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REVISTA
Museo de La Plata
TOMO XII
REVISTA
DEL
MUSHO DE MA PLATA
DIRIGIDA POR
FRANCISCO P MORENO
Fundador y Director del Museo
TACONES IE
LA PLATA
TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
1906 204400
DEL
MUA aa
DIRIGIDA POR
PRANCISCO P MORENO
Fundador y Director del Museo
TOMO “XII
PRIMERA ENTREGA
LA PLATA
TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
1905
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APUNTES SOBRE LA ARQUEOLOGÍA
DE LA
INTA AAA A NA:
POR
JUAN B. AMBROSETTI
CON CUATRO LÁMINAS
Tomo XII
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Ñ
APUNTES
SOBRE LA
ARQUEOLOGÍA DE LA PUNA DE ATACAMA
POR
Juan B. Ambrosetti
Ll Museo de La Plata posee una pequeña, pero interesante
colección de objetos, reunidos en diversos lugares de la Puna
de Atacama por el ex-viajero de ese establecimiento, señor Gui-
llermo Gerling, durante su viaje de 1897 á 1898, cuyo catálogo
razonado publicamos más adelante.
ll mismo señor me ha entregado copia de su diario de
viaje, del cual extractaré lo más interesante y útil que pueda
servirnos para precisar el hallazgo que ha efectuado.
A él se deben las fotografías que ilustran este trabajo, cu-
yos clisés se conservan también en el Museo.
Para dar una idea de lo que es hoy la Puna de Atacama,
donde en otro tiempo se desarrolló una civilización indígena
de importancia, dejaremos la palabra al doctor Francisco P.
Moreno:
«La altiplanicie de la Puna, cuyo límite occidental se halla
«á una allura mayor de 10.000 pies, está cubierta, en una ex-
«tensión de cerca de 60.000 millas cuadradas, por algunas se-
«rranías bajas, medio enterradas en las cenizas y lavas de
«cientos de volcanes, algunos de los cuales se elevan á 20.000
«pies de altura y se hallan aún en actividad; lagos salados
«desecados donde el borax se encuentra, hállanse también en
«esta región (”). »
(*) F. P. Mornxo: Votes on the Anthropogeography of Argentina, pú-
gina 10, en «The Geographical Journal», Diciembre, 1901. Conferencia dada
en el Meeting de Glasgow de la Royal Geographical Society de Londres.
Pl pl E
«Ión los lugares montañosos en donde predominan las rocas
«volcánicas, y el escenario nos aparece ahora como un mundo
«muerto, con sus negras y verdes lavas, cenizas y rocas rotas
«y agudas, las que el agua corriente nunca pulimentó, donde
«fuertes vientos soplan todavía continuamente; estas tierras,
«desiertas y quebradas son, aparentemente, inadecuadas para
«una población estable; pero esto no ha sucedido siempre asi.
«Varias veces he tenido mis dudas de que muchas de esas
«llanuras, valles, quebradas y elevaciones, y en todas he visto
«pruebas, que en otro tiempo han sido pobladas y que el clima
«reinante allí ha sido dulce y templado (?). »
El hallazgo más importante efectuado por el señor Gerling
fué hecho en la pequeña aldea de Antofagasta de la Sierra,
que se halla á 3516 metros de altura sobre el nivel del mar (*).
Una capilla rodeada por unos quince ranchos forman el
pueblo, resguardado de los fuertes vientos que allí soplan, por
una barranca de greda colorada. Su población es escasa; en
todo el distrito, que abarca mucha extensión, sólo viven unos
doscientos cincuenta habitantes.
Antofagasta está rodeada por los arroyos Mojones, Naci-
miento ó Punilla por el oeste y el Chorrillos por el este, cuyas
aguas se derraman en una laguna situada al sur, al pie de
dos volcanes llamados Alumbreras, recientemente apagados y
cuyas lavas llegaron hasta el medio de la misma.
Estas aguas, cubiertas de un espeso juncal, albergan varia-
das especies de aves acuáticas.
Según el teniente coronel Estanislao Maldones, autor de un
trabajo anterior (*), el arroyo llamado Nacimiento ó Punilla es
el río de Antofagasta que desde su nacimiento por 6710” de
longitud y 2540" de latitud hasta el punto denominado Trapi-
che (?) tiene el nombre de río de la Punilla y es engrosado por
los esteros Toconque y Niriguaca (?) y el río de las Pulas, orl-
ginario del cerro llanco y el estero de Antofagasta.
Ll río Antofagasta corre de norte á sur; tiene una exten-
sión de cuarenta y cinco kilómetros; sus aguas son abundan-
tes y de excelente calidad y fertilizan las vegas de su nombre
que circundan una profunda laguna de agua dulce situada al
(1) MorENO: Op. cit., página 11.
(?) El Territorio de los Andes, reseña geográfica descriptiva por su pri-
mer gobernador general Daniel Cerri. Buenos Aires, 1903.
(9) Catamarca y la Puna de Atacama (recopilación 6 extracto) por E. M.,
Buenos Aires, 1899.
E eS
pie norte de los escoriales formados por el volcán apagado de
la Alumbrera.
El río Mojones se desprende del cerro del mismo nombre.
Las aguas del río de Antofagasta regarían, según este au-
tor, seiscientas selenta y cinco hectáreas, ó sean cualrocientas
cuadras de las vegas muy extensas que rodean el caserío y en
donde pastan todo el año centenares de vacas y ovejas.
“n verano, las haciendas llevadas allí, engordan con el
pasto natural de estas vegas mejor que en los valles del este.
Actualmente existen dos pequeños alfalfares de una hectá-
rea, que dan dos cortes al año.
Todos estos datos hay que tomarlos en cuenta, porque de
por sí dan una idea de la importancia del lugar, en donde, en
otro tiempo, se radicó una extensa población indígena como lo
demuestran las ruinas allí existentes.
Creo, con el doctor Moreno, que las condiciones climatéri-
cas han debido haber cambiado con los años, por causas muy
diversas que hoy no podemos explicarnos aún, pero los hechos
existentes están allí para demostrarlo.
Según el general Cerri (), la temperatura mínima observada
en Diciembre fué de cuatro grados bajo de cero; ya uno puede
imaginarse como será en invierno, y mientras tanto allí existen
las ruinas de los canales de irrigación y las indicaciones de los
campos cultivados de maíz, según el doctor Moreno, esto indi-
caría una población estable, tanto más que entre las ruinas del
pueblo y en la lava negra descubrió hornos y pequeños criso-
les de fusión y hasta moldes rotos para colar esos bellos dis-
cos de bronce que también hallamos en Calchaqui (?).
In otras partes de la Puna, ha sucedido lo mismo; en el
mismo trabajo, prosigue el doctor Moreno:
«En Antofalla, uno de mis asistentes hizo interesantes des-
«cubrimientos de un asiento de población calchaquí. Pasando
«de la parte sur á la región norte, en la región volcánica occi-
«dental y en los valles, las ruinas y los sepulcros son frecuen-
«tes en todos los lugares en que el agua existió en los tiempos
«remotos.»
«Las habitaciones humanas han sido descubiertas hasta
«una altura de 18.000 pies (*).»
Apoyando este último dato, los miembros de la expedición
(1) Op. cit.
(2) Op. cit.
(*) Morrno: Op. cit., página 15.
es
sueca dirigida por el barón Erland Nordenskióld, conde de Ro-
sen y doctores Fries y M. von Hofsten, hicieron la ascensión
del nevado de Chani en la Puna de Jujuy y en el punto más
elevado hallaron murallas, restos de alfarería y depósitos de
leña de cactus. Y el doctor Nordenskióld supone que en la
época prehispánica, esa altura haya sido un lugar de sacrifi-
cios 6 de señales.
La altura del Chani es de 6100 metros (*).
Los detalles de este hallazgo se hallan consignados en el
trabajo publicado por el mismo señor Nordenskióld, última-
mente (Mayo) en «The Geographical Journal» bajo el título de
Travels on the Boundaries of Bolivia and. Argentina (*).
PETROGLYFOS Y PICTOGRATIAS
In los alrededores de Antofagasta de la Sierra existen mu-
chos petroglyfos interesantes, según el explorador chileno señor
Francisco San Román, que los menciona en su conocido tra-
bajo ().
Ante los restos de la antigua civilización calchaquí que allí
encontró durante una de sus campañas al frente de la expedi-
ción científica exploradora del desierto de Atacama, sostenida
por el Gobierno de Chile, no pudo menos de admirar estas
ruinas y de fotografiar á uno de estos petroglyfos dedicándole
las siguientes líneas:
(*) Explorations dans les regions frontiéres entre la Republique A1-
gentine el la Bolívie. Extracto de La Geographie «Bulletin de la Société de
Géographie».
(*) «Nevado de Chani (20.000 feet) was climbed by von Rosen, Fries
and von Hofsten. They reached the summit and there found the remains of
two altars or something similar, round which there were some pieces of
earthenware, a bead of blue-green mineral and —on and around the altar—
a supply of cactus wood, etc. The socalled altars were built square, one side
being open, and placed sideways with regard to their mutual position, thus
not directed towards any special point of the compass. On one of the frag-
ments of pottery a wedge-shaped ornament was painted. Similar patterns
had been observed by von Rosen on pottery from Ojo de Agua, as pre-
viously stated, a large pre-Columbian dwelling-place at Quebrada del Toro.
Beads of a similar kind are invariably found in all places and burial grounds.
The wood lay both inside and piled round the walls, and — probably owing
to the air at this elevation being peculiarly free from bacteria — it was in a
very good state of preservation.»
(Y) Desierto y Cordilleras de Atacama, Santiago de Chile, 1896, página
274 y siguientes, tomo 1.
7 A
«Estas regiones fueron asiento de una numerosa población
«indígena sobre cuyas causas de desaparición no hay tradición
«alguna ó no he tenido la fortuna de descubrirla.
«Sus numerosas corrientes de agua; algunos de sus valles
«relativamente abrigados, i exlensas praderas, cubiertas de
«abundante pasto, ofrecen elementos de subsistencia que ¡jus-
«tificarían, por las solas noticias de la tradición, aquel hecho,
«si no estuviera también materialmente comprobado por los
«restos de extensas tamberías i los surcos todavía visibles del
«ordenado i nutrido cultivo del terreno.
«Por la falda de las colinas inmediatas se ven aún los ca-
«nales de irrigación, i desde las alturas se pueden dibujar las
«líneas geométricas de los cuadros i cuarteles de tierra, toda-
«vía visibles, á pesar de la vegetación natural que ahora los
«cubre.
«Las piedras pintadas, dibujadas ó escritas con los carac-
«terísticos jeroglíficos de las razas indíjenas, se ven con ex-
«traordinaria profusión alrededor de Antofagasta, i entre otras
«vistas fotográficas, es de las más interesantes la que obtuvi-
«mos reproduciendo con entera exactitud la cara lisa i casi
«pulimentada de un gran peñasco de traguita todo cubierto de
«inscripciones.»
Este petroglyfo ha sido publicado por el señor Karl Stolp
en un trabajo titulado Indianische Zeichen aus der Cordillere
Chile's (*).
Il señor Stolp se limita á consignar los siguientes datos, á
propósito de este petroglyfo: «Otros signos, que no tienen
nada de parecido con los mencionados, se encuentran sobre
una piedra cerca de Antofagasta. Estos dibujos se manifiestan
de origen indio al primer golpe de vista, como lo demuestra
la buena fotografía que me regaló el señor F. San Román, ¡efe
de la sección geográfica geológica.
«Los dibujos de los guanacos demuestran que la piedra es-
tuvo parada verticalmente en otros tiempos, cuando se hicieron
los dibujos grandes, y que después, roída por el agua por de-
bajo, cayó, siguiendo otros dibujantes adornando la piedra en
su nueva posición.»
Esta piedra es muy interesante, puesto que presenta el tipo
(*) Verhandlungen des deutschen wissenschafllichen Vereines zu San-
(ago, Y. Band, 1. Heft. Santiago de Chile, 1889, página 35 y siguientes, con
dos liminas, una de las cuales se refiere á la pictografia del Cajón de Tin-
guiririca,
San Román).
señor
asta de la Sierra (según fotografía del
ar
3
Petroglyfo de Antofa
LEO GA
de los petroglyfos calchaquies de los mismos valles, como el
de Santa María, por ejemplo, donde hallamos Jos escudos re-
presentados en el de Andalguala (*), en las pictografías de Ca-
rahuasi de la provincia de Salta (*), en las urnas del tipo san-
tamariano como traje de ciertos personajes en ellas pintados (*)
y en algunos discos de bronce (*); por estos últimos se ve que
representan personajes. En cuanto á los guanacos, son comu-
nes á la mayor parte de los mismos.
El señor Gerling, en la Vega de Infieles, halló otra picto-
grafía en una peña, cuya copia puede verse en la adjunta lá-
mina IV, figura 2.
Las figuras han sido pintadas con color blanco; se hallan
en parte borradas y representan á cuatro personajes con una
diadema de plumas en la cabeza, vistiendo un poncho salpicado
de puntos, como si fuera de piel de tigre. Dos de éstos llevan
lanzas y los otros levantan las manos hacia arriba.
Debajo de estos personajes se alcanza á ver la silueta de
otro y otros restos de figuras que no se sabe á qué referir.
Por esta pictografía, esta vega liene el nombre de Infieles,
y según el señor Gerling, sólo parece haber sido habitada por
temporadas, probablemente durante la época de cacerías óÓ
chacu de vicuñas.
Otro petroglyfo muy importante es el de Peñas Blancas,
cuya copia me fué proporcionada por mi buen amigo y colabo-
rador el señor Iiduardo A. Holmberg, hijo (lámina IV, figura 4).
Para llegar á Peñas Blancas (4070 metros), hay que dar un
largo rodeo y cruzar el extremo sur del Salar de Ratones para
entrar en la quebrada del mismo nombre. Peñas Blancas se
halla al pie del Cerro Ratones y en ese lugar se encuentran las
inscripciones. He aquí cómo describe el señor Holmberg (hijo)
este hallazgo (*):
«Al llegar á estas peñas, que son grandes moles de arenis-
cas y conglomerados, pertenecientes al sistema de Salta, así
denominado por Brackebusch, fuimos sorprendidos por la pre-
sencia de numerosas inscripciones grabadas en ellas por los
(1) A. QuiroGaA: La Cruz en America. Buenos Aires, 1901, fig. 73, p. 190.
(2) Amroserri: Las grutas pintadas y los petroglyfos de la Provincia
de Salta. «Boletin del Instituto Geográfico Argentino», t. XVI, p. 328, 1805.
(*) AmaroserrI: Nolas de arqueología calchaquí, figuras 90 4 95. «Bo-
letin del Instituto Geográfico Argentino», tomo XIX, páginas 61 á 62.
(*) To.: Td., figura 121, página 198.
(*) Enuarbo A. HoLmBrERG (hijo): Viaje por la Gobernación de los An-
des (Puna de Atacama), 1900, púgina 44 y siguientes. (Publicación del Mi-
nisterio de Agricultura.)
A
primitivos habitantes. La cantidad de dibujos y el modo cómo
están hechos, puede ser un indicio de que aquello fué habita-
ble en otros tiempos y que el agua, al retirarse de pronto,
como suele suceder en esas montañas, convirtió aquello en un
páramo.
«Para nuestros americanistas, las inscripciones de Peñas
Blancas son de gran interés, porque su existencia y semejanza
con muchas de las que se hallan en los valles de Santa María
y Calchaquí, demuestran que los calchaquies poseyeron tam-
bién aquellos lugares, en los que dejaron sus tumbas é ins-
cripciones.
«lól viento que azota continuamente los paredones en que
están las inscripciones, ha rebajado el nivel del suelo, deján-
dolas á dos y tres metros de altura, en un espacio mayor de
cincuenta metros de longitud.
«Sobre el plano en que hicimos campamento había tumbas
y muchos huesos humanos y de vicuñas, dispersos y revuel-
tos, á los que había que agregar restos de vicuñas reciente-
mente muertas por los cazadores que hacen aquí con frecuen-
cia sus campamentos. Por la forma del terreno y la abundancia
de huesos, éste debe ser seguramente uno de los lugares de
chacu, donde tienen lugar esos rodeos de vicuñas, en que se
las mata por docenas.»
La descripción de este singular petroglyfo ofrece muchas
dificultades por cuanto el desgaste de la peña ha hecho des-
aparecer muchos trazos de los signos que hovse nos presentan
incompletos.
De todos los similares que conozco, sólo puedo referirlo á
los dibujos de la gruta de Chiquimí en el valle de Santa María,
cuya copia hecha también por Holmberg, tuve ocasión de ver
una vez en poder de mi estimado colega y amigo, el doctor
Adán Quiroga. pero, con todo, son muy diferentes.
Hay signos que indudablemente corresponden á la figura
humana, sobre todo partes de cuerpos de personajes en cuyos
ponchos se ven signos, como en los que se hallan pintados en
las urnas funerarias del tipo santamariano.
Varias figuras en zigzag quizá pudieran representar rayos,
tanto más que hay alguna asociada á esa figura compuesta de
una línea horizontal pestañada en su parte inferior de cortas
verticales y que he referido á líneas de lluvia ().
(*) El Sepulero de la Paya en «Anales del Museo Nacional de Buenos
Aires», tomo VIII, (serie 32, Y. 1), púgina 138 y siguientes.
A
Interesante es el disco cuartelado conteniendo elementos de
grecas, y el otro con un morterito ó excavación en el centro
rodeado por una línea en zigzag.
Tres morteros ó excavaciones circulares, dos arriba y uno
debajo ligado á un zigzag, todos de gran tamaño, ocupan casi
la parte central; dada su posición vertical, no es difícil que ha-
yan sido huecos destinados á recibir pequeñas ofrendas.
A la derecha se ve un grupo de signos muy curiosos: la
silueta de un pájaro volando y una serpiente en sentido in-
verso; ambas figuras lienen la cabeza redonda. listos dos sím-
bolos aquí unidos como en las urnas funerarias y pucos, me-
recen tomarse en cuenta.
Más á la derecha se ven restos de siluetas humanas y entre
ellas una cara con los ojos y la nariz dibujados exactamente
como si se tratara de un ídolo tallado en piedra del tipo cal-
chaquí.
Lástima grande es que el paredón que tiene este gran pe-
troglyfo se halle descascarado en muchas partes, como puede
verse en el dibujo, en el que sólo se han señalado las grandes
zonas destruídas, habiendo sido imposible, por falta de tiempo,
el haber señalado en cada uno de los signos la parte de dete-
rioro que los circunda y que los ha dejado incompletos en su
mayoría.
Notable también es la profusión de puntos ó pequeños ho-
yuelos grabados en líneas rectas y en otras direcciones for-
mando una especie de canavás sobre el cual parece se hubie-
sen grabado posteriormente los signos.
La parte inferior de la figura del petroglyfo y separada por
una línea curva, representa los signos que se hallan en la parte
superior del paredón, que siendo algo saliente, forma como
una especie de techo; entre éstos merecen mencionarse dos si-
luetas de guanacos ó vicuñas.
Ya que de petroglyfos nos ocupamos, no debemos dejar de
mencionar aquí los de San Bartolo, cerca de Atacama, y lo
que de ellos nos dice el doctor R. A. Philippi en su conocido
viaje al desierto de Atacama ('):
«Volviendo al día siguiente para Atacama, dejamos el valle
principal y caminamos algunas leguas en la altura de la ri-
bera oriental, para tener una vista de los cerros altos situados
al oriente, pero no se veía mucho más que del pueblo mismo.
(*) Viaje al Desierto de Atacama hecho de orden del gobierno de Chile,
1894—1855. Halle en Sajonia, 1860, un volumen.
Ln
ln este camino pude examinar la corriente traquítica descrita
más arriba en toda su extensión y grandeza. Habiendo entrado
en un sendero muy trillado que venía del pueblecito Machuca,
encontramos al lado occidental del camino, en la traquita, una
pared perpendicular, casi de seis pies de alto, lisa, en parte
trabajada artificialmente y enteramente cubierta, en la extensión
de cien pasos por lo menos, de figuras, por lo que el camino
se llama Camino de las Pintadas. No son otra cosa que las per-
filaduras grabadas en la piedra, y representan principalmente
guanacos de todos tamaños, uno encima y aun uno dentro de
otro; pero se distinguen también perros, zorros, serpientes y
pájaros.
«Figuras de hombres son raras y no son bien dibujadas
(véase lámina IV, figura 1). Creo, á lo menos que la figura «a
en 1, debe representar un hombre y figura b una mujer. A
menudo los perfiles de una figura cruzan las de otra, como se
ve en Iv. Los guanacos son hechos mejor; en 1vse distinguen
bien sus dos dedos. Algunas figuras me parecen geroglifos,
por ejemplo: las de 1, las dos figuras en forma de bastón, «
en 11, la figura e en 1. Se cree generalmente que esas figuras
son hechas en tiempo de los Incas antes de la llegada de los
españoles, ¿pero con qué objeto? Los contornos, á la distancia
de varias leguas, son un desierto horrible, sin un vestigio de
vegetación, sin habitación humana. Nadie alisará una pared
de peñasco y en tanta extensión, y grabará en ella muchos
centenares de figuras sólo para pasar el tiempo. ¿Deben, acaso,
transmitir á la posteridad la memoria de una de aquellas gran -
des cazas de que habla Garcilaso de la Vega? Los Incas, se-
gún él, mandaban hacer en cada provincia de su reino, de
tiempo en tiempo, grandes cazas, en que debía ayudar toda la
población; se rodeaba un espacio muy. grande, y yendo los
hombres con muchos gritos y mucho estruendo paulatinamente
al centro, cercaban casi todos los animales que se hallaban
en ese espacio en un círculo de hombres del cual no podían
salir. Iintonces se mataban los animales dañinos, como leones,
jaguares, Osos; de los comestibles, como son ciervos (guemu-
les), guanacos, vicuñas, se mataban sólo un cierto número de
machos, cuya carne se distribuía á la población, dejando vivir
el número necesario para la propagación de la especie. Se co-
cían todos los guanacos y vicuñas aun las hembras y se es-
quilaban para obtener su lana que se repartía igualmente, y
entonces se ponían en libertad, como también los ciervos. Gar-
cilaso se queja que este sistema, muy racional, se había aban-
O PE
donado por los españoles, que cazaban sin método con sus ar-
mas á fuego, machos y hembras y en todo el año, sin el pro-
vecho de la población general.
«lLstas esculturas y las numerosas ruinas de casas y pircas
situadas en lugares absolutamente desiertos y sin agua, son
un fenómeno muy singular, y sin embargo muy frecuente. Re-
gresando de Atacama á Copiapó hallé á lo largo del Camino
del Inca, numerosas pircas en tales lugares, y Darwin ha hecho
notar el mismo hecho. (Véase «Journal of Research into natural
history» etc., ed. 2, p. 356.) Halló las ruinas mejor conservadas
en Tambillos (portezuelo de Uspallata) donde quedan aun puer-
tas, las que son bajas como en todos los antiguos edificios
peruanos, teniendo sólo tres pies de alto. Muchas de estas rui-
nas se hallan, según el viajero inglés, en la altura de las nie-
ves perpétuas y en lugares donde no hay portezuelos. Respecto
á las esculturas, parece que se hallan con frecuencia en la pro-
vincia peruana contigua á la de Atacama, en Tarapacá.
«El señor Bollaert describe las de la Quebrada de los Pintados
cerca de Maní. Allí se ven figuras de indios, llamas, perros y
otras; pero las figuras son del alto de 20 á 30 pies, y cortadas
en una marga arenosa con líneas del ancho de 10 á 12 pulga-
dasy de 6 á 8 pulgadas de hondura. Cree que las figuras son
posteriores á la conquista.» (Véase sus Observations on Southern
Perú, read before the Royal Geographical Society, Londres 28
Abril, 1851.)
RUINAS
Las ruinas de Antofagasta de la Sierra, según el señor Ger-
ling, se dividen en dos grupos.
Uno se halla á dos leguas escasas al sur del pueblo actual,
al pie de los dos volcanes apagados llamados de la Alumbrera
y en medio de las escorias y lavas.
Estas ruinas, que parecen haber sido fortificaciones, ocupa-
ban puntos estratégicos. Al sur, están protegidas por los mis-
mos campos de lava y escorias que se extienden por más de
una legua, y por el norte se hallan dos lagunas separadas por
un angosto istmo que con facilidad puede defenderse.
Por dentro, las ruinas se presentan como un laberinto de
callejones y habitaciones grandes, todo como trincheras y obras
de defensa, imposible de orientarse y trazar rápidamente un
croquis por la gran irregularidad de estas construcciones.
o a
El segundo grupo de ruinas se halla como á una legua algo
al sudoeste del pueblo actual. Encuéntranse en una lomita coro-
nada por murallas de forma circular; al pie de ella se ven ex-
tensas pircas óÓ paredones de piedra que encierran espacios
cuadrilongos que seguramente representan los antiguos terre-
nos de cultivo. Según el señor Gerling, los vestigios se hallan
ocupando una extensión casi de una legua cuadrada.
La elección del paraje demuestra pleno conocimiento de la
región y en su tiempo debió haber sido éste un verdadero oasis
en ese desierto, pues todo debía ser regado por el río que aún
Ruinas de Antofagasta de la Sierra indicando los antiguos rastrojos
corre en medio de este valle, cuya agua hoy ya no se aprove-
cha, perdiéndose en las lagunas, dividiéndose antes en nume-
rosos brazos que forman los actuales ciénagos donde pacen en
verano los animales destinados á Chile y Bolivia. :
ln varios otros lugares de la Puna existen también ruinas,
á unas ocho leguas al sur de Antofalla en la misma orilla de
la Salina, en el lugar llamado Bofijuela: el mismo señor Ger-
ling vió de paso algunas pircas cuadrilongas y circulares y un
sepulcro vacío del tipo de los que más adelante se describen.
En Antofalla y en el punto llamado Tebenquiche, una legua
más al norte, halló también caseríos y murallas que indican
que en otro tiempo hubieron muchos habitantes.
En los alrededores del Cerro de San Francisco halló tam-
bién pircas y cavernas formadas por las lavas; allí sólo encon-
tró unos pocos fragmentos de alfarería, habiendo sido inútiles
las excavaciones que practicó.
A
Al noreste de Antofagasta, en dirección á la provincia de
Salta, en la Vega del Cerro Gordo, el señor Eduardo A. Holm-
berg (hijo) halló varias ruinas cuyos croquis me ha entregado,
junto á la copia de su diario de viaje que á ellas se refiere.
(Véase lámina IV, figura 3.)
«Abril 15, domingo. En cuanto me he levantado y echado
una mirada á este pequeño valle, me he dado cuenta de que
habíamos acampado en las ruinas de una población india. lís-
tas ruinas tienen un carácler particular. Son habitaciones muy
pequeñas, como si hubieran sido hechas teniendo en cuenta
los fríos.
«Las paredes, en muchas partes se conservan íntegras. ran
perfectamente hechas, del lado interior muy planas lo mismo
que del exterior y han sido calafateadas con piedras más pe-
queñas para que el viento no pase y para que se conserven
más. En general son de 4 cuartas de ancho por 5 y 6 de al-
tura. Casi cuadradas, habiéndolas también circulares. Casi todas
están separadas por una distancia de 2 á 3 metros, y si al-
guna parece con paredes comunes á dos, observando un poco
se nota que esto se debe al derrumbe de las paredes, pues son
dos pircas separadas por 50 á SO centímetros. Los ángulos es-
tán siempre muy bien hechos; de los siete cuartitos (lámina IV,
figura 3a), no he podido distinguir las puertas. 1ól largo de »
es de 20 pasos, y el ancho de 10; c tiene otros veinte.
«Me Jlamó la atención en el primer momento la falta com-
pleta de morteros, pero luego me la he explicado. Dado el me-
dio en que vivían no les era posible cultivo alguno, por los
fríos, las heladas, la falta de agua y el mismo suelo. Necesa-
riamente vivieron sólo de las vicuñas, con Jo cual los morteros
les eran innecesarios.
«Las piedras las han traído lo menos de quince cuadras de
distancia. La alfarería que he visto consiste en los fragmentos
que han sacado los ocultos ú ocultucos. stos son toscos, grue-
sos y úsperos, generalmente de color ladrillo. Una sola puerta
be visto (lámina IV, figura 3d).
«La habitación b debe de haber estado dividida antes como
a, pero lo que eran tabiques ha sido transportado sobre las
pircas, por los arrieros que paran aquí, distinguiéndose, sin
embargo, lo que era pirca antigua de la moderna, porque ésta
última sólo son piedras que están las unas sobre las otras
como guardando el equilibrio.
«líste valle está formado por el norte por las ramificaciones
Ip
del Cerro Gordo (4250 m.), unidas á una lomillada por el este,
cuyo nombre el guía no conoce; por el sur y oeste el Cerro
Patos. Las ramificaciones del Cerro Gordo, no tienen piedras
visibles y sí están cubiertas del pasto hiro. El sur y oeste son
rocas graníticas muy fragmentadas. En la ciénaga hay añagua
y pasto, ciénaga blanda. El agua del Río Grande que pasa á lo
largo es algo salobre y transparente. ll ciénago ó vega ocupa
todo el plano de este valle.»
ll señor Philippi hace mención también de un pucará ó
fortaleza indígena y de las ruinas de una antigua población en
el lugar llamado San Bartolo, cerca de San Pedro de Atacama.
Conviene reproducir lo que él ha dicho sobre estos restos
de la extinguida población, pues corrobora la afirmación hecha
más adelante por el doctor Moreno sobre el cambio de clima
y condiciones de vida de la Puna de Atacama.
Dice el doctor Philippi:
«El camino conduce casi siempre por el río de Atacama,
que se atraviesa cincuenta Ó sesenta veces; en ninguna parte
era más hondo de dos pies; donde el valle se dilata algo, hay
pequeños sembrados de alfalfa, maíz, zapallos, trigo, rodeados
de pircas Ó de tapias y se ven también muchos algarrobos y
chañares, pero pocos perales.
«Por el espacio de media legua quedamos en la llanura, y
teníamos sólo de vez en cuando al oriente colinas de escom-
bros estratificados horizontalmente que no llegaban á cien pies
de elevación. Después entramos en una serranía baja por una
abra bastante ancha. Al poniente se levanta una colina del alto
de 200 á 250 pies, limitada al norte por una quebrada muy
honda que corre de este á oeste; al poniente por un corte ar-
tificial, y al levante por el valle del río, teniendo en estos tres
lados faldas casi perpendiculares; es sólo accesible por el sur
donde se inclina paulatinamente y lleva en su cima pircas,
restos de casas antiguas. Se dice que los atacameños se reti-
raron en este lugar á la llegada de los españoles y que se de-
fendieron por algún tiempo en esta situación ventajosa; era,
por consiguiente, una de esas antiguas fortalezas colocadas en
la cima de los cerros, como las había muchas en el Alto Perú
donde se llamaban Pucará.
«Habiendo subido á la altura para cortar una curvatura del
río, hallamos en medio del desierto más completo y desolado
enteramente y desprovisto de vegetación, un gran número de
pircas, según toda apariencia, casas antiguas de indios. ¿Qué
E e iy a
motivo podían haber tenido para levantar casas en un lugar
tan triste y absolutamente desprovisto de recursos? Un ensan-
chamiento del valle, donde hay muchos algarrobos, chañares y
perales, como algunas casas, se llama San Bartolo, y de este
lagar hasta el trapiche de Don Diego, hay todavía una legua.
«En las minas de don Diego Almeida (compañía Almeida
Elizalde y Puch), los antiguos indios habían ya sacado cobre
de esta mina. A cuarenta pasos había un socavón, era también
una mina antigua y se habían encontrado en ella varios útiles
de indios, entre otros, combos de cobre; yo mismo hallé una
pala de madera, teñida de verde por sales de cobre (*).»
Dos sepulcros cerca de Antofagasta de la Sierra
SEPULCROS
ll señor Gerling halló varios sepulcros abiertos anterior-
mente y tuvo la suerte de explorar dos cerca de Antofagasta.
La figura de la página siguiente muestra la forma y detalles
de construcción de dos de ellos que pudo fotografiar. Como se
ve, se hallan situados sobre una lomita y su techo ó bóveda
ha sido formado por grandes bloques de piedra alargados. lísto
es debido á la abundancia de la toba volcánica que permite la
extracción de trozos de ese tamano.
(1) Viaje al Desierto de Atacama, páginas 60 4 62.
Tomo XII 2
e Ns
En los valles calchaquies y en Hualfin (), los techos de los
sepulcrós están formados por la superposición paulalina de
piedras alargadas que van poco á poco cerrando la bóveda;
pero allí se comprende que suceda esto, puesto que es difícil
procurarse, las más de las veces, piedras alargadas. Sin em-
bargo, Methfessel (*) halló en Loma Rica un sepulcro cubierto
por trozos alargados de piedra, pero esta forma no es común
allí, mientras que en Antofagasta parece que sucede lo con-
trario.
Sepulcro en Antofagasta de la Sierra
Los sepulcros explorados por el señor Gerling, tenían una
profundidad de un metro por uno y treinta centímetros de diá-
metro, completamente redondos; las paredes laterales estaban
formadas por piedras paradas unas al lado de las otras, y el
techo, como hemos dicho más arriba, por largas lajas, una de
las cuales puede verse en la fotografía.
(1) CarLos BrucH: Descripción de algunos sepuleros calchaquties. «Re-
vista del Museo de La Plata», tomo XI, píginas 11 y siguientes.
AMBROSETTI: El sepulero de la Paya. «Anales del Museo Nacional de
Buenos Aires», tomo VIII.
(2) H. TEN Kate: Anthropologie des anciens habitants de la region
calehaquie. «Anales del Museo de La Plata», página 16, figura 12 y siguientes.
O
Lo interesante y característico de estos sepulcros era un re-
voque hecho con una tierra roja arcillosa, bastante dura, que
parecía una especie de cemento. Esto no he tenido ocasión de
observarlo en los sepulcros por mí explorados; tampoco Bruch
ni Methfessel han hallado este revoque.
Estas tumbas tenían, según el señor Gerling, la forma de
un horno enterrado, con una puerta al oriente, cerrada por una
piedra bien ajustada.
ón la superficie del suelo no había señal alguna y sólo se
denunciaban por una pequeña elevación.
Esta forma de sepulcros no fué observada por él sino en
la parte alta de la Cordillera.
ARQUEOLOGÍA
ln esta sepultura se hallaron nueve esqueletos humanos,
dos cráneos de perro ó zorro que aún no han sido bien estu-
diados por un especialista, y otros dos cráneos de un pequeño
mamífero, el Ctnomys ú oculto de la Puna.
liste pequeño roedor es sumamente abundante en algunos
parajes, é invade grandes extensiones del suelo, minándolo con
sus cuevas.
No es difícil que los viejos habitantes de la Puna los hayan
comido en gran cantidad, como actualmente hacen los indios
onas de la Tierra del Fuego, donde también abunda otra es-
pecie del mismo género.
ln cuanto á la presencia de perros en las tumbas, no es
este el único caso; el señor Gerling, cerca de Casabindo, halló
un esqueleto con un perro en una tumba; por mi parte, hallé
el esqueleto de otro, en otra tumba de Molinos (provincia de
Salta).
Los objetos que acompañaban á los cadáveres eran:
Alfarería (lámina 1):
No 28. Pequeño vaso pulido fragmentado, color ante, con
una franja central de dibujos de paralelógramos, con su inte-
rior reticulado de color rojo, interceptados por triángulos de
lados ondulados de color azul, uno arriba y otro debajo, sin
tocarse, de manera que el conjunto forma una guarda orna-
mental de mucho gusto.
A
N% 29. Olla de pie (aquí falta) del tipo común, hallada en
Jujuy () y norte del valle Calchaquí ('), pero con asa diferente.
Estas vasijas se fabricaban con el objeto de que sirviesen para
cocer los alimentos, pues su pie central le servía de sustentá-
culo al mismo tiempo que permitía al fuego rodear casi todo
el fondo y paredes laterales de la vasija; su uso lo indica una
capa de hollín que cubre parte del fondo. Su forma es elegante,
aun cuando su construcción sea tosca; en su pasta se notan
muchas partículas de mica.
No 30. Jarrito con una pequeña asa, rojo claro, de factura
elegante, con rastros de pintura tosca.
No? 31. Jarro de forma casi cilíndrica. Una de las piezas de
alfarería más bellas y más finamente decoradas; pertenece al
tipo de las de tres colores de la cuenca de Londres (*), Santa Ma-
ría y Santiago del Estero. Sobre fondo color ante, casi blanco,
alternan dibujos color azul y rojo. Una guarda se destaca en
color ante de un fondo azul, guarda que ya he hallado en otros
objetos de Jujuy, sobre todo en un mate, grabado á fuego, de
cochinoca, y que figuré en otro trabajo anterior (*). Esta guarda
es formada por escaleras que arrancan de una línea vertical
en cuyos extremos superior é inferior y en sentido inverso
lleva un elemento de greca. Debajo de ella, grandes ángulos de
líneas gruesas, con su borde interno ondulado, se alternan, unos
rojos y otros azules, colocados en sentido inverso; dentro de
cada uno de éstos, aparece un triángulo alargado del mismo
color; estos triángulos están acompañados, en su base: los su-
periores, de pequeños cuadrados del color contrario, y, los in-
feriores, con círculos con punto central; esta última figura es
una de las típicas de esta clase de alfarerías y ya me he de-
tenido sobre ella anteriormente (*). Colocadas en sentido alter-
nado é inverso, encerradas en esos grandes ángulos, las he
supuesto representaciones de caras de aves míticas.
(*) AmroskrrI: Datos arqueológicos sobre la Provincia de Jujuy. «Ana-
les de la Sociedad Cientifica Argentina», tomo LIV, figura 42. Zi sepulcro
de la Paya, figura 15.
(?) Datos arqueológicos, etc., página 58.
(3) Noticia sobre alfarería prehistórica de Santiago del Estero. «Anales
de la Sociedud Cientifica Argentina», tomo Ll, página 164 y siguientes.
() Los pucos pintados de »ojo sobre blanco del valle del Yocavil. «Ana-
les del Museo Nacional de Buenos Aires», tomo IX, púgina 397 y siguientes.
E
Ne32. Ejemplar fragmentado, seguramente ha sido un jarro
de boca angosta ó una especie de yuro. ls de un bello color
rojo oscuro lustroso, con dibujos negros: éstos consisten en
una guarda en zigzag angosta, dentro de la cual aparece una
serie de elementos de guarda griega combinados entre sí que
arrancan de un triángulo. ln los ángulos formados por el zig-
798, y á ambos lados, hay unas figuras formadas por un man-
chón central, rodeado por una serie de otros más pequeños
cuyo signilicado no nos ha sido dado descifrar aún; parece ser
el sol, estrella 6 flor. Esta figura la hallamos como termina-
ción en vez de pies, en las patas de ciertos animales y aves
pintados en las alfarerías calchaquies y á veces también, como
en este caso, como elemento ornamental.
ln la base de este jarro se ven líneas onduladas verticales
en grupos de á dos que arrancan de la línea que separa el
cuerpo de la base.
No 33. Jarro tosco con una pequeña asa sobre la cual hay
grabados una serie de óngulos en línea vertical.
No 33a. Pequeña vasija tosca.
No 34 y 35. Dos pucos lisos con el interior negro y el ex-
terior rojizo. Son del tipo común.
No 37. Yuro rojo liso fragmentado, del tipo de los hallados
en el sepulcro de la Paya, departamento de Cachi, de uno de
Pucarilla, departamento de Molinos, del cementerio de Sarugá,
en Jujuy (), y también de Calingasta.
líste objeto pertenece á esa serie de vasos que yo reputo
sagrados; —uno de los cuales lo hallé con marlos de maíz en
su interior, en Colomé Molinos; — y el que con su forma siem-
pre invariable, pintado ó liso y en todos los tamaños, se halla
desde el Ecuador hasta San Juan.
listos vasos abundantes en el Perú y atribuídos al período
incásico, merecen un estudio detenido y prolijo sobre las cau-
sas de su gran dispersión geográfica y su simbolismo.
Llamo muy especialmente la atención de los americanistas
sobre este vaso. Por mi parte, trataré de reunir en un trabajo
(*) Rorekrr LEB«MANN-NrrscHe: Catálogo de las antigúedades de la pro-
vincia de Jujuy, conservadas en el Museo de La Plata; lámina V np, fien-
ra 13,
A QUE
que tengo en preparación el mayor material posible, para que
sirva de contribución al estudio de tan interesante pieza.
Los partidarios de la dominación de los Incas en el valle
calchaquí, hallan en este vaso un gran argumento; pero para
mí noes prueba suficiente.
Como digo, hay que estudiarlo; quién sabe si no pertenece
á la civilización anterior á los Incas y que, como sagrado,
haya perdurado invariable en su forma y simbolismo á través
de todos los acontecimientos posteriores, tanto más que se
halla frecuentemente en Tiahuanaco.
Escarificadores (lámina II):
No 38. Iíscarificador. Adopto este nombre para el objeto que
nos ocupa, hallándome en un todo conforme con lo expresado
por mi estimado colega el doctor Lehmann-Nitsche cuando pu-
blicó la serie de estos aparatos de Jujuy.
De conformidad con la costumbre que me he impuesto de
que, cuando es posible, conviene hacer figurar toda la serie de
objetos de la misma índole hallados en la vasta región cal-
chaquí, para que así reunidos puedan servir mejor á los es-
tudiosos, reproduzco al lado del que me ocupa, los de Jujuy,
(e, d, e) otro más de Amaicha de Yocavil (f) que me fué obse-
quiado por mi buen amigo el doctor Adán Quiroga, y Otro más
de Santa María (04) que el señor Samuel A. Lafone Quevedo ha
tenido la gentileza de facilitarme para la publicación. Esto nos
demostrará que su empleo ha sido general en la región cal-
chaquí.
El ejemplar de Antofagasta (a) tiene esculpida la parte an-
gosta con dos grandes y largas acanaladuras, que le dan el as-
pecto de ser, ó el hocico ó las orejas de un animal; no puedo
exactamente decir lo que quieren representar.
In cambio, la parte central está ocupada por una bella figu-
rita representando á un indio con su tocado de tela en la ca-
beza (tanga), sentado en cuclillas, empuñando una gruesa y
corta hacha, probablemente de piedra, en una mano, mientras
que con la otra sostiene un largo instrumento cilíndrico, que
apoya en su boca á modo de trompeta.
La figura representa á un guerrero, no hay duda, y quizás
un jefe ó toki, dada el hacha que lleva, alentando al combate
con su trompeta de guerra.
lista preciosa pieza de gran valor arqueológico, ademús de
darnos una representación de un indio y mostrarnos una cu-
a ME
riosa costumbre, apoya una vez más la opinión del doctor Leh-
mann-Nitsche de que estos objetos no podían ser meros alfile-
teros de guardar agujas, sino aparatos destinados á funciones
más imporlonles.
Ll de Amaicha (f) muestra en su parte central un cubo en
cuyas caras se ven líneas que forman figuras geométricas; en
una de ellas, mediante una protuberancia triangular, presenta
el bosquejo de una cara humana de forma muy convencional.
Il de Santa María (b) es todavía más sujestivo: en la parte
central y superior se eleva una figura de ligre, con grandes
dientes, mientras en la inferior se halla una mujer desnuda
con los brazos en la posición común. á algunos ídolos de pie-
dra calchaquies ('), es decir, uno dirigido hacia los pechos y
otro hacia la región genital, como si fuera una Venus de Mé-
dicis, y podríamos llamarla la Venus calchaquí para darle un
nombre que la distinga, ya que esta figura, como he dicho, se
repite muchas veces.
La imagen del tigre, como puede verse entre las figuras.
adjuntas, se halla también en uno de los escarificadores del
cementerio número l del río San Juan de Mayo; mientras que
en los otros de Santa Catalina, esta figura, y en otra posición,
"se ve sustiluída por otro animal, monstruoso también, con gran-
des colmillos, pero con el aspecto más bien de vampiros; pero
como estos últimos no tienen las alas indicadas y su silueta
tiene un carácter marcadamente antropomorfo, se me figura
que no es difícil representen máscaras monstruosas colocadas
sobre cuerpos humanos. lísto relacionado con los tigres de los
otros alfileteros, nos darían la representación de los brujos utu-
runcos (), en una palabra, médicos.
¿stos médicos, por medio de los escarificadores, debían em-
plear la succión entre sus remedios, y la succión de sangre
después de haber picado con el manojo de espinas de cardón,
la parte del cuerpo donde se había localizado el dolor; y, segu-
ramente por esta razón, y por las otras razones que indica la
leyenda á que me he referido, es que fueron seguramente asi-
(*) Véase figura 12, 221 en Notas de arqueología calchaquí y figura 3
en Dalos arqueológicos sobre la provincia de Jujuy.
(?) Sobre la leyenda que á ellos se refiere, véase mi trabajo : La leyenda
del Yaguarete Aba y sus proyecciones, etc., en «Anales de la Sociedad Cien-
tifica Argentina», tomo XLI, entrega VI.
Uturuncu=el tigre que se hace hombre cuando quiere. Superstición ésta
muy generalizada.
Laronke Quevepo: Tesoro de Calamarqueñismos, púgina 332.
ES
milados los médicos á los tigres uturuncos, como chupadores
de sangre.
Las succiones sin sangre las practican también los médicos
de los indios del Chaco, aplicándolas directamente con la boca
puesta en la parte enferma (). Entre los Abipones también se
usaba el chupar (4).
Entre los Mataguayos, á los médicos llaman Yegu. Su modo
de curar es inclinarse con todo su cuerpo sobre el paciente
que está recostado en el suelo, poner sobre la parte dolorida
ambas manos á guisa de tubo, y aplicando á ellas la boca, so-
plar con toda su fuerza emitiendo al mismo tiempo unos ron-
cos mujidos (?).
Casi todas las tribus americanas hacían lo mismo.
La succión, según el señor Bourke (), es común entre los
Apaches, por sus médicos. «Cuando un dolor ha empezado á
localizarse en ese lugar, el médico recurre á la succión, levan-
tando ampollas de ese modo.»
La escarificación la emplean también usando un atadito de
hortigas hasta que la sangre fluya, esto lo hacen cuando se
hallan muy cansados.
Los médicos en la Florida, según Vaca, practicaban la sue-
ción y el soplido en el paciente y también la escarificación.
En la Española, curaban también por succión. Venegas ha-
bla de un tubo llamado chacuaco, formado de una piedra negra
muy dura, usada por los médicos de California para practicar
la succión en las partes del cuerpo afectadas de dolores agudos.
En estos tubos, algunas veces colocaban tabaco encendido
y soplaban con el humo sobre la parte afectada.
ll empleo de estos tubos para producir la succión, los ha-
llamos también entre los ojíbwa de Estados Unidos.
ll tubo es entre ellos de hueso; y, frente á la página 278 del
Seventh Annual Report of the Bureau of Ethnology, puede. verse
la lámina XVII! que representa á un médico de estos indios
(*) Dobrizho/fer por LaFONE QUEVEDO, página DA.
(2) Luis J. Fontana: El Gran Chaco, 3uenos Aires, 1881, púgina 162.
(*) Los Indios Matacos y su lengua, por Juan PELLESCHI, con una in-
troducción de S. A. Larone Quevebo, «Boletín del Instituto Geográfico Ar-
gentino» tomo XVII, cuaderno 10, 11 y 12, 1897.
Los Matacos y su lengua, por el P. RemebI y Vocabularios ordenados
por S. A. L. Q. «Boletin del Instituto Geográfico Argentino», tomo XVII,
cuaderno 7, 8 y 9.
(Y) The medicine-men of the Apache, by Jomx G. Bourke «Ninth Re-
port of the Bureau of Ethnology», páginas 471 y 472, 1887—1885.
PEN IES
(Jes'sakkid) curando un enfermo por medio de la succión á tra-
vés de un tubo de hueso (”).
El procedimiento es muy curioso; el médico, según el autor,
lleva cuatro 6 más tubos formados por los huesos de las patas
de pájaros grandes, cada uno del grosor de un dedo y de cua-
tro á cinco pulgadas de largo.
Después de haber ayunado y cantado sus oraciones, el mé-
dico se coloca en cuatro pies cerca el enfermo con la boca
aproximada á la región dolorida.
En seguida grita desaforadamente, haciendo sonar su so-
najero, á fin de que el diablo, que causa el mal, se refugie en
un solo punto del cuerpo; entonces aplica la extremidad de
uno de los tubos en la parte afectada y la otra en la boca
como si fuera un cigarro, y golpeándola en seguida con la
palma de la mano, lo hace desaparecer en la garganta apa-
rentemente; así hace con los demás, menos con el último, que,
aplicándolo directamente en la región dolorida, chupa fuerte-
mente por él haciendo violentas contorsiones á fin de extraer
el demonio.
Luego, como si á su vez el médico se lo hubiera tragado
mediante esta succión, se separa gateando del enfermo hasta
. cierta distancia, donde con otras contorsiones trata de vomi-
tarlo, devolviendo todos los tubos de hueso, aparentando un
gran sufrimiento.
Pronto se restablece y después de ordenar al paciente las
medicinas que debe tomar, recibe su pago y se retira.
¿No habrán hecho otro tanto con estos aparatos los médicos
calchaquies?
Objetos de madera y hueso (lámina II):
No 39. Cuchara de madera con mango recortado en esca-
lera de un solo lado; muy parecida y del mismo tipo que las
halladas en Santa María () y Hualfin (*).
No 40. Cuchara de madera con mango esculpido y calado
formando una serie de 00; es el primer ejemplar que se des-
cribe; por el trabajo de ornamentación y lo relativamente frá-
(1) The Mide- Wiwin or «Grand Medicine Society» of the Ojibwa. By W.
J. Hoffman, páginas 204 y 255.
(?) AurosetTI: Notas de Arqueología calchaquí, figura 240.
(?) Bruc: Op. cit., figura 23.
HO
sil de este utensilio, es de suponer que su uso no debió de ser
el común: de instrumento apto para revolver locro ó cualquier
otro alimento dentro de una olla, pues esto exigiría una cierta
resistencia de que carece.
No 41. Cuchara de madera lisa y del tipo común, hallada
frecuentemente en las tumbas de Jujuy y de las que nos he-
mos ocupado con el señor Lehmann-Nitsche en nuestros tra-
bajos anteriores sobre arqueología de esa provincia.
No 42. Tubo de madera, con un rebaje en su tercio superior
como para recibir una tapa y poder así servir de pequeño re-
cipiente; parecido á uno de los publicados por el doctor Leh-
mann-Nitsche, del cementerio de San Juan de Mayo de Jujuy.
N?2 43. Orqueta de madera tosca, cuyo uso aún no ha sido
comprobado. Se halla frecuentemente en las tumbas de Jujuy.
El doctor Lehmann-Nitsche los describe como frenos de llamas
(auchenia llama), guiándose por los datos publicados por el doc-
tor Seler, al dar cuenta de la colección del doctor Max Uhle,
1896 (*), que se halla en el Museo Itnográfico de Berlín.
Hasta ahora no conozco que haya tenido esta aplicación, ni
he hallado referencia al respecto. Las llamas que he visto uti-
lizar, algunas llevan sólo un bozal, pero en ningún caso freno.
íste, creo además, que no tendría ningún objeto práctico.
Poseo un ejemplar muy pequeño y el que nos ocupa es bas-
tante irregular y tosco para ser empleado en ese sentido deli-
cado; me inclino más bien á suponerlo una agarradera para
llevar fardos ó facilitar su atadura como si fuera una hebilla.
No 44. Fragmento de un útil de madera perforado en toda
su longitud, tiene rastros de escultura, pero tan destruídos que
no pueden reconocerse.
Posiblemente ha pertenecido á un escarificador.
No 45. Parte de un aparato para producir fuego del mismo
lipo del que aún hoy usan los indios del Chaco y los Cainguá
de Misiones. Este aparato se compone de dos trocitos de ma-
dera, uno largo, cilíndrico, y que termina en una forma redon-
deada ó subcónica, la que se introduce en una de las excava-
(1) Verhandlungen der Berliner Gesellschaft fiv Anthropologie en la
«Zeitschrift fir Ethnologie », 1894, púginas 409 y 410.
E] AA
ciones del otro trocito, el que se asegura en el suelo ó sobre
una piedra, á fin de permitir que gire dentro de dicha excava-
ción el trocito largo.
lil movimiento rotativo se imprime con las dos manos friccio-
nando y apoyando al mismo tiempo, ú fin de que se produzca
una cierta presión que es la que determina, junto al movi-
miento rotativo, la elevación de la temperatura; por consiguiente
la carbonización, y, por fin, la inflamación de la madera del ho-
yuelo, la que se ayuda con un poco de yesca ó yerbas muy
secas. Así producen el fuego esos indios y usí también lo pro-
dujeron los calchaquies seguramente.
No 46, 47, 49 y 51. Pezones de huso ó torteros (fusalolos)
de hueso de forma especial y raros en calchaquí. Lo forman
láminas cuadrangulares con los lados más largos, algo entran-
tes y agujero en la parte central. Uno de ellos muestra á cada
lado un pequeño cuadradito saliente que agracia la figura. Esta
particularidad se ve también en otro huso de madera de la
misma forma, número 51, pero en éste la superficie superior
se halla grabada con dos figuras triangulares dobles, una á
cada lado del agujero central.
No 48 y 50. Pequeños husos de madera, uno de ellos con
estrías grabadas y otro con dibujos formados por triángulos
dobles en la zona superior y elementos de zigzag en la infe-
rior.
Su forma es característica, porque se diferencian de los otros
torteros discoidales, cónicos, planos, cuadrangulares ó de sec-
ción de cilindro, comunes en los valles calchaquies, donde pre-
dominan los fabricados en piedra ó barro cocido.
Estos están compuestos por una sección de cilindro á la que
se superpone un cono.
El número 50 es muy parecido á uno de barro cocido que
publiqué de Amaicha (Yocavil), en mi Notas de arqueología
calchaquí (figura 193).
No 52. Topo ó alfiler de hueso liso. Una de sus puntas ter-
mina en forma de espátula, su uso es desconocido.
No 53. Topo igual al anterior, pero con su superficie cubierta
de círculos grabados con punto central.
Esta decoración es común hallarla sobre diversos objetos
en los valles calchaquies. He descrito un tortero de Pomán, de
piedra, con los mismos dibujos circulares, grabados (figura 192
de mis Notas de arqueología calchaquí).
Nw54a y 54 b. Mates lisos preparados para servir de cajas Ó
recipientes para guardar pequenos objetos. Este uso es frecuente
aun hoy entre los indios y la gente criolla.
En las tumbas de Jujuy y Calingasta, provincia de San Juan,
son frecuentes los hallazgos de mates, ya lisos ó pirograbados.
En un trabajo anterior (') he reunido lodo el material conocido
hasta hoy y en el que pueden verse muy bellos ejemplares que
demuestran hasta qué punto de perfección habían llegado los
viejos calchaquies en el conocimiento y aplicación del piro-
erabado.
N* 55. Canastita, único ejemplar conocido de la región cal-
chaquí hasta la fecha, en cuanto á su técnica que se diferencia
del tipo coiled ó enroscado común en el valle calchaquí.
N* 56. Collar de cuentas perforadas de malaquita, llamadas
vulgarmente turquesas. Estas se han usado abundantemente en
los valles calchaquies, y numerosos ejemplares de estos colla-
res hállanse entre las colecciones de nuestros museos.
El arte de tallar estas piedras y perforarlas, había llegado
á una gran perfección entre estos indios; hay ejemplares de
estas cuentas tan pequeñas que tienen sólo pocos milímetros
de diámetro.
Además, en este collar se notan unos adornos de hueso de
forma alargada y con un corte especial, y también algunos ha-
bitáculos de la larva de la mariposa (Occeticus gueyert).
En mi trabajo sobre Antigúedades de la Provincia de Jujuy,
he publicado un sombrero hecho con estos habitáculos. y el
doctor Lehmann-Nitsche describió otro del cementerio del Río
San Juan de Mayo.
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Topo ó alfiler de hueso
(2) Datos arqueológicos, ete.
O
En otro sepulero, el señor Gerling halló dos cadáveres,
acompañándolos sólo un simple topo ó alfiler de hueso, como
el de la figura 52 y una olla periforme, negra, de aspecto or-
dinario y rústico.
Olla rústica
Los datos que hemos reunido” sobre la arqueología de la
Puna son escasos en número, pero ya suficientes para darnos
á conocer y demostrarnos que sus antiguos habitantes eran de
la misma rama calchaquí, de los que ocupaban la Puna de
Jujuy, región esta última casi igual á aquélla. aunque con ma-
yores elementos.
No por esto dejaron los viejos habitantes de la Puna de
Atacama de tener comunicaciones con los demás calchaquies
del este y del sur, es decir, con los del propio valle de este
nombre y con los ae la cuenca de Londres; algunos tipos de
vasos de los que se describen (lámina l, figuras 31, 32, 37 y 28),
pertenecen á los hallados frecuentemente en Santa María, pero
principalmente en Andalguala, Belén y Tinogasta.
Ea Quebrada de Luracatao, en Salta; el Cajón en Tucumán
y Catamarca, y la Quebrada de la Troya ó Batungasta en esta
última provincia, han sido los caminos por donde han comer-
ciado Ó se han invadido las tribus de la Puna con los Calcha-
quies ó Diaguitas y por allí deben haber pasado esos bellos va-
ER (1) PA
sos pintados de colores vivos y con su simbolismo complicado
é idéntico al que también hallamos en las regiones citadas.
lil uso de los escarificadores nos dice lo mismo; éstos se
han encontrado, no sólo en la Puna de Jujuy, sino también
en Amaicha de Yocavil y en Santa María, provincia de Cata-
marca.
La forma de los sepulcros es igual á los de Santa María,
Molinos y Hualfin, salvo alguno que otro detalle como el del
estucado Ó revoque interior, que, según tengo entendido, es la
primera vez que se señala.
La identidad de los habitantes de la Puna con los Calcha-
quies ya fué apuntada por el doctor Francisco P, Moreno y no
es difícil que ellos hayan servido de vínculo entre los Diagui-
tas argentinos y los chilenos, pues en el territorio de ambas
repúblicas hállanse restos arqueológicos que denotan indenti-
dad en civilización, como ya lo hice constar en mi trabajo: 4l
Sepulcro de la Paya.
JuAn B. AMBROSETTI.
Rey. del Museo de La Plata — Tomo XIL AMBROSETTE Arqueología de la Puna de Atacama — Lám. Il.
2, 53)
3)
TALLER DE PUBLICACIONES
Alfarería de Antofagasta de la Sierra
(Los números son los mismos que los que poseen los objetos en el Musco.)
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AMBROSETTI: Arqueologia de la Puna de Atacama — Lám. LV.
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| Fig. 3
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? E. Holmberg (hijo) :
(Los números indican pasos)
TALLER DE PUBLICACIONES
ADD a sr 2 a
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII.
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Fig. 1
Petroglyto de San Bartolo
(según Philippi)
AMBROSETTI: Arqueología de la Puna de Atacama — Lám. LV.
Fig. 2
Pictografía de la Vega de Infieles
(dibujo de G. Gerling)
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Fig. 4
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(dibujo de E. Holmberg, hijo)
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Fig. 3 E
Croquis de las Fuinas de la Vega del Cerro Gordo
de E. Holmberg (hijo) |
(Los números indican pasos)
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MATÉRIAUX
POUR SERVIR Á
['ANTHROPOLOGIE DES INDIENS
DE E'ARGENTINE
PAR LE
Dr. Herman ten Kate
ANCIEN CONSERVATEUR DE LA SECTION ANTHROPOLOGIQUE
DU MUSÉE DE LA PLATA
Avec neuf planches
Matériaux pour servir a l'anthropologie des Indiens
de la République Argentine
PAR LE
Dr. Herman ten Kate
ANCIEN CONSERVATEUR DE LA SECTION ANTHROPOLOGIQUE DUM USE DE LA PLATA
AVANT-PROPOS
origine de ce petit travail date de Pépoque oú ¡'étais chargó
de la section anthropologigue du Musée de La Plata. D'apres
mon plan primitif, les cerveaux plus ou moins complets de
quatre Indiens, morts á La Plata, étaient destinés á former le
sujet d'une étude spéciale.
Les résultats de lautopsie sommaire el les mesures sur le
cadavre de deux de ces individus, les notes ostéologiques et os-
¡éométriques, les renseignements historiques et psychologiques
en fin de tous les quatre, formant en quelque sorte leur dos-
sier, devaient servir á titre de documenis complémentaires et
justificatifs. Malheureusement, diverses circonstances, en grande
partie indépendantes de ma volonté, et sur lesquelles il serait
oiseux d'insister, nYobligérent á renoncer á ce projet et á dif-
férer la rédaction de ces notes jusqw'á plus de six ans aprés
mon départ du Musée.
Jaurais désivé étre beaucoup plus complet, surtout en ce
qui concerne les cerveaux, mais pour ne pas différer la publi-
cation indéfiniment, j'ai préféré donner ces matériaux tels que
je les avais réunis le jour oú je quittai mon poste. Etant donné
la rareté de ces piéces, mieux vault une description incomplóte
que rien; el si ce travail présente beaucoup de lacunes regrel-
tables, il a au moins cel avantage que les matériaux en son!
absolument aulhentiques.
Les chapitres I—V de ces notes forment un ensemble com-
plet de matérinux et dobservations. Ayant eu précédemment
Tomo XII 3
Poccasion d'étudier une dizaine d'Indiens vivants, appartenant
aux tribus des Araucans, des Téhuelches et des Chiriguanos,
habitant également le territoire argentin, j'al ajouté le résultat
de mes observations sur eux á titre de comparaison el de sup-
plément dans le VI* chapitre.
La rareté d'observations anthropologiques exactes sur ces
Indiens justifiera la publication de mes données si incomplétes
qw'elles soient. Méme en Pattribuant qw'une valeur minime á
la craniologie et á Panthropométrie en général, au point de vue
des déductions, l'on ne pourra jamais se passer de mesurer du
moment qu'on veut décrire un objet quelconque du domaine de
Phistoire naturelle.
Une fois la publication de ces matériaux résolue, c'est sur-
tout gráce a mon successeur au Musée, M. le docteur Robert
Lehmann-Nitsche, que j'ai pu la mener á bonne fin. Il s'est
mis en relation avec M. le docteur Christfried Jacob, Phistolo-
gue bien connu, chargé du laboratoire histologique de 1"Hospice
de las Mercedes de Buenos Aires, qui a bien voulu étudier les
cerveaux. On vaurait pu trouver, en effet, personne plus com-
pétent dans celte matiére que M. le docteur Jacob.
ln raison de la distance énorme qui me sépare actuellement
du Musée, tout cela m'aurait été impossible sans le concours
précieux de mon savant confrére. Je lui en témoigne ici ma
gratitude.
Kobé (Japon), juin 1903.
HERMAN TEN ÍLCATE.
RENSEIGNEMENTS HISTORIQUES
Les quatre Indiens qui font Pobjet de ces nolices ont vécu
et sont morts au Musée de La Plata. Trois d'entre eux faisaient
partie lun petil groupe de prisonniers — Araucans pour la plu-
part — que le gouvernement national avait cru bon de civiliser
á sa maniére. Le quatrieme, un Fuégien nommé Maishkensis,
venu fort jeune au Musée, y était resté de son propre gré.
Personnellement, je Wai connu que Maishkensis. Quant aux
autres, je dois les renseignements sur leur vie el leur caractére,
comme presque tous ceux sur Maishkensis du reste, á M. Emile
Beaufils, préparateur au Musée, qui a connu ces Indiens de
trés pres pendant leur triste captivité.
Maishkeensis ('), connu au Musée sous le nom abrégé de
Maish, appartenait á la tribu fuégienne des Yahgan. Avant de
venir á La Plata, vers 1886, il avait passé deux ans el demi á
la mission anglaise d'Ushuala. Au service du Musée, il rem-
plissait diverses fonctions. Dans la famille de M. Moreno, il
chérissait les enfants, qui de leur cóté Paimaient beaucoup.
Dans le prochain chapitre, nous aurons á revenir sur le ca-
ractére de ce brave Indien. D'ailleurs, c'est de lui que j'ai parlé,
il y a une dizaine Vannées, dans une lettre a M. J. Denicker (?).
Si Maish avait su accepter la civilisation par son cóté super-
ficiel, les autres Indiens, dont on va lire le «dossier», nen vou-
(1) Peut-ótre plus exactement Maishk-'ntsis ou Maishk-ntis. «Chaque
«enfant porte le nom de la localité ow il est né, nom auquel on ajonte ndjis
«ou ntsis pour les garcons, kipa ou, plus rarement, ouilis pour les filles.»
Cf. Mission Scientifique du Cap Horn, 1882 —1883, tome VII, Anthropologie,
Icthnographie par P. Hyabes et J. Deniker, Paris, 1891, p. 376.
(?) C£. «Bulletin de la Société d'Anthropologie de Paris», 1892, Stance
du 17 novembre, p. 599.
o
laient pas. C'étaient: le chef araucan de la tribu des Huilliches,
Inacayal ('); une femme dile Margarita (*) de la méme tribu, el
qwon disait fille du chef loyel; une vieille femme fuégienne de
la tribu des Alakalouf, surnommée Tafa, á cause de son ha-
bitude á répéter ce mot. Son vrai nom aurait été lLull- Tyalma.
«Au mois de juillet 1884» — tels sont les renseignements
de M. Beaufils — «les tribus d'Inacayal et de Foyel, composées
de cent quatre-vingts et quelques individus, se présentaient au
Fortin Villegas, dans le territoire du Chubut, d'apreés les ordres
du commandant du 7”* de cavalerie, afin de témoigner de leur
fidélité et de leurs sentiments pacifiques envers le gouvernement
national.
«Le commandant envoya aussitól á Buenos Aires une note
dans laquelle il disait qu'il avait pu venir á bout de la fameuse
tribu rebelle dInacayal et qu'il la tenait prisonniére en atten-
dant les ordres supérieurs du gouvernement.
«Quand lVordre de la capitale arriva au Chubut de faire em-
barquer ces Indiens á bord du bateau á vapeur Villarino, en
qualité de prisonniers, on les dépouilla de tous les chevaux et
objets de quelque valeur qu'ils possédaient.
«La traversée fut des plus pénibles pour ces malheureux,
étant donné le peu de soins qw'on prit d'eux. Mais la douleur
la plus profonde qu'ils ressentirent fut quand, arrivés á la Boca,
on leur enleva leurs enfants des deux sexes, pour les répartir
entre les familles argentines qui en faisaient la demande.
«Privés de leurs enfants el de leurs amis, seuls Inacayal,
Foyel, Raimal et quelques autres échappérent á la répartition.
On les conduisit áa Tigre oú ils restérent une année et demie
jusqw'á ce que le docteur F. P. Moreno, touché de leur triste
sort, les demandát pour le service du Musée, ou les femmes
devaient enricher les collections ethnographiques par leurs tra-
vaux de tissage en méme temps qu'on pouvait étudier leurs
m«ceurs..... »
(*) Selon mes recherches, Inacayal est de sang mélé; sa mére était Arau-
canne, son pére Gennaken [Moreno] (ou Pampa [ Musters] ou Puelche [D'Or-
bieny]), tribu aujourd'hui presque óteinte. C'est le móme chef araucan dont
parle le capitaine Musters dans son fameux voyage el un des caciques prin-
cipaux des Araucans argentins. — Note de M. Lehmann- Nitsche.
(*) C'est peut-Gtre la móme fille du cacique Foyel dont Musters fait
mention, p. 233 de Pédition allemande. —Note de M. L.-N.
PE
Le destin wa pas voulu que ces Indiens revissent leur terre
natale. Comme je Pai dit déjá, Inacayal est mort au Muse,
avec deux de ses compagnes d'infortune. Foyel, plus heureux,
a pu revolr sa pampa chérie. Ce que les autres Indiens, hom-
mes el femmes, internés au Musée, sont devenus, je Vignore.
L*Indien de la pampa et de la cordillére a disparu en tant
que nation. Il ne reste, en Patagonie, que de faibles débris de
tribus naguére puissantes; pas plus de quelques centaines d'in-
dividus, qui á leur tour disparaitront. Comme Pa dit si bien
M. Daireaux ('), «la civilisation a déblayé le terrain que défen-
duient les descendants des premiers oceupants, mais sans avoir
rien préparé pour les remplacer...» Et en parlant en général
de la séparation des méres de leurs enfants, des maris de leurs
femmes, de leur répartition entre les chrétiens civilisés enfin,
il exprime ainsi: «La prétendue civilisation qui le (P'Indien)
combaltait, avail lá une arme tellement sure qw'elle n'en a pas
employé Pautre..... frappant les hommes non pas dans leur vie
avec le fer, mais dans leurs sentiments intimes quí eussent dú
lrouver gráce devant la nécessitó de vaincre, puisque Pon pou-
vaib vaincre en exploitant ces sentiments au lieu de les frapper.»
Je wabstiens de commentaires, ne voulant ici que citer el
donner des faits. Mais je ne puis me défendre de me deman-
der, non sans quelques doutes, si l'on a bien songé au conseil
que donna M. Moreno () en revenant d'un de ses nombreux
voyages: «La nación tiene el deber de dar en propiedad tierra
á esos indígenas.»
(*) «Revue Britannique », 1887, p. 386.
(*) Reconocimiento de la Region Andina. 1. Apuntes preliminares sobre
una excursión ú los territorios del Neuquén, Rio Negro, Chubut y Santa
Gruz. «Revista del Museo de La Plata», tomo VIII, 1897, página 108 (tirage
á part).
E.
II
TRAITS PSYCHOLOGIQUES
Aux renseignements «ui précedent, il convient d'ajouter
ceux que m'a fournis également M. Beaufils, mais qui sont
dun ordre plus particuliérement psychique. Quoique je ne
doute pas de la véracité de ces données, je dois pourtant faire
observer que ce que M. Beaufils dit á propos du caractére de
ces Indiens, s'applique á des individus vivant dans des condi-
tions absolument anormales. D'abord Maish qui, dés sa jeu-
nesse, avait vécu loin de sa tribu; puis les trois autres qui
v'étaient, en réalité, que des prisonniers. Si le caractére de
Pun a pu se modifier avantageusement par lPinfluence du mi-
lieu qui lui était devenu sympathique, les autres, et surtout
Inacayal, végétant en captivité, minés par la nostalgie, n'ont
dú montrer que le mauvais cóté de leur caractére.
Depuis le temps que M. Beaufils fréquente les Indiens du
lterritoire argentin, C'est á dire depuis 1884, il s'est fait sur
eux, en général, l'idée suivante:
«L'Indien, quel qu'il soit, ne se lie jamais comme le blanc.
Si, momentanément, il parait s'attacher á quelqu'un, ce n'est
point une amitié sincére, mais un intérét qui le pousse. Il est
jaloux de la supériorité du blanc. Du moment que son intérét
est en jeu, rien ne pourra vaincre sa méfiance.
«Jamais PIndien n'a accepté, ni racceptera de bon gré la
domination du blanc. Íl se plie par la force, mais sa volonté
ne céde pas au dedans. Jamais il ne pardonnera á son tyran
la liberté ravie....»
Autant que je puisse en juger d'aprés mon expérience per-
sonnelle, tant dans ”Amérique du Nord que dans l'Amérique
du Sud, cette opinion me parail étre juste. Mais si PIndien
hait le blanc, qui Pen blámera?
Maishkensis (planche ]).
Cet Indien était d'un bon caractére, mais timide; obéissant
el fidéle. De Pinstruction religieuse, qu'il avait recue á la mis-
sion d'Ushuaia, il avail retenu la croyance en Dieu et distin-
guait le bien du mal d'aprés la morale chrétienne. Sil se dis-
putait, 1l donnait raison á son adversaire et ne lui gardail pas
rancune.
= 30) ==
11 parlail. facilement Pespagnol, un peu Panglais el pro-
noncait bien le francais.
Aucun travail réfléchi et suivi ne lui était possible. La
difficulté de fixer son atlention pendant longlemps sur la móme
chose, ne lui permettait pas Vétude.
ll était trés amateur des images coloriées el chaque fois
qu'il rencontrait quelque scéne qui lui plaisait, il restait de
longs moments á la regarder, toutefois sans bien se rendre
compte loujours de ce qu'il voyait. S'il voyail plusieurs images
a la suite el qwon lui demandát ses impressions, il lui était
impossible de les énumérer. Sa mémoire, sur ce point, était
faible. Tout au contraire, quand il sS'agissait de sentiers sous
bois, il se rappelait merveilleusement les moindres détails.
Former des leltres ou dessiner, lui était presque impossible.
Malgré toute sa bonne volonté, Maish ne put jamais apprendre
á lire ni á écrire.
Un trait frappant c'était la lucidité avec laquelle il voyait
les objets á grande distance. La finesse de son ouie, égale-
ment remarquable, lui permettait de percevoir les sons les
plus faibles.
Maish aimait beaucoup á marcher, á monter á cheval el á
chasser les oiseaux, se servant pour cela, avec beaucoup d'ha-
bilité, d'une branche d'arbre en guise de harpon.
Les boissons alcooliques ne lui plaisaient pas, mais en re-
vanche, il aimait beaucoup les sucreries. Il aimait également á
fumer et était insatiable pour prendre le maté.
D'aprés les histoires personnelles que M. Beaufils connait de
Maish, il résulterait qu'il était tres sensuel. Les brunes ne lui
plaisaient pas et les noires encore moins. Il avait une préfé-
rence lrés marquée pour les blondes, qui étaient généralement
le but de ses entreprises. En outre, il se masturbait fré-
quemmen!.
Maish s'était accoutumé á la vie civilisée. Il avait un goút
marqué pour la toilette; il était méme coquet, se pommadait,
se parfumait et était trés fier de fláner dans les rues de La
Plata avec une redingote noire que lui avait donnée M. Moreno.
Dans plusieurs occasions, Maish a revu son pays natal,
mais jamais il ne voulut y rester. Il préférait reveniv habiter
La Plata, ne voulanl plus rien savoir de la Terre de Feu.
Au Musée, il s'occupait de divers travaux et ne montrait
pas de répugnance pour lravailler sur les squelettes humains.
La peur se traduisail trés expressivement sur son visage. Il
était du reste fort prudent et ne s'aventurait nulle part sans
précaution. Nétant pas courageux, il fuyait au moindre danger.
— 40) —
Dans les débuts de son séjour au Musée, il passait une
grande partie de son temps á regarder les oiseaux montés,
surtoul ceux qu'il connaissail comme habitant son pays.
Peu sociable et méme farouche dans les commencemenls,
il Shabitua peu á peu 4 ceux qui lentouraient et dans les
derniers temps il était devenu un utile auxiliaire pour le Musée,
alnsi que pour ses compagnons d'expédition dont il savait
gagner Pamitié et Pestime. Il aimait beaucoup les enfants, el
se plaisait á jouer avec eux.
Une gangréne pulmonaire, survenue consécutivement á une
affection tuberculeuse, Penleva.
Tafa, Inacayal, Margarita (planches 11, 1, IV).
Malgré tous les efforts que fit M. Moreno pour lirer quelque
profit pour le Musée de ces trois Indiens, ainsi que des autres
captifs indigénes, tout fut inutile. Ni les bontés, ni les atten-
tions dont il les entoura, ni Pattrait méme d'une rémunération,
ne purent vaincre leur apathie. :
Les hommes passaient leur temps á fumer et á prendre le
malé; seules, les femmes travaillaient au tissage de ponchos,
fajas, etc. Les matériaux, laine et couleurs étaient fournis par
le Musée. Une fois terminés, ces objets étaient le plus souvent
vendus clandestinement á vil prix dans la ville par les Indiens
eux-mémes. lls consacraient le produit de ces ventes á acheter
des boissons alcooliques dont les hommes étaient trés avides.
Une fois ivres, ces Indiens étalent généralement méchants et
alors il était prudent de se méfier d'eux, car ils étaient capa-
bles de tuer sous un léger prétexte.
Les femmes avaient comme seul vice —si vice il y a —celui
de fumer la pipe. lílles employaient á cet usage un mélange
de tabac et de sciure de bois de calafate ou d'incensio. Illes
étaient aussi friandes de sucreries de toute sorte.
Inacayal et Foyel étalent trés orgueilleux; Inacayal surtout.
Quand il s'agissait de travailler, il eút cru déroger; il ne
savait que manger et dormir. Trés peu communicatifs, ne cau-
sant presque pas, il était bien difficile d'obtenir d'eux un ren-
selignement précis, méme pour qui vivait pour ainsi dire á cóté
Veux.
Les femmes, au contralre, étaient plus communicatives el
répondaient, sans trop se faire prier, á toutes les questions,
mais on ne pouvait ajouter beaucoup de foi á ce qu'elles disaient.
Du ¡jour au lendemain, les réponses aux mémes queslions va-
rialent souvent.
A cra
Muintes fois ces Indiennes se privaient de nourrilure pour
la donner á leurs maris ou á leurs enfants.
Inacayal, dans ses accés de colére sourde, braitait de «grin-
gos» les Argenlins eux-mémes. Il disait: «Moi chef, fils de
celle terre, blancs voleurs.... luer mes fréres, voler mes clre-
vaux el la lerre qui m'a vu naitre, ensuite prisonnier.... moi
malheureux!» Dans ces moments, son visage réflétait la plus
grande tristesse.
Souvent, sur un mol dInacayal, tous se réunissaient autour
de Jui. Hommes, femmes et enfants, formant un cercle étroil,
entonnaient un chant fort lugubre. Cela durait quelquefois une
beure.
Quand le lendemain, M. Beaufils demandait a Inacayal ce
que signifiaient ces plaintes, il lui répondait que le souvenir
de leur terre natale les rendait tristes.
Jusqu'á son dernier soupir, Inacayal avait toujours gardé
Vespoir de réaliser ce désir....
Aífin de préciser un peu, Pavais dressé un petit question-
naire en priant M. Beaufils d'y inscrire de mémoire ses ró-
ponses. J'en al extrait ce qui suit:
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001
MESURES SUR LES CADAVRES
Aprés la mort de nos quatre Indiens, on a fait, en dehors
de Pextraction des cerveaux de tous, une aulopsie brés som-
maire de Maish; on a également pris quelques mesures sur les
quatre cadavres. Malheureusement, je Wai pu mettre la main
que sur les données relatives á Maish et á Tafa. Me trouvant
absent de La Plata au moment de la mort de Maish, M. le
docteur Fernand Lahille, alors conservateur de la section zoo-
logique du Musée, s'était chargé du premier. J'ignore qui a pris
les mesures sur Tafa, mais je dois dire, á mon regret, que
plusieurs de ces mesures, comme celles sur Maish Pailleurs,
ne m'inspirent qu'une médiocre confiance. D'abord puisque lá
oú 'avais pris moi-móme des mesures correspondantes sur le
squelelte, il y avait trop de différences et ensuite parce que les
chifíres de certaines mesures étaient tout a fait invraisembla-
bles. Quant á ces derniéres, je les ai supprimées tout simple-
ment. Je ne reproduirai donc que la liste réduite, lelle quelle,
en commencant par celle de Maislh. Toutes les mesures sont
en millimótres.
Maish (Yahgan): —
CIRCONFÉRENCES
Elorizontal Rd aci ALO
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Aux hancies o E NA SEA 892
Dubra E E A A O CU a EE O)
Deglicuiss AN EAS
Dumont E OS()
LONGUEURS
DonbrasM(acromiontanepicon dy A OO
De lPavant-bras (épicondyle á apophyse styloide). . . . . . . 258
De la main (ligne inter-articulaire a extrémité du médius) . . 190
Grande cnc ON
De la cuisse (grand trochanter á ligne inter-articuluire du ECOS OO
De la jambe (ligne inter-articulaire á malléole interne)... . . . 845
Dúuspican(talonfaniboutidu eros tortilla 240
DuinczGMacine nap onto A A 1510)
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LARGEURS
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DEMaboUciER e eE o a E 54
Destepaules (Anaco min AS 66)
Du bassin (d'une épine iliaque antéro-supéricure á Pautre) . . . . 255
Bio Ñes Mamas o o o. 0. .o 90.0. 0 0.0... a .. o. o. AD
DIAMETRES
Irontal maximum (entre les apophyses orbitaires). . . .. . . 109
Bi-auriculaire (dun tragus a Pautro) .......... 140
Bi-zygomatique. DS o o. BS)
Bicangularcide ama 95 (2)
De la mensuration de quelques organes internes il résulte:
Le coeur avail 96 mm. de hauteur et 100 de largeur. Son
poids était de 280 grammes.
L'estomac mesurait 247 mm. dans son diamétre transverse
et 71 dans son diamétre antéro - postérieur. Le diamétre verti-
cal était de 80 mm.
Le foie aurait eu 6 mm. de diamétre vertical. Ses diamétres
antéro-postérieur et transversal auraient été de 18 et de 32 mm.
Le poids du foie v'aurail été que de 1430 grammes.
La rate, dont la liste ne donne que le poids, pesait 192
grammes. : .
Le rein, sans indication de «quel cóté, mesurail 120 mm. en
longueur, 55 en largeur et 33 en épaisseur. Le poids était de
128 grammes.
Le testicule gauche avait 30 mm. de long, 38 de large el un
poids de 19 grammes.
Les chiffres qui précedent donnent lieu aux observations
sulvantes:
Il est vraiment étonnant qw'on rait pas songé á mesurer
la taille du cadavre dVautant plus qwon a mesuré la grande
envergure. Or, P'aprés la longueur de Pos du fémur de Maish
que j'al mesuré, sa taille cadavérique aurait été de 1634 mm.
Comme nous savons par M. Manouvrier (*) que la taille du ca-
davre est supérieure de 25 mm. au moins á celle du vivant,
Maish aurait eu une taille de 1609 mm. environ.
lón prenant ce dernier chiffre comme base, le rapport de la
tallle =100 á la grande envergure serait donc de 105,0. Si Pon
(*) «Mémoires de la Socióté Anthropoloyie de Paris», 2e série, tome IV,
pages 384, 385.
A AE
calcule les autres proportions par rapport á la taille du vivant,
aulant que les mesures absolues s'y prétent, on oblient 11,8
pour la main, 14,9 pour le pied, 22,7 pour les épaules. L'in-
dice antibrachial est de 87,8. [Il Sensuil que Maish avail la
main el Je pied relativement pelils, les épaules élroiltes com-
parées á celles de nos Téhuelches (voir plus loin) el Pavant-
bras relalivement long.
Les diamétres bi-zygomatique et bi-angulaire me paraissent
Pun beaucoup trop grand (pal trouvé 146 sur la cráne), Paubre
beaucoup trop petit.
Le poids du cosur est beaucoup au-dessous de la moyenne
des hommes européens don! les chiffres, selon Lobstein, Blos-
feld, Junker, Vierordt, etc., varient entre 270 el 384 grammes.
Son poids se rapproche le plus des poids moyens du cosur de
jeunes gens de 19 et de 23 ans, donnés par Vierordt (').
Le poids du foie est excessivement faible comparé aux
chiffres connus pour les hommes européens. D'apres les ta-
bleaux de Vierordt, Maish aurait eu un foie ne pesanl pas
plus que celui de garcons de 16 á 17 ans.
Le poids de la rate est élevé comparé au chiffre moyen que
donne Vierordt pour les hommes de 23 ans, c'est á dire 154
grammes.
Le rein a un poids excessivement faible, égal au poids mo-
yen chez les garcons de 7 ans, qua publié Vierordl.
Le testicule est petit si Pon considere que la moyenne esl
de 50 mm. pour la longueur el de 70 pour la largeur, le poids
étant de 21 grammes.
Tafa (Alakalouf): —
Les mesures sur le cadavre se réduisent comme suit:
Talle Verte fax pide A SR 1625 (?)
ErandeRen ve AS 1740
Grandempan a EA aya 145
BEE EMmpa A O Sn NE 200
Circonférence supéricure de la poitrine . . . . . . . 430
A dm A 320
to susamallcol are 250
Distance du grand trochanter au malléole externe . . . . 780
7 de la fourchette sternale á Plombilic. . . . .. 310
o entreMlesideuxtépines lia ques E 280
Cong uc 210
(*) Real-Eneyelopaedie der gesammten Heilkunde, von A, Enlenburo. 3.
Aulíl. s. v. Kórpergewicht.
(2) D'ott 1600 sur le vivant.
Eouleurides ye RR o E O BTOCA AO
y GES CAOS o o. o. .0. o.» 9. .2. 2.0. 0. . 0 mot calas
y ¿6 pan paittes mes. . 0. o. o. o. o 0. o lr Pd,
A peca partes OCA A
On voit d'aprés ces chiffres que le rapport centésimal de
VPenvergure á la taille chez Tafa est de 110, ce qui indique des
bras trés longs. Iínsuite que son petit empan Pemporte sur le
grand, ce quí s'observe parfois d'ailleurs, et qu'elle a le mem-
bre inférieur relativement long. La longueur de son pied par
rapport á la taille étant de 13,8, indiquerait la petilesse de ce
membre.
Malgré son grand áge, Tafa v'avait pas de cheveux blanes.
Pour son aspect général, ainsi que de son compatriote Maish,
je renvoie aux planches.
Ce dernier avait une physionomie plus au moins mongo-
loide, comme on en trouve assez souvent parmi les Japonais.
IV
OBSERVATIONS OSTÉOLOGIQUES
I'examen des cránes et de quelques os du squelette donne
lieu aux descriptions sommaires que voici:
Maish:—
Cráne de capacité moyenne. Sutures coronale et sagillale
presque complétement soudées. Synostose partielle de la suture
lambdoide. Toutes ces synostoses sont absolument prématu-
rées. Prognathisme général faible. Les dents de sagesse ont fait
éruption, excepté au maxillaire droit inférieur. La dent de sa-
gesse du maxillaire gauche est trés petite.
Les os du squelelte sont plutót minces.
Tafa: —
Cráne de capacité petite. Type inférieur. Sutures coronale cl
sagiltale presque complétement soudées. Sténocrotaphie des deux
cótés. Goultiéres de lartére méningée moyenne excessivement
profondes. Trous de Pacchioni profonds. Impressions digitales
du frontal bien marquées. Plusieurs dents manquent.
Os du squelelte robustes. Insertions musculaires marquées.
PA RED
Inacayal: —
Cráne moyen. Sutures lemporales et celles au ptérion sou-
dées. Les autres sulures, par contre, ne sont pas synoslosces.
Sulures compliquées, surtout la lambdoide. Deux petits os
wormiens des deux cótés du lambda. Assez forte dépression
le long de la suture sagittale, de lPobélion jusqu'au-dessus du
lambda. Légére asymétrie occipitale droite. Parois du cráne
minces, surtoul dans la région temporale. A Tintérieur de la
caloíle, un peu á gauche el en arriére du bregma, on observe
une forte dépression; également á droite, mais moins marquée.
A ces endroits, la voúte cránienne est si mince qwelle est deve-
nue transparente. Goultiéres méningéennes marquées. Plusieurs
dents font défaut. Os propres du nez ont dú étre brisés par
suite lun coup ou une chute.
Os du squelette assez robustes.
Margarita: —
Cráne petit. Ltat normal des sutures. Dans la lambdoide
lrois petits os wormiens. Au frontal, trous de Pacchioni bien
marqués. Légére asymétrie occipitale á droite. Bonnes dents.
Os du squelette assez minces.
Maish Tafa SS yal Margarita
(Fahgan) (Alakalouf) Timilliche) (Hurlliche)
MrsurEs:—
Diamctre antéro-postéricur........ 185 184 176 166
a transversal maximum... 148 144 148 144
a basilo-bregmatique ...... 153 133 140 129
e nasobasilUr 101 104 102 89
a ophyro-alvéolaire . ...... 91 98 (2) 93 97
5 bizygomatique ........ 146 141 144 12
Hauteur totale de la face. ....... 144 154 145 146
la CGIMNO: 0.0.0 0001500000 36 55) 35 39
Largueuride orbita 40 41,5 42 41
Harta 56 53 56 51
Parguennid in 24 28 20 23
Longueur du trou occipital... ... 35 30,5 37 34
Largueur du trou occipital... 30 28 29 22,5
Capacitércranienne a 1466 c. c. 1314 1512 1338
Longueur totale de Uhumérus gauche . . 308 314 299 286
ll Y du fémur gauche. ... 428 445 427 387
Hauteur approximative de la taille (*) .. 1634 1663 1632 1517
InpIcES :—
COtltiDasoróvo 000 pto aa labo 80,0 78,3 84,1 86,7
¡Erica A 719 72,3 79,5 77,7
¡Transverso=vertical 89,8 92,3 94.4 89,5
Eacialisupcrici 62,3 ; 69,5 (?) 64,5 75,7
EA STAN 98,6 109,2 100,6 114,0
ONE: ooo. boo. 0 90,0 84,3 83,3 95,0
Nasal e AO AR O 42,8 52, 46,4 45,0
Occip E TS 85,7 79,4 78,3 66,1
Humérus á la taille =100 ....... 18,8 18,8 18,3 18,8
Emula tati == 100 26,1 26,6 26,1 25,5
(*) D'apres le fémur, selon la méthode de M. Manouvrier, 1. c. Les chiffres de la taille, déterminés
WVapres l'humérus, étaient évidemment trop bas: 1600, 1628, 1557 et 1501.
E
Il résulte de ces chiffres que Maish et Tafa sont mésaticé-
phales tous les deux, comme la moyenne de tous les Fuégiens.
Inacayal el Margarita de leur cóté représentent bien la forme
céphalique générale de leur peuple, soit brachycéphalie vraie.
"indice de hauteur-longueur est microséme et mésostme
pour Maish et Tafa; mégaséme pour les deux Araucans.
T'indice de hauteur-largueur range Maish el Margarita par-
mi les microsémes, Tafa el Inacayal parmi les mésostmes.
L'indice facial supérieur donne la microsémie pour les deux
hommes, la mégasémie pour les, deux femmes.
L'indice facial, y compris le maxillaire inférieur, fait res-
sortir que les deux hommes ont la figure relativement plus
allongée, les deux femmes plus courte, surtout lAraucaniemne.
T'orbite est mégaséme chez Maish et Margarita; mésoséme
chez Tafa et Inacayal.
A Pexception de la Fuégienne, qui a le nez mésorrhinien,
les autres sont leptorrhiniens.
Le trou occipital est mésoséme chez Maish, microseme chez
les autres.
-Maryaridla
E Inacayal
Superposition des contours crániens des quatre Indiens
Du nasion á Popisthion
(1% grandeur naturelle)
A
Les contours crániens, pris á la lame de plomb, de nos
quatre sujets, donneron! une idée de la forme céphalique géné-
rale vue de profil.
Toutes les mesures qui ont été prises et la nomenclature
des indices sont celles des Instructions de Broca. Les cránes
ont élé cubés avec les grains de plomb, préconisés par lui.
SU
NOTICE SUR LES CERVEAUX (')
Les cerveaux d'Inacayal, de Margarita et de Tafa ne me
sonl venus sous les yeux que neuf ou dix ans aprés leur ex-
traction. Leur état de conservation laissait malheureusement
beaucoup á désirer, surtoul en ce quí concerne la forme générale.
Les cerveaux des deux premiers avaient subi de fortes dé-
pressions d'en haut, notamment dans la région occipilale. De
méme la base de Pencéphale, chez tous les deux, était considé-
rablement aplatie par le poids méme de cet organe.
Quant au cerveau de Tafa, il v'en restait que Phémisphere
droit, en état de conservation médiocre.
Sur le poids de ces cerveaux á Pétat frais, sauf celui de
Tala, el sur le procédé de conservation toute donnée positive
faisait défaut. Je puis dire cependant que lorsque je tirai ces cer-
veaux á la lumiére, ils se trouvaient dans des bocaux insuffi-
sammen!t remplis d'alcoo!l.
Il "y avait que Pencéphale de Maish qui se trouvát dans
un état parfait de conservation. Ayant quitté cet Indien vivant,
je ne retrouvai, aprés une longue absence du Musée, que son
cerveau el son squelette dans les vitrines de nos galeries an-
thropologiques.
Le cerveau de Maish a été momifié par le procédé suivant:
il a été immergé pendant un mois dans une solution formée
de neuf parties eau el une partie Vacide azotique. Au bout
de quinze jours, la pie-mére a été enlevée. Ensuite le cerveau
a été plongé dans une solution dPalcool á 90% et de bichromate
de potasse á cing pour cent. Aprés avoir été immergé deux
jours et lavé, il a été de nouveau mis dans Palcool deux jours
(*) M. le docteur Jacob donnera dans le travail qui fait suite au présent
une description détaillée des piéces dont nous ne publions ici que des notes
générales. On y trouvera aussi les planches phototypiques.
Tomo XII 4
— 50 —
durant; puis il a été séché á Vair libre. Cela fait, le cerveau a
été plongé dans un bain de paraffine bouillante.
Le résultat de ce procédé de momification a été des plus sa-
tisfaisants. Sauf une réduction trés considérable du poids et
des dimensions primitives, réduction qui dans sa longueur al-
teint jusqu'á plus de 61 pour cent, la forme générale du cer-
veau a été merveilleusement conservée.
Vu Pétat dans lequel se trouvaient les autres cerveaux, 1l
v'était pas bien difficile de choisir entre le dilemme qui se pré-
sente, comme Pa dit le docteur Johannes Seitz (*), quand on veut
décrire des cerveaux: «líntweder muss man bei der Beschrei-
bung sich mit Andeutungen begnúgen oder eine gedehnte und
erschópfende Darstellung mit vielfachen Wiederholungen hin-
nehmen, die dann fúr gewisse Zwecke sich immer wieder noch
nicht einlásslich genug erweist.» J'ai choisi d'étre bref tout en
renvoyant aux planches, qui donnent une idée trés exacte de lélat
général de nos cerveaux et qui accompagnent le travail spé-
cial du docteur Jacob sur ces cerveaux, travail qu'on trouve
á la suite du nótre.
L'état de marasme dans lequel se trouvaient ces Indiens á
Pépoque de leur morl, au moins certainement Maish, a dú in-
fluer sur le poids de leur encéphale, en ce sens qu'il a subi
une diminution.
D'aprés le docteur Lahille, qui a fait Pautopsie de Maish,
son cerveau aurait pesé 1432 grammes au moment de lP'extrac-
tion, sans ablation des méninges. La longueur était de 172 milli-
métres. Le volume=poids: densité aurait été 1180, chifíre fort
douteux, si nous calculons le poids probable de Pencéphale
WVapres la formule de Manouvrier (*): multiplier la capacité crá-
nienne (1466 c.c.) par le coefficient 0,87 —ce qui nous fait obtenir
1275 grammes. Ce dernier chiffre est d'autant plus probable que
le poids de Pencéphale de Tafa, reconnu étre de 1160 gram-
mes a lPextraction, donnerait 1169 grammes selon la formule
de Manouvrier. D'ailleurs, chez tous nos sujets, nous voyons
que le poids de lencéphale est en raison directe de la capacité
cránienne.
L'hémisphere droit de Tafa, pesé par moi en 1897, ne donne
que 234 grammes, ce qui prouve la diminution énorme de poids,
non seulement de cette piéce, mais de tous ces cerveaux. Ainsi
(1) Zwel Feuerlánder-Gehirne «Zeitschrift fúr Ethnologie», 1886, y. 260.
(?) Sur Cinterpretation de la quantile dans Vencephate, etc. «Mémoires
de la Société d'Anthropologie de Paris», 2e série, €. HI p. 162.
Vencóphale VInacayal et celui de Margarita ne pésent que 739
el 640 grammes, ainsi répartis:
INAYACAL MARGARULA
Meis pico E IS 333 280
> pac A 392 271
Cervelcan A A A A A O 74 89
tandis que le poids probable de Vencéphale du premier a du
¿tre 1315 el de la derniére 1164 grammes.
La longueur totale du cerveau est (en 1897) de 146 et 154
millimétres, selon Jes hémisphéres, chez Inacayal; 145. et 148
chez Margarita.
Les chiffres obtenus par le docteur Seitz, chez les Fuégiens
morts en Europe, sont 1403 grammes pour le cerveau d'Enrico,
pesé á Pétat frais, avant Pablation de la pie-mére. D'aprés la
capacité cránienne, M. Seitz calcula le poids de Vencéphale de
cing Fuégiens. Il obtint une moyenne de 1387 grammes, dont
1516 chez les hommes et 1301 chez les femmes. Or, je suis
Vavis que le fácheux procédé de cubage aux pois, employé por
le docteur Seitz, lui a donné une capacité beaucoup trop grande.
I5t comme 1 c.c. de capacité ne représente nullement 0,954
grammes dencéphale, comme M. Seitz le croyait, mais 0,87, 11
est clair que le poids de Pencéphale attribué par M. Seitz á ses
l"uégiens est beaucoup trop é¿levé().
Quant au poids de Pencéphale de nos Indiens, Pon voit que
celui 'Inacayal pese le plus el qu'il est presque égal au poids
moyen de Pencéphale des Négres máles, soil 45 a 56 grammes
au-dessous de la moyenne de l'homme européen. Insuite vient
Maish se rapprochant le plus du Péruvien de 26 ans, avec 1286
grammes, dont Broca a pesé Pencéphale.
Quant aux deux femmes, le poids de leur encéphale étant
presque égal, leurs chiffres sont de 65 á 124 grammes au-des-
sous des moyennes des femmes européennes (1231 el 1290).
Si nous comparons leur poids avec celui trouvé pas diffé-
rents observaleurs dans les races exotiques, on voit que Pen-
céphale d'un Chinois, pesé par le docteur Néis, avec 1175 gram-
mes el la moyenne de quatre cerveaux d'Hindous avec 1171
présentent des chiffres á peu prés égaux ().
lín appliquant la nomenclature de Topinard á nos cerveaux,
(*) Srrrz, op. cib., p. 237, 238.
(2) Voy. Torinarb: Eléments dV'anthropologie generate, chap. XVI J.
DeNIkeR: The races of man, p. 97—100. Kórpergewicht, loc. citb.
ED)
da
il sSensuit que les femmes aussi bien que les hommes ont len-
céphale moyen ou ordinaire, Tafa el Margarita vétant pas loin
de la limite des encéphales petits (*).
vI
OBSERVATIONS SUR LE VIVANT
Aux mois de ¡juin et de juillet 1896 j¡'eus l'occasion d'exami-
ner á La Plata et a Buenos Aires quelques Indiens des tribus
d'Araucans, de Téhuelches et de Chiriguanos.
Les premiers appartenaient á ceux qui, plus ou moins civi-
lisés, vivent depuis des années dispersés au milieu des blanes.
On les trouve dans les armées de terre et de mer, dans la po-
lice et les pompiers; le reste fait un peu de tout, ce qui veut
dire pas grand'chose.
Quoiqw'une douzaine d'entre eux eussent été convoqués par
notre directeur, M. Moreno, á venir au Musée pour étre mesu-
rés par moi, ces Araucans s'y prélaient de trés mauvaise gráce.
Rarement dans ma vie de voyageur-anthropologiste j'al du avoir
tant de patience qu'avec ces Indiens.
Comme il y avait deux agents de police parmi eux, ils
avaient entendu parler du service anthropométrique de Bertil-
lon, tel qu'on Papplique aussi a La Plata. Or, ils se figuraient
que mes recherches avaient quelque chose á faire avec la po-
lice et ne voulant pas étre traités comme de vulgaires malfai-
leurs, 1ls refusaient de s'y soumeltre.
A la fin Rufino Vera (Huilliche), ancien interpréte d'Inacayal
el guide éprouvé des expéditions du Musée, consentait á se
préter á quelques mesures. Sa fille mariée suivait lexemple et
enfin Pun des amis de Rufino de la tribu des Manzaneros.
Les autres persistaient dans leur refus. Tous se laissaient
photographier cependant.
Quant aux trois Téhuelches, ils avaient été amenés, comme
hótes, par Pune des expéditions du Musée en Patagonie. lls ne
séjournalent que peu de temps á La Plata.
L'un deux, le chef Canquel ou Kankel (planche VIl) est
Téhuelche pur. Il est bien connu de tous les voyageurs pour
son bon caractére et parle assez bien lespagnol et le gallois.
T'autre, nommé Tsaiwai dit José, était métis de Téhuelche et de
(*) Torrvarb: Op. cit., p. 997 et 567.
Gennaken (') el cousin germain de Kankel. Le troisiéme, Tal-
waik, était Vorigine araucanienne du cótlé de sa mére.
Tous se prétaient sans difficulté á étre mesurés quoique mon-
trant une certaine impatience qui m'obligeait á me háter.
Les quatre Chiriguanos, tribu appartenant, comme Pon sait,
a la grande famille tupi, étaient venus de la province de Jujuy,
amenés par la commission de délimitation de frontiére avec la
Bolivie. ls habitaient temporairement Buenos Aires. C'élaient
le vieux chef Valdivieso el les nommés Apolinario, José Segundo
et Luberto. Ce dernier parlait bien espagnol et paraissait fort
intelligent.
Leur mensuration voffrait guére de difficultés.
Les caractéres descriptifs relevés sur tous ces Indiens se ré-
sument comme suit:
Araucans (planches V et VI).
Age présumé: Rufino et le Manzanero 42 a 45 ans; la femme
20 a 22.
Tous les trois sont d'embonpoint moyen, de taille plutót
trapue el robuste.
La couleur des yeux est brun foncé. Rufino a les cheveux
noirs; ceux de sa fille sont bruns trés foncés, tandis que les
cheveux du Manzanero sont bruns foncés. Tous ont les che-
veux droils el abondants.
La couleur de la peau est Pun brun jaunátre clair. La
jeune femme a les joues colorées.
Les deux hommes portent la moustache assez forte; le Man-
-zanero en outre la barbiche assez fournie.
Tous les deux ont le nez droit. Le nez de la femme, quoique
élant droit, est assez court el ayant, en outre, le plan de la
base regardant en avant; il fait, au premier abord, l'effet d'étre
relroussé.
Chez Rufino et sa fille il wy a qw'un vestige de P'ceil bridé.
Le Manzanero a la caroncule découverte.
(*) Cet Indien a fait dejá Vobjet Uune communication relative á arc á
musique (Xoh'lo) dont jusquíá cette époque lexistence en Patagonie était peu
connue.
H. TEN Kate: Geographical Distribution of the Musical Bow. «Ameri-
can Anthropologist», XI, 1898, p. 93 et 9%. La premiére mention de cet ins-
trument musical se trouve chez Musrers: Unter den Patagoniern, Jena,
1573 (édition allemande), p. 87, 187, 185; fio. 8, p. 180. Ailleurs en parle le
docteur SPEGAZZINI Costumbres de los Patagones, «Anales de la Sociedad
Cientifica Argentina», 1884, XVII p. 229 £ 235.
La forme de la face chez tous est large et courte, trés mas-
sive chez le Manzanero. Ce dernier du reste, par son aspect
général, ressemble plutót a un gaucho métissé qu'a un Indien
pur sang. L'ensemble de la physionomie de Rufino et de sa
fille est assez mongoloide. La femme ressemble surtout :áa une
Malaise, sans qwelle soil prognathe cependant.
Parmi les dix autres Araucans, qui étaient venus au Musée,
mais que je rai pu mesurer, il y en avait au moins six, dont
quatre enfants, qui offraient des traits plus ou moins mongo-
loides. 11 aurait été difficile en effet de distinguer ces enfants
enfants japonais du méme áge (*).
Téhuelches (planches VII, VII et 1X):—
Age présumé: Kankel 32; Tsaiwai 33; Talwaik 18.
Kankel et Talwaik ont un embonpoint moyen; Tsaiwal est
assez corpulent. Tous les trois bien faits et robustes. Kanlkel
est incontestablement, comme physique, le premier; bel homme
sous tous les rapports.
Tous les trois ont les veux bruns clairs. Les cheveux abon-
dants sont noirs et droits. La peau est un jaune brun clair.
Kankel porte une moustache assez fournie; les poils sur le
menton sont plus rares. Tsaiwai va que quelques poils sur la
léevre supérieure et au menlon. Le jeune homme est imberbe.
Kankel et Tsaiwai ont de beaux nez convexes. Le nez de
Talwaik est légérement convexe, avec le plan de la base regar-
dant en avant.
Quant aux yeux, le jeune homme seulement présente le pli
dit mongolique, mais á Pétat de vestige.
Des trois, Tsaiwal a la face relativement plus large; Kankel
a la figure plutót allongée, tandis que le jeune homme offre
une forme intermédiaire. C'est lui aussi qui présente un léger
degré de prognathisme buccal.
Talwaik d'ailleurs a les dents les plus mauvaises el irrégu-
liéres. Il lui est difficile de fermer les lévres. Tsaiwal a les
meilleures dents de tous les trois.
Kankel et Tsaiwai me rappellent, par leur aspect général,
certains beaux types d'Indien de lAmérique du Nord. C'est
surtout parmi les Yaquis et les Pimas que ¡al vu des traits
pareils. Quant á Talwaik, M. Moreno waffirmait qu'il présente
(+) Ce fait me fut verbalement confirmó par M. le docteur Harmand, ac-
tuellement ministre de France au Japon. Pendant son séjour au Chili, ce
savant fut frappé de VPaspect japonuis des enfants indiens et métis.
une physionomie comme on en brouve souvent chez les femmes
araucaniennes.
Chiriguanos: —
Age présumé: Valdivieso vieillard; les autres entre 30 el 45.
[ls sont tous d'un embonpoint moyen.
Les yeux sont presque noirs. La peau est lun brun jau-
nátre. Les cheveux noirs sont droits.
Trois Ventre eux Woffrent aucune pilosité de la face; il ny
a que Luberto qui posséde une barbe clairsemée.
lxcepté Apolinario, qui a le nez concave vu de profil, les
autres ont le nez convexe.
Valdivieso et Apolinario ont la moitié environ á un tiers de
la caroncule cachée par la bride mongole; les deux autres Chi-
riguanos ne présentent que des vesliges.
Tous ont le visage large, sauf Apolinario qui Va plutót al-
longé. Valdivieso et Luberto sont un peu prognathes.
Le vieux chef a les dents lrés usées. Les trois autres ont
des dents régulicres, mais défectueuses, á Pexception WVApoli-
nario.
Apolinario présente un front trés fruyant et larcade sourci-
liére fortement développée.
Autant que Pon peut en juger VPaprés une visite hátive, je
dirais que ces quatre Chiriguanos ont tous une physionomie,
un type si Pon veut, assez différent.
ll "y a que Valdivieso qui porte les cheveux longs. Les trois
autres les ont coupés ras.
Valdivieso et Apolinario ont la lévre inférieure perforde el
munie d'un bouton bleu.
1] résulte des mesures qui suivent que Rufino est mésati-
céphale; sa fille hyperbrachycéphale el le Manzanero sousbra-
chycéphale.
Ces trois Araucans sont mésorrhiniens.
Les Téhuelches sont excessivement brachycéphales; les deux
premiers hyper-, Talwaik ultra-brachycéphale.
Kankel el Tsaiwai ont le nez leptorrhinien, Talwaik mésor-
rhinien.
Chez les Chiriguanos, Pon voit que Valdivieso est soushra-
chycéphale et Luberto brachycéphale, tandis que les deux au-
tres sont mésalicéphales.
Sauf le vieux chef, qui est platyrrhinien, tous ont indice
mésorrhinicn.
Leal leelo
Les mesures el les caractéres anthropométriques qui résul-
tent de nos dix Indiens sont les suivants:
Araucans |Téhuelches| Chiriguanos
Mesures absolues > ES
_ $ E
En millimétres E $ > ÑQ ES ES $ > E
K AE EI ESO ES $
SO 18 (8 (8 (3 13 18 (3
Y Y a a 2 AS A] s S
Sl SE pS 6 [SS 1 JS
Diamétre antéro-postérieur max. de la tete . . || 196| 170| 192| 194| 186| 172| 179| 187| 194| 191
transversal max. de la tete... .. 153| 151| 154| 167| 165! 156| 148| 148| 154| 160
a PZy coma 152| 138] 152| 154] 152| 142| 140| 140] 152| 156
sl INTER: coo neooa osos 120| 102| 106| 130| 125| 130| 110| 99| 130| 112
Fongucuid Uca A 52| 42| 50| 55| 55| 50| 52| 47| 55| 56
Parsaconidinc 37| 34| 42| 35| 35| 35| 48| 38| 41| 40
Hauteur du vertex au menton .......- — | — | — | 260| 216| 228] — | = | — -
Hauteur du vertex au tragus. .. .....- 137| 147| 142| 150| 140| 1301 — | — | - —
¡EMT COI) o o. 0.0. 350000000000.00000.0.0 1612|1577|1627|1782 | 1645 1639 | 1567 ¡1585 | 1626 | 1628
S. ABERO poco oposo ooo 00 1308|1225|1334]| — | — | — [1200|1213|1263|1264
Granderen vero OR A —= | --| — |1828/|1700|1685| — | — | —= | —
Distance de l'acromion á l'extrémité du médius. || — | — | — | 710| 645] 700] — | —= | — | —
Fonguecuide ia ON 16,5 =
E (Mp6 o. ooo 90)0 oso. ss. 271 25| 27 — =
Largueur max. des épaules. ....--...- = | — | — | 480] 457| 400| 375 ES 401 | 433
Pargucurimar des hac = = = 327| 289| 270] — | — — —
De ces mesures ensuivent les indices que voici:
Céphalométrique (sans correction). . . .. -. 78,1| 88,8 | 80,2 | 86,1 | 88,7 | 90,7] 82,7 | 79,1 | 79,4 | 83,8
Nasal o to oia Loto OT OO NIE [712 81,0 | 84,0 | 63,6 | 63,6 70/0 92,3 |80,8| 74,5 | 71,4
Quant aux proportions du corps, les mesures sur les Arau-
cans et les Chiriguanos ne se prétent malheureusement quíá
un ou deux rapports. Pour les Téhuelches nous avons pu ob-
tenir un peu plus de données.
Les mesures par rapport á la taille = 100 se répartissent
comme suit:
Chez PAraucanienne: la main 10,4, donc relativement petite;
son pied 15,8, d'oú grand en proportion.
Rufino el le Manzanero ont les proportions du pied 16,8 et
17,2, soit relativement grands.
Chez les Chiriguanos: la largeur des épaules donne 23,2;
23,2; 24,5 et 26,5, soit de belles proportions; le dernier fort
large méme.
Passons aux Téhuelches:
KANKEL TSAIWAI TALWAIK
Hauteur de la téte (vertex a menton). . . . 15,4 14,9 13,9
Membre supérieur en totalité . . . . . . 399 399 49,7
Erande tener AL OZ!6 103,4 102,8
Parzen des hepales EZ (O 26,9 25,0
Lagar des Mendes . <a. no o o. 9 o UU 17,7 17,0
Largeur des épaules par rapport centésimal á la
liecurdesinancios O 66, 66,1 07,5
=D es
On voit Papres ces chiffres que si Kankel a la téte relative-
ment grande, les autres sont dans la normale.
Sil yy a pas Verreur, le membre supérieur serait exces-
sivement court, ce quí n'est pas confirmé par la grande enver-
gure. lin tous cas, les chiffres de ce rapport me paraissent
suspects.
Les épaules sont trés larges, surtout par rapport aux han-
ches.
Tomo XII 5
(a*SqeL) SISUIJYSIPIN
*T oyouv[q — Suarpur Sap argorodo.Mpuy : YM NAL E “TIN OO L — YI YT 9P 09SNIN [OP “ADA
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. H. TEN Kate: Anthropologie des Indiens — Planche II.
Tafa (Alakalouf)
(YM -U9YRLuuao) peAeoeu]
“TIL AYduUr[g — Suarpuy sop argorodopuy : ALVA NAL “EH “IX QUO L — VJL[J UT] DP O9SNIN [9P “ADY
(YM INE) tueSiey
“AT AY9Ue[J — SUOPUT SIP ILTOJOdOM UY ¿ALVS NAL *]] *IIX OWOL, — V]P[J YT DP 09SNIN [9p "ADY
(out9dNe1y) e19A OUYNy 9p 9][11
“A MYOur[d — Suarpur sap argorodoIq)uy :9IVS NAL * [1 *ITX OU10L — PJU[ Y] 9P OO9SNIN [DP “ADM
(uRdNe.Jy) OJ9UeZURN
“LA AYdur[J — Su9rpu] sap orgorodopuy ALVA NAL E “IX 00, — YJe[ YT DP 09SNIA [9p *ADY
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. H. TEN KareE: Anthropologie des Indiens — Planche VII.
Kankel (Téhuelche)
(3yo[9nyaL) 9sof Jemres y,
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“TILA 9Y9UP[J — SUATPUT Sap ar3orodolyjuy : ALVA] NAL *H *IÍX OuO L — UJe[J YT 9P 09SNIAN 19P *A0H
(9y9J9nya 1) qrempe y
“NI 949Ut[J — SUAPuY SOP ABOJOdOMPUY : ALVA NAL > “IIX OO [, — YJP[d YT IP 09SNUIN [0p “ADN
CONTRIBUTION A L'EÉTUDE
DE LA
NORPROCOGIE DES CERVEAUA DES INDIENS
(décrits dans les Matériaux pour servir A 1'Anthropologie des Indiens
de la République Argentine, par le Dr. H. ten Kate
«Revue du Musée de La Plata», tome XII, pages 31 y suivantes)
PAR LE
Dr. CHRISTFRIED JAKOB
CHEF DE L*INSTITUT ANATOMO-PATHOLOGIQUE DE PSYCHIATRIE ET NEUROLOGIE
DE L'UNIVERSITÉ DE BUENOS AIRES
Avec sept planches
CONTRIBUTION Á L'ÉTUDE
DE LA
MORPHOLOGIE DES CERVEAUX INDIENS
PAR LE
Dr. CHRISTERIED JAKOB
Les quatre cerveaux qui forment la base de cette commu-
nication mont été amicalement fournis par M. le docteur Leh-
mann-Nitsche, chargé de la section Vanthropologie du Musée
de La Plata.
lls proviennent du Musée de La Plata et dans le travail de
M. le docteur H. ten Kate, spécialement au chapitre V «Notice
sur les cerveaux», publié dans cetle méme Revue(), on trouve
tout ce qui concerne leur provenance el conservation.
Comme il me parail que la technique de la conservation des
cerveaux, dans Jes études anthropologiques, se sert peu des
méthodes aujourd'hui practiquées dans Vanatomie cérébrale
moderne, je veux, comme introduction á cette étude, commu-
niquer les procédés de conservation dont je me sers depuis
certaines années dans mon laboratoire.
L'antbropologie et Panatomie comparées commencant par
convaincre de la nécessité qw'il y a, pour se former un juge-
ment comparatif sur deux organismes ou deux organes dis-
tincts, non seulement de la morphologie externe et du squelette,
méthode qui a dominé durant un demi-siécle dans ces sciences,
mais encore d'étudier tous les autres organes et tissus, et,
en outre, leur structure histologique, qui vient, tout récemment,
de donner la clef de la compréhension de la forme macros-
copique.
(*) H. teu Kate: Matériaux pour servir d Panthropologie des Indiens
de la Republique Argentine. «Revista del Museo de La Plata», tomo XII,
pages 31 et suivantes.
NE
Les moyens de conservation du matérial humain et animal
doivent avoir en vue deux points principaux: 1% la conserva-
tion idéale de la forme et sa relation topographique; 2% la
fixation de sa structure histologique.
Ces deux fins s'obtiennent aujourd'hui le mieux par la mé-
thode practique et simple á la fois, suivante: injection intra-
artérielle, 6 a 10 heures post mortem, de 1,5 á 2,5 litres de for-
mol (Formaldehyde), ajoutant ensuite 4 a 6 litres d'eau filtrée.
Les quantités varient suivant le volume de lorganisme.
L'appareil usé á cel effet est simplement un irrigateur de
24 3 litres de capacité, muni d'un tube de gomme de 2 métres
de long et, au bout, d'une canule en caoutchouc de la dimen-
sion dun crayon ordinaire; de plus, une clef pour fermer.
On choisit pour Pinjection Partére crurale ou la carotide
droite dans "homme ou dans animal adultes. Dans les en-
fants ou les petits animaux, on choisit le tronc commun de
Paorte.
La canule se lie au vaisseau et commence á laisser passer
lentement d'abord le formol d'une hauteur de 1,54 2 métres de
Pirrigateur el ensuite l'eau selon la quantité indiquée.
A Peau, on peut méler, pour certaines fins, de l'alcool de
elycérine ou quelque substance analogue.
Les caduvres, ainsi traltés, se conserven! pour parer á toutes
les fins anatomiques et histologiques durant des mois et des
années, et subissent uniquement peu á peu une momification
progressive.
Pour Pexamen des cerveaux et de la moelle épiniére, on
ouvre soit immédiatement aprés avoir achevé Pinjection, soit
mieux encore un jour aprés, en se servant des moyens connus,
le cráne et la colonne vertébrale; le cerveau devant alors se.
rencontrer, quand l'injection est parfaite, complétement rigide
el dans un état de conservation admirable en ses formes, un
vrai moule de la capsule cránéenne.
D'oú il résulte une extraction quelque peu plus laborieuse
que celle du cerveau non fixé, mou.
Ce qu'il faut surtout tenir en compte en usant cette méthode
pour Panatomie pathologique, clest l'altération dans la distri-
bution du sang de lorgane, parce que Pon comprend que le
contenu sanguin capillaire est remplacé par la solution de
formol.
Mais, pour lPanatomie normale, ce fait na point d'impor-
tance el avec un peu d'exercice, on peul constaler un étal de
congestion du cerveau malade.
C'est des ce moment que l'on peut obtenir des photogra-
phies idéales et prendre toutes les dimensions nécessaires. D'un
coup d'ceil, on distingue les cerveaux dolicho - encéphaliques et
brachy-encéphaliques.
Ces cerveaux fournissent de trés bonnes coupures et peu-
vent s'expédier, sans aucun danger, empaquetlés dans un peu
de coton mouillé; ¡ls se conservent dans une solution del a 5
pour cent de solution de formol, en changeant de temps en
temps celte solution. Pour des examens histologiques, on
peut, aprés les avoir lavés dans de Peau pure, les passer á
Palcool, aux solutions bichromatiques, á la solution de Kaiser-
ling, etc.
Comme dans ces solutions les cerveaux éprouvent une al-
tération de leur poids, durant le laps de temps qwelles de-
mandent, je fournis á Pappui un tableau de T. Flatau (Anat.
Anxeiyer 1897, page 323):
AUGMENTATION
DIMINUTION AUGMENTATION =
Formol de
Alcool de 90% | Bichrome 2 “o
APRES JOURS
10 o/o 5 lo 1olo
1 7olo = = + 6/0 -
3 18, + 2100 + 200 + 9%, + 14c/,
30 331% E ER ES 1-10)» + 231,
90 34, + 82., O +9, 123)5
150 = = + 1, +7, 112205
450 —- = +1, +6, +19,
550 34, E = Es =
Nos quatre cerveaux malheureusement r'ont pas élé traités
alnsi.
Trois d'entre eux ont souffert un mauvais endurcissement
dans Palcool, avec un fort aplatissement el une perte de poids
considérable.
Le quatriéme, aprés Pendurcissement alcoolique, mieux
effectué que dans les autres, a été soumis, malheureusement
par une erreur scientifique, á une épreuve de desséchement
complet. Dans la description suivante des particularités mor-
phologiques de ces quatre cerveaux indiens, je me résumerai
briévement, parce que, mieux que la description plus détaillée
que Pon peut donner, serviront les trés exactes photographies,
A
dimension naturelle, sorties du Musée de La Plata et qui sont
jointes á ce travail.
Je fournirai des mesures seulement de la sylvienne et de
la rolandique.
Ensuite, la largueur totale, en diamétre, de chaque hémi-
sphére, du póle frontal au póle occipital, et du temporal á Poc-
cipital, et, de plus, pour former le criterium du développement
du lobe frontal et du pariétal, les deux courbes suivantes a,
courbe sagittale moyenne, tout au long du bord supérieur
moyen hémisphérique, á partir du bord inférieur du póle fron-
tal (P.f.), jusqu'au bord inférieur occipital (P. o.), avec in-
dication du lieu de la scissure centrale, distance supérieure
rolandique (R.s.) du póle frontal (point rolandique supérieur);
et b, Vautre courbe, horizontale, transversale, unissant les mé-
mes póles, en passant sur la convexité de l'hémisphére, dans
la hauteur des opercules rolandiques, avec indication nouvelle
de la scissure centrale, distance inférieure rolandique (%. 2.) du
póle frontal (point rolandique inférieur). Voir la figure sui-
vante:
Comme comparaison, nous servent encore plus de mille cer-
veaux, dont dispose notre laboratoire et le précieux atlas de
Relzius, que Pon peut considérer comme un trésor pour des
travaux morphologiques.
Si, pour eviter des descriptions innécessaires trop longues,
je désigne avec Vétiquette typique telles et telles formations
dans la description suivante, je ne veux pas, on Pentend bien
naturellement, désigner toute déviation de ce type comme anti-
typique et inférieure.
— (565 =
Il Wexiste pas encore, ni se formera de longtemps, proba-
blement, une absolue entente sur les opinions du plus ou
moins d'infériorité des variantes différentes.
Les abréviations dont je me sers dans la description sont
celles communément adoptées par Pusage.
[er cerveau: Maish, Indien Yahgan, Terre de T'eu (planches I et Il, fig. 1—7).
Ce cerveau, qui se trouve dans un état sec, était en état
frais, la convexité en bon état de conservation, la base superfi-
ciellement lésionnée: selon l'apparence, un cerveau de dimension
moyenne, d'un développement typique, et riche de circonvolutions; en
plus, d'une largeur circonvolutionnaire moyenne.
HÉMISPHERE GAUCHE
Longueur, 13,5 cm. (diamétre fronto occipital); diamétre
temporo occipital, 10 cm. el largeur maxima, 6 cm.
Courbe sagittale supérieure (a), prise de la piéce sécle,
14,5 cm.; point rolandique supérieur, 8,5 em.; courbe horizon-
tale, 13,5 cm.; point rolandique inférieur, 5,5 cm.; extension
de la rolandique, piéce séche, 8,25 em.; extension de la syl-
vienne, 5 cm.
La sylvienne se compose de ses quatre branches, typique-
ment, par un développement de rétraction artificielle du lobe
frontal, béantes dans leur portion frontale, de facon que lP'on
apercoit Pinsula Reil.
La branche horizontale postérieure est quelque peu courle
et une moyenne obliquité.
Les branches antérieures de développement typique, et la
postérieure horizontale achévent avec une courte branche ver-
ticale.
La rolandique, de direction typique, un peu en zigzag, non
interrompue, faisant une scissure au bord supérieur el sans
percer son opercule.
Il existe trois circonvolutions frontales bien développées et
séparées. Leurs pieds d'insertions sur la frontale ascendante
superficielle el, surtout, notablement prononcée, est celui de la
seconde.
Egalement large de développement est le cap de la troisiéme,
ce fait se présentant avec deux scissures.
La scissure précentrale est interrompue formant deux bran-
ches; la post-centrale aussi par un pli de passage atypique
entre la pariétale ascendente et la pariétale supérieure.
La scissure interpariétale est profonde, compléte, et fait
suite á la branche antérieure post-centrale; elle termine en
s'anassomosant avec Pinteroccipitale.
Les circonvolutions centrales ont une configuration com-
plétement normale. Les circonvolutions pariétales supérieures,
disposées en trois groupes, en are (gyrus arcuatus de Retzius).
La pariétale inférieure, assez développée et compliquée en
trois groupes (supra marginalis, angularis et preoccipitalis=pli
courbé).
Le lobe occipital ne présente aucune particularité.
La premiére temporale, avec formation d'anse alypique,
dans le sens Pen bas el dans la moitié de son trajet; en outre,
elle a un pli de passage au méme lieu de la formation de
Panse avec la deuxiéme: celle-ci méme et la troisiéme sont de
configuration normale, de méme que la fusiforme et 'P'hippo-
campe.
Dans la face interne, nous remarquons la premiére frontale
duplifiée, la supra calleuse étroite el de méme un lobe quadri-
latére, assez étroit, ainsi quw'un développement trés grand du
cunéus.
Tout le reste est normal.
HÉMISPHERE DROIT
Diamétre, comme dautre part: courbe sagittale, 14,5 cm.;
point rolandique supérieur, 8,5cm.; courbe horizontale, 14 cm.;
point rolandique inférieur, 6 cm.; extension de la sylvienne,
4,5 cm. et de la rolandique. 8,5 cm.; la configuration de ces
scissures comme d'autre part.
De méme le lobe frontal, á exception de ce que, de cette
méme part, le pied de la seconde frontale est occulte, non su-
perficiel, dans le fond de la scissure précentrale non “inter-
rompue.
Face basale, normale. De méme les circonvolutions centra-
les et le lobe pariétal: il existe une scissure parieto occipitale
externe, peu profonde.
Dans le lobe occipital, nous notons un gyrus descendanl;
les circonvolutions du lobe temporal, fortement développées,
surtout la premiére.
Dans la face interne, il existe un pli de passage cunéo lim-
bique, tres superficiel, et le reste est comme d'autre part.
o [1
Corps calleux, trigon cérébral, thalamus, protubérance an-
nulaire et cervelet sans particularité.
Ce quí appelle Pattention des lors dans ce cerveau, cest un déve-
loppement exlraordinaire du cap de la troisieme frontale, des deux
cólés, et de la premiere temporale droíte: aucun styymate dinfériorite.
2" cerveau: Inacayal, cacique des Araucans, Indien Gennaken-Huilliche
(planches TIL et IV, fig. S—15).
Ce cerveau apparlient aux trois endurcis el conservés dans
Palcool, ainsi que les suivants.
Cest un cerveau grand, massif, avec des circonvolutions larges,
dapparence grossttre, typiquement eurygyrencéphalique, et avec peu de
développement des circonvolutions secondaires.
HÉMISPHERE GAUCHE
Diamétre fronto occipital, 15,5 em.; ltemporo occipital, 11 em.;
largeur maxima, 6,75 cm.; courbe sugillale supérieure, 20 cm.;
point rolandique supérieur, 12 cm.; courbe horizontale, 20 cm.;
poimt rolandique inférieur, 7,5 cm.; extension de la rolandique,
10 em.; extension de la sylvienne, 6 em.
La sylvienne se présente avec une horizontale antérieure
trés courte, sous- verticale antérieure et horizontale postérieure,
bien développées, moyennement oblico -ascendantes et se termi-
nant par deux branches quelque peu longues, égales.
La insula, dans sa partie antérieure, est découverte, dí á la
déviation et á la rétraction du lobe temporal.
La rolandique montre typiquement trois anfractuosités, forme
7igzag, faisant incision, au haut, au lobe paracentral superfi-
ciellement, el, au bas, profondément, a Popercule rolandique.
Les trois circonvolutions frontales, bien séparées, la portion
antérieure de la seconde duplifiée également; celui de la deu-
xiéme, submergé; celui de la troisiéme, large et bien prononcé;
le cap est de faible développement.
A la base, la premiére frontale extrémement large; le sillon
triradiate, en forma de H.
Les circonvolutions centrales, sans particularité; Pantéricure,
plus large que la postérieure; la scissure interpariétale, pro-
fonde et non interrompue; la circonvolution pariétale supé-
rieure, massive, avec disposition en trois gyrus arcuatus; il
existe une scissure pariéto*occipitale externe, courte. La parié-
O
tale inférieure se divise en deux; la supra marginalis extréme-
ment étendue et une autre plus petite, pli courbe.
Dans le lobe occipital, pour le reste normal, existe un gyrus
descendant.
Les circonvolutions temporales, amplement développées, sans
particularité; de méme, dans la face interne, la premiére fron-
tale et la supra calleuse, ainsi que l'ovalaire.
Le lobe quadrilatére, grand; le cunéus, étroit; la scissure
calcarine Warrive pas á s'unir avec les perpendiculaires inter-
nes, interrompue par un pli atypique, cunéo lingual antérieur.
Le corps calleux, sans particularité: la calcarine, faisant inci-
sion de quelque extension dans la face convexe.
HÉMISPHERE DROIT
Diamétre frontal, 15,5 cm.; temporo occipital, 12,25 cm.;
largeur maxima, 6,75 cm.; courbe sagittale, 20 cm.; point ro-
landique supérieur, 10 em.; courbe horizontale, 21 cm.; point
rolandique inférieur, 8 ecm.; extension rolandique, 9,5 cm.; ex-
tension sylvienne, 5,5 cm.
La scissure sylvienne, comme «autre part; la rolandique,
quelque peu moins compliquée, circonvolutions frontales, mas-
sives; leurs pieds normaux, sans particularité á la base; cir-
convolutions centrales et pariétales, semblables á celles dont il
a été parlé d'autre part. Seulement, la scissure pariéto occipi-
tale externe, faisant incision un peu plus prononcée.
Lobe occipital et temporal, comme d'autre part: la face im-
terne montre des relations complétement typiques. Le lobe
quadrilatére, tres large; la fusion de la calcarine et de la per-
pendiculaire interne s'effectue d'aprés la régle.
La formation de la base, le cervelet, etc., sont normaux.
Nous aurons par conséquent a noter dans ce cerveau, en dehors
de Peurygyrencéphalie notable, une configuration pour la plupart nor-
male, le développement prononcé des circonvolutions partétales infé-
rieures et la formation, assex rare, d'un ple de passage cunéo lingual
antérieur, superficiel, interrompant la portion antérieure de la calca-
ríne: ce qui, selon Cunningham, se rencontre seulement dans
les 2,3%, des statistiques cérébrales.
O
3"” cerveau: Margarita, Indiene araucanne, tribu Huilliche (planches V et VI,
fig. 16—23).
Cervean de dimensions plutót petites et développement des circonvo-
lutions, moyen, avec légere hypoplasie du lobe frontal yauche.
HÉMISPHERE GAUCHE
Diamétre fronto occipital, 14 cm.; temporo occipital, 10,5 em.;
largeur maxima, 6,25 em.; courbe sagittale, 19 cm.; point ro-
landique supérieur, 9 cm.; point rolandique inférieur, 7 em.;
extension rolandique, 8,5 cm.; extension sylvienne, 5,5 cm. La
scissure sylvienne, avec ses branches antérieures, de courtes
dimensions; l'horizontale supérieure, avec obliquité normale et
achevant par deux sillons superficiels, en forme de queue de
poisson.
La topographie de la rolandique, altérée, de telle sorte qwelle
se rencontre plus rapprochée du póle frontal que typiquement;
doú il résulte un lobe frontal de dimensions réduites; elle
est de direction droite et sensiblement en zigzag, puis com-
muniquant avec le sillon frontal supérieur.
Son achévement supérieur et inféricur est typique. Il existe
trois circonvolutions frontales bien séparées, avec assez de dé-
veloppement de sillons secondaires et implantation normale
de ses pieds.
La seconde frontale, dans sa partie antérieure, duplifiée.
La troisiéme présente des circonvolutions quelque peu
étroites; la base du lobe frontal, sans particularité.
La circonvolution frontale antéricure, interrompue; la pos-
térieure quelque peu plus large que Pantérieure et de direction
trés droite.
Le sillon prérolandique, de méme que le postrolandique,
sont formés de deux branches séparées: Pinterpariétale, pro-
fonde, les circonvolutions pariétales supérieures avec des dis-
positions typiques en trois gyrus arcuatus, et les inférieures
divisées en deux: la supra marginalis et pli courbe de faible
complication; la scissure pariéto occipitale externe, trés super-
ficielle et courte.
Le lobe occipital, á peine segmenté; les trois circonvolu-
tions temporales, d'un développement typique bien séparé; la
fusiforme et Phippocampe, sans particularité.
La face interne, sans particularitó.
ES
HEMISPHERE DROIT
Diamétre fronto occipital, 14,5 cm.; temporo occipital, 11 cm.;
largeur maxima, 6,5 cm.; courbe sagittale, 20 cm.; point rolan-
dique supérieur, 11 em.; courbe horizontale, 20 cm.; point ro-
landique inférieur, 8,5 cm.; extension de la rolandique, 7,5 cm.;
extension de la sylvienne, 5,75 cm.
La sylvienne, avec ses branches antérieures plus développées
que celles d'autre part; pour le reste, égales données.
La rolandique, quelque peu articulée, avec deux genoux bien
prononcés.
Ses achévements, comme d'autre part, normaux.
Position topographique de celte scissure, de ce cóté, nor-
male, de telle sorte qu'il en résulte un lobe frontal de dimen-
sions qui s'approchent de celles normales.
Les circonvolutions frontales el leurs pieds, comme d'autre
part; Popercule frontal, petit; le cap de la troisiéme, trés grand;
les circonvolutions centrales, typiques; Pantérieure, quelque peu
plus large que la postérieure.
La scissure interpariétale, quelque peu plus courte que d'au-
tre part; le lobe pariétal, assez analogue á celui Pautre part:
seulement, les pariétales inférieures, avec augmentations en trois
eroupes: supra marginalis, angularis et parietalis posléricur.
Le lobe occipital, comme d'autre part; de méme pour le lobe
temporal; seulement, il est á noter le développement, quelque
peu grand, de la troisiéme temporale, face interne, sans parli-
cularité.
La calcarine se prolonge du cóté de la face externe.
Ces cerveaux présentent par conséquent un type quelque peu in-
fériewr Q celui normal, pour leur diminution du lobe frontal gauche
(sans avoir pu rencontrer de lesions pathologiques), et un déve-
loppement, quí sait, peut-étre quelque peu au-dessous de la mesure
moyenne de leurs circonvolutions, mais sans o/frir des anomalies
évidentes détarllées de leur configuration.
¡me
9 cerveau: Tafa, Indienne Alakalouf, Terre de Feu (planche VII, fig. 24).
De ce cerveau, il nexiste que la partie dorsale de Phémi-
sphére gauche, nous faisant défaut la moitié inférieure. De
Vhémisphére droit, 1l n'existe que quelques morceaux.
Ce cervcan, q en juger par les morccausx, ressemble beaucoup au
cervean d' Inacayal. Il présente un type prononcé d'eurygyrencéphalte,
5 A
avec des circonvolutions larges et assex riches en circonvolutions se-
condatres.
Le diamétre fronto occipital du morceau gauche esl de 14,5;
la largeur maxima, 6,5 cm.; les autres dimensions ne peuvent
se fournir, á cause du défaut plus haut indique.
La scissure rolandique présente des insinuations typiques;
la branche horizontale postérieure de la sylvienne achéve avec
deux scissures superficielles; les trois circonvolutions frontales,
bien séparces, larges; leurs pieds, normaux.
Le sillon précentral conste de deux branches; le post-central
est court, du á une profonde scissure operculaire pariétale. La
scissure pariétale, profonde, non interrompue. Il existe trois
syrus arcualus supérieurs el trois pariétaux inférieurs, desquels
le supra marginalis est le plus développé.
Le pariéto occipital externe fait profonde incision; le lobe
occipital, richement et typiquement segmenté; la premiére tem-
porale, tres large el massive.
Face interne, sans particularité; il en est de méme des res-
tes de Pautre hémisphere.
De cet hémisphere, il s'est essayé de faire une étude micros-
copique, employant, aprés inclusion de la celloidine, plusieurs
morceaux de Pécorce cérébrale et le traitant avec la méthode
de Nissl (Thionin); mais, sans grand résultat; seulement, on
voyail dans les coupures les noyaux des cellules pyramidales,
et, dans quelques unes, aussi, la forme du corps cellulaire; et
il wétail pas possible de se fixer sur la topographie de Pécorce.
Dans ce cerveau, il ne sest pas rencontré de dispositions aty-
piques.
Ayant ainsi terminé Pétude des quatre cerveaux el. résu-
mant le jugement général que nous avons déjáa fourni sur
chacun d'eux, il résulte qwils se trouvent parfaitement « la
hauteur du développement moyen des cerveauzx ecuropéens.
ln se placant par quelques données au-dessous de cette
ligne moyenne, pour d'autres au-dessus; c'est á dire quiels va-
ment autouwr lun type idéal, comme tous les cerveaux.
Dans le développement des seíssures primordiales, nous 1Wavons
point rencontré d'altération notable, quí ne se soit pas déja
rencontrée dans des cerveaux européens. Il dans les sillons
secondarres, 'appelle un peu Pattention sur la constance du dé.
veloppement typique du lobe pariétal et temporal, tandis que varient
le frontal et Poccipital, tout comme chez nows: faits indubitable-
ment atypiques font défaut et la largeur, comme la plexiosité
(sinuosité) des circonvolutions varie également entre les types
eurygyrencéphaliques et sténogyrencéphaliques.
Ce fait, rencontré également par les deux auteurs qui se
sont, avant moi, occupés des cerveaux fuégiens, docteurs J.
Seitz (') et L. Manouvrier (*), n'appelle en rien lattention, tenant
en compte le fait que toutes les nations, aujourd'hui considé-
rées comme civilisées, se trouvérent, il y a moins de 2000 ans,
dans le méme état, plus ou moins, que ces Indiens; et de plus,
tenant en compte que cette dite culture de la masse n'est qu'une
suppression méthodique de fonctions individuelles physiologi-
ques; n'est qu'un développement des centres d'inhibition dictée
par les lois de la famille, de la société et de Plitat.
Buenos Aires, 20 janvier 1904.
(Hospicio de las Mercedes)
CHnRr. JAKOB.
EXPLICATION DES PLANCHES
Les planches de cette publication étaient destinées V'abord 4 accompagner
un travail de M. le docteur H. ten Kate, qui devait paraitre dans le tome VII
de cette Revue, travail qui vient d'étre publié dans le tome XIT sous le titre
«Matériaux pour servir á Vanthropologie des Indiens de la République Ar-
gentine». C'est pour cela que Pon trouve imprimés sur ces planches le nom
du docteur ten Kate et l'indication du tome VII que nous croyons inutiles
de corriger.
Planches I et 1 (fig. 1—7):
Maish, Indien Yalgan (Terre de Ieu).
Planches III et IV (fig. 8—15):
Inacayal, Indien Gennaken- Huilliche (Pampa Patagonie).
Planches V et VI (fig. 16—283):
Margarita, Indienne Araucanne (Pampa Patagonie).
Planches VII (fig. 24):
Tafa, Indienne Alakalouf (Terre de Feu).
(2) Sritz: Zuwei Feuerlánder-Gehirne. «Zeitschrift fúr Ethnologie»,
1886, p. 237-284 (deux cerveaux A/lakalouf).
(?) MANOUVRIER: Le cerveau «dun Fuegien. «Bulletins de la Société
VAnthropologie de Paris», 1894, p. 595—614 (un cerveau Ona).
M. Manouvrier ne dit rien quant á la tribu á laquelle appartenait le mal-
heureux Fuégien; mais en comparant ce qu'il dit page 596 avec l' histoire du
voyage de notre Indien, narrée par le pére salésien 'J. M. Beauvoir (Pe-
ueño diccionario del idioma fueguino-ona con su correspondiente caste-
To Buenos Aires, 1901, p. 4 a), il y a pas de doute que s'ótait un In-
dien Ona.—Note de M. Lehmann-Nitsche.
VIVIg VI 44d 02SNW
TI4 SAVATTVL
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IL. Ten Kate, — Cerveans indiens. —Planche 1.
T. VI.
E. Museo de La Plata,
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Cerveanx indiens.
HL. Ten Kate,
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R. Museo de La Plata,
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VIAJE ARQUEOLÓGICO
EN LA
SIRENITA ISO AMECA
1902-1903
POR
SAMUEL A. LAFONE QUEVEDO, M. A.
ENCARGADO DE LA SECCIÓN DE ARQUEOLOGÍA Y LINGÚISTICA ARGENTINA
Con dieciocho láminas y un mapa
Tomo XII y 6
¡UA ji
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A
El
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SN
A:
Viaje arqueológico en la región de Andalgalá
POR
Samuel A. Lafone Quevedo, M. A.
El Fuerte es una villa del departamento de Andalgalá. pro-
vincia de Catamarca, más conocido fuera del lugar con el nombre
de Andalgalá que con el propio de Fuerte, que le fué dado desde
que, á fines del siglo XVI, el gobernador don Pedro de Mercado
Peñalosa, habililó allí el presidio ó fuerte de San Pedro de Mer-
cado, para sujetar á los Indios Andalgalas y demás pueblos de
aquella región.
liste hecho histórico se deduce, pero no consta de más do-
cumento conocido que el que encierra la nolicia dada por Lozano
en su Historia de la conquista del Tucumán (*), de que el go-
bernador nombrado guerreó con las tribus del valle Calchaqui
y que en el siglo posterior, cuando el levantamiento de Pedro
Bohorquez, se rehabilitó el fuerte con el nombre de San Pedro
de Mercado (*).
Ls cosa bien sabida que los nombres españoles de los luga-
res obedecían á razones personales ó del calendario romano.
Acéptese ó no la hipótesis acerca del origen del nombre Fuerte,
lo cierto es que su región ocupó un lugar preeminente en la
epopeya de la conquista, y ello prueba que no debió ser me-
nos su importancia en la época precolombiana. Los españoles
prosperaron donde encontraron grupos de naciones quichuiza-
das ó que habían alcanzado ya una cultura más ó menos aná-
loga. A ello y á la auri sacra fames, esa sed insaciable del oro
y de la plata, se debe en mucha parte que el meridiano del
(*) Tomo 1V, páginas 412 y 413. Ed. Lamas.
(?) Ibid. tomo V, página 184. En la página 126 ya habla del Fuerte de
Andalgalá 6 San Pedro de Mercado.
E E
tratado de Tordesillas no sea el límite hoy entre el Brasil y las
repúblicas de origen español. Il Río de la Plata se salvó de
pertenecer á la corona de Portugal, porque no ofrecía cosa que
atrayese la codicia de los portugueses, ni más Indios que bra-
vos nómades difíciles de domar; y porque se creyó que por allí
sería fácil calar la tierra y llegar á las riquezas ya medio co-
nocidas del Perú. La providencia quiso que la corona de Castilla
conservase la joya más despreciada de su rico hallazgo, des-
preciada porque no encontraba un predecesor como en la región
andina, que le facilitara la primera colonización. 1:l tiempo abrió
los ojos de la madre patria á la importancia de las grandes
vías fluviales que brindaba la cuenca del Río de la Plata; pero
la colonización española del primer siglo de la conquista se
dirigió principalmente á la región andina y allí fundó ciudades
y presidios, siendo uno de los sitios preferidos aquel que hoy
se llama Fuerte de Andalgalá, en que se agrupaban muchos
pueblos de Indios en las márgenes regadas por el río que baja
de las nieves sempiternas del Anconquija.
II
La villa del Fuerte de Andalgalá está formada hoy por varios
barrios ó distritos que conservan los nombres de pueblos y
parcialidades de Indios más ó menos absorbidos por la pobla-
ción actual, en su mayor parte indígena ó mestiza. Iístos dis-
tritos se llaman: 1% La Plaza ó Tucumangasta; 2% La Banda ó
Julumao; 32 Huachaschi; 4% Huaco y 5% Malli. Inmediatos al
norte y noroeste están Huasán y Chaquiago; más al oeste, Choya
ó Ingamana; y más al este, está situado Villavil (Huillavil).
Entre Huasán y Choya están dos valles poblados; el uno llámase
Población, en su parte de abajo, y Potrero de Santa Lucía más
arriba; y el otro lleva los nombres de Quemado y Agua Verde.
Todo lo nombrado puede decirse que forma la agrupación
central del departamento de Andalgalá, y se halla situado en
las faldas del majestuoso Anconquija, que ahora, como en tiempo
de los Andalgalas, fertiliza las labranzas de los moradores con
aguas escasas; benéficas en la mayor parte del año, terribles
y destructoras cuando bajan en forma de «volcán», en la época
de las grandes creces.
La plaza del Fuerte ocupa en realidad terreno que fué donado
por los Indios Huachaschis, cuyo representante actual más an-
ciano y caracterizado es Carmelo Hualinchay. Los solares fueron
LN ER
vendidos para costear el trabajo de la iglesia que precedió á la
actual, y fué levantada á mediados del siglo pasado (el XIX).
La calle llamada hoy Nuñez de Prado separa Jas tierras de Tu-
cumangasta de las de Huachaschi.
Tucumangasta debe su nombre á unos Indios que andaban
levantados y merodeando en el propio valle Calchaqui, cuando
Bohorquez pretendió hacerse Inca. Al final, los encomenderos
españoles quedaron encargados de acabar de «pacificar» el valle
de Calchaquí, y uno de tantos, llamado Retamoso, se trajo dos
parcialidades y las estableció en tierras suyas de Andalgalá: la
una fué la de estos '"Tucumangastes, y la otra la de los Inga-
manas de Choya. Se deduce, pues, que las ruinas y otros res-
tos arqueológicos que tanto abundan en Andalgalá y Choya
deben su origen ú Indios que no eran éstos.
El río de Andalgalá corre entre Tucumangasta y Julumao.
sta es la parte más elevada de la villa, por lo cual llámase
también el Alto. Aquí estuvo fundado el fuerte de San Pedro
de Mercado y también el de Chalemín, cacique que tanto figuró
en el alzamiento general del año 1632. No consta que haya
habido Indios Julumaos, pero es muy posible que hayan sido
una parcialidad de los Andalgalas.
Al este de la plaza, desde un kilómetro arriba hasta dos ó
más hacia el sud, se extiende el distrito que era y es de los
Indios Huachaschis ó sus representantes, encabezados hoy por
Carmelo Hualinchay, cuyo «apellido acusa el origen calchaquí
y corresponde á la serie de palronímicos en ay, tan caracterís-
ticos de esta región. Los Indios Huachaschis fueron visitados
por los primeros misioneros jesuitas en la primera mitad del
siglo XVIL (Tecno); pero es indudable que fueron expatria-
dos á Huaco de La Rioja, junto con los Andalgalas, después
del alzamiento del año 1632, y sino á La Rioja, al menos al
fuerte del Pantano, sobre el río Bermejo ó6 Colorado que sirve
de límite entre las provincias de Catamarca y La Rioja, en lo
que fué en aquel siglo jurisdicción de Londres. Los Indios que
se hallaban en Huachaschi los años 1806 y 1807 procedían del
pueblo del Pantano y se dividían en tres troncos ó familias
cuyos apellidos eran Ayosa, Cachusna y Hualinchay. Eran y
son devotos de San Francisco de Asís, y como ellos donaron
las tierras para la primera iglesia de la villa del Fuerte, éste
es el patrón de la misma.
Al pie del «pueblo» de Huachaschi y hacia el sud, se halla
el «pueblo» de Huaco que, á lo que se vé, se formó de una reim-
patriación de los Indios Andalgalas expatriados al Huaco de La
AS
Rioja después de los acontecimientos del año 1633. A principios
del siglo XVII! empezaron á volverse, y se establecieron en
Huaco con caciques del apellido Aballay, y con ellos otro «pueblo»
de Indios Pipanacos, capitaneados por el cacique Callavi, apellido
ésle que ocurre en los padrones de Indios Quilmes levantados
en el conocido asiento de estos mismos Indios cerca de Buenos
Aires: allí aparece bajo la forma Callaf.
Al este de Huachaschi y Huaco y sud de Tucumangaslta,
se extiende Malli. Documentos del año 1616, ele., nos dan á
conocer que los Indios Mallis vivían en el campo del Pucará
y fueron bajados al valle de los Andalgalas por Leonor Pérez,
de suerte que sabemos que eran de los que ocupaban las in-
mediaciones de la famosa fortaleza incásica descripta por el
ingeniero Lange (') y una de varias á que pueden atribuirse
algunos de los restos arqueológicos de la región del Pucará de
Anconquija. Malli fué dado en merced á Francisco de Vargas
Machuca, en 1705, lo que demuestra que ya habían desapare-
cido los indios Mallis como ocupantes de esa zona de tierras.
La familia de Vargas Machuca sostuvo pleitos con los Indios
de Huaco, sobre límites, y éstos alegaban que no podían los
españoles arrimarse tanto á su pueblo según lo establecido por
las Leyes de Indias.
Al norte de Huachaschi se hallan el Colegio que fué de los
padres de la Compañía de Jesús, por donación de don Luis
Díaz de la Peña, fundador del mayorazgo de Huasán; y Huasán,
casa solariega del mismo, y asiento que fué de los indios Hua-
sanes visitados también por los primeros misioneros jesuitas.
listos fueron expatriados á Catamarca por la familia de los
Nieva y Castilla y concluyeron en las inmediaciones del Hospi-
cio y lugar de Allpatauca. Tecno: Hist. Par., lib. IV, cap. VL
Al oeste de Huasán corren las tierras de Chaquiago, llamado
alguna vez Pujllavil, y su huaico ó cañada, el río Pujllamayo.
No se conocen datos de sus Indios, más como no tienen otra
agua que la del río de Huasán que es la misma del río del
Fuerte, es de suponer hayan sido parcialidades de los Huasanes,
siempre que no correspondan á los que poblaban los valles de
Santa Lucía y Quemado ó Agua Verde, que son los inmediatos
hacia la parte del oeste y norte.
La Población y Potrero de Santa Lucía debieran ser un gran
centro de pueblos de Indios, porque aún existen los andenes,
y les sirven á los vecinos que actualmente cultivan esas tierras.
(1) «Anales del Museo de La Plata». Sec. de Arq., ILL.
O
lón la parte de abajo, ó del sud de Chaquiago y la Población,
se halla el más considerable de los Allpataucas (Montón de Tierra)
Ó Mounds de esta región, y en la parte de Huasán otro. Ambos
fueron explorados por la expedición del Museo de La Plata, 4
cargo del señor A. Methfessel, los años 1889, 1890 y 1891, con
los resultados que constan de esa documentación. De las exca-
vaciones se probó que las lierras que las rodean son más ricas
en restos arqueológicos que los mismos Allpataucas, de los que
puede asegurarse vada tienen en común con los del Perú.
Inmediato á los de Santa Lucía y Quemado está el valle de
Choya, que al desembocar al llano asume el nombre de Inga-
mana. A este lugar se expalriaron los Indios Encamanas del
valle de Yocavil, hoy de Santa María, más ó menos cuando
los Quilmes fueron conducidos á Buenos Aires, en la segunda
mitad del siglo XVII. Tengo en mi archivo un legajo que
acredita esta derivación de los Indios hoy de Choya. No es
posible atribuir á éstos las considerables ruinas y otros objetos
que allí se hallan, porque los Encamanas entraron ya como
Indios encomendados y no les sería lícito fortificarse allí.
Dejando el poniente, hacia la parte del naciente, baja de las
cumbres occidentales del campo del Pucará un río llamado de
Villavil (uillavil), el «Vil» de la liebre. La historia no nos cuenta
nada de estos Indios, pero serían de la misma extirpe que los
Andalgalas y Anconquijas de que escribe Techo.
Aquí tenemos englobados todos los «pueblos» que sin duda
formaban la población central del «Valle de los Andalgalas» en
que según yo creo se fundaron las últimas dos ciudades del
Barco, por Prado en 1551 y Aguirre en 1552, y la primera de
Canete, por Zurita, en 1558. Ls una región que puede incluirse
en un cuadrado de cuatro leguas por costado, es decir, tomando
la plaza del Fuerte como centro de dos leguas á todo viento.
lista incluirá hacia el sud el Allpatauca de las tierras así lla-
madas, donde sembraban los Indios de más arriba en tiempo
de las creces.
lin toda esta región abundan los restos arqueológicos, los
más de ellos descubiertos por el arado y por las crecientes que,
con sus erosiones en los bordes de los barrancos, ponen de
manifiesto infinidad de objetos interesantes en diferentes estados
de conservación y no pocos perjudicados por el agente que los
saca á luz.
Il año 1903 ha sido abundante en estas creces, y por con-
siguiente rica la cosecha de objetos, si bien muchos de ellos
en fragmentos; pero siendo el caso que de Luropa llegan ex-
A E
pediciones para estudiar la arqueología de nuestra región cal-
chaquina, y vista la tendencia de inventar culturas nuevas,
donde acaso no se trata de más que de diferencias locales, me
ha parecido conveniente iniciar una serie de estudios geográfico-
arqueológicos, al objeto de presentar á los estudiantes de la
materia un cuerpo de datos que les sirva para cotejo. Como
con algo se ha de comenzar, me ha parecido mejor hacerlo con
los resultados de mi visita al Fuerte de Andalgalá á principios
del año 1903. Los objetos se dividen en dos grupos: los de
piedra y los de alfarería, unos y otros pueden considerarse
como representativos y me conducirán á tratar de otras curio-
sidades del arte calchaquí, á saber: las allarerías draconianas,
negras y grises que son grabadas, y las de colores claros que
son pintadas; lo cual será materia de un segundo trabajo.
00
Los objetos hallados en la región del Fuerte de Andalgalá,
descrita en los párrafos anteriores, y que pude reunir en mi
viaje por esos puntos á fines del año 1902 y principios de 1903,
se dividen fácilmente en cinco grupos: el primero, los de piedra;
el segundo, tercero, cuarto y quinto, los de alfarería de dife-
rentes especies. stos cuatro se subdividen en alfarerías grises
ó plomizas (grabadas), en negras (idem), y de color (pinta-
das). Todo ello, con una que otra excepción, procede de Cha-
quiago, Población, Choya y Anconquija, y ha sido descubierto
por las aguas en las crecientes.
De las piezas en piedra hay seis, que son: un mortero hondo
con dibujos convencionales, dos chatos antropomorfos, un ídolo
idem y dos hachas ó toquis. Por lo general, los morteros, sobre
todo los de la región de Anconquija, etc., están esculpidos en
relieve, más al de la lámina IX, lo han desgastado con alguna
piedra dura, 6, de nó, á cincel, con uno de esos de cobre que
tanto abundan en estos lugares. De los morteros chatos, el di-
midiado forma el vano del mortero con su cuerpo y el otro
con lo que debió ser la cabeza. Ll primero puede haberse usado
para moler maíz, para la olla; el segundo, para reducir el tos-
tado á harina, y el tercero, para cosas como ají, que tanto
abunda en estas quebradas y que se llama en la localidad
uchuquita (*).
(*) Lo hay de dos formas, uno largo y otro redondo, siendo ¿ste el pre-
ferido. ls el cumbarí del Rio de la Plata.
ll ídolo es uno de tantos; los hay en gran abundancia, ge-
neralmente productos del alfarero, y sería uno de los personales
que se enterraban ¡junto con lo demás que le perlenecía al se-
pultado, su dueño.
Las dos hachas son de las muchas y muy variadas que se
encuentran en todas partes.
stos objetos todos se relacionan con la vida doméstica, re-
ligiosa y política de estos Indios. Sabido es que ellos no usaban
el mortero sin que primero invocasen al numen del mismo, y
gente que para cada lugar y cada quebrada tenía un llastay ó
pachamama, lo tendría también para cada morlero según lo que
en él estaría por molerse; y todo ello sin perjuicio del santo
de su devoción, el idolillo de piedra, por ejemplo (lámina X,
figura 1), y de los demás dioses más ó menos generales.
Y como son dos las hachas, dos serían los caciques á quienes
pertenecieran, sin perjuicio de haber vuelto á servir dos ó más
veces en el transcurso de los años ó de los siglos; puesto que
crecientes hubo en todo tiempo, y los indios veneraban más
que nosotros estos (para ellos) frutos del trueno. Aún hoy,
cualquier cosa de estas hallada por un criollo, se considera y
llama su «suerte», y no pocas veces suele ser esto un inconve-
niente para la adquisición del objeto.
Los fragmentos de alfarería gris 6 plomiza, con pocas excej»-
ciones (lámina Il, figuras 1 y 9), corresponden á Chaquiago
de Abajo, en las inmediaciones del Allpatauca, montículo arti-
ficial Ó mound. Este fué explorado por el señor Methfessel en
una de las expediciones practicadas por el Museo de La Plata
(años 1889 á 1891). Contra lo que pudo esperarse, sólo se en-
contró un centro de piedra como altar, una bola de obsidiano
y otras frioleras de poca monta. Lo más que se consiguió pro-
cedía de los alrededores.
Como se verá, en casi todos estos ejemplos los dibujos son
geométricos, rara vez antropo ó zoomorfos (lámina Il, figura 10).
Prevalecen los ángulos ó triángulos, las rayas paralelas ó cru-
zadas, los 229-149 y escalones, los puntos y «ojos ¿maimana».
I2l material, por lo general, está bien preparado y quemado,
habiendo resistido la acción del tiempo admirablemente. Los
útiles del grabador han sido de dos géneros, el uno romo, el
otro afilado, á veces éstos agrupados ('). Posible es también que
muchas de las impresiones romas se hayan efectuado con filos
y no con puntas.
(1) Véanse límina XVI, número 8, en que figura un cincel de pizarra.
A OA
¿n los sepulcros de Chañar Yaco (') no encontré alfarería
ni gris ni negra, como tampoco la draconiana de colores; las
tejas de esta clase reproducidas en aquel trabajo corresponden
á los alrededores de más afuera. ls de notarse también que en
los andenes Óó patas de las labranzas de la Población, no hallé
alfarerías negras ni plomizas, y sólo sí de las que figuran en
las láminas VII y VIIL, idénticas á las de Chañar Yaco.
Curioso también es que un poco más abajo, en Chaquiago,
abunden las alfarerías draconianas de todas las tres especies,
como se verá en el segundo trabajo. Debo advertir que en este
caso la excavación personal mia no me dió resultado alguno,
y que lo reunido es fruto del arado Ó de las crecientes, y muy
bien podría resultar algún hallazgo que debilitase esta separa-
ción de tipos; por ahora, empero, me inclino á creer que lo
observado en Chañar Yaco es digno de ser estudiado, á sa-
ber, que los objetos de las láminas 1 4 VI (negros y plomizos)
son etnográfica ó cronológicamente distintos de los que figuran
en las láminas VII y VIIL
Los fragmentos de alfarería negra, han perlenecido á vasos
de mérito, sobre todo los números 6 de la lámina V y 2 de la
VI, pero especialmente la segunda, que en algunos de sus de-
talles se parece á la figura IL, «Revista del Museo», tomo III,
página 320, elc.
ll primer objeto de la lámina V me fué obsequiado por el
senor Santervaz, de Andalgalá, como procedente del campo del
Pucará en Anconquija. Ha formado parte de un vaso ú olla
sin gollete.
La alfarería negra, casi toda ella, es obra de un trabajo ar-
tístico y esmerado en todas sus partes. 1¿l material está per-
fectamente preparado, modelado y quemado; los dibujos, en la
mayor parte de los ejemplos, se han ejecutado con mano
maestra que se ha valido de una punta afilada, de suerle que
podrían considerarse como graffiti. 1l color negro, por lo ge-
neral es retinto, y de un lustre de barniz que casi podría lla-
marse de esmalte. Las piezas enteras que poseemos, y que á
su tiempo se reproducirán, nos hacen conocer lo caprichoso
de las formas. listos vasos negros constituyen una de las series
más importantes de las alfarerías de la región calchaquí; y si
no se dice más por ahora á propósito de ellas, es porque tenemos
la intención de dedicarles un trabajo especial, que ilustrará y
(*) «Revista del Museo de La Plata», t. HL p. 33, etc.
complementará las explicaciones que acompañan á estas lúminas
y dibujos de los objetos correspondientes á mi última expedición
por el valle de Andalgalá.
Aparte de todos estos fragmentos, tuve la suerte de hacerme
de otros objetos, ó completos del todo, ó por lo menos algo más
que los anteriores, de suerte que podemos hasta darnos cuenta
de cómo serían algunos de los mónstruos que servían para
adornar convencionalmente este género de artefactos.
De los mejores es el objeto, lámina XIL, que casi parece
una letera cuyo mango es la cola y su pico la cabeza. lístos
dos detalles establecen que se trata de un huanaco, pero de un
huanaco que en sí encierra otro ser animado, éste á lo que se
vé, representa un avestruz, aunque lodos sus detalles sean
convencionales. La costumbre de formar un vaso con el cuerpo
de una figura zoomorfa es muy del lugar y de la época, como
lo veremos en la lámina XVII; pero en este caso parece (que
tenemos algo más. porque se representa una de las leyendas
conservadas en el folk-lore local, la metamórfosis del avestruz
en huanaco, tradición que acaso encierre en sí una otra, la
del huanaco en avestruz; porque estas transformaciones pue-
den ser recíprocas.
El jarro, lámina XIV, y el otro, lámina XV, son ejemplos
curiosísimos del arte local, y respectivamente típicos de las al-
farerías gris y negra.
Para coronar el catálogo de mis hallazgos, citaré la pipa de
Pajanco, única de su clase. (Véase lámina XVIIL, al frente de
la portada.)
Le
LÁMINA I
Alfarería gris ó plomiza, grabada, de Chaquiago (?*/, tamaño natural): —
1. Parte de un jarro; grueso 4 mm., dibujo en zig-zag ó pata-
pata, producido con dos herramientas, una de punta roma y
otra afilada, en masa bien preparada y quemada.
2 y 3. Dos fragmentos de otro jarro; grueso 3 mm., adornado
con griegas entrelazadas, grabadas con punta roma, de 3 mm.,
en masa como la anterior.
4 y 5. Dos fragmentos de una escudilla Ó puco; grueso 5 mm.,
orilla adornada con dibujos en zig-zag y cuadrángulos rectan-
gulares, en grupos de tres, uno dentro de otro, sacado todo
con filo romo, cada costado de una sola impresión, según pa-
rece. La parte honda empezaría inmediatamente desde esta
guarda. Masa pulimentada como en los anteriores ejemplos.
6. Parte de una fuente grande; grueso 5 mm., forma de la
anterior, es decir, una orilla parada, algo inclinada hacia aden-
tro en el borde. La especie de oreja puede muy bien representar
una parte de cuerpo convencional como la que se ve en algunas
piezas completas. 1%l adorno consta de un zig-zag, que forma
triángulos alternados, y el vano de éstos va ocupado con rayas
de punta ó filo romo. La arcilla Ó greda, si' algo, está mejor
preparada que la de los anteriores.
7 y 8. Partes de escudillas ó pucos; grueso 3 ¿4 4 mm.; el
primero saca el fondo con ángulo de la banda orillera; en el
segundo éste es continuo con la banda que lleva en la orilla
una cabecita por asa.
9, 10 y 12. Fragmentos de jarros; grueso 3 á 4 mm. lin el
diez se advierte la clase de punta con que se han hecho las
impresiones y rayas. Los grupetes de tres puntos son producidos
por una herramienta dispuesta así. 9 y 12 son orilleros; 10 es
del cuerpo del vaso,
11, 13 y 14. Tejas sueltas; grueso, material y ornamenta-
ción como en las anteriores.
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LÁMINA Il
Alfarería gris, grabada, de Chaquiago y Choya ('/, tamaño natural): —
1. Parte de escudilla ó puco; grueso 3á 4 mm. Banda ori-
llera y parte de fondo. Triángulos alternos entre fajas lisas de
7 á 10 mm., aquéllos adornados con grupetes de puntos. Masa
y pulimentación, la de siempre. Procedente de Choya, distante
legua y media de Chaquiago.
2. Wragmento orillero de olla pequeña; grueso 3 á 4 mm.
Dibujo en zig-zag rayado entre vanos lisos; el borde superior
de aquél dentado como de serrucho (Chaquiago).
3. Otro como el anterior, en que los vanos llevan las rayas
y el zig-zag va liso (Chaquiago).
4. Parte de jarro ú olla; grueso el de siempre; bandas de
rayas que forman ángulos con sus terminaciones respectivas
(Chaquiago).
5. Parte de ¡arro; grueso el de los anteriores; masa y puli-
mento mejores (Chaquiago).
6. Fragmento de vaso antropomorfo; grueso 2 á 3 mum.
(Chaquiago).
Y y 8. Partes de vasos; grueso como el del 6. El primero
con adornos en zig-zag, lisos entre triángulos, con rayas hori-
zontales; el segundo con escalones, ó pata -pata lisos en fondo
lleno de rayas. Arcilla y preparación usuales (Chaquiago).
9. De Choya. Interesante fragmento; grueso 3 á 4 mm.
Il dibujo está incompleto. A la izquierda, dentro de un marco
con grupetes de puntos, se ven partes de figuras cuadriláteras
rectangulares con los mismos grupetes del marco. A la derecha
se cuentan nueve rayas con que terminan otras figuras acaso
análogas á las anteriores. No es imposible que se trate de
figuras antropomorfas, en cual caso los cuadriláteros serían
nariz, ojos y boca convencionales, y las rayas un penacho,
adorno de la cabeza que sigue. Me inclino á este parecer.
10. Teja curiosa; grueso 5 mm. Una figura antropomorfa
con un cuerno, pluma ó borla que le sale de la sien derecha;
empuña el asta de una flecha (punta abajo). Dos bandas en
cruz le atraviesan el pecho. La cara ostenta ojos y boca. Ll
adorno, la cabellera, garganta, bandas, brazo, parte inferior
del asta y plumas de la flecha, van llenas de rayas más ú me-
nos horizontales.
Compárese la teja de Tinogasta que se reproduce en se-
guida con esta que es de Chaquiago.
(7)
1211)
=
Teja de Tinogasta
11 — 14. Fragmentos de ollas ó tinajas, con los adornos
usuales; grueso de 3 4 4 mm.: 11 y 13 de factura algo más
tosca (Chaquiago).
15. Fragmento de olla de regular tamaño; grueso de 6
áS mm. Adorno, ángulos contenidos unos en otros que forman
fajas alternadas, lisas y punteadas, siendo como éstas el fondo
del que sirve de base. La parte inferior se adorna con rayas
cruzadas (Chaquiago).
O
A. LAroNE
S:
de La Plata — Tomo XII
del Museo
Rev.
TALLER DE PUBLICACIONES
, grabada, de Chaquiago +
,
ería gris
Alfar
(24 tamaño natural)
LÁMINA IN
Alfarería gris, grabada, de Chaquiago (*/, tamaño natural): —
1. Parte de taza ó puco, más ó menos la sexta parte del todo;
grueso 3mm. Masa bien preparada y quemada. Dibujo compli-
cado: sobre fondo liso está una figura como una N, formada
por fajas rayadas que en sus vanos contiene otras fajas tam-
bién ravadas: los bordes de la primera y tercera líneas de la NY
son derechos; los demás, de las fajas escalonadas, como diente
de serrucho.
2 Partede olla bien trabajada, pulida y adornada con fajas,
lisas unas, rayadas otras, y círculos; grueso 5 mm.
3 y 4. Fragmentos de vasos con los adornos usuales de rayas
impresas ó grabadas en zig-79g; grueso 34 4mm.
5. Parte de escudilla Ó puco; grueso 6 mm. Así como eslá,
parece una cruz lisa en campo rayado al sesgo de izquierda á
derecha; pero la parte que falta podría modificar en algo el
esquema del dibujo.
6. Fragmento de escudilla ó puco.
Y. Parte de jarro; grueso 3 mm.; adorno escalones lisos
alternados con otros á rayas horizontales.
8. Fragmento de tinaja; grueso 4 mm.; adorno, rombos ó
losanges, mitad inferior lisa y mitad superior á rayas.
9, 10 y 15. Partes de escudillas ó pucos; grueso 5 mm.
11. Parte de olla; grueso 5 mm. Corresponde más bien á la
alfarería negra draconiana; pero por su color se incluye entre
éstas. Dos círculos imperfectos, y más ó menos concéntricos,
hacen el papel de ojos de algo «que parece cuerpo, todo liso en
campo á rayas.
12. lragmento grabado. ln la guarda una faja de líneas
dobles, que corre, sube y baja, separa losanges; éstos constan
de una faja con punto en el medio.
13 y 14. Partes de ollas; grueso 3 á 5 mm., respecliva-
mente. 1% primero con adorno de escalones rayados diagonal-
mente de derecha á izquierda en campo liso; el segundo á
fajas rayadas al sesgo como la anterior.
16 y 17. Partes de ollas pequeñas ó jarros; grueso 3 mm.;
adorno á fajas: la primera con éstas dobles, punieadas entre
rayas y campo lisos; la segunda, fajas diente de serrucho á
rayas en campo liso.
E
LÁMINA IV
Alfareria gris, grabada, Chaquiago y Choya ('/, tamaño natural) : —
1. Parte de vaso ó jarro; grueso 3á 4 mm. In mi co-
lección hay uno de estos vasos casi completo, procedente de
Belén, en que se ve el esquema del dibujo. Entre dos líneas se
colocan rombos á la losange; la parte inferior de éstos (un
triángulo) ostenta una cara, y la superior (otro triángulo) rayas
verticales, acaso la cabellera. Los vanos contienen triángulos
con las mismas rayas. ln el ejemplo de la lámina, el losange
con cara se encierra en otro concéntrico orlado con pequeños
piguillos rayados en el mismo sentido. Sobre el ápice de la
orla exterior se confrontan dos triángulos rayados, separados
por un espacio liso. ln este ejemplo, como en el de Belén, los
ojos y bocas son figuras rectangulares; pero la nariz en ésle
va formada por dos rayas que suben á la divisoria del losange,
mientras que en el de la lámina es un cuadrado. Ll interior
es negro, no así en los demás fragmentos. Il borde se inclina
hacia afuera como en el de Belén. Ver lámina Il, fig. 9.
2. Fragmento de olla ó jarro; grueso 2 mm. Adornos de
rombos en losange y á fajas; éstas con grupetes punteados
de á tres y más. Los vanos de arriba llevan triángulos tam-
bién punteados, formados por líneas con la raya que separa
el borde. 1% losange segundo incluye otro imperfecto. A la in-
versa del anterior, este vaso era más ancho de asiento que de
boca.
3. 4, 5 y 7. Estas cuatro tejas parecen partes de un solo
vaso, como el número 1, de más vuelo en la boca que en el
cuerpo; grueso de 2 á 3 mm. ll número 3 parece tener el
arranque de un asa, lo que indica que sería jarro. Hasta donde
se ve la ornamentación es de una faja rayada y otra lisa á la
vuelta del borde, y bajo de éstas otras en zig-zag, lisas, cuyos
ápices tocan la faja lisa. Los vanos llevan rayas horizontales.
6. Parte de otro jarro; grueso 2 mm. Como el 2 y 3 de la
lámina I, lleva griegas alternamente lisas y á rayas.
S. l'ragmento de olla ó aro; grueso de 2 á 3 mm. De una
faja punteada á la derecha salen escalones también punteados
y separados por vanos análogos, pero lisos, y todo más ó me-
nos vertical; pero lo de la izquierda parece degenerar en sentido
diagonal.
9. Parte de olla; grueso 3 á 4 mm. Il dibujo consta de fa-
jas en escalones alternados lisos y á rayas.
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10. No es parte del número 17, lámina III; grueso 3 á 4 mi-
límetros. Su adorno es de fajas verticales con piquillos á rayas
de izquierda á derecha. Interior negro.
11. Objeto de Choya, parte de olla; grueso 4 mm. Una faja
inferior, á triángulos, todo rayado con intención de horizonta-
lidad, alterna con otra superior lisa, enmalletando la una con
la otra. Ll triángulo rayado incluye una figura cuadrada y rec-
tangular, lisa; y el liso, otro rayado. Más abajo se desprenden
otras fajas y figuras de más ó menos el mismo carácter.
12. Fragmento curioso de olla ó puco; grueso 4 á 6 mm.,
también de Choya. Dos fajas rayadas se encuentran en una
especie de triángulo incompleto, con una figura cuadriangular
en el centro, lisa; puede representar una figura de serpiente
convencional. Il borde está indicado por una raya.
Tomo XII
y
00 =
LÁMINA V
Alfareria negra, grabada, de Chaquiago (*%/, tamaño natural): —
1. Objeto donado en Andalgalá como procedente de Ancon-
quija (*). Grueso 4mm. Es la orilla de una olla de mucho vuelo
ceñida en la boca y sin gollete; acaba con el filo que debería
llevarlo. Una cabeza se distingue bastante bien, con su cuerno,
ojo, lengua y cinco dientes de abajo. lísta cabeza es sólo una
de tantas del mónstruo ó hidra, cuyos dos cuernos, parte del
ojo y mandíbula superior, se alcanza á distinguir más abajo,
como lo es también la que asoma á la derecha, y si no de
ésle, será de otro igual que estaría más adelante. El fondo es
el de siempre, á rayas con buril de punta. Il negro es retinto
y su pulimento perfecto; pero es de sentir que falte lo más de
esta pieza. Cómo debió ser el esquema de este dibujo, se verá
en la taza de la lámina XV, figura 2.
2, 3, 4 y 5. Cuatro fragmentos de alguna olla de conside-
rables dimensiones, como lo indican las curvas y el grueso,
4 4 5 mm. lil esquema del mónstruo es policéfalo, como de
costumbre en estos vasos.
No pierdo la esperanza de conseguir algunos otros frag-
mentos del mismo vaso; sin embargo, se ve que una parte ha
sido molida y desportillada por los mismos agentes fluviales
que han motivado su hallazgo.
Como artefacto puede compararse con el anterior en todas
sus partes.
6. Hermoso debió de ser el lebrillo ú olla de que este frag-
mento formó parte. Grueso 3 mm.
Se trata de algún dragón ó hidra con dos cuernos, forma-
dos cada uno de una faja negra, lisa, entre un triángulo, y
otra faja todo á fondo cuadriculado. Más abajo está algo que
(2) O sea Campo del Pucará. Véase lámina IX, figura 4. Los números 5
y 6 son alfarerías anúlogas de Andalgalí, distrito de Chaquiago. Il número 5,
la hidra policéfala de siempre, con el ojo, el cuerno, la lengua ó flecha que
pasa por el hocico armado éste de dientes á modo de sierra: según parece,
la mandíbula visible da vuelta y es una prolongación de la misma. La flecha
de esta segunda cabeza se bifurca, y en la base de la mandibula superior
aparece algo como un cuerno. Procede de Choya; grueso 5 mm. Es parte de
una olla sin gollete.
Fl número 6 de la lámina IX, hocico dentado con base de flecha, es
parte de un puco ó escudilla; de factura fina, negro sólido en toda la masa;
vrueso de 3 ú 4 milímetros, porque varía.
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puede representar la cabeza ó cuerpo del mónstruo; éste liso;
los adornos cuadriculados y parecidos á las manchas de las
serpientes 6 dragones. Il tamaño, sin duda, era considerable,
y la boca la parte más abierta. Como trabajo es de la calidad
de los anteriores; más su color, hacia la extremidad izquierda,
no tan uniformemente negro.
O
LÁMINA VI
Alfareria negra, grabada, de Chaquiago de Abajo (*/, tamaño natural) :—
1. Parte de escudilla ó puco; grueso 2 á 3 mm. Orilla incli-
nada hacia afuera y adornada con serpientes de cola enroscada
y ocho manchas á rayas, cinco de ellas cuadriculadas. lxisten
otras más completas. 1%l negro, inferior al número siguiente.
2. El objeto más curioso de todos estos fragmentos. Grueso
4 mm. Se trata de algún ser monstruoso, del tipo peruano, que
debe compararse con el de la lámina IX, figura 5, en que se
ve el mismo cuerno pequeño que corona una mandíbula den-
tada. La cabeza antropomorfa está en contacto con un cuerpo á
todas luces de serpiente ó dragón ó hidra, nombre éste que tal
vez convendría mejor á los mónstruos dibujados en estas alfa-
rerías. A la derecha asoma algo como trompa ó cola de otra
figura, sin que se pueda saber si es continuación de nuestro
hombre serpiente Óó si corresponde á alguna otra combinación
del esquema del diseño. La corona de la cabeza lleva un ador-
Base de un falo
no enmalletado de dos con círculos cuadriculados (el de la de-
recha 3, 1 y 1) y uno del fondo liso. Más abajo tenemos á la
derecha algo como boca, que lleva cuatro muelas y dos col-
millos, todos cuadriculados, con su cuerno ó nariz así, sobre
un triángulo liso, lo cual nace de un ojo ¿maimana 6 sean dos
círculos concéntricos, que en un dibujo peruano, del «Perú» de
Squier, es base de un falo (). Atrás de esto, están dos círculos
() Ver «Perú» por Squier, pág. 18s.
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cuadriculados en fondo negro que separan los cuadriculados de
la nariz y de las cejas del resto de la cara; en ésta se coloca
un óvalo formado por una faja á cuadros que encierra otro más
pequeño, pero liso, el cual forma la niña del ojo. La boca, con
sus dos muelas, dos colmillos y dos adornos, cuyo objeto no
se trasluce, están también cuadriculados, y otro tanto se dirá
del cuerpo de la serpiente que encierra círculos á fajas lisas
sobre el fondo ya descripto.
Como artefacto es de lo mejor que se conserva en esta clase
de alfarerías, y debe considerarse como una prueba del con-
tacto artístico del Perú con la región Calchaquina.
3. Fragmento de otra fuente ó lebrillo; grueso 3 á 4 mm.
Formaba parte de la boca que, como el anterior ejemplo, se
abría hacia fuera. ln tamaño debió ser algo menor que el
anterior, porque el arco es más cerrado. El adorno consta de
un animalejo entre mono y diablo, según nos lo dan á cono-
cer los artistas. lel cuerpo, ete., está cuadriculado; pero el ojo,
la cresta, ceja y labio, como también la faja ovalada del cuerpo
quedan lisos, acentuando así su separación de lo demás. In
frente tiene una faja de arriba abajo con rayas diagonales
cruzadas, y bajo de la cola algo muy parecido á aquélla, que
muy bien puede ser el principio de otra faja.
4. líste curioso fragmento, cuyo grueso es de 2 á 6 mm.,
contiene unas figuras convencionales que se pasean en frente
de algo parecido al asta emplumada de una flecha parada
punta abajo. A la izquierda, está una ova cuadriculada con
seis tentáculos de los que los tres que se ven terminan en
patas de perdiz. A la derecha de ésta se ve otra figura conven-
cional.
5. Parte de una escudilla ó puco; grueso 3 á 5 mm.; el asa
está formada por dos brazos uno sobre otro en orden. Sólo
se ve el comienzo de un adorno y fin de otro, grabados como
el de los demás.
=— "DA =
LÁMINA VII
Alfarería pintada, de Chaquiago de Abajo y Choya (*/, de tamaño na-
tural):—
1. Parte de taza ú olla pequeña, más bien puco; grueso
3 mm. Bien amasada, bruñida y quemada; fondo bayo claro;
dibujo negro que representa parte de un dragón; á la niña
del ojo, en el campo, rodea una faja negra concéntrica, de la
que nacen dos orejas Ó cuernos, y dos mandíbulas, cada una
con las dos muelas y un colmillo como siempre. De la parte
inferior del ojo cae una faja que se comunica con otras dos
orejas Ó cuernos. Este fragmento formaba parte del labio ú
orilla del vaso.
2. Pico de botijuela, procedente de Choya. Objeto de origen
sospechoso ('). In la colección Methfessel hay dos más y yo
conservo otro, en mejor estado, de los mismos. En la repro-
ducción está boca abajo, al objeto de colocar bien la cara con
su nariz. ln el caso de ser indígena hay que confesar que es
de factura admirable; pero también se nota una simetría mo-
derna y algo que acusa rueda ó molde.
3. Un asa de lebrillo ó fuente; grueso 3á 5 mm. La forma
una cabeza de quirquincho, el armadillo local, por medio de dos
bordes en relieve en que están pegados ó modelados los ojos,
cada cual con su niña como hueco. Del hocico, á igual dis-
tancia de los otros dos, arranca un tercer borde que figura la
nariz y acaba en la frente, indicado por una raya negra, de-
bajo de la cual están las bases de lo que debieron ser ore-
jas, que han sido tronchadas. A 25 milímetros de la citada
raya se halla otra, y entre la primera y el hocico adornan el
campo dos órdenes de rayas Ó pinceladas negras, que se re-
piten hacia atrás de la raya frontal. Este objeto, como el nú-
mero 2, está hoca abajo. ll parche negro con goteras del otro
lado de la raya frontal, puede compararse con los dibujos del
fragmento número 4, de Choya. Material bien elaborado; color
bayo claro; pintura negra algo desmayado y sin barniz.
4. Teja de Choya; grueso entre 6 á 9 mm. Probablemente
parte de algún puco ó taza, tapa de tinaja. Pintado por dentro
y fuera, siendo interior la parte reproducida. El triángulo del
campo contiene dos figuras, como la que se ha indicado en el
número 3, la una de siete, la otra de cuatro puntas. lín el re-
(*) Para mí son picos de porongos modernos.
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verso aparecen unas rayas gruesas cruzadas sobre un fondo
pintado blanquizco. 1 fondo general es el del material bayo,
algo tosco, pero no mal preparado. Choya está como á seis
kilómetros de Chaquiago hacia el noroeste.
5 y 6. Dos fragmentos de linaja; grueso de 3 á 5 mm. Por
su factura, posible es que pertenezcan á dos originales, por-
que el número 5 está mejor quemado y amasado que el 6, y
los lagartos no responden exactamente al mismo tipo. Ambas
ollas han sido adornadas con series de estos reptiles, usí como
en otros casos se han valido de figuras convencionales de hom-
bres tratados en la misma forma. Sospecho que estos dos frag-
mentos no correspondan á los demás en cuanto á su origen,
ya sea cronológica, ya étnicamente.
Y. Es un fragmento de puco ó plato con borde adornado á
rayas; el grupo completo es de seis, del que á la derecha nace
algo que no se alcanza á distinguir; pero á la izquierda acaba
otro grupo en lo que parece ser un pico de cóndor ú otra ave
de rapiña. En el interior, se dibuja una de esas S tan cono-
cidas en los petroglifos de la región Calchaquí, de la que se
desprenden cuatro goteras ó lágrimas, según mi interpretación.
Como artefacto, la pieza es de las mejores. Su color, bayo
sucio; el negro, pálido. Está bastante -bien bruñido.
— 906 —
LÁMINA VIII
Alfarería pintada, de Población y Chaquiago de Abajo ('/, de tamaño
natural): —
1; Asa de una olla ó puco. en figura de murciélago; grueso
entre 4 4 5 mm. Material fino, bien asado y bruñido; color
bayo claro. Interior de ojos y orejas y filo de la nariz de ne-
gro, como también el doble collar de que se desprenden ocho
y seis pendientes respectivamente. Iste repugnante animalejo
figura mucho en la alfarería local.
2. Fragmento de tinaja; grueso entre 6 y 7 mm. Bien ama-
sado y quemado, y pintado de colorado con dibujos negros,
á lo que se distingue, en líneas que hoy llaman art nouveau,
con espirales, puntos y rayas cruzadas.
3. Otra teja, de factura parecida á la anterior, pero de color
bayo claro con dibujo parecido al de la taza número 2, lá-
mina XIII, pintado de negro con rombos mayores que inclu-
yen otros menores á rayas cruzadas separados por fajas del
fondo. Grueso de 6 á 7 mm.
4, 7, 9, 13, 14 y 28. Partes de pucos (escudillas ó tazas) Ó
de ollas pequeñas; grueso entre 3 y 5 mm., del tipo de Cha-
nar Yaco, es decir, fajas en zig-zag entre triángulos negros
sobre campo colorado ó bayo obscuro (').
Escudilla ó taza del tipo de Chañar Yaco
5 y 10. Partes de otros dos pucos, tazas ú ollas, también
tipo Chañar Yaco, que, sobre un fondo rojo ó bayo obscuro,
llevan una faja en zig-zag de triángulos con peines, Ó si se
quiere con chorreras de á tres ó cuatro. Ver Huacas de Chañar
Yaco. Factura etec., como las anteriores; grueso 4 mm.
6. Fragmento en cuatro colores; el bayo sucio de la urna,
(1) «Revista del Museo de La Plata», tomo TI, páginas 42, fig. 5f y 49,
figura 17.
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XIL S. A. LAFONE QUEVEDO: Región de Andalgalá — Lam. VIII.
28
TALLER DE PUBLICACIONES
Alfarería pintada de Población y Chaquiago (8)
(2% tamaño natural)
NE
el negro del principal dibujo, el blanco en que se lucen las dos
rayas y el rojo de la raya inferior. Grueso 41mm.
8. Parte de un puco ó escudilla de Chaquiago de Abajo;
órilla exterior adornado con romboides á puntos ú ojos ¿úmai-
mana; hay un embrión de asa. Grueso 3 mm.
11. Teja de botija ó garrafa, tipo peruano; grueso 5 mum.
Material bien preparado, bruñido y quemado. Sobre fondo rojo
está una faja baya, que sin duda baja del gollete al fondo y
que, entre dos líneas negras, tiene al sesgo unas guardas de
siete puntos entre dos líneas, de las que tres están casi com-
pletas y dos más indicadas. lósta, y el número 25, muy bien
pueden ser importadas.
12. Parte de pueo, con dibujo entrelazado, tipo común de
toda la región; grueso 4 á 5 mm. Factura la de siempre, y lan
perfectamente bruñido que parece barnizado.
15. Asa de un puco ó plato en forma de cabeza de lechuza;
grueso 4 mm. Color rojo. De los ojos se desprenden dos cho-
rreras negras. color que también cubre los párpados que, como
la nariz, están de relieve.
16. Parte interior de puco, siendo pintado también el exle-
rior. Grueso 4 mm. Pertenece á la generalidad de los objetos
tipo Chañar Yaco.
17 y 19. Dos tejas de vasos que, por la magnitud de las
rayas Ó fajas, debieron ser de algún tamaño. lín tipo y factura
corresponden á las anteriores. Grueso 3 4 4 mm.
18. Parte de puco ó taza; grueso de 6 4 7 mm. I“xterior ro-
jizo y bayo; interior de la quebradura, gris. Dibujo exterior,
griega negra sobre rojo.
20. Objeto de la Población (*); grueso 5 mm. Factura y lus-
tre de lo mejor. Sobre fondo rojo, parte de una faja «diente de
serrucho». Ver 1, 2 y 3, lámina IX.
21, 23, 24, 26 y 27. Torteros ó muyunas de husos ó pusch-
canas de hilar, todos cinco de alfarería; 21, 24 y 27 correspon-
den á tejas utilizadas con este objeto; 23 y 26 han sido hechas
exprofesamente, ó al menos, en cuanto al 23, adaptado con
mucha intención á fuerza de raspar el dibujo en superficie
plana. In este ejemplo, el agujero se ha perforado en el cen-
tro de una cruz, y los cuatro vanos se llenan con dos trián-
gulos cada uno de lados paralelos entre sí y con los brazos de
la cruz. El número 26 ha sido amasado ya con este destino.
Triángulos sin simetría, y con puntos, separados por tres líneas
que debieron ser cuatro, se reparten lo de arriba del tortero.
(*) La Población se sigue de Chaquiago al oeste.
08 =
LÁMINA IX
Mortero de piedra de Chaquiago y alfarería negra, grabada, de Choya,
Chaquiago y Pucará (*/, tamaño natural): -—
1, 2, 3. Las tres caras del mortero de Chaquiago en la re-
gión de Allpatauca. La piedra es volcánica y muy pesada, llena
de agujeros, como si hubiese contenido glóbulos de aire. Il es-
quema siguiente da á conocer el dibujo convencional en toda
su extensión. Las incisiones son como de 2 mm. de ancho por
5 mm. de hondo.
Ub
Esquema del dibujo del mortero
Partiendo de la derecha, tenemos un banco bajo con una
media luna en la línea de arriba. lísta media luna la encon-
tramos en los petroglifos, y parece que también forma la base
de muchas cabezas antropomorfas en la alfarería, etc. A la 1z-
quierda, después de una depresión que acentúa el primer
banco, se levanta otro que alcanza el nivel de la media luna.
Iíste, mediando un intervalo deprimido, tiene al frente un
guanaco figurado convencionalmente por una cabeza y dos es-
calones que, con la línea del frente, forman el cuerpo. Espalda
con espalda de éste se levanta algo como el ala de un Sur?
(avestruz), que acaba en media luna, y se sabe que puede ser
la tal ala, porque adelante tiene el cogote y cabeza de esta
ave, y porque en la alfarería gris tenemos ejemplos de este
modo convencional de tratar á estas figuras zoomorfas. A lo
que se ve, es un ejemplo de esa metamórfosis entre Suri y
Huanaco del que otro es el objeto reproducido en la lámina.
ll hecho tiene su explicución en el folk-lore de aquella
región.
ll espacio concluye con otro banco y su media luna, que
acaba en cogote y cabeza de Suri. 1l primer arranque del banco
es un pie de dos dedos.
4, 5 y 6. Véase la descripción que acompaña á la lámi-
na V, á propósito del número 1.
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LÁMINA X
Objetos de piedra de Chaquiago (*/, tamaño natural): —
1. Idolo de piedra (11 por 9 em.), Chaquiago. Sobre la mol-
dura que representa las cejas está la frente con esa hendi-
dura característica de muchas de estas cabezas. A la derecha
de ésta, figura rayado un cuadrado del que caen seis goteras
á la ceja, y á la izquierda otro con cuatro de las mismas.
En una y otra extremidad se advierte algo que es ó una borla
ó una oreja.
De las cejas abajo están los ojos, y entre éstos la nariz con
su raya medial. Carece de boca. Los brazos son dos fajas, sin
manos, que se juntan sobre la ingle. Las piernas son embrio-
narias, cosa muy usual en esla clase de objetos. El reverso
sólo tiene unas rayas en zig-zag que bajan de la otra que es
continuación de la que señala la frente.
2. Mortero chato antropomorfo (19 por 13 cm.), en que el
alveo del mortero ocupa toda la parte intestinal. La cara con-
tiene ojos, nariz, boca, orejas y garganta. Los brazos son em-
brionarios y encierran las tetillas. De hondo tiene 2 cm. y de
grueso otros tantos. Este tipo de morteros es algo común en
la región Calchaquí. El reverso es liso en todas sus partes.
Procedente de Andalgalá.
00
LÁMINA XI
Objetos de piedra de Población, Chaquiago y Huasán (*/, tamaño na-
tural): —
1. Hacha ó cuña de piedra, procedente de la Población, de
las que suelen llamarse toqué y que deben considerarse como
símbolo de autoridad. Cargado, con su correspondiente cabo,
era una especie de cetro, y, si bien serviría para defensa en
casos extremos, más bien se usaban para dar el primer golpe
á la víctima Ó prisionero. Si hemos de apreciar la importancia
del que la llevaba por el tamaño del hacha, debió el cacique
ser de los más subalternos. La cabeza se forma por algo como
un rollo que lleva otros dos menores que le sirven de adorno.
Una garganta como de un centímetro separa la cabeza del
cuerpo de la cuña. La pieza está pulida y bastante bien con-
servada. La piedra es compacta y obscura.
2. Esta hacha, hallada en Chaquiago, se diferencia de la
otra en ser de piedra más dura, mayor en tamaño y de cabeza
zoomorfa; la depresión de la garganta tampoco es continua
como en la anterior; su forma es más elegante y más abierta
de abajo. No está muy claro á qué animal representa la ca-
beza, porque tan puede ser de murciélago como de huanaco.
3. Un mortero pequeño, cuyo reverso lleva cara convencio-
nal de hombre. De la frente y cejas nace la nariz que separa
dos bultos pequeños que sirven de ojos; más atrás de éstos
están las orejas y más abajo la boca, que ya en sí figura otro
mortero diminuto, con borde bastante grueso y continuo que
representa los labios. liste objeto es de Huasán.
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. LaroNE QueveDO: Región de Andalgalá — Lam. XI.
TALLER DE PUBLICACIONES
Objetos de piedra de Población (1), de Chaquiago (2) y de Huasán (3)
(4); tamaño natural)
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. LaFONE QUEVEDO: Región de Andalgalá — Lam. XII.
TALLER DE PUBLICACIONES
Alfarería tricolor de Huasán
(8/7 tamaño natural)
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LÁMINA XII
Alfarería tricolor, de Huasán (*/,, tamaño natural): —
ll objeto reproducido en esta lámina es curioso en lodo
sentido. lis un vaso como olla que representa la metamórfosis
de un sur? ó avestruz en huanaco. A primera vista parece una
pavita de hacer hervir agua, siendo su pico la cabeza de un
huanaco y su asa la cola. ll cuerpo de la olla lo ocupa un
ave convencional con intención de ser susi, y que mira en sen-
tido inverso del huanaco. Las alas son unas rayas que nacen
del cuerpo y éste va dividido en dos partes por un diafragma
vertical que separa un adorno en dos secciones simétricas,
como de peines, de dos colores entrelazados. Las patas son
convencionales, formadas por dos ganchos con cuatro dedos
más alrás. Un cuello algo corto conduce á un círculo que en-
cierra á otro concéntrico con punto en el medio y que sirve á
la vez de cabeza y ojo. ll pico, como se ve en el reverso, es
de loro. Los colores son tres: el negro, el plomizo, represen-
tado por el blanco en la reproducción, y el bayo del fondo,
que es el natural de la alfarería.
Il gollete consta de los tres colores en triángulos allterna-
dos entre fajas negras, dibujo común en esta clase de objetos,
sobre todo en los de factura fina y simétrica como lo es éste.
Fué hallado cerca de Huasán, é indudablemente es uno de los
objetos más curiosos de mi colección.
— 109 =
LÁMINA XII
Alfarería tricolor, de Pilciao y Huasán (') ó Chaquiago (*'/, tamaño na-
tural):—
1. Fragmentos de una taza ó puco de tres colores: negro,
rojo y bayo, hallado en el campo de Pilciao, al sud del fuerte
de Andalgalá. Alfarería fina, bien amasada. Las rayas y cru-
zados rojos van sobre fondo bayo amarillento claro, y los trián-
gulos que forman la guarda central son negros.
2. Taza hallada cerca de Huasán, ó mejor dicho en Cha-
quiago, que explica las formas de la anterior. ln vez de rayas
rojas cruzadas, tiene de adorno ¡jaqueles del mismo color. ls
una pieza elegante y simétrica, de factura fina como la anterior.
(*) Muasán y Chaquiago se tocan y se hallan este y oeste.
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. LAFONE QUEVEDO: Región de Andalgalá — Lam. XIII.
TALLER DE PUBLICACIONES
Alfarería tricolor de Pilciao (1) y Huasán (2)
(24 tamaño natural)
7, del Museo de La Plata — Tomo XII.
Jarro de alfarería gris grabada de Chaquiago
(2% tamaño natural)
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EVEDO: Región de Andalgalá — Lam. XIV.
TALLER DE PUBLICACIONES
— 103 —
LÁMINA XIV
Alfarería plomiza, grabada, de Chaquiago (*/, tamaño natural):—
Jarro de alfarería gris, grabado con instrumento algo filoso,
hallado en Chaquiago de Abajo. Grueso 2 mm. La lámina
ha salido invertida. Un ser antropomorfo, de cola muy larga
y desproporcionada. brinca sobre alturas con andenes. No es
imposible que la intención del artista haya sido representar
la Pachamama, Llastay 6 Numen Loci de las alturas, al que ofre-
cían siempre algo aunque no fuese más que una piedrita, ori-
gen de las apachetas ó montones de piedras en los portezuelos,
porque de una caída á otra se mudaba de Llastay, como lo
indica la misma voz: «ll del Lugar». Véase la lámina XVI, nú-
meros 4, 6 y 8, en que se reproduce algunos de los instru-
mentos, cinceles, ó lo que sea, con que hacían esta clase de
grabados.
— 104 —
LÁMINA XV
Alfarería negra, grabada, de Huasán (“/, tamaño natural): —
1, 2, 3. Anverso, medio y reverso de una taza en alfarería
negra grabada, procedente de Huasán ó sus inmediaciones.
Il grueso es de 3 mm. Il dibujo es negro sólido, sobre fondo
rayado verticalmente con punta aguda, sin perjuicio de que á
veces se desvíe de lo vertical hasta el grado de pasar á hori-
zontal. ll esquema del dibujo se reproduce en la figura que
sigue:
Esquema del dibajo en el jarro
In ella se ve que éste consta de dos figuras convencionales
como corazones.
Del de la izquierda nacen: 1% una cabeza principal de dra-
gón ó hidra, cuyo labio inferior se prolonga hasta formar otra
cabeza que, vuelta hacia atrás, va á reunirse con otra tal que
nace de la raiz del pescuezo; y 2% una cola que se bifurca en
dos cabezas. A media cola nace una tercera cabeza, de la len-
gua de ésta una cuarta, y de la raiz de la cola, hacia abajo,
una quinta. Todas las cabezas llevan un asta ó cuerno; las
siete menores, dentadas y con ojo sencillo; la principal con
lengua partida, cuerno auxiliar y ojo complejo dentro de dos
círculos blancos.
Del corazón de la derecha nacen también cabeza y cola. Ln
este caso, los dos labios se prolongan y forman sus cabezas;
la inferior que se retuerce, para encontrarse con la que en este
caso también nace del pie del cuello. La de arriba se ve ala-
jada por el cuerno.
La cola se contenta con la bifurcación en dos cabezas y
más la que sale del pie de la misma.
I:stos mónstruos policéfalos son muy típicos de las mejores
piezas de esta clase de alfarería, como se verá cuando pase-
mos á reproducir los mejores ejemplares que figuran en las
varias colecciones de este Museo.
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. LaFONE QUEVEDO: Región de Andalgalá — Lam. XV.
TALLER DE PUBLICACIONES
Alfarería negra grabada de Huasán
(7/4 tamaño natural)
— 105 —
I“ste objeto se halla en buen estado de conservación y nos
ayuda á comprender el esquema de la ornamentación que co-
rrespondía á los vasos de que formarían parte los fragmentos
4, 5 y 6 de la lámina IX.
¿De dónde inventarían estos hombres ideas lan extrava-
gantes? Sabemos que el indio era escaso de imaginación, y
que, por lo general, reproducía lo que veía y no inventaba. ls,
pues, como para creer que la idea de la alfarería draconiana
les vino de afuera.
Tomo XII 8
—= 106 —
LÁMINA XVI
Objetos varios de Chaquiago de Abajo (tamaño natural): —
1. Idolo de greda, tosco, de sexo femenino, sin brazos y
con piés rudimentarios. Narices, ojos y cejas en relieve; la
boca apenas indicada con una depresión que no se distingue
muy bien. La barba está desportillada. In todas partes se en-
cuentran estos idolillos y son de tipos variadísimos, porque los
hay pallta uma, de cabeza ancha, y gaytu-uma, de cabeza an-
gosta, lo que demuestra que en esta región también se tenía
en cuenta la diferencia entre los dos tipos craneológicos.
2. Un huacanquí 6 amuleto, de amor. Por lo general son
de alguna piedra cristalina, de color blanco, simétricos y de
bella forma. Este es de una piedra obscura y ordinaria, y
aunque más blanda que las olras no por eso ha logrado el
artista igualarlas en la perfección de su obra. (Ver lámina XVII,
número 8.)
3. A primera vista parece como si fuese un idolillo de
greda, con brazos rudimentarios, al que le falta el cuerpo;
pero bien examinado, resulta más bien ser una de esas asas
antropomorfas con que adornaban muchos de los vasos. Ojos,
nariz y boca están bien indicados, y de los primeros nacen
tres rayas, adorno muy común en figuras de esta clase y que
ha sido variamente interpretado. Lo probable es que algo len-
gan que ver con algún símbolo acuático.
4. Un cincel de cobre, de los muchos que se hallan en la
región Andalgalense y de todos tamaños. Los hay menores
aún, y algunos hasta de 50 cm. de largo.
Muy posible es que haya servido para trazar los dibujos en
las alfarerías negras, porque para ello se requerían punlas
agudas y filos como el de un instrumento de metal.
Su mayor anchura, en una punta, no excede de 5 mm.
5 y 7. Dos torteros de huso de hilar, llamados muyunas
en la lengua local, voz derivada de la lengua del Cuzco, gene-
ral en esos lugares, sobre todo en los dos últimos siglos del
coloniaje. Il número 5 tiene por adorno una eruz poco simé-
trica, con tres ó cuatro rayas que nacen de los brazos de la
misma. ll reverso y costado son lisos.
Il número 7 es más grande y adornado con más esmero.
Cinco ángulos forman una estrella de cinco picos y cada uno
do aquéllos encierra tres más paralelos á los primeros y entre
sí, no lodos demasiado simétricos, pero «ue concluyen en
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. LAFONE QUEVEDO: Región de Andalgalá — Lam. XVL
TALLER DE PUBLICACIONES
Objetos varios de Chaquiago de Abajo
(Tamaño natural)
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— 107 —
una raya que da vuelta por la orilla del tortero. liste liene
unos 14 mm. de alto de los que siete sirven de base y los otros
siele forman un cono truncado en el punto en que penetraba
el huso. La base lleva un adorno de losanges menores dentro
de otros mayores, y en los vanos unos medio losanges, todo ú
rayas grabadas con instrumento de filo.
Ambos objetos son de alfarería y proceden de Chaquiago
de Abajo.
6. Objeto curiosísimo en piedra obscura pizarrosa. Si no ha
servido de amuleto, ó huacanqui, puede haberse usado para ha-
cer rayas é impresiones en la alfarería gris ó plomiza. La parte
superior tiene una hendidura que pasa al reverso y hace cruz
con la primera raya que da la vuelta entera, no así la 2, 3, 4,
5, 6 y 9.
Entre la 3 y 4 hay tres hoyos y uno entre la 4 y 5. Por lo
gastado de la parte superior del reverso puede haberse usado
como pulidor de objetos de alfarería.
8. Cincel de pizarra color verdoso claro. No se comprende
que pueda haber servido para otra cosa que no sea producir
los dibujos en la alfarería plomiza ó rojiza; para la negra sólo
podía servir punta ó filo metálico ó alguna piedra cristalina de
mayor dureza que este cincel. Los cinco hoyos del anverso se
reproducen en el reverso pero dispuestos en otra forma, así:
o léste útil es muy parecido á los cinceles de bronce
tan comunes en toda la región calchaquina y sobre todo
E en Andalgalá.
9 y 10. Piedras redondeadas artificialmente para servir de
núcleos á boleadoras ó líbes de tres. La 9 es casi redonda, la 10
achatada. De éstas se encuentran muchas y de lodos tamaños.
11. Fragmento de alfarería en forma de cabeza pallta-uma
(deformación ancha del cráneo). Ióste objeto ha estado adherido
por la garganta á algún vaso pequeño como se ve por la di-
rección de la fractura. Los ojos y boca han sido impresos por
un instrumento como el cincel de bronce. La nariz y' cejas
están en relieve.
Esta cabecita es una fiel reproducción de la deformación
artificial llamada pallta-uma.
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LÁMINA XVII
Alfarerías varias de Chaquiago, Huasán y Choya (*/, tamaño natural): —
1. Gollete antropomorfo de una tinaja de las de tipo esférico.
Grueso entre 4 y 6 mm. Alfarería baya con pinturas negras.
Ojos, nariz y orejas en relieve. De cada ojo caen cuatro lágri-
mas negras. Procedencia Chaquiago de Abajo.
2 y 2. Fragmentos de alfarería negra, grabada. Procedencia
la misma.
3,3 y 3 Tres fragmentos de un vaso gris, grabado con cin-
cel de punta aguda como los negros. Grueso entre 3 y 4 mm.
4. Parle de un vaso negro, grabado. La figura de la hidra
parece algo más caprichosa. Grueso 4 mm. Procedencia Cha-
quiago.
5. Parte del labio de un gran lebrillo ó fuente. Grueso 6 mm.
Factura admirable en todo sentido. lín la parte del asiento dis-
minuye el grueso á 4 milímetros. La figura representa el ojo
y boca de uno de esos mónstruos acuáticos á que yo he dado
el nombre de dragones ó hidras, y de que se tratará más ex-
tensamente en otro trabajo. Procedencia Chaquiago.
6. Curioso idolillo con piernas y brazos embrionarios. 1%
adorno es de rayas y puntos. Nariz, ojos, manos y piés, en
relieve. Procedencia como los anteriores.
7. Idolo de la Población inmediata á Chaquiago. Por su tipo
corresponde á los pallta-uwma (cabeza chata 6 ancha). Los ojos,
cejas, nariz (continuación de ésta) y pera, en relieve. Dos de-
presiones señalan la separación de los párpados y otra la de
los labios. Los brazos faltan; pero se ve que han sido, como
las piernas, embrionarias; lo común en estos ídolos familiares.
8. Un huacanquí ó amuleto de calcedonia. Le falta una punta,
pero cuando completo ha sido simétrico, como tantos otros de
este mismo tipo. Procedencia Huasán.
9. De Choya. Amuleto de collar, de calcedonia, como el an-
terior y simétrico.
10. De Chaquiago. Un aro, segmento de un tubo de piedra.
Dos cuentas de malaquita azul, y un amuleto del mismo ma-
terial, verde.
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Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. LAFONE QUEVEDO: Región de Andalgalá — Lam. XVIIL
TALLER DE PUBLICACIONE:
Pito en piedra sapo, de Tuscamayo cerca de Pomán
(casi tamaño natural)
— 109 —
LÁMINA XVIII
Pito en forma de Quirquincho (') (lunaño natural): —
Objeto tallado en piedra sapo, con bastante arte y nalura-
lidad. Fué hallado en el campo entre Pajanco y Tuscamayo,
cerca de Siján, departamento de Pomán. Quirquincho (Dasypus
vellerosus) es el nombre vulgar de los edentados, en toda la
región calchaguina ó andina de Catamarca; pero la verdad es
que el tal objeto sería más bien una reproducción del «peludo»
(Dasypus villosus), que en la actualidad no se halla en aquellos
lugares. La forma triangular del escudo frontal, los diez anillos
(vice ocho del peludo), los cinco dedos de las manos y los piés,
las orejas pequeñas, etc., todo apunta más bien al peludo que
al quirquincho como original. Ls un trabajo artístico y hasta el
color de la piedra condice con el de estos animalitos. Colocada
en postura natural, es decir, de pie, el cuerpo descansa sobre
una base redonda, muy curiosa, cuya razón de ser, recién se
explica al volcar el objeto y ponerlo boca arriba; porque así
se ve que es la taza de un pito de pitar tabaco que se comunica
con la punta de la cola mediante una perforación de 88 mm.
Las manos y los piés con sus cinco dedos y en bajo relieve,
nacen de la base de la copa ó taza, con los dedos que apuntan
respectivamente hacia la cabeza y cola.
La taza exteriormente parece un cono truncado de poco más
de cinco centímetros de diámetro, y por dentro el cono se com-
plela, menos la punta donde se comunica con la perforación
del pito.
Ll punto interesante es el siguiente: ¿será este objeto propio
del lugar ú6 habrá sido conducido allí de otra parte? No me
consta que por allí haya piedra sapo, aunque antigúedades de
esta materia se descubren en toda aquella región. Yo me in-
clino á creer que éste, como algunos otros, son artefactos im-
portados, si bien de la época pre-colombiana. Este comercio en
obras de arte es cosa algo más que sospechada en toda la
región Riojano-Catamarcana, para no extendernos más allá, y
á esto se debe que aquí y allí damos con objetos que se pueden
clasificar como de Calingasta y aun del mismo Perú, á la par
de mucho que á todas luces corresponde á tipos locales. 1%l ojo
artístico es propiedad del mundo entero y ni entre los pueblos
(*) Véase la portada al frente.
— 110 —
salvajes falta quien se haga de una prenda que valga, que la
sepa apreciar, y que la conduzca ásu hogar, donde á su tiempo
pasaría á ocupar su lugar correspondiente entre los enseres
de algún ajuar sepulcral, para después, á los años, siglos ó
milenios, figurar en los estantes de alguna colección de Museo.
Con esta lámina, que como tal nos sirve de frontispicio,
concluyo la relación de uno de mis paseos arqueológicos por
la región de los llamados «Pueblos de Catamarca», para dis-
tinguirlos de los «Pueblos de la Rioja», asientos que fueron
de los Diaguitas de esas dos jurisdicciones de la provincia del
Tucumán en la época de la conquista.
Si se cotejan estos restos con los que se han figurado en mi
artículo sobre las Huacas de Chanar-Yaco («Revista del Museo
de La Plata», tomo IL páginas 33 etc.), se verá que las alfare-
rías, en su mayor parte, corresponden, parte al mismo tipo y
parte al tipo del campo que las rodea; mientras que las alfare-
rías grabadas no estaban representadas en aquel trabajo. Sobre
éstas y los vasos con dibujos dracónicos me propongo publicar
algo en un estudio separado, por considerarlo de mayor impor-
tancia hoy que el doctor Max Uhble piensa entrar á establecer
diferentes etapas cronológicas en la arqueología peruana. Nos-
otros, por ahora, tenemos que atenernos principalmente á la
clasificación geográfica; porque salvo dos ó tres excepciones, de
las que una es el trabajo aludido de las Huacas de Chañar-Yaco,
otra el del señor Carlos Bruch y la tercera los manuscritos,
inéditos en su mayor parte, del señor A. Metlfessel, poco se
ha hecho que pueda llamarse metódico, ni menos científico. La
presente publicación sólo pretende ser un preludio de algo más
serio, y sólo como tal se ofrece á los estudiantes de la materia.
Museo de La Plata, Diciembre 17 de 1904.
S. A. LAFONE QuevsDO: Región de Andalzalá,
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ADVIRTIENCIA
Este mapa está calcado sobre uno levantado pa-
ra el estudio de la vía férrea proyectada de Chum-
bicha á Andalgalá; pero se le han introducido
ciertas correcciones en los alrededores de la Villa
del Fuerte, como se llama la cabeza de este De-
partamento por todos los del lugar.
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XIL.
S. A. LAFONk QuevkDO: Rogión de Andalgalá,
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ANDALGALÁ y POMÁN)
PROV, DE CATAMARCA
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DU BARAGUAY
ALFRED BACQUÉ
Professeur de sciences naturelles au College St.-Joseph
(Asunción del Paraguay)
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Trois Trigonocéphales du Paraguay
PAR
ALFRED BACOUÉ
Professeur de sciences naturelles au college St.- Joseph (Asunción del Paraguay)
Quelques Notes et Observations
Si) est un pays ou les ophidiens abondent, c'est bien la
République du Paraguay. A lire les statistiques qui, chaque
année, mentionnent dans Plnde un nombre considérable de
leurs victimes, on pourrait croire que c'est elle qui a le recors
el pour le nombre et pour la nocivité de ces terribles ani-
maux, el cependant il suffil de nommer la vipére de la eroix,
le serpent á sonneltes, le fer de lance, elc., pour se convainere
que les serpents du Paraguay peuvent compter parmi les plus
venimeux du monde.
Quant á ce qui concerne leur abondance, il me suflira de
dire qw'il west pas rare, á la campagne, et méme parfois dans
la capitale, á PAsuncion, de se trouver, dans sa chambre, en
compagnie V'un de ces désagréables visiteurs.
Je ne cilerai, á Pappui de mon assertion, que le fail, bien
suggestif, du savant espagnol D'Azara rencontrant sur son lit,
au moment de se coucher, un magnifique Trigonocephalus alter
natus; el celui-ci, tout récent, du docleur Fernandez qui, faisant
nebloyer une villa, fermée depuis quelques semaines el quil se
proposait dhabiter, ne rencontra pas moins de deux cents ñhon-
durió — Pophidien le plus dangereux du Paraguay — qui Pavaient
déja précédé dans la prise de possession.
Il West pas difficile aprés cela de se convaincre que le Pa-
raguay me le céde en rien aux Indes pour sa richesse en ophi-
diens.
Il ne leur est pas non plus inférieur sous le rapport de leur
nocivilé, el c'est ce que je voudrais essayer dWVélablir aujour-
==
d'hui en présentant trois tvpes de Trigonocéphales dont quelques
particularités remarquables me font croire qu'ils sont propres
aux régions tropicales du centre de l'Amérique du Sud, et en
particulier au Paraguay.
Le Trigonocéphale jaune (Trigonocephalus flavescens)
Mboipé saitjú
Le premier de ces lypes est celui que les gens du pays
nomment Mboipé saitjú ou Quiririó saitjú (serpent jaune) el
que je désignerai sous le nom de Trigonocéphale juune (Trigo-
nocephalus [lavescens).
(Fest en plein midi, dans le parc, á deux pas de la maison,
au sortir de la salle a manger, que je Papercus, se mouvanl
paresseusement en spirales el paraissant s'inquiéter fort peu
de notre voisinage.
Long de 1m. 10, il présente un corps presque uniforme dans
su grosseur, avec celte particularité remarquable que, en ram-
pant, toule la partie ventrale sS'aplalit á la facon VPune cour-
role, landis que la partie dorsale stuamincil en forme de ca-
réne. Dés que l'animal entre en fureur, le corps
devient presque entiérement rond el la caréne
disparait complétement.
La téte est grande, plate, terminée par un
museau court, gros, arrondi, el recouverte
de plaques occipitales présentant la disposi-
tion indiquée par la figure ci-joimte (figure 1).
Cou gros, presque aussi gros que la téle,
surtout quand Panimal est en furie.
Queue relativement courte et pointue.
Ecailles épaisses, libres á leur sommel,
surmontées d'une caréne trés prononcée, el
recouvrant tout le dos.
Plaques sous caudales, ou urostéges, sur
os deux rangs.
. Fossettes lacrymales E o »
CTS Ión dessous des narines, deux enfoncemenls
. Sommet du muscau.¿assez considérables (figure I, numéros 1 el 2)
et présentant Paspect de fosselles lacrymales.
Couleur uniforme, lun jaune sále, sans luches.
"els sont ses curactéres bien distinctifs.
Fig. 1
+ Du. o.
— 115 —
Il
Le Trigonocéphale alterné a lunettes (Tr igonocephalus alternatus
binocularius)
Quiririó akha-kuruzú
Le second, de dimensions beaucoup plus restreintes, connu
sous le nom de Quiririó akha-kuruzú (serpent téle- croix) n'est
aulre que la fameuse vipére de la croix, aimsi désignée parce
que, dit-on, elle a sous le cou, le plus souvent, deux rales
rouges en forme de croix, caractére qui fait absolument défaut
dans mon sujet el que je Wai pu par conséquent vérifier.
Cest le Trigonocéphale alterné (Zrigonocephalus alternatus)
que je nommerai Trigonocéphale alterné á lunetles (Lrigonoce-
phalus alternatus binocularius) á cause Vune particularilé que ¡e
vais signaler plus bas.
Je Vai pris, comme le premier type, dans
notre propriété, á Asuncion méme, sur la
porte de la cuisine.
Voici ses caracleres :
Tóte assez grosse, ramussée, lerminée par
un museau court, gros, arrondi, el recouverle
de plaques occipitales présentant la méme
disposition que dans le modele précédent
(figure II).
Au dessous des nurines, deux fosselles
lacrymales.
Ióntre les deux yeux, se voil une ligne blan-
che de deux millimétres d'épaisseur, unissanl
de lelle facon ces deux organes quon dituit
le montant Pun binocle.
Cou gros, presque aussi gros que la lóte,
surtoul quand Panimal est furieux.
Corps trapu; queue courte el pointue.
¿callles épaisses, libres á leur sommet, surmonlées une
caréne trés prononcée el recouvrant tout le dos.
Plaques sous caudales, ou urostéeges, sur deux rangs.
Couleur bien nuancée, relevée pur de larges taches plus
loncées en forme de losange.
Fig. 1
. Sommet du muscau
. Narines
. Fossettes lacrymales
+. Lunettes
DQO D0vm>-=
. Ecusson central
— 116 —
MI
Le Trigonocéphale vermiforme (Trigonocephalus scolecomorphus)
Nandurié
Le troisiéme enfin est le terrible ver si redouté des gua-
ranis, le Nandurié, que ¡e nommerai Trigonocéphale vermi-
forme (Trigonocephalus scolecomorphus).
D'une téte triangulaire, terminée par un mu-
seau relativement assez gros el arrondi, il a une
bouche grande, droile, un peu recourbée vers
AN le cou. :
Ses yeux sont gros, les fosses nasales bien
Fig. IM délerminées.
Le sommet de la léte est recouvert de plaques
1.) Fosses nasales reyetant la disposition indiquée par la figure Ill,
1,2,3,) Plaques
abs (ejes Ob COM les cinq derniéres (occipitales) sont beau
coup plus développées que les autres.
Ces cing occipitales sont séparées entre elles par une
liene blanche qui forme ainsi la figure trianguluire indiquée
par Pimage (figure 1V).
Le dessous de la máchoire inférieure se lrouve formé par
deux plaques longitudinales disposées suivant la figure V.
Fig. 1V Fig. V
La máchoire supérieure est plus grande que lau máchoire
inférieure qui se brouve ainsi recouverte sur ses bords par
la supérieure.
Cou moyen; corps, dans toute son étenduc, (une gros-
seur uniforme quí dépasse rarement celle dun ver de terre.
Il en est de méme pour la longueur quí alleint de 30 a 50 cm.
I“cailles, petites el épaisses, libres á leur sommel, recou-
vrant tout le dos, et, comme dans les deux cas antérieurs,
surmontées d'une caréne brés prononcée.
Queue longue et effilée.
Plaques sous caudales, ou urosléges, sur deux rangs.
Ran
Couleur Pun gris verdálre avec de nombreuses pelites ta-
ches plus foncées. de forme et de position trés régulicres.
Le dessous du ventre, d'une leinte légérement rosée.
Tout le long du dos, depuis le cou jusquiá Pextré-
mité de la queue, une double ligne blanche de 1 milli-
métre environ dVépaisseur.
La langue présente la forme Pun fil bres fin se bi-
furquant á son extrémilté en deux parties recourbées
vers Pextérieur (figure VI). PUE YY
Tels sont les trois types de Trigonocéphales, tous les trois
pris a PAsuncion, je pourrais presque dire en pleine ville,
sur lesquels ¡'atlire aujourd”hui Vattention des lecteurs.
Pai dit Trigonocéphales, car tous les trois ont les carac-
teres bien définis de ce second genre des Crotaliens (*) (Trigo-
nocephalus) cróé par Oppel en 1803, quoique cependanl, á mon
sens, ¡ls en constituent une variété que, V'aprés les quelques
particularités signalées et que Pon aura remarquées, je croirais
propre au Paraguay.
Ce seraient donc, ce me semble, trois nouvelles espéces
que je nommerai, tout en leur conservant leurs singularités:
1” Trigonocéphale jaune (Trigonocephalus flavescens): Quirivió
sait¡ú ou Mboipé sailjú.
2% Trigonocéphale alterné 4 luneltes (Trigonocephalus alter-
natus binocularius): Quirivió akha- kueuzú.
3" Trigonocéphale vermiforme (Trigonocephatus seolecomorphus):
Ñandurié.
Il qui me semblent bien propres á montrer que si les ser-
pents de Plnde sont si tristement fameux par les milliers de
victimes quíils font chaque année, ceux du Paraguay ne leur
cedent en rien pour la puissance de leur venin.
On sail en effet que le venin des Trigonocéphales est
presque aussi dangereux que celui des Crotales.
Leur piqúre a des effels terribles, autant par leur gravilé
que par la promplitude avec laquelle ils se produisent et la
mort en est la conséquence habituelle, aussi bien pour "homme
que pour les grands mammiféres. La morsure quoique large,
est Pabord peu sensible, mais, au bout de quelques secondes,
(1) Les caracteres des Trigonocéphales se définissent ainsi: formes et
apparences des Crotales, mais avec la queue pointue, sans grelots; urosteges
sur denx rangs; sommet de la téte toujours revétu de plaques et Vun écusson
central; ¿cailles du dos et de la tóte carénces.
a AS pue
une enflure accompagnée d'élancement se développe autour de
la partie lésée; celte enflure gagne bienlót le reste du corps,
el, aprés quelques minutes, la vie a bienlót cessé.
L'agonie est extrémement douloureuse: une soif inextin-
guible dévore la personne blessée; la langue sort de la bou-
che et se tuméfie; un sang noir coule des narines, el la gan-
gréne corrompt les chairs.
Dans son ouvrage, sur les ophidiens, le docteur Chenu
cite le fail d'un certain Drake qui, blessé á la main par un
crotale, eut le courage dVenlever aussitót, d'un coup de hache,
le doigt piqué; mais ce fut en vain: quelques minutes plus
tard il succombait aux effets de Pabsorption du poison qui
s'étalt déja opérée.
Ceci explique la terreur superstitieuse des guaranis pour
les vipériens et les crotaliens.
Quand ils marchent, ils suivent toujours les sentiers el vont
par longues théories.
Regardant ou ils posent le pied, ils ont soin de faire quelque
bruit en agitant les branches ou en frólant les herbes sur
leur passage; précautions qui expliquent comment, malgré le
nombre des ophidiens dangereux, il y a si peu de piqúres.
Que penser maintenant de Passertion de certains auleurs
qui prétendent que ni les crotales ni les trigonocéphales n'at-
taquent homme, si ce n'est dans le cas ou lui-méme est le
premier á les attaquer?
Les trois trigonocéphales que je viens de décrire sont-ils
vraiment dangereux, alltaquent-ils Phomme?
Je répondrai par le récit d'une aventure arrivée á un de
nos domestiques. Je la rapporte telle qu'il me Pa racontée.
«J'étais encore un gamin de douze ans, dit-il. Je passais par
un lieu désert et assez découvert lorsque, tout-á-coup, je vois
non loin de moi un gros serpent jaunátre.. Ipouvanté, je me
délourne el m'enfuis. Quelle n'est pas ma stupeur, lorsque, aprés
un instant, me retournant, je vois le serpent qui me suit el
me menace la gueule ouverte. Glacé de terreur, je me mets á
crier de toutes mes forces. Une femme, étonnée de ces cris,
accourt avec un báton el voyant Pobjet de mes lerreurs réussil
á wen délivrer en tuant Panimal.»
Il Yagissait ici du Trigonocéphale jaune ou Mboipé saitjú,
comme me Pexpliqua mon indigéne.
Fait étrange, s'il est vrai, et qui irait directement á Pen-
contre des affirmations de certains auteurs prétendant que les
serpents du Paraguay n'attaquent pas Phomme.
—= 119 —
Quoiqu'il en soil, le Trigonocéphale jaune, chassé par mol,
ne se trouvait probablement pas dans les mémes disposilions
faméliques lorsque je le vis, rampant paresseusement dans le
pare et lui clouai avec une pointe la lóte au sol.
Rendu furieux cependant par une altaque si subite, il róus-
sil á dégager sa léte, á ouvrir toute grande sa gueule, malgré
la pointe lui traversant les deux máchoires el á me menacer
en sSélancant vers moi. Gráce á Pintervention de deux confre-
res, armés de bálons, je parvins aprés un instant á nen ren-
dre mailre el á Penfermer dans un bocal ou il mourut dans
la soirée.
Il en va tout autrement du Nandurié. Le plus petit de tous
les ophidiens du Paraguay, il Wen est pas moins le plus dan-
gereux de tous. De loin, il ressemble, comme je Pai déja fait
remarquer (el c'est ce qui na fait lui donner le nom de Tri-
gonocéphale vermiforme) á un ver de terre, et sa couleur gris
verdátre le fait souvent confondre avec les feuilles.
Au moindre bruit. il se dresse furieux sur sa queue, en
dardant la téte, el si on continue á Papprocher, il saute sur
Vagresseur.
Le docteur de Bourgade la Dardye raconte Vavoir vu se ¡eler
aux naseaux d'un cheval.
Je Wai pas été moi-méme témoin de semblable agression,
mais je citerai cependant le fait toul récent du docteur Fer-
nandez quí s'est vu assailli dans un jardin par un nandurié
de toute pelile baille et dont il eut toutes les peines du monde
á se défaire ne sachant oú frapper, vu la petilesse de Panimal.
Au dire des indigénes, sa blessure est mortelle en moins
de dix minutes.
Celle action du venin me parait un peu rapide, et cependant
je feral remarquer qu'un cheval de race, superbe de santé,
mordu par un Quiririó, dont le venin est beaucoup moins vio-
lent, fut trouvé mort dans sa loge, le lendemain matin.
Je lermineral ces quelques noles en albtirant de nouveau
Pallention des lecteurs sur ce fait que les serpents du Para-
guay sont tout aussi nombreux el peul-ólre plus venimeux que
ceux de l'Inde, avec celte seule différence que benucoup d'entre
eux sont encore certainement inconnus du monde scientifique.
ALrrReED BaAcouk,
Professeur de sciences naturelles au colloge St.-Joseph.
Asunción del Paraguay, Y janvier 1905.
GO
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QUELQUES GLAVICORNES NOUVEAUX
DIE LA RÉPUBLIQUE ARGENTINI
Recueillis par M. CHARLES BRUCH
PAR
A. GROUVELLE
Byturus meridionalis 5. sp.
Ilongato -ovatus, convexus, rufo-testaceus, dense flavo- albido- pi-
loso- squamosus: oculis magnis; prolhorace lransverso, antice angustato.
lateribus rotundatis. basin versus intus sinuatis, angulís anticis obtusis.
subhebetatis, posticis acutis: elytris paulo latioribus quam prolhorace.
Long. 4 mill.
Allongé, ovale, convexe, roux-testacé, couvert d'une pubescence
couchée formée de poils blancs-jaunátres, assez longs, assez épais, ne
masquant pas completement la couleur du tégument, disposés par groupe
présentant un point de convergence. Yeux gros. Prothorax un peu plus
de une fois et demie aussi long que large, rétréci en avant; bords laté-
raux arrondis en avant, sinués en dedans en avant des angles posté-
rieurs; angles antérieurs obtus, subémoussés, postérieurs aigus; marges
latérales largement déprimées vers les angles postéricurs; pubescence
discoidale ne présentant pas une direction de convergence trés accen-
tuée vers l'écusson. Elytres un peu plus de deux fois plus longs que
larges ensemble dans leur plus grande largeur.
République Argentine (Gob. Chubut).
Brachypterus nigropicens n. Sp.
Ovalus, convexus, nitidus, albido-griseo-pubescens, niger: anten-
nis rufis, elylris picets, pedibus rufo-picels; capile prolhoraceque dense
Jortiterque punclatis; angulis posticis prothoracis obtusis, margine ba-
silari ultrinque ad angulos subemarginata; scutello sublrapeziiformi,
dense punclato: elytris sicut prothorace punctatis, margiíne apicali alu-
taceo. Long. 2 mill.
Oblong, convexe, brillant, densement et fortement ponctué, couvert
d'une pubescence couchée d'un gris blanchátre, assez dense; téte, pro-
Tomo XII 9
— 122 —
thorax et segments apparents de l'abdomen noirs; antennes rougeátres,
élytres brun de poix, pattes plus claires. Prothorax moins long que
large dans sa plus grande largeur, rétréci en avant; cótés arrondis, base
rebordée, arquée en arriére, faiblement échancréc de chaque cóté vers
les extrémités; angles postérieurs obtus, presque marqués. Ecusson sub-
trapeziforme. Elytres plus larges á la base que le prothorax, environ
aussi longs que larges ensemble, tronqués obliquement au sommet;
extreme marge apicale á peine ponctuée, alutacéc; segments apparents
de l'abdomen alutacés, plus finement et moins densement ponctués que
les élytres, plus densement pubescents,
République Argentine (Province de Buenos Ayres).
Colastus Bruchi n.sp.
Ovatus sat latus, vix convexus, nitidus, fulvo-pubescens, rufus;
clava antennarum el apice elytrorum nigricantibus; capile sat dense
punctato; prolhorace transversissimo, antice angustalo in disco sat parce
punclato; elytris lineato- punclatis; segmentis conspicuis abdominis dense
punctatis, punclis minoribus quam illis prothoracis. Long. 5 mill. a
6 mill. :
Ovale, assez large á peine convexe, brillant, couvert d'une pubes-
cence fauve, assez longue, mais peu dense sur le prothorax, plus courte
sur les élytres, rougeátre avec la massue des antennes ct le sommet des
élytres noirs. Téte assez densement ponctué+z. Prothorax trés transversal,
régulicrement rétréci de la base au sommet; cótés arrondis; ponctuation
peu serrée sur le disque, plus dense sur les cótés. Ecusson presque lisse
au sommet. Elytres s'élargissant un peu vers le sommet, ne continuant
pas latéralement la courbure des cótés du prothorax, ponctués en lignes;
ponctuation confuse dans la région des angles apicaux externes. Seg-
ments visibles de l'abdomen densement ponctués; ponctuation moins
forte que celle des élytres. Tibias antérieurs du mále droits.
Brésil (Spiritu Santo, Rio de Janeiro); République Argentine (Gob.
Misiones).
Stelidota meridionalis n. sp.
Oyala, convexa, nitida, rufo-ferruginea, flavo-pubescens: capile pro-
thoraceque dense et sat fortiter punclatis: elytris lineato - punclatis,
intervallis in disco haud elevatis, unilineato - pubescentibus; lateribus
prothoracis elylrorumque víx marginalo reflexis; libiis posticis maris
rectís. Long. 2 mill.
Ovale, convexe, brillant, roux ferrugineux, garni d'une pubescence
flave, couchée, assez longue et peu dense sur le prothorax, disposé en
ligne sur les intervalles des stries des élytres. Téte et prothorax dense-
123 —
ment et assez fortement ponctués. Prothorax rétréci en avant, á peine
deux fois plus large á la base que long, á peine rebordé, explané sur les
cótés. Elytres environ une fois et un quart plus longs que larges en-
semble dans leur plus grande largeur, ponctués en lignes, á peine sub-
striés sur le disque, plus fortement au sommet; intervalles des lignes
ponctuées avec une ligne de petits points cachés, lorsque l'insecte est
frais, sous une ligne pubescente, plans sur le disque, subcaréniformes
vers le sommet, points des stries assez gros, mais superficiels. Tibias
postérieurs du mále droits.
République Argentine (Province de Tucuman).
Stelidota trimaculata n. sp.
Ovala, convexa, vix nitida, fulvo-pubescens, nigro-picea, ochraceo
variegata, antennis clava excepta pedibusque fulvo - lestaceis; capile
prolhoraceque praecipue ad latera sat dense asperoso-punclalis; capile
antice biimpresso el rufo-marginato; prolhorace transverso, antice an-
gustato, lateribus rolundatis, haud explanatis, fulvo-marginalis, basi
marginala; elytris ovalis, ad apicem separatím rotundalis, ad latera
sirictissime emarginalis, lineato-pubescentibus, lineis ad apicem eleva-
lis. intervallis linearum uni-strialo-puncltatis, singulo ely tro ochraceo
tri-maculato, 1% macula basilari subhumerali, 2% basilari, elongata,
juxta basin dilatala, 3% transversa ad ultimam tertiam partem sita; ti-
biis posticis maris rectis. Long. 2*/, mill.
Ovale, convexe, á peine brillant, brun de poix, varié de taches jau-
nes, couvert d'une pubescence flave-dorée disposée sur les élytres en
lignes bien définies. Antennes sauf la massue et pattes fauves- testacées;
2" article de la massue des antennes plus large que le 1% et le 3",
Téte et prothorax couvert d'une ponctuation rapeuse plus dense sur les
cótés de ce dernier. Téte bordée de roux en avant, biimpressionnée.
Prothorax rétréci de la base au sommet, arrondi sur les cótés, environ
deux fois plus long que large á la base; sommet emarginé, cótés non
explanés, bordés de fauve; base rebordés. Llytres ovales, arrondis sé-
parément au sommet, présentant leur plus grande largeur vers le pre-
mier tiers basilaire, environ une fois et un tiers plus longs que larges
dans leur plus grande largeur, striés ponctués; intervalles des stries
chargés d'une ligne pubescente tres nette, caréniformes dans la région
apicale; bords latéraux des élytres tres étroitement explanés; sur chaque
élytre trois taches jaunes; la 1'% basilaire subhumérale, oblongue, la
2" basilaire, contre l'écusson, allongée, dilatée extérieurement dans la
partie basilaire, la 3%" vers le dernicr tiers de la longueur, transversale.
Tibias postérieurs des máles droits.
République Argentine (Gob. Misiones).
Lobliopa marginata N. Sp.
Oblonga, sat elongata, modice convexa, nitidula, rufo- lestacea,
saepe nigro-variegata, parce brevilerque flavo-aureo setosa; capile pro-
thoraceque dense tenuilerque punctalis; margínibus lateralibus protho-
racis elylrorumque late concavis; punctis elytrorum majoribus quam
illis prothoracis. Long. 4 mill.
2
Oblong, assez allongé, modérément convexe, un peu brillant, roux
testacé, souvent varié de noir sur les élytres. Pubescence rare, tres es-
pacée, entremélée de soies d'un flave doré, trés espacées, inclinées - re-
courbées en arritre. Tete et prothorax finement et densement ponctués,
élytres plus fortement. Marges latérales du prothorax et des élytres lar-
gement concaves. Taches noires des élytres comprenant, chez un exem-
plaire a coloration trés nette une bordure plus ou moins coupée contre
le rebord interne de la marge latérale concave, une. tache basilaire vers
le milieu de la largeur de chaque élytre et trois taches subsuturales: la
1" pres de l'écusson, la 2” vers le tiers basilaire et la 3%" plus ou
moins développée latéralement vers le 2” tiers,
République Argentine (Buenos Ayres).
Cychramus Bruchi n. sp.
Breviler ovatus, convexus, nitidulus, rufo- ferrugineus; dense flavo-
, fo) .
pubescens, dense punctalus; elytris longioribus quam simulatis, hu-
meris vbtusis haud oblique truncatís. Long. 5 mill.
Espéce distincte par la ponctuation beaucoup plus forte de ses élytres
et par les angles huméraux des élytres a peine obtus, marqués.
République Argentine (Gob. Chubut).
Camptodes Bruchi n. sp.
Breviler oblongus, convexus, nitidus, rufus; scutello, elytris, py-
gidio, abdomineque nigris; capile prothorace scutelloque alutaceís, parce
punctulatis; elytriís substrialis, intervallis striarum sat fortiter punc-
tatis, stria suturali subintegra, ab sutura remota; unguiculís tarsarum
dentatis.
Mas. elylris ad apicem separatim rotundalo - productis, lestaceo
marginatis. Long. 3 mill.
Courtement oblong, convexe, brillant, roux ferrugineux; écusson,
élytres, pygidium et segment de labdomen noirs. Téte, prothorax et
écusson alutacés, éparsement et finement ponctués. Hecusson triangu-
o
laire. llytres environ aussi longs que larges; vaguement rougeátres sur
le disque, substriés; intervalles des stries fortement ponctués; strie sutu-
rale presque entiére, contigué á la suture. Crochets des tarses dentés a
la base. llytres du mále terminés au sommet, chacun par un lobe con-
cave, saillant testacé. Pygidium finement pointillé.
République Argentine (Province de Tucuman).
Cerylon laterale n. sp.
Oblongum, convexum. nitidum, castaneum, glabrum: antennts gra-
cilibus, 2? articulo elongato, 3” quadrato, clava oblonga: capite parce
punctalo, prolhorace lransverso, antice angustalo, haud dense punclalo,
angulís anticis subrotundatis, basi marginata: scutello laevi; elytris li-
nealo -punclatis, punctis ad lalera el ad apicem evanescentibus. Long.
1, mill
Oblong, convexe, brillant, marron, glabre; antennes gréles; 2” ar-
ticle allongé, 3” carré; massue oblongue partagée transversalement cn
trois zónes: la 1" lisse, les deux dernitres pubescentes. Téte éparsement
ponctuée. Prothorax environ une fois et demie aussi large que long,
paralléle á la base, rétréci arqué ensuite vers le sommcet, moins éparse-
ment et plus fortement ponctué que la téte; angles antéricurs presque
arrondis; base rebordée. Ecusson lisse. Elytres presque deux fois aussi
longs que larges ensemble dans leur plus grande largeur, peu élargis
latéralement, ponctués en lignes; lignes de points s'atténuant au sommet
et sur les cótés; strie suturale entiére, enfoncéz au sommet.
République Argentine (Province de Buenos Ayres).
Telephanus Bruchi n. sp.
Oblongo elongalus, convexus, nitidulus, griseo-pubescens: antennis
% et 32 articulis subaequalibus; capite fulvo-testaceo
leviter infuscato, dense punctato angulis posticis late rotundalis; protho-
Julvo - lestacels, 2
race minus fusco quam capile, subquadrato, basin versus parum angus-
lalo, dense puncialo, lateribus obluse denticulalis: ely lris testaceo-cas-
taneis, punclalo-striatis. intervallis striarum in disco angustioribus
quam punclis. Long. 5 mill.
Oblong, allongé, convexe, un peu brillant, couvert d'une pubescence
et 3" articles sub-
égaux. Téte fauve légérement enfermée, densement ponctuée, striée entre
y MO
grise. Antennes concolores, fauves peu foncées, 2
les naissances des antennes; angles postérieurs largement arrondis. Pro-
thorax sensiblement aussi long que large dans sa plus grande largeur,
paralléle dans la moitié antérieure, un peu rétréci dans la moitié basi-
laire, sensiblement coloré comme la téte, un peu plus éparsement ponc-
tués; cótés garnis de quelques denticules obtus, espacés sauf vers l'extré-
mité antéricure. lElytres ovales, environ deux fois plus larges á la base
que le prothorax et deux fois et demie plus longs que larges ensemble
dans la plus grande largeur, ponctués-striés; intervalles des stries plus
étroits que les points sur le disque; stries et points s'atténuant vers l'ex-
trémité, Pattes sensiblement colorézs comme les antennes.
République Argentine (Province de Buenos Ayres).
Diplocoelus villosus ». sp.
Oblongus, convexus, nitidus, fusco-piceus, pubis elongatís, erectis,
vix inclinalis, sat dense vestitus; antennis rufo-piceis; captle grosse el
sat dense punctalo, ulrinque in longitudinem breviler carinalo el ím-
presso, vertice foveolato; prothorace transversissímo, antice angustalo,
basin versus parallelo, ad latera dense fortilerque punctato, margine
antico late el haud profunde emarginato, medio haud carinalo, lateri-
bus siricte pulvinatis, disco in longitudinem subimpresso, utrínque an-
tice arcualim carinato, carina cum margine antico juncla; ely lris striato-
punciatis, striis dorsualibus in disco minus impressis, stría sulurall
ad apicem forliter impressa; pedibus rufo-fusctis. tibiis anticis ad basin
haud emarginatis. Long. 5*/, mill.
Oblong, convexe, brillant. brun de poix, couvert d'une pubescence
fauve, dressé2, un peu inclinée en arriére, longue, entreméléz de poils
plus petits, plus serrés et plus grisátres. Antennes roux de poix, épais-
ses, 2” article carré. Téte fortement et assez densement ponctuée; de
chaque cóté vers la naissance de l'antenne une courte caréne longitudi-
nale, limitant en dedans une forte impression; sur le vertex une im-
pression profonde séparée de chaque cóté des impressions antérieures par
un court intervalle caréniforme. Prothorax plus de deux fois plus large
que long, paralléle á la base, arrondi, rétréci en avant; bord antéricur
largement et peu profondément échancré; bourrelet apical largement
elfacé dans le milieu réduit de chaque cóté á une courte caréne arquée;
bourrelet des bords latéraux moyen; disque longitudinalement subim-
pressionné, éparsement et assez fortement ponctué en avant etá la base,
presque lisse au milieu; marges latérales densement ponctués. HElytres
environ deux fois aussi longs que larges ensemble dans leur plus grande
largeur, ponctués-striés; stries dorsales moins accentuées sur le disque;
strie suturale fortement enfoncée vers le sommet; intervalles des stries
larges, plans avec une ligne de petits points. Pattes plus claires que les
antennes.
Paraguay (San Pedro).
Diplocoelus turbinatus n. sp.
Oblongus, modice convexus, nitidulus, castaneus, sat dense flavo-
pubescens: antennis haud incrassalis, 2?
artículo subelongato: capile
parce punctalo, haud impresso; prothorace transversissímo, antice an-
gustato, ad basin parallelo, in disco parcissime, ad latera fortiler
denseque punclalo, apice utrinque sinuato, medio haud pulvinato -cari-
nato, basi utriínque sat late el sat fortiter emarginata, lateribus stricte
marginalis, disco antice utrinque breviter arcuatím cariínato; elytris
punctato-lineatis, punctis in disco evanescentibus, ad latera elongatis,
intervallis linearum punctorum sat latis, stría suturali ad apicem for-
titer impressa. Long. 2 mill.
Oblong, médiocrement convexe, un peu brillant, marron peu foncé,
couvert d'une pubescence flave, assez dense, presque couchée. Antennes
"* article plus long que large, dernier article tronqué, ter-
miné par un petit bouton saillant. “Téte non impressionnée. Prothorax
un peu plus de deux fois plus large á la base que long, parallele á la
base, arqué, rétreci en avant; bord antérieur sinué de chaque cóté bour-
relet marginal eflacé dans le milieu, réduit de chaque cóté á une courte
carene arquée en dedans; base largement ct assez fortement sinute de
chaque cóté; bourrelets marginaux des bords latéraux peu accentués;
ponctuation presque nulle sur le disque, éparse en avant etá la base
dans la région médiane, plus dense et plus forte sur les cótés. Elytres
assez gréles, 2
moins de deux fois plus longs que larges dans leur plus grande largeur
acuminés ensemble au sommet, ponctués en lignes; points allongés,
lignes ponctuées effacées sur le disque; intervalles des lignes ponctués
assez larges; strie suturale bien marquée vers le sommet.
République Argentine (Pucuman).
Diplocalus consobrinus n. sp.
Oblongo-elongatus. fere parallelus, convexus, castaneus, flavo-pu-
bescens; antennis crassis, 2” articulo quadrato, ultimo artículo subglo-
boso, angustiore quam praecedenti; capite depresso, parce punctalo, an-
tice oblique biúmpresso; prothorace transverso, subparallelo, ad angulos
anticos arcualím angustato, apice utrinque subsinuata, angulis anticis
subrectis, productis, basi utrínque subsinuata, angulis posticis acutis,
extus oblique subproductis, disco parce grosseque punclato, marginibus
lateralibus sat dense grosseque punctalis, in longitudinem carinalis, Orts
crenulatis, stricte pulvinato-marginatis: elytris sat elongatis, lincato-
punctatis, punctis in disco haud profundis, stria suturali ad apicem
impressa. Long. 2*/, mill.
A
Oblong, allongé, presque paralléle, convexe, marron peu foncé,
couvert d'une pubescence (lave, couchée, comprenant sur les élytres des
lignes poils plus longs dessinant une ligne pubescente sur chaque inter-
valle des lignes ponctuées. Antennes épaisses; 2%” article carré, dernier
subglobuleux, plus étroit que le précédent. Téte déprimée, éparsement
ponctuée, obliquement striolée de chaque cóté en avant vers la naissance
des antennes. Prothorax environ une fois et demie aussi large que long,
subparalléle, arrondi, rétréci vers les angles antérieurs; sommet ct base
subsinués de chaque cóté; angles antérieurs presque droits, saillants en
avant, postéricurs aigus, saillants obliquement en dehors; disque épar-
sement ponctué surtout dans le milicu, de chaque cóté, vers le bord la-
téral une caréne longitudinale limitant en dedans une dépression longi-
tudinale concave densement ponctuée; bords latéraux finement crénelés;
de chaque cóté de la base, á peu pres á égale distance de Vécusson et de
Pangle postérieur une impression triangulaire. Elytres environ deux fois
aussi longs que larges ensemble, finement ponctués en lignes; points de
la région discoidale moins marqués; intervalles des lignes larges; stric
suturale enfoncée vers le sommet.
République Argentine (Buenos Ayres).
Je rapporte á la méme espéce un exemplaire provenant de la Pro-
vince de Tucuman remarquable par sa ponctuation générale beaucoup
plus accentuéc que chez les exemplaires de la Province de Buenos Ayres.
Le D, consobrinus doit se ranger dans le sous genre Margínus Lec.
Hapalips brevis n. Sp.
Oblongo-elongatus, modice convexus, nilidulus, sat dense flavo- pu-
bescens, rufo-castaneus : antennis sat incrassalis, articulis ¿—8 lransver-
sis; capite profunde et haud dense punctato, antice ulrinque impresso:
prothorace transverso, antice posticeque angustalo, sat dense fortiterque
punctalo, lateribus leviter acualis, ante basin breviter subsiínuatis, bast
marginato, utrinque sinuato: elytris basin versus haud latioribus quam
prothorace, lineato- punclatis, substriatis, siriis ad apicem evanescenti-
bus, intervallis striarum uni-lineato-punctalis, punctis intervallorum
minoribus quam illis striarum, stría suturali ad apicem magis impressa
el sat forliter reducta. Long. 3'/, mill.
Oblong, allongé, modérément convexe, un peu brillant, marron un
peu clair, couvert d'une pubescence flave, assez longue, pas trés serrée.
Antennes un peu épaisses, articles 4 á $ transversaux; articles de la
massue bien séparés, 1%
me
et 2” transversaux, égaux, 3”" subovoide
presque aussi long que large. Ponctuation de la téte profonde, peu serrce,
marge antéricure avec deux impressions obliques, en forme de courtes
strioles. Prothorax environ deux fois aussi large dans sa plus grande
— 129 —
largeur que long, également rétréci au sommet quía la base, arrondi sur
les cótés, présentant sa plus grande largeur un peu avant la base, cótés
rebordés subémarginés avant les angles postérieurs; base rebordée, sinuée
de chaque cóté, ponctuation plus forte que celle de la tóte, assez dense;
marge basilaire du prothorax impressionnée de chaque cóté. Elytres
subovales, sensiblement aussi larges á la base que le prothorax, moins
de trois fois aussi longs que larges ensemble dans la plus grande largeur,
ponctués en lignes, substriés; stries et pointes eflacées au sommet, strie
suturale bien marquée et assez enfoncée dans la région apicale des élytres.
République Argentine (Gob. Misiones).
Hapalips piceus n. sp.
Oblongo - elongatus, convexus, nitidus, glaber, piceus, antennis
pedibusque rufo-piceis; antennis subelongatis, articulis 4-8 transver-
sis: capile profunde el sal parce punctato, antice utrinque foveolato: pro-
lhorace transverso, basin postice víx angustiore quam antice, sal parce
punctalo, lateribus rotundatis, marginatis obtusissime dentatis; ely tris
basin versus latioribus quam prothorace, punctato-striatis, striis haud
profundis, ad apicein sensím evanescentibus. intervallis striarum latis,
tenuiler et oparsissime unilineato-punctatis. Long. 4 '/, mill.
Oblong, allongé, convexe, brillant, glabre, brun de poix; antennes,
extrémité des élytres et pattes plus clairs. Antennes relativement gréles,
articles 4 A 8 transversaux. Téte profondément et asscz éparsement
ponctuce, impressionnée de chaque cóté vers la naissance de l'antenne.
Prothorax environ une fois et un tiers plus large que long, á peine plus
rétréci a la base qu'au sommet, assez éparsement ponctué; cótés arrondis,
rebordés, obtusement et largement dentés. Elytres plus larges á la base
que le prothorax, atténués vers le sommet environ trois fois et demie
plus longs que larges dans leur plus grande largeur, ponctués, striés;
stries peu profondes, s'atténuant et disparaissant vers le sommet; inter-
valles des stries larges, chacun avec une ligne de petits points trés es-
pacés.
République Argentine, Province de Buenos Ayres (Ensenada).
Cryptophagus germaini n. sp.
Oblongus, convexus, nitidus, fulvo-ferrugineus, fulvo - pubescens:
antennis subincrassatis; capile prothoraceque dense el sal fortiler punc-
lalis, hoc transverso. antice quam postice tam lato, subhexagono: an-
gulis anticis rotundatis. stricte calosís, lateribus marginalis, denticulo
lateral? medio sito: elylris ovatis. sal inflatis ad basín, haud latioribus
quam prothorace, dense punclatis, punctis minoribus quam illis protho-
racis. Long. 2 */, mill.
Tomo XII Lo
— 130 —
Oblong. convexe, brillant, fauve-ferrugineux, couvert d'une pu-
bescence fauve simple, couchée, pas trés serrée. Antennes un peu épaisses.
Téte densement et fortement ponctuée; longueur des yeux inférieure a
la moitié de la longueur de la téte. Prothorax environ deux fois aussi
large que long, sensiblement aussi large á la base qu'au sommet, den-
sement et fortement ponctué; bord antérieur arqué en avant, base fai-
blement sinuéz de chaque cóté, cótés subanguleux, denticule latéral
situé vers le milicu; angles antérieurs arrondis étroitement caleux, ca-
losité n'atteignant pas le quart de la longueur du cóté. Elytres de
méme largeur á la base que le prothorax, arrondis aux épaules, légtre-
ment ventrus, environ deux fois aussi longs que larges ensemble dans
leur plus grande largeur, densement ponctués; ponctuation moins forte
que celle du prothorax.
Chili.
Mycetophagus frater n. sp.
Oblongus, convexus, nitidulus, fulvo-pubescens, niger prothorace,
elytrisque rufo-maculatis, pedibus rufo- testaceis; stria interantennalis
valde impressa, angulosa, medio per brevem striam in longitudinem
continuata; prolhorace transversissimo. antice quam postice angustiore.
margine antico lateribusque sat striate rufo marginalis, ulrinque dua-
bus maculis punciiformibus, rufis cum margine lateral? conjunclis:
prima ad angulum anticum, secunda prope medium: elytris leviter
punctalo - striatis, striis ad apicem evanescentibus, lateribus stricie
rufo - maculatis, singulo elytro rufo quinquies rufo-maculato, 1* ad ba-
sin transverso undulata, antice posticeque profunde emarginata, suturam
sub attingente, 2? et 3% minimis, cum vitla laterali congenitis. 4% anle
apicali, suborbiculari. 5% apicali. Long. 5 mill.
Oblong, convexe, un peu brillant, couvert d'une pubescence fauve
médiocrement dense, noir, taché de roux. Antennes noires, base et ex-
trémité du dernier article rougeátre. Strie interantennaire profonde, an-
guleuse, continuée au sommet de Vangle par une courte strie longitudi-
nale. Prothorax plus de deux fois plus large que long, plus rétréci au
sommet qu'a la base; cótés arrondis, bords antérieurs et latéraux étroi-
tement bordés de roux; de chaque cóté deux taches arrondies rouges,
réunies á la bordure latérale: la premiére á l'angle antérieur, la 2" vers
le milieu de la longueur. Ecusson roux, transversal, suboblong. Elytres un
peu moins de deux fois aussi longs que larges ensemble, ponctués, striés;
stries s'atténuant et s'effacant vers le sommet; bords latéraux étroitement
rebordés de roux; sur chaque élytres cinq taches rougeátres: la premiére
vers la base, allant du bord latéral jusqu'a la strie suturale, enclosant á
l'épaule une petite tache noire, descendant obliquement vers la sihore,
tres profondément échancréc á ses deux bords; les 2" et 3" ponctifor-
— 131 —
mes également soudées á la bande marginale vers le tiers basilaire et un
peu au dela du milieu; la quatrieme ante apicale, suborbiculaire; la cin-
quiéme formée au sommet par la dilatation de la bande marginale. Pattes
roux-testacéces.
République Argentine (La Plata).
Heterocerus Bruchi n. sp.
Oblongus, convexus, dense breviterque fusco-griseo-pubescens fusco-
niger, elytris ochraceo - variegatis: capite antice truncalo; prolhorace
transversissimo, antice angustalo. margine antico stricte el angulis an-
licis ochraceis, posticis haud marginatis, elytris substriatis, singulo
ochraceo-multimaculato; segmentis abdominis ad latera sat late, ad
apicem siricle rufo-testaceís, pedibus rufis, gennibus tibiisque plus mi-
nusve infuscatis; suturis melasternalibus haud manifestis: striís femo-
rum posticorum apertís. Lovg. 4 mill.
Oblong, convexe, couvert d'une pubescence feutrée grise assombrie,
entremélée de petites soies courtes, dorées qui donnent á ensemble un
- aspect soyeux, noir impur olivátre varié de taches d'un roux jaunátre
sur les élytres. Antennes rougeátres á la base. Téte surbaissée en avant,
transversalement concave entre les naissances des antennes, tronquée en
avant. Prothorax plus de trois fois plus large dans sa plus grande largeur
que long, rétréci en avant, arrondi sur les cótés mais subparalléele á la
base; bord antérieur étroitement bordé de roux; angles antérieurs obtus
rougeátres, angles postérieurs obtus non rebordés. Llytres environ une
fois et deux tiers aussi longs que larges ensemble, substriés; chacune
avec huit petites taches oblongues d'un roux jaunátre; deux discoidales
disposées sur une ligne oblique partant un peu au dessous de l'épaule,
les trois suivantes placées presqu'en ligne droite dans une direction pa-
ralléle a celle des deux premiéres vers le miliev de la longucur, les
deux suivantes également sur une ligne oblique paralléle aux deux pre-
miéres, vers lextrémité la derniére apicale presque latérale, beaucoup
plus rapprochée de l'allignement du bord latéral que de la suture. Pattes
rougcátres; tibias plus ou moins enfermés.
République Argentine (La Plata).
Heterocerus validus 1. sp.
Oblongus, convexus, sat latus, fuscus: pube brevi flavo-grisea haud
dense vestitus; antennis basín versus rufis: capile antice sinualo, sub-
plano: prothorace transversissimo, antice angustalo, lateribus rolunda-
tis, haud late rufo-ochraceo margínatis, angulis anticis late obtusts.
basi marginata et utriínque stricte rufo-ochracea; elytris subsulcatis,
singulo ad latus rufo-ochraceo marginato et in disco seplem maculalo:
— 132 —
pedibus fulvo - testaceis: suluris melasternalibus manifestis; siriis femo-
rum posticorum apertís. Long. 4 */, mill.
Oblong, convexe, assez large, noirátre, couvert d'une pubescence
d'un gris lave, courte et peu serrée sur les élytres, plus sombre et feu-
trée sur la téte ct le prothorax. Base des antennes rougeátre. Téte sub-
déprimée; bord antérieur sinué. Prothorax environ trois fois plus large
dans sa plus grande largeur que long, fortement rétréci en avant, fai-
blement á la base; arrondi sur les cótés; ceux-ci assez étroitement bordés
de roux jaunátre, rebordé á la base; angles antérieurs trés largement
obtus, postéricurs obtus, bordés dans la branche basilaire par une fine
bordure jaunátre. Elytres environ une fois et demiec aussi longs que
larges ensemble, subsillonnées; bordées sur les cótés par une bande
jaunátre se dilatant dans la partie apicale et s'étendant jusqu'au sommet;
sur le disque sept taches jaunátres: la 1" scutellaire s'allongeant parallé-
lement á la suture et se dilatant contre la base; les trois suivantes for-
mant une bande anguleuse vers le 1% tiers á partir de la base, reunie
extéricurement á la bordure marginale, les deux suivantes dessinant une
bande arquée, au dela du milieu, n'atteignant pas la bordure marginale
qui se trouve elle méme dilatéz en face de la tache externe, la dernitre
sur la partic déclive de l'élytre, en forme d'h renversé. Pattes roux
testacé, segments abdominaux largement bordés de roux jaunátre sur
les cótés. Sutures métasternales marquées. Stries des fémurs postérieurs
ouvertes.
République Argentine (Province Buenos Ayres).
Heterocerus Bergi n. sp.
Oblongus, convexus, nitidulus, pube grisea, brevissima et haud
dense vestitus, rufo-testaceus; elylris testaceis, in disco plus minusve
infuscalis, pedibus testaceis; capile transversissimo, antice truncalo:
prothorace transversissímo, densissime punctulato, lateribus subparalle-
lis, juxta angulos anticos intus arcuatis el deín abrupte parallelis refle-
xis angulis posticis subrolundatis, basi utrinque marginala; elytris dense
punctalis; suturis metasternalibus haud manifestis: striis coxarum pos-
ticarum apertis. Long. 2 */, mill.
Oblong, convexe, un peu brillant, couvert d'une trés courte pubes-
cence grise, ne masquant pas la couleur du prothorax et des élytres,
roux; élytres testacés plus ou moins enfermés sur le disque; pattes tes-
tacées. Téte tres large, tronquée en avant, feutrée. Prothorax plus de
deux fois plus large que long, trés densement pointillé; cótés subparal-
léles, fortement arrondis en dedans prés des angles antérieurs, presque
redressé á ces angles; marge antérieure transvesalement subsillonnée de
chaque cóté; base rebordée de chaque cóté. Elytres environ une fois et
— 133 —
demie aussi longs que larges ensemble densement ct beaucoup plus for-
tement ponctués que le prothorax. Sutures métathoraciques non mar-
quées. Plaque fémorale des hanches postérieures fermée.
République Argentine (Province Buenos Ayres).
Je rapporte a la méme espéce un exemplaire provenant de la Pro-
vince de Tucuman, présentant une coloration plus rougeátre et une vague
tache claire au milieu de la zone foncée du disque des élytres.
Heterocerus quadraticollis n. sp.
Oblongus, modice convexus, pube grisea brevissimaque sal dense
vestitus, fulvo-testaceus; singulo elytro in longitudinem piceo maculalo,
macula ad basin dilatata, regionem scutellarem tenente el ad apicem ex-
tus curvala el retrorsum producta. Capite antice sinuato; prolhorace
transversissimo, subopaco, densissime punctulato, lateribus subparalle-
lis, antice valde rotundatis el prope angulos anticos abrupte parallelo-
rellexis, angulis anticis vix rectis. posticis oblusissimis fere hebetalis,
margíne antico utrinque subsulcato, basi utrinque oblique truncala el
marginala, elytris sal parce punctulatis, punctis majoribus quam illis
prothoracis: pedibus lestaceis, suluris metasternalibus haud manifestis:
siriis coxarum posticarum apertis. Long. 2 mill
Oblong, modérément convexe, couvert d'une pubescence grise, tres
courte, ne masquant pas la couleur du tégument, testacé légérement
rougeátre sur la téte ct le prothorax; sur chaque élytre une bande longi-
tudinale brun de poix envahissant la région scutellaire, se dilatant vers
Vextrémité et se terminant par une branche recourbée en arriére, en forme
de croc. Téte un peu rembrunie, déprimée, sinuée en avant. Prothorax
environ deux fois et un tiers plus large dans sa plas grande largueur
que long; peu brillant, tres densement pointillé; cótés subparalleles ar-
qués en dedans pres des angles antérieurs; puis brusquement redressés
pour former des angles antérieurs presque droits; angles postéricure
tres largement obtus, presque émoussés; marge antérieure subsillonnés
de chaque cóté; base obliquement tronquée de chaque cóté, non rebordée.
Elytres environ une fois et demie aussi longs que largas ensemble, un
peu brillants, assez éparsement pointillés; ponctuation plus forte que
celle du prothorax. Sutures métathoraciques non marquées. Plaques des
hanches postérieures ouvertes.
République Argentine (Province de Tucuman).
UY
E
TA
AA
PTINUS ET ANOBIDES NOUVEAUX
DE LA RÉPUBLIQUE ARGENTINE
recueillis par M. CARLOS BRUCH
Ptinus Bruchi. Large, en majeure partie foncé, roussátre a l'extré-
mité des élytres, mat, hérissé de poils clairs ou obscurs, élytres a des-
sins compliqués; téte moyenne, en partie revétue de poils orangés;
antennes foncées, assez robustes, relativement courtes; prothorax un
peu plus long que large, étranglé avant la base, avec 4 oreillettes pi-
leuses, celles du disque assez saillantes et séparées par un sillon, le mi-
lieu de cet organe en partie revétu de poils orangés; écusson étroit,
revétu de poils blancs; élytres foncés, roussátres au sommet, courts et
larges, courtement atténués au sommet, faiblement striés - ponctués;
¿paules marquées, ces organes ornés largement sur la base (cette pubes-
cence limitée en arriére par une sorte de fascie blanchátre arquée) de
poils gris ou flaves, finement pubescents de gris sur leur milicu, et
pubescents de jaune orangé en partie sur la suture et vers le sommet
avec, en outre, sur cette derniére partie quelques macules blanchátres;
pattes foncées avec les tibias parfois un peu roussátres. Long. 3,5 mill.
Province de Buenos Aires (coll. Bruch et Pic).
A placer pres de jatahyensis Pic, mais élytres largement roux a
Pextrémité, disposition des dessins diflérente.
C'est avec un légitime plaisir que je dédie la premitre espece de cet
article 4 M. Bruch á qui l'Entomologie doit un certain nombre de dé-
couvertes intéressantes.
Xyletinus brasiliensis Pic v. argentina. Un peu allongé, peu bril-
lant, enticrement roussátre-testacé, á pubescence flave assez rude et peu
dense; prothorax court et transverse, densément ponctué; élytres assez
longs, subcylindriques, fortement striés-ponctués avec les strics latérales
encore plus marquées. Long 56,5 mill. Province de Buenos Aires
(coll. Bruch et Pic).
DifTere de brasiliensis Pic (forma typica) par la pubescence plus rude
et les stries plus marquées des élytres.
— 136 —
Cathorama substriata. Un peu allongé, subparalléle, assez convexe,
peu brillant, noir de poix, en partie revétu d'une pubescence soyeuse
grisátre non continue, cette pubescence plus dense sur le dessous du
corps; téte fortement sillonnée au milicu, densément pubescente; pro-
thorax assez court, tres élargi apres le milicu (vu de dessus), arqué
antérieurement, subarqué sur les cótés latéraux avec les angles posté-
rieurs et antéricurs arrondis, densémient ct ruguleusement ponctués sur
les cótés, assez densément sur le disque; écusson trés large; élytres peu
longs, modérément atténués au sommet, irréguliérement ct en partie
distinctement ponctués, avec des traces de stries ponctuées faibles, sur le
milieu et des stries latérales bien marquées; pattes roussátres. Long.
3,5 mill. Province de Buenos Aires
A placer pres de fulvopubens Pic, ayant comme cette espéce un
revétement soyeux, mais celui-ci est plus gris, forme en outre plus
allongée, subparalléle, disque des élytres avec des traces de stries ponc-
tuées.
Cathorama subrutiliceps. Assez large, peu convexe, tres brillant,
finement pubescent de flave, en partie foncé, en partie testacé-rous-
sátre; 1éte testacé-roussátre, assez convexe; prothorax court, modéré-
ment diminué en avant, presque droit sur les cótés (vu de dessus), á
angles postéricurs arrondis et antérieurs un peu marqués, finement ponc-
tué; élytres courts et larges, un peu étranglés vers le milieu, modéré-
ment atténués á l'extrémité, finement et densément ponctués avec quel-
ques points plus gros mais sans stries sur le disque, avec des stries
latérales plus ou moins effacées en avant, mais bien marquées á l'extré-
mité, le sommet parfois un peu roussátre; dessous du corps et pattes
d'un testacé roussátre. Long. 2,5 mill. Gov. Chubut (coll. Bruch et Pic).
A placer pres de minutissima Pic, distinct á premitre vue par sa
forme moins convexe et surtout moins atténuce á l'extrémité; diflére en
outre de argentina Pic par l'aspect plus brillant, la ponctuation générale
plus fine.
Digoin (Saóne-et-Loirc), 1 févricr 1905.
Maurice Pic.
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La correspondencia relativa al Museo beE La PLATA
y sus ANALES y Revista, debe ser dirigida á
FRANCISCO P. MORENO
Director del MUSEO DE LA PLATA
Provincia de Buenos Aires
República Argentina
La correspondance relative au Musée be La PLara
ainsií quéaux ÁNNALES et 4 la Revue de cet établis-
sement, devra élre adressée
FRANCISCO P. MORENO
Directeur du MUSÉE DE LA PLATA
Province de Buenos Aires
République Argentine
a
REVISTA
DEL
MUISO DJ Le. Jela a
DIRIGIDA POR
FPRANCISCO P. MORENO
Fundador y Director del Museo
ANOIIMEO). PESIcan
SEGUNDA ENTREGA
A PIATITA
TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
19006
La Geografía Física y Estérica del Paraguay
y Misiones Guaraníes
POR
DON FÉLIX DE AZARA
EXAMEN CRÍTICO DE SU EDICIÓN
POR
LUIS MARIA TORRES
Tomo XII 11
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Luis Marta Torres: La Geografia de Azara —Lam. 1.
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Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII.
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TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
La Geografía Fisica y Esférica del Paraguay y Misiones Guaranies
POR
DON FÉLIX DE AZARA
EXAMEN CRÍTICO DE SU EDICIÓN
POR
LUIS MARÍA TORRES
Motivo de íntima satisfacción será para los investigadores
del pasado americano, todo esfuerzo que tienda á profundizar
el conocimiento, de los diferentes hechos ó cuestiones que, como
principios fijos, perfectamente caracterizados, constituyen á la
novísima y sugestiva ciencia americanista, y, con mayor razón
en este caso, por tratarse de un justiciero homenaje á la labor
séria de don Télix de Azara; el distinguido geógrafo español,
cuyos rasgos más salientes lo constituyen, su constante, activa
y provechosa actuación en el secular pleito de límites entre ls-
paña y Portugal; viajes y estudios que el fracaso de la demar-
cación le permitió hacer, con indiscutible beneficio para la di-
latada comarca que comprende buena parte de los dominios de
tres nacionalidades. Por ello, el Uruguay, el Paraguay y la
Argentina, le guardan gratitud.
Bien venida sea la emulación en el trabajo intelectual, esa
aspiración franca y fecunda del núcleo conservador y tolerante
del pueblo uruguayo, el que con tantas iniciativas ha exterio-
rizado el verdadero anhelo patriótico, incorporando á la obra
de la civilización equivalentes testimonios de progreso, pero
por desgracia interrumpidos en su actividad creciente, por la
indecisión y la zozobra, que las asiduas y ya harto célebres
rencillas caseras han dejado tras sí.
No continuaremos con estas consideraciones, sin dejar cons-
tancia de nuestra decidida adhesión, á la crítica sana y sincera
de algunas producciones prematuras; de esos ensayos de estre-
chas y poco nuevas filosofías que inevitablemente tienen que
— 140 —
caer en el desprestigio, Ó que se salvan, por la piadosa indi-
ferencia del público lector, desde que, en la mayoría de los
casos, suelen ser, sino una repetición grosera, la hábil falsifi-
cación de forma, con dos ó tres observaciones personales que
acreditan el aporte personal del autor, para dar pie á la conje-
tura que les asigna valor original.
No por eso, dejaremos de ofrecer aquí, una, como recapitu-
lación, de lo ya expresado por distinguidos escritores nacionales,
que, con distinto propósito Ó asunto especial, han tenido la
ocasión de estudiar varios aspectos de las sociedades america-
nas en su accidentado desenvolvimiento histórico; desde el des-
cubrimiento y conquista hasta la colonia, y la azarosa revolu-
ción de la independencia. Así también lo ha comprendido el
erudito editor de la Geografía de Azara, quien, en distintas
partes de su prólogo, resuelve dar crédito á ciertas observacio-
nes y formula cargos que no pueden pasar desapercibidos,
máxime, cuando, como en este caso, el que los dirige, no de-
muestra estar en condiciones de hacerlos por ignorar sencilla-
mente los términos del problema.
Si, á estar á las afirmaciones generales, la adolescencia de
las nacionalidades de Sud América no parece iniciarse aún con
sujerentes pruebas de reposo mental y disciplina en la labor
conjunta; si el desequilibrio y la anormalidad persisten en el
orden de las fuerzas Ó energías que obran en ambos sentidos,
de la pérdida y de la integración de facultades vitales; si en el
régimen de las instituciones políticas, el trastrueque ha sido
evidente y el aparatoso armazón insostenible, habrá llegado el
momento de que esas soluciones de los complicados problemas
que el desenvolvimiento de estas sociedades plantean, se bus-
quen, aplicando un criterio positivo, sin ese prurito de la identi-
ficación, desde que expresamente debe buscarse la diferenciación
de condiciones y facultades. Es lógico suponer y será posible
entonces, que la armonía será patrimonio de los pueblos de
América, cuando el éxito se persiga por el recto é ineludible
sendero de la labor asídua y constante, del sacrificio individual
que, asociado y orientado fijamente, pueda alcanzar los gran-
des resultados del esfuerzo común, organizando paulatinamente
los estados de acuerdo con la resultante de sus ideas direc-
trices, fuente única de toda inspiración fecunda, y verdad, que
las severas lecciones de la historia ha consagrado definitiva-
mente.
Será cuestión de educación y de instrucción, de condiciones
individuales negativas Óó de verdadera regresión colectiva incu-
A
rable; de tener que iniciar como previa tarea, el perfecciona-
miento de lo existente, ya que su adquisición implica, los sa-
crificios y angustias de varias generaciones; en fin. de pro-
pender á que la estructura se consolide y, si es posible, á que
los caracteres se perfilen, evitando ó conjurando la disolución
que un hondo y doloroso sacudimiento podría traer.
No pueden errar, pues, los que piensan que hacen falta
universidades, bibliotecas, museos; abiertos para todas las afi-
ciones é inclinaciones del espíritu humano, que si bien rodea-
dos de esa apariencia que les imprime la elevada cultura, se-
rán siempre los mecanismos encargados de entregar á las ge-
neraciones el núcleo dirigente, el factor que hace perfilar á los
pueblos que surgen y se mantienen, en la eterna lucha por la
vida.
Bien conocida es la enfermedad americana y su etiología;
políticos, médicos legistas, diplomáticos literatos y aficionados
de profesión, han indicado con insistencia á esos hechos anor-
males como causas de futuras crisis, y obtenido, después de
prolongada observación de los acontecimientos, leyes ó princi-
pios, alrededor de los cuales se desenvuelven, según ellos, las
precarias vidas sociales americanas; ideas-fuerzas Ó instintos
generadores de funestos actos individuales ó colectivos; visibles
estigmas físicos de roza, como la desgraciada constitución
psíquica, que, sea como fuere, parece que su inferioridad ha
llegado á ser proverbial; todo esto, hasta que algún otro sagaz
y oportuno observador arranque el verdadero secreto, pretexto
del más horrible infortunio literario. Luego de haber precisado,
en lo posible los síntomas, y de dar la diagnosis consiguiente,
la medicina no podía hacerse esperar, notándose en esa tera-
péutica, cierta tendencia logomaquia y anticientífica.
Con todo, á pesar de lanta inseguridad en las opciones, ya
que no se precisa y no se entrevé el espíritu de la educación
que cada uno de esos pueblos debe adoptar, ya que inevitable-
mente tendrá que dominar, la idea-fuerza económico política de
la riqueza, la cultura científica como las industrias y el amplio
desarrollo del comercio, constituirán, prudentemente relaciona-
dos, el sólido basamento sobre el que descansará la felicidad
y el poderío de estas nacionalidades. Como corolario de esas
diversas tendencias habrá que coadyuvar, para que las activi-
dades se desenvuelvan según el proceso psico-fisiológico de
cada individuo, facilitando los medios que cada naturaleza
requiera y exigiendo la cooperación social necesaria para que
cada energía pueda cumplir con el fin que la educación se pro-
pone; bastarse á sí mismo y servir al Estado.
— 142 —
“se intuicionismo es altamente benéfico, cuando se ejercita
en la persecución de la verdad científica, en la obsesión que
concluirá por arrancar el secreto de la variedad de hechos de
la naturaleza, de las causas ó fuerzas que obran en su origen,
desarrollo y ponderación, y, por fin, en la concepción sintética
Ó hipótesis, que encierra el debate y los afanes de varias ge-
neraciones asociadas para una conquista moral ó científica.
Debe animar ese esfuerzo abnegado el soplo constante que
nunca languidece, por difícil que sea el rescate ó traidora la
suerte que lo preceda; sólo así, quedará el espíritu libre de la
preocupación dolorosa de los días perdidos, aunque de todo
aquello, objeto del único ensueño de una vida — por lo general
agena al cálculo aritmético —sólo quede como premio, una sa-
tisfacción relativa.
II
Debemos pasar á considerar, ei interesante asunto que por
su índole, importancia y ulterioridades, ha llamado justamente
la atención de los que, aquí en Buenos Aires como en Monte-
video, tienen especial preferencia y hacen estudios de ciencia
americana.
Una nueva descripción del Paraguay y de las Misiones Gua-
raníes, por don Félix de Azara, con un prólogo, biografía,
notas y bibliografía — lo que se entiende por una edición cCrí-
tica, — dirigida por una institución científica como el Museo
Nacional de Montevideo y encargada á uno de sus miembros
más caracterizados por su erudición en la materia, tenía que
provocar curiosidad y justa sospecha del alto mérito de la
obra en general, y hasta el mismo valor intrínseco de la nueva
descripción geográfica tenía que ser descontado, á pesar de lo
conocido y en diferentes formas publicado del mismo autor.
ll señor doctor R. R. Schuller, honrado por la dirección
de dicho instituto con el encargo, ha querido sorprender á los
«aficionados» á los estudios de antropología prehistórica, con
la publicación del manuscrito que, después de un examen y
cotejo minucioso, resultó ser para ambos, director del Museo
y jefe de la sección histórico -filosófica, un curioso y original
documento compuesto de datos, «no comprendidos en las obras
impresas de Azara».
A propósito de la pieza manuscrita que Schuller exhuma por
su celo editorial, nos ofrece, en un prólogo, notas y demás
A
aditamentos más ó menos del caso, toda una leoría etno-lin-
gúística con la que describe y clasifica á los distintos tipos
élnicos que la conquista europea sorprendió en esta parte de
América, la que, si no está mal concebida, es, á todas luces
poco nueva, y cuyo mérilo consiste únicamente en la parte de
prueba que aporta, desde que varias de sus inducciones pare-
cen exactas. : :
Indudablemente Schuller, influenciado, demuestra estar en la
tortuosa línea que traza su concepto, por esa vegetación ex-
traordinaria de la zona subtropical; la tranquilidad, el silencio
de muerte que en el interior de aquellas arboledas habrá tenido
la feliz ocasión de admirar, en contacto espiritual con el indí-
gena, ese tipo americano que anheló conocer, en posesión,
después de larga y pesada excursión por el bosque, de un
hermoso manojo de fresquísimas flores y sutiles helechos, cómo
no tejer y destejer los tallos para presentar el tono y la armonía
en un conjunto delicado y vívido?... A cada nuevo esfuerzo, co-
rresponde la duda, que con su fatal presencia deja el enigma
en pie; la potencia mental se dirige al punto inicial y vuelve
á recorrer cuidadosa la senda serpentina que le llevará á ali-
mentar la esperanza en una feliz reconstrucción; por fin, sobre
el basamento que sólo muchos obreros pueden construir sólida-
mente, álzase la figura no siempre definida de la verdad cien-
tífica, hasta que una oportuna combinación de causas, puedan
darle los contornos, de la verdad de la belleza estética.
lIse prólogo, es el motivo principal del estudio y comentario
presente, no tan detenido como independiente, reducido en lo
posible á lo substancial, y ageno, á la vena incondicionalmente
encomiástica que á fuerza de dar en el bombo, ha conseguido
que á toda lucubración voluminosa ó escueta, se mire como pro-
ducto sencillamente postizo.
Hay que reconocer sí, —como observación final — que el
testimonio de la originalidad rara vez concurre á la demanda
del público lector Ó curioso, y del que realmente critica ilus-
trando la proposición planteada como verdadera ó que se ofrece
demostrar, siendo doloroso tener que constatar, la ausencia casi
completa entre tanta producción, de algún ejemplar que, en
realidad, nos enseñe á leer, escribir é investigar.
Veamos pues, como ha sido comprendida y desempeñada la
tarea de editor, después de dejar constancia del pensamiento
que la inspira, tan sano y digno de encomio.
rn
Puede decirse, que en 1790, terminaba la parte más atrevida
y heróica de la investigación geográfica, que navegantes portu-
gueses y españoles iniciaron en el primer tercio del siglo XV;
viajes, que han sido referidos con más ó menos exactitud, por
considerable número de escritores no siempre acordes en el
modo de apreciar ciertos hechos fundamentales, que se con-
ceptúan como precedentes ó motivos de aquellas dilatadas tra-
vesías, lo que, á ser nosotros equitativos, era lógico que esas
divergencias surgiesen por la falta de memorias ó relaciones
auténticas que cautelosamente reservaron los antiguos prínci-
pes, y que, en manera alguna, pudieron estar á la vista del
público investigador, como que yacían sepultadas en sus archi-
vos Ó gavetas particulares. Los mismos traspapelamientos á
que la accidentada vida de aquellas monarquías daría ocasión,
casuales en la mayoría de las veces, la misma dificultad de
aumentar las copias, que hoy en cambio, las artes gráficas
tanto facilitan, fueron en suma las verdaderas dificultades para
que aquel fondo original y único de la historia marítima, no
pudiera conocerse Óó examinarse por sus cultivadores.
No es nuestro propósito hacer memoria detallada ni sucinta
de aquellas expediciones por mares desconocidos, que tanto
estimularon los reyes de España y Portugal, para alcanzar la
anhelada hegemonía marítima y como consecuencia, la posesión
y dominio de considerables extensiones territoriales, que un
criterio prudente y previsor podría convertir en fuentes de
grandes riquezas. Pero, como esa sucesión de viajes verificados
en los siglos XII, XII, XIV y XV, se llevaron ú cabo cum-
pliendo instrucciones expresas, que en la mayoría de los casos,
darían motivo á discordias de consecuencias fatales, y, como
por otra parte, lo primordial era establecer una base de solución,
el criterio regulador para la división de dominios, se aceptó
el que más se avenía con el espíritu de aquellos monarcas, que,
aunque «celeste», evitaría como evitó, procedimientos violentos,
siendo los papas Martino V y Alejandro VI, los que dieron
formas al nuevo arbitramento, resolviendo el primero, la disputa
de las islas Canarias ('), é «imaginando» el segundo, la línea
divisoria á que debían sujetarse los subsiguientes descubri-
mientos á 1493 (*).
(1) J. ViEra: Historia de las Canarias, VIL, 16.
(*) C. CaLvo: Colección histórica completa de los tratados, L, 4.
a
Para conocer los progresos sucesivos á que se iba llegando
en materia de navegación y de descubrimientos geográficos, hay
que recorrer esos «diarios» y. «relaciones» de los primeros
navegantes, memorias en su mayoría analizadas y presentadas
en ricas y originales obras de conjunto, todas ellas, de repu-
tados historiadores marítimos, que en los pasados siglos han
visto la luz.
Pero ante todo, á los progresos del arte de navegar se debe
que, ya á mediados del siglo XVIII, se plantearan una serie
de problemas que la navegación misma tendría que ir solucio-
nando total 6 parcialmente, y á lo cual, contribuyeron con hon-
roso empeño, distinguidos marinos ingleses y franceses, como
los Cook, Byron, Dixon, Vancouver, La Pérouse, Marchand, etc.,
quedando decididamente rezagados «los maestros del pilotage
sublime». Al par de estos estudios, asunto propio de náuticos
ó astrónomos — desde que se trataba de la árdua cuestión de la
longitud en el mar, para lo que se requería conocimientos teóri-
cos y prácticos — se inició paulatinamente el de las condiciones
de la naturaleza física de las tierras descubiertas, en sus varia-
dos é interesantes aspectos, entre los cuales especialmente nos
interesa el de las tribus indígenas de América, que ya á fines
de dicho siglo iban extinguiéndose, desgraciadamente para la
ciencia.
Dicho se está, que la navegación moderna debía traer todas
esas soluciones á la precisión matemática y especialmente, la
que nos debía dar el método para apreciar la longitud y la la-
titud en el mar; luego, los estudios magnéticos y meteorológicos
tendrían que ocupar la atención preferente de las sociedades
de geografía hasta convertirse en el motivo exclusivo de cos-
tosas expediciones á los mares helados, que con el estableci-
miento de observatorios meteorológicos y magnéticos circumpo-
lares, acusan, como se comprende, un progreso extraordinario.
Ante todo, para que los vastos dominios de aquellas mo-
narquías pudieran ofrecer el aliciente que, con justa sospecha,
algunos no dejaban de presentir, era necesaria una determi-
nación de sus fronteras ó linderos sino un perfecto deslinde
y amojonamiento; el estudio de las condiciones físicas del suelo
con la complementaria clasificación de su fauna y flora; su
hidrografía, que debía satisfacer las primeras necesidades de la
comunicación, y si fuera posible, como elemento eficaz para fu-
turas soluciones teóricas y prácticas, el conocimiento de las dis-
tintas agrupaciones indígenas que habitaban el territorio ameri-
cano. ls conocido el éxito que aquellas exploraciones alcanza-
— 146 —
ron en esta segunda faz de la conquista, ó mejor dicho, el ali-
ciente que recibieron ().
Bien; esa disputa por el predominio territorial que á tan
graves extremos llevó, se sostuvo por espacio de trescientos
años, en lo que á Ispaña y Portugal se refiere; desde que el
descubrimiento del continente dió formas precisas á la rivalidad
entre ambas nacionalidades, hasta el tratado de San Ildefonso,
el que, como los anteriores, no traería la solución esperada, á
pesar de las estipulaciones aclaratorias que las cancillerías en-
tendían prudente agregar, siempre sobre la base del más abso-
luto desconocimiento de la geografía, suplida en los tratados y
protocolos por la anfibología en los títulos como en los térmi-
nos para probarlos (*).
Sin detenernos en la relación de los grandes y pequeños
incidentes que postergaron la ejecución del tratado, por ser
ya conocidos (*), y desde que no tienen relación con nuestro
próposito final, ó sea de ello lo que fuere, pasaremos á ocu-
parnos de los que en definitiva fueron designados para poner
en práctica las instrucciones que Galvez firmara en Aranjuez,
y que el 12 de Mayo de 1782 (*), llegaban á Montevideo para
trasludarse recién á Buenos Aires en Febrero de 1783.
Varela, Alvear, Azara, Aguirre y Rico fueron los encargados
de la honrosa misión; distinguidísimos marinos lodos, muy
merecedores por cierto de la confianza que inspiraban y á quie-
nes, el Uruguay, el Paraguay y la Argentina, deben toda una
série de publicaciones de interés vário pero especial á estas
comarcas del Río de la Plata, y que indiscutiblemente mucho
influyeron para su conocimiento en los centros científicos euro-
peos, siendo las memorias de Azara las que más se conocieron
ó citaron, pues las ediciones en francés, inglés, alemán, ita-
liano y castellano, consiguieron fácil difusión, por las tenden-
cias del público lector ávido de conocer los resultados de esos
aventurados viajes.
(+) Las expediciones de Malaspina y Jorge Juan y Antonio de Ulloa tu-
vieron por objetivo principal esas indagaciones.
(?) Puede verse en C.Carnvo en su Colección histórica de los tratados,
las proporciones que adquirió el célebre «expediente particionario »; el tomo
VII contiene una síntesis histórica que precisa los términos alegados, facili-
tando su inteligencia. El Alegato Argentino, en la cuestión Misiones, com-
prende la historia moderna del litigio de límites, cuando ya eran partes los
herederos de España y Portugal.
(2) P. Guoussac: Anales de la Biblioteca, 1, 207 —208.
(*) P. Groussac: Ibid., I, nota de la página 210.
— 147 —
Don Félix de Azara, nombrado comisario y primer jéfe () de
la tercera partida demarcadora, que, por las instrucciones re-
cibidas debía practicar en unión de la partida portuguesa los
estudios del terreno y el trazado de la línea fronteriza en las
márgenes del alto Paraná, —desde el Salto grande, latitud 240 4”,
hasta la desembocadura del Igatimí, por el curso de éste siguiendo
al poniente hasta encontrar las vertientes de otro, que desem-
bocara en el Paraguay llamado Ipané, por no hallarse en esa
comarca río alguno con el nombre de Corrientes — se trasladó
á poco tiempo de llegado á Buenos Aires á la Asunción del
Paraguay, para preparar con método todos los detalles de la
expedición, adelantándose así al comisario portugués que en
cumplimiento de lo convenido debía concurrir al mismo punto,
(desembocadura del Igatimí) para de allí, iniciar la tarea con-
juntamente (*).
¿se término continuamente prorrogado, :4 instancias del co-
misario portugués, no pudo verse cumplido; las especies urdi-
das como dilatorias no dejaban por otra parte de prevenir que
nunca se cumpliría, y también en el ánimo de Azara esta sos-
pecha se iba fortaleciendo, á medida que inquiría noticias y
efectuaba estudios de la comarca en que debía operar.
Así se presentó la ocasión para que iniciara sus excursiones
por el territorio y reuniera los datos que debían formar sus
primeros apuntes, los cuales han sido publicados, en 1873, por
el señor general Mitre.
Paulatinamente, y á medida que Azara recogía el hermoso
conjunto de datos originales, investigaba en los archivos de la
Asunción, los antecedentes exactos y noticias en general sobre
la historia del descubrimiento y conquista del Río de la Plata,
asunto que fué profundizando hasta darle la forma de un en-
sayo bastante completo y fidedigno, superior á todos los que
hasta la fecha se habían publicado, ensayo que está compren-
(*) El biógrafo de los Azara, don Basilio Sebastián Castellanos de Lozada,
dice que don Fólix fué nombrado jefe ó comisario principal de las distintas
partidas demarcadoras. Es un rapto de efusión explicable, no sabia lo que
decia. Véase en Panteón biográfico moderno de los ilustres Azaras de Bar-
buñales etc., página 94, Madrid, 1848.
(*) Véanse las instrucciones dadas por el ministro Galvez al virrey de
Buenos Aires: en CaLvo tomo VII introducción, páginas XXI — XXV y en
la Memoria Geográfica etc., de Oyatvide, capitulo I. Dichas instrucciones
fueron modificadas por Vertiz en su Plan y, como consecuencia, lo que á
Azara tocó en lote estudiar. fl Diario de Alvear, publicado desde el tomo 1
de los Anales de la Biblioteca, contiene el texto integro de las mencionadas
Instrucciones y Plan.
A VA
dido en el segundo tomo de su Descripción é Historia del Para-
guay y Río de la Plata, publicada en Madrid en 1847.
Después de la redacción de sus apuntes de viaje, fué dando
formas distintas á las anotaciones, y así, en materia de geo-
grafía é historia tenemos: á la Historia y Descripción crítica de
las Provincias del Paraguay y Río de la Plata (*); otra Descripción
histórica, física, política y geográfica (*); la Geografía física y esfé-
rica de las Provincias del Paraguay y Misiones Quaranies que ahora
se publica, y, finalmente, á sus Voyages dans l' Amérique Méridio-
nale publicados bajo la dirección de C. A. Walckenaer en 1809
los que, como quedará demostrado, comprende á todas sin ex-
cepción. Essais sur l'histoire naturelle des Quadrupedes de la Pro-
vince du Parayuay (') y los Apuntamientos para la historia natu-
ral de los Pájaros (Madrid 1803), constituyen las obras, por así
decir especiales del autor, que, con las anteriormente citadas,
bien pueden reputarse como los anales de la tercera partida de-
marcadora, desde que, al lado de la iniciativa y de la propia
labor del jefe, está la no menos apreciable cooperación de Cer-
viño, Boneo, Pazos y Zizur, subalternos tan dignos de la franca
confianza del superior, que varios de aquellos viajes como la
carta del río Paraná, en buena parte de su curso (, ha sido
levantada de acuerdo con la derrota seguida por Cerviño y Pa-
zos. Ya se ha citado la edición dada á luz en Madrid de su
Descripción é Historia del Paraguay y Río de la Plata, que com-
prende la interesante parte histórica 4 que nos hemos referido;
y por último, debemos recordar también: á sus Memorias sobre
el estado rural del Río de la Plata en 1801; demarcación de límites
entre el Brasil y Paraguay á último del siglo XVIII, € informes
sobre varios particulares de la América Meridional Española, publi-
cados por su sobrino don A. de Azara bajo la dirección de don
B. 5. Castellanos de Lozada en 1847; á los Viajes por la Amé-
rica del Sur, publicados por primera vez en castellano, por
Florencio Varela en la Biblioteca del Comercio del Plata desde
el tomo primero (traducción B. Rivadavia); á su Correspondencia
oficial é inédita sobre la demarcación, etc., como á otros informes
y fragmentos de sus diarios de viajes, publicados por Angelis
en su conocida obra histórica; y finalmente, en el «Telégrafo
(*) El manuscrito original es propiedad del señor general Mitre.
(*) El original forma parte del fondo manuscrito de la Biblioteca Nacio-
nal de Buenos Aires.
(2) Edición M. L. E. Moreau Saint Méry de 1804.
(*) Desde el pueblo de Corpus para el sur, hasta Corrientes.
— 149 —
Mercantil, Rural, Político, Económico é Historiógrafo del Río
de la Plata», se han publicado unos extractos de las descripcio-
nes de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay (').
Varias ediciones, y en distintos idiomas como queda dicho,
han difundido el meritorio esfuerzo del comisario español, quien,
á pesar de sus simples «aficiones» á las ciencias naturales,
como él modestamente se adjudicaba, ha podido conquistarse
el respeto y la consideración que hoy unánimemente se le rinde,
no tan sólo por sus afanes y fatigas.
Tal vez, una exagerada admiración por todo lo que proceda
del ilustre aragonés, ha dado margen á que una Geografía fé-
sica y esférica de las Provincias del Paraguay y Misiones Guarantes,
salga á luz, con el correspondiente pasaporte editorial que acre-
dita las condiciones ó calidades extrínsecas é intrínsecas, pre-
cisamente ausentes en el códice publicado, el que, dicho sea de
paso, para adelantar «á cuenta», es una copia con pequeñas
modificaciones de lo ya publicado fragmentariamente.
En presencia, pues, del asunto primordial que motiva esta
controversia, menester será que indiquemos los puntos ó cues-
tiones que ella debe comprender, desde que, ni el manuscrito
ni el prólogo pueden aceptarse sin objeciones, que debidamente
apreciadas justificarán el rechazo de la obra en general del se-
nor Schuller.
Con respecto al manuscrito puede formularse así el rechazo:
no reune las calidades de los documentos autógrafos, que ha-
cen de ellos el argumento más decisivo y de más alto valor
para comprobaciones históricas, pues con la autenticidad no
puede probarse ni se obtiene el sello de la personalidad, que
en esas delicadas indagaciones se busca; no comprende más
novedad real que la del viaje á la laguna Iberá (26 párrafos),
uno que otro número más extenso, pero de poca consideración,
y una síntesis que, bajo el rubro de Comparación de los Indios
del Chaco con los Guaraní, puede sacar el lector de las otras
memorias de Azara sin leer el texto de la Geografía; en cam-
bio, ofrece notables desventajas, como que constituye una de
las primeras formas que dió á sus apuntes. Todo lo que acaba
de enunciarse se fundará suficientemente, pero antes, permíta-
senos una breve digresión.
Menester será tratar antes, por simples razones de método,
de algunas cuestiones prévias que forman ó constituyen la parte
(*) Tomo IV, número 12, folio 214; número 13, folio 226; número 16, fo-
lio 278; Buenos Aires 1802.
= 150 =
ilustrativa de la Geografía. Queremos dejar constancia de nues-
tra admiración por el desembolso que el Museo de Montevideo
ha hecho para dar á la edición un tono llamativo, — reñido con
la elegancia y hasta con la corrección en ciertos detalles (*) —
sin dejar de deplorar lo que se ha cometido, con las cartas y
demás ilustraciones del texto, que, á decir verdad, mejor hu-
biera sido que no se hubieran publicado.
Los datos biográficos que ofrece el señor Schuller, han sido
extraídos de la edición francesa de los viajes y muchos pá-
rrafos transcriptos sin variantes, de la traducción publicada en
la Biblioteca del Comercio del Plata, aunque se indique en nota,
que fueron extractados de la «edición castellana de Florencio Va-
rela» (*), los que, no pueden ser recibidos con seriedad, en lo
que á la primera edad de Azara se refieren, así como á sus
estudios iniciales y aprovechamiento. Si á lo que nuestro editor
dice debemos atenernos, resulta que Azara no nació en Barbu-
nales el 18 de Mayo de 1746, ó, en último caso, por la nota
que está al pie, se da al detalle una solución optativa. Como
se comprende, todo esto no deja de ser ya muy interesante.
Por otra parte, nada agrega á las conocidas noticias biográ-
ficas, una última publicación de don Basilio Sebastián Caste-
llanos de Lozada (*), «individuo de muchas academias», de
quien, á su tiempo trataremos y en la que sólo deja entrever,
entre orlas y epígrafes en clásico latín, una necedad supina,
inconcebible en tan magnífico sujeto.
Sobre la iconografía de Azara, nada dice el senor Schuller,
reduciéndose á reproducir el grabado que trae el atlas de la
edición francesa de los viajes. Nosotros ofrecemos un folo-
erabado del retrato al óleo que posee el señor general Mitre,
el que por la fecha que lleva, fué hecho durante la permanen-
cia de Azara en el Paraguay.
La pintura tiene positivo valor, una serie de condiciones
hacen de la pieza en cuestión un trabajo bien ejecutado, por
su fijeza y el tono del conjunto, dejando bien caracterizada la
expresión fisonómica del ilustre geógrafo con los rasgos nota-
blemente pronunciados de los Azara (*). Viste Azara el uniforme
(*) Por la variedad de tipos, no conozco edición que se le iguale.
(?) Viajes por la America del Sur. raducción B. Rivadavia, en Biblio-
teca del Comercio del Plata. Montevideo, 1850.
(?) B. S. CasTELLANOS DE LOZADA. Ibid.
(+) Esta tela fué encontrada en un villorrio al norte de la Asunción del
Paraguay, y traida hace algún tiempo 4 Buenos Aires por el explorador del
Chaco D. L. J. Fontana, fué adquirida por el general BB. Mitre. El retrato de
A
militar; en uno de los ángulos superiores se vé el escudo de
la familia con el yelmo de caballero, á su pie lleva esta leyenda:
D. E. Azara —1797—B. L. P. Puede citarse también como pieza
interesante, al fotograbado publicado en el tomo segundo del
Annual Report of the Smithsonian Institutions, correspondiente al
año 1897 ('). Este último retrato ofrece notable parecido, con el
publicado por Walckenaer en el allas de su edición. En cuanto
á las notas justificativas, que vuelve á publicar el señor Schu-
ller, bien pudo ofrecerlas Walckenaer porque se referían exclu-
sivamente á la obra que estaba preparando; pero ¿qué suerte
aclaratoria, certificativa ó de elegancia pueden tener acá?
Las cartas del Ayuntamiento de la Asunción del Paraguay
á Azara y las contestaciones de éste, no sólo constan en las
ediciones de 1809 y 1847, sino que también en la citada obra
del editor Castellanos de Lozada y, en el códice (?) que posee
la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, están las copias de
puño y letra de Azara. Para terminar este parágrafo, debemos
hacer notar antes, las omisiones que el señor Schuller ha co-
melido en la lista de las ediciones que se conocen de las obras
del geógrafo, ellas son las siguientes: una, de la Descripción
del Paraguay, etc., calcada sobre la española de 1847, Asun-
ción 1896; una edición inglesa de la Historia natural de los
Cuadrúpedos, por W.Perceval Hunter, Londres 1838; y dos edi-
ciones en italiano de los Viajes, calcadas sobre la lrancesa
de 1809 traducción del profesor G. Barbieri, la primera, dada
á luz en Milán en 1817, y la segunda en Torino, en 1830.
IV
Veamos á lo que queda reducida la novedad del manuscrito
que acaba de publicarse en Montevideo; pretexto ó motivo de
introducciones, prólogo y notas, en los que el criterio y la eru-
dición del señor Schuller por fin, se exteriorizan, para dejar una
impresión desfavorable por su forma inconveniente y su fondo
de valor desigual, ya que debe atenderse á cada una de sus
partes y concederse, cierto interés á las demostraciones que ofrece
cuerpo entero que ejecutó al óleo el pintor español F. Goya, se conserva, se-
gún noticias, en Barbuñales. De este retrato se sacó un busto, haciéndolo
grabar luego Walckenaer, para la edición francesa de los Viajes.
() Página 74, plancha IV.
(?) Descripción histórica, física, politica y geográfica, etc.
— 152 —
para fundar su tesis etnográfica, lo que en suma para nosotros,
no tiene mayor importancia que la de una simple adhesión.
En Julio de 1897, el señor G. Roosen ofrecía en venta al
gobierno argentino el manuscrito que se acaba de publicar.
Pasada la propuesta á informe de persona tan habilitada para
formularlo como el señor director de la Biblioteca Nacional, don
P. Groussac, éste se expidió aconsejando su inmediata adqui-
sición, en vista del resultado obtenido de su examen y cotejo,
lo que, sin embargo, no fué así resuelto por el ministerio res-
pectivo (*). ]
Posteriormente, en el mismo año de 1897, el señor Roosen
ofreció su artículo al Archivo General de la Nación, y su director,
después de oir la opinión de los señores M. TF. Mantilla y E. Or-
tiz Basualdo, sobre el particular, resuelve no aceptar el códice
ofrecido, como consecuencia de las razones que dichos miem-
bros consultores dieron para probar su insignificante valor (*).
¿sa discrepancia fundamental de los informes, pudo ser
motivo de un tercero y amplísimo dictamen que sirviera de
fundamento suficiente para formular la admisión ó el rechazo
y hasta de examen concluyente é ilustrado, de las interesantes
cuestiones que comprenden el valor extrínseco é intrínseco del
códice. A este fin, no era suficiente, como se comprende, la
simple comparación del códice propuesto con el que demostraba
más estrecha relación, ni esa aparente abundancia de datos
originales, apreciados por el mayor número de parágrafos,
tablas, ete., podían arrancar una opinión bien fundada, sin
ejercitar estrictamente todos los recursos del más completo y
minucioso cotejo. Decididamente, el dictamen del señor P.
Groussac, debe rechazarse por insuficiente.
ll señor Groussac dice en substancia lo siguiente: «de la
compulsa verificada entre el manuscrito publicado por Mitre (*),
y el propuesto, (publicado por Schuller) resultan marcadas di-
ferencias, aunque no es autógrafo como el de la Biblioteca Na-
cional de Buenos Aires. I'sta desventaja queda compensada con
(*) No deja de ser muy interesante lo siguiente: en la página LXVI del
prólogo se expresa que: «4 esta clase de documentos pertenece el Ms. que
nuestra Biblioteca Nacional posee, adquirido en el año 1896 por el Gobierno
de la República». Se trata de un simple qui pro quo, ó de que existen en
plaza, dos copias de la Geografía?
(*) Obran en nuestro poder las copias de los informes á que hemos alu-
dido; aprovechamos la oportunidad para agradecer 4 los señores P. Groussac
y J. J. Biedma, la consulta que nos han permitido hacer de los originales.
(*) El de los Viajes, Ó sea la primera forma de los apuntes.
la amplitud de los relatos, con las ilustraciones que aclaran el
texto (*), con los apéndices de interesantes cuadros estadísticos
y hasta con la corrección de la exposición.»
«ll Ms ofrecido arranca de Villa-Rica, termina en la Asun-
ción; el nuestro, del mismo punto y termina en Santo Tomé;
variedad representada por un aumento de 378 parágrafos y 37
páginas de papel florete español de compacta letra y estrechas
líneas. 1¿l Ms describe 26 pueblos á que el autógrafo nuestro
no llega. No figura en éste tampoco, el prólogo que tanta luz
arroja sobre las fechas de las relaciones é indica el meridiano
adoptado para las situaciones geográficas, etc... Hasta el pará-
grafo 316 parece que el manuscrito fué escrito copiando el
aulógrafo que poseemos (*), siendo los aumentos una consecuen-
cia de la redacción más completa. Queda probado que el Ms
es de Azara por ser copia en parte del autógrafo, y como pre-
valecen también los elementos restantes que abonan en pro de
su autenticidad, como la unidad de estilo y de estructura, no
debe dudarse en lo más mínimo sobre la cuestión de origen,,
máxime cuando aparece al pie de él la firma de Azara, indu-
bitable, según los testimonios de los doctores Segurola y Gu-
tiérrez. 1l Ms, por lo aducido, resulta interesante y su adqui-
sición recomendable.»
cl informe producido por los señores M. TF. Mantilla y L.
Ortiz Basualdo reune mejores condiciones como trabajo de co-
tejo, aunque no es tan minucioso y detenido como hubiera sido
de desear, reduciéndose á demostrar las semejanzas más nota-
bles entre el códice propuesto y las anteriores publicaciones del
autor, incurriendo en el error de consagrar á la edición de 1847
de la Descripción del Paraguay, ete. (*) como la obra más com-
pleta del geógrafo, cuando en verdad lo mejor que existe es la
edición francesa de los viajes, que se publicó en París en 1809,
bajo la dirección de €. A. Walckenaer (*), como quedará demos-
trado más adelante.
(*) Dos Jáminas: la planta del añil y el arbolito de la yerba del Paraguay.
En cuanto á los planos, el de Atirá, Concepción, Candelaria y la Asunción,
ya han sido publicados; véase el atlas de la edición francesa de los viajes,
etc. Paris, 1809.
(?) Schuller dice que tanto el nuestro como el suyo, han sido copiados,
«de otro autógrafo cuyo paradero hasta el presente ignoramos, pero del cual
fuera de toda duda, ha sido copiado el Ms que damos á la estampa». Mera
suposición sin fundamento.
(3) F. be Azara: Descripción e Historia del Paraguay y Rio de la
Plata, obra póstuma de don '. de Azara, Madrid, 1847.
(*) F. pe Azara: Voyages dans ll Amerique meridionale, Paris 1809.
Tomo XII 12
—
Como los exámenes que ambos informes demuestran son
muy generales, reducidos á lo estrictamente necesario, y siendo
imprescindible para llegar á una conclusión exacta el minucioso
cotejo del manuscrito de la Geografía con las diferentes memo-
rias dadas á luz del mismo autor, pasaremos .á acometer la
tarea con el cuidado y la escrupulosidad que el caso exige, sin
preocuparnos de contestar las afirmaciones de los que en este
trabajo nos han precedido, desde que los resultados aparece-
rán en detalle, y luego, en un breve párrafo final, sin preten-
siones, Ó mejor dicho, con la especial preocupación de desti-
tuirlo de toda contextura de alegato forense.
Lo que al valor extrínseco se refiere, ha quedado librado á la
buena voluntad del copista, Ó á la del editor, quienes, como es
evidente, habrán hecho desaparecer la calidad de la forma pri-
mitiva de los apuntes, tal como se redactaron y ordenaron du-
rante esas largas peregrinaciones, precisamente lo único que
debió publicarse, pues hubieran constituido el antecedente de
las obras de conjunto que después ó antes vieron la luz. ll ma-
nuscrito que se publica, es copia en su primera parte, del autó-
grafo que existe en nuestra Biblioteca Nacional, como muy bien
lo expresa el señor Groussac, ampliado, por el cambio de redac-
ción y por algunos (muy pocos) parágrafos nuevos, y en cuanto
á la segunda parte, ó «Descripción general», es copia también,
aunque menos completa, del autógrafo que posee nuestra Bi-
blioteca Nacional que lleva por título: Descripción histórica, física,
política y geográfica, etc. y del cual, dicho sea de paso, Azara
se expresa así: «Il parle (M. Moreau Saint Méry) d'une autre
description historique, physique, politique et géographique de
la province du Paraguay, qu'il avait commencée á traduire;
mais vous ven devez faire aucun Cas, parce qwW'elle est con-
tenue dans celle qu'on va publier, et parce que je Pécrivis á
la háte dans un temps oú ¡e v'avais pas l'insltruction que j'al
aujourd'hui, et uniquement pour satisfaire les priéres du corps
de ville de la cité de l'Assomption (*).»
Cinco cuestiones considera el prólogo del manuscrito á saber:
viaje de Azara al Río Grande de San Pedro; viajes de Azara
como consecuencia de la demora de los portugueses en acome-
ter la tarea de la demarcación; apuntes de las observaciones
efectuadas en aquéllos y de las investigaciones de la historia
de la conquista del Paraguay y territorios de ambas márgenes
(1) FP. be Azara: Voyages, ete., 1, Correspondencia entre Azara y Wulcke-
naer, carta 61,
del Río de la Plata; métodos por él adoptados para apreciar las
distancias, para la determinación del lugar geográfico, como asi-
mismo, para la adopción del meridiano que pasa por la ciudad
de la Asunción; lo referente al trazado de los ríos en la carla
que construye en colaboración con sus subalternos, y, final-
mente, las reglas de estructura ortográfica adoptadas para con-
servar la fidelidad de los nombres geográficos en guaraní.
Comprendidas están en absoluto, las diversas cuestiones que
dejamos enunciadas en las introducciones de las obras gene-
rales de Azara, que ya hemos citado (%) y especialmente, en la
edición de 1809 que trae numerosos detalles de los procedi-
mientos adoptados para apreciar las distancias y de los ins-
trumentos y su uso para apreciar la longitud y la latitud. La
edición de 1847, desde ya puede considerarse deficiente, no
sólo por el método empleado en la exposición como por au-
sencia de consideraciones y buena parte de datos que la pri-
mera comprende.
Abordando la materia de los «Viajes», puede afirmarse que:
el primero á «Villarica», se encuentra publicado ¿n extenso (*),
resultando del cotejo de ambos textos, que ciertos detalles de
importancia no figuran en la edición que nos ocupa (%); modifi-
caciones introducidas en la copia para allerar y no para acla-
rar ó ampliar la relación. Los viajes segundo y tercero, ó sea,
ú la «Cordillera» y 4 «Misiones», han sido publicados tam-
bién en la edición Mitre, ofreciendo ésta mas minuciosidad en
la información y hasta mayor corrección en el estilo. Si es
cierto que no existen diferentes criterios en la apreciación de
los hechos, las amputaciones, en cambio, que ha sufrido el
manuscrito publicado por Schuller, se notan en algunos pá-
rrafos del viaje á la «Cordillera» (*), y extracciones de parágra-
fos completos (*) para formar el capítulo aparte de los «Peque-
() La francesa de los viajes etc., y la española de 1847.
(?) «Revista del Rio de la Plata», tomo 1 y siguientes.
(*) Las alteraciones más notables son las de los números 37—41, faltando
como deciamos, en la última edición, detalles que pueden ser de interés. A
propósito de aumento de párrafos: en esta edición, los números 37 y 39 es-
tín consagrados para referir que el viajero fué ú misa, el primero, y el se-
gundo, que volvió 4 la casa de Búez; mientras que en la edición Mitre es
cuestión de un simple punto aparte. Así resultaba fácil multiplicar los pá-
rrafos.
(4) Podemos citar, entre otros, á los que llevan los números 80 —88, del
manuscrito publicado por Mitre.
() Los materiales que constituyen los números 117—123 y 143—145
del viaje 3 (del manuscrito Mitre) faltan en el de Schuller, en el mismo
— 156 —
ños Viajes». Todo esto no puede sorprender al prologuista,
ya lo sabía; también le será fácil sospechar que no hemos ex-
tremado los procedimientos para probarle que la asociación de
ideas, como el estilo, es tan incorrecto en uno como en otro
códice, aunque fuera de duda el que últimamente se publica
lleva la peor parte.
El cuarto viaje al «Río Pilcomayo» ha sido publicado por
P. de Angelis ('), textual, aunque no parezca así al señor Schu-
ller, «que no comprende la razón» de algunas omisiones que
aquel editor ha cometido, lo que nosotros no hemos podido
notar á pesar de la compulsa verificada, á no ser, que la pe-
sada tarea y los sofocantes días de Diciembre, á ella especial-
mente destinados, nos hayan atrofiado el órgano de la clari-
dad. El viaje á «San Estanislao» y «San Joaquín» (cuarto en
el manuscrito Mitre) ofrece algunas diferencias favorables al
anteriormente publicado, principalmente en la parte final del
viaje á «San Joaquín», como lo hace notar el mismo señor Schu-
ller ('), que dice: «Azara omite aquí la relación del viaje de su
oficial subalterno don Pedro Cerviño». También hace notar
este editor, que en el manuscrito por él publicado falta el largo
párrafo que en el de Mitre lleva el número 285, el que refiere
un viaje de Cerviño y Boneo. No hemos notado más novedad,
que la del aumento del número de párrafos, en extensión más
breves y en substancia equivalentes á los del códice publicado
por Mitre, pero con el inevitable trastrueque de términos que
no arrojan resultado positivo.
Siguiendo esta tarea tan pesada como poco elegante, di-
remos que en el viaje á Carapeguá y Quyyyndy se nota una
supresión en el manuscrito que publica Schuller que la cons-
tituyen cuatro párrafos que llevan los números 295 — 298 del
manuscrito publicado por Mitre, uno de los cuales comprende,
la descripción de Acaay, (vice- parroquia) (*).
Ll viaje séptimo á «Curugualy» corresponde al sexto del ma-
nuscrito publicado por Mitre, á pesar de parecer distinto por
el nombre de la villa visitada, lo que en realidad .no es así,
pues, como lo hace notar el mismo señor Schuller en la nota
de la página 191, el propósito final del viaje fué Quaripoty,
lugar; son los viajes ú Caapucú y Cangó ó Boby, que en el último ma-
nuscrito forman parte del capítulo de los «Pequeños Viajes».
(1) P. DE AnGkLIs: Colección de Obras y Documentos, VI, 1837.
(?) Manuscrito publicado por Schuller, nota al pie del número 280.
(3) El señor Schuller los agrega en nota.
o
Curuguaty y otros pueblos. Se notan en esle viaje variantes
notables en los textos, destacándose por su precisión y soltura
de la frase, el publicado por Mitre, en apariencia más breve ó
poco minucioso al principio, ó sea en lo que á Quaripoly,
Iguamandiyú, Concepción y Nuestra Señora de Belén se re-
fiere, aunque evidentemente abreviado en la última parte (*).
El viaje á la laguna «Iberá», nos ofrece efectivamente un
buen número de datos originales que el manuscrito publicado
por Mitre no trae, y principalmente desde el párrafo 350: la
supresión de Santo Tomé, La Cruz y Yapeyú en el mismo ma-
nuscrito no tiene importancia; con todo, la diferencia está re-
presentada por un buen número de párrafos (26). De San Roque
é ltaty no trae el manuscrito publicado por Mitre noticia al-
guna, pero sí de los tres pueblos restantes, Ñumbucú, Remo-
linos y Villeta (*).
En cuanto al noveno viaje, vuelve á publicarse lo que se
creía inédito. En el manuscrito anteriormente publicado (%),
consta la descripción de los viajes á las capillas de Paraguary,
Ibicuy, basta llegar á Quyguyhó, con la particularidad que en la
primera edición, las observaciones parecen más cuidadosas,
notándose también diferencias notables en los cálculos de las
situaciones. Itaty, pueblo ya conocido por una noticia histórica
de Azara, vuelve á ser objeto de una descripción geográfica,
como los tres siguientes: Garzas, Santa Lucía y Saladas que
también han sido referidos en la primera edición (*).
La noticia histórica de la ciudad de Corrientes, que el último
manuscrito trae, no pasa de ser una brevísima y defectuosa re-
lación — sin notas ilustrativas ó aclaratorias — incomparable, á
la que nos ofrece la primera edición, máxime si se tiene en
cuenta, que muy poco hace al asunto geográfico, físico ó esfé-
rico, el zarandeo anecdótico de la «cruz triunfante», cuando lo
esencial hubiera sido que los propósitos y la utilidad de la
nueva descripción se constatara con el bosquejo de su estado
social, económico y político, como á ese fin cumple estricta-
mente, el manuscrito publicado por Mitre. Por otra parte, hu-
(1) Los viajes 4 Candelaria, Ibirapariyá, Curuguaty y Carimbatay com-
prenden once púrrafos numerados del 325 —336 en el manuscrito que publica
Schuller, cuya substancia no esta comprendida en el otro manuscrito.
(2) Viajes ineditos, publicados por B. Mitre, 1873 «Desde Corrientes ú
la Asunción», páginas 50 y siguientes.
(?) Manuscrito publicado por Mitre, viaje primero ú «Villarica», páginas
12— 77.
Tí
(*) Ibid: «Desde Santa Fe 4 Corrientes» páginas 3b y siguientes.
— 158 —
biera sido de desear que el prologuista, aprovechando la opor-
tunidad que se le presentaba para ser erudito y exacto, hubiera
agregado también en nota, ó simplemente citado, las publica-
ciones donde constan todos los detalles de la fundación de
Corrientes, pues con las que ofrece, el ánimo queda perplejo,
por su inseguridad manifiesta y constante, desde la primera
hasta la última anotación.
Una llamativa advertencia nos anuncia, que estamos en pre-
sencia del viaje al Tebicuarí. No ha sido publicado por Mitre,
pero sí por Angelis (*), el que, dicho sea de paso, se lo adjudicó
á Azara indebidamente, pues, como ha quedado probado, lo
verificaron dos subalternos de aquél, el teniente de navío don
Martín Boneo y el ingeniero don Pedro Cerviño.
Sobre este viaje al Tebicuarí, el señor general Mitre hizo,
en la introducción de los Viajes inéditos publicados como se
sabe en la «Revista del Río de la Plata», algunas afirmaciones
contrarias indudablemente á la realidad de los hechos, pero ex-
plicables, si se liene en cuenta la breve noticia que Angelis
agregó á la publicación y, por otra parte, á la falta de los ele-
mentos necesarios para obtener la prueba contraria, lo que
hoy recién ha podido conseguirse con el texto de la Geografía
especialmente y que el señor Schuller invoca para hacer inclinar
la opinión á su favor. lil señor general Mitre no ha sido el
único que ha incurrido en ese error, materialmente ¡inevitable
- á todas luces; el señor Groussac lo ha repetido, hasta puede
decirse, con mayor conciencia de lo que afirmaba cuando, en su
«Noticia biográfica de don Diego de Alvear» refiriéndose á
Azara, se expresa así (*): «In el orden geográfico es de bas-
tante interés su reconocimiento del río Tebicuarí». «Nadie en
este mundo», le negará al señor Schuller lo que acaba de de-
mostrar, pero con más circunspección y menos transcendenta-
lismo, hubiera impresionado mejor.
Este viaje décimo al Tebicuarí, que publica el señor Schu-
ller, es un extracto del anteriormente publicado en la ya citada
obra de don P. de Angelis como también lo hace notar el se-
nor Schuller, y que buena parte de su material está compren-
dido en los viajes 1% 3% y 4% (del manuscrito publicado por
Mitre) por cuyo motivo, se habrá creído prudente evitar la re-
(1) P. DE AnarLis: Diario de la Navegación y Reconocimiento del Río
Tebicuarí. Colección de obras y documentos, etc., IL, 1837.
(2) P. Groussac: Noticia biográfica de don Diego de Alvear y Examen
crítico de su diario, «Anales de la Biblioteca», l, 214.
— 159 —
petición, como asimismo. los rumbos y distancias navegadas
por el río.
El undécimo comprende, los viajes encargados por Azara al
alíerez de fragata y primer piloto de la real armada, don Pablo
Zizur, viaje que tuvo por objetivos los siguientes puntos: Guar-
nipitan, San Lorenzo, Frontera y Lambaré (). Forman estos
apuntes el cálculo de los rumbos y distancias y la indicación
del lugar geográfico, sin detalles que indiquen las otras inda-
gaciones que Azara agregaba ó complementaba sin descuidar,
como ser, las primordiales, de índole esencialmente astronó-
micas y geométricas. Las observaciones de las dos localidades
que quedan sin conocer, del capítulo de los «Pequeños viajes»,
— porque como se recordará Caapucú y Cangó ó Boví, constan
en el viaje á «Villarica» del manuscrito publicado por Mitre —
ó sea, de Barrero y Luque, son de análoga importancia.
Queda terminada la primera parte del códice que se refiere
á los viajes, en cuya obra han colaborado, como queda de-
mostrado, Azara y sus dignos subalternos, y, con la que han
echado las bases de la geografía de la extensa comarca que
atraviesan los profundos y caudalosos ríos Paraguay, Paraná
y Uruguay.
Al propio tiempo que se verificaba la tarea preliminar de la
exploración; olras indagaciones más especiales; como la de los
cálculos de rumbos y distancias, la situación geográfica, la
geología, fauna y flora, iban enriqueciendo las páginas de los
diarios y formando el conjunto inapreciable de datos que no
sólo por la curiosidad que cada uno de ellos podía provocar
serían especialmente apreciados, cuanto que, por las hipótesis,
que el posterior y necesario examen tendría que ofrecer, y
hasta el mismo ensayo constructivo y generalizador que luego
tendría que surgir, como aspiración final y superior de la
ciencia.
De cualquier manera, eran países desconocidos; original y
caprichoso el suelo, con una fauna peculiar, absolutamente
nueva, y una flora, tal vez única por la grandiosidad del con-
(1) El señor Schuller ha estado confundido, ó no ha expresado lo que
deseaba cuando escribió la nota que estú al pie de la página 275. Ese «Diario»
de una expedición 4% Salinas emprendida por Zizur, no tiene nada que ver
con la obra de Azara. Se trata de las Salinas situadas en la guardia de las
Tunas (provincia de Buenos Aires), viaje del que Zizur dió cuenta al Cabildo
en forma de un «diario», acompañado de un mapa, que se publicó primero,
en el Registro estadístico de Buenos Aires y luego, en la conocida obra de
Angelis, tomo VI.
ES
junto; caidas de agua que la imaginación sólo puede concebir
en las clásicas selvas de Sajonia, y, en otra categoría de acci-
dentes, propios también de la tierra americana, el mismo indí-
gena sedentario sometido á la ley de una nueva vida; fueron
como se comprende, motivos suficientes para estimular la fibra
del observador inquieto y seguro de la interesante perspectiva;
habrá sido la realización de sus sueños juveniles, el amable
presagio de días felices, lranscurridos suave é imperceptible-
mente en el estudio de una serie de cuestiones que, su criterio
justo y prevenido revestiría de formas capaces de caracterizar
la obra provechosa, de sus viajes por América.
Comprende el primer capítulo de la «Descripción general del
Paraguay», una breve reseña de sus antiguos dominios territo-
riales, en la que se hace mención de los despojos posteriores
de que fué objeto, como de la resistencia de los jesuitas á re-
conocer la soberanía de los monarcas españoles en sus misiones
y, finalmente, de las dificultades á que dió margen la división
de esos territorios dada por real cédula de 1720, lo que en de-
finitiva, no fué resuelta satisfactoriamente (*).
(2) La factura de los primeros púrrafos de este capítulo no se recomienda
por su claridad, notíndose al final del que lleva el número 472, una confu-
sión en la sucesión de los «contecimientos, que hace peligrar la verdad,
dejando en cierta manera inseguro al lector. Preferible 4 todas luces es, la
siguiente relación de esos mismos antecedentes, que Azara hace en su ma-
nuscrito original, titulado: Descripción histórica, física, política y geográ-
fica, etc., el que, como se sabe, forma parte del fondo manuscrito de nues-
tra Biblioteca Nacional.
Dice el autor: «Los límites de esta provincia, asignados en los despachos
de don Pedro de Mendoza y Alvar Nuñez, no están claros, porque entonces
se sabia poco de la geografía de estos países; sin embargo, fueron desde el
Rio de la Plata al Estrecho de Magallanes, y doscientas leguas de costa en
la Mar del Sur hasta dar con el gobierno del Mariscal Diego Almagro. Tam-
bién comprendieron la isla de Santa Catalina, y lo que hay de la Asunción
á ella, la provincia que llamaron El Guayra hasta mús allá de donde tuvo
existencia la Villa Rica, y por lo que hace al Norte hasta la Laguna de los
Xarayes, los Chiquitos, Moios y la provincia que hoy es de Santa Cruz de
la Sierra.
La primera desmembración ó división que padeció el gobierno del Pa-
raguay fué de los Chiquitos, y Santa Cruz de la Sierra que se hizo por el
parentesco de Nuflo de Chaves con el Virrey del Perú, según queda dicho.
Después, en 1620, se dividió en dos, encargando al otro gobernador las pro-
vincias de Buenos Aires y Tucumán. Síguese ú esto la pérdida de la provincia
del Guayra con la retirada de la Villa Rica atacada de los Mamelucos, y, por
fin, la extensión de la provincia del Paraguay se hallaba reducida á muy
poca cosa, cuando vino 4 gobernarla el señor Moneda.
Aun lo que le quedaba hacia el Sur fué muy controvertido por los go-
— 161 —
lísta reseña — que agregamos en nota para no abusar de
la atención del lector — demasiado sintetizada para un lexto de
geografía, puede considerarse nueva, no comprendida en las
obras publicadas del autor, ó especialmente destinadas á esas
dilucidaciones de límites, pero no desconocida en absoluto,
pues esos antecedentes han sido referidos en varias publica-
ciones y entre otras, en la del señor M. R. Trelles (*) destinada
exclusivamente á esos enredos de límites, que á cada sección
en que se dividió el virreinato del Río de la Plata tocó en lote.
Menciónase en párrafo aparte, el límite norte de las provin-
cias del Paraguay, que no es otro que el establecido en el tra-
tado de San Ildefonso (*) el que corresponde exactamente, al que
actualmente tiene.
bernadores de Buenos Aires. Mas, al fin, se limitó este gobierno por el Sur
al Rio Tevicuari, y así estaba cuando por Real Ordenanza de Intendentes,
del año de 83, se le incorporaron trece pueblos de Misiones Jesuiticas, que
se comprendian en este Obispado, porque dicha ordenanza señalaba por li-
mites de las provincias los de los Obispados; pero no se le han aplicado las
tierras que hay desde Neembueú al Paraná, porque los Correntinos apoyados
al gobierno de Buenos Aires, interesado en el asunto, no han querido cum-
plir dicha Real disposición que dí los mismos linderos á los Gobiernos y
Obispados. Y porque muchos los ignoran los voy ¡ referir originalmente.
La Bula en que Pablo 1 erigió el Obispado del Paraguay, no le dá
otros limites que los que señalase Carlos V, á quien y ú sus sucesores, dió
facultad de alterarlos cuantas veces quisieren en lo fuburo; pero como no
hubiese Obispo en Buenos Aires ni Tucumín, el del Paraguay atendía í
todo hasta que habiéndose erigido Obispo en Buenos Aires, tuvieron ambos
multitud de disputas sobre límites; las cuales se acabaron expidiendo una
Real Cédula en 1720 mandando á los litigantes que nombrasen Arbitros.
Estos fueron los Padres Jesuitas José Isaurralde y Anselmo de la Mata,
quienes en 20 de Junio de 1737 asignaron por lindero el Rio Paranú, desde
su confluencia con el Paraguay hasta la del Igarupa y subiendo por éste y
el Guazú Pizaró hasta su origen. De allí señalaron la raya por lo mís alto
de las tierras medias entre el Parana y el Uruguay hasta donde se hallan
los origenes de los rios San Antonio y Pepiri-guazú; de modo que las ver-
tientes del Paraná quedaron por el Obispo Paraguayo y las del Uruguay del
de Buenos Aires. El resto de los límites del Obispo del Paraguay son los
que se asignaron en virtud del tratado de 1777 entre nuestra Corte y la de
Lisboa. Yo los he marcado en el mapa, pero quizás se alterarán al verificarse
la Linea Divisoria; por el Occidente no hay limite asignado á esta Provincia
y Obispado; pero como no tienen posesiones en el Chaco, podemos decir
que sus límites no pasan por este ladó del Rio Paraguay».
(*) M. R. Trenes: Anexos á la Memoria sobre la cuestión de límites
entre la República Argentina y el Paraguay, 1, 140, Buenos Aires, 1867.
(*) C. CaLvo: Ibid VIT. Se encuentran también en el Alegato de la Re-
pública Argentina (Cuestión de límites con el Brasil), una exposición y co-
mentario de los tratados y protocolos que nó se cumplieron por la reticente
actitud lusitana, púginas 214 y siguientes.
— 162 — N
¿s de notar, en toda esa árdua discusión y expedienteo á
que dió lugar la demarcación de límites de aquellos dominios,
la extraordinaria mala [e puesta en juego por los portugueses
para conseguir el aplazamiento de la tarea sobre el terreno, y
especialmente, la que se refería á la sección del territorio que
le tocó estudiar á la tercera partida demarcadora, de la que
era jefe Azara; dificultades que crearon la imposibilidad, que
obligó á éste, á formular sus protestas y observaciones sobre
los ríos por donde, interpretando bona fide los tratados, debía
trazarse la línea fronteriza (). Bien, pues, en esta materia de
límites no está el manuscrito que se publica á la altura del que
acabamos de citar en nota, aunque, como recién se ha dicho,
el asunto con todos sus pormenores es demasiado conocido.
Lo que á «Disposición y calidad de las lierras» comprende
el manuscrito, ha sido publicado en las ediciones de 1809 y
1847; idéntica conclusión se obtiene del cotejo del siguiente, que
se ocupa del «Clima y Vientos». Debemos hacer notar la notable
semejanza que ofrece el primer capítulo con el equivalente del
manuscrito que lleva por título Descripción histórica, física, po-
lítica y geográfica, elc., aunque es algo más breve, que el «que
contiene el manuscrito titulado Historia y descripción crítica de
las provincias del Paraguay y Río de la Plata (*.
«Aguas y Ríos» tiene mucho interés por el método de la ex-
posición, claro y suficiente para dejar una buena noción de la
hidrografía del país, viniendo á constituir así, como una reca-
pitulación, de lo ya mencionado en sus exploraciones y que sin
variar en su parte fundamental es, como descripción general,
bastante correcta; superior, evidentemente, á lo ya publicado en
las citadas ediciones, y equivalente á la del segundo manuscrito
que acabamos de citar, aunque por algunos detalles, inferior, á
lo que comprende el primero. Los «Minerales» no han dado
pretexto para muchas consideraciones, todo se concreta á un
buen capítulo de congeluras, que dicho sea en homenaje de
Azara, se rechazan resueltamente dando á esos repetidos «in-
ventos» (sic) el valor de simples fábulas. Por lo demás, puede
considerarse en substancia, ya publicado ó mencionado en las
citadas ediciones y manuscritos.
(1) F. DE Azara: Memorias sobre el estado rural del Río de la Plata
en 1801; demarcación de límites entre el Brasil y Paraguay. Madrid,
1847. Correspondencia oficial e inedita sobre la Demarcación de límites
entre el Paraguay y el Brasil. Colección de obras y Documentos de P. de
Angelis, IV, 60, Buenos Aires, 1836.
(?) El original autógrafo de Azara, está en poder del señor general Mitre.
— 163 —
Recapitulando todo lo que á la flora del país descripto consta
en las anteriores publicaciones, Azara ofrece en esla, su Geogra-
fía, una idea general de esos bosques seculares, de los espesos
gramillares y pajonales que decoran la faldas de los cerros Ó
las costas de las innumerables corrientes de agua; de las
plantas acuáticas, de alegres flores del aire y del variado con-
junto de parasitarias que, brotando de los troncos podridos,
suplen con su presencia la falta de algún cedro secular.
Comprende este capítulo, — que sinceramente se confiesa
incompleto, digno sólo de un alicionado (), —una interesante
descripción del «árbol más útil á la provincia», desde que,
todavia la yerba, constituye el fruto del Paraguay capaz de
mantener un activo comercio de exportación; el único pretexto,
que tal vez daría ocasión al canciller de esa república, á que
repitiera aquella frase un tanto vulgar, que encierra el con-
cepto del ideal ministro de negocios extranjeros. Ha dicho un
diplomático europeo, y se ha repetido, que la persona inves-
tida de tal carácter público debía saber, no sólo comer truchas,
sino que también, el precio de las truchas; toda una autori-
dad, pues, en materia de frutos y productos exportables, y un
genio, para la guerra de tarifas. Tenemos entendido que en el
Paraguay, se vive tranquilamente, á la sombra de impagables
zZarzos cubiertos de azahares, «chupando» la infusión de « yerba
mate» y sin la menor zozobra diplomática.
Se ilustra la descripción con un buen dibujo de la mencio-
nada planta, dibujo á tinta china, que, indudablemente, dá idea
bastante fiel de lo que es; dicha ilustración no consta en nin-
guna de las anteriores ediciones. Sobre su descripción, bene-
ficio, clases, sistemas de plantación, antigúedad de uso y el
«male», se presenta más completo en el códice titulado Des-
cripción histórica, física, política y geográfica, ete., y puede repu-
tarse más metódico también, por varios detalles que lienen
interés. Debemos hacer constar que Azara, no divide su expo-
sición en el manuscrito que se acaba de publicar, en «vegelales
silvestres» y «vegetales de cultivo»; describe á todos en el mis-
mo capítulo, sin distinguir géneros, especies, familias, etc.
Comprende la descripción de la fauna, dos capítulos titula-
dos; «Cuadrúpedos» é «Insectos y Reptiles», siendo ambos
(*) Con pequeñas variantes, advierte Azara en sus distintas obras publi-
cadas y manuscritos, cuando llega ¿esta parte, que será breve, al sólo ob-
jeto de hucer mención de ese detalle tan importante de las condiciones de
la naturaleza física. En ninguna, esti mejor tratada esta materia que en la
edición francesa de 1809.
— 164 —
brevísimos, muy inferiores desde luego, á lo que contienen las
ediciones de 1809 y 1847. No habrá que mencionar, como se
comprende á las obras de Azara que están especialmente de-
dicadas á estas materias (*). Lo que en la Geografía se ofrece,
pues, es un bosquejo general, ausente de toda enunciación sis-
temática, limitado el primero, á las observaciones que le sugi-
rieron la crianza, el desarrollo y la selección de ciertas espe-
cies domésticas; y, el segundo, á los apuntes igualmente breves
sobre insectos, que áú decir verdad, muy poco valen. Debemos
hacer notar la identidad que existe entre el capítulo «Cuadrú-
pedos» que analizamos, con el que forma parte del manuscrito
titulado Descripción histórica, física, política y geográfica, etc.
Llegamos al capítulo «Habitantes» que tan variadas apre-
ciaciones ha arrancado al prologuista, y que, al dar motivo á
que su erudición y criterio se exteriorizaran, ha provocado la
provechosa compulsa y el estudio detenido, que tanta luz puede
arrojar indudablemente cuando las investigaciones se dirigen
con seriedad y con el exclusivo propósito de presentar un buen
capítulo de conclusiones. No se tratará por el momento del
prólogo, sino de la parte final del códice, con sus notas acla-
ratorias é ilustrativas, que el editor ha agregado al texto como
corresponde á toda edición crítica.
Principia Azara, su capítulo diciendo que sólo describirá, á
las agrupaciones indígenas que habitaron «en lo que comprende
mi carta y en sus inmediaciones»; á los españoles, negros y
mulatos, que también viven en ella, agregando como especial
advertencia que «no hablaré de ellos sino de su estado actual,
sin entrar en más discusiones antiguas que en la de la pobla-
ción de estas tierras cuando llegaron á ellas los primeros es-
pañoles».
Como consecuencia de lo que deja expresado, refiere: que
los conquistadores repartieron todos los indios de la dependencia
de la Asunción que no excedieron de 57.000, y que, á fines del
siglo XVIII, esa población se mantenía en la misma proporción
y densidad que en los primeros años del descubrimiento, y
que si alguna diminución sufrió, fué debido á la acción de los
portugueses y paulistas y en manera alguna á la decantada
atrocidad de los conquistadores españoles, los cuales, para que
(*) De los «Cuadrúpedos» se conocen tres ediciones; la francesa de 1801
(Paris), 2 volúmenes en 160; la española de 1803 (Madrid), 2 volúmenes en
$0, y una tercera que no cita el señor Schuller en 2 volúmenes, Londres,
1838. De los «Pájaros»; la de (Madrid) 1803, $ volúmenes en 80, la de (Paris)
1802, 3 volúmenes en 89, y la del Instituto Paraguayo.
— 165 —
el aserto vulgar pudiera confirmarse —en lo que corresponde á
los distritos de la Ciudad Real y Villarica — debieron consu-
mirse individualmente 1500, lo que á cada español debió tocar.
Il prologuista no ha ilustrado este punto como debió y cuan--
do tan fácil le hubiera sido, pues en una serie de publicacio-
nes especiales y hasla en las conocidas revistas del Río de la
Plata y Buenos Aires, tenía elementos importantes para esa di-
lucidación, para evitar así al lector, la desagradable impresión
de la insuficiencia, como resulta en este caso que el prolo-
guista se reduce á hacer citas que contradicen los cálculos de
Azara, reduciendo todo el interés de esta cuestión, pues, á una
simple opción para el lector.
Según esta geografía, los Payaguá, «ambas parcialidades»
extendieron sus dominios sobre el río Paraguay, desde los 22. 8'
de latitud, hasta donde se encontraban los Sarigués y más al
sur, los Tacumbú, á inmediaciones de la Asunción; esto su-
cedía desde 1740.
Determinada la situación y el radio de dispersión de esos
agregados, pasa el autor á ofrecernos los caracteres físicos y
psíquicos de sus individuos, bosquejándonos el grado de pro-
greso de su organización social, observaciones que en su tota-
lidad, han sido publicadas en las ediciones de 1809 y 1847 con
pequeñas modificaciones en el método de exposición, favorable
en esle caso, al adoptado por la edición de 1809. Debemos
hacer notar que, en la edición que examinamos, existen algu-
nos párrafos destinados al estudio de los medios más reco-
mendables para someter á las naciones bárbaras, lo que, como
se sabe, Azara trata en la edición de 1809 especialmente en un
capítulo, que lleva por título: «Des moyens employés par les
conquérants de PAmérique pour réduire el assujettir les Indiens;
el de la maniére dont on les a gouvernés (')».
De los Mbayás, nos ofrece algunas curiosas observaciones
que se refieren, á su origen y á la existencia de un ser sobre-
natural hacedor de todas las cosas, pero sin personificación,
concebido como una abstracción superior. Por sus caracteres
físicos y algunos usos y costumbres, parece que tienen afini-
dad con el grupo anterior, aunque es de lamentar que, para
esta identificación, concurran muy pocos datos. No hemos no-
tado diferencias substanciales entre los textos que compara-
mos, sólo resulta una ventaja favorable á la edición de 1809,
la del método de la exposición.
(*) Ibid, IL, XII, 198. París, 1809.
— 166 —
Conserva esta parte de la Geografía, una identidad absoluta
con el códice de la Descripción histórica, física, política y geográ-
fica, y algunas diferencias dignas de especial atención, con res-
pecto á la descripción de los indios Guaná.
Indudablemente esas numerosas tribus chaqueñas, han con-
servado los caracteres primitivos que las caracterizan, ha-
ciendo precisamente de sus hábitos y de un conjunto de atri-
butos propios de su índole, individual y colectiva, de su espe-
cial laboriosidad y peculiar régimen matrimonial, el asunto de
prudentes y lógicas deducciones que en definitiva, habrá que
consagrar como exactas. A todas luces resulta más minucioso
el texto de la edición de 1809, y sólo comparable al de la
Geografía, el del manuscrito citado.
De los Lenguas, Guaycurú, Iinimagá, Machicuy, Caayé, Ni-
noquiglá, Tobas, Mocoví, Pitalacá y Abipones, habla Azara
muy en general, deteniéndose en aquello que pueda sugerir
alguna reflexión provechosa, que siempre lo hace notar él pre-
cisamente. Se puede conceder, que lo últimamente publicado,
equivale á lo que sobre estas naciones ó tribus se conoce ya
del autor, y principalmente á lo que trae la edición de 1809,
para que no se diga que perseguimos el detalle nimio ó in-
conducente.
De los Tupí (*'), no agrega nada á lo ya dicho en las publi-
caciones anteriores; parece sí, que hubiera cierta contradicción
en los textos, por la distinta forma de caracterizar sus hábitos,
pues según uno son nómades, y, para los de las ediciones
de 1809 (*) y 1847 ('), semisedentarios. Lo que á este respecto
expresa Azara en su Descripción histórica, fisica, política y geo-
gráfica, ete. (*), contribuye á demostrar el primer supuesto el
que, indudablemente, es el más lógico. l'n uno de sus últi-
mos párrafos expresa lo siguiente, que viene á corroborar lo
que dice el señor Schuller en nota (): «A esta nación debe
referirse lo que han escrito algunos de la Guayaquil». De cual-
quier manera es una identificación que puede servir como prueba
coadyuvante. A pesar de ser más breve y desarticulado el ca-
(+) Schuller cree que se trata de los Guayaqui, el fantasma de la selva
paraguaya. Ambrosetti afirma que son Caingangue.
(?) Ibid, IL, 70 y siguientes.
(2) Ibid, L, 180 y siguientes.
(4) Manuscrito inédito, en el capitulo titulado: «Indios Monteses no Gua-
rani llamados Aguitequedichagas, Guatós, Ninaquiguilas, Naliquega, Parasis,
Tupís y Guayanás».
(%) Ver ul final de la nota, página 402.
— 167 —
pítulo de la Geografía es más exacto en esa parte, que los
otros que venimos citando.
De los Guayaná se hace una distinción; los propiamente
tales que acusan una afinidad notable con los Guaraní, y los
Guayaná Monteses, que sólo por el tipo físico denotan distinto
origen, contribuyendo también á caracterizar la diferencia, su
idioma, hábitos, usos y costumbres. ls preferible por el método
y por la síntesis el texto de la Geografía. Lo .que á Indios
Monteses ó Cuaguas trae, sólo consta en el texto del manus-
crito de Descripción histórica, ete. La comparación de los indios
del Chaco con los Guaraní, para demostrar sus notables dife-
rencias, no deja de ser una recapitulación interesante y abso-
lutamente nueva.
Comprende el capítulo siguiente, la descripción de los Gua-
raníes, (salvajes y reducidos), Jo que en las anteriores ediciones
se ha presentado separadamente. ln cuanto á la caracterización
del tipo original con sus rasgos primitivos, es preferible lo que
dice Azara en la edición de 1809; y en materia de régimen ó
sistema de las reducciones está, como se sabe, suficientemente
tratada la materia en las citadas ediciones (*).
Lo que refiere de «Negros y Mulatos» y «Españoles», ha
sido igualmente publicado.
Concluye la parte segunda del códice, ó descripción general,
con una breve noticia de la ciudad de la Asunción, en la que
después de dar los antecedentes históricos (%) de la fundación, el
lugar geográfico y la densidad de la población (*), agrega algunas
consideraciones que no dan mayor importancia á la noticia. La
tabla de los cálculos para formar la carta del Paraguay, Misiones
Guaraníes y Corrientes, constituye el último apéndice con el
plano de la ciudad de la Asunción, que levantó don Julio Ra-
món de César, el que, como es sabido, fué publicado por primera
vez en 1809, conjuntamente con los planos de Concepción, etc.
Muy difícil será, pues, que nuevos y originales manuscritos
de Azara nos traigan novedad, desde que, como ha quedado
demostrado, se conocen las dos formas extremas que en su
(*) En el tomo IL, capitulo XII de la francesa y el tomo 1, capitulo XII
de la española.
(*) Copiosas notas, citas y más citas, para concluir en la confusión. La
fundación de dicha ciudad, resulta de esas aclaraciones tan obscura, como la
de Corrientes.
(*) La tabla de la población de los partidos y pueblos de la provincia
del Paraguay, en Diciembre de 1785, es más minuciosa y compresiva que la
que trae la edición de 1847.
— 168 —
evolución constructiva adquirieron los apuntes, ó sea, la de los
viajes que con su simplicidad y pureza publicó el señor gene-
ral Mitre en 1873, y la difinitiva de los Voyages etc., que en
1809, publicó Walckenaer, la cual, como se ha repetido, com-
prende á todas intrínsecamente. Sólo tendría un alto interés
documental para futuras dilucidaciones críticas, una descripción
de forma primitiva, pero autógrafa, en la que los accidentes
gramaticales que la pieza ofreciera fueran propios del autor,
como á este efecto responde el códice publicado por el señor
general Mitre. Preferible tiene que ser como descripción del
Paraguay, no tanto por el fondo como por la forma, la que
existe en nuestra Biblioteca Nacional, códice autógrafo de Azara
que perteneció al doctor don Saturnino Segurola.
El manuscrito de la Historia y Descripción crítica de las pro-
vincias del Paraguay y Rio de la Plata, que constituye un ver-
dadero texto de geografía, extrínsecamente, es superior al que
acaba de publicarse, é intrínsecamente equivalente, á la se-
gunda parte de la Geografía, etc. No contiene el diario de los
Viajes, pero tiene todas las apariencias de una de las formas
más primitivas.
Luego vendría la Geografía con las condiciones que acaban
de hacerse notar, y la Descripcion histórica, fisica, política y yeo-
gráfica, ete., que como códice, ya hemos dicho que es preferible
por ser autógrafo de Azara, aunque por su calidad intrínseca,
no vale mucho más que aquél. Trae además un capítulo bas-
tante completo de la historia del descubrimiento y conquista
del Paraguay.
La edición de los Voyages, etc., que vió la luz en París, es
la obra definitiva y más completa de Azara, no sólo por el nú-
mero de materias de que trata, como por las ilustraciones
agregadas al texto y la inclusión de interesantes cuadros esta-
dísticos. Las obras especiales sobre los pájaros y cuadrúpedos,
no ofrecen asunto especial ni dan margen, á distinciones fun-
dadas.
La edición española de 1847, publicada bajo la dirección de
don B. S. Castellanos de Lozada, en su primera parte, es equi-
valente tal vez, á la Descripción histórica, física, etc., muy infe-
rior como se comprende, á la edición de 1809, pero la parte
histórica Ó sea la que se refiere al descubrimiento y conquista
del Río de la Plata, es muy superior á todo lo publicado hasta
esa época. Ls incompleta en la primera parte, y muy intere-
sante, como decimos, en la segunda; nada de «disparatada»,
como afirma el señor Schuller sin establecer distinciones. Lo
0 ES
primero, en cuanto á la obra de Azara, otra cosa es la noticia
biográfica y las notas del editor. ll que desee conocer ese ra-
millete de necedades, puede recurrir al segundo tomo de la
descripción; allí encontrará hermanados el estilo más chocante
con los disparates á que alude el señor Schuller.
Hay que reconocer, sin embargo, que el manuscrito de la
Geografía nos viene á prestar apoyo en la discusión con el
pan-guaranismo, pues, aparte de la demostración que de mu-
chos puntos y detalles trae de las notables diferencias del tipo
chaqueño, con respecto al tipo guaraní, en un capítulo especial
sintetiza y hace notar esos caracteres diferenciales. Á este res-
pecto. la edición española contribuye con un elemento pertur-
bador. ln la parte histórica, á medida que hace relación de Jos
acontecimientos, trata incidentalmente de la distribución étnica
de la comarca estudiada, asignando á todas, ó, á la mayor parte
de esas tribus, un origen guaraní, en flagrante contradicción
con lo anteriormente sostenido. No puede atribuirse á Azara
la confusión; la simple lectura de las descripciones que trae
la edición de 1847, no podría aclararnos el verdadaro concepto
que el geógrafo se formó de los distintos tipos étnicos que pudo
observar en el curso de sus viajes, lo que nos obliga á veri-
ficar un estudio detenido de los distintos textos. Sin peligro de
equivocarnos, podemos afirmar que el estudioso debe descon-
fiar más bien al editor; no es posible que Azara cometiera
ese error introduciendo en su último texto una modificación
inexplicable, contradicha por otros cuatro textos: los de ambos
códices inéditos, el de la Geografía v, especialmente, por el de
los Voyages ete., edición de 1809.
Por lo demás, sería inútil insistir en la demostración del
relativo valor del manuscrito publicado, después del examen
detenido que acabamos de hacer con la mayor imparcialidad;
tarea que, como se comprende, ha resultado tan pesada como
provechosa, y á la que hemos dedicado todas las horas libres
que otras tareas más perentorias nos han dejado.
Ahora ocurre preguntar: ¿cómo pudo aceptarse, por parte del
señor director del Museo de Montevideo, el ofrecimiento del
señor Schuller cuando no salisfacía la condición primordial,
que se le imponía: de que dicho documento comprendiera en
su integridad datos verdaderamente originales, no publicados en
las obras impresas de Azara?
Dicho se está que Azara, luego de haber reunido el nutrido
conjunto de notas que forman el texto de sus Viajes, publi-
cados por el señor general Mitre, fué dando formas distintas
Tomo XII 13
y más ó menos equivalentes á esos apuntes, no-:sin dejar de
prever que alguno se perdería ó no pudiera alcanzar mayor
difusión y hasta, debemos creerlo, por el justificado temor de
verse despojado de su obra.
Á este respecto, hay elementos de criterio que pueden de-
mostrar que esas diferentes copias de un mismo original fueron
sacadas en previsión de ciertas demostraciones del virrey Vertiz,
resueltamente dirigidas á apropiarse de dichas memorias para
enviarlas á la corte como propias, lo que inevitablemente le
hubiera proporcionado el éxito furtivo que buscaba, y que, más
de una vez, ha aparecido en la historia ('). Lo que se va ú leer
es todo un argumento que puede explicar la reproducción de
los textos con pequeñas modificaciones. «Cependant M. d'Azara
avait communiqué plusieurs de ses mémoires a quelques-uns
de ses subalternes qui en tirérent des copies; il en parut une
partie dans un journal périodique, imprimé á Buenos Aires,
et.lon eut bien soin d'omettre le nom de Pauteur. Le vice-roi
réunissant tous les lambeaux, tant imprimés que manuscrits
de Pouvrage de M. d'Azara qu'il put se procurer, en composa
une relation qw'il envoya á sa cour, comme étant de lui» ().
Por otra parte, ya nos hemos permitido afirmar que el ori-
ginal de la Geografía ha sido redactado sobre la base de dos
autógrafos, el de los Viajes y el de la Descripción histórica, fé-
sica, política y geográfica, con la facultad bien libérrima, por
cierto, de cambiar términos y alterar párrafos sin otro pro-
pósito que el de dar á la reconstrucción una apariencia lla-
mativa; como la de esas fachadas que acusan las torturas de
un estilo sometido al capricho del constructor con la obsesión
del pegote, sin arte urdido y groseramente ejecutado.
No creemos que sea necesaria la yuxtaposición de los textos
para probar que esa delicada industria transformadora ha sido
librada al criterio del copista, aunque Azara después legalizara
con su firma, puesta al pie del documento, la nueva reproduc-
ción, y, por fin, aun en el supuesto de que él mismo la hu-
biera ordenado, no por eso dejaría de ser objetable por la falta
de originalidad. Azara, como se recordará, se expresa muy
(*) Por lo que Walckenaer refiere en su noticia sobre don I'. de Azara,
ge debe inferir que, tanto el gobernador como el virrey habíanse conjurado
para arrancar al geógrafo el considerable volumen de apuntes que contenía
el germen de sus futuras obras; el biógrafo de los Azara, don B. $S. Caste-
llanos de Lozada, repite la especie. Véase en la «Biografía», tomo II, 236.
Madrid, 1847.
(?) Ibid, I, XXXVI, Paris, 1809.
a o
desfavorablemente sobre la importancia de una de esas des-
cripciones, juicio que hemos transcripto en una de las páginas
anteriores.
Aquello de «no saber 4 qué atribuir que un documento lan
interesante haya quedado inédito durante tantos años» (*), tiene
su lógica explicación, y los restantes párrafos que así, en
forma fugaz, dejan como el eco de una protesta formulada
con indecisión por la meritoria labor de Azara y la estulta
gloria personal del editor, es una fórmula que no le sirve al
señor Schuller de pretexto para cohonestar el objeto y fin real
de su edición.
Como se habrá notado, todas esas cuestiones de melodo-
logía histórica — y desde luego la que se refiere á la publica-
ción de manuscritos autógrafos ó auténticos — han sido expe-
rimentadas de una manera que deja mucho que desear, y
aunque el caso exigiera poco aparato erudito, se sobrentien-
de que, además de las cuestiones que se relacionan con el
texto bien establecido, las notas aclaratorias é ilustrativas
debían agregarse con cierto lino ó precaución, así como tam-
bien las glosas y comentarios históricos.
Si el caso no se presta, pues, para lo que se refiere á la
ortografía, estilo y demás accidentes gráficos, las correccio-
nes y las notas aclaratorias 6 ilustrativas, de que hemos ha-
biado, tenían que ser copiosas; la diversidad de materias del
códice y sus mismas imperfecciones, debieron exigir la más
fundada y escrupulosa anotación.
ln materia de correcciones, tenemos dos que bastan para
ejemplo: San Estanislado (*) por San Estanislao; pinchonaxos (*)
por pinchazos...!
Las notas aclaratorias é ¡ilustrativas se concretan: á suplir
las faltas del manuscrito que se publica con extensos párra-
fos extraídos del que publicó el señor general Mitre, que en la
generalidad de los casos presta positivos servicios, ó, á ilus-
trar, lranscribiendo sin previo examen ¿n verba magistri — á
pesar de las fulminaciones — los embrollos (*) de P. de Angelis
que, en maleria de traducciones, viajes, noticias históricas, elc.,
han llegado á ser célebres.
(*) Ver prólogo de la Geografía etc., página LXIV.
(*) Viaje quinto, página 152.
(*) Descripción general, página 364.
(*) A propósito de biografías por P. de Angelis, puede citarse % la del
ingeniero J. M. Cabrer, la cual, como es bien sabido, ha sido analizada por
el señor Groussac con resultados inesperados.
= 173 =
Debemos hacer notar, también, que en esta materia de no-
tas el señor Schuller ha descubierto una especie nueva. Él las
llamará eruditas, pero más propiamente pueden clasificarse de
optativas, pues, entre la maraña de citas, es de todo punto im-
posible conocer la conclusión á que se llega y, mucho menos,
la opinión personal del editor. La nota que dedica á la diluci-
dación de: si «Apipé será voz guaraní?», tiene principio, pero
no fin ().
Tenemos que deplorar el desgraciado principio de la nueva
sección histórico-filosófica del Museo de Montevideo, doblemente
sensible por inaugurar con ella una vasta empresa bibliográ-
fica y ser el Museo el instituto que prohija la obra desde
que, en otras tendencias ó especialidades científicas, ha cola-
borado con éxito notorio.
V
Si en el examen del prólogo tuviéramos que seguir la pauta
que el prologuista nos impone, ella tendría que ser acciden-
tada y poco cordial, en desacuerdo absoluto con nuestro habi-
tual procedimiento, que sólo persigue ó indaga la verdad dentro
de límites prudentes, sin pretensiones ridículas Ó deslumbra-
doras, desde que, en ésla como en muchas otras disciplinas
científicas, lo más sensato y justo es iniciarse con seriedad
y el necesario respeto por la opinión agena.
He aquí uno de los giros del prólogo que vamos á anali-
zar: «Como en la vieja Europa la celtomanía tenía sus fervo-
rosos defensores, así entre nosotros aquí no faltaban investi-
gadores —entre paréntesis, unos que gozan de cierto renombre—
que defendían y siguen defendiendo el pan-guaranismo. El Tupí-
guaraní, para ellos, es el americano xx ¿Eowf». Sólo un tapón
cuadrado para un agujero redondo sostiene semejante absurdo».
Como es bien sabido, sostienen el pan-guaranismo los señores
B. Mitre, F Ameghino y E. S. Zeballos.
Hemos dispuesto de algunos momentos exclusivamente des-
tinados al examen tranquilo de estas actitudes científico litera-
rias —de un género que llamaremos belicoso, — y de los resul-
tados que en irremediable lógica pueden ofrecer; estamos con-
vencidos también de la sinceridad de sus autores, desde que
cada cual lucha como puede, luce lo propio ó imita, y, aunque
(*) Viaje noveno, página 265.
unos vienen mejor dotados que otros, todos deben tener evi-
dentemente el secreto receptáculo inundado de luz.
[ól espíritu crítico no se improvisa ni se presume por apa-
riencias; se prepara sólida y paulatinamente; se ejercita y se
dirige en un sentido dado para que, después de algún trabajo
en la educación del criterio personal, pueda recién ensayarse
y volver á ensayar. Luegó vendrá la libertad de apreciación,
y, entonces, el público estudioso puede asistir con agrado á
oir la palabra segura y la argumentación ilustrada, que de-
muestra, que hace palpar que hasta los hechos no existen.
¿Qué eficiencia pueden tener esas lucubraciones sobre una
rama de la ciencia que todavía se encuentra en su período
constructivo? ¿Cómo puede creerse en esos enviados providen-
ciales que todo lo preven y lo resuelven, cuando no deben
desaparecer para evitar ulteriores é incómodas instancias?
No es posible proclamar— hoy á muy pocos se les ocurre—
que un progreso científico dado se deba exclusivamente á lo
que uno «estableció» ó «descubrió», sin la menor intervención
de la larga lista de precursores, nó.
La verdad, desgraciadamente para ellos, no está allí; re-
sulta más humana en la siguiente síntesis, desolante, como si
estuviera en el vocablo de Larochefoucauld: «Por otra parte,
bien sabemos que, sea cual fuere el norte perseguido, éste
quedará siempre lejos de nuestro alcance. La región de lo ab-
soluto nos es tan inaccesible como la del infinito sideral que
nos oprime, ostentando á nuestra vista, como una ironía, el
enigma del mundo escrito en geroglíficos de luz. A donde quiera
que tendamos nuestro corto vuelo de murciélagos encerrados
bajo una bóveda de cristal, nos estrellaremos contra un igno-
rabimus inexorable. Nuestra ciencia, ha dicho magníficamente
Royer-Collard, sólo consiste en derivar nuestra ignorancia de
su manantial más elevado. No se aplaste, pues, bajo un des-
dén poco justificado, cualquier resultado real, por ínfimo que
sea; todo lo humano es precario ó falaz, y la red de vani-
dades en que se agita nuestro mísero destino no tiene otra
malla tan resistente como el goce de comprender» ().
Principia el prólogo con una serie de consideraciones des-
linadas á demostrar lo poco y malo que aquí en estas repúbli-
cas se ha hecho en materia de investigaciones histórico-arqueo-
lógicas, y, en general, de ciencias naturales; de la falta de
fomento y aliciente, y, por fin, de la misma falta de seriedad
') P. Groussac: Anales de la Biblioteca, l, apd. IT, 412.
I
— 174 —
de los pocos que á ellas se dedican, como de la evidente su-
perficialidad que los coloca en desventajosa posición para po-
der ofrecer estudios de positivo interés científico.
Á renglón seguido, vuelve á tratar los méritos del códice, y
á recomendar (') lo que publica; á este efecto, no economiza
dato ni suprime objeción, que tan luego puede ser, para lo
anteriormente afirmado, desfavorable, como prueba irrefragable
en su favor. Para seguir adelante, evitaremos algunas conside-
raciones que corresponderían á otras tantas frondosidades del
prólogo, y, ante todo, porque queremos imponernos la conci-
sión, y para lo cual tendremos que dejar á un lado las argu-
cias dialécticas, el sin número de errores desinteresados y
contradicciones inconscientes que ya repetidamente hemos po-
dido encontrar en la parte de la obra examinada y que en el
prólogo se repiten como es natural.
Pedimos permiso, antes de iniciar la consideración del ca-
pítulo etnografía, para una breve digresión cartográfica, ya
que el señor Schuller no da mayor importancia á la materia,
pues la trata así, al pasar, sin darle la importancia que en
realidad tiene, cuando lo que debió primar fué la proligidad
asidua para dejar patentizada su vasta y sólida preparación.
Fuera de que la materia cartografía, guarda muy estrecha
relación con el asunto del códice, hay otras razones de gran
peso histórico que imponen y que exigían ciertos escrúpulos,
pues no es justificable que, por mera urgencia ó limitación de
espacio, no se haga notar la fuente de donde se extrae el dato
ú opinión, máxime cuando, como en el caso que en seguida
haremos notar, el contacto persistente existe inconfundible en-
tre dos textos, alimentando hasta la creencia de una burla
grosera.
En efecto, entre el fondo y forma del breve parágrafo que
analizamos, y la forma y fondo del estudio que sobre cartas
de la zona estudiada por Azara ofrece don Andrés Lamas, en
su «introducción» á la conocida obra del padre Lozano, existe
notable identidad, sin que se llame la atención del estudioso
ó se indique que dichos datos se toman directamente de la
(+) Aquello de que «no creemos conveniente detenernos sobre una cues-
tión de naturaleza sumamente delicada y sólo haremos constar que todos
aquellos que conocían la Geografía compuesta por Azara, la pudieron ha-
ber publicado anteriormente», es alibi que coloca al señor Schuller en mal
terreno. Como lo de «no sabemos 4 qué atribuir que un documento tan
interesante haya quedado inédito durante tantos años», es una inferencia
viciosa que reagrava la cuestión. Ver prólogo piúgina LXIV.
— 175 —
«mencionada introducción. Ll caso es tan comprometedor que
“hasta las notas se han adherido al texto (*).
Por otra parte, lo que el prologuista se propone — de citar
«los principales mapas anteriores al de Azara —no lo consigue
¡sino parcialmente, pues lo que reproduce es poco nuevo y que
.con la más superficial compulsa de la cartera de mapas del
alegato brasileño en la cuestión Misiones, pudo haber evitado
en parte. d
Como el señor Schuller no se ocupa de la cuestión carlo-
grafía, especialmente ó con la amplitud que hubiera sido de
desear por las afinidades de la materia con el motivo aparente
de la publicación, nosotros no le daremos como consecuencia
mayor importancia, concretándonos á referir muy someramente
las omisiones más saltantes que á nuestro juicio ha cometido.
Así, entre las cartas no citadas por el señor Schuller, en-
contramos, en la mencionada carpeta de mapas, las siguientes:
«PARAGÚARLE Provincia Soc. Jesu CuM ADJACENTIBS No-
vissima Descriprio. Post iteratas peregrinationes, de plures obser-
vationes Patrum Missionariorum etusdem Soc tum hmtius Provincia,
cum de Peruane occuratissime delincata. Anno 1722.
«ADMORUM R. IN Caro Patri Suo P. MiCcHAELI ANGELO Tam-
.BURINO Soc Jesu PRAP. GENERAL XIV. Hanc Terrarum Piliorum
Sourum sudore, et sanguine excultarum et rigalorum tabulam. D. D. D.
Provincie Paraguariía Soc Jesus. Anno 1726». lista carta figura
en el número 2a de dicha carpeta. El « Mapa de las Cortes», que
tanta importancia tiene por las cuestiones á las cuales estuvo
estrechamente vinculado, y del cual el doctor E. S. Zeballos se
expresa muy favorablemente, presentando en su alegato una
reproducción del verdadero, pues, á estar á lo afirmado por este
autor, es apócrifo el publicado por Borges de Castro, repro-
ducido en la prueba brasilera (*). lin la cartera de mapas, pre-
sentada por el barón de Río Branco, el «Mapa de las Cortes»
lleva el número 7 a.
Con el número 11 a, figura un mapa que tampoco ha sido
mencionado en la relación del señor Schuller, al que el barón
de Río Branco atribuye una fecha próxima á 1760, mapa que lle-
va la siguiente inscripción: «MAPA DE LOS CONFINES DE LAS DOS
¡CORONAS DE [isPAÑA Y PORTUGAL EN LA AMÉRICA MERIDIONAL, que
(1) P. Peoro Lozano: Historia de la conquista del Paraguay, Río de la
Plata y Tucumán; ilustrada con noticias del autor y con notas y suple-
mentos por Andrés Lamás. I, LVI—LXI. Buenos Aires, 1873.
(?) Alegato de la República Argentina, página 130 y siguientes.
8
comprende desde Castillos Grandes hasta la boca del Rio Jaurú confor-
me ú la línea divisoria determinada en el tratado concluido entre sus
Myds. Ca y Fa el año 1751».
Con el número 13a, se publica otro que lleva la siguiente
inscripción: «PLANO DE LA CAPITANIA GENERAL DE LAS PROVINCIAS
DEL R10 DE LA PLATA, PARAGUAY Y TUCUMÁN, del mando del Exmo.
Señor Don Francisco Bucarelli y Vrsua etc. licho por el Teniente
de navío de la Rl. armada, Dn. Francisco Millán y Maraval.
Año 1768 ».
Tampoco se menciona el siguiente mapa de Azara que en
el citado alegato lleva el número 18a: «CARTA ISPHERICA Ó RE-
DUCIDA DE Las PROVINCIAS DEL PARAGÚAY Y MISIONES GUARANIS,
CON EL DISTRITO DE CORRIENTES. Asumpsion del Paraguay, 30 de
Agosto de 1787. Al Sr. Dn. Jph. Nicolás de Azara. l'élix de
Azara. sta carta, de 1787, parece ser la que en su prólogo re-
cchaza el autor por no estar bien situados los ríos Paraná y
Uruguay, del Corpus para el norte. La que debió publicarse
con el texto de la Geografía ha desaparecido.
Y, finalmente, para citar también algunas de las piezas car-
tográficas que el señor doctor Zeballos trae como prueba de
su alegato, está la siguiente que figura entre las páginas 144 y
145, con la siguiente leyenda: «Mara Dos CONrINSs DO BRASIL
COM AS TERRAS DA COROA DE ['SPANHA NA AMÉRICA MERIDIONAL
PeLo AjuD ENGENMEIRO JozÉ MONTEIRO DE CARVALHO » etc. Anno
de 1752.
intra el prologuista en materia con unu glosa en la que
denota, desde ya, cierta perturbación, y júzguese. Para plan-
tear la primera premisa y objetarla, transcribe el siguiente
párrafo del conocido estudio del doctor Zeballos (*). «Los ami-
gos de la arqueología y de la etnografía argentina van sucesi-
vamente arrastrados por un error de concepto sobre las razas
que poblaban el Río de la Plata y las regiones subtropicales
de esta América, á la llegada de la conquista. Inducidos por
diferencias accidentales de costumbres, de lenguas y de produc-
tos de aquellas civilizaciones, se inclinan á multiplicar las ra-
zas de una manera ilimitada ». El señor Schuller agrega: «No
estamos de acuerdo del todo con el ilustre escritor argentino,
pero tampoco podemos negarle del todo la razón», y continúa:
«verdad es, se ha escrito mucho, se ha establecido hoy una
(1) E. S. ZeBaLLOS: Or2genes nacionales, «Boletín del Instituto Geográ-
fico Argentino», XIX, 261.
(?) Ver prólogo, página LXXXI.
as
teoría para deshacerla el día siguiente. De todos los trabajos
que los etnógrafos nacionales han publicado en la última dé-
cada, sólo se desprende que en la época colonial existían en
estas regiones dos razas élnicas y lingúísticamente distintas,
es decir: Guaraní y no-Guaraní. Pero, en la ciencia, muy poco
se adelanta con tales vagas expresiones, y, sobre todo, en la
tan obscura historia de los aborígenes americanos. Guaraní y
no- Guaraní, significa tanto como negro y no-negro.»
Queda así planteada la primera objeción ó mejor dicho el
rechazo de una fórmula no tan bien presentada como fundada
en bien pensados argumentos, y cuya falta de precisión res-
ponde precisamente al móvil franco y prudente que la inspi-
rara; objetable en otros casos, pero no en éste, por esa misma
dificultad que el prologuista reconoce para alcanzar el completo
dominio de la materia y que, de cualquier manera, á pesar de
su imperfección, representa un progreso de estos estudios en
el Río de la Plata, desde que iniciaba con esa proposición
un debate honroso con el histórico pan-guaranismo. Ante todo,
deben respetarse los propósitos.
Si es cierto, por otra parte, que la distinción general que
d'Orbigny ofreció bajo la denominación de «Raza Pampeana»,
no puede hoy extenderse hasta comprender en ella á la nume-
rosa familia Guaycurú; no es inadmisible ni criticable la serie
abundante de detalles que las observaciones del naturalista
francés han ofrecido en los distintos capítulos de su interesante
obra. Tampoco podrían presentarse los resultados ó conclusio-
nes generales del L*homme américain como contradictorios, en
sus partes fundamentales, á las conclusiones y resultados ge-
nerales que del estudio y descripción de los mismos tipos ét-
nicos ofrece en sus distintas obras Azara; y si de estos dos
autores, que son los más reputados y dignos de fe, pasamos
á las afirmaciones también generales de la crónica, veremos
que Schmidel, Alvar Núñez, Luis Ramírez, Oviedo, etc., no se
contradicen, y, podríamos decir, hasta coinciden en lo subs-
tancial, si los estudiamos con la imparcialidad y el detenimiento
que un examen crítico implica. Si el señor Lafone Quevedo no
ha cumplido estrictamente, para algunos, con este deber de
historiador concienzudo de nuestros orígenes nacionales, no
habrá sido por falta de buena voluntad, pues sus numerosos
estudios étnicos-lingúísticos constituyen por sí mismos, el más
elocuente testimonio de labor y de sinceridad.
Contra nuestra voluntad, tenemos que transcribir un nuevo
párrafo del prólogo que encierra Óó comprende la médula de
AB
toda la exposición, indica la fuente de dónde el prologuista ha
extraído sus ideas substanciales, la accidentada y por mo-
mentos débil argumentación, dejando en suma la impresión
desconsoladora del futuro alegato ergotista, y por ende des-
envuelto con prevención, al solo efecto de satisfacer su criterio
exclusivista. :
Así, pues, para el señor Schuller: «Los estudios de la et-
nología en el Río de la Plata nada han progresado en los úl-
timos años. ll actual estado de los conocimientos es peor que
cuando escribían d'Orbigny y Martius. Con esto no pretende-
mos decir que nosotros cortaremos el nudo gordiano, sino que
nos creemos en el deber de ofrecer á los americanistas nuestro
contingente, por modesto que sea, y aunque en tan limitado
espacio no sea posible extendernos como hubiéramos deseado.
Este trabajo contiene los apuntes acopiados por nosotros, +n situ,
en las regiones que hemos recorrido durante cuatro años, y en
parte, los datos extractados de los más exactos autores portu-
gueses y españoles que escribían sus relatos ó fueron actores
en los primeros años de la conquista, ó recogieron las narra-
ciones de boca de aquellos que habían regresado ú la vieja
patria ().» Como se habrá notado, en esta profesión, la contri-
bución de la antropología física y la arqueología no se solicita,
ó sea, se deja á un lado á la argumentación objetiva para de-
clarar suficiente á la crónica de la primera época del descubri-
miento con todas sus deficiencias.
ln uno de nuestros trabajos (*), hemos dejado constancia de
la protesta que es necesario formular contra ese modo de en-
carar el estudio de la prehistoria americana, contra ese exclu-
sivismo perjudicial, monótono y contraproducente. Nosotros
aceptamos el auxilio, la contribución de la ciencia y de la
historia; no tenemos inconveniente de reconocer el error y sólo
nos proponemos llegar á la verdad por el esfuerzo bien enten-
dido y en lo posible de mejor en mejor dirigido.
No es admisible que esta cuestión de método, que tan
decisivas consecuencias puede tener, sea tratada así en lo su-
cesivo con esa afectación propia de los que se creen incapaces
de cometer un error; que, reconociendo la importancia y apre-
ciando el peso de las razones que se dan, no se dignan
transigir para facilitar la solución directa; y que convierten
(1) Ver prólogo, página LXXXI.
(?) L. M. Toures: La ciencia prehistórica, «Estudios», V, 361 y siguien-
tes, Buenos Aires, 19083.
ú loda discusión seria en motivo de predominio personal,
con Mayor razón, en este caso, cuando, por la índole de la
materia un tanto especial y llamativa por su ceño arcáico,
resulta interesante pretexto para recoger cierto éxito ó noto-
riedad.
Felizmente acá, en la Argentina, predomina el método pu-
ramente descriptivo del material arqueológico, con el que se
llegará á acumular un valioso conjunto de datos; ó, en cambio,
el que ensaya las generalizaciones, apoyado en los relatos de
los antiguos cronistas en primer término, relegando á segundo
plano la demostración concreta. 121 primero es inductivo, el se-
gundo resueltamente deductivo; este último puede conducir al
error con más seguridad que á la exactitud; el inductivo, aun-
que un tanto tedioso — por la calidad del material arqueológico
de esta parte de América — ofrece, como se comprende, ma-
yores seguridades de precisión. En Montevideo predomina el
último método, siendo de lamentar que el señor J. H. Figueira,
el más autorizado de los americanistas orientales, no continúe
estos estudios por estar entregado á los interesantes problemas
de la pedagogía.
Creemos, si es necesario manifestarse por alguno, que el
más lógico y que más corresponde á la índole puramente po-
sitiva de la observación de los hechos, es el que, partiendo
del estudio de los restos que nos ofrezca una localidad deter-
minada (óseos y de antigua industria), con las necesarias y
pertinentes comparaciones, se complementara con los relatos
de los cronistas antiguos y modernos, y especialmente con los
de estos últimos, por comprender sus memorias observacio-
nes más completas y fundadas: de carácter general. como son
las que se refieren á los caracteres antropológicos y lingúísti-
cos y las de carácter especial que describen á los usos, cos-
tumbres, modos de pensar, sentir y manifestarse. Desde luego,
tienen un mayor precio para nosotros las ricas contribuciones
que en el pasado siglo han visto la luz, obras completísimas
en su mayoría, por comprender varios aspectos de la histo-
ria americana y que, en manera alguna, pueden equipararse
para las soluciones que buscamos á la crónica de la primera
época.
Por otra parte, no dejamos de reconocer también que la
misma prueba de migraciones, de avances y retrocesos de una
tribu sobre el territorio de otra ú otras, debe presentarse con
argumentos muy positivos, como pueden ser los restos de in-
dustria en sus diversas y peculiares manifestaciones, sin de-
— 180 —
jar de tener en cuenta para esta dilucidación todo lo que una
crítica sana de las relaciones históricas nos pueda ofrecer.
A este respecto, podríamos citar un buen número de ha-
llazgos que diferentes exploradores han tenido la suerte de ve-
rificar en el mismo territorio de la República Argentina y que
pueden invocarse como argumento seguro para la comproba-
ción á que aludimos (); pero nos parece más propio dejar sólo
bosquejada esta opinión que, dicho sea de paso, no tiene mu-
cha aceptación entre los que á estos estudios se dedican en el
Río de la Plata.
De mayor importancia son, indudablemente, los resultados
que la misión de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos
Aires ha obtenido de su primer viaje á la Pampa Grande (Pro-
vincia de Salta), pues, á alenernos á las palabras de su direc-
tor, el señor profesor J. B. Ambrosetti, parece que en la región
explorada se encuentran dos culturas perfectamente caracteri-
zadas que un examen minucioso del material podrá dejar es-
tablecidas definitivamente. De cualquier manera, la coexistencia
de la inhumación en urnas y la inhumación en la tierra, que
en el caso presente ha quedado evidenciada, indica con bas-
tante seguridad que dos agrupaciones indígenas han utilizado
el mismo enterratorio. Á esa dilucidación, especialmente, esta-
rán destinadas las páginas de la memoria que el señor Am-
brosetti presentará á la Facultad de Filosofía y Letras (*).
Sufriría achaque predicador si pretendiera convencer al
señor Schuller, entre otros, del peligro ó de la inutilidad de
esas exclusivas lucubraciones croniqueras que precisamente
han obstaculizado el progreso de estos estudios, de carácter
más científico experimental que de mera argumentación docu-
mental. Un breve ejemplo demostrará la eficacia del método
anunciado, ó, por lo menos, la superioridad de uno sobre el
otro.
(2) Ei arqueólogo sueco, don Eurico Boman, ha demostrado concisa y sufi-
cientemente en varias de sus publicaciones, y principalmente en la que acaba
de verla luz en el «Journal de la Société des Américanistes de Paris» (tomo Il,
núm. I, Abril 15 de 1905), la existencia de hechos demostrativos de desplaza-
mientos de dos pueblos sud-americanos: Calchaquíes y Guaranies; lo que ha
podido constatar, por el estudio detenido de los enterratorios indigenas que se
encuentran en el Valle de Lerma y en una de las márgenes del Arroyo del
Medio. Sobre este último, hizo anteriormente una publicación en «Historia»,
tomo I, páginas 42 y siguientes, Buenos Aires, 1903.
(?) Ver: Nota del profesor señor J. B. Ambrosetti, dando cuenta de la
expedición ú los Valles Calchaquíes. En «Revista de la Universidad de Bue-
nos Aires», tomo III, número 13, páginas 332 —334, Buenos Aires, 1905.
— 181 —
Burmeister (*), primero, y Ambrosetti (*), después, describieron
una serie de alfarerías encontradas en las islas de Paycarabí
(delta del Paraná), en condiciones de yacimiento, que denun-
ciaban una antigúedad no muy remota, y entre las cuales se
encontraba una urna funeraria con los respectivos huesos hu-
manos. Varios otros hallazgos completaron — no precisamente
la colección porque la mayoría de las piezas se perdieron — sino
el importante conjunto de datos anteriores, entre los cuales
llamaron la atención los que constataban la presencia, en los
paraderos del delta, de alfarería pintada, zoomorfa y antropo-
morfa. Dichos autores, guiados por las afirmaciones de la cró-
nica, dijeron que era industria guaraní; porque, á estar á las
afirmaciones de Ja crónica, los Guaraníes habían habitado la
mayoría de dichas islas.
Bien; por la presencia de los vasos pintados, zoomorfos y
antropomorfos, por el tipo mismo de esas urnas funerarias, y
por una serie de delalles de su ornamentación, esa industria
demuestra identidad con la que se obtiene de los enterratorios
y paraderos de Santa Fe, norte de Ióntre Ríos, sur y oeste de
Corrientes y Alto Paraná. Hoy, ha quedado demostrado que
dicha industria es característica de un estilo perfectamente dis-
tinto al de la cerámica Guaraní, que, por la serie de detalles
ya expresados, constituye indudablemente un estilo de calida-
des tan típicas que claramente indica que es la industria del li-
toral, y que, por las referencias hislóricas, correspondería á las
manifestaciones artísticas de las agrupaciones tipo Chaná. Ll
señor Ambrosetti no ha tenido inconveniente en reconocerla
como Lal.
«Trataremos sucesivamente de todas las tribus con que los
primeros descubridores se encontraron en su marcha para con-
quistar el Plata», continúa el prologuista sin darse cuenta que
ha rechazado la distinción hecha por el señor Lafone Quevedo,
y que, como era lógico, merecía especial consideración; porque
con decir que Guaraní y no-Guaraní es jgual á negro y no
negro, no deja la objeción fundada. No será la única vez que
(1) G. BurmrIsTER: UVeber Alterthimer am Rio Negro und Rio Paraná.
«Zeitschrift fíúv HEthnologie», 1V, páginas 196 y 197. Berlín, 1872. In el
«Compte Rendu de la 6* session du Congrés International d'Anthropologie
et VArchéologie préhistoriques de Bruxelles», 1872, se ha publicado también
una breve noticia, piginas 347—300.
(2) J. B. AuaroserrI: Los Cementerios prehistóricos del Allo Parand
(Misiones). «Boletin del Instituto Geográfico Argentino», XVI, púginas 250
y siguientes, Buenos Aires, 1895.
— 182. =
se desenvuelve así; á este respecto, el prólogo es más que defi-
ciente.
Por satisfecha, momentáneamente, la crítica al pan-guara-
nismo inicia resueltamente el estudio del tipo Churrúa y con-,
géneres, y como, para que no se dude de su exclusivismo, dice.
que para ser exacto, sobre el género de vida de los Churrúa,
«no se pueden admitir las descripciones de d'Orbigny y Azara
(como lo ha hecho Figueira) porque ellas nos dejaron donde
estábamos, pues, describen al Churrúa como vivía doscientos
años después de la conquista». Sin embargo, el señor Schuller
no dejará de reconocer que, en esa época de Azara y Díaz,
usaban todavía el harto célebre «quillapí».
Continúa y agrega: «no es esto lo que queremos ofrecer
á nuestros lectores, sino aquel Churrúa que en el siglo XVI
merodeaba por los territorios de la actual República». Analiza
las versiones de García ('), Pigafetta (*), Herrera (*) y los docu-
mentos sobre la «Descripción del Río de la Plata» que se
publicaron en la «Revista del Instituto Paraguayo» (), para pro-
bar que los Churrúas no fueron antropófagos, refulando de
paso la opinión contraria que el señor J. H. Figueira sos-
tiene (*, aunque omitiendo la cita del trabajo del senor La-
fone Quevedo (*) que fué el primero que utilizó el documento de
la mencionada Revista. Nos adherimos á lo sostenido por el se-
ñor Schuller, 6 mejor dicho: Schuller y nosotros se adhieren
á lo sostenido por los señores J. T. Medina y Lafone Quevedo.
Antes de pasar á la consideración del significado del nom-
bre Churrúa, debemos observar el rechazo que el prologuista
hace de las observaciones de d'Orbigny y Azara sobre la men-
cionada tribu y sus afines; más propio, más serio y prove-
choso hubiera sido, hacer notar los datos comunes de esas
descripciones con las de los antiguos cronistas, como las di-
ferencias Óó modificaciones no solamente del tipo físico y es-
tado social, sino también, de su ubicación y dispersión por
el territorio. 11 señor Schuller se convencerá que unos y otros,
coinciden.
(*) E. Mabzro: Historia del Puerto de Buenos Aires, Apd. 9, pág. 416.
(?) Ramusio: Viaggt, MI, 853.
(?) A. De Herrera: Historia general de los hechos de los castellanos
en las islas y tierra firme del Mar Océano. Década 1, libro I, capitulo VII,
páginas 11 y 12.
(*) Número 18, doc. VI, página 38.
(9) J. IL. VFraGuerra: Los primitivos habitantes del Uruguay, 1, 1, 17.
(5) S. A. Laronk Queveno: Juan Díaz de Solís. «Historia», 1, púgina 56,
Buenos Aires, 1902.
— 183 —
Pedimos permiso para continuar con una digresión; desea-
mos dejar formulada una pregunta:
¿Por qué el señor Schuller no ha leído con el cuidado y la
escrupulosidad que requiere el estudio del señor Outes (*), Los
Querandies? Si lo hubiera hecho, á pesar de citarlo, como es
de regla entre los que estudian, consultan, citan y publican —
no tendría que deplorar ahora algunas observaciones que ne-
cesariamente tendremos que hacerle, y que le demostrarán su
culpabilidad sin atenuante, causa que le traerá como conse-
cuencia la desvalorización de su ensayo, si es que no queda
totalmente destituido de interés y novedad.
En la segunda parte del mencionado estudio — que, volve-
mos á repetirlo, el señor Schuller cita conjuntamente con los
posteriores del mismo autor — que lleva el rubro de «Sociolo-
gía», se analizan las diversas teorías sobre el origen de los
«querandíes », empezando por la enunciada por el señor M.
R. Trelles que le atribuía un origen araucano, y siguiendo com
el análisis de las posteriores, agrega ó propone una nueva como
resultante de ulgunas semejanzas que dichas tribus demos-
traban con las que habitaban el extenso territorio del Chaco,
desde el río Salado al norte hasta los 19 grados.
Dicha nueva fórmula ó teoría es la que atribuye á esas
distintas agrupaciones un origen «Guaycurú». Suficiente ó insu-
licientemente fundada, la proposición quedaba planteada, y, como
era lógico, tendría que ser agregada á las anteriores para de-
jar constancia de su existencia, ya que no pudo abrirse camino
en el primer momento, á pesar de la dilucidación de que fué
objeto. Todo esto no puede haber pasado desapercibido para el
señor Schuller; no puede admitirse otro supuesto que el de
una omisión voluntaria, con el objeto único de que su prólo-
go —resumen de sus conocimientos especiales — pudiera osten-
tar el alto mérito de una memoria original, propia de una ilus-
tración vasta y de un criterio superior. 15l prologuista, pues,
debió ser más modesto: su misión quedaba cumplida adhirién-
dose á las opiniones de los señores Lafone Quevedo y Outes.
Así expone, este último autor, su teoría: « Cuando comen-
zábamos el presente estudio, creífamos de buena fe que la teoría
del señor Trelles era la que descorría el denso velo que cubría
los orígenes de los pueblos Querandies, y fué el distinguido
filólogo y americanista Samuel Lafone Quevedo quien nos in-
(1) E. F. Outes: Los Querandies. Breve contribución al estudio de la
elnografía argentina. 1, 22 parte, 9 — 25. Buenos, Aires, 1897. .
— 184 —
sinuó la idea de un probable origen Guaycurú para aquellos
indios. Aceptada en un principio, no sin ciertos recelos, hemos
tratado de buscar en el curso de nuestras investigaciones las
bases necesarias para fundarla, y nos hemos convencido que
la nación Querandí es una de las tantas ramas del frondoso
árbol Guaycurú» ().
Más adelante expresa su opinión sobre los caracteres físicos
de los Querandí, que, según sus observaciones, se acercan mu-
cho á los «Guaycurúes abipones de Santa Fe, más que á otras
parcialidades de esta raza. Los usos y costumbres nos prueban
la misma cosa» (%). En cuanto á los Charrúa, dice que: «su
nombre es postizo y que junto con los Timbúes todas las pro-
babilidades los hacen aparecer como pertenecientes al grupo
Chaco Guaycurú» (). Todo esto queda ratificado en las «Con-
clusiones » (*).
Después de publicado el trabajo que acabamos de anali-
zar, y, como consecuencia de otras publicaciones aparecidas
que asignaban á dichas tribus un origen guaraní (*), el señor
Outes da á luz su Segunda contribución al estudio de los indios
Querandíes, en la que, como es sabido, persiste en su anterior
opinión en materia de origen (%. modificando sus conclusio-
nes en meros detalles que no hacen al caso. Posteriormente
(1899) publicó sus Estudios etnográficos, en los que afianza los
diversos fundamentos aportados, y que, dicho sea de paso, no
han sido impugnados con éxito, á pesar de estar basados en
autores que pueden reputarse conocidos para la mayoría de
los historiadores argentinos que han verificado estudios bas-
tante completos del descubrimiento y conquista del Río de la
Plata.
Como puede verse, Outes cita á Alvar Nunez Cabeza de
Vaca ('), Luis Ramírez (), U. Sehmidel (), G. Oviedo (, D.
(1) F. F. Ourrs: Ibid, página 11.
(2) Ibid, página 18.
(*) Ibid, página 20.
(2) Ibid, página 185.
(5) E. S. ZrpaLLos: Orígenes nacionales. «Boletín del Instituto Geográfico
Argentino», XIX, 261.
(*) Este trabajo también lo cita el señor Schuller.
(") A. Nuñez Cabeza pe Vaca: Los Comentarios, capitulos XIX y XXVI.
(9) L. Ramirez: Carta de San Salvado», 10 de Julio de 1528.
(?) U. ScumibeEL: Viaje al Río de la Plata, 1534—1554. Las ediciones de
Franck y de Bry, años 1567—97, capítulos VI y VII.
(1) G.F. pe Ovino y VaLbez: Historia general y natural de las Indias,
libro XXVII, capítulo 111.
— 185 —
García (), A. de Herrera (*), N. Joly (), P. Lozano (%), N. Techo (*,
M. Dobrizhoffer (*), y F. de Azara (”), con pequeñas variantes
los mismos autores que invoca el señor Schuller, pero sin
duda alguna aquél, más ecuánime que éste, pues da carta de
naturaleza y admite las observaciones de muchos otros que
el segundo rechaza, porque no son «autores de la primera
época. Debemos hacer notar que el señor Lafone Quevedo
cambió posteriormente de opinión sobre el particular (*.
No insistiremos sobre este punto; el lapsus ha quedado pa-
tentizado; los comentarios huelgan de la escueta demostra-
ción que acabamos de hacer, y, si después de tan laligosa
compulsa, todavía el señor Schuller se cree habilitado para
decir que la verdad le pertenece — dándole valor al manus-
crilo que publica y presentando por suya la opinión agena —
desde ya declinaremos los honores del triunfo en la posible
discusión que será perfectamente inútil por sus resultados, é
impropia de hombres sérios que aspiran, no á la fama bu-
llanguera y necia, sino á la que constituye el complemento ó
recompensa de una actuación modesta y laboriosa.
Continuaremos con el hilo interrumpido de este examen
que, por momentos, se convierte en pesado y fatigoso; moti-
rado, como se comprende, por ese entretegido dislate inevi-
tablemente improcedente y para mayor desgracia repetido y
vuello 4 repetir, como esos molivos musicales que se hucen
«clásicos» por su monotonía.
Dicho se está que el nombre Charrúa es postizo, así tam-
bién lo concepltúa el señor Schuller, agregando que es Gua-
raní. A renglón seguido, ofrece la significación que dió An-
gelis (*) «somos turbulentos y revoltosos» ó sea: «cha= nosotros,
rua =enojadizos ». Después de rechazarla sin más considera-
ción, formula la suya así: « Chaná — aharú=qué gente muti-
ladal» y continuando agrega: «ucaso diga el nombre charrúa
(*) D. Garcia: Diario de su viaje al Río de la Plata, 1526.
(*) A. DE HerrERA: Historia General de los hechos de los castellanos en
las islas y tierra firme del Mar Océano. Década V, libro IX, capitulo X.
(*) N. Jony: Historia del Gran Chaco, 1. y
(*) P. Lozano: Descripción chorográfica, etc., página 59. Historia de la
conquista, etc., I, píginas 408 y siguientes.
(*) N. DeL Trecho: Historico, provincia Paraguarice, libro 11.
(* M. DonrizuorrerR: De Abiponibus.
(7) Y. DE Azara: Viaje 4 la America del Sur. Montevideo, 1850.
(*) S. A. LAFONR QUEVEDO: Progresos de la Etnología, etc. «Boletin del
Instituto Geográfico Argentino», XX, púgina 12. Buenos Aires, 1899.
(P) P. pe AnarLtis: Colección de obras y documentos, etc., 1, XVIII.
Tomo XII ñ 14
ES
los manchados, pintados, mutilados, y, bajo este concepto, en la
ciencia, no tiene más valor que Guaycurú, Conameguá, Begúá
ó Mbeguá; Ó indios sarnosos, llenos de cicatrices, manchados, m-
tilados, pues:
Harú” = danoso.
Aharúá = danñarle, lastimarle.
Há = cortar, tronchar.
Me = TIecÍproco Mm se ¿psum.
Mbo = mano.
Quatid = pintura.
Quai — = hierir, cortar.
Aquí tenemos el misterio de los nombres Guaycurú, Curu-
meyuá, Chaná, Mbeguá, Chaná Timbú, Charrúa, Conameguá, Mbo-
hané, Mbocoretá» (*).
Tratándose de las landas vacilantes de la etimología y de
una demostración incompleta, no nos permitiremos la franca
adhesión á la fórmula que ofrece el señor Schuller, que hu-'
biéramos deseado prestarle de buena gana, porque exclusiva-
mente merecen nuestra conformidad las significaciones que nos
da de Charrúa y Guaycurú, que, si no son exactas, lienen mu-
chas apariencias de certidumbre.
Siendo ambas denominaciones guaraní, aplicadas por estos
indios para distinguir á esas dos tribus de una misma fa-
milia Óó grupo étnico que habitó la cuenca del Río de la Plata,
que, por los testimonios que tenemos de su aspecto físico,
usos y costumbres, es lógico suponer que hubiera entre ellas
estrechas vinculaciones ó un común origen; que, después de
despejadas también esas dos incógnitas Charrúa-Guaycurú por
el lado de la demostración lingúística, es admisible, como con-
secuencia, el resultado general obtenido, que atribuye á esas
numerosas tribus, que habitaron los territorios de la actual
República Oriental del Uruguay, provincias argentinas de
Intre Ríos, Santa Fe, norte de Buenos Aires, Corrientes y
oeste y noroeste de Misiones, un origen chaqueño.
Para probar que Charrúa y Guaycurú eran denominacio-.
nes empleadas por los Carios ó Guaraní, denominaciones que
aquéllos no conocían, ofrece un documento ya conocido, el del
repartimiento de los indios de Buenos Aires, hecho por don
Juan de Garay (), en el que se mencionan una serie de nom-
(2) Ver prólogo, púgina LXXXIV.
(2) P. be AncrLis: Ibid, MI.
o
bres terminados en pén, como Diciumpén, Tugalbampén, elc., con
el correspondiente sobrenombre guaraní. Así: «lil cacique Di-
ciumpén, que por otro nombre se dice Orucutaguac», etc. Bien;
esos nombres de caciques terminados en pén se parecen á
voces de lenguas Machicuy, Lengua-Guaná del Chaco para-
guayo, lo que hace suponer al señor Lafone Quevedo, infor--
mado sobre este asunto por el malogrado explorador Boggiani,
que los Mbeguá y algunas otras tribus afines pueden per-
lenecer 4 la rama Machicuy ó limimagá (). Estas opiniones
coadyuvan como se comprende á lo que se propone el señor
Schuller, y sería muy agradable que el P. Cabrera que, según
tenemos entendido, piensa decir algo sobre esas terminaciones,
afianzara la tesis de Boggiani y Schuller.
Otro de los elementos que trae á colación para probar que
esos manchados Ó mutilados no eran guaraní, es el de la nomen-
clatura indígena de la comarca que aquellos habitaron, nom-
bres que para el señor Schuller muy poco ó nada tienen de
guaraní, citando á «Guale-guay y Guale-guay-chú», todos ellos
de evidente procedencia guavcurú para el prologuista, en abierta
contradicción con lo que sostiene el señor B. T. Martínez (*)
que les asigna origen guaraní. La demostración del señor Schu-
ller es más violenta que convincente y de todo punto arbitraria
por tratarse de etimologías.
Con mayor brevedad aún, y, como para no dejar sino un
recuerdo vago, se ocupa de los Ahoma y de refutar al señor
Lafone Quevedo á propósito de dos identificaciones que este
autor hace: la de los Chaná-Salvajes de Schmidel con los Ba-
rrigudos de Oviedo, y la de los mismos Chaná-Salvajes con
los Charrúa. lstos enredos ó escaramuzas parciales, que tienen
un móvil ageno á esta discusión, deben llevarse á un terreno
más eficaz, pues, si se quiere obtener satisfactorios resultados,
debe hacerse alrededor de esos asuntos ó con ese motivo ver-
dadera demostración, desde que esas afirmaciones así al pasar
no tienen más eficiencia que la de los dimes y diretes que se
lanzan en sociedad femenil.
Hasta esta altura del prólogo, el método de exposición, si no
se recomienda, por lo menos no merece crítica, pero, en ade-
lante, empieza Cristo á padecer. Vuelve los nombres termi-
(*) S. A. LaFONE QuevrEDO: La raza Pampeana y la raza Guaraní. «Ura-
bajos de la cuarta Sección del Congreso Cientifico Latino-Americano», pú-
gina 46. Buenos Aires, 1901.
(*) B. T. Martíntz: Etnografía del Río de la Plata. «Revista Nacional»,
XXXI, entrega 22, Buenos Aires, 1901.
— 188 —
“nados en pén!... Para abreviar, no es dudosa la extirpe de
«Appupén» y de «Apipén» (?).
Previas algunas consideraciones sobre el idioma de los
Charrúa, se inicia francamente en la refutación de. la teoría
sostenida por los señores Lafone Quevedo y Martínez sobre el
origen patagónico de los Charrúa y congéneres, transcribiendo
al efecto el siguiente párrafo del diario de López de Souza (')
que tiene mucho interés. Dice este autor: «La gente de esta
tierra son unos hombres muy nervudos y grandes; de sem-
blantes son muy feos, tienen el pelo largo, unos se horadan
las narices, y en los agujeros traen metidos pedazos de cobre
muy reluciente; todos ellos andan cubiertos con pieles; duer-
men en el campo donde le sorprende la noche; no llevan otra
cosa consigo sino cueros y redes para cazar.... no comen otra
cosa sino carne y pescado; son muy tristes; están siempre llo-
rando. Cuando se les muere algún pariente, se cortan los de-
dos — por cada pariente una articulación; y ví muchos hom-
bres viejos que no tenían sino el dedo pulgar».
Asimilando, pues, los Begoaa á los Charrúa sin más trá-
mite, y sin contestar los argumentos del señor Lafone Quevedo,
continúa en la refutación de los que por su parte ofrece el
senor B. T. Martínez, el más decidido de los que sostienen
el origen patagónico de los Charrúa y congéneres. Funda su
teoría el señor Martínez (*) con la demostración que «Hualiche»,
espíritu maléfico de los Charrúa y Minuanes, corresponde al
«Hualichu» de los Patagones, como samioc= perro y yapuip =
agua, que en voz Puelche legítima tienen idéntico significado.
Agrega también este autor que los Charrúa no eran canoeros
ni usaban el tembetá, y que sus toldos eran diferentes á los
que usaban los Guaycurú. Para nosotros, el señor Schuller
ha contestado suficientemente todas estas objeciones, ofreciendo
al final un resumen en el que precisa con claridad los argu-
mentos por él invocados.
¿sos caracteres diferenciales de los Charrúa y congéneres
han sido obtenidos exclusivamente de la citada obra del via-
jero portugués, y son los siguientes:
1% «Los Charrúa ó Begooas del año 1530 eran indios acuáti-
(*) Ver prólogo, púginas XCI— XCIT.
(?) P. López be Souza: Diario da Navegagáo (de 1530 4 1532). «Revista
do Instituto Historico Geographicvu e Etnographico do Brazil», XXIV, pú-
gina 45, 1861.
(2) B. T. Martínez: Elnografía del Río de la Plata. «Boletin del Insti-
tuto Geogrífico Argentino», XIX, 344 —359.
— 189 —
cos y no terrestres como lo fueron los Pampas; eran icliófa-
gos como sus afines del norte, los Payagua y Agaces; y eran
excelentes nadadores y Canoeros.
2 Los Charrúa ó Begooas usaban el tembelá, se agujerea-
ban las narices y las orejas; eran entonces timbú y orejones:-
No así los Pampas.
3% Los Charrúa no hablan ni entendían el Guaraní.
40 Eran «tragadores de leguas», como todos los chaque-
ños; corrían el venado á pie como lo solían hacer los Que-
randí, que, fuera de loda duda, conslitufan una raza inter-
mediaria entre Chaqueños y Pampas.
5 No comían otra cosa sino carne y pescado; eran nóma-
des; construían sus ranchos con cuatro esteras, sin cubrirlos.
60 Tenían la misma costumbre de expresar su duelo como
sus afines, los timbú (Tambures), ó sea Chaná-Timbú, que
no consta la hayan practicado los Pampas.
7% Se vestían con cueros de los animales como lo hacían
los Guaycurú v Pampas; la condición esa nada importa en
pro ni en contra de nuestra aserción, -pues depende exclusiva-
mente del medio ambiente en que estos indios vivían» ().
En cuanto á los elementos lingúísticos, aportados por el se-
ñor Martínez como prueba de lo que afirma, ya se ha dicho
que son tres. En cambio de ellos. el señor Schuller propone
uno: la palabra Quillapí que, según él, es palabra charrúa ()
y significa taparrabo. Tenemos que decir algo á propósito de
esta pieza del vestido de los indios que estudiamos, y que para
el prologuista tendrá un interés especial, pues representa todo
un argumento que corrobora la afinidad lingúística entre los
Charrúa, Abipones y Payaguá. ll señor Schuller ofrece su de-
mostración apoyado en varios textos de las memorias de Lo-
zano (). Díaz (), y Azara ().
Haremos notar aquí uno de los accidentes más graves del
método y la obscuridad de algunos conceptos, defectos que di-
ficultan el examen precisamente por esa misma repetición de
ideas y de palabras que, si no tienen el “mismo significado, se
anulan recíprocamente. Más de una vez nos hemos encontrado
con párrafos como el siguiente: «Se nos ha dicho que los Cha-
(2) Ver prólogo, página XCVI.
(?) Ver prólogo, página XOVII.
(*) P. Lozano: Descripción Chorográfica, etc., VII, 55 y XV, 89.
() A. Diaz: Historia política y militar de las Repúblicas del Plata, IU,
capítulo II, 74,
(5) EF. De Azara: Geografía física y esférica, etc., púgina 359.
— 190 —
rrúa y sus congéneres no eran Guaycurú, porque no fueron
canoeros como los Guaraní» ().
Bien; en vez de continuar con el argumento «en pro de su
teoría», plantea entre otras cosas, después de rechazar la cla-
sificación del señor Lafone Quevedo de los no-Guaraní. su sis-
tema de clasificación de los Guaycurú (grupo del sur).
Para no vernos envueltos en los excesos de ese tupido
almácigo — que semillará sin que lo trasplanten — seguire-
mos con el examen de la denominación «quiyapí», «quillapí»,
«quellapí», y nosotros agregaremos «toropí».
ll señor Schuller continúa así: «Aquí tenéis la razón (para
que dicha palabra pueda explicar el parentesco lingúístico en-
tre Guaycurú y Charrúa): esa palabra «quillapí» subsistía en
el tiempo de Lozano entre los Abipones del Chaco, y tenía
entonces el mismo significado, pues, el «queyapí» con que las
mujeres Abiponas se tapaban, eran cueros de venado ó de
nutria curiosamente cosidos entre sí. La voz «queyapí» era em-
pleada por los Payaguá para designar una corta camiseta que
se echaban al hombro antes de entrar en la ciudad (Asun-
ción). Abipones y Payaguá son tribus de la gran familia Guay-
curú: sobre esto el mundo entero de los americanistas está de
acuerdo. «Queyapí» es, pues, una voz de idiomas afines del
Chaco» (*).
Tres páginas más adelante (*), vuelve á tomar el hilo de su
interrumpido análisis y dice: «IEtimologar la palabra, con ri-
gurosa exactitud, es algo difícil. Pero imaginándonos el limi-
tado horizonte del modo de pensar y apreciar las cosas de un
Charrúa, podemos admitir sin caer en desatino, que quilla-
pí era para él el cuero que servía para tapar una parte
(miembro 34 ó miembro £) del cuerpo.»
Quilla=miembro á Ó Y — pi=Cuero.
A pesar de la habilidad demostrada por el señor Schuller
para presentar su argumento, ha lenido la desgracia de per-
derse con él; de las ponderadas y peligrosas etimologías no ha
quedado más resultado real que la evidencia de su arbitrariedad.
«Quillapí» es palabra guaraní que significa cuero de nutria:
Quilla =nulria — pí=cuero (*).
(*) Ver prólogo, página XCIV.
(?) Ver prólogo, púgina CVII.
(9) Ver prólogo, piúgina CX.
() Rurz be Montoya: Arte, Vocabulario y Tesoro Guaraní. Idición
de 1376.
— 191 —
Por otra parte, como ya lo hemos anunciado, no era esa la
única denominación que recibía el «trapillo sucio» entre los Cha-
rrúa y Minuanes. Diego de Alvear, en su «Diario» etc., (1) re-
fiere que: «andan totalmente desnudos, sin más abrigo que un
taparrabo y un cuero sobre los hombros que llaman toropy».
En esta réplica, no se busca otra cosa que destruir un
argumento del prologuista que tiene en tan poco la modesta
labor de los etnólogos del Río de la Plata; y, si es cierto,
que la forma adoptada en este examen puede no convenir á
esta clase de investigaciones, no deja de ser menos exacto
que la concisión y la precisión en los términos, el orden
en la exposición y cierta aspereza en el tono se imponían en
la crítica de un trabajo que falla en sus fundamentos y que
se presenta, hasta en los más mínimos detalles, intolerable,
sin ejemplo por la serie de aseveraciones arbitrarias, agenas
ó sofísticas. Para ofrecer una muestra de esa prosa, transcri-
biremos uno de sus párrafos predilectos: «El Gran Chaco Gua-
lamba parece haber sido una especie de campo de Senaar en
este continente. Ahí, indiscutiblemente, yace la cuna de mu-
chísimas naciones que, como acabamos de decir -— ó desalo-
Jadas de sus primitivos payos, ó empujados por una corriente
migratoria — emprendieron su exodus, en busca de un nuevo
riviére para sus correrías...» (?).
Ya que el señor Schuller ha dado tanta importancia á este
asunto del vestido entre las tribus de un presunto origen cha-
queño — por tratarse de un objeto de uso común entre ellas,
pues esa especie de poncho ó camisón de cuero fué la princi-
pal sino la única pieza de abrigo que se les conoció —- hubiera
sido de rigor el estudio detenido y completo de la cuestión,
desde que había distinciones que hacer con respecto á la ma-
teria, formas, calidades, adornos y nombres de esas prendas
del uso personal.
Cuando el propósito, que anima al investigador, es desinte-
resado, los argumentos contrarios á la tesis propuesta también
deben hacerse constar; se analizan y se discuten en todo sen-
tido para poder ofrecer la más exacta fórmula de conclusio-
nes, ó sea, la ratificación de las proposiciones anteriormente
establecidas.
(1) D. DE Abvear: Diario de la segunda Partida demarcadora de li-
miles en la America Meridional. «Anales de la Biblioteca», IL, 344, Buenos
Aires, 1902.
(*) Ver prólogo, púgina CXV.
— 192 —
No pueden sorprender al prologuista estas observaciones,
él como nosotros, ó tal vez mejor que nosotros, sabe que en
las descripciones modernas —de las tribus del Chaco y de las
que habitaron y habitan los extensos territorios que forman las
cuencas de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay — como las
de von den Steinen, Koch, Hassler, Brinton, Boggiani, Colini,
Huonder y Martius, se reasumen todos los datos de su histo-
ria antigua y moderna, con los detalles más salientes de los
cambios ó modificaciones que en sus usos y costumbres se
verificaron por la intervención de la cultura europea.
Sin extremar la demostración erudita, pudo también dejar
satisfecha en parte esa necesidad de ser imparcial, exacto y
completo, en su primer ensayo, con la simple cita y comen-
tario de Koch ó de Boggiani, que, para la ¡ilustración de ese
punto, pueden reputarse suficientes. De mayor utilidad hubiera
sido que el prologuista, aspirando á dejar estudiado él tema
ó agotada la materia en sus distintas partes — relacionando
los usos de la familia Guaycurú con los de las familias Puel-
che y Tehuelche — hiciese notar las identidades ó las diferen-
cias que, en el medio físico, la idiosincrasia personal y los
hábitos de aquellos agregados primitivos, pudo encontrar para
poder explicar así sus necesidades más perentorias y los me-
dios de que se valieron los indígenas para sntisfacerlas.
Para terminar con este asunto del «quillapí». ofrecemos en
la lámina Il una reproducción del fotograbado que ilustra el
interesante trabajo del barón Nordenskióld ().
Con todo, no podrá decir el señor Schuller que nos he-
mos excedido hasta el presente en este breve examen; él tiene
que reconocer que el comentario no corresponde á la extensión
y á la importancia del prólogo, lo que hace que muchas de
sus observaciones no hayan sido tomadas en cuenta. Precisa-
mente es lo que nos hemos propuesto: dirigirnos á lo subs-
tancial.
Guaycurú es para el señor Schuller — después de analizar
las memorias de una serie de autores ya citados — un nomem
collectivum aplicado indistintamente á las tribus feroces del
Chaco y preferentemente á las que vivían desde el Pilcomayo
hasta las tierras de los Guaná. Para afianzar su aserto, cita
ú Fray Morillo.
(1) ErLanD NORDENSKIÓLD: Prácolumbische Wohn- und Begrábnisplátze
an der Súd- Westgrenze vom Chaco, en «Kongl Svenska Vetenskaps-A kade-
E
miens IHandlingar», tomo XXXVI, núm. 7, púg. 18, fig. 13. Stockholm, 1902.
Luis Maria Torres: La Geografia de Azara — Lám. Il.
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII.
« Quillapí »
de los indios Matacos que habitan la cuenca del río Bermejo (Chaco argentino)
TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
— 193 —
Dice Fr. Morillo en el citado párrafo de su «Diario» ('): «á
la parte del Sur caminando de poniente úd naciente se encuentra
Matacos, Chunupiés, Sinipés, Malbaláes, Corroas, Atalalás,
Pasaynes, Tobas, Mocobíes; á la parte del Norte, Mataguayos,
Orejones, Chiriguanos, Pelichocos, Pitaleaes (Pitalagá) que en
lengua de indios se ha corrompido en Pitalabás (Zapitalagas?)
Cocolotes, Inimacás, Muchicois, y Sotenahás, Tocoyteís, que
así se llaman á los que llamamos Tobas, Cayafáes, que, á
todos los de estas naciones llamamos los españoles guaycu-
rús, no porque haya nación de Guaycurús sino porque esta voz
guaycurú significa inhumanidad ó fiereza ».
Concluye esta parte haciendo notar la exactitud y la con-
cordancia de las distintas distribuciones étnicas que constan
en las cartas de los P. P. de la Compañía — lo que en rea-
lidad es así — y analizando los nombres ó apodos que las
tribus chaqueñas tuvieron, ó sea: Frentones, Guaycurú, Len-
guas y Orejones, resuelve optar como denominación general,
para esas numerosas tribus, por la denominación Guaycurú,
que, como ya se ha expresado, equivale ¿ indios sarnosos,
pintados. Sobre este punto, ya hemos manifestado nuestra con-
formidad con el resultado que obtiene el prologuista, el que
no está en absoluta contradicción tampoco con el que el se-
nor Lafone Quevedo ha obtenido. Para este autor, guaycurú es
voz guaraní que significa: Guay = pintado, ó. ar= bellaco (*).
Seguiremos analizando la división y clasificación que el
prologuista ofrece de la gran familia Guaycurú, después de
observar á las que, con anterioridad á la suva, han apare-
cido y entre las cuales ha merecido especial refulación la
del señor Lafone Quevedo, á quien tocará sostener ó mo-
dificar su clasificación de la rama Guaycurú, sub-raza Pam-
peana (*).
Transcribimos á continuación la clasificación del señor
Schuller.
(1) Fray F. Morro: «Colección de Documentos», etc., de P. de Angelis,
VI, (60). Buenos Aires, 1837.
(?) S. A. Laronk Quevebo: Ibid, 340.
(*) Por los últimos trabajos del señor Lafone Quevedo y ante todo de sus
conferencias en la Facultad de Filosofía y Letras, se puede decir que se
mantiene aún en sus ideas de 1899; sostiene resueltamente su «Rama Guay-
curú de la sub-raza Pampeana».
INDIOS PINTADOS VEL MANCHADOS
FAMILIA GUAYCURÚ
1
Grupo del Sur
Charrúa
(Yacros)
Minuanes
Gúenoa
Mbeguá (Chaná Mbeguá)
(Chan)
Timbú (Chaná Timbu)
Mbohané
(Yorós)
Mbocoretú
(Martidanes)
Caracarás (no-chaná-salvajes)
Gulgaises (Quiloazas)
Corondá
Mepenes (Abipones?)
Curúmeguá (Conaneguá Cinamecás)
Ingatús
TI
Grupo del Norte
Tobas
Pilagá
Mbocoví
Abipón
Frentones «
Lengua (Oatkakalot)
Enimagá
Guaycurú
(Orejones) | Guentusé
Payaguá (Agaces)
Mbayá
Machicuy de Aguirre, Azara, Demersey y Boggiani
Guaná-Lengua ó Geskoinlala4k de Boggiani y Koch
Angaité
SOTEDoa
Toósle
Sapuquí
Sújen
Mascoy..
Grupo de Mataguayos del Chaco
Matacos
Vejoces
Noctenes
— 195 —
GUARANÍ
Tupi del Brasil
Guarani (Caniguá) del Paraguay
Chivignanos de Bolivia
NU-ARUÁC
Guanñú (Chané)
Terenos
(uiniquinño
Layanús
TAPÚYA
Guayaná
Caingangues
Guayaqui
Tapé
Raza intermediaria entre los Chaqueños
y Pampas
Milcay-ac
Allenti-ac
Sanavironas
Comechingones (Rruma-chingana)
La denominación general de Manchados, para asignarla á
las diferentes tribus de la familia guaycurú que la clasilicación
comprende, nos parece poco exacta. No sólo habría que hacer
notar á las que no usaron semejante ornamentación, sino que
el tatuaje y la pintura son dos cosas muy distintas que al
autor tocó tratar con la suficiencia que lo caracteriza, aunque
con la concisión que, por ejemplo, Boggiani () dió á la ma-
teria.
Ahora bien: admitida la denominación Guaycurú para lla-
mar á la gran familia étnica que habitó una gran extensión
territorial de la cuenca del Río de la Plata, desde que no hay
ventaja ni sería serio discutir para adoptar otra, y, cuando
por otra parte, esa denominación genérica está justificada des-
pués de laboriosas investigaciones que ofrecen una serie de
caracteres étnicos comunes á esos numerosos agregados, y en
ciertos casos estrecha vinculación lingúística, pasaremos á
analizar Ja clasificación propuesta con la atención que merece,
,
aunque en definitiva no llegue á provocarnos objeciones fun-
(1) G. Bocctrant: Taltuaggio ó Piltura. «Estrato degli atti del llo Congreso
Geografico Italiano». Roma, 1895.
— 196 —
damentales, por la sencilla razón que en sus grandes linea-
mientos y en sus detalles está de acuerdo con los estudios y
conclusiones de los autores que han tratado ú estudiado la
etnografía del Chaco, que, como podrá verse en el prólogo
que examinamos, han sido consultados y seguidos con bas-
tante fidelidad.
lín cuanto al «Grupo del Norte», tenemos primero á los
Frentones que comprenden: Tobas, Pilagás, Mbocoví y Abipón,
de acuerdo con Lafone Quevedo (') y Boggiani (*); á los Guay-
curú (Orejones): Lengua (Oaékakalót), Iinimagá, Guentusé,
Payaguá (Agaces) y Mbayá. Aquí tenemos que observar la
inclusión de los Lengua (de Azara y Aguirre), línimaga y
Guentusé que, según Boggiani (*) siguiendo á Azara, Aguirre y
Demersay, son tribus aún desconocidas, pues ha quedado evi-
denciado que no han demostrado parentesco lingúístico ni con
los Lenguas (Machicuy), ni con las tribus del grupo Mbocoví-
Abipón al cual Payaguá y Mbayá pertenecen (*).
El grupo Mascoy está reconstruido de acuerdo con los es-
tudios y conclusiones de Boggiani, y principalmente con los
resultados de sus últimas investigaciones comprendidas, como
es sabido, en su conciso y comprensivo estudio de la Etnografía
paraguaya moderna (*).
ll «Grupo del Sur» nos sugiere dos objeciones; una de las
cuales merece especial dilucidación, pues del minucioso estu-
dio verificado por nosotros de su industria y demás peculiari-
dades de su organización social, como de su mismo idioma,
hace que no aceptemos su identificación con los Charrúa,
Mbayá, etc.; nos referimos á los Chaná.
Antes de continuar con este asunto, debemos manifestar que
la identificación Mbocoretá-Charrúa-Mepenes no se presenta con
la claridad que sería de desear.
Bien; no se tratará aquí de hacer distingos especiosos que
sólo pueden apreciarse por el que los formula, por el prurito
de presentar dificultades ó de descubrir diferencias que en rea-
(2) S. A. LAFONE QUEVEDO: Arte de la lengua Toba, etc. «Revista del Mu-
seo de La Plata», V, 12 y siguientes.
(?) G. Boccrant: Compendio de Etnografía paraguaya moderna, páginas
13 y siguientes.
(P) G. Bocarant: Ibid, páginas 30 y 35.
(1) G. Boccrant: Guaycurú, páginas 18 y siguientes. E. PEÑA: Ms del Ca-
pitán Aguirre. «Boletín del Instituto Geográfico Argentino», XIX, y en las
posteriores obras del primero.
(%) Páginas 30 y siguientes.
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— O)
lidad no existen ó que, si verdaderamente aparecen, son de
una importancia relativa.
Conocida es la publicación del señor Lafone Quevedo (*), en
la, que ofrece fragmentos del interesante manuscrito del P. La-
rrañaga sobre los indios Chaná y su lengua; vocabulario y
demás datos que permiten afirmar á este autor que el paren-
tesco lingúístico no puede existir entre éste y los idiomas del
tipo Chaco Guaycurú. Á esas diferencias se puede unir tam-
bién la de una constitución social notablemente distinta, con
caracteres de fijeza no comunes en las restantes tribus de la
comarca; posiblemente, con el clan familiar perfectamente cons-
tituído y con los atributos propios de semejante organización,
pues no pueden tener otro valor que el de individualizaciones
de un totemismo esas curiosas representaciones zoomorfas,
que, en buen número, han llegado á encontrarse en los «para-
deros» y «enterratorios» de la cuenca del Paraná, caracteri-
zando notablemente la industria y el estilo á que pertenecen.
ln efecto: desde el Alto Paraná y Uruguay (yacimientos de
Colonia Militar é Itacaruaré respectivamente), Goya (Corrientes),
Victoria (líntre Ríos), Coronda, Carcarañá, San Pedro, Baradero
y Campana (Santa Fe y Buenos Aires). Carabelas y Paycarabí
(Delta del Paraná) hasta la isla del Vizcaino y en Soriano (Re-
pública Oriental «del Uruguay), existen los jalones que marcan
la dispersión de esos clanes, no bien caracterizados hasta hoy
por la falta absoluta de datos positivos que, como los de sus
restos óseos y de su industria alfarera, podrían ya arrojar
mucha luz sobre diversos aspectos de sus caracteres físicos
y psíquicos.
¿sa arqueología, como decíamos, se distingue notablemente
de la que se encuentra en el resto de la comarca, no sólo
por su lécnica mecánica como por su ornamentación; es tan
superior á la Guaraní y á la que se atribuye á Charrúa y
congéneres que aún, sin la presencia de los vasos zoomor-
fos y antropomorfos, se podría determinar con la mayor se-
guridad. Una serie de detalles, que acusan el evidente aire
de familia entre los motivos ornamentales y otros que no hace
al caso mencionar y que se refieren á la disposición y con-
diciones de sus enterratorios, abonarían suficientemente esta
argumentación ().
(1) S. A. LAFONE QUEVEDO: Los Indi0s Chanases y su lengua, etc., «Bo-
letin del Instituto Geográfico Argentino», XVIII, Buenos Aires 1897.
(*) Tenemos en preparación un estudio sobre la arqueología del Delta
O
Como en este momento sólo deseamos presentar las dife-
rencias más notables que resultan de un examen superficial,
v, para que pueda apreciarse la seriedad de nuestra observa-
ción, ofrecemos (lámina III) una de esas piezas típicas por su
factura y ornamentación como por su valor representativo (*).
¿sta pieza, que es una de las más hermosas con que cuenta
la colección arqueológica del profesor Ambrosetti, será en
oportunidad objeto de preferente atención, precisamente por
las necesarias comparaciones que provocará.
Para abreviar este examen, diremos ya que el resto de la
clasificación presentada por el prologuista no exige detenida
consideración — pues los grupos Mataguayos, Guaraní, Nu-
aruac y Tapuya resultan idénticos á los que con anterioridad
nos han propuesto Lafone Quevedo y Boggiani en los distin-
tos trabajos que hemos venido citando — que la inclusión de
los Querandí entre los Milcayac, Allentiac, Sanavirones y Co-
mechingones no es admisible. In el estudio ya citado del se-
nor Outes, se encuentran los fundamentos principales que po-
dríamos invocar para fundar nuestra divergencia (*).
Sin esa prevención mal inspirada — desde que no nos ani-
ma otro deseo que el de contribuir á un progreso que deci-
didamente nos interesa — nos hemos concretado, como el autor
habrá podido notar, á aceptar sus conclusiones generales uni-
ficadoras y, simplemente, á negarle, por insuficiente demostra-
ción, las asimilaciones ó identificaciones que quedan apun-
tadas. Para este estudio, no fué necesario gastar una suma
de erudición, compulsas y transcripciones como en otra parte
del libro que acaba de examinarse, pues, las publicaciones de
S. A. Lafone Quevedo (), Boggiani (), Colini (*), Koch (*), Brin-
del Paraná, que saldrá í luz tan pronto como podamos obtener el conjunto
de datos que necesitamos para ofrecer resultados positivos. En este trabajo
afianzaremos suficientemente lo que acabamos de afirmar.
(1) Procede del departamento Victoria (Entre Rios) y ha sido donada al
señor Ambrosetti por el doctor J. M. Gamas.
(?) F. F. Outes: Los Querandíes l, 1; Estudios Elnográficos 1, 11, NI.
() S. A. LarONE QueveDo: Ibid.
) G. BocGIant: Ibid.
(*) G. A. CoLint: Notizie storiche ed etnoyrafiche sopra e Guaycurú e
gli Mbayá. Apéndice de 1. Caduvei.
(2) T. [KCocn: Die Lenguas-Indianer in Paraguay, «Glebus» 78, números
14 y 15. — Die Guaikurú-Stúmme, «Globus» 81, números 1, 3, 5, 7. — Die
Maskor-Gruppe im Gran Chaco, in Mitte der Anthropologischen Gesellschaft,
XXXI, píginas 130—148, Wien 1902.—Die Guaicurt-liruppe, in Mitte der
Anthropologischen Gesellschaft, XXXIII. Wien, 1903.
— 199 —
ton (*), von den Steinen (*), Peña (*), ebe., comprenden todo el ele-
mento bibliográfico moderno de la etnografía del Chaco, al propio
tiempo que el ilustrado juicio crítico de las numerosas relacio-
nes de cronistas y viajeros.
De mucho mayor precio y ulilidad que esa accidentada
demostración con la que el señor Schuller se inicia en los
estudios de etnografía americana, hubiera sido un ensayo de
distribución étnica del territorio que constituyó el virreinato
del Río de la Plata, basado en la fuente histórica que en sus
grandes lineamientos y detalles conocerá indudablemente; en-
sayo que diera la resultante final, la solución aproximativa
del interesante asunto que la arqueología y la historia se pro-
ponen cada cual con sus métodos y peculiares elementos in-
formativos, para que, después de un paciente y escrupuloso
procedimiento heurístico, la crónica no tuviera nada que decir,
ó, por lo menos, que sus substanciales afirmaciones surgieran
de una vez, ya que para algunos tienen el mérito — casi ex-
clusivo diremos — de bosquejar con seguridad la solución final
que proseguimos en nuestras indagaciones.
Y como el prologuista encontró, en sus estudios de la men-
cionada fuente histórica, notables caracteres diferenciales, afir-
maciones de los autores de la primera época que han pasado
completamente desapercibidas, y, á su vez, declaraciones de
cronistas modernos que confirman ó infirman declaraciones
anteriores, muy poco le costó, pues, satisfacer esa aspiración,
hoy por lo general común entre los que proceden en sus es-
tudios con sinceridad científica, esa sinceridad que nos recuer-
da el doctor Lenz en una juiciosa y bien intencionada aprecia-
ción de su último libro: Los elementos indios del castellano de
Chile (*).
Ha llegado el momento de que formulemos nuestras obser-
vaciones finales, ya que una serie de afirmaciones aisladas del
prologuista pueden considerarse fundamentales — por tratarse
de métodos y de dominios científicos no bien definidos — lo
que, por otra parte, ratifican sus ideas ya refutadas; y, como
(1) D. Brinton: The American race. A linguistic classificalion and
ethnographic description of the nalive lribes of North and South Ameri-
ca. New-York 1891.—The linguistic Cartography of the Chaco Region. Phi-
ladelphia, 1898.
(?) K. v. D. STEINEN: Die Schamalkoko-Indianer, «Globus» 67, 1895.
(9) E. Peña: Etnografía del Chaco. «Boletín del Instituto Geográfico Ar-
gentino», tomo XIX, páginas 465—510. Buenos Aires, 1898.
(*) Página 31.
— 200 —
se hace necesario siempre fundar toda crítica sana, que co-
mo en este caso se dirige sin' traicionar el pensamiento, pre-
sentaremos en consecuencia los grandes lineamientos de nues-
tro método que, como es lógico, obedece á las aspiraciones de
un criterio amplio, abierto á' las distintas tendencias de la cien-
cia prehistórica.
No dejamos de reconocer — como otra vez lo hemos he-
cho — que la obra de los antiguos cronistas, muchos de los
cuales estuvieron en contacto mismo con los indígenas, ofrece
especiales atractivos, aunque Jas noticias sean generales y con-
fusas y los resultados que arrojen después del necesario aná-
lisis crítico, algo Ó muy distantes de la certidumbre, lo que
nos obliga á recurrir á la fuente documental inédita, lejana y
de difícil acceso por su onerosidad.
Los viajeros de los siglos XVIII y XIX, que alcanzaron á
observar ¿n situ á los últimos restos de la población indígena
de América, ya presentan en sus «memorias» ó «diarios» los
elementos que verdaderamente nos permiten la aspirada re-
construcción, y, por eso, la obra de d'Orbigny. Castelnau,
Azara, etc., tendrá que ser necesariamente respetada, aunque
algunas de sus premisas sean erróneas ó sus conclusiones ge-
nerales susceptibles de corrección. De cualquier manera, tenían
á su favor una preparación científica muy superior y elementos
de otro orden que les permitían hacer descripciones que bien
pueden llamarse de etnografía propiamente dicha.
Luego, vendrían á completar la obra los von den Steinen,
von Martius, Spix, etc.. no á deshacer lo hecho, por lo mismo
que la apreciaban en su justo valor y desde que siempre fué
un criterio justo y previsor — cuando se estudia una obra anti-
gua —el de retrotraerla á la época en que se produjo, para in-
terpretarla fielmente y para poder otorgar en consecuencia al
autor la parte de originalidad que estrictamente le corresponde.
Desde luego, conceptuamos necesario, para satisfacer am-
pliamente los propósitos de nuestra investigación, un estudio
desde el punto de vista fisico, para obtener de esos caracteres
generales de las razas los detalles más salientes de los dife-
rentes tipos que hayan habitado permanentemente un territorio
determinado.
Clasificar y dividir los distintos tipos étnicos es indudable-
mente una cuestión grave, pero como la etnografía general
puede dar esos caracteres más salientes, y, sobre todo, el aire
propio de familia, la tarea, como puede comprenderse, se sim-
plifica cuando la indagación se dirige á lo subslancial.
— 201 —
. Una vez en posesión de esas nociones preliminares, cuando
se pueda ya entrever las grandes líneas y el objeto especial
de dicho estudio, puede abordarse entonces el de la anatomía
para conocer los detalles de la constitución física del cuerpo,
y hasta del mismo cráneo y cerebro, pues una de las di-
ferencias Ó categorías humanas está basada en el grado de
desarrollo intelectual.
La conformación del cráneo y de la cara, por otra parte,
está en estrecha relación con la del encéfalo, y es precisa-
mente sobre esta parte del cuerpo humano á la que se di-
rigen los principales esfuerzos de los antropologistas, siendo,
ó constituyendo más propiamente ¡el motivo de una especia-
lidad muy interesante por sus instrumentos y por sus métodos:
la craneología.
¿stos estudios de la anatomía deben completarse con los
de la fisiología que tanta luz arrojan sobre las distintas ope-
raciones de la vida: alimentación, reproducción, energía mus-
cular, sensibilidad, etc.
La lingúística, en su propio y especial campo de acción,
puede colaborar eficazmente en esa tarea reconstructora, ofre-
ciendo ciertos caracteres particulares ¡4 cada raza y, ante todo,
explicando, después del detenido estudio en las diferentes ca-
legorías étnicas, que el lenguaje se forma, desarrolla y trans-
forma siguiendo un proceso lógico, paulatino y continuado;
fundado en un sistema dado de sonidos y significados que sir-
ven al que habla como de catálogo del contenido del mundo
en que vive, y que, en posesión formal de la facultad de hacer
palabras nuevas y originales, la pone en práctica siempre para
adquirir una expresión más fácil, completa y exacta de sus
pensamientos.
La lingúística, con los métodos de investigación y los carac-
leres propios de una ciencia natural, no puede quedar conver-
tida en el recurso sofístico de la etimología, que no es ciencia
ni arte; y todaS aquellas otras investigaciones que demuestran
los complicados recursos de la gramática, como las distincio-
nes de las partes de la oración para mostrar las relaciones
existentes entre los varios pensamientos que entran en la com-
posición de una frase, no pueden tener acá [aplicación general,
por no haber existido esos elementos en estos lenguajes pri-
mitivos de América.
Con todas estas precauciones, puede entrar, pues, el lin-
gúista, á la demostración de la estructura y de la fonética de
la lengua que se proponga estudiar; y, para llegar á señalar
Tomo XII 15
— 202 —
el parentesco entre dos lenguas, tendrá que abandonar el pro-
cedimiento, ya en desuso, de la comparación de media docena
de vocablos análogos para concretarse al verdadero examen de
los términos que pretende asimilar. Por lo que se vé, la labor
no es tan amena como muchos se lo figuran, doblemente de-
plorable para los mismos, desde que «el arte es largo y la
vida corta ».
No insistiremos en materia del estudio de los estilos indus-
triales, artísticos, etc., que tan sugerentes dalos nos procuran
de la cultura intelectual de una asociación determinada. A
este respecto, hemos hecho en nuestra anterior publicación, La
ciencia prehistórica, un ensayo de exposición general de la ar-
queología americana, tal como á nuestro juicio debe inler-
pretarse sus métodos y precisa esfera de acción.
Continuando con el método comparativo, examinaremos tam-
bién los caracteres generales de la constitución social del es-
tado de esas sociedades primitivas ya que, en sus principios,
los detalles de su organización no han podido determinarse
completamente, contribuyendo así al estudio de los diferentes
sistemas sociales que distinguidos sabios han concebido y que
después los contemporáneos, siguiendo á Mac Lenan, Lewis
Morgan y Bachofen, han discutido con gran provecho para la
ciencia.
Bien; por lo mismo que esas formas distintas de que nos
hablan no han existido en todas partes, ni que haya habido
entre ellas un orden de sucesión definido, es de un alto inte-
rés y será posible el estudio, en cada una de esas agrupacio-
nes, de las distintas formas denominadas familia, clan, tribu;
el matrimonio en sus distintos aspectos, la consanguinidad y
afinidad; la relación entre la familia y el clan, en caso que ha-
yan coexistido y su influencia en el desarrollo de la vida so-
cial primitiva; el matriarcado y el patriarcado y la misma teoría
de la horda promíscua; el totemismo y el tatuaje con sus pre-
suntas relaciones; la couvade y el levirado como manifestacio-
nes realmente propias de los agregudos sociales inferiores: ele-
mentos que nos permitirán reconstruir y asociar hasta darnos
una conclusión definitiva.
Luego, todo aquello que aun por simplísimas nociones se
refiere al mundo espiritual, debe ser un complemento nece-
sario de nuestras indagaciones. Quien comprende la siguilica-
ción que tiene la creencia de los salvajes y bárbaros en los
seres espirituales, debe sospechar el estado de cultura y la ca-
tegoría de sus ideas abstractas, la precisa explicación del mundo
en que viven y lo que son ellos mismos.
— 203 —
La noción de los espíritus sirve, por otros caminos, para
explicar lo adventicio, todas las cosas que han sucedido y que
grabadas en el alma de la tribu se conservan, transforman ó
se pierden por el transcurso sólo de los siglos. No son menos
sorprendentes las ideas respecto al mundo, al firmamento, al
mar, á las montanas y á las selvas.
ln este orden de ideas y con respecto á estas comarcas de
América, hay que dejar patentizada la mezcla, la confusión que
se nota entre los mitos de las creaciones ideales aborígenes
con las ideas y personificaciones del catolicismo, lo que nos
explicará el alto interés de estas dilucidaciones desde que en
la leyenda, por una parte y por otra, en las tradiciones de la
tierra nativa está el mito como esencial representación del
pensamiento primitivo.
Debiendo terminar este trabajo, expresando un voto de gra-
titud, va él dirigido al señor general Bartolomé Mitre, quien,
con su fina amabilidad, nos ha proporcionado los elementos
subslanciales de este ensayo: libros y documentos que sólo en
su biblioteca y archivo se pueden encontrar, siempre abiertos
para todos los que deseen consultarlos.
Por la índole de nuestros estudios predilectos, nos ha to-
cado, como á muchos otros, la feliz ocasión de pasar por esa
rica biblioteca y admirar, en consecuencia, la obra del biblió-
filo; y también en muchos casos que se hacía necesaria la con-
sulta de un texto manuscrito original ó la aclaración de una
duda, hemos recibido de sus trémulas manos el códice ó el
libro que, hace treinta años, leyera Óó anotara con la mayor
atención, y que hoy vuelve á abrir para demostrar á los que
pretenden recorrer como él la senda interrumpida y serpen-
tina de los antecedentes nacionales, que la ilustración debe ser
sólida, segura, y su exterioridad suave y modesta para dejar
la persuasión. Ll más humilde de los que han pasado por
esas silenciosas salas de estudio, le rinde el más cumplido ho-
menaje.
METAMÓRFOSIS Y BIOLOGÍA
DE
COLEÓPTEROS ARGENTINOS
HI
AGASICLES VITTATA JAC.,
PLECTONYCIIA CORRENTINA LAC., AMPLIPALPA NEGLIGENS WEISE
POR
CARLOS BRUCH
Encargado de la Sección Zoológica del Museo de La Plata
CON TRES LÁMINAS
Tomo XII 16
E
A
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la
le
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Eos
a d l 0 ES
AOS AS a
Agasicles vittata sao.
(Lámina I)
I:l bonito crisomélido que motiva estas líneas, había lla-
mado va mi atención, al encontrarlo durante mis excursiones
habituales; más, como deseaba darle colocación sistemática,
me encontré en tales dudas, que me ví obligado á enviarlo al
señor Martin Jacoby, de Londres, para su determinación. liste
conocido especialista tuvo la amabilidad de comunicarme que
el insecto en cuestión pertenece á un nuevo género establecido
recientemente por él mismo, para un ejemplar procedente del
Perú, y al que bautizó con el nombre de Aygasicles vittata.
Nuestro Agasícles fué hallado por mí en abundancia durante
el verano, sobre una amarantácea Telanthera philoxeroides (Mrt.)
Mo(., común en algunas de las zanjas de desagíe en los alre-
dedores del bosque de La Plata.
Huevos. —La hembra generalmente pone de cuarenta ú se-
senta huevos y los coloca siempre en la parte inferior de las
hojas. Ll desove se produce con intérvalos de algunos días y
los huevos, depositados en pequeños grupos; tienen posición
horizontal, colocados en fila pareada, una oblicua á la otra.
La forma de los huevos es cilíndrica; miden un tercio de mi-
límetro de ancho y casi uno de largo. Su color es amarillo
pajizo y la superficie opaca muestra bajo el lente un aspecto
granulado, parecido á la piel de zapa.
Larva. —La larva tiene una forma subcilíndrica, angostada
en ambas extremidades; la parte ventral es algo aplastada. Su
color es parduzco, la piel cubierta de una granulación densa
y obscura.
La cabeza es pequeña, de color pardo, convexa, más larga
que ancha, provista de algunos pelillos claros y bastante reco-
gida en el prolórax. Il labio superior es doble más ancho que
largo; su borde anterior es convexo con una prominencia se-
micircular en el medio; en la base es biondulado. Se distin-
gue solamente una ocela, poco más atrás de cada antena. An-
OS
ienas triarticuladas bastante pronunciadas; su primer artejo
claro, el siguiente cilíndrico de color pardo, su artejo terminal
es pequeño, cónico y pardo en la base; á su lado interno hay
varias articulaciones muy diminutas de diversas formas. Las
mandíbulas subtriangulares, cóncavas en la parte inferior, con
un corto diente en el borde externo y tres dientes serriformes
en el borde interno. Los palpos labiales son biarticulados, obs-
curos: cilíndrico el primer artejo, subcónico y más claro el
terminal. La lengúeta es transversal, con una mancha obscura
mediana, que se dilata en los costados. lín la parte interna
hay dos cerdas largas y dos muy cortas. Sobre el mentón hay
otras dos, pero son éstas más largas y su posición inversa. 1%
lóbulo terminal alargado de las maxilas, tiene cerdas cortas en
la punta y dos espinas cortas y blandas; el palpo es de color
parduzco, cónico, de cuatro artejos provistos de varias cerdas.
Los segmentos torácicos son idénticos á los del abdomen. líx-
cepto el último abdominal, tienen algunos pelillos cortos, trans-
parentes, con la extremidad claviforme. Ll segmento terminal
es más aplastado, redondeado y provisto de pequeñas espinas
en su extremidad. Cada segmento tiene sobre el vientre dos
puntos prominentes, los que se elevan á cuatro en el sexto y
séptimo, y á ocho puntos en el octavo. Los poros estigmóticos
son pequeños y circulares. Las patas lienen algunos pelillos
finos y aislados y terminan en una una afilada y obscura.
Ninra—La ninfa no ofrece particularidad alguna, y repre-
senta el ¡mago encogido y con las alas replegadas. Illa afecta
una forma cilíndrica, de color amarillo claro con el tegumento
liso y lustroso. La cabeza oculta, visto el insecto de arriba. Las
antenas cubren la mayor parte de los ojos y siguen en línea
divergente hasta el codo del segundo par de patas. Tanto los
segmentos torácicos como abdominales presentan en el dorso
y lateralmente algunas espinas cortas, dirigidas hacia arriba
en el tórax y hacia abajo en el abdomen. También hay sobre
cada fémur, cerca del codo, una cerda encorvada hacia afuera.
Las patas tienen posición normal.
Imaco.—lLl insecto es negro brillante; los tres artejos basales
de las antenas son ferruginosos. Cabeza bronceada con puntos
hundidos irregulares, la elevación frontal débilmente marcada,
subcuadrada; palpos fulvos, el artejo terminal pequeño y pun-
tiagudo. Tórax fuertemente bronceado, muy finamente granulado
y puntuado; sus costados rectos; los ángulos obtusos. Iscu-
— 209 —
dete anchamente redondeado en la parte posterior. Los élitros
cortos, subparalelos casi impuntuados. orlados por una línea
negra que es más angosta en los bordes laterales; en cada
lado bay una faja longitudinal mediana, algo ondulada y abre-
viada en la extremidad. Parte inferior y pátas, negras.
Dicha especie, que forma también el tipo del nuevo género
establecido, fué publicada por M. Jacoby en los «Proceedings
of the Zoological Society of London» 1904. vol. II, XXVI, p. 400.
ll autor menciona entre los caracteres genéricos la configu-
ración del protórax que, según la descripción, es tan ancho
como largo y desprovisto de surcos. Por mi parte, debo hacer
presente que en todos mis ejemplares (con dos colipos), que
concuerdan perfectamente en los demás caracteres con la des-
cripción dada por Jacoby, tienen sin embargo el tórax visible-
mente más ancho que largo, con una impresión transversal en
la base bien visible.
OBSERVACIONES. —Las larvas salen del huevo por una pe-
queña abertura preparada por ellas mismas, quedando las pie-
les de los huevos pegados á las hojas y del mismo color de
antes. ll aspecto y las costumbres de las larvas recién nacidas
son desde ya como en las adultas. Illas viven medio ocultas
entre las hojas nuevas ó en la parte inferior de las mismas.
Para andar, arquean su cuerpo y cuando su extremidad poste-
rior está bien asegurada, llevan adelante la parte anterior del
cuerpo hasta quedar otra vez estirado. Así, pues, estas larvas
se parecen mucho á las orugas de los lepidópleros geomélricos.
A las tres semanas, éstas se hallan completamente desarro-
lladas y aptas para crisalidar.
La larva tiene que conservarse en la planta, so pena de
morir ahogada, puesto que tanto la larva como la ninfa se
hallan rodeadas de agua. Al examinar con detención las plan-
tas, me apercibí que existían pequeñas perforaciones circula-
res en los tallos, debidas á las larvas, que se introducen en
los canutos de aquéllas para pasar en éstos su ninfosis. La
forma cilíndrica de la ninfa se acomoda bien al espacio que
ha de ocupar, donde lo aseguran algunas espinas y finas cer-
das que nacen del propio cuerpo.
Rey. del Museo de La Plata — Tomo XITL C. Brucn: Metam. y Biol. de Col. Arg. II — Lám. I.
Agasicles vittata Jac.
1. Huevos (*”/, tamaño natural). 6. Labio (muy aumentado).
2. Larva (*/, tamaño natural). 7. Pata (aumentada).
3. Antena (muy aumentada). 8. Ninfa, vista dorsal (*/, tamaño natural).
4. Mandíbula (muy aumentada). 9. Ninfa, vista ventral (*/, tamaño natural).
5. Máxila y palpo (muy aumentado). 10. Imago (*/, tamaño natural).
C. Bruch del. TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
Plectonycha correntina Lao.
(Lámina II)
Durante varios veranos, he siempre observado este criocé-
rido cerca de nuestro Museo, sobre una pegueña planta que
vulgarmente llamamos enredadera de papa, Boussingaultia ba-
selloides, Kuth., sin que hubiese descubierto otros ejemplares
fuera de su radio de dispersión que es la provincia de Corrien-
tes, de la cual lleva el nombre específico.
Hurvos.— Los huevos son de forma cilíndrica, redondeados
en las exlremidades; se encuentran pegados por los costados
sobre la parte inferior de la hoja alimenticia, siempre en pe-
queños grupos de ocho á diez y aun más. Generalmente están
distribuidos en fila doble, colocados oblicuamente una con res-
pecto á la otra. La superficie del huevo es lustrosa, lisa y
lransparente, de color amarillento. Las medidas son: 0,8 mi-
límetros de largo por 0,3 de ancho.
Larva.—La larva es de un color blanco sucio, menos la ca-
beza y la placa del protórax que son de un pardo obscuro. Su
piel es lisa y lustrosa. 1ól cuerpo es estrecho adelante, pero va
engrosando rápidamente en el dorso que es muy encorvado;
en la parte ventral, es abultado en los costados y un poco cón-
cavo en el medio. Cabeza pequeña, redonda, no muy convexa,
con pocos pelillos claros. Las ocelas, en número de seis, bien
desarrolladas están distribuidas en doble hilera detrás de las
antenas en el borde lateral de la cabeza. ]
Las antenas son triarticuladas; los artejos cortos en con-
junto, coniformes; sobre el último artejo hay en la parte infe-
rior otra pequeña articulación cónica y algunos pelillos muy
cortos. Labro transversal, casi tres veces más ancho que largo;
el borde anterior erizado de pelillos, escotado en el medio, ar-
queado en los costados. Mandíbulas fuertes, de color pardo,
cóncavas, con cinco dientes distintos, subtriangulares; el cón-
dilo situado en el ángulo lateral externo. La lengúeta está hen-
dida en el medio; sus palpos son cilíndricos, uniarticulados.
Maxilas con el lóbulo terminal interno alargado, erizado de
cerdas; á su lado externo, el palpo está bien desarrollado, de
cuatro artejos. Los segmentos torácicos tienen más ó menos
el mismo largo; su anchura aumenta gradualmente. La placa
del protórax es casi cuatro veces más ancha que larga, y pre-
senta en cada lado una depresión. Los segmentos abdominales
son apenas perceptibles; llevan, como los del tórax, pelillos
cortos y esparcidos. Los poros estigmálicos circulares y peque-
ños son del color general y poco visibles. Las patas cortas,
triarticuladas, tienen algunos pelillos y un pequeño apéndice
delante de la uña que es de color pardo.
Nivra.—La ninfa es relativamente pequeña, su forma es sub-
oval, la parte dorsal más convexa que la ventral; su color es
amarillento claro; la piel es completamente glabra, transparente
y muy delgada. La cabeza es invisible desde la cara dorsal. Las
antenas cubren la mitad anterior de los ojos, corren cusi pa-
ralelas con el primer par de patas y llegan poco más allá que
el codo del segundo par. ll protórax es pequeño, subcónico,
su configuración como la del meso- y metatórax: se distingue
bastante bien en nuestro esquema. Los segmentos abdominales
tienen todos el mismo largo, pero disminuyen sucesivamente
de ancho; el último segmento termina en dos pequeños dientes
córneos. Las alas presentan carenas longitudinales; las patas
tienen posición normal.
Imaco.—Lu cabeza es rugosa, de color ferruginoso, obscura
sobre la frente; el epístomo es liso, negro y presenta una línea
hundida longiludinal. Las antenas son negras, exceptuando los
primeros artejos, que son ferruginosos. Protórax de color flavo
testáceo, brillante, con cuatro líneas curvas, negras. El escu-
dete es negro, subrecticular. Las alas del color del protórax,
bastante convexas, presentan en cada lado diez hileras de pun-
tos hundidos y en su mitad anterior siete manchas negras,
generalmente alargadas y de tamaño variable que están dis-
tribuídas: las dos primeras, cerca de la base; tres situadas
más abajo, de manera que forman un triángulo oblícuo y si-
guen otras dos en línea transversal. lístas manchas son sus-
ceptibles de variar, habiéndolas encontrado en algunos indivi-
duos muy diminutas y muy pronunciadas en otros; refundidas
á veces, forman entonces casi tres fajas transversales irregu-
lares.
Il pecho del insecto es negro con una mancha ferruginosa
— 213 —
en cada flanco; el abdomen ferruginoso, con tres hileras de
manchas negras: una mediana y dos laterales. Las patas ne-
gras; la parte inferior de los fémures ferruginosa.
lista especie fué publicada por Lacordaire en su Monogra-
fía de TFitófagos (1845), volumen III, página 302.
Tiene todo el aspecto de una Lema, pero difiere de ésta por
la estructura del meso- y melasterno, que no son visiblemente
separados, habiendo motivado estos caracteres al mismo autor
el establecer el género de Plectonycha.
ObservAcIONES.—Al través de la cubierta diáfana del huevo
se puede observar su evolución. Con el crecimiento de la ca-
beza y del protórax, el delgado pellejo principia á hincharse y
da al huevo una forma globosa en la extremidad cefálica que
es siempre la parte interna de ambas hileras de huevos. La
cabeza y el protórax se destacan por su coloración obscura y
ocupan casi la lercera parte del huevo. Las larvas salen á los
ocho días por una abertura longitudinal que se produce en la
región dorsal. Su color es amarillento; la cabeza relativamente
grande, ancha como el protórax y ya del mismo color que en
los adultos. Il cuerpo es subcilíndrico, aún muy poco encor-
vado; el dorso cubierto de pelillos raros, siendo los segmentos
indistintos entre sí.
Nuestras larvitas son voraces; apenas nacidas principian á
devorar la parte inferior de la hoja jugosa; y, debido á su ma-
nera de vivir, que es propia á la de sus congéneres, pronto
desaparecen de los ojos del observador. Mediante una contrac-
ción del abdomen, consiguen cubrirse poco á poco con sus
propios excrementos y sólo una gota ó masa de una secreción
parduzca gelalinosa revela su existencia. A las dos semanas,
la larva ha llegado al estado adulto; se desprende de su ropaje;
su color se vuelve amarillo antes de dejar la enredadera.
Después que ha encontrado en la tierra suelta ó entre las
raíces de la misma planta un lugarcito seguro, confecciona de
una materia blanca y espumosa que segrega un pequeño ca-
pullo de forma ovoidal, en cuyo interior pasa su ninfosis.
Por el pellejo transparente de la ninfa, se observa el des-
arrollo del imago, obscureciéndose primero los ojos y las man-
díbulas; luego traslucen las manchas y colores del coleóptero
que acaba de formarse en quince ó veinte días.
E ea Ñ
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII.
C. Brucn: Metam. y Biol. de Col. Arg. II — Lám. Il.
Plectonycha correntina Lac.
1. Huevos (*”/, tamaño natural).
2. Larva (*/, tamaño natural).
Larvas sobre la hoja (tamaño natural).
Cabeza (muy aumentada).
nana
Distribución de las ocelas.
C. Bruch del.
OMOSOAIMO)
Mandíbula (muy aumentada).
Pata (muy aumentada).
Ninfa, vista dorsal (*/, tamaño natural).
Ninfa, vista ventral (%, tamaño natural).
Imago (5h tamaño natural).
TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
me:
e
h
Amplipalpa negligens weise
(Lámina 111)
Mis observaciones recientes permiten presentar algunos da-
tos nuevos sobre este híspido, cuya organización y manera de
vivir difieren completamente de lo ya conocido sobre los gru-
pos de Uroplata y Chalepus.
La Amplipalpa negligens vive sobre Panicam grumosum Nees.,
gramínea bastante común en las orillas del Río Santiago.
Huevos.—Il huevo se encuentra siempre aislado, pegado á
la hoja en sentido longitudinal. Su forma es muy alargada,
elipsoida] y muy poco convexa; es de color gris amarillento,
de piel delgada, superficie lisa, opaca. Largo: 3,5 milímetros;
ancho 1 milímetro; la mayor convexidad apenas un cuarto de
milímetro.
Larva. —La larva tiene forma aplastada, es doble más lar-
ga que ancha. Su color es amarillento, pero la cabeza es tes-
tácea. el escudo del protórax y la horqueta del último segmento
son de un castaño obscuro. Su piel está cubierta de una gra-
nulación regular, apretada.
La cabeza es pequeña, muy inclinada, un poco más ancha
que larga, deprimida por arriba, provista de pelillos: raros; la
base es redondeada; los costados salientes, angulosos. La frente
es fuertemente hendida. Labio superior transversal, doble más
ancho que largo; el borde anterior es un poco emarginado y
provisto de pelillos dirigidos hacia adelante; los lados oblícuos;
en la base avanza en el medio. En cada lado hay seis ocelas
salientes que, agrupadas en doble hilera, están situadas delrás
de las antenas en el borde anterior de la placa cefálica. Ante-
nas cilíndricas, compuestas de tres articulaciones, siendo el
artejo terminal doble más largo que los otros dos juntos, más
estrecho cerca de la punta que es redondeada y en donde tiene
otra pequeña articulación puntiaguda y algunos pelillos super-
puestos. Mandíbulas de color castaño, triangulares; el lado
— 216 —
interno cóncavo de doble borde, armado el superior con dos y
el inferior con tres dientes romos.
La lengúeta es abultada, más ancha que larga, con los pal-
pos labiales rudimentarios y de un solo artejo. La lengua mem-
branosa que se observa entre las maxilas, es un poco escotada
en el medio anterior y todo el borde lleno de pelillos hialinos.
El lóbulo terminal de las maxilas es grueso, erizado de cerdas;
en su lado externo liene el palpo pequeño, biarticulado, que
lleva también algunos pelillos cortos.
Il protórax es doble más ancho que largo; sus bordes late-
rales redondeados, el anterior encorvado, provisto de pelos
cortos. ln los costados presenta cuatro apéndices espiniformes,
situado el primer par en cada ángulo anterior y el segundo
en la mitad posterior. La placa del protórax tiene de cada lado
una depresión circular, cuya extensión presenta algunos pun-
tos hundidos y una coloración más fulva. Los estigmas del
protórax terminan en un cono pronunciado de color obscuro;
el borde del poro estigmático es circular y claro.
Meso- y metatórax un poco más ancho y, los dos juntos,
tan largos como el protórax; ambos presentan también en cada
costado dos apéndices, situados en sus ángulos laterales, sien-
do los anteriores más hinchados y más obscuros en la base.
¿stos apéndices, que existen también en los costados de los
segmentos abdominales (pero aquí solamente uno en cada lado),
presentan bajo el microscopio cortas ramificaciones, en cada
una de las cuales nace un pelillo corto claviforme.
Los segmentos abdominales son subparalelos; los primeros
tres aumentan un poco de ancho el que disminuye progresi-
vamente en los siguientes. Los poros estigmáticos situados so-
bre el dorso cerca del borde lateral y diminutos en los seg-
mentos posteriores. 1:l último segmento tiene, como el protórax,
los orificios de los estigmas laterales y salientes; carece tam-
bién de los apéndices espiniformes y está provisto de una hor-
queta córnea, bifurcada, con las puntas externas cortas y romas,
las inferiores agudas, dirigidas hacia afuera; todas tienen púas
microscópicas en la parte externa.
Las patas son triarticuladas, fuertes, poco velludas; el ar-
tículo terminal es muy corto: tiene una uña encorvada y delante
de ella un pequeño apéndice.
Niyra.—La ninfa es semejante á la larva; su forma tam-
bién plana; el color parduzco sobre el dorso y más flavescente
en la parte ventral. ll vértex, los contornos del protórax, como
O E pe
de los cinco primeros segmentos abdominales, están adornados
por láminas lanceoladas, delgadas, distintamente recortadas,
cuyas formas exactas enseña el pequeño esquema. La cabeza,
las antenas, las palas y las alas no se distinguen en la vista
dorsal; los poros esligmúticos son mayores en los segmentos
anteriores, disminuyendo en los siguientes y nulo el del octavo.
Las antenas cubren casi del todo los ojos, siguen en línea
oblicua hasta el codo del primer par de patas. ll sexto seg-
mento abdominal lleva en los costados una espina dirigida
oblícuamente hacia abajo; el séptimo presenta una carena
transversal; cerca de su borde lateral hay varias pequeñas cer-
das encorvadas en dirección á la espina anterior.
Imaco.— lista Amplipalpa fué descrita por el señor Weise
en «Archiv fúr Naturgeschichte», 1904. H. Lp. 52.
Su forma es alargado, paralela, moderadamente convexa;
el color negro es azulado luciente. Ll protórax es colorado con
una manchila negruzca en el borde anterior; en cada lado.
tiene una depresión marcada con puntos gruesos hundidos.
Iiscudete del color de los élitros, que son lucientes y de un
color que varía desde el azul al verde obscuro bronceado y
presentan diez hileras de puntilos impresos.
OBSERVACIONES. — Para mis observaciones, había preparado
de antemano macetas con plantas de la gramínea que sirve de
alimento á la Amplipalpa. Mis pensionistas, encontrados en
cópula, pusieron ya al siguiente día de cinco á ocho huevos y
otros tantos durante el segundo día. Después de pasar una
semana medio ocultos entre las puntas dobladas de las plantas,
observé una nueva cópula y después de la separación otra can-
tidad de seis á diez huevos más. l'íste intervalo en la oviposi-
ción, lo he observado en diversas ocasiones, y suponiendo que
al primer desove no haya precedido otro, es de creer que cada
hembra pone veinte á veinticinco huevos. Los huevos no ofre-
cen cambio durante su evolución; el delgado pellejo se hincha
un poco antes de la eclosión, lo que pasa entre los quince á
los veinte días. Las larvas recién nacidas tienen ya los carac-
teres de las adultas; solamente su color es más pálido, la ca-
beza parece mayor en proporción, las puntas de las horquetas
son más largas.
ln sus costumbres tienen mucha semejanza con algunas
larvas de los casídeos. 1% último segmento está doblado hacia
el dorso; después de la primera muda, el pellejo viejo de la
o [SE
larva queda suspendido sobre la horqueta nueva, lo «que se
repite á cada cambio de piel y permite así á las larvas cubrir
casi todo el dorso. Al ser molestadas, agitan este pedúnculo,
echándolo hacia atrás, como en actitud de defenderse; andan
inquietas, llevándole erguido verticalmente, hasta que vuelve
á su posición normal.
Tanto las larvas como los imagos no devoran la hoja entera
de la gramínea, pues dejan intactas las fibras resistentes,
comen tan solo la epidermis con la cloroquina.
La larva se desarrolla en treinta días; antes de crisalidar,
se fija generalmente sobre la misma planta por la extremidad
posterior durante algunos días. Tampoco la ninfa no suelta
completamente á su cubierta primitiva; ésta queda con las espi-
nas y cerdas suficientemente asegurada, y oculta debajo de
las pieles de la larva, necesita aún dos semanas más hasta
que nace el insecto perfecto.
Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. C. Brucn: Metam. y Biol. de Col. Arg. 11 — Lám. UL.
Amplipalpa negligens Weise
1. Huevo (*/, tamaño natural). 6.
2. Larva (e tamaño natural). 7:
3. Cabeza de la larva (muy aumentada), 8.
4. Distribución de las ocelas. 9.
5. Antena (muy aumentada). 10.
Mandíbula (muy aumentada).
Apéndice del protorax (muy aumentado).
Pata (muy aumentada).
Ninfa, vista dorsal (?/, tamaño natural).
Ninfa, vista ventral (A tamaño natural).
11. Imago (*/, tamaño natural).
C. Bruch del.
TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
HISPINAE, COCCINELLIDAE
et ENDOMYCHIDAE
Argentinia et vecinitate e Collectione Bruchiana
Descripsit J. WEISE
a EN
e si
HISPINAE, COCCINELLIDAE et ENDOMYCHIDAE
ARGENTINIA ET VICINITATE E COLLECTIONE BRUCHIANA
Descripsit J. WEISE
HISPINAE
1. Amplipalpa negligens: Elongata, parallela, modice convexa,
coeruleo-, vel coeruleo-acneo-nigra, prothorace fulvo, apice macula
transversa aenea, disco utrinque impressione antice obliterata, scutello
elytrisque viridi-, vel coeruleo-viridi-aeneis, subtiliter striato-punctatis,
alutaceis, subsericeo-micantibus.—Long. 5,6—6,2 mm. Prov. Buenos
Aires 24. V. 1903.
Amplipalpa negligens Ws. Archiv f. Naturg. 1905. H. Il. 52.
Primo intuitu Ampl. Perty? Guér. (amiculae Baly) similis, sed pro-
thorace aliter colorato, apice tantum angustato, lateribus subtiliter et
aequaliter marginato, impressionibus sublateralibus minus profundis,
antice obliteratis, elytris obsoletius punctatis ab ¡illa bene distincta.
Antennae nigrae, articulo tertio secundo duplo longiore. Prothorax
longitudine dimidio latior, lateribus subparallelis, apice rotundatim con-
vergentibus, dorso parum convexus, flavido-rufus, nitidus, sublaevis,
utrinque longitudinaliter late impressus, impressione sat crebre punctata,
macula transversa brevi apicis loboque medio basali nigro-aeneis. Scu-
tellum viridi-aeneum, alutaceum. Elytra prothorace vix latiora, subpa-
rallela, apice conjunctim rotundata et parce obsoleteque serrulata, su-
perne modice convexa, viridi-, vel coeruleo-viridi-aenea, subtilissime
alutacea, subsericeco-micantia, subtiliter, latera versus paullo fortiter
striato-punctata, seriebus nona et decima discretis. Corpus subtus coe-
ruleo-, vel subaeneo-nigrum, lateribus prosterni fulvis.
2. Cephalolia funesta Baly. Gob. Misiones 2. VII. 1904.
3. Cephalolia tucumana Ws. Deutsch. Zeit. 1904. 439: Elongata,
depressiuscula, nigra, nitidula, vel subopaca, prothorace dense punctato,
linea media laevi, elytris subtiliter punctato-striatis, basi late rufo-flavis,
tibiis apice extremo tarsisque rufo-testaczis.—Long. 5—5,8 mm. Prov.
“Tucuman (IX. 1897).
Tomo XII 17
|
(89)
22 —
35 Minor, angustior, segmento ultimo ventrali apice profunde lateque
emarginato.
Statura et summa similitudo C. histrionis F., supra vix nitida, pro-
thorace crebrius fortiusque, fere ruguloso-punctato, linea media angusta
et plagula antica utrinque laevibus, elytris minus profunde subtilius
punctato-striatis, plus quam dimidio postico nigris; segmento ultimo
ventrali maris apice profundius emarginato, ab illo distincta.
4. Cephalolia opaca Baly. Brasilia IX. 1901.
5. Cephalodonta juncta: Elongata, testaceo-flava, subopaca, pro-
thorace subferrugineo, creberrime punctato, elytris fere parallelis, angulo
laterali postico in spinam nigro-violaceam retrorsum productis, dorso
4-costatis, costa secunda crassiuscula, caeteris sat obsoletis; aeneo-re-
ticulatis, reticulo maculis novem (internis communibus) includente.—
Long. 7,5—8,3 mm, Brasilia (VII. 1901).
Ceph. Pascoei Baly proxima, minor, aliter colorata. Fronte sub-
convexa, sublaevi, medio foveola impressa, antrorsum angulatim pro-
ducta. Antennae filiformes, flavae, articulis quatuor ultimis brevibus,
testaceis, articulo primo sat crasso, brevi, secundo longiore, 3 secundo
parum longiore, quarto longissimo, tertio paullo longiore, 5% tertio, 6%
secundo longitudine fere aequali. Prothorax latitudine postico vix brevior,
ante medium angustatus, angulis anticis modice productis subacutis,
supra parum convexus, medio longitudinaliter subdepressus, ferrugineus,
densissime punctatus. Scutellum ferrugineum, subnitidum, laeve. Ely-
tra elongato-quadrata, prothorace latiora et illo plus quam triplo lon-
giora, basi leviter rotundatim producta, humeris extrorsum prominulis
apice acutis; dein subparallela, apice leniter rotundato angulo laterali in
spinam validam acutam, supra convexam, retrorsum et parum lateraliter
producta; dorso deplanata, decem-, basi extremo undecim-seriato-punc-
tata, 4-costulata, costa secunda crassiuscula, caeteris amgustissimis et
parum elevatis; testaceo-flava, singulo vitta triangulata lineaque trans-
versa ante apicem obscure aeneo-viridibus maculis novem testaceo-flavis
subincludentibus notato; nempe macula prima transversa, in basi, se-
cunda pone scutellum, subrotundata, communi, tertia (pone humerum),
quinta et septima oblongis prope marginem lateralem sitis; maculis 42,
6%, 8% et 9* transversis, magnis, communibus, ad suturam (nona ex-
cepta) inter se conjunctis. Corpus subtus testaceo-flavum, pedes dilu-
tiores, longis, tibiis anticis maris dente parvo armatis.
6. Cephalodonta Bruchi Ws. Deutsch. Zeit. 1904. 443: Elongata,
supra laete viridis, antennis (articulis 4 ultimis nigris exceptis), thoracis
basi et apice, elytrorum limbo (hoc parce cupreo-maculato) pedibusque
testaceo-flavis, elytris angulo postico obtuso, disco regulariter punctato-
striatis, subtus aeneo-nigra, ano testaceo. —Long. 4,3—5 mm. Prov.
Buenos Aires (10, Í. 1897).
Cephalod. clarae Ws. proxima, minor, elytris dorso seriebus septem
punctorum regulariter impressis, limbo laterali testaceo-flavo ornatis an-
guloque postico obtuso facile distinguenda.
7. Charistena basalis Baly. Brasilia III. 1901.
S. Chalepus Haroldi Chap. Prov. Buenos Aires 20. 1V. 1904.
9. Chalepus medius Chap. Prov. Buenos Aires 24. V. 1904.
Species a congeneribus semper distinguenda: Fronte trisulcata, sulcis
lateralibus profundioribus, antennae apicem versus angustatae, articulis
(tertio et ultimo exceptis) fortiter transversis, tertio maximo, ultimo apice
angustato, valde compresso, oblique truncato; prothorace dorso postico
deplanato et leviter impresso, lobo medio basali sublaevi, sulco medio
transverso diviso.
Spec. e Gobern. Misiones (1. VIII. 1904) variat elytrorum fascia
antica fere deleta, e striolis nonnullis leviter infuscatis composita.
10. Chalepus alienus Baly. Argentinia: Gob. Formosa (II. 1895).
3rasilia (Dr. Kraatz), Yatahy (Donckier).
Pedes nigri, femora basi fulva. Variat a) femoribus intermediis
macula baseos parva, femoribus posticis omnino nigris, b) femoribus
intermediis nigris, posticis macula basali rufescente, c) femoribus pos-
terioribus omnino nigris; d) abdominis segmento primo vel segmentis
duobus primis fulvis.
11. Chalepus dictyopterus Perty Brasilia 19. V. 1901.
12. Chalepus flaveolus Chap. Brasilia 19. X. 1901.
13. Chalepus trilineatus Chap. Brasilia 19. VIM. 1901.
14. Chalepus axillaris Duv. Gob. 'Misiones (HI. 1905); Prov. Tu-
cuman (17.1. 1903).
Vitta fulva elytrorum, a basi lateraliter usque pone medium extensa,
interdam brevior, latera haud attingens, ante medium, vel non longe
pone basin abbreviata.
15. Chalepus stigmula Chap. Brasilia 20. XI. 1901.
— 224 —
16. Chalepus laetificus: Elongatus, fulvus, capite antennisque
nigris, vertice nigro-chalybaeo, prothorace fortiter et dense punctato,
elytris parallelis, quadricostatis, macula communi anchoraeformi et tertia
parte apicali chalybaeo-nigris, macula prosterni utrinque, abdomine (seg-
mento primo excepto) pedibusque nigro-aeneis, episternis metasterni in-
fuscatis. —Long. 6 mm. Gobern. Formosa (II. 1895).
Chal. verticali proximus, vix minor, prothorace subconico nec non
scutello, pectore ventrisque segmento primo fulvo-rufis, elytris apice evi-
denter serrulatis, humeris magis prominulis, ab illo bene distincto.
Frons sublaevis, trisulcata, clipeus subquadratus, creberrime gra-
nuloso-punctatus, antennae dimidio corporis breviores, crassiusculae,
articulis septem primis obsoletius longitudinaliter sulcatis, articulo se-
cundo brevi, transverso, tertio longissimo, praecedentibus longitudine
aequali, articulis 4-10 (sexto brevi excepto) inter se fere aequalibus,
transversis, ultimo oblique acuminato penultimo longiore. Prothorax
transversus, basi coleopteris angustior, antrorsum angustatus, lateribus
leniter bisinuatus, subconicus. Elytra prothorace fere quadruplo longiora,
pone humeros angulatos parallela, minute serrulata, apice subconjunctim
late rotundata, evidentius serrulata, dorso deplanata, regulariter et for-
titer 10-seriato-punctata, serie adjecta in sulco brevi scutellari impressa,
4-costata, costa tertia medio interrupta.
17, Stethispa Bruchi: Sat elongata, fulva, parum nitida, protho-
race linea media rufa vittaque utrinque sublaterali nigricante, elytris
subparallelis, apice communiter rotundatis, angulo postico et humeris
in spinam acutam lateraliter productis, dorso fasciis tribus (anterioribus
obliquis) sat obsoletis subpurpureis, femorum basi tibiisque flavescen-
tibus.—Long. 5,5 mm. Gob. Misiones (V.1895).
Steth. conicicolli minor, praesertim brevior sed parum angustior,
aliter colorata, spina humerali basi crassiore. Antennae fulvae. Pro-
thorax longitudine dimidio latior, lateribus postice subparallelis, antice
convergentibus, angulis anticis productis, acutis; dorso minus convexus,
medio parcelatera versus crebrius punctatus, utrinque vitta nigricante
supra marginem ornatus. Elytra 4-costata, costis duabus primis crassio-
ribus, seriebus punctorum quatuor interioribus regularibus, caeteris
minus regularibus; humeris spina acuta, basi lata, valde lateraliter ex-
tensis, spina postica humerali subaequali, paullo retrorsum curvata, in
dorso longitudinaliter elevata. Pedes fulvi, femoribus basi flavescentibus,
intermediis apice emarginatis obtuseque subdentatis.
18. Baliosus rubiginosus Guér. Gob. Misiones (II. 1895) speci-
minibus brasiliensis congruus, sed minor, angulo postico elytrorum in
laminam minus validam lateraliter magis abrupte producto.
19. Baliosus parvulus Chap. Brasilia HI. 1901. Tucuman XII.
1899.
20. Probaenia crenata Blanch. Brasilia IX. 1901, ctaberr. 1/27/pes
Chap. Prov. Tucuman XI. 1899.
21. Probaenia infirmior: Sat elongata, nigra, prothorace elytrisque
testaceo-flavis, hoc crebre, medio disci parce punctato, viutistribus nigris
vel nigro-acneis ornato, elvtris quadiicostatis, costis duabus interioribus
modice elevatis, exterioribus tenuibus; macula communi transversa ba-
seos, limbo suturali (pone medium vel ante apicem interrupto), fascia
ante medium introrsum valde angustata plagaque magna apicis nigris,
hac maculam transversam communem testaceo-flavam cingente, angulo
laterali-postico subacuto obligue producto.—Long. 5,6—6,2 mm. Prov.
Buenos Aires XI. 1903.
Prob. crenatae Blanch. simillima, nonnibil minor, pracsertim an-
gustior, prothorace medio disci parcius punctato, vittis nigris antice
haud abbreviatis, elytris punctis serierum fortioribus sed remotioribus,
costis internis nonnihil latioribus et parum elevatis, macula basali nigra
transversa, margine apicali spinulis parvis circiter sex armatis ab illa
distincta.
22. Probaenia fasciata: Elongata, nigra, pectoris medio margini-
busque segmentorum ventralium rufescentibus, pedibus flavis, supra tes-
taceo-flava, subnitida, prothorace transverso, subconico, crebre punctato,
disco vittis tribus aeneo-nigris, media canaliculata, elytris oblongo-qua-
dratis, striato-punctatis, .-costatis, costa tertia medio interrupta, apice
quartas connexa, angulo postico in dentem mediocrem, acutum, supra
concavum, lateraliter productis, fasciis quatuor vittaque laterali a basi
ad medium fusco-viridi-acneis ornatis: fascia prima subbasali, secunda
ante-, tertia pone medium, omnibus cum vitta laterali cohacrentibus,
quarta in apice; spina solitaria femorum anticorum mediocri. — Long.
5,5—6 mm. Brasilia IX. 1901.
Prob. vittulosae m. affinis. subtus obscurior, fronte testacea, fas-
ciis elytrorum integris spina angulorum posticorum evidenter breviore
bene discreta.
23. Probaenia venusta Chap. Brasilia IX. 1901.
24. Octhispa elon_ata Chap. Gob. Misiones II. 1897. Tuc iman
3o.1!. 1904.
25. Octhispa fossulata Chap. Prov. Tucuman XII. 1899.
26. Octhispa Robinsoni Baly. Brasilia II. 1901.
27. Uroplata () 8-pustulata Baly Brasilia IX. 190r.
28. Uroplata cruenta Baly. Brasilia IX. 1901.
29. Uroplata plagipennis Chap. Brasilia VII. 1901.
30. Uroplata ferruginea Ws. Archiv f. Naturg. 1905. 88. Prov.
Tucuman IX et XII. 1899.
Accedit specimen paullo majús, praesertim latius, elytris viridi-aeneo-
infuscatis, maculis parvis fulvis bene discretis.
31. Heterispa orientalis: Nigra, clipeo, fronte antica, pro- et me-
sosterno femoribusque flavis, his supra nigris, prothorace crebre punc-
tato, flavo, maculis tribus nigris, duabus marginalibus, tertia discoidali,
majore, rotundato-quadrata, basin vel apicem haud attingente, interdam
laperalibus connexa, elytris nigris, Opacis, macula humerali aurantiaca
notulaque apicale flava.—Long. 5—5,5 mm. Brasilia 1. 1901.—San-
tos, Bahía, Espirito Santo, Blumenau (Staudinger, Reitter).
Var. a. Elytris interstitio externo, basi apiceque excepto, flavis.
Heterispis vinulae et costipenni intermedia, illa minor, praesertim
brevior, antennis brevioribus, articulo septimo paullo crassiore, ultimo
minus elongato differt; statura et summa similitudo /2. costipennis, sed
antennis longioribus, apice vix claviformibus, prothorace elytrisque obs-
curius coloratis, macula humerali rufa elytrorum haud quadrata sed
triangulari ab illa certe distincta.
(*) Uroplata longipes: Elongata, apice paullo dilatata, subtus nigra, prosterno, pectoris
medio, abdominis plaga basali femoribusque anticis basi fulvis, supra fulva, subopaca, protho-
racis margine laterali et vitta media elytrorunque macula communi anchoraeformi nec non fere
tertia parte apicali nigris; elytris 4-costatis, angulo postico laterali unispinoso, pedibus valde
clongatis. — Long. 7 mm. Obidos, Amazonas (Rolle).
Caput fulvum, sublaeve, ore colloque infuscatis. Antennae nigrae, articulis sex primis sat
gracilibus,: caeteris paullo incrassatis, articulis duobus primis lacvibus, subelongatis, secundo
antecedenti parum tenuiore, tertio secundo quartoque dimidio longiore, quinto quarto breviorc,
sexto brevissimo, septimo sexto dimidio longiore, octavo clavam elongatam subcompressam,
apice subacuminatam, formante. Prothorax leviter convexus, sat crebre punctatus, medio te-
nuiter canaliculatus, lateribus parum rotundatis antrorsum convergentibus. Scutellum nigrum.
Elytra prothorace latiora, subparallela, pone medium sensim ampliata, apice communiter ro-
tundata et subtiliter serrulata, angulo postico in densem acutissimum oblique producto; modice
4-costata, costa tertia medio interrupta; regulariter decem-scriato-punctata, serie adjecta scutel-
lari brevi; nigra, macula oblonga baseos fasciaque pone medium valde obliqua fulvis: macula
humerum amplectente, costam primam basi solum attingente, retrorsum leviter angustata et
usque fere tertiam partem longitudinis prolongata, apice obtusa; fascia, quae marginem externum
et suturam omnino tangit, extrorsum leviter dilatata, obliqua, in sutura a basi magis distante
quam in margine externo. Pedes sat graciles, valde elongati, nigri, femoribus anticis fere di-
midio basali parte fulvis, cacteris macula parva, obsoleta, rufescente, prope basin dorsi signatis.
— 227 —
32. Heterispa costipennis Boh. Prov. Buenos Aires sat frequens.
XI. 1897
29. Bruchia n. gen.
Corpus parvum, sat elongatum. Antennae breves, crassiusculae,
septem-articulatae, articulis quinque primis exacte separatis, articulis
tribus primis brevibus, sat transversis, duobus sequentibus brevissimis,
duobus ultimis subconnexis paulo incrassatis, articulo sexto subtrans-
verso, praecedentibus binis haud longiore, ultimo subovato, acuminato.
Fronte subdeplanata, obsolete longitudinaliter striolata, linea media im-
pressa. Prothorax coleopteris multo angustior, latitudine sua vix longior,
basi apiceque latitudine aequalis, lateribus deflexis marginatus, fere para-
llelus, basi leniter rotundatus; disco transversim convexus, subseriatim
punctatus, linea media tenui impressus. Scutellum parvum, quadratum.
Elytra prothorace vix triplo longiora, humeris magnis extrorsum subdi-
latatis, lateribus pone humerum subparallela, apice communiter rotun-
data, dorso parum convexa, minus regulariter 8-seriatim punctata le-
viter bicostata (costa tertia deficiente), costis valde interruptis, ante
apicem transversim connexis. Pedes mediocres, femoribus muticis, tibiis
rectis, unguiculi divergentes.
Senus certe Physocorynae affine, sed antennarum articulis quinque
primis tantum evidenter separatis ab Hispinis omnibus distinctum.
Unicam speciem mihi notam describam:
Bruchia sparsa: Nigra, opaca, pedibus maculisque septem minimis
in elytro singulo flavis: 2, 2, 3.—Long. 2,5 mm. Prov. Buenos Aires,
La Plata (19. XI. 1903).
Colcoptera atra, maculis 14 obsoletis notata, prima lineari, basin
costae primae obtegente, caeteris punctiformibus, secunda pone scutellum
prope suturam, tertia et quarta ante medium valde oblique digestis,
quinta, sexta et septima pone medium, seriem transversam formantibus.
COCCINELLIDAE
1. Solanophila albovittata: Subhemisphaerica, nigra, subtus parce-,
supra dense brevissimeque cupreo-pubescens, antennis medio testaceis,
elytis crebre punctatis et densissime punctulatis, singulo vittis duabus
postice abbreviatis albidis, albido pubescentibus. — Long. 7,5 mm.
Prov. Salta.
Species pictura elytrorum omnino insignis. Antennac testaceae, ar-
ticulo primo clavaque nigris. Prothorax crebre punctulatus. Elytra pro-
thoracz plus quam quintuplo longiora ct ejus basi paulo latiora, antice
utrinque subtruncata, humeris rotundaltis lateribus a basi vix ad medium
sensim rotundato-dilatata, dein angustata, apice conjunctim acute-rotun-
data, supra convexa, nigra, obsolete aeneo-micantia, vittis duabus albidis
postice abbreviatis: prima prope suturam, medio paullo angustata, se-
cunda in disco exteriore pone humerum. Lineae ventrales magnae, in-
tegrae, rotundatim angulatae.
2. Solanophila (') pilifera Ws. Individua hujus speciei, in Prov.
Jujuy 14. XI. 1903 D. Bruch legit, variant corpore subtus aeneo-nigro,
supra nigro-metallico-coeruleo, elytris paullo fortius punctatis et longius
albido-pilosis, apice in mare haud acuminatis, fascia latissima communi
laete rubra postice semper biarcuatim terminata.
3. Megilla 4-fasciata ab. 18-pustulata Muls. Prov. Buenos Aires.
4. Coccinella emarginata Muls. Gob. Neuquen IV. 1898.
5. Coccinella eryngii ab. chilena Ws. Gob. Neuquen JII. 1898.
(2) Solanophila graphis: Breviter-ovalis, modice convexa, dense subtiliter cincreco-pubes-
cens, nigra, antennis articulis 2-7 angulisque anticis prothoracis obsoletius ferrugineis, elytris
crebre punctulatis et minus crebre punctatis, testaccis, nigro-circumcinctis, vitta subrecta,
paullo ante apicem abbreviata fasciaque angusta obliqua ante medium nigris. — Long. 6 mm.
Bolivia: Yungas de La Paz (Rollc).
Solanoph. ostensae Ws. similis, supra densius pubescens, prothorace subopaco, elytris
subtiliter punctulatis et fortiter minus dense punctatis, margine laterali parum explanato, sub-
deflexo. Elytra testacea, limbo nigro suturali pone medium sensim angustato; limbo laterali vix
ante medium abrupte dilatato dein sensim angustato; fascia oblique introrsum ducta et suturam
longe ante medium contingente; vitta longitudinali sat lata, parallela, sutura magis propingua
quam margine. Reticulo nigro areolas clongatas testaceas quatuor includente: duabus ante me-
dium, primo, prope suturam, subparallcla, secunda, supra marginem, majore, triangulari;
duabus pone medium, subpara lelis, ante apicem connexis, interna longissima.
— 2) =
6. Coccinella (?) Germaini Crotch. Revis. 106. Prov. Buenos Aires
et in Chili. Ovalis, convexa, nigra, supra nitidissima, ore, antennis,
tibiis apice tarsisque obscure testaceis, fronte macula utrinque albida,
prothorace elytrisque subtilissime punctulatis, illo antice et in lateribus
anguste albo-limbato, his testaceo-(lavis, disco medio subalbido macula
magna et fasciis binis (prima ante-, secunda pone medium, medio lon-
gitudinaliter connexis) composita, nigra.—Long. 3,5—4 mm.
Variat: Elytris nigris, limbo angusto laterali, paullo ante medium
in maculam semiellipticam dilatato, longe pone medium abbreviato, ma-
culisque tribus in singulo albis: prima basi prope scutellum, secunda
medio, rotunda, tertia ante apicem prope marginem lateralem (*).
7. Exochomus bimaculosus Muls. Prov. Jujuy 1901.
8. Cleothera ferruginiceps: Oblonga, nigra, nitida, ore antennis,
lateribus prosterni ventreque testaceis, capite limboque apicali prothoracis
ferrugineis, prothorace dense subtilissimeque punctulato, lateribus flavo-
limbatis, elytris subparallelis, apice rotundato-truncatis, supra dense
subtilissime punctatis, singulo maculis quinque flavo-albidis: 2, 2, 1,
ultima transversa, arcuata, ante apicem. —Long. 5 mm. Prov. Tucu-
man 1. HI. 1900.
Inter majores sui generis et a congeneribus corpore oblongo, late-
ribus vix rotundato, capite margineque antico prothoracis ferrugineis fa-
cile dignoscenda. Elytra maculis quinque flavo-albidis, duabus basalibus,
duabus submediis, ultima ante apicem. Macula prima rotundato qua-
drata, prope scutellum, secunda triangulari, in angulo humerali sita,
tertia rotunda, prope suturam, quarta oblonga juxta marginem lateralem,
quinta margine postico elytri parallela, intus antrorsum curvata. Un-
guiculi appendiculati.
9. Cleothera exclamationis Muls. (sub. Hyperaspis) Prov. Buenos
Aires 20. Í[. 1905. Paraguay (Drake).
Elytris nigris, vitta discoidali, pone basin paralello angustato et longe
pone medium abbreviata, vittaque laterali apicem versus leniter dilatata
et a margine postico separata flavo-albidis. /
10. Hyperaspis scapulata Muls. (mercabilis Muls. non Crotch)
Prov. Tucuman 9. XI. 1903. Duas tantum feminas in Argentinia D.
(*) Cycloneda pusilla: Subhemisphaerica, nigra, nitida, ore, antennis, femoribus anticis
(basi excepta), tibiis tarsisque anticis, nec non tibiis intermediis apice et tarsis testaceis; pro-
thorace valde transverso, dense punctulato, macula magna laterali, ferc tertiam partem latitu-
dinis occupante, intus valde arcuatim terminata, albida; elytris dense punctulatis, macula sat
magna, submedia, transversa, rotundata, fulva signatis. —Long. 3 mm. Prov. Entre Rios (Rolle).
Tomo XII 18
— 20 =
Bruch legit, quae a jamdiu descriptis variant femoribus piceis, apice
testaceis, femoribus anticis interdum omnino rufescentibus; macula ter-
tia elytrorum semper elongata, limbo laterali flavo integro vel interrupto
et in maciias duas (secunda et quarta) diviso. Tibiae anticae in mar-
gine exteriore dentem parvum pone basin armatae.
11. Diomus tucumanus: Ovalis, convexiusculus, subtus niger, la-
teribus prosterni, pedibus et interdum ventris apice testaceo-flavis; su-
pra testaceo-flavus sat dense et brevissime pallide pilosus, nitidus, scu-
tello elytrorumque signaturis nigris, nempe macula magna communi
baseos, sutura, limbo sat lato laterali, postice marginem apicalem haud
obtegente, macula media angulata, in disco exteriore, limbum lateralem
connexa, lineaque circulari communi submedia, antice abbreviata.—
Long. 1,5—1,7 mm. Prov. Tucuman 9. MI. et 4. VII. 1900.
Ab. a. Elytris testaceo-flavis, limbo angusto suturali ct laterali,
postice abbreviatis, nigris, fascia tenui, brevi, communi ante apicem
fusca.
Statura fere D. ochroder?, paullo angustior, minus convexus, supra
obsoletissime punctulatus. Caput parvum, subtriangulare, fronte sublaevi.
Prothorax basi coleopteris paullo angustior, latitudine sua triplo brevior,
apice quam basi angustior, lateribus leniter rotundatis, disco subtilis-
sime punctulatus, fere laevis. Elytra prothorace quadruplo longiora, la-
teribus leniter rotundata, apice rotundato-truncata, tuberculo humerali
minimo; subtiliter obsoleteque punctulata. Prosternuam planum, sub-
laeve, latiusculum, carinis antrorsum leviter convergentibus.
12, Pullus argentinicus: Subellipticus, convexus, piceus, cinereo-
pubescens, sericeo-micans, capite, lateribus prothoracis, ano pedibusque
aut fulvis (5), aut ferrugineis (), elytris crebre punctulatis, pone me-
dium sensim dilutioribus, apice flavescentibus. — Long. 1,8—2 mm.
Prov. Tucuman. JII. 1900.
5 Segmento quinto ventrali apice impressione parva instructo. P.
apicalis nonnibil minor, praesertim angustior, elytris crebrius apice
quam basi paullo fortius punctatis, ut et colore dilutiore ab illo facile
distinctus.
Prothorax basi coleopteris paullo angustior, latitudine sua plus quam
duplo brevior, apice quam basi angustior, lateribus sat rotundatis, dorso
subtilissime punctulatus, medio piceo latera versus sensim dilutior.
Elytra prothorace haud quadruplo longiora, apice subgranuloso-punctu-
lata, tuberculo humerali sat magno. Lineae ventrales integrae, subter-
minales, extrorssum parum curvatae. Prosternum punctatum, carinis
antrorsum parum convergentibus.
A
13. Ladoria rudepunctata Crotch. Brasilia 1 5? Capite, prothoracis
limbo angusto apicali extrorsum dilatato pedibusque testaceo-flavis, fe-
moribus posticis (apice excepto) nigris.
14, Oryssomus varius Crotch. Chili.
ENDOMYCHIDAE
Rhymbus Bruchi: Ovalis, convexus, brunneo-rufus, supra sat dense
et sat breviter flavo-cinereo-pilosus, nitidus, ore, antennis pedibusque
flavescentibus, prothorace obsolete punctulato, fere laevi, sulcis latera-
libus subintegris, elytris subtiliter punctatis. — Long. 1,3—1,5 mm.
Prov. Buenos Aires. 25. V. 1903 (C. Bruch).
E minoribus, sulcis prothoracis apice transversim connexis, ab afli-
nibus valde distinctus. Caput obsolete punctulatum, antennae protho-
racis basin haud superantes, articulis tribus primis sat elongatis, sensim
tenuioribus, articulis sequentibus tribus minusissimis, 3 ultimis incras-
satis, clavam articulis praecedentibus paullo breviorem formantibus; ar-
ticulo septimo sat parvo, crassitie sua vix longiore, octavo transverso,
praecedente haud longiore, ultimo magno, rotundato-subquadrato. Pro-
thorax basi coleopteris parum angustior, latitudine sua plus quam duplo
brevior, apice utrinque minus profunde emarginatus medio truncatus,
quam basi valde angustior, angulis antizis subprominulis; lateribus ro-
tundatus, marginatus, basi utrinque sinuatus, obsolete marginatus,
angulis posticis obtusis, subrotundatis; disco transversim leviter con-
vexus, nitidus, obsolcte, vix sibiliter punctatus, sulcis sublateralibus
curvatis, margine externo fere parallelis, sat profundis, paullo pone
apicem lineam transversam dense punctulatam connexis. Scutellum mi-
nimum. Elytra prothorace plus quam triplo longiora, callo humerali
parvo, lateribus leviter rotundata, apice angustata, disco sat convexa,
subtiliter sed evidenter sat dense punctata, nitida. Prosternum antror-
sum assurgens, bicarinatum, carinis convergentibus antice in processum
labialem brevem excurrentibus.
J. WeisE.
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Descriptions de Coléoptéres nouveaux
DE LA RÉPUBLIQUE ARGENTINE (*)
par MAURICE PIC
Hadrotoma argentina. Oblongus. sat latus, subconvexus, nitidus,
fulvo pubescens, sparse punctatus, niger, elytris ad basin testaceo fas-
cialis et apice testaceo notatis, antennts pedibusque testaceis.
Oblong, assez large, faiblement convexe, brillant, éparsément pone-
tué et revétu d'une pubescence flave en partie soulevée; noir avec les
élytres ornés d'une large fascie antérieure, et d'une grande macule api-
cale, testacéz5, antennes et pattes testacées. Téte petite, yeux saillants;
antennes testacées; prothorax court, en arc de cercle antérieurement; si-
nué á la base; élytres relativement courts et larges, un peu diminués et
subarrondis á l'extrémité, sans impression basale, noirs et ornés pres de
la base d'une large fascie complete testacée, remontant un peu latérale-
ment vers les épaules, ainsi que d'une grande macule apicale de méme
coloration; dessous du corps foncé; pattes testacées. Long. 2,3 mill.
Province de Tucuman.
Cette jolie petite espece rappelle beaucoup 21. rufogullata Pic, de
Turquie d'Asie, mais sa forme est moins allongée, la ponctuation du
prothorax plus fine et trés écartée, la bande antérieure testacée parait
plus large.
? Carphurus opacus. Modice elongatus, parallelus, subdepressus,
opacus, niger, elytris viridescentibus, antennarum bast, tibiis tarsisque
pallidis, abdomine nigre, produclo.
(1) Les insectes étudiés ici m'ont été communiqués par M. C. Bruch a qui l'entomologie
est déjd redevable de plusieurs découvertes intéressantes.
Tomo XII 19
— 234 —
Modérément allongé et parallele, subdéprimé, opaque, noir ayec les
élytres verdátres, la base des antennes, les tibias et les tarses testacécs.
Téte grosse, de la largueur du prothorax, trés densement ponctuée avec
les yeux assez saillants; antennes insérées latéralement un peu en avant
des yeux, assez longues, robustes, un peu dentées a partir du 4* article,
foncés-avec les 2 á 4 premiers articles testacés; prothorax asstz court et
large, de la largeur des élytres en arriére, un peu diminué aux deux
extrémités, rebordé-explané sur la base et les cótés postérieurs, trés den-
sément ponctué; élytres á peine brillants et seulement sur le calus scu-
tellaire, paralléles, peu longs, obliquement tronqués au sommet, munis
d'une dépression présuturale assez profonde, épaules bien arrondies,
ponctuation forte et peu serrée antérieurement, ruguleuse et plus serrée
ensuite; abdomen noir, dépassant longuement les élytres; pattes robus-
tes, testacées avec les cuisses foncées. Long. 3,5 mill. Province de Bue-
nos Aires.
C'est avec doute que je place dans le genre Carphurus Er. cette
nouveauté qui pourrait bien faire partie d'un genre nouveau. L'étude des
deux sexes de cette espece, el l'examen ultérieur d'exemplaires bien con-
servés et frais, permettront plus tard d'étudier mieux cette nouvcauté et
d'élucider cette question générique. Dans tous les cas, cette nouveauté
est, comme Malachide, tres distincte par sa forme et son aspect mat
avec son abdomen débordant les élytres.
Anthicus pallidicolor. Oblongus, nitidus, griseo pubescens el pilis
pallidis hirsutus, pallido testaceus, oculis nigris: capite postice subar-
cuato, nitidissimo; thorace breve, sínuato, rugoso punctato: ely iris la-
tis, anteríus sat grosse punclalis.
Oblong, brillant, pubescent de gris et hérissé de longs poils clairs,
testacé pále avec les yeux noirs. Téte trés brillante, peu ponctuée, un
peu diminuée derriére les yeux et subarquée en arriére; antennes testa-
cées, moyennes, légérement épaissies au sommet; prothorax court, sinué
sur les cótés, modérément et presque subanguleusement dilaté en avant
du milieu á peine brillant, orné d'une ponctuation ruguleuse forte et
dense, légerement crénelé sur les cótés; élytres larges et peu longs, un
peu atténués au sommet, á épaules presque droites avec une assez forte
impression pres de la base et des bossettes scutellaires distinctes, ponc-
tuation forte et peu écartéz, s'elflagant en arriére; pattes assez longues,
cuisses un peu épaissies. Long. 3 mill. Province de Buenos Aires.
Cette espece est tres distincte, parmi les especes testacées, par la téte
trés brillante jointe á la sculpture de son prothorax qui copie un peu
certains Acanthinus, sans rentrer dans ce groupe; on peut la placer dans
le voisinage de setosus Laf., des Indes Orientales.
— 230 —
Anthicus postsignatus Pic var. innotatipennis. Flongatus, parum
nilidus, testaceus, oculis nigris, elytris immaculatis.
Allongé, peu brillant surtout sur l'avant corps, entiérement testacé
avec les yeux noirs; téte et prothorax densément ponctués, un peu rous-
sátres; antennes courtes; élytres longs, subparalléles, immaculés, un peu
brillants, á ponctuation forte et assez rapprochée, d'une coloration plus
claire que l'avant corps. Long. 3,5 mill. Province de Buenos Aires.
Variété distincte, á premiére vue, par l'absence sur les élytres de
macule foncée postsuturale.
Maurice Pic.
ÍNDICE
DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN EL TOMO XII
Apuntes sobre la arqueología de la Puna de Atacama, por Juan B. Ambrosetti ....
Matériaux pour servir á l'anthropologic des indiens de l'Argentine, par le Dr. 77. ten
GRO: arcoVorouocanon do BO0nbaVOnIIdaS RIOR a sdarVPooVaarnatVdadapoVOn da obodás
Contribution á l'étude de la morphologie des cervaux des indiens (décrits dans les
Matériaux pour servir á Panthropologie des indiens de la République Argen=
tinc, par le Dr. Il ten Kate), par le Dr. Chnistfirica Jakobdicuincia naaa
Viaje arqueológico en la región de Andalgalá, 1902—1903, por Samuel A. La-
IO (OEA) Ulea avoonadocooeasdbocondaenbbonareconosndibabo!vapapadouaeeo
Trois trigonocéphales du Paraguay, par Alfred Bacqué ..ooocooconcnnccnccrcnna nn.
Quelques clavicornes nouveaux de la République Argentine, recucillis par M. Char-
¡cs PB UCA ARAAG OU lla
Ptinus et Anobiides nouveaux de la République Argentine, recueiilis par M. Car-
losABLU CI AparE Mau Cor ICA iS
La geografía física y esférica del Paraguay y Misiones Guaranies por don Félix de
Azara. Examen crítico de su edición, por Luis Maria Torres ...omooom.o.... E
Mctamórfosis y biología de coleópteros argentinos. II Agasicles vittata Jac., Plec-
tonycha correntina Lac., Amplipalpa negligens Weise, par Carlos Bruch......
Hispinae, Coccinellidae et Endomychidae Argentinia et vecinitate e Collectione
Bsuchiana idescripsiti li Welseri alioli o0n9dvodo Jacoronoñs
Descriptions de coléoptéres nouveaux de la République Argentine, par Maurice
Páginas: —
1-30
31-58
135-136
137-204
205-218
219-232
233-236
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La correspondencia relativa al Museo DE La PLATA
y sus Anais y Revista, debe ser dirigida á
Director del MUSEO DE LA PLATA
Provincia de Buenos Aires
República Argentina
La correspondance relative au Muse be La PLara
ainsi quaux AnNNaALeEs et a la Revue de cet établis-
sement, devra étre adressée á
Directeur du MUSEE DE LA PLATA
Province de Buenos Aires
République Argentine
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LA PLATA
TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
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REVISTA
DEL
MISION
AO)IMEO) - SACIEGEJE
LA PLATA
TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES
- 204400
1906
REVISTA
Museo de La Plata
TOMO XIII
p
TN
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ARTE Y VOCABULARIO
DE LA
MENCIONA EAN EINCA
MANUSCRITO DEL R. P. FRAY NICOLAS ARMENTIA
ORDENADO CON NOTAS
Samuel A. Lafone Quevedo, M. A.
ENCARGADO DE LA SECCIÓN DE ARQUEOLOGÍA Y LINGUÍSTICA ARGENTINA
Con mapa y apéndices
Tomo XII
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LOS INDIOS Y SU LENGUA
PRÓLOGO
EL REVERENDO PADRE FRAY NICOLÁS ARMENTIA (')
Fray Nicolás Armentia nació á fines del año 1845 en la villa
de Bernedo, provincia de Alava, en Iispaña. Empezó sus estu-
dios en 1857 y de Vizcaya pasó á Francia, en 1860, al objeto
de tomar religión en un convento de San Francisco. ln 1865
pasó al convento de Misioneros, en la ciudad de La Paz, donde
se ordenó en Abril de 1869.
In Julio de 1871 fué enviado á la misión de Tumupasa en
la que permaneció hasta Noviembre de 1873; de allí fué tras-
ladado á la misión de Covendo y sirvió de cura conversor hasta
Octubre de 1880.
¿n Junio de 1881 el Padre Armentia organizó su expedición
á los Araonas y Pacaguaras, que habitaban la hoya del Madre
de Dios. Como dice su biógrafo el señor Bravo: «Con el lío de
ropa, vitualla y sextante, al hombro, el breviario en una mano
y la brújula en la otra, atravesó el dilatado espacio que media
entre el Beni y el Madre de Dios; navegó en toda su extensión
el primero de estos ríos y peregrinó por sus bosques hasta 1883.
lín Mayo de 1884, continuó sus atrevidas correrías, navegó el
Madre de Dios, faltándole poco para llegar cerca del grado 13
de latitud; reconoció el Tahuamanu (Ortón) etlc., y, por fin, de
regreso á La Paz, en Agosto de 1886, reunió en volumen el fruto
(*) Noticia biográfica, por el señor Carlos Bravo, que precede ¡ la obra
del Padre Armentia, titulada Vavegación del Madre de Dios.— La Paz, 1887.
pl
de sus observaciones y trabajos.» Este volumen se titula: Va-
veyación del Madre de Dios, rica fuente de preciosos datos reunidos
por el Reverendo Padre que se han extractado para formar
este prólogo. Il Misionero incansable de la región del Acre,
hoy tan mentada, es hoy el llustrísimo señor Obispo de La Paz.
II
LA NACIÓN CAVINA Ó ARAONA (!)
«Se habla de estas dos tribus en un mismo capitulo por
cuanto están tan mezclados que es imposible distinguirlos, y
aun cuando existen ranchos de puros Cavinas, como también
de Araonas puros, viven por lo general mezclados y confundidos.
Tienen un mismo idioma, una misma religión é idénticas cos-
tumbres.
«Viven en el río Manuripi, en las inmediaciones del Madre
de Dios, en ambas bandas; en el Tahuamanu, y aun en el
Uaicomanu, pero en estos últimos dos ríos, sólo ocupan las
inmediaciones de sus cabeceras. Il grupo principal existe hoy
en el Tahuamanu (Ortón).
«Se cree que han sido muy numerosos en olro tiempo y
donde quiera que uno se establezca halla vestigios de pobla-
ciones antiguas. Como sus carpas son de madera, sin excepción,
el tiempo hace que no quede vestigio de su residencia sobre la
tierra. Por lo general, el tronco de las palmas les provee de
pilares, y las ramas de hojas para el techo de sus casas. De
consiguiente es debajo de tierra donde hay que buscar vestigios
de sus poblaciones, tanto más que una vegetación gigantesca,
que crece en el lugar de las antiguas poblaciones, se apura á
formar con sus hojas y troncos en descomposición una capa
enorme de tierra vegetal, bajo la cual quedan sepultados los
restos que antes estaban en la superficie.
«ln Julio de 1885 escogí, para fundar la misión de N. S.
del Carmen de Tahuamanu, un lugar en la margen derecha del
Manurini, cubierto de una hermosísima vegetación que bien
puedo llamar secular; de modo que estaba yo muy lejos de
sospechar que allí hubiese existido población alguna. Al cavar
los agujeros para plantar los pilares de mi barraca y capilla,
(*) Todo lo que va entre comillas es sacado textual del libro Navegación
del Madre de Dios, Capitulos XVI ¡4 XX.
=
hallábamos en todas partes tiestos de ollas y huesos: señal
evidente de que allí había existido una población en tiempos
tal vez no muy remotos.
«ln las correrías que hice en los meses de Junio, Julio,
Agosto y Septiembre de 1885, por los bosques del Madre de
Dios, Manurini y Tahuamanu, hallé los bosques cruzados en
todas direcciones por caminos abandonados, que todavía no
se habían cerrado, á pesar de lo precipitado de la vegetación
en esos lugares.
«ls innumerable el número de carpas que hallé en abando-
no; y en la que menos había ocho ó diez muertos enterrados;
pues los Araonas, y, en general, todos los bárbaros de esas
regiones, no tienen más cementerio que su misma casa.
«lón una carpa de veinte varas de largo, sobre siete ú ocho
de ancho, habitan hasta diez familias; y un retazo de cáscara
de almendro de dos varas en cuadro extendido en el suelo
indica el lugar de cada familia, tanto en vida como después
de muertos.
«Son muy poco prácticos en la navegación de los ríos; no
tienen canoas y sólo se sirven de balsas ó callapos para pasar
de una banda á otra de los ríos; y estas balsas las trabajan de
piezas de bambú, de tres metros de largo y un metro y medio de
ancho, uniendo una gran cantidad de esos palos por medio de
lravesaños. La misma clase de embarcación usan los "Toromo-
nas. Los Pacaguaras usan canoas de cáscara y aun de troncos
labrados, y son muy diestros en su manejo.
¡ql
EL NÚMERO DE LOS ARAONAS
«ll dúmero de los Araonas y Cavinas, que como se ha di-
cho pueden considerarse como una misma raza, puesto que
hablan un mismo idioma, lienen las mismas costumbres y
viven casi completamente mezclados, sin señal alguna que los
distinga, si bien no es tan crecido como se suponía, no por eso
deja de ser considerable.
«lín Febrero y Marzo de 1885 han sido visitados por la es-
carlatina, que acabó con una tercera ó cuarta parte, destruyendo
tribus enteras y reduciendo otras á una mitad ó tercera parte.
Así es como destruyó del todo las tribus de Ino, de Buda, de
Maru, de Odoary y varias otras; mientras de la tribu de Ha-
mapu, que constaba de 22 familias, sólo quedaron 8; de la de
Chumu, que constaba de 33, han quedado apenas 6 ú 8; de la
tribu de Canamary quedan 2 hombres; de la de Cama quedan
4; de la de Masatibu, 3; de la de Manipo, 4; de la de Sabatini,
5; de la de Uranico, quedan 6 y constaba de más de 30; de la
de Yuma, no queda nada; de la de Mayupi, que también era
numerosa, «quedan 8 familias; de la tribu de Masatibu quedan 3;
de la de l“cuary, quedan 4; igual número de la de Sara; de la
de Capanary, quedan 5; de la de Dejabai, quedan 6; de la de
Camoavi, quedan 7; la de Huary se acabó.
«Hay otras tribus que no visitó la escarlatina, tales son: la
de Marani, que tiene 14 familias; la de Tade, igual número;
la de Guagima, tiene 10; la de Camaya, 12; la de Moyana, igual
número; la de Capu, 14; la de Capa, 14; la de Taranu, nueve.
«Además de estas tribus existen las de Tuno, de Mapumary
(tipo curioso, calvo y barbón), la de Tuama, la de Beyuma, de
Machuvi, de Jicho, de Huarymodo, de Isebene, de Curupi, de
Cuesi, de Habuvi, de Uaui, de Dejabay, de Cahoco, de Giary,
de líno y varias otras, cuyo número exacto de familias ignoro,
pero que por un término medio, no pasan de 10 familias; y
aun algunas de estas últimas tribus, me consta han sido visi-
tadas por la escarlatina; más ignoro tanto el número de los
muertos, como el de los que sobreviven.
«No puede darse espectáculo más triste del que ofrecían
esas tribus visitadas por la epidemia. Los vivos yacían confun-
didos con los muertos, por no haber quien diese á éstos sepul-
tura. ln una tribu yacían doce moribundos en medio de ocho
cadúveres en descomposición; y hubo un muchacho que tuvo
valor para presenciar semejante espectáculo, esperando muriese
su madre para darle sepultura; y cumplido que hubo con este
deber filial se retiró á buscar remedio á la barraca de don
Joaquín larfán. Los caminos estaban sembrados de cadáveres
de infelices, que, huyendo de la infección de las carpas, eran
sobrecogidos por la muerte.
«A la epidemia de la escarlatina se siguió otra de catarro,
que los visitó á principios de Septiembre del mismo año, y que
causó nueva mortandad. ln la tribu de Capa murieron todas
las mujeres, con lo que los hombres, espantados, abandonaron
de nuevo su rancho, al que aun no hacía un año que se ha-
bían trasladado, para huir al norte, al río Abuná.
«También visitó esta peste de catarro otras tribus, y no dudo
aumentaría el número de víctimas de la escarlatina. Hallábame
en la tribu de Capa, sobre el Tahuamanu, con objeto de es-
A gado
coger un lugar bueno para establecerme, y estaba en mi com-
panía don Joaquín Farfán con tres de mis mozos, los únicos
que quedaban. Iónfermamos todos sin excepción, y tomamos la
resolución de salir al Madre de Dios, á donde muy apenas pu-
dimos llegar en cinco días: allí también encontramos á todos
enfermos.
«ls de advertir que, de estas enfermedades, que tantos bár-
haros mataban, no moría ningún blanco. Ls el motivo que los
indios, en el exceso de la fiebre, se metían en el baño en busca
de alivio, y mientras buscaban un alivio momentáneo, hallaban
la muerte; mientras los blancos, con un poco de cuidado y un
régimen algo racional, escapaban con solo las molestias consi-
guientes á enfermedades más ó menos largas.
IV
COSTUMBRES DE LOS ARAONAS
«Hay mucha variedad de tipos entre los Araonas, pues
mientras unos son verdaderamente Zambos, otros son de un
tipo muy parecido al Luropeo. Los hay de nariz larga y aguda,
cuando el indio, en general, la tiene chata. Hay muchos bar-
bones y uno que otro calvo, cosa lan rara entre los indios. Hay
muchos verdaderamente rubios, tanto entre los hombres como
entre las mujeres. Son altos y bien formados, ágiles y alegres,
pero por lo general muy ociosos (').
«Para diez familias trabajan una carpa de unos veinte me-
tros de largo sobre seis de ancho; son todas de palma, que
sólo duran unos diez años; pero tampoco cuesta mucho el
construirlas. Para dormir tienen unas carpas en forma de co-
nos, redondas, de dos metros y medio de diámetro en la base,
pero terminadas en punta, y de una altura total de tres metros
y medio. Tienen una pequeña entrada parecida á la puerta de
un horno, la que se cierra con un alado de ramas, después de
haber entrado. Ahí duermen para resguardarse de los zancu-
dos (%) y murciélagos. listos abundan mucho y pegan terribles
sangrías, escogiendo de preferencia las yemas de los dedos de
plés y manos, y la nariz y orejas.
«Siembran yuca, maiz, camote, hualusa, agipas, coca, caña,
(1) Ver los 'Tacanas. Introducción, capítulo HI.
(2) Zancudos = mosquitos.
cl
ají, huicos (6 zapallo, especie de calabaza), una especie de papa,
que comen cocida y asada, y cuyo tallo es una trepadora pa-
recidísima al de la agipa; también tienen plátano, pero en muy
poca cantidad.
«Sus chacras son muy insignificantes; es por esto que la
mayor parte del año, se alimentan de frutas, como ser: almen-
dra (), que abunda en todas partes; motacú (), chimas (*) y
sayal (%), que llaman majo. No les he visto comer el palmito
que tanto abunda.
«Son muy carnívoros, pero la caza ha llegado ú escasear
demasiado en las inmediaciones de sus tribus, por la constante
persecución que sufre. También comen mucho pescado, espe-
cialmente cuando bajan las aguas; como es inmenso el terreno
inundado, ese terreno queda lleno de pescado, y á medida que
las aguas van bajando, se calientan con los fuertes soles de
Junio, Julio, Agosto y Septiembre, y el pescado queda muerto
ó moribundo en la superficie del agua, y los indios lo agarran
sin dificultad. A medida que el agua va bajando queda el te-
rreno seco cubierto de pescados muertos, que también recojen.
También trabajan trampas, que consisten en unos cuadros cer-
cados de hojas de palma, un poco elevados sobre la superficie
del agua, y á poco que ésta baje quedan presos multitud de
pescaditos. También comen anguilas que quedan en los lugares
pantanosos, en tiempo de las bajantes, y que ellos son muy
hábiles en descubrir dentro del fango.
«En cuanto á la caza, tienen mucha habilidad para reme-
dar toda clase de animales. A este particular, no puedo menos
de citar un hecho, que creo no ha sido notado por ninguno de
cuantos se han ocupado del Tapir, Anta ó Gran Bestia.
«Este cuadrúpedo tiene un silbido en todo parecido al de
una especie de águila llamada Chuví. Cuando el chuvi silba, la
eran bestia responde y se aproxima; el chuvi se para encima
del anta y la limpia de la enorme cantidad de garrapatas de que
siempre están llenos los tapires, y de que se alimenta el chuvi.
«lista relación entre animales tan distintos explotan con
mucha habilidad los Araonas, y en general todos los bárbaros.
Imitan el silbido del chuvi, contesta el tapir y se aproxima,
y los bárbaros lo flechean.
«Andan completamente desnudos, excepto las mujeres, que
llevan un tapa-rabos, hecho, unas veces, de la cáscara del Bi-
(1) Almendra = Bertholetia cucelsa.
(2) Palmeras.
E A E
boci, y otras de tejido de algodón. Los hombres son corrom-
pidísimos, pero en las mujeres he reparado mucha honestidad.
Las hacen trabajar y cargar como animales. lól oficio del hom-
bre es cazar y pescar; derriban también el monte donde tienen
que hacer sus chacras; pero la siembra y cosecha corren por
cuenta de la mujer.
«Cuando van de viaje el hombre no lleva más que su arco
y flechas, mientras que á la mujer la obligan á cargar el maiz,
yuca, elc., para el avío, hasta tres y cuatro arrobas; y andan
así ú razón de tres ó cuatro leguas por día y cuando llegan á
la pascana (), la mujer enciende fuego, asa yuca, plátano, pa-
paya, etc., y alcanza al marido que está echado. Cuando van
de viaje las mujeres llevan siempre en la mano un gran tizón
de fuego, pues les cuesta mucho sacarlo por el frote.
«Los capitanes, por regla general, tienen cuatro y hasta seis
mujeres, mientras hay una porción de indios que no tienen
ninguna, como es consiguiente; pues es una ley providencial
que nazcan en número igual hombres y mujeres, lo que de-
muestra que la poligamia es contraria á todas las leyes de la
naturaleza, y ninguna sociedad la tolera impunemente. ¿No es
esta tal vez la causa principal del exterminio de esas tribus que
vemos desaparecer tan rápidamente?
«Entre las mujeres, tienen siempre una de su especial pre-
dilección; y es curioso, cuando comen, ver á las mujeres sen-
tadas en el suelo formando línea, con las cabezas bajas, y el
marido sentado igualmente en el suelo al frente de ellas.
«No sólo tienen la poligamia, sino que se prestan mulua-
mente sus mujeres, sin hacer de ello un misterio, como si fuese
la cosa más natural del mundo.
«Cuando han de trabajar una chacra hacen con anticipación
una cacería, después convidan á los de las inmediaciones, y,
reunidos todos, trabajan desde las cinco y media hasta las diez
de la mañana y ú esta hora hacen su comilona.
«Los capitanes no son elegidos, sino que el que tiene más
hijos y parientes se declara tal; y la necesidad de vivir en
grupos hace que se reunan todos aquellos que no tienen fa-
milia y éstos son miserables esclavos del capitán, que ejerce
sobre ellos un despotismo bastante duro, haciéndose servir y
disponiendo de todo á su arbitrio y sin retribución ninguna,
pues todos son su gente, es decir, su propiedad. Los obligan
(1) Voz de la lengua del Cuzco que significa lugar de descanso en que se
desprende la carga.
pp
á trabajar las chacras, á buscar caza y pesca para el capitán,
y en recompensa les quitan hasta las propias mujeres, si las
tienen.
«A la muerte del capitán lo reemplaza su hijo predilecto,
que está ya reconocido, antes que muera el padre, con el nom-
bre de I:cúe.
«Pero no es raro ver dividirse la tribu, especialmente cuando
los hermanos rehusan sujetarse á él; y entonces van á ocupar
otro territorio, formando un grupo ó tribu separada. lísto es
lo que sucedió en la tribu de Hamapu: pues de ocho que que-
daban, cuatro siguieron con el hijo mayor y los tres restantes
se fueron á vivir á otra parte.
«Los casamientos se hacen sin ceremonia de ninguna clase:
generalmente piden la mujer á sus padres, y á veces la roban ó
compran. He visto comprar dos mujeres cada una por un hacha,
y el matrimonio queda hecho sin más ceremonia. Las mujeres
no deliberan sobre esto, ni se creen con derecho á deliberar.
«Tampoco hacen ceremonia alguna sobre el recién nacido. 11
nombre muchas veces se lo ponen algunos meses ó años después.
Sus nombres, que según parece los guardan de mucha antigúe-
dad, son pocos, y de consiguiente muy repetidos, hallándose en
diversas tribus hasta cuarenta y cincuenta del mismo nombre.
«lín sus carpas tienen muy pocos trastes. No usan asientos
de ninguna clase; el suelo es su único asiento. Un mortero ó
más bien varios, para moler su maiz, yuca y almendra; ollas
de diversos tamaños, hasta la capacidad de cien litros, para
cocinar su maiz, yuca, papaya, etc. Tostaderas planas hasta de
un metro de diámetro y cuatro á cinco pulgadas de borde, para
tostar sus harinas, y aun para secar su coca, cuando no pueden
hacerlo al sol; pozos de todos tamaños y cantaritos de litro y
medio hasta dos litros, para llevar agua en sus viajes (traste
que nunca abandonan); cuchillos de chonta para limpiar ca-
minos y chacras; venteadores de palma muy bonitos, en forma
de abanico; tarros de mudera, en forma de copas sin asiento,
para guardar la ceniza de Motacú con que mascan la coca; y
retazos de cáscara de almendra tendidos en el suelo para sen-
tarse 6 echarse, es lodo el mobiliario de una carpa de Araonas.
Tienen en medio de la carpa un gajo ó rama de árbol, muy
torcido, para apoyar sus arcos y flechas; del techo cuelgan de
trecho en trecho ganchos en los que cuelgan sus maricos ó al-
forjas: también se ven unas tacuaras, de tres cuartas de largo,
en las que guardan sus plumas de parava Óó tucán expuestas
al humo para que no se apolillen.
E
«Tienen sus agujas de hueso, con el ojo muy bien abierto,
imitando perfectamente un yargúi. Trabajan collares de dientes
de jabalí, que agujerean con mucha destreza, sin embargo de
carecer de herramienta adecuada para el caso. Tienen también
pequeñas hachas de piedra, coladas á un palo de poco más de
una tercia con una resina muy dura, y con ellas parten ó
quiebran el coco de la almendra.
«Tienen algodón en muy pequeña cantidad: lo hilan, y tejen
unas camisetas largas que les llegan hasta los piés y que lla-
man Masamahi y sólo se las ponen cuando les pasa el humor
de lucirlas, pues, por lo general, están completamente desnu-
dos. También hacen alforjas Ó maricos, llamados por ellos Cho-
romahi, y unas fajas sin fin, de dos tercias de ancho, las que
se ponen en el hombro y piernas superiores, desde las nalgas
hasta las corvas, y de este modo duermen sentados, sin peligro
de caerse, por cuanto la faja les sirve de apoyo: ya se entiende
que de este modo duermen encogidos formando una $.
«Su alimento consiste en maiz, yuca, hualusa, camote, pa-
paya, zapallo, ete. 1ól plátano Jo cultivan en muy pequeña can-
tidad.
«Para cocinar colocan sus enormes ollas en el fuego, desde
las seis de la tarde, con maiz, yuca y papaya; las mujeres
cuidan de atizar el fuego y aumentar agua hasta las dos de la
mañana, hora en que retiran el fuego, y se van á dormir. A
la mañana, los hombres se levantan al amanecer, van derecho
al baño y después á comer.
«Hacen una pasta con harina de maiz y almendra tostada,
bastante agradable, pero esto lo usan principalmente como avío
en sus viajes. Comen también en abundancia frutas silvestres.
«Son muy afectos á tomar palabras de otros idiomas; de
donde resulta que tienen un sinnúmero de palabras pacaguaras.
y que su idioma está sujeto á continuas variaciones. Las mu-
jeres no pronuncian la S, haciéndola siempre 17.
V
RELIGIÓN Y CREENCIAS DE LOS ARAONAS
«Creen en un Dios criador, que llaman el Baba Buada, el
cual dicen que es viento — Vutana— y que reside en el aire 6
en la atmósfera á la parte del Sur. Dicen que éste es el que
crió el cielo, la tierra, el sol, la luna, las estrellas y todo cuanto
e aa
existe: el que preside á las estaciones, y marca los tiempos de
siembras y cosechas. A éste consagran dos fiestas: la una an-
tes de las siembras, y la otra antes de comenzar las cosechas.
Entonces cantan y bailan día y noche y toman chicha sin fer-
mentar, y es la única ocasión en que usan esta bebida. La
embriaguez es desconocida entre ellos.
«Además del Baba Buada, tienen un gran número de dioses
inferiores ó genios subalternos, tales son: El Juti Mara IEdutxi,
ó Dios del tiempo, que llaman también Lxeti Mara Edutxi, 6
Dios del sol ó del año. Baba Tsutu, el Dios tigre. Ageve dutxt,
el Dios de la salud. Zía Edutxy 6 Zia Tata, el Dios del maiz.
Cuati Edutxi, el Dios del fuego. LEtesé Edutxi, el Dios de las ca-
sas. Hari Edutxt, el Dios de los jabalíes. Edutxi yama ¿ba pugia,
el Dios para que no haya caimán. Capuari, el Dios de la muerte.
Caranahua, no se qué divinidad ó genio representa. Por este
estilo tienen una infinidad de dioses subalternos, representados
por piedras brutas y maderas de diversas formas, como cuñas,
hachas, lanzaderas.
«Cada Dios tiene su Yanacona Ó sacerdote, que siempre lo
cuida, y cuando va de viaje lo lleva en su alforja.
«Sus templos son una casa cuadrada con dos guarachas,
en la una de las cuales están los dioses ó ídolos, y en la otra
los aparatos del baile. Fácil me hubiera sido hacerme de esos
enseres y traerlos como un objeto de curiosidad, tanto más que
había un sinnúmero de ellos en abandono: unos por haberse
muerto todos los de la tribu, y otros por el desprecio en que
llegaron áú tenerlos los mismos indios. Y tampoco me faltaban
deseos; pero mis circunstancias eran tales que, muy apenas,
pude sacar mis inslrumentos y ornamentos.
«Llevan también en sus templos la cuenta de los años por
medio de marlos de maiz, que representan las chacras que han
hecho y campamentos que han ocupado. También llevan la
cuenta de las lunas por medio de piedras: al terminar una
luna retiran la piedra que la representa y que todo el tiempo
de la duración de la luna, ha estado en medio separada de las
demás. Al aparecer la nueva luna la saludan estrepitosamente,
y el Yanacona separa una nueva piedra.
«Los nombres de sus meses ó lunas son: Maubadi, comenzó
el 12 de Julio de 1885. Pitsibade, comenzó el 10 de Agosto. Ba-
cuabadi, Tamanibadi, Abacuabadi, Bacuapabad?, Matobade, Pegiabade,
Sisamabade, dta-tanetibade, Naibadi, Pusabadi y Utpabadi, que es
luna complemental y la añaden cada tres años.
«Sus sacerdotes son llamados Yanaconas. y al mismo tiempo
son médicos; pero su modo de curar es esencialmente supers-
ticioso y bárbaro; y son muy pocos los remedios por ellos co-
nocidos que lengan verdadera eficacia. Conocen una yerba para
la mordedura de la víbora, pero generalmente curan las mor-
deduras de este reptil, chupando la sangre de la herida, te-
niendo cuidado de ponerse en la boca una buena cantidad de
tabaco.
«Tienen una larga lelanía de remedios que los Yanaconas
deben aprender de memoria; los principales son: Eiña curicuri,
Echabajai euricuri, Cuana curicura, Babatsutu curicuri, Zia edutit
euricurt, Mahachuque curicur?, Babe apechuque curicuri, Uaraitxe-
cua curicuri, Heuar curicura, Umaeveu curcuri, Deve edutx? curt-
cwri, Babarutsecua curicurt, TDiuchatata curicuri, Waritata curicur,
Namotata curicuri, Baba tata curicuri, Sirupiatata curicurt, Cajua-
tata curicuri, Nariatata curicur?, Bayritata curicurt, Suritata curt-
curi, Sanayatata curicura, Ttsecuatata curicura, Jutiwart curicur,
Bisuaia cwricuri. Bababuanapu curicuri, Baba ejabia curicuri y
olros más por el estilo.
«A las mujeres está vedado mirar los ídolos y objetos de
culto; creen que morirían ó al menos quedarían ciegas si los
mirasen. Son ellas, sin embargo. las que tocan sus flautas en
las funciones religiosas. lístas flautas som pequeñas, de tres
agujeros, generalmente de hueso, sus tonadas son muy monó-
tonas. Los hombres cantan con bastante armonía, pero todas
sus canciones se reducen á pedir cosas materiales á sus dio-
ses, espectalmente salud y comida.
«listas peticiones se hacen casi todas las noches en familia,
imitando el tono en que rezan la doctrina las familias cris-
bianas.
«Cuando alguno enferma, lo primero que hacen es llamar
al Yanacona, quien por lo general, no hace más que atormen-
tar al enfermo. Isfuérzase en sacar el mal chupando, y mu-
chas veces mordiendo, como lo ví hacer con una infeliz cria-
tura. Tienen siempre consigo una tacuara con polvo de tabaco,
coca y otras yerbas, con algunos dientes de víbora. Mascan ese
polvo y lo aplican con la saliva en la parte dolorida. lis polvo
muy fuerte, pues una vez que recibí una herida en el pie, se
empeñó el Yanacona en curarme con esos polvos: lo dejé hacer,
pero quemaba.
«Cuando muere alguno, y muchas veces antes que muere,
le atan un bejuco al cuello, y lo entierran sentado, con las ro-
dillas en cl pescuezo.
«Creen en otra vida, aunque no saben decir lo que allí les
espera. Su moral es nula, y las palabras «bueno» y «malo»
sólo tienen un sentido material. Sus aspiraciones no pasan de
esta vida, ni del día presente.
vI
SUS GUERRAS
«Tanto los Araonas, como los Pacaguaras y Toromonas,
son muy vengalivos. Cualquier pretexto les basta para decla-
rarse una guerra sin tregua. Una mujer, un hacha, un cu-
chillo, el derecho de cazar y pescar, y de recoger huevos de
tortuga, son otros tantos motivos para declararse una guerra
á muerle y sin tregua.
«Sus armas son: la flecha y unos cuchillones de chonta,
que también les sirven para destruir la vegetación menuda en
sus chacras y caminos. Nunca pelean de frente ni admiten pri-
sioneros. No conocen el modo de preparar el veneno para en-
venenar sus flechas. Muchas veces, en la misma tribu, el más
audaz mata á su mismo pariente para quitarle la mujer ó la
herramienta.
«Cuando una tribu está escasa de herramienta, y sabe que
otra la tiene, procuran sorprenderla, y matarla, para llevarse
consigo la herramienta.
«Dos han sido las sorpresas que han hecho durante mi per-
manencia. Una, de la tribu de Chumu contra la de Uranico,
sorprendiéndola al amanecer, y matando siete personas. Ura-
nico fugó, y cuando preparaba la venganza murió. Ambas tri-
bus eran Araonas, ambas fueron víctimas de la escarlatina.
«Varias tribus Araonas dieron una sorpresa 4 una tribu
Pacaguara del Ortón, y la exterminaron.
VII
LOS TOROMONAS (')
«Estos ocupan el territorio intermedio entre el Madidi y
Madre de Dios, entre los 12 y 13% latitud sur. Los Araonas
cuentan que algunas tribus son muy mansas, y otras muy fe-
(1) Capitulo XIV.
roces, y que éstas viven en poblaciones numerosas. Yo puedo
decir que han huido de mí, en el viaje al Madre de Dios, donde
encontré algunos que iban en balsas, y se corrieron al monte
sin darme tiempo á conversar con ellos. Otra vez ví una fo-
gala y, como me vieron subir, apagaron el fuego y se corrieron.
Hallé varios caminos que sin duda se dirigían á sus carpas ó
ranchos, pero no pude demorarme en explorarlos, apurado
como estaba en avanzar en la exploración del Madre de Dios.
«Ión otro tiempo tuvieron relaciones continuas con Jos Ísiua-
meños y Tumupaseños, pero estas relaciones fueron interrum-
pidas á fines del siglo pasado (el XVIII), con motivo de haber
cortado las orejas el Cacique de Isiamas Dapapuri á varios
Araonas y Toromonas, en las márgenes del río Madidi; con
cuyo motivo dieron un asalto á la misión de Isiamas los Arao-
nas y Toromonas reunidos.
«Se sabe que el año 1764 fueron llevadas á Isiamas 106
personas Toromonas de las márgenes del Madre de Dios. Ha-
blan el idioma Tacana, visten camisetas de algodón. Su reli-
gión es la misma, con corta diferencia, que la de los Araonas.
In otro tiempo tenían relaciones frecuentes con los Araonas,
pero hoy los separa un espacio de territorio que ninguna de
las dos tribus es capaz de pasar.
«Ióxiste en los libros de Tumupasa una nota que recuerda
una romería numerosa hecha por los Toromonas en 1781 al
cerro Caquiciruaca, situado á distancia de tres leguas al oeste-
noroeste de umupasa: cerro que hasta hoy día es considerado
por los Tumupaseños como una divinidad, ó como asiento de
la divinidad. liste cerro es de una elevación considerable, el
más elevado de las inmediaciones, gozándose de su cumbre,
que es de muy difícil acceso, de una perspectiva grandiosa. lón
ella dominan vientos fuertes, y son frecuentes las tempestades;
y los Indios creen que es el Dios que hace todo eso; porque no
quiere que ese lerreno sagrado sea pisado por piés humanos.
«Se cree que muchas de las muertes hechas en Isiamas y
Cavinas por los llamados Guarayos son cometidas en realidad
por los Toromonas. Los Guarayos (*) hablan un idioma descono-
cido, mientras los que hacen sus matanzas en Isiamas y Cavi-
nas hablan por veces en Tacana; y tacana muy claro hablaban
los que con el nombre de Guarayos dieron el asalto á Cavinas
en 1884.
«Algunos Toromonas han salido varias veces á Cavinas áú
(*) Obra citada, pp. 15—47.
PR
pedir misionero, aunque no en número muy crecido. Yo nunca
he podido encontrarme con ellos; pues para ir á buscarlos en
su lierra es preciso subir unas 240 millas el Madre de Dios,
internándose después por tierra, Ó bien ir de Cavinas al nor-
noroeste, sin senda de ninguna clase, pues ellos tienen buen
cuidado de no dejar rastro por detrás cuando andan por el
monte.
«Acerca del origen de la palabra Guarayo nada puedo decir,
sino «que los Araonas dan este nombre á todo enemigo, cual-
quiera que sea la tribu á que pertenece, y desde el momento
que dan á uno este nombre lo tienen sentenciado á muerte.
Hacer Guarayo significa entre ellos matar (*).»
No está demás reproducir aquí esta nota del mismo Padre
Armentia:
«Atén nunca perteneció á la raza Tacana: fué fundada con
Indios Lecos, lo mismo que Apolobamba, Santa Cruz del Valle
Ameno, Pata ó San Juan de Buena Vista, Mapiri y Guana, según
multitud de documentos auténticos que poseemos y como lo in-
dica su mismo idioma; aunque hoy en día en dichos pueblos (ex-
cepto Mapiri y Guanay) se habla generalmente el Quichua ()».
VITI
ESPÉCIMEN DE LENGUAS
«Tres son las lenguas de las tribus que habitan la parte
baja del Madre de Dios, ó mejor dicho dos: Araona y Paca-
guara. Como ya se ha dicho en otro lugar, el Araona no es
más que el Tacana, bastante variado para que no puedan soste-
ner una conversación seguida entre Tacanas y Araonas, á pesar
de que apenas hace siglo y medio que se hallan divididos. Pero
si bien no pueden sostener una conversación seguida se entienden
en las cosas más usuales y necesarias á la vida; y un Tacana
aprende en muy poco tiempo el Araona y viceversa. lól Paca-
guará es una lengua bastante extendida, pues se habla, con
poca diferencia Ó variación, por la mayor parte de las tribus
del Ucayali. 1l idioma hablado por los indios de la misión de
Cavinas es una mezcla de Pacaguara y Tacana; debido sin duda
(1) Obra citada, pp. 49. [Guarayos es otro nombre de los Chiriguanos.
S. A. L. Q.]. o
(?) Ver el Tacana, yp. 3, y el error de VOrbigny que corrige el Padre
Armentia.
LA io
á la mezcla de Araonas y Pacaguaras que han compuesto 6
formado la población de dicha misión; y tal vez más principal-
mente á Ja comunicación continua de los indios Cavineños con
los Tacanas de los pueblos de Tumupasa é Isiamas.
«No me parece inútil poner aquí algunas muestras de estos
idiomas, tanto para que se conozca su índole, cuanto para que
los que estén en estado de hacerlo puedan compararlos con
otras lenguas ó dialectos ya conocidos, y por este medio llegar
á aclarar uno de los problemas que más llaman la atención en
el día, cual es: El origen de las razas por medio de la filología
comparada. Para ello me parece suficiente poner las muestras
de declinaciones y conjugaciones; algunos ejemplos de verbos
compuestos, y el modo cómo se componen; y, finalmente, algu-
nas palabras de cada uno de estos idiomas ó dialectos para
que se noten mejor su semejanza y diferencia.
«No está de más decir algo sobre las tribus que hablan
estas lenguas. Jl Zacana es hablado en los pueblos de Tumu-
pasa é Isiamas; el 4Araona por las tribus Araonas y Cavinas
que habitan sobre el Madre de Dios, Manuripi, Tahuamanu y
Uaicomanu (Abuná). Ll Pacaguara por las tribus de Chacobos,
Pacaguaras, Caripunas y aun por las tribus de Ucayali, donde
es conocido con el nombre de lengua Pana, que se subdivide
en varios dialectos. 1:l Moseteno se habla en Covendo, Santa
Ana y Muchanes, y aun por los Chimanes, remontados desde
1862. ll Cavineño sólo se habla en la misión de Cavinas, y
parece que no tardará en desaparecer, quedándonos sólo el
recuerdo de la tribu y del idioma, siquiera haya de servir este
último para estudios comparativos (*).
IX
DECLINACIÓN DE LOS PRONOMBRES
CASTELLANO TACANA ARAONA CAVINEÑO
Yo — Eama Yama Era, Yequia
De mi — Quiema Quiema Ecue, Ecquiquia
Para mi — Quiemapuji Quiemapuy Ecueisu
A mi — Ema Ema Yequiquia
Cenmigo — Ema neje Ema ñae Equiatseve
(*) Se suprimen los ejemplos del Pacaguara y Moseleno, porque no per-
tenecen á este grupo. Ver «Anales de la Sociedad Científica», año 1902.
Tomo XII 2
CASTELLANO
Nosotros
De nosotros
Para nosotros
A nosotros
Con nosotros
Tu
Tuyo
Para tí
A ti
Contigo
Vosotros
Vuestros
Para vosotros
A vosotros
Con vosotros
Este, Esta
Estos, Estas
El, Ella
Ellos, Ellas
Aquel, Aquella
Aquellos
Ese
Ksos
Mio
Puyo
Suyo
Nuestro
Vuestro
De ellos
¿Quién?
¿Con quién?
¿Para quién ?
¿Cuándo?
Hoy
Mañana
Nunca
Siempre
Bien
Mal
TACANA
Ecuana
Ecuanasa
Ecuanasapuji
Ecuana
Ecuana neje
Miada
Miqueda
Miquepuji
Mida
Mineje
Micuana
Micuanasa
Micuanasapuji
Micuana
Micuananeje
Yhe
Yhe cuana
Tueda
Tueda cuana
Ichu
Ichucuana
Jida
Jidacuana
Quiema
Miqueda
Tuseda
- Ecuanasa
Micuanasa
Ichucuanasa
Ay deni?
Ay denineje?
Ay depuji?
Quietsunu ?
Jeave
Maita
Niquietsunu
Daja puicha
Saipiave
Madadave
18 —
ARAONA
Ecuada
Ecuadaja
Ecuadaja puy
Ecuaña
Ecuaña ñae
Mitya
Mique
Miquepuy
Mida
Miñae
Micuaña
Micuañaja
Micuañajapuy
Micuaña
Micuanañae
Uja, Uaja
Uajacuañaja
Vada, Juma
Jumacuañaja
Juma
Jumacuañaja
Vada
Vada cuañaja
Quiema emetse
Mique emetse
Vada emetse
Ecuadaja emetse
Micuadaja emetse
Jumacuañaja emetse
Iqueja ?
Aydeniñae?
Iquejapuy ?
Quietsunuja ?
Uetseñe
Uenau
Micuata
Jaipiave
Masadave
CAVINEÑO
Ecuana
Ecuanaja
Ecuanaiju
Ecuanara
Ecuanatseve
Miquia
Miquiquia
Micueisu
Mira
Miatseve
Micuana
Micuanajaque
Micuanaisu
Micuanara
Micuanatseve
Rie
Riecuana
Tura
Turacuana
Yueque
Yumaecuana
Equiquia
Miquiquia
Tujaquie
Ecuanaquiquie
Micuanaquiquie
Yumacuanajikie
Ayra?
Ayratseve ?
Ayraju?
Ejetsunu ?
Riquieveca
Metodia
Ayjama
Terebaiena
Y da
Ydama
— 19 —
Xx
NUMERALES
«Todas estas lenguas ó dialectos no cuentan sino hasta dos:
Peada y Beta indican uno y dos en Tacana, Araona y Cavi-
neño..... Los Tacanas y Cavineños han tomado el resto hasta
diez y sus compuestos, parte del Aymará (*), parte del Caste-
llano.
MODO DE CONTAR EN LAS DIVERSAS LENGUAS
CASTELLANO TACANA ARAONA CAVINEÑO
Uno — Peada Peada Pea
Dos — Beta Beta Beta
Tres — Quimicha — Quimsa
Cuatro — Puchi — Puchi
Cinco — Pichica Emerucuata Pichica
Seis — Socota — Socta
Siete — Siete -- Pacalco (?)
Ocho — Ocho — Quimichacalco (?)
Nueve — Nueve = Llatunca (?)
Diez — Tunca Eme betave Tunca
XI
COMPARATIVOS
«Los comparativos los hacen con el adverbio Más — Lbiasu;
verbi gracia:
Yo soy mejor que tú — Ema miqueebiasu saida
Yo sé más que tú — Ema mique ebiasu babe
«13 superlativo lo indican por medio de las palabras quita,
cuala, ichast.
(*) Más bien del Quichua.—S. A. L. Q.
(?) Estos tres son del Aymarái.—S. A. L. Q.
— 20 —
XII
MUESTRAS DE VERBOS Y MODO DE CONJUGARLOS
«Los verbos se dividen en símples, auxiliares y compuestos.
Los verbos auxiliares desempeñan en estas lenguas un papel
más principal que en las lenguas de origen latino. Los prin-
cipales son: Ióstar Ó Haber = Kan¿; y Hacer = Pu que tiene el
presente de indicativo HEpuani, y significa igualmente: Istá di-
ciendo ó está haciendo.
«El Tacana tiene todos los
lenguas, y
abundante.
modos y tiempos de nuestras
podría decir que ú este respecto es más rico y
«Los verbos tienen una misma terminación en todas las per-
sonas de un mismo modo y tiempo; y sólo se conoce la refe-
rencia por el pronombre personal que precede.
«Verbo Haber ó Tener: Kani= hay, tengo, tiene; y sólo en
la tercera persona del plural se
Habia ó
cha.
Tenía ayer — Anina.
He tenido — Anida.
Tuve (remoto) — Eani jea.
Habrá, Ha de haber — Eaniti.
Que haya, Que esté — Pa ani.
Tenía — Aniana, Aniapui-
dice: Hanita.
Había habido — Tuque eani ú Eani-
tuque.
Si hubiese Ó Estuviese — Eanisu.
Si hubiese estado, habido ó tenido —
Anicuasu.
Si hubiese estado, habiendo ó tenien-
do— Anicuapuinasu.
«Sin embargo de que el verbo Ser tiene todos los modos y
tiempos, como en las lenguas de origen latino, es un verbo
esencialmente irregular, y en la aplicación práctica no sigue
regla alguna, como puede verse
¿Quién es? — Aydenida?
¿Quién fué?—Aydeni puina ó puana?
El ha sido — Tuedave.
Que sea — Papu.
Si no fuesen malos — Nime madada
micuana pucuamavesu.
Por haber sido malo — Tusa nime
madada jepuiti.
¿Quién era? — Aydenida epumane?
Sería bueno — Saida jea pucua.
Aunque sea así — Daja papubiame.
por los siguientes ejemplos:
No han de ser malos — Aymave jea
nime madata ecuana mave.
¿Si fuese malo? -— Nime madada pu-
cuasu.
Hubiera sido bueno — Saida detse
pucua epumane.
Por más que hubiese sido — Daja pu-
que biame.
Para ser — Epupuji.
Tal vez sería yo? — Cuipave ema?
lluera yo no más — Pucuave ema.
O [ME
XII
VERBOS SER Y ESTAR EN ARAONA
Yo soy — Ema. (Que esté aquí — Jityu pa ani, Duve
Yo era— Ema mu epuumane. pa ani.
Yo estoy aqui — Ema jityu. Si estuviera — Anirerepu.
Estaba — Eanimane. Ojalíú estuviese aqui — Judu anirere
Estuve — Eanija. cuata.
Estando yo aquí — Duve ema eaniu.
HABLR
Hay — Eani. Estí habiendo — Eanicuanani.
Habia — Eanimane. Si hubiera — Anichania.
Ha de haber — Be mema eani. Ojalíi que haya — Panimemea.
Hubo—Aniapujia, Anisabana, Ani- | Ojalá que hubiera — Be amichame;
fabiana. Anirere cuata.
«ls de advertir que hay mucha diferencia en el modo de
hablar entre las mismas tribus Araonas, debido sin duda á la
poca comunicación entre ellas, y más que todo al modo capri-
choso de hablar. Por otra parte, adoptan cuanta palabra pueden
de otros idiomas.
XIV
VERBO SER Y ESTAR EN CAVINEÑO
SER
Yo soy — Iquia. Habia— Anina.
Yo fui — Uchine. Hay — Ania, Yumidia.
Yo he sido — Ique jua. Hubo — Anichine.
Habrá — Anibuque. Que haya — Pa ani ó Anipa.
Mabiendo — Aniu. Hubiera habido — Aquenejua.
Cuando haya — Aniabatsu. Hubiese habido — Aquene ucuare.
Habria habido — Aquene uchine.
ESTAR
listoy — Ania. I'state — Anicue.
staba — Aniana. Si estuviera — Eaniu.
Estuve — Anichine. Estando — Aniu, Aniabatsu.
Habiendo estado—Anichinique, Ani- | Hubiera estado— Aniquenejua, Ani-
cuareque, Aniguaju. quene uchine.
Estaré — Anibuque. Hubiese estado — Anicuena ujuara.
Que esté —Pa ani. Para estar — Anisu.
Por estar — Anideme (').
XV
MUESTRA DE ALGUNOS VERBOS COMPUESTOS
EN TACANA
«Ll verbo Ha= Hacer, liene el presente de indicativo Lha-
tant, que significa: stoy haciendo actualmente.
Ehametani — Estoy mandando hacer | Vete 4 mandar que hagan — Ame-
ó Estoy haciendo por medio de otro. tique.
Haz tu — Aqué. Manda hacer, ó Haz por medio de
Anda y haz, 6 Vete á hacer—Atique. otro — Ameque.
«]ól verbo Querer = Tsada, si bien es un verbo regular con
todos sus modos y tiempos, nunca se usa junto con otros ver-
bos, sino que entonces la partícula ja unida á otros verbos in-
dica la acción de querer.
Tr — Puti; Quiero ir — Putija. Beber — Idi; Quiero beber — Idija.
Comer — Dia; Quiero comer — Diaja.
y así de los demás.
La partícula ¿¿ indica posesión, v. 8.:
Dinero — Chipilo; Uno que tiene dinero — Chipiluji.
Frasada 6 cobija — Macha; Uno que tiene frasada — Machaji.
«La misma partícula repetida (722), indica cosa pasada ó
consumada; v. 8.:
Clavar — Tata; Ya clavado — Tatajiji.
Comer — Dia; Que ya ha comido — Diajiji.
Babe — Saber. Babequisa — Enseñar, compuesto de
Babetsua — Aprender. dos verbos: Babe — saber y Quisa
Jababetsuati — Voy á aprender. — hablar, decir, avisar.
(1) Los dos párrafos que se omiten tienen que ver con el Pacaguira y
Moseteno, que no se incluyen en este estudio.—S. A. L. Q.
Dia — Comer. Diaba, compuesto de | Jabataiticua — Desearia verme con
dos verbos, Dia — comer y Ba — fulano.
ver, significa probar la comida. Dama — Tapar, cubrir.
Ba — Ver. Jadamati — Taparse á sí mismo.
Jabatique — Cuidate. Manu — Morir.
Batsuatique, del verbo Ba— ver, y | Manuame — Matar.
Tsuati — subir. Quiere decir: Mira | Jamanuametiji — Il que ha matado,
al cielo Ó para arriba. asesino.
«Respecto á la pronunciación tiene el Tacana algunas que
son difíciles y que no se pueden expresar con sólo el alfabeto
castellano. Por ejemplo: la Y unas veces la pronuncian fuerte
como nosotros como en la palabra jaja, que quiere decir: Semi-
lla, fruto; y otras tan suavemente que apenas se percibe, como
en Pueyujiji (ya ha llegado). La D tiene tres sonidos: ll uno
es como en castellano, v. g.: Dudu = chorrear, gotear. Otro es
equivalente á la th inglesa, v. 2.: Dudu = moler, pulverizar. Otro
tiene un medio entre la D y la R, ó mejor dicho entre la T y
la Ri, v. 8.: Dudu = hermana mayor.
«Los Araonas guardan la primera; la segunda la han redu-
cido á Só Y y la tercera á T. Los Tacanas no tienen la L sino
en dos palabras y aun éstas no pertenecen á su idioma, y son:
Livivi, que significa la Honda v Limajaja que quiere decir Sidra.
Tampoco tienen la C castellana con el sonido que resulta antes
de las vocales Zé T. Los Cavineños, Araonas y Pacaguaras no
tienen ninguna pronunciación que no pueda expresarse con
nuestro alfabeto.
«La letra Ch se halla en todas estas lenguas, en las que
unas veces se pronuncia como en francés y otras como en cas-
tellano.
XVI
ALGUNAS PALABRAS COMPARADAS
EN LOS TRES IDIOMAS
CASTELLANO TACANA ARAONA CAVINEÑO
1 Padre — Tata Tatadi Tata
2 Madre — Cuara Uauadi Cuahá
3 Hijo — Ebacua Na Ebacua
4 Hija — Ebaquiepuna Ebacuepuna Ebacuaepuna
5 Hermano — Dau, Usi Zau, Uitzecua Jau, Usi
6 Hermana — Dudu, Datna Zatna Nasi, Jane
OL == 040
E
CASTELLANO
Tio
Tía
Cabeza
Mano
Pié
Cuerpo
Alma
Corazón
Dios
Arbol
Agua
Arroyo
Carbón
Ceniza
Carne
Cuerpo
Comida
Casa
Canoa
Camino
Bebida
Espina
Estrella
Fuego
Ir
Yuca
Hombre
Luna
Leña
Mujer
Muchacho
Muchacha
Olla
Palo
Pueblo
Plítano
Plato
Pescado
Piedra
Pensar
210
Sol
res
1lerra
"TACANA
Tataive, Juju
Nene, Cuaive
Echua
Eme
Euatsi
Equita
Enidu
Maesumu
Dios, Edutzi
Aqui
Eavi
Enabaque
Etide
Etimu
Aycha
Equita
Jana, Etemiji
_Ete
Cuaba
Edidi
Ayeidi
Aquida
Etubay
Cuati dareda
Puti
Cuabe
Deja
Baddi
Cuati
Epuna
Edeave
Epunave, Putu
Juttu, Jutuaja
Aqui
Ejude
Nasa
Depe
See
Tumu
- Piba
Ena
Ideti
Eaua, Medi
NOTAS AL
ARAONA
Juju
Nene
Echua
Eme
Euatsi
Ecuicha
Ejiay
Emofobo
Edutzi
Acui
Eavi
Esada
Etesi
Etimu
Yami
Ecuicha
Jana
Etai
Cuamba
Edisi
EFidi
Acuisa
Etujai
Cuati ibueda
Puj, Putibu
Cuabe
Deja, Ecuicha
Badi
Cuatimanu
Epuna
Toro
Ebaezacua
Jutu
Acui
Erere
Naja
Sepe
Jae
Tumu
Piba
Manu
Izeti
Eua, Mezi
CUADRO COMPARATIVO
CAVINENO
Cucu
Nene
Iyu a
Emetucu
Euatsi
Ecuita
Yata ecuana
Eniju
Educhi
Acui
Ena
Sepere
Etirutseve
Etiquimuru
Erami
Ecuita
Etduca
Etare
Cuaba
Ediji
Eigi
Acuija
Purari
Etiqui
Cua
Cuave
Deja
Badi
Cuati
Epuna
Ebacuapi
Ebacuna
Emaricaca
Acui
Epu
Bondare
Peja
Jae
Tumu
Adeba
Exeperearida
Igeti
Mechi
[l* De las listas de arriba se desprenden las siguientes inter-
equivalencias de sonidos en los tres idiomas Pacana, Araona y
Cavineno:
TACANA ARAONA CAVINENO
2 E ” -— h
D, 6, 48 o a z J09
) 2 Ss lz —-
De z Y) y) C
a a o ch ch y
LOA e e 0
12% O A que cut cut
A le l ch (
1 lz 2 ch
19, 45 d s )
19. e 0
19. e ¿ =
21 — ya va
2 D mb D
26, 28. dl Ss j
2 d ad 17)
29: D )) » (?)
32. D D v
42. S J =
43. d Ss pa
00 S ) J
49. d 2 ch
lin el 41 Erere es —enramada; y Epu—pueblo.
Ir La voz «agua» en todos los idiomas es de tal importan-
cia que en muchos de ellos hasta puede considerarse como la
palabra determinante para la clasificación; desde luego era algo
curioso que el Tacana y el Araona (17) se sirviesen de la forma
Eavi, mientras que para el Cavineño se prefiriese la otra Ena,
tan significativa de un origen Mojo-Mbaure; pero es el caso
que en Tacana tan puede decirse eaví como ena cuando quiere
uno hacer comprender «agua» y es esta la forma que el mismo
Padre Armentia dá en su vocabulario.
Aquí concluyen los apuntes del Padre Armentia en su Viaje
que tienen referencia á este trabajo y que forman el mejor pró-
logo al mismo. Son datos, que de haberlos tenido á la mano,
se hubiesen utilizado para el Tacana, pero tarde ya se consiguió
el ejemplar de que se ha extractado lo que'*precede. Los manus-
critos del Padre Armentia y sus escritos en general, forman un
lindo estudio sobre este grupo de Indios, uno de los tantos que
hacen la orla de las altiplanicies de los Andes Perú-Bolivia-
nos, y que es muy posible sean descendientes de parte de aque-
e
llas hordas de salvajes que, según Montesinos, destruyeron la
antigua monarquía peruana en esos albores de la era cristiana
en que cuenta él que se produjo una catástrofe espantosa en las
costas del Mar Caribe. Los rasgos físicos y el idioma nos per-
miten asegurar que no son estos Indios ni de la raza peruana
ni de la guaraní; pero aún nos faltan datos para darle la colo-
cación que les corresponde en esa vasta serie de naciones «que
separaba y aún separa á estos dos grupos más conocidos de la
raza sud-americana.
Pido disculpa al Ilustrísimo señor Obispo de la Paz, si á
causa de la larga distancia que nos separa, he incurrido en
errores involuntarios de transcripción; más, en este caso como
se dijo ya para el Tacana, queda el manuscrito archivado en
la Biblioteca del Museo de La Plata, y á él en todo caso me
remito. —S. A. L. Q.]
Museo de La Plata, Octubre 10 de 1902.
Elementos para un arte del idioma Gavineño
Yo
Tú
Aquel
Nosotros
Vosotros
Aquellos
PRONOMBRES PERSONALES
CAVINEÑO
— Era, Iquia.
— Mira, Miquia.
— Yumera, Yumeque.
TACANA
— Eama 6 Ema.
— Miada ó Mida.
— Ichu, Ichua ó Yida.
— Ecuanara, Ecuana. — Ecuana.
— Micuanara, Micuana. — Micuana.
— Yumacuanara, Yumacuana, — Ichucuana, Tuna,
Tunara. Tuneda.
[Nota: Aquí se vé que los afijos Ria, ó Bra, Quia, Que 6 Ique,
son simples partículas demostrativo-pronominales; también que
la partícula cuana hace tema de plural, ya como sublijo, v. 8.:
Mi-cuana; ya como infijo, v. g.: Mi-cuana-ra.—S. A. L. Q.]
Mio
Tuyo
Suyo
Nuestro
Vuestro
De ellos
[Nota
alg Ye Pas
PRONOMBRES POSESIVOS
CAVINEÑO
— Equiquia, Ecue.
— Miquiquie.
— Tujaquie.
— Ecuanaquiquie.
— Micuanaquiquie.
— Yunucuanajiquie.
TACANA
— Quiema.
— Mique.
— Tusa, Mesa, etc.
— Ecuanasa.
— Micuanasa.
— Tuneseda, etc.
: De este paradigma se desprende que la partícula que
hace tema de posesivo es el infijo quí intercalado entre la raíz
y el complemento ó terminación demostrativo, en singular;
porque en plural debe ir precedida del aumento que lo hace
Singular: E-qui-quia — Mio.
Plural: Ecuana-qui-quia — Nuestro.
pe
ln la tercera persona del plural se nota una variante Cu-
riosa, el reemplazo de qui por j¿: éste responde á una degene-
ración del sonido k en el otro jó h tan conocido en todas
partes, como se dijo ya en la parte fonológica de mi Mocoví.
_La ecuación es esta:
Kó6C=J 6 H=S
ln la tercera persona del singular el infijo qué de primera
y segunda, se convierte en ja, que según la ecuación de arriba
nace de una forma anterior ca ó ka, partícula pronominal bas-
tante conocida en América, y que, por construcción ó por in-
- trínsico valor léxico, parece que muchas veces, sino lodas, re-
presenta nuestra preposición de.—S. A. L. Q.]
DECLINACIÓN Ó SEA TEMAS PRONOMINALES CON AFIJACIÓN
DE PARTÍCULAS DE RÉGIMEN
CAVINEÑO TACANA
SINGULAR
Yo — Era, Yequia. — Eama.
De mi— Ecue, Ecquiquia. — Quiema.
Para mí — Ecueisu. — Emapuji.
A mi — Yequiquia. — Ema.
Conmigo — Equiatsebe. — Ema neje.
PLURAL
Nosotros — Ecuana. — Ecuana.
De nosotros -— Ecuanaja. — Ecuanasa.
Para nosotros — Ecuanaiju. — Ecuanasapuji.
A nosotros — Ecuanara. — Ecuana.
Con nosotros — Ecuanatsebe. — Ecuana neje.
CAVINEÑO
SINGULAR PLURAL
Pú — Miquia. Vosotros — Micuana.
De ti — Miquiquia. De vosotros — Micuanajaque.
Para tí — Micueisu. Para vosotros — Micuanaisu.
A ti — Mira. A vosotros — Micuanara.
Contigo — Miatsebe. Con vosotros — Micuanatseve.
Aquél — Yumeque. Aquéllos — Yumacuana.
De aquél — Yumeje. De aquéllos — Yumacuanaque.
Para aquél — Yunueisu. Para aquéllos — Yumacuan:«isu.
A aquél — Yumera. A aquéllos — Yumacuanara.
Con aquél — Yumatseve. Con aquéllos — Yumacuatseve.
OE
VERBO SER
Yo soy — Iquia.
He sido — Iquejua.
Fui — Uchini.
Seré -- Iquia ubuquia.
Que sea — Ucue.
VERBO HABER
Hay — Ania yumidia.
Habia — Anina.
Hubo— Anina; (vemoto) — Anichine.
Habrá — Anibuque.
(¿ne haya — Pa ami, Anipa.
Cuando haya — Aniabatsu.
Habiendo — Aniu.
Hubiera habido — Aquenejua.
Habria habido — Aquemuchine.
Hubiese habido — Aquemucuare.
VIERBO ESTAR
Estoy — Ania.
Estaba — Aniana.
He estado — Anina.
Estuve -— Anichine.
Estaré — Anibuque.
Estite — Anicue.
Que esté — Pa ani.
Estuviera — Eaniu.
Hubiese estado Anicuenaujuara.
. Aniquenajua.
Hubiera estado — , q y Á
Aniqueneuchine
Estando — Anira.
: Anichineque.
Habiendo estado =i a q
Anicuareque.
ara estar — Anisu.
Por estar — Aniademe.
Estando — Anibatsu.
Habiendo estado — Aniguaju.
VERBO HACER
Hago — Iquiaya.
Haceis — Micuanaya.
Hacen — Yumacuabaque.
Hacia — Yequiejua.
Hice — Uchine.
He hecho — Ucuare.
Han hecho — Yumacuauchine.
Haré — Iquia abuquia.
Haz tú — Acue.
(Que hagan — Yumacuanaquea.
Que yo haga — Pahaiquia.
Que ellos hagan — Pahaecana.
Hiciera — Iquia abatsu.
Haría — Iquia eau.
Hubiera hecho — Aquenejua.
Hubiese hecho — Aqueneuchine.
Habría hecho — Aqueneucuare.
Hacer — Aha.
Haciendo — Ahatsu.
Haber hecho — Anajo.
Habiendo hecho — Anajo.
VERBO TRABAJAR
Yo trabajo — Merejuyaiquia.
Trabajé — Merecuchini.
le trabajado — Merejua.
Hube trabajado — Mereucuare.
Trabajaré — Mereubuquia.
Trabaja tú — Meracuemiquia.
Trabajad — Meracue.
Trabajara — Merecau.
Trabajaria — Merebatsu, Mereatsu.
Trabajase — Mereanaju.
Habria trabajado — Meraquienejua.
Habria trabajado — Meraquieneu-
cuare.
Hubiese trabajado — Meraquenesi-
chine.
Trabajando tú — Meretsu miquia.
— MX)
Para trabajar — Mereisu. Que trabajen — Pa mere.
Mabiendo trubajado— Merejuatsu. Que trabajemos — Pa mere.
Trabajar — Mere. Tin trabajando — Meretseve.
VERBO AMAR
Yo amo — Inedabaya. Hubiera amado — Inedabaquieneu-
Amé — Inedabana. chini.
He amado — Inedabachine. Hubiese amado — Inedabaquieneo-
Hube amado — Inedabacuare. cuare.
Amaré — Inedababuquia. Amando — Inedabatsu.
Ama tú — Inedabacuemiquia. Para amar — Inadabaitsu.
Amad — Inedabacuemicuana. Habiendo amado — Inedabanasu.
Yo amara— Inedabatsu. Amar — Inebz.
''u amarías — Yudabau. Que tú ames — Payuebamiquia.
Ellos amasen — Inedabajo. Que ellos amen — Payuebayuma-
Yo habria amado — Inedabaquiane- cuana.
jua.
VERBO LLAMAR — Bacani.
Llamo — Bacani; Llamé — Bacanijua; uchini, etc.
ORACIONES CAVINEÑAS
PADRE NUESTRO
Ecuana Tata Barepaju Aniacuanaque, Micuebacani muy paju;
Nuestro Padre Cielos en Estás los él que, Tuyo nombre honrado sea;
Micue cacuadisiati Ecuana queja paetiz Yanaju barepaju Micue enime
Tuyo reino Nos á que venga; Tierra en cielo en Tuya voluntad
paju Eaquiequie dutia Vecaca cuanajaquie Riquie ecuana tiaque;
sea Cumplida toda Dia los de Hoy nos dá;
Ecuanatseve cujebatiaque Nerccabaya tumetupu Ecuana nerecabacue;
Nos con se portan mal Perdonamos ellos como Nos perdonan ;
Ecuajaju pacacaisa Ume ecuana; Dutiaja idamaquie Nerecabuticue
Tentación en que caigamos No nosotros ; Todo de mal de Emancipa
ecuana. Amen Jesus.
nos. Amen Jesús.
AVE MARÍA
Diosna mi quisarati, Maria casaja ecque, Diosna miatseve ania;
Dios te conserve, María gracia (de) llena, Dios tigo con esté;
Dutia epuna cuana Diaque yuequie neri Miequia ecarecanijuquie
Toda mujer las Sobre gran cosa, Tuyo vientre de
Timayaquid Yucquie nerijuja Jesus. Santa Maria Dios uya ecuaquie,
Fruto Gran cosa sea Jesús. Santa Maria Dios de Madre,
O a
eccuejaquijuccue; Ecuana juchaque cuana Ádeme, iyacua, Ecuana
ruega; Nosotros pecamos que los Por, ahora, Nuestra
maju vieju Diadi. Amen Jesús.
muerte (de) tiempo También. Amen Jesús.
EL CREDO
Dios Tata utaquiequie Ejecueya iequia, Barepa iyana anaquie.
Dios Padre poderoso el Creo yo, Cielo (de) tierra (de) el hacedor.
Tata Jesucristo jutaja Ebacua tupidya Ecuana ecuari diadi; Espíritu
Padre Jesucristo él de Hijo único, Nuestro Señor también; Espiritu
Santo jaquie Mimeque-acuare Ecua Mariaja jajama Eque cuinanacuare;
Santo de el Concebido fué, Santa Madrede Virgen Nació
Pontio Pilatoja emeju Ecuyuamati-cuare, Crusuju tatacuare, Majuaju
Poncio Pilatos de mano en Padeció Cruz en clavado fué, Muerto ya
papa-cuare, Limbuju butecuare, Quimisa vecaca baretzu, Emaju-cuana
enterrado fué, Limbo al bajó, Tercero día dentro de Muerto los
quejaquid Casita-ticuare; Barepaju tzuracuare, Tata Dios uya tata dutia
entre de Resucitó ; Cielo al subió, Padre Dios de Padre todo
Utaquieque idaeque Isania. Tuaquieya Etinucabuequi Chacha
Puede lo diestra Se sienta. Ahi de Venir ha de él que Vivos
cuana HEmajucuanatseve Jucha bacara; Espiritu Santoju Ejeeneya
los (de) - Muertos los con (de) Pecado indagar; Espiritu Santo en creo
icquie, Santa Iglesia Catolicaje; Casupodyaju Santo cuanajaquie,
yo, Santa Iglesia Católica en ; Comunión en Santos los de,
Jucha cuana jaquie Nerebacara, Equitacuana tereaquie Casitatibacquie,
Pecados los de en Misericordia, Cuerpos los (de) finitos Resurrección la,
Canajeti terebucquie Amaquie diadi. Amen.
Vida que se acaba Nunca también. Amen.
YO PECADOR
Yequia juchaqui Tata Dioso Ataqui juqui dutiajuz; Tuaqueja
Yo pecador Padre Dios Poderoso es que todo d; Después
quejaya Ecua Jajama Maria Queja Santa yeque neri San Miguel Arcangel
ála Madre Virgen María Ladá Santa gran cosa San Miguel Arcangel
queja, San Juan Bautista queja, Santo Apostol cuana queja, Barepaju
el á, San Juan Bautista el d, Santos Apóstoles los á Cielo en
Ania cuanaque Mia queja, Tata, Jucha arida icquia Acuareque Adebaja
Están los que Tú d, Padre, Pecado grande mio El hecho Pensar de
Yanaja, catijaque Eccue juchaju, Ecue juchaju, Ecue jucha aridaju
Palabra de, hecho de, Mia culpa en, Mia culpa en, Mia culpa grande en,
Ademe. Adyabacabaya Ecua jajama Maria queja San Miguel Arcángel
Por. Ruego (7?) Santa Virgen María d San Miguel Arcangel
A E
queja, San Juan Bautista queja, Santo Apostol cuana queja, San Pedro,
á, San Juan Bautista (el) Santos Apóstoles los á, San Pedro,
San Pablo Dutia Santo cuana queja Mia queja Tata, Ecuana ecuari
San Pablo Todo Santo los á Tú á Padre, Nuestro Señor
Tata Dioso Ecuana Ecuari Queja ecueyne Nebacabacaquie.
Padre Dios, Nuestro Juez, Al enojado (?) Rogueis (P) Amen Jesús.
POR LA SEÑAL
Eddirira ademe ++ Santa Cruzuja Maquei cuana Nerccabuticue,
Señal por Santa Cruz de | Enemigos nuestros de Libranos,
Ecuari, Dioso Tata Tataja ebacaniju, Ebacueja ebacaniju + Espíritu
Señor + Dios Padre, Padre del nombre en el, Hijo del nombre en el Espiritu
Santoja Ebacaniju.
Santo nombre en el. Amen Jesús.
MOE BULEATRIO
DE LA
LENGUA CAVINEÑA
A — Ha (Verbo).
A — Queja.
Aba — Comenzar, decentar, palpar.
Ababani — Tantear, tanteo.
Ababaquida — Antojar, antojo.
Abaca abaca — Descomedido.
Abaca abacatseve— Descomedimien-
to, descomedidamente.
Abacaadyama — Empresa.
Abacaadyamaqui — Intercesor.
Abacadyama—Impertinencia, imper-
tinente, implacable, intercesor.
Abacadyamaju — Interceder.
Abacama — Asistencia, circunstante,
circunstancia.
Abacamaha — Asistir.
Abacaisa — Iinmudecer, acertar.
Abacaisaju — Interrumpir.
Abacaysa qui aqui — Acertador.
Abacasa — Allojar, apaciguar.
Abacataha — Callar.
Abacatanasa — Deprimir.
Abahaca — Consternación.
Abahaca adiaju — Consternar.
Abananari — Hutia (asi).
Abape — Indistinto.
Abatacama — Porfia.
Abeba — Dictamen, penetración.
Abemaju — Bigamia.
Abu — Cargar, escobar, tocar.
Abuna — Hormiga de palo santo.
Acacha — Defecto, falta.
Acachaa — Pultar.
Tomo XII
Acachajuqui — Defectuoso.
Acachanetaqui — Defectible.
Acachapiji — Defectillo.
Acachatana — Desproveher.
Acana — Hemorroida.
Acaraqueama — Involuntario.
Accarama — Obstinarse.
Acua — Estregar.
Acuda — Acido, agrio.
Acudaha — Agriar.
Acudia — Escupir.
Acuedipusia aqui — Escupidor.
Acuediuritiria — Desbabar.
Acuejatima — Indispensable.
Acuibiti — Falangia.
Acuicaca — Fruta.
Acuija — Espina.
Acuijaqui — Desfollonar, espinoso,
hoja.
Acuijaquicuana — Hojarasca.
Acuijaquine — Espinar.
Acuquemi — Desacerbar.
Achatsebeta — Destral.
Ada — Añadir.
Adamaju — Desmejorar.
Addadada — Desastre.
Adea — Decir.
Ade ayama — Desdecir.
Adeba — Capricho, comprender, de-
ducir.
Adeba — Encapricharse, entender,
pensar, evidencia, juicio.
Adeba aqui — Soñador, juicioso, ra-
cional.
Adebabada — Apacible.
Cu
OE
Adebama— Desconocido, impensado.
Adebamaha — Desconocer.
Adebamatseve — Desconocidamente.
Adebamere — Ispecificar, recordar,
evidenciar.
Ademe — Por.
Adenaru — Examen, examinar, há-
bil.
Adenaruaqui — Examinador.
Adenarubaecua — Inhábil.
Adenatsu — Después.
Adeva — Conocer.
Adia — Apalear.
Adya ataquiquie — Decible.
Adya ataquiquicama — Indecible.
Adyadada — Desdicha, desdichado.
Adyadadatseve — Desastradamente.
Adyanatsu — Después.
Adyaradya — Efecto.
Adyaradyaju — Efectuar.
Adyea — lixponer.
Aeque — Cuadrilla.
Aequenanuca — Continuación.
Aequereti — Auxiliar.
Aequevequienaju — Apreciar.
Agcage — Caminar.
Agebidada — Trotar.
Agida — Destreza, disponer, hazaña.
Agida aqui — Disposición.
Agidama — Indisposición.
Agitseve — ¿Con qué?
Aha — Construir, erigir, hacer.
Ahatubu — Enfaldar, árbol.
Aida —Asi, bueno, buena, hacienda.
Aineque — Bienhechor.
Aira — Quien.
Aitibu — Que.
Aja — Cerner, colar.
Ajacamere — Desaprobar.
Ajari — Grillo.
Ajejapaju — Distar.
Ajidamaha — Indisponer.
Ajipa — Alacrán.
Amaacatima — Intolerable.
Amacacuayo — Desquijarrar.
Amacuita — Dejadez.
Amacuita aqui — Dejado.
Amajari — Aún, todavía.
Amajiu — Desmoronadizo.
Amajiuju — Desmoronar.
Amama adyama — Desempeño.
Amari — Todavía.
Amaveruru — Carcoma.
Amena — Ya.
Amere — Persuadir.
Ami — Sangre.
Amiamia — Ensangrentar.
Amibuju — Disentería.
Amidije — Vena.
Amima — Exangúe, incruento.
Amipusia — Hemorragia.
Amitere — Desangrar.
Ana — Ejecutar, habla.
Ana aydama — Disoluto.
Anabijidaaqui — Gracioso.
Anabimutsu — Desalar.
Anada — Jalde (asi).
Anajacata — Encantado, encanto, en-
cantar, encantamiento.
Anani — Hormiga de palo santo.
Anapajida — Confianza.
Anapajidaju — Confiar.
Anaqui — Facundia, Facundo.
Anasuie — Pálido, palidez.
Anatsu — Descolorido.
Anatutai — Tartamudear.
Anau — Contienda, cooperar, gresca.
Anauama — Impudicicia.
Anauamaqui — Impúdico.
Ana y dama — Blasfemar, blasfemo,
hablilla, habladuria.
Anayuama — l'arfulla.
Anayuamaha — Farfullar.
Ani — Domiciliarse, estar,
habitar, morar, quedar.
Ani — Complexión, condición, zurdo.
Ania — Tener.
Ani ani — Hernia.
Anibaecua — Iirrante.
Anibute — Asentar, asiento.
Aninicada — Deformidad,
gado.
Anisicuati — Variar.
Anisicuataqui — Variable.
Anitzuma — Demora, demorar.
Aniydama — Desacomodar, desaco-
modado. 3
Ansa — Chamuscar.
Anu — Abuela.
Anuca — Más, repetir.
Anu utsecua — IBisabuecla.
Apada — Lejanía.
Apadama — Contigno.
Apaidama — Cerca, cercania.
existir,
encene-
— Uy)
Apartatuta — Desaparecer.
Ape — Contradicción.
Apeaqui — Contradictor.
Apeha — Contradecir.
Apu — Instante.
Apuapu — Obscuro, madrugada.
Apuapuju — Madrugar.
Apuda — Lobreguez, tinieblas.
Apui — Mariposa.
Apuisa — Desahuciar, desmayur, en-
treoir.
Apuisama — Experiencia.
Apuisamaha — Experimentar.
Apuisamaaqui — Experto.
Apuna — Entenebrecer.
Apupaisa — Descolorar, cubrir.
Apupuda — Incurioso.
Apusa — Desapasionar.
Apusatseve — Desapasionado.
Aputabaccua — Inmortal, inmorta-
lidad.
Aputaisa — Gastado, gastar, gasbo.
Aputama — Inmortalizar.
Aputameve — Derogación.
Aputasa — Derogar.
Aputasataqui — Gastable.
Aque — Desaparear.
Aqueaque — Desconformidad.
Aqueaqueju — Desconformar.
Aquedyamama — Desconsolado.
Aquene — Contemporizar.
Aquenenuca — Continuar.
Aquere — Deseo, deseoso.
Aquetana — Desmembrar.
Aqui — Madera.
Ar — Rabia, suspiro, tapay.
Ara — Cena, cenar, encallar.
Ara ara — Merendar, sustento.
Aracadaha — Achicharrar.
Aracana — Generación, ganar.
Aracara — Gana, hambre, aliento.
Aracaracuita — Gazuza.
Aracarama — Desgano.
Araju — liscomerse.
Aracaramaju — Desganar.
Arape — Prugalidad.
Araquiquiju — Fiambrar.
Ararada — Adiestrar.
Arasaca — listómago, ventriculo.
Arasacaqui — Istomacal.
Are — Iijecución.
Aremaju — Viuda.
Aricatura — Desascar.
Arida — Grande, grueso, magno.
Arrosoquini— Arrozal.
Asa — Comer.
Asada — Abandonar.
Asadajebe — Abandonamiento.
Asicada — Merdoso, sucio.
Asicatura — Contaminación.
Asicaturaha — Contaminar.
Ata — Casta.
Ataaraqui — Hambriento.
Atacuina — Desenfado.
Atada — Agil, agilidad, balumbo, bul-
to, intuición.
Atajananaisa — Enlace, enlazar.
Atananama — Desalmado.
Atapiisi — Consanguínco.
Ataquiquie — Dable. Ver Adya.
Atibune — Derivar, emprender.
Atiria — Concluir.
Atiutidya — Chaparrón.
Atsa — Contrarrestar.
Atso — Leche.
Atsu — Piña.
Atsultimare — Teta.
Atta — Pariente.
Attadaha — Embalumar.
Attucararaisa — Estupendo.
Atucamaju — Eclipse.
Atucamajuu — liclipsar.
Atumila — Bayeta.
Auada — Danta.
Awveine — Cuñada.
Ay — Cosa, herramienta.
Ayaque — Hace.
Aycuana — Enseres.
Aycuana amere — Encargar, encargo,
encomienda, encomendar.
Ayda — Abundancia, exuberancia.
Aydaju — Abundar.
Ayjama — Nada, no.
Ayjamacuita — Jamiús.
Ayjaquie — Cuyo.
Ayipejo — Pudayo.
Aynacaji — Golosina
Aynacajiaqui — Goloso.
Ayqui — Cosecha, esplendidez, fruto.
Ayquiama — Desconfianza, descon-
fiado.
Ayra— (Quién es.
Aytsenatsena— Insecto.
Azicada — Inmundicia.
Azicadaqui — Inmundo.
Azicuama — Inmutable.
Azicuamaju — Inmutar.
B
Ba — Mirada, mirar, ver.
Baaha — Desarropar.
Baaisa — Itefresco, refrigerio.
Baatrada — Fresco.
Baatsumudama — Triolento.
Baba — Abuelo.
Bababacati — Preguntar.
Babare — Registrar.
Baba utsecua — Bisabuelo.
Babeju — Aprender.
Babepaepa —Curandero.
Babe veda — Conjetura.
Babi — Caza, cazar.
Baca baca—Pedir, suplicar, súplica.
Baca bacara — Petición.
Baca bacati — Ruego.
Baca bacato — Plegaria.
Bacabajaca adyamaju -— Deprecar.
Bacacaya — Encuentro de río.
Bacadura — Indagar.
Bacamaju — Decir.
Bacani — Nombre.
Bacanima — Innominado.
Bacarama — Hastio.
Bacataja ajuamaha — Desalfiar.
Bacatiriaque — Oirás.
Baccuaisa — Desimaginar, enredar,
enredo.
Bacida — Viscoso.
Bacuapa — Fara (?), grosca, hidra.
Bacuapavari — Grama.
Bacuapavariquini — Gramal.
Bacuaza — Insertar.
Bada — Frio.
Bade — Colgar.
Badi — Luna, mes.
Badinana — Novilunio.
Baduda — Desidia.
Baduda aqui — Desidioso.
Badujajuaqui — Gorronazo.
Baduju — Gorrista.
Baecuaisa — Embromar.
Bageti — Preparar.
Bagida — Miedo.
Bajadama — Pachorra.
Bajaguaguasa — Divisar.
Bajasa -- Apresurar.
Bajasabisa — Aprisa.
Bajeje — Componer, encostrar.
Bajemayana — Exabruto.
Bajida — Desacobardar.
Bajiyuramaqui — A borrecedor.
Bajuapa — Serpiente.
Bajuyucamaha — Aborrecer.
Bamajaca — Entrevista.
Bamere — Designar, guiar, maniles-
tar.
Banacua — Lagarto.
Banaisa — Resfriar.
Banapaja — Bofetada.
Bandanubi — kResfrio.
Bandare — Plátano.
Banene— Desacalorarse.
Banesa — Infriar.
Banu — Sal.
Banutidia — Desentendido.
Banutidiaha — Desentenderse.
Bapeo — Extrañar.
Baquima — Afinidad.
Baquinda — Equidad.
Bara — Terciana.
Bare — Alargar.
Barepa — Cielo, empireo.
Barere — Celebro.
Barereca — Grosería.
Baru — Estatura, etc.
Barudama — Bajo.
Basu — Calofrio, efímera.
Bata — ls preciso.
Batabijida maqui — Formidable.
Batacuibijidama — Detestar, detes-
table.
Batajaejinama — Iistremecer.
Bataja ginama — Ispectro.
Batape — Igualar, incomparable.
Batapisima — Disimil, disimular.
Batapizi — Idéntico, igual.
Batapizia — Contrahacer, deseme-
jar.
Batapiziama — Desemejante.
Batapiziju — Asemejar, identificar,
igualar.
Bataqui bijida — Coordinación.
Bataqui bijidaha — Coordinar.
Bataquidama — Desapacibilidad.
Bataquiidama — Desapacible.
Bataquimaque — Idolo.
— 31 —
Batiquibijida — Fealdud.
Batiti — Vrescura.
Batsara — Cedro.
Bave — Sauber.
Bavitia — Iónseñar.
Bavitiaju — Instruir.
Bavitiaque — Maestro.
Bayajiujiu — Impresión.
Bayajiujiuju — Impresionar.
Bayanubi — Intrusamente.
Bayeta — Incomponible.
eBebacua — Lomo.
Becaya — Fulano.
Becuiji — Garrapata.
Beji — Huelgo, alar, eructar, eructo.
Bejina — Guadua.
Bejinaquine — Guadual.
Benadiru — Evaporar.
Benadirusa — Desvanccer.
Benini — Impedir.
Bere — Facilidad.
Beretaqui — Factible.
Beretseve — Ficilmente.
Beta — Dos.
Betajara — Gemelo.
Beti — Traer.
Betsa — I'lotante, flotar.
Bey — Jagiúiey, lago, laguna.
Bia —Piojo.
Biabia — Despiojar.
Biabiaha — Expulgar.
Biaquini — Piojera.
Bibada — Ligero, priesa.
Bibiaqui — Afortunado.
Bibraque — Manco.
Bibutana — Arruga.
Bicaca — Impedido, impedimento,
cachaza.
Bicacaha — Impedir.
Biccua — Tarántula.
Bicueda — Pesado, pesadez.
Bidubiduyu — Hopear.
Bijadaba — Querer.
Biji — Maña.
Bijiaqui — Mañoso.
Bijida — Escozor.
Bijidaba — Apreciar, aprecio, descar,
escocer.
Bijidabataqui — Deseable.
Bijimasa — Apetito.
Bijizeri — lemenilmente.
Biju — Aji.
Bijudama — Kchusur.
Binu — Sueño.
Bipuchiu — Gravedad.
Bira — Avispa.
Bisuri — Ciunsrón.
Bitibejeda — Ilo!lejo.
Bitipuji — Descascar.
Bittiere (ó 2) — Escama, escamar.
Biyema — Inmaculado.
Biyu — Diarrea.
Bize — Helada, hielo.
Bizeju — Helar.
Bucuadyama — Indiferente, indife-
rencia.
Bucuma — Inmovible.
Bucha — Como, parecido, paridad.
Buche — Parecer.
Buchicha — Despertar.
Buchichaqui — Despertador.
Bue — Caña.
Buge — Mancha.
Bugeaquima — Limpiada.
Bugeju — Manchar.
Bugema — Limpia, limpieza.
Bugemacuita — Pureza.
Bugemaju — Limpiar.
Buiji — Desayunar, desayuno, dosis.
Buimare — Apacentar.
Buje — Empolvar, mácula.
Bujejesa — Despilfarrar.
Bujema — Pulcro, aseado, asco.
Bujemaha -- Asear.
Bujemaque — Pulcritud.
Buji — Tragar.
Bujipidia — Bocado.
Bujutsu — Apostema.
Buni — Perdiz.
Burara — Germinar, herbecer.
Buri — llender, hendidura.
Buriburi — Gozo, gozoso.
Buriburiju — Gozar.
Buriri — Ansia, ansiar.
Busezeve — Luto, sarro.
Busucani — Ano.
Bute — Bajar, descontar, descuento.
Butia — Descolgar.
Butiamica — ebajar.
Butsepiquinipupu — Carilucio.
Butsepiquinitseve — Carinegro.
Butzaqui — Súbalo,
pe
Caacati — Emparentar.
Caadebati — Concebir, concepto, ins-
tinto.
Caadebatiaqui — Conocimiento.
Caadsanacati — Bostezo.
Caaisare — Celar.
Caajeti — Embestida.
Caanaumati — Delirio, desvarío, des-
variado.
Caasicati — Depravación, embrute-
cer, escombro.
Caasicatitseve — Depravadamente.
Cabacacuatima — Esterilidad.
Cabacasati — Aplacar.
Cabacati — Conceder, devoción.
Cabacatiaqui — Devoto.
Cabacatibaccua — Machorra.
Cabacatibaecua — Estéril.
Cabacatima — Indevoción, indevoto.
Cabaeti — Adornar.
Cabagegeti — Gala.
Cabaitibaccua — Insenescencia.
Cabajejeti — Compostura, embarcar.
Cabajeti — Imbellecer.
Cabajetiida — Decente.
Cabajeti idama — Indecencia.
Cabajeti idama aqui — Indecente.
Cabameretima — Encubrir.
Cabameretimaqui — Encubridor.
Cabapeti — Convertir, incógnito.
Cabasti — Decorar.
Cabatiaque — Madrugón.
Cabati cabati — Alcahuete, encandi-
ladera.
Cabati cabatiha — Alcahuetear.
Cabatima — Disfrutar.
Cabatizu — Viéndote.
Cabatsati — Chicote.
Cabaveneti — Domesticar.
Cabavitiati — Ejercicio, ensayar.
Cabavitiatiju — Ejercitar.
Cabepeti — Desfigurar.
Cabeti — Aparejar.
Cabetima — Celibato.
Cabijiti — Determinar, determinado.
Cabijitima —- Indeterminado.
Cabinituriti — Botón de (lor.
Cabiruti — Mónstruo.
Cabisa — Escamocho.
Cabitsuaritiaqui — Incestuoso.
Cabizunariti — Incesto.
Cabupaja — Abofelcar.
Cabupajaqui — Abofeteador.
Caca — Devanar, copu.
Caca — Ver: Emive caca.
Cacareuanati — Defensiva.
Cacasati — Tumulto, tumultuoso, en-
corajar, entusiasmo, entusiasmar.
Cacasatiaqui — Entusiasta.
Cacatsuti — Considerar, considera-
ción.
Cacatsutima — Inconsideración.
Cacicati — Alboroto, alborotar, albo-
rotado.
Cacicatiaqui — Alborotador.
Cacipiti — Ajustar.
Cacitati — Concurrencia.
Cacuadisia — Mandar (+).
Cacuadisiati — Mandamiento (*).
eCacuajitiqui — Convidador.
Cacuajititi — Convidar.
Cacuarenanatima — Indefenso.
Cacuarenarati — Hostilizar.
Cacuareti — Cambiar.
Cacuareuanati — Defensa, defender.
Cacuareuananatiaqui — Defensor.
Cacuejati— Aconsejar, consentir, de-
clarar, declaración, desposorio, dis-
pensar, encarar.
Cacuejatiaqui — Aconsejador, decla-
rador.
Cacuejatiudama — Desaconsejar, des-
aconsejado.
Cacujati — Flaco.
Cacha — Malla.
Cache — Red.
Cachivetiaqui — Iixcusador.
Cadabatisa — Desempachar.
Cadacati — Iimpachar, empacho.
Cadaiti — Cautela, cautelar.
Cadaitiaqui — Cauto.
Cadaitima— Incauto.
Cadaruti — Afectar.
Cadebati — Adivinar, aprobación.
Cadebatiaqui — Acierto, entendido
Cadebatibascua — Botarute.
Cadebatiju — Aprobar.
Cadebatiquie — Adivino.
Cadenaruti — Edificar, edificación.
Cadi — Hed (Read?).
(1) Ver el Padre Nuestro.
— 39 —
Cadiati — l'racaso.
Cadijidamati — Desistir.
Cadiqui — Goterón.
Cadsu — Continencia.
Caduditiati — Contribuir.
Cadujuneti — Aparecer.
Cadumahaquie — Achacoso.
Cadumati — Achaque.
Caduruti — Convulsar.
Cadyama — Exagerar.
Cadyamaqui — lxagerativo.
Cahadebate — Astucia.
Cahadebatiaqui — Astuto.
Cajacati — Genio, desunir, humor,
humorada, congeniar.
Cajacatisa — Desmaridar, descasar.
Cajaqueti — Desavenir, desavenido,
grupo.
Cajaracatima — Casto, castidad.
Cajeviti — Arañar, escarapela.
Cajibuti — Enfaldar.
Cajicacasati — Enmarañar.
Cajicati — Impelotarse, intrincar.
Cajicatisa — Embrollar.
Cajicatisaqui — Embrollón.
Cajicuiti — Incisión.
Cajipeti — Concubinario, plantilla.
Cajiruti — Bufar.
Cajiyuti — Conciliar.
Cajiyiti — Desasosegar.
Cajo — Corcoba, jiba.
Cajoaqui — Jiboso.
Cajoquiquie — Corcobado.
Cajucuati — Desempalagar, gúrgara,
gargarizar.
Cajuju — Enjibar.
Cajututi — Vestido.
Cajututusati — Guirigai.
Camacaca — Abrazar.
Camacacati — Abrazo.
Camacacatiaqui — Abrazador.
Camajuncara — Currutaco.
Camanane — Colmo, colmar.
Camaqueiti — Adversario, guerrcar,
guerra.
Camaqueitiaqui — Guerreador.
Camayatiaqui — Falible.
Camedaqueti — Tacto.
Camepanati — Confesar, confesión.
Camereti — Aturdido, faena.
Cameretima — Inculto.
Cameretisa — Desaturdir.
Cametseneti — Iisponsales.
Cametuniati — Encaja.
Camubatiba esu — Arriscado.
Camubatima— Impavidez, intrepidez.
Camubatima aqui — Intrépido.
Camubatimabaccua — Impúvido.
Camubatimatseve — Impávidamente.
Camuiti — Honor.
Camuitibacua — Desacato, desacatar,
descortesía, descortés.
Camuitimaaqui — Grosero.
Camure — Acometer.
Camureti — Bramido, entigrecerse,
fraterna, gruñido, gruñir, indignar.
Camuyti — Humilde, humillación,
humillar.
Camuytiaqui — Humillador.
Cana — Cansado, húlito, regúeldo,
aspirar.
Canaara — Descansar, descanso, re-
posar.
Canabuiji — Inspiración.
Canabuijiaqui — Inspirador.
Canabuijiju — Inspirar.
Canachi — Deso (ast).
Canageti — Gemido.
Canaiti — Agraviar, cólera, enojar,
enojo.
Canaitijaca — Desencono, desenfado,
desenojar, desagraviar, desagravio.
Canaitijucaca — Desenfurecerse.
Canajeti— Agitación, agitar, boquear,
jadear, respiración, vida, vivir, vivo.
Canama — Infatigable.
Canana — Llanto, lloro, chirrido, des-
penado.
Cananaaqui — Llorón.
Cananati — Chochear, deber, debida-
mente, enmohecer.
Cananatiaqui — Chocho.
Cananatima — Indebidamente.
Cananatimuca — Decrépito, decrepi-
tud.
Cananeti — Casado.
Canapica — Expresar.
Canapié — Expresión.
Canaruti — Decencia, honestidad.
Canarutitseve — Decente, honesta-
mente.
Canaruti yda — Ixacto.
Canasiriju — Fortificar.
Canatere — l'atiga, fatigar.
ES
Canatsicaruti — Iintrepernar.
Canavitu — Zambullir.
Canaytiuri — Ictericia.
Canerecati — Empobrecer, favor, fa-
vorecer.
Canerecatibaccue — Impiedad, fran-
quear, franqueza.
Caneti — Casada.
Canetimereti — Hospitalidad.
Cani — Agujero, hoya, hoyo.
Canibira — Avispa crabón.
Caniisa — Impozar.
Canijupeati — Dolor.
Canijuquisati — Borracho.
Canime bucuti — Abatir.
Canime cuarusati — Disputa.
Canime cuejati — Chichisveo.
Canimecuesati — Solicitar.
Canimequeja — Consulta, consultar.
Canimequejatiaqui — Consultor.
Canimeti—FEscarmentar, escarmiento.
Canimetiati — Contratar, contrato.
Canimetima — Inconvenible.
Canucaji — Camote.
Canucato — Pliego.
Capacaisa — Desarrebosar.
Capaiti — Adolescencia.
Cape — Abanicar.
Capeinimeti — Abandonar, pena, pe-
nar, tristeza.
Capepati — Enlodar.
Capequeti — Entrambos.
Caperere cabatiama — Descarado.
Caperere cabatiamaju — Descararse.
Caperere cabatiamatseve — Desca-
radamente.
Capetati — Curiosidad, curiosear, em-
botar.
Capetatiaqui — Curioso.
Capeyuimetijaca — Despenar.
Capieti — Escarnio, sonar, sonido.
Capietiaqui — IEscarnecedor.
Capietiqui — Ilscarnecer.
Capiniri — Salvaje.
Capiruriti — Enroscar.
Capucacati — Patalear, cólico, entu-
mecer, envarar, epilepsia.
Capucacatiaqui — Epiléptico.
Capujarati — Iixtorsión.
Capujeti — Improperar.
Capujiti —Improperio.
Capuqui — Cubierta.
Capuri — Aclamar.
Capuseti — Nausear, vómito.
Capuseticara — Náusea.
Caputa — lscuro.
Caputaju — Encapotar.
Caputi — Anublar.
Cara — Ganoso.
Caracanima — Ira.
Caradati — Gentio.
Carana — Descomodidad.
Carasa — Encajar.
Carecanieque — Congoja, congojar.
Carecani iyaqui — In cinta.
Carecanimaju — Enfurecer.
Carecanisaqui — Iimbarazada.
Carecaniuje — IEEntuerto.
Carenejaca — Desacompañar.
Carequi — Duplicado.
Carequiju — Duplicar.
Careseca — Desparejar.
Careveti — Infanticidio.
Carevetiaqui — Infanticida.
Caria —- encerrar.
Carireti — Hacendera.
Cariruti — Desperezarse, esperezo.
Caru — Mordedura, picada.
Carumere — Cruzar.
Casacati — Iindeble.
Casada — Fuerte, valiente, vigor.
Casada banapaja — Bofclón.
Casada camajeti — Resollar.
Casameti — Bailar.
Casañati — Huraño.
Casapidyati — Comunicar.
Casati — Entrampar, entropar.
Casatura — Esforzar, esfuerzo.
Casecati — Iscabullirse.
Casibuti — Calambre.
Casicati — Desaliñar, desaliño, estra-
gar.
Casimili — Soberbio.
Casipiti — Equilibrar.
Casiriti — Casamiento.
Casiritima — Duración, duradero.
Casiritimaju — Durar.
Casiti — Afear.
Castere — Flaquear, flaqueza.
Casubuti — Vencer.
Casueniti — Orgullo.
Casumite — Presumir.
Casumiti — Iincopelado, fantasia, en-
vanecer, exaltar.
O | Ae
Casumitiaqui — Orgulloso.
Casumutijaca — Desensoberbecerse.
Catabuti — Circuito.
Catacuaritiarida — Mujer mala. es-
caldad.
Catamutsie — Desplumar.
Catananaquiju — Encañonar.
Cataqueja — Desamor, desapego.
Cataquejaju — Desamorar.
Cataqueti — Chocar, choque.
Cataquijaha — Desamar.
Cati — Hecho, hechura, instigación.
Catiananasati — Garbullo.
Catiaqui — Dañador, dañable.
Catiati — Débito, desposar, distribu-
ción, explotar, cortejar, distribuir.
Catiatiaqui — Condescendencia, da-
dor.
Catiatiataqui — Denuncia.
Catibuti — Origen.
Caticaraju — Emperrarse.
Caticati — Debate.
Cati idia — Ilaborar.
Catiriati — Denidar.
Catiti — Dañar, daño.
Catiucavijati — Escamonda.
Catsa — Castigar, insnbordinación.
Catsacunuti — Costra.
Catsataqui — Punible.
Catsuma — Incontinencia.
Catsumaaqui — Incontinente.
Catupeti — Intercutineo.
Catupetitaquima — Incurable.
Catuquiju — Emplumar.
Catyuda — Seriedad.
Catyudaaqui — Serio.
Catza — Azotar.
Catzaquiquie — Azote.
Catzati — Breva.
Catzu cavijati — IEntallecer, vestirse.
Caumiti — Ufano, vanidad.
Caveti — Consorte, cónyuges.
Cavenana — Afan, afanarse.
Cavenanaqui — Afanoso.
Caveti — Consorte, cónyuges, enma-
ridar.
Cavicati — Descalzar, descalzo, des-
nudar, desnudo.
Cavitsutitseve — Floridamente.
Cavituti — llorecer.
Caya — Despanzurrar.
Caynamati — Inservible.
Tomo XII
Cayuveise — Telaraña.
Caza — Fuerza.
Cazacuina — Convalecencia, conva-
lecer.
Cazatsa — Lloviznar.
Cazatura — Forzado, forzoso.
Cazeiti — Concúbito.
Cazicati — IEnsuciar.
Cazicatiaqui — Ensuciador.
Cazipiti — Ensamblar.
Cazomiti —Alborozar.
Caztere — Languidez, lánguido.
Cazumiti — IEnsoberbecer.
Cira — Cresta.
Citara — Bolsa.
Citaraebari — Costal.
Citarajuisa — Entalegar.
Clavomusama — Tachuela.
Cocolate quini — Chocolatera.
Coeti — Cercado, derredor,
vuelta.
Comazejiju — Generalizar.
Comeretimaha — Incultivable.
Corona — Guirnalda.
Cua — Ir.
Cuaba — Canoa, lancha.
Cuabi — Asar en brasas.
Cuabu — Pelota.
Cuabuijabeju — Pelotear.
Cuacu — Madre.
Cuacua — Encantarar.
Cuacuacuaysa — Derretir.
Cuacuamuri — Sofocar.
Cuacuamuria — Chapuzar.
Cuachitana — Talón.
Cuadicia — Mandar.
Cuadinaqui — Mandón.
Cuadisia — Ley, despachar, enviar.
Cuadisiayaque — Quemando.
eCuadyama — Coraje.
Cuaisa cuaysa — Desportillar.
Cuajadaquevijida — Golosear.
Cuajeri — Cacao.
Cuajeriquini — Cacaotal.
Cuaji — Asomar.
Cuajiti — Averiguar, exploración.
Cuajitima — Inaveriguable.
Cuami — Hundir.
Cuamicuami — Hundible.
Cuanemaque — Soltero.
Cuanime cuarusati — Disputar.
Cuapujique — Madrastra.
turno,
Cuararaisa — Chicharrón, freir.
Cuare -- Ayuda, bandada, cometer,
expedición.
Cuarema — Insuperalle.
Cuarenuca—Destrueque, indemnizar.
Cuarequi — Fanático.
Cuareruda — Plenilunio, redonáear,
redondo.
Cuaresanaha — Deponer.
Cuaretianuca baccuahaqui — Des-
agradecido.
Cuaretianuca baccuatseve
agradecidamente.
Cuareu — Grigallo.
Cuaruna — Invariable.
Cuaruruisa — Enrejar.
Cuasiri — Emboscada.
Cuati — Leña.
Cuatsabija — Prédica.
Cuatsabijiju — Predicar.
Cuatsabiti — Bigote.
Cuatsaguana — Corregir, corrección,
imparcialidad.
Cuatsaguanama — Incorrección, in-
corregible.
Cuatsaguanatseve — Imparcial.
Cuatsaju — Orillar.
Cuatsatumu — Embozar.
Cuau — Ida.
Cuauda — Baladrón, fanfarria, fan-
farrón.
Cubita — Hidrocéfalo.
Cubutaena — Burbuja.
Cubutanaha — Burbujar.
Cucu — Tio.
Cucuadisiati — Gobernar.
Cucudenu — Chirimoya.
Cuchara ebari — Cucharón.
Cucharada ejequi — Cucharada.
Cuchi — Cochino.
Cuchiro — Cuchillo.
Cududu— Desesperación, desesperar.
Cuegipa — Norte.
Cueja — Aviso, denotar, noticiar, li-
cencia.
Cuejana — l'ormar.
Cuejatiu — Denunciar.
Cuejayaque — Ha declarado.
Cuejeti — Avisar.
Cueji — Cuesco.
Cuejiji — Viento, aire.
Cuere — Ilachear.
Des-
Cueru — I'ilo.
Cuesi cuesi — Destrizar.
Cueya — IEfigie.
Cueyana — Imaginar.
Cuidi — Glándula, incordio.
Cuiducuido — Gigante.
Cuijada — Arista.
Cuinana — Llega, llegar, parir.
Cuinara — Nacer.
Cuiri — Degenerar.
Cuisu — Espurriar.
Cuitabacati — Festejar, festín.
Cuitanque — Tabardillo.
Cuitapeta — Execrar, execración.
Cuitapetaqui — Execrador.
Cuja — Soplar, inflar.
Cujacuja — Vegiga.
Cujatana — l'onge (?).
Cujatisa — Entreverar.
Cujisa — Equivocación, equivocar,
equivoco, extraviar, extravío.
Cujuti — Guermeses.
Cujutia — Engranujarse.
Cumazeji — Imitable.
Cumazejiju — Imitar.
Cume — Usar.
Cumucumu — Timbal.
Cumuda — Larga.
Cumudaha — Largar.
Cunu — Bejuca, contorno.
Cunuquini — Bejucal.
Cuña — Cuña.
Cuparicati — Encompadrarar.
Cupipana — Gorrin.
Curecati — Alabar, ensalzar.
Curecatiaqui — Iinsalzador.
Curecatisa — Elogiar, elogio.
Curuma — Abstenerse, abstinencia.
Cuti — Gusarón (?).
Cuyane — Imaginario.
Ch
Chabare — Errata, error.
Chacha — Chacota, grito, griterío.
Chachabaccua — Insaludable.
Chachacha — Gritar.
Chachada — Rojo.
Chachaje — Contender.
Chachaju — Chacotear, sanar.
Chachamere — Curar.
Chachanema — Dislavor.
a
Chamacama — Apenas, como quiera,
con trabajo.
Chanu — Temblar.
Chapa — Perro.
Chapacueja — Jalear.
Chata — Imprecación, imprecar.
Chequequequi — Estallido.
Chequequequiju — Estallar.
Cheve — Garfear, imprudencia.
Cheveaqui — Imprudente.
Chibama — Desmerecer.
Chibamaaqui — Desmerecedor.
Chibare — Errar.
Chibarea — Desemparejar.
Chica — Tropezar, tropezón.
Chico — Tordo.
Chicuare — Impetu, impio.
Chicuaresa — Extirpar.
Chicuaretana — Arruinar, ausente.
Chichucatineti — Arrodillar.
Chii — Desgujar, deszumar.
Chine — Festividad, dia.
Chineunuda — liesta.
Chipi—Despique, despicar, desquite.
Chipilo — Dinero, plata.
Chipirodume — Escoria.
Chipiroduni — Orin.
Chipiroliquidaqui — Oro.
Chiquequi — Embuste.
Chiquequiaqui — Embustero.
Chiquequiju — Embustear.
Chiri — Garramar, hurto, hurtar, la-
drón, robar, rapiña.
Chiricue — Defraudar.
Chirije — Escrita.
Chiritaqui — Hurtable.
Chive — Excusa, excusar, fingir.
Chiveaqui — Fingido.
Chivetaqui — Excusable.
Chivetseve —Fingidamente.
Chuca — Nudo.
Chucu — Enmelar.
Chumu — Forquilla, gancho, espete-
ra, horqueta.
Churi — Defraudación.
Churiaqui — Defraudar.
Churu — Golondrina, gorro.
D
Dabuchere — Iguana.
Dacaca — Calva, encalvecer.
Dacacaqui — Calvo.
Dacaysa — Destechar.
Dachibu — Abceso, divieso.
Dada — Ensalmar, hunada, huso.
Dadi — Hallar.
Dadidiquidama — Desagradar
Dadidi quidamatseve — Desagrada-
blemente.
Dadidiquizamaha — Desagradar.
Dadina — Encuentro, hallazgo.
Dadiquidamaha — Desplacer.
Dadu — Abocar, balance, balancear.
Dadudadu — Trémulo.
Daidiquida — Agradecer.
Dajicada — Epulón, glotón, glotone-
ría.
Dajicadaju — Atracar, glotonear.
Dajicadama — Sobriedad, sóbrio.
Dajida — Desenvoltura, deshonesti-
dad, deshonesto, farota, sonrisa.
Dajidatseve — Deshonestamente.
Damema -—- Desproporcionar.
Dana — Cariño.
Danamaha — Iinmohecer.
Danapa — Ardilla.
Danapacaca — Desmogar.
Dane — Crecer, estatura.
Daneteresna — Atroz.
Danuma — Desafortunado.
Dar — Tardanza.
Dare — Distintos, separados.
Dati — Galápago, tortuga.
Datse — Aunque, empero.
Daue — Fructificar.
Deca — Hombre, macho.
Decaja — Desllorecer.
Decanimequique — Marimacho.
Deda — Hondo.
Dedaha — lFondear.
Dejeta — Vadear.
Dere — Explayar.
Deru — Dolar (?).
Detza — Abertura.
Deu — TFondeo, hondura.
Diacucuenti — Demasia, demasiado.
Diadi — También.
Diagni — Ociosidad.
Diaicada — Galvano, tibieza.
Diaicuina — Flojear, flojedad.
Diaida — Remolón, pereza.
Diaida aqui — Perezoso.
Diaini — Ocioso.
E Bs
Diainicadiati — Desocupación.
Diamajaca ijamajaca — Descariño.
Diana — Ilalago.
Dianaha — Halagar.
Dianajaca ijamajaca — Descariñarse.
Dianimere — Encariñar.
Diaque — Incima, yucuba, sobre,
muy.
Diaquedianea — Engrandecer.
Diaquejie — Enteramente.
Diaqueju — Externo.
Diaquejunati — Creciente.
Diaqueneuti — Enorme.
Diaquepije — Extraordinario.
Diaquepijine — Intemperie.
Diaquetana — Empeorar.
Diaycada — Holgazán.
Diaycadaju — Empoltronarse, holga-
zanear.
Diaycuima — Emperezar.
Diayda — Flojo, tuna.
Diayni — Haragán, haraganear.
Dicui — Encebar. :
Dida — Empegar.
Didia — Incompleto.
Dijima — Hostigar.
Diosujayana — Doctrina.
Diosuja yana aqui — Doctrinero.
Diri — Encanalar, seña, señal.
Dirijo — Señalar.
Diru — Marchar.
Dirusa — Soltar.
Duca—Cocer, cocido, espesar, espeso.
Ducada — Encrasar, enturbiar.
Ducu — Baldón.
Ducucu — Frialdad, abrigar.
Ducueri — Tenir.
Ducus — Baldonar.
Dudo — Repique, tañer.
Duduyaque — Puntear.
Dueniti — Panza.
Duji — Adular.
Dujiaqui — Adulación.
Dumi — Excremento, excretar, mier-
da, cagada, cagar, enver.
Dumiquini — Cagadero.
Dumitadata — Extreñir.
Dunieque — Revés.
Duquimi — Desnatar.
Dutia — Todo.
Dutsabecaca — Diariamente.
Duza — Absorber.
E
[Siendo la E prefijo eufónico, com-
púrense todas la voces estas con lus
otras que corresponden ú la primera
consonante de cada vocablo. — Id. ].
Eabuqui — Carga.
Eada — Extravagante.
Eadebaqui — Comprensible.
Eadebaquiama — Incomprensible.
Eamere — Digerir.
Eaniqui — Guarida.
Eaniquiqui — Matriz.
Eapuquiju — Encubertar.
Eaputa — Escurar (oscurecer ?).
Eaqui — Capaz, causa, forma.
Eaquiama — Incapaz.
Eaquiequie — Cumplida.
Eaquiju — Causar.
Eaquique — Fábrica, Hostiario.
Eaquiqueju — Fabricar.
Earaqui — l'iambre.
Earaquiquini — Fiambrera.
Eatseve — Conmigo.
Eavemaju — IEinviudar.
Ebacani — Firma.
Ebacaniza — Firmar.
Ebacua — Cria, hijo, yerno.
Ebacuaja — lilial.
Ebacuajua — Sobrino.
Ebacuanana — Criatura.
Ebacuanapuji — Criada.
Ebacuapuji — Hijastro, ahijado, ahi-
jada, entenado, muchacho.
Ebadequi — Hamaca.
Ebajeque — Avio.
Ebajequeu — Aviar.
Ebamere — Guía.
Ebamerequi — Guiador.
Ebana — Mejilla.
Ebanabiti — Cabezada.
Ebaqui — Infamador, injuria.
Ebaquitaqui — Injuriador.
Ebareju — Encopetar.
Ebaruque — Arriba.
Ebatura — Temprano.
Ebavitia — Enseñanza, instrucción.
Ebavitiaqui — Enseñador.
Ebebacua — Iispalda, lomo.
Ebebacuatsau — lispinazo.
Ebequiju — Injuriar.
RS
Ebi — Brazo, escarbar, nariz.
Ebicana — Pulso.
Ebicani — Manga.
Ebite — Pellejo.
Ebiti — Cáscara, cuero, concha, cor-
beza.
Ebitiquemi — Descortezar.
Ebitirama — Encorar.
Ebitiveizeda — Membrana.
Ebitu — Punta.
Ebubuqui — Iscoba.
Ebuchichaqui — Despertar.
Ebudze — Cómplice.
Ebujema — Limpieza.
Ebujutsu — Flemón.
Ebusisaqui — Despertador.
Ebute — Embarcadero.
Ebutsequini — Cara.
Ebutsequinijua — Contumelia.
Ebutsu — Materia.
Ebutsun caya — Icor.
Eca — Huevo, huevera, liendre.
Ecabapeti — Incognoscible.
Ecabati — Despierto.
Ecaca — Pepita.
Ecacaquemi — Eunuco.
Ecacaquini — Folículo.
Ecacuijati -— Consentimiento.
Ecacuitatiriaqui -- Consumidor.
Ecacuitatiriati — Consumido.
Ecadeneti — Bruja.
Ecadya — Hurgamandera.
Ecajo — Jebada (?).
Ecamajuajua — Encumbrar.
Ecamuiti — Humildad.
Ecamureti — Indignación.
Ecanime — Convenir, convenio.
Ecapucacati — Descogollar.
Ecarecani — Entraña, vientre.
Ecarenequie — Comitiva, compañia.
Ecarequeti — Balsear.
Ecasapa — Tortilla.
Ecasipiti — Zurcir.
Ecatta — Pluma.
Ecazitati — Inmediato, inmediación.
Eccari — Senda.
Eccueja — Exhortación, exhortar, ex-
hortador.
Eccueyane — Estatura.
Ecua — Madre (')
A
(1) Ver: Yo pecador,
Ecuadisia — Enviado.
Ecuadyama — Arrojado, coraje.
Ecuadyamaha — Expeler, expulsar.
Ecuararaysa — Frito.
Ecuari — Juez.
Ecuaruna — Abejón.
Ecuaruruisa — Enrejado, enrejar.
Ecuasiquie — Migaja.
Ecuatsa — Boca, orilla.
Eduede — Saliva.
Ecuedi — Isputo.
Ecuedia — Salivar.
Ecuedipanu — Flema, gargeada, gar-
gajo.
Ecuedi pusia — Desalivar, des/lemar.
Ecueducu — Barba.
Ecue epujuque — Paisano.
Ecueiqui — Cara.
Ecueiquinimuyza — Ceño.
Ecueja — Educación, interpretación.
Ecuejaju — Interpretar.
Ecuejaqui — Denunciador, interpre-
tador, intérprete.
Ecuejaquiju — Enunciar.
Ecuejiquini — Faz.
Ecuese — Fragmento.
Ecueyani — Imaginación.
Ecui — Arbol, higuera, tronco.
Ecuicha — Terror.
Ecuinana — Nacido, parida.
Ecuinanaqui — Efugio.
Ecuiquiama — Ajeno.
Ecuisa — Espantar, espanto, susto.
Ecuisacuitaha — Despavorir.
Ecuita — Cuerpo, gente, persona.
Ecuitama — Incorporeo.
Ecuitayequi — Homicida.
Ecuiviri — Arbusto.
Ecusecuiquinimuysa — Encaratu-
larse.
Ecutana — Cortedad.
Echata — Discolo.
Echiu — Estornudo.
Echuiju — Estornudar.
Edana — Cuerno, espolón, garrón.
Edderuquie — Garapita.
Eddiri — Triángulo.
Edduca — Comida.
Edducasapa — Sancochar.
Edducuju — Interno.
Edigi — Camino.
Edtuda — Coagular.
E Na
Edu— Yema.
Educa — Cena, manjar.
Educuju — Internación.
Educhi — Dios.
Edumijite — Tripa
Edunmiti — Intestino.
Edumitie/ari (4 2?) — Ventrudo.
Eduqui — Hilo.
Edure — Compañero.
Egereque — Corona, cual,
Egique — Maiz.
Eiduquiquemi — Desapuntalar.
Eigiqui — Bebida.
Eijanatenaqui — Cornudo.
Eimeveque — Fiador.
Eimevequi — l'ianza.
Eimevequiju — liar.
Einaqui — Asa.
Eisu — Trasquilar.
Eiyamudia — Engastar.
Eja — Nido.
Ejacu — Escarzo (?), jabonailo, ja-
bardear.
Ejadyama — Gurrumina.
Ejadyamaqui — Gurrumino.
Ejanane — Canoso.
Ejara — Caspa, miga.
Ejariba — Mofa.
Ejaruna — Tendón.
Ejasa — Bote.
Ejasapara — Entrecejo (?).
Ejebuataquima — Infalible, infalibi-
lidad.
Ejebucha — He.
Ejebujuquima — Infamia, inefable,
inefabilidad.
Ejebut — Imposibilidad.
Ejebutsee — Estado, imposibilidad.
Ejebutseha — Imposibilitar.
Ejecuuju — Lleno, llenar.
Ejee — Si.
Ejeecqueani — Prieto.
Ejeeneguana — liel, fidelidad.
Ejeeneguasataqui — l'idedigno.
Ejeguajau (q?) — Dulzura.
Ejejapa — Distancia.
Ejeju — Donde, donde quiera.
Ejeme — Fe.
Ejenane — Maduro, madurez, madu-
rar.
Ejenataqui — Creible.
Ejeque — Cualquiera.
Ejequeja — Hacia.
Ejequie — ¿Cuil?
Ejetsumu — Edad.
Ejetupu — Extensión, hasta.
Ejeyane adyaha — Contar.
Ejicuina — Bonanza.
Ejigu — Fisonomia.
Ejiquiju — Hermanar.
Ejiriquini — Estilo.
Ejita — Huerta.
Ejitaju — Descubierto.
Ejitajuaqui — Descubridor.
Ejituraquiju — Confortar.
Ejituraquique — Confortativo.
Ejuetive — Descendencia.
Ejui— Menstruación.
Ejuiju — Menstruar.
Ejuquie — Hermano, hermana.
Ejuquitana — Carifruncido.
Ejuri — Corriente.
Ejuta — Ver.
Ejuzicua — Hibrido.
Emadi — Goma, incienso, resina.
Emajacaha — Achicar.
Emajaja — Legua.
Emajanatzu — Cadavérico.
Emaju — Cadáver, difunto, finado,
muerto.
Emapisi — Hidromancia.
Emaque — Abajo, debajo, menos.
Emaricaca — Olla.
Ematiccui — Achiote.
Ematina — Cima.
Ematina corona — Diadema.
Ematinatsau — Casca.
Emaya autuqui — Figurable (u0a).
Eme — Mano (*).
Emechiquie — Dueño.
Emedaha — Desmenuzar.
Emeja cuajeju — Acariciar.
Emepanati — Confesor.
Emerequi — Esclavo, fámulo.
Emerequiju — Esclavizar.
Emesuru — Uña.
Emetse — Criador.
Emetsejiuju — Empenar.
Emetuastupu — Palmo.
Emetucu — Mano.
Emetucupucacatsubanacapa — 50-
papo. o
(1) Ver: Credo.
ESO A Lie
Emetucupucaca — Puño.
Emetucusapara — Dedo.
Emetucuzapara — Garfa.
Emeya — Estampa, figura, imágen.
Emeyaha — Vigurar.
Emiriqui — Garrote.
Emiriquiju — Garrotear.
Emiuaqui — Carnada.
Emive — Harina, buche.
Emive caca — Buche.
Emu -— Caracol.
Emuba — Grima.
Emuiba — Respeto.
Emuja — Hipocondría.
Emujaqui — Hidrópico.
Ena — Agua.
Enabitiqui — Baño.
Enacaca — Jugo, sustancia, zumo.
Enacacaeti — Supurar.
Enacata — Mojadura.
Enacueba — Envidia.
Enacuji — Charco.
Enacuju — Encharcada.
Enachi — Pisada.
Enachiatuca — Tobillo.
Enadiji — Emisario.
Enageve—Clarilicar, clara(de huevo).
Enaji — Ebrio.
Ename — Caldo.
Enanemuju — Viudo.
Enanuca — Desdonar.
Enapa — Guaya.
Enaquini — Jarra.
Enaru — Guardoso, incumbencia, in-
cumbir.
Enaruqui — Cuidador, empleo, guat-
dador.
Enaruquiju — Emplear.
Enasapa — Enaguazar, Pantano.
Enatsimare — Pierna.
Enatsimaretsau — Canilla.
Enayuare — Garapito.
Enerecaba — Libre.
Enijo — Pulsación.
Enisati — Asustar.
Ente — fintallecer.
Enubi — Ilincadura.
Enuca — Tomar.
Epaca — Desembocar.
Epapa — Calzada.
Epapaqui — Iinterrador.
Epatse — Iliel.
Epecaca — lRiñón.
Epere — Costado.
Eperecatse — Costillar.
Eperecatsenana — Ijada.
Eperequi — Inseparable.
Epetaqui — Desmotador.
Epezizi — Gordazo, gordaza.
Epica — Trenzado.
Epicaque — Cordellate.
Epida — Matadura.
Epiequi — IHorma.
Epiqui — Abanico.
Epire — Collar.
Epiruri — Fardo.
Epitajua — Descubrir.
Epiti — Cuello.
Epizuqui — Desañadidura.
Epu — Pueblo.
Epucu— Frágil, fragilidad.
Epucutseve — Fragilmente.
Epucha — Fundamento.
Epuchaju — Fundamentar.
Epuma — ¿Cuántos?
Epuna — Hembra, mujer.
Epunabavitiayaque — Maestra.
Epunadeca — Hermafrodita.
Epuna uchaquiarida — Gavasa, ga-
veta.
Epuri — Contento, diversión.
Epuriju — Contentar, divertir.
Epurima — Descontento.
Epurimaha — Descontentar.
Epuripuriama — Alborozo.
Epuriri — Harinoso.
Equechiquini — Falda.
Equedya'— Desde.
Equemiquiju — Enajenar.
Equeque — Lamento.
Equeti — Frente.
Equijanati — Hechizo, hechicería.
Equijanatiju — Hechizar.
Equijiriaguanati — Hinchado.
Equinarumati — Integridad.
Equiniju — Adentro, dentro.
Equiniqui — Estuche.
Equique — Bosque.
Equiquejuju — Embosquecerse.
Equiquie — Mio.
Equiquie — Montaña.
Equitaese — Homicidio.
Erada — Ramillete, junta.
Eradaqui — Balumba.
o e
Erami — Carne.
Eramibi — Carnívoro.
Eramicuinana — Carnosidad.
Erara — Seco.
Ere — Rallar (?).
Erera — Iige (?).
Erere — Enramada.
Erereha — Enramar.
Eriduque — Asador.
Erique — Fuente.
Eru — Canción, cantar, escorbuto,
garrotillo, tonada.
Eruaqui — Cantor.
Eruduqui — Cojo (?).
Erumu—Garganchón, garganta, gar-
guero, gaznate, quijada.
Erumuicuyaqui — Degollador.
Erumumu irene — Gargantilla.
Esa — Espiga.
Esacua — Herida.
Esaha — Espigar.
Esamaqui — Ungiento.
Esana — Heredado..
Esanaquie — Huérfano.
Esapara — Chamasca (?).
Esepara — Gajo.
Esepere — Arroyo.
Esequi — Matador.
Esereraujeda — Retorcijón.
Esipipisa — Desaparrado.
Esipiqui — Pared.
Esipiqui coeti — Cercar.
Esipita — Juntura.
Esiri — Senectud, vejez, viejo.
Esiriju — Envejecer.
Esirima — Juventud.
Espune — Zaratíán.
Estau — Innato.
Esuju — Esquilar.
Eta — Volar.
Etacaqui — Desollador.
Etacua ujeji — Hepatía.
Etachi — Contenido.
Etachi quiisicua — Desembarazar.
Etadata — IEmpedernir.
Etapataqui— Grada, escala, escalera.
Etaruquiquie — Balsero.
Etata — Comulgar. (Ver comulgar.)
Etata Jesu Cristoja quemi — Co-
mulgar.
Etaruqui — Remo.
Etatapujique — Padrastro.
Etata ucuare — Clavado.
Etavi — Jornada.
Etaviqui — Cama.
Etavisaqui — Dormitivo.
Etazique — Despabiladeras.
Etena — Disimulo, escondidas, escon-.
dijo.
Etenacacuejatiaqui — Conspirador.
Etenacacuejati — Conspiración.
Etenadseve — Encubiertamente.
Etenaqui — Encubierto.
Etene —
Eti — Invención, inventar, polución,
semen, venir, venida.
Etianaquivesa — Desoprimir.
Etiaque — Donación.
Etiaqueja — Donar.
Etibene — Atrás, detrás.
Etibune — Innovar, innovación.
Etica — Disminuir, expender.
Etie etieju — Deteriorar.
Etieya — Insuficiencia, insuficiente.
Etijaqui — Chispa.
Etijaquia — Chispear.
Etimacuija — Aguijón.
Etimaquere — Fajar.
Etimaquerequi — Paja.
Etiqui — Fuego.
Etiquinitaha — Embalsar.
Etiquitabu — Tizón.
Etirisaqui — Abrasador.
Etirutzeve — Carbón.
Etiveni — Empos (?).
Etiveru — Gruta.
Etsacamajata — IEntrepiernas.
Etsandiara — Esqueleto.
Etsapequi — Desparramador.
Etsapuna — Médula, meollo, tuétano.
Etsaru — Cabello, cerda, lana.
Etsarudecaca — Guedeja, quedeja.
Etsarudiji — Crencha.
Etsau — Hueso.
Etsauquemi — Desposar.
Etsé — Diente.
Etsecanirutuqui — Escarvadiente.
Etsecunu — Encía.
Etsehaqui — Farolear.
Etsena — Oruga.
Etsenamique — Desapolillar.
Etseri — (irasa, manteca, esperma.
Etseri buqueji—Grasiento, grasienta,
Etsetaquia — Dentellar.
o
Etsucu — Esquina.
Etsucuija — Aguja.
Etsuge — Venganza.
Etsugequi — Inlerós, interesable,
Etsugequiettare — llostul (?).
Etsugequiju — Interesar.
Etsure — Mango.
Etsuri — Voz.
Etsuricani — lixófago, gañote, gola.
Etsuricanibaeze — lspumarajo.
Ettada — Nalga.
Ettamu — Cachete.
Ettare — Casa, jaula.
Ettari — Hilado.
Ettariqui — Jlilador.
Ettataquietuja — Suegro.
Ettena — Secreto, patrocinar, polilla.
Ettena cacuejati — Defección.
Ettete — Hoguera.
Ettibu — Popa.
Ettibuimaqui — Canoero.
Ettida — lscurridura.
Ettima — Cintura.
Ettinuca — Regresar.
Ettiquicuere — Hogar.
Ettiquimuru — Ceniza.
Ettuba — Abdomen, empeine.
Etuba — Bandullo, ingle.
Etumuqui — Tapón.
Etununu — Árco
Etupu — Límite.
Etupuqui — Balanza.
Etyume — Usado.
Etzugebute — Abaratar, barato.
Euana — Pendejo.
Euane — Esposa, esposo.
"Euiju — Corazón.
Euimichacalco — Ocho.
Euxitemu — Pantorrilla.
Evachicuare — Huella.
Evasuananadaque — Párvulo.
Evayo — Torcido.
Eve — Cachorro.
Evecaqui — Benigno, iluminador.
Evecaquie — Benignidad.
Eve ebari — Mocedad.
Evejeta — Vado.
Eveuuque — Madeja.
Evi — Pua.
Eviaque — Comezón.
Evicaniquisarati — Gangoso, engan-
grenarse. '
Tomo XII
Evicauiiba — Remangar.
Evicuabu — Cabo.
Evija — Vástago.
Evimunu — llocico.
Eviri — Contralto, chico, enano.
Evite — Peladura, piel.
Eviti —- Impalpable.
Evitirarama — Empellejar.
Eya — lixención, exento.
Eyaju — Exentar.
Eyeque — Foragido.
Eyere — Panga (panza?).
Eysura — Emperchar, techo, techar.
Exsepere — Río.
Ezuruqui — Guiñadon.
F
Feedya -- Vedlo, helo (elo).
G
Geri — Casi.
Gietana — Cavilar.
Guaburu — Jabalí.
Guagua — lama.
Guaguabacua — Salamanqueja.
Guaja — Abeja, miel.
Guajada — Dulce, salado.
Guajadaha — Dulcificar, endulzar,
salir.
Guajadaque — Azucar.
Guajatana — Iónconar.
Guajatare — Enjambre.
Guana — IEncaramar, huida.
Guanabute — Asesinar.
Guanabutequi — Asesino.
Guanaquina — Insolur.
Guanasa -— Vulica (?).
Guanepea — Cuñado.
Guani — Humedad, vapor, humo.
Guanicuinanasa — Desahumar.
Guanida — lItancio, tufo, expirar,
olor.
Guanida aqui — lxpirante.
Guaniiru — llumecar.
Guanijididi — Hollin.
Guaniju — Humear.
Guanizididia — Entiznar.
Guarurusa — Desparpajar.
Guau — Impureza.
HI
Harina — Crecida.
Hicua — Chitón.
Humadaqui — Abundante.
Huya uma — Honra.
I
Iba — Tigre.
Ibazeke — Garduña.
Ibe — Economía, economizar.
Ibeda — Dificultad, difícil.
Ibedaha — Dilicultar.
Ibedama — Iácil.
Ibida — l'etidez, fétido, fetor.
Ibida — Hedor, hedentina.
Ibidaju—Heder, hediondez, hediondo.
Ibu — Arremangar.
Ibuba — Deshojar, desteñir.
Ibubatana — Desiustrar.
Icada — Escabroso.
Icicua — Copiar.
Icucue — Anteponer, anticipación,
antes.
Icuene — Delantera, primero. (Ver
Mandamiento de la ley de Dios.)
Icucueneama — Descomedirse.
Icuenene —- Comedimiento.
Icui — Corte, cortar.
Ichubuja — Arrinconar.
Ichubujuja — Arrinconado.
Ida — Bien, lindo, piedad.
Idaani — Bienestar.
Idaaqui — Piadoso, régimen.
Idabamere —Escandalizar, escándalo.
Ver Idamamere.
Idabijida — Bien querer.
Idabijidanacua — Bienquisto.
Idada — Advertir, advertencia.
Idadama — Inadvertencia.
Idadiaqui — Mejor.
Idaeque — Derecha, diestra.
Idainime — Consejo.
Idaisu — Conveniente, conveniencia.
Idaju — Regir.
Idajuquiju — Aprovechar.
Idama — Mal, malo, ultrajar.
Idamaadebaqui — Desedificar.
Idamabaca — Mal hecho.
Idamabareaqui — Escandaloso.
Idamabeju — Maliciar.
Idamaca — Mal hecho.
50 —
Idamacara — Malcomilo.
Idamacuina — Malparida.
Idamacuita — Peor.
Idamajanaha — Maldecir.
Idamajo — Peligrar.
Idamajuquictaqui — Peligroso.
Idamamere — Tentación. Ver Idaba-
mere.
Idamamereju — Tentar.
Idamayana — Maldición.
Idaque — Bondad, orden.
Idaqueama — Denigrar, denigración.
Idaqueamaqui — Denigrativo.
Idaquipararetida — Bien venida.
Idatemuysa — Criado, criada.
Idaymama — Inconveniencia.
Idiaque — Antepenúltimo.
Idsu — Pelusa.
Idujo — Sufrir.
Idujutaqui —Sulrible.
Idumaha — Exasperar.
Idunsa — Ixasperación.
Idure — Exterior, fuera.
Idureju — De afuera.
Iduti — Atrancar.
Iduu — Compunción.
Idyaquediama — Consolación, con-
solar.
Idyaquediamaqui — Consolador.
Idyaquedya — Injusticia, injusto.
Ige — Ver. Ije.
Igeti — Sol.
Igetinubiaqui — Oeste, poniente.
Igeve cuina — Botar.
Igevene — Destruir, desperdiciar.
Igi — Ver Iji.
Igi — Beber.
Igillaguanaaqui — Murmurador.
Igillaguanati — Murmurar.
Igiquequini — Mauizal.
Igua — Aguardar, llamar.
Iguachupij — Pajita.
Igueda — [stimar.
Iguedaba aqui — Amar.
Iguedamaju — Odiar.
Iguene cabajeti — Prevenido.
Thacua — Ahora.
Ija — Erizo,
Ijaca — Oreja.
Ijaca aputa -- Desmayar.
Ijacabaca — Iiscuchar, espiar, expec-
tación.
Ijacamirutuqui — liscarva orejas.
Ijacaqui — Oido.
Ijacaquiju— Oir.
Ijacaraque — Deshojar.
Ijacatubu — Desorejar.
Ijaja — Limar.
Ijamia — Caricia, carino.
Ijamiaqui — Cariñoso.
Ijamimere — ncariñar.
Ijana — Demonio.
Ijanabuchiquie — Demoniaco.
Ijana ettiqui — Infierno.
Ijanaqui — Iindemoniado.
Ijariba — Burlar, irrisión.
Ijaua — Diablo.
Ijauatena — Adulterar.
Ijauatenaqui — Adúltero.
Ijave — Juego.
Ijaveaqui — Jugador, juguetear.
Ijeve — Iónvilecer.
Ijicara — Sed.
Ijillajiguanati — Murmurar.
Ime — Caimiento, desmadejar, bor-
peza.
Imen — Debilitar.
Ina — Agarrar, aguantar, cola, infu-
sión.
Inacama — Racimo.
Inadya inadya — Costumbre.
Inadyaynadyamaha — Desusar, de-
suso, deshabituado.
Inadyuadya — Hiibito.
Inadyuainadyuama — Deshabiluar.
Inaha — Inutilizar.
Inaimqui — Agarradero.
Inama — Endiablado, exorbitante, in-
salubre, infructuoso, inútil.
Inamajari — Crudo.
Inamaqui — Chambón.
Inanaquidaju — Conmutar.
1nape — limpuñar.
Inaque — Feracidad, feraz.
Inaruma — Inocente, inocencia, fin,
finalmente, ignorante, ignorancia,
ininteligible, impotente, extinguir,
extinción, expedito, exúmine, com-
pleto, equipaje, equipar, desierto,
desprevenido.
Inarumaha—TVenecer.
Inarumaju — Completar, finalizar,
ignorar.
Inatieba — Descolar.
Inatsama — Desaire.
Inatsamaha — Desairar.
Indaque — Querido.
Indiama -- Diferenciar.
Inemetsape — Conciencia.
Inequedia — Ingenuidad.
Inequedyaha — Ióntonar, entono.
Inequedyamaha — Falscar.
Inequeneri — Gloria.
Inetaquima — Inaguantable, inalte-
rable.
Inetinuca — Decurso.
Inica — Liebre.
Inieda — liscasez, mezquino.
Inieda amaqui — Obsequioso.
Iniemeiduju — Paciencia.
Inime — Facultad, gracia, composi-
ción, compunción, intención, obli-
gación.
Inime adebayama -—- Sencillez.
Inimeajaca — Desapropiarse.
Inimeapenea — Discrepar.
Inimebacuina — Impenitente, impe-
nitencia.
Inime bacuina — Penitencia.
Inimebacuinaqui — Penitenle.
Inimebare — Inmunidad.
Inimebeji — Filarmónico.
Inimecamare — Obligar.
Inimeducu — Despulsarse, lervoroso,
lervor, fervorizar, feracidad.
Inimedyaoya — Contrario:
Inime ebari — Imponderable.
Inimeidu — Gravamen, gravar, pa-
decer.
Inimeidujuaqui — Puciente.
Inime iduma — Impaciencia, jmpa-
ciente, insufrible.
Inime idumaju — Impacientar.
Inimejuti — Hipocresía.
Inimejutiaqui — Hipócrita.
Inimema — Fátuo, insensato, insen-
sible, demencia.
Inimemaaqui — Demente.
Inimemaha — Enloquecer, entonte-
cer, infabuar.
Inimemamere — Dementar.
Ivimemetse — Importe, importancia.
Inimemetseju — Importante.
Inimepea — Alligido.
Inimeque — Despacio, lamentable,
MOFOSO.
Inimequecuita — Despacito.
Inimequi — Conducta, deliberar, im-
dustria, discreto, discreción, ejem-
plo, inteligencia, inteligente.
Inimequiama — Indiscreción, indis-
creto.
Inimequiaqui — Industrioso.
Inimequiju — Ejemplar, industriar.
Inimequijutaqui — Inteligible.
Inimetana — lteprimir.
Inimetiana — Fomentar, fomento,
conforme, conformidad.
Inimetiria — Esmero.
Inimetiriabaccua; nime ani carama
— Contumacia.
Inimetupu — Atender, atención, co-
gitabundo, cuerdo, discurso, di-
sentir.
Inimetupuaqui — líspeculador.
Inimetseve — Graciosamente.
Inipetupu — Cordura.
Ipa — Abortar.
Ipene — Impenetrable.
Ipeya — Concubina.
Ipi — Cicatriz.
Ipia — Delatar.
Ipidyameha — Aumentar.
Ipisa — Desfogar.
Ique — Empreñar.
Iquequiti — Afecto.
Iquiaqui — Bebedor.
Ira — Demoler, desliar, desorillar,
descosedura, descoser, desenvolver,
desenvuelto, deshacer,
desvendar, destorcer.
Irara aisaqui — Derribante.
Iraraisa — Derribar.
Irare — Cedazo.
Iratana — Escampar.
Iria — Desenconar,
desinflamar.
Irine — Chaquira, abalorio.
Iru — Beso, besar, oler, olfato,
vender.
Iruru — Desgranar, grano.
Iruruaqui — Granoso.
Isa — Insaciable.
Isa — Envidiar, envidia.
Isa — Despreciar, ensacar.
Isaani — Domar.
Isaaqui — Envidioso.
Isabe — Sordo (Isave).
deshecho,
desentumecer,
Isai — Azuzar.
Isaanima — Indomable, indómito.
Isama -— Vacio.
Isama — Deshabitada, evacuar.
Isamaha — Deshabitar.
Isara — Inducir, saludar, nombrar, -
parlar.
Isasa — lívizar, erizado, espelusnarse.
Isave — Sordo.
Isicua — Desvío.
Isura — Despumar.
Isurumumu — Codo.
Ita — Egoismo. lin 24 y 3a personas
se dice Mita; en plural Tacua.
Iti — Encordar, enflechado.
Itieja — Inmondalle.
Itti — Cesta.
Ita — Destrucción.
Itucu — Basura.
Ituisa — Empujar, empujón, envión,
empellón.
luama — Desolado, desolación.
Tuimejuatsa — Delicia, delicioso.
luimeju utidia cahanaumati — le-
lirar.
Ive — Cebo.
Iveyve — Cebar.
Ivimeda — I'ragancia.
Ivivi — Oliscar.
Iya — Dominar, dominio, echar, em-
palmar.
Iyaage — Copilar.
Iyacua — Pecho.
Iye — Matar.
Iyeque — Matador.
Iyu — Enjuto.
Iyuca — Cabeza.
Iyucaicuqui — Cabecera.
Iyucaqui — Docto.
Iyue — Apasionar, apasionado.
Iyuedamaju — Invalidar.
Iyueisu — Dedignar.
Iyuepe — Fútil, desechar, insignili-
cante, estima, estimar.
Iyupatsau — Cráneo.
Iyuepe — Desafecto.
Iyumata — Existencia.
Iyupatsau — Cráneo.
Izabeha — Iinsordecer.
Ize — Enfundia, hucva.
— 53 —
NE
Ya — Contra, poner.
Yaca adyama — linergía.
Yabaqui — Escarchar, rocio.
Yabutia — Descargar.
Yacabaccua — listable.
Yacoisa — Deacordar.
Yacua — kRecién.
Yacuaquidie — Desde hoy.
Yacuatse -— Pechuga.
Yachi — Paja.
Yamaaqui — Jebudo.
Yamaca — Jet.
Yamaeque — Decisión.
Yana — Idioma, palabra.
Yana ayaque — Mando.
Yanabijida — Gracejo.
Yanaburi — Gricta.
Yana cana — Por broma, en balde.
Yanacanaanaqui — Cluulatán.
Yanacana babani — Espurio.
Yanacana cuau cuau — Desatinado,
desmandar, desmedirse, estratage-
ma, imprevisión, imprevisto.
Yanacana cuau cuauma — Charlar.
Yanacana chacha -—— Cháchara.
Yanacana chachaju — Chacharear.
Yanacana guana guanani—lisquivez
Yanacana, guana guananiaqui — Jís-
quivoso.
Yanacanamuy — Idólatra.
Yanacana quisarati — Cuestionar.
Yanacana quisarati quisarati —
Cuesta.
Yanaqui — Decisivo.
Yanaquiju — Decidir.
Yanaquima — Indeciso.
Yanaruma — Idiota.
Yana yana — Suelo.
Yanca — Huero.
Yapere — Peine.
Yaquedya mama — Desconsolación.
Yaracaca — Hombro.
Yarapasa — Gamuza.
Yarapaza — lbice.
Yare-tseve — Del prójimo.
Yaru — Descular.
Yatanana — Espiritu.
Yatananama — Inanimado.
Yati — Dejar (esconder).
Yatsacana — Sabor, sabroso.
Yatsanacajo — Saborear.
Yatuca — Ojo.
Yatucacame — IL igrima.
Yatucapivi — Orzuelo.
Yatucasaru — Pestaña.
Yaurupi — Govio.
Yaya — Insistir.
Yechana — Satanús.
Yenene — Primogénito, delantera.
Yenina — linmendación, enmendar,
enmienda.
Yequienuca — Rellenar.
Yetana — Serenar, despejar, despejo.
Yete — Iutón.
Yeve — Cernicalo.
Yia 0 Yid — Rama.
Yinedema — Libertad.
Yiria — Gargarismo.
Yiyu — Incensar.
Yuadyayuaju — Acostumbrar.
Yuama — l'ollón, desolación, desola-
do, devastar.
Yuamaha — Exterminar.
Yuamaqui — Exterminador.
Yuani — Quieto.
Yubarepa — Anteayer.
Yubataquibataqui — Confusión.
Yubataquibataquia — Confundir.
Yucaapu — Encasquetar.
Yucatadarara — Calavera.
Yuca ujeda — Jaqueca.
Yuchine — Anoche, anteanoche.
Yudijidijidya — Frecuente.
Yudijidijaha — Devolver.
Yudijidijidia — Continuo, frecuencia
Yudijidyaju — Desandar.
Yudya — Confrontar.
Yudyama — Diferencia.
Yudya quedya — Hacha, hacinar.
Yuedyama yuedyarua — Desacos-
tumbrar.
Yueneriama — Friolera.
Yueque — Aquel, aquella, aquello.
Yuica —- Testa.
Yuiju — Judia.
Yuijuju — Inaugurar.
Yuimaqui — Idomeneo (idóneo ?).
Yuime adebajaca — Desaforada-
mente.
Yuimejuatsa — Delicia, delicioso.
Yuimequeura — Decantar, decanta-
ción.
Yuimeju utidia cahanaumati — De-
lirar.
Yuimetere — Macilento.
Yujaca — Arrepentirse.
Yuju — Arder.
Yume — Entonces, estotro.
Yumecama — Diversidad, entereza,
enriquecer, entero.
Yumei idia — Insomnio.
Yumería — Afrentar (?).
Yumeriama — Afrenta, desconcep-
tuado, deshonra.
Yumeriamaha — Detractar, difamar,
deshonrar.
Yumeriaqui —Afrentador.
Yuneri — Fama, famoso, honra.
Yuneriama — lgnominia.
Yuneriamaha — Desacreditar,
Opinar.
Yunerima — Descrédito.
Yunesi — Crédito.
Yuneti — Parar.
Yupa —5Seso.
Yupiji — Dádiva.
Yuputana — scurridizo.
Yuqueneri — llermoso, hermosura.
Yuqueneria — IEncastar.
Yuqueneriju — Ilermosear.
Yuraha — Consistir.
Yurame yurame — Correspondencia,
desafio.
Yuri — Filtración, desagúe.
Yuru — Estaca.
Yurutata — listacazo.
Yurutataqui — Istacada.
Yutsecuaque — Nieto.
Yuvecaca yuvecacadye — Cotidiano.
Yuya ari — Durante.
Yuyu — Perpendicular.
des-
J
Ja — De, preposición, pero que se
sublija.
Jaboaqui — Jabonecro.
Jabonquini — Jabonera.
Jabu — Puñado.
Jabubu — Huracán.
Jaca — Desanidar,
Jacaadyama — Impeño.
Jacaadyamatseve — Empeñadamente.
Jacacati — Divorciar.
Jaccama — Ictiófago.
Jacecacuina — Desovar.
Jacua — Punzón.
Jachi — Obice, obstáculo.
Jae — Pescado.
Jaeaqui — Pescador.
Jaeati — Pescar.
Jahuamu — Ver Tahuamu.
Jaja — Constipar, estupro, estuprar,
expurgar, desfloración.
Jajaaqui — Iistuprador.
Jajama — Intacto, inviolado, virgen.
Jajataquima — Inviolable.
Jajevenequi — Déspota.
Jamatoro — Sarta.
Jana — Licencia.
Janacacatsu — Gangrena.
Jananama — Inhonesto.
Janasa — Influencia, influjo.
Janatsu — Enflaquecer.
Janau — Débil, debilidad.
Jaque — Fximir, exonerar, división.
Jaquete — Despartir.
Jarasa — Idea, idear.
Jaratara — Hueco.
Jari —llilar (debe ser Tari).
Jaru — Descutar, excitar, fijo, fijar,
fijación, incitación.
Jata — loja.
Jatada — Galán.
Jatadaju — Galante:wr.
Jatape jatapea — Ilojear.
Jatitida — Garboso,
Jatitiquidama — Inhumano, inhuma-
nidad.
Jauane — Iincanecer.
Jazuma — Desmolado.
Jepi 6 Tepi — Desquejar.
Jeravica — Deshilar.
Jetie — Inferior.
Jesucristoja yama y sara — livange-
lizar.
Jicacada — Murmullo (J?).
Jicacaisa — Faramalla.
Jicada — l'ragoso.
Jietena — Humorado.
Jii — Gustoso.
Jiji — Estiercol, esterquilíneo, her-
baje.
Jime — Ilótica, feble, inválido, ex-
tenuación, extenuar. (La e final tal
vez sea 1.)
Jimeaqui — Hético, hética.
Jina — Gama (JóT 6 Y 2).
Jina deca — Gamo (J6 1 ó 1 2).
Jira — Ver Tira 0 Fira.
Jira — l'ilamento.
Jisa — Desmoralizar, desmoralizado.
Jita — I'unción.
Jiujiu — Hlusión, impropio, guisante.
Ju— lín, ú (dice: Adverbio, preposi-
ción ?). Haber, ala, hongo, cria-
dilla.
Jua — ¡Hola!
Jua acanasama — Inhabilitar.
Juajuiju -— Fecundar.
Juanausa — Inhonestamente.
Juaqui — Fecundo, fecundidad.
Juatsu — Demús.
Jubaccua — Doncel.
Jucaapu—Incasquetar.
Jucaqui — Ingenio.
Jucaquiquie — Mazo.
Jucha — Maldad, pecado, iniquidad.
(Quichua).
Juchabijia — Lascivia.
Juchabijiaqui — Lascivo.
Juchama — Inculpable.
Juchaviji— Lujuria.
Juchavijiaqui — Lujurioso.
Judia — In.
Juetibe — Descender, descendiente.
Jugepuna — Pata.
Juja — Ventosear.
Jujara — ncantarse.
Juje — Ganso.
Jujedece — Pato.
Juji — Palma, absorber.
Jujicuinanuca — líncarnecer.
Jujida — IFrondoso, carigordo, cor-
pazo.
Jujieda — Gordo, gorda.
Juju — Llama.
Jujuda — Prondosidad.
Jujuisi — Corpulento.
Juma — Crudeza, crudo.
Jumeni — Desterrar.
Juna — Incendio, incendiar.
Junenitaquima — Intransible.
_Jupe jupe — Estrafalario.
Jupi — Entrar.
Jupiji (4 Yupiji) — Don.
Jupijiaqui — Dadivoso.
Juracama — Ilabilitar, habilitación.
Juracuana — Tiliar.
Jureamadura — Consuelo.
Juri -— Calma, calmar, desaguadero.
Jusisa — Desvelo, desvelar.
Jutibu — l'undación.
Jutibuaqui — Fundador.
Juza — Desmclenar.
Juzujaca — Desmamar, destetar.
M
Macaca — Enfaldo.
Macuarema — Desiantelado.
Madeca — l'amilia, familiar, familia-
ridad.
Madiqui — Gomosidad.
Maduli — Traspirar. (La Z dudosa.)
Majaca — Entre.
Majavizi — Comadreja.
Majiti — Falcinelo (7).
Maju — Muerte, fallecer, finar, morir.
Majuaju — Muerto fué. (Ver Credo.)
Majuaqui — Mortal.
Majucani — Sepulcro.
Majuettare — Hospital.
Majuquini -—— Panteón.
Majuma — Sano, salud.
Majumere — Sofocar.
Majuya — Iinfermo.
Manu — Deuda.
Manuademe — Cobrar.
Manuina — Endeudarse.
Manutia — Paga.
Manutiaque — Pagar.
Mapacui — Cientopiés.
Mapimiri — Encarnado.
Mapimiria — Encarnar.
Mapisi — Eteromancia.
Mapisiqui — Fantasma, fatídico.
Maquei — Enemigo.
Maqui — Teto, preñez.
Mara — Año (Quichua).
Mara beta — Dos años (asi). Eral.
Maranqueda — Estio.
Mareju — Ocupación.
Maria — Istercolar.
Maro — Veneno.
Marua — Envenenar.
Masada — Penoso.
Masadema — Breve.
Matuja — Caimán.
Mayautia — Improvisar.
=— 05 =
May cha — l'razada.
Mayuera — lxequias.
Mecuarema — Despoblado.
Mecuaremaha — Despoblar.
Mechi — Arcilla, tierra.
Medeque — Conducir.
Meemee — Revolcarse.
Mejemeje — Mejora.
Mejemejeju — Mejorar.
Mejida — Dicha.
Mejida aqui — Dichoso.
Mejidama — Desgracia, desgraciado,
desventurado, infelicidad, infeliz,
infortunio, desventura.
Mema — Infecundo.
Mepe— Recoger.
Mere — Servir, trabajo.
Mereaqui — Labrador, servir. (Ver
Mandamiento.)
Merecaba — Perdón.
Mereju — Trabajar.
Mereyujequi — Jornalero.
Merezuve — Jornal.
Meseca — Desarmar, destituir.
Meta — Noche.
Metara — Sortija.
Metsene — Enseñorear, heredero, he-
rencia.
Metsequiju — Dedicar.
Meya — Chillar, chiflido.
Meysurumaju — Desunar.
Miatseve -- Contigo.
Miatseve ecuana — Tus
dos. (Ver Mandamiento.)
Micuanaja — Vuestro.
Mididaja — Esperma.
Mije — Carestia.
Mijida — Fértil.
Mijidaha — lertilizar.
Mijidamateve -— Desgraciadamente.
Mijuaba -- Pulsar.
Mina — Iingargantar.
Miquia — Pu.
Mire — Abatanar.
Miri — Garrotazo.
Misida — Sospecha.
Misidajo — Sospechar.
Misi deca — (xato.
Misi epuna — Gata.
Mita — Segunda y tercera persona de
Ita.
Mivecacaquemi — Desembuchar.
relaciona-
Muba — Temer, temor.
Muda — Miedo, magestuoso.
Mudama — Indigno.
Mudi — Pellizcar, pellizco.
Muevea — Manantial.
Mui — Adorar.
Muica — Etiqueta.
Muijda — Ilombrachón.
Muja — linchar, hinchar.
Muju -- Gorgojo.
Mumi — lFinamente.
Muratura — IEncamizar.
Muretura — Embravecer.
Muruta — Descrecer.
Muruuqueda — Rescoldo.
Muruviru — [Encenizar. -
Muti — Excrecencia.
Mutsu — Desarraigar.
Mutsu mutsu — Desherbar, despreo-
cupar.
Muy — Honrar.
Muya — Dolo, forjar.
Muyamaha — Desimpresionar.
Muya muya — IEncantusar, fachenda,
fraude, engañar, engaño, fachen-
dear.
Muya muyaqui —l'alaz, engañoso.
Muyanama — Desengaño, desenga-
ñado.
Muyanamaha — Desengañar.
Muyanama aqui — Desengañador.
Muyda — Modestia.
Muydama — Indecoroso.
Muyupiji — Formal.
Muza muza aqui — Dengue.
N
Nabiti — Banñar.
Nacataha — Mojar.
Nacu — Mascar.
Najara— Satisfacer.
Naji — Borrachera, emborrachar, em-
briagar.
Najiari — Crápula.
Najiaridaque — Crapuloso.
Nanada — Infante, infanta, joven.
Napada — Desabor, desazón, insipi-
dez, insulso.
Napadaha — Desazonar.
Napapa — líincanijar.
Naposa — Desabrido.
Nara — Guacamayo.
Naru— Velar, cuidado, cuidar, guar-
dar, observar, vigilar.
Naruijaque —
Naruma Descuidado,
descuido,
Narumaisa — Perder.
Narumere — Depositar.
Navaram — Albahaca.
Natiri — Extraer, extracto.
Neil— Lluvia, aguacero.
Neijui— Llover.
Neji isa — Desencantar.
Nerca — Importunar.
Nercaqui — Importuno.
Nerecaba — Indulgente, indulgencia,
libertad, limosna.
Nerecaba aqui — Limosnero, miseri-
cordioso.
Nerecabacue — Perdonan. (Ver Padre
nuestro.)
Nerecabaha — Indultar.
Nerecabama — Incompasivo. -
Nerecabana — Perdonamos.
Nerecabuta — lmancipar.
Nerecabuti— Albedrío.
Nerecada — TPatal, miseria, misera-
ble, pobre.
Nerecadama — lico.
Nerecama — Caridad.
Nerecuadisia — Inltimar, intimación.
Nereda — Ronquear.
Nerere — Ilistérico.
Neretapa — Pisotear.
Neri — Verdadero.
Netiage — Indirecto.
Netiaqueni — Desamparar.
Netimere — Hospedar.
Notsugeti — Fletar.
Netunerema — Independiente, inde-
pendencia.
Ney — Aguacero.
Ni—Ó (disyuntivo).
Nico — Hura.
Nijuamicu — Furor.
Nijuamicua — Furia.
Nijuamicuaqui — Furioso.
Nijuanicu — Incolerizar, extasis.
Nijucamaiti — Rabia.
Nijucamaitiqui — Rabioso.
Niju-casada — Denuedo.
Nijucua — Exclamar, exclamación,
Tomo XII
descuidar,
=I
Nijuica — Descorazonar.
Niju nume pureama — Deleite.
Nijupa — Deplorar, gemir.
Nijupaja — Deplorable.
Niju pureama — Delectación, frui-
ción, gloriarse.
Nijuqui — Harto.
Nijuquiju — Hartar, saciar.
Nijuvenau — Corazonada.,
Nijuvenana — Golondra.
Nimana — Tonto.
Nime — Para.
Nime ani carama — Contumacia.
Nime apupudaha — IEmbobecer.
Nime aputa — Delinquir, olvidar, ol-
vido.
Niíme aputaneti — Estupefacto, em-
belesar, embeleso.
Nime aputasa— Embelenar.
Nime araquida — Memoria.
Nime aria — Alfianzar. ¡
Nime arrarada — Dócil, docilidad.
Nime atacuina —- Desahogo.
Nime atada — Alable afabilidad.
Nime atadama — Indolencia.
Nime ataquima -— Cruel.
Nime ataquimaju — Encrudelecer.
Nime attacuina — Desahogar.
Nimebaca — Informar, información.
Nimebacaqui — Informador.
Nimebicueda — Triste.
Nimebijida — Donaire.
Nimecanaiti — Denuesto, rencor.
Nimecanaitiaqui — Rencoroso.
Nimecaradama — Indócil,
Nimecasadama — Melancólico.
Nimecasadamaju — Melancolear.
Nimecataquima — Intentona.
Nime cuaiti — Encono.
Nimecueja — Indicar, indicio, remor-
dimiento.
Nimecuinaha — Desarrollo.
Nimecuita — Mansamento,
dumbre.
Nimecuyna — Desarrollar.
Nimeda — Cimarrón.
Nimedira — Parasismo.
Nimediru — Entristecer, funestar.
Nimeguana — Obedecer.
Nimeguana aqui — Obediente.
Nimeguanama -— Desobediencia, des-
obediente, inobediento, inobediencia
6
manse-
a NS E
Nimeguanamaju — Desobedecer.
Nime ida — Cortesía.
Nime idaha — Congratular.
Nime idama — Ferocidad.
Nime idama quita — Caribe.
Nimeji — Feliz, felicidad, goce,
Nimejiju — l'elicitar.
Nimejitseve — Felizmente.
Nimejuana — Perseguir.
Nimejunuda — Enfadadizo.
Nimejunudama-—-Enfado, fanfarriña.
Nimejunudamaha — Enfadar.
Nimematseve — Desapiadadamente.
Nimeneti—Comprometer, contrición.
Nimenetiama — Desatención, des-
atento.
Nimenetiamaha — Desatender.
Nimepajuda — Forcejudo.
Nimepe — Distinción, distinto.
Nimepe — Indistinto (si es vivo).
Nimepeju -- Distinguir.
Nimepidia — Unión.
Nimequemi — Inficionar, deferencia,
deferir.
Nimequemiaqui — Deferente.
Nimequi — Cortés, jovial.
Nimequiamere — lesembravecer.
Nimeseca — Imbuir.
Nimesesa — Desobligar.
Nimesisa — ltecrear, recreo.
Nimetiria bacuaqui — Contumaz.
Nimetavi — Dormitar.
Nimetere — Desesperanzar.
Nimetupu — Conyugal, excudriñar,
indirecta.
Nimetupu — Oración, orar, inquirir,
Nime varia — Desalentar.
Nime vejida — Afeminado.
Nimeydama — Itncontrado.
Nimeydamaha — Encontrar.
Nitia — Urdir.
Nitiamaquemetidyaju — Ispiritua-
lizar.
Nitiasicua — Dislocar.
Nitimereaqui — Hospedero.
Nitimeriqui — Hospederia.
Noreda — lReprender.
Nube — Itntrada, entrar.
Nubi — Hincar.
Nubia — Entran, se contienen.
Nubia aqui — Introductor.
Nubiaque — Ióntrante.
Nubigeri nubigeri — Mluctuar.
Nubimere — Introducir.
Nuca nuca — Enredadera.
Nuca — Corva, hatear, plegar.
Nudsa — Pasto.
Nunu -— Comprimir.
Nuriri — Escolopendra.
Nutsa — Yerba.
Nutsaquini — ITerboso.
Nuyu — Genuflexión.
10)
Oachibiji — Subañón.
Obauba — Magro.
Odejaru — Pabesa.
Ojeda — Nocivo.
Orosi — Color.
Orosiha — Colorar.
p
Paa — Llorar.
Paamaju — Incamarse.
Paca — Desaguar.
Pacaca—Despeñar, abrir, caer, caida.
Pacaca atiutidya — Chaparrón.
Pacalco — Siete.
Pacaratana — Desorden, desordenar.
Pacaratanacuita — Desorganizar.
Pachi — Embarbascar.
Pagida — Duro, dureza.
Paja — Guantada, herir.
Pajada — Blanquear.
Pajadaha — Blanquear.
Pajidaha — Endurecer.
Pajuipiji — Fornido.
Pameme — Delicadez, inclinación, in-
clinar.
Pana — Iiscaldar,
Pana ana — Conciso, concordancia.
Panacana — Lacrimoso.
Panaquidi canaaratseve — Descan-
sadamente.
Panaquiyuebamereti — Enamorar.
Panatitaqui — Comulgar.
Panuda — Enternecer.
Panuu — Firme.
Papa — Enterrar, entierro, sepultar.
Paquetana — Itebosar.
Parapara — Ispantajo.
Paru — Corrección, despintar, expiar.
O E
Pasabau — llegitimo.
Pasapasa — Daiía (?), gorrona.
Pasau — Tosco, gris.
Pasu — Derrubiar (?), infestar.
Patata — Destilación, gota, goteado,
gotear, gotera.
Patatasa — Destilar, instigar.
Patia — Centro.
Patia aqueha — Despatillar.
Patiani — Calle.
Patiajaquea — Erogar.
Patiapatia — Intermedio, interme-
diar.
Patsa carey—Dividir, fracción, raja.
Patsatiaya maha — IEntrecortar.
Patsa virida — Estrechar, estrechez.
Patsedaha — Ensalobrarse.
Patu — Encañizada.
Paua — Imputar.
Pazatsu — Empañar.
Paza paza — Fornicar, fornicación.
Pea cuita — Intratable.
Peade — Uno.
Peadia — Uno solo.
Pea masa — Ademús.
Peapea — Discernir, desunión.
Peaqueque — Chillido.
Peara — Otra.
Peasa — Olros.
Peatuncabeta aracama — Doce.
Peca — Adelante, adelantar.
Pee (0 Pec)— Lústima.
Pei — Ventear.
Peja — Piacer.
Peje — Declinar.
Peji — Declive, desnivel.
Peju — Desbastar.
Pelutana — Naufragar.
Pene — Embarazo, cerrar.
Pepa — Engomar, inquinar.
Pepati — Emporcar.
Peque — Ante, delante.
Pere — Cobarde, distraer.
Perematseve — l'rancamente.
Perepereha — Enronquecer.
Pererecabatiami — Descaro.
Pererecadaju — Desanimar.
Pererecadama — Guapo.
Pererecadamaha — Guapear.
Pererecadamaqui — Guapetón.
Pesu — Excepción, exceptuar, exclu-
siva, imperfección.
Pesuju — lóxcluir.
Peta — Escoger, descadillur, elegir,
encargo, entresacar.
Petutu — Hervir, hervor.
Pezitana — Avenida, caudaloso, in-
truso, inundar.
Pia — Flecha.
Piaqui — Ilechador.
Pica — Trenzar.
Piceve — Asquear.
Picucua — Ribetear.
Pidia — Una.
Pie — Describir, descripción, eco, re-
medar.
Pieba — Contado, contar.
Piebaqui — Contador.
Piebataquima — Incontable.
Piecua — Explicar.
Piecue — Explicación.
Pieja — Resonar.
Pieju — Fortuna,
tiempo.
Piejuama —Inoportuno, deshora, des-
acertado, desacertadamente.
Piejuamajari — Despropósito.
Piejubare — Pasatiempo.
Piejumajaca — Itntretiempo.
Piequeja — Iincaminar.
Pija — Extender, carmenar, desarru-
gar, excarmenar.
Pijasa — Desenvigajar.
Pijisa — Despedazar, extrazar (?).
Pireja — Separar.
Pisi — Chicharra.
Pisini deca — Ciervo.
Pisini epuna — Cierva.
Pisivi — Anta.
Pisu — Desligar.
Pititubu — Decapitar.
Pitu — Coger.
Pivi — Verruga.
Pizu — Desanudar, desatar,
nar (?).
Prejuama — Destiempo.
Pucacada — Bala, bola.
Pucapuca — Chamisera.
Pucasa — Ovillar.
Puceca — Ovillo.
Pucu — Descascarar.
Pucucu — Quebrar.
Pucururu — Horrendo, horrorizar.
Pucurutseve — Horriblemente.
oportunamente,
destre-
Pucha — Fundar.
Pude — Embijar.
Pudeda — Rojo, vermejo, colorado.
Pudedaha — Envermejecer.
Puenrurusisama — Asombro.
Pueque — l'ogonazo.
Pueu — Romper.
Pueve — Asco, basca, enaguachar.
Puhuju — Acaloramiento.
Puje — Nube.
Pun — Chichón.
Pupe — Extranjero.
Pupeque — Torastero.
Pupi — Afinar.
Pupida —. Brunir, relucir, pulido,
lucido, liso, fulgente.
Pupidaju — Lucir, pulir.
Pupijuspi — Centella.
Puqui — Hormiga.
Puquiquini — Hormiguero.
Purari — Estrella.
Purariquiniqui — Virmamento.
Puraritizu — Exhalar.
Puraritizuqui — lxhalación.
Pureama — Júbilo, placer, regocijo.
Pureamadura — Enhorabuena.
Pureamadurama — Inhoramala.
Pureama pureama — Congraciar.
Pureama pureamadura — Consuelo.
Purimajaca — Descorazonamiento.
Purimatseve — Descorazonamiento.
Puru -- Cavar.
Puruti — Excavar.
Pusacani — Orificio.
Pusere — Sarampión.
Pusesa — Caracha, llaga.
Pusesaju — Llagar.
Pusese — Cáncer, espundia, viruela.
Pusi — Cuatro.
Pusia — Falacia, mentira.
Pusiaju — Mentir.
Pusiama — Cierto, verdad.
Pusiamama — Falsedad.
Pusiamamahaqui — Falso.
Pusiapusia — Chisme, chismear.
Pusiapusiaqui — Impostor.
Pusiaqui — Mentiroso.
Pusini epuna — Cierva.
Pusisa— Ulcera.
Pusitunca — Cuarenta.
Pusi ysu — Cuarto génito.
Pusuvecaca jumaju uju — Cuartana,
Puta puta -— Gazmol.
Puti — Brinco, corcovo, exigencia, fo-
gosidad.
Putiaputa —— Herpes.
Putiju — Concomerse, desalmarse,
exigir.
Puti putiu — Brincar.
Putisa — Puga, fugar.
Putitana — Saltar.
Putitananubi — Invadir
Putsutsu — llormiguear.
Pututa — Efervescencia,
exulcerar.
Pututaisa — Estampido.
Pututyu — Tullir.
Puyu — Aplastar.
estrépito,
0
Quaji — Guarda, rio.
Quecque — Lamentar.
Queja — A la denuncia.
Quejapea — Desaviar.
Quejaquena — Despedida, despedir.
Quejataquique — Denunciable.
Quejenati — Creencia, credulidad.
Quejenetima — Intriga, fementido,
incredulidad.
Quejetima aqui — Intrigante.
Quejiquiniari — Carilleno.
Quejiquiniarida -- Prontudiu.
Quejiquinicuareru — Cariredondo.
Quejiquinijunu — Carilargo.
Quejiyu — Admirar.
Quejiyuti — Entronizar, admiración,
aparato, aventajado, aventar, en-
egreimiento.
Quemi — Calabaza, calabacera, va-
ciar, tomar, quitar, quieto, recibir,
Sacur. :
Quemitsabaccua — Incontestable.
Quenanasati — Empatar.
Quenati — Desinteresado.
Quenatiama — Desinterés.
Queque — Cacarear, grito.
Quequeaqui — (iritón.
Quequedsau — Carcajada.
Quequetere — Graznar.
Quequietere -- Ganir, gañido.
Quere — Ilaz, agavillar, fajina, ga
villa, manojo, manojear.
Quesaere — Desbarbar.
Quesama — Desbiurbado.
Quese — Paso.
Quetere —- Vocear.
Quetse — Esparramado.
Queterecuauju — Despepitarse.
Quibeti — Ayuno, ayunar.
Quicuayati — Descoyuntar.
Quiduti — Apoyar, apoyo, encontrón,
escabel.
Quiduti isuquequemi — Desapoyar.
Quiema — Contestar.
Quieti — Atrocidad, fratricidio, fra-
tricida.
Quijacabacatibaecua — Desaplicado.
Quijacabacatietseve — Desaplica-
ción.
Quijacabacatima — Caducar.
Quijacabacatimaqui — Caduco.
Quijanati — Concupiscencia, endemo-
niar, fornicar, frenesi.
Quijanatijaca — Desendemoniar.
Quijanti — Fiero.
Quijaribati — Chiste.
Quijeveneti — Disipar, desbaratado,
detrimento, insepulto.
Quijeventi — nemistad.
Quijiju — Peer.
Quimepati — Implorar, desenfrenar,
desenfreno.
Quimicha — res.
Quinana -— Salir.
Quinaquinati — Lidiar, reñir.
Quinarumati — Cumplir.
Quinarumatima — Inobservancia.
Quinarumatimajari — Desavio.
Quinarumatimaqui — Inobservante.
Quinati — Espera, atrapar.
Quinatiigua — Esperar.
Quinatijaqui — Prustrar.
Quinatima — Inesperado.
Quinatimere — lisperanzar.
Quinati quinati — Disensión, pelcar,
pendencia.
Quinatiti — Riña.
Quinatti — lorcejo.
Quinine — Aplicar, encanastarse.
Quiniqui — Ensanche.
Quiniquia — Iinsanchar.
Quipati — Alarido.
Quique — Desgañitarse.
Quirica — Carta, cartilla, estudiar, li-
bro, papel. (Quichua.)
(=p)
Quisarati — Parla, conversar, conver-
sación.
Quisaratiaqui — Parlador.
Quisusati — Invocar, invocación.
Quivejeti — Asolar.
Quiyuamati — Apariencia.
Quiyuebatitseve -- linamorar.
Quiyueti — Filantropía.
Quiyuetiaqui — Filantrópico.
Quiyuya — Absorto.
R
Raca — Vila.
Rada — Convocar.
Rajapaha — Desprender.
Rafi — Liga.
Rame — Y para.
Ramitere — Desengrosar.
Raquetana — Fractura, fracturar.
Raraisa — Sacar.
Rararara — Retumbar.
Rarasati — Deshumedecer.
Rari — Abochornar, bechorno.
Raro — Partir.
Raru — Graciosidad.
Raruraru — Extremar, extremo.
Rebu — Riñón.
Recueta quina — Fino, finura.
Regica, Regicada — Broza.
Rejapa — Apartado, intervalo.
Rejapaha— Apartar.
Renazuu — Indigena.
Repe — Arrastrar.
Repeage — Introducir.
Repeaje aqui — Introductor.
Repidia — Impar.
Reua — Aqui.
Reue — Acá.
Riaddio — Hoy.
Riavecacajuque — De hoy.
Ribu— Abolsado.
Riburibu — Fornicante.
Ricua — Imperio, ladrar.
Ricuiza — Bula.
Rie — Este, esta, esto.
Riebarepa — Ayer.
Riejurieju — Instancia.
Riejuriejuju — Instar.
Riepije — liscasear, escaso, exteriori-
dad.
Riepiji — Infimo.
Rijerijima — Confiunza.
Rijiriji — Desleal.
Riquequiju — Entretener.
Riquieveca — Hoy.
Riquiqui — Entretenedor.
Riri — Corromper.
Ririma — Incorrupción, incorrupto,
incorruptible.
Riritaqui — Corruptible.
Riru— Desplegar, encasar, peinar.
Rirudama — Inflexible.
Riruruda — Elasticidad.
Risai saya — Pasear.
Risi — Atar, liar, ligar, matrimonio,
casar.
Rivi — Resbalar.
Rucu — Entremeter.
Rucuarucua — Desarreglado, descom-
poner, desenredar, desmesurar, dis-
perso, fárrago.
Rucuque — EEntremetido, entrometer.
Rudu — Cojear.
Rucuida — IExceder, excelencia, exce-
sivo.
Rucuida cuita — Excelso.
Rucuidaha — Enderezar.
Ruju — Desempolvar, despolvar.
Rujurujuama — Dieta.
Rujusa — Desfondar.
Rujutana — Adelgazar.
Ruma — Aplanar, descolmar, expla-
nar.
Ruma — Llano, plano.
Rumadaha — Emparejar.
Rumuicui — Degollar, degoilación.
Rumusacua — Degolladura.
Ruraraisa — Descomponer.
Rure — Desenterrar, exhumar, exhu-
mación.
Rutu — Espetón.
5
Sabibidaquemi — Desmullir.
Sabisabiha — Suavizar.
Sabisabi — Blando, fofo.
Sabu — Manosear, manoseo.
Sabutira — Abarcar.
Saca — Desmontar, embuchar.
Sacasaca — Crespo, desmonte.
Sacasacaha — Desgreñar, encrespar.
Sacua — Cuchillada, herir, herido.
Saisa — I'lor.
Saisaati — I'lorcar.
Sana — Emigrar, inliel.
Sanada — Verde.
Sanatana — Agonía, agonizar.
Sanavica — Vara.
Sapa — Curtir, herbar.
Sapapa — irisipela.
Sare — Pesquisar.
Sareti — Buscar.
Sari — Bastón.
Sariri — Atomo.
Saririju — Pulgurar.
Secada — Claridad.
Sepocaca piji — Corma.
Sequi — Chapotear, escarabajo.
Sicaca — Citar.
Sicacada — Jarana.
Sicui — Frizga.
Simon ebari — Sidra.
Sipi — Ceja.
Siquiriquiju — Despelusar.
Sirara — Desentrañar, despegar, des-
pego.
Siratupu — Descrestar.
Sirite — Ibis.
Sitara —Faltriquera, talega.
Sivi — Mellizo.
So — Regalar.
Subarere — ltemolinearse.
Subiiji — Sorbo.
Sucuta — Seis.
Sudiri — Desliz.
Sudu — Empinar.
Sumama — Pequeño.
Sumamapiji — Chiquitico, leve, pe-
queño.
Sumamapijia — Menudear.
Sunanapiji — Corpecito.
Suni — Cegar, ciego.
Suqui — Cosquillas.
Suru — Chueca.
Susu — Chupado, chupar, mumnar.
Suturutana — Atractivo, captar.
Sututu — Canasta, cesta.
Ñ
Taarazaara — Angina.
Taatze — Colmillo.
Tabe — llalcón.
Tabiju — Pesadilla.
— 063 —
Tabijua — Soñador.
Tabijuadeba — Soñar.
Tabiqui — Dormida.
Tabla ebari — Cuartón.
Taca — Desollar, despellejar, macear.
Tácaisa — Desatrancar.
Tacapu — Aburrimiento.
Tacapubu — Aburrir.
Tacara — Caber, cabida, impropot-
cionado.
Tacariume — Pronunciar no.
Tacatacaetare — Herreria.
Tacatana — Cutáneo.
Tacataqui — Ilerrero.
Tacua — Frotar, cornada, china, en-
lustrecer (?), egoismo, egoista— Ver
Mita.
Tacuari — Ficción.
Tacuariyda — Calumniador.
Tacuariydama — Calumnia.
Tacuasana — Digestión.
Tacuasanaha — Digerir.
Tacuati — Cornear.
Tacuazacuaha — líxpectorar.
Tacuazanama — Indigestión.
Tacure — Gallina.
Tacuredeca — Gallo.
Tacurenaruqui — Gallinero.
Tachi—Atajar, disparate, disparatar.
Tachu — Contener.
Tadada — Tiritar.
Tadata — Cuajada, deseguido (?), en-
coger, encogido.
Tahuadaha — Azulear.
Tahuamu — Copaiba.
Tajaja — Carrera, correr.
Tajajaqui — Corredor.
Taji — Acompañar.
Tajiaquie — Acompañador.
Tajinia — Iris.
Tamasa — Avaricia.
Tamasaquiqui — Avaro.
Tanacacatsu — Gangrena.
Tanana — Corvina.
Tapi — Parpadear.
Tapuza pu — Milacha.
Taquiqui — lincalmarse.
Tarara zarara — Gorgoritear.
Tari — lilar. (Ver Ettari.)
Taricani — IEEntrepechuga.
Tariri — Incandilar.
Taririza — Deslumbrar.
Taruqui — Cabellera, lanudo.
Tarutaru — Remar.
Tasasa — Crujir, crujido, decrepitar.
Tata — Cutis, tapia, golpe, golpear,
padre, padrino, clavar ó clavado.
(Ver Credo.)
Tata iyeque — Parricida.
Tata iyequique — Parricidio.
Tatata — Tejer.
Tatitida — Gallardía, garboso, ine-
licaz.
Tatitidaju — Gallardear, humanar.
Tatitidama — Ineficacia.
Tatitiquida — Humano.
Tatseecatse — Dentrambos.
Taupidia — Costilla.
Tautau — Garceta.
Tavi — Dormir.
Taviari — Dormilón.
Taviri — Delicado.
Taysa — Despachurrar.
Taza — Fermentación, jocosidad.
Tazaaqui — Jocoso.
Tazana — Fermentar, fermento.
Tazi — Despabilar, despavesar.
Te — Chacra.
Tecua — I'lechar.
Tecuaqui — I'lechero.
Tecuatecu — Fluxión.
Tecuatecua — Entrepunzadura.
Tede — Lagaña.
Tedeaqui — Lagañoso.
Tedu — Pavo.
Tei — Langosta.
Teiji — Empapar.
Teju — Lamer.
Temudsa — Pasmar.
Temuisa — Crianza, criar.
Tena — Esconder, ocultar.
Tepatse — Cuqui (?).
Tepe — Horquilla.
Tepi — Desquejar, despajar, despa-
jadura, desgajar, desgajadura.
Tequi — Escobazón.
Teravica — Deshilar.
Tere — Decadencia, perecer.
Tereaqui — Finito, finita.
Terebaecua — Iternidad.
Terebare — Consumar, consumación:
Terebucquie amaquie — (Que no se
acaba. (Ver Credo.)
Terema — Infinito.
— (0%
Terena — Cesar.
Terequemi — Destripar.
Teri — Conseguir, emular, emula-
ción.
Tericueja — lábula, ganzúa.
Terida — Chasco.
Teridaha — Iinaceitarse.
Teriha — Aceite, aceitar.
Terimere — Encarcelar.
Teriquini — Aceitera.
Teru — Cangrejo, descuazar.
Teta — Escudilla.
Tetapiji — Jicara.
Teteju — Guachapear.
Tetete — Fogata.
Tetiejetie — Descaecimiento.
Tetiejetieju — Descaecer.
Tetu — Descostrar.
Teusutura — Adoptar.
Teve — Con, ennegrecer.
Teveu — Hosco (T' ó Z).
Tia — Dar, entrega, entregar.
Tiacarama — Negar.
Tiama — Denegación.
Tiamamaataquima — Innegable.
Tianatiana — impollar, enclnecar.
Tianuca — Restituir, restitución.
Tiatia — Abastecer.
Tiatiazeve — Abastecimiento.
Tiatique — Abastecedor.
Tibeneaje — Recular.
Tibenetapa — Patear.
Tibetaha — Forrar.
Tibipidia — Hebra.
Tibu — Porque, timón.
Tibupaja — Aurora.
Tibupajata — Crepúsculo.
Ticacada — Bulla.
Ticua —- Apagar.
Ticuaisaqui — Apagador.
Ticuaqui — Apagador.
Ticuataquima — Inapagable.
Tiducu — Bazo.
Tiduini — Balsa.
Tieu — Engorro.
Tii— Tupir.
Tijaquida — Abrasante, atizar.
Tijitijiju — Hollar.
Tijuca — Fortalecer.
Timaraque — Despaldillar.
Time — I'stirar.
Timebari — I'stirón.
Timeda — Denso, humedad, lejía,
densidad.
Timu — Pernal.
Tini — Cotorra.
Tipe — Incluir.
Tipe beta ha — Aforrar.
Tipema — I'ranco, generosidad.
Tipemaaqui — (Generoso.
Tipepequeme — Desaforrar.
Tipequi — Ingratitud, ingrato.
Tipesi — Tiibano.
Tipi— Embarrar, emplasto, filandria.
Tipita — Enviscar.
Tipuisa — Dorso.
Tiquedaha — Embarnnizar.
Tiquida — Rubio.
Tiquiniquini — Balsar.
Tira — Copete, crin,
Tira adadaha — Iincrestarse.
Tiraqui — IEmpenachado.
Tiria — Enjugar.
Tiriatiria — Consunción.
Tiriatire — Acabar.
Tiriautaque — Acabable.
Tiriri — Araña.
Tiritaha — lirradicar.
Tirura — Abrasar.
Tita — Encabriar.
Titaca — Atravesar, horadar.
Tite — Cúmulo.
Titemura — Jabón.
Titunuda — l'ortaleza,
Tiubu — Corto.
Tivenetapa — Coz.
Tizara — Pragante.
Tizi — Dejugar, moquear, estrujar,
exprimir.
Tizutubu — Despezonar.
Toro cacacamaquis — Buey.
Tributo — Parias.
Ts — [Casi debería ser letra aparte.
Ed.]
Tsabuna — Dorado.
Tsaburiburi — Farfantón.
Tsacaqui — Grosor.
Tsacua — Cuchillar.
Tsacute — Guayaba.
Tsage — Desbrozar, desbroce, des-
pajar.
Tsajajani -— Deporte.
Tsamasa — Apet2cer, apetencia,
Tsamatzama — Inapctencia.
A
Tsamere — IHazmereir.
Tsanaqui — (rotoso.
Tsape — Aniquilar, desparramar, as-
tilla.
Tsapecarama — Conservar, conserva-
ción.
Tsapecaramaqui — Conservador.
Tsapepeisa — Iifundir, efusión.
Tsapetana — Derrota, derrotar.
Tsapetanaha — Difundir.
Tsapuna quemi — Desmeollar.
Tsaruquiju — Empelar.
Tsarutiunutuini — Desmonar (?).
Tsasa — Convulsión.
Tsati — Dardo.
Tsatitida — Diligencia, diligente, cfi-
caz, eficacia.
Tsauvica — Deshusar.
Tse arida — Dentudo (?).
Tsebaruda — Dentón.
Tsema— Desdentado.
Tsema amere — Desdentar.
Tsepariri — Dentera. :
Tsequeda — Deslucir, deslucido, ¿s-
pero.
Tsequi — Dentado.
Tsequiju — IEndentecer.
Tsereji — Desbarrigado.
Tsericuina — Ingordar.
Tserida — (Gtordura, embaucar, dis-
fraz,
Tseridaha — Disfrazar.
Tseriqueme — Desengrasar.
Tseu — Dedada, gusto, gustar.
Tseuana — Afilar, afilado.
Tseuma — Disgusto.
Tseuma ati — Disgustar.
Tseveda — Negro.
Tsevene — Denegrecer.
Tsicua — Desviar.
Tsucacaqui — Grana.
Tsucacaquiha — Granar.
Tsucuqui — Cuadro.
Tsudu — Hipo, hipar.
Tsuge—Gratificar, gratificación, com-
pra, Mete, costar.
Tsugearida — Iincarecer, costoso.
Tsugeti — Costear.
Tsugi — Embeber.
Tsuja — Ungusanarse.
Tsuje — Galardón, ealardoncar.
Tsuju — Gusano.
Tomo XII
Tsujuaqui — Gusanera.
Tsume — Estrenar estreno.
Tsumuta — Detención, detenido.
Tsumutasa — Detener, diferir.
Tsunutati — listada.
Tsuripetsuripeaqui— (rorgeador.
Tsuru — Guiñar, guiñada.
Tsurutsa — Encuentro de un rio [Jun-
tas].
Tsuu — Cuzcuz.
Tuaquedyaha — Embrujar.
Tuaquejari — Embargar.
Tuaquequeju — Dimanar.
Tuara — Derechura.
Tuatzeve — Conmigo.
Tuatsevequie — Fraterno.
Tubaqui — Iimpeinoso.
Tubu — Destroncar.
Tububusa — Destrozar.
Tucujunuda — Cuadrilongo.
Tucuquia — Cuadrar.
Tucuquipusi — Cuadrilorme.
Tucuquiri — Crusticeo.
Tucha — Encender, encendido.
Tudia — Mismo.
Tuenidia — litesa
Tui — (Gollete, pescuezo.
Tuinu — Lombriz.
Tuirami — Cogote.
Tuiraque — Desnucar.
Tuja — Suyo.
Tujabave — Uso.
Tujaque — De él, de ella, de ello, su,
suyo.
Tujaquie — Tuyo.
Tujucca — Cresa.
Tumeque tumeque — En viciar.
Tumetupu — Como. (Ver Padre Nues-
bro.) ,
Tumetupua — Fquivaler.
Tumidia — Ahi, helo ahi.
Tumu — Piedra.
Tumu camare— Apedrear.
Tumuebari — Peña.
Tumuepire — Iimpedrado.
Tumuna — IEncorralar.
Tumupire — Ilmpedrar.
Tunca — Decena, diez.
Tunca peada aracana — Once.
Tunca peada arana — reco.
Tuni — Cerviz.
Tunu — Grupada.
— 66 —
Tununusa — Doblegar.
Tununutana — Corvo.
Tupari— Chicha.
Tupari alare — Chicharca.
Tupidia — Sólo, único.
Tupu — Bastante, cabal, caso, cote-
jar, jeme, jeringa, medida, moldar,
molde.
Tupuaequiquie — Medidor.
Tupucuadiia — Jeringar.
Tupuju — Limitar.
Tupujuju — Ultimo.
Tupupidyazi — Cada.
Tupupijdiazi — Contacto.
Tupupiziama — Designal.
Tuputajo — Suplir.
Tuputseve — Contemporineo.
Tuputsuama — Intemperancia.
Tuque cama ipe eju — Codicia.
Tuquipusi — Cuadriforme.
Tuquiri — Urustáceo.
Tura — Desentonación, desentonar,
cántaro.
Tura — Il.
Turatseve — Desentonadamente.
Turatura — lisonancia.
Turaturaha — l|disonar.
Turipeturipe — (¡orgeo.
Turipeturipea — Gorgear.
Turu — Coyuntura.
Turuisa — Quemar.
Tuse — Cuzcuz.
Tuseda — J.epra.
Tusu — P'rueno.
Tuta — Solo, aparte.
Tutacati — nsalzar.
Tutaquietiju-- Suicidio.
Tuti — Garza, despestañar.
Tutsu — Coser, ensartar, hinchazón.
Tutsutere — Inflamación.
Tutsututsu — Costura.
Tutu — Descantear, Embotar.
Tutuetere — Inflamar.
Tutuga — Palpitación.
Tuturu — Cascabel.
Tuu — Tórtola.
Tuyu — Linea, recto, enfrente, dere-
cho.
Tuyuju — Linear.
Tuyunetiju — Enflar.
Tuzujaca — Desmamar, destetar.
U
U— Chocolate.
Uabaru — Cerro, cuesta.
Uaca — lIlerbolado.
Uacaviti — Latigazo.
Uacuro — Concejo.
Uajaca — lxpalriarso.
Uana — liscuerzo.
Uaraia uaria — Duda, escrúpulo.
Uariauariaha — Escrupulizar.
Uariauariaqui — Mscrupuloso.
Uasicana — lDespearse.
Uatsibetacuauju — Despatarrarso.
Uasipenu — Jíste vado.
Uazeze — Hurón.
Uazezecho — Iluronear.
Uba — lispuma.
Ubaasa — Babear, baba.
Ubahaqui — Baboso.
Ubaquemiqui — spumadera.
Ubazuru — lispumar.
Ubu — Iinseñar.
Ucuru — líscara.
Uctizura — Levantar.
Ucuzana — (Grajo.
Ucha — Delito (quichua).
Ucha arida — Crimen.
Uchama — Disculpa.
Uchamaha — Disculpar.
Uchani — Avestruz.
Uchaqui arida — Criminal.
Ucha utaquima — Impecable.
Uchuri — I'laco.
Uda — Resplandor.
Uda uda — Alba.
Ude — Candela.
Udi ebari — Cirio.
Ude eduqui — Pábulo.
Udu— AAsar, asar en parrilla.
Ududo — Plumero.
Ududu — Vello.
Ueuzana — Grajo.
Ufata — Catarral.
Ugeda — Dolor, dolorido
Ugegeya — Insulto.
Ugegeyaha — Insultar.
UViji — Moco.
Uinida — Barroso.
Uivecaca — PDespechugar.
Uja — Barroso, incorporar.
Ujeba ujeba — Insidiar.
Ujeda — Morlilicación, tormento.
Ujedacanaiti — Odiar, odio.
Ujedaha — lastimar.
Ujedamere — Molestar.
Ujedamerejoque — Molestador.
Ujeje — l'pidemia, peste.
Ujejebacua — Impasible, impasibi-
lidad.
Ujejeda — Dolencia, pleuresia.
Ujejeda ari — Iinfermizo.
Ujejedaju — I'nfermar.
Ujemudia — Iimponzoñar.
Uje ujetseve — Condolerse.
Ujije — Vaho.
Uju — Soga, cordel, cuerda.
Ujurisi — Incordelar.
Uju uju — Tos, catarro, lodo, lodazal.
Ultiri — laiz.
Uma — Ver Huya uma.
Umaha -—- ncrudecer.
Umaja — Pabaco.
Umaja aqui — Fumador.
Umajaha — l'umar.
Umajaquini — Pabaquera.
Umanana — Policia chica.
Umanasa — Doblar.
Umanaysa — lingendrar.
Ume— No (prohibiendo). (*)
Umibi — Itubo: Cea (cola ?).
Una —Jeren, lienzo, ropa, tela.
Une — Secundina.
Upaju — Sentir.
Upati — Ave, helera, pújuro.
Upeupe — Discordia.
Upeupeha — Discordar.
Upu -— Población.
Uqueda — Ualor.
Uquejanajanaha — Ióntibiar.
Uquena — Calentar.
Uqui— Para.
Uquijanana — Verano.
Ura — Calar, escudillar, sequedad.
Uracanasa — Imponer.
Ure — Il'lexible.
Urecacana — Chocarreria,
Urecada — Uhunza.
Urecada aqui — Chancero.
Urecadama — Desalabar.
Ureca urecaha — Chancear.
Urecaujuuju — Destoser.
(1) Ver Mandamientos de Dios.
Uri — Iuir, podrir, desleir.
Uria — Incomodar, incomodidad.
Uria uaria — Incertidumbre.
Uria uariaqui — Dudoso.
Uria uria — Incierto.
Uriaya — lóxquisito.
Uriria — Empulgar.
Uririataquimaju — Entorpecer.
Urisa — I'undir, disolver, chorrear,
descuajar.
Uruva — lscurrir.
Usicua -- Contagiar, contayioso.
Usitaque — Despernarse.
Usuada -— Mucho.
Usuri — Delgado.
Usu usu — TVericia, biricia.
Utaquima — Vedado.
Utaquique — Licitamente.
Utsa — Lavar.
Utsaquini — Lavadero.
Utya — Iimbetunar.
Utza — Bendecir, bendición.
Utzama — (tentil, gentilidad.
Utzamaju — (rentilizar.
Uu — (Grosura, tórtola.
Uuacani — Cueva.
Uuachipusi — Cuadrúpedo.
Uvenahaqui — Gestero
Uveu — (resto.
Uvia —Silbar.
Uyu uyu — (ireda, barro.
Uyu uyuquini — Barrizal.
Uzaya — lavando.
Va -— Sembrar, plantar.
Vaari — Escañuelo.
Vacabacati — logar.
Vaha — Plantar.
Vaisvenanaque — Planta.
Van — Pardo.
Vana — Escapar, escapada, escape.
Vanayaque — Mujer casada.
Varere— 'ilubear.
Vareremica — Destornillar.
Varime — llierro.
Varituiruru —Codorniz.
Varu — Desconcertado, desconcierto.
Vayo -— Torcer.
Vayu — Iinvolver.
Veca--l'ulgor, iluminar, iluninación
— 68 —
Veca abacatana — Delinir.
Veca abacatana aqui — Definidor.
Vecabaro — larol.
Vecaca — Día.
Vecacamajucabatiaque — Madru-
gón.
Vecada — Clara, claro, farol, horizon-
te, lumbre, luz, transparente, ralo.
Vecadaha — Luminar.
Vecadaquetuyo — Radio.
Vecaisa — lellejar, ilustrar, insinua-
ción.
Vecatana — Aclarar, esclarecer, fan-
btasia.
Vecatena — Desamar.
Vecuisa — Destapar.
Vede — Abolladura.
Vedeu —Abollar.
Vejata — Deshinchadura.
Vejidaju — Destemplar, destem-
planza.
Vena — IHozar.
Venana — Apurar.
Venana baccua — Pausado.
Venanada —Atolondrado.
Venanama — Pausar.
Veneaqui — Pinta.
Venevene—Apuntar, escribir, pintar.
Veni — Sur.
Venida — Ligeramente.
Venidama — lechoria, insolencia.
Verepacaisa — IEntreabrir.
Verere — Marco.
Verime — l'ierro, instrumento.
Verimeuju — Alambre.
Verimi dumi — lerrin.
Veririaqui — Reja.
Veru — Antiguo.
Veruru — Sudar, sudor.
Vesa — Nadar.
Vesa aqui — Nadador.
Vetatunca — Veinte.
Veu — Acción, accionar, ademán.
Veydeca — Paloma.
Veyepuna — Paloma.
Vezataquima — Insoportable.
Vica — Destejer, destramar, anzuelo,
arrancar, desdorar,.despojar.
Vicadada — Verga.
Vicumu — Chato.
Vidada — Veloz, velocidad.
Vidseda — Muy luciente.
Viitu -— Evadir, evitar.
Viitutaqui — Iivitable.
Vija — Brotar, brote.
Vijida — Picazón.
Vijidaba — Descar.
Viji sucururu — Mucoso.
Viji tutana — Despechar, despecho.
Vima — Desnarigado.
Vimaha — Desnarigar.
Vina — Murciélago.
Vini — Cera.
Vinipeta — Descerar.
Vinu —Cabecear.
Vinujuyaque — Modorra.
Vipuchi — Bruces.
Vipuchiju — Fúnebre.
Vipuchita — Gacho, gacha.
Vipuchitana — Cabizbajo, sonrojo,
sonrojar.
Vipuchitanama — Desamarrar.
Vira — Desbeber, orinar, orina.
Vire — Gonorrea.
Viria — impalagar, encalabrinar, fas-
tidiar, fastidio, fastidioso, instable,
inconstante, inconstancia, inquieto,
inquietud.
Viriama — Constancia, inmortificado,
inmortificación.
Viriamaqui — Constante.
Viriaju — Inquietador.
Viriri — lístaresa.
Virua virua — Descomponer.
Viruviru — Desadorno, desarreglar.
Viruviruyu — Desaderezar.
Viruya — Illachadura.
Visu — Pudor, vergúenza.
Visuaque — Vergonzoso.
Visutada— Desvergienza, ilícito, des-
vergonzado.
Visutadatseve — llicitamente.
Vitisa — Acopiar.
Vitotubu — Desmochar.
Vitutubu — Despuntar.
Viuviu — llonda.
Vivipa — Gavilán, águila, esparván,
luisán.
Vivipaviri — Gierifalte.
Viyeguani — Nieve.
Viyutada — Impudencia.
Viyutada aqui — Impudente.
Viyuviyu — Cordelazo.
Vizu— Erubescencia.
Zaaqui — lisa.
Zabu — Guura.
Zamaqui — Meilicina.
Zamaquie — Medicamento.
Zanacacatsu — Giangrena.
Zani — Mosquito.
Zapa — Guisar, guiso.
Zarama — Gaviota.
Zataqui — Reible.
Zataquijo — leir.
Zatitidaju — lHumanar.
Zatitiquida — Jlumano.
Zatsucaiti — Rata.
Zauada — Azul.
Zeca — Garraliñar.
Zegizegi — Cohabitar, coito.
Zsen — Gustar, gusto.
Zepe — Iorquilla.
Zereji — Iípido, rápidan: ente.
— 09 —
Zericuina — Pelechar.
Zeta — Contemplación.
Zetaha — Contemplar.
Zetahaqui — Contemplador.
Zeveu — llosco.
Zicacada — Bulla, ruidoso.
Zictava ebari — Saca.
Zicuya — Remendar.
Zigeguani — Neblina, niebla.
Zimeda — Humedad.
Zina -— Gama.
Zinadeca — Gamo (macho).
Zipi— Remendar, soldar, unir.
Zira — Penacho.
Ziraru — Infragante.
Ziri — Rasgar.
Zisicui — Sauce.
Zitara — Saco.
Zuje — Perdonado.
Zujeju — Vengar.
Zun — Ombligo.
Zura — Subir.
a e ME 0
h
O h
VOCABULARIO
CASTELELANO=CAVINENO
A — Adverbio Ju.
Abajo — Emaque.
Abalorio — Irine.
Abandonar — Capeinimelti.
Abanicar — Cape.
Abanico -- Epiqui.
Abaratar — Etzugebute.
Abarcar — Sabutira.
Abastecedor — Tiatiqué.
Abastecer — Tiatia.
Abastecimiento — Tia tiazeve.
Abatanar — Miri.
Abatir -— Canime bucuti.
Abdomen — Ettuba.
Abeja — Guaja.
Abejón — Ecuaruna.
Abertura — Detza.
Abandonamiento — Asadajebe.
Abandonar — Asada.
Abocar — Dadu.
Abochornar — Rari.
Abofeteador — Cabupajaqui.
Aboletear — Cabupaja.
Abolsado — Ribu.
Abolladura — Vede.
Abollar — Vedeu.
Aborrecedor — Bajiyuramaqui.
Aborrecer — Bajuyucamaha.
Abortar — Ipa.
Aborto — Ipa.
Abrasador — Etirisaqui.
Abrasante — Tijaquida.
Abrasar— Tirura.
Abrazar — Camacaca.
Abrazador — Camacacatiaqui.
Abrazo — Camacacati.
Abrigar — Gucucu.
Abrir — Pacaca.
Absceso — Dachibu.
Absorber — Duza, suji.
Absorto — Quiyuya.
Abstenerse — Curuma.
Abstinencia — Curuna.
Abuela — Anu.
Abuelo — Baba.
Abundancia — Ayda.
Abundar — Aydaju.
Abundante — Humadaqui.
Aburrimiento — Tacapu.
Aburrir — Tacapuhu.
Acá — Reue.
Acabable — Tiriautaqui.
Acabar — Tiria, tire.
Acaloramiento — Puhuju.
Acariciar — Emeja cuajeju.
Acción — Veu.
Accionar — Veu.
Aceite, aceitar — Teri —teriha.
Aceitera — Teriquini.
Acertador — Abacaysa quiaqui.
Acertar — Abacaisa.
Acido -— Acuda.
Acierto — Cadebatiaqui.
Aclamar — Capuri.
Aclarar — Vecatana.
Aclimatarse — Baha.
Acometer — Camure.
Acompañador — Tajiaquie.
Acompañar — Taji.
Aconsejador -- Cacuejatiaqui.
Aconsejar— Cacuejati.
Acopiar — Vitisa.
Acostumbrar — luadyayuaju.
Achacoso — Cadumahaquie.
Achaque — Cadumati.
Achicar — Emajacaha.
Achicharrar — Aracadaha.
Achiote — Ematiecui.
Adelantar — Peca.
Adelante — Peca.
Adelgazar — Rujutana.
Ademan — Veu.
Además — Pea masa.
Adentro — Equiniju.
Adiestrar — Ararada.
Adivinar — Cadebati.
Adivino — Cadebatiquie.
Admiración — Quejiyuti.
Admirar — Quejiyu.
Adolescencia — Capaiti.
Adoptar — Teusutura.
Adorar — Mui.
Adornar — Cabaeti.
Adulación — Dujiaqui.
Adular — Duji.
Adulterar — Ijauatena.
Adúltero — Ijauatenaqui.
Adversario — Camaqueiti.
Advertencia — Idada.
Advertir — Idada.
Aechadura — Viruya.
Afabilidad — Nime atada.
Afable — Nime atada.
Afán — Cavenana.
Afanarse — Cavenana.
Afanoso — Cavenanaqui.
Afear — Casiti.
Afectar — Cadaruti.
Afecto — Iguequiti.
Afeminado — Nime vejida.
Afianzar — Nime aria.
Alfilado — Tseuana.
Aíilar — Tseuana.
Afinar — Pupi.
Afinidad — Baquima,
Afligido — Inimepea.
Aflojar — Acacasa, opai.
Aforrar — Tipe beta ha.
Afortunado — Bibiaqui.
Afrenta — Iumeriama.
72 —
Afrentador — Iumeriaqui.
Afrentar — lumeria.
Aoacharse — Tununutana.
Agarrar — Ina.
Agarradero — Inaisuqui.
Agavillar — Quere.
Agil — Atada.
Agilidad — Atada.
Agitación — Canajeti.
Agitar — Canajeti.
Agonia — Sanatana.
Agonizar — Sanatana.
Agradecer — Daidiquida.
Agraviar, agraviado — Canaeti.
Agriar — Acudaha.
Aorio — Acuda.
Agua — Ena.
Aguacero — Ney.
Aguantar — Ina.
Aguardar — Igua.
Aguijón — Etimacuija,
Aguila — Vivipa.
Agugero — Cani.
Aguja — Etsucuija.
Agusanarse — Tsuja.
Ahí — Tumidia.
Ahijado, ahijada — Ebacuapuji.
Ahora — Ihacua.
Aire — Cuejiji.
Ajeno — Ecuiquiama.
Ají — Biju.
Ajustar — Cacipiti.
Ala — Iu, queja.
Alabar — Curecati.
Alacrán — Ajipa.
Alambre — Verimeuju.
Alar — Beji.
Alargar — Bare.
Alarido — Quipati.
Alba — Dauda.
Albahaca — Navaran.
Albedrío — Nerecabuti.
Alborotado — Cacicati.
Alborotador — Cacicatiaqui,
Alborotar, alboroto — Cacicati.
Alborozar — Cazomiti.
Alborozo — Epuripuriama.
Alcahuete — Cabati cabati.
Alcahuectear — Cabati cabatiha.
Aliento — V. Ilaliento.
Aniquilar — Tzapo.
Ano — Busucani.
Anoche — Iuchine.
Ansia — Buriri.
Ansiar — Buriri.
Anta — Pisivi.
Ante — Peque.
Anteanoche — Iluehine.
Anteayer — Iubarepa.
Antepenúltimo — Idiaque.
Anteponer — Icucue.
Antes — Icucue.
Anticipación — Icucue.
Antiguo — Veru.
Antojar — Ababaquida.
Antojo — Ababaquida.
Anublar — Caputi.
Anzuelo — Vica.
Añadir — Ada.
Año — Mara.
Apacentar — Buimare.
Apacible — Adebabada.
Apaciguar — Abacasa.
Apagador — Ticuaqui, ticuaisaqui.
Apagar — Ticua.
Apalear — Adia.
Aparato — Quejiyuti.
Aparecer — Cadujuneti.
Aparejar — Cabeti.
Apariencia — Quiyuamati.
Apartado — Rejapa.
Aparltar — Rejapaha.
Aparte — Tuta.
Apasionado — Iyue.
Apasionar — Iyue.
Apedrear — Tumu camare.
Apenas — Chamacama.
Apetecer — Tzamasa.
Apetencia — Tsamasa.
Apetito — Bejimasa.
Aplacar — Cabacasati.
Aplanar — Ruma.
Aplastar — Puyu.
Aplicar — Quinine.
Apostema — Bujutsu.
Apoyar — Quiduti.
Apoyo — Quiduti.
Apreciar — Bijidaba.
Apreciar — Aequevequienaju.
Aprecio — Bijidaba.
Aprehensión — Badetsura.
Aprender — Babeju.
Apresurar — Bajasa.
Apretar — Nai.
Tomo XII
Apvisa — Bajasabisa.
Aprobación — Cadebati.
Aprobar — Cadebatiju.
Aprovechar — Idajuquiju.
Apuntar — Venevene.
Apurar — Venana.
Aquel — lueque.
Aquella, aquello — lueque.
Aquí — Reua.
Araña — Tiriri.
Arañar — Cajeviti.
Arbol — Ecui.
Arbusto — Ecuiviri.
Arcilla — Mechi.
Arco — Etununu.
Arder — Yuju.
Ardilla — Danapa.
Arista— Cuijada.
Arrancar — Vica.
Arrastrar — Repe.
Arremangar — Ibu.
Arrepentirse — Yujaca.
Arvriba — Ebarruque.
Arrinconado — Ichubujuja.
Arrinconar — Ichubuja.
Arriscado — Camubatiba esu.
Arrodillar —Chichucatineti.
Arrojado — Ecuadyama.
Arroyo — Esepere.
Arrozal -- Arrosoquini.
Arruga — Bibutana.
Arruinar — Chicuaretana.
Asa — Einaqui.
Asado — Udu.
Asador — Eriduqui.
Asar en parrilla — Udu.
Asar en brasas — Cuabi.
Asco — Pueve.
Aseado — Bujema.
Asear — Bujemaha.
Asemejar — Batapiziju.
Asentar — Anibute.
Aseo — Bujema.
Asesinar — Guanabute.
Asesino — Guanabutequi.
Asi — Aida.
Asiento — Anibute.
Asistencia — Abacama.
Asistir — Abacamaha.
Asolar — Quivejeti.
Asomar — Cuaji.
Asombro — Puenrurusisama.
Aspereo — Tzequeda.
Aspirar — Cana.
Asquear — Piceve.
Astilla — Tsape.
Astucia — Cahadebate.
Astuto — Cahadebatiaqui.
Asustar — Enisati.
Atajar — Tachi.
Atar — Risi.
Atención — Inimetupu.
Atender — Inimetupu.
Atizar — Tijaqueda.
Atolondrado — Venanada.
Atomo — Sariri.
Atracar — Dajicadaju.
Atractivo — Suturutana.
Atrancar — Iduti.
Atrapar — Quinati.
Atrás — Etibene.
Atravesar — Titaca.
Atrocidad — Quieti.
Atroz — Daneteresna.
Aturdido — Camereti.
Aumentar —- Epidyameha.
Aún — Amafari.
Aunque -— Datse.
Aurora — Tibupaja.
Ausente — Chicuaretana.
Auxiliar — Aequereti.
Avaricia — Tamasa.
Avaro — Tamasaquiqui.
Ave — Upali.
Avenida — Pezitana.
Aventajado —Quejiyuti.
Aventar — Quejiyuti.
Averiguar — Cuajiti.
Avestruz — Uchani.
Aviar — Ebajequeu.
Avío — Ebajeque.
Avisar — Cuejeti.
Aviso — Cueja.
Avispa — Bira.
Ayer — Biebarepa.
Ayuda — Cuare.
Ayunar — Quibeti.
Ayuno — Quibeti.
Azotar — Catza.
Azote — Catzaquiquie.
Azucar — Guajadaque.
Azul — Zauada.
Aznlear — Zahuadaha.
Azuzar — Isai.
O E
B
Baba — Ubaasa.
Babear — Ubaasa.
Baboso — Ubahaqui.
Bailar — Casameti.
Buile — Casameti.
Bajar — Bute.
Bajo — Barudama.
Bala — Pucacada.
Baladrón — Cuauda.
Balance — Dadu.
Balancear -- Dadu.
Balanza — Etupuqui.
Baldón — Ducu.
Baldonar — Ducu.
Balsa — Tiquini.
Balsar — Tiquiniquini.
Balsear — Ecarequeli.
Balsero — Etaruquiquie.
Balumba — Eradaqui.
Balumbo — Atada.
Bandada — Cuare.
Bandullo — Etuba.
Bañar — Nabiti.
Baño — Enabitiqui.
Barato -— Etzugebute.
Barba — Ecueducu.
Barrizal — Uyu uyuquini.
Barro — Uyu, uyu.
Barroso — Uinida,
Basca — Pueve.
Bastante — Tupu.
Bastón — Sari.
Basura — Itucu.
Bayeta — Alumila.
Bazo — Tiducu.
Bebedor — Iquiaqui.
Beber — Igi.
Bebida — Eigiqui.
Bejuca— Cunu.
Bejucal — Cunuquini.
Bendecir — Utza.
Bendición — Utza.
Benignidad — Evecaquie.
Benigno — Evecaqui.
Besar — Iru.
Beso — Iru.
Bien — Ida.
Bienestar — Idaani.
Bienhechor — Ainequi.
Bienquerer — Idabijida.
Bienquisto — Idabijidanacua.
Bienvenida — Idaquipararetida.
Bigamia — Abemaju.
Bigote — Cuatsa, biti.
3isabuela — Anuutsecua.
Bisabuclo — Baba utsecua.
Blanco — Pajada.
Blando — Sabisabi.
Blanquear — Pajadaha.
Blasfemar — Ana y dama.
Blasfemo — Ana y dama.
Boca — Ecuatsa.
Bocado — Bujipidia.
Bochorno — Rari.
ole — Ejasa.
Bofetada — Banapaja.
Bofetón — Casada banapaja.
Bola — Pucacada.
Bolsa — Citara.
Bonanza — Ejicuina.
Bondad — Idaque.
Boquear — Canejetí.
Borrachcra — Naji.
Borracho — Canijuquisati.
Bosque — Equique.
Bostezar — Caadsanacati.
Bostezo — Caadsanacati.
Botar — Igeve cuina.
Botarate — Cadebati bascua.
Botón de flor — Cabinituriti
Bramido — Camureti.
Brazo — Ebi.
reva — Catzati.
Breve — Masadama.
Brincar — Putiputiu.
Brinco — Puti.
Brotar — Vija.
Brote — Vija
Broza — Regica regicada.
Bruces — Vipuchi.
Bruja — Ecadeneti.
Bruñir — Pupida; muy luciente Vid-
seda.
Buche — Emive caca.
Bueno, buena — Aida.
Buey — Toro cacacamaquis.
Bufar — Cajiruti.
Bulto — Atada.
Bulla — Zicacada.
Burbuja — Cubutana.
Burbujar — Cubutanaha
Burla — Ricuiza.
=
/
E
0) =>
Burlar — Ijariba.
Buscar — Sareti.
Cabal — Tupu.
Cabecear — Vinu.
Cabecera — Iyucaicuqui.
Cabellera — Taruqui.
Cabello — Etsaru.
Caber — Tacara.
Cabeza — Iyuca.
Cabezada — Ebanaviti.
Cabida — Tacara.
Cabizbajo — Vipuchitana.
Cabo — Evicuabu.
Cacao — Cuajeri.
Cacaotal -- Cuajeriquini
Cacarear — Queque.
Cachaza — Bicaca.
Cachete — Ettamu.
Cachorro — Eve.
Cada — Tupupidyazi.
Cadiver — Emaju.
Cadavérico — Emajanatzu.
Caducar — Quijacabacatima.
Caduco — Quijacabacatimaqui.
Caer — Pacaca.
Cagada, cagar — Dumi.
Cagadero — Dumiquini.
Caida — Pacaca.
Caimán — Matuja.
Caimiento — Ime.
Calabacera -— Quemi.
Calabaza — Quemi.
Calambre — Casibuti.
Calar — Ura.
Calavera — Iucatadarara
Caldo — Ename.
Jalentar — Uquena.
Calentura — Bara.
Caliente — Uqueda.
Calma, calmar — Yuri.
Calofrío — Basu.
Calor — Uqueda.
Calumnia — Tacuariydama.
Calumniador — Tacuariydamaqui.
Calva — Dacaca.
Calvo — Dacacaqui.
Calzado — Epapa.
Callar — Abacataha.
Calle — Patiani.
AS
Cuma — Etaviqui.
Camurón — Bisuri.
Cumbiar -— Cacuareti.
Caminar — Agcage.
Cumino — Edigi.
Cumote — Canucaji.
Canasta — Sututu.
Cáncer — Pusese.
Canción — Eru.
Candela — Ude.
Cangrejo — Teru.
Canilla — Enatsimaretsau.
Canoa — Cuaba
Canoero — Ettibuimaqui.
Canoso — Ejanane.
Cansado — Cana.
Cantar — Eru.
Cántaro — Tura
Cantor — Eruaqui.
Jana — Bue.
Capaz — Eaqui.
Capricho — Adeba.
Captar — Suturutana.
Cara — Ebutsequini, Ecueiqui.
Caracol — Emu.
Curacha — Pusesa.
Carbón — Etirutzeve.
Carcajada — Quequedsau.
Carcoma — Amaveruru.
Carestia — Mije.
Carey — Patsa.
Carga — Eabuqui.
Cargamento — Zita.
Cargar — Abu.
Caribe — Nime idamaquita.
Caricia — Ijamia.
Caridad — Nerecama.
Carifruncido — Ejuquitana.
Carigordo — Jujida.
Carilargo — Quejiquinijunu.
Carilucio — Butsepiquinipupu.
Carilleno — Quejiquiniari.
Carinegro — Butsepiquinitseve.
Cariño — Ijamia, dana.
Cariñoso — Ijamiaqui.
Curiredondo —Quejiquinicuareru.
Carmenar — Pija.
Carnada — Emiuaqui.
Carne — Erami.
Carníivoro — Eramibi.
Carnosidad — Eramicuinana.
Carrera — Tajaja.
Curta — Quirica.
Cartilla — Quirica.
Casa — Ettare.
Casada — Caneti.
Casado — Cananelti.
Casamiento — Casiriti.
Casca — Ematinatsau.
Cascabel — Tuturu.
Cáscara — Ebiti.
Casi — Geri.
jaso — Tupu.
Caspa — Ejara.
Casta — Ata.
Castidad — Cajaracatima.
Castigar, castigo — Catsa.
Casto — Cajaracatima.
Catarral — Ufata.
Catarro — Uju-uju.
Caudaloso — Pezitana.
Causa — Eaqui.
Causur — Eaquiju.
Cautela — Cadaiti.
Cautelar — Cadaiti.
Cauto — Cadaitiaqui.
Cavar — Puru.
Cavilar — Gietana.
Caza, cazar — Babi.
Cea — Umibi.
Cebar — Iveyve.
Cebo — Ive.
Cedazo — Irare.
Cedro — Batsara.
Cegar -— Suni.
Ceja — Sipi.
Celar — Caaisare.
Celebro — Barere.
Celibato — Cabetima.
Cena — Educa, ara.
Cenar — Ara.
Ceniza — Ettiquimuru.
Centella — Pupijuspi.
Centro — Patia.
Ceño — Ecueyquinimuyza.
Cera — Vini.
Cerca — Apaidama, coeti.
Cercado — Coeti.
Cercanía — Apaidama.
Cercar — Esipiqui coeti.
Cerda — Etsaru.
Cerner — Aja.
Cernicalo — Yeve.
Cerrar — Pene.
Cerro — Uabaru.
Cerviz— Funi.
Cesar —Ferena.
Cesta — Sututu, itti.
Cia — Umivi.
Cicatriz — Ipi.
Ciego — Suni.
Cielo — Barepa.
Cientopiés — Mapacui.
Cierto — Pusiama.
Cierva — Pisini epuna.
Ciervo — Pisini deca.
Cima — Ematina.
Cimarrón — Nimeda.
Cintura — Ettima.
Circuito — Catabuti.
Circunstancia — Abacama.
Circunstante — Abacama.
Cirio — Ude ebari.
Citar — Sicaca.
Clara — Vecada; clara de huevo —
Euajeve.
Claridad — Secada.
Clarificar — Enageve.
Claro — Vecada.
Coagular — Edtuda.
Cobarde -— Pere.
Cobrar — Manuademe.
Cocer — Duca.
Cocido — Duca.
Cochino — Cuchi.
Codicia — Fuque cama ipeeju.
Codo — Isurumumu.
Codorniz — Varitiururu.
Coger — Pitu.
Cogitabundo — Inimetupu.
Cogote — Fiurami.
Cohabitar — Zegizegi.
Coito — Zegizegi.
Cojear — Rudu.
Cojo — Eruduqui.
Cola — Ina.
Colar — Aja.
Cólera — Canaiti.
Colgar — Bade.
Cólico — Capucacati.
Colmar — Camanane.
Colmillo — Yaatze.
Colmo — Camanane.
Color — Orosi.
Colorado — Pudeda.
Colorar — Orosiha.
Collar — Epire.
Comadreja — Majavizi.
Comedimiento — Icuenene.
Comenzar — Aba.
Comer — Asa,
Comeler — Cuare.
Comezón — Eviaque.
Comida *— Edduca.
Comitiva — Ecarenequie.
Como — Bucha.
Como quiera — Chamacama.
Compañero — Edure.
Compañia — Ecarenequie.
Completar -— Inarumaju.
Completo — Inaruma.
Complexión — Ani.
Cómplice — Ebudze.
Componer — Bajeje.
Composición — Inime.
Compostura — Cabajejeti.
Compra — Tsuge.
Comprender — Adeba.
Comprensible — Eadebaqui.
Comprimir — Nunu.
Comprometer — Nimeneti.
Compunción — Inime iduu.
Comulgar — Etaeta Jesucristoja
quemi.
Comunicar — Casapidyati.
Con— Feve.
Concebir — Caadebati.
Conceder — Cabacati.
Concepto — Caadebati.
Conciencia — Inemetsape.
Conciliar — Cajiyuti.
Conciso — Panaana.
Concluir — Atiria.
Concomerse — Putiju.
Concordancia — Pana ana.
Concubina — Ipeya.
Concubinario — Cajipeti.
Concúbito — Cazeiti
Conculcar — Fuza.
Concupiscencia — Quijanati.
Concurrencia — Cacitati.
Concurrir — (Falto).
Concha — Ebiti.
Condescendencia — Catiatiaqui.
Condición — Ani.
Condolerse — Ujeufetseve.
Conducir — Medeque.
Conducta — Inimequi.
OS
Conejo — Uacuro.
Confesar — Camepanati.
Confesión — Camepanati.
Confesor — Emepanali.
Confianza — Anapajida, Rijerijima.
Jonliar — Anapajidaju.
Conforme — Ynimetiana.
Conformidad — Ynimetiana”
Confortar — Ejituraquiju.
Confortativo — Ejituraquique.
Confrontar — Yudya.
Confundir — Yubataquibataquia.
Confusión — Yubataquibataqui.
Congeniar — Cajacati.
Congoja— Carecanieque.
Congojar — Carecanieque.
Congraciar — Pureama pureama
Congratular — Nimeidaha.
Conjetura — Bave, Veda.
Conmigo — Eatseve.
Conmover — Nimejunudamaha.
Conmutar — Inanaquidaju.
Conocer — Adeva.
Conocimiento — Caadebatiaqui.
Con qué? — Agitseve.
Consanguíneo — Atapiisi.
Conseguir — Feri.
Consejo — Ida inime.
Consentimiento — Ecacuijati.
Consentir — Cacuejati.
Conservación — Tsapecarama.
Conservador — Tsapecaramaqui.
Conservar — Tsapecarama.
Consideración — Cacatsuti.
Considerar — Cacatsuti.
Consigo (yo) — Tuadzeve.
Consistir — Yuraha.
Consolación — Idyaquedama.
Consolador — Idyaquediamaqui.
Consolar — Idyaquediama.
Consorte — Caveti.
Conspiración -—- Etenacacuejati.
Conspirador — Etenacacuejatiaqui.
Constancia — Viriama.
Constante — Viriamaqui.
Constar — Ejeyane adyaha.
Consternación — Ahahaca.
Consternar -— Abahaca adiaju.
Constipar — Jaja.
Construir — Aha.
Consuelo — Purema, pureamadura,
adyaquediama.
Consulta — Canimequeja.
Consultar — Canimequeja.
Consultor — Canimequejatiaqui.
Consumación — Terebare.
Consumar, consumado — Terebare.
Consumido — Ecacuitatiriati.
Consumidor — Ecacuitatiriatiaqui.
Consunción — Tiria tiria.
Contacto — Tupupidiazi.
Contado — Pieba.
Contador — Piebaqui.
Contagiar — Usicua.
Contagioso — Usicua.
Contaminación — Asicatura.
Contaminar — Asicaturaha.
Contar — Pieba.
Contemplación — Zeta.
Contemplador — Zetahaqui.
Contemplar — Zetaha.
Contemporáneo — Tuputseve.
Contemporizar — Aquene.
Contender — Chachaji.
Contener — Tachu.
Contenido — Etachi.
Contentar — Epuriju.
Contento — Epuri.
Contestar — Quiema.
Contienda — Anau.
Contigo — Miatseve.
Contiguo — Apadama.
Continencia — Cadsu.
Continuación — Aequenanuca.
Continuar — Aquenenuca.
Continuo — Yudijidijidia.
Contorno — Cunu.
Contra — Ya.
Contrabajo — Chamacama.
Contradecir — Apeha.
Contradicción — Ape.
Contradictor —- Apeaqui.
Contrahacer — Batapizia.
Contralto — Eviri.
Contrario — Inimedyaoya.
Contrarrestar — Atsa.
Contratar — Canimetiati.
Contrato — Canimetiati.
Contruveneno — Teseca.
Contribuir — Caduditiati.
Contrición — Nimeneti.
Contumacia-— Inimetiriabaecua, ni-
me ani carama.
Contumaz — Nimetiriabacuaqui.
Contumelia — Ebutsequinijua.
Convalecencia — Cazacuina.
Convalecer — Cazacuina
Convencer -- Veca mere.
Conveniencia — Idaisu.
Conveniente — Idaisu.
Convenio — Ecanime.
Convenir — Ecanime.
Conversación — Quisarati.
Conversar — Quisarati.
Convertir — Cabapeti.
Convidador — Ecacuajitiqui.
Convidar — Cacuajititi.
Convocar — Rada.
Convulsar — Caduruti.
Convulsión — Isasa.
Conyugal — Nimetupu.
Cónyuges — Caveti.
Cooperar — Anau (antes del tiempo).
Coordinación — Bataqui bijida.
Coordinar — Rataqui bijidaha.
Copa — Caca.
Copaiba — Tahuamu. (¿T 6 J2?.)
Copete — Tira. (¿T 6 J?.)
Copiar — Icicua.
Copilar — Iyaage.
Corage — Ecuadyama.
Corazón — Euiju, quiju.
Corazonada — Nijuvenau.
Corcoba — Cajo.
Corcobado — Cajoquiquie.
Corcobo — Puti.
Cordel — Uju.
Cordelazo — Viyuviyu.
Cordellate — Epicaque.
Cordura -— Ynipetupu.
Corma — Sepocaca piji.
Cornada — Zacua.
Cornear — Zacuati.
Cornudo — Eijanatenaqui.
Corona — Egereque.
Corpazo — Jujida.
Corpecito — Sunanapiji.
Corpulento — Yujiusi.
Corrección — Cuatsaguana, paru.
Corredor — Tajajaqui.
Corregir — Cuatsa guana.
Correr — Tajaja.
Correspondencia — Yurameyurame.
Corriente — Ejuri.
Corromper — Riri.
Corruptible — Riritaqui.
Cortar — Icui.
Corte — Icui.
Cortedad — Ecutana.
Cortejar — Catiati.
Cortés — Nimequi.
Cotesía — Nime ida.
Corteza — Ebiti.
Corto — Tiubu.
Corva — Nuca.
Corvina — Tanana.
Corvo — Tununutana.
Corzo — Fina.
Cosa — Ay.
Cosecha — Ayqui.
Coser — Tutsu.
Cosquillas — Suqui.
Costado — Epere.
Costal — Citara ebari.
Costar — Tsuge.
Costear — Tsugeti.
Costilla — Taupidia.
Costillar — Eperecatse.
Costoso — Tsugearida.
Costra — Catsa cunuti.
Costumbre — Ynadyayuadya.
Costura — Tutsu tutsu.
Cotejar — Tupu.
Cotidiano — Yuvecaca yuvecacadya.
Cotorra — Tini.
Coyuntura — Taru.
Coz — Tivenetapa.
Crabrón (avispa) — Canibira.
Cráneo — Iyupatsau.
Crápula — Najiari.
Crapuloso — Najiaridaque.
Crecer — Dane.
Crecida — Harina.
Creciente — Diaquejunati.
Crédito — Yunesi.-
Credulidad — Quejenati.
Creencia — Quejenati.
Creer — Ejene.
Creible — Ejenataqui.
Crencha -— Etsarudiji.
Crepúsculo — Tibupajata.
Cresa — Tujueca.
Crespo — Sacasaca.
Cresta — Cira.
Cria — Ebacua.
Criada — Ebacuanapuji.
Criadilla — Yu.
Criado, criada — Idatemuysa.
==
Criar — Temuisa.
Criador — Emetse.
Crianza — Temuysa.
Criatura — Ebacuanana.
Crimen — Ucha arida.
Criminal — Uchaqui arida.
Crin— Tira (¿T 6 1"?.)
Grudeza — Juma.
Crudo — Juma, inamajari.
Cruel — Nime ataquima.
Crujido — Tasasa.
Crujir — Tasasa.
Crusticeo — Tuquiri.
Cruzar — Carumere.
Cuadrar — Tucuquia.
Cuadriforme — Tuquipusi, ebudse-
quini.
Cuadrilongo — Tucujunuda.
Cuadrilla — Aeque.
Cuadro — Tsucuqui.
Cuadrúpedo — Uuachipusi.
Cuajada — Tadata.
Jual — Egeque.
Cualquiera — Ejeque
Cuarenta— Pusitunca.
Cuarta — Quirica.
Cuartana -— Pusuvecaca jumaju
uju.
Cuartogénito — Pusi ysu.
Cuartón — Tabla ebari.
Cuatro — Pusi.
Cubierta — Capuqui.
Cubrir — Apupaisa.
Cucharada — Cucharadaejeque.
Jucharón — Cuchara ebari.
Cuchillada — Sacua.
Cuchillar — Tsacua.
Cuchillo — Cuchiro
Cuello — Epiti.
Cuerda — Uju.
Cuerdo — Ynimetupu
Cuerno — Edana.
Cuero — Ebiti.
Cuerpo — Ecuita.
Cuesco — Cueji.
Cuesta — Uabaru.
Cuesta — Yanacana quisarati quis-
arati.
Cuestionar — Yanacana quisarati.
Cueva — Uuacani.
Cuidado — Naru.
Cuidador — Enaruqui.
Suidar — Naru.
Jumplida—Eaquiequie. (Padre Nues-
tro.)
Cumplir — Quinarumati.
Cúmulo — Tite.
Cuña — Cuña.
Cuñada — Aveine.
Cuñado — Guanepea.
Curandero — Babepaepa.
Curar — Chachamere.
Curiosear — Capetati.
Curiosidad — Capetati.
Curioso — Capetatiaqui.
Currutaco — Camajuncara.
Curtir — Sapa.
Cutáneo — Tacatana.
Cutis — Tata.
Cuyo — Ayjaquie.
Cuz-cuz — Tuse, tysuu.
Ch
Chacota — Chacha.
Chacotear — Chachaju.
Chacra — Te.
Chichara — Yanacanachacha.
Chacharear — Yanacanachaju.
Chamasca — Esapara.
Chambón — Inamaqui.
Chamisera — Pucapuca.
Chamuscar — Ansa.
Chancear — Ureca urecaha.
Chancero — Urecada aqui
Chanza — Urecada.
Chaparrón — Pacaca, atiutidya.
Chapotear — Sequi.
Chapuzar — Cuacuamuria.
Chaquira — Yrine.
Charco — Enacuji.
Charlar — Yanacana cuan cuauma.
Charlatán — Yanacana anaqui.
Chasco — Terida.
Chato — Vicumu.
Chico — Eviri.
Chicote — Cabatsati, arida chachaju.
Chicha — Tupari.
Chicharca — Tupari atare.
Chicharra — Pisi.
Chicharrón — Cuararaisa.
Chichisveo — Canime cuejati
Chichón — Pun.
Chillar — Meya.
Chiflido — Meya.
Chillido — Peaqueque.
China — Tacua.
Chiquitico — Sumamapiji.
Chirimosa — Cucudenu.
Chirrido — Canana.
Chisme — Pusia pusia.
Chismear — Pusia pusia.
Chispa — Etijaqui.
Chispear — Etijaquia.
Chiste — Quijaribati.
Chitón — Ricua.
Chocar — Cataqueti.
Chocarrería — Urecacana.
Chocolate — U.
Chocolatera — Cocolate quini.
Chochear — Cananati.
Chocho — Camanatiaqui.
Choque —- Cataqueti.
Chorrear — Urisa.
Chueca — Suru.
Chupado — Susu.
Chupar — Susu.
D
Dable — Ataquiquie.
Dádiva — Yupiji.
Dadivoso — Yupijiaqui.
Dador — Catiatiaqui.
Daifa — Pasapasa.
Danta — Auada.
Dañador, dañable — Catiaqui.
Dañar — Catiti.
Dar — Tia.
Dardo — Tsati.
De — Ja.
Debajo — Emaque.
Debate — Caticati.
Deber — Cananati.
Debidamente — Cananati.
Dcbil — Janau.
Debilidad — Janau.
Debilitar — Ymeu.
Débito — Catiati.
Decadencia — Tere.
Decaer — Tere.
Decantación — Yuimequeura.
Decantar — Yuimequeura.
Decapitar — Pititubu.
Decena — Tunca.
Decencia — Canaruti.
Tomo XII
— 8l
Decentar — Aba.
Decente — Cabajetiida.
Decentemente — Canarutitseve.
Decible — Adya ataquiquie.
Decidir — Tlanaquiju.
Decir — Adea.
Decisión — lamaeque.
Decisivo — lanaqui.
Declaración — Cacuejati.
Declarador — Cacuejatiaqui.
Declarar -- Cacuejati.
Declinar — Peje.
Declive — Peji.
Decorar — Cabaeti.
Decoroso — Muido.
Decrepitar — Tasasa.
Decrépito — Cananatimuca.
Decrepitud — Cananatimuca.
Decurso — Inetinuca.
Dedada — Tseu.
Dedicar — Metsequiju.
Dedignar — Igueisu.
Dedo — Emetucusapara.
Deducir — Adeba.
Defección — Etteua cacuejati.
Defectible — Acachanetaqui.
Defectillo — Acachapiji.
Defecto — Acacha.
Defectuoso — Acachajuqui.
Defender — Cacuareuanati.
Defensa — Cacuareuanati.
Defensor — Cacuareuahanatiaqui.
Defensiva — Cacareuanati.
Deferencia — Nimequime.
Deferente — Nimequimiaqui.
Deferir — Nimequemi.
Definidor — Veca abacatana aqui.
Definir — Veca abacatana.
Deformidad — Aninicada.
Defraudación — Chiri.
Defraudador — Chiriaqui.
Defraudar — Churiaqui.
Defraudar — Chiricue.
Defuera — Idureju.
Degenerar — Cuiri.
Degollación — Rumuicui.
Degollador — Erumuicuyaqui.
Degollar — Rumuicui.
Degolladura — Rumusacua
De hov — Riavecacajuque.
Dejadez — Amacuita.
Dejado — Amacuita aqui.
OA
Dejar (esconder) — Yati.
Dejugar —- Tizi.
Del — Tujaque.
Delante — Peque.
Delantera — Icuene.
Delectación — Niju pureama.
Delcite — Nijunume pureama.
Delgado — Usuri.
Deliberar — Inimequi.
Delicadez — Pameme.
Delicado — Taviri. -
Delicia — Yuimejuatsa.
Delicioso — Yuimeju atsa.
Delinquir — Pucu.
Delinquió — Nime aputa.
Delirar — Yuimeju utidia cahanau-
mati.
Delirio — Caanaumati.
Delito — Ucha.
Della, dello — Tujaque.
Demás — Tuatsu.
Demasía — Diacucueuti.
Demasiado — Diacucueulti.
Demencia — Inimema.
Dementar — Inimemamere.
Demente — Inimemaaqui.
Demoler — Ira.
Demoniaco — Ijanabuchiquie.
Demonio — Ijana.
Demora, demorar -— Anitzuma.
Denegación — Tiama.
Denegrecer — Tsevene.
Dengue — Muzamuza aqui.
Denigración — Idaqueama.
Denigrar — Idaqueama.
Denigrativo — Idaque amaqui.
Denotar — Cueja.
Densidad — Timeda.
Denso — Timeda.
Dentado — Tsequi.
Dentellar — Etsetaquia.
Dentera — Tsepariri.
Dentón — Tsebaruda.
Dentrambos — Tatse ecatse.
Dentro — Equiniju.
Dentudo — Tse arida.
Denuedo — Niju casada.
Denuesto — Nime canaiti.
Denuncia — Queja, catiatiataqui.
Denunciable — Quejataquique.
Denunciador — Ecuejaqui.
Denunciar — Cuejatiu.
Deplorable — Nijupaha.
Deplorar — Nijupa.
Deponer — Cuaresanaha.
Deporte — Tsajajani.
Depositar — Narumere.
Depravación — Caasicati.
Depravadamente — Caasicatitseve.
Deprecar — Bacabajaca adyamaju.
Deprimir — Abacatanasa.
Derecha — Idaeque.
Derecho — Tuyu.
Derechura — Tuara.
Derivar — Atibune.
Derogación — Aputamere.
Derogar — Aputasa.
Derredor — Coeti.
Derretir — Cuacuacuaysa.
Derribante — Irara aisaqui.
Derribar — Iraraisa.
Derrota, derrotar — Tsapetana.
Derrubiar — Pasu.
Desabor — Napada.
Desabrido — Naposa.
Desacalorarse — Banene.
Dasacatar — Camuitibaccuau.
Desacato — Camuitibacua.
Desacerbar — Acuquemi.
Desacertadan.ente — Piejuama.
Desacertado — Piejuama.
Desacoburdar — Bajidamaha.
Desacomodado -— Aniydama.
Desacomodar — Aniydama.
Desacompañar — Carenejaca.
Desaconsejado — Cacuejatiudama.
Desaconsejar -— Cacuejatiudama.
Desacordar — Yacoisa.
Desacostambrado —Yuedyama, yue-
dyama.
Desacostambrar — Yuedyama.
Desacreditar — Yuneriamaha.
Desacuerdo — Nimepe nimepe.
Desaderezar — Viruviruyu.
Desadorno — Viruviru.
Desafecto — Iyuepe.
Desafiar — Bacataja, ajuamaha.
Desafío — Yurame yurame.
Desaforadamente— Yuimeadebajaca.
Desaforrar — Tipepequemi.
Desafortunado — Danuma.
Desagradablemente — -Dadidi quida-
matseve.
Desagradar — Dadidiquidyamaha.
E SS
Desagradecidamente — Curetianuca
baecuatseve.
Desagradecido — Cuaretianuca bac-
cuahaqui.
Desagrado — Dadidiquidama.
Desagraviar — Canaitijaca.
Desagravio — Canaitijaca.
Desaguadero — Juri.
Desaguar — Paca.
Desagúe — Yuri.
Desahogar — Nime atta cuiva
Desahogo — Nime atacuina.
Desahuciar — Apuisa.
Desahumar — Guanicuinanasa.
Desairar — Inatsamaha.
Desaire — Inatsama.
Desalabar — Urecadama.
Desalar — Anabimutsu.
Desalentar — Nime varia.
Desaliñar — Casicati.
Desaliño — Casicati.
Desaliviar— Ecuedi pusia.
Desalmado — Atananama.
Desalmarse — Putiju.
Desamar — Cata quijaha.
Desamor, desamorado — Cataqueja.
Desamorar — Cataquejaju.
Desamarrar — Vipuchitanama.
Desamparar — Netiaquena.
Desandar — Yudijidyaju.
Desangrar — Amitere.
Desanidar — Jaca
Desanimar — Pererecadaju.
Desanudar — Pizu.
Desañadidura —- Epizuqui.
Desapacibilidad — Bata quidama.
Desapacible — Bata quiidama.
Desaparear — Aque.
Desaparecer — Apartatuta.
Desapasionado — Apusatseve.
Desapasionar — Apusa.
Desapego — Cataqueja.
Desapiadadamente -- Nimematseve.
Desaplicación — Quijacabatietseve.
Desaplicado — Quijacabacatibaecua.
Desapolillar — Etsenamique.
Desapoyar — Quiduti isuquequemi.
Desaprobar — Ajacamere.
Desapropiarse — Inimeajaca.
Desapuntalar —Eiduquiquemi.
Desarmar — Meseca.
Desarraigar — Mutsu.
Desarrapado — Esipipisa. (En el ori
ginal Desaparrado.)
Desarrebozar — Capacaisa.
Desarreglado — Rucuarucua, víru-
viru.
Desarreglar — Rucuarucua.
Desarrollar — Nimecuyua.
Desarrollo — Nimecuinaha.
Desarropar — Baaha.
Desarrugar — Pija.
Desarrumar — Vecatena.
Desasear — Aricatura.
Desasosegar — Cajiyiti.
Desastradamente — Adyadadat-
seve.
Desastre -— Addadada.
Desatar — Pizu.
Desatención — Nimenetiama
Desatender — Nimenetiama.
Desatento — Nimenetiama.
Desatinado — Yanacana cuau cuau.
Dasatrancar — Tacaisa.
Desaturdir — Cameretisa.
Desavahar — Baha.
Desavenencia — Jaquijaque.
Desavenido — Cajaqueti.
Desavenir — Cajaqueti.
Desaviar — Quejapea.
Desavio — Quinarumatimajari.
Desayunar — Buiji.
Desayuno — Buiji.
Desazón — Napada.
Desazonar — Napadaha.
Desbabar — Acueduiritiria.
Desbaratado — Quijeveneti.
Desbarbado — Quesama.
Desbarbar — Queseare.
Desbarrigado — Tsereji.
Desbastar — Peju.
Desbeber — Vira.
Desbrozar — Tsage.
Desbrozo — Tsage.
Descadillar — Peta.
Descaecer — Tetiejetieju.
Descaecimiento — Tetiejetie.
Descalzar —- Cavicati.
Descalzo — Cavicati.
Descansadamente — Panaquidi ca-
naaratseve.
Descansar — Canaara.
Descanso — Canaara.
Descantear — Tutu.
AN
Descuradamente —Caparere cabatia-
matseve.
Descarado — Caperere cabatiana.
Descararse — Capererecabatiamaju.
Descargar — Yabutia.
Descarinarse — Dianajaca ijamajaca.
Descariño — Diamajaca ijamajaca.
Descarnar — Pine.
Descaro — Perere cabatiama.
Descasado — Cajacatisa.
Descascar — Bitipuji.
Descascarar — Pucu.
Descendencia — Ejuetibe.
Descender — Juetibe.
Descendiente — Juetibe.
Descerar — Vinipeta.
Desdorar — Vica.
Desgollar — Ecapucacati.
Descolar — Inatuba.
Descolgar — Butia.
Descolmar — Ruma.
Descolorar — Apupaisa.
Descolorido — Anatsu.
Descomedidamente — Abacaabacat-
seve.
Descomedido — Abacaabaca.
Descomedimiento—Abacaabacatseve
Descomedirse — Icucueneama.
Descomodidad — Carana.
Descomponer — Rucua rucua, virua
virua, ruraraisa.
Desconceptuado — Yumereama.
Desconcertado — Varu.
Desconcierto — Varu.
Desconfiado — Ayquiama.
Desconfianza — Ayquiama.
Desconformar — Aqueaqueju.
Desconformidad — Aqueaque.
Desconocer — Adebamaha.
Desconocidamente — Adebamatseve.
Desconocido — Adebama.
Desconsolación — Yaquedyamama.
Desconsolado — Aquedyamama.
Desconsolar, desconsuelo—Aquedya-
mama.
Descontar — Bute.
Descontentar — Epurimaha.
Descontento — Epurima.
Descorazonamiento — Purimatseve,
purimajaca.
Descorazonar — Nijuica.
Descortés — Camuitibaccua.
Descortesía — Camuitibaccua.
Descortezar — Ebitiquemi.
Descosedura — Ira.
Descoser — Ira.
Descostrar — Tetu.
Descoyuntar — Quicuayati.
Descrecer — Muruta.
Descrédito — Yunerima.
Descrestar -- Siratupu.
Describir — Pie.
Descripción — Pié.
Descuajar — Urisa.
Descubierto — Ejitaju.
Descubridor — Ejitajuaqui.
Descubrir — Epitajua.
Descuento — Bute.
Descuidado — Naruma.
Descuidar — Naruma.
Descuido — Naruma.
Descular — Jaru.
Desde — Equedya.
Desde hoy — Yacuaquidie.
Desdecir — Ade ayama.
Desdentado — Tsema.
Desdentar — Tsemaamere.
Desdicha — Adyadada.
Desdichado — Adyadado.
Desdonar — Enanuca.
Deseable — Bijidabataqui.
Desear — Bijidaba.
Desechar — Iyuepe.
Desedificar — Idamaadebaqui.
Desembarazar — Etachiquiisicua.
Desembocar — Epaca.
Desembravecer — Nimequiamere.
Desembuchar — Mivecacaquemi.
Desemejante — Batapiziama.
Desemejar — Batapizia.
Desempachar — Cadabatisa.
Desempalagar — Cajucuati.
Desemparejar — Chibarea.
Desempeño — Amama adyama.
Desempolvar — Ruju.
Desencantar — Neji isa.
Desenconar — Iria.
Desencono — Canaitijaca.
Desendemoniar — Quijanatijaca.
Desenfadado — Canaitijaca.
Desenfadar — Canaytijaca.
Desenfado — Atacuina.
Desenfrenar — Quijanati.
Desenfreno — Quijanati.
o]
— 00) =>
Desenfurecerse — Canaitijujaca.
Desengañado — Muyanama.
Desengañador — Muyanama aqui.
Desengauñar — Muyanamaha.
Desengaño — Muyanama.
Desengrasar — Tseriqueme.
Desengrosar — Ramitere.
Desenojar — Canaitijaca.
Desenredar — Rucua rucua.
Desensoberbecerse — Casumutijaca.
Desentenderse — Banutidiaha.
Desentendido — Banutidia.
Desenterrar — Rure.
Desentonación — Tura.
Desentonadamente — Turatseve.
Desentonar — Tura.
Desentrañar — Sirara.
Desentumecer — Iria.
Desenvigajar — Pijasa.
Desenvoltura — Dajida.
Desenvolver — Ira.
Desenvuelto — Ira.
Deseo — Aquere.
Deseoso — Aquere.
Deseguido — Tadata.
Desesperación — Cududu.
Desesperanzar — Nimetere.
Desesperar — Cududu.
Desligurar — Cabepeti.
Desflemar — Ecuedipusia.
Desfloración — Jaja.
Desllorecer — Decaja.
Desfogar — Ipisa.
Desfollonar — Acuijaqui.
Desfondar — Rujusa.
Desgajadura — Tepi.
Desgajar — Tepi.
Desgana — Aracarama.
Desganar — Aracaramaju.
Desganitarse — Quique.
desgracia — Mijidama.
Desgraciadamente — Mejidamateve.
Desgraciado —- Mejidama.
Desgranar — Iruru.
Desgreñar — Sacasacaha.
Desguazar — Teru.
Deshabitada — Isama.
Deshabitar — Isamaha.
Deshabituado — Inadyainadya.
Deshabituar — Inadyuainadyuama.
Deshacer — Ira.
Deshecho — Ira.
Desherbur — Mutsumutsu.
Deshilar — Teravica.
Deshinchadura — Vejata.
Deshojar — Ibuba.
Deshoncstamente — Dajidatseve.
Deshonestidad — Dajida.
Deshonesto — Dajida.
Deshonra — Yumeriama.
Deshonrar — Yumeriamaha.
Deshora — Piejnama.
Deshumedecer — Rarasati.
Deshusar — Tsauvica.
Desidia —¡Baduda.
Desidioso — Badudaaqui.
Desierto — Inaruma.
Designar — Bamere.
Desigual -- Tupupiziama.
Desimajinar — Baccuaisa.
Desimpresionar — Muyamaha.
Desinflamar — 1ria.
Desinterés — Quenatiama.
Desinteresado — Queénati.
Desistir — Cadijidamati.
Desjugar — Chii.
Desleal — Aijiriji.
Desleir — Uri.
Desliar — Ira.
Desligar — Pisu.
Desliz — Judiri.
Deslucido — Tsequeda.
Deslucir — Tsequeda.
Deslumbrar — Taririza.
Deslustrar —- Ibubatana.
Desmadejar — Ime.
Desmamar — Tuzujaca.
Desmandar — Yanacanacuaucuau.
Desmantelado — Macuarema.
Desmaridar — Cajacatisa.
Desmayado — Apuisa.
Desmayar — Ijaca aputa.
Desmedirse — Yanacanacuaucuau.
Desmejorar — Adamaju.
Desmelenar — Tuza.
Desmembrar — Aquetana.
Desmentir — Pusiaguana.
Desmenuzar — Emidaha.
Desmeollar — Tsapuna quemi.
Desmerecedor — Chibamaaqui.
Desmerecer — Chibama.
Desmesurar — Rucua rucua, viru
viru.
Desmigajar — Pijasa.
ES
Desmochar — Vitotubu.
Desmogar — Danapacaca.
Desmolado — Tazuma.
Desmontar — Saca.
Desmonar — Tsarutuinutuini.
Desmontar — Saca.
Desmonte — Saca saca.
Desmoralizado — Jisa.
Desmoralizar — Jisa.
Desmoronadizo — Amajiu.
Desmoronar — Amajiuju.
Desmotador — Epetaqui.
Desmotar — Peta.
Desmullir — Sabibidaquemi.
Desnarigado — Vima.
Desnarigar — Vimaha.
Desnatar — Duquemi.
Desnivel — Peji.
Desnucar — Juiraque.
Desnudar — Cavicati.
Desnudo — Cavicati.
Desobedecer — Nimeguanamaju.
Desobediencia — Nimeguanama.
Desobediente — Nimeguanama.
Desobligar — Nime sesa.
Desocupación — Diainicadiaiti.
Desoir — Bacamaju. (ln el original
Decir.)
Desojar — Ijacaraque.
Desolación — Yuama.
Desolado — Yuama.
Desollador — Etacaqui.
Desollar — Taca. h
Desopinar — Yuneriamaha.
Desoprimir — Etianaquivesa.
Desorden — Pacaratana.
Desordenar — Pacaratana.
Desorejar — Ijacatubu.
Desorganizar — Pacarutanacuita.
Desosar — Etsauquemi.
Desovar — Jaeecauina.
Desovillar — Ira.
Despabiladeras — Etazique.
Despabilar— Tazi.
Despacio — Inemeque
Despacito -- Inimequecuita.
Despachar — Cuadisia.
Despachurrar — Taysa.
Despajar — Tsage.
Despaldillar — Timaraque.
Despanzurrar -— Caya..
Desparejar — Careseca.
Desparpajur — Guarurusa.
Desparramador — Etsapequi.
Desparramar — Tsape.
Despartir — Jaqueti.
Despatarrarse — Uatsibetacuauju.
Despatillar — Patiaaqueha.
Despavesar — Taxi.
Despavorir — Ecuisacuitaha.
Despearse — Uasicana.
Despechar — Vijitutana.
Despecho — Vijitutana.
Despechugar — Mivecacasirara.
Despedazar — Pijiza.
Despedida — Quejaquena.
Despedir — Quejaquena.
Despegar — Sirara.
Despego — Sirara.
Despejur — Yetana.
Despejo — Yetana.
Despeluzar — Siquiriquiju.
Despellejar — Taca.
Despenar -— Capeyuimetijaca.
Despeñar — Pacaca.
Despepitarse — Queterecuauju
Desperdiciar — Ijevene.
Desperezarse — Cariruti.
Despernado — Canana.
Despernarse -— Usitaque.
Despertador — Ebusisaqui.
Despertar — Ebuchichaqui.
Despestañar — Tuti.
Despezonar — Tizutubu.
Despicar — Chipi.
Despierto — Ecabati.
Desplacer — Dadiquidamaha.
Desplegar — Riru.
Desplumar — Cata mutsu.
Despoblado — Mecuarema.
Despoblar — Mecuaremaha.
Despojar — Vica.
Despolvar — Ruju.
Desportillar — Cuaisa cuaysa
Desposar — Catiati.
Desposorio — Cacuejati.
Déspota — Jajevenequi.
Despreciar — Isa.
Desprender — Rajapaha.
Despreocupar — Muyamaha.
Desprevenido — Inaruma.
Desproporcionar — Damema.
Despropósito — Piejuamajari.
Desproveer — Acachatana.
Después — Adyanatsu, adyanatsu,
uatsu.
Despulsarse — Inimeducu.
Despumar -- Tsura.
Despuntar — Vitutubu.
Desquejar — Tepi.
Desquijarrar — Amacacuayu.
Desquitar — Chipi.
Destapar — Vecuisa.
Destechar — Dacaysa.
Destejer — Vica.
Destemplanza — Vejidaju.
Destemplar — Vejidaju.
Desteñir — Ibuba.
Desterrar — Yumeni.
Desterronar — Puri.
Destetar — Tuzujaca.
Destiempo — Prejuama.
Destilación — Patata.
Destilar — Patatasa.
Destituir — Meseca.
Destorcer — Ira.
Destornillar — Vareremica.
Destoser — Urecaujuuju.
Destral — Achatsebeta.
Destramar — Vica.
Destrenzar —:+Pizu. (ln el original
Destrenar.)
Destreza — Agida.
Dostripar — Terequemi.
Doestrizar — Cuesi cuesi.
Destroncar — Tubu.
Destrozar — Tububusa
Destrucción — Itu.
Destrueque — Cuarenuca.,
Destruir — Igevene.
Desunidar — Catiriati. (En el origi-
nal Denidar.)
Desunión — Peapea.
Desunir — Cajacati.
Desuñar — Meysurumaju.
Desusar — Inadyaynadyamaha.
Desuso — Inadyaynadyama.
Desvanecer — Benadirusa.
Desvariado — Caanaumati.
Desvario — Caanaumati.
Desvelar — Yusisa.
Desvelo — Yusisa.
Desvendar — Ira.
Desventura — Mejidama.
Desventurado — Mejidama.
Desvergonzado — Visutada.
Desvergiienza — Visutada.
Desvíar — Isicua.
Desvio — Isicua.
Deszocar — Canachi, ydamati. (ln
cl original Deso, puede ser por Des-
20 que no existe.)
Deszumar — Chii.
Detallar — Pie.
Detención — Tsumuta.
Detener — Tsumutasa.
Detenido — Tsumuta.
Deteriorar — Etie, etieju.
Determinado — Cabijiti.
Determinar — Cabijiti.
Detestable — Batacuibijidama.
Detestar — Batacuibigidama.
Detractar — Yumeriamaha.
Detrás — Etibene.
Detrimento — Quijeveneti.
Deuda — Manu.
Devanar — Caca.
Devastar — Yuama.
Devoción — Cabacati.
Devoto — Cabacatiaqui.
Día — Vecaca.
Diablo — Ijaua.
Diadema — Ematinacorona.
Diámetro — Patiadiri.
Diariamente — Dutsabecaca.
Diarrea — Biyu.
Dictúmen -— Abeba.
Dicha— Mejida.
Dichoso — Mejidaaqui.
Diente — Etse.
Diestra — Idaeque.
Dieta — Riejuriejuama.
Diez — Tunca.
Difamar — Yumeriamaha.
Diferencia — Yudyama.
Diferenciar — Yudyama.
Diferir — Tsumutasa.
Dificil — Ibeda.
Dificultad — Ibeda.
Dificultar — Ibedaha.
Difundir -- Tsapetanaha.
Difunto — Emaju.
Digerivr — Tacuasanaha.
Digestión — Tacuasana
Dignidad — Muda.
Dilatar — Ipia.
Diligencia — Tsatitida.
Diligente — Tsatitida.
Dimanar — Tuaquequeju.
Dinero — Chipilo.
Dios — Educhi.
Dique — Pene.
Digerir— Eamere.
Discernidor — Peapeaqui.
Discernir -— Peapea.
Discolo — Echata.
Discordar — Upeupeha.
Discordia — Upeupe.
Discreción — Inimequi.
Discrepar — Inimea, penea.
Discreto — Inimequi.
Disculpa — Uchama.
Disculpa: — Uchamaha.
Discurrir — Inimetupu.
Discurso — Inimetupu.
Discutir — Inimetupu.
Disención — Quinatiquinati.
Disentería — Amibuju.
Diseño — Pié.
Disfavor — Chachanema.
Disforme — Mapiai.
Disfraz — Tserida.
Disfrazar — Tseridaha.
Disfrutar — Cabatima.
Disgustar —- Tseumaati.
Disgusto — Tseuma.
Disimil -— Batapisima.
Disimular —Batapisima.
Disimulo — Etena.
Disipar — Quijeveneti.
Dislocar — Nitiasicua.
Disminuir — Etica.
Disoluto — Ana aydama.
Disolver — Urisa.
Disonancia — Turatura.
Disonar — Turaturaha.
Disparatar — Tachi.
Disparate — Tachi.
Dispensar — Cacuejati.
Disperso — Rucua rucua.
Dispertar — Buchicha.
Dispertador — Buchichaqui.
Disponer — Agida.
Disposición — Agidaaqui.
Disputa — Canime cuarusati.
Disputar — Cuanime cuarusali.
Distancia — Ejejapa.
Distar — Ejejapaju.
Distinción — Nimepe.
A
Distinguir — Nimepeju.
Distinto — Nimepe.
Distracr — Pere.
Distribución — Catiati.
Distribuir — Catiati.
Diversidad — Yumecama.
Diversión — Epuri.
Divertir — Epuriju.
Dividir — Patsa.
Divieso — Dachibu.
Divisar — Bajaguaguasa.
División — Jaque.
Divorciar — Jacacati.
Divulgar — Ecuejaquiju.
Doblar — Umanasa.
Doblegar — Tununusa.
Doce — Peatuncabeta aracama.
Dócil — Nime arrarada.
Docilidad — Nime ararada.
Docto — Iyucaqui.
Doctrina — Diosujayana.
Doctrinero — Diosuja yanaaqui.
Doctrinar — Nime bavitia.
Dolar — Deru.
Dolencia — Ujejeda.
Dolo -- Muya.
Dolor — Ugeda, canijupeati.
Dolorido — Ugeda.
Domar — Isaani.
Domesticarse — Cabaveneti.
Domiciliarse — Ani.
Domicilio — Ani.
Dominar — Iya.
Dominio -— Iya.
Don — Yupiji.
Donación — Etiaque.
Donaire — Nimebijida.
Donar — Etiaqueju.
Doncel — Jubaccua.
Donde — Ejeju.
Donde quicra — Ejeju.
Dorado — Tsabuna.
Dormida — Tabiqui.
Dormilón — Taviari.
Dormir — Tavi.
Dormitar — Nimetavi.
Dormitivo — Etavisaqui.
Dorso — Tipuisa.
Dos — Beta.
Dos añal — Marabeta.
Dosis — Buiji.
Duda — Uaria uaria.
— 89 —
Dudoso — Uria uariaqui. Iclejir — Peta.
Dueño — Emechiquie. Elo (vedlo) — Teedya (1 ?)
Dulce — Guajada. Itlogiar — Curecatisa.
Dulcilicar — Guajadaha. Ilogio — Curecatisa.
Dulzura — Ejeguajau. mancipar — Nerecabuta.
Duplicado -— Carequi. Imbalsar — Etiquinitaha.
Duplicar — Carequiju. Embalumar — Attadaha.
Duración -— Casiritima. Embarazada — Carecanisaque.
Duradero — Casiritima. Iimbarazo — Pene.
Durante — Yuyaari. Embarbascar — Pachi.
Durar — Casiritimaju. lmbarcadero — Ebute.
Dureza — Pagida. Embarcar — Cabajejeti.
Duro — Pagida. Embargar — Tuaquejari.
Embarnizar — Tiquedaha.
E Embarrar — Tipi ó Sipi.
Imbaucar — Tserida.
Ibrio — Enaji. Imbeber — Tsugi.
clipsar — Atucamajuu. Iimbeleñar -— Nime aputasa.
Iclipse — Atucamaju. Imbelesar — Nime aputaneti.
lico — Pie. Iimbeleso — Nime aputaneti.
Itconomia — Ibe. Iimbellecer — Cabajeti.
Kconomizar — Ibe. Imbermejecer — Pudedaha.
Iichar — Iya. IEmbestida — Caajeti.
lidad — Ejetsumu. Embetunar — Utya.
Idificación — Cadenaruti. Embijar — Pude.
Idificar — Cadenaruti. Embobar — Capetati. En el original
Hducación — Ecueja. Embotar.
Ilecto — Adyaradya. Imbobecer — Nime apupudaha.
Iifectuar — Adyaradyaju. Emborrachar — Naji.
Icfervescencia — Pututa. Emboscada — Canasiri.
Eficacia — Tsatitida. Iimbosquecerse — Equiquejuju.
licaz — Tsatitida. Imbotar — Tutu.
Ifigie — Cueya. Embozar — Cuatsatumu.
Ifimera — Basu. IEmbravecer — Muretura.
Ifugio — Ecuinanaqui. Embriagar — Naji.
Ifundir — Tsapepeisa. Kmbrollar — Cajicatisa.
fusión — Tsapepeisa. Iimbrollón — Cajicatisaqui.
goismo — Ita. lón segunda y tercera | Eimbromar — Baecuaisa.
persona se dice, Mita. En plural, | Embrujar — Tuaquedyaha.
Tacua. Imbrutecer -— Caazicati.
goista — Lo mismo que egoismo. Embuchar — Saca.
je — Erera. (Verbo Rera). Jimbuste — Chiquequi.
Ijecución — Are. Imbustear — Chiquequiju.
Ejecutar — Ana. Embustero -- Chiquequiaqui.
Icjemplar — Inimequiju. Emigrar —Sana.
Ijemplo — Inimequi. Itmisario — Enadiji.
Ijercicio — Cabavitiati. Empachar — Cadacati.
Ijercitar — Cabavitiatiju. limpacho — Cadacati.
Il — Tura. Impalagar — Viria.
Elahi (Vedahi) — Tumidia. Empalmar — Iya.
Itlaborar — Catiidia. Empañar — Pazatsu.
Ilasticidad — Riruruda. Empapar — Teiji.
Tomo XII 10)
— Y —
Empiurejar — Rumadaha.
Imparentar — Caacati.
Iimpatar — Quenanasati.
Iimpedernir — Etadata.
Empedrado — Tumuepire.
Impedrar — Tumupire.
IEmpegar — Dida.
limpeine — Ettuba.
IEmpeinoso — Tubaqui.
Empelar — Tsaruquiju.
Empelotarse — Cajicati.
Iempellejar — Evitirarama.
I'mpellón — Ituisa.
Iimpenachado — Tiraqui.
Impeñadamente— Jacaadyamatseve.
Iimpeñar — Emetsejiuju.
Empeño — Jacaadyama (J ¿ Y?).
Empeorar — Diaquetana.
IEmperchar — Eysura.
Iemperezar — Diaycuima.
limpero — Datse.
Imperrarse — Caticaraju.
Impinar — Sudu.
Iimpireo — Barepa.
Iimplasto — Tipi.
Implear — Enaruquiju.
Impleo — Enaruqui.
Inmplumar — Catuquiju.
Itmpobrecer — Canerecati.
Iempoltronarse — Diaycadaju.
Iempolvar — Buje.
Impollar — Tianatiana.
Iimponzoñar — Ujemudia.
Emporcar — Pepati.
limpos — Etiveni.
Impozar — Caniisa.
Emprender — Atibune.
Empreñar — Ique, maquimere.
Empresa — Abacaadyama.
Empujar — Ituisa.
Empujón — Ituisa.
mpulgar — Uriria.
mpuñar — Inape.
Imulación — Teri.
Imular — Teri.
En — Ju.
Inaceitarse — Teridaha.
Enaguachar — Pueve.
Inaguazar — Enasapa.
Iinajenar — Equemiquiju.
Panaquiyuebamereti,
quiyuebatitseve.
Kiaunorar —
Enano — Eviri.
Incabriar — Tita.
IEncaja — Cametuniati.
Iincajar — Carasa.
Iocalabrinar — Viria.
Iincalmarse — Taquiqui.
Encalvecer — Dacaca.
Incallar — Ara.
Encamarse — Jujara.
Encaminar — Piequeja.
Encanalar — Diri.
Incanarsec — Paamaju.
Incanastarse — Quinine.
IEncandiladera — Cabati cabati.
Encandilar — Tariri.
Encanecer — Jauane (J y T?).
Encanijar — Napapa.
Encantado — Anajacata.
IEncantamiento — Anajacata.
IEncantar — Anajacata.
Encantarar — Cua cua,
Encanto — Anajacata.
Encantusar — Muya muya.
Encañizada — Patu.
Iincañonar — Catananaquiju.
IEncapotar — Caputaju.
Incapricharse — Adeba.
Encaramar — Guana.
Iincarar — Cacuejati.
Incaratularse — Ecusequinimuysa.
IEncarcelar — Terimere.
IEncarecer — Tsugearida.
Encargar — Aycuana amere.
Iincargo — Aycuana amere.
Incariñar — Ijamimere dianamere.
IEncarnado — Mapimiri.
IEncarnar — Mapimiria.
IEncarnecer — Jujicuinanuca.
Incarnizar — Muratura.
Iincargo — Peta, idada.
Incasar — Riru.
Encasquetar — Yucaapu.
EEncastar — Yuqueneria.
Encenegado — Aninicada.
Encender — Tucha.
IEncendido — Tucha.
IEncenizar — Muruviru.
Incerrar — Caria.
Iincia — Etsecunu.
Encima — Diaque.
Kucinta -— Carecani iyaqui.
Incluecar — Tiana tiana.
ELO pra
Encoger — Tadata.
Iincogido — Tadata.
Incolerizar — Nijuanicu.
Iincomendar — Aycuana amere.
Incomienda — Aycuana amere.
I'ncompadrar — Cuparicati.
lnconar — Guajatana.
Incono — Nime cuati.
Encontrado — Nimeydama.
Encontrar — Nimeydamaha.
Iincontrón — Quiduti.
Iincopetado — Casumiti.
lincopetar — Ebareju.
Iincorajar — Cacasati.
EEncorar — Ebitirama.
IEncordar — Iti.
Encordelar — Ujurisi.
Incorralar — Tumuna.
Encostrar — Bajeje.
Iincrasar — Ducada.
Increspar — Sacasacaha.
Iucrestarse — Tira adadaha.
Incrudecer — Umaha.
Incruelecer — Nime ataquimaju.
Encubertar — Eapuquiju.
Incubierta — Etenaqui.
Incubiertamente — Etenadseve.
Iincubridor — Cabameretimaqui.
Incubrir — Cabameretima.
Iincuentro — Dadina (de cosa per-
dida).
Iincuentro de un rio — Bacacaya.
Incuentro de personas — Tsurutsa.
lncumbrar — Ecamajuajua.
Iincharcada — Enacuju.
Iindeble — Casacati, yaquima (Y 061?)
Endemoniado — Ijanaqui.
Indemoniar -— Quijanati.
Indentecer — Tsequiju.
Iinderezar — Rucuidaha.
Iindeudarse — Manuina.
Indiablado — Inama.
Iindulzar — Guajadaha.
Endurecer — Pajidaha.
Itnemigo — Maquei.
I'nemistad — Quijeventi.
lnergin — Taca adyama.
Iinfadadizo — Nimejunuda.
lIinfadar — Nime junudamaha.
Enfadado — Nime junudama.
Enfaldar — Cajibuti.
Enfaldar — Ahatubu.
Iinfaldo — Macaca.
Iinfermar — Ujejedaju.
linfermizo — Ujejedaari.
Iinfermo — Majuya.
nfilae — Tuyunetiju.
Enllaquecer — Janatsu.
IEnflechado — Iti.
Enfrente — Tuyu.
Infriar — Banesa.
Enfurecer — Carecanimaju.
Engañar — Muya muya.
Engaño — Muya muya.
Engañoso -- Muya muyaqui.
Ungargantar — Mina.
Engastar — Eiyamudia.
Engendrar — Umanaysa.
Engibar — Cajuju.
linsina — Zaara zaara.
Iingomar — Pepa.
Engordar — Tsericuina.
Engorro — Tieu.
Engrandecer — Diaquedianea.
Eogranujarse — Cujutia.
Engreimiento — Quejiyuti.
En hora Luena — Purcamadura.
En hora mala — Purcamadurama.
Enjambre — Guajatare.
Enjugar — Tiria.
Enjundia — Ize.
Iojuto — Iyu.
Iinlace — Atajananaisa.
linlazar — Atajananaisa.
linlodar — Capepati.
Iinloquecer — Inimemaha.
Eolustrecer — Tacua.
Enmarañar — Cajicacasati.
Enmaridar — Caveti.
Iinmelar — Chucu.
Iinmendación — Icuina.
Enmendar — Icuina.
Inmienda — Icuina.
lEnmohecer — Danamaha.
Enmoecer — Cananati.
Enmudecer — Abacaisa.
Ennegrecer— Teve.
Enojar — Canaiti.
I'nojo — Canaiti
Iinorme — Diaqueneuti.
Enramada — Erere.
lnramar — Erereha.
Envedadera— Nucanuca,
Inredar — Baccuaisa.
Iinredo — Baccuaisa.
Inrejado — Ecuaruruisa.
Inrejar — Cuaruruisa.
Iinriquecer — Yumecama.
Enronquecer — Perepereha.
Enroscar — Capiruriti.
Iinsacar — Isa.
Iinsalmar—Dada; superstición. Uju.
Ensalmo -— Uju.
Ensalobrarse — Patsedaha.
Insalzador — Curecatiaqui.
IEnsalzar — Curecati, tutacati.
lnsamblar — Cazipiti.
Ensanchar — Quiniquia.
IEnsanche — Quiniqui.
Ensangrentar — Amiamia.
Ensartar — Tutsu.
IEnsayar —- Cabavitiati.
IEnsebar — Dicui.
Ensenar — Ubu.
Ensenador — Ebavitiaqui.
Enseñanza — Ebavitia.
Enseñar — Bavitia.
inseñorear — Metsene.
Iinseres — Aycuana.
Insoberbecer — Cazumiti.
IEnsordecer — Izabeha.
Ensuciador — Cazicatiaqui.
Ensuciar — Cazicati.
Entalesar — Citarajuisa.
Entallecer — Catzu cavijati; (vestir-
se). Inte, Ita cate.
Iintenado — Ebacuapuji.
Entender — Adeba.
IEntendido — Cadebatiaqui.
Entenebrecer — Apuna.
Enteramente — Diaquejie.
intereza — Yumecama.
Enternecer — Panuda.
Enterrador — Epapaqui.
Iinterrar — Papa.
Entibiar — Uquejanajanaha.
Entierro — Papa.
Entigrecerse — Camureti.
Entiznar — Guanizididia.
IEntonar — Inequedyaha.
Iintonces — Yume.
Entono — Inequedyaha.
Entontecer — Inimemaha.
Entorpecer — Uririataquimaju.
Entrada — Nubi.
Entrambos — Capequeti.
Entrampar — Casati.
Iintrante — Nubiaque.
IEntraña — Ecarecani.
Iintropar — Casati.
Entrar -— Nubi.
Entre — Majaca.
Intreabrir — Verepacaisa.
Iintrecortar — Patsatiayamaha.
Entrega — Tia.
Entregar — Tia.
Entremeter — Rucu.
Entremetido — Rucuque.
Entreoir — Apuisa.
Entrepechuga — Jaricani (J 4 T?).
Entrepernar — Canatsicaruti.
IEntrepiernas — Etsacamajata.
Entrepunzadura — Tecua tecua.
IEntresacar — Peta.
IEntresijo — Ejasapara.
Entretenedor — Riquiqui.
Entretener — Riquequiju.
IEntretiempo — Piejumajaca.
Entreverar — Cujatisa.
Entrevista — Bamajaca.
Iintristecer — Nime diru.
IEntrometer — Rucu.
Entronizar — Quejiyuti.
IEntuerto — Carecaniuje.
Iintumecer — Capucacati.
Enturbiar — Ducada.
Entusiasmar — Cacasati.
Entusiasmo — Cacasati.
Entusiasta — Cacasatiaqui.
Enunciar — Ecuejaquiju.
Envanecer — Casumiti.
Envarar — Capucacati.
Envejecer — Esiriju.
Envenenar — Marua,
Enver — Dunmi.
Enviado — Ecuadisia.
Enviar — Cuadicia.
Enviciar — Tumeque tumeque.
Envidia — Isa, enacueba.
IEnvidiar — Isa.
Envidioso — Isaaqui.
Envilecer — Ijeve.
Envion — Ituisa.
nviscar — Tipita.
Enviudar — Eavemaju.
Involver — Vayu.
Ipidemia — Ujeje.
Itpilepsia — Capucacati.
Epilépltico — Capucacatiaqui.
pulón — Dajicada.
liquidad — Baquinda.
quilibrar — Casipiti.
Equipaje — Inaruma.
lquipar — Inaruma.
Equivaler — Tumetupua.
Equivocación — Cujisa.
lquivocar — Cujisa.
lquivoco — Cujisa.
Fradicar — Tiritaha.
ral — Marabeta.
lrijiv— Aha.
Urisipela— Sapapa.
Krizado — Isasa.
Jirizav — Isasa.
lrizo — Ija.
rogar —- Patiajaquea.
Krrante — Anibaecua.
lirrar — Chibare.
Krrata — Chahare.
lrror— Chabare.
Iirubescencia — Vizu.
Iiructar — Beji.
Tiructo — Beji.
Iiscabel — Quiduti.
Iscabroso — Icada.
Escabullirse — Casecati.
Iiscala — Etapataqui.
liscaldada (mujer mala) — Catac
ritiarida.
Icscaldar — Pana.
lIiscalera — Etapataqui.
Iiscama — Bittiere.
Iscamar — Bittieri.
Iscamocho — Cabisa.
Iiscamonda — Catiucavijati.
Escampar -— Iratana.
Escandalizar — Idamabamere.
Escindalo — Idamabamere.
Wscandaloso — Idamabaveaqui.
IEscañuelo — Vaari.
Escapada — Vana.
Escapar — Vana.
Iiscape — Vana.
lscara — U curu.
Iiscarabajo -— Sequi.
Isscarapela — Cajeviti.
Escarbadiente — Etsecanirutuqui.
Escarbaorejas — Ijacamirutuqui.
Iscarbar — Ebi, ñuviri.
liscarchar — Yabaqui.
Se ppo
Escarmenar — Pija.
Escarmentar — Canimeti.
Escarmiento — Canimeti.
Eiscarnecedor — Capietiaqui.
Escarnecer — Capietiqui.
Escarnio"— Capieti.
Escarzo — Ejacu.
Escasear — Riepije.
Escaso — Riepije.
liscasez — Inieda.
IEsclarecer —- Vecatana.
lisclavizar — Emerequiju.
Escoba — Ebubuqui.
Escobar -- Abu.
Escobazón — Tequi.
Escocer — Bijidaba.
Escoger — Peta.
Escolopendra — Ñuviri.
Escombro — Caasicati.
Escomerse — Araju.
Esconder — Tena.
Iiscondidas — Etena.
Escondijo — Etena.
Iiscorbuto — Eru.
Escoria — Chipirodumi.
Escozor — Bijida.
Escribir — Venevene.
Escrita — Chirije.
Escrupulizar — Uariauariaha. *
Escrúpulo — Uariauria.
Escrupuloso — Uariauariaqui.
Iscuchar — Ijacabaca.
Iscudilla — Teta.
Escudillar — Ura.
EEscudriñar — Nimetupu.
Escuerzo — Uana.
Escupidor — Acuedipusia aqui.
Escupir — Acudia.
scurar — Eaputa.
Escuro — Caputa.
Escurridizo — Yuputana.
Escurridura — Ettida.
Escurrir — Uruva.
Iisforzar — Casatura.
Esfuerzo — Cazatura.
Esmero — Inimetiria.
Esófago —|Etsuricani.
Espalda — Ebebacua.
IEspantajo — Parapara.
Iispantar — Ecuisa.
ISspanto — Ecuisa.
IEsparaván — Vivipa.
ua-
— 0%
Esparramado — Quetse.
Ispecie — Ejequie.
Especilicar — Adebamere.
Ispectro — Batajaginamabatajaegi-
nama.
Ispeculador — Inime tupuaqui.
Ispejear — Tiquidaha.
Espeluznarse — Isasa.
Ispera — Quinati.
IEsperanzar — Quinatimere.
Isperar — Quinatiigua.
Itsperezo — Cariruti.
Iisperma — (liquido) — Etseri, mi-
didaha.
Espesar, espeso — Duca.
Ispetera — Chumu.
Ispetón — Rutu.
Iispiar -— Ijacabaca.
Uspiga — Esa.
spigar — Esaha.
Espina — Acuija.
Espinar — A cuijaquini.
Iispinazo — Ebebacuatsau.
Iispinoso — Acuijaqui.
spirante — Guanida aqui.
I'spirar — Guanida (oler).
Ispiritu — Yatanana.
Ispiritualizar — Nitiamaquienetid-
yaju.
Isplendidez — Ayqui.
Espolón — Edana.
Ilsponsales — Cametseneti.
Esposo, esposa — Eave, euane.
Ispulgar — Biabiaha.
Iispuma — Uba.
Espumadera — Ubaquemigqui.
Espumar — Ubazuru.
Espumarajo — Etsuricanibaeze.
Espundia — Pusese.
¿spurio — Yanacanababani.
ls Y bab
Espurriar — Cuisu.
Isputo — Ecuedi.
Iisqueleto — Etsandiara.
squilar — Esuju.
Iisquina — Etsucu.
Isquivez —Yanacanaguanaguanani.
¿squivo — Yanacanaguanaguana-
Esq Yanacanag 8
niaque.
Iistable — Yacabaecua.
Iistaca — Yuru.
Iistacada — Yuruetataqui.
Istacazo — Yurutata.
Iistada — Tsunutati.
listado — Ejebutsee.
¿stallar — Chequequequiju.
Estall Chequequequij
Iistallido — Chequequequi.
Estampa — Emeya.
istampido — Pututaisa.
Estampid Putut
IEstangurria — Vire.
Iistar — Ani.
Iistaresa — Viriri.
Iistítua — Eccueyane.
Iistatura — Dame, baru.
liste, esta, esto — Rie.
¿ste vado — Uasipenu.
Istercolar — Maria.
Istéril — Cabacatibaecua.
sterilidad — Cabacuatima.
Isterquilinio — Jiji.
Iistertor — Tarara.
IEstiercol — Jiji.
Estila — Ejiriquini.
ATI
¿stima — Iyuepe.
list Iyuep
Estimar — Iyuepe.
Iistio — Maranqueda.
Istirar — Tupi.
Iistirón — Timebari.
Istomacal — Arasacaqui.
Iistómago — Arasaca.
Iistorbar — Pere.
Istorbo — Pere.
lstornudar — Echuiju.
Istornudo — Echiu.
¿stotro, estotra — Jume.
IEstotro, estot J
¿strafalario — Jupujupe.
strafal Jupujup
Istragar — Casicati.
IEstratagema — Yanacanacuancuan.
Estrazar — Pijisa.
Iistrechar — Patsa virida.
Estrechez — Patsa virida.
Estregar — Acua.
Iistrella — Purari.
Estremecer — Batajaejinama.
Estrena — Tsume.
Estrenar — Tsume.
IEstrenir — Dumitadata.
Itstrépito — Pututa.
¿strujar — Tizi.
¿stuprador — Jajaaqui.
I“stuprar — Jaja.
Estupro — Jaja.
stuche — Equiniqui.
Estudiar — Quirica.
Istupefacto — Nimeaputaneti.
== 95)
Estupendo — Attucararaisa.
Estuprar — Jaja.
Eicótera — Baru.
Iternidad — Terebaccua.
Iteromancia — Mapisi.
Iitesa — Tuenidia.
ltiqueta — Muia.
KEunuco — Ecacaquemi.
Ivacuar — Isama.
Evadir — Viitu.
Kvangelizar — Jesucristo ja yama y
sara.
livaporar — Benadiru.
videncia — Adeba.
Iividenciar — Adebamere.
Evitable — Viitutaqui.
¿vitar — Viitu.
Iixabrupto — Bajemayana.
lxacto -— Canaruti yda.
Fxagerar — Cadyama.
lixagerativo — Cadyamaqui.
Fxaltar — Casumiti.
Ixamen — Adenaru.
I'xaminador — Adenaruaqui.
Ixaminar — Adenaru.
IExangiie — Amima.
Ixínime — Inaruma.
Iixasperación — Idunsa.
lxasperar — Idumaha.
Iixcavar — Puruti.
IExceder — Rucuida.
Ixcelencia — Rucuida.
líxcelso — Rucuida cuita.
Excepción — Pesu.
Exceptuar — Pesu.
lixcesivo — Rucuida.
Jóxcitar — Jaru.
Iixclamación — Nijucna.
Exclamar — Nijucna.
Iixcluir — Pesuju.
Iixclusiva — Pesu.
IUxcrecencia — Muti.
IExcremento — Dumi.
Iixcretar — Dumi.
lixcusa — Chive.
Ixcusable — Chivetaqui.
Ixcusador — Cachivetiaqui.
lixcusar — Chive.
Ixecración — Cuitapeta.
I'xecrador — Cuitapetaqui.
Ixecrar — Cuitapeta.
Ixención — Eya.
Ixentar — Eyaju.
Ixento — Eya.
Fxequias — Mayueru.
Ixhalación — Puraritizuqui.
lxhalar — Puraritizu.
Exhortación — Eccuéja.
IExhortador — Eccueja.
I'xhortar — Eccueja.
Exhumación — Rure.
Uxhumar — Rure.
“xigencia — Puti.
Exigir — Putiju.
Eximir — Jaque.
Iixistencia — Iyumata.
Existir — Ani.
Exonerar — Jaeque.
Exorbitante — Inama.
Expatriarse — Uajaca.
Expectación — Ijacabaca.
Wxpectorar — Tacuazacuaha.
Expedición — Cuare.
Iixpedito — Inaruma.
Expeler — Ecuadyamaha.
lixpender — Etica.
Ixperiencia — Apuisama.
Experimentar — Apuissamaha.
Iexperto —- Apuisamaaqui.
Expiar — Paru.
Explanar — Ruma.
lixplayar — Dere.
Iixplicación — Piecue.
Explicar — Piecua.
Exploración — Cuajiti.
Ixplorar — Cuajiti.
Ixponer — Adyea.
Exportar — Catiati.
Expresar — Canapica.
Expresión — Canapie.
Ixprimir — Tizi.
IExpulsar — Ecuayamaha.
Expurgar — Jaja.
lUxquisito — Uriaya.
lixtasis — Nijucua.
Extensión — Ejutupu.
Iixtender — Pija.
IExtenuación — Jime.
Extenuar — Jime.
lIixterior — Idure.
Exterioridad — Riepiji.
Exterminador — Yuamaqui.
Ixterminar — Yuamaha.
lixterno — Diaqueju.
lixtinción — Inaruma.
Extinguir — Inaruma.
Ixtirpar — Chicuaresa.
Ixtorsión — Capujarati.
Iixtracto — Natizi.
Extraer — Natizi.
Extranjero — Pupe.
Iixtrañar, extraño — Bape.
Extraordinario — Diaquepiji.
Extravagante — Eada.
Extraviar — Cujisa.
xtravio — Cujisa.
Extremar — Raruraru.
Iixtremo — Raruraru.
IExtreñir — Dumitadata.
Exuberancia — Ayda.
Exulcerar — Pututa.
P
Míbrica — Eaquique.
Fabricar — Eaquiqueju.
Fábula — Tericueja.
lácil — Ibedama.
Facilidad — Bere.
l"icilmente — Beretseve.
lactible — Beretaqui. :
Facultad — Inime.
FPacundia — Anaqui.
lacundo — Anaqui.
l'achenda — Muyamuya.
lachendear — Muyamuyaha.
l'aena — Camereti.
lWagina — Quere.
Paisán — Vivipa.
Vaja — Etimaquerequi.
Wajar — Etimaquere.
l'alacia — Pusia.
l'alangia — Acuibiti.
lPalaz — Muyamuyaqui.
l'alcinclo — Magité.
lWalda — Equechiquini.
lalible — Camayatiaqui.
l'alsear — Inequedyamaha.
lTalsedad — Pusiamama.
lYalso — Pusiamamahaqui.
l'alta — Acacha.
Faltar — Acachaa.
Valtriquera — Sitara.
I'allecer — Maju.
llama — Yuneri.
lamilia — Madeca.
= 0 ==
Yamiliar — Madeca.
Familiaridad — Madeca.
Famoso — Yuneri.
lFámulo — Emerequi.
Fanático — Cuarequi.
lanfarria — Cuauda.
Fanfarrón — Cuauda.
Panfarrina — Nimejumudama.
Fantasia — Vecatana.
Fantasma — Mapisiqui.
Vara — Bacuapa.
“aramalla — Jicacaisa.
Pardo — Epiruri.
ltarfantón — Tsaburiburi.
lWarfulla — Anayuama.
Farfullar — Anayuamaha
Farol — Vecada, vecabaro.
Farclear — Etsehaqui.
Farota — Dajida.
Fáírrago — Rucua rucua.
Fastidiar — Viria.
Wastidio — Viria.
Fastidioso — Viria.
latal — Nerecada.
Fatídico — Mapisiqui.
Fatiga — Canatere.
WVatigar — Canatere.
Fítuo — Inimema.
l'avor — Canerecati.
Favorecer — Canerecati.
Faz — Ecuejiquini.
le — Ejeme.
Fealdad — Batiquibijidama.
Feble — Jimi! jimi.
Fecundar — Juajuiju.
Fecundidad — Juaqui.
TFecundo — Juaqui.
Fechoría — Venidama.
lelicidad — Nimeji.
Felicitar — Nimejiju.
l'eliz — Nimeji.
Felizmente — Nimejitseve.
Femenilnente — Bijizeri.
Fementido — Quejenetima.
VFenecer — Inarumaha.
leo — Inama.
Feracidad — Inaque.
Ieraz — Inaque.
Fermentación — Taza.
Permentar — Tazana.
lermento —- Tazana.
Ferocidad — Nime idama.
— 91 —
erocidad — Inimeducu.
Fórbil — Mijida.
lPertilizar — Mijidaha.
lFervor -— Inimeducu.
lervoroso — Inimeducu.
Fervorizar — Inimeducu.
lestejar — Cuitabacati.
Festin — Cuitabacati.
Westividad — Chine.
Fetidez — Ibida.
Fétido — Ibida.
eto — Maqui.
Fetor —— Ibida.
lViador — Eimevequé.
Itiambrar — Araquiquiju.
Fiambre — Earaqui.
Fiambrera — Earaquiquini.
Fianza — Eimevequi.
Viar — Eimevequiju.
Ficción — Tacuari.
Fidedieno — Ejeeneguasataqui.
Fidelidad — Ejeeneguana.
l'iel — Ejeeneguana.
Fiero — Quijanti.
Fierro — Verime.
Viesta — Chineunuda.
Figura — Emeya.
lVigurable — Emaya autaqui.
Figurar — Emeyaha.
Vijación — Jaru.
Fijar — Jaru.
Fijo — Jaru.
Tila — Raca.
Trilamento — Jira.
Filandria — Tipi.
l'ilantropia — Quiyueti.
Iilantrópico — Quiyuetiaqui.
VFilarmónico — Inime biji.
Wiliación — Juracana.
Filial — Ebacuaja.
Tiliar — Juracuana (Yuracuana?).
Tilo — Cueru.
Filtración — Yuri.
Fin — Inaruma.
linado — Emaju.
ltinalizar — Inarumaju.
l'inalmente — Inaruma.
lFinamente — Munmi.
Finar — Maju.
Vinchar — Muja.
lingidamente — Chivetseve.
lFingido — Chiveaqui.
Tomo XII
lingir — Chive.
l'inito, finita — Tereaqui.
lino — Recueta quina.
lFinura — Recueta quina.
lVPirma — Ebacani.
Firmamento — Purariquiniqui.
Firmar — Ebacaniza.
Firme — Panuu.
Fisonomía — Ejigu.
IMlaco — Uchuri.
Flaquear — Castere.
Wlaqueza — Castere.
Plato — Cacujati.
Mecha — Pia.
FMechador — Piaqui.
Flechar — Tecua.
Flechero — Tecuaqui.
I'lema —— Ecuedipanu.
Flemón -— Ebujutsu.
TFletar — Netsugeti.
[Mlete — Tsuge.
Flexible — Ure.
Flogcar — Diaicuina.
Vlogedad — Diaicuina.
Flojo — Diayda.
Flor — Saisa.
Plorcar — Saisaati.
Florecer — Cavituti.
Floridamente — Cavitsutitseve.
I“lotante — Betsa.
Flotar — Betsa.
Fluctuar — Nubigeri nuvigeri.
Fluir — Uri.
lluxión — Tecuatecu.
Fojo — Sabisabi.
Fogata — Tetete.
Fogonazo — Pueque.
Fogosidad — Puti.
Foja — Jata.
Folículo — Ecacaquini.
Follón — Yuama.
Fomentar — Inimetiana.
Fomento — Inimetiana.
Fondear — Dedaha.
lFondeo — Deu.
Fonge — Cujatana.
Voragido — Eyequi.
Forastero — Pupeque.
Forcejo — Quinatti.
Forcejndo — Nimepajuda.
Forjar — Muya.
Forma — Eaqui.
Formal — Muyupiji.
l'ormar — Cuejana.
Wormidable — Bata bijidamaqui.
Fornicación — Paza paza.
Fornicante — Ribu ribu.
"ornicar — Paza paza, quijanati.
Fornido — Pajuipiji.
Forquilla — Chumu.
Forrar — Tibetaha.
Fortalecer — Tijuca.
Fortaleza — Titunuda.
Fortificar — Canasiriju.
Fortuna — Pieju.
Forzado — Casatura.
Forzoso — Cazatura.
l'osco — Pasau.
Fracaso — Cadiati.
Fracción — Patsa.
Fractura — Raquetana.
Fracturar — Raquetana.
Fragancia — Ivimeda.
Wragante — Tizara.
Fragil — Epucu.
Fragilmente — Epucutseve.
Pragilidad — Epucu.
Fragmento — Ecuesi.
IPragoso — Jicada.
Fragua — Etijaqui.
Francamente — Perematseve
Franco — Tipema.
Iranquear — Canerecati.
Franqueza — Canerecali.
Praterna — Camureti.
Fraterno — Tuatsevequie.
Fratricida — Quieti.
Fratricidio — Quieti.
Fraude — Muya muya.
Frazada — May Cha.
Frecuencia — Yudigidijidya.
Frecuente — Yudigidijidya.
Freir — Cuararaisa.
Frenesi — Quijanati.
Frente — Equeti.
Fresco — Baahada.
Frescura — Batiti.
Frezada — May Cha.
Frialdad — Ducucu.
FPriega — Sicui.
Frio — Bada.
Friolento — Baatsumudama.
Wriolera — Yueneriama.
Frito — Ecuararaysa.
Frondosidad — Jujuda.
Frondoso — Jujida.
Frontuda — Quejiquiniarida.
Frotar — Tacua.
FPructificar — Dane.
Frugalidad —- Arape.
Fruición — Nijupureama.
Frustrar — Quinatijaca.
Fruta — Acuicaca.
Fruto — Ayqui.
Fuego — Etiqui.
Fuelle — Ejijaqui.
Fuente — Erique.
Fuera — Idure.
Fuerte — Casada.
Fuerza — Caza.
Fuga — Putisa.
Fugar — Putisa.
Fulano — Becaya.
Fulgente — Pupida.
Fulgor — Veca.
Fulgurar — Saririju.
Fulica — Guanasa.
Fumador — Umajaaqui.
Fumar — Umajaha.
Función — Tita.
Pundara — Sitara.
Fundación — Jutibu.
Fundador — Jutibuaqui.
Fundamentar — Epuchaju.
Fundamento — Epucha.
Vundar — Pucha.
Fundir — Urisa.
Fúnebre — Vipuchiju.
Funesto — Nime diru.
Furia — Nijuamicua.
Furioso — Nijuamicuaqui.
FPuror — Nijuamicu.
“útil — Iyuepe.
Gacho, gacha — Vipuchita.
Gajo — Esepara.
Gala — Cabagegeti.
Galín — Jatada.
Galantear — Jatadaju.
Galápago — Dati.
Galardón — Tsuje.
Galardonar — Tuje.
Galbano — Diaicada.
Gallardear — Zatitidaju.
Gullardia — Zatitida.
Gallardo — Zatitida.
Gallina — Tacure.
Gallincro — Tacurenaruqui.
(tallo — Tacuredeca.
Gama — Zina.
Gamo — Zinadeca.
Gamuza — Yarapasa.
Gana — Aracara.
Ganar — Aracana.
Gancho — Chumu.
Gangoso — Evicaniquisarati.
Gangrena — Zanacacatsu.
Gangrenarse — Evicaniquisarati.
Gangueo — Evicaniquisarati.
Ganoso — Cara.
Ganso — Juje.
Ganzúa — Tericueja.
Gañido — Quequietere.
Gañir — Quequietere.
Gañote — Etsuricani.
Garapita — Edderuquie.
Garapito — Enayuare.
Guarboso — Tatitida.
Garbullo — Catiananasati.
Garceta — Tautau.
Garduña — Ibazebe.
Garfa — Emetucuzapara.
Garfear — Cheve.
Gargagecada — Ecuedipanu.
Gargajo — Ecuedipanu.
Garganechon — Erumu.
Garganta — Erumu.
Gargantilla — Erumu irene.
Gárgara — Cajucuati.
Gargarismo — Yiria.
Gargarizar — Cajucuati.
Garguero — Erumu.
Garra — Tabu.
Garrifiñar — Teca.
Garramar — Chiri.
Garrapata — Becuiji.
Garrón — Edana.
Garrotazo — Miri.
Garrote — Emiriqui.
Garrotear — Emiriquiju.
Garrotillo — Eru.
Garza — Tuti.
Gastable — Aputasataqui.
Gastado — Aputaisa.
Gastar — Aputaisa.
Gasto — Aputaisa.
— Y) —
Gata — Misi epuna.
Gato — Misi deca.
Gavasa — Epuna uchaquiarida.
Gaveta — Epuna uchaquiarida.
Gavilán — Vivipa.
Gavilla — Quere.
Gaviota — Tarama.
Grazmol — Puta puta.
Gaznate — Erumu.
Gazuza — Aracaracuita.
Gemelo, gemela — Betajara.
Gemido — Canageti.
Gemir — Nijupa.
Generación — Aracana.
Generalizar — Comazejiju.
Generosidad — Tipema.
Generoso — Tipemaaqui.
Genio — Cajacati.
sente — Ecuita.
Gentil — Utzama.
xentilidad — Utzama.
Gentilizar — Utzamaju.
Gentío — Caradati.
Genullexión — Nuyu.
Gerifalte — Vivipaviri.
Germinar — Burara.
Gestero — Uvenahaqui.
Gesto — Uveo.
Gigante — Cuiducuido.
Girar — Cueti.
Giro — Cuiti.
Glándula — Cuidi.
Gloria — Inequeneri.
Gloriarse — Nijupureama.
Glotón — Dajicada.
Glotonear — Dajicadaju.
Glotonería — Dajicada.
Gobernar — Cucuadisiati,
Gobio — Yaurupi.
Goce — Nimeji.
Gola — Etsuricani.
Golondrina — Churu.
Golondro — Nijuvenana.
Golosear — Cuajadaquevijida.
solosina — Aynacaji.
Goloso — Aynacajiaqui.
Golpe — Tata.
Golpear — Tata.
Gollete — Tui.
Goma — Emadi.
Gomosidad — Madiqué.
Gonorrea — Vire.
— 100 —
Gordazo, gordaza — Epezizi.
Gordo, gorda — Jujida.
Gordura — Tserida.
Gorgeador — Tsuripetsuripeaqui.
Gorgear — Turipeturipea.
Gorgeo — Turipeturipe.
Gorgojo — Muju.
Gorgoritear — Zarara zarara.
Gorrin, gorrina — Cupipana.
Gorrista — Baduju.
Gorro — Churu.
Gorrona — Pasapasa.
Corronazo — Badujajuaqui.
Gota — Patata.
Goteado — Patata.
Gotear, gotera — Patata.
Goterón — Cadiqui.
Gotoso — Tsanaqui.
Gozar — Buriburiju.
Gozo — Buriburi.
Gozoso, gozosa — Buriburi.
Gracejo — Yanabijida.
Gracia — Inime.
Graciosamente — Inimetseve.
Graciosidad — Raru.
Gracioso — Anabijidaaqui.
Grada — Etapataqui.
Gwajo — Ueuzana.
Grama — Bacuapavari.
Gramal —- Bacuapavariquini.
Grana — Tsucacaqui.
Granar — Tsucacaquiha.
Grande — Arida.
Grano — Iruru.
Granoso — Iruruaqui.
Grasa — Etseri.
Grasiento, grasienta—Etseribuqueji.
Gratificación — Tsuge.
Gratificar — Tsuge.
Gravamen — Inimeidu.
Gravar — Inimeidu.
Gravedad — Bipuchiu.
Graznar — Quequetere.
Greda — Uyu uyu.
Gresca — Anau.
Grieta — Yanaburi.
Grigallo — Cuareu.
Grillo — Ajari.
Grima — Emuba.
Gúiz — Pasau.
Grita — Chacha.
Gritar — Chachacha.
Gritería — Chacha.
Grito — Queque.
Gritón — Quequeaqui.
Grosca — Bacuapa.
Grosaria — Barereca.
Grosero — Camuytimaaqui.
Grosor — Tsacaqui.
Grosura — Uu.
Grueso, gruesa — Arida.
Gruñido, grunir — Camureti.
Grupada — Tunu.
Grupo — Cajaqueti.
Gruta — Etiveru.
Guacamayo — Nara.
Guachapear — Teteju.
Guadua — Bejina.
Guadual —- Bejinaquine.
Guantada — Paja.
Guapear — Pererecadamaha.
Guapetón — Pererecadamaqui.
Guapo — Pererecadama.
Guardador — Enaruqui.
Guardar — Naru.
Guarda, rio — Quaji.
Guardoso — Enaru.
Guarida — Eaniqui.
Guayva— Enapa.
Guayaba — Tsacute.
Guedeja guedeja — Etsarudecaca.
Guermeses — Cujuti.
Guerra, guerrear — Camaqueiti.
Guerreador — Camaqueitiaqui.
Guia — Ebamere.
Guiador — Ebamerequi.
Guiar — Bamere.
Guiñador -- Ezuruqui.
Guiñar, guinada — Tsuru.
Guirigai — Cajututusati.
Guirnalda — Corona.
Guisante — Jiujiu.
Guisar — Tapa.
Guiso — Tapa.
Gurrumina — Ejadyama.
Gurrumino — Ejadyamaqui.
Gusanera — Tsujuaqui.
Gusano — Tsuju.
Gusaran — Cuti.
Gustar — Tsen.
Gusto — Tsen.
Gusto — Jii,
tl
Ha, A, haber — Ju.
Hibil — Adenaru.
llabilitación — Juracama.
Habilitar — Juracama.
Habitar — Ani.
Hábito — Inadyayuadya.
Habla — Ana.
Habladuría —- Anaydama.
Hablar — Ana.
THablilla — Anaydama.
Hacendera — Carireti.
acer — Aha.
Macia — Ejequeja.
Hacienda — Aliila.
Hacinar — Yudya quedya.
lMacha — Yudya quedya.
Hachear — Cuere.
Halagar — Dianaha.
Halago — Diana.
Halcón — Tabe.
Haliento — Aracara.
THálito — Cana.
Hallar — Dadi.
Hamaca — Ebadequi.
Hambre — Aracara.
lambriento — Araaraqui.
Maragán — Diayni.
llaraganear — Diayni.
Harina — Emive.
Harinoso — Epurire.
Hartar — Nijuquiju.
Harto — Nijuqui.
Masta — Ejetupu.
Ilastio — Bacarama.
Hatear — Nuca.
Ilaz — Quere.
Hazaña — Agida.
Hazmereir — Tsamere.
He — Ejebucha.
TMebra — Tibipidia.
IMechiceria — Equijanati.
Mechizar — Equijanatiju.
lMechizo — Equijanati.
Jlecho, hechura — Cati.
Medentina — Ibida.
lleder — Ibidaju.
Hedor — Ibida.
Iediondez, hedionio — 1bidaju.
IMelada — Bize.
Jlelar — Bizeju.
— 101 —
Helera — Upati.
Melo — Ver Elo.
Hembra — Epima.
Ilemorragia — Amipusia.
MTemorroida — Acana.
llendedura — Buri.
Hender — Buri.
Heñir — Paja.
Hepatía — Etacuau-jeje.
Herbaje — Jiji.
Herbar — Sapa.
Herbecer — Burara.
Herbolada — Uaca.
Herboso — Nutsaquini.
Heredado — Esana.
Heredero — Metsene.
Herencia — Metsene.
Merida — Esacua.
Herir, herido — Sacua.
Hermafrodita — Epunadeca.
Hermanar — Ejiquiju.
Hermano, hermana — Ejuquie.
THermosear — Juqueneriju.
Hermoso, hermosura — Juqueneri.
Hernia — Aniani.
Herpes — Putiaputa.
Herramienta — Ay.
Herreria — Tacatacactare.
Herrero — Tacataqui.
Herrin — Verimi dumi.
Hervir, hervor — Petutu.
Hetica — Jime.
Hetico, hetica — Jimeaqui.
Hez — Cadi.
Hibrido — Ejuzicua.
Hidra — Bacuapa (ja ?).
Hidrocéfalo — Cubita.
MHidromancia — Emapisi.
Hidrópico — Emujaqui.
Miel — Epatse,
Mielo — Bize.
Mierro — Varime.
Higuera — Ecui.
Hijastro — Ebacua puji.
Hijo — Ebacua.
Hilacha — Tapuzapu.
Milado — Ettari.
Milador — Ettariqui.
Hilar — Jari.
Hilo — Eduqui.
Mincadura — Enubi.
Hincar — Nubi.
— 102 —
llinchado — Equiji riaguanati.
linchar — Muja.
Hinchazón — Tutsu.
Ifipar, hipo — Tsudu.
Hipocondría — Emuja.
Tipocresía — Inimejuti.
Hipócrita — Inimejutiaqui.
Mistérico — Nerere.
llocico — Evimunu.
Hogar — Ettiquicuere.
Hoguera — Elttete.
Iloja — Acuijaqui.
Hojarasca — Acuijaquicuana.
Hojear — Jatape jatapea.
Hola — Jua!
THolgazán — Diaycada.
Holgazanear — Diaycadaju.
Hollejo — Bitibejeda.
Hollin — Guanijididi.
Hombrachón — Muijda.
Hombre — Deca.
Hombro — Yaracaca.
Homicida — Ecuitayequi.
Homicidio — Equitaese.
Honda — Vuiviu.
Hondo — Deda.
Hondura — Deu.
Honestamente — Canarutitseve.
Ilonestidad — Canaruti.
Hongo -— Ju.
Tlonor — Camuiti.
Ilonra — Yuneri.
Honrar — Muy.
Mopear — Bidubiduyu.
loradar — Titaca.
florizonte — Vecada.
Torma — Epiequi.
Hormiga — Puqui.
Ilormiga de palo santo -— Anani.
Tormiga — Albuna.
Hormiga policia chica — Umanana.
1
Hormiga Cuqui — Tepatse.
Hormiguear — Putsutsu.
Hormiguero — Puquiquini.
Horqueta — Chumu.
Horquilla — Tepe.
Horrendo — Pucururu.
ITorriblemente — Pucurutseve.
Ilorrorizar — Pucururu.
Ilosco — Teveu.
llospedar — Netimere.
Hospedería — Nitimeriqui.
Hospedero — Nitimereaqui.
Hospital — Majuettare.
Hospitalidad — Canetimereti.
Hostal -- Etsugequiettare.
Hostiario — Eaquique.
Hostigar — Dijima.
Tostilizar — Cacuarenanalti.
Hoy — Riquieveca, Riaddio.
Hoya — Cani.
Hoyo — Cani.
Mozar -— Vena.
Hueco — Jaratara.
Huelgo — Beji.
Huella — Evachicuare.
ITuérfano — Esanaquie.
Huero — Yanca.
Huerta — Ejita.
Hueso — Etsau.
Hueva — Ize.
Huevera — Eca.
Tluevo — Eca.
Huida — Guana.
Humadera — Guani.
Humanar — Tatitidaju.
Humano — Tatitiquida.
Humear — Guaniju, guaniiru.
Humedad — Timeda.
TMumildad — Ecamuiti.
Humilde — Camuyti.
Humillación — Camuyjti.
Humillador — Camuitiaqui.
Humillar — Camuiti
Humo — Guani.
Humor — Cajacati.
Humorada — Cajacati.
Humorado — Jietena.
Hundible — Cuamicuami.
Hundir — Cuami.
Hura — Nico.
Huracán — Jabubu.
Huraño — Casañati.
Hurgamandera — Ecadya.
Hurón — Uazeze.
Huronear — Uazezecho.
Hurtable — Chiritaqui.
MTurtar — Chiri.
Hurto — Chiri.
HMunada — Dada (?).
Ilumear — Guaniiru.
lluso — Dada.
Hutia — Abananari.
— 103 —
Ibice — Yarapaza.
Ibis — Sirite.
Icor — Ebutsunacaya.
Ictericia — Canaytiuri.
Ictiófago — Jaccama.
Ida — Cuau.
Idea — Jarasa.
Idear — Jarasa.
Idéntico — Batapizi.
Identificar — Batapiziju.
Idioma — Yana.
Idiota — Yanaruma.
Idolatra — Yanacanamuy.
Idolo — Bataquimaque.
Idomeneo — Yuimaqui.
lgenominia — Yumeriama.
Ignorancia — Inaruma.
lgnorante — Inaruma.
Ignorar — Inarumaju.
Igual — Batapizi.
Tgualar — Batapiziju.
Igualdad — Batapizi.
lenana — Dabuchere.
Ijada — Eperecatsenana.
legitimo — Pasabau.
Miícitamente — Visutadatseve.
lícito — Visutada.
lluminación — Veca.
Tluminador — Evecaqui.
Tluminar — Veca.
Husión — Jiujiu.
Tlustrar — Vecaisa.
Imagen — Emeya.
Imaginación — Ecueyane.
Imaginar — Cueyana.
Imaginario — Cuyane.
Imbuir — Nimeseca.
Imitable — Cumazeji.
Imitar — Cumazejiju.
Impaciencia — Inime iduma.
Impacientar — Inime idumaju.
Impaciente — Inime iduma.
Impalpable — Eviti.
Impar — Repidia.
Imparcial — Cuatsaguanatseve.
Imparcialidad — Cuatsaguana.
Impasibilidad — Ujejebaccua.
Impasible — Ujejebaccua.
Impávidamente — Camubatimatseve.
Impavidez — Camubatima.
Impúvido — Camubatimabacua.
Impecable — Ucha utaquima.
Impedido — Bicaca.
Impedimento — Bicaca.
Impedir — Bicacaha.
Impedir — Benini.
Impenetrable — Ipene.
Impenitencia — Inimebacuina.
Impenitente — Inimebacuina.
Impensado — Adebama.
Imperfección — Pesu.
Imperio — Ricua.
Impertinencia — Abacadyama.
Impetu — Chicuare.
Impiedad — Canerecatibacue.
Impío — Chicuare.
Implacable — Abacadyama.
Implorar — Quimepati.
Imponderable — Inime ebare.
Imponer — Uracanasa.
Importancia — Inimemetse.
Importante — Inimemetseju.
Importe — Inimemetse.
Importunar — Nerca.
Importuno — Nercaqui.
Imposibilidad — Ejebutsee.
Imposibilitar — Ejebutseha.
Imposible — Ejebutse.
Impostor — Pusiapusiaqui.
Impotente — Inaruma.
Imprecación — Chata.
Imprecar — Chata.
Impresión — Bayajiujiu.
Impresionar -— Bayajiujiuju.
Imprevisión — Yanacanaacaucuau.
Imprevisto — Yanacanacaucuau.
Improperar — Capujeti.
Improperio — Capujiti.
Impropio — Jiujiu.
Improporcionado — Tacara.
Improvisar — Abayautia.
Imprudencia — Cheve.
Imprudente — Cheveaqui.
Impudencia — Viyutada.
Impudente — Viyutadaaqui.
Impudicia — Anauama.
Impúdico — Anauamaqui.
Impureza — Guau.
Imputar — Paua.
Inadvertencia — Idadama.
Inaguantable — Inetaquima.
Inalterable — Inetaquima.
— 104 —
Inanimado — Yatananama.
Inapagable — Ticuata quima.
Inapetencia — Tsamazama.
Inaugurar — Yuijuju.
Inaveriguable — Cuagitima.
Incapaz — Eaquiama.
Incauto — Cadaitima.
Incendiar — Suna.
Incendio — Suna.
Incensar — Yiyu.
Incertidumbre — Uria uaria.
Incesto — Cabizunariti.
Incestuoso — Cabitsuaritiaqui.
Incienso — Emadi.
Incierto — Uria uria.
Incisión — Cajicuiti.
Incitación — Jaru.
Inclinación — Pameme.
Inclinar — Pameme.
Incluir — Tipe.
Incógnito — Cabapeti.
Incognoscible — Ecabapeti.
Incomodar — Uria.
Incomodidad, incomodado — Viria.
Incomparable — Batape.
Incompasivo — Nerecabama.
Incompleto — Didia.
Incomponible — Bajetaquima.
Incomprensible — Eadebaquiama.
Inconsideración — Cacatsutima.
Inconstancia — Viria.
Inconstante — Viria.
Incontable — Piebataquima.
Incontestable — Quemitsabaccua.
Incontinencia — Catsuma.
Incontinente —- Catsumaaqui.
Inconvenible — Canimetima.
Inconveniencia — Idaymama.
Incordio — Cuidi.
Incorporar — Uja.
Incorpóreo — Ecuitama.
Incorrección — Cuatsaguanama.
Incorregible — Cuatsaguanama.
Incorrupción, incorruptible — Ririma.
Incredulidad — Quejenetima.
Incruento — Amima.
Incuba — Diaque.
Inculpable — Juchama.
Incultivable — Comeretimaha.
Inculto — Cameretima.
Incumbencia — Enaru.
Incumbir — Enaru.
Incurable — Catupetitaquima.
Incurioso — Apupuda.
Indagar — Bacadura.
Indebidamente — Cananatima.
Indecencia — Cabajeti idama.
Indecente — Cabajeti idama aqui.
Indecible — Adyaataquiquicama.
Indeciso — Yanaquima.
Indecoroso — Muydama.
Indefenso — Cacuarenanatima.
Indemnizar — Cuarenuca.
Independiente — Netunerema.
Independencia — Netunerema.
Indeterminado — Cabijitima.
Indevoción — Cabacatima.
Indevoto — Cabacatima.
Indicar —Nimecueja.
Indicio — Nimecueja.
Indiferencia — Bucuadyama.
Indiferente — Bucuadyama.
Indigena — Renazuu.
Indigencia — Nerecada.
Indigestión — Tacuazanama.
Indignación — Ecamureti.
Indignar — Camureti.
Indigno — Mudama.
Indirecta — Nimetupu.
Indirecto —Netiagee.
Indiscreción — Tnimequiama.
Indiscreto — Inimequiama.
Indispensable — A cuejatima.
Indisponer — Ajidamaha.
Indisposición, indispuesto — Agi-
dama.
Indistinto — Nimepe, si es vivo, si es
animado — Abape.
Indócil — Nimeararadama.
Indole — Nimectada.
Indolencia, indolente —
dama.
Indomable — Isaanima.
Indómito — Isaanima.
Inducir — Isara.
Indulgencia — Nerecaba.
Indulgente — Nerecaba.
Indultar — Nerecabaha.
Industria — Inimequi.
Industriar — Inimequiju.
Industrioso — Inimequiaqui.
Incfabilidad — Ejebujuquima.
Inefable — Ejebujuquima,
Inelicacia — Tatitidama.
Nimeata-
Ineficaz — Tatitida.
Inesperado — Quinatima.
Infalibilidad — Ejebuatiquima.
Infulible — Ejebuataquima.
Infamador — Ebaqui.
Infamia — Ejebujuquima.
Infancia — Nanada.
Infante, infanta — Nanada.
Infanticida — Carevetiaqui.
Infanticidio — Careveti.
Infatigable — Canama.
Infatuar — Inimemabha.
Infecundo — Mema.
Infelicidad — Mejidama.
Infeliz — Mejidama.
Inferior — Jetie.
Infestar — Pasu.
Inficionar — Nimequemi.
Infiel — Sana.
Infierno — Ijama ettiqui.
Infimo — Riepiji.
Infinito — Terema.
Inflamación — Tutsutere.
Inflamar — Tutnetere.
Inflar — Cuja.
Inflexible — Rirudama.
Influencia — Janasa.
Influjo — Janasa.
Información — Nimebaca.
Informador — Nimebacaaqui.
Informar — Nimebaca.
Infortunio — Mejidama.
Infraganti — Ziraru.
Infructuoso — Inama.
Infusión — Ina.
Ingenio — Jucaqui.
Ingenuidad — Inequedia.
Ingle — Etuba.
Ingratitud — Tipequi.
Ingrato — Tipequi.
Inhíbil — Adenarubaecua.
Inhabilitar — Juaacanasama.
Inhonestamente — Juanausa.
Inhonesto — Jananama.
Inhumanidad — Jatitiquidama.
Inhumano — Jatitiquidama
Ininteligible — Inaruma.
Iniquidad — Jucha.
Injuria — Ebaqui.
Injuriador — Ebaquitaqui.
Injuriar — Ebequiju.
Injusticia — Idyaquedya.
Tomo XII
— 105 —
Injusto — Idyaquedya.
Inmaculado — Biyema.
Inmediación — Ecazitati.
Inmediato — Ecazitati.
Inmortal — Aputabaccua.
Inmortalidad — Aputabaccua.
Inmortalizar — Aputama.
Inmortificación — Viriama.
Inmortificado — Viriama.
Inmovible — Bucuma.
Inmundicia — Azicada.
Inmundo — Azicadaqui.
Inmunidad — Inimebare.
Inmutable — Azicuama.
Inmutar — Azicuamaju.
Innato — Estau.
Innegable — Tiamamaataquima.
Innominado — Bacanima.
Innovación — Etibune.
Innovar — Etibune.
Inobediencia — Nimeguanama.
Inobediente — Nimeguanama.
Inobservancia — Quinarumatima.
Inobservante — Quinarumatimaa-
qui.
Inocencia — Inaruma.
Inocente — Inaruma.
Inoportuno — Piejuama.
Inquietador -- Viriaju.
Inquieto — Viria.
Inquietud — Viria.
Inquinar — Pepa.
Inquirir — Nimetupu.
Insaciable — Isa.
Insalubre — Inama.
Insaludable — Chachabaccua.
Insecto — Aytsenatsena.
Insenescencia — Cabaitibaccua.
Insensato — Inimema.
Insensible — Inimema.
Inseparable — Eperequi.
Insepulto — Quijeveneti.
Insertar — Bacuaza.
Inservible — Caynamati.
Insidiar — Ujeba ujeba.
Insigvilicante — Iyuepe.
Insinuación — Vecaisa.
Insipidez — Napada.
Insistir — Yaya.
Insolar — Guanaquina.
Insolencia, insolente — Venidama.
Insomnio — Yumeiidia.
Insondable — Itieja.
Insoportable — Vezataquima.
Inspiración — Canabuiji.
Inspirador — Canabuijiaqui.
Inspirar — Canabuijiju.
Instable — Viria.
Instancia — Riejurieju.
Instante — Apu.
Instar — Riejiriejuju.
Instigación — Cati.
Instigar — Patatasa.
Instinto — Caadebati.
Instrucción — Ebavitia.
Instruir — Bavitiaju.
Instrumento — Verime.
Insubordinación — Catsa.
Insuficiencia — Etiaya.
Insuficiente — Etiaya.
Insufrible — Inime iduma.
Insulso — Nepada.
Insultar — Ugegeyaha.
Insulto — Ugeyeya.
Insuperable — Cuarema.
Intacto — Jajama.
Integridad — Equinarumalti.
Inteligencia — Inimequi.
Inteligente — Inimequi.
Intcligible — Inimequijutaqui.
Intemperancia — Tuputsuama.
Intemperie — Diaquepijine.
Intención — Inime.
Intentona — Nimecataquima.
Interceder — Abacadyamaju
Intercesión — Abacadyama.
Intercesor — Abaca adyamaqui.
Intercutíneo — Catupeti.
Interés — Etsugequi.
Interesable — Etsugequi.
Interesar — Etsuquejiju.
Intermediar — Patia patia.
Intermedio — Patia patia
Internación — Educuju.
Interno — Edducuju.
Interpretación — Ecueja.
Interpretador — Ecuejaqui.
Interpretar — Ecuejaju.
Intérprete — Ecuejaqui.
Interrampir — Abacaisaju.
Intervalo — Rejapa.
Intestino — Edumiti.
Intimación -— Nerecuadisia.
Intimar — Nerecuadisia.
0)
Intolerable — Amaacatima.
Intransible -— Junenitaquima.
Intratable — Peacuita.
Intrepidez — Camubatima.
Intrépido — Camubatimaaqui.
Intriga — Quejenetima.
Intrigante — Quejetimaaqui.
Intrincar — Cajicati.
Introducir — Repeage.
Introducir — Nubimere.
Introductor — Nubia aqui, Repeaje
aqui. ;
Intrusamente — Bayanubi.
Intruso — Pezitana.
Intuición — Atada.
Inundar — Pezitana.
Inútil — Inama.
Inutilizar — Inaha.
Invadir — Putitananubi.
Invalidar — Iyuedamaju.
Invilido — Jime.
Invariable — Cuaruna.
Invención — Etibune.
Inventar — Etibune.
Inviolable — Jajataquima.
Inviolado — Jajama.
Invocación — Quisusati.
Invocar — Quisusati.
Involuntario — Acaraqueama.
lr — Cua.
Tra — Caracanima.
Iris — Tajinia.
Irrisión — Ijariba.
J
Jabali — Guaburu.
Jabardear — Ejacu.
Jabonado — Ejacu.
Jabonera — Jabonquini.
Jabonero — Jaboaqui.
Jactancia — Casumiti.
Jadear — Canajeti.
Jagúey — Bey.
Jalde — Anada.
Jalcar — Chapacueja.
Jamás — Ayjamacuita.
Jaqueca — Yuca ujeda.
Jarana — Sicacada.
Jarra — Enaquinl.
Jaula — Ettare.
Javan — Titemura.
Jeme — Tupu.
Jerga — Una.
Jeringa — Tupu.
Jeringar — Tupucuadiia.
Jeln — Yamaca.
Jetudo — Yamaaqui.
Jiba — Cajo.
Jibada — Ecajo.
Jiboso — Cajoaqui.
Jicara — Zetapiji.
Jocosidad — Zaza.
Jocoso — Zazaaqui.
Jornada — Etavi.
Jornal — Merezuve.
Jornalero — Mereyujequi.
Joven — Nanada, eve ebari.
Jovial — Nimequi.
Júbilo — Pureama.
Judia — Yuiju.
Juego — Ijave.
Juez — Ecuari.
Jugador — Ijaveaqui.
Jugo — Enacaca.
Juguetear — Ijaveaqui.
Juicio — Adeba.
Juicioso — Adebaaqui.
Junta — Erada.
Juntura — Esipita.
Juventud — Esirima.
L
Labrador — Mereaqui.
Lucrimosa — Pauacana.
Ladrar — Ricua.
Ladrón — Chiri.
Lagarto — Banacua.
Lago — Bey.
Lúgrina — Yatucacame.
Laguna — Bey.
Lamentar — Quecque.
Lamento — Equeque.
Lamer — Zeju.
Lana — Etsaru.
Lancha — Cuaba.
Langosta — Zei.
Languidez — Caztere.
Línguido — Caztere.
Lanudo — Zaruqui.
Larga — Cumuda.
Largar — Cumudaha.
Lascivia — Juchabijia.
— 107 —
Lascivo — Juchabijiaqui.
Listima — Pee.
Lastimar — Ujedaha.
Latigazo — Uacaviti.
Lavadero — Utsaquini.
Lavar — Utsa
Leche — Atso.
Legaña — Zede.
Legañoso — Zedeaqui.
Legua — Emajaja.
Lejania — Apada.
Lejía — Timeda.
Lentamente — Inimeque.
Leña — Cuati.
Lepra — Tuseda.
Levantar — Vetizura.
Leve — Sumamapiji.
Ley — Cuadisia.
Liar -—— Risi.
Libertad — Yinedema.
Libertad — Nerecaba.
Libre — Enerecaba.
Libro — Quirica.
Licencia — Cueja, jana.
Lícitamente — Utaquique.
Lidiar — Quinaquinati
Liebre — Inica.
Liendre — Eca.
Lienzo — Una.
Liga — Raji.
Ligar — Risi.
Ligeramente — Venida.
Ligero — Venida, bibada.
Limar — Ijaja.
Limitar — Tupuju.
Límite — Etupu.
Limosna — Nerecaba.
. Limosnero — Nerecabaaqui.
Limpia — Bugema.
Limpiada — Bugeaquima.
Limpieza — Bugemaju.
Limpieza — Ebugema.
Lindo — Ida.
Linea — Tuyu.
Linear — Tuyuju.
Liso — Pupida.
Lobreguez — Apuda.
Lodazal — Uju uju.
Lodo — Uju uju.
Lombriz — Tiunu.
Lomo — Ebebacua.
Lucido — Pupida.
— 108 —
Lucir — Pupidaju.
Lujuria — Juchaviji.
Lumbre — Vecada.
Lujurioso — Juchavijiaqui.
Luminar — Vecadaha.
Luna — Badi.
Luto — Busezeve.
Luz — Vecada.
Ll
Llaga — Pusesa.
Llagar — Pusesaju.
Llama — Juju.
Llamar — Igua.
Llamo — Ruma.
Llega, llegar — Cuinana. (En el ori-
nal Llaga.)
Llena, llenar — Ejecuuju.
Llorar — Paa.
Lloro — Canana.
Llorón — Cananaaqui.
Llover — Neiju.
Lloviznar — Cazatsa.
Dluvia — Nei.
M
Macear — Taca.
Macilento — Yuimetere.
Mácula — Buje.
Macho — Deca.
Machorra — Cabacatibaccua.
Madeja — Eveuuque.
Madera — Aqui.
Madrastra — Cuapujique.
Madre — Cuacu.
Madrugada — Apuapu.
Madrugar — Apuapuju.
Madrugón— Vecacamajucabatiaque.
Madurar — Ejenane.
Maduro — Ejenane.
Madurez — Ejenane.
Maestra — Epunabavitiayaque.
Maestro — Bavitiaque.
Magestuoso — Muda.
Magno — Arida.
Magro — Obauba.
Maiz — Egique.
Muizal — Egiquequini.
Mal — Idama.
Malcomido — Idamacara.
Maldad — Jucha.
Maldecir — Idamajanaha.
Maldición — Idamayana.
Malhecho — Idamaca.
Malicia — Idamabaca.
Maliciar — Idamabeju.
Malo — Idama.
Malparida — Idamacuina.
Malla — Cacha.
Mamar — Susu.
Manantial — Muevea.
Manco — Bibraque.
Mancha — Buge.
Manchar — Bugeju.
Mandar — Cuadicia.
Mandón — Cuadinaqui.
Manga — Ebicani.
Mango — Etsure.
Manifestar — Bamere.
Manjar — Educa.
Mano — Emetucu.
Manojear — Quere.
Manojo — Quere.
Manosear — Sabu.
Manoseo — Sabu.
Mansamente — Nimecuita.
Mansedumbre — Nimecuita.
Manteca — Etseri.
Maña — Biji.
Mañoso — Bijiaqui.
Marchar — Diru.
Marco — Verere.
Marimacho — Decanimequique.
Mariposa — Apui.
Mas — Anuca.
Mascar — Nacu.
Matador — Esequi.
Matadura — Epida.
Matar — Iye.
Materia — Ebutsu.
Matrimoniar — Risi.
Matrimonio — Risi.
Matriz — Eaniquiqui.
Mazo — Jucaquiquie.
Medicamento — Zamaquie.
Medicina — Zamaqui.
Medida — Tupu.
Medidor — Tupuaequiquie.
Médula — Etsapuna.
lejilla — Ebana.
lejor — Idadiaque.
lejora — Mejemeje.
— 100 —
Mejorar — Mejemejeju. Mosquito — Zani.
Melancólico — Nimecasadama. Mucoso — Viji sucururu.
Melancolizar — Nimecasaadamaju. Muchacho — Ebacuapiji.
Mellizo — Sivi. Mucho — Usuada.
Membrana — Ebitiveizeda. Muerto — Maju.
Memoria — Nimearaquida. Muerto — Emaju.
Menos — Emaque. Mujer — Epuna.
Menstruación — Ejui. Murciélago — Vina.
Menstruar — Ejuiju. Murmullo — Licacada.
Mentir — Pusiaju. Murmurador —- Igillaguanaaqui.
Mentira — Pusia. Murmurar — Igillaguanati.
Mentiroso — Pusiaqui. Muy — Diaque.
Menudear — Sumamapijia.
Meollo — Etsapuna. N
Merdoso — Asicada.
Merendar — Ara ara. Nacer — Cuinaza.
Mes — Badi. Nacido — Ecuinana.
Mezcla — Uja. Nada — Ayjama.
Mezquino — Inieda. Nadador — Vesaaqui.
Miedo — Muda, bagida. Nadar — Vesa.
Miel — Guaja. Nalga — Ettada.
Mierda — Dumi. Nariz — Ebi.
Miga — Ejara. Naufragar — Petutana.
Migaja — Ecuesiquie. Náúusea — Capuseticara.
Mio — Equiquie. Nauscar — Capuseti.
Mirada — Ba. Neblina — Zigeguani.
Mirar — Ba. Negar — Tiacarama.
Miserable — Nerecada. Negro — Tseveda.
Miseria — Nerecada. Nervio — Ejaruna.
Misericordioso — Nerecabaaqui. Nido — Eja.
Mismo — Tudia. Niebla — Zigeguani.
Mocedad — Eve ebari. Nieto — Yutsecuaque.
Moco — Uiji. Nieve — Viyeguani.
Modestia -— Muyda. No — Ayjama.
Modorra — Vinujuyaque. Nocivo — Ojeda.
Mola — Ejariba. Noche — Meta.
Mojadura — Enacata. Nombrar — Isara.
Mojar — Nacataha. Nombre —- Bacani.
Moldar — Tupu. Norte — Cuegipa.
Molde — Tupu. Noticiar — Cueja.
Molestador — Ujedamerejoqui. Novilunio — Badinana.
Molestar — Ujedamere. Nube — Puge.
Mónstruo — Cabiruti. Nudo — Chuca.
Montaña — Equique.
Moquear — Tizi. 0)
Morar— Ani.
Mordedura — Caru. O — disyuntivo — Ni.
Morir — Maju. Obedecer — Nimeguana.
Mumurar — Ijillajiguanati. Obediente — Nimeguanaqui.
Moroso — Inimeque. Obice — Jachi.
Mortal — Majuaqui. Obligación — Inime.
Mortificación — Ujeda. Obligar — Inimecamare,
Obsequioso — Inieda amaqui.
Observar — Naru.
Obstáculo — Tachi.
Obstinarse — Accarama.
Ociosidad — Diagni.
Ocioso — Diaini.
Ocultar — Tena.
Ocupación — Mareju.
Ocho — Euimichacalco.
Odiar — Iguedamaju, ujedacanaiti.
Odio — Ujedacanaiti.
Oeste — Igetinubiaque.
Oido — Ijacaqui.
Oir — Ijacaquiju.
Ojo — Yatuca.
Oler — Iru.
Olfato — Iru.
Oliscar — Ivivi.
Olvidar, olvidado — Nime aputa.
Olla — Emaricaca.
Ombligo — Zun.
Once — Tuncapeada aracana.
Onda — Viuviu.
Oportunamente — Pieju.
Oración, orar — Nimetupu.
Orden — Idaque.
Oreja — Ijaca.
Orgullo — Casueniti.
Orgulloso — Casumitiaqui.
Orificio — Pusacani.
Origen — Catibuti.
Orilla — Ecuatsa.
Orillar — Cuatsaju.
Orin — Chipiroduni.
Orinar — Vira.
Oro — Chipiroliquidaqui.
Oruga — Etsena.
Orzuelo — Yatucapivi.
Oscuro — Apuapu.
Ovillo — Puceca.
Ovillar — Pucasa.
P
Pábulo — Ude eduqui.
Paciencia — Iniemeiduju.
Paciente — Inimeidujuaqui.
Pachorra — Bajadama.
Padecer — Inimeidu.
Padrastro — Etatapujique.
Padre — Tata.
Padrino — Tata.
— 110 —
Paga — Manutia.
Pagar— Manutiaque.
Paisano — Ecue epujuque.
Paja — Yachi.
Pájaro — Upati.
Pajita — Iguachupij.
Palabra -- Yana.
Palidez — Anasuie.
Píúlido — Anasuie.
Palma — Juji.
Palmo — Emetuastupu.
Paloma — Veydeca.
Paloma — Veyepuna.
Palpar — Aba.
Palpitación — Tutuga.
Pantano — Enasapa.
Panteón — Majuguini.
Pantorrilla — Euxitemu.
Panza — Dueniti, eyere.
Papel — Quirica.
Parar — Yuneti.
Parasismo — Nimedira.
Pardo — Van.
Parecer — Buche.
Parecido — Bucha.
Pared — Esipiqui.
Parias — Tributo.
Parida — Ecuinana.
Paridad — Bucha.
Pariente — Atta.
Parir — Cuinana.
Parla — Quisarati.
Parlador — Quisaratiaque.
Parlar — Isara.
Parpadear — Tapi.
Parricida — Tata iyeque.
Parricidio — Tata iyequique.
Partir — Raro.
Párvulo — Evasuananadaque.
Pasatiempo — Piejubare.
Pasear — Risaisaya.
Pasmar — Temudsa.
Paso — Quese.
Pasto — Nudsa.
Pata — Jugepuna.
Patalear — Capucacati.
Patear — Tibenetapa.
Pato — Jujedece.
Patrocinar — Ettena.
Pausado — Venana, baccua.
Pausar — Venanama.
Pavesa — Odejaru.
Pa
Pavo — Tedu.
Pecado — Jucha.
Pecho -— Iyacua.
Pechuga — Yacuatse.
Pedazo — Ayipejo.
Pedernal — Timu.
Pedir — Baca baca.
Peer — Quijiju.
Peinar — Riru.
Peine — Yapere.
Peladura — Evite.
Pelear — Quinatiquinati.
Pelechar — Zericuina.
Peligrar — Idamajo.
Peligroso — Idamajuquiutaqui.
Pelota — Cuabu.
Pelotear — Cuabuijabeju.
Pelusa — Idsu.
Pellejo — Ebite.
Pellizcar — Mudi.
Pellizco — Muai.
Pena — Capeinimeti.
Penacho — Zira.
Penar — Capeinimeti.
Pendejo — Euana.
Pendencia — Quinatiquinati.
Penctración — Aboba
Penitencia — Inimebacuina.
Penitenta, penitente — Inimebacui-
naqui.
Penoso — Masada.
Pensar — Adeba.
Peña — Tumuebari.
Peor — Idamacuita.
Pepita — Ecaca.
Pequeñez — Sumamapiji.
Pequeño — Sumama.
Perder — Narumaisa.
Perdiz — Buni.
Perdón — Merecaba.
Perecer — Tere.
Pereza — Diaida.
Perezoso — Diaida aqui.
Perpendicular — Tuyu.
Perro — Chapa.
Perseguir — Nimejuana.
Persona — Ecuita.
Persuadir — Amere.
Pesadez — Bicueda.
Pesadilla — Tabiju, ujeda.
Pesado — Bicuada.
Pescado — Jae.
Pescador — Jaeaqui.
Pescar — Jaeati.
Pescuezo — Tui.
Pesquisar — Sare.
Pestaña — Yatucasaru.
Peste — Ujeje.
Petición — Bacabacara.
Pezón — Utsuvitu.
Piadoso — Idaaqui.
Picada Caru.
Picazón — Vijida.
Piedad — 1da.
Piedra — Tumu.
Piel — Evite.
Pierna — Enatsimare.
Pinta — Veneaqui.
Pintar — Venevene.
Piña — Atsu.
Piojera — Biaquini.
Piojo — Bia.
Pisada — Enachi.
Pisar — Tapa.
Pisotear — Neretapa.
Placer — Pureama.
Plano — Ruma.
Planta — Vaisuenanaque.
Plantar — Vaha, va.
Plantilla — Cajipeti
Plata — Chipilo.
Plitano — Bandare.
Plato — Peja.
Playa — Mijiji.
Plegar — Nuca.
Plegaria — Bacabacati.
Plenilunio — Cuareruda.
Pleuresia — Ujejeda.
Pliego — Canucati.
Pluma -—- Ecatta.
Plumero — Ududo.
Población — Upu.
Pobre — Nerecada.
Podrir — Uri.
Polilla — Ettena.
Polución — Eti.
Poner — Ya.
Poniente — Igetinubiaque.
Popa — Ettibu.
Por — Ademe, itaque.
Porfía — Abatacama.
Porque — Tibu.
Pródica — Cuatsabija.
Predicar — Catsabijiju.
Pregues — Maqui.
Preguntar — Baba bacati.
Preparar — Bageti.
Presumir — Casumite.
Prevenido — Iguene cabajeti.
Priesa — Bibada.
Prieto — Ejeecqueani.
Primogénito — Yenene.
Pua — Evi.
Pudor — Visu.
Pueblo — Epu.
Puleritud — Bujemaque.
Pulcro — Bujema.
Pulido — Pupida.
Pulir — Pupidajo.
Pulsación — Enijo.
Pulsar — Mijuaba.
Pulso — Ebicana.
Punible — Catsataqui.
Punta — Ebitu.
Puntear — Duduyaque.
Punzar — Jacua.
Puñado — Jabu.
Puño — Emetucupucaca.
Pureza — Bugemacuita.
Q
Y
Que — Aitibu.
Quebrar — Pucucu.
Quedar — Ani.
Queja — A.
Quemar — Turuisa.
Querer -— Bijadaba.
Querido — Indaque.
Quien — Aira.
Quieto — Yuani.
Quijada — Erumu.
Quitar — Quenmi.
Quito — Quemi.
R
Rabia — Ar, nijucamaiti.
Rabioso — Nijucamaitiqui.
Rabo — Umibi.
Racimo — Inacama.
Racional — Adebaaqui.
Radio — Vecadaquetuyo.
Raiz — Ultiri.
Raja — Patsa.
Ralo — Vecada.
— 112 —
Rallar — Ere.
Rama — Yid, Guagua.
Ramillete — Erada.
Rancio — Guanida.
Ripidamente — Zereji.
Rápido — Zereji.
Rapiña — Chiri.
Rasgar — Ziri.
"Rata — Zatsucaiti.
Ratón — Yete.
Rebajar — Butiamica.
Rebozar — Paquetana.
Recibir — Quemi.
Recién — Yacua.
Recoger — Mepe.
Recordar — Adebamere.
Recrear — Nimesisa.
Recreo — Nimesisa.
Recto — Tuyu.
Recular — Tibeneaje.
Red — Cache.
Redondear — Cuareruda.
Redondo — Cuareruda.
Reflejar — Vecaisa.
Refresco — Baaisa.
Refrigerio — Baaisa.
Regalar — So, Jujema.
Régimen — Idaaqui.
Regir — Idaju.
Registrar — Babare.
Regocijo — Pureama.
Regresar — Ettinuca.
Regúeldo — Cana.
Rehusar — Bijudama.
Reible — Zataqui.
Reir — Zataquijo.
Reja — Veririaqui.
Relucir — Pupida.
Rellenar — Yequienuca.
Remangar — Evicauiiba.
Remar — Tarutaru.
Remedar — Pie.
Remendar — Zipi.
Remo — Etaruqui.
Remolinarse — Subarere.
Remolón — Diaida.
Remordimiento — Nimecueja.
Rencor — Nimecanaiti.
rencoroso — Nimecanaitiaqui.
Reñir — Quinaquinati.
Repetir — Anuca.
Repique — Dudo.
reposar — Canaara.
reprender — Noreda.
Reprimir — Inimetana.
Resbalar — Rivi.
Rescoldo — Muruuqueda.
Resfriar — Banaisa.
tesfrio — Bandanubi.
tesina — Emadi.
Resollar — Casadacanajeti.
Resonar — Pieya.
Respeto — Emuiba.
Respiración — Canajeti.
Resplandor — Uda.
restitución — Tianuca.
Restituir — Tianuca.
retorcijón — Esereraujeda.
Retumbar — Rararara.
Revés — Dunieque.
Revocar — Zicuya.
Revolcarse — Meemee.
tibetear — Picucua.
Rico — Nerecadama.
iña — Quinatiti.
Riñón — Rebu, epecaca.
Rio — Exsepere.
Risa — Zaaqui.
Robar — Chiri.
Rocio — Yabaqui.
Rogar — Bacabacati.
Rojo — Pudeda, Chachada.
Romper — Pueu
Ronquear — Nereda.
Ropa — Una.
Rubio — Tiquida.
Ruego — Bacabacati
uidoso — Zicacada.
S
Siúbalo — Butzaqui.
Sabañón — Oachibiji.
Saber — Bave.
Sabor — Yatsacana.
Saborear — Yatsanacajo.
Sabroso — Yatsacana.
Saca — Zictara ebari.
Sacar — Quemi.
Saciar — Nijuquiju
Saco — Zitara.
Sal — Banu.
Salado — Guajada.
Salamanqueja — Guaguabacua.
Tomo XII
a
Salar — Guajadaha.
Salir — Quinana.
Saliva — Ecuedi.
Salivar — Ecuedia.
Saltar — Putitana.
Salud —- Majuma.
Saludar — Isara.
Salvaje — Capiniri.
Sanar -— Chachaju.
Sancochar — Edducasapa.
Sangre — Ami.
Sano — Majuma.
Sarampión — Pusere.
Sarro — Buseseve.
Sarta — Jamatoro.
Satanás — Yechana.
Satisfacer — Najara.
Sauce — Zisicui.
Secar — Raraisa.
Seco — Erara.
Secreto — Ettena.
Secundina — Une.
Sed — Ijicara.
Seis — Sucuta.
Sembrar — Va.
Semen — Eti.
Sencillez — Inime adebayama.
Senda -- Eccari.
Senectud — Esiri.
Sentir — Upaju.
Seña — Diri.
Señal — Diri.
Señalar — Dirijo.
Separar — Pireya.
Sepulcro — Majucani.
Sepultar — Papa.
Sequedar — Ura.
Serenar — Yetana.
Seriedad — Catyuda.
Serio — Catyudaaqui.
Serpiente — Bajnapa.
Servir — Mere.
Seso — Yupa.
Si — Ejee.
Sidra — Limon ebari.
Siete — Pacalco.
Silbar — Uvia.
Soberbio — Casumiti.
Sobre — Diaque.
Sobriedad — Dajicadama.
Sobrino — Ebacuapea.
Sobrio — Dajicadama.
Solocar — Cuacuamuri.
Soga — Uju.
Sol — Igeti.
Soldar — Zipi.
Solicitar — Canimecuejati.
Solo — Tupidia, Tuta.
Soltar — Dirusa.
Soltero — Cuanemaque.
Sonar — Capieti.
Sonido — Capieti.
Sonrisa — Dajida.
Sonrojar — Vipuchitana.
Sonrojo — Vipuchitana.
Soñador — Tabijua, Adebaaqui.
Sonar — Tabijuadeba.
Sopapo — Emetucupucacatsubana-
capa.
Soplar — Cuja.
Sorbo — Subiiji.
Sordo — Isabe, Isave.
Sortija — Metara.
Sospecha — Misida.
Sospechar — Misidajo.
Su — Tujaque.
Suavizar — Sabisabiha.
Subir — Zura.
Sucio — Asicada.
Sudar — Veruru
Sudor — Veruru.
Suegro — Ettataquietuja.
Suelo — Yana, Yana.
Sueño — Vinu.
Sufocar — Majumere.
Sufrible — Idujutaqui.
Sufrir — Idujo.
Suicidio — Tutaquietiju.
Súplica — Bacabaca.
Suplicar — Bacabaca.
Suplir — Tuputajo.
Supurar — Enacacaeti.
Sur — Veni.
Suspiro, suspirar — Cana.
Sustancia — Enacaca.
Sustento — Araara.
Susto — Ecuisa.
S5nuyo — Tujaque.
mo
'Pabaco — Umaja.
'Pábano — Tipesi.
'Tabaquera — Umajaquini.
11.
Tabardillo — Cuitanque.
acto — Camedaqueti.
'Tachnela — Clavomusama.
alega — Sitara.
Valón — Cuachitana.
También — Diadi.
Tantear —- Ababani:
'Tanteo — Ababani.
Tañer — Dudo.
Tapa, tapar — Tumu.
Tapia — Tata.
Tapón — Etumuqui.
Tarántula — Biccua.
'Pardanza, tardar — Zumutati.
Turtamudear, tartamudo — Anatutai.
Techo, techar — Eysura.
Tejer — Tatata.
Vela — Una.
Telaraña — Cayuveise.
'Temblar — Chanu.
Temer, temor — Muba.
Temprano — Ebaura.
'lendón — Ejaruna.
Tener — Ania.
Tentación — Idamamere.
Tentar — Idamamereja.
Venir — Ducueri.
Terciana — Bara.
'Tericia — Usu usu.
Terror — Ecuicha.
Testa — Yiuca.
Teta — Atsultimare.
Tibieza — Diaicada.
Tiempo — Pieju.
Tierra — Mechi.
Tigre — Iba
Timbal — Cumucumu.
Timón — Tibu.
Tinieblas — Apuda.
Tio — Cucu.
Viricia — Usuusu.
Tiritar — Tadada.
Titubear — Varere.
Tizón — Etiquitabu.
'Pobillo — Enachiatuca.
Tocar — Abu.
Todavia — Amajari, aniari.
Todo — Dutia.
Tomar — Quemi.
'Ponada — Eru.
"Ponto — Nimana.
'Porbellino — Tabu.
Torcer — Vayo.
'Torcido — Evayo.
'ordo — Chico.
"Tormento — Ujeda.
"Tornar — Enuca.
Vorpeza — Ime.
Tortilla — Ecasapa.
'Vórtola — Uu (Tu u).
Tortuga — Dati.
Tos — Ujuuju.
Trabajar — Mereju.
Trabajo -- Mere.
Traer — Beti.
'Tragar — Buji.
'rasparente — Vecada.
'lraspirar — Maduli.
Trasquilar — Eisu.
Trece — Tunca peada arana.
'Trémulo — Dadu dadu.
'Trenzado — Epica.
'Trenzar — Pica.
Triángulo — Eddiri.
'Pripa — Edumijite.
Triste — Nimebicueda.
'risteza — Capimimeti.
'lronco -— Ecui.
ropezar — Chica.
Tropezón — Chica.
'Protar — Agebidada.
Trueno — Tusu.
"Tu — Miquia.
Tuétano — Etsapuna.
'Tufo — Guanida.
Tullir — Pututyu.
Tumulto — Cacasati.
'umultuar — Cacasati.
Tuna — Diayda.
Tupir — Tii.
Turno — Coeti.
'uyo — Tujaquie.
UÚ
Ufano — Caumiti.
Ulcera — Pusisa.
Ultimo — Tupujuju.
Ultrajar — Idama.
Ungiúiento — Esamaqui.
Unico — Tupidia.
Unión — Nimepidia.
Unir — Zipi.
Uno — Peade.
MES
Uña — Emesuru.
Urdir — Nitia.
Urina — Vira.
Usado — Etyume.
Usar — Cume.
Uso -- Tujabane.
V
Vaciar — Quemi.
Vucio — Isama.
Vadear — Dejeta.
Vado — Evejeta.
Vaho — Ujiji.
Valiente -— Casada.
Vanidad — Casumiti
Vapor — Guani.
Vara — Sanavica.
Variable — Anisicuataqui.
Variar — Anisicuati.
Vistago — Evija.
Vedado — Utaquima.
Veinte — Vetatunca.
Vejez — Esiri.
Vejiga — Cujacuja
Velar — Naru.
Velocidad — Vidada.
Veloz — Vidada.
Vello — Ududu.
Vena — Amidijo.
Vencer — Casubuti.
Vender — Iru.
Venero — Maro.
Venganza — Etsuge.
Vengar — Zujeju.
Venida — Eti.
Venir — Eti.
Ventear — Pei.
Ventosear — Juja.
Ventriculo — Arasaca.
Ventrudo — Edumitielari.
Ver — Ba.
Verano — Uquijanajana.
Verdad — Pusiama.
Verde — Sanada.
Verga — Vicadada.
Vergonzoso — Visuaque.
Vergiienza — Visu.
Vermejo — Pudeda.
Verruga — Pivi.
Vestido — Cajututi.
Vidu — Canajeti.
Viejo -— Esiri.
Viento — Cuejiji.
Vientre — Ecarecani.
Vigilar — Naru.
Vigor — Casada.
Virgen — Jajama.
Viruela — Pusese.
Viscoso — Bacida.
Viuda — Avema u.
Viudo — Enenemaju.
Vivir — Canajeti
Vivo -— Canajeti.
Vocear — Quetere.
Volar — Eta.
Vómito -— Capuseti.
Voz — Etsuri.
116 —
Vuelta — Coeti.
Vuestro — Micuanaja.
y
Ya — Amena.
Yema — Edu.
Yerba — Nutsa.
Yerno — Ebacua.
Za
Zambullir — Canavitu.
Zaratán — Espune.
Zumo — Enacaca.
Zurcir — Ecasipiti.
Zurdo — Ani.
APÉNDICE
Las Misiones Franelscanas
POR EL
Rev. P. Fray JOSÉ CARDUS
Castellano - Tacana :
7
S
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
w
=
Yo — Ema.
Tú — Mitda (Mida
Il ó aquel — Icho
Barcelona, 1886
VOCABULARIOS
)
(Ichu).
Nosotros — Ecuana.
Vosotros — Micuanetda.
llos — Ichocuana
No — Mabe.
Si — He he.
Hay — Eani.
No hay — Aimabe.
Agua — Eavi (Ena
Fuego — Cuati.
Maiz — Rige (Dije
).
).
Chicha — Eiri (Eidi).
Comida —- Jana
Sol — Iretti (Idetti).
Luna — Batdi (Bad'di).
Estrella — Attujai
Tigre — Ibba (Iba)
(Etujai).
Tierra — Eagua (Eaua y Medi).
Llueve — Naiepuani (Naipu).
Siéntate — Aniutequé.
¿Cómo estás? Bien
piema.
¿Cómo te llamas?
— ¿Amisai piabe? Sai-
— ¿Aimi banime?
1 Jóntre paréntesis están Jas formas del P. Armentia,
Cavineña: —
Iquie (Yequia) '.
Mitya (Miquia).
Yumequie (Yumeque).
Aijiama (Ayjama).
Hé hé.
Ania.
Aijiama
Ena.
Etiqui.
Ijiqui (Egique)
Tupari.
Earaquie (Edduca).
Iyetti (Igeti).
Batdi (Badi).
Pajaji (Purari).
Mechi (Mechi).
Nahijuya (Neiju).
Anibutecue.
¿Jitdamiquie? Jitda.
¿Aibcanaimi ?
118 —
25 Voy — Eputi da ema. Cuayaiquie.
26 No voy — Aimabe da ema eputimabe. Cuayamaiquie.
y ] y q
21 Fui esta mañana -— Aputdaya da ema putia. Aputdaya iquiecuaya.
28 Mañana iré — Muetacho ema paputi. Metautya cuaya.
29 ¿A dónde vas? — ¿Quiepia mi ndae puti? ¿Requie micuaya?
30 ¿Qué dices? -— ¿Cua mi epuani? ¿Ejebuchi jua ?
31 Mi padre murió ayer — Mueta quia tata
manoa puichá. Yabare tibeine majuchine.
32 ¿Qué buscas? — ¿Aimi echa cuania? ¿Aimi sarea?
33 ¿Qué quieres? — ¿Aimi quie rsatda ? ¿Aimi juya?
31 Quiero cuchillo -— Cuchiro quie marsatda. Cuchiro bijitdabaya.
00 Deseo pescado — Zee eursatabania. Aracarara jahe.
36 Yo maté un tigre con la flecha — Pisa-nee
ibba manoamejiji.
97 ¿Hay Dios? Hay — ¿Agua Yusu iani?
Eani. ¿Ania Dios? Ania.
38 ¿En dónde está Dius? — ¿Quiepia Yusu
iani?
30 Dios esti en el cielo — Ebacuepacha su
eani.
40 ¿Quién crió el cielo y la tierra? — ¿ Aiyani
ebacuepacha attaida ye yeagua neé?
Dios los crió — Yusu ya attaida.
Yo amo á Dios — Eamamu Yusu eyubania.
Yo iré al cielo con Dios — Emamu ebacue-
pacha su eputi Yusu neé.
Anda á tu casa y vuelve luego — Miquie
ettesu putiquie jasiapa putdatiquie. vi-
Miquie etare dirucue
dada eticué.
45 Vámonos de aqui — Meputiu. Metdirú.
46 Id ó andad — Mecuquie. Mecuacué.
47 Entiendo tu lengua — Miquiemimi ema-
babe. Miquiyana iquiebabe.
48 No entiendo tu lengua — Buemabe ema
miquiemimi. Baecoiquie miquiyana.
[ln los primeros veintiún números se ha aumentado las
voces que corresponden según los vocabularios respectivos del
Padre Armentia, siempre que éstos acusen alguna diferencia.
Como se puede ver las hay y muy curiosas, como por ejemplo
el PUuRARI por Pujar — estrella — número 18, en el Cavineño.
Donde Armentia oía D, á Cardús le sonaba Ri, y así por el
estilo otras confusiones de sonidos que tan pueden estar en los
oídos que oyen como en las lenguas que lo hablan. lístos cam-
bios de sonidos son de mucha importancia para el estudio de
las lenguas, porque el día que nos demos cuenta de lo que
cada sonido representa 0 puede representar en las diferentes
lenguas y ópocas, se habrá dado el primer paso grande hacia
la clasificación final de las lenguas de las Américas; y si no
— 110 —
nos es dado reducirlas todas á un solo tronco, tal vez lleguemos
á poder incluirlas en una ú otra de unas pocas ramas.
Il Padre Cardús, en su serie de vocabularios, incluye el
Maropa (número IX, páginas 314 y 315) y en la noticia que
precede dice lo siguiente:
«La Maropa se habla en el pueblo de los Reyes, departa-
mento de Mojos; liene la Y francesa y la Z castellana;
palabras son Tacanas. »]
Castellano-Maropa: —
Yo — Eme.
Tú — Mi.
Il ó aquel — Tube.
on
23.)
Nosotros — Ecama.
Vosotros — Micabe.
Ellos — Tuna.
' No — Mabe.
Si-— Hé hé.
Hay — Eani.
No hay — Maica.
Agua — Jubi.
Fuego -— Cuati.
Maiz — Chije.
Chicha — Ichi.
Comida -— Jana.
Sol — Ichetti.
Luna — Bansri.
Icstrelln — Buanavi.
Tierra — Eugua.
Tigre — Imba.
Llueve — Nai.
) Siéntate — Animbuteje.
¿Cómo estás? Bien — ¿An cha mi? Zai-
pibe eme.
¿Cómo te llamas? — ¿Ain bani mi?
Voy — Méputi.
) No voy — Mapéputi.
Fuí esta mañana — Maputia bebichijdu.
Mañana iré — Maita meputi epu.
¿A dónde vas? — ¿Piajdu miputi ?
¿Qué dices? —¿ Aitemi cuesrda eme ?
Mi padre murió ayer — Baunra amanu qui
tata.
¿Qué buscas? — ¿Aitemi t-razda ?
¿Qué quieres? — ¿ Aitemi t-rutambazda ?
Quiero enchillo — Cuchillo met-rutam-
bajda.
Dosco pescado — Sissi janja ja eme.
muchas
Tacana : —
Ema.
Mitda.
Icho.
Ecuana.
Micuanetda.
Ichocuana.
Mabe.
He he.
Eani.
Aimabe.
Eavi, ena.
Cuati.
Rige.
Eiri.
Jana.
lretti.
Batdi.
Attujai.
Eagua.
Ibba.
Nai epuani.
Aniutequé.
¿Amisai piabe? Sai piema.
¿Aimi banime ?
Eputi da ema.
Aimabe da ema eputimabe.
Aputdaya da ema putia.
Muetacho ema paputi.
¿Quiepia mi ndae puti ?
¿Cua mi epuani ?
Mueta quia tata manoa
puichá.
¿Aimi echa cuania ?
¿Aimi quie rsatda ?
Cuchiro quie marsatda.
Zee eursatabania.
== 190
36 Yo maté un tigre con la flecha — Eme ma-
manuemia imba pijda neje. Pisa-nee ibba manoamejiji.
37 ¿Hay Dios? Ilay — ¿Eani tata Dios?
Eani. ¿Agua Yusu iani? Eani.
38 ¿En dónde estí Dios? — ¿Piazu muni cani
tata Dios? ¿Quiepia Yusu iani?
309 Dios esti en el cielo — Dios eani emba-
cuepachajdu. Ebacuepacha su eani.
40 ¿Quién crió el ciclo y la tierra? — ¿Aisse ¿Aiyani ebacuepacha attai-
jata iye embacuepacha eua juba ? da ye yeagua neé ?
41 Dios lo crió — Ecajda Dios tahata. Yusu ya attaida.
42 Yo amo ¡%ú Dios — Me jaimunem bajda
Dios. Eamamu Yusu eyubania.
13 Yo iré al cielo con Dios — Eme meputie- Eamamu ebacuepacha su
pu embacuepachajdu Dios neje. eputi Yusu neé.
14 Anda á tu casa y vuelve luego — Jujuye Miquie ettesu putiquie, ja-
pueyuje chamu benaname. siapa putdatiquie.
45 Vámonos de aqui — Quejuyu. Meputiú.
46 1d 6 andad — Juyuje. Mecuquié.
47 Entiendo tu lenana — Mimimi metram-
bajda. Miquiemimi emababe.
48 No entiendo tu lengua — Mimimi mamet-
rambajda. Buemabe ema miquiemimi.
[Se ve claramente que las diferencias son más bien otro
modo de decir la misma cosa.
lin cuanto á la palabra JuBr— agua — falta que saber si es
la única, pues el mismo Tacana hace uso de la otra voz NA
también. ln la región Moja se comprende que Jul sea una
de las formas de decir «agua» como que Uent ó Beni sería otra.
Cóue=RiGE— Maíz é Tcm=!lEir1I— Chicha, nos da la ecua-
ción: Ch=R.
De los datos suministrados por Cardús, podemos estar se-
guros que el Maropa no es más que un codialecto con el Ta-
cana del gran grupo que incluye á estas dos fracciones como
también á los Araonas y Cavineños. So Mo lo 0%]
E
R
S
den
BENI MADRE DE DIOS
porta.
en los
1984
en los años de
1984 y 1885.
BENI MADRE DE DIOS , JAHUAMANU VUANCOMANU
jorcdpo y Gesto pprerlaa
£
ES
Ss 9 Carmen deToromona $
ROMONAS
e A
pio Chu nin
/ SS fiaidoda. en 1804 por e P. Antonip dira
9
Cavinas
Santiago de Pacaguaras
1 por d P PerexRegnante
¿NDUMO
LEYENDA
+ Establecimiento de gomales (ba+
rracus)
| -----Camino antiguo de Isiamas al
Madre de Dios.
Camino seguido por el Padre Ary
mentia
ADVERTENCIA, —Donde dice Cerros
Caravaya, léase: Ultimo límite de |
Serranta.
Carmen de Toromonas fundada enl
12 de octubre de 1805.
Fr. Nicolás Armentia.
quan
(1
ÍNDICES DE LOS ARTÍCULOS:
CONTENIDOS EN LA
REVISTA DEL MUSEO DE LA PLATA
TOMOS I — XI
Compilados por
RELE MO0ÓnmeEs
Director de Publicaciones
Tomo XIII
Indice alfabético por nombres de autores
Tomos 1—XIMM 6
Aunorr N.: —
Rapport préliminaire sur une excursion botanique dans
la Sierra de la Ventana... 0.onooocccccccoo. VII, 181
Contributions á la flore de la Terre de Feu.— I. Obser-
vations sur la végétation du canal de Beagle .............. NM
ALborr N. y Kurtz F.: —
Contributions á la flore de la Terre de Feu.— II. Enu-
mération des plantes du canal de Beagle et de quelques
autres endroits de la Terre de Feu o... co... occ VIT, 353
AMBROSETTI J. B.: —
Descripción de algunas alfarerías calchaquíes....oooo......... MI, 65
Viaje á las Misiones argentinas y brasileraS.... 0... ...... ID 417
>» » » > 22 101 Odo po dad PoVoudaoRaa IV 0112 8 9
» » » » A A 13573
» » » » a A VE DAD
Arqueología argentina. Un nuevo Pillan- Toki ........ > X, 2065
Apuntes sobre la arqueología de la Puna de Atacama XII, 1
Aru Sanuaraura Inca J.: —
ai deci. Udo al VIS.
(5) Cuando se trate de artículos en colaboración, debe buscarse el título respectivo en la
inicial del apellido del primer autor que figure al frente del estudio.
(*) Con el tomo XIII termina la primera serie de la Revista pbeL Museo DE La Para.
Arata P. N.: —
El pilliján y la pillijanina ..... EOS AnS ADORO NES
La sacarina Fahlberg, considerada bajo el punto de vista
ME. ubuslsnal e dscbs das ina bob Suela nccusta cuspadosdl daa onbciasa
ARMENTIA N.: —
Cavineña ó Cavina. Arte y vocabulari0. o... ooceococcaoos
ARMENTIA N. y Gi A.: —
Arte y vocabulario, etc., de la lengua Tacana ........oo.....
>» > » >» >» LANAS ROS
BacquÉ A.: —
Droisitigonocéphales ida
BÁrcENA A.: —
Arte y vocabulario de la lengua Toba omo cono 00.
Véase LaFONE QUEVEDO, S. A.
Biblioteca del Museo de La Plata. — Lista de las publicacio-
nes recibidas en cange (Octubre 1890 — Mayo 1891)....
Biblioteca, etc. — (Junio — Diciembre 1891) 0.0.0.0... com.
BODENBENDER G.: —
Sobre la edad de algunas formaciones carboníferas en la
¡Rejuñldlica Argenta sessosccco secsonbeccós encovas /000 vononosobeds
BretnEs J.: —
Notes biologiques sur trois hyménoptéres de Buenos Aires
Bripces T.: —
Datosisobre Mena
> >» >» A OAMUODOng ro ada SbÓpOs asvdO90000V0e nodo
Brucn C.: —
Descripción de algunos sepulcros calchaquíes, resultado
de las excavaciones efectuadas en Hualfín ........... o
La piedra pintada del arroyo Vaca Mala y las esculturas
de la cueva de Junín de los Andes
La piedra pintada del Manzanito ........ ES
Le nid de lfumenes caniculata (Oliv.) Sauss. (guépe so-
litaire) et observations sur deux des ses parasites ........
(ISO
11, 463
VIT, 129
X, 193
HI, 19
MISAS
X., 51
AS
XI, 71
Xl, 223
Enumeración de una colección de aves de las provincias
de Salta y Jujuy y descripción de un nuevo tirávido
(PATOS COS RESICONO AMOREROS) aocavsodloososenenode pasagone
Metamórfosis y biología de colcópteros argentinos. Ab e
giodera erylhroptera, Calligrapha polyspila, Chalepus
IS a Ue Sesto ascii cada Meca: Eo
Metamórfosis, etc. — rn. a. viltata, Plectony dd
correntina, Amplipalpa negligens ooo ccoo cocoa cos
JURCKHARDT C.: —
Rapport préliminaire sur une expédition géologique dans
la région andine, située entre Las Lajas (Argentine) et
Curacautin (Chili) ...... os SS de
Traces géologiques d'un ancien continent Padliena di
Le gisement supracrétacique de Roca (Rio Negro) .........
$
Véase Rorn S.
» WeurLr L.
3URMEISTER C. V.: —
3reves datos sobre una excursión á ¡aa OMA inossoceoao ass:
Nuevos datos sobre el territorio patagónico de Santa Cruz
>» » » » » »
Datos sobre el carbón de piedra de San Rafael (provincia de
MA A Dl A e
DELAcHAUx E. A. S.: —
Límites occidentales de la República Argentina. El artículo
del doctor Juan Steffen «La cuestión de límites chileno-
SON Cc O
Draco L. M. (véase MacauLay T. B.)
EUISCHERIIA ==
Determinación de las regiones del globo donde la fauna es
INSUi ciente con
FLower W. H.: —
Los Museos de Historia Natural ...... o Le
NOEL 402 ==
Las variaciones periódicas de los ventisqueros ....... .......
XIT, 205
1273
IV, 225
No 7
IV, 07
IX,
LT) v61
— 126 —
Freceiro C. L.: —
La historia documental y crítica. Examen de la «Historia
del Puerto de Buenos Aires», por Eduardo Madero .... VERS)
GROUVELLE ÁA.: —
Quelques clavicornes nouveaux de la République Argen-
tine mecucl lis ipa Ca SI
GiLr A. (véase ARMENTIA N.)
HaurmaL R,: —
La sierra de la Ventana (provincia de Buenos Aires) ...... TIT, 3
Nota sobre un nuevo género de filiceos de la formación
rhética del Challao (provincia de Mendoza) ooo... INVARIE
Observaciones generales sobre algunos ventisqueros de la
cordillera de los Andes (Mendoza) co. oo conos VI, 109
Primera ascención al nevado colorado de Famatina (6150
ME Os o lio VII, 169
Contribución al estudio de la geología de la provincia de
Buenos Aires.—TI. Las sierras entre Cabo Corrientes é
IalMOjO ssiccuss . ovencos A E o SN VII, 477
Nepal oaRtS Xx, 313
Distribución de los centros volcánicos en la República Ar-
geamtima 57 Civile aosoaooacs “anonasosost A da aoioods XI, 177
Véase Lance G.
HautHaL R., Roth S. y Lenmann - NirscHe R.: —
El mamífero misterioso de la Patagonia: Grypotherium
AMES O dE DA EAT IX, 409
ImerinG H. v.: —
Nuevas observaciones sobre moluscos cretáceos y tercia-
AR o A DA
Jacon C.: —
Examen microscópico de la pieza cutánea del mamífero
misterioso de la Patagonia, Grypotherium domesticum X, 61
Contribution á létude de la morphologie des cervaux des
indiens (décrits dans les Matériaux pour servir á l'An-
thropologie des indiens de la République Argentine,
par lle JDpe 15 16m ¡Ñañe) soso noocopaso ovobla ianoco boda. vedsn/pass XII, 59
— 127 —
JubuLiEN F.:—
uelques notes sur plusieurs Coprophages de Buenos Aires IX, 371
| la) > /
KosuowskyY J.: —
Tres semanas entre los indios Guatós ......... TO ACE VI, 221
Faunas locales argentinas.— II. Enumeración sistemática
de las aves de Chilecito (provincia de la Rioja) .......... llo 277
Aves recogidas en la provincia de Catamarca durante los
A EAN A VI, 289
Batracios y reptiles de Rioja y Catamarca, recogidos du-
rante los meses de Febrero á Mayo de 1895 ........... MIRES:
Un nuevo geco de Matto (GrOSSO .ooocoooccccnn cocooon conos VI, 371
Algunos datos sobre los indios Bororós ............ VISITS
El rol de los termitos en la distribución de centros dde ve-
catación arieonea en llos amos sosconadons lenocuesdomeesdó dagas IA IES
Dos nuevas lagartijas de la provincia de Buenos Aires .... VI, 417
Reptiles y batracios de la sierra de la Ventana. (provincia
MUERES ssconessorarosottocuonda! BunIB Eco ULOS BÍGESda ON non Vil, 149
Sobre algunos reptiles de Patagonia y otras regiones ar-
O a ol can Metal VII. 445
Ofidios de Matto Choo (Bras a acne VIE 25
Enumeración sistemática y distribución geográfica de los
tells ARIEMUIMOS .scuo econ. 1 sdogbos, coseeohse! osVbsaduoodbgpa ase VII, 161
Dos mamíferos de Patagonia, cazados en el valle del lago
Blanco Ci os XI, 129
Kurtz F.: —
Sertum cordobense. Observaciones sobre plantas nuevas,
raras Ó dudosas de la provincia de CórdOba ............. V, 281
Contribuciones á la palaeophytología argentina. —I, IM... Vi, 117
Contribuciones, etc. — 111. Sobre la existencia de una Da-
kota - flora en la Patagonia austro - occidental... ....... Xx, 43
Véase ALñnorr N.
» RotH S.
Larone Queveno, S. A.: —
Notas ó sea principios de gramática MOCOVÍ cc... coccccoso 113
» » » » » OIE NSA AS ASA SnA BE Il, 305
» » » » » » O OOOODONdS IT, 241
» » >» » » EA O OP ARO 5 06boS Dto 289
» » » » » A SOOnOOD DOOR IBOoA IL, 393
» » >» » » EA daa dodoya Moda DOS TT, 129
OS
Las hiuacas de Ciaiial” MEeo “soume ous soso sosose suso | pigodacos:
Catálogo descriptivo é ilustrado de las (huecas de Chañar
MAD a esposraesno ee a ES Ona csl co aIVOdOrOA
¡El yendo sszevases ea onde o aa be
ERC oc
Instrucciones del Museo de La Plata, para los colectores
de vocabularios indígenas +... como corenmoo
Vocabulario Mocoví- Español, fundado en los del Pp. Ta a-
AM acosta. Dos AnoEdOS DAano Ono ASP CA ESOO
¡APendices alan
Introducción al Arte Mocoví del P. Tavolini. Estudio de
gramática COMPparada o. cccooo. a So E ROS
(rodean: It roscope poetas cuspueiadn Teaouoddangos postea masocdonas
Introducción al Arte de la lengua Toba, por el P. Alonso
A erase aces MaDOElaBRoob Sol AScEuO dE core boo oa isdesde
mirocueción. ena. cesoosoze sesbuoss acosoóos ens ado O OS
Vocabulario Toba -Castellano - Inglés, fundado en el voca-
bulario y arte del P. A. Bárcena, con equivalencias del
indio López en 1888 ...... ela Diao
Las ruinas de Pajanco y Tuscamayo, entre Siján y Pomán
Viaje á los menhires é intihuatana de Tafí y Santa María
Viaje arqueológico en la región de Andalgalá, 1902-1903
Véase ÁRMENTIA N. ;
» TavoLinI Í.
Lamute F.: —
Faunas locales argentinas. — TI. Lista de los pescados reco-
gidos en los alrededores de La Plata ...... ........
Lista de los peces que se encuentran en el río de la Plata,
según el catálogo de Perugia y que no están indicados
entlasten mera ciones han O
Lista de los peces que se encuentran en EN río de la Pla.
según Carl y Rosa Eigenmann y que no están indica-
dos en las enumeraciones anteriores ....... psi:
Lista de los peces de las costas argentina y uruguaya, que
se encuentran también en el río de la Plata (según el
doctor Carlos Berg) ........ A UE SRA
Contribución al estudio de las volutas argentinas
Nota sobre la industria de la pesca en la provincia de Bue-
MOS ¿MIRES convodenacos ense co LS AE
Variabilité et affinités de Monophora Darwini
Fines de verano en la Tierra del Fuego .........
Una estación marítima provincial
II, 401
IV, 161
IV, 257
IV. 369
Yo QS
V. 129
V, 305
Vil, 409
VIII, 1
VIII; 3809
— 129 —
Notes, sur le nouveau genre Theringla ona con
Guayvaquís 7 ¿AMEmitaS esoncaoso csusconopopuooccasepe Boonuon Das 440
Ostéologie du balleinoptere de Minos: a EA
Notes sur les dimensions du Stenodelphis Blainvillei
Notes sur Terebralella patagonica (SOW ) ion.
Lance G.: —
Atlas geográfico de la República Argentina. Datos sobre
construcción del mapa de la provincia de Catamarca
Altimetría barométrica é hipsométrica.........
Lasce G. y HaurnaL R.: —
Examen topográfico y geológico de los departamentos de
San Carlos, San Rafael y Villa Beltrán (provincia de
Mendoza As
Lenmann - Nirscne R.:—
Antropología y crancología ........ .. SADA
¿lepra precolombina sosouaodo abuasenas dass. aseaoao. -edbado peabor
Quelques observations nouvelles sur les indiens caía
Trois cránes: un trépané, un lésionné, un perforé, conser-
vés au Musée de La Plata et au Musée National de
BUENO a coa Ea adi
La pretendida existencia actual del Grypotherium; supers-
ticiones araucanas referentes á la lutra y al tigre ........
Un caso raro de hendidura media congénita de la parte
Pa ls On
Patología en la alfarería peruana .......... Se ARES IS
Nuevos objetos de industria humana encontrados en la
Caverna Eberhardt, en Ultima Esperanza noc...
Catálogo de las antigúedades de la provincia de Jujuy, con-
servadas en el Museo de La Plata ooo. cocos
¡DiposHaefcraneos craneo id maza OS
Hallazgos antropológicos de la Caverna Markatsh Ao
dato aa l eanos dolo toio lilas dos sold anceabBao patin:
La arthritis deformans de los antiguos Patagones ..... Dase
3raquifalangia de la mano derecha con sindactilia parcial
del índice y dedo medio, observada en una india Ona
ote la Terra. del Bego aoduscnaos vemos, usebbjasas OS
Notes sur les lésions des cránes des ¡les Camaies. lO
Eu él calles de Menoumille. suda. nacoosoona | pobbenase sabojeoss
Los «morteros» de Capilla del Monte (Córdoba). Contri-
bución á la arqueología argentida cm. is
XI,
XI,
VII, 437
VII,
453
A IES
AS)
— 130 —
Etudes anthropologiques sur les indiens Takshik (groupe
Guaicurú) du Chaco argentin
Véase HautHaL R.
LyDEkRKER R.: —
Los pájaros misteriosos de la Patagonia ....... ;
Lyxwcn ARrRIBALZAGA T'.: —
Dipterología argentina
» »
MacauLay T. B.: —
Historia
MEDINA TA ==
Ensayo de una bibliografía de las obras de José Miguel
Carrera
MeErceEraT A.: —
Notas sobre la paleontología de la República Argentina. —
l. Sinopsis de la familia de los Astrapolheridae ......
1. » » » » Protoxodontidae ......
HT. » >» >» » Bunodontheridac .....
IV. Datos sobre restos de mamiferos fósiles pertene-
eñemtes llos JE7 MÍO 'cooao0wa ¡onccoscooes a gasoroosoo -acontone
Caracteres diagnósticos de algunas especies del género
Theosodon mo... a nl dude o aciss
Caracteres diagnósticos de algunas especies de Creodonta.
Fórmula dentaria del género Listriotherium
Sobre la presencia de restos de monos en el eoceno de
Patagonia
Apuntes sobre el género Typotherium
SoD0m3 UM mella? CO (CRALMORRR aononocacoo Bsosenedode aduedesónar
Observaciones relativas á Mephitis fossilis ... ..... Sp
Sobre el maxilar inferior de UN PerTO...ooociccccnoo conocoonons
Amphinasua brevirostris, Mor. et MerC.oo ooccco cono conoces
Véase Moreno F. P.
MiGREABA SS
Lenguas americanas. Estudio bibliográfico -lingúístico de
las obras del P. Luis de Valdivia sobre el Araucano y
el Allentiak, con un vecabulario razonado del Allentiak
XI, 261
IV, 53
Vi, 45
131
Moreno F. P.: —
AM ELO
El Museo de La Plata. Rápida ojeada bro su iondasón
A a ostenta lisas Patos no aos Ie PERO EEES
Reseña general de las adquisiciones y trabajos sion en
300 En el Museo dle La Mara usccoon na pouoqoobón vanoruadanes
Proyecto de una exposición retrospectiva argentina, con
motivo del IV centenario del descubrimiento de Amé-
Exploración arqueológica de la provincia de Catamarca.
OPORADDBalaaaR AMÍAIBASE. coanadosan: puuoduoaon. danvoduco lo deso Bodososda
Noticias sobre algunos cetáceos fósiles y Aci de la
Republica TECOS e
Reconocimiento de la región andina de 1 abea Ar-
gentina.—I. Apuntes preliminares sobre una excursión
á los territorios del Neuquen, Río Negro, Chubut y
SEA econ deco basa Da Ea de REA pa A e TOS
Moreno TF. P. y Mercerar A.: —
Notas sobre algunas especies de un género aberrante de
¡ADA A A Jo dels dE
Pano J. M.: —
Viaje á la región de la goma elástica (N. O, de Bolivia)..
PEñA ENRIQUE : —
Acuñación de moneda provincial en Mendoza ... 0... ......
Primera Casa de Moneda en Buenos Aires (acuñación de
(927 E SOI) osvonuads
Pic M.: —
Antbicides nouveaux de la République Argentine, recueil-
lis par M. Carlos Bruch ..... a
Ptinus et Anobiides nouveaux de la République Argentine,
recusillis par iMA Carlo BC o
Descriptions des coléopteres nouveaux de la République
AA odo ratas oa so aRO IAE
QuiroGA ÁA.: —
Calchaquí y la epopeya de las CUMDIES o cocino
VII, 201
IVASSA
E Le
Ramos Mexía M.: —
La evolución de los animales ..... onto Or MM. 381
» » » A A o IM, Sa
» » » E SUE EOS ODER SOSidasO ¡AO 9
» » » A a e Sl ado Sra IV, 3
Rorn S.: —
Rectificaciones sobre la dentición del Toxod0M.....ooo....... VI, 333
Catálogo de los mamiferos fósiles conservados en el Museo
de La Plata. Grupo Ungulata; orden Toxodontia ........ MINIESS
Reconocimiento de la región andina de la República Ar-
gentina. Apuntes sobre la geología y paleontología de
los territorios del Río Negro y Neuquen coc ccoo IX, 141
Aviso preliminar sobre mamíferos mesozoicos encontrados
ENRAAT San old
Notas sobre algunos mamiferos fósiles
Nuevos restos de mamíferos de la Caverna Eberhardt en
DOM roads cdo naaa iba obaeepal aadube Re Nopes Si
Noticias preliminares sobre nuevos mamíferos fósiles del
cretáceo superior y terciario inferior de la Patagonia... XI, 133
Véase HautnaL R.
Rorn S., Kurtz F. et Burcknarbr C.: —
Le Lias de la Piedra Pintada (Neuquen)... coo A DAS
SCHICKENDANTZ F.: —
Análisis químicos del laboratorio del Museo de La Plata. VII, 1
SIEMIRADGKI J. DE: —
Apuntes sobre la región subandina del alto Limay.......... MASOS
TAvoLINt F.: —
E O e 1
» » So ose Soba aaios a can slo 1,257
» » » O NS e ee Orar ¡AS
» >» ac lacada II, 425
Ten Kate H.: —
Contribution á la craniologie des Araucans argentins ...... TV, 200
Rapport sommaire sur une excursion archéologique dans
les provinces de Catamarca, de Tucuman et de Salta... VESSI2IO)
— 133 —
Sur quelques points d'ostéologie ethnique imparfaitement
COME ssccoosani doconesocose par nas al
Matériaux pour servir á l'Anthropologie des indiens de
can aci e oie: Peas
“Torres L. M.: —
La geografía física y esférica del Paraguay y Misiones
Guaraníes, por don lélix de Azara. Examen crítico de
su ecñcióm . en0 na esaceoa a
VALENTIN J.: —
Rápido estudio sobre las sierras de los partidos de Olava-
rría y del Azul (provincia de Buenos Aires) ..............
Informe sobre una excursión efectuada en la provincia de
San Luis, en los meses de Septiembre y Octubre de
USO. opuuadas o o dae
Wa J.: —
Método de E. Jáderin para medición de bases ...... .... a
WARD ETA
Los museos argentinos (carta) ooo co. coccccnos O roARR AE
NMEHRED lo. ==
Rapport préliminaire sur mon expédition géologique dans
la cordillére argentino -chilienne, du 40% et 41% lati-
tude sud (région de Nahuel - Huapi) oo. coc...
Avis géologique sur la question du divorlium aquarum
interoceanicum dans la région du lac Lacar o...
WeurLt L. et Burcknarbr C.: —
Rapport préliminaire sur une expédition géologique dans
la cordillére argentino-chilienne, entre le 33% et 36%
a amaia e
E O A TU UD al
NVEISERIS
Coccinellidae in Argentinia, Chili et Brasilia e collectione
dominical OA SMA ona
Iispinae, Coccinellidae et Endomychidae Argentinia et
Nesinitateñelcoll econ iBrocaa IA
MI, 208
XII, 31
II
IX, 243
VIII, 373
PX. 998
PSN
ET
0
Indice alfabético por materias
Tomos 1— XIII
ANTROPOLOGÍA FÍSICA
Jaco C.: —
Contribution á l'étude de la morphologie des cervaux des
indiens (décrits dans les Matériaux pour servir a P'An-
thropologie des indiens de la République Argentine,
car le Dr. tale En Saus) coouos asouuá eosodosonte de a
LEHMANN - NirscHE R.: —
'Amtropolosia yc En E
Trois cránes: un trépané, un lésionné, un no, conser-
vés au Musée de La Plata et au Musée National de
¡NUENOS ¿MIRES opanaa veosopodands sogoop: dduuapoaser
Tipos de cráneos y cráneos de razas. s9dsoo9d Bo
Notes sur les lésions des cránes des les. ae. lOs
guestarcelles id Mn o earn:
Etudes anthropologiques sur les indiens Takshik (groupe
Guaco dCi essa
Ten Kate H.: —
Contribution á la craniologie des Araucans argentins .....
Sur quelques points e elhnique imparfaitement
COMIDO: dooconsenós atentos 9 -enpdansd obopnonsaos
Matériaux pour servir á l'Anthropologie Gus ndliers! dl
Argentine
XII, 59
a
ARQUEOLOGÍA
AmBRroseTtTI J. B.: —
Descripción de algunas alfarerías calchaquíes o...
Arqueología argentina. Un nuevo Pillan - Toki
Apuntes sobre la arqueología de la Puna de Atacama. ....
Brucn EC.: —
Descripción de algunos sepulcros calchaquíes, resultado
de las excavaciones efectuadas en Hualfín oo...
La piedra pintada del arroyo Vaca Mala y las esculturas
de la cueva de Junín de los Andes...... OIE UdOSNS ds
¡La piedra pintada cel IMamaamllo sons sa soóncsce besasgnoseponase
HaurnaL R., RorH S. y Lenmann - NirscHe R.: —
El mamífero misterioso de la Patagonia: Grypolherium
AOMESLICUM cococcccnoo 2000RdS0O '0deaVoJNa Dg gRoagone o 09, an ponia:
Larone Queveno, S. A.: —
ILas Macas cle Ciaiar MAGO sosoco soso Buaooo s0oosacacoas Beosdoos
Catálogo descriptivo é ilustrado de las huacas de Chañar
Mco oeste od ndo eLo aaa cs paUadLol qu dub deus Uta.
Las ruinas de Pajanco y Tuscamayo, entre Siján y Pomán
Viaje á los menhires é intihuatana de Tafí y Santa María
Viaje arqueológico en la región de Andalgalá, 1902-1903
Lenmann - Nirscne R.: —
Nuevos objetos de industria humana encontrados en la
Caverna Eberhardt, en Ultima Esperanza... .....
Catálogo de las antigúedades de la provincia de Jujuy, con-
servadas en el Museo de La Plata ooo... esooccocs
Hallazgos antropológicos de la Caverna Markatsh Aiken
(Baraona austual) cebcose e 'nbaococon seotiasonedo. 'napsooos Sn0s odos
Los «morteros» de Capilla del Monte (Cód) Contri-
bución á la arqueología argentina
Véase HaurnaL R.
Moreno F. P,: —
Exploración arqueológica de la provincia de Catamarca...
111, 65
X, 265
XII, 1
5
ul
Un
— 137 —
Ten Kate H.: —
Rapport sommaire sur une excursion archéologique dans
les provinces de Catamarca, de Tucuman et de Salta... V, 329
BIBLIOGRAFÍA
Biblioteca del Museo de La Plata. — Lista de las publicacio-
nes recibidas en cange (Octubre 1890 — Mayo 1891)... (IDO
Biblioteca, etc. — (Junio — Diciembre 1891) .0.000.ooco.o coccooo IL, 403
Mebina J. T,: —
Ensayo de una bibliografía de las obras de José Miguel
CA o coa ao rt IV, 53
BOTÁNICA
ALborr N.: —
Rapport préliminaire sur une excursion botanique dans
la Sierra ae la Ventanas. dbsotoo bosuacusesh a DonoBDA ivoboadonoBaN VII, 181
Contributions á la flore de la Terre de Feu.— I. Obser-
vations sur la végétation du canal de Beagle.............. VIL, 277
AuBorF N. y Kurtz 1.: —
Contributions á la flore de la Terre de Feu.— II. Enu-
mération des plantes du canal de Beagle et de quelques
autresiendrolts della Merc de did VII, 353
Kurtrz F.: —
Sertum cordobense. Observaciones sobre plantas nuevas,
raras Ó dudosas de la provincia de Córdoba .............. Wo 281
Véase ALnorr N.
ETNOGRAFÍA
KosLowskyY J.: —
Tres semanas entre los indios GUAtÓS ...00o.oo o conocio recono MI 291
Algunos datos sobre los indios BororóS .....ooo co ooo ea WI, 373
Lamiite F.: —
(Cuaras us 7 AMamitaS coacchasa/olleUsnaoddbnbnscscose Jgsbeeda VIAS
Tomo XIII 15
ag
LeEnmann - NirscHE R.:—
Quelques observations nouvelles sur les indiens Guayaquís
FILOLOGÍA
Larone Quevebo, S. A.: —
¡E ErdO ensaaavonos:oad
FOLK -LORE
Lenmann - Nirscue R.:
La pretendida existencia actual del Grypothertum; supers-
ticiones araucanas referentes á la lutra y al tigre ........
GEOGRAFÍA
(INCLUSO VIAJES, TOPOGRAFÍA Y GEODESIA)
AMBROSETTI J. B.: —
Viaje á las Misiones argentinas y brasileraS.... oommmooo cocos.
» » » >» cd 1 1DODONODA ONO RONOSgOO
>» » >» » 22 oO0ODa DONaaDaDoDO
>» » » » Cr SODA DEBOÑO PODOADO
BripcGES T.: —
Datos sobre Tierra del Fuego
» » >» >»
BurmeElsTER C. V.: —
Breves datos sobre una excursión á Patagonia ooo... o...
Nuevos datos sobre el territorio patagónico de Santa Cruz
» » » » >» »
DeLachaux E. A. S.: —
Límites occidentales de la República Argentina. El artículo
del doctor Juan Steffen «La cuestión de límites chileno-
argentina». Examen crítico
Haurnar R.:
Primera ascención al nevado colorado de Famatina (6150
metros)
IX, 399
II, 240
— 139 —
Lance G.: —
Atlas geográfico de la República Argentina. Datos sobre
construcción del mapa de la provincia de Catamarca V. 340
Altimetría barométrica € hipsométticacin.. ooo MIT 3019
Lance G. y HaurmaL R.: —
Examen topográfico y geológico de los departamentos de
San Carlos, San Rafael y Villa Beltrán (provincia de
Mendo A o VII, 13
Moreno F. P.: —
Reconocimiento de la región andina de la República Ar-
gentina.—1Í. Apuntes preliminares sobre una excursión
á Jos territorios del Neuquen, Río Negro, Chubut y
SAME A a AU lla o e VIII, 201
Panbo J. M.: —
Viaje á la región de la goma elástica (N. O, de Bolivia)... VI, 141
SIEMIRADGKI J. DE: —
Apuntes sobre la región subandina del alto Limay.......... III, 305
Torres L. M.: —
La geografía física y esférica del Paraguay y Misiones
Guaraníes, por don Félix de Azara. Examen crítico de
a ALE ds AMS
Waac J.: —
Método de E. Jáderin para medición de bases... ....... VII, 403
GEOLOGÍA
SODENBENDER G.: —
Sobre la edad de algunas formaciones carboníferas en la
RUC O VIT, 129
3URCKHARDT C.: —
Rapport préliminaire sur une expédition géologique dans
la région andine, située entre Las Lajas (Argentine) et
— 140 —
Le gisement supracrétacique de Roca (Rio Negro) ......... X, 207
Véase RotH S.
» WenmrLr L.
Datos sobre el carbón de piedra de San Rafael (provincia de
Mn A IV, 97
ForeL A.: —
Las variaciones periódicas de los ventisqueros .....ooco.... VII. 459
HautiraL R.: —
La sierra de la Ventana (provincia de Buenos Aires) ...... 111, 3
Observaciones generales sobre algunos ventisqueros de la
cordillera de los Andes (Mendoza) ......... O ti VI, 109
Contribución al estudio de la geología de la provincia de
Buenos Aires.—I. Las sierras entre Cabo Corrientes é
lo aro oso eana poscandd gas ASNO VIE 4:77
Distribución de los centros volcánicos en la República Ar-
AMA ode esse os anita odo leao ceo XI, 177
Véase Lance G.
Lance G. y HactmaL R.: —
Examen topográfico y geológico de los departamentos de
San Carlos, San Rafael y Villa Beltrán (provincia de
Mean Es ISA pe VIT, 13
Rorn S., Kurtz F. et Burcknarbr C.: —
Le Lias de la Piedra Pintada (Neuquen)... ooo 5 DA
VALENTIN J.: —
Rápido estudio sobre las sierras de los partidos de Olava-
rría y del Azul (provincia de Buenos Aires) .............. VI, 1
Informe sobre una excursión efectuada en la provincia de
San Luis, en los meses de Septiembre y Octubre de
O a e VII. 097
WenrLt L.: —
Rapport préliminaire sur mon expédition géologique dans
la cordillére argentino-chilienne, du 40% et 41% lati-
tude sud (région de Nahuel-Huapi) coco cin... Xy 381
Avis géologique sur la question du divortium aquarum
interoceanicum dans la région du lac Lacar o... IX, 243
E
WenrLr L. et Burcknaror C.: —
Rapport préliminaire sur une expédition géologique dans
la cordillére argentino-chilienne, entre le 33% et 360
ES osas acia sound ina vi Ap idaO da RE, Vi111, 373
A A o el od IX, 333
HISTOLOGÍA
JACOR Cue ==
Examen microscópico de la pieza cutánea del mamífero
misterioso de la Patagonia, Grypotherium domesticum Xx, 61
HISTORIA
APU SAHUARAURA Inca J.: —
Ollanta A dl eme Dotar VEIS
Draco L. M. (véase MacauLay T. B.)
Freceiro C. L.: —
La historia documental y crítica. Examen de la «Historia
del Puerto de Buenos Aires», por Eduardo Madero .... VES
Macautay T. B.: —
E O A A las 11, 85
LINGUÍSTICA
ÁRMENTIA N. y Gir A.: —
Arte y vocabulario, etc., de la lengua Tacana o... Xx, 63
» >» » >» » 2% jpopDa0 scada rsnso DOS 283
ÁRMENTIA N.: —
Cavineñaó Cavina. Arte y vocabulario... ccoo XII, 1
BÁRCENA ÁA.: —
Arte y vocabulario de la lengua Toba... 02. VII, 189
Véase Larone Queveno, S. A.
Larone Quevebo, S. A.: —
Notas ó sea principios de gramática MocovVÍ 0... IES
» » » » >» >»
Notas ó sea principios de gramática Mocoví
» » >» >» >» 2) 1 gOVOUo0V0s canoas
>» >» » » >» A OOBBORO VOSDÓNIOdO
» >» >» >» >» »
Instrucciones del Museo de La Plata, para los colectores
de vocalmilenios mcigenes sooosanse vone osonenedo 09. osodosovas
Vocabulario Mocoví- Español, fundado en los del P. Ta-
oros ds o tobees
Apéndices á la gramática MOCOVÍ c0cocoooo cano eenncniacnn noo
Introducción al Arte Mocoví del P. Tavolini. Estudio de
gramática comparada
Introducción, idem
Introducción al Arte de la DEarua Toba, por el P. Alonso
de Bárcena
Introducción, idem
Vocabulario Toba - Castellano - Inglés, neado en el voca-
bulario y arte del P. A. Bárcena, con equivalencias del
indio López en 1888 ..........
Véase ARMENTIA N.
» TavoLini F.
MirrE B.: —
Lenguas americanas. Estudio bibliográfico -lingúístico de
las obras del P. Luis de Valdivia sobre el Araucano y
el Allentiak, con un vocabulario razonado del Allentiak
“TavoLinI F.: —
La lengua Mocoví ......
» » 1) OOSDOGOS' poVOOpa uba lopasoda 0aosO0DOnd Vdo9gO sapo
>» >» E? 2 0 a09Do” 00 poSo00000 POSSRORDOOPO POLO ROnaso Sen soguass
» » »
MITOLOGÍA
Larone QueveDo, S. A.: —
El culto de Tonapa
NUMISMÁTICA
Peña ENRIQUE: —
Acuñación de moneda provincial en Mendoza
Primera Casa de Moneda cn Buenos Aires (acuñación de
1997 4 ISO) sóosaoros
IN, 241
IL, 289
11, 393
II, 129
MMT 401
IV, 161
Y, 257
IV, 569
V. 93
V. 129
/, 305
IX, 254
NIN
INS SN
VI, 25
Sp
PALEOETNOLOGÍA
Quiroca ÁA.: —
Calchaquí y la epopeya de las CUMMDIES ricccccno occ
Torres L. M.: —
La geografía física y esférica del Paraguay y Misiones
Guaraníes, por don Félix de Azara. Examen crítico de
Sul EEÍCION vuociascon. Hosnnesos daoo. Jabon l0nssos/puovorao | pass sesgóds
PALEOFITOLOGÍA
HaurnaL R.: —
Nota. sobre un nuevo género de filiceos de la formación
rhética del Challao (provincia de Mendoza) ...mcoccoccoooo
Kurtz F.: —
Contribuciones á la palaeophytología argentina. — 1, 1!....
Contribuciones, eic. — II. Sobre la existencia de una Da-
kota - flora en la Patagonia austro-occidental.......omomo.
Véase Roth S.
Rorn S., Kurtz F. et Burcknarbr C.: —
Le Lias de Piedra Pintada (Neuquen) +... como cocoonoos A
PATOLOGÍA PREHISTÓRICA
Lenmann - Nirscue R.: —
¿Lepra precolombianad ..omminno rononcenecenson iaoenneeo eeeaioacnss
Patología en la alfarería peruana .oomminccnoconinncono veneran oo
La arthritis deformans de los antiguos Peron ma:
PALEOZOOLOGÍA
Haurna R., Rotn S. y Lenmann -NirscHE R.: —
El mamífero misterioso de la Patagonia: Grypotherium
AO ESIACanía: ooonsobone a eoededacda eosgodoor ado .dOPaROLO/ngoros gueassonas
InerinG H. v.: —
Nuevas observaciones sobre moluscos cretáceos y tercia-
ios ale Ia OM lespoVasenes assosada noobs ehosdsooasho bosooncaao Pabe
XI, 137
o DD
INSI
XI, 26
XI, 199
IX, 409
MERCERAT ÁA.: —
Notas sobre la paleontología de la República Argentina.
I. Sinopsis de la familia de los Astrapotheridae ......
II. > » » » Protoxodontidae ......
HT. » > > » Bunodontheridae .....
IV. Datos sobre restos de mamíferos fósiles pertene-
ciemies 4 los ¿SAVIA conocono a deccocegsoco's sbenonand os
Caracteres diagnósticos de algunas especies del género
TINPEOSOUOR. sscocsocosoconane vasdso aao lonas (Sadodo óa93o d0b 09d odo
Caracteres diagnósticos de algunas especies de Creodonta.
Fórmula dentaria del género Listriotherium ..oocomnnn...
Sobre la presencia de restos de monos en el eoceno de
Patagonia ...... Eo pE naa Ep cdo oRn oa EROSASpNBDe
Apuntes sobre el género Typotherium
Sobre un maxilar de Creodonta ..oooccccno ocncnnconon rerencnenos
Observaciones relativas á Mephitis fossilis ... ...... OS
Sobre el maxilar inferior de UN PerTO ...ooococconncno 0occconnons
Amphinasua brevirostris, Mor. et Merc.... ...... - 340 iepobaode
Véase MorenO F. P.
Moreno F. P,: —
(OS YDBAER AUIQIBIZO ooncocaces “ocosdbbano vososegussa osa edodasanos
Noticias sobre algunos cetáceos fósiles y actuales de la
República Argentina... aadeoconooonaco one loetano eos sala ios:
Moreno F. P. y MerceraT Á.: —
Notas sobre algunas especies de un género aberrante de
¡ODA poda asia o
Rorn S.: —
Rectificaciones sobre la dentición del Toxodon................
Catálogo de los mamíferos fósiles conservados en el Museo
de La Plata. Grupo Ungulata; orden Toxodontia ........
Reconocimiento de la región andina de la República Ar-
gentina. Apuntes sobre la geología y paleontología de
los territorios del Río Negro y Neuquen ...... SAO
Aviso preliminar sobre mamíferos mesozoicos encontrados
Em IA GOMÍA covado: espogsnonas: o enaboaga:s A SOS
Notas sobre algunos mamiferos fÓSIleS 0.0. como cocoa
Nuevos restos de mamíferos de la caverna Eberhardt en
Uma JS DERMA sonsoncocaso sucanconósn Basasedons PODER ÍASdO
11, 65
HI, 381
1, 57
VI, 333
VIII, 33
IX, 141
IX, 381
X, 251
XI, 37
=
— 145 —
Noticias preliminares sobre nuevos mamíferos fósiles del
cretáceo superior y terciario inferior de la Patagonia.... X1,133
Véase HauruaL R.
Rorn S., Kurtz F. et Burcknarbr C.: —
Le Lias de la Piedra Pintada (Neuquen) 0... coccion 9 DAS
QUÍMICA
Arata P. N.: —
El pilliján y la pillijanina ..... ES PO RERA EAS ONDA CRANE 1,233
La sacarina Fahlberg, considerada bajo el punto de vista
MEAT odiosos pobla polo scua tostada) Ud O edSSO IV 197
SCHICKENDANTZ F.: —
Análisis químicos del laboratorio del Museo de La Plata. VII, 1
TERATOLOGÍA
Lenmann - Nirscue R.: —
Un caso raro de hendidura media congénita de la parte
A anto een nic qe Ro RE UA JOSE XI, 1
Braquifalangia de la mano derecha con sindactilia parcial
del índice y dedo medio, observada en una india Ona
dell alero A XI, 205
VARIOS
FLower W.H.: —
Los Museos de Historia Natural .......... E ha
HaurnaL R.: —
¡Neva peailtemto sa enocoaaoo pasadones Leo: A UT SALES
LamibtE F.: —
Nota sobre la industria de la pesca en la provincia de Bue-
MANOS eos aa neos Beca enc oa Als SUDAN So Sonica REO VI, 157
Fines de verano en la Tierra del Fuego ...coo.co oocociciaons VIII, 1
Una estación marítima provincial oo... co eos VIII, 389
Moreno IF. P.: —
Alcor oO dede Noe o ada O RIAS És Dn
— 146 —
El Museo de La Plata. Rápida ojeada sobre su fundación
y desarrollo las le UR id
Reseña gencral de las adquisiciones y trabajos echos en
389 en el uses de Ja IPR cáoocco oc scongóncoo vasosesosoo:
Pliao de una exposición retrospectiva argentina, con
motivo del IV centenario del descubrimiento de Amé-
NWARD HE A ==
[Los Museos argentinos (CAmia) ssonsoo so: e pssucccos segun: UNOS
ZOOLOGÍA
Bacque A.: —
Trois trigonocéphales du Paraguay 0... ..coo ooccco oo ecos
to) to) -
BreEtnES J.: —
Notes biologiques sur trois hyménoptéres de Buenos Aires
BRUCE
Le nid de VEumenes caniculata (Oliv.) Sauss. (guépe so-
litaire) et observations sur deux des ses parasites .......
Enumeración de una colección de aves de las provincias
de Salta y Jujuy y descripción de un nuevo tiránido
(MIS CNS AAN COLA OREA I
Metamórfosis y biolcgía de coleópteros argentinos. Ea Pla-
giodera erylhroplera, Calligrapha polyspila, Chalepus
MA SS Es acia: LES
Metamórfosis, etc. — Il. Agasicles vittata, Pleciony cha
correntina, Amplipalpa negllgelS coin comciicican os
Fiscner P.: -—
Determinación de las regiones del globo donde la fauna es
imsamciemiernieate comocialal otavasoueoly passcoouoeo serosases! pone
GrOUVELLE A.: —
Quelques clavicornes nouveaux de la République Argen-
tinesarecucillis par MACAEL de
Jubunien F.:—
Quelques notes sur plusieurs Coprophages de Buenos Aires
2
XIT,
(9)
(1)
[05]
245
315
161
KosLowskyY J.: —
Faunas locales argentinas. — II. Enumeración sistemática
de las aves de Chilecito (provincia de la Rioja).......... VI :977
Aves recogidas en la provincia de Catamarca durante los
meses de Marzo. y ¿Aomll de ROS. 006.0 abonos besressacadgagos VI, 289
Batracios y reptiles de Rioja y Catamarca, recogidos du-
rante los meses de Febrero á Mayo de 189% 2.0... MM 309
Un uso qe de IMEO (CROSIO “osaseseoo osppos poaea pol sonaceds ISI
El rol de los termitos en la distribución de centros de ve-
getacióntarborclea ol ia Vi, 413
Dos nuevas lagartijas de la provincia de Buenos Aires... VI, 417
Reptiles y batracios de la sierra de la Ventana (provincia
ABU A VII, 149
Sobre algunos reptiles de Patagonia y otras regiones ar-
EU E ooo ascOPAcdo SRP dBbaGD A tas cd% Vil, 445
Oliciies cl Mato Grosso (brasil)! secoaciarcanccudod poes, poecabo dese AI
Enumeración sistemática y distribución geográfica de los
repuiles ARESNTIMOS | beoco póva lógnadoo Josranoneo ra pasbuncaos spaces VII, 161
Dos mamiferos de Patagonia, cazados en el valle del lago
CO (Camu) nales basica ansacasada juncos Dado bic a raseoadddd XI, 129
Lame F.: —
Faunas locales argentinas. — I. Lista de los pescados reco-
gidos en los alrededores de La Plata... om. o... VI, 205
Lista de los peces que se encuentran en el río de la Plata,
según el catálego de Perugia y que no están indicados
en las enumeraciones anteriores c.nmmoococcnccicccoo Dona VI, 274
Lista de los peces que se encuentran en el río de la Plata,
según Carl y Rosa Eigenmann y que no están indica-
dos en las enumeraciones anteriores ........ ASOMO SS ENS VIS 2775
Lista de los peces de las costas argentina y uruguaya, que
se encuentran también en el río de la Plata (según el
doctor Carlos Berg) ........ SEAN En AE S ENE 20
Contribución al estudio de las volutas argentinaS............ VI, 293
Variabilité et affinités de Monophora DarWiMi ii coc VIl, 409
Notes sur le nouveau genre lheringia ........ ad ico VI, 437
Ostéolcgie du balleinoptere de Miramar connnnnn. . IX, 79
Notes sur les dimensions du Sienodelphis Blainvillei.. ... IX, 389
Notes sur Terebralella palagonica (S0W.) ocn. SOS
LyDERkER R.: —
Los pájaros misteriosos de la Patagonia o... mmm... VI, ro1
= 18 =
LyxcuH ArriBÁLzZAGA F.: —
IDipreralesía argentina cscnoconscsctos asso9s asnosa dossosasess o99ácos
» »
Moreno F. P.: —
Noticias sobre algunos cetáceos fósiles y actuales de la Re-
pública AIEQuma ascos osasooposcoooo960. | vopsccccuos ascsoo osorno
Pie Mis
Anthicides nouveaux de la République Argentine, recucil-
SPARIMACA OA
Ptinus et Anobiides nouveaux de la République Argentine,
raaclls par Mi Carlos JUICIO acascacagos ¿ano sesos sepuedcoss
Descriptions des coléoptéres nouveaux de la Rgallare
ANTFADUIDO snoosgoseces ras TA ros DA Saco End
Ramos Mexía M.: —
La cualmeión ee los amiraales 2000. oove bovosds es obosoanado Vs. 0e
» » >» 2H SONO BAVNAVAÓN FOVMVADOCONS O da sboOVOnooas
» » >» 22 600 000. DODO0 POOONÓRDO. O0B0O: 060
» » » A sa000UH00O drdos00as 1sY00n 000000007
WeiseE J.: —
Coccinellidae in Argentinia, Chili et Brasilia e collectione
comia! Carolá ISqueni. pencas esa novorasoredonsaraceó! agocedós Aga:
Hispinae, Coccinellidae et Endomychidae Argentinia et
vecinitatele collection Boda
11,381
XI, 329
XI 135
SS
ISI
II, 8
IL, 169
VAT
ÍNDICE
DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN EL TOMO XIII
Páginas: —
Cavineña ó Cavina. Arte y Vocabulario, manuscrito del R. P. Fray Nicolás Ar-
mentia. Ordenado con notas, por Samuel A. Lafune Quevedo ....ooooonormmo.... 1-120
Índices de los artículos contenidos en la Revista be. Musto pe La PLata. To-
mos 1 — XIII, compilados por Félix F. Outes: —
Índice alfabético por nombres de autorts......... ADO AO IA dOdO A 121-134
Indice ralfabecoNporimatcnias A A ADO IS/S =114)8)
E (7/2 7
eL ata, Ja AIDA
Clbec le fome XN777 de la aa "dont la distribution se Jai acíee-
lement. termine la premiére série des publications du ÍNusée HMational
de La Plata. La seconde on dont la répartlion se Jera dans un bref
délai, comprendra les groumpes suivants:
Il Anales: en Zoraisorns grand in 4, dans les pages desqnelles se-
ront pubhés les ÍMémoires ONG INanx du personnel acientifigne du Musée,
qui, en raison des planches de grand format anexes, ne pourraient Etre
inclus dans la “heviata” hi
ll Revista: en coles grand in 0”. de vingí-cing Jenilles an ini
nímun, dans les guels serornt publiés, encon les ÍMémoires OriGinanx du
personnel acientifigue du Musée, aiii que cenx de ses collaboratenrs tant
del pays que de / Stranger.
Ill Biblioteca: en vo/.mes petit en ale vingl Jenilles au
IINÍDII, Gut conhiendront des traductions d 'ONVIages el éludes publises d
/ élranger, relatifa d des oujels en rappor! avec les diverses inveshig ahons
entreprises par cel AÁnotilul aitol que des collections d' articles de divnl.-
gation scientifiguo.
IV Catálogos: en volumes peli in Ó%, qui contiendront les inmvesr-
laires raisonnés ormn oimplement ANIMÉNIGHUES des diverses collections de
I"Etfablissement
Félix E. Outes,
Secretaire et Directeur de publications du Musée,
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La correspondencia relativa al Museo be La PLara
y sus ÁnaLeESs y Revista, debe ser dirigida á
Director del MUSEO DE LA PLATA
Provincia de Buenos Aires
República Argentina
La correspondance relative au Musée be La PLara
ainsí quwaux AnNnNaLeS el dá la Revue de cet établis-
sement, devra étre adressée á
Directeur du MUSEE DE LA PLATA
Province de Buenos Aires
République Argentine
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Austin 1996
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