de nuevo;
otras pueden trasformar toda su piel en mucosidades.
Algunas están provistas de tubos ambulatorios, ya regular-
mente distribuidos en sitios determinados, ya diseminados en
todo e! cuerpo. Otras carecen completamente de tales pies.
Las primeras se llaman Pedatas y son dioicas, ó sea de sexos
separados en individuos distintos. Las últimas se llaman Apo-
das; son hermafroditas y á veces el mismo individuo produce
en la misma parte del mismo órgano, huevos y espermatozoa-
rios, alternativamente.
Equinoídeos
Estos l']quinodermos, fig. 80, pueden ser considerados como
Ci'inoídeos muy gruesos ó anchos, cuyos órganos de reproduc-
Fig. tO
Cortado
cion, en vez de separarse en l'orma de bi'azos muy ramificados,
han adquirido, gracias ti la continuada fecundación en ios
antepasados, mayor poder para reproducii'se catanahólicamente;
de modo que todo lo que en los Crinoídeos es ramificaciones
y tallo, ha quedado unido en los Equinoídeos y les ha dado
mayor volumen; mientras las piezas calcáreas del Crinoideo
han sido relegadas al exterior y forman la cascara de los
Equinoídeos.
La forma de estos Equinodermos es globulosa , oval ó
discoidea . Están rodeados de una cascara sólida , formada
de piezas calcáreas, poligonales, con puntas ó espinas de for-
mas muy variadas, articuladas sobre pequeños pezones ensan-
chados en su extremidad en la forma de una pequeña pastilla
redonda. Los tubos ambulatorios salen por numerosos poros
de las piezas mas pequeñas de la cascara, llamadas piezas am-
bulacrales y que forman los radios.
Según la mayor ó menor rcgulaiúdad de sus formas, se les
divide en Regulares, CUpcastrokleos y Espatango/deos.
Los Regulares tienen la boca en el centro de la cara inferior
del cuerpo y está provista de cinco dientes encastrados en una
armazón calcárea. El ano está situado en la parte superior,
cerca del punto central donde convergen los radios.
— 216 —
Los Clipcastroídeos son deprimidos, en l'orma de escudo. La
boca es también central y provista de dientes, pero el ano es
excéntrico.
Los Espatangoídeos son muy irregulares, mas ó menos ova-
les ó cardiformes: la boca es excéntrica v sin dientes.
Moluscoideos
Bajo este nombre comjirenden los zoólogos, además de los
Briozoarios, otros animales que no son ni Briozoarios, ni Gefí-
reos, ni Quetópodos, ni Moluscos, porque tienen igu.tl parte
de todos.
Estos animales llevan el nombre de
Braquiópodos
Se llaman también, y con mas propiedad, Espirohránqidos ,
porque tienen á los lados del orificio bucal, unos apéndices
muy largos, arrollados en espiral cónica. Estos apéndices
sirven al animal para atraer las partículas alimenticias, y
también como órganos de la respiración. Se parecen mucho á
los Moluscos Lamelibranquios, porque su cuerpo está cubierto
por una concha bivalva; pero mientras que en estos, una
valva cubre la mitad derecha y la otra la izquierda del animal,
en los Braquiópodos, una cubre la [larte anterior y la otra
la posterior.
Estos animales, fig. 8L son fijos,
ya por medio de un pedúnculo mas ó
menos largo, que sale por un agujero
del gancho formado por una de las
valvas, ya por un pedúnculo largo
que sale entre las dos valvas.
Actualmente se encuentran muy pocas especies de Braquió-
podos, relativamente á las que existían en épocas geológicas
tan remotas, que su existencia en esas épocas concurre, con
otros muchos hechos ya conocidos hoy, á aumentar el número
de contradicciones que hay en esas antiguas hipótesis que
sobre la formación de la Tierra y sobre sus relaciones con
el Sol, se enseña en las escuelas v en los libros.
Fig. 81
— 217
Tunicados
Los Tunicados deljen su nombre á una envoltura llamada
túnica, con que está cubierto el cuerpo de estos animales. Esta
envoltura puede ser blanda, coriácea ó cartilaginosa, ó contener
concreciones calcáreas ; es por lo general de varios colores,
trasparente como cristal, ú opaca y formada de una sustancia
celulósica. La presencia de esta sustancia en los Tunicados,
corrobora la opinión de que los vegetales deben á la celulosa
aquellos caracteres que mas los distingue de los animales; y
si no hay confusión de causas y efectos, aun dá lugar á creer
que si los Tunicados no fuesen celulósicos, serían mas verte-
brados ellos y menos terrestres y de una vida mas activa sus
descendientes.
En efecto, los vegetales son organismos tan celulósicos
como poco activos. ¿Cuál será la causa y cuál el efecto?
El cuerpo de los Tunicados tiene generaleraente la forma
de una bolsita ó la de pequeño barril, y la superficie de la
túnica es lisa, verrugosa ó á veces espinosa. Por su desar-
rollo y organización interna, son superiores á todos los demás
animales ya estudiados ; presentan muchas mas analogías con
los Vertebrados, y algunos de ellos aun con los Mamíferos.
La separación de los sexos alcanza en ellos tan solo hasta el
hermafrodismo.
El origen de los Tunicados solo se podrá encontrar en los
Equinodermos ; y las formas que los ligan á estos, en las
Apendicularias, las cuales, así como los verdaderos Vermes,
se han diferenciado conservando en sus integumentos una
consistencia menos calcárea y una organización ¡iropia para
una vida mas libre, activa y gastadora.
En los Tunicados, á causa de ser ellos los mas inactivos
de los invertebrados superiores, encontraremos casi todos los
grados de estabilidad y de independencia que hemos visto hasta
aquí en los demás animales: el animal casi completamente
individualizado y simple como los Vermes; el individuo simple,
fijo y menos coalescente; la agregación en colonias fijas, de par-
tes mas ó menos unidas, y las colonias ambulantes y que na-
dan libremente, como los Acalefos.
En su desarrollo y reproducción aprenderemos muchos
hechos que serán muy instructivos y muy útiles para com-
— 218 —
prender el desarrollo de los demás animales, si admitimos que
el desarrollo de un animal dado debe ser explicado por el de
otro animal inferior á aquel cuyo desarrollo se estudia, y no
por lo que este muestra en el suyo propio. Porque el estado
amiboideo del individuo durante su desarrollo, no deja ver
toda la realidad, pues la cubre con un velo impenetrable.
Siempre liay en él un salto, una abreviación que lo oculta,
pero que no teniendo lugar en otro animal mas inferior, podremos
descubrir en este lo que el estado amiboideo no nos permite per-
cibir en aquel. De modo que el desarrollo de los animales inferio-
res viene á ser, respecto del de los superiores, lo que son las
sustancias colorantes usadas en las preparaciones para el mi-
croscopio: hacen visible lo que no podría verse sin ellas.
Hay cuatro clases de Tunicados : Copelatos, AsckUas. Piroso-
mkleos v Taliáceos.
Copelatos
Bajo este nombre que significa remador, comprenderemos dos
formas de animales diferentes, que unen los Tunicados, por
un lado con ios Equinodermos y por otro con algunos de los
Vertebrados.
Los Copelatos son, pues, las dos extremidades de los Tu-
nicados.
Estas dos extremidades, aun cuando no son iguales en ta-
maño, forma ni organización, son semejantes por el lugar cpie
ocupan en nuestro árbol genealógico, como los Tunicados que
por la unión muy íntima y la especializacion de sus partes
constituyentes, se han hecho un todo completamente libre
é individualizado. Estos animales se llaman Ápendicnlarios y
Leptocardios .
Los Apendictdarios, fig. 82, son muy pequeños Copelatos que
nadan libremente en el mar; provistos
de un largo apéndice caudal y á veces
de una concha trasparente, de la cual
pueden desprenderse si algún otro pj^ g,
animal los agarra para comérselos.
En su organización interna se asemejan mucho á los Lepto-
cardios, principalmente por tener los rudimentos de una espina
dorsal primitiva, llamada cuerda dorsal ó notocorda.
— 2 LO —
Los Leptocardios, fig. 83, también son Tunicados completa-
mente individualizados y adaptados á la vida libre, lo mismo
Fig. 83
que los ^'ermes, Vertebrados y demás animales completamente
individualizados y gastadores.
«El cuerpo lanceolado del Anfioxo {amphi, en ambas extre-
midades; oxys, agudo) alcanza próximamente el largo de dos
pulgadas; es atenuado en ambas extremidades y está provisto
de un rudimento de nadadera dorsal y de un rudimento de na-
dadera anal, que carece de radios y se continua con.la nadadera
caudal ensanchada. Está atravesado en toda su longitud por
un cordón gelatino-cartilaginoso, ó «cuerda dorsal», que se adel-
gaza hacia adelante y hacia atrás y se termina en extremidades
redondeadas. Arriba de la cuerda, formada de una serie de discos,
está situada la médula espinal. La boca está situada en la cara
ventral, cerca de la extremidad anterior. Es una hendidura
alargada, rodeada de un cartílago en forma de herradura, com-
puesta de varias piezas y provista de cirros. Existen varias
especies de estos Copelatos semi-vertebrados y abundan en las
costas arenosas del mar del Norte, del Mediterráneo y de la
América del Sur.
Ascidias
Las Ascidias son Tunicados fijos, cuya forma es la de una
pequeña bolsa (aslidion, bolsita) con dos aberturas: boca y
cloaca, situadas casi siempre la una cerca de la otra y que
sirven para dar entrada y salida al agua necesaria para la
respiración y que contiene 'as sustancias que sirven de alimento.
En su edad adulta, todas son fijas.
Las Monascidias, fig. 84, son solitarias y de un tamaño relati-
vamente considerable. Algunas suelen reproducirse por brotes,
220 —
Fig. 84
á veces en muy tein|irana edad; y aun cuando
estén muchas juntas, nunca están unidas ni
por una envoltura común ni por vasos san-
guíneos. Su manto, ó túnica, es resistente,
cartilaginoso y ya opaco, ya hialino y traspa-
rente. Una de ellas tiene una concha bivalva.
Otras se reproducen por brotes que forman una
colonia ramificada y cuyos miemliros están
unidos ó separados por medio de estolones
ramificados y en forma de raíces, y por los
cuales están todas ligadas por una circulación común, durante
un período mas ó menos largo de su existencia.
Las Sinascidias (syii, juntos) fig. 85, son reuniones de nume-
rosos individuos envueltos en un manto común y formando
pequeñas colonias de consistencia blanda y de
colores vivos. Casi siempre un número determi-
nado de individuos se agrupa en derredor de
una cioaca común, formando colonias circulares
ó de forma de estrella y adheridas á las piedras.
El cuerpo es ya simple, corto ó largo, ya com-
puesto de ó dividido en dos ó en tres regiones
llamadas tórax, abdomen y postabdómen. En
una, llamada Botnjllus, fig. 86, el desarrollo, ó la reproducción
catanabólica, como lo llamamos, se verifica
con una gradación muy instructiva y que el
antropomorfismo ha explicado por medio de
una serio de parricidios. Cuando los órganos
sexuales del Botrilo empiezan á formarse, en-
tonces cesa el canibalismo de los hijos que se
comen á sus madres, y la Ascidia está ya en
aptitud para fecundar otros huevos en donde el canibalismo
empezará de nuevo.
Fig. 85
Fig. 8G
Pirasomideos
Estos Tunicados, fig,
Fig. 87
87 no son libi'es, propiamente dicho,
son mas bien colonias sueltas de As-
cidias fijas, (¡ue ilotan en la superficie
del mar y tienen la forma de un dedal.
Los individuos que forman la colonia
están colocados perpendicularmente al
eje del dedal y unidos por un tejido
— 221 —
gelatino-cartilaginoso. La boca de cada uno está hacia la super-
ficie exterior y las cloacas desembocan en la extremidad opuesta,
en un canal común que ocupa el eje de la colonia.
Los individuos adultos producen un solo huevo en el ovario.
En este huevo se desarrolla un embrión semejante á una As-
cidia y que estando aun dentro del huevo produce por brotes
cuatro pequeñas Ascidias colocadas en derredor de una cloaca
común, dejada por la primera Ascidia fundadora de la colonia.
La pc(|Lieria colonia sale entonces del huevo y continua en su
desarrollo por medio de brotes sucesivos producidos por los in-
dividuos que se van formando.
Taliáceos
Los Pirosomídeos no son colonias libres, porque el agua que
se mueve — lo mismo que la fuerza de un caballo, del vapor,
del viento, etc. — es un motor visible. Cuando no existe un motor
visible, la cosa que se mueve se dice tiene «voluntad», y á veces
((libre albedrío». Pero los Taliáceos no son colonias sueltas de
Ascidias fijas, porque sus partes constituyentes son mucho mas
coalescentes y están todas adn[itadas á las distintas necesidades
del todo ; tienen voluntad y se mueven liljremente en el mar
por medio de movimientos rítmicos de contracción y expansión
de su cavidad respiratoria. El cuerpo es ya cilindrico, ya seme-
jante á un pequeño barril, tiene la consistencia de la gelatina
y la trasparencia del cristal. La boca está en la extremidad
anterior y la cloaca en la posterior, cerca de la cara dorsal. Los
Taliáceos se dividen en Doliólidos y Sálpidos.
Los Doliólidos tienen la forma de un pequeño jjarril, y
bandas circulares que semejan los arcos ; carecen de túnica ó
tienen una muy fina. El tubo digestivo es largo y recto; los
ovarios contienen muchos huevos, de los cuales salen individuos
con un estolón dorsal, semejante á una cola y que produce dos
clases de individuos, algunos de los cuales son de forma muy
estraña. La reproducción y el desarrollo de los Doliólidos son
muy complicados.
Los Sálpidos, fig. 88, son cilindricos, achatados, con bandas
musculares circulares ó cruzadas y túnica gruesa. El tubo di-
gestivo y demás visceras están reunidas en una masa redonda.
Fig. 88
llamada «núcleo» y contenidas en
una especie de cavidad visceral.
Los individuos herma froditas for-
man cadenas, ó á veces verticilos;
cada uno de los eslabones produce
un solo huevo, en el cual se desar-
rolla un embrión que crece en el
interior de la madre, unido á ella
de una manera análoga á la de los
Mamíferos. Cuando nace la pequeña
Salpa continua creciendo y viviendo
siempre solitaria; pero cuando se
lia desarrollado bastante, todas las
partes de su cuerpo concurren para
formar un pequeño brote llamado
genniíieno ó estolón prolífero, el cual
se trasforma en una nueva cadena
de Salpas. Los eslabones de esta
cadena son todos hembras durante su primera edad, pero se
hacen hermafroditas cuando el catanabolismo se agota por la
separación de los elementos gastadores ó catabólicos del orga-
nismo; porque se acabó la fuerza recibida con la fecundación.
Como ya sabemos que la reproducción por brotes, ó «asexual»
como tan impropiamente se la llama, difiere del desarrollo so-
lamente por la limitación y separación del producto del cata-
nabolismo — separación causada por la falta de anabolismo —
podemos decir que la generación llamada alternante, es la
generación menos alternante que dar se pueda. Porque en ella,
las fases de desarrollo, intermediarias entre un individuo se-
xuado y su inmediato descendiente sexuado, están llenadas por
uno ó mas descendientes catanabólicos, ó «asexuados», el cual
ó los cuales son intermediarios diferenciados, y no hay entre
los dos individuos sexuados el salto tan grande que en los
Vertebrados, por ejemplo, separa á los hijos de los padres.
La generación alternante es mas bien una diferenciación
mas continua; porque lo que hay en ella de alternante es tan
solo las formas del producto del catanabolismo. En los Taliá-
ceos, como en otros animales en que tiene lugar la generación
alternante, la relativa escasez de anabolismo trae la diferencia-
ción, la limitación y la se[)aracion del fruto del catanabolismo,
y hace á este fruto mas separado y visible que en los Verte-
brados. En estos, como son mas anabólicos, y por consiguiente
mas amiboideos, el producto queda mas unido, ó coalescente,
223
y menos visible, y la reproducción catanabólica es mas conti-
nua.... si no alternante a muy largos intervalos.
Moluscos
Exceptuando los Acaloibs, todos los demás animales ya estu-
diados son los descendientes de solo dos formas de gástrulas:
la esférica y la de la figura 5, y hay entre ellos diferencias
bastante considerables para haber sido necesarios muchos nom-
bres diferentes para distinguirlos. Los que vamos á estudiar
ahora, no solo son los derivados de todas las ramas laterales,
que han evolucionado en línea divergente ó hacia arriba, sino
que son también los derivados de cuatro formas distintas de
gástrulas. A pesar de esto, no tienen todos ellos sino un solo
nombre; se llaman Moluscos (conchas, caracoles y pulpos).
En efecto, las gástrulas de que tienen origen los Moluscos,
son de las formas fundamentales siguientes U^^^— ™-/'~n- Cuan-
do las gástrulas de todas estas formas se reproducen catana-
bólicamente y forman un Acalefo, el producto de esa reproduc-
ción es un agregado de dos veces cuatro partes en los Ctenóforos;
de ocho en las Medusas y de mayor número, pero menos coales-
centes, en los Sifonóforos. Pero cuando una sola de esas partes se
separó de la mas asimilante de las medusas hydroideas, bajo la
forma ultra-amiboidea de huevo, este no se desarrolló en una co-
lonia de Hidrozoarios ni en un Acalefo, sino tan solo en un indivi-
duo simple pero del todo coalescente y autónomo; es decir, en un
Molusco, el cual vino así á ser, respecto de los Hidroídeos superio-
res, lo mismo que los Nemátodos, Tremátodos, Quetópodos infe-
riores y Gefireos son respecto de los Hidroídeos inferiores y de los
Antozoarios. Pero las gástrulas de los Moluscos, siendo mas coa-
lescentes y amiboideas que las de los Antozoarios y Equinodermos,
los tubos ó cubiertas sólidas que secretan son de menos consis-
tencia que las de los Quetópodos, y consecuencias de ello son el
crecimiento asimétrico y la forma en espiral de los caracoles.
Las formas de las partes sólidas exteriores de los Moluscos
son variadísimas, sin embargo de no ser todas ellas derivadas
sino de cuatro formas fundamentales distintas, que, en rigor,
pueden reducirse á tres: U'"'^— — • Do estas podemos sacar
todas las de los Moluscos conocidos. Explicarlo por escrito,
de una manera comprensible, sería casi imposible ; pero será.
224 —
por el contrario, muy fácil darse cuenta del origen de esas
formas, haciendo de cera ó con una pelota de goma elástica,
las gástrulas de las figuras indicadas y buscando con ellas
las posiciones de que pueden resultar las distantas formas de
los Moluscos.
Las de los Lamelibranquios son las (¡ue pueden presentar
mayores dificultades á primera vista, á causa de la chamela, ó
visagra, y de los 7mtes (1); pero si comprimimos nuestra gástrula
artificial, de manera á doblarla por el medio, veremos que a
cada lado del doblez se ha formado una superficie convexa,
que puede indicarnos el origen de los nates. La charnela
resulta de la atrofia de la parte que, á causa del doblez, ha
sufrido dilatación al exterior y compresión al interior, y en
cuyo eje neutral, solamente, ha podido principiar á desarro-
llarse lo que se llama el ligamento de la concha.
Si bien es variada la forma de las partes sólidas exteriores
de los Moluscos, tanto menos lo es, hasta cierto punto, la
forma del cuerpo mismo del animal. Así es que mientras que
aquellos animales que ocupan igual número de ramas infe-
riores representan G Tipos principales (Celenterados, Vermes,
Artrópodos, Equinodermos, Moluscoídeos y Tunicados) con 16
clases distintas, los Moluscos, siendo los derivados de las
cuatro ramas inferiores, son todos de un solo Tipo.
Los Moluscos se dividen en las cinco clases siguientes :
LavieUbránquios, Escafópodos, Gasterópodos, Pterópodos y Cefalópodos.
Lamelibranquios
Estos Moluscos, fig. 8D, tienen el cuerpo comprimido y
rodeado de una piel ó manto cuyas dos láminas laterales están
unidas por un ligamento en la
liarte que corresponde al dorso
^^^!_^^v del animal, y secretan, por lo
í(í\ '^^kT — I2t. general, dos valvas, la una de-
"^ — "^"^"^^^^^ recha y la otra izquierda, que
'-"""'"'"***si«^^>;;;— jjTf??^ cubren el cuerpo del Molusco,
como las tapas de un libro.
'^' Los bordes del manto no siem-
pre están separados en toda su extensión; frecuentemente están
(1) So llama nale ó ápice, la pequeña eminencia que ocupa el centro de los
arcos que describen las capas calcáreas de las conchas.
— 225 —
soldados el uno al otro en mnyor ó menor extensión ; cuanto
mayor es esta y tanto mas pequeña la abertura de los bordes
del manto, tanto mas se desarrollan en la parte posterior dos
prolongaciones ó tubos contráctiles, llamados sifones. Estos
pueden alcanzar un largo considerable, y como las dos aber-
turas de las Ascidias, sirven para dar entrada y solida al
agua que lleva el alimento, y que bañando las láminas bran-
quiales, sirve para la respiración. — En aquellos cuyos bordes
del manto están libres en toda su extensión, el agua circula
por dos orificios ó hendiduras situadas la una mas arriba de
la otra, en la extremidad posterior. — En el lado opuesto está
el 7»'e, llamado así, porque es el órgano para la locomoción en
aipiellos Moluscos que tienen que moverse ; pero está mas ó
menos atrofiado ó falla del todo en los menos movedizos ó en
los que son fijos. Es un apéndice carnoso y retráctil; su forma
y dimensiones son «muy variables y aun puede estar del todo
trasformado en aparato hilador del Uso, hilos sedosos secre-
tados por una glándula y por medio del cual el Lamelibrán-
quio se fija temporal ó permanentemente.
La separación de los sexos es gradual en la clase. V.w los
mas de ellos, están separados en individuos isomorfos. Muchos
son hermafroditas ; en otros, un mismo individuo produce en
la misma parte del mismo órgano y alternativamente, los
elementos sexuales femeninos y los masculinos.
Escafópodos
Los Escafópodos, fig. 90, tienen la forma de un tubo largo,
cónico, encorvado y abierto en ambas
extremidades. Estuvieron clasificados co-
mo Gasterópodos, ó caracoles, con el
nombre de Cirrobránquios , á causa de F.g. oo
sus dos manojos de tentáculos protráctiles y semejantes á cir-
ros, y los cuales sirven como órganos de prensión y de respira-
ción. Esta se efectúa también por la superficie del manto. El
pié es de tres lóbulos y, lo mismo que los Lamelibranquios,
carecen de cabeza bien distinta.
226
Gasterópodos
Cuando las gástrulos de todas jas formas ya mencionadas,
tienen bastante consistencia, con relación á sus dimensiones,
para no doblarse por su peso, de la manera que lo hacen las
de los Lamelibranquios, el Molusco que se desarrolla dentro
de ellas se llama Gasterújjodo (Caracol). Figs. 91 y 92.
Fig. 01
Si nos representamos mentalmente todas las formas posi-
bles de gástrula, que sean de la mas variada y gradual con-
sistencia, y forzando nuestra imaginación les damos todas
las posiciones que pueda ocurrírsenos ; combinando de todas
maneras estos factores, podremos hacernos una idea de la
variedad de las formas de las partes sólidas de los Gasterópo-
dos. No es posible, pues, describir en términos generales sino
tan solo el cuerpo blando del animal que se ha desarrollado
dentro de esas gástrulas.
Los Gasterópodos (gasta; vientre) tienen la cabeza mas ó
menos distinguible y nadan ó se arrastran por medio de un pié
carnoso, situado debajo del cuerpo. Están provistos de dos ó
cuatro tentáculos y de dos ojos colocados ya en la base, ya en
la extremidad de uno de los pares de tentáculos. En la parte
superior del pié y encerrada dentro de la concha, está la
cavidad visceral, la cual se adelgaza hacia su extremidad y es por
lo general arrollada en espiral. La concha es casi siempre
formada de una sola pieza ; su capacidad permite contener
mas ó menos completamente el cuerpo y el pié cuando el ani-
mal se retrae, ó puede ser tan pequeña que quede oculta dentro
del espesor mismo del manto. Mas frecuentemente se desprende;
de modo que el animal adulto carece de concha. En aquellos
que son completamente desnudos, ó sin concha, se encuentra
comunmente glándulas numerosas, que secretan filamentos
análogos al biso, ó mucosidades, ó cuerpos semejantes á los
nematoquistes de los Celenterados, ó existen en toda la piel
verdaderos nematoquistes. Estos jNIoIuscos, pues, han trnsfor-
mado su concha en veneno y se han vuelto Acalefos.
En los Gasterópodos, los sexos ó, como por redundancia
se dice, la «separación de los sexos», es aun mas gradual que
en los Lamelibranquios. Principia desde el principio en algunos
Opistobránquios y en el Helix Iwrtcnsis, ó caracol de los jardines,
en los cuales las células de la misma vejiguilla, ó folíenla, se
hacen anabólicas y estacionarias («huevos») en la superficie ó
pared interna de la folíenla, mientras las del centro continúan
haciéndose mas y mas catabólicas, y, segmentándose diminu-
tivamente, se trasforman en espermatozoarios. Este es un
hecho muy instructivo en el estudio del desarrollo, para com-
prender la causa de la «segmentación superficial» y de la for-
mación de la «blastosfera»; su significado es este: las células
mas liambricntas van á la 'periferia.
Unos pocos Gasterópodos son vivíparos; sus huevos se de-
sarrollan dentro de la madre; pero casi todos los demás ponen
huevos y los arreglan de muy distintas maneras.
Las principales divisiones de los Gasterópodos son los órde-
nes siguientes: Frosobránquios, Heterópodos, Pulmonaclos y Opisto-
bránquios.
Los Prosobránquios están separados de los Opistobránquios por
la diferente posición de los órganos de la respiración con res-
pecto al corazón y á su aurícula. Componen la mayor parte de
los Gasterópodos; están provistos de concha y los sexos están
separados en distintos individuos, de los cuales los machos son
por lo general mas pequeños que las hembras. Sus huevos
están encerrados en una cascara común, que á veces es cór-
nea. Todos estos huevos empiezan á desarrollarse, pero unos
pocos ó solo uno continúa desarrollándose; los demás paran y
sirven de alimento á los mas liambrientos y aclelfófagos (adelphos,
hermano; phacjein, comer).
Los Placóforos tienen la concha formada de ocho piezas
trasversales, movibles; lo mismo que los anillos de los Isó-
podos, y el animal puede enroscarse en bola. No tienen ni
tentáculos, ni ojos, ni cabeza. La piel lleva muchas cerdas ó
espinas mas ó menos quitinosas ó calcáreas y cubre los bor-
des ó el todo de la concha. Por su forma v organización inter-
— 228 —
na, son los Moluscos que mas se parecen á los Gefíreos, pues
no hace mucho se han descubierto algunos animales {Neomenia
y Quetodenna) que pueden ser considerados tanto como Molus-
cos Placóforos, cuanto como Gefíreos.
Los Heterópodos, fig. 93, tienen cabeza grande; su región
anterior se prolonga hacia adelante en forma de trompa, en
cuya extremidad se halla la
boca. Son gelatinosos y traspa-
rentes. La región anterior y
media del pié forman una nada-
dera pi'ovista por lo general de
* una ventosa; la región poste-
rior está trasformada en un largo apéndice caudal. Los sexos
están separados en individuos distintos.
Los Puliuonados son hermafroditas; viven en el agua dulce
ó sobre la tierra. Están provistos de un pulmón y respiran en
el aire; algunas especies pueden respirar' en el aire y en el
agua. La concha varía en consistencia: puede ser gruesa ó
fina, grande ó pequeña, ó puede faltar del todo. La Limaza,
por una glándula situada en la extremidad de la cola, puede
secretar en un momento una gran cantidad de mucosidades, lo
mismo que los Escorpiones secretan veneno.
Los Opistobránquios, fig. 94, tamlnen son hermafroditas: ó
tienen una concha rudimentaria,
ó carecen de ella completamente.
Hay especies que por su organi-
zación interna pertenecen á los
Prosobránquios. La respiración
se efectúa por medio de branquias
situadas á uno ó á ambos lados
del cuerpo, bajo los bordes del manto; ó respiran por la piel
provista do apéndices simples ó arborescentes, ó de branquias
colocadas sobre el dorso.
Fig. 04
229
Pterópodos
Estos Moluscos, figs. 95 y 9G. son todos pequeños; los
mayores no exceden de unas pocas pulgadas de largo. El
cuerpo, ó es todo recto, ó tiene su
parte posterior arrollada en espiral.
La boca está en la extremidad an-
terior, ya rodeada de dos tentáculos
y seis apéndices protráctiles, ya con
dos brazos provistos de ventosas.
La región cefálica es mxas ó menos
distinguible de lo demás del cuerpo,
ó se continúa con este. Mas atrás de la boca o de la cabeza,
dos nadaderas laterales sirven al animal para nadar con los
movimientos caprichosos que caracterizan el vuelo de las ma-
riposas. Son hermafroditas, viven en alta mar y pueden su-
mergirse rápidamente retrayéndose dentro de la concha, de la
cual algunos carecen.
Fig. 05
Fig. 96
Cefalópodos
Los Moluscos de esta clase, figs. 97 á 100, están caracteri-
zados por tener la cabeza bien distinta de lo demás del cuerpo,
con dos grandes ojos laterales, y en derredor de la boca un
círculo de ocho ó diez brazos, ó de numerosos tentáculos pro-
vistos, en su cara interna, de
una ó dos hileras de ventosas
ó de ganchos. Por medio de
ellos se adhieren fuertemente
á los objetos que abrazan, ó se
sirven de ellos para caminar ó
nadar, así como también para
apoderarse de su presa. Los
brazos pueden á veces estar
unidos en su base por una
membrana que forma un em-
budo al rededor de la boca. Al-
gunos, llamados Deaipidos, tie-
nen, además de los ocho brazos, un par de largos brazos ten-
taculi formes, que están provistos de ventosas ó de ganchos
solamente en su extremidad. Otros, como el Nautilus, fig. 97,
Fig. 97
— 230 —
tienen en lugar de ]3razos, un círculo de numerosos tentáculos.
La piel está desarrollada en rededor del cuerpo, formando un
saco musculoso cjue envuelve las visceras y cjue generalmente
se ensancha á ambos lados y forma dos nadaderas carnosas,
mas ó menos desarrolladas.
Los Cefalópodos con ocho brazos, ú Odápidos, fig. 98 y 99, care-
cen de conclia ; los que tienen diez, ó Decápidos, fig. 100, tienen con-
cha rudimentaria é interna. El Nautilo y la hembra del Argonauta,
fig. 98, son los únicos Cefalópodos actuales provistos de concha
externa. En este último es delgada y parece una navecilla.
En los Cefalópodos fósiles y en el actual Nautilo, es arrollada
en espiral y dividida por tabiques trasversales en cierto núme-
ro de cámaras colocadas una después de otra, lo mismo que
las celdas de ciertos Foraminíferos, llamados por eso Helicostegos
(helicos, hélice; steye, cámara), y de los cuales solo la anterior
y mas grande está ocupada por el animal; las otras cámaras
comunican entre sí por medio de un tubo central que atravisa
los tabiques y contiene una prolongación del cuerpo del ani-
mal.
La organización interna de los Cefalópodos es con mucho
la mas adelantada de todos los demás animales ya estudiados,
y solo comparable con la de los Vertebrados, á la cual se
asemeja por su esqueleto interno, cartilaginoso.
Un hecho sumamente interesante es que en estos Moluscos,
el vitelo, ó yema del huevo, no está adherido á la cara ventral,
como en las aves, sino á la cabeza, y comunica jjor debajo de
la boca, con el vitelo encerrado en la cavidad visceral. ¿No
serán colonias individualizadas de Moluscos, los Vertebrados
de las ramas superiores de nuestro Árbol Genealógico? Es
también muy digno de llamar la atención la analogía que existe
entre la armadura de la boca de algunos Moluscos superiores,
con algunas piezas del esqueleto interno de los Vertebrados.
Los Cefalópodos son dioicos. Los machos y las hembras
son mas ó menos diferentes; siendo en el Argonauta que exis-
te el mayor diiormismo sexual. En muchos de ellos, uno de
los brazos del macho se hace un heetocotilo; llamado así porque
á veces se separa del animal, se mueve por sí mismo por algún
tiempo, y fué descrito por Cuvier como un Ayermes, bajo el
nombre de Hectocotyhts ociopodis; no sin motivo justificado, pues
según algunos naturalistas, se han encontrado liectocotilos que
á mas de sus centros nerviosos ganglionares y aparato genital,
tenían también tubo digestivo, cavidad visceral y corazón.
Sería este un curioso caso de reproducción « asexual » en el
— 231 —
mas superior de los Invertebrados, y en el cual la mas move-
diza de las partes sexuadas se separaría de las «asexuadas»,
lo mismo que se separa en algunos Celenterados.
Según el número de sus branquias, los Cefalópodos se di-
viden en Tetrabranqiiiados y Dibranquiados.
Los Tetrabmnquiados son casi todos fúsiles; la figura 97 es la
de una de las pocas especies actuales.
Los Dibranquiados, por el contrario, son principalmente los
que viven hoy.
El más celebrado es el Argonauta, tig. 98, que los antiguos lla-
maban Nautilus. « La concha parece una nave, y es un curioso
« espectáculo cuando el mar está en calma, ver á esos Moluscos
« pasearse en bandadas numerosas sobre la superficie de las
« ondas, echando al viento, como una vela, sus dos brazos
Argociuta hembra, con dos brazos en la
posición fabulosa.
(Figs. 08 y 99)
« dilatados, y sirviéndose de los otros seis como de remos. Si
« las olas se ajitan, ó si sobreviene algún peligro, el Argonauta
« recoje sus brazos dentro de la concha, se concentra en ella
« y desciende al ibndo del agua. La antigüedad nos ha dejado,
« respecto de esos animales, una multitud de fábulas, bien
« poéticas á la verdad, pero perfectamente increíbles sobre ese
232 —
Espírala
(Fig. 100)
teorías antiguas,
dernas.
« liijo del ciclo, que enseñó á los hombres el arte
« de andar por los mares. »
Antiguamente, ¡tantas fábulas bonitas, de esta
clase, que hubia ! — Por una parte, moluscos, pes-
cados, estrangeros ó Viracochas que salian del mar
ó bajaban del cielo á enseñar á los hombres; por
otra, naciones fundadas por niños, con manos ó
sin manos, salvados de las aguas ó de otros peli-
gros, y criados por lobas, ó por hijas de reyes; —
y hoy no hay mas de esas fábulas. — ¿Habrá ha-
bido algún cataclismo en la mente humano, que
la ha trastornado así? — No; acaso todo consiste
en un simple cambio de palabras, hecho dentro
de las oscuras sombras del amor propio, y por el
cual hoy se llama fábulas y leyendas á muchas
y teorías y doctrinas ií muchas fábulas mo-
Vertebrados
Los Vertebrados son los animales que tienen esqueleto
interno, formado principalmente por una serie de piezas mas
ó menos óseas y distinguibles, llamadas vértebras, y que cons-
tituye la columna vertebral. Esta aloja la médula espinal en
una cavidad limitada por apéndices dorsales, y presenta ade-
más, apéndices ventrales, ó costillas, que concurren á formar
la cavidad que contiene los órganos de la vida vegetativa. En
aquellos que están provistos de miembros, estos nunca exceden
el número de cuatro.
La forma exterior de los Vertebrados presenta uno perfecta
gradación y numerosas variaciones, desde la globulosa ó esférica
de un pez llamado Diodon, hasta lo alargada y tina del Ofidio
(vívoros) ; pero con mas ó menos facilidad puede distinguirse
en todos, seis regiones distintas, que son antagonistas en su
desarrollo. Estas regiones son : a, la craneana (cabeza), que
encierra los órganos centrales, ó mas concentrados, de la
sensibilidad y de la voluntad; b, la cervical, que es un pe-
dúnculo grueso, por medio del cual comunican la cabeza y el
— 233 —
cuerpo ; c, la dorsal, que lleva los miembros anteriores y los
órganos centrales de la respiración y de la circulación ; d, la
luminar, con los órganos centrales do la digestión ; e, la sacral,
que lleva los miembros posteriores y los órganos de la repro-
ducción, y f, la caudal (cola).
Prescindiendo de la forma que mas comunmente se observa
en los Peces, por ser la arquetípica ó primitiva del Vertebrado,
veremos que el Ofidio es ó ¡¡arece ser todo cuello y cola ; que
en las Tortugas predomina el desarrollo de la región lumbar ;
en las Aves el de las regiones dorsal y sacral. En la Ballena
y en los Cachalotes predomina el desarrollo de la cabeza (ó la
boca), mientras que en las demás regiones han conservado
mas la forma arquetípica, desaparecida en los demás Mamíferos
provistos de miembros bien desarrollados.
Los demás caracteres anatómicos que distinguen á los
Vertebrados de los demás animales, así como aquellos que
sirven para distinguirlos entre sí, pertenecen á otra rama de
la zoología, fundada por Cuvier, llamada anatomía comparada
y que no conocemos aun.
El tipo A'ertebrado es el que resulta de la agregación de
un cierto ni'imero de gástrulas que han alcanzado un alto
grado de catanabolismo y amebicidad. Así es que se encuentra
indicios de rudimentos de e.squeleto interno en una Hirudínea ;
mas marcado en el Anfioxo, y gradualmente mas y mas
caracterizado en los Peces llamados Ciclóstomos, Selacios, Ga-
noidos, y en los demás Vertebrados.
Las diferencias que separan al Vertebrado, del Invertebrado,
no pueden ser una objeción en contra de la teoría que hace
descender á aquellos de estos últimos ; porque el vacío que
parece existir, ofrece un solo espacio para una de dos hipótesis
que reclaman su colocación. — De la jirimera, que consisto
en hacer desaparecer intermediarios amiboideos, hipotéticos, no
nos ocuparemos, pues aunque sea tan cómoda como todas las
que nos in'oporcionan con qué suplir nuestra ignorancia, falla
por lo mismo que en lo que aprendimos de Geología, falla la
antigua teoría de los cataclismos : «.Las fuei'xcis que han modifi-
cado la superficie del globo son las mismas que obran actualmente.))
La segunda es mas sencilla y merece nuestra preferencia.
Es la misma ó la misma clase de cataclismo que hemos
observado en la página 29 , con el ejemplo de la mesa dada
vuelta por dos niños. Ahora no haremos mas que presentar
otra comparación. Las comparaciones, como las metáforas,
son indispensables para bosquejar las ideas nuevas, cuando
— 234 —
las palabras, demasiado concretas siempre, no son todavía
convencionales.
Lo mismo que para hacer este libro se ha necesitado cierta
cantidad de papel y tinta y determinados trabajos, sin cuyo con-
curso no hubiera podido ser igual á lo que es, así también
para qus se íbrme un Vertebrado, ó animal del noveno rango,
supondremos se requieren tres zoonitas, ó animales del sépti-
mo rango ; ó sea un conjunto de tres veces trece gástrulas
zoológicamente esféricas y en alto gradó de asimilatividad y de-
sarrollo. Siempre que el límite requerido no sea alcanzado, el hijo
del animal octavo, intermediario, será de igual forma que sus pa-
dres; pero cuando la especie, impelida por la reiterada y continua
fecundación durante muchas generaciones, haya adquirido bas-
tante virulencia y «amor», para alcanzar la medida requerida
de catanabolismo, entonces tendrá lugar en el huevo un «cata-
clismo» de la forma y del rango, y desde el principio de su
desarrollo, el embrión empezará á tomar una forma muy dife-
rente, y después alcanzará un tamaño muy superior á los de
sus antepasados. De modo que de un Anélido, de un Taliáceo ó
de un Cefalópodo, nacerá un Vertebrado que vendrá á ser como
una tortilla de Anélidos, de Taliáceos ó de Cefalópodos, que
ya no se sabe de qué ha sido hecha.
Cuando después de haber armado una máquina se encuen-
tra una pieza de sobra, puede decirse con toda seguridad que
la máquina no está completa y que no andará bien. Del mismo
modo, cuando en una teoría se encuentra un hecho constante
ó una ley no tomada en cuenta, se puede decir con la misma
certeza, que la teoría no está completa y que acabará por des-
hacerse.
El hecho constante que no se ha tenido presente al armar
la teoría de la evolución sin intermitencia en el cambio de
forma, es el siguiente : todos los animales tienen forma cerrada.
Lo cual equivale á decir mas detalladamente, que todos los
animales toman en su desarrollo la misma forma de sus ante-
pasados; y á medida que se acercan de ella, el excedente del
desarrollo, incompatible con la conservación de la forma here-
dada, se desprende bajo diferentes formas: 1^ Gasto ocasio-
nado por la mayor ó menor actividad de su vida. 2^ Repro-
ducción, siempre en relación á la actividad de la vida. S'' Si se
les corta una parte, la reproducen de nuevo, mas ó menos
completamente, hasta que la forma vuelve á cerrarse.
Recordando ahora cuanto hemos aprendido sobre la diferen-
ciación y la reproducción de los animales, veremos que el
— 235 —
desarrollo consiste en aumento de volumen y de estructura;
y como sabemos experimentalmente que lo disminución dol
anabolismo que trae el aumento de volumen, vá acompañada
del aumento progresivo de la estructura que lleva al animal á
su estado adulto, podemos admitir que la estructura (catabo-
lismo) aumenta porque se gasta el anabolismo. Y como el
anabolismo disminuye porque se gasta con el crecimiento, todo
cuanto produce tiende a separarse porque no puede quedar
unido á un individuo (ó parte de él) cuya asimilatividad (ana-
bolismo) ha disminuido muclio y principia á cerrar la forma
del animal. Su producto, así, no solo tiende á separarse, sino
también á adquirir estructura, á diferenciarse, y se separa de
su progenitor en todos los grados de diferenciación (1).
Cuando la forma está completamente cerrada, el producto
del animal es un huevo (célula de anabolismo agotado) ó es-
permatozoarios (células de catabolismo agotado); cuando es
menos cerrada, el desarrollo del producto es mas adelantado,
y entonces se dice que el catanabólico individuo se reproduce
. «asexuahnente». En ambos casos, en todos los casos, el producto
(gasto y reproducción) es el trop-plein de la forma, y el nuevo
ser se desarrolla hasta el completo agotamiento de su cata-
nabolismo, la difinitiva separación de los sexos y la consiguiente
necesidad de refecundacion, la cual está siempre en relación con
la actividad del gasto.
Como la fecundación aumenta mas y mas el poder de asimilar,
y como existen todos los grados de actividad de la vida, podemos
creer que por la fecundación continuamente repetida, el gasto
causado por las acciones del medio, llegará á ser casi igual al
anabolismo de un individuo, y que, llegado á tal punto, una
nueva fecundación hará que el catanabolismo del hijo suyo ex-
ceda á sus necesidades, ó gasto, con una diferencia excesiva-
mente pequeña, y entonces, esa misma pequenez de la diferencia
será precisamente el factor necesario del «cataclismo» ó transi-
ción repentina de una forma de animal á otra muy diferente.
Cuando la facultad de asimilar, llamada anabolismo, alcance
á equilibrar ó á sobrepasar la falta de ella, que dio á los an-
tepasados su estructura, forma y prematura separación de sexos,
el nuevo organismo empezará á desarrollarse, ó repríKlucirse
catanabólicamente. Pero como este será mas asimilante que su
madre, y su facultad de asimilar se gastará solamente á medida
(1) Debemos no olvidar que catabolismo es lo mismo que limitación, segmen-
tación y separación, todo lo cual no es sino distintas formas de reproducción.
— 236 —
que sea satisfecho, el produelo de su re|)roducc¡on catanabólica
permanecerá unido en un todo mucho mas grande y de muy
diferente forma de la de su antepasado, compuesto de una sola
de las partes componentes del nuevo org-anismo. De modo que
el Vertebrado vendrá á ser un múltiple del Invertebrado que
haya llegado á un alto rango de evolución.
Ei salto ([uc hacemos, de la forma del Invertebrado á la del
Vertebrado, no es, pues, sino una aplicación de la ley de la
continuidad con intermitencia en el cambio de formo, en virtud
de la cual, el protoplasma pasa de la forma simple de 1, á la
compuesta de n.
Apesar de que la clasificación de los animales está hoy muy
adelantada, sin embargo, cuando se estudia una ciencia que es
necesario subdividir en partes distintas, se tropieza con grandes
dificultades para establecer líneas morcadas de separación entre
esas partes. En Zoología, estas dificultades aumentan á medida
que se asciende en la escala de los animales, y en el tipo de
Vertebrado llegan á dejar subsistir una confusión tal, que
hace presumir existe todavía una subdivisión análoga á aquella
de BicJios, que hemos creido hai'ía un principiante.
Los Vertebrados se dividen en cinco clases : Peces, Anfibios,
Reptiles, Aves y Mamíferos.
Peces
Son los \'ertebrados de sangre fría, que viven en el agua y
respiran por branquias.
Aunque tienen una forma semejante, hay, sin embargo,
infinitas variaciones en sus detalles. Las diferentes regiones
en que está claramente dividido el cuerpo de otros "\'ertebra-
dos (cabeza, cuello, tórax y abdomen), en los Peces están todas
gradualmente unidas á la región caudal, ó urosonia {oiira, cola;
soma, cuerpo), que es mas ó menos desarrollada y constituye
el principal órgano de la locomoción. El a'tao está por lo común
situado cerca de la extremidad posterior, pero muy frecuente-
mente se halla hacia la parte anterior, y aun bajo la garganta.
Su posición indica el límite entre la región caudal y la termi-
nación de la cavidad visceral, la cual comunmente forma parte
del tronco. El cuerpo es mas ó menos alargado, generalmente
comprimido, algunas veces cilindrico, esférico ó deprimido. Su
forma exterior se hace mas variada aun a causa de las nada-
— 237 —
deras que llevan en lugar do miembros. Estas son de dos cla-
ses: unas son horizontales, luircs y colocadas en donde los
demás Vertebrados llevan sus miembros; otras son impares,
verticales y situadas sobre el lomo, cerca del ano y en la extre-
midad del cuerpo, la cual es siempre una «cola» mas ó menos
desarrollada. El número, la forma y estructura de las nadade-
ras son muy variables y sirven de caracteres para las subdi-
visiones secundarias. La piel presenta también p;ran variedad:
es á veces lisa, viscosa y completamente desnuda, pero por lo
general está cubierta de escamas ó de escudos óseos, de dife-
rentes formas, estructuras y tamaños, producidas bajo la epi-
dermis y muchas veces enteramente cubiertas por ella. A veces
son tan pequeñas que parece faltan del todo; pero mas comun-
mente son chapas sólidas, mas ó menos flexibles, que se cu-
Ijren una á la otra como las tejas de un techo, ó consisten en
núcleos óseos, distribuidos irregularmente en toda la piel ;
pueden también ser grandes y estar todos unidos formando
una coraza.
Los sexos están casi siempre separados en individuos dis-
tintos. Solo algunas pocas especies son hermafroditas, habién-
dose observado casos de hermafrodismo en Carpas, Lenguados,
Bacalaos y Areques.
Los Peces son generalmente ovíparos ; pero hay algunas
especies vivíparas, principalmente en las Rayas y Tiburones,
en los cuales el embrión puede estar unido á la madre de una
manera muy semejante á la de los Mamíferos. También se ha
observado la segmentación en los huevos no fecundados de
algunos Peces.
La mayor parte de los Peces vive en el mar; otros en los
rios, lagos, etc. Muchos de los primeros no van al agua dulce,
pero algunos cambian de residencia en la época del desove.
Pueden vivir poco tiempo fuera del agua, y mueren tanto mas
pronto cuanto mas grande es la abertura del oido, la cual es una
hendidura situada luu-ia el borde posterior del opérculo, ó tapa
que cubre la cavidad branquial. El Bagre llamado Pimelodiis sapo,
y las Anguilas, pueden vivir mucho tiempo fuera del agua.
Algunos pueden pasar de un rio á otro por tierra, y el Anahas
scandens trepa á los árboles por medio de los apéndices espi-
nosos del opérculo. Hay también otros Peces que pueden volar,
por medio de sus nadaderíis pectorales ti-asformadas en alas.
Los Exocetos y los Badijlópteros son muy conocidos con el nom-
bre de «Peces voladores». Algunas pocas especies son pará-
sitas.
— 238 —
Habiendo escluiclo á los Leptocárdios, como Vertebrados de-
masiado novicios y muy dudosos, los verdaderos Peces se
di^'iden en Cidóstomos, Gaiioídeos, Dipnóeos, Tcleósteos y Condrop-
terigios.
Cidóstomos
Los Cidóstomos, ó Marsipohyánqiiios {iiiars/pion, pequeña bolsa;
hrandiion, branquia), son vermiformes, de piel lisa, desnuda y
viscosa, á veces de colores vivos y con algunas hileras de po-
ros. Son cilindricos, carecen de nadaderas pectorales y ventra-
les, per(í llevan una doi'sal, sea á lo largo del lomo, sea sola-
mente en la extremidad posterior, arriba y abajo de ella. La
boca es circular y propia para la succión; parece mas bien
una ventosa, si bien los labios pueden á veces juntarse y for-
mar una hendidura longitudinal. A ambos lados de la parte
anterior llevan seis ó siete sacos branquiales. El esqueleto es
todavía muy rudimentario, representado solamente por piezas
cartilaginosas de la columna vertebral y por el cráneo.
Los Mixmoídeos, fig. 101, se parecen tanto á los ^'ermes, que
estuvieron clasiñcados como tales. La boca, ó ventosa, carece
de labios y está rodeada de liar-
bülas. Los sacos branquiales
comunican con el exterior, ya
por una abertura común, situa-
da sobre la cara ventral, ya por
'^' seis ó siete orificios separados,
á cada lado. Los ojos son rudimentarios y escondidos bajo la
piel. La extremidad posterior está rodeada de una nadadera
angosta. Estos animales viven en el mar, escondidos en el
fondo fangoso. Apesar de su aspecto inofensivo, son parásitos
muy temibles, pues se pegan al cuerpo de otros animales, lo
perforan, penetran en él y lo chupan hasta no dejar mas que
la piel y el esqueleto.
Los Fetromixóiitidos (pctroii, piedra; mijxcin, cliupar), ó Lam-
preas, fig. 102, son mas ó menos vermiformes y generalmente mas
grandes que los Mixinos; uno de ellos es como de dos metros
de largo. La ventosa carece de barbas, pero tiene labios car-
nosos que pueden juntarse y formar una boca longitudinal.
Además de la nadadera caudal llevan dos nadaderas dorsales.
— 239 —
Viven en el mar ó en los rios. Estos animales tienen meta-
morfosis en su desarrollo, y viven poco, tres ó cuatro meses.
Boca
de la Líimproa
Fig. 102
después de haber llegado á su estado adulto. Este, lo mismo
que en los Insectos, dista poco del de completo desarrollo, ó
«muerte por senectud», como lo llama el antropomorfismo.
Ganoideos
Los Ganoideos son una sub-clase muy heterogénea de los
Peces, pues está formada con los Teleósteos inferiores y pri-
mitivos, y con los Condropterígios cuyo protoplasma, siendo
mas consistente, ha secretado mas sustancias sólidas. El es-
queleto es ya cartilaginoso, ya óseo; pero la piel presenta gran-
des escudos óseos, dispuestos en hileras longitudinales sepa-
radas, ó chapas ó escamas estriadas y cubiertas de esmolte,
de una forma peculiar y característica, ó lleva escamas redon-
das y flexibles, semejantes por su colocación á las de los Peces
mas comunes, ó Teleósteos. Solo por excepción está la piel
completamente desnuda.
El carácter principal de la mayor parte de los Ganoideos
{ganos, astilla;) es la presencia de una especie de escamas óseas,
en forma de láminas alargadas, que se llaman fulcros, situadas
sobre el borde superior y radio anterior de las nadaderas, ¡n-in-
cipalmente sobre la caudal, y dispuestas en una ó dos hileras.
Las branquias están contenidas en una cavidad de cada lado y
cubiertas por un opérenlo.
Como es muy indecisa la línea de separación entre estos
Peces y los Dipnóeos, Teleósteos y Condropterígios, para hacer-
los figurar en el árbol genealógico, hemos tomado indistinta-
mente los nombres de los tres órdenes que nos han sido nece-
sarios : Placoclermos, Crosopterigios y Condrósteos.
— 240 —
Los Ganoideos eran muy numerosos y variados en formas,
en las épocas geológicas antiguas. Los Plocodermos, los mas
antiguos vertebrados fósiles que hayan dejado restos de su
existencia, tenían el cuerpo cubierto de anchas placas óseas, y
eran de tan estraña organización, que cuando se descubrieron
sus restos se creía habían pertenecido á Trilobitas, á Bran-
quiópodos, á Cangrejos, á Insectos, á Tortugas. Eran verdade-
ros Crustáceos vertebrados.
Las especies actuales son muy pocas. La figura 103 es un
Condrósteo muy conocido bajo el nombre de Estunjou. Estos
Peces son en extremo fecundos; la hembra de una especie muy
lüg. 103
grande y llamada Acipcuscr huso, produce tantos huevos, que
ellos solos representan la torcera parte del peso del animal.
Como sabemos que los huevos son las células mas asimilantes
que se han comido á sus hermanas, podemos creer que aumen-
tando siempre la asimilatividad, la misma adelfofagia que tras-
formó á una célula en huevo, trasformará también al huevo
de un Esturyon en otro animal muy diferente de un Esturyon
y muy superioi' ¡i él en tamaño y organización.
Teleósteos
Los Teleósteos constituyen la sub-clase mas confusa de los
Peces, y también la subdivisión mas variada, numerosa y co-
nocida, por cuanto las especies que la forman abundan en
todos los países, en el mar y en el agua dulce, y es la que
mas aprovecha el hombre para su alimento. Son los Peces
cuyo esqueleto es mas duro ú osificado (teleios, acabado; osteon,
hueso), el cual, sin embargo, está muy lejos de ser tan macizo
y acabado como el de los Vertebrados superiores. Las brán-
— 241 —
quias están, como en los Ganoideos, guardodas en una cavi-
dad común, cubierta por el opérenlo. La piel está, por lo
general, cubierta de escamas flexibles, colocadas como las tejas
de un techo.
Se dividen en Lofobránquios, Fledognatos, Fisóstomos, Anacanti-
nos\ Acaiitópteros. Pero como los caracteres usados para su clasifi-
cación sistemática no tienen valor alguno para nuestras inves-
tigaciones acerca de la evolución de los animales, nos ocupa-
remos tan solo de lo mas indispensable para dar de ellos una
idea muy general o incompleta.
Los Lofobránquios tienen las brán(juias en forma de borlillas
ó lóbulos, unidas á los arcos bi-anquiales y cuya abertura bran-
quial es muy estrecha. El cuerpo es largo y está cubierto de
una coraza de finos escudos óseos; las mandíbulas son largas,
en forma de trompa y en su extremidad está la pequeña boca,
sin dientes. Las nadaderas son también pequeñas, pero á veces
son tan grandes que parecen alas. «El macho de los «Caballitos
de mar», tiene una bolsa en la superficie inferior de su cuerpo,
en la cual los huevos son incubados y en donde los hijos per-
manecen por algún tiempo. Un naturalista americano es de
opinión que á mas de su función de protejer á los hijos, la
bolsa de los Caballitos de mar desempeña también funciones de
nutrición. Cree, como resultado de observaciones hechas en el
desarrollo de estos peces, que en cierto modo, el interior de la
bolsa ofrece alimento á los pequeñuelos. Si esta observación
resultase ser exacta, pondría al Caballito de mar en relación
mas estrecha aun con esos cuadrúpedos que como la Comadreja
protejen á los hijos dentro de una bolsa, y también los ali-
mentan á la vez».
Los Plectognatos, así como los demás Teleósteos que estudiare-
mos en adelante, tienen branquias pectinadas, las cuales consisten
en unas series de flecos rojos, semejantes á los dientes de un peine
y llevadas sobre arcos que representan la costilla del peine: todas
están contenidas en una cavidad común, de cada lado, cubiertas
por el opérenlo. La piel de los Plectognatos es gruesa, ya cu-
bierta de grandes escudos óseos, ya de chapas finas con espinas
— 242 —
triangulares, ya de escamas rhomboidales duras. Puede también
presentar una superficie áspera, debido de pequeños cuerpos
óseos, como los de la iiiel de los Tiburones.
Los Fisóstomos, Anacantinos y Acantóptcros están caracterizados
principalmente por la estructura de los radios de las nadaderas,
por la posición de estas y por otras particularidades menos
importantes de su organización interna. Estos órdenes son, por
supuesto, los mas numerosos en especies ; baste decir que estas
ascienden á mas de siete mil, mientras que todas las demás
sub-clases de Peces y órdenes de Teleósteos son tan solo como
seiscientas especies en todo.
A los Fisóstomos pertenecen muchas especies de Anguilas.
tan parecidas á las serpientes,
á las lampreas y á algunos
Anfibios. El Gimnoto, ó Angui-
la eléctrica, posee un fuerte
aparato eléctrico. A otras fami-
1,^. lyi lias de los Fisóstomos perte-
necen los arenques, fig. 104,
sábalos, bagres, salmones, dentudos, el zurubí, el dorado, las
sardinas, las palometas, etc.
A los Anacantinos pertenecen otros Peces semejantes á las
serpientes, pero mas ó menos comprimidos y cuyas nadaderas
dorsales y ventrales son largas y están unidas á la caudal. El
ano está situado á mucha distancia de la boca; pero á veces,
como en el lenguado, por ejem-
plo, la cavidad visceral ocupa
una muy pequeña parte "del
cuerpo, cerca de la cabeza; lo
demás de él es todo carne y
con un esqueleto fino. Los Exo-
^'''^•^°^ cetos. fig. 105, así como otros
peces voladores, tienen grandes nadaderas pectorales y por
medio de ellas pueden volar un poco.
Los Acantópteros componen la mayor parte de los Teleósteos
Y son los mas variados en formas y tamaños; talos comc> los
— 243 —
pejerreyes, las truchas, el pez-espada, las corvinas, el atún, las
lisas, etc. La figura 106 es el interesante Zoarccs rívipanis; una
de las formas de Teleósteo, que mas sugieren si la comparamos
con la de los renacuajos.
Condropterigios
Los Condropterigios, ó Selacios, tienen el esqueleto cartila-
ginoso, ó menos mineralizado que el de los Teleósteos y de
algunos Ganoídeos. La piel también es menos mineralizada que
la de los Ganoídeos y de algunos Teleósteos ; y lo que es muy
sugestivo, los hemisferios cerebrales son notablemente grandes
y presentan los primeros vestigios de las circunvulaciones que
distingue al de los Mamíferos superiores.
Como los Selacios descienden (ó ascienden, mas bien) de una
rama más larga y alta, que ha conservado ó acumulado por mas
largo tiempo su estado amiboideo, su organización es mas sim-
ple, mas á la antigua, que la de los Vertebrados pertenecientes
á las otras ramas, y cuyo protoplasma, siendo menos anabólico,
ha adquirido una organización mas adelantada. Lo mismo que
una persona joven, cuando está creciendo, conserva los carac-
teres infantiles mas que otra de la misma edad pero cuyo creci-
miento se detiene y la hace entrar en su estado adulto.
La forma exterior de los Condropterigios difiere de la de los
demás Peces — excepto de los Ganoídeos, á los cuales son mas
ó menos semejantes — principalmente por sus grandes nadaderas
pectorales y abdominales. La piel, como la de algunos Plectog-
natos, carece siempre de escamas; pero contiene una infinidad
de pequeños núcleos óseos, que le dan una superficie áspera
como papel de lija ; ó presenta chapas oseas con espinas agudas,
principalmente en la región caudal. Delante ó detrás de la na-
dadera dorsal, ó cerca de la cola, existe á veces una gran es-
pina ósea, (¡ue sirve de arma defensiva,
ofenderse á sí mismas; pues cuando
se las pesca se enojan tanto que cla-
van en su mismo cuerpo y repetidas
veces su daga en forma de sierra.
Las branquias de los Selacios son
muy diferentes de las de los Teleústeos
y Ganoídeos. Se parecen á las de los
Ciclóstomos,
pues en vez
de ser libres
dentro de una
cavidad bran-
(juial, es til n
tijas en toda su longitud por el mar-
gen externo, á los tabiques de sepa-
ración entre los cinco, seis ó siete
sacos branquiales en que están encer-
radas. Estos sacos se abren al exte-
i-ior y cada uno por separado, ya sea
á los lados, ya sobre la cara ventral;
rara vez comunican al exterior por una
sola abertura de cada lado.
Los Condropterigios se dividen en
Plagiosionws y Holocéfalos.
Los Plagiostomos tienen la boca tras-
versal, en forma de hendidura curva;
casi siempre situada en la cara inferior
del hocico y distante de la extremidad
de este. El cuerpo es mas ó menos
fusiforme, y mas ó menos grueso en
su extremidad posterior, según sea el
desarrollo de las nadaderas. En las
Rayas, fig. 107, las pectorales son tan
gr-andes, que dan á estos animales la
forma de un ancho disco, mientras
el cuerpo termina en una cola mas ó
menos delgada . Pero entre los Tibu-
rones, fig. 108, de extremidad poste-
rior gruesa, y las Rayas de cola del-
gada, liay todos los grados interme-
diarios : Tiburones como Rayas y Ra-
vas como Tiburones.
Parece haber alguna relación entre la gi'osura de la cola de
las Rayas y el grado de desarrollo en (jue nacen los hijos,
pues las Rayas de cola delgada frecuentemente ponen huevos
de cascara córnea, chatos y cuadriláteros, con un largo fila-
mento en cada ángulo y que se desarrollan fuera de la madre;
mientras las Rayas de cola gruesa son muy comunmente viví-
paras. En los Tiburones, las relaciones entre la madre y el hijo
son mas íntimas. No solo están los huevos provistos de una
abundante yema, ó vitelo, y envueltos en una tela, ó córioii,
muy lina, al través del cual pasa el alimento suministrado por
la madre, sino que en muchos Tiburonos vivíparos las relacio-
nes del hijo con la madre son casi tan íntimas como en los
^ilamífcro.-.. Algunos Tiburones alcanzan grandes dimensiones,
pues los hay hasta de 15 y aun mas de 20 metros de largo.
Los Holoccfalos, ó Quimeras, flg. 109, tienen la cabeza grande
y de forma muy esti-aña; ojos desmesuradamente grandes y
sin pái'pados; boca pequeña y silunda debajo del hocico; con
una sola abertura branquial de cada lado y opérenlo pequeño
y membranoso; piel lisa y cola larga y teliforme.
A una de las especies conocidas de Holocéfalos, como si no
fuese bastante significativo el nombre de Quimera que se le lia
dado, se le llama también monstruosa. Tal vez las fábulas de
las sirenas y de las mermaids, no son sino antiguas teorías
para explicar las apariciones en las costas de Italia y de la
Gran Bretaña, de los cadáveres de algunas Quimeras mas
monstruosas aun; es decir, mas semejantes á un ser humano.
Apesar de que la experiencia nos enseña todos los dias que
las iabulas tienen siempre un fondo de verdad y mucho de
instructivo, estamos todavía demasiado enamorados de nosotros
mismos, para dar á esas fábulas toda la importancia que en
realidad tienen; y respecto de las Sirenas, si es que hoy no
existen, es también demasiado aventurado el asegurar que no
hayan existido antes.
— 240 —
Dipnóeos
Los Dipnóeos {dis, dos; pnoé, respiración) fig. 110, han sido
clasificados ya como Peces, ya como Anfibios, ya como Repti-
les ictioídeos (1). Por su conformación exterior y por muchas
particularidades de su organización interna, se acercan de los
Peces, principalmente de los Ganóideos, con los cuales los cla-
rig. nu
sifican algunos zoólogos, mientras que por otros caracteres se
acercan mas de los Anfibios. En el agua respiran por branquias
internas que son en número de cuatro ó mas, pero cuando
aquella se seca respiran por uno ó dos pulmones el aire ó
los gases de los pantanos ó rios en que viven.
El cuerpo de estos animales es largo y semejante al de una
anguila; cubierto de escamas redondas, y se termina por una
cola comprimida, con una nadadera continua, que en el lomo
va hasta la mitad de él y en el abdomen hasta el ano. La ca-
beza es ancha y chata, con pequeños ojos laterales; las narices
están en la extremidad del hocico; tienen dos nadaderas pecto-
rales y dos abdominales situadas muy atrás y son muy seme-
jantes las unas á las otras.
Anfibios
Los Anfibios forman la transición entre los Peces, ó Verte-
brados de cola gruesa (urosoma) y que respiran en el agua
(1) Ychthi/s, pez; eidos, forma.
— 247 —
por medio de Itránquias, y los Reptiles, los cuales tienen ó
carecen de patas y respiran en el aire por medio de pulmones.
En efecto, los Anfibios todos están provistos de dos sacos
pulmonares, y además, sea durante su juventud, sea en su
estado adulto, poseen tres -ó cuatro pares de branquias, ya
encerradas en una cavidad cubierta por la piel y comunicando
al exterior por una hendidura, ya colocadas exteriormente y
en forma de apéndices bipinados ó arborescentes. El cuerpo
puede ser corto y deprimido, pero por lo general es largo y
cilindrico, ó comprimido y terminado por una región caudal, ó
urosomo, ya completamente atrofiada en la edad adulta, ya de
dimensiones mas ó menos considerables, según el menor ó
mayor desarrollo de los miembros. La piel es casi siempre
lisa y viscosa; secreta mucosidades ó líquidos cáusticos, que
pueden ser á veces venenosos; rara vez presenta anillos algo
gruesos, revestidos de pequeñas escamas análogas á las de la
piel de los Reptiles.
Los Anfibios se dividen en los órdenes siguientes : Apodos,
Uroddos y A?iuros.
Los Ajjodos, fig. IIL son vermiformes y sin miembros ; cubier-
tos de escamas muy pequeñas, formando anillos trasversales. Por
Fig. 111
su aspecto exterior y por algunos caracteres de su organización
interna se parecen á las víboras, pero difieren por otros. Viven
bajo de tierra, como las víboras, y se alimentan de larvas de
insectos. El nombre de Cecícidos, que se les ha dado, es debido
á estar sus pequeños ojos cubiertos por la piel, de modo que
estos animales parecen ciegos.
Los Urodelos son de cuerpo largo y redondo, terminado en
un urosoma largo y comprimido. Generalmente tienen dos pares
de miembros cortos y débiles; los posteriores están tan distan-
tes de los anteriores, que la parte media del cuerpo y á veces
:i8
todo él, se nrrastra penosamente por el suelo; pero en el agua
sirven de remos y acudan ú la larga cola ])ara nadar con mu-
cha agilidad. Lo mismo que los Cecílidos, tienen los ojos muy
pequeños y escondidos bajo la piel, que es trasparente. Se di-
viden en Ictioídeos y Salamandrinos.
Los Ictioídeos, fig. 112, alcanzan un tamaño considerable ; en
la edad adulta conservan la misma forma que los Salamandri-
nos ]iresentan como fases transitorias de desarrollo. Los Pe-
renibráiiquios, además de los pulmones, tienen á cada lado del
^50--
Fig. n2
cuello tros pares de manojos i'amiHcados de
jranquias, que
algunos {Derotremos) pierden á medida que se acercan de su estado
adulto, pero queda vui orificio branquial de cada lado. El Axoloil
adulto es un Ictioídeo mientras vive en el agua, y se trasforma
en Salamandrino ( Amhhjstoma) en la tierra
Los Salaniandrínos, íig. 113, en su edad adulta, carecen de
branquias y de orificio branquial, y los ojos estiin provistos de
párpados. Por su forma, se asemejan mas ó menos á los Lagar-
tos, y, así como los Camaleones, jioseen la facultad de cambiar
de color. Las Salamandras terrestres son vivíparas; dan á luz
treinta ó cuarenta larvas á la vez ; pero estas larvas son muy
pequeñas. La Salamandra negra, dos veces en el año, por lo
menos, pare dos pequeñuelos ya formados, cuyo origen es muy
interesante. Un gran número de huevos se acumula en los
dos úteros, pero en cada uno de estos, solo uno de los huevos
Fig. n3
— el mas pesado tal vez, pero seguramente el mas hambriento —
es el único que se desarrolla comiendo á los demás ; es decir,
por adelfofagia.
(Contiiniará.)
EL VERBO
ESTUDIO FILOLÓGICO -GRAMÁTICO
SAMUEL A. LAFONE QUEVEDO
EL VERBO
ESTUIJIO KILOLOOICO = ORAN/[ATICO
I
¿Qué es un verbo? Hé aquí una pregunta que es más fácil
para hecha que para contestada.
El inglés Lindley Murray decía, que es una palabra que sig-
nifica, ser, estar, hacer ó padecer, á lo que podría haberse
agregado, y que en Castellano se modifica en razón de Grupo,
Conjugación, Clase, Voz, Modo, Tiempo, Persona y de esas
concordancias de género, número y caso á que están sujetas
las formas participiales. Sin duda esta definición ofrece más de
un blanco al que los críticos podrán apuntar con sus pedre-
zuelas ; más como hasta hoy nadie ha acertado en dar otra
que no incurra en iguales ó mayores deficiencias, valga la que
yo ofrezco por ahora, que lo que escribo no es para enseñar
gramática al que no la sabe, sino para adelantar una jornada
en la revolución iniciada por el gran gramático Americano Bello.
No por esto quiero decir, que Bello sea responsable de las
ideas é hipótesis que aquí expongo, sino que él fué el primero
que levantó el grito de libertad contra la tiranía de las aulas
en materia gramatical ; y yo, cual montonero en mis montañas
de Catamarca, pongo lanza en ristre para derribar algunos gi-
gantes más de la idea preconcebida, que á puño cerrado califica
de Latino todo lo que encuentra en la noble Lengua Castellana.
II
GRUPO
Esta es una palabra que puede decirse innovación en la
Gramática Castellana. La uso en su sentido natural, si alguno
hulla otra (|U(3 más le cuadre, que me la hi-inde, pues yo voy
al grano, y es, que el A'erbo Castellano se alista en dos grandes
divisiones ó grupos desconocidos hasta ahora por nuestros gra-
máticos, que no tienen ojos ni oídos para más que para el
Latin y las Irregularidades. Se dijo ítLatiii», callen los igno-
rantes; se dijo «Irregularidad», santa palabra, que con su
egida incontestable salva toda dificultad — y á mansalva, ha dado
muerte, ó se la está dando, al teutonismo Español, vigoroso
abolengo lingüístico cjue dá el mentis á tanta teoría que corre
acerca de la «Raza Latina»: ¡ los Latinos que no tenían gente
para poblar su propia campaña, poblaron todo el Litoral Eu-
ropeo, Mediterráneo y algo más !
Pero vamos á nuestro asunto, que en este capítulo es el de
las dos grandes divisiones ó grupos del verbo castellano.
Esta agrupación se rige á lo que se vé, por reglas de pro-
sodia, ])ero su causa de origen es indudablemente otra. El
jM-imer grupo consta de los verbos cuyo perfecto es un tema
grave de primera y tercera persona, como de haber, hube; el se-
gundo, de los verbos cuyos perfectos afectan las formas agudas,
como de créxco, crecí.
Aquí cabe la pregunta: ¿Esta agrupación de los verbos cas-
tellanos en dos grandes divisiones y que de suyo se impone,
es por ventura obra de la casualidad, de la irregularidad inor-
gánica de esta lengua, ó responde á cánones cuya analogía,
apunta en dirección á las lenguas teutónicas"?
De este punto primordial de Gramática Castellana, han hecho
caso omiso los que sobre esta materia han escrito : la incuria
de nuestros filólogos, la erudición de los alemanes, todo se ha
estrellado ante ese incubo que todo lo aplasta y esteriliza— la
idea preconcebida de que en el Castellano no hay salvación po-
sible fuera del Latin.
Cualquier principiante advierte que estos dos series de Hec-
ciones verbales nunca pudieron confundirse en un solo grupo
gramatical.
Amar, Amé, ) Estar, Estuve. )
Deber, Debí, [ y Querer, Quise
\\\\v, \\\\, ] Decir, Dije. )
Alguna razón poderosísima de abolengo idiomático tuvieron
nuestros abuelos al hacer esta distinción tan marcada en sus
flecciones verbales. Si se alega que estas variantes solo res-
ponden á irregularidades caprichosas, nada tengo que contestar:
pero la ciencia no admite este recurso, y más de un filólogo
— 2:)3 —
inglés ha dicho que las « irregularidades » se inventaron para
encubrir la ignorancia ó la flojera de los gramáticos.
Desgraciadamente, no poseo el Alemán, así que' no puedo
utilizar como deseai-ía el trabajo de Diez y de Foerster ; pero
algo he podido sacar en limpio, y sobre todo de este último
en su « Spanische Sprachlehre » (Berlin, 1880). Lo que resalta
en este autor es, fpie el español viejo poseía mas verbos con
perfectos graves, (¡ue el moderno, lo que casi equivale á decir
que ella era la forma más usual en la antigüedad, ó sea que
tiene más de antiguo que de moderno; porque puede resultar
que en cuanto á España una forma sea tan vieja como la otra, •
y tan usada, mientras que lo que verdaderamente esta pi-obado
es, que el español moderno ha preferido la forma con perfectos
agudos, como que parece que todo cambio se ha efectuado de
aquella á esta.
Pues bien, dado el liecho que el Castellano conserva dos
tipos de verbos, con total prescindencia de conjugación, fuerza
era estudiarlos por separado, y no relegarlos al catálogo de
verbos irregulares, basurero de las riquezas de gramática á que
la Academia ha desterrado todo cuanto la lengua castellana
tiene de mas típico y curioso.
Veamos la fleccion completa de ambas formas y en seguida
trataré de dar alguna explicación que por lo menos merezca
ser triturada en el moi-tei'o de la filología bien entendida.
VERBOS AGUDOS
1. Am - é Pl. 1. Am - a - ¡nos.
2. Am - á - ste, 2. Am - a - steis.
3. Am - ('», 3. Am - á - ron.
VERBOS GRAVES
1. Pus - e, Pl. 1. Pus - \ - iiios.
2. Pus - i - ste, 2. Pus - i - steis.
3. Pus - o, 3. Pus - ié - ron.
¿A qué responden estas diferencias prosódicas en la I-'' y 3^
personas del singular? ¿Qué más tiene amar que poner para
que sus perfectos anden otro andar V No decir nada al respecto,
adocenar unos verbos con otros porque sí, y se acabó, no es
digno de la filología ¿qué digo? ni de la Gramática Castellana:
— 254 —
verdad es que esta ton solo se ocupa en la lengua hablada en
el dia de lioy, y parece que la historia de la lengua patria y do
sus voces nada le importa al español.
Empero alguna razón debe poderse dar que en algún tanto
explique esta aparente anomalía, y esta es la que se me ocurre.
El español se inclina ó las palabras de sonidos graves, y
cuando las tenemos agudas, debemos suponer apócope de la
sílaba final, ó sino síncopa de dos en una. Así, pues, en una
forma como la de amé, lo que hoy decimos en dos debió sonar
alguna vez como tres sílabas. ¿Qué es pues lo que falta?
Es un canon muy admitido entre los filólogos, que cualquiera
de las tres letras t, p, c, puede desaparecer del medio de una
palabra cuando se halla encerrada entre dos vocales, de suerte
que cañé según el canon pudo proceder de am -\- t, j) ó c -\-
terminacion personal, ó sea ani ~\- d, v ó g -{- terminación per-
sonal, porque la í, _p ó e mediales en castellano tendrían que
reaparecer en las formas vocalizadas, d, v, g. Acerca de la //
nada observaré por ahora, porque ella corresponde al dialecto
Catalán ó Lemosin, del que no se trata ; quedan pues la d y
la V como letras que han podido existir en los perfectos graves
antiguos. ¿Por cuál nos decidimos?
Los latinizantes, como es natural abogan por la v, y se sacan
esta cuenta :
(1) Amavi > amái > amiie > amé.
¿Dónde está la prueba histórica de tal cambio? Suposición
por suposición, hipótesis por hipótesis, tan bueno sería lo mió
como lo de otros, lo que falta es la prueba histórica, y en su
defecto la analogía y la verosimilitud.
Ocurramos ú Foerster. Este autor que ha reunido mucha
erudición en su tratado, á lo que yo he alcanzado á ver, no
trae un solo ejemplo que haga en favor de una forma viejo-
española amare ; — por el contrario, cita las formas estide, estido
por estuve y estuvo.
andido, etc. por anduvo, etc.
en trido » entró,
catido » cató
dcniandiido » demandó
En estas reliquias del idioma viejo, vemos aun vigente la d
índice de tiempo pasado, que ei-a racional suponer fuera la
El signo > dice, resulta en.
— 255 —
forma típica de los perfectos hoy agudos, dados los abolengos
de la lengua castellana. Aquí está la prueba histórica de la
existencia de perfectos en d contra la mera hipótesis de los
perfectos en v, ó sea la forma latina que tan violentamente se
nos ha impuesto.
No se crea que yo he confundido el participio con el per-
fecto. Foerster los cita como ejemplos de la S'' persona del per-
fecto de indicativo. Lo único mió son las tres últimas equiva-
lencias que nada hacen ni en pro ni en contra del argumento.
Pues bien, procediendo por analogía, amé debió proceder de
una forma amade ó amide, cuya degeneración sería la siguiente:
atnáde > amáe > amé\
todo ello de perfecto acuerdo con los cánones recibidos, y con
lo que yo, hace un año y más, había sospechado. Mi artículo
fué remitido á Inglaterra al filólogo inglés Skeat, quien por toda
respuesta me encomendó á Monlau, Diez y Foerster: poseía yo
aquellos autores, pedí éste, y el resultado es el presente estudio.
El argumento pues hoy descansa sobre esta base : Foerster
no ha aducido prueba alguna histórica que haga en favor de
la derivación amé de amavi, mientras que los ejemplos que el
mismo cita nos enseñan que es una d y no una v la letra que
falta.
La fleccion completa sería esta :
Procediendo pues por analogía sacamos en limpio que la
inmensa caterva de verbos graves en ar, er é ir, con toda na-
turalidad pudo ajustarse á la fleccion en ade ó ide etc. ¿Se pro-
tenderá que las formas que cita Foerster, á saber : estude, estado,
estodieron, andido, andidiste andidieron, andado, andodieron, y las
otras ya citadas, son las únicas que nos ofrece el idioma viejo?
Difícil es creerlo, y en todo caso de la forma en v no nos dá
ni un solo ejemplo, lo que importa confesar, que cuanto más
atrás se llega, más de la d tenemos.
Con qué naturalidad deducimos las formas modernas debí,
corrí, viví, morí, de otras antiguas debidc, corrido, riride, moride.
— 256 —
sin nada de esas violentas metátesis á que recurren los latini-
zantes para armonizar sus reglas con las de sinn, es, fui.
En fin, hipótesis sin prueba filológica es la de suponer una
V caduca en los perfectos agudos; pero esta prueba nos la da
el mismo Foerster en favor de la d, vice v, desde luego es ve-
rosímil, es lógico, es científico, inclinarnos á la hipótesis que
los verbos agudos españoles desciendan de una forma de per-
fecto terminado temáticamente en d.
Concédase esta hipótesis y ¿qué resulta? Confesión palmaria
de que el español formó sus perfectos graves con d y que por
lo tanto corresponde al tipo de lenguas teutónicas. Esta d de
tiempo pasado basta y sobra para determinar que una lengua
europea cualquiera, tenga vinculaciones teutónicas. Que las
tenga el Español es lo más natural, y lo más ajustado á su
historia y etnología. ¿Por qué andar á barquinazos por sendas
extraviadas, cuando tenemos el camino real por delante?
Pero ya se vé, somos raxa latina y hablamos una jerga del
bajo latin, y lo que no sea esto se combate por todos á capa y
espada . Si concedemos que los verbos agudos han podido des-
cender de perfectos teutónicos en d nos lanzamos de lleno en
otro teutonismo más, nada menos que aquel de verbos fuertes
y verbos débiles, es decir, verbos que forman sus perfectos con
recargo de acento y mudanza de vocal radical, y verbos que se
valen de una simple d final para dar la idea de tiempo pasado.
Así pues, piíse de imner, sería verbo fuerte, amé de amar, verbo
débil.
La lista de estos verbos fuertes fué antes mucho más larga,
como se puede ver de los ejemplos que cita Foerster, de verbos
(¡ue hoy son agudos y antes fueron graves ; así creer hacía crovo,
conocer, conúvo y conúgo, etc.
Ahora bien, el Español tiene verbos fuertes y verbos débi-
les, es decir, que su gramática emplea uno de los recursos
típicos de las lenguas teutónicas. Esto bastaría para probar
que por mucho que el Español tenga del Latin, no por eso ha
olvidado su especialidad de origen, la agrupación de sus verbos
en dos grandes divisiones: verbos fuertes y verbos débiles.
Foerster, autor latinizante por excelencia, dice que Mee, vine
y vi, de hacer, venir y ver, proceden de feci, venl, vidi, y tiene
buen cuidado de acentuar la prosodia, porque estos ejemplos
hacen en favor de su hipótesis.
Un poco mas abajo está :
fuxe = leiú ex fiigio, fugi,
— 257 —
verbo que liabiendo sido fuerte ó grave, se ha liecho débil ó
agudo. ¿Cuál es la historia del cambio"? ¿De dónde se puede
sacar una v que sirva para trastornar la prosodia de este tema?
¿No es lo más verosímil que la forma huí resulte de otra ante-
rior fugidcl Hipótesis por hipótesis, esta es más aceptable (¡ue
cualquiera otra.
Procedamos : si según Foerster vine, etc., proceden de reñí,
etc., en razón de prosodia latina, ¿por qué querer hace quise,
siendo que el Latin dá qucesivi, y vicir hacía vesquí, hoy virt,
siendo que el latin hace de vivo vixi, tema grave hasta más
no poder? Todas estas cosas tendrán su exiilicacion secundwn
suam latinitatcm, pero ¿la dá Foerster? ¿Puede escribirse gra-
mática histórica sin darse cuenta de todo ello? Otro es el pro-
ceder que observan los filólogos cuando se trata de las lenguas
teutónicas, pero para España reservan sus castillos en el aire,
y nosotros los tragamos enteros batiendo palmas, y creyendo
([ue somos una gran cosa, como que lo somos, pero no por el
(;amino en que nos estrechan.
Mas no acaban aquí los comodines de los filólogos: Como
venir hizo vine, pori|ue los latinos hacían de venio vení, Foers-
ter tenía que explicar la anomalía
poner, puse, de jjono, posui,
y lo hizo así, si no interpreto mal su texto :
« Derivado del Latin \\x\giiv posit, posiit, poserunt; ó de no, se
« lo puede incluir en la clase de los perfectos por atracción:
(( posui, pousi, pose 6 puse. »
Convendría saber dónde era que se usaba el posit, y si hay
alguna prueba histórica de esta metátesis de la u. Foerster
siempre dá ejemplos del idioma viejo, cuando los tiene á la
mano; desde luego es racional suponer que donde faltan es
porque no los hallaba. Si esta metátesis de la supuesta u es
mera hipótesis, yo le salgo al encuentro con esta otra : la
o > u, en perfectos graves de caber, haber, saber, etc., respon-
de á lo que los Alemanes llaman ablaut, es decir, trasforma-
cion de la vocal temática en razón de tiempo ú otra circuns-
tancia. La misma gradación de las vocales que encontramos
en el Inglés y otros idiomas teutónicos, tan notable en sus
verbos fuertes, la tenemos en el Español; así take, «tomar», hace
tooh (tuk); forsáke, «abandonar», etc., forsook, como nuestro cate?-,
hace cupo, saber, supo, etc. Y no es esto todo, pues el Inglés
ha sufrido las mismas modificaciones:
— 258 —
Vif'jo Medio Kuevo
tal;e tole tuk
saber sopo supo
Se entiende que tole y tule se escriben con ortografía caste-
llana, que para el caso es mejor que la inglesa.
No se crea que aquí acaban las analogías, pues chaid (chide).
reconvenir, hace chid, do, hacer, did, etc., se podrían comparar
con hacer, hice, etc.
A propósito de los perfectos fuertes, Foerster dá una inte-
reseante lista del idioma viejo : fis, rin, pus, vid, adux, quis, pris,
por hice, etc. : él lo atribuye á la iigura apócope, pero ello no
excluye la analogía con los perfectos fuertes de las lenguas
teutónicas hasta en la forma monosilábica.
Los filólogos alemanes, y en sus aguas los ingleses y fran-
ceses, no han querido hacerse cargo de una circunstancia muy
grave que afecta la lengua castellana, punto que se ha oculta-
do á los mismos españoles, obcecados como viven con sus
vendas seculares del origen latino de su lengua. El Castellano
podrá ser latino en su vocabulario, pero el genio de su gramá-
tica es eminentemente teutónico, cosa que resalta en los verbos
como en ninguna otra parte de la oración; basta un ejemplo
de esta verdad para comprobar el aserto: los tiempos que no
existen en el Teutónico son los que más se parecen á los La-
tinos, y como aquellos carecen de futuro, tampoco lo tiene el
Español; unos y otros se valen de una frase para expresar la
idea de lo que se está por hacer. Si el Español era tan buen
Latino, por qué no se amparó de cosa tan útil como serían
las formas futuras de su lengua madre? El que tenía cacumen
gramatical para decir cupe de caber, hube de haber, quise de que-
rer, á fuerza de puros Latinos, como quien dice, pudo haberlo
alcanzado" también para decir y oír habebo, capiam, etc. La ver-
dad es que un Godo podía hacerse cargo de un habe, hube.
que reproducía reglas de su propia lengua, pero ese habclio
sería peor que hebreo para él, y en el acto dijo aber e de ó e
de aber, que es el inglés. I haré to. I wiU haré, etc. : en una
palabra, el futuro español como el teutónico en general, no es
una forma gramatical sino una frase completa con su sinco-
pacion en el tema abreviado, sin ella en la i'rase analítica.
He de haber
Haber he do = habré
— 259 —
La prosodia del lema habré nos enseña que representa, no
haber e, sino haber c de.
En resumen, una cosa se ha probado : que no lia\- razón
alguna á priori por la que no debamos aplicar A los verbos
españoles la clasificación teutónica que los divide en fuertes y
débiles, ó sen graves y agudos; antes al contrario á j^osteriori.
si hemos de juzgar por lo que dice Foerster, todo es confusión
y capricho, si no adoptamos los métodos teutónicos: las prue-
bas tjue dá este autor son contraproducentes por lo que res-
pecta á su hipótesis, mientras que se prestan con toda senci-
llez'y naturalidad en apoyo de la que aquí yá consignada.
Digo, pues, que la lengua castellana como las demás teutó-
nicas, sus primas, divide sus verbos en dos grupos, el uno
fuerte y el otro débil : los fuertes son aquellos cuyo tema en
el perfecto es grave; débiles, los que usan de la forma aguda.
Como se podrá ver, los verbos fuertes son comunes á todas
tres conjugaciones.
1^ Andar — anduve
2'^ Caber — ci'qw
3'' \en\v — vine
Nota — Los verbos fuertes son pocos: eran más, y acaso
en tiempos remotos fueron muchos; pero igual cosa sucede
con los verbos ingleses : ambas lenguas han perdido la facul-
tad de hacer nuevos verbos con fleccion fuerte, y con el tiem-
po no es imposible que desaparezcan los pocos que quedan,
fósiles lingüísticos del abolengo suevo-vándalo (1) eslabón que
encadena el español con las demás lenguas teutónicas.
III
LA CONJUGACIÓN
En el último capítulo se ha tratado de la agrupación de los
verbos castellanos en dos grandes divisiones, fuertes ó graves,
y débiles ó^agudos: ambos grupos se reparten entre tres ("on-
(1) Digo suevo-vándalo, porque tengo mis dudas acerca del Gótico, que más
bien correspondería al Catalán y Lemosin en general, como heredero directo de la
monarquía Tolosana.
— 260 —
jugaciones que se determinan [lor la vocal que pi-ecede á la r
final del infinitivo, así:
P en a como amar, amé
La pai'tieularidad de estas tres conjugaciones es la siguiente:
(|ue la 2'"' y la ^^ ya no se usan para formar nuevos verbos,
así que pueden llamai'se conjugaciones estériles, mientras que
la I'' es la que se lia usurpado el derecho de imponer la ley á
toda voz advenediza del idioma. Que esto es así se deduce de
los siguientes neologismos :
de control — controlar
» corral — acorralar
)> peal — pealar, (enlajar por los pies ó manos).
» charque — charquear {hacer charque).
» carne — carnear [hacer carne).
» pala — palear.
El catálogo pudo aumentarse indefinidamente, pero basten
estos ejemplos. ¿Por qué no se dijo charquir \ carner, q\.c.1 Por-
(|ue el Español se ha olvidado de todo recurso verbal que no
sea el ya ó a de primera conjugación : el ya en pal-ear, el a en
conirol-ar. En todos los casos el verbo que se forma corresponde
al grupo débil. Sacamos pues en limpio que la conjugación con
vida ó fértil es la 1% y que las otras dos son muertas ó esté-
riles, en otras palabras, son un fósil lingüístico, como lo son
también los verbos fuertes.
Cuál sea la forma mas vieja, eso lo averiguará la gramática
histórica con su copia de manuscritos en la mano, pues yo no
cuento ni con la obra de Amador de los Pvios. VA objeto de
este trabajo es despertar el interés de hombi-cs competentes,
no el de escribir un tratado completo de GramiUica Castellana.
Una advertencia haré, y es, que mientras no se agote el estudio
de las lenguas bajo-alemanas, no es prudente decir nada acerca
del origen de por lo menos una de las conjugaciones castellanas.
Después de escribir lo de arriba me he impuesto de lo que
Adley (Aimmins dice en su Gramática Frisona^ \). 50, á propósito
de su 2'' Conjugación ó sean los verbos débiles:
— 2G1 —
«Para i'orinar el presente se arrima á la raíz la partícula
(( v/rt, antes aya, ó de no, ó en su l'orma a.»
Cummins incluye en esta conjugación á \evbos corao salnje.
salvast, acre, nerist, sélce, sélcisf, así (|uc él no distingue entre las
formas en as é is de 2*. Aquí cabe la pregunta ¿es posible que
algo de esto haya también en las conjugaciones castellanas?
La contestación es fácil : todo puede ser menos la paz octaviana
<iue reina en nuestra gramática actual, pues que se dá por
valor entendido mucho que aun está en tela de juicio, y que
deberá someterse á riguroso examen para recien aplicar cada
una de sus dificultades á su verdadero abolengo lingüístico.
Todo lo que suena á Latin, no es Latin, y es axioma filológico
que en materia de lenguas no lodo lo que suena hoy es lo que
se oía a ver.
I\'
CLASE
Clase, según la nomenclatura que he adoptado, es la sub-
división do las conjugaciones, y equivale á lo que los gramá-
ticos llaman irregularidad ; sin duda por antonomasia, porque
tan regular es trueco ó acierto como aína ó mamo: y que esto es
así se puede deducir de ese útilísimo manual de don Lorenzo
IClizaga, ^( Los Diez mil Verbos Castellanos» en que esto es la
regla :
«Trocar como Acordar», «Acertar como Abnegar, etc.», y
siendo que esto es un cuento que no se acaba luego, sino que
se repite ad nanseaní, esta claro que se trata de un giro flec-
cional como cualc[uier otro, y tan regular como es posible en
gramática. ¿Qué cosa es í-í¿f«/«;-? Seguramente lo es aquello que
se somete á regia ó canon, y basta que los ejemplos sean dos
ó más para que con dos paremos la atención y con más aban-
donemos posición tan insostenible, tan anti-científica, como la
de calificar de irregular lo que está eminentemente sujeto á regla.
¿A qué responde este falseamiento de toda regla de gramática
trascendental? Al empeño obcecado de someterlo todo á los ri-
gores del padrón latino, que cual prensa hidráulica exprime del
vigoroso idioma vulgar el último rastro del abolengo godo.
— 262 —
Reaccionad, Españoles, como lo han hecho los Ingleses y Ios-
Alemanes, que aun es tiempo : no perderá nada el hermoso
idioma español con reanudar sus vinculaciones teutónicas.
Ya hemos visto que las conjugaciones son tres.
1^ con letra característica a.
2^ id id id e.
'¿'^ id id id i.
Todas tres son susceptihles de subdivisión en Clases: por
lo tanto, empezaré por discutir esas llamadas irregularidades á
que debemos la obligación de subdividir los verbos españoles
de acuerdo con ellas.
Para mayor claridad empezaré con lo que dice el insigne
filólogo inglés Skeat (1) á propósito del umlaid: ya se dijo que
ahlaut era la degeneración de la vocal radical en el tema por
razón de tiempo ú otra circunstancia cualquiera ; umlmit puede
llamarse, la diptongación de esta misma vocal, por razón de lo
que se explicará en seguida.
Dice Skeat en su p. 191, etc :
« Esta mudanza de vocal que con tanta frecuencia se produce
« al formar derivados do palabras mas antiguas, se llama en
<( Alemán, umlaut. Si espulgásemos á fondo todos los casos en
« que hay mudanza, se hallaría que en todos ellos la vocal de
« origen ha sido afectada por la presencia de una i ó u (una
« que otra vez o) en la sílaba siguiente. »
<( Sucede con frecuencia que la i después de haber producido
« la mudanza de la vocal anterior, se oculta y acaba por per-
n derse. Esta se llama mudanza encubierta ó sea umlaut encu-
« hicrto : es muy común. »
« Ei no es mas que el modo gótico de escribir la i larga. »
« Así, pues, podemos explicar el verbo gild (dorar); por el
(( subfijo Anglo Sajón de regla que hace verbos causativos, me-
ce diante el cual se forman verbos de sustantivos ya conocidos,
« es decir, ian, como que de gold, «oro», se formó el verbo
« causativo í/o?rf/a?i, dorar, que con toda regularidad pasó á ser
« gijld-an, por mudanza y pérdida posterior de la i. Este pi'o-
« cedimiento es de uso muy común en verbos causativos: con-
« tínuamente hallamos que el ian se ha sincopado en an des-
« pues de haber dado lugar á la mudanza. »
(1) «Principies of English Etymolog'y» 1887.
— 263 —
La tabla que dá Skeat do las mudanzas de esta clase en
Anglo Sajón son como sigue :
Ahora veamos la aplicación que todo esto puede tener á
nuestros verbos dichos irregulares.
Un Teutón bozalon recibiría del Latin la voz petra, cuya raíz
para él sería ^e¿r, ó seapedr, porque el español viejo ablandaba
la explosiva medial ex. gr.
formiga de fiirmica
caber de capcre
Ahora, pues, para formar su verbo causativo el Teutón aquel
arrimaría el subfijo ya, y así de la raíz pedr formaría el tema
pedña. Dado el canon que establece Skeat, y aplicado por ana-
logía al Castellano, oljtendríamos una forma piedra, como en
empiedro, emjjiedras, empiedra.
En este ejemplo, como en todos, la partícula auxiliar ya ó
simple y en pedrio hace peidro por metátesis, y esta diptonga-
ción de la e produce lo que los Alemanes llaman umlaiit. Mas
como la e Latina en nuestro romance suele volverse i, como en
ccclesia por iglesia, y la i en e como en dixi que hace dije, se
comprende cómo una forma empeidro vino á degenerar en em-
piedro: esto llaman los Alemanes abkmt. Que esto es así, se vé
claramente en un verbo como mover que hace muevo; porque la
o degenera en te, como de abe, hube, (donde la h es de origen
muy dudoso) y la e solo puede proceder de \a i ó y intrusa.
Este singular recurso de la gramática teutónica explica con
toda naturalidad la supuesta irregularidad de los verbos que
se dice admiten i. La cuestión de prosodia entra para mucho,
pues la partículas auxiliar de verbo, parece que obligadamente
tiene que estaren la sílaba acentuada, y por eso es que atierro
hace aterramos, forma en que la i desaparece en la « de amos.
Para que no se diga que «pintar es como querer», oigamos
nuevamente á Skeat, p. 150.
« Los verbos causales del Sánscrito se forman con el au-
« mentó del subfijo a'ya, como en bhara'ya, hacer que se cargue
(( de bhr, cargar. Este subtíjo lleva acento recargado en la pri-
<( mera a. El correspondiente subfijo en Teutónico es jan ó ian
« que en la antigüedad también llevaba su acento, así que los
« verbos causativos del Teutónico en el primer período cargaban
- 2G4 —
« el acento sobre el subfijo y no sobre la raíz. De aquí resulta
<( i|uc del verbo rise, levantarse; A. S. risan (i = i) se íbrmó
<( el causativo ras-ian, en que por la ley de "S'erner la s se mudú
« primero en x después en r: como que solo lo encontramos en
<( la forma sincopada rccr-an, moderno rmr, criar, etc., etc».
Aquí tenemos lo que queríamos saber, que tanto el Sáns-
crito, como las lenguas Teutónicas, acentuaban sobre la partí-
cula auxiliar de verbo ian, cosa que explica satisfactoriamente
todo el mecanismo de nuestros verbos que admiten i.
No hay uno que no odvierta que la i intrusa se presenta
junto con el acento, y que postergado ésto desajiarece también
la i quedando absorbida en la nueva sílaba acentuada. ¿Se me
querrá alegar que esta explicación no sea mucho mas sencilla,
mas lógica, mas científica que ese «verbo irregular que admite
« una i etc., etc.?» Tenemos dos abolengos lingüísticos a que
atribuir lo que encontramos en nuestra lengua: el uno nos re-
duce á razones de mujer «sí, porque sí» el oti-o nos explica
todo perfectamente, |)ero sería pecado nefando acudir á él.
Foerster habla de unilaut ;'i propósito de estos verbos, es decir,
de la duplicación de la vocal orgánica, con el efecto de hacer
un diptongo, pero no ha caido en cuenta que este mnlaut re-
sultaba de leyes morfo-fonéticas, muy conocidas en las lenguas
teutónicas, á las que el Español pertenece por su genio gra-
matical.
Por ley de ablaut (degeneración de la vocal orgánica) e se
muda en i, como i en e, véase el mismo Foerster: por ley de
nmlaiit ( metátesis de una i auxiliar que con la vocal orgánica
forma diptongo ) acertar, procediendo de una forma acertiar,
hace acierio.
Lo que se ha dicho de acierto y sus verbos análogos, se
repite de aforar y los suyos: afor > afor-yar > afuero (1) mudanza
de o en ue (innlaut) en razón de la metátesis de la y auxiliar ;
oi = lie en razón de la degenei-acion típica de o en u é i en e
{ ablaut).
¿Dónde está este ya ó //, })artícula auxiliar de verbo? se me
dirá, y yo contestaré: en todas partes, en tengo, en rengo, en
doy, en voy, en hay, en haya, en vaya, etc., etc., sobre todo en
el Asturiano y Montañés yes, ye, yia, yias, yia etc., por eres, es,
era, eras, era, etc.
Adviértase que los únicos tiempos que pueden ser teutónicos
son los presentes de indicativo, imperativo y subjuntivo, con
(1) > signo que dice, resulta on.
— 205 —
sus pasados simples: y solo en estos es que hallamos la mu-
danza, á diptongo aparente ó encubierto, según el acento, pues
acerté, e':e., sigue la regla de acertamos, etc., haija acertado como
forma compuesta (¡ueda eliminada.
Parece, pues, que se lia probado suficientemente cuál es el
origen y naturaleza de las iii-cgidaridades que proceden por
mudanza de vocal orgánica en diptongo en los temas de pre-
sente acentuados en la sílaba radical.
]. a primera conjugación con infinitivos en «r, se subdivide en
las siguientes clases:
1*^ Tema sin cambio alguno de vocal oi'gánica.
2^ Tema que muda la c orgánica del tema en ie, por metá-
tesis de la partícula auxiliar y, con degeneración de ei en ie.
3^ Tema que muda la o oi'gánica del tema en tie, por metá-
tesis de y con degeneración de oi en ue.
Otra clase más tenemos en esta conjugación que llamaremos
la G'''; ella consiste en esto: verbos en ñ y II que conservan la
ye causativa en todos tiempos y modos. l']sto resulta de que la
ñ = ¡ly y la ¡I = ly.
^'erbos como jugar ya han sufrido el ablant ó degeneración
vocal en su tema de origen, así que reciben el iimlaut, sin más
mudanza que la de // en e.
Esta clasificación, que esta bien distante de ser la de la
Academia, no se le ha ocurrido ni á Bello ni á Foerster, pero
en mi concepto debe ser tenida en cuenta y refutada con ver-
daderas pruebas filológicas.
Si pasamos ahora á la 2-'' y 3^ conjugaciones, basta con re-
producir lo dicho, pues los verbos del tipo entender y mover,
discernir)- morir, se corresponden por idéntico razonamiento con
acertar y contar. En el caso de morir y de dormir, la persistencia
de la ti en las personas en que los otros verbos vuelven á la
vocal orgánica, acaso responda á un efecto de degeneración
(ablaut) más completa.
Por lo que respecta á la 3-' conjugación, tenemos una clase
de verbos en idr que son especialísímos, pues estos conservan
la partícula auxiliar y de una punta á la otra de la fleccion;
porque es menester confesar que formas sincopadas como J/ui-
mos, etc., responden á recursos de ortografía moderna, como que
la i es ni más ni menos (jue yi, forma (¡ue se oye entre gente
vulgar; por ejemplo, en Catamarca es muy común la forma oyer
por oir. En igual caso se hallan raer, creer, roer, verbos en que
campea la y sin disimulo, aunque á veces asimilada por la e
temática, como en el caso anterior se hacía por la i. Caer y oír.
— 266 —
([Lie también llevan la i auxiliar, tienen que pasar á los verbos
cuya fleccion se maneja por g, coi-relativa de y.
Adquirir liace lo que dif^cernir, solo que como la vocal orgánica
es ya i, i se queda, y á i se muda cuando asi conviene.
Aquí cabe la pregunta ¿ por qué razón el Español ha metido
la y auxiliar en unos verbos y no en otros? Para m'í la con-
testación es de pura cronología. Los Teutones que primero en-
traron á lo Teutón, adoptaron voces, sometiéndolas á sus giros
gramaticales, y esto harían con todo ó casi todo lo que se in-
trodujo en el habla vulgar. INIás tarde entraron la literatura y
las aulas, eminentemente latinizantes, y al introducir neologis-
mos, lo harían como nosotros incorporando cada voz en toda
su pureza, desechando cada vez más los giros teutónicos, adop-
tando con avidez los latinos.
La historia nos dirá cuál es verbo más viejo en el idioma
antiguo, si amar ó querer. En Inglaterra el tilólogo inglés ya
distingue y se hace cargo de las diferentes carnadas de voces,
y sus argumentos se fundan en la historia de cada una ras-
treada hasta los siglos más remotos de la era Anglo-Sajona.
Libros como los de Monlau, Diez y Foerster serían imposibles
hoy en Inglaterra, porque allí se conoce la historia de cada letra,
de cada sílaba, á fuerza de compulsar documentos y de comparar
dialectos. ¿España qué ha hecho en este sentido? Diez y Foerster,
alemanes ambos, son los únicos que algo han escrito, pero ¿en
qué se fundan? La contestación es muy sencilla: en una idea
preconcebida de que no hay más norma para nuestro romance,
que las reglas de sum, es, fui; que el Latin parió el Español, y
que lo que no se ajusta á este axioma debe ser relegado al ca-
nasto de irregularidades, otras tantas pruebas de la barbarie
de los Españoles que en tantos siglos y con tanta fuerza de
afuera no han acabado de olvidarse (inconscientemente) que
algo habían heredado de sus abuelos los Godos y sus primos
los Vándalos, Suevos y demás.
VERBOS EN ZCO Y ZGO
Entramos ahora á lo cjue parece más sencillo, pero que en
realidad es lo más difícil de la tarea que me he propuesto
sacar. Ahí está el axioma filológico que inculca :
« Desconfiad de las omofonías aparentes entre dos palabras
dadas».
Crezco, dice Monlau, es del Latin crcsco, y podr;í ser cierto
por razones léxicas, morfológicas ó fonéticas, pero nos falta la
— 267 —
prueba histórica, y en cuanto á la fonética tenemos un estorbo
muy grande, y es la x,. De ninguna manera se ha probado rjue
nuestra x. sea la s Latina, y esta basta para hacer zozobrar la
explicación recibida.
El mismo Foerster nos suministra pruebas de que la % es
degeneración de una d, letra igual ñ la th inglesa. Ex. gr.:
Guznian — Goodman — Buen homlire
Juzgo — Judi - co
Ozgo — Audio — oigo
Es pues probable que estos verbos llamados incoativos, se
formen así:
tema + d + S'o vel co;
es decir, que al tema se le hayan agregado dos partículas de
fleccion verbal, que corresponden al inglés do, liago ó estoy en,
y go, voy. El Godo precisamente usaba la foi'ma tmi-ian, do,
auxiliar de verbo, que fácilmente se sincoparía en dg o de.
Verbos como padecer no deben su forma incoativa al Latin,
porque este dice patior y nada más: empero se comprende lo
que hizo el Godo: Tomó el infinitivo pati degenerado en pade,
le agregó el d{o) y el go vel co, y saüó padedco = padezco.
Este uso de la d sola se advierte aun en el Latin, en que ver-
bos como tundo, pendo, hacen tunsum y pensum, cuya d no es
orgánica^ sino recurso accidental de fleccion.
Pero más: el mismo conozco, que tan á Latin suena, acaso
no lo sea. Foerster dá el perfecto eomivo ó conugo, como si la
voz fuese compuesta de con y haber y no se puede prescindir
de las formas. Inglesa, Knoio, y Mesogoda, Kunnan, «conocer»,
y Kann-ynn «hacer conocer», todas procedentes de la raíz gnd
ó gan.
Nosotros con nuestro seseo falseamos la fonología española,
pero el Castellano al usar la c nos encamina hacia la d suaví-
sima de esta lengua. Como se verá en la mayor parte de los
ejemplos, la c no puede ser orgánica, es simple partícula de
fleccion, y no se puede negar que la c ante e 6 i en castellano
sea una t 6 d degenerada.
Tomemos otro ejemplo : ofrezco. Sin duda será del Latin
offerre; pero es el caso que aun en el Anglo-Sajon se encuen-
tra el verbo offrian, así que el tema ofr ú offr, le cuadraba al
oído teutónico, y así como el Anglo-Sajon le arrimaba ia = co,
el Godo le arrimaría dco, aumentándole esa d que hace el in-
coativo de un verbo causativo.
— 208 —
Convensri que no puedo citar ejemplos de e.sto, pero tam-
¡)Oco pudieron los filólogos alemanes hacer esta ecuación sin
pruebas:
Z \-eI C = S
a(|uello puede resultar ciei'to como lo es verosímil, esto es, un
puro aserto lanzado al acaso.
Hasta a(jui solo me he ocupado en la x, ó mejor escrito c
de crezco, etc., y falta ahora que ti-atar de la partícula tinal
co, que no trepido en colocar en la misma falange con el go
de tengo, pues una y otra partícula son caducas, y de ninguna
manera orgánicas en el tema radical de cada verbo. De esto
se deduce que en la tleccion crc.co, creces, etc., la c de segunda
persona es la í; ó p de primera.
Como el go en tengo, 2)ongo, vengo el co en crezco, obedezco,
etc., solo se halla en la primera persona del presente de indi-
cativo, singular, y en todas las personas del presente del sub-
juntivo en ambos números.
l']ste singularísimo recurso gramatical puede comparai-se
con este otro del Anglo-Sajon: luf-ian — amar.
Subjuntivo — Presente
1.
2.
3.
2. ■ Lufige
2. > Lufi^'cn
3.
Tomemos otro ejemplo, esta vez del Frison viejo, primo
muy inmediato, como el Anglo-Sajon, del Meso-Godo. Es el
verbo débil salvja, salvar, que arrima el ya auxiliar.
Indicativo — Presente
Singular
1. Salvye
2. Salvast
3. Salvath
Plural
2. '. Salvvath
3.^ '
2G9
Subjuntivo — Presente
1.) 1.)
2. Snlvve 2.
3. ) ' 3. )
La annlogia de este ejemplo con el anterior es bastante com-
pleta, y se salle que los [ilurales siempre son algo más anó-
malos que los singulares.
Pero falta lo mejor todavía. Skeat en su Gramática Meso-
Goda. hablando de los verbos dcl.)iles en ya dice lo siguiente:
« Una excepción particular es digna de ser notada. Ciertos
« verbos en yan como sok-iaii, «buscar», se apartan de la re-
<( gla dada en la segunda y tercera personas del singular y
(( segunda del plural, en el presente de indicativo, y en la se-
« gunda de ambos números en el imperativo. En lugar de i
'( usan e en estas personas. Así, pues, el presente de indica-
» tivo de solc-ian, es:
SJDgular Plural
1. Sok-ia 1. Sok-iam
2. Sok-eis 2. Sok-eith
3. Sok-eith 3. Sok-iand
Subjuntivo
1. Sok-ian 1. Sok-iaima
2. Sok-iais 2. Sok-iaith
3. Sok-iai 3. Sok-iaina
Estos ejemplos son sacados de dos lenguas fósiles, la Goda
de 400 A. D., la Anglo-Sajona digamos de 1000 A. D., y de
una arcaica, la Frisona, pero que aun se habla. La historia,
pues, del recurso gramatical este, es bien completa, y si lo
encontramos en el Castellano ¿qué razón hay para no empa-
rentarlo con sus congéneres de abolengo teutónico? La única
([ue yo hallo es la idea preconcebida que domina á todo el que
aborda el estudio de nuestra lengua.
Compárese este ejemplo con a([uellos, y dígase si no se
imponen las analogías:
Subjuntivo — Presente
i. Pnde-c-C-a
2. Pade-c-C-as
3. Pade-e-C-a(t)
1. Pade-c-C-amos
2. Padi;-c-C-ais
3. Pade-é-C-an(t)
La degeneración C > G > Y es notorio, y verbos como
ju\(jo. nos enseñan la confusión que existe entre c y g en estas
comliinaciones. Foerster nos dá un ejemplo aun mas satisfac-
torio :
oxga ú u\cu — oiga
oxgo ú oxeo — oigo
La degeneración de g en y se advierl;e en ley de lex, legis ;
rey de rcx, regis: grey de grex, gregis, etc. Esta mudanza no se
limita ;d paso del Latin al Romance, pues el Berlinés y otros
dicen :
Yud Yod Yeb por
Gud God Geb
De lo diclio resulta que los verbos incoativos en xco del Es-
pañol pueden no ser idénticos con los que acaban en seo del
Latin, y son una clase más que tiene que agregarse á la se-
gunda y tercera conjugación, porque así como tenemos vaxco,
naces de nacer, tenemos también hixco, luces de lucir. De estos
conducir y sus afines pertenecen al grupo de \'erbos fuertes ó
graves. Esta clase quedará definida asi:
Verbos incoativos que se valen de la combinación xc en los
tiempos presentes, primera persona en singular de indicativo,
y todas en ambos números de suljjuntivo.
La Gramática de la Academia dice « que toman una x antes
« de la c radical en algunos tiempos y personas » ; pero esto
no es muy exacto, pues la c no es radical en conocer, padecer.
etc. La verdad es que la « = {■ es constante, mientras que la c
á lo que se vé, es la partícula intrusa.
Asir se dice que hace asgo, mas como Foerster dá también
la forma ctxgo, está claro que es una s por f, y cjue en nada
se diferencia de los verbos incoativos sino en degeneración
ortográfica, cosa muy usual en todas las lenguas.
RAER
ROER
Estos son verbos curiosos, porque la misma Academia no
establece su fleccion definitiva. Baigo, raes. Rayo, raes, etc.;
lioigo, roes. Boyo, roes, etc., son lormas que corresponden á
— 271 —
!a clase quinta, tiiio caigo, caes: letra epentética en primera de
presente en indicativo y en todas seis personas de subjuntivo.
TAÑER — MULLIR
Por lo que respecta á tañer y midlir y sus irregularidades,
dice la Academia que ellas se originan « de no prestarse en
(( nuestra lengua la II ni la ñ á ])rcceder á los diptongos io, ie,
« formando sílaba con ellos»; pero no nos explica el por qué
de esta cosa. La ñ ya en sí es iiy y la //, ///, de suerte que si
fuésemos Catalanes y no Castellanos, escribiríamos:
Tan-)o Tan-yernos
Tan-yes Tan-yeis
Tan-ye Tan-yen
Tan-yo Tan-yera, etc.
y así:
Muí - yo, etc.
Estos son ejemplos completos de la conjugación por y que
corresponden á otra sub-clase de las conjugaciones segunda y
tercera á que aplicaremos el número 6.
Estos verbos como engañar, mellar, pertenecen ú la sexta
clase en que la ye causativa es constante en todos modos y
tiempos.
PEDIR — reír — REÑIR
Verbos como ijedir, rcir, reñir, etc., al producirse la metá-
tesis, en lugar de formar el diptongo ie, se asimilan las dos
vocales en una i acentuada, por alguna ley que se me escapa ;
pero la variedad en el lanlaid es una de las especialidades de
estos idiomas. Muy bien puede ser porque van seguidas de
una d y ñ, pues rio la tiene oculta. A veces las lenguas incons-
cientemente adoptan formas anómalas para evitar anfibologías
y esto puede liaber sucedido aquí : la verdad es que ])edamos,
reamos, ceñamos, sentamos, etc., podrían dar lugar á confu-
siones.
No es posible en un trabajo como este distinguir perfec-
tamente entre los cambios simpáticos de vocales, y las metá-
tesis umláuticas con sus correspondientes degeneracione abláu-
ticas ; pero lo dicbo basta para proporcionar pistas que nos
saquen del caos de irregularidades á clasificaciones tan exac-
tas, si bien variadas, como esas de las demás lenguas teutij-
ni(;as.
— 272 —
VALER — SALIR — CAER — TRAER — VENIR — TENER —
PONER
Los verbos valgo, salgo, caigo, traigo, vengo, tengo, pongo, se
reducen á la clase de a(|uellos que usan la g como recurso
gramatical en la primera de singular, presente de indicativo,
y todas las |)ersonas del presente de subjuntivo: desde luego,
en cuanto á giro fleccional, pueden agregarse á los incoativos
en xco, si bien vengo y tengo sufren una metátesis de la g mu-
dada en i, que los liga con verbos de la clase entender y cernir.
Los tres primeros son verbos débiles, con perfectos agudos, los
cuatro últimos fuertes, con perfectos graves.
La irregularidad del futuro es curiosa, pero según yo creo,
no pasa de ser un recurso eufónico. Así como omne al degene-
rar en omre llamó á si una h epentética é hizo hom-b-re, así
teneré al volverse tenré, no tuvo mas remedio que intercalar su
d haciendo ten-d-ré. Estas epéntesis de b y d por causa de
eufonía, son bien conocidas en la filología. El arcaísmo temé,
porné, etc., parece que responden i'i metátesis del género de
Garhiel por Gabriel, ¡mrde por padre, etc.
Estos verbos corresponden á la clase sexta, si bien venir y
tener por la mudanza umláutica afectan la fleccion de segunda
también.
Conviene comparar las formas portuguesas paño, teño, sin
dejarse engañar por la h de la ortografía de ese idioma.
HABER — CABER — SABER
Estos tres son verbos fuertes de la segunda conjugación,
pero que se valen de una fleccion á primera vista de todo
punto anómala.
Los temas radicales son habe, cabe y sabe, que al sincoparse
en he, qué, sé, siguen cánones I)ien conocidos de fonología ro-
mance : cabe > (*) ca'e 'y cce 'y (pAé, etc.
En los casos de lie y sé se producía una voz libre de toda
confusión poripie hay (|uo saber que el reflexivo se no es muy
viejo, y que más bien se usaba antiguamente en su forma ye
y je; pero qué se hallaba en diferente caso, y se exponía á
confusión con el relativo que. ¿Qué hizo, pues, el Castellano?
se buscó una ¡lartícula análoga á do y go, to y co, que lo sei'ía
*) El signo > equivale ;i resulta en.
— 273 —
un po, y so la ai'rimó á sus présenles en la forma acostum-
brada, á saber, primera persona en singular de indicativo, y
todas en subjuntivo.
Esta particularidad debe tenerse en cuenta, porque en reali-
dad \i\ ;d fondo de la cuestión, y por lo menos es punto para
discutido muy seriamente.
Asi como estos tres verbos se vinculan en cuanto á la sin-
copacion de abe en e, no sucede lo mismo ¡nir lo cfue respecta
á la partícula de C|ue se vale hnbcr en el subjuntivo, porque la
forma haya apunta en dirección ;i un tema combinado con y ó
sea '/ consonante. En Catamarca aun se oye liey como también
ni/doy, [lero más seguro es x\nglo-Sajon hccbbnn, en que la segunda
b está por y y bace sospechar que baya existido una forma
haby. La degeneración abláutica que resulta en esto a > o > u
es de abolengo teutónico propia de vei'bos fuertes, ó sea con
perfectos graves.
Por lo que respecta á la p intrusa, no creo que sea dege-
neración de la b, sino más bien sustitución, así como en An-
glo-Sajon hcebbe es por hcebyc. l'lsta segunda b que desaparece
en el perfecto ha;fde, debe representar la p de quepo y sepa.
Basta ver la fleccion completa para hacerse cargo de la analo-
gía que puede existir.
Habban — liabcr
Indicativo Subjuntivo
1. Haebbe 1, 2, 3. Habbe
2. Hafast vel Hcebbe
3. Hafath
Pluial Plural
1. 2. 3. Habbat vel 1. 2. 3. Habbon reí
Halialh Habban
Este no es un verbo aislado, pues lybbeii, vivir, sigue la
misma regla, ^'éase Rask. Gram. A. S.
Lo curioso es que en el singular el Anglo-Sajon dobla la
h donde el Español coloca la p; los plurales siempre son más
variados y se notan diferencias de consideración entre dialec-
tos reconocidamente hermanos, por ejemplo, el Anglo-Sajon
usa una forma común á las tres personas, el Godo distingue
entre las tres, como el Latin y el Español.
Pues bien, ya hemos averiguado que un dialecto del bajo
Alemán usa el mecanismo fleccional b en primera de singular
indicativo, y primera, segunda y tercera personas subjuntivo.
— 274 —
precisamente donde el Es])oriol intercala su p,- más como la p
medial del idioma viejo degenera en b, como en cabe de ccqrin.
por comi)ensacion ó viee-versa b degenera en ¡r. por eso el
Alemán llama á la baranda paranta y á la parranda bamnta.
Esta es, pues, la explicación que me doy del quepo, quepa,
sepa, etc. Las raíces cab, sab, pasaron á ser :
caebbe > (juepo, quepa
saelibe > se(po), sepa,
por desaparición de una b y endurecimiento de ¡a otra.
La p medial Latina tiene que mudarse en b, así que no
puede citarse como abolengo de nuestra p; y la caducidad de
esa b radical está más que comprobada en las sincopaciones
he, sé y que(po).
El filólogo español tiene que reconocer que la p medial del
Latin se vuelve b : esta es la regla, y el omis probayidi será del
que pretenda establecer la excepción de una interequivalencia
de p con p medial en ambas lenguas.
Esta explicación se ajusta al genio de la fleccion verbal
castellana, que arrima una partícula auxiliar á la primera per-
sona singular del presente de indicativo, y á todas del mismo
tiempo del subjuntivo. Que se busque y pruebe otra explica-
ción más verosímil, y yo seré el primero en aclamarla; pero
las que tenemos hasta ahora nos lanzan en el mar de los ca-
prichos, sin norte ni brújula, porque en vano buscaremos estas
cosas en la Gramática Latina, que si alguna vez pecó con la
misma regla se arrepintió de ello antes de escribirse la litera-
tura que ha llegado hasta nuestros días.
El verbo haber hoy se conjuga de un modo, pero el idioma
vulgar en España y América conserva la forma aícja, a'fgas,
etc., que por analogía debió proceder de un aigo sincopado en
ey como dogo en doy. El ay impersonal parece ser una reliquia
mas de esta fleccion moribunda. La h de haber es más bien un
recurso de ortografía moderna; punto este que debe estudiarse
seriamente. El Español viejo al conjugar así:
i'cproducia el Anglo-Sajon
lufige — lutást — lufátli :
la t y th tíñales sufren apócope en Español.
DOY — SOY — VOY — ANDOY
«Doy, toma este verbo por irregularidad up'' ¿/". 'ü'-'e la
Academia. ¿Será esto así? Imposible.
La fonología castellana exige (jue donde encontremos una //
final sustituyamos una g ó c para llegar a conocer el abolengo
del tema de que se trata; de suerte (jup los tres pi-imeros verbos
deberán escribirse así:
Dog jxjr Doy,
Sog l'cr Soi/,
Yo^ por Voy.
Esto me lo había sospechado tiempo ha, pero buscaba alguna
prueba que oponer al 'i'allo de irregularidad aplicado por la
Academia, hoy la tengO y creo que es concluyeme.
Dialecto Veneciano 3I¡ doy, Yo doy,
„ ' Catalán v Ir,, ,.
,- , . •■ ¿iOCll. 10 sov,
, \ alenciano \
)) 1 Catalán Vaig, Yo voy.
Nadie puede ne,£íE"' ^li-ie los Godos penetraron en ambos países,
desde lyego la pri'eba étnico-histórica hace en favor de la hi-
pótesis.
En esta forma el abolengo de doy y voy se está brindando:
doy no es más qv^e la raíz teutónica tak, tok, que dice dar; y
vog del teutónico* ^'^'^dí icay, camino, todos del Sánscrito valia,
camino, é íntimfJiriei^^e ligado con el teutónico yo, ir, en razón
de la mudanza l-V^^ de rascones hizo gascones, y de warden, yuar-
diaii, etc.
La verdad -^^s que son temas teutónicos modificados en su
fieccion por Ir-'S influencias latinizantes; compárense
I i. Lufige, Voy, Doy,
2. Lufást, Vas, Das,
3. Lufáth, Va, Da,
Y se verá que tenemos analogía de giro gramatical.
Las demás irregularidades son curiosas, pero necesitan un
estudio especial; ir no está tan lejos de yo como parece, por
(|ue un yir nos daría la g que buscamos. En tvenf, «fui», del in-
glés tenemos la /' en la ic, y siempre tropezamos con la sospecha
de un fuúk, hidde.
— 276 —
Soy es un verbo más difícil y pi'efiero trntnr de él en nn
arficulo por sepnrado. El niisnio Foei'ster da sovc, son'sf, soro
vel siivo como el ¡perfecto. V.veo (\uc no esté probado que soij
sea la misma palabra que sum, y esto es lo único que sentaré
aquí. La forma catalana socli tiene de explicarse como también
la posibilidad de c/ue soy sea una degeneración de un tema
haity, raíz emparentada con el auxiliar haby, halg ó harg.
«Andoy» se dice en Catamarco, puede ser un amei-icanismo,
pero puede también ser ui; fósil lingüistico introrlucido por los
primitivos pobladores españoles. Por lo demás es un verlx) fuerte
de la 1" conjugación.
La palabra andar en sí se lia burlado de los mejores filó-
logos, entre ellos de Liltre, y no saría propio entrar á discu-
tirla en este estudio; pero me permiito sugerir la hipótesis de
que el an sea la palabra en en sen alleK En este coso la d seria
una letra epentética introducida, como U\,„'.en tendré iior eufonía
i >quu ^
un andoy por anvoy.
El Catalán dice :
\is 2}>'0o
1 inte
yo
tu
ell
me n
te'n
se' n
vaig,
vas,
va .
Este verbo que hace infinitivo aiiar, en eu perfecto, toma la
forma ani, añares, ana, etc. Se vino hacia mi es, se'n vinguv cap
(i mi; se fué es, se'n va anar.
IR
HABER
Estos dos verbos se presentan bajo dos asf.iectos contradic-
torios. Por su terminación de infinitivo son de |2^ y 3^ conjuga-
ción, pero sus excentricidades de fleccion no se\ ajustan á esto.
Voy, vas, va, iba son de I'' y lo mismo he, has, ha, han. Esta
anomalía es inexplical>le si nos atenemos á las 'analogías La-
tinas, pero no lo es así si Imscamos en el Frison y otras len-
guas del mismo abolengo : salvjc, salvast, salvath, hacen ver como
el je de l'^ perst)na puede jiasar á nu ast, ath de 2*\' 3*. (1)
La verdad es que ir parece ser un \'erbo defectivo; pero voy
y sus tiempos análogos se derivan de un tema gó ( como "\'as-
cones de Gascones) intimamente emparentado con el ingl'.és
way, y alemán iveg. En Angio-Sajon yo voy es, ic ga y el im-
perativo es gd. En Frison, el tema es gu-n-ga (;on n epéntica.
(1) Este párrafo se ha escrito después de terminado este articulo.
En Meso-Godo este vei'lio es f/oggan con pasado en iddija y una
vez (jaygida.
En Cotamorca se dice vulgarmente ¡jir,\o que puede ser otm
fósil del idioma viejo. El iddya Gótico nos explica las formas
ir, iré, ido, etc. El imperati\'o re es puro teutónico y responde
á un ge, go ó ga.
ERRAR — ERGUIR
Estos dos verbos corresponden á la primera y tercera con-
jugaciones respectivamente del tipo acertar y cernir.
Las formas Tjerro y gcrgo deben su // á recurso de ortografía,
pues la tal ye no pasa de ser una / consonante, desde luego
nada tienen estos verbos que pueda eliminarlos de la clase que
hace dijitongos cu ic. Hoy la / griega está desterrada del alfa-
beto español, pues solo corresjiondía á voces del W\)0 Crisólogo
etc., cuya i es una verdadera y griega, ó sea u francesa.
Ha sucedido con estos verbos lo (|ue con aquellos en ñ, que
nos hemos dejado engañar con una letra (¡ue no es niuguna.
sino un sonido combinado (¡ue se escribe con n y el signo cir-
cunflejo encima, que indica sincopacion.
Hasta aquí los dos verbos se ajustan i'i una sola regla, pero
el segundo erguir se destaca solo como ejemplo típico y de la
mayor importancia. La Academia ha estampado las dos formas
irgo, yergo, irya, yerga, etc. y en ellas yace el secreto de conju-
gaciones como pedir, indo, etc. Aquí se ve como el antiguo es-
pañol podía optar entre las dos formas umJáuiicas ie vel 1.
El tiempo y mayor estudio acaso nos indique el canon que
rige á estas diferencias en la duplicación de la vocal acentuada
del tema en los presentes de indicativo y sulijuntivo: no sería
extraño rjue algo tuviesen c|ue ver con la d y r letras con in-
terparentesco muy conocido de los filólogos.
Por lo jironto, pues, ya sabemos que la i acentuada en pzV?o
etc., es modificación del diptongo ie en cierno y su prueba la
proporciona el verbo irgo = yergo.
Conviene pues dividir los verbos que uiiilaufan así en división
por separado digamos -i^- clase.
DECIR — HACER
Estos verbos merecen una especial mención, porque si bien
aquel en su uvilaut ó diptongación por metátesis se ajusta al
tipo de pedir y seguir, tiene su irregularidad aparte que á algo
responde.
— 278 —
Seguir hace sigo, sigues, etc.
Decir de digo, dices, etc.
La Academia expone lo que hace decir en su fleccion, pero
nada oxpHca acerca del modus operandi y mientras tanto el es-
tudiante pregunta ¿,[ior qui" decir hace digo, dices y seguir, sigo,
sigues "! ¿quemas tiene la una g que la otra para que nos lance
en esta anomalía?
Monlau quiei'e que seguir sea un infinitivo bárbaro por sequé
seguir», sin probarnos como la q latina pudo volverse g, cuando
i'i la vista está que coquo hizo cueco, cueces, es decir que la q se
volvió c y no g. Liquor d;'i licor; verdad es que aequus liace igual.
Torqueo hace torcer, etc. Todo esto debe explicarse.
Yo más bien creo que seguir viene del A'erbo gótico salean
emparentado con el inglés seck (sik), «buscar» que se ajusta al
fonetismo español que ablanda la k medial en g: la degenera-
ción de la a en i (ablaut) va ya iniciada en el ejemplo inglés.
Seguir pues es un verbo de abolengo teutónico y sigue una
regla, decir lo es de latino y se ajusta á otra; pero aun así
creo yo que tal vez responda á otra de las regias (|ue he
dado, pues sospecho que su tema primitivo haya sido diego con
refuerzo de la gutural, recurso conocido entre los verbos teutó-
nicos. El imperativo di nos dá un tema puro y que también
pudo servir para formar digo que, como sé, restauraría las formas
latinas con el umlaut correspondiente en las otras personas del
mismo tiempo. En el subjuntivo se reproduce la g epentética
como la p en quepa, etc.
Está pues claro que digo es otro de esos verbos cuyo meca-
nismo es este:
Letra epentética en las siguientes personas.
En 1^ del singular, en presente de indicativo.
En todas, del presente de subjuntivo.
Este verbo deberá clasificarse como fuerte de la 3^ conju-
gación, y clase \a\ío erguir, en cuanto al umlaut, y upo 2}rodu.\co
en cuanto al aumento epentético.
El verbo que mejor explica decir es hacer, pues sus excen-
tricidades son de análogo género, que con sus infinitivos viejos
(A. D. 1250) facier y faxier parece que encierran una forma
faxgo, etc. Decir se escribía también decer, dixer, dixir.
Hacer es también verbo fuerte de 2^ conjugación y su clase
la de decir. Sin duda la tendencia á degeneración en la f y la
consiguiente confusión posible con a\go de asir, introdujo la
supresión de la z en fa:go, faxga, etc.
PLACER — YACER — ASIR
Estos tres verbos son an-'tlogos á los anteriores decir \ hacer,
solo que usando de xc/ donde estos se limitan á la g. Su clasi-
ficación corresponde á los verbos del tipo conozco, produxco, con
g en reemplazo de c. En cuanto á grupo el primero es fuerte,
éstos débiles.
En cuanto á Asir Monlau cita á Diez quien dice que en es-
pañol viejo se escribía Axir. Uno y otro quieren que Asir venga
del Latín napiscire^ov apiscor» y asi será porque ellos lo dicen,
pero esto no pasa de ser una etimología por el estilo de París
= Lutecia.
Ea verdad es que la x- puede representar la degeneración de
una d ó t que hiere una e ó i. desde luego axffo podría deri-
varse de un abolengo ades, ari'emeto que en forma reflexiva en
(jue lo usamos puede querer decir me acojo á.
Más ¡irudente sería por ahora decir que este verbo es de
derivación oscura sin olvidar que está el verbo inglés seixe,
«apoderarse de», que parece tener parentesco con el francés,
saisir, forma que equivale al bajo latin sadré y al Alemán viejo
saxjan. Una vez explicada la desaparición de la 5 inicial esta
derivación se impondría, y es cosa que no la creo difícil, porque
la s inicial es muchas veces posliza y responde á una partícula
degenerada.
Sea de ello lo que fuere, el punto, en cuanto á ñeccion, no
admite de duda, y eso es lo que por ahora nos importa.
Yacer con su yaxco, yaxgo ó yago, etc. nos pone de manifiesto
la confusión que aveces se dejaba sentir entre lastres formas;
y es racional suponer que respondiesen á diferencias dialécticas.
Placer con sus variantes plega, plegué, plaxca, nos es igual-
mente útil.
VER
Verbo de la 2=* conjugación (jue hoy se usa en forma sin-
copada. Merece ser estudiado en los manuscritos mas antiguos
junto con seer, porque en uno y otro tema falta la d de origen.
La fleccion de ver según parece fué antes — tú, vees, él vee, ellos
veen, tú veis, él vei, ellos vein, como si se tratase de un tema
vcdyo.
— 280 —
CAER
TRAER
Estos dos verljos con sus formas caigo, caes, caiga, etc., traigo,
traes, traiga, son regulares, de su grupo y clase. La e de abo-
lengo al herir la g se muda en i. Por lo demás siguen la regla
de digo, dices, valgo, rales, salgo, sales, cu cuanto á la g epen-
tética.
La Gramática de la Academia nos dá este dato histórico :
Estos .dos son ejemi)los de degeneración de la vocal orgá-
nica en el uso moderno, á la par de copo por cupo, etc.
ÍMi Catamarca es muy común oír decir cagcr, tragcr, etc.
HUIR
Este verbo corresponde i'i la clase que comiO reñir y contri-
huir, conservan la y causativa en todos tiempos, modos y per-
sonas, pero es digno de especial mención por la fleccion de él
que aun sobrevive en Catamarca. Aquí con generalidad se oye:
Húigo, Huyes, Huye, Huyimos, Huy'is, Huyen, Huyía, Hayí,
Haiga, etc.
En tal estado el verbo corresponde á mi 5^ clase.
— 281 —
RESUMEN
Hasta aíiLií se ha probado que el verbo Esitañol se subdi-
vide en Grupos, Conjugaciones y Clases.
Los Gru]ios son dos : el primero de los verbos Fuertes, el
segundo de los Débiles, determinados ambos por su prosodia.
VA primero ó fuerte, se distingue i)or la forma grave de sus
pretéritos perfectos en primera y tercera pei'sonas del singular
y tercera del plural. La vocal radical del lema sufre degenera-
ción abláutica, es decir, (jue adelanta un grado ó dos en la
morbosidad de su sonido.
El segundo ó débil, hace perfectos agudos, sin degradar su
vocal orgánica.
Esta división en Fuertes y Débiles, es un mecanismo gra-
matical eminentemente teutónico. El existe ó no, pero sí re-
sulta que sí habrá que confesar que es de abolongo teutónico
y no latino.
*
Las Conjugaciones son tres, y se determinan por l.i vocal
que precede á la r final del infinitivo.
l,os tei'minados en ar son de i)rimera.
Los terminados en er son de segunda.
Los terminados en ir son de tercera.
Las apai'iencias hacen en favor del abolengo latino, pero
las apariencias engañan á veces, y en filología como en todas
las ciencias. Lucere, dicere, etc., que hacen Inrir, decir, obliga
á una comparación con la tendencia alemana de acabar sus
vei'bos modernos en iren.
Clase es la subdivisión de las Conjugaciones, sean del
Grupo que fueren. Ellas son varias, i)ero por alioi-a me limi-
taré á dar las que más resaltan, por(|ue este es un estudio y
no un trabajo. completo.
Las clases se determinan según la forma con ipi(> se pré-
senla 1,1 primera persona de singular en el presente de indi-
— 282 —
calivo, con relación en algunas i'i la forma de la soyunda per-
sona del mismo.
1* Ckise — l'lsta toma el tema primitivo \ le arrima la ai'li-
culacion personal sin más cambio.
2'' Clase — En esta hay metátesis de una Tp temática i|ue pro-
duce duplicacinn iinihUitica de la vocal acentuada en la raíz
del vei'lio. Mediante este umlaiil y la degeneración del diptongo
(|ue resulta, ó sea ahlaut, la vocal acentuada i-adical queda mu-
dada en if y su fór-mula sería esta :
Consonante -f ic -\- consonante -f terminación pei'sonal. Si
falta la consonante inicial i se ti'ueca en y, es decir que se
acentúa su valor de consonante. Ex. gr.: de errar uerro, de
erguir ycryo.
3" Clase — Esta sustituye la ie con tie, y por lo demás pro-
cede como la segunda.
La falta de consonante inicial se suple en este caso con
otro recurso teutónico — Ex. gr.: de oler, Imelo.
Este sonido hue no es niiis (|ue una e con lo u consonante,
ó sea la w inglesa. En lengua vulgar se oye y dice güe.
4* Clase — En esta el diptongo ei de la segunda parece que
sufi'e sincopacion en i, como de pedir pido, de erguir irgo.
Este último ejemplo con su variante yergo, nos enseña que se
tr.ata más bien de una diferencia dialéctica.
S'' Clase — A esta corresponden todos aquellos verbos que
en la primera persona intercalan una letra epentética entre el
tema vei-bal y la desinencia personal, este que es recurso limi-
tado á la primera pei-sona en el indicativo, afecta á todas en
el subjuntivo. Digamos que esta letra es x, la fórmula en las
personas consabidas será:
Tema verbal -{- x -\- articulación personal.
La X podrá ser c, p, g, //.
Ü-' Clase — Verbos con u, II ó terminados en iiir que con-
servan la y causativa en todos modos, tiempos y personas,
como vocal cuando la sigue una consonante, como consonante
cuando hiei'e una vocal.
En estas cinco últimas clases resalta el abolengo tcuti'mico:
solo una lengua Goda, ^'and;'dica, Sueva, ]»udo abundaí- así
en mecanismos y fonologías de esta naturaleza. Estos giros
son ágenos ¡i la lengua Latina, pero su regularidad se esta-
blece desde el momento en (|ue busquemos analogías leutcmicas
y escandinavas, pi-eviniéndose que muy mal haremos de hacer
caso omiso de las eslavas.
— 283 —
Esta, ií grandes rasgos, es la verrladei'a clasificación de las
conjugaciones españolas. Dejo de lado algunas irregularidades
y excepciones, ])()i-([ue este no es un Iralado completo del verbo;
pero si he logrado convencer que algo más hay en nuestra
hermosa lengua (|ue i-edrojos latinos, l)astará para que se haga
la lu/ donde hoy todo es tinieblas, y entonces no se escapará
rincón ni anomalía ([ue no se someta al criterio de hombres
imbuidos en los principios de la verdadera gram.itica castellana,
pni'(]ue no se puede llamar gramiUica castellana aquella que
elimina todo lo más característico de ella, en razón de que no
se ajusta al «Nebrija» y á sus reglas de sam, es, fui.
No es aquí el lugar de tratar del Nombre, pero como esta-
mos discutiendo el wnlaiit \ ablaut españoles, si ellos existen
como creo liabcrlo pnibadó en los verbos, deben halhu'se tam-
bién en los nombres: Ex. í;i-.:
Todos estos son buenos ejemplos del uinlnnt.
Ejemplos de ablaiit ó degeneración, serian:
Floccns
Frons
Coluber
Ex. Diez.
Coz de calx y otro de aller, responden á sincopacion de
al = au = o
Por qué esta I se muda en II, nadie ha explicado hasta
aquí. En mi concepto, es electo de sustitución: la partícula
demostrativa / equivale á la otra o vel n, y de ello resulla la
ecuación al = au.
— 284 —
Toda vo/ qiiH so adoptase se trataría ;d estilo in!j,l(''s, ha-
ciendo ternas análop,-os á prettij, hojuij/, fi/ttj, mcriij. irl/rn-¡/,
jerry, jury, etc., por ejemplo, certum, se adoiitaría en su Ibi-ma
radical coi, de ccrt se liaría ccrty y de éste ciert, á f|ue se
a^reíiaría la terminación o cai-acterística del castellano. La
forma liointij est;i llamando 1m oIim Imcn, y (|uien sabe si jyretUj
no tiene algo (|uc ver con prieto, aunque aquel vocablo dice
bonito y este negro.
VOZ
V\ Castellano tiene \(;i/, activa y [lasivii; ex. gi".: amo y .so/y
amado. — La voz activa podrá ó no derivarse del Latin, pei'o la
pasiva nunca deijió proceder de tal aljolengo.
Yo soy amado,
I ' am lo ved.
Je suis aimé
AMOR
¿En cui'd dirección apuntan las analogías? La contestaciou
se impone: yo soy amado es un giro á todas luces tcut(')nico, y
el i'esto de la conjugación responde al mismo lii>o. La IVirmula
teutónica es :
Pronombre personal + Verijo sustantivo + participiíi fie pa-
sado del verbo que se conjuga.
El mecanismo latino es otro.
El filólogo español del porvenir, hasta pondrá en duda si
el participio amado se deriva del Latin amaliis; porque la d en
¡oved hace sospechar que la misma letra en amado proceda
también ilo teuti')nico abolengo.
MODOS
El Español como el Teutcinico y el Latin, tiene los modos
Indicativo, Imperativo, Subjuntivo, Infinitivo y Participio, de.sde
luego tan puede remontarse á un aljolengo latino como á otro
teuti'mico; es cuanto puede decirse acerca de este punto.
TIEMPOS
Los tiem|)Os se hallan colocados en muy distinto terreno,
pues el Castellano rivaliza con el Latin en la abundancia y
— 285 —
coniplieaciuii de ellus. iiiÍlmiIims (|U(' el Teuttniieo solo tenía
presente y pnsado de imiieativo y subjuntivo, presente de ini-
pei-ali\"o. inliaili\'os y parlii-ipins.
Aquí justamente es diuide se irnta la mezcla de gramáticas
cu Castellano.
INDlCAI'l VO
PRESENTE
JMi los verbos regulares, este tiempo pudría i-epularse latino,
pero UM así los llamados irregulares que son eminentemente
Iculiuiiros, como ya se ha dcmosti-ado : amo será Latin, pero
oiijo no ha podido serlo.
iMPERFECrO
Afjuí encontramos dos formas, una en ha. otra en ia; de la
pi'imera. el oído y vista dicen que es latina ; un estudio más
detenido acaso demuestre otra cosa; pero de la segunda ¿(|ué
podrá asegui-arse? Foerster quiere fjue sea poi- iba, i[h)a, pei'o
falta la prueba histórica. Kn contra de esta hipótesis están las
formas anticuadas de em, yia y ycra, y como un imperfecto
puede formarse de un i)i-esente con el imperfecto del verbo
sustantivo, como en Inglés I was lovhuj, se concibe que de una
raíz jjccl se podía hacer j^ed-ia.
Siguiendo esta analogía es que .sos])echo que el ba en amaba
no sea más que el iras inglés sin la s.
No ignoro que iba es un cjem[)lo de lleccion latina en un
verbo de tercera conjugación ; pero las anomalías de este verbo
en los más de los idiomas europeos, lo ponen fuera de com-
bate como ejemplo típico de fleccion temporal en alguno de
ellos.
Finalmente, se ha probado al tratar de este verbo, (|ue ir
es vei'bo de la primera conjugación, por mucho que su infini-
tivo diga otra cosa; así que la excepción resulta no ser nin-
guna.
En cual(]uier caso el imperfecto es tiempo latino y no teu-
tónico, y debiera ajustarse ¡i estas y no á aquellas formas. El
Francés se distancia aun más de la forma latina.
286
Pretérito perfecio
El I'^sjpiiñiil us;i (liis foi'iniís, la ruoi'lc y la dúbil, t» sea la
grave y la aianl'!. \''Á I.atin no hace esto: todas las termina-
ciones de sus |>er['ectos son ■ de igual valor prosódico. Pude
será ó no será potui. dije ¡lodrá ser dixi, pei'o la i linal en uno
y olr'o caso es igual. VA G(^dii tenia verl)0s fuertes y eran mo-
nosilábicos en el perfecto, de suerte que resultaban ser graves
y algo más, porque cargaban el acento sobre la sílaba radical.
Los verbos débiles o agudos cargan la voz sobre la sílaba
advenediza del perfecto, cosa (|ue contraría el genio del idinma
esj)añol, adicto á las palabras graves. Se des])rende pues que
amé, etc., es forma sincopada, y como encontramos un he
amado, se deduce que amé puede ser ainadc, aiitde, amé. Los
ejemplos citados por Foerster, estido , calido, etc., lo cdui-
¡jruelian.
Una vez admitida esta hipótesis, de lleno tienen (|ue confe-
sarse (¡uo la d en l'^spañol como en Teutónico es caractei'ística
de los ¡jerfectiis déíjiles. V.n mi concepto, los ejcmplns que cita
Foerster no dejan lugar á duda, b'.l pasado es tiempo teutónico
y encontramos analogía precisamente donde deberíamos encon-
(rai'la.
La forma cduqileja lie amado es eminentemenle teuti'mica,
como se verá en el Frison, Inglés, etc.
Pretérito i'luscuamperfecto
Este es tiemjio compuestd. Habia «/«r/ffe cnri'esponde ;'i I liad
loved y no á amarcram. El teutonisnn» dd ejemplo es|)añol está
de manifiesto.
Futuro 1"
l']l Teutón carei'c úq futuro, el Caslcllano lainlii(Mi: a(piel
idioma s(,' \;de de una fi-ase, este de otra : el liigh's flice I sliall
love, el Español amare ó he de amar. Esta forma es la analítica
de aquella, y nos en.seña cuál es el verdadero abolengo de la
foi'ina nuestra.
Amaré jam.is |)udo proceder de (iniar he, pori|ue en tal caso
el acento se hubiese (¡uedado en amar. K\ l'lspañol rehuye las
lerminaciones agudas, sobre todo en voces que acaban en vocal,
pero cuando hallamos que esta véi acentuada estamos sabiendo
que hubo pérdida de sílaba ó letra: ainar-c-de |)or regla del fo-
— 287 —
netisnio castellano puede liricer aiiiarc y amaras de, amarás, que
do no ser la sincopacion (enía de sor amaras.
ICsla explicación destituye toda analogía con un alico amare,
supuesto, porijue la verdad es ipie la fuerza de futuro, vá en-
cei-i'ada en la partícula de. Ni hr ni amar son futuros en nues-
tra lciii;iia, j>ero una í/c con inlinilivn siempre expresa una idea
de ;di;() (pie esli't por ser.
V\ l'lspañol como sus denii'is pi'inios teutónicos careciendo
de fiilurd. íiizo caso omiso del fiilnro hitimí que no comprendía
y se fornii'i uno nuevo ;'i su modo teutónico.
Futuro 2"
Si amé es por amári, qué le costaba al Ivspañol hacer de
amavero, amero, (> cualquiei' otra sincopacion. Pora expresar este
pensamiento usamos el giro teutijnií'o hr de haber amado, que
está bien distante de ser el Latin amarero, pues uno á otro se
parecen como un lebrel á un elefante.
Imperativo
La distancia es muy corta del Latin al Godo: el Español
pudo adherirse al uno y decir que era el otro.
SUBJUNTH'O
PRESENTE
La semejanza entre el Esi>añol y el Latin es grande en al-
gunas clases, pero también el Godo se inclina mucho al Latin,
así que una pequeña modificación pudo candjiar una forma en
oti'a. Ln los verbos de la 5'' clase el teutonismo de este tiempo
está muy marcado.
Un estudio de las formas Frisonas explica como el propio
ame, ames, etc., puede reproducir una fleccion Teutónica.
Imperfecto
.si solo se tratase de los verbos de la primera conjugación,
fácil sería derivar su abolengo del Latin, porque esta lengua
nos enseña como la terminación arera puede sincoparse en ara;
pero es el caso tpie furnias como debiera, debiese, siquiera, si-
guiese, etc. requieren un original debenja, debesye, siguisije, que
mediante metátesis umlaútica y asimilación de vocales podían
— 288 —
producir las formas modernas: serían formas arcaicas del \erbo
ser a|)licadas al lema verbal: y las partículas »•?/« y sye podi'ían
com|)ararsc con war y loas del Teutónico. l'",n Castellano viejo
yie, ijitt, ijcra son formas e(|uivalentes, así que s/e y sia se cor-
respondei'ían también y sia es lo mismo que sea.
La tercei'a forma en ria i'esponde á otro mecanismo como
se comprueba con frases como esta, amar vos- ia, en (|Uo se \t!
que '/« es partícula aplicada al tema con r 11 nal. Esta termina-
ción parece que se relaciona con la de Ins imperfectos y es
parte del verbo sustantivo.
Perfecto
Este es un tiempo cominiesto con haija. y ol ¡¡articipio de pa-
sado, si es que así debemos llamar este tema en d, desde luego
no es como amaverii/i, una verdadera forma gramatical, sim'»
un recurso sintáctico, l'jl giro es teutónico y no latino.
PLUSCUAMPERrECTO
Este es otro caso como el anterior. El giro sintáctico se re-
duce á combinar el imperfecto de subjuntivo del verbo auxiliar
haber con el participio de pasado ó sea adelantar un tiempo al
anterior: esto no es una forma como aniarissein. y si no es
¿cómo puede derivarse del Latin?
Futuro
Formas como amare, debiere, siguiere, deben compararse con
el inglés were, que nos da la terminación re. Werc es en rea-
lidad un futuro en su significación. En latin diríamos (|ue ei-an
imperfectos de este mismo modo á no ser el umktitt áo los dos
últimos ejemplos; pero nn si' de donde so sacaría el 1'uliu-n
análogo en Latin.
Futuro compuesto
Hubiere de amar, es sintaxis y no ñeccion de verbo: su orí-
gen no puede ser latino.
I N F I N 1 T n' O S
PRESENTE
Que escoger tenemos entre el Latin en re y el Teutíinico en
an, en ó iit. La fnrm.i foral/o n n/ciieal/o es muy conucida; y
como la / modci'na representa en nuiclios casos la i/ antigua.
— 289 —
como el por en, ella por ena: se concibe que el Español viejo
pudo conjugar sus verbos con este tiempo acabado en n, deben,
piden, etc. Una voz como orden es un fiSsii de es'os. Ord es pa-
labra en escandinavo, orden el sustantivo que llamamos presente
de infinitivo que hecho nuevo tema forma ordenar, que á su vez
hace ordenamiento, etc. Pero quiero que sea forma Latina.
Pasado
Haber amado y amavisse en nada se parecen, no así aquel y
este: to have loved: el mecanismo es idéntico.
Futuro
¿Qué tienen en común haber de amar y ainaiaruui esse? Have
to lave es un giro de idéntico valor sintáctico, si bien el ejemplo
inglés no expresa exactamente el sentido del español: ambo
son de futuro, pero este encierra algo más de obligación que
aquel. Have to love sería tengo de amar.
Futuro compuesto
Haber de haber amado en su ])artícula de, como en el caso
terior contiene la idea de futu
Esta forma nada debe al Latin.
s
anterior contiene la idea de futuracion. Este de es el to inglés.
PARTICIPIOS
presente
¿A qué origen deben atribuirse nuestro amando, debieyído,
siguiendo? Amans, debens, sequens no explican todas las dificul-
tades, ¡jorque si bien fació hace faciens, esta i medial corres-
ponde á la i del tema, no como en Castellano que resulta de
ttmlaut.
En Meso-Godo tenemos:
Riun-ands corriendo.
Lag-iands poniendo.
Hab-ands habiendo.
En Alemán se usa la terminación ende ; en Frisio, findand
es «encontrando», en Anglo-Sajon se usa la terminación en
ende y puede decirse, que la nd es característica de los partici-
pios de presente en las lenguas teutónicas; no hay razón pues
para atribuirle al Castellano un abolengo esclusivamente Latino.
— 290 —
La o final entiendo yo que es el demostrativo antiguo o, cuyo
femenino es a, y que nada le debe á la ó de ablativo en Latin.
I']l umlaut ó diptongación por metátesis de i en la 2^ y o" con-
jugación responde á un tipo teutónico.
Pasado
El Latin carece de este participio en la voz activa, así que
el Castellano salió á buscarlo en otra parte, y lo halló en for-
mas teutónicas análogas al inglés loved, «amado», / have loved,
«yo he amado». La d en ambos es característica de tiempo pa-
sado, la o como se dijo antes es un demostrativo, ergo, pro-
nombre de 3^ persona.
Futuro
Habiendo de amar y habiendo de liaber amado, dependen para
su futuracion de la partícula de tan característica de este tiempo.
¿En qué se parecen estas dos formas al futuro latino en rus?
El inglés se vale para ello de una frase, de suerte que este
mecanismo es también sintáctico y no fleccional.
Gerundio
No quiero entrar á discutir esta parte del verbo porque no
hallo esa analogía que algunos pretenden entre las formas La-
tinas y Españolas, si hemos de estar al valor léxico de ellas.
Gerundio seria en Latin el habendi en amor piara habendi, que
en romance se expresaría asi:
« La gana de tener más».
¿Por qué no se dijo teniendo y no tener, si estamos tan su-
jetos al padrón latino? Creo que la contestación es — porque tener
y no teniendo es el derivado verbal con fuerza gerundiva. Los
ingleses usan el participio en ing antes ende, en este sentido;
pero los gramáticos ingleses llaman á este derivado usado así
iin infinitivo.
Hemos llegado al fin de la fleccion temporal y hemos ha-
llado que bien poco puede ser de abolengo latino dudoso, y mucho
derivado de un origen cierto teutónico. Todo esto hace en fa^wor
de la hipótesis que el alma de la Gramática Castellana es teu-
tónica, por más que su vocabulario sea Latino, como que en
mucha parte lo es.
Un estudio prolijo y critico de los manuscritos más antiguos
descubiertos y por descubrir, puede poner en limpio mucho de
291 —
lo que aquí os mera sugestión; pero aun eliminándose esto,
([uedan pruebas palmarias de que no somos tan latinos como
í^■e nos ha querido hacer tragar.
Desinencia personal
Las terminaciones que indican persona se limitan á cinco
tipos principales:
En el presente nosotros indicamos la persona con ciertas
letras como lo hacían los Godos y los Latinos, helas aquí :
Pl.
Español
1 — o
2 — s
3 - (t)
1 — mos
Godo
— a vel o
— • s
— th
— m
2 — is por des — th
3 — n por nt — nd
Latin
— O
— S.
— t.
— mus.
— tis.
— nt.
Las letras características son comunes a las tres lenguas,
por lo tanto no son privativas de ninguna. Cierto es que en
1" y 2* personas del plural hallamos unas terminaciones ics y
es que no se advierten en el Godo, pei-o acaso estas respondan
á algo que se nos escapa i^or ahora.
Las lenguas teutónicas son eccéntricas en el plural. En An-
glo-Sajon las tres personas se confunden en su terminación; en
Frison Viejo sucede otro tanto, pues la terminación ath sirve
para todas tres; mientras que en Alemán acaban por en en 1^
y 3^ personas y la 2^ por et.
— 292 —
El Castellano que rehuye ciertas terminaciones, y que parece
que echó mano de cuanto le convenía, sin tener en cuenta
|)ara nada los axiomas que prohiben la mezcla de gramáticas,
suplemento sus plurales de P y 2^ persona con algo que les
faltaba para ser más armoniosos según sus oídos. Falta aun
(¡ue determinar cual fué la inlluencia mas enérgica entre los
Castellanos arrinconados en las sierras Cantábricas, si la Goda,
la Vándala ó la Sueva: esto podría explicar muchas anomalías.
Imperfecto
Desde que el Godo admite a como desidencia de I-'' persona
se explica el a en yo amaba, etc. Se alegará que se ha perdido
la m del Latin, pero á esto se contesta, que no está probado
que no la haya perdido también el Godo. En mi concepto toda
o de la íleccion personal Goda, Latina y Castellana procede de
esta degeneración: ami > am > au > o.
La mi ó m i)arece que es el pronombre personal en su forma
arcaica, pero la caducidad conocida de la m y su tendencia á
vocalizarse en u produjeron las novedades de la fleccion en la
forma que la conocemos.
Perfecto
En este tiempo el Castellano usa tres series de terminaciones:
Fuertes
Débiles
Pl.
Comparemos esto con los dos al)olengos rivales
Godo
Iniík's
— 293 —
Resulto, pues, que en las dos personas en que el Castellano
más se parece al Latin, más se parece también al Teutónico,
y en la tercera persona nuestra o se aparta sola. ¿Cómo puede
hacerse dijo de dixit, ni vino de venit'! Estas son etimologías
violentas que se deducen de corrupciones arbitrarias inventa-
das ad-hoc. La verdad es que esta o es un pronombre de ter-
cera persona, el mismo que figura en a-mand-o, en a-mad-o, etc.,
y que hoy se usa como artículo en Portugal : en 1250 aun
servía como tal en Castilla.
La t final no pasa de ser un pronombre de tercera; la o lo
era también, y el Castellano inconscientemente sustituiría el
uno por el otro, con gran provecho de la lengua, que puede
jactarse de este giro fleccional de tanta novedad y gracia. Si
hubiese terminado sus perfectos fuertes en consonante ¿cómo
distinguirlos prosódicamente de los débiles?
La tercera persona de plural será latina, pero no está pro-
bado que nuestra r no proceda de una rf Goda. La terminación
característica de tercera persona en este idioma es idedun. que
fácilmente dá iedun. El tiempo dirá si ledun puede ó no ser
ierun\ mientras tanto desertor y resertor se confunden hasta el
dia de hoy, como varias otras palabras del mismo género ; y
aun podemos sospechar que la partícula latina re, de repeti-
ción, proceda de un di, dos veces.
Sería curioso que ésta, la mas latina de todas seis perso-
nas, resultase no serlo; y, sin embargo, hablando en términos
de filología, no debería sorprender sino á aquellos para quie-
nes la hipótesis del abolengo latino es una verdad eterna.
El Frison conjuga así en el pasado:
1. Salvado i. \
2. Salvadest Pl. 2. [ Salvadon
3. Salvade 3. )
Aquí tenemos el primo hermano de nuestro salvé, salvó,
salvaron.
FUTURO
Si mi derivación de este tiempo se halla bien fundada, las
desinencias personales siguen la regla del verbo auxiliar he,
lias, ha, (|ue de enclíticas pasan á ser sílabas agudas por apó-
cope de la partícula final de.
— 294 —
IMPERATIVO
De todos los modos y tiempos, éste es para mí el mas inte-
resante, y por las razones que se darán. Puede asegurararse
que es un axioma de Gramática Castellana que en el imperativo
se halla la forma más sencilla de los temas verbales; así, a)?ea,
debe, surce, nos di'in la clave de sus respectivas flecciones. La
e en siioxe, que no responde á la vocal característica de la
conjugación, se debe á que el Castellano no puede acabar sus
voces graves con i, razón por la cual al adoptar palabras ex-
tranjeras como charqui, chasqui, chiisi, etc., las convierte en
charque, etc.
Esto es un disparate, alegará el crítico, porque la Acade-
mia dice que los verbos irregulares admiten una i, etc., y esta
voz admiten, demuestra que se trata de algo advenedizo; mien-
tras tanto, cuando mandamos decimos: acierta, acuerda, pierde,
muere, etc., etc.
Este argumento será válido si la Academia tiene razón de
calificar estos verbos de irregulares, y de explicar su meca-
nismo con un — admiten esta letra y aquella, etc.; — pero en mi
concepto, formas como acierta, etc., precisamente son la prue-
ba palmaria de que la hipótesis lanzada en este estudio des-
cansa sobre una base científica. El imperativo emplea la forma
más sencilla del tema verbal, y en este caso el tema verbal es
una forma causativa, no acertar, sino acertijar. De una raíz
cert se ha formado un verbo causativo mediante el prefijo ver-
bal a, tan común en Castellano, y el sub-fijo y; así :
a + cert -f y
Este tema por la metátesis que produce umlaut, y las dege-
neraciones abláuticas ya explicadas, se convierte en a-ciert-a.
La última a característica de conjugación es cronológica y no
orgánica, esto es, resulta de la época en que se adoptó y usó
el tema.
Acertar, pues, y los verbos análogos, son verbos causativos,
y como tales, su tema tiene que ser aciert, etc., porque de lo
contrai'io dejarían de ser verbos causativos, por cuanto esta
propiedad la deben á la partícula y, y no á otra cosa. Este
razonamiento nos trae al terreno de que la forma más sencilla
del tema acertar, es aciert.
Resulta, pues, que lo que á primera vista parecía un ai'gu-
mento fuerte en contra de la hipótesis aquí expuesta y del
— 295 —
axioma que se trata de establecer, es realmente una prueba
acabada, que hace en favor de una y otra cosa.
La Academia y los filólogos han pasado por alto este pre-
cioso mecanismo de nuestra nol)lo lengua, vastago de otra no
menos noble, uno de tantos dialectos del grupo Teutónico.
En Meso-Gótico el imperativo de los verbos causativos, es :
Singular — ci Plural — yith
En Castellano, que afecta la metátesis umláutica tenemos:
Esta d en el plural representa la ih del anterior idioma, y
nadie negará que esta analogía es mucho mas verosímil que
la otra.
Doce, Doceto y Docete, Docetote. El Castellano goza cuando
puede subfijar una e enclítica á una d final. ¿Por qué no con-
servó la que tenía á la mano en la muestra latina?
Porque el que manda con rabia y con imperio, se acuerda
de la lengua que mamó con la leche de la madre y no de la
otra, que la reserva para sus cumplidos de salón ó de aula.
Cuando el Español mandaba, era Godo ; cuando estaba de buen
humor y la echaba de hombre culto, se inclinaría al Latin.
La fh final, nuestra d, es característica del plural de los
imperativos en el Meso-Godo, como lo es también esa d en los
nuestros; es pues un absurdo emparentar éstos con el Latin
en tis, mientras no se pruelie que no deben ni pueden deri-
varse del abolengo Teutónico.
Yo mismo me sorprendo de la importancia de la prueba
derivada del imperativo. Cuando escribí el encabezamiento de
estos párrafos, estaba muy distante de conocerla, y solo caí
en ello al tener que explicarme la aparente anomalía de los
imperativos en ie, tce, é i, con el tema umlautado, donde de
cajón tenía que presentarse en su forma más simple.
No es esta la única lección que podemos aprender de los
imperativos : formas como sal, ¡jon, di, nace, nos dan á cono-
cer el A-alor puramente epentético de las partículas conjugati-
vas que se ingieren en la primera de singular del presente de
indicativo, y de todas las personas del mismo tiempo en sub-
juntivo.
296
En Frison el imperativo es
2. Salva
Pl. Salvvath
contra
Salva Pl. Salvad
Esto, seguramente, es algo más que casual.
Subjuntivo
Las terminaciones personales de todos los tiempos de este
modo, se reducen á este paradigma :
Singular
1. a vel c, por am ó cm
2. s
'¿. a vel e, por at o et
1.
Plural
■mus
2. eis.
3. n por nt.
Todas estas terminaciones son tan derivables de un abolen-
go teutónico como de oti'o latino, y me refiero á lo dicho an-
teriormente, para no incurrir en repeticiones prolijas.
En Frison tenemos salvye en todas seis personas del pre-
sente.
Infinitivo y Participios
Lo único que en estos se parece á terminación personal, son
la o y la a de las formas en ando, endo, ado, ido, ada, ida.
En mi concepto, esta o y esta a son los demostrativos ó
artículos del Castellano viejo, usados como subfijos al modo
escandinavo, y no los ablativos Latinos que se ha pretendido.
RESUMEN
En los Tiempos y Desinencias personales, nada hay que
obligue á derivar la lengua Castellana de un abolengo Latino,
y sí mucho que nos incline á buscar otros en direcciones Teu-
tónicas.
— 297 —
CONCLUSIÓN
He llegado al término de mi estudio, y por cierto á un
punto bien distante de ese limbo en que descansa la Gramática
Castellana con su ejército de irregularidades, que son otros
tantos españolismos preciosos de los que la Academia no se
ha dado cuenta, ni se la dará nunca mientras dure la obceca-
ción de los filólogos en dirección del padrón Latino.
Dos son los puntos en que realmente fundo el valor de este
estudio, porque concedidos ellos, todo lo demás se cae de su
peso, y esta caida importará nada menos que la subversión
completa de lo que hoy es Gramática Castellana, y aun algo
más, puesto que se tendrá que confesar que en una lengua
puede haber mezcla de gramáticas, lo que se niega en absoluto
por los filólogos; axioma contrario á la razón y á la experien-
cia, si bien ajustado á la lingüística artificial de las aulas.
Los dos puntos á que me refiero son: la agrupación en
verbos fuertes y débiles y la existencia en Castellano de verbos
causativos cuyo tema se forma con aplicación de la partícula
ij. Ambos recursos son eminentemente Teutónicos, y digo y
sostengo, que el haber negado el origen teutónico de nuestra
gramática es un crimen de leso abolengo, y ha producido fu-
nestos resultados en el desarrollo de la filología española, y
aun en el del idioma mismo.
La distinción entre los dos grandes grupos de verbos caste-
llanos se impone á primera vista, y, filológicamente hablando,
solo un hombre sordo y ciego puede contentarse con la ningu-
na explicación que las gramáticas que corren dan de éste, el
mas típico de los recursos fleccionales de nuestros verbos. A
nada parece que responde que unos sean graves, otros agudos,
en sus perfectos, una irregularidad insulsa todo lo explica, y
este mecanismo vigorosísimo y pintoresco del idioma viejo se
confunde en la masa de irregularidades sin cuento. jY los
Españoles de la Península se contentan con esto! Yo no; y,
aunque sólo, gritaré: — Expliqúese todo esto, dése la razón de
lo que sucede, que si el Inglés ha podido ponerse en limpio á
pesar de sus enredos dialécticos, que más eran laberinto que
otra cosa, con más razón el Español que ya cuenta con mucho
camino andado por sus primos teutónicos.
298 —
En cuanto á los verbos causativos, es asunto para estudiado
por aquellos versados en las leyes de umlaut y ablaut; pero no
me negarán ellos que algo se ha alegado que merezca ser oído,
que se hayan dado razones donde antes se decia : « admite tal
ó cual letra», que era lo mismo que no decir nada.
Yo pretendo que la partícula y sea un recurso trascenden-
tal del mecanismo fleccional castellano, y que su presencia sea
universal en los verbos causativos: de manifiesto en las for-
mas acierto, recuerdo, etc., oculta y asimilada en acertamos, pe-
dimos, etc., etc. Voy mas allá, pues sospecho que aun en amar
y sus congéneres tengamos una forma modificada del mismo
verbo causativo y su partícula, y me fundo en esto: El Frison
viejo es un idioma intermedio entre el Anglo-Sajon y el Gótico
y en él tenemos verbos causales del tipo salvja, salvar, cuya
fleccion es la siguiente;
SUBJUNTIVO
PRESENTE
Salvye — en todas seis personas
Compárese esta fleccion Frisona con esta otra sacada del
Anglo-Sajon:
Presente
Singular Plural
1. Lufige (amo) 1.
2. Lufast 2. 5- Lufiad (d=t]i) y Lufige
3. Lufath 3.
- 299 —
Pasado
Lufodon \' Lufedon
SUBJUNTIVO
PRESENTE
1. ) 1. )
2. > Luflge 2. / Lufion
o. ) ó.
Imperativo
2. Lufa 2. Lufiad (d=tli)
Infinitivo
Lufian
i\Iil años no han bastado para acentuar más la diferencia
entre el Anglo-Sajon y el Frison : las formas son idénticas.
¿Qué le falta al verbo amar ó salvar para ajustarse en su flec-
cion á estos dos? Solo aquello que debe faltarle. El Español
afecta la o como desinencia de primera persona en presente
de indicativo, y elide la t ó d finales. El Inglés dice hoy :
I haré, ihou liast, he ha/h ó has
Nosotros. Yo he, tu has, él ha
Frison Ih hebbe, fliii hast, hi héth.
A. Sajón Ic hahbe, thil hcefst, hccfd {(l=th)
Latin liaheo, hales, liahet.
¿Cuál será el prototipo de la forma española, el Latin ó el
Teutónico? Que conteste la filología empezando por derivar he
de habe y de habeo y haciendo ver cuál es la degeneración
más ajustada á los cánones que rigen en cada lengua.
— 300 -
VA Alemán, el mus moderno de los dialectos Teutónicos, con-
juga Jiabcr así :
1 Habo, 2 Hast, 3 Hat.
Pl. 1 Haben, 2 Habt, 3 Haben.
Esta fleccion está apuntando en dirección al Español, que
en todo se parece al tipo Teutónico, en nada al Latino. La ca-
ducidad de la t final en nuestra lengua es tan notoria, que no
hay que probarla, y para el que no sabe diré, que has y ha
derivados de habes y habet debieron haber hecho hes y he (t).
Si no me he equivocado el pretérito Frison, nos está brin-
dando la forma original de los verbos débiles.
Español Frison
1 Salvad - e, 1. Salvade,
2 Salvad - ste, 2. Salvadest,
3 Salvad - o. 3. Salvade.
Plural Plural
3. Salvaron. 1,2,3. Salvadon.
La d por r de tercera persona nada de extraño que tiene,
desde que lengua se sabe que salió de dinga ó dingua ( l=r ) y
aun hoy el hombre del pueblo dice resertar y no desertar, rerdar,
y no verdad.
¿Qué diremos de la forma compuesta, ik hebb, salvad, yo he
salvado, es ó no es la nuestra?
El imperativo es otro recuerdo del nuestro.
2 Salva — Pl. 2 Salviath
Verdaderamente podríamos decir que nuestro verlio salvar,
es un verbo que ha perdido su ¡j de causativo, y que los verbos
de 1* conjugación pertenecen á una sulidivision de la o'^ clase,
que ha perdido su y epentética. ¿Por qué no lo decimos"? Por-
que nos hemos inclinado al padrón Latino, y no al Teutónico.
Los reyes Godos dominaron en España, pero acaso los Sue-
vos y Vándalos hayan dado más habitantes á las sierras de
Burgos, último baluarte de los refugiados del Guadalete, y por
— 301 —
eso notamos en el Castellano más semejanzas al Anglo-Sajon
y Frison que al Godo.
Lo diclio basta para hacer ver la suma importancia para
nosotros del estudio de las lenguas bajo-alemanas, sobre todo de
aquellas que rodean á las del tipo Frison y Sajón viejo. Acor-
démonos una vez y todas que el Godo entró á la región lati-
nizante como la lengua de oil en la lengua de oc. El Francés
modifica el Provenzal pero no lo destruye, porque la base de
uno y otro es la misma.
La ventaja que ofrece el Frison es la de ser el idioma bajo-
aleman de tipo más arcaico que lioy se habla.
Dice Adley Cummins en su gramática del Frison viejo :
« esta es su especialidad que hasta tiempos, por decirlo así,
« modernos, conservaba su pureza arcaica, así que mientras
« otros dialectos de la lengua común se modificaban en direc-
« cion á sus formas medias y modernas, este se hablaba sin
« corromperse en su país de origen.»
Quiere decir, pues, que al Frison viejo no puede acusársele
de latinizar, aun cuando el verbo salvya sea una voz Latina,
([ue ha heredado en común con el Inglés, etc. ¿Quién con esta
fieccion á la vístase atreverá á asegurar que «;««;• se conjugue
á la Latina? Es más fácil probar y explicar la pérdida de la
tj que nos falta, que desentenderse de una analogía tan resal-
tante como esta; y ahora se comprende como es que el Español
tenga tanta facilidad de formar verbos débiles del tipo amar ó
salvar, porque no hace más que hacer un tema causativo con
el arrimo de a por ya.
Pocos sabrán que yes y ye son formas Asturianas y arcaicas
de eres y es, y que era, eras, etc., se encuentran como yera, yeras,
etc. Se vé pues que la y podía desaparecer. Asi salga y sala,
rnJgo y vala se equivalen, y se hace uno cargo (|ue pudo hal^er
temas antiguos amgo, amyo, salvyo que en la fieccion hiciesen
amas y salvas, etc. ; estos serían verbos causativos en que la y
no producía duplicación umláutica por no jjrestarse á ello la
vocal a.
Yo no pretendo haber hecho más que ai)rir una senda en
un bosque hasta ahora impenetrable, la paciente erudición del
Alemán, el buen sentido del estudioso Inglés, y la brillante
sencillez del Francés, apurarán los descubrimientos que aquí
solo se inician; pero á mi me cabrá la satisfacción de haber
dado el primer paso en este sentido en los remotos valles de
Andalgalá, á dos mil leguas de la madre patria, sin más apa-
— 302 —
rato critico que mis lenguas de indios, y algunos libros sobre
filología teutónica. He aplicado los cánones de estos idiomas
al nuestro, y he visto que el resultado corresponde como una
fórmula algebraica cuando se sustituyen números concretos por
cantidades abstractas ; es pues racional exigir que la Academia
suspenda sus juicios, y no se avance más allá en el camino
latinizante mientras no estudie á fondo todos los abolengos
posibles de esa lengua que hoy rivaliza con la Anglo-Sajona
por la grande extensión en que se habla. A todos interesa co-
nocer la historia de la propia lengua, y aquí vá esta primera
contribución. Habré errado en noventa y nueve por ciento de
lo que he dicho, pero uno por ciento que salga cierto, bastará
para que cambie la faz de las cosas. Colon al descubrir las
Américas creyó que eran las Indias; se equivocó, pero descu-
bierto quedó nuestro Continente. Yo creo haber hallado que
las supuestas irregularidades del Verbo Castellano desaparecen
si les aplicamos un abolengo Bajo-Aleman ; podré equivocarme
al quererlo emparentar con tal ó cual dialecto determinado,
pero será siempre alguna rama del árbol teutónico la clave del
misterio.
Yo empecé este estudio inclinándome á la filiación gótica,
fundándome en la idea que todos tenemos de que la España
era la monarquía occidental de los Godos : pero con el tiempo
me convencí que el ^'erbo Castellano responde á analogías, no
Godas, sino Anglo-Sajonas y Frisonas, que nos enseñan que
nuestro teutonismo procede de un origen ^'ándalo, Alano,
Suevo, etc.
Desde ya apelo al buen criterio de Menendez Pelayo y otros
amantes de la noble, si nobilísima Lengua Castellana, para que
por su conducto y mediante su aceptación lleguen estos apuntes
á noticia de hombres como Foerster, Gustavo Grceber, Skeat y
otros que han escrito sobre la materia.
La España dijo el Latin es nuestra lengua madre, y el resto
de la Europa contestó amen. Hoy desde el último rincón de la
República Argentina se levanta una voz de protesta contra este
falseamiento de la verdadera historia del Castellano.
Muy bien sé yo que al aceptar este trabajo se incurre en
herejía contra los dogmas de la filología moderna, que pretende
que no puede haber gramática mezclada. En materia de cien-
cia rechazo todo dogma, que no se funde en hechos, y á mi
vez alego que la esterilidad de la filología española, se debe
en gran parte á esa funesta práctica de querer atribuir todo
— 303 —
el mecanismo gramatical de nuestra lengua al abolengo La-
tino.
No me faltan otros argumentos en apoyo de mi tesis, pero
los reservo para otra vez. Este estudio es un viaje de descu-
brimiento, otros, más avisados, que corrijan el derrotero, pero
por cualquier camino que andemos al Teutonismo llegare-
mos.
Pilciao - AudalgalA (Catamarca) Febrero 28 de 1892.
Samuel A. Lafone Quevedo.
APUNTES
U EE&IOI Si-iilM DEL ALTO LiiY
Y SUS AFLUENTES
CON UN CROQUIS GEOGRÁFICO
Dr. JOSEPtl DE SI BMIRADQKII
ApuDtes solre la nm lÉ-uM Sel Alio Línay y sus aflueiites
CON UN CROQUIS GEOGRÁFICO
f) R . J O S E P H DE S I E M I R A D G K I
El croquis adjunto es el resultado de un viaje de cuatro
meses, durante los que he recorrido el terreno en cuestión en
todas las direcciones. A pesar que no he tenido instrumentos
de precisión para determinar la posición geográlica de los pun-
tos principales, me atrevo á creer, sin embargo, que la publi-
cación de mis apuntes, hechos únicamente á la brújula y cro-
nómetro, no sera sin interés, principalmente en el momento
actual, en que ios argentinos están ocupados de la cuestión de
límites, Y tanto mas, cuando la carta del señor Rohde, la única
que existe, está muy distante de ser exacta. LCsta carta no es en
verdad mas que un croquis muy mal levantado, frecuentemente
aún sin haber visitado los parages dibujados en la carta, de
modo que se encuentran en ella, por ejemplo, grandes lagos,
como el Lago de las Manzanas, que en realidad no existe, mien-
tras que no se ven en ella cadenas de montañas muy impor-
tantes como la de las Angosturas las que, sin embargo, de-
sempeñan un pa[)el notable en la topografía general del país.
Tengo que advertir que la primera edición de la carta del
Sr. Rohde, es mucho más exacta que la segunda, lo que no
deja de ser extraño.
Dejando á un lado la polémica, me ocuparé ahora de la
descripción del terreno del acto Limoy.
La meseta de arenisca oligócena Mesotheriían Marshi, que se
entrevé en toda la extensión del profundo valle del Rio Negro,
desde Choele-Choel hasta la Colonia Roca sigue sin interrupción
las orillas del Limay, hasta los alrededores del Fortín Nogueira;
solamente, en lugar de la arenisca y conglomeradas de color
blanco, está formada por capas mas antiguas, distinguiéndose
por su color rojo encendido. No hemos podido desgraciadamente
encontrar fósiles, exceptuando troncos de árboles petrificados
— 308 —
en la arenisca superior (blanca) sobre la orillo derecba del
Rio Negro, en las inmediaciones de Roca. La edad de la are-
nisca roja queda aún problemática. La arenisca blanca oligó-
cena le está sobrepuesta de un modo concordante, y las dos
tienen una inclinación apenas perceptible hacia el Este, de
suerte que la meseta, que no tiene mas de 300 metros de al-
tura, en los alrededores de Cboelc-Clioel. á pesar de su estra-
tificación horizontal, se levanta paulatinamente hacia la cordi-
llera, avanzando hasta 900 metros de altura absoluta.
El carácter geográfico do la llanura es siempre el mismo:
una superficie completamente plana, cubierta de una capa de
guijarros graníticos y porfíricos, ordinariamente cimentada por
una masa calcárea que contiene siempre sal marina, la que
da un gusto salado á todo doi)(')sito de agua estancada formado
por las lluvias. Este depósito superficial, esparcido en toda la
Pampa Central y considerado por la mayoría de los geólogos como
depósito glacial no puede ser según nuestra opinión, mas que un
depósito marino, probablemente mioceno, p'ues ocupa en las
regiones donde se hallan golfos pliocenos, un nivel superior,
coronando la cima de las rocas que limitan los golfos mas re-
cientes.
La Sierra Roca no existe en realidad; no es mas que el borde
escarpado del profundo valle del Limay en su confluencia con
el Neuquen.
Solamente después de haber pasado el pequeño arroyo
Pichi-Picun-Leufu, cerca del Fortin Nogueira viejo, se entra en
la región montañosa , donde el núcleo de gneis granítico,
como también las capas terciarias de ai-enas rojas y blancas,
están trastornadas y atravesadas en todo sentido por erupcio-
nes andesíticas modernas.
La región comprendida entre el valle pantanoso de Pichi-
Picun-Leufu y la corriente del rio Collon-Curá está ocupada
por numerosas colinas y valles profundos y fértiles. Del paisaje
del desierto patagónico, con sus numerosos salitrales y de ma-
leza espinosa, se pasa allí á un paisaje variado, onduloso,
desprovisto de maleza, pero cubierto casi en toda su estension
de excelentes pastos, sobre un suelo arcilloso y húmedo. Se
encuentra allí en todas partes agua en abundancia y filones
metalíferos entrecruzan la región poblada hasta ahora casi es-
clusivamente por indios Ranqneles.
La cima mas elevada, situada casi en el centro de la
región, es de una altura aproximada de l."J00 metros.
Se pueden observar en la parte central hermosos ejempla-
— 300 —
res de metamorfismo por contacto de lás nreniscas trasformodns
en cuorcitas y jaspes, en la vecindad de las lavas negras andesí-
ticas, que solo forman rara vez pequeños picos poco elevados,
encontrándose ordinariamente bajo la forma de desbordamien-
tos horizontales. Se encuentran en toda la región indicios de
la acción glacial, principalmente en la parte meridional. La
parte boreal, en la orilla izquierda del Catalin y Collon-Curá supe-
rior, forma una meseta horizontal de lavas y escorias, que descan-
san sobre tobas estratificadas de un color blanco. La meseta se
levanta á 250 metros mas ó menos sobre el nivel del rio y
presenta bordes cortados á pico, accesibles únicamente por
numerosos «barrancos».
Hacia el Norte se estiende una vasta meseta, elevada mas
ó menos de 1000 metros, dominada por algunos picos aislados.
En el lecho del Rio Catalin están a descubierto esquistos ne-
gros, probablemente cretáceos ó jurásicos.
En medio de la meseta, que separa los ríos Catalin y Alu-
miné, se vé elevarse hasta 2000 metros de altura una cadena
estrecha, em]iinada, compuesta de gneiss y granitos, que no se
estiende hacia el Norte mas allá del punto á donde le hemos
señalado. Mas lejos, hacia el Norte, hasta las fuentes del
Bio-Bio, no se ve mas que una sola llanura cubierta de lavas
y de escorias, derramadas horizontalmente en una altura con-
siderable, que cae verticalmente hacia el valle del Aluminé.
Los numerosos picos, que se ven en esta región en la carta
de Rohde, son pura fantasía.
Los flancos de la Cordillera de Catalin (El nombre de
Chachil no es conocido de la gente ^del país) están cubiertos
por maleza de hojas, mirtos y manzanos.
Sobre la cumbre se encuentran los primeros bosquecillos de
pinos (Araucaria chilensis), muy numerosos sobre la caída
occidental de la misma cordillera, pero no bajan hasta los
valles.
Las dos riberas del Aluminé son desiguales. La izquierda eS
escarpada, formada por el borde de la meseta alta y la cordi-
llera de Catalin; la derecha, ligeramente ondulada, está literal-
mente cubierta de numerosos cráteres, cuyos productos han
formado un suelo fértil, cubierto de ricos pastos, y en los lu-
gares mas bajos, de maleza de hayas y de mirtos. Recien entre
Pulmari y el Lago Aluminé se encuentra un terreno mas árido,
compuesto de lapilli de piedra-pómez. La ribera izquierda del
alto Aluminé, está cubierta hasta la cumbre de bosques de
abetos, que son mas escasos en la ribera opuesta.
— 310 —
Después de haber atravesado un desfiladero estrecho, entre
rocas graníticas cubiertas de abetos y cipreses, entramos en el
hermoso valle del lago Aluminé, que no es, como se creía, la
fuente del rio de este nombre, el que nace á algunas leguas
mas al norte, sobre la meseta, muy cerca del Bio-Bio, y, ali-
mentado por numerosos manantiales, pasa únicamente por el
lago sin aumentar la cantidad de agua traida. En la salida
como en su entrada al lago, el rio Aluminé mide una anchura
de veinte á treinta metros, y lleva una cantidad de agua bastante
considerable.
El lago está rodeado del lado norte por el borde de la meseta,
del Oeste por varios picos poco elevados que forman parte de
un volcan vecino, y del sud son una pequeña cadena volcánica.
La cordillera chilena pasa un poco mas al oeste.
No he podido visitar la región entre la Sierra de Malleco y el
curso del Chemen-huin y no me ocuparé de ella, haciendo úni-
camente constar que el volcan de Quetrupillan, punto central
de las medidas tomadas, está mal colocado en todas las cartas
existentes. He tomado todas mis direcciones sobre este pico
elevado y visible de muy lejos, y como resultado lo he ano-
tado en un lugar muy diferente del que ocupa en la carta de
Rohde, que corresponde casi exactamente al volcan de Rinihue
en la primera edición de la carta mencionada, él no puede ser
otro que el Quetrupillan, porque es el único pico que sobre-
pasa mucho la cresta de la cordillera.
La posición del pueblo de Junin (Huinca-Meillen ) en rela-
ción con los puntos conocidos, es diferente de la que le da el
señor Rohde. El hermoso y extenso valle de Chemen-huin, te-
minado por un desfiladero en su extremidad, tiene la forma
que le ha dado en mi croquis, haciendo una notable vuelta
hacia el Norte, no lejos de su embocadura. La distancia en
línea recta desde CoUon-cura á la emboi;adura del Quilquihué
es de 7 leguas.
En la embocadura de Quilquihué el valle se divide en dos
ramas de igual fuerza, la una pasa al Norte y en seguida al
Oeste desde Junin hasta el lago de Huechu-Lafquen: la otra
sigue la misma dirección occidental hasta el pié de la Cordillera
Chilena. El valle de Quilquihué, muy ancho, recibe por la de-
recha un afluente del arroyo Chapelco y cruza sin interrupción
la primera cordillera traquítica de Chapelco,- después de lo cual
el valle se divide en dos ramas, una ocupada por el Quilquihué
da una vuelta hacia N. O. para concluir á una legua mas lejos
en el gran lago Lolo, largo de 5 leguas, y la otra, dirigida hacia
/ — 311 -
el S. O. posa al cabo de una legua por el bello valle de Maipú,
ocupado por la tribu del Cacique Curu-Huinca y derrama sus
aguas hacia el Pacifico.
La cordillera al Norte de Junin es muy baja. Desde la
montaña de Chapelco, de 2400 metros de elevación hacia la
embocadura del Traful, se extiende una cadena traquítica con-
tinua, empinada, que termina con numerosos picos en puntas
y agujas.
Los lagos de Lolo, Traful, Nahuel Huapi, están situados al
Oeste de esta primera cordillera.
La altiplanicie, entre la cordillera y el Collon-Curá está cu-
bierta de moraines glaciales y cortada en tres terraplenes que des-
cienden gradualmente hacia el Este y que están cubiertas de
buenos pastos. Los valles de los Rios, que bajan hacia el Collon-
Curá poseen una vegetación de arbustos de maiten (mirtos), la
Cordillera abunda en bosques de cipreses hasta la embocadura
del Traful, punto donde la cadena traquítica pasa al otro lado
del Limay y está casi enteramente desprovista de vegetación.
Los valles del Traful y Rio de las Manzanas forman en sus
partes inferiores desfiladeros cubiertos de peñas, ensanchándose
en sus re j iones superiores en hermosas praderas rodeadas de
montañas y de bosques. El Lago de las Manzanas no existe.
Desde la embocadura del Traful hasta el valle y lago de
Nahuel-Huapi, el Limay forma un desfiladero estrecho y muy
pintoresco, pero, con excepción de las orillas mismas del Rio,
casi desprovisto de vegetación.
La dirección del Alto Limay es mucho mas torcida hacia el
Sud-Este, de lo que aparece en las cartas actuales; por consi-
guiente, la punta oriental del lago está situada mucho mas al
Este. La anchura del brazo oriental del lago Nahuel-Huapi no
pasa de 2 leguas y la mayor anchura en el medio del lago no
es mas de 5 leguas.
La forma general del lago es la de una media luna, tenien-
do un apéndice del lado S. O. — un brazo estrecho, encerrado
entre rocas escarpadas. El número de islotes rocallosos, de los
que no he podido anotar que mas los principales, es más ó
menos de 30.
La ribera Norte del lago es ondulosa y forma dos valles
grandes, regados por dos torrentes pequeños, la Sud y S. O.
es inaccesible á causa de sus montañas excesivamente escar-
padas y casi siempre, aún en pleno verano, cubiertas de nieve
y envueltas en neblina.
La ribera S. E. es baja, cubierta de depósitos glaciales y
— 312 —
formando terrrados. Hay que notar que generalmente no se
encuentran depósitos glaciales en ninguna parle en las Cordi-
lleras mismas, cuyos contornos escai'pados no se prestaban
para la formación de ventisqueros. No se encuentran moraines
sino sobre la meseta entre el pié de la corditíera y los valles
del Limav v Collón -Cura.
Dr. Joseph de Siemiradgki.
La Plata, Mayo 1892.
DATOS SOBRE TIERRA DEL FUEGO
COMUNICADOS POR EL REVERENDO THOMAS BRIDGES
February 18l,h 1891.
Al Señor Director.
Museum La Plata.
Willi iiuicli i)le;isLiro in rcply to your request I write the
following- liriíM' & Irulhfiil accnimt n{ Tierm del Fuego lioping
tluis to interest tiie general reailor. & to he\p any who may
be Ihinking- of seeking a living there.
P^irst with re.spect to the nativas of the cuuntry. Tliese form
three tribes, each having it.s own language, and these are .quite
distinct, the one, from the other. The Alaculut' tribe occupies
the West ¿c Norlh West of the country, the Ona the East &
Norlh l'lnst. & the Yalignn (he Southern district. The Alaculuf
are quile iintouched by any Cdn-istian inñuences, iiut are so
lew in nuudjer, & so scattered as virtually to be non existent,
with respect to any difMculties they could raise to the inten-
ding SGttler. They certainly do not numher 200. They are a
canoe people like the Yaligans, from whom lliey differ only in
language. Sealers from Sandy l*oinl, the Falklands, & North
America have for many years decimated them with their tire
arms. I have lieard of instances even when the sealers finding
the natives sealing on islets whei'e they expected good success,
have shot uff the Indians for sjjoiling their success. If their is
iiny difference between the Alaculuf & Yaligan tribes physically
the Alaculuf are superior somewhat, in size & vigour. They also
have more beard & eyebrows than the Yaligans, and are darker
in complexión. The tiu'ec tribes tind their chief subsistence on
the shores, in the large and varied supplies of excellent mussels,
linipets, whelks, sea eggs &c, they find there. They also catch
iish abundantly with lines, spears, & temporary weirs. These
Hsh are of many kinds & of very good quality including Rock
cod, rock fish, mulJets, smelt, sprats, and some 5 kinds of
larger fish that prey on the sprats. They materially add to their
food supplies liy the geese, ducks & other birds of the country
& their eggs, which are obtained in considerable quantities.
Of animáis, the Alaculuf hunt the deer found on the Patago-
nian coast, and also the guanaco, & other animáis ofthatland.
The Yaligans hunt the guanaco found on Navarin Island & Oni-
sin, as do also the Ona, the principal inhabitanls of the latter
country. The Ona find the Cururas, or Tucutucus a good food
supply. From the sea, all three tribes tind seáis of three or
— 314 —
mni-o kinds, ottpps of tliree kiiu.ls it many kinds of wlinles &
j>or|)OÍses, a vory large addition to tlieir foiul supplies, besides
inaking iinpor(aii( uses of llicii' lumes, for spear lieads, splittei's
& bafk sli'ippers: of Iheif sinews, for lisli linos, bowsLi'ings,
fisli uets, & lines Inr general uses: of tlie'ii- skins, tbey t'urní
manijes, leggings shoes & caps, of lli(> fcatliei's lliey fnrní liead
bands, & linder, nf I lie web l'ei'l of lai'gei' sea bii'ds (lir\" inake
balls to play witli.
Of tbe baleen oi' tlie wliales uniulh Ihcy fiad I he best mate-
rial fiir sewing serurely togelliei' llie difl'ei'ent |iieces of tbiek
bark of wliich tliey form tlieii- eaníios, and for sewing togetlier
llieii- bark buckets & bailers, and also for making their nooses
for catcliing bii'ds, & small animáis. The nalives reudily make fire
by striking together two pieees of firestone or pyrites, & using
tbe down of ^^•ater birds, or the fungus Puff ball, as tindei'.
Of the wing & leg bones of liirds they formed good sewing
awls. of the leg bones of guanacos ihey niade excelleul chisels
like splittei's, invaluable in the making ofspear shafts, paddles.
& edge pieees for strengthening their bark canoes, slioulder
blades they found useful as meat dishes. larger shells tbey
usad as cups, otiiers as oíaiaments, \\liilst of one kind of
mussel remarkable for its fine grain & hanhiess tliey formed by
breaking them in to shape, & grinding Ihem to a good edge
knives to cut theii- hair, & meat. & ch¡p|)ers lo sliapen their
paddles, lances, lít bone lance points. Tliese were of differenl
sizes & sbapes accdi-ding to the special object of the niaker,
whether for killing whales, seáis, porpoises, or fnr lisli &
birds. Besides the spears the natives of each tribe also usad
bows & arrows, & slings. The Yaligan tribe used the bo\\'
much less than their neighlioui's, as they were less forest-hunters
Iban they, & formed their fine spears for moi-e effectual in
obtaining sea bii-ds. lisb, seáis, porpoises &c whilst hunting
in their canoes. Like the esquimo the Yaligans also lVe(|uenlly
killed seáis by spearing them from the shore, having the spear
sliafl secured to their persons by a thong.
Of the skins of the hair seal tlie nati\es cut out good thongs
for many uses, especially for use in clilf chinbing in cjuestof
aggs Se stags of many kinds. They also found tbe thong
of the graatest service in keeping Ihemselves in fil position
whilst culling tlie bark for their canoes on standing trees, &
afterwards lowing it to the ground. I bave also sean a seal-net
made of hide, and the Alaculuf were accustomed lo use such
over tbe mouths of caves.
- 315 —
Or the fi.'ullptp of seáis & fisli oating birds the people formed
\('i-y good bags tbr all kinds of jiurposes, chiéfly ho\\ever for
sausnge & oil bags.
'I'hcy very dexterously poinl thoir arrows with agate Hint.
or i;hiss, preferring the latter. 'l'hey (ind the sinewy tail of the
(iller yields them a tine siipply of sli-ong thread for binding
Ihe [loint securely into the ai'i'ow or spear head.
The natives before the introduction of iron never attempted
lo ciit a tree down witli any stone implement, but resorted to
fii-e as the easier way of getting tlie tree down. They would then
liuní off such a length as they wished & then would with bone
splitters & stones for driving them in would split' the piece in-
to such strips as they wished. They have of course special ñames
Inr every opera tion & for every kind of tool, and whilst they
attempted no ornamentation, yet took great interest in making
their several articles as perfcct as possible.
They used no hooks with llioir tish linos, with which they
seldom canglit tish more than 3 Ibs weight, but they used at
the end of the line a tough pliant noose, formed of a strip of
the tough covering of the lower end of quills. This is wonder-
fuUy strong, and with it they formed a perfect noose, in which
they secured the bait. They ñshed from the canoe, and used
round stones, with a groove cut in them to receive the line as
sinks, to carry the line down (|u¡ckly. These sinks the Yaligans
cali Shashi.
The fish having taken the bait the tisli woman hauls the
line up, and as soon as the físh is well within reach she
deftly seizes it, without attempting to pul! it out of the water,
in which case the weight of the fish alone would result in
the escape of the fish by disgorging tlie bait. They practised
a very effectual way of catching cormorants. Tliey attached
4 or 5 short lines to a wooden hoop. At the end of these
lines they lied 3 little splits of wood well pointed, in such
manner that the points oponed out somewhat. The bait was
tied to the outer & bound ends of the splits. When the bait
\\-as swallowed from the bound end the points converged «St
oíTered no resistance, but when the bird wished to disgorge
it could not, because the [loinls now opened being foremost &
stuck in the throat.
In using the nooses before mentioncd it was customary to
erei't fences of sticks, leaving here & there spaces for the
birds, geese & ducks to pass through. In these gaps were
placed nooses well secured. In passing, the geese would be
— 316 —
f"aui;iil liy llie neck. iV stniií.uh' lili tliey rlioil. In llus \\íiy
geese specially wei-e cmi,^ht in <'onsi(lernl)le numl)ei's, in the
little víilleys of pasture leading duwn to lakes.
The Ona tribe have no canoes, as their coast is wiUioul
harbours & sheltering islands, and also ihey have no trees in
the major part of Lheii- (■(»iinti-y lo make them willi. Foi- Uiis
reason they have been known by the ñame Foot Indinns, tu
distinguish them tVom the Canoe India ns.
The Ona aro in language, manner of hfe, slature, & iihy-
sical condition of their oountry identical with their brotliren
across the Magellan Strait, the Tehuelches of Southern Pata-
gonia. Having gathered some hundreds of Ona worils, and
compared them wúh the Tsonaca oí- Tehuelches they were
found largely to coincide.
liut the Ona not having horses ore not bowlegged like tlie
Patagonians. but are straiglit limbed active & strong of foot.
The are & have been for a number of years most unhappiiy
circumstanced as regards gold miners & farmers & other
visitors to their country. Being found a hindrance, & source of
danger by these new coniers, they have universally been shot
down, as often without cause, as in reprisal for harm done by
them, in the way of stealing & killing horses, cattle, & sheep.
And cerlainly the pooi' hidians wIki should Ije a help, and
ought to be made so by the new comers, are found in the
way, and a nuisance, and are treated accordingly, and as the
country is more & more occupied by settlers so more surely
& swiflly the natives that were, be no more. Nothing but the
timely & kind, determined action of government will effect a
remedy to this improper & unhappy state of things. Tlie na-
tives can be made usefui tarín hands. and with reasonable
maslei's make faithful i^ efhcient servants for all kinds of
work. I speak after many years experience both as a missio-
nary and employer. When paid according to their work they
are susceptable of great industry it perseverance. The great
difficulty of happy intercourse lies in the difference of lan-
guage. The Ona are a tall. stout people, and their numbers
ai'e said to be thousands. i dniri lliink they are 1000, h'om
investigations I made of their numbers. Their country is a
good one, abounding in guanacos, geese, ducks, tucutucus,
swans, & llamingos, but their chief supplies they get from the
shore, in the way of shellfish, fish, seáis, otters, & sea birds.
The Yaligans of whom I have already incidentally said so
much I need now say little, l'urther than to state their number
- 317 —
iiiiw lo 1h' áhoiil .'520, \\ liilsl ."{O yt.'íirs nnn tlii'\ were 3000, ns
l'nlh |irn\'('il liy lisls of fiiiiiil¡es (lien l:il\i'ii l>y me. Tliis de-
ci'eíise is cliicll) ów'in,:^' tu ¡injiorted deseases as m-easles,
smallpox iVc.
Amon;;' (liis li-ilie tlie ('.lir¡st,¡an Mission al, (Josh()\'ia has
AA'orked liv tan.ulit i'or smne 33 years, :iiid with good surcess
as far as iinppovenienl ¡ii lite aufl rnanaers of the natives ;ind
also in llieir pliysical Ijeneíit every A\"ay. Tlieir deciniatioii is
not iiwiiig- tü the ("lii-isliiin Mission, Iml In Ihe sins of visitors
to the country. and Ihe ari'ival of disease through their means
not before known by the natives. Also the iinmoraUty cons-
tantiy prevalent among Iheni resulted in a high death rate,
chiefly from disease of a sci'ofulous and pidiminar) desei-ip-
lion, in |>art no doubt owing to tlie prevalency of boisterous,
wet & eold Aveather. The natives of al! pai'ts had even in for-
nier times hl<e diseases, amongsl, wliich consnniption, lyplins
fever. itciiing diseases, were common and even leprosy was
not unknown. Caneer was common among persons of advan-
ced Ufe. Tlie Alacnhif are allied to the Chonos Indians south
of ChiU, lint as to the origin of the YaHgans we can tind no
elue, eitlier in traditions current among them, or in reseni-
bh'inces' in their language to any other. Of the three Fuegian
l.-inguages Yahgan decidedly hnlds swny for eupfiony & pro-
nounoeabieness. Il is an ampie language evei'y way, and regular
in its varied inflexions.
The measles which some se\en years ago took away fully
70% of the people wlio happened not to reaeh those sequestered
in the extreme south of the eountry, and there accordingly
are found more thaii two thirds of the existing Yaligan tribe,
viz.'. aboul loo in Ihe Wollaslon group of Islands, and anotlier
hundred in the district ealled New Year's Sound.
Tierra' del Fuego occupies in latitude about 300 miles, and
in longitude aboul 10 degrees. Its extreme southern point Cape
Horn borders the 60° South. Thus there is considerable diffe-
rence of climate in the north and south, but tlie greater diñ'e-
rence of climate is owing to the extreme humidity of the wqsI,
& the comparative dryness & olear skies of the east & north,
the climate of which is like that of South Patagonia. The
land occupied by the Alaculuf, i. e. the west & north west of
the country & about three sevenths of tlie whole is a land
that can best be described as Aldean. It is a continuous suc-
cession of mountainous land the valleys being tortouse, &
narrow, and their sides steep, but richly clothed with foresls
— 318 —
of fine growth save on the oiilei- coasts, wliii^h are exfperl¡n,2;ly
i'ugged and where the vegetalion is comparatively scaree,
and largely fornied of ferns & niosaes. Owing to the alniost
constanl gloomy sky the temperatiu'o ¡s seldcun down tu Ihe
freezing point, Imt on the other hand ils npward rangc is
very limiled owing ln Ihe same canse. Few diiys pnss wiihout
rain, and wimls m-e IViMpienl iV sli-(ing, cliiefiy IVoni Ihf West
& South \\est.
Tlie extensi\e wodds coiiprise fi\e kinds of ti-oes wilh an
al)undant undergi'owth of evergreen & olhei' Imshes. 'I'he li-ces
are 3 varieties tagus or becch, llie Wintei's iiai-k, and the
Fuegian cypress. The |)eeches idone are valnahlo for timher
and attain a fine gr(j\\lh.
One of lliem is an e\ergrecn, llie tree uliirh lias llie grea-
test valué for tlie Indian, as it sup|»lies liini \\illi liai-lx \\>y liis
canoe & heavy wood for his spears.
'I'he l)ushes coinpi'ise masses of cnrranls. fnsciiias lenadnra,
an arlnitus like iiush. tlie seariet enibotlH-inin llie while flowe-
ring verónica, tln^ee vai'ieties of l)eri)er'is, and llie pricl<ly myrtle.
Where thei'e are no Irecs tlic laiid is cosei-ed ■\\'itli an aipine
vegetation of low pi.-iiils in^n-ing i'm- the niosl parí niinnic llo-
wers, & tliere is litUe oí- no grass.
In the Nortii oasi of tlie country the land calied Ouisin is
for the most part low & dry, free of wood, \\-illi smail lagoons
here & there. Herc the rainf'all is abundant, l)Ut not too niuch,
sunny dáys hirgely predotninale, and bird & animal lile abounds,
Even lizards are found, also the tei'u-teru, the tucutucu, swans
& fleuningos. The cami>s are well covered witb pastures,
which improve as yon approach Ihe central parís of the island.
This island is towards the soulh west & all along its south coast
bounded by a deep belt of high mountain land abounding in
glaciers, and dense forests of beeelí trees. The two culminating
points of the country are found in this district. and are some
8000 ft, & are calied Darwin & Sarmiento.
This inountainous belt sepai-ates the sunny & dry nortli from
the cloudy & cold south, but even here the climate is less rainy
& more sunny than in the gioomy west, & there are very
pleasant reaches of good grass land fronting the lower slopes
of this mountainous range, which runs from Cape San Diego
in the East, to Cape Brecknock in the west over 300 miles.
This mountain district is difficult to ])ass, because of the
dense woods, the height of the mountains, the steepness of
iheir sides, ihe moss covered fíats full of trees that run among
— 319 —
tlie uioLiiitains ovor which a liorsc cannül pass. The bell ol'
mountains extends also a distance of 30 miles or more inward.
SoLitli ol" it are louad no lizards, tucu-tucus, leru-terus, ñor
flamingos. Swans are occasionally seen, also all land birds are
iimcli less abundanl. Snow lies ionger on the low lands &
iii gi-eatei- depth, >.^ all lakes are frozoii tlirougli Ihe winler,
but yet catUe & slieep thrive, as preved by iiiany years 6X[>e:
rienoe. Also you can grow with success Gabbage, cauliflower,
carrots parsnips, leltuce & potatoes, but no kiad of grain, ñor
fr-Liil trees or nuts ofany description. Paslurage of many kinds
of grasses however are good, and it is not necessary to assist
either slieep, cattie, or horses through the Winter either in the
matter of shelteror of food. The Wdods alternating with pasture,
and these frontage lands being a succession of hills & Valleys
of every description afford abundant sheltei-, and the ever-
greens in the woods supply cattie with excellent fodder. Yet
north of llie mounlains there is nuu-h less snow, a far better
growtii of grass, and a mucli im[iroved average temperature
all the year round, resulting in lessened difficulties in Winter
& far better results in the cultivation of the soil, in better
crops of tlie same vegetables and small fruits, and even grain
growth for home use, but not for export. Also in no part of
Tierra del Fuego can any fruit or nut trees be grown success-
fülly. But very decidedly the pastures of Ouisin are superior
lo the pastures of the Falklands. The difference between the
Falklands and Ona pampa land is less heat in summer and
less cnjd in there tlian liere, hut more snow in tlie Falklands
than Ouisin and more rain in summer.' The farmers draw-
backs in Ouisin will be the same as those in Patagonia as
regards fuel & wood.
1 believe the best district for settiers in Ouisin will be
found the lo\\'er slopes, & frontage lying north of the inoun-
tain range, where must be aliundance of streams and alterna-
ting pasture & forest lands, wlience the camps northward can
be sujiplied with abundance of wood for all pui'poses. This
district comprises a good camp of 100 miles from North to
South, & from the Atlantic to the heads of Useless Bay &
Admii'alty sound, a large part of which is Argentine territory.
All this district, and the lands also south of it is a large
gold district, especially towards the eastern parís. Tlie island
New-Picton & Lennox and the Eastern part of Navarin
Island & the South East coast of Ouisin has yielded much
gold, especially Sloggett Bay & neighbourhood, where gold is
s
— 320 —
round h\ larger flakes & nuggets than elsewhere, & more plen-
tifully. Tliere are ai present cióse upon 50 working men in
these parts working & doing very well indeed. Most oF these
come in small crafl witli supplies of provisions for six or more
months. Tliey seek a good beacli, and put up Iheir tents.
They remove the upper layers of sand & grit. and wash tlie
lowcr |)arts, and in Lliis lind Ihr gnld. In some [larts so Hne
as fn require copper }ilates wa.slicd with mereui-y. Many thou-
sand pOLinds worth of gold liave Ijeen found, often in consi-
derable nuggets. Thei-e seems every reason to helieve tliat llie
gold field at Sloggett Bay is praclically inexhaustible, because
of the extent and depth of Lhe deposit. This field fronts Slog-
gett, Bay as a sloping and abrupt bank of conglomérate niixed
witli masses of clay. ít is the waste of this bari'anca
eaused by weather and the sea that yields the rich gold dp|iosits
of the beach below. Sloggett Bay has been almosl continuously
worked for 3 years, and yet continúes to yield good results.
1 like not to make a random guess at the aniount gathered liut
I know it has been very large.
The fish of Tierra del Fuego must eventiially becnme ¡m-
portant, as they are large in (pi,-inl¡l\. and \ariely, biit ai-e
scarce through the w Ínter.
As regards other metáis than gold tliei'e is every reason lo
helieve that in so extensive a región of varied mountains
much valuable metal must be stored up for lhe future. No
one need be afraid of the climate, as the coldest weather in
winter is also the calmesl, clearest & pleasantest, and the
winters are much less wimly than the summers. Cresses for
salads, & celery foi' soups abound, and the berries are not to
be despised. The supply of firewood is most plentiful, and
sheltered positions for camps are i'eadily found.
The chief difficulty of gold workers in Sloggett Bay &
neighbourhood are the lack of sheltered coves for landing &
securing Vessels. Two vessels have already been lost in Sloggett
Bay, & boats have been ovcrliu-ncd by the rollers tlint alrnost
constantly get on the shore, yet these parts in spite of these
drawbacks present the best prospects to miners, as the yield
is so much greater. Persons going to these parts should pro-
vi le themselves with stout clothing and boots. I should have
said that continued frosty weather in winter seriously inter-
feres with the winters work, but this does not extend over 3
niitnths.
Thomas Bridges.
ENSAYO MITOLÓGICO
E)l Culto de Xonapa.
LOS HIMNOS SAGRADOS DE LOS REYES DEL CUZCO
SEGÚN EL YAMQUI-PACHACUT
SAMUEL A. LAFONE QUEVEDO
/
ENSAYO MITOLÓGICO
EL OXJXjTO IDE TCDl^ j^:E* J^
LOS HIMNOS SAGRADOS DE LOS REYES DEL CUZCO
Segtin el "Va m qui Paclnactati
Antiíjüedades Peruanas. Edición de Jí.imenex de la Espada — 1S79
INTRODUCCIÓN
En el Instituto Antropológico de la Gran Bretaña ;é Irlanda,
se dio una conferencia por el doctor Eduardo B. Tylor, su
Presidente sobre «Los límites de la religión de los salvajes». Las
ideas y observaciones propuestas por este distinguido antropó-
logo, merecen nuestra mas seria atención, porque tratan de
puntos que tienen que preocupar á todo americanista.
El doctor Tylor considera que es un error craso querer atri-
buir á salvajes creencias religiosas que en realidad correspon-
den á naciones educadas, y a la vez considera que muchas de
las ideas religiosas entre aquellos, se han desarrollado por el
contacto de la civilización y se deben á tres causas princi-
pales:
1* La adopción lisa y llana de la enseñanza extranjera; 2" la
conversión de dioses inferiores, pero realmente criollos, en un
dios ó diablo supremo, mediante una exageración de su impor-
tancia ; 3* la aplicación de vocablos criollos, que sirven para
designar clases enteras de seres del otro mundo, por ejemplo,
almas y demonios, como nombres individuales que correspon-
dan á alguna deidad, buena ó mala.
El señor Tylor quiere que mucha parte de las tradiciones
religiosas de las tribus de América se deban á los Misioneros
de la Conquista (y no cabe duda que estos dieron un tinte de
lo mas cristiano posible á todo lo que oyeron de boca de sus
catecúmenos); desde luego el sabio inglés atribuye al viejo
— ¿11'4 —
mundo una leyenda ó tradición cualquiera, por el hecho de la
asimilación á que la han sometido los que nos la conservan.
El nos dá muchos ejemplos, como ser aquel del Diluvio uni-
versal, que sin duda habrá derivado muchos de sus detalles
de la leyenda judaica, pero esto de ninguna manera puede ex-
cluir la posibilidad de recuerdos genuinamente americanos de
uno ó mas cataclismos por el estilo de aquel del Génesis. El
océano Pacífico encubre con sus aguas un vasto continente su-
mergido, que con las cumbres mas elevadas de su red de cor-
dilleras nos ha dejado en herencia los archipiélagos del Mar
del Sud, con sus fantásticas coronas de coralina. Las costas de
nuestro continente denuncian el flujo y reflujo de grandes mo-
vimientos terrestres y submarinos, mientras que el mar Caribe
nos conserva las ruinas de una parte, talvez máxima, del con-
tinente que habitamos. Las costas de Europa acusan liundi
míenlos de vasta extensión.
Dados estos antecedentes, ¿sería acaso prudente negar la
existencia de razas descendientes directas de los damnificados
por aquellas convulsiones de la naturaleza? No, por cierto: la
geografía física de nuestro continente, indica que aquí también
rupti. sunt omnes fontes abijssi magna', et cataracta cceli apertcB sunt
(Gen.; Gap. Vil, v. II). Los misioneros interpretarían á su
modo la tradición, apropiándosela al diluvio universal, error
que de ninguna manera puede afectar el valor hist(!irico de la
tradición primitiva.
Montesinos en sus «Memorias» del Perú, con ser que soña-
ba con el diluvio, con Ofir, etc., con una lógica que no todos
le reconocen, dá cuenta de cataclismos mas que suficientes en
que fundar tradiciones como las que cita el doctor Tylor, y les
asigna una fecha que no puede remontarse mas allá del co-
mienzo de nuestra era.
Es significativo que las razas mas civilizadas de ambas
Américas, excepción hecha del Yucatán, se hallan en la región
andina, como si se hubiesen refugiado en las montañas hu-
yendo de las aguas. La excepción que se hace no es ninguna,
porque falta que conocer lo que se encerraba en los hundi-
mientos que han producido el golfo de Méjico y el mar Ca-
ribe.
En el viejo mundo, la civilización antigua estaba limitada á
los puertos de mar y ríos, probándonos hasta la evidencia que
de ultramar recibieran esa civilización con que nos deslumhran.
Cordilleras altas tiene el viejo mundo, pero el salvaje las com-
partía con el oso y el lobo, y esto hasta tiempos comparativa-
— 325 —
mente modernos. En América, recien en Méjico, en Quito y en
el Cuzco, se halló la última expresión del adelanto del hombre
en el Nuevo Mundo.
Desgraciadamente, la incuria y el fanatismo de los primeros
conciuistadores, destruyeron la documentación que pudo hacer-
nos conocer los orígenes de la civilización americana; y el poco
conocimiento de lo que nos ha quedado, ha encaminado á los
sabios del 'ramo por sendas que muchas veces son extraviadas.
La liistoria simétrica del Inca Garcilaso de la Vega, tiene mas
adictos que las «Memorias», mucho mas enredadas y menos
simpáticas de Montesinos. Por suerte, la época presente des-
confía de las galas literarias, y sabe sacar partido hasta del
escritor mas pesado, comprendiendo que no es posible despre-
ciar listas de soberanos (|ue nos conservan los historiadores,
únicamente porque ofrezcan mas diiicuitades que la que nos dá
un autor ameno, que corta el nudo goi'diano eliminando difi-
cultades y confeccionando una relación corrida, que mas bien
responde á las exigencias del arte que á la verdad histórica.
El doctor Tylor es una autoridad y un eslabón mas en esa
cadena de ingleses, que, como Forlong, Frazer, Robertson y
Smith, se ocupan en averiguar á fondo el origen de las creen-
cias religiosas del hombre en su primer estado; pero al mismo
tiempo, nosotros, los americanos que aspiramos al rango de
americanistas, debemos preguntarle si al querer atribuir á los
misioneros cristianos todo lo que huele á judaismo ó cristia-
nismo en lo que se cuenta de las tribus bárbaras y salvajes
del nuevo continente, se ha hecho cargo de lo que sabían y
creían en materia de religión los mejicanos, los peruanos y
algunas otras de las naciones mas favorecidas de nuestro con-
tinente.
El misionero pudo destruir la tradición escrita, pero no así
la oral, y cuando la consigna en sus apuntes, la viste con cir-
cunstancias de que espera sacar partido; mas tarde viene la
mitología comparada, y rechaza la tradición en su traje euro-
peo, sin darse cuenta de lo que fueron para las naciones infe-
riores Méjico, Bogotá, Quito, el Cuzco, etc., con todo su ade-
lanto religioso y civil.
¿Cuál es el trabajo que se haya hecho para conocer á fondo
lo que los Incas creían, enseñaban y toleraban? Según consta
de lo que corre impreso, para ellos todos los dioses eran
buenos, y los propios los mejores ; pero mucho habrá que leer
y estudiar antes que podamos hacernos cargo de lo que eran
las creencias positivas de la dinastía de los Incas. Una cosa.
— 326 —
sí, nos enseña Montesinos, que por cierto estuvo muy distante
de conocer las ideas avanzadas ó que hoy se adhieren los estu-
diantes de la mitología comparada: en sus «Memorias» vemos
que Pirua era el dios que invocaban los antiguos peruanos, que
sin duda es el espíritu reproductor de la mies ; de suerte que
en América, como en tantas otras partes, el vulgo adoraba á
un Numen que se relacionaba con el poder reproductor de la
tierra. No es posible hacer aquí el resumen de lo que Frazer
nos cuenta en su libro «The Golden Bough» (La Rama de Oro"),
pero esto se puede asegurar, que si él hubiese conocido las
«Memorias» de Montesinos y las ceremonias de los estancieros
y labradores peruanos, hubiese aumentado un capítulo mas á su
importante y erudita obra, y cuidado que se trata del año 1890.
Como se verá mas tarde, el mismo Montesinos dá á la voz
pirua el significado de troje ó depósito de todas las cosas, pero
lo caliHcaba de gran dios que superaba á un crecido número
de otros de menor valía, y también como en la página 73, lo
pone á la par de la «Madre Tierra que llamaban Pachamama».
La etimología de la palabra iñrua, depende de varias circuns-
tancias, porque ante todo hay que saber si es originaria de la
Lengua General ; mas si nos sujetamos á ésta, la morfología de
la misma obliga á dividirla así: Tir-ua. El ^^<^ puede conside-
rarse como partícula demostrativa, y la verdadera raíz será ^j/r,
cuyo valor léxico aun no está determinado, si bien puede sos-
pecharse que algo tenga en común con la forma Iniilca ó itilca.
nombre antiguo del sol en Aymará, y que aun se conserva como
apellido de familia bajo las formas bilca y filca.
Yo también creo que las razas mas salvajes de la América,
como por ejemplo las del Chaco, en su religión se limitaban á
creer en brujos y brujerías, pero cuando éstos adelantan en
civilización y llegaban á traer alguna idea de un dios superior,
ya sea Pachacama, ya Yllaticci A'iracocha, ya Tupa ó cualquier
otro, no es científico atribuir á los misioneros cristianos lo
que con igual ó mejor derecho, podría derivarse de influencias
americanas: pruébese primero que ni en Méjico ni en el Perú
existía el concepto de un Dios Supremo, y recien tendrá valor
el argumento del doctor Tylor.
En todo el mundo parece que reconocemos á un bajo pue-
blo esclavo de hecliiceros, y dominado por su temor á los
genios del mal, y otro [)ueblo que se sobrepone al i)rimero en
lo político y religioso en que campea la idea de la Unidad
Suprema. Esto no obstante, en el Nuevo como en el Viejo mundo,
vemos á la raza superior acudir á los dioses de la inferior en
— 327 —
sus flaquezas y desgracias, como también á la inferior adoptar
el dios de la superior para sus dias de gala.
Miles de años no han alcanzado para estirpar las supersti-
ciones del viejo mundo, y conocida la práctica de los misio-
neros de utilizar todo lo que encontraban á la mano para el
fomento de la enseñanza cristiana, es lógico suponer que mo-
dificasen preocupaciones arraigadas, y que no inventasen creen-
cias. A un indio que no tuviese tradición de un diluvio, poca
impresión le haría la relación del de Noé, y así de las demás
leyendas: por eso no son estas universales en todas las partes
á donde penetraron los misioneros.
En la «Instrucción contra las Ceremonias y Ritos que usan
los indios, conforme al tiempo de su infidelidad», llegamos á
conocer muchas cosas que se relacionan con las creencias re-
ligiosas del pueblo en general. El estudio de estos datos fácil-
mente podría extenderse á muchos capítulos; pero una cosa
resalta de la «Instrucción»: que ella se refiere mas bien á lo
que respecta á las supersticiones generales, porque los Incas y
la nobleza luego se hicieron cristianos, y en seguida se olvi-
daron de Pachacama, de Viracocha y de Tonapa, mientras que
las otras advertencias no estarían demás aun para los sacer-
dotes de la actualidad. El alto pueblo con educación é inteli-
gencia capaz de apreciar la idea del Dios Trino y Uno de los
cristianos, en seguida abandonó el propio Dios Supremo sin que
les quedase rastro de él; y si algunos resabios aun se encuen-
tran, corresponden mas bien á la superstición vulgar.
Interesado en hacer conocer un capítulo oscuro de la histo-
ria religiosa del Perú, me he resuelto á tratar en los siguientes
párrafos de los himnos con que el Yamqui Pachacuti ha sa-
lado su curiosa relación. No puede dudarse que sean originales
y correspondientes á la época precolombiapa. Lo que mas llama
la atención es la referencia á un culto de Tonapa, que por su
novedad merece ser estudiado. Que algunos pretendan identifi-
carlo con Santo Tomás, en nada afecta la realidad de la tradi-
ción ; y la etimología probable de la palabra nos induce á creer
que solo se trata de un epíteto solar, con valor léxico de revo-
lución ó giro.
Es curioso que el término Tonatiuh contenga la misma raíz
tona que se advierte en Tonapa, y ambas, según parece, con
significado de sol ó cosa giratoria, lo que produce fuego. Las
relaciones que cito adelante hablan de Tonapa como de un ser
civilizador ; y el nombre de Tonatiuh se lo daban á Hernán
Cortés, porque lo tenían en calidad de emanación solar.
— 328 —
Pasaremos ahora á estudiar la relación de Pachacuti en la
parte que se refiere á los himnos antiguos y culto de Tonapa.
Lo QUE DICE XlMENEZ DE LA EsPADA DEL TrATADO DE DON JuAN
DE Santacruz Pachacuti. Intr. xliii y iv.
« Dánle al tercer tratado de este libro su verdadera origina-
lidad y mérito, la sangre y naturaleza del autor, indio por todos
cuatro costados, y nó de los orejones cuzqueños, sino de raza
collahua, enemiga de los Incas y poderosa antes que estos apa-
reciesen dominando en la sierra peruana, sin embargo de lo
cual refiere sus hechos sin propósito de rebajarlos y habla de
sus personas ingenuamente y sin ofensa de su memoria y al
parecer de la verdad. Nada afirma de su origen solar ó divino;
atribuyeles uno de sentido común, aunque influido de los dones
milagrosos del célebre Tunapa, que él dudaba si sería el apóstol
Santo Tomás, pero que hoy lo es sin género de duda por mu-
chos americanistas. Porque eso sí, don Juan de Santacruz quiere
mostrarse católico cristiano a toda costa, convirtiendo siempre
que puede en nuestros diablos los antiguos espíritus de los
huacas, y sustituyendo la intervención bondadosa ó severa del
incomprensible Huiracocha en ciertos hechos materiales y ex-
ternos, ó en la conciencia de los Incas por la de Jesu-cristo ó
la de su Eterno Padre. Afortunadamente todas estas cosas saltan
á los ojos á pesar de la indiana algarabía en que nos comunica
sus conceptos el buen Pachacuti, especie de Quichua con pa-
labras castellanas cuya prosodia y régimen es imposible acomo-
dar, no digo á la lengua de Cervantes, pero á la de un traductor
de novelas francesas; y el discreto conocedor de las antigüedades
y del carácter de los indios peruanos, tiene bastante con la
simple lectura del texto, tal como lo publicamos para saber lo
que de él ha de tomar ó dejar. La circunstancia de encontrarse
junto con otros M. SS. del Dr. Francisco de Avila, y anotado
además por el sabio visitador, sobre abonar su interés, nos
presta alguna luz acerca de la fecha en que debió escribirse,
y que yo pongo no lejos de los años 1G13, en que el P. de
Avila terminaba de su puño un extracto de la serie genealógica
de los Incas, según los comentarios de Garcilaso de la Vega,
y comenzaba la primera de las visitas que le encargó el Arzo-
bispo de Los Reyes.
— 329 —
El tomo que contiene la relación de Pachaculi y los papeles
del Dr. Francisco de Avila, perteneció al P. Flores, y hoy se
guarda en nuestra Biblioteca Nacional».
De la curiosa algarabía reproducimos ejemplos siempre que
se ofrezca, agradeciendo al Sr. Ximenez de la Espada su im-
portante publicación que nos ha dado á conocer cosas que por
lo menos merecen ser investigadas á fondo.
II
Los ABOLENGOS DEL YaMQUI DON JuAN DE SaNTACRUZ PaCHA-
cuTi. P. 231. Ant. Perú.
«Yo Don Joan de Santacruz Pachacuti Yamqui Saleamaygua,
cristiano por la gracia de Dios Nuestro Señor Señor, natural de
los pueblos de Santiago de Hananguaygua y Huringuaiguacan-
chi de Orcusuyu entre Canas y Canchis de Collasuyo, hijo le-
gítimo de Don Diego Felipe Condorcanqui y de D" María Guay-
rotari ; nieto legítimo de Don Baltazar Cacyaquivi y de Don
Francisco Yamquiguanacu, cuyas mujeres, mis agüelas, estón
vivas; y lo mismo soy bisnieto de Don Gaspar Apoquivicanqui
y del general Don Joan Apoyngamaygua; tataranieto de Don
Bernabé Apohilas Urcunipoco y de Don Gonzalo de Pizarro
Tintaya y de Don Carlos Huanco, todos caciques principales
que fueron en la dicha provincia y cristianos profesos en las
cosas de nuestra Santa fe católica. Como digo, fueron los pri-
meros caciques que acudieron en el tambo de Caxamarca á
hacerse cristianos negando primero todas las falsedades y ritos
y ceremonias del tiempo de la gentilidad enventados de los
enemigos antiguos del género humano, que son los demonios
y diablos en la lengua general se llaman haptñuñu achacalla».
V'- Entre los Collahuas, yamqui era el tratamiento ó apellido
que se daba a los más nobles de los primitivos pobladores de
aquella comarca, y cuyo origen era una fábula. (Es-pada).
Nofas
2* Hapuñuñu ó Hapií/ñuñu — Fantasma ó duende que solía
aparecer con dos tetas largas que podían asir de ellas. (Gon-
zález Holguin).
Este mismo lexicógrafo nos impone que Jtapu quiere decir, la
tierra mollidá polvorosa que levanta polvo, mientras que happi
330
es «coger» ó «asir». Los dibujos que se acompañan, figs. I y II,
corresponden á objetos traídos de
Belén (Catamarca), que por lo pro-
nunciado de los pechos parece que
deberían corresponder á la idea de
estos Hapiñuñu. El primero es un
idolillo de barro rosado de esos
que con tanta frecuencia se encuen-
tran en toda la cuenca de lo que
antiguamente fué Londres. Las ba-
ses de los cuernos tronchados, los
ojos al sesgo, la boca cuadrada y
la perforación de las orejas para
pendientes es todo muy típico de
esta clase de objetos: pero asi como
este se distingue por las naturas
de la mujer asi otros idolillos las
llevan del hombre. La figura nú-
mero dos es un vaso ó botellón de
as manos apun-
Fig. I. — Col. Lafoue, Museo de La Plata.
greda y color rosa;
así como en la
figura !'■'
tan al ombligo ó loiipu,
así en esta se inclinan
hacia pechos ó ñuñn. (S.
A. L. Q.)
Achacalla — La ch en es-
tas lenguas es un chicheo
o engrosamiento de la t,
así que debe buscarse mas
bien como Atacalla. Oa y
lia son partículas de ador-
no y encarecimiento , y
Aian ó Atancaij, según G.
Holguin, es ¡a ventura en
cualquier cosa, el hado
propicio. Como AtahuaUpa
se escribe también Ataii-
huallpa se concibe que Ata
y Atau pueden ser dos
modos de escribir la mis-
ma palabra. Esta orto-
grafía del nombre del fa-
moso Inca nos aleja del
todo de etimologías galli-
.«**)
Fig. II. — Col. Lafoue, llusco de La Plata.
— 331 —
náceas, porque lo convierto en «Rodela de la Buena Ventura»,
es decir, que se le aplicó uno de los epítetos solares. También
podría interpretarse asi, «Protector afortunado». Esta raíz ó
radical cliau debe compararse con las siguientes voces del Qui-
chua y Araucano:
Quichua Araucano
Chau centro Chau Padre
Pun-chau dia Chaun empollar huero
Mas tarde veremos como en América existe el símbolo T
tan conocido en el viejo mundo bajo el nombre de tau. (S.
A. L. Q. ).
III
Pachaguti cuenta quien era Tonapa ó Tarapaca. p. 23G.
«Y passado algunos años después de haberlos ido y echado
á los demonios happimifws y achacallas desta tierra an llegado
entonces á estas provincias y reynos de Tabantinsuyo un hom-
bre barbudo, mediano de cuerpo y con cabellos largos y con
camissas algo largas, y dicen que era ya hombre pasado mas
que de moco, que trayeya las canas, hera flaco, el qual andaua
con su bordón, y era que enseñaba á los naturales con gran
amor, llamándoles á todos hijos y hijas, el qual no fueron
oydos ni hecho caso de los naturales, y quando andava por
todas las provincias an hecho muchos milagros, etc. bisibles ;
solamente con tocar á los emfermos, los sanaba el qual no
trayeya interés ninguno ni trayeya hatos, el qual dicen que
todas las lenguas hablaua mejor que los naturales, y le nom-
bra ua Tonapa ó Tarayaca Vi racochnnpacJiayach ¿cachan ó Pacchacan
y Biehhaycamayoc Cunacuycamayoc.
Notas
1^ Tarapaca quiere decir, «Águila».
Pacchacan quiere decir, «Siervo» ó «Criado».
Vicchaicamayoc quiere decir, «Predicador». El Visitador de
Idolatrías en el Perú, Doctor Francisco de Avila). Si Tarapaca
realmente quiere decir «Águila», en ello debemos reconocer
un atributo fúlico-solar.
— 332 —
2^ Cunacuycamayoc, mas ó menos dice lo que Vicchaicamayoc;
porque cimacuy es — Miconsejar», «predicar» — y camayoc — el que
es entendido en tal ó cual cosa».
Por lo que respecta á Tonapa y Tarapaca conviene tener pre-
sente lo que sigue: que ¡la y ca es probable que sean simples
demostrativos, y que tuna es la piedra voladora de un molino.
En el tema tara se vislumbra algo que suena á trituración y
ambas voces mas bien parece que por su etimología deberían
corresponder á la idea del virabarquin de sacar fuego. (S. A.
L. Q. ).
lY
Pachacuti casi quiere decir que Tonapa sea Santo Tomás.
P. 236.
«Pues se llamó á este barón Tonapa viraeocJiampácachan, pues
no será este hombre el glorioso apóstol Sancto Tomás?
«Este barón dizen que llegó al pueblo de vn cacique llamado
Ápotampo, cuyo sujeto fué al pueblo y dizen que llegó muy can-
sado en vna fiesta quando estaban en las bodas, y así por el
Ápotampo fueron oydos sus razonamientos con amor, y los In-
dios del sujeto los oyieron mala ganas; al fin por aquel dia
fué huésped el peregrino, el cual dizen que dio un palo de su
bordón al dicho Ápotampo, reprehendiéndoles con amor afable
y por el dicho Ápotampo los oyieron con atención, recibiéndole
el dicho palo de su mano, de modo que en un palo los rece-
bieron lo que les predicaba, señalándoles y rayándoles cada
capítulo de las razones. Los viejos modernos del tiempo de mi
padre don Diego Felipe, suelen decir que caci caci era lo man-
damiento de Dios principalmente los siete preceptos; no les
faltaua solamente nombre de Dios Nuestro Señor, y de su hijo
Jesucristo Nuestro Señor les faltaua, que el público notorio
entre los viejos; y las penas eran graues para los que quebran-
tauan.
«Este barón llamado Thonapa dizen que andubo por todas
aquellas prouincias de los Collasuyos, predicándoles sin des-
cansar, hasta que un dia entraron al pueblo de Yamquesupa,
pueblo principal, en donde fueron echados el barón con gran
afrenta y vitoperio; el cual dizen que muchas veces dormían en
el campo sin otra ropa mas de que trayeya camissa larga y
manta y libro; el cual dicho Thonapa dizen que los maldijo al
— ooo —
diclio pueblo de que vino á azer anegados con agua, y el dia
de oy se llama Yamquirupacocha, ( la ) laguna que los Indios
deste tiempo casi todos lo saben que como antiguamente hera
pueblo principal y agora es laguna. Lo uno dizen que en un
cerro muy alto llamado Cachapucara estaba ó abía vn ydolo en
figura de mujer, (1) á el qunl dizen que Tunapa tubo gran odio
con el dicho ydolo, y después le echo fuego y se abrasó el di-
cho cerro con el dicho ydolo, rebentándoles y derretiéndoles
como una cera el dicho cerro, que hasta el dia de oy ay seña-
les de aquel milagro espantable, jamás oydo en el mundo. Y
lo otro milagro sucedió en los Quinamares: dizen que con amo-
rosas palabras los comencó á predicar en un pueblo en donde
abía gran fiesta y banquetes de unas bodas en donde los in-
dios de aquel pueblo, sin hacer caso de las predicaciones de
Tunapa, y assi fueron maldecidos, convirtiéndolos en piedra
que hasta el dia de oy se echa de ver; y lo mismo sucedió quél
en Pucará y otras partes.»
Y muchas cosas mas cuenta Pachacuti.
«Este barón, dizen que andando predicando, llegó á los An-
des de Caravaya, y en ella hizo una cruz muy grande, y los
trajo por sus ombros asta ponerles en un cerro de Carapucu
etc., etc.»
Después lo apresan á Tunapa y lo salva un «mancebo» de
«muerte cruel» Los dos se embarcan en una manta que les
sirve de balsa. « Después de haberse ya librado de las manos
« de aquellos bárbaros, estuvo buen rrato encima de una peña
« llamada Titicaca, y después de alli dizen que pasó por Te-
« quena, hacia Chacamarca, en doude le bió un pueblo llama-
« do Tiyaguanaco. Y como se partió de aquel lugar, toda la
« gente questauan baylando se quedó hechas piedras, comber-
« tiéndese, que hasta el dia de oy se echa de ver».
Y así se perdió Tunapa.
Nota
Por no ser demasiado prolijo se ha omitido el trozo en que
se cuenta como Tunapa «llegó á los Andes de Caravaya, y en
ella hizo una cruz muy grande, y los trajo por sus ombros,
asta ponerles en un cerro de Carapucu Carapucu
quiere decir cuando cantan cuatro veces muy á la madrugada
una abe llamada pucitpuco)).
(1) A este ydolo offrecian personas. Pachacuti.
— 33i —
Pasemos por alto las etimologías de Pachacuti y fijémonos
en los valiosos datos que inconcientemente nos proporciona :
Tunapa, un nombre con epíteto solar, se presenta con bordón,
es decir, el palo ó tirso ; emblema de virilidad, y derriba un
ídolo femenino, y sus enemigos se convierten en piedras. Todo
esto apunta en dirección á los dos cultos, el de la natura del
hombre y de la mujer.
V
Si Tunapa no es Santo Tomás acaso resulte ser algún Dios.
Pachacuti pregunta ¿Pues no será este hombre el glorioso
apóstol Santo Tomás? — y nosotros dejaremos la contestación
donde el Yamqui la dejó.
Lo que se deduce de la relación que citamos es que era
Tonapa una divinidad de la Mitología Andina. Esto es lo único
que por ahora nos importa saber.
Entre las naciones Guaraniticas el nombre de Tupa se apli-
caba hasta al mismo Dios nuestro, de suerte que debe consi-
derarse que el tal Tupa debió ser un Dios tan parecido al de
nosotros los Cristianos, que sin idolatría pudo usarse en toda
la América guaranizante.
El signo '^ importa una nasalización, así que Tupa suena
Tunpa.
Por otra parte esté la voz Quichua tan conocida.
Tlmpa — nombre de honor equivalente á Señor, v. g: A TJuipaij
Dios ó Señor Dios.
Thupac — cosa resplandeciente. Mossí-¿m voc.
De todo esto resulta que el nombre Tonapa era un epíteto
solar.
En la p. 240 Pachacuti dice lo siguiente :
«Sacando aquel palo que abía dejado el dicho Tunapa, el
« qual palo se llamó Tupaguari, y dos aquülas, de oro pequeños
<( con que abía bevido el dichoso Tunapa se llamó tupacuri ».
Tliupayauri — el cetro real, vara, insignia real del Ynca.
Tupacuri
( Thupacochor? ) plancha de oro y piedras engastadas en que se
ponia la masccapaycha ó borla, que con Thupa-
cochor hacian la corona real del Ynca.
335 —
Thupa.
Aquilla
cosa real, que toca al Ynca.
"\'aso de oro ó plata.
jNIossi. in voc.
Fig. 3
Así en Egipto se usaba la palabra Bu, que á la vez era el
Sol y el Rey.
La « Relación Anónima » que Ximenez de la Espada publica
entre sus «Antigüedades Peruanas» pp. 158 y 159, vemos dos
tiaras, las mismas que
formaban la mitra del
Vilaoma, cuando en las
«fiestas mas principales
acudia á los templos del
gran Ylla-Tecce ó del
Sol ó de Pintan. Esta
tiara se llamaba Víla
Chucu, (fig. 3,) sobre la
cual se ponia lo que
venia á ser propiamente
la mitra, un armason
en que una patena de
oro á manera de Sol se
encerraba en una dia-
dema cubierta de cha-
pas de oro y de pedrerías, y abajo de la barba llevaba una
media luna de oro. La ori-
lla superior iba adornada
con plumas de guacamayo.
En este estado la mitra se
llamaba Huampar Chucu,
«casquete de triángulo»,
(fig. 4).
El estudiante de las
Mitologías y su simbolis-
mo no dejará de advertir,
que todo es fálico en este
cajiacete y su tapa, em-
pezando por el nombre.
"N^erdad es que la voz Chucu
ha adquirido el valor léxico
de casquete, mas Chucu
en su forma tucu, en Ca-
tamarca al menos, á veces Fig. 4
— 33G —
tiene otro significado que es el de « meter » ó « internar », y
con este sentido la hallamos también on el Araucano.
El cimero que consta de un mortero con su mano, ó sea
una taza con pistón es un verdadero lingam-in-yoni ; y los cuatro
adornos á moda de hebijones son á todas luces cuatro naturas
de mujer, muy parecidas á los símbolos de igual clase que se
conservan en los artefactos antiguos del ^'iejo Mundo.
La funda exterior ó mitra deja tapados á la taza y pistón,
pero ostenta un Sol en gloria, cuya colocación no deja lugar
á duda. Pora mayor abundamiento tenemos la media luna en
el barbiquejo.
Todos estos ornamentos pues nos hablan de un culto falo-
solar mezclado con la idea del fuego, indicada por la raiz tu;
y que esta raiz existía se comprende desde que en la región
Quíchuo-Argentina aun se oye Uaj, «qué calor», titcu «coleó-
tero grande que alumbra», y tutu, «fuego».
Curioso es que el autor Anónimo hable de « YUa-lecce, ó del
Sol ó de Piruan sin mas comentai'io; pues ello confirma lo
que cuenta Montesinos, que Pirua era lo mismo que Ylla-ticci
Viracocha, el Pi-incipio Reproductor del Universo.
El Tupayauri, ó bastón de Tonapa y las dos Aquillas ó vasos
son también típicos del culto falo-solar, y estas nunca faltan
en el correspondiente simbolismo del viejo mundo.
En cuanto al Huampar Chiicu véase la curiosa procesión de
figuras en la obra de Wiener sobre Perú y Bolivia, que aqui
se reproduce (fig. 5): los hombrecicos estos llevan capacetes y
dalmáticas de triángulos. En el Viejo Mundo el triángulo era el
símbolo de la mujer.
Fig. 5
— 337 —
VI
El Yamqui Pachacuti cuenta quien era Apo Manco Capac
i" Ynca. P. 240.
« Dizen que aquel dicho palo que liavian dejados el dicho
Tunapa, estregándoles en las manos del dicho Apotampo, se
combertió en oro tino en el nacimiento de su descendiente,
llamado 3Ia>icopaci/nca, cuyos ármanos y ermanas eran ciete,
llamados Ayarcacld, Aijarriicho, Aijaroca etc. El qual dicho Apo-
mancocapac, después que murió su padre y madre llamados
Apotampo, Pachamamaachi, biéndose ya sin padre, guérfanos y
siendo ya hombre, hizo la rreseña de su gente, para ber que
fuerzas tenia para el nuevo conc|uista que pretendía hacerlo, >•
como se halló algunas dificultades y contradiciones, y como le
bió todo aquello, hizo su concierto con sus hermanos para buscar
tierras tomando sus bastidos ricos y armas sacando aquel palo
que había dejado el dicho Tunapa, el cual palo se llamó tupa-
yaiiri, y dos aquillas de oro pequeñas con que había benido el
dicho Tunapa se llamó tupacuri, y llamando á sus hermanos, y
ansí se jtartió házia el (;erro de donde sale el sol ó mediodía. »
Muchas cosas mas y muy curiosas cuenta el Yamqui, que
no san para reproducidas en esta vez, y mas conviene reforzar
el testimonio de Pachacuti con el de Montesinos en sus Memo-
rias Antiguas pp. 4 y 5.
(( Llegaron los primeros cerca del paraje que hoy es el Cuzco,
en tropa y forma de familia, y según la cuenta de los amautas
eran de cuatro hermanos, llamados Ayar Manco Tupac, Ayar
Cachi Tupac, Ayar Anca Tupac, Ayar Uchú; y de cuatro her-
manas, cuyos nombres eran : Mama Cora, Hipa Huacum, Mama
Huacum, Pilco Huacum. »
Estos tres hermanos de Manco, que fueron Ayarcachi, Aya-
ruchu y Ayaraoca van designados con nombres que se prestan
á toda clase de etimologías ; pero esto puede concederse que
ati es una raiz que dice vencedor, conquistador, algo de poderoso,
acaso gigantesco. Así como achi es por ati, también uclm es por
utu — «pequeño» — siguiendo la ley de mudanzas fonéticas de
estos idiomas, en que la t ante la i sufre chicheo, es decir que
se engruesa. Aoca dice — «guerrero»'
Sería curioso que estos tres hermanos de INIanco Capac pre-
figurasen las naciones gigantescas, pigmeas y belicosas que
quedaron sometidas á la dominación de los Reyes del Cuzco.
— 33S —
Hipótesis por hipótesis es tan racional como la otra de ([ue
Tonapa puede ser Santo Tomas.
Por lo visto, los padres de Manco Capac eran Apotanqoo y
Pachamamaachi. En la nota del Dr. Avila consta que él consi-
deraba que Apotampo era Paccarectampii : esto es» el Tamputtohco,
ó Ventana por donde amaneció ó fué procreado el fabuloso
Manco Capac. Apotampo, parece mas bien nombre de lugar (jue
de persona ; pero ello no importa que en la antigüedad lampo
no pueda haber significado niguna otra cosa.
Pachamam:i es el nombre que se dá en muchas partes al
Numen Local ó Genius Loci. Pachamamaachi, sería al ati de la
Pachamama : Ati según parece es graiidexa, poder y muchas otras
cosas más. Sencillamente podría interpretarse — La principal
de las Pachamamas.
Xofa
La veneración por la Pachamama es tan común hoy en nues-
tras Sierras como en tiemiDO de la Conquista : en las hierras
y otras fiestas campestres recibe ella sus primicias, las que se
entierran en un hoyo preparado qara el efecto. Parece que se
trata de la fuerza femenina del Universo.
El otro nombre Pachacamac, equivalente de Yachachic se re-
fiere á un Creador ó hacedor de nuevo de alguna cosa, que en
este caso es el Universo. Aun no se ha podido establecer el
sexo á que realmente correspondan las raices que figuran en
estas dos palabras. Dada la morfología Quíchu-a es mas que
probable que estas dos voces contengan una doble raiz cuyas
consonantes en el primer caso serian c y m, y en el segundo
¡j y t. También es muy posii)le que la m en mama sea de mas-
culino y no de femenino, porque al fin es palabra cfue no puede
asignarse exclusivamente á la idea de madre, pues en Aymará
más bien dice grande y algunas otras cosas: esto en cuanto
al uso antiguo de la palabra, porque después de la Conquista
puede asignársele el significado maternal.
VII
Oración que inventó el viejo Manco-Cáp.\c ynca con intención
DE HALLAR AL Señor DE CIELO Y TIERRA. {Á^ta dcl Doctor Fran-
cisco de Arila p. 248. )
u Y en este tiempo dizen que el dicho Manco-Cápac siendo
ya muy biejo, solian dezir quando oraba por la prosperidad de
su hijo, hincados las rodillas, diziendo anssi : »
339
Himno de ]\1anco CáPx\.c
Toxto cDiucudado
Ali Uiracochanticricápac (1)
Cay carichacon
Cay uarmicachon
Uilca ulcaapu (2)
Hinantima (na?)
Acliicchacamac (3)
Maypin canqui
Mana choricayquiman
Hananpichum
Hurinpichum
Quinraynimpichum
Capacosnoyqui
Haynillabay
Hanancochamantarayac.
Hurincocha
Tiyancayca
Pachacamac
Runahuallpa (4)
Apoynnayquicuna (5)
Camman
Allcañañiyuan (ñauiy?)
Riacytam (Recsiytam?) munay-
qui
RicLiptiy
Jachaptiy
Unanchaptiy
Hamuttaptiy
Ricucanquim (Ricuwankim ?
Jachauanquim
íntica, Quillaca
Ppunchaoca
Tutaca
Pocoyca ,
(1) Nota I.
(2) Nota II.
(3) Nota III.
(4) Nota VI.
(5) Nota V.
Traducción
O Uiracocha Señor del Universo:
( Ya sea este varón.
Ya sea hembra.
El SeTwr del calor ij de la gene-
ración ) :
Así como quien.
Hace soi'tilegio con scdiva
¿ Adonde estás ?
Si ala no fuera tu hijo ;
Ya sea de arriba,
Ya sea de abajo,
Ya del rededor de
Tu rico trono 6 cetro;
Óyeme,
Desde el mar de arriba en que
permaneces.
Desde el mar de abajo.
En que estas,
Creador del mundo,
Hacedor del hombre,
Scíior de todos los Señores,
A ti
Con mis ojos que desfallecen
Por verte, ó De pura gana de
conocerte.
Pues viéndote ijo.
Conociéndote,
Considerándote,
Entendiéndote
Tú me verás.
Me conocerás;
El Sol, la Luna,
El Dia,
La Noche.
El Verano,
I
340
Tuxto fiiincudadu
Chiraoca
Manam yancaclio
Camachiscam
Purin
Unanchascaman
Tupuscamanmi
Chayan
Maycanmi
Tupayauricla
Apacliinai'canque
Hayñillauay
Oyarillauay
Manaracpas
Saycoptiy
Uañuptiy
Traducción
El Invierno,
Ko cu balde
Ordenados,
Caminan
Al lugar scñcdado,
A sit término
Llefjaii
Cuakiuiera que sea doquier
Tío cetro real
Llevas :
Óyeme,
Esciicheime
No sea eme
Me canse.
Me in llera.
Y después desto siempre los acordalja de Ttonapa, doziendc
Runa huallpac
Papachacam
Yanansi ;
Cahuay ari,
Chayari yuyallahuay :
Cozco capac
Churatamuyqui
Apu Tarapaca
Thonapa pacta (1)
Varoptiypas
Capac ruracta
Moscoyquicta
Concahuacrac
Huañupliyri
Yuyaycunayta
Callpanchanquitacmi,
Payllanquitacmi;
Recsichillahuanquiman
Pichum carean
Achachus cachón :
Canquiman happiñuñu.
Llasacatic manchachic:
Ricsilhivman !
Del Criador de los houihres,
Que Papachaea
Su siervo es dicen ;
Míralo pnes;
Por tanto acuérdate de mí.
Rey del Cuxco
Yo te pongo de paso •
Señor Tarapaca
Tiionapa ■mira vio
Desfallexca yo.
g A tu noble hacedor,
A tu cnsueiio
Olvidaras todavía ?
Y muriendo yo
Mis sentidos
Comportarás también,
Recogerás del misino modo
O si me hicieras conocer
Quién eres
Sea lo (juc dix que fuere.
Ojalá fueras ini fantasma
A una pesadilla que dá miedo
¡ O si conociera!
(1) Nota VI.
:5il —
Texto t'Uniciidmlo
Ynchallnyman !
Allpamanta camaquey,
LLutaquey, ricullahaay,
Pim canqui liuallpac?
Uiiu machum cani
/ O si supiera!
Tú ([lie me criaste de la tierra
Y del barro me formaste, míirime
pues :
¿ Quién eres, Criador ?
Mitij viejo ya yo soy.
(( Diziendo todo esto, dizen que comenro á ber si los hallaua
y topaba con el Hazedor, si acasso por ventura etc. los mando
quemar encima de la manera de un altar, un cordero blanco :
este se dizen arpay; y como nu vio nada ni nadie le respondió,
mando que ¡i un hijo suyo mas hermoso de todos, de tarnafu»
de ciete ocho años, los hizo de aspacoy corlándole la cabeza y
echando la sangre en el fuego para que el humo lo llegase al
Hacedor del cielo y tierra. De todas estas cosas jamás lo res-
pondieron en Curicancha. »
La traducción de arriba es el resultado de larga correspon-
dencia con el ilustre é ilustrado lingüista P. Mossi. Las en-
mendaturas y la base de la versión castellana son ambas de
él, pero en las notas siguientes se propondrán algunas variantes
en la interpretación. El Himno es hermoso y tiene todos los
visos de la autenticidad.
Xota I.
Uiracochaiitlcricapac. Según González Holguin, la voz ticri
dice «origen», «principio», «["andamento», «cimiento», «causa».
debiéndose advertir que la ce doble es simplemente una gutu-
racion fuertísima, y más bien un sonido y no una combi-
nación como resultaría de los signos castellanos. Esta fuerte
guturacion con frecuencia suena con s, y es probable que resulta
de alguna Je con sonido más ó menos gutural.
Más que probable es que la voz encierre una idea fídica, la
fuerza reproductiva de la naturaleza, ya sea hembra, ya sea
macho, ya hermafrodítica. Algo de esto debe entenderse á estar
al paréntesis que sigue.
La palabra Uiracocha, que es el equivalente idiológico, si bien
no fonético de Pinta, al decir de Montesinos y otros, indica un
culto en que prima la idea del Arca ó Mujer, es decir, los
iM-ganos femeninos; porque la palalira cocha que dice «mar»
indudablemente se rehere al seno de la hembra, y que muy
bien puede representar en este caso la famosa idea del Lin-
ijam-in-yoni.
— 3Í2 —
La Pirua ó «troje», que era el modu antiguo de designar al
dios Uira cocha. ¿Qué era si no el arca ó vulva en que se en-
cerraba la mazorca del maíz, en la famosa ceremonia llamada
Aymoray, cuando encei'raban la mamacara en su respectiva
2ñrua y le hacían mil ceremonias? Lo que éstas eran se sabe
por la «Instrucción contra las Ceremonias y Ritos que usan los
Indios». Sevilla 1603, en el Capítulo de las fiestas de cada mes.
En todo esto resalta el culto a las fuerzas reproductoras,
hembra y macho en cópula de la naturaleza.
Nota II.
Este curioso paréntesis viene á confirmar la hipótesis de
la nota anterior. En medio de su invocación salva Manco
Capac los respetos al sexo dudoso hermafrodita de su divi-
nidad, con la expresión ya sea varón, ya sea hembra ese
Sol, Señor del Falo. En mi concepto esta es la verdadera tra-
ducción del verso, porque Uilca ó Vüca era el antiguo nombre
del Sol entre los Aymaraes, ó como quien dice, entre los Peruanos
Viejos. Qué razón hubo para este cambio de nombre es lo que
falta que saber, siendo lo más probable una modificación del
culto y su simbolismo.
La voz Uilca ó Vilca dice también «bomba» ó «jeringa», valor
léxico muy significativo, si aceptamos que le raíz idll ó vill
diga «falo». La terminación m no pasa de ser el pronombre
demostrativo, así que el estudiante debe buscar el significado
del sonido tiil, vil, hil, pil, fil, y aún ¡nil y jil. Como apelativo
son comunes las formas vilca y fdca; pil se encuentra en la voz
2ñlco, nombre de un pájaro cuyas plumas servían para adorno,
siendo conocido el valor fálico de ellas; vil, mil, pil \ jil son
terminaciones comunes en nombres de lugar, y en la combina-
ción Famayfil, antiguo nombre de Belén, desde que huama poi-
fama dice «inventor», ó «creador» muy bien podemos tener una
expresión, que refiriéndose á cerros con forma falica, diga el
(.(linga» ó «falo de dios».
En cuanto á Ulcaapu la traducción de P. Mossi pone de
manifiesto que él considera la voz ?í?ca como sincopacion de
iillu. «falo» y el demostrativo ca. La frenología quichua más
bien indica que seria tillaca la forma extensa, y jior lo tanto
me inclino ii creer, que tratándose de lenguas y oídos Aymaraes
la voz haya sido nllu-raca, que de la manera más natural, dado
el leleo Aymará, ¡¡asaría por síncopa á sonar iillca, que diría
lin/j(im-in-yoni : interpretación ésta muy del caso desde que acaba-
— 343 —
ba de decir el suplicante que la divinidad á que se dirigía podio
ser de uno ú otro sexo.
La voz inti es sospechosamente femenina en su formo, pero
faltan datos para poder examinar ó fondo lo etimología de esta
voz. Los idolillos que se encuentran en todas partes tan luego
presentan las naturas del hombre como de la mujer, y esto es
común al Perú, Argentina, Chile, etc. No es necesario repro-
ducir aquí los idolillos fálleos que abundan en todos los libros
que tratan de esta materia.
En la conclusión se volverá á tratar de este asunto.
Kola III.
Achicchacamac voz derivada del tema aehih, «el hechicero
sortílego que adivina por suertes, haciendo saltar la saliva de
la mano, ó el sumo de coca hacia donde está lo perdido»:
González Holguin: in voc.
Esto parece que indica que Manco Cápac buscaba lo que
había perdido, algo superior á esos dioses andróginos que nos
pinta la arqueología.
Kola iV.
Runahuallpa, voz es esta propia de Dios cuando hace ó
forma sus criaturas. Muy de observar es la raíz hiiaU que
encierra el significado de círculo ó giro, y que muy bien
puede referirse al torno del alfarero ó á la tarraja de sacar
fuego.
Koia V.
Apoyrmttyqiiiciina. No me satisface la interpretación — Señor
de todos los Señores, pero esto debe resultar de alguna cor-
ruptela en el texto. El P. Mossi sin duda deriva la voz del
tema apiinnac, «él que no tiene superior»; pero falta que explicar
la forma plural y la partícula yqni. En la Quichua Argentina
existe un verbo ina. «hacer», pero no es fácil que sea derivado
de esta raíz, y por ahora tendrá que valer la interpretación
dada desde que no se ofrece otra mejor.
Kota VI.
Thonapa. Este curiosísimo nombre del siervo de Uiracocha
parece que se relaciona con el tema Ttonay, «piedra de moler».
La iníer-relacion que existe entre las ideas de Sol y moler
— 344 —
inducGii á creer tiue ])uede haber alguna correlación entre
las voces Thonapa y Ttoucí//.
No es posible creer cjue Pachacutí haya inventado un nuevo
individuo en la Mitología Peruana; pero también es raro que
no se haya propagado más la noticia de este importante perso-
naje. A lo que se vé es un epíteto solar, el primero de los siervos
de Dios, pues eso y no otra cosa dicen los agregados Papachaca
y Tarapaca.
VIII
De la muerte de Manco CApac. p. 250
«Y entonces los hablan hecho elegirá los ombres de buena
bida, para como manera de sacerdotes, para que llamaran y
alcansaran y conocieran que donde estaua el Hazedor del Cielo
y tierra, porque como había bisto y hallado la poca debucion
de su hijo SincJitroca; y entonces á esos electos para á manera
de sacerdotes los abía encargado el dicho ilfancopac diziendo:
Himno
Texto enmcutlado
Cusi simirac
Cusí callurac
Punchau cay tuta
Huacyanquitac
Sacicuspa
Ttocyanqui ( tuyanqui )
Ichatacpas
Cusinchicpi
Quillponchicpi?
Mayman tapas
Runahuallpac
Apu ticci capac
Uyarisunqui?
Cayta nisunqui :
Camtacca
INIayñec mantapas
Hinata viñaypas
Cay camayoclla.
Jamunqui ? ( Llamanqui )
Versión castellana
Todavía con alegres palabras,
Y con alegres jjromesas,
D/'a á esta noche
También Uainaras
Y despnes de haber aganado
Te hartaras
Qiiiiá
En nuestras alegrías
Y aun en nuestros festines'!
De dónde pues
El Hacedor de los hombres,
Señor Bueno del Universo
Te oirá''!
Esto te dirá:
Tú pues,
De qué parte
Así no mas siempre
Haciendo esto
Vienes'!
— 3Í5 -
Y así. esto deputado, abian tenido siempre el cargo como
de sacerdote, y jamás tuvieron respuesta de Dios ni otra cosa.
Mientras el biejo Mancocápac acabóse la vida, etc.»
En seguida cuenta el Yamcjui Pachacuti de los hiiacanquis,
esas «pedresuelas muy redondas» y otros hecliizos que roban
el corazón, y que dice se descubrieron por primera vez en tiempo
de Sinchiroca : de muchas otras cosas también habla el buen
Colla. Estos huacanquis ó «soncocqm chinacoc» hoy se llaman
hiiacanquülo en la región catamarqueña, y dicen que lo tiene el
que se hace querer de todas.
Poco ó nada hay que oljservar acerca del texto de este himno;
liero es una de las joyas que nos conserva Pachacuti, que nos
da á conocer como pensaban y escribían aquellos hombres ó
por lo menos, los Amantas y Qui'po-camayoc cima que apuntaron
y conservaron estas tradiciones. Así como así podría el himno
corresponder á cualquier culto, pero no se debe exigir de todos
el mismo interés mitológico.
IX
Capacyupanqui conjura al mismo demonio Cañacgay.
Yauirca. p. 2(j0
Cuenta Pachacuti que el «ynga Capacyupangui» hizo aparecer
ei Hitaca nCañacgiiaij Yauirca)^ y después de un diálogo.
«Dizen que este demonio de aquella cassa salió dando gritos
como truenos y rayos, y desde entonces dizen que todos los
guacas siempre los tenía á los yngas, y que los yugas también
los acostumbrauan el yacarcay (conjurar) como conjurándoles
en nombre del Hazedor deziendo anssi » :
Texto corregido
Hananpachap
Hurinpachap
Cochamanta rayacpa, (1^
Camaquenpa
Tucuy atipacpa
Sinchi ñahuiyocpa
iManchay ttemyocpa
Cav cari cachun
In nomine
Traducción
Del cielo,
De la tierra,
Del que yace en lo profundo de los
mares;
De su Creador,
Del todopoderoso
Del que tiene ojos fuertes.
Del dueño del herridero espantoso,
Sea este varón
(1) Acaso Coatí; cap. XIII nota I.
346
Toxio corregido
Cay l)uarmi cachua Ó sea esto mujer,
Ñispa camacpac Dicieiido que para el Hacedor.
Sutin huarmi, Mujer se llama,
Camachiyqui. Pues bien yo te invoco
Pim canqui? ¿Quién eres?
Maycanmi canqui? ¿Y cuál eres tú?
Ymactam ñinqui? ¿Qué dices?
Rimayña Habla jmes ya.
Los genitivos, como muy bien observa el traductor, estarían en
el aire si no dependiesen del texto Castellano, pues hay que
suplir «en nombre» que allí rige «del Hacedor» y á este geni-
tivo corresponden los demás epítetos de la invocación ó conjuro.
Y sigue el Yamqui :
«Y assi, dizen que con estas palabras los hacían temblará
todos los guacas, aunque no los habían dejado el hacer cajm-
cochacocay, etc. ; que si estos yngas obieran alcansado la ley
evangélica, etc.; como y con que amor los creyera en Dios!
Porque entonces los demonios y diablos, como á gente sin
letras y simples ignorantes ydiotas, y con poca facelidad se
apoderaron haciéndose señor absoluto, siendo tiranos antiguos».
a Con foca far.eUd.ad )y se comprende que el Yamqui recelaba
estar tan impuesto en todas estas idolatrías.
El Presbítero Mossi agrega esta importante nota:
Capa la palma de la mano.
Cochacu encoger la mano.
Cay el ser.
La palabra entera dice — encogimiento de manos. El ect. se
refiere á algún acto de invocación ó exorcismo en que entraba
agua clara alzada en la palma de la mano.
El Dr. Avila en su nota dice que yacacani es conjurar; y el
Presbítero Mossi agrega lo siguiente — ñacarcay de ñacarini —
«maldecir», «comprar», «afligir». De mi cosecha agregaré lo
siguiente : la ?/ y ñ se confunden en Quichua, ni hay que ex-
trañarlo, porque ñ no pasa de ser // reforzada con n.
Obsérvese la nueva duda acerca del sexo del Dios que se
invoca. Probablemente sería la fórmula recibida en toda petición
á los dioses de aquel Olimpo. Vale la pena de comparar este
conjuro con los que usaban los Caldeos y otros, según nos lo
cuenta Lenormant en su «Ma<i'ia de los Caldeos».
oí I
X
El Yamqui Pachacuti vuelve á hacer recuerdo de Ttonapa,
p. 2G1.
« Yncacapacyupanqid dizen que tul^o por su hijo á Ingarruca.
habido en su mujer MamacoriiUpaycahua de cuyo nacimiento an
hecho mucha fiesta, aunque no se apartó de la conbersacion
de gente idólatra, consistiéndoles cjue adoraran á sus nacas cada
pueblo ».
En lo que hizo muy bien.
«En este tiempo dicen que se acordó de yr en busca del
lugar á do el barón Tlonapa abía llegado, llamado Titicaca y
de allí dizen que los truxo agua para ongir con ella al nuevo
infante Ingaruca, diciendo muchas alabanzas de Ttonapa, y avn
dicen que en aquel manantial que está encima de las peñas
biuas como en una taca, estaua el agua llamado capucchana qitís-
pistdoc vno; y después dicen que otros Ingas suelen mandar
traer un pomo, llamado coriccacca, y los ponía ante ssí para que
estubiera en medio de la plaza del Cuzco, llamado Haocaypata
Cucipata, alabando la agua tocada de Ttonapa etc.
«Y en este tiempo dicen que los curacas de Asillo y Hururu
les contó al Inga que como antiguamente abía llegado vn pobre
viejo íiaco, barbudo y con cabellos como mujeres, y camissa
larga, y gran consejador en acto público á toda la república y
les dezía que el hombre se llamaba Ttonapa Vihinquira, el qual
dizen que en la lengua de esta prouincia háblaua mejor y que
los abía desterrado á todos los ydolos, ymájenes de los demo-
nios happiñuñus, á los serros nibados, donde jamás los hom-
bres los llegauan, que son Hoques ó quenamaris. Y tras desto
dicen que todos los curacas y sus historiadores de los orejones
les dixieron lo mismo, que habían desterrado ese mismo Tto-
napa á todos guacas y ydolos á los serros de Aosanca'la y Qui-
yancata y Sallcantay y á Pitosiray. Y como cada prouincia de
los curacas de Tauantinsuyo estañan en la placa de Haucay-
pata, todos en sus Jugares y asientos dicen que los Guaneas y
Chinchaysuyos, los dixeron que el Ttonapa Varivillca abía tam-
bién estado en su tierra y que los había gecho una casilla pai'a
su morada, y que en el entretanto los aljian desterrado á todos
los nacas y ydolos y apiñuños de las provincias de Hatunsaus-
saguanca, haciendo grandísimos burlas y vituperios; de modo
el dicho Ttonapa Varivillca los abía desterrado, echándoles a
— 3ÍS —
todos los nacas á los serros nibados y carámbanos, como en
Pariaca y Uallollo.
«Y dicen que antes que obieran desterrado á los dicbos
ydolos, los hablan hecho gran daño en los naturales, llenán-
les y arrebatándoles á los hombres y criaturas, hasta liazellos
desa¡)arecer, y muchas veces los abian amenazado á los cura-
cas para que los dieran sacrificios de cuerpo humano y de
que los curacas todos decian haochhaavcam, casca uaca cura-
ca, etc.
« Al fin, todas las cosas mentiras tarde que temprano sue-
len ser manifestados pues los demonios son principios de las
mentiras y falssos, y el verdadero negocio y palabra es Dios,
poi-que sus verdades jamás faltan, permaneciéndoles, como ver-
dadero Dios y padre de todas las cosas criadas, etc. Y desto
dicen que el dicho ynga los mandó que á la casa que estaba
hecho de Ttonapa, obiese seruicios, quien cuidase del reparo
de la cassa de Ttonapa el cual cassa dicen que estaba al pié
de un serró pequeño y junto al rio ; y por más señal dicen que
como entramos del Cuzco al Valle de Xauxa ; y mas dicen,
que antes de llegar á la dicha cassa, abía de estar dos piedras
pegados largos, aquien el Ttonapa los había hecho convertir en
piedras, de una guaca hembra que se había fornicado con un
yndio de Guanea, y que se llamaba Atay ymapnramcapua, ipie.
después, en tiempo de Guaynacapacynga, se abía dicho á los
yndios el dicho dos piedras que era ytiaeanqitecoycoyUa: y lo
mismo en aquel tiempo an auido guancanqíies en la puna de
Xauxa y antes de llegar á Pachacama también an abido, á
manera de cabillos, baxo de tierra ; lo mismo los an hallado,
en el nido de Suyuntoy, piedras mancos en Chinchayunga.
« Pues conbiene que acabe de la vida de dicho Capacynpan-
gtii y los sucesos y Vitorias de sus enemigos que alcanssó, por
ser menos casso que tubo de los uacas, que si en aquel tiempo
los predicadores ebangélicos obieran entrado á este rey no, los
alcanssaran muchas almas, atrayéndoles á la Santa obediencia
de la ley ebangélico; mas como la vejez y muerte les asercó y
les atajó, aunque este ¡es comencó hacer la fortaleza de Sac-
saguaman, que estaua ya tracado amojonándose para su propia
desde Villacanota, en donde halh') vn uaca llamado LurucacM,
y en la vuelta le lialló otro uaca de los pueblos de Varoc, lla-
mado Vironcocliampavaca, y mas al agua naca de Yanacha y á
Caochacota y á Yanacota de Lanquesupo, y á Chnytupiya y á
Tantaecopa, y Uaniinturpo, etc. Y después dicen que Capacj/upan-
gui, les dixo: «¿tantos falssos ay en la tierra? ¡Desventurado
— 349 —
de mí, y la miseria de mis vasallos, (¡uando, en que tiempo
será remediado de estas falsedades!», etc.
«Al fin buelvió al Cuzco sin hacer mas daño á los nacas.
porque como en aquel tiempo abia muy pocos apocuracas sin
uaca, y todos en general eran engañados de los falsos dioses,
no los pudo hacer daño en tantos ydólalras, estando entre tan-
tos, porque les corría gran peligro, donde obo tantos millones
de gente ydólatras. Al fin se murió y dejó á su hijo Yngarnca
en el Señorío de su estado, como á liijo mayor y eredero, en-
tregándoles en su mano el topayauri y topacussi, y á ttopapícJiuc
llaotto, en señal de dejación del reino. »
Se necesita paciencia para leer las algarabías del Yamqui
Pachacuti, pero tendrá que buscársela el que pretenda entre-
sacar lo que importa esta relación.
El dilema en que nos encontramos es este: ó inventó Pa-
chacuti la tradición de Tonapa con todos sus incidentes, lo que
no es verosímil, ó reprodujo lo que él y muchos otros conocían
dándole un viso ajustado al parangón que deseaba establecer
con el apóstol santo Tomás; en aquel caso debió haberse ce-
ñido mas en cuanto al nombre y milagros al santo que pre-
tendía igualar; en su lugar parece que cuenta con fidelidad
cosas que sucedieron como obra de un reformador que impone
nuevas creencias en lugar de otras viejas, ó las modifica.
Eso de relegar los hapiñiiños á los «serros nibados» era con-
siguiente, porque en ellos están los orko-ñuño, morros en forma
de pecho ó falo, y á los lugares remotos se retiran los cultos
viejos.
Eso de convertir á gente, etc.. cu piedra, es mito antiquí-
simo, y de la relación de Pachacuti se desprende que las tales
piedras debieron ser fálicas en grado superlativo. Esto no debe
sorprendernos, porque, como se verá mas tarde, Tonapa debió
ser alguna encarnación solar, y bien sabido que este culto es
eminentemente fálico.
El nombre de Tonapa no se presta fácilmente á una etimo-
logía que pueda basarse en González Holguin; mas la morfo-
logía (juícluia nos permite analizar la voz de dos modos : —
Tona-apa y Tona-pa.
Por supuesto, es mejor pre.scindir de la sospechada confu-
sión de t con c que nos daría la forma Conapa. Sobre este dios
Con algo se dirá después.
Si adoptamos la combinación Tona-apa, nos encaminamos
hacia el tema Tonaij, que según Santo Thumás dice «piedra i)ai-a
moler», es decir, ese maray, muela ó falo, con que los indios
— 350 —
molían y muelen sus especies. Apa es el vei-bo que dice « lle-
var cargando», de suerte que el vocablo completo diría «el que
carga con el falo», ó piedra en forma de tal. Curioso es que
tauím sea «bordón» (ver Gonz. Holg. iii voc.) Tanto Tona como
taima, son derivados verbales en na, que dicen «algo apto para
hacer ó formar esto ó- aquello»; ahora, pues, si la cosa por
hacer era un tan, «bastón» ó «bordón», con su crucero mas ó
menos bien marcado, tendremos algo muy significativo, repre-
sentado en el simbolismo peruano por un signo representado
por una T que descansa sobre una media luna, y simboliza
las ideas del molinillo de fuego y del Lingam-in-Yoni.
En otro capítulo se reproducirá la lámina de Squier que
representa uno de estos dioses fálleos, y que deberá estudiarse
juntamente con la palabra Punchao, sinónimo de Í7iti.
Xofcis
Vihinquira, según el doctor Avila, quiere decir mandante.
Es voz Aymará, según el presbítero ]Mossi, como lo es tam-
bién Vartvülca, ambas voces epítetos ó atributos del dios
Tonapa. Villca, como se dijo antes, era nombre antiguo del
Sol en este idioma; y huari es «llama» el animal dicho así, y
también nombre de lugar. La combinación del nombre Tonapa
con otro que diga Sol, es digno de atención.
CoycoliUa parece ser forma plural de coylla; y la nota del
doctor Avila en la p. 231, dice que concoijUa es huacanqui.
Quispi sutoc uno lo explica así el presbítero Mossi: «agua
bendita, es decir, agua destilada, ó agua cristalina que debía
destilar de las manos» Capacchana quispi sutoc uno, significa
«agua que se ha de bendecir ó consagrar por las huacasn.
XI
Himno de Yngaruca al Hazedor. p. 265
« Este Yngaruca dizen que obo por su hijo primogénito á
Jaharvacacynga Jupangui, aljido en Maniainicaychimpo, en cuyo
nacimiento an hecho gran tiesta solemne, en donde toda la
placa y las calles abian estado todas llenas con arcos de plu-
mirias, y la cassa de Coricancha todo cubierto de plumerías
ds dentro y fuera, ricos, de ccauíantira y pilleo, en dónd em-
bentaron cantar con ocho alambores y caxas temerarios los
cantos llamado ayma, torma, cayo y vallina chamayiiariessa y
— 331 —
hayllí y cachua, alabando al Hazededor, dándole las gracias y
alabanzas, etc., diziendo ansí.»
Himno
Texto eumcudado
Hamuyrac.
Hananchicca.
Urincbicca, Apo.
Hinantinri.
Llútac
Ticci Kjapac
Runahuallpacllay
Chuñe muchhaycuscayqui
Allco
Ñauiyhuan
Chipicnisna
Ullpuycuscayqui
Ricidlahuay
jMayucLina
PacchacLinari
Callapallaca
Tichihuay
Hinantarac
Capari (1)
Usihuay
Llapan
CConcayquiquihuanrac
Munallayquiliuanpas
Yuyacuspalla
Gochocollasun
Cusiculasun
Ancha hinalla
Tacca
Ñispa (2) nicusLin.
Ten ¡jucs,
Grande como el Cielo,
Como la Tierra, Señor.
También de todo
Creador
Noble Principio
Creador de los hombres mió;
Diex, reces yo te adoro
Desfallecidos
Con mis OJOS
Pestañeando.
Te esto?/ rebuscando
Mírame imes.
Como á los rios,
Sí, como á las fuentes.
Boqueando de sed.
Confórtame
También
Aclama
Ayiidame
Con toda
Mi vox, misma,
Y con tu querer.
Pensando en ello.
Nos alegraremos,
Y regocijáronos
Mucho, y así
No mas
Diciendo diremos.
Y agrega Pachacuti :
«Comienzo de los cantos generales del tiempo de gentili-
dad, etc.»
(1) Por Cabari.
(2) Por Rispa.
— 332 —
Poco ó nada hay (jue observar acerca de esta invocación,
que según parece era el exordio de varios himnos con nombres
que detaUa Pachacuti sin darnos su elimología_ hi que desgra-
ciadamente no es posible suiílementar aquí.
XII
Muere Yabarvacac y hereda el reino ^'IRACOCHAMPAY^•CA^■YU-
PANGUI. P. 268
«Al hn envejesse y muere y dexa por su eredero en el rei-
no de su Señorío á Viracochampaiincanyupangiii, el qual se casso
con Mamarontoeay, natural de Anta, en cuyo cassamiento y
coronación an acudido todas las naciones; y entonces Chliuclt-
hicapac de los Hatuncollas acudió á la fiesta de las bodas y
viene con andas y tray su grandeza y la gente de guardia por
lacayos, y entonces traya su ydolo y guaca muy adornado; y
muchas vezes le porfiava al ynga, deziendo : »
*■ Himno
Texto CDUJodado Tiailucciou
Cam Cuzcocapaca, Ta eres rey del Cuxco,
Ñuca Collacapaca, Yo soy rey de Collas
Upiasun, Beberemos
Micusun Comeremos,
Rimasun, Hablaremos,
Amapi rima (chun) Que nadie hable ya.
Ñuca collque tiyacani Yo soy rico en plata,
Chuqui tiyac cani Yo soy rico en oro, (1)
"S'iracocha Paclia\achic JDe Viracocha el Hacedor
Mucha Yo soy adorador,
Ñucac inli muchac etc, etc. Yo del sol adorador efe, etc.
El Presbítero Mossi agrega la siguiente importante nota :
(( Cliuqui en Quichua significa lanxa ó pedernal de que hadan
cuchillos: pero en Aymará significa oro que llaman choqque.
« Como observa el autor de la nota, esto era natural en boca
de un Colla como lo era el que hablaba.
Pachacuti cuenta que este "S'iracociía Inca era manso de
condición, padre del cobarde Inca Orcon. En su tiempo inva-
den los Hancoallas y Chancas, y el (jue los vence es el hijo
(1) Véase mas adelante.
— 353 —
legitimo Topcnjngayiipamjui. De la relación del Yamqui se deduce
esta sucesión :
Viracocha Inca.
Túpac Inca Yupanqui, el Pachacútic.
Túpac Inca Yupanqui.
Guayna Cápac.
Este Pachacútic según Montesinos era el noveno de ese
nombre, y esta importante noticia vá confirmada por lo que
dice el Autor Anónimo de la Relación que figura en el mismo
tomo de « Antigüedades Peruanas » p. 178 :
«Y el que mas se señaló, fué Pachacuti noveno, y el último
de los Pachacidies etc».
Un Pachacuti era un periodo de 500 años y el monarca en
cuyo reinado se cumplía la cuenta, ó que nacía al cerrarse el
periodo, llevaba este distintivo. Montesinos en sus « Memorias
del Perú» (ed. Ximenez de la Espada) trae esta noticia : p. 68 y 9.
« Y dicen los Amantas que por este tiempo se cumplieron
dos mil setenta años después del Diluvio. Dejó muchos hijos,
y dallos por heredero á Auqui Quitu Atauchi, el cual murió
de veintinueve años habiendo reinado solos cuatro. Sucedióle
Ayay Manco, primero deste nombre. Hizo este rey junta gene-
ral en el Cuzco de todos los sabios amantas para la reforma-
ción de los años, que en aquellos tiempos se ibu casi olvidando
la cuenta dellos, para que conforme á las influencias y posturas
de los astros en sus movimientos se ordenase la computación
de los tiempos. Después de muchos dias que duró la junta, se
determinó que no se contase el año por lunas, como hasta allí,
sino que cada mes tuviese treinta dias fijos, y que las semanas
fuesen de diez dias, y los cinco que sobraban fuese media se-
mana, y en ella se pusiesen los bisiestos, que se llaman allca-
canquis; y los indios llaman el mes de esta semana el mes
chiquito. Ordenó también, que así como había semanas de diez
dias, las hubiese de años ; de mpdo que contaban diez años
comunes por uno, y luego cada diez destas décadas por otro, (1)
que era un Sol, y la mitad, que eran quinientos años, mandi')
que se llamase iMchacuti, por la razón que se ha dicho. Esta
cuenta de años guardaron siempre los indios deste reino hasta
la venida de los españoles. »
Esta fecha corresponde á los milanos antes de nuestra ei'a,
ó sea á la época del Rey David ó Salomón.
(1) Se entiende que un sol son 10 décadas de 10 X 'O ^lücs.
— 354 —
Conviene leer todo lo que escribió Montesinos, porqne allí
se verá el origen de las confusiones en el orden de los reyes
Incas : los Huiracocha, los Manco, los Yupanqui Pachácuti, los
Titu se han repetido ; y por íin Yupanqui Pachacútic no es
mas que un Eres contado Pachacútic; como que después de es-
tablecido este modo de contar el tiempo le harian efecto retroac-
tivo V donde lo exijiese la cuenta dirian Pachacútic, con Yupanqui
ó sin ello. Es significativo que al instituto de la era de los
Pachacuties no se le aplicase también este nombre, pues lo
merecía, como Revolvedor del Tietnpo que era.
Enti-e los 175 y 200 años después del reinado de Ayay Manco
beredó la corona Hinac Huilla Amauta Paclmcútic, y á los 5
años sé enteró un ciclo de 500 años. Esta época corresponde á los
600 antes de nuestra era, según el cálculo de Montesinos. (1)
Es curioso que la institución de las Olimpiadas mas ó menos
corresponda á las de los Pachacuties. Este rey es el 5° del nombre.
Los Pachacuties anteriores á la era de Ayay Manco no cor-
responden á las épocas de 500 años, si hemos de estar á la
cronología de Montesinos ; pero hay mucho que andar para
ponerla en limpio. Lo único que pueda asegurarse será que
es mas verosímil que la historia redondeada del Ynca Garcilaso,
y de otros que se han inspirado en sus fojas.
A todo rey que en la antigüedad hacía grandes innovaciones
le decian el Pachacútic ó Revolvedor de las Cosas ó del Mundo;
pero después del tiempo de Ayay Manco parece que la crono-
logía es algo más exacta.
Después de haber escrito lo de arriba di con el siguiente
párrafo en los «Aborígenes de Chile» de Medina, p. 116, que
explica perfectamente el significado de la palabra Chaqui.
«El padre franciscano frai Francisco Javier Ramírez, estu-
diando este mismo punto, llega á la conclusión de que en Arauco
había por lo menos treinta reguíos cuando vinieron á Arauco
los españoles, (Cronicón sacro-imperial de Chile, lib. 1 cá]). lil.
M. SS.) los mismos que Ercilla, sin duda, con mas fundamento,
reduce solo á dieziseis. (Araucana. Canto I.) Estos jefes eran
conocidos con el nombre de toques, tenían mando superior á
los de los caciques, distinguiéndose por la insignia de donde
derivaban su nombre, ó sea una hacha de piedra. (Bascuñan,
Cautiverio feliz, paj. 67): pues «así como los romanos, usaban
llevar por delante unas hachas y unas varas, así estos tienen
(1) 600 X '75 = 775— Olymp: .\. Ch. 776.
— 355 —
por insignia unas hachas, no de hueso, sino de pedernal, en-
sartadas en un palo.» (Rosales, Hisloria. t. I paj. 178.)
En Febrés la voz Thoqui se usa para designar á los que go-
biernan en tiempo de guerra, como también su insignia que
es una -piedra en forma de haclia.
Estas hachas de piedra son muy conocidas en toda la Amé-
rica y otras partes también, y ahora seis años se halló una
teja en el rio del Inca de Tinogasta, que sin duda es una fiel
reproducción de uno de estos thoquis.
La forma chuqni es la que corresponde á ese chicheo de la
t tan conocido en Quichua.
Esta última interpretación fué sometida al mismo P. Mossi
quien la aprobó, pero se ha conservado la primera interpreta-
ción en el texto porque todas las notas de este señor son de
interés para el estudiante de estas lenguas.
Las porras ó macanas con hacha se llamaban entre los
Quichuas huaman-champi.
Al pié se reproducen algunas de las principales hachas de
piedra halladas en los ^'alles Galchaquinos.
356
Fig. 7.
Uacbas de Piudra, Provincia de Catamavca. — Museo de La Plata. — Donaciou Moi-euo.
I
'¿
— 357 —
XIII
«Como Guascaryayatopacuriguallpa arrepiente por aber adorado
los guacas, y como los halló sus mintiras y engaños de los
guacas y como los pone novnhve ác. sopaijllulla (diablos de burla
embusteros). P. 316.
Se acabaron las glorias de la casa real del Cuzco. Han de-
saparecido los dos Yupanquis y también Huayna Cápac, que-
dando Ataogi/allpaynga en Quito y Guascanjnga en el Cuzco .
Invade Aiaolnicllpa el Perú y su hermano Guascar consulta el
Guaca de Pacliacama. »
Confiados en la respuesta del Gtíuca los generales de Guas-
carynga libran l:»atalla en Angoyao :
«Y en esta sazón, les dá batalla enrima del dicho rio de
Angoyaco un orejón del Cuzco con dozemill hombres que traeya,
y Guancaanqui los desampara al Capitán orejón, sin consentir
á los demás capitanes y gente para que no fueran ayudalles
al capitán nuebo. Al fin, el dicho capitán con sus doze mili
hombres les detiene un mes en Angoyaco, y al cabo y á la
postre son vencidos y asolados el dicho capitán orejón con toda
su gente por Ataogiiallpagnga.
Y esta nueva llega á Guascarynga al tiempo que estaban
ocupados en la muchha de los guacas, acompañados de los
Icujcas etc. y á los quales tatarnas y chachacunas les dize muchas
noramalas, falsos, y á los guacas que estañan allí presentes en
lugar á oscuras, mas de cuarenta guacas, que hablan hecho
venir los chachacunas, con palabras no mas, y á los quales
por el dicho Guascarynga les dize á todos palabras de menos-
precios, deziendo :
Himno
Texto eünicndudo Traducción
LLollavatica, (i) Mentiroso Wati,
Haochha aucasopay. Cruel enemigo diablo,
Chiquiymanta, (2) De mi desgracia,
Pallcoymanta, De mi engaño,
Chirmayñaymantam De mi quebranto,
GamcamCuzcocapacpaaocancu- A vosotros del Rey del Cuxco (3)
nacta enemigos
(1) Véase nota I.
(2) Nota II.
(3) Del rico Cuzco — Mossi.
358
Tt-xto ouniodado
Mucharcayque
Callpaysayhuan,
CallparicLiyhuan,
Aspacayñiyhuan,
Runa arpayñiyliuan,
Camcam hillusuacunacta
Ichapas camcanacoycunactaca.
Runahuallpaquiypa
Haocha auca
Ña ca ta m usca m pas,
Chicallata chinallatac
Mitaysanay
Villcaycunapas
Camcuna Guaca
Rimachon,
Camcamcunactam ari,
Tonapa Tarapaca.
Viracochan Pachayachip,
Yanan
Ñusca ca
Chicrisuscanqui
Traducción
He adorado
Con todo mi querer,
Con todo mi ¡wder.
Con sacrificios incruentos
Con sacrificios liumanos.
A vosotros golosos ladrones,
Quizá conejos asados os lie ofre-
cido, (1)
De mis soldados,
Crueles enemigos.
Y maldecidos de ¡xiso.
Así no más la tiltima chinita
También como mis descendienics ,
Y mis nietos.
A vosotros, Guacas
Llame;
Pues que á vosotros
'Joiuipa el Tai-apaca,
De Viracoclia el Hacedor
Siervo,
Indignado
Os lan\a á mala suerte.
« Deziendo esto, haze juramento de infedelidad, sacudiendo
las mantas y besando vn poco de tierra, y les dize, que si sale
con la suya, abian de ser su contrario mas que Maytacapac. y
de otros sus pasados; y assi desde entonces el dicho Guasca-
rynga Ttopacussiguallpa se haze enemigo de los guacas y ydolos,
y de los hechizeros etc. »
Aquí concluyen los himnos que cita el Yamqui Pachacuti :
empezaron con uno del rey Manco Cápac, acaban con el reto
ó los Huacas del rey Huáscar.
En justicia al Señor Mossi se debe agregar, que él se halla
enfermo en Santiago, imposibilitado de usar la mano para es-
cribir, aumentándose así las dificultades de consulta desde el
Fuerte de Andalgalá. Las traducciones vienen en trozo separado,
y solo yo soy responsable del ajuste al texto Quichua; adver-
tencia muy necesaria donde tantas veces hay que adivinar el
sentido. Las siguientes observaciones son textuales del erudito
Prebistero Mossi :
(1) En vez do victimas liumaiias, por institución como se usaba.
— 350 —
« Si no hubiese mudado las palabras del texto nunca se
hubiese sacado sentido. Es preciso convencerse que para im-
primir lenguas extrañas conviene que asista el autor; porque
por mas bien escrito que sea el original los cajistas siempre
ponen muchos errores. Yo hice lo que me parecía bien en esta
traducción (Texto Ct/si simirac. Cap. MU ) ; pero si Vd. hallase
otra que le sugieran sus conocimientos puede adoptarla sin per-
juicio de la ciencia ni de la amistad que le profesa este su
affmo amigo,
(Firmado) — Miguel A. Mossi. »
Bien poco se ha alterado el texto original, pero solo un
Quichuista consumado pudo reducir al orden la algarabía de
muchas de las frases. La Arqueología y Lingüistica Americanas
deben este servicio más al eminente filólogo, sin cuya coope-
ración quedarían estos textos aun sin interpretación : el editor
Ximenez de la Espada rehuyó la responsabilidad de hacerlo y
con razón, puesto que el mismo Mossi los declara por de más
corruptos. (1)
Por suerte las dudas y las dificultades no se extienden al
nombre y culto de 'Vonapa, el Tarapaca, Pachaca ó siervo de
Viracoclia, el Pachayachic Atipacpas.
Notas
I'' LLoUavatica. He aquí una cruz mitológica que hay que
resolver. Cuando el P. Mossi me mandó su primera traducciou
me refirió, y con mucha razón, á la cláusula del Padre Nuestro:
« amátale cacliariluiayciichu huatecayman urnumayciipac, » « y no
nos dejes caer en tentación»; porque el erudito lingüista igno-
raba el misterio mitológico que se encierra en esa raiz ó tema
radical TJati.
Los vocabularios han interpretado el tema liuatecca como
que es « acechar para hacer mal » ; pero se cae de su peso que
nuestra idea de tentación jamás pudo entrar en las mientes de
los que usaban, la voz en la era pre-colombiana. Ellos más
bien se referirían á esa fatalidad que oculta en las tinieblas
del porvenir acechaba á sus víctimas, en una palabra una diosa
Fortuna, que pudo ser buena ó mala, y que prometiendo salir
propicia resultó ser lo contrario. Esto en cuanto á la voz hua-
tecca.
(1) En la enmienda del texto lo principal era poder distribuir las letras cada
cual á su correspondiente palabra.
— 360 —
Si solo hallásemos la voz TJati en este himno, que algunos
l)odrian calificar de sospechoso, poca importancia tendría por
cierto : pero es el caso que en el catecismo mayor Aymará en-
contramos esta misma palabra huati juntamente con samca
«sueños» y tapiata. «malos agüeros». El texto de la pregunta
se refiere á sueños y á agüeros, y el Vocabulario Aymará de
Torres Rubio dá huati, «agüero malo», siendo su sinónimo
hiiatisamc2. Este mismo autor en su Vocabulario Quichua trae,
la voz ati, «agüero malo», y con la estrella que le dá el cali-
ficativo de voz anticuada y extranjera, que si se quiere le dá
aun mas importancia, porque nos hace comprender que se
trata de cultos que desaparecían y se sostituian por otros.
Lo que resulta es que se trata de un culto Aymarítico, y
que Huáscar en sus apuros acudía á sus dioses viejos. Ahora
taita que averiguar á lo que responden las variantes.
Ati Huati
Uati Coati.
La morfología Quíchua-Aymará nos dá una radical ati con
calificativos u, hu, ó co, y estas partículas son radicales ame-
ricanas que siempre andan al rededor de la idea de vaso y su
contenido o sea «agua».
El Dr. López en su «Races Aryennes Du Perú» ha tratado
del culto de Ati y de la etimología de esa palabra; pero res-
petando la vasta erudiccion de este ilustre americanista, nece-
sitamos primero averiguai- el origen lingüísüco del vocablo an-
tes de entrar á etimologarlo. Por otra parte en mi concepto los
Hatun-runa no eran mas que gigantes; y por lo que respecta
á la forma de la cabeza debemos tener presente la «Instrucción»,
que en su capítulo 100 dice así:
«Las Collas y Puquinas y otras naciones de Indios usan
formar las cabezas de los niños ^en diversas figuras con mu-
cha superstición. En algunas partes las hacen muy largas (que
llaman Caytohoma) adelgazándolas y haciéndolas que vengan al
molde de unos como bonetes que llaman, Chucu angostos y
luengos. En otras partes hacen las cabezas llanas y anchas de
la frente que llaman Palto homa. Y demás del daño que hacen
á los niños con esta violencia usan ciertos sacrificios al Sol y
á los ídolos». De aquí so vé cuál era el nombre que se daba
á la gente de cabeza deformada.
Los Hatun-runa eran en realidad los campecinos labradores
que empezando por ser gigantes acabaron por ser peones; asi
también el nombre Yanacona vino á servir para designar negros
y gente de zoga ó «changadores».
— 3G1 —
Dada la morfología Quichua me inclino á creer que üati ó
Coati era divinidad acuático, «eso que yace en lo profundo de
los mares, (1) de eso que todo lo vence, que tiene ojos fuer-
tos, que es dueño del hervidero espantoso».
Concluye este conjuro diciendo que mujer se llamaba la
huaca aquella, y es curioso que la terminación ti encierre la
idea de algo femenino. Ti con chicheo es la raíz que forma e.
tema china, que algunos quieren que diga scissa, y yo ssiii-
dcnda.
Yo he creído encontrar en el simbolismo de Ancón y de
Catamarca, signos que importan y revelan un culto de Coati.
Los conjuros se rezaban contra los espíritus malos, espanto de
los hombres en la primera etapa de las religiones humanas; y
de todos los conjuros el mas soberbio es aquel de los magos
Caldeos que Lenormant nos ha dado á conocer en su tratado
sobre la Magia de aquella nación. Traduzco de la versión que
reproduce la señora Ragozin en su Caldea p. 155.
« Son siete ! son siete ! — Son siete que están en las pro-
fundidades del Océano: — de donde se ocultan y están en ace-
clio. Se extienden como redes. Mochos no son, hembras no son.
(2) Mujeres no tienen, hijos no procrean. Orden no conocen
ni buena intención; — ni plegarias ni súplicas no oyen. Alimañas
son que se crian en las entrañas de los cerros. Enemigos de
Ea. Ellos cargan el trono de los dioses — ellos asedian los ca-
minos y destruyen lo seguridad.
j Fieras ! fieras ! — ¡ Siete son ! Siete son ! son siete !
« ¡ Espíritu del cielo {Zi-ana), (3) que sean conjurados !
¡ Espíritu de la Tierra ( Zi-Ki-a), que sean conjurados !
De esta manera pintaban los magos la desgracia, la mola
suerte, la fatalidad. Y agrega la autora: « El Océano terrestre
se suponía un anchuroso rio, ó acuático borde que hondeaba
á la vuelta de lo que parecía uno ta,\a boca abajo; En sus aguas
vire Ea (cuyo nombre dice « Casa de las Aguas» ), el grande
l'",spiritu de la Tierra y de las Aguos (Zi-Ki-a), ya sea en í'orma
de peje, por lo que á veces se llama « Ea el pescado », ó sea
« Peje en lo Alto», ya en una magnifica barco en la cual na-
vega la vuelta del mundo, sirviéndole de guarda y pi'oteccion.
(1) Ver el Himno cap. IX.
(2) Caycai'icaclmn, Cayhuarnicachun.
(3) Zi, «espíritu», ana, «Cielo»; Kia, «tierras y aguas»; ea, «casa de las
aíuas».
362
Comparece esta descripción con la lámina que da A\'iener,
Tela de Paramonga. — Figura 8.
en SU «Perú y Bolivia », página 761
y Falb, « La Tierra del Inca » páginas
54 y 67, y diga el curioso lector si la
descripción y las láminas no parecen
hechas adrede.
Falb interpreta el anillo y dos trián-
gulos como si dijesen chi-chi-ra, ó si-si-ra;
pero yo me permito sugerir la interpre-
tación ati, sin discutirlo porque no poseo el aloman y no puedo
seguir la argumentación de aquel autor.
Fig. 9.
— 3G3 -
Xota II
Chiqíiiíjmanta. Esta palabra Chlqiií, que equivale a desven-
tui-a, es ú-la vez viejísima y moderna, y las fiestas con que
se conjurara están aun en boca de los viejos de toda la cuenca
Calchaquina ó Londrina. En un árbol se plantaba la cabeza y
se practicaban todas las demás ceremonias, y de ello resultal^an
las lluvias benéficas en que acababa la seca El exordio del himno
nos pone á las claras que se trataba del espíritu de la desgra-
cia, que se pensaba propiciar con toda clase de sacrificios sin
excluir los mismos humanos.
XIV
HUIRACOCHA Y TOXAPA
Ylla Tici Huiracocha — el resplandor y nbismo y fundamento
cu quien están todas las cosas — al decir de Montesinos (1) lla-
móse en otro tiempo Pinta.
La A'oz Huiracocha se suele analizar así. Huirá — Cocha, de
suerte que podemos aceptarla como de mejor tradiccion. La
morfología Quichua admite la siguiente etimología:
Cha — partícula que dice hacer.
Co — raii- que dice agua.
Huirá — Dios Finia ó Troj. Interpretación: El
Talo de Huirá.
Según Montesinos Huirá equivale á Pirua en el idioma an-
tiguo; y la Pirua es un troje en forma de
pan de azúcar ó de cono así: fig. 10.
Su forma es fálica, y fálico es todo culto
solar, donde quiera que se encuentre.
Los monolitos y menhires con que á cada
paso se tropieza en América, y sobre todo Fig. lo
en los Andes, son pruebas de esteculto.
El culto del Falo en América necesitaría un tratado aparte
y no es este el propósito del presente artículo, que en el capí-
tulo en que estamos se limita á avei-iguar algo de Viracocha y
su siervo Tonapa.
(1) P. 67 Mem. del Per: Ed. Xim. de la Esp.
— 3G4 —
Si Huirá Cocha en un tiempo se llamaba rirua, parece que
podemos aceptar estas ecuaciones:
Huirá ' — Pirua
Huir-a — Pir-ua
Huir-(c)a — Pir-ua
Las terminaciones iia, pa, ca, en toda la región Chaco-An-
dina parece que son simples demostrativos. La caducidad de
.a c se ha demostrado en el Estudio sobre el Mocoví publicado
en esta misma Revista.
En Armará tenemos este dato:
Villca — El Sol, nombro antiguo. Adora torio dedicado al
Sol ú otros ídolos. Bert. in "oc.
La interequivalencia de la r Quichua con la I Aymani es
notoria.
El Diccionario del P. Mossi trae estas voces curiosas.
Huiracocha — Epíteto del Sol.
Huirpa — El labio de arriba.
Huirqqui — Canjiloii de boca grande.
Huiru — Caña de maíz ó de azúcar: gentil hombre.
En Catamarca el Huirqqui llamase Huillqni, lo que explica
¡a posibilidad de la ecuación:
Pirua — Huirá — ^'illca,
nombres de un Dios solar, á quien sacrificaban criaturas y
otras víctimas humanas, tal \ como lo hacían los Fenicios en
sus espantosos sacrificios al Dios Melcarth. Con el tiempo acaso
pueda establecerse alguna comunidad de origen entre las raices
Mell y Vill. Si Feniceos llegaron a las Américas fácil establecer
el parentesco de las dos idolatrías, porque en el Viejo Mundo
también se confunden la M con la B = W, y la L con la R.
Los historiadores todos hacen honor á las ideas elevadas
de los Incas en materia de religión; pero ni ellos podían sobre-
ponerse del todo á las supersticiones y creencias de sus vasa-
llos; Y de lo que se trata es de la mitología popular y no del
trascendentalismo ilustrado de tal ó cual magnate. El Yamqui
Pachacuti pudo in^'entar himnos y ponerlos en boca de reyes
del Cuzco, pero lo haría reproduciendo tradiciones ¡lopulares y
prácticas que conocía.
¿Quién conoce el verdadero valor fonético del famoso <(Te-
tragrammaton (1) i') nombre de Dios, por excelencia? pero en su
(1) y/io/i dicho Jeliovah, Adonai ontn; judíos, y hoy Jahcüh cnti'o los autores.
- 3C)5 -
lugar tenemos un sin fin de epítetos y entre ellos. «Huiracocha
<i Illaticci », « Pachayachic», « Pachacamaca », etc.; estos dos
últimos mas ó menos la misma cosa, porque « yachic » y « ca-
mac» dicen «hacedor» ó «criador».
La raíz «ya» en Quichua es procreativa y aun fúlica: la
encontramos en, ^_
Yaya — Padre, amo, seiior.
Yacha — Saber.
Yacháchi — Hacer como nuestro artífice.
Huarmi Yaccuni — Casarse.
Huarmi Yachini — Hacer casar á otro.
En la palabra «yucuni» — coputan liabere la encontramos
también bajo la forma yu. (1)
« Pacha » es voz que dice tiempo, múñelo, universo: así. Pacha
Yachic, sería El Procreador ó Hacedor del Universo : ese Dios de
quien el Sol era emblema y servidor, hijo y prototipo á la vez.
La voz cocha, que entra en la combinación Huiracocha,
indudablemente se refiere á la idea de agua. Es curioso que el
Dios Mulge. de los Caldeos fuese también un « Señor del Abis-
mo », que dominaba esos siete espíritus malignos, causa de
temblores, inundaciones y huracanes; y que Neptuno fuese
también dios de los mares y su atributo un tridente, símbolo
muy común en América como por ejemplo en la teja, fig. 6.
La Pirua ó Troje, siendo como es un arca ó camarin, fácil-
mente se convierte en barca, y así encontramos en las ruinas
peruanas, esos curiosos barcos que reproduce Falb, y que sin
duda contenían ese dios que entre los Caldeos y otras naciones
navegaba en magnífico bajel, la idea sería la del Linga- in-
Yoni, la Mazorca en la Pirua, la Momia en la Urna, tapada
con el «puco» ó taza: todo esto simbolizábala conjunción de
las fuerzas reproductivas de la naturaleza. Los antiguos la adop-
tarían en su forma material, mientras que el Inca mas ilus-
trado no vería en ello mas que un simbolismo cosmogónico,
debido probablemente á tradición conservada en los arcanos de
familia que se salvarían de la ruina general que sobrevino á
la entrada de nuestra era.
La idea Noáquica es ultramarina derivada de allende los
mares, y sería aventurado negar que lo que él enseñara á sus
descendientes no pudo comunicarse á razas americanas. Una
1) Yuiii, «padrex en Maya.
— 3G6 —
cosa es no poder probar esta proposición, y otra declararla im-
posible.
En América encontramos el bajo pueblo, y las tribus mas
salvajes, entregadas aun hoy al culto de hechizos y hechiceros,
V en los lugares donde vivian naciones mas adelantadas en
civilización, hallamos todavía el culto del árbol, de la serpiente,
del falo, del fuego, de los astros, etc. exactamente como en el
Viejo Mundo. Se dirá que el desarrollo innato de las ideas basta
para explicar esta procesión de los cultos, y por lo tanto aun
aquella del Ser Supremo Hacedor de todas las Cosas; pero en
el Viejo Mundo cada dia se descubren nuevos eslabones que
llenan vacíos en el encadenamiento de la historia del saber del
liombre; y una vez que se haya establecido que la barbarie y
la civilización de Oriente pudieron proceder de un solo origen
ó fuente, más tarde acaso se tenga que conceder que también
en Occidente pudieron caer chispas de aquel incendio. Que
ientos las traería y por qué rumbo, son problemas que corres-
ponden al porvenir.
XV
ToNAPA Y Con Ticci
Por lo visto Tonapa, ó sea Tarapaca ó Papachaca era uno
de los nombres que entraban en más veneración en las Sierras
del Perú. Los tres epítetos encierran el tema apa, que como se
verá después, equivale á la idea de portador, la terminación —
foro, del Griego, ó — fer, del Latin.
Aquí se nos presenta una dificultad que es muy necesario
esclarecer. ¿Cómo es que personaje mitológico tan importante
como parece que lo era Tonapa se haya escapado á la pesquisa
de tanto curioso en la materia? Solo de una manera puede
explicarse el misterio : el nombro de Tonapa seria uno de tantos
sinónimos, como Tarapaca y Papachaca, de la fuerza solar, en
otras palabras un símbolo óatributo del Sol, que en tierra de
Pachacutí se decía Tonapa y en tierra de otros, otra cosa.
Busquemos en el panteón peruano y hallaremos que hay un
culto bien conocido que cuadra muy bien con la idea de Tonapa ;
este es el dios Con, del que López de Gomara cuenta lo si-
guiente :
« Dicen que al principio del mundo vino por la parte sep-
tentrional un hombre que se llamó Con, el cual no tenía huesos.
— 367 —
Ándalia mucho y ligero, acortaba el camino abajando los sierras
y alzando los valles con la A'oluntad solamente y palabra, como
hijo del Sol, que decía ser. Hinchó la tierra de hombres y
mujeres que crió, y dióles mucha fruta y pan, con lo demás á
la vida necesario. Más empero, por enojo que algunos le hicieron,
volvió la buena tierra que les había dado en arenales secos y
estériles, como son los de la Costa; y les quitó la lluvia, ca
nunca después acá llovió allí. Dejóles solamente los rios, de
piadoso, para que se mantuviesen con regadío y trabajo. Sobre-
vino Pachacama, hijo también del sol y de la luna, que signica
criador, y desterró á Con, y convirtió sus hombres en los
gatos, gesto de negros que hay; tras lo cual crió él de nuevo
los hombres y mujeres como son agora, y proveyóles de cuantas
cosas tienen. Por gratificación de tales mercedes tomáronle
por Dios, y por tal lo tuvieron y honraron en Pachacama,
hasta que los cristianos lo echaron de alli, de que muy mucho
se maravillaban. Era el templo de Pachacama que cerca de
Lima estaba, famosísimo en aquellas tierras y muy visitado de
todos por devoción y oráculos; ca el diablo aparecía y hablaba
con los sacerdotes que allí moraban». (1)
Más importante aún es lo que nos conserva Betanzos en su
«Suma y Narración de los Incas.» Cap. I.
I. — Sale de una laguna en la provincia de Collasuyo, un señor
que llamaron Con Ticci Viracocha, y se dirige á Tia-huanaco
donde hace el sol y el dia y por cierto deservicio hizo que la
gente se tornase en piedras.
II. — Mas tarde hace de piedra cierto número de gente y un
principal que la gobernaba y señoreaba y muclias mujeres pi'e-
ñadas y otras paridas y que los niúos tenian en cuna según
su uso. Hecho lo cual deposita estos bultos y des|jacha su gente
para que de acuerdo con el nombre de los bultos poblen y
nombren naciones, y les manda que vayan hacia donde el sol sale.
III. — Estos enviados parten con el nombre de Viracochas y
obedeciendo al mandato de Con Ticci Viracocha hacen salir las
gentes de cuevas, rios, fuentes y altas sierras poblando así la
tierra hacia la parte por dó el sol sale.
IV. — Posteriormente manda dos que habían quedado con él
en Tía-huanaco, el uno á poblar el Condesuyo, y el otro el
Andesuyo, tomando él camino del Cuzco hace que caiga fuego
del cielo contra los Canas que acaba de crear que pretendían
matarlo: arrepentidos éstos el Viracocha apaga el fuego con una
[1) Según López. Cap. CXII.
— 3GS —
vara que turna en las manos. En este sitio se levanta una sun-
tuosa hiiaca, en la cual ¡maca pusiero7i un bulto de piedra esculpido
en una piedra grande de casi cinco varas en lai'go y de ancho una
vara ó 'poco menos en memoria de este Viracocha. Cuentan los In-
dios que ese Viracocha fué alto de cuerpo, llevaba vestidura
blanca que le daba hasta los pies y ceñida; traía el cabello
corto y con corona á manera de sacerdote; andaba destocado
y llevaba en la mano algo parecido á un Breviario: |jor tin
parece que se llamaba Con Ticci Viracocha Pachayachachic, ó
sea «Dios Hacedor del Mundo».
V. — Sube ese Viracocha (Con Ticci se entiende) al Tambo
de Urcos, G leguas del Cuzco y produce los Indios naturales de
aquel lugar. Por esta causa y donde se sentó le hicieron una
suntuosa huaca con escaño y bulto de oro. «Y de allí el Vira-
cocha se partió y vino haciendo sus gentes hasta que llegó al
Cuzco». Allí hace un Señor á quien llama Alcaviza y al lugar
Cuzco; «y dejando orden como después quél pasase produciese
los orejones, se partió adelante haciendo su obra».
Después de esto baja al Puerto Mejo y reunido con los
suyos se mete mar adentro como si por tierra anduviese. Por
evitar proligidad dice Betanzos (|ue omite más detalles de esas
idolatrías y bestialidad, lo que gran lástima es, porque hemos
perdido la ocasión de conocer á fondo detalles de un rito fálico
cuyas ceremonias lujuriosas se hubiesen podido comparar con
las famosas del Viejo Mundo.
De estas relaciones sacamos en limpio que unos Viracochas
capitaneados por otro que se llamaba Con Tici ó Ticci, entraron
en el Perú haciendo maravillas y enseñando un nuevo culto,
que bien pudo ser el del Sol y los astros. Mas tarde los de la
Tierra Caliente de la Costa se dedicaron á Pachacamac, cuyo
nombi-e, puesto en parangón con el de A'iracocha Pachayachachic
trae á la memoria las antiguas polémicas entre los que se pe-
leaban por palabras, consustanciacion, transubstanciacion, etc. (1)
Pachacamac equivale á «Creador del Universo» \ Pacha- Yachachic
á «Maestro Artífice del Universo».. En la manera de interpretar
los temas Can/ac y Tachachic está el Busilis.
La voz cuma ó káma en Sánscrito dice «amor» y es también
nombre de un dios, hermano de Krishna, cuyo colores negro:
también se usa para designar el semen virile.
Frtc/¿ffcfc'c es un tema que en uso vulgar diría «maestro»; chi
«el que hace», cha, «hacer», ya «conocimiento». El valor léxico
( 1 ) Homoiousia y Hoinousia, ote.
— 300 —
de esta raíz //« se desprende de un lema como Imarmiyacu, «ca-
sarse», «boda».
En Sánscrito las raíces ya y yu dicen «unión», y es raro
que en Quichua también se confundan en valor léxico; porque
yíícu es «cópula carnal» y en Aymará yoka es otro nombre
del talo. En esta lengua tenemos yacana, «mozo», yacca, «orina»,
yacha, «sabio», todo lo cual es significativo. Si aceptamos que los
Peruanos adoraban á un Dios fálico-solar, todos estos términos
se explican perfectamente, y para mayor abundamiento podemos
agregar el antiguo Tilica, que de \o¿ que decía «sol» pasó á
designar una jeringa.
Ñola.
Para el que dude que los Peruanos usaban un simbolismo
Fig. 11.
fálico, sin ser lujurioso, reproduzco una
lámina de Squier en su obra «Perú». El
«Dios del Aire» ostenta un tau, un Falo,
un Bordón, una Cola de Serpiente, un
Círculo con varios símbolos y á uno y otro
lado de las piernas un linya y un yoni.
Muy bien le vendría el nombre de «Pun-
chao». Fig. 11.
A propósito de esta
lámina de Squier repro-
duzco también lo que dice
Forlong en « Rivers of
Life» p. 231, t. 2". « Este
« Toran es el que vemos
« en el centro de los san-
Fig. 12. « tuarios Polinesos, en
— 370 —
« que vemos este Dios cubierto con peregrino plumaje, con
« el nombre de Ta-rao. Fig 12. Siendo muy grande y ar-
ce mado con sus fajas ( fig. 13 ) se llama Ta-aroa, según la
« ortografía de los Misioneros: los nombres están colocados
« sobre los ídolos obtenidos del Rey de Tahiti, que reproduzco
« dibujados á mano. Mucho tiempo permanecieron en el Museo
« de Kensington a la espectacion de damas y niños, quienes
« sin duda no se fijarían en otra cosa que en el título. «El
« Dios Omnipotente de los Polinesos». Y esto lo hacían santos
« varones en toda su inocencia, etc., etc ».
XVI
CONTICCI ACASO SEA ToNAPA
Conviene que el estudiante de los mitos Americanos lea lo
que el Dr. López escribe á propósito de Atí Con, ect., en su
obra «Races Aryennes» Cap. II. El asunto se trata con mucha
erudición y todo es de interés. Me permitiré proponer una
enmienda ó advertencia: Sua dice Sol, en Chib-cha, desde luego
era natural que en la región del norte dijesen los Peruanos
Suakon, como en Oriente se decía Júpiter-Ammon, que no pasa
de ser un epíteto bilingüe, cuyos temas podrán corresponderse
ó no en su etimología, desde que en todos los cultos sucede
que un Dios puede nombrarse bajo uno ú otro de sus atributos.
El culto de la Pachamama, fálico como es, simboliza la fé
en la fuerza reproductora de la Tierra, ideada como el seno de
la mujer; mas el que invocaba al Pacha-yachachic seguramente
se fijaba mas bien en el poder engendrador del Sol, ya sea
falo, ya como linga-in-yoni.
Confieso que este y otros capítulos no entraban en mi idea
primitiva de este Ensayo; pero después de leer el «Golden
Bough» de Frazer, y «Rivers of Life» de Forlong, libros en
que se tratan todos estos puntos de una menera magistral, y
se da el verdadero nombre á las cosas, he creido de mi deber
consignar bien y llanamente lo que sé y [¡ienso al respecto.
a Bestialidades )) son para nosotros ritos que eran bien serios
para los que los usaban con fé. ¿Por qué hay tantos lugares
llamados Yucucu en la región quichuizante de la Argentina?
Yóccu dice González Holguin que es « tener copula hombre con
hembra » ; S. Thomas es más material pues pone, Yucii, « ca-
valgar el hombre á la mujer», y si santos varones, padres de
i
— 371 —
la Iglesia tuvieron á bien consignar estos importantes datos
en sus vocabularios ¿porqué no hemos de utilizarlos nosotros?
Nota I.
Se podrá alegar que una obscenidad por serlo no es ningún
argumento en favor de un rito y huaca fálleos ; pero ahí está
lo ((ue nos contó Pachacutí : (i)
« Y más dicen que antes de llegar á la dicha cassa, abia
de estar dos piedras ¡cegados largos, aquien el Ttonapa los había
hecho convertir en jnedras de tma guaca hembra que se habia forni-
cado con un Indio de Huanca y que se llamaba Ata Y Ymapuram
Capya, que después en tiempo de Guaynacapacgnga, se abía dicho á
los Indios el dicho dos piedras que era guacatiquecoycoyllan. (2)
Forlong dice para qué servían á veces las piedras fálicas de
Oriente.
Una cita como la de Pachacuti justifica la interpretación
que aquí se hace del nombre de lugar « Yucucu », y el punto
de contacto que estas cosas tienen con Tonapa.
Busquemos ahora el verdadero valor léxico del tema Kou.
En González Holguin el tema Ceonvi ó Ccoñi. Dice «calor», mas
como en Catamarcano Con-cha-na es « el fogón » ó « círculo
redondo de piedras, se deduce que la raiz Con sea el equivalente
que diga «fuego», ó aquello que lo produce; y digo esto,
porque en Catamarcano Conana es una especie de mortero ó
molino. S. Tilomas da la voz Cconcha-guacin «cocina », i. e. « casa
de cocinar». González Holguin también dá «Konana», «las pie-
dras de moler».
S. Thomas dice que ionay y tonani son «piedra ¡lara moler»,
y á la vista está que el tema radical es toiía; resulta pues que
tona y hona son una sola voz.
Esta confusión de k ó c con t es curiosa, pero ha existido
aquí y en muchas partes. El mismo Gomara que nos habla de
Con, unos tres capítulos más atrás llama al famoso lago Ti-
quicaca en vez de Titicaca ; no es de estrañar pues que en
oidos de él Ton se vuelva Con.
Sin profundizar más la etimología de la raiz ó voz Con po-
demos asegurar que Con-Ticci dice, « el principio del Con y
Ton-apa, (3) el que carga el Ton; ahora según estas voces «fuego»
ó « el molinillo de fuego» de todos modos se ve que se refieren
á atributos del culto solar ó del fuego, y que lo que para
( 1 ) Véase atrás Cap. X.
(2) Véase Nota II.
(3) Véase Nota II.
372
Gomara, Betanzos y otros era Con, para Pachíicuti era Ion. A
nadie se le oculta que las dos leyendas se refieren á un solo
personaje, el apóstol de un nuevo culto, á ({uien como siempre
se le atribuyen honores divinos. Sabemos que el culto de Con
fué extirpado en la Costa y suplantado por el de Pachacama,
y no así en el Cuzco y el Collao, y es en estos puntos donde lo
encontramos. Forlongnos
advierte que los nombres
mitológicos por lo general
son más antiguos que los
idiomas que lo usan.
Nota I
Son nombres íalicos de
lugar: Yocavil, Yocan,
Yulcagasta, Julumao, An-
juUon, Andulúcas, &c. ,
que son compuestos de
Yoca, «falo» en Aymaní
y Ullu ó Jtillu en Quí-
clma.
Nota II
El Padre Arriaga dice
que la ohuaca» del pueblo
era de piedra , á veces
informe, otras en figura
de varón ó hembra. Las
cihuacas» de ciudades se
llamaban á veces Marcaa-
paracac. En Squier, p. 189.
Es curioso que tengamos
aquí el tema apa que rea-
parece en Tonapa.
T.1U do plata encoutrado on Titicaca. (Propiedad del
señor Allcburch.)
XVII
T o N A P A
APELATIVO AMERICANO
El Ynmqiii Píichocuti llama á Tonapa Tarapaca y PapacJiaca ó
"Servidor de Mracocha». Los Incas que se decían Hijos del Sol
reconocían c[ue el Sol no era dios en sí, sino mas bien ema-
nación, atribulo, sirviente de Dios.
En Méjico al Sol le decían Tonatiuh, y como /o??» es el verbo
iihacer calor ó sol», se deduce que este es el tema radical, del
(¡ue Tonatiuh no es mas que un derivado.
Rochefort, en su historia de las Antillas, cuenta que los
Apalachinos de la Florida eran adoradores del Sol, que en el
cerro de Olaimij estaba el templo de éste, que sus sacerdotes
se llamaban Taouas, y que unas aves dedicadas al mismo lle-
vaban el nombre de TonatxUus. Carezco de vocabulario Apa-
lachino, pero lo probable es que tengamos aquí una voz que
como el Tona Mejicano, se refiera al Sol.
Las tribus Guaranizantes, que geográfica, política y lingüís-
ticamente hablando representan una buena mitad de nuestra
América, eran adoradores del Sol, y á Dios llamaba Tupa, y
como el signo —^ indica que hay nai'igal, deberíamos restaurar
la palabra así: «Tunpana». Ellos llaman al Sol Quarari ó
Mboropé, de suerte que Tupa responde á algo mas antiguo y mas
sagrado, y tan indeterminado, que los P. P. Jesuítas creye-
ron poder utilizar la palabra para designar á Dios, el dios
nuestro, de los cristianos.
Ruiz de Montoya deriva la voz Tupa de tu, admiración y
pa pi-egunta. Casi con igual razón podríamos adjudicarle el fu,
padre, pero dejo este punto á los que mejor conozcan la morfo-
logía y fonología guaraníes. Una cosa sabemos: que la T inicial
en estos idiomas es una simple articulación, y que acaso re-
sulte una raíz u, um 6 yum. (1)
Estas hipótesis no harían en contra d"el uso de la palabra
Tupa para designar á Dios en América, así como los cristia-
nos hemos adoptado el apelativo «Dios» sin preocuparnos en
su morfología. Lo único que sabemos es que jamás fué el
nombre de «Jehová» entre los hebreos, en lengua de quienes
(1) El nombre puede sor extraño a la lengua Guaraní.
— 374 —
está el abolengo de nuestra nomenclatura religiosa. Hoy el
nombre de la divinidad gentílica es el mas usado entre noso-
tros. Asi, pues, entre los americanos pudo prevalecer un nombre
«Tonapa», sin que nadie se diese cuenta de mas sino que era
una divinidad respetable, ó propia ó importada.
La voz Quarari, que dice Sol en guaraní, es probable que
sea fálica. La derivación que de ella dá Ruiz de Montoya, no
es muy satisfactoria. Me permito sujerir mas bien ^^í», verenda
muliebria, y «ací», cuerpo. (1^
En quichua tenemos lás siguientes voces que se relacionan
con el nombre «Tonapa» y aTupá»:
Tonay — Piedra imra moler.
Tojjana — Siqídna — innda de moIcr= Mnrriy
Topani — Afilar, raer.
Thome — Lo¡,o marino, pescado
Tome — Cuchillo, naraja.
Tupana — Lima para limar.
Fupa — Amolar, limar, raspar.
Tupa — Cosa real, excelente.
Aparte de esto hay otra serie en que figura una tu, «fuego».
Son voces muy comunes en el interior, sobre todo en Cata-
marca.
Tutu — Fuego.
Túy — ¡Ay, qué calor, ele!
Tucu — Coleóptero con linternas.
La idea rotatoria parece que siempre está presente en las
voces que se usan como epítetos solares, como por ejemplo
«Mar» ó «Marte». La circulación del Sol, el husillo con que se
sacaba fuego, el molejón ó molino, todo parece que representa
ideas análogas. Si la combinación Tonapa Tarapaca ocurriese
en Europa, acudiríamos á las raíces Ar\anas Tan y Tar, sonar,
y triturar; mas como se trata de América, nos limitaremos á
la idea solar.
Que tona diga agua en las lenguas caríbicas, es curioso ;
pero desde que «Viracocha» es un nombre cjue en lo único que
se sabe á punto fijo es que cocha dice mar, ergo, agua, po-
demos sospechar correlación. La falta de agua en América es
(1) La )• es eufúnii;;!
— 375 —
noloria, y muchos de los hechiceros se llamaban « médicos de
la lluvia». Yo mismo inlerprelo la palabra machi, asi: «el que
hace llover»; y me fundo en estas palabras:
Ama — Nube de agua — Guaraní
(1) Mayu — Rio - — Quichua
Uma — Agua — Aymará
Ma — Agua — "S'üela
Balanna — Jí«r Varonil — Caribe
Balaua — Mar Mujeril — »
En resumen. Los mexicanos llaman al Sol Tonatiuh, y
dieron también ese nombre a Cortés, porque para ellos era un
Sol. Los peruanos también trataban y tratan ó los españoles ú
europeos de Viracochas, pero á ese homlire barbudo que en-
tró á estos reinos, le aplicaron el nombre de Tonapa, el
Siervo de Dios, ó sea Sol, porque el Siervo de Dios decían los
Incas que era el Lucero del Di a.
Los himnos del Yamqui Pachacúti nos hacen conocer á las
claras que los peruanos conocían una divinidad llamada Tona-
pa Tarapaca, el Papachaca ó siervo del gran Viracocha; el
Pir-ua de los antiguos, cuyo símbolo terrestre debemos supo-
ner fuese un Mcnhir ó Phallus. Mas atrás vimos que « An-
<( tes de llegar á la dicha cassa (de Ttonapa) abía de estar dos
« piedras pegados largos a quien el Ttonopa los habla hecho
« convertir en piedras, de una guaca hembra que se había for-
« nicado con un Indio de Guanea, y que se llamaba Atay Ima-
« paramcapya, que después en tiempo de Guaynacapaciinga se
« abía dicho á los Indios el dicho dos piedras que era guacan-
« gue coycoylla, (es decir, hechizo de amor). (2)
Los Incas parece que eran hombres de saber é inteligencia
elevada; no así sus vasallos: lo que ellos creían y querían hacer
creer, no era lo que corría entre las naciones sometidas, y si
JNlontesinos no cuenta una mentira, es muy consiguiente que
en los Andes conociesen el Tupa, Dios de los guaraníes, sol
de los mexicanos.
Los hundimientos de las costas de América y Europa, como
la sumersión de las islas Azores y de Cabo Verde, pueden
haber aumentado distancias que con facilidad salvarían mari-
(1) B = P, Z = R y B = M.
(2) Se repite este trozo por su importancia.
— 37G —
ñeros tan atrevidos como lo fueron los fenicios, ú otros de quie-
nes ellos aprendieron el arte de navegar.
La civilización en el Viejo Mundo se limitaba á las costas
de los mares y rios navegables, lo que bace sospechar que fue-
se introducida por mar de otra parte: la relación bíblica con-
firma esta hipótesis, pues en Noé está denunciando el elemento
civilizador de ultramar. Hasta hoy no se han podido hallar los
orígenes de la civilización de Egipto, de las mas viejas que se
conocen: la arqueología está probando que, á lo que nos queda,
ella nació como Minerva, hecha y derecha. Esto ¿qué indica?
Que no era indígena.
De un gran centro ó centros, hoy perdidos, nació esa sor-
prendente civilización que se remonta á la época prehistórica,
que ha sobrevivido á todos los embates de las hordas extermi-
nadoras que han pretendido sojuzgarla.
Nota
Para los curiosos se agrega esta serie de palabras:
Cconocuni —
(Ccono) —
Ccocha —
Koncha —
Cconi —
Conana —
Con —
Conopa 1
Canopa j
Canob
Bacab
Huacca
Kan
Calentarse al fuego
(Calentar)
Marchito, seco
Fogón
Caliente
Piedra de moler
Padre de Pachacama
, Nombre de tni dios de los
antiguos peruanos.
ídolos de los peruanos
Mayo ó Yuca teco
Los Cielos. Los 4 postes
que los sostienen: Kan,
Mulak, I.v, Canak.
dioses mayores represen-
tados ¡wr los 4 Canohos
ó vasijas de arribajlama-
das columnas del Cielo.
í ídolos, figurillas de hom-
bres y animales que
[ traían consigo.
( Día primero del calenda -
\ antiguo Maya.
— Holguin.
— von Tsch udi
Brasseur
de
Bourbourg
del
autor
español
citado
por el.
— 377 —
La raíz Con también es giratorio, de calefacción, y desde
luego, solar. La b final en los ejemplos moyas es simplemente
[ironominal, y por lo tanto de pluralidad, como lo es el pa en
el ejemplo quichua.
Que en quichua puede confundirse la a con o en Con se
deduce, pues Ccanchariy es 'alumbrar el sol ú otra cosa\ El
doctor López (V. F.), en su «Races Aryennes » dá Kkan, raiz
que dice 'arder', 'quemar', 'alumbrar', y con mucha razón,
porque la morfología quichua nos enseña que el verbo Ccnn-
cha-rí no dice mas que 'vo-haciendo-calor ó fuego', el latin
candct ó candescit 'arde' ó 'blanquea'. En quichua Ccanassa es
'tierra blanca como albayalde'. Yo voy más allá, y digo que la
verdadera raiz es CCn, (1) ó sea JJa, ipie tantas veces hallamos
en combinación bajo la forma Sa, como en Sauil etc. En qui-
chua Sansa es 'ascua', 'cosa que arde'. P]s curioso que en Sáns-
crito Ka diga 'fuego', 'luz', 'Sol' (Burnouf in roe). Sin duda el
origen del anglo-sajon hdf, inglés Jwt, griego Ka, « quemar ».
Por supuesto, nos es prohibido pretender que este Ka y aquel
tengan interparentesco, ni lo pretendo, pero lo deseo, y creo
que tiempo vendrá en que se probará.
La confusión en quichua de lo P con la C, convida á un
cotejo con la palabra Pimcliau, dia, que según la morfologia
de aquel idioma consta de los elementos pun y cJmu este
por tau. En realidad llama la atención que en quichua sean
tan diferentes las voces que dicen Sol y Dia. En Aymará, Sol
es, Inti hacer Sol Lupi (=Rupi) , nacer So],HakH, mientras que
dia es Uru. Tanto estos como aquellos indios llaman al Sol Inti,
pero entre los Aymaraes sabemos que no fué siempre así, por
que Víllca era el nombre antiguo. Todo esto indica muchos cam-
bios léxicos. En araucano Sol y Dia son Antic {=Anf), mientras
que noche es puy, pero ponerse el Sol es Conantil.
Todo esto ofrece material para un estudio muy curioso y
de interés. En limpio nado se puede sacar todavía, pero estas
indicaciones podrán servirle al que se proponga seguir la pista
de las raices que dicen «revolver», «resonar», «relumbrar», te-
niendo siempre presente que se sabe por Santo Thomas que los
quichuas de su tiempo no distinguían bien entre la P y la C,
y que se sospecha también confusión anterior entre la T y la
C. En este trabajo seria imposible hacer mas que llamar la
atención al punto que es mas bien para discutido en un arti-
culo aparte.
378
CONCLUSIÓN
En los capítulos que anteceden se han hecho muchas refe-
rencias, á un Culto fúlico, y creo que no se podrá negar que
él existía en América. Igualmente ha podido demostrarse que
el árhol, la serpiente, el fuego, todos eran objetos de adora-
ción especial, siendo valor entendido la que correspondía al
Sol y a otros astros.
No se pretenderá que estos cultos, pertenecientes á naciones
más civilizadas que las adictas a brujos y brujerías hayan sido
introducidos por misioneros cristianos. Nadie ha puesto en
duda que Pachacama y ^"iracocha fueran dioses que corres-
pondían á nuestra idea de un Ser Supremo y que eran adora-
dos en América antes de la llegada de Colon ; y es lógico
atribuir ai mismo suelo americano la idea de tal concepto, aun
cuando ocui'riese entre las tribus mas salvajes, desde que se
presupone contacto étnico donde no se oponen dificultades in-
superables de geografía. El Culto Solar está más arriba del
fetisismo que la idea del Yahveh de los Judíos lo está del
Culto Solar : de éste al Dios verdadero es un paso, y las na-
ciones más salvajes de la América se hallaban encerradas
entre adoradores de la luz del día.
En este Estudio sólo una cosa se pretende haber probado :
que en la Mitología Americana se agrega una Divinidad más,
cuyos atributos son solares. Cuando conozcamos los otros pa-
peles que dejó el Visitador de Idolatrías Dr. Avila, podremos
apreciar mejor la importancia del Dios Tonapa en el Panteón
Americano.
Por lo que respecta al Apóstol Santo Tomé me temo que
la semejanza no pase de ser una viveza de los mismos Indios,
quienes bajo cual([uier pretexto querían conservar el recuerdo
de sus supersticiones predilectas. ¿Para cuánto no entrará la
idea de los «guacas» en la reverencia especial que se les con-
serva á las ánimas? El hombre ilustrado no siempre alcanza
á penetrar en los rincones de las creencias de nuestro bajo
pueblo. Hoy en la Palestina se conservan supersticiones que
eran viejas en el tiempo de Abraham y ni Mahoma ni el Cris-
tianismo han sido suficientes para extirparlas.
Nuestros estancieros en la región Andina veneran aun á la
Paclinmama y LLastay a quienes ofrecen las piúmicias de
todo, y no hay tierra, parición ni carneada en que no tenga
parte el Genius Loci ó Numen del Lugar. En los Llanos y
— 379 —
Valles es el LLastay que preside en todo y es «Dueño» de
las «Aves» ó Caza de todo género que no vuele, y «Amigo»
del Cazador que lo propicia, con coca, con maiz, con tabaco,
con llida, con Hmina de Chaclion ó maiz de escobas. No
ba mucbo que en los Pueblos de Catamarca y la Rioja, se
bacía i'uncion al Chiqui, ó núnicn de la desgracia; su sacer-
dote era Umaniyoc, ó «Dueño de la Cabeza», que era el que
iniciaba la ceremonia, á que se llamaba con pingolhs ó flau-
tas. De todo esto se podrá bacer un capítulo del Folk Lore
Catamarcano, ó de Tierra de Diaguitas, pero por aliora baste
asegurar que todo ello existe á la par del más decidido cato-
licismo, sin que los que practican estos ritos crean que pecan
ni venialmente. ¿Quién de nosotros que vive en los Campos de
Catamarca, Andalgalá ó iMacbigasta no ba oido á su peón ex-
clamar— Viditay el Llastay cuando de sus mismos pies arranca
algún suri, huilla, ó talca, es decir, avestruz, liebre, ó guanaco?
Así pues sobrevivió el mito de Tonapa que el Yamqui Pa-
chacuti nos conserva con tantos detalles interesantes; y si la
relación del viejo Colla induce á alguno á seguir investigando
la pista que aquí se da, no se liabrán ocupado en balde las
fojas de esta publicación, ni tampoco el tiempo de
Samuel A. Lafone Quevedo.
Pilcino.— Catamarca, Febrero 28 (le 1892.
Advertencia. —Las dificultades todas de los textos Quichuas
han sido explicadas y traducidas por el Sr. Mossi, Cura de
Atamisqui en Santiago del Estero, á cuya ilustrada cooperación
se debe esa parte de este estudio. Desgraciadamente este dis-
tinguido y erudito americanista se halla hoy atacado de una
grave enfermedad que le priva de poder dirigir en persona este
trabajo, de suerte que si al adaptar las traducciones se me ha
deslizado algún error, este se deberá á mi pluma y no á los
conocimientos de aquel consumado lingüista.
NOTICIAS
SOBRE ALGUNOS CETÁCEOS FÓSILES I ACTUALES
REPÚBLICA ARGENTINA
Conservados en el Pvl useo de La. F'latc
FRANCISCO P. MORENO
NOTICIAS
SOBRE ALGUNOS CETÁCEOS FÓSILES Y ACTUALES
DE LA
REPÚBLICA ARGENTINA
Conservados en el Pvluseo de La F'lata,
POR
FRANCISCO P. MORENO
En el tomo III de la Descnptioii pJ?ijsiqiie de la Republiqíte Ar-
gentine (Buenos Aires 1879) el Dr. Germán Burmeister, cuyo
reciente fallecimiento deploramos, ha dado la siguiente nómina
de los Cetáceos que habitan las costas de la República y cuyos
restos se conservan en el Museo Nacional de Buenos Aires.
Pontoporia Blainvillii Gray. Delpliimis microps Gray. Delphi ñus
cceruleo-albiis Gray. Tursi'o cymodoce Gray. Tursio obsctirus Gray.
Orea magellaniea Burm. Pscudorca Graiji Burm. riiocaciia spini-
pinnis Burm. Ziphius aiisiraUs Burm. Phgscfer uusiralis Mac
Leay. Balaenoptera bonaerensis Burm. Balacnopterapataehonica Burm.
Balaenoptera intermedia Burm. Balaena australis Van Ben.
El Museo de La Plata no solo cuenta con restos de las es-
pecies nombradas sino que posee los de otras, que creo deber
dar á conocer para que los cetólogos sepan qué materiales hay
a su disposición en este establecimiento para estender el cono-
cimiento de los animales que de este orden tan interesante
habitan esta parte del hemisferio austral.
Muy pocas investigaciones se han hecho en el litoral argen-
tino con el objeto de estudiar los cetáceos que lo frecuentan y es
para mi indudable que la lista que dá el Dr. Burmeister, aun
agregándole las especies que mencionaré en estas noticias, ha
de aumentar considerablemente una vez que se practiquen otras.
El mar arroja continuamente despojos de estos mamíferos.
Los terrenos terciarios del Paraná, del Chubut v de Santa Cruz,
— 384 —
han suministrado intei'esantes vestijios de sus antiguas playas;
las formaciones post-pampeanas que ocupan notables estensio-
nes de costas, desde el delta del Paraná y toda la costa de la
Provincia de Buenos Aires, hasta el estremo del continente,
abundan en restos de estos animales y el Museo de La Plata
cuenta ya con un material importante á este respecto. ICn cuanto
á la época actual, basta recorrer las playas argentinas para co-
nocer la abundancia de elementos que ellas ofrecen á los cetó-
logos, desde las grandes Balacnopteras que alcanzan un largo
de mas de 25 metros, hasta las pequeñas y vivarachas Ponto-
por/as.
Con un poco de buena voluntad de parte de los que visitan
estas costas, las colecciones de cetáceos del Museo Nacional y
del de La Plata, progresarían mucho. Con recojer los restos
que se encuentran diseminados en las costas, anotando: los puntos,
la fecha, las condiciones en que los descubren, esto, cuando
no se decidan á cazar los que generalmente se acercan y per-
manecen alrededor de los buques, obtendrían estos estableci-
mientos los materiales que necesitan. Hay en la costa varios
l)untos que los antiguos pescadores llamaban « cementerios de
ballenas » y mas de una vez he oido citar hallazgos (jue hubie-
ran sido de gran importancia para nuestros museos, pero des-
graciadamente estos están librados á sus propios elementos, muy
reducidos por cierto, no habiendo llegado hasta el estremo aus-
tral de América el buen deseo que nuestros liermanos del
Norte manifiestan por el progreso de estas instituciones, en-
viándoles todos los objetos que obtienen ó proporcionándoles
recursos para que ellas los recojan.
La publicación de estas noticias no seguirá orden sistemá-
tico alguno. Aparecerán cuando dispongamos de tiempo para
examinar, en cada caso, los materiales que hemos reunido y
contendrán datos sueltos que servirán más tarde para estudios
más detenidos. También su aparición dependerá del tiempo en
que se terminen los dibujos ilustraciones de las piezas de que
se trate en ellas.
385 —
LAGENORHYNCHUS FLOWERI Moreno
A mediados de 1874 el Gobierno Argentino envió á la costa
patagónica el Bergantin-goleta « Rosales», en el que tuvimos la
suerte de eml)arcarnos para continuar las investigaciones sobre
la parte austral de la República Argentina, iniciadas en el año
anterior.
Después de permanecer algún tiempo en el Rio Negro, el «Ro-
sales» fondeaba á principios de Octubre en la bahía del rio Santa-
Ci'uz. Al enfrentar á Monte-Entrance, una tropa de hermosos
delfines, de color blanco y manchados de negro en la cabeza,
lomo y cola, rodeó el buque escoltándolo hasta el fondeadero.
Durante los dias que allí permanecimos, no cesaron de acom-
pañarnos de dia y de noche, haciéndonos escuchar su monó-
tono soplido al levantarse sobre la superficie y hundirse bajo
ella con lentitud inalterable. Si de dia era bello espectáculo
verlos en sus evoluciones, rompiendo el verde del mar con sus
blanquísimos costados y negrísimo y reluciente lomo, no lo
era menos el (jue á la noche nos proporcionaban con los rau-
dales de luz que dejaban en la estela fosforescente. Las ten-
tativas, desgraciadamente 'para nosotros inútiles, de arponar-
los, no los ahuyentaban, y cuando en bote escursionábamos
en la correntosa bahía, cruzaban continuamente nuestro rumbo
ó acompañaban la embarcación, aproximándose á ella tanto
como lo permitían los remos. A veces, cuando se izaba la vela
y se levaba remo, se allegaban tanto que casi podía posarse la
mano sobre sus lomos, tan lentos eran los movimientos de
estos mansos y hermosos cetáceos. Siempre á pares, muy cerca
unos de otros, como atados á carros invisibles, primero nos
mostraban su cabeza apenas sobresaliendo de las ondas, y luego
el lomo arqueado, levantándolo tanto que se veían dos tercios de la
altura del animal. En ningún caso les vimos alterar su marcha,
acelerarla, ni mostrar la cola en bruscos movimientos. Produ-
cían en su camino una suave línea ondulada con intervalos
bastantes largos entre la emersión é inmersión. Sus movimien-
tos eran tan suaves que al elevarse sobre la superficie produ-
cían apenas el ruido de la aspiración, parecido al escape en
— 386 —
una pequeña máíjuina de vapor. Los vimos en ocasiones por
centenares, cuando la mar estaba tranquila, y pudimos tomar
nota de sus formas y' colores, tan pausada era su marcha, pero
por mas gestiones que hicimos no pudimos obtener ningún
ejemplar, y fuimos tan desgraciados en esto, que apesar de
haber recorrido las dos márgenes de la bahía, no encontramos
ningún resto que pudiera referirse á su especie.
De regreso á Buenos Aires, buscamos en las obras de los na-
vegantes y naturalistas que habían visitado esa bahía y otros
puntos de la costa austral, indicaciones que correspondieran á
estos animales, pero todo fué inútil. Entre los muchos delfines
señalados en el Atlántico austral, ninguno correspondía á los
datos tomados. La «Beagle», mandada por Fitz-Roy, á cuyo bordo
iba Darwin, que permaneció durante algún tiempo en esa bahía,
no obtuvo ninguno de ellos, y parece que el gran naturalista no
' les vio, pues no hubiera dejado de mencionarlos á haberlos
observado como nosotros. Solo encontramos en sus colecciones
el Belphinus Fihroyi de la bahía San José, blanquizco y ne-
gruzco, pero en el que la disposición de estos colores es distinta.
En Diciembre de 1876 volvimos á Santa-Cruz, abordo de la go-
leta de este nombre, de propiedad de su capitán, nuestro amigo
Luis Piedrabuena. En esta ocasión fuimos mas felices. Piedrabue-
na, viejo lobo de mar, acostumbrado á la pesca de cetáceos desde
su infancia, no tardó en satisfacer nuestros deseos, arponando
uno de los blancos delfines, pero esta caza tuvo lugar la víspera
del regreso de la «Santa - ("ruz» para Buenos - Aires, y como
debíamos quedar en aquellos parajes para la exploración del
rio que ascendieron Fitz-Roy y Darwin, apenas tuvimos tiempo
de tomar algunas medidas, preparar la piel y el esqueleto y con -
fiarlo á quien debía transportarlo á Buenos Aires con el resto
de las colecciones. Durante el viaje de regreso Piedrabuena
arponó otro delfin frente al Chubut, pero si llegaron á nues-
tro museo particular la mayor parte de esas colecciones, no
sucedió lo mismo con los cráneos y la piel de los delfines. Un
marinero delicado de olfato los arrojó al mar, salvándose solo
las espinas dorsales y las costillas de ambos; y, cómo conocer á
cuál de las especies pertenecían esos restos decapitados y sin
miembros ?
Piedrabuena trató de reparar la pérdida en varios viajes,
pero sin resultado.
En 1884 adquirió el Museo de La Plata las piezas que el
señor Tonini del Furia había reunido en la Tiei-ra del Fuego
y en Santa-Cruz. Entre ellas venían dos pieles y dos cráneos
— 387 —
de cetúocus : uno de estos pertenecía ú la piel de uu ejemplai'
macho, el segundo era incompleto, encontrado suelto en la oi'i-
11a; la segunda ]iiel era de un ejemplar hembra muy joven.
Por tin podíamos conocer el cráneo de este interesante ani-
mal, teniendo. \)ov suerte, el dibujo del cuerpo de una hembra,
y el cráneo y la piel de un macho.
Desde esa época, muchos buques nacionales y extranjeros
han visitado esa bahía teniendo á su bordo naturalistas, pero
no han podido obtener ningún ejemplar de estos cetáceos. Los
empleados de este Museo, que desde 188G visitan anualmente
ese punto, no han sido mas felices.
Nuestro sabio maestro y amigo, el doctor Burmeister, á
quien mucho interesaba esta especie, y quien debía describirla
en momentos que le sorprendió la muerte, nos decía que la
consideraba completamente desconocida para la Zoología.
Los estudios cetológicos practicados en los últimos años,
tienden ¡i disminuir el número de tipos específicos. Hoy se
reúnen en una misma especie animales que antes se con-
sideraban distintos genéricamente, basándose en diferencias que
ahora se sabe son individuales, ó simplemente porque se les ha-
bía encontrado en parajes muy distantes unos de los otros,
en uno y otro hemisferio, al Norte y al Sud del Ecuador. Han
desaparecido de los catálogos infinidad de géneros y especies,
comprobada unas veces su completa similitud con otras, y en
otras, porque las diferencias no son tan notables que pue-
dan bastar para que se consideren como especies distintas ¡i los
animales que las presentan , siendo necesaria mayor docu-
mentación para resolver si h;iy lugar ó no á la diferenciación
específica.
No disponemos en este establecimiento de elementos de con-
sulta suficientes para poder asegurar que el cetáceo que des-
cribo es nuevo para la ciencia, ó ha sido ya señalado; pero no
habiéndolo encontrado mencionado en las obras principales
que tratan de cetología, y contando con la Qjdnion del doctor
Burmeister, ciuien la consideraba especie nueva, la nombro La-
genorhijncJws Floiceri, en honor del sabio director del Museo Britá-
nico de Historia Natural, cuyos estudios sobre cetología se
cuentan entre los mas importantes efectuados hasta la fecha.
Caracteres exteriores
En la lámina I hemos representado tres vistas diferentes del
individuo hembi'a arponado en Santa-Cruz por Piedrabuena, y el
— 388 —
ejemplai' júven traido por el señor Tunini. MI macho li-aido de
ese punto por dicho señor, tiene los mismos colores, dis-
puestos de la misma manera. Estos dibujos y las siguientes
medidas del primer ejemplar, hacen innecesaria la descripción
en detalle del exterior de este cetáceo.
El ejemplar del señor Tonini se halla en mal estado do
conservación, y no permite ser medido por haberse deformado la
pieza, pero comparando algunas de las medidas tomadas en el
con las del ejemplar de Piedrabuena, hemos encontrado completa
armonía en sus partes. Mide solo un centímetro mas de largo.
Hemos agregado el dibujo del ejemplar jó\en, traido por el
señor Tonini, en el que se presentan las mismas manchas que
en los adultos. Este individuo, que es hembra, mide 77 centí-
metros de largo.
DIMENSIONES
Lai'go total siguiendo la cui-va doi-sal l^'SSO
» » en línea recta l'"290
Distancia desde la extremidad del i-ostro hasta
el ojo 0'"145
Distancia desde la extremidad del rostro hasta
la base de la aleta dorsal O'^fino
Distancia de la extremidad del i'osti'o hasta la
aleta pectoral 0™320
Distancia transversal entre el extremo de las
aletas pectorales O™ i80
Circunferencia del cucr|)0 delante de las mismas. 0'"670
Ancho de la aleta caudal enti'e sus exli'emos . . 0'"340
El color de esto delfín es igual en los tres ejemplares que
he examinado; no hay la menor diferencia en la forma y dis-
tribución de las manchas, igualdad que pei'mile asegurar (pie
se trata de un doitln distinto del BcJphiiius FHxroiji ^"\"aterh,
aun cuando de éste solo se conozca la piel y la parte anterior
del rostro y de la mandil;)ula inferior.
En los puntos donde del negro se pasa al blanco, se pre-
sentan pequeñas manchas en forma de lunares parduzcos. Los
ojos, que son pequeños, eran de colnr castaño con iris verdoso ;
el paladar era i)lanc() con manchas negras.
3S9 —
Cnliico
ID I Isa. E:r<rslorTE:s
Mayor largo del cráneo
Largo del rostro tomado entro la punta de los pre-
maxilares y el centro de una linea tirada entre
las escoladui'as anteorbitales
Distancia entre el centro de la línea arriba men-
cionada y el borde inferior del agujero occipital.
Mayor diámetro antero-posterior de la cavidad cere-
bral comprendido entre las fosas nasales y el
borde inferior del agujero occipital
Diámetro transversal del cráneo entre las dos fosas
temporales
El mismo diámetro entre los apófisis zigomáticos
del temporal
Altura del cráneo entre la gotera faringeana y la
bóveda
Ancho del rostro en el punto de inserción de los
primeros dientes
Mayor distancia vertical entre los }iterigoideos é
intermaxilares
Altura del agujero occipital
Ancho » » »
Mayor distancia entre los bordes csteriores de los
cijndilos
N' 2
0.280
0.139
0.147
0.111
0.138
0.140
O.Oíl
0.088
0.032
0.032
0.073
0.149
0.114
0.1 3i
0.tlU3
0.063
0.034
0.034
0.073
Las diferencias délas medidas de los dos cráneos, dependen
de que el número 1 pertenece á un individuo de mayor edad
(jue el número 2.
El número 1 tiene 27 dientes de cada lado, pero este número
ha sido mayor, probablemente pasaría de 30, estando este
ejemplar mutilado en esa parte, pues el número 2 muestra
(|ue los dientes ocujiaron mayor espacio hacia el apófisis ante-
orbital. El núm. 2 no conserva ningún diente.
William H. Flower, en su muy importante trabajo sobre los
Delphinidae (1) dá los caracteres délos Lacjenorhyíichus, los que
(1) I'rocceding-s of tho Zoológica! Society of London 1883 y- 403.
— ;3i)() —
conciioitlun perfcclainGiite con lus rcs^to.s del delliu (jue cxaiiii-
namos aquí tanto del cráneo como del esqueleto; además, las dos
columnas dorsales que trajo Piedrabuena, presentan ambas gran
número de vértebras, los apófisis espinosos y tranversales de las
vértebras muy largos y delgados y cuerpo de las vértebras cortas.
Hemos comparado estos dos cráneos con las láminas de la
obra del Dr. Gray. «Synopsis of the species of Wbales and Dol-
pliins in tlie British Museum» (1868). que se refieren á las cuatro
especies que admite Flower. Lac/cnorJiíjiicJtus albirosins Gray. L.
aciitus Gray. L. clectra Gray. L. daiicithts Gray. No nos es posi-
ble decir nada sobre si Delpliiiius cruciger y D. albigcna Quoy y
Gaimard y B. hiiñttatus Lesson y Garnot, son iguales ó nó á
L. Floiccri porque estos animales no fueron nunca examinados
desde cerca por quienes les dieron nombre, babiéndoles solo visto
nadando en el mar á distancia. En cuanto á Delphiiuis Fitxroiji
Waterb, si bien parece que se ti'atu de un Lageiwrhynchus estfi
fuera de duda que no es el mismo que L. Burmeisteri Mor. El crá-
neo de este, en su forma general es mas largo, proporcionalmente,
que cualquiera de los cuatro' ya nomljrados, descriptos por Gray;
el rostro es mas angosto; la escotadura anteorbital apenas se
nota, lo que no sucede con los otros, formando casi ángulo recto
la rejion superior y esterna del maxilar y malar. El borde esterior
del maxilar es casi recto en su mitad anterior y no mas óme-
nos encorvado como en los otros tipos, principalmente en L.
albirostris y L. ekctra. Las cavidades nasales son mas alargadas
que en cualquiera de las otras especies. La parte mas elevada
del cráneo la forma el ¡lunto do unión del occipital con el intei'-
parietal, estando los huesos nasales en un plan mas inferior,
sobresaliendo muy poco de una línea tirada desde la punta del
rosti'o hasta la cresta occipital.
En el cráneo número 1, hay asimetría notable en los ma-
xilares é intermaxilares: ambos huesos en el lado derecho son
mas anclios y mas grandes. Esta asimetría apenas se nota en
los maxilares del número 2, en el que la escutadura antcorl)i-
tal izquierda es mas pronunciada, pero ha sido también sensible
en los intermaxilares.
Para darse cuenta de la forma del paladar de L. Biinnrintcri,
hay (jue examinar los dos cráneos, que se completan uno al
otro. En el número í, si bien existen los pterigoídeos, ( algo
destruido uno de ellos ) la sutura que separa los palatinos de
los maxilares ha desaparecido. En el número 2, mas joven,
faltan los pterigoídeos, pero se ve perfectamente la sutura palalo-
maxilar.
— 391 —
Solo conocemos, por la figura que dú Flower, el paladar de La-
gcnorhynclms acutus Gray, y este es muy diferente del de L. Biir-
meisteri. En el ejemplar número 1, los pterigoideos se unen solo
en el tercio mediano; la unión de los palatinos con estos tiene
la forma de cuña triangular; el tercio superior es divergente,
dejando también entre ellos un espacio triangular entre los dos
huesos. Solo se conserva completo el pterigoideo del lado iz-
quierdo del cráneo, el que presenta un filo pronunciado que
separa las dos láminas, mostrando la inferior una gran esco-
tadura, mayor ([ue en L. acntiis.
VA mayor largo del pterigoideo en el número 1 es de 0.046;
su ancho no se puede fijar por haber desaparecido la sutura
pterigo-palatina esterna. El largo de la sutura inter-palatina es
de 0.020. Y este ancho puede considerarse como el mediano de
estos huesos, pues si los maxilares penetran como cuña en el
punto donde se unen los palatinos, estos hacen lo mismo con
los pterigoideos. El ancho de la cara anterior de los dos pala-
tinos juntos es de 0.038 en los dos cráneos.
La mandíbula inferior dibujada junto con el cráneo número
1, no pertenece á este, pero procede del mismo punto donde
fué recogido. He notado esto, después de terminado el dil)ujo
que conservo porque creo que esta mandíbula pertenece á un
L. Biirmeisteri, pues en la bahía Sonta Cruz no he observado
otros delfines de ese tamaño ni tengo noticia de que hayan
sido vistos por otras personas. Ha pertenecido á un individuo
mas adulto, de cráneo algo mas estrecho. Mide 0.220 de largo,
su sinfisis es de 0.020, el ancho entre cóndilos es de 0.115 y
medida entre el borde esterno del cóndilo su altura perpen-
dicular en el coronoideo es de 0.053 Tiene 29 dientes en cada
lado; estos son encorvados en su tercio superior hacia adentro
é implantados algo oblicuamente en sus dos tercios anteriores
hacia atrás, correspondiendo á la mandíbula superior, que los
tiene de la misma forma y tamaño ó implantados también
oblicuamente en sus dos tercios anteriores, hacia adelante. El
diámetro de uno de estos dientes del centro es de 0.0025, y su
elevación sobre el maxilar 0.0065.
¿ L. U^rniiji^' = i • ^^f±i^
7
392 —
EXPLICACIÓN DE LAS LÁMINAS
LAMINA VIH.
Fig. I. Lagenofhynchns Flowci ¡Mor. — Cráneo n" I, visto de costado.
» I a — El mismo visto de arriba.
» I '' — ■ El mismo visto de abajo.
» I c — El mismo visto de atrás.
» 2 — Cráneo n" 2 visto de arriba.
» 2"' — El mismo visto de ab.ijo.
LÁMINA IX.
Las figuras núm. i a. b. c, representan, segiin dibujo de Francisco P. Moreno, el Lnge-
jwrJiyncInis Floweri Mor., hembra, cazado en la bahía del Rio Santa-Cruz en Diciembre de
1876 por el capitán don Luis Piedrabuena.
La figura 2 repicscnta el ejemplar joven adquirido del señor Tonini.
II
LIJEROS APUNTES
SOBRE
DOS GÉNEROS DE CETÁCEOS FÓSILES
REPÚBLICA ARGENTINA
Yo hemos diclio que en los terrenos terciarios del Paraná,
Chubut y Santa-Cruz, (Repúijlica Argentina) se lian descubierto
abundantes restos de cetáceos. Del primer punto, Burmeister ha
descri pío representantes de dos géneros y de dos especies: Pon-
tistes rectifrons (i) y Saurocetes aryentinus (2) al que llamó mas
tarde Sanrodelphis arf/cntimis (3). Am])OS delfines tienen analogía
con la Pontoporía actual {Poiitoporia Blainvillii Gray).
Hablando de Pontistes rectifrons, el creador del género, dice que
hay, juzgando por la pieza incompleta que posee, «una identidad
casi completa de los animales {Pontistes y Ponioporia), respecto
de su rejion nasal, (jue me ha inducido á creer que todo el
cráneo sea igualmente idéntico, lo que no es, en verdad, per-
diéndose la conformidad en otras partes». Entre otras diferencias,
en Pontistes «el rostro ha sido deprimido, mas ancho que alto,
con márgenes laterales agudas», mientras que en Pontoporia es
muy angosto y de circunferencia casi cilindrica. Powfcíes parece
haber sido del tamaño del Delphinus microps Gray, que hoy ha-
bita nuestras costas.
(1) Anales del Museo Nacional de Buenos Aires vol. III, pág. 138; 1883-91.
(2) Ann. and Mag-. of Natural History. í sórie vol. Vil, pág. 51; 1871. Descrip.
physique de la Rep. Argentine vol. 111, pág. 532; 1889.
(3) Anales de la Sociedad Científica Argentina vol. XXXII pág. 113. Buenos
Aires, 1866. Anales del Museo Nacional de Buenos Aires vol. III p. 551; 1883-91.
— 394 —
Saurodclphis argentinus Burm. lia sido ua deltln de hastante
mayor talla que Pontistes rectifrons Burm., como lo demuestran
las dcscnpciones y los dibujos que de sus cráneos ha dado
Ikuineister. A primera vista, esta pieza incom¡)leta produce la
implosión de una Pontoporia gigantesca, cuyo cráneo midió un
metro mas ó menos, pero el número de dientes que parece no
haber sido mayor de 20 en cada maxilar, dientes que según
Burmeister se asemejan á los de Champsodelphis macrogenius
Gervais y su tipo es muy distinto de Pontoporia.
Ameghino, dico en su obra « Contribución al estudio de los
Mamíferos estinguidos de la República Argentina», pág. 354,
([ue los restos de este género no son raros en las costas de
la Patagonia, pero no menciona ninguno, ni los conozco por
mi ¡¡arte. Este autor ha señalado últimamente (1) restos de
tres delfines fósiles del terciario del Paraná, llamándoles Sau-
rocetes obliquus, Ischirorhijnchtis Van Benedeni y Poiitivaga Fisheri ;
el primero fundado sobre un pedazo de maxilar con diez dien-
tes á los que les falta las coronas, y el que Burmeister consi-
dera como un « pedazo de maxilar del Saurodclphis Argentinus
de cerca del rostro, lo que prueban los restos de los dientes muy
inclinados al exterior»; el segundo sobre un fragmento que
considera como del maxilar y que Burmeister refiere al mandi-
bular « del mismo género Saurodelpiíis con dientes poco mas
ai)i'oximados », y el tercero sobre otro fragmento sin dientes,
que Burmeister cree haber pertenecido á Pontistes rectifrons.
Por nuestra parte, en 1873 obtuvimos en uno de los cemen-
terios prehistóricos del Rio Negro, un fragmento de vertebras
cervicales unidas fósiles de un gran cetáceo y que había sido
llevado allí por los indígenas.
En 1874 descubrimos en los terrenos terciarios de Santa-
Cruz (Patagonia), restos de dos cetáceos: en «Pescadores»,
algunas vértebras caudales de un individuo de gran talla y en
«Misioneros», incrustados en durísima roca, gran jiarte del
cráneo y cuello de otro gran cetáceo. Sin elementos para ex-
traerlos, solo obtuvimos un trozo de roca que contiene parte
de los cóndilos occipitales y primeras vértebras cervicales, ob-
jeto que señalé en 1878 (2) con el nombre de Palaeobalaena Bergi,
y el que aun no hemos descripto, permaneciendo todavía en su
durísimo cemento. Posteriormente se han hecho tentativas para
sacar las partes de cráneo que quedaron incrustadas en la roca.
(1) Revista Argentina de Historia Natural tomo I. entr. 3", pág. 163 y sig.
(2) Patagonia, resto de un continente sumergido. Buenos Aires, 1882.
- 395 —
pero sin haberlo conseguido. Las diversas expediciones que he-
mos enviado á Sanla-Cruz han trnido otros restos de cetáceos,
consistentes en vértebras, costillas y dientes.
En 187G tuvimos la suerte de encontrar en la meseta ter-
ciaria al sud del valle del Rio Chubut, frente á «Rawson», un
depósito de restos de vertebrados, asociados d moluscos, des-
graciadamente muy fragmentados por las condiciones del suelo
y la intemperie. Los había de Pinnipedios, Cetáceos y de Pájaros.
Desde entonces las varias expediciones que hemos enviado
á ese territorio del Chubut para formar colecciones con destino
á este establecimiento, han llevado orden de buscar restos de
cetáceos en el punto señalado y en otros de esas costas, donde
las barrancas denudadas que bate el mar, presentan extenso
campo de investigación. Resultado de éstas es la ya numerosa
serie de restos de cetáceos que de esa región posee el Museo
de La Plata, pero los que muy fragmentarios é incompletos
infelizmente las mas de las veces, no permiten ser restaurados
inmediatamente. Sin embargo, ya se ha arreglado una buena
parte de ellos, y puedo dar hoy algunos datos sobre los restos
de dos géneros y dos especies de Cetodontes que considero
muy interesantes, pues representan dos tipos que no creo hayan
sido señalados hasta ahora.
Entre los demás restos que se restauran actualmente, figu-
ran de otros Cetodontes y deMysticetes, éstos de especies peque-
ñas. No tengo conocimiento de que se hayan descubierto en
los terrenos terciarios de Patagonia restos de grandes ballenas,
como los que se han señalado en el yacimiento del Paraná.
Los dos géneros que voy á mencionar son completamente
diferentes á Pontistes y Saurodelphis . Conviene también señalar
la presencia en el mismo terreno de Squalodontes, pues posee-
mos un diente, que aunque algo destruido, tiene los caracteres
de esta familia.
Mesocetus Poucheti. — Gen. et sp. nov.
LÁMINA X.
La lámina X representa un cráneo desgraciadamente muy
mutilado y deformado, procedente del terreno terciario del Chu-
but, Bahia Nueva, Lat. 42030' sud, mioceno probablemente, pues
no se han definido claramente aun estas formaciones tercia-
rias australes americanas.
- 396 —
No disponemos todavía en este Museo de elementos de con-
sulta suficientes para asegurar que se trota de un tipo comple-
tamente desconocido, pero me inclino ó creerlo así, porque si
se hubiera señalado ya, no dudo de que los sabios autores de
«Mammals, Living and Extint», Flower y Lydekker, hubieran
dado noticia de él en esa obra, dado el interés que hubiera
despertado su descubrimiento.
He comparado esta pieza con las li,ü,uras y datos que sobre
Cetodontes fósiles contiene la célebre obra « Ostéographie des
Cétacés vivants et fossiles» de Gervais y ^^an Beneden y puedo
decir que, si bien se trata de un Cetodonte con numerosos
dientes en los maxilares superiores, lo que además de otros
caracteres diferentes, lo aleja de rlujsetcr, en cambio posee una
gran escavacion supra-facial que lo acei'co, aun cuando esta no
tiene la amplitud de la de los Cachalotes modernos. La forma
délos maxilares en su parte superior, auncpie bastante destruida,
también parece presentar analogías; la escotadura ante-orbital
es muy profunda y el orificio superior del canal supra-maxilar
es muy grande, lo mismo que el supra-orbital. Es detrás del
primero donde empieza á levantarse el borde externo de los
maxilares para formar la pared lateral de la escavacion supra-
facial. La parte postero-superior del cráneo, es decir, la poste-
rior de los maxilares, los huesos nasales y cresta del occipital
está mutilada. No puedo decir por lo tanto si este cetáceo tenía
muy elevada esa rejion, pero puede suponerse que así lo fué.
Los maxilares, deformados en el rostro, torcidos, no presentan
en su cara superior ninguna protuberancia como la tienen
mas ó monos notable los Cetodontes; en este esa rejion es com-
pletamente lisa. Estos dos huesos son muy asimétricos y la lá-
mina posterior del inler-maxilar derecho ha sido mucho mayor
que la del izquierdo.
La parte inferior del ci'áneo también está maulada. So obser-
van en el maxilar derecho alveolos de catorce dientes grandes
y tres pequeñas cavidades poco profundas, probablemente prin-
cipios de alveolos de dientes pequeños que estuvieron implanta
dos en la encía.
Como el rostro está truncado en la punta, no se puede
decir con exactitud cuantos dientes tenía este cetáceo de cada
lado, pero creo que no pasaba su número de veinte. En el
maxilar izquierdo hay alveolos conservados de diez dientes; los
demás han desaparecido por fracturas. No se ha obtenido nin-
gún diente de este cetáceo. Estos estuvieron implantados obli-
cuamente, inclinación que aumenta hacia la punta del rostro.
— 397 —
Los alveolos no son completamente circulares en la super-
ficie del maxilar y miden de 0,011 á 0,020 de diámetro antero-
posterior, encontrándose los mayores en la mitad anterior del
rostro; su mayor profundidad es de 0,030.
La deformación y destrucción de muclias partes de este crá-
neo, impide dar medidas exactas; indicaremos solo las aproxima-
das del largo total del cráneo que es de 0,860 y de su ancho, 0,GG0.
El agujero occipital, bien conservado, mide 0,065 de ancho y 0,054
de alto. La altura de las cóndilos es do 0,079 y el anclio entre
los bordes externos de ambos, 0,142.
A este cetáceo que consideramos como un tipo intermediario,
nos permitimos llamarlo Mesocetus Poucheti, en honor del sabio
cetólogo. Profesor de Anatomía Comparado v.n el ^luseo de Paris,
Jorge Pouchet.
Notocetus Van Benedeni. — Gen. et sp. noy.
LÁMINA XI.
Este cetáceo pertenece á un ti[Mi completamente distinto de
Mesocetus Poucheti. Los restos que de él poseemos son mas nu-
merosos y mejor conservados que los del género y especie
nombrada; proceden del mismo yacimiento. Bahía Nueva —
inmediaciones de Puerto Madryn, Territorio del Chubut Lat.
42° 30' Sud.
Tenemos restaurados un cráneo completo con maxilares in-
feriores y parte de la columna vertebral del mismo indi\íduo, y
restos del cráneo y maxilares inferiores incompletos de otro.
Tampoco hemos encontrado en las obras que disponemos para
consulta datos sobre cetáceos fósiles á los que pueda referirse este
delfin, muy diferente de los conocidos puede comprobarse exa-
minando la li'tmina que representa tres lados del cráneo com-
pleto.
Es particular el aplastamiento natural del cráneo de este
cetáceo. Las grandes protuberancias de forma ovoidea de los
maxilares, que solo se elevan sobre las órbitas, se encuen-
tran casi en el mismo plan que la cresta occipital. A estas
protuberancias sucede una depresión plana que termina brus-
camente por una alta cresta formada por los maxilares, fronta-
les y occipital, cresta mas llevada, relativamente que en Fon-
toporia. El cráneo es asimétrico; los huesos nasales se inclinan
hacia la izquierda, formando ambos casi un cuadrado; son casi
— 398 —
planos en su cara superior, presentando una pequeña foseta
en el centro de la sutura que los separa. La asimetría {¡rodu-
ce en el maxilar derecho, en su unión con el nasal, un alto
reborde del primer hueso, de lo que resulta una fosa profunda,
mientras que en el izquierdo ese reborde desaparece ensanchán-
dose, sin formar cavidad alguna. El occipital superior es menos
convexo que el de Pontoporia, al que se parece bastante, aunque
de esta menor convexidad i'esultan mas elevadas las crestas
producidas por la unión de ese hueso con los temporales pa-
rietales y frontales ; la cresta superior, en el centro, se diri-
ge hacia atrás, como en luía, con una foseta á cada lado,
mientras que en Pontoporia forma un ángulo entrante con una
foseta en el centro. Los cóndilos, muy salientes, como en
Squaladon, con el que tiene alguna semejanza el occipital su-
perior y otras partes del cráneo, por ejemplo, en las fosas
temporales, largas, angostas y profundas, y en las órbitas muy
arqueadas, cortas y profundas.
Los maxilares, á partir de la escotadura anteorbital, están
casi cubiertos por los intermaxilares que en los dos tercios
anteriores del rostro, se levantan como en Inia, de modo que
el corte transversal del primer tercio anterior del rostro de este
cetáceo es triangular. La parte posterior de los intermaxilares
es de forma de láminas anchas como en los Dclplñnidac, mas
anchas que en Squalodon (1). Este cráneo ha sufrido unn presión
el centro entre las dos escotaduras anteorbitales deformando
esa rejion, pero sin alterar notablemente la forma de los inter-
maxilai'es.
El rostro, largo y punteagudo, conserva veinte alveolos distin-
tos en el maxilar derecho y veinte y uno en el izquierdo El número
completo ha debido ser de 22 á 23 dientes. La implantación de
éstos ha sido inclinada y mucho en el principio y fin de las
dentaduras. El primer diente del lado derecho, cuya raiz se con-
serva, ha sido muy delgado de raíz mas jirolongada, como el
mas delgado de los anteriores de Pliocodon de Amberes, ( « Os-
téographie des cétacés etc. », lámina XX, fig. 3. ) Los dientes
que se conservan que son varios, son casi cónicos, de corona
puntiaguda encorvada, fuerte, siendo en la base de la corona
de corte óvalo, apretándose la raíz transversalmente hasta
(1) El Squalodon í[no mo sirve 'de comparación os el cráneo de liliisoprion
Bariensis Jourdain, dibujado en la plancha de la lámina XXVIII figs. 8 y 9 de la
«Ostéographie des cétacés vivants fossiles».
— 3Í)9 —
loi-mai- un iniato cncdrviido muy comprimido y bastante agu-
do; todos son unir.idiculados y miden de ancho los del centro,
0,007, y de largo, uno completo, 0,034. El paladar está bastante
difamado por presión, los palatinos han sido pequeños y los pte-
rigoídeos, (pío faltan, lian sido largos.
La mandíbula inferior aproxima también este cetáceo, por
su forma general, á Physeter y á Squnlodoii. Los dos maxilares
están unidos por una larga sínfisis, que ha ocupado casi la
mitad de esos huesos. Angosta en la parte en que los dos
huesos están unidos, se abre en curva suave hasta su extre-
mo. Las ramas en esa parte son elevadas, muy convexas en el
lado externo, dejando en el interno una profunda cavidad donde
se halla la gran entrada del conducto dentario; en la parte
superior de esta región ancha de las ramas hay un reborde
hacia afuera bastante alto, que se levanta en el lado interno
desde el princiiiio de la lámina (jue forma el comienzo del con-
ducto dentario. En Pontoporia, si se nota algo de este reborde
en la cara externa, no sucede lo mismo en la interna. Se con-
serva felizmente ¡¡arte del cóndilo del lado izquierdo, el que
está colocado del mismo modo que en Pontoporia, aunque for-
mando una escotadura en su unión con la rama, en el borde
superior ; parece haber estado separado de ésta por un grueso
cuello. El mayor número de alveolos que se observa en este
maxilar es 19 en una rama y 18 en la otra.
Las vértebras cervicales están separadas. Tenemos el atlas
completo, parte del axis y otras tres vértebras completas, to-
das las que denotan un cuello muy fuerte, relativamente mas
parecido al de Inia que al de Pontoporia. Las dos caras articu-
lares del atlas con los cóndilos occipitales son grandes, diri-
giéndose su mayor diámetro no tan oblicuamente como en
Inia. El arco superior es mas abierto, de modo que el agu-
jero vertebral no es tan ovalado y alargado como en Inia,
siendo mas bien triangular. Detrás del arco inferior se vé un
apófisis bastante notable , en forma de tapón en su estado
actual, pero que parece haber sido tallado en bisel, dada la su-
perficie á que se aplicaba bajo la base de la fuerte protuberancia
odontoidea del axis; este apófisis no ha tenido la amplitud
del que presentan las Liias, pero ha sido relativamente mas
importante que el que se observa rudimentario en el atlas de las
Pontoporias. El axis ha sido una vértebra fuerte. Nos faltan la
3a y 7a vértebra— pero la ¥, 5^ y &^ están completas. Son tam-
bién tres vértebras fuertes, pero no estando estas aún comple-
tamente libres de la roca en que fueron halladas, dejamos su
— 400 —
descripción para cuando nos ocupemos mas extensamente de los
demás restos que se conservan en el Museo de éstos y de otros
cetáceos fósiles.
Lo expuesto demuestra que este cetáceo es una forma par-
ticular, también intermediaria entre tipos conocidos Dámosle
el nombre de Notocetus Van Benedeni en honor del venerable
sabio, al (jue tanto debe la historia de los cetáceos fósiles y
actuales.
DIMENSIONES DEL CRÁNEO Y MANDÍBULA
Mayor largo del cráneo sin incluir la parte fjuc le falta
de los premaxilares 0,582
Largo del rostro enti'e la punta actual de los premaxi-
lares y el centro de una linea tirada entre las escota-
duras anteorljitales 0,368
Mayor distancia anlero-posterior de la envidad cerebral
comprendida entre el borde postero-inferior de las fo-
sas nasales y el borde superior del agujuero occipital. 0,110
Mayor ancho entre los bordes parieto-occipitales 0,140
Altura del occipital entre el borde suiierior del agujero
occipital y la cresta del cráneo 0.091
Mayor distancia entre el centro del borde superior de'
cada órbita 0,230
Mayor altura del cráneo entre la gotera faringeana y la
cresta del occipital (algo deformada artificialmente). 0,116
Ancho del rostro en el punto de inserción do los prime-
ros dientes 0,084
Mayor espesor de las protuberancias maxilares 0,039
Altura del agujero occipital 0,033
Ancho » » » 0,033
Mayor distancia entre los bordes exteriores de los dos
cóndilos 0,976
Altura de los cóndilos 0,047
Largo de la mandíliula inferior (en su estado actual). 0,530
Largo de la sin tisis (id) 0,202
Ancho de la mandíbula en el basamiento do la sinfisis.. 0,049
Id en el medio de la sinfisis 0,033
Espesor de la mandíbula en este punto 0,026
Mayor altura de la rama en la región coronóidea 0,128
La Plata, Junio 1892.
INSTRUCCIONES DEL MUSEO DE LA PLATA
COLECTORES DE ÍOCABÜLARIOS INDÍGENAS
SAMUKL A. LAFONE QUEVKDO
b
INSTliUCCIüNKS DEL MUSEO DE LA PLATA
PARA LOS
COLECTORES DE VOCABULARIOS INDÍGENAS ''^
Ubicación geográfica de la li'iliu ú irilius (|ue liablan esta
lengüfi.
Nombre que dan los cristianos á estos Indios, el que se dan
ellos mismos, y el que tienen entre las naciones vecinas.
Extensión del territorio en que se iiabla la lengua, y pro-
balile número de tribus (lue la usan.
II
ALFABETO
Las letras que se usan en esta lengua, con descripción de
los sonidos que no tengan signos conocidos en castellano.
Los sonidos hua, hiic, l/iii, huo, huu pueden escribirse con
( 1 ) Si no faltan documentos sobre las leng'uas y ilialectos que hablaban los
indígenas sud-americanos al tiempo de la conquista y dui'ante el coloniaje, en
cambio son escasos los que se refieren al habla que usan en el dia los restos de
esas viejas naciones y tribus. Sin embargo, gran interés hay en reunir estos últimos
documentos, pues el lenguaje indígena so ha modificado en muclios casos, tanto que
no es raro que los descendientes de los indios del siglo XVI no puedan traducir
lo que hay escrito en la lengua de sus padres. También existen todavía en esta
América, tribus de cuya lengua no se tiene ningún conocimiento y varias de estas
tribus habitan nuestro propio país, donde se extinguirán en nmy corto tiempo más.
Para recojer convenientemente toda esta documentación lingüística, se han re-
dactado las instrucciones que siguen por nuestro colaborador y amigo Samuel A.
Lafone Quevedo, á quien hemos confiado la dirección de la sección de Filología de
esté establecimiento.
F. F. M.
— 404 —
W inglesa, y la S gruesa con Sh. Isste sonido cori'esponde ú
la X catalana ó portuguesa, y á la Sci italiana.
Otros sonidos guturales ó nasales llevari'in su corta expli-
cación.
Búsquense palabras que lleven unas veces una letra y otras
otra, como por ejemplo en Araucano que á veces se dice dtiea
y otras ruca, — casa.
Trátase de dar las palabras castellanas que hayan adoptado,
porque así se conocei'á como reproducen los sonidos nuestros
que oyen, muy particularmente en voces que contengan I, II,
r. n, s, j (Jota).
III
NOMBRES SUSTANTIVOS
Dense ejemplos de palabras compuestas para designar per-
sonales, animales y objetos, como también algunos nombres
de lugar, con explicación de su significado.
Expliqúese el modo de distinguir entre las hembras y los
machos, dando ejemplos, como ser: hombre, mujer, mucha-
cho, muchacha, perro, perra, león, leona, huanaco, huanaca,
zorro, zorra, etc.
También se darán ejemplos de nombres en singular y plu-
ral, por ejemplo: hombre, hombres, perro, perros, mujer, mu-
jeres, peri'a, perras, casa, casas, etc ; cuidando de explicar si
hay diferencia en el modo de formar los plurales de cosas con
vida o sin ella.
Dense los nombres de las partes del cuerpo :
Cabeza
Cabello
Sesos
Frente
Sienes
Pestañas
Párpados
Cejas
Ojos
Niña de id.
Narices
Cara
Megillas
Carrillos
Pómulos
Barba
Pelo de id.
Hombros
Brazos
Partes de id.
Manos
Codo
405 —
Es muy importante que se distinga entre los diferentes de-
dos, si es que cada uno tiene su nombre.
También al dar los nombres de las naturas de cada sexo
debe apuntarse los groseros como los pulidos, porque muchas
veces estos nada tienen que ver con el verdadero apelativo de
la cosa.
406
Muy importnnfc es conseguir todas las voces que digan
Agua Mar
Rio Lago
Arroyo Laguna
Cañada Lagunita
Húmedo I,luvia
Mojado Llover
Dense los diminutivos que corresponden á nuestras formas
hombrecito, nimio, etc; y los aumentati\'(is como honibron. cabe-
zón, etc.
Apúntense los siguientes ejemplos:
Mi cara
Tu cara
Su cara (de él)
Lxpresai'á taml>ien si la
Nuestra cara
Vuestra cara
Su cara (de ellos)
forma que se dá es universal, ó si
las |)artícalas agregadas varían según la palabra ; en este caso
se darán mas ejemplos con voces que signifiquen parles del
cuerpo, porque así se comprenderi'i mejoi- la r^gla del caso.
Debe espresarse también si estas letras postizas pueden mu-
darse del princi[)io al fin de la palabra ó á la inversa.
También conviene dar las pin'lículas cpie dan la idea de
multitud, como por ejemplo, las ipie de hombre hacen gente, de
caña cañaveral, do yeyua, manada, etc.
IV
NOMBRES ADJETIVOS
Lo pr¡uii:^ro (pie hay que notar es la colocación del adjetix'o,
para sabei' si se dice hombre bueno ó buen hombre, dando algu-
nos ejemplos.
En seguida se explicará si hay que decii' buen hombre, buena
mujer, como entre nosotros, ó si i>ne:n sir\e [lara todo.
Debe observarse si en las palabras que correspondan á estas:
cristiano, cristiana, paisano, paisana, puelche boml:)i'e ó mujer,
distinguen el sexo al nombrarlos.
Dense ejemplos como estos :
Buen hombre Buenas mujeres
Buenos hombres Linda casa
Buena mujer Lindas casas
— 407 —
Dense las equivalencias de estas frases :
Pedro es mas bueno que Juan
Juan es mas alto que Diego
Antonio es monos grueso que Gabriel
Felipe es muy alto
Gerónimo es lo mas alto (jue hay
Bautista es tan alto como Manuel
Yo soy bueno
Tú eres bueno
Él es bueno
Nosotros somos buenos
Vosotros sois buenos
Ellos son buenos.
Kn seguida se expresarán los numerales, 1, 2, 3, etc ; y los
ordinales primero, segundo, tercero, etc.
PRONOMBRES
Dense las palabras equivalentes á todo lo que sigue:
Yo Nosotros
Tú Vosotros
Él Ellos
Averiguando si hay plui-al separado para solo dos, y si
distinguen un plural que excluye al que oye hablar.
Esta casa es mia Este, Esta
Esta casa es tuya Ese, Esa
Esta casa es suya (de él) Aquel, Aquella
Hlsla casa es nuestra Estos, Estas
Esta casa es vuestra Esos, Esas
Esta casa es de ellos Aquellos, Aquellas
Se explicará también con ejemplos si se distingue entre el
modo de estar de las diferentes personas, como ser: parado,
acostado, sentado, y si cambian algunas letras según el sexo
de la persona que lo está.
— 408 —
Se expresará si en los demás verbos se dice del mismo
modo, y si hay diferencia se darán ejemplos de las variantes.
Por ejemplo, se puede hacer con dar y castigar, lo que se ha
hecho con el verbo querer.
¿Quién es este hombre?
¿Quién es esta mujer?
¿Quiénes son estos hombres?
¿Quiénes son estas mujeres?
¿De quién es esta casa?
¿A quién le doy esto?
¿Para quién es este pan?
¿Con quién está Juana?
¿Por quién pide Pedro?
¿Qué casa es esta?
¿De qué es esto?
¿Para qué es esto?
¿A qué vas allá?
¿Con qué cuentas?
¿De qué es la faja?
¿Porqué vienes?
¿En qué pondrás esto?
¿Cuál de los dos viene?
¿Cuáles caballos son?
— 409
Yo soy el que vine
Tú eres el que viniste
El es el que vino
Nosotros somos los que vinimos
Vosotros sois los que vinisteis
Ellos son los que vinieron
VI
VERBOS
Si posible fuere, debería expresarse aquí si todos los verbos
se conjUf^an de un solo modo 6 si varían según los casos. Lo
conveniente es que se dé ejemplos de todas las formas, empe-
zando por las más usuales, y así hasta el fin. Como no se
puede adivinar cual sea el verbo tipo, se pone uno cualquiera,
que se sustituirá con el que convenga.
Indicativo Presente
Yo quiero
Tú quieres
Él quiere
Yo quería, etc.
Yo quise
Tú quisiste
Él quiso
Nosotros queremos
Vosotros queréis
Ellos quieren.
Imperfecto
Pretérito
Nosotros quisimos
Vosotros quisisteis
Ellos quisieron.
Pluscuamperfecto
Yo había querido, etc.
Futuro i"
Yo querré
Tú querrás
Él querrá
Nosotros querremos
Vosotros querréis
Ellos querrán.
Futuro 2°
Yo habré querido, etc.
Imperatii'o
Quiere Quered.
— ilO —
Subjuntivo Presente
Yo f[uiera Nosotros queramos
Tu (|Lueras Vosotros queráis
Kl (|uiera Ellos quieran.
Imperfecto
Yo querría, ijuisiera ó quisiese, etc.
Pretérito
Yo haya (juerido, etc.
Pluscuamperfecto
Yo habría, hubiera ó hubiese querido, etc.
Futuro 1°
Yo hubiere (|iierido. etc.
Infinitivo V Participios
Querer Queriendo
Haber querido Habiendo querido
Haber de querer Habiendo de querer
Si las conjugaciones son varias, se dará un ejemplo de cada
una, y so expresaní si es indispensable agregar el yo, tu, etc.
Si hay verbo ser y estar, se dará la conjugación conqdeta de
ambos.
VII
ADVERBIOS
De Lugar
Aquí l'lnh'ente
Allí Dentro
Allí Fuera
Acá Arriba
Allá Al)ajo
Acullá Delante
Cerca Detrás
Lejos Encima
Donde Debajo
Adonde Junto
411
I^eije expresarse si estos adv
nos antes ó después del verbo.
Vengo acá
Vas allá
^'a lejos
De Modo
Ando bien
Andas mal
Anda como yo
¿Cuál vino?
Anda despacio
Habla bajo
Todos salvo Juan
Están conforme
De Cantidnd
Como mucho
Comes poco
Come bastante
Casi morí
Harto siento
Es tan bueno
Tan
Menos
De Coiupuracion
Mas
Esto mas
Quiero mas á Pedro
Quieres menos á Juan
erbios se ponen todos ó algu-
elc, y con ejemplos así:
\'amos cerca
Vais abajo
Van arriba.
Andamos asi
Andáis apenas
Andan recio
Dale duro
Sube alto
L,o hizo adrede
Buenamente
Malamente.
No comemos nada
Es muy i)ueao
Muy
Casi
Tanto sé
Tanto
Mas.
Estoy mejor
Estás peor
— 412 —
De Orden
Primeramente Antes
En seguida Después
Últimamente
Be Afirmación
Si Es verdad
Cierto Siempre
De Negación
No Jamás
Nunca Tam|ioco
No quiero que vayas
Ni te doy ni te quito
No salgas
Nunca vuelvas
Jamás te daré
Tampoco te lo pido.
De Duda
Acaso Quizá
Acaso vaya
Quizá vayas
¿Dónde vives?
¿Adonde vas?
¿Cuándo vienes?
Donde lo dejes lo encontrarás
Adonde vayas te seguiré
Cuando vengas avisa
¿Cómo está el enfermo?
Estoy corno ayer
Me lo dijo como en amenaza
Juan es tan bueno como Pedro
Tan malo como tú
Huyó como cobarde
Siempre vengo de noche
Nunca vienes de dia.
a
ante
bajo
cerca
con
— 413 —
contra para
de por
Pedro da maiz á Juan
Diego va al Pueblo
El maiz está bajo de techo
Francisco vive cerca del rio
Pli'icido tiene lazo con argollas
Fernando está con D. Pedro
Los Indios niarchan contra el enemigo
María vive contra el rio
Ramón tiene un anillo de oro
Pedro viene del pueblo
La estancia es de muchos
Desde ayer que no como
Desde aquí hasta el Pueblo
Desde mañana hasta pasado
Venancio vive en casa
Tú vives entre los Indios
Yo vivo entre los cristianos
Tu vas hacia el Pueblo
El pan es para mí, para tí y para él
El pan es para nosotros, para vosotros y para ellos
Por tí lo hago
No irás por allí
Él irá por el rio
Por no ahogarme no cruzo el rio
Según dices tú no es cierto
La carne está sin sal
Huevos con tomates
Pedro está sobre la casa
Juan está atrás de la casa
Voy tras tí.
Conjunciones
Pedro y Juan vienen
Ni Pedro ni Juan vienen
Dice Juan que vengas
Dice Pedro que compres pan ó carne
Aunque mandes no traeré
Lo esperé pero no vino
¿ Con que dices que te quiere mal ?
No vino por que estaba ausente.
— 411 —
hiterjecdones
Se dai-;in las esclamaciones mas usuales tanto las limpias
como las sucias, dándose también el signiiicado literal.
Para el vocabulario se recomienda los siguientes grupos.
Grados de Parentesco.
Partes del cuerpo y alma.
Individuos del género bumano, sus estados y edades.
Todo el ajuar del caballo.
Animales é insectos.
Vestidos y sus relativos.
Términos de las creencias ó religión.
Tiempos y estaciones.
Cosas de pitar.
Cosas de estudio.
Casa, rancho y sus palies.
Cocina y sus i-elativos.
Cosas que usan los indios para el campo.
Condimentos.
Plantas, árboles y yerbas.
ALGUNOS VERBOS ÚTILES
Amar
Haber
Ir
Llorar
Hacer
Temer
Ser
Restituir
Yo robaba
Pensar
Comprar
Vender
Traer
Salir
Dormir
Ofender
Yo tocaría
Coser
Morir
Fornicar
Responder
Maldecir
Escuchar
Tomar
Sei'vir
Cori'er
Pedir
Perder
Llamar
Mentir
Acabar
Desmayar
Maliciar
Caer
Levantarse
Nombrar
Yo^ saludo
Deber
Sufrir
Decir
415
Se agregarán todos los mas verbos que se puedan.
— 416 —
Sería muy útil tratar de conseguir el Padre nuestro traduci-
do lo mas literal que se pueda, y se ruega al que lo haga,
que cuando haya que cambiar la frase, porque el indio no
siempre puede reproducir nuestro romance, se dé el equiva-
lente de cada palabra.
Samuel A. Lafone Quevedo.
VIAJE
A LAS
]VIisiones
ARGENTINAS Y BRASILERAS
POR EL ALTO URUGUAY
JUAN B. AMBROSETTI
PARTE DESCRIPTIVA
/
AL LECTOR
Acabo de efectuar una escursion por la espléndida región
de las antiguas Misiones, y tratando de apuntar en mi diario de
viaje las observaciones que hoy presento, bien ó mal escritas,
creo que habré contribuido á hacer conocer parte de un terrri-
torio que hasta ahora ha sido poco estudiado.
Escribo para todos: la parte cientíñca la encontrará el lector
en los apéndices. He oído decir á un amigo, dando su opinión sobre
un libro: es muy bueno, sobre todo en los capítulos en que el
autor se ha olvidado de que era un hombre de ciencia.
Debo hacer constar también que he tenido la suerte de que
el agrimensor nacional don Juan Queirel, uno de los pionners
de la primera hora de Misiones, me cediese su diario de viaje
durante la mensura practicada de los campos de los señores
Ambrosetti y Storni, el que puljlico casi íntegro, intercalando
sus páginas llenas de datos interesantes, entre las mías.
Al señor Queirel debo también muchas de las fotografías
que acompañan este trabajo.
El diario de viaje del señor Queirel se hubiera perdido segu-
ramente, porque con su modestia habitual, no creyéndolo de
importancia, habíalo archivado; felizmente, accediendo á mis
ruegos, me lo entregó, y hoy, al publicarlo junto con el mío,
me hago un deber de consignarlo; y como no quiero vestirme
con las plumas del grajo, los capítulos que le pertenecen lle-
varán el título de Expedición Queirel, é irán colocados en su
lugar correspondiente, á fin de no alterar el plan general de la
descripción.
420 —
CAPITULO I
DE BUENOS AIRES A SANTO TOMÉ
Abordo del Rlvadavia. — El viaje hasta Concordia. — De Concordia á Monte Ca-
seros. — El Alto Uruguay. — Abordo del Ibera. — De Monte Caseros á Santo
Tomé. — Estadia en Santo Tomé. — La Santa Tomeana.
Después de almorzar sobre la cubierta del vapor Rivadavia,
nos paseábamos de popa á proa mientras cruzábamos frente á
la isla de Martin García.
La conversación con otros pasajeros recayó sobre la región
que íbamos á recorrer: el Rio Uruguay, que nos divide de las
repúblicas Oriental y Brasilera. Qué arteria fluvial, qué comer-
cio importante se desarrolla en sus costas, qué capitales in-
mensos trasportan los buques que surcan sus aguas capricho-
sas y puras !
El Uruguay en bajante, mostrándonos las puntas de las temi-
bles piedras de su fondo, ó ya crecido ocultándolas completamente,
interrumpe ó activa el vaivén de ese hormiguero de buques y
vapores de todos los registros y tamaños posibles, que vacíos
ó cargados navegan en él, llevando en sus bodegas las obras
del progreso humano para contracambiarlas por las de la natu-
raleza creadora.
Qué porvenir grandioso le espera al Este argentino, con la
base que hoy tiene de centros de población á cual mas rico y
campañas fecundas y abundantes de colonias prósperas!
Oualeguaychú, el activo Departamento de Entre-Rios, con sus
colonias de rusos, que en nuestra tierra, gracias á la amplia
libertad de que goza todo el mundo se han modificado, coadyu-
vando al progreso común; con sus cuatro saladeros, su gran
graseria, su fábrica de aceites vegetales, su aserradero á vapor,
sus tres molinos y su inmensa fidelería que elabora anualmente
un millón de kilos, con las maderas de sus montes y sus re-
baños de hacienda mestizada, tiene vida propia que aumenta
todos los dias.
Es necesario conocer la ciudad de ocho mil habitantes,
bien edificada, con sus líneas de tramways y ferro - carril
que la une á los demás pueblos de la Provincia sirviendo de
— 421 —
puerto á muchos de ellos, como Villaguay, colocado en el cen-
tro de la temida selva de Montiel, que hoy repercute los silba-
tos del progreso que lleva la locomotora.
Frayhentos, sobre la costa Oriental, que debe su vida al sala-
dero Liebig.
La Concepción del Uruguay, la antigua capital de Entre-Rios,
ciudad intelectual fundada en 1778, cabecera del ferro-carril
Central Entreriano, con sus magníficos edificios, sus calles
macadamizadas, su tramway á vapor, su puente muelle, obra
notable que cruzando bañados é islas le da un puerto magní-
EN VIAJE
fico, su industria bastante adelantada, su comercio de carbón,
su Colegio Nacional, el primero de la República que educó en
sus aulas tantas eminencias nuestras, y la sociedad educacio-
nista, única en su género, la Fraternidad, que tanto bien re-
porta á los estudiantes pobres.
Eran las once de la noche cuando después de recojer los
pasajeros, perdíamos de vista las últimas luces del Uruguay.
Al otro dia llegamos á la gloriosa ciudad de Paysandú, la
Numancia moderna, el orgullo de gran parte de sud-americanos,
en donde argentinos y orientales, unidos por un estrecho vínculo
— 422 —
de ideas, sucumbieron bajo sus débiles muros de ladrillo ante
una escuadra que los bombardeaba a mansalva y diez mil
hombres que sofocaron con su masa el esfuerzo de sus 600
defensores.
No soy partidista, pero sé admirar el valor, el patriotismo
y el amor á la libertad y me saco el sombrero con profunda
veneración ante sus héroes, llámense San Martin, Garibaldi,
Koscusco, Leandro Gómez, Daoiz, Cambrone, Bentos González etc.
Pero llegamos ú Colon, puerto importante por serlo de la cé-
lebre colonia San José una de las primeras fundadas por el general
LA COSTA ENTKEKIAN'A
Urquiza, hoy muy próspera. Esta colonia ha sido la base de
todas las demás del departamento que son seis; su comercio es
importante; tiene un gran saladero.
Después de Colon pasamos por la colonia Yeruá bastante
próspera; y á las 5 de la tarde llegamos á Concordia, el Bordeaux
argentino, la ciudad mas industrial de Entre-Rios, cuyas 881»
hectáreas plantadas de viña forman la base de su gran porvenir.
El aspecto de Concordia es de los mas agradables ; está
situada frente á la ciudad del Salto Oriental, último punto á
que llega, por causa del Salto Grande, la navegación del Rio
— 423 —
Uruguay; tiene un comercio muy importante por ser cabeza de
la línea del ferro-carril del Este Argentino que lo une con
Monte Caseros de la provincia de Corrientes, donde se reanuda
la navegación tomando el rio el nombre de Alto Uruguay. Su
Aduana es la 4''' en importancia que posee la República.
Tiene dos grandes saladeros, una destilería, un gran molino,
una fábrica de aceite vegetal, una graseria y jabonería, fábrica
de lenguas conservadas, un aserradero, una curtiembre, una gran
sociedad viti-vinícola y grandes viñedos que, sumados reúnen
1.500.000 plantas, todo lo que concurre á dar á esta ciudad una
gran actividad que hace que no parezca ciudad de provincia.
Bajé á tierra y al otro dia temprano tomé el ferro-cari'il con
destino á Monte Caseros y puerto del Ceibo. Parado en la pla-
taforma empezé á observar el trayecto que recorríamos. Todos
los alrededores de Concordia son capaces de satisfacer al mas
exigente.
Los viñedos, bien cuidados, puede decirse que rodean la
ciudad; todos perfectamente plantados en líneas rectas, cercados
con buenos alambrados y de árboles de toda especie, destacán-
dose de en medio de ellos, bonitos edificios; cuando concluyen
los viñedos, empiezan los maizales.
Se pasa la estación Gualeguaycito y se llega á F'ederacion,
cabeza del departamento de su nombre, situado sobre la Barranca
del Uruguay, frente al pueblo oriental de Constitución, pero
mucho mayor que éste.
El porvenir de Federación además de su espléndida campaña,
está en la plantación de la viña que se ha iniciado bajo muy
buenos auspicios, contando ya con mas de 500.000 cepas plan-
tadas.
De Federación se vá á la Estación Chajarí, plaza importante
de la colonia Villa Libertad, que tiene actualmente 4000 habi-
tantes, en su mayor parte italianos, con 6000 hectáreas sembra-
das, 4 molinos y un [uieblo que cuenta con más de 50 casas,
muchas de ellas modernas, 40.000 árboles frutales y 10.000
forestales. Los colonos se dedican á cultivos varios, predomi-
nando el trigo y maíz, y se ha empezado la plantación de la
viña de la que ya existen 40 hectáreas. De Chajarí sigue el tren
rodando entre campos cultivados, hasta que empiezan á verse
los bañados del rio Mocoretá que limita en esta parte Cor-
rientes con Entre-Rios. Pasamos su gran puente y sobre la
línea de Corrientes se encuentra el gran Saladero Mocoretá: cru-
zamos por la Estación Naranjito y á las 12 1/2 llegábamos al
pueblo de Monte Caseros, la Concordia de Corrientes.
_ 424 —
Monte Caseros esta situado frente al pueblo oriental de Santa
Rosa, mucho mas importante que este, sumamente comercial,
con calles muy anchas y de edificación muy buena. Cuando
esté concluido el ferro-carril á Posadas adelantará mucho más:
hoy es además cabeza de la línea del ferro-carril que por Mer-
cedes irá á Corrientes.
Después de media hora, partimos para el puerto del Ceibo
sobre el Uruguay, donde me embarqué otra vez en el vapor
Ibera en dirección á Santo Tomé.
Al otro dia pasamos por delante de la gran fábrica de aceite
vegetal del Senador Baibiene y llegábamos á la ciudad brasilera
de Uruguayana.
PUERTO DEL SALTO ORIENTAL
Uruguayana, como todas las ciudades brasileras, tiene un
tinte sui-géneris, apesar de su aspecto moderno ; allí las casas
son todas de teja española, con ventanas vidrieras de guilloti-
na. Sus calles son rectas y anchas; tiene algunos edificios no-
tables, como la Municipalidad, el gran cuartel que se halla en
los suburbios, el teatro y la iglesia no concluida aún: estuvi-
mos hasta la mañana del dia siguiente, pudiendo por consiguiente
recorrerla con detenimiento. La ciudad se hallaba entonces en
plena revolución contra Deodoro da Fonseca, así que no se
veían sino aprestos militares. Allí están siempre de guarnición
un regimiento de infantería y otro de caballería que entonces
habia confraternizado con el pueblo, declarándose abiertamente
revolucionarios.
— 425 —
Salimos de Uruguayana y 20 minutos después llegábamos á
la ciudad de Paso de los Libres que se halla enfrente. Antes se
llamaba Restauración, pero en el año 1873, le fué cambiado el nom-
bre conmemorando el pasaje en ese punto del general Paz con
sus compañeros, cuando la guerra entre Unitarios y Federales.
La ciudad de Libres es menor que la de Uruguayana: sus
calles son muy arenosas en general; está bien edificada, tiene
bonita plaza y una iglesia con dos torres: la mayoría de las
casas como en Uruguayana están techadas con teja española,
excelente según me han asegurado para los climas cálidos.
Lo que llama la atención es la profusión de naranjos colo-
sales que se hallan por todo el pueblo.
Libres estará pronto unido á Monte Caseros por el Ferro-
carril que va á Posadas.
Cerca de Libres pasa el arroyo Yatay, donde se dio la céle-
bre batalla del mismo nombre, durante la guerra del Paraguay.
Salimos de Libres y fuimos á parar cinco minutos á San
Martin de Yapeyú: no pude bajar á tierra, pero de la toldilla
del vapor contemplé con profundo respeto, sobre la barranca, el
hoy pequeño pueblo, que fué cuartel general de los jesuítas y cuna
de nuestro gran San Martin que pasó allí sus primeros años, aspi-
rando el perfume de los azahares de naranjos seculares, llevados
por la brisa de la tarde y en quien al contemplar el delicioso pano-
rama del Uruguay, quedaron grabados para siempre ese amor al
suelo y ese cariño á la América que le hizo despreciar los ho-
nores y la vida en una de las cortes más fastuosas, por la fé
de ser un dia el libertador de la mitad de un continente.
De Yapeyú fuimos á la Cruz, pueblo de los jesuítas tam-
bién, cuyas ruinas están por el suelo, conservándose solo como
recuerdo un cuadrante solar que es lo primero que los habitantes
muestran al viajero: éste tiene una inscripción latina, que tra-
ducida quiere decir: Desde que sale hasta que se entra el sol, sea
bendito el nombre del Señor.
Como á las 10 de la noche llegamos al pueblo brasilero de Yta-
qui ; lo que llama en él la atención, es el gran arsenal y la es-
cuadra brasilera que se halla allí fondeada. Pasamos al pueblo
de Alvear situado enfrente; seguimos viaje esa noche y al
otro dia de mañana anclamos en San Borja, antigua reduc-
ción de los jesuítas situada en la costa brasilera. Este pueblo se
halla como á una legua de la costa, pero en el puerto se ha for-
mado una aldea. En San Borja hay también otro gran cuartel co-
mo el de Uruguayana, teniendo de guarnición un regimiento
de caballería.
— 420 —
De este punto pasamos á la ciudad de Santo Tomé, costa
argentina, que fué en otro tiempo reducción de los jesui-
tas, de los que solo quedan como recuerdo las innumerables
piedras talladas de sus edificios que constituyen hoy los cercos
de las casas. El espíritu de progreso que reina allí ha hecho
tabla rasa de todos esos recuerdos y la ciudad, bien delineada,
es de aspecto moderno. Posee muy buenos edificios y se conoce
que todo el progreso se debe a la iniciativa particular ; la acción
del gobierno no se manifiesta para nada. Está situada sobre
una barranca alta rodeada por el Norte por el gran Arroyo Ytacuá
que en tiempo decreciente cubre una gran extensión de tierra.
La Municipalidad ha hecho arreglar la bajada al puerto y hoy
EL S.\LTO ORIENTAL
no presenta los inconvenientes de que antes se quejaban algunos
viajeros.
Sus alrededores son espléndidos, no se ven sino chacras,
donde la agricultura ha tomado gran desarrollo. Hay un
Club muy bueno; la sociedad es muy seria y como fenómeno
social debo hacer constar con satisfacción que en Santo Tomé
no se juega ni existe lujo de uinguiM especie. He tenido ocasión de
observar la sociedad en la Iglesia, en los bailes, en su casa y
en la calle y he quedado encantado de su sencillez en todo
sentido; recordaba mis primeros años cuando Buenos Aires se
conservaba aun como lo describe el señor Calzadilla, cuando
todo el mundo vestía con sencillez, cuando no se conocían los
artiñcios de la moda actual en nuestras mujeres las que no os-
tentaban mas lujo que las flores y su gracia infinita.
Sin embargo, hay muy buenas fortunas y sólidas, pero allí
todo el mundo trabaja y el que ama el trabajo y se educa en
esa escuela, no puede ser esclavo de las modas. El comercio
de Santo Tomé es muy importante: hay casas muy fuertes que
giran gran capital.
El señor don Justino Grané, á quien iba recomendado, me
presentó á su hermano don Manuel Grané, su socio en las
grandes plantaciones que tienen en las chacras del ejido.
Los hermanos Grané son muy progresistas y don Justino
tiene además de las plantaciones de tabaco, un ingenio de caña
en Chimiray y un ingenio de yerba en Saracurá; el primero
entre Santo Tomé y Concepción y el segundo entre ésta y San
Javier. La destilería de caña de Chimiray está tan bien dirigida
que sus productos pueden competir con el mejor rhum^ y la
yerba del ingenio de Saracurá es una de las más acreditadas
por la proligidad con que está elaborada.
Don Manuel Grané tiene verdadera pasión por la agricultu-
ra; me invitó á visitar las chacras, á lo que accedí gustoso.
Tuve gran satisfacción con esta visita : toda la peonada
y los colonos son criollos, los que dan muy buenos resultados,
demostrando así que el criollo tratado como se debe y ayudán-
dolo, es tan trabajador y tan bueno como el extranjero.
Yo los he visto trabajar hasta el dia Domingo y todos muy
contentos; sus casas son muy bien construidas, con pozos de agua
riquísima, parrales, árboles frutales, verdura de toda clase y mu-
chas flores. En las chacras se plantan arroz, maiz, tabaco, papas,
batatas, mandioca, cebada, maní y porotos. Los arrozales dan
muy bien; aprovechando el desnivel del terreno se riegan con-
tinuamente por medio de zanjas de una ó dos punteadas de pala.
La clase de arroz es excelente y de gran rendimiento; últi-
mamente se habían sembrado unas 40 hectáreas y se preparaba
mucha tierra para el año siguiente. La tierra es muy fácil de
trabajar, es bastante suelta y la capa vegetal muy gruesa. El
tabaco dá expléndidos resultados: preparada muy bien la tierra
que de por sí es mullida, se trasplanta de los almacigos, no
necesitando mas que un poco de riego los primeros dias y un
pequeño carpido para que la planta se levante lozana.
Un ejército de gallinas, poderoso auxiliar para este género
de plantaciones, recorre el tabacal comiendo todos los gusanos é
insectos.
El tabaco se cosecha en forma de tabaco negro.
— 428 —
Su elaboración es la siguiente: arrancadas las hojas verdes,
se tuercen en forma de cuerda, las que se cuelgan en un
gran galpón; todo el jugo de las hojas que va destilando el
tabaco se recoje y se vuelve á mojar este con aquel hasta que
queda al punto; después es enrolla en un palo y se hacen tam-
borcitos que se cubren con un tejido de tacuara ó de chala,
exportándose en esa forma.
Yo tenía la creencia que solo del Brasil venía el tabaco
negro, pero después de recorrer personalmente los tabacales
del Alto Uruguay, he visto que es muy importante su pro-
ducción.
Los demás productos dan de un modo asombroso debido
á ese clima privilegiado, en donde la vegetación desplega
lujo de desarrollo imposible de describir; solo el verde que los
naranjos tienen basta para hacerse una idea de su lozanía.
Se ha instalado una comisión de propaganda agrícola. La
Santo Tomeana, debida á los esfuerzos de los vecinos, que dará
sin duda óptimos resultados.
Tan lejos estamos en Buenos Aires de la rejion misionera
que poco ó nada se sabe del incremento que allí ha tomado la
agricultura. Antes de salir para Concepción tomé varios datos
que publico por su importancia.
El arrox produce con resultados tan satisfactorios, que en este
año se podrán recoger unos doscientos cincuenta mil kilogra-
mos, y antes de dos años se exportarán de 300.000 á 400.000
kilogramos anuales, sin contar con lo que allí se consume, todo
debido principalmente á los esfuerzos y actividad de los señores
Manuel Grané y Artigas Hnos. ; estos últimos poseen una má-
quina perfeccionada y construida en Buenos Aires, la que movida
por agua podrá elaborar cien bolsas diarias de arroz descas-
carado y limpio.
El tabaco rendirá como mínimun 28 á 30.000 kilos anuales,
los que en su mayor parte se exportan en forma de tabaco negro.
La yerba mate ha empezado á plantarse en grandes cantidades
habiendo ya unas 3.000 plantos. Los naranjos toman un de-
sarrollo extraordinario, hallándose más de 15.000 plantados.
Han empezado á cultivarse los ananás con buen resultado. El
7naíx da de un modo asombroso; he traído espigas como nunca
he visto y son seguras dos cosechas al año, sin gran traba-
jo. La mandioca, la batata y el poroto se desarrollan con vi-
gor y sirven de abundante alimentación á las clases pobres.
La caña de axticar promete brillantes resultados; funcio-
nan el ingenio de Carruchos, la destilería de Chimiray y mu-
— 429 —
chos otros pequeños trapiches particulares que fabrican raspa-
duras. Se han remitido para ensayo á Buenos Aires cantidades
considerables de materias textiles como el Higueron, la Mira,
Caraguatá, Ouambé, etc., que tanto abundan por allí y serán
dentro de poco artículos de fuerte exportación.
Si siguiese la paz en la República, como es de esperar, dentro
de pocos años y ayudada por la emigración, la región misio-
nera se habrá trasformado.
CAPITULO II
EL ESTE MISIONERO
De Santo Tomé á Concepción. — Concepción de la Sierra; sus ruinas. - El mapa
de Del Vasco. — Arrozales. — Vias de comunicación. — En viaje á San Javier.
— El rio Santa Maria. — Incidente al señor Queirel. — Descripción de las
ruinas de Santa Maria, por el mismo. — El ingenio de Saracurá. — El arroyo
Itacuaré. — Las carretas y los bueyes. — La fiesta del Espíritu Santo. —
San Javier — Ruinas en el monte. — Don Juan C. Calvo. — El comercio de
maderas. — Las balsas y los catres. — El cerro del monje y su leyenda. —
Reflexiones sobre el porvenir del Este Argentino.
De Santo Tomé salí á caballo en dirección á Concepción de
Misiones, acompañado de D. Felipe Vignolo y de un peón,
Fortunato Romero, que llevaba de tiro un carguero.
Echamos la tropilla por delante y vadeando el Arroyo
Itacuá, seguimos por entre campos ondulados, pasando los
arroyitos Pariopa, Ibirá-ocai, Itiyo-ara, el Ciríaco y el Garabí;
llegamos á Carruchos, último pueblo de Corrientes donde existe
un gran ingenio de azúcar, y empezamos á entrar en la región
de la Sierra ; atravesamos el Arroyo Chimiray, límite de Misio-
nes con Corrientes, paraje en el que el señor don Justino Grané
posee un ingenio de Caña y una Colonia en formación. Pasados
los arroyos Las Tunas, Concepción y Capivarí, entramos en el
pueblo de Concepción, el primero de las Misiones.
Concepción es un pueblo moderno, ediñcado sobre el mismo
terreno que en otros tiempos ocupaba la antigua reducción de
los jesuítas, quienes le dieron el nombre que actualmente tiene.
No conserva, como Santo Tomé, más recuerdos de la poderosa
orden, que las piedras que posteriormente fueron aprovechadas
en las construcciones actuales.
Hasta no ha mucho, existía el frontispicio de una gran
iglesia, pero un jefe político, so pretexto de que no ofrecía se-
guridad, lo hizo demoler ; esta reliquia de pasados poderíos,
— 430 —
tenía seis grandes santos de piedra colocados en nichos ; pero
como no se contaba con grandes elementos para bajarlos, se
■procedió á enlazarlos y tirarlos de este modo al suelo, fractu-
rándose todos en la caída. Aun se encuentran algunos pedazos,
cuerpos sin cabeza, sin brazos, etc., restos de aquella sacrilega
descensión á lazo actual.
La Municipalidad más progresista, ha hecho nivelar calles
y arreglar su preciosa plaza.
Cuenta Concepción con muy buenos edificios particulares.
Tiene un comercio importante, hallándose casas con capital muy
fuerte y bien surtidas como la de Justino Grané, Artigas Hos.
y Arribara sucursales de las casas matrices de Santo Tomé, las
CARRUCHOS
de Solís y Pinasco, Almeida y Pernigote, Gerónimo Picazza y
varias otras. Posee un Club social y la sociedad es muy sen-
cilla en sus costumbres y trato. Concepción es característica por
el buen humor desús habitantes: no faltan diversiones familiares.
Don Alberto Ratier, gerente de la casa de don Justino
Grané y don Juan José Aguerriberry me acompañaron, presen-
tándome á muchas personas, entre ellas al señor don José
Ayala, Presidente de la Municipalidad, á quien debo muchos
datos útiles y atenciones. Entre varias cosas me mostró como
curiosidad, el mapa de Del Vasco, del año 1881. ¡Qué diferen-
cia entre éste y el que ha publicado el Instituto Geográfico Ar-
gentino recientemente! Pero en su tiempo sirvió de mucho,
— 431 —
no obstante que la porte pertinente á las Altas Misiones está
completamente equivocada.
Como parte de territorio nacional, no tiene Concepción casi
vida política, lo que es una gran suerte, de modo que sus habi-
tantes se ocupan únicamente de trabajar, animados de un espí-
ritu de progreso increíble. Estuve también con el señor jefe polí-
tico, capitán don Pedro Rebollo, el que goza de grandes simpa-
tías. Me dijo que la policía casi no tenía nada que hacer, pues
fuera de uno que otro cuatrero, casi nunca había presos lo
que habla mucho en favor de la moralidad de sus habitantes.
Actualmente hay en construcción unos veinte edificios, todos
muy buenos. El principal comercio de Concepción es el de la
yerba y tabaco negro, del que exporta grandes cantidades anual-
mente. El ejido esta colonizado.
Los señores Artigas H°' y Arribau, han empezado la plan-
tación del arroz, teniendo ya mas de treinta hectáreas sembra-
das bajo un plan científico, dirigido por un ingeniero agrónomo,
quien ha hecho construir los canales y obras de irrigación
necesarias. Estos agricultores han llevado últimamente una
máquina moderna para descascarar el arroz, fabricada en
Buenos Aires, y como muchos propietarios han seguido su
ejemplo, hoy puede asegurarse que la superficie total sembrada
con arroz, pasa en la Concepción de cien hectáreas.
Concepción se halla situada sobre una sierra, y su puerto
que se encuentra á dos leguas de ella, frente del arroyo del mis-
mo nombre, se comunica con Santo Tomé por medio del vapor,
«Cuñatay» palabra que significa ó equivale á muchacha en len-
gua guaraní, vapor que hace dos viajes semanales en combi-
nación con los que van al puerto del Ceibo. También tiene una
línea de mensagerías que la une con Posadas, haciéndose el viaje
en dos dias con comodidad, en combinación con la de Santo
Tomé.
Cuando el viajero está en Concepción, lo menos que se le
figura es encontrarse en Misiones; esa faz y ese espíritu mo-
derno lo despistan completamente, y si no fuera por los grandes
naranjos y las piedras cúbicas de los cercos, ni siquiera se so-
ñaría que allí hubieran habitado losjesuitas.
Después de tres dias de permanencia en Concepción nos diri-
jimos á San Javier, pasando los arroyos Persiguerito, Persiguero
Grande y el célebre rio Santa María, uno de los más grandes
que conozco por allí, el que corre por la falda de un cerro donde
hubo también reducción jesuítica y cuyas ruinas se encuentran
denti'o del monte.
— 432 —
En este paso, al cruzar el señor Queirel con sus carretas
en viaje para San Javier, se le rompió el eje á una de ellas, y
como tuvieron que hacer otro nuevo, le sobró tiempo para vi-
sitar las ruinas de Santa María.
Transcribo de su diario la descripción del incidente y de
las ruinas :
« Dia 11, — Aunque se tuvo en proyecto madrugar, no se
consiguió. A las cinco de la mañana nos levantamos, y púsose
el tren en movimiento; pero como según decía nuestro capataz,
Pedro Lucio, los bueyes estaban alunados, (y yo digo que era
UNA CALLE EN CONCEPCIÓN
él), no fué fácil uñirlos á los yugos, y así solo se pudo conse-
guir salir a las siete.
Esto es tradicional en estas activas gentes, las que en todos
sus movimientos llevan el cadencioso paso del buey.
Por la costumbre, sin duda, de lidiar con tanta calma con
estos animales, acompañando á la voz de mando uYugo boij-y-boy-
boy», ellos también acompasan sus movimientos, pudiéndoseles
confundir, si no fueran las formas que revisten, con ((boi/-y-boy.n
A los diez llegamos al paso de Santa María, arroyo ({ue dista
una legua de las antiguas ruinas del pueblo jesuítico Santa María
— 433 —
la Mayor. Conseguimos pasar una carreta entre esos zanjones
y caminos destruidos y llenos de pozos. Lo que no consegui-
mos con las otras, y mayormente con una, que cayendo una de
sus ruedas en esas zanjas, fué imposible sacarla sin que en los
esfuerzos de tira y afloja, no se le hubiese roto el eje. Esta fué
la peor desgracia. Eran las cuatro de la tarde cuando con mu-
cho trabajo pudo estraérsela con las cargas al lado opuesto del
paso, y allí fué necesario entrar al monte, cortar un árbol, la-
brarlo, agujerearlo y dejarlo listo, cosa que solo se consiguió
al día siguiente.
Este momento no lo desperdicié en atender á mis escursio-
nes por los alrededores del siniestro hasta llegar á Santa María
la Mayor, ó ruinas del pueblo antiguo de ese nombre.
En trance tan fatal como la ruptura de un eje, vino llegan-
do por casualidad á nuestro encuentro el mayor Diógenes
Garrido, que es actual dependiente del señor Ackerley, comer-
ciante de Concepción en yerbas y frutos del país.
Este señor Garrido, que vive por aquí, y que debía conocer
los lugares que me proponía recorrer, fué invitado á que me
acompañara, buscando yo con este paseo medios de distraer los
malos ratos que me tenían preocupado con la pérdida de tiem-
po por la rotura de la carreta.
Aparte de que entraba en mi itinerario de viaje hacerle al
templo de Santa María una visita, puestos en marcha mi com-
pañero Felipe Viñolo, Mayor Garrido, un baqueano paraguayo
y yo con la máquina fotográfica, nos dirigimos en busca del
zapatero Jacob, hombre antiguo de estos lugares, y para quien
venía dirigido desde Concepción, á fin de que me acompañara
á recorrer todo lo más interesante que ofrecen las antiguas
ruinas.
Como ya llegásemos al mismo lugar y para ir á casa de
Jacob debíamos perder tiempo, lo hicimos llamar á éste por un
antiguo morador y vecino inmediato al lugar en que estábamos,
mientras mi compañero Vignolo y yo penetrábamos por entre
las picaditas en el gran monte que cubre tan preciosos re-
cuerdos.
Yo seguí con Winchester en mano un gran murallon que
se conserva intacto y por la ¡tarte interior, que corre de O. á E.,
y en el sentido en que el pueblo se extendía. Cuando éste con-
cluyó, siempre trepando per entre zarzales y bosques, y bus-
cando á derecha é izquierda el mejor claro por entre el follaje
para introducir la cabeza, después el cuerpo y luego mudar las
piernas subiendo y bajando escombros; entraba á veces por
— -i34
entre aberturas bien á escuadra que debieron ser ventanas 6
jiuertas sin ninguna duda en otro tiempo, así seguí separado
del compañero, quien con su buena escopeta Lafoucheux, se di-
i'igía en otro sentido.
Cuando, por las construcciones, comprendí que esas ruinas
indicaban los suburbios del pueblo, doblé al Norte unos trescientos
metros para dirigirme después al Oeste buscando el centro.
Recorriendo en medio de un silencio imponente y misterioso
que traía á mi memoria la alegría de otros tiempos en esas
calles desiertas é invadidas por exhuberante vejetacion, hoy al-
bergue de fieras, pájaros é insectos, oía solo atrás de mi el eco
de una que otra piedra que al trepar hacía rodar de los escom-
bros.
Llegué á la puerta de un sótano que debía ¡haber ocupado
el subsuelo de la iglesia y llamé á mi compañero con dos
atronadores gritos ¿, era quién sabe uno de tantos secretos que
respondían entonces á las previsiones de los hijos de Loyola?
El templo fué como no lo dudé y mas tarde me lo explicó
el buen don Jacob, el edificio en cuyos cimientos se encontraba
el sótano.
A mis gritos solo vni silencio sepulcral respondió. Encamí-
neme hacia el mismo rumbo y al poco rato oí ruido de golpes
i'i un árbol, luego á una piedra, siguiendo hacia ese lugar siem-
pre trepando ruinas y troncos caídos y carcomidos por la
acción del tiempo, encontré á mi compañero que trataba de
sacar una lialdosa incrustada entre las raíces de un gigantesco
Anchico caído por los vientos. A pesar de sus deseos de en-
contrar inscripciones, nada halló, era simplemente una de tan-
tas que cubrían el piso del interior del templo.
El tiempo amenazaba lluvia y pronto nos tuvimos que al-
bergar bajo un arbusto abovedado hasta que pasasen las pri-
meras gotas del chubasco. Se comió precipitadamente un mal
asado churrasco y nos dirijimos al rancho mas inmediato y
donde debíamos esperar nuestras carretas, creyendo ya arreglado
el eje roto.
A poco rato de estar en buena conversación con un brasi-
lero casado con una amable correntina y antiguo ocupante de
ese lugar, llegó nuestro esperado Jacob.
Hombre de mirada afable, alto, algo encorvado por los años,
pues revela tener C5 á 70, alemán, antiguo poblador y como
liemos dicho de oficio zapatero, entró después de saludarnos á
ofrecerse por si queríamos visitar las ruinas en su compañía.
Se le notó un viso de alegría en su semblante al aceptarle la
-Í35 —
— 436 —
proposición y exponerle que teníamos además el objeto de verlo
para lo mismo precisamente.
Nos dirijimos nuevamente á ellas. Con nuestro nuevo va-
queano que caminaba por delante, á pié, á trancos largos y re-
sueltos del hombre que marcha en la estrecha picada, sin te-
mor de tropezar en los troncos cortados ó enredarse en las
lianas ó zarzas del sendero. El alemán don Jacob ha adquirido
todas las maneras y costumbres del hombre de las selvas, mudo
casi siempre, solo conversa cuando se le interroga. Al rato
me pasó un gajo de yerba arrancado con la mano, diciendo —
«Yerba mate» luego siguió con firme tranco su camino siempre
silencioso.
En esta segunda visita á las ruinas jesuíticas poco ó nada
nuevo observamos, solo obtuve unas fotografías de ellas aun-
que la luz me era muy desfavorable. El templo es el único edificio
que se conserva con muros laterales mas altos, que tienen aun
dos y tres metros de alto; su frente que nada ofrece de parti-
cular, tiene forma de caballete con dos aguas, de orden inferior
comparados con el de San Ignacio Mini de la costa del Paraná
y el de Concepción antes de la demolición del año 72.
Después de haber igualmente visitado una capillita con dos
santos con la cara ya carcomidas, una virgen y otro que no
puede distinguirse si sería santo ó santa, todo quemado, que
ocuparon la antigua iglesia, nos despedimos de nuestro buen
Jacob, con protestos de buena amistad, y nos dirijimos á nues-
tras carretas á verlo que se hacía allá, pues ellas no aparecían.
Una vez llegado al campamento encontré á nuestro capataz
Seo Pedro Lucio, tomando la medida para el eje con una gra-
vedad tal que se hubiese dicho estudiaba la solución de un
serio problema de geometría aplicable á la carpintería.
Todo ese dia so pasó en el ti-abujo del eje, así que nos re-
solvimos á armar nuestras carpas, para la cena que fué una
sopa de galleta, agua, sal, grasa y un poco de charque.
Dia 12 — Eran las 2 p. m. cuando se paró la carreta para
ensayarle el nuevo eje. «Al fin nos movemos» me dije. La espe-
ranza de llegar alguna vez á San Javier volvió á animarme,
cuando un nuevo desencanto me hizo rascar la cabeza y fruncir
el ceño. El eje salió con media vara mas largo y de consiguiente
las escopleras para acuñar las ruedas á él distaban una cuarta
de cada lado. Nuevo contratiempo, nueva demora.
Nuestro capataz siempre impasible, conservando su grave-
dad habitual, mirando reflexivo la obra equivocada y después
de haber discurrido sin duda la solución del nuevo problema
— 437 -
que era acortarlo de un golpe de hacha dijo: uConio nonhobiese
de errar d midida; isto acontece en todo traballo npurado»\ Y esto alu-
diendo á mi que de vez en cuando le repetía, «¿cuándo estará
pronto el eje, capataz » ?
Debe saberse que el trabajo de un eje se hace ordinariamente
en 3 horas fácilmente y nosotros habíamos empleado 30 horas
ó diez veces mas tiempo; juzgúese de la actividad de nuestro
Seo Pedro Lucio y cuánto podíamos esperar de él.
Por lin al eje le llegó su plazo; quedó en estado de usarlo
y á las 4 de la tarde marchamos adelante. » Hasta aquí el diario
del señor Queirel.
Llegamos con un calor tremendo después de pasar un puente
rústico, pero sólido, al ingenio de Saracurá situado .sobre el arroyo
del mismo nombre, propiedad del señor don Justino Grané.
Encontramos allí al encargado, don Homero Ratier, cuyo
buen trato aprovechamos, dándonos uno de los baños mejores
que he tomado bajo la rueda motriz del ingenio. Después del
baño pasé á visitarlo.
El Ingenio de Saracurá es para moler yerba.
El edificio es un gran salón rebocado y blanqueado con una
gran rueda motriz de 3 metros de diámetro movida por el agua
del arroyo Saracurá que se trae por medio de un desvío y ca-
nales á propósito.
Esta rueda se halla fuera del edificio, comunicando al inte-
rior por medio de un eje grande; este eje está provisto de once
series de tres palos largos, colocados equidistantes alrededor de
él. Detrás del eje se hallan once pisones verticales grandes de
madera, cuadrados y con la punta inferior cortada en forma de
escoplo y forrada de fierro. Los pisones se hallan sueltos entre
dos vigas paralelas al eje, agujereados de manera que permitan
á los pisones el subir y bajar con facilidad y los que tienen en
su parte media y entre la distancia de las dos vigas una pieza
de madera que sobresale hacia afuera.
La rueda al girar hace mover el eje: los palos del eje, al dar
vuelta éste, alzan los pisones, agarrándose de la pieza de madera
saliente; una vez alzado el pisón, el palo zafa y el pisón cae con
fuerza dentro de una batea de madera donde se coloca la yerba.
Los palos del eje están alternados de manera que continua-
mente se levantan unos pisones mientras caen otros, así que
trabajando, hacen un ruido como cuando dos herreros ma-
chacan fierro, sintiéndose seguidos los golpes pero alternados.
Habiendo yerba, el ingenio puede trabajar dia y noche y
moler muv bien 130 arrobas diarias.
— 438 —
Por medio de trasmisiones se aproveclaa también la fuerza
motriz de la rueda para mover una serie de molinitos norte-
americanos que elaboran harina de trigo ó de maíz, esta úl-
tima tan bien hecha, que cuando es de maíz blanco parece
de trigo.
El Ingenio tiene además casa de admnistracion, gran galpón
y tres casitas muy bonitas para los empleados, todas de cedro
con techo de'ítablitas de la misma madera.
Después de una buena cena y dormir bien, al otro dia
salimos temprano para San Javier: pasamos el famoso arroyo
de Itacuaré, muy grande, con sus orillas barrosas en donde
vimos unas carretas encajadas, á las que habian puesto diez
yuntas de bueyes que desesperados hacían, por los pinchazos,
gritos y chicotazos dados con un alambre doblado, esfuerzos
terribles entre en barrial para sacarlas, lo que consiguieron
después de un rato, crujiendo horriblemente en medio de la
algazara y las interjecciones de los carreros.
Encontramos á Don Guillermo Ackerley que iba hasta
Cumanday á un obraje de maderas que allí tiene, así que
fuimos compañeros de viaje hasta San Javier.
El camino es cada vez mas lleno de monte; repetidas
veces encontramos pequeños cementerios en medio del campo
con su corral de palo á pique y 4 ó 5 grandes cruces de ma-
dera llenas de trapos que los deudos les ponen á guisa de
coronas.
Cerca del cementerio A'imos á un gru¡)0 de promeseros que
andaban pidiendo la limosna del Espíritu-Santo.
Esta es una de las tantas costumbres curiosas que existen
por allí.
Varias personas hacen por cualijuier causa la promesa de
pedir esta limosna.
Una vez reunidas, van montadas á caballo á la casa de al-
gún vecino, donde se guarda la bandera del Espíritu Santo que
generalmente es colorada con una paloma de trapo blanco re-
cortada y cosida en el centro ; el asta en vez de lanza ter-
mina i)or un ramo de ñores y la adornan además con cintas.
Para que las cosas se hagan bien es necesario que acom-
pañen á los promeseros un tambor y un acordeón.
Una vez reunidos cuatro, seis ó más también, ¡lombrcs y
mujeres se largan á caminar leguas y leguas, parando en las
casas de los vecinos ó delante de los viajeros ; entonces los
hombres se descubren, toca la música, una de las mujeres se
adelanta y con voz de llaulin desafinado empieza á gritar la
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limosna para el Espíritu Santo; recoge lo que le dan, toman un
mate mezclado con algún «Padre Nuestro» ó «Ave María» y siguen
otra vez su marcha.
Cuando han reunido algunos pesos vuelven á depositar la
bandera y festejan al Espíritu Santo con sendos tragos espiri-
tuosos y bailes que concluyen por espiritualizarlos más ; mien-
tras que otros con un fervor á prueba de todos los espíritus
buenos ó malos se preparan y combinan otra jira espiritualista
LOS PROMESEROS DEL ESPÍRITU SANTO (I)
para que el espíritu de la farra continué y no dejo de cernirse
sobre ellos espiritualmente.
Contribuí á mi vez y seguimos andando.
Pasamos dos desplayadlos y el arroyo de la Portera y llegamos
á la casa de negocio del señor don Manuel Fraga, antiguo
yerbatero de nuestras Misiones, las que conoce palmo á palmo.
Este señor tiene sobre el arroyo dos ingenios de moler
(1) Esta fotografía la dubo al señor clon Juan Queirel, quien la sacó cerca de la
misión de Corpus; dá una idea exacta de los promeseros en viaje.
— 440 —
yerba que en ese momento no funcionaban. Son del mismo
sistema que el de Saracurá.
Después de andar dos leguas, entramos en la picada que
conduce á San Javier.
Antes de llegar al pueblo empezamos á ver entre el monte,
el antiguo pueblo jesuíta del mismo nombre, completamente
destruido.
El monte lo ha invadido todo ; grandes pedazos de paredes
se encuentran de pié ; todavía se ven algunos cuartos sin
techo y con las paredes incompletas, pero llenos de árboles;
por el suelo, trozos de columnas y piedras de todas formas ;
todo escondido y cubierto por esa vegetación exhuberante c|ue
parece se empeñase siempre en querer borrar el pasado.
Esas son las ruinas de San Javier, total nada : todo fué
destruido é incendiado por el famoso general Chaga.
Llegamos á San Javier.
Fui á parar á casa de los señores Dasori y Antunez, comer-
ciantes de esa plaza. El calor de ese día era sofocante : feliz-
mente nosotros llegamos á las diez, pudiendo librarnos algo
de ese sol terrible.
El pueblo de San Javier está sobre una barranca del Rio
Uruguay, frente al parage denominado Cerro Pelado, que se
halla en la costa brasilera.
Es el último pueblo del Alto Uruguay.
Hoy se compone de unas 50 casas, la mayor parte mal edi-
ficadas; puede decirse que recien empieza la edificación de él;
en esta se emplea como principal elemento la madera.
Apesar de todo, en San Javier hay mucho comercio de yerba,
tabaco y maderas; depende de Concepción: hay un solo Comi-
sario y el Juez de Paz; los vecinos han hecho una solicitud
para que se cree una municipalidad, la que una vez instalada lo
haría progresar mucho, si es que no les sirve de manzana de
discordia.
Con el señor Juan Calvo, juez de paz del punto, fui al de-
pósito de maderas que tiene sobre la costa del rio.
Sobre la barranca, pilas enormes de maderas de cedro unas
en trozos y otras aserradas, durmientes, tablas de todas las
dimensiones, esperaban su turno para ser acondicionadas en
los catres que las deben conducir aguas abajo.
Las maderas se transportan aguas abajo en catres ó en bal-
sas. Las balsas se emplean puramente para las maderas de
boya, como ser el cedro, la canela de brego, laurel negro,
canela amarilla, laurel blanco, timbó, etc. Para hacerlas se
— 441 —
echan las vigas al agua y allí se unen unas á otras por medio
de ataduras hechas con Isipó que es una enredadera muy
abundante por esos montes.
Las vigas se colocan unas al lado de otras y de trecho en
trecho se ponen sobre éstas otras cruzadas.
El tamaño de las balsas varía según el número de piezas:
las hay de 20, 40, 50, hasta 100 metros de largo. Su conducción
es fácil : sobre ellas van los balseros que llevan grandes remos
para ayudar y dirigir su marcha; uno ó dos de estos, mas lar-
gos y colocados en una de sus cabeceras, les sirven de timen.
Los catres se usan para llevar maderas duras que no boyan,
como ser el angico, la grapiapuña, el turumá, la cabriuba, el
lapacho, la guayubira, la tayuba, el guayubá, la caña fistola, etc.
Sobre la barranca, donde la creciente pueda cubrirlo y ha-
cerlo flotar, se arma el catre. Primero se hace el plan, que es
formado de palos gruesos de loro en forma de parrilla: ésta
tiene 22 metros de largo por 6 á 7 de ancho. Todo bien asegu-
rado con cuñas y tarugos de madera atados con alambre ó isipó.
Sobre esta parrilla se colocan perpendiculares otros palos de
.3 á 4 metros de largo, de manera de formar una especie de jaula:
dentro de esta jaula se van colocando á los lados madera de boya
y en el centro los durmientes ó las vigas de madera dura.
Una vez lleno el catre se le forma arrilja otra parrilla como
la de abajo bien asegurada á los palos laterales con tarugos y
alambres. Los catres calan por lo general de 7 á 8 cuartas.
Otros hacen los catres de madera dura y le colocan á los
lados boyazon de tacuaras, troncos y raigones de maderas
de boya.
Pero esto lo hacen los que no saben trabajar, por cuanto
en vez de poner todo eso que no sirve, podrían elejir buenos
trozos de maderas de boya que en los puertos donde se llevan
los catres siempre podrían vender á buenos precios, mientras
los tacuaras, los raigones y ramazones ni para leña sirven. El
hacer catres no es tan fácil, se necesita mucha práctica.
Los catres mal hechos, se quedan generalmente sobre las
islas ó se deshacen por el camino. El isipó no se presta tanto
como el alambre para estos.
Cada catre tiene su dotación de personal, sus remos y ti-
mones; cuando son muchos se unen unos á los otros, de ma-
nera que puedan destacarse fácilmente y se llevan á remolque
de un vaporcilo ó solos aguas abajo.
La conducion de ellos, ofrece muciio trabajo y sus conductores
deben ser muy baqueanos del rio, porque si se van sobre una isla.
allí se quedan y difícilmente salen. También cuando hay tor-
menta, es necesario amarrarlos bien á la costa para que no se
pierdan ó no se deshagan al chocar en las barrancas.
Cerca de San Javier, un poco al Norte, como una legua, se
halla el célebre cerro del Monje, donde según la tradiccion allí
se retiró en 1852 él monje italiano de las «aguas santas» que
vivía en el Brasil, y el que al hacer cavar la tierra para plantar
una cruz, vio surgir una agua milagrosa que según los creyentes
cura todos los males.
En ciertas épocas se efectúan grandes romerías de perso-
nas que van con botellas para llevar la tal agua milagrosa,
pero «es necesario ir con fé, sino el agua no sale».
No visité esa fuente, pero D. Juan Queirel que la visitó de
vuelta de su viaje, le dedica en su diario las siguientes líneas:
Dia P de Abril — Después de desayunarnos quisimos com-
pletar la jornada, haciendo una visita á la fuente milagrosa del
Cerro del Monje.
El lado mas accesible del cerro es por la casa de D. José
Antonio, que se halla sobre las barrancas, pues por el puerto
que le corresponde al camino, es no solamente mas distante
sino también la subida es mas fatigosa. De la casa de José
Antonio á la capilla hay 800 metros mas ó menos, que se ca-
minan ascendiendo siempre por una estrecha picada abierta en
el monte.
En la cumbre del cerro, en una especie de pequeña planicie
limpia de bosque y rodeada por unas cuarenta palmeras dis-
puestas en círculo, se halla la capilla en el centro. Lo que sor-
prende al llegar aquí es la belleza del panorama que se abarca
con la vista. Dando espalda á la capilla que se halla recostada
hacia el monte y mirando al S. S. E., se divisa una agrupación
de casas debajo de unos altos montes á unos cuatro kilómetros
mas ó menos, cortando la visual un recodo del rio Uruguay: es
San Javier, y los montes son los que guardan las ruinas de la
antigua reducción. Mas al Sur la costa brasilera presenta su
accidentado suelo con el famoso cerro Pelado con sus rozados
y plantaciones y en medio de éstos la colonia alemana de re-
ciente formación.
Forzosamente tiene que detenerse uno admirando tanta belleza.
Pasada esta primera impresión nos pusimos á buscar la
célebre fuente milagrosa. A 20 metros al Oeste, en el centro de
una gran piedra hay un agujero que mide 0.15 de diámetro
cavado cilindricamente, conteniendo agua hasta 0.40 de profun-
didad. Este agujero se hallaba tapado con una teja de barro y dos
s
— 443 —
jarritos de lata puestos encima nos indicaban por los datos que
tomamos que debía ser la fuente milagrosa.
Efectivamente, no deja de ser una rareza el hollar en plena
corona del cerro un surtidor de agua tan rica y potable.
Uno de mis peones, Manuel, me observó al verme dispuesto
á sacar agua que había que decir antes á otro que allí estu-
viese: Déme un poco de agua por el amor de Dios. Para no con-
trariar su creencia le respondí que ya lo habia hecho y bebí
un jarro encontrándola muy buena, pues también era buena la
sed que me había hecho dar la subida al cerro.
La capilla estaba abierta; en un altar se hallaba un santo,
el Señor de los Desiertos, medía de rodillas 0.70 de alto.
Por la antigüedad de la escultura y comparada con otras
efigies de santos que he visto de esa época, no es de las peores
obras. Aún conservaba, aunque deteriorada, la primitiva pintura.
A la izquierda de este hay una purísima Concepción en igual
estado de conservación, pero esta efigie guarda menos propor-
ciones estéticas que la primera.
Tapado por un paño desculirí un cráneo que tomé y examiné:
está perfectamente conservado; después supe que perteneció al
primer monje que en tiempo de los jesuitas habitó la hermita.
El hábito que tienen estas imágenes está cubierto de col-
gajos de toda especie, como ser, manos, pies, cruzes de cera
y papel picado, cintas é infinidad de objetos ofrecidos por las
personas devotas; todos por cierto muy pobres y de ningún
valor».
La capilla es de tablas y estaba recien pintada, pues eran
los dias Santos en los que todo el vecindario se reúne y hasta
vienen de San Luis del Brasil, 15 leguas de Santa Rosa y de
mayor distancia á pasar y cumplir sus promesas en la Se-
mana Santa.
Mas al Oeste y á poca distancia hay una caída de agua de
cuatro metros en forma de chorro; esta es la fuente donde se
bañan los enfermos y que, según esa buena gente, cura asom-
brosamente cualquier enfermedad.
El que está imposibilitado para bañarse se cura tomando el
agua de la primera fuente.
Dándonos por satisfechos de nuestra escursion emprendimos
nuestro regreso.
Hasta llegar ú la barra de Concepción, no dejamos de en-
contrar grupos de gente á pié, á caballo, en canoas; lo menos
unas doscientas personas que se dirigían á cumplir sus pro-
mesas al Cerro del Monie.
Esa noche, sentado en el patio mientras gozaba de la brisa
fresca con una luna espléndida que iluminaba ese suelo que
tanto se presta á la fantasía, me puse á reflexionar siguiendo
las espirales de humo de mi cigarrillo.
Al otro dia, debía cruzar al Brasil y quién sabe hasta cuando
no volvería á ver un pedazo de suelo argentino.
La idea de ser extranjero en un país extraño, tan distinto
en usos y costumbres, me hacía en ese momento querer mas
mi tierra y pensaba en el porvenir grandioso que tendrá la re-
gión que acababa de recorrer en tan pocos dias.
Cuántos centros de población; qué de productos varios: cuán-
ta riqueza en formación, que un dia, desarrollándose, llenará ese
mismo rio que hoy apenas surcan pocos vapores y algunas
canoas, de embarcaciones de todo género, y el hombre, ese su-
premo luchador, ese terrible enemigo de la naturaleza que con
su cerebro vá pudiéndolo todo, haciendo saltar las vallas que
hoy se oponen, abrirá ese edén al trabajo, á la industria y al
comercio.
El Este argentino que todo lo produce desde el trigo hasta
la viña, la caña de azúcar, el tabaco, el café y las maderas,
tiene un inmenso porvenir. Porvenir no lejano, porque marchamos
á pasos de jigante, con todos nuestros defectos y nuestras des-
gracias, porque en nuestro fondo hay grandes tesoros de senti-
mientos nobles y elevados que anteponiéndose á las miserias
del momento, nos arrastran al progreso y á la civilización; por
que no somos egoístas, sino demasiado liberales, siendo los
primeros en recibir con los brazos abiertos al hombre trabajador
de cualquier nación, raza ó religión, sin preguntarles de dónde
vienen, como se llaman, ó en qué Dios creen.
CAPÍTULO III
EN EL BRASIL
Mis compañeros de viaje — El Cerro Pelado — Marcha á caballo — Viaje tremendo
— Los rozados y plantaciones — El paso del Gramado — La barba de
chivo — El putcheron — Cómo nadan los caballos — Desesperación de un Dandy
— Por una pistola — Noción que por allí tienen de las distancias — Inmi-
g^rantes que emigran .
Salimos de San Javier á las 7 a. m.; fuimos hasta el paso
que queda á unas 10 cuadras, estuvimos esperando al balsero
una hora y entramos en la balsa, navegando hacia la costa
brasilera.
— 440 —
Mis compañeros de viaje eran Don Felipe Vignolo de 28
años, oriental, vaqueano del alto Uruguay, por haber hecho
varios viajes con la Comisión de límites y con algunos agrimen-
sores, y Fortunato Romero, de GO años, oriental también, que
no había perdido una revolución en su tierra desde Paisandú
hasta el Quebracho.
Llevábamos 8 caballos, mi perro Grapau, dos bruacas con
víveres bastante bien surtidas, dos carabinas remington, un
rewolver de caballería, mucha íe y muy buen humor, dispuestos
;'t liacer el viaje sin preocupación de cualquier mal ralo (\ue
tuvi(h"amos que pasar, lo que nos valió no poco.
La balsa donde íbamos la formaban dos canoas colocadas
])aralelamente y unidas entre sí por un piso de- tablas sobre
el que liabía una especie de baranda, y en ella no cabían sino 4
caballos por vez, así que tuvo que hacer dos viajes.
El río es muy tranquilo en el paso: el balsero brasilero
á quien llaman Tamandúa, acompañado de su mujer que lleva
un sombrero de hombre, reman los dos, y nos pasaron en un
momento al otro lado.
El punto donde nos liallamos se llama Cerro Pelado, por
estar situado cerca de un cerro completamente desprovisto de
vegetación en su parte superior.
Esto sucede á veces ; entre Concepción y San Javier, hay
varios; uno de ellos es pelado en parte, pareciendo una cara á la
que hubiesen afeitado un lado.
De allí luimos d la casa del teniente don Antonio Fernandez,
(jue se halla á dos cuadras, para quien llevaba cartas : me re-
cibió muy bien y me dio otra para su hijo que habita en Santo
Angelo.
Montamos á caballo y empezamos á marchar en dirección ú
la casa de D. Martiniano Fernandez, distante de allí dos leguas.
El trayecto que recorrimos se puede decir que fué entre el
monte, puesto que las abras son muy pequeñas.
Los cerros en su mayor parte están rozados y plantados
de maiz y de mandioca ; vistos á la distancia presentan un
buen golpe de vista.
Como el camino del Cerro Pelado á Santo Angelo no estaba
muy bueno, resolvimos tomar, aunque mas largo, el de San
Luis; así visitaría, además, los principales pueblos jesuítas de
las Misiones orientales del Uruguay.
A las dos horas llegamos á la habitación de D. Martiniano
Fernandez, quien tiene una espléndida casa de madei-a con
todas las comodidades.
— 447 —
Este señor nos trató sumamente bien y tuvimos que hacer
noclie allí.
Al otro dia temprano seguimos en dirección al paso del
Gramado sobre el Rio lyuhy grande.
Pasamos una picada como de una legua y media que vá
entre cerros muy fuertes; c! camino se hacía cada vez peor.
Salimos de la picada y llegamos á la casa de don Manuel
José da Silva Decco, dirigiéndonos al Rio lyuhy por un camino
que debe ser igual al del inlierno; el suelo es sumamente pe-
dregoso con grandes cliilcales : no podíamos andar sino al
tranco, siempre subiendo y l.iajando cen-os y con un sol l:)as-
tante fuerte, los caballos sudaban y de vez en cuando se que-
jaban. Fué un viaje tremendo que se prolongó hasta San Luis.
En el paso, llamamos al canoero y se empezó á desensillar
y arreglar todo para pasar los caballos a nado.
El Rio lyuhy es ancho; tendrá cien metros mas ó menos y
es muy cerrentoso.
Los caballos, resabiados sin duda, no querían echarse al
agua; pasé primero con dos caballos y mientras navegábamos me
fijé en la cara que ponen los caballos cuando nadan.
Llevan contraídas las narices cerrándolas tan fuertemente
(|ue toman un aspecto de ferocidad; necesitando respií'ar de
vez en cuando las abren con fuerza, y dando un resoplido
violento las vuelven á cerrar nerviosamente en seguida.
Yo que he }msado á nado, prendido de la crin, muchas
veces, y que he lidiado mucho en viajes, nunca me había fijado
en este detalle; solo esta vez lo observé por la comodidad de
estar en la canoa viendo los caballos desde arriba.
En una de las pasadas llevamos 4, uno de ellos nos pegó
un susto, medio se quiso ahogar, felizmente estábamos cerca
de la costa y pudimos salvarlo.
Finalmente, después de una buena hora nos desocupamos,
llegando á las 6 á casa de D. Manuel Ferrer da Silva, que estaba
de putcheron.
1^1 putcheron es un modo sencillo y económico para hacer
un rozado y divertirse al mismo tiempo.
Es costumbre guaraní y tiene algo de comunismo que los
jesuítas empleaban en todos sus trabajos; me trajo á la me-
moria nuestras antiguas yerras.
Cuando uno quiere rozar, os decir, echar al suelo derri-
bando todo, una cierta extensión de monte, generalmente una
cuadra cuadrada para quemarlo y sembrarlo después, se invita
á todos los vecinos para hacer un putcheron.
— 448 —
Todos aceptan, y el dia señalado se presentan con sus ha
chas y foisas, que son una especie de hoz corta y gruesa con
mango largo, y que emplean [lara cortar los isipós y árboles,
pequeños.
Al amanecer entran á rozar y derribar en medio de gritos
y chanzas, lanzando alaridos de alegría cada vez que cae un
árbol corpulento atronando los aires con el ruido infernal de
su ramazón al quebrarse. Todos se esmeran en el trabajo para
presentarse guapos ante las muchachas que también concurren
á la invitación, tomando de vez en cuando un trago de caña,
elemento indispensable de todo putcheron.
Una vez que han concluido, van á cenar los platos mejores
que ha podido preparar el dueño de casa.
He aquí el menú del putcheron en que me encontré, y en
el que tomé parte como comensal:
Fariña de mandioca; fariña de maiz; gallinas hervidas; car-
ne de chancho frita; carne de chancho hervida; carne de chan-
cho asada; mazamorra con leche y fariña; agua fresca; caña;
mate cimarrón.
La fiesta termina con baile que dura hasta el amanecer.
Entre los concurrentes al putcheron en que tomé parte, me
llamó la atención uno de ellos, que sobre una camisa de tra-
bajo se había puesto una gran levita de merino negro con tres
botones atrás.
Los pantalones, negros también, para no ensuciarlos se los
había arremangado hasta la rodilla, mostrando un par de pier-
nas de bronce y un pié de verdadero montaraz.
Cuando llegó, venía con botines y cañas de botas, pero para
el trabajo se los había sacado, y para el baile solo se puso
la levita.
En cuanto á las otras pilchas, qué importaba, ya les había
hecho hacer acto de presencia y eso bastaba.
Como le ponderase la levita, me dijo, dándose importancia:
— Vea, u signor: o dannado do alfaiate me fiz tan mal este
trage, que fico como un gafanoto pulador. (1)
(1) Vea, señor: el sastre maldito me hizo este traje tan mal, que quedo como
una langosta saltona.
(Continuará)
índice
La Sierra de la Ventana (Provincia de Buenos Aires), por Rodolfo
Hauthal 3
Datos sobre Tierra del Fuego, comunicados por el Reverendo Thomas
Bridges 19
Catálogo descriptivo é ilustrado de las Huacas de ChaSar-Yaco, por
Samuel A. Lafone Quevedo 33
Descripción de algunas alfarerías Calchaquíes, por Juan B. Ambrosetti. 65
La Evolución de los Animales, por Matías Ramos Mexía (ContinuacionJ . 81
Notas ó sea principios de Gramática Mocoví, por Samuel A. Lafone Que-
vedo /^Conclusión) 1 "¿9
La Evolución de los Animales, por Matías Ramos Mexía (Continuación) . 169
El Verbo, por Samuel A. Lafone Quevedo 249
Apuntes sobre la región sud-andina del Alto Limay, por el Dr. Joseph
de Síemiradgki 305
Datos sobre Tierra del Fuego, comunicados por el Reverendo Tilomas
Bridges 313
El culto de Tonapa, por Samuel A. Lafone Quevedo 3¿1
Noticias sobre algunos cetáceos fósiles y actuales de la República Ar-
gentina, por Francisco P. Moreno 381
Instrucciones del Museo de La Plata para los colectores de vocabu-
larios indígenas, por Samuel A. Lafone Quevedo 401
Viaje á las Misiones Argentinas y Brasileras, por .luán B. Ambi'osetti. . 417
c
— V
•/
La correspondencia relativa al Museo de La Plata
y sus Anales r Revista, debe ser dirijida á
FRANCISCO P. K40REN0.
DIRECTOR DEL MUSEO DE l,.v PLATA.
Provincia de Buenos Aires. — República. Argentina
La correspondance relative au Musée de La Plata,
ainsí qu'aux Annales et á la Revue de cct établis-
senient, devra étre adressée á
FRANCISCO P. ISIOKEXO.
DIRECTEÜR DU MUSÉE DE LA l'LATA.
Province de Buenos Aires. — Rópublique Argentine.
Revista del Museo de La Plata.
Pl. i.
ALFARERÍAS CALCHAQUÍES
(La niil.id del tamaño natiual i
Revista del Museo de La Plata.
Pl. II.
alfarerías calchaquies
(2/8 del tamaño Datiual]
Revista del Museo de La Plata .
Pl
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alfarerías calchaquíes
(3,1 dul taiiinno naliuiíl j
Revista del Museo de La Plata .
Pl. IV
ALFARERÍAS CALCHAQUÍES
(.2,5 del tamaño iialiiral)
Revista del Museo de La Plata.
Pl. V.
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ALFARERÍAS CALCHAQUIES
(2/3 del tamaño natural)
Revista del Museo de La Plata.
Pl. VI.
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ALFARERÍAS CAL.CHAQUIES
(2/3 del tamaño natural)
Revista del Museo de La Plata.
Pl. VII.
ALFARERÍAS CALCHAQUÍES
(3/4 del taumño natural)
Revista dei. Museo de i.a Plata
Lámina VIII
G. Baueh dei
LAGENORHYNCHUS FLOWERI —Moreno
TALLKKF.S DEL MUSRO
Revista del Museo de La Plata
Lámina IX.
G. Bauer det
TALLERES DEL MUSEO.
LAGENORHYNCHUS FLOWERI — Moreno.
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HiívisTA UKi. Museo de La Plata.
Lámina X.
G. Bauir del
TALLERES DEL MUSEO
MESOCETUS POUCHETl - Moreno.
Revista del Museo ue La Plata.
Lámina XL
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G. Baiíeb del
TALLERES DEL MUSEO
NOTOCETUS VAN BENEDENI - Moreno.
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